One-shot de Pokémon - No te vayas sin decir adiós [Shiroshipping]

Tema en 'Fanfics Terminados Pokémon' iniciado por Liza White, 28 Febrero 2017.

  1.  
    Liza White

    Liza White Equipo administrativo Comentarista empedernido Talco's Crew Tsundere ♡ Tejoncita The Ribbon Baby Disney's Queen Babe ♡ I'm a baby Duende bloguero

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    Título:
    No te vayas sin decir adiós [Shiroshipping]
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    3419
    Como siempre llegando justa a las entregas, soy un desastre. Pero aquí está, el fic para la actividad Same way de Plushy. Para este fic mi idea era basarme en la escena del tren del anime Sakurasou no pet na kanojo, pero bueno, salió lo que salió xD Dicho lo cual, etiqueto por aquí a la jueza Noir y me voy a dormir de una vez (?)


    No te vayas sin decir adiós


    Desde que puso los pies en aquella concurrida estación de metro supo que, probablemente, aquella sería la última vez que vería a su amiga. Y con ella se marcharían todos los recuerdos vividos desde su más tierna infancia, todo lo que había pasado junto a ella desde que tenía uso de la razón. Todas sus meteduras de pata. Su sonrisa.

    Y todo... todo aquello era por su culpa.

    Apretó con fuerza la carta arrugada entre sus manos, sintiendo sus ojos enjuagarse una vez más en lágrimas. Aún era incapaz de asimilar todo lo que estaba sucediendo, más cuando la situación en la que se encontraba le impedía pensar con claridad. No cesó la carrera en ningún instante, a pesar de sentir como con cada bocanada de aire los pulmones le ardían con más insistencia. Llevaba demasiado tiempo corriendo, y sus piernas comenzaban a resentirse ante tamaño esfuerzo. Pero en su cabeza no dejaban de proyectarse las mismas imágenes una y otra vez, y estas fueron la causa fundamental de la que pudo sacar sus fuerzas de nuevo. Cada vez más personas le bloqueaban el camino, y no podía permitirse perder ni un solo segundo más.

    "Por favor, Bel... Por favor. No te vayas, no aún."

    Con cada paso que daba, la culpabilidad y la impotencia crecían en su interior, oprimiéndole con dureza el pecho. Todo a su alrededor había dejado de cobrar importancia, todo había dejado de tener sentido. Casi podía sentir el tiempo detenerse a su alrededor. La gran multitud que se habría paso a trompicones le estaba mareando, y con la respiración entrecortada se vio obligada a frenar su carrera, agobiada. Todos aquellos pensamientos, sentimientos y emociones la estaban matando, sentía como si de un momento a otro sus fuerzas fueran a abandonarla por completo. Pero no podía permitirse fallarle ahora.

    Cuando quiso darse cuenta, la joven entrenadora había perdido de vista la figura de su acompañante. Cheren, quien había tomado la delantera entre la multitud desde su llegada al metro y le había estado conduciendo entre los pasajeros, había desaparecido tras un grupo de transeúntes. La angustia comenzaba a mermar paulatinamente sus fuerzas, y sabía que llegaría un momento en el que no pudiese aguantar más, pero intentó avanzar con todas sus fuerzas hacia delante, desorientada y aturdida.

    El sonido de la voz de megafonía, el murmullo de la multitud y el traqueteo del tren habían opacado cualquier rastro de la voz de Cheren. Y a pesar de sus insistentes gritos, intuía que no lograría escucharla. Varias personas la apartaron de su camino con un empujón, y tal era su aturdimiento que casi logró perder el equilibrio en varias ocasiones.

    —¡White, espabila!

    Y antes de que las lágrimas de impotencia nublaran su vista por completo y se viera obligada a detenerse, una voz la hizo despertar, y tomó con brusquedad su mano para apartarla hacia el camino correcto. Alzó la mirada y sintió como el alivio le hacía tranquilizar los latidos desbocados de su corazón; Cheren la había encontrado justo a tiempo.

    Apretó su mano con cierto temor a perderle de vista de nuevo, y su determinación volvió a estar latente en sí misma una vez más. Le tranquilizó saber que ya podía ver desde su posición la estación de metro que buscaban, pero el aviso de megafonía le hizo acelerar sus pasos.

    Diez minutos para la llegada del tren. Tan solo diez.

    "Vamos, solo un poco más..."

    Bajo la presión de los cinco escasos segundos que les quedaban, no tardaron en llegar a la estación correspondiente, sumidos en un completo mar de personas que les impedía avanzar el paso. De un gran salto evitaron la zona de checkeo, siendo reprendidos por un guardia de seguridad que exigía que sacasen su ticket. White giró su vista atrás, y con las palmas de sus manos juntas le rogó que les perdonasen, que pagarían en seguida. Cheren sin embargo tiró de ella con más fuerza, y ambos pronto desaparecieron de la vista del molesto guarda.

    Al fin, una vez llegaron a su estación correspondiente, detuvieron sus pasos ante la mirada extrañada de los pasajeros presentes. Desesperados, alzaron sus cabezas para tratar de divisar la figura de su amiga, temiendo que se hubiesen equivocado de tren y esta ya hubiera partido. La castaña, bajo sus dudas, comprobó una vez más la nota arrugada que mantenía con firmeza en su mano, buscando comprobar la hora y el lugar.

    Ver aquella singular figura al otro lado de las vías del tren le hizo perder el aliento. Tan solo en aquel instante, cuando divisó por sí misma a la joven que buscaba de espaldas junto a su particular sombrero verde, cargando una maleta frente a la parada del tren, comprendió que todo aquello no era parte de una pesadilla de la que no podía despertar. No. El mazo de la realidad la golpeó con fuerza en ese entonces. Todo estaba siendo muy real.

    Al principio intentó gritar, captar su atención con todas sus fuerzas, mas de su voz no pareció salir sonido alguno. Las lágrimas comenzaron a amontonarse sobre sus orbes azules, y cuando creyó que sus esfuerzos no habían merecido la pena después de estar tan cerca... la voz de Cheren ocupó su lugar.

    —¡Bel, detente ahora mismo! ¿Me oyes?

    El grito del joven, a pesar de haber sonado firme y seguro, se sintió extraño. Sus manos... estaban temblando. White le dirigió una mirada compasiva, jamás habia visto a su amigo así. Pero Bel... no se giraba. Su cuerpo se mantuvo allí, estático, casi se sentía como si perteneciese a una mismísima estátua. ¿Acaso no le había escuchado con claridad?

    —¡Bel, deja de hacerte la estúpida y date la vuelta! ¡Ahora! —volvió a repetir, molesto, tan solo para recibir su misma respuesta.

    Seis minutos, tan sólo seis minutos para la llegada del tren, y Bel no daba señales de querer girarse. White sintió como las lágrimas comenzaban a deslizarse desbocadas por sus mejillas. ¿Cómo...? ¡Después de todo el esfuerzo que habían hecho para llegar hasta allí, ¿ahí acabaría todo?!

    —Bel... por favor... ¿Por qué nos haces esto? —entonces, la voz de White logró dejarse oír, quebrada por las lágrimas. No apartó su mirada ni un solo instante del cuerpo de su amiga—. ¿De verdad querías irte así, sin avisar? Tú no eres así.

    Pero a pesar de esperar de nuevo una reacción similar a las anteriores, la entrenadora de Teselia abrió los ojos con sorpresa. Por un escaso segundo, un segundo apenas distinguible, sintió como Bel temblaba. Lo había notado, ella les estaba escuchando. Y fue entonces cuando la esperanza pareció volver a resplandecer fugazmente. Aún podían conseguirlo.

    —¿Nos estás... ignorando? ¿Por qué? ¿Acaso no te importa marcharte así, sin avisar, como si a nadie le afectase tu partida? —a medida que dejaba escapar sus palabras, logró sentir de nuevo un pequeño ademán de duda en la figura de Bel. Respiró hondo, cerrando sus ojos con fuerza—. ¿Acaso nunca... te hemos importado?

    Las palabras de White lograron que un eterno silencio rodeara el ambiente. Aquello destruyó sus últimas esperanzas de ser escuchados, sintiendo todo a su alrededor silenciarse de repente. Ambos contuvieron el aliento, como si el solo hecho de respirar les impidiese escuchar las palabras que deseaban oír de su amiga. Palabras que, de momento, parecían no llegar jamás.

    White nunca olvidaría el momento en el que, muy lentamente, sintiendose todo a cámara lenta, la joven giró su cuerpo, y ambas miradas se encontraron por fin. Su cuerpo tembloroso luchaba por mantenerse en pie, y se abrazaba a sí misma en un intento por infundarse calor. Al igual que White, Bel lloraba desconsoladamente al otro lado de las vías del tren. Y por primera vez, aquel distanciamiento se sintió realmente lejano.

    —Pensé que si me iba sin decir nada seria más fácil... para todos —una amarga sonrisa se formó en sus labios, y se abrazó a sí misma con más fuerza, acuclillándose en el suelo—. Lo siento... Lo siento mucho, White, Cheren. Soy tan cobarde, no quería haceros daño, pero veo que de esta forma no logré mi propósito... Creo que lo empeoré.

    —Bel... —susurró la joven entre sollozos, aguantando las ganas de romper en llanto. Sabía que si lo hacía ya no habría vuelta atrás, y no podía permitir que su mejor amiga se marchase sin escucharla antes—. ¿Por qué? ¿Por qué te marchas ahora? ¡No quiero que te vayas, no quiero perderte!

    —¿Por qué, dices? —murmuró, sin levantar la mirada. Se sentía demasiado avergonzada como para poder permirirse mirarla a los ojos—. Porque mi viaje aquí ha terminado. Mi padre me llamó hace un tiempo atrás, se veía realmente molesto conmigo. Le conté sobre mis aventuras junto a vosotros, que me lo estaba pasando en grande aquí... Pero eso no pareció contentarle.

    >>Él... me gritó. Me dijo que si no lograba conseguir todas las medallas de Teselia antes de que acabase el mes, tendría que volver con mis padres. No quiere permitir que esté de viaje sin hacer "nada", que para eso debería volver a la escuela de pueblo Arena. Y en parte, comprendí su enfado. Cheren, Black, incluso tú, White. Todos tenéis claras vuestras metas, trabajáis duro en ello y lográis todo lo que os proponeis. Yo solo soy una inútil, White, él tiene razón... A veces siento que no valgo ni para tenerte como amiga.

    Los puños de la castaña se apretaron a medida que las lagrimas descendían por sus mejillas. No podía creerlo, otra vez él... El causante de las preocupaciones de su amiga siempre era su padre. ¿¡Acaso no la podía dejar tranquila, disfrutar su propio viaje a su manera!? Verla allí, abrazada a sí misma, luchando desconsoladamente entre obedecer o no a su padre, le rompía el corazón. No podía permitir que se marchase... ella no era ninguna inútil.

    —¿Cuantas veces más vas a permitir que tu padre decida el rumbo de tu viaje? ¡Es tu aventura, Bel, es tu vida! ¡No puedes permitir que te dirijan cuando tú eres la única que puede hacerlo! Yo... te necesito aquí, conmigo. No quiero que te marches...

    La respiración de Bel se volvió más agitada ante sus palabras, sin levantar la mirada del suelo aún. Su cuerpo tiritaba, y sabía que no se debía al frío. Estaba teniendo en su interior una constante lucha de emociones contradictorias, y ni ella misma podía preveer quién saldría victoriosa. Quizás... ya había perdido la esperanza.

    —White... gracias. Por todo —a pesar de sus lágrimas, la joven se permitió sonreír—. Siempre has sido así de buena conmigo, a pesar de lo desastrosa que soy y de los problemas que te he ocasionado tantas veces. Realmente... me alegra haberte conocido.

    —Si tanto te alegra, quédate —respondió con la voz quebrada, con un deje de molestia, a pesar de saber que aquello no estaba siendo fácil para ninguna de las dos.

    Bel alzó la mirada, entristecida, sin borrar la amarga sonrisa que sus labios dibujaban en aquel instante.

    —¿Sabes? Quizás marcharme sea lo mejor. Tú conocerás a más personas, harás nuevos amigos con facilidad, sé cómo eres. Y no me extrañaría —el dolor que le provocaba dejar salir aquellas palabras la estaba matando por dentro, y sostuvo su brazo derecho desviando la mirada al suelo—. Últimamente hemos estado más alejadas que nunca, se sentía como si ya nada fuera como antes. ¡Y lo comprendo, de veras! Sé que soy muy patosa y siempre voy provocando desastres, y lo menos que querría hacer es perjudicarte, White. Así que no estés triste, al fin y al cabo... es lo mejor para las dos.

    Las palabras de Bel se clavaron como un puñal en su corazón. Se sentía la peor persona del mundo al ver a su mejor amiga en ese estado, y todo por su culpa. Realmente no tenía excusa alguna para explicar el por qué se había mantenido al margen las últimas semanas, no entendía por qué le había estado evitando cuando jamás se le hubiese ocurrido hacerlo. ¡White adoraba estar a su lado! Entonces... ¿qué es lo que había cambiado entre ellas entonces?

    Cuando la castaña la vio ahí, manteniendo la sonrisa que iluminaba cada uno de sus días a pesar de la dolorosa situación, lo comprendió todo. Llevó una mano a su pecho, justo donde se ubicaba su corazón, y sintió como este se aceleraba con su sola presencia.

    Y fue entonces cuando entendió por qué había necesitado alejarse, comprendió aquel sentimiento egoísta que se había apoderado de ella sin poder evitarlo, porque sentía que aquello estaba mal. Cada vez que Bel mencionaba que no se animaba a confesarle sus sentimientos a Cheren, le dolía más que nunca, cuando aquello jamás le afectó con anterioridad.

    Podría ser que aquella palabra que había estado tratando de evitar con todas sus fuerzas durante este tiempo, creyendo que aquello era imposible (¡Bel era su mejor amiga, por el amor a arceus!)... fuese después de todo la dura realidad.

    Tragó con dureza, sintiendo aquella situación un ahora o nunca. Podía escuchar el traqueteo del tren aproximándose, sabía que le quedaba poco tiempo. Alzó la mirada para encontrarse con la de Bel, dubitativa. Si debía marcharse, entonces ella debía saberlo.

    —Bel, no... ¡Tú eres mi mejor amiga, jamás te podría sustituir! ¡Lo siento! ¡Siento mucho haber estado tan distante durante este tiempo, de veras! No ha sido por tu culpa, no me he cansado de ti, ¡todo esto es por mi culpa! —el nudo que empezaba a formarse en su garganta le impedía seguir hablando sin quebrarse en llanto, pero ver la luz del tren en la lejanía le hizo dar su mayor esfuerzo—. Han sido unas semanas demasiado extrañas para mí. Me sentía mal estando a tu lado, viendo tu sonrisa y energía usual siempre presente. Me costaba evitar sentirme extraña, incómoda.

    Bel hizo una mueca de tristeza, agachando la mirada. Pero rápidamente White alzó la voz.

    —¡No, no es en el mal sentido! Bueno... realmente no lo sé. Solo sé que... esta sensación ya la he sentido antes. Pero nunca con tanta intensidad. ¡Y eso es porque creo que...!

    El tren opacó cualquier sonido tras su inminente llegada, y el solo echo de vislumbrarlo tan próximo asustó a la castaña. Intentó gritar para ser escuchada, siendo empujada por varias personas, y ambas intentaron no perderse de vista por nada en el mundo. Sin embargo, el tren arribó a toda velocidad, y White solo pudo ver el rostro asustado de su amiga antes de gritar aquellas importantes palabras, perdiendola finalmente de vista.

    >>¡...Me gustas, Bel!

    Aguantó la respiración mientras se veía reflejada en las ventanas de cada vagón pasando con gran rapidez frente a ella. Sus cabellos se alzaron por el viento generado, e intentó despegarlos de su rostro bañado en lágrimas como pudo. Su mirada no se separó del tren, ni del momento en el que, una vez entraron los pasajeros, este se puso de nuevo en marcha.

    —Por favor... Por favor...

    Los segundos se hicieron interminables, vagón tras vagón iba pasando a toda velocidad frente a sus ojos, a pesar de estar aguardando para ver lo que había detrás de él. El tren comienza a perderse de vista a través del túnel, quedando tan solo un último vagón por pasar...

    ... y todo su mundo se detuvo al ver que ya nadie queda al otro lado de la vía. Su corazón se frenó por completo al no lograr distinguir a nadie al otro lado del lugar. Bel se había ido. Y esta vez... para siempre.

    Escasos segundos después, Cheren y White quedaron en silencio. El joven observó a su acompañante romper en llanto, y mordió su labio en un intento por ser fuerte. Bel finalmente lo había hecho, se había marchado de allí. Pero muy a su pesar, y por mucho que les doliese, no lograrían nada quedándose allí.

    Con algo de duda colocó una de sus manos sobre el hombro de la joven, siendo recibido por sus vivaces ojos azules ahora sumidos en una profunda tristeza. Intentó darle apoyo con el gesto, hacerla entender que no estaba sola.

    —White... Tenemos que irnos.

    La castaña agachó la mirada y asintió sin fuerzas, sollozando inútilmente. Sabía que Cheren tenía razón, ya habían hecho todo lo posible. Así, comenzaron a caminar de vuelta sumidos en un silencio cargado de tristeza.

    —¡White!

    La aludida detuvo sus pasos, creyendo que se había vuelto loca. Juraría haber escuchado su voz llamándola, y a pesar de saber que aquello era imposible, se giró...

    Justo para ser recibida por los brazos de su mejor amiga, en el abrazo más calido que había sentido jamás. Dejando la maleta a un lado se lanzó hacia ella, haciendo tambalear a la incrédula joven.

    —¿B-Bel...? ¿Por... por qué...? —White se aferró con fuerza al cuerpo de su amiga, sollozando con cada una de sus palabras. Creía que en cualquier momento, aquella ilusión se esfumaría de sus brazos.

    —¡No quiero huir más, no quiero ser una cobarde por más tiempo! Yo... ¡quiero ser como tú, White! —exclamó, abrazándola con más fuerza—. No puedo imaginarme estar sin vosotros, y nadie logrará separarme así como así. ¡Ni siquiera mi padre! Yo... ¡Yo soy dueña de mi propia aventura!

    La felicidad que ambas sintieron en aquel instante fue indescriptible. Los segundos se transformaron en minutos, y ninguna de las dos deseaba romper aquel cálido abrazo. Sin embargo White sintió que aún quedaba algo por hacer, y apartó a su amiga con suavidad para empujarla hacia delante, donde Cheren se encontraba apartado.

    —Vamos, es hora de que te confieses a Cheren. Llevas diciéndome mucho tiempo que te gusta, ¿no? ¡Pues adelante! ¡Nunca se sabe lo que puede pasar! —y a pesar de que intenta sonar animada, aquello le producia un gran dolor en su interior que trató de ocultar.

    Bel la miró, dubitativa, mas fue respondida por una sonrisa de su parte. Murmuró un "¿tú crees que sea el momento?" siendo secundada de inmediato por un rápido asentimiento de cabeza, y entonces, dio media vuelta.

    —Perdóname por esto, White —murmuró con una pequeña sonrisa nerviosa dibujada en sus labios.

    Y antes de que esta pudiera reaccionar agarró con suavidad su mano y la atrajo hacia ella, dándole un fugaz beso en sus labios. Este duró escasos segundos en los que White pareció estar en shock, pero en el ultimo instante y antes de que Bel se separase y pidiese disculpas, la correspondió.

    Cuando se separaron, ambas tenían un gran sonrojo en sus mejillas, mas Bel no tardó en esconderlo entre sus manos farfullando miles de disculpas.

    —¡L-lo siento, lo siento, lo siento! ¡Yo... n-no quería...!

    —N-no lo entiendo, Bel —susurró White, totalmente avergonzada—. ¿Cheren no...?

    —Cheren sólo era una tapadera, ¡siempre estuve enamorada de ti en realidad! —exclamó, dejando entrever sus ojos entre sus dedos, como si fuese la cosa más normal del mundo—. Pero sabía que sería demasiado extraño, eres mi mejor amiga después de todo y... ¡s-somos chicas! No... no quería perderte por esto.

    Pero para su enorme sorpresa, y ante todo pronóstico White rompió en llanto. Y Bel comprendió entonces todo lo ocurrido. Cómo, a pesar de todo, White se había hecho a un lado al pensar que Bel estaba enamorada de su amigo. Cómo había dejado atrás sus sentimientos por ella, solo para verla feliz. Fue entonces cuando todo estuvo claro, y comprendió por qué había acabado enamorándose así justo de ella. Y no se arrepentía por nada del mundo.

    —Yo pensé que... Cheren...

    —Tranquila, sé que fue difícil. Eres una gran persona por anteponer mi felicidad a tus sentimientos —susurró, abrazándola con cariño.

    Y allí, observando como la joven descargaba todas sus emociones en un mar de lágrimas como si de una pequeña niña se tratase, acarició su cabello con ternura, susurrándole al oído que todo iba a estar bien. Ahora que estaba ahí, con ella, se dio cuenta del enorme error que estuvo apunto de cometer.

    Estrechó su cuerpo con el suyo, y con una sonrisa en sus labios, supo que permanecería a su lado para siempre.
     
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    Kurone

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    ¡Lamento tantísimo la tardanza, Liz! No he tenido unos buenos días y ahgsaggd D:
    Pero ya estoy aquí, al fin, y la verdad es que no puedo estar más feliz de encontrarme una historia tan linda nada más regresar. Porque para empezar, y tratándose de mí es inevitable mencionarlo, es yuri. OMG. Es yuri y yo no puedo ser objetiva cuando se trata de yuri sin fangirlear, so xD Permíteme dejar mi papel de jueza un momento (??

    *Fangirlea locamente como la fangirl loca que es*

    ¡Ha sido una historia adorable! Las despedidas siempre son un tema peliagudo, creéme, más si los personajes enfrentan sentimientos no dichos. Una despedida, cuando la persona que se va es el objeto de la fijación del protagonista, pone a este entre la espada y la pared; entre si confesar al fin esos sentimientos tan celosamente guardados o perder la oportunidad con ese amor para siempre. Las despedidas siempre son duras. ¿Qué parte es ''Good'' en ''Goodbye'', no? Yo soy gran fan de este tipo de tramas, especialmente por la angustia que generan— llámame masoquista xD— y tú has sabido plasmarlo muy bien. Esos momentos en los que el tren estaba pasando frente a Withe y Cheren fueron muy angustiosos, dejando al lector con la impaciencia, con la angustia, con la ansiedad por saber si Bel se habría marchado o no.

    Me recordó un poco a la canción de ''Ikanaide,'' no sé si la habrás oído... así que la puse de fondo cuando empecé a leer y fue aún peor (? okno xD En cualquier caso ha sido una historia muy bonita. Dices que está basada en la escena del tren en Sakurasou, pero siendo sincera no recuerdo para nada esa escena ahora xDD Aún así, la trama funciona, el angst es muy bueno y la resolución final deja muy buen sabor de boca al lector, aliviándolo de la angustia generada a lo largo de todo el escrito. ¡Que bien que sus sentimientos fueran correspondidos! ¡Y ese beso...! <33

    En cuanto al aspecto técnico no he notado nada destacable. Tu ortografía, así como tu narración es prolija. Muy buen trabajo.
    A ver cuando puedo pasarme a comentarte el Mimily, que pasan los días y nada... trataré de sacar tiempo este finde.

    Ja ne <3
     
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    Dango

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    Recordé que tenia que pasar por aquí D:

    Tuve el encanto de poder leer este fic en el circulo de lectura y me encanto mucho, pude sentir la tristeza y el amor de Bel y white.
    Respecto a la narrativa quedo todo muy preciso y agradable de leer ; no puedo quitarme de la cabeza ese final y es que en verdad pensé que ella se había ido en el tren.
    Me agrado saber que esto tuvo un final feliz y no trágico como venias relatándonos, me encanta la manera que tienes de escribir y de trasmitir tanto sentimiento.

    Círculo de Lectura FFL | Página 2
     
    Última edición por un moderador: 17 Abril 2017
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  4.  
    J.Nathan Spears

    J.Nathan Spears Chao 2018, no te extrañaré xP Comentarista Top

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    Muy enternecedor fanfic, la verdad. Como dijo Noir antes que yo, la parte técnica se sintió muy bien pulida xP. Y la escena amorosa y repleta de angustia también tocó mi corazoncito uwu... aaawww, las dos chicas son adorables y...

    ¡¡EL PADRE DE BEL ES UN VIEJO CULEADO Y CONCHADESUMADRE, CABRÓN DE MIERDA, ESCORIA Y ADEFESIO QUE SOLO PRESIONA A SU HIJA Y LE EXIGE RESULTADOS CUANDO EL VIAJE POKÉMON DEBERÍA SER DE AUTODESCUBRIMIENTO E IR A RITMO DIFERENTE PARA CADA PERSONA!! ¡Y ESPERO QUE EL MISMO TREN LO TERMINE ATROPELLANDO POR PUTO!

    Ejem... bueno, ya expresé lo que pienso del padre de Bel -3-U. Los jóvenes deben perseguir sus sueños y ya. Bel lo hará bien, aunque no gane mucho dinero (?). Y ahora que tiene el amor incondicional de White, pues será todavía mejor...

    Y por último, pobre Cheren... fue LesbianZoned xD jajajajajaja xP. Bueno, a ver qué hace en otro escrito.

    Nos veremos en otra ;)

    Mierda, creo que a la próxima haré yuri :V
     
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    Plushy

    Plushy PokéWriter Usuario VIP Comentarista destacado

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    Después de no pasarme en un ratote ahora hasta encuentro raro hacer una especie de doble comentario. Rescatando lo comentado en el círculo de lectura, esta historia se disfruta no porque OMG SHURI KHE PROGREEEE!!11ONCE sino porque la historia es genuinamente bonita y pese a ser fic y que hay varias cositas que se rescatan del juego como el impedimento que le pone el padre de Bell para viajar, es una historia que se siente con personajes muy humanos y que aborda bien la temática de las inseguridades, no nada más en torno a la sexualidad sino en lo referente al crecimiento personal. Pese a que no es una historia tan larga fue bastante fluida de leer y en varias partes donde se pudieron hacer pausas hubiese sido para decir awwwns a estas les jalo los mofletitos *-*
     
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    Velvet

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    UNA ACTIVIDAD DE LA PELUCHE. Personajes de Black and White, pero con una analogía a la escena del tren de Sakurasou. Mhm, esa también la vi. De hecho, resultó ser una de las primeras series que vi en mi vida.

    La secuela de “El yuri siempre gana” aparece, con White y Bel. Un crack de muerte, y un buen paralelismo de la escena que ya mencioné. Y ahora quiero leer fics de Shiina. Me enteré que justo donde termina el anime, la novela se vuelve MUUUUUY BIZARRA, así que no quiero saber nada de temporadas dos. Pero el romance de esa historia era demasiado bueno para dejarlo pasar.

    Espero que en los como 50 fics que me queden haya uno más de Saku-Kano!
     

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