Pasado mañana (inu/kag,mir/san,sess/?)

Tema en 'Fanfics Abandonados de Inuyasha Ranma y Rinne' iniciado por InunoTaisho, 6 Agosto 2010.

  1.  
    Lucy J Watson

    Lucy J Watson Usuario común

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    estubo increíble
    me parece tan tierno que inuyasha le escriba poemas a kagome
    inuyasha cada día me sorprende mas se nota que esta ansioso
    por que su querida kagome vuelva hay que lindo es el amor
    bueno te felicito y espero que lo continúes pronto y que me avises
     
  2.  
    surisesshy

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    Kya, que tierno inu, haaaaaaa, yo esperaba que este capi sea el de regreso a la era sengoku, pero tú eres la escritora, además algo me dise que sera más interesante así, jejejejejeje, esa yuka, primero con ahome y ahora con eri, nunca entienden.

    Ami tu fic está cada ves más interesante, pero ya veo el fin llegar y creo que no quiero que eso pase (es que me pongo a llorar cada ves que se acaba un fic) aun así, no lo espero, ya quiero ver comno es el reencuentro de Inu y Ahome, mucho más alargado, claro, pues ya lo vi en el anime, jejejejeje, no espero el siguiente capitulo. Bye, amiga y sabes que te apoyo.
     
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  3.  
    InunoTaisho

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    Pasado mañana (inu/kag,mir/san,sess/?)
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    Comedia Romántica
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    ok gracias por los comentarios y no llores suri todavia falta para que se acabe el fic pero aqui esta un cap mas

    Capitulo 19 parte 2

    Las clases continuaban de manera normal. El anime avanzaba y ya iban en la quinta temporada. Además ya se habían desarrollado plataformas para videojuegos, basados en la historia. Claro que los primeros que los probaban eran… los descendientes.

    Una mañana de sábado Aome se encontraba en la mansión, pues Rumiko la había invitado, con la aprobación del “abuelo”, para ver los avances de la cuarta película y la sexta temporada; y también… el videojuego en versión Wii.

    Bueno, — decía Rumiko y llevaba a Aome hacia la sala de T.V. — me darás tu opinión sobre las composiciones artísticas de la sexta temporada. — puntualizó emocionada — ¡Y a ver que te parece el videojuego!

    ¡Magnifico! — respondió la pelinegra — Me parece que lo veo.

    Llegaron y encontraron a los gemelos peleando… en la pantalla. En la realidad traían puestos los aditamentos del juego y los personajes que peleaban eran… “Inuyasha” y “Sesshōmaru”. Kotaru personificaba al Hanyō y Kohaku al Daiyōkai.

    ¡Probarás esto! — dijo Kotaru, e hizo un exagerado movimiento con la “espada” — ¡Kaze no Kizu!

    Kohaku lo “esquivó”… casi, pues le voló un pedazo del traje en la pantalla, lo que le descontó 10 puntos a “Sesshōmaru”.

    ¡Eso no es nada! — contestó y blandió su “arma” — ¡Veamos que haces ante mi poder!

    Atacó con “Tōkijin” en alto, y por poco tumba a su hermano. “Inuyasha” perdió 30 puntos.

    Rumiko y Aome se quedaron con la boca abierta y una gotita anime en la frente, pues Lin gritaba como loca.

    ¡Así no Kohaku! — le decía a su hermano — ¡El abuelo no lo hacía así!

    ¡Guarda silencio! — reclamó el aludido, lo que lo distrajo y…

    ¡Perdiste! — Kotaru lo desarmó con “Tessaiga”.

    ¡Mira lo que hiciste! — dijo Kohaku viendo a su hermana con enojo, mientras “Inuyasha”, o sea Kotaru, saltaba de alegría.

    Oigan chicos, — intervino Rumiko con sonrisa bobita — no peleen.

    Lin casi lloraba y también miraba a su hermano con molestia. Si fuera más grande… a lo mejor le plantaba un buen bofetón por hablarle tan feo.

    ¡Cálmense! — dijo Aome queriendo suavizar las cosas — ¡Es sólo un juego!

    En ese instante… la gran presencia del “abuelo” los hizo serenarse a todos, menos a Lin, a la cual le salían lagrimitas. El gran demonio entró, atraído por el ruido que hacían los niños, y porque vio a la pequeña Lin… con el semblante triste.

    Lin — dijo Sesshōmaru, mirándola con “ternura”.

    Yo… — dijo Kohaku, y, avergonzado, bajó la cabeza, aunque el abuelo no lo miraba a él — no quería…

    ¡Quería jugar! — lloriqueó la niña.

    En la pantalla aún se veía a “Inuyasha” en pose arrogante sobre “Sesshōmaru” vencido. Kotaru había dejado de brincar y también se apenó ante su “abuelo”. El Daiyōkai observó por un momento la pantalla y… sonrió brevemente, estirando la mano para que Kohaku le entregara los controladores.

    Toma el otro, — le dijo al niño, sin cambiar su expresión indiferente — y ve junto a tu hermano.

    Los gemelos obedecieron y se colocaron frente a su “abuelo”.

    Inicien otra vez, — volvió a hablar, ya sin mirar a los chiquillos ni otra cosa — y ataquen cuando quieran.

    Las chicas y Lin se apartaron un poco.

    ¿Tú “abuelo” juega? — susurró Aome sorprendida a su amiga de gafas.

    ¿Quién crees que desarrolla toda la programación de los videojuegos? — sonrió la aludida con algo de penita.

    ¿¡Él!? — se asombró más y hasta abrió los ojos.

    ¡Silencio! — les reprochó Lin por lo bajo. Ya había dejado de llorar.

    Los gemelos apretaron los botones correspondientes. El gran demonio no les ponía atención, a ninguno de ellos. Su dorada mirada estaba perdida, mirando por el ventanal hacia el Fujiyama y más allá.

    Listo abuelo — dijeron al unísono.

    En la pantalla apareció una imagen de “Sesshōmaru” y dos de “Inuyasha”, uno vestido de negro.

    Pues… — los chicos parecían indecisos ante su imponente abuelo, quien continuaba con la misma expresión de estatua griega y sólo los miró de soslayo, como diciéndoles que se animaran — ¡Ahora! — y juntos lanzaron un… — ¡Kaze no Kizu! — dijeron a una voz.

    Sesshōmaru ni se inmutó. En pantalla los ataques lo golpearían. Era cuestión de… en un breve instante se vio un resplandor más luminoso que el del “ataque”… y los niños cayeron sobre sus espaldas.

    ¡Auch! — volvieron a decir al unísono.

    ¿Qué pasó? — parpadeó Aome.

    El gran demonio bloqueó ambos ataques… con el poder de “Tōkijin” en posición de defensa. Ni “Sesshōmaru” en pantalla se despeinó de más.

    ¡Eres lo máximo abuelito! — dijo Lin extasiada. Rumiko también veía a su “abuelo” con expresión de adoración.

    Su Kaze no Kizu es débil. — afirmó el Daiyōkai, y miró por un momento a los niños que se levantaban — Prueben otro ataque.

    “Inuyasha”, los dos… perdieron una vida y se levantaban con trabajo.

    Si abuelo — dijo Kohaku en lo que su hermano se sobaba el trasero.

    Volvieron a acomodarse y se susurraron al oído cual sería el siguiente ataque. El gran demonio… con su indiferencia habitual.

    Aún así no me explico como lo hizo. — observó Aome nuevamente a su amiga de gafas en voz baja — Parece que se le hace aburrido y no pusiera atención.

    ¿Qué esperabas? — contestó Rumiko con tono resignado y puso los ojos en blanco por un instante — Debe ser más interesante hacerlo de verdad… para él.

    Los gemelos se sonrieron un poco, y esta vez Kotaru se puso del otro lado del “abuelo”… lo atacarían por dos flancos. Sesshōmaru parecía ignorar todo. En pantalla… “Inuyasha” a la derecha era Kohaku, a la izquierda “Inuyasha” Kotaru, al centro Sesshōmaru como… “Sesshōmaru”.

    Se están tardando — dijo el gran demonio sin cambio en su grave y pausada voz, con el controlador en la garra izquierda.

    ¡Kongososha! — dijeron al unísono los dos muchachos.

    ¡Ya verán como se libra el abuelo! — gritó Lin emocionadísima.

    Sólo se vio el resplandor de los ataques. El Daiyōkai hizo un rápido movimiento circular con la “espada”, sin esforzarse demasiado. En pantalla parecía que los dos ataques lo golpearían… un “Souryuha” lo envolvió y… lanzó los “Kongososha” para atrás. Kohaku se “protegió” con “Tessaiga” pero Kotaru volvió a caer de espalda y… perdió otra vida.

    ¡No es justo! — protestó el chico en el suelo.

    Sigan practicando. — dijo Sesshōmaru mirándolo por un momento, con un poco de diversión por un breve instante — Lin, — la llamó y le dio la “espada” — no seas tan arrogante y jueguen como buenos hermanos — y salió con su paso elegante.

    La larga y plateada cabellera de Sesshōmaru ondeaba suavemente con su caminar que Aome se quedó absorta por un instante, recordando a su amado Hanyō. Después le brotó una gotita anime al poner atención a las últimas palabras del gran demonio.

    Muy buenas lecciones… — sonrió como tontita — ¡Ojalá ellos hubieran sido buenos hermanos!

    Eee… — tartamudeó Rumiko — eran buenos hermanos… a su manera.

    Los chicos volvieron a reiniciar el juego después de que Kotaru volvió a sobarse el trasero. Jugaron con su hermanita y… perdieron contra la chiquilla, que manejaba la “espada” con mucha precisión. Ella si había visto las temporadas más de tres veces y aprendió algunos de los movimientos de su “abuelo”.

    Rumiko le explicó a Aome de que se trataba el juego y que personajes podían utilizarse. “Sesshōmaru” no estaba disponible en la primera parte del juego, únicamente en la última parte del juego, en la búsqueda final de Naraku, y sólo lo podía utilizar el jugador cuyo personaje no haya perdido más de tres veces en las misiones anteriores. Para las peleas… “Sesshōmaru” no contaba con “Bakusaiga”, sino acabaría fácilmente con todos… ni con el Meidou de Tenseiga, únicamente con su protección, con sus habilidades y con “Tōkijin”. “Inuyasha” tenía casi todos sus ataques, menos el Meidou de Tessaiga, contando también con sus otras habilidades. El juego era divertido y los chicos se la pasaron bien por un buen rato.

    Las concepciones artísticas de la nueva temporada le parecieron a Aome tan bonitas como las primeras, con ese aire de realidad que emanaban los dibujos, como si estuvieran vivos. Y el guión de la película era estupendo. Y el tiempo sigue su curso…

    El segundo año pasó sin muchas complicaciones. Lo más que Rumiko pudo contarle a Aome sobre la familia celestial del “abuelo” Sesshōmaru fue…

    Por favor Rumiko, — le dijo en tono suplicante un día al salir de la práctica de tiro — cuéntame más.

    Sabes que hay cosas que ni yo se — se excusó la chica.

    Lo que sepas esta bien.

    Eee… — tartamudeó la de gafas — déjame pensar.

    ¿Podrías contarme algo de… la familia legítima celestial? — le dirigió una mirada suplicante.

    Rumiko abrió los ojos de más un momento… y después los puso en blanco por un instante.

    Aome… — le dijo con expresión resignada — creo que Shinosuke…

    Sólo lo que puedas — contestó tímidamente — no es necesario detalles, únicamente conocer… un poquito — y puso cara de inocencia.

    ¡Ay Aome, no seas así! — le reprochó levemente su amiga.

    ¿Sí? — le rogó con las manos.

    Bien. — contestó sonriéndole — Nos vemos más tarde en tu casa, hoy tengo algunas tareas extras — y subió en la limusina que había llegado por ella.

    ¡Gracias!, te veo luego — se despidió de su amiga agitando la mano.

    Ya en la tarde Rumiko fue a visitarla como habían quedado. Jugaron un buen rato con “Inu” en lo que comentaban algunas cosas sobre el Instituto, los profesores, las materias y otras cosas típicas de chicas. Ya más adelante, sentadas bajo la sombra del árbol sagrado, entraron al tema principal para la pelinegra.

    Bueno amiga, — le dijo Aome en lo que tomaban algo refrescante para relajarse — ¿qué es lo que puedes contarme?

    ¡Ay amiga! Si yo fuera tú… — le contestó después de soltar un breve suspiro — me gustaría vivirlo una vez y seguir adelante…

    Tal vez, — confirmó nuestra amiga mirando hacia el árbol sagrado, en el lugar donde Inuyasha había estado “dormido”, en lo que acariciaba al perro dormido de cansancio — pero se supone que eso ya pasó también para mí, y como no lo recuerdo… — y volvió a mirar fijamente a la de gafas.

    Esas son las inestabilidades del espacio – tiempo. — sonrió Rumiko — OK., pon atención que no repito, y después no preguntes más.

    Adelante — la animó con una de sus sonrisas.

    Rumiko tomó aire y también sonrió, y empezó a hablar con voz pausada y algo emocionada:

    “El abuelo Sesshōmaru se casó, como bien ya sabes, en la época Sengoku, con una mujer que lo amó desde el momento que lo conoció. Él la hizo volver de la muerte por alguna razón, tal vez porque se dio cuenta que en realidad necesitaba una compañera más allá de la pequeña Lin o el señor Jaken; como Señor de las Tierras del Oeste era también primordial tener descendencia propia, aunque tal parece que no quiso buscar entre las de su especie, y con eso me refiero a yōkai hembras.

    “Tengo entendido que el matrimonio se celebró un poco más delante de tu llegada, no se si antes o después de que tú e Inuyasha se casaran, de eso no tengo el dato exacto. Puedo imaginar que fue sorprendente para todos el enterarse de la noticia.”

    Yo también lo creo. — interrumpió un poco Aome — Por su… forma de ser.

    No me interrumpas. — le sonrió nuevamente su amiga al ver la cara de perplejidad de la pelinegra — Las personas pueden cambiar y tú lo sabes muy bien… y el abuelo mejoró por Lin… y por ella.

    ¡Qué lindo! — suspiró, y trató de imaginar en ese rostro indiferente una expresión romántica. Se sonrió un poco mientras se sonrojaba recordando que por lo menos Inuyasha si le ponía cara de borrego tierno — Perdón, continúa.

    Aunque antes de eso el abuelo la defendió de alguien más, — continuó la de gafas — pero no tengo idea de quien y por qué.

    ¿En serio? — Aome abrió los ojos como platos — ¿Eso hizo tu “abuelo”?

    Aome… — la miró con un poco de reproche — Así como lo ves, el abuelo defiende lo que quiere… aunque para los demás nunca les haya parecido probable que él tuviera sentimientos.

    Lo siento, — se excusó apenada — aún se me hace algo… raro.

    Me imagino. — suspiró Rumiko una vez más y puso los ojos en blanco por un segundo — Por como lo describes en la historia… era bastante frío, indiferente, poco afectuoso, burlón tal vez… pero, si te fijas bien, desde que conoció a Lin fue mejorando poco a poco.

    Tienes razón. — afirmó — Pero, ¿qué más pasó?

    “A pesar de su matrimonio y la nueva vida como Gran Señor de la región Oeste continuó visitando a Lin en la aldea, y llevándola siempre a pasear… ella también llegó a ir a la mansión celestial aun antes de que el abuelo se casara, y fue aceptada en ese círculo debido al gran cariño que le profesaba por sobre su condición humana. Nunca la abandonó ni cuando ella llegó a la edad casamentera de la época… aunque el abuelo ya contaba con su propia descendencia, Lin recibió siempre el trato de hija mayor.”

    ¿Así que si tiene hijos? — Aome puso ojitos tiernos.

    Una hija y un hijo, sí. — confirmó Rumiko en lo que afirmaba con la cabeza — Ya los conocerás a su tiempo.

    Y, ¿ustedes los conocen? — preguntó con curiosidad, debido a que, si eran Hanyō como Inuyasha, probablemente ya no vivirían o tal vez ya serían demasiado grandes.

    Sí, aunque no pueden venir para acá, por las condiciones de su concepción y nacimiento… ya sabrás después. — señaló la muchacha — Los hemos visto en la mansión celestial.

    ¿Por qué viven allá? — volvió a preguntar con curiosidad, aunque sabía que en el cielo había algo importante… el lugar en donde la madre de Sesshōmaru habitaba.

    Es el verdadero hogar del abuelo, su herencia materna. — contestó la de gafas con una sonrisa — Las tierras del Oeste son la herencia paterna; sin ofender amiga, Inuyasha no hubiera podido con todo… por ser Hanyō — y miró tímidamente a la pelinegra.

    ¡Aaahhh! — se asombró, y tuvo que admitir que verdaderamente su amado no podría nunca considerarse como un Gran Señor dominador de demonios y gobernador de una gran región… por más que se esforzara.

    Más de esto no puedo decirte. — le dijo Rumiko con un poco de seriedad — Porque yo no conozco más y pienso igual que mi hermano en el sentido de que lo vivas en su momento… y al señor Jaken ya no se le puede sacar mucho.

    Bueno, — sonrió una vez más Aome — he de reconocer que fue de mucha ayuda para completar la serie. Gracias amiga.

    Sonrieron al recordar que tuvieron de emplear un método persuasivo para que Jaken soltara la sopa sobre detalles que Aome desconocía. Por ello había conocido sobre la historia de Tōkijin, la manera en que revivió a Lin, lo que había ocurrido la primera vez que Naraku escapó de la muerte al secuestrar a la chiquilla, el enfrentamiento con Jakotsu y Suikotsu por defender la vida de la niña… y algunas otras anécdotas vividas con el gran demonio en todo ese tiempo dedicado a perseguir y tratar de eliminar a ese engendro del mal, que se atrevió a cruzarse en su camino y querer utilizarlo para sus fines perversos, no apreciando del todo su gran poder.

    ********** Flash Back **********

    Hace algún tiempo, para ser exactos cuando comenzaban los preparativos del anime.

    Por favor señor Jaken — dijo Shinosuke al pequeño ser verde a forma de súplica.

    No insistas jovencito — contestó con su dureza habitual.

    No se ponga roñoso. — le puso cara de inocente — El abuelo no se va a enojar si dice algo… un poquito.

    Ya dije que no — le respondió de mala manera.

    Aome lo miraba entre fastidiada, molesta y suplicante. Ese Jaken seguía siendo un verdadero malgenio, el tiempo no había mejorado su carácter. La pequeña Lin estaba ahí y le hizo al sirviente una mueca de tristeza:

    Señor Jaken, — le dijo con vocecita tierna y quebrada — si no nos ayuda el mundo no va a poder reconocer lo grande que es el abuelo… ni lo útil que es usted para él. Además — casi le ruedan lagrimitas — no querrá que se cuenten mentiras de su Señor, ¿o sí?

    ¡Por supuesto que no! — dijo con presteza — ¡Nadie nunca dirá que mi amo Sesshōmaru no hizo lo que hizo! Ya verán.

    Entonces… — preguntó Shinosuke de la forma más amable y dándole a su tono un aire de veneración — ¿qué puede usted comentarnos de las hazañas de su Gran Señor?

    Pongan atención para que no pierdan detalle… — empezó hablando el pequeño demonio.

    Aome sonrió complacida en lo que Shinosuke le guiñó discretamente un ojo, por lo menos así complementarían ciertos vacíos en la trama.

    ********** Fin de flash Back **********

    Se despidieron, pues ya era algo tarde y la chica de gafas no quería molestar a su abuelo.

    Aome se quedó un rato más ahí, acariciando a “Inu” y mirando alternativamente hacia el cielo, en donde brillaba una luna en cuarto creciente, y la árbol sagrado. Suspiró otra vez.

    ¡Ay “Inu”! — le dijo al can dirigiéndole una breve mirada de ternura — Una mansión en el cielo… para aquella que terminó de ganar su corazón… ¡Qué romántico!

    Después se dirigió al árbol sagrado, al lugar en donde destacaba la huella dejada por Inuyasha hacia cientos de años atrás, y le dedicó una sonrisa amorosa, como si el muchacho de plateada cabellera estuviera ahí:

    Inuyasha… — dijo con amor y sentimiento — no viviremos en una mansión celestial, pero también seremos felices juntos.

    Las ramas se sacudieron levemente con la brisa… y las lindas palabras de amor llegaron a los pensamientos del chico de dorados ojos… al otro lado del tiempo.

    Nota de la autora: El regreso de Aome… cerca, muy cerca. No pierdan lo que sigue. Sayonara.

    P.D. No se jugar con Wii, apenas lo conozco pero me imagino que sería divertido una versión de la historia para esta plataforma. Trate de que sonara algo real. Gomenasai si me equivoque.
     
  4.  
    Lucy J Watson

    Lucy J Watson Usuario común

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    estuvo muy bueno realmente vaya ¿quien se imaginaria a el gran sesshomaru jugando un videojuego?
    realmente me sorprendí mucho.Kagome se esta poniendo muy romántica.
    Y ese jaken siempre tan testarudo aun recuerdo el primer capitulo en donde apareció y Kagome realmente atacaba al pobre sapo lanzandole cráneos de la tumba del padre de inuyasha.
    bueno síguelo pronto y avísame.
     
  5.  
    kagomeG

    kagomeG Usuario común

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    (YA NO GUANTOO!!!!!!!!!!!!!!! por lo que mas quieras, que ya regrese!!!) tranquila Ukyo, ya regresara...
    ahh!!! que RISA me da!!! nadamas de imaginarme a Seshomaru sentado en un sillón de piel negro enfrente de una pantalla con controles de video juego en la mano....ahh!!! se me hace muy gracioso... hahahaha!!! y como si ya lo supiera... le gano! hahaha eso fue una muy buena idea amiga!
    buajajajaja!! ya me diste ideas... ya estoy casi segura de con quien se caso con Seshomaru... y acabo de descargar a Kagura... tuvieron que haber salido hibridos sus hijos por lo que hablas... y kagura... no es humana.... buahahaha!!! ya se!
    Aun que en parte estoy igual que Kagome... no me imagino a InuYasha como el gobernante de las terras del Oeste (es Oeste?).... nooo... me cuesta haceptarlo.... pero si me lo imagino como alguien grandioso!! no se de que.... pero el mejor en su especie.... y tal ves no vivan en un castillo... pero la cosa es que seran felices y es...*le tiembla la voz* lo mas importante *se pone a llorar de la felicidad* ahh!!! que bonito!!! snif snif!
    bueno te esperamos.... no te tardes!

    kagomeG
     
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  6.  
    Kai

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    Hola!!!
    Es muy injusto que no te haya comentado..Bueno pero aqui ando.
    Mas divertido ¡Kyaaaa!, Inuyasha en Wii, casi me da un soponsio linda, yo tengo un Wii 8vas bien en las descripciones tranquila) y casi me ahogo (me ahogue) cunado pense que si habia un juego en esa plataforma...Ya me iba derechito a la tienda jejeje.
    Tan atrayente que se ha vuelto tu escrito para mi, es cómo un iman ¿?...Supongo que es cosa de atrancción, polos opuestos se atraen (espero entiendas)...
    Ya quiero que esten juntos..¡y cómo minimo!¡DEMANDO UN BESO!, no soy incorme, pero te ¡exijo1 un beso..¬¬
    Nos leemos.
     
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  7.  
    InunoTaisho

    InunoTaisho Orientador ejemplar Orientador Waku-waku

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    Capítulo 19 parte 3

    Cerca, mas cerca de regresar… disfrútenlo y antes de eso otras cositas del Sengoku… y al fin el sueño de Inuyasha (parte) y de todos lo haremos realidad. Mezclaremos un poco de ambas épocas en lo que es ya el regreso.

    Época actual…

    ¡Buen día mamá! — saludó Aome muy contenta bajando a desayunar — ¡Buen día a todos!

    Buen día hija — contestó la señora Naomi muy sonriente.

    Era ya el tercer año del Instituto. El ciclo anterior lo había concluido bastante bien y el anime seguía su curso con buenas críticas y premios. Shinosuke había ido una semana de vacaciones y le trajo un buen regalo de Inglaterra. Pasearon nuevamente al Fuji y esa vez Aome le llevó lindas flores a la tumba. Ahora una vez más a clases. Después de desayunar salió con su hermano rumbo a la escuela.

    Oye hermana, — le preguntó Sota con curiosidad — ¿de verdad piensas volver con Inuyasha?

    Ella se frenó un poco y lo miró con ternura y tristeza. El tiempo ha pasado y Sota ya no es un niño pequeño, es casi un adolescente y entraría a la secundaria cuando ella ya no estuviera… pensó que el muchacho sufriría su ausencia.

    Sota… — le dijo casi en un susurro ahogado — ¿Te molestaría o… te sentirías mal?

    Eee… — tartamudeó el chico — Pues… te extrañaría, pero… — la miró con decisión y tranquilidad — si eres feliz con él, nosotros también.

    La pelinegra lo abrazó en lo que siguieron caminando.

    Nunca te olvidaría hermanito, ni te dejaría de querer. — le dijo con dulzura — Pero no te preocupes aún, ¡a estudiar!

    ¡Adiós! — se despidió el jovencito y se dirigió por otro lado hacia su escuela.

    La chica meditó un poco mientras caminaba. Extrañaría a su familia… pero estaba decidida porque su corazón se quedó en el Sengoku. Sabía que su mamá sería feliz nuevamente con el señor Jibiky… el abuelo tenía sus achaques, pero aún viviría bien con los cuidados y atención de la señora Naomi… Sota tenía un gran futuro por delante… y una nueva familia más allá de eso… y ella no veía nada en ese futuro que le llenara más que volver al pasado, al Sengoku. Ahí es donde verdaderamente estaba el “futuro” para Aome, al lado de su amado Hanyō y con sus amigos de esa época.

    ¡Aome! — le saludaron sus amigas en cuanto la vieron llegar.

    ¡Buen día chicas! — les dijo sonriente — ¿Están listas para nuestro último año?

    ¡Hola Aome! — Rumiko llegó corriendo y pasó velozmente a su lado — ¡Hola chicas! Nos vemos luego — se dirigió al área de los de segundo curso.

    ¡Adiós! — se despidieron de ella y se encaminaron a su salón.

    ¿Y qué es lo que van a estudiar? — preguntó Aome a las muchachas.

    Estudiaré Comunicaciones — dijo Eri muy contenta.

    Yo quiero ser doctora — afirmó Ayumi con una sonrisa.

    No se… todavía no me decido — contestó Yuka un poco dudosa.

    Pues no te tardes mucho amiga. — le dijo la pelinegra — Recuerda que dos meses antes de terminar son los exámenes de ingreso a la Universidad, para que no tengas problemas terribles.

    Y tú… ¿qué piensas hacer? — le preguntó a ella Ayumi con curiosidad — ¿De verdad crees volver con Inuyasha?

    Sí. — contestó con convicción — Inuyasha me está esperando y yo quiero estar con él.

    Pero Aome… — dijo Eri — tú pensabas estudiar…

    Eso fue antes de conocerlo. — interrumpió — Ahora se que es con él donde está mi futuro.

    Sus amigas no dijeron nada más, pues Aome lucía una radiante sonrisa y le brillaron los ojos al recordar a su amado por enésima ocasión.

    El tiempo marcha hacia adelante… también en el pasado.

    Miroku estaba la mar de contento ante la perspectiva de un tercer hijo, o tal vez hasta cuarto si se repetía como con las gemelas, que era sumamente atento, amoroso, cariñoso, mañoso… fastidioso en opinión de Inuyasha, con su bella esposa y, por supuesto, un papá alcahuete con sus “mujercitas”, como les dice a sus gemelas; y no paraba de anunciar su felicidad en las aldeas a las que fueran a hacer trabajos de exorcismo.

    La pequeña Lin estaba contentísima y no dudó ni tantito comentarle a Sesshōmaru del feliz acontecimiento, trayendo con ella un presente de su Señor para la esposa de su Excelencia cuando regresó del viaje realizado más allá de las tierras del Oeste.

    Esto lo manda el Señor Sesshōmaru, — les dijo en cuanto fue a visitarlos para jugar con las nenas — espero sea de su agrado señorita Sango. — y sonrió como ella acostumbra, para después llevarse a las gemelas — Vengan, que tengo mucho que contarles — les indicó llevándolas de la mano.

    ¡Si! — dijeron al unísono, muy contentas — ¡Señor Sesshōmaru! — se emocionaron.

    Inuyasha también se encontraba ahí con sus amigos, y le brotó una gotita anime al escuchar sus palabras en lo que Miroku sonreía como bobito y Sango abría el presente.

    ¿Qué diablos les enseñas a tus hijas? — le dijo a su amigo en un susurro en lo que las niñas se iban hacia el río.

    Lin es su “maestra”. — contestó el aludido sin dejar de sonreír, con esa simpática expresión anime — No podemos impedirle que hable maravillas de Sesshōmaru, por algo es su “papá adoptivo”.

    ¡Qué bonito! — intervino Sango mostrándole a su amado el obsequio dado — Que detalle de parte de Sesshōmaru.

    Era un lindo ropón de seda justo del tamaño de un bebé. Al parecer pasaron por China antes de regresar… Inuyasha no quiso ni imaginarse a su hermano escogiendo eso, ayudado por Lin, como para partirse de risa. Se aguantó las ganas de carcajearse para no ofender a los esposos y decidió irse para poder desahogarse.

    Los dejo. — dijo levantándose, conservando una expresión de aparente calma — Creo que… tomaré un baño.

    Y se fue tan rápido como pudo para llegar al árbol sagrado… y soltarse a reír como demente.

    ¡Jajajaja! — lloraba — Ese Sesshōmaru si que esta loco.

    Por suerte para él, el gran demonio ya no se encontraba cerca o tal vez hubiera terminado igual que Jaken cuando habla de más… con tres chichones en la cabeza. Recobrando la serenidad meditó en algo que hasta ahora no había pensado… ¿Sería su hermano tan amable con él cuando fuera padre con Aome? Después de todo le daría sobrinos… y se imaginó siendo felicitado por el Daiyōkai, que le daba un gran presente a Aome, la cual cargaba a un bebé… de apariencia perruna como la forma real del Inugami. “¡Qué estupideces piensas!” se reprendió a sí mismo sacudiendo la cabeza con presteza, borrando esa imagen de su mente y sonrojándose un poco. Se recostó entre las ramas del árbol y se quedó ahí hasta que anocheció.

    Volvamos a la época actual…

    Los primeros meses de clases pasaron sin novedades, a menos que se llamé novedad el hecho de que a nuestra amiga le haya brotado nuevamente su poder espiritual en la práctica de tiro, de la cual ya era maestra e instructora de varias novatas. Una vez más… diez blancos a la redonda fueron borrados del mapa y la pobre se apenó muchísimo, aunque volvió a fingir indiferencia y sorpresa.

    ¿Qué ocurrió? — preguntó asombrada a las muchachas que estaban con ella — ¿Alguien puede explicarme?

    Un poco más allá, Rumiko sonrió como bobita. Todas las jóvenes novatas negaron moviendo sus cabecitas de un lado a otro. Por ser maestra… tuvo que quedarse a limpiar al término de la clase.

    ¡Ah! — suspiró un poco, levantando algunos restos que quedaron tirados — Espero aprender a controlarlos con la ayuda de la anciana Kaede… ¡qué vergüenza!

    El anime había empezado ya con la sexta temporada y la última película también fue un éxito como las anteriores, a la vez que se desarrollaban las concepciones del Kanketsu – hen. Las visitas a la mansión seguían siendo frecuentes y divertidas. Ya había aprendido a jugar el Wii y pasaba momentos espectaculares con sus amigos y su hermano… lógicamente Lin les había ganado a todos la mayor parte de los juegos. Por lo demás Aome ya no insistió en conocer detalles de la familia “celestial” de Sesshōmaru, pues sabía que el tiempo de volver estaba cercano. Y en cuanto a los chicos… no faltó algún encimoso que pretendió pasarse de listo al no ver nunca al dichoso “novio extranjero” de Higurashi… así que tal vez bien valía la pena tratar de conseguir algo con ella. Sin embargo el pobre tonto atrevido… no sabía lo que le esperaba

    Zentaro Daimonyi era un compañero de ella, en el mismo grupo. Era un muchacho agradable y educado que pertenecía a una buena familia con una larga tradición en la ceremonia del té, aunque el muchacho no dominaba para nada la técnica. Algunas ocasiones habían trabajado juntos, por lo que Aome no sospechó nada malo en esa ocasión. Fueron a casa de Zentaro, junto con dos compañeros más. Hicieron la presentación de un tema a desarrollar en clase, a través de una exposición con diapositivas y explicaciones. Como ya tenían casi todo listo no trabajaron mucho, así que terminaron pronto.

    ¡Qué bien nos quedó! — dijo Aome mirando satisfecha la presentación — Estoy segura que obtendremos una nota alta.

    ¿Verdad que sí? — dijo la otra compañerita.

    Llevaban puesto aun el uniforme porque saliendo de clases se fueron a trabajar, habían degustado algunos bocadillos y, por supuesto, un té preparado con esmero. Levantaron todo y se dispusieron a retirarse cuando…

    Oye Aome… — dijo Zentaro un poco apenado — ¿podrías quedarte un momento? Necesito hablar contigo de algo importante.

    Nuestra amiga parpadeó un poco. Sabía que el muchacho era bastante tímido… tal vez quería hablar de Yuka, pues al parecer a él le gustaba su amiga.

    Sí… claro — contestó algo dudosa.

    Adiós, nos vemos mañana — se despidieron los otros y salieron del estudio.

    Bien, — dijo Aome sentándose cerca del chico — ¿qué se te ofrece?

    Verás… — tartamudeó levemente — lo que pasa es que… no se como decirlo — y se acercó un poco más a ella.

    Tranquilo y respira hondo. — lo alentó con calma, sin preocuparse demasiado porque él estuviera cerca; hasta le palmeó el hombro — Te escucho.

    Tenía ganas de decirle que también a Yuka se le hacía interesante y sólo era cuestión de que diera el primer paso. Le sonrió cuando la miró. Fue entonces que… la abrazó descaradamente haciendo que la pobre chica abriera los ojos sorprendida.

    ¡Zentaro! — dijo en tono asustado — ¿Qué estas haciendo?

    ¿Pues qué no ves? — le sonrió cínicamente apretándola más a él — Tú novio no está aquí y al parecer… no le importas, así que… Takahashi fue un tarado.

    Aome cambió su expresión por otra más seria y enojada. ¿Quién se creía ese torpe de Zentaro para hablar mal de su amado Inuyasha, al cual ni conocía, y de su amigo Shinosuke?

    Óyeme bien Daimonyi, — le dijo en tono amenazador en lo que se desbordaba su aura maligna, lo que tomó por sorpresa al muchacho — no te permito que hables mal de mi novio y de mis amigos, y mucho menos… — su furia llegó a ser más grande que ella — ¡qué me toques así!

    La energía emanada de su cuerpo lanzó al muchacho hacia atrás de forma algo violenta, que se azotó contra la pared y se quedó tirado en el suelo, viéndola con mucho temor.

    Lo… siento… — tartamudeó asustado — no creí…

    Mejor cállate ya. — le interrumpió fulminándolo con la mirada y recogiendo sus cosas — No te olvides de lo de mañana, adiós.

    Salió del estudio sin preocuparse más por su compañero. Se despidió cortésmente de la abuela del joven y se dirigió a su casa con paso firme. No estaba lejos de ahí y llegaría en poco tiempo. En el camino meditó en lo que había sucedido.

    ¡Qué barbaridad! — se dijo a sí misma — No pensé que podía hacer eso pero… — volvió a fruncir un poco el ceño — Ese Zentaro indecente se lo merecía… le diré a Yuka que ni lo acepte por torpe — después se relajó y suspiró.

    Con esto quedó más que claro, porque obviamente Zentaro Daimonyi comentó discretamente a algunos cuantos amigos lo sucedido, tal vez omitiendo algunos detalles, que Aome Higurashi era una chica de cuidado a la cual no había que insinuarle nada romántico ni hablar de su novio. Así que el tercer año continuó sin muchas novedades.

    Avanzando en el periodo Sengoku…

    Con cinco meses de embarazo Sango estaba una vez más como en un nicho, porque su amante marido no hubiera querido que hiciera ni un esfuerzo. Él, como todo buen esposo y padre, pasaba tiempo con sus gemelas, realizaba los trabajos que le pedían si no implicaba estar más de tres días fuera, pues no quería dejar a la familia por mucho tiempo, ayudaba en las labores del hogar… en fin. En opinión de Inuyasha, Miroku estaba peor que la primera vez; a su esposa le encantaba la atención, pero si consideraba a su amado un poquito exagerado.

    Una tarde, antes de que Lin llegara a jugar con las gemelas como todos los días, las niñas no querían separarse de mamá y le abrazaban la “barriguita”, queriendo escuchar a su hermanito. Estaban sentadas afuera de la cabaña, tomando el fresco de la tarde.

    ¡Nene! — decían y le picaban un poco a la “pancita” de mami, con suavidad pero insistentemente.

    Niñas, cálmense. — les dijo Sango sonriendo un poco y mirándolas seriamente — Me duele y también a su hermano.

    Miroku hacía la limpieza, como buen mandilón, ayudado por Shippou, el cual ya había regresado de la escuela. Miró a sus peques con cara de molestia por un momento.

    Ahome, Kikyō, — les habló con seriedad — ¿qué fue lo que les dije sobre no molestar a mami?

    Las chiquillas pusieron expresión de vergüenza y se escondieron detrás de su madre ante la mirada severa de papá, sin soltarle el vientre. Sango sonrió complacida y les acarició las manitas.

    Lo sentimos papi manolarga — dijeron al unísono.

    Ya casi para cumplir dos años hablaban mejor y repetían todo lo que escuchaban.

    Mmm… — murmuró para sí el monje sin dejar de observarlas — Me gustaría saber en donde aprendieron a hablar así.

    Las niñas no mienten Miroku. — intervino Shippou acercándose también, después de haber terminado de limpiar — Tú tienes la culpa por seguir con esa manía, ¿verdad Sango?

    La aludida miró a su marido con amor y se sonrojó un poco ante la dulce mirada azul que en ese momento se dirigió a ella.

    Bueno cariño… — dijo apenada, en tanto que las pequeñas escuchaban atentamente apoyándose nuevamente en su vientre redondo, esta vez sin apretarla mucho — eso sí pero… yo no les digo nada de eso… es entre nosotros — y desvió un poco la vista del rostro de su esposo, con el rubor más subido en sus mejillas, acariciando a sus hijas.

    ¡”Perrito”! — dijeron las gemelas en cuanto divisaron a Inuyasha acercarse, y lo señalaron mirando a su papá, el cual entendió la indirecta y se sonrió un poco.

    Junto al Hanyō venía Lin, con su característica y dulce sonrisa.

    ¡Hola a todos! — saludó la pequeña pelinegra.

    ¡Lin! — gritaron las niñas y se apartaron de su madre para abrazar a su amiga.

    ¿Cómo estás Lin? — saludó Sango muy sonriente, la ayuda de la chicuela era una bendición — ¿Ya regresó Kohaku?

    Aun no regresa de su aldea señorita Sango. — contestó correspondiendo el abrazo de las gemelas, que casi se caen con ella — Regresa mañana, y yo estoy bien — respondió a la primera pregunta.

    Me alegro. — afirmó la castaña mirando con dulce semblante la tierna escena de las niñas — Me imagine que tardaría un poco más, pues pensaba traer muchas cosas para continuar la instrucción.

    Gracias Lin. — intervino Miroku a forma de saludo para la pequeña pelinegra — Pórtense bien niñas — les dijo a sus hijas muy sonriente.

    ¿Y a mi no me saludan? — dijo el peli plateado en tono ofendido, al notar que nadie le dirigió una sola palabra.

    ¡”Perrito”! — las chiquillas se abalanzaron sobre él, haciéndolo caer al tomarlo desprevenido.

    ¡Basta, era broma! — exclamó algo asustado, sosteniéndolas lejos de sus orejas.

    Todos se rieron ante su expresión temerosa, especialmente Lin y las gemelas. Shippou abrió de más la boca, ya que nunca se imaginó a Inuyasha vencido… por unas lindas nenas. Las niñas se fueron junto al kitsune a jugar con los otros niños de la aldea, cerca del río. Sango insistió en prepararles té a los caballeros, los cuales tomaron “asiento” después de que Miroku le ayudó a levantarse. Se quedaron solos un momento.

    ¿Qué dice la región Oeste y Koga con… su segunda camada de lobeznos? — preguntó el monje como si nada, porque el peli plateado se había pasado unos días fuera por esos rumbos.

    ¡Keh! ¿Cómo iba a estar? Como siempre igual de Sarnoso… y sarnositos dos. — contestó de forma habitual en lo que se cruzaba de brazos — Y tú sigues igual también, — lo miró escrutadoramente — ni aún con otro chamaco en camino te calmas.

    Jajaja. — rió irónicamente el ojiazul — Ya te dije, y recordarás mis palabras en cuanto la señorita Aome esté aquí — fijó la vista en su amigo, haciéndolo sonrojar brevemente.

    No seré igual ni aunque lo pienses — dijo, desviando los dorados ojos y hablando un poco avergonzado.

    Como digas. — le sonrió el monje — Lo que si quiero pedirte es que no hables frente a mis hijas con palabras… inadecuadas, — ahora se puso serio — porque eso de “manolarga”…

    ¡Keh! — contestó en tono habitual a la defensiva — Yo sólo digo lo que veo… tú sigues igual de maníaco como desde que te conozco. Y tus “diablitas” repiten todo porque te han visto hacer tus cosas… — y le dirigió una mirada molesta por enésima vez.

    Sango llegó con el té y les sirvió cuidadosamente.

    Despacio Inuyasha, — le dijo — está caliente.

    Ya me di cuenta — contestó de forma irónica, soplándole a su “taza”.

    Miroku la ayudó a sentarse a su lado, con cuidado.

    Gracias amor, — le dijo con ternura en lo que la sentaba — pero no deberías esforzarte tanto.

    Cariño, — contestó ella con dulzura mirándolo amorosa — el té no te queda bien aun. Por cierto, ¿de qué hablaban? — ahora miró a su amigo con curiosidad.

    De tus hijas y las mañas de tu marido — contestó el aludido sin dejar de soplarle a su té con presteza.

    Amor, las niñas dicen lo que oyen sin saberlo bien — Sango lo vio una vez más de forma comprensiva, en lo que Miroku le daba un sorbo al té.

    Mmm… — saboreó la bebida caliente — me parece que las nenas sí lo saben… porque alguien ha abierto la bocota — y le lanzó una mirada significativa al ojidorado. Su esposa también lo miró por enésima vez y se soltó una breve risita.

    ¡Keh! — se defendió el peli plateado otra vez tratando de tomar su té — no te quieras hacer el inocente que no te queda… a ninguno de los dos, par de… insaciables.

    Miroku y Sango le dieron otro sorbo a sus respectivas “tazas” en lo que veían a su amigo con la misma cara de complicidad. Después ella agregó:

    Bueno Miroku, en serio que a veces eres un indiscreto. — y lo miró con un poco de reproche — Le das motivos a Inuyasha para hablar.

    ¡Sólo me gusta demostrar cuanto te amo! — respondió aquel dejando el té de lado y abrazándola hasta donde pudo por su abultado vientre… pero aun así alcanzaba a agarrar un poco de… ya saben que.

    ¿Ves a lo que me refiero? — dijo en tono enojado en lo que le soltó un pequeño bofetón — ¡No delante de las visitas! — y lo miró con algo de molestia, ruborizándose una vez más por la presencia del Hanyō y desviando la mirada con vergüenza sin separarse de su marido.

    El ojiazul se apartó un poco de su mujer para sobarse el cachete e Inuyasha puso ojos de puntito, para después decir con ironía y burla:

    Y todavía lo niegas.

    Nunca lo he negado. — se defendió el aludido aun con gesto adolorido — Ninguna mujer me ha gustado más que mi bella esposa, por eso…

    ¡Cariño! — Sango lo atrajo hacia ella efusivamente y le dio un besote haciéndolo callar. Obviamente que él la abrazó con mucha efusividad también, pero ya sin pasarse de lo decente.

    Inuyasha mejor terminó su té en tanto que los esposos casi se ahogan en su beso. La expresión de su rostro reflejaba un poco de fastidio ante tanta miel derramada. “Este mañoso ya la tiene bien domada, y ella se hace la que no le gusta” pensó un tanto divertido mirándolos de reojo.

    Gracias por la bienvenida. — dijo levantándose — Me retiro para no estorbar.

    Mmm… por nada amigo, — dijo Miroku despegándose un poco de su amada para contestar, y con expresión de estar a punto de… (dejémoslo así en suspense) — después platicamos.

    Te esperamos a cenar. — intervino ella y volvió a besar apasionadamente a su marido, apretándose más a él hasta donde se podía por su “pancita” — Miroku, amor… mmm.

    El Hanyō se fue con un gesto entre desesperado y resignado. El amor de sus amigos le hacía recordar con mucha frecuencia a su querida Aome. No podía negar que le daba gusto que a pesar del tiempo y las perversiones del monje, que le ocasionaban enfados a la exterminadora, la pareja viviera muy feliz, aunque eso le demostraba que él estaba solo todavía. A veces le entraba algo de nostalgia al pensar en ella, otras veces se le subía el tono al imaginarla en ciertas situaciones… como los amantes calenturientos de sus antiguos compañeros de aventuras… pero su pensamiento recibía buenas vibras cerca del árbol sagrado, que le devolvían la paz y la esperanza de su regreso.

    Y en la época actual…

    Aome estaba por terminar el Instituto, ¡al fin, después de tanto tiempo! Los exámenes finales habían pasado y estaba tranquila. Sus amigas se habían mostrado nerviosas por su próximo ingreso a la Universidad, pero ella les dedicó unas palabras de aliento.

    En las cercanías de su graduación, una noche de luna llena, se quedó un poco de tiempo afuera, junto al árbol sagrado, y le dirigió unas tiernas palabras en lo que leía el último poema con unas lagrimitas en sus ojos achocolatados.

    Inuyasha, se que pronto llegaré a tu lado y ya nunca te dejaré… mientras me dure la vida.

    Nota de la autora: El momento cumbre se acerca… primero el nacimiento del hijo de Miroku y Sango junto a algunas peripecias más… y Aome cruzara la barrera del tiempo para volver… después otras situaciones divertidas con su regreso para darle más sabor a todo. A partir de ese momento el tiempo volverá a correr algo lento porque abarcaré un gran periodo antes de finalizar mi historia… pues ya con los hijos las cosas serían tan diferentes. Sayonara y no se pierdan el otro fic, “Un juego por la vida de… Naraku” que sigue con su aire de comedia e ironía.
     
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  8.  
    Lucy J Watson

    Lucy J Watson Usuario común

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    Estuvo muy bueno en verdad
    Vaya pero que descarado ese tal zentaro daimoyi como se atreve a hacerle eso a kagome bien merecido lo tenia que ella lo tirara contra la pared quien se cree que es.Inuyasha tiene que aguantarse a miroku y a sango también con sus mañas.Me mate de la risa imaginando a sesshomaru comprar el regalo para bebe con lin.Por fin el momento en que kagome vuelve a la época antigua se acerca estoy ansiosa.
    bueno continualo rapido.
     
  9.  
    Whitemiko

    Whitemiko Usuario común

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    que lindo!!!!!ayyy no puedo esperar para ver el siguiente capitulo!!!
    me causa tanta gracia eso de que inuyasha anda con pensamientos...inapropiados
    xD y eso de que sesshomaru eligio el ropon!!!!eso me hubiera encantado verlo!!
    espero que continues pronto!!!esperare con ansias!!
    XOXO
    bye!!
     
  10.  
    Kai

    Kai Usuario VIP

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    ¡Kyaaaaaaaaaaa!!!
    He de suponer que te encanta tenernos en suspenso...
    Te gusta tenernos espera que te espera...Me encanta la actitud tomada por todos. Los extraños pensamientos de Inuyasha y la relación de la típica pareja de conflictivos enamorados, qeu son Sango y Miroku.
    Me gusta mucho la segunada "camada", es tan lindo como Inuyasha le dice "sarnositos" a los lobeznos de Kouga, si esa es la segunda ¿cual es la primera?...Ese chico que le pidió a Kagome una cita...bueno no asi sólo la abrazo, cre que Kag exageró, yo lo hago mas sutilmente pero con una cara que lo diga todo...
    Espero mas que ansiosa el otro capi, la reunión y encuentros...

    ¡Demando un beso!, no ésta demás repetirlo, pero ya sabes que lo quiero....
    Sayoo!!!
     
  11.  
    ahomexInu

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    Piscis
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    Hola regrese!!!
    Como lo prometido es deuda lei cada capitulo y dejame decirte que me encantaron.
    La historia a transcurrido algo lenta pero muy entretenida sobretodo donde intervenia Sesshy debo decirte que la escena en la tumba de Lin fue magica me cuesta acostumbrarme a un sesshomaru emotivo.
    Otro acontesimiento inolvidable es Inuyasha escribiendo poemas tan lindo me encatraia ver eso animado, ya Sango y Miroku esperan su tercer hijo que emocion eso significa la tan esperada llegada de Aome que creo sera en un capitulo mas y ya llega espero que sea asi y que alargues de hay la historia con Aome e Inu que tengan muchos cachorritos a Inu siendo el triple de exagerado que Miroku en fin no comere mas ancias y espero actualises pronto y ni pienses en abandonar no te lo perdonaria jamas.

    Exitos .... kisss
     
  12.  
    InunoTaisho

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    Pasado mañana (inu/kag,mir/san,sess/?)
    Clasificación:
    Para todas las edades
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    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    56
     
    Palabras:
    5811
    arigato por sus post y si ya mero llega aome ahora inuyasha tendra que declarar sus sentimientos, aqui el nuevo cap disfruten

    Capítulo 20

    Sengoku antes del regreso anhelado… en lo siguiente.

    Con un avanzado estado de gestación, cercano al término del embarazo, Sango ya no podía moverse mucho. Aunque esta vez no tenía el vientre tan grande como cuando esperaba a las niñas y había pasado del octavo mes, lo que indicaba la presencia de una sola criatura, para alivio de ella. Sus gemelas estaban tan contentas, y qué decir del papá, que no se aguantaba ni a sí mismo y la felicidad le brotaba por los poros. El nivel espiritual de Miroku se incrementó más ante la proximidad del nacimiento de su tercer hijo… pero por sus servicios seguía cobrando algo caro. A pesar de ello la gente le pagaba lo que pedía y él era considerado con los que no podían cumplir al momento.

    No se apuren, — dijo amablemente a unos ancianos en un poblado no muy cercano a la aldea, a donde había ido con Inuyasha — dentro de una semana vuelvo por lo demás.

    Se fueron de ahí con rumbo al templo del anciano Mushin, al cual le darían una breve visita debido a su delicada salud. Posteriormente visitarían a… Kuranosuke Takeda, el compadrito de Miroku. El Hanyō cargaba como cuatro bultos de arroz en lo que el monje llevaba varios rollos de telas finas.

    Eres un aprovechado charlatán y no me cansaré de decírtelo. — espetó Inuyasha mirando a su amigo con reproche — Abusas de lo bondad e ingenuidad de la gente.

    Por favor, esto no es nada comparado con lo otro que cobraré. — dijo Miroku seriamente — Libramos a esa pobre gente del mal que los atormentaba. Y ya sabes que tengo mis gastos…

    ¡Keh! Aparte de eso eres lengua suelta… ¿a quién diablos le interesa tu calenturienta existencia y… tus futuros herederos?

    Miroku le lanzó una mirada fea.

    Sigues igual de bocón insensible… tres años no te han servido para moderar tu genio y tu léxico. — le dijo con molestia — Creí que el expresarte abiertamente sensibilizaría…

    ¡Carajo, eso es distinto! — contestó Inuyasha a la defensiva — Lo que yo exprese es… mi asunto — se sonrojó brevemente.

    Pues si la querida señorita Aome regresa espero te abras de verdad… y no quede en puros papeles — lo miró significativamente el ojiazul.

    Eso no te importa. — contestó el otro sin mirarlo de frente, aún algo azorado — Yo… haré lo que tenga que hacer… cuando Aome vuelva.

    Por tu bien que así sea. — sonrió el monje — ¡Ah, justo a tiempo! — se percató de la llegada de su fiel ayudante acercándose a donde se encontraban — ¡Hachi, por aquí! — hizo señas con la mano para llamar su atención.

    El mapache descendió cerca de ellos, en su forma grande. Tenía una expresión relajada y algo absorta.

    ¿Cómo está Mushin? — preguntó Miroku en lo que colocaban en el lomo del tanuki la carga que llevaban. Hachi hizo una mueca como pocas veces — ¡Oye, qué poco aguante! — le reprochó.

    Usted disculpe jefecito. — se repuso el aludido — Es que estaba dormido cuando el maestro Mushin me recordó “amablemente” que tenía que venir por usted e Inuyasha. Él se encuentra… sobrio por hoy — respondió a la pregunta anterior.

    ¡Keh! — intervino Inuyasha acomodándose “delicadamente” sobre Hachi — Seguramente ya agotó sus reservas.

    El mapache puso cara de bobo en lo que Miroku subió también. Se elevó con ellos, con un poco de trabajo y cambió su expresión por una de cansancio. El monje lo miró con el ceño fruncido.

    Pues, ¿qué hicieron anoche? — preguntó con suspicacia al tanuki.

    En realidad… — contestó Hachi con una gota anime en su frentezota — anoche se puso hasta las “chanclas”, que él mismo tiró el contenido de sus últimas diez botellas al manantial para… darse un baño.

    Seguramente hoy lloró por ellas. — suspiró Miroku para casi carcajearse al momento — ¡Qué buena puntada!

    Viejo loco — murmuró Inuyasha cruzado de brazos.

    Lo peor fue que tuve que rescatarlo de ahogarse en su vino “aguado”, — continuó el mapache — por ello también… me emborraché y no podía despertar. — se sonrojó en extremo — Y piensa que me las tomé todas.

    Ya me lo imagino. — el ojiazul puso los ojos en blanco un instante — Hablaré con él, ya me escuchará ese necio.

    Llegaron al templo y Mushin los esperaba sentado en los escalones del acceso principal.

    ¡Maestro y amigo Mushin! — dijo Miroku abriendo los brazos para abrazarlo en lo que Inuyasha y Hachi cargaron con todo.

    Al pobre mapache le temblaban las patitas por el peso de las telas y el Hanyō puso expresión de enfado.

    Miroku, es bueno verte. — contestó el otro respondiendo al abrazo — ¿Y mis botellas? — preguntó observando a todos y mirando nuevamente al joven monje — No me digas que este insensato… — señaló al tanuki.

    ¡PLONC! Miroku golpeó a Mushin con el puño cerrado y tenía un signo de enojo en la frente. Al anciano le salió un chichón.

    ¡Hombre por Dios! — le soltó el ojiazul con enfado — ¡Te estás muriendo de a poco y quieres seguir tomando!

    Miroku, déjame morir de la mejor manera. — dijo sin amedrentarse y sin sobarse el chichón — Tu familia debe ser lo más importante para ti, tu mujer es tu vida… yo ya terminé mi misión… quiero morir sin sentirlo, con una botella a mi lado.

    Mushin… — el joven lo miró preocupado — tú también me importas, no quiero que mueras… ahogado de borracho.

    Inuyasha y Hachi… mejor bajaron lo que cargaban. El peli plateado cambió su expresión por una de aburrimiento y molestia, el mapache también se entristeció como su amo.

    ¡Mierda! — intervino Inuyasha con su tono habitual — Si el viejo quiere morir briago pues déjalo… es su gusto.

    Inuyasha… — Miroku le lanzó una mirada fea una vez más, “¡Bruto tenía que ser!” pensó enfadado.

    Miroku, — dijo Mushin sin perder la compostura — él tiene razón. Si me aprecias deja que muera como te lo pido — lo miró seriamente con sus ojos cansados en tanto el joven monje lo observó con gesto serio.

    ¡Cómo corrían los años! Pensar que un buen periodo atrás parecía que el anciano levantaría un monumento en honor a su protegido… en el cual no estarían ni sus restos, como ocurrió con su padre por la maldición de Naraku, y ahora se veían los estragos del tiempo en ese rostro tan sereno.

    Maestro Mushin… — le hizo una reverencia.

    No te reprocharé nada en cuanto me vaya del mundo… — dijo con gravedad el anciano — Pero ahora sí, pues quiero mis botellas jovencito. — le cambió la cara por una de enfado — ¿Cómo vamos a brindar por tu nuevo vástago… sin vino?

    Miroku e Inuyasha se azotaron de la impresión ante el cambio tan repentino de Mushin, y Hachi puso expresión de avergonzado en lo que el viejo monje se enderezaba.

    Y mientras no estés a mi altura no me voy a morir. — dijo con énfasis estirándose un poco — ¿Quién si no yo te enseñará los preceptos del templo?

    Un rato más tarde, con la promesa de llevarle el vino, los tres dejaron el templo y se dirigieron al palacio del terrateniente Takeda.

    Bueno, ni hablar. Tendré que llevarle una botella. — dijo Miroku con gesto resignado — Después compraras más Hachi — le indicó al mapache volador.

    Lo que diga jefecito Miroku — respondió el aludido.

    ¿Por qué mierda traemos este rollo de tela? — preguntó Inuyasha con su tono habitual de malos modos — ¿Qué no ese Takeda es rico terrateniente?

    Así es, — puntualizó el joven monje observándolo fijamente — pero no puedo presentarme con las manos vacías ante mis compadres. Sabes que tienen tres hijos también… todos varones. — sonrió con picardía — Ya me suponía que Takeda tenía tanta necesidad como yo de tener buena descendencia… ¡pobre Shima!

    Pues Sango no se queda atrás al soportarte. — le soltó Inuyasha burlón — Y si no fuera por Aome… tal vez irían por el quinto hijo.

    Mejor ni sigas… — le dijo el otro viéndolo con ojos alegres — Me tocará recordarte algún día tus palabras.

    ¡Keh! — respondió el ojidorado sonrojándose un poco — Quisieras.

    Miroku sonrió complacido y ya no dijo nada más. Hachi se abstuvo de decir algo, pues conocía del sentimiento del Hanyō hacia aquella rara sacerdotisa que hacía tiempo se había ido de forma tan extraña como apareció.

    Se presentaron en la gran mansión e hicieron primeramente su trabajo… exterminar a tres malos espíritus que se habían posesionado de un extremo apartado de la villa, causando estragos en las cosechas y devorando a algunos animales. La anciana “exterminadora y exorcizadora” de esencias malignas se había presentado voluntariamente, ya que vivía cerca del palacio. A pesar de sus esfuerzos no fue de mucha ayuda, porque en realidad no sirve para nada. Afortunadamente el terrateniente solicitó ayuda profesional casi de inmediato, con su compadre y amigo del alma, el monje Miroku.

    ¿Qué carajo hace esa anciana loca aquí? — preguntó Inuyasha parpadeando al verla.

    No seas grosero y saluda. — dijo el monje acercándose a la mujer — ¡Señora, es un gusto verla tan saludable! — dijo con sonrisa sincera.

    El gusto es mío Excelencia. — contestó la aludida haciéndole una reverencia — Gracias a usted y a su asistente pudimos acabar con esos seres.

    “¿Asistente?” pensó el Hanyō levantando una ceja con expresión de enojo “¿Yo, asistente de éste… charlatán?”. Miroku sonrió como tonto al ver la cara de su amigo.

    Eee… gracias, — dijo — sólo que Inuyasha no es mi asistente.

    Como sea Excelencia. — puntualizó la anciana — Él viene con usted.

    Oiga bruja… — iba a soltar el peli plateado pero el monje lo hizo callar al palmearle suavemente el hombro.

    Somos socios — habló con presteza.

    Kuranosuke Takeda se acercó con expresión de alivio al ver sus tierras libres de esos demonios.

    ¡Compadre!..., perdón, Excelencia — dijo algo apenado.

    Por favor compadre… perdón, señor terrateniente — contestó Miroku en tono de reproche inocente.

    Ambos se carcajearon, se abrazaron efusivamente y se saludaron estrechándose las manos.

    ¿Cómo están Shima, mis ahijados y… el más pequeño? — preguntó Miroku.

    Muy bien, gracias. En seguida los verán — indicó Kuranosuke y los invitó a pasar a todos, incluidos Hachi y la anciana — Adelante por favor, los amigos de su Excelencia son bienvenidos. ¿Y cómo están Sango y las niñas? — preguntó llevando al monje por los hombros.

    Sirvieron una buena comida que Inuyasha devoró con “educación” en tanto los caballeros se dedicaron a platicar un poco sobre sus respectivas vidas familiares. Shima estaba contenta por ver a Miroku y agradeció el presente, enviando muchos saludos para Sango y besitos a las gemelas. Los hijos mayores, unos gemelitos como las “mujercitas” del ojiazul, eran los ahijados… y futuros yernos de nuestra pareja de amigos.

    ********** Flash Back **********

    Shima y Kuranosuke Takeda se casaron al mes de la boda de Sango y Miroku.

    El terrateniente, que alguna vez le propuso matrimonio a la exterminadora, conoció a la otra muchacha gracias al monje, que los presentó en su propia fiesta nupcial. Aunque el joven rico había pensado que no amaría a ninguna que no fuera la hermosa Sango… la “inocente” Shima le pareció una bella mujer. Y ni tardo ni perezoso la cortejó con la aprobación de los padres de ella, que vieron un buen marido para su hija, en vista de que el charlatán de Miroku sólo había insinuado una petición sin compromiso serio de por medio; y eso los había obligado a prometerla con un ser monstruoso… del que se libraron con ayuda.

    Por supuesto que nuestra pareja de amigos asistió a la boda… sin Inuyasha, debido a que el ojidorado se negó en rotundo porque no pensaba comportarse “humanamente” ni una vez más. Y la “inocente” Shima se embarazó antes que Sango. Claro, ya que la exterminadora contó con ayuda anticipada de Aome para disfrutar más las mieles del matrimonio… porque su marido no perdía oportunidad. Tuvieron gemelos también, pero varones.

    Así que Kuranosuke, en agradecimiento con Miroku, que aunque le quitó a Sanguito lo juntó con otra linda mujer, los invitó a la mansión por unos días, para que apadrinaran a sus hijos. Ya Inuyasha era el padrino de las gemelas… junto con Aome, en cuanto ella regresara. Con las pequeñas de tres meses y medio fueron a visitar a sus amigos, en compañía de Kohaku, Shippou e Inuyasha, por supuesto. Disfrutaron la pequeña ceremonia celebrada en el templo familiar y después la comida en honor a los niños llorones y futuros herederos de esas tierras.

    Al término de la fiesta Shima le ofreció a Sango una “sillita” de bebés para que acostara a las gemelas, pues el viaje las había agotado y ya dormían profundamente después de comer, junto con los niños Takeda, que también se habían dormido. Los maridos… tomaban copa tras copa como si se conocieran de por vida. A ambos se les notaba una cara de felicidad… etílica. Kohaku y Shippou también se dieron cuenta que a esos dos se les subió el alcohol a la cabeza. El joven exterminador sonrió un poco como bobo ante los excesos de su cuñado y el kitsune abrió la boca sorprendido mientras los nuevos compadres brindaban… una vez más. Las esposas se mostraban apenadas de su comportamiento e Inuyasha tenía expresión de molestia profunda.

    ¡Salud! — dijo Kuranosuke levantando su copa — Miroku, eres un hombre maravilloso… — le habló cerca de la oreja, con tono de estar completamente mareado — y para que veas lo mucho que te estimo… — continuó en lo que se empinaban la enésima copa e hiparon un poco — desde hoy te digo que serás mi consuegro… mis hijos serán tus yernos y tus hijas mis princesas.

    Gracias. — contestó el aludido en el mismo tono perdido — Será todo un honor… no habrá mejor compromiso para mis “mujercitas” que tus pequeños llorones.

    Y volvieron a levantar la copa muy felices, abrazados por los hombros y cantando al unísono:

    ¡Copas, copas! — chocaron sus copas — ¡Por nuestras fortunas! — hiparon al mismo tiempo — ¡Dos grandes familias se unen en una!

    Kuranosuke se cayó de borracho en su silla favorita, empezando a roncar.

    Compadre… — dijo Miroku sosteniéndose con trabajo — que poco aguante, todavía nos faltan tres estrofas…

    Inuyasha fue a detenerlo, con cara de fastidio.

    ¿Tomarás conmigo por la felicidad de mis hijas? — le preguntó el ojiazul con su mirada perdida. El peli plateado lo fulminó con sus doradas pupilas.

    Lo siento — dijo Shima muy apenada a Sango.

    Descuida — sonrió la castaña como bobita.

    Lleven al señor a sus habitaciones. — indicó la dueña a sus sirvientes, los cuales obedecieron llevándose a Kuranosuke de forma delicada — Descansen con confianza — se fue con la nodriza llevando a los pequeños.

    Unos sirvientes los condujeron a donde dormirían. Inuyasha jalaba a Miroku de manera “amable” en lo que Sango cargaba a sus hijas y Kohaku los seguía junto con Shippou. Los dos jóvenes tenían cara de incredulidad, pues no pensaban que el monje pudiera comportarse de peor manera… aunque ese vicio también fuera enseñanza de su mentor, al parecer no era muy de su agrado.

    ¡Mierda Miroku, no te mides! — espetó Inuyasha en cuanto llegaron al cuarto para el matrimonio y las nenas.

    En respuesta… otro hipido. Sango acostó a sus gemelas con cuidado y después abrazó a su marido con ternura.

    Gracias Inuyasha. — le dijo a su amigo de forma amable — ¡Mírate nada más cariño! — le reprochó con dulzura.

    ¡Sango, amorcito! — dijo aquel abrazándola muy contento y apretándola fuerte, como si la viera por primera vez — ¡Nuestras hijas serán dueñas de este palacio! — y le agarró a su esposa más allá de lo decentemente permitido delante de la gente.

    Los otros tres enrojecieron de la pena en lo que la castaña hizo una mueca de enfado, pero no golpeó a su amado. Se apartó suavemente de él y lo regañó:

    ¡A ver si mañana en juicio te hace gracia! — le dijo.

    Eee… — tartamudeó Inuyasha interrumpiendo un poco. “Se me hace que éste no esta tan borracho como aparenta” pensó — Nos vamos, que descansen.

    Buenas noches. — respondió ella sonriendo, en lo que su “borrachito” se apoyaba nuevamente en su hombro y casi se caen — Lo bañaré para que se le baje. — suspiró resignada — Vamos amor, a bañarnos juntos — le dijo en tono cariñoso.

    Inuyasha y los chicos salieron velozmente ante el besote que le plantó Miroku a Sango.

    ********** Fin de Flash Back **********

    A pesar de todo ninguno de los dos varones negó la palabra dada, así que el compromiso de los gemelitos Takeda con Ahome y Kikyō era un hecho, a menos que ellos y ellas lo negaran en cuanto tuvieran la edad de tomar sus propias decisiones. Los chiquillos eran mayores que las nenas por mes y medio, y Shima se embarazó más pronto del otro bebé, el cual ya tenía seis meses de nacido. No es que Kuranosuke fuera peor que Miroku de urgido, es que Sango fue más prudente que Shima… y vaya que le costó trabajo controlar el ardiente temperamento de su esposo.

    Después de comer, cerca del atardecer, regresaron al templo con una muy buena paga… como 20 sacos de arroz, varias botellas de vino, papel fino y especial para pergaminos y algunas otras telas junto con una bolsa de monedas. Kuranosuke les prestó una carreta y mandó a algunos sirvientes con ellos. Se sentaron junto con Hachi sobre una pequeña litera, que también fue concedida muy amablemente por Shima.

    ¿Ves? — le dijo Miroku a Inuyasha en un susurro — Te dije que cobraría mejor.

    Ya ni la burla perdonas, — le espetó en voz baja — y eso que es tu compadre.

    No negarás que fueron unos espíritus difíciles. — lo miró con seriedad — Hasta se te estaban poniendo al brinco y pensaban escapar.

    Me agarraron distraído, eso es todo — se defendió cruzándose de brazos.

    Pasaron otros dos días fuera y recorrieron varias aldeas de los alrededores del templo; al parecer los yōkai sabían que el anciano monje encargado del lugar ya no era tan fuerte, y como el área no era cercana a la región Oeste… pues se aprovechaban un poco. Así que Miroku tuvo que tomar drásticas medidas y proteger muchos lugares con sus pergaminos benditos… y cobrando un alto precio por cada uno. Al término podrían volver a casa, con beneplácito del joven monje, que ya se mostraba algo preocupado porque sabía que en cualquier momento podría nacer su hijo. En la última aldea, ya un poco más en su zona…

    Bien Inuyasha, — dijo Miroku en cuanto colocó dos pergaminos poderosos e hizo unos movimientos con las manos cerrando el campo espiritual — va a salir, es tu turno.

    Y así fue. Al momento de que la energía parpadeo… del interior de la casa salió un ser monstruoso, no tan grande pero si capaz de asustar a los ingenuos aldeanos.

    ¡AAAHHH! — gritaron algunas personas.

    El Hanyō sólo dejó caer pesadamente su espada sobre la cabezota del monstruo y lo mató tan rápido como había salido.

    Basura — murmuró aburrido.

    Por cada pergamino un saco de arroz. Se fueron despidiéndose amablemente, en lo que algunos comentaban en voz baja.

    ¿Un saco de arroz por pergamino? Es mucho.

    Pero nos libró de nuestros pesares. — dijo un viejito — Es un monje poderoso y bien vale la pena.

    Ya en las afueras del pueblo…

    Sigo pensando que eres un abusivo aprovechado. — espetó Inuyasha cargando los dos costales — Y encima me utilizas… como mula de carga.

    No te quejes que bien que tragas el arroz. — contestó Miroku de forma divertida — Sobre todo por lo sabroso que cocina mi mujer. — y entonces puso cara de seriedad — Espero lleguemos pronto.

    ¿Acaso sabes cuando nace tu hijo? — preguntó de forma suspicaz.

    Al acercarse los nueve meses puede nacer cualquier día… o noche — y apresuró el paso.

    Afortunadamente encontraron a Kohaku, que los alcanzó junto con Shippou, montados en Kirara, en un sendero cercano que conduce a la aldea.

    ¡Qué bueno verlos! — dijo el muchacho con cara de alegría — ¡Mi hermana ya está por dar a luz!

    Así que el ojiazul salió nuevamente disparado hacia su cabaña para estar con su esposa en esos momentos que necesitaba su apoyo.

    Por lo menos estará con ella otra vez — suspiró el peli plateado sin soltar su carga, viendo a su amigo correr en forma desenfrenada.

    ¿Lo llevamos señor Inuyasha? — ofreció Kohaku amablemente con una sonrisa, sabía que Sango se sentiría contenta por tener a su esposo a su lado.

    Sólo el arroz. — contestó — ¿Podrás Kirara? — le preguntó a la nekomata, la cual rugió en señal de aprobación.

    Acomodaron los costales y Kirara se fue con el joven. Shippou decidió caminar junto a Inuyasha.

    ¿Te pasa algo? — preguntó el zorrito al ver la expresión nostálgica del Hanyō.

    ¿Eh? — dijo algo absorto, pues no había notado la presencia del pequeño — No, nada.

    ¿Por qué te empeñas en negar que quieres a Aome contigo, como Miroku está con Sango? — lo regañó el kitsune — Y bien que te gustaría… tener un montón de hijos, igual que ellos.

    Cállate Shippou. — le soltó el peli plateado sin mucho enfado — No digas burradas.

    ¿Por qué te cuesta decirlo? — insistió, a sabiendas que podría ganarse un chichón — ¿No nos tienes confianza?

    No es eso… — contestó sin meditar y sin ver al jovencito — pero si me gustaría mucho que Aome estuviera aquí para… — reaccionó al momento — ¡Mierda enano, mis cosas son mis cosas! — le espetó; si no es porque el kitsune ya lo esperaba, lo habría golpeado en la cabeza.

    Lo sabía… — le soltó el zorrito con enfado esquivando el golpe — eres un inmaduro, por eso Aome no vuelve — y corrió más rápido que el Hanyō.

    ¡Vete al carajo Shippou! — le gritó, sin esmerarse en ir tras él.

    Después meditó un poco avanzando lentamente. Sí, tal vez le faltaba madurar… pero con Aome las cosas serían diferentes.

    Miroku volvió a lagrimear de felicidad por la llegada de su tercer hijo… un varoncito al cual le asignó el título de “hombrecito de la casa”. Cerca del anochecer, Inuyasha por fin se animó a entrar a saludar a sus amigos y felicitarlos por su bebé. Las pequeñas gemelas miraban absortamente a su hermano en lo que mamá lo alimentaba delicadamente, aunque el pequeño hacía un ruido de succión tomando avorazadamente su leche, entendiéndose perfectamente por ser su primera “cena” en familia. Ellas cenaban con papá, cuya cara no podía mostrar una expresión más contenta.

    Adelante, ya te esperábamos — saludó sonriente Sango.

    La castaña estaba aun recostada, pero esta vez no sufrió demasiado y el trabajo de parto fue más rápido que cuando nacieron las niñas. Se recuperaría más pronto… aunque debían respetar la cuarentena, indicación más que puntualizada por la anciana Kaede para el marido lujurioso.

    Con confianza amigo — dijo Miroku con su sonrisa de oreja a oreja.

    ¡”Perrito”! — dijeron las pequeñas a modo de saludo, e intentaban lanzarse sobre él pero…

    Tranquilas “mujercitas”, — dijo el papá con firmeza mirándolas con seriedad — no molesten a tío Inuyasha y terminen su cena.

    Las chiquillas no pensaron en desobedecer ante el cambio de expresión de su padre y se quedaron quietecitas comiendo sus verduras, pero mirando a Inuyasha con expresiones de ternura y picardía en sus bellos ojitos. Lin, Kohaku, Kirara, Shippou y la anciana Kaede también se encontraban ahí y saludaron al peli plateado con una sonrisa… bueno, el kitsune tragaba su arroz.

    Señor Inuyasha, — la pequeña pelinegra sí se levantó y lo jaló de la mano para sentarlo — se le hizo tarde. — y le dio un plato de arroz sonriéndole con su sonrisa característica y mirándolo con cariño — Este es especialmente para usted.

    Ahora se explicaba el Hanyō porque a su hermano Daiyōkai lo había “conquistado” la niña… por ser tan dulce, amorosa y siempre preocupándose por los demás.

    Te tardaste. — le soltó Shippou interrumpiendo sus pensamientos, devorando su porción — Pensé que te ibas a cerrar en tus cosas.

    No empieces de bocón, chaparro — le dijo de malos modos, tragando peor que el kitsune y haciendo que el monje lo mirara con reproche.

    Déjalo en paz Shippou. — le sonrió Sango al zorrito en lo que retiraba al bebé de su pecho y lo levantaba para hacerlo eructar — Por eso se enoja contigo, por ser algo… indiscreto.

    Eee… — Inuyasha enrojeció de verla nuevamente mostrar algo de su bien formado torso y desvió la vista avergonzado, dejando un poco de comer — Felicidades por… y gracias.

    Por nada. — Miroku notó la vergüenza de su amigo y se levantó para tomar al pequeño en brazos y darle a su mujer la oportunidad de cubrirse — Sabes que eres bienvenido aquí, así que despreocúpate y come con confianza — y también le sonrió con sinceridad sobando la espalda del niño hasta sacarle el aire.

    Terminaron de cenar animadamente y después se retiraron para dejar descansar a Sango y al bebé.

    Inuyasha se fue al árbol sagrado y volvió a tener expresión nostálgica. ¡Cómo extrañaba a su adorada Aome! Todo el amor de sus amigos le recordaba a ella… esos momentos vividos a su lado. Sí, había amado a Kikyō, eso no lo negaba, y tal vez hubiera sido feliz con la sacerdotisa… sin embargo con la chica del futuro había experimentado sensaciones distintas, aunque la muchacha a veces mostraba un temperamento desquiciante por algunas actitudes infantiles… por ello se empeñó en negar una y mil veces que Aome le gustaba, que lo hacía sentir celoso del Sarnoso de Koga, que se preocupaba por ella… que la amaba mucho más de lo que llegó a amar a Kikyō. Estos años le habían servido para eso.

    No podía dudar que ese monje charlatán y su mujer, la exterminadora algo agresiva, eran buenos amigos y le habían demostrado que lo apreciaban a pesar de ser lo que es, incluso el kitsune metiche lo ponía a reflexionar en muchas ocasiones, y todos los demás que alguna vez lo han hecho sentir valorado como Lin, Kohaku, la anciana Kaede, Kirara, Myoga, Totosai…etc. De todos modos nadie como ella para que se sintiera mucho mejor en el mundo. Suspiró evocando su dulce rostro y su sonrisa, esperando no faltara mucho para su regreso.

    Cariño, noté a Inuyasha algo triste — dijo Sango, recostada junto a sus hijos dormidos.

    Las gemelas insistieron en quedarse con ellos y papi lo permitió… por ahora. Lo bueno es que la “cama” que les regaló Sesshōmaru es grande.

    Sí, — suspiró brevemente Miroku, acostado a su lado y abrazándola con cuidado — hace varios días que lo veo así, aunque quiera disimularlo. Parece extrañarla mucho más… ha sido tanto tiempo.

    ¿Tú crees que de verdad Aome pueda volver? — ella se volteó cuidadosamente para abrazarlo de frente, y lo miró profundamente con un poco de tristeza por su amigo — Inuyasha se debe sentir muy solo.

    No quiero especular en eso. — fijo su mirada en las pupilas cafés de su esposa — No seré yo quien destroce sus ilusiones. Él confía en ello y… si es así, que sea pronto.

    Ojalá — suspiró Sango y desvió un poco la mirada, como sintiendo la pena del Hanyō.

    Miroku la atrajo un poco más a él y la besó suavemente en los labios.

    Descansemos amor, has de estar agotada por lo de hoy — le sonrió con ternura y le acarició dulcemente el rostro, cambiando su preocupada expresión por una más tierna y apasionada para su amada.

    Ella le dedicó una última mirada amorosa antes de cerrar los párpados cansados y dormirse rápidamente apoyada en su pecho. El trabajo de parto si que la había dejado sin fuerzas. Miroku se quedó otro rato despierto, como meditando en las cosas del peli plateado... y otras más que lo tenían un poco intranquilo. “Llegará el día amigo en que tengas a la señorita Aome entre tus brazos, y sabrás mucho más de la vida y sus alegrías” pensó, y apretó un poco más a su esposa, deleitándose en acariciar con ternura su hermosa anatomía, pero sin despertarla. Si él estuviera en la situación de Inuyasha tenía por seguro que se moriría sin Sango a su lado.

    Nota de la autora: Cambiamos un poco la historia, pues Miroku llegó cuando su hijo ya había nacido… mientras que Aome aparentemente volvió al siguiente día del nacimiento, pero le daremos otra versión algo modificada, nada más tantito, es lo que me agradó y me tomé el atrevimiento de cambiarle sin afán de reescribir lo ya escrito. Nos vamos a la época actual… para terminar con ella (por ahora) en la siguiente parte. Sayonara y sigan disfrutando el fic.
     
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  13.  
    Whitemiko

    Whitemiko Usuario común

    Virgo
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    AWWWWWW amo este fic!!!!lo sabes nee??
    me muero de las ansias de ver el proximo cap!!!
    inu sera igual de pervertido que miroku???creo que si!!
    shippo deberia ser policia!!le saca la verdad a inuyasha casi le hace decir....algunas fantasias inapropiadas!!
    jajajja me mataste con eso de los compadres!!!
    por favor espero la CONTI!!!
    me muero de ver la cara de borrego degollado de inuyasha con kagome!!
    XOXO
    bye!!
     
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  14.  
    Lucy J Watson

    Lucy J Watson Usuario común

    Aries
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    Hola estuvo muy buena la conti.Siento algo de pena por el pobre de inuyasha que se siente solo sin su amada kagome a su lado espero que esos cambios que vas a hacer no retrasen mucho la llegada de kagome.
    bueno continualo pronto
     
  15.  
    Kai

    Kai Usuario VIP

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    Omg..¿la segunda?, hump me atrace mucho..
    Bueno...ay que lindura. Me dio una cosita la cosa, osea Miroku y Sango hablando sobre sí Kagome volvera...Dios se me hace un nudo...Si veo una historia asi, el tiempo que Inu paso solo y luego Kagome nunca llega ¡me vuelvo Emo!, es muy deprimente. Sé que no harás eso *te miro con recelo* ¿No lo harás verdad? ¬¬, ay eso espero si no me da un ataque.
    Me costo un mundo recordar a Kuranosuke, casi y lo olvido pero bueno las cosas tiene muy partes raras.
    Sé qeu no querrás termirnar todavía la historia pero..pss ¡que llegue1, no es a mal pero ya me hace falta, verlos -leerlos- separados me entristece un montón..Okey creo que mas nada.
    Nos leemos espero ansiosa la conti...
    Sayoo!!!
    PD:Hace dos minutos era la segunda..Pandemonión con fandeinu, publicó el post antes que yo -.-.
     
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  16.  
    kagomeG

    kagomeG Usuario común

    Piscis
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    Ahhh!!! Amiga!... No me acuerdo si ya había comentado! Umm... -.-
    Si te pegaste un poco al anime... Pero a tu toque y fue una buena decisión...
    Hahaha ya compadres? Mi vida haha! Lo mismo dije que Sango "haber si dices lo mismo mañana" cuando queda en que ya están comprometidas sus hijas... Pues hasta eso no es mala idea! Haha "mis hijas serán dueñas de este palacio" haha buenísimo!
    Ya quiero que llegue!... Pobrecito... Que feo sin ella y ve a los hijos de Miroku... Pobre Inu! (pero ya le llegará el momento buajajaja!!!)
    Te espero y gracias!

    KagomeG
     
  17.  
    SangoxMiroKagoxInu

    SangoxMiroKagoxInu Entusiasta

    Escorpión
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    OMG NO LO PUEDO CREER!!! YA VA A LLEGAR KAGOME!! WUJUU! SIIII! OSI AJA OSI AJA XD
    bno demasiado
    me parecio una buena,mas bn, una GRANDIOSA idea el que hayas hecho algunos cambios en el verdadero capitulo del Kanketsu-hen porque a decir vdd me parecio que lo hicieron a la loca como para salir de eso
    me ENCANTO los cambios que le hiciste especialmente elfina aww ese miroku tn lindo ^^ me gusta cuando se comporta asi ^^ jeje bno jajajajja ese miroku como se emborracho con el terrateniente..(se me olvido el nombre :\jaj)jajajajaja todos "compadre perdon excelencia" jajajaj xD esa frase me hace recordar a los huevo cartoon no los poeta huevos sino los otros con sombrero de vaquero que siempre dicen "compadre yo lo estimo mucho compadre" jajaj xD bn borrachotes jajaj xD
    Bno volviendo al tema del fic que lindo que shippo haga que inu reflexione eso es algo raro en shippo ya que lo que a el le agrada es molestar a inu jajaj xD jajaj LOL (no paro de reir me duele la panza jajaj auu) bno nunca imagine que sango no le pegara a miroku...por...bno cuando se emborracho..y..bueno...el..bno ustedes ya saben lo que paso en ese momento le toco lo que no se debe nunca me imagine que sango no le pegara pero bueno que mas da aveces me da risa ver asi a sango jejej
    bno aqui me despido recuerda LA CONTI PRONTO PLZ!!
    SAYITO!!
    pd: no me aparece la conti de un juego por la vida de naraku...no ce que pasara mmm bno estare revisando todos los dias hbr si aparece y si algo avisame amiga inuno jejej bno ahora si SAYITOO!! CUIDATE!!
     
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  18.  
    InunoTaisho

    InunoTaisho Orientador ejemplar Orientador Waku-waku

    Leo
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    Escritora
    Título:
    Pasado mañana (inu/kag,mir/san,sess/?)
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    56
     
    Palabras:
    3882
    gracias por todo su apoyo moral me animan mucho :), bueno mejor siguamos con lo que .... sigue

    Capítulo 20 parte 2

    Al fin para “casi” terminar con la época actual.

    Época actual…

    La ceremonia de graduación fue muy emotiva. Aome obtuvo varios reconocimientos: mejor alumna de su generación, por ser maestra del club de arquería, por el proyecto escolar que desarrolló, por su contribución a las artes y la cultura a través de su historia, etc. Sus amigas estaban contentas por ella y sus propios logros, pues también habían obtenido un buen promedio que les permitiría seguir con sus sueños. Ya sabían quien tenía posibilidades de aprobar el examen de ingreso a la Universidad. Yuka iría a una segunda vuelta porque aun no terminaba de decidirse entre estudiar medicina o enfermería.

    Por lo menos son áreas afines — había comentado un poco avergonzada cuando les pidió ayuda para ver que le convenía más. Las otras tres pusieron los ojos en blanco.

    La familia de Shinosuke también había acompañado a Aome, y Rumiko se ganó un reconocimiento especial por el recital de piano ofrecido a la generación que egresaba, aparte de su propio reconocimiento por su desempeño escolar.

    Y bien amiga, — dijo Ayumi, platicando con ellas y dirigiéndose especialmente a Aome — ¿sigue en pie tu decisión?

    Se encontraban disfrutando de la fiesta en su honor, y a nuestra pelinegra amiga le habían obsequiado también, por parte del “abuelo” Sesshōmaru y su esposa, un bonito vestido en color dorado para ese día especial. Ahora las cuatro muchachas estaban juntas en una mesa, platicando sobre su futuro. Se miraron con tristeza. Eran amigas casi inseparables desde la primaria y ahora… sus vidas tomarían rumbos diferentes. Por lo menos se verían de vez en cuando y hasta se invitarían a otros acontecimientos sociales, pero con Aome las cosas serían distintas… pues tal vez no volverían a verla ni a saber de ella nunca más en el momento en que la pelinegra regresara al pasado a vivir su “futuro” prometedor.

    Amigas, — dijo la chica en un sollozo ahogado — he sido muy feliz a su lado, pero cada quien tiene un camino trazado. — las abrazó y todas hicieron lo mismo — Estarán siempre conmigo, en mi corazón — y lloraron un poco.

    ¡Aome! — dijeron al unísono al momento de abrazarse.

    Se feliz con Inuyasha, — dijo Eri con lágrimas en los ojos — lo mereces.

    Y salúdalo de nuestra parte — agregó Yuka.

    Y si sigue igual de celoso, rebelde y agresivo… — dijo Ayumi — mándalo a volar y… regresas — sonrió tímidamente.

    Con todo y eso lo quiero. — Aome también sonrió — No se angustien, yo seré feliz con él y ustedes cumplan sus metas.

    Más tarde se despidieron y Aome regresó con su familia a casa… posiblemente por última vez.

    Al siguiente día, muy entrada la tarde y después de ayudar animosamente en algunas cosas de la casa y ordenar sus cuarto con esmero, meditaba cerca del área del pozo, sentada en su lugar favorito junto al árbol sagrado, mirándolo fijamente, hacia la huella de Inuyasha. Sesshōmaru le había asegurado que volvería y ella lo creía; sabía que el momento había llegado, pues ya no tenía ninguna ocupación extra… pero no tenía idea de cómo regresar. “Inu” estaba recostado junto a ella, como entendiendo que algo preocupaba a su amita.

    ¿De que forma volveré contigo Inuyasha? — se preguntó al fin en voz alta.

    El perro levantó las orejas al oírla, ladró brevemente como diciendo algo y la jaló suavemente de la falda hasta el templo del pozo.

    “Inu” no me jales. — le reprochó tiernamente. Al ver a donde la llevó lo miró extrañada — ¿De verdad crees que sirva?

    “Inu” ladró otra vez y la animó a entrar. Ella abrió las puertas y bajó lentamente por las escaleras.

    ¿Será posible? — se preguntó, asomándose nuevamente por el brocal.

    Al principio el pozo parecía tan normal y seco como hacía tres años, después que las lágrimas vertidas por Inuyasha se evaporaran al retornar la paz a su corazón. Aome parpadeó un poco y suspiró. “Creó que todavía…” y entonces notó el resplandor que surgía cuando atravesaba la barrera del tiempo. Volvió a mirar… el hermoso azul del cielo en la época Sengoku.

    ¡Sigue igual de bello! — dijo extasiada.

    Iba a brincar hacia adentro, pero se detuvo un poco…

    ¡”Inu”, trae a mamá, a Sota y a mi abuelo! — le indicó al perro muy contenta.

    El can salió disparado y en pocos minutos llevaba al anciano de la manga, seguido de Sota y la mamá… y también Buyo. Los tres se encontraban desechando algunas cosas viejas en el anexo del templo cuando el perro los encontró.

    ¡Tú perro esta loco! — jadeaba el anciano.

    ¿Qué pasa hermana? — preguntó Sota, sorprendido de la conducta del animalito.

    La señora Naomi sonrió al ver la expresión de su hija.

    Creo que ya llegó al hora, ¿verdad Aome? — dijo mirándola con ternura.

    Sí, — dijo ella con alegría — pero no me quise ir sin despedirme — y en sus ojos brotaron lagrimitas.

    Abrazó a su abuelo y lo besó con cariño.

    Te amo abuelo, nunca dudes de eso; y no te olvidaré.

    Hija… — tartamudeó el hombre, y no pudo decir nada más, sólo correspondió el abrazo de su nieta.

    ¡Sota! — apretó a su hermano besándolo también — ¡A crecer y a ser un hombre de bien! — le lloró otro poco — Y cuida a mamá, al abuelo, a “Inu” y a Buyo.

    Hermana — al muchacho le brotaron lágrimas también — cuídate tú… te quiero.

    La chica acarició al gato con ternura, el cual maulló a modo de despedida y con un tono tal vez nostálgico. Abrazó al perro con amor. El can movió la cola de gusto aunque en sus ojitos se apreciaba un deje de tristeza.

    Si puedo regresar… vengo por ti “Inu” — le dijo en un susurro.

    Se volvió a su mamá… y al verla sintió paz en su alma. Sabía que ella la apoyaba y no la detendría, y siempre rezaría por su felicidad.

    Adelante Aome, — dijo la señora Naomi abrazándola con mucho amor y sin llorar — ahora es el tiempo de que estés con él, que te ama y te necesita… porque tú también lo deseas.

    Mamá… — sollozó otro poco, abrazándola también mientras una pequeña duda cruzaba por su pensamiento en ese momento — No quisiera…

    No te detengas y sigue lo que te dicta tu corazón sin razonarlo tanto. — la interrumpió tomándola suavemente de los hombros y viéndola fijamente, con el semblante sereno — Ya lo dijiste bien y ese es el camino para ti… de todos modos ya eres mayor de edad. — le sonrió otra vez — Algún día tenía que ser así… y me da gusto porque se que Inuyasha te ama, eso nos hace felices a todos y me deja tranquila.

    Lo se… — puntualizó la chica — pero tengo un poco de miedo de no saber… que no sea… — y miró al pozo a ver si no se había cerrado.

    Una vida en pareja tiene sus altibajos, en todos los tiempos. — la señora Naomi la abrazó otra vez y la besó con cariño en la mejilla — Ve con Dios hija, y pídele consejo a Él cuando te sientas perdida, que no te abandonará. No renuncies a tu vida ni a la felicidad. Te amamos y no te olvidaremos.

    ¡Gracias mamá! — la chica también la besó, sus palabras y la mención de la ayuda de Dios le servirían para superar sus miedos por otras cosas. Se apartó con cuidado — ¡Yo también les amo!

    Brincó al interior del pozo y cruzó una vez más la barrera del tiempo, con el corazón palpitando fuertemente dentro de su pecho. “¡Inuyasha…” pensó emocionada “al fin voy a verte y estar contigo!”.

    Época Sengoku, ya sincronizados…

    El tercer hijo de Miroku y Sango fue nombrado con el nombre de Miatsu, en honor al abuelo de Miroku, el primero en ser maldecido por Naraku. Había sido un monje poderoso y de gran prestigio… cuya debilidad también fue el gusto por las mujeres bonitas, lo que el villano aprovechó para marcarlo de esa forma. Con la muerte de ese malnacido se deshicieron de la maldición. Y ahora, libres de ese pesar, ¿por qué no honrar la memoria del primero en enfrentarse al engendro?

    Quince días después del nacimiento se encontraban cerca del río, en un área no muy alejada del pozo devorador de huesos. La tarde era más que agradable para salir, y Sango ya se había levantado, extremando cuidados eso si, pues aun siendo joven y de buena salud no había que abusar de ello. Su figura también se recuperó con facilidad, aunque su pecho rebosaba por la leche producida. Parecía que el pequeño Miatsu era más tragón de lo que fueron sus hermanas, pero ahora todo el alimento era para él solito. Los dos esposos lavaban la ropa de sus hijos mientras Inuyasha “entretenía” a las gemelas. La castaña llevaba al niño en la espalda, sujeto con una especie de rebozo. Miroku estaba de tan buen humor que hasta consintió las travesuras de sus niñas sobre el “Perrito enojón”. Sango también estaba contenta por tres razones principales: uno, había sido un solo bebé, lo que le permitió recobrarse más rápido que la vez anterior; dos, era un varoncito, el primero; y tres, descansaría de las mañas del calenturiento de su marido por un buen tiempecito, pues ya con tres hijos… tal vez sería más difícil que pensara en “hacer” otro; aunque internamente reconocía que los deseos carnales de su esposo hacia ella le gustaban en exceso, y sí que los disfrutaba.

    ¡”Perrito”! ¡”Perrito”! — decían las gemelas alegremente en lo que tiraban sincronizadamente de las delicadas orejas del Hanyō, quien estaba arrepentido de haber acompañado a la familia a “nadar”.

    Miroku… — le dijo al ojiazul en tono amenazador — quítame a las “diablitas” de encima o…

    “Mujercitas”, las orejas no — dijo el aludido tendiendo una prenda, aunque no pudo evitar reírse por lo bajo de la cara de su amigo.

    Lo siento Inuyasha — intervino Sango un poco apenada, tallando un pañalito. El bebé dormía plácidamente en su espalda.

    Eres su “juguete preferido” — observó Shippou, que también los había acompañado y ponía una cara burlona por la “tortura” sufrida del peli plateado, el cual le dirigió una mirada asesina que mejor lo hizo callar.

    Súbitamente algo distrajo la atención de Inuyasha y lo puso en alerta. A su olfato le llegó un olor familiar… procedente del pozo. No podía equivocarse, había fantaseado con sentirlo nuevamente cerca. Tal parecía que… era mejor ir hacia allá. Se levantó bruscamente de su posición perruna, tomando a las niñas de la parte alta de sus kimonos.

    Vayan y “maten” al zorrito — dijo, lanzándoselas delicadamente al kitsune.

    ¡Uuii! — dijeron al unísono cayendo sobre el pequeño, que no reaccionó a tiempo para escapar.

    Sango y Miroku parpadearon al ver a su amigo salir corriendo como alma que lleva el diablo. Hasta Miatsu pareció despabilarse un poco en la espalda de su madre.

    ¡Shippou! — dijo Kikyō, pellizcando los cachetes del aludido.

    “Matar” — dijo Ahome, jalando la colita esponjosa.

    ¡No, déjenme! — se retorció un poco.

    Inuyasha, ¿qué es lo que…? — decían los esposos al momento en el que el peli plateado se fue.

    Shippou olfateó un poco el aire en su martirio y exclamó:

    ¡Es Aome!

    ¡¿Qué?! — sus amigos lo miraron sorprendidos.

    ¡Sí, sí!, es Aome, no me equivoco. — afirmó, librándose al fin de las chiquillas — ¿Por qué otra razón Inuyasha saldría corriendo como loco con rumbo al pozo?

    Aquí estoy — dijo la pequeña Ahome, señalándose con su dedito y mirándolo extrañada.

    Tú no Ahome, otra… Aome — dijo el kitsune.

    ¿La… señorita Aome? — dijo el monje sin creerlo todavía; ayudó a su esposa a enderezarse y levantó a sus hijas con presteza.

    ¿Ha… vuelto? — preguntó Sango con asombro al mismo tiempo, acomodándose bien al bebé en la espalda.

    Vamos, ¿qué estamos esperando? — puntualizó Shippou alegremente subiendo de un salto al hombro del ojiazul — No dejemos que Inuyasha la acapare.

    Y se encaminaron al lugar, siguiendo los pasos del Hanyō, sin ir tan rápido.

    Inuyasha llegó velozmente, con el corazón palpitando de alegría. ¡Había vuelto! ¡Su Aome estaba nuevamente ahí y ahora no la dejaría nunca! Se acercó a la orilla del pozo y extendió su mano. Sintió el contacto de ella. ¡No era mentira! Tenía ganas de llorar de felicidad, como un Miroku cualquiera, en cuanto la pelinegra subió al brocal de piedra, mirándolo con mucho amor y con la bella sonrisa que la caracterizaba y la cual siempre había aparecido en sus sueños. Apretó suave y firmemente su mano.

    Lo siento Inuyasha, — dijo con dulzura en lo que sus pupilas temblaban, queriendo desbordar lágrimas de felicidad — ¿te hice esperar mucho?

    ¡Qué diablos importaba el tiempo si ahora se encontraba ahí! Inuyasha le sonrió también, como hacía tanto no sonreía. En sus dorados ojos se reflejaba el amor que guardaba para la chica.

    Tonta — le dijo tiernamente y la bajó con cuidado, tomándola entre sus brazos como hace mucho deseaba hacerlo.

    Se quedaron un buen rato así, disfrutando su cercanía y diciéndose en ese abrazo tantas cosas que sentían. Aome no pudo contener las lágrimas y las dejó brotar, apoyada en él. Inuyasha le acarició el rostro con suavidad. Y si no fuera por algunos impertinentes… la habría besado.

    Miroku y Sango, junto con sus hijos y Shippou, llegaron a donde se encontraba la pareja, y se llevaron la grata sorpresa de ver a su amiga del futuro abrazada tiernamente por el Hanyō. Las expresiones de ambos no podían ser más felices.

    ¡Aome! — exclamó el kitsune bajando rápidamente del hombro del monje y abalanzándose sobre ella, aunque Miroku quiso detenerlo… por razones obvias — ¡Haz vuelto!

    ¡Shippou! — dijo la muchacha, separándose un poco de Inuyasha y abrazando al zorrito — ¡Amigos! — miró a los otros.

    El peli plateado cambió tantito su expresión al ver que sus deseos tendrían que esperar un poco más… ya habría un momento para hablar con ella de… cosas importantes. Sabía que sus amigos también la extrañaron, aunque no tanto como él.

    Aome… — tartamudeó Sango, sin poder creer todavía que su amiga estaba ahí.

    ¿Señorita Aome? — murmuró Miroku al mismo tiempo que su esposa, como dudando un poco.

    Las gemelas miraron a su padre y después a la chica desconocida que se encontraba muy junto al “Perrito”.

    Si, soy yo. — dijo la pelinegra esbozando una sonrisa y bajando al kitsune — Estoy aquí para quedarme. — y se iba a abalanzar sobre ellos para abrazarlos — ¡Sango, monje Miroku! — exclamó emocionada, cuando notó a las pequeñas en brazos del hombre — ¡Qué lindas! — puso ojitos tiernos — ¿Son sus hijas, son gemelas? — después observó mejor a su amiga y se percató del bebé — ¡Tienen otro nene, no perdieron el tiempo! — y como que brincó de gusto.

    Eee… — dijeron los esposos al unísono.

    Ahora Inuyasha si se veía un poco molesto, pues le pareció absurdo que Aome preguntara semejante estupidez, especialmente porque la chica estaba consciente de cual era la meta del pervertido de Miroku en la vida… y Sango era su cómplice y única víctima predilecta.

    ¡Qué barbaridad, me perdí tantas cosas y ni siquiera les traje regalos! — exclamó la muchacha, y sin previo aviso tomó a Inuyasha de la mano jalándolo rápidamente hacia el pozo — ¡Volvemos más tarde! — saltó con el Hanyō y cruzaron de regreso en el tiempo… al futuro, sin sopesar la posibilidad de quedarse en el limbo entre las dos épocas.

    Los tres amigos parpadearon una vez más, con una gotita anime ante esa actitud de su amiga, y las pequeñas se asombraron de que el “Perrito” y la muchacha se esfumaran. Shippou se asomó al pozo… donde ya no estaban.

    ¿Creen que regresen? — preguntó un poco triste.

    Pues si no lo hacen — dijo Miroku acercándose también sin soltar a sus hijas, apoyándose en el brocal — por lo menos Inuyasha ya no estará solo, y cumplirá sus deseos.

    Las gemelas parpadearon mirando hacia abajo, a las profundidades.

    ¿Quién es papi? — preguntó Kikyō señalando el pozo.

    ¿”Perrito” dónde está? — fue la pregunta de Ahome.

    Ella es la novia de tío Inuyasha. — respondió el monje abrazándolas con cariño y regresando al lado de su esposa — Y ahora él está con ella… en su casa, supongo.

    ¡Aaahhh! — dijeron las dos, sin comprenderlo del todo.

    Tío Inuyasha la extrañaba. — afirmó Sango mirando a sus hijas con ternura y sonriéndole a su amado — Debe sentirse muy contento nuevamente.

    Vamos Shippou. — dijo Miroku caminado con su amada de regreso a la aldea — Inuyasha sabrá donde encontrarnos si regresan… si no, por lo menos sabemos que al fin serán felices juntos.

    Yo quería que se quedara con nosotros — dijo el kitsune corriendo tras ellos.

    La señorita Aome volvió por Inuyasha, no lo olvides. — afirmó el monje mirando al zorrito desde su altura — Nosotros también la extrañábamos y nos gustaría… pero ellos vivirán juntos en donde deban vivir y como debe ser.

    Velo por el lado amable Shippou, — intervino Sango con una sonrisa viéndolo también — si es aquí o es allá, lo importante es que se aman, y ya no van a separarse.

    Eso si Inuyasha se sincera como no lo hizo antes — murmuró el pequeño cruzándose de brazos, sin dejar de caminar.

    Los esposos suspiraron brevemente… su amigo debería mostrarse cariñoso con la pelinegra… demostrarle lo mucho que la había extrañado en esos tres años… ya había dado el primer paso al abrazarla de esa manera. Se sintieron un poco mal por haber interrumpido su reencuentro.

    Nota de la autora: Al fin el anhelado retorno… al cual añadiremos ahora un poco de mi cosecha antes de terminar en lo que Rumiko Takahashi terminó y especular sobre lo de más adelante, que al final sería “Pasado Mañana” en la historia. Como ya han notado a lo largo del fic, me gusta manejar situaciones cómicas, esta vez pondré al Hanyō en un suplicio por tratar de ser cursi como su amigo el monje… sin mucho éxito. No dejaré de lado la ternura que debe de surgir en él por Aome y solucionar esa parte que no había quedado clara sobre sus sentimientos hacia ella, la cual también tendrá sus característicos arranques y ocurrencias que llegaban a desesperar al peli plateado jajaja pero ya saben que al final si vivieron juntos. Sayonara por seguir este escrito y el de “Un juego por la vida de… Naraku” con su aire de comedia.

    P.D. Cambie un poco esa parte final entre Aome y su mamá, pues realmente ella no estaba consiente de poder volver y yo he manejado que si lo sabía, además al momento de irse sólo estaba su mamá en el lugar y aquí me despedí de la familia. Y sin intenciones de reescribir el final, pero me pareció adecuado que así se fuera.
     
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  19.  
    kagomeG

    kagomeG Usuario común

    Piscis
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    kyyyaaaaaaa!!!!!!!!!! *llora* que hermoso, dvino, lindo, gracioso... exelente!!!! lloro de la conmocion....
    que buena manera histe las cosas (no se despidio de Rumiko uumm...)
    Que EMOCIONANTE!!! hasta me lo crei como si fuera en anime... :(quise llorar!!!
    Sip... en el anime solo se despidio de su mama... lo bueno es que aqui lo manejaste con su familia...
    me dio mucha risa esto
    hahaha buenisimo!!! mi vida!!!

    Haber... haber... todavía se regresa?!... No se hubiiera despedido de su familia (aha! y si no regresaba?... se tenia que despedir por si las moscas... tonta!) buenooo!!, pero sigo emocionada...
    y.... Regalos?! pa' que?... ahhh... esa mujer! hahaha... aun que yo estaria mas que feliz... no sabria ni por donde empezar...!!
    Y me alegra que al fin mi Inuyasha se quede con ella (al menos "Inu" no se quedara sin ama... ) que lindo ah de ser que regrese con su mama y le presente a su Yerno... :eek:hahaha... pobre apenado... me lo imagino! :p

    Amiga!!! gracias por seguirlo y MUERO por la continuacion... y un juego por la vda de Naraku... ahora si puedo presumir de que ya lo lei.

    kagomeG
     
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  20.  
    DanyNeko

    DanyNeko Tú imaginación es el camino a la felicidad

    Sagitario
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    Pluma de
    Escritora
    BN AHORA SI ME MATASTE JAJAJAJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
    ESA AOME SI ES OCURENTE
    como se le acurre atravezar el pozo si saber si podra regresar o si enverdad funcionara
    ademas solo un minuto y ya regreso asi no durara un vida junto a inu
    sabes jamas me espere eso de ti digo yo se que cambise un poco un parte de la historia pero no me imagine que llegarias tan lejos
    PERO IGUAL ESTUBO REEEEEEEEEEEEREEEEEEEREEEEECHIDO (o sea super wow)
    Arigato pr el cap y espero la sgt conti muy pronto porque el suspenso me mato por donde lo dejaste
     
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