Fantasía Mitos y Leyendas: Los Cristales Eternos

Tema en 'Historias Abandonadas Originales' iniciado por Nyxbel, 30 Marzo 2020.

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    Nyxbel

    Nyxbel ♣ El Orgen ♣ Game Master

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    Escritor
    Título:
    Mitos y Leyendas: Los Cristales Eternos
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    197
    Sipnosis

    -- En el planeta Faeton existen varios continentes, en uno de ellos, Malgun, existen seis imperios de los cuales cinco de ellos custodian cada uno un Cristal Eterno, que tiene el poder de controlar un Elemento de la Naturaleza. Estos cristales fueron utilizados hace miles de años para vencer al Señor Demonio, un ser abominable que alcanzó una poderosa y devastadora fuerza e intentó apoderarse del continente. Han pasado miles de años y muchos conocimientos se han perdido con el paso del tiempo, por lo que mucha gente solo piensa en ellos como Mitos y Leyendas; los ataques de las Bestias Demonio son más comunes y de repente el continente se ve sumergida en una guerra. Elbert Ardcas y sus compañeros tendrán que superar difíciles retos y descubrirán que la guerra no es solo lo que parece, y un poderoso enemigo se acerca más y más para destruirlos.

    Aventura, Romance, Amistad, Guerra y Dolor serán algunos conceptos que serán reflejados en ésta obra original que estoy escribiendo, inspirado en Mitología, Leyendas y Conceptos de Cultura Popular de otras regiones, creando así, una obra que espero que sea de vuestro agrado.
     
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  2. Threadmarks: La Caida de Ravic
     
    Nyxbel

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    Mitos y Leyendas: Los Cristales Eternos
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    Capitulo I: La Caída de Ravic

    Hace miles de años atrás, el mal se extendió por todo el mundo y la humanidad se vio acosada por las hordas de las Bestias Demonio al punto de casi extinguirse. Los pocos que sobrevivieron suplicaron a los cielos engullidos por la desesperanza y los Dioses oyeron el clamor de los seres humanos. Los Cristales Eternos fueron creados por los Dioses y se convirtieron en el bien más preciado para la humanidad, con su ayuda, los seres humanos no serían más intimidados por las Bestias Demonio. Estas reliquias sagradas contenían el poder de las leyes dentro sí mismas, lo que le permitió al ser humano adquirir poderes inimaginables y de esa manera hacer frente a las amenazas y sobrevivir. Garamond y sus guerreros utilizaron los Cristales Eternos para luchar contra las fuerzas del mal, solo gracias a ellos consiguieron vencer y atrapar al Señor Demonio, el cual estaba liderando el ataque de las Bestias Demonio. La paz una vez más reinaba sobre Malgun, y los Cristales fueron resguardados por los antiguos guerreros, cada uno de ellos viajó por Malgun y establecieron sus propios Reinos con el fin de proteger los Cristales Eternos. No obstante, el Aura del Señor Demonio seguía latente y sabían que solo sería cuestión de tiempo a que éste surgiera de nuevo para cobrar venganza y completar su plan secreto, pues el Ataque de las Bestias Demonio solo fue el inicio del plan.


    Han pasado miles de años y la paz reinó sobre el continente de Malgun, los Cristales Eternos han pasado de generación en generación y los Reinos crecieron amparados bajo su poder y conscientes de su legado. El Reino de Ravic, gobernado por Valentin Ardcas “El Guerrero”, eran custodios del Cristal Terrestre, el cual permitía controlar la tierra a su antojo, haciendo que su portador controlara toda la masa terrestre en un radio de hasta un kilómetro y realizar poderosas habilidades del Elemento Tierra. El Reino de Fresia, gobernado por Hotaru Heidern “El Sabio”, protegían el Cristal Oceánico que permitía controlar las grandes masas de agua dentro del continente y de dicha manera realizar inimaginables habilidades del Elemento Agua. El Reino de Juice, gobernado por la hermosa Iurora Black “La Indomable”, custodiaban el Cristal Sereno que era capaz de controlar las corrientes de aire y crear devastadores tornados y diferentes habilidades del Elemento Viento. La teocracia de Rod, gobernada por Mack Dadabria “El Padre” protegían el Cristal Luminoso, el cual era capaz de controlar la Luz y de esa manera su portador podría utilizar poderosas técnicas solares a su antojo. El Imperio de Garamond, gobernado por Volbeek Ludbrock “El Dominador”, custodiaban el Cristal Carmesí que era capaz de controlar el Elemento Fuego y usar destructoras habilidades en combate. Esas cinco naciones de Malgun custodiaban el poder de los Cristales Eternos y comparten el continente con la emergente nación de Cambria. En esta época de paz, la historia de las antiguas guerras se ha vuelto una leyenda y el tiempo ha borrado los recuerdos de las Era Oscura.


    Sin espera alguna y de manera repentina, el continente se ve envuelto en una guerra inesperada. El imperio de Garamond, la mayor de las naciones, invade el Reino de Ravic por orden del Emperador Volbeek. Ravic sorprendido por el inesperado ataque de su rancio aliado, no puede reaccionar con rapidez sumiéndose en el caos e incapaz de oponer resistencia. La poderosa armada de Garamond invade pueblo tras pueblo y masacra a sus habitantes de manera rápida y contundente, para mayor desgracia del Rey Valentin, su hijo, el príncipe Elbert, ha desaparecido mientras viajaba hacia el sur. En pocas horas, las fuerzas de Garamond llegan al Castillo de Ravic, y su caída era inevitable, lo único que podía hacer el poderoso Valentin era ganar tiempo para lograr salvar al mayor número posible de descendientes y subordinados. La prominente figura del Castillo cobijaba con su sombra a los lugareños de la capital, sus muros estaban hechos con Grafito, Sulfato y Yeso, haciéndole muy resistente a los ataques y a la intemperie natural. En el mástil ondeaba con el suave viento una bandera de tono turquesa con el símbolo de una espada roja, era el emblema de Ravic, la tercera de las Grandes Naciones, estando solo por debajo de Garamond y Juice, no obstante, en lo que a fuerza militar se refiere, Ravic tiene unos pocos siglos siendo la gran potencia, sus Guerreros Espirituales han logrado alcanzar el pináculo del Rango Leyenda y esas hazañas no podían ser observadas en otras naciones del continente.

    Dentro del Castillo de Ravic un guardia se acerca al Rey Valentin.

    - Majestad, le traigo malas noticias —dijo firmemente el soldado mientras agachaba su cabeza a manera de respeto. —Han traspasado los muros y la Barrera Escudo Espiritual ha sido destruida. —el soldado mostraba ansiedad en sus expresiones, sin embargo, seguía erguido mientras informaba la situación. —Los soldados Rango Platino y Diamante están tratando de retener a las fuerzas enemigas —comentó el soldado; al instante una fuerte cantidad de Poder Espiritual fue liberado y una enorme explosión se oyó en la entrada del castillo.


    Tal Aura aterradora suprimía el oxígeno del lugar y los expertos guardaespaldas del Rey se sentían sofocados ante la aterradora fuerza del enemigo, posiblemente ellos que estaban en el pináculo del Rango Plata no serían capaces de afrontar a dicho enemigo. El guardia miró al rey y no era necesario informar que pronto llegarían a la Sala del Trono.

    - Entendido soldado —respondió Valentin ante la noticia. Valentin tenía un cabello largo y lacio, con un tono esmeralda que le hacía verse muy elegante junto con su barba muy bien cuidada. Sus ojos negros y grandes cejas resaltaban su figura masculina y casi siempre portaba una actitud seria delante de las demás personas. Como un buen Guerrero en el pináculo del Rango Leyenda su cuerpo estaba muy fornido y musculoso. Portaba una gran armadura de combate de color violeta y con algunas Runas inscritas en ella para aumentar su poder de protección.


    Las explosiones se dejaban escuchar en la entrada del castillo, aún los soldados fieles intentaban detener al enemigo a toda costa, sin embargo, las explosiones eran aterradoras y cada vez sonaban más cerca de la Sala del Trono. Valentin sabía que la guardia había caído y que el enemigo poco a poco se acercaba a su posición. No tenía noticias sobre su hijo ni de sus hombres; estaban completamente solos en dicha situación. El soldado intrigado y desprendiendo su Poder Espiritual se preparó para resguardar la entrada a la Sala del Trono, no obstante, preguntó.

    - ¿Cuáles son sus órdenes majestad?


    Valentin Ardcas estaba analizando la situación y sabía que enfrentarse al enemigo solo traería mayor caos, él ya había decidido realizar la única jugada que le quedaba, y era ganar tiempo para proteger a la generación más joven y que su estirpe no fuese eliminada.

    - ¡Que todos los hombres suelten las armas! —ordenó Valentin al guardia.


    El guardia quedó conmovido por tal decisión pero obedeció contundentemente las órdenes de su Señor. Asintió con la cabeza y se retiró rápidamente de la Sala del Trono para dirigirse a sus compañeros y entregar la orden. La princesa que se encontraba en la sala del Trono se dirigió a su padre. Sin embargo, el rey no podía perder tiempo ni despedirse de sus seres queridos, lo más importante para él era salvar y resguardar la vida de su hija. Elena era una joven princesa de aproximadamente unos dieciséis años y un cuerpo bien esbelto. Su cabellera de color turquesa se extendía hasta por debajo de sus hombros y sus ojos tenían un tono color marrón, al igual que su difunta madre. Suele portar vestidos elegantes y su Cultivo Espiritual ya se encontraba dentro del Rango Plata, lo cual era destacable para su edad y fue considerada un genio en su generación.

    - Elena, ¿aún tienes el Cristal que te di? —preguntó Valentin a su hija.

    - Si padre, acá lo tengo. —respondió ella.

    - Muy bien —contestó mientras alzaba la mirada y barrió el lugar con la vista hasta localizar a uno de sus guardaespaldas más fieles. — ¡Sam!

    - ¡A sus órdenes Majestad! —respondió Sam.


    Sam era un experto guardaespaldas y el general del Ejército de Ravic. Era un hombre maduro de veinticinco años, soltero y sin hijos por los momentos, es considerado un genio de su generación logrando llegar al rango Hierro una vez terminada la Academia Primaria, actualmente se encuentra en el Rango Leyenda Primer Estrella. Sam es de contextura atlética y pelirrojo, su tez blanca y ojos azules han logrado derretir el corazón a más de una chica, no obstante, él nunca estuvo atento a su vida sentimental y se enfocó en ganar prestigio y respeto dentro de las fuerzas militares.

    - Acompañe a la princesa Elena hasta Fresia, el Rey Heidern es un hombre en quien confío. Allá podrán estar a salvo. —ordenó Valentin.

    - A sus órdenes majestad. —respondió Sam pero a su vez estaba un poco preocupado por el mismo. — ¿Y usted majestad?

    - ¿Yo? —una mirada fría y brillante recorrió los ojos de Valentin. Él sabía que para proteger la retirada de Elena debía ganar tiempo y eso solo podía ser logrado atacando al enemigo con la guardia baja. —Yo me quedaré aquí. —respondió, mientras observaba la mirada nostálgica de su hija y añadió. —Garamond siempre ha sido uno de nuestros mejores aliados y de un momento para otro nos atacan sin razón aparente, debo averiguar por qué.


    En ese momento Valentin estaba inseguro sobre la situación que estaba viviendo. ¿Será que él cometió un error?, ¿Acaso él es el responsable de dicha guerra?, en caso de ser cierto, ¿Cuándo cometió el error? Ravic es su pueblo, y admiraba mucho su nación ¿en qué había fallado para que su reino fuese atacado ferozmente?

    - ¡Padre, no puedes quedarte! ¡Por favor! —gritó la princesa. —Si te quedas, yo me quedaré contigo.


    Elena sentía que si su padre se quedaba más nunca lo volvería a ver, por lo tanto, estaba indignada por la situación y ese sentimiento de miedo no podía eliminarse por alguna extraña razón. Aun cuando anteriormente ella observó confiada a su padre eliminar Bestias Demonio poderosas, esta vez, un temor invadía su corazón. Ella sabe que su padre es un experto Rango Leyenda Quinta Estrella y que no sería derrotado tan fácilmente, por eso en ocasiones anteriores, siempre se entusiasmaba cuando su padre se enfrentaba a las Bestias Demonio ya que sabía desde el fondo de su corazón que el resultado de la batalla sería el mismo, pero esta vez tenía miedo. Ella también logró sentir el Aura terrorífica del enemigo y ahora temía por la vida de su padre, aunque él está en el pináculo del Rango Leyenda, el enemigo parece ser mucho más fuerte que su padre.


    En el continente de Malgun hay diversos Rangos para clasificar la fuerza de un Guerrero, estos rangos están clasificados de menor a mayor, los cuales son Hierro, Bronce, Plata, Oro, Platino, Diamante y Leyenda. A la vez, cada Rango está clasificado en Estrellas para medir la fuerza dentro de dicho Rango, partiendo de una Estrella hasta alcanzar las cinco Estrellas. Una vez la fuerza del guerrero rompa la barrera de las cinco estrellas su fuerza aumenta al siguiente rango. El Rey Valentin Ardcas es el guerrero más poderoso conocido en Malgun, de allí su apodo de “el Guerrero”, su fuerza está en el Rango Leyenda Quinta Estrella y nadie había superado su récord. Sin embargo, el enemigo que está ingresando en el castillo posiblemente sea superior, quizá, un Rango desconocido al que nadie ha logrado llegar, o al menos, eso se creía, ya que el simple hecho de sentir el Aura del enemigo es aterrador y sofocante. Valentin lo sabía, pero su deber era proteger a su hija y salvaguardar el Cristal Eterno. Además, nunca esperó que hubiese alguien más fuerte que él, ya que a un simple genio le tomaría algunas decenas de años entrar en el Rango Leyenda Quinta Estrella y superar esa brecha y ascender era algo que solo se había escuchado en viejos mitos y leyendas. Por resumir, un guerrero en el pináculo del Rango Leyenda ya era considerado un dios por las personas, pero Valentin nunca se imaginó que se enfrentaría contra tan terrible enemigo.

    - ¡Rápido Sam! El tiempo apremia —ordenó Valentin mientras daba la espalda y se dirigía al centro de la Sala del Trono.


    Sam comprendía la situación, ya que él es un guerrero Rango Leyenda. La única opción que tenía el Rey era colocar sus esperanzas en la princesa y que en un futuro, llegase a superar en fuerza a su padre. La princesa estaba reacia a dejar a su padre allí, por lo que Sam golpeó su nuca y la princesa se desmayó.

    - Lo siento princesa… —comentó éste al ver la princesa cayendo sobre sus brazos; la cargó sobre sus hombros y entraron en un pasadizo secreto.


    Sam corría lo más rápido que podía con la princesa sobre sus hombros y selló todos los meridianos de su cuerpo para evitar emitir Aura al exterior y evitar ser detectado, no obstante, esto ocasionaba que corriera mucho más lento. En sus pensamientos, ya la autoridad no la tendría el Rey Valentin, sino que estaría bajo el mando de la princesa, sin embargo, como guardaespaldas siempre estará en su deber transmitir sus ideas más lógicas y sensatas para la princesa. Su deber era llevar a la princesa hasta Fresia, una vez allá, él estaría sujeto a las órdenes de la princesa. Mientras tanto en la Sala del Trono el Rey se preparaba para la llegada del enemigo mientras solo rogaba a que sus hijos Elbert y Elena lograsen sobrevivir a toda costa y se hiciesen más fuertes que él con el tiempo. Sam logró salir del pasadizo secreto que conectaba a un establo fuera de las murallas de la ciudad, en dicho establo, se encontraba el único individuo que se encargaba de alimentar a las dos bestias domésticas del Rey. Eran dos inigualables Caballos Oscuros Bermejos, una Bestia Espiritual que podía ser domesticada para los mejores guerreros. Los Caballos Oscuros Bermejos eran muy difíciles de controlar y obtenerlos era extremadamente difícil, ya que en su territorio salvaje eran capaces de atacar en grandes grupos y su fuerza es comparada a los guerreros de Rango Oro sin mencionar que son Carnívoros por naturaleza.


    El joven que los alimentaba se llamaba Francisco. Él era un chico de tez blanca y cabello rubio, tiene unos veintidós años de edad y es soltero. Al contrario de Sam, el no posee una gran contextura ni cuerpo fornido, aun así se veía bastante atlético. Francisco no era un guerrero, ya que su Cultivo Espiritual no era bueno y su familia nunca tuvo el dinero suficiente para enviarlo a la Escuela Marcial, desde pequeño creció anhelando convertirse en parte del ejercito pero lo más cerca que ha estado del mismo es del General Sam. Sam era amigo de la infancia de Francisco, pero una vez que Sam entró al ejercito estos se distanciaron, sin embargo, al cabo de unos años el Cultivo Espiritual de Sam fue magnífico y se convirtió en General del Ejército de Ravic y guardaespaldas del Rey Ardcas; una vez con su posición y prestigio le consiguió el trabajo de Guardaestablos a Francisco y una vez más podían conversar y estar más cerca. Sam sabe que Francisco no es un guerrero, sin embargo, dejarlo a merced del enemigo es algo que él no pretende hacer.

    - ¡Cuánto tiempo Fran! —comentó Sam mientras se acercaba más a los Establos.

    - ¡Sam! —respondió sorprendido Francisco, mientras sus ojos brillaban y caminaba impacientemente hasta el lugar donde se encontraba su amigo, pero al observar que venía con una mujer en sus hombros corrió hasta él para ayudarlo. — ¿Están bien? —preguntó Francisco.

    - He tenido días mejores —respondió Sam a la par que bajaba poco a poco a la princesa en una faja de heno. Inmediatamente Francisco observaba el humo que provenía dentro de las murallas de la ciudad y del castillo y un escalofrío recorrió su cuerpo desde la cervical hasta la planta de sus pies.

    - ¿Qué ha sucedido? —preguntó Francisco atemorizado.

    - Garamond ha invadido nuestro Reino y han tomado el Castillo. —respondió Sam mientras observaba a la princesa acostada en la faja de heno y declaró —Mi nueva prioridad es llevar a la princesa Elena sana y salva hasta el Reino de Fresia.

    - ¡Princesa Elena! —Francisco exclamó y observó a la chica recostada en el heno quien comenzaba a moverse un poco. Él jamás imaginó que conocería a la princesa y observándola se dio cuenta de que los rumores sobre su espléndida belleza eran ciertos; además, sus ojos y pensamientos viajaron hasta el pueblo de sus familiares y agudamente sintió un dolor en su pecho, quizá, no volvería a ver a su familia.

    - Como General de Ravic te recluto en ésta campaña. —interrumpió Sam los pensamientos de Francisco y prosiguió. —Necesitamos la ayuda de las dos monturas.


    La cara de Francisco palideció en un instante, él no tenía experiencia marcial y aun así Sam lo estaba reclutando para dicha campaña. Lo que Francisco no sabía es que Sam estaba al tanto del talento de Francisco, es verdad que nunca tuvo el dinero ni las condiciones para entrar a la escuela marcial, no obstante, cuando Francisco comenzó a trabajar como Guardaestablos del Rey, sus ingresos permitieron a su familia vivir mucho mejor en su villa natal y además le permitían a Francisco pagar sus estudios de Veterinaria. De hecho, es el mejor veterinario de Ravic, graduándose como Veterinario Superior y realizando la maestría de Veterinario Espiritual, lo cual muy pocos han logrado. El conocimiento adquirido por Francisco era suficiente para tener en cuenta las posibles amenazas de Bestias Demonio por todo el continente.

    - ¡De acuerdo! —respondió Francisco a la vez que daba la espalda y se dirigía a un establo oscuro con rejillas y puertas hechas de cobalto y con algunas Runas inscritas en sus puertas. Al abrirlas comenzó a sisear sonidos con su boca y de pronto un hermoso caballo rojo oscuro con su pelaje negro observaba a Francisco y se sometía a él, de pronto, una segunda figura apareció tras el primer caballo, éste sin embargo, era más bajo de estatura, aunque de la misma raza. —Estos dos son los Bermejos del Rey. —comentó Francisco.


    Luego le explicó a Sam la manera en cómo debía ganarse la confianza de su montura, y al cabo de algunos repasos y minutos la princesa despierta por completo y observa su alrededor.

    - Es un poco más sencillo de lo que pensaba —comentó Sam y en poco tiempo logró montar al mayor de los caballos. La princesa observó el castillo y entendía que si volvía solo ocasionaría mayores problemas a su padre.


    Francisco montó sobre la otra montura y al instante recibió nuevas órdenes de Sam.

    - Francisco, adelántate y avisa de nuestra llegada a Fresia. —la cara de Francisco se volvió un poco pálida del miedo y Sam le calmó sus miedos diciendo —Un jinete en solitario tiene mayores posibilidades de pasar a través de los hombres de Garamond.

    - Entiendo —comentó Francisco mientras comenzaba a caminar con su montura.

    - Lleva al Rey Heidern noticias sobre la situación actual del Ravic y pide algunos refuerzos. —ordenó Sam.


    Con un gesto de cabeza Francisco y su montura se alejaron rápidamente a través de la extensa Llanura.

    La princesa observaba a Sam y no decía nada. Sam sentía el silencio incómodo y de pronto unas explosiones se oían en el fondo del castillo. Sam se atemorizó un poco y se dirigió a la princesa.

    - Princesa Elena debemos marcharnos. Rápido, detrás de mí. —ordenó Sam, su mirada se ensombreció cuando logró distinguir tres siluetas acercarse desde los aires de manera repentina.


    Frente a ellos aterrizaron tres poderosos Jinetes Voladores, sus monturas eran unas Bestias Demonio muy raras de encontrar, descendientes de los antiguos dragones, los Wyvern. El líder del trío tenía una mirada arrogante y despreocupada, su cabello era verdoso y largo. Era de aspecto fornido y portaba una gran armadura negra con una Runa de Protección en sus hombreras, sus gestos y actitud arrogante inmediatamente lograba asquear a cualquiera. Su montura era un legendario Wyvern Purpura Plateada, una de las más raras Bestias Demonio en el continente de Malgun. Sam estaba un poco preocupado, podía sentir que el Cultivo Espiritual de ésta persona era superior al suyo, quizá en algunas estrellas.

    - Tú, el de la chica. —comentó el sujeto. —Dime, ¿acaso ella no es la princesa Elena de Ravic?


    Tanto la princesa como Sam fruncieron el ceño ante tal declaración, al parecer, estaban en el punto de mira del reino enemigo.

    - Que gran día… —comentó el sujeto. —Eres hombre muerto, la pequeña se viene conmigo. —dijo el hombre arrogante mientras comenzó a caminar en dirección a ellos.

    - ¡No! —gritó Sam mientras que con su Caballo Oscuro Bermejo se lanzaba hacia el frente del enemigo.

    - Soy Vanadius View “el Domador”, seguro has escuchado que soy el mejor general de Garamond. —comentó el arrogante sujeto mientras esperaba el avance de Sam junto a su montura. —Tu estas muerto, solo que no lo sabes. —declaró Vanadius y en un instante expulsó una pequeña ráfaga de poder que chocó de frente contra Sam y lo tiró a unos cuantos metros lejos de él.

    - ¡Aaaah! —gritó Sam mientras caía al suelo escupiendo sangre por su boca y malherido, el Caballo Oscuro Bermejo también sufrió un poco de daño y se levantó con fuerzas al igual que Sam.


    Observando el poderoso ataque de su enemigo, Sam no tuvo más remedio que retirarse y cogió a la princesa sobre su montura y se marchó hacia las llanuras lejanas.

    - Que tierno —comentaba Vanadius con sus guardaespaldas. —Aún malherido sigue cumpliendo su responsabilidad. —los guardaespaldas de Vanadius reían mientras éste sentenció. —corre y huye soldadito, intenta escapar a tu destino. Me encanta jugar con mis presas.


    En las llanuras muy cerca de las fronteras entre Ravic y Fresia, Sam había llegado junto con la princesa. Atravesaron algunas colinas y delante de ellos se alzaban dos majestuosas montañas, conocidas como los Picos Sagrados de Ravic. Muchos monjes y guerreros subían cada año para realizar su peregrinación y aumentar su Cultivo Espiritual.

    - Princesa Elena, por acá no se ven soldados enemigos. —comentaba Sam mientras intentaba curar sus heridas con su Poder Espiritual. —Discúlpeme por antes haberla tratado tan bruscamente. —dijo sonrojado Sam, pues no había tenido oportunidad para disculparse de haberla noqueado en el castillo.

    - Nada que perdonar Sam… —respondió Elena. —Sin tu ayuda no habríamos conseguido salir del castillo y si estoy viva es gracias a ti. —la mirada de agradecimiento de repente se volvió fría y seria y comentó. —Quien quiera que fuese aquella persona, venía a por mí. —la princesa estaba muy sorprendida, pues cuando atacó a Sam, sintió que el poder de esa persona era equiparable al de su padre y aun así era un simple general de Garamond. ¿Qué clase de monstruosa fuerza podrían estar controlando los Garamondianos?


    La princesa creció sabiendo que su padre era el ser humano más poderoso que existía y el único que fue capaz de llegar al pináculo del Rango Leyenda, sin embargo, ahora había otra persona que podría combatir par a par con su padre y era según él, el mejor general de Garamond. ¿Qué tipo de Cultivo Espiritual obtuvieron los Garamondianos y hasta donde habrá llegado el poder del rey y el príncipe? Elena observó las heridas de Sam y se acercó a él para ayudarle.

    - Estás herido por mi culpa, déjame ayudarte. —comentó la princesa.

    - Alteza, no me perdonaría ser un obstáculo para su misión. —respondió Sam mientras la alejaba y subía sobre su montura. —Tenemos una misión y debemos llegar a Fresia cuanto antes. Son las órdenes del Rey.


    En ese instante la princesa voló en sus pensamientos y su corazón pudo sentir una gran nostalgia, con tales fuerzas abrumadoras temía por la vida de su padre.

    - Mi padre quedó solo en el castillo, ¿crees que estará bien? —recordaba también a su hermano cuidando de ella cuando era una niña y preguntó —De Elbert tampoco sabemos su paradero, ¿posiblemente haya caído bajo las fuerzas enemigas?

    - El rey y el príncipe son hombres valientes y diestros, no creo que el poderoso ejército de Garamond sea capaz de darles jaque. —respondió Sam con mucha confianza en ellos. —Para mí en estos momentos, su seguridad es lo más importante. —comentó mientras observaba a la princesa un poco triste y con palabras elocuentes prosiguió. —Imagínese que le suceda algo terrible a usted, ambos estarían sumidos en la tristeza y su moral caería por los suelos. —la princesa lo observó y entendía que tenía razón en sus palabras, sin embargo, no podía evitar sentirse preocupada por sus parientes. —Debemos llegar a Fresia con prioridad, el día del reencuentro no estará muy lejos princesa. —comentó Sam mientras el dolor de las heridas internas le hacía incomodarse un poco al respirar y hablar.


    Mientras ellos charlaban una amenaza se acercaba desde el pequeño bosque que cobijaba los Picos Sagrados. Era bien sabido que dichos lugares eran refugio para diferentes Bestias Demonio que pondrían en peligro a cualquier ser humano.

    - Tienes razón Sam, no perderé la esperanza de reunirme nuevamente con ellos. —respondió la princesa, su rostro cambió y se veía más animada. Sam sonrió y con una mano señaló hacia el norte.

    - Al norte está el Puente que une las fronteras de Fresia y Ravic, una vez crucemos estaremos en territorio aliado. —comentó Sam —un poco al norte se encuentra el fuerte de Mangal, así que es mejor continuar princesa.


    Elena caminaba tras Sam mientras éste le comentó.

    - Su alteza no le voy a engañar, el viaje será largo y muy peligroso. Tenga esta espada, si me ocurriese algo usted deberá continuar sola hasta Fresia. —declaraba Sam observando a la princesa. La Espada que le obsequió Sam era un Arma de Rango Oro, así que era más que eficiente contra grandes amenazas en caso de no tener ningún guardaespaldas.


    Las Armas también están clasificadas por Rangos y también existen Armas Espirituales, las cuales poseen poderes inimaginables aunque se creen que solo son mitos y leyendas antiguas.

    De repente, tres sombras salieron rápidamente del bosque y gritaron.

    - Ustedes, malditos perros de Ravic. ¿A dónde creen que van a tanta prisa? —era un hombre tosco y fornido, tenía una gorra que cubría gran parte de su rostro y frente, sin embargo, se podía notar enormes cicatrices que cubrían parte de su rostro y su cabello era de un tono grisáceo.

    - Son hombres de Garamond —comentó Sam mientras observaba la situación inminente. —Apártate a un lado princesa. —resopló mientras se dirigía hacia los tres enemigos.

    - Calma Sam —interrumpió la princesa —mi hermano me enseñó el arte de la esgrima, así que lucharé a tu lado.


    Uno de los bandidos se dirigió a la princesa para atacarla y ella blandió la espada que le había entregado Sam. En dos movimientos había logrado herir al enemigo sin sufrir rasguño alguno.

    - ¡Princesa! —gritó Sam preocupado, no obstante ella lo tranquilizó al mostrar su habilidad y elegancia con la que blandía la espada y acababa con el enemigo.

    - Él es muy lento Sam, ahora es mi turno de rematarlo. —dijo Elena con una mirada fría. —éste individuo no es rival para mí. —exclamó mientras se lanzaba al guerrero y éste sucumbía bajo su espada poderosa. Luego, la princesa pudo sentir como su Cultivo Espiritual aumentaba un poco, pues se había enfrentado a un oponente de su mismo Rango Espiritual.

    - Princesa yo me ocuparé del resto, huye hasta Fresia rápidamente. —dijo Sam mientras su caballo cabalgaba hacia el segundo guerrero enemigo. En un instante el poder de Sam expulsó al enemigo por el aire varias decenas de metros y cayó tirado sin signos de vida. —Solo queda el líder —expiró Sam mientras se preparaba.

    - Si crees que puedes conmigo, ¿por qué no lo intentamos? —exclamó el último individuo. —Ven y hazme mierda con tu fuerza o aprende de mí, un verdadero guerrero. —comentó el sujeto mientras se acercaba a Sam para asestarle un golpe. Cuando Sam se preparaba para el ataque, el dolor interno de sus heridas lo distrajo. — ¡Jajaja! Serás el primer Ravicno en morir a manos de Oriano. —el sujeto saltó y en el aire logró sacar de su espalda un hacha pequeña pero que irradiaba una potente luz y al lanzar el golpe, un potente silbido se escuchó con el eco de las montañas. El hacha rasgaba el viento y quebró la armadura de Sam causándole una grave herida y mandándolo a volar unos cuantos metros.


    El grito de dolor viniendo de Sam sonó en los confines de la llanura y el bosque a sus cercanías, tal grito desgarrador fue suficiente para que algunas aves volaran atemorizadas.

    - ¡Sam! —gritó la princesa corriendo en su dirección para ayudarlo. Cuando la princesa se acercó lo suficiente, pudo ver una gran herida profunda, en realidad, era peor de lo que parecía a lo lejos. Al parecer, el arma que portaba Oriano era por lo mínimo Rango Diamante.

    - ¡Muere! —dijo Oriano mientras alzaba su hacha para asestar el golpe final al general.

    - ¡Espera! Enfréntate a mí si tienes las agallas. —dijo la princesa mientras le hacía frente a Oriano. La princesa sabía que esa hacha debía ser al menos Rango Diamante, ya que logró dañar gravemente a Sam. Así que tendría que confiar en la Espada regalada por Sam y en sus reflejos para esquivar los golpes del arma enemiga. El hacha del enemigo debía de tener algún tipo de Runa inscrita sobre ella para ocasionar tal poder.


    En un avance Oriano lanzó un golpe hacia la dirección de la princesa, el sonido del aire siendo cortado por el poder espiritual del arma sonó mientras los reflejos de Elena le permitieron esquivar la hoz de energía generada del hacha saltando varios metros sobre tierra, y al mismo tiempo se lanzó con una estocada tan potente que hundió a Oriano un par de metros bajo tierra mientras la herida de su estómago era muy grande. En su último suspiro no podía creer como su vista se oscurecía, poco a poco su vida se desvanecía y todo se volvía oscuro y frío. Cuando el alma de Oriano se desprende de su cuerpo la princesa logra absorber su Poder Espiritual e inevitablemente su Cultivo Espiritual asciende inesperadamente. La princesa pudo sentir cómo su Cultivo Espiritual creció de repente y ya podía sentir que se encontraba dentro del Rango Plata Segunda Estrella.

    Sam pudo sentir el avance de la princesa y quedó muy sorprendido, es extremadamente raro cuando una persona logra avanzar el Cultivo Espiritual durante las batallas. El método más común es la meditación, pero es bien sabido que existen diferentes métodos para avanzar en el Cultivo Espiritual. Posiblemente se deba al Atributo Espiritual de la princesa, además, para aumentar de Rango con tan solo un enemigo de seguro éste debía ser superior a ella en su Cultivo. Efectivamente, Oriano era un guerrero Rango Plata Cuarta Estrella.

    - Princesa, ¿se encuentra bien? —preguntó Sam.

    - ¿Qué? —respondió la princesa mirando de soslayo, la voz de Sam distrajo los pensamientos que tenía sobre lo que acababa de suceder y esa fuerza recorriendo su interior —Ah… no, para nada. Estoy bien Sam. —respondió.

    - Pero se te ve conmocionada —refutó Sam.

    - Estoy bien… es solo que esta guerra no es como a los juegos que jugaba de niña con mi hermano y Leónidas. —la tristeza se reflejaba en cada palabra y mirada de la princesa, observando los cadáveres enemigos. —No me imaginé que pudiese ser así, ¿y las palabras que?, parece que solo importa la fuerza. —unas lágrimas salieron de sus ojos mientras sentenciaba —es muy triste Sam… ¿Por qué hace esto Garamond?, ¿Cuál es el objetivo?

    - Princesa… —Sam se encontraba conmocionado, es la primera vez que ve a una mujer mostrar sus sentimientos abiertamente.

    - No te preocupes Sam, no cederé a la tristeza. —respondió ella. —Sigamos adelante a Fresia. No estoy fatigada y no me detendré hasta ver a Ravic brillar nuevamente. —la princesa comenzó a caminar delante de Sam. Sam cabalgó una vez más su montura y caminaba tras la figura de la princesa. —No descansaré hasta reunirme con mi hermano y mi padre nuevamente. —el optimismo de la princesa era digno de admirar sin embargo, Sam reconocía que por dentro la consumía el ahora dolor de perder a su padre y de no saber nada de su hermano; el peso de Ravic estaba sobre la princesa y él estaba más que dispuesto para ayudarla.
     
    Última edición: 1 Abril 2020
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    kmastersmash

    kmastersmash Iniciado

    Acuario
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    Bien a lo final fantasy me gusta , aunque siempre me ha parecido raro como nunca investigan mas sobre sus artefactos o sobre el enemigo destructor o oscuro que derrotaron sellaron etc después de la guerra contra el
     
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    Agus estresado

    Agus estresado Equipo administrativo Comentarista empedernido

    Piscis
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    Hola. Paso a comentar. Leí la sinopsis y el primer capítulo.

    Tengo que decir que siento que me va a explotar bastante la cabeza con todos los conceptos que introdujiste en este capítulo. Los continentes, los cristales, los nombres de los reyes, de los soldados, los rangos, las armas, los cristales... creo que fue demasiado para solamente el primer capítulo. Sé que con el tiempo voy a ser capaz de recordar todo, pero ahora sí me encuentro bastante mareado.

    Me resulta un poco chocante el nombre del capítulo. Hace referencia a la caída de Ravic, pero no se muestra casi nada sobre el ataque del imperio al reino. Solo se cuenta muy por arriba. Imaginé que, siendo una historia de fantasía, el imperio quemaría edificios, ejecutaría ciudadanos del reino y tomaría instalaciones, y tenía ganas de ver eso; para así tener una idea no solo del poder que tenían los soldados del imperio que ataca, sino también para ver a qué tipo de crueldades tendrían que sobrevivir los personajes como Sam y Elena en caso de enfrentarlos. Pero solamente se centró en la preocupación del rey para salvar a su hija y a algunos de los suyos. Diría que habría sido bueno ver algo como eso en este capítulo.

    Los combates tampoco me han parecido muy bien llevados. Pese a que fueron breves, me costó mucho seguirlos, y creo que es por eso. Quiero decir, en solo un renglón de narración se ve a la princesa esquivar un ataque y hundir a su enemigo con un golpe en su estómago. No digo que esté mal, solo que, teniendo en cuenta que son guerreros poderosos, el verlos terminar una pelea tan rápido es algo que no me termina de gustar.

    Fuera de eso, todo lo demás del capítulo me ha gustado. Creo que el sistema de reinos, y el hecho de que cada reino tenga que cuidar de uno de los cristales es algo que servirá mucho a la historia en el futuro. Aunque me cueste un poco de seguir y recordar, lo de los rangos con sus respectivas estrellas también me gusta, ya que esa es una forma de establecer una "escala de poder" sin tener que utilizar simples números. Que las armas también tengan esta clasificación es un buen detalle en estas historias.

    Y algo que me agrada es que usaras el sistema de experiencia (Cultivo Espiritual) para volver más fuertes a los personajes como si fuera un videojuego. En las historias de fantasía y aventura, como esta, odio cuando un personaje es fuertes porque tiene una genética especial que le gana peleas así como si nada. Con esto del cultivo espiritual, los personajes están obligados a entrenar, fortalecerse, y pasar por miles de batallas para volverse más fuertes. Si aparece algún guerrero poderoso, eso quiere decir que es porque ha estado entrenado o bien pudo adquirir un arma de gran nivel. Lo que quiere decir que nadie ganará una pelea por tener un beneficio de nacimiento. Es un detalle que a muchos no les importaría, pero a mí sí XD.

    De los personajes, pues apenas empieza la historia y no hay mucho que decir. Ya en el futuro iré viendo como crecen.

    Me recordó mucho a Avatar el hecho de que el imperio que haya iniciado con las invasiones fuera justamente el que se encargó de cuidar del cristal que tenía el poder del elemento del Fuego XD.

    Te marcaré dos errores pequeños que encontré, pero que no afectan mucho la lectura.

    Creo que ahí quisiste poner "podría" en vez de "podrían", o que olvidaste un "los" entre "controlando" y "Garamond".

    Allí sería "estarían" dado a que menciona al rey y al príncipe.

    Son errores pequeños, pero que no hace daño que sean corregidos.

    Hasta la siguiente ocasión.
     
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    Nyxbel

    Nyxbel ♣ El Orgen ♣ Game Master

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    Hola Rey, gracias por la atención y el tiempo que te tomaste para leer éste primer capítulo. Entiendo que son muchos conceptos para un primer capítulo, pero creo que con el tiempo, los lectores se podrán adapatar poco a poco a éste universo.

    Lo que más te agradezco es la crítica constructiva.
    Esos errores tal como dices, se me escaparon en la revisión de la redacción.
    Ya mismo las edito y muchas Gracias. De verdad es un placer leer sus comentarios, por cierto te tengo una pregunta

    ¿Solo escribes ciencia ficción? No soy muy amante del género, porque comencé a leer uno de tus temas acá creo que se llamaba la gran catástrofe VI o IV, en fin... soy mas amante del genero Fantasía. Aún asi estoy por darle un vistazo ya que no veo nada más que me llame la atención y ya leí la de No u que se llamaba Barro y Plata Líquida xD

    Si escribes Fantasía además de la ciencia ficción me gustaría leer tus escritos :)
    Saludos
     
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  6.  
    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

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    Saludos.

    No voy a repetir lo que ya señaló reydelaperdicion, seria redundancia. Solo diré que normalmente el diálogo se inicia con guión largo, y no el corto.

    Me gusta este tipo de escritos, lo fantástico siempre me ha llamado la atención. Ver cómo se desarrolla la historia en un mundo distinto siempre me entretiene.

    Me hubiera gustado que todo se desarrollara menos rápidamente. Más detalles, más atención a ciertos personajes y lo que hicieron. Sin problemas se podía alargar mucho más, e incluso separarlo en dos capítulos, uno para la explicación del mundo y el inicio de la invasión y el otro para la aparición de Sam y la huída de la princesa.

    Tal vez que le pongas un glosario al final, sobre los términos especiales.
     
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  7.  
    Nyxbel

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    Gracias por la crítica y justo habia pensado hacer el Glosario y dejarlo al final con Spoiler xD
    Trataré de expandir las descripciones, es bien sabido que en los mundos de fantasía la descripción es de vital importancia para influir en los sentimientos y pensamientos del lector.
     
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  8. Threadmarks: El Escape
     
    Nyxbel

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    Título:
    Mitos y Leyendas: Los Cristales Eternos
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    8792
    Capitulo II: El Escape


    Al norte de los Picos Sagrados se encontraba el fuerte de Mangal, era territorio Fresiano y un grupo de soldados Garamondianos se encontraban frente al fuerte. En el interior del fuerte, se encontraba una hermosa joven de cabello largo y azul marino, su delicada sonrisa y actitud podría derretir los corazones de los guerreros más machistas y toscos. Tenía un vestido ajustado de color rojo y con varias piedras preciosas que resaltaban con el color de sus ojos azules, posiblemente era una noble Fresiana debido al lujo en sus ropajes.

    Un soldado con armadura de plata se acerca a la señorita trayendo un informe.

    - ¡Princesa Titania! El ejército de Garamond está llegando. —comentó angustiado.

    - ¿Qué? —la cara de decepción de la princesa Titania dibujó su rostro y expresiones. — ¿Por qué no tardaron más? ¡No nos da tiempo a nada!

    - Princesa, no tenemos las armas ni las fuerzas necesarias para hacerles frente. —comentó el soldado mientras alzó la mano en dirección noreste. —Debemos volver al Castillo de Fresia.

    - Negativo soldado —respondió contundentemente la princesa —Aún no podemos volver, debemos encontrar a Elena y su grupo. —ordenó mientras ajustaba su ropa y una fina armadura que tenía bajo las mismas. —Es mi amiga y necesita mi ayuda, no la abandonaré a su suerte.


    El soldado miraba un poco asustado a la princesa y observaba por las ventanas del fuerte al enemigo acercarse más y más a dicho lugar.

    - Sin embargo… —comentó la princesa de manera pensativa —podríamos pedirle más hombres a mi padre Hotaru.

    - Entendido mi alteza. Ya mismo mando un mensajero a la capital. —comentó el soldado mientras con un gesto de manos y agachando su cabeza se despedía.


    Titania pensaba en la princesa Elena y todos los recuerdos que había forjado con ella durante su infancia y parte de su juventud.

    - Resiste Elena —suspiró Titania mientras se dirigía a la entrada del fuerte.


    En las afueras del fuerte de Mangal se encontraban los hombres de Garamond bajo el liderazgo de Braian.

    Uno de sus soldados reclama,

    - Parece que se preparan para un asedio comandante.

    - Valientes… —Braian pensó por unos momentos y refutó —aun así no tienen posibilidades.

    - ¿Cuáles son sus órdenes?, señor. —preguntó el soldado.

    - ¿Órdenes? Espera aquí y verás como yo mismo los aplastaré. —respondió Braian mientras se dirigía hacia el fuerte.


    En la entrada se encontraba un soldado y al ver solo a Braian pensó que tendría oportunidades de resistir el ataque, no obstante, al acercarse lo suficiente Braian libera su Poder Espiritual y dispara una ráfaga espiral en contra del guardia de la entrada. El poder abrumador rompió varios huesos y costillas del soldado, matándolo al instante mientras su cuerpo se empaló con fuerza abrupta contra una de las paredes del fuerte.

    - Eso es lo que sucede si te enfrentas a mi fuerza. —comentó Braian con aires de grandeza.


    Braian ingresó al fuerte mientras que sus soldados cubrieron la llanura de Malgan. Dentro del fuerte se encontró con la hermosa princesa Titania. Su mirada indignada, su sonrisa y actitud calmada, acompañada de sus ropajes y armadura le daban un toque de gentileza extraordinario.

    - ¡Detente! —ordenó Titania. —retira a tus soldados o te enfrentarás a mí.

    - ¿Enserio? —dijo asombrado Braian mientras luego dio una carcajada y preguntó — ¿Tú quién eres?

    - ¿Quién?, pues soy Titania, princesa legítima de Fresia y no dejaré que sigas arrasando mi nación.

    - ¡Vaya! La hija de Heidern… —de pronto la mirada de Braian se volvió lasciva y fría —Parece que conseguí algo que puede sernos útil. —Braian soltó una carcajada

    - ¡Abandona éste fuerte ahora mismo! —ordenó la princesa. —Si me haces daño, mi padre y hermano se ocuparán de ti.

    - ¡Pues claro! —gritó exaltado Braian —Esa es la idea princesita. Ya había oído lo mucho que Hotaru quiere a su pequeña hijita. —una risa arrogante salió de los pulmones de Braian y sin pensarlo más tomó a la princesa por el brazo. —Vamos a ver qué tan cierto es el rumor. Serás un rehén perfecto, chiquilla.


    En el instante Titania comenzó a drenar el Poder Espiritual por su cuerpo, sin embargo, Braian realizó lo mismo y el poder de Braian era mucho mayor que el de la princesa, por lo que ésta no pudo defenderse de él en absoluto. Mientras la jalaba por el brazo y realizaba un berrinche, en las llanuras se acercaban un par de personas.

    - ¡Mira Sam! —señaló Elena en dirección al fuerte.

    - Lo veo alteza. —dijo conmocionado Sam. —Parece que Garamond ha llegado hasta el reino de Fresia. —a lo lejos los soldados enemigos percibieron el Aura de Sam y lo observaron preparándose para cualquier ataque inminente. —Estamos en terreno peligroso princesa —finiquitó Sam mientras aumentaba el poder Regenerativo para sanar las heridas anteriormente recibidas.


    Elena observó a los soldados enemigos y con absoluta confianza comenzó a caminar para hacerles frente, Sam por el contrario se acercó a la princesa y le sugirió rodear la zona y llegar rápidamente hasta la capital.

    - Mi alteza, deberíamos rodear Malgan y dirigirnos rápidamente al castillo de Fresia sin detenernos.

    - No podemos irnos así como así —respondió la princesa, mientras comenzaba a exponer su Aura preparándose para el combate. —Bien sabes que necesitan nuestra ayuda. —comentó, mientras una mirada fría y calculadora se reflejaba en su rostro hacia los enemigos. —Ya has visto la manera en que actúa Garamond y somos testigos del sufrimiento de nuestra gente a manos de su ejército.

    - Es verdad princesa, pero… —Sam no podía evitar preocuparse y antes de continuar fue interrumpido.

    - ¡Casas destruidas, pueblos arrasados, mujeres raptadas y violadas! —el enojo en la actitud de Elena era cada vez más potente. —lo que se opone a su avance simplemente es eliminado inmediatamente.


    Sam observó y analizó las palabras de Elena y no respondió nada, simplemente seguía a la princesa cabalgando sobre el Caballo Oscuro Bermejo y la princesa finiquitó.

    - Sam, no puedo irme sin al menos intentar hacer algo. No quiero ver sufrir a nadie por culpa de Garamond.

    - Está bien princesa —respondió Sam mientras su Poder Espiritual era empujado a sus meridianos. —Intentemos retomar Malgan, pero hay que ser cautelosos, Ravic aún os necesita.

    - Por supuesto Sam, ¡vamos adelante! —respondió la princesa entusiasmada.


    El general Sam cabalgó hasta el primer soldado enemigo, el cual era un simple hombre Rango Hierro 3 Estrellas y con la simple embestida del Caballo Oscuro Bermejo el hombre salió volando varias decenas de metros y no se levantó. La princesa corrió hasta una pequeña cabaña que se encontraba en las cercanías, al oeste del fuerte. Al llegar un hombre mayor de cabello rubio y bigote se encontraba observando desde la entrada de su casa lo que acontecía y al ver a Elena acercándose sin saber de su identidad le preguntó.

    - ¿Son ciertos los rumores señorita?, dicen que las tropas de Garamond han tomado el fuerte del este. —preguntó el hombre. Elena afirmó asintiendo la cabeza. — ¿Están protegiendo la entrada? —Elena afirmó nuevamente y el hombre suspiró. —Tendrás una batalla complicada, si protegen la entrada debe ser que hay algo muy valioso dentro, además, las entradas de los castillos y fuertes tienen Runas de Protección. —el hombre hacia un gesto de negación con la cabeza mientras decía —solo ustedes dos contra varios soldados es temerario. —sin embargo, la admiración del hombre se dejaba notar con la sonrisa que dejaba tras la silueta de Elena alejándose hacia el este.


    En la entrada del fuerte se encontraba Braian quien fue informado sobre Sam y la princesa Elena. Su mirada y entusiasmo se elevaron a inimaginables alturas y ya estaba soñando con la fortuna y el prestigio que iba a conseguir tras realizar ésta misión, el único problema era Sam.

    - ¿Así que se atrevió a llegar hasta acá? —se preguntaba Braian a sí mismo. —Hoy es mi día de suerte —comentó mientras soltaba una carcajada —seré famoso y rico. —inmediatamente después expandió su Poder Espiritual a través de sus meridianos preparándose para la batalla. — ¡Que esperan cuerda de vagos!, Tráiganme a la princesa. —ordenó.


    Al norte dos figuras se acercaban poco a poco, era Francisco junto a otro hombre tosco y fornido. Era Gabriel, un guardaespaldas del imperio de Fresia. Gabriel era un hombre de aproximadamente unos treinta años, voz gruesa y varonil, cabello castaño con una enorme patilla que se extendía hasta su mandíbula; su actitud sería y tosca evitaba el acercamiento de las damas por temor.

    - Maestro Gabriel, ¿esta es la frontera de Malgan? —preguntó Francisco, mientras observaba los alrededores.

    - Así es pequeño Fran, Su alteza, la princesa Titania debería encontrarse en ese fuerte. —respondió el hombre mientras poco a poco se acercaban al lugar.

    - ¡Mire…! —la voz de Francisco fue de gran asombro —hay soldados de Garamond por todo el lugar. —la mirada de Gabriel fue fulminante y comenzó a emitir una poderosa Aura, en un instante su Poder Espiritual llenó todos sus meridianos y estaba listo para atacar. — ¿Y los guardias del fuerte? —preguntó Francisco mientras observaba las reacciones relajadas y tranquilas de los soldados enemigos. —parece que llegamos demasiado tarde —reprocho Francisco.

    - No podemos saberlo a ciencia cierta —resopló Gabriel. —Seguramente la princesa Titania no esté en peligro y quieran usarla como rehén. —comentó Gabriel mientras indagaba y analizaba la situación frente a ellos. —Nosotros velaremos por su seguridad.

    - Si claro… —dijo Francisco un poco tímido —No podemos rendirnos, debemos seguir.

    Francisco cerró sus ojos y de pronto un Aura emanaba de su cuerpo y luego de unos segundos su Poder Espiritual comenzó a recorrer sus meridianos. Anteriormente, Francisco era un simple civil con conocimientos Veterinarios sobre las distintas Bestias del continente de Malgun y no poseía talento para el arte marcial ni la guerra, sin embargo, Gabriel le explicó a Francisco que no era imposible convertirse a estas alturas en un gran guerrero, pues él conocía de un método para liberar la energía reprimida por años dentro de su cuerpo; Francisco escuchó todas las instrucciones y el método era un poco doloroso a la par que peligroso, pues él tenía que recibir en todos sus meridianos una ráfaga de poder y resistir con fuerza de voluntad dicho golpe espiritual, sin embargo, si cedía su fuerza de voluntad, entonces sus órganos explotaría internamente y moriría irreversiblemente. Francisco estuvo de acuerdo con la técnica y una vez recibió la ráfaga de poder de Gabriel, sentía que su cuerpo iba a explotar y que todo su interior ardía. Los gritos de dolor de Francisco fueron aterradores y Gabriel sabía que en la mayoría de casos el individuo moría por ésta técnica, no obstante, la determinación y voluntad de Francisco lograron mantenerlo con vida mientras su cuerpo se adaptaba repentinamente al poder que estaba suprimiendo su ser. Luego de unos minutos Francisco cayó al suelo inconsciente, pero ahora, su Aura podía sentirse ferozmente recorriendo todo su cuerpo.


    El Poder Espiritual de Francisco era extraordinario para un recién ingresado en el Arte Espiritual, su fuerza era decente, Rango Plata Primer Estrella, y gracias a la técnica de Gabriel, había aprendido a controlar por cuenta propia el Cultivo Espiritual.

    - Liberemos el fuerte y encontrémonos con la Princesa Elena —comentó Francisco, mientras cabalgaba su Caballo Oscuro Bermejo.

    - ¡Espera Francisco! —comentó Gabriel mientras caminaba hacia delante. —Por la experiencia mejor voy a la delantera, tú cúbreme.


    Gabriel se dirigió ferozmente hacia el frente y enfrentó a un enemigo, sin embargo, la fuerza del mismo estaba ligeramente por debajo a la de Gabriel. Gabriel lanzó un poderoso golpe y el soldado juntó sus antebrazos para cubrirlo y fue empujado en el aire por la fuerza, las marcas de los golpes se marcaron con un tono rojizo en sus antebrazos y sin embargo, logró resistir el golpe y contraatacó con una ráfaga de su Poder Espiritual causando un impacto en el pecho de Gabriel y empujándolo varios metros hacia atrás.

    - ¿Maestro Gabriel se encuentra bien? —preguntó Francisco mientras se acercaba.

    - Solo fue un rasguño —respondió Gabriel limpiando la sangre en los extremos de sus labios.

    - Aguarde, traigo una poción conmigo. —Francisco aprendió a realizar pociones con muchos tipos de plantas, era una de las ventajas de haber estudiado Veterinaria.


    Gabriel tomó el brebaje, poco a poco sintió como desaparecía el dolor y debido a la eficiencia del mismo estaba sorprendido, normalmente una poción común tarda minutos e incluso horas en tener efecto, sin embargo, ese extraño brebaje que le dio Francisco fue de efectos inmediatos.

    - Gracias camarada —dijo, aún asombrado por el efecto. Francisco se dio cuenta de lo que pensaba y replicó rápidamente.

    - Maestro, cuando estaba estudiando veterinaria un Erudito me dijo que hasta el pasto de las vacas es útil. —dijo, cuando de pronto su mirada cambió por una mirada de sorpresa. —Un momento…

    - ¿Qué sucede? —preguntó Gabriel mientras volteaba y observaba a lo lejos un par de siluetas.

    - Ese jinete… ¿El general Sam? —comentó mientras trataba de agudizar la imagen desde lo lejos y una vez lo confirmó exhaló. —También está con él la princesa Elena.


    Sam se acercaba a una pequeña casa donde un joven de cabellos castaños observaba la batalla, con un saludo recibió a Sam y le comentó.

    - El guerrero que está resguardando la puerta tiene una poderosa armadura. —el joven señalaba hacia el fuerte —posiblemente resista unos buenos golpes. No obstante… un buen guerrero o una excelente arma puede surtir efecto.


    Mientras Sam recibía la información del pueblerino, Gabriel se encontraba luchando nuevamente con el guerrero enemigo. A la primera embestida logró cubrirse con sus antebrazos, pero esta vez, Gabriel conectó dos golpes que lo aniquilaron; uno de los compañeros del caído observó a Gabriel y también intento ir y hacerle frente pero también fue derrotado fácilmente por Gabriel, solo bastó un par de ráfagas de Gabriel. Toda la escuadra de guerreros enemigos bajo el mando de Braian, tenían un Cultivo Espiritual Rango Plata Segunda Estrella. Luego de que Gabriel derrotara a los dos guerreros, Sam acude hasta su posición y es recibido por su amigo Francisco.

    - Me alegro de verte sano y salvo Fran —comentó Sam.

    - Si… yo también general. —respondió Francisco y al instante la cara de Sam cambió por asombro. Podía sentir el Poder Espiritual emanando del cuerpo de su amigo. —Fran, ¿tu…?

    - Si amigo, ahora soy un guerrero —comentó Francisco mientras disparaba una ráfaga de Energía hacia el suelo. —Mientras sigas guiándonos, los guerreros de Ravic seremos invencibles. —finiquitó Francisco.


    Sam no podía dejar de estar asombrado, sin embargo, un par de enemigos más se acercaban hacia ellos y no podría saciar su curiosidad sobre los posibles métodos que utilizó Francisco para liberar su Energía. Saludó a Gabriel y luego se volvió a dirigir a su amigo.

    - Francisco, no sé qué método utilizaste —comentó Sam mientras tocaba con alegría el hombro de Fran—debemos cooperar para proteger a la princesa Elena.

    - Será un placer Sam —respondió Francisco.

    - Quiero que te unas a nuestra causa —dijo Sam con tono serio y amable. —Sé que eres inexperto en combates, pero te daré mi guía en ésta travesía.


    El asombro de Francisco era inexpresable, simplemente no podía cerrar sus ojos ni articular bien sus pensamientos ni respuestas, por lo que al momento se quedó sin habla durante un par de segundos.

    Sin embargo, su semblante cambió cuando observó en la lejanía de las llanuras a un grupo de tres guerreros, al parecer, iban tras los pasos de Elena y Sam. Los hombres caminaban en dirección hacia ellos, uno de ellos comentó.

    - ¡Están aquí! ¡Una avanzadilla de Ravic! —dijo un individuo alto y un poco delgado, al parecer era el líder. Su Aura podía dejar en claro, que su Cultivo Espiritual había alcanzado el Rango Plata Segunda Estrella — ¡Que no pasen!


    Por las expresiones, al parecer llegaron como refuerzos para el pelotón de Braian. Los otros dos acompañantes del guerrero eran más fornidos, sin embargo, su Aura solo reflejaba un Cultivo Espiritual de Rango Plata Primer Estrella. Mientras los enemigos se acercaban a su posición, los que estaban cerca de la entrada del castillo se dirigían para embestir a Gabriel y compañía. Sin embargo, Francisco se adelantó lanzando poderosas ráfagas de Energía a uno de los guerreros que se acercaba, el guerrero esquivaba las ráfagas y se burlaba de Francisco.

    - ¡Oye! ¿Nunca te enseñaron a controlar tu poder? —preguntó el hombre con tono sarcástico.

    - La verdad es que no —respondió francamente Francisco mientras embestía con su cuerpo al soldado enemigo. —pero soy muy capaz. —comentó mientras el soldado enemigo tenía una expresión de asombro debido al gran poder liberado a través de Francisco.

    - ¡Maldito mocoso! —reprochó el soldado con sangre en la cornisura de sus labios. Con un agarre levantó a Francisco y lo arrojó con fuerza sobre el suelo. Francisco escupió una bocanada de sangre mientras cerraba los ojos por el dolor, pero mientras estaba en el aire debido al rebote, dirigió una fuerte patada cargada de Poder Espiritual a la costilla del oponente.


    El soldado al ver la brecha abierta no tuvo tiempo de reaccionar y simplemente pudo intentar enviar suficiente Poder Regenerativo a sus costillas, no obstante, la patada de Francisco fue muy fuerte y le quebró unas cuatro costillas y lo mando a volar. El soldado cayó inconsciente mientras otro soldado se dirigía enfurecido hacia Francisco. Antes de que llegara a su posición fue interceptado por Gabriel, quien con una velocidad atroz lo tomo por el cuello y con Poder Espiritual en su brazo lo hundió en el suelo, creando pequeñas grietas en el mismo. Gabriel miro a Francisco y le dirigió una sonrisa con el dedo pulgar levantado. Francisco sonrió y al momento la princesa Elena se integró con el grupo preguntando a Francisco y Gabriel como se encontraban.

    - ¡Francisco! —comentó la princesa al verlo.

    - Su alteza —Francisco se sintió un poco intimidado por la confianza en que Elena se dirigía a él.

    - Me alegra verte sano y salvo. —comentó Elena.

    - Me encontré con Maestro Gabriel de Fresia y le hablé de la situación de Ravic. —respondió Francisco. —Además… —la pausa de Francisco fue inevitable, él comprendía que los Lores de Malgun tenían la costumbre de reunir a sus descendientes para construir buenas relaciones a futuro. —la princesa Titania está en peligro dentro del fuerte.

    - ¿Así que Titania está aquí? —recuerdos viajaron desde el pasado a la mente de la princesa. Cuando eran niñas eran muy unidas y eran grandes amigas, sin embargo, a medida que pasaban los años ambas se alejaron un poco. —Debemos apresurarnos Francisco. —ordenó la princesa, luego procedió a saludar a Gabriel y terminar de informarse un poco.


    De repente, los refuerzos que habían llegado hace algunos minutos se encontraban frente a ellos con miradas muy serias. Gabriel intercedió y tomó la delantera.

    - Déjenme a estos debiluchos a mí —comentó, mientras sonreía.

    - ¿Estás seguro? —preguntó la princesa Elena.

    - No serán un problema Alteza, adelántense al fuerte y rescaten a la princesa Titania. —respondió Gabriel mientras una oleada de energía espiritual brotaba de su cuerpo.

    - De acuerdo —asintió la princesa Elena mientras Francisco y Sam la escoltaban a la entrada del fuerte.

    - ¡No permitan que se acerquen al fuerte! —gritó el líder del grupo de refuerzos. Uno de los soldados comenzó a correr en dirección a la princesa pero Gabriel apareció delante de él y con un fuerte golpe en su estómago lo eliminó.

    - Su oponente soy yo —refutó Gabriel mientras observaba al par de soldados que quedaban.

    - ¿Estás buscando morir? —preguntó el líder de los refuerzos. Su confianza radicaba en que él tenía un Cultivo Espiritual mayor que el de Gabriel.

    - Para nada —respondió Gabriel a la par que le daba una mirada fría y asesina. Un rayo de luz pasó por sus ojos cuando observó al enemigo acercarse lo suficiente y realizar un potente golpe a la cara de Gabriel. —Mierda, que rápido —pensó Gabriel mientras a la par alzaba su puño con mucho Poder Espiritual concentrado en el mismo. Al menos si iba a recibir tan poderoso golpe, debía al menos causarle un gran daño al enemigo. Su puño era dirigido a la boca estomacal del enemigo y éste se dio cuenta, pero ya era tarde para esquivar.


    Ambos golpes acertaron en el blanco y Gabriel cayó al suelo, mientras el enemigo quedó de rodillas intentando encontrar aire para sí mismo. Gabriel era más débil que él, pero nunca imaginó que su golpe le dejaría sin aire. Obviamente, Gabriel estaba siendo entrenado para convertirse en el mejor guardaespaldas de la princesa Titania y esto incluía clases de Arte Marcial Superior. Aprendió que un enemigo débil puede adquirir ventaja si comprende exactamente los puntos clave para atacar, no obstante, el gran golpe que recibió lo dejó muy aturdido y sentía que su cabeza iba a explotar y todo le daba vueltas; su visión borrosa y mareo le impedía levantarse, solo esperaba pacientemente a recuperarse un poco y enfrentar al tercer enemigo.

    - Capitán, ¿se encuentra bien? —preguntó el otro soldado.


    Al ver que su capitán no podía siquiera hablar, la furia recorrió su ser y se acercó hasta Gabriel, lo tomó por el cabello y comenzó a patear su rostro. Entre insultos, patadas y saliva siendo escupida por su adversario Gabriel tomó fuerzas de donde no podía y se abalanzó sobre su enemigo con una serie de imponentes golpes con Poder Espiritual masacrando al enemigo con fuertes golpes emitidos a la cara del mismo. Los gritos de dolor y sufrimiento hicieron voltear a Francisco, a Sam y a la princesa Elena.

    - ¿Se encontrará bien? —preguntó angustiada Elena.

    - Le aseguró que Gabriel no es alguien fácil de derrotar su Alteza —respondió Francisco.

    - De acuerdo, sigamos. —comentó Elena.


    El poco tiempo que Francisco había estado con Gabriel, se dio cuenta de su capacidad y por qué había sido elegido por el Rey como guardaespaldas para Titania, él tenía una voluntad inquebrantable y aguantaría de pie hasta el final siempre y cuando cumpliera su misión. Gabriel seguía golpeando con fuerza el rostro de su enemigo sin darse cuenta que estaba sobre un charco de sangre, el enemigo quedó irreconocible y sus signos vitales ya estaban esfumados. De pronto, una patada le arrojó un par de metros a la distancia, el capitán de ese pelotón de refuerzos se encontraba de pie pero había sangre corriendo por su boca y trataba de caminar en dirección a Gabriel. Con dificultad llegó al lado del mismo y comenzó a patearlo con poco poder espiritual, por alguna extraña razón no comprendía como Gabriel había sido capaz de ocasionarle tal grado de daño.

    En una oportunidad Gabriel tomó una de sus piernas cuando intentaba patearlo, la risa malvada de Gabriel se dibujó en su rostro malherido y un frio rayo de luz brilló por sus ojos.

    - ¡Sueltame bastardo! —ordenó el soldado enemigo —que piensas… —en un instante un grito desgarrador y de dolor fue emitido por el soldado y un sonido crujiente se había escuchado con anterioridad.


    Gabriel le había quebrado el fémur al soldado enemigo, incapacitándolo por completo y cayendo éste al suelo entre llantos, insultos y quejidos. Gabriel se levantó y sin mucha contemplación realizó un par de golpes y sangre salpicó la verde hierba de las llanuras a su alrededor. Un silenció profundo se sentía alrededor de él, se tiró sobre la hierba y podía sentir como su cuerpo comenzaba a arder y un dolor punzaba sus meridianos.

    - ¿Será posible? —pensó Gabriel. Su Cultivo Espiritual estaba aumentando una Estrella y eso era algo muy bueno. Sonrió y quedó dormido sobre la verde llanura.


    En la entrada del fuerte se encontraba un último soldado, pero éste solo era Rango Plata Primer Estrella.

    El hombre un poco asustado intentó enfrentar a Francisco pero éste solo lo utilizó a modo de entrenamiento mientras que Sam y la princesa se adelantaban a la puerta del castillo. Allí se encontraba Braian con su imponente aura que intentaba suprimirlos.

    - Princesa, permítame encargarme de éste canalla —comentó Sam mientras se bajaba de su Caballo Bermejo y se dirigía a la entrada.

    - ¡Espera! —respondió la princesa. Sam se quedó estupefacto por la orden mientras observaba a la princesa dirigirse frente a él. —Sam, anteriormente sentí una poderosa energía fluyendo a mi alma cuando derroté al enemigo. —comentó Elena mientras observaba sus brazos. —Creo que puedo absorber la fuerza de los enemigos caídos. —Sam frunció el ceño y aunque comprendía que una persona normalmente adquiría una parte de la fuerza del enemigo al ser derrotado, no era común ver una persona adsorber tal cantidad de fuerza y aumentar de nivel su Cultivo.

    - ¡Está bien! —respondió —Pero estaré atento y velaré por su seguridad.

    - No hay problema, quiero ver que tan fuerte puedo llegar a ser. —comentó.

    - ¡Bah!, no eres más que basura para mí. —interrumpió Braian.


    La princesa frunció el ceño pero se dirigió a su enemigo blandiendo la espada regalada por Sam.

    Braian observó a la princesa y confiado de su fuerza se dirigió a enfrentar la misma. Su Cultivo se elevaba al Rango Plata Cuarta Estrella podía sentir que la princesa solo había entrado hace poco al Rango Plata Segunda Estrella.

    - Esto será muy aburrido. —comentó Braian y con un golpe concentrado de poder pretendía derribar a la princesa, pero sorprendentemente ésta esquivó su golpe y al contrario éste sintió una pequeña cortada atravesar su armadura. — ¡Pero que! —nunca había esperado que la princesa fuese tan rápida en sus reflejos y lograra esquivar su golpe.



    La Princesa seguía esquivando los golpes de Braian y éste impotente seguía tratando de darle un solo golpe, Sam por su parte se encontraba atento a cualquier novedad y admiraba la gracia con que la princesa se movía por sus reflejos. Esquivaba el golpe y daba una estocada, sin embargo, Braian se sentía cada vez más impotente y atacaba con más ferocidad a la princesa mientras ésta seguía esquivando cada uno de sus golpes. De manera repentina soltó una poderosa explosión de Poder Espiritual y la princesa fue alejada de su lado un par de metros, concentró su Cultivo y comenzó a disparar ráfagas de poder frenéticamente.

    - ¡Muere! —gritaba Braian enloquecido por la furia sin acercarse a la princesa; no quería abandonar la puerta del fuerte.


    Ráfaga tras ráfaga comenzaban a debilitar a Braian y éste podía sentirlo, con urgencia cargó hacia la princesa entre ráfagas y golpes y ella seguía tranquilamente esquivando sus ataques con gracia y cortaba con su espada en cada oportunidad que podía. Tras algunos minutos Braian estaba completamente debilitado y sin fuerzas para hacerle frente a la princesa, ya sus golpes eran más lento y no podía seguir utilizando su poder espiritual, estaba debilitado y se sentía impotente; jamás pensó que la princesa de Ravic poseía tales talentos y reflejos, era sin duda, una genio como se comentaba en Garamond.

    — ¡Maldita niña! —resopló Braian con furia —no me vencerás. —un último intento de asestar un golpe fue fallado y la princesa inyectó un poco de su Poder en la espada y ésta perforo la armadura de Braian hiriéndolo letalmente.

    — No deseó la muerte ni la guerra —comentó la princesa al malherido enemigo. —Usted eligió su camino por voluntad propia y yo le respeto.


    Una estocada acabó con la vida de Braian y luego de unos segundos el Cultivo de la princesa aumentaba frenéticamente, sus meridianos comenzaban a quemar su cuerpo y una explosión en su interior se pudo sentir por Sam que estaba cerca de la entrada del fuerte. Sam frunció el ceño nuevamente, la princesa había logrado avanzar al Rango Plata Tercer Estrella. Al parecer la princesa tenía algún método secreto para aumentar su cultivo y absorber las fuerzas de los enemigos caídos, esto era algo extremadamente raro de ver, ya que lo más común era Cultivar a través de la Meditación Espiritual con alguna Técnica de Cultivo.


    Luego de derrotar a Braian, Francisco se dirigió en busca de Gabriel el cual estaba durmiendo y su rostro estaba en un estado lamentable, sin embargo, al ver los cadáveres enemigos Francisco tragó saliva y solo puedo sonreír de no estar en sus posiciones. Cargó a Gabriel en su montura y le dio a beber un brebaje que lo repotenció inmediatamente.

    - ¿Se encuentra mejor Maestro? —preguntó Francisco.

    - Mejor que nunca —contestó Gabriel. Ese entusiasmo se debía a que sentía su Alma un poco agitada, posiblemente si Cultivaba algunos meses podría ascender al siguiente nivel de Cultivo.


    Al llegar al fuerte Titania había sido liberada por Sam y se reunió en la brevedad con sus aliados.

    - Princesa Titania, ¿Se encuentra bien? —preguntó Gabriel un poco preocupado.

    - Todo está bien Gabriel —respondió con gratitud la princesa. —No quería causar problemas. —comentó la princesa con una cara de vergüenza.

    - No pasa nada. —respondió Gabriel un poco intimidado. —vivo para servirle.

    - ¡Titania! —una voz femenina los interrumpió y Elena se acercaba a ella poco a poco con un rostro de alegría. Titania no pudo evitar sentirse complacida de verla y muchos recuerdos de su niñez recorrían su mente.

    - Elena, realmente eres tú. —afirmó Titania con una sonrisa.

    - Amiga, ¿Qué haces tan lejos del Castillo de Fresia? —preguntó Elena.

    - La noticia de que Ravic cayó llegó a mis oídos y estaba muy preocupada. —un rostro de preocupación se dejaba ver en la personalidad tan dulce y frágil de la princesa Titania. —Me alegra ver que estas bien. —y rápidamente la princesa realizó una búsqueda rápida con su mirada y su rostro cambió un poco por nerviosismo. — ¿Y el príncipe Elbert? ¿Se encuentra bien?

    - Eso me gustaría saber amiga. —respondió Elena con preocupación en su rostro.

    - ¿No tienes noticias de él? —una preocupación se dejaba notar por la princesa Titania, al parecer, tenía algunos sentimientos arraigados en su corazón hacia el príncipe Elbert de Ravic. —Solo espero que se encuentre bien. Debemos llegar al castillo de Fresia. —ordenó la princesa Titania. —mi padre podrá ayudarnos. —comentó.

    - Gracias Titania —respondió Elena mientras se sentaba pensativa sobre un banco.


    Gabriel y Francisco organizaban algunas cosas, guardaban dentro de las bolsas pociones y elixires que podrían servir durante el viaje hacia la capital. Sam daba de comer a las monturas en la entrada del fuerte y Elena y Titania paseaban por el lugar mientras se ponían al día desde hace años. Elena y sus compañeros liberaron el puesto fronterizo, junto con la princesa Titania viajaban hasta la capital de Fresia. En el recorrido, a través de un denso bosque frondoso caminaban el grupo de cinco, faltaba poco para llegar a Fresia y sin embargo, todavía se sentían vigorosos y energéticos. Entre los helechos y la maleza frondosa surgió un peligroso imprevisto, un León Plateado Neblina saltó hacia el grupo, quienes inmediatamente se colocaron en alerta y en posiciones defensivas. Los Leones Plateado Neblina poseen un pelaje amarillo que se vuelve más brillante a medida que avanza su cultivo, su melena es totalmente negra, pero va adquiriendo un color blanco a medida que crece su poder espiritual. La baba caía por la boca de la Bestia Demonio, mientras un potente rugido hizo temblar el lugar y las aves cercanas volaban emitiendo sus graznidos, acto seguido, se abalanzó contra Titania con un enorme zarpazo pero frente a sus ojos apareció Gabriel, quien recibió el golpe y decidió enfrentar a la bestia. El León Plateado Neblina estaba furioso y comenzó a atacar solamente a Gabriel, quien se había interpuesto entre él y su presa anterior.

    - Déjenmelo a mí —comentó Gabriel, mientras se enfrentaba a la bestia y el grupo se alejaba de la zona de batalla.


    Francisco tenía una expresión de sorpresa e inmediatamente comenzó a divagar en sus pensamientos, Sam observó la actitud de Francisco y decidió preguntar el motivo, ciertamente, Francisco como veterinario debía de tener algunas ideas en su mente.

    - Esto es extraño Sam, normalmente un León Plateado Neblina no entraría en los bosques y selvas sin una buena razón —comentaba Fran, mientras con un gesto negativo de manos y cabeza prosiguió. —éste espécimen es un joven y normalmente los jóvenes siempre están en grupos de cuatro o cinco compañeros y nunca se separan de la camada adulta.

    - Es decir, ¡que hay más leones en las cercanías! —preguntó con asombro Sam mientras observaba sus alrededores atento al peligro, sin embargo, Francisco negó con su cabeza.

    - En realidad dudo mucho que haya compañía. Un León Plateado Neblina no suele habitar selvas y bosques, su hábitat natural y de cacería es en las llanuras y solo se han visto en Ravic y Cambria. —respondió Francisco mientras colocaba una mano sobre su barbilla y analizaba la situación. —me parece que éste pequeño estaba huyendo de algo.

    - ¿Qué puede hacer que un León Plateado Neblina huya? —preguntó Sam curioso.

    - Debe de ser alguna Bestia Demonio más poderosa que su camada junta. —respondió Francisco con un rastro sombrío en su mirada. —Esto no me agrada, pero es lo que me indican las pistas del escenario.


    Sam ensombreció su mirada y se puso en estado máximo de alerta, no sabía que Bestia pudo ocasionar que una camada entera de Leones Plateados Neblina huyeran y lo más extraño es que solo quedaba éste ejemplar en el bosque ha Fresia, muy lejos de las llanuras de Ravic y Cambria. Gabriel luchaba con todas sus fuerzas y de repente comenzó a utilizar su Poder Espiritual lanzando ráfagas hacia el León Plateado Neblina éste comenzó a rugir de dolor y en un intento por escapar, Gabriel aceleró el paso muy rápido y se colocó frente al mismo y en menos de un segundo, lanzó un golpe a manera de estocada que acabó con la vida del depredador. Francisco al ver las habilidades de Gabriel rápidamente le preguntó.

    - Maestro Gabriel, ¿usted está ligado a alguna bestia espiritual? —preguntó Fran.

    - Para nada, conseguir ligarse con una bestia espiritual es muy complicado y solo puedes hacerlo una vez en la vida. —respondió Gabriel.


    Acto seguido Francisco se acercó a Gabriel y le dio un Cristal Puro, estos Cristales eran muy valiosos y raros de ver en personas comunes, el hecho de que Francisco tuviera uno era algo inesperado, normalmente solo eran vistos en pocas ocasiones por personas de la nobleza de algún reino. Un Cristal Puro tenía forma esférica y era totalmente cristalino además, tenía varias funciones místicas, una de ellas y la más utilizada era para observar El Atributo y La Forma del Alma de una persona, el otro método utilizado para el Cristal Puro era contener almas dentro de él, por lo tanto, era un objeto valioso. Gabriel tomo la piedra en sus manos y comenzó a inyectar su Poder Espiritual en el mismo, rápidamente un aura de color amarillo comenzó a reflejarse dentro del mismo y al cabo de unos segundos una chispa eléctrica se encontraba dentro del Cristal, de la cual varios hilos eléctricos eran formados desde la chispa principal.

    - Como lo suponía —comentó Francisco alegre.

    - ¿Qué suponías? —preguntó Gabriel con dudas en su cabeza.

    - Fíjate, tu Aura es de color Amarillo —comentó Francisco, mientras que Sam asentía con su cabeza. Sam como miembro de la nobleza, sabía lo que estaba intentando hacer Francisco, o al menos eso creía. Francisco intentaba escudriñar el Atributo Espiritual de Gabriel. —el color de tu Alma representa el Atributo Espiritual, un color amarillo tiene afinidad con la electricidad. —comentaba Francisco mientras le señalaba el Cristal Puro.

    - Eso es lo que pensaba —comentó Sam.

    - Sin embargo… —interrumpió Francisco con un gran brillo y una sonrisa de agrado en su rostro. —casi nadie ha investigado sobre la Forma del Alma. —inmediatamente todos mostraron expresiones de confusión en sus rostros, Titania y Elena nunca habían escuchado ese término y Sam tampoco se lo esperaba. Francisco señaló el Cristal Puro en donde estaba la chispa amarilla con los relámpagos surcando a través del cristal. —tu Forma de Alma es el Relámpago. —finiquitó Francisco.

    - ¿Relámpago? —preguntaron todos, quienes no salían de su asombro.

    - Es correcto. —concluyó Francisco. —casi nadie ha investigado sobre las Formas del Alma y lo pude aprender de un antiguo libro cuando estudiaba veterinaria espiritual. —todos se miraban sorprendidos mientras le prestaban atención a al Cristal Puro en las manos de Gabriel —cada uno tiene una forma de alma diferente a otra persona. Gabriel tiene la Forma de Alma Relámpago, lo que indica que su crecimiento espiritual será acelerado en comparación a otras personas.


    Gabriel quedó muy sorprendido y recordó que desde pequeño siempre superaba en cultivo Espiritual a todos sus compañeros, superando los rangos en pocos años hasta el estado en el que se encuentra actualmente.

    - No solo eso, independientemente su Atributo, el maestro posee afinidad con los elementos Agua, Oscuridad, Electricidad y Viento y la velocidad de su cuerpo también es acelerada.


    Todos estaban muy sorprendidos con la noticia dada por Francisco, Gabriel en ese instante sintió un poco de vergüenza, el maestro parecía Francisco y no al revés. Pero sus caras casi cayeron al suelo cuando vieron a Francisco sacar de su bolsillo otro Cristal Puro y dirigiéndose ésta vez al Leon Plateado Neblinna dibujó unas runas alrededor de la bestia con la sangre de la misma, en un extremo de las runas colocó el Cristal Puro y de repente una potente explosión espiritual conmovió a todos, menos a Francisco que se lo estaba esperando y de hecho, una sonrisa de satisfacción se marcaba en su rostro. Dentro del Cristal Puro comenzó aparecer la forma espiritual de la bestia demonio y el cristal comenzó a emitir un brillo desde su interior. El cuerpo físico de la bestia comenzó a desintegrarse y convertirse en polvo, todos estaban atónitos ante la escena y Francisco se levantó con el Cristal en su mano y se acercó a Gabriel.

    - Tenga maestro, le obsequio esta bestia espiritual. —dijo Francisco con su cabeza inclinada y extendiendo sus manos hacia Gabriel. Gabriel sumido en vergüenza rechazó la oferta alejando las manos extendidas de Francisco pero éste le convenció diciendo. —Maestro, no se preocupe por el costo, considere esto un pago por las molestias causadas por la princesa. —dijo Francisco mientras observaba a Elena y ésta asentía con su cabeza y una sonrisa.

    - Muchacho, ¿sabes lo costoso que es una bestia espiritual? —preguntó Gabriel mirando a Francisco.

    - Maestro, la amistad y la enseñanza no puede ser medida por tesoros terrenales. —dijo Francisco complacido con una sonrisa y finiquitó —además, a mi ésta bestia espiritual no me sirve y el destino le entregó éste León Plateado Neblina a usted. Cuando crezca el Espíritu de la Bestia dentro de su Alma puede valerse de sus ventajas. —la cara de Gabriel y la de los demás se volvieron dudosas y estaba sedientos de respuestas. Francisco miró las expresiones de sus compañeros y no pudo evitar sentirse apenado, tenía muchos conocimientos que ni siquiera las princesas conocían. —Bueno les explico, el León Plateado Neblina tiene afinidad con la Electricidad y el Viento, así que le viene de perlas a Gabriel, ya que su Forma de Alma explotará al máximo esas afinidades.


    En ese momento todos comprendieron y prácticamente obligaron a Gabriel fusionarse con el León Plateado Neblina. Gabriel condujo su poder espiritual a través del Cristal Puro y una batalla interna en su alma comenzó a desarrollarse. Si una Bestia Espiritual era más fuerte que el espíritu de un guerrero espiritual entonces la bestia devoraba el espíritu de esa persona y luego su alma, la persona moriría y la bestia espiritual se volvería más fuerte. Por el contrario, si un guerrero espiritual dominaba a la bestia espiritual, ésta se integraría con el alma del guerrero el cual podría beneficiarse de la bestia espiritual y mutar sus habilidades en batalla. Una intensa lucha ocurría en el alma de Gabriel, el León Plateado Neblina atacaba con zarpazos y embestidas pero no era rival para el poder espiritual de Gabriel, posiblemente, el Cultivo de Gabriel era mucho mayor que el de la bestia y era normal, ya que el espécimen era solo un infante dentro de la camada de Leones Plateados Neblina, es decir, el Cultivo del León Plateado Neblina era al menos por debajo del Rango Plata Tercer Estrella. Gabriel fácilmente domó a la bestia y la integró con su alma y de repente una poderosa oleada de energía espiritual emanaba a través de él recorriendo todo su cuerpo, se había completado la fusión correctamente. Gabriel abrió sus ojos y una sonrisa dibujada en su rostro era el indicativo de que todo había sucedido con éxito. Francisco explicó un par de detalles, el Cultivo de Gabriel siempre tendría que ser mayor al de la Bestia para evitar que ésta se libere de su alma y perjudique la seguridad de su vida; además, cada vez que Gabriel aumentara su cultivo una parte sería absorbida por el León Plateado Neblina. Esto parecía una desventaja pues ahora aumentar su Cultivo sería más difícil cuando la Bestia Espiritual drenara parte del cultivo para alimentarse, sin embargo, al poseer la Forma de Alma Relámpago su cultivo es acelerado, así que no era tan malo después de todo.


    El grupo salió del bosque y seguía caminando hacia el castillo de Fresia, una vez llegaron al mismo, el rey Heidern esperaba con impaciencia la llegada de su hija y sus compañeros.

    - Titania, has vuelto sana y salva. —dijo el Rey, una cara de gran alegría y satisfacción marcaba su rostro, se acercó y la abrazó, dándole un beso cariñoso en la frente. —No sabes la angustia que sentí cuando me llegaron noticias de Malgan. —luego, tomándola por los hombros y alejándola un poco, una cara de seriedad se formó en el rostro del rey y dijo. —No volverás a abandonar el castillo sin mi permiso ¿Entendido?

    - No te enfades padre, mira, traigo buenas nuevas. —dijo Titania mientras hacia una señal a los guardias de la entrada. Estos abrieron las puertas de la Sala del Trono y un grupo de personas se acercó al medio de la Sala, Heidern mostró una sonrisa y alegría en su rostro, la hija de Valentin se encontraba frente a él sana y salva.

    - Rey Heidern, me alegro de verle, aunque sea bajo estas circunstancias. —comentó Elena rindiendo pleitesía.

    - Elena, mi corazón canta aliviado por verte sana y sin un rasguño. —respondió el Rey.

    - Conseguí escapar antes de que tomaran el castillo. —dijo la princesa mientras miraba a Hiedern a sus ojos. —Pero no sé nada de mi padre…

    - ¡Entiendo! —comentó Heidern al entender los sentimientos de la princesa, no obstante, no quería comentarle los rumores que se habían escuchado durante los últimos días sobre el Rey Valentin. —Elena, tengo noticias sobre tu padre.

    - Enserio, ¿se encuentra bien? —preguntó Elena con entusiasmo. El Rey Heidern sintió un daga afilada clavada en su corazón, el dolor de portar tales noticias jamás lo había experimentado, y comprendió lo mal que se iba a sentir Elena al enterarse, si él, como amigo cercano se sentía así, no quería imaginarse el dolor que sentiría la hija de su antiguo amigo. Sin embargo, lo correcto y justo era que la princesa se enterara de la verdad. —Mi amigo el rey Valentin… —un silencio se produjo en la sala, Heidern no quería mencionarlo, pero lo correcto era revelarlo. —no ha sobrevivido al asalto.


    Elena sin decir más nada dejó correr las lágrimas sobre su rostro, aunque ella pensaba estar preparada para esa noticia, la verdad fue más cruda y su espíritu se quebrantó por completo. Cayó de rodillas y con ambas manos tapó su rostro mientras lágrimas corrían por sus mejillas.

    - No puede ser… —pensaba ella.


    Sam mantuvo un silencio mientras sentía un profundo dolor en su corazón, sus ojos se aguaron, pero no derramó ninguna lágrima. El Rey Valentin era admirado por su justicia y humildad, nunca esperó que sucumbiera ante los enemigos, en su corazón el aguardaba la esperanza de volverse a encontrar con su señor.

    - Ten la certeza de que Garamnond pagará por sus actos. —comentó Heidern con orgullo e indignación en su corazón. —lo prometo por Fresia. Quédate aquí y descansa, debes de estar exhausta.


    Ninguna respuesta salio de la boca de Elena, ella simplemente asintió con su cabeza. Sam sin embargo, manteniendo la compostura de un fiel sirviente y como general de Ravic se dirigió a Heidern con pleitesía e interrumpió.

    - Su Alteza, ¿estáis al corriente de la desaparición del príncipe Elbert? —pregunto Sam.

    - Sí, sabemos que él y sus hombres se enfrentan a Garamond sin tregua alguna. —contestó el Rey, mientras bajaba por las escaleras del trono para acercarse a Elena y Sam. —rumores dicen que pretende vencer al imperio desde sus entrañas. Al parecer cruzó hace poco la frontera y se enfrenta a Garamond en Raavi.

    - Mi hermano… ¿lucha en estos momentos? —preguntó Elena entre sollozos, mientras secaba su rostro y mejillas.

    - ¡Sí! —afirmó Heidern. —Mis guerreros espirituales me han traído esa información pero la han pagado cara.

    - Disculpe las molestias… —dijo la princesa avergonzada un poco.

    - Tranquila, aunque Ravic haya caído, el príncipe ataca al enemigo directo al corazón. —respondió. —lo admiro, en verdad es el hijo de Valentin, un joven muy valiente. —la mirada del Rey se desvió hacia la lejanía por las ventanas del castillo. —me agradaría en extremo decirte que está bien, pero no lo sé.

    - Rey Heidern, gracias por su ofrecimiento, pero no me puedo quedar. —comentó la princesa, la expresión del rey fue de asombro. — Quiero llevar refuerzos hasta donde se encuentra mi hermano.

    - No puedo permitirlo —dijo Heidern directamente. —Sabes que quiero, pero ese plan es un suicidio. Estaría traicionando el recuerdo de Valentin si te dejara marchar.


    La princesa se incomodó un poco mientras Sam le susurraba que era la decisión más correcta.

    - Quédate y descansa, espera noticias de tu hermano. La guerra es para los Guerreros Espirituales. —comentó Heidern. Elena un poco indignada mantuvo la compostura y respondió.

    - Tus intenciones son buenas y las aprecio, majestad. Pero he perdido a mi padre y mi hermano está en peligro. —respondió Elena acomodándose el cabello y luego la espada en su cintura. —Elbert es una parte de mí y no podré descansar sabiendo que él está en peligro de muerte.

    - No. Ravic no tiene ejército, pues Garamond se encargó de destruirlo. —respondió Heidern mientras observaba a Sam. —me gustaría darte algunos hombres y víveres, pero mi hijo, Jacob, se dirige en estos momentos al frente para luchar contra el imperio. —la mirada del Rey Heidern barrió la sala del trono y finiquitó. —no podemos prescindir de ningún hombre. Los tuyos también están cansados y no podéis enfrentar a Garamond solos. —el rey intentó convencer a Elena, pero su mirada de decisión era obvio, Elena no se quedaría en Fresia, debía ir en ayuda para su hermano. — ¿De verdad has tomado una decisión?

    - ¡Sí! —respondió Elena mientras inclinaba su cabeza para salir de la presencia del Rey. —Con su permiso.

    - Tan terca como tu padre. —comentó Heidern mientras que Elena se volteaba y le veía con asombro. —No soy nadie para impedir tal determinación. —al momento el Rey levantó su cabeza con ímpetu y gritó el nombre de una guerrera. — ¡Vyne! —una hermosa joven de cabellos lacios y por encima de su hombro atrajo la vista de los hombres presentes, portaba una armadura dorada bastante fina, la cual tenía unas runas inscritas sobre ella. Sus ojos eran verdes en contraste con su cabello negro y oscuro, muy bien cuidado y ondulado; Sam pudo percibir su fragancia y quedó anonado, tenía un hermoso olor primaveral que impregnaba el ambiente.

    - A sus órdenes mi alteza —dijo la joven inclinándose delante del rey y uniendo ambas manos formando un puño esperando alguna orden.

    - ¡Marco! —gritó el rey consiguientemente. Un hombre adulto se unió a Vyne y se inclinó delante de su rey.

    - ¡Mi Rey! —respondió Marco. Éste era un hombre alto con túnicas sagradas y ningún arma encima, tenía un cintillo en su cabeza y una gran barba con bigote. El color de sus cabellos era oscuro, al igual que Vyne.

    - ¡Gabriel! —gritó nuevamente el rey. Esta vez, Gabriel que se encontraba a lo lejos con Francisco corrió e inmediatamente se inclinó.

    - ¿Señor? —preguntó él obedientemente. En ese momento Heidern sintió que Gabriel era más fuerte, no sabía la razón, pero su Aura era diferente a cuando salió en rescate de Titania.

    - Acompañareis a la princesa Elena de Ravic hasta las tierras de Garamond. Espero que la ayudéis también cuando encuentre a su hermano. —ordenó Heidern, mientras sus guerreros asentían con la cabeza.

    - Es una gran responsabilidad su alteza. —comentó Marco.

    - Pero cumpliremos nuestro deber. —dijo Vyne.

    - Nuestras vidas están en tus manos mi Señor. —finiquitó Gabriel.

    - Princesa Elena, te he dado alguno de mis mejores guerreros. Te serán de ayuda en tu largo viaje. —dijo Heidern mientras volvía su vista por la ventana del castillo. —Recuerda que estás a punto de adentrarte en territorio enemigo. Necesitas apoyo. —comentó.

    - Entiendo su Alteza, muchas Gracias. —respondió Elena.

    - Llévate ésta Pulsera Dimensional para que puedas portar las provisiones. —dijo Heidern mientras quitaba de su muñeca una pulsera con una piedra preciosa. Las Pulseras Dimensionales eran utilizadas para guardar dentro de ellas las pertenencias del portador. Estas pulseras tenían la capacidad de conectarse con el alma de su portador y crear una dimensión alterna donde el tiempo y el espacio transcurrían muy lento en comparación al mundo real, por lo que un alimento podía durar años dentro de la Pulsera Dimensional y ésta aún estaría consumible. También servía para guardar diferentes objetos y el portador controlaba lo que deseaba sacar o introducir de la pulsera mediante sus pensamientos. Sin embargo, la dimensión de la pulsera no podía albergar vida debido a la distorsión del espacio- tiempo de la misma—Te será de gran ayuda a donde quiera que vayas.

    - Rey Heidern… ¡Gracias! —respondió la princesa con un abrazo, que inesperadamente el Rey correspondió con una sonrisa. Las Pulseras Dimensionales eran tesoros para una persona de la realeza, puesto que poder crear una pulsera era algo complicado.

    - No princesa. —dijo Heidern separándola por los hombre y con una sonrisa dijo. —Me darás las gracias cuando vuelvas a sano y salvo con tu hermano Elbert.

    - ¡Así será majestad! —comentó Elena.


    Tras despedirse Elena colocó la pulsera sobre su muñeca y le inyectó su Poder Espiritual conectándola con su Alma. Elena se sorprendió, dentro de la Pulsera Diemnsional había cinco mil malgunas. Esas monedas servirían para comprar futuros suministros. Elena decidió pasar la noche en el castillo y descansar, al amanecer del siguiente día partirían en la misión de encontrar a su hermano. Esa noche Titania se acercó hasta sus aposentos para charlar con su querida amiga.

    - Elena, ¿enserio pretendes salir en busca de tu hermano? —preguntaba Titania. —Comprendo tus sentimientos, pero es demasiado peligroso. —Elena simplemente sonrió amargamente, ella lo sabía. — ¿Qué harás en caso de que caigas en manos del enemigo?

    - No te preocupes amiga. —respondió Elena. — No tengo elección Titania. Debo partir.

    - Elena… ¿Qué sucede? —dijo un poco indignada Titania. — ¿Acaso todos se han vuelto locos?

    - Titania… —respondió Elena un poco conmovida, en el fondo, ella sabía que Titania deseaba experimentar aventuras al igual que ella; pero Heidern era muy sobreprotector con su hija y más ahora con estos tiempos.

    - ¿Qué pretende Garamond? Desde que conozco al emperador Volbeek… —comentaba Titania —él es una persona pacífica. Su pueblo lo ama. —Elena no podía estar más de acuerdo con esas palabras, el emperador Volbeek atacó sin razón aparente a Ravic. —Además, tú y Elbert son amigos del príncipe Leónidas ¿no? —preguntó Titania.

    - Es cierto… —respondió Elena.

    - No comprendo lo que está ocurriendo. —dijo Titania un poco desanimada.

    - No tengo las respuestas Titania. —dijo Elena mientras se levantaba y se dirigía a la ventana en sus aposentos y una suave brisa entraba por ella. —No termino de creer que Garamond haya entrado en guerra con nuestros imperios y si no hago nada para evitarlo, perderé también a mi hermano. —un par de lágrimas recorrían las mejillas de Elena mientras que Titania comprendía sus sentimientos y se acercó a ella con un abrazo. —Por eso tengo que luchar Titania. Esa es mi única certeza.
     
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    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

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    Saludos

    No marcaré en si los errores, ya que desde el telefono se me complica. Algunas palabras sin tilde, no muchas, se nota fueron descuidos, pero hay varios.

    El guión para abrir diálogos es es largo y no el corto. Extrañamente usas el largo en el resto del diálogo, pero no al inicio.

    Usas "mi Alteza" al inicio y al final. Al principio pensé que quizás era la forma que usan en ese mundo, pero luego, en medio, sí usas "Su Alteza" que es lo normal. Nunca he visto el "mi alteza" usarse. Pero supongo alguien podría decirme si también se puede usar de esa otra forma.

    Luego, en un dialogo, al hablar con alguien y decir su nombre se usa una coma entre lo que se dice y el nombre. No solo se aplica a nombres, también apodos, y demás que se refieran a alguien específico.
    "Resiste, Elena"
    "Mira, Sam"
    "Lo veo, Alteza"
    "Gracias, camarada"

    El Cristal Puro para guardar almas de bestias y la Pulsera Dimensional me encantan. Siempre me han gustado esa clase de items mágicos, los uso bastante y sé el potencial que tienen.

    Me parece que el rey Heidern estimaba mucho a su amigo fallecido. Darle a elena a esos tres soldados; Gabriel, Marco y Vyne, que seguro son lo mejor de lo mejor, lo asegura. Y me hace preguntarme si no deja su reino algo desprotegido, ya que había dejado claro que no podía darle soldados.

    Finalmente, no me quedó claro lo que hace el Cristal Puro. Mataron a ese pobre León Plateado Neblina, a quien llamaré Minino, y me sentí mal por el joven felino. Luego sacaron el cristal y pensé que seguro es como los que uso en un fic y lo encerrarían ahí para luego sacarlo a ayudar como bestia de guerra. Pero no, lo absorbieron y de nuevo mataron a Minino. Luego, parece que el alma de Minino consume Cultivo. Y ahora no sé si Minino está muerto, vivo, sellado, es un fantasma o qué. Quiero respuestas sobre su situación.

    Estuvo algo largo, pero en general entretenido. Algo le falta a las peleas, pero como tampoco se me dan, así que no soy quien para recomendar al respecto. Se me hace que los personajes se están fortaleciendo muy rápido, pero puede que solo me lo parezca.
     
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    Nyxbel

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    Gracias Dark por tomarte el tiempo y dejar las críticas constructivas, ando trabajando en Word y casi siempre suelo abrir los diálogos con el guión corto y olvidé hacer el repaso de ortografía, de allí el problema con las tildes. El Cristal Puro tiene dos funciones, la primera es verificar la Forma y el Atributo del Alma de una persona, la segunda es para absorber los Espíritus y Almas de las Bestias Demonio, y aquí explicaré lo de Minino (me encantó el nombre).

    Una vez que el Cristal Absorbe el Espíritu y Alma de una Bestia Demonio, ésta pasa a ser una Bestia Espiritual y el cuerpo físico se desintegra; las bestias espirituales son muy valiosas ya que permiten a los guerreros espirituales fusionarse con ellas en la batalla y adquirir mutaciones especiales que le otorgan habilidades únicas de la bestia espiritual. La Bestia Espiritual se mezcla con el Alma del Guerrero y no muere, de hecho, Minino tiene su conciencia (el Alma) activa y recuerda exactamente como fue capturado, pero no es lo suficientemente fuerte para liberarse del poder de Gabriel.

    Cuando un Guerrero desea mezclarse con una Bestia Espiritual debe conectar su Alma con el Cristal y en ese momento se desata otra batalla espiritual entre el guerrero y la bestia; si el guerrero logra domar a la bestia ésta se fusiona con el Alma del guerrero; por el contrario, si la bestia es más fuerte y no puede ser domada, el alma del guerrero será consumida por la bestia espiritual y ésta se volverá aún más fuerte dentro del Cristal Puro.

    Cuando un Guerrero está mezclado con una Bestia Espiritual su Cultivo mermará debido a que debe alimentar a la Bestia Espiritual que reside en su alma, ésto es para volverla más fuerte y adquirir nuevas habilidades en combate. Es por eso que la cantidad de tiempo Cultivando aumenta considerablemente en una persona, aunque es compensado con las habilidades adquiridas.

    Podríamos decir que Minino está sellado dentro de Gabriel, algo asi como el Zorro dentro de Naruto. El Zorro tiene su conciencia dentro de Naruto y le permite al prota utilizar su chakra y habilidades.

    Espero haberlo explicado un poco mejor. :)
     
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    Agus estresado

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    Piscis
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    Hola. Paso a comentar el capítulo. Ayer me vi con poco tiempo, y como era bastante largo, decidí dejarlo para hoy.

    Empecé a leer desde el celular y terminé en PC, así que no tengo anotados los errores que he ido encontrando. Como dijo Dark RS, hay palabras sin su tilde correspondiente. Algunas no son faltas tan graves, pero otras sí. Como las palabras: "hacia" y "seria". Diría que estas dos son a las que más hay que ponerles atención, porque hay veces que ni el propio Word te las marca como errores.

    Hacia indica una dirección. Ejemplo: "hacia el norte"
    Hacía es un pasado del verbo hacer. Ejemplo: "hacía el desayuno".
    Seria indica poca felicidad. Ejemplo: "está muy seria".
    Sería se usa para indicar una posibilidad. Ejemplo: "sería una lástima".

    Hay otras palabras que también están sin su tilde, pero las que más recuerdo (justamente por ese detalle) son estas. Fuera de eso, no recuerdo haber encontrado algún error en la narración o en el nombre de algún otro personaje. Lo que sí es cierto es lo que Dark te dijo es que los guiones siempre deben ser largos, tanto al comienzo del diálogo como al final del mismo.

    Con eso ya comentado, pasaré a lo demás. Siento que la narración en este capítulo, pese a ser largo, avanza muy rápido. Yo también he tenido esos problemas de no pararme a describir mucho y hacer que en un solo renglón un personaje ya cruce media ciudad, y es por eso que puedo identificarlo ahora. Deberías añadir un poco más de descripción a las escenas, porque es algo chocante ver que los personajes están en un lugar y al otro renglón están en otro.

    Algo que también te recomendaré es algo que aprendí de un amigo, que utiliza esto: [...] para indicar un cambio de perspectiva. Porque estar leyendo a Gabriel y a Francisco y luego pasar a Sam y Elena también es algo que resulta chocante, más que lo anterior. Colocando eso, y algo de narración, se da a entender que el escenario ha cambiado; o al menos, el personaje que se estaba siguiendo en la historia.

    De los combates diré que, a mi criterio, hay un 50/50. Hay partes donde los combate está bien expresado y otras donde no lo está. Por ejemplo, donde Braian comienza a soltar ráfagas y la princesa las esquiva para luego atravesar su espalda. Allí creo que fue demasiado acelerado. En cambio, cuando Gabriel pelea contra los soldados de Brian, allí sí lo sentí bien descrito, sobre todo la parte donde le rompe un hueso de la pierna a un enemigo, que diría que ha sido el mejor momento del capítulo para mí.

    El asunto de Francisco no me gusta demasiado, por cuestión personal. Si bien, entiendo que haya rituales y que someterse a uno no es lo mismo que nacer con una bendición, lo cierto es que el ritual que él atravesó no fue muy bien descrito y que a partir de eso, obtuvo una fuerza para convertirse en un guerrero cuando en el capítulo anterior no lo era. Creo que lo mejor habría sido que él tuviera nociones de pelea y fuera un guerrero de clase baja, antes que convertirlo en un guerrero fuerte de un capítulo a otro. Sobre todo porque su combate no ha tenido muchas dificultades para ser su primera vez. Quizá si hubieran pasado más capítulos, si lo hubiéramos visto entrenando y si él ya hubiera partido con nociones de guerrero, habría sido diferente.

    Y hablando sobre bendiciones genéticas, está el asunto de la princesa Elena y de Gabriel. Si bien, van a tener que entrenar para volverse más fuertes, lo cierto es que ellos cuentan con un cuerpo algo privilegiado para ir absorbiendo y ganando fuerza con mayor nivel que los demás. No me termina de gustar. Lo de encerrar el alma del león dentro de sí mismo y tener que trabajarlo para aprovechar dicha ventaja, se me hace correcto; dado a que no es una ventaja de nacimiento. Gabriel lo venció y se ganó usar su poder para su beneficio, además de que le costará un poco de momento.

    Repetiré lo que dije en el comentario del capítulo anterior al ser algo que toma importancia en este. Elena dice que quiere ayudar porque no quiere ver otro reino destruido como el suyo. El problema es que no tuvimos oportunidad de ver esa destrucción por nuestra cuenta. El haberla mostrado sería más impactante y le daría más significado a sus palabras y a su deseo de querer ayudar.

    Creo que eso es todo y que no me estoy dejando nada más. Será hasta el próximo capítulo. Saludos.
     
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    Nyxbel

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    Gracias Rey por tus comentarios y críticas constructivas, estoy pensando en continuar escribiendo la obra poco a poco e ir refinando los detalles mencionados, Luego en un futuro con mayor experiencia como escritor le hago los ajustes correspondientes y hago un Reboot fresco, el cual también esperaré que sean más detallistas con las críticas. Eso me ayuda a refinarme, lo de los guiones no termino de acordarme siempre de cambiarlos, y tengo que reemplazarlos todos en Word. Asi que más tarde les doy un arreglo; estuve releyendo el escrito y concuerdo en lo de Francisco; adquirió muy rápido su habilidad (la cual también la expliqué superficialmente) asi que no me concuerda que sea tan OP de noche a dia.

    Otra cosa que me llamó la atención y me encantó la idea, es utilizar el cambio de perspectiva. De hecho, creo que en tu hombra de la Gran Catástrofe lo utilizas bastante y de verdad me ayuda a guiarme en el cambio de los escenarios entre Zenit y BM; por cierto, no soy amante de la ciencia ficción, pero me ha gustado la historia que has hecho y le llevo el hilo poco a poco.

    Todos esos detalles los iré corrigiendo con tiempo, Gracias por la atención y los comentarios. Eso me anima mucho a seguir escribiendo :)
     
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  13. Threadmarks: La Travesía
     
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    Título:
    Mitos y Leyendas: Los Cristales Eternos
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    9022
    Capítulo III: En la travesía


    A la mañana siguiente, se encontraba Francisco y Gabriel meditando para aumentar su Cultivo Espiritual. Gabriel recientemente había obtenido una Bestia Espiritual que le ayudaría a convertirse en un ágil y poderoso guerrero, el León Plateado Neblina es una de las Bestias con afinidad al Elemento Electricidad. Francisco por su parte, simplemente se encargaba de meditar y aumentar su Cultivo Espiritual, el día anterior había logrado conseguir un Cristal Puro, a un alto precio, pero valdría la pena para que él pueda conocer mejor su Forma de alma y su Atributo Espiritual. Francisco se había sorprendido ya que al igual que Gabriel, tenía un Cultivo acelerado. Su Forma de Alma era una Chispa Brillante, lo que le permitiría controlar una Ley de manera eficaz y tendría grandes beneficios al aprender ataques elementales de Luz, Fuego, Electricidad y Tierra. Tenía un Atributo color Amarillo, al igual que su amigo Gabriel, es decir, tendría afinidad con la Ley del Trueno y le permitiría controlar la Electricidad con gran ventaja.

    Debo comenzar en acelerar mi cultivo —pensaba Francisco mientras meditaba y sentía como su cultivo crecía aceleradamente en su interior. — ¿Cuáles Bestias Espirituales serán compatibles conmigo? —analizaba Francisco, mientras varias imágenes se le venían a la cabeza y sonreía. Era cierto que el León Plateado Neblina era compatible con la Ley del Trueno y el Elemento Electricidad, pero aun así, fue bueno que su maestro Gabriel lo haya recibido. —Quizá en un futuro, logre capturar una bestia mejor.


    Mientras meditaba y sonreía una voz los interrumpió, era la princesa Elena, quien ya estaba lista para partir.

    Tras de ella se encontraba Marco y Vyne, observando fijamente a Gabriel cultivando, ambos sentían que Gabriel se había vuelto más fuerte en pocos días, pero no sabían la razón. El día anterior Gabriel estuvo toda la noche y parte de la madrugada cultivando y ascendió al Rango Plata Quinta Estrella, él se sentía muy a gusto, la lucha que tuvo en Malgan enfrentándose a los soldados de Garamond le ayudó a incrementar su cultivo. El León Plateado Neblina que había logrado capturar y fusionarlo con su alma también se había hecho más fuerte y ya se encontraba en el Rango Plata Tercer Estrella. Gabriel tenía que aprender a controlar la cantidad de Cultivo que absorbía su bestia espiritual, porque según instrucciones de Francisco, si ésta se volvía más fuerte que su portador, podría desatarse una lucha interna en su alma contra la bestia, y ésta podría consumir su alma y espíritu inevitablemente, y si eso sucedía la Bestia lograría escapar y transmutar en el plano físico con mucha más fuerza. Gabriel estaba agradecido con Francisco, sus orientaciones respecto a las Bestias Espirituales eran excelentes, por otra parte él mismo estaba aprendiendo un montón de cosas interesantes sobre el mundo que anteriormente no conocía, aún con sus estudios realizados. Gabriel sintió el aura de la princesa y de sus dos compañeros al frente y abrió sus ojos poco a poco.

    — ¡Buenos días princesa! —comentó Gabriel mientras se levantaba. Francisco al instante abrió los ojos también y se levantó del lugar mientras le dirigía un saludo a la princesa y los dos escoltas de Fresia tras ella.

    — Te veo bastante animado Gabriel —comentó Vyne con una sonrisa y una mirada de confrontación. Desde pequeña, Vyne había decidido rivalizar con Gabriel para medir sus fuerzas, esa rivalidad les permitió a ambos crecer bastante, sin embargo, Gabriel era un monstruo a comparación de ella. Cuando se habían graduado de la academia secundaria, Gabriel había alcanzado el Rango Bronce Tercer Estrella mientras que ella solo era Rango Hierro Quinta Estrella, ella no entendía porque tal diferencia abismal existía entre ambos, sin embargo, ahora Gabriel creía conocer la razón y todo se debía a la bendición de su Forma del Alma. —Parece… que te has vuelto mucho más fuerte. —comentó Vyne un poco incómoda.

    — La verdad es que sí amiga, recientemente logré comprender mejor mi fuerza. —respondió Gabriel mientras dirigió una mirada hacia Francisco y le dedicó una sonrisa. Vyne se dio cuenta de lo ocurrido y miró con malos ojos a Francisco y luego volvió su mirada a Gabriel para preguntar un poco curiosa.

    — ¿En cuál Rango te encuentras ahora? —la mirada de Gabriel fue fría y con una voz calmada le respondió.

    — Acabo de entrar en el Rango Plata Quinta Estrella —finiquitó, mientras la boca de Francisco se abría de par en par y luego formó una sonrisa en su rostro. Elena y Marco se aturdieron un poco ante la declaración de Gabriel, pero también mostraron sonrisas de alegría. Vyne por el contrario sintió una fuerte indignación, no entendía la razón del porqué los cielos lograron bendecir a Gabriel de tal manera y ella solo se quedaba detrás en la lejanía. De hecho, su Cultivo Espiritual era tan mediocre que solo logró entrar a la guardia real del castillo mediante los contactos y la influencia de su hermana, Sun, quien era una general de Fresia.


    Francisco notó la mirada de Vyne y luego ella dirigió una sonrisa hipócrita hacia el grupo, mientras daba la espalda sin ningún comentario y comenzaba a caminar.

    — Maestro, ¿tiene algún problema en contra de esa mujer? —preguntó Francisco a Gabriel.

    — Para nada, simplemente crecimos como rivales, pero siempre la superé en Cultivo Espiritual. —respondió mientras con una sonrisa se dirigía a Francisco y le colocaba una mano en el hombro. —Creo que tú y yo sabemos a qué se debe. —Francisco sonrió para responder luego.

    — Está claro que tu Forma del Alma ayuda a crecer tu cultivo espiritual —dijo Francisco mientras observaba la espalda de Vyne a lo lejos. —Ella debería ser capaz de mantenerse a la par contigo consumiendo algunos Elíxires.

    — Ese es el problema —respondió Gabriel mientras se rascaba la cabeza. —El cultivo de Vyne siempre ha sido muy pobre. Hasta donde recuerdo, fue una de las pocas estudiantes que se graduaron de la secundaria en Rango Hierro Quinta Estrella. —comentó.

    — ¡Rango Hierro Quinta Estrella a sus dieciséis años! —dijo Francisco asombrado. No comprendía el porqué, pero era algo inusual y nunca antes visto, de verdad su talento era muy pobre y no pudo evitar sentirse apenado por ella. Pero de pronto unas dudas sobrecogieron a Francisco y volvió su mirada a Gabriel seriamente. — Espera, ¿Qué Rango es ella ahora? —preguntó.

    — Actualmente está en el Rango Plata Primer Estrella. —respondió Gabriel mientras sintió curiosidad. — ¿Por qué lo preguntas?

    — Ha debido de gastar una fortuna en Elíxires para intentar estar a la par con tu talento —comentó Francisco mientras no se imaginaba la cantidad de Malgunas que debió de haber gastado la chica para llegar a ese rango en tan poco tiempo. Gabriel, que intuía lo que pensaba Francisco le dijo.

    — Ella logró entrar a la guardia real debida a la influencia de su hermana. —comentó Gabriel.

    — ¿Quién es su hermana, maestro? —preguntó Francisco curioso ante tal declaración.

    — Sun Peach, General de Fresia. —respondió.

    — ¡Sun Peach! —dijo en voz alta Francisco asombrado. Vyne voltió y le clavó una mirada fría y antipática, sabía que estaban hablando de ella y eso la enfureció un poco. Francisco al momento que alzó la voz se tapó la boca con las manos, pero todos lo habían volteado a ver y también percibió la mirada antipática de Vyne dirigirse a él. — ¡La Legendaria General Sun Peach de Fresia! —pensaba con euforia Francisco.


    Sun Peach era reconocida en el continente por haberle hecho frente a una manada entera de Tigres Doble Sable y salir ilesa de tal encuentro. Desde allí, el acontecimiento se volvió legendario entre los poblados y demás reinos y obtuvo gran popularidad. Vyne era la hermana menor de Sun, pero a diferencia de ella, Vyne poseía un talento mediocre, por lo que tuvo que empujar su Cultivo con Elíxires costosos y especiales. Al momento en que estaban por partir Sam venía caminando del establo junto a las dos monturas. Todos se organizaron y se prepararon para partir de Fresia hacia el sur, donde se había visto por última vez al príncipe Elbert. Se dirigían a Iris, un pequeño poblado rodeado por montañas y bosques frondosos. El Rey se encontraba en las afueras del castillo para despedirse de Elena y de sus fieles soldados, se disculpó con Elena por no poder proporcionar una mejor armada de soldados, sin embargo, estaba completamente seguro de que sus más fieles guardias darían lo mejor de sí para completar con éxito la misión encomendada. Elena estaba muy agradecida por el apoyo otorgado por el Rey Hotaru Hiedern, y se despide del mismo con una sonrisa de agradecimiento y nostalgia. Pretendía seguir los pasos de su hermano, dirigiéndose hacia Garamond. Tras haber recorrido un par de kilómetros deciden descansar bajo la sombra de un bosque, ya que estaba oscureciendo. El grupo preparó leña y armaron una gran fogata que los mantendría seguros y con buena temperatura durante la noche. En medio de la fogata Elena se acerca a Sam e inicia una agradable conversación.

    — Sam.

    — Princesa, ¿Qué deseáis? —preguntó sorprendido el hombre.

    — ¿Cómo estás? Desde que inició el desastre me has protegido a pesar de tus heridas. —dijo ella con una sonrisa en su rostro.

    — Sé que pude haber sido de mejor ayuda, alteza. —respondió él un poco frustrado al recordar los acontecimientos ocurridos al salir del castillo de Ravic. —Mis heridas ya han sanado y no afectan mi destreza, pero eso no debería de importarle. —comentó mientras inclinaba su cabeza y pretendía marcharse.

    — ¡Espera Sam! —ordenó Elena, mientras se acercaba. —Enséñamelas. —dijo mientras subía un poco la camisa de Sam y éste se ruborizó inevitablemente. — ¡Mira! —le señaló la princesa y éste observó sus heridas. —Ves, están cerradas, pero no están del todo curadas. —inquirió la princesa.

    ¿Por qué se acordó de esto? —se preguntó Sam a sus adentros.

    — Luchas tan bien como siempre Sam, pero cuando mueves el brazo veo una mueca de dolor en tu rostro. —la princesa comentaba un poco enojada. —Pareciese que fueses a flaquear, aunque solo sea por un instante. —la princesa soltó su camisa y dirigió su mano a su cabeza con una sonrisa. —aunque quizá solo sea mi imaginación.

    — No se preocupe, alteza. La herida esta curada, todo irá bien. —respondió Sam.

    — Espero que asi sea, Sam. No quiero que superes tus propios límites, te lo ruego. —dijo la princesa con un rostro de preocupación. —Sin ti, no sería capaz de continuar éste viaje…

    — Se preocupa demasiado por mí, alteza. —inquirió mientras con una sonrisa continuaron conversando.



    La noche cayó sobre todo el bosque y la oscuridad era combatida por las fuertes llamas de la hoguera, el sonido de los insectos se dejaba escuchar claramente y algunos sonidos de bestias extrañas se oían a lo lejos de vez en cuando. Poco a poco, la fogata se consumía mientras las horas nocturnas pasaban; los animales cesaban sus cantos y los insectos también, poco a poco el sonido fue reemplazado con los hermosos sonidos de las aves, lo que anunciaba que la mañana había llegado y de la fogata solo quedaba una pequeña llama sobre un par de troncos y un montón de ceniza alrededor. El primero en abrir el ojo fue Francisco quien se alejó un poco para practicar y entrenar en el bosque. Luego se levantó Vyne, quien también decidió entrenar un poco antes de partir, escuchó golpes y pequeñas ráfagas de poder y se acercó al lugar con temor, no obstante, era Francisco quien se encontraba practicando. Le dio una mirada sin importancia y se sorprendió que fuese un guardia de Ravic con tan mediocre técnica marcial. Caminó a otro árbol alejado y comenzó a practicar también, dando patadas y golpes al tronco del mismo.


    El sol vislumbró sobre las montañas y el bosque ya se encontraba iluminado por la claridad, aunque los árboles frondosos mantenían el lugar fresco y sin calor, muy pocos rayos solares atravesaban las frondosas hojas y ramas. Entre canticos de aves diurnas y un buen desayuno, el grupo se dispuso a continuar hasta Iris, el cual hasta hace poco formaba parte del Reino de Ravic. Allí, Elena sería testigo de la destrucción de Ravic.

    En el lugar, la princesa Elena se dirigió a Marco y a Vyne.

    — Sam ha marcado una ruta para llegar a Garamond. —dijo mientras mostraba el mapa a Marco. —Viajaremos al sur y entraremos en Garamond por Stencil. —comentó.

    — Me parece un buen plan —comentó Marco mientras observaba el mapa trazado por Sam. —Pero… —un rostro de preocupación surgió en la cara de Marco y mientras bajaba el mapa con sus manos, comentó —deberíamos evitar a las fuerzas de Garamond a toda costa.

    — Princesa Elena, solicito su permiso para realizar un reconocimiento de la zona. —dijo Vyne interviniendo. —Subiré esa meseta, desde allí podré visualizar toda el área, me tomará unos cuantos minutos impulsándome con el Poder Espiritual.

    — Estaremos a sus órdenes, princesa. ¿Nos das tu permiso? —inquirió Marco.

    — Está bien. —dijo la princesa mientras asentía con la cabeza. —Ten cuidado al escalar la meseta, Vyne.

    — Si, Elena. Tendré cuidado. —respondió Vyne mientras que dirigía su mano derecha a su pecho. —demostraré que soy digna de tu confianza. —inclinó su cabeza y se marchó hacia la meseta antes mencionada.

    — Parece que es leal —comentó Elena a Marco.

    — Si, ella es muy leal. —respondió éste, observando cómo se alejaba Vyne.


    […]


    Por detrás de la meseta se encontraba una pequeña villa la cual forma parte del poblado de Iris, a una pequeña distancia un grupo de bandidos se encontraba planificando sus fechorías.

    — ¡Jefe! Todavía quedan villas sin saquear. —comentó un sujeto de cabello desaliñado y oscuro, con mal aspecto y barba mal afeitada, los incisivos superiores salían por encima de sus labios. Sus compañeros le llamaban el Chico Rata, debido a su aspecto.

    — Deben de quedar unas tres villas. —comentó un sujeto rubio de cabello puntiagudo y lacio, su aspecto fornido podía intimidar a más de una persona, lo más destacable de su apariencia era su nariz gruesa y grande — ¡Ja, ja, ja! La guerra es lo mejor muchachos. Con todos los soldados ocupados en la guerra, podemos pillar a nuestra merced. —comentó, mientras realizaba una seña a algunos de sus hombres y éstos se acercaban. —Muy bien muchachos. Bardock estará a cargo del asalto. —comentó Barback, luego se dirigió a Bardock y finiquitó. —coge todo lo que puedas y llévalo a la guarida.

    — De acuerdo —contestó Bardock, el Chico Rata.


    Vyne llegó hasta la cima de la meseta y desde ella pudo visualizar una gran parte del valle y los bosques de los alrededores. Del otro lado de donde venía el grupo de Elena, pudo observar a un grupo de personas cogiendo armas y antorchas, tenían un aspecto bastante rufián y miserable e inmediatamente observó a las personas de la villa entrar desesperados a sus cabañas. Solo tres de ellos se encontraban montando guardia a las afueras de la villa. Vyne vio al grupo de rufianes correr hacia la villa y entendió entre conjeturas que se trataba de un grupo de bandidos, un intenso llamado del deber y la justicia corría por sus venas pero sabía que no podía abandonar su misión principal, lo correcto era avisar a la princesa Elena. Cogió una gran piedra y la impulsó al aire con su poder espiritual y cuando había alcanzado una gran altura le disparó una ráfaga que la rompió y el sonido hizo a Marco, Elena y el grupo observar hacia el cielo.

    — Princesa, esa es una señal de peligro. —dijo Marco seriamente.

    — Rápido, aceleremos el paso —ordenó.


    […]


    En la entrada de la villa se hallaban dos personas, ambas de cabellos oscuros; padre e hijo.

    — Papá, ahí vienen los bandidos —comentó el chico de cabellos oscuros y ojos negros. Tenía un aspecto bastante fornido a pesar de su corta edad. Su cabello era lacio y suele peinárselo en forma de pinchos.

    — Mmm… Roy, hazme el favor de no meterte en medio. ¡No te separes de mí! —comentó el padre, mientras cerraba sus ojos y concentraba poco a poco su poder espiritual. Al contrario de su hijo, él tenía el cabello peinado hacia atrás y una prominente barba con patilla esbelta, no obstante, se solía afeitar el bigote. En todo lo demás se parecía a su hijo, estando bastante fornido.


    Los bandidos por su parte, liderados por Bardock habían decidido saquear primeramente la villa donde vivían Roy y su padre, luego irían a por las demás.

    — Comencemos con la villa de aquí. —comentó mientras señalaba la villa. — ¡Adelante muchachos! Rajad a cualquiera que se interponga en nuestro camino y disfrutad a las mujeres de ser posible. —una risa irritante salió de su garganta —Yo avanzaré en dirección contraria rodeando la meseta para llegar a las demás villas. —dijo.


    Los bandidos comenzaron a correr con desenfreno a la pequeña villa, la fuerza enemiga abrumaría y superaría al pequeño Roy, su padre lo sabía, así que le ordenó a Roy replegarse a un bosque cercano en las afueras de la villa y con dolor, pudieron escuchar los gritos de la gente suplicando y las mujeres pidiendo auxilio. Escenas aterradoras y crueles bañaron la pequeña villa, poco a poco las pocas antorchas que fueron lanzadas en los establos y un par de techos de paja se convirtieron en un gran incendio que consumía todo a su pasa, las mujeres corrían despavoridas, las más desafortunadas se quedaban atrás para proteger a sus pequeños, quienes huían mientras lloraban y veían a sus madres ser tomadas por algunos bandidos y llevadas a los callejones oscuros o a los interiores de algunas casas, muy pocos niños presenciaron como su madre era violada luego de que el bandido finiquitara la muerte de su padre. En menos de una hora toda la villa era un caos y el humo se dejaba ver desde las otras villas cercanas, las cuales entraron en un gran estado de alerta.

    — ¡Ah! —gritó Roy, mientras caía al suelo.

    — ¿Qué pasa hijo? ¿Qué pasa? —preguntó asustado Gorluk.

    — No es nada padre, solo un rasguño. —respondía mientras una mirada de dolor cruzaba por su rostro al ver hacia la villa. —Eres un guerrero, papa, y yo soy tu hijo. No se me vence tan fácilmente. —comentó.

    — Eres un chico bastante temerario… —dijo Gorluk mientras caminaba hacia el sur, pretendía rodear la meseta para llegar a las demás villas. —Tenemos que pedir ayuda.


    Durante la huida, Roy se había torcido el pie y estaba caminando más lento y no podía correr debido al dolor.

    Gorluk estaba un poco asustado ya que temía enfrentar a los bandidos y que estos tomaran de rehén a Roy.

    — ¡Socorro! ¡Que alguien ayude a mi hijo! —gritaba a todo pulmón.

    — ¡Vaya! Esto se pone serio —dijo Vyne observando todo el desastre y viendo al par de hombres refugiándose en el bosque cercano y pidiendo ayuda. —Tengo que comunicarlo a la princesa ahora mismo. —Tardó un par de minutos en bajar los peligrosos riscos empinados de la meseta y llegó hasta la posición donde se encontraba Elena, a las afueras de otras dos villas. —Tengo malas noticias.

    — Eso me parecía —respondió Marco y señalando para el cielo. —pudimos observar tu señal hace unos minutos.

    — Alteza, la villa del éste está siendo saqueada por los bandidos. —informó Vyne con un tono muy serio.

    — ¿Bandidos? ¡Pero que…! —el rostro de Elena se ensombreció y tomo una postura de seriedad ante la situación.

    — Debemos tomar una decisión y actuar con rapidez —intervino Marco. —Deberíamos avanzar rápido sin revelar nuestra presencia, pero…

    — No me quedaré de brazos cruzados cuando hay inocentes en peligro —finiquitó la princesa y se dirigió a Vyne preguntando más información. —Vyne, ¿cómo están los civiles?

    — Un total desastre princesa, y por lo que observé hay un par de sobrevivientes refugiados en el bosque, al parecer, uno de ellos herido. —comentó Vyne.

    — Sir Marco, ¿podrías curarlo con vuestro bastón? —preguntó Elena.

    — Si, puedo curar sus heridas, pero… —respondió Marco y alzó su vista hacia la meseta y volvió a dirigirse a la princesa. —no desde aquí, estoy muy lejos. Tengo que estar a su lado.

    — Bien, entonces debemos rodear rápidamente la meseta. —comentó Elena.

    — Alteza, yo me encargo. Traeré al herido hasta aquí. —comentó Vyne, mientras con impulsos de Poder Espiritual escalaba la meseta rápidamente.

    Todo está en tus manos, Vyne. —pensó Marco.


    Vyne escalaba rápidamente la meseta empinada con la fuerza de sus piernas y brazos, apoyada por supuesto, de su poder espiritual. En menos de un par de minutos se encontraba en la cima y sin descansar bajó por el otro lado de la meseta. Entró en un bosque y siguió corriendo, luego observó a un chico sentado descansando bajo la sombra de un árbol, se acercó a él y sin pensarlo y sin pedir permiso, le cogió sobre sus hombros. Roy sorprendido gritó del asombro.

    — ¡Ehh! ¿Qué haces? —preguntó Roy tratando de liberarse de la desconocida.

    — Tranquilo, chico. No te muevas o te caerás —dijo Vyne, y con el impulso espiritual comenzó a dar grandes saltos nuevamente hacia las afueras del bosque para escalar la meseta. —Te llevaré al otro lado de la meseta.

    — ¡Espera! —gritaba Roy mientras seguía intentado soltarse. — ¡Papá! —gritó, de repente, un hombre apareció al lado de Vyne y ésta se sorprendió.

    — Tranquilo Roy, no te preocupes por mí. —dijo Gorluk mientras desvió su mirada y se dirigió a Vyne. — ¡Vete! Yo me ocuparé de estos cerdos, cuida de Roy. —y con eso último dicho, se desvió por el bosque en sentido contrario.

    — ¡Papá! —gritó Roy al ver a su padre devolverse en dirección a la villa destruida.


    Vyne estaba sorprendida, el hombre no la atacó y casi pareció que la había reconocida como aliada, la verdad era que Gorluk había reconocido el símbolo de Fresia estampado en las hombreras de Vyne. En unos tres minutos, ya ambos se encontraban sobre la meseta y ahora tocaba descender, con unos varios saltos concentrados, Vyne, bajó por la empinada. Marco se encontraba esperando a los pies de la meseta y al poco tiempo vislumbro la figura de Vyne y de un chico siendo cargado sobre la espalda de la misma. Un poco al norte se encontraba Elena corriendo hacia la entrada de la villa más cercana, de hecho, ambas villas se encontraban al norte de la posición de Vyne y Marco, relativamente una al lado de la otra.


    […]


    En la entrada de la villa se encontraba una señora mayor hablando con una hermosa mujer de cabellos rubios y lacios con una longitud por encima de sus hombros, sus ojos verdes combinaban con sus pendientes de jade y parte de su ropa. La hermosa rubia era delgada y sus labios finos y delicados le otorgaban una apariencia hermosa y fascinante. La señora mayor se dirigió a la hermosa rubia y le comentaba sus preocupaciones.

    — Tengo miedo, Soliannys. ¿Qué vamos a hacer? —una mirada de preocupación se dejó notar por la señora de edad avanzada, mientras que dentro de la villa un gran alboroto sucedía por sus calles. —Los bandidos están cerca y si no encontramos una manera de detenerlos estaremos perdidos. —comentó la anciana. Los pueblerinos recogían sus pertenencias y se resguardaban en sus casas rápidamente, sin embargo, habían escuchado rumores sobre los bandidos de Barback Yango, despiadados y crueles brutos.

    — Quizas… —dijo Soliannys, cuando de pronto es interrumpida por una joven de buena apariencia.

    — ¡Escuchadme! Cerrad las puertas de vuestras cabañas inmediatamente. —ordenó Elena. En un pequeño barrido de ojos logró observar a Soliannys pero de momento no le dio mayor importancia. — ¡Rápido, antes de que lleguen! —ordenó mientras gritaba y volteaba para visualizar el horizonte. Soliannys la observó y se dio cuenta que la jovencita portaba carisma de liderazgo, sus ropas eran las de una noble, así que decidió indagar un poco sobre la identidad de la chica.

    — ¿Quién eres? Es obvio que no perteneces a ningún pueblo cercano. —dijo, y con una mirada rápida observó cada detalle de Elena. —Y esa espada que portas… Eres militar. —concluyó Soliannys.

    — Soy… — Elena se detuvo un momento antes de contestar y analizó la situación, esa mujer era una desconocida y sus ropas tampoco eran normales para alguien de un pueblo, debería pertenecer a la nobleza, así que decidió dar un nombre falso para cubrir su identidad de la extraña mujer. —Me llamo Elizabeth y soy mercenaria. —finiquitó Elena observando a la mujer.

    — ¿Mercenaria? —preguntó con asombro Soliannys. Aunque no estaba del todo convencida, era obvio que la joven no era una mala persona y vino hasta el pueblo para intentar ayudarlos, algo poco común en los mercenarios, también se había dado cuenta del nerviosismo de Elizabeth, cuando anteriormente le preguntó por su identidad. —Me pareces que ocultas algo, pero tranquila, no es asunto mío. —comentó Soliannys a la joven, luego prosiguió diciendo. —no me he presentado. Soy Soliannys Gamora, general del ejército de Garamond.

    — ¡Ah! —gritó Elena asombrada.

    — ¿Ocurre algo? —preguntó Soliannys asombrada por la actitud de Elena, quien había dado un par de pasos hacia atrás por la impresión.

    — No es nada, simplemente me asombré. —respondió Elena, analizando una posible excusa que le salvase el pellejo. —No todos los días conoces a uno de los grandes generales de Garamond.

    — Entiendo. —respondió Soliannys. —Parece que los habitantes de la zona tienen problemas con los bandidos. Me encantaría ayudarles, pero… —realizó una pausa mirando al horizonte. —tengo ordenes diferentes. Voy a partir a la capital inmediatamente. —una mirada de tristeza cruzó por su rostro mientras observaba a las personas de la villa intentando salvaguardar sus cosas. —No tengo tiempo. —comentó, mientras se agachaba y acomodaba sus botas. —Tú tienes armas y dices que eres mercenaria. ¿Los ayudarás? —preguntó Soliannys, mientras de su pulsera dimensional sacaba una bolsa llena de Malgunas.

    ¿Qué? No la entiendo —la pregunta de Soliannys tomó por sorpresa a Elena, quien se quedó en silencio vagando por las mil preguntas curiosas que tenía sobre ella.

    — ¿Algún problema? —preguntó Soliannys al ver que Elizabeth no respondía y divagaba en sus pensamientos.

    — Ninguno. Si, puedo ayudar. —respondió Elena, mientras recordaba la invasión de Garamond y la crueldad causada por dicho imperio. —Es solo que tú eres general de Garamond, y sin embargo…

    — Son civiles, Elizabeth. Esta gente no tiene armas ni sabría cómo usarlas —respondió Soliannys señalando a las cabañas de las cercanías y viendo con una sonrisa, como la anciana que hablaba con ella en un principio, recogía sus pertenencias y caminaba rápidamente a los adentros de la villa. — ¿Acaso es justo que sufran por culpa de sus dirigentes? —esta última declaración le hizo fruncir el ceño a Elena, pero debía mantener la calma y compostura ante Soliannys. —Solicito tus servicios de mercenaria, Elizabeth. Acepta esto como pago. —dijo la hermosa rubia lanzando la bolsa de monedas que antes había sacado de su pulsera dimensional y se marchó sin decir nada más.

    Qué extraña mujer. —pensaba Elena mientras la veía alejarse y montar sobre un Caballo Dentado Espinoso. —Parece que dentro de Garamond aún quedan personas justas. —pensó mientras guardaba la bolsa en su pulsera dimensional.


    […]


    Desde el otro lado de la meseta se encontraba Gorluk, quien se enfrentaba en solitario contra un grupo de bandidos que habían saqueado la villa en la que vivía con su hijo. Tres bandidos rodeaban a Gorluk, quien estaba atento y en estado de alerta ante la situación en que se encontraba, entonces, uno de los bandidos saltó hacia adelante lanzando una patada en el aire, la cual iba dirigida al pecho de Gorluk, éste, al ver al hombre dirigir su pierna por el aire en su contra, procedió a esquivar hacia el lado derecho, pero gracias a sus reflejos observó por el rabillo del ojo al segundo enemigo que se lanzaba sobre él a sus espaldas luego de esquivar la patada. Mientras el bandido pasaba por frente de él en el aire, Gorluk lo cogió por la pierna mientras realizaba un giro a la par que se agachaba de cuclillas, el pobre bandido solo pudo observar como su cuerpo fue balanceado a través del aire y era dirigido a su compañero rufián. En menos de dos segundos el bandido golpeó contundentemente a su compañero, cayendo ambos en el suelo a un par de metros. El tercer bandido impresionado por la acción se dirige a Gorluk, aprovechando que éste estaba de cuclillas, alza su daga en mano mientras se dirige hacia la posición de Gorluk. Éste último se impulsó con sus piernas hacia el tercer bandido para asestar un fuerte golpe, el impulso cogió por sorpresa al bandido, quien al observar a Gorluk dirigiéndose a él con un golpe, decidió cubrir su rostro con ambos brazos para evitar el impacto; no obstante, Gorluk solo alzó el brazo para engañar al enemigo, y caso contrario aprovechó el impulso para asestar una patada rápidamente en el estómago enemigo. El bandido quien no se esperaba tal maniobra, quedó fuera de juego cuando sintió el poderoso golpe de la patada dejándolo sin aire, cayendo de rodillas al piso y soltando la daga mientras llevaba ambas manos al lugar del impacto. Gorluk se encontraba frente al indefenso bandido, el cual solo lo observaba furioso e impotente, la poderosa patada lo dejó indefenso ante su enemigo; Gorluk se acercó, lo cogió de la cabeza y en un intento desesperado el bandido intentó quitarse las manos de Gorluk de encima, pero de repente, su visión se volvió borrosa y oscura mientras un chirrido retumbó en sus oídos y un frío antinatural recorrió su espalda desde su cabeza hasta los pies.


    Los otros dos bandidos se levantaron y observaron terroríficamente la escena delante de ellos, hace un segundo, habían escuchado un sonido crujiente, era Gorluk quien había torcido el cuello de su antiguo compañero de maldades. Gorluk los observó a ambos, quienes estaban furiosos y decidieron abalanzarse sobre él, sin embargo, Gorluk solo estaba mostrando solo un treinta por ciento de su fuerza real, así que decidió comenzar a utilizar ventaja de su Poder Espiritual, un aura comenzó a emanar de él y con la ayuda de la misma se impulsó contra el enemigo. Ambos bandidos quedaron estupefactos, el hombre delante de ellos desapareció rápidamente y no lograban avistar donde se encontraba, de pronto, percibieron el aura detrás de ellos, pero ya era muy tarde; Gorluk liberó una poderosa explosión espiritual que mandó por los aires a ambos bandidos. Uno de ellos logró observar como gorluk desaparecía y en el próximo segundo se encontraba frente a él en el aire, el miedo le impidió actuar y al segundo siguiente solo sintió un poderoso golpe en su pecho, entre microsegundos solo podía sentir su cuerpo volverse frío. Ya no sentía dolor, cuando impactó contra el suelo agrietándolo, solo pudo ver como todo se oscurecía lentamente, no sintió dolor, al contrario, sentía un alivio con el abrazo de la muerte. El segundo bandido había sido eliminado y solo faltaba el tercero, que había volado casi diez metros luego de la explosión espiritual de Gorluk; cuando impactó sobre el suelo, el aturdimiento le duro un par de segundos y solo pudo escuchar un fuerte estallido; recuperó su conciencia y dirigió su atención al enemigo, pero no lograba ver donde se hallaba, la furia se convirtió en nerviosismo, y luego el nerviosismo se convirtió en miedo cuando a lo lejos observó a su segundo compañero muerto sobre el suelo agrietado, posiblemente ese fue el estallido que escuchó mientras se recuperaba del aturdimiento. Sus manos temblaban y sin haber pensado nunca que pediría perdón, se arrodilló sobre el suelo y gritó.

    — ¡Clemencia! ¡No me mates hombre! —su profundo miedo se convertía en palabras, que eran gritadas al aire, pues, no podía observar a Gorluk por ningún lado. —Te daré todo lo que ten… —un fuerte soplido se escuchó en su oído, el bandido no entendía pero solo pudo ver su cuerpo lleno de sangre arrodillado en el césped y su vista se volvía blanca y toda conciencia se perdía en la nada.

    — ¡Te atreves a sobornarme! —reprochó Gorluk, mientras observaba el césped verde como se volvía rojizo poco a poco; luego levantó su mirada hacia el este mientras escuchaba el sonido de un objeto rebotando. La cabeza del bandido rebotaba por el suelo, manchando la hierba verde con sangre y el cuerpo frente a Gorluk se hallaba de rodillas, manchando la hermosa área en un pequeño charco sangriento. Gorluk alzó su vista hacia la meseta y suspiró —Espero que Roy se encuentre bien —pensó, mientras cogía la pulsera dimensional del bandido frente a él y luego con una patada terminó de tumbar el cuerpo, que antes, se hallaba de rodillas sobre el suelo.


    […]


    Al otro lado de la meseta se encontraba Vyne junto a Roy, los cuales esperaban la llegada de Marco, el cual caminaba rápidamente hasta sus posiciones.

    — Acá está el chico —dijo Vyne a Marco, quien se encontraba ya a menos de diez metros de distancia. —Padre Marco, cure sus heridas, por favor.

    — De acuerdo —respondió Marco, mientras Vyne soltaba a Roy y con un impulso volvía a escalar la meseta. Roy al ver la escena no comprendía muy bien que sucedía y le gritó a Vyne.

    — ¡Oye! ¿Qué harás, acaso me dejarás acá a mi suerte? —preguntó.

    — ¡Buscaré a tu padre, niño! —respondió Vyne, mientras se alejaba rápidamente del lugar al escalar la gran meseta.


    Marco llegó hasta el muchacho y se presentó.

    — Hola chico, mi nombre es Marco. —comentó, mientras un aura blanca le rodeaba.

    — Hola, soy Roy. —contestó el muchacho, observando el Poder Espiritual de su nuevo conocido. — ¿Qué haces? —preguntó curioso.

    — Voy a sanarte —respondió Marco, mientras extendía sus manos hacia Roy y una poderosa aura cubría el cuerpo del joven. El tobillo del muchacho se recuperó, y algunas pequeñas heridas cerraron rápidamente.

    — ¡Wao! Mi tobillo… —dijo Roy mientras observaba como podía mover nuevamente el pie. — ¡el dolor ha desaparecido!

    — Así es —respondió Marco —Ahora procura alejarte de los problemas. Roy realizó una mueca sorpresiva, arqueando su ceja izquierda hacia arriba e ignorando el comentario anterior.


    Vyne logro llegar a la cima de la meseta y sin detenerse bajó por el lado contrario, para ingresar al bosque y encontrar al padre del chico que había rescatado con anterioridad. Al llegar al bosque comenzó a caminar en dirección a la villa saqueada, posiblemente, el hombre se encontrara haciéndole frente a los bandidos él solo.


    […]


    Elena salió del pueblo y se dirigía hacia el sur, mientras caminaba rápidamente pudo observar a lo lejos a Marco sanando a un pequeño joven. Elena se acercó para verificar la situación.

    — Hola Marco, ¿Qué tal todo? —preguntó Elena, mientras tras de ella se acercaba Francisco y Gabriel.

    — Todo perfecto, alteza. —respondió Marco, mientras se dirigió luego a Francisco. —Ustedes, ¿Dónde está Sam? —preguntó.

    — Ha ido a la segunda villa del norte. —respondía Francisco.

    — Cuando vimos a la princesa en la primera villa del norte, éste decidió dirigirse a la segunda. —comentó Gabriel.

    — Entiendo. —respondía Elena mientras se acercaba al nuevo integrante del grupo. —Hola, ¿Cómo te llamas?

    Es una princesa… —pensó Roy. —Mi nombre es Roy, su alteza. —respondió mientras inclinaba su cabeza. —Ustedes deben escucharme. ¡Han asaltado mi villa! Y mi padre se quedó allá para hacerle frente a los bandidos. —comentó, mientras dirigía su mirada a la princesa, caminó hasta estar frente a ella por algunos centímetros y se inclinó con su cabeza agachada. —Le suplico a su alteza, que me ayude a echar a los bandidos. ¡Por favor!

    — Relajate Roy —respondió la princesa mientras con sus brazos ayudaba a Roy levantarse. —Respira hondo. No debes preocuparte, echaremos a los bandidos. —comentó y volvió su mirada a Gabriel. —Gabriel lleva a Roy a un lugar seguro —ordenó.

    — ¡No! ¡Espera! —dijo Roy con orgullo. — Yo también quiero luchar.

    — Pero… —la princesa observó a Roy y tendría quizá, una menor edad que ella, estaba insegura de dejarlo luchar.

    — Mi padre está plantando cara a los bandidos. ¡Tengo que volver y ayudarle cuanto antes! —comentó. —Soy el hijo del Gran Gorluk, y mientras viva, ningún bandido podrá vencerme.

    — De acuerdo —respondió la princesa, observando al chico que tenía coraje y valentía. —Ya veo que eres valiente y sabes luchar. Pero debes prometernos que no te alejarás del grupo —ordenó Elena.


    […]


    En la segunda villa del norte, un poco al este de la otra, se encontraba Sam; quien había ido a advertirle a la gente de allí que se resguardaran de los bandidos, en la villa varias cabañas expulsaban humo de sus chimeneas, posiblemente para mantener el lugar a buena temperatura. Una pequeña jovencita se encontraba en las afueras y decidió acercarse a Sam.

    — Hola Sir. —dijo, inclinando un poco su cabeza en señal de respeto. —Me salvó un hombre maravilloso. —comentó la muchacha. —Vestía como un mercenario, pero tenía una elegancia especial.

    ¿Qué? ¿Qué tiene eso que ver con los bandidos? —pensó Sam. —Ah, entiendo joven. —y desvió su mirada para seguir su camino, pero la joven le interrumpió.

    — ¡Espera! —dijo, mientras le jalaba por el brazo. —Disculpa, pero es que te pareces mucho a él.

    — Ah, ¿y también vas a compararme? —preguntó Sam frunciendo un poco el ceño.

    — No me refiero a eso, en realidad él también es pelirrojo, como usted. —la chica cogió su cartera y sacó un frasco con un líquido brillante. —Quiero darte esto. Seguro que te ayudará mucho más que a mí.


    Sam recibió un pequeño Elixir con un líquido amarillo brillante, éste era un Elixir Explosivo de Energía, este líquido permitía al consumidor incrementar de gran manera su cultivo espiritual mediante la refinación. Sam cogió el Elixir y lo guardó en sus bolsillos, pretendía dárselo a la princesa u otra persona que lo necesitase. Sam siguió observando a los pueblerinos resguardándose en sus casas y cerrando sus ventanas, luego de haber inspeccionado la villa y asegurando de que todo estuviera bajo control, decidió marchar del lugar hacia el sur, donde se hallaba el grupo de Elena. En pocos segundos los alcanzó y se dirigió a la princesa Elena.

    — Su alteza, guarde éste Elixir. —comentó, mientras sacaba de sus bolsillos la botella y se las entregaba a la princesa.

    — Oh, Gracias Sam. —dijo ella observando el líquido que brillaba en el interior de la botella.


    […]


    Del otro lado de la meseta se encontraba Vyne dirigiéndose a través de la espesura del bosque, de pronto, una voz familiar resopló a sus espaldas.

    — ¿Cómo está Roy? —preguntó. Vyne volteó su rostro sorprendida ante el hombre, era Gorluk, quien preguntaba por su hijo.

    — Le estaba buscando, su hijo se encuentra muy bien. —dijo Vyne, mientras luego caminaba en sentido contrario, de vuelta a la meseta. —Vine por usted.

    — De acuerdo, vamos. —respondió y comenzó a caminar hacia la meseta. Entre varios saltos agigantados y con fuerza del poder espiritual, se encontraban en el risco de la meseta en menos de un par de minutos. Desde allí pudo observar al otro lado de la meseta, a Roy junto a otro grupo de personas.

    — ¡Vamos! —ordenó Vyne, cuando observó que Gorluk miraba en dirección al grupo. Descendiendo entre saltos cargados de poder espiritual para evitar caídas o posibles heridas, lograron llegar hasta el borde de la meseta rápidamente.

    — ¡Papa! —gritó Roy, dirigiéndose hasta su padre, quien había descendido con Vyne desde el risco de la meseta.

    — ¿Roy? ¿Qué te había dicho? —preguntó Gorluk un poco molesto. — ¡No sé qué estás haciendo aquí!

    — Pero… —contestó Roy pero fue interrumpido inmediatamente por su padre.

    — No te preocupes por mí. Rápido, ponte a salvo. —un grupo de bandidos se acercaba por el sur, tras haber rodeado la meseta. Venían también desde el sur, posiblemente, desde la guarida donde posiblemente habitaban junto a Barback.

    — ¿De verdad pensaste que escaparía sin luchar, papá? —contestó Roy con coraje y valentía. Gorluk no pudo evitar sentir orgullo ante tales palabras, su hijo crecía rápido y ya hablaba como un hombre. —¡Padre, tú me has enseñado que los guerreros luchan por lo que quieren! —dijo Roy, mientras alzaba sus manos y señalaba al grupo de bandidos que se dirigían a ellos desde el sur. —Ni pienso moverme de aquí, ni retractar mis palabras. ¡Me quedo a luchar contigo!

    — Roy… —Gorluk tenía una sensación indescriptible, por un lado su corazón saltaba de orgullo y alegría mientras que por el otro, la preocupación y el temor por la seguridad y bienestar de Roy lo atosigaban. —De acuerdo, pero escucha —dijo mientras realizó una pausa y se colocaba delante de él y se preparaba. —Avanzaremos juntos.

    — Está bien —contestó Roy limpiaba su ropa un poco y amarraba mejor sus botas.


    […]


    Al sur, una gran cantidad de bandidos se dirigían hacia otra villa y otros pocos rodeaban la meseta para dar con otras dos villas, las que estaban al norte donde hacía algunos cuantos minutos, Elena había y Sam habían estado presentes. Bardock Gants se encontraba al tope de la villa del sur, ordenó entrar en la misma y arrasarla. La humareda y fuertes cenizas no tardaron de cubrir el cielo y ser visibles a la vista del grupo de Elena, ésta última indignada, ordenó una pequeña avanzadilla hacia los bandidos que pretendían arrasar las dos villas gemelas del norte. El grupo se dirigía para hacer frente y enfrentarse a los bandidos, mientras que estos últimos no se esperaban tal resistencia, pero las órdenes de Bardock eran claras, debían arrasar y volver con el botín.

    — ¡Ataquen! —gritó uno de los bandidos, cargando contra Gabriel.

    — ¡Resistan! —gritó Elena, mientras que ambos grupos chocaban y comenzaba una intensa batalla.


    Roy junto a su padre Gorluk se enfrentaron a tres bandidos, los cuales sucumbieron rápidamente ante la habilidad y técnica de padre e hijo. Gabriel por otro lado, hacía frente a tres bandidos por sí solo, y aunque parecía una situación complicada, logró salir ileso y victorioso de la misma. El primer hombre se le acercó y fue degollado inmediatamente en un pestañeo por la rapidez de Gabriel a la hora de luchar, los otros dos bandidos, sorprendidos por la habilidad de Gabriel, decidieron contraatacar pero Gabriel era muy veloz para ambos, deshaciéndose de ellos sin que siquiera lo notaran. Francisco se enfrentó a uno de ellos, pero la experiencia del bandido era tal, que estaba siendo herido poco a poco. Sam recurrió en su ayuda, y con un fuerte golpe en la quijada, el bandido quedó fuera de juego.

    — ¿Te encuentras bien? —preguntó Sam, mientras extendía su mano a su compañero en el suelo.

    — Solo es un rasguño. —respondió Francisco. Sam observó el par de heridas, de las cuales corría una buena cantidad de sangre.

    — Eso no es lo que me parece —interrumpió Marco, mientras que concentraba su Energía Espiritual y comenzaba a sanar poco a poco las heridas de Francisco.

    — Gracias… —respondió Francisco apenado. Se sentía feliz de poder cultivar al igual que sus compañeros, pues la mayor parte de su niñez y juventud nunca pudo hacerlo, sus meridianos muertos, le impedían lograrlo.


    En la escaramuza, el líder de los bandidos tiene su encuentro con Elena. Ambos se miraron mientras sangre, gritos de batalla y sonidos de metales chocando entre sí, se dejaban escuchar en el ambiente. Rápidamente Bardock aborda con una pregunta, reconociendo a Elena como la líder.

    — Pero… ¿Quiénes son ustedes? —al momento de preguntar, su ira no tardó en estallar y sin esperar respuesta alguna por parte de Elena se lanzó sobre ésta con la intención de asesinarla. Elena reaccionó rápidamente, y cuando Bardock estuvo cerca esquivó sus golpes con gracia; en el primer puñetazo de su mano izquierda, esquivó sultilmente hacia la izquierda, Bardock a su vez preparaba un golpe con el filo de su hacha. Realizó un barrido en vertical, pero la joven princesa esquivó nuevamente el ataque del bandido, esta vez hacia la derecha. Bardock en un intento desesperado de asestar un golpe, aprovecha el giro de su último ataque para realizar una patada giratoria contra Elena, pero ésta última esperaba dicho movimiento, sosteniendo rápidamente el pie de Bardock con una mano y asestando un golpe en la misma que casi le quiebra el fémur.

    — ¡Estúpida perra…! —gritó de dolor Bardock, mientras cojeaba un par de pasos hacia atrás, alejándose de Elena.

    — Esto es lo que consigues por meterte con los indefensos —respondió Elena, mientras caminaba en dirección de Bardock y éste preparaba otro ataque, pero lleno de miedo.

    — ¡Aléjate! —ordenaba Bardock, pero Elena estaba dispuesta y decidida a tomar otra vida, aunque eso no le gustase para nada. Ella siempre había sido una chica pacífica y la vida la estaba empujando a la sangre, el dolor y la guerra.

    — Lo siento, pero has de pagar el precio por tus actos. —dicho esto, Elena sacó su espada cargada de poder espiritual y se abalanzó sobre Bardock, en un último intento por salvar su vida intentó huir pero la estocada atravesó su espalda. El grito de dolor y desespero de Bardock causó un temor indescriptible en sus aliados rufianes, los cuales decidieron huir desesperados, pero las tropas de Elena los eliminaban sin piedad y remordimiento y caían ensangrentados al suelo uno a uno.


    Luego de la gran escaramuza, los chicos de Elena se acercaron a los cuerpos de los rufianes buscando alguna que otra cosa de valor en sus pertenencias. Gorluk se acercó hasta Elena para presentar sus agradecimientos.

    — Han salvado a mi hijo, se los agradezco mucho. —comentó Gorluk, mientras observaba a Elena con respeto, casi parecía que conociera su verdadera identidad.

    — No hace falta… —respondió Elena con una amable sonrisa, pero Sam intervino.

    — Espera un momento… —dijo, señalando a Gorluk. —Usted… ¿no es Gorluk? —preguntó Sam, mientras Elena devolvía su mirada curiosa hacia Gorluk. —Luchaste por Ravic, ¿no es cierto? —preguntó Sam. Gorluk no respondió nada y solo observaba al general con un silencio profundo e incómodo.

    — Sam, ¿conoces a éste hombre? —intervino Elena.

    — Fue un comandante del ejército de Ravic hace una década. Yo estaba verde en las filas del ejército y los chicos contaban historias y hazañas de él. —respondió Sam, con una sonrisa de satisfacción, como un joven cuando consigue alcanzar una meta, y en parte, eso sentía Sam, al conocer a uno de sus ídolos de la infancia. —Se comentaba que era fiero y luchaba sin miedo por Ravic. —dijo Sam sonriendo, mientras luego dirigía toda su atención a su ídolo. —Gorluk, debes conocer el peligro al que se enfrenta nuestro país en estos momentos… —realizó una pausa y observó a la princesa mientras con una mirada seria y llena de expectativas realizó una pregunta. — ¿Podría pedirte de que luches una vez más por Ravic?

    — Lo siento, estoy retirado… —respondió frío y sin vacilar. Un no rotundo, agarró desprovisto a Sam que su sorpresa se vio reflejada en su rostro y actitud, pues no lo esperaba. —Ya no soy soldado, es una decisión que tomé hace mucho tiempo. —comentó Gorluk.

    — Maestro Gorluk… —dijo Sam un poco decepcionado por la respuesta.

    — Cuando era soldado, vivía y luchaba con honor por mi nación y nunca tenía tiempo para mi familia. —dijo Gorluk, mientras observaba a Roy con una sonrisa. —Me pasé la vida luchando para los ricos, los nobles y sus intereses. Cuando mi mujer enfermó y murió, me encontré con Roy en los brazos… —una mirada fría y vacía se reflejaba en su mirada. —En ese mismo instante, comprendí lo que el deber y el honor me había costado. —Elena y Sam mantenían silencio total escuchando atentamente y observando los gestos de Gorluk. —prometí sobre la tumba de mi esposa que sería un excelente padre para nuestro hijo. No estoy para nada interesado en las armas y las guerras, tampoco me arrepiento. —comentó, mientras miraba a Roy acercarse. —Tampoco me arrepiento.

    — Pero que dices… —comentó una voz de muchacho. Era Roy quien se acercó a su padre y le reclamaba su actitud. —Papá, ¿a qué viene tanta tontería? —comentó el chico.

    — ¡Roy! —refunfuñó su padre.

    — Pues, si tú no vienes, yo sí que voy. —dijo con autoridad el muchacho a su padre. — ¡Soy un guerrero! ¡Sé que puedo ser útil! —comentó. Gorluk se acerca a él y le toma por los hombros, un poco angustiado.

    — ¡Qué dices muchacho!

    — Papá, ¡Escúchame! —respondió Roy, mientras se zafaba de las manos de su padre. —Yo le respeto más que a cualquier hombre en el mundo. Sé que dejaste el ejército por mí. ¡Lo sé! —comentaba Roy. — ¡Pero no puedes negar esa gran parte de ti mismo! Tu corazón es de guerrero y no puedes olvidarlo. —comentó el joven, mientras sonreía de orgullo por su padre. Gorluk, no decía nada, simplemente escuchaba y reflexionaba; Elena y Sam solo observaban en silencio la escena delante de ellos y no intervenían en absoluto. —Padre, ¡Míreme! ¿Me has visto luchar? —preguntó Roy, mientras seguidamente respondía. —Ya no soy un niño. Soy un guerrero hecho y derecho como tú. Y comprendo que te preocupes por mí, pero ahora sé cuidarme solo.

    — Roy… —respondió Gorluk, mientras una mirada nostálgica se reflejaba en su mirada.

    — ¿Quieres luchar conmigo, papá? ¿Desea ponerme a prueba? —preguntó el joven. —Soy el mejor guerrero de Iris. No puedes ganarme, soy invencible. —una sonrisa se marcó en el rostro del veterano Gorluk.

    — Tienes razón hijo, eres un excelente guerrero. —respondió, luego dirigió su atención a Sam y la princesa Elena. —Si me disculpa, Su Majestad. Si aún puedo ayudarles, deja que me una a vuestra causa. —comentó Gorluk, mientras se inclinaba delante de la princesa.

    — ¡Papá! —gritó Roy un poco asombrado.

    — Mi hijo ya es un hombre y no me había dado cuenta. Es fuerte y ya no me necesita. —comentó. Roy se sintió una mezcla de sentimientos, orgullo y nostalgia, casi derramaba algunas lágrimas al ver que su padre le reconocía y al escuchar que su padre ahora le trataría como hombre. —Lo he educado lo mejor que he podido y sé que tiene razón.

    — Sir Gorluk… —comentó Sam, sin poder elogiar a su ídolo de niñez.

    — No tengo miedo. Si hay que luchar, lucharé. —finiquitó Gorluk

    — Excelente decisión papá. —comentó Roy.


    Entre la euforia el grupo no se dio cuenta de los lugareños que se acercaban desde las villas el norte.

    — Muchas gracias por vuestra ayuda, pueden quedarse y pasar la noche. —comentó un anciano de avanzada edad, aparentemente, el líder de las villas norteñas.

    — Muchas gracias —respondió Elena —Si pudiésemos lo haríamos, pero nos queda un largo camino.

    — Siendo así, os dejo mi bendición y que los dioses os protejan. —el hombre se disponía a volver con su gente a la villa, pero algo le llamó la atención. —Oye que bonito collar el que llevas.

    — Gracias, es un regalo de mi padre. —respondió la princesa.

    — Es una joya muy preciosa, deberías no ostentarla tanto. —concluyó el anciano. —desde que Ravic cayó, los robos son el pan de cada día. —la mirada del viejo era cabizbaja cuando hablaba sobre el tema —hay muchos rufianes en busca de presas despistadas. La banda de Barback Yango son los peores. Malvados y crueles por excelencia. Si les gusta algo lo toman por la fuerza y no perdonan te perdonan la vida. —el anciano casi llorando, señaló un árbol a la lejanía, donde colgaban varios cadáveres ya en los huesos. —Esos cuerpos son de unos mercaderes, que lamentablemente opusieron resistencia con su pequeño grupo de guardias.

    — No… no sabía nada de eso… —comentó Elena, con las lágrimas a punto de salir por sus ojos.

    — Ravic está acabada, eso es seguro. Garamond nos ha robado el futuro. —concluyó el anciano, mientras daba la espalda y se marchaba del lugar. —La única esperanza es el príncipe Elbert, pero parece que Garamond ha realizado un ataque devastador contra él y sus guerreros. —volteó un poco la cabeza alzando la mano en despedida y finiquitó. —son tiempos de sangre, viajen con cuidado.


    Elena no dijo nada, pero escuchando los rumores que le dijo el anciano, no dejaba de pensar en su hermano Elbert. En medio de la noche, apartada un poco de grupo, lloraba a solas sin que nadie le viese tan vulnerable, pues debía mantenerse firme ante sus aliados. Luego comenzó a recordar la primera vez en que su hermano entrenó con ella y la tomó como una discípula, a escondidas de su padre. Elbert fue quien le enseñó el arte de la esgrima y algunas técnicas secretas de los hombres de la familia. Recordó su conversación con su hermano, quien estaba asombrado de que ella desease aprender el arte de la esgrima, la cuestionó en un principio, pues ella siempre fue civilizada y pacífica, perfecta para los mejores papeles de una diplomacia pacífica. La respuesta de Elena fue convincente a la vista del príncipe, ella quería aprender a defenderse y no depender de la protección de nadie. Pero sus recuerdos se ven interrumpidos de repente, por una persona que pasó corriendo de la manera más sutil y sigilosa que ella ni se percató de su presencia física ni de su aura espiritual.

    — Perdón chica… —dijo el joven mientras seguía su rumbo.

    — ¡AH! —el grito de asombro de la princesa, alertó al grupo y Sam se percató de la silueta moverse entre el denso bosque y desaparecer tras algunos segundos.

    — Princesa, ¿está bien? —preguntó Sam

    — Sí, no ha sido nada, simplemente me empujaron. —respondió ella. Sam por el contrario, como guerrero experimentado tomó una actitud seria y en menos de un segundo vislumbró algo que no encajaba.

    — Princesa, ¿Dónde está el collar? —preguntó Sam

    — ¿El collar? Pues… ni idea. ¿Dónde estará? —preguntaba la princesa a la par que se registraba por su cuerpo y ropaje, de pronto, su mirada se vislumbró de con un brillo y una idea. —El joven que…

    — Si, ese mismo. Debemos encontrarlo —respondió Sam, mientras caminaba hacia el grupo y les advertía de la situación.

    — No hay que preocuparse tanto, Sam. —respondió la princesa. —Eso solo era un regalo de mi padre, en cambio, Elbert está en peligro. Debemos tener prioridades y lo primero es ayudar a mi hermano. —Sam tomó por el brazo a la princesa y la apartó del resto del grupo.

    — No princesa… debemos recuperar ese collar a toda costa. No podemos perderlo, asi que salgamos de una vez. —ordenó Sam, tomando autoridad sobre la princesa y con su mirada angustiada tan repentinamente.
     
    Última edición: 24 Junio 2020
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    Nyxbel

    Nyxbel ♣ El Orgen ♣ Game Master

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    Disculpen la ausencia, he estado bastante ajetreado con el trabajo y la situación de Cuarentena respecto al Covid19 en Venezuela. Como sabrán, acá la situación ya de por sí es díficil y eso ha hecho que muchas personas queden practicamente sin una entrada de dinero constante, lo que me ha llevado a buscar soluciones profesionales e independientes y me ha consumido tiempo. Pero bueno, no me he olvidado de ustedes y de la historia. Acá las escribo de a poco, y se las comparto en cuanto tengo chances.

    Quiero dirigirme a todos esos compañeros que han sufrido pérdidas familiares o cercanas con toda esta crisis. Mis más sinceras condolencias, y que la paz y el amor puedan llenar ese vacío sentimental atesorando los bellos recuerdos que afloraron con dichas personas. Les deseo lo mejor a cada uno de ustedes.
     
  15.  
    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

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    Saludos.

    #TeamMinino
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    Esto es repetirme del comentario anterior, pero aquí faltan comas entre la oración y la persona a la que le hablan. Lo repito nuevamente porque sucedió en tres diálogos seguidos. Lo pones bien en algunas partes, pero otras no.

    Tengo que preguntar esto, ¿qué los hace "doble"? ¿Tienen dos cabezas o cuatro colmillos?

    "paso"

    Aquí hay dos "solo", se puede quitar uno y la idea sigue siendo la misma.

    Ese primer "había"está de más.

    Entonces, ¿la banda de Barback Yango perdona o no perdona la vida? Supongo hay un "perdonan" de más.

    Roy llama a su padre "papa" en algunas partes y en otras "papá", ya que es como lo llama da lo mismo la tilde, pero si debería llamarlo siempre de una forma u otra. También le dice una vez (o solo noté una vez) "padre", pero es cuando está más alterado y se entiende que lo hace por la situación.

    Gorluk, un valiente guerrero con una enorme habilidad y experiencia que seguramente será un elemento clave en las batallas futuras. No pude imaginarlo de otra forma que como un golurk, el pokémon, ni una vez lo imaginé como humano, XD

    Imagino que Sam insiste tanto en conseguir el collar que le robaron a Elena por tener este un valor de sucesión real o que es un artículo mágico. Porque si lo hace por hacerlo (ya sea por meter un nuevo personaje o lo que sea), no le veo sentido a distraerse cuando podrían ir a ayudar al príncipe cuando más peligro corre. Suponiendo que Elbert esté vivo, claro está.

    Bueno, esperaré el próximo capítulo a ver que aventura sigue en el camino de este grupo.
     
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  16.  
    Nyxbel

    Nyxbel ♣ El Orgen ♣ Game Master

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    Gracias por notar todos esos detallazos, querido amigo, la verdad se me pasaron por alto y creo que olvidé revisar el capítulo antes de subirlo.
     
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    Agus estresado

    Agus estresado Equipo administrativo Comentarista empedernido

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    Hola. Tras haber estado ausente durante un largo tiempo, regresé al foro y pasaré a comentar.

    Veo que Dark ya te comentó los errores, y he visto que varios de ellos siguen presentes en el capítulo. Imagino que no te habrá dado tiempo a corregirlos del todo. Sin embargo, no está de más aclarar que tengas cuidado con las tildes en ciertas palabras. En este capítulo no recuerdo haber notado palabras que estuvieran mal escritas, por lo que, con esto ya aclarado paso al capítulo.

    Tengo que decir que me agrada que más personajes sean incluídos en el grupo protagónico. Me gustan las historias donde hay muchos personajes principales, dado a que siempre que alguno me caiga mal, otro puede compensarlo. Por el momento, la historia apenas empieza, y ninguno de estos personajes ha llegado a caerme ni bien ni mal. Pero en el futuro, eso cambiará y empezaré a tener preferencia por algunos.

    Parece que la guerra ha traído descontrol incluso a aquellos que no han participado. Tal y como dijeron los bandidos, al no estar el ejército para detenerlos, son libres de saquear a su gusto. Igual que como ocurrió en el capítulo del ataque de los ejércitos de Garamond al reino de Elena, no se ha mostrado muy a profundidad las cosas que han hecho los bandidos, y simplemente se ha nombrado muy por encima. Insisto en que mostrarlo genera un impacto mayor que simplemente mencionarlo, y puede hacer que los lectores comprendan mejor los horrores que traen dichos ataques.

    La banda de bandidos tuvo la peor suerte posible, dado a que su ataque coincidió con la llegada de un equipo de soldados bastante diverso. Sin problema alguno, todos ellos lograron destruirlos en pocos instantes. Al que más le costó fue a Francisco, y eso fue solamente debido a su condición de novato en la guerra. Más allá de eso, el grupo se los quitó de encima sin problemas. Eso era de esperarse, si fueron enviados para rescatar al príncipe Ebert, no deberían de tener dificultades contra unos simples bandidos.

    Sobre los combates, pues pasó lo mismo que en el capítulo anterior. Hubo combates que estuvieron bien narrados y otros que directamente ni siquiera lo fueron. La pelea de Gorluk en contra de los atacantes estuvo muy bien contada para mí. Los movimientos y las sucesiones en los mismos fueron muy bien narrados. En cambio, hubo otra parte del capítulo donde simplemente se dice que tal personaje los mató sin dificultad. Más allá de que el enemigo al que se enfrenten sea o no poderoso, se siente algo disparejo que una pelea esté bien narrada y otra no tenga narración. Creo que habría sido más beneficioso dividir este capítulo, y mostrar las peleas de Gorluk aquí, y luego, en otro capítulo mostrar las otras peleas para darle una narración pareja a ambas. Como he dicho, queda muy dispar ir de un extremo a otro en el mismo capítulo. Lo mismo cuando los personajes se desplazan. Más allá de la distancia, ver que en una zona del capítulo se narra como están avanzando y en otra simplemente llegan de un lado a otro con solamente una oración pequeña es algo chocante (es un error que yo también cometí con mi historia XD).

    Por el resto, no hay muchas cosas que destacar. Se ve que Marco tendrá el rol de médico del grupo, y que Gabriel y Vyne tienen cierta rivalidad, sumado al hecho de que Vyne quiere superarse. Me alegra eso. Los personajes se embarcan en una búsqueda para ayudar a Elena pero cada uno de ellos tiene un objetivo personal que los distingue del resto. Eso suma mucho a la diversidad de los personajes, y con el hecho de que Gorluk sea un soldado retirado que se unirá a la pelea junto con su hijo Roy, hace que los nuevos personajes que se integraron al grupo ya tengan un objetivo establecido para la historia.

    Ciertas cosas no me han gustado, como cuando Gorluk acepta muy fácilmente unirse solo porque Roy demuestra madurez. Es algo raro que tan pocas palabras le hayan causado hacer ese cambio de opinión. Lo otro viene cuando una chica le regala un elixir a Sam y este lo acepta sin analizarlo bien. Entiendo que Sam sea un experto en esas cosas y que haya podido identificarlo como un elixir. Pero ¿y si en realidad tiene la apariencia de uno y en realidad es algo dañino? Es raro que en tiempos de guerra y que un desconocido te regale cosas, pero es irresponsable de parte de Sam no cuestionarse el por qué ni el qué. Aún más irresponsable fue la princesa por aceptarlo así nada más.

    Por último, hay algo extraño en que Sam quiera que vayan a buscar el collar que le robaron a Elena. Creo que es debido al peligro de que ese collar es parte de la realeza, y si alguien lo roba y ese collar llegara a manos de Garamond, podría darse cuenta de que el grupo va tras él. Pero fuera de eso, siento su paranoia fuera de lugar. Otra cosa que me llamó la atención fue esa chica del ejército de Garamond a la que Elena conoció. Sé que la introdujiste para algo importante, pero ahora no lo puedo imaginar. Supongo que es algo que se verá más adelante.

    En fin, eso es todo de mi parte. Será hasta la siguiente ocasión.
     
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    Nyxbel

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    Siempre agradecido por las críticas constructivas de la obra que escribo.
    Ése capítulo lo escribí muy rápido debido a un problema que tuve con el Word y toda la librería de Microsoft Office, por lo que cuando el problema agravó ya había logrado terminar el capítulo, ahora un error no me permite instalar, ni reparar ni nada con el Office 2010. Razón que al día de hoy me descargué el Apache como un medio de seguir escribiendo y no perder algunos archivos de tabuladores de rol en excel, y bueno, todo el rollo que trajo ese problema del Office.

    Concuerdo con que hay algunas acciones de los personajes que hay que corregir e introducirme más en ellos en el momento que se encuentran realizando alguna acción, como lo de Sam al recibir el Elixir o sentimientos que puedan tener y explicar mucho mejor los enfrentamientos; solo que a veces me dejo llevar por la inspiración y sigo escribiendo las ideas para no perderlas en el aire. Pero bueno, creo que si sigo por éste camino, puedo escribir una excelente obra que entretenga a todo lector que pase por acá.

    Como siempre, Gracias. Y nos vemos en el próximo capítulo.
     
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  19.  
    Nyxbel

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    Ya podeís comprender a rasgos mayores, todo el universo que estoy creando con el apartado de colección, donde explicaré más sobre el universo de Mitos & Leyendas --> Enciclopedia del Conocimiento
     
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