Obitlarnis: Los Aros-EX

Tema en 'Fanfics Abandonados Pokémon' iniciado por CarlosCF, 19 Febrero 2011.

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    CarlosCF

    CarlosCF Usuario común

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    Obitlarnis: Los Aros-EX
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    43
     
    Palabras:
    2264
    CAPÍTULO 39: UN PROFUNDO FINAL

    El sol estaba siendo ocultado por densas nubes que Gardevoir había convocado para hacer que llueva, y eso era algo favorable para los jóvenes. Sin sol, Houndoom no podría lanzar más su Rayo Solar. Estaba por iniciarse la segunda ronda en la que los siete pokémones aliados se enfrentaban sólo contra un pokémon rival.

    Houndoom luego de aullar inició su ofensiva corriendo al rededor del campo para cercarlo con fuego, entonces Jolteon también inició su carrera por alcanzarlo, pero desde dentro del cerco de fuego no pudo localizarlo y sin avisar Jolteon fue alcanzado por una enorme bola de fuego. En ese momento Poliwhirl no vaciló en lanzar, en la misma dirección de donde vino la bola de fuego, su chorro de agua, Gadervoir por su parte hizo que lloviera con la danza de la lluvia.

    Poliwhirl trató de apagar la cerca de fuego lo más rápido que pudo, pero eso no mejoró la situación, pues al apagar rápidamente el fuego, en su lugar quedó un humo asfixiante que segaba a los pokémones impidiendo que ataquen. Desde lejos, los muchachos miembros del equipo tampoco veían nada, y estaban consternados al ver que las cosas no iban como planeaban.

    —Chicos, eviten atacar si no están seguros de donde está su pókémon, y de donde está el enemigo —habló Flora con voz alta y firme.
    —Piensen como deshacerse de este humo —dijo también Carlos.
    —¡Masquerain, trata de batir tus alas lo más fuerte posible para despejar rápido este humo! —le ordenó Flora a su Pokémon.
    —Jajaja, no creo que ni siquiera pueda alzar el vuelo, ese humo debe de estar intoxicándolos —comentó Clásico desde el otro extremo del campo.

    Entonces los chicos se preocuparon aún más, miraban ansiosos hacia el campo humeante, esperando a que una corriente de aire soplara, pero en su lugar lo que vieron fue un disparo fugaz más. En el campo de batalla, dentro de la tormenta de humo, Houndoom había lanzado otro disparo sofocante (Overheat), esta vez contra Ampharos. Masquerain empezó a batir sus alas lo más rápido que podía, con lo que logró despejar el campo un poco. Jolteon intentaba divisar a Houndoom, pero él se escondía astutamente entre el humo, y entonces, “¡Buuum!”, otro disparo sofocante cayó sobre Ampharos, seguido por un ataque Triturador (Crunch) contra Poliwhirl.

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    Los muchachos, al darse cuenta que el humo seguía muy denso aún, y que demoraría en despejarse, cambiaron de estrategia en cuando escucharon el último ataque dado por Houndoom:

    —Poliwhirl, ¡crea de nuevo un remolino para evitar que Houndoom se te acerque o te lance una bola de fuego! —empezó a dar las órdenes Diego.
    —Masquerain, ¡elévate todo lo que puedas y empieza con la danza de la lluvia! —siguió Flora.
    —¡Gardevoir, has lo mismo! —ordenó Claudia.
    —Jolteon, prepárate para lanzar tus ondas trueno —advirtió Renzo.
    —Tú igual, Ampharos —ordenó Runtor también.
    —¡Tengo un nuevo plan! —interrumpió Carlos.
    —¿Quéee? —exclamaron todos los demás extrañados mientras lo miraban.
    —¡No paren!, sigan haciendo que los pokémones eléctricos preparen unas cuantas ondas trueno —continuó hablando Carlos, con lo que Runtor y Renzo confirmaron la orden.
    —De acuerdo, eso ya están haciendo —dijo Runtor rápidamente y sin dejar de ver hacia el campo de batalla nerviosamente.
    —Ahora que los pókémones eléctricos se acerquen a Ninetales —siguió indicando Carlos.
    —¡Busquen a Ninetales y acérquense a él, rápido! —gritó en seguida Runtor.
    —Pero no lo tienes que gritar —le sugirió Yami a Runtor dándole pequeñas sacudidas en uno de sus hombros.
    —Mientras se mantengan cargando energía eléctrica, Houndoom no se atreverá a rozarlos porque podría electrocutarse con facilidad si él toca a cualquiera de los dos —prosiguió Carlos con su explicación—. Bien, déjenlos cerca a Ninetales como una especie de barrera eléctrica, así Houndoom no podrá atacar físicamente a Ninetales mientras que él localiza a Houndoom.
    —¿Pero qué haremos después? —preguntó Runtor.
    —Los Ninetales tienen una vista muy especial, con ella pueden hipnotizar y ver en las tinieblas o en la noche, también pueden incapacitar a sus enemigos para evitar que hagan algunas cosas; sólo hay que darle tiempo a Ninetales para que encuentre a Houndoom —dijo Carlos en voz muy baja.
    —De acuerdo —aceptó Renzo, para después indicarle mediante señas con los brazos a su Jolteon que debía acercarse cuidadosamente hacia Ninetales y Ampharos.
    —Una vez que lance la orden, Clásico hará lo imposible por impedir que Ninetales termine de preparar su técnica visual, así que en cuanto grite, no deben de alejar sus pokémones de Ninetales por nada, ¿bien? —pregunto firmemente Carlos, a lo que Renzo y Yami asintieron con la cabeza.
    —¿Qué diablos hacen? —preguntó inquietamente Flora.
    —Espera, ¡Ninetales, usa tu técnica psíquica especial! —exclamó Carlos.
    —A decir verdad estaba esperando a que hicieran eso, que usaran una técnica especial que no existe, jajaja, pero no hay problema, la batalla continúa —dijo Clásico inadvertidamente desde el otro lado del campo.

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    En el humeante campo, un destello fantasmagórico apareció por un momento y empezó a crecer, dando la impresión de que se estuviera acumulando; y a los lados de aquella nube fantasmal, se empezaron a notar mejor los cuerpos de Jolteon y Ampharos, que salpicaban pequeños destellos eléctricos de corta amplitud. Por otro lado, Masquerain apenas y podía volar, el olor del humo era tan penetrante para él, que le costaba mucho concentrarse en las tres cosas: volar, hacer llover, y protegerse de los posibles ataques de Houndoom; por eso, Masquerain no pudo más, y por un minuto bajó la guardia, momento que Houndoom aprovechó y de entre el humo saltó apresando en su hocico a Masquerain y desapareciendo con él.

    Ninetales volteó en esa dirección para buscar a Houndoom ahí cerca, y pudo ver con facilidad el cuerpo de Houndoom moviéndose hacía la derecha, así que calculó su velocidad y a unos cuantos centímetros a la derecha de Houndoom lanzó anticipadamente unas ondas psíquicas muy finas y caprichosamente sobrepuestas (cerca psíquica o Imprision), de las que Houndoom no pudo escapar. Houndoom no pudo evitar pisar una de las tantas líneas psicodélicas que habían tendidas a su alrededor, y al instante de ocurrido eso todas las demás líneas se fueron achicando hasta quedar bien pegadas al cuerpo de Houndoom, luego se hundieron en él y desaparecieron. Aquel ataque, Ninetales lo había ejecutado con la finalidad de anular cualquier movimiento de Houndoom que él también supiera hacer. Carlos sabía muy bien que Ninetales no era muy distinto de Houndoom, así que dedujo que con eso había anulado ya gran parte del repertorio del rival; y en efecto, Houndoom había dejado caer repentinamente su mandíbula dejando libre a Masquerain en el suelo, lo que quería decir que el ataque que Houndoom había realizado para correr, saltar y atacar vigorosamente a Masquerain era el Ataque Rápido, un movimiento que Ninetales también sabía ejecutar.

    Ninetales le había dado grandes oportunidades al resto del equipo para ganar, así que Flora y Diego no perdieron el tiempo y atacaron al enemigo por su punto débil del mejor modo que pudieron: con el Hidropulso, el cual ambos pokémones concentraron en un mismo punto, y luego proyectaron hacia Houndoom, que por más que intentó, no pudo escapar a la presión del gran chorro de agua y quedó sumergido en ella.

    —Pero ese no era el plan —aseveró Runtor.
    —Al diablo con el plan, sino aprovechamos ahora podríamos perder —gruñó tempestuosamente Flora sin quitar la vista del gran globo de agua que se contoneaba flotando en el aire.
    —Pero eso no es trabajar en equipo —intervino Yami enojado.
    —¡Tampoco lo es quedarse rezagado en una esquina mientras que los demás se arriesgan!, Blaziken no ha hecho nada más que un movimiento hasta ahora —discutió Flora, comentario que Yami no refutó, pero que lo hizo enojarse aún más con Flora.

    Houndoom estaba atrapado el una gran esfera de agua levitante creada por Polowhirl y Masquerain, y agitaba sus patas velozmente tratando de escapar. Ampharos corrió a toda velocidad hacía la esfera flotante, concentrando su energía en sus orejas hasta que en el momento más indicado la libero al ejecutar su ataque impactrueno contra la burbuja donde Houndoom estaba. El agua aumentaba el poder de daño del ataque eléctrico, pero Houndoom estaba resistiéndolo muy bien, y desde dentro de la burbuja de agua aulló con tanta potencia que logró hacer a Masquerain y Poliwhirl perder la concentración y romper la burbuja. El ataque de Ampharos acabó y Houndoom trató de alejarse, pero Blaziken, que estaba cerca, logró cogerlo con sus fuertes brazos.

    —¡Tenemos otra oportunidad!, Runtor, haz que Ampharos cargue la potencia de Jolteon —gritó desesperadamente Yami, mientras su Blaziken luchaba por impedir avance de Houndoom apresándolo entre sus brazos.
    —Espera Yami, ahora lo haré, ¡Ampharos, usa impactrueno sobre Jolteon y mantenlo todo el tiempo que puedas —ordenó velozmente Runtor.

    Entonces esto fue lo que pasó: Blaziken retenía a Houndoom con todas sus fuerzas, lo cual no era fácil pues el infernal perro lo estaba atacado con sus salvajes mordidas, mientras tanto, Jolteon atacaba al enemigo con su rayo potenciado por el impactrueno de Ampharos, el cual no era muy preciso aún, así que Blaziken también estaba recibiendo cierto daño a causa del ataque eléctrico. Flora no se quedó atrás, y liberó a Banette, luego le ordenó a éste monstruo que vertiera sus dorados Lazos del Destino (Destiny Bond) al rededor de Houndoom para poder asegurar la derrota de Houndoom en caso de que todos los pokémones aliados fuesen derrotados.

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    Ampharos y Jolteon seguían con el pequeño plan, pero de repente Jolteon desistió; pues por mantenerse emitiendo el rayo por tanto tiempo, sus energías se habían agotado momentáneamente, así que Renzo debía escoger otro ataque si quería seguir luchando. Houndoom logró escabullirse de los brazos de Blaziken, pero Ampharos dejó de enviar su ataque hacia Jolteon y lo redireccionó hacia Houndoom, los demás desaprobaron la acción con la cabeza, pensaban que ese impactrueno no sería suficiente para afectar a Houndoom, pero Runtor y su pokémon estaban decididos a hacerlo.

    Mientas que Ampharos daba su mejor ataque eléctrico, Houndoom se dirigía hacia Banette, aparentemente, sin siquiera sentir el ataque de Ampharos, hasta que, unos cuantos metros antes de lanzarse sobre Banette, Houndoom se echó sobre sus patas traseras, y aulló fuertemente. El ataque de Ampharos había aumentado su auge e intensidad, ahora alcanzaba a cubrir todo el cuerpo de Houndoom, que había quedado paralizado en el acto, definitivamente Ampharos había aprendido un nuevo ataque y su impactrueno ahora era un potente amplio rayo.

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    Banette asustado, trató de escapar, pero tuvo la mala idea de pasar corriendo demasiado cerca de Houndoom, que con un enérgico bocado, alcanzó a cogerlo por el moño, con lo que parecía un ataque triturador, por consiguiente terminó la batalla. El fantasma quedó fuera de batalla y los lazos del destino de Banette estrangularon el cuerpo de Houndoom hasta hacerlo sangrar y hundiéndose en las heridas que habían abierto, acto que fue seguido en una demoledora explosión que abrió un agujero en la tierra. Yami se quedó inmóvil de inmediato y le sugirió a sus compañeros que recogieran a sus pokémones cuanto antes para poder alejarse de ese lugar lo más lejos posible, pues ya había visto un agujero en esos terrenos y sabía que eran muy hondos y oscuros, además de que en las profundidades había algo, que él pensaba que era lava.

    Clásico sacó de uno de sus bolsillos un extraño artefacto, con el que le disparó a su pokémon un rayo violeta, el cual le hizo recuperar la conciencia y enseguida Houndoom se paró para luego dar un alto y largo salto hasta donde estaba su dueño, seguido de eso el hoyo en el suelo empezó a expandirse más y más, resquebrajando más y más pedazos de suelo. Yami grito «¡corran amigos!», y sin mayor precaución salió corriendo a toda prisa, pero la raja de la tierra se expandió en cuestión de segundos hasta donde estaba él y casi de inmediato se dividió en varias direcciones, rodeando finalmente a todos los demás jóvenes, y quebrando el suelo en una enorme placa de roca que a su vez se siguió fragmentando y con las cuales fueron cayendo uno a uno cada chico junto a muchas más rocas demolidas y a sus pokémones liberados.

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    De este modo, el grupo de jóvenes perdidos se dirigía sin querer a una nueva zona de la isla, y del otro lado, Clásico miraba el suceso casi satisfecho, él estaba de rodillas acariciando a su pokémon herido, pero eso no le quitaba del rostro esa expresión de triunfo que desde siempre había tenido. En ese momento sólo Gardevoir podía salvarlos en otra muestra de sus grandes poderes psíquicos, pero eso nunca pasó. Estaban cayendo con los ojos cerrados, asustados de lo que más abajo les esperaba, deseando no morir quemados por las llamas del volcán.

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    Kai

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    Me reporto. Tardísimo pero aquí estoy.
    Me quedé atascada en el capítulo 27, osea, dos páginas mas.

    Bien. Des el principio se notó la cantidad de ideas que tienes para la historia, busca envolver con los que escribes y entretener la vits con esos dibujos. Te envidio de forma sana, es que tienes un manejo de tus personajes sin hacerlos bruscos u odiosos al punto de o quererlos.
    Los villanos, hacen un excelente trabajo ya que, esta niña los odia.

    Tu progreso el redacciòn ha sido absoluta. Recibes bien los consejos asi tus respuestas sean mordaces. Sabes mantener al lector esperando que sigue, y aqune ciertas cosas sean predecibles, rompes el molde con respecto a las batallas, ellas en si, suelen ser dif´ciles de trabjar pero, tu has roto eso, haces la idea gráfica lo que le da más impacto al escrito.

    Cómo me dijiste : "No es la típica historia pokemon".

    Y lo he comprobado, pones tanto a los protagonista humanos como pokemones igual de importantes y forman parte un todo.
    Buscas como unir a los elementos en un todo, de forma qeu nada se escape. Las relaciones amistosas entre entrenador/pokemon, en si en la serie, eran importantes, tu, volviste a retomar eso, dando asi, ejemplos de vida.

    Tu histoira cuenta con una aventura tanto física como espiritual, con un leve humor de tu creación, lengua filosa para argumentos y explicaciones simples para un tema complejo. Lo que no hace a la historia aburrida.

    Muchas gracias por tus acosos/amenazas para hacerme leer. Y gracias al cielo me compadecí de finalmente comentarte.

    Excelente dominio, sigue asi.

    KaI, la fastidiosa amorosa (?) Se despide.
    Leo.
     
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    Sartharion

    Sartharion Entusiasta

    Aries
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    Hola Carlos, gracias por invitarme 1.000.000.000 veces xD
    Acabo de terminar de leer tu fic, y déjame decirte que estuvo muy bueno, lo que más me impresiono mas que todo claro, fueron tus dibujos, que buena forma de hacer más increíble el fic. Por lo que se vé tienes talento por todos lados, la historia en sí es como de suspenso, pero está muy bien planificada, hubiera deseado un poquito de romance pero... Después parezco una mujer telenovelistica xD
    Bueno criticas... Ningunas de hecho este es el primer fic que no he visto ninguna falla, y el que no quiero ver, si existiera un fanfic perfecto, este estaría muy cerca de serlo.

    Sigue así y has otros que sea tan bueno como este. ;D

    Watts se despide Paz ;). Espera, ese es el lema de Watts xD ¡¡Bye!!
     
  4.  
    CarlosCF

    CarlosCF Usuario común

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    Only Yops, gracias por leer, y te explicaré un poco sobre mi razón para escribir “pokémones”.

    Pokémon, además de ser una marca registrada es el nombre común de los monstruos de bolsillo que ya conocemos, así que de por sí esa palabra puede ser romanizada al lenguaje español, por lo que para construir su plural es válido ponerle una “es” al final según la regla. También podría dejarla como un extranjerismo y seguir la regla para tales palabras: dejar la palabra intacta tanto en el plural como en el singular y escribirla en cursiva, de este modo:

    El pokémon.
    Los pokémon.

    Fonéticamente parece más adecuado para todos nosotros (¡sí!, a mí también me gusta más), pero realmente me cansaría un poco tener que escribir en cursiva todas las veces que escriba la palabra “pokémon”; aunque al final eso es cosa del momento, y quizá en un futuro reconsidere lo que me dices y vuelva a corregir ese detalle. Gracias por tu consejo. ;)

    Kai (puedo escribir así tu nombre, ¿verdad? :D, jeje) tu comentario, debo admitir, me ha alentado muchísimo y al mismo tiempo me ha causado temor. Has notado algunas cosas que siempre quise que alguien viera en mi historia y por ello muchas gracias; al mismo tiempo has resaltado algunas características del estilo de la historia que sin querer he notado que se están perdiendo cada vez que vuelvo a leer un capítulo reciente para corregirlo; hablo de la fluidez en las batallas y la importancia que tienen en el tema central.

    Al comienzo consultaba una breve lista de ataques del juego y tomaba los nombres de los ataques sólo como excusa para que algunos lectores localizaran más rápido a que cosa me refería cuando escribía que un pokémon alzaba un espiral de fuego al rededor de su enemigo evitando que escape (fire spin) o que hacía parecer luces brillantes que iluminaban una cueva oscura (flash), pero a la fecha trato de sincronizar los nombres y efectos técnicos de los ataques del videojuego con demasiada precisión, al punto que se ha vuelto una costumbre un poco... restrictiva para hacer una buena redacción de una historia dado que en algunas ocasiones la asignación de poderes, efectos y apariencias (tanto de los pokémon como de los ataques en sí) no son del todo coherente o me evitan hacer dramatizaciones interesantes. Con todo esto he aprendido varias cosas nuevas acerca de la naturaleza de los pokémones en el juego y me he visto obligado a ver la serie en busca de algunas respuestas, pero sinceramente creo que debo dejar todo eso un poco de lado si no quiero terminar escribiendo los mismos términos cada dos reglones o que dar explicaciones sobre aspectos técnicos de batalla para que todo lector entienda perfectamente el contexto de las situaciones presentadas en la historia.

    Catzzz (luego me platicas por qué tienes tres zetas en tu nombre, ¿bien?), respecto al romance, mmmm, mira, no soy muy soñador y sentimental a la hora de escribir una historia de aventura, soy más de... “vamos contra todos”, imaginándome siempre lugares exóticos, castillos enormes, caballeros en caballos escalando territorios tenebrosos en situaciones difíciles, donde las batallas se viven a cada momento y si otro carácter mío tuviera que confesar es que si mi cabeza no esta en una guerra épica, está en una compleja sucesión de mitos y leyendas. Mi persona no le da mucha cabida al romance, a pesar de que si soy emotivo para escribir, de todos modos una buena historia debe explorar toda clase materia, y es más que seguro que amor posible e imposible si habrá en un futuro, y aunque no llegue a ser el tema central, ya tengo una idea (sólo una) sobre eso que si jugará un papel importante en un fragmento de la historia central.

    También muchas gracias por tus felicitaciones, al igual que Kai y Only me han animado bastante, pero también estoy consiente de que aún hay muchos errores gramaticales y ortográficos en los capítulos ya publicados que cada vez que vuelvo a leer la historia noto y trato de corregir, por lo que comentarios como el tuyo me hacen sentir que todo eso no es tan grave después de todo porque la idea global si se llega a entender. ;)
     
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    CarlosCF

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    CAPÍTULO 40: EL SUBTERRÁNEO AZUL

    Los chicos iban en caída libre varios metros hasta que perdieron de vista la luz que venía de arriba y empezaron a divisar unas pequeñas lucecillas en movimiento que veían en el fondo indefinido. Rápidamente, después de percibir esas luces, los chicos sintieron como sus cuerpos se sumergían en un refrescante líquido parecido al agua. Uno a uno, los chicos eran suspendidos en aquel fluido, que gracias a la escasa refracción de aquellas luces amarillas pudieron darse cuenta que se trataba de agua.

    Refrescante agua dulce empapó a todos los muchachos que poco a poco fueron adaptando su vista a la media luz de ese lugar hasta que tuvieron una percepción completa de su alrededor. Estaban en un gran lago subterráneo con muchas lucecillas amarillas revoloteando en sus profundidades, «ja ja, miren, son Chinchous», dijo alegremente Claudia; por lo que todos miraron y no quitaron su vista hasta que lograron distinguir las siluetas ovoides y las antenitas largas de los cientos de Chinchous que buceaban metódicamente en la profundidad del lugar. Más allá se escuchaba la caída de agua, de mucha agua. Ese fue el momento en el que Renzo decidió liberar a su pokémon Lapras, para que todos los demás chicos se montaran en su concha para poder salir del agua. Luego el Golduck de Carlos lanzó diminutos destellos de luces en todas las direcciones para poder ver mejor el lugar. Estaban cerca a la caída de una pequeña catarata subterránea, y frente a ellos aquél lago se desaguaba por un río que se perdía en la oscuridad del horizonte.

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    —Bien, ahora tenemos que seguir la dirección del río, lo mas seguro es que nos lleve hasta el mar —indicó Carlos.
    —Si, pero hacia qué parte de la isla saldremos ahora, quien sabe si tengamos que recorrer mucho camino de nuevo hasta llegar al lugar de la isla que aún nos falta explorar en busca de los EXtra-Aros —dijo Runtor un poco apesadumbrado.
    —Si, pero no hay otra opción, tenemos que seguir ese río que va en dirección... —dijo Carlos mientras tomaba la brújula que Ángela les había dado hace mucho— noroeste según dice la brújula.
    —¡Alto!, ¿la brújula no se estropeó con el agua? —preguntó Claudia un poco sorprendida.
    —Pues no, míralo tú —le respondió Carlos entregándole la brújula a Claudia—, parece que es a prueba de agua.
    —¡Vaya!, eso es genial, nos será de gran ayuda también ahora —agregó Claudia emocionada.
    —Bien niños exploradores, en marcha entonces —dijo con tono serio Flora.

    Así que empezaron a recorrer sobre Lapras el camino que la corriente de agua seguía hacia el noroeste de aquella zona. Yami observaba atentamente el techo de la caverna y rápidamente se dio cuenta que anteriormente, cuando quedó atrapado en una cueva con un Charizard salvaje, lo que había escuchado a través del hoyo que se abrió en la tierra había sido esa corriente de agua subterránea sobre la que estaban en ese momento, del mismo modo todos los demás entendieron que era por eso que el agua se filtraba con tanta facilidad cuando estaban en tierra firme, y por qué el piso era tan quebradizo.

    Los chicos recorrieron el río subterráneo por una hora y sus ánimos ya se estaban afectando, estaban cansados y con sueño; habían acabado de comer un poco, con lo que se dieron cuenta que la comida no les alcanzaría para más de medio día, así que algunos aún con un poco de hambre trataron de dormir, pero ninguno lo consiguió porque sus cuerpos estaban todavía fríos y medio mojados por el chapuzón que se habían dado al caer en ese lugar. En la desesperación se les ocurrió la gran idea de usar el fuego de sus pokémones para calentarse y secarse. Cyndaquil era el pokémon de fuego más pequeño del grupo, así que fue el indicado para esa tarea ya que no era conveniente fatigar a Lapras haciéndola cargar mucho peso.

    Esa noche los chicos durmieron juntos, y Lapras tuvo una mala noche durmiendo en medio del agua mientras trataba de mantenerse a flote y medio recostada en una de las paredes petrosas de la caverna.

    Ya había pasado la noche, y al día siguiente los chicos se despertaron esperando ver un día soleado o por lo menos una clara caverna, pero eso no pasó, el lugar seguía casi tan oscuro como antes de que se hubiesen quedado dormidos, por lo que los chicos no pudieron suponer cuanto tiempo habían dormido o si ya era de día.

    Habían recuperado sus fuerzas, así que siguieron entusiasmados el viaje; pensando en cambio, como se las iban a arreglar para conseguir alimento, pues estaban hambrientos y luego de que todos comieron, vieron como sus provisiones ya estaban por acabarse, sólo unas cuantas bayas, cuatro manzanas, tres patatas y un coco quedaban; nuevamente tuvieron que buscar la solución en las habilidades de sus incondicionales compañeros, los pokémones.

    Los muchachos decidieron pescar su comida. Claudia se había quedado con hambre, pero se negó a intentar pescar, pues no quería tener que ver morir a ningún pokémon más. Carlos y Diego por su parte, liberaron a Dewgong y a Sealeo, los cuales se lanzaron rápidamente al agua en busca de peces que cazar.

    Los chicos notaron que un enorme banco de Tynamos justo pasaba cerca a Lapras, y claramente se veía como las dos focas pokémon (Dewgong y Sealeo) nadaban velozmente en todas las direcciones, apresando con sus hocicos pequeños grupos de aquellos peces pokémon. En la superficie, el Grotle de Carlos los esperaba para atravesar con sus lianas a los peces, desde la boca hasta la cola, para luego ponerlos a azar sobre las llamas que el pequeño Cyndaquil de Runtor portaba en su lomo.

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    Los chicos estaban muy contentos con eso, pues sus problemas de comida parecían haberse acabado. Todos esperaban al rededor de Cyndaquil esperando a que los peces Tynamo estuvieran listos para comer, menos Claudia, que miraba con tristeza todo lo que pasaba. Renzo, al ver esto se acercó a Claudia con una broqueta en la mano para invitarle y preguntarle:

    —Claudia, ¿estás bien?
    —Si, creo que si —respondió ella algo insegura, mirando con tristeza como los demás comían.
    —Pero no estés triste por estos pescaditos que nos estamos comiendo —le dijo Renzo, quien ya había comprendido que le pasaba a Claudia sin que ella se lo dijera—, por favor come un poco, eres muy noble pero no por eso tienes que pasar hambre —agregó Renzo con una sonrisa, extendiéndole la mano para tratar de hacerla comer.
    —No, no gracias —le contestó Claudia un poco despacio a Renzo sentándose en la gran concha de Lapras y encogiendo sus piernas para acomodarse.
    —Por favor, come un poco, hazlo por mí —le rogó Renzo sentándose al costado de ella y acercando aún más la broqueta al rostro de Claudia.
    —¡Pero he dicho que no! —dijo Claudia molesta mientras volteó para ver de frente a Renzo al mismo tiempo que de un manotazo hizo sin querer que Renzo tirara la comida al río.

    Renzo la miró con rostro serio y apesadumbrado, sentía un nudo en la garganta, pues no podía creer que su amiga Claudia lo rechazara, así que sólo se disculpó y volvió con el resto del grupo; pensó que Claudia necesitaba un tiempo a solas para reflexionar, y él también lo necesitaba.

    Pasó media hora y el grupo ya había terminado de comer lo que había pescado; los pokémones Lapras, Dewgong y Sealeo también habían comido muy bien y estaban descansando placenteramente flotando sobre la corriente de agua, pero inadvertidamente algo interrumpió la tranquilidad de Lapras, haciéndola chillar y sacudirse violentamente. Los chicos se cogieron rápidamente de las largas espinas del caparazón de Lapras para no caerse. «¿Qué está pasando?», pensó Claudia en voz alta, por lo que trató de mirar hacia el río en busca de la respuesta, pero Lapras nuevamente se sacudió fuertemente, haciendo que Claudia cayera al río. Los chicos estaban estupefactos, y ninguno de ellos sabía que hacer, sólo Renzo no lo pensó dos veces y corrió rápidamente para lanzarse al río el también.

    Bajo las aguas del río, todo era oscuro y casi negro, y por más que Renzo buscaba en todas direcciones no distinguía a Clauda, hasta que ella misma le dio la mano. Renzo al sentir esto empezó a nadar hacia la superficie jalándola permanentemente, pero cuando estuvieron a punto de salir a flote a unos tres metros de ellos un fuerte destello de luz alumbro el agua y vieron una monstruosa figura nadar cerca de ellos, con dientes afilados y ojos inyectados en sangre. De inmediato una fuerte corriente eléctrica electrocutó a los dos muchachos, por la que Claudia perdió el conocimiento.

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    Sobre Lapras, todos habían entrado en pánico, nadie sabía que hacer, Sealeo y Dewgong habían desaparecido en las profundidades del río, Lapras no podía sumergirse para ver que pasaba y ninguno de los chicos podía liberar pokémones tan pesados, pero en cuanto vieron salir del agua a Renzo, Carlos liberó a Grotle nuevamente, quien enrolló sus lianas al rededor de la cintura y hombros de Renzo para ayudarlo a subir sobre Lapras. Pronto los muchachos se dieron cuenta que Renzo traía a Claudia con él.

    Renzo les contó a los demás muchachos, que un espeluznante Eelektross estaba rondando cerca de Lapras debajo del agua, y que posiblemente él habría sido el que provocó que Lapras se sacudiera con tanta fuerza, en otras palabras, Eelektross estaba atacando a Lapras con potentes descargas eléctricas.

    Renzo liberó a Umbreon y Flora a Masquerain. Umbreon disparaba sus bolas de sombras hacia el río, intentando darle a la silueta de Eelektross, mientras que Masquerain volaba sobre el rastro de dicha silueta, intentando absorber su energía con su técnica giga drenaje, pero todos sus intentos por atacar fueron frenados cuando el enorme monstruo acuático salió a la superficie dando luego un enérgico salto para intentar apresar a Masquerain entre sus monstruosas fauces, pero la ágil mariposa fue más rápida y evadió el ataque, sin embargo Eelektross disparó contra ella un potente ataque eléctrico antes de caer de vuelta al lago, con el cual logró empujar por los aires a Masquerain, haciéndola chocar a lo lejos contra las irregulares paredes de la caverna. Umbreon, disparó nuevamente una de sus bola de sombra contra el enorme monstruo rival, y este al recibir el ataque, contoneó su cuerpo en plena caída, logrando azotar a Umbreon con su musculosa y larga cola.

    Umbreon calló al agua y Renzo preocupado por la vulnerabilidad de su pokémon en esas condiciones, no supo hacer más que sacarlo de la batalla recogiéndolo con su pokébola. En la distante oscuridad, se empezó a escuchar que algo se acercaba hacia los muchachos aleteando débilmente en su trayecto, era Masquerein que apenas y podía volar. En el fondo del lago, los muchachos empezaron a ver como un resplandor amarillento empezaba a crecer, entonces Renzo gritó: «¡Flora rápido, recoge a Masquerain del campo que Eelektross intentará lanzar otro disparo eléctrico contra tú pokémon¡», y Flora, presa del miedo, por primera vez hizo caso sin poner objeción alguna, logrando recoger a Masquerain en su pokébola a tiempo, justo antes de que una veloz y deslumbrante esfera eléctrica pasara volando desde el río hasta el techo de la caverna. Aquella corriente eléctrica se transmitió por el agua, y Lapras también resultó atacada. Nuevamente Lapras gruñó y se estremeció, por lo que todos los chicos se arrodillaron sin dejar de cogerse de las largas espinas de la concha de Lapras. No sabían que hacer, ninguno de los pokémones del equipo era apropiado para pelear en el agua, a excepción del Swampert de Diego, pero él estaba asustado por el tenebroso lugar y porque nunca había comandado una batalla.

    —Diego, tú tienes un Swampert, ¡úsalo! —le exigió Renzo completamente desesperado.
    —Si, pero... —titubeó Diego, sin saber que excusa darle a Renzo para no tomar las riendas de la batalla.
    —Vamos, no tengas miedo ahora —le dijo Carlos—, Swampert es perfecto.
    —Si Diego —continuó Renzo—, Swampert tiene atributos de agua y de tierra, por lo que podrá nadar en el río excelentemente y será inmune a los ataques eléctricos de Eelektross.
    —No lo sé, nunca antes había peleado en estas condiciones —respondió Diego muy inseguro.
    —¡Diego, escucha! —gritó Carlos tratando de llamar la atención de Diego, y cuando éste lo miró a los ojos, Carlos continuó—, siempre has hecho un buen trabajo en batalla, y has ayudado a muchos chicos de este grupo a entrenar, sabemos que puedes hacerlo bien. Quizás Dewgong y Sealeo estén peleando debajo del agua y es por eso que aún no salen a flote, quizá Swampert sea lo que haga falta para ganar esta batalla, sea como sea no estarás solo.

    Diego seguía sin estar seguro, pero luego de mirar a la cara a cada miembro del grupo y de ver como todos ellos tenían su fe depositada en él, no pudo negarse a pelear.

    —¡Swampert, ve! —grito Diego, armado de valor por la confianza que sus compañeros le habían dado, dejando de ese modo libre en las torrentosas aguas a su monstruo, un imponente y masivo sapo azulado, con grandes membranas cefálicas y espinosas mejillas.

    Swampert de inmediato se sumergió en las negras aguas del río subterráneo, en busca del monstruo enemigo, quien al verlo acercarse empezó el ataque con una poderosa descarga eléctrica, pero eso no le causó ni el más mínimo daño a Swampert, debido a su inmunidad a la electricidad. Una vez cerca de Eelektross, Swampert lo apresó abrazándolo con sus poderosos brazos. Eelektross se sacudía desesperadamente intentando liberarse, y para Swampert se le hacía cada vez más difícil retenerlo, pues la gelatinosa piel de su oponente era escurridiza sin importar con cuanta fuerza lo sujetase, por lo que decidió llevarlo forzadamente hacia la superficie donde Diego podría ayudarlo a poner en práctica algún plan para ganar.

    Conforme pasaba el tiempo, y Swampert no se asomaba a la superficie, Diego y los demás se ponían cada vez más nerviosos, hasta que al fin se empezaron a ver pequeños tumultos de burbujas, que fueron seguidos por la aparición de los dos pokémones en un aguerrido forcejeo. Diego le ordenó de inmediato a su pokémon que valiéndose de la técnica Hidrobomba sacara a Eelektross del agua, y así pasó, Swampert, con su habilidad para controlar el agua, hizo que un grueso pilar acuoso emanara del río, dejando a Eelektross suspendido en la punta. Carlos por su parte actuó a tiempo al enviar a Grotle, el cual corrió y se montó sobre la cabeza de Lapras para poder alcanzar el tope del pilar de agua y así poder lanzar sus hojas navaja contra el enemigo con mucha mayor eficacia.

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    Eelektross quedó muy lastimado; extensas y profundas heridas goteaban una espesa sangre azulada, las cuales lo hicieron dar un espeluznante chillido que retumbó estrepitosamente en la caverna, haciendo a su vez que todos los chicos gritaran de desesperación mientras se protegían los oídos con las palmas de las manos. De inmediato, agudísimos sonidos provenientes del fondo del río se escucharon en coro, y una gran multitud de siluetas serpenteadas se empezaron a mover impulsivamente, de un lado a otro y en direcciones caóticas. Los chicos estaban muy asustados, pero Renzo era el único que mantenía la calma, aunque luego fue eclipsada por la adrenalina que sintió al ver que de la nada emergieron de las profundidades decenas de serpientes oscuras, llenas de colmillos y con ojos rojizos. Renzo de inmediato consultó en su guía electrónica (el pokédex) para ver que pokémones eran. Se trataba de Eelektrik, la estado evolutivo que se sitúa entre los pokémones Tynamo y Eelecktross, y el río estaba completamente infestado de aquel monstruoso pokémon.

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    CarlosCF

    CarlosCF Usuario común

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    CAPÍTULO 41: ECOSISTEMAS

    Los muchachos estaban sobre Lapras, nadando a favor de la corriente de un largo río subterráneo; pero el grupo en ese momento también estaba siendo amenazado por el peligroso paso de un banco de serpientes marinas (Eelektrik y un Eelecktross). Sus estridentes chirridos retumbaban por toda la cueva, lo que hizo que Claudia despertara de su estado de inconciencia y se uniera al desesperado grupo de chicos. Renzo, sujetó por los hombros a Claudia para evitar que perdiera el equilibrio antes de dejar libre a su fiel pokémon Jolteon para que atacara a todas esas serpientes con su poderoso rayo; y así ocurrió, pero Renzo quedó sorprendido al ver que los Eelektrik eran casi inmunes a la electricidad.

    —¡No seas idiota! —gritó Flora asustada por lo que estaba pasando—, los Eelektrik, al igual que los Eelecktross, son pokémones eléctricos puros a pesar de ser peces, por eso tus ataques eléctricos no les afecta.

    Renzo se sintió un poco ofendido por las palabras de Flora, pero ella tenía razón en que debía desistir de atacar y pensar en otra cosa, así que rápidamente hizo que Jolteon regresara a su pokébola y pensó en que hacer, en lugar de empezar nuevamente una discusión inútil con Flora. Entonces todos vieron que las serpientes eléctricas se habían reunido al rededor del gran Eelecktross herido, y al parecer estaban succionando su sangre, tanto de sus heridas como la que se esparcía a distancia de él en las oscuras aguas. En ese momento Renzo se dio cuenta de lo que pasaba y dijo:

    —Miren, es por eso que ese Eelecktross vino hasta nosotros —e hizo una pausa para voltear y asegurarse de que todos vieran lo que él estaba señalando con su mano—, cuando Claudia mi hizo tirar aquel Tynamo asado, la sangre del pescado aún debió haber estado fresca, y por eso es que vino, esa sangre lo atrajo.
    —Tienes razón, los Eelecktross tienen los sentidos más agudos que sus estados evolutivos anteriores —concordó con él Carlos—, por eso los Eelektrik vinieron después, sólo cuando la concentración de sangre en el agua fue mayor.

    Al escuchar esto, Claudia de inmediato se sintió culpable y estaba en un gran dilema, no podía quedarse sin hacer nada, y tampoco quería formar parte de una batalla en la que debería matar al contrincante, pero si ellos no acababan al enemigo, el enemigo acabaría con ellos. Las cosas empeoraron cuando todos los Eelektrik emitieron al mismo tiempo un fuerte rayo desde el río; Lapras fue atacada con tanta fuerza que dejó caer su cabeza sobre el agua, haciendo que el Grotle de Carlos se zambullera sin poder evitarlo.

    —Necesitamos otro pokémon que no sea acuático o eléctrico que pueda hacerle frente a esos Eelektrik desde lejos —dijo Carlos mientras hacía varios intentos por recoger a su Grotle con el rayo láser de su pokébola, pero sin lograrlo.
    Nidoking podría —dijo rápidamente Renzo.
    —Nooo —respondió rotundamente Flora—, ¿no ves que es demasiado pesado?, lo único que lograrás con eso es hundirnos a todos.

    Y así, mientras discutían que podrían hacer a continuación, otra potente descarga eléctrica recorrió todo el cuerpo de Lapras, pero esta vez la energía fue mayo, tanto que los muchachos empezaron a sentir una leve corriente eléctrica desde los pies a la cabeza.

    —Oh no, más vale que hagamos algo pronto, los Eelektrik están aumentando su poder —exclamó Diego— y a este paso también terminarán atacándonos a nosotros, y nosotros no resistiremos tanta corriente, podríamos morir.

    Entonces Claudia entendió que no podía quedarse sentada sin hacer algo, sus principios eran importantes pero en ese momento preservar su vida y la de sus amigos lo era más. Ella había sido la que había llamado accidentalmente a ese gran Eelecktross desde un principio, y ella tenía que tomar la responsabilidad de enfrentarlo, así que se paró apoyándose en uno de los hombros de Renzo y dejó libre a su ligero Vileplume y a su pequeño Togetic. Los demás muchachos la miraron atónicos, nunca pensaron que en el último momento ella decidiera tomar las riendas de la batalla después de lo ocurrido.

    Togetic empezó a volar en círculos al rededor de Lapras lanzando sus brillantes y coloridas hojas mágicas como afilados proyectiles hacia los Eelektrik del lugar mientras que Vileplume con sus largas lianas azotaba a los Eelektrik más cercanos a él sacándolos del agua. Los chicos se encontraban en medio de un vivo juego de luces de colores que alumbraban por todos lados la oscura caverna, así fue como Carlos logró localizar a Grotle y recogerlo; Dewgong y Sealeo también fueron encontrados del mismo modo, escondidos entre las decenas de serpientes que los forzaban a mantenerse bajo el agua, y al hallarlos, Togetic y Vileplume concentraron su ataque en aquel punto por unos segundos para liberar a las dos focas aliadas.

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    Dewgong y Sealeo emprendieron una desesperada maratón acuática, embistiendo a cuanto Eelektrik encontraban a su paso, pero dichas serpientes empezaron a contraatacar pronto cargando masivamente de electricidad y paralizando a las dos focas repentinamente, frenando así su nado. El monstruoso Eelecktross había vuelto nuevamente al agua, y por más que Swampert trataba de llegar a él, el denso banco de Eelecktrikes nadaba en dirección contraria, alejándolo del enorme monstruo. Pronto la tensión eléctrica producida por las decenas de Eelektrikes fue tan alta que hasta Eelecktross empezó a ser dañado a causas de sus profundas heridas. Carlos y Diego de inmediato recogieron a las dos focas pokémon. Swampert fue acorralado contra una de las sólidas paredes de la caverna por la multitud de serpientes acuáticas, y éste, en su intento de liberarse golpeó dicha pared con un contundente puñetazo. Una amplia área de la corteza rocosa calló aparatosamente en el agua y Swampert consiguió alejar a los Eelektrik con eso, pero la situación parecía empeorar cuando Flora de inmediato vio que bajo aquella corteza rocallosa se escondía un mineral amarillo verdoso que despedía un fulgurante brillo amarillento.

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    —¡Oh no, muchachos, eso es una cantera de piedra rayo!, ¡es piedra rayo!
    —Si lo sabemos, ¿pero que hay de peligroso en ello? —preguntó Renzo un poco extrañado.
    —Renzo, deberías informarte mejor sobre los pokémones eléctricos, con eso, ¡todos los Eelektrik evolucionarán en cuestión de segundos! —gritó Flora una vez más.

    Y así pareció estar pasando. El fondo del río empezó a brillar en una gama de colores entre el amarillo y el verde. Claudia continuaba dirigiendo los disparos y azotes de sus pokémones a cargo, y lo estaba haciendo muy bien, pues el número de serpientes había empezado a reducirse drásticamente, pero luego de un momento ni eso parecía ser suficiente pues a la distancia un nuevo banco de Eelektrikes se veía acercarse.

    Los chicos pensaban que todo estaba perdido cuando en lo profundo de la caverna Claudia advirtió que las centenares de pequeños Chinchous, que desde el principio habían visto, se empezaron a mover a favor de la corriente y de ese modo, milagrosamente las decenas de Eelektrikes comenzaron a nadar en la misma dirección, zambulléndose en las profundidades del río, aparentemente estaban siendo atraídos por las vivas luces que los Chinchou producían con sus antenas.

    Todas las serpientes acuáticas fueron arrastradas por el señuelo que los Chinchou destellaban, pero el monstruoso Eelecktross insistió en su ataque emergiendo a la superficie repentinamente. Swampert se abalanzó nuevamente sobre él, tomándolo esta vez por su largo cuello, a lo que el enemigo respondió golpeándose violentamente contra una pared. Claudia actuó a tiempo ordenándole a Vileplume que esparciera su polo somnífero sobre Eelecktross, consiguiendo así dejarlo dormido. Finalmente Diego recogió a Swampert dentro de su pokébola y el cuerpo dormido de Eelecktross empezó a hundirse lentamente en las oscuras aguas, que ahora estaban siendo iluminadas por un centenar de lucecillas amarillas y verdes provenientes de los Chinchous y de los múltiples terrones de piedra trueno esparcida por todos lados. Todo ese destello de lucecitas dejó que los muchachos vieran como una gran orca azul pasó por debajo de Lapras velozmente y remolcó en cuerpo inconsciente de Eelecktross en la misma dirección que los Chinchous estaban siguiendo para alejar a los Eelektrik.

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    —Miren, ¡pero si es un Lanturn! —exclamó emocionada de alegría Flora.
    —Jaja, parece que te gustan esos pokémones, eh —dijo aún un poco asustado Yami.
    —Claro que si, es que son tan simpáticos —respondió ella con una amplia sonrisa.
    —Vaya, que buena suerte hemos tenido esta vez, compañeros —comentó Renzo aún perplejo mientras se asomaba un poco para poder ver mejor hacia el fondo del río.
    —Si, hemos tenido mucha —dijo Flora sin cambiar de ánimo—, porque ver a un Lanturn tan grande como ese no ocurre todos los días.

    Renzo recordó todo lo que Flora le había espetado durante aquella batalla, pero al verla tan contenta y afable decidió hacerle caso y tomó su pokédex para consultar un poco más sobre los pokémones que acaban de conocer; entonces el pequeño aparato reprodujo la siguiente grabación: «La familia de los Eelecktross es marina, pero a pesar de vivir en las saladas aguas de los mares no poseen atributos acuáticos. Hay veces en que deciden infiltrarse en las aguas dulces de los ríos tributantes para intentar expandir su territorio, amenazando el equilibrio de los ecosistemas vecinos; ante estas situaciones, la familia de los Chinchou y Lanturn son los mejores controladores de esta plaga, ya que con sus faros naturales pueden atraer a los Eelektrik y Eelecktross para guiarlos de vuelta hacia el mar, y mediante su habilidad poké-corporal, los Chinchou y Lanturn absorben la tensión eléctrica generada por los Eelektrik, calmándolos e incluso debilitándolos lo suficiente para así poderlos dominar».

    Tras escuchar la grabación, Claudia se dio cuenta que había sido una buena idea cazar a los Tynamo desde un comienzo, ya que de ese modo estaban evitando que el lugar se sobrepoblara de una especie pokémon nociva para ese ecosistema.

    Pasaron las siguientes cuatro horas sobre Lapras, nadando a favor de la corriente. Algunos de los chicos se habían quedado dormidos y uno que otro pez pokémon pasaba al lado de Lapras. Claudia aún tenía hambre, pues no había probado bocado desde que despertaron en medio de la oscuridad de la caverna esa misma mañana, así que luego de reconsiderar todo lo ocurrido ese día, probó suerte con Vileplume, quien logró fácilmente atrapar más de un pez con sus lianas envenenadas.

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    —No, guiu, ¿cómo piensas comerte eso?, ¡si está envenenado! —exclamó Flora escandalizada.
    —Ja ja ja, no te preocupes, el veneno de Vileplume se desintegra con la cocción, además tantas veces he sufrido accidentes con las secreciones de Vileplume, que ya soy inmune a muchas de sus toxinas —le respondió Claudia muy apacible y contenta.
    —Yo sólo hubiese mencionado ser inmune a su veneno —dijo Renzo también muy risueño—, ahora Flora te va a robar a Vileplume para darse su propio festín privado cuando todo durmamos.
    —Ja ja, muy gracioso —respondió Flora un poco seria.
    —Pues quizá sea yo el que te lo robe —intervino también Runtor—, mírenme, estoy mucho más flaco que Flora y el pescado es muy nutritivo.

    Y con eso último todos empezaron a reír, e incluso Flora quebró la recta forma de sus labios para mostrar una ligera sonrisa que finalmente también se convirtió en risas luego de que Yami se acercara a ella por atrás y le hiciera cosquillas en la espalda. Fue idílico ver como en los momentos más difíciles los compañeros se apoyan para poder reírse juntos de los malos tiempos y como los amigos se olvidan de los malos episodios perdonándolo todo.

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  7.  
    Yuul

    Yuul Kuro no joō

    Piscis
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    Sip me gusto muscho pero si sería mejor q explicaras como se siente el personaje en lugar de poner una carita..
    Y respecto a los dibujos a mi si me gustaron mucho y si me ayudan a entender la historia ..
    Y si me gustan mucho los pokemon pero no conozco algunos (esq son muchos) y por eso me ayudan los dibujos!!
    Esta interesante y bonito..!!

    Besos..
     
  8.  
    LadyWitheRose

    LadyWitheRose Usuario común

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    Wow!... no tengo palabras..dejame decirte que me gusto mucho lo de el indice al principio al parecer ya lo tenias todo hecho...eso me gusta buena tactica lo del indice yo tenia pensado hacer algo asi con mis historias pero preferi que no lol... tu forma de narrar es muy buena.. al parecer los pensamientos los encierras eso es algo bueno ya que me he estado leyendo un libro y tiene las mismas similitudes....escribes como todo un profesional y sobre todo las ilustraciones jamas he hecho alguno ilustrado pero este me gusto por que ayuda al lector a terminar de imaginar todo... sigue asi y llegaras hacer un escritor de libros ilustrados algun dia :) ..
     
  9.  
    CarlosCF

    CarlosCF Usuario común

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    CAPÍTULO 42: LA LUZ EN EL CAMINO

    Los muchachos llevaban un poco más de dos semanas perdidos en esa isla y ya todos habían perdido las esperanzas de llegar a ser rescatados por algún grupo organizado de la civilización, sobre todo por el hecho de que se encontraban en los canales subterráneos de la isla, donde nadie podría detectarlos.

    El viaje sobre la enorme concha de Lapras se había vuelto un poco duro, pues no era tan fácil permanecer las veinticuatro horas del día alertas para no resbalar y hacerse daño con las ásperas irregularidades de la concha o caer al río. Aunque era fácil cocinar pescados para comer y hervir agua para beber, a algunos muchachos del grupo no les había dejado de parecer molesta la forma como se la debían arreglar para cubrir otras necesidades fisiológicas. Con todas esas dificultades pasaron las noches y los días sobre aquellas oscuras aguas, sin ninguna agitación o contratiempo notable además de las que esa cotidiana convivencia podría traerles. Hasta que sin saberlo con certeza, los muchachos se acostaron dentro de sus bolsas de dormir para pasar la noche que daría paso al primer día de la cuarta semana de su estancia en la isla.

    Era de madrugada cuando Carlos se despertó para sentarse como siempre en uno de los bordes de la concha de Lapras para ver lo que el río dejaba traslucir a unos centímetros de su superficie. Hace poco él se había empezado a cuestionar que era lo que en realidad estaban haciendo en esa isla y si todo eso valía verdaderamente la pena, pues hubiera sido mucho más fácil salir volando de ahí en el helicóptero que poco después de llegar le habían ofrecido sus rivales. En eso sintió un leve bostezo, y a alguien que se levantaba tambaleando de entre el grupo de exploradores. Había muy poca luz, pero Carlos pudo reconocer la silueta de Yami, que luego de extender fuertemente su cuerpo para estirar los músculos, volvió a sentarse sobre la concha de Lapras.

    —Veo que ya te cansaste de dormir —comentó Carlos.
    —Si, pero hasta dormir es cansado acá —gruñó Yami, que parecía no estar de muy buen humor.

    Carlos recordaba muy bien el pequeño problema que tuvo con Yami cuando estuvieron en la zona montañosa de la isla, y no podía dejar de sentir la necesidad de pedirle respuestas a cerca de sus actos, y ese parecía ser el mejor momento.

    —Creo que es un buen momento de conversar —intentó iniciar la conversación Carlos.
    —De qué —preguntó sensatamente Yami, luego de observar fijamente a Carlos, quien se explicó mejor.
    —Creo que no necesitabas sacar cosas de mi maleta sin mi permiso para conseguirlas —Yami escuchó eso un poco estañado, no estaba seguro a que se refería Carlos, cuando de pronto empezó a recordar, Carlos continuó—. No dije nada entonces porque no hubiera servido de nada, pero la próxima vez que intentes hacer alguna acción deshonesta...
    —De a cuerdo, disculpa —dijo Yami con un tono terco.
    —Con un disculpa no es suficiente, puedo dejar pasar que hayas tomado mis cosas sin permiso, pero no entiendo porque les mentiste a los demás diciéndoles que la pokébola de Blaziken se te había perdido cuando tú mismo me dijiste que quisiste deshacerte de él —inquirió Carlos fríamente.

    Yami se sintió entre la espada y la pared, no quería tener esa conversación tan directa con Carlos en ese momento, y menos estando tan cerca de los demás miembros del grupo, por lo que se quedó mirando fijamente a Carlos pensando uno y otra vez como posponer la conversación.

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    Pronto el rostro de Yami empezó a ser iluminado por débiles y titilantes luces rojizas, las cuales desviaron la atención de Carlos y lo hicieron pararse rápidamente para buscar en el sombrío horizonte de donde provenía ese extraño resplandor, por lo que Carlos advirtió de inmediato:

    —Yami, no puede ser.
    —¿Qué ocurre ahora?
    —Yami, mira, el río —respondió Carlos sin quitar la vista de lo que veía venir—, el cause del río se divide en dos, ahí adelante.

    Entonces Yami también se puso de pie y confirmó lo que Carlos decía, de inmediato empezó a gritar «¡despierten, despierte ahora!, hay problemas» para que los demás muchachos despertaran en el acto, pero Carlos lo detuvo por el brazo para intentar callarlo, pues sus fuertes gritos habían producido que como respuesta unos monstruosos chillidos de un extraño pokémon empezaran a retumbar en la cueva.

    —¿Qué es eso? —dijo Claudia aún adormecida.
    —¿Ocurre algo? —preguntó también Renzo, para luego pararse y ayudar a Claudia a ponerse de pie.
    —El río se divide en dos allá adelante —respondió rápidamente Carlos—, debemos decidir hacia donde iremos.
    —Si y se te olvida mencionarles que en la división de la derecha hay pokémones acuáticos que no conocemos —añadió Yami.
    —No se preocupen por eso, ahora mismo lo sabremos —dijo Renzo con tono optimista.

    Renzo apresuradamente se dirigió hacia su mochila para sacar su pokédex, quien les reveló a los muchachos que aquellos gruñidos eran del pokémon Tentacruel, con lo que los cuatro quedaron boquiabiertos sin saber que hacer. Yami de inmediato propuso despertarlos a todos diciendo: «yo no quiero navegar hacia la muerte, si vamos a tomar una decisión tan importante, mejor la tomamos todos juntos», pero Carlos estaba decidido a seguir el camino de la derecha, que parecía tan peligroso, Carlos pensaba que si habían Tentacrueles ahí, era porque ese era el caminó que desembocaría en el mar, pues los Tentacrueles debieron haber venido de ahí. Claudia no entro en debates y empezó a despertar a todos, meciéndolos fuertemente por los hombros, y cuando los tres miembros restantes estuvieron despiertos, y al corriente de lo que ocurría, Carlos expuso nuevamente su teoría, la cual sonó muy tentadora para casi todos, así que se prepararon una vez más para luchar y Lapras tomó el camino de la derecha.

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    El amplio caudal se volvía cada vez más estrecho, los gruñidos monstruosos cada vez eran más notorios, y las focalizadas luces escarlata cada vez eran más potentes y amplias. Todos los muchachos permanecían en estado de alerta, firmemente parados y con una de sus pokébolas bien empuñadas. Carlos veía que esa zona de la cueva era un poco más clara que todas las demás que habían pasado antes, pero aún no sabía como era que los Tentacrueles podían hacer brillar sus piedras rojizas con tanta fuerza en medio de la oscuridad. La corriente, al contrario, se iba tornando cada vez más y más débil, por lo que llegado un momento Lapras tuvo que empezar a aletear vigorosamente para poder avanzar rápido ese inseguro tramo, y fue entonces cuando un azul y musculoso tentáculo apareció tras ella, apresando una de sus aletas posteriores y parando de ese modo su marcha.

    Renzo corrió con decisión hacia la parte trasera de Lapras y sin pensarlo más presionó el botón de su pokébola para dejar libre a Gengar, el pokémon fantasma, el cual se zambulló en el río como una bala para atacar a Tentacruel, pero casi de inmediato, el fantasma fue repelido por un helado disparo de aire congelado proveniente del fondo del río, que dejo parcialmente congelada una parte del río, y a Gengar adherido a ella. Carlos continuó, dejando libre a Grotle, que lazó lo más fuerte que pudo sus afiladas hojas navaja para intentar despedazar el bloque de hielo, pero fue en vano, a continuación intentó con sus lianas látigo, pero en cuanto las lianas tocaron la superficie helada, nuevamente un helado viento congeló un área mayor de la superficie acuática, dejando también a Grotle pegado a ella.

    —Piénsalo mejor —dijo Flora un poco impaciente—, tu Grotle es muy pequeño aún, por lo que sus ataques no son lo suficientemente robustos como para romper un bloque de hielo.
    —Lo sé —contestó Carlos sin perder la paciente—, pero debemos intentar con lo que sea que tengamos pronto, además no podemos liberar pokémones muy pesado aquí, podríamos hundir a Lapras.

    La situación seguía sin mejorar y Yami se sentía completamente inútil e incapacitado; él poseía en su equipo a un Venusaure, un poderoso lagarto de hierva con fuerza descomunal, pero no podía liberarlo en ese momento, al igual que a ninguno de sus demás pesados pokémones. En ese momento lamentó tener un equipo de pokémones compuesto por puros titanes.

    —Perfecto, es mi turno, vean como destrozo ese iceberg —dijo Flora entusiasmada—, ahora, ve, ¡Combusken! a lo que los demás sólo miraron extrañados y atónitos, pues Flora no parecía recordar que su ágil Combusken ya no era pequeño y ligero más, pues se había convertido en un Burnagle, una águila pokémon completamente nueva para ellos.

    Sobre la concha de Lapras se materializó Burnagle, que luego de entrar en escena rugió con gran potencia dejando desorientada a Lapras y a los otros dos pokémones. Seguidamente, Lapras empezó a chillas mientras su concha era sumergida varios metros bajo el agua.

    —Saca a Burneagle de inmediato de acá —le ordenó Renzo muy enfurecido a Flora, quien aún seguía estupefacta y fuera de sí por lo que veía, había recordado que Combusken ya no era más él—. Que lo saques te he dicho —volvió a gritarle Renzo tomándola por los hombros y mirándola de frente a los ojos para hacerla reaccionar.

    Flora de inmediato recogió en su pokébola a Burneagle, pero Lapras ya había dejado de avanzar, estaba pegada a un bloque de hielo, y un Tentacruel la sujetaba por una de sus aletas posteriores. La situación se ponía difícil y los chicos sin duda debían empezar a planear una buena táctica submarina, pues el enemigo no parecía querer emerger.

    —¡Claro que sí! —exclamó Claudia en cuanto tuvo una idea— ¡Vileplume!, la última vez que lucho acá, Lapras ni siquiera lo sintió.
    —Y eso fue porque los Vileplumes son muy ligeros, sólo pesan hasta diecinueve kilos y están en su etapa evolutiva final —explicó rápidamente Carlos sin quitarle la vista a su Grotle que aun estaba atrapado en el hielo—. Exacto, ¡claro!, con él seguramente podrás romper el hielo.

    Vileplume entró en acción y con tan solo unos cuantos latigazos de sus lianas logró agrietar el bloque de hielo, luego Grotle y Gengar acabaron de despedazar el bloque jalándolo enérgicamente en direcciones contrarias. Pero Lapras seguía apresada. Diego dejó libre a Sealeo, que se sumergió para atacar con su rayo de hielo a Tentacruel, pero pronto los muchachos notaron que la superficie del río empezaba a congelarse, por lo que Diego le ordenó a Sealeo que parara el ataque, dándole a Tentacruel la oportunidad de impactarlo con un fuerte azote de uno de sus tentáculos. Diego le ordenó a Sealeo que se mantuviera en la superficie para poderlo ver, pero supo que las cosas iban mal cuando este no llegó a emerger del agua, por lo que pidió temeroso a los demás muchachos que enviaran refuerzos debajo del agua para ver que ocurría.

    Rápidamente Carlos liberó a Golduck, con lo que logró liberar a Sealeo de la presa tentacular de Tentacruel, pero en cuanto empezaron a alejarse para salir a la superficie una nueva arma atacó a los dos pokémones por la espalda. Tentacruel alzó su enorme pico venenoso tan alto como pudo, logrando atajar a Golduck y a Sealeo con un ponzoñoso picotazo. El agua se empezó a poner púrpura, señal de que el veneno de Tentacruel había sido liberado en grandes cantidades. Carlos y Diego retiraron de inmediato a Golduck y a Sealeo de la batalla en cuanto los vislumbraron en la superficie; entonces sólo Gengar y Vileplume podrían continuar sin ser afectados por el tóxico disuelto en el agua.

    Gengar se sumergió una vez más en las turbias aguas y empezó a drenar la energía de Tentacruel con su técnica megadrenaje, tratando de desviar la atención de la enorme medusa lejos de Lapras para que por detrás de él Vileplume intentara quitar los tentáculos de la aleta trasera de Lapras, pero no funcionó, pues el tentáculo con el que Tentacruel tenía presa a Lapras era muy fuerte, y por más que Vileplume jalara, no conseguía desenrollarlo. Carlos decidió intentar otra vez, así que le ordenó a Grotle que lanzara con todas sus fuerzas sus hojas navaja contra un mismo punto del tentáculo, pero este último no tenía la fuerza suficiente como para hacer que las hojas mantuvieran su aceleración debajo del agua.

    —¿Ahora que haremos? —se preguntaba Renzo en voz alta un poco preocupado.
    —¡Lo tengo! —exclamó Carlos—, ya sé.
    —¿Qué? —preguntó de inmediato Renzo.
    —Dile a Lapras que eleve la aleta por encima del agua, ahí Grotle podrá atacar —explicó Carlos.
    —Pero aún así Grotle no tiene la fuerza suficiente para...—intentó replicarle Renzo.
    —Si, pero no trataré de quitar sus Tentáculos a la fuerza —apeló Carlos—, con que hiera a Tentacruel seriamente bastará, ya lo verás —concluyó Carlos con una mirada de confianza con la cual Renzo no pudo evitar aceptar.

    Así que Lapras elevó a duras penas su aleta posterior hasta sacarla del agua y Grotle rápidamente lanzó sus afiladas hojas navajas contra un mismo punto del tentáculo de su enemigo hasta causarle una profunda herida a Tentacruel que lo hizo liberar a Lapras instantáneamente. El largo tentáculo seguía balanceándose caprichosamente sobre la superficie, esperando a que los pokémones aliados bajaran la guardia para volver a apresar a Lapras.

    —Espera, que Lapras aún no descienda su aleta —grito enérgicamente Carlos.
    —Pero eso no tiene nada que ver —replicó Renzo—, así ella mantenga una aleta afuera, la otra la mantendrá debajo, es lo mismo.
    —Entonces habrá que espantar a Tentacruel lejos de Lapras, para que no pueda llegar hasta sus aletas y podamos seguir adelante —dijo Claudia de la nada, decidida a tomar cartas en el asunto.

    Por órdenes de Claudia, Vileplume dio un salto largo para posarse sobre la aleta elevada de Lapras y desde ahí se dispuso a lanzar un fuerte latigazo contra el tentáculo de Tentacruel, pero éste lo logró esquivar sumergiéndolo otra vez. Vileplume se dispuso entonces a atacar directamente hacia el agua y para ello soltó dos grandes y gruesas lianas desde sus brazos cuando un enorme casco escamoso con dos brillantes rubís brotó de entre las espesas aguas envenenadas. Los chicos se asustaron y retrocedieron al ver al horroroso pokémon Tentacruel salir del agua como en una película de terror, pero Claudia siguió firmemente sobre sus pisadas. Tentacruel entonces extendió una vez más su mortal pico embebido en veneno y lo elevó frente a Vileplume, pero no contó con la decidida intención de Claudia, quien con una aguerrida mirada le ordenó a Vileplume: «¡ahora ataca!, ¡lanza un azote cruzado con las dos lianas y luego esparce tu polvo somnífero!»

    Los chicos no podían creerlo, Claudia había mostrado una vez más su gran fuerza de determinación cuando menos se lo esperaban, y estaba manejando muy bien la situación pues frente a sus ojos vieron como Vileplume logró dormir de inmediato al gran Tentacruel luego de lograr desviar su largo pico con uno de sus potentes azotes.

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    El gran monstruo marino emitió un último mugido de esfuerzo y desapareció lentamente en las oscuras aguas. Lentamente el rojo brillo que el monstruo emitía empezó a tornarse turbio por las opacas aguas. El camino desde ahí empezó a curvarse, pues en el fondo los muchachos podían ver como las paredes rocallosas seguían virándose hacia la derecha, por lo que aún no se podía saber que era lo que los esperaba más adelante; a pesar de ello, Carlos notó algo muy esperado por todos:

    —Miren chicos, ¡se está aclarando!
    —Si, Carlos tiene razón, la caverna, el camino, todo se está aclarando —le siguió Diego.
    —Es como si... —dijo muy contenta Claudia mientras miraba a Carlos para que él completara su diálogo.
    —Como si nos estuviéramos acercando a la salida.

    =====================================================================================
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  10.  
    Yazkara

    Yazkara Entusiasta

    Cáncer
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    hola . . .
    Espero ser resivida todabia por aqui, pero sino entiendo perfectamente =/
    Te quiero decir que termine de leer tu trabajo y creo que esta igual de bueno que siempre =)
    Espero saber de ti muy prono cuidate, y . . . miles de disculpas por no contactarte antes, comprendo sino las quieres , note preocupes =)
    oxoxoxoxoxoxox
    atte
    YAZZZZZZZZZ
     
  11.  
    CarlosCF

    CarlosCF Usuario común

    Miembro desde:
    18 Febrero 2011
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    Pluma de
    Escritor
    Por su puesto que si, así hubieras comentado sólo un capítulote hubiera citado, más bien gracias por haberte tomado el gran trabajo de leer la historia. La gran verdad es que con 43 capítulos y sólo un par de lectores iniciales, la historia no tiene muy buena pronóstico. Tengo dos capítulos discontinuos ya escritos, espero poder terminar de escribir el siguiente capítulo, dibujarlo y publicarlo; no pienso dejar este proyecto aunque me tome 100 años o deba eliminar alguna otra actividad de mi agenda para dedicarme a ello.
    Jaja, claro, si ese era uno de los principales objetivos de los dibujos: recordar la forma de cada pokémon, y darle la ayuda adecuada al lector para que entienda con más precisión cuál es mi punto de la historia. Aunque, claro, no es que quiera capitalizar la imaginación. ^^U
    Muchas gracias por tus palabras, aunque ser escritor no es mi prioridad más soñada, llegar a terminar de escribir un libro si lo es: tú sabes, las cuatro finalidades supremas de la vida, jajaja. Me siento muy alagado por lo que me dices respecto a la narración, ya que al avanzar la historia, he ido bajando la velocidad de los sucesos y me he concentrado en detalles hasta el punto de hacer que cada capítulo parezca más un episodio, con el procedimiento eventual muy parecido al del episodio anterior, eso no me gusta nada, y estoy tratando de evitarlo, aunque debo contarte que ya se me ha vuelto un mal habito difícil de superar… pero ahí sigo tratando.
     
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