Objetivo: Cuidar a Mary [Para ''¡Bebés al ataque!'']

Tema en 'Relatos' iniciado por A Thunderbird, 1 Julio 2012.

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    A Thunderbird

    A Thunderbird Entusiasta

    Sagitario
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    88
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Objetivo: Cuidar a Mary [Para ''¡Bebés al ataque!'']
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Comedia
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1021
    Me encontraba leyendo un libro cuando sonó el teléfono. Eché un vistazo al número: era Ainhoa, mi mejor amiga. Descolgué y la saludé.
    — Hola, Ainhoa —empecé— ¿qué sucede?
    — Lo siento, —respondió ella— pero esta tarde no podemos quedar —hizo una pausa, que yo aproveché para intentar averiguar qué razón se escondía detrás de sus palabras, pero sin lograrlo. Hasta ese entonces, Ainhoa no había cancelado jamás ni uno solo de nuestros planes. ¿Por qué iba a hacerlo justo ese día? Pronto lo supe—: Tengo que quedarme en casa para cuidar de mi hermana pequeña; mis padres han salido con unos amigos y no podrán encargarse de Mary hasta que vuelvan por la noche —concluyó, algo avergonzada.
    — No te preocupes, no pasa nada —me apresuré. Una idea surgió en mi mente, como en los dibujos animados cuando se le ilumina la bombilla a algún personaje— Te propongo una cosa, ¿qué te parecería si pasara estas horas contigo y te ayudara a cuidarla? —sugerí animada. Lo que fuera por pasar la tarde con ella, y de paso echarle una mano con la pequeña.
    — ¡Moni, eso sería fantástico! ¿De verdad lo harías? —exclamó emocionada y con alivio.
    — Por supuesto —declaré, segura. Y así firmé mi sentencia de muerte.

    Mary, a sus casi tres años, era como todos los bebés: rechoncheta, de piel suave y ojos grandes de mirada dulce que ocultaban el cómico sadismo propio de estos seres. Bastante mona, sí, pero me recordé a mí misa que no debía dejarme encandilar por su aspecto.
    — Así que tú eres la causante de las desgracias en la vida de Ainhoa... Al fin nos conocemos —le susuré en tono siniestro. La niña empezó a reírse como si mi cara fuera lo más gracioso que hubiese visto en su vida.
    — Veo que ya estáis haciendo buenas migas —comentó Ainhoa mientras entraba en la habitación, sonriente.
    — Sí... más o menos —contesté.
    En ese preciso instante oímos la melodía que indicaba que alguien había llamado al timbre.
    — Voy a abrir —anunció mi amiga.
    Escuché el sonido de la puerta al abrirse y me acerqué con curiosidad a las escaleras, desde donde podía observar la escena sin que nadie lo advirtiera. Ainhoa intercambió varias palabras y un beso con el chico de nuestra edad que acababa de aparecer. Fruncí el ceño; tendría que darme algunas explicaciones en el futuro. Me di cuenta de que subía y volví a la habitación, donde la esperé fingiendo que jugaba con Mary.
    — Mónica —me llamó. Giré la cabeza hacia ella— Ha surgido un inconveniente y tengo que irme —no sabía que mintiera tan bien— Me preguntaba... ¿podrías vigilar tú a mi hermana mientras esté fuera? Sólo sería durante un rato —continuó, ofreciéndome una representación de la palabra ''preocupación'' en su rostro.
    ''Perfecto'' pensé; ''si acepto me tocará pasar la tarde con esta persona en miniatura, posiblemente cambiando pañales, pero si me niego, le estaré revelando que conozco su secreto, y sabrá que la he estado espiando...''
    — Está bien —asentí, esbozando una falsa sonrisa.
    — ¡Genial! —gritó con efusividad, abrazándome. Luego me soltó y empezó a contarme atropelladamente todo lo que debía saber para no metar la pata con Mary. Memoricé con atención cada una de sus palabras, y al mismo tiempo pensaba ''Mentirosa...''

    Ainhoa se fue y me quedé a solas con la bebé. Estuve dándole vueltas a la pregunta ''Y ahora, ¿qué?'' hasta que me acerqué a ella para ver cómo se entretenía con sus juguetes. Se detuvo y me miró.
    — Juguemos juntas —decidí, sonriéndole, a lo que ella simplemente ladeó la cabeza y continuó jugando, ignorándome— No eres precisamente lo que se dice una niña muy simpática —le reproché.
    Me aproximé a una butaca especialmente cómoda y me dejé llevar por mis pensamientos, siempre pendiente del lento avance del reloj hacia la hora en la que Mary tomaba su biberón.
    Sin darme cuenta, fui cerrando los ojos.

    Me sacaron de mi sopor unos llantos casi desesperados de la pequeña. Alarmada me levanté y miré el reloj: sólo habían pasado quince minutos; aún no era el momento de darle de comer. Entonces, ¿qué podía pasarle?
    Comprobé que su pañal seguía limpio. Probé sin éxito a tenderle una muñeca, pero no la quiso. Improvisé algo de teatro con una manopla de un osito, pero tampoco dio resultado. Le canté para ver si al menos se dormía, y eso pareció calmarla unos segundos, pero enseguida se puso a llorar. Ahora la desesperada era yo, con un bebé desconsolado en brazos al que era incapaz de alegrar.
    Pasaba el tiempo y yo no daba con la solución. Hasta que al final comprendí: Mary quería algo que yo no podía concederle... su madre.

    — ¿Es eso? —cuestioné. Ella calló y me contempló sin entender— ¿Quieres a tu mamá, verdad? —sollozó y grandes lágrimas comenzaron a formarse en su rostro enrojecido— Shhh... no te preocupes, no tardará en volver. Tu mamá llegará pronto —creo que esa vez sí comprendió lo que le transmitía, y buscándome a mí como sustituta, se acurrucó contra mi pecho. Inconscientemente entoné una nana ya perdida entre mis recuerdos, la que mi madre me cantaba a mí todas las noches. Mary no se demoró mucho en quedar plácidamente dormida entre mis brazos.

    Cuando Ainhoa regresó yo le daba el biberón a su hermana. Las tres nos sentamos en el sillón, aunque la postura que adoptamos fue un poco incómoda, y le conté todo lo que había sucedido en su ausencia. Atrapada al igual que yo por la angelical carita de su hermana, se sinceró conmigo sobre Jack, su novio, y yo le perdoné de buena fe el haberse escaqueado.

    Ya atardeciendo la madre atravesó el umbral de la puerta y nos encontró profundamente dormidas: Ainhoa y yo abrazadas y Mary acomodada entre las dos, con la cabeza sobre mis piernas y los pies sobre las de Ainhoa.
    Cogió su cámara y tomó la foto que hoy adorna el cuarto de una Mary adolescente, para que se acuerde de ese día tan especial.

    FIN
    (PD. Le puse comedia aunque hacia el final deja de serlo... pero creo que es lo que mejor se adapta)
     
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  2.  
    Any Shinima

    Any Shinima abstracta.

    Leo
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    Pluma de
    Escritor
    Holaa ^3^

    ¡Sugoi! Me encantó, es buenísimo. Juntas muchos géneros por lo que le da un toque muy bueno.

    Como en ninguno de los dos escritos tuyos anteriores no noté faltas ni de ortografía ni gramaticales, aunque me encerré tanto en el escrito que ni me di cuenta nwnU.
    No me esperaba que se llevaran tan bien al final la pequeña Mary y Moni; y mucho menos me esperaba que ese recuerdo fuera uno que se recordaría en una foto, estando en la habitación de quien fue la pequeña Mary.

    Gracias por haberme invitado a leer tu escrito, que sin duda, veo que tiene más que posibilidades para ganar. ¡Gambate ~ ! (Ánimo).

    Ai revoir-nya ~ =Ü=
     
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  3.  
    Ziello B

    Ziello B Entusiasta

    Escorpión
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    24 Febrero 2012
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    112
    Hola! Me agradó leer tu historia, está realmente bien narrada y solo noté un error: "dento" que de fijo era "lento".

    Todo está bien; sin embargo, creo que no te enfocaste lo suficiente en la idea de la actividad "Bebés al ataque", la participación de Mary no tuvo gran cosa dentro de la historia. A lo que me refiero, es que me pareció le diste más importancia a Móni y la verdad un bebé de 3 años puede hacer más des-pelote del que te puedas imaginar -lo sé mejor que nadie-. Mucha suerte y no sé talvez puedas re-hacer la historia -creo que se vale, no?- Chao!
     
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