Maldición de luna nueva [Sessho&Kago]

Tema en 'Fanfics Abandonados de Inuyasha Ranma y Rinne' iniciado por sora_tsuki, 10 Marzo 2011.

  1.  
    Kohome

    Kohome Fanático Comentarista destacado

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    wow no me lo esperaba, realmente esta muy bien y ademas de eso sentí un poco de pena ajena cuando dijiste que lamio el labio inferiror de Kagome, eso me dejo torpe en cierto modo pero emosionada por el otro, de verdad pensé que se besarian =o pero no pasó, y eso me dejo un poquito triste
    repites algunas palabras muy seguído y hay errorsitos de dedo pero..
    ME ENCANTO
     
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  2.  
    Kahoko

    Kahoko Iniciado

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    Kyaaaaaaaaaaaaa!!, me muero...como puedes dejar asi el capitulo..
    pero sabes ten cuidado con las narraciones y los dialogos, porque en un parte se me hizo dificil, saber quie dijo tal cosa..bueno eso..me gusto demasiado este capitulo...estoy muy ansiosa por el proximo..espero que me avises de la conti, porfavor, la espero con ansias...>u<, besos y saludos...y queria agradecerte por las buenas narrativas de los sentimientos de Sesshomaru-sama, mori cuando dijo que ella era perfecta para el y que le pertenecia..xDD!!!
     
  3.  
    andi-chan

    andi-chan Entusiasta

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    olaaaaa gracias por avisarme me encanto la conti pero lastimosamente me gusta que sesshomaru sufra y que sea por culpa de kagome lo que mas me gusto fue cuando le dijo a la pequeña kagome que se han comprometido y ahora el muy necio sigue pensando que kagome que el cuido esta muerta pero al final sera el quien muera por no tener a su lado a kagome pon la conti pronto y avisame

    bye,bessos
     
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  4.  
    inariamy

    inariamy Usuario común

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    Hi, muchas gracias por avisarme jejeje, ando ocupada con la uni, pero en fin, aqui estoy reportandome.
    Pero amiga por que los haz dejado hasta ahi!!!!!!!!!!!!!!!! Te matare!!!!!!!!! ajaja, solo digo, jajaja, pero bueno me has dejado picadisima y esa escena de Sesshomaru lamiendo el cuello deKagome, dios, me sonrroje demaciado y comneze a gritar, cabe mencionar que estaba en la escuela, asi que te imaginas como me habran visto mis compañeros jajajaja, pero bueno pasando a tu ff, me ha gustado mucho y ahora comprendo un poco mas la historia, por cierto muy original, nunca habia leido algo asi jejeje, me he emocionado bastante, sigo emocionada, jajaja y veo que esta vez si hiciste mucho, jejej si estabas inspirada, pero mujer quiero saber mas de las historia, quiero saber mas de la pareja y tambien de los otros, Inuyasha y el grupo, Naraku y el suyo, asi que no esta de mas decir que espero la continuacion con muchas ancias, como siempre me has sorprendido jejeje, nos vemos.

    ina-chan ^^

    p.d : ¡estoy emocionada! jajajaja por tu conti ^^
     
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  5.  
    very very

    very very Iniciado

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    hola!!!como lo has dejado hasta ahi!!!!!!!!!!!!!!!! que interesante lo has dejado11! ajaja,la escena de Sesshomaru lamiendo el cuello deKagome,en la escue es muy iteresante, jaj.
    Pobre kagome que mal lo esta pasando, espero que pronto acabe ese sufrimiento y sea feliz, tambien a ver cuando sesshomaru se da cuanta de sus sentimientos y kagome igual.Me ha gustado mucho y ahora comprendo la historia un poco mas y es muy original y muy interesante.
    bss
     
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  6.  
    sora_tsuki

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    Hola a todos mis lectores, mil perdones por esta gigantesca tardanza pero no he tenido tiempo para avanzar el fic así que me parecio apropiado escribirles para disculparme por esto.
    Todavia no tengo un capitulo para ustedes, la universidad me esta matando, y tardare mucho más de lo esperado pero no voy a abandonar el fic seguire adelante y cuando tenga un capitulo digno de leer lo subire y por supuesto que les avisare.
    Espero me disculpen.
    sora tsuki
     
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  7.  
    GAM

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    Hola!!!!!!!!!!!:p
    Dios!!!!!! me dejaste picadisisisisisismaaaaaa!!
    espero que lo continues pronto,,, adoro la forma en que estas narrando todo esto....jamas habia leido de una Kagome asesina, y dejame decirte que es genial (no que mate sino la historia u.u) es muy original y gracias por deleitarnos con este fic :DDD
    espero tu pronta actualizacion~~~
     
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  8.  
    sora_tsuki

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    ¡hola a todos!
    Primero: mil perdones por la inmensa tardanza, la universidad me tuvo super ocupada T-T, casi dos meses sin actividad (que vergüenza...).
    Segundo: Feliz navidad y feliz año! se que es tarde para decirlo pero queria hacerlo.
    Tercero: muchas gracias a todos mis amados lectores que se han mantenido atentos e incluso me escribieron para hacerme recordar mis obligaciones, le agradezco de corazón el apoyo. Nunca pensé tener tan buenos lectores (es que no soy muy buena escribiendo...pero mejoraré)
    Cuarto y ultimo: el capitulo me salio largo...no se si es tan bueno porque como lo hice por pedacitos entonces...siento que en algunas partes hay relleno...bueno les dejare a ustedes juzgar eso, espero sus criticas y sugerencias para poder mejorar el fic...
    sin mas que agregar (solo mil perdones otra vez) aquí va el capitulo, disfrútenlo!

    sora_tsuki
     
  9.  
    sora_tsuki

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    Título:
    Maldición de luna nueva [Sessho&Kago]
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    20
     
    Palabras:
    6475
    Fase: Oscuridad-Luna Nueva

    Capitulo 16: Promesa


    Y con hoy ya son dos semanas.

    Pensó Kagome mirando el cielo nocturno, la luna creciente iluminaba un poco la noche y las estrellas ayudaban a brindar más luz, era realmente maravilloso.

    En su época no se podían observar con tanta claridad.

    Pero a pesar del bello espectáculo…no se sentía bien, le faltaba algo.

    Y aunque no quisiera aceptarlo, lo necesitaba.

    En un principio pensó que era su sangre lo que la atraía al lord, pero conforme pasaron los días comprendió que su sed no tenía nada que ver, se había acostumbrado a su presencia.

    Demasiado.

    ¿Qué significaba todo aquello?

    Se sintió en el cielo cuando estuvo en sus brazos, mientras el rozaba su piel para curar sus heridas.

    Pero también sintió el rechazo cuando se alejo de ella sin ningún motivo o razón aparente.

    Ese día no lo entendió, pero él tenía razón cuando lo dijo.

    —Beber la sangre de un ser no solo te relaciona con su poder sino también con sus emociones, la luz, la oscuridad, sus secretos, todo.
    — ¿Es peligroso?—le pregunto kagome
    —Son como visiones dependiendo de la cantidad de sangre, si no eres cuidadosa puedes perderte en ellos, en estos días entenderás, después de todo bebiste mi sangre… demasiada.
    — ¿Veré sus recuerdos?
    —Probablemente entiendas muchas cosas cuando los veas y los sientas.

    Y entendió, que la sangre es como el alma de una persona.

    Aquella noche, después de lo sucedido con sus heridas tuvo su primer sueño, la primera memoria de Sesshômaru que pudo ver y sentir.
    Como si estuviera allí.

    —mi Sesshômaru sama buenos días— habló enérgicamente una niña mientras corría a abrazarlo.
    No pudo apreciar muy bien su rostro pero le pareció que tenía cerca de 9 o 10 años.

    —Que ruidosa—le respondió acariciando su cabello.
    Y kagome vio algo que jamás pensó apreciar en su vida.

    Una sonrisa del lord.

    Una sonrisa sincera de Sesshômaru.

    No de esas que hace cuando sabe que algo peligroso se acerca, llena de maldad, sino una llena de amor.

    Lo más sorprendente es que era para una niña.

    Pasaron la tarde sentados juntos en un árbol, Sesshômaru leía y la niña dormía acurrucada en su brazo, aún se le hacía difícil ver su rostro.

    Cuando la tarde comenzó a convertirse en noche ambas figuras se pusieron de pie.

    Kagome observó todo detenidamente, esperando poder ver el rostro de la niña que gozaba de los privilegios del lord.

    — ¿Mi Sesshômaru sama me acompañaría a mi hogar?—le pregunto la niña haciendo una elegante reverencia.
    Sesshômaru sonrió ante el gesto de su acompañante.
    Después de todo no tenía nada de malo cumplir sus caprichos de vez en cuando.
    —Vámonos—dijo caminado delante de ella.
    —Si –respondió enérgicamente al mismo tiempo que tomaba la mano de Sesshômaru, entrelazando sus dedos.
    Kagome solo contenía sus emociones.

    No importa como lo viese o por donde lo viese, ellos parecían más que simples amigos.

    Hasta donde ella conocía al lord, ni siquiera Rin tenía tales privilegios.

    ¿Qué tanto pudo haber cambiado?

    Pero lo más importante, ¿qué fue lo que provoco el cambio radial al Sesshômaru que conoce?

    Era la pregunta que surcaba la mente de la sacerdotisa mientras recordaba el primer sueño.

    Pero no paso mucho para que más preguntas inundaran su mente.

    Tuvo cada noche sueños muy parecidos, siempre la misma rutina, siempre la misma niña que no podía ver.

    Siempre las mismas sonrisas, el mismo cariño.

    Lo único que cambiaban a parte de las estaciones, era el amor entre ellos, eso era más que obvio, cada noche, cada sueño lo percibía más, sentía el amor del lord por esa niña.

    Y ahora sentada en ese lago no sentía sino envidia por esa niña.

    Aún faltaban dos semanas más para verlo, habían acordado verse cada luna nueva ya que Inuyasha perdía sus poderes demoniacos esas noches, era lo más factible.

    Era una promesa.

    Ella lo vería y tenía que darle un reporte extenso de la situación con Naraku.


    Dos semanas más, pensó Kagome.
    Ya habían pasado dos y no hubo movimiento.

    Era obvio que Naraku planeaba algo.

    — ¡Kagome chan!

    La voz de sango la saco de sus pensamientos.

    —Sango chan— respondió kagome fingiendo una sonrisa.

    Sango se detuvo delante de ella, podía sentirlo, su amiga no era la misma de antes, sus sonrisas llenas de bondad no eran más que fingidas.
    Pero esta noche lo intentaría, hablaría con ella y conseguiría respuestas.

    — ¿Quieres tomas un baño kagome chan? hay aguas termales cerca— Le dijo alegremente.
    —Claro— fue lo que recibió como respuesta.

    Luego de unos instantes ambas estaban muy relajadas en el agua, era la oportunidad perfecta.

    —Kagome chan—comenzó sango— ¿Te sientes bien?

    La pregunta de Sango la tomo por sorpresa creía haber articulado un perfecto rostro de alegría delante de todos, como siempre pero…

    — ¿Porque lo dices Sango?
    —Amiga, tu sonrisas no son más que fingidas puedo verlo, nos conocemos hace tiempo y eres como una hermana para mi puedo notar cuando te sientes bien o mal pero siempre y a pesar de todo sonríes con sinceridad, pero ahora…
    —Sango chan—Kagome abrazó sus piernas nerviosa

    ¿Acaso podría confiar en ella? En que no la rechazara o se alejara, ¿le tendría miedo si supiera quién es ella?

    Sango percibió el temor de kagome, la inseguridad que le impedía hablar.

    —Kagome chan— dijo suavemente la exterminadora— Soy tu amiga puedes confiar en mi aunque sea un poco, tal vez no puedas contarme todo lo que te aqueja pero si hay algo en lo que pueda ayudarte lo haré.

    Kagome vio la decisión en los ojos de su amiga, es cierto podía confiar aunque sea un poco y había un peso que podía descargar con ella sin afectar su amistad.

    —Sango chan no puedo contarte toda la verdad, aquello que es tan horrible y oscuro en mi— vio que sango iba a replicarle —Pero si hay cosas que puedo contarte y que me sería más fácil hacer si cuento con tu ayuda.
    — Cuenta conmigo para lo sea amiga—le respondió enérgicamente sango.

    No sabía cómo decirlo o como Sango lo tomaría pero lo mejor era decirlo de una vez por todas.

    — ¡Necesito que distraigas a los demás mientras voy a ver Sesshômaru sama!—le soltó sin más y con algo de nerviosismo.
    — ¡¿Qué?! — fue la respuesta se sango— acaso tú y Sesshômaru…
    — ¡No! —dijo Kagome inmediatamente mientras sus mejillas se sonrojaban.

    Pudo adivinar rápidamente el pensamiento de Sango… ¿ella y Sesshômaru?...imposible.

    — ¿Entonces?— cuestión Sango con curiosidad.
    —yo... — Mencionó Kagome con duda.

    ¿Qué le podría decir?, no quería mentirle.

    Bueno, pensó, técnicamente omitir cosas no es mentir.

    —No preguntes cómo o porqué pero desde hace aproximadamente un mes y medio el es mi amo y mi señor él puede hacer conmigo lo que le plazca—dejando más que clara su posición con el youkai.
    — ¡¿pero como Kagome, porque te sometiste él?! —dijo sango con enojo, conocía perfectamente Kagome ella no dejaría que nadie la humillara de esa manera.
    —No preguntes Sango… por favor, ya que el día que te lo cuente probablemente perderé tu amistad.
    —Kagome—solo atinó a decir la exterminadora con tristeza.

    Sango valoraba mucho la amistad entre ellas, pero…

    ¿Estaría dispuesta a ignorar esos detalles solo par conservar su amistad?

    Se pregunto la exterminadora.

    Sin duda alguna, prefería no saberlo.

    —Yo tengo que verlo cada luna nueva para reportarle la situación de Naraku.
    — ¿Solo eso Kagome chan? —Le cuestionó la exterminadora—conozco las leyes youkais mejor de lo que piensas y para que tu, siendo sacerdotisa, estés al servicio de Sesshômaru no creo que sea solo para informarle lo de Naraku.

    Sango medito en sus siguientes palabras probablemente no obtendría una respuesta pero no estaba de más que lo dijera. Conocía los tipos de servidumbre youkai y sabía que su amiga no estaría dispuesta ser sirviente de Sesshômaru por voluntad propia así que algo tuvo que haberla obligado a hacerlo.

    — ¿Acaso bebiste de su sangre para salvar tu vida y eso te termino atando a él? —mencionó Sango más como una afirmación que como una pregunta.
    Kagome solo levantó la vista observando el cielo, en su rostro se formó una sonrisa melancólica.
    —Así es sango, me vi en la necesidad de beber su sangre para salvar mi vida.
    —Y él se provecho de eso es un maldito—dijo enojada
    —No sango.

    No debía sobrepasar los límites de lo que podía o no contarle, debía ser cuidadosa con sus palabras y eso Sango lo podía notar claramente.

    —Yo lo hice por voluntad propia, para salvar mi vida y la de las demás personas que me rodean.
    — ¿Pero qué es lo buscabas con eso Kagome, acaso tu…?—las palabras murieron en la boca de Sango al percatarse de los beneficios de beber la sangre de otros seres.
    —Poder… eso es lo que buscaba y aún busco.
    —Pero Kagome nosotros podemos protegerte no tenias que…
    —Sango entiende—le interrumpió Kagome — no debo ser una carga para ustedes ni un peligro para su vida, la única forma de impedirlo era beber la sangre de Sesshômaru, entiéndelo como quieras pero debo verlo para beber su sangre cada luna nueva.
    —Kagome chan, lo que haces no es correcto.
    —Lo sé, pero si eso los pone a salvo no tengo otra opción, además—dijo kagome sonriendo — él no es tan malo, me ha entrenado y a cuidado de mi en este tiempo que no estuve con ustedes.
    — ¿Eso quiere decir que estuviste con él cuando supuestamente estabas en tu época?
    —Así es, mi madre fue muy amable al cubrirme con Inuyasha.
    —Entonces ¿tu enfermedad era una mentira?—dijo con enojo Sango.
    —No del todo, en verdad estuve a punto de perderme entre los recuerdos Sango, Sesshômaru sama me saco de ellos, su sangre liberó el poder que había en mi.
    —Kagome chan, no puedo entender por completo tus intenciones al entregarte de esa manera a Sesshômaru pero no te preocupes te ayudaré en lo que esté a mi alcance.
    —Gracias sango.

    Kagome trato de sonreír de manera sincera, percatándose de que poco a poco olvidaba como hacerlo.

    Por una parte se sentía aliviada, si olvidaba como sonreír también olvidaría como sufrir.

    Olvidaría como era sentir.

    Y eso es lo que buscaba.

    Ella lo llamaba: “autocontrol”

    Pero un pensamiento surcó la mente de la sacerdotisa.

    Y cuando lo hiciera y olvidara todo ¿hasta cuándo duraría su amistad?

    ————​
    Solo una semana más.
    Ya podía sentir la sed de su maldición…aún perfectamente controlable.

    Si no se veía envuelta en alguna batalla en donde su vida estuviera en peligro, todo marcharía bien.

    Pero eso no es lo que le preocupaba, ahora su mente estaba en sus sueños.

    En los recuerdos de Sesshômaru.

    Estaba totalmente inquieta el ultimo sueño que tuvo ya no parecía un recuerdo de Sesshômaru en los cuales era un espectador, esta vez ella tomo un papel.

    Podría decirse que era uno principal.

    La niña que gozaba del aprecio del lord.

    En su sueño, era ella la que recibía las caricias y los afectos del lord, ella lo llamaba como suyo.

    Mi Sesshômaru sama.
    Eso la confundía, no solo sus pensamientos sino su corazón.

    Era su voz susurrando con devoción el nombre de su amo, en el cuerpo de una niña de nueve años en un anhelo de estar a su lado.

    Pero esta vez la escena cambió.

    —mi Sesshômaru sama, buenos días—dijo corriendo enérgicamente hacia los brazos del lord.
    —Que ruidosa—le respondió el youkai, recibiéndola.
    —Hoy es el gran día—mencionó de lo más alegre.
    —Si no hubieses insistido tanto seria cuando cumplas 15 años.
    —No podía esperar más—le sonrió ansiosa.
    La conversación seguía entre ellos sin que pudiera entenderlo, simplemente se dejo llevar por las palabra que salieron de su boca alimentadas por esperanzas e ilusiones del corazón de la niña que siempre estaba con él.
    En esos instantes, en los que liberaba cada gesto con amor, la pregunta se hizo evidente en ella.
    ¿Esos eran solo los sentimientos de la niña? o ¿había algo de ella en esas palabras?
    Sus pensamientos fugaron de ella cuando sintió los tibios labios del youkai posarse en su frente.
    Su corazón latió desbocado, sus mejillas se tiñeron de rojo al instante y eso hizo que el lord formara una sonrisa en el rostro.
    Kagome se maravillo de lo que estaba frente a ella, tan cerca de su rostro podía ver con claridad el inmenso mar dorado de su mirada, la luna menguante en su rostro y una pequeña pero clara sonrisa sincera en su rostro.
    Solo para mí.
    Fue lo que su mente formuló en ese instante, reafirmando lo que decía en un principio la niña.
    Solo mío.
    La escena del sueño cambio inmediatamente, ante sus ojos.
    Estaba vestida muy elegantemente con un traje ceremonial y accesorios de plata.
    Debía de admitirlo, la ropa era muy bonita.
    Se acerco a un espejo, emitiendo el gracioso sonido de las campanillas en su cabello.
    Era la primera vez que vería el rostro de la niña, grande fue su sorpresa al ver que era ella.
    Definitivamente era ella cuando tenía nueve años.
    Retrocedió unos pasos tocando su rostro, el pánico era visible.
    Sabía que ella había vivido en el castillo de lord Inu no Taisho.
    Sabía que había conoció a Sesshômaru en algún momento en el castillo.
    Pero que ella tenía ese tipo de relación con él, le era imposible de creer.
    Imposible.
    Es un sueño, y ella simplemente está reemplazando el rostro que no vio.
    Y eso es lo que quería creer.
    —Ya es hora señorita —le dijo una de las sirvientas.
    —Sí, gracias—respondió nerviosa.
    Recorrió los pasillos del castillos hasta llegar a un gran salón decorado elegantemente, en el se encontraban los lord de los cuatro vientos, con sus respectivos generales y gente de confianza.
    Cuando ella ingreso en el gran salón los youkais se posicionaron a los costados dándole un respetuoso saludo.
    Pudo ver a su madre, su cabello largo y negro, vestida con un elegante traje de sacerdotisa.
    Es muy bella, pensó.
    A su lado se encontraba un youkai de ojos azules, solo atino a mirarle y sonreírle como si lo conociera.
    Atravesó el gran salón saliendo al jardín, para dirigirse al lago.
    En medio de él se alzaba una plataforma de madera que era iluminada por la luz de la luna llena.
    Se posicionó en el centro de la plataforma, los youkais presentes salieron y se coloraron alrededor del lago, delante de ellos Inu no Taisho, Sonomi, Midoriko y Tamaki.
    El silencio reino la noche.
    De entre la multitud, la figura de un joven Sesshômaru se acercaba con un paso elegante hasta llegar a ella.
    Los youkais presentes se encontraban aún en silencio.
    No eran necesarias las palabras.
    Sesshômaru se acerco a ella, tomo su rostro con sus manos fijando su ámbar mirada en el azul de ella.
    Ambos corazones latían frenéticos, buscando sincronizándose. Cuando al fin sus latidos se superpusieron, Sesshômaru se cerco a su oído.
    —Si aceptas mi marca, la marca de la casa de la luna, te convertirás en mi fortaleza, mi luz, la única que me acompañe en la senda de mi larga existencia, mi mas grande tesoro, aceptaras ser mía para toda la eternidad, inclusive más allá de la muerte, ¿estás dispuesta a ser la única que posea mi corazón en sus manos?
    Sesshômaru voltio mirarla, ella pudo ver en sus ojos la decisión y el amor que le profesaba, de sus labios salió lo que su corazón le dictaba.
    —usted es la única persona a la cual entregue mi corazón y mis sentimientos, yo acepto ser suya por toda la eternidad, más allá de la muerte, estoy dispuesta a ser suya, la única que posea su corazón así como usted tiene cautivo el mío.
    Sesshômaru se acerco al rostro de la niña, toco sus labios dulcemente, depositando un beso en ellos.
    Su primer beso.
    Tan casto.
    Tan puro.
    Separo sus labios, tomo su pequeño cuello con delicadeza, acercándose aspirando su aroma para guardarlo en su memoria por siempre.
    —yo seré el único que sepa cuál es el sabor de tu sangre.
    Mordió su cuello con suavidad bebiendo el rojo carmesí de su sangre, luego, aquella marca, se convertiría en una hermosa luna menguante que permanecería en ella hasta el fin de su amor.
    —Mi Sesshômaru sama—dijo desde el fondo de su corazón, mientras Sesshômaru continuaba bebiendo su sangre.
    —Eres mía— dijo alejando su boca del cuello de Kagome.
    Ahora ella se sentía perdida en los sentimientos que experimentaba, aquellos sentimientos que no podía contener a pesar de saber que no eran para ella.
    Estaba en un recuerdo, en donde ella reemplazaba a la verdadera niña, ahora entendía, mientras Sesshômaru se ferraba a ella con amor, que esa niña era su prometida, su amada prometida.
    Sintió envidia, ahora más que nunca.
    Pero no pudo evitar, aceptar como suyos los sentimientos de la prometida de Sesshômaru.
    Los quería, los sentía, ya no había marcha atrás.
    Ahora esos sentimientos eran suyos, mas el amor de Sesshômaru le seria esquivo.
    No albergaría una vez más esperanzas de un amor que lo le correspondía, pero allí se podía permitir expresarlo, liberarse de ellos.
    —Lo amo Sesshômaru sama—pronuncio con gran amor pero a la vez con tristeza.
    Dejo ir las palabras así como sus sentimientos.
    —Y yo a ti Kagome.
    Y fueron esas últimas palabras lo que ocasionaban una gran confusión en ella.

    Recordaba haber despertado sobresaltada tomando su cuello para verificar si tenía la marca.

    Al no verla sintió alivio pero a la vez tristeza.

    Ella no le pertenecía, el amor de Sesshômaru no era suyo.

    Y no lo seria, Él tenia a alguien a quien amar.

    Ella solo era…

    — ¡Kagome!

    El grito de Inuyasha la saco de sus cavilaciones, como siempre.

    —No tienes por qué gritar—le respondió enojada.
    —Te estoy llamando desde hace rato y no me respondes— gritó también Inuyasha.
    —tks…bien, dime ¿qué quieres?
    —es hora de irnos, camina.
    —Si—le respondió.

    Volvió a mirar detrás de ella, había una esencia siguiéndolos, desde hace dos días.

    Un esencia oscura que no podía identificar.

    Tenía un mal presentimiento.


    ——————​
    Sesshômaru se encontraba recostado en el árbol sagrado, la media noche estaba cerca y podía percibir el aroma de la joven acercándose.

    Había oído que Naraku atacó al grupo de su medio hermano de la manera más despiadada, ellos habían sobrevivido pero quedaron muy mal heridos.

    Eso no era lo que le interesaba.

    Lo que le importaba era el hecho de que Naraku no se llevo el fragmento que Kagome protege o por lo menos ella no dejo que se lo arrebatara.

    El aroma de la joven se volvía cada vez más fuerte, pero también pudo percibir el olor de su sangre.

    Cuando ella estuvo frente a él se asombro de su estado.

    Lucia una yukata blanca manchada con sangre proveniente de sus heridas, tenía vendado casi todo su cuerpo, en especial uno de sus ojos.
    Sesshômaru se puso de pie al instante, le sorprendió en sobremanera verla en ese deplorable estado.

    Ella solo fingió una sonrisa y se inclino en señal de respeto hacia su lord.

    —Sesshômaru sama lamento la tardanza.
    — ¿Que te ocurrió sacerdotisa?
    —Discúlpeme pero antes de contarle necesito…— dijo estirando sus manos hacia el lord tocando su cuello—… necesito de su sangre.

    Su unico ojo visible brillo en la oscuridad de la noche sin luna, Sesshômaru simplemente cerró los ojos en señal de que tenía autorización y Kagome procedió a beber la sangre del lord con desesperación, se aferro fuertemente a él sin querer soltarlo.

    Sesshômaru solo permaneció inmóvil, tal y como Sonomi solía hacerlo cuando Tamaki necesitaba de su sangre.

    En silencio Kagome solo bebió de la sangre del lord, tan dulce, tan cálida… pero aquella cercanía solo la confundía más.

    ¿Porque era amable con ella? ¿Porque le permitía beber de su sangre?

    —Lo siento Sesshômaru sama—dijo alejándose de él limpiando la comisura de sus labios.
    Sus ojos se apagaron y sus fuerzas volvieron a su cuerpo.
    —Ya me siento mejor—susurró Kagome.
    —Y bien que sucedió, porque tienes ese estado tan deplorable—dijo Sesshômaru recostándose en el árbol sagrado, Kagome había bebido demasiado.

    La sacerdotisa se sentó a su lado.

    —Naraku atacó hace 3 días la aldea, usted debe de saberlo ya.
    —Las aldeas humanas no me interesan—dijo con su tono de voz habitual.
    —Lo sé, pero esta vez fue diferente, Naraku buscaba algo allí…algo en la tumba de Kikyo — le comentó seriamente.
    — ¿Que ya no fue arrebatado todo lo que había de ella?—le cuestionó
    —Así es, o por lo menos es lo que pensaba pero… había algo más allí, pude sentir su poder cuando lo saco de entre la tierra—recordando la esencia familiar del objeto.
    — Y porque no lo detuviste— le recriminó
    —Eso intentamos pero dejo a sus extensiones distrayéndonos, y bueno Inuyasha no me dejaba sola ni un minuto, Naraku había hecho algo con sus extensiones que eran muy poderosas más de lo habitual, Inuyasha y los demás sufrieron grandes daños.
    — ¿Y qué paso con Naraku?
    —Él estaba muy confiado en que sería yo la que lo encontraría primero. Cuando llegue a él pelee con todo lo que tenía, no me contuve ya que él sabe perfectamente quien soy, pero cuanto más peleaba más me salía de control, no quise perder la calma cerca del pueblo así que…
    —Dejaste que te golpeara— Culminó Sesshômaru.
    —Algo así, me contuve lo más que pude, por suerte no fue demasiada la batalla ya que Naraku encontró lo que buscaba y luego de jugar conmigo como le dio la gana se marchó, el me odia mucho creo que en la misma medida que aún ama a Kikyo—mencionó la sacerdotisa.
    —Híbridos—dijo en un tono despectivo.
    —Me estuve conteniendo por tres días, mis heridas no han sanado como suelen hacerlo aunque creo que es mejor ya que si no tendría que auto lastimarme para poder convencer a mis amigos de que sigo siendo humana.
    — ¿Donde esta Inuyasha?— preguntó Sesshômaru
    —En la aldea, en la cabaña de Kaede.
    —Entonces iremos al templo—dijo poniéndose de pie.
    — ¿Por qué Sesshômaru sama?—preguntó con curiosidad
    —Tengo que hablar con Kaede.

    ¿Kaede?

    Se preguntó kagome, no la llamo humana, sacerdotisa o alguna ingeniosa frase para obviar su nombre, eso solo quería decir una cosa.

    —Usted conoce a la anciana Kaede, Sesshômaru sama— más que una pregunta fue una afirmación por parte de la sacerdotisa.
    —Tenemos asuntos pendientes— respondió con indiferencia.

    Rápidamente se dirigieron al templo, Sesshômaru permaneció allí mientras kagome llevaba a Kaede a su encuentro.

    Cuando Kaede subió al templo en la colina, Sesshômaru estaba de pie ante la tumba de Kikyo.

    — ¿Estaba aquí no es verdad? —le preguntó Sesshômaru a Kaede.
    —Así es Sesshômaru, Naraku se lo llevó—dijo Kaede obviando su titulo de lord.
    —Es extraño que lo haya percibido estando enterrado junto con los restos de tu hermana—pronuncio en un tono despectivo.
    —Si Kikyo no hubiese resucitado el sello protector de esa tumba no abría cedido.
    —era débil pero no llamaba la atención, Naraku sabe exactamente que se llevo y para qué.

    Kagome solo escuchaba en silencio la conversación sin entender ni una sola palabra de lo que hablaban. Kaede entendió el desconcierto su desconcierto, debía de contarle sobre lo que Naraku se llevó después de todo ella era una involucrada.

    —Pasemos al templo, creo que es tiempo de hablar, ¿no es así Sesshômaru?

    El no respondió y solo ingreso al templo, lo tres tomaron asiento mientras Kaede encendía una fogata.

    —Kagome, lo que Naraku se llevo, ¿viste como era? —le preguntó Sesshômaru.
    —Pues…—pensó la joven tratando de recordar el objeto en cuestión—era una especie de jarrón con cadenas y una inscripción.
    —Así es ese, lo que tu viste es un jarrón de sello, sirve para apresar a youkais y mantenerlos cautivos, el tiempo de cautiverio puede variar pero algunas veces es para siempre. —le explicó Kaede.

    Eso causo preocupación a Kagome, si ese youkai era poderoso sería muy difícil vencer a Naraku.

    — ¿Por qué Naraku querría eso? ¿Acaso el youkai encerrado allí es muy poderoso?
    —Es muy poderoso —intervino Sesshômaru—pero no estará dispuesto a ayudar a Naraku
    — ¿Lo conoce, Sesshômaru sama? —le preguntó kagome.
    —Así es, el youkai que está allí es tu padre… Tamaki—dijo con un tono de preocupación.
    — ¡¿Qué dice?! ¡¿Mi padre está vivo?! —preguntó asombrada kagome.
    —No puedes llamarlo “vivo”, él está en un sueño profundo del cual no puede despertar— le explicó Kaede.
    — ¿pero porque está allí?

    La tristeza de Kagome ahora era latente, su padre, al que no puede recordar estaba atrapado en un jarrón y ahora en las manos de Naraku con un destino incierto, su madre nunca le dijo que su padre había muerto, ya que Sonomi no vio tal hecho, por eso ella siempre oraba por el bienestar de Tamaki aún sin saber nada de él.

    —Sesshômaru sabe mejor la historia, él la vivió, a mi me la pasaron de generación en generación como la aldea protectora del sello—culmino Kaede.
    —Sesshômaru sama por favor dígame ¿porque mi padre está allí? —le suplicó Kagome.
    —Sonomi no está enterada de esto así que será tu deber contarle.
    —Si Sesshômaru sama.
    Sesshômaru guardo silencio por unos instantes y luego comenzó con su relato.
    —Luego de que atacaran el castillo tu padre las trajo esta aldea, para enviarlas por el pozo.
    — ¿Por qué enviarnos por el pozo si bastaba con ocultarnos después de todo no nos buscaban a nosotros o sí? —tratando de sacar conclusiones.
    —Buscaban destruir a tu padre y a su heredera de la maldición, los querían matar a ambos ese fue el motivo del ataque al castillo.
    — ¿Quiénes? — sintiendo de antemano odio por las personas que estropearon su pasado.
    —Se hacen llamar los cazadores, son diferentes de los exterminadores ya que ellos matan a sueldo solo a youkais que representen una amenaza para sus contratistas... No son más que malditos mercenarios, tú y Tamaki eran la amenaza mayor para ellos, sus poderes eran inigualables e incontrolables, más aún los tuyos al ser hija de un youkai maldito y una sacerdotisa.
    —Pero entonces, ¿Por qué no me buscaron directamente a mí?
    —Lo hicieron pero Tamaki los interceptó, él se dio cuenta de sus intenciones, ellos le ofrecieron seguir viviendo a cambio de ti—dijo Sesshômaru rememorando aquel fatídico día en que perdió lo que alguna vez amó, fijo sus ojos en Kagome y prosiguió.
    —Ellos dijeron que la existencia de Tamaki no era un peligro, pero la tuya era un sacrilegio para el mundo youkai, traería desastres…no hace falta decir que era solo un pretexto, lo único que querían era llevarte con su contratista, tuvo que haber sido el mejor postor ya que todos los gobernantes pelearían por poseerte de una u otra manera.
    — ¿Poseerme? — le preguntó la sacerdotisa.
    —Entiende Kagome tu poder no es solo una maldición, tu tienes más probabilidades que tu padre de usar la maldición a tu antojo y eso era lo que los gobernantes querían, si se extendía el rumor de tu origen seria un caos, lo fue en ese tiempo cuando alguien disperso el secreto… lo será ahora si se enteran de ti—mencionó Sesshômaru tratando de ocultar su preocupación.
    —Ellos encerraron a mi padre—dijo con furia contenida.

    Sabia, por la mirada dorada de Sesshômaru fija en ella, que el trataba de protegerla y se preocupaba por su bienestar pero…él no la detendría en tomar venganza de los que arruinaron su vida.

    —Los cazadores no podían matarlo ya que por la maldición Tamaki reviviría las veces que sea por ese motivo optaron por sellarlo en un jarrón especialmente diseñado para ese tipo de labores; una vez sellado es prácticamente imposible abrirlo, poco a poco él ser dormido dentro del jarrón desaparecerá.
    —Pero entonces ¿Porque Naraku se llevo algo que no puede abrir? — dijo Kagome reflexionando en ello.
    —Puede que allá encontrado la manera aunque solo un cazador sabe cómo romper el sello—dijo Kaede.
    —Es imposible que haya encontrado a un cazador, yo mate a todos ese día aquí en la aldea, con mis propias manos—respondió Sesshômaru observando sus garras.
    —Es por eso que el jarrón permaneció aquí ya que no podíamos llevarlo al castillo, el jarrón y el pozo por donde ustedes se marcharon formaron un vínculo, que al parecer se ha debilitado notablemente, ya que Naraku pudo llevárselo sin problemas.

    Sesshômaru sabía perfectamente que significa aquello.

    Tamaki estaba desapareciendo.

    —El deber de las sacerdotisas luego de la batalla, fue esconder el jarrón y protegerlo, este conocimiento fue pasado de sacerdotisa en sacerdotisa, la aldea gozo de los favores del la casa de la luna—dijo Kaede.
    —Y aún los tiene—completó Sesshômaru.
    —Pero los aldeanos no son consientes de ellos, solo las sacerdotisas sabemos la real situación.
    —Entonces Kikyo protegió a mi padre también—dijo Kagome con algo de gratitud hacia la sacerdotisa.
    —No, ella solo fue guardiana de la perla, ella fue la excepción, a mi hermana el secreto no le fue transmitido—mencionó Kaede colocando más leña a la fogata.
    — ¿Por qué? —le cuestionó Kagome.
    —Por petición del heredero de esa época—dijo señalando a Sesshômaru
    Sesshômaru sintió la mirada inquisidora de Kagome y se dispuso responder sus dudas.
    —Ella no era la indicada, tenía a la joya en su poder y a mi hermano detrás de ella, era suficiente con eso, Kaede fue entrenada por mí para ese puesto luego de la muerte de Kikyo.
    —Por eso se conocen, ya veo—Kagome hizo una reverencia para la anciana sacerdotisa—le agradezco que haya cuidado de mi padre.
    —No tienes que agradecerme pero debes entender que nada en esta aldea es casual, el mejor ejemplo es que Inuyasha está aquí por ese mismo beneficio, Izayoi fue transportada a esta aldea protegida por su heredero.
    —El viviría aquí seguro, sin que otros youkais lo buscaran para eliminarlo por eso los traje aquí. —dijo Sesshômaru.

    En ese momento Kagome comprendió los sentimientos de Sesshômaru por su hermano.

    El definitivamente no lo odiaba, por lo menos no en esa época.

    —Aunque eso no evito que fueran rechazados por su relación con los Inu youkais—dijo tristemente Kagome
    —Pero eso ayudo a que Inuyasha fuera lo que es ahora, en cierto modo aprendió mucho—le consoló Kaede.
    —Era necesario que el aprendiera lo que es ser un hibrido en este mundo, pero eso no es lo que importa ahora.
    — ¿Sesshômaru sama que haremos con mi padre?—le cuestionó Kagome tristemente.
    —Buscare a algún cazador vivo, si es que alguno sobrevivió y lo eliminare…sin ellos Naraku no podrá hacer nada.
    —Yo investigaré si hay otros métodos para liberar el sello —agregó Kaede
    — ¿Qué puedo hacer yo? —preguntó Kagome.
    —Por ahora solo cura tus heridas, y permanece con tu grupo siempre— haciendo énfasis en esa palabra.

    Odiaba lo que iba a decir, y estaba más que enojado por hacerlo pero no tenía otra opción, era obvio que Naraku no solo quería a Tamaki sino también a ella, tarde o temprano lo haría.

    —Permanece con Inuyasha en todo momento y no cuentes más conmigo—dijo Sesshômaru poniéndose de pie dando por terminada la discusión.

    Kaede entendió que la charla había terminado, se levanto y camino hacia la parte trasera del templo, debía de comenzar a investigar.

    —Sesshômaru sama…

    Susurro Kagome viendo como se alejaba del templo, no permitiría que se fuera así encargándola como si fuera un paquete a su hermano, no ahora que tenía tantas preguntas que hacerle.

    Sesshômaru se alejaba rápidamente de la aldea, tenía mucho por hacer, si algún cazador seguía vivo, si es que alguno vivió ha pasado mucho tiempo para como para que entrene a varios youkais y vuelvan a ser un grupo poderoso, Naraku estaría más que dispuesto ayudarlos.

    Sabría que su misión seria vengarse de él por haber asesinado a sus camaradas.

    No le importaban lo que hicieran con él pero ellos conocían su debilidad, ellos conocían su relación con la Kagome de esa época, no tendrían reparo en matarla por el simple hecho de una venganza.

    ¿Eso lo afectaría?
    Se cuestionó, había jurado no caer ante ella nunca más.

    ¿Podría cumplir su promesa?, porque si es así, podía dejarla morir y no tenia porque importarle.
    Sus pasos se detuvieron cerca del árbol sagrado.

    Se había dado cuenta, en el tiempo lejos de ella, de la decepcionante verdad.

    El sentimiento egoísta que tenia por ella, aquel sentimiento tan desbordante en su época permanecía intacto en él. Era un sentimiento maldito, un pecado.

    Porque no había pecado más grande que cortarle las alas al ave más pura y hermosa que hubiera conocido y encerrarla una jaula de oro porque en aquella época ella era una hermosa ave que soñaba con salir y conocer el mundo, pero si el mundo llegara a conocerla su existencia peligraría.

    Encerrarla en el castillo fue una decisión unánime, Inu no Taisho junto con los padres de Kagome y Midoriko lo aprobaron cuando ella era solo una niña.

    Y cuando vio su rostro decepcionado y triste pero que a la vez aceptaba la decisión de sus padres, juro que no la dejaría sola, y estaría siempre a su lado para protegerla.

    Era una promesa, era su promesa para ella.

    ¿Qué acaso no estaba faltando a ella cuando le dijo que no cuente con él?

    Sus pensamientos contradecían sus acciones.

    Y ella era la culpable de todo.

    —Sesshômaru sama—susurró la voz de Kagome detrás de él perfectamente audible para el lord.
    — Te dije que no contaras conmigo—le dijo fríamente sin voltear a verla.
    —Sin usted yo no puedo…yo…—su corazón se agitaba fuertemente en su pecho, sintió que si no lo sujetaba escaparía de ella.

    Recordaba esa calidez, esa sensación y también ese sufrimiento, la había sentido antes con gran intensidad.

    ¿Por Inuyasha?
    No.

    Se respondió, lo que alguna vez sintió por él se había extinguido con su empeño de olvidar cada emoción que podría profesar su cuerpo.

    Estaba segura que sabia como controlar a la perfección esas emociones dejándolas en el olvido.

    ¿Porque con Sesshômaru no le era posible?

    Se acabo—dijo Sesshômaru interrumpiendo sus pensamientos.

    Sesshômaru tomo un espada de su cinto, la había preparado para ella, pensaba que cuando se la entregara ello estrecharía su lazo.
    Que iluso, pensó.

    Se acerco a Kagome que solo lo veía con una expresión de desconcierto, le extendió la espada y ella la tomo abrazándola.

    Puso su mano sobre la cabeza de la joven y acaricio suavemente su cabello, tomo un mechón del cabello de Kagome recorriéndolo hasta llegar al final.

    —Esto te ayudara a controlar tu maldición, esta forjada con mi sangre —le susurró suavemente Sesshômaru.

    Kagome solo lo miraba embelesada la imagen de su lord, a pesar de que su rostro seguía inexpresivo y frio, sus ojos dorados brillaban con algo que no pudo identificar o se reusaba a hacerlo, porque ella había visto esa mirada… en sus sueños.

    Y no eran para ella.

    Era imposible de creer que fueran para ella.

    Una vez terminada su labor se alejo y emprendió vuelo, en el aire volteo a verla mientras se alejaba.

    Las palabras que vendrían luego por parte de Sesshômaru cambarían el rumbo de su vida, le sería imposible, ahora más que nunca, evadir la verdad.

    eres libre.

    Ella se había enamorado irremediablemente de Sesshômaru.
    Otra vez.
    ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
    Bueno, eso es todo por hoy, estoy agotada recién hoy pude concluir el capitulo, darle la revisión final y corregir los errores que habían espero que no se me halla pasado algo jeje...espero que les haya gustado espero sus criticas y sugerencias.
    Nos vemos!!!
    Sora Tsuki.
     
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  10.  
    Kohome

    Kohome Fanático Comentarista destacado

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    TT-TT Wuaaa!, no puede ser que capi tan lindo, es tan expresivo y dulce, que logró hacerme llorar, siento un peso enorme en el pecho.. ¿¡porqué no te das cuenta que eres tú Kagome?! ¡tonta!, eres una ¡tonta!.

    Bueno dejando a un lado mi desespero y tristeza, me encantó, es realmente hermoso tal y como va.

    Sesshomaru, cada día de mi vida lo amo más, en especial con este fic, pues lo haces ver como el ser más dulce y hermoso del mundo (aunque siempre lo creí) te agradesco por eso.

    Ejem... bueno, eh echo evidente que yo AMO al gran lord, pero me es inevitable. Soy una fangirl sin remedio algúno.

    Avísame cuando tengas conti, la leeré más que gustosa, gustosísima.

    Sayito.
     
  11.  
    inariamy

    inariamy Usuario común

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    u_u me pondre a llorar, haaaa ¿Por que Sesshomaru? haaaaaaaaaaaaaaaa [ luego de llorar una hora]
    Amiga que buena estuvo tu continuacion, ya estrañaba tu ff, como siempre muy bueno y lleno de revelaciones, pobre de Kagome, se volvio a enamorar de el, pero dime, ¿Quien no lo haria? jejejeje.
    Esperemos que todo salga muy bien, pero sobre todo espero que Sesshomaru no se arrepienta de su desicion, haaa aunque eso seria divertido, jejejeje, en fin, has mejorado mucho, demaciado diria yo, en fin, muchas gracias por darnos este capitulo, lleno de tantas emociones.

    ina-chan ^^
     
  12.  
    Claro de luna

    Claro de luna Iniciado

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    como te iba diciendo, ya te extrañabamos, pues como no, tu fic me parece lleno de acción, aventura, intriga, desamor, amor... y mas; pero creo q te faltó esxplicar la pelea q tuvo kagome con Naraku, solo comentaste q quedó ella en un estado deplorable, mmmm, me pareció muy emocionante cuando peleó con los onis, creo q seria bueno q comentaras las reacciones de los personajes (ira, miedo, etc); así como también describir la pelea (desenvainó la espada, se interpuso, cayó con una rodilla fleccionada... etc.
    En cuanto al amor, este fic me hace suspirar, es muy romantico, muy intenso, porq es un amor sesde la niñez, y seguremos esperando ansiosamente la trama entre ellos, kagome y sesshomaru.
    Por último, mi pregunta es, ¿sonomi estaba ya embarazada de sota cuando escapó al futuro con kagome? esq no recuerdo si lo mencionaste.
     
  13.  
    Blood Dupre

    Blood Dupre Usuario VIP

    Tauro
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    Gracias por avisarme y perdona mi tardanza, ahora bien aún tienes un o que otro error, nada grave, tal es el caso de esté dedazo:

    unió ojo (unico ojo)

    De ahí en adelante todo está perfecto, aunque podrías narrar más ciertos detalles como lo de la pelea de Naraku y Kagome, ya que se me hizo algo no muy narrado y es una parte importante de la obra, en si los sentimientos de Sesshomaru fueron muy bien expresados tal y como los de Kagome al momento de decirse adiós y que ahora es libre, algo difícil para él, después de todo siempre la espero y fue a la única que realamente amo y seguirá amando, en fin lo que quiero decir es que es una buena historia con una trama interesante, así que espero la continuación.
     
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  14.  
    sora_tsuki

    sora_tsuki Entusiasta

    Cáncer
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    hola todas mis amadas lectoras!! y lectores aunque no estoy muy segura si los hay...en fin aquí les traigo un capitulo más que me costó escribir, me habían pedido que relatara la batalla bueno, era algo que tenia planeado pero no con tanta extensión... serán como dos capítulos llenos de recuerdos, lo que mgusto fue narrarlo desde la perspectiva de cada uno...aunque aveces no se nota pero eso me ayudo a ponerme en el rol del otro...en fin hoy tenemos revelaciones, como es costumbre, y bueno una reflexion de nuestra querida Kagome que de repente las haga enojar jaja (solo no me maten por esto), bueno espero que les agrade y gracias a todos por sus comentarios...por cierto perdón por el enorme error que, muy amablemente, Saori H Wright me señalo (muchas gracias!!!) si que fue un super plop!!, en fin estoy feliz de haber terminado este capitulo así que aquí vamos!!!
     
  15.  
    sora_tsuki

    sora_tsuki Entusiasta

    Cáncer
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    Escritora
    Título:
    Maldición de luna nueva [Sessho&Kago]
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    20
     
    Palabras:
    6837
    Fase: oscuridad, luna nueva

    Capitulo 17: lo que ella perdió y lo que él obtuvo.



    Había comenzado a llover.
    Y ella no pudo identificar si estaba llorando o si eran las gotas de lluvia que bajaban por su rostro.


    Ya no me importa.
    Abrazo fuertemente la espada contra su pecho, cuantas emociones había experimentado sin quererlas en tan solo unos instantes, cuanto le había tomado aceptar que amaba a su lord.

    Ahora que lo sabía y estaba más que dispuesta a morir por él como la guerrera que debió ser, la más simple frase la desarmó por completo.


    Eres libre.
    Y con eso rompió el débil lazo que los unía.

    Amo-sirviente.

    Eso es lo que siempre fue y ahora no es nada para él.

    Pero el sentimiento no se iba a ir con ello, nada lo podría borrar.

    ¿Acaso estaba condenada a sufrir siempre por amor?
    Una sonrisa melancólica surcó su rostro, levantó su vista hacia el cielo y de sus labios salió un leve susurro.

    Creo que sí.
    Lentamente y con la espada en su mano se recostó en las raíces del árbol sagrado, estaba cansada solo quería dormir así que se dejo llevar por el aroma de la lluvia cerrando sus ojos.

    —Kagome chan, Kagome chan—le llamaba Sango agitándola para despertarla.
    — ¿Qué sucede Sango?—le preguntó la sacerdotisa tratando de aclarar su vista.
    —Kagome chan ya amaneció, y estas empapada será mejor que te cambies podrías enfermar—le dijo con un tono preocupado.
    Se observo a sí misma, estaba empapada y llena de tierra por dormir en las raíces mojadas del árbol sagrado.
    —Iré a mi época entonces, aquí no tengo nada que usar —mencionó levantándose.
    —Yo me encarare de decirle a los demás no te preocupes—le dijo Sango acompañándola al pozo.

    Caminaron un largo trecho hasta allá y cuando ya estaba ahí la curiosidad venció a Sango.

    —Por cierto Kagome chan—mencionó curiosa Sango— ¿Esa espada?

    Kagome se detuvo y observó la espada.

    —Es un regalo de Sesshômaru sama—le dijo con indiferencia sentándose en el pozo—el último.
    — ¿Que quieres decir con el último?
    —Soy libre sango.

    Estaba a punto de emitir un “qué alegría kagome chan” pero las palabras murieron en sus labios al ver en la profundidad del mar azul de la izquierda de su querida amiga el sentimiento que quería esconder tras un rostro indiferente.

    — ¿No es lo que deseabas verdad? —dijo Sango con tristeza.

    Kagome se puso de pie y tomo impulso, antes de saltar miro a Sango.

    Su rostro expresaba todo los sentimientos de su corazón.

    —No sango, no deseaba alejarme de su lado.

    El pozo emitió una luz azul y Kagome desapareció en el dejando a una confundida Sango.

    —Kagome chan—musito con tristeza sango—yo se que algún día serás feliz por todo el sufrimiento que estas pasando yo lo sé, siempre rezo por ello.

    -----------------------------------------​
    —Hija que bueno tenerte de vuelta—le dijo Sonomi mientras Kagome salía del pozo de un salto.
    — ¡Mamá! —Dijo Kagome aferrándose a los brazos de su madre—Te he extrañado mucho.
    — ¿Hija que le paso a tu ojo derecho? —percatándose del estado de Kagome.
    —Vamos a mi habitación tengo mucho que contarte—dijo ignorando la pregunta.

    Sonomi atendió las heridas de Kagome una por una aun así ella no le dejaba revisar su ojo, mientras le contaba lo acontecido con Naraku.

    —Hace 4 días Naraku nos atacó, podría decirse que fue un ataque sorpresa pero, yo tenía el presentimiento que algo como eso sucedería.
    —por lo visto fue una batalla dura.
    —lo fue.



    Sin que lo notaran habían sido rodeados.
    Los onnis que el monje Miroku e Inuyasha mataban solo eran una distracción momentánea. La verdadera sorpresa estaba delante de ellos y se dirigía la aldea a gran velocidad.
    Naraku en una nube de miasma con Kagura, Kanna y Hakudoshi.
    Al ver que sus demonios habían sido destruidos se detuvo delante de ellos, Kagura, Kanna y Hakudoshi bajaron a pelear mientras Naraku se convertía en un simple espectador.
    —Inuyasha que gusto volverte a verte—le dijo burlonamente.
    —Naraku maldito que pretendes—le respondió un alterado Inuyasha.
    —Yo simplemente busco algo de diversión, que mejor que asesinar gente inocente, ¿no es así Kagome?
    Una fecha paso veloz y Naraku apenas la pudo esquivar.
    —Cierra la boca Naraku y mejor pelea—dijo alistando su siguiente flecha.
    —Parece que nuestra querida sacerdotisa está enojada, será acaso que por fin sientes lastima por esta gente.
    Kagome se enojo por las palabras de Naraku y se dispuso a atacar, pero cuando estaba a punto de hacerlo Hakudoshi se acerco a gran velocidad propinándole un golpe certero en el estómago lanzándola al suelo.
    — ¡Kagome!— Gritaron la unísono.
    —Estoy bien— dijo Kagome poniéndose de pie rápidamente.
    Sin percatarse Inuyasha ya se encontraba frente a ella, protegiéndola.
    —Maldito—dijo mientras desenvainaba a colmillo de acero.
    —Veo que ya quieres comenzar Inuyasha—le dijo Naraku alistando una esfera de energía maligna.
    Esta se dividió en tres e ingreso a los cuerpos de sus tres extensiones, de pronto la energía demoniaca de Kagura, Hakudoshi y Kanna se incrementó notablemente lanzándose al ataque.
    — ¡Cuidado!—fue lo que pronuncio Kagome al observar como estos tres se movían con gran velocidad y atacaban a sus amigos.
    Hakudoshi portando una lanza busco a Inuyasha quien apenas y pudo defenderse.
    — ¡Quédate atrás Kagome!—le dijo el hanyou.
    —Ni lo pienses—le respondió la sacerdotisa lanzándose al ataque de Hakudoshi también.
    Pero cada ataque que ella quería hacer era detenido por Inuyasha, quien la obligaba a permanecer quieta detrás de él lo que hacía que el hanyou saliera lastimado.
    —Deberías prestar más atención a la batalla y no a Kagome—le dijo Hakudoshi burlonamente—ella no te necesita.
    Inuyasha voltio la vista y observo como Kagome se alejaba de él buscándole batalla a Naraku.
    —Kagome.
    — ¡No te distraigas!—la albarda de Hakudoshi le hirió el brazo en un descuido de Inuyasha.
    Kagome solo volteo a verlo con indiferencia mientras seguía avanzando a Naraku, mientras lo hacía pudo percatarse de la situación.
    El monje tenía una ardua batalla con Kagura, su viento era fuerte mucho más que antes el monje lo contrarrestaba con su kazana, a pesar de que los insectos de Naraku estaban al ataque, no pasaría mucho tiempo antes de que el monje cayera víctima del veneno.
    Se coloco a su lado, saco una flecha de su carcaj y disparó, su energía purificadora se dispersó alcanzando a todos los insectos.
    —Gracias Kagome san—le dijo el monje sin bajar la guardia.
    En ese momento ambos observaron como Naraku se alejaba en dirección al templo de la aldea.
    —Voy a ir detrás de él—le dijo
    —Es muy peligroso que valla sola—le respondió el monje
    Kagura lanzo un nuevo ataque de cuchillas a ambos; rápidamente Kagome coloco un campo de energía alrededor de ellos.
    —Ya no soy tan indefensa Miroku sama, y yo se que usted puede sentirlo.
    —Lo sé pero Kagome san—su voz fue interrumpida por Kagome
    —No le estoy pidiendo permiso.
    El campo de energía de disperso convirtiéndose en un ataque purificador que le permitió Kagome escabullirse detrás de Naraku.
    Ya había avanzado unos metros lejos de los demás, ya no los podía ver pero…
    — ¡Kagome!—grito la voz de Inuyasha.
    Ella voltio.
    Inuyasha la estaba siguiendo.
    Hakudoshi y él peleaban arduamente pero Inuyasha es él que estaba más herido, los ataques de colmillo de acero eran repelidos en el campo de energía de Hakudoshi, mientras este reía burlonamente.
    Cuando Inuyasha estaba a punto de seguirla de nuevo Hakudoshi salió de su campo he intercepto Inuyasha, provocándole una herida en el estomago.
    La alabarda se inserto en Inuyasha y al parecer Hakudoshi no tenia intensión de dejarla salir.
    —que patético Inuyasha, perdiendo la compostura por una asesina—dijo en un susurro audible para Inuyasha.
    — ¿A qué te refieres?—le dijo a Hakudoshi mientras este lo lanzaba al árbol más cercano.
    De un salto se acercó a Kagome que miraba la escena estática, sorprendida por las habilidades de las extensiones.
    —La vez Inuyasha—dijo Hakudoshi flotando en un campo de energía detrás de Kagome.
    Inuyasha estaba exhausto y sus ojos comenzaban a cerrarse, el ataque de Hakudoshi lo había debilitado demasiado.
    La figura de Hakudoshi y Kagome le era borrosa.
    — ¿Puedes sentirlo Inuyasha?—le dijo Hakudoshi acercándose al oído de Kagome.
    —Se lo diré todo kagome, ¿quieres eso?—le dijo en un susurro audible solo para Kagome — ¿no son nuestras esencias parecidas?
    Dijo con un tono de voz más alto, lo que obligo a Inuyasha prestar atención a ellos, Kagome no se movía y Hakudoshi seguía prendido de ella sin que ella rechazara su cercanía.
    Kagome se percató de que Inuyasha pronto entendería la verdad y asociaría todos los sucesos, se quedó estática soportando la presencia de Hakudoshi solo para que él lo viera quería saber cómo reaccionaría o qué pensaría.
    —No te recuerda la presencia que podías percibir en las aldeas que fueron destruidas—dijo Hakudoshi en un tono burlón.
    La mirada de Inuyasha paso de a ser de una de asombro a otra completamente enojada.
    —Veo que ya te diste cuenta —dijo Kagome seriamente—El juego se acabó.
    Rápidamente Kagome voltio y le asesto un ataque a Hakudoshi atravesando en el hombro con su mano izquierda.
    La sangre de Hakudoshi cayó al suelo, Kagome retiro su mano dejando a Hakudoshi caer pesadamente al suelo.
    Para Inuyasha, Hakudoshi había muerto.
    Kagome lamió la sangre que caía por su mano izquierda, sus ojos se tiñeron en rojo y poco a poco se fue acercando a Inuyasha.
    —Kagome que significa…esto…acaso tu
    No pudo terminar su frase ya que cayó inconsciente.
    —Esto no será más que una pesadilla para ti yo me encargare de eso—le dijo Kagome levantando un campo de energía de color rojo sangre alrededor de Inuyasha.
    Escupió la sangre que acababa de probar.
    Un asco comparada con la de Sesshômaru.
    — ¿Qué acaso no piensas matarme?—le dijo Hakudoshi sosteniendo su hombro derecho
    —La energía que les dio Naraku no servirá por mucho tiempo—le dijo a Hakudoshi—será mejor que te marches demás no me sirve de nada matarte.
    Kagome volteó a verlo con indiferencia.
    —Lárgate de una vez Hakudoshi o de verdad acabaré contigo tengo cosas más importantes que hacer.
    Kagome se dispuso a marcharse pero la voz de Hakudoshi la detuvo.
    —Naraku está en busca de algo en esta aldea, no debes dejar que lo consiga—le dijo formando un campo de energía elevándose en el aire.
    — ¿Porque me lo dices?—le cuestionó Kagome confundida.
    —Porque eso hará las cosas más divertidas para mí—le dijo con una sonrisa maligna—No creas que me agrada ser su marioneta.
    Le dijo con enojo y luego se marcho.
    Así que no es solo Kagura.
    Con ese pensamiento retomó su camino al templo de la aldea, saltó entre la copa de los arboles, una habilidad aprendida de Sesshômaru.
    Odiaba darle la razón, su entrenamiento fue muy efectivo.
    Para cuando llego encontró a Naraku de pie frente a la tumba de Kikyo.
    Una actitud extraña por parte del hanyou.
    — ¿Acaso solo viniste a contemplarla?—le dijo Kagome con sarcasmo—dime Naraku ¿cuáles son tus intenciones?
    Él solo la miro de reojo y siguió observando la tumba.
    —Veo que ya te divertiste con Hakudoshi… ¿qué se siente matar por placer Kagome?
    Kagome no espero más y se lanzó al ataque.
    Se acercó directamente a Naraku para un ataque cuerpo a cuerpo, el cual respondió sin problema.
    —Veo que has aprendido a pelear Kagome—le dijo burlonamente—Pero no es suficiente.
    El puño de kagome fue detenido por Naraku, apretando fuertemente su muñeca inmovilizándola. Rápidamente los tentáculos de Naraku empezaron atacarla causándole cortes por todo el cuerpo.
    Naraku solo sonreía.
    La ira se estaba apoderando de Kagome.
    Libero su energía espiritual logrando que Naraku la soltara bruscamente lastimándole el brazo derecho.
    Reprimió un grito de dolor, no dejaría que Naraku la humillara de esa manera pero antes de que pudiera contraatacar, los tentáculos de Naraku se dirigieron a ella, no tenía armas, sus flechas las había dejado donde Inuyasha y ni siquiera había una espada cerca, miro su mano izquierda con la sangre de Hakudoshi, no tenía otra opción.
    Con temor lamio la sangre que un permanecía en su mano, rápidamente su ojos cambiaron a rojo y la fuerza se incremento en ella.
    Si lo mantengo en este nivel todo saldrá bien.
    Y con ese pensamiento comenzó a destrozar uno por uno los tentáculos de Naraku con sus manos, sus movimientos eran precisos.
    Naraku se percató de ello.
    Expulsó demonios desde su interior listos para atacar a Kagome.
    Pero mientras más le arrojaba ella los destruía cada vez más rápido, y cada vez de forma más salvaje.
    Las manos de Kagome estaban llenas de sangre de demonios al igual que su ropa debido a los destrozos que estaba provocando, sus pensamientos se confundían y poco a poco sentía que perdía la conciencia de sus actos.
    Lo que en un principio le pareció una buena idea ahora le jugaba en su contra.
    Estaba perdiendo el control.
    —En ese instante perdí la conciencia, no recuerdo nada desde eso hasta que desperté por el dolor de la herida provocada por Naraku en mi pecho— le dijo a su madre que la miraba atenta.

    Kagome hizo un esfuerzo por poder recordar lo que había pasado pero no podía solo veía una imagen borrosa de los demonios en el suelo mientras ella extendía sus manos hacia uno de ellos intentando beber su sangre mientras Naraku se paraba delante de ella, lo demás no podía recordarlo.

    — ¿Y que ocurrió cuando despertaste?—le preguntó Sonomi.
    —Naraku me había herido…mucho.


    El grito de dolor de Kagome fue el indicio de que había recuperado la conciencia, comenzó a vomitar sangre de un sabor amargo que infectaba su ser, con dolor expulso cada gota cayendo rendida al suelo.
    Estaba débil, sangraba y tenía un gran dolor, pero había logrado evitar que su maldición se liberara aun más.
    En el suelo la sacerdotisa sostenía su pecho con el fin de no dejar escapar su sangre de la herida.
    —Naraku maldito— le dijo con dificultad.
    —veo que has recuperado la conciencia, supongo que te cansaste de matar demonios de baja categoría pero no podrás conmigo.
    — ¿Que dices?—dijo Kagome intentando ponerse de pie.
    Apoyo su mano en el suelo y se percató de la pila de demonios destrozados en el suelo a su alrededor, luego observo sus manos llenas de sangre.
    —Haré que pierdas el control de nuevo— le dijo Naraku y se lanzo al ataque.
    Kagome intentaba defenderse pero cada vez que intentaba atacarlo sentía que su cuerpo perdía el poco control que aún poseía, no se podía permitir que “eso” ocurriera cerca de la aldea, no tenía otra opción más que dejar que Naraku la lastimara.
    Naraku comenzó atacarla con sus tentáculos causándole más heridas, la tomo y la levanto en el aire para luego dejarla caer con fuerza en medio de los cadáveres de los demonios.
    —Qué esperas Kagome bebe esa sangre y has esta batalla más entretenida.
    —No lo hare—le dijo poniéndose de pie con dificultad.
    Tosió sangre por el golpe, rápidamente llevo su manos a su pecho el palpitar de su maldición se fortalecía al ver la sangre en el suelo.
    —No debo…perder el control otra vez—dijo en un susurró presionando aun más su pecho tratando de herirse a sí misma.
    — ¿Quieres lastimarte más Kagome?—le dijo en un tono burlón—Yo te ayudare.
    La tomo de la cabeza con una mano levantándola del suelo, el cuerpo de Kagome no oponía resistencia estaba completamente debilitada.
    Cuando la tuvo a la altura de su rostro Naraku levantó su otra mano.
    —Tus ojos kagome se vuelven rojos—dijo presionando aun más la cabeza de la sacerdotisa.
    Ella solo emitió gemidos de dolor, de un momento a otro y sin previo aviso el dolor se intensifico.
    —Ese bastardo me provoco esto— dijo tocando su ojo derecho.
    —Ten—su madre le extendió una tasa de té mientras se sentaba a escuchar lo que su hija tenía que decirle, sabía que esta parte era importante pero en si no era lo que la tenía tan triste.
    —Lo vi acercarse a la tumba de Kikyo antes de perder la conciencia por segunda vez, no recuerdo cuantas veces perdí la conciencia ese día. Luego sango me encontró y me llevo a la aldea, mis heridas eran graves pero gracias a mi origen pude sobrevivir, estaban sanando lentamente pero por la sangre de Sesshômaru sama pude recuperarme, claro menos esta—dijo colocando su mano en su ojo derecho.


    En su memoria recordó las palabras de Naraku.


    —Ahora tu también tienes un motivo para buscar mi muerte una que nunca podrás borrar de ti a pesar de que yo muera—dijo riendo perversamente mientras se marchaba.
    Cuánta razón tenía, ella ahora no podría volver a ser como antes.

    —Él lo sabe—le cuestionó Sonomi sacándola de sus pensamientos
    —No, no le conté la historia completa, no quería que pensara que soy inútil, pero aun así…esa noche me concedió mi libertad—le dijo melancólicamente.
    —Hija, ¿acaso tu no querías eso?—sabia la respuesta pero quería escucharlo de su hija.
    —No mamá, no lo quería, mi maldición depende de él— trato de convencerse así misma de esa razón. Y lo era.

    Aunque sabía que no era la única.

    Apartó eso pensamientos de su mente, había algo muy importante que contarle a su madre.

    —Mamá recuerdas que te dije que Naraku se había llevado algo de la tumba.
    —sí ¿que era? —preguntó con curiosidad.
    —Primero debes saber que—susurró Kagome con pesar—mi padre está vivo.


    ————————————​
    Naraku retiro el campo de energía que lo cubría, movió sus brazos para comprobar su estado ya satisfecho se vistió.

    Sus heridas ya estaban completamente curadas.

    En la silenciosa habitación Naraku observo el jarrón que había obtenido.

    En sus manos estaba el demonio más poderoso, todavía debía liberarlo pero con sus contactos eso sería cuestión de tiempo.

    Después de todo hoy había sido un buen día, tenía el jarrón y antes de eso había recuperado el control de su marioneta preferida.

    Ahora entendía mejor el comportamiento de esos youkais malditos. Entre Kagome y su maldición hay un mediador, ese era su instinto y para liberarlo había que apelar a los sentimientos de desesperación e ira podria decirse que también a la supervivencia de ella misma, el pudo apreciarlo en ese momento.


    Expulso demonios desde su interior listos para atacar a Kagome.
    Pero mientras más le arrojaba ella los destruía cada vez más rápido, y cada vez de forma más salvaje.
    Naraku se percató de aquel echo y dejo de enviar demonios, una sonrisa maligna surcó su rostro, quería ver qué pasaba si la dejaba de estimular de esa manera, ¿quién sería su víctima ahora?
    Cuando Kagome acabo con el último de ellos, sus manos le ardían en señal de que quería seguir matando, tenía mucha sed, la sangre de los demonios le parecía tentadora de entre ellas la más poderosa venia de un demonio en particular.
    Cayo de rodillas al suelo, con los ojos como fuego, cerca de ella el cuerpo mutilado de una especie de ciempiés brotaba sangre y esta rosaba su mano izquierda, giro su rostro hacia él y se agacho bebiendo la sangre que fluía por ese ser.
    Naraku solo la observaba analizando cada una de las acciones de la sacerdotisa, sin duda alguna ella le seria de mucha ayuda en sus planes, si permanecía en estado de inconsciencia.
    No era Kagome pero tampoco era su maldición, era un estado intermedio y mecánico que solo buscaba poder, pensó Naraku.
    Su instinto la llamaba en busca de poder y cuando lo encontraba…


    —Naraku es un placer volver a verte—desde el suelo mencionó Kagome con sarcasmo.
    Afloraba la maldición en todo su esplendor.



    —Veo que has logrado poseerla, por ahora—le respondió haciéndose énfasis en esas palabras
    — Sangre…es todo lo que necesito para dominarla a mi antojo—dijo mientras terminaba de beber la última gota de la sangre del youkai serpiente.
    Arrojó el cuerpo lejos de su vista y se puso de pie, relamió sus manos bañadas en sangre mientras fijaba su vista en su nuevo objetivo.
    —Con esto kagome se mantendrá dormida —dijo posicionándose para el ataque—Me pregunto ¿qué sabor tendrá tu sangre Naraku?, aunque debe ser asquerosa, pero lo suficientemente maligna como para corromperla aún más.
    —Es que acaso me convertiré en tu presa—le respondió enojado— Tu me perteneces, gracias a mi tu puedes manifestarte libremente en el cuerpo de esa sacerdotisa.
    — Y te lo gradezco…pero escucha muy bien Naraku, para mí no hay diferencia entre un aliado o un enemigo—en su rostro esbozo una sonrisa llena de soberbia y maldad—Para mí lo único que existe es el poder atreves de la sangre.
    —Yo puedo eliminarte lo recuerdas—soltó Naraku en un intento de controlarla.
    —No puedes, este cuerpo es de Kagome no es una extensión tuya, es cierto que nos fusionamos pero yo me encargue de deshacerme de toda tu inmundicia, la hice botar cada gramo de tu pestilente carne y cada gota de tu asquerosa sangre, eso desgasto su cuerpo pero...mírame—dijo dando una vuelta—Tengo completo control sin restricciones de tiempo.
    El enojo de Naraku era visible en su rostro, y al parecer la maldición de Kagome disfrutaba al verlo.
    Sin que pudiera siquiera reaccionar Kagome ya se encontraba delante de él y con sus garras perforo el pecho de Naraku, este la miro sorprendido.
    Tanto tiempo invertido, tanto esfuerzo para que su muñeca se revelara en su contra, eso no lo iba a permitir.
    Enojado le respondió el ataque pero Kagome lo esquivo.
    —Lo vez… ¡yo no te pertenezco ni te perteneceré jamás!—le gritó.
    Retomaron la batalla, Naraku con sus demonios y su miasma tratando de evitar los golpes de una descontrolada Kagome mientras ella solo disfrutaba de acorralar a su presa, rápidamente asesto tres golpes más en Naraku el cual fue lanzado precipitadamente al suelo.
    Si esto continuaba Naraku perdería inevitablemente.
    Voltio a ver la tumba de Kikyo, tenía que acabar con esto, tomar lo que había venido a robar y luego huir lo más rápido posible a recuperarse.
    Pero antes de que pudiera formular un plan, observo como Kagome caía con una rodilla al suelo sosteniendo su cuerpo con sus manos y respirado agitadamente.
    —No…puede…ser—musitó entrecortadamente— aún no he acabado…con este pueblo
    El cuerpo de Kagome comenzó a expulsar la sangre que había bebido, formándose heridas en todo su cuerpo. Se tapo la boca en un intento de detener las ganas de vomitar pero fue más fuerte la sensación, finalmente se quedo inmóvil en el suelo.
    Una sonrisa maligna se formó en su rostro rememorando aquello, ella había sido tan ingenua para beber la sangre de Hakudoshi y creer que podía controlarse, pero fue ese descuido lo que le permitió retomar el control de su muñeca favorita.


    Sus manos se extendían inconscientes hacia los demonios muertos en el suelo con el fin de beber más sangre.
    Naraku se puso de pie y se acerco a la sacerdotisa, ella permaneció inmóvil, poco a poco levanto su rostro observando a quien estaba cerca de ella, lo inspecciono con sus ojos rojos.
    —Hace los que sea por sobrevivir, no importa de quien sea la sangre mientras sea poderosa ella lo beberá sin considerar nada—mencionó Naraku recordando su jugada.

    Aquella que pudo ingeniar en tan solo unos segundos.

    Naraku llevó su mano mecánicamente a su cuello, la herida había desaparecido. Porque cuando se dio cuenta que ella poco a poco perdía el control lo único que tuvo que hacer fue…



    Naraku libero su energía maligna demostrándole a Kagome que él era mucho más poderoso que los insignificantes demonios en el suelo.
    Kagome se percató de ello y rápidamente se puso de pie sin dejar de observarlo.
    Convertirse en su nueva presa.



    — ¿Quieres poder? —le dijo Naraku.
    Kagome siguió con su expresión perdida, se acerco a él y coloco su rostro cerca del cuello de Naraku.
    —Mi sangre no es como la de los demás, si la bebes me permitirás forjar un lazo con tu maldición no podrás escapar de mi nunca
    Sin que termine de hablar Kagome ya había empezado beber de la sangre de Naraku.
    Bebió con fuerza y desesperación, pero mientras lo hacia Naraku se percato de que su poder se debilitaba, estaba herido pero no había problema para él porque, después de todo, tenia la perla casi completa y eso lo ayudaría, lo importante ahora era corromperla y devolverle en control que alguna vez ejerció sobre la extensión que se fusionó con Kagome.
    —Detente—le dijo Naraku.
    Y ella se detuvo.
    Este sonrió perversamente, lo había conseguido.
    Otra vez era suya.
    Tomo el rostro de kagome con sus manos y limpio la comisura de sus labios manchada con su sangre.
    —No debes de recordar esto o harás lo posible por eliminar mi influencia de ti aunque en este estado no podrás recordar nada.
    Dicho esto la atravesó con uno de sus tentáculos en el estomago y luego la lanzo al suelo.
    El grito de dolor de kagome fue el indicio de que había recuperado la conciencia, comenzó a vomitar sangre de un sabor amargo que infectaba su ser, con dolor expulso cada gota cayendo rendida al suelo.
    —La sangre solo es un medio, y mi influencia permanecerá en ella sin importar cuánto se desangre en un intento de eliminarme de su ser—dijo Naraku recordando como la sacerdotisa expulsaba su sangre.​
    Naraku solo la miro con un brillo de crueldad y satisfacción en sus ojos, la cordura había regresado a ella y él, a pesar de estar herido, disfrutaba viendo como patéticamente sostenía su pecho con el fin de no morir desangrada, aunque en su caso eso no sería posible, tal vez solo quería desaparecer el dolor.
    —Naraku maldito— le dijo con dificultad.
    Dolor.
    Medito en esa palabra por un pequeño lapso de tiempo, y un placer indescriptible lleno su ser.
    Reflexionando sobre sus acciones, se percato de que había disfrutado esa batalla a pesar de las heridas que Kagome le causó.
    Y es que Naraku había descubierto un pasatiempo.



    —Veo que has recuperado la conciencia, supongo que te cansaste de matar demonios de baja categoría pero no podrás conmigo.
    — ¿Que dices?—dijo Kagome intentando ponerse de pie.
    Naraku la observo intentar, y luego asombrarse por los demonios en el suelo.
    Una visión patética de alguien quien no puede si quiera tener conciencia de lo que hace que se envuelve en el remordimiento cuando cae víctima del placer de la matanza.
    Eso convertía a Kagome un juguete muy divertido.
    —Haré que pierdas el control de nuevo— le dijo Naraku y se lanzó al ataque.
    Ella intentaba defenderse pero era obvio que perdía el control cada vez que lo hacía, Naraku aprovecho esto y a pesar de sus heridas considero “jugar” un momento con la sacerdotisa.
    Comenzó atacarla causándole más heridas, la tomó y la levantó en el aire para luego dejarla caer con fuerza en medio de los cadáveres de los demonios.
    Hasta este punto era obvio que ella dejaría que la lastimara a su antojo.
    —Qué esperas Kagome bebe esa sangre y has esta batalla más entretenida—le dijo burlándose de su estado.
    —No lo hare—le dijo poniéndose de pie con dificultad.
    —No debo…perder el control otra vez—dijo en un susurro presionando aun más su pecho tratando de herirse a sí misma.
    — ¿Quieres lastimarte más Kagome?—le dijo en un tono burlón—Yo te ayudare.
    La tomo de la cabeza con una mano levantándola del suelo, el cuerpo de Kagome no oponía resistencia estaba completamente debilitada.
    Cuando la tuvo a la altura de su rostro Naraku levantó su otra mano.
    —Tus ojos Kagome, se vuelven rojos—dijo presionando aun más la cabeza de la sacerdotisa.
    Esta solo emitió gemidos de dolor, que lo único que hacían era intensificar el deseo de Naraku por tenerla a su disposición, ordenarle y que ella obedeciera.
    Los ojos de la sacerdotisa brillaron en rojo, era el momento adecuado.
    Sin previo aviso Naraku le introdujo sus dedos en el ojo derecho de la joven extrayendo su globo ocular provocando que la sangre se esparciera por su rostro.
    El grito de Kagome se filtro por sus oídos, de algún modo era un sonido placentero para Naraku.
    El mar rojo del ojo derecho de Kagome se apagó en las manos de Naraku volviéndose azul, Naraku observo complacido su labor, había dejado una marca permanente en ella, un recuerdo de él grabado en su rostro uno que no podría olvidar nunca.
    Además había descubierto cuanto le encantaba lastimarla y tenerla así de rendida ante él, pero toda diversión tiene su fin.
    La lanzo al suelo sin ninguna consideración.
    Kagome cayó fuertemente en el suelo la observó cubrirse su ojo en un intento de detener la hemorragia mientras intentaba ponerse en pie lo cual le era imposible.
    Naraku solo se regocijaba en su interior.
    Luego de ello, Naraku se acercó a la tumba de Kikyo e introdujo sus manos en ella sacando el objeto que tanto estaba buscando.
    Cuando lo tuvo en sus manos observo con indiferencia el cuerpo de Kagome en el suelo, estaba a punto de caer inconsciente, imaginó que la pérdida de sangre la había debilitado.
    —Ahora tu también tienes un motivo para buscar mi muerte una que nunca podrás borrar de ti a pesar de que yo muera—dijo riendo perversamente mientras se marchaba.
    Tomo el jarrón y lo observo.

    —me pregunto si tu hija será capaz de matarte para salvar su vida, sin duda alguna será un espectáculo digno de ver, pero primero debo encargarme de mi propia actuación.

    Era hora de desaparecer.​
    --------------------------------------------​
    Había sido una larga charla tratando de explicarle a su madre los últimos acontecimientos, pudo ver en su rostro la alegría de saber que Tamaki se hallaba vivo, si se podría llamar “vivo” a lo que era y eso es lo que apagaba la sonrisa de su madre.

    Al final solo se podía sentir culpable por no haber evitado salvar a su padre de las garras de Naraku, solo esperaba que no pudiera abrir el sello.

    —Maldito infeliz—susurró con enojo mientras caminaba hacia el árbol sagrado.

    Lo odiaba ahora más que nunca, porque gracias a él no podría volver a mirar su reflejo sin pensar en lo que ella perdió, una marca constante de su fracaso como hija, al no poder salvar a su padre.

    Una lección que le costó su ojo derecho.




    Un pago por mis pecados aunque no equivalente al daño que he provocado, si hay algo que me merezco en este mundo es sufrir aún mas que esto.
    De su bolsillo saco un collar que su madre le entregó luego de la charla.



    La muerte no es suficiente para mí, porque la muerte significa descansar de esta vida.
    No merezco descansar por el dolor que he provocado.
    —Kagome ten—le dijo con lagrimas en los ojos luego de enterarse del destino de su amado esposo.
    Kagome extendió sus manos para sostener la pequeña cajita, la tomo y delicadamente la abrió.
    —no quiero que tu pierdas algo que aún estas a tiempo de recuperar—le dijo Sonomi con una sonrisa, mientras dejaba a Kagome en su cuarto a solas.
    Aun así tengo miedo, miedo de que ni en el infierno pueda ser controlada, porque sin duda alguna ese es el lugar al que iré.
    No pudo evitar revivir las ultimas “horas de servicio” con su lord, la tristeza la embargó de nuevo junto con el sentimiento de haber perdido algo muy importante.

    Posó su mano en el gran tallo del árbol como si tratara de captar lo que quedaba de la esencia del lord que días antes se hallaba a su lado.

    Un sonrisa irónica cruzó por su rostro, había olvidado que al pasar por el pozo no habían trascurrido días para ese árbol sino siglos, pero un así le recortaba pensar que hubo un momento en el cual compartió de la compañía de su lord en ese lugar.


    Mi alma es tan corrupta y oscura, sedienta de sangre y poder.
    Y como si el cielo se percatara de lo que no quería expresar abiertamente, la lluvia comenzó a caer sobre la ciudad de Tokio, ocultando las lágrimas de la sacerdotisa.

    Hubo un momento de gran silencio, miro fijamente el collar hecho de plata percatándose de la belleza de su forma.

    Como la de él.
    Se vio atrapada en la tenue luz que emitía el collar, revelándole la verdad de su origen, su simbolismo y todo lo que alguna vez le perteneció a su memoria.



    ¿Cómo es posible que yo pueda amar y esperar ser correspondida cuando he desecho los sueños e ilusiones de muchas personas?
    Sintió un ardor a la altura del cuello, por lo cual llevo su mano hacia ese lugar.

    Toco suavemente la zona acariciando la marca en su cuello, ahora lo comprendía todo.

    Cayó de rodillas al suelo abrazando el collar en forma de luna creciente que brillaba intensamente en sus brazos.

    —Porque me tenias que abandonar cuando yo…he recordado todo, mi Sesshômaru sama.


    Sus cuidados, su protección, su compañía, era lo que yo anhelaba y aún anhelo.
    Pero es algo que no merezco.
    Porque sé que lo único que lograre será hacerle daño cuando él a tratado con todas sus fuerzas de olvidarme, luchando contra sus instintos por solo cumplir su rol de amo.
    Para mí no habrá un final feliz así este a mi alcance, porque yo misma no dejaré de castigarme mientras tenga oportunidad de hacerlo.
    Aun si mis sentimientos son correspondidos por él no permitiré que la felicidad me toque.
    Y he decidido que ese será mis castigo eterno, amarlo y no poder decírselo jamás.
    --------------------------------------------------------​
    Eso es todo por hoy espero que les haya agradado, y no se olviden de que si ven algun error haganmelo saber, espero no haberlas confundido con tanto recuerdo (buuu...).​
    Bueno nos vemos!!​
     
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  16.  
    vampii

    vampii Iniciado

    Escorpión
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    ¡Hola! :D antes que nada ¡siento mucho no haber comentado antes! :( pero me quedé sin internet y el que tienen mi móvil es horrible.
    ¡Me dejaste tiesa! Aún no me puedo creer que Sesshomaru la liberara...
    No no no no .... ni se te ocurra dejarlo así ¿ok? por poco muero al ver lo que hace Hakudoshi, pobre Inuyasha mira que enterarse de esa manera :confused: .
    ;) Enserio... Kagome y su pensamiento de "no me merezco ser feliz" me termina enfadando xD jooo ¡¡¡porfa!!! no me la hagas sufrir más :).
    Bueno, en resumen fue un capítulo magnífico... me gustó mucho la forma en la que narraste la batalla.
    Avísame cuando esté el próximo capítulo onegai ;).
    ¡Sayonara!
     
  17.  
    Blood Dupre

    Blood Dupre Usuario VIP

    Tauro
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    Perdona el no haber leído hasta ahora, los maestros me trollearon, en fin muy buen giro argumental, ahora Kagome está libre y triste, Naraku planea que ella se pelee con su padre, quien sabe que este pensando Sesshomaru, en fin hay un mar de emociones encontradas o esparcidas por toda la historia, sin embargo noté que te faltaron tildes en las preguntas, no colocaste unas mayúsculas y aparte hubo dedazos:

    — ¿Que sucede Sango? (¿Qué sucede Sango?)

    Yo me encarare de decirle (encargare)

    — ¡Kagome!— gritaron la unísono. (Gritaron)


    Lo odiaba hora más que nunca (ahora)

    Espero el próximo capítulo. Adiós.
     
  18.  
    Eternatus

    Eternatus Fanático

    Piscis
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  19.  
    sora_tsuki

    sora_tsuki Entusiasta

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    Perdón y perdón y miles de veces lo repetiré!!! no he publicado hace ufff!!! a pesar de que tenia este capitulo casi listo...mil disculpas con todos...aprovecho también para decirles que bueno no se si estaré rompiendo alguna norma al re-abrir este fic recuerdo que una vez me lo cerraron y yo no sabia como abrirlo así que pregunte a una de las administradores del foro y me dijeron que podría abrirlo cuantas veces deseara así que por eso lo hice, me disculpo si es un error de mi parte atreverme a abrirlo y si estoy rompiendo alguna norma por favor avísenme no me gusta romper las reglas...bueno con lo del fic...tuve muchos problemas con la universidad este ciclo por desgracia y a pesar de los esfuerzos y sacrificios (como dejar de publicar) no logre aprobar un curso me duele en el alma pero por algo suceden las cosas, ahora solo queda darle para adelante!! sora se esforzara al máximo este ciclo para cumplir no solo con la universidad sino también con ustedes!!! bueno les dejo este capitulo que seguro y las confundirá un poquito...retomando: la batalla con Naraku fue catastrófica y ahora sabremos más de ella o bueno perspectivas diferentes de ella de parte de los personajes que estuvieron presentes creo que con esto se termina la parte de los recuerdos aunque no estoy muy segura, son pequeños detalles que cada uno pudo vivir en la batalla que me pareció que debían ser narrados...espero que les agrade!! muy pronto o bueno en tres capítulos si el calculo mental no me falla aparecerá Kikyo en la trama!! ya saben hay que valorarla ella tiene su papel y uno muy importante y no como villana así que esperenlo con ansias por favor...bueno espero que les agrade y gracias por esperar por este humilde fic que me esmeraré en que crezca y mejore tanto en la trama como en la narración. ah! ya saben comentarios constructivos, opiniones edificantes, errores de escritura entre otros errores son bienvenidos y nada de spam por favor ya saben nada de: "kyaaa!! me encanto!! conti conti" ( sin ofender a nadie) les agradezco de corazón que de verdad quieran "conti" pero eso no ayuda a mi crecimiento y en verdad, aunque no es mi carrera, quiero crecer en esto...bueno basta de palabreo jeje ahí nos vemos!
     
  20.  
    sora_tsuki

    sora_tsuki Entusiasta

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    30 Diciembre 2006
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    Maldición de luna nueva [Sessho&Kago]
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    Aventura
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    Fase: oscuridad, luna nueva
    Capitulo 18: Otras perspectivas - Sango, Miroku e Inuyasha
    Sango ya había regresado a la cabaña, Inuyasha seguía inconsciente y Miroku descansaba tranquilamente, estaba herido al igual que ella pero nada en comparación con lo de Inuyasha o Kagome.
    Para Naraku no somos un problema.
    Eso la enfurecía, a pesar de todos sus esfuerzos seguía siendo humana y sus capacidades eran limitadas, no era sacerdotisa, así que solo se podía valer de su fuerza y su inteligencia y fue gracias a ello que salió bien librada de la batalla con Kanna, la niña había dejado de lado su espejo y había tomado un espada para pelear, eso era muy extraño en Kanna al igual que la fuerza que poseía.

    La batalla había sido larga, Kanna manejaba muy bien la espada y su inexpresividad le hacía difícil predecir sus movimientos.

    Tengo que entrenar aun más.
    No solo por ella sino por el bien de sus amigos, esta batalla marcaria un cambio en el grupo no solo de actitudes sino que reafirmaría su misión.

    La venganza había tomado varios rumbos.

    Por Kohaku, para liberarlo de Naraku.

    Por su familia cruelmente asesinada.

    Por el monje, para que su maldición desaparezca y puedan vivir tranquilos.

    Y ahora.

    Por kagome.

    Recordaba claramente cuando Naraku apareció con sorna delante de ellos a pesar de estar herido.


    Sango y Miroku seguían peleando pero la batalla se tornaba larga, ya no habían visto a Inuyasha ni Kagome y eso los tenia preocupados.
    De pronto la figura de Naraku apareció frente a ellos, Kagura y Kanna detuvieron sus ataques.
    —Deberían de ir a ver a su querida amiga, si es que aun sigue con vida—les dijo Naraku
    El rostro de sango y Miroku solo expresaba preocupación.
    — ¿Que le hiciste a Kagome maldito?—le dijo sango.
    —Podrimos decir que ella no verá el mundo del mismo modo—su risa resonó por el bosque.
    Levantó su mano derecha ensangrentada.
    El rostro de Sango se horrorizo al oír a Naraku.
    — ¡Kirara!—Gritó la exterminadora.
    Rápidamente la gatita adopto su otra forma y se dirigieron rápidamente al templo.
    Había avanzado unos metros y se encontró con la figura de Inuyasha en el suelo, gravemente herido.
    —Inuyasha—susurró.
    Ella vio al hanyou en un cambio de energía de color rojo intenso, al acercarse más el campo de energía la repelió.
    Había visto a Inuyasha herido con anterioridad pero esto superaba lo que ya había visto.
    La alabarda de Hakudoshi lo atravesaba dejándolo atrapado en el árbol.
    Le recordó el aspecto que Kagome le había relatado cuando lo conoció.
    Si a eso le sumaba su inconsciencia el parecía haber sido sellado.
    — ¡Sango espera!—Gritó el monje.
    —Aquí estoy—le respondió.
    —Sango tenemos que ir por la señorita kagome—dijo alcanzándola.
    —Es Inuyasha—le respondió en un susurro.
    Ambos se asombraron del estado del hanyou, estaba inconsciente y con grandes heridas, su sangre se esparcía en el suelo y el campo no desparecía.
    —Yo me quedare con él, tu ve por la señorita Kagome, intentaré deshacer este campo—le dijo el monje a sango.
    —De acuerdo—Sango montó a Kirara de nuevo y se fueron.
    En el aire sango llego a divisar el templo en la montaña.
    Se horrorizo al ver la pila de demonios muertos en el suelo y a Kagome en medio de ellos inconsciente, su cuerpo se encontraba hacia un costado y no podía observar bien los daños de esa distancia, se acerco hasta ella y la giro en un intento de hacer que despertara.
    La observó por un momento, con su mano derecha tapaba su ojo, tuvo miedo de mirar al recordar las palabras de Naraku, lentamente retiro la mano de kagome.
    No pudo contener un grito de sorpresa al ver el rostro de su amiga, lo cual despertó a Kagome.
    —Sa…Sango chan—le dijo con dificultad, notando que Sango un sostenía su mano derecha.
    Se zafó del agarre y volvió a posicionar su mano en la herida de su ojo.
    —Kagome chan…—le dijo llorando—tu ojo derecho…
    —Lo sé—le dijo recuperando el aliento—no se lo digas a los demás mantenlo en secreto por ahora solo tu atiende mis heridas no dejes que nadie más lo vea Sango…por favor.
    Fue lo último que le dijo antes de perder la conciencia de nuevo estaba muy agotada.
    Sango rompió la manga de su traje y se lo coloco a Kagome a modo de venda, no pudo evitar que las lágrimas cayeran de su rostro mientras lo hacía.
    Siempre le había gustado observar el rostro sonriente de Kagome, su boca formando su sonrisa y sus ojos azules brillando de felicidad.
    Ahora ella quedaría marcada de por vida, por más que el resto de sus heridas sanara sin dejar ningún rastro nada haría que su ojo derecho vuelva a brillar en ese intenso mar azul.
    Sabía que en el estado actual de Kagome no se permitiría llorar, ella resistiría sin quejarse de nada.
    —Kirara—dijo con tristeza—ayúdame a llevarla a la aldea.
    Sango recordaba con tristeza aquel momento, las suplicas de su amiga por no contarle a los demás, una promesa que abría cumplido al pie de la letra a pesar de que Miroku le preguntaba.

    Ocultó la verdadera naturaleza de sus heridas y es que para un humano normal ella debía de haber muerto ese día, en ese instante en el cual Naraku la atacó.

    Ella no debió de haber sobrevivido, si fuese una humana normal.

    Ahora entendía porque Kagome no quería que nadie más que ella la atendiera, sus heridas sanaron rápido para la velocidad humana, casi como un hanyou sus heridas se cerraban poco a poco pero aun así eran graves, si alguien más la hubiera visto tendría que exponer la verdad que ella no quería decir.

    Ahora conocía el poder de la sangre de Sesshômaru.

    Estaba agradecida con el youkai por permitirle a Kagome beber de su sangre, si no hubiera atado su vida a la de Sesshômaru su amiga hubiera muerto.

    Pero ahora eso se había acabado.

    Recordaba el rostro de Kagome cuando se marchó, uno que no había visto en mucho tiempo.


    Tristeza. Profunda tristeza
    Una sincera, ¿acaso su amiga le había tomado afecto al frio youkai o es que ella había descubierto algo mas allá de su máscara de frialdad?
    Sango esbozó una sonrisa en su rostro.

    Era Kagome, ella podía sacar la verdadera personalidad de las personas con sus cálidas sonrisas y el brillo de sus ojos azules.
    Lo recordó otra vez.

    Presiono fuertemente sus manos formando un puño.

    —Si yo hubiera estado allí, si yo fuera más fuerte ella no…—susurró con amargura.
    —No solo tu sango, si hubiésemos sido más fuertes podríamos haber hecho algo por ellos—le reconforto Miroku sentándose su lado.
    —Excelencia, yo le falle…no solo a mi familia, a Kohaku, a todos, a Kagome…—dijo llorando.
    —Sango las heridas de la señorita Kagome sanarán y muy pronto estará sonriendo como siempre, no te preocupes—le dijo el monje abrazando a Sango.
    —No Miroku, no todas—le dijo escondiendo su rostro.

    No podía soportarlo más, tenía que decirle el verdadero estado de su amiga.

    —Yo te oculte algo sobre Kagome—dijo escondiéndose en su regazo.
    — ¿A que te refieres Sango?—le respondió el monje tratando de verla a los ojos.

    Sango levanto su rostro y lo miro con sus ojos llorosos.

    —Kagome perdió su ojo derecho—le dijo llorando.

    El asombro de Miroku era evidente.

    Un sonido de la puerta los alerto, un tazón con agua cayó al suelo.

    — ¡Eso no es cierto!—le dijo llorando el pequeño zorro—Kagome me dijo que sanaría pronto, ¡ella no me mentiría!
    —Shippo chan—le dijo con tristeza sango.

    Se separó del monje y cargo a Shippo abrazándolo tiernamente.

    —Lo siento mucho Shippo yo no debí decirte esto pero es verdad—dijo Sango tratando de calmar al zorrito.
    —Debemos ser fuertes, Shippo para que ella se sienta bien, la señorita Kagome no quiere que le tengan lastima por eso lo ocultó—le dijo el monje
    — ¡Me volveré más fuerte y así podre protegerla, en el futuro no dejare que nada malo le pase otra vez!—menciono el Shippo con firmeza.

    Sango y Miroku le sonrieron, poniéndose de acuerdo en que no dirían nada más con respecto a ese tema, sino que se volverían más fuertes para proteger a los que amaban.

    Miroku volteo a ver a Inuyasha que yacía dormido desde hace 4 días.

    —El sello se disipará por completo pronto—les dijo.
    — ¿Eso quiere decir que Inuyasha despertara?—le preguntó sango
    —Sí, lo que me preocupa es que va a pasar cuando vea el estado de la señorita Kagome—dijo en un tono preocupado.
    —Supongo que se enojara mucho—dijo Shippo bajando de los brazos de sango.
    —Por ahora mientras Kagome este en su época debemos de ir preparándolo para cuando la vea—mencionó la exterminadora.
    —Supongo que es lo correcto—dijo Miroku examinando a Inuyasha.

    Miro la herida de su pecho, ya casi estaba cerrada y el resto de su cuerpo ya se encontraba en mejor estado, nada comparado con hace 4 días.



    —deberían de ir a ver a su querida amiga, si es que aun sigue con vida—les dijo Naraku
    El rostro de sango y Miroku solo expresaba preocupación.
    — ¿Qué le hiciste a Kagome maldito?—le dijo Sango.
    —Podríamos decir que ella no verá el mundo del mismo modo—Su risa resonó por el bosque.
    Levantó su mano derecha ensangrentada.
    Miroku lo miro sorprendido, la cantidad era abundante, si esa era de Kagome lo más probable era que este muy herida, no quería pensarlo pero podría estar agonizando.
    — ¡Kirara!—Gritó la exterminadora.
    Observo a Sango alejarse rápidamente sobre el lomo de Kirara.
    Las extensiones de Naraku se reunieron con él incluyendo a Hakudoshi quien trataba de esconder una herida en el brazo, cosa que no paso desapercibida por el monje pero que a la vez no le dio importancia, en instantes observó como Naraku desapareció entre una nube de miasma.
    Miroku corrió para alcanzar a sango.
    — ¡Sango espera!—gritó el monje.
    —Aquí estoy—le respondió a unos metros.
    —Sango tenemos que ir por la señorita Kagome—dijo alcanzándola.
    —Es Inuyasha—le dijo en un susurro.
    Miroku se asombro del estado del hanyou, la forma en la que estaba y el campo de energía maligna alrededor de él, indicaba que era un sello, uno provisional pero era un sello, si no se disipaba pronto el hanyou podría caer dormido para siempre.
    —Yo me quedare con él tu ve por la señorita Kagome, intentare deshacer este campo —le dijo a Sango.
    —De acuerdo—respondió la exterminadora, monto a Kirara de nuevo y se fueron.
    Miroku intento acercarse al campo pero este lo repelía.
    La respiración de Inuyasha se hacía lenta y la sangre no paraba de salir.
    Debía de darse prisa.
    Se posiciono delante de Inuyasha y se coloco en pose de meditación junto sus manos y recitó un antiguo conjuro aprendido de su padre, concentro toda su energía en ello.
    Un cúmulo de energía se formo en su palma y este se envolvía en él mientras intentaba llegar al hanyou.
    Cuando ambos entraron en contacto, poco a poco la energía del monje absorbía el campo escarlata.
    Era un conjuro difícil de realizar, no se puede desaparecer energía maligna de la nada, tenía que ser absorbida.
    Usualmente los monjes usan su propio cuerpo para almacenarla, solo en caso de extrema urgencia ya que eso con el tiempo deteriorará sus cuerpos acortando su vida drásticamente además de sufrir graves heridas.
    En ese aspecto Miroku estaba agradecido de su maldición, esta le permitía absorber la energía maligna con su kazana, no estaría a salvo de los daños o heridas físicas al entrar el contacto con ella pero eso no acortaría su vida, aunque las heridas fueran graves sobreviviría.
    Respiró profundo al ver que la energía carmesí se aproximaba más.
    Suprimió el dolor del contacto con su cuerpo y su mano recibió la energía que poco a poco iba siendo absorbida.
    Corrientes eléctricas producidas por el choque de las energías opuestas herían el cuerpo del monje, él solo soportaba.

    Fueron diez agonizantes minutos por el cual tuvo que esperar sin moverse ni emitir ningún sonido, cuando finalizo el campo se desvaneció dejando libre a Inuyasha, mas no de la lanza de Hakudoshi que lo tenía prisionero al árbol.
    Se levanto con dificultad cercándose a Inuyasha, con temor tomo fuertemente la alabarda jalándola liberando el cuerpo de Inuyasha que cayó al suelo.
    —Inuyasha despierta—le dijo poniéndose a la altura del hanyou.
    Lo observo el aún respiraba pero con dificultad, estaba demasiado herido en especial su pecho que no paraba de sangrar.
    Agradeció que su amigo fuera un hibrido sino a estas alturas estaría muerto.
    Suspiro recordando el esfuerzo que tuvo que hacer para liberar a Inuyasha, era un sello provisional pero poderoso, ¿como Hakudoshi pudo haberle hecho eso?, si quería matarlo pudo haberlo hecho en ese instante pero no lo hizo.

    ¿O es que acaso alguien más detuvo a Hakudoshi?

    Alejó las preguntas de su mente al percatarse de que Inuyasha comenzaba a reaccionar, poco a poco sus orbes ámbar se abrían paso llevándolo a un estado de conciencia completo.

    — ¿Qué sucedió?... ¿Dónde estoy? —preguntó con debilidad
    —Tranquilo Inuyasha—le respondió Miroku deteniéndolo de que este se levantara—recuéstate.

    El peliplata observó a los alrededores de la cabaña, pero no encontró lo que estaba buscando.

    — ¿Dónde está Kagome?

    Los tres se miraron, como intentando decidir quién de ellos le daría la noticia.

    Al cabo de unos instantes de silencio la voz de Sango se escucho en la cabaña.

    —Está en su época—le respondió rápidamente.
    — ¿Cómo se encuentra, ella está bien? —dijo preocupado.

    Otra vez las miradas y el silencio pero esta vez fue Miroku quien habló.

    —No—le respondió—ella se encuentra gravemente herida, se fue a su época a curarse apropiadamente.
    — ¿Qué tan grave es? —volvió a cuestionar.
    —será mejor que lo veas por ti mismo— menciono el monje.

    De inmediato Inuyasha se puso de pie con dificultad, con la intención de llegar al pozo.

    —¡Detente!—Le gritaron al unisonó
    —Kagome no quiere que nadie la vea…por ahora— Le dijo Sango.

    Esto lo único que hizo fue preocupar más al hanyou pero obedeció lo que sus amigos le decían, después de todo fue Kagome a que les ordenó que se lo informaran.

    —De acuerdo—les respondió para luego sentarse en el suelo, debía admitirlo estaba muy agotado.

    Recostó su cabeza en la vieja pared de madera de la cabaña y cerró los ojos, esperando, descansando, recordando…

    De pronto, los recuerdos confusos de ese día se arremolinaban en su mente, ¿en verdad sucedió o solo era producto de su mente?, se preguntó.

    Era imposible, Kagome no haría eso, no su Kagome.



    Hakudoshi y él peleaban arduamente, los ataques de colmillo de acero eran repelidos en el campo de energía de Hakudoshi, mientras este reía burlonamente.
    Cuando Inuyasha estaba a punto de seguir a Kagome, Hakudoshi salió de su campo de rápidamente provocándole a Inuyasha una herida en el estomago.
    La alabarda se inserto en Inuyasha y al parecer Hakudoshi no tenia intensión de dejarla salir.
    —que patético Inuyasha, perdiendo la compostura por una asesina—dijo en un susurro audible para Inuyasha.
    — ¿A qué te refieres?—le dijo a Hakudoshi mientras este lo lanzaba al árbol más cercano incrustándolo en el.
    De un salto se acercó a Kagome que miraba la escena estática, sorprendida por las habilidades de las extensiones.
    —La vez Inuyasha—dijo Hakudoshi flotando en un campo de energía detrás de Kagome.
    Inuyasha estaba exhausto y sus ojos comenzaban a cerrarse, el ataque de Hakudoshi lo había debilitado demasiado.
    La figura de Hakudoshi y Kagome le era borrosa.
    — ¿Puedes sentirlo Inuyasha?—le dijo Hakudoshi acercándose al oído de Kagome.
    Hakudoshi le susurró algo a Kagome que por la herida y su debilidad no puedo escuchar.
    — ¿no son nuestras esencias parecidas? —dijo Hakudoshi con un tono de voz más alto permitiéndole a Inuyasha escucharlo con claridad.
    Kagome no se movía y Hakudoshi seguía prendido de ella sin que ella rechazara su cercanía.
    Y allí fue cuando lo pudo sentir.
    Una esencia maligna fluía por Kagome, siendo atraída por Hakudoshi y solo por él.
    ¿Por qué?
    Se preguntaba el hanyou, lo único que se le ocurría era que en una ocasión Akago manipuló la oscuridad del corazón de Kagome, desde ese día podía percibir algo extraño en Kagome pero jamás le tomo importancia ya que la pureza de la joven sobrepasaba en sobremanera a aquella energía maligna en su interior, pero también lo había percibido en otros lugares o mejor dicho en otras aldeas…
    —No te recuerda la presencia que podías percibir en las aldeas que fueron destruidas—dijo Hakudoshi en un tono burlón.
    Nunca lo había pensado de ese modo, jamás se le ocurrió, ni siquiera se le paso por asomo en sus deducciones, es que Kagome jamás haría tales actos.
    Observo detenidamente a Kagome y a Hakudoshi buscando respuestas, pero la sacerdotisa solo parecía estar ahí esperando a que él dijera algo, su mente no conectaba lo cabos sueltos o no lo quería aceptar.
    Kagome cerró los ojos en signo de resignación, luego muy lentamente los abrió.
    Una sombra oscurecía la luz de sus ojos azules, volviéndolos de un color rojizo, Inuyasha sobó sus ojos intentando aclarar su visión queriendo no creer lo que veía.
    Volvió a levantar la vista y ahora la energía de Kagome fluía libre dejándose identificar.
    Era ella, no había más dudas en su mente, y aunque su corazón no quisiera aceptarlo las esencias no mentían.
    Nunca la encontraban.
    Siempre llegaban tarde.
    E incluso sucedió cuando Kagome no estaba con ellos.
    Los supuestos sueños donde la veía, ¡fue ella misma la que dijo que era un youkai!
    ¡Fue ella quien los llevo por el sendero equivocado, buscando a una youkai y no a una humana!
    Pero Kagome no podría hacerlo su alma es demasiado pura para tales actos y si lo hubiese echo su alma estaría corrompida.
    Así como Hakudoshi también lo era, el nació de Akago, y este en el monte de las animas un lugar lleno de pureza, el puede ocultar su esencia maligna hasta desaparecerla e incluso su aspecto lo diferencia enormemente de Naraku como el blanco y el negro.
    Lo puro, lo impuro.
    ¿Acaso existen seres que pueden serlo a la vez?
    Imposible.
    Hakudoshi jamás destilaría pureza y kagome jamás se corrompería.
    Pero, existía una criatura capaz de manipular almas, la que él buscaba en las noches sin mencionarlo a Kagome, la que dedujo estaría detrás de ella tratando de manipularla.
    ¿Qué tal si lo había logrado?
    ¿Si esa criatura vivía dentro de Kagome?
    Él había fallado y había llevado a Kagome a corromper parte de su alma como se lo demostraba ahora.
    La mirada de Inuyasha paso de a ser de una de asombro a otra completamente enojada.
    Había fallado.
    —Veo que ya te diste cuenta —dijo Kagome seriamente—El juego se acabó.
    Rápidamente Kagome voltio y le asestó un ataque a Hakudoshi atravesando en el hombro con su mano izquierda.
    La sangre de Hakudoshi cayó al suelo, Kagome retiro su mano dejando a Hakudoshi caer pesadamente al suelo.
    Le pareció que Hakudoshi estaba inmóvil en el suelo probablemente muerto.
    Kagome lamió la sangre que caía por su mano izquierda, sus ojos se tiñeron en rojo y poco a poco se fue acercando a Inuyasha.
    —Kagome que significa…esto…acaso tu—le dijo con dificultad.
    El cansancio le ganaba y no le quedaban más fuerzas, ya no podía pronunciar palabra alguna pero aún podía ver como Kagome se acercaba a él con una mirada fría y sin sentimientos pero con una sonrisa de satisfacción en el rostro demasiado real.
    ¿Acaso tú estás siendo manipulada o es que disfrutas de hacer esas cosas?
    Le hubiese gustado preguntar pero cayó inconsciente.

    A pesar de estar convencido que fue un sueño evocado por sus temores de perder a Kagome la duda lo carcomía por dentro.

    —Miroku—dijo llamando la atención del monje— ¿existen seres que pueden ser puros pero, que a la vez albergan energía maligna?

    Miroku se sorprendió por la pregunta tan repentina, pensó unos momentos antes de responder.

    Sin saber que lo que oiría seria el relato de un pasado que más que una ficción seria crucial tanto para la vida de su amada Kikyo como para la de su querida Kagome.


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    Bueno queridos eso es todo por hoy prometo volver, pronto, esta vez jeje los quiero...saludos!

    sora tsuki
     
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