One-shot [One Shot] Al fin estoy junto a tí.

Tema en 'Inuyasha, Ranma y Rinne' iniciado por Tirabuzones, 16 Septiembre 2007.

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    Tirabuzones

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    [One Shot] Al fin estoy junto a tí.
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    [One Shot] Al fin estoy junto a tí.

    Ya habían pasado tres años desde que derrotamos a Naraku, yo había vuelto a mi tiempo para estudiar y poder ir a la Universidad. La esfera la poseía Kikyo. Sesshomaru, a petición de la pequeña Rin, revivió al joven Kohaku. Todavía recuerdo la cara de la joven exterminadora Sango, cuando su hermano pequeño fue corriendo a abrazarla.

    La batalla había acabado, nos dirigíamos de vuelta a la cabaña de la anciana Kaede para curarnos las heridas causadas durante tan terrible pelea. Sango estaba destrozada, no habían logrado encontrar el cuerpo de Kohaku por ninguna parte.

    -Sango... –dije acercándome a ella. Los chicos se había adelantado-, por favor, no llores. No puedo ver a mi mejor amiga así.

    Sango que no aguantó más, calló al suelo de rodillas. Había sufrido mucho, el imbécil de Naraku había mandado a Kohaku a luchar contra Sango y poco antes de morir Kohaku había huido junto con Kagura y Kanna para salvar la vida. Cosa que no lograron, pero tampoco logramos hallar el cuerpo sin vida de Kohaku para hacerle el funeral que se merecía.

    -¿Por qué? –me preguntó Sango llorando-. ¿Por qué mi hermano? Podría haberle dejado descansar en paz. Pero a parte de hacer que mate a toda mi familia también intenta que me mate a mí. ¿¡Por qué!?

    Me arrodillé a su lado y la abracé, no podía verla así. Era mi mejor amiga. En ese momento imaginé que lo ocurrido con Sango y Kohaku también podría habernos ocurrido a Souta y a mi si por un casual el pudiera atravesar el pozo. Solo pensar en eso hizo que los ojos se me llenaran de lágrimas. Había soñado más de una vez que ocurría eso, y cada vez que volvía a casa corría a ver si Souta estaba bien y le abrazaba mientras lloraba. La primera vez Souta se asustó mucho.

    Había pedido a Inuyasha que me dejara ir a casa para hacer unos exámenes para poder aprobar el curso, el como siempre se negaba a dejarme ir, pero al final lo logré aunque después de muchísimos “Siéntate”. Hice tantos que Inuyasha quedó a unos metros bajo tierra, pero el problema era suyo por poner tantas pegas para poder volver a mi casa. Crucé el pozo rápidamente y cuando estaba al otro lado salí todo lo deprisa que pude, tan deprisa que me caí cuando ya iba a poner un pie en la tierra de la cabaña. Me levanté y fui corriendo a casa. Abrí la puerta rápidamente y tiré la mochila al suelo. Fui corriendo hacía la sala donde estaba la televisión y abrí la puerta. Estaban ahí, a ninguno les había pasado nada. Mi abuelo estaba relatando una historia hasta que yo llegué.

    -¿Hermana? –dijo Souta al ver que me faltaba el aliento-. ¿Qué pasa?

    Al verle no lo pude evitar y fui corriendo donde estaba a abrazarlo. Esa noche había soñado que el estaba en el lugar de Kohaku y yo en el de Sango. Me había levantado llorando. Cuando le tuve entre mis brazos comencé a llorar. Todos no paraban de preguntarme haber que me pasaba, pero yo no podía hablar, solo quería abrazar a Souta y no volver a soltarlo nunca. Desde ese día mis visitas a casa se hicieran más normales. Siempre ocurría lo mismo que la primera vez, los miraba, veían que estaban todos bien y corría a abrazar a Souta. Las primeras veces le pilló por sorpresa, pero se acabó habituando.

    Los sollozos y llantos de Sango me sacaron de mi leve trance. La apretujé más entre mis brazos. La abracé tan fuerte que me hice daño en mis ya dañadas costillas. Había salido muy mal parada de esta pelea. Me dolían mucho las costillas y estaba segura de que tenía alguna rota, tenía muchas heridas y algunos raspones. Pero Inuyasha había salido mucho peor que cualquiera de nosotros. El tenía un agujero enorme en el estómago ya que Naraku se lo había perforado con uno de sus tentáculos.

    Sango seguía llorando.

    -No llores más Sango –dije-. Si lo deseas yo te daré la perla de los cuatro espíritus para que resucites a tu hermano.

    Sabía que la esfera era para Inuyasha, pero si hacía falta, se la daría a Sango. Y me daba igual que después Inuyasha me matara. Y encima todavía no estaba reconstruida del todo, nos faltaba un fragmento. Un grito a lo lejos hizo que las dos nos sobresaltáramos.

    -¡Hermana! –gritaba una voz infantil a lo lejos-. ¡Hermana!

    Las dos nos giramos y no creíamos lo que veíamos. Era Kohaku, venía corriendo hacía nosotros. Sango rápidamente se puso de pie haciendo que yo me cayera.

    -¡Kohaku! –gritó-.

    Sango fue corriendo hacia él. Era como en tantas películas que había visto, uno corriendo hacia el otro y fundiéndose en un hermoso abrazo lleno de cariño. Sango no paraba de llorar de alegría. Yo sonreí, era como cuando yo abrazaba a mi hermano Souta. En ese momento me asaltó la duda y el miedo del estado de mi hermano pequeño. Me levanté rápidamente y me dirigí al pozo. Pero no traspase ni si quiera el pueblo ya que aunque Inuyasha estuviera mal herido consiguió cogerme y llevarme a la cabaña. Kaede comenzó a curar a Inuyasha. Se me olvidó todo lo que pensaba y la ayudé. Esparcimos por la herida de Inuyasha una cura hecha por Kaede con plantas. Estaba ayudando a Kaede cuando alguien entró a la cabaña. Ante mis ojos estaba Kikyo.

    -¡Hermana! –dijo Kaede asombrada pero alegre-.

    -Puedes irte Kagome –me dijo-. Yo seguiré curando a Inuyasha.

    -Está bien –dije mientras asentía-. Toma Kikyo.

    Me quité la perla del cuello y la deje colgando de mi mano para que la cogiera. Solo le faltaba un fragmento, y lo tenía en la otra mano, ya que me lo dio Kohaku antes de irme.

    -La guardiana eres tú, no yo –dije y le puse la perla y el fragmento en la manos-.

    -Kikyo... –susurró Inuyasha-.

    Eso me rompió el corazón. Yo que siempre le había ayudado, en una ocasión incluso di mi vida por salvarle. Cuando la flecha iba a matarle yo me coloqué delante de él. Y lo hubiera hecho miles de veces. Pero yo no era la persona que él amaba, sino Kikyo. Y él solo la ve a ella en mi. Me dirigí hacia la puerta, pero antes de irme me paré al lado de Kikyo y le susurré:

    -Cuida de Inuyasha.

    Luego salí de la cabaña y m dirigí al bosque. Me dolían mucho las costillas al caminar, pero no podía hacer otra cosa mejor. Tenía que irme de esa época lo antes posible. Solo estorbaba, no me despediría de nadie. Odiaba las despedidas. Solo provocaría que todos lloráramos. Llegué hasta el pozo. Me senté y contemple lo que podía ver desde ahí. Vi los árboles que rodeaban el pozo, los pájaros, la hierva que reflejaba el sol... Y vi la mariposa que observe la primera vez que llegué a esta época antes de salir del pozo. Ya había pasado bastante desde eso. Pero me acordaba perfectamente.

    -Adiós, época Feudal –dije en modo de despedida-. Hasta nunca.

    Después de eso me eché para atrás cayendo dentro del pozo y de ese modo pasando a mi tiempo. Caí suavemente en el fondo como siempre ocurría. Suspiré y me levanté. Las costillas se quejaron y me dieron punzadas de dolor. Salí del pozo con cuidado y antes decidí selle el pozo con una flecha que me había traído y también con el arco. Después salí cojeando. Cuando ya estaba de camino a casa me paré un segundo y contemplé el árbol sagrado.

    Me acerqué poco a poco al árbol sagrado y toque la parte donde había estado clavada anteriormente la flecha. Ese era el árbol donde Kikyo por un engaño de Naraku. Si no hubiera sido por culpa de Naraku yo nunca hubiera tenido por que ir a la época Feudal, por culpa de Naraku yo había conocido a Inuyasha, por culpa de Naraku yo sufría por Inuyasha, por culpa de Naraku, Inuyasha y Kikyo no eran felices y yo tampoco.

    Apreté las manos y me fui a mi casa. La puerta estaba abierta, como siempre.

    -Ya estoy en... –no pude acabar la frase porque en ese momento me desmayé-.

    Me desperté tres días después en una cama de hospital. Allí estaba mi madre sentada. Cuando me vio despertar me abrazó y me lleno de besos. Luego entraron mi abuelo y mi hermano. Le habían dicho al médico que me habían dado una paliza. En esa ocasión fue Souta el que se me abrazó a mi. Yo gustosamente le correspondí el abrazo. Le quería tanto... Mi pequeño y único hermano. Lo único que quedaba aparte de mi, que también era de mi padre... Hacía ya diez años que mi padre murió, éramos muy pequeños y por eso tenemos recuerdos borrosos de él.

    Pero bueno, eso pasó hace tres años. Ahora estaba a punto de entrar en una de las mejores Universidades de Japón, lo malo es que me tendría que ir del templo. En este mismo momento estoy preparando todo para de ese modo poder partir. Cuando acabé todo me dirigí donde estaba el pozo. Quería echarle un último vistazo antes de irme del templo para quizás no volver nunca más. Allí estaba Souta mirando desde la puerta el pozo.

    -¿Qué haces aquí Souta? –le pregunté-.

    Souta había cambiado muchísimo. Ahora, a sus quince años es incluso más alto que yo. Su pelo era algo más largo y ya no tenía esos blanditos músculos de la niñez, sino que ahora estaba musculoso. Su voz había cambiado, ya no era esa voz infantil y débil, sino que ahora era más varonil y grave. Me miró, parecía preocupado por algo.

    -¿Qué pasa Souta? –le pregunté-.

    -Él abuelo a quitado la flecha del pozo –me dijo mientras me mostraba la flecha-.

    Palidecí y sentí que me iba a desmayar. Mi abuelo llevaba tiempo queriendo quitar la flecha para de ese modo poder volver a ver a Inuyasha, dice que sería feliz de ese modo, pero no sabe cuanto se equivoca.

    -Vete de aquí Souta –le empujé hacia la casa-. Prefiero estar tranquila cuando selle el pozo.

    -No te canses mucho hermana –dijo abrazándome-.

    Desde que había vuelto era mucho más cariñoso conmigo y me abrazaba siempre que podía. Le había contado mis pesadillas y eso cambio todo entre nosotros. Nos llevábamos mejor que nunca y nos queríamos muchísimo. Le di un beso en la mejilla y baje hacia el pozo, pero antes cerrando la puerta. Suspiré, estaba ya casi a punto de llegar cuando resbalé. Caí de tal forma que se rompió la madera que tapaba el pozo y provocó que cayera dentro de cabeza y me transportara a la época Feudal. Llegué al otro lado cayendo suavemente, ya no me acordaba de esa sensación de flotar, era muy agradable. Cuando ya toque fondo, me levanté rápidamente.

    -¡No, esto no me puede ocurrir a mi! –grité-.

    Nada más gritar eso me tape rápidamente la boca, me podría escuchar cualquier demonio o incluso Inuyasha. “Lo que tengo que hacer es salir rápidamente y volver a mi tiempo.” Hacía tiempo que no practicaba con mis poderes, estaba desarmada y si me atacaban me matarían sin problemas. Salí rápidamente y sin hacer ruido por una liana que había. “Esto es como la primera vez que caí aquí.” Eso me molestaba, no quería encontrarme con nadie, ya había pasado mucho tiempo desde que no venía y no quería ver a ninguno de mis amigos, no quería ver sus caras enfurruñadas y molestas por no haberme despedido de ellos. Y menos aún quería ver la cara de Inuyasha, quien me gritaría por haberme marchado sin su permiso.

    Salí del pozo y contemplé la época, no había cambiado. Bueno, había más flores que antaño. Suspiré y me giré.

    -Las desgracias me persiguen vaya a donde vaya –me dije para mi misma en voz alta-.

    Suspiré. Estaba ya bastante cansada. Había empezado a salir con Houjo, pero cuando vio que no me quería besar con el ni irme a su cama, creyó que no le quería y los dejamos. Salí con otros chicos, pero los dejábamos por la misma razón. Pero no lo podía evitar, era acercarme para besarme a ellos y ver a Inuyasha, así que me alejaba rápidamente dejando a los chicos con los ojos cerrados. Iba a saltar cuando sentí que alguien me cogía del brazo y me tiró hacia atrás haciendo que cayera al suelo.

    Por la caída cerré los ojos y me hice daño en la cabeza y en la espalda. Solté un gemido de dolor y me agarré la cabeza. Sentí como mis lágrimas caían por mis mejillas. La persona que al parecer me había tirado al suelo me levanto bruscamente. Abrí los ojos y me encontré con esos ojos ambarinos que siempre amé. Era Inuyasha...

    En sus ojos vi desprecio, tristeza, odio, ira, alegría... Era todo una mezcla de sentimientos. No sabía cual era el apropiado.
    Volví a gemir de dolor cuando noté que me clavaba sus garras en los hombros por la fuerza que ejercía al cogerme. Pero aunque me quejé Inuyasha no me soltó, sino que apretó más fuerte.

    -Me... me haces daño –dije-.

    -¿Crees acaso que eso me importa? –me dijo-. ¿Acaso has pensado en lo mal que lo hemos pasado todos cuando te fuiste sin tan siquiera despedirte?

    -Suéltame –dije al notar que apretaba todavía más fuerte-. Tengo que volver a mi época.

    -No –me dijo mientras me cogía al estilo saco de patatas-. Te voy a llevar a la aldea para que veas todos lo que te has perdido en todos estos años.

    Por mucho que me quejé, llore y pataleé Inuyasha no me soltó y siguió llevándome a la aldea. Cuando llegué todo el mundo nos miraba. Me estaba muriendo de la vergüenza, por eso respiré aliviada cuando Inuyasha se metió en una cabaña. Me posó en el suelo y luego salió a buscar a alguien. Como sabía que Inuyasha no tardaría en cogerme si huía. Al poco tiempo volvió con Sango y Miroku.

    -¡Kagome! –gritó Sango tirándose a mis brazos y llorando-. Kagome, Kagome, Kagome.

    Me fijé que detrás de Miroku había dos niños de unos tres años. Deberían ser los hijos que tuvo con Sango. Lo más seguro es que los tuvieran poco después de mi partida. Sango dejó de abrazarme y me miró a la cara.

    -¿Por qué te fuiste amiga mía? –me preguntó-. ¿Por qué te fuiste sin tan siquiera despedirte de mí?

    Agaché la cabeza, no me atrevía a mirarla a los ojos. La había echado muchísimo de menos. Era mi mejor amiga y había pensado mucho en ella. Los había echado de menos a todos.

    -¡Kagome! –gritó una voz infantil tirándose a mis brazos-.

    -¡Shippou! –grité cuando le sentí en mis brazos-.

    Había crecido mucho, ahora tenía once años de edad. El pelo lo llevaba como siempre, pero sus facciones habían cambiado un poco, sus músculos eran más duros. Y las patas de zorro que tenía antes se habían cambiado por unas piernas humanas típicas en un chico de once años.

    -Kagome –dijo Shippou mirándome a la cara-. Te eché mucho de menos.

    -Yo también Shippou –le dije mirándole tiernamente-. Os eché mucho de menos a todos.

    -¿Entonces porque te fuiste? –me preguntó Inuyasha-.

    -Por qué no pertenezco a esta época.

    -Eres estúpida.

    -Y tú un antipático.

    Comenzamos a discutir. Como en los viejos tiempos, escuché que decía Miroku divertido hablando por primera vez. Me acabé hartando de discutir.

    -Se acabó –dije. Cogí aire y grité-, ¡siéntate!

    Inuyasha se estampó contra el suelo de la cabaña.

    -Kagome... tonta... –dijo el pobre entrecortadamente-.

    -Bueno, nosotros nos vamos –dijo Miroku cogiendo a todos-. Me parece que tenéis mucho de lo que hablar.

    Inuyasha y yo nos quedamos a solas en la cabaña. Me puse de pie, iba a comenzar a hablar cuando Inuyasha me tapó la boca.

    -¿Te apetece dar un paseo? –me preguntó-.

    Yo simplemente asentí. Después salimos de la cabaña sin hablar. Todos lo habitantes me miraban sorprendidos. Pude ver un grupo de niños jugando con una pelota, eran tan tiernos... Seguimos andando hasta que nos alejamos de la aldea. Nos introducimos en el bosque y nos detuvimos en el árbol sagrado.

    -¿Por qué me has traído hasta aquí Inuyasha? –le pregunté-.

    -Aquí fue donde nos conocimos, aquí fue donde casi me matas, cuando te controlaron esas youkais, aquí también fue donde me selló Kikyo, y de donde conseguiste la punta de la flecha para poder volver a esta época

    Lo miré asombrada, se acordaba de todo, lo que yo había hecho no había pasad desapercibido... Él me tomaba enserio, por lo menos más de lo que yo creía.

    -¿Por qué te fuiste Kagome? –me repitió-.

    -No... no podía más... Inuyasha –le confesé-.

    -¿Cómo? –me preguntó sorprendido-.

    -Que no aguantaba más... –repetí-. No aguantaba más que no me tomaras enserio, que me dieras esperanzas que nunca existieron, que me dejaras solo por ir con Kikyo, que susurraras su nombre cuando era yo la que te curaba, que no me vieras a mi, sino a ella cada vez que me mirabas. Que no confiaras en mi...

    Inuyasha me miró asombrado por mis palabras... Parecía que no supiera de lo que estaba hablando...No pude evitar que las lágrimas cayeran por mi rostro... había sufrido tanto sin verles... había sido tan duro... Les quería tanto...

    -No sabes de lo que hablas Kagome –me dijo-.

    -¿Dónde está Kikyo? –le pregunté queriendo cambiar de tema-.

    -Está muerta.

    -¿Qué? -no me lo podía creer-.

    -Murió tres meses después de que te fueras. Al parecer, si tu te ibas durante un gran periodo de tiempo. La alma que ella poseía se desvanecería... –parecía muy triste-.

    -Yo... lo siento Inuyasha. Debes de estar muy enfadado conmigo, seguro que desearás matarme.

    -Al parecer Kagome, has pasado demasiado tiempo en tú época. Te dije que siempre te protegería.

    -Yo no puedo permanecer en esta época Inuyasha. No tengo razones.

    Inuyasha no me miraba a la cara, sino que solo miraba hacia el suelo. Vi que no tenía nada que decirme, por eso me giré y me dirigía hacia el pozo cuando Inuyasha me giró y me besó. Me quedé petrificada, hacía tanto tiempo que no le veía, y para encima me besaba... Le correspondí, no lo pude evitar, por muchos chicos con los que saliera... nunca le podría olvidar... le amaba. Después de ese besó nos separamos. Yo estaba muy colorada, mientras que el me miraba con dulzura y amor.

    -¿Por qué haces esto? –le pregunté-.

    -Porque te amo Kagome –dijo solamente-. Cuando te fuiste me destrozaste... lloré mucho, ya sabes que yo no suelo llorar, pero lo hice, incluso cuando estaba con Kikyo, no tuve nada con ella. Siempre te recordaba, he ido al pozo durante estos años esperando que volvieras, nunca perdí la esperanza. Y por fin hoy, de camino al pozo reconocí tu olor y te vi de espaldas, y me sentí feliz, enfadado, triste... tantos sentimientos a la vez, y siento si te hice daño cuando te tiré pero es que no pude ser más cuidadoso ya que estaba también muy enfadado y quería que sufrieras al igual que lo hice yo...

    Otra vez empecé a llorar... lloraba mucho... era una llorona, seguro que Inuyasha creía eso. Pero le abracé, le había añorado tanto... Nunca más lo volvería a abandonar, siempre me quedaría junto a él, mientras el quisiera por supuesto.

    -Te amo Inuyasha, nunca dejé de pensar en ti –le dije-.

    Y de ese modo nos volvimos a fusionar en un apasionado beso. A partir de ese día todo fue mejor. Volví a mi época para decirle a mi familia que me iba a vivir a la época Feudal, a vivir con Inuyasha, no pusieron ninguna pega, solo dijeron que me cuidara y que fuera a visitarlos de vez en cuando. Souta lloró cuando le dije que me iba, pero fui a visitarle muy a menudo, y nuestra relación de hermano hermana mejoró con la distancia.

    Inuyasha y yo tuvimos hijos. Se llamaron Ino y Inumaru. Los dos eran mellizos, pero esos solo fueron los primeros, ya que lo tuve con diecinueve años, muy pronto para mi época, pero bastante tarde para la que vivía. Todo fue muy feliz y Inuyasha y yo nos queríamos como siempre.

    Bueno, y esta es mi vida... Un final feliz al final, aunque fueron tres años de tristeza... Y espero que mis hijos tenga una vida tan buena como la mía, y que no sufrieran como lo hicimos Inuyasha y yo...

    Fin

    Espero que os guste mi nuevo One Shot, tardé mucho para que me quedara así.
     
  2.  
    ♥yumi♥

    ♥yumi♥ Guest

    Re: [One Shot] Al fin estoy junto a tí.

    hola!!!!!
    que bien soy la primera
    queria decirte que me encanto
    el one shot estuvo muy lindo
    que bien inu y kagome se
    quedan juntos

    me gusto mucho estaria mu bien que hagas
    otros one shot como este

    saludos yumi
     
  3.  
    Cream

    Cream Entusiasta

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    Escritora
    Re: [One Shot] Al fin estoy junto a tí.

    Que bonito ^^

    Kikyo murió jojoj

    :D bueno que me a encantado tu one shot, es muy bonito ;D

    Bueno, cuidate

    Att: Laura
     
  4.  
    lady night

    lady night Usuario popular

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    Re: [One Shot] Al fin estoy junto a tí.

    Guau chica!
    que chulo..
    Pobre Kagome cuanto sufrio
    y Inuyasha tan bien..
    Y sango empajada con dos hijos >__<
    que guay xD!
    Bueno te luciste al completo xD!
    que largo el one-shot xDDD
    ^^
    me gusti mucho
    animos guapa xD!
    Besos
    Lady Night
     
  5.  
    :Princessa:

    :Princessa: Guest

    Re: [One Shot] Al fin estoy junto a tí.

    Konnichiwa
    k lindo ff !!
    me encanto!! pobrecitos Kagome y Inu
    sufrieron mucho ... pero x suerte terminaron
    juntos y con muxos hijos!! ;)
    Te kego genial y espero k agas muchos mas
    Matta ne

    Atte: Princessa
     
  6.  
    :Princessa:

    :Princessa: Guest

    Re: [One Shot] Al fin estoy junto a tí.

    Ups keria decir k lindo One-Shot
    siento el error
    Matta ne
     
  7.  
    Vanii

    Vanii Guest

    Re: [One Shot] Al fin estoy junto a tí.

    holitas !!

    que lindo one shot me encanto
    esa kikio, su destino tan merecido para ella
    que lindo inuyasha y kagome estan linda la parejita
    en serio me gusto...espero que hagas mas como este
    salu2

    adios !!
     
  8.  
    Francesca_chan

    Francesca_chan Usuario común

    Aries
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    Escritora
    Re: [One Shot] Al fin estoy junto a tí.

    Hola!
    Acabo de leer tu fic y quiero decirte que me ha gustado mucho...Todo estuve muy bien narrado, tambien la trama me ha encantado y no tuviste faltas de ortografía...
    Aun no puedo creer cuanto han sufrido Inu y Kagome...Aunque estoy feliz que al final todo salió muy bien *-*.
    Bueno^^ felicidades por tu trabajo.BeSoS
    atte:inu&kaglove
     
  9.  
    Aura_

    Aura_ Guest

    Re: [One Shot] Al fin estoy junto a tí.

    Hola, Perri.

    Buen One-shot.El mejor de los que has hecho, en mi opinión. Bien narrado, sin faltas de ortografía... Has sabido transmitir bien la tristeza de Kagome por haber sufrido tanto a lo largo de esos tres años alejada de InuYasha. Espero ver más obras tuyas ;)

    Aura
     
  10.  
    Lyra

    Lyra Fanático

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    Re: [One Shot] Al fin estoy junto a tí.

    ¡¡Hola!!

    ¡¡hay, perri!!cada vez me asombras más, escribes genial
    Los sentimientos, lo que sufrieron... todo lo haces tan real que es como si lo estuviera viendo ahora mismo.
    Hahaha, eso sí, tuvieron bastantes raciones d hijos, pero bueno, un final feliz para una vida "trágica".
    Me sorprendió que no pusieras nada "sádico" xD ok naa es broma.
    Me encantó, y gracias por avisarme guapa, si haces más no dudes en llamarme xD.

    Bye, cuidate.
     
  11.  
    hikeru

    hikeru Entusiasta

    Leo
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    Escritora
    Re: [One Shot] Al fin estoy junto a tí.

    Hola, me encanto, esta muy bien, espero que hagas mas
     
  12.  
    Sandritah

    Sandritah Usuario popular

    Piscis
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    Re: [One Shot] Al fin estoy junto a tí.

    Hola!!!

    Me pasaba de casualidad y me encontré con tu short. No se que decirte, la verdad es que me encantó. Una trama excelente, no encontré fallos (salvo alguna tilde, pero eso nos pasa a todos ^^) y la narración fue, a mi parecer, perfecta. Una manera de redactar que me sobrecogió, y además, la forma en que lo escribiste, me llegó al corazón. En verdad me alegro de haber encontrado tu short, porque es de los mejores que he leído, y creeme que han sido muchos. Me encantó que al final Inuyasha se quedará con Kagome, aunque ambos sufrieran mucho durante esos años de separación. Pero así es la vida, lo bueno es que ese sufrimiento fue recompensado con muchos años de amor (o eso pienso^^). Espero tener el honor de volver a leer pronto otra de tus creaciones.
     

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