Microrrelato No tengo ganas de nada, flaquito.

Tema en 'Nano y Microrrelatos' iniciado por Durazno, 3 Junio 2021.

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    Durazno

    Durazno Vagando por ahí

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    28 Marzo 2013
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    108
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    No tengo ganas de nada, flaquito.
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Tragedia
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    372
    Llegó el día en el que salió de la cárcel, mi mamá y yo le esperábamos con un pastel hecho por ella. Solía regalarle todos los cumplidos que traía consigo cuando alcanzaba a comer un trozo, tras los inacabables de otrora días de fiesta.

    —Gracias.

    Era un escueto agradecimiento, pero lo entendíamos. Años que mi papá dejó de ir a verle, sólo la muerte detuvo la puntual visita dominical. Le contaba del fútbol y como su equipo parecía no querer reconciliarse con la victoria desde hace tiempo ya. De haber estado en libertad, a mi tío -así le llamaba afectuosamente, mas no había lazo sanguíneo entre nos- no lo habrían podido sacar del estadio.

    Me fui enterando por sus cada vez menos frecuentes visitas que le costaba conseguir trabajo. Pocos confiaban en un ex convicto, pero su encarcelamiento tenía un motivo tan burdo que francamente ya olvidé. De hecho, ni siquiera aceptó la oferta que le hice de trabajar conmigo por miedo a dejarme mal. Desde que salió de las rejas, caminaba más encorvado que nunca y parecía no poder solucionar nada sino a través del puño limpio.

    Un día lo pillé tomando el sol con los perros callejeros que había aguachado. Bebía de estas cervezas que necesitan un par de minutos solamente para desvanecerse de lo malas que eran. Me senté junto a él, juré que conversamos pero en realidad creo que estuvimos en silencio por más de media hora. Su mirada perdida, que a veces se encontraba de reojo con la mía, me decía lo suficiente.

    —No tengo ganas de nada, flaquito. —Se despidió aplastando la lata y golpeándome suavemente el hombro.

    Vino una tarde como cualquier otra una señora a contarnos la noticia: lo encontraron muerto. Al Rucio, mi tío. Apuñalado no sé cuantas veces, no importaba ya: algunas de esas o todas juntas le arrebataron la vida. El Rucio solía quejarse conmigo de lo mala que estaba la juventud, y de que pobre del que le caldeara los ánimos. El hombre perdió a su mejor amigo y, sin duda, sus ganas de vivir el día también se fueron con él. Se sentía inútil, mi tío, el Rucio, Él. Pena, sí, tengo, ojalá mi papá lo reciba como corresponde.
     
    Última edición: 3 Junio 2021
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