Pasado mañana (inu/kag,mir/san,sess/?)

Tema en 'Fanfics Abandonados de Inuyasha Ranma y Rinne' iniciado por InunoTaisho, 6 Agosto 2010.

  1.  
    Cami Chan

    Cami Chan Usuario común

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    meeeee eeencanto!
    me pregunto cual es el gran misterio de sesshomaru...
    inuyaaaasha assssh se mas rapido con las palabras! jajjajaja
    bueeeno, espero conti!
    saludooos
     
  2.  
    rin chan

    rin chan Entusiasta

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    waaaaa me has dejadoo soñadaaaa ,hermoso fic.jaja todos se dan cuenta q mi sesshi ya no es el mismo
    desde ahora seguire tuu ficc , me ha gustadoo muchoo, me gustaria que me avisaras cuando lo continuess :)
    sale bonita historiaaa ;)
    waaa que sta pasando con mi sesshy xqq derrepente tomo esa actiud cuano ya era tan indo xD
     
  3.  
    SangoxMiroKagoxInu

    SangoxMiroKagoxInu Entusiasta

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    jajaj ayy pobre Inu que pacao como lo haces sufrir no joda..oye geta es con g???!! yo pense que era con j osea jeta pero bueno jajajaja ese Miroku bueno no se le ocurrio hacer una baravaridad al ver a Sango asi ese Myoga es todo idiota tragon jajajaj
    Tan lindo INU!! "comida ninja!" ajajajajj que liiiindo ^^ ayy que ternurita
    espero la conti de los dos rapido :D perdon por no haberte comentado antes pero esque esta semana no hubo internet en el barrio bno sayo!!
     
  4.  
    InunoTaisho

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    Título:
    Pasado mañana (inu/kag,mir/san,sess/?)
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    56
     
    Palabras:
    4603
    la esperada conti ya mero la confesion anhelada!!!!!! disfrutenla

    Capítulo 25

    Pasaron cinco días más… Inuyasha no había mostrado intenciones de hablar otra vez, y Aome se guardó todo lo que hubiera querido decirle… las palabras de la antigua miko resonaban en su cerebro “Déjalo tomar la iniciativa, no lo presiones”. Suspiró hondamente y pidió tener la paciencia necesaria para no soltarse la lengua y enterrar al ojidorado en una tumba hecha por él mismo.

    A Miroku y a Sango les pareció que sus amigos mostraban un comportamiento un tanto anormal a lo acostumbrado en el pasado, pero tenían que admitir que era menester que maduraran también… no podían seguir actuando de forma tan infantil como en esos días.

    Una tarde, en cuanto el cielo tenía destellos rojizos por la cercanía del crepúsculo, Hachi se presentó en la vivienda del matrimonio. Encontró a su amo… de mandilón, limpiando el desorden ocasionado por sus “diablitas”, las cuales jugaban con su amiga y “maestra” Lin en el patio de atrás. Su amada esposa estaba sentada a la entrada de la vivienda, amamantando al tragón de Miatsu (es lo único que sabe hacer por ahora, aparte de dormir y otras necesidades).

    Muy buenas tardes, usted disculpe. — saludó a la señora de la casa bastante avergonzado, agachando la cabeza para no ver su pecho desnudo — Jefecito Miroku, buenas tardes — se dirigió al ojiazul sin atreverse a levantar la vista.

    Hola Hachi, es un gusto verte — le sonrió Sango con sinceridad, acariciando al dormilón de su hijo, que tenía los ojitos cargados de sueño pero no soltaba su “alimento”.

    Hachi, mi buen sirviente, — Miroku se encaminó hacia donde su esposa, dejando el sacudidor en el piso — ¿qué te trae por aquí? Te ves preocupado — le dijo seriamente.

    Pero siéntate por favor — le indicó dulcemente la castaña antes de que el aludido contestara.

    El tanuki se acomodó un tanto apartado de la esposa de su señor, y con el tono enrojecido de pena. El ojiazul sonrió brevemente ante su sonrojo y se dejó caer suavemente al lado de su amada, abrazándola por los hombros.

    Gracias, discúlpeme. — contestó Hachi en voz baja, sin mirarlos a los ojos — Verá jefecito, el maestro Mushin quiere verlo… para empezar con la instrucción del templo.

    Mmm… eso quiere decir que ya se siente más enfermo, — meditó un poco apoyando su barbilla en su mano libre — ni hablar. — se dirigió a su amada, mirándola con resignación por lo que tenía que hacer — Tendré que irme por unos días al templo… a cuidar de Mushin — puso los ojos en blanco un instante.

    No te preocupes cariño. — ella le sonrió con amor, y luego se dirigió al mapache en tono amable y gentil — Pero hoy te quedas a cenar Hachi, se ha hecho tarde.

    Así que el pobre Hachi se quedó esa noche, siendo “maltratado” por las pequeñas gemelas antes de cenar.

    Inuyasha se había pasado los días meditando qué hacer y cómo hacer para poder declarar al fin sus sentimientos hacia su amada Aome, así que se encaminó una vez más a pedirle consejo al antes mujeriego monje. Antes de llegar al hogar de sus amigos percibió el aroma del mapache y pensó en regresar atrás, pues no deseaba que hubiera más involucrados en el asunto… pero, sacudiendo un poco la cabeza, se armó de valor y continuó con lo que ya había decidido; porque aparte reconoció también el delicioso aroma de la cena y sabía que Sango no le negaría un tazón de arroz.

    Miroku, he venido a hablar contigo de un asunto preocupante — dijo a modo de saludo con su brusquedad característica, teniendo los brazos cruzados.

    Buenas tardes… casi noches. — lo saludó el aludido, llevando al pequeño dormilón de Miatsu en sus brazos — Así que por fin… ¿dónde está la señorita Aome? — preguntó un tanto dudoso de que el Hanyō hubiera dejado a su chica de lado.

    Se fue con la vieja Kaede donde Jinengi. — contestó sin cambiar el gesto — Regresarán más tarde con algo de hierbas medicinales.

    Y… ¿por qué no las acompañaste? — lo miró escrutadoramente, ante la ocurrencia de dejar ir a las dos mujeres solas.

    Porque… — ahora sí se sonrojó — este asunto me da vueltas en la cabeza.

    En la parte de atrás se escuchaban las carcajadas tiernas de las niñas jugando con Hachi, obligándolo a tomar formas extrañas para su diversión.

    Te tardaste, pero si eso fue necesario para afinar tu estrategia… — lo miró en forma divertida, como queriendo imaginarlo hablándole dulce y apasionado a la pelinegra.

    ¡Keh! No empieces con tus bromitas, — le espetó recuperando la brusquedad — no estoy de humor para aguantarlas.

    Deberías, — indicó sin dejar de arrullar a su hijo y sin cambio en su expresión — el buen humor hace al hombre más interesante a los ojos de una mujer.

    Pero tú te pasas. — ironizó el ojidorado — En vez de monje hubieras sido payaso.

    Jajaja, — respondió el ojiazul en el mismo tono irónico — y tú para eso te morirías de hambre. ¿Por qué no mejor te sientas para que platiquemos? — agregó más amable — Llevaré a Miatsu a su “camita” y le diré a Sango que llegaste.

    Me gustaría… platicar a solas de hombre a hombre — respondió también de manera cordial, volviendo a enrojecer.

    Miroku lo observó discretamente de abajo hacia arriba y sonrió con picardía otra vez, haciendo que el tono colorado del peli plateado fuera más brillante.

    Muy bien, — dijo — permíteme despedirme de mi esposa y vamos hacia el árbol sagrado. Pero que no sean más de dos horas ¿eh?, no querrás dormir sin cenar — agregó entrando a su vivienda.

    El Hanyō puso una expresión entre desesperada y resignada, agregando un tanto alto.

    No te tardes, que el tiempo corre.

    Se quedó paradote en la entrada, con su pose de brazos cruzados, recuperando su hosca expresión. En menos de cinco minutos sus amigos salieron.

    Buenas tardes Inuyasha, — saludó Sango, provocando que el ojidorado mirara al monje con reproche por un breve instante — no vayan a tardarse mucho que luego Aome puede hacer preguntas… y no querrás descubrir la sorpresa antes de tiempo. — le dedicó un guiño pícaro, para después besar a su marido tiernamente cerca de los labios, en un pequeño abrazo — No se te olvidé lo que te pedí amor.

    OK. corazón. — correspondió el beso con la trompita parada, controlándose en lo demás por la presencia de su amigo — Vamos Inuyasha.

    El semidemonio había enrojecido levemente ante la picardía de su amiga, y volvió a torcer el gesto por la tierna despedida de la pareja. Ahora más que nunca sabía que los dos siempre habían sido tal para cual, y no le extrañaría si en menos de dos años Sango volvía a embarazarse, para cumplirle los deseos a Miroku.

    Los dos hombres tomaron camino hacia el árbol sagrado sin decirse ni una palabra, aunque el monje como que se relamía los labios, en el sitio donde su amada lo besó… la cuarentena estaba haciendo de las suyas con su cordura, y al parecer a su mujer le gustaba picarle la cresta al pobre… no podía quejarse porque ahora era ella la que había adquirido algunas mañas (mejor ya no especificamos nada… Sango fue una buena alumna y ha superado al maestro…).

    Ya ni tú te soportas, ¿verdad canijo? — le espetó con molestia al acercarse al lugar indicado, después de verle la expresión pervertida, haciendo un momentáneo gesto de asco.

    Oye, no vine a que me sermonearas. — contestó el ojiazul un tanto enojado al haber sido interrumpido en sus pensamientos subidos de tono — Mejor dime que has pensado y en que quieres que te ayude.

    Se detuvieron y el Hanyō se dejó caer entre las raíces, aún con los brazos cruzados. El monje lo imitó acomodándose con cuidado, y después lo miró esperando que hablara.

    Verás, — empezó, entendiendo la indirecta — he decidido… — dudó un poco — pero no se como… empezar — enrojeció una vez más, como si se hubiera bronceado con el sol.

    ¿Por qué no… simplemente le dices “Aome, te amo”? — sugirió su amigo.

    No… — negó sacudiendo la cabeza — es muy… directo. — tartamudeó otra vez — Quiero que sea… especial.

    Miroku puso los ojos en blanco un segundo en tanto le brotó una pequeña gota anime en la cabeza.

    Bien, entonces… — fijó sus pupilas azules en el rostro de su amigo, mirándolo escrutadoramente — ¿por qué no le dices alguno de los poemas que escribiste… o inventas otro especial? — le dijo en tono serio.

    No… — negó nuevamente, aun enrojecido — fue mucho para mí escribirlos… además no me… — se le enredó la lengua otra vez — acuerdo y dudo… que pueda escribir otro.

    Ahora el gesto fue de completa incredulidad y sonrisa boba, manteniendo el equilibrio para no azotarse de la impresión.

    Amigo, — dijo el ojiazul recuperando la compostura, hablando en tono de “que pena me das” — no cabe duda de que eres todo un caso…

    ¿Qué mierda quieres decir con eso? — el ojidorado también recuperó el mal genio y el color de su piel.

    Pudiste sacar tu lado romántico pensando en ella, — le dijo hablándole como si fuera un retrasado mental — ¿por qué ahora que está frente a ti no lo haces?

    Inuyasha desvió la vista, enrojeciendo por enésima ocasión, él se sentía un completo idiota y, lo peor de todo, es que Miroku se lo restregara en la cara, indirectamente.

    Pues… — volvió a tartamudear — es que… — sacudió la cabeza con presteza, como si se espantara un mosco — me gana la vergüenza.

    Esto requiere drásticas medidas, — afirmó el ojiazul — pero debes prometerme que… — lo miró fijamente — harás todo lo que te diga, sin importar lo que sea que pueda ocurrir.

    El joven ojidorado tembló un poco, pensando cuál era la loca ocurrencia de su amigo. Le sostuvo la mirada, debía tomar todo su valor.

    Aceptó, — contestó con seguridad — ¿qué tenemos que hacer?

    Ya lo sabrás — dijo el monje con una sonrisa, y pensaba en levantarse cuando…

    ¡Carajo Myoga!, ¿qué diablos haces? — espetó el peli plateado golpeándose bruscamente en la mejilla.

    El anciano pulga cayó al suelo flotando como un pedacito de papel, Miroku parpadeó sorprendido. En cuanto tocó tierra, Myoga se enderezó como si nada.

    No se enoje amo, — dijo — también quiero ayudarle.

    ¿Desde a que hora estás metido en mi ropa? — contestó el aludido, fulminándolo con la mirada.

    En realidad… — contestó el pequeño ser, cerrando los ojotes y cruzando sus bracitos — he estado en casa de Miroku desde que Totosai me abandonó.

    ¿En serio? — el monje lo miró un tanto incrédulo y molesto, sabía perfectamente lo que ese viejo mañoso se había atrevido a hacerle a su amada mujer — Y… ¿se puede saber que ha hecho en todo ese tiempo, anciano Myoga?

    Por ahora he escuchado cuales son los problemas del amo, — dijo abriendo sus ojazos y mirando al ojidorado — y déjeme decirle que yo puedo ayudarle a expresarse con Aome.

    ¿Tú? — Inuyasha por poco no suelta una carcajada, pero sí hizo mueca de ironía — ¿De qué me puedes servir si eres tan insignificante?

    Así como me ve tengo experiencia en la vida. — habló un tanto serio — No está bien que desprecie a sus semejantes.

    Semejantes… — le lanzó una mirada fea.

    Oh, si no quiere ni modo, usted se lo pierde. — se hizo el ofendido — Aunque… déjeme decirle que, viéndolo de mejor manera, tal vez los consejos de Miroku sean útiles. — y empezó a reírse un tanto alto y de forma pícara – maquiavélica — Él sí es un hombre de gran experiencia en el amor… ¡qué envidia me da!

    Eso que ni qué. — dijo muy orgulloso el aludido, más no dejó de observar fijamente a la pulga — Pero acláreme algo… ¿a qué se refiere exactamente con lo último?

    Tú sabes… — contestó sin parar de reír en esa forma — tienes una mujer que me dan ganas de picarla todo el tiempo… sobre todo ahora que luce más…

    Ni bien terminaba con su frase cuando fue tomado bruscamente por el ojiazul, en tanto el ojidorado ponía cara de asqueado.

    Anciano Myoga… — dijo Miroku en tono tétrico y con expresión de coraje — ¿se puede saber con el permiso de quién anda viendo a mi mujer?

    ¡Uy, encima de que te la estoy alabando!… — se quejó el viejito — Y eso no es todo… he visto cosas mejores que hacen cuando están solitos…

    Mejor cállese… ¡FUERA! — se levantó y lo lanzó con mucha fuerza hasta perderlo de vista.

    ¡JERONIMO! — gritó la pulga la volar.

    Viejo metiche y fisgón… — dijo el monje sacudiéndose las manos como quien se quita el polvo — Entonces… ¿en que íbamos? — preguntó como si no hubieran sido interrumpidos.

    Eee… — Inuyasha tartamudeó un poco, aun con expresión de asco al pensar que, en todas las veces que Myoga fue a verlo, se había divertido de lo lindo espiando, él sí, a la pareja en su intimidad — Bueno… creo que… tienes algún plan — hizo gesto de duda.

    ¡Ah sí, ahora recuerdo! — recuperó el rostro alegre — Vamos a cenar, tengo todo solucionado. Además la señorita Aome ya debe haber llegado… y no me negarás que ya se te antoja un buen platón de arroz con pescado.

    Recogieron varios leños de los alrededores, el pretexto para engañar a Aome, y regresaron hacia la humilde vivienda, aunque Inuyasha no podía quitarse de la cabeza que si Myoga había espiado a sus amigos… “¡Ojalá Aome traiga de ese extraño rocío que paralizó a esa pulga chupasangre, la próxima vez que regresemos a su época!”, pensó recordando el simpático suceso del pasado, la primera vez que el anciano se apersonó frente a ellos, después de que Aome rompiera el sello. Al llegar fueron recibidos por las gemelas.

    ¡Papi! — le gritaron y lo jalaron de la túnica — ¡Vamos a cenar!

    Esperen “mujercitas”, — contestó equilibrándose un poco para no caer sobre sus hijas — tengo que guardar está leña que mami me pidió — y se tambaleó.

    Muy buenas noches Excelencia, — saludó Kaede — buenas noches Inuyasha.

    ¿Dónde estaban par de…? — preguntaba Shippou cuando Lin lo obligó a callarse jalándole un cachete.

    Monje Miroku, — saludó Aome al mismo tiempo — que gusto. — Inuyasha — se levantó y fue a abrazarlo, haciéndolo sonrojar y tirar la leña que estaba cargando.

    Gracias amor. — sonrió Sango levantándose rápidamente para retirar a sus hijas — Esperen niñas a que papá este sentado, y siéntense en su lugar — las miró con severidad.

    Sentirlo — dijeron al unísono y volvieron a tomar asiento.

    Tuvieron una buena cena escuchando a Shippou y sus emocionantes relatos sobre los exámenes terribles para subir de grado dentro del clan zorruno, en tanto Hachi comentó sobre la delicada salud del maestro Mushin. Por ese motivo es que Miroku se despidió de Aome, Lin y Kaede, porque partiría a primera hora de la mañana y planeaba quedarse por lo menos diez días al cuidado del anciano, para después regresar a comprobar como seguían las cosas por la zona Oeste… la cual parecía distar de regresar a la calma aun. Aome consideró importante el ir a saludar al viejo monje y a alguien más… y tal vez brindarle a su amado otra oportunidad para sincerarse. Y, al parecer, Inuyasha pensó lo mismo.

    Oye Aome… — se dirigió a ella — creo que deberíamos ir a saludar a Koga.

    Todos los demás adultos y Shippou parpadearon un tanto asombrados que el Hanyō sugiriera ir a visitar al Ōkami, sobre todo considerando que no podía decirse que eran amigos. La pelinegra lo miró fijamente, un tanto extrañada, y decidió tomarle la palabra.

    Por supuesto Inuyasha, — contestó sonriente — tengo ganas de ver también a Ayame.

    Las niñas y Lin, ignorantes al por qué de semejante reacción, terminaron de comer su arroz y empezaron a tomar su té con cuidado. Un poco más tarde, después de haber “torturado” a papá y a Hachi en conjunto, las gemelas tuvieron que irse a dormir. Los demás se retiraron a sus hogares, despidiéndose y dando las buenas noches. Inuyasha acompañó a las mujeres y al kitsune hacia la cabaña, hablando con Aome en voz baja.

    ¿Estás segura que quieres ver a Koga? — le preguntó un tanto dudoso, al pensar que tal vez el lobo… no, su pelirroja esposa lo mataría y sería una vergüenza para sus críos.

    Claro, — afirmó la muchacha — me gustaría conocer a sus lobeznos. Además, tú lo sugeriste — lo miró con un poco de asombro.

    Bueno… eso sí, pero… — tartamudeó brevemente.

    Ella le dirigió una mirada cariñosa, como diciéndole que no tenía nada que temer o preocuparse. Si alguna vez el Comandante lobuno llegó a decir que Aome era “su” mujer, fue en ese lejano pasado. Su presente ahora es otro y debe ser muy feliz con la loba que lo amó desde el principio. Llegaron a la vivienda e Inuyasha se despidió lo más cortés que pudo de sus acompañantes.

    Me voy… al árbol sagrado — dijo a modo de decir “buenas noches”.

    Duerma bien señor Inuyasha — contestó Lin bostezando.

    Que descanses Inuyasha — se despidió Kaede entrando con la pequeña.

    Buenas noches — dijo Shippou bostezando también y siguiendo a las dos.

    Inuyasha lo miró inquisitivamente y pensó que el kitsune… ya es menos niño que antes, por lo que ni el chico debería dormirse con tres mujeres. Pero ya hablaría con ese zorro abusivo a su tiempo. Por ahora debía solucionar su situación.

    Inuyasha… — preguntó tímidamente Aome, haciéndolo volver a la realidad — ¿nos vamos a ir temprano con el monje Miroku?

    Sí. — confirmó con un tono suave y cordial — Son dos días de camino, así que no olvides llevar comida.

    Muy bien, entonces… hasta mañana — le dio un abrazo, que él correspondió por un instante, para alejarse lo más rápido posible hacia el árbol sagrado.

    “Espero que cualquiera de las idioteces de Miroku sirva para lo que quiero” pensó encaminándose al lugar indicado. Divisó la silueta del monje y… una mujer. “¿Sango?” se extrañó parpadeando un poco, y se molestó. “¡El muy m… no pudo guardar el secreto entre hombres!”.

    Oye Miroku, ¿por qué…? — habló fuertemente haciendo que la pareja volteara a verlo, pero abrió y cerró los ojos al notar que esa mujer no era la esposa de su amigo… y despedía un extraño olor.

    La jovencita se sonrojó bastante al verlo llegar y tomó a Miroku por la túnica, sacudiéndolo levemente.

    Excelencia, esto es vergonzoso — se quejó con una voz un tanto familiar.

    Calla y cumple con lo que te ordené. — contestó el ojiazul retirando bruscamente las pequeñas manos — Sólo será un momento.

    ¿Qué mierda tienes en el cerebro? — le espetó el ojidorado con enfado — ¿En qué puede ayudarme… este imitador bueno para nada?

    No lo ofendas, Hachi hace su mejor esfuerzo. — contestó el otro, palmeándole el hombro a la “mujer” con amabilidad — Lo que tú debes hacer es imaginar que se trata de la señorita Aome y declararle tu amor.

    Tanto uno como otro hicieron muecas de… completo asco por parte del Hanyō, y más que vergüenza por el tanuki.

    Si te es difícil puede tomar la apariencia de ella… — continuó explicando sin incomodarse por las expresiones de sus interlocutores — Hachi es muy bueno en transformarse.

    ¿No se podrá… con una mujer de verdad? — preguntó el peli plateado con la misma geta asqueada — No te ofendas mapache, pero hueles a… mapache.

    Miroku puso los ojos en blanco por un breve segundo.

    Y dime… ¿dónde vamos a conseguir una mujer que este dispuesta a… oírte, a esta hora de la noche? — le preguntó con sarcasmo.

    Eee… — dudó un poco, y ahora su expresión cambió a una apenada — ¿qué tal… tu mujer?

    Hachi quería que se lo tragara la tierra, porque la mirada del ojiazul fue de molestia absoluta.

    Muy gracioso Inuyasha. — le espetó con ironía — Si hubiera querido utilizar a mi Sanguito de “carnada”… vendría conmigo, y no hiciera compromisos con este sirviente llorón. — señaló al pobre mapache — Además… — ahora habló en forma escrutadora — no te gustaría que ella se enterara de tus… planes macabros, ¿o sí?

    La vergüenza de Inuyasha fue más grande que la del tanuki, y adquirió por enésima ocasión el color rojo de su traje en la piel. Lo único que le faltaría es que su amiga castaña lo regañara por su indecisión, para después reírse cantarinamente en su cara por sus vanos esfuerzos. Aunque pensándolo bien, era posible que la muchacha ya estuviera enterada de lo básico, porque su maridito es muy boca suelta y tal vez la tuviera al día con las noticias de sus progresos, aunado a ser la mejor amiga de Aome, y la virtud de las mujeres es ser bastante comunicativas con sus asuntos.

    ¡Carajo! Ya entendí. — sacudió la cabeza con presteza, y sin dudarlo tomó con “suavidad” las manos de la “jovencita” — Aome, quiero… — pero se le enredó la lengua al fijarse bien en la cara de “mujer” del mapache, quien también adquirió un tono brillante y rojizo en la piel — ¡Esto es basura! — soltó a su “víctima” y se encaró al monje — ¡Sólo a ti se te ocurren estas cosas!

    Miroku lo miraba entre divertido y enojado por su actitud.

    Bueno, si no te parece… conste que quise ayudarte, — suspiró resignado y se encogió de hombros — pero si no pones de tu parte…

    Prefiero… hacerlo a mi modo — contestó ya más tranquilo al ver que su amigo no lo presionaría a hacer el ridículo.

    Que tengas suerte. Vamos Hachi, — le indicó al mapache y se encaminó por el sendero — mi esposa me espera.

    ¿Puedo des transformarme ya? — dijo el aludido en tono suplicante.

    Claro. — afirmó sin dejar de avanzar — Descansa Inuyasha, que nos iremos antes de que salga el sol.

    Buenas noches, con permiso y disculpe las molestias — dijo el mapache al momento de recobrar su aspecto natural y encaminarse tras su amo.

    Tratando de borrar de su mente la… “genial” ocurrencia del monje, se dispuso a descansar entre las ramas del árbol sagrado. Mañana sería otro día para hablar.

    Nota: Ese Miroku y sus sugerencias para tratar de darle la mano a su amigo… al final si que será de mucha ayuda alguno de sus consejos… para tomar la iniciativa y declarar sus sentimientos para con Aome… ya verán de que se trata. Sayo y no pierdan lo que sigue y “Un juego por la vida de Naraku” que tendrá sorpresas y carcajadas. Yo y mis loqueras.
     
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  5.  
    Vianyz Elric

    Vianyz Elric Entusiasta

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    WAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! que loco!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
    jejejejejeje perdon es que no he comido! TToTT tengo hambre!
    pero bueno (inuyasha: chomp chomp. Jakotsu: ¿que comes?. inuyasha: comida ninja) que gay! de donde rayos sacaste comida ninja? (inuyasha: waa! me dijo Jakotsu!. Jakotsu: a que te refieres?. inuyasha: me dijo maricon!) Jjajajajajajajajajajaja graciosito *ironica* no le hagas caaso Jakotsu pero de donde saco la comida ninja? (inuyasha: naruto me dio) ay mendigo jinchuriki! pero bueno el capitulo estuvo genial!!!!
    jajajajaja me mato de risa ese cachito jejejeje y luego con la linda imajinacion que tengo me fui volando en ese cachito por que me imajine al matrimonio de Miroku y Sango en una reunion del matrimonio de Inuyasha y Kagome (con sus respectivos hijos cada matrimonio) y con Kagome con el album de poemas echo por Inu y que le pregunten sus hijos de Kagome a Kagome: "mama, ¿que es eso?" y ella "un libro" "¿de que?" pregunto Inu " ya lo veran" contesto entonces Sango se pone a beber su te y Kagome le dice "mira Sango, los poemas que Inuyasha me escribio" y Sango con cara de wow que bien escribe y obvio leyendo los poemas y Miroku riendose a mas no poder Inuyasha rojo rojo rojo y luego Miroku e Inuyasha golpeandose por el monje haberse reido y los hijos de los respectivos matrimonios asi como de "yo no conosco a estos tipos peleoneros" jajajajajajajajaja graciosisimo jejejejeje no se como lo tomes tu ni como lo tomen las demas pero a mi me mato de risa yo y mis loqueras.
    pero bueno continualo pronto mientras me voy a por unos tacos qe tengo hambre!
    Bye
     
  6.  
    Whitemiko

    Whitemiko Usuario común

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    hola!!!!!
    me encanto!!!!ese miroku se paso al intentar hacer que inuyasha le declarara su amor al mapache!!!
    pero eso fue genial!!!!ummm ya me imagino como debe de ser lidiar con las gemelas, pobrecitos
    muero por ver que pasara cuando vallan a visitar a koga!!!
    eso sera muuuuuuuuuuuy interesante!!!
    espero conti!!!no creas que no te posteo, es que me los borran ¬¬
    espero que este si lo llegues a leer!!!mis felicitaciones!!
    XOXO
    bye!!
     
  7.  
    SangoxMiroKagoxInu

    SangoxMiroKagoxInu Entusiasta

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    JAjajajajaj pobre Inu ah.... eso le pasa....por...bueno....por no ser = que Miroku...el problema esque si uno coloca muy cariñoso a Inuyasha talvez uno pueda caer en OoC (creo que es asi...) jajaja xD me dio cosita cuando dijiste "no podía quejarse porque ahora era ella la que había adquirido algunas mañas (mejor ya no especificamos nada… Sango fue una buena alumna y ha superado al maestro…)."

    si me dio como cosita eso jejejjejej xD ahii Dios ese Miroku y sus ideas jajaj xD ya yo pensaba que era alguna aldeana y pense "momento este idiota que hace? bueno....de pronto es para ayudar a Inu" y luego "jajajjaajja xD Hachi transformado de mujer jajjaajjajajaj xD" y luego pense "este es como un capi de Inu que hay un cerdo gigante que le coloca a las mujeres como unas diademitas de oro para que se figen en el y el cerdo captura a Kagome y para salvarla a Miroku se le ocurre que Shippo se transforme en mujer jajajajaj xD""me mata cuando ese cerdo dice que el tiembla para darle gusto a la "jovencita" y dice "cachi cachi" y menea esa panzota que tiene jajajajaj xD!"
    AIIII si que haces sufrir a Inu como....cuando se confesara con Kagome ahh!!
    Ese Myoga es un pervertido LE GANO A MIROKU (que eso es..como imposible...) MYOGA ES PEOR QUE MIROKU VIENDO ESAS "ESCENITAS" DE AMOR QUE TIENEN MIROKU Y SANGO A SOLAS KKYYYAAAAAAAAAAAAAA ES UN PERVERTIIIIDOO!!! (bueno ya...CALMA!!.....QUE TE CALMES!!)

    bno esta conti estuvo super comica jjajajaja xD espero que hagas el otro capi pronto SAYOOO!!
     
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  8.  
    DanyNeko

    DanyNeko Tú imaginación es el camino a la felicidad

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    konichigua -o como se escriba no soy buena en este idioma-​
    Primero que todo dejame pedirte disculpas por no comentar hace mucho pero es que estado muuuuy ocupada con el cole (eso es verdad, a mi me consta) gracias,... bn pido disculpas, ya sabes que to siempre le sigo la pista a tus fic de mi querido inu (y yo, y yo:))​
    Bn quiero decirte que vas muy bn este fic esta muy bn hecho, las situaciones estan muy bn planteadas y desarrolladas y las caracteristicas de los personjes no se pierden tal y como tu quieres​
    Esta genial tiene un poquito de todo, humor, romance, y mucho mas (es verda esta super wow)*-*​


    espero que me avises de la conti, me despido ( y yo)
    SAYO (SAYO)
    ATT: DANY-CHAN
     
  9.  
    Ahome Dea

    Ahome Dea Usuario común

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    Jajajajajajaja me boté todo tufic en dos horas, por dios!!! No he parado de reír desde entonces, sobre todo los últimos 5 caps. Se me hace muy graciosa la situación del pobre Inuyasha, y es que sí, tienes mucha razón, Inu no es el tipo de hombre que piense en las cosas que Miroku, él sólo la quería cerca pero no pensó en lo que implicaba que Ahome volviera.
    No aguanto a que pongas el siguiente capítulo. Me gustó muchísimo.
     
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  10.  
    kagomeG

    kagomeG Usuario común

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    Amiga!! Perdone la vida por no pasar antes... Todo se me ah cesta taco con los fanfics últimamente...
    Pero ya estoy al corriente... Como me dejaron traba de la risa varias partes... Todo TANl irónico
    "puerco" "prefiero cochinote" hahahaga!!! Aun no supero esa frase... Mugre desvergonzado...
    Me lleguéa desesperar de que Inuyasha no se declarara... Me dieron ganas de meterme y decirle todo lo que se debía de hacer al muy tonto... Sigo desesperada
    Lo de kikyo fue hermoso... Hasta se me antojaron las galletas... Como ya algunas te han comentado, en algunos tics ponen a kikyo como la mugre que quita el novio... Y me incluyo por que yo también la he odiado en esas ocaciones... Pero uno no se puede negar que el primer amor es único... Y hay que aceptar que kikyo formo parte de la vida de la mayoría de personajes y por todo lo que hizo hay que admirarla, me pareció muy bonito de tu parte que la pusieras así y mas que ayudó a kagome... Sin kikyo ni se que hubiera pasado... Desde cuando el pobre estaría tragando tierra.
    Lo de Seshomaru me da mucha curiosidad... Estoy igual que inuyasha.
    En los dos últimos capítulos Rin me estrezo MUCHO, yo pensando en que si erA humano Todo sería mas fácil... Pero, igual que Souta. Tenia que llegar RIN. Pero me parece que seria hermoso que inuyasha no necesitara una noche de luna UEFA para poder sincerarse... Creo que para kagome, el sincerarse siendo hanyou sería mas significativo de sus sentimientos sin necesitar ser humano....
    Bueno amiga me despido y espero la continuación con la declaración...
    Sahino!
     
  11.  
    InunoTaisho

    InunoTaisho Orientador ejemplar Orientador Waku-waku

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    Título:
    Pasado mañana (inu/kag,mir/san,sess/?)
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    56
     
    Palabras:
    4162
    hola siento la tardanza... la inspiracion no se acaba, pero la redaccion si, me tardare un poco en actualizar mis dos fics, examenes, tareas, falta de tiempo, tercer año de secundaria tengo que prepararme para el bachillerato... pero no se preocupen que por aqui seguire aunque no tan constante no dejare las historias a medias... disfruten la conti y en cuanto vuelva a actualizar les avisare ;arigato por entenderme

    Capítulo 26.

    Los tonos rojizos en el horizonte indicaban la proximidad del amanecer. Un ágil joven de ojos dorados como el oro y plateada cabellera yacía a la puerta de una vivienda. Tomó un poco de aire para lanzar una exclamación.

    ¡Miroku! — Inuyasha habló fuerte — ¿Qué mierda esperas?, ¡ya casi amanece!

    Alguien respondió a su llamado… una hermosa mujer de castaña cabellera se asomó y lo miró un tanto enojada con sus pupilas café oscura.

    No grites o vas a despertar a mis hijos. — lo regañó Sango — En seguida sale Miroku, está aseándose. No pensarás que mandaré a mi marido sin desayuno — y volvió al interior, dejando al Hanyō un tanto avergonzado.

    “No cabe duda que Sango sigue teniendo un carácter…” pensó sin dejar de mirar hacia la puerta. El que salió ahora fue Hachi, que parecía bastante apenado.

    Buen día señor Inuyasha — lo saludó mirándolo un momento.

    ¡Keh! — fue su saludo, cruzado de brazos — ¿Por qué se tarda tanto tu amo? — le preguntó con su tono majadero.

    ¡Qué pena! — el pobre tanuki desvió la vista enrojeciendo un poco más.

    Inuyasha entendió el por qué de la expresión del mapache, pudo adivinar que Miroku podría morirse pero nunca dejaría sus obscenidades… y hablando del aludido.

    Buen día, lamento haberlos hecho esperar. — salió hablando con tono cordial, llevando un atado en el cual podían olerse ricas viandas — Vamos, más adelante tomaremos los sagrados alimentos.

    Miroku… — le espetó Inuyasha observándolo detenidamente — ¿en serio crees vivir para tener veinte hijos? — y señaló acusadoramente una mejilla enrojecida — A menos que Sango te lo permita, creo que las cuarentenas se alargaran hasta cincuenta días.

    Hachi no se atrevió a decir ni media palabra. Miroku sólo se sonrojó un poco ante lo evidente.

    No te fijes. — empezó a andar, los otros lo siguieron — Únicamente quise asegurarme de que el anciano Myoga no… — recuperó por un instante la expresión de perversión — se hubiera metido donde no tiene permitido.

    Inuyasha volvió a enrojecer, haciendo un leve gesto de asco al pensar en ese anciano mañoso divirtiéndose a costillas de sus amigos, como espectador de…

    ¡Agh! ¡Cállate! — soltó enfadado — No quiero saber más de ese descarado voyerista… ya me va a escuchar.

    OK., cuando lo veas me dices. — recalcó el ojiazul sonriendo con malicia — Le tengo unas cuantas leccioncitas…

    Llegaron a la casa de Kaede y Aome esperaba en la puerta, había cambiado su traje de sacerdotisa y se puso un conjunto deportivo de pants verde con vivos amarillos. A su lado se encontraba su típica mochila amarilla. Los tres parpadearon un poco al verla.

    ¡Muy buen día a todos! — saludó con una sonrisa.

    Muy buen día señorita Aome. — contestó Miroku al saludo — Veo que a usted le gusta madrugar.

    Sí, programé el despertador… — dijo mirándolo y, al percatarse de su mejilla enrojecida, habló con tono avergonzado — Monje Miroku, ¿no puede ser más…?

    Ya lo conoces, — intervino Inuyasha antes que su amigo respondiera — eso no es novedad. — agarró la mochila y la subió a su hombro — ¿Qué mierda traes aquí? — recalcó.

    Comida. — dijo ella muy seria — Me dijiste que llevara comida, ¿no?

    Sí, — dijo más tranquilo, un tanto apenado por hablarle así — lo había olvidado.

    ¿Cómo ibas a…? — observó perpleja, lo último que seriamente olvidaría su amado Hanyō sería precisamente la comida; haciendo gala de una paciencia infinita respiró hondo — Bien, creo que debemos irnos.

    Buenos días señorita. — saludó Hachi, sin atreverse a mirarla, para no molestar al agresivo peli plateado.

    Buen día. — contestó ella y agarró el brazo del ojidorado — ¿Me llevarás en tu espalda? — preguntó de forma natural, sonriéndole.

    Un poco más adelante — respondió con un tono más subido en las mejillas.

    El monje se sonrió discretamente. “Espero que no vayas a meter la pata y decir incoherencias, amigo” pensó divertido “O tal vez… en vez de boda haremos funeral”. Puso tonta expresión anime ante la loca idea; la señorita Aome podía ser una mujer sumamente agresiva cuando el Hanyō la hacía perder la paciencia, pero en estos días demostró ser bastante considerada ante los torpes esfuerzos del joven peli plateado… los cuales no habían progresado mucho. No le cabía duda que la separación fue efectiva para que tanto uno como otra mejoraran su carácter, y próximamente su relación.

    Entonces no nos entretengamos más, — intervino Miroku — andando que se hace tarde.

    Salieron de la aldea en silencio. Inuyasha y Aome iban adelante, atrás Miroku con Hachi. Unos metros de camino más adelante el tanuki adquirió su aspecto grande y los tres amigos subieron en su lomo.

    Monje Miroku… — Aome lo miró escrutadoramente, señalando la mejilla inflamada — debería comportarse mejor después de todos estos años.

    Señorita Aome, — contestó algo apenado — tres años no son nada… además Sango es tan hermosa que…

    No empieces a hablar de más, — intervino Inuyasha, recostado de lado — tus cosas… guárdalas para ti.

    El ojiazul mejor desvió la vista volviendo a sonreír discretamente, en tanto la pelinegra adquirió un tono rosado en las mejillas.

    Pero… — la chica respiró con profundidad — monje Miroku, debe respetar y cuidar a Sango aunque ya es su esposa. — lo miró escrutadoramente una vez más, todavía con el rubor en las mejillas — La cuarentena aun no termina.

    Señorita Aome… — dijo sin mirarla — a veces es la misma mujer la que pide un poco más de… bueno, ya le tocara. — agregó pícaramente — Sólo déjeme decirle que no hago nada que mi bella mujercita no quiera.

    La avergonzada muchacha mejor se quedó calladita y más coloradita. Estaba muy consciente de que su amiga castaña era inmensamente feliz con su marido, aunque lo mañoso no lo había abandonado… y al parecer muchas de esas manías le agradaban y las aprendió tan bien que podría suponerse que la joven esposa del monje era tan libidinosa… pero la cuarentena tenían que respetarla aunque tuviera las hormonas al tope, para que su cuerpo se recuperara mejor. Esperaba no llegar a esos extremos en cuanto fuera su turno de ser madre junto a Inuyasha. Ese pensamiento la hizo hiperventilar un momento. “¡Qué pena!” pensó en sus adentros. Por cierto el aludido no le quitaba los ojos de encima y hasta se sorprendió de su reacción. “¿Qué mierda estará pensando Aome?” se dijo mentalmente “Este Miroku y sus explícitas explicaciones…”

    Monje Miroku… — tartamudeó la pelinegra.

    ¡Keh! Ya dejen de decir tantas burradas. — habló Inuyasha de mala manera — Aome, no le des cuerda a éste depravado. — se levantó — Tenemos que irnos.

    Tomó la mochila colocándola rápidamente sobre su hombro y agarró a la aturdida joven con la mejor delicadeza que se pueda esperar… de la cintura, llevándola como si fuera un costal de naranjas.

    No se preocupen por nosotros — dijo al bajar de un salto.

    Miroku parpadeó un tanto sorprendido, viéndolos alejarse hasta adentrarse en un bosquecillo cercano con dirección Oeste… Inuyasha le salió más “puritano” de lo que creía. Después se soltó una buena carcajada. El tanuki tenía sus grandes mejillas encendidas, pues no había perdido detalles de la conversación.

    Excelencia… — dijo bastante apenado — ¿usted cree que…?

    Para nada, no por ahora. — contestó con la sonrisa de oreja a oreja — Sólo espero que el pretexto de ver a los lobos sea efectivo.

    Aome miraba a Inuyasha con los ojos abiertos como platos y por un momento no abrió al boca… en realidad la tenía abierta de la sorpresa, sobre todo porque él la apretaba con firmeza y delicadeza a la vez. Claro que esa no era para ella la mejor forma de viajar, así que en cuanto recuperó la conciencia le soltó con un poco de molestia:

    ¿Puedes decirme por qué me llevas así?

    El Hanyō la miró extrañado, no se dio cuenta como la había agarrado.

    ¿Qué? — preguntó con cara tonta, sin comprender.

    ¿Por qué me llevas cargando así… de la cintura? — y le lanzó una mirada amenazadora, aunque se notaba un lindo color rojo en sus mejillas.

    El aludido parpadeó y hasta entonces se percató de su acción. Se frenó bruscamente y la dejó suavemente en el piso.

    Lo… siento, — dijo apenadísimo — no… era mi… intención.

    La pelinegra se cruzó de brazos un instante, mirándolo fijamente con gesto de enfado, como si pensara en mandarlo a probar el pasto. Después le sonrió.

    No importa. — observó amablemente — Creo que podemos desayunar aquí.

    Él se guardó un suspiro de alivio. Tomándole la palabra se encaminaron hasta la orilla de un arroyo cercano. La muchacha sacó de su mochila una ollita para poner el agua a hervir, varios paquetes de sopa instantánea y sobrecitos de té. El muchacho llevó varias ramitas secas para improvisar una pequeña fogata. Poco después el agua se calentaba y hasta asaron unos pescados que el Hanyō capturó fácilmente de un zarpazo certero.

    ¡Chomp, chomp! — tragaba el ojidorado — ¡Ya tenía mucha hambre!

    Y que lo digas — la chica hizo un gesto de asco.

    ¡Keh! Aome, no quieras arruinarme el desayuno — contestó sorbiendo el último trago de su segundo tazón de sopa, con la boca llena y sin pizca de educación.

    Ella suspiró resignada… era una batalla perdida pretender que el joven tuviera buenos modales a sus más de… doscientos años de vida. Volvió a verlo dulcemente.

    Me parece que… — señaló los pescados — ya están asados. — tomó cuidadosamente uno y se lo dio al ojidorado — Come con cuidado, está caliente.

    Eee… — tartamudeó ante los ojitos capuchinos de tierna mirada — Gr… gracias.

    Y… comió con un poco de delicadeza, tratando de parecer educado a sus ojos. La chica le sonrió y le sirvió té.

    Se entretuvieron un poco porque Inuyasha se empeñó en asearse escrupulosamente las garras… en realidad quería ganar tiempo para pensarlo mejor. Se sintió un tanto arrepentido por haber desperdiciado la oportunidad de explayarse utilizando a ese mapache tan bobo… las desquiciantes ideas del monje no eran tan locas después de todo. Si no fuera por sus prejuicios… en ese momento ya le habría declarado todo su amor a Aome.

    La pelinegra aprovechó el tiempo para meditar también, sentándose un poco alejada de donde el muchacho se remojaba. Respiró hondo varias veces estirando los brazos, recordando una vez más las palabras que en sueños le dirigió Kikyō.

    ¡Aaahhh! — suspiró un poco — Tiene que ser ahora, o no se cuando será. — recordó también las conversaciones que tuvo con un amigo muy querido del Instituto — Si me vieras ahora Shinosuke… seguro te atacarías de la risa porque Inuyasha y yo seguimos siendo tan… infantiles. — se tapó un poco la cara y sacudió la cabeza — ¡Ayy! ¿Por qué, por qué? ¿Qué tan difícil puede ser?

    ¿Acaso decías algo? — el Hanyō se había acercado lentamente al notar su desesperación — Y… ¿quién es ese Shinosuke?

    Aome enrojeció como un tomate y se levantó de un salto, haciéndose más atrás.

    Eee… — tartamudeó nerviosa — no, nada. — y bajó la vista avergonzada — Él era un amigo… recuerda que te conté sobre la historia de nuestras aventuras…

    Mmm… — meditó buscando eso en un rincón de sus memorias — Me parece que… no lo recuerdo — sus doradas pupilas se mostraban algo enojadas.

    Inuyasha, — recuperó su color natural y lo miró retadoramente — ¿cómo se te ocurre molestarte por un amigo mío… al que tal vez nunca vuelva a ver?

    El joven ojidorado desvió la vista sintiéndose como un patán sin cerebro… ella tenía razón; si estaba allí era por él… había cambiado toda una vida en el futuro por un futuro a su lado. Volvió a serenar el rostro y la voz.

    Lo… siento — se disculpó una vez más.

    Te perdono — sonrió nuevamente Aome — Ahora es mejor continuar, no quiero que se haga muy tarde.

    Inuyasha asintió y tomó la mochila una vez más. Le lanzó una mirada tímida de soslayo.

    Aome… — murmuró — ¿te… subes?

    Por supuesto. — dijo alegremente, y de un salto se acomodó en la espalda del joven, muy cerca de su mochila — Ya extrañaba viajar así.

    Aquel torció brevemente el gesto pues la pelinegra lo estaba tratando como mula de carga. Después avanzó rápidamente internándose en el bosque, con una pequeña sonrisa en los labios. Él también había extrañado su presencia y el sentirla apoyada en sus hombros. Recorrieron un buen trecho sin decirse nada, disfrutando su compañía y su soledad, rodeados de tanta naturaleza. Unas horas más tarde, alrededor del mediodía, a la muchacha le dio algo de calor por el conjunto deportivo que llevaba. Sentía ganas terribles de tomar un baño en las tranquilas aguas de un pequeño lago que divisaron no muy lejos del sendero por el que caminaban.

    Oye Inuyasha, — dijo Aome un tanto sofocada — ¿podríamos detenernos cerca del lago?

    ¿Qué te pasa? — preguntó un tanto duro, queriendo disimular que en realidad no tenía muchos deseos de llegar con el clan lobuno como compartir con ella un buen tiempo — Y eso que el que carga todo soy yo.

    Tengo ganas de bañarme, — dijo entre molesta y apenada — hace calor.

    ¡Keh! Las mujeres son raras, — contestó el ojidorado — también hueles raro… como Sango cada mes que no ha estado embarazada. Lo noté desde hace un rato.

    Los colores de Aome variaron entre el rubí hasta el carmín, no pensó que… fue un descuido de su parte no ponerse su perfume para la higiene íntima femenina.

    Inuyasha… — dijo tartamudeando — ¿no sabes todavía el por qué? ¿Ya se te olvidó?

    Y la mente de la chica retornó varios años atrás… la primera vez que le ocurrió en el Sengoku, antes de conocer a sus amigos.

    ********** Flash Back **********

    ¡Ups! — se asustó una mañana — ¿Cómo pude ser tan descuidada? — checó un pequeño calendario que sacó de su equipaje — ¡Ay, no! — levantó la voz un poco desesperada y vacío rápidamente la mochila, de la que cayeron varias cosas.

    ¿Qué escándalo te traes? — espetó el Hanyō que se encontraba en un árbol cercano, mirándola desde arriba con sus dorados orbes molestos.

    Inuyasha… — se levantó después de meter todo precipitadamente — tengo que regresar a casa por tres días.

    ¡¿Qué?! — bajó de un salto y se le plantó enfrente — ¿Quién te dio permiso de irte, y por qué?

    No necesito tu permiso. — contestó molesta, levantando la mochila — Si no me quieres llevar me voy en mi bicicleta… porque necesito irme — y enrojeció desviando la mirada.

    Al peli plateado le llegó un aroma extraño y familiar procedente de alguna parte del cuerpo de la chica… eso explicaba todo y a la vez no. Se le acercó sin mucha cautela. La pobre se puso bastante nerviosa y trató de hacerse para atrás sin éxito, porque topó con el árbol.

    Inuyasha… — dijo algo asustada — ¿qué…?

    ¿Dónde mierda te lastimaste?, — le soltó en tono que aparentaba preocupación, mirándola sin disimulo como tratando de llegar al sitio del cual se desprendía el olor — no veo ninguna herida.

    Ella parpadeó asombrada y al instante recordó que…

    ¡OSUWARI! — gritó con enfado.

    ¡Aome! — el peli plateado se sintió jalado por el cuello. El azotón no se hizo esperar.

    ¡Torpe! — le reprochó, montado en su bicicleta y alejándose de él.

    ********** Fin de flash Back **********

    ¿Qué tendría que recordar? — preguntó dudoso al llegar a la orilla del lago — Lo único que se es que eso significa que la puntería le falló a Miroku.

    ¡Osuwari, Osuwari, Osuwari! — gritó la joven al bajar de su espalda.

    Aquel cavó un hoyo de aproximadamente un metro de profundidad.

    ¡Aome! — dijo con la boca llena de tierra.

    ¡Eres un…! — dijo muy ofendida — ¿Cómo te atreves?

    Él se incorporó y se sacudió, escupiendo lo que por poco se come.

    ¡Keh! — se defendió — Miroku tiene la culpa por ser tan poco discreto… — y se sonrojó también — pero Sango no se queda atrás…

    ¡Lo que el monje Miroku y Sango hacen en su matrimonio no es de tu incumbencia! — le espetó la joven — ¡Y fuera de aquí, voy a bañarme!

    ¡Keh! Ya me iba de todos modos… — se dio la vuelta molesto — Ni quiero verte ni aguantar ese aroma feo.

    Inuyasha… — la furia de Aome se desbordó y el pobre Hanyō huyó tan rápido como le permitieron sus piernas.

    “¡Sigue siendo tan bobo!” pensó la muchacha quitándose la ropa. Afortunadamente había cargado con su traje de baño para asearse a gusto, en tanto no se casaran como Dios manda debía ser precavida. Se aseó rápidamente disfrutando un poco del agua fría. Después se apenó un poco por su amado. A pesar de ser tan brusco había dicho la verdad… la discreción le faltaba al ojiazul, lo mismo que la cordura tratándose de temas matrimoniales, especialmente ahora que la castaña ya era su esposa para dejar mucha descendencia como siempre lo había deseado. Aome se vistió poniéndose unos pantalones capri de mezclilla y una playera de manga corta, peinó su cabello y lo recogió en una cola alta. Fue a buscar a Inuyasha para que pudieran comer.

    El muchacho estaba sentado entre unos arbustos, en su pose habitual con el ceño fruncido y los brazos cruzados, meditando en tantas cosas. “¡Esa tonta de Aome!,” pensaba enojado “preocuparse por lo que haga ese par de…” sacudió al cabeza con presteza en cuanto la imaginación lo traicionó. Recuperó la serenidad y se dio cuenta de que no había sido un buen comentario… las mujeres son sensibles, y en lo que se refiere a sus cuerpos y a sus cambios de humor era muy difícil entenderlas; por lo menos él no acababa de entender porque la chica se molestaba ante la verdad. Miroku y Sango no podían dejar de ser la pareja de libidinosos calenturientos… “¡Dios los hizo y ellos se juntaron!” terminó de pensar. Decidió no levantarse para no sorprenderla sin ropa y darle motivos de mandarlo por enésima ocasión a comer tierra… no se le apetecía.

    ¡Inuyasha! — escuchó que lo llamaba dulcemente.

    ¿Ya acabaste? — preguntó sin voltear, tratando de no sentir maripositas en el estómago al escuchar como le hablaba la joven.

    Sí. — Aome se acercó cargando las cosas — Vamos a comer, esta vez son sardinas en lata — le sonrió dejando la carga en el pasto.

    La pelinegra preparó una “gran comida”, si se le puede llamar así a comer varias latas de sardina con galletas saladas, frijoles refritos en lata, tostadas y sopa instantánea que fue devorada sin miramientos por el Hanyō. Al finalizar se recostaron en el pasto, admirando el azul del cielo.

    Por cierto Inuyasha… — dijo Aome, dirigiendo su mirada capuchina al rostro del ojidorado — me parece que tienes razón en cuanto a… Sango y el monje Miroku… — se sonrojó pero no desvió la vista.

    Descuida. — respondió el aludido en tono cordial — Los asuntos de ellos… — también se sonrojó, pero se dignó a verla — son privados… siento… haberte incomodado.

    No… — tartamudeó ella, sin dejar de verlo fijamente — yo fui la que se comportó como tonta… perdón.

    Generalmente el hombre es el bobo, — dijo con una mirada muy tierna, con un cálido resplandor dorado — Miroku lo dice y lo comprueba con… algunos actos.

    Se quedaron en silencio un buen rato, sin dejar de verse fijamente a las pupilas, como queriendo leer sus más profundos pensamientos, hasta que Aome se carcajeó por el comentario sobre su ocurrente amigo el monje. En un minuto los dos se reían muy contentos. No había razones para pelear o discutir por la dichosa vida familiar de sus amigos. Después de una buena sesión de carcajadas se levantaron para continuar su camino.

    Nota: Corto por aquí pues viene lo más emocionante, y de verdad se me escurrió la miel con Inuyasha, aun me la estoy sacudiendo ¡aghhh! ya verán lo que hace, no les digo más para que lo “disfruten” como yo; y no me digan OoC porque hay fics donde se pasa de veras, peor que en el mío. Sayo y no se pierdan “Un juego por la vida de Naraku” con su comedia al por mayor.
     
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  12.  
    SangoxMiroKagoxInu

    SangoxMiroKagoxInu Entusiasta

    Escorpión
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    WAKALA! sardinas enlatadas galletas saladas frijoles y.... no c que mas qe seva puaj!
    y si! e conocido fics que c pasan en lo del OoC uff pero dmasiado!
    jajajajbjaja me mata como haces sufrir a inu jaja sayo bss
     
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  13.  
    Cami Chan

    Cami Chan Usuario común

    Acuario
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    hoooooola! que tierno este capitulo :) me gustó mucho!
    Inuyasha es tan indeciso! quiero que ya se le declare a Kagome! jaja Y ella la pobre esperando como loca a que el de decida por decirle jaja
    Bueeno, no me queda mas que decir mas que me encanto la conti y que espero la siguiente :)
    Saludoooos y gracias por avisarme!
     
  14.  
    Whitemiko

    Whitemiko Usuario común

    Virgo
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    hola!!!!que bonito capitulo!!!
    jajaja inuyasha puritano!!!claro que noo, quien dice???(notese el sarcasmo)
    se paso kagome con eso!!!jajaajja pero inuyasha ¬¬ ash me recuerda tanto a mis amiguitos del colegio tontos!
    no mas andas de mal humor y te salen con "andas en tus dias" ja y lo peor es que ni es cierto!!!!nadie se da cuenta!!
    espero leer conti pronto!!!!!quiero ya la declaracion!!!!!please!!!!
    PD: donde esta el Ooc? no encuentro!!
    XOXO sayo!
     
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  15.  
    Vianyz Elric

    Vianyz Elric Entusiasta

    Escorpión
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    holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
    me encanto el capitulo amiga!!!! estuvo genial!!! pobre Kagome como se le olvido ponerse perfume????!!!!
    a mi solo me paso una vez y termine llorando por qe todos en mi salon se dieron cuenta!!!!!!:oops: fue lo peor!!!
    Tambien le fue mal en el recuerdo!!! como se le olvido???!! se supone que deves llevar la cuenta!! (inuyasha:pero tu no lo haces) QUE?????!!!!!!!!!! QUIEN TE METIO????!!!! CHISMOSO!!!!! *le da un zape* khe! para que aprendas a no meterte con mis cosas (inuyasha:*anda medio tonto por el zape* a mi que me dices el olor te delata) khe! callate ya y mejor vamonos que si no me pasa otra vez como el dia de la fiesta en house of pleasure (inuyasha: oh! si! kagome: ora si vamos a hacerla!) no!!! (los dos:fiesta de lemon tipo house of pleasure en casa de vianey!!!!) en primera la fiesta fue en house of pleasure y en segunda es un party sucio al estilo del Plan B!!!!!!!!!:oops:
    Bien Inu no Taisho nos vamos antes que digan mas tonteras:eek:
    Bye-Bye:)
    Matta neeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!:D
    P.D. ya puse conti en mis 2 fics pasate a leerlos que se pusieron buenos!!!!!!!!!!!!!!!!!!:D
     
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  16.  
    rin chan

    rin chan Entusiasta

    Sagitario
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    ¡que OOOooc!, hahaha no te creasss.
    para nada, creo que la relacion que manejaste de inuyasha y kagome fue muy similar a la original
    jejeje me dio risaa que comieran frijolithos no se pork pero me dio risaa, no se si es comun comer eso alla en japon XD
    Miroku casado o soltero seguira siendo el mismo mujeriego. ahh hasta rimo xD
    ME HA GUSTADO MUCHO ESTE CAPIII, aunque me hubiese gustado que fuera mas largo queria seguir leyendoo n.n
    buen trabajo amiga grax por invitarme , espero tu contii me avisass okis, sayo
     
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  17.  
    DanyNeko

    DanyNeko Tú imaginación es el camino a la felicidad

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    HAY QUE LINDO (si esta buenisimo)
    konichiwa como estan?? espero bn (hay, ahora las mas cordial? ja!)
    no seas tonta es que esoty de muy buen humor (y porque) deberia de saverlo eres mi otro yo ( ahy es que ultimamente has estado muy temperamental asi que yo mejor me heche mi siestesita ) jaja cosas que pasan en la vida y aveces te hacen pensar en lo que tienes o en lo que te pasa (mmmm)
    Bn me desvie del tema mas importante-el fic porsupuesto-
    estuvo reeeereeeeereeeeegenial
    inu ya se esta comportando mas tierno y me quede O.o mirku dijo que laexcusa de visitar a los lobos yo pense que era verdad (yo tambien entonces van a ir con mi lobito o no?) ejemm como que tu lobito ese "lobito" es de ayame (hay que no puedo ser cariñosa con koga) ps no ¬¬ (¬¬) jaja XD
    Bn espero me avises de la conti (si si plisssssssssss)
    SAYO (SAYO)
    ATT: DANY-CHAN​
     
  18.  
    kagomeG

    kagomeG Usuario común

    Piscis
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    aw!!!! que hermoso!! muy lindo!!!
    Como piensas que fue el OoC... Todo fue muy apropiado para el... y aparte hay fics donde parece el doble de miroku...
    casi me hago del baño en mi cuarto... di unas carcajadas!!
    COMO DEMONIOS SE ATREVE A HACER ESO!??? muy bien kagomesita muy bien... ese torpe!

    Hubo algo que no entendi...:
    ¿como que le falló la punteria?... mi no entener... :(
    Estaba qaue reventaba dela risa por toodo lo que les ocurrió... y hata a mi me dio pena lo de kagome...
    Gracias amiga por avisarme... y espero ya la declaracion... algo se le tiene que ocurrir!

    kagomeG
     
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  19.  
    InunoTaisho

    InunoTaisho Orientador ejemplar Orientador Waku-waku

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    Pasado mañana (inu/kag,mir/san,sess/?)
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    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    56
     
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    2933
    conti por ahora... me tomare mis debidas vacaciones para redactar mis ideas en el mismo orden y tener las historias en tiempo... les dejo la conti, lo que han ansiado.

    Capitulo 26 parte 2

    Siguiendo un sendero cercano al bosque, Inuyasha y Aome cruzaron por varias aldeas. No iban tomados de la mano pero se respiraba a su alrededor una atmósfera de mucha cordialidad y cariño. De vez en cuando se miraban un poco a los ojos, y eso la hacía adquirir un hermoso tono rosado en sus pómulos. El extraño aspecto de la pelinegra conmocionó a muchas personas, tanto como la aparición del “hombre mitad bestia” que la acompañaba, pero se tranquilizaron al sentir el aura de energía cálida y espiritual que emanaba de ella. Así pudieron enterarse de que los disturbios en la región Oeste iban cediendo poco a poco. Su presencia tal vez no fuera necesaria en cuanto Miroku fuera para allá. Eso alegraba a Inuyasha, pues no pensaba en acompañar nuevamente a su amigo ojiazul a enfrentar basuras, ni quería que su amada volviera a estar en peligro… como desgraciadamente había pasado tantas veces con ella en los lejanos días de aventuras buscando la Shikon no Tama.

    Hablaron de otras trivialidades como… las indiscreciones de Myoga, el hecho de que Kohaku, el hermano de Sango, fuera tan tímido que prefiriera pasar largos periodos de tiempo entre los restos de lo que fue su aldea, la escuela de exterminadores que los dos hermanos pensaban desarrollar, la evidente enfermedad del anciano maestro del monje Miroku, el extraño comportamiento de los yōkai en las tierras del Oeste, la lenta respuesta de Sesshōmaru, hicieron conjeturas de qué era lo que pasaba en esos lejanos dominios celestiales… y así cayó la tarde; para mala suerte se habían internado otra vez en el bosque, así que el ojidorado buscó rápidamente ramitas secas para improvisar una fogata antes de que oscureciera más.

    Lo que Aome no sospechaba es que había sido a propósito. El estar en una aldea rodeados de gente extraña no le permitiría abrirse con confianza… ni delante de sus conocidos lo hizo. El joven Hanyō sabía que era el momento más adecuado para hablar… pero no se le ocurría como empezar. “¡Mierda! ¿Qué hago ahora?” pensó desesperado. Se exprimió los sesos tratando de traer a su mente alguna cursilería de su pervertido compañero de aventuras en las ya pocas ocasiones que su esposa se “enograba” con él… sin éxito. Cuando quería realmente recordar algo todo era en vano. Lo que sí desfilaba en su memoria eran varios de los besos que la pareja se dio en sus narices. “¡Carajo!, ¿por qué sólo eso?” Sacudió al cabeza y regresó al lado de la muchacha, respirando profundamente antes de llegar, echándose porras a sí mismo. “Tú puedes hacerlo, no eres un gallina y esto no te va a detener”, se dio valor.

    Es una pena que nos hayamos internado tanto en el bosque. — una decepcionada Aome interrumpió sus pensamientos al verlo llegar — Me hubiera gustado dormir bajo un techo.

    Ya que. — dijo Inuyasha con fingido gesto de resignación — Aquí esta lo que pediste — dejó las ramas recogidas junto a ella.

    Gracias. Permíteme y en seguida te preparo la cena — le sonrió con esa sonrisa que la hacía ver radiante a los ojos del peli plateado, irradiando ternura de sus pupilas cafés.

    La chica desvió la vista del muchacho y se concentró en prender la fogata, sacar los utensilios y disponerse a “cocinar”. Inuyasha se había quedado un tanto lelo. Ahora le pareció entender a la perfección el comportamiento tan idiota que solía presentar Miroku cuando Sango le dedicaba una mirada amorosa, y su actual forma de ser por ser ya marido y mujer… por eso no se le quitaban las mañas. Él se sintió transportado al cielo con tan solo esa tierna mirada y no pensaba en regresar. Afortunadamente la chica estaba tan metida en sus labores y no notó el gesto de bobo perdido mirándola. Su conciencia lo hizo volver a la realidad. “¡Mierda, es el momento perfecto!” recordó que tenía que formalizar algo serio. “Estamos solos al fin pero… ¿cómo empiezo?” Y una brillante idea cruzó por su mente, “¡Claro!, ¿cómo pude olvidarlo?” sonrió un poco y se le acercó decididamente a su amada… después de todo algunas de las burradas de su amigo le serían de utilidad.

    Aome… — se agachó a su altura, sin dejar de mirarla fijamente, como si por sus doradas pupilas pudiera asomarse al interior de su ser — yo…

    ¿Si, qué pasa? — la aludida lo miró un poco dudosa e inmediatamente enrojecieron sus mejillas al notar su cercanía.

    Eee… — tartamudeó y enrojeció como ella, pero debía continuar con su plan, así que tomó delicadamente las pequeñas manos entre las suyas, consiguiendo que el tono de los pómulos de la joven fuera más intenso — ¿Te gustaría tener un hermoso hijo conmigo? — soltó lo más rápido que pudo, sin meditarlo más.

    ¡¿QUÉ?! — exclamó Aome un tanto alarmada por tan directa petición, no se imaginaba que el Hanyō dijera eso tan repentinamente — ¿¿Hijos??

    ¡No pienses mal! — dijo avergonzado el ojidorado, soltándole las manos y agitando los brazos con desesperación — ¡No quise decir eso!... bueno si… es decir no… pero — “¿Por qué precisamente esas palabras tenía que recordar?” se reprendió mentalmente.

    La muchacha desvió la vista, visiblemente avergonzada pero no molesta. “¿Pero que ocurrencias son esas?” pensó un tanto nerviosa.

    Inuyasha… — tartamudeó, y las palabras de su antigua personalidad vinieron a su memoria “Si te pide algo no dudes en darle el sí”, así que dijo con emoción — ¡Sí, si quiero tener un hijo contigo! — y levantó la vista para verlo una vez más, con una enorme sonrisa en su rostro.

    ¿Q… qué? — al que se le enredó al lengua fue a otro, bastante cohibido al ver la seguridad de la chica — ¿En… serio?

    ¡Muy en serio! — le tomó las manos muy decidida — Eso me haría muy feliz.

    ¿Acaso me… estas insinuando que… — Inuyasha enrojeció como tomate — tú y yo… en este bosque? — bajó la vista jugando con sus dedos.

    ¿Qué estas pensando? — ahora la expresión de Aome se hizo bastante seria, y le soltó las manos — ¡Por supuesto que no!

    ¡Uf, menos mal! — suspiró aliviado limpiándose la frente — Por como andas no sería…

    ¡OSUWARI! — le soltó al tiempo que se levantó, mirándolo con mucho enojo — ¡OSUWARI, OSUWARI, OSUWARI!

    ¡PAF! Más de tres veces tragó tierra al azotarse contra el piso.

    ¡Agh! — gritó con la boca llena de pasto — ¡Pido paz, lo siento!

    ¡Pervertido! — dijo enfadada, fulminándolo con sus pupilas capuchinas — ¡Sinvergüenza, mira quien es el libidinoso ahora! ¡Y, encima de todo, grosero que no entiende nada! — se cruzó de brazos dándole la espalda.

    “Como se me ocurrió… ¡qué imbécil!” se reprendió una vez más en su fuero interno, sin levantarse, en posición de súplica.

    Aome… — dijo desde el piso — perdón, no quise molestarte — su tono era de sincero arrepentimiento.

    Ella sólo lo vio de soslayo y volvió a hacerle un gesto desdeñoso. “Bueno, ya empezaste, ahora termina”. El peli plateado se levantó cuidadosamente, se acercó a ella una vez más y la tomó de los hombros delicadamente.

    Aome, tengo que contarte… cosas importantes — le habló con serenidad y en voz baja, haciéndola sentir un calorcito interno al contacto con sus manos.

    Las mejillas de Aome volvieron a sonrojarse al pensar que ahora sí escucharía la declaración esperada. Sin embargo, el agua que puso a hervir… empezó a hervir.

    Se va a tirar el agua, — súbitamente volteó hacia la fogata — y no podré preparar la sopa — dijo un tanto afligida tratando de apartarse de él.

    ¡Carajo, ni quien mierda quiera cenar ahora! — el joven levantó la voz y, más veloz que ella, se dirigió hacia el fuego y botó la olla un poco más allá — ¡Esto es más importante que un estúpido rameen!

    Aome parpadeó asombrada, lo último que esperaría de Inuyasha es que dejara de comer esa sopa que le gustaba demasiado para hablar… considerando que nunca realmente expresaba lo que sentía. Una vez más fijó sus dorados orbes en ella y volvió a suavizar las facciones, acercándose y tomando sus manos entre las de él. La pelinegra quería ahogarse en el mar ambarino de su mirada.

    I… Inuyasha, ¿qué estás…? — sólo atinó a murmurar.

    Aome, yo… — tartamudeó también, por enésima ocasión al sentirse reflejado una vez más en esas grandes y dulces pupilas cafés; tomó aliento sin soltarla y continuó — te extrañé en estos tres años, y estuve a punto de cometer tonterías porque no quería sentir el paso del tiempo sin ti… me hacías tanta falta.

    Calló un momento para ver si la muchacha decía algo, pero únicamente lo miraba absorta con la boca entreabierta, sopesando lo que estaba escuchando. Tenía que terminar.

    Hace tiempo que quería decirte esto, pero fui demasiado cobarde para admitirlo… — el ojidorado pareció dudar un poco, parpadeó y desvió un momento la mirada del bonito rostro de la chica — Se que tú piensas que aun pueda amar a Kikyō… que ella sea el gran amor que nunca olvidare, pero…

    Volvió a verla, en tanto la joven también había agachado la vista ante la mención de la sacerdotisa muerta.

    Mírame Aome, velo tú misma en el fondo de mi corazón, — ella levantó la mirada y fijó sus pupilas en las de él — eso quedó en el pasado, lo he entendido.

    Guardó silencio una vez más, y sus ambarinas pupilas reflejaban la verdad de sus palabras. Aome sonrió tímidamente.

    Aunque al principio no me simpatizabas y lo sabes, eras odiosa para mí… — agregó un tanto burlón, desviando momentáneamente la mirada.

    Inuyasha… — se molestó un poco y quiso soltarse.

    Por ser demasiado impulsiva y a veces no pensar las cosas. — regresó a verla fijamente, haciéndola enrojecer por enésima ocasión — Con el paso del tiempo me di cuenta de que eras alguien especial… — y la atrajo un poco más sin cambiar la expresión de cariño con que la miraba — pero el orgullo me cegaba, una y mil veces negué que yo… — el color de su piel no podía ser más rojo que su traje, pero esta vez no desvió las pupilas — que yo te amo.

    Aome se quedó sin palabras en tanto lo miraba, en los ojos de Inuyasha no había ni pizca de duda… al fin sacaba desde adentro esas palabras que la muchacha deseaba escuchar hace mucho tiempo. Recuperó un poco el sentido.

    Inuyasha… yo…

    Todos estos años que estuviste lejos fueron una pesadilla. — le interrumpió delicadamente, era de pocas palabras pero en ese momento tenía la necesidad de explayarse con su amada, sacar todo lo que tenía guardado para ella —Sin ti me siento incompleto, vacío… y entendí que te necesito. Ellos me han apoyado y se que no me abandonarían, — se refirió a sus amigos de aventuras — pero sin tu presencia nunca más podría ser yo… hasta ellos lo saben — esta vez sí desvió la vista, parecía que se había asoleado demasiado.

    Lo siento… — de las pupilas cafés querían brotar lágrimas, ¡cómo lo había hecho sufrir sin proponérselo! — nunca quise las…

    No te preocupes. — le interrumpió una vez más, con ese tono cariñoso que muy pocas veces había utilizado — Las cosas pasan por algo, tal vez teníamos que madurarlo. — volvió a mirarla — Aome… — tartamudeó; no le había soltado las manos, el contacto con su suave piel le transmitía paz, aun así parecía que echaba humo por las orejas de la vergüenza que sentía — ¿te… gustaría casarte conmigo?

    Las lágrimas no se detuvieron, pero esta vez eran de felicidad. ¡Al fin se había sincerado con ella, al fin le había propuesto lo que nunca a Kikyō… al fin estarían juntos lo que le restara de vida, al fin compartirían su futuro y serían una familia… al fin!

    ¡Sí! — dijo llorosa, moviendo la cabeza levemente en señal de asentimiento en lo que las lágrimas caían — ¡Sí, sí, claro que quiero casarme contigo! — se colgó de él en un abrazo efusivo — ¡Inuyasha!

    No… llores — le dijo abrazándola también. “¿Será por sus días que esta más sensible?” se preguntó con cautela.

    Tomándolo por sorpresa le plantó un tierno beso y le sonrió amorosamente sin dejar de llorar. Él la miró y después la atrajo más, besándola de forma suave y tierna por un poco más de tiempo. De verdad comprobaba que su amigo el monje tenía más que razón para perderse en los besos de su amada exterminadora. Los suaves labios de Aome eran un dulce placer. Sólo que no quería abusar ni lastimarla… para muchas más cosas el futuro matrimonial les sonreía.

    Te amo mucho. — lloraba Aome con una sonrisa, al momento de separarse con suavidad — Nunca quise lastimarte, lo siento tanto.

    Ya no llores, tonta. — dijo cariñosamente, acariciándole una mejilla para secar una lágrima— Yo también te amo, y de lo de antes… sólo recuerda lo mejor. — la abrazó nuevamente de forma delicada, sintiendo ese hermoso cuerpecito junto al suyo, suspiró un poco acariciándole la espalda y le dijo muy bajito cerca del oído — Ahora sí quiero cenar.

    Una vez más se separaron, mirándose profundamente con todo el amor que habían ocultado por mucho tiempo, y con una sonrisa en sus rostros. Afortunadamente no se había derramado toda el agua caliente, así que rápidamente tuvieron tres tazones de sopa listos para ser devorados por el Hanyō, unas tazas de té y algunas galletas con chispas de chocolate. Más tarde Aome se acomodó en su saco de dormir y se rindió al cansancio, sin borrar la alegría de su cara y después de desearle dulces sueños a su amor. Inuyasha se quedó despierto un buen rato, estar en un bosque de noche no es lo mejor para relajarse, es necesario no confiarse. La observó por un buen rato, la chica parecía soñar con algo bello pues respiraba con calma. Su rostro se enterneció al verla en esa forma, parecía tan inocente y frágil. El primer paso estaba dado… ahora debían de fijar la fecha. Era algo que le presumiría al Sarnoso.

    Nota de la autora: ¡Al fin terminé de sacar lo cursi del Hanyō! No será un romanticón en exceso como su amigote el monje, el cual le gana a todos los machos de esta historia jajaja pero al menos ya se explayó… de aquí en adelante me iré algo rápido hasta la boda de ellos y lo demás… aun falta para terminar así que hay historia para rato… Sayonara y no se pierdan las locuras del otro fic, “Un juego por la vida de Naraku”, que sigue igual de irreverente.
    P.D. Esto si quedó corto, pero si lo dejaba en una sola parte se iba a alargar… además digan lo que digan las deje en buen suspense y les di un buen desenlace. Arigato por su comprensión.
     
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  20.  
    Kai

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    Kyaaaa....
    Después de mil años te comento pero ha válido la pena.
    Por Kami, ha sisod tan adorable toda la trama. Sé que no ha terminado, pero siento qeu falta poquito, tanta espera e indesiciones por parte de Inuyasha nos mantuvieron a tope y expectantes, los recuerdos, la coemdia en tu historia que no puede faltar y la gran facilidad qeu tienes para dominar al tosco hanyou donde no es su enterno.
    Falta la boda, ver los lobeznos, eso si una peleita de odio/amor estilo Okami e Inu-hanyou se te daría de maravilla.
    Tengo el gran precentimiento que la historia terminara coo empezó (casi), en boda...
    Lamento no haber pasado antes, pero al quedarme sin palabras no fluia nada, pero ahora conalgo comico, confesion y prupuesta no me quejo...
    Mis ojitos brillaron de emoción, :), es adorable, pensé, ellos casado y Kagome sirviendole la comida a él y sus hijos, es de lo mas tierno qeu he pensado a leer una historia, permite que tu imaginación vuele como lo ha hecho la mía.
    Adoré, Amé, y sollocé de falicidad con esto...
    Epero la conti ansiosa...
    PD: Me isnpiré.
    PD2: Primera en postear..
     
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