Mi amigo... Eriol

Tema en 'CLAMP' iniciado por Sere, 14 Junio 2011.

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    Sere

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    Título:
    Mi amigo... Eriol
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    2
     
    Palabras:
    2160
    La verdad había dudado bastante de si publicar esto aquí, pro que suelo manejar mis diversas cuentas en otros sitios con independencia (ff.net) U^^, pero no puedo evitar querer compartirlo con el lindo sitio que tanto me ha ayudado a crecer, sin contar otros asuntos privados que pues... mejor les dejó el fic.
    Igualmente ya coloqué un link en mi perfil de aquel sitio y en este, por aquello de los problemas u-.-, aparecerá a más tardar media hora.
    Advertencia: Esta historia contiene un poco de Out of Character (OoC) y angst, es por ello que dudaba de traerla aquí, si aún así deciden continuar su lectura lo agradezco de antemano.
    La continuación se encuentra en mitad del proceso creativo U^^.

    Mi amigo…Eriol
    Por Suiren

    Fue en el cumpleaños de mi amiga Sakura que las cosas comenzaron a cambiar, no me malinterpreten ella es mi mejor amiga, el verdadero cambio ocurrió en una conversación normal con Eriol Hiragizawa.

    Eriol es uno de mis mejores amigos desde hace seis años, cuando está presente siempre hay algo interesante de que charlar, travesuras por hacer, interesantes lecturas, películas entretenidas, momentos para reír, algo nuevo por probar, en fin… el tiempo se aprovecha en toda su extensión.

    Aún no puedo creer que tardé tanto tiempo en darme cuenta de lo que estoy por contarles, ya que siempre me he considerado una persona perspicaz y terminé siendo tan despistada como lo es mi mejor amiga.

    Como iba diciendo, me encontraba en la fiesta de Sakura. Llevaba un vestido verde de manga corta, largo y fresco; un bolso y un hermoso collar con un dije de jade haciendo juego.
    A mi lado se encontraba Eriol luciendo unos pantalones de mezclilla y una camiseta amarilla que simulaba un cuello en "V" por los tres botones que llevaba desabrochados.

    —Debe ser muy difícil tener un trabajo de medio tiempo y todavía tener tiempo de estudiar –mencioné en algún momento de nuestra conversación, aunque no recuerdo precisamente cómo llegamos a ese tema.

    Eriol sonrió alegremente y luego repusó:

    —La verdad no es tan pesado, si pienso en que de esa forma puedo apoyar a mis padres a mantener mi estadía en Japón. Además creo que debo comportarme como una persona madura, ya tengo diecisiete años. —Eriol acababa de cumplir años el día veintitrés del mes pasado, y no se cansaba de decirme que era unos cuantos meses mayor que yo.

    —Supongo que yo también debería de tomar un trabajo de medio tiempo, no puedo depender todo el tiempo de mi madre —fue algo espontáneo y no lo consideré mucho, simplemente pensé que yo también debía de crecer de alguna manera.

    —Pero tú eres la heredera de una gran compañía de juguetes, no es necesario. De seguro no tienes muchas necesidades económicas y... —comencé a observar el rostro de mi amigo, más precisamente a sus ojos azules, daba una impresión de serenidad que armonizaba perfectamente con sus anteojos delgados —¿no lo crees así, Tomoyo?

    —Tienes mucha razón —contesté aunque no tenía la menor idea de lo último que me dijo, era la primera ocasión en que me ocurría algo así.

    Me sentí bastante tonta y un tanto más avergonzada, pese a ello continuamos conversando de otras tantas cosas y no volví a distraerme de nuevo. Inclusive me invitó a bailar y yo acepté gustosa.

    Luego de una serie de incidentes de este tipo, a los que no presté la atención debida, las cosas comenzaron a cambiar. Había una mayor timidez por parte de ambos cuándo estábamos juntos, algunos silencios se repetían y parecían volverse más prolongados, era como si hubiese algo que decir que ninguno se atrevía a pronunciar siquiera, no podía comprender que es lo que estaba pasando.

    Las cosas se agravaron cuando al despedirme de Eriol, para seguir rumbo a mi casa, él se puso muy serio y bajo la cabeza. La primera impresión que cruzó mi mente fue que estaba triste y me lo había ocultado, así que me aproximé para brindarle mi apoyo mirando sus ojos.
    Entonces descubrí que su rostro estaba completamente rojo.

    —¿Estás enfermo, Eriol? —había prestado poca atención a los escasos diez centímetros de distancia que había entre los dos, no solía prestar cuidado a esos detalles cuando se trataba de él...de hecho, fue el movimiento tan brusco al levantar ligeramente su rostro lo que me hizo notarlo.

    —Tomoyo, es que yo…—tragó un poco de saliva y su expresión se mantenía seria.
    Inmediatamente me miró a los ojos, algo en su mirada me hizo retroceder, pero él seguía aproximándose a mí. Sin darme cuenta quedé de espaldas a la barda, rodeada a la derecha y a la izquierda por sus brazos, y con un par de pupilas azules, brillantes y temblorosas al frente.

    Cerró sus ojos y me concentré en lo que permanecía visible, sus labios estaban a punto de rozar con los míos, un escalofrío recorrió mi espalda, instintivamente ofrecí la mejilla izquierda y me mantuve en esa posición con los ojos cerrados, hasta que sentí que el calor de la respiración de Eriol se había esfumado.

    Abrí los ojos, mis cabellos largos y oscuros se habían interpuesto entre mi piel y sus labios, y ¿a dónde se había ido? Reuní todo el valor que pude y lo busqué con la mirada, no tardé mucho en encontrarlo, iba en dirección a su casa corriendo como si huyera de mí ¿a quién engañó? era precisamente eso.

    Pasé el resto del día pensando en lo ocurrido, repetí la escena mentalmente para comprenderlo, me detuve un instante cuando se aproximaba a mí y yo le miraba hacia arriba ¿cuándo se había vuelto tan alto? Supongo que conocer a un amigo durante tanto tiempo y compartir gran cantidad de momentos juntos pueden hacer que te olvides que está creciendo.

    Recordé lo mucho que él había insistido con ser mayor "seis meses" desde su cumpleaños, y la manera en que había remarcado la palabramaduro en la fiesta de Sakura. Él me lo había dicho, ya era un hombre, pero yo no le veía aún de esa manera.

    Por ese motivo, quizás…, era que se había arriesgado al tratar de besarme. Esto sólo me llevó a otra conclusión, a Eriol le gustaba yo.

    —No, eso no puede ser —trataba de convencerme que eso no era posible y que su amistad era la única relación que había entre nosotros —él no me ama, y aún cuando fuera cierto… no quiero arriesgarme a perder a uno de mis mejores amigos.

    Al día siguiente, estaba bastante nerviosa y decidí ir temprano a la escuela para no tener que encontrarme con él, pero me conocía tan bien que madrugó poco más para encontrarme.

    —Buenos días, Tomoyo –saludó de manera atenta y con cierta cautela para evaluarme con respecto a lo ocurrido ayer.

    —Buenos días, Eriol –fue un saludo tan frío, que pareciera que llevábamos uno o dos días de conocernos, en vez de toda mi dulce infancia desde los once años.

    Reparé nuevamente en el hermoso par de ojos azules y el cabello azul que revoloteaba de manera desordenada sobre su frente, ahora me se sentía más nerviosa ¿por qué tenía que resultarme tan apuesto?

    —¿Lo sabes, cierto?, —me cuestionó Eriol, pero sólo sentí ganas de escabullirme, probablemente lo habría hecho, de no ser porque mis piernas no respondían — ¿el motivo de que yo esté aquí? —añadió y luego se detuvo.

    Un silencio se hizo presente, carcomiéndome lentamente entre cada segundo hasta que me dispuse a responderle.

    —Quizás —fue lo único que pudieron articular mis labios y mi voz tembló tanto que cualquiera que no me conociera podría notar el nerviosismo detrás de esa palabra.
    Se alejó de mí caminando hacia adelante al sentir mis nervios, por un instante me sentí tranquila, hasta que un pensamiento invadió mi mente regresándome a mi estado anterior: Eriol estaba triste. Siempre había sido tan considerado conmigo, esa era una parte de su personalidad que él había reservado para mí y nuevamente me veía sorprendida al descubrirlo.

    No podía dejar que él sufriera por mi culpa, así que aceleré el paso y junte un poco más de valor en el camino, al parecer demasiado porque no me detuve hasta que choqué con su espalda y él me sujeto con ambos brazos para que no cayera.

    Me ayudo a restaurar mi equilibrio, la distancia se había acortado de nuevo y nuestras miradas se enfrentaron unos segundos de exploración que parecían crear una nueva distancia entre nosotros, el miedo se apodero de mí y comencé a hablar.

    —Eriol, yo… Creo que te comprendo… Yo… —sospechó que ya no tenía ese temblor en mi voz, pero de igual manera Eriol me interrumpió con tal decisión que no me atreví a hacer lo mismo que él.

    —Pensé que ya lo sabrías, pero supongo que debí ser más directo…—tardo unos instantes antes de continuar su discurso, pero su rostro serio mantenía esa decisión con la comenzó el mismo—Tomoyo, me gustas mucho.

    —¿Estás seguro de eso? —mis palabras le habían sorprendido —no crees que podrías confundir ese sentimiento con la hermosa amistad que llevamos desde hace seis años. Después de todo, no has tenido muchas amigas durante tanto tiempo y quizás eso te confunda un poco… —Miré a los ojos a Eriol para comprobar que me escuchará, y descubrí un par de ojos llorosos.

    —¿Por qué cuestionas mis sentimientos y no los tuyos? —había tomado un tono muy serio que jamás había usado conmigo, era obvio que lo había ofendido. Por supuesto que lo había considerado antes de decírselo, sabía que no era un chico tan impulsivo como yo.

    —Es que yo… —no sabía que responder. Estaba segura del motivo, no era la mejor respuesta que podía é unos instantes y luego añadí —. Tengo miedo.

    Entonces los brazos de Eriol me rodearon, esa cercanía me hacían sentir más fuerte, feliz y segura, pero sobre todo me sorprendió el qué fuera precisamente él quien despertará esos sentimientos en mí.

    —No te haré daño, si lo deseas puedo volver a Inglaterra y olvidaremos que esto ha pasado —mis ojos se entreabrieron al sentir como el cuerpo de Eriol se desprendía del mío interrumpiendo el abrazo y ahogué un grito de negación que quiso escapar de mi garganta.

    Tomé un poco de mi tiempo libre para ver algunos de los videos que grabé donde aparecía Eriol y encontré la mejor manera de contestar a sus sentimientos, pero aún no he tenido el valor de entregárselos.

    Han pasado dos semanas y no me ha dirigido la palabra desde entonces, a excepción de unas secas palabras de saludos y despedidas. El muro de frialdad que habíamos construido hacia de mi labor más difícil, una respuesta que simplemente no podía entregarle.

    Finalmente Sakura me ha informado que volverá a Inglaterra este mismo día, tendría que darle mi respuesta en ese momento, pero aun tenía miedo… sabía que él no era como otros chicos, que no lastimaría mi corazón, que no lo forzaría a nada que no quisiera, justo como ahora lo estaba haciendo al marcharme y ni siquiera invitarme a darle una despedida.

    Ciudad de Tomoeda a 21 de abril de 2011.

    Eriol se ha marchado a Inglaterra sin que yo pudiera despedirme de él, sin querer había obtenido el mismo resultado que me aterraba de decirle cuanto le amaba: perder a mi amigo.
     
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    Sere

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    Escritora
    Título:
    Mi amigo... Eriol
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    2
     
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    986
    Capítulo 2
    Si debo convencerte de algo... creo que eso sería que interpretar mis miedos como un rechazo fue lo menos acertado. Es tonto, lo sé, por ello con ese último momento esquivo de mi parte confirmé que el amor no es para cobardes, y yo lo había sido.

    Desde tu partida, mi mente me ha jugado toda clase de tretas. Eriol Hiragisawa era parte de mi vida, una costumbre como tenerlo a mi lado y saber que estaba allí para apoyarme. Tontamente esperaba a que algún día volviera como esos caballeros de radiante armadura de los cuentos de hadas, pero consciente de qué esto no ocurriría y que era yo la que debía dar el siguiente paso.

    Sabía lo que debía de hacer… estaba segura de ello, pero no había tenido el valor para hacerlo ¿desde cuándo me había vuelto tan cobarde? Quizás…. fue mi culpa por haberme permitido pasar tanto tiempo bajo tu tutela, como ese indefenso ser que requería de protección las veinticuatro horas del día.

    ¿Cuántas veces tus brazos me habían abrigado cuando corrí peligro? No podría estar segura, pero… lo habías hecho, me habías acompañado a defenderme para brindarme la seguridad de que nadie me iba a atacar por la espalda tomándome desprevenida.

    A decir verdad… nunca me había sentido más segura de mi misma, sino fuera en tu compañía, algo bastante aterrador para alguien que buscaba su camino a la independencia. Inclusive podría creer que me dejaste para que creciera me convirtiera en mujer y aumentar las posibilidades de que correspondiera tus sentimientos.

    ¡Tonta, tonta! Por supuesto que nadie puede vivir para siempre de un sentimiento que parece ser no correspondido, de seguro que habrás de tratar de olvidar aquel sentimiento para no vivir dañándote eternamente, el amor… trata de hacernos felices, no de que nos volvamos masoquistas. De otra forma sería más bien una obsesión que poco viene a alimentar la pureza de un sentimiento en ese estado.

    A veces era incapaz de comprender como mi valiente y decidido amigo se había acobardado al huir, sin darme tiempo de pensar en sus palabras o empeñarse como había hecho tanto tiempo al mantenerse en Japón contra la opinión de sus padres.

    —¡Pero, que estúpida soy! —me recriminaba —¿cómo pedir que Eriol luchara por nuestro amor, cuando yo misma le había puesto obstáculos al descubrirlo?... él siempre lucho con esos pequeños detalles que para mi pasaban desapercibidos a causa de su constante transparencia en su sentir.

    El rechinido de la puerta me alertó de qué debía de abandonar esos pensamientos, no pude evitar sentir el calor de mis mejillas al pensar que mi madre me descubriera gritando por un chico que además ella no conocía; no obstante, la sola idea de olvidarlo era imposible.

    —Señorita Daidouji —reconocí el tono cortés y educado con el que me hacía referencia Susana, y ello me tranquilizó un poco —, su madre quiere verla en el frente de la casa.

    —Gracias, Susana… ahora bajo —la sirvienta cerró la puerta de nuevo y yo luchaba por enfriar mis mejillas, sin obtener buenos resultados… ¿qué pensaría mi madre de verme así?

    Bajé las escaleras a prisa con la esperanza de qué la agitación justificará mi azoramiento frente a mi madre, ella pareció notarlo pero finalmente se contuvo de decir algo, aunque me vigilaba constantemente conforme conversábamos.

    —Necesito que me hagas un favor, hija —las palabras de mi madre me tomaron por sorpresa, ella no era del tipo que pedían favores a los demás, menos aún a su hija pequeña por lo que había despertado mi curiosidad —. Necesito que vayas a Londres, para visitar al abuelo Masaki.

    Mis pensamientos se congelaron ante la sola idea del destino: Londres, Inglaterra.

    Mi abuelo había enfermado y era una de las personas que más quiero, quizás debido a que siempre nos visitaba en navidad o a que sus regalos eran los más divertidos, pero…

    De nuevo estaba el miedo de por medio, la posibilidad de encontrarlo frente a frente sin saber que decir o hacer… esa inseguridad que me provocaba saberlo marchar tan lejos de Japón y de mi lado volvía a dominarme… comencé a odiar la interferencia que me causaba el no reconocer a la Tomoyo Daidouji que una vez fui.

    ¿Cuánto había cambiado?, ¿por qué no lo noté?,… Las preguntas habían regresado más fuertes que antes, causando un eco fastidioso que trataba de convencerme de hacer cosas opuestas a la vez, como un martirio constante.

    —Tomoyo… ¿me estás escuchando hija? —la voz de mi madre me trajo de vuelta a la realidad, y noté como me prestaba un poco de más atención a la habitual. Mi lengua parecía haber aumentado de peso al grado de no poder pronunciar palabra alguna y podría jurar que mis pupilas temblaban de más ante la mirada crítica de mi madre.

    Tragué un poco de saliva y pensé mi respuesta con cautela, retomé la situación de mi abuelo y pensé que él no tenía la culpa de mis problemas amorosos, así como tampoco mi madre.

    —Lo haré con mucho gusto, madre.

    Ella me miro dubitativa y yo esbocé una sonrisa que al parecer le convenció de mi respuesta.

    —Bien, acomoda tu equipaje —mi madre se paró de un salto y seguido de un aplauso me anunció —empacaré ahora mismo, mañana temprano viajas a Londres.

    Un escalofrió recorrió mi espalda y mis mejillas se sobrecalentaron, mi madre acababa de repetir mi destino Inglaterra. El lugar donde estaba él, y próximamente yo también…
     
  3.  
    VeckeFer

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    Me encantaa!!!! Waaa (segunda Orne por si te acordás) jaja ...
    Muy lindo, siempre me gustó esa pareja aunque prefiero a Sakura con Shaoran n_n
    Adoro ese sentimiento de amor que le ponés a Tomoyo, a mi me pasó muchas veces de trabarme y no saber que decir por estar pensando en alo o alguien especial
    Espero que lo continúes!!
     
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