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One-shot Los sacrificios de Alicia

Tema en 'Vocaloid' iniciado por Heartless, 31 Mayo 2012.

  1.  
    Heartless

    Heartless Entusiasta

    Aries
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    5 Febrero 2012
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    65
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    Escritora
    Título:
    Los sacrificios de Alicia
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    3370
    Hola de nuevo, aquí traigo una de las canciones de Vocaloid que más me ha gustado, pero no la canción en sí sino el argumento. El Fic me ha salido un poquito largo espero que aun así lo leáis


    Una vez, un sueño fue creado durante la noche. Era un pequeño sueño, cuyo creador no recordaría al despertar; su existencia estaba en un grave peligro. El sueño no quería morir así, y tuvo una genial idea. Si tenía miedo de desaparecer, lo que debía hacer era seguir vivo. Se deslizaría en las mentes de las personas durante las noches, y usurparía sus sueños, para continuar con vida, hasta que encontrara a la persona que le quisiera recordar por siempre. Así, el sueño, en su soberbia, se otorgó a sí mismo el derecho que todos los sueños desean, y que ninguno debe poseer nunca: se dio a sí mismo un nombre.

    Así, nació el País de las Maravillas. El sueño que buscaba a un soñador.

    Lo intentó tres veces, y los tres soñadores a los que se llevó fallaron en su cometido. El sueño comprendió que estaba poblado de monstruos, seres horribles que buscaban la diversión bajo cualquier pretexto, destruyendo todo, observando todo destruirse. Los tres soñadores, a los que llamó 'Alicias', que le habían visitado, habían caído, debido, entendió el sueño, a su soledad. Así que la siguiente Alicia, pensó el sueño, serían dos personas, que al apoyarse mutuamente, sobrevivirían en él, y se quedarían por siempre.

    Los elegidos fueron un par de gemelos, un niño, Len, y una niña, Rin. Dormían juntos siempre, pero se lo escondían a sus padres. Los niños, traviesos, preferían dormir siempre abrazados, y la gente lo veía mal. Los niños no lo entendían. Se querían, y además eran hermanos. No podían vivir separados, se complementaban. El sueño comprendió todo esto al entrar en sus mentes mientras dormían. Si el mundo no veía bien su unión, les dijo el sueño, que huyeran hacia él. Que huyeran hacia el País de las Maravillas.

    Los dos niños aceptaron, y así, se transformaron en la cuarta Alicia. Cuando los niños llegaron al sueño, vieron un negro paisaje. Eel País de las Maravillas, era tenebroso, lleno de colores oscuros. Se oían susurros, se veían sombras, se percibían presencias. Los niños no tenían miedo, pues al fin y al cabo estaban juntos, y nadie se lo impedía. Se unieron en un abrazo lleno de calidez fraternal. Nadie volvería a decir que su dependencia era enfermiza.
    Siguieron abrazados un tiempo. Quizá fueron meses, quizá años, quizá días, quizá sólo unos segundos. El sueño era hermoso para ellos entonces, a pesar de su negrura. Muy pronto, el niño pequeño, Len, oyó una voz.

    -¡Alicia!

    -No, Rin, no me llamo Alicia -Rió el rubio. -Mi nombre es Len, ¿Lo has olvidado?

    -Yo no he dicho nada -Contestó Rin -¡Has sido tú, sin duda, el que ha dicho eso, para gastar una broma!-

    -No, Alicia, lo he dicho yo, no tú.-

    Los niños se dieron cuenta entonces de que había alguien más con ellos, alguien a quien no habían visto. Era un gato sonriente, de color violeta con rayas rosas.

    -¡Oh, señor Gato! Pero ninguno de nosotros se llama Alicia -Dijo divertido el rubio ante la presencia del extraño animal.

    -Sí que os llamáis así, mi pequeña Alicia. Vosotros sois la cuarta que llega a este sueño, a este País de las Maravillas -El gato rió. -¿No os parece divertido? ¡El País de las Maravillas! ¡Es tan divertido que no se puede expresar con palabras!

    Rin y Len felices por estar juntos, rieron con el señor Gato.

    -¡Oh, señor Gato! ¿Cómo es que es violeta y rosa? -Preguntaron los niños.

    -La pregunta correcta es, ¿Por qué no sois vosotros de estos colores? -Rió el Gato otra vez.

    Los niños, divertidos, rieron con él. El Gato era un ser muy divertido.

    -Pero, señor Gato, ¿Quién es Alicia? -Preguntó Rin, la más curiosa de los gemelos.

    El señor Gato rió aún más fuerte.

    -¡Alicia sois vosotros! ¡Alicia es todo aquel que llega a este sueño! -Rió aún más -¡Vosotros sois la cuarta Alicia! ¡Porque antes de vosotros hubo tres! ¡Y ahora sois cuatro! ¿No lo entendéis? ¡Sois la cuarta Alicia!

    Los niños rieron tanto como el señor Gato. La sonrisa del animal se hacía cada vez más grande, llegando a ocupar casi toda su cara, enseñando así todos sus dientes.

    Len, el más inteligente de los dos gemelos, preguntó algo al señor Gato.

    -¿Y dónde están las otras tres Alicias? ¿Acaso eres tú una?

    El gato seguía riendo.

    -¡Yo no soy una Alicia, mi querida Alicia! Pero, ¿Queréis saber quiénes son las otras?

    -¡Sí, señor Gato! -Gritaron los rubios.

    Y así, el señor Gato señaló hacia una dirección. Los niños, sorprendidos, vieron que donde el señor Gato señalaba había un bosque de árboles negros, y, acto seguido, el animal se desvaneció, con una risotada. Los niños avanzaron por el bosque tomados de la mano. Rin tenía miedo de los bosques, y se sentía inquieta a pesar de la presencia de su hermano. Len, en cambio, se sentía feliz de estar en el sueño. Al poco de avanzar, se escuchó una voz.

    -¡Alicia!

    -¡Rin, hermana, ése no es mi nombre! ¡Me llamo Len, ¿recuerdas?! -Pero se volvió a oír la voz.-

    -¡Alicia!

    Los niños se giraron, al ver que ninguno de ellos había lanzado el grito, y vieron como dos niños pequeños, de pelo rojo, llegaban hacia ellos.

    -¡Alicia! ¿Os ha enviado el Gato? -Dijeron los dos niños al unísono.

    -¡Oh, sí! -Respondió Rin. -¿Sois amigos suyo?

    -Le conocemos un poco. -Respondió el primero.

    -Pero, ¿Qué hacéis aquí, querida Alicia? -Preguntó el segundo.

    -Venimos a buscar a las otras tres Alicias. -Respondió Len.

    -Entonces estáis en la buena dirección. -Dijo el segundo.

    -Ese castillo es el de la tercera Alicia -Los dos chicos pelirrojos señalaron hacia el final del bosque. Los gemelos Kagamine, sorprendidos, vieron como un suntuoso castillo sobresalía entre los árboles. Las paredes, de una tonalidad verduzca, relucían con un siniestro brillo. Estaba medio derruido, y plantas negras trepaban por sus muros.

    -¿Por qué está así? -Preguntó preocupada Rin

    -La tercera Alicia era muy bella -Explicó el primer chico.

    -Al llegar al País de las Maravillas, las bestias que aquí viven intentaron matarla, pero su belleza y elegancia era tan grande que no pudieron hacerle nada. -Empezó a narrar el segundo.

    -Cuentan que tenía el pelo del color de las hojas de los sauces en primavera, suave como el algodón, recogido en dos coletas, y dejaba que las bestias lo acariciaran. Era noble y bella, y los monstruos se enamoraron de ella. Talaron la parte del bosque en la que estamos, y le construyeron una enorme mansión, y la coronaron su reina, la reina de las bestias, la reina del País de las Maravillas. -El primer chico hizo una pausa y le dió le turno de palabra al segundo

    -Así, la tercera Alicia reinó durante un tiempo, quizá días, quizá meses, quizá sólo horas. Cuentan que tenía un espejo en el que se miraba todos los días para admirar su propia belleza, los monstruos le decían todos los días que era bella. Dicen que cuando dormía, le visitaba siempre un sueño tenebroso, que le decía lo hermosa que era, y que debía morir por ser tan bonita. Poco a poco, su orgullo fue aumentando, pero su belleza no, y las bestias dejaron de decirle que era preciosa. Pero el sueño que la visitaba todas las noches le repetía que sí que era hermosa, que debía morir por ser tan bella, y la convenció de que las bestias debían decirle también que era bella, o si no, debían morir. La tercera Alicia quedó prendada de las palabras del sueño, y comenzó a matar a las bestias, a no ser que le dijeran que era bella. Las bestias dejaron de visitarla, y ella dejó de ser reina, puesto que nadie quería visitar a una reina que mataba, por muy hermosa que fuera. -El segundo chico calló.

    -Un tiempo después, quizá horas, quizá días, quizá años, la tercera Alicia enloqueció. Su cuerpo ya no era bello, ya que no comía, y el amado espejo en el que se miraba se rompió. Las bestias ya no la visitaban, y al final, incluso el sueño le dejó de decir que era bella. En cambio, le dijo otras palabras: 'No eres bella, así que debes morir.' -El primer pelirrojo terminó de contar la historia.

    Rin y Len los habían estado escuchando asustados. Perdieron las ganas de ver a la tercera Alicia.

    -¿D-Dónde está ahora la tercera Alicia? -Preguntó con miedo Len. Por respuesta, los pelirrojos señalaron otra vez hacia la mansión. Al mirarla otra vez Len se dio cuenta de que las manchas negras que cubrían los muros del castillo no eran plantas trepadoras. Era sangre.

    Al volverse, para mirar al los chicos no estaban allí. En su lugar había dos cerditos, que les dio una carta, y se fue.

    -¿Dónde están los chicos? -Preguntó Rin. -¿Y qué es esa carta, hermano?

    -Aquí pone que es una invitación al castillo de la reina.

    Rin estaba muy asustada. El sueño empezaba a darle miedo, ya no le parecía tan maravilloso. Len le tendió la carta para que la leyera. La rubia, tras leerla, le dio la vuelta. Detrás de la carta, estaba dibujado un corazón.

    -Es un As de Corazones -Le dijo el rubio a su hermana.

    Rin permaneció en silencio. El corazón, de un color rojo, estaba pegajoso. Al fijarse mejor, la niña vio que era sangre. Rin lanzó la carta al suelo con un grito.

    -¡Hermano, no quiero ver a la tercera Alicia!

    -Yo tampoco, Rin. Vámonos.

    Los gemelos, asustados, con la mente y el corazón llenos de pensamientos tenebrosos, se dieron la vuelta, intentando alejarse de la mansión. Dándole la espalda al castillo, se alejaron de la tercera Alicia.

    Mientras avanzaban por el bosque, vieron un árbol de rosas azules plantado en el camino, un árbol que antes no habían visto. A sus pies, sentado en una mesa, vieron a un pequeño hombrecito, con un sombrero enorme, más grande que él, tomando el té bajo el árbol de rosas azules. Cuando los vio, cabizbajos y con los ojos llorosos, los llamó.

    -¡Alicia! ¡Alicia!

    Los niños lo miraron y el hombrecito levantó la taza que sujetaba.

    -¡Alicia, querida! ¿Quieres venir a tomar un té con el viejo Sombrerero? ¡Os animará! ¡No hay nada mejor que un té!

    Los niños asintieron y se sentaron en la mesa del Sombrerero. Éste les sirvió una taza a cada uno. En el té flotaban pétalos de rosas azules, como las del árbol bajo el que estaban sentados. El té les dió ánimos al momento, y se sintieron más alegres.

    -¿De qué está hecho este té, señor Sombrerero? -Preguntó Len.

    -De pétalos de este árbol de rosas azules, mi querida Alicia. Siempre vengo aquí a tomar el té. ¿Puedo preguntaros por qué estabais así de apenados, mi querida Alicia?

    -Nos encontramos con dos chicos de cabellos rojos, que nos explicaron la historia de la tercera Alicia. -Habló Rin, ya más calmada.

    -Oh, esa es una historia que no me gusta nada -Dijo el Sombrerero. -Conozco una mejor. ¿Queréis que os la cuente?

    -¡Oh, si, por favor! ¡Hágalo, señor Sombrerero! -Dijo, entusiasmado, el rubio. El té le había calmado, y le apetecía escuchar una historia con final feliz, para olvidar a la tercera Alicia.

    El Sombrerero comenzó a narrarles la historia, mientras bebían el té.

    -Es la historia de la segunda Alicia. La segunda Alicia era un hombre noble con una hermosa voz, cantaba tan bien que hacía que los pájaros se parasen al verle, y era capaz de hacer brotar rosas en la tierra por donde pasaba. Cuando vino al País de las maravillas, las bestias intentaron atacarle, pero al escuchar sus hermosas canciones, no pudieron hacerle nada. Los monstruos lo visitaban todos los días, y le decían lo bellas que eran sus canciones. Pero él nunca estaba contento con su voz. La segunda Alicia era capaz de hacer crecer rosas, sí, pero no era suficiente. Su voz le sonaba fea, horrenda, a pesar de que las bestias le repetían que era una voz maravillosa. Practicaba todos los días, a veces con canciones rápidas, otras con baladas lentas, agudas, con melodías graves. Cada una era mejor que la anterior, pero él nunca se sentía satisfecho. Quería cantar más grave, más agudo, más rápido, más lento, más dulce, más triste, más alegre, más fúnebre. Practicaba y practicaba, y las rosas crecían a su alrededor, las bestias lo escuchaban, embelesadas, pero seguía sin satisfacerse a sí mismo. Pasado algún tiempo, quizá años, quizá meses, quizá sólo horas, la voz le empezó a fallar. Su garganta no aguantó más, y, de tanto cantar, su voz se quebró. Ahora su voz era horrenda, chillona, quebrada. Las bestias, decepcionadas, dejaron de visitarle. Las rosas dejaron de brotar a su alrededor. Y entonces, la segunda Alicia no pudo aguantar más, y su mente, al igual que su voz, se quebró. Pistola en mano, hizo florecer una flor de sangre en su frente, al apretar el gatillo.

    Los niños estaban aterrorizados. La historia de la segunda Alicia era tan terrorífica como la de la tercera, y el efecto del té se había pasado, con lo que sus mentes y sus corazones estaban aún más negros que antes.

    -¿Y sabéis cual es el fin de esta historia, Alicia? -Continuó el Sombrerero. -Cuando la segunda Alicia murió, de su cadáver nació no una rosa, sino un árbol de rosas. Un árbol de rosas azules. -El Sombrerero empezó a reír como un loco. -¡El mismo árbol de rosas azules bajo el que estamos sentados! ¡El árbol de cuyos pétalos está hecho el té que habéis bebido!

    El Sombrerero seguía riéndose cuando Rin y Len, asustados y asqueados, salieron corriendo, para huir del árbol, del Sombrerero, de su historia y de la negrura de sus mentes y corazones. El sueño en el que estaban ya no les parecía maravilloso, como al principio. Dos de las cuatro Alicias habían encontrado un destino horrible en el País de las Maravillas, y los niños no querían acabar así. Intentaron volver al punto por el que habían llegado para salir de allí, pero no lo consiguieron y se perdieron en el bosque. Llorando, pidieron ayuda, llamando al señor Gato, el único ser del sueño que no los había asustado, pero no obtuvieron respuesta alguna.

    Pasado un tiempo, quizá horas, quizá días, quizá años, una sombra se perfiló a lo lejos, entre dos árboles. Los gemelos, al borde de la histeria, se acercaron a ella, esperando que fuera el señor Gato. No lo era. Era una mujer humana, normal y corriente, que los observaba con expresión inescrutable.

    -Vosotros sois la cuarta Alicia -Dijo la mujer. -¿Qué hacéis? ¿Buscar la salida?

    Los rubios, asustados, asintieron. Aquella mujer era el ser más normal con el que se habían encontrado, y se acercaron a ella.

    -¡Por favor, señora, ayúdenos! -Suplicó Len.

    -¡Queremos encontrar la salida! -Añadió Rin.

    La mujer se los quedó mirando. Acto seguido, asintió.

    -Os mostraré la salida. Pero, a cambio, quiero que escuchéis una historia.

    Los niños, asustados y con ganas de salir del sueño, asintieron. Fuera cual fuera la historia, no sería peor que las que ya habían escuchado. La mujer empezó a hablar.

    -Es la historia de la primera Alicia. La primera Alicia era una mujer fuerte y valiente. Cuando llegó al País de las Maravillas, los monstruos intentaron atacarla. Ella, espada en mano, se defendió. Incontables seres cayeron bajo su espada, y la sangre derramada inundó el bosque. Las bestias intentaron vencerla de muchas formas, pero no lo lograron nunca. Al final, huyeron de ella, por temor a morir. Como la primera Alicia estaba acabando con todos, el bosque decidió acabar con la amenaza, y los árboles que aquí veis decidieron encerrarla, como si de una cárcel se tratase. Los árboles lograron su objetivo, la primera Alicia vio que era imposible salir, y se desesperó. Tiempo después, quizá años, quizá días, quizá sólo horas, movida por la rabia y la impotencia, decidió derribar los árboles, y gracias a su espada y su fuerza de voluntad, lo logró. El cerco de árboles quedó abierto, y la primera Alicia, cuya mente se había quebrado por culpa del cautiverio, escapó.

    Los dos niños se miraron mutuamente. Ninguna de las tres Alicias anteriores a ellos había tenido un final feliz. Sentían en sus corazones y en sus mentes el miedo de acabar como ellos, y desearon huir aún con más fuerza. Sin embargo, Rin, movida por la curiosidad, preguntó...

    -¿Dónde está ahora la primera Alicia?

    La mujer los miró, y sonrió. Una sonrisa, terrorífica, oscura, tenebrosa, llena de locura, asustó aún más a los niños.

    -Está delante de vosotros. Yo soy la primera Alicia.

    Y en su mano apareció una espada, que descargó sobre los niños.

    Fue entonces, mientras la sangre de los gemelos bañaba el suelo, cuando el sueño lo entendió. Comprendió que no moriría. Las cuatro Alicias habían fallado en su misión de vivir en él, y no tenía a nadie que lo soñara. Sin embargo, seguiría vivo. Ya que, al final, no era un sueño. Era una pesadilla. Y las pesadillas nunca mueren, puesto que la gente las recuerda por siempre, siempre jamás.

    ***FIN***

    Actores:

    Primera Alicia - Meiko
    Segundo Alicia - Kaito
    Tercer Alicia - Hatsune Miku
    Cuartos Alicia - Rin y Len Kagamine

    Agradecimientos:

    A mis mejores amigos por aconsejarme y ayudarme a realizar este Fic y a todos los que lo han leído.
    ¡¡¡Gracias x Leer!!! Si te ha gustado por favor no te olvides de comentar.
     
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  2.  
    Kagamine Len

    Kagamine Len El chico sin interés

    Sagitario
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    Pluma de
    Escritor
    Primera en comentar

    Hola, ¿cómo estas?

    Perdón por comentar el Fic en estas fechas pero es que no he tenido ánimos de nada u.u pero es mejor tarde que nunca vi este pequeño error:

    Creo es más que obvio que la palabra que buscabas era segundo :3

    Me encanto la historia me encanta como contaste la historia de cada una de las Alicias, me encanto la historia de la segunda Alicia en especial cuando estaban debajo de ese hermoso árbol azul. La mera verdad me ganaste en publicar esta historia yo también estaba pensando en hacer una pero bueno de todos modos creo que dejare de escribir y sin más que decirte me despido.

    Bye-Bye
     
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  3.  
    Heartless

    Heartless Entusiasta

    Aries
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    Escritora
    Gracias por comunicarme ese error ;p ya ta' areglado. Me alegra que te haya gustado n.n. Sayonara
     
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  4.  
    Sere

    Sere Silent

    Libra
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    Pluma de
    Escritora
    ¡Pero que sueño tan atrevido! Concuerdo con el narrador de la historia. Puesto que ha decidido nombrarse Wonderland e inclusive se dispuso a privar se la individualidad a sus visitantes al otorgarles el nombre de Alicia.

    Había comprendido,desde mi perspectiva, que Miku había asesinado a los Kagamines y no Meiko, mmm... pero en un fanfic todo puede pasar; sin embargo, la causa fue la misma una curiosidad descontrolada.

    Aunque la curiosidad debe ser contagiosa puesto que me gustaría saber ¿sería el Gato de Cheshire aquel sueño o podría ser una de aquellas criaturas simplemente? Lo dejare a mi imaginación.

    Lo olvidaba ¿sugerencias?... ¡Ah! cierto, cierto.

    Sobre el guión, las notas de autor que le siguen comienzan con minúscula, también mencionarte que algunos puntos que empleaste podrían haber sido "punto y coma", una pausa no tan larga como el punto pero mayor que la coma.

    Buen trabajo, realmente disfrute la lectura de tu fanfic y a mi también me ha gustado está canción, aunque mi idea de Wonderland es un poco diferente a la tuya.
     
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  5.  
    Tomoee

    Tomoee Elfases de los bosqueses Espectroses Comentarista destacado

    Virgo
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    Pluma de
    Escritor
    Me encanta tremendamente esta canción, y como a ti, lo que mas me gusta es que cuenta una historia.

    ¡No sabes lo que me gustó! Metiste a los personajes de Alicia de una manera sumamente loca y digna de ellos, después de todo este país es sumamente raro, y ni hablar de la canción que lo muestra como diste, una pesadilla.

    A mi también me hubiera dado asco enterarme de la historia detrás de aquel té.

    El gatito Cheshire lo hizo a propósito, de alguna manera en su inocente parecer, es quien mas astuto es, ya que no les previno de nada. Hubiera sido bueno que entrasen a ver a la tercera y asi se dieran cuenta de lo loca que estaba, pero me gustó mucho tambien, porque se fueron enterando de una forma un tanto ingenua, mediante historias que los llenaron de miedo.

    Vaya, la primera Alicia se pintó así misma como una mujer heroica, cuando era una sádica desde el inicio, menuda tergiversada que le dio para los jóvenes. Lastima que al final ellos perecieron.

    Aunque pensé seguía encerrada, ¿Cómo escapó? Ya que al llegar parecía que estaba fuera del alcance de ambos.

    Muy lindo, tienes buena ortografía pero, te pasa que pusiste en unas oraciones muchas comas. Es algo frecuente, yo tambien tiendo a abusar de ello.

    Otra cosa es que cuando finalizas un dialogo, y no hay otra descripción no es necesario volver a poner el guión.

    Espero leer otra historia tuya :)
     
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  6.  
    Heartless

    Heartless Entusiasta

    Aries
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    5 Febrero 2012
    Mensajes:
    65
    Pluma de
    Escritora
    Gracias por tan lindas palabras, me han subido un poco la moral. La verdad es que me gusta escribir historias de terror a partir de canciones y cuentos. Si te ha gustado este Fic me haría mucha ilusíon que te pasases por mi Fic de detectives, lo he llamado '¿Quién le pintaría los labios a un cadáver?'

    Sayonara~♥
     
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  1. Ruki V
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