One-shot [One-shot] Lleno de tu sonrisa [SesshxRin]

Tema en 'Inuyasha, Ranma y Rinne' iniciado por Tara, 5 Julio 2007.

  1.  
    Tara

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    [One-shot] Lleno de tu sonrisa [SesshxRin]
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    [One-shot] Lleno de tu sonrisa [SesshxRin]

    Lleno de tu sonrisa​
    Nunca te rindas, pues el amor
    puede estar donde menos lo esperes.

    Por fin, después de tanto sufrimiento había comprendido donde estaba verdaderamente la felicidad de Kagome.
    Había sido muy testarudo pues creía que su hermano no la merecía y que no lograría hacerla feliz, pero esa noche le habían abierto los ojos.
    FLASH BACK​
    El joven contemplaba escondido entre las sombras la escena que protagonizaban su hermano y su amada.
    Los bellos ojos de la chica brillaban esa noche de una manera especial, quizá fuera cosa de la luna llena que brillaba en el cielo, o quizá fuese la felicidad lo que se reflejaba en ellos.
    El cabello plateado de su hermano bailaba con el suave viento que soplaba. Y sus ojos ambarinos tenían una tristeza inusual en ellos.
    -¿Te ocurre algo?
    preguntó la chica preocupada por el peliplateado-
    -Es mi hermano, no me gusta que sufra por esto.
    contestó en un susurro el apuesto joven-
    Los ojos del espía se abrieron hasta su límite al escucharlos hablar de él.
    -A mí tampoco me gusta, pero no podemos hacer nada por ayudarlo.
    -Tienes razón, solo conseguiríamos hacerle más daño. Es mejor que no le volvamos a recordar el asunto y actuemos como si nada hubiera pasado. Sugirió el chico de ojos ambarinos mientras que con sus fuertes brazos abrazaba a su amada-
    El triste espía pudo ver una luz especial en los ojos de su amada Kagome y su sonrisa sincera, esa sonrisa que él nunca antes había visto aún siendo su mejor amigo y confidente, esa sonrisa que solo le dedicaba a su hermano.
    Esa sonrisa y ese brillo en sus ojos le hicieron abrir los ojos. Él nunca había conseguido arrancarle una sonrisa parecida a aquella, tan sincera, que expresaba tanta felicidad. Ese brillo en los ojos solo podía significar que su felicidad estaba con Inu-Yasha, y que él no habría conseguido hacerla tan feliz.
    El chico se alejó sin que los dos amantes se percataran de su presencia.
    FIN FLASH BACK​

    Que lo hubiera aceptado no quería decir que no tuviera que desahogarse.
    Sus ojos mostraban una furia inusitada, sus siempre serias facciones dejaban ver el dolor que sentía y cada uno de los músculos de su cuerpo estaba tenso de odio.
    Varias horas vagando por las calles. Estaba buscando un bar perdido por entre las luces de la gran ciudad.
    Pasó por delante de un viejo caserón, de donde salía una dulce voz que parecía llamarlo.
    Entró mientras esa voz lo hipnotizaba por completo.
    Pidió un whisky y se sentó en la barra a escuchar.
    Aquella letra... le traía amargos recuerdos... de ella...
    Ya lo ves,
    que no hay dos sin tres,
    que la vida va y viene y
    que no se detiene
    "Tiene razón" pensaba mientras tomaba un trago de su bebida.
    A él ya todas las mujeres le parecerían iguales, infieles por naturaleza y malvadas.
    Para ellas el mundo no se detiene en un hombre, "un clavo saca otro clavo, la vida sigue su rumbo y si no es uno será otro." o eso se suele decir al menos.
    y qué sé yo,
    pero miénteme aunque sea,
    dime que algo queda entre
    nosotros dos,
    que en tu habitación
    nunca sale el sol,
    ni existe el tiempo,
    ni el dolor.

    Había deseado con todas sus fuerzas que ella le dijera que lo amaba, aunque fuera mentira. Pero tan solo tener esa sensación durante los breves segundos que lo hubiera creído le habría bastado.
    Estar con ella, aunque solo fuera una noche. Esa noche para él sería como toda una vida, esa noche donde solo estuvieran ellos dos, amándose.
    Llévame si quieres a perder,
    sin ningún destino,
    sin ningún por qué.​

    Había estado dispuesto a abandonarlo todo por ella. Sin ningún destino, porque ambos sabían que no lo tenía, y sin ningún por qué, porque el amor no entiende a razones.

    Ya lo sé,
    que corazón que no ve
    es corazón que no siente, o
    corazón que te miente amor,
    "Corazón que no ve es corazón que no siente" Ja, aquella frase le provocaba más risa que ninguna otra, ¿quién fue el idiota que la inventó?.
    pero, sabes que en lo más profundo
    de mi alma sigue aquél dolor,
    por creer en ti,
    ¿qué fue de la ilusión
    y de lo bello que es vivir?​
    Aquel dolor siempre estaría allí, persiguiéndolo en sueños y amargando sus momentos felices. ¿Por qué había tan estúpido para creer en sus palabras? ¿Acaso no conocía ya a las mujeres? ¿Acaso no había sufrido ya por causa de una mujer? Era joven sí, pero ya no tenía esa ilusión que te permite seguir tu vida y recuperarte de los malos tragos. La vida perdió todo lo bello.

    Para qué me curaste
    cuando estaba herío
    si hoy me dejas de nuevo el
    corazón partío.​
    Su amor por ella lo había rescatado del pozo en el que estaba sumido antes, pero nuevamente tenía el corazón partido.
    ¿Quién me va a entregar
    sus emociones?
    ¿Quién me va a pedir
    que nunca le abandone?
    ¿Quién me tapará esta noche
    si hace frío?
    ¿Quién me va a curar
    el corazón partío?
    ¿Quién llenará de primaveras
    este Enero,
    y bajará la luna
    para que soñemos?
    Dime, si tú te vas,
    dime, cariño mío,
    ¿quién me va a curar
    el corazón partío?​

    ¿A quién arroparía ahora por las noches? ¿A quién acompañaría a casa después de una noche de fiesta? ¿Quién le alegraría el día cuando estuviera triste? ¿Con quién compartiría ahora su vida? Todas esas preguntas ya no tenían una respuesta, porque Kagome las dejó en interrogante.
    Dar solamente
    aquello que te sobra
    nunca fue compartir,
    sino dar limosna, amor.
    Si no lo sabes tú
    te lo digo yo.​
    Después de la tormenta
    siempre llega la calma,
    pero, sé que después de ti,
    después de ti no hay nada.​
    ¡Ja! Nuevamente la letra de aquella canción le provocó una carcajada. Después de la forma en la que él la había amado, ¿cómo podría olvidarla? Era imposible.
    La cantante bajó del escenario y se acercó al público para saludarlo con su dulce sonrisa.
    Tras pasar por varias mesas se acercó a Sesshômaru. Sus lindos ojos dejaba entrever un ápice de tristeza, eso llamó en sobremanera su atención.
    El chico contemplaba hipnotizado los labios carnosos de la cantante y su bien formado cuerpo, cubierto con un fino vestido rojo. Sin embargo lo que más llamó su atención fue la tristeza que mostraban sus ojos, esos hermosos ojos chocolate que antaño estaban siempre felices hasta que conoció a Naraku y su vida se derrumbó, aunque eso no lo sabía él.
    Un fuerte impulso recorría su cuerpo, deseaba besarla para calmar su tristeza.
    Sin pensarlo dos veces y siguiendo los impulsos de su corazón se levantó del taburete y, como poseído, la besó sin temor.
    Sus finos y fuertes labios arroparon fuertemente los dulces y carnosos de la chica. Fue un beso dulce pero intenso, en el que dejaron salir a la luz todos sus temores y dudas, todo lo que les atormentaba. Tras ese beso ambos parecían saberlo todo del otro.
    De pronto el chico sintió un fuerte golpe en su espalda y alguien lo apartó de la cantante con brusquedad.
    -Lárgate y no vuelvas, forastero. –le dijo el dueño del local que acababa de aparecer alertado por los abucheos que le habían dirigido los demás clientes.
    -¿Me vas a obligar tú? –respondió incrédulo-
    -Sí. No dudes ni un segundo en que te voy a obligar. Y no vuelvas por aquí si no quieres pasarlo muy mal. –le dijo mientras agarraba fuertemente el brazo de la cantante.
    -Suéltala, le haces daño. –exigió Sessh al ver el sufrimiento en el rostro de la chica-
    -Soy su dueño, puedo dañarla si quiero.
    -Márchate, por favor. –le pidió en un susurro la chica-

    El amor no entiende a razones,
    por mucho que no lo quieras
    él siempre vuelve.​

    Esa chica... su dulce voz... sus suaves labios... todos sus pensamientos eran para ella. Desde ese día no había podido quitársela de la cabeza, esos hermosos ojos lo perseguían en sueños, pidiéndole que la rescatara.
    Esa vieja puerta... el único obstáculo que lo separaba de la dueña de aquella voz que lo hipnotizó.
    Ya eran cerca las cinco de la mañana y hacía tiempo había dejado de sonar la música, la chica estaría por salir.
    Desde que la vio se había sentido muy extraño. Nunca creyó poder encontrarle una sustituta a Kagome, y sin embargo... Esa chica era especial. Sus ojos decían que había sufrido tanto como él, que alguien le había hecho daño.
    El sonido de una puerta al cerrarse interrumpió sus pensamientos y esa hermosa sonrisa salió a su encuentro.
    Extrañamente estaba sola, el estúpido del dueño no la acompañaba.
    -Te estado esperando. –le dijo con una mirada seductora, la chica dio un pequeño saltito del susto- Tranquila, no voy a hacerte daño. –la cantante sintió como unos fuertes brazos la abrazaban- Solo quería verte de nuevo.
    -¿Por qué? –nunca un hombre la había tratado tan dulcemente, normalmente intentaba abusar de ella cuando la veían por la calle sola pero ella sabía defenderse- Solo me has visto una vez...
    -Pero una vez me ha bastado para ver tu tristeza, y querer curarla. –el chico no parecía querer soltarla nunca, pero ella tampoco oponía resistencia-
    -¿Cómo puedes "querer curar mi tristeza"?, ni siquiera sabes mi nombre. –la cantante se resistía a creer aquello, la única persona que la había querido había sido Naraku, el dueño del bar, y nunca la había tratado de aquella forma-
    -Entonces dímelo.
    -Rin, me llamo Rin. –dijo la chica entre dientes-
    -Encantado, Rin. –el joven la soltó entonces para darle dos besos en sus rosadas mejillas, que se volvieron aún más rosadas cuando hizo esto-

    A partir de ese día se hicieron muy buenos amigos y la chica estaba empezando a sentir algo por aquel misterioso joven.
    Su cabeza le decía que no podía enamorarse, no debía traicionar a Naraku, pero su corazón le exigía que lo hiciese.
    Estaba en su pequeño apartamento, ese día se había levantado extrañamente temprano después de trabajar hasta las 5 en el bar.
    Preparó su desayuno aún en pijama y se dispuso a tomarlo cuando alguien llamó al timbre.
    Abrió la puerta y solo pudo ver a Sessh unos segundos antes de que se lanzara a su cuello.
    -Sessh, tranquilo... –mientras intentaba desembarazarse del abrazo del chico-
    -Lo siento, me he dejado llevar por la emoción.
    -¿Qué ha pasado?
    -¡Me han ascendido!
    -Enhorabuena –dijo mientras en sus ojos se dibujaba la tristeza-
    -¿No te alegras?
    -Sí...
    -¿Entonces a qué viene esa carita? –en tanto que llevaba a la chica hasta el sofá color crema-
    -Es que... –grandes lágrimas invadieron sus ojos-
    -Pequeña, no llores... la abrazó aún más fuerte que antes, intentando animarla con sus fuertes brazos-
    -Naraku... –dijo entre sollozos- me... me... qui... quiere... obligar... a... a... acos... tarme... con...
    -¡No puede obligarte a nada! –
    la interrumpió el chico- ¡No es tu dueño por mucho que él lo crea!
    -Pero es mi jefe... cuando acepté... ese empleo... sabía que... tarde o temprano... tendría que... hacerlo...
    la chica empezaba a calmarse un poco-
    -¡Entonces te conseguiré otro empleo!, uno en el que no tengas que hacer algo tan degradante. –dijo mirándola a los ojos-
    -Gracias... pero Naraku... no me dejará en paz...
    -Entonces nos mudaremos, iremos a otra ciudad, juntos si tú quieres...
    -Me encantaría, pero ¿dejarías tu vida por mí?, ¿tu ascenso?
    -Rin, ya sabes que lo que siento por ti es muy fuerte, lo daría todo por ti.
    "Lo daría todo por ti". Sesshômaru había creído que nunca volvería a pronunciar esas palabras, pero había caído de nuevo en la trampa del amor.
    De nuevo sentía un terrible impulso de besarla, de hacerla suya por primera vez.
    Sus labios se acercaron lentamente, como a cámara lenta. La respiración de la chica se alteraba poco a poco, sabía lo que iba a suceder.
    Sus bocas se unieron en una y sus lenguas jugaron al escondite en la boca del otro.
    Sesshômaru estaba como poseído, su cuerpo no le respondía, quería hacerla suya. La recostó en el sofá y se situó sobre ella. La fina camiseta de tirantes del pijama le volvía loco porque dejaba ver el placer que le producía a la chica.
    -Sigue, por favor. –consiguió decir la chica entre gemidos-
    No podía creer que se estuviera entregando a un hombre tan fácilmente, aquella iba a ser su primera vez por amor.
    El chico recorrió cada rincón de su cuerpo con sus labios, invadiendo su intimidad pero no le importó, ella deseaba aquello. Lo había deseado desde el primer momento que lo vio.
    El chico se detuvo lentamente, había como una extraña fuerza que le impedía hacerla suya.
    -No puedo.
    -¿Por qué?
    -Porque te amo demasiado.
    El peliplateado no dio ninguna explicación más y se marchó, dejándola sola semidesnuda en el sofá.
    Por fin había descubierto que lo amaba, que desde aquella noche en el bar había deseado que aquello pasara. Pero él se había contenido, "te amo demasiado" le había dicho. Para ella el amor siempre había estado ligado al deseo, solo había estado con un hombre en su vida, Naraku, y él la hacía suya cada vez que podía mientras le decía que la amaba. Llegó a una conclusión: Naraku nunca la había amado.

    Había tenido suficiente tiempo de aclarar sus ideas aquel día. Él estaba enamorado de nuevo y ella le correspondía. El dolor por lo de Kagome se estaba esfumando poco a poco, y el lugar que ella ocupó en su corazón estaba ahora lleno del amor de Rin, de su dulce sonrisa y sus lindos ojos, de su risa y de su llanto, de sus momentos felices y de los tristes.
    El miedo al dolor, a quedarse solo que siempre había sentido había desaparecido gracias a esa dulce niña.
    Tenía que explicarle lo que sentía. Se había dejado llevar por sus impulsos y no quería hacerlo, no quería estropearlo.

    La noche se acercaba rápidamente, y con ella su "sacrificio", debería entregarse al cliente que Naraku le había dicho. Había confiado en poder huir con Sesshômaru, pero después de lo de esa mañana no tenía esperanzas de volver a verlo.
    Se preparó como siempre. Se recogió el pelo y se puso un precioso vestido verde y unos tacones a juego.
    Ya estaba preparada para ir al bar así que pidió un taxi por teléfono.
    You’re all that I’ve been waiting for.
    Please keep me safe while I sleep.
    I’d like to hug you forever,
    but it’s not possible.
    Even heaven is hell without you,
    without your smile.​
    -¿Si? –contestó al teléfono-
    -Rin, ¿estás preparada? –era Sesshômaru-
    -¿Preparada?
    -Sí, el avión sale a las once y son las diez, paso a buscarte.
    -¿El avión?
    -Claro, ¡no pensarías que te iba a dejar aquí con Naraku!
    -Sí, ya estoy casi lista.
    mintió-
    -Paso en quince minutos. Hasta ahora.
    -Hasta ahora.
    Rin no podía creer lo que acababa de escuchar, Sessh seguía queriendo salvarla de Naraku.
    Hizo su maleta corriendo y se puso unos vaqueros y una camiseta para estar más cómoda. Recogió corriendo todos los objetos de la casa que iba a necesitar y aquellos a los que les tenía algún aprecio.
    Un cuarto de hora después se escuchó el claxon de un coche en la puerta y el timbre unos segundos después.

    La vida era ahora maravillosa, habían huido de todo y de todos y habían conseguido ser felices.
    Tenían dos preciosos niños que habían heredado el cabello plateado de su padre y los hermosos ojos de su madre, todo era perfecto.
    Y Sesshômaru permanecería por mucho tiempo más lleno de la sonrisa y el amor de Rin.

    Sesshômaru se rindió,
    pero Rin le devolvió la esperanza.

    FIN​

     
  2.  
    Graciela C.

    Graciela C. Usuario común

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    Pluma de
    Escritora
    Re: [One-shot] Lleno de tu sonrisa [SesshxRin]

    Es Muy Bonita! Te Felicito Sigue Asi
     
  3.  
    Lily-sama

    Lily-sama Usuario común

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    Pluma de
    Escritora
    Re: [One-shot] Lleno de tu sonrisa [SesshxRin]

    hermosa fantastica muy buen fic te felicito
     
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