Para él

Tema en 'Relatos' iniciado por Alisse Madness, 19 Abril 2015.

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    Alisse Madness

    Alisse Madness Maestre

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    Título:
    Para él
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    1
     
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    PRÓLOGO

    Había despertado ya en una mañana fresca y llena de un color en específico gracias a las nubes que cubrían el incandescente sol, abría mis ojos aún abotagados por las lágrimas de la noche pasada, mi corazón aún se precipita al recordarlo todo.

    Me senté al filo de mi estremecedora cama con una mano al pecho y la otra en mi mejilla, mi temperatura corporal no estaba bien pero, eso no me importaba de momento, miré a un escritorio que se encontraba justo al lado y si, aún estaba aquella carta que me había provocado tanto sufrimiento, la tomé entre mis dedos fríos y volví a leerla, a pesar de que era doloroso.

    No puedo atreverme a citar siquiera una sola palabra de este escrito, aunque era tan clara cada frase, cada verso.


    DISTANCIA

    Pase todo el día esperando a que llegará el anochecer, como futura heredera al trono mi madre me preparaba día a día, mostrandome el camino que para ella era el adecuado para mi, desde que mi padre me había regalado aquella paloma mensajera en mi cumpleaños número 16, no pude evitar contener mi curiosidad de escribirle al alba esta mañana y enviarla a donde su destino la llevara.

    Durante las clases de violín pensaba inquietamente sobre aquella acción que a escondidas había hecho, tocaba una melodía tan tranquila y tan dulce, que hizo venir a mi mente una de mis pinturas en donde intente retratar a uno de nuestros invitados en el evento pasado, aunque un chico en peculiar, mayor que yo, atractivo, piel Blanca y ojos obscuros como los míos se sorprendía de tan semejante talento, a tal grado que se vio en el atrevimiento de pedirme un cuadro para él, y así fue, en esta pintura específicamente sentí el deseo de esforzarme como nunca, como si realmente me fueran a pagar por ello.

    La melodía había terminado y justo tenía breves momentos de descanso, salí a los jardines reflexionando aún sobre este chico que me había dejado una intriga desde el primer momento en que cruzamos unas cuantas palabras, aún recordaba ese nombre, Fabián.

    Mire al cielo, el atardecer lo llenaba de un rojo intenso, el sol se iría y con él un día más aquí encerrada en este castillo, mi vida era como la de cualquier princesa, encerrada con lujos, pero sin ninguna libertad de hacer almenos algo a mi gusto, mi mente volvió a la realidad cuando una figura Blanca regresaba a mi habitación, tan pronto ya había una respuesta a mi carta de la mañana.

    Me dirigí discretamente a mi alcoba y cerré sigilosamente la puerta con seguro, impaciente me acerqué al balcón y ahí estaba, mi paloma Blanca con un papel enrollado atado a su pata, desaté con delicadeza y lo abrí, camine lentamente a mi cama y me senté, mis ojos iban y venían al leer línea tras línea.

    "Vivo en el Reino más haya del suyo, conseguirá llegar en un sólo día si vuela cómo las palomas mensajeras... "

    Ese último párrafo me hizo suspirar, ¿tan lejos llegó esta pequeña? , mire a esta criatura que descansaba después de su tan largo viaje, me acerqué y toque su diminuta cabeza mientras le susurraba el buen trabajo que había hecho, tenía que llamarla por algún nombre en agradecimiento, pensé por un par de segundos y se me ocurrió, Maets no sonaba tan mal.

    A los tres días siguientes volví a recordar a aquel chico de sonrisa estremecedora, recordé que sus anteojos le daban el toque perfecto a sus ojos profundos, por alguna razón no podía olvidarlo, el anochecer había caído y de vuelta Maets ya estaba en mi balcón con otra carta desde el otro Reino, en esta carta en particular me había dado cuenta de que el autor era nada más ni nada menos que el chico al cual nunca olvidé.

    "Me conocen como el Príncipe Fabián Esteban, un gusto formar parte de sus amistades"

    Era increíble como mi leal mensajera hubiese llegado a manos de este chico, me senté de inmediato a responder, escribía sobre aquel suceso del baile en mi cumpleaños número 16, cuando cree esa pintura para él, era evidente que sabría que era yo, y eso quería, quería que me recordará tanto como yo a él.

    Y así pasaron los meses, pareciese que el tiempo sólo fuera cuestión de segundos, seguíamos comunicandonos a la distancia, pues al parecer entre nosotros ya había algo más en mis sentimientos, está mañana a finales de junio tenía que presentar varias pruebas importantes, según mi madre, salí por primera ves del Castillo y nos dirigimos al Reino vecino, no adonde Fabián, sino al Reino amigo de mi familia, había cometido un par de faltas en estos últimos 5 meses, escapaba de mis clases de filosofía para sentir la brisa del río, ignoraba a mi profesor de combate agrediendolo sin seguir sus enseñanzas y hasta respondí a mi madre renunciando al puesto de princesa.

    Por obviedad, yo no tenía ese derecho de elegir por mi misma, así que me mandaron con un amigo para "corregir" mis actitudes, por un tiempo no pude recibir los mensajes de mi querida Maets, encerrada en un castillo ajeno por una semana como sirvienta real, pero de alguna forma recordaba frecuentemente las palabras escritas en todas esas cartas "una princesa siempre debe ser recta y buena" Fabián también me corregia en todo lo que le contaba de mi vida diaria, eso fue un impulso para mi, pude esforzarme y poder ser perdonada de mis faltas, volví increíblemente a mi hogar y de inmediato subí a mi habitación a solas, o si, ahí estaba mi compañera esperandome, recibí la carta que le dió un giro a mi vida.

    Aquella carta era una confesión de amor, Fabián, el chico lindo, inteligente, atractivo y todo un caballero se había enamorado de mi, de esta simple princesa.

    "usted, bella dama, se ha robado mi corazón, agradezco la oportunidad que me dio para permitirme conocerla, yo quisiera saber su respuesta a este mi amor sincero"

    Daba saltos de alegría, finalmente se atrevió a decirmelo, no pude ocultarlo y escribí la carta más amorosa que nunca creí escribir, no podía negarlo, también me había enamorado de él. Miraba a esta paloma volar al sur, alejándose poco a poco, aquella nuestra cómplice.

    Como era de esperarse, a la respuesta de esta carta surgió una relación más haya de la amistad, preferí mantenerlo en secreto para evitarme muchas cosas y sobre todo problemas, esos fueron los días más felices de mi vida, toda mi mala devoción cambio notablemente, al grado de sorprender a mis padres por tan dichoso momento en el que su hija se comportaba como lo que era, una princesa.

    En la actualidad, precisamente hoy, domingo 19 , se cumple un mes más de felicidad en mi vida, al igual hemos pasado por problemas y sufrimiento, en especial porque cada día deseo con toda mi alma, mente, fuerza y corazón poder tenerlo conmigo, aquí a mi lado y darle todo el infinito amor que por 7 meses se ha formado, siempre miro al cielo y espero el día en el que los dos podamos reunirnos, y así ser felices hasta el final de nuestros días juntos.
     

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