Historia larga Los Viajeros V: Regresión

Tema en 'Novelas' iniciado por Resistance, 8 Octubre 2020.

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    Resistance

    Resistance Hope

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    Los Viajeros V: Regresión
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    Ciencia Ficción
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    Saludos a todos los que visiten ésta quinta parte de una historia que estoy haciendo llamada Los Viajeros, la cuál ando publicando desde hace tres años (hoy cumple esos tres años) y por ello publico hoy cómo tributo al comienzo de éste universo ficticio. Los links de las anteriores partes y capítulos/historias especiales están en mi blog, por si queréis poneros al día y comenzar bien, de cero. Quiero hacer una mención especial a Reydelaperdicion por estar ahí desde el principio, leyendo y apoyando la historia, para agradecerle por eso. También agradezco a aquellos que habéis estado leyendo o aquellos que os vais a unir. Sin más, os dejó leer.



    Sinopsis: La intromisión de unos seres superiores en la guerra civil entre el gobierno humano y la Resistencia propició un descubrimiento que lo cambiaría todo: los Anixis son humanos, los supervivientes del arca número cuatro de La Unión, de quiénes nunca se supo su existencia. Apoderados de una tecnología alienigena avanzada y liderados por un dictador, los humanizados Anixis se preparan para dar fin a la antigua humanidad... y forjar el comienzo de una nueva.





    La nueva humanidad


    — Aquí Deon Xom, solicitamos permiso para atracar en la base Caronte.

    — Permiso concedido.


    La nave superviviente de la cruda batalla en la superficie de Neonia ya había llegado a su sistema, nombrado Faro de la Esperanza en honor a su sol, poniendo rumbo a una de las diversas bases que había instaladas sobre distintos asteroides del cinturón que rodeaba Paraíso. Antes de aterrizar en el planeta, la nave Anixis atracó en la base Caronte para reparar algunos sistemas dañados del combate aéreo que se sucedió sobre el Sector 0. El lugar se presentaba cómo una base de gran dimensión, anclada a la superficie de un meteorito en órbita, con un muelle de atraque extenso para varias naves de tamaño considerable.

    Una vez la nave aterrizó sin problema en el lugar indicado, la general Bárbara Mason y Deon Xom se dirigieron al interior de la base para tomarse un descanso el tiempo que fuesen a durar las breves reparaciones que necesitaba el transporte, antes de regresar a Paraíso y presentarse ante el Emperador Xom.

    Mientras ambos líderes se alejaban de la nave, los más de dos mil soldados Anixis permanecían en el interior de esta a la espera de ser llevados de vuelta a casa. Entre ellos se encontraba Lio, que sabía que no podía irse de la base Caronte sin algo de información, por lo que se aproximó a uno de los ingenieros que analizaba una grieta en el exterior de la nave para preguntarle algo.

    — Perdona, ¿cuánto tiempo va a tomar realizar las reparaciones pertinentes?

    — Entre cuarenta y cinco minutos y una hora — Respondió el ingeniero con naturalidad mientras se centraba en su trabajo.

    — Muchas gracias, muy amable.

    El hombre de Ceres, que iba vestido con el traje completo de soldado Anixis, se aseguró de que nadie le prestaba atención con el fin de adentrarse en el interior de la base, que se hallaba a menos de doscientos metros del muelle de atraque cruzando un puente móvil. Lio se percató de que estaba andando con normalidad sobre la superficie de un asteroide, sorprendido de no salir flotando al espacio. Esto era posible debido a una serie de palos similares a farolas que el infiltrado vio; estos acababan en círculo y enlazados por conexión cuántica creaban un campo de gravedad en cuerpos celestes con su superficie expuesta a la radiación del espacio exterior.

    Santos estaba realmente impresionado con la tecnología Anixis, que al parecer, podía hacer que un asteroide tuviera gravedad artificial propia, siendo perfectamente habitado. Leonardo cruzó el puente que separaba el muelle de la base, observando que bajo el se apreciaba una hendidura en el cuerpo celeste, quizá producto de un choque con otro asteroide más pequeño que le provocara ese profundo cráter. Sus pasos le llevaron hasta la entrada de la base, protegida por varios soldados que al parecer eran la seguridad de ese puesto.

    Consciente de que no le dejarían entrar como si nada, Lio comenzó a pensar en un plan para entrar en el interior de esa base. El hombre de Ceres miró a su alrededor en busca de alguna idea, descubriendo que por uno de los lados de dicha base se abría paso un sendero marcado por luces instaladas en el suelo. La curiosidad le hizo avanzar por ahí en vez de intentar irrumpir a la fuerza en la base cuando de esta salió un trabajador con una caja metálica en brazos que al ver a Lio se dirigió a él a toda prisa.

    — ¡Oye, tú! ¡Espera! — El tipo llegó corriendo a la posición de Lio — Vas a la mina, ¿verdad?

    — Yo, bueno, sí...

    — Pues toma — Santos vio cómo aquel hombre le colocaba la caja metálica en sus brazos — Llévala, la necesitan allí.

    — ¿Qué se supone que es esto? — Preguntó Lio, totalmente extrañado.

    — ¿Eres idiota o algo? — El tipo observó al hombre de Ceres, cubierto completamente por el traje, con una mirada molesta — Es carga explosiva, la necesitan para abrirse paso en el interior de la cueva. Te sugiero que vayas por el sendero marcado, si te pierdes podrías acabar saliendo del campo gravitacional y la carga explotaría en contacto con la radiación espacial.

    Lio asintió mientras el tipo se marchaba de vuelta a la base. El infiltrado observó acto seguido la caja metálica que contenía carga explosiva en su interior, pero en su cabeza permanecía la información recabada en ese instante: estaban perforando el asteroide en busca de algo. Intrigado y aprovechando la excusa de la caja, Santos se dirigió al lugar indicado siguiendo estrictamente el sendero marcado.

    No le tomó más de diez minutos llegar a la entrada de una cueva que por su tamaño parecía ser grande y profunda. Fuera se hallaban algunos trabajadores con los trajes repletos de polvo y sacando del interior lo que parecía ser chatarra de tecnología extraña.

    — Al fin — La voz de un hombre llamó la atención de Lio, que se volteó para ver cómo un trabajador se aproximaba — Te están esperando al final del túnel, amigo.

    — Ya voy.

    El hombre de Ceres prosiguió su andadura hacia el interior de la mina, que estaba iluminada por una hilera de luces que se extendía hasta el final. Por el camino, el hombre se encontraba con algunos trabajadores visiblemente agotados y exhaustos mientras el túnel se abría paso por ambos lados. Finalmente, Santos llegó al fondo del túnel principal, dónde un grupo de cinco trabajadores —dos mujeres y tres hombres— realizaban perforaciones en zonas muy concretas para evitar el derrumbe y colapso de la cueva.

    — Supongo que la carga explosiva es para vosotros — Lio dejó la caja a un costado mientras una mujer se aproximaba a él — Aquí la dejo.

    — ¿Por qué los de vuestro rango no bajáis aquí a taladrar piedra y detonar agujeros? — La mujer sonaba enfadada y parecía no ser la primera vez que provocaba a alguien, pues tenía un pómulo morado y varios cortes superficiales en el rostro — ¿Qué pasa? Si sois buenos para ir por ahí con esos trajes de alienigenas, librando cruzadas sin sentido, pero no sois para trabajar cómo todo el mundo, ¿eh?

    — Cia, déjale, por favor — Una mujer rubia con el pelo recogido y la sudor recorriéndole el rostro trató de calmar a su compañera mientras miraba a Lio — Disculpe, está agotada de permanecer aquí. No se lo tome cómo algo personal.

    — No lo haré.

    Dicha mujer de cabello rubio esbozó media sonrisa mientras se llevaba a su compañera, de nombre Cia, de vuelta al trabajo. Santos permaneció allí inmóvil porque había algo en esa mujer que le resultaba familiar. Su aspecto y su voz se le hacían conocidos al hombre de Ceres, que comenzó a pensar de dónde le provenía esa sensación del pasado hasta finalmente recordar el preciso momento donde esa mujer y él coincidieron tiempo atrás.

    Tras cruzar toda esa calle, Lio llegó a la entrada de la vivienda de su jefe. Allí tenía a cuatro hombres con armas, que al conocer a Lio, no le dijeron nada y le dejaron entrar. La casa de Jim era muy extravagante, grande y muy iluminada. Tenía escaleras que iban a todos lados y habitaciones en cualquier esquina.

    Allí se encontró con su secretaria, que pese a que no sabía su nombre, si la conocía por las veces que había ido a ver a Jim. Era como el apellido de Jim, Lio nunca lo había escuchado en esos tres años y en Ceres nadie solía dar su apellido porque no era necesario.

    — Bienvenido, el representante Jim te espera en su despacho — Dijo la chica con total normalidad, sentada tras un escritorio en la puerta principal.

    — Gracias — Musitó Lio, que decidió pararse ante ella — ¿Me puedes decir cómo te llamas? Llevo tres años aquí y nunca lo he sabido.

    — Me llamo Lina — Dijo la secretaria rubia, sonriendo — ¿Y usted?

    — Lio — Respondió éste, que no quería perder más tiempo — Bueno, voy a ver que quiere nuestro adorado representante. Un placer, Lina.

    — El placer es mío, Lio.

    El hombre sonrió al voltearse, pues había notado en Lina cierta atracción física. Sin embargo, no era momento de ligar ni de pensar en esos temas, por lo que se acercó al despacho de Jim y tocó a la puerta.


    La mujer de cabello rubio comenzó a colocar las cargas explosivas en los puntos marcados mientras Cia y los tres hombres que les ayudaban se encargaban de apartar todo el material para que no saliera dañado en la explosión. Lio no dejaba de mirar a Lina, sorprendiéndose totalmente de encontrarse en aquel lugar con alguien a quién hacia tiempo que no veía y que provenía del mismo sitio que él.

    — Listo — Musitó Lina, indicando a todos que había que salir de la cueva — Detonaré desde fuera.

    Tanto los trabajadores como el propio Lio obedecieron a la mujer y salieron de la mina para no arriesgar su integridad física. La última en salir fue ella, con el detonador en su mano derecha. De no ser porque Lio llevaba el casco del traje, Lina se habría sentido intimidada por la constante mirada del hombre latino.

    Tras comprobarse que nadie se había quedado dentro, Lina apretó el botón y la explosión se sucedió, expulsando por la entrada de la cueva un polvo arenoso que obligó a los trabajadores a cubrirse los rostros para evitar que esto les entrara por los ojos.

    — Habrá que esperar un rato a que se disipe el polvo en el aire si no queremos ahogarnos — Dijo Lina, mirando a su compañera de nombre Cia.

    — Perdona, ¿tienes un momento? — Lio quería hablar personalmente con la mujer.

    — ¿Ocurre algo, señor?

    — Nada en absoluto, simplemente quiero hablarte de algo.

    — Está bien, sígame.

    Lina invitó a Lio a que la siguiera para alejarse un poco de la aglomeración de trabajadores y poder hablar tranquilamente. La mujer mostraba un evidente desconcierto y preocupación, pues para los trabajadores de la mina, cuando un soldado aparecía en ella era mala señal. Algunos de sus compañeros de profesión se quedaron mirando desde una breve distancia a la mujer y al hombre, temiendo que éste pudiese hacerle algo a ella.

    — ¿Me puedes decir tu nombre? — Preguntó Santos, queriendo oír de la voz de esa mujer cuál era su identidad.

    — No... no entiendo qué significa esto... — Lina estaba realmente nerviosa — Sea lo que sea que haya hecho, pido disculpas, ha sido sin querer...

    — No, no, no... tranquila, no estoy aquí para reprocharte nada — La voz calmada del hombre de Ceres hizo que la mujer se relajara un poco — Tengo la certeza de que nos conocemos y quería saber tu nombre para confirmar mis sospechas.

    — Lina Burns, ese es mi nombre — La mujer se cruzó de brazos mientras observaba al hombre con intriga — ¿De qué me conoces?

    Lio sentía el deseo de contarle quién era y lo que hacía allí, pero sabía que ello podría hacer peligrar su tapadera de infiltrado. Antes de que pudiese decidirse respecto a qué contar y qué no, el hombre de Ceres se percató de que la general Bar y el hijo del Emperador Xom salían de la base para regresar a la nave y emprender el camino de vuelta a su casa, el planeta llamado Paraíso.

    — No tengo tiempo para explicártelo, debo irme — Murmuró Lio, sin perder de vista a los líderes — Cuando nos volvamos a ver, te contaré quién soy.

    — Oye — Lina frenó la intención de Lio de marcharse apresuradamente — Al menos dime cómo te llamas.

    — Logan Smith — Musitó el hombre de Ceres, mintiendo respecto a su identidad — Nos volveremos a ver, Lina.

    Lio se marchó rápidamente de regreso a la nave ya reparada mientras Lina observaba cómo éste se iba. La mujer recordaba vagamente a un tal Logan Smith de la colonia de Ceres cuando aún existía el Sistema Solar, pero su intuición le decía que el soldado no había sido del todo sincero con ella. No obstante, la próxima vez que lo viera, no le dejaría marchar hasta conocer verdaderamente su identidad.

    Lio se apresuró en llegar a la nave antes de que esta zarpara del muelle de atraque, encontrándose con Bárbara y Deon justo en la rampa de subida. Al ver a uno de sus soldados que no había obedecido la orden de permanecer en la nave, el hijo del Emperador Xom bajó los escalones para colocarse frente a él con actitud desafiante.

    — ¿Tienes problemas auditivos? — Deon, que no portaba el casco, mostraba su cara más amarga — Dije que todos los soldados debían permanecer en el interior de la nave hasta nuestro regreso.

    — Lo sé, disculpe, necesitaba salir — Lio soltó una excusa que esperaba que funcionara — Estoy cansado de ver las mismas paredes en esa nave.

    — Todos tenemos ganas de volver a casa — Dijo la general Mason, tranquilizando el asunto — Déjale, Deon, tampoco habrá visto mucha cosa.

    Deon se mantuvo frente a Lio durante unos segundos más hasta que obedeció a su superior y subió tras ella por la escalera que daba acceso al interior de la nave, a la que también entró el propio infiltrado. Con las averías ya arregladas y la nave en óptimas condiciones, esta puso rumbo de regreso a Paraíso, dónde les esperaba el Emperador Gar Xom para evaluar la situación acontecida en el planeta neoniano.

    [...]

    Al encontrarse cerca la base Caronte —ubicada en el cinturón de asteroides— del planeta con el nombre de Paraíso, el trayecto fue bastante corto. La nave entró en la atmosfera y puso rumbo a Ciudad Anixis, donde se encontraba la principal base de la milicia y se hallaba una plataforma de aterrizaje. Cuando la nave llegó y descendió hasta apagar sus motores, Lio sabía que ya se encontraban en la superficie planetaria. Los miles de soldados Anixis salieron y se colocaron en varias filas para presentarse ante el Emperador Gar Xom tras la misión en Neonia.

    El hombre de Ceres estaba distraído, apreciando la belleza de Paraíso. Su similitud con la Tierra y con Neonia lo hacía acogedor, casi como si estuviese en casa. Lio se colocó en una de las filas sin saber que iba a ocurrir a continuación cuando se percató de que se encontraban sobre una plataforma que se precipitaba sobre el vacío de un acantilado, cosa que le sorprendió un poco. Bar y Deon se encontraban en la cabeza de los soldados formados por filas mientras el Emperador hacía acto de presencia.

    — Descansen, soldados — Musitó Gar, provocando que las filas se deshicieran al instante mientras él se centraba en su hijo y la general — Hablemos en privado.

    Santos vio que los líderes se dirigían al interior de la base para hablar con privacidad, por lo que decidió seguirles de forma indirecta al ver que había soldados que también entraban al complejo. El trío de líderes avanzó por un pasillo con salas a cada lado para después continuar recto hasta un ascensor que les llevaría a la amplia sala en la que vivía el Emperador Xom. El hombre de Ceres se lamentó de que estos entraran en el ascensor, pues era consciente de que no podía seguirles hasta ahí porque su tapadera estaría comprometida.

    Decidido a recaudar toda la información posible sobre Ciudad Anixis, Lio se marchó del lugar con la intención de recorrer las calles de dicha ciudad, pues creía que además de ver cómo vivían esos humanos, podía escuchar algún detalle importante en conversaciones ajenas.

    Mientras tanto, el Emperador Xom guió a la general Bar y a su hijo Deon hasta su vivienda particular, que básicamente se trataba de la base militar. El Emperador tenía la última planta del complejo exclusivamente para él, su lugar de residencia. Una vez el ascensor se abrió para darles acceso a dicha planta, el líder de los Anixis les llevó hasta la gran sala en la que pasaba la mayor parte del tiempo.

    En esta había una mesa redonda con varias sillas de metal, estanterías con algunos libros, un armario con ropa y armas, una cocina abierta con todo lo necesario, una cama en la esquina que más luz solar recibía y un ventanal que rodeaba toda la planta, dando visibilidad desde el exterior pero también la comodidad de observar desde el interior todo lo que ocurría en la principal calle que tenía delante.

    El Emperador se dirigió a la cocina, concretamente a una máquina de café, y mientras se hacía un poco para él, Bárbara y Deon tomaban asiento en la mesa redonda. Tras unos minutos de silencio incómodo, el líder Anixis se sentó junto a ellos con una taza caliente de café en las manos y una expresión seria que denotaba el enfado interno que tenía por el fracaso de la misión en Neonia.

    El rostro de su hijo, Deon Xom, mostraba preocupación y resignación al ser consciente de que había fallado a su padre y líder al mismo tiempo. La general y científica, Bárbara Mason, tenía las manos cruzadas sobre la mesa y la mirada perdida en algún punto de la sala, esperando que el Emperador tomara la palabra.

    — Quiero una explicación — Musitó Gar con absoluta contundencia y seriedad.

    Bárbara y Deon se miraron brevemente hasta que fue el hijo del Emperador el que tomó la iniciativa de explicar lo sucedido en el planeta neoniano.

    — Pensábamos que teníamos el control de la situación pero antes de que lográramos inutilizar sus naves, una de ellas escapó — Dijo Deon con la cabeza gacha — La perseguimos pero perdimos su pista en Xhander, el agujero negro... no sé cómo lo hicieron, pero salieron de allí y regresaron. Algunos debieron infiltrarse en la nave que teníamos cómo base en órbita y usaron las cargas explosivas que teníamos para detonarla, provocando el caos en la colonia y una huida en estampida. Haal, qué murió más adelante en combate, afirmó haber visto a otra especie con ellos.

    — ¿Tenéis alguna información de esos seres? — El Emperador le dio varios sorbos seguidos al café, mostrando su nerviosismo.

    — Cuando atacamos el lugar dónde se instalaron tras huir de la colonia, los vimos — Continuó explicando Deon — Pude escuchar que se trataba de sylerianos.

    El Emperador Xom dejó con fuerza la taza sobre la mesa, provocando que se derramara un poco de café. Acto seguido miró a su hijo con una expresión de sorpresa, quizá porque no se esperaba en absoluto oír hablar de esos seres.

    — ¿Sylerianos? — Gar se reclinó sobre la silla — ¿Esos seres que tuvieron una guerra con los neonianos y se extinguieron?

    — Esos mismos, señor — Musitó la general Mason, interviniendo en la conversación — Eran unos miles y junto otros miles neonianos y la inmensa población humana, todo se complicó demasiado.

    — Se complicó... — Murmuró el Emperador con evidente enfado — No puedo creerme que os expulsaran del planeta simplemente por ser más que vosotros.

    — Padre...

    — ¡Cállate de una puta vez! — Exclamó Gar, levantándose de la silla y golpeando la mesa tras oír a su hijo — ¡Somos más avanzados que ellos tecnológicamente! ¡Sí, somos menos que ellos, pero nuestra tecnología lo compensa e incluso lo supera! ¡La misión era retenerlos hasta que os enviara el arca reparada, dónde los traeríamos aquí en varios viajes! ¡Trabajarían aquí, en las minas de los asteroides... serían útiles por una vez en sus patéticas vidas! ¡Lo teníais todo para cumplir con el propósito y habéis fracasado!

    — Padre, podemos volver y hacerlo — Dijo su hijo, convencido — No es necesario que enviemos a miles, yo y unos pocos podr...

    — ¡Deja de pretender que eres capaz de hacer algo siquiera! — Le gritó su padre con ira — ¡No has podido cumplir con tu cometido en Neonia, ni siquiera has podido mantener a salvo a tu hermano!

    Gar miraba fijamente y de manera desafiante a su propio hijo mientras éste optaba por no mirarle, sintiéndose muy mal por todo lo que estaba oyendo de parte de su padre. Los sentimientos de Deon hacia él cada vez eran menos recíprocos pero tras lo que estaba escuchando, el soldado tenía claro que con su padre al mando de los Anixis y con la intención de esclavizar al resto de la humanidad y a cualquier especie inteligente que se encontrara, estaban destinados a fracasar. Deon se sentía mal por pensarlo, pero al igual que su padre estaba perdiendo la confianza en él, también era él mismo quién creía que lo mejor era relegarle de su puesto, aunque sería en su momento.

    El Emperador trató de calmarse tras expulsar todo lo que tenía en su interior y tras unos breves instantes, el líder Anixis se volvió a sentar, colocando sus manos sobre la mesa y dirigiéndose a la general Mason.

    — Ve a hablar con Sith y dile que quiero para mañana un satélite, listo para usar — Dijo Gar, indicándole a la mujer que se podía marchar — Lo enviaremos al sistema Neon para vigilarles y obtener información hasta que decida que hacer con ellos.

    Bárbara asintió tras la orden del Emperador y se fue para realizar el recado, dejando a solas a los dos miembros restantes de la familia Xom. Gar se incorporó y dejó a su hijo solo en la mesa para dirigirse al ventanal, observando desde la comodidad de su hogar a los transeúntes en las calles, viendo pasar la vida normal y sintiendo nostalgia por la misma imagen pero en la Tierra.

    — Voy a organizar una serie de pruebas entre los soldados para encontrar a alguien que pueda asumir el liderazgo de algún pelotón — Dijo de pronto el Emperador Xom — Bárbara no puede con una flota entera a su mando y tú has demostrado un sorprendente declive en tus capacidades.

    — Padre, déjame demostrarte que te equivocas — Deon se levantó de su silla y se aproximó al Emperador — Participaré en esas pruebas y comprobarás que sigo siendo el mejor.

    — No dudo de tus habilidades, hijo, sino de tu liderazgo y tu actitud — Explicó Gar, volteándose para mirar a su hijo — Creo que necesitas un descanso de todo esto, así que no vas a participar ni en esas pruebas ni en ninguna misión hasta nueva orden, ¿entendido?

    — ¡Eso es ridículo! — Deon desaprobaba completamente todo aquello.

    — ¡Es lo que necesitas! — Exclamó Gar, decidido a no continuar con una discusión — ¡Te guste o no, vas a obedecer!

    — ¿Me lo dices cómo padre o cómo Emperador?

    — Cómo padre te digo que necesitas ese descanso, ese que yo no puedo tomarme — Murmuró el Emperador Xom, deprimido al recordar que su segundo hijo estaba muerto — Aún debemos llorar a tu hermano, que ahora está reunido con tu madre.

    — No necesito llorarle, solo quiero vengarle — Dijo Deon tratando de mantener las apariencias mientras recordaba el combate que tuvieron ambos hasta terminar con su vida.

    — Cómo Emperador te digo que no estás en condiciones de servir a los Anixis, así que te relego de tu cargo hasta nueva orden — Tras decir esto, Gar Xom se dirigió al ascensor para irse de la sala — Vas a acabar muerto cómo tu hermano si no cambias de actitud... y te quiero conmigo cuando se forme la nueva humanidad.

    [...]


    Sith se encontraba en una de las habitaciones de la base militar de Ciudad Anixis, realizando reparaciones y construcciones de diversos aparatos que tenía esparcidos por toda la mesa, junto a herramientas y un holograma que mostraba el estado avanzado de la reconstrucción del arca número cuatro del ya desaparecido gobierno interplanetario humano al que llamaban La Unión. Mientras el ingeniero estaba distraído con sus aparatos, la general y científica Mason irrumpió por sorpresa en la habitación con el fin de darle la orden indicada por el Emperador Gar Xom.

    — Sith, tienes trabajo — Bárbara se cruzó de brazos mientras observaba todo el desorden que había en la habitación.

    — ¿Cómo lo has sabido? — El ingeniero ni se giró, continuando con sus arreglos — ¿Es por la cantidad de chatarra que tengo a mí alrededor?

    — Sí, y porque el Emperador va a añadirte más — Respondió la mujer, haciendo referencia al trabajo — Quiere un satélite listo para ser lanzado mañana al espacio, ¿puedes hacerlo?

    — Hace unos días estaba trabajando en eso, pero me dijo que no corría prisa — Sith cesó con sus cosas y se volteó para hablar de tú a tú con Bárbara — ¿Por qué lo quiere para mañana?

    — No es mí problema saberlo, hazlo — Dijo la general Mason, que acto seguido se marchó de la habitación.

    — ¡Vale, joder, claro que sí! — El ingeniero Regan se mostró molesto con la prisa que se le metía para realizar encargos — Cómo si fuera el único maldito ingeniero en la ciudad...

    Mientras Sith dejaba a un lado sus tareas personales para centrarse en terminar de construir el satélite que el Emperador le había ordenado hacer para el día próximo, Lio sonreía, apoyado a un lado de la puerta de la habitación del ingeniero Regan.

    El hombre de Ceres tenía una idea en mente y necesitaría de la ayuda de un ingeniero cualificado, por lo que su sonrisa se debía a que lo había encontrado.
     
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    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido

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    Saludos amigo, es bueno ver que LV ha regresado. Pensar que hace 3 años estaba leyendo el primer capítulo de la parte I y ahora estoy leyendo el primero de la parte V me llena de alegría (aunque también miedo por ver que avanza rápido :'o ). Pasaré a comentar el capítulo.

    Ha estado bien para ser una introducción. Nada espectacular, pero no por eso fue aburrido. No creí que empezaríamos con el punto de vista de los Anixis, pero así ha sido. Tengo que decir que, para que se puedan emparejar un poco con los demás personajes (a los que llevo 4 partes siguiendo) les hará muy bien el poder tener capítulos para ellos, ya que los 3 del spin off que publicaste hace meses no los consideraba suficientes.

    Me sorprende que estén explorando minas en asteroides. Es una táctica bastante interesante y original. Me pregunto qué demonios están buscando, o que encontraron, porque no creo que gasten recursos a lo loco y está claro que han obtenido algo y están extrayendo más. También me pregunto si lo que sea que se haya descubierto allí habrá sido por mérito suyo o si encontraron archivos de los anixis originales que les dijeron que debían ir allí.

    Gar aparentemente no está contento con Deon, y está en su derecho, yo tampoco lo estaría XD. Ha fracasado una misión que, con el arsenal que tenían, pintaba ser muy sencilla. Está claro que a Gar le queda muy poco, porque Deon no está en sus cabales y va a intentar quitarlo del poder muy pronto. Me pregunto qué tanto tiempo durará el emperador en el poder. También me pregunto qué tipo de planes tendrá cuando logre obtener más información de Neonia, si es que la consigue.

    Lio es bastante inteligente, pero creo que fue algo imprudente al acercarse a Lina de esa forma sin haber pensado mejor en si convenía hacerlo o no. Igualmente, no ha dado su nombre real ni ha mostrado su rostro, por lo que en parte está seguro. Temo porque puedan descubrirlo, pero parece que no será el caso de momento. Me pregunto si Lina se uniría a él cuando revele quien es y cuando le cuente la verdad. Estoy seguro de que Lio será clave en todo esto, y ciertamente, tengo miedo de que sea su última parte. Ojalá me equivoque, porque es de mis favoritos.

    Vemos que al igual que Lina, hay más gente disconforme con Gar, como fue el caso de Cia o de Sith. Espero que Lio logre aprovechar eso para ganarse aliados internos para la batalla que se avecina, porque está claro que no habrá tranquilidad aquí entre dos humanidades completamente diferentes. Errores no creo haber visto, así que me despido hasta la próxima.

    Solo digo que estoy ansioso por ver a los demás personajes de Neonia, y también por una reconciliación entre dos personajes, ya sabes a quienes me refiero XD. Hasta otra.
     
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  3. Threadmarks: El siguiente paso
     
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    Ya está aquí el segundo capítulo de esta quinta parte. Quiero avisar de que salvo contratiempo inesperado, cada jueves habrá capítulo, por lo que aquellos que estéis pendientes de la historia ya podéis saber con exactitud cuando encontrar un hueco en ese día para la lectura XD. Reydelaperdicion te agradezco como siempre la visita y decirte que estos primeros capítulos irán alternando entre los personajes de Neonia y los de Paraíso. Esta parte comienza bastante pausada pero no os desaniméis, la tensión irá poco a poco en aumento y lo iréis viendo. Dicho esto, disfrutad del capítulo.





    El siguiente paso



    El cielo blanquecino y azulado se expandía en el horizonte a través de los ojos de Ender Xom, que desde el interior de su celda, disfrutaba del paisaje que Neonia ofrecía la mayor parte del tiempo. Habían pasado ocho días desde la última batalla contra los Anixis en el Sector 0, los mismos ocho en los que había permanecido encerrado en una de las celdas de la prisión de Promesa sin apenas salir. El hombre no entendía porqué los líderes mantenían su desconfianza en él cuando había demostrado estar de su lado, ayudando en el combate y revelando toda la información que tenía en su poder.

    El que fuera miembro de los humanizados Anixis ya no sabía que hacer para ganarse la confianza de la alianza formada por humanos, neonianos y sylerianos. Quería dejar claro que ya no tenía nada que ver con los Anixis, sobretodo después de que su hermano Deon intentara matarle por no pensar cómo él lo hacía. Considerando que su padre, el Emperador Xom, pretendía esclavizar a las tres especies que formaban la alianza y además siempre mostró predilección por su primer hijo, estas se convirtieron en razones de peso para que el propio Ender decidiera abandonarles tras lo sucedido.

    Rápidamente esos pensamientos se esfumaron de su mente cuando escuchó que le abrían la celda. El hombre, apoyado en la pequeña cristalera mientras veía el paisaje, se volteó para ver a quién era la gobernadora Carver. La mujer abrió la celda mediante un código en su puerta y sorprendió al retenido, pues no iba armada ni acompañada de soldados que vigilaran los movimientos de éste. Snow le indicó con un gesto que saliera de la celda y Ender le sonrió, agradecido de ello pese a no saber si se trataría de dar una vuelta, de una reunión con los líderes o si simplemente estaba siendo liberado.

    — ¿Dónde vamos? — Preguntó el ex soldado de los Anixis, intrigado.

    — Tiene que darte la luz del sol — Respondió la mujer con seriedad para después hablar con más suavidad — Creí que querrías dar un paseo y no estar todo el día encerrado.

    — Creíste bien — Musitó Ender, siguiendo a la gobernadora — Hoy es el octavo día que llevo encerrado en esa celda y es la primera vez que salgo desde que me metisteis tras la última reunión de líderes... ¿por qué ahora?

    — Eso da igual, Ender — Dijo Snow, saliendo de la prisión y apareciendo junto al retenido en la famosa avenida de Promesa — Saldremos fuera.

    El hombre permanecía observando todo lo que le rodeaba: los puestos ambulantes, las tiendas abiertas, cafeterías y restaurantes, lugares de ocio... la gente moviéndose de un lado a otro con la normalidad con la que lo hacían en las calles de la Tierra. Lo único que contrastaba completamente con ese recuerdo eran las parejas de soldados que patrullaban el interior y el exterior de la colonia humana, pareciéndose más a un régimen militar que a una ciudad pacífica y bulliciosa.

    La gobernadora llevó al preso hasta la entrada y salida de Promesa para que pudiese aprovechar de buena manera la luz solar del día tan esplendido que hacía. Cuando Ender notó el sol en su rostro, cerró los ojos y sonrió, disfrutando de un placer que la gente cotidiana siempre había ignorado. Snow le miraba pensativa, mirada que el hombre no tardó en notar, abriendo sus ojos de color marrón claro y fijándolos en los ojos verdes de la mujer.

    — La Unión hizo bien en instalar una colonia en este planeta — Murmuró Ender con una sonrisa en su rostro — Hasta la calidez del sol de Neonia recuerda a la Tierra.

    — Siempre preferiré nuestro mundo de origen por encima del resto — Dijo Snow, nostálgica al recordar su planeta natal — Pero sí, Neonia es lo más parecido a casa.

    — Los Anixis... — Ender se frenó a sí mismo para rectificar — Los humanos con los que convivía, consideran a Paraíso cómo el mundo más parecido a la Tierra y sinceramente, ahora tengo mis dudas.

    — No puedo opinar hasta que no vea Paraíso — Snow se cruzó de brazos mientras miraba al frente.

    — Si habláis con el Emperador Xom, quizá evitemos un conflicto mayor al que ha habido — Ender seguía con la misma idea inicial que propuso cuando habló con Lill — Solo en ese entonces, podrías ver Paraíso sin problema.

    La gobernadora Carver lanzó un suspiro mientras agachaba la cabeza, mirando acto seguido a Ender.

    — Yo estoy dispuesta a hacer un pacto con ese Emperador Xom... pero el resto de líderes no — Explicó la mujer, resignada — Cuando supe que erais humanos, lo tuve claro; debemos unir fuerzas en vez de pelear. Sin embargo, los demás no piensan así.

    — ¿Cómo te llamas? — Preguntó el hombre, interrumpiendo de forma repentina el tema de la conversación.

    — Snow Carver.

    — Pues convéncelos a todos, Snow — Ender se alegraba de conocer a alguien que pensara cómo él — Porque si no lo haces, morirá gente.

    Ender y Snow se miraban fijamente el uno al otro cuando fueron interrumpidos por un grito cercano que les llamó la atención.

    — ¡Eh! — El comandante Crane se aproximó a su mujer y al preso con gran seriedad — ¿Qué se supone que haces, Snow?

    — Hacer que salga un rato de ese habitáculo en el que le tenemos encerrado todos los días — Respondió la gobernadora con tono de reproche — Es un preso pero tiene sus derechos.

    — Está encerrado por un motivo — Lill fue tajante — Es el enemigo.

    — ¡No lo soy! — Intervino Ender, molesto con su situación — ¡Me presenté delante de vosotros, sólo y vulnerable! ¡Disparé contra los que fueron mí gente! ¡Os he dado toda la información que tengo! ¡¿Qué más se supone que debo hacer para demostrar que estoy con vosotros?!

    — ¡No hay nada que puedas hacer para que confiemos en ti! — Exclamó el comandante Crane, encarándose con el que fuera miembro de los Anixis — ¡Soldados! ¡Llevadlo de vuelta a su celda!

    Los soldados más próximos, aquellos que custodiaban la entrada a Promesa, se aproximaron al recibir la orden del comandante y tomaron de los brazos a Ender, que no opuso resistencia alguna más allá de una mirada de desprecio hacia Lill que incluso Snow notó. Mientras se llevaban al preso, la gobernadora y el comandante se miraron entre sí durante unos segundos de tensión hasta que fue ella quién tomó la palabra.

    — No sé porqué te comportas de esa manera — Snow estaba molesta con la actitud de su marido — Ese hombre ya ha demostrado que es de fiar y merece un voto de confianza, ¿no crees?

    — La próxima vez que le saques de su celda, asegúrate de ir armada y acompañada por una escolta, ¿entendido?

    La mujer no respondió al igual que el hombre no contestó a lo que ella le preguntó. Lill se marchó de la entrada de Promesa, dejando a Snow preocupada por su actitud más de lo que ya lo estaba. Desde aquella reunión con los líderes hacía ya ocho días, el comandante Crane se había mostrado muy reacio a buscar una forma de frenar el conflicto, mostrando una sed de guerra que acompañada de la de los neonianos que clamaban venganza por la muerte de Vanth, convertían la situación en una bomba de relojería.

    [...]

    — ¡Vamos! ¡Quiero ver determinación! ¡No paréis!

    A dos kilómetros de Promesa, un grupo de cientos de personas realizaba flexiones sin parar bajo la mirada del subcomandante Tanner. Se trataba de nuevos reclutas para el ejército humano, ciudadanos de todas las edades adultas que habían decidido formarse cómo soldados ante la amenaza de los Anixis.

    Considerando que la población humana era superior a la de los neonianos y sylerianos juntas, su aportación en un futuro combate sería mayor que la de sus aliados. Además, el hecho de que los Anixis resultaron ser humanos, provocó que tanto los sylerianos cómo los neonianos consideraran que se trataba de un conflicto interno en la humanidad, tal y cómo lo fue la guerra civil contra la Resistencia aunque los neonianos fueran el detonante de ésta.

    — ¡El comandante Crane! — Exclamó uno de los jóvenes soldados que avistaron a su líder llegar a la zona.

    Tras estas palabras, todos los nuevos reclutas allí presentes se incorporaron drásticamente y se cuadraron ante el comandante con el saludo militar. Eron sonrió mientras se cruzaba de brazos y Lill respondió con el mismo saludo para acto seguido indicar que continuaran con los ejercicios mientras se dirigía hacia su amigo.

    — ¿Cómo lo llevas? — Le preguntó Lill a su subcomandante mientras observaba a los reclutas realizar ejercicios físicos.

    — Bien, no dejan de sumarse más al grupo — Eron parecía sorprendido — Hay que ver cómo ha evolucionado la humanidad en todo este tiempo. Ha pasado de sentirse protegida a amenazada, de ahí que ahora quieran pelear prácticamente todos.

    — Genial, cuantos más seamos para defendernos, mejor — Indicó el comandante Crane, que no estaba ahí para hablar de eso — Escucha, he hablado con Hylda y Erie sobre la información que nos dio Ender respecto a la ubicación de los Anixis y hemos decidido que enviaremos a dos personas en una nave pequeña para que no sea detectada y confirme la veracidad de las palabras de ese tipo.

    — Y has pensado en mi, ¿cierto? — Eron suspiró, mostrando no estar muy de acuerdo.

    — Cada líder aportará a alguien de confianza y tú eres la persona en la que más confío ahora mismo — Lill mostraba su sinceridad — Necesito que lo hagas, Eron, por favor.

    — A sus ordenes, comandante — Respondió el subcomandante Tanner de forma sarcástica y entre risas.

    — Gracias, hermano.

    Lill y Eron se dieron un abrazo y acto seguido el comandante se marchó de la zona mientras su amigo y mano derecha continuaba con el entrenamiento a los nuevos reclutas. Apenas habían pasado diez minutos cuando el subcomandante Tanner vio llegar Ashley, quién vestía con el uniforme gris y verdoso que caracterizaba a los soldados del ejército humano. Eron se quedó perplejo, deleitándose con la belleza de la mujer, a la que le quedaba algo apretado el traje.

    Ripley se aproximó al hombre y le dio un beso para que después él la abrazara, confirmando lo que todo el mundo intuía: ambos habían iniciado una relación que se encontraba en su fase más temprana, pues no hacía ni dos semanas que comenzaron a verse con más frecuencia.

    — ¿Estás bien? — Preguntó Eron, siendo considerado.

    — Lo estoy, aquí contigo — Respondió Ashley con una sonrisa — ¿Y tú?

    — Mucho mejor desde que estás aquí — El hombre le devolvió la sonrisa, que al momento se apagó — Debo contarte algo.

    — ¿Qué ocurre? — La mujer se soltó de los brazos del subcomandante, preocupándose.

    — Lill, Hylda y Erie se han reunido para preparar una pequeña expedición a las coordenadas que Ender nos dio sobre la ubicación de los Anixis — Explicaba Tanner con una mezcla de seriedad y resignación — Me han pedido que forme parte.

    — Entonces iré contigo — Musitó Ashley, sorprendentemente decidida.

    — Va un miembro por especie — Indicó Eron, que además tampoco quería que la mujer se arriesgara — Supongo que yo iré por parte de la humanidad y está por ver quién va por los neonianos y sylerianos.

    Ashley asintió un tanto apenada, cosa que notó el hombre, aprovechando para abrazarla y recostarla sobre su pecho. La mujer correspondió el gesto, rodeando el torso de Eron con sus brazos mientras perdía la mirada en los constantes ejercicios físicos que estaban realizando los nuevos reclutas del ejército humano.

    — ¡Bien, ya es suficiente por hoy, muchachos! — Exclamó el subcomandante, dando por terminado el entrenamiento — ¡Mañana a la misma hora!

    — ¡Entendido, subcomandante Tanner! — Dijeron algunos al unísono.

    Las pocas cientos de personas que se hallaban allí fueron dirigiéndose de regreso a Promesa ante la mirada del hombre y la mujer. Ambos permanecieron a solas durante unos largos minutos, abrazados sin decirse nada pero mostrando su aprecio el uno por el otro. Ambos se querían realmente, pero de sus cabezas aún no se habían ido los recuerdos de Deanne y Axlor respectivamente, aunque muy probablemente nunca lo harían por lo mucho que significaron para sus vidas. No obstante, ahora se sentían felices de poder compartir sus momentos con otra persona y dejar de sentirse solos tras tanto tiempo de esa forma.

    — ¿Qué te parece si volvemos? — Preguntó el hombre, quién ya llevaba varias horas en el lugar — No me importaría seguir abrazados en casa.

    — Me parece un buen plan — Respondió Ashley, besando al subcomandante del ejército humano — Podríamos permanecer así todo el día si quieres.

    — Por mi, como si es toda la vida, Ash — Murmuró Eron con total sinceridad y cariño — Me gusta esto y me gustas tú. Creo que son razones más que suficientes.

    — Entonces no nos hagamos esperar — La mujer se liberó de los brazos de Eron e inició el camino de vuelta a Promesa, volteándose para mirar a su chico — No me hagas esperar.

    Tanner sonrió y comenzó a caminar tras ella hasta enlazar su mano con la de Ripley, la cuál estaba estirada hacia él. El hombre rodeó con su brazo derecho el cuello de la mujer y ambos prosiguieron su andadura en dirección a la colonia humana de nombre Promesa.

    [...]

    Om observaba desde cierta distancia cómo humanos, neonianos, sylerianos e incluso Super Rhajik trabajaban juntos en algo. Aquel momento parecía memorable todos los días pese a que era el octavo en el que se veía el trabajo común de estas especies. Se encontraban reconstruyendo la colonia neoniana de nombre Isharay, que fue destruida por la Resistencia durante su ataque en el que Narisha Taaliv y Axlor Vaalot perdieron su vida. Paokt estaba tan enfrascado en la escena que no se percató hasta más tarde que otro syleriano se sentó a su lado, sobre un tronco de árbol caído a escasos metros de la obra.

    — Hylda ya me ha informado acerca de mi misión — Dijo aquel syleriano — Aún falta que los líderes se pongan de acuerdo en el día.

    — Eres fiable, Uriow, lo harás bien — Murmuró Om, posando su mano derecha en el hombro izquierdo de su compañero — Es una misión de reconocimiento, será corraborar los datos que nos proporcionó el humano Anixis y regresar.

    — Lo sé, no estoy preocupado por el devenir de la misión — El syleriano de nombre Uriow Emmon se mostraba confiado — Lo que me preocupa es lo que pueda venir después.

    — ¿A qué te refieres? — Paokt le miró fijamente.

    — Hace relativamente poco que somos aliados de los humanos y los neonianos, y siento que todo va tan deprisa que ya estamos peleando por ellos — Decía Uriow, expresando sus pensamientos.

    — Comprendo lo que dices, pero para un momento y mira a tu alrededor — Om trataba de mostrarle la situación — Estamos trabajando juntos, todos, por un futuro. Ya hemos comenzado a reconstruir y ni siquiera sabemos que va a pasar mañana, ese es el siguiente paso... eso es la esperanza que nos da esta alianza. Y la oportunidad de salir de Syleria y poder respirar aire puro de verdad.

    Uriow hizo caso a su compañero y comenzó a observar cómo distintas especies colaboraban en armonía en la reconstrucción de una aldea que pretendían hacer más grande, pues todos los neonianos que se encontraban en otras bases del mundo estaban decididos a convivir juntos en un mismo lugar una vez el conflicto con los Anixis terminase. Los sylerianos, por otra parte, construirían más adelante su colonia permanente en Neonia al margen de la ciudad de Sovaam en su planeta natal, que unida a las colonias de Promesa y la propia Isharay, consolidarían una alianza que apenas acababa de comenzar.

    Yak se encontraba apartando los escombros que rodeaban en árbol milenario que se hallaba en el centro de Isharay, lugar donde echaron las cenizas de los neonianos caídos en el último combate contra los Anixis en el Sector 0, entre los que se encontraba Vanth Dheer. El que fuera su discípulo tardaría en asumir la muerte de su maestro y mentor, al igual que le costó digerir la de Narisha en su momento. Quetaryan se arrodilló ante el árbol quemado para venerar a los caídos de su especie cuando escuchó que alguien se colocó a su lado en la misma postura. Al alzar la vista, vio a la que ahora era la líder de los neonianos por cuestión de rango, Erie Tovam, mirándole con una media sonrisa. El neoniano agradeció su compañía devolviéndole la sonrisa y la neoniana tomó por sorpresa la mano de Yak, apretándola con la suya. Mientras ambos se miraban fijamente durante unos instantes, Reeda observaba desde la distancia y con seriedad la escena entre ambos neonianos.

    Al igual que otros Super Rhajik, su líder Zyon también se encontraba ayudando en la reconstrucción de la colonia neoniana acompañado de su amigo e ingeniero Westley Finn, quién se encargaba de reparar los aparatos eléctricos que quedaron dañados pero no inservibles, centrándose principalmente en la base de datos que se ubicaba en el interior de la casa más grande de Isharay, lugar en el que vivía la representante Taaliv. Mientras todos los trabajadores, fueran de la especie que fueran —exceptuando a las máquinas— continuaban con sus reparaciones, Arva Tidder se encargaba junto a Cinthia Marlow de proporcionar agua a todo aquel que lo necesitara, pues estar trabajando de forma constante bajo el sol se hacía agotador y requería de hidratarse.

    — ¿Quieres agua? — Le pregunto la médico al ingeniero cuando llegó a su zona.

    — Claro, gracias.

    West recibió una pequeña botella y la abrió para darle un sorbo. Cinthia tenía la esperanza de que el que fuera su pareja no le guardara rencor pero ese pensamiento era equivocado, pues el ingeniero continuó con su trabajo sin ni siquiera mirar a la mujer. Algo apenada por ello, Cinthia prosiguió con su repartición de agua al igual que hacía Arva, que con un mes de embarazo aproximado apenas se le notaba. Una vez terminó de dar botellitas de agua a todos los trabajadores, la piloto Tidder se salió de la zona de reconstrucción y se dirigió a un lugar concreto que se hallaba a las afueras de la colonia neoniana.

    Arva llegó al lugar exacto en el que su pareja Axlor Vaalot murió a causa de un disparo láser de un Super Rhajik durante el asalto de la Resistencia a Isharay. Ella no conocía el sitio exacto en el que quedó el cuerpo del hombre hasta que Lio se lo contó, y desde la última batalla contra los Anixis en la que estos terminaron abandonando el planeta, la mujer se dirigía allí cada día para regar una pequeña flor que había comenzado a brotar justo en el centro del charco de sangre apenas ya visible del marciano.

    — Sé que esa flor eres tú — Musitó Arva, emocionada mientras la regaba delicadamente — Para cuando nazcan tus hijos, los traeré aquí y les diré que nunca te has ido.

    La mujer acarició dulcemente los pequeños pétalos de la flor y acto seguido se marchó en dirección a Promesa con la esperanza de que esa flor creciese poco a poco y día tras día.

    [...]

    Escoltada por dos soldados sylerianos, la Elegida de nombre Hylda Admir caminaba por entre la multitud de Promesa que había en su avenida principal. El hecho de ver no solo a humanos sino a neonianos y sylerianos le hacía sonreír casi sin darse cuenta. La syleriana soñaba con que la visión de esos momentos fuera a más y mejor en el futuro, no solo viéndose en Promesa, sino en Sovaam y en otros nuevos mundos que colonizar de forma pacífica.

    La líder de los sylerianos también vio una fila de niños y niñas humanos de unos cuatro años aproximadamente, dirigida por sus profesores de la escuela. Al parecer, estaban en una especie de excursión, observando la colonia que habitaban. Hylda reconoció a una niña entre tantas que había, siendo la hija del comandante Crane y la gobernadora Carver. Regina tenía el pelo ondulado a la altura de sus pequeños hombros y de un color marrón tan claro que casi parecía rubia, además de los ojos verdes de su madre pero la sonrisa de su padre. En ese instante, Hylda recordó una vez en la que su padre le llevó a conocer la nieve azul de Syleria, su mundo de origen.

    — ¿Lo ves, Hylda? — Mirko era el nombre de su padre, quién le estaba enseñando el color azulado de un trozo de nieve que contenía en sus manos — Esto se deshará mañana, cuando el sol salga.

    — ¿Por qué, papá? — La niña syleriana se mostraba totalmente inocente.

    — Bueno, querida, se trata de la temperatura, el frío y el calor — Explicó su padre — Verás, todo en esta vida tiene contrastes. El frío y el calor, el agua y el fuego, el hielo y la lava... pero eso no significa que algo sea mejor o peor que lo otro.

    — ¿Y cuál es el contraste del amor que os tenéis tú y mamá?

    Mirko Admir no pudo evitar sonreír tras escuchar la pregunta de su hija. El padre se aproximó a ella hasta arrodillarse, con el fin de colocarse a la misma altura que la niña syleriana.

    — Lo contrario al amor es el odio, Hylda — Murmuró el que era líder syleriano en aquel tiempo de guerra contra los neonianos — En este caso, si hay una cosa peor que la otra. El odio es peligroso y muy malo.

    — Los neonianos... ¿nos tienen odio? — Pese a que los adultos trataban de encubrir lo que ocurría, los niños se enteraban de ciertas cosas que era inevitable que pasaran inadvertidas.

    Mirko permaneció cabizbajo mientras pensaba qué responderle a su hija para preocuparla la menos posible. Sin embargo, antes de que pudiera hacerlo, un soldado syleriano se aproximó a la zona dónde se hallaba su líder para prevenirle.

    — Elegido Admir, señor... y pequeña Hylda — El soldado también saludó a la niña — Señor, tenemos que hablar, es urgente.

    — Está bien — Mirko asintió al soldado mientras se dirigía a su hija — Espera un momento y te acompañaré a casa con tu madre, ¿vale?

    — Vale, papá.

    El líder syleriano se acercó a su soldado para que éste le dijera en voz baja lo que estaba ocurriendo mientras Hylda permanecía atenta a los movimientos de ambos. Sin que ambos militares lo supieran, la niña syleriana pudo oír la breve conversación que estaban teniendo.

    — ¿Qué está pasando, Paokt? Indrah me había dicho que habías sido capturado — Le preguntó Mirko a su soldado con preocupación en el rostro — ¿No se supone que estabas en Neonia?

    — Y así era, señor, pero... — Paokt, quién era uno de los hombres de confianza del Elegido Admir, preparó una mentira elaborada — Pudimos escapar en una nave, nos hallábamos en una de sus bases militares...

    — ¿Y cómo habéis...? ¡Mierda, da igual! ¡Os habrán seguido! — Mirko estaba notablemente tenso — ¡Avisa a todo el ejército, da la orden de resguardar a los civiles y que preparen las defensas! ¡Debemos acabar con ellos antes de que ellos acaben con nosotros! ¡Vendrás conmigo en la Bataller!

    — A sus órdenes, Elegido Admir.

    Mientras Paokt se marchaba corriendo para dar la orden de su líder, éste se acercó a su hija y la tomó rápidamente en brazos, comenzando a correr en dirección a su hogar para ponerla en brazos de su madre, teniendo que ir después a una misión tan importante como peligrosa.


    La actual líder syleriana volvió en sí tras unos segundos en aquel recuerdo, siendo poco después consciente de que esa fue una de las últimas veces que vio a su padre. Después de ello, el ejército syleriano se dispuso a salir de Syleria en dirección a Neonia para terminar con la guerra, pero los neonianos se adelantaron a sus movimientos de forma sorprendente —contaban con la ayuda de Paokt, el padre de Om, quién hizo un pacto con ellos para evitar más muertes, no obstante, le engañaron— y atacaron Syleria desde su órbita, lanzando bombas termodinámicas que intoxicaron la superficie del planeta, su aire y todo lo demás, provocando que gran parte de la especie syleriana se extinguiera, quedando unos pocos bajo la superficie y conviviendo ahí durante generaciones hasta muchos años después mientras los neonianos les creían a todos extinguidos.

    Volver a todos esos recuerdos de su pasado infantil provocaron en Hylda Admir una profunda sensación de malestar y tristeza, por lo que dejó de pasear con su escolta y se dirigió a la vivienda temporal que le habían asignado en Promesa, para que estuviese cómoda durante su presencia allí. Mientras la líder syleriana ponía rumbo a su habitáculo, la asiática Sun Brume la observaba desde la distancia, acompañada de varios matones de la Resistencia. La organización estaba bastante desperdigada al no tener una base concreta a la que acudir, pero permanecían en constante contacto bajo las órdenes de la mujer, quién tenía decidido sí o sí, participar de cualquier forma en el conflicto que estaba por venir.
     
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    Saludos amigo, voy a comentar el capítulo.

    Tengo que decir que ha estado bien. Es tranquilo. Está claro que no se puede esperar que todos los capítulos tengan acción, pero no por eso los capítulos de tranquilidad se me hacen aburridos. Lo que sí tengo que decir es que creo que a este capítulo le faltaron más escenas para los otros personajes. En Neonia ahora mismo tienes a muchos personajes, y es obvio que no puedes mostrarlos a todos juntos. Sin embargo, creería que este capítulo por ser el primero de la parte en mostrar lo ocurrido en el planeta debería ser el que mostrara equitativamente a todos los personajes y luego a lo largo de la parte, los otros capítulos sí pudieran centrarse en unos sí y en otros no. Es una opinión mía nada más.

    Ahora comentaré el capítulo y lo que me pareció.

    Tengo que decir que me sorprende mucho que Snow sea la única de las líderes que esté en contra del ataque a los Anixis. Me hubiera gustado ver más de Om y de Hylda en este capítulo para entender bien como es que ellos finalmente se decantaron por atacarlos como mejor opción, ya que, si no recuerdo mal, ambos estaban en contra de ese plan, o al menos no tan entusiasmados. Y tengo que admitir que es algo raro que Snow quiera una paz propiamente dicha. Ella terminó siendo confinada por los Anixis, perdió su autoridad ante ellos, y encima la separaron de su familia y la encerraron cuando ella intentó ir a buscarlos. Me resulta difícil de creer que ella quiera la paz con seres que en su mayoría son de igual caracter que Deon. Claro que Ender ha dicho que no todos son como su hermano, pero eso no debería bastar para que ella deseara la paz con ellos, al menos no para mí. Recuerdo que ella misma quiso ir a cazar a los criminales que iban con Jim cuando este asesinó a su padre sin haberse puesto a pensar que podría haber alguien que estuviera no tan a favor de él (como Dyrian) cuando se trataba de una sola persona, y ahora quiera mostrarse compasiva. Es decir, en el pasado por los males de Jim (obviando que sus acompañantes eran criminales, pero ella solamente se interesó en él por asesinar a su padre y no por ser criminal en sí) quería cazar a todos sus acompañantes. Pero ahora, por las buenas acciones de uno solo, quiere mostrarse compasiva cuando vio y experimentó de primera lo violentos y opresores que podrían ser todos ellos. Digo, Lill sabe que el líder de los Anixis es alguien que se hace llamar "emperador" y que bajo sus órdenes, la humanidad de Neonia estaba encerrada. Creo que Snow está obviando ese detalle y está centrándose demasiado en el hecho de que los anixis son humanos.

    Me duele mucho ver a Lill y a Snow llevándose tan mal. Son mi pareja favorita, y la única que me queda desde el inicio de la historia. La pareja de Axlor y Ashley jamás llegó a ser, incluso destruiste la pareja de Axlor y Arva. De igual manera, la de Hillary y Lio también fue destrozada. Solamente me queda una pareja en pie y las escenas que me pones son escenas desgarradoras. Desde el capítulo final de la parte III que estuvieron separados, estuve hasta el noveno capítulo de la parte IV esperando a que se reunieran, y tan pronto se reúnen, tú los haces pelear. No digo que no hagas que las parejas tengan dificultades, pero no me jodas, has eso con otra pareja y no con la de oro :v XD. Okno, hablando en serio, esa escena fue la que más me dolió del capítulo. Sé que tarde o temprano se reconciliarán, porque no se odian, solamente tienen ideas distintas, pero pronto Deon matará a su padre y sacará la naturaleza violenta y rencorosa de los Anixis a flote y allí ambos se alinearán bajo la misma idea de que hay que pelear, y sé que allí se reunirán otra vez. Sé que eso ocurrirá, lo sé. Y tú también lo sabes XD.

    Me intriga bastante el hecho de que enviarán una nave con un representante de las especies a explorar Paraíso para comprobar que las cosas marchen bien. Vimos que Eron es el elegido de los humanos y que un nuevo personaje, un syleriano nuevo, es el elegido de los suyos. Quedo a la espera de saber quien será el elegido de los neonianos, y a la espera de ver que clase de cosas ocurrirán en la misión. Creo que quien más papeletas tiene para ser elegido en el grupo de neonianos es Yak.

    Veo que la relación de Eron y de Ashley está avanzando bien. Ambos se quieren, pero no por eso olvidan a quienes fueron sus primeras personas importantes en sus vidas. Claro que de parte de Eron solamente conocemos a su esposa por un flashback y de parte de Ashley, a Axlor lo conocimos muy bien. No digo que esta relación me desagrade, pero tampoco me agrada tanto. Se consolidaron muy rápido. Es decir, Ashley y Eron apenas hablaron una o dos veces en la parte III y en la IV habrá sido durante unos tres capítulos. Me parece bien que sigan adelante, pero lo que más me frena de esto es que Ashley no ha mostrado arrepentimiento. Arva perdió a Axlor por un capricho suyo. Los neonianos perdieron a su líder por su plan (que al final quien lo ejecutó fue otro, pero Ashley fue quien ideó el plan), Lill perdió su mano y a raíz de eso casi pierde la vida por culpa de ella; y después de todo lo que pasó, ella no se ha disculpado con nadie. Siento que quienes más merecen un perdón de su parte son Arva, Lill, Yak, Reeda y Snow, pero no lo ha hecho, y hasta donde puedo saber, ella no se muestra arrepentida de lo que hizo. No es que Ashley me caiga mal, porque ella encontró el camino correcto al final (aunque eso no lo tengo confirmado del todo, ya que no la he visto aceptando la convivencia con los neonianos), pero ella no ha pedido perdón ni la veo esforzarse con el correr de los capítulos. No digo que eso me haga odiar a Ashley, pero ella está obligada a pedir y a ganarse el perdón de esa gente, pero si siguen transcurriendo los capítulos y ella se mantiene igual, creo que empezaré a dejar de considerarla un personaje de mi agrado. Espero que ella pida perdón, porque no quiero odiar a alguien que formó parte del grupo original y que demostró tener potencial. También espero que ella sea relevante. En las partes I, II, III y IV ella ha estado presente pero sin hacer un aporte significativo a la historia. Ni como soldado de la Unión, ni como comandante de la Unión, ni como líder de la Resistencia la hemos visto brillar. Por regla general, los personajes que no aporten gran cosa a la trama tienen dos caminos posibles: empezar a aportar a la trama o morir y ser retirados de la misma. Pero Ashley lleva un largo tiempo estancada. Más allá de que me guste (obviando el hecho de que no me es agradable su falta de esfuerzo por ganarse el perdón) espero que ella empiece a aportar o sea quitada del medio. Como dije, no la odio (aún) pero ya es tiempo de ver que ella haga algo relevante. Hasta Eron y Etyah que debutaron en la parte III pudieron tener un momento para ellos.

    La parte de Yak en la que Erie se sienta a su lado y luego toma de su mano mientras Reeda observa todo se me hizo algo muy aleatorio. Quiero decir, sé que Yak fue quien la despertó, pero más allá de eso y de que él y Erie quisieran una guerra para acabar con los anixis, no veo ningún motivo por el cual Erie quisiera acercarse "sentimentalmente" si se lo puede llamar así al joven aprendiz de Vanth. Mucho menos veo motivo para que Yak acepte ese gesto de esa forma si él y Reeda no estaban (ni estuvieron nunca) en malos términos al finalizar la parte IV. Más allá de eso, el que no tuvieran diálogo alguno y solamente se narrara (de forma que no pudiéramos conocer sus pensamientos o sentimientos) no ayudó mucho en eso. Como dije, para mí fue un evento muy aleatorio. Vanth ha sido asesinado, poniendo a Erie como líder. Así que asumo que ella como Yak y Reeda serán los representantes de la especie de Neonia que veremos aquí. Espero ver mucho más de ellos que simplemente un triángulo amoroso que salió de la nada. Ojo, no me molestaría un triángulo amoroso siempre que esté bien llevado, pero su comienzo (suponiendo que se extienda) fue muy random. Vanth era un personaje muy gris. Tenía cosas que me agradaban y cosas que no, y eso en mi opinión lo hacía una gran carta en el juego. La opinión de su muerte ya la comenté en el capítulo final de la parte IV, pero quiero aprovechar esta ocasión para expresar mi deseo de que su muerte ayude a que los 3 neonianos con relevancia que han quedado sean catapultados como personajes, y no que nos deje con solo un triángulo amoroso y ya. Creo que fue algo apresurado juzgar el futuro de 3 personajes en base a un párrafo de una escena, pero así es como me hizo sentir ese fragmento.

    Zyon es un personaje que también me gustaría mucho ver más. Es una inteligencia artificial que logró escapar al control del Supremo. En la parte II él estuvo muy relegado. En la parte III él no hizo casi nada hasta el capítulo final y la parte IV fue lo mejor que vimos de él con las cosas que ha hecho con el grupo tales como salvar la vida de Lill, entrenar con el grupo y también sus comentarios cómicos que tanta gracia me hicieron. Pero creo que Zyon es un personaje con un gran poder destructivo como para ser solo un robot de apoyo y un alivio cómico. West, por su parte está cumpliendo su deber. Me resulta raro lo de Cinthia. Ella se puso a coquetear con Lill en frente de West. Es obvio que West aceleró sus conclusiones, pero motivos para estar molesto con ella y no querer verla los tiene. La escena de Arva con la flor fue de las cosas que más me gustaron. Fue una escena bonita y a la vez triste, lo cual sigue estirando la brecha entre esta historia y todas las demás que has hecho. Ha sido un pequeño pero simbólico detalle, y espero por el momento en el que los mellizos de la mujer nazcan y ella pueda llevarlos a ver la flor que nació en el lugar donde Axlor ha muerto.

    La escena de Hylda y los recuerdos de su padre quien fuera alguna vez el líder (o Elegido) de los suyos fue bastante buena. Ver como este le explica la diferencia entre los contrastes ha estado muy bien, y más aún sabiendo que ella puede ver sus recuerdos a causa de su ADN. Estoy seguro de que conoceremos más y a mayor profundidad al Elegido de los sylerianos, pese a que está muerto, de una manera bastante original y poco vista, y que será bueno ver el contraste que hay entre Hylda y su padre. Estaré esperando por ver más de la líder syleriana en el futuro.

    Por último, el capítulo cierra con Sun. Sigo sin creer que ella siga suelta después de las cosas que hizo. Ocasionó una guerra civil y quiso asesinar a nadie más que la propia gobernadora. Que nadie la haya encarcelado ni a ella ni a la Resistencia habla de lo desesperados que deben estar en todo este conflicto. Me pregunto si el plan de Lill es que los miembros de la Resistencia se maten entre sí con los Anixis para que se debiliten y así luego lidiar de forma más sencilla con los remanentes que queden con vida, en lugar de simplemente encarcelar a Sun y ocasionar un conflicto innecesario con la Resistencia, cuyos números desconocen en gran parte, cuando tienen otro conflicto más grande a sus puertas. Pienso que eso es lógico, pero no tengo pruebas de que sea cierto. Espero que sea cual sea el caso, estén preparados para lidiar con ellos cuando todo termine. Iniciar una guerra civil no puede quedar impune sin castigar ni que sea a uno de los líderes. Pero ya veremos como termina.

    Bueno, este comentario ha sido larguísimo, y eso que el capítulo no era de una longitud tan grande. Para que veas lo buena que es tu historia y todo el tema de conversación que se puede sacar de aquí XD. Me pregunto si el siguiente capítulo nos dejará en Neonia o si nos llevará de regreso a Paraíso, o incluso si estaremos en ambos lugares al mismo tiempo. Sea como sea, esperaré paciente al jueves próximo para leer. Y otra cosa que también espero es que Lill y Snow se reconcilien pronto. Aunque sé que pasará, la espera me mata XD.

    Hasta la próxima.
     
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    Resistance

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    Los Viajeros V: Regresión
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    Ya está aquí el tercer capítulo de ésta parte V de Los Viajeros. Éste tratará exclusivamente sobre los personajes de Paraíso (el anterior fue de los de Neonia y el primero de los de Paraíso) y el próximo tratará de los de Neonia, para después, el que será el quinto capítulo, ya deje dicha dinámica. Simplemente quería avisar de esto. Reydelaperdicion gracias por seguir aquí, no distraeré más, les dejo con la lectura.




    Haciendo amigos







    Sith proseguía con su trabajo, que esta vez era el de terminar de construir un pequeño satélite que sería enviado al sistema de Neon para espiar a la alianza formada por humanos, neonianos y sylerianos. Mientras el ingeniero se entretenía con el aparato y sus herramientas, la puerta de la sala se cerró detrás de él.

    — Ya te he dicho que sí, Bárbara, estoy en ello — Dijo Regan con resignación sin siquiera voltearse.

    — Te confundes de persona.

    Sith se giró rápidamente y sobresaltado, observando ante él a un soldado cualquiera que tenía el casco quitado y le miraba con una seriedad que intimidaba.

    — ¿Qui... quién eres? — Preguntó el ingeniero, asustado.

    — Logan Smith, un soldado más al servicio de nuestro adorable Emperador... — Lio se aproximó al ingeniero hasta colocarse frente a él — Sith, ¿verdad? ¿Ese es tu nombre?

    — Así es... — El hombre se sentía completamente intimidado — Oye, amigo, no sé qué es lo que quieres pero plantarte aquí delante mía con ese aspecto robótico no es muy cómodo que se diga...

    — Tranquilo, Sith — El hombre de Ceres cesó su postura intimidatoria y se sentó a escasos metros del tipo — No vengo a asustarte ni nada por el estilo, simplemente quiero pedirte un favor.

    — U... un, ¿favor?

    — Exactamente — Santos se cruzó de brazos mientras se hallaba sentado sobre un taburete — Necesito que cuando acabes con ese satélite, me construyas una baliza de datos para enviarla al mismo destino que tu anterior proyecto, ¿me explico?

    Sith permaneció en silencio durante casi un minuto, completamente sorprendido y extrañado de que un soldado Anixis cualquiera le pidiera hacer algo que solo el Emperador Gar Xom podía ordenar. Lio tenía paciencia pero se le agotaba conforme el silencio se hacía más largo y la respuesta del ingeniero no llegaba.

    — ¿Es una orden del Emperador Xom?

    El hombre de Ceres se levantó rápidamente de su taburete y se abalanzó sobre el ingeniero Regan, colocando su antebrazo derecho sobre el cuello del hombre y sujetando con la mano izquierda un destornillador con la punta en la zona del riñón. Sith soltó un breve alarido que fue interrumpido cuando el movimiento del soldado cesó.

    — Es una orden mía, capullo — Musitó Lio, cansado de aparentar.

    Sith comenzó a asentir repetidas veces, aterrado y tembloroso, mientras Santos se iba apartando de él lentamente, dejando el destornillador sobre la mesa. Acto seguido, el soldado infiltrado cogió el casco de su traje y se dirigió a la salida, no sin antes despedirse.

    — Si me delatas, si no me obedeces, si intentas cualquier cosa contra mí — Lio miraba al ingeniero de forma desafiante — Ese satélite será lo último que construyas, porque te romperé las dos manos.

    El hombre de Ceres se marchó tras decir esas últimas palabras, dejando al ingeniero Regan apoyado sobre la mesa repleta de chatarra con un escalofrío recorriéndole la columna vertebral y varias gotas de sudor cayendo por los costados de su frente.

    [...]

    Habían pasado ocho días desde aquella conversación que un infiltrado Lio mantuvo con el ingeniero Sith Regan en la base militar de Ciudad Anixis. Santos se instaló en una de las tantas viviendas vacías que había en la ciudad y que nadie reclamaría, sin embargo, su preocupación constante era el hecho de que no había registros ni informes suyos en la base de datos del arca número cuatro y por ende tampoco en Paraíso, por lo que de querer conocer su identidad los soldados, estaría en serios problemas. No obstante, durante esos ocho días nadie le había preguntado nada, por lo que supuso que de momento estaba todo bien.

    La casa de Leonardo Santos en Paraíso no estaba nada mal. Pese a ser la casa estándar de la mayoría de ciudadanos, esta tenía un baño, una cocina, dos habitaciones y un salón, todo de tamaño normal y haciendo de dicho hogar, un lugar acogedor para cualquiera. Nadie se quejaba de cuanto espacio pudiese tener o cuanto le faltara, pues lo principal era la comodidad en tu propia casa. El hombre de Ceres se encontraba recostado en la cama de una de las habitaciones con la mirada perdida en el techo cuando comenzó a escuchar repetidos golpes en la pared de esta, que daba al exterior de la vivienda con una anexa a la suya.

    El hombre permaneció tranquilo durante unos minutos pero debido a que los golpes eran constantes, se levantó rápidamente y con el torso desnudo pero con un pantalón corto y salió de la vivienda para ver que estaba provocando dichos ruidos. Cuando dobló la esquina de su casa, Lio vio a una niña rubia de corta edad sentada en el suelo, lanzando una pelota de mano contra la pared que daba a la habitación donde Santos estaba tranquilamente. El hombre de Ceres se aproximó a la niña y cuando esta lanzó la pelota por enésima vez, Lio la cazó al vuelo, antes de que golpeara la pared de su casa.

    — ¿Por qué no lanzas la pelota contra la pared de tu casa, pequeña? — Lio comenzó a pasarse la pelota de una mano a la otra.

    — Mi madre está durmiendo — Musitó la niña con seriedad — Ahora dame la pelota.

    — ¿Tu madre no te ha enseñado modales? — Preguntó Lio al ver cómo le hablaba la joven, sin devolverle la pelota — Se pide por favor.

    — Mi madre me ha enseñado a no hablar con extraños — Respondió la pequeña, que se incorporó tras estar sentada todo el rato.

    — Vaya, pues creo que no estás cumpliendo con eso ahora mismo — Santos veía cómo la niña le miraba con mala cara — Si me dices cómo te llamas quizá te entregue la pelota.

    La niña se cruzó de brazos y apretó los labios en señal de frustración ante la sonrisa que Lio no pudo evitar mostrarle al ver su reacción.

    — Me llamo Iris — Tras decirlo, Lio le entregó la pelota — ¿Y tú?

    El hombre de Ceres no sabía cuál nombre decirle, pero tratándose de una niña no quería mentirle, contar su verdadero nombre era un riesgo que estaba dispuesto a asumir.

    — Soy Lio — Dijo el hombre tendiéndole la mano y colocándose a su misma altura — Es un placer conocerte, Iris.

    — Igualmente, Lio.

    La pequeña Iris se dispuso a regresar al interior de su casa, que era la que se hallaba al lado de la del hombre, cuando Santos le llamó la atención antes de que se marchara al indicarle con el dedo índice de su mano derecha que regresara a dónde él se encontraba, cosa que obedeció la niña.

    — Mi nombre es un secreto, no puedes contárselo a nadie — Murmuró Lio — ¿Entendido?

    — Vale — Musitó Iris, que mostró una expresión de sorpresa en su rostro al conocer que se trataba de un secreto — ¡Adiós, Lio!

    El hombre de Ceres se despidió de la niña con la mano y acto seguido se dispuso a regresar a su vivienda cuando se encontró con un soldado en la puerta, a punto de tocar. Al ver a Lio delante suya, el soldado se aproximó a él y le entregó una carta, cosa que sorprendió al hombre.

    — El Emperador requiere tu presencia en las pruebas — Murmuró el soldado con seriedad, entregando la invitación en mano.

    — Un momento, ¿qué pruebas? — Lio no entendía a qué se refería.

    — El Emperador Xom ha convocado unas pruebas que van a probar las habilidades de los que se apunten, que se irán eliminando hasta quedar solo uno — Explicó el hombre con total tranquilidad — No es la primera vez que las hace, anteriormente las ganaba su hijo Deon pero en esta no participará y quién gane obtendrá un rango superior.

    — Entiendo, pero yo no he pedido esta prueba.

    — También la repartimos entre los ciudadanos, es su oportunidad de ser soldados si quieren serlo — El hombre se mostraba comprensible — Tranquilo, es solo una invitación, no estás obligado.

    Una vez explicado, el soldado Anixis se marchó de la entrada a la vivienda de Lio, quién observaba la carta muy extrañado. En ese momento, no se percató de que una mujer rubia salió de la casa de al lado y se aproximaba a él de manera decidida. Antes de que pudiese reaccionar, el hombre de Ceres ya la tenía delante suya.

    — No sabía que tenía un vecino nuevo — Dijo la mujer mientras sonreía y tendía su mano — Soy Lina Burns, tu vecina.

    — Logan Smith, un placer — Lio usó su tapadera a diferencia de con la niña pequeña llamada Iris — ¿Me recuerdas?

    — ¿Tú eras ese soldado que me preguntó por mí nombre en la base de Caronte? — Lina se mostró muy sorprendida — Tu voz me sonaba pero cómo no te quitaste el casco...

    Lio comprobó que la mujer no se acordaba de él, pues estuvieron en la misma colonia de Ceres durante algunos años. Ella era la secretaria del representante Jim Baker y él era su recadero básicamente, por lo que ambos cruzaron sus caminos varias pero breves veces. Santos no pudo evitar sentirse aliviado de que no le reconociera cómo tal, pues temía que la mujer pudiese delatarle.

    — Bueno, ahora no tengo el casco puesto — Lio sonrió — Bueno, ahora debo irme. Mucho gusto en volver a verte, Lina.

    — Lo mismo digo, Logan.

    Lina le devolvió la sonrisa y se marchó de regreso a su casa. Lio la observó de arriba a abajo, viendo que aquella muchacha que conoció de vista en Ceres había madurado en todos los aspectos, especialmente físicamente. Su pelo largo y rubio le cubría toda la espalda cuando no lo tenía recogido y su complexión era normal, sin embargo, era un poco más bajita en altura que el hombre de Ceres.

    Santos entró en su vivienda, se vistió con el traje de soldado que robó en la nave con la que llegó a Paraíso y puso rumbo a la base militar de Ciudad Anixis. Mientras paseaba por las calles, el hombre apreciaba una similitud notable con las calles de la Tierra, sintiéndose por unos instantes un tanto nostálgico. Aquello le hizo pensar que una vez terminaran todos los conflictos y fuese dónde fuese, volvería a montar un taller de reparación de lanzaderas civiles, tal y cómo tenía en la Tierra junto a su hermano Fabián.

    El trayecto a la base militar no le tomó demasiado tiempo y se presentó en su entrada con la invitación en la mano, no obstante, Lio no contaba con el único detalle que no tenía controlado en su infiltración.

    — Identificación, por favor — Le requirió uno de los soldados que se encontraba en la puerta.

    Lio sabía que se encontraba en una situación precaria y que tendría que sacarse una buena excusa para que no se descubriera su tapadera.

    — Vaya, es que resulta que no tengo — Dijo el hombre de Ceres con un falso disgusto encima — Nadie me la ha pedido nunca.

    — ¿Estuvo a bordo del arca? — Preguntó el soldado, tratando de sacar conclusiones.

    — Lo estuve, pero como polizón — Respondió Lio con una farsa — Verá, no tenía dinero para pagar el pasaje y... bueno, me escabullí para entrar.

    — ¿Ni siquiera viajó con identificación encima?

    — La dejé en la Tierra, no la creí necesaria — Murmuró Lio — Quería un nuevo comienzo y con ello una nueva identidad. No quise volver a ser el hombre que fui en el pasado.

    — Está bien, le incluiré en la base de datos — El soldado no quería más pérdida de tiempo — ¿Cuál es su nombre?

    — Logan Smith.

    El soldado tecleó un par de cosas en lo que parecía ser un ordenador por el que comprobaba identidades y tras dos minutos, dio el visto bueno para que Lio entrara en la base. El hombre de Ceres avanzó durante un rato hasta llegar al lugar específico indicado por varios soldados, donde personas en una fila esperaban su turno para ser oficialmente partícipes de las pruebas, una vez se les colocaba un sello impregnado en la piel. Poco a poco la fila fue acortándose hasta que llegó Lio a un pequeño mostrador donde se encontraba la general Bárbara Mason, quién no lo reconoció al no verle la cara por el casco.

    — Su nombre, por favor.

    — Logan Smith.

    Bárbara le colocó el sello en la palma de su mano derecha e indicó que se aproximara el siguiente. Tras ella se encontraba Deon Xom, quién escoltaba a varios hasta el lugar dónde comenzarían las pruebas mientras explicaba en qué consistían y demás.

    — ...comenzareis corriendo durante diez kilómetros seguidos, pasando por las ruinas Anixis a las afueras de la ciudad para después realizar a nado cuatro kilómetros en el lago que os encontrareis delante. Recordad que hay límite de tiempo y quién no lo supere se queda fuera de la siguiente parte de la prueba. Bien, tras esto, encontrareis una torre que tendréis que escalar hasta su cima para después saltar sobre una nave en movimiento que solo pasará cinco veces, eliminando a aquellos que no hayan llegado antes. Finalmente, dicha nave os dejará en un lugar edificado que hemos preparado para un combate contra drones. Tendréis que encontrar armas de fuego que estarán escondidas y repartidas por el edificio, vuestro objetivo será subir a la terraza y ese será el ganador. Tened en cuenta que los drones no dispararán a matar, pero sí pueden dejaros malheridos y si hay sangre estáis eliminados. Si os disparáis entre sí o si matáis a un compañero obtendréis el mismo destino... para que quede claro, debe haber competitividad pero no ambición — Terminó de explicar el primer hijo del Emperador — ¡Muy bien, esperad la señal!

    Mientras Deon explicaba las pruebas y sus detalles, el grupo que le tocaba dejar en la línea de salida había cruzado un pasillo por el interior de la base militar para después salirse por la parte trasera y encontrarse en un sendero arenoso por el que iniciarían las pruebas. Al llegar, se encontraron con más grupos mientras esperaban al resto, haciendo finalmente un total de ciento noventa y tres personas que optaban por un único rango de general en las tropas Anixis mientras los finalistas serían oficialmente soldados —si es que no lo eran ya— y el resto debería esperar a la siguiente vez que el Emperador organizara unas nuevas pruebas.

    Lio era consciente de que obtener un rango superior le haría obtener más información de los movimientos de los humanizados Anixis y junto a la baliza de datos que Sith le estaba construyendo, podría enviar información al comandante Crane y el resto de amigos que tenía en Neonia, quiénes le creían muerto o desaparecido en el combate del Sector 0. El Emperador Gar Xom apareció detrás de toda la multitud que participaba, concretamente en la primera planta de la base militar y con un Flasher en la mano que apuntaba al cielo. El hombre de Ceres esperaba la señal y esta llegó en forma de disparo, por lo que todos comenzaron a correr.

    Rápidamente se demostró que la mayoría iba a jugar sucio, pues algunos comenzaban a empujarse entre sí para que se fueran quedando atrás y así ganar metros de cara al frente. Santos vio cómo un hombre de más altura y una barba que le cubría la mitad del rostro se disponía a cogerle del brazo para frenarle, por lo que Lio tomó del brazo a un tipo que tenía a su lado y lo lanzó contra el barbudo, provocando un choque entre estos que a su vez hicieron que varios chocaran también y se formara una especie de dominó donde las fichas iban cayendo una a una.

    Muy pronto, Leonardo se colocó junto a otros al frente del grupo que corría en dirección al lago. Eventualmente terminó viendo las ruinas Anixis de las que habló Deon durante su explicación de las pruebas y el hombre de Ceres las observó intrigado, pues le daba la sensación de que ahí podría haber algo interesante, sin embargo, no era el momento de inspeccionarlo. Para algunos, las piernas comenzaban a pesar y no todos tenían la misma energía una vez cumplidos los diez kilómetros de carrera. La llegada al lago hizo que Lio se lanzara de cabeza al agua y comenzara a nadar velozmente, alcanzando rápidamente la primera posición de las ciento noventa y tres personas que iban detrás suya.

    El Emperador Xom, su hijo Deon y la general Bar tenían un seguimiento total de todo lo que estaba ocurriendo mediante drones que sobrevolaban a los participantes y emitían la señal en directo para sus líderes. Vieron que Lio demostraba una perspicacia y una astucia sorprendentes además de una musculatura desarrollada cómo para colocarse casi sin sudar en la primera posición. Deon, quién había ganado todas las ediciones de pruebas hechas hasta la fecha, se arrepentía de no haber participado debido a su padre. Por su parte, Gar tenía esa emoción y curiosidad de quién ganaría por primera vez en mucho tiempo, pues las anteriores ocasiones solo servían para confirmar la facilidad con la que Deon mostraba su sobresaliente. Bárbara sentía curiosidad por saber quién era el hombre que estaba demostrando habilidades interesantes y que no parecía estar cansado en lo absoluto.

    El hombre de Ceres fue el primero en salir del agua y a doscientos metros se hallaba una torre de piedra que parecía encontrarse en un estado de avanzado deterioro. Consciente de que si ponía una extremidad en falso podría caerse, Lio comenzó a agarrarse a las partes que sobresalían de la estructura y que se veían más resistentes, alcanzando la cima de los doce metros que tenía la torre en menos de tres minutos. Mientras subían varias personas y otras se caían, Lio comprobó que una de las personas que estaba subiendo era la mujer que conoció en el interior de la mina en la base de Caronte, justo antes de reconocer a Lina. Recordó que dicha mujer se llamaba Cia, tal y cómo Lina la llamó, sorprendiéndose de verla allí.

    Cia llegó a la cima junto a otros más justo cuando el primer viaje de la nave llegaba. Los presentes en la pequeña pero cada vez más amontonada cima de la torre tuvieron que saltar hacia la nave, provocando que algunos no llegaran y cayeran al suelo, partiéndose las piernas o sufriendo otros severos daños. Santos observaba desde el interior de la nave y con horror cómo algunos caían; mientras unos yacían en el suelo gritando de dolor, otros simplemente habían caído tan mal que morían en el acto. La pequeña nave que realizaría más viajes para traer a unos pocos más dejó al primer grupo en una zona de edificios derrumbados, para que permaneciera a la espera del resto hasta poder empezar la siguiente prueba. Lio quiso aprovechar la breve pausa para conocer a Cia, quién le había sorprendido gratamente tras haberla visto en la mina quejarse de todo y ahora mostrando sus capacidades.

    — Cia, ¿verdad? — El hombre de Ceres quiso presentarse — Logan Smith.

    — ¿Cómo sabes mí nombre? — La mujer tenía el pelo corto por el cuello, unos ojos grandes y unos labios pronunciados que no pasaban desapercibidos para nadie — ¿Nos conocemos, Logan Smith?

    — Así es, en las minas de la base de Caronte — Respondió Lio con sinceridad — Yo llevé la carga explosiva y tú te quejabas.

    — No me quejaba, simplemente expresaba lo que muchos otros más piensan — Dijo Cia, molesta por el comentario del hombre — Recuerda éste nombre: Cia Jenner.

    — ¿Por qué debería recordarlo? — Santos se hacía el interesante.

    — Porque es el nombre de quién va a ganar ese rango de general en el ejército — Tras eso, Cia Jenner le dio la espalda al hombre con una sonrisa pícara.

    Finalmente se cumplieron los cinco viajes que la nave realizaría para dejar cinco grupos de diez personas cada uno en un edificio en ruinas que estaba plagado de drones. Dicha fase de la prueba consistía en encontrar alguna arma de fuego para abrirse paso entre las máquinas con el objetivo de alcanzar la cima del edificio, convirtiéndose en el ganador de las pruebas y por ende en la persona que obtendría el rango de general del ejército Anixis, junto a la única en ese puesto hasta el momento, Bárbara Mason.

    Las cincuenta personas de un total de ciento noventa y tres corrieron al interior del edificio para buscar un arma con la que defenderse. Estaba prohibido dispararse entre sí, por lo que cada uno debía centrarse en llegar lo antes posible a la terraza. Algunos decidieron evadir el combate contra los drones y comenzaron a escalar por la parte exterior del edificio, pero los drones no eran tontos y pese a que tenían en su programación para las pruebas el no matar, sí podían herir levemente a los participantes. Aquellos que estaban tratando de alcanzar la cima sin sujetar un arma recibieron varios disparos de metralla por parte de las torretas incorporadas en los drones, provocando que cayeran cómo moscas al suelo.

    Lio irrumpió en el edificio, encontrándose en un largo pasillo vacío excepto por un pequeño mueble con dos cajones. Tanto él cómo otro tipo lo vieron, por lo que ambos se abalanzaron para buscar ahí un arma. El hombre se adelantó a Lio y abrió los cajones rápidamente, encontrando un Flasher en el segundo cajón. Sin embargo, antes de que su mano tocara el arma, el hombre de Ceres apartó al tipo de un empujón, tomando el arma y ganando tiempo. Furioso por lo ocurrido, el mismo hombre persiguió a Santos por detrás y trató de arrebatarle el arma, recibiendo un culatazo por parte del hombre de Ceres, que le dejó tirado en el suelo y aturdido.

    Leonardo se volteó solo para encontrarse de cara con un dron que estaba a punto de disparar, momento en el que el hombre se lanzó sobre una ventana para salir de la línea de tiro de la máquina, la cuál hirió al hombre que Lio había dejado aturdido. Acto seguido el dron comenzó a recibir varios disparos de plasma que provenían de la Flasher del hombre de Ceres, acabando con el robot. Santos observó que Cia ya se encontraba en la segunda planta junto a otros, disparando unidos a varios drones, por lo que aceleró y comenzó a subir las escaleras rápidamente hasta encontrarse junto a otros participantes más que enfrentaban al enemigo común.

    Aprovechando que estaban todos ocupados con los drones, Lio fue buscando coberturas mientras corría en medio del fuego cruzado, con el riesgo de recibir disparos por dos lados y morir sin quererlo. Sus reflejos era dignos de admirar, tanto, que desde la comodidad de la lejanía, el Emperador Xom se deleitaba con sus habilidades ante la mirada asombrada de Bárbara y la seriedad de Deon. Santos se cubrió tras un pilar y acto seguido rodó por el suelo hasta cubrirse tras un pequeño muro partido, momento que aprovechó para salir de su cobertura y disparar a los drones que se interponían en el camino entre él y las escaleras que llevaban hacia arriba.

    Cia se percató de la jugada de Lio y no dudó en hacerla, desmarcándose del combate para seguirle. El edificio tenía seis plantas y el hombre de Ceres fue subiendo escaleras hasta llegar a la quinta mientras los drones de las plantas bajas le seguían. Aquello provocó que cuando Jenner iba tras él, se encontrara de cara con todos esos drones, impidiéndole avanzar. Santos sonreía mientras veía funcionar su jugada maestra, encontrándose a solo subir unos escalones más y llegar a la cima que le coronaría cómo ganador de las pruebas.

    Pero de pronto se volteó al oír los disparos de una solitaria Cia contra una docena de drones. Yendo contra las pruebas, el hombre de Ceres volvió a bajar hasta la cuarta planta. La mujer se hallaba tras una pared de piedra mientras la docena de drones que perseguían a Lio hasta encontrarla subiendo a ella le disparaban incesantemente. El hombre se asomó por las escaleras y comenzó a disparar decidido a ayudarla, dándole así un margen para escapar.

    — ¡Rápido! — Exclamó Lio, llamando la atención de la mujer — ¡Corre hacia las escaleras, ahora!

    Cia obedeció las indicaciones del hombre y corrió hacia las escaleras dónde él mismo se hallaba, escapando así de esa docena de drones que no se quedaría ahí. Ni siquiera tuvieron tiempo para mirarse pues los drones iniciaron la persecución esta vez contra los dos para evitar que alcanzaran la cima del edificio. Ambos corrieron velozmente por las escaleras hasta llegar a la última planta y cuando solo les quedaban escasos escalones, Jenner le hizo la zancadilla al hombre, provocando que éste cayera tras ella. Sin embargo, Lio fue rápido y la tomó de la pierna, provocando que ella también cayera.

    Los drones subían rápidamente y era cuestión de segundos que les alcanzaran, por lo que el hombre de Ceres apuntó con su Flasher y comenzó a disparar a los drones que iban a apareciendo uno a uno, aniquilando a toda esa docena de máquinas. Rápidamente se volteó, solo para comprobar que Cia había aprovechado aquello para llegar a la terraza del edificio y obtener la victoria. Resignado por haber tenido el premio en sus manos, el hombre de Ceres se trató de incorporar en aquellos escalones mientras una mano se tendía delante suya.

    — Lo importante es participar, Smith — Murmuró la mujer, con una sonrisa burlona en su rostro mientras mantenía su mano tendida — En serio, bien jugado.

    — Sé lo que es ganarme la vida haciendo trampas, así que no voy a echártelo en cara — Lio se ayudó de la mano de la mujer para levantarse — Enhorabuena, Jenner.

    Cia sonrió agradecida mientras zarandeaba la mano de Lio cómo muestra de respeto, no obstante, el ruido de una nave sobre el edificio llamó la atención de ambos, que subieron definitivamente a la terraza para encontrarse bajando de dicha nave al Emperador Gar Xom acompañado de su hijo Deon y de la general Bar. El trío de líderes se aproximaron a la ganadora y al hombre que lo tuvo tan cerca para felicitarles.

    — Excelente vuestro desarrollo en estas pruebas — El Emperador sonreía satisfecho con lo visto — ¿Cuál es tu nombre, mujer?

    — Cia Jenner, señor — Musitó, visiblemente alegre.

    El Emperador Xom le indicó a Bárbara que ésta le entregara algo a la ganadora, resultando ser una insignia que la acreditaba cómo nueva miembro del ejército Anixis con el rango más alto: el de general.

    — Muchas gracias, esto significa mucho para mí — Se sinceró Cia, tomando su premio.

    La mujer, que Lio se encontró trabajando en las minas de la base de Caronte, sentía un alivio inconmensurable. Cia siempre había estado realizando trabajos forzosos en las minas y en otros lugares, sufriendo por obtener comida y un techo bajo el que dormir. Sin embargo, entrenó muy duro consciente de que si entraba en el ejército del Emperador Gar Xom, su vida cambiaría por completo. Dejaría atrás una vida de esclava que vivían muchos de los ciudadanos que no podían permitirse pagar los impuestos requeridos por el Emperador y que pasaban unos días en Paraíso junto a sus familias para después dirigirse a trabajar a otras bases del cinturón de asteroides, tal y cómo le ocurría a Lina y a la propia Cia, quién ya no tendría de qué preocuparse por eso.

    — Y tú, ¿cómo te llamas? — El Emperador se aproximó a Lio con intriga.

    — Logan Smith.

    — Ha sido increíble, Logan, ¿dónde ha estado todo este tiempo un hombre con tus habilidades?

    — Sobreviviendo — Respondió Santos, con la mirada de todos los presentes sobre él.

    — No has logrado el puesto de general por muy poco, pero quiero que sepas que serás el segundo al mando en el escuadrón de la general Bar — Las palabras de Gar Xom dejaron perplejos tanto a su hijo Deon cómo a la propia general — De hecho, mañana tienes tu primera misión bajo su mando.

    Deon miró a su padre con cierta sorpresa mientras Bárbara miraba de arriba a abajo a Lio. Cia sabía que su momento de liderar al escuadrón que le asignasen tendría que esperar, pero estaba muy sorprendida con lo que le acababan de comunicar al hombre que apenas conocía.

    — Será un honor, Emperador Xom — Dijo Leonardo, manteniendo su farsa de manera impecable.

    — Antes de regresar a la base militar... — Bárbara se aproximó al que era oficialmente su mano derecha — ¿Por qué bajaste a ayudarla cuando tenías la victoria en tu mano? Eras consciente de que los drones no iban a mataros, entonces, ¿por qué?

    El Emperador alzó el mentón, interesado en conocer la respuesta de Lio. Deon lo miraba con mucha seriedad, cómo aquel quién mira a un potencial rival, mientras que Cia se volteó para mirarle fijamente a los ojos, también intrigada en saber el porqué se paró a ayudarla con los drones. El hombre de Ceres miró a Cia, después a Bárbara y sonrió.

    — Tan solo estoy haciendo amigos.
     
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    Reydelaperdicion

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    Saludos amigo, paso a comentar este capítulo.

    Tengo que decir que me ha encantado XD. Mucho más agradable de leer y más dinámico que los dos capítulos anteriores. Pero pasaré a comentar. Me agrada el hecho de que haya un capítulo para una locación y luego otro para la siguiente. Y más me agrada el hecho de que pronto las dos tramas tendrán capítulos combinados (o compartidos). Imagino que serán más largos cuando eso suceda, pero está por verse. Pasaré a comentar el capítulo.

    Me sorprende la crueldad con la que Lio se le acercó a Sith. Y debo decir que, de no ser por el hecho de que Sith sea un cobarde (al menos esa es la sensación que me da) Lio podría estar ya bajo tierra con su tapadera descubierta. Se ve que él la tuvo muy fácil para poder pasar la vida tranquila en Paraíso, demostrando una vez más que los seres superiores de superiores tenían muy poco. Aunque sí es cierto que esta infiltración fue mucho más difícil para Lio que las veces en que Lill y Eron se infiltraron y destruyeron las naves de los anixis XD.

    Lio ha conocido a Iris, y también ha vuelto a hablar con Lina. Lo malo es que a cada una le dio un nombre diferente, y al no tener idea de que Lina es madre de la niña, podría haber cometido un grave error. O tal vez no, recordando que Lina odia el imperio de Gar, quizá cuando descubra la verdad quiera aprovechar eso para realizar una especie de escape de Paraíso. Solo espero que eso, y las acciones tan crueles que tuvo contra Sith no tengan repercusiones. Creo que Lio debería haber intentado pasar más desapercibido, pero no hay duda de que a él se le da bien infiltrarse. Ya se infiltró antes en los Viajeros a favor de Jim y ahora se infiltra entre los Anixis a favor de Lill y los demás. Eso me da cierto miedo. Lio es de mis personajes favoritos, y su personaje ha dado una vuelta de 360° en lo que a trama se refiere. Empezó como infiltrado y ahora, 5 partes después, volvió a lo mismo. Claro que las circunstancias son diferentes, ya que antes era por los intereses de un criminal y ahora es por los intereses de sus amigos. Lo que me da miedo es también eso. La primera vez que se infiltró, no lo descubrieron y quien lo estaba siguiendo, Kiat creo que era, lo terminaron asesinando. Ahora temo que no cuente con esa suerte y que sí logren descubrirlo. En fin, se me hace que esta parte es la despedida de Lio para esta historia, lo cual sería un golpe doloroso, puesto a que su personaje me agrada :anicry:

    Las pruebas tengo que decir que fueron bastante severas. Lo que me sorprende es que se menciona que Deon fue quien superó las pruebas casi siempre, pero luego, cuando se trata de combate, no es nada muy especial. Etyah, que era un cadete en la academia de Eron, le dio una pelea muy pareja. Sí, ya sé que al final Deon lo mató y que venía cansado de pelear con Ender, pero Etyah le dio muchos problemas. Cuesta creer que Deon haya logrado pasar las pruebas tan duras antes, pero eso me llena de alivio, ya que indica que los soldados de Neonia tendrían más chances de ganarles en batalla a los anixis. Digo, si un cadete pudo manejarse bien con el más potente, entonces soldados como Lill, Eron, Ashley, Yak, Reeda, Om, Zyon, incluso tal vez la propia Snow, podrían darles batalla. Ojalá no equivocarme.

    Al final, quien ha ganado la competencia ha sido Cia, a quien quiero ver más a fondo en próximos capítulos, ya que ella no salió en el spin off anterior. También tengo muchos deseos de ver si Lio aprovecha que ha empezado bien pie su relación con ella, y que al ser asignado bajo las órdenes de Bárbara, que pueda obtener más información. Ojalá el proyecto de Sith le dé resultado, ya que lo que más quiero es que la alianza de Neonia haga pedazos a los Anixis para que finalmente la amenaza de este pseudo imperio (curioso que se llamen así cuando no tienen ni su planeta entero explorado, pero es comprensible que en 5 años no conozcan del todo Paraíso cuando nosotros mismos tras miles de años aún no conocemos del todo la Tierra).

    Si no recuerdo mal, Lio se ha fijado en las ruinas de Paraíso, y me pregunto si él irá a echar un vistazo y si podrá encontrar algo útil o interesante para él o para sus amigos. Así que supongo que habrá que esperar hasta el capítulo 5 para continuar las aventuras de LS (recién ahora me doy cuenta de que Lio Santos y Logan Smith comparten iniciales XD, igualmente su nombre solo tomó relevancia aquí así que no es que lo tuviera tan presente) en Paraíso.

    Me emociona pensar en que el siguiente capítulo veremos al grupo de Neonia, ya que quiero ver que tal es la misión de reconocimiento en Paraíso. Eron, un syleriano cuyo nombre no recuerdo XD, y alguien de los neonianos aún no confirmado, la van a tener difícil y quiero ver como se preparan. Y lo más importante, que digo importante, primordial, es que quiero ver la reconciliación de dos personajes que adoro. Ya sabes a lo que me refiero. Eso es lo que más espero del próximo capítulo, y más te vale que me lo des XD........ fuera de broma, por tu bien, espero que lo hagas.

    Será hasta la semana siguiente si la universidad me lo permite. Bye.
     
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