Long-fic LOVE SIMETRÍxASIMETRIS (KIDxCHRONA)

Tema en 'Soul Eater' iniciado por catblack, 28 Marzo 2012.

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    catblack

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    28 Marzo 2012
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    Título:
    LOVE SIMETRÍxASIMETRIS (KIDxCHRONA)
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    46
     
    Palabras:
    5754
    La historia es una continuación ficticia del anime y sólo se han mezclado algunas cosas del manga, así como elementos que son de creación propia. Los personajes principales, escenarios primarios e historia de origen no son míos, son del artista Atsushi Ōkubo. Muchas gracias y nos leemos.



    CAPÍTULO XX





    Si el hombre no ha descubierto nada por lo que morir,

    no es digno de vivir.

    Martin Luther King (1929-1968) Religioso estadounidense.


    Parte 2




    Meses antes de la llegada de Kid a Death City…

    Hiperbórea, Nueva Olimpia…



    El Parlamento estaba lleno de sus apoderados. Los olimpos, conocidos también como dioses de Occidente, discutían acaloradamente la crisis que atravesaba su mundo. También entre ellos había algunos semidioses, cuyas funciones eran importantes dentro de la organización de su Imperio: sacerdotes, nobles y alquimistas.

    La enorme asamblea era un estadio flotando dentro de una esfera de cristal azulada y verde, que se encontraba sobre la cima de la torre más alta de su cede. Los sitios para acomodarse eran elegantes y se sostenían por estilizados pilares jónicos; alrededor había estatuas de héroes, dioses y criaturas míticas. Arriba de la esfera se alzaba una cúpula que apuntaba al cielo con una antena dorada, simétricamente colocadas por debajo de la cúpula, se hallaban espejos gigantes, que servía como mostradoras de gráficas, grabaciones o datos. En el centro de la sala estaba el lugar donde hablaba aquel al que se le cedía la voz, en ese lugar, cualquiera que se parara sobre su círculo podía darse a escuchar con asombrosa claridad en toda la asamblea, sin necesidad de ningún aparato acústico, en el centro podía estar acompañado por no más de siete asistentes o custodios, y en el punto exacto donde podría contemplarse toda el área, así como a los integrantes que la apoderaban, estaba el trono del Supremo. El color blanco y plata eran los ambientes dominantes para imponer seriedad y objetividad.

    Death the Kid, desde su palco, escuchaba con atención lo que Luciano decía sobre la crisis de energía que afectaba al mundo, este mostraba a través de los gigantescos espejos imágenes de la contaminación del mundo, de la pobreza entre mortales y de cómo algunos sucumbían a la locura, los seres humanos se transformaban en criaturas grotescas y diabólicas que buscaban almas para devorar; a cierta distancia, sobre el mismo sitio, estaban siete asistentes suyos. El dios culpaba a las armas demoníacas de expandir la locura, ya que al ser productos del mismo mal era imposible que fuesen una solución a ello, con igual ímpetu acusaba a Shinigami-sama de la proliferación de brujas, la simpatía del Dios de la Muerte hacia esas criaturas había crecido tras la batalla en la luna, por lo que ahora era más fácil para las brujas vivir con tranquilidad hasta entre los mortales y hacer de las suyas.

    Liz y Patty también estaban con Kid, ellas observaban ceñudas al dios de cabello rubio platinado. Liz bufó…

    -Ese tipo sí que es un pedante.

    –One-chan, ¿cómo puede opinar tanto si no estuvo allí? Las brujas nos ayudaron. – Patty opinó.

    -Porque es un imbécil, Patty, por eso. Sólo los imbéciles hablan por hablar. –sentenció la mayor.

    -Kid-kun. –llamó Patty. - ¿Castigarán a Shinigami-sama por lo que dice ese imbécil? Si es un imbécil, ¿Por qué la gente no le da un “chop” en la cabezota? One-chan ya lo hubiese hecho.

    Los ojos dorados del shinigami observaban también. El sujeto ya le molestaba, comenzaba a ser una piedra en el zapato, una muy difícil de encontrar para sacar. El continuo “tralalá” de su cantaleta comenzaba a ser mella en los “poco desarrollados” cerebros de algunas deidades. El despertar de Asura había puesto de cabeza a todo el mundo, ahora tanto mortales como inmortales temían aún más. Los primeros no sabían exactamente a qué, pero su instinto les decía que algo malo había ocurrido y todavía no se reponía su inconsciente de aquella violenta intromisión. Los dioses, en tanto, tampoco distaban mucho de los mortales, su conducta era más nerviosa y perdían ahora con más rapidez la calma. Sólo los divinos de Anfictíone, Shibusen y Katastolí parecían no soltar el control de su objetividad, había miedo, sí, pero también resistencia. Kid se lo había atribuido a que quizás no estaban directamente expuestos a las ondas de locura, era más fácil para ellos estando en la cima observando y sólo intervenir cuando la situación llegaba a su nivel de intolerancia, sin embargo, durante estos años de entrenamiento, viajes peligrosos y de estar encubierto en misiones había tomado en cuenta que no era del todo así, su familia tenía que soportar más de lo suficiente porque de no hacerlo todo estaría perdido.

    Kid apretó los puños y sintió mucho rencor contra sí mismo. Se juzgó ingenuo, arrogante y tonto… más que tonto… ¡un verdadero idiota! ¡un estúpido! No muy distinto de aquel otro que parloteaba y demandaba, como si tuviera “todos los argumentos lógicos y obvios” a su favor, sancionar a Shinigami-sama por lo de Asura y dejar que los venantores tomaran el lugar de los Death Scythe. Durante muchos años fue títere del Supremo sin haberlo sospechado siquiera para intervenir poco a poco en asuntos de Anfíctione y Shibusen, haciéndole creer que su padre era un dios inconsciente, que su familia era elitista y carente de visión; pero ya no sería así, estaría más alerta que antes.

    - ¿Uyuyu?… -Patty miraba preocupada y confundida a Kid. Su inocente rostro delataba que no dejaba nada por desapercibido cuando algo inquietaba al corazón de su master.

    Liz tampoco dejaba de atender aquello. Kid apretaba más los puños con cada ola de aplausos que el Parlamento lanzaba a los pies de Luciano como si fuesen rosas. Sin duda, Luciano comenzaba a ser cada vez más popular, era apuesto y visceral; de ser un ególatra predecible ahora era uno con suerte, o más bien, con aliados poderosos. Jeuz estaba detrás de todo esto, por desgracia el shinigami no tenía pruebas para exponerlos a ambos ni a toda su élite de mal intencionados, pero sí que tenía más que registros suficientes para mostrar que Luciano estaba equivocado en sus hipótesis, cifras, encuestas y demás deducciones.

    Luciano hablaba con aparente elocuencia y pasión sobre su preocupación por los indefensos inmortales sin dejar de insistir en las sanciones.

    - ¡Hermanos! –soltó conmovido. Su voz se elevaba y golpeaba con suavidad los metales preciosos como campanas, sin dañar la hermosa acústica del lugar. –dejemos de darle la espalda a la situación. El mundo necesita de nuestra ayuda. Nuestros hijos, los mortales, están en problemas, su mundo se acaba y ellos no pueden verlo, la energía ya no sustenta más el desarrollo de nadie, los demonios acaban con las almas más puras, las brujas son sus cómplices, ¡tenemos que destruirlas!

    - ¡Sí! –vociferaban algunos dioses, otros se reservaban sus exclamaciones, pues no estaban deacuerdo y una pequeña parte sólo silenciaba porque dudaba.

    Luciano siguió con su emocional discurso. –Las armas demoníacas son producto de la corrupción de una bruja para aliarse con los demonios. El mal no se vence con más mal. Sus ondas se incrementan cuando devoran a una bruja malévola, y fortalecen la infección provocada por Selene, no la erradican. Debemos dejar de depender de alquimistas, magos y entidades corruptas que no entienden nuestra forma de concebir la vida… ¡Shinigami-sama debe entender qué está con nosotros o no lo está! ¡No puede seguir protegiendo a impíos sin razón alguna! ¡Tampoco puede seguir jugando con la seguridad de todos los seres vivientes para redimir almas acabadas ni para que todos aquellos que causaron esta crisis en el pasado gocen sin más de su protección! ¡Debemos exigir sanción y compensación por la energía robada al mundo!

    - ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! –gritaron miembros del Parlamento. Kid sonrió optimista, un gran número no se levantó ni aplaudió.

    —¡Apodídōmi! ¡Apodídōmi! ¡Apodídōmi! — elevaban las voces a favor de Luciano.

    Los que apoyaban al recién orador se levantaron y vociferaron su total acuerdo, unos alzando sus puños y otros golpeando las mesas de sus lugares. Jeuz y sus hombres más cercanos miraban todo con atención y serenidad. Cuando el Supremo levantó la mano, los dioses silenciaron y se situaron de nuevo en sus lugares con respeto.

    Luciano bajó de la tribuna y miró con triunfo a Kid. Pasó a su lado, acompañado de sus asistentes.

    -No creo que puedas convencerles más. –le dijo y se fue con aire de grandeza.

    - ¡Baka imbécil! –le dijo Liz que había escuchado al rubio platinado.

    Patty le sacó la lengua y le hizo un gesto grosero con el ojo.

    -Nos toca. –dijo Kid a las hermanas. Pronto, el shinigami con su poder de transmutación se teletransportó, junto a sus armas, al sitio donde estaba Luciano. Más que poner verdadera atención sobre la delicada condición del mundo, parecía que lo único que importara era ganar partida de debates con argumentos coherentes y favorecedores para unos cuantos, esto fastidiaba más al joven shingami.

    Tiempo atrás las chicas Thompson pudieron quedar anonadadas por estar en el Parlamento, más ya tenían experiencia en ello. Se veían muy profesionales con sus pantalones de amazona oscuro y sus chaquetas orientales color blanco con manga larga, en cuya parte de la espalda tenían la insignia de Shibusen y caía una capa hasta sus talones. Kid lucía imponente con su traje oscuro, su prendedor con el signo de su padre, la calavera con dentadura afilada de tres puntas, también portaba su brumoso manto de shinigami que se extendía como una sombra con vida propia. Cuando en un instante se vio ante los dioses, todos guardaron silencio. Kid defendió a su padre con inteligencia y argumentos lógicos, así como estadísticas innegables, su naturaleza inquisidora e inclinación por las ciencias era algo propio de los Eleusis. El tiempo corría, Kid también tenía dotes de orador, nadie se estaba durmiendo en su tarima; había tranquilidad y frustración, dioses pensando y otros burlándose, otros con cara de fastidio y aburrición, muy pocos esperando la defensa, pero nada se podía hacer contra la evidencia mostrada en los espejos. Ya cerca de la conclusión, Kid no sabía interpretar el rostro de Jeuz ni del resto.

    -Los Death Scythe no son culpables de la crisis de energía. –aseveró con convicción. –Señores, son ellas las responsables de mantener a raya a criaturas infames que atentan contra su manera de vivir. A diferencia de las brujas, son seres que tienen más en común con nosotros: aman el orden, aman el equilibrio, aman la libertad. Mi padre, Shinigmai-sama, no tomó a la ligera su decisión de proteger a estos seres, lo hizo porque consideró que era lo correcto, que cualquier olímpo con principios lo consideraría. La vida y el alma que reside en ella son sagradas, trátese de quién se trate, ¡Sólo lo demonios no tienen alma! ¡Los huevos de kishin son los que pierden su alma! ¡Sólo los demonios y sus engendros son incapaces de comprender cuánto tiempo, energía y voluntad lleva traer un alma al mundo! ¡Ellos anhelan la destrucción para alimentarse de nuestro sufrimiento! ¡No los Death Scythe! ¡Los Death Scythe también son víctimas de demonios y brujas!

    Kid hizo una señal a sus chicas y les pidió que se acercaran a él. –Ellas son mis armas, Elizabeth y Patricia Thompson, son Death Scythe y ellas, junto a más colegas de su misma naturaleza, ayudaron a detener a Asura, a mi medio-hermano, un shinigami muy poderoso. Sin ellas, sin ellos, jamás lo hubiésemos detenido. –las chicas lucían serias y orgullosas. –Fueron más víctimas de humanos, de huevos de kishin, de Asura y de dioses como nosotros que de sus mismos colegas. Yo las he formado, yo las conozco, por ellas sé de lo que es capaz de hacer un arma demoníaca e irónicamente no es corromper almas “porque sí”., quien dude de las armas, dudarán de ellas (señaló a Liz y a Patty), si dudan de ellas dudarán de mí y de mi padre, si dudan de mi padre, ¡duden de ustedes mismos! ¡Porque ustedes eligieron a Shinigami-sama para defender su reinado!... Hasta donde yo sé ha habido humanos fallecidos, armas demoníacas muertas, entes mágicos extintos, pero ningún dios o semi-inmortal ha perecido de manera trágica por un demonio desde que mi padre ha visto por su bienestar y todos los demás, tras su fenecer, han logrado reintegrarse al ciclo sin interrupción alguna… La vida continúa pese a los percances…

    Aliados de Luciano indignados interrumpieron el discurso de Kid. - ¡Eso no explica el por qué la energía se agota!

    - ¡La energía se agota! –exclamaban el resto.

    - ¡Orden! –demandó uno de los hombres de Juez e hizo resonar la habitación como si fuese una onda debajo del agua.

    Kid respondió sin alterar sus emociones, tenía que ser asó, de lo contrario perdería credibilidad ante los dioses. –Tampoco mi antecesor explica de manera correcta la función de las armas demoníacas, ignora por completo quiénes son, qué hacen, cómo se convierten en armas de la Muerte, por ello su teoría tiene muchas fallas…

    Los death scythe no eran responsables de expandir la locura ni culpables de que estas se fortalecieran, por el contrario, las contenían, eras los únicos capaces de devorar huevos de kishin y brujas sin afectar el Ciclo, contaminando almas, las suyas, precisamente, por ser originarias de la misma fuente, podían llegar a detener sus excesos. Kid se lo atribuía a su naturaleza mortal, su instinto los empujaba a preferir el orden antes que al caos. Si bien, hay armas demoníacas que deciden devorar almas humanas en vez de huevos de kishin o demonios, sus motivos no son muy diferentes al de un mortal o un dios; como ellos también están expuestas a las ondas de locura y cuentan con la misma capacidad de reflexión para actuar de manera correcta o no. Las armas pueden evitar que la infección de la locura los domine actuando con prudencia o mesura, o hacer todo lo contrario. Su voluntad, aunque enoje a muchas divinidades, es igual de fuerte o débil que la de ellos, porque también tienen alma humana. Kid propuso que, si se condenaba a los Death Scythe, que también se aplicara la misma justicia con él y su padre, sin olvidar a todos los dioses que, aun sin haberlo querido, dieron oportunidad a la bruja Aracné de crearlas, ya que fue precisamente un divino quien dio la formula a la hija de Baba Yaga para hacerlas.

    - ¡Blasfemia! –gritaron algunos dioses.

    - ¡Orden! –demandó nuevamente el hombre de Jeuz e hizo resonar otra vez la habitación.

    - ¡Las Death Scythe son parte de nosotros! ¡Esta crisis de energía también les afecta!

    - Lord Death. –habló un dios de gran edad. –Si no son las armas demoníacas quienes expanden la locura y por tanto disminuye la energía, ¿cuál es el motivo que consideran?

    Kid temía esa pregunta, en lo personal no sabía la repuesta, pero estaba obligado a mostrar las sospechas de los científicos de Anfictíone, pese a que estos también necesitaban más tiempo para probar su teoría. –Son mitos, príncipe… -le dijo el jefe de los científicos, -No estamos totalmente seguros, mucha información desapareció tras la segunda Titanomaquía. Lamento que todas las investigaciones nos obligan a considerarla. Denos más tiempo, ya que, no obstante, es un hecho que estamos atravesando por un alejamiento inminente en el espacio… El espacio es aún una entidad desconocida para nosotros. -El joven se enojó consigo mismo, lo que menos tenía era tiempo.

    El shinigami respondió. -Al parecer el mundo sufre etapas y estamos atravesando una que tiene que ver con el alejamiento de la estrella central del Cosmos. Nos alejamos de su luz cada vez más, por ende, estamos más cerca de la oscuridad… La locura se expande porque está respondiendo a esa oscuridad… Los antiguos le llamaban “la era de los Arcontes” … es su turno para controlar el tiempo…

    Tras la presentación, o defensa, de Kid, se concedió tiempo para consultar los datos obtenidos. El receso fue largo, sobre todo para el joven shinigami, nunca se sentía seguro con el Parlamento, le parecía que todo podría cambiar en contra de Shibusen y de su padre. Liz y Patty intentaban darle ánimos, mas eso no lo calmaba.

    Después de terminar el receso, los dioses volvieron a sus lugares. Para tranquilidad de Kid, el Parlamento había vuelto a solicitar que la investigación sobre la intensificación de ondas de locura continuara, ya que no estaban seguros todavía de culpar a Shinigami-sama de ello, aunque así lo hubiese deseado mucha gente importante. Tampoco estaban seguros de considerar la teoría de los Arcontes, hacia milenios que no se hacía presente uno, pero el de las brujas… Morgian sí que se estaba haciendo notar. Necesitaban con urgencia que Shibusen se encargara de ella y de toda su progenie.

    A Kid no se le quitaba el mal presentimiento, le parecía que gran parte del Parlamento no estaba todavía convencida, pero la ciencia era la ciencia y las pruebas físicas eran innegables. Lo que si era inquietante era que la energía era menos en el planeta desde que Asura perdiese la cordura, se preguntaba cuál era la causa.

    - ¡Maldito sistema! ¡Sólo les interesa encontrar un culpable así sin más! ¡No entender el verdadero motivo de este caos! –se quejó Kid.

    -Al menos quitaron la retina sobre Shinigami-sama. –dijo Liz.

    Patty asintió. –Sí, eso nos dará tiempo de hallar al verdadero culpable de todo este embrollo y así podremos estar contentos y felices para comer galletas y ver a Killipo-chan.

    Kid tenía que volver a Death City e informarle a su padre sobre la reunión, a partir de allí necesitaban un enlace de investigación entre ellos con Anfictíone para verificar ahora a qué se debía el incremento desmesurado de huevos de kishin, el mundo estaba encubando una infección peligrosa por esa falta de energía; sólo en una cosa estaba de acuerdo con Luciano, las brujas sí podrían tener algo que ver en ello, Morgian rápidamente estaba reclutando a todo tipo de brujas y demonios, corrompiendo almas de manera masiva; sin duda algo había allí; culpables o no, tenía que averiguarlo, antes de que la situación empeorara.

    - La que consideré una victoria avasalladora fue la derrota de esa “almeja”. –dijo Liz feliz.

    - ¿Por qué “almeja” One-chan? –preguntó curiosa Patty.

    -Porque se enterró con su propia lengua.

    -Jajajaja… ¡Qué ocurrente eres One-chan! -rieron las hermanas.

    Los tres salían del Parlamento. Sobre el pasillo, el shinigami les explicaba a sus armas que querían que partieran cuanto antes a Death City, pero antes tenían que ir a otro lugar…

    - ¿A dónde a dónde? –preguntaba juguetona la menor Thompson.

    -Ojalá sea un lugar agradable, no como el de la última vez. –respondió Liz.

    Iban a tomar el ascensor, hasta que… - ¡Aidas! –alguien le llamó.

    Las hermanas y Kid se giraron y vieron a una hermosa muchacha rubia y de ojos azules que miraba con admiración al joven Death. La delicada diosa portaba un bello vestido plateado con lentejuelas y cristales, había una tenue abertura en V que mostraba levemente el nacimiento de sus senos blancos y perfectos, sobre los hombros tenía una capa de flecos glamurosa y reluciente, y en el cuello un gran moño de terciopelo, el cual fue acomodado de inmediato para que se viera simétrico. La chica se había recogido el cabello con una tiara de diamantes y su núbil y hermoso rostro, engalanado con una sonrisa de niña coqueta, la hacían ver irresistible.

    -Aileen. –Kid la reconoció de inmediato. –No sabía que estabas en la junta. –Patty miró con curiosidad a la hija del Supremo, siempre se fascinaba por los atuendos brillantes y hermosos que portaba, Liz también, pero mantenía la compostura como correspondiera a un arma.

    La princesa había caminado hacia él con elegancia, mas en sus ojos azul maya se escondía cierta ansiedad por acercársele rápido, era una muchacha abierta y suelta, pero siempre mantenía la compostura. Le dio la mano para que se la besara. Kid la tomó muy educado y rosó la parte de arriba con sus labios. Aileen escondió en su mirada un pequeño dejo de decepción.

    Sonriente como una rosa al sol, miró a Kid y coqueta le fue explicando su estadía. –Quise ver a Padre. Hay asuntos que atender después de todo. Pero tú, ¿cómo estás? Te ves agotado.

    -Un poco. –respondió Kid. –Pero nada que no pueda solucionar después.

    -Es muy raro que un dios se vea cansado, sobre todo tú. –respondió la chica.

    Kid sonrió y esto la hizo sonrojar. –Soy un dios raro. Lo admito, al fin, tengo altas y bajas.

    La princesa rio. –Eso te sucede por estar tanto tiempo con semidioses y mortales, tu cuerpo imita su ritmo de vida. No digo que sea malo, sólo que debes ser muy perceptivo para adaptarte rápidamente. Muchos no somos así.

    -Mi madre no le llamaría “ser perceptivo”, ya la conoces.

    -Jajaja, sí. Bueno, eres algo excéntrico, pero eso va con tu personalidad la cual es especial, por no decir, inquietante, después de todo eres hijo de Shinigami-sama. –Kid fue quien rio, pero la alegría no había llegado a su alma, sus ojos se mantenían exentos.

    Las Thompson veían que Aileen despedía alegría y que ansiosa intentaba contagiársela a su técnico para cambiarle el semblante, pero Kid parecía inmune a todos sus encantos y no sólo al de ella, sino a la de otras bellas divinidades que “enloquecían” por él. Sus armas sabían por qué y habían jurado llevarse el secreto a la tumba. Kid sin duda lucía como el hijo de la parca, era frío y sombrío, aunque en realidad su padre no era tan lúgubre. Aileen, de todas maneras, se desvivía por ponerlo de buen humor, sino eran sus palabras era su presencia, su perfume, elegante y sutil, invocaba el atrevimiento de la toronja, la bergamota, el almizcle y el pachulí, así como la dulzura de la vainilla, el sabor travieso de la naranja y la belleza de la rosa. Ella misma era una flor alegre y andante, traía luz con su mirada y música con su voz.

    Las Thompson entristecieron más, observaron que no había resultados, el técnico que al menos se había dignado a conocer siempre algo sobre todos pareció haberse esfumado, ni siquiera sus sentidos más vitalizados reaccionaban. No obstante, la chica de ojos azul maya no estaba dispuesta a rendirse, sino a ir por otros caminos para salirse con la suya.

    - ¿Recuerdas los amigos de la Academia de Filosofía? Iremos la otra semana a Moritasgus.

    -Estaré ocupado, será en otra ocasión.

    -Habrá fiesta por el cumpleaños de la tataratataratatarabuela Rea, ¿por qué no vienes a verla?, hace mucho que ella no te ve.

    -Estaré de viaje durante esa fecha.

    - ¿Vamos por un helado?

    -Tengo que irme en unos momentos.

    Liz y Patty sintieron pena por Aileen, a diferencia de otras diosas, ella les caía bien… bueno, antes no era así, las dos solían burlarse de ésta entonando una voz chillona e imitándola, Kid las regañaba por eso; sin embargo, conforme pasó el tiempo les pareció que era sincera y que tenía buen corazón, a los tres les recordaba a Maka y vicerversa. Aileen era una muchacha de carácter animoso, era alegre y muy juguetona, le gustaba el deporte al aire libre y sobre todo bailar cualquier tipo de pieza musical; jamás llegó a ser informal o grosera, siempre lucia correcta y elegante sin importar las circunstancias, creía fielmente en los preceptos de su clase y en la buena voluntad de su padre; era la sobrina preferida de la reina Proserpina por su inteligencia, aunque su madre siempre decía con crueldad que era una despistada y sí… a veces sí que lo era.

    Aileen saludó a las hermanas, disculpándose con mucha pena por no hacerlo de inmediato, les preguntó sobre su día y si estaban bien. Las chicas contestaron con cortesía, al menos así lo intentó Liz, porque Patty entraba muy rápido en confianza. Tanto la princesa como la menor de las Thompson eran fanáticas de Killipo-chan y en un argot que sólo ellas entendían se festejaban sus comentarios. A Liz se le escurrió una gotita cuando comenzaron a hablar de una película que saldría de este personaje.

    -Debes disculparnos Aileen. Debemos partir cuánto antes. –interrumpió Kid.

    La princesa asintió. –No te entretengo más. Salúdame a tu padre, Shinigami-sama, le tengo mucho aprecio también, en unos días iré a ver a la reina, espero verte en Anfictíone.

    Kid no cambió su semblante serio. –Temo que no será posible. Hay mucho que hacer ahora... Permiso.

    A unos segundos de que le diera la vuelta y sus armas le siguieran, después estas despedirse como correspondiera... - ¡Aidas! –volvió a llamar Aileen.

    Kid la miró acercársele.

    Llegó a estar justo enfrente de él. Las Thompson se pusieron a la expectativa.

    -Kid, yo siempre he creído que las Death Scythe y Shinigami-sama no tienen culpa de nada y seguiré creyéndolo así. –Aileen se había sonrojado, pero no dejaba de mirarle a los ojos con firmeza y una sincera sonrisa. Kid era inmune a su ternura, Liz quería jalarse de los cabellos o más bien jalárselos a él por soquete e insensible- ¡Maldita roca que eres! - le decía.

    –Somos amigos desde la infancia… -continúo la diosa. -eso jamás cambiará, por eso también tómame como una aliada incondicional. Cuando lo necesites, no dudes en confiar en mí.

    Patty y Liz estaban tan a la expectativa como si vieran un excelente dorama y los protagónicos estuviesen en una escena romántica. Kid dejó ver en su mirada algo especial, algo que se había desvanecido hace algún tiempo, era una luz cálida y tierna. El shinigami colocó las manos en los hombros de Aileen, la joven se sonrojó más y de pronto sólo escuchó su respiración y los acelerados latidos de su corazón, el perfume de Kid era lo único que existía a su alrededor, la frialdad de su aura se esfumaba. Aileen había esperado por mucho tiempo aquel momento. Kid la acercó a él y…

    -Ya está. Kichiri kachiri.

    Después le sacudió los pelos plateados de su capa y le sonrió. También le había acomodado el moño del cuello y un poco el peinado. La joven diosa se quedó con los ojos abiertos algo confundida.

    -Espero nos veamos pronto, Aileen. Mándale saludos a mi tía. –Kid subió al ascensor junto a sus armas y se despidieron.

    -Adiós. –dijo Patty agitando su mano.

    Ya bajando a Liz le hervía la sangre y estaba como olla exprés, silbando por los oídos y roja como el acero en fuego, tenía muchas emociones encontradas, entre ellas… ¡Ira!...

    - ¡Qué carajo fue eso Kid-baka! –la muchacha le mostró los dientes embravecida. - ¡No ves lo obvio! ¡Cómo puedes dejar así a una chica! ¡Debería darte vergüenza! ¡Si alguien me hiciera eso lo cargaría a patadas “al muy mierda”!

    Quería abofetear a su técnico, pero mejor le ordenó apretar el botón del ascensor para que regresara y le pidiera una disculpa a la joven diosa, no toda mujer después de tantos años de conocer a un hombre (sobre todo tan soquete y gilipollas) seguía estando encandilada con él. Sin embargo, cambió de parecer cuando notó en Kid una sonrisa tierna y conmovida, hacía mucho que no lo veía sonreír así.

    -Aileen, gracias. –dijo Death para sí mientras miraba con ternura uno de los flecos de la prenda de la muchacha que estaba entre sus dedos.

    Entonces, Liz se reservó sus comentarios. Poco tiempo después descubrió que la actitud de Kid había sido la indicada, no estaban solos. Luciano los miraba y no quería comprometer a la chica en ningún problema o mal entendido con su padre ni el resto de los dioses por lo que le dijo… –“Tómame como una aliada incondicional. Cuando lo necesites, no dudes en confiar en mí”. -No le inquietaba la opinión que tenían de él, pero no quería que Aileen sufriera las intromisiones de políticos ambiciosos y sin corazón, tal como sospechaba que era su padre.

    Liz asintió, además había notado algo más, la simetría era algo bello para Kid y desde niño lo compartía a otros, sobre todo como muestra de agradecimiento o cariño, desde lo de Mirara no había vuelto a mencionar la simetría, era la primera vez en mucho tiempo que le importaba. Había tenido la esperanza de que fuese Aileen quien le salvara, pero con el hecho inminente de que un shinigami sólo podía enamorarse una vez, esa idea era sólo un cuento de hadas.


    Después del primer ataque de Chrona en Death city (capítulo II)

    En la Death room…

    Después de vigilar a Chrona parte de la noche y descansar unas horas. Kid se levantó antes de que llegara el sol, para informarle a su padre sobre la junta con el Parlamento y qué habían resuelto.

    Shinigami-sama escuchaba con mucha atención a su hijo y consideraba cada detalle de la conversación, incluso notaba preocupado que Kid había cambiado en su temperamento. Era más sereno y reflexivo, pero también más desconfiado.

    -Ya veo. -Dijo el dios de la Muerte. -Eso no significa que no nos hemos escapado de las sospechas de muchos dioses ¡Qué problema! En fin, haremos lo que se pueda por este mundo, no hay que bajar la guardia, aunque nuestras acciones estén limitadas por las libertades de otros, debemos encontrar una respuesta a este gran conflicto.

    -Padre. –habló Kid. –Dijiste antes que estabas al tanto de que algo ocurría, ¿Qué quisiste decir?

    Shinigami-sama ladeó la cabeza e hizo toing. - ¿Cuándo dije eso?

    Kid se dio un golpe en la frente.

    -Ah, ya, me acuerdo… Bueno… No creas que he estado tan campante… Sé que Morgian ha estado reclutando a brujas porque varias de sus colegas se han negado a seguirla tras lo sucedido con Mabawa. No basta la cantidad de aliadas que tiene, así que busca corromper a mujeres mortales que han sido oprimidas por sus semejantes para alcanzar el nivel que necesita para su ejército.

    - ¿Ha estado compartiendo secretos del mundo de la brujería?

    -Exactamente. Secretos que el Triunvirato resguardaba celosamente, conocimiento prohibido para los mortales y sobre todo para aquel que no fuese de linaje brujo. Las mujeres mortales, para satisfacer las ordenes de las brujas son las responsables de corromper a sus congéneres, de allí el incremento de huevos de kishin o la dificultad para limpiar almas, varias se llenan de dolor y rencor. La mayoría de las mortales logran ganar su “título de bruja”, pero muchas otras no, por lo que al morir por parte de los Death Scythe o por sus aliadas afectan al Ciclo y la energía disminuye.

    -Eso debe afectarles también a ellas. –dedujo Kid.

    Shinigami-sama asintió. –Morgian es su “falso mesías”, por así decirlo, ya que están forzando un Ciclo que se debilita y que las está conduciendo por muy mal camino, habrá hambre entre ellas, por lo tanto, violencia y se destruirán, es algo predecible, las brujas recién convertidas son soul eaters, una vez que probaron el poder que les ofrece un alma serán incapaces de detenerse.

    -Todo apunta a que las brujas son las responsables de este caos.

    -No iría tan rápido hacia esa dirección, Kid. Sin duda es causa eminente, pero la situación es más compleja. –dijo Shinigami-sama. –Lo que acaba de ocurrir con Chrona me dice que va más allá del querer obtener almas únicamente.

    Kid aseveró. -Es cuestión de tiempo, Morgian pronto nos declarará la guerra y querrá el trono de los Olimpos, tal como su madre llegó ambicionar.

    -Sin duda, Kid, pero… -hizo Shinigami-sama un gesto de detención. –Pensemos en lo siguiente. Morgian se verá completamente perjudicada si acaba con las regiones vitales de Hiperbórea, que son…

    -Anfictíone y Katastolí. –respondió Kid.

    - ¡Exacto! No creo que ella quiera eso a menos que cuente con un mejor plan, es decir, algo que sustituya esas fuentes de poder o ya sepa cómo controlarlas.

    -Eso sería catastrófico. –la idea le dio escalofríos a Kid, pero rápido se recuperó, fue en instantes. -Pero… ¿Qué tiene que ver esto con Chrona? –peguntó el joven.

    -Es una teoría mía, pero sospecho que Morgian necesitará de Chrona, ella tiene acceso al Shibusen y por tanto a los secretos que guardamos de algunos alquimistas y hechiceros muy poderosos como Eibon, Merlín, Hermes y la misma Medusa, todos ellos tienen en común querer perfeccionar o imitar el proceso de reencarnación y mutación de almas. Chrona es una bruja, intentará corromperla en cuanto tenga la oportunidad, además ella es un arma muy letal, sin duda sería una ventaja tenerla en sus filas.

    - Entiendo.

    -No obstante, esto es pura conjetura.

    -Ahora ya no entiendo.

    -Te dije que era complejo. –se estiró Shinigami-sama como un resorte.

    - ¿Dices que Chrona puede ser corrompida por Morgian y por ello podría ella tener acceso al Shibusen, no obstante, es pura conjetura? ¿Intuyes más acaso?

    Shinigami-sama asintió. –¡Sin duda eres mi hijo!... La naturaleza de Chrona es un misterio que incluso ella aún no resuelve. No temo por Shibusen solamente, la joven me preocupa. Morgian podría abusar de su condición y ella necesita estar protegida, sentir que forma parte de algo para que nadie distorsione su integridad.

    -Si su naturaleza responde al llamado de Morgian no hay nada que podamos hacer.

    -Te equivocas Kid… A Chrona le ha costado mucho mantenerse serena y en paz. No quiero que nadie interrumpa su proceso.

    -Ahora sí lo entiendo.

    -No sólo por el bien de Shibusen, considera esto como un capricho de tu viejo padre, me dolería saber que ella caería en las garras de Morgian, siendo que le está hiendo bien en todo su proceso. Confío en Kim y en Ángela, ellas también me preocupan, pero Chrona… temo que ella tiene más desventaja por la sangre negra en su sangre…

    Kid suspiró con algo de enfado. –Supongo que quieres que me haga cargo.

    -Es todo lo que te pediré. –contestó Shinigami-sama. –Por lo demás, deja que el resto se encargue. Morgian sin duda forma parte de esta conjetura, pero creo que alguien más está apoyándola, alguien con mucha influencia y poder. ¿Con qué objetivo? Todavía no lo veo claro…

    - ¿Cómo es eso?

    En ese momento llegaron Spirit, el profesor Stein y Chrona. Kid la miró por el rabillo del ojo y notó que en cuanto ella lo percibió se sintió nerviosa.


    Continuará…
     
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    La historia es una continuación ficticia del anime y sólo se han mezclado algunas cosas del manga, así como elementos que son de creación propia. Los personajes principales, escenarios primarios e historia de origen no son míos, son del artista Atsushi Ōkubo. Muchas gracias y nos leemos.



    CAPÍTULO XX





    Si el hombre no ha descubierto nada por lo que morir,

    no es digno de vivir.

    Martin Luther King (1929-1968) Religioso estadounidense.



    Parte 3



    Actualmente,

    Hiperbórea, Katastolí…



    Había querido regresar a Death City porque lo consideraba oportuno, sin embargo, aconteció lo de Morgian y sus intereses personales se volvieron de urgencia. Kid tenía su propia misión: averiguar a las brujas, crear un puente de investigación entre Shibusen y Anfíctione para entender el fenómeno, sin embargo, apareció la petición de su padre. Chrona parecía ser un obstáculo al principio, pero luego lo proyectó como una ventaja, mas ahora ya no le importaba nada, sólo quería salvarla a como diera lugar. Siendo un maestro en ocultar emociones firmó sin espanto un acuerdo que consistía en poner a prueba la neutralidad de la chica con las brujas. Jeuz parecía satisfecho, aunque no había cambiado en nada su semblante serio y decepcionado. Zarek, como su sobrino, estaba sin expresión. Los testigos de cada quien se reservaban sus comentarios o al menos así lo habían considerado Aglaia y Agatone.

    -Se le reconocerá entre los olimpos… -comenzó a decir Facundo. –Pero, antes, debe pasar como el resto de los sospechosos por las pruebas que nos aseveren que ella no es un peligro para nosotros.

    Kid asintió. –Estoy deacuerdo con el reglamento. En cuanto más pronto empecemos, será mejor.

    Amancio miró preocupado a Kid… - ¿Está seguro príncipe? Usted sabe que las pruebas son… bueno… tratándose de una señorita de familia.

    -Deja de opinar asuntos irrelevantes. –regañó Fausto. –Es por el bien de todos.

    La prueba de inocencia se acercaba a una condena de muerte. Colocaban a los sospechosos en una cápsula hecha completamente de metal, esta era colocada luego en otra similar pero más grande que contenía agua. La cápsula de adentro, tras percibir el líquido comenzaba a despedir descargas eléctricas que servían para afectar el aura y después el alma. Según, el aparato funcionaba para dañar a las almas malignas, si un demonio era colocado adentro, no recibiría daño alguno puesto que no tenía alma, pero si colocaban a un huevo de kishin o poseído, entonces, los resultados serían diferentes, las descargas lastimarían el aura impura por un intento de purificarla o hacer que lo maligno suelte el alma. Los que sobrevivían morían poco tiempo después, en caso de ser “inocentes” supondría que sólo sufrirían dolor, ya que no existen almas puras como tal, no obstante, el daño era permanente y podía ser algo psíquico o físico. Todavía, para hacer aún más terrorífica la prueba, las cápsulas flotaban sobre el fuego eterno. Aquello era una exageración, pero los ingenieros de aquella máquina decían que sólo de esa forma podían presionar a los entes malignos para que dejaran el alma, ya que las descargas provocaban que estos dejaran de alimentarse de su energía; la gente de Katastolí tenía sus métodos y este no era de los suyos porque ponía en peligro el alma. Jeuz había decidido que los tecnomagos interfirieran en Katastolí debido a la ola creciente de huevos de kishin, decía que Zarek ya no podía con el trabajo como antes y para furia de éste el Supremo impuso su apoyo, el Parlamento también así lo había exigido.

    Aglaia y Agatone estaban asombrados por la decisión de Kid con respecto a la chica que pretendía salvar. Kid y los Eleusis estaban en contra de esta artimaña, ya que consideraban que no tenía nada de efectivo, sino que era pura falacia. No obstante, lucía muy seguro de sí. Agatone quería protestar, no conocía a la chica, pero no estaba deacuerdo que nadie pasara por eso, su compañera lo detuvo y le hizo ver el semblante del shinigami. Los dos sospecharon que algo tramaba.


    **************

    ******************************



    Chrona y Ragnarok habían sido aislados a una celda más pequeña y oscura, sin embargo, estaban en mejores condiciones que las brujas. El lugar era un cuadro perfecto de seis por seis. Les habían servido agua y pan, pero Chrona no había comido nada. Por encima de ellos había una linterna azulada que nunca se apagaba, la luz era suave y fría.

    - ¡Chrona-baka! –comenzaba a quejarse Ragnarok mientras tomaba otra pieza de pan. - ¡Come algo o me lo acabo todo yo! ¿Me escuchas?

    El arma tenía forma de una rata, su oscuridad se perdía con el de las sombras. Chrona, como cuando era niña, estaba sentada en un rincón, cubriéndose el rostro con los brazos, recargados sobre sus rodillas.

    - ¡Chrona! ¿Qué demonios te pasa?

    - Soy una idiota, Ragnarok. –comenzó a decir la chica. –Tengo miedo… tengo mucho miedo…

    - ¡No me salgas con esas estupideces ahora! –regañó el arma y saltó hacia la muchacha. – ¡Te dije desde un principio que esto era mala idea, ahora te aguantas!

    Chrona no dijo nada por un tiempo, hasta que…

    -Ragnarok, ¿viste sus ojos?

    - ¿De ese tipo? ¡Bha! ¡Era bizco el güey!

    - ¡No! ¡Del otro! Del que estaba atrás… era él… era el Dios oscuro…

    Chrona recordó los ojos brillando en la oscuridad y le aterró darse cuenta que eran como los suyos, cambiantes en su iris, mas estos despedían maldad.

    -Es por eso que debemos estar pensando en un plan para salir de aquí y ¡No estar de llorica, idiota! ¡Si no piensas en ti, piensa en el baka de Kid! ¡Chico lío en que lo has metido!

    Chrona subió la mirada y dejó de temblar. –¡Kid! –dijo preocupada.

    - ¡Exacto, Kid-baka! ¡Piensa al menos en él!

    Chrona miró la oscuridad y luego la luz azul que no despedía calor.

    - ¡Kid está en peligro!

    - ¡Exacto, “genio”! ¡Ahora más vale que comiences a reaccionar! ¡La mirada de ese demonio no es nada a comparación de lo que se nos espera o de lo que le espera al imbécil-novio-ese-tuyo!

    -Kid. –susurró Chrona y volvió a ocultar su cabeza en la cuna de sus brazos.

    Ragnarok se situó sobre su cabeza para golpearla. - ¡Chrona-baka! ¿Qué no lo has entendido?

    - ¡Auch! ¡Ragnarok! ¡Déjame pensar, ya!

    - ¡Pues te estás tardando!

    - ¡Auch!

    Cuando el hombrecito negro, en su minúscula forma de rata, le dejó de golpear, Chrona pudo al fin concentrarse para encontrar esa voz suya que la podría guiar con “ellos” …

    La oscuridad y el silencio se apoderó de la joven. Chrona avanzó y llegó a una especie de sombra blanca, esta era la suya, la cual de niña siempre le hacía preguntas. Los agujeros negros que tenía por rojos la sombra blanca la miraban de manera inexpresiva.

    - ¿Por qué? –preguntó. - ¿Por qué ahora te importa? –había un dejo de tristeza en la sombra.

    -Sabes por qué… Por favor, guíame.

    - ¿Ahora decides confiar en tu intuición? Eres la única que no debería de hacerlo, abrirás una puerta que no volverá a cerrarse jamás.

    - Por favor… -rogó Chrona. –Déjame salir…

    La sombra ladeó y sus ojos parecieron expresar tristeza. –Si así lo quieres. Pero no creo que vaya a hacerte feliz.


    Chrona decidió confiar en algo más que la buena voluntad y era en la intuición, ya que esta parecía ser la llave de aquella ventana que asomaba al más allá. ¿Qué era la intuición? Era ese modo de conocimiento que captaba la realidad verdadera, no la del pensamiento, no la de las palabras, no la de las imágenes o los conceptos que le enseñaron que la dominaban; sino la del devenir.

    La joven ladeó la cabeza confundida, todavía su lenguaje no era capaz de darle orden a ese conocimiento que sabía que estaba inherente en toda bruja, pero lo importante era actuar y de una vez por todas.

    -Haz llegado al corazón… al corazón de la realidad. –dijo Charly ya frente a ella, con una sonrisa que a Chrona le pareció escalofriante pero también muy familiar.

    -Dijiste que los liberara. –enfatizó la muchacha.

    -Libertad… defínela y dejará de existir…

    - ¿Ahora de qué hablas?

    -La realidad es un continuo que nos ha limitado, te ha atrapado, querida amiga… tienes que reconocer que todos los caminos nos han llevado al mismo punto, hay que romper con la rueda, encuentra una salida… una salida real…

    - ¿Por qué se supone que ustedes sean “esa salida real”? Es tan negro lo que dices.

    - ¡Sigues pensando como ellos, deja de pensar!… intuye…

    Charly se acercó a ella impetuoso, colocó su mano detrás de su cuello y con la otra despejó sus cabellos rosas. La muchacha tembló, pero consideró vital no apartarse.

    -Siente el fluir de la vida, la continuidad, siente el impulso vital que te ha movido hasta aquí, la ironía de lo que llaman destino… -le dijo Charly y la abrazó. –Una vez que comprendas lo que tu espíritu espera, nada te detendrá, el tiempo no te enlazará más con aquellos que tanto temen a nuestro ser… Así lo hemos decidido, ha llegado nuestro momento... Su proceso está por acabar… ¡Rompe con las cadenas! Este es el primer eslabón.

    El ser se cubrió, a él y a Chrona, con la oscuridad… El ser oscuro unió sus labios con los de ella para hacerle perder la razón.

    -No será como ustedes quieren. –se recordó mentalmente la muchacha, mientras poco a poco concebía que las palabras dejaban de tener sentido para ella. –Kid, moriría por ti… y también viviría por ti…Kid, quiero volver a verte y haré lo que sea para cumplir mi voluntad, lo que sea… -Chrona abrazó también al ser, se aferró a su penumbra y a su beso.


    *************

    *******************


    El juicio comenzaba…


    *************

    *******************


    En el gran abismo que era el calabozo de las brujas, Gélida, Rhianon, Agatha, Eruka, las hermanas Mizune y Phobia, ya repuesta, esperaban la señal que Chrona les había dicho.

    -Después de intentar atrapar a Chrona, huimos de Death City, a mí me habían herido, por ello fue un descuido… Antes de que nos arrestaran los técnicos de Shibusen los venantores llegaron y no dejaron rastro de nosotras.

    - ¿Las torturaron también? –preguntó Gélida.

    - ¿La pregunta es más bien a quién no torturaron? –dijo Rhianon.

    -Espero que no ha Chrona-sama. –dijo Gélida preocupada. –El hijo del Dios de la Muerteme dijo que la protegería, que eso era lo que quería.

    Eruka abrió los ojos sorprendida. - ¡Kid! Te refieres al hijo de Shinigami-sama ¿Kid?

    - ¿Lo conoces? –preguntó Gélida.

    Eruka se sonrojó. –Yo… Geko… -ladeó la cabeza varias veces. –Sé quién es… todo el mundo lo sabe… Geko…

    -Jajajaja… -rió Agatha. –Apuesto que también le gusta el shinigami ese jajajaja

    Eruka se sonrojó más e infló los cachetes.

    –Geko.

    Rhianon miró arriba como pensando. –El hijo de Shinigami-sama, he oído hablar algunas cosas raras sobre él… bueno… al menos que no dispara a diestra y siniestra a toda bruja que ve… como lo hacen muchos técnicos…

    - ¿De qué hablas Rhia? Fue ese idiota el que me disparó. –gruñó Agatha.

    -Bueno, está de más decir que intentábamos secuestrar a un habitante del poblado de su padre y que además hicimos mucho daño a la propiedad privada y tiramos las envolturas de chocolate no en el bote de ba...

    -De todas maneras, sigo pensando que es un imbécil como el resto.

    -Ah… Kid… Geko. -suspiró Eruka muy leve para que no la escucharan.

    -Chi chi chi chi jijijiji –reían las hermanas Mizune alrededor de ella.

    -A mí me curó. –dijo Phobia, tocando el brazo y luego la nariz ya derecha. –Incluso no sentí que fuera malo.

    -Sí, pero no impidió que esos mal-nacidos te hicieran daño con su máquina. Ni tampoco él y su padre han hecho algo para impedir que nos cacen como bestias rabiosas sin piedad. –recriminó Agatha.

    -Ya no importa eso. Shibusen no parece estar en mejor situación que nosotras. Es cuestión de tiempo para que lo veamos caer también. Ellos tampoco han sido muy piadosos con nuestra especie. Sus guadañas se benefician de nuestra muerte. –sentenció Gélida.

    Phobia defendió a Kid. –Sí, pero muchas de nuestras congéneres tampoco lo eran con los mortales.

    Agatha gruño más. - ¿A quién demonios le importa los inútiles mortales?, es más, son peores que los dioses, son parásitos con cola de alacrán: venenosos y sin cerebro, consumen, consumen, consumen… Ellos también nos cazan por sus ansias de poder, incluso acaban sin piedad con todo lo que hay en el planeta porque sólo así creen tener control de algo. En realidad, les hacíamos un favor a los ignorantes esos devorando sus almas…

    Phobia siguió con su postura. –Esos seres son obra de los dioses, no de Shinigami-sama ni de su hijo. Son a imagen y semejanza de sus creadores.

    -Pero el Dios de la Muerte y su crío protegen a esa basura y dejan que muramos de hambre… ¿No me digas que te simpatizan esos dos?

    - ¡Oh, por los Manes! ¡Es una gran pena! –interrumpió Rhianon cuando vio venir una tremenda discusión. –Lo digo porque vi a ese tal Death the Kid y creo que es bastante, bastante, bastante guapo… No importa que se trate del enemigo y proteja la bazofia de los dioses, yo se lo perdono todo a él, lo que daría por arrojármele y hacerle… ya saben… cosquillas… jijiji

    - ¡Rhianon! ¡Eres una sucia! ¡No puedo creer que alguien tan pervertida y desleal sea mi compañera! -siguió Agatha bastante ofendida por no apoyarla.

    Eruka infló los cachetes celosa.

    -Chi chi chi chi jijijiji –reían las hermanas Mizune alrededor de ella.

    -Pero… -interrumpió Phobia. – Sería bueno que estuviera de nuestro lado al menos. Aunque sea por poco tiempo.

    -Que salve a Chrona-sama. –dijo Gélida. –Haciendo eso le perdonaría cualquier cosa, incluso ser un maldito hiperbóreo.

    Phobia miró a la oscuridad de la caverna. –Ojalá el maldito techo se abriera en pedazos para escapar de este maldito lug…

    ¡Buuum! ¡Pum!

    ¡Buuum! ¡Pum!

    ¡Buuum! ¡Pum!


    Las brujas gritaron aterradas, las cavernas se deshacían frente a sus ojos, pero todas lograban escapar del estruendoso derrumbe con éxito. La cárcel se hacía pedazos frente como si fuese hecha de arena o de alguna especie de material suave.

    - ¡Geeeekooo! –gritó aterrorizada Eruka. –¡Es el fin del mundo! ¡Son los venantores, son los venantores, nos quemarán a todas ahora!

    -Chi chi chi chi jijijiji –lloraban las hermanas Mizune alrededor de ella.

    - ¡Ya cállense estúpidas! –le regañó Agatha impaciente.

    Phobia trataba de mirar a través del polvo - ¡Gélida! ¡Esto no es cosa de aquellos desalmados!

    - ¡No, no lo es! –gritó Gélida tratando de abrirse paso para entender qué estaba pasando.

    - ¡Las brujas están huyendo! –señaló Rhianon a todas aquellas que saltaban los agujeros de los muros.

    ¡Buuum! ¡Pum!

    ¡Buuum! ¡Pum!

    ¡Buuum! ¡Pum!

    Más explosiones hacían temblar el calabozo, las brujas gritaban, otras comenzaban a reír a carcajadas.

    - ¡Es Chrona-sama! –gritó asombrada Phobia al mirar un enorme dragón negro que emitía gritos chillones para derribar los muros que aprisionaban a las brujas. Montado sobre él estaba una mujer joven de cabello rosa, llevaba un traje ajustado, oscuro y que tenía adornos que simulaban huesos de reptil y plumas de cuervo, ondeaba también una capa oscura que parecía una nube anunciando tormenta. La joven Gorgón las miró con frialdad, sus ojos eran de color azul centella…

    Chrona recordó lo que pasó, se aferró al beso del ente oscuro y fue devorando su esencia. Charly trató de impedirlo, se sacudió, la apretó más para quemar su aura, incluso enterró sus garras color negro para envenenarla, pero ella resistió y no cesó hasta que hubo disipado por completo su energía. Charly desapareció tras exclamar un grito desgarrador, Chrona supo que sólo había consumido su energía, mas no al ente en sí, en cualquier momento volvería y estaría furioso. Despertó saciada como un peligroso felino e irradió un exorbitante poder, jamás había imaginado llegar a sentir algo así… Ahora ejercía su voluntad…

    - ¡Es la señal! –gritó Gélida. Chrona, montando a Ragnarok, destruyó las cavernas que aprisionaban a las brujas en Katastolí, usando conjuros que invocaban al fuego y a la tierra.


    Continuará…



     
    Última edición: 11 Septiembre 2018
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    La historia es una continuación ficticia del anime y sólo se han mezclado algunas cosas del manga, así como elementos que son de creación propia. Los personajes principales, escenarios primarios e historia de origen no son míos, son del artista Atsushi Ōkubo. Muchas gracias y nos leemos.



    CAPÍTULO XXI

    Antes de ser un dragón, hay que sufrir como hormiga

    (proverbio chino)



    Parte 1


    Siempre tuve miedo. ¿De qué? Ni yo misma lo sabía. Suponía que le temía al sufrimiento, pero era irónico, pues por tener miedo ya sufría. Ahora, apenas sí recuerdo quién era yo hace ocho años. Sin duda el tiempo ha sido generoso conmigo pese a todo lo que he hecho, no obstante, hay algo en mí que no ha cambiado, sigue siendo la misma, desde que era niña se ha mantenido inmutable; solía odiarla, mas ahora no es así; sé que ella es mi esperanza y en quien puedo confiar, su juicio es el que me redimirá.

    Aunque el mundo me diga que soy inocente de los actos del pasado, yo sé que no es del todo así. La ignorancia no es excusa para equivocarse, mis actos viven y hablarán por mí siempre.

    Dije que antes continuamente tenía miedo, pues ahora tengo mucho más, pero, aunque haya olvidado lo que hice en el pasado, no podré olvidar jamás quién soy y a dónde me dirijo.

    Él es mi destino, porque así lo ha determinado mi voluntad, más que mi deseo. Y por ello estoy dispuesta a enfrentar mi pasado. Ya no habrá más escapatorias, mi vida real empieza ahora… Estoy y soy aquí… Mi voluntad es mía y de nadie más… El miedo reinará sobre otros corazones, pero ya no más sobre el mío, ya no.



    Hiperbórea, Katastolí…

    El juicio comenzaba (antes del gran escape) …



    En el nempe confessionis resonaba la voz del juez. –Chrona Makenshi, hija única de Hermes Trimegistro III, mago y alquimista de la Gran orden de Hiperbórea, se le acusa de brujería y herejía por servir a la bruja maligna Medusa Gorgón, asimismo por robar almas, corromper y atentar contra la vida de los mortales y aliados de Occidente, y apoyar en la incubación de un prototipo de Dios oscuro denominado Kuroma, que serviría a los propósitos de conquista del aquelarre de la reina Mabawa. ¿Cómo se declara? -La muchacha no contestaba, pero, aunque Facundo estaba entre las sombras, Chrona sabía dónde se localizaba y le miraba con atención sin pestañear, esto ponía nervioso al dios.

    Más dioses habían sido invocados y entre las sombras servían como jurado, todos portaban máscaras con largos picos, iguale a los que se usaban en el Renacimiento por la peste negra. El caso era alarmante y de gran emergencia, había aparecido una muchacha que aseguraban era la hija de Hermes Trimegistro III, sin embargo, era también una bruja. No podían conferirle un lugar entre ellos, a menos que se demostrara que no era peligrosa.

    La oscuridad de la sala era atravesada hasta su centro por un halo de luz blanca, esta provenía de lo alto de la torre abierta, cuya entrada dejaba ver la noche y la faz mortecina de la luna llena. La abertura con forma de estrella asimétrica de siete picos encerraba con aquella luminosidad a Chrona. La muchacha parecía estar muy débil, era absurdo que le aplicasen un juicio, puesto que ella no ponía nada de atención, con esfuerzo se mantenía erguida para permanecer sentada sobre el suelo. El frío calaba su cuerpo, ella temblaba, pero no podía abrazarse, ya que sus antebrazos estaban sujetados entre sí con cadenas de antienergía muy poderosas, esto era lo que la debilitaba. Le habían quitado sus ropas de viaje y ahora portaba un vestido blanco y algo transparente, la humedad del frío se le ajustaba como si estuviese mojada, se veía delicada e indefensa, incluso sensual para algunos de los dioses presentes, porque no portaba nada más abajo, su estilizado cuerpo parecía una efigie de luz casi ilusoria. Las deidades burlonas decían que de ser condenada sería un gran desperdicio.

    Kid los escuchaba a través de sus sentidos de shinigami, los cuales eran mucho más agudos y desarrollados que los de cualquier dios de Olimpia, sus puños se cerraban para contener su ira, deseaba con todo su poder provocarles mucho daño, mas, al ver a Chrona se contenía. No iba a estropear el plan, si algo debía salir mal esa noche no sería la oportunidad de salvarla. Zarek observaba a su sobrino con seriedad, ambos asentían, el muchacho tenía control de sí. Al gobernante de Katastolí le preocupaba que Kid perdiera los estribos, el entreveía que la sangre negra se inquietaba en su cuerpo y aquello era peligroso tanto para los presentes como para el mismo shinigami.

    La voz de Facundo como juez volvió a resonar en la sala y repitió los cargos. Chrona no respondió nuevamente y comenzó a toser, esto hizo que al fin dejara de verle. Facundo se estaba exasperando y exigió con notoria molestia que respondiera. Chrona tosió más fuerte, haciendo resonar la sala.

    Un miembro del jurado mando a un secretario para que les expresara su inquietud.

    -Mi señor, el jurado de Scontis no está deacuerdo con que prosiga el juicio, la mujer no está en condiciones...

    - ¡Es una bruja! –gritó Facundo. - ¡Todas son mentirosas! ¿Qué demonios les pasa a esos imbéciles!

    Luciano intervino y habló en lengua hiperbórea a los presentes. Chrona no entendía el idioma, sólo escuchaba palabras guturales y rasposas.

    -En nombre del Supremo, el juicio continuará, si existe alguna inconformidad el asunto no será tratado. Es de gran importancia declarar si la joven es o no un peligro para nuestro mundo, no podemos aplazar el juicio por más tiempo.

    -Nuevamente, Chrona Makenshi ¿cómo se declara? –repitió Facundo muy irritado.

    La muchacha logró calmar su tos. Sus ojos azules brillaron ahora con determinación y ya no miraron a Facundo, escondido detrás de las sombras, sino hacia un punto mucho más elevado. Por encima de los dioses y también oculto en la oscuridad estaba Jeuz sentado en un trono glorioso y flotante. Chrona miró directamente a los ojos al rey de los dioses y como si lo retara sus ojos brillaron con un intenso azul relámpago. Jeuz también la miró muy fijamente, no demostró doblegarse, así que sin más dio la orden a través de su telepatía a Luciano y este le ordenó a Facundo…

    -El acusado se niega a responder, asumiendo con ello las consecuencias… Chrona Makenshi, debes probarnos qué eres…

    El Supremo elevó una mano hacia la estrella asimétrica y el halo de luz fue aumentando su grosor, las sombras se desvanecieron y la luz cegó la vista de todos los presentes, excepto la del rey de los dioses y Chrona, quienes seguían mirándose uno al otro.


    Todos los participantes del juicio estaban ahora dentro de otra sala de estructura redonda, era otro tipo de estadio o coliseo, sólo que en medio se encontraba un agujero que brillaba como el ojo de un volcán y por encima flotaba una esfera metálica dorada, completamente lisa y sin ninguna abertura, la esfera, como un espejo reflejaba la luz del Fuego eterno y las máscaras que cubrían los rostros del jurado y el juez. El Supremo permanecía oculto en las sombras, dentro de una esfera plateada, ubicada en lo alto del estadio. Observaba con severidad a todos por debajo de él.

    Chrona estaba dentro de la esfera dorada. Cuando entró, cayó de lo alto y se estrelló contra el suelo, impactó el rostro contra él, mas no sufrió daños severos, sólo una nariz y frente rojas, era la ventaja de ser inmortal y un semidemonio, o portadora de la sangre negra, sus heridas se curaban en segundos.

    - ¡Chrona-baka! ¿Ahora qué se supone que vamos a hacer? ¿Entiendes la gravedad de esto, idiota? –Ragnarok había tomado la forma de un tatuaje en su brazo, era un dragón negro. Ninguno de los jueces había tomado importancia a eso, sólo Kid lo notó y descubrió asombrado que se trataba del arma demoníaca.

    La chica y su arma se comunicaban a nivel telepático. Decidieron hacerlo así porque quizás los estaban observando.

    La muchacha una vez recuperada del golpe, le miró. –El fuego… el fuego no nos hará nada…

    - ¡Exacto! ¡Los dioses descubrirán que además de ser una bruja eres un demonio! ¡Ahora sí que estamos muertos!

    -Si el fuego eterno no puede hacernos nada, ¿cómo es que acabarán con nosotros?

    - ¡Sí que no sabes nada! –le regaño Ragnarok. –¡Nos encerrarán dentro de un espacio adimensional llamado Limbo, sin posibilidad de escape, será como la muerte en vida! El único que puede abrir y cerrar ese lugar es el dichoso Supremo.

    Chrona sintió que su arma temblaba mientras le advertía sobre las consecuencias de sus acciones. Jamás había sentido al demonio con miedo, eso era algo nuevo para ella.

    -Ragnarok… ¿Te han atrapado y te condenaron a esa dimensión antes?

    -Se supone que jamás volvería allí, es peor que la muerte, sólo soledad y odio te acompañan por la eternidad. Es mantenerse en un estado de shock permanente.

    - ¿Por qué jamás me hablaste de eso? -le preguntó a su arma conmovida.

    - ¡Porque se supone que jamás volvería a pasarme algo así!

    Chrona descubrió avergonzada que no conocía nada de la vida anterior de su arma. Había sido egoísta al no tener si quiera curiosidad por saber algo sobre él. También se sintió culpable de involucrarlo de esta manera en sus problemas, pero antes de que Ragnarok le regañase por compadecerse de él, que sin duda sería algo improductivo, mejor tomaría cartas sobre el asunto.

    -No dejaré que te vuelvan a encerrar en ese lugar. –le dijo “al tatuaje”. –Ten por seguro que no lo permitiré. Si te encierran en él, lo harán conmigo también y eso sería el límite del colmo. Pasar una eternidad contigo y tu mal humor sería el infierno mismo.

    - ¡Chrona-baka! ¡A fin comienzas a pensar! –recriminó Ragnarok. Pero también había un dejo de orgullo. –¡Más vale que tengas un plan! ¡Si nos encierran juntos, el infierno no será nada a comparación de lo que te haré allí!

    - ¡Cállate, ya! Dejemos que el fuego nos atrape, allí actuaremos.

    -Los venantores están alrededor. No tienen alma, pero soy capaz de sentir su energía, no nos dejarán en paz. –dijo el arma.

    -Confía en mí. –le respondió Chrona. –No he hecho este show por nada. Además, Kid está aquí, lo puedo sentir… No quiero que al él le pase algo.

    -Sigo sin entender, Chrona-baka… ¿Cuál es tu fin?

    - “Ellos” me dijeron que quería que liberará a mis camaradas, era el “máximo honor”. Bien, eso haré. Quieren que sea libre, pues así será.

    De pronto la voz de Facundo irrumpió su conversación, Chrona y Ragnarok sintieron descender la esfera, en tanto el discurso continuaba.


    Facundo habló primero en hiperbóreo, luego en la lengua que entendía Chrona. La voz del dios sonaba solemne y fría. –Chrona Makenshi, conocida como el espadachín oscuro, estás a prueba para tener la oportunidad de redimir tus pecados, muestra tu verdadera naturaleza, ¡Por orden de Hiperbórea, muéstrate!

    La espadachín tropezaba y caía por cada movimiento inclinado, y como tenía los brazos atados, le era imposible usar las manos para no lastimarse. Las paredes frías comenzaron a calentarse y a despedir descargas eléctricas.

    - ¡No moriremos! ¡Pero sí que esto va a doler! –gritó el arma. - ¡Ay!

    Chrona, como lo había sospechado, miró que alrededor de las esferas había unos puntos minúsculos con cristales, aquellos objetos eran cámaras.


    La esfera descendía hacia el Fuego eterno. Los espejos que estaban alrededor del coliseo brillaron y revelaron la imagen de Chrona, las bocinas flotantes también daban a conocer el sonido de su respiración y pequeños gritos que soltaba por los choques eléctricos… Antes de que la esfera procediera hasta un nivel donde las descargas eléctricas serían insoportables para la prisionera, Kid y Zarek se teletransportaron hacia el Supremo, sacaron armas y apuntaron hacia el rey de los dioses.

    - ¡Ordena que se detengan! –demandó el shinigami al Supremo.

    Jeuz miró por segundos a los dos dioses con sorpresa, se suponía que nadie podía acercarse a él de esa manera si no lo consentía, su barrera protectora había sido penetrada sin darse cuenta. Pensó que había sido un error subestimar el poder del shinigami, pues fue Kid quien trajo a Zarek consigo.

    -Sí que tus poderes son asombrosos. No tienes idea de lo que el resto de los dioses daría por tener tus habilidades. –le dijo Jeuz con toda calma y admiración, pese a que el cañón de Agatone se situaba en su yugular y el de Aglaia en su cabeza.

    -Eso me tiene sin cuidado. –contestó Kid. –Ordena que se detengan ¡ahora!

    Ninguno de los dioses se había dado cuenta que Kid y Zarek estaban amenazando al Supremo desde su trono oculto en las sombras. Pero se les hizo extraño que la esfera de repente se detuviera y con ella las cámaras y el audio también dejaran de funcionar. Luciano se mantenía callado, había recibido telepáticamente la inesperada orden del Supremo de que detuviera todo. Fue el único en sospechar y buscó a Kid.

    Chrona y Ragnarok también se sorprendieron y aun cuando podían estar observando sus movimientos, la chica se movió alrededor para buscar una salida. Toda la superficie era lisa y no había rastro de falla alguna, además no podía acercarse para buscar con más cuidado, las paredes estaban todavía calientes y electrificadas.

    -Están cometiendo un grave error. –decía el Supremo con fría calma. –Zarek, no incites a un joven prometedor a continuar tus conflictos, lo que hay entre el Parlamento y tú no le incumbe a él.

    Zarek usaba una, una daga cuyo filo apuntaba al corazón del Supremo, el arma era su más fiel servidor, Odell.

    -Él no me ha incitado. –dijo Kid. –Yo lo incite a él. Ahora libera a la mujer o…

    - ¿O qué Aidas? –preguntó el Supremo sin perder la calma. –¿Me volarás la cabeza y el cuello? Jajajajaja… No me lo tomes a mal, hijo, pero no creo que seas capaz de destruir al Padre de los dioses aun con todo tu poder, tú y todos lo que existen me deben a mí la existencia…

    -No quiero eliminarle, mi señor. Pero comenzaré una guerra que lo empeorará todo. Esta vez anulo toda razón que pueda hacerme cambiar de parecer… Si no hace lo que le ordeno, haré que todo se vaya al carajo.

    El Supremo miró los ojos dorados de Kid y descubrió que no sólo no existía duda alguna de lo que decía, estaba determinado. Espió su alma y con horror descubrió que no era el mismo shinigami que conociera de niño, en su ser se movía con libertad y fuerza la sangre negra.

    - ¡No puede ser! ¿¡Qué rayos te ha pasado!? ¡Esto no es posible! –exclamó el Supremo por primera vez con un dejo de asombro y miedo. –Zarek, ¿Tú tienes que ver en esto?

    Zarek enterró la punta de su daga al pecho del Supremo y este al no advertirlo exclamó un quejido. –Aidas no está loco. –respondió el dios del inframundo. –Pero… pero yo estoy a punto de estarlo… Escúchame Jeuz, torturar a esa joven sólo empeorará las cosas, ella también es portadora de la sangre negra, si algo le ocurre, despertarás algo que estará fuera de tu control.

    - ¡Esto es obra de las malditas brujas! –gritó el dios. - ¡Aidas! ¿Cómo diantres permitiste que esto pasara? –refiriéndose a la sangre negra. - ¡No tienes idea de lo que va a pasar por tu incompetencia! ¡Yo mismo debería hacerte pedazos!

    Kid no dejó de apuntar contra el Supremo. –No ponga a prueba más mi paciencia… Sí… sí estoy loco… -expresó Kid, sus ojos dorados brillaban con frialdad, era un brillo que jamás había visto el dios. – Haré que la sangre negra salga de mí… -dejó de apuntar al Supremo y se colocó la punta del cañón en la cabeza.

    - ¡Contaminaré todo! ¡Lo contaminaré a usted! –juró.

    Agatone estaba que reventaba… - ¡Kid! ¿Qué demonios te ocurre? –sin embargo, eso no lo podía expresar, de hacerlo, traicionaría a su líder; pese al miedo tenía fe en él. Aglaia dudaba, pero tampoco podía faltar a sus votos, no obstante, había quedado con Agatone que si Kid hacia algo que lo pusiera en peligro intervendrían, aunque el plan se echara a perder.

    Zarek miró a Kid con miedo, aquello no se lo había esperado.

    - ¡No cometerás tal locura! –afirmó Jeuz. –No tienes control de ese veneno. Las consecuencias de tu capricho tendrán un costo irreparable.

    -Exacto. –afirmó Kid. - ¿Quiere saber hasta dónde llega mi locura? Pese a que la sangre negra no cuenta con mente propia, es una entidad muy inteligente y por tanto peligrosa, carece de alma pero fue creada para acechar a otras, negociar con ella será inútil cuando busque absorber el alma de todos los aquí presentes… Negocie conmigo, yo soy más razonable, por el momento... Regréseme a la chica… Respete el acuerdo que hemos firmado.

    Zarek no quitaba la daga del pecho del Supremo. Observó a Kid y notó algo en sus ojos que lo tranquilizó. –El Fuego eterno no hará nada contra la sangre negra, sólo dañará el alma de la joven bruja y eso liberará al espíritu que controla la sangre negra. –explicó el rey del Inframundo. –Libérela y deje que Shibusen se haga cargo de ella, como corresponde deacuerdo al nuevo tratado.

    El Supremo levantó una mano y después fue moviéndola con lentitud. La esfera dorada se alejaba del fuego eterno y se situaba en donde había estado al principio.

    Los jueces comenzaron a rumorar preocupados al ver que no se llevaban a cabo las pruebas.

    El Supremo suspiró frustrado, miró a Kid y a Zarek. –No atentaré contra la mujer si eso quieren. Pero la sangre negra es otro asunto. ¡Demando conocer a detalle cómo rayos ha ocurrido este incidente con aquel terrible veneno!

    Kid se relajó, para alivió de sus armas quienes también estaban muy tensas. El Supremo se sacudió las ropas y miró con severidad a ambos dioses.

    - ¿Dices que esa mujer contiene a la sangre negra?

    -Es la única. –aseveró Zarek. –Su alma es capaz de tener dominio sobre ella. No hay otro ser en el mundo con ese poder.

    El Supremo sonrió incrédulo, pero interesado. - ¿Y es hija de Hermes?

    Kid se desarmó y entonces Aglaia y Agatone recuperaron su forma humana, también lo hizo Odell. –Lamento haber actuado así, pero no me dio otra alternativa. –expresó el shinigami ahora con calma.

    El Supremo asintió severo. - ¿Por qué no me lo notificaron antes?

    Zarek se atrevió a responder antes que Kid. –Necesitábamos estar seguros de ello. Era una bruja, necesitamos tiempo para conocer el límite de su poder.

    -El fuego eterno no podrá acabar con la sangre negra, por el contrario, la encrespará. –dijo Kid.

    Jeuz siguió asintiendo y mirando de un lugar a otro como si pensará muchas cosas a la vez. –Dices que es la única, ¿sólo las brujas pueden atentar contra la sangre negra?

    Kid asintió. –Por eso le pedía tiempo. Deme la oportunidad de averiguar la relación entre la sangre negra, las brujas y la energía que se está perdiendo en el mundo.

    Jeuz se estaba enervando. - ¿Por qué supones que hay relación entre esos tres elementos?

    Kid miró ahora con severidad. –Como le había dicho, las brujas tienen el don de la resurrección y la sangre negra el de la restauración, si entendemos cómo funciona ese poder, podremos perfeccionar el proceso del ciclo. Además, Chrona Makenshi no es bruja de ningún aquelarre, es aliada de Shibusen, no tiene más hogar que el que le dio Shinigami-sama, mi padre.

    - ¿Y dices que es mitad hiperbórea? ¿No es así? –El Supremo ahora parecía más que interesado y Kid no dejaba de tener un mal presentimiento.

    -Tráemela, ahora. –ordenó.


    Chrona se rindió ante la perfecta estructura de su prisión. Ragnarok le reclamó. - ¡No te rindas, tonta! ¡Debe haber algo! –la chica suspiraba.

    - ¡Frustrarse no servirá de nada!

    Ragnarok le respondía. - ¡No estoy frustrado!

    El sonido de un golpe los puso en alerta. En una de las curvadas paredes se delineó una puerta, después se abrió y entró alguien. Chrona ya disponía de Ragnarok, este había roto las cadenas y se preparó para atacar, pero la joven no lo usó tras descubrir de quién se trataba. Corrió hacia él y lo abrazó con fuerza. Kid también la sostuvo y la estrechó con tremendo alivio, su temor había sido inmenso, todavía no dejaba de temblar por lo que había hecho, mas no se arrepentía. Olió su piel blanca, su cabello rosado y unió sus frentes, sus brazos no la liberaban ni un segundo, sus manos se cercioraron de que estaba integra. Chrona miró a Kid agotado pero feliz, eso alivió su corazón. Deseaban besarse, sus alientos se rozaban, pero sabían que sería peligroso delatar la relación que tenían. Makenshi lloró y entre sollozos le pidió perdón a Kid por romper su promesa.

    -No importa. Ya no importa. Sólo que estés a salvo. –decía el shinigami mientras se quitaba su capa negra y la envolvía con ella.

    Chrona negaba. –Hay algo que tengo que hacer, Kid. Lo siento. Debo de terminar lo que empecé.

    El pelinegro la miró a los ojos. - ¿De qué hablas?

    -Kid, el dios oscuro está aquí, está aquí, ahora.

    De pronto un golpe muy fuerte les dio escalofríos y la salida desapareció. Los dos estaban encerrados dentro de la esfera.

    - ¡No puede ser! –rugió el joven. Ambos corrieron a donde supuestamente estaba la abertura para descubrir que la pared no tenía marca alguna.

    - ¡Es una trampa! –dijo horrorizada la joven.

    Kid volvió con Chrona y la abrazó. –Pase lo que pase, no te quites mi capa.

    -Pero…

    La esfera comenzó a descender hacia el Fuego eterno y esta vez los espejos no brillaron para revelar a quienes iban a probar.




    Continuará…
     
    Última edición: 6 Octubre 2018
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    LOVE SIMETRÍxASIMETRIS (KIDxCHRONA)
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    Género:
    Comedia Romántica
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    4001
    La historia es una continuación ficticia del anime y sólo se han mezclado algunas cosas del manga, así como elementos que son de creación propia. Los personajes principales, escenarios primarios e historia de origen no son míos, son del artista Atsushi Ōkubo. Muchas gracias y nos leemos.



    CAPÍTULO XXI

    Antes de ser un dragón, hay que sufrir como hormiga

    (proverbio chino)



    Parte 2


    Zarek vio con horror cómo la esfera iba bajando al fuego eterno. Miró al Supremo con rabia. - ¿No ha entendido nada de lo que hemos expuesto? ¡Haz que se detenga! –ordenó.

    Jeuz miró fríamente al señor del Inframundo. –Aidas es potador de la sangre negra; si es verdad que habla por sí mismo, necesita probar que no es una amenaza ni un demonio hurtando su identidad, no tengo idea de la chica y no es lo importante, pero Aidas es parte de mi familia, y por ello debe pasar la prueba con éxito si es verdad lo que dice.

    - ¡Escucha! ¡La sangre negra no es algo que se tome a la ligera! ¡Dañarás el alma de ambos!

    - ¡Aidas es un dios poderoso! ¡Es momento de conocer sus poderes reales!

    - ¡Estás muy mal!

    - ¡No tienes idea de lo que puede hacer un shinigami hasta que lo pones al límite! Hace mucho tiempo que he estado esperando este momento.

    Odell se situó a un lado de su máster y le susurró preocupado. –Debemos actuar, mi Señor. No importa que se trate del hijo de Shinigami-sama. La sangre negra sólo intentará expandirse lo más que pueda, la condición del príncipe le ayudará a su fin.

    -Claro que lo sé. –le susurró el gobernante. –Y creo que el Supremo también lo sabe.

    -Mi señor. –siguió Odell. - ¿Cómo es que el Supremo incitaría algo así? ¡Acaso el Dios oscuro estará actuando a través de él?

    Zarek intentaba mirar a través de su alma, pero el aura del monarca era difusa, su escudo era casi impenetrable. –No puedo acceder a él. –se quejó, hasta que...

    -No servirá de nada. –le dijo Jeuz. –Mi alma está en un lugar imposible de vislumbrar para tus ojos.

    - ¡Estás hiendo demasiado lejos Jeuz! – exclamó Zarek.

    Jajaja… carcajeó el rey de los dioses. –Aidas es el sucesor del Dios de la Muerte. Aún no entiendes nada, Zarek. Quién controle la muerte, controlará la vida. La sangre negra lo acabará o lo hará más poderoso. Si no sucede lo segundo, entonces merecerá ser eliminado.

    - ¡Eso no será posible! El Supremo no puede optar por esto sí conoce las consecuencias. ¡Habrá otro Ashura! –insistía Odell.

    -Ya no importa eso. –Respondió Zarek. –Sólo hay que detenerlo.

    -Cuando se ha mirado por demasiado tiempo la oscuridad, aprendes a ver de otra manera la realidad, Zarek, ve lo que yo veo… -El Supremo parecía ser alguien distinto y el dios del Inframundo sospechó que, en efecto, el Dios oscuro lo estaba controlando.

    -Lo siento, mi señor. –dijo Zarek. –Pero me cuesta empatizar con los psicópatas. ¡Odell, prepárate!

    - ¡Sí! –Odell se trasformó en la guadaña del dios del Inframundo y llegó hasta sus manos.

    El Supremo sonrió mientras hacía gestos con la mano para hacer descender aún más rápido la esfera dorada. Zarek le atacó...


    *****

    *****

    Cuando la esfera comenzó a descender, las paredes se calentaron y las descargas eléctricas comenzaron a lastimar a Kid. Chrona era inmune, puesto que Kid la protegía con su capa, su cuerpo y su alma. La muchacha miraba impotente como el rostro del shinigami se retorcía de dolor, los músculos de él se tensaban violentamente, pero no dejaba de salvaguardarla. Gritaba y estiraba la espalda sin soltar a Chrona, incluso aun cuando ya había caído de rodillas. El dolor que producían las descargas serían insoportables para todo dios o semidivino, pero Kid las sobrellevaba milagrosamente, más de lo que debía.

    Chrona lloraba y se abrazaba a él, mientras pensaba cómo salvarle, sin embargo, se estaba desesperando y la culpa como el odio a sí misma no la dejaban cavilar con claridad.

    - ¡Chrona-baka! ¡Haz algo! ¡El idiota de tu novio está sucumbiendo! ¡Él también porta la sangre negra! –le recordaba Ragnarok.

    Entonces, tras escuchar a su arma, descubrió algo importante. Miró a Kid y lo comprendió. Sus ojos azules miraron a través del cuerpo del joven y reveló asombrosa la naturaleza del alma del shinigami, esta era como una flama pequeña, nacida del mismo Fuego eterno…

    -Sólo un shinigami puede hacer lo que el Fuego sagrado no puede. –Su mente la hizo recordar la primera vez que se conocieron…


    Había sido hace un poco más de ocho años, cuando ella conoció a Kid en el barco fantasma. En aquel suceso se había percatado que el alma del shinigami era especial y no sólo por ser hijo de la Muerte. Había algo diferente en él que no sólo le asustaba (como todo, en aquel entonces), sino que le despertaba algo que años después identificaría como “curiosidad”.

    Su alma brillaba como una flama conteniendo a otra, la azul salvaguardaba una dorada y se sacudía rebelde por culpa de la suya. Sin duda, había percibido que a él le incomodaba la suya, a ella también le sucedía y eso le molestaba, tanto que deseó destruirlo. Mas hubo algo que cambió eso sólo por unos momentos.

    -Nadie sabe lo que yo siento. Ni siquiera el renacuajo –y recordó aquel dragoncito negro con mirada feroz que le soplaba fuego.

    - ¿Qué sientes ahora? –preguntó el shinigami y eso había sido inesperado. Nunca nadie le habían preguntado sobre sus sentimientos. Miró al shinigami a los ojos, estos eran tan dorados como el sol, sus iris eran incluso oro líquido corriendo con desenfreno, nunca había visto ojos así, sentía que la apresaban y su alma se inquietaba aún más, aquello incómodo que había percibido no era miedo, era algo diferente…

    - ¿A quién le importa lo que siento? –gritó para romper con el encanto. - ¡A quién le importa conocer si siento o no?

    - A mí. –había respondido con rudeza su contrincante. –Demando saber si lo que haces es porque sientes miedo o te da gusto el sufrimiento.

    - ¿Gusto? ¿Qué es gusto? –Chrona no tenía idea. - ¿He escuchado la palabra, pero, acaso no es algo como sufrir?

    Kid no había dejado de enfocarla tan severamente hasta que entendió algo y su mirada adoptó un sentimiento distinto. El fuego dorado de sus ojos pareció correr de manera más lenta, analizó a su adversario por unos instantes y cuando concluyó…

    -Gusto es del verbo gustar, es desear o sentir inclinación hacia una cosa… ¿Lo has sentido?

    - ¿Sentir inclinación hacia una cosa? –Chrona ladeó la cabeza temblorosa. -No entiendo. ¡No sé lidiar con lo que no entiendo!

    Kid había sentido su alma agitarse, pero con calma le respondió. –No es necesario que lidies con ello, gustar es que quieres acercarte a esa cosa porque te agrada, agradar es casi lo opuesto de odiar… ¿Te agrada lo que haces?

    Chrona tuvo una idea escandalosa y tembló… No odiaba al shinigami, si no lo odiaba, entonces…

    La cabeza del capitán del barco fantasma apareció gritando con furia y les atacó con sus cañones. Eso la molestó, pero le dio suficientemente tiempo para decidirse a atacar al shinigami. No sabía lidiar con las cosas que le gustaban, así que destruiría a Kid, destruiría sus hermosos ojos dorados, destruiría su alma cálida y gentil porque agitaba de manera muy extraña la suya.

    - ¡Odio! ¡Odio! ¡Odio! ¡Odiooo! –gritó y le atacó con un grito demencial de Ragnarok.






    El recuerdo de Chrona terminó y abrazó más fuerte a Kid.

    -Deja de luchar, yo estaré bien.

    La joven abrazó más fuerte al shinigami y por la espalda le enterró sus largas uñas de color negro, él gritó con más fuerza y sintió que caía a un precipicio.

    -He visto tu alma. –le dijo Chrona. –Está hecha del fuego eterno, tus ojos me lo han revelado. Puedes estar dentro de la gran llama y jamás recibirás daño. Es la sangre negra la que te hiere, pero yo lo voy a arreglar. –Chrona comenzó a absorber el maligno líquido para lograr que el shinigami se salvará de los choques y pudieran escapar. Quería poner a salvo a Kid aun si eso significaba que él dejara de amarla.

    ***

    ****************


    Jeuz golpeó a Zarek y logró que este soltara a Odell, quien también había resultado lastimado tras atacar al rey de los dioses. Cuando Jeuz iba a arremeter contra el tío de Kid una gran explosión los sacudió. Zarek aprovechó ese momento para tomar a Odell y atravesar a Jeuz por la espalda. El rey de los dioses gritó como una bestia enloquecida.

    -Odell no es una guadaña cualquiera. –comenzó a explicar Zarek. –Está glorificada, como tu maliciosa trampa… -enterró más la guadaña en el cuerpo de Jeuz. –Puede detectar auras contaminadas y huevos de kishin, y envenenarles con su energía, la cual corre por su filo una vez que toca aquello que está maldito… -atravesó por completo al rey. El Supremo gritó y sus ojos se cubrieron completamente de negro; se giró y golpeó muy fuerte a Zarek, de esta manera lo alejó, se sacó la guadaña y la arrojó contra él.

    Odell recuperó su forma humana y antes de que Jeuz se lanzara contra su maestro, se interpuso. Odell contratacó tras convertir su brazo en cuchilla y herir a su enemigo, sin embargo, eso no fue suficiente para detenerlo…


    ***

    ****************

    Los dioses que se encontraban como jurado perdieron por completo la calma y descontrolados escaparon del coliseo. La esfera dorada había estallado y, por razones que no entendían, las llamas seguían como felinos hambrientos a los hiperbóreos. Por fortuna, había salidas de emergencia en los lugares correctos, por lo que ningún dios fue devorado por el incendio. No obstante, tenían la sensación de que aún no estaban a salvo.

    La mayoría no podía quitarse de la cabeza como el hijo de Shinigami-sama había escapado de la esfera, su imagen era tan temible como la de su padre, era una nube oscura que auguraba presagios malos, sus ojos dorados eran el corazón del mismo Fuego eterno, no llevaba el casco de cráneo que caracterizaba a su progenitor, pero su mirada y expresiones faciales eran severas, frías y lúgubres. Muchos habían conocido al dios de la Muerte con su apariencia anterior, el cráneo tétrico y maligno que les recordaba que, más allá de la saludable imagen que siempre les sonreía en el espejo, estaba el fin inminente, lejos para los divinos, cada vez más cerca para los mortales, sin embargo, siempre allí, esperándoles a todos.

    Kid había expandido el fuego y se formó dos alas de luz que se asemejaban a las enormes flamas de un proyectil. Tras destruir la esfera, las ondas de su alma se intensificaron y movilizaron las llamas, estas le obedecieron como gendarmes a su general. Cuando el shinigami percibió que sólo los venantores les iban a atacar, él arremetió, no con el fuego, sino con su propia energía, allí probó que los soldados creados por el Supremo eran humunculos, seres sin alma, muy similares a los huevos de kishin, aunque, su alimentación era de índole desconocido, no se nutrían de emociones como los demonios.

    Llevaba en brazos a Chrona, agotada y orando en voz baja, la miraba preocupado y conmovido, la muchacha era responsable de contener la sangre dentro de su cuerpo para que él pudiera controlar el Fuego eterno.

    Cuando los venantores fueron menos, Kid pudo escapar de ellos. Las alas de fuego se acrecentaron, su capa negra los elevó más alto por los aires, así que atravesó la cúpula roja que cubría la estancia como una saeta y huyó lejos, hacia la noche.

    Aglaia y Agatone estaban aterrados, ¿Qué le dirían a la reina? ¿Cómo le explicarían que su hijo destruyó la Gran Cámara? Cuando escaparon de los venantores, que habían comenzado a atacarlos tras descubrir que se dirigían a la esfera para salvar al príncipe, lograron seguir a Kid. No sabían a dónde se dirigía, sólo tenían presente que su plan había fallado, mas no era impedimento para él lograr salvar a la joven que llevaba en brazos.


    ***

    ****************

    Kid con Chrona en sus brazos llegó a la cima de una de las solitarias cumbres de Katastolí. El frío reinaba a su alrededor, una tormenta de nieve golpeaba y hacía tambalear a Kid. Cuando aterrizó, un dolor muy fuerte lo hizo arquearse y cayó ahora en los brazos de la mujer.

    - ¿Chrona, qué… qué… qué haces? -Kid se asustó, no entendía la repentina debilidad que ahora lo dominaba, como tampoco el por qué la chica era más fuerte, hasta que ella, con voz suave, le fue explicando…La joven bruja no había sacado del cuerpo del shinigami sus uñas.

    -Tranquilo, tranquilo… Todo estará bien… Sólo… sólo estoy arreglando lo que hice mal… -la voz de Gorgón sonaba entrecortada y su mirada estaba nublada por lágrimas que no caían. –Lo entiendo ahora todo Kid, lo veo ahora todo… Y lamento haberte involucrado en esto, no era mi intención engañarte y mucho menos manipularte… “Ellos” no me quieren a mí, es a ti, tú eres la clave real de su triunfo, yo soy la trampa…

    El joven la miró sin entender. Chrona le suplicó perdón. –Cuando la sangre negra se introdujo en ti, te hice sentir cosas que no eran reales… no eran reales… Así es mi naturaleza, yo soy un soul eater… yo vivo para cazar y devorar almas… “Ellos” se valieron de la naturaleza de mi madre para crear algo similar a ella, a mí, y poder manipular esta realidad… Tú eres su objetivo Kid, lo habían intentado con Ashura, pero fallaron… No me preguntes cómo lo sé, sólo… sólo lo sé, es como si ese conocimiento formara parte de mi ser… todo se me va revelando de poco en poco… “Ellos” dijeron que el máximo honor era liberar a mis camaradas, no se referían a ellos, se referían a ti… Mi fin era volverte loco, anular la muerte y así detener el tiempo, de esa manera “Ellos” ganarían… Pero… no lo voy a hacer… No lo voy hacer…

    Las lágrimas de Chrona se resistían. Kid acarició su rostro y la tomó por la barbilla para mirarle a los ojos.

    -No aceptó lo que dices… -le respondió con ternura.

    -Pero es verdad… es verdad… yo… yo… -Chrona no pudo contenerse y rompió a llorar, avergonzada se cubrió el rostro con las manos. –Muy en el fondo lo sabía… ¿Cómo alguien como tú se fijaría en mí, sino es por la locura? La naturaleza… sus leyes… todo tiene un motivo…

    Kid la interrumpió abrazándola con fuerza y callándola…

    - ¡Estás mal! ¡Estás mal! – la obligó a mirarle a los ojos. Kid no estaba seguro qué decir o cómo actuar. Lo que le confesaba Chrona le era aún increíble. – Juré que no te dejaría y así lo haré… -la abrazó con más fuerza. –Aun si se trata de una trampa, lo que me disté… la dicha, la manera en cómo llegaste a mi alma y cómo yo llegué a la tuya… eso fue real, eso sí fue real… ¡Qué la locura me domine! ¡Que esos seres lleguen y lo pretendan conquistar todo! Pero sé, porque tu corazón es el mío ahora, que no se saldrán con la suya… no lo harán… Por ello, no tengo porque alejarte, eres ya parte de mí como yo de ti…

    La tormenta de nieve fue cayendo sobre ellos con lentitud. Los dos amantes se miraron por última vez a los ojos. Chrona parecía más serena. Kid le sonrió. El dolor lo hacía sudar, pero lo que sentía no se comparaba con lo que residía en su corazón. -Confía en mí. –le dijo el shinigami. –Lo que es, es así de perfecto… Kichiri kachiri… Eres a quien he estado buscando todo este tiempo…

    Sus labios también hicieron el último contacto, primero, suave y exquisito, luego impetuoso y feroz. Kid lo hubo iniciado y Chrona estaba por acabarlo. La tormenta de nieve se había detenido, únicamente alrededor de ellos, a cierta distancia, continuaba el caos.

    La joven hizo caso a su instante de lucidez y mentalmente le habló. –Fallaré con muchas promesas, porque no todo me será permitido. Pero mantendré una sin importar el costo: Jamás te daré motivos para ir en contra de ti, no lo haré… Te doy mi palabra, no sucederá.

    Chrona fortaleció su poder y fue sacando del cuerpo de Kid la sangre negra. El shinigami se debilitó hasta perder la conciencia y caer rendido en los brazos de la joven bruja. Chrona no dejó de llorar ni de sonreír con amargura, pero mientras buscaba el equilibrio de sus emociones logró pronunciar con agradecimiento y dicha su último mensaje… -Estas a salvo, es todo lo que me importa, sólo eso… sólo tú eres el que importa.

    Cuando la última gota de sangre negra abandonó el cuerpo de Kid, la tormenta volvió a la normalidad, con su fuerza y su falta de piedad fue cubriendo el cuerpo de ambos amantes. Chrona ya había retirado sus manos del cuerpo del shinigami, pero lo abrazaba, mientras le susurraba el conjuro que les ayudaba a las brujas a revitalizar a otros seres vivientes:


    …Shiha, ejan, rova!

    Chuj, chuj!

    Kryda, ejan,szoja!

    Chuj, chuj, chuj!

    Gutz!



    El cuerpo del shinigami recuperaba sus energías y establecía su salud, pronto todo sería como antes de que él se contagiara con la sangre negra. Chrona fue recodando con nostalgia los momentos que habían pasado juntos, había sido poco el tiempo, sin embargo, para ella significaron la etapa más completa de su existencia.


    …Shiha, ejan, rova!

    Chuj, chuj!

    Kryda, ejan,szoja!

    Chuj, chuj, chuj!

    Gutz!


    Aglaia y Agatone escuchaban el siseo de la joven bruja, el aire se los comunicaba como una traición, no entendían tampoco como es que eran capaces de escucharla o por qué alrededor de todo aquel valle muerto la voz se extendía. Tuvieron miedo de que Chrona estuviese atacando a Kid. La tormenta no era para nada su aliada, pero ubicaron rápidamente la cumbre cuando se percataron que, sobre su cima, una esfera transparente se edificaba como una cúpula, resistiendo los golpes de la nieve.

    - ¡Allí están! –señaló Aglaia. Agatone, para agilizar el viaje, se transformó en arma, una escopeta de largo alcanza; la maestra cargó con él.

    La soldado corrió lo más que pudo para llegar al lugar, pronto se percató que de la cumbre se elevaba un ser con alas negras de murciélago, era Ragnarok transformado en dragón y llevaba a la bruja sobre su lomo, mas no ha Kid. Los dos iban alejándose a gran velocidad. Aglaia y Agatone temieron. Al llegar a la cima descubrieron a Kid inconsciente, cubierto con su capa de shinigami y siendo protegido contra la nieve por un montículo de rocas que formaban una pequeña cueva, Chrona lo había creado con su magia.


    ***

    ****************



    El Supremo partió la cuchilla de Odell y lo arrojó lejos de su maestro. El arma se retorció y gritó de dolor, el trauma fue tan fuerte que volvió a su forma humana. La sangre escapaba de su cuerpo de manera escandalosa, pero rápidamente Odell la contuvo vociferando un conjuro. Zarek enfureció e intentó atacar a Jeuz, pero este fue más rápido. Sujetó al dios del Inframundo por el cuello y lo azotó varias veces contra el suelo hasta atontarlo. Una vez que Zarek perdió noción, Jeuz lo arrojó contra la pared y lo empotró a ella, proporcionándole un fuerte puñetazo en la boca del estómago.

    Jeuz rió, en tanto Zarek se quejaba por el dolor y la impotencia. - ¿Creías que ibas a vencerme? –le decía el rey de los dioses con sonrisa burlona. Toda la órbita de sus ojos estaba cubierta de negro. –Pobre “rey de los condenados”. Jamás debiste cuestionar mi ley ni mucho menos revelarte. Pero no te preocupes, yo me haré cargo ahora de Katastolí, Anfictíone y de tu sobrino, a él lo convertiré en mi heredero jejeje…

    Zarek luchó más, pero fue inútil. Jeuz arremetió otro golpe sobre su estómago, que lo hizo vomitar sangre. Justo cuando daría el ataque final Chrona se interpuso, arrojando una lanza negra que casi traspasaba el cuerpo del Supremo. Jeuz gritó y enfurecido soltó a Zarek, quien cayó como un muñeco de trapo sobre el suelo.

    Ragnarok había rodeado la esfera plateada que contenía al Supremo, cuando la joven encontró un punto de energía débil, se adhirió a la esfera y lanzó a Ragnarok convertido en arma contra el Supremo. Chrona penetró ese círculo de energía con sus poderes, el artefacto demoníaco volvió a manos de su maestra.

    -Snif… Snif… Snif… Chrona, este apesta a poseído. Necesita una limpia con urgencia. –recomendó Ragnarok ya transformado en aquella espada vikinga color negro obsidiana y de filo ligero que tanto lo caracterizaba; brillaban con insulto sus tiras cubiertas de espinas alrededor de él, los labios rojos eran más pronunciados, así como la piedra azul sobre el pomo del mango. Chrona asintió, pero tenía dudas.

    –Este sujeto me da mala espina Ragnarok. No es lo que aparenta.

    - ¡Entonces, sólo destruyámoslo! –recomendó el arma demoníaca. –¡Y vámonos de este puerco lugar! ¡Tengo hambre!

    - ¡Aún no, Ragnarok! ¡Tenemos algo por hacer!

    - ¿Todavía? –se quejó el arma demoníaca. - ¿Qué carajo se supone que vamos a hacer?

    La oscuridad abandonó las órbitas del Supremo, sus iris volvieron a la normalidad. Jeuz la miró con arrogancia y le sonrió galantemente. Era todo un soberano, su postura proclamaba mesura y poder, le pareció increíble a la muchacha que hace unos momentos estuviese actuando como un completo psicópata, ahora parecía un anfitrión que le diera la bienvenida. Sus ropas blancas hechas de pieles frondosas y sedas con hilos de metales preciosos estaban casi impecables, de no ser por las manchas de sangre que tenía en la espalda, le parecería que nada anduviera mal; sin duda el Supremo era imponente y hermoso, digno de ser señalado como el gobernante de Hiperbórea.

    -Así que tú eres Chrona Makenshi. –dijo con voz amable el rey de los dioses. –Me han hablado de ti, sobre todo Aidas. Por cierto, ¿Dónde está él?

    Chrona no le respondió. Mantenía los ojos azules muy fijos en él, leyendo cada uno de sus movimientos.

    Jeuz asintió con la barbilla sin dejar de mirarla. –Debes decírmelo, Makenshi. Aidas es muy importante para mí. –Chrona seguía sin responder. -Estoy por agotar mi paciencia, han sido demasiadas emociones para un lapso de cuarenta puestas lunares. Tanto caos me está poniendo de mal humor. Dímelo o de lo contrario, te mataré… Te repito, ¿Dónde está Aidas?

    Ragnarok olisqueó algo y… -Chrona, este sujeto no se ha asombrado ni una pizca de tu presencia. ¿Lo has notado? –la muchacha asintió en silencio. –Algo sabe… No te fíes de él.

    -Lo sé Ragnarok… lo sé… -le respondió telepáticamente la chica al demonio. - ¿Fue él quién te encerró en el Limbo?

    - ¡Buf! ¡Ni me lo recuerdes! ¡Que fue todo un lío salir de allí! ¡Ahora concéntrate de que no te haga pedazos! Sin duda ya ha tomado una decisión.

    El Supremo dio un paso adelante. Chrona preparó a Ragnarok y adoptó postura de combate; las auras del dios y el de la bruja emanaron poderes que por naturaleza habían estado en conflicto por milenios, se repelían, pero a su vez excitaban las llamas del Fuego eterno, estas se movían inquietas y aplaudían lo que estaba por suceder. La bruja y el dios se prepararon para combatir, si la batalla no era decisiva, sí que serviría para que Chrona cumpliera con su objetivo: “Seré libre, pero no como ustedes quieren… Si yo seré libre, mis verdaderos semejantes también lo serán”.




    Continuará…
     
    Última edición: 6 Octubre 2018
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    LOVE SIMETRÍxASIMETRIS (KIDxCHRONA)
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    Género:
    Comedia Romántica
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    La historia es una continuación ficticia del anime y sólo se han mezclado algunas cosas del manga, así como elementos que son de creación propia. Los personajes principales, escenarios primarios e historia de origen no son míos, son del artista Atsushi Ōkubo. Muchas gracias y nos leemos.



    CAPÍTULO XXI

    Antes de ser un dragón, hay que sufrir como hormiga

    (proverbio chino)



    Parte 3


    El conocimiento de su identidad llegaba a Chrona en forma de ideas, imágenes, analogías y sonidos sin aparente procedencia; no obstante, la intuición de la joven aseveraba su autenticidad. Chrona ya discernía bien sobre ellos y descubría más de ella y del mundo. Era así como las brujas transmitían sus conocimientos a otras, a su vez, como ellas lo obtenían de otros seres a los que llamaban “Los Manes”, quienes no eran más que los mismos entes oscuros denominados “Titanes”.

    - ¿Por qué me han revelado esto? –preguntó Chrona y la respuesta se le presentó en forma de imagen.

    Kid portaba el casco de cráneo humano con cuernos apuntando hacia abajo, así como una armadura oscura hecha de huesos humanos y su capa oscura y nebulosa. El joven dios caminaba por un valle seco mientras a su espalda el Fuego eterno le hacía caravana, sus manos cargaban con Ragnarok en forma de guadaña y con él destruía todo.

    Chrona supo que tenía que detenerlo, aunque más interrogantes seguían apareciendo…

    -Son los kishin los que me dan esta visión ¿Por qué debería considerar que es verdad?

    Un sonido llegó a ella y le dio escalofríos… escuchó a un bebé llorar a lo lejos… Sus entrañas se encogieron de angustia. Esta noción marcaba el tope de su reciente clarividencia, más allá ya no le era posible ver; no entendía por qué, pero su corazón afirmaba que no podía dudar más de sí misma.

    -Es el bebé de Maka. –dedujo la maken. –Pero… pero ¿por qué mi alma tiembla?


    *************

    ***********************


    Chrona ya sabía qué hacer con sus poderes, su destino comenzaba a tomar forma. Frente al rey de los dioses, tenía que comenzar a trazar su propio camino. Se había quitado la insufrible toga transparente que le habían puesto para juzgarla, ahora vestía un traje completamente negro, con un corsé y cerrado hasta el cuello. Plumas negras como de cuervo le adornaban los hombros, así como huesos de reptil el corsé, rodillas, botas y protectores.

    -Por última vez. –le dijo el Supremo. - ¿Dónde está Aidas? –su voz sonaba impaciente y amenazante. Cualquier deidad se daría por muerto tras escuchar su tono mortal.

    Chrona, como se lo enseñara Maka cuando eran contrincantes, se armó de coraje y blandió a Ragnarok. Con odio y valentía le respondió al fin.

    –Ni, aunque me hicieras mil pedazos te dejaría acercarte a él. ¡Piérdete en tu propio sendero!

    Jeuz oscureció sus ojos, sus iris se empequeñecieron más y su boca se tensó entre las barbas ensangrentadas.

    - ¡No sabes lo que dices, pequeña ignorante!

    Desapareció ante los ojos de Chrona…

    - ¡A tu derecha! –le advirtió Ragnarok al espadachín y ella detuvo el ataque. Sin embargo, el asalto fue muy potente y la arrojó contra una de las columnas.

    Jeuz iba a arremeter contra ella, mas Chrona se transmutó a otro espacio y se situó lejos de su alcance. Sangre negra salía de su boca, la respiración de Gorgón se aceleró, estaba impactada por la velocidad del dios. Ragnarok también estaba en shock, tenían mucho tiempo de no enfrentar a un contrincante que superara a sus contrincantes en el pasado.

    Jeuz la encontró con la mirada y le sonrió malignamente.

    -Chrona. –comenzó la espada demoníaca. –Debes tener más cuidado. Nunca hemos peleado con un contrincante de su nivel.

    -Está dispuesto a herirnos Ragnarok, pero no a matarnos. –dijo Chrona conteniendo su respiración agitada, así como las manos que sujetaban a Ragnarok, las cuales temblaban. –Él pudo haberlo hecho antes… No hubiésemos muerto tan rápido, somos muy fuertes, pero él… él…

    - ¿Él qué? –insistió el arma.

    - Nos está poniendo a prueba. –concluyó la pelirrosa.

    - ¿Por qué?

    -Creo que sabe algo de nosotros… tal vez sea por ti…

    El Supremo se transmutó hacia dónde ella estaba. Golpeó a la mujer, pero ella contuvo exitosamente su golpe, no sin sentir dolor y aguantarlo. Comenzaron a combatir cuerpo a cuerpo, luego espada contra puños que parecían ser de acero, tal como si el dios también fuese poseedor de la sangre negra.

    Chrona logró tomar distancia, se cortó a sí misma y esparció la sangre negra, para transformarlas en peligrosas cuchillas, pero el Supremo se tele transportaba de un lugar a otro, haciendo imposible que estas consiguieran dañarlo. La joven Gorgón colocó más trampas con la sangre negra, pero casi todas fueron inútiles.

    A cierta distancia lograda por Gorgón, Jeuz pudo invocar con sus poderes un rayo azul; este apareció ante él como un trueno, se depositó en sus manos y en instantes él le dio forma de un arma, una especie de lanza azul y cristalina, cuyas descargas eléctricas escapaban de su filo. El Supremo irradió una considerable parte de su energía contra Makenshi, esta tuvo que esquivar y hasta esconderse entre los pilares destruidos por la batalla para evitar ser lastimada de gravedad.

    - ¡Tienes razón! –dijo Ragnarok. –¡Él intenta hacer otra cosa, por supuesto, nada buena, no te vayas a confiar ni a enseñarle los pechos para conseguir su perdón!

    - ¡Cállate Ragnarok! –reclamó Chrona escandalizada.

    La chica intentó mantenerse a distancia para hallar en el dios su punto débil, pero fue infructífero. Jeuz logró acercarse a ella, la atrapó con su poder y fue propinándole mortales golpes, hasta que la azotó contra el suelo de la platinada esfera que fuera antes su recinto.

    Chrona no soltó a Ragnarok, el arma le gritaba que se apresurara en reaccionar.

    -Ya casi… -decía Chrona sacando sangre de la boca y nariz. –Necesito entrar en él y… y… controlarle…

    - ¿Cómo demonios harás algo así? –incluso Ragnarok lo consideró una locura.

    -Con… con… la sangre negra… Si está poseído, podré bloquear… podré bloquear la dominación…

    - ¡Cuidado Chrona! –el demonio-espada alertó a su maestra y ella esquivó el ataque.

    Jeuz lanzó una esfera eléctrica contra ella. Sonriente la encontró y sus ojos negros se oscurecieron como cuando enfrentó a Zarek., la sonrisa se amplío de manera macabra.

    Chrona le sostuvo la mirada, sus manos se aferraron al arma oscura, su respiración se agitaba, pero ella todavía estaba lejos de agotarse…

    - ¡Pero no hay tiempo! –recriminó Ragnarok.

    - Tienes razón. –dijo la maken. –Tenemos poco tiempo, debo acercarme de una vez por todas, pero no sé… no sé cómo…

    - Piensa rápido, rápido, rápido… -apremió el arma.

    Gorgón miró a su alrededor, la esfera plateada que sirviera de recinto flotante para el rey de los dioses estaba cayéndose poco a poco; esto significaba que el dios estaba empleando buena parte de su energía en el combate. Fue una señal buena para la espadachín, toda la torre donde se ejecutaba su juicio estaba debilitándose, en parte se debía al Fuego eterno que había escapado de su contenedor y otra por el deseo de destrucción que desataba el mismo Supremo. Chrona, así como había recibido la información de los Manes, podía transmitírsela a Ragnarok. Lo hizo y éste de inmediato animó la acción.

    - ¡Hazlo Chrona!

    La muchacha transformó a Ragnarok en un Fūma Shuriken y la arrojó en dirección al Supremo. Este con arrogancia la esquivó. Chrona sintió alivio, pero el Supremo llegó ante ella en instantes, la tomó del cuello y fue estrujándoselo.

    - ¿Es todo lo que tienes? Esperaba más del espadachín demoníaco. –le dijo con burla el Supremo mientras apretaba su garganta. Chrona se resistía sin apartarle la mirada. Ella no podía ver a través de él para hallar su alma, una energía oscura era la responsable le brindarle aura.

    El Supremo dejó de lastimarla, pero sin soltarle el cuello la acercó a su rostro para observarla mejor… Chrona no sabía qué leía él en sus ojos repletos de oscuridad, pero silenciosamente preparaba su conjuro para liberar a sus camaradas, el gobernante de los hiperbóreos no era su amigo y jamás sería siquiera un aliado. Jeuz, con su mano libre, hizo algo que no esperaba, acarició e hizo a un lado un mechón de sus cabellos rosa para mirarle mejor el rostro, el gesto fue delicado… esto inquietó aún más a la muchacha…

    Jeuz sonrió de nuevo y con un dejo de orgullo le dijo…

    -Heredaste la hermosura de tu madre.

    Chrona abrió los ojos asombrada y una “noción” fue llegando a su entendimiento...

    -No… no puede ser…

    Ragnarok fue llegando y se impactó contra la espalda del Supremo. El rey de los dioses gritó con furia y su mirada brilló con intensidad. El arma demoníaca comenzó a penetrar el cuerpo del divino, se hizo líquido cual veneno para afectar por completo a su enemigo… - ¡Ahora Chrona! –apremió el demonio-sable.

    Chrona se abrió con una uña larga la muñeca y sacó una daga hecha de sangre oscura. Rápidamente la enterró en el pecho del Supremo, se sujetó a él y comenzó a realizar el exorcismo. La voz de la bruja creció hasta cubrir toda la esfera y esta detuvo su destrucción:



    Chuj, chuj!

    Kryda, ejan,szoja!

    Chuj, chuj, chuj!

    …Shiha, ejan, rova!

    Gutz!


    Los ojos de Chrona se tornaron completamente negros, como los tuviese el gobernante de los dioses.


    *************

    ***********************


    ¡Buuum! ¡Pum!


    ¡Buuum! ¡Pum!


    ¡Buuum! ¡Pum!


    Más explosiones hacían temblar el calabozo, las brujas gritaban, otras comenzaban a reír a carcajadas.


    - ¡Es Chrona-sama! –gritó asombrada Phobia al mirar un enorme dragón negro que emitía gritos chillones para derribar los muros. La joven Gorgón las miró, sus ojos eran de color azul centella, lucía lastimada, pero también poderosa y temible.

    - ¡Es la señal! –gritó Gélida. Chrona, montando a Ragnarok, destruyó las cavernas que aprisionaban a las brujas.


    ¡Buuum! ¡Pum!


    ¡Buuum! ¡Pum!


    ¡Buuum! ¡Pum!



    La tormenta de nieve estaba en su apogeo, pero las prisioneras se movilizaban con rapidez. Los venantores llegaron para detener a las brujas. Sin perder tiempo comenzaron a atacar a las más próximas con sables y cañones, algunas resultaron mortalmente heridas, pero otras se valieron con ferocidad, hasta llegar a destruir a unos cuántos. Cuando Ragnarok emitió sus gritos enloquecedores, las cadenas se rompieron por la vibración, ayudando por completo a las mujeres a usar su magia.

    - ¡Al fin! –gritaron regocijantes y empezaron a pelear contra los venantores.

    El frío no era impedimento para escapar de Katastolí, todas esperaban el momento para vengarse y recobrar su libertad.

    Las brujas comenzaron a trabajar en equipo, las más fuertes fueron ayudadas por las más débiles y viceversa. Gélida y sus compañeras también habían recuperado sus poderes y de inmediato fueron haciendo de las suyas para apoyar a Chrona en su misión. Todo era similar a una colmena, las brujas se apilaban sobre sus desalmados carceleros como hormigas ante un invasor más grande que ellas. Los hacían pedazos, los desarmaban como muñecos de plástico, guardaban mucho rencor y lo estaban dejando brotar.

    Chrona también hacía pedazos a cientos de las creaciones del Supremo para facilitar el escape de sus colegas. Ragnarok reía enloquecido.

    -Jajajaja ¡No me había divertido tanto en siglos! Jajajaja…

    Gélida se situó sobre una roca muy elevada para no perder rastro de Chrona. La chica voló hacia ella y le dio órdenes…

    - ¡Qué nadie se quede atrás! ¡Quiero a todas las brujas lejos de Katastolí! ¡Tampoco quiero que ningún alma se quedé en manos de los hiperbóreos!

    Gélida asintió con seriedad, pero internamente estaba asombrada. - ¡Entendido! –a velocidad se movilizó y transmitió el mensaje al resto de las brujas. Las ordenes de Chrona se dieron a conocer por telepatía y a viva voz…

    - ¡Sálvense todas! –gritaron las brujas que no tenían tan desarrollado el don de leer la mente. - ¡Salven a sus compañeras! ¡Esto es la sublevación!

    - ¡Sí! –respondieron todas.

    Más venantores llegaban para contenerlas. La lucha se tornó feroz. Las brujas más experimentadas y poderosas comenzaron a luchar y a ayudar a las colegas que injustamente habían descubierto su naturaleza cuando fueron apresadas, no todas tenían sus poderes desarrollados, pero valientemente acataban las órdenes de Chrona y protegían al resto. La magia también hizo acto de presencia, todas hicieron gala de su poder para destruir y desquitar el sufrimiento que habían padecido. Incluso, las brujas que no habían sospechado que lo fueran, pudieron realizar unos cuantos encantamientos.

    - ¡Geko! –Eruka y las hermanas Mizune trataban de no perderse el tumulto, sería deshonroso no haber siquiera proferido unas cuantas groserías a sus captores. –Tenemos que llegar a lo alto para saber qué pasa en realidad. ¡Mizunes! ¿Aún no pueden usar magia? ¡Geko!

    Las hermanas Mizune se movieron inquietas, hasta que saltaron del sombrero de Eruka y por fin lograron transformarse en las cinco brujas que eran antes, habían durado casi dos años convertidas en ratones para que los venantores no las encontraran.

    - ¡Mizune! –gritó Eruka cuando estas volaron, emitiendo una expulsión de fuego que le alzó la toga a la bruja de los lunares. Las hermanas Mizune seguían siendo las mismas de hace ocho años, como cohetes pintados con rayas en blanco y negro, volaron para apoyar las órdenes de Gorgón.

    - ¡Pero no me dejen aquí! –regañó la brujita del sombrero de renacuajo.

    - ¡Apresúrate inútil! –la pateó Agatha por detrás. –Hay que liberar a las brujas que están en los calabozos más profundos. –Agatha y Rhianon se dirigían al lugar con más mujeres acompañándolas.

    - ¿Geko? ¡No! ¡Geko! –la bruja se interpuso en el camino de las mujeres. - ¿Están locas? ¡Allá abajo están las brujas más malas!

    - ¿Y? –rezongó Agatha.

    –¡Chrona-sama ordenó que liberáramos a todas! –respondió Rhianon.

    - ¡Hay que escapar! –dijo otra bruja.

    - ¡Chrona no sabe nada! –replicó Eruka. - ¡Allá abajo están las servidoras de Kahina, la reina vudú! ¿Entienden? Ellas no son amigas de nadie, son enemigas de las mismas brujas… Provienen del Continente Oscuro, juraron destruir los aquelarres de Mabawa y Baba Yaga hace mucho tiempo… ¡Su odio es más grande que el de todas nosotras juntas!

    Por un momento quedaron en silencio las brujas, se miraron unas a otras, hasta que se alzaron de hombros y…

    Una de las brujas opinó. –Creo que aun así debemos liberarlas.

    Rhianon. –Si destruyen a unos cuántos venantores, por mí estará muy bien.

    -No se diga algunas servidoras de Morgian. –opinó otra.

    -Sí. –asintieron todas.

    Eruka se frustró. - ¿Son idiotas verdad? ¡Esas brujas no son de confiar! ¡Kyaa! ¡Geko!

    La empujó y golpeó Agatha impaciente. - ¡Déjate de tonterías! ¡Esto es un Estado de emergencia! ¡Vamos, chicas! ¡Si se meten con nosotras las aniquilaremos!

    Eruka quedó tendida en el suelo, con el sombrero cubriendo completamente su cabeza. Luchó por quitárselo, en tanto el resto avanzaba.



    ¡Buuum! ¡Pum!


    ¡Buuum! ¡Pum!


    ¡Buuum! ¡Pum!


    - ¡Kyaaaa! ¡Geko! –gritó Eruka y se escondió detrás de Rhianon cuando el muro se derrumbó y dejó entrar la tormenta de nieve.

    Las brujas tomaron posición de combate, pensando que se trataban de los venantores. Pero se sorprendieron al tener frente a sí a Ragnarok y a Chrona. Esta bajó del dragón y se dirigió a ellas. Las brujas, como signo de respeto y reconocimiento, se inclinaron ante ella, hasta Agatha lo hizo.

    -Chrona-sama. –le llamaron.

    La pelirrosa observó a todas. –Tengo una misión para ustedes, de gran importancia.

    Las brujas se miraron unas a otras, pero inmediatamente asintieron. Agatha fue la primera en hablar por todas.

    - ¿Cuál es la misión?



    *************

    ***********************


    Gélida recibió otra orden de Chrona… - ¡Qué escapen todas las brujas! ¡Rescaten a las imposibilitadas! ¡Llévense las almas de sus compañeras fallecidas! Que las más poderosas y experimentadas traigan consigo a las novatas, no importa a que aquelarre puedan pertenecer o no. Quien abandone a sus semejantes, se las verá conmigo. -Chrona enfatizó en lo último y agregó. -Rescaten a todas, menos a las que están las profundidades, de ellas yo me encargo.

    Gélida asintió, terminó de rematar al venantor que intentaba matarle a ella y a unas brujas, y volvió a buscar una cima elevada para dar a conocer la noticia. Con su magia ralentizó la tormenta de nieve y de la misma cellisca se creó una flauta de hielo. Era cierto que las brujas estaban en extinción, pero su número era tal que sería difícil mandarles por telepatía al mismo tiempo la orden de Chrona, así que decidió transmitírselos por medio de la música y aprovechar el eco de las montañas y la resonancia de su alma. Gélida tocó la flauta y la mayoría recibió el mensaje a tiempo.

    Las brujas comenzaron a organizarse mejor y a salir de Katastolí. Para sorpresa suya, Chrona había roto con las redes de seguridad, por lo que podían escapar sin problema. Las brujas más poderosas crearon naves improvisadas para llevarse a las mujeres en grupos. Otras usaron poderes de transmutación, acompañadas de cinco a ocho mujeres, algunas se hacían invisibles, muchas invocaban a “familiares” e incrementaban su tamaño.

    Cuando Gélida terminó de tocar las notas musicales, se percató que más venantores venían en su acecho. Algunas brujas se estaban quedando atrás. Gélida quitó su hechizó y la tormenta cobró fuerza, usó su flauta para crear con la ventisca a sus lobos de hielo y estos fueron protegiendo al resto de las brujas, sin embargo, los venantores que se acercaban eran otros, eran más fuertes y violentos.

    -No vamos a lograrlo. –dijo Gélida preocupada. Veía que todavía faltaban muchas por huir. Los venantores llegaban mejor armados y en mayor cantidad, eran incansables, en tanto, las brujas se debilitaban, a este paso se agotarían y todo terminaría. Gélida pensó inmediatamente en buscar a Chrona y salir de allí cuanto antes, pero necesitaba al resto de su equipo para protegerla.

    Phobia ayudaba a que unas jóvenes huyeran montándose en un alebrije que creó una bruja más experimentada. Ella también descubría que se estaban quedando sin energía y que los venantores eran más resistentes a sus ataques. Un venantor había llegado por atrás, Phobia reaccionó tarde para defenderse, pero el custodio se hizo pedazos cuando aparecieron técnicos con sus armas y lo derribaron. Phobia terminó de poner a salvo a las brujas y huyó para buscar a Gélida.

    Los Conspergitur scutam, la guardia de la familia Eleusis, rodearon a los venantores. Las brujas asombradas pensaron que irían atrás de ellas, sin embargo, estos les apoyaron en su escape atacando a los soldados creados por el Supremo.


    Zarek, herido y debilitado, pero con la dignidad aún en alto, observaba sobre una plataforma flotante como sus hombres detenían a las criaturas artificiales de Jeuz y los destrozaban. Las brujas huían, pero por orden suya nadie las perseguía.

    A un lado de Zarek, estaba su comandante. –¿Está seguro que debemos dejarlas ir? -preguntó el hombre con armadura de manera severa.

    Zarek bufó de mal humor. La nariz, pómulos y labios rotos del dios lo hacían ver más inflexible, sin duda había rencor en sus ojos negros, pero ningún atisbo de locura, estaba tan sereno como siempre.

    -Las brujas ya no son nuestro problema. –respondió.

    -Pero… -siguió el comandante. –Las brujas que tenemos aprisionadas en las profundidades… ellas…

    Zarek asintió con dureza. –Prefiero que el mundo desaparezca a que siga en manos de ese hijo de p” $%&!!

    El comandante asintió de manera no tan rígida y bastante compresible.

    Zarek le expuso. -Prepárense para enfrentar a las "Santeras", resguarden todo. Yo estaré aquí esperándolas.

    -Estamos con usted, Maestro. Incluso, hemos notificado de este hecho a Anfictíone y a Shibusen. Sabrán estar preparados. –le dijo el comandante.

    Zarek volvió a asentir. –Muy bien. –ambos únicamente sabían que los acontecimientos inesperados que estaban por venir eran ya una certitud, pero enfrentarían las consecuencias, ellos no temían a sus decisiones, sólo al miedo mismo.

    -Mi sobrino… ¿Lo han hallado? –preguntó Zarek.

    El comandante sonaba decepcionado. –No… aún no…

    - ¡Sigan buscando! –ordenó imperioso el rey del Inframundo.


    *************

    ***********************



    - ¡Geko! ¿Por qué tuve que venir yo? –Eruka se quejaba y temblaba detrás de Chrona.

    -Es aquí. -dijo la bruja oscura. Ragnarok estaba sobre sus hombros en forma de una lagartija. –Chrona. –comenzó a decir Ragnarok. –Su poder es muy fuerte. ¿Estás segura de querer hacer esto?

    La pelirrosa no le respondió. Miraba atentamente la puerta. Con su mente la abrió y un aura maligna salió en forma de viento. Eruka gritó horrorizada…

    - ¡AHHH! ¡Estás más loca que tu madre! ¿Lo sabías? ¡Geko!

    Chrona siguió inmune a sus comentarios y junto con Ragnarok entró a la prisión, a regañadientes Eruka les siguió, tampoco quería quedarse sola. Avanzaron un tramo largo, hasta que se situaron frente a tres jaulas de anti energía que contenían a aquellos seres que tanto terror habían despertado en los mundos de Occidente. En cada jaula se encontraba una bruja, estaban hasta los huesos, eran de piel oscura como la noche, sus ojos brillaban como estrellas y sus rasgos expresaban rencor como suspicacia. También estaban esposadas con cadenas aún más poderosas que las que tenían el resto de las prisioneras. Chrona las observó con mayor detalle, no sentía temor alguno, pero tampoco podía subestimar a esas mujeres. Entre ellas se fueron examinando, algo se habían encontrado en común, la bruja del centro emitió una carcajada…

    -El crío de Medusa jejeje… ¿Tardaste en crecer? ¿No crees?

    Chrona siguió sin expresar nada y con levantar su mano hizo que tanto las cadenas como las jaulas liberaran a las brujas.

    -Yo diría que no. –le respondió con frialdad.


    Continuará…


     
    Última edición: 7 Octubre 2018
  6.  
    SoulSilveruwu

    SoulSilveruwu Iniciado

    Leo
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    Hola, hola!
    La verdad es que me encanta tu fic, hace un par de días lo encontré de nuevo. Lo empecé a seguir en 2013 y en un momento creí que no lo habías seguido más pero para mi sorpesa sí, es bueno encontrarlo después de tiempo (5 años casi DX).
    Me gusta el trasfondo y todos los giros argumentales que le das a tu historia, es simplemente genial uwu
    Aún no estoy al corriente, pero solo pongo esto para que sepas que alguien te lee fielmente(?)
     
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  7.  
    catblack

    catblack Iniciado

    Tauro
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    Pluma de
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    Título:
    LOVE SIMETRÍxASIMETRIS (KIDxCHRONA)
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
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    116
    Hola, muchas gracias por tu comentario y por seguir esta historia. Me alegra que te vaya gustando. Es una historia larga pero tendrá un final y no se alargará más de lo debido. Tus palabras me animan mucho para seguir escribiendo esta aventura que por momentos se va de mis manos... Tardaré con las actualizaciones porque el trabajo y los estudios son muy demandantes, pero por ti y los lectores, este fic no cesará.

    Nuevamente muchas gracias por escribirme, cualquier crítica o sugerencia serán bienvenidos. Me gusta conocer sus comentarios y observaciones, no dudes en enviarme los tuyos, de esta manera me impulso para ser mejor. Mando muy fuertes abrazos y que tengas felices lecturas.
    ¡¡Arigato!!
     
  8.  
    catblack

    catblack Iniciado

    Tauro
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    La historia es una continuación ficticia del anime y sólo se han mezclado algunas cosas del manga, así como elementos que son de creación propia. Los personajes principales, escenarios primarios e historia de origen no son míos, son del artista Atsushi Ōkubo. Muchas gracias y nos leemos.



    CAPÍTULO XXII



    Cuanto más adversas sean las circunstancias que te rodeen,

    mejor se manifestará tu poder interior

    (proverbio hindúe)





    Parte 1



    Morgian declaró la guerra a los dioses del Olimpo y a Shinigami-sama. La manera en cómo lo hizo fue inesperada. Hiperbórea y Shibusen se estremecieron y sin más se prepararon para combatir a la poderosa bruja. La sangre era llamada para ser derramada en el campo de batalla y servir como alimento de los dioses oscuros.



    Europa, región de Akal (punto hiperbóreo) …



    Para los mortales, la Santa Compaña era una leyenda más de su basto panteón de creencias, sólo unos cuantos podían jurar haber visto a ese grupo de espectros cargar con el alma de algún difunto, pero lo que la mayoría no sabía era que no se trataban de espectros, sino de segadores, y que no iban en caravana para ir por una sola alma, sino por muchas. Envueltos en túnicas que se perdían con los montajes de la noche y el alba, los syllékti y los skecher se encargaban de segar las almas una vez que sus vainas biológicas caducaban, después, se reunían con la caravana del más allá para tomar la nave que los trasladaría a Hiperbórea; tenían que ir en grupos por seguridad.

    Durante la última noche que anunciaba el fin del verano, ocurrió lo que nadie esperaba. La luna, con su macabra sonrisa, estaba allí para presenciarlo con burla y desdén.

    Uno de los puertos que conducían hacía Hiperbórea era la región de Akal, un lugar escondido de los mortales dentro de la península Ibérica, rodeado de bosques y flora dorada, se suponía que nadie a excepción de los recolectores podía acceder a ese lugar, ni los Death Schyte de Shibusen, sin embargo, los servidores de Morgian habían sido la excepción.

    Las filas de la Santa Compaña se movían con tranquilidad hacia las naves argentinas en forma de platillo volador. Las almas eran depositadas cuidadosamente en capsulas gigantes, en forma de judías, para mantenerlas a salvo durante el viaje. Los segadores las dejaban con los guardianes y sacerdotes, luego se dirigían a las ermitas, que eran tiendas de campaña colocadas para descansar, comer y asearse; una vez que reposaban, los segadores partían nuevamente para recoger más almas, sólo unos cuantos se quedaban para regresar a Hiperbórea. Los trabajadores viajaban por medio de otro tipo de naves, las cuales se asemejaban a triángulos flotantes y oscuros. En Akal estaba también su aeropuerto, de donde salían y llegaban más recolectores para cumplir con la ambicionada tarea.

    Lo inesperado había ocurrido de pronto… Los segadores, que estaban en las ermitas realizando sus actividades, riendo y descansando, escucharon un horrible estallido. El sonido los hizo reaccionar de inmediato, nunca antes se había presentado algo así, sin embargo, como buenos custodios estaban entrenados para enfrentar cualquier peligro.

    Los sobrevivientes afirmarían que se encontraron confusos y después aterrorizados, pues observaron bajo la luz de la luna cómo los servidores de la bruja Morgian deshacían las filas de los segadores y les arrebataban las almas. Los enemigos portaban togas color negro con azul oscuro y máscaras repulsivas de criaturas marinas, se confundían con la noche también gracias a la magia que estos manipulaban.

    Los hiperbóreos no permitirían tal delito, así que los enfrentaron; por momentos habían creído controlar la invasión, los segadores eran excelentes combatientes pese a que no tenían permitido pelear, a menos que no hubiese alternativa, como en aquella ocasión; no obstante, el número de brujos les iba superando; como la marabunta, los invasores se hacían de las cosechas sin dejar rastro siquiera de los recolectores.

    Los brujos y brujas de Morgian asesinaban a los segadores y también capturaban sus almas. Las naves plateadas fueron despegando, algunas habían logrado escapar, otras no. Hubo brujos que usaron poderes telequinéticos para hacerlas caer y hacerse de las almas, matando a los sacerdotes y guardianes que las cuidaban. Antes de que la situación se hubiese tornado insostenible, los death schyte y técnicos de Shibusen ya habían logrado penetrar la zona y comenzado a defenderles, eso había facilitado el escape de algunos recolectores. Una vez que Shibusen tomó el frente de la batalla, los segadores recuperaron las almas que pudieron y se dispersaron por toda la península.

    Horas después, llegaron soldados de Shinigami-sama y de Eleusis; ambos protegieron a los sobrevivientes, cazaron a los brujos que intentaron escapar y recuperaron algunos grupos de almas, mas la mayoría de los atacantes se había esfumado triunfante con su valioso botín.

    El número de pérdidas de almas (tanto de mortales, guerreros de Shibusen y segadores de Anfictíone) fue alarmante, ambas naciones no habían vivido algo así desde que Ashura se revelara contra el dios de la Muerte. Shinigami-sama consideró que lo que se aproximaba sería irreparable para todo el mundo, pues más pillaje de ese estilo se llevaría a cabo, pero no para alimentar a Morgian, sino probablemente para abastecer a un dios oscuro que tal vez aún la bruja no había capturado, pero que estaba segura de obtener. Shinigami-sama pensó en Kid y en Chrona, se lamentó no haberlo visto antes.




    Death City, Shibusen.

    3 meses después…



    El despacho de Shinigami-sama era iluminado por un día claro y soleado; como siempre, allí el tiempo mortal estaba detenido; las nubes del cielo azul e infinito se deslizaban por todo el espacio con pereza y el desierto dorado que se atiborraba de cruces permanecía inmóvil, todo era inmune a los sentimientos de quienes iban a pedir consejo, orden o asentimiento por parte del Dios de la Muerte.

    Alrededor de Shinigami-sama estaban Spirit con su rostro pálido y apesadumbrado, incluso, la desesperación por no saber aún nada de Maka lo había avejentado; Stein, que permanecía frío y con expresión analítica, pero no menos cansado ni preocupado, fumaba un cigarrillo en tanto explicaba la situación actual con Morgian; Mary también lucía abatida, pero sus ojos observaban a Stein y al resto con mucha atención, Sid, el zombi fortachón, y su bella arma Niggus, asentían y discutían algunos puntos con Stein; a cierta distancia estaban dos individuos que escuchaban atentamente a los integrantes. Eran una mujer rubia ceniza de cabello largo, ojos verdes y de cuerpo algo exuberante, y un hombre de cabello rojo, largo y sujetado en una cola de caballo, se parecía un poco a Spirit, sólo que lucía más jovial; ambos vestían ropa de exploradores a tonos oscuros; los dos mostraban mucha preocupación, más la mujer que no dejaba de tener los brazos cruzados.

    -No creo que sea buena idea que te involucres en esta misión. –le dijo el pelirrojo a la mujer.

    La receptora no apartó en ningún momento la mirada hacia Shinigami-sama y Stein. –Tenemos bastante tiempo estando juntos, me molesta que no lo entiendas. –recalcó con aspereza.

    -Precisamente. –insistió el hombre. –Quizás tu hija no esté en muchos problemas como el resto. Por lo que sabemos, Baba Yaga no está dispuesta a acabar con una vida nueva. Está a salvo en tanto.

    La mujer no contestó, pero sus hombros y espalda se tensaron. Su compañero sabía que aquello significaba que se había colmado su paciencia, pero él insistiría.

    -En estos instantes, otros necesitan de nuestras habilidades con más urgencia, además, mucha gente se está moviendo para rescatar a tu hija y a su novio. El equipo Spartoi no cesará hasta encontrarla, tampoco ese tal Justin ni tus colegas o tu ex. –señaló a Spirit y al resto.

    La mujer ladeó el cuerpo para indicar que lo ignoraría a partir de ese momento. El pelirrojo suspiró.

    -Urge proteger “los puertos de las ánimas”. No podemos permitir que sigan repitiéndose estos atentados. Han sido dos en tan sólo tres meses. Necesitan a sus mejores técnicos para proteger las zonas…

    - ¡Ya lo sé! –rugió la mujer, pero siseando para no interrumpir a Stein. –Pero es mi hija…

    -Lo sé, pero eso no borrará los años de ausencia ni los repondrá, deja de sentirte culpable. Hiciste lo que debías.

    Kami miró con odio a Ethan, su compañero guadaña.

    –Nunca antes habías hablado como un idiota, me recuerdas a alguien.

    Ethan suspiró y la miró, supo que había cometido un error…

    - ¡Oigan! ¡Ustedes acá! ¡Yuhuu! –llamó Shinigami-sama. - ¡Vengan! ¡Qué ya tenemos un plan! –festejó el Dios de la Muerte

    Kami y Ethan se acercaron. En cuanto el pelirrojo llegó, Spirit adoptó una postura muy tensa y le miró con desagrado.

    Shinigami-sama estaba al tanto de todo, pero no priorizó la incomodidad de su arma, consideró hablar con él después y en privado. –Bien, Stein-kun, ¿puedes exponernos de nuevo el plan, por favor?

    Kami miró a Stein y este le respondió. -Sé que estás preocupada por Maka. Y que te has negado a ir a las misiones hasta no conocer algo sobre su paradero… De no ser por Shinigami-sama, serías severamente sancionada por rehusarte a seguir ordenes de tus superiores…

    -Soy consciente de mis actos, Stein. –respondió Kami con sequedad. –Pero sería aún más irresponsable de mi parte no dar todo de mí ante semejante situación.

    -Stein-kun. –llamó Shinigami-sama. –Confío en que Kami-san entenderá la importancia de esta misión, ya que involucran a Maka y a Soul.

    La mujer de cabello cenizo miró esperanzada al Dios de la Muerte. - ¿Han localizado a Baba Yaga? –Sus ojos verdes, brillando con ilusión, conmovieron a Spirit, quien sintió ahora más tristeza.

    -No. –respondió Shinigami-sama. –Baba Yaga es imposible de localizar, a menos que ella permita que le encuentren. Por ello necesito que pongas atención. La única forma de avanzar en esto es no caer en su juego, así que hemos ideado el nuestro.

    El dios de la muerte le cedió la palabra a Stein. –Los únicos seres que pueden encontrar a la bruja Baba Yaga son las brujas de su propio Aquelarre, sin embargo, como sabemos, no contamos con ninguna bajo nuestro resguardo y las que poseía el reino de Anfictíone se han fugado de manera escandalosa…

    Kami se impacientaba por el tono erudito de su ex compañero de Academia. - ¿Cuál es tu punto? ¿Quieres que capture a una de esas brujas?

    Shinigami-sama ladeó un poco el largo cuerpo negro… -No diría capturar, sino regresar.

    - ¿Regresar? – cuestionó Kami. - ¿Se trata de alguna bruja que traicionó a Shibusen para ir con Baba Yaga?

    -Ninguna bruja ha faltado a Shibusen; aunque algunas optaron por unirse a Baba Yaga, no han transgredido nuestra ley, por lo que no tenemos porqué interferir en su libertad que elegir bando. -señaló el Dios de la Muerte. – Lo que queremos es que busques y traigas a Chrona Makenshi.

    - ¿Makenshi? ¿La espadachín demoníaco? Mi hija me ha escrito sobre ella.

    Stein dejó escapar una nube de tabaco de su boca. –Gorgón es su nombre verdadero. Ella es nieta de Baba Yaga y la reina bruja capturó a Maka para que Chrona fuera a su lado.

    Ethan pensó con rapidez. –Debemos traerla a Shibusen para hacer un intercambio, ¿correcto?

    -No exactamente. –dijo Shinigami-sama. –Voy a presionar a Baba Yaga para que aparezca. Tiene a más gente que me importa y la utilizará para que Chrona caiga en sus redes, pero yo no permitiré que se reúnan.

    -Por lo poco que sé. –comenzó a decir Kami. –Chrona Gorgón escapó hace tres meses de Hiperbórea, dejando en ruinas la Inquisición y al Supremo al borde de la muerte. No se ha sabido nada de ella. Puede estar en cualquier lugar, incluso con Morgian.

    -No es el caso, Kami-san. –dijo el Dios de la Muerte. –De estar en manos de Morgian, seríamos los primeros en saberlo. Es más fácil ahora buscar a Chrona-san, sobre todo, porque es el objetivo de muchos…

    Ethan lo pensó. - ¿No será al revés? –y el dios de la Muerte le respondió. –No como aparenta. Chrona-san tuvo la oportunidad de eliminar al Dios del Inframundo, de escapar sola y provocar más destrucción, pero no fue así… Salvó a Lord Zarek, a sus semejantes y no fue tras los dioses que estaban allí para condenarla; su alma no se ha pervertido, por lo tanto, como corresponde a nuestra ley, Chrona-san debe ser resguardada por Shibusen hasta saber la verdad… Está situación es más compleja y peligrosa de lo que estimaba, necesito que Baba Yaga aparezca, libere a mi gente y lo aclare todo… No arriesgaré más almas inocentes, el dios oscuro está presente, pero no como imaginábamos. La reina bruja sabe qué está ocurriendo y tendrá que decirme su versión de todo este problema para solucionarlo, de lo contrario estropearé sus planes.

    Stein habló con seriedad. –Chrona ha pasado por muchos cambios, ya no es la misma, Shinigami-sama. Lo mejor será que Kami se prepare para lo peor.

    -Es una bruja. –entendió la mamá de Maka. –Deberé actuar como atadora.

    -Chrona no se esconderá de Shibusen, pero de hacerlo, entonces, confiaré en tus habilidades Kami-san, mas no para liquidarla.

    - ¿Quiere que la traiga a Shibusen a pesar de ello?

    -La quiero viva. –sentenció Shinigami-sama. –Por eso te encomiendo la misión. Sin ella, perderemos al resto y a Maka.

    -Kami-san. –intervino Mary. La rubia lucía triste, pero esperanzada. –Nos conocemos hace tiempo, fuimos compañeras en la Academia, sabes que siempre he sido sincera contigo… No conoces a Chrona, ella no es lo que aparenta… tu hija, si ha dicho cosas buenas de ella, es porque han sido verdad… Pase lo que pase, tráela… tráela, por favor, de regreso con vida…

    Kami observó a Mary con atención. Solía no caerle bien años atrás, la había visto como una niña mimada e inmadura, pero con el tiempo la rubia se convirtió en una de las mujeres más seguras y valerosas que hubiese conocido. Mary no penaba sólo por la situación actual, su cariño se había desbordado en demasía, cual corresponde a un corazón que busca dar y recibir amor. Se sintió identificada con ella pues también era madre.

    -La encontraré, haré lo que pueda. –le dijo.


    **********

    ****************


    Cuando los inmortales se enteraron de lo acontecido en Katastolí, quedaron en shock. Nada así había sucedido en su historia, Katastolí era una fortaleza impenetrable, nadie había sido capaz de huir, o hasta el momento el mundo lo había creído de esa manera. El rey Zarek no quiso aclarar nada, en tanto los representantes del Supremo habían sido sentenciosos en llevar a cabo una investigación sobre el gobernante. Hubo quienes señalaron que Zarek estaba con las brujas, que era aliado de Morgian por dejarlas escapar, incluso hubo quienes vieron cómo sus guardias les ayudaban a huir de los venantores. El gobernante del Inframundo se mantenía en silencio, eso provocaba más enojo y sospechas. Los Eleusis, a excepción de la familia cercana a la reina Juno, apoyaron y protegieron a su integrante. La Dama Proserpina ahuyentó las inquisiciones tomando también tácticas severas que imposibilitaron a Olimpia a tomar represalias. Siendo los administradores de la energía que le surtía de alimento a los dioses, amenazaron con suspender su correr de ir en contra de Katastolí, detener toda función y abandonar el ciclo. Ningún gobernante que pudiera presumirse de cabal provocaría aún más la situación, consideraría que individuos inocentes no tenían que pagar por los errores de sus gobernantes, pero la Dama sabía que esta vez el temor podría darles ventaja, incluso tiempo, para entender quién era su enemigo; tenía que darse prisa, el temor tenía un tiempo inconsecuente.

    Quién sospechaba las intenciones de la gobernante de Anfictíone era su prima, la reina Juno. Ya preveía lo que Proserpina estaría organizando junto a Zarek y Shinigami-sama, por lo que tenía que organizar un plan junto a los generales de su marido para proteger sus intereses.

    Jeuz continuaba delicado de salud, mas después de tres meses, podía trasladarse de un lugar a otro sin morir en el intento. El mundo había sufrido junto con él la cercanía de la “muerte verdadera”, a la que llamaban “estado de transgresión”. El mundo se había sacudido literalmente, hubo temblores que superaban la escala Richter, tsunamis, aumento de tormentas eléctricas, inundaciones, sequías y temperaturas volubles que dañaban el ecosistema. Si algo le pasaba al padre de los dioses, el planeta sería el primer ente dañado, todos los inmortales lo sabían y su temor iba en aumento. Cuando al fin el Supremo fue cobrando fuerza, los fenómenos violentos en la naturaleza disminuyeron, mas no sus consecuencias, cuales efectos del domino seguían afectando las ondas de locura y estas el incremento de demonios, espectros y más energías negativas que nuevamente perturbaban la materia; el infierno era un círculo perfecto.


    **********

    ****************

    Olimpia, Palas…


    La morada de los inmortales era la tierra sostenida por los cielos; la capital de Olimpia, Palas, era conocida como la joya de Hiperbórea, allí reinaban el azul zafiro del cielo y el mar, el verde esmeralda de la vegetación y el albor terrenal de las islas imperiales (o alcaldías supremas) denominadas: Arcadia, Anatolia, Épiro, Iliria, Macedonia, Morea, Peonía, Tesalia y Tracia. Las islas que conformaban a Palas emergían como valles sostenidos por las nubes, sus rascacielos de cristal y argaerum (metal sagrado que se da únicamente en Hiperbórea) sobresalían y canalizaban la energía vital del mundo, eran como ángeles inertes y sentenciosos, mas su estructura parecía evaporarse sólo cuando los rayos de Helios les acariciaban con su luz. Libertad, imaginación y expansividad eran términos que podrían describir la grandiosidad de aquella ciudad.

    Tras los hechos ocurridos en Katastolí, y como señal de alivio, el sol brillaba regocijante y cálido sobre todos los capitalinos; en Piliathis, la plaza principal, conformada por tres gigantescas plataformas flotantes, hechas de mármol y oro, se hallaban festejando la recuperación del Supremo. Alrededor de la plaza, se desplazaban gigantescos espejos que mostraban el rostro del gobernante con una brillante sonrisa. El Supremo miraba complacido desde la torre más alta del Palacio como los hiperbóreos le recibían aplaudiendo y vociferando bendiciones

    En Optiletis, el Palacio imperial, se destacaba Jeuz en su palco con forma de ojo, la abertura se situaba en la torre dominante, cuya punta se rodeaba de tres diamantes azules y romboides que flotaban, semejante a las tres esferas oscuras en Shibusen; a su lado izquierdo estaba la reina Juno, hermosa, elegante y serena, mas controlando su malhumor con un antifaz de solemnidad; al lado derecho se encontraba el consejero y Primer Ministro, el dios Apolo, galante y gallardo dentro de su traje dorado, tampoco tenía dificultad en ocultar su preocupación por el estado de rey; y los consejeros más sabios e importantes, entre ellos Facundo, quien no se había recuperado del todo tras lo sucedido en Katastolí, y Amancio, quien había desarrollado un tipo de tic nervioso en el ojo.

    Jeuz, pese a su debilidad, portaba un traje suntuoso y distinguido para regresarle la confianza a su gente, se sabía enfermo, pero se rehusaba a que lo trataran como tal y sobre todo a aparentarlo. Con los brazos extendidos recibió las ceremonias y alabanzas de sus súbditos, después, con un gesto de su mano, estos callaron y le dejaron hablar. El Supremo sonó altivo, pero su tono no carecía de cierto paternalismo ni de seguridad; en la lengua de Hiperbórea habló:

    Debo una disculpa a mis hijos los hiperbóreos por poner en riesgo su seguridad. Asumo la responsabilidad de mis actos. Ha sido causa mía que la situación fallara en Katastolí. En mi afán por detener la proliferación de las energías negativas que amenazan a nuestro mundo, dañé los lazos con nuestros más fuertes aliados: la familia real Eleusis. Han de juzgarme y así lo demando, pero deseo rectificar lo más pronto posible este error… No fue causa del rey Zarek que la situación en Katastolí saliera de control, fue mía, presioné de más la capacidad de los venantores para llevar a cabo la purga contra aquellos seres que tanto daño provocan al ciclo: las brujas… ¡Aquellos seres astutos contaban con más poder del calculado, debemos detenerlas, acabar con su naturaleza maligna, liberar al mundo de su manía absoluta!…

    El pueblo vociferó y demandó cumplir las predicaciones de su gobernante…

    No descansaré hasta reestablecer los lazos con nuestros hermanos de Anfictíone, Katastolí y Shibusen… Yo, el Supremo gobernante de este mundo, ¡No descansaré hasta restablecer el equilibrio!… ¡Hijos míos, concédanme la oportunidad de asegurar su futuro una vez más y nada podrá ir nunca más contra nuestra voluntad!...

    El pueblo vociferó más fuerte, aplaudió y cantó en coro el nombre de su nación…

    - ¡Hiperbórea!

    - ¡Hiperbórea!

    - ¡Hiperbórea!


    Juno miró por el rabillo del ojo al Primer Ministro y este le devolvió el acto. Mientras el Supremo continuaba con su discurso y embelesaba a las masas con sus confortables palabras. El Supremo lograba lo que deseaba, el mundo estaba rendido a sus pies, sin duda, los hiperbóreos no habían tenido razones para desconfiar de su líder, ya que estaban por encima del resto de las especies en el planeta tras la segunda Titanomaquía; pero Juno temía que aquello terminara, sobre todo, porque conocía el panorama lleno de contradicciones que componían el trabajo político.


    Recuerdo de Juno…

    Cuando los médicos terminaron de tratar a su esposo, la junta de consejeros se reunió con Jeuz en su lugar de descanso., el Supremo, en cuanto había recuperado la conciencia, se negó a seguir reposando y tomó las riendas de su labor; ella, desde entonces, no se había separado de su lado, por lo que había presenciado su discurso, sus decisiones y podido imaginar hacia dónde realmente se dirigía su gran plan.

    -Eliminen a todas las brujas, acaben con sus cuerpos y capturen sus almas, serán arrojadas en el Eyjafjallajökull, allí el Fuego eterno nos aliviara de la carga de su existencia…

    - ¿Qué se supone que hagamos con Chrona Makenshi?

    El Supremo no dudó… -A ella la quiero con vida… ¡Tráiganmela con vida! La necesito... Pero que nadie se enteré de ello.

    Juno tuvo una punzada en su pecho…

    -No soy como el resto de tus súbditos, Jeuz. –le dijo después en privado. –Quiero saber la verdad. Todas las brujas deben ser eliminadas, ¿cuál es la excepción en ella? ¿qué la hace tan especial?... No creo que sea hija de Hermes, tanto tú como yo, y el resto de Hiperbórea, sabemos que él tenía preferencias de otra clase, engendrar vástagos no era algo que le apeteciera, como a ti…

    La mirada que le dedicó su esposo fue una que jamás había visto. No sabría describirla. Pero le heló la sangre y por primera vez temió de él.

    - ¿Realmente quieres conocer la verdad? ¿Crees poder vivir con ello en silencio? –le respondió su esposo sin atisbo de vergüenza.

    - ¿Silencio?

    -No te convendrá vociferarlo a los cuatro vientos, a menos que desees el mismo destino que esos malditos seres… -Jeuz la sujetó del cuello y la zarandeó. –No tienes idea de lo que está en juego… así que sólo has lo mejor que sabes hacer: ¡callarte y confórmate con obedecer!

    Cuando Juno recordaba aquello no se decidía si lamentar haber insistido o, más bien, en congratular su valentía. Sin embargo, no había marcha atrás y haría lo mejor que podía hacer, no la esposa del Supremo, sino una Eleusis con poder y con posibilidad de perderlo.

    - ¡Maldita Medusa! ¡Maldita sea toda tu estirpe! –maldijo conmovida.

    La confesión de Jeuz todavía resonaba en sus oídos, el recuerdo de su voz fría acallaba las que en la plaza vociferaban el nombre de su esposo.

    - ¡Esa maldita!... ¡Esa maldita es su vástago!... – reiteraba.

    Jeuz continuaba en su cabeza…

    Creí que se había perdido, que había fracasado, pero no fue así… No es que la energía escasee en el mundo, por el contrario, hay más de la que yo o cualquiera llegaría a contener, por ello el tiempo me reclama… La Pitonisa me aclaró todo cuando pedí su visión, necesitaba hallar algo que desacelerara el desarrollo vital, fue así que acudí a uno de mis hijos, el más sabio de todos, producto también de la unión con una bruja de alto linaje… Hermes, él, por su pacto con entidades oscuras, sabía qué hacer…

    …Medusa me había atrapado desde la primera vez que la vi, saciar mi deseo sería algo que se cumpliría al fin, de qué mejor manera sino a favor del equilibrio y nuestra supervivencia… ella no era más que un ser impío, corrupto y sin valor… Que su existencia se redimiera sirviendo a mis apetencias y fines… Pero Hermes falló en sus experimentos, la bruja huyó llevándose el producto, yo sabía que este no sobreviviría sin poder que le alimentase… la Pitonisa no pudo rastrearle, sin duda había desaparecido de este mundo… era momento de cambiar de táctica…

    - ¿Por eso pusiste tus ojos en Aidas, el hijo de Shinigami-sama?

    -Quien controle la muerte, controlará la vida…

    Fin del recuerdo…

    Juno volvió a mirar a Apolo por el rabillo del ojo. Después de la confesión de Jeuz, tuvo que buscar aliados de manera sigilosa…

    -...Entonces, ¿no te indigna que tu padre siempre hubiese preferido a un mestizo infecto en vez de a ti, un dios puro y con casta?

    -Hermes era especial… -le respondió Apolo. –Es verdad que tuve mis diferencias con él, pero lo creí más capaz en algunos asuntos que otros dioses. Que haya sido hijo de una bruja, me tiene sin cuidado.

    -Sí que eres un iluso… un iluso tonto… La razón por la cual todo está saliendo mal ha sido por la imperceptible relación que se ha establecido con esos seres. –Apolo ya partía, dejándola hablar sola. - ¿Sabes que Jeuz piensa cederle la corona al hijo de Shinigami-sama?

    Apolo la miró con mayor atención, un dejo de incredulidad capturó su rostro. - ¡No es verdad!

    - ¡Oh, mi pequeño hijastro! ¡qué inocente!, pero incluso el consejo sabe que Jeuz ha determinado unirlo en matrimonio con nuestra querida hija.

    -A ti te conviene esa unión… ¿Por qué me dices esto?

    -En efecto, no tengo nada en contra de esa unión, a menos que sepa de alguien más digno y confiable para mi Aileen.

    -Tú no puedes hacer nada contra una orden del Supremo…

    -Soy su mujer, no tengo que ir en su contra. -le sonrió cálidamente y le acarició la mejilla como a un niño pequeño. – Mi poder de convencimiento es de los más efectivos… ¿Cómo crees que conseguí la corona?... Haré todo por mi familia… mi familia es lo más importante para mí, por eso ayudaré a mi esposo a acabar con esos seres despreciables y necesito tu ayuda.

    - ¿Qué quieres de mí? –preguntó Apolo.

    -Quiero que acabes con la bruja oscura, quiero que elimines a Gorgón Chrona.


    Los hiperbóreos aclamaron en masa. El Supremo estaba cansado por su condición, pero estoicamente recibía con gallardía los aplausos y quereres de su pueblo tras terminar su conmovedor discurso de “nunca rendirse y apoyar a sus semejantes”. Juno sonrió complacida y miró a sus súbditos con orgullo, pensó que ninguna bruja atentaría contra su legado, le importaba muy poco que su esposo tuviese planes para restablecer la energía vital del mundo, ella había decidido ver por los intereses de su casa y no se valdría del poder de esas criaturas para lograrlo.

    Apolo, por otra parte, no sonreía. Tenía la tarea de enviar a los venantores para cazar a las brujas que habían escapado de Katastolí, a su vez de atrapar a Gorgón Chrona y llevársela al Supremo con vida; pero, ahora para colocar la balanza a su favor, tenía que ingeniarse un plan para que esta desapareciera de la faz de la tierra sin que nadie lo descubriera. Tenía una mala sensación de todo esto, pero tampoco estaba dispuesto a que lo siguieran menospreciando, lo político, a fin de cuentas, siempre iniciaba por algo personal.

    Esa misma noche, cuadras enteras de venantores salieron volando de Hiperbórea para recorrer el mundo y recomenzar su cacería de brujas, no obstante, por detrás de ellos, ocultos en las sombras, también hacían su aparición los skeptomai, homúnculos creados por los alquimistas del dios Apolo para buscar únicamente a la bruja oscura.

    A diferencia de las creaciones de los magos del Supremo, los skeptomai eran criaturas alargadas, con extremidades flexibles y escamas azules y afiladas iguales a cuchillas, sus rostros eran una mezcla perfecta entre lo humano y lo reptil, sus ojos amarillos les conferían expresión maligna y se desplazaban por los cielos como fantasmas, asimismo se evaporaban en gas blanco para transmutarse de manera más rápida y acabar con sus oponentes.

    Esa noche, diversos monstruos fueron apoderándose de la tierra para saciar la sed de venganza y resentimiento de sus amos, los dioses de Occidente.

    Bajo el resguardo de las sombras de los templos, una espía femenina miraba la marcha de los venantores y los skeptomai, su apariencia era la de una silueta completamente negra, a excepción de su rostro, cuya máscara gris de madera era la de un pájaro. Los homúnculos se movían peligrosos e intimidantes. Tras partir el último grupo de desalmados, la espía sacó de las sombras una capa negra, se envolvió con ella, se hizo pasar por un ave, tomó el vuelo y desapareció.


    **********

    ****************

    Aileen miraba por la ventana de su alcoba la luna sonriente y burlona. Su vestido blanco y vaporoso era movido por unas cuantas ráfagas de viento. No se dejaba intimidar por su mirada enloquecida, pero aquella noche el corazón le latía con fuerza con sólo contemplarla. La oscuridad, como un invitado más dentro de su amplísima habitación, la alejaba de todo aquello que la distraía de sus pensamientos para concentrarse en sus cavilaciones. La joven princesa conocía la situación inestable del mundo y el por qué la corte quería mantenerla alejada del tema.

    -Alteza. –La espía con la máscara de pájaro había aparecido. –La joven rubia llegó a ella sonriente. - ¿Qué más has encontrado Aure?

    La mujer, sin quitarse la máscara, había hecho una reverencia y luego procedió a darle información. – La situación es extraña, no sólo han salido venantores en persecución de las brujas, también otros seres que jamás había visto en Hiperbórea.

    - ¿Cómo son? –preguntó la muchacha muy curiosa.

    La espía le hizo una descripción detallada de aquellos seres y su cantidad, para su sorpresa Aileen les conocía.

    - Skeptomai, pertenecen a mi medio hermano, Apolo, los creo para ir en misiones secretas, como capturar huevos de kishin para los alquimistas o amedrentar criaturas mágicas. Pero no entiendo qué planean ahora si salieron tantos al mismo tiempo.

    -Tomaron una dirección diferente a la de los venantores. –le dijo la espía. –Fueron hacía el sur y mis contactos refieren que partieron al este.

    - ¿Qué habrá en el este? –preguntó Aileen. –Shibusen se encuentra al oeste. ¿Acaso será que intentan encontrar a Morgian o a Baba Yaga? De ser así, ¿Por qué partirían de manera oculta?... Apolo está trabajando por su cuenta y no quiere que padre lo descubra.

    La princesa estaba intrigada con lo que sucedía y trataba de atar cabos con la información que poseía de todos los acontecimientos dados. Sus dedos sostenían su pequeña barbilla mientras reflexionaba con la mirada al techo.

    -Alteza… Sé que no es de mi incumbencia, pero… -Aure sabía que no tenía que interferir en asuntos de sus amos, pero, de manera personal, Aileen le importaba. - ¿Qué intenta hacer con toda esta información?

    La muchacha miró a la espía. –Necesito no estar al margen. Mi familia puede llegar a depender de mí en cualquier momento o también…

    -O también el resto de Hiperbórea… -añadió la mujer.

    Aileen sonrió. –No me meteré en problemas ni a ti.

    -No… no lo preguntaba por eso…

    Aileen cambió su semblante a uno de tristeza.

    - ¿Has averiguado algo de él?

    Aure negó con pesar. –Es más difícil acceder a Anfictíone. Pero, lo que han comunicado a los alrededores es que él se encuentra bie, estable.

    La muchacha asintió resignada. –Quizá ni siquiera hago esto por mi familia, mi corazón tiene algo que ver.

    -A todos nos conviene que usted escuche su corazón. Creo que el suyo, a diferencia de muchos, es más limpio y correcto. Tal vez debería olvidar al príncipe Aidas, por su propio bien.

    - ¿De qué hablas Aure? ¿Qué más has averiguado?

    -No me decidía si decírselo, pero, tiene que ver con el príncipe Aidas y la bruja que atacó Katastolí, Chrona Gorgón.



    Malóforos, Anfictíone...



    Liz y Patty caminaban por los corredores claros que conducían a las habitaciones de Kid. La mayor de las Thompson llevaba una bandeja con sándwiches cortadas muy simétricamente, así mismo un vaso de leche de soya.

    -Decidí prepararle esto, porque al parecer ha reaccionado bien a los sándwiches cortados por la mitad, como si le recordaran algo bueno, quizás la simetría. –dijo Liz.

    -Desde que despertara, Kid-kun no ha querido comer nada, sólo los sándwiches. –añadió Patty preocupada. –¿Crees que ahora si podrá recordar lo de Chrona? Qué ella y él…

    Liz suspiró. –No lo sé Patty… No sé qué pasó allá en Katastolí que llegó perdido y luego, como si nada extraordinario hubiese pasado, volvió a ser el de antes… es decir… No sé si te has fijado, pero es como si el Kid que rompiera con Mirara hubiese vuelto, ¿no te parece?

    Patty asintió. –Sí, es cierto One-chan. No recuerda nada de su relación con Chrona, recuerda a Chrona, pero no que es su novia, pero sí que recuerda a Mirara y lo que le hizo cuando eran novios…

    Las hermanas llegaron a la puerta de la habitación y se detuvieron.

    -One-chan, ¿y si le decimos a Kid todo lo que olvidó?

    -No creo que sea buena idea Patty, lo negaría o lo confundiríamos más…

    -Mmm… pero…

    -Creo que debemos esperar un poco más de tiempo…

    -Pero… pero antes era feliz y ahora…

    -Lo sé, pero hay que ser pacientes… Lo importante es que se tranquilice y no cometa alguna locura… la manía afectó de nuevo su obsesión por la simetría, es lo único que ha regresado sin problema. -esto último lo enfatizó molesta.

    La hermana mayor tocó la puerta. –Kid, somos Patty y Liz ¿podemos pasar? –No hubo respuesta. - ¿Kid? –preguntó Liz, Patty estaba detrás de esta.

    - ¡Yuhuu! ¿Kid?

    Dejaron la bandeja con aperitivos sobre una mesita y buscaron al joven shinigami por toda la amplía habitación. Por momentos creyeron que estaría en alguno de los demás cuartos: el vestidor, el baño, el recibidor, el estudio, el gimnasio, pero no…

    - ¿Estará en otra parte? –preguntó Patty y vio que un sofisticado y bellísimo jarrón con rosas estaba roto.

    Entonces, Liz se percató de la ventana abierta de par en par. - ¡No puede ser!... –se asomó por ella y vio sobre la cornisa una rosa roja cuyos pétalos se desprendían. Thompson entendió rápido.

    - ¡Kid, se fue! ¡Hay que avisarle a la reina! ¡Rápido!

    **********

    *****************


    Por los cielos nocturnos se desplazaba Kid sobre su tabla demoniaca, Belcebú, iba en dirección a Grecia para buscar a la Pitonisa de nombre Pythia, sólo a ella recordaba con claridad, además del doloroso sentimiento de vacío que le laceraba el alma.

    -Tengo que recordar… -se decía. –Esto no está bien… nada está bien…

    Kid se aferraba ciertas memorias que se confundían entre la verdad y la fantasía; soñaba con unos ojos azules que le miraban con amor, un perfume de rosa mística que hechizaba sus sentidos y la calidez de un cuerpo femenino abrazándolo con deseo. La experiencia que dejaban tales recuerdos era extraordinaria, pero al despertar y darse cuenta que no era cierta lo sumían en la desesperanza y la angustia. Su razón le alertaba que algo malo sucedía en su cabeza y su corazón les exigía a gritos que lo averiguaran, que confiaran en los recuerdos, no todo podía ser mentira.

    Kid divisó el templo de Delfos, aceleró la velocidad, ignorando por completo la gran tormenta que se desataba sobre se lugar.

    En la oscuridad, la pitonisa observaba en su esfera de cristal quién atravesaba los obstáculos de la tempestad para llegar a ella; sonrió detrás del velo, su corazón palpitó feroz, era a quien tanto había esperado.


    Continuará…

     
  9.  
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    Tauro
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    LOVE SIMETRÍxASIMETRIS (KIDxCHRONA)
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    Comedia Romántica
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    46
     
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    La historia es una continuación ficticia del anime y sólo se han mezclado algunas cosas del manga, así como elementos que son de creación propia. Los personajes principales, escenarios primarios e historia de origen no son míos, son del artista Atsushi Ōkubo. Muchas gracias y nos leemos.



    CAPÍTULO XXII


    Cuanto más adversas sean las circunstancias que te rodeen,

    mejor se manifestará tu poder interior

    (proverbio hindú)



    Parte 2

    India, la isla de Elefanta…

    Hace 1000 años



    La oscuridad reinaba por aquel entonces sobre las bahías de la isla, un lugar privilegiado para las hijas de Baba Yaga, quienes eran las únicas en poder dar vida aun cuando la oscuridad presidiera por sobre la tierra.

    Una bruja envuelta en su capa oscura llegaba frente a la estatua de Trimurti-Sadashiva. La mujer enfocaba con sus ojos verdes los tres rostros de la divinidad mientras susurraba unas palabras en su lengua arcana; había un silencio casi absoluto, no existía ente vivo que la molestara, sin embargo, la bruja era muy precavida y no quería llamar la atención de nadie, menos de sus enemigos, así que su voz se perdía con el susurro de las olas a la lejanía, siguiendo sus altas y bajas.

    La escultura de Trimurti Sadasiva, de 6.1 metros de altura, correspondía a las tres cabezas de Shiva, las cuales representaban a Panchamukha Shiva. La media cara derecha mostraba el perfil de alguien joven con labios sensuales y en cuya mano sostenía algo que se parecía a un capullo de rosa. El lado izquierdo de la mitad de la cara era el de un hombre joven mostrando enojo. En tanto, la cara central expresaba benignidad y meditación. Los tres formaban una imagen inquietante, como si en cualquier momento fuesen a abrir los ojos y la tierra se abriera para dejarles erguirse.

    Los susurros de la bruja sonaban como un rezo y una acaricia a la vez, mimaban al viento para que le dijera un secreto; cuando este cedió al encanto, un golpe en el suelo llamó a la mujer, fue como si una roca gigante cayera del cielo, las olas del mar escondieron el sonido tras intensificarse. La bruja sonrió y se alejó de la estatua haciendo una respetuosa referencia.

    La mujer entró a la oscura cueva y cuando halló el muro abierto tras el encantamiento, también ingresó a él., luego la entrada se desvaneció, como si no hubiera existido agujero alguno.

    Dentro de la amplia caverna, sobre un estanque con agua color esmeralda, flotaban diversas plataformas irregulares hechas de jaspe; sobre la más grande, siete brujas discutían acaloradamente. La recién llegada se les acercó y llamó su atención…

    - ¡Vaya! ¡Vaya! Con que aún no se han puesto deacuerdo… ¿Bien, alguna de las de aquí al menos ya ha tomado una decisión? –dijo la mujer mientras dejaba caer su capa negra.

    Era una mujer agraciada, de cabellera ondulada y roja como las flamas, de ojos verdes y encendidos, su cuerpo se movía con la gracia de una serpiente mientras sonreía abiertamente con sus labios encarnados. Llegó ante las mujeres con las manos en la cintura, sus joyas de oro sonaron como cascabeles y su kokóshnik, una tiara enorme que decoraba toda su cabeza, tenía los ojos del basilisco. Cuando se les reunió, el agua de color esmeralda brilló más e iluminó por completo el rostro de las demás congregadas.

    Todas eran damas muy bellas; sus kokóshniks estaban adornados con flores y velos delicados, sus joyas y sus sarafánes opulentos indicaban que pertenecían a un linaje poderoso, hablaban en eslavo y distaban mucho de parecer brujas.

    La más alta de ellas poseía una tez muy pálida, esta destacaba por el kokóshniks cubierto de piedras preciosas, su sarafán y velos negros eran de seda de araña; sus joyas púrpuras y espléndidas destacaban como sus ojos color violeta, cuyos iris emanaban luz y peligro. El nombre de la mujer era Anesha.

    Desdeñando a su hermana recién llegada, Anesha la regañó. –Tarde, como siempre. ¡No te basta con avisarnos a destiempo! ¡Siempre eres la última en llegar Verania! -La pelirroja levantó los hombros divertida.

    -Anesha opinaba… -comenzó a decir una de las brujas. –Que madre no tardará en descubrir nuestro plan, así que proponía que conjuráramos otro para tomarla por sorpresa. –la mujer que había hablado era Zoya, poseía cabellos verdes con brillos rosa y ojos cafés, su vestimenta era de la región de los Urales, no era elegante como Anesha, pero sí muy atractiva, su estilo era más atlético, pues se trataba de la más fuerte, tanto física como mentalmente, de las siete hijas de Baba Yaga, era casi imposible hipnotizarla o engañarla. Zoya se acercó a la pelirroja, la olisqueó y la miró con desconfianza, la de ojos verde no dejaba de sonreírle.

    -No sé lo que buscas exactamente, pero estoy segura que no lo encontrarás. –dijo Verania.

    - ¿Tienes una idea vaga entonces? –respondió. –Puedo ver el pasado y el futuro…

    - ¿Ves el mío entonces? –bufó.

    -No… por eso no puedo confiar en ti. –dijo Zoya.

    -Tus poderes de adivinación nunca fueron exactos. Más bien es en ti en quien nadie debe de confiar…

    - ¡Eres una…!

    - ¡Basta ya! –interrumpió otra bruja. –Siempre es lo mismo con ustedes dos. –Fue Zinerva quien intervino. Tenía una apariencia más templada, tenía facciones delicadas, sus ojos eran grises y su cabello negro, lo tenía sujetado con la brillante tiara hecha de plata y perlas; despedía un aura más maternal, portaba un safarán gris sujetado con un broche plateado de murciélago. –Opino lo mismo que Anesha, madre es muy astuta, sus subordinados han estado merodeando por nuestros territorios. Ya no confía en nosotras como antes. –Zinerva miró a otra de sus hermanas que estaba a punto de interrumpirla.

    -Yo… yo… yo creo… yo creo que… yo creo que debemos dejar atrás todo esto… no… no está bien… Madre nos ha dado todo y Shinigami-sama podría andar detrás de nosotras…

    Las hermanas miraron con molestia a la tímida bruja que había hablado. Era bonita y de rasgos tiernos, pero sombríos y tristes. Su cabello rubio y ondulado era opaco y sus ojos miel miraban de un lado a otro con mucho nerviosismo, sus manos, sujetándose entre sí, delataban su debilidad. Su safarán era blanco y con encajes dorados y marrones, el kokóshnik estaba hecho con la misma tela y tenía cocidos flores y cuencas preciosas, su sofisticada apariencia no le daba la suficiente seguridad para enfrentar a sus receptoras.

    -Yo… Yo… Yo no sé tratar con conspiraciones… ¿podríamos dejar esto en paz? Por favor…

    - ¡Tenías que ser tú otra vez, maldita cobarde! –rezongó Zoya.

    -Si no estabas segura de hacer esto, debiste haberte alejado. –regañó con cierto dejo maternal Zinerva.

    - ¡Demasiado tarde, cabeza hueca! –dijo la bruja más joven, estaba peinada con dos trenzas que parecían dos pequeños aguijones de escorpión. Su rostro era aún el de una niña, su cabello morado y con brillos rojizos la hacían ver más insolente de lo que revelaba su sonrisa y sus pecas. –Además, tú nunca sabes tratar con nada.

    Anesha sonrió con burla, mas, de manera elegante para que no pareciera un desdén. – Zenechka tiene razón. Es increíble que siendo ella la menor tenga más coraje que tú para cumplir con su destino. Eres un estorbo entonces, si no vas a participar.

    - ¡Eres un desastre Olya! –acusó Zoya. –Deberíamos devorarte para quedarnos con tus poderes. –sonrió maliciosa.

    Zoya y Zenechka disfrutaban mucho con asustar a su hermana. Olya ya retrocedía asustada cuando estas se le aproximaban lentamente.

    - No… No… ¡No pueden devorarme!… ¡No está bien, es una ley prohibida por madre…! ¡Sólo cuando muera y… y madre debe hacerlo!

    Antes de que pudiera huir, Zoya la sujetó de los brazos sin que pudiera defenderse, pues la bruja era muy débil, muy delgada, casi escuálida.

    - ¿Serás acaso capaz de decirle algo a madre? –preguntó Zoya.

    -No podremos devorarla, pero sí que podemos divertirnos con ella. –dijo Zenechka. -De todas maneras, sus poderes son inútiles.

    - ¡No, déjenme! ¡No sé tratar con sus horribles juegos!

    -Ya basta. –la voz de Narkissa las había interrumpido. La bruja era la hermana gemela de la tímida Olya, era la más hermosa de todas las hijas de Baba Yaga, su belleza intimidaba a los hombres y mujeres más feroces del mundo, siempre se salía con la suya gracias a ello, no obstante, su inteligencia era su arma más letal. De las dos gemelas, Narkissa era quien llevaba el mando; mientras esta resaltaba en hermosura y talento, Olya apenas si se hacía notar, su poder aún era desconocido para muchos. Cuando alguna bruja, y no sólo de la familia, intentaba amedrentar a la gemela, Narkissa intervenía, pero no para bien de esta.

    Zoya y Zenechka se hicieron a un lado para dejar que fuese Narkissa quien la intimidara. Olya había quedado petrificada, así que, sin esfuerzo, su hermana la tomó del cabello y jaló su rostro hacia el suyo.

    - ¿Serás capaz de decirle algo a madre? –repitió la pregunta la bruja de ojos miel. Narkissa vestía toda de rojo, su sarafán se ajustaba a su figura esbelta y envolvía la parte superior del kokóshnik, el cual era de oro y relucía incrustaciones de rubí y diamante.

    -No… No… No Narkissa, no.

    -Bien, porque de hacerlo… -Narkissa le enseñó una de sus uñas y le arañó el rostro a su vez que le propinaba una bofetada, de la herida emanó sangre. Olya se cubrió avergonzada la mejilla. –Sabes que yo puedo encontrarte en cualquier lugar. Le haré un favor al mundo deshaciéndome de ti. Ansío que me provoques una vez más…

    - ¡Nos estamos atrasando! ¡Se nos acaba el tiempo! –intervino Verania molesta. - ¿Lo harán o no?

    - ¿Cuál es la garantía? –preguntó Anesha.

    La pelirroja sonrió… -Que no volveremos a estar bajo el yugo de madre nunca más.

    Las siete brujas formaron un círculo y flotaron por encima de la plataforma de jaspe. Las aguas a su alrededor se inquietaron mientras estas conjuraban un poderoso hechizo con los ojos cerrados. Luego, cuando en el centro fue formándose un pequeño tornado luminoso, las brujas fueron emanando sus poderes hacia su ojo, incluso, Olya, aunque dudaba. Las brujas continuaron con su hechizo en voz alta, hasta gritarlo. El tornado incrementó su tamaño y fuerza hasta que se expandió y golpeó a las mujeres con violencia. El tifón tardó en desfallecer y cuando lo hizo las energías se habían convertido en una especie de perla. Sin embargo, las brujas jamás disfrutaron de aquel logro, la joya cayó en lo profundo del estanque y el agua la escudó por siglos.

    La perla continuaba todavía oculta en las profundidades de la caverna de la Isla de Elefanta. Las mujeres habían creído que le entregarían sus poderes a los Manes a cambio de la energía necesaria para derrotar a su madre y ocupar su lugar, pero Baba Yaga las había engañado enseñándoles ese hechizo de pacto, ninguna pudo recuperar sus antiguos dones. La reina bruja las había castigado o tal vez sólo había tratado de darles una lección: sus hijas tenían que buscar el poder por sí mismas, si querían destronarla.

    Las siete brujas abandonaron el reino de su madre y se cambiaron el nombre; Anesha adoptó su alias de Aracne, Verania se hizo llamar Basiliska, Zoya en Esteno, Zinerva como Euríale, Zenechka como Shayla, y Narkissa se dio a conocer por todos como Medusa, de Olya nadie volvió a saber nada. Las brujas desterradas ocasionaron muchos disturbios y problemas en el mundo.

    Siglos después Basiliska regresaría con Baba Yaga para redimirse con ella. Por un tiempo, Medusa, Esteno y Euríale permanecieron juntas y se dieron a conocer como las Gorgonas; juntas beneficiaron y perjudicaron a muchos mortales e inmortales, después se separaron y no volvieron a encontrarse. Sin embargo, Aracne engañaría a Euríale para hacerse de su alma y crear las Death Schyte; Medusa, para vengar a su hermana, traicionaría a Aracne, exponiéndola a Shibusen y a Mabawa para que la cazaran. Posteriormente, Shayla y Esteno morirían por estas armas demoniacas, cuando estas ya trabajarían para Shinigami-sama.


    Tiempo actual…

    Los turistas se movían distraídos contemplando las estatuas que custodiaban las grutas, la mayoría, más que vislumbrar, buscaban los ángulos ideales para tomar fotografías. Era durante esos instantes que Eruka y las hermanas Mizunes hacían sus tretas para robarles comida y cosas brillantes, lo primero era para mantenerse en el lugar y lo segundo porque a las brujas les gusta tener cosas bonitas y que brillen. Cuando Eruka y las Mizune terminaban sus “paseos”, volvían a las cavernas de la Isla elefanta, llevando comida a Ragnarok, pues este había amenazado con devorarlas sino le traían algo, la voz del arma demoniaca sonaba más serena, pero él no lucía menos peligroso, sobre todo porque había optado por ser un dragón negro de gran tamaño, con cuello alto y enormes alas.

    -Ya es mucho tiempo, ¿cuándo se supone que salga de allí? Tal vez ya hasta se murió ¡Geko! –se quejó Eruka mientras comía.


    ¡Chi, Chi, Chi, Chi!

    ¡Chi, Chi, Chi, Chi!

    ¡Chi, Chi, Chi, Chi!

    ¡Chi, Chi, Chi, Chi!


    -No hay ser vivo que resista todo este tiempo allí abajo, ¡Geko!, a menos que sea mitad pez y Chrona no es mitad pez…-Eruka comía y bebía con voracidad. Las Mizune también la imitaban y reían.


    ¡Chi, Chi, Chi, Chi!

    ¡Chi, Chi, Chi, Chi!

    ¡Chi, Chi, Chi, Chi!

    ¡Chi, Chi, Chi, Chi!


    - ¡Qué boquiflojas! ¡Había olvidado lo ruidosas que eran! –Ragnarok seguía observando con atención el estanque esmeralda donde se había metido Chrona.

    - ¡Geko! ¿Y qué hay allí tan importante? - Eruka seguía comiendo, tenía tiempo de no probar comida decente: pan, carne, verduras y mucha comida que los mortales llamaban alimento chatarra. Sin duda no le agradaba parecer una glotona, pero en esos momentos le tenía sin cuidado, también a Mizune. A su alrededor tenían un chiquero, parecía una guarida de roedores.

    - ¿Qué hay allí? ¡Geko! –insistió Eruka sin dejar de atragantarse.

    Ragnarok gruñó y las espantó, incluso, la bruja rana comenzó a ahogarse con su alimento. - ¿Qué demonios te importa que haya allí? –les gritó el semi-demonio.

    - ¡Ragnarok-baka! – la bruja le regañó aun temblando y ya recuperada. - ¿Intentas matarme? ¡Geko!

    - ¡Debería de hacerlo! ¡No sé ni porque Chrona las dejó venir si no me dejaba comérmelas! ¡Apuesto que para eso tampoco servirían! ¡Desde aquí huelo que deben tener mal sabor! ¡Apestan!

    Eruka se indignó. - ¡Kyaa! ¡Sí que eres baka! ¡Geko! ¡Si hemos sido nosotras las que te hemos alimentado!

    ¡Chi, Chi, Chi, Chi!

    ¡Chi, Chi, Chi, Chi!

    ¡Chi, Chi, Chi, Chi!

    ¡Chi, Chi, Chi, Chi!

    Apoyaron las hermanas Mizune, las cinco ya transformadas en humano, sus cuerpos rollizos giraban alrededor de la bruja y el arma... Entonces, la caverna comenzó a temblar, el estanque esmeralda brilló con intensidad y de su superficie se escabulleron ondas de gran tamaño.

    - ¡Kya! ¡Geko! ¿Qué está pasando! –Eruka y las Mizune se apretaron entre sí.

    -No puede ser… Chrona… -Ragnarok redujo su tamaño y se lanzó al estanque, dejando a las brujas solas y más asustadas.


    *****

    *******


    Las voces de los Manes le insinuaron a Chrona cuál era el siguiente paso. La maken recordaba muy bien las coordenadas y había descubierto el lugar: la Isla Elefanta. Una vez que llegaron, se hicieron pasar por viajeros y esperaron a que anocheciera para introducirse en la caverna. Hubo guardias nocturnas, pero Chrona pudo hipnotizarlos susurrando un conjuro.

    Eruka y Mizune tuvieron la oportunidad de escapar como el resto de las brujas, sin embargo, las cinco magas ratón habían decidido quedarse con la pelirrosa para vengar su Aquelarre…

    -Yo no soy ningún mesías. –les dijo Chrona a las hermanas Mizune, que en ese momento se habían unido para formar a una mujer joven y poder hablar con ella. –Soy como el resto de las brujas, tengo mis propios fines. Lo único que puedo hacer por ti es dejarte ir con vida para que tú misma cumplas con tu venganza. Es posible que me encuentre a Morgian y si ella interviene la aniquilaré…

    Mizune la miró con determinación. –Deja que te ayudemos con eso. Mi aquelarre fue destruido por negarse a seguirle, para nosotras sólo hubo y habrá una reina bruja y esa es Mabawa.

    -Puedes conseguir tu venganza uniéndote a Shibusen. –dijo Chrona.

    -Sí, pero tú lo dijiste, eres como yo, una bruja. Además, por lo que escuchamos en Katastolí, al parecer Morgian anda tras el único ser que puede controlar la sangre negra… En este mundo loco e infame aun nos seguiremos necesitando. Deja que te cubra la espalda, que te sirva, prefiero estar a tu lado porque compartimos la misma naturaleza, cuando Morgian aparezca yo intervendré y ella no lo hará contigo.

    Chrona asintió con severidad. –¿Sabes lo que te pasará si en algún momento me estorbas?

    Mizune asintió con una sonrisa. – Descuida por eso, no nos conviene meternos en tu camino, hasta donde sé, has superado a la misma Mabawa-sama.

    Eruka no era tan vengativa, era un poco más cobarde, así que, para no quedarse sola, decidió acompañar a su amiga que ya le servía a Chrona. Estaba entre huir y dejar a las Mizune solas con su propósito o aguantar lo necesario hasta encontrar en el camino un lugar seguro, pero también la movía la curiosidad, se preguntaba qué era lo que buscaba la hija de Medusa y hasta donde llegaría para conseguirlo, también le inquietaba que hubiese aceptado su compañía y no la de las brujas de Baba Yaga. Chrona les había aplicado la misma treta que usara Medusa con ellas cuando estas le advirtieron que no la dejarían ir…

    - ¡Vendrás con nosotras! –le ordenó Gélida con un tono de voz que hacía honor a su nombre. –Baba Yaga-sama espera y ya hemos tardado demasiado.

    La otra bruja pelirroja, Phobia, ya le cubría el otro extremo. Chrona las miraba muy serena y sin aturdirse.

    -Lo lamento, pero no puedo aplazar esto. Confíen en mí. Iré con Baba Yaga, pero primero tengo que hacer algo.

    -No extenderemos la oportunidad a nuestros enemigos para capturarte. Vendrás con nosotras y está dich…

    Antes que Gélida terminara la frase, Chrona había desaparecido. Phobia se acercó a Gélida para tratar de ubicarla y recibir su ataque, pero lo que sucedió las dejó sorprendidas. Eruka sintió escalofríos cuando observó que lo que le había hecho Medusa hace años se estaba repitiendo.

    Chrona había tomado las lenguas de las brujas con sus dedos negros y se los introdujo a sus bocas junto a sus manos. Incluso, los ojos de la joven Gorgón adoptaron una luz amenazante y fría.

    -No me dejaré atrapar por nadie, ni siquiera por Baba Yaga, eso te lo garantizo. –luego, con insolencia las soltó. Las brujas comenzaron a toser, sus ojos dejaban sacar lagrimas muy gruesas. –Vayan con la reina bruja. Díganle que iré muy pronto con ella. Que nadie me siga o de lo contrario, lo pagarán con su vida.

    Desde entonces, Mizune, Eruka y Ragnarok seguían a Chrona, o así había sido…

    -Mizune, ¿ahora qué haremos? –lloró Eruka mientras abrazaba a las hermanas, pues no sabía cómo interpretar los temblores de la caverna, nada se caía del techo y nada se levantaba del suelo.

    ¡Chi, Chi, Chi, Chi!

    ¡Chi, Chi, Chi, Chi!

    ¡Chi, Chi, Chi, Chi!

    ¡Chi, Chi, Chi, Chi!


    **********

    **********************



    “—Chrona, ¿Quién eres en realidad? ¿Lo sabes? ¿Puedes responderme? - le preguntó Kid.”

    Cuando entraron a la caverna, el agua de color esmeralda se iluminó y les permitió traspasar la oscuridad. La habían recorrido por días y Chrona estuvo a punto de creer que nada iba a ocurrir, hasta que descubrió que el agua era la clave. Cuando Eruka iba a caer en uno de los estanques, esta retrocedió, como si la evitara. Ragnarok rio y dijo de broma que tal era el hedor de la bruja-sapo que ni el estanque la aceptaba, Chrona entendió que sólo ella podía entrar en la represa. Mizune y Eruka habían observado en silencio como la bruja llevaba a cabo la tarea de recuperar algo en la caverna.

    -Así que tus tías locas fueron engañadas y dejaron sus poderes dentro de… de qué exactamente. –Ragnarok miraba dudoso el estanque, hacia retroceder el agua metiendo la patita una y otra vez.

    -Una joya… creo… debe estar en lo profundo. –respondió Chrona. Se creó un traje de “buzo” en un santiamén. Pensó aliviada “los beneficios de la sangre negra: un guardarropa completo en tus venas”. –Los poderes de mi madre están allí. Ella quiere que los rescate.

    - ¡Bhuag! ¡Nada bueno puede venir de Medusa! ¡Pero sí divertido! Jajajaja ella me gustaba… –rio el arma.

    -Define “bueno”, Ragnarok.

    -Ya sabes, baka… -comenzó el arma. –Cosas como… bueno… como las que hablan todo el tiempo allá en Death City: paz, armonía, equilibrio, gatitos, bla bla bla bla bla… Pero sigo sin entender, ¿qué rayos hacen allí los poderes de tus tías y tu madre?

    - Al parecer quisieron hacer un trato con los Manes, dieron sus poderes a cambio de más poder. –Chrona se adentraba en el agua.

    - ¡Eso no tiene sentido! –regañó Ragnarok. - ¿Cómo vas a sacrificar algo que quieres y aún no tienes a cambio de eso mismo? Ellas ya eran poderosas, juntas pudieron derrocar a la reina bruja.

    -Sí, pero eran muy ambiciosas. Así funciona con los Manes, debes sacrificar lo que más aspiras o quieres para que ellos obren a tu favor.

    - ¿Y qué salió mal?

    Chrona dio un pequeño gritito cuando sintió el agua helada. –¡Ah! ¡Brrr´s! Por lo queeee séeee, es por por… sóooolooo, sólo que ellas… ellas no entendieron… no entendieron el ritual… falla… fallaron… ¡Qué frío hace!...

    - ¡Llorica! ¡Sólo sumérgete! –regañó el arma. - ¡Vamos! ¡Me da curiosidad esos dichosos poderes!

    -Sé lililidiar cooon eeestooo, sé lidiar con esto… sé lidiar… -Chrona respiró hondo y se sumergió.


    Chrona nadaba profundo hasta cansarse. Pasaba días buscando la perla, pero regresaba a la superficie con las manos vacías. Eruka sentía algo de lastima por ella, le recordaba a la niña huesuda que se arrinconaba desanimada en alguna pared porque ya no quería obedecer a Medusa, así que trataba de darle ánimos.

    -Ya… ya… ¡Geko! quizás esa piedra no exista y salió de tu imaginación. Deberías rendirte, nunca fuiste muy lista para encontrar cosas.

    Las Mizune también trataban de darle ánimos, pero en vez de darle palabras de aliento, encendían una fogata, le preparaban comida y le traían mantas, así como cosas bonitas y brillantes que robaban a los turistas. La muchacha lo agradecía, pero la angustia de no encontrar algo la apesadumbraba.

    Ragnarok también era muy solícito con ella. - ¡Baka! ¿Estás segura que lo que buscas es real?

    Chrona asentía y se cubría la cara abrazando sus rodillas, pero no era para llorar sino para pensar en qué se estaba equivocando. Tenía también días si poder recordar sus sueños. Durante la última visión había aparecido Medusa, tal como se lo había dicho: Su madre aparecería una vez completada su primera tarea.

    - ¿Ahora qué más quieres? –insistió Chrona a su madre, cuyo aspecto era más espectral que antes.

    -Se acaba. Ellos regresarán. –se refería a la energía que le había robado a Charly. El fantasma de Medusa se acercó a ella y le dio la “noción”. La chica pudo vivir la memoria de ella y supo lo que ocurrió en la cueva.

    –Encuéntrala. –le ordenó Medusa y desapareció.

    Chrona había vuelto a ver el estanque y Eruka le dijo algo que la hizo ver más allá de lo evidente.

    -Podrías suicidarte y luego revivirte. –sugirió la bruja. –quizás esa cosa no sea de este mundo ¡Geko!... ¡Ah! Pero tú no tienes el poder de la resurrección ¿verdad?

    Ragnarok rio, llamó estúpida a la bruja-sapo y se burló de su maestra. -¿Chrona revivir? Jajajaja, primero se revivirían los mortales a sí mismos antes de que Chrona lo hiciera consigo. Ella no tiene esos poderes, no hay bruja que los tenga ahora… Jajaja. -Pero Chrona contempló mejor su situación, así que se levantó de golpe, corrió hacia el estanque y nuevamente se sumergió.

    Horas después, Ragnarok y Eruka lamentaban sus palabras.

    -Siento su alma, pero no su espíritu… ¡Escucha, bruja estúpida, si Chrona se suicidó, te buscaré y devoraré! –amenazó el arma.

    Eruka tragó saliva. –¡Geko! ¡No es mi culpa que sea tan tonta como para hacerme caso! ¡Geko! Casi nadie lo hace.

    Las brujas-ratón se movían inquietas.

    ¡Chi, Chi, Chi, Chi!

    ¡Chi, Chi, Chi, Chi!

    ¡Chi, Chi, Chi, Chi!

    ¡Chi, Chi, Chi, Chi!


    Los poderes de las brujas estaban contenidos en la piedra, pero parte de su magia se esparcía por el agua. Chrona hizo caso a Eruka. Se adentró otra vez en las profundidades y cambió el aire de sus pulmones por el agua.


    ***********

    ********************


    Chrona jamás había sentido a la muerte como en ese momento, la angustia le mostró otro rostro de sí misma, tenía que resistir el deseo de escapar para obtener lo que quería, cuando lo logró, perdió la conciencia. Su cuerpo flotaba y la luz del agua dibujaba su silueta. La sangre negra comenzó a cubrirla para salvarle, sin embargo, la magia actuó y antes de que lo consiguiera, unas manos trasparentes jalaron a la muchacha todavía más hondo.


    ***********

    ********************

    Fue como un retroceder en el tiempo. Chrona despertaba desnuda sobre una cama, sus músculos apenas si tenían deseos de responderle. Estaba agotada y no podía ordenar sus pensamientos.

    - ¿Ragnarok?

    La chica se cubría con las sábanas. Suspiró agitada, aquella situación era un Déjà Vú.

    - ¡No puede ser! –Chrona intentó levantarse de inmediato, pero las piernas le fallaron y cayó al suelo. Pensó con sarcasmo que muchas cosas que no deberían ser posibles le estaban ocurriendo, incluso ya le dolía la cabeza. Ella no podía estar en esa cama, ese lugar lo había abandonado, si había hecho una especie de regresión en el tiempo, entonces en cualquier momento Medusa aparecería.

    Chrona vio la silla vieja donde estaba su vestido negro. Se acercó a él y se vistió. El atuendo era diferente al que recordaba, se miró al espejo y pudo comprobar que era una vestimenta eslava, estaba ajustada a su cuerpo y poseía escote, algo que no era de su gusto. Sobre la mesita del tocador había una corona rusa, hecha de oro con rubís y diamantes, se la colocó y tras arreglarse por completó pudo percibir en el espejo que la Chrona de hace ocho años intentaba resurgir, la manía quería apoderarse de su mente otra vez; su mano derecha temblaba, pero se resistiría.

    - ¡Chrona!

    Medusa le llamó con voz cariñosa, la bruja la estaba esperando junto a una cena familiar. La pelirrosa sintió un hueco en el estómago.

    - ¿Qué se supone qué es esto? No lo entiendo.


    Continuará…



     
    Última edición: 23 Noviembre 2018
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    LOVE SIMETRÍxASIMETRIS (KIDxCHRONA)
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    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    46
     
    Palabras:
    5909
    La historia es una continuación ficticia del anime y sólo se han mezclado algunas cosas del manga, así como elementos que son de creación propia. Los personajes principales, escenarios primarios e historia de origen no son míos, son del artista Atsushi Ōkubo. Muchas gracias y nos leemos.



    CAPÍTULO XXII



    Cuanto más adversas sean las circunstancias que te rodeen,

    mejor se manifestará tu poder interior

    (proverbio hindúe)





    Parte 3



    Chrona bajó las escaleras con cautela. El vestido que llevaba era demasiado largo para su gusto, así que mientras andaba, tenía que levantarlo un poco de adelante para no pisarlo y caer.

    La casa era la de aquellos años, cuando habló por última vez con Medusa. Al llegar al piso inferior, las luces de las velas guiaron su entrada al comedor. Su mano derecha seguía temblando, cada vez era más frenética, Chrona temía no resistirse a la Manía, ya que tampoco sabía qué hacer para salir de aquella situación. Miró a su alrededor y las sombras le revelaban sus caras, le sonreían y miraban burlonas. Sintió angustia, tenía deseos de llorar, juzgaba que había hecho todo mal.

    -Estoy atrapada… estoy atrapada… -hipaba y comenzaba a sentir que el aire se le iba. –Me equivoqué, me equivoqué.

    -Chrona. –la voz de su madre interrumpió sus pensamientos. Medusa estaba preparando la mesa. Cuando encendió las velas del centro, su rostro se develó sereno y amable. La maken no lo podía creer, aquella mujer no podía ser la que le engendró.

    -Bienvenida, mi querida Chrona. –le respondió Medusa mirándola con ternura.




    Bombai, India…



    Kami y Ethan caminaban por las calles ruidosas y transitadas de la ciudad hasta que llegaron a un establecimiento de comida y se situaron en el rincón más apartado del lugar. Los comensales hablaban y de vez en cuanto miraban de soslayo a los recién llegados, que al parecer eran clientes especiales para el dueño, porque recibían un trato muy considerado, les había proporcionados cervezas caras sin costo.

    Kami sacó una pipa pequeñita y fumó de ella, mientras esperaban a su contacto. Ella no vestía con el traje de los maestros de Dead Schyte, estaba de incógnito al igual que su arma; ambos vestían pantalones holgados y ropas orientales de la región, con tonos oscuros y grises; querían pasar desapercibidos, pero la complexión atlética de Ethan y la rubia cabellera de la mujer lo hacían imposible. Parecían caza recompensas, no soldados de Shinigami-sama.

    -Hay demasiado caos en el mundo. –comenzó a decir Ethan. –Será difícil encontrar a Gorgón.

    -Tal vez no tengamos que buscar un lugar caótico, sino todo lo opuesto. –comentó tranquilamente Kami sin dejar de fumar.

    - ¿Por qué supones eso? –preguntó el pelirrojo.

    Kami dejó escapar humo de su boca. –Intuición femenina. –respondió.

    - ¿Intuición femenina? –Ethan bufó. - ¿Desde hace cuánto que consideras algo así? Eres la mujer menos femenina que he conocid…

    ¡KAMI-CHOP!

    Ethan se lamentaba mientras se sobaba el coscorrón que su máster le había propinado con un libro. Kami, sin perder la calma, le mostró a su arma el contenido de éste.

    -Verifícalo. –le indicó la rubia. Ethan tomó el libro. Tras finalizar de leer algunas páginas, comentó…

    -Entonces, por eso estamos aquí… Seguiste el movimiento de los venantores y encontraste a estos seres que se dirigían hacia aquí… Pero ¿qué son?...

    Kami tomó le libro y miró las fotografías de aquellas criaturas extrañas con apariencia de lagartija. –No lo sé. Sin embargo, lo primero que llamó mi atención fue que eran demasiado discretos y evitaban chocar con los venantores, ellos buscan algo… Los venantores tienen la misión de capturar a las brujas y arrojarlas con vida al fuego eterno, ¿por qué motivo? No lo sé aún.

    - ¿Acaso estos no lo hacen? –preguntó Ethan.

    -No, cuando se encuentran con alguna bruja, la eliminan y se llevan su alma, sin dejar rastro. Sólo los alquimistas las necesitan para seguir con sus trabajos. Recuerda que las almas de las brujas tienen el poder de la transformación, es un ingrediente vital para seguir cambiando la materia y el espíritu.

    - Claro. –dijo Ethan. –Y si ellas se extinguen, los alquimistas no contarán más con su ingrediente secreto…. ¿Qué grupos de alquimistas están involucrados en esto? Obviamente no trabajan para Hiperbórea…

    -Están faltando al Supremo, deben pertenecer a los bajos “suburbios”, aquellos que se esconden entre los mortales. –dedujo Kami. –Pero para estar seguros, debemos hablar con “él”.

    -Ya veo. –Ethan miró a su alrededor, buscaba si su invitado estaba cerca. –“él” debe de saber a quienes pertenecen esas criaturas. Conoce a casi todos los alquimistas oscuros, por lo menos a los de esta región… Pero, sigo sin entender… ¿Crees que ellos están más cerca de encontrar a Chrona Gorgón?

    Kami sin dejar de fumar reflexionó. –Al principio no lo consideraba. Pero hemos llegado a arrestar a alquimistas oscuros y algo he aprendido de ellos: todos son muy astutos. Estas criaturas jamás las he visto, me parecen más sofisticadas, aunque me da la impresión de que se están metiendo en territorio nuevo.

    -Shinigami-sama dijo que muchos estaban buscando a la Maken oscura. Los alquimistas oscuros estarán haciéndolo también, pero ¿lo harán por sí mismos o pertenecerán a un bando? ¿Al de Baba Yaga o Morgian?

    -Eso es lo que intentamos averiguar. Los venantores son muy poderosos, pero parecen perdidos, no cuentan con la maliciosa tecnología de los alquimistas para encontrar más rápido a las brujas, en tanto estos… eso es otra historia...

    -Si alguien debe tener una idea de dónde se oculta la espadachín demoníaca, ese debe ser…

    -Un alquimista oscuro…siempre que nace un nuevo ente se lo achacamos a un alquimista o a una bruja, a veces suelen trabajar juntos para lograr tal objetivo… Es más fácil para nosotros seguir a estas criaturas que a los venantores para encontrar a Chrona, porque sin duda algo deben de saber los alquimistas que los otros no…

    - ¡Kami! ¡Mira!... –Ethan señaló a un hombre con guitarra y sombrero de viajero. Cantaba algunas canciones de moda con talento, mas la gente no le prestaba mucha atención, uno que otro cliente le depositaba una moneda por valorar realmente su esfuerzo. El sujeto lucía desgarbado y algo sucio, sin embargo, en su moreno rostro relucía una amplia sonrisa blanca, la barba sin rasurar no ocultaba su rostro muy varonil, tampoco el ala del sombrero los ojos picaros y seductores; cuando miró a la mujer rubia, su sonrisa se amplió más y optó por cantar una composición amorosa. Kami fue neutral, pero su arma fue incapaz de controlar sus celos.

    Una vez que terminó el pequeño espectáculo, “el contacto” de Kami y Ethan hablaba con ellos. Kahl Mela, el alquimista más poderoso de Bombai, sin dejar de sonreír, mostraba al principio resistencia para hablar sobre sus colegas, pero el encanto de Kami y los celos de Ethan siempre le habían conmovido.


    -Entonces… -dijo Kami aún incrédula. –¿Esos cazadores no son de los alquimistas oscuros? Pero…

    Mela asintió. –Sin duda Las Sociedades del Conjuro estamos ansiosos por recolectar las almas de las brujas gracias a que el Supremo ha decidido acabar con todas, pero te aseguro que estos seres que me muestras no nos pertenecen.

    - ¿Sospechas de alguien? –inquirió Kami.

    Mela meditó. –No…

    -Tal vez hemos perdido el tiempo. –dijo Ethan.

    -O tal vez no. –aseguró Mela. –Estos seres están haciendo lo mismo que ustedes: buscan a la espadachín demoniaca. No son de nuestra sociedad, pero sí son creaciones de alquimistas… La voz ha corrido… Yo, que ustedes, comenzaría por buscar a Gorgón en los lugares más antiguos de nuestro mundo…

    - No es que sean pocos. –dijo molesto Ethan. –Por eso te hemos contactado.

    -Si no son de ustedes… ¿De quiénes son? –preguntó la rubia con respecto a las fotos.

    Mela las observó con más detalle y luego al resto del libro. –No son de alquimistas oscuros, eso te lo garantizo, pero los alquimistas de Occidente...

    - ¡No puede ser! ¡Es imposible! –exclamó Ethan tras entender a Mela.

    -Pensar así nos llevaría a grandes problemas, necesitamos pruebas antes de acusar a los dioses. –Kami también pudo ver que el Supremo tal vez había dado luz verde a otro tipo de proyecto.

    -Deduzcan lo que quieran, pero nosotros no podemos crear algo así sin apoyo de alguien superior y no sin abandonar nuestras creencias; nosotros queremos entender la totalidad de nuestro mundo, no sólo una parte, y para ello requerimos nuestra libertad. Al menos la gente que conozco así lo piensa.

    -Kami miró fijamente a Mela. –Danos una pista ¿a dónde pudo haber ido alguien como Gorgón?

    Mela se alzó de hombros. –Ya te lo dije, vayan a los lugares más antiguos, muchos están en territorio de los mortales, son ruinas, zonas abandonas y miserables, en el peor de los casos lugares turísticos para esas entidades… Cuando las brujas fueron perdiendo territorio a causa de los olimpos, esos lugares quedaron en el abandono. Sin embargo, nosotros sabemos que aún podrían guardar muchos secretos… Es todo un embrollo estudiarlos, debido a la presencia de los mortales, estos funcionan como pequeñas alarmas para los olimpos, si alguno de esos entes nos ve, los olimpos irían por nosotros… El mundo está secuestrado por los dioses de Occidente, los mortales que alcanzas a ver proliferan con rapidez y ganan terreno para estos, no sirven para otra cosa.

    Ethan miró a su alrededor como cerciorarse de que aquello fuese cierto. En efecto, en aquel café veía a más mortales que ignoraban por completo su existencia, sólo unos cuantos sabían sobre ellos.

    La ojiverde preguntó. -Estas criaturas se dirigieron aquí ¿alguna idea?

    Mela la miró con los ojos… -Pensé que llamaban a Gorgón así porque nuestras creaciones adoptan nuestros apellidos. Medusa no era nuestro caso, pero adoptó muchas costumbres nuestras... Sólo sigue los signos… Si es nieta de Baba Yaga como se rumora, entonces, estás en el lugar correcto.


    ***************

    *********************

    La escultura de Trimurti Sadasiva les miraba con misteriosa benevolencia. Kami y Ethan no pudieron evitar cierto escalofrío tras recordar que aquel lugar, ahora repleto de turistas mortales, había funcionado como guarida de una de las brujas más temibles del mundo.

    - ¿Qué historias no estarán guardando estos muros de piedra? –se preguntó Ethan.

    Kami, sin apartar la mirada en la figura, asintió. –Lo que sabemos no encaja con lo que se sabe ahora de este lugar, tal vez sea mejor así.

    - ¿Sabes cuál fue el origen de Baba Yaga?

    -Se supone que fue este lugar… -Kami miró a su alrededor y evaluó que sería peligroso buscar a Chrona. –Mela tiene razón. Si hacemos algo sospechoso, los mortales nos delatarán.

    - ¿Qué hacemos?

    -Recorramos el lugar en silencio, luego nos esconderemos y saldremos en la noche. Chrona debe estar aquí.


    Cuando Selene salió, con su macabra sonrisa, iluminó de forma mortecina a la isla, no obstante, la escultura de Trimurti Sadasiva se mantenía apacible. Kami sintió que algo estaba por ocurrir esa noche, se mantenía alerta con Ethan ya transformado en guadaña en sus manos…

    - ¡Ssshh! ¿Escuchaste eso? –preguntó Ethan a su técnico. Ligeros rasguños comenzaron a percibir, rascaban las piedras muy próximas a ellos, les pareció como si diversos roedores los acosaran, de repente estos fueron acompañados por los cantos de un sapo.

    -Kami, ¿qué está pasando? –Ethan se sintió mareado. –la técnica blandió la guadaña a su alrededor y esparció unos polvos para protegerse del encantamiento de la bruja.

    - ¡Intentan atraparnos! –descubrió la maestra en armas.

    Los rasguños de roedor y los cantos del sapo crecían, cuando llegaron a un nivel ensordecedor, las brujas rieron y entonces la Maken oscura atacó a Kami, golpeándola de frente y arrojándola lejos de las esculturas.

    - ¿Estás bien? –preguntó Ethan a su técnico.

    -Sí… no la vi llegar… -Maka le había mencionado las habilidades de Chrona y el poder de la sangre negra. Creía estar preparada para enfrentarla, sin embargo, la fuerza del golpe casi la había noqueado, resultó ser más fuerte de lo que imaginaba, sin embargo, no fue el golpe lo que la sorprendió sino el control de este, Chrona no la quería eliminar, de quererlo, ya estaría muerta.

    La bruja oscura se situó frente a ella. Kami se levantó y como un digno contrincante le sostuvo la mirada, fue así que sintió contradicción; la mirada de la joven Gorgón distaba mucho de la descrita por su hija, había frialdad y algo temible en ella.

    -Recuerda, Kami. –dijo Ethan. –El Doctor Stein había dicho que ya no sería la misma, Chrona es ya una bruja.

    -Lo sé Ethan… Una bruja oscura…

    Los iris azules de Chrona brillaban y cambiaban de tonos: primero azules y fríos, luego oscuros y llameantes.


    *****************

    ******************************



    Chrona estaba a la cabeza del comedor, lucía como una soberana a punto de festejar un festín, su corona cubierta de joyas brillaba por las velas y su rostro embellecía más gracias a los efectos de las sombras, sin embargo, el gran y suntuoso comedor estaba vacío, y sus ojos delataban miedo. La mano derecha de la pelirrosa temblaba tanto que tuvo que sostenerla con la otra y ocultarla por debajo de la mesa. Chrona no entendía nada de lo que ocurría, aquella pesadilla se sentía como si fuese real.

    Había platillos exquisitos frente a ella, algunos eran sus favoritos, y Medusa la rodeaba como una mariposa a una flor, alegre y servicial mientras le explicaba por qué todo había sucedido de cierta manera en su vida.

    -Debí ser mala contigo, para desarrollar tu verdadero potencial. Si hubiese sido la madre que deseabas no estarías con vida. –le explicaba Medusa con tono tierno y suplicante. –Tienes tanto que dar aún.

    La mano de Chrona no dejaba de temblar y ya no era sólo esa extremidad sino el resto del brazo; sentía dolor y su mente se debilitaba, como si cayera en un profundo sueño.

    -Pero siempre te quise… Cuando te sentí por primera vez, supe que venías a mi vida para hacerla mejor… para hacerme más fuerte y compasiva… -continuaba Medusa. –Lamento mucho todo lo que te he hecho. Pero era mi obligación, como tu madre, hacer todo para que estuvieras a salvo… No hay cabida a la compasión en esta tierra maldita, todo es culpa de los olimpos… Tu padre iba a destruirte, a someterte a sus deseos… No podía permitirlo…

    La manía se apoderaba del cuerpo de Chrona y la hacía recordar su pasado. Algo parecido había sucedido, la muerte había interferido tras una tierna plática entre madre e hija; Medusa había expresado un comentario similar, le pidió perdón, justificó su crueldad y luego la abrazó. Chrona lloró y cuando no supo cómo actuar enloqueció gritando - ¡Tú no eres mi madre! -… Imágenes de la mente de Medusa llegaban a su mente: la sangre esparciéndose tras cada ataque de Ragnarok, luego la mirada aterrada e incrédula de la bruja, pues todavía había sido incapaz de entender que había sucedido. Chrona seguía machando cada pedazo de su cuerpo hasta convertirlo en puré y desmayarse por el esfuerzo.

    La Maken gritó nuevamente y arrojó los trastos de la mesa, luego lloró, se cubrió la cara para evitar que la manía escapara por sus ojos. Sus temblores no se detenían, estaba confundida y temía cometer el mismo crimen. Medusa se le acercó sin miedo y la abrazó con cariño, como jamás lo había hecho.

    -Te perdono por aquella vez. –le dijo con una serena sonrisa. –Es momento de olvidar. ¡Oh, mi pequeña! Ya has hecho bastante… Es momento de que tu madre se encargue de todo… No sabes cuán agradecida estoy de que llegaras a mi vida… Por ti haré mis sueños realidad…


    *****************

    ******************************

    Kami sintió que tenía que hablarle a Chrona como si fuese su hija. Ethan estaba nervioso porque nunca había combatido a bruja oscura, había conocido a hechiceras bribonas y violentas, pero muy pocas eran realmente malignas; una bruja perversa siempre intentaría darles el primer golpe, pero Chrona no se movía, sólo los evaluaba, no tenía sed de almas como sus anteriores contrincantes y eso lo confundía.

    -Chrona soy un técnical de Shibusen, me ha enviado Shinigami-sama para regresarte a casa, mi nombre es Kami… Soy la mamá de Maka… ¿Recxuerdas a mi Maka?

    Chrona parpadeó como si le hubiesen soplado al rostro, miró con más atención a la mujer rubia y dejó de blandir a Ragnarok, quien permanecía callado. Ethan se regocijó por momentos, pensó que la situación podía mejorar.

    - ¿La madre de la pecho plano? –gruñó la espada. - ¡Oralé! ¡Las suyas hacen que las de su hija parezcan piquetes de mosquito! Jajajaja

    Ethan escuchó al arma y una vena de enojó apareció en su frente. - ¿Escuche bien? ¿Acaso esa arma es una depravada?

    Kami decidió ignorar el mal comentario, aquello no importaba. –Chrona he venido por ti. Debes regresar a Shibusen, es una orden de Shinigami-sama.

    Chrona, sin dejar de mirar a Kami y a su arma, llamó la atención de Ragnarok.

    -Te he dicho que no seas grosero. Odio las burlas machistas.

    - ¡Perdón alteza!... Meterte a ese lugar sólo ha empeorado tu sentido del humor, de por sí era ya una aburrida…

    -Ragnarok…

    -O.k. O.k. O.k. No bromeo más.

    Las contrincantes se sostuvieron la mirada y se evaluaron, Chrona ya tenía una idea de con quien trata, pero la maestra de guadaña paneas lo descubriría.


    *****************

    ******************************



    La manera en cómo las brujas podían mostrar su pasado a otras consistía en proporcionarle información a nivel telepático, mediante palabras, imágenes, olores, texturas o incluso todo eso a la vez, como si inyectaran la vivencia sobre el fluir de la imaginación; aquello ya se consideraba un don casi extinto, sólo brujas muy poderosas y de gran edad eran capaces de desarrollar esa habilidad, pero no era tan sofisticada como el que poseía Medusa; la mayoría podía transmitir secuencias de imágenes o sonidos desordenados y difusos, sólo aquellas que descendieran de la familia de Baba Yaga o pertenecieran a su aquelarre eran capaces de crear narrativas tan complejas que podrían hacerse pasar por vivencias propias, incluso, Baba Yaga y sus congéneres también se habían dado a conocer por construir sobre sus víctimas memorias falsas.

    Al principio, Chrona mostró resistencia cuando Medusa intentó hacerle ver su pasado, pero tras la invasión completa de la manía sobre su sistema motriz, fue fácil para la bruja acceder a la mente de la muchacha y mostrarle lo que quería.

    La joven Maken conoció la historia de las siete hijas de Baba Yaga. Las siete niñas habían tenido una infancia feliz y aparentemente tranquila, rodeadas de flores, dulces y juguetes ingeniosos que se mandaban a fabricar para su disfrute. Su madre, la reina de las brujas, las consentía y adiestraba, había sido una mentora estricta, bastante exigente y muy severa, pero también cariñosa. Todas eran su mayor orgullo, hasta que fueron creciendo y se volvieron arrogantes y ambiciosas tras comprobar que eran las brujas con mayor poder dentro del Aquelarre, sobre todo Medusa, o Narkissa (su nombre original), que si bien no podía jactarse de ser la más poderosa de ellas si de ser la más bella y la más inteligente.

    Narkissa sentía mucha curiosidad por la alquimia y las ciencias, así que, a escondidas de sus hermanas, se las ingeniaba para aprender de ellas y crear sus propios conjuros. Baba Yaga le congratulaba sus logros, sin embargo, jamás demostraba estar satisfecha, nunca consistió más a una hija o a otra, todas recibían el mismo trato.

    Anesha también compartía las mismas inclinaciones y complejos, pero esto, en vez de unir a las hermanas, las convirtió en rivales. Los conflictos entre Narkissa y Anesha provocaron tumultos y divisiones en el Aquelarre; ante ello, Baba Yaga fue más inclemente con sus hijas y provocó la ira de todas ellas. Las siete brujas ya no contaban con las libertades ni exclusividades que solían tener, así que decidieron unirse para derrocar a la reina de las brujas y quedar al mando del Aquelarre.

    Asimismo, mostraban total oposición a seguir las reglas del Dios de la Muerte, Shinigami-sama. Todas, a excepción de Olya, consideraban que aquella entidad les estorbaba; sino lograban alcanzar el potencial que ambicionaban era por culpa de los límites establecidos por su progenitora y esa extraña divinidad, así que después de obtener la corona de la reina de las brujas, el siguiente nombre a eliminar en su lista sería el del Dios de la Muerte y una vez anulado su poder podrían combatir a los hiperbóreos para quedarse con el planeta.

    La voz de Medusa le habla a su hija. –Fui como tú en muchos aspectos. También buscaba la aprobación de mi madre, pero yo descubrí que su protección y aceptación no me ayudarían a superarme, sino todo lo contrario…

    El fracaso de las siete hijas de Baba Yaga no las hizo desistir, se esforzaron por redescubrirse nuevas habilidades y poderes que no sólo las ayudaran a sobrevivir sino a lograr su meta truncada de derrocar a sus superiores. Medusa abandonó a sus hermanas para desarrollar ese potencial oculto que no podía emerger por culpa de su apego familiar, así que fue acogida por uno de los alquimistas más poderosos: Hermes Trimegistro III.

    Fueron siglos de colaboración y de ganancia para ambos, a cambio de pleitos, competencias y celos, pero el costo sería todavía más elevado cuando Medusa decidiera nuevamente confiar en su ex mentor para deshacerse de Shinigami-sama. Hermes traicionó a la bruja al entregarla al Supremo y ella tomaría venganza no sólo contra el sabio alquimista sino contra todo el mundo, a partir de allí viviría por dos únicos motivos: provocar caos y alimentar a Chrona para convertirla en aquello a lo que estaba destinada. Hermes se lo había dicho: No a todas se les concedía la gracia de procrear a un futuro monarca.

    Medusa tranquilizó los espasmos de su hija. De sus brazos, sus tatuajes de serpientes negras se deslizaron hacia la muchacha. Las formas de aquellas criaturas se alargaron más y luego extendieron para ir cubriéndola como si fuesen una manta.

    -La crueldad es parte de la vida. –comenzó a hablarle Medusa con su bella y fuerte voz. –Tú debías ser cruel, ya que fue ella la que te hizo llegar a mí. Vive lo que he vivido… ¿Entiendes mi dolor? ¿Entiendes mi furia?

    Chrona conservó en su mente las vivencias de su madre y sintió su apocamiento y rencor como propios, las experiencias de ella se adhirieron a las suyas y sus sentimientos formaron una única gama de realidades, la línea de identidad se blandeaba… -Chrona… -expresó Medusa. –Eres quién hará mis sueños realidad. Redimirás mi destino y satisfarás mi herida. –Una imagen de la luna siendo cubierta por la sangre negra llegó a su mente y después la sombra del Dios Oscuro tomó forma humana, la carcajada de Medusa cantó el himno de una nueva muerte.

    La joven lloró abrazada a ella y el perfume de los narcisos, que tanto había caracterizado a la bruja, la atrapó, provocando que poco a poco el tiempo le pareciera eterno y caótico, pues ningún pensamiento podía figurarse. Medusa la ceñía cariñosamente, en tanto la manía ya controlaba la mayor parte de su cuerpo.

    -Lo siento… -gemía la pelirrosa. –Lo siento… yo… yo no sabía… no sabía nada… Mamá… No sabía… Todo este tiempo… estuve equivocada contigo…

    -Sshhh… no pasa nada, Oh, mi Chrona… -le habló la bruja mientras le acariciaba el cabello con ternura. –Es momento de olvidar el pasado. Has hecho bastante. Deja que sea yo quien se encargue de todo ahora… Hasta aquí has llegado…


    Ночь пришла,

    Темноту привела.

    Вышла маменька,

    Закрыла став еньки.

    Баю-бай,

    Засыпай!


    Chrona iba perdiendo nuevamente la conciencia, pero era como un bebé que se dejaba sosegar por el cansancio... -Duerme mi pequeña, duerme y vive el sueño que siempre deseaste, nada lo perturbará… Hasta aquí has llegado…

    Ya llegó la noche

    Y trajo con ella la oscuridad

    Mamá salió,

    Cerró los postigos

    Arrurú, arrurú

    ¡Duérmete!


    El cuerpo de Medusa se mecía al ritmo de su canción de cuna, en tanto sus serpientes negras envolvían totalmente a la chica. Cuando terminaron, esta se encontraba en posición fetal, atrapada en las sombras a la espera de nacer de nuevo.


    *****************

    ******************************

    Kami había recibido el ataque de la espada Ragnarok y luego escapó con rapidez; no obstante, Chrona se cortó las muñecas y con la sangre negra creó proyectiles, similares a agujas, para lanzárselos. La técnical en guadaña logró mantenerse a distancia y no resultó herida.

    - ¡Kami! ¿Estás bien? –preguntó Ethan.

    -Eso estuvo cerca. –respondió la rubia. –Es muy rápida.

    -Creímos mal por un instante. Stein tiene razón, no debe ser la misma. –opinó el pelirrojo.

    -La sangre negra es un escudo muy poderoso…

    -Pero no debemos asesinarle…

    - ¿Quién habló de asesinarle? Habló de debilitarla y atraparle… No perderé la oportunidad de tener a mi hija de regreso.

    El coraje de Kami era capaz de romper estrellas por la mitad, era el mismo que poseía Maka, sin embargo, resultaba no ser suficiente para vencer los obstáculos y ataques que la espadachín demoniaco le propinaba con tanta frialdad.

    - ¡Kami! –gritó Ethan. –¡Debemos idear algo diferente, los ataques de enfrente no funcionan!

    La portadora de guadaña se agotaba en tanto Chrona se mantenía distante y fuerte, esto desesperaba a la mujer, mas no menguaba su furia.

    Kami atacó nuevamente tratando de hacerlo por la retaguardia, pero Chrona tuvo la oportunidad de mostrar más trucos con la sangre negra, pues, aunque ella estuviera distraída, la sangre le protegía por completo, funcionando como un escudo de púas o un proyectil de agujas. La maken blandió a Ragnarok para distraer a la master y con la sangre oscura que había esparcido creó trampas que lograron herir a la mujer y hacerla gritar de dolor.

    - ¡Kami! –exclamó Ethan preocupado.

    Chrona pudo alejar cada vez más a Kami, pese a que esta insistía en acercársele. Ragnarok y ella admiraron el valor de la mujer, sin embargo, tenían que darle fin a aquello.


    *****************

    ******************************



    Dentro de su visión, nuevamente, Kid estaba con ella. Ambos se encontraban sobre uno de los puentes de Death City, el que conectaba al barrio Gótico con Shibusen.



    —Chrona, ¿Quién eres en realidad? ¿Lo sabes? ¿Puedes responderme?



    La joven estaba sentada en el puente, con las lindas piernas desnudas colgando por encima del estanque. -Sólo te puedo responder que me crearon para ser el bálsamo del "Veneno de Dios", "Del dios ciego", סַמָּאֵל... Yo soy ליל...



    Todo se oscureció para Kid y para Chrona.



    El joven dios pronunció los nombres que le había dado, como si supiera que tendría que pronunciarlos algún día.

    —"Veneno de Dios", "Dios ciego", סַמָּאֵל... ליל... ליל....



    Cuando la visión y la historia de Medusa terminaron, la Manía fue cobrando forma, entonces, Chrona descubrió quién era; irónicamente, la locura y los cabos sueltos del pasado le habían ayudado a encontrar el sentido de sí misma.

    -Soy ליל... Soy ליל.... –se repetía con verdadero asombro. -Soy ליל... Soy ליל....

    En la oscuridad tuvo deseos de seguir llorando, pero sólo se cubrió el rostro como si se recuperara de un mal sueño. Las lágrimas ya habían sido suficientes, la ironía de su historia no le permitía cumplir tal capricho.



    “Se encontró en un parque abandonado, rodeado de árboles y agua, era Death City. En medio de la inundación, Chrona se mecía suavemente sobre un columpio.

    —Por favor, no hagas promesas que no vayas a cumplir. Te lo ruego. -le dijo la joven cabizbaja…”



    De no existir la ambición, la crueldad y el temor a la muerte, Chrona jamás hubiese existido; sin embargo, era un halago que entidades tan sabias y poderosas como Hermes, su madre y el mismo Supremo hubiesen confabulado para traerla al mundo… ¡Qué honor!... Chrona miró la oscuridad de sus parpados, no había luz que saliera de sus ojos para marcar el muro de estos… ¿Acaso ya estaba muerta?...

    -Muerte… Dead… ¿Kid?...

    Su existencia consistía entonces en permitir que la oscuridad se expandiera para instaurar el reinado de las sombras.

    -Soy un monarca. –se dijo al recordar la corona que se colocara. No obstante, la claridad de su mente no le permitía aún dejarse llevar por ese destino ni tampoco su corazón.

    Tras la tormenta llega una especie de calma gris que disipa la oscuridad para dar entrada a la luz. Chrona se llevó una mano a su corazón y recordó sus palabras…

    -Daría lo que fuera por estar contigo, para siempre… pero jamás te obligaría a ir en contra de ti…

    “Ella permanecía sentada con las manos sobre el regazo, estaba descalza y vestía de negro. Kid detuvo el columpio tras sujetar la cadena.

    —No vuelvas a decir eso. La palabra de un shinigami forma parte de su alma. Si dije que te protegería es que así va a ser.

    La pelirrosa mantenía la mirada baja. —No quiero que me protejas. No quiero si eso significa... —las palabras la ahogaban y Kid escuchó sus lágrimas. Se acercó a ella y la abrazó.

    —Significa sólo una cosa... Te amo... Eso es todo.

    La joven lloró. -Lo he visto. Tendrás que hacerlo, porque yo no sé si pueda controlarlo.

    —Chrona... ¿Qué...?

    —Sólo un shinigami puede hacer lo que el Fuego eterno no puede...”



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    ******************************

    La batalla entre Kami y Chrona no parecía pronosticar un buen fin, sobre todo para la maestra de guadaña, pues la bruja oscura se movía y peleaba de manera sobrenatural. Ethan temía que aquella pelea fuese la última, pero el valor de Kami y su deseo ferviente por volver a ver a Maka la obligaban a ignorar tal idea.

    La bruja lo observó y por ello rápidamente llevó a cabo su plan para detenerla de una vez… Ragnarok se lo festejó ampliando su maníaca sonrisa…

    -Será muy gracioso ver cómo la sorprenderás… jejeje

    -Ragnarok, observa de lo que soy capaz de hacer ahora.



    *****************

    ******************************


    La maken sonrió y la calma fue alejando la manía de todo su cuerpo. La locura retrocedía sin resistencia, como si hubiese cumplido una labor y no tuviera más función. Una vez que sintió que poco a poco su mente se volvía a conectar con su cuerpo, Chrona pudo expresar su libertad.

    -Kid… yo también te amo…

    Fue así que la historia se repitió, pero esta vez Chrona no perdió el control de sí, porque tenía un motivo real por el cual vivir y morir.

    *****************

    ******************************

    Kami blandió la guadaña y esquivó los ataques a distancia de Chrona con la sangre negra. Chrona había intentado mantenerla lejos, pero la técnico no estaba dispuesta a darle gusto, así que esta vez permitiría que se le acercara, no sin antes ella alejarse para que su trampa fuese efectiva. La bruja oscura llegó a una cima muy elevada donde el mar y la isla podía contemplarse. El viento sopló feroz contra las combatientes y en minutos consecuentes anunciaba la llegada de un monzón. Cuando Kami creyó que esta vez le propinaría un feroz ataque a la maken… Chrona no usó a Ragnarok ni a la sangre negra, sólo efectuó un conjuro de inhibición, pronunció el hechizo y la magia llegó por su mirada… Kami fue dejada inconsciente y cayó de la cima…

    - ¡No! –Ethan no tomó en cuenta a Chrona, sólo volvió a su forma humana y se arrojó para abrazar a Kami con su cuerpo y protegerla de la caída, lo último que vio con claridad fueron las rocas afiladas que les esperaban allá abajo…


    *****************

    ******************************

    El cuerpo de Medusa yacía inerte, en medio de un gran charco de sangre. Chrona la observaba con compasión.

    -Lo siento… pero soy lo que soy… -le dijo… -soy una bruja, como tú, por tanto, tengo mis motivos para actuar y traicionar… Crearon algo que ustedes simplemente jamás podrán controlar… -Se quitó la corona y en cuanto la tuvo en sus manos esta comenzó a derretirse, parecía convertirse en sangre roja y traspasar la piel de la maken.

    El cuerpo de Medusa desapareció y con ella la mesa, los manjares, los pilares, las escaleras y demás espacios de su pasado, a excepción de la oscuridad… El silencio pareció imponerse por momentos, hasta que las risas distorsionadas de aquellos “entes susurrantes” aparecieron festejando su cometido…

    —Danos vida y te recompensaremos con lo que más amas. — expresaron aquellos seres.

    -Sabemos lo que es el amor... Si tuviéramos corazón, te lo daríamos; Sabemos lo que es cantar, si tuviéramos voz, jamás pararía... cantaríamos... cantaríamos... cantaríamos nuestro amor por ti...

    Charly le sonreía, la abertura de sus labios se asemejaba a la cicatriz alegre de la luna. –Jamás podrás desligarte de nosotros… Somos uno en ti y tú en todos nosotros…

    Chrona no se reveló, mitigó su miedo y su temor… - ¿Quién dijo que buscaba desligarme de ustedes?

    Entonces, Charly dejó de sonreír…



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    ******************************


    - ¡No! -Ethan se veía llegar hacia las rocas afiladas…

    - ¡Ethan! ¡Ethan! ¡Ethan! ¡Despierta!

    Una bofetada fue lo que sustituyó el golpe que la guadaña hubiese tenido de haberse estrellado contra las rocas. Ethan despertó de einmediato con los ojos desorbitados.

    -Debí hacerlo, no dejabas de gritar. –dijo Kami tras levantarse y darle espacio a su arma para que se levantara.

    - ¡Ah! ¿Qué demonios pasó?

    - Un encantamiento. –respondió Kami. –Fue obvio. Nos hechizó con su poder de transmutación y nos envió lejos de ella… Su poder realmente es… no sé qué decir…

    - ¡Qué! –esto último asustó a Ethan. - ¿Entonces en dónde estamos? ¡Oh, no!

    - ¡Exacto! Estamos en Shibusen o al menos cerca de allí. –respondió Kami contemplando analíticamente el desierto a su alrededor.

    - ¿Estás segura que esto es el desierto de Los Ángeles? –preguntó Ethan dudoso, mientras se sacudía la arena de las ropas.

    Detrás de ellos se acercaban Sid, el zombie, y Niggus, quienes se dirigían a Death City tras una complicada misión.

    - ¡Sid! –señaló Niggus sorprendida de ver a la madre de Maka de vuelta. - ¡Mira! Pero…

    - ¿Eh? ¿Kami-san? ¿Ethan-san? ¡Regresaron demasiado pronto! ¿Encontraron a Chrona?

    Kami se rascó la cabeza, en tanto Ethan se dejó caer de espaldas...

    -Más bien ella nos encontró…


    Continuará…


     
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  11.  
    lily avila

    lily avila Iniciado

    Sagitario
    Miembro desde:
    8 Diciembre 2018
    Mensajes:
    1
    POR FAVOR SIGUE, TU HISTORIA ES GRANDIOSA, ENSERIO NO ME CANSO DE LEERLA UNA Y OTRA VEZ , ES FANTÁSTICA Y GRACIAS A ELLO CREO QUE A MI TAMBIEN ME GUSTARIA PUBLICAR UNA HISTORIA DE KIDXCRONA QUE HE ESTADO HACIENDO.
     

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