Long-fic Luna Roja

Tema en 'Fanfics Abandonados de Inuyasha Ranma y Rinne' iniciado por Sumi Chan, 5 Abril 2010.

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    kagbecky

    kagbecky Iniciado

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    Re: Luna Roja

    Kawaiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii:P

    Me encantan los capitulos ^^ pero... casi sentia que me matabas a Inu!!!! ToT y todas las cosas que le dijo a Kag... waaaaaa!!! casi lloro al leerlo!!! wso fue muy cruel!!!! y eso que lo salvo de morir otravez!!!!! pero me dio MUCHA mas tristeza cuando ella ve la escena de Inu y Kikyo >_< y su el pensamiento que tuvo Kag:— ‘Nunca me mirara como a ella la miro’—pensó dando paso a una infinita melancolía. eso casi me mata de tristeza :llorar: pobre Kag... :(

    Eres malvada!!!!! como pudiste dar un final tan triste para ellos dos, no!!!!!! por favor ya no los hagas sufrir mas a Inu y Kag!!!!! te lo pido... creo que si vuelvo a ver otra scena triste de ellos morire!!!! (creo que es exagerado ¬///¬ ... pero me podria pasar!!!) o simplemente hare un drama llorando y mis papas me veran como "q le pasa ahora? o.O" xD pero igual
    espero ver pronto la conti^^ aunque sea triste es mejor q nada :D

    Cuidate y Sayonara ;)
     
  2.  
    Nejiki

    Nejiki Iniciado

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    Re: Luna Roja

    graciar por avisar y perdon por llegar tarde

    un episodio un poco melancolico o muy melancolico me gusto de verdad

    me gustaria glosarme un poco mas pero no tengo mucho tiempo

    hubo varios errores de acentuacion y algunas palabras mal colocadas.

    espero ver mas continuaciones tuyas claro esta con mas tiempo y calma para dar un mejor post no como el kque acabo de colocar
     
  3.  
    Sumi Chan

    Sumi Chan Usuario común

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    Re: Luna Roja

    Capitulo diecisiete: Charla.

    Estaba cansada, exhausta. Le dolían sus muñecas, con desengano miró las cadenas que tenía en sus pies y brazos, el sabor amargo de la sangre se lleno en su boca. Buscando con piedad alguna señal que pudiese percibir. Sintió que la tironeaban hacia el suelo, su escaza vestimenta se rasgo traspasándole la piel haciéndole un raspón en la pierna. Nunca se permitía llorar pero se estaba cansando en reprimir el llanto que nacía de su garganta. Era un grito amargo, lleno de dolor, frustración, miedo. No quería estar aquí. Poco a poco se levantó, las crueles miradas la atacaban. Ella alzó el rostro con firmeza demostrando una vez más que no podrían con ella. Una sombra se movió ligeramente y en un instaste estaba con ella, olio el putrefacto aliento del ser que estaba a su lado lamiéndole la piel.

    — Tienes un sabor dulce…

    — Aléjate de mi estúpido. —dicho esto un rayo de luz perforo el cuerpo del sujeto cayendo al suelo. Todos los demonios se pelearon por la carne fresca. Tenía que ser fuerte, tenía que hacerlo, suspiró mirando sus manos llenas de lodo y barro. No se permitía llorar pero quería hacerlo, tanto tiempo…

    Antes de que la primera lágrima escapase de sus ojos un corte de espada rompió las cadenas que la aprisionaban. Atónita, miró el muchacho que estaba en frente de ella. Combatiendo con los demonios que la rodeaban y en pocos segundo ninguno de ellos estaba con vida. El muchacho guardo su espada. El corazón de la chica latió fuertemente al verlo, sus cabellos plateados le recordaban a alguien al igual que sus ojos. Pero su rostro no era el que esperaba, no era él. Aunque el parecido era algo que la motivaba. Un silencio continuo pasó por delante de ellos. El hombre caminó parándose con la mirada desafiante.

    — ¿Querías ser salvada si o no? —ella asintió mirando sus ojos. — ¿entonces qué esperas? —le ofreció la mano y Kikyo la aceptó, con solo un roce una luz broto en ella limpiándole las cicatrices y heridas que tenía en su cuerpo transformando aquellos harapos en un fino vestido blanco y con unas alas que salina de su espalda. Había sido concedido el Ángelus.

    — ¿Puedo pedirte un favor?—preguntó la mujer una vez que estaban afuera de ese lugar. El muchacho no pareció escuchar. Ella prosiguió: —necesito que me lleves a donde está la guardiana.


    El hombre pareció fruncir el seño sin mostrar ninguna señal de aprobación. Kikyo suspiró sabiendo que esto seria difícil. ÉL era un guerrero…Pero si era un guerrero no podía haberla salvado los únicos que lo hacen tiene un rango menor que el de un guerrero…Bueno eso creía.

    — Viole las reglas. Pero antes de que pudieran reprenderme Él me concedió el perdón. Fuiste salvada por un guerrero de los portales. No puedo hacer eso.
    — Sabía que sería difícil convencerte…—musitó la pelinegra cerrando sus ojos y haciendo aquella sonrisa de aceptación—al menos déjame hablar con ella un poco, sabes que lo necesita. —abrió sus ojos y se encontró con los ojos ámbar de él, como le recordaban a Inuyasha. El hombre la miró fijamente antes de tomarla del brazo— ¿Eso significa un sí?

    — Cállate—y ella solo asintió


    ——————————————————————————————————
    Suspiró volviendo la vista en aquella florería, los tonos azules y blancos de la pintura en la pared eran realmente fascinantes, también el ventanal del lado delantero, daba un toque culturistico. Sonrió, su ritmo cardiaco aumentaba cada ve más, hasta podía sentirlo en su respiración. ¿Cómo será? No lo había visto en años, de hecho….Siglos. Con la emociono envolviéndole la garganta lo vio, entrando y saludando. Su sonrisa era deslúmbrate, era un reflejo de antes y después. Agradeció al todopoderoso que le brindaba aquella oportunidad para verlo y admirarlo. Había crecido demasiado, como hubiera deseado verlo así. No aquel niño de ocho años, llorando, gimiendo que no se fuera. Sintió que la conmoción no llegaba más, solo un poco y desataría las lagrimas de alegría. Estaba orgullosa de él…Oh ¡Como lo estaba! Observó cada de talle de la florería, los adornos, los cristales. Cada gesto de él, siempre…Siempre sonriente. Suspiró, su cuerpo se llenaba de una calidez exquisita, llena de amor por él. Como lo amaba, aquel niño pequeño, aquel que protegía siempre, lo cuidaba….Quería su hermano.

    — Como has crecido Kohaku—murmuró Sango con la voz llena de emoción, que casi tenía un chillido en su garganta. Sus sonrisa se extendió más, al ver la mujer que estaba a su lado, el corazón latió con fuerza al ver el pequeño bulto en el estomago de ella—me alegra que seas feliz… Miroku, gracias por llevarme aquí yo…—volteó a su izquierda pero no encontró a nadie. — ¿Cariño? ¿Dónde estás? —comenzó a buscarlo por todas parte. Se levantó alarmada. ¿Dónde estaba? Volteó hacia la florería y vio a Kohaku mientras atendría el teléfono. Sonrió, aun no podía quitarse aquella felicidad. Pero la verdad amaba a su hermano y haría lo que fuera por él. Se sentó de nuevo admirando el panorama, hasta que todo empezó.

    Kohaku colgó el teléfono mientras observaba la calle.

    — De seguro es ella…—murmuró mientras comenzaba a caminar.

    Sango lo observaba determinadamente. Vio como el recogía una canasta de orquídeas….Vaya, eran sus preferidas. Bueno antes de morir. Lo siguió con la mirada hasta salir. Él la miró y ella se sorprendió. Por que se acercaba cada vez más. Cruzó la calle, fijándose de los automóviles hasta llegar hacia a ella.

    — Usted es…—el hombre desvió su mirar hacia una tarjeta que tenia la mano derecha— ¿Sango?

    Ella asintió. Estaba atónita, anonada…

    — Tomé. Es para usted. No puedo decirle quien es, es anónimo asi que…

    — Gracias.

    — No hay el por qué.—la miró fijamente, sintiendo algo dentro de su ser. —disculpe… ¿No hemos visto antes?—preguntó el hombre un poco confuso. El corazón de la chica comenzó a latir con más velocidad.

    — No… ¿Por qué?

    — Creara que soy un loco pero en verdad ¿no nos hemos visto? —la conocía, bueno algo así. Como un dejavu, pero no sería cierto. Su rostro le recordaba a alguien. ‘Que patético’ pensó en sus adentros.

    — ¿Por qué lo pregunta?—ella respondió controlándose. Sabía que la recordaba pero podría deteriorar todo ABSOLUTAMENTE todo.

    — No lo sé, es que solo la vi y me pareció familiar.

    — ¿Usted creé?

    — Debo haberme confundido, discúlpeme Señorita….

    — Sango—completó la frase ella sonriendo. Él le devolvió la sonrisa.

    — Kohaku. —la mujer suspiró sintiendo aquella emociones. No había fallado, sabía que se llamaba así. —sí mis padres no tuvieron tanta imaginación.

    — De hecho me parece….Interesante —comentó Sango entusiasmada. El muchacho de solo veinticuatro años sonrió y se sentó a su lado.

    — ¿Sabe? Tiene un nombre hermoso, ahora, gracias a usted tengo un nombre para mi pequeña.

    El ángel quiso reírse de alegría. No podía creerlo, tenerlo junto a él platicando libremente sin restricciones. Pensaba que pudiese arruinar una acontecimiento, a veces las mismas reencarnaciones se encuentran o se olvidaban. Dios gracias por tenerlo allí sentado mirándolo fijamente. A pesar del ruido de los automóviles y los ruidos de ciudad podía escuchar la clara voz de su ‘antiguo’ hermano.

    — ¿Enserio? Que alegría, me imagino que serás un gran padre.
    — Gracias, bueno de hecho paneo hacerlo. Tengo el ejemplo de mis padre y con ello me sirve, puedo creo yo. Espero no arruinar la educación de mi pequeña. —miró atentamente la florería, suspiró al ver como una oleada de personas entraban y salina de la florería —oh…oh.

    — ¿Qué?—preguntó ella olvidándose absolutamente de todo y concentrándose del, a pesar de los siglos aun podía descifrar aquel ceño fruncido con la arruga de su frente.


    — Es muy agradable la charla pero me tengo que ir. Mi podre esposa no aguantaría todo el mar de personas—rió como si fuera un chiste —y más con los cambios de humor. ¿Qué puedo decir? Me imagino que todos los chicos de este mundo pasan por eso. Es lo único que me consuela.

    — Sí, me imagino—comentó ella oliendo la canasta. Oh, amaba ese olor.


    — Bueno Sango nos veremos otro día —se despidió dándose media vuelta, per de detuvo en seco y la volteo a ver. Ella capto la mirada—¿le pregunto algo y no se ofende?

    — Si, dime.


    — ¿Por me miraba desde que entre a trabajar?

    La chica se quedo helada. La habían pillado. ¿Acaso era tan obvia?

    — ¿Cómo lo sabes?

    — Siempre me dijeron que tenía vista de un halcón, comienzo a creerlo. Bueno hasta luego.

    Lo despidió perdiéndole de vista y concentrándose en la felicidad que embargaba su corazón. Su pequeño hermano….Ya no existía. Aquel recuerdo del niño que protegió se había convertido en un hombre, bueno de una manera u otra. Ssupiró llenándose de la fragancia de las orquídeas, estaban en temporada y era una flor muy extraña. No le sorprende ver tanta gente en aquel lugar.

    — Gracias, Padre—suspiró cerrando sus ojos.

    — ¡Ah! Creí que ibas a decir ‘Gracias Miroku’ —Sango volteó a verlo, estaba ahí con una sonrisa que no podía ocultar.



    — No sé como agradecerte eso.

    — Pues…Sólo hay una manera—-le dio una mirada penetrante que ella se supo de memoria.


    — No.

    — Oh, vamos Sango no es nada malo. Los esposos lo hacen incluso lo hicimos. —insistió.


    — Eso fue mucho, mucho tiempo.

    — Mentirosa.


    — No lo soy—se defendió frunciendo el ceño ¿Acaso su querido esposo no tenia llenadera? Sonrió, claro el nunca le estaba satisfecho.

    — Oh, Sango. Tu dijiste que como podías pagarlo.


    — Ahora lo exiges.

    — Sango…
    Suspiró derrotado al ver que no había hablado. Y cuando Sango calla todo el mundo era rechazado. Derrotado bajó la vista, tal vez si hacia esa cara de perrito…
    — No lograras convencerme—menciono antes de que el lo hiciera.—de una vez te aviso.

    Un silencio inundo el lugar. Suspirando. Miroku dirigió su vista en el cielo, hoy era un día extraño. Sango sonrió para sus adentros. Oh, Miroku podía ser un gran torpe pero sin duda lo amaba. No caería tan fácil. Desvió su mirar hasta posarse en la otra calle, observando las personas caminar. Se sorprendía. Jamás había visto tan multitud, ¿Cómo todas las personas cambian? La ciencia, historia, todo. Bueno, algo así es pro que Padre tiene preferencia en esta humanidad. Aunque las personas….comenten una magnitud de errores. Suspiró llenándose de la fragancia de las orquídeas. Vio a una persona caminando de espalda, su cabello le tapa casi el rostro y caminaba despacio, se sostenía en la pared y postes. Las personas pasaban sin verla, de seguro pensando que era una drogadicta con su condición.

    — ¿Kagome? —preguntó en voz baja, observándola bien, si tan dolo ese cabello—-si es… ¡Kagome! ¡Miroku es Kagome!—ella se levantó seguido por su esposo.

    Se sentía desfallecer. No era emocional, si no le dolía el pecho, como brasas ardientes perforando su ser. Se paró un momento toda mareada, quería devolver el estomago. Se sostuvo de otro poste. A decir verdad llegar a tres cuadras fue un logro sobre humano con ese malestar. De hecho no hubiera podido caminar por los empujones y las miradas quisquillosas de la gente. Respiró hondamente quería que pasara. No se detuvo. El dolor no tenia piedad, le arrebataba suspiros y muecas de dolor. Al menos se contenía. Bajó la vista y eso fue una mala elección. El suelo se movía, veía nublado y distorsiones. ¿Por qué?

    — ¿Acaso fue mala idea curarlo?—preguntó sabiendo la respuesta. Si.

    Ella apenas sabía, eso, no lo había intentado. Que mal. Suspiró.

    — Le tengo envidia a esa mujer—musito. Cayendo en el suelo y todo volviese oscuro. Rayos, detestaba la oscuridad.

    ————————————————————————————————————————
    Lluvia. Trueno. Relámpago. Miedo.

    Abrió sus ojos sintiendo la cabeza estallar. Aun tenia mareos, cerró sus ojos intentando calmar el mareo. Tanteo y encontró en medio de la oscuridad la lámpara de su habitación. La prendió seguido por un trueno. Respingó, estaba muy nerviosa ¿Por qué? Tal vez estaba algo asustada por al oscuridad. Se sentía con nauseas, las ignoró. Volvió a recostarse viendo el techo de su alcoba, se iluminaba más por los relámpagos y aparte el olor de la lluvia que desprendía las gotas de agua traspasando la ventana cubriendo el vidrio de la ventana con las finas gotas, deslizándose dejando un camino, una huella que estuvo aquí. Suspiró, se sentía fatal. Respiró rítmicamente, sus sentidos comenzaron a descansar cuando un gran estruendo la espanto haciendo que gritara. Se levantó de un solo golpe, se quedo sin aliento, respirando rápidamente.

    — No puedo creerlo...¿Tan débil eres para asustarte con un solo trueno?—la voz de una mujer sonaba firme con un tono de ironía. Kagome volteó hacia su izquierda, cerca donde estaba la ventana. Una mujer de finos cabellos negros la miraba negativamente—no puedo creerlo. Qué gran decepción; la guardiana de la perla tan débil…Creo que hasta el más indefenso animal es más valiente comparado contigo.

    — Quien… ¿Quién eres tú?


    — Mi nombre ahora no tiene importancia, de hecho lo que ves no tiene importancia, solo ahora me interesas tú.

    — ¿Quién eres?—volvió a insistir, la escaza luz no iluminaba esa parte. Temió que fuera otra mujer en busca de la perla.


    — No puedo creerlo, aparte de miedosa, curiosa. —-cerró los ojos con una sonrisa burlona. Jamás había pensado que la perla hubiera caído tan bajó con esta mujer. Abrió sus ojos con infinita seguridad—mi nombre es Kikyo y fui la anterior guardiana de la perla de Shikon. Soy tu tátara…

    — …Tía abuela.

    — Veo que me conoces…Kagome.

    Ambas jóvenes se miraron. Mientras otro relámpago seguido por un trueno se arremetía contra la lluvia. Tal vez era tiempo de que la niña dejara su miedo y afrontara la verdadera realidad.

    ¡Hola seres vivientes de este planeta. ¿Cómo estas? espero que bien. Vamos a acostumbrarnos aquí en Fanficslandia. les deseo una gran suerte ;D Como verán cierta personita apareció (chachan chana) espero que les guste. No se aceptan jitomasos xD, ok se acepta todo incluso amenazas xDjejeje bueno. El próximo capitulo se trata de una discusión creativa. ¡A pelear por el capitulo dieciocho! xD
     
  4.  
    dulcekagome

    dulcekagome Usuario común

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    Re: Luna Roja

    ***//!!!Hola amiga sumi-chan!!!//***

    haaaa mi primer post en fanficslandia!!!!!!
    que bueo que has subido conti!!!! waaaa primera en dejar el post!!!!
    me encanto esta super bueno (salta de emocion) me encanto muchisimo
    sobre todo la parte donde Kikyo se encuentra con Kagome
    pero como siempre me dejas con la duda (mmm... que mala eres T.T)
    acaso la aparicion de ella le traera problemas a la joven miko???
    me refiero ella tratara de hacerle daño tanto fisico como psicologo???
    bueno esas dudas se iran aclarando con el tiempo
    bueno cuidate nus estamos viendo abaxos y bexos de mi parte atte.dulcekagome

    sayitooo....
     
  5.  
    kagomeG

    kagomeG Usuario común

    Piscis
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    Re: Luna Roja

    Konichiwa!!! Amiga sumi!!!
    Wow ya te extrañaba... (mugres clases me aurrinan la vida)
    Ame la parte de kohaku y sango!! Snif snif!! Apesar de ser ya grande y su ex-hermano.... La medio reconoce!!! Hay eso fue hermoso!!! Y luego lo de su esposa.... Hay yo estaría mas que feliz... Quiero imaginar que miroku quería un beso...
    Además me dejo la intriga de quien llevó a kag a su casa... Pobresita como me la imagine!! (mugre inu-til!!) jaja y como no envidiar a esa mujer... Pero si es su tatara Tia abuela (kya! Me duele la cabeza, tantas generaciones) ame la parte de su encuentro... Pero que feo de con quien quieres sea ex novio de tu tatara Tia abuela!! Oooo..!!
    Revoltijo de épocas y generaciones!!! Eso es mucho para una pobre de 15 años... Pero que paso con miroku y sango no creo que solo se allan quedado viendo!!!

    Hay.... Me dejó en la mera intriga... Pero te esperaré con paciencia (kyyaa..!! Que paciencia ni que ocho cuartos!!)

    Bueno sayonara!!! Besos y abrazos!

    KagomeG (viva FFL!!)
     
  6.  
    Kai Stavros

    Kai Stavros Usuario VIP

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    Escritora
    Re: Luna Roja

    Konichiwa!!! Amiga, gracias por avisarme.
    Okey ire por orden.
    1 Al fin hay conti wiiii.
    2 Sesshomaru salvo a Kikyo ¿? sin comentarios y la ayudo ¿?
    3 Sango vio a Kohaku *pulgares arriba*
    4 Los chicos encontraron a Kagome Kya
    5 Kikyo vino como siempre a complicarlo todo ahs
    6 No salio Inu-lindo buaa ToT

    ¿Por que lodejas hasta alli, no se vale? snif snif.
    pd: Vi unos errores de dedo, y cuando describistes las gotas de agua en la ventana, repetiste ventana, es todo.
    Matta nee
     
  7.  
    windmiko

    windmiko This is war

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    Re: Luna Roja

    ¡SuMi!
    Sé que me perdí el capitulo anterior, y sí lo leí, pero cuando lo terminé de leer ya habías puesto continuación. Debo aclararte que has mejorado la narración, te felicito, es un gran avance; no sólo te servirá para tus escritos futuros, si no más en éste; pero lo que debes de controlar aún más son las palabras mal puestas: o te las comías, o colocabas una incorrecta, o simplemente no colocabas la conjugación completa. Es necesario que le des más de una leída antes de colocar la continuación.
    Te hablaré sobre los tres puntos suspensivos (…), en tu narración noté que colocabas como cinco o seis, incluso hasta siete. Querida SuMi, por algo se llaman tres puntos suspensivos. Sí, sólo tres se colocan cuando el personaje o el narrador hacen una pausa.

    También, los guiones largos se colocan de otra forma:
    Mira, cuando inicias un dialogo, la primera letra o signo, (ya sea de pregunta o interrogativo) va pegado al guión, como lo mostré de color rojo, cuando vuelve a interrumpir el narrador, se coloca otro guión, pero éste va pegado a la siguiente letra, un ejemplo es el de color naranja; y por último, el de color verde está bien colocado, ya que cuando el narrador finaliza lo que tiene que decir, el guión va pegado a la última letra, como lo hiciste. ¿Te enredé?, x´D.

    La verdad, hablando de la trama, me interesa mucho qué es lo que sucederá con Kagome ahora que se ha encontrado con tu tátara tía, me quedé con ganas de leer más. Y comentando tu anterior capitulo, la canción que colocaste le fascina a mi madre: Camila, mientes. Hermosa canción de ellos. Y fue buena idea combinarlo con tu escrito.
     
  8.  
    Kourei

    Kourei Acosando a Gray-sama (kagome-chan) ;D

    Tauro
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    Re: Luna Roja

    Kya, me encataron los dos capis amiga, perdón por tardar en comentar pero ya me conoces (es una completa desobligada) ejem, bueno, yo... ^^U Me gustó el capitulo y es una lástima lo que pasa entre Kikyou/Inu-tarado/Kagome siempre es ese triangulo lo que me hace llorar ToT bueno, tienes aún varias faltas de ortografía pero ya no quiero andar de criticona (¿en serio? *sarcasmo*) Hasta la próxima y gracias por avisar :D
     
  9.  
    Sumi Chan

    Sumi Chan Usuario común

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    Re: Luna Roja

    Capitulo dieciocho: Decisión.

    Kagome abrió demasiado sus ojos. ¿Estaba soñando? Esa fue la primera pregunta que paso por su cabeza. Lástima, creyó que todo era un sueño. No obstante la mujer de piel de porcelana miraba la habitación buscando algo, inspeccionándola. Cuando en realidad se sorprendía de tantas avances de la ciencia. Una melancolía ablando su corazón, extrañaba su antigua vida. Movió la cabeza, ahuyentadando esa tristeza, ahora no era tiempo de reprocharse. Levantó el mentón con firmeza, era hora de hablar con ella.

    — Entonces…

    — Entonces, me escucharas. Jamás pensé que fueras tan débil Kagome—habló con sinceridad, cerrando los ojos suspirando. De cierta manera se sentía decepcionada—nunca pensé en eso. Jamás creí que alguien como tú fuera a guardia.

    La joven sacerdotisa se quedo callada, asumiendo cada frase, cada palabra. La estaba insultando; una incomodidad la invadió.

    — La perla tal vez esta comenzado a fallar —movió ligeramente su mano, flexionado sus nudillos, como si fuese una orden, la perla abandono el cuello de la mujer que estaba en la cama y se fue a la blanca y suave mano de la doncella—no entiendo el por qué escogió una guardiana tan débil. Que penas das.

    Ella abrió los ojos llenos de una furia, apretó las cobijas de la cama. No sabía que fuera empleaba apero empezaba a dolerle los nudillos.

    — Deja de juzgarme…—murmuró conteniéndose. Era esa mujer que envidio pero no tenía derecho llegar y decirle semejantes palabras. —¡no tienes derecho de juzgarme!—gritó, sus mejillas rápidamente se volvieron rojas. Kikyo la observó con un dejo de sorpresa, sus facciones de su rostro no cambiaban, aquella seriedad empezaba a molestarle a Kagome—no puedes decirme eso.

    — Claro que puedo.


    — ¡No! No puedes…—se levantó de la cama. Sus pies desnudos tocaron la alfombra—no puedes—la miraba con dureza.

    — ¡Si puedo!—levantó la voz. No tenia deseos de discutir, solo recordarle—eh sufrido peor que tú, claro que puedo juzgarte a mi manera.


    — No es así—contradijo frunciendo el ceño.
    — ¿Acaso no te has dado cuenta? ¡Mírate! Tienes compañía, personas que darían la vida por ti—decapo dolida—tienes a guardianes. Yo sufrí, estaba sola.

    — No es vida lo que yo tengo.


    — ¿Y tú crees que yo si la tuve?—preguntó sarcástica—mi vida fue complicada. Kagome, tus padres fueron asesinados, si, los asesinaron, pero los míos fue peor. Murieron por una epidemia, lentamente. Quede sola, huérfana con mi hermana. Tenía que ser tres papeles. La de madre, padre y hermana. Al menos tú te cuidabas sola, podías hacerte dependiente o al menos morir si tanto deseabas. Nos sabes cuantas veces lloré, no podía dejar que mi hermana sufriera tanto y aun así…—desvió la mirada, su garganta se cerró, le costaba hablar—sufrió demasiado.

    La lluvia azotaba con furia las calles de Tokio, los relámpagos iluminaban más que la pequeña lámpara al lado de la cama. Kagome tragó duro, sintiéndose de un momento a otro apenada. Tal vez tenía razón. Los recuerdo que pasaron hoy de su tristeza en su mirar si le conmovían el corazón.

    — Kaede….Mi tátara abuela se llamaban Kaede.

    — Era ella.


    — Tenía que serlo. No existe otro familiar llamado así, Kikyo—se encogió de hombros.
    Ambas mujeres se miraron. En lo más profundo de su ser podían leerse, ella había sufrido por tanto, esa hermana que por su culpa había sido maltratada y perdiendo así un ojo, mientras que la otra tenia traumas, no podía valerse por si misma. El silencio retumbó como un látigo amenazador. Respiraron conteniendo la respiración, los latidos de ellas dos no tenían tanta diferencia.

    — Eres mi reencarnación.

    — Yo no creo que tales cosas.


    — ¿Por qué?

    — Porque todos somos diferentes. Tal vez renacemos pero no somos iguales, tenemos diferentes pensamientos—tocó el vidrio de la ventana. Estaba helado.
    Kikyo solo sonrió, esa mujer si que era diferente.

    — Tal vez tengas razón, pero no quita el hecho de que eres yo, en otra respectiva—eso le molestó a la joven colegiala. No habló durante un rato.

    — No soy tú. Como piensas puedo decirte que tienes diferentes pensamientos.

    — Tal vez…


    — ¿Podrías dejar de decir esa frase? Esas comenzando a molestarme—amenazó, cerrando los ojos.

    Silencio.

    — ¿Lo conoces verdad?—preguntó Kagome interrumpiendo el silencio que estaba por comenzar—me refiero a que lo conociste…a…—se mordió la lengua, dejo que su voz se apagara. Era una idiota, hablar sobre un tema, ¡Claro que lo conocía]! De hecho la había visto a ella. ¡Era Kikyo! En esa mujer que Inuyasha miraba tan amorosamente. Mordió su labio, era una costumbre siempre lo hacía cuando estaba en la ansiedad.

    — Sí, y tú también—contestó secamente. No quería hablar del tema. Se sentón en la cama, sonrió, la suavidad, la tela. Oh, como extrañaba su vida.


    — Sí, tienes mucha razón. Pero ¿Cómo lo conociste? ¿Acaso entró en un portal? O bueno pudo ser…

    — Hablas demasiado—dijo molesta. Sus ojos fríos la observaron, Kagome se ruborizó, jugando con las gotas de agua en su ventana.

    La colegiala se quedó con la palabra en la boca, quería hablar, el silencio le hacía estremecerse; suspiró, sabía que no era un sueño y si lo era, sería el más perturbador de todos. Con el rabillo del ojo miró a Kikyo, un juego de miradas inició. Ambas se miraban con dudas en su cabeza pero sin el valor de decirlas. Cansada volvió a suspirar.

    — ¿Por qué viniste?—preguntó al fin. Era la pregunta principal.

    — Porque me llamaste.


    — No es cierto—se defendió cruzándose de brazos.

    — Lo hiciste—volvió a decir con firmeza. Kagome bufó.

    Suspiró apoyando su frente en el vidrió, el ruido de la lluvia con el frio del vidrio ka hizo estremecer. Movió ligeramente sus labios haciendo un chasquido de frustración. Que silencio…

    — ¿Qué le sucedió?—preguntó de pronto Kikyo—¿está herido?

    — Estaba…—su vos dejo que se apagara. Se volvió algo sorprendida mientras KIkyo la miraba. Se sintió acosada—¿cómo…


    — Te envié ese recuerdo—bajo la cabeza, no quería mirarla ahora—la perla y yo tenemos una conexión muy leve pero aun así puedo ver lo que tú ves. Creo que así se podría explicar—hizo una ligera mueca suspirando. Kagome abrió demasiado sus ojos.

    — ¿Cómo lo conociste? ¿Acaso se abrió un portal y lo viste? O ¿lo liberaste?—la colegiala preguntaba sin pensar. No sabía el por qué pero quería saber todo sobre ellos dos. Lo que puede hacer los celos.


    — Hablas demasiado—dijo cruzando de brazos.

    Kagome se quedo con la palabra en la boca y gruñó otra vez.

    — ¿Qué es lo que esperas en realidad Kagome?—interrogó—¿acaso que un milagro resuelva todo esto? No, Kagome los milagros los haces tú—murmuró mirando la alfombra.

    — Creo que todo es una maldición.


    — De hecho lo es, pero ahora tu tienes que arreglarlo. No hay otra opción. No puedes dejarlo creyendo que se borrara todo por si sólo—decía sus palabras eran tan suaves era como el sonido del viento atravesando una tormenta—no estas sola. Yo si lo estaba.

    — No es cierto, tenias a una hermana y a…


    — No es así, me protegía sin embargo tuve que sacrificarme por él.

    — ¿Lo amaste?


    — ¿Siempre tienes tantas preguntas?—habló sarcástica.

    — Bueno de hecho siempre—rió con ella, una calidez invadió el lugar.

    Kikyo sonrió un poco. Centrando su mirar en ella.
    — Tienes que deshacer todo esto, no puedes abandonarlo aunque quisieras nunca terminara a menos de que tu lo termines.

    — Tal vez tengas razón—bajo la vista sentándose junto a ella apretando las mantas de la cama—pero no se si pueda.


    — Lo harás, al menos tengo fe en eso.

    — No sé nada.


    — Tampoco yo—confesó dedicándole una sonrisa. Era extraño ver a uno de tus antepasados diciéndote consejos y sonriéndote, eso pensaba Kagome—¿Cómo lo conociste?

    — Es extraño que preguntes esas cosas. No es normal en ti—dijo con picardía mientras sonria. Kikyo también lo hizo.


    — Si, tienes razón—se incorporó al ver una persona en la ventana—tengo que irme.

    — ¿Por qué?


    — No pertenezco a este mundo—esa fue su respuesta mientras caminaba hacia la ventana—no estás sola Kagome, hay personas que te apoyan arriba.

    — ¿Contándote?


    Kikyo no contestó mientras desaparecía en la ventana. Kagome se recostó en la cama cerrando sus vivaces ojos castaños, necesitaba pensar. Tomó al perla que estaba a su derecha donde hace un momento estaba Kikyo, la apretó. ¿En verdad podría ser tal barbaridad? Frunció los labios en una muestra de confusión. Tal vez no era un sueño, si no tenía que madurar. Suspiró, la lluvia comenzaba a cesar. Por un momento pensó en su familia. ¿Y si tenía una unión todo esto? Se levantó sobresaltada mirando la habitación en busca de las soluciones; apretó mas el objeto mirando su puño. Maldijo por lo bajo, mortificándose por la pregunta. Se dejo caer en la cama rebotando en la suavidad el colchón. Mirando el techo.

    — ¿Acaso traeré problemas si ignoro esto?—se preguntó, como si fuese un rayo una imagen atravesó su mente, sus amigos llenos de sangre. Abrió sus ojos sintiendo las lagrimas cubrir sus ojos. Se levantó mientras se veía en el espejo, la escaza luz iluminaba su rostro haciendo un juego de penumbras—quiero acabar esto de una buena vez.
    —————————————————————————————————————————-

    Juras que veras mi corazón cayendo a tierra
    Piensas que sin ti la soledad gano la guerra


    Caminaba sus pasos retumbaba la acera, las calles estaban desiertas, no sintió miedo caminado sola en la ciudad ¿Para qué tener miedo si se iba a enfrentar con algo peor? Estiró los brazos sujetando los papeles en su mano derecha al igual que su maleta del brazo izquierdo. Cruzo otras calles, se sentía diferente, aunque no lo demostraba. Las personas caminaba algunas se golpeaban entre sí, rozando sus hombros con ella y mirándola fijamente. Kagome tenía una mirada llena de decisión, tal vez tenía que hacer esto desde un principio.

    Quemaré toda la ciudad
    Antes de caer, no me hundiré jamás, no voy
    A caminar hacia el abismo,
    No soy el mismo

    Pasó cerca del parque de ayer, hizo una ligera mueca de dolor al recordar lo que había pasado. Se detuvo en seco; una tristeza mezclada con enojo la embargó, respiró hondamente mirando cada detalle. Unas personas levantaban los pedazos de la banca desecha. Un pequeño dolor toco su corazón ¿Por qué? Se preguntaba.
    Mordió sus labios, si, Inuyasha la odiaba, lo tenía claro después de esa batalla pero tal vez era lo mejor. Gracias a ello se dio cuenta de una cosa.

    Hoy me quiero perdonar y curarme con el tiempo
    Escapar de aquí, renunciar a ti, aceptar que no
    Fuiste para mí, quisiera continuar, nunca haberte
    Conocido pero aquí estas tengo que aceptar que me
    Cuesta aceptar lo que siento y dejarte de amar...


    — Gracias por darme una razón para odiarte—murmuró decidida mientras volvía a tomar su camino y las hebras azabaches danzaban con el viento.

    Caminó otro poco antes de llegar a su hogar. Miró las poas personas que comenzaban a andar por allí, claro, era demasiado temprano pero no podía esperar. Entró y vio a los tres sujetos con una c ara de pocos amigos, ella cerró la puerta antes de ser interrogada. Observó con el rabillo del ojo a Kouga la expresión de él estaba vacía. Se sintió algo apenada por lo de ayer; caminó otro poco aun escuchando las preguntas de Sango y Miroku. El matrimonio estaba angustiado ¡y claro! ¿Por qué no? Era la guardiana de la perla, su seguridad era demasiado importante.

    — Kagome ¿Dónde estabas?—cruzó los brazos Sango mirándola casi matándola con la mirada.

    — Sólo fui a traer algo, no es nada importante—en verdad quería cambiar la conversación, se sentó en el fino sillón mientras cruzaba una pierna. Sango la miraba inspeccionándola.


    — ¿Y se puede saber lo que era?—quiso saber Miroku, el matrimonio estaba algo preocupado, no por la seguridad si no por la actitud de ella.

    — Pues…Mis papeles, deje a escuela—las tres personas abrieron los ojos como dos platos.

    — ¡Pero no puedes abandonar tus estudios!—reclamó la joven guerrero pasmada agitando los brazos. Un dolor le causó el corazón ella no terminó sus estudios, de hecho solo pudo leer y escribir, lo mas suficiente, ese tiempo era de miseria. Kagome se encogió de hombros.

    — Tarde o temprano lo iba a perder, tenía seis faltas, bueno creo que me tenían paciencia—resopló jugando los papeles—ahora…—todos observaron confusos a la azabache quien se incorporaba de una manera firme—quiero saber todo sobre Naraku, absolutamente todo. ¿Me explicaran?
     
  10.  
    Kourei

    Kourei Acosando a Gray-sama (kagome-chan) ;D

    Tauro
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    Re: Luna Roja

    Amiga, linda canción jeje... me recordó una travesura :D (?) Kikyou asusta a las personas con esa frialdad (Mira quien lo dice ¬.¬ la que asusta con lo mismo y luego se va al extremo contrario) Yo soy seria... (...seriamente enloquecida...) ¬.¬ Bueno, como iba diciendo, pobre de Kagome abandonando sus estudios ToT *snif* lo mismo tuve que hacer este semestre *snif* gracias por avisar, te leeré luegito porque ando ocupada... leyendo un nuevo manga :D "la novia del Dios del Agua" *sonrojo* Haebek es tan guapo...
     
  11.  
    Kai Stavros

    Kai Stavros Usuario VIP

    Géminis
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    Re: Luna Roja

    Hola amiga! Konichiwa!!!
    creo que siempre leo de dia jeje.

    Me gusto mucho el capi, no hubo tanto triangulo por asi decirlo...
    Kikyo asusta un poco, pero al menos no hubo odio entre ellas ni rencor solo algo de tristeza y ¿lastima? se podria decir, en los acontecimientos de las vidas en ambas chicas...

    Quiero que salga Inu de nuevo, no se vale lo tienes escondido...Nos vemos..mata nee
     
  12.  
    kagomeG

    kagomeG Usuario común

    Piscis
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    Escritora
    Re: Luna Roja

    Mi querisima y adorada mama, amiga Sumi!!! como te lo prometi! (pobre ha de estar cansada por lo de su festival, o como se le diga)
    que mala eres... (oh, oh) no me respondiste algo... en el otro cap... kagome quedo desmallada y miroku y sango la vieron... vamos no creo que se hallan quedado con los brazos cruzados... y luego aparece con kikyo... SE PUEDE SABER QUE PASO CON MIROKU Y SANGO PARA QUE DESPUÉS ESTUVIERAN TAN TRANQUILOS AL VERLA LLEGAR??? y mas... QUIEN LA LLEVO A SU CASA??!! como llamo a kikyo????....
    jijiji.... aun que esa platica entre tatara tía abuela y tatara sobrina nieta fue muy interesante al estilo de kikyo (ahora ya entiendo a lo que te referías con mantener al margen a kikyo...)
    ademas.. como que dejo los estudios????!!! (bueno a mi no me sorprende... despues de tantas faltas...) pero creo que ademas de dejarse de la escuela eso le ayuda a estar un poquititititito menos presionada... mas de lo que ya....
    por cierto como se llama esa cancion?
    y como dice kag love inu... ya no nos escondas a inuyasha... que tal si esta ambriento... en un callejon solitario?? y no savemos nada de el... (ok... mucha exageracion)
    espero que no te tardes mucho... ya con tus tantas hojas avanzadas... bueno sumi... tan metida que estaba que ni me di cuenta de si tenias faltas...
    tqm! y sayo! (suerte en lo de tu caminatota)

    kagomeG
     
  13.  
    dulcekagome

    dulcekagome Usuario común

    Virgo
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    Pluma de
    Escritora
    Re: Luna Roja

    ***//Hola amiga sumi-chan!!!!//***
    gracias opr avisarme de tu continuacion!!!!
    me gusto mucho estaba super buena la conti
    (aun que me enrrede un pokito, pero despues de
    releerlo enbtendi n.n)
    me gusto estaba super interesante tenia muy buena trama
    sobre todo las artes donde ella y kikyo hablaban
    bueno espero anciosa continuacion!!!!
    cuidate bexos y abaxo de tu amiga dulcekagome ;D

    sayito...;)
     
  14.  
    Sumi Chan

    Sumi Chan Usuario común

    Cáncer
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    400
    Pluma de
    Escritora
    Re: Luna Roja

    Hola ,muchas gracias por sus post, es aseguro que pornto subire continaucion, solo aguante un poquitito más XD
     
  15.  
    windmiko

    windmiko This is war

    Escorpión
    Miembro desde:
    2 Noviembre 2008
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    848
    Pluma de
    Escritora
    Re: Luna Roja

    Me gustó sinceramente el capitulo, mucho más la escena de Kagome y Kikyo hablando por InuYasha, fue un detalle muy lindo de este capitulo que me ha emocionado, hace mucho que no sentía esa emoción. Y me sorprende la madures que has descrito en Kagome al final, ella está madurando conforme pasa la historia, que por cierto, está espectacular. Hija no me entendiste muy bien sobre lo que te había explicado sobre los guiones, no te culpo, es algo enredoso, también me lo preguntaste por el Messenger. Así que no lo tomé mucho en cuenta. Se te escaparon palabras y letras, a veces te las comías o agregabas demás.

    Debo decirte que ya la había leído hace tiempo, sólo que se me había pasado el pequeño detalle de postear. Lo lamento que esté hasta ahorita. Pero bueno aquí me tienes, espero ansiosa la continuación.
     
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