Otro Lo poco que hemos crecido (Wotaku ni Koi Muzukashii)

Tema en 'Fanfics de Anime y Manga' iniciado por InunoTaisho, 17 Febrero 2019.

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    InunoTaisho

    InunoTaisho とうが 犬の大将 Comentarista destacado El final de este duelo sólo lo conocen las cartas "Ore no monsta Kokka Hatsudo"

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    Título:
    Lo poco que hemos crecido (Wotaku ni Koi Muzukashii)
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    2059
    Lo poco que hemos crecido (Wotaku ni Koi Muzukashii)

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    La trama es levemente un spoiler dado que algo similar fue mencionado tanto en el manga como en el anime, hecho que fue tomado por mí y se los presento dándole un toque personal. Y perdonen si saco un poco al personaje de su personalidad actual, pero estamos hablando del tiempo de su infancia cuando actuaba más como un niño. Disfrútenlo.


    Personaje: Nifuji Hirotaka, con mención de Momose Narumi.



    Llovía con algo de intensidad, pero lo más preocupante era la caída de los relámpagos que podían provocar una subida de tensión con su correspondiente corto circuito, lo que indudablemente arruinaría algunas máquinas y le haría perder información a algunos cuantos. Aunque lo que verdaderamente tenía los nervios de punta a Nifuji Hirotaka era el pensar que pasaría que con su partida online de rol en turno porque también se presentaban fallos en la señal de Internet.



    Tras golpearse la cabeza debajo del escritorio cuando se agachó para recoger algo que se le había resbalado de las manos, sobresaltado por el trueno que acababa de caer, pidió permiso al encargado del área, de nombre Kabakura Tarō, para salir a hacer una parada técnica.



    ─ Nada más no tardes mucho, Nifuji, o tendrás que hacer horas extras si llegas a perder los reportes que te corresponden ─le respondió tras mirarle con leve preocupación y un deje de molestia.


    ─ Descuide, Kabakura-san, volveré pronto ─contestó el aludido muy quitado de la pena, tomando dirección al pasillo que conducía a los baños.


    ─ Me preocupa un poco verlo tan tenso ─admitió en voz baja siguiéndole un momento con la mirada─. Será mejor que no lo pierdas de vista, Momose ─añadió dirigiéndose a una joven de larga cabellera rosa, delgada y de ojos vivarachos, que hacía gestos raros intentando continuar con su trabajo como si los truenos no le afectaran.


    ─ ¡A la orden, Kabakura senpai! ─contestó ella levantándose intempestivamente de su silla derribándola hacia atrás, espantando a algunos compañeros cercanos a su posición─. Lo siento, lo siento mucho ─se disculpó y salió lo más rápido que pudo intentando alcanzar a su compañero.


    ─ Siempre tan paternal con esos dos… ─murmuró otra joven de pronunciadas curvas, lanzándole a Kabakura una mirada pícara y disimulada soltando una risita baja.


    ─ ¿Dijiste algo, Koyanagi? ─él volvió a verla con gesto enfurruñado.



    Nifuji Hirotaka se encerró un momento en el área de fumar y, encendiendo un cigarrillo, empezó a recordar algunas cosas de su infancia mientras aspiraba el embriagante aroma de la nicotina…



    Dieciséis años atrás, en un día cualquiera de otoño de la vida de Nifuji Hirotaka…



    Precisamente ese día que pudo quedarse en casa para jugar videojuegos gracias a que había contraído un catarro, un problema menor para él, precisamente ese día tenía que llover con rayos y truenos. Eso hacía más difícil concentrarse en la partida pues no sería la primera vez que por culpa de una descarga eléctrica se quemara su consola, lo que le ocasionaría por lo menos quince días sin ella hasta que sus papás la mandaran a arreglar o decidieran comprarle otra. Siendo un niño de diez años cuya vida era prácticamente los juegos de ese tipo, representaba un sufrimiento tremendo el no poder jugarlos diariamente por un par de horas. Y de hecho ero era lo que lo tenía agonizando en la cama ya que no quería arriesgarse a perder nuevamente la consola y la partida guardada.



    ─ Mejor hubiera ido a la escuela… ─rezongó por lo bajo después de limpiarse la nariz con un pañuelo, empezando a fastidiarse de estar metido en cama sin hacer prácticamente nada. Decidido se dispuso a levantarse para enfrentarse a la adversidad más al instante rectificó su dicho cuando un nuevo trueno volvió a caer, ocultándose prontamente bajo las sábanas─ … mejor me quedó aquí ─masculló entre dientes cerrando fuertemente los párpados.



    Tras media hora de tormenta eléctrica le pareció escuchar entre el sonido de los truenos que alguien aporreaba la puerta de la entrada, lo que le extrañó en sobremanera. No solía ser un chico asustadizo pero no podía negar que esos retumbos del cielo le causaban leve pánico, aunque de eso a escuchar golpes producto de su imaginación le parecía demasiado surreal.



    Armándose de valor se acomodó las gafas, salió de su habitación y bajó muy despacio las escaleras que conducían al piso inferior, sosteniéndose de la pared para no caerse puesto que todavía se sentía algo mareado. En ese momento pensó en su gran amiga Momose Narumi, y una leve sonrisita tímida se dibujó en sus labios.



    ─ Si Narumi-chan me viera ahora seguramente se reiría de mí… ─se dijo muy bajito soltando un leve suspiro de resignación.



    Narumi era de hecho su única y mejor amiga, la que solía compartir muchas cosas con él aunque fueran diferentes en muchos aspectos, pues ella era vivaracha, amiguera, platicadora, entusiasta que siempre le encontraba el lado positivo a las cosas, aunque lloriqueaba como tonta y gritaba como desesperada cada vez que perdía en los videojuegos… su gran sonrisa le hacía sentir mejor en cualquier situación. Si lo tuviera a la vista posiblemente lo regañaría por cobarde pero después era seguro que intentaría consolarle regalándole una de esas sonrisas.



    ─ A esta hora ya deben haber salido del colegio… ─admitió mirando el reloj de pared de la sala después de bajar el último escalón, dirigiéndose al recibidor de acceso ya que los golpes eran más fuertes lo que significaba que no los había imaginado─. ¡Ya voy! ─dijo haciendo un esfuerzo por elevar la voz para hacerse oír entre tanto ruido.



    No ayudaba mucho el hecho de tener la garganta irritada y el leve dolor de cabeza después de haber pasado una mala noche por la fiebre. Al ser un niño al que no le gustaba del todo la actividad física era bastante susceptible de contraer resfriados comunes en cuanto la temperatura ambiente comenzaba a descender con la cercanía del invierno.



    Al llegar a la puerta la abrió con cautela para asomarse a ver quién era la persona que llamaba, y justo en ese momento un nuevo relámpago cayó iluminando todo.



    ─ ¡Hirotaka-kun! ─y casi en seguida se abalanzó sobre él una niña de corta cabellera color rosa chicle, arrojando hacia atrás el paraguas con el que se resguardaba de la lluvia. De todos modos su ropa estaba un poco mojada, lo que indicaba que había corrido el último trecho del camino para llegar pronto a su destino.



    Los dos cayeron al piso, ella encima de él, y el niño la miraba con los ojos abiertos y redondos como platos y las gafas un tanto ladeadas en su rostro.



    ─ Narumi-chan… ─murmuró embobado sin poder creer que ella estuviera ahí.


    ─… ¡no deberías abrirle la puerta a nadie cuando estás solo en casa! ─por su parte la aludida le llamó la atención haciendo un puchero de enfado más el sonido del trueno les hizo dar un respingo, así que volvió a abrazarlo al tiempo que exclamaba con voz chillona─. ¡Ese sí estuvo fuerte! ─cambiando el gesto por uno de miedo mientras lo asfixiaba con su abrazo.


    ─ Narumi-chan… no puedo respirar bien… ─Hirotaka sintió que se ahogaba así que intentó soltarse de su abrazo sin mucho éxito en tanto le hablaba cerca del oído… condición débil de chico gamer que no hace ejercicio suficiente para fortalecerse.


    ─ ¡Oh, lo siento mucho, Hirotaka-kun! ─al darse cuenta de su descuido Narumi le soltó de inmediato y se apartó a una distancia razonable para darle su espacio. En seguida, para disimular su bochorno, le preguntó con interés─. ¿Ya te sientes mejor, Hirotaka-kun? ─mirándole fijamente con preocupación de amiga─. Te traje la tarea ─añadió a continuación para justificar su presencia en casa.


    ─ Ya estoy bien, Narumi-chan, gracias por preguntar ─respondió el niño acomodándose las gafas nuevamente para mirarla con agradecimiento. Por un breve lapso de tiempo no dijeron nada hasta que el resplandor de un nuevo relámpago les hizo cerrar los ojos un momento─. No me gustan los rayos… ─dijo poniendo mueca de disgusto y temor.


    ─ A mí también me dan miedo los truenos ─admitió la chiquilla imitándole, aunque cuando abrió los párpados tenía su sonrisa radiante de felicidad─. De hecho vine toda asustada por el camino así que corrí lo más rápido que pude; pero ahora que estoy contigo, Hirotaka-kun, ya no tengo miedo de nada.



    Él sonrió levemente y de forma discreta sintiéndose dichoso en el fondo de su corazón; no acostumbraba ser muy expresivo y de hecho en la escuela era conocido como “Nifuji gamer cara de póquer”, lo que en realidad le tenía sin cuidado. Pero sólo con Narumi podía sonreír sinceramente aunque fuera de esa forma porque sólo con ella se sentía a gusto de ser lo que era.



    ─ Yo tampoco tengo miedo ahora… ─admitió antes de recuperar el rostro sereno que suele caracterizarle la mayor parte del tiempo─. ¿Quieres que juguemos “Mario Bros.” mientras que mi mamá regresa con Naoya? ─le preguntó al levantarse del suelo, tendiéndole la mano para ayudarla a ponerse de pie.


    ─ Pero primero voy a hablar a mi casa para que mi mamá no se preocupe ─respondió Narumi enderezándose por sí misma aceptando la invitación, sin embargo le dio un apretón de amigos para no dejarle con la mano extendida─. ¿Y a qué hora vas a hacer la tarea? ─le interrogó con curiosidad poniendo gesto desconcertado.


    ─ Mientras veo como pierdes en tu primera oportunidad puedo terminar la tarea ─respondió Hirotaka sin vergüenza yendo a cerrar la puerta para después pasar a su lado sin mirarle.


    ─ ¡Eso fue muy cruel, Hirotaka-kun! ─le reclamó la niña con aguda voz de enfado antes de ir tras él con rumbo a la sala.



    Volviendo en el tiempo…



    ─ Hirotaka, no me digas que aún le tienes miedo a los truenos… ya veo que todavía eres un niño ─Narumi se acercó discretamente al área de fumadores sin entrar puesto que no le gustaba mucho el aroma del cigarrillo que ahí podía respirarse. Llevaba en la mano una lata de café frío listo para beber, y le dedicó una sonrisita tímida.


    ─ Los truenos nunca me han dado miedo, Narumi, pero no me gustaría perder mi juego si acaso hay una descarga eléctrica ─respondió él apagando prontamente el cigarrillo, volviéndose para verla con algo de curiosidad bien disimulada─. Supongo que Kabakura-san te envió a vigilarme pero tú decidiste hacer de las tuyas ─agrego a continuación observando la lata de café.


    ─ Bueno, tenía que aprovechar para hacer una parada técnica también ─se defendió la joven haciendo un gracioso puchero infantil.


    ─ Tú todavía eres una niña miedosa ─Hirotaka aguantó una risita maliciosa y sin más se acercó a ella tomando la lata de café para levantarla por encima de su cabeza, dejándola fuera de su alcance al ser mucho más alto─. Te advierto que si no respaldas tu información tendrás que trabajar horas extras y no pienso quedarme a ayudarte hoy porque tengo una partida pendiente en el multijugador ─alejándose con la bebida sin siquiera mirar atrás.


    ─ ¡Hirotaka, no seas cruel y devuélveme mi café!... ¡Hirotaka! ─la pobre Narumi tuvo que apurar el paso para alcanzarle, reclamándole con voz aguda por lo que había hecho.










    Nota final: espero que lo hayan disfrutado ya que esta animación es del año pasado si bien el manga se publica desde 2014, pero su avance ha sido demasiado lento que por ello no pudieron más que animar once capítulos. Prometen un OVA para abril de este año, así que por mi parte estaré pendiente.

    Hirotaka ama a Narumi desde que son niños, pero ahora que son adultos trabajadores en una compañía de informática (por lo que parece en la animación) es que pudo cumplir su sueño de ser novios. Ella aceptó sin tomar la petición muy en serio ya que lo único que quería era sentirse entendida por un hombre, y eso debido a que sus anteriores novios la cortaron cuando se enteraban de que es otaku empedernida y fujoshi a morir. La relación avanza lento pero a su ritmo, y yo espero que Narumi vaya dándose cuenta que Hirotaka siempre la amado por como es y pueda corresponderle con sinceridad, y no sólo por el hecho de no sentirse una mujer sola e incomprendida.

    Gracias por leer.
     
    Última edición: 17 Febrero 2019

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