Colectivo de Inuyasha - New Century

Tema en 'Inuyasha, Ranma y Rinne' iniciado por Kai Stavros, 30 Octubre 2017.

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    Kohome

    Kohome Equipo administrativo Líder de Radio Comentarista destacado Editor Gráfico

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    Bueno, mi turno, mi turno.

    Digamos que sacando lo que ya te dijeron sobre el desarrollo de la trama, te rescato bastante que buscaras seguir el hilo del descubrimiento de Kikyo en ese universo, y dejar abierta la entrada de Naraku para que en la siguiente ronda pueda sacársele el jugo.

    Tú tranquila que vas bien y puedes seguir mejorando :3
    Si necesitas ayuda puedes decirme y con gusto te apoyo.
     
    Última edición: 18 Diciembre 2017
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    Flemy Speeddraw

    Flemy Speeddraw Iniciado

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    Realmente no se si querer seguir escribiendo, creo que voy a arruinar el tema. Creo que mejor ya no escribo, todavía no se como hacer para que sea de acuerdo a lo de ustedes. De todas maneras muchas gracias por dejarme intentar.
     
    • En desacuerdo En desacuerdo x 2
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    Kai Stavros

    Kai Stavros Usuario VIP Usuario VIP

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    New Century
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    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    1606
    Capítulo V
    palabra: invadir

    Despertó de su dormitar con un brinco, poniéndose alerta ante el sonido de la bandeja metálica golpear contra el suelo. Sus ojos cafés escudriñaron la rendija por la que habían arrojado el objeto, sin ver o sentir nada a través de la puerta.

    Se hizo un ovillo en el catre oxidado que tenía por cama, no deseaba probar bocado.

    .

    .

    .

    ―¿No hay otra manera? ―cuestionó―. Podríamos causar más daño que otra cosa.

    Todos se quedaron en silencio, eran casi dos semanas que Kagome estaba desaparecida, así sin rastro y sin nada qué hacer. Su olor no era detectable, ni su aura, nada les daba algún indicio, y no conocían el lugar. Habían peinado la zona, los bosques, barrios de mala muerte…

    ―¡No podemos esperar que la policía haga algo! ―vociferó el híbrido ante una espantada Sango―. Son unos ineptos, y estoy seguro que los demonios de ahí están confabulados con los que la tienen. ―Se levantó de golpe y azotó la puerta del almacén donde estaban.

    Inuyasha se deshizo de la ropa molesta del uniforme, y sacó del casillero su traje de rata de fuego. Estaba furioso y agotado. Mientras metía a los golpes la ropa escuchó pisadas cerca, volteó gritando que se largara y lo dejaran en paz. Era Kikyou, pero no la sacerdotisa que él conoció, solo era una chiquilla que si bien había vivido ciertas cosas en su vida, como no tener padres y criar sola a una hermana pequeña…No, simplemente esa mujer que tenía en frente, llorosa por un simple grito, no era esa mujer, no era esa que podría ayudarlo a dar con Kagome, por que una era donde vivieran las dos de forma simultánea no los ayudaba.

    ―¿A dónde vas? ―Le contestó que no era su problema― ¡Eres mi novio, claro que es mi problema!

    Inuyasha se hizo el desentendido y subió a la azotea, ella le seguía de cerca, reclamando que desde hace un tiempo estaba extraño, que no la buscaba, que la trataba diferente, que era más agresivo, más serio, no siendo bromista o pícaro…que no era él.

    ―Además, estás como loco desde que Kagome desapareció, sé que es tu mejor amiga, lo respeto… ―murmuró, mientras se acercaba a él, tomando su mano―. La última vez que me besaste fue…triste. Y no es por mal, pero han sido dos semanas, deberías darla por muerta…

    Eso fue todo.

    ―¡Tú eres la que está muerta de donde vengo! ¡No sé a qué Inuyasha conociste, no sé cómo era, quién era, que le gustaba y que no! Pero este que tienes frente a ti hace las cosas con sus propias manos, y le va a partir la cara a cualquiera que se haya llevado a Kagome ―sentenció con sus manos en puños―. Así que, déjate de niñadas, que la vida, es cosa seria. Ni deberías hablar de lo que no sabes. ―Si bien no había gritado su voz fue lo suficiente a amenazante para que esa Kikyou que no había vivido tantas crueldades llorara fuerte.

    Cuando sacó de la ventilación a colmillo de acero miró a la joven, y le dolió…

    Le dolió pensar que Kagome debería estar llorando aún con más dolor en donde quiera que estuviese.

    .

    .

    .

    Estaba…extraño.

    Y era poco decir. Vamos, tenía una de las redes de droga, prostitución, tráfico de cualquier cosa, hasta vírgenes para rituales de sus más fieles clientes. ¿Y la mandaba a secuestrar a una niñata de prepa? A su creador se le había zafado más de un tornillo, ciertamente.

    Pero obedecía o podría morir en cualquier momento.

    ―Kagura, ve a obligarla a comer.

    Rodó los ojos y se dirigió a aquella prisión improvisada, esta vez con una sopa tibia y licuada, y que gran asco era hacer eso… Fue con Byakuya para que llevara una silla, la sonda y el embudo.


    Kagome sintió la luz del pasillo muy fuerte para sus retinas, así que los cerró de nuevo. Vio dos figuras, y cuando la mujer la fue a tocar la repelió con lo poco que sabía de sus poderes espirituales, así que el joven l alzó sin esfuerzo alguno, a pesar de sus quejidos y patadas; la sentó, amarró sus brazos y piernas a la silla y tapó su nariz…

    La sensación de la sonda pasando por su garganta, hasta la boca del estómago no se compararía con nada en su vida, quería llorar, pero se sentía ahogada, solo se le escaparon un par de lágrimas.

    ―No entiendo aún porqué no la vende, o se la coge, desde hace un mes está patético ―murmuró el chico mientras la sujetaba de los hombros.

    ―¿Crees que no me lo pregunto diario? Con la pasta que se ganaría vendiendo a esta virgen que tiene poderes espirituales, así sea de puta ―habló con asco y cierta lástima, sin importar que la chica oyera―. Si los de las colinas se enteran…sería un problema gordo, pero Naraku actúa desubicado, ¿sabes?

    ―Ha estado hablando de una perla, y de otra joven llamada Kikyou, pero al menos a esa si quiere hacerle cosas…

    Siguieron hablando otro poco, y al segundo trago de la sopa Kagome entendió que no debería forcejear, que si vomitaba así como estaba se podría ahogar a sí misma. Cuando la tortura terminó solo se quedó quieta, sollozando. Le advirtieron que si vomitaba le harían lo mismo pero con su vomito, y no quería experimentar aquello.

    Tomó algo de agua más tranquila, y supo que preguntando qué querían de ella no obtendría anda, y a menos que el mismo Naraku no fuera a verla, seguiría en las penumbras.

    Pasaron un par de días, y comía con ganas y hasta se había podido duchar con Kagura vigilando, en la misma habitación donde siempre estuvo, no le importó y no se quejó. Si era dócil tendría su oportunidad. Lo sabía. El día de la ducha pudo hacerse con un pequeño pedazo de metal, si lo frotaba con el suelo lo podía afilar, y así: escapaba, o amenazaba con matarse y así era llevada con Naraku.

    Contra la puerta de metal sonó un golpe seco, y se escurrió sangre por debajo, luego de eso fue que sonó una alarma. Cuando su puerta se abrió se armó con el metal, sin saber qué le esperaba…entró una mujer con la mirada vacía, la cual se veía humana pero solo vestía unos arnés, y cuando la chica se vino a levantar una energía espiritual la presionó con fuerza contra el suelo…Estaba corrupta, y en su estado no podía purificarla.

    No entendía.

    ―Es una chica muy guapa la que tenías aquí Naraku ―dice el chico, que cuando Kagome lo vio lo reconoció como Bankotsu―. A la gente de las colinas le gustara mucho cuando la someta y sea tan obediente como mis otras putas, ¿no te parece?

    El aludido estaba dentro de lo que parecía ser un campo de fuerza azul oscuro, como el aura de la chica, que no era del control de él…la ironía la aplastó con fuerza, ¿cómo era posible que ellos no pudieran haberlo derrotado, y unos humanos acá lo tuvieran sometido? Se rió, con fuerza.

    ―¿Qué sucede, pequeña? ―cuestionó el hombre de la trenza.

    ―¡Que este desgraciado me ha tenido aquí encerrada sin decirme para qué! ―vociferó―. ¡Me ha tenido aquí para nada!

    ―¿¡Para anda mujer asquerosa!? ¡No me has dicho como regresar!

    Se quedó muda del shock, ¿Naraku la tenía encerrada por que supuso que ella sabía cómo regresar, era en serio? Las lágrimas se resbalaron, no sabía qué sentir, ni mucho menos qué hacer. Cuando sintió que la opresión bajaba se erguió lo que pudo, y antes si quiera de poder protestar Bankotsu tomó su rostro y lo examinó, luego arrancó sus ropas sin ningún miramiento, examinándola a detalle; no podía moverse, y cuando el hombre empezó a tocarla, como midiéndola con sus manos, supo sin lugar a dudas, que lo peor estaba por venir.

    Casi rogó por seguir en el poder de Naraku, por al menos lidiar con algo conocido, y no con los peligros que de esta nueva era, no podría ser más la infantil Kagome, luego de eso, jamás.

    .

    .

    .

    En cuánto colmillo se transformó, no lo dudó ni un instante y con un viento cortante destruyó el árbol sagrado. No le importaba si estaba invadiendo algo, si estaba quebrantando alguna ley. Nada le importaba, nada era tan importante como la seguridad de Kagome, y es que no tenía ni idea de dónde podría estar.

    ―Creo que eso no fue sensato Inuyasha.

    ―¿Qué sabrás tú, monje?

    ―Sabemos que todo lo que queremos es encontrar a Kagome y largarnos a dónde pertenecemos, dejar las apariencias absurdas ―aseguró Sango cuando los alcanzó.

    ―No lo parecía en la mañana ―se quejó mientras envainaba su espada.

    ―Bueno, venimos de ver a la madre de Kagome, y los policías la…la dieron por muerta ―explicó el monje, y justo en ese momento juró ver una línea roja en las pupilas del híbrido.

    ―Bien, entonces vamos a ese barrio asqueroso de demonios ricachones, y matemos a quien se nos atraviese para encontrar a Kagome.
    .
    .
    .

    Kohome Insane Flemy Speeddraw
    Naweboná de capítulo tan feo he hecho. Es decir, no por el contenido, que he puesto todo lo que quería para que tomen el punto que quieran y se explayen por ahí. Pero.cdsm que no he descrito como me gustaría por que no me salió, pero acá está. Por esta ronda pondre tres semanas en vez de 10 días por mi retraso, pero eso, sorry not sorry
     
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    Kohome

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    Oh boi.

    ¡OH BOI! THAT REALISMO. Lo amé *w*

    Hay tanto de donde agarrar que me da miedo que en algún punto le demos un cierre prematuro :')

    Pero esta ruta me agrada. Uuuuh, me agrada mucho.
     
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    Insane

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    El OcC en Kikyo me hace querer arrancarme el cabello D:

    Jajajaja, mira que Naraku me pareció hasta lindo, pues cómo va a decir disque no me has dicho como regresar, jajajajaja. Esa parte me gustó bastante, demostrando en cierto grado su inocencia al evitar tan siquiera preguntar, optando por tener cautiva para esperar que le diera la gana de hablar.

    Bankotsu siempre me ha parecido sexy, pero pues aquí es como un violador así que se le va un poco el encanto. Inuyasha sigue siendo, pues Inuyasha y salvará a Kagome como de costumbre, así que creo saber lo que sucederá.

    Nos vemos en el próximo capítulo <3
     
    Última edición: 14 Enero 2018
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    Kohome

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    Amistad
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    1418
    Capítulo VI
    palabra: escritores

    No sabía exactamente cuántos días habían transcurrido desde el momento en que había dejado de ver la luz aunque fuese a través de las rendijas de una puerta. Recordaba que luego de una minuciosa inspección de su cuerpo —que al menos no había tenido morbo—, le colocaron una sudadera limpia y a fuerza la metieron en un container junto a muchísimas más jóvenes sedadas y amordazadas. Algunas tenían aspecto de desesperanza y desolación. Recordaba haberse preguntado si luciría igual.
    Luego sólo se escuchaba el sonido de la carretera siendo recorrida por el camión que llevaba el cargamento a quién sabe dónde, y se sentía uno que otro bache que hacía que su cuerpo se golpeara contra el metal helado y las demás se lamentaran y sollozaran bajo.

    Ahora, por el olor salado y el sonido que ya reconocía como olas furiosas golpeando contra el casco de un barco, sabía que estaba siendo llevada fuera no sólo de Tokyo, sino de Japón.
    En ocasiones, los hombres armados que viajaban con ellas les dejaban inconscientes una por una, y al recuperar la razón había una ración de comida. Claro, esperar algo más que pan viejo, sopas insulsas o agua era demasiado pedir.

    —Sólo quiero saber en qué momento Bankotsu nos va a permitir jugar con alguna de estas mocosas —escuchó como un rugido lejano, sonido que fue secundada por una risa afeminada.

    —Cálmate, Kyokotsu.

    Abrió los ojos. Esa voz que le provocaba escalofríos en la columna y logró erguir su postura podría reconocerla donde fuera. Jakotsu.
    ¿Entonces los siete estaban vivos en ese universo? No podía ser real... no era justo... estando como estaba, ni siquiera tenía forma de informar a nadie o hacer que su esencia se notara por dos razones: la primera, no sólo la podrían notar personas que pudieran salvarla, sino los mismos captores; la segunda, no tenía suficiente fuerza o verdadero impulso de supervivencia luego del tiempo captiva. Ni siquiera ese trocito de metal que había guardado y preparado con tanto esmero le quedó, pues en la inspección, no pasó por alto lo fuerte que apretaba el puño para ocultarlo.

    No tenía nada a favor.

    ~

    Justo como había dicho Inuyasha, habían ido al dichoso barrio de ricachones, habían causado desastres allanando casas para sacar cuanta información lograran de los repulsivos viejos verdes adinerados, y con ello, habían llegado a un inesperado sujeto.

    —¿No tienen un bozal para bestias, o algo? —Gruñó Koga sentado en lo que quedaba del árbol sagrado mientras fruncía más el entrecejo, enfurruñado.

    — ¿¡Qué acabas de decir, sarnoso!? —bufó Inuyasha, acercándose a pasos agigantados luego de marcar sus huellas con un recorrido repetitivo. Apretaba tanto los puños que sus garras habían acabado clavándose en las palmas, haciéndole sangrar—. ¡Ojalá fueras tú quien se callara, maldito perro! —Continuó con el tono tan elevado que incrementaba el estrés general mientras tomaba al lobo por el cuello de la camisa y lo acercaba retador.

    —Suficiente —reprendió de pronto quien menos se esperaría. Poniéndose en pie firme y con tono mucho más severo del que jamás había manejado, irritado y notoriamente tenso. Sesshomaru se acercó desde la escalinata que daba entrada a la casa de la desaparecida sacerdotisa para tomar al híbrido por el brazo y lanzarlo lejos sin miramientos—. Habla claro, lobo.

    El castaño, que había sido contactado por Yuka —en el pasado de ese universo, al parecer habían tenido relaciones—, dijo poder localizar a la muchacha, pues manejaba una pequeña mafia de droga que frecuentemente se involucraba con los traficantes de personas. Lo curioso había sido que no tenía memorias de Kagome, o del Sengoku del que todos le decían que venía.

    No les cobró sólo por petición de la amiga de la muchacha.

    —Localizamos su aroma —contestó analizando de pies a cabeza al daiyoukai antes de chasquear los labios—. El lugar donde la tenían está vacío. La movieron. —De nuevo una pausa mientras observaba la rabieta del más joven Taisho en la lejanía. Luego, orbes azules cínicas y doradas frías se conectaron.

    Sesshomaru detestaba ese nuevo universo donde en la memoria de múltiples personas, él se había dejado engatusar por la humana que antes era del híbrido. Como una polilla a la luz, como escritores al dolor y el drama cotidiano. Eso había empeorado las tensiones entre ambos hermanos, pues aunque no hubiese admitido a nadie —que no lo haría—, se le colaban en ocasiones memorias y sentimientos que no eran suyos, y que aunque le ayudaban a comprender el funcionamiento de ese lugar, encontraba en absoluto gratos.

    Se convencía de que si estaba allí era para sacar a esa sacerdotisa y que ella los librara a todos de ese infierno y los regresara a donde pertenecían.

    —Bien...

    — ¿¡Bien!? —Gritó Inuyasha, acercándose de nuevo furibundo, desenvainando su espada— ¡Juro que-!

    —Me repugna esa maldita actitud —Dijo el lobo impaciente, levantándose para cruzarse de brazos—. ¿Qué vas a hacer, sangre híbrida? ¿Matar al único que no te cobraría uno de tus malditos colmillos por solo localizarla? —hubo una risa cargada de tranquilidad y superioridad que causó asco en el lord y mayor ira en el mitad humano—... No, claro que no... Estás de manos atadas...

    Desde su garganta surgió un fuerte rugido mientras su energía demoníaca incrementaba y latía con fuerza en torno a su cuerpo, con los músculos tan tensos que podrían verse lo mucho que temblaban aún sin prestar demasiada atención. Miroku, quien hasta el momento se había mantenido meditabundo y en silencio, reconoció aquella transformación tan pronto las orbes doradas empezaron a tornarse celestes, y su esclerótica rojiza. Se puso en pie frunciendo el entrecejo y clavó los ojos en el lord que aún tenía un duelo de miradas con el lobo, en silencio. No lograría nada de esa forma.

    —Inuyasha —dijo con tono severo, tocando el hombro de quien lo vio aún con algo de cordura en la mente e intentando mantenerse bajo control—. No te dejes llevar, no tenemos tiempo para lidiar con tu lado demoníaco.

    —Es lo que sucede cuando eres un mitad best-

    Koga no consiguió terminar la frase gracias a las garras de Sesshomaru cerrándose en torno a su cuello sin miramientos para alzarlo en el aire, apretando lo suficiente para causarle asfixia sin matarlo.

    —Me harté —bufó como si con eso bastara. Encontraba ridículo ese juego de poderes entre esos dos ineptos, como si pudieran probar algo con sus estupideces—. Vas a decirme dónde tienen a la humana. De inmediato.

    —N-no… sé… de…

    —Es patético el intento de mentirme. —De algún modo le provocaba cierta satisfacción ver al tipo con la cola entre las piernas, jadeando y arañando sus manos con tanto esmero. Incluso imaginarlo morir sin remedio no le disgustaba. Pero le servía más vivo que muerto.
    Así que lo siguiente fue el sonido del cuerpo cayendo al suelo y sus pulmones pidiendo aire con urgencia mientras tosía y se tocaba el pecho y la garganta, aterrado aunque procurara mostrarse fiero—. Habla.

    Y así lo hizo. Lo hizo mientras dejaba inconsciente a su medio hermano, pues al parecer controlar su herencia Taisho le resultaba imposible.
    Igualmente iría solo, los demás eran un estorbo.

    —… Se supone que mañana… el barco carguero llegue a la isla de Hashima… —Hizo una pausa larga, desviando la mirada un momento al sentir la presencia del lord acercándose un poco más—… Allí las ponen a prueba y buscan amedrentarlas… domarlas.

    El monje apretó las manos en silencio, estático junto al cuerpo inconsciente de su amigo. Domarlas… como si fueran animales… No podía siquiera concebir la imagen de ella siendo maltratada de esa forma. Todo porque no pudo ser firme y detenerla en su afán por buscarla.

    ~

    Kagome escuchó que abrían de nuevo las puertas del contenedor, trayendo los sedantes de antes en jeringas dosificadas. Quizás era hora de la cena.

    —Por favor… al menos déjenme verla… —como un susurro se alzó esa voz entre jadeos cansados. Sus ojos chocolate buscaban enfocarse con urgencia, pero era muy difícil debido al agotamiento físico—. ¡Por favor solo-!

    —Cállate —gruñó quien estaba por darle la dosis, levantándola del cabello castaño suelto y enmarañado, haciendo que gimoteara adolorida, y que por fin pudiera verla—. Deja de estorbar.

    —No puede ser… —jadeó bajo entonces, intentando levantarse para apenas quedar de rodillas—… ¿Sango?

    Y con eso, las sedaron a ambas.

    Perdón por la tardanza xD
    Espero en serio que el capítulo quedara bien y lograra seguir con la línea de la historia :3
    Se les quiere

    Kohome, fuera~
     
  7.  
    Insane

    Insane Equipo administrativo Comentarista empedernido Neurótica Genin

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    Amistad
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    1173
    Capítulo VIII
    Palabra: Cuerpos

    Sango despertó con el pecho inhalando y exhalando con frenesí, a causa de la pesadilla que la acechó en la noche, pero para su mala suerte, la pesadilla era cierta. Sus orbes recorrieron el sucio lugar, inundando su iris de oscuridad por la poca luz que entraba al sitio; buscó alguna de sus armas y al no encontrar ninguna se levantó de golpe, chocando con otro cuerpo tan delgado como el de ella.

    Kagome sobó su cabeza al caer al suelo, pues también había despertado de golpe, con sudor en su rostro perlado. ¿Cuántos días habían pasado? 1, 2, quizá 3... No tenía tampoco contada las horas y mucho menos los minutos.

    —¿Sango?

    —¿Kagome?

    Las jovencitas en medio de la azabache noche se abrazaron para reconfortarse, pues una de ella no supo cuánto duró inconsciente, y la otra apenas contaba que estaba viva, esperando al grupo que continuaba sin dar aviso de llegada. La exterminadora luego de que Kagome le contara lo sucedido tocó todos los barrotes de la celda, buscando que alguno estuviera oxidado, pues por la humedad del lugar era probable, que al menos uno no estuviera tan fuerte como el resto, encontrándolo. Cuando ambas se disponían a patear el trozo de metal un hombre ingresó al lugar.

    —¿Así que ya despertó la exterminadora? —Higurashi reconoció la voz viril en un instante, recorriéndola una descarga de terror por la columna vertebral—. Es hora de limpiarlas un poco.

    La sonrisa ladina del joven pasó desapercibida a causa de la oscuridad. La celda se abrió y el sujetó a Kagome del brazo con rudeza, en ese momento Sango empuñó la mano y sin temor alguno trató de provisionar un puño a su rostro, siendo detenida en el aire y empujada contra la pared. Bankotsu cerró la celda y se llevó a arrastras a la humana hasta otra habitación, la cual al abrirla la jovencita pudo apreciar una ducha y un sanitario.

    —Bañate, que hueles feo —. El carmín subió a los pómulos femeninos en un instante ante tal insulto, frunciendo el ceño al ser empujada adentro, cerrando él la puerta. Kagome quedó congelada al ver que estaba sola en esa pequeña habitación, corriendo a recorrerla por completo, pero para su desgracia la única salida y entrada del baño, era la puerta, porque no tenía ni una sola ventana; al recordar las palabras del hombre enfureció de vergüenza, puesto que no olería tan mal si no estuviera en ese lugar.

    Se despojó de las prendas y se metió con prontitud a la ducha, dejando caer la helada agua en su cuerpo. No podía pedir más al sentirse limpia nuevamente. Al salir de la ducha la puerta fue abierta. Un grito salió desde lo más profundo de su garganta al ver nuevamente a Bankotsu con una sonrisa ladina, el cual le lanzó ropa limpia.

    —¿Por qué te quedas ahí tapándote? —. La voz se tornó ronca, pero no dejaba de ser irónica— ¿Acaso quieres que te vista?

    Kagome lanzó las prendas que tenía en su mano hacia él.

    —¡Largo!

    Su respiración se tornó agitada al verse desnuda, vistiéndose con las prendas limpias que le habían lanzado al suelo con anterioridad, abriendo la puerta del baño. El hombre con una sonrisa burlona la sujetó nuevamente del brazo, llevándola a la celda. En el momento que la abrió se acercó a su oído y le susurró.

    —Lindo trasero.

    Kagome se colocó completamente roja, forcejeando y soltándose del agarre para ingresar nuevamente a la celda. Sango observaba desentendida hasta que el presente le llamó, pues ella era la siguiente.

    _______________

    Inuyasha sintió un escalofrío sin saber por qué, viniéndose a la mente el rostro de Kagome. ¿Acaso eso era un mal presentimiento? No, porque su corazón no latía aterrado, si no eufórico, como cuando se ponía celoso. Tal vez sus instintos estaban desordenados a causa de la búsqueda incesante. El monje observó la isla al estar en la espalda de Inuyasha, pues él a pie jamás hubiera podido seguirles el paso.

    Pidieron unas canoas, o más bien, el híbrido obligó a que les dieran unas canoas para llegar hasta la isla, los cual con ellos remando se tardó menos de lo esperado. La isla fue reconocida por el humano que raptaron como guía. Al llegar a tierra notaron el barco en el puerto de la isla, que, aunque parecía abandonada algo extraño había en ella. Las fosas nasales de Inuyasha se inundaron de un olor bastante conocido.

    —¿Naraku?

    Miroku frunció el ceño, apretando su báculo.

    —¿Está aquí?

    Inuyasha se mostró confundido, porque aunque olía su nauseabundo aroma, no podía determinar la posición de éste. Trató de buscar el de Kagome y Sango, siéndole imposible por el fuerte olor salado del mar, y el venenoso del demonio. Solo sabía que estaban en el barco, pero buscarlas sería más tardoso, ya que si supiera al menos parte de su ubicación podría destruir la otra mitad sin problema. Sesshomaru sonrió ladino al ver que Inuyasha no podía captar los olores con exactitud, ya que al ser el un demonio completo eso no era nada complicado.

    Se desplazó con elegancia hasta la parte superior del barco, destruyendo la mitad de éste. Sus orbes ámbar recorrieron los múltiples cuerpos femeninos que carecían de un ropaje digno, pero tampoco era como si le importara. Continúo adentrándose hasta llegar a una habitación específica, abriéndola de un golpe. Notó el cuerpo de Kagome en una de las celdas, observán—dola.

    Inuyasha que le siguió los pasos no dudó en romper los barrotes, sujetándola de la mano para ayudarla a levantarse.

    —¿Estás bien Kagome?

    ___________

    Bankotsu ante el estruendo dejó a la sacerdotisa sin vigilancia, caminando con su alabarda en el hombro hasta la última habitación del pasillo, pues no podía perder el tiempo. Por otro lado Sango salió de la ducha en un rápido movimiento, notando como la puerta de madera se abrió, empuñando las manos para su propia defensa, pero para su sorpresa sus orbes chocolate reconocieron con emoción al varón que estaba frente a ella.

    —Monje Miroku —susurró al correr hacia él y abrazarlo, sintiendo la mano del hombre en su glúteo desnudo, recordando que estaba sin prenda alguna; sus mejillas se pusieron rojas de vergüenza, dejando caer su palma con fuerza sobre el cachete ajeno.

    —Mi mano sigue siendo maldita —comentó Miroku, al ser empujado fuera y la puerta cerrada frente a él —. Pero al menos pude ver el paraíso el día de hoy —canturreó para sí mismo.

    ____________

    Sesshomaru observó el cómo Inuyasha abrazaba a la humana; ambivalente se dio vuelta y salió del barco que empezaba a caerse ante su ataque, formándose grandes escombros. Al salir todos del lugar vieron el humo purpura que quemaba a cual ser vivo que se le atravesara. Encontrándose el color ámbar de Inuyasha con los azabaches de Naraku. Miroku se negó a dejar que Sango peleara con ellos, siendo los tres varones que terminaron atacando el cuerpo ajeno, el cual se deprendió a pedazos al ser, como lo llamaban ellos, una maldita marioneta.
     
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    Kohome

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    988
    Pluma de
    Escritora
    Se prendió la que no se apaga. Deos meo.

    Ahora sólo puedo preguntarme (y eso que soy de las que lo escribe xD) qué rayos va a seguir pasando.
    Es curioso que Naraku estuviera en la isla como tal, aunque fuera una marioneta. Creí que de hecho Bankotsu había arruinado sus planes llevándose a Kagome para venderla.
    Aunque oie, puede que yo agarrara mal el mensaje al final xD

    En general me gusta cómo va avanzando la cosa -w-
     

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