Historia corta Las Armas de Griáldia: El Viaje de Zeo Vol. 1

Tema en 'Novelas' iniciado por Jesus G Salazar, 19 Marzo 2019.

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    Jesus G Salazar

    Jesus G Salazar Iniciado

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    19 Marzo 2019
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    Título:
    Las Armas de Griáldia: El Viaje de Zeo Vol. 1
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    118453
    Prólogo


    La Última Ilusión. Un ideal, un objetivo, una esperanza que todos los Xenathriences sueñan con alcanzar. Pero, por más que lo intenten, es, como su nombre lo dice, solo una ilusión vaga, un sueño que se desvanece como la niebla al soplar del viento cuando la luz de la voluntad es oscurecida bajo las sombras de la cruel realidad.

    Las incontables batallas que he librado, me han llevado a este lugar para siquiera hacer el intento de darle captura a esta última ilusión. Y sin embargo, cada vez se aleja más. Una vez, en el pasado, yo creí haberle aprehendido, pero me equivoqué. Muchas personas luchan día a día por esta ilusión, e incluso dan su vida por ella. Y ¿Por qué no he de hacer lo mismo? Quizás, también, es por eso que estoy hoy aquí, dándole la cara a mi destino. ¿Y cuál es esa ilusión?: Derrotarlo a él.

    Una de las personas que más ha luchado por alcanzar dicha ilusión, está aquí, pero en desfavorables circunstancias. Es por eso que he venido; para rescatarla y de esa forma, no arriesgar más vidas en lo que es un certero acto suicida. Pero, para mi infortunio, las cosas no son como me lo esperaba.

    Bueno, ¿y qué más puedo hacer? Ya socavé todas mis cartas, intenté todo, pero el resultado es el mismo, he fracasado, o por lo menos, eso es lo que veo venir. No estoy acostumbrado a la derrota, pero en nuestras efímeras vidas, todo se experimenta, y tanto la derrota como la muerte no son una excepción.

    Es algo decepcionante. Después de tanto: un largo viaje, una travesía tempestuosa, numerosas confrontaciones, una incursión abrupta en solitario, todo para poder estar aquí en este preciso momento, ¿y para qué? Para al final darme cuenta de que todo esto ha sido en vano.

    No, aún tengo un objetivo más, y es por ese mismo objetivo que, en parte, estoy aquí. ¡No puedo dejar que esto termine así!

    Los fundamentos de la guerra son conceptos básicos que todo guerrero, mago o arquero, debe de conocer. Uno de estos dice: “En una lucha de desgaste, el que posea más resistencia es quien se lleva la victoria”; ahora, por otro lado, yo ya abrazo mi límite mientras que él aún sigue de pie como si nada estuviese ocurriendo.

    ¿Por qué se ha vuelto tan fuerte en tan poco tiempo?

    La batalla se ha vuelto un enemigo más para mí. Intento mantener la corriente a mano. Sin embargo, lo imposible ya no me parece un pequeño obstáculo.

    Demonios, dame un respiro…

    Mis esfuerzos durante el combate se asemejan a lo precario mientras enfrento a mi némesis. Y el cansancio no deja correr el tiempo para hacerme pagar su cuenta y reprimirme, ya que he luchado hasta no poder más. Él me supera, ya es un hecho. Mis posibilidades en que el rescate se diera ya obtuvieron un seco fracaso, mis ilusiones me esperanzaron que podría rescatarla… sin embargo… no sé cómo tomármelo.

    ¿De verdad estará viva? ¿Lo estará…?

    La existencia malévola de ese ser interrumpe mis pensamientos. Sus pasos resuenan con regencia, presagiosos, mientras se aproxima a mis cercanías.

    Aun no me explico cómo él ha aumentado tanto su poder, y es muy desconcertante para mí tal hecho. Y claro que va a serlo, si tiempo atrás yo mismo lo maté.

    ― ¿Qué pasa, Omniguerrero? ―expresó, mofándose de mí. Su agravante y autoritaria voz es desmoralizadora―. ¿Acaso ya no puedes luchar?

    Es inverosímil el esfuerzo que realizo solo para ponerme en pie.

    Mi cuerpo se siente pesado. El más simple movimiento o la más básica acción, solo acciona en mí un dolor indescriptible y paralizante. Es razonable dicha respuesta, pues mi cuerpo no se encuentra en condiciones de luchar. A mucho sufrimiento me puedo mantener de pie, o, por lo menos, hacer el intento.

    Él se exterioriza con orgullosa calma al momento de avanzar. Sabe que no puedo moverme, y piensa sacar provecho de ello; lo sé.

    ―Me has faltado el respeto al subestimarme. ¿Creíste que rescatarías a la princesa y que ambos saldrían con vida? —Bufó con incredulidad—. Qué gran error… ¡Un grave error!

    De una sola patada en el centro del tórax, soy expulsado a mucha distancia gracias a su catastrófica fuerza, y un abrir y cerrar de ojos, me estrello violentamente contra uno de los muchos enormes pilares de la sala del Trono Oscuro.

    Su razón rebaza la mía. Fue un gran error haber venido, y sin quiera algún apoyo. ¿Qué otra alternativa tenía? No me iba a permitir quedarme de brazos cruzados cuando las palabras de Haztaroth me hicieron saber que Miranna había sido raptada.

    La esperanza al menos me abraza otra vez. Sigo ansiando que en mi mundo ellos dos vivan bien y sus recuerdos de mí nunca crucen el olvido.

    Perdónenme por irme y nunca volver.

    Perdónenme…

    Me mentiría si me dijera a mí mismo que mis ojos verán la luz del sol una vez más, pero, solo me queda usar la ironía como un buen espectador a mi muerte.

    Siento algo correr por mi barbilla. Con el dorso de mí dedo índice, paso mi mano derecha sobre mis labios.

    ¿Sangre? Hmph, no me sorprende después de ese descomunal golpe.

    Con el peso de mi vida sobre mis hombros, me levanto de mi posición agazapada en el suelo frente al gigantesco pilar.

    Mucho fue que el pilar no se derribó y me cayó encima.

    Le observo con atención; mi mirada es desafiante pero forzada. Él sonríe con satisfacción, parece alegrarle el hecho de que no he muerto aun.

    Supongo que quiere jugar conmigo un poco más.

    ― ¡Vaya! ¿Aún tienes fuerza para sostenerte en píe? ―Él, nuevamente se pone en marcha, caminando hacia mí―. Me llena de alivio ver que sigues con vida. Que aburrido sería si murieses así de fácil.

    Todo mi cuerpo tiembla. Mi visión es borrosa y no identifico con claridad a qué distancia se encuentra él; y a eso le sumamos el hecho de que la sangre que baja desde mi cabeza, pasa por mi ojo derecho, obstruyéndolo, y es una molestia ya que no puedo moverme lo suficiente para limpiarme, ni tampoco me queda poder para sanarme. Lo único que en mi se sostiene con firmeza es la voluntad, la voluntad de luchar, de nunca retroceder. Y es por la misma que aún no la he soltado de mi mano izquierda.

    Aun con todo esto, no te he soltado de mi mano… Haztaroth.

    ― ¿Sabes? Deberías rendirte, así te mataría con más facilidad y sin dolor ―Expresó con arrogancia.

    ¿Rendirme?

    ―Jeje… Dime, ¿para qué rendirme si de todas formas me mataras? Creo que si voy a morir…

    Evoco en mí ser la última chispa de energía que en mí queda.

    ―…Debería hacerlo dándolo ¡TODO! ―extiendo mi brazo derecho hacia el frente con la palma abierta―. ¡SANCTUS IMPULSA!

    En el centro de mi palma derecha, se concentra un brillo dorado ferviente, extremadamente potente, y en un parpadeo, un gigantesco rayo de luz dorada es expulsado en una sola dirección y hacia un solo objetivo: Él.

    La inmensa descarga de energía sagrada avanza hacia él con fiereza y potencia, desintegrando el suelo a su paso. Él no reacciona para nada, aun pudiendo esquivarla, simplemente se queda quieto dispuesto a recibir mi técnica. En menos de un segundo, mi objetivo es alcanzado y se ve envuelto por mi ataque. La explosión es enorme y resonante. Los pilares cercanos a la explosión se rompen en pedazos como resultado de la onda de choque, la cual, incluso me empuja levemente hacia atrás.

    Una cortina de humo grisáceo se hace presente y me dificulta ver si él está acabado.

    No creo haberlo matado. Pero eso era lo último de mi poder. De seguro le dolió, con eso me conformo.

    Una ráfaga de estrepitoso viento oscurecido proveniente del centro de la explosión, se expande hacia afuera y expulsa, deshaciendose del humo residual. Mi visión borrosa aún me impide identificar con claridad, pero veo que una figura se encuentra de pie.

    Lo sabía.

    Él se sacude los hombros con pretensión y delicadeza. Una forma sutil de insultar.

    ― ¿Ya? ―dijo con jactancia―. ¡Qué decepcionante! La última chispa de tu ferviente poder se fue, te abandonó con ese último ataque. Ya no te queda más poder, ni fuerza. Supongo que te resignaras a morir, ¿cierto?

    ―Eje… Jejejeje… Tanto tu como yo sabemos la respuesta esa pregunta ―respondí con la poca fuerza que me queda.

    Él encoje los hombros y niega lentamente con la cabeza. Sus pasos se escuchan como eco en la sala; él camina nuevamente hacia mí.

    ―Me ofendería si no admitiese que ese último ataque me ha dolido ―Él avanza con arrogancia―. Hasta rasguñaste levemente mi armadura. Pero ya no más. No tienes más alternativas, Omniguerrero.

    Por más que le dé vueltas a al asunto, él nuevamente acierta. No tengo más alternativas. Luchar no es una opción ya que mi estado actual es lamentable; gravemente herido y al borde de la muerte. Hasta respirar se ha vuelto una tortura para mí. Ni siquiera mi armadura puede más. En su estado tan maltrecho y deplorable, no puede seguir protegiéndome. ¿Y que hablar de mi casco? Si este me fue arrebatado, destrozado en mil pedazos a pocos instantes de iniciar el combate.

    Citando a mi némesis, este es mi fin. Bueno, eso ya lo tenía presente desde el momento que vine a este mundo. Lo único que aún sigue intacto en mí es el arma que empuño, y que desgraciadamente no puede seguir ayudándome ya que mi cuerpo no resistirá la presión y tensión de su poder.

    ― ¿Qué más te queda, Omniguerrero? ¿Acaso aún tienes un as bajo la manga? ―inquirió con sarcasmo―. ¡Hmmph! Muy poco creíble. Deberías soltar lo que en tu mano empuñas. De nada sirve aferrarte a esa mediocre hacha. Después de todo, la muerte… ¡Es lo único que recibirás!

    Él se impulsa hacia mí con cegadora presteza en una estela tan oscura y ennegrecida como su alma y armadura. Al estar frente a mí, solo se limita a golpearme feroz y salvajemente con sus puños; estos son tan veloces que a duras penas puedo verlos, pero le he dado lista a cincuenta golpes en las simples dos respiraciones que he hecho.

    No puedo defenderme, y al estar contra el pilar detrás de mí, no puedo caer. Sus golpes hacen que mi cuerpo se estrelle contra el pilar una y otra vez, y sus puñetazos son tan potentes que hacen pequeñas ondas de choque al impactar en mí. Curiosamente, no siento el dolor esperado: siento el impacto más no el dolor total en sí. Mis nervios deben de estar tan desechos que ni el dolor soy capaz de sentir. Bueno, lo suficientemente destrozados como para no percibir completamente el dolor de mi cuerpo.

    Irónico.

    El único dolor que en mí cierne con regencia, es el dolor de mi alma y mi espíritu, que a ser cosa cierta, es mucho peor que el dolor físico.

    El pilar detrás de mí comienza a roturarse; lo escucho, se fisura al impactarme contra él una y otra vez.

    Sus puños están chispados, goteados, cubiertos por mi sangre.

    Él para de golpearme por unos instantes.

    Me sostengo recostado contra el pilar

    ¿Ahora qué?

    Abro mis ojos con dificultad. Veo que él carga su brazo derecho hacia atrás y concentra mucho poder oscuro, destellante y energizado, en él.

    Un último golpe y todo esto acabara. Supongo que eso es lo que él piensa.

    Con rabia desatada, él dispara su golpe atiborrado de poder. Con un puñetazo recto y seco, conecta su ataque en el centro de mi estómago. El impacto de la energía crea un cráter a nuestro alrededor y hace una abolladura considerable tanto a mi deshecha armadura como al pilar con mi espalda.

    Una bocanada de sangre es lo que sale de mi boca y embarra su peto.

    Lo admito, ese último golpe sí me dolió.

    Extenuado y sin aliento, caigo inclinado y recostado sobre su brazo, que aun esta impactado sobre mi pechera. Quiero toser, pero ni siquiera tengo fuerzas para eso.

    ― ¡Ya basta! ¡No luches más! ¡Por favor, te lo pido, deja que te teletransporte! ¡Puedo hacerlo, si así lo deseas! ―Una voz ínfima y familiar se comunica conmigo hablando directamente en mi mente.

    Sé a quién pertenece tan gentil y dulce voz: A lo único que me acompaña y que aún no me abandona, ni me abandonará.

    ― No… no puedo… ¡No quiero hacerlo! ¡No debo irme de aquí! Si lo hago, él seguirá y destruirá toda Xenathria.

    ― Entonces, ¿qué piensas hacer?

    ― Sellarlo… Confinarlo es la única alternativa, así sea a costa de mi propia vida. Eso lo mantendrá alejado, por lo menos, hasta que consigas un nuevo portador. Además, si me va a asesinar, debo darle un buen uso a mi vida antes de que él me la arrebate ¿no lo crees? Es un sacrificio justo.

    La voz ha callado. No me responde y se resigna a mi decisión. Claro está que ella sabe que no hay otra ruta que tomar.

    Él me agarra por el cuello con su mano izquierda y me eleva, mis pies no tocan el suelo. No me aprieta, no intenta ahorcarme, él solo me sostiene en el aire nada más.

    Puedo escuchar su crédula risa contenida. Con las pocas fuerzas que me quedan, solo se me vienen dos preguntas a mi mente, y las voy a exteriorizar aunque sufra en el intento.

    ― ¿Q-qué has hecho con Miranna? ¿Que… qué piensas hacer con ella? ―esbozo un tosco tosido. La sangre baja muy lentamente por mis labios, la puedo sentir.― Re… ¡responde…! ―pregunté, soportando el horrible dolor que me produce hablar.

    Él reacciona con sorpresa a la vez que exterioriza hartes y molestia.

    ― ¡¿Cómo es que puedes seguir hablando si hasta los pulmones deberías tener destrozados?! ―expresó con enojo. Tal hecho, que siga con vida, lo llena de cólera―. Veo que de verdad posees una resistencia única. Me has impresionado. Te haré el honor que esas preguntas puedan ser tu última voluntad… así que te las responderé.

    Él me baja un poco y me acerca lo suficiente para hablarme y susurrarme al oído.

    Escucho con atención lo que él tiene que decirme, y lo que él me susurra es algo atroz, indescriptible y horrible.

    Maldito… ¡Maldito seas! ¡Por eso es que te has vuelto tan poderoso, malnacido infeliz! Y además, lo que piensas hacerle es… ¡es…!

    Desgraciadamente tengo que engullirme mi propio enojo. No puedo hacer más que subir mi brazo derecho y apretar con mi mano su antebrazo.

    ― ¿Por… qué…? Dime… ¡¿ACASO NO TE BASTA CON ABSORBER SU PODER Y HABERLA ASESINADO?! ―grito con furia, pero me atraganto con mi propia sangre tras haber gritado con tal fuerza.

    ―Ajajaja… ¡JAJAJAJA…!

    Él carcajea con satisfacción y euforia. Lentamente se calma y puedo presenciar la complacencia en su maligno rostro.

    ―Ah… pobre de ti, muchacho. No debiste haber venido. Tener que morir tan joven, es algo muy lamentable ―recalcó con falsa y burlona lastima―. Creo que debiste haberte quedado ¡en tu mundo!

    Como si yo fuese un simple muñeco de trapo, él me aprieta el cuello y, en un brusco movimiento repleto de ira, me lanza hacia un lado con extravagante fuerza.

    Tras un par instantes de vuelo ininterrumpido, impacto contra el muro lateral izquierdo de la sala. Un enorme hoyo queda en este tras el impacto y caigo boca abajo, tendido en el suelo.

    Sus pasos nuevamente hacen eco.

    ― Sacrificar tu vida por un mundo condenado a la desolación y a la devastación total... qué patetico ―comentó―. Ya no está Hakiro para ayudarte. Exedath no se encuentra para salvarte, ni tampoco esta Cleirie para protegerte. No, hubiese sido mejor que estuviesen aquí, así los mataría junto contigo ―su voz se expresa con una soberbia seguridad―. En especial a esa hada inmunda que se sacrificó para salvarte durante tu batalla en aquella ocasión…

    ― ¿Cómo te atreves…?

    ―…Aunque me enteré que fue revivida en tu mundo. Y más que eso, que tú y ella tienen un hijo… ¿Me pregunto si debería ir a hacerles una visita?

    ― ¡¿CÓMO TE ATREVES…?!

    Sus palabras son el impulso que necesito para mi segundo aire. Tengo a cuestas un sufrimiento que me es imposible de describir, pero este no me es impedimento al momento de realizar un inmenso esfuerzo para ponerme en pie.

    ― ¡No… no te permitiré que… que les pongas un solo dedo ENCIMA, MALNACIDO! ―aun cuando me atoro con mi propia sangre, intento resistirlo para dar a demostrar lo que siento.

    Sigo escuchando sus pasos con atención. Veo como él se acerca a mí; bueno, veo borrosamente su figura acercándose. Aún se encuentra a una distancia considerable ya que me ha alejado bastante con su lanzamiento. Mi visión no me permite calcular distancias, pero su figura se ve a tal vez, cuarenta metros de mí.

    Él me sonríe maliciosa y confianzudamente; una sonrisa crédula y encarnizada. Sin pausa, se sigue acercando con calma y lentitud. No le molesta tomarse su tiempo en caminar hacia mí. A lo mejor piensa que si se aproxima lentamente, infundirá temor y pavor en mi corazón; nada más lejos de la realidad, ya que aun en mi estado, lo último que siento es miedo.

    Lugo de unos cuantos segundos de lento caminar, él se detiene a varios metros de mí.

    ―Quiero hacerte una pregunta, ¿acaso no te duele dejar a tu esposa e hijo solos? ¿No te desconsuela saber que no vas a volver a verla a ella? ¿No te atormenta el hecho de que no vas a verlo crecer? ―en sus preguntas se saborea muy fuertemente la mofa y la burla. Él intenta hacerme sufrir con sus preguntas psicológicas.

    ― ¡C-Claro que no! ¡Ella sabe bienmente a que he venido! ¡Y él tiene a su madre! ¡Y se bienmente que ella lo cuidará sin importar qué! ―Logro ponerme en pie, pero aun mis rodillas me tiemblan y no puedo dar ni un solo paso. Básicamente, soy una estatua viviente y tambaleante―. Yo he venido a eliminarte… ¡Y no me iré de aquí sin hacerlo!

    Su maligno rostro demuestra una expresión de asombro y desentona una sonrisa de complacencia.

    Él comienza a dar aplausos, aplausos desbordantes en burlas y sarcasmos.

    ― ¿Qué demonios? ¿Cómo es que te has puesto de pie? ―comentó con leve felicidad y gozo―. Eres incluso más resistente que Miranna.

    Él se abstiene de hablar por unos instantes.

    ¿Qué estará pensando...?

    ―Quiero contarte algo. Cuando absorbía sus esencias, ella se resistía con fragor. Pero, fue corto el tiempo cuando ella no pudo más y simplemente sucumbió. Ella se retorcía del dolor y el sufrimiento le abrazaba con mucha, mucha fuerza. Intentaba aferrarse a la poca vida que le quedaba con todo su ser. Pero cuando la agonía se hizo presente, me dio lastima… así que la mate.

    Mi mente queda en blanco. Me encuentro en total shock y mi rostro se llena de impacto y enojo. Aprieto mis dientes con gran fuerza como única medida ante la impotencia que gobierna sobre mí; me es imposible inhibir que una lágrima ruede y descienda lentamente por mi mejilla derecha mientras cierro fuertemente los ojos para evitar que el resto sean liberadas sin control. La ira comienza a invadirme con ímpetu y lo hago saber con la hostíl y llorosa mirada que aplico sobre él. No puedo soportar más sus horribles aclaraciones, y más todavía cuando soy consciente de que todo lo que me dice es cierto.

    Sus palabras son para mí la peor tortura, me lastiman con exuberante fuerza y me hieren a profundidad; ninguna espada o magia puede herirme tanto como sus perversas frases. Ni todo lo que me ha hecho, ni todo el daño de mi cuerpo se compara con el sufrimiento que siento al saber la devastadora y nefasta realidad: No pude salvarla, la ha matado y no he podido hacer absolutamente nada. Y para añadirle más fortuna a mi desgracia, en mi estado, tampoco me veo capaz de eliminarle.

    La Ultima Ilusión se ha alejado de mi… otra vez.

    He fallado... ¡DEMONIOS! ¡NO HE PODIDO HACER NADA! Entonces... ¡¿PARA QUE SIRVO MALDICION?!

    Cierro mis ojos. Controlo mi respiración, calmo mi mente y amanso a mi corazón. No puedo dejar que mis sentimientos me consuman y me tomen las riendas bajo su voluntad y maquinación.

    No… aun puedo hacer algo… una última cosa más…

    Rápidamente, cambio por completo mi condición. Exteriorizo con mi expresión las únicas emociones que ahora rigen en mí: La seguridad y la decisión.

    Él, al ver que he cambiado mi parecer por completo, se enseria.

    Es la hora…

    ―Bien, Omniguerrero. Démosle un fin a tu miseria de la misma manera que lo hice con ella... ―él materializa en su mano derecha un sable bastante grande, de energía tan oscura como su ser―. Ahora, tú morirás por mi mano al igual que todos los Omniguerreros que te han precedido.

    Permito escapar un apaciguador suspiro. Dejo caer mis brazos con falsa resignación.

    ―Sí esa es la voluntad de Griáldia… Que así sea... ―alzo la mirada y lo miro fijamente a sus ojos de iris plateado, con una mirada desafiante―,... Azgalord.

    Rápidamente él frunce el ceño al oír mis palabras, y se cabrea completamente.

    ― ¡Griáldia no tiene autoridad aquí!

    Azgalord se abalanza hacia mí con un iracundo deseo de muerte.

    En un parpadeo de mis ojos, Azgalord atraviesa, de lado a lado, el centro de mi pecho con su sable. Dicha sensación, el ser atravesado por un sable, es horrible; afortunadamente el dolor que siento es minúsculo, pero sé bienmente que no sobreviviré a esto.

    Él hunde por completo su sable en mi pecho, solo la empuñadura es lo único que no me atraviesa, pero él sigue empujando con furia en un intento de que no que ni un milímetro de hoja que no me traspase.

    La sangre corre por la empuñadura y baña su mano. Esta cae a chorros en el piso y puedo sentir como corre por mi espalda y mis piernas. En poco tiempo veo a mi sangre crear un charco rojo a nuestro alrededor.

    Cuando intento respirar, simplemente me es imposible, y cuando toso, la sangre sale a borbotones de mi boca y en pequeñas cantidades por mi nariz.

    El dolor verdadero de mi cuerpo nuevamente hace su aparición en el escenario. La aflicción en mí es tal, que mis nervios, a pesar de estar devastados, comienzan a cumplir su función y me hacen sentir el indescriptible dolor que arremete en mi contra sin contemplación alguna.

    ¡Argh! ¡Rayos! ¡Como si el daño en mi alma y espíritu no fuese suficiente!

    Él me jala salvajemente hacia él. Se inclina un poco hacia mí; puedo sentir como me susurra al oído.

    ―Te lo dije… Griáldia no tiene poder ni voluntad aquí. Tú y Miranna han confiado ciegamente en su diosa; al igual que lo han hecho todos los Xenathriences. Y ahora, ella está muerta y a ti no te falta mucho para estarlo ―Susurró en voz ínfima. Se demuestra muy confiado de sus palabras al punto de la omnipotencia.

    Esta es mi oportunidad.

    Con todo el sufrimiento del mundo, levanto mi brazo derecho, abro mi palma y la ubico en el centro de su pecho.

    El mira mi mano con ofuscación. No se alarma, más bien ríe. Se encuentra ciegamente confiado en su victoria.

    ― ¿Qué intentas hacer? ―expulsó nuevamente con falsa lastima hacia mí―. ¿Un inútil intento de valentía? ¡Ja!

    Él retira bruscamente su sable de mi pecho y lo clava con brutalidad en mi abdomen. No puedo evitar manchar su peto con un vomito de sangre.

    A estas alturas, es un milagro que aun siga con vida; pero eso no será por mucho, ya que yo mismo me he percatado de que mi respiración se ha dilatado bastante.

    Supongo que aun no me quieres dejar morir... ¿verdad, amiga?

    Azgalord se exaspera, parece no agradarle la idea de aun estoy con vida.

    ― ¡Basura humana! ¡¿Por qué no te mueres de una vez?! ¡¿Es que esa hacha no desea dejarte morir?!

    Abro más mi palma en el cetro de su pecho.

    ― No, Azgalord… —alzo la cabeza y lo miro fieramente a los ojos—. ¡Es porque todavía no te he llevado conmigo!

    Empuño con fuerza a Haztaroth. Invoco en mí todo el poder contenido en ella para realizar mi ultimátum, el primero y el último.

    En un segundo, la energía de Haztaroth inmediatamente comienza a envolvernos en un ciclón dorado que emite potentes ráfagas de viento energizado que hacen vibrar el ambiente a nuestro alrededor. Un gigantesco sello dorado circular, aún más grande que el ciclón de energía, aparece céntricamente debajo de nosotros, rodeándonos por completo. En el pecho de Azgalord, un conjunto de glifos que forman un sello comienzan a escribirse de la nada debajo de mi palma y entorno a esta.

    Azgalord se encuentra completamente desconcertado. Yo lo he tomado por sorpresa y él no le consigue sentido alguno a los actuales acontecimientos.

    ― ¡Imposible! ¡¿Aún tienes las fuerzas para hacerme esto?! ¡Se supone que debes de estar agonizando!

    Con excesiva angustia y en un frenesí desesperado, él retira y clava una y otra vez su sable en mi abdomen.

    La sangre sale expulsada de mí una y otra vez como si se explotara un globo de agua con una aguja, tanto por mi abdomen como por mi espalda.

    ¡Argh…! Debo aguantar… solo… un poco más… ¡Solo un poco más!

    ― ¡¡¡MUÉRETE DE UNA VEZ!!! ¡¡¡MALDITA SEA!!! ¡¿POR QUE NO TE MUERES?!

    ―Ya te lo dije…, Azgalord. ¡POR QUE TODAVIA NO TE HE LLEVADO CONMIGO, MALDITO!

    El sello que está realizado en su peto, comienza a escribirse, glifo por glifo, por toda su armadura, extendiéndose desde el centro de su peto hasta el resto de su armadura.

    Con desesperación, él intenta zafarse para escapar, en vano, ya que el sello de Haztaroth, debajo de nosotros, tiene el suficiente poder para paralizarlo e inmovilizarlo por completo.

    ― ¡¿Este fue tu plan desde un principio, no es así?! ¡¿ES QUE ACASO ESTAS DEMENTE?! ―Gritó con desesperación―. ¡TU CUERPO NO RESISTIRÁ EL PODER QUE ESTAS TRATANDO DE DESATAR!

    Sus palabras son vacías para mí, porque a final de cuentas, desde antes de venir aquí, me hice a la idea de que no iba a sobrevivir.

    ―Te creí más inteligente. No importa, Azgalord. Si de todas formas voy a morir, es mejor morir haciendo algo por el bien del futuro a morir por tus manos ―me expreso con total calma y serenidad, a resignación de mi propio destino―. Dime, Azgalord ¿Quién subestimo a ¡quién!?

    El sello alrededor de mi mano ha cubierto por completo a Azgalord. Él no tiene escapatoria, solo le queda sufrir las consecuencias de su confianza y prejuicio.

    ― ¡Ahora, yo moriré aquí y tú te quedaras confinado a este castillo por un largo, largo tiempo!

    Azgalord me observa con angustia: Él no encuentra más que hacer. Más desesperado no se puede demostrar. Es la primera vez en mi vida que lo veo con esa expresión que claramente refleja dos cosas: miedo y pavor hasta el tuétano de sus huesos.

    ― ¡MISERABLE MALNACIDO! ¡DE NADA SIRVE TU INUTIL SACRIFICIO! ¡EN CUANTO EL SELLO PIERDA SU FUERZA, YO SERÉ LIBRE OTRA VEZ PARA HACER LO QUE ME PLAZCA!

    ―Sí. Pero posiblemente, para ese entonces, Haztaroth ya habrá conseguido otro portador. Y puedo asegurarte, Azgalord, que cuando ese momento llegue, tu fin será tan seguro como lo es ¡el mío ahora!

    Todos los preparativos están listos, el momento se hace presente. Todo a nuestro alrededor se estremece, producto de la energía liberada.

    Este es momento final.

    Con todo el poder de mi última voluntad, levanto a Haztaroth lo más alto que puedo por sobre mí.

    ¡AHORA!

    Haztaroth empieza a arder en luz. Ella brilla con ferocidad e inmensa resplandecencia.

    ― ¡Oh, luz sagrada del infinito, poder omnipresente que te manifiestas en mí! ¡Recurro a ti una última vez, para confinar a esta existencia maligna al encierro! ¡Bajo tu autoridad infinita, Griáldia, y a través de Haztaroth, tu mano, sello este juramento con mi vida!

    La inmensa luz de Haztaroth le provoca aflicción a Azgalord. Su radiante brillo le quema la armadura e incluso la piel. Los glifos escritos por toda la armadura de Azgalord, también le desatan un dolor absoluto al brillar con fulgor.

    ― ¡Técnica de Juramento!: ¡¡¡SELLO: CADENAS DE LA LUZ!!!

    Inmediatamente, Haztaroth emite un gigantesco pulso de luz y los sellos y glifos comienzan a atravesar su armadura y a marcarse sobre su piel, y todos en conjunto asemejan ser una sola cadena que le rodea y envuelven, atándolo por todo su cuerpo.

    Él grita agónicamente durante el proceso.

    ¡Sí! ¡Lo logré! ¡Al fin!

    Pero…, supongo que ahora he de pagar el precio…

    Mi cuerpo comienza a resplandecer, brilla fuertemente. No le queda mucho tiempo, ya que en cualquier momento se desintegrara, desaparecerá y eventualmente, moriré.

    En un brillo atroz y una ráfaga de poder devastadora que derriba todos los pilares del trono oscuro, todo termina.

    El sello está listo y Azgalord confinado en su propio castillo hasta que el sello pierda toda su fuerza. Confió en que justo allí llegue el momento en que un nuevo Omniguerrero se alce y elimine de una vez y para siempre el mal que aquí se encierra.

    El precio ha sido pagado…

    Todo el dolor se ha desvanecido de mi cuerpo; esa es la primera señal de que pronto desapareceré.

    Observo mis manos y noto que estas comienzan a pasar a un estado translucido; literalmente puedo ver el suelo a través de ellas. Lo único que puedo hacer es apretarlas para sentirlas una última vez antes de morir.

    Subo la mirada y veo a Azgalord: Él se retuerce del dolor en el suelo. Su desesperación no tiene fin ya que junto con el sello, no solo ha perdido su libertad, sino que también todo su poder.

    ― ¡Bastardo malnacido! ¡Humano miserable! ¡Destruiré por completo Xenathria una vez el sello esté roto! ¡Y te juro... TE JURO QUE YO MISMO IRÉ A TU MUNDO Y MATARÉ A TU ESPOSA Y A TU HIJO, JUNTO CON LA HUMANIDAD!

    Aún no he retirado mi atención de él. Solo me produce lastima y repudio el verlo en su estado actual.

    ―Y yo espero que para ese entonces, tú ya no existas.

    Ya no siento mis piernas. Una mirada a mi cuerpo me hace notar que mis piernas, al igual que mi armadura, ya han comenzado a desintegrarse desde mis pies, desapareciendo en partículas de polvo dorado que dan la impresión de dejarse llevar por el viento, aunque en esta cámara no existe viento alguno.

    Mis brazos avanzan por el mismo camino y dicho efecto comienza subir y poco a poco me consume. Es lo habitual, es el precio que hay que pagar por la realización de dicha técnica, ya que a desgracia propia, mi cuerpo no estaba en condiciones de resistir el poder de Haztaroth.

    Mis manos se desintegran desde la punta de los dedos. Me es imposible sostener a Haztaroth, y esta cae rebotando en el suelo como si fuese una moneda cualquiera.

    Yo la observo. Ella esta tendida en el suelo a muy poca distancia de mí.

    ― Al fin el sufrimiento termina… este es el fin ¿verdad, Haztaroth?

    ― Así es. Es hora de que descanses, Omniguerrero…

    ― ¿Sabes?, es una pena… en verdad quería ver a mi hijo crecer…

    ― Lo siento… Perdóname por no poder hacer nada más…

    ― Jeh, no te preocupes. Supongo que fue por esto que nací, para darle una oportunidad mas a este mundo. A decir verdad, pienso que es un buen uso que darle a mi vida… Además, me conformo con ver a Azgalord sufrir…

    ― Estoy totalmente de acuerdo… Él ya ha asesinado a millones de inocentes. Merece esto y mucho más. Es una lástima que no lográsemos eliminarlo juntos…

    Un rápido vistazo a Azgalord da a demostrar que este se encuentra absolutamente conmocionado y consternado; en shock, al no poder hacer nada en consecuencia de su situación actual, solo se limita a quedarse tendido en el suelo, soportando el sufrimiento y la impotencia que actualmente se precipita sobre él.

    Rápidamente el efecto desmaterializante avanza. Ya he perdido gran parte de mis brazos y piernas.

    ― Oye, Hazth, debe de ser horrible ver morir a todos los que te portan…

    ― No te imaginas cuanto, amigo mío…

    ― No te preocupes, de seguro en un futuro no muy lejano, tú y el siguiente Omniguerrero, lograran eliminarlo de una vez y para siempre…

    Mis piernas se han desintegrado por completo al igual que mis brazos y parte de mi cintura. El sable oscuro clavado en mi abdomen, cae y rebota levemente, desintegrándose al poco instante.

    Sonará gracioso, pero actualmente solo soy un torso flotante con cabeza.

    ― Será mejor que te vayas de aquí y esperes a quien merezca empuñarte…

    ― Tienes razón. Así lo haré…

    ― Hazth…

    ― ¿Sí…?

    ― Antes de irte… ¿puedes prometerme una última cosa…?

    ― Lo que quieras, cariño…

    ― Prométeme que cuidaras y protegerás a ellos dos, a ella y a mi hijo, por lo menos hasta que Azgalord sea eliminado… Prométemelo, por favor.

    ―Descuida, lo haré. Te lo juro aquí y ahora por ti y por mi madre que así lo haré…

    Una sonrisa es lo que se expresa en mí; y no una sonrisa cualquiera, sino mí última sonrisa, en donde reflejo mi mayor felicidad y la más grande gratitud que he sentido en toda mi existencia.

    ― Bien… gracias y adiós, Haztaroth…

    ―… Adiós… Asthynax…

    Haztaroth, en un brillo incandescente y flamígero de luz radiante, desaparece en un destello de rayo de luz ascendente, dejando una pequeña estela brillante detrás de sí.

    Ya no siento nada de los hombros para abajo. Supongo que solo ha de quedar un par de hombros con un cuello y una cabeza flotante.

    Viéndolo desde ese punto de vista, en verdad es muy gracioso.

    Supongo que es bueno morir riendo…

    No puedo evadir el gusto de darme el lujo de reírme animadamente de mi condición actual. Esa es la muestra final de que alguna vez viví: una sonrisa.

    Alzo la cabeza y miro hacia el techo.

    Lo que daría por ver el magnífico cielo estrellado de Xenathria una sola vez…

    Lo que daría por verte a ti a y mi hijo una última vez…

    Todo comienza a desaparecer. Comienzo a perder la visión y solo puedo ver una luz brillante que cada vez se hace más fuerte.

    Cleirie… cuida bien de él, por favor.

    Adiós, amor…

    Adiós… hijo…







































    “Hace mucho tiempo, en un antiguo y pacifico reino distante al nuestro, llamado Xenathria, un mal surgió de las sombras, un ser de Clase desconocida que se hacía llamar Darkhorn.

    No se conocía nada sobre éste ser: ni sus orígenes, ni su pasado, ni sus intenciones, ni sus poderes. Lo único que se sabía de él era que había llegado para repartir muerte y devastación, para traer el caos; para acabar con la pacífica y eterna paz y hacerse con Xenathria.

    Durante eones, las fuerzas de Xenathria se abatieron en armas y magia contra las fuerzas de Darkhorn. Se decía, que el choque de armas y escudos hacían eco en las planicies, páramos, llanuras y bosques por toda Xenathria, que los choques mágicos hacían a la tierra temblar y a los cielos rugir. Incontables vidas cayeron con honor ante las innumerables batallas contra estas fuerzas malignas, y fue así durante muchos, muchos años. Parecía que la guerra no tenía fin, pero, con el tiempo, poco a poco las fuerzas de Darkhorn se fueron mermando, y gracias a la perseverancia, voluntad, fuerza y destreza del Omniguerrero y de los hombres y mujeres que lucharon sin fin, Darkhorn fue retrocediendo, y así, el Omniguerrero, a través de un sello, le pudo contener en un confinamiento mágico en el Castillo de Virelian, ubicado en los confines de sus autoproclamados dominios. Desagraciadamente, el Omniguerrero tuvo que dar su vida a cambio de cumplir esa Última Ilusión.

    Fue así, de esa manera, como la paz regreso a Xenathria. Aunque dicha paz fue solo una simple brisa pasajera.

    Siglos después del confinamiento de este malévolo ser, el sello que le contenía perdió toda su fuerza. Darkhorn, de alguna manera, logró recuperar el control de sus dominios. Lento pero seguro, fue restaurando su fuerza, hasta que llegó el día en que Darkhorn recuperó todo su poder. Fue inteligente y astuto a la vez: Él esperó pacientemente, durante varios cientos de años, su oportunidad, y cuando la tuvo, invadió Remlaira, la ciudad más grande y capital de Xenathria, donde residía en ese entonces, la Princesa Laryonharth, siguiente en la línea de sucesión al reinado de Xenathria. Durante la invasión, Darkhorn logró secuestrar a la princesa con fines desconocidos, llevándosela al Castillo de Virelian. La princesa, en su confinamiento forzoso, a través de la telepatía logró comunicarse con Cleirie, su hada. Esta que poseía gran poder mágico, logró traer a un chico de otro mundo, un joven de 16 años llamado Asthynax, que aunque era joven, poseía un potencial infinito y la capacidad de usar a Haztaroth, la Omnihacha, que se le fue entregada por Cleirie al momento de su llegada. Ya con esto, un nuevo Omniguerrero se había alzado y a su vez, una nueva luz de esperanza volvía a brillar con centelleo y esplendor.

    El Asthynax y Cleirie emprendieron un largo y mortal viaje por Xenathria, luchando, abatiendo y eliminando a las incontables hordas de monstruos para llegar al Castillo de Virelian, en los confines de los dominios de Darkhorn.

    Luego de muchos esfuerzos, combates, y el sacrificio de un ser querido, el chico llego al Castillo de Virelian y se abrió paso a través de la Guardia Oscura para llegar a lo más alto de la torre principal para así hacerle frente a Darkhorn. El joven, pero bravo guerrero, enfrentó a Darkhorn sin dudas en sus manos y sin miedo en su corazón para así salir victorioso tras la muerte de este maligno ser. Pero no todo terminó. Tras la caída de Darkhorn, el chico lucho contra el Dragón Oscuro, un monstruo aberrante echo de la misma esencia oscura y nefasta que su amo. El enfrentamiento fue muy tedioso y agobiante. El joven Omniguerrero no tenía fuerzas para luchar tras la pelea contra Darkhorn. Pero, el confió todo su ser y voluntad en la sagrada rma que empuñaba y, gracias a su voluntad en conjunto con Haztaroth, milagrosamente derrotó y eliminó a la maléfica bestia que custodiaba a la princesa.

    El bravo guerrero logró rescatar a la princesa Laryonharth para luego volver juntos y triunfadores a Remlaira para así ser enviado por la princesa de regreso a su mundo y encontrarse allí con la recompensa por sus inolvidables actos de valentía y valor: con el ser querido que había perdido durante la inclemente batalla contra Darkhorn y sus fuerzas oscuras.”

    He escuchado esa historia desde que era tan solo un niño. Yo le pedía a mi madre que me la contara antes de acostarme a dormir, o en momentos de quietud cuando mi mamá y yo descansábamos o jugábamos en el patio o en la casa.

    Es mi historia favorita, y, aunque es la típica historia de un héroe que rescata a una princesa de un villano y su dragón, como existen muchas otras, no me cansaba de escucharla una y otra vez.

    Por alguna razón me encantaba escuchar como el Omniguerrero Astyanax derrotaba a Darkhorn con su fuerza y con la Omnihacha, y como él rescataba a la princesa y regresaba a su mundo para encontrarse con aquel ser que había perdido.

    Mamá siempre me dijo que cada vez que escuchara esa historia, que me acordara y recordara de ella y de mi padre, porque ella y el inventaron esa historia para mí, para que tuviese algo con que recordarles y para que tuviese algo con lo que sentirme nostálgico y cercano a ellos para cuando ellos no estén, para contársela a mis hijos, y dijeron, que en un futuro yo también inventaría mí propia historia.















    Capítulo I: Día de Clases


    “Zeo… Zeo…”

    Ah… que… donde…

    “Zeo… Zeo…, apresúrate…”

    ¿Qué?... de dónde… ¿De dónde viene esa voz?

    “Zeo… Debes venir… pronto… Ayúdame, Zeo…”

    ¿Pero quién eres tú? ¿Dónde estoy yo?...

    “Apresúrate…, te necesitan… Zeo…”

    ¿Pero quién me…?

    “Debes venir, Zeo… Debes…venir… ¡ZEO!”


    ― ¡Aaaaaaa!, —Desperté de golpe, sobresaltado.

    ¿Qué es?

    Recupero con dificultad la conciencia. Mis ojos determinan rápidamente que estoy en mi habitación.

    ¿Estaba soñando?... Sí, estaba soñando.

    Era solo un sueño. Otra vez ese sueño. Es la quinta vez en esta semana que sueño con lo mismo. ¿Qué será? ¿Qué significa?

    Abro las cortinas de la ventana al lado de mi cama.

    ¿Ya es de mañana? ¿Tan rápido?

    ― ¡Zeo, despierta! Levántate y ven a desayunar —llamó mamá desde la puerta de mi habitación.

    ―Ya voy, mamá.

    ―Apresúrate en prepararte, o llegaras tarde a clases —anunció mi querida madre—. Recuerda que hoy es tu primer día del semestre en el instituto.

    Cierto.

    ―Ya lo sé, solo… —froto mis ojos con somnolencia—, solo deja que me dé una ducha, me visto y ya estamos ¿okay?

    ―Está bien. Solo no te tardes.

    Es desde hace ya casi un año que sueño con lo mismo casi todas las noches, por más que intento encontrarle relación o algún sentido, no lo consigo. Solo sé que alguien me llama, tiene voz de mujer adulta, no, más bien de una mujer joven. Pero el punto es que me dice que le ayude…, pero ¿en qué? ¿Y por qué yo?

    ¿Qué relación pinta todo esto?

    Luego de prepararme, bajo las escaleras hasta la sala para disponerme a desayunar. Sin embargo, no me he librado aún sobre las manos de la duda; sigue dándome vueltas en la cabeza ese sueño que tengo todas las noches. Reflexiono sobre ese sueño mientras desayuno.

    No tiene señales de ser algo malo o alarmante, eso se nota. Pero presiento que tampoco significa nada bueno. Sigue siendo un enigma para mí. Y aunque dedique todo mi tiempo en ello dándole vueltas tras vueltas, mi mente no logra obtener el botín que quiere, queda en blanco, solo en blanco y nada más que eso.

    He terminado con mi desayuno. Debo dirigirme al centro para comenzar mi primer semestre en el instituto de Tecno-Ingeniería en esta nueva ciudad a donde nos hemos mudado mi mama y yo.

    La nostalgia me invade.

    Oh, mi pueblo, como extraño mi pequeño pueblo.

    A pesar de mi gran sentimiento por extrañar a mi pueblo, que parece ser inevitable, en esta ocasión admito que estoy bien aquí. Es más tranquilo y no hay tantos ajetreos con el cual hay que cargar. Bueno, aunque la realidad es que nos tuvimos que mudar por el trabajo de mamá.

    Me despido de mi mamá al salir de la casa. Es momento de tomar ruta hacia a la estación del monorriel.

    Guao. ¿Quién iba a decirlo? A fin y al cabo me montaré en un monorriel por primera vez. Y este es de última generación; es un monorriel balístico de levitación magnética. He leído sobre este y sé que puede viajar a 500 Kmh lo cual es muy impresionante, y aún más si me montare en él. No está tan lejos, pero si es una buena distancia para caminar y admirar un poco el paisaje.

    Mi casa queda ubicada en uno de los distritos lejanos a las afueras de la ciudad, por lo cual es una zona muy tranquila. Tiene un pequeño parque justo en frente de la estación del monorriel, y al estar cerca de las colinas, tiene un ambiente muy limpio y se respira un aire muy fresco y puro. Lástima que el tiempo no me brinde ayuda como para admirar el ambiente que me rodea, y menos lo hará cuando el monorriel está a por anunciar su llegada. No puedo darme el lujo de perder mi primer día de clases.

    Cuando el monorriel arriba, quedo asombrado. Es magnífico, muy estilizado y esbelto, de un color blanco puro y es muy similar a un metro normal, solo que más delgado, más largo y tiene varias antenas que son para el equipo de navegación y otros instrumentos. Ahora que lo pienso, el monorriel tiene que ser muy liviano y flexible para el gran tamaño que tiene, porque es muy largo, y, de otro modo, sería muy riesgoso el frenar cuando se acerca a la estación a una velocidad de 500Kmh. Tendría que, mínimo, frenear con varios kilómetros de anticipación, para llegar a la estación de forma segura, pero eso sería solo pérdida de tiempo y nada más.

    Es por eso que, según por lo que leí, el monorriel esta hecho de un polímero especial compuesto de una aleación nano―molecular de titanio, aluminio y fibra de carbono, obteniendo así flexibilidad, ligereza y resistencia. Bueno, la tecnología a avanzado mucho y términos como nano―molecular, se me hacen algo complicados, pero espero algún día aprender.

    El poder del conocimiento…

    Al montarme en el monorriel y tomar asiento, puedo divisar el hermoso paisaje de las colinas desde la ventana a mi lado. Y desde la ventana opuesta, puedo observar la ciudad de Lemuria.

    Según escuche, es el nombre de un antiguo continente que desapareció hace ya miles de años. En fin, la ciudad es grande, el monorriel ha hecho tres paradas y todavía no he llegado, pero igual, la vista de los edificios es simplemente única. Hay muchos anuncios y pantallas mostrando infomerciales y comerciales de productos, al igual que establecimientos como centros comerciales, restaurantes, y centros recreativos como lo son plazas y parques. Un pequeño vistazo hacia abajo da a demostrar la cantidad de gente que vive en esta ciudad. Aunque estamos a cerca de 20 metros de altura, en las vías del monorriel, se puede ver claramente a las personas caminando, bueno, se ven un poco borrosas debido a que vamos a 500Kmh, pero aun así, es preciosa la vista que se puede presenciar de esta ciudad.

    El monorriel tiene parada a pocas cuadras del instituto, y me toma poco tiempo el llegar a este. Pero heme aquí, el instituto de Tecno-Ingeniería Winther Lynux.

    Las puertas de la entrada son enormes y tiene un estacionamiento, que también es gigantesco, justo al lado. Las puertas permanecen abiertas a cualquiera que desee entrar, claro, tiene vigilantes en la entrada, pero estos no detiene a la gente que se dispone a pasar. Aunque, supongo que si dejan pasar a la gente, es porque tiene un sistema de seguridad súper sofisticado que les dice quién es una posible amenaza y quién no.

    El lugar es magnífico a simple vista, y ha de serlo aún más dentro de él.

    No lo pudo creer, por fin puedo estudiar en tan prestigioso instituto…

    Al pasar las enormes puertas de entrada del campus del instituto, me doy cuenta del ambiente que hay, su tamaño, lo amplio y lo maravilloso que es. Y aun cuando no he comenzado mis clases, siento ansias de hacerlo, y de perseguir la curiosidad y ganas en explorar este increíble instituto. También, me he pillado con rumores de que lo llaman “La Pequeña Ciudad”.

    ¿Será cierto el rumor?

    Puedo divisar las instalaciones de clases al frente de mi posición. Entro en batalla con la tentación, y sus intenciones no son nada amistosas. No obstante, la tentación no se vuelve un digno rival para mí. Por más tentador que sea explorar el instituto, mi conciencia y yo sabemos con firmeza que debo asistir a clases. Sin embargo, tropiezo con mi torpeza y con la triste y cruel realidad: no conozco nada de esto.

    ¡Ah! Debe ser una broma estar metido en este rollo ahora. ¿Cómo no pude verlo antes?

    Si este lugar es tan grande como dicen, no estaría mal en que se hubieran tomado la molestia en dar un mapa para los nuevos, o por lo menos un tour completo por el instituto.

    Sencillamente, esto es algo nuevo para mí. Estoy perdido. Estoy atado de manos. Supongo que esta vez no tengo un as bajo la manga para librarme de este gran problema. Me temo que me tocará hacer preguntas a algún estudiante de por aquí, aunque me da algo de nervios y timidez acercarme a alguien desconocido y preguntarle.

    ¡Hmph! Suerte seria que alguien se diera cuenta de que soy nuevo y me ayudara. Eso sería demasiada coincidencia.

    ―Eh, chico.

    ― ¿Ah?

    Volteo a mi izquierda, y veo a un joven alto y de piel algo blanca, desconocido para mí. Carga en su hombro derecho con un morral de color negro con plateado en los bolsillos, que parece estar hasta el tope de libros y cuadernos. Él se acerca caminando hacia mí. Ambos cruzamos miradas.

    ―¿De por casualidad eres nuevo aquí? —me pregunta con un tono amigable y amistoso.

    Mi atención se centra toda en el joven.

    Se nota que el chico desciende de gente adinerada. Puede verse a treguas: su zapatos y su impecable uniforme lucen como si fueran recién comprados de una tienda cara. Ni hablar de los lentes negros que posee, se ven más que nuevos y caros. Apostaría a que sí, y que ni un rayón tienen.

    Su cabello es corto y negro y posee algunas mechas azules. Su sofisticado peinado tiene mucho estilo y de seguro está la moda.

    ―Sí. —Desentono una pequeña risa—. Sí soy nuevo. Hoy comienzo mi primer semestre de Tecno-Ingeniería —respondí con cortesía.

    El extraño chico no demuestra sorpresa, pero tampoco incomodes, solo muestra normalidad. Él se levanta los lentes y los ubica sobre su cabeza para observarme mejor. Justo ahora puedo detallarle en su totalidad: Sus ojos son vivaces y cautivadores con un iris de un delicado color café, y demuestra una expresión segura y pícara en un rostro encantador, pulcro y blancuzco, bien cuidado y sin ninguna marca o mancha que destacar. Un joven gallardo en su totalidad.

    Este chico ha de ser todo un robacorazones…

    ―Ah. Qué bien. Y ¿cómo te llamas? —inquirió el chico.

    Dispongo a responder, no veo el problema para no hacerlo.

    ―Me llamo Zeo, tengo 17 años. Y cómo pudiste notar, soy nuevo aquí —sonreí, sin tener la vergüenza al hombro, solo me rasco la cabeza.

    ― ¿Y tú eres…? —inquirí.

    El chico extraño expande sus ojos. Se sintió un poco torpe al no mostrar sus modales al principio al presentarse como se debe. Aunque, no me molesta, solo me causa un poco de gracia.

    ―Oh, disculpa mi descortesía. —El chico se las arregla para estirarme su mano―. Me llamo Darío, tengo 22 años y soy el presidente de la clase A —reiteró Darío, con mucha clase, pero también mostrando su amabilidad con muchos modales y una grata y agradable sonrisa.

    Estrecho su mano de la misma manera que él lo hace.

    ―Es un gusto conocerte, Zeo —continuó mientras me estrecha la mano.

    ―Gracias. Igualmente ―dije aun teniendo su mano estrechada.

    Darío y yo soltamos nuestras manos.

    Algo dispara por mi cabeza. El foco se enciende y me hace recordar lo que hace rato trataba de encontrar: mi aula.

    ―Em… ¿Cómo hago para no sonar torpe? Sonara raro y torpe de mi parte, pero ¿de casualidad sabes dónde está mi aula? —Pregunté algo apenado, rascándome la cabeza de nuevo—. El instituto es enorme y no he logrado ubicarme.

    Mi cabeza me ha engañado haciéndome creer que pasaría un momento de pena con Darío al preguntarle dónde quedaba mi aula, pero supo acabar con esa ilusión echa―para―atrás, dándome la expresión que quería recibir; ha asentido.

    ―Claro. No hay problema. —Darío no dejaba la amabilidad a un lado, para nada lo hacía.

    ―Sígueme.

    Comienzo a seguirlo sin impedimento alguno.

    ―Espero y caigas bien en la clase. Te presentaré ante todos —comentó Darío, siendo certero con su confianza y con la mía.

    Él me visualizó y sabe que no me incomodará eso, creo. Bueno, no me tiemblan las piernas, ni me sudan las manos.

    Mientras Darío y yo caminamos. Él me contaba lo de presentarme a todos. Yo por otro lado, no dejaba de ver su mochila, la intriga simplemente me guía y no puedo dejar de preguntarme ¿Qué es lo que trae en esa mochila? Creo que mejor salgo de dudas

    Ronco levemente con la garganta.

    ―Darío, ¿te molesta que te haga una pregunta? —interrogue a Darío, algo dudoso y ansioso.

    Darío niega con la cabeza, sin mostrar señal de preocupación alguna.

    ―Bueno… No es nada malo, tranquilo. —Sonreí con mucha normalidad—. Solo quiero saber que llevas en la mochila. Curiosidad nada más. No entiendo por qué es enorme y parece estar al tope buscando oxígeno para respirar.

    Ah, ¿esto? —Darío se suelta un poco su mochila y me la muestra sin abrirla. Sonríe y suelta una ínfima risa—. Ya lo verás en clases —menciono fulminantemente expresando una sonrisa.

    Mientras caminamos, mis ojos no han dejado de deleitarse. Todo en este instituto es impresionante desde que he iniciado el recorrido con Darío.

    Hay una gigantesca suma de estudiantes. He observado las aulas desde afuera y puedo afirmar que son bastante grandes.

    Unas de las cosas agradables de este lugar, es que mi cuerpo siente esa energía de apoyo y entusiasmo en el ambiente que me motivan a comenzar y seguir adelante en esto.

    Darío me guía hasta el que, según él, es el Núcleo principal de todo el instituto. Desde la entrada del instituto, el núcleo se veía inmenso. Pero al acercarnos a él, me doy cuenta de que es mucho más grande de lo que parecía serlo. Posee un aspecto catedrático, tiene quince pisos de alto con una bella terraza en el techo muy adornada. Supongo que es para que los estudiantes suban y se relajen en sus ratos libres, disfrutando de la vista y del aire fresco. Y en cuanto al tamaño, Darío me menciono que el núcleo es de 150m2, lo cual es realmente inmenso.

    Darío y yo entramos al núcleo. Está lleno de estudiantes caminando por sus pasillos y dentro de las aulas. También hay estudiantes que están sentados en los banquillos que están a lo largo de las paredes, algunos están estudiando y otros simplemente solo están matando el tiempo hasta que les toque su siguiente clase. Todo es justo lo que se puede esperar de una universidad tan ostentosa.

    Bueno, ahora, a mi mente se avecina una duda… ¿A qué piso nos dirigimos? Porque, no creo que vayamos a subir todo esto a pie… ¿o sí?

    Volteo a mirar a Darío quien se encuentra distraído, sumido en sus pensamientos.

    ―Oye Darío ¿A qué piso nos dirigimos? ―pregunté inquisitivamente.

    Darío, despistadamente, reacciona y voltea a verme con rapidez.

    ―¿Ah? ¿Sí? ―Darío me mira y reacciona con algo de vergüenza―. Discúlpame Zeo, es que estaba pensando en algunas cosas ¿me repetirías tu pregunta por favor?

    ―Jeje, no te preocupes, es solo que quería saber ¿A qué piso vamos? ―reitere nuevamente mi pregunta.

    ―¿Qué a que piso vamos? Pues al decimocuarto por su puesto ―Respondió Darío con mucha normalidad.

    ¿Es en serio? De todos los pisos ¿tiene que ser el decimocuarto? Espero que tengan ascensores.

    ―¿Al decimocuarto? ―pregunté con algo de impresión―. Pero ¿Tienen ascensores, no es así? ―inquirí, esperando la respuesta que quiero escuchar.

    Darío, al escuchar esto, se tapó la boca con su mano y se volteó hacia su derecha haciendo sonidos similares a ronquidos con su nariz, como si estuviese conteniendo la risa

    ¿Acaso dije algo gracioso?

    ―Jejeje, ―Darío ríe y voltea a mirarme―. No Zeo, aquí no hay ascensores. Solo escaleras ―comentó Darío con mucha naturalidad y expresando una sonrisa mientras señalaba con su mano derecha unas anchas escaleras que se encuentran frente nuestro.

    Miro las escaleras con algo de desesperanza…

    ―¿Es en serio? Un instituto tan ostentoso y lujoso como este, y ¿no tiene ascensores? No me la puedo creer… Que tacaños. ¿De verdad hay que subir catorce pisos? ―mencione con desgana.

    ―Vamos Zeo, ¿No me digas que eres perezoso?

    ―¡No!, claro que no… es solo que, ¿Catorce pisos? ¿A pie? ¿En serio? ―refuté desentonando una pequeña risa de incredulidad.

    ―Vamos chico, aun eres joven. Entre más rápido nos pongamos en marcha, más rápido llegaremos ―contestó Darío con ánimo mientras me daba una pequeña palmada en la espalda―. Además, te noto muy retraído e introvertido. ¿Sera que eres muy tímido?

    Inmediatamente, me activo y respondo con rapidez a Darío.

    ―¡N-no, no! Por supuesto que no ―respondí demostrando algo de vergüenza―. Es solo que, no estoy acostumbrado a todo esto. Es que es tan repentino. Hace solo un par de días era un simple chico de campo, despreocupado y sin responsabilidades. Y ahora, estoy aquí, en este enorme instituto, en esta enorme ciudad, tan alejado de mi “ambiente natural”. Es solo que… me da la sensación de que me será algo difícil el encajar aquí…

    Darío se acerca un poco.

    ―Nostalgia ¿eh? ―Darío coloca su mano derecha sobre mi hombro y me da una pequeña palmada―. No te preocupes, encajaras lo sé ―expresó Darío con mucha amabilidad―. Bueno, no perdamos tiempo y vayamos al aula ¿Está bien?

    Miro a Darío con mucha amabilidad y gratitud. Sus palabras en verdad me han hecho sentir muy bien y han traído alivio a mis inquietudes.

    ―Claro, vamos ―respondí con amabilidad.

    Volteo a mirar nuevamente las escaleras.

    ―Bueno, si no queda de otra ―exprese con la resignación de mi lado―. Aunque sea, es mejor que subir al último piso ¿no? ―respiro hondo―. Bien, Pongámonos en marcha.

    Darío y yo nos ponemos en marcha hacia el decimocuarto piso. Es algo lejana la caminata, pero de seguro que nos ha de servir de ejercicio. Aunque, no importa mucho la subida porque la vista del campus que se obtiene desde las ventanas de las escaleras es linda e inspiradora. Tantos estudiantes estudiando y luchando, dando lo mejor de sí por un mejor futuro, es simplemente motivador. De igual manera, hay muchos estudiantes subiendo y bajando por las escaleras, también hay muchas chicas hermosas que sonríen o sueltan una pequeña risilla cuando las miro o al verme.

    ¿Sera que tengo monos en la cara o qué?

    A decir verdad, cuando llegue aquí estaba deseando con un tour, y ahora, Darío me lo está proporcionando, lo cual ya de por sí es mucho pedir.

    Mientras subimos el me habla sobre el instituto y me explica cosas y datos curiosos sobre este, como por ejemplo, que Winther Lynux tiene otros institutos en varios puntos de este país e incluso a nivel internacional, y que este no es el más grande, sino el quinto. El cuarto esta en Australia en la ciudad de Sídney, el tercero esta en China en la ciudad de Shanghái, el segundo esta en Japón en la ciudad de Tokio y el más grande esta en Rusia en la ciudad de Moscú. Aparentemente, Winther Lynux no es un solo instituto, más bien, una red de universidades a nivel mundial especializado en casi todos los campos de educación existentes, pero su especialización principal es la Tecno-Ingeniería.

    Afortunadamente, esa es la carrera que quiero estudiar. Espero estar a la altura.

    Sinceramente, me siento afortunado y muy honrado por el hecho de que me hayan aceptado y que me permitan estudiar en tan prestigiosa universidad.

    Ya después de varios minutos caminando y hablando distraídamente, sin darnos cuenta, llegamos al decimocuarto piso, y a mucho esfuerzo diría yo.

    Al igual que los otros pisos, este es enorme y con muchos salones y pasillos al igual que estudiantes caminando, entrando y saliendo de las aulas, y uno que otro profesor. También tiene muchas ventanas a lo largo de las paredes exteriores, las cuales ofrecen una vista del inmenso panorama del instituto.

    Noto que Darío se acerca y me guía hasta la primera aula del pasillo en el que estamos, reduciendo gradualmente la velocidad de sus pasos conforme nos acercamos.

    ―Henos aquí: el aula 1―A —mostró Darío, deteniéndose finalmente en el aula.

    Desde la entrada observo el lugar. No se ven tantas personas adentro. De hecho, no se ve casi nadie adentro.

    Frunzo el ceño.

    ―Espera un segundo —objeté deteniendo a Darío que estaba a punto de entrar—. ¿Es aquí?

    Darío asiente

    ―Aquí comienzan los nuevos como tú ―contestó con naturalidad.

    Sigo con el ceño fruncido, mirando el aula en detenimiento.

    ¿Acaso me está tratando de jugar una broma?

    ―El aula está casi vacía, Darío.

    Cuento los estudiantes que hay en el aula y la sorpresa viene a mí.

    ―Solo hay nueve estudiantes para un aula tan enorme—articulé.

    ―Y contigo son diez estudiantes —fulminó Darío con una expresión divertida en su rostro.

    Ambos entramos al aula.

    Examino el lugar, y sí que no hay muchos aquí. Todos son nuevos. Sus rostros los delatan, incluso acertaría al decir que el mío también.

    ―Toma asiento, Zeo —ofreció Darío cortésmente.

    Asiento, sentándome. Juraría que algunos ojos están observándome.

    ―Creí que esto estaría ahogado de estudiantes nuevos —expresé a Darío—. El instituto se ve tan lleno de estudiantes que pensé que…

    ―¿Aceptaban a cualquiera? —completó Darío con algo de incredulidad.

    Afirmo moviendo la cabeza.

    ―No, Zeo. Las cosas no son así de fácil.

    Espero que para mí sí. Aunque cargo en mi cabeza que lo difícil solo son unos cuantos obstáculos, nada más.

    ―Aquí en el instituto Winther Lynux solo se aceptan a los mejores estudiantes que sean aptos para el instituto ya que tienen que mantener una reputación de máximas expectativas tanto para ingresar como para egresar —explicó Darío lúcidamente. Mis ojos se expanden de la sorpresa—. Por lo general solo se aceptan el diez o veinte por ciento de las solicitudes. Máximo treinta por ciento…

    Mi cuerpo da un respingo.

    ― ¿¡Que!? Entonces yo…

    ―Sip. Deberías sentirte afortunado solo por estar sentado aquí y hacer la prueba de admisión. —comentó Darío.

    ¿Cómo no me enteré de ello?

    Una duda me domina y decido extinguirla con Darío.

    ―Espera un mo…—Me quedé un momento sin palabras.

    Viajo hacia atrás y…

    ¿¡Qué!?

    ― ¡¿HAY UNA PRUEBA DE ADMISION?! —Un poco más y mis palabras podrían escucharse a las afueras del instituto.

    ―Así es ―respondió Darío con esa naturalidad que aparentemente lo caracteriza.

    Siento como mi cara se empalidece un poco. Y aunque esté luchando por dejar de esbozar mi rostro en shock, no puedo.

    Darío enarca una ceja, sonriéndome y buscando las respuestas a mi expresión.

    ― ¿Qué? ¿Acaso creías que te aceptaban la solicitud y ya?

    ―Em… ¿sí? ―respondí intentando no demostrar el nerviosismo que no se frena a la hora de arremeter en mi contra.

    Darío solo se limita a reír agraciadamente y sus pasos lo encaminan en dirección al pizarrón.

    Mis codos se apoyan contra la mesa, y mis manos sostienen mi cabello.

    ¿Cómo es que no pude saber de todo esto? Ahora estoy atados de manos, siendo blanco fácil para cualquier cosa que me genere problemas.

    Debo hacer algo, pero, ¿qué?

    ―Dios. Estoy frito… —murmuré con el ánimo por los suelos.

    Darío percibe mi murmuro. Él se acercó un poco a mí, usando una mirada furtiva.

    ― ¿Dijiste algo? —inquirió Darío.

    Niego rápidamente.

    ―No. Nada…

    Él nuevamente camina hasta el pizarrón.

    Sacudo la cabeza. Doy unos pequeños y diminutos golpecitos a la cabeza, trueno mis dedos para despertar en la realidad, y poner riendas en el asunto.

    Mi cuerpo se vuelve mi aliado, sintiendo que puedo encontrar mucha motivación si continúo. Pero se me hará algo difícil cuando mi mente no quiere cooperar y olvidar toda la sorpresa de hace rato. No durará mucho así.

    ―Bueno a empezar.

    En medio de mi distracción, hay algo que mis ojos notar y que es raro en el aula; no está el profesor aquí. Suelto mis dudas, dirigiéndome a la vista de Darío.

    ―¿Cuándo llegara el profesor que nos hará el examen de admisión? —pregunté mientras miraba para comprobar que el profesor no estaba.

    Darío se notaba raro, estuvo a punto de encogerse de hombros, pero se sostuvo.

    ―Pues… lo tienes frente a ti —reveló Darío con humildad, sin fulminar esta vez.

    Hice el intento de no expandir mis ojos por la sorpresa, pero fracasé.

    ― ¿Qué? ¿Es él? No me digas que tú eres el… —Mis palabras se desgarraron, quedándose hasta ahí.

    ―No, no, ¿cómo crees? —Darío casi echó chispas de risa—. Solo soy el presidente de la clase —volvió a mencionar—. Pero una de mis obligaciones como tal es hacerles el examen de admisión a los nuevos.

    ¿Debería relajarme a pesar de eso?

    Mostré cordialidad.

    ―Entiendo.

    ―Aunque, académicamente, estoy calificado para darles clases hasta el quinto semestre. —La expresión de Darío refleja orgullo.

    La boca de todos casi cae al suelo, sonando los pupitres de un golpe seco con sus manos debido a la súbita sorpresa.

    ― ¿¡CÓMO!?—replicaron todos, salvo yo que aún sigo dominado por el shock de la sorpresa.

    Darío no mostró animosidad, simplemente le parecía algo normal.

    ―Pero, eso es punto y aparte —dijo Darío para no preocupar―. Bueno, mi nombre es Darío —prosiguió mientras caminaba y se colocaba frente al pizarrón, mirándonos—. Como podrán ver y saber, soy el presidente de la clase A.

    Darío se acerco más a mí.

    ¿Ahora qué, Darío? Okay… Oh, no. No ahora, viejo.

    Darío toma mi hombro, poniéndose a mi lado para, probablemente, presentarme.

    ―Este chico que ven aquí se llama Zeo —articuló Darío ante los ojos de todos—. Él es nuevo al igual que ustedes, solo que uno o dos años más joven.

    ¿Ah? ¿Cómo sabe de mi edad?

    Me sentí torpe de nuevo.

    Cierto. Ya se lo había mencionado.

    Darío seguía orgulloso todavía por el papel que estaba cumpliendo.

    ―No me decepcionen, chicos —señaló Darío, sin usar su mirada furtiva—. Salúdenlo y denle el respeto que se merece.

    La clase emana una presencia agradable y amigable de pronto.

    Todos se toman la molestia para levantarse y disponerse a saludarme.

    ―¡Hola, Zeo! ¡Es un placer conocerte! —anunció sincronizadamente todo el salón con una estupenda e increíble amabilidad.

    La vergüenza casi se apodera de mí, pero supe alejarla de inmediato.

    ―Gracias, chicos —dije algo apenado—. Igualmente.

    Darío despertó a todos con un aplauso.

    ―Bien, ya está. Ahora tomen asiento y prepárense para el examen.

    Darío saco una descomunal cantidad de hojas de su morral y empezó a repartirlas de alumno en alumno.

    Ay, madre…

    Darío se acerco a mí y me entrega una cantidad considerable hojas. Me mira y sonríe con algo de de gracia.

    ―Ahora ya sabes el porqué estaba tan atiborrado el morral ―muró al tiempo que me daba las hojas del examen.

    Vaya, así que era por esto…

    Al terminar su reparto, cierra su morral y se sienta en la silla del escritorio, reflejando firmeza con su presencia

    ―Okay. —Darío mostró autoridad al poner sus manos sobre el escritorio con mucha fuerza. Sus lentes brillaron con la malicia con la cual nos apuntaba.

    Creído.

    Tienen cinco horas para hacerlo, o sea toda la santa mañana para hacerlo, y háganlo bien porque si no… —La expresión de Darío cambió—, significaría su inminente e irrevocable expulsión del instituto y tendrían que esperar hasta el siguiente periodo de inscripciones para enviar de nuevo sus solicitudes y ver si se las aceptan para estar aquí de nuevo y hacer otra vez esta misma prueba —explicó Darío con una expresión escalofriante y sombría en su rostro.

    Y a juzgar por dicha expresión, se podría decir que lo estaba disfrutando el muy infeliz.

    Creído.

    Todo el salón, incluyéndome, se encuentra en completo espabilo y con leve alarma.

    ―Pero, relájense —Darío nos sonreía mientras movía verticalmente su mano—. Tengo grandes expectativas de ustedes chicos, así que no me decepcionen, ¿está bien?

    ¿Eso es tener grandes expectativas? Qué confianza nos tienes, Darío… Creído.

    ― ¡Sí! —soltó la clase, con mucho entusiasmo y con los ánimos por las nubes.

    El ambiente tan tenso del aula se calmó de golpe.

    ―Bien. —Darío nos reflejó seriedad―. ¡A comenzar!

    Todos los alumnos inmediatamente arrancan con su examen luego de escuchar esto.

    Muy bien, a comenzar yo también.

    Miro el examen detenidamente y no hay que ser un genio para notar que esto es todo menos fácil. Veo a varios de mis compañeros a mí alrededor sufriendo para responder las incontables preguntas impresas en las muchas hojas del examen, sin contar que aunque son cinco horas, pareciera no ser tiempo suficiente para responder. Sin embargo, creo que puedo hacerlo. Todo es cuestión de darle una buena pensada y ya.

    Bien, todo es cuestión de concentrarse, meditar, tener la cabeza fría y a contestar.

    En medio de mi concentración, mis oídos perciben un leve y furtivo siseo; como si tratase de no ser descubierto.

    ―Eh “pssst, pssst”. Zeo…

    Sí, alguien me sisea.

    Quien me…

    ―“pssst”. Zeo.

    Siguiendo el sonido, volteo a ver a la chica que está a mi lado.

    ―Ah. Tú.

    ¿Qué querrá?

    Me aseguro volteando con cautela para no ser atrapado.

    ―¿Qué quieres? —pregunté con nervios, deseando que me diera una respuesta rápida.

    ―¿Me puedes ayudar con la pregunta numero…? —Se atascó al continuar con lo que quería decirme—, ¿…doscientos sesenta y uno? Sí, con la doscientos sesenta y uno ¿Por favor? —me suplicó la chica con un brillo en sus ojos.

    Giré mis ojos sin saber qué decir, o hacer.

    ―¿Perdón? —respondí sin mucha confianza, sin sonar descortés —. ¿Qué estás diciendo? —refuté encogido al pupitre —. El examen es individual.

    Volví a asegurarme de no estar en riesgo al asomar mi cabeza hacia arriba. No quiero que Darío me tome por sorpresa.

    ―No querrás que nos expulsen ¿o sí?

    La chica no lucía preocupada por el peligro que estaba corriendo.

    ―¡Venga ya! —insistió con una voz muy ínfima—. Solo ayúdame con esa pregunta y ya —seguía pidiéndome la chica.

    ¿Esta mujer perdió un tornillo?

    Vuelvo a asomar la cabeza hasta tener la vista hacia Darío. Veo que él aun sigue distraído leyendo algo. No tengo tiempo para ser curioso ahora para inquirir en ello.

    Seguí negándole, hasta con la cabeza.

    ―Lo siento, pero no arriesgare mi oportunidad por algo tan bajo como copiar —trato de finalizar la conversación con esto.

    Sentí que Darío miraba hacia nosotros. Me encogí hacia el pupitre, simulando que se me había caído el lápiz.

    La chica mostró lástima.

    ―Por favor —volvió a suplicar, casi sollozando, probablemente para ablandar mi corazón.

    Changos. ¿Por qué una mujer? Odio este tipo de situaciones.

    Repetí la negación con mi cabeza.

    ―No. Además, ni siquiera te conozco.

    La joven cambia su expresión. Ella me miró con una pizca de gracia.

    ―Uh. Vale. —La chica se tomó el tiempo para recoger su cabello del lado derecho, llevándolo detrás de su oreja—. Me llamo Faryanna, pero mis amigos me dicen Fary y tengo 18 años, es un placer conocerte —Dijo con una sonrisa muy tierna y hermosa—; Aunque, pienso que no es momento de andarse presentando ¿no crees? —Comentó la chica con una expresión pensativa—

    ―¿Pero qué…? —Susurre confundido.

    ―Bueno, dime, ahora que nos conocemos me ayudaras ¿sí o no?

    No puedo creerlo, pero esta chica me las ha jugado… mis respetos.

    ―Ah…—Suspiré con resignación—. Está bien te ayudare, pero no pienses que lo hago solo porque eres linda ¿okay?

    Yo ya he respondido esa pregunta, pero por seguridad, escudriño la hoja para no darle una respuesta errada.

    ―A ver… la pregunta doscientos sesenta y uno ¿no?, la respuesta es 3.14159265358979323846… mmm… bueno la cantidad de números es enorme de casi tres hojas, así que solo pon 3.1416 ¿está bien?

    La joven me sonríe, su expresión lo dice todo: ella esta complacida.

    ―Oh, gracias, y gracias.

    ―Pero… ¿porque me das las gracias dos veces? —Pregunté, intrigado por tal hecho.

    ―Bueno la primera por ayudarme a responder la pregunta…

    ―¿Y la segunda?

    ―Por decirme linda —Me respondió guiñándome el ojo.

    ―Jejeje…eh…de―de nada. —Respondí tartamudeando y un poco sonrojado.

    ―Eh chicos ¿que andan murmullando por allá ah? —Preguntó Darío con mucha intriga y con esa expresión seria y escalofriante.

    ―“¡No, nada presidente!” ―Dijimos Faryanna y yo al unísono y algo nerviosos.

    Finalmente, después de casi cinco horas eternas, termine el examen, aunque curiosamente, Faryanna terminó dos horas primero que yo. Si sabía tanto, ¿por qué no me ayudo en vez que yo le respondiera algo tan sencillo como el valor de Pi? Bueno al fin y al cabo todo terminó y ya sin más que hacer, debo ir a casa nuevamente antes de que se haga de tarde. Aunque, quiero quedarme a explorar el instituto, pero lo mejor será que salga cuanto antes para llegar a casa lo más temprano posible.

    Mientras salgo del salón, siento una sensación rara. Es extraño, pero, por alguna razón siento que me observan, que me siguen… El instituto está lleno de alumnos por todas partes, pero igual, ¿será mi imaginación?... ¿o será que…? No, debe de ser solo mi imaginación. Bueno es hora de bajar y hacer el recorrido de tres paradas para ir… a –ca―sa… ahh… nada mas de decirlo se me quitan los humos de la cabeza.

    Lugo de bajar y salir del núcleo, salgo del instituto. Pero todavía me acompaña esa extraña sensación, sensación que me produce mucha intriga, pero a la vez, algo de inquietud.

    Camino tranquilamente y noto que poco a poco, las calles se van poniendo más vacías. Pareciese que cada vez hay menos gente circulando por las calles. Muy extraño en verdad.

    Después de varios minutos de caminata, al fin me acerco a la estación del monorriel, pero al llegar a la estación, me doy cuenta de que, por alguna extraña razón, la estación está vacía, como si fuera medianoche y hay un ambiente muy inquietante y sobrecogedor, e incluso lúgubre. Es un tanto como si la estación estuviese abandonada, no, como si toda la ciudad estuviese abandonada, como una ciudad fantasma.

    Volteo a mirar de lado a lado con desconfianza para cerciorarme de que no estoy solo, y para mi inquietud, no hay nadie alrededor… de hecho, no hay nadie ni siquiera en las calles circundantes. Y para más, todavía tengo la sensación de que me están observando, de que me siguen. Afortunadamente el monorriel se acerca y aprovecho para montarme a toda prisa, y para provocar mayor impacto a mis nervios, el monorriel también está vacío. ¿Acaso es esto normal en esta ciudad tan nueva? ¿Que todas las calles estén vacías a tan temprana hora? Después de todo es mi primer día como “civil local” de esta ciudad y no sé nada de las costumbres aquí.

    El monorriel da marcha.

    No debo prestarle atención, lo importante es que ya estoy camino a casa.

    El recorrido es largo y no puedo evitar que cruce por mi mente la idea de echar una pequeña siesta, y creo que lo haré, ya que son cerca de treinta minutos de recorrido hasta la estación cercana a casa. Pero, no he tenido tiempo de cerrar los ojos cuando escucho algo familiar, es de nuevo esa voz que me llama en mis sueños… pero lo inquietante del caso es que no estoy dormido.

    “Zeo…Zeo…”

    La voz se oye y expresa como un eco, y aunque puedo escucharla, la voz no parece venir del exterior, sino directamente de mi mente. Es casi como si me hablaran mentalmente.

    ¡¿Qué es todo esto?!

    ―¡Quien eres tú!

    “Zeo… Zeo… Apresúrate”

    ―¡¿Por qué he de apresurarme?! ¡¿Para qué he de apresurarme?! ¡RESPONDE!

    “Zeo… Pronto… lo sabrás”

    ―¡¿Saber qué?!

    “Falta poco Zeo… Falta… Poco…”

    ―¡¿Cómo que falta poco?!

    “Falta poco Zeo… Falta poco… Falta… Poco…”

    ―Falta… —Me quedo atónito un momento— ¿Poco?...

    Lentamente, la voz fue haciendo eco hasta desaparecer. No puedo inhibir el impulso de sentirme nervioso y me da escalofríos el saber que la voz me estaba llamando aun estando despierto. Estoy algo ansioso por lo que ocurrió. Pero sin duda alguna, lo más extraño es que, al momento que la voz dejo de hablarme; sentí que el ambiente cambiaba, y pude ver que la estación próxima empezó a llenarse de gente. Aparecen de la nada conforme el monorriel se va acercando a esta. Es… es casi como si cambiara de plano dimensional, aunque nunca creí en tan radicales teorías como las dimensiones paralelas, los planos dimensionales o siquiera algo parecido. Pero, esto que me acaba de acontecer, presionó en mí el botón de la duda.

    La gente empezó a subirse en cuanto el monorriel se detuvo. Se llenó rápidamente y en poco tiempo se puso en marcha. Aún falta para llegar a mi parada. Quisiera darme el lujo de una pequeña siesta, pero estoy muy sobresaltado por lo ocurrido. Supongo que solo me queda esperar y admirar el paisaje para calmarme un poco. En cuanto el monorriel paró en mi última estación, me dirigí pitando a mi casa sin siquiera mirar atrás, pero pensando en todo lo que me había ocurrido.

    Al llegar a casa, me doy cuenta que mamá todavía no ha llegado. Aún es temprano y de seguro anda muy ocupada en el trabajo. Ella trabaja como Investigadora Científica en un Laboratorio de Investigación Médica. Su especialización está en el campo de las plantas y organismos vegetales, sus usos y beneficios para la medicina y el trato de enfermedades. Ella es muy inteligente y siempre le han fascinado las plantas y su capacidad para auto regenerarse, y en comparación de otros científicos, ella es muy joven. Ella tiene apenas treinta y cuatro años mientras que los demás le llevan hasta el doble de años de ventaja, y aunque tenga esa edad, no lo aparenta puesto que se ve y se expresa como si tuviese veinte o veinticinco años; ella de verdad no aparenta la edad que tiene. Incluso han llegado a confundirnos, a tal punto que han creído que ella y yo somos hermanos. Mamá es muy desprendida y extrovertida. En fin, Hoy realizaré un buen gesto hacia ella: Preparare la cena antes de que llegue para darle una sorpresa.

    Rápidamente, camino hasta mi habitación para cambiarme de ropa, después de todo, no quiero ensuciar el uniforme del instituto, puesto que mamá me mataría si lo hiciera. Ya cambiado, voy hasta la cocina, me lavo las manos y me pongo el delantal de cocina para comenzar a preparar la cena. No dispongo de mucho tiempo, pero creo que si me apresuro, lo lograré.

    Cocinar es algo tedioso pero interesante a la vez, no soy muy bueno, nunca lo he sido. Pero siempre me ha encantado hacerlo y siempre me ha gustado ver a mi madre cocinar, pero como ella no está, pues me pondré a disposición propia y comenzare a cocinar, pero ¿cocinar qué? ¿Qué puedo cocinar que sea de agrado de mi mamá?

    Si mi memoria no me juega una mala pasada, en el refrigerador aun queda algo de carne cruda de ayer, y con unos vegetales, tal vez papas, cebollas, tomates y zanahorias, y algo de arroz de la despensa, con unos pimientos y jitomates, puedo hacer un buen estofado de carne con vegetales y algo de arroz frito bien sazonado. Puedo usar unas bananas, melón y papaya para hacer un excelente batido de frutas con leche bien fría. Algo sencillo, pero igual esto me llevará algo de tiempo. Veo el reloj que esta sobre la entrada de la cocina y percato que aun falta cerca de hora y media para que mamá llegue, así que pondré todo mi esfuerzo en ello. Por otro lado, cocinar me relaja, me ayuda a calmarme y me da tiempo para pensar. Pero involuntariamente, lo primero que se me viene a la mente es el suceso del monorriel, y no solo eso, sino todas las veces que me ha llamado esa voz en sueños. La idea de que eso tiene alguna razón o significado, no deja de darme vueltas al mundo. Sé que eso debe significar algo, ser por algo ¿pero qué?...

    Vamos, Zeo. Concentrate y no pierdas tu preciado tiempo. Recuerda que el tiempo es oro.

    Me doy un par de palmadas en las mejillas para accionar el botón de “avivarse” y ponerme en marcha.

    Luego de sacar y poner todos los ingredientes en la mesa, me dispongo a prepara la cena. Comienzo lavando y pelando los vegetales. Las papas y las zanahorias son fáciles de pelar, pero pelar cebollas me hace llorar, bueno a casi todo el mundo lo hace. El tomate solo tengo que picarlo en rodajas y echarlo directamente en la olla, bueno, supongo que es así.

    Ya con los vegetales listos y dentro de la olla con agua, lavo la carne y la corto en trozos medianos y la echo dentro de la olla junto con los vegetales y el agua. Le agrego los condimentos necesarios, le coloco una tapa y la dejo cocinar. Ahora voy con el arroz, que afortunadamente, ya esta lavado y solo tengo que prepararlo y ponerlo a sofreír. De seguro mamá ya había lavado este arroz ayer para hacer la cena hoy.

    Coloco el arroz dentro de una olla con agua, le coloco una tapa y dejo que se prepare. Tardara un poco, pero si mis cálculos no me fallan, estará listo casi al mismo tiempo que la carne. Así que aprovechare de ver un rato la televisión y descansar en el sofá.

    Llego hasta la sala y me abalanzo con pereza sobre el sofá para tomar el control del televisor, encenderlo y dar un vistazo a lo que hay. Mientras miro distraídamente el programa que están emitiendo en la tele, siento que mis parpados tornan a ser pesados. Ha sido un primer día de clases algo movido y me siento cansado. El sueño me toma las riendas y no puedo evitar cerrar los ojos y quedarme dormido.

    Levemente, abro los ojos y veo una luz, una luz tenue de forma alargada que se encuentra algo lejos de mí.

    ¿Que será eso? Más aun... ¿Dónde estoy?

    Volteo a mí alrededor para percatarme de donde me encuentro, todo en vano ya que solo veo nada... todo es blanco. Pareciese que estoy sobre la nada, sobre el vacio.

    ¿Acaso tengo conciencia de mi mismo? ¿Pero cómo es eso posible? Si esto es solo un sueño nada más ¿Cómo puedo tener conciencia de mi mismo en un sueño?

    La luz, de manera inesperada, se acerca a mí muy lentamente, como si caminara en este vacío en donde nos encontramos. Una luz tan blanca e incandescente que me cega a tal punto que a duras penas si puedo mantener mis ojos entrecerrados, pero, entre todo ese brillo, logro notar brevemente que la luz tiene algo que sobresale detrás de sí.

    ¿Es eso una capa? ¿Una luz con una capa?

    La luz, aparentemente, tiene una capa que sobresale detrás de la misma. Parece que la capa se mueve con el viento, ¿Pero cuál viento? Si aquí en este vacío no se siente nada, bueno, yo no siento brisa alguna ni nada que se le pueda asemejar.

    La luz se acerca mas y mas a mí y conforme se acerca, pasa a tener una silueta humana pero envuelta en un enorme brillo que me impide distinguir quién es, o si quiera, si es hombre o mujer.

    ¿Una persona aquí? ¿Qué clase de sueño extraño es este?

    Intento levantarme y para mi sorpresa, al extender mis brazos hacia abajo, siento que estoy sobre algo, como si fuera piso, pero al mirar, no hay nada, solo blanco...

    Logro ponerme en píe confirmando que aun tengo control de mi mismo y presto toda mi atención en esa forma humana que se encuentra frente a mí.

    ―¿Quién eres? —pregunté firmemente intentando no dar a demostrar lo nervioso y confundido que estoy en este preciso momento.

    La figura se detiene y se queda inmóvil a pocos metros de mí.

    ―¿Quién eres? —reitere nuevamente mi pregunta.

    La figura se detiene y solo se limita a no dar respuesta alguna. Se queda allí, inmóvil y da la impresión de que me observa fijamente.

    El brillo que emite esta figura decae en vigor y logro divisar una figura femenina.

    ¿Una mujer?

    Aunque no logro avistar su rostro, si puedo identificar una larga cabellera que cae hasta lo que parece ser el suelo de esta nada en donde estamos y que sobresale por su lado izquierdo. También logro notar los rasgos básicos de una mujer. Pero, tiene algo distinto...

    ¿Lleva puesta una armadura?

    La femenina figura lleva puesta una especie de armadura, y pese a que no logro identificar con exactitud como es, sé que es una armadura por el contorno y silueta que tiene. Y además de eso, parece llevar algo en su mano derecha.

    ¿Qué es eso que tiene allí? Parece empuñar algo... Pero ¿Qué?

    Sin decir nada, la figura repentinamente, empezó a brillar con más fuerza de la que había brillado antes. No puedo evitar cerrar los ojos y taparme la cara con mis brazos en un intento de evitar la entrada de esa incandescente luz. Todo se torna blanco y no puedo ver nada, ni siquiera a mí mismo, solo blanco. Lo único que me queda es cerrar los ojos...

    Vuelvo a abrir nuevamente los ojos y noto que estoy recostado sobre el sofá donde me dormí, frente al televisor aun encendido.

    Estoy en casa...

    Me pongo de pie velozmente y me cercioro de que aun estoy completo. Afortunadamente lo estoy.

    ¿Qué clase de sueño fue ese? Jamás he tenido un sueño así en mi vida...

    Me siento algo confundido y turbado después de todo esto. Pero, puedo sentir una fragancia, un olor delicioso que me abre las puertas del apetito. Y solo viene una cosa a mi mente...

    ¡LA CENA SE QUEMA!

    Apago el televisor y vertiginosamente me dirijo a la cocina; al llegar allí levanto las tapas que les había puesto al arroz y a la carne, y para mi fortuna, ninguno está quemado. Por el contrario, el arroz está listo y a la carne le falta poco.

    Qué extraño... por lo general es todo lo contrario. Bueno, parece que estoy bañado en suerte.

    Tomo el arroz y lo coloco en una olla más pequeña impregnada con algo de aceite y comienzo a sofreír el arroz.

    Mientras se sofríe, me acerco a la mesa y me dispongo a picar dos pimientos y dos jitomates en cuadritos para luego echaros sobre el arroz sofriéndose.

    Luego de echar los pimientos y jitomates picados. Con un cucharón, empiezo a mover el arroz mientras se sofríe para evitar que se pegue y se queme. Ya transcurridos unos cuantos minutos, el arroz está casi listo. Lo dejare un rato mas a fuego lento y me pondré a realizar el batido de frutas.

    Bajo la llama y camino hasta el refrigerador, saco las frutas necesarias para el batido que tengo en mente.

    Mientras pelo y corto las frutas, un pequeño dato curioso se acerca a mí y provoca un estímulo de curiosidad: Todo me está saliendo bien, la carne no se me ha quemado aun, y el arroz casi está listo.

    Vaya… hoy sí que es mi día de suerte... de seguro hoy graniza o llueve.

    Mi concentración esta vertida por completo en lo que estoy haciendo. Ya con las frutas preparadas, solo la coloco dentro de la licuadora y agrego la leche con algunos cubos de hielo y a licuar.

    Vierto el jugo listo en un par de vasos y los coloco dentro del refrigerador.

    Preparo la mesa colocándole los platos y los cubiertos. Pondré las sillas para que mamá se siente a mi lado. Tomo el arroz frito y lo reparto por completo en los platos, no dejare sobras para nada.

    Centro mi atención en el estofado de carne, que ya está listo, y la quito de la estufa para también repartirla por completo en los platos.

    Le pondré mas a mamá, se lo merece.

    Saco los jugos del refrigerador y los coloco uno al lado de mi plato y otro al lado del de mamá.

    Ya sé, colocare algo de fruta dentro de unas tazas con algo de leche en polvo y azúcar polvoreada para postre.

    Inmediatamente, volteo a ver el reloj y veo que aún me quedan diez minutos antes de que llegue mamá, así que lo hare todo tan rápido como me sea posible.

    Con mucha rapidez, saco algo de papaya y melón de refrigerador colocándola en la mesa. Saco dos tasas, la leche en polvo y la azúcar de la estantería y las pongo también en la mesa.

    Apresuradamente, hecho algo de leche en las tazas y pico la fruta en cuadros para luego ponerlas dentro de las tazas. Luego les pongo aun mas leche por encima y le polvoreo algo de azúcar y ¡voala! un postre delicioso, sencillo y fácil de hacer. Y con tiempo, ya que aún me quedan dos minutos para lavarme levemente la cara y las manos y quitarme el delantal.

    Jejeje… una receta de comida fácil y sencilla de hacer. Estoy hecho todo un chef; Lástima que nadie me está observando…

    Ya listo y preparado, solo me queda esperar a que mamá llegue a casa del trabajo para sorprenderla.

    De repente, puedo escuchar los pasos de alguien que se acerca y abre la puerta…

    ―Ya llegue… —Dijo mi madre demostrando cansancio en su voz.

    Camino hasta la sala para recibirla.

    Mamá se ve agotada. Parece que la jornada de trabajo ha sido demasiado dura el día de hoy.

    He hecho bien en preparar la cena, así ella no tiene que venir del trabajo y enfrascarse en la cocina.

    ―Hola mamá —camino hasta estar a su lado—. ¿Cómo estás? ¿Ha estado duro el trabajo?—pregunté mientras le daba un afectivo brazo y un beso en la mejilla.

    ―Sí hijo, solo un poco. Ya sabes, lo de costumbre, ¿oh? —Mamá siente el aroma de la cena recién hecha—. *sniff* *sniff*, ¿Qué es eso que huele tan bien, ah? —Preguntó mamá mientras caminaba a la cocina.

    ―Jajá —por esta ocasión, puedo colocar a la arrogancia de mí lado—. Es que he preparado la cena antes de que tú llegaras para darte una sorpresa.

    ―Oh, a ver ―dijo mientras se dirigía a la mesa de la cocina.

    Mamá, al llegar a la cocina, observa con admiración la comida que he preparado para ella.

    ―Pero… esto, ¡esto tiene muy buena pinta! has de haber trabajado muy duro para hacerlo y que te quedara así ¿no? —Se puede percibir la sorpresa emanar de ella al admirar la comida que con tanto cariño le he preparado.

    Lo he logrado, le he sacado una sonrisa y le he animado el día. Ya con esto es más que suficiente para sentirme satisfecho.

    ―Y que lo digas, mamá. Llevo cocinando toda la tarde desde que llegue de clases para que me quedara así.

    ―Jejeje... —mamá desentona una pequeña risita algo burlona—. Qué raro que no quemaste la cena esta vez —opinó con algo de alegría.

    ―Sí, lo sé mamá. Hasta a mí se me hace raro eso, jejeje...

    ―Jeje, sí, de seguro hoy graniza o llueve jajaja...

    Qué curioso, yo pensé exactamente lo mismo, jeje...

    La humildad me invade y la modestia se hace presente en mí. Me alaga mucho ver que mamá está a gusto y complacida por mi trabajo.

    ―Bueno, mamá, a decir verdad, quería ponerle más detalles para que fuera más de tu agrado y…

    ―Es perfecta –mamá voltea a mirarme con mucho afecto―; Así está perfecto —expresó mama con un tono de sinceridad y orgullo—. Gracias hijo. Ven, dame un abrazo. —Ella se acerca a mí y me abraza como si yo fuese un niño—.Estoy muy orgullosa de ti.

    Mi única reacción es corresponderle de la misma manera, abrazándola.

    ―Bueno mamá, ya está. Ahora ve a ducharte para sentarnos a comer ¿okay?

    ―¿Aja? Y ¿desde cuándo tú das las ordenes aquí?

    –Mmm…Eee…jejeje... —reí con nerviosismo y algo empalidecido.

    ― Jajaja te has puesto pálido del tiro ¿eh? Jajaja… Tienes razón, deja que me duche y nos sentaremos a comer ¿bien?

    ―Bien, pero no tardes mucho que me muero de hambre…

    ―A ver, ¿Cuándo tú no tienes hambre? ―Ella realiza una respuesta que me acorrala. Pero sé muy bien como librarme.

    –Soy tu hijo ¿Qué esperabas ah? ―contesté sagazmente.

    ―¿Qué?, bueno tienes razón, jajaja…

    Mamá se dirige al baño. Mientras ella se da una pequeña ducha y se cambia de ropa, yo limpiare un poco más la mesa para que se vea más pulcra a la hora de comer.

    Mamá termina de refrescarse y viene a la mesa, y, con todo listo, empezamos a cenar mi mamá y yo. A decir verdad, la comida me ha quedado deliciosa, para haberla hecho yo. Hasta mamá me felicitó al probar el primer bocado. A veces puedo llegar a sorprenderme a mí mismo.

    Mientras cenamos cómodamente, puedo sentir que algo está distinto. Por alguna extraña razón, me siento como si estuviese de nuevo en el metro…

    ―Vaya Zeo, la cena esta riquísima. En serio me sorprendes. Vez que cuando pones tu concentración en algo, te sale bien.

    Mamá nota que me encuentro sumergido en mis pensamientos.

    ―Zeo…, Zeo… ¡oye Zeo!

    ―¿Ah? ¿Qué?... ¿qué paso? —reaccioné y respondí de improviso mientras volteaba a verla.

    ―Te noto muy distraído. Hijo, acaso ¿sucede algo? ¿Estás preocupado por tus estudios? ¿O es algo que te ocurrió en la universidad? —preguntó mamá. Su preocupación se hace presente.

    ―No, no es eso, es solo que… siento que… que algo está distinto, no sé cómo explicarlo, es… es como si algo estuviese cambiando a mí alrededor…

    ―Mmm… sigues soñando con lo mismo, ¿no es así? —Preguntó mamá mientras se mostraba pensante.

    Cierto… ya le había contado a mamá sobre mis sueños.

    ―Sí, y siempre es el mismo sueño una y otra vez… y hoy he soñado con algo nuevo... ¿acaso sabes algo sobre eso mamá?

    ―¿Algo nuevo? Bueno, pues…

    Ella se toma un tiempo para pensar para luego responderme…

    ―Si supiese algo, te lo haría saber cuánto antes, hijo. Quisiera ayudarte con eso, pero es algo a lo que no tengo explicación alguna.

    Me decepciona un poco la respuesta de mamá… Pero sé que ella no sabe nada.

    ―Uh… lo sé, mamá. Sé que significa algo pero ¿Qué?

    Mamá me mira. Existe el desánimo en su expresión.

    ―Vamos hijo, cambiemos de tema… la única noche en mucho tiempo que puedo cenar tranquilamente contigo y ¿hablamos de algo que no tiene sentido?

    ―¡Si tiene sentido! —Le dije un tanto exaltado—. Bueno, espero que si…

    Mamá acaricia mi cabeza con mucha gentileza.

    ―Vamos hijo, cálmate. Sé que estas un poco consternado por tus sueños. Pero solo intenta relajarte y pasar un rato agradable con tu madre.

    Observo a mamá, su hermosa sonrisa y reconfortante expresión me hacen darme cuenta del error que he cometido. No puedo dejar que cosas como esas me obstruyan o sean un obstáculo a la hora de estar con mis seres amados; y aún más con mi mamá, después de todo, ella es el único pariente que me queda y la única persona que se preocupa por mí.

    ―¿Por qué no me dices cómo te fue hoy en clases?

    ¿Qué me pasa? No puedo dejar que eso ocupe mi mente, por lo menos en este momento agradable.

    ―Jejeje, ¿Qué cómo me fue? ―pregunté con algo de sarcasmo―. Pues, diría que fue un día de muchas sorpresas en clases.

    ―¿Muchas sorpresas, eh? a ver cuéntame que soy toda oídos ―expresó mamá mientras continuaba comiendo.

    ―Bueno —Me dispuse a resumirle mi día de clases— Conocí al presidente de la clase. Se llama Darío, él me llevo a mi salón en el cual me dijo que tenía que hacer un examen de admisión para poder ingresar en el instituto. Y para más, sería él quien nos haría el examen.

    ―Jajaja, pero mira los giros que da el mundo. El primer amigo que haces en clases y es el primero que intenta eliminarte de la competencia, jajaja…

    ―Mamá no seas tan cruel, aunque a decir verdad tiene razón.

    ―Y el examen ¿Cómo era? ¿Fue sencillo? ―Inquirió mamá mientras tomaba un sorbo de su jugo.

    ―Fue todo menos sencillo. Era un examen teórico―práctico sobre muchos temas relacionados a la Tecno-Ingeniería, de quinientas preguntas de opciones, verdaderas y falsas, y de respuestas en teoría, y para colmo, teníamos cinco horas para responderlo.

    ―Madre mía, se me hace una tarea difícil pensar como te debiste haber sentido en medio de tremendo lio.

    ―Sí, lo sé.

    ―Y ¿conociste a más estudiantes aparte del presidente de la clase? ―Mamá se mostro más interesada, inclinándose un poco hacia mi―. ¿Una chica tal vez?

    ¿Una chica? Pues…

    Un pequeño rubor se muestra en mis mejillas. Inclino mí mirada un poco hacia un lado.

    ―Bueno, si conocí a alguien más en la misma clase, una chica llamada Faryanna.

    Mamá parece notar la pizca de vergüenza y pena que se ha exteriorizado sin mi consentimiento.

    ―Y… —mamá me mira fijamente con una mirada furtiva—. ¿Es guapa la chica? —Me preguntó con una expresión de interés morboso en su rostro.

    ―¿Que si es guapa?

    Me detengo un momento a pensar en esa chica que me pidió ayuda en medio del examen.

    Creo que la pregunta es “¿Qué tan guapa es?”

    ―Sí, sí que lo es. Tiene unos ojos verdes muy hermosos, un bello rostro y personalidad. Su cabello es azul, un azul eléctrico que le llega hasta un poco más abajo de la cadera. Y si vieras su figura, es tan preciosa que me… Algo ocurre… ¡MAMA! —Respondí totalmente exaltado al darme cuenta de que había caído en su trampa.

    Mamá se tapa la boca con su palma intentando aguantar la risa, pero fracasa.

    ―Jajaja —mamá rió con algo de euforia— pero si has sido tú el que me lo ha contado todo, yo no he dicho ni una sola pa―la―bri―ta. Tu mismito te pusiste la soga al cuello hijo jajaja…

    ―Sí pero ¿acaso cada vez que menciono una chica que conozco debes preguntar si es guapa o no?

    ―Pero mira si te has ruborizado por completo. Te has puesto todo rojo, jajaja. Te ha de haber flechado duro esa chica ¿no es así?

    ―¡MAMA!

    ―Está bien, está bien, lo dejare, por ahora, —Mamá me guiña el ojo con picardía. A ella en verdad le encanta hacerme enfadar—. Pero si es buena nuera esa chica, quiero que me la presentes ¿está bien?

    ―Claro mamá, si es buena chica te la presentar… ¡OYE! Caí de nuevo.

    ―Jajaja, está bien, está bien, es que me encanta sacarte de quicio hijo, sabes que es así jajaja. En fin, me agrada que estés haciendo nuevos amigos aquí, en tu nueva universidad, así podrás adaptarte con más facilidad a esta nueva vida.

    ―Lo sé… bueno, lo intentare…

    ―Bien, ―mamá termina de comer primero que yo y se limpia la boca con una servilleta de papel que ha agarrado del pequeño expendedor de servilletas que está en la mesa―. Ha estado muy exquisita la cena, hijo. Te felicito por tan excelente trabajo. Gracias, y… gracias por acordarte de mí… —Mientras habla, se levanta para darme un beso tierno en la frente.

    ―De nada mamá, por ti lo que sea —Comenté con alegría al ver a mi madre tan contenta y satisfecha—. Bien, ve a descansar que yo me encargare de lavar los platos ¿vale?

    ―Está bien hijo, pero no te acuestes tan tarde ¿entendido?

    ―Claro, mamá.

    Mamá camina y sube las escaleras hasta su habitación para descansar.

    Después de terminar de cenar, recojo todo y me pongo manos a la obra para lavar los platos.

    Son pocos los trastes, así que no me tomará mucho tiempo.

    Ya terminado de lavar los platos, apago las luces, con excepción de la luz de la entra, y subo a mi habitación para darme una ducha de agua fría.

    Son pocas las cosas mejores que un baño de agua fría para relajar el cuerpo; Y ya bañado y solo con un short puesto, me dispongo a sentarme frente a la computadora para encenderla y usarla.

    Me pondré a jugar un rato para relajarme por tan tenso día. Ingresaré al mundo online, de seguro allí los chicos y chicas del clan me están esperando para hacer algo.

    Por extraño que parezca, aun aquí siento esa sensación, pero haré caso omiso a ella por esta vez; necesito enfocar toda mi concentración en esto.

    Bien, solo coloco mi usuario y… ¡A jugar!

    El juego está muy interesante, pero llevo poco tiempo jugando.

    Eso creo…

    Observo el reloj en la PC y veo que llevo cerca de una hora jugando, eso no es ningún impedimento para mí, ya que he jugado por mucho más tiempo. Lo único que me juega una mala pasada es esa extraña sensación que esta acechante sobre mí, y más que eso, siento algo más. Mis sentidos se hacen algo lentos, una sensación nueva me invade rotundamente y me indica que debo ir a la cama, a dormir.

    No lo puedo explicar, pero es como si algo me llamara y que me indica que he de ir a dormir a la cama, casi como su fuese una voz en mi cabeza que me ordena y me incita, y no es porque tenga sueño, sino porque siento que la cama misma me atrae cuan imán al hierro. Pero, creo que puedo resistirme para quedarme aquí sentado a jugar un rato mas, después de todo, estamos en medio de una mazmorra y mi equipo me necesita; no existe tormenta ni obligación que me doblegue, y nada me va a evitar que siga apoyándolos a coste de lo que sea. Ni siquiera esta extraña sensación que me sigue a donde valla.

    Creo que me tomo muy en serio los juegos online. De cualquier forma, ellos me necesitan y mi honor y sentido del deber me dictan que no debo retirarme; y no voy a hacerlo, no después de que hemos llegado tan lejos…

    Ya después de mucho tiempo jugando, empiezo a sentir que la fuerza me abandona, mis parpados empiezan a pesar como yunques, los bostezos se hacen su clásica presencia, y en mi mente nublosa se hace visible una pregunta clave.

    ¿Qué hora será…?

    Cambio de proceso en el computador y veo que ya casi es la una de la madrugada. Sin darme cuenta, el tiempo paso muy rápido, y ese simple “rato” que pensaba quedarme conectado, se ha hecho cerca de ocho horas. No hay que ser un adivino para darse cuenta de que ya es muy tarde; pero la fortuna me sonríe por última vez en el día de hoy; mi clan y yo ya logramos derrotar al último jefe de esta mazmorra… a mucho esfuerzo, pero lo hicimos.

    ¿Quién lo diría? ¡Lo logramos!

    Ya he terminado aquí, lo que me propuse ya lo logré y me dispongo a recibir mi parte del botín. Ya no hay necesidad de que siga conectado, le diré al clan que me desconecto, después de todo ya es muy tarde.

    Apago la PC, me dirijo a la cama y me acuesto en ella.

    Lo mejor será que no pierda tiempo en dormirme, ya que mañana sabré si aprobé el examen o no. Estoy muy ansioso, pero a la vez nervioso, el día de mañana es solo una caja de sorpresas boca abajo y no sé lo que esta me depara. De cualquier manera, aun cuando estoy recostado me sumerjo en el mar de mis pensamientos, y hay algo que no deja de repasar mi mente una y otra vez, y que me tiene, por mucho, más nervioso: lo que me paso en el metro el día de hoy.

    Me exalta el pensar que si esta noche soñare otra vez con lo mismo. Bueno solo me queda cerrar los ojos y dormir. Después de todo, mañana es día de clases…

    Calmo mis ansias y mi respiración, mis parpados me pesan una barbaridad. El sueño se apodera de mí, y me quedo dormido sin darme cuenta…

    “Zeo… Zeo…”

    Ah… que… otra vez…

    “Zeo… Zeo… apresúrate…”

    Otra vez... quien… ¿Quién eres tú?

    “Zeo… debes venir…pronto… ayúdame Zeo… ayudanos…”

    ¿Por qué?, ¿por qué debería ir? ¿A dónde debería ir? ¿Por qué yo…?

    “Apresúrate… te necesitan… Zeo…”

    ¿Quién me necesita…? Necesito… saber… quien…

    “Debes venir Zeo…debes…venir…”

    ¿Por qué he de ir?... ¿A dónde he de ir?...

    “Debes de venir… sino… ellos…todos… vamos a… ¡ZEO!”

    ―¡Aaaaaaa! ―Despierto, levantándome de golpe de la cama―. Ah, ah, ah, ah…—suelto un largo y sostenido suspiro.

    El sueño, esta vez… esta vez ha sido distinto… me dijo que ellos, que todos iban a… ¿morir?... pero lo sentí tan real, su frustración, su desespero, su angustia... es como, es como si… ¿Mmmm? ¿Qué es esto?

    Paso mi mano derecha por mi frente y observo mi mano con mucha sorpresa.

    ¿Sudor…?

    ―“Zeo ven, levántate que te he preparado el desayuno” —mamá me llama. Su voz parece provenir de la cocina.

    ―Ya voy mamá, ya me he… Aaahhh… Me he levantado…

    ―“Anda ya, hasta aquí escuche ese bostezo, muchacho. Apresúrate preparándote y baja a desayunar”

    ―Sí, mamá… ―contesté, con somnolencia.

    Me levanto, siento mi cuerpo algo pesado por la somnolencia que aun recae sobre mí como una carga casi insostenible. No debí acostarme tan tarde. De todas formas, no es momento para dejarse azotar por la pereza, después de todo, hoy es un día muy importante y no hay tiempo que perder.

    El reflejo de la mañana se escabulle por la ventana y me da levemente en los ojos;

    Es de mañana, puedo notarlo.

    Me acerco a la ventana que está a mi lado y por sobre la cama. Retiro las cortinas de la ventana hacia un lado. Diviso inmediatamente la casa que se encuentra atrás de la mía. Curiosamente, mi ventana da hasta la casa de la calle de atrás, y puedo ver que frente a mí también esta una ventana. Supongo que es la alcoba o habitación de uno de los vecinos de esa casa.

    Podría apostar que sí.

    La ventana de enfrente posee persianas. La curiosidad se encuentra sobre mí, acechante. Quiero ojear levemente el cuarto para darme una pequeña idea de cómo es por dentro; pero las persianas juegan a ser mi enemigo y me impiden ver el interior con claridad. Sin embargo, son algo traslucidas, y aunque no se ve con claridad, he logrado burlármelas con mi buena visión al tener la ventaja en poder distinguir las formas de las sombras provenientes de los objetos del mismo cuarto.

    Gracias, iluminación.

    Identifico un escritorio con una computadora, un closet grande pero no tan llamativo, y una cama, que también es algo grande, como para dos personas, que está en el centro de esta habitación.

    ¿Quién vivirá allí?

    Me distraigo mirando la habitación. Aunque no es llamativa en sí, siento que debo observarla. No lo sé, es como si algo en mi interior me incitara y guiara mi vista hacia la ventana de enfrente. No puedo resistirme y no dejo de observarla con despiste.

    Igual que anoche con la cama...

    Sin previo aviso, alguien entra a la habitación y camina por esta hasta detenerse enfrente del closet.

    No puedo ver exactamente quién es gracias a las persianas. No obstante, por algo tengo buenos ojos. Puedo distinguir la silueta de la persona que visualizo dentro de la habitación y sé que es una figura femenina, la figura de una joven. Acertaría si dijera que viene del baño. Es obvio; está cubierta con una toalla a la altura del busto y otra envuelta en la cabeza.

    Mis mejillas entonan a un color carmesí. Mi integridad no cumple con lo que siempre ha sido y se ve puesta a prueba cuando la joven empieza a quitarse las toallas.

    Vale… Em… Bueno, no… No esperaba… esto…

    Sus manos viajan a su cabeza, removiendo la toalla que lleva encima, y luego se retira la que le cubre el resto del cuerpo. Su pelo es largo y liso, y su cuerpo es esbelto y muy bien proporcionado, parecido al de una modelo.

    Aunque las persianas no me dejan observar con detalle, puedo admirar la hermosa y delicada figura que posee esta joven.

    Me sostengo con fuerzas, pero soy arrojado al precipicio de todos modos. Por más que quiera, se me hace imposible evitar el acelero de mi corazón al ver lo que presencian mis ojos. Pero igual, yo no tengo esas malas mañas de ser un fisgón o un pervertido.

    Hago un esfuerzo para rehacerme con mi fuerza de voluntad, y con indiferencia, retiro mi vista de la ventana y sigo mi camino hasta el baño.

    Al hacer esto, o soy muy bueno o soy un completo imbécil.

    Aun no termino de despertarme, sigo envenenado bajo el efecto de la somnolencia. Debería arrepentirme por dormirme tan tarde jugando World Of Warcraft. Pero, a mucha honra y orgullo…

    No me arrepiento de nada.

    Llevo grilletes en mis tobillos, mis pasos son tan pesados que no sé si es porque aún tengo sueño o si simplemente no quiero ni caminar. ¿No es lo mismo? Bueno, supongo que no. Es tanto así que en este momento, mi andar podría compararse con el de un zombi...

    Mamá oye los pasos lentos y sostenidos en el piso de madera. Tengo la impresión de que ella ya sabe la causa.

    ―“Zeo, suenas muy cansado, muchacho. Dime ¿hasta qué hora te quedaste jugando, ah?”

    Voy encaminado hacia el baño y, justo en la entrada, me doy cuenta de mi torpeza...

    La toalla...

    Me doy vuelta, camino hasta el armario y tomo una de las toallas limpias que, de seguro, mamá lavó y dejo dentro de este.

    Gracias mamá.

    Camino nuevamente y entro al baño de mi habitación. Luego de desvestirme, me dispongo a darme una ducha de agua fría para reactivar mis sentidos…

    Adoro el agua fría.

    Abro el grifo de la ducha. El agua está más fría de lo que pensaba, siento algunos escalofríos y hasta tirito un poco al entrar en contacto con el agua, pero ya es muy tarde para salir del baño, solo lograría mojar el cuarto si lo hiciese.

    Retiro lo dicho.

    ―Mmm… cerca de la media noche creo…—respondí con algo de aletargo mientras me daba una ducha rápida para terminar de despertarme—. Ya bajo…

    ―“!¿Qué?! —exclamó mamá, se nota que está descontenta—. ¿Media noche? ―preguntó con incredulidad―. Vaya, en eso si que eres igual que tu padre cuando lo conocí… ¿Y porque tan tarde?

    ―¡Es que, ese desgraciado del Rey Linch de 25 Heroico, no sabía cuándo tenía que morirse! ―contesto mientras me enjabono.

    ―“Valla, entiendo... ¿Acaso llevaste un equipo adecuado para la Ciudadela de la Corona de Hielo?”

    ―Bueno, éramos 25 jugadores, un Tanque Paladín y seis Sanadores, que en orden serian, dos Paladines y tres Sacerdotes y un Druida, un Sanador para cada grupo y el Druida para el Tanque. El resto solo Casters y Meeles.

    ―“Ya veo. ¿Y de cuanto era su Gear Score?”

    Termino de sacarme el jabón, cierro el grifo y salgo de la ducha mientras me seco con la toalla que traje.

    ― Eh… 6.0, y uno que otro 5.9.

    ―“Jeje, con razón hijo; Ya te he dicho que el Gear Score mínimo para ICC 25 Heroico es de 6.1 y 6.2. Es un milagro de que lograran llegar y derrotar al Rey Linch

    ―Sí, lo sé.

    Así es, mamá también juega. Y es muy buena y muy fuerte, incluso más que yo… Rayos ¿Que madre supera a su hijo en un juego online, ah?

    ―“Está bien que juegues, pero sabes que no me gusta que juegues hasta tan tarde, hijo”

    ―Lo sé, es solo que… sabes que me relaja.

    Salgo del baño luego de secarme y me dispongo a ponerme la ropa interior y el uniforme del instituto.

    ―“Lo sé hijo, pero sabes que no es muy sano quedarte hasta tarde jugando. Y no lo digo para que no juegues, ya que es una sana forma de entretenimiento, hasta yo juego. Es solo que es malo saltarse las horas de sueño de esa forma…”

    ―Si mamá, no te preocupes, no lo vuelvo a hacer. Por ahora…

    Salgo de mi habitación, listo y preparado. Siento una deliciosa fragancia que me abre el apetito de inmediato.

    ¿Que ha preparado mamá para desayunar?

    Un olor tan exquisito como ese le activa y enciende a cualquiera; yo no soy la excepción. Con considerable celeridad, bajo las escaleras hasta la cocina.

    Tengo hable ¡Joder!

    Al llegar allí, puedo ver el desayuno que mamá me ha preparado.

    Mis ojos se abren de par en par y mi mandíbula está a punto de salirse de mi cráneo al admirar la obra de mi madre.

    ―¿Ese es el desayuno? —Pregunté totalmente sorprendido y boquiabierto.

    Mamá ha preparado pan de queso hecho a mano con mermelada, algo de dulce de leche con crema y un dulce de leche extranjero, de suramerica, llamado quesillo. Chocolate caliente, unos panqueques con jalea y miel y algo de mantequilla derretida y un jugo de frutas con yogurt para completar el show.

    Mi boca se hace agua de inmediato con tan solo observar lo que está frente a mí―

    ¿Sera una ilusión...? No, esto es real. Mamá no es maga, creo…

    ―Mamá, pero si te ha quedado mejor que la cena que hice anoche ―opiné mientras admiraba con apetito el desayuno.

    ―Bah, que va ¿esto?, esto no es nada… igual lo hice para ti, disfrútalo.

    ―Muchas gracias mamá, ¡claro que si lo disfrutare!

    Velozmente, me siento en la mesa y me propongo con mucho entusiasmo a comerme todo lo que mamá con tanto afecto y amor me ha preparado.

    Mamá se sienta frente a mí. Ella solo me observa con tranquilidad y afecto.

    ―Eso espero... para eso lo hice ¿no? ―Cariñosamente, ella se inclina y me acaricia la cabeza.

    Aun crees que soy un niño verdad… Te amo, mamá.

    Ella también comienza a desayunar.

    ―Y, mamá, ¿Qué hora es? ―inquirí con un par de bocados de pan en la boca.

    ―¿Qué, qué hora es?...mmm a ver… —ella mira el reloj que está en la entrada de la cocina—. Son las 7:50 Am…

    ¡¿Pero qué demo…?!

    ―¡7.50 AM!, ¡madre santa, el presidente de la clase me va a matar! —Empiezo a comer a toda velocidad a riesgo de atragantarme.

    ―Oye, oye, no comas tan rápido o te trabaras. Siquiera tomate el jugo, ¿no?

    ― *glup, glup, glup*, aaahhh…—Azoté levemente el vaso contra la mesa—. Ya termine, ha estado delicioso.

    Mamá se abisma, y observa con asombro los platos en la mesa, que cabe destacar, que los he dejado sin ningún rastro de comida.

    ―Wow, en serio, hasta el apetito de tu padre has sacado ―comentó mamá con alegría en sus palabras y una tierna sonrisa.

    ―Muchas gracias mamá, ¡con esto aguantare todo el día! ¡ya siento el subidón!

    ―A que sí, jajaja —expreso contentamente—. Bien apresúrate o llegaras más tarde de lo que ya estas.

    Me levanto de la silla y camino a toda prisa para salir de la cocina.

    ―Claro, adiós mamá… oye, espera, —me detengo y me regreso para darle un abrazo de despedida a mi madre antes de irme—. Te amo, mamá.

    Ella baja un poco su mirada y me observa con añoranza.

    ―Yo también, hijo ―mamá me abraza con algo de fuerza se nota algo de nostalgia en sus palabras―. No sabes cuánto.

    Suelto a mamá y camino nuevamente con la prisa de mí parte.

    ―Bueno, hasta la tarde, mamá.

    ―Zeo espera.

    Me detengo de golpe y volteo a ver a mamá.

    ―Toma, para el camino.

    Mamá saca una manzana del refrigerador y me la lanza con algo de fuerza, pero en un veloz reflejo logro cacharla.

    ¡Poco mas y te quedas sin hijo, mamá…!

    ―¡Já!, la tengo.

    ―Buenos reflejos hijo, ahora ve, ve, que llegas tarde.

    Después de ese excelente desayuno que mamá me ha preparado, estoy listo para ir a clases y con esta manzana aguantare la trotada que daré hasta la estación.

    Me siento lleno de energía, como batería recién cargada, y aunque voy un poco tarde, creo que puedo llegar a tiempo para saber mi resultado del examen, solo espero correr con la suerte de ser aceptado.

    Salgo de casa y comienzo a caminar velozmente hasta la estación, podría decirse que casi voy trotando, y tengo qué, por qué sino, pierdo el monorriel.

    ―Heeey, Zeooo, espérame…

    Escucho a lo lejos una voz que me llama, una voz muy familiar.

    ¿Podría ser…?

    Volteo a mirar detrás de mí con sorpresa.

    ¿Faryanna?

    Faryanna viene trotando, intentando alcanzarme.

    ―Ah, ah, buenos días Zeo, ah, ah uuuuff —soltó un largo suspiro—, uf, casi no te alcanzo jeje.

    Después de darle los buenos días a Faryanna, caminamos juntos a la estación del monorriel para ir al instituto. Bueno aunque sea esta vez, no tengo que ir solo ni sentarme solo en el monorriel, a decir verdad, es grato estar en compañía de alguien, y aún más si es alguien tan linda y amable como Faryanna.

    Después de unos minutos caminando, llegamos a la estación y justo a tiempo, ya que el monorriel acaba de arribar.

    Ella y yo nos subimos, Faryanna tuvo la amabilidad de pagar el pasaje de los dos. Las personas se suben ordenadamente, pero este se llena rápido. Afortunadamente no todos los puestos estaban ocupados y alcanzamos a sentarnos juntos en el puesto cerca de la puerta del monorriel.

    El monorriel se pone en marcha, y en pocos segundos alcanza su velocidad máxima. Lo sé por lo vertiginoso que se ve el exterior al avanzar.

    ―Oye Fary, ¿puedo decirte Fary?

    ―Si claro, todos mis amigos lo hacen así que ¿Por qué tu no? —habló Faryanna con un tono sereno y tímido.

    ―Oye, quiero hacerte una pregunta, ¿Acaso viniste corriendo para alcanzarme?

    ―Jajaja sí, bueno, en realidad te vi salir de tu casa y te seguí.

    ―¿Salir de mi casa?, no me digas que me andas espiando. —Le respondí con un tono bromista, con curiosidad de ver cómo reacciona.

    ―¡No! —respondió exaltada y un poco sonrojada—. No, nada de eso, es solo que, curiosamente, te mudaste muy cerca de mi casa, para ser más precisa, te mudaste en la calle de detrás de mi casa.

    ¿Detrás de su casa…? No me vengas ahora con que vives en la casa de atrás. Eso significa que ¿ella es esa chica a la que vi por las persianas de la casa de atrás?

    ―Ayer ―Fary continua sin pausa alguna―, mamá me conto sobre una mujer, mas bien, una joven que se acababa de mudar a la casa en venta, que es la casa que está detrás de nosotras, con su hermano menor. Casi de inmediato, se me paso por la mente al chico nuevo que conocí en el instituto, así que, solo tuve que indagar un poco y logre dar con tu paradero. Y, hoy en la mañana, se me ocurrió que podría ir a buscarte para ir juntos a clases, pero se me hizo tarde.

    Cósmico…

    ―Oh, ya veo, eso lo explica todo. Vaya, que pequeño es el mundo. Menos mal que no se dio cuenta de que la espié por la ventana... Mejor no le menciono eso, por mi bien, no lo haré. Y por cierto, Faryanna, ella no es mi hermana mayor, es mi mamá.

    Faryanna, que está algo distraída observando el paisaje por la ventana a nuestro lado, voltea a verme con premura y turbación.

    ―¿En serio? ¿Es un chiste, verdad? ―expresó asombrada―. Porque, a como me la describía mi mamá, no pareciera ser una mujer con hijos. Más bien, parece una universitaria de veinte o veinticinco años.

    El típico malentendido.

    ―Jejeje, si lo sé. Suelen confundirnos con mucha frecuencia, no te preocupes por eso.

    ―Jeje, sí… Zeo, tú también vas tarde, dime ¿Qué te paso?

    ―¿A mí?, pues… Creo que no debería decírselo, no lo entendería…

    Intento calle la vuelta a la panquea.

    ―Mejor dime ¿Por qué tú te levantaste tarde, Fary?

    A Faryanna no le incomoda para nada mi pregunta. Más bien, parece gustosa de que se lo haya preguntado. En cualquier momento ella me dará la respuesta.

    ―Bueno, déjame te cuento, —Faryanna se torna un poco más seria al momento de dirigirse a mí—. Yo me levante tarde debido a que tuve un sueño muy extraño…

    ¡¿Un sueño?!

    ―¡¿Un sueño dices?! —Respondí exaltado y sorprendido.

    ―Sí, y uno muy raro en el que me llamaban, que fuera a alguna parte, que me necesitaban, sino todos iban a… bueno, es en ese momento cuando me despierto…

    ¿Qué clase de coincidencia es esta? Lo mejor será compartírselo.

    ―Sabes… yo tengo el mismo sueño, desde hace ya un año…

    ―¿En serio? —Preguntó Faryanna muy sorprendida e intrigada ante mi respuesta—. Será coincidencia o… ¿será una señal o algo por el estilo?

    ―Y ¿desde cuándo tú tienes ese sueño? —pregunté a la par con mi curiosidad.

    ―Desde casi un año también... no sé lo que signifique pero… tú lo has tenido por más tiempo Zeo. ¿Acaso no sabes qué significa o qué relación tiene contigo o conmigo? —Preguntó Faryanna algo inquieta.

    Me pongo a pensar detenidamente sobre el asunto, pero no consigo relación alguna.

    ―No. Si lo supiese algo, ya te lo hubiese dicho…

    ¿Qué me haya mudado y por obra del destino, me mudara detrás de Faryanna y que además ella y yo tengamos el mismo sueño desde casi el mismo periodo de tiempo? No se me hace una simple coincidencia… Esto tiene que tener alguna relación.

    ―Es algo extraño, pero creo que deberíamos investigar o por lo menos esperar a ver qué sucede ¿no? —Respondí bromeando.

    ―Jejeje, bueno tienes razón —contestó Faryanna después de reír levemente—. De cualquier forma no tenemos más tiempo para conversar sobre eso, ya llegamos a la parada cercana al instituto.

    En nuestra distracción, no notamos el frenar del monorriel. Este se detiene en la parada correspondiente, salimos y caminamos calmadamente al instituto, que no se encuentra lejos de nosotros.

    ―Bien Zeo, ¿estás listo para ver clases? —Menciono Faryanna con ánimo mientras volteaba a mirarme con una sonrisa.

    ―¿Ver?, de que estás hablando Fary, si ni siquiera sabemos si pasamos el examen. —Mencione con incertidumbre.

    ―¿Ah, eso?, tranquilo lo pasamos, bueno, yo lo pase. —Me dijo con un tono total de soberbia y confianza.

    ―Vaya que consuelo. ¿Pero yo?, tu tal vez estás segura de que lo pasaste porque ya venias preparada y… espera un segundo. ―realizo una pequeña regresión. Me tomo un instante para pensar y recordar el examen del día de ayer—. Ahora que recuerdo, tú terminaste primero que yo ¿no es así?

    ―Sí, ¿y?

    ―Que si sabias tanto…¡¿Por qué no me ayudaste?! O por lo menos, ¿Por qué me preguntaste algo tan sencillo como el valor de PI?

    Faryanna se retrae un poco; ella baja la mirada y se torna mas reservada.

    ―Bueno, pues, a decir verdad, te pedí que me ayudaras en eso porque… porque quería hablar contigo… para así conocerte… —Me respondió sonrojada y con una voz apenada y tímida.

    Nuevamente, el tono carmesí llega a mis mejillas.

    ―Eh… ¿sí?... pues… yo…—intente responder sin dejar de tartamudear, pero fallé en el intento.

    Faryanna hace ronquidos con su nariz. Su boca se tuerce levemente.

    ―Jeje… jejeje… Ajajajaja —Faryanna no puede contener la risa y ríe con mucha energía, casi eufóricamente―. Pero mira que rojo te has puesto Zeo. Jajajaja, no puedo creer que calleras en algo tan clásico como eso jajaja…

    Quién lo diría, igual que mi madre.

    ―Ya en serio, dime porque me pediste ayuda.

    Faryanna calma su risotada. Ella nuevamente pasa a estar reservada.

    ―Bueno… la verdad es que…yo…

    Justo en ese momento sonó el altavoz del instituto

    “A todos los nuevos integrantes del instituto, se les solicitan para que pasen a buscar sus resultados del examen de admisión en las aulas correspondientes antes de las 9 A.M. Cualquier retraso significara el rechazo de su examen y por mismo y consiguiente, su expulsión. Gracias por su atención”

    ― ¿Escuchaste ese anuncio? —Preguntó Faryanna.

    ―Sí, Esos altavoces sí que tienen potencia, aún nos falta una cuadra antes del Instituto, y se escuchan con toda claridad. Sabes, creo que todos en el Instituto están afanados con no dejarnos ingresar en el ¿no crees? Jajaja —Añadí bromeando.

    ―Jajaja, si y que lo digas, Zeo… —Respondió con una hermosa sonrisa en su rostro.

    ―Bien Fary, a lo nuestro…

    ―¿A lo nuestro? —Faryanna me mira con una mirada penetrante—. ¿A qué te refieres con “a lo nuestro”, Zeo? ¿No te estarás haciendo con ideas raras o sí?

    ―¡No! —Dije un poco asustado de que la terminara pagando conmigo—. Me refiero a que creo que debemos ir lo antes posible. Dime, Fary ¿Qué hora es?

    Faryanna levanta su brazo derecho y mira el reloj digital que tiene en su muñeca…

    ―Son las ocho con cincuenta… espera, ¡OCHO CON CINCUENTA!

    Faryanna me toma por el antebrazo y me jala a la vez que empieza a correr.

    ―¡Vamos Zeo, aprisa que nos dejan fuera!

    Finalmente, de tanto correr y correr, llegamos al Instituto. Inmediatamente nos dirigimos al núcleo principal y subimos a toda velocidad las escaleras. Para nuestra fortuna, llegamos a tiempo al salón. Los diez alumnos estamos aquí reunidos para ver los resultados puestos en una cartelera en la entrada del aula 1―A, y lo mismo sucedía en las aulas circundantes. Aparentemente nosotros diez no éramos los únicos en hacer el examen de admisión.

    Para sorpresa nuestra, de los diez estudiantes de la 1―A que hicieron el examen, solo dos pasaron, Faryanna y yo. Más que contentos por los resultados, nos sentimos muy afortunados y complacidos por el actual desenlace. Yo logre pasar el examen cumpliendo las expectativas, pero Faryanna termino el examen con calificación perfecta, y más que eso, superó el tiempo estimado de culminación del examen. Esta chica es mucho más lista que yo. Parece que su inteligencia va a la par con su belleza.

    Justo en ese momento vemos a Darío salir del salón y acercarse a nosotros. De seguro viene a felicitarnos por nuestro triunfo.

    ―Eh Zeo, Faryanna, felicidades por aprobar el examen de admisión—Darío expresa su ánimo con una sonrisa en su rostro y tocándonos los hombros al pasar por nuestro lado.

    ―“Muchas gracias, presidente”—Respondimos Fary y yo al unísono.

    Darío siguió de largo y se detiene frente a la escalera. El voltea a mirarnos.

    ―¡Venga ya! ―Darío se levanta sus lentes y los ubica sostenidos en su cabeza―. No se queden allí pasmados y demos un paseo por el núcleo para charlar, pasar el rato y para que vean como es este núcleo por dentro —comentó Darío mientras nos hace señas para que lo sigamos.

    Faryanna y yo sonreímos y nos dirigimos a su lado. Caminamos a las escaleras junto a Darío y bajamos con él. Luego de bajar las escaleras hasta la planta baja, lo seguimos mientras vemos como es el núcleo por dentro, y sencillamente, es muy impresionante y majestuoso. Tiene más aulas de las que pensaba y está muy adornado con detalles y diseños incrustados en las paredes, estanterías y aparadores llenos de trofeos de competiciones, concursos y eventos deportivos, muy variados. También hay muchas fotos, esculturas y cuadros de arte famosos como el David de Miguel ángel y la Mona lisa, para más, desde cerca, parecieran ser los originales.

    No creo que lo sean… ¿o sí?

    Seguimos caminando con calma y distracción. Es un momento agradable, así que pienso aprovecharlo al máximo antes de irme a casa.

    ―Oye, Faryanna. ―Darío pide la atención de Faryanna. Ella voltea a verlo con curiosidad―. Estoy sorprendido de que hayas pasado el examen de admisión con calificación perfecta. Eso es muy impresionante y asombroso en verdad.

    Faryanna agazapa un poco su cabeza con un mínimo rubor. El alago de diario le ha tocado un punto frágil en ella.

    ―Gra―gracias, Presidente ―respondió con algo apenada y con mucha humildad―. La verdad, no creo que sea la gran cosa…

    ―¿Como que no? ―refuté―. ¡Si has respondido quinientas preguntas sin ningún error! ¡Y para más, superaste el tiempo estimado! Creo que eso es un record ¿No lo cree usted, presidente?

    ―Oh, claro que sí ―expresó―. Si he de ser exacto, Faryanna es la segunda alumna que pasa el examen con calificación perfecta y con record de tiempo en los últimos veinte años.

    Aguarda ¿Qué?

    Un dato curioso, pero muy impresionante. Eso solo da a demostrar la inteligencia de mi amiga.

    En verdad eres una superdotada, Faryanna.

    A Faryanna le impresiona de la misma manera que a mí. Y las causas son claras: No todos los días se puede apreciar a alguien que fue capaz de superar ese examen con tal perfección. Dicho hecho, solo provoca que Faryanna se avergüence un poco más.

    ―Bueno, yo me preparé mucho para hacer este examen ―Faryanna sigue con la cabeza agachada, pero demostrando una tierna sonrisa―. Estuve estudiando cerca de un mes entero y sin descanso para lograr mi meta: Pasar el examen a la perfección e ingresar al instituto para estudiar Tecno-Ingeniería, que es lo que más adoro.

    Faryanna alza su cabeza y nos mira con alegre condescendencia.

    ―Yo también estudie durante un mes sin cansancio ―añadí para no quedarme atrás―. Pero creo que no fue suficiente. De todas formas, lo importante es que quiero estudiar y quiero aprender, ser alguien de provecho para el futuro. Es por eso que estoy aquí.

    Darío se alegra y se nota complacido.

    ―Por personas como tú, Faryanna, y como tú, Zeo, es que este instituto es público ―aclaró con elogio y orgullo―. Es por jóvenes como ustedes que la Organización Winther Lynux pone a disposición tantos fondos y recursos para la educación. Todo esto es por el bien del futuro de la humanidad. Y claro está, que es por esa misma razón que son tan exigentes, para que sus recursos solo sean aprovechados por y para el bien de aquellos que lo merecen.

    Las palabras de Darío son mucho, muy motivadoras. Ya no puedo esperar a comenzar clases y dar todo de mí. Faryanna está sintiendo la misma inspiración que yo ahora, lo noto en su expresión tan decidida.

    Pero, aun hay una pregunta en mi mente que toca la puerta de salida; y hasta creo que es obvia: Si Faryanna fue el segundo estudiante en sacar la máxima calificación en tiempo record en los últimos veinte años, ¿Quién fue el primer estudiante en hacerlo? Creo que es hora de lanzarle la pregunta a Darío.

    ―Oye, presidente ―Darío centra su atención en mí―. ¿Quién fue el primer alumno en los últimos veinte años en pasar el examen con perfección y record?

    A Faryanna parece interesarle también dicha pregunta, ya que ha reaccionado con intriga al poco instante de efectuar dicha cuestión.

    Darío sonríe. Su expresión refleja un orgullo muy acérrimo y gran modestia.

    No me digas que…

    ―Pues… lo tienen justo a su lado ― Él voltea a vernos―. Yo soy el primer estudiante en pasar el examen de admisión con record de perfección y tiempo en los últimos veinte años ―esbozó con alegría y recato.

    Definición de impactado: expresión que demuestran Faryanna y Zeo ahora. No puedo creer que él sea el primer estudiante en logar tal hazaña. Es totalmente asombroso ese hecho. ¿Sera por eso que él es el presidente de la clase A?

    ―Por cierto —Darío se detiene un momento y voltea a mirarnos reflejando autoridad—. No se dirijan a mí con “usted” ni como “presidente de la clase” fuera de clases, se escucha muy “dictador” para mi gusto, solo díganme Darío ¿está bien?

    La amabilidad, el apego y la afable personalidad de Darío, es muy agradable y acogedora. Es una suerte conocer a alguien como él; ya que así los hay muy pocos en esta actualidad.

    ―Jeje, es para no perder la costumbre, amigo. Pero si instes, te llamaremos por tu nombre fuera de clases ¿No lo crees así Fary? —Pregunté a Fary mientras volteaba a verla.

    ―Claro, claro, después de todo somos estudiantes del mismo grupo ¿no? —Comentó Faryanna con una adorable sonrisa.

    ―Bueno si, —Respondió Darío—. Sin embargo, en clases soy su Presidente de la clase, no lo olviden.

    Luego de esto, Darío empieza a caminar y nos ponemos en marcha nuevamente, admirando lo que está a nuestro alrededor.

    ―Vamos Darío, no creerás que olvidaríamos tu rango o ¿sí? —expresé, dirigiendo mi duda hacia él.

    ―Disculpa, Darío —intervino Faryanna—. Quiero hacerte una pregunta. Si éramos solo diez haciendo el examen de admisión, ¿porque hay más estudiantes y carteleras en otras aulas que parecían estar haciendo lo mismo que nosotros?

    No había pensado en eso…

    ―Bueno, les explicare —Darío comienza a explicarnos mientras caminamos—; El instituto es tan grande que las aulas están organizadas en grupos iguales al orden alfabético siendo un total de 27 grupos, y cada grupo posee diez aulas organizadas de menor a mayor dependiendo del semestre que van a cursar, un ejemplo son ustedes, al ser los nuevos van a cursar el semestre uno en el aula 1―A, mientras que los que van a cursar el segundo semestre irán a la 2―A y así sucesivamente hasta llegar a la 10―A que son los del décimo semestre.

    ―Entiendo, entiendo… pero, acaso ¿solo nosotros dos cursaremos el primer semestre? —Pregunté un tanto confundido después de la descomunal explicación que nos dio.

    ―No, no es así —Darío me contradice mientras niega con el dedo—. Veras, días antes que ustedes hicieran su examen, otros diez o quince estudiantes hicieron el examen de admisión, y de ellos se seleccionaron solo a los que están a la altura o superan las expectativas, y es así hasta que se complete el número de estudiantes predefinidos para cursar el semestre correspondiente, que son en total sesenta estudiantes por aula.

    ―Aguarda un momento —Interrumpió Faryanna, ella da la impresión de analizar algo y tiene una expresión de intriga en su rostro—. Si son sesenta estudiantes por aula, y cada grupo tiene diez aulas y son veintisiete grupos… a ver… ―Faryanna comienza a sacar cálculos mentalmente―. En total son… ―Su expresión cambia y se torna atónita―. ¡¿DIECISÉIS MIL DOCIENTOS ESTUDIANTES ANUALES?!

    ―Jajaja, ¡acertaste! —Respondió Darío mientras reía y nos asentía con el dedo—. Vaya niña, si que eres lista, hiciste ese cálculo enorme a tal velocidad solo con tu mente. Impresionante.

    ―En realidad, si es increíble Faryanna ―afirmé, alabándola, con una sonrisa.

    ―Jeje, gracias chicos ―respondió demostrando un pequeño rubor de vergüenza.

    ―Por supuesto ―prosiguió Darío con su explicación―. Esto se aplica al resto de estudiantes debido a que cada vez que pasan de semestre, tienen que hacer un examen final para comprobar si realmente aprendieron todo lo que debían aprender durante el semestre anterior. Y por supuesto, tienen que estar o superar las expectativas, y debido a esto, el número anual de estudiantes no es exactamente dieciséis mil doscientos, sino que varían dependiendo del desempeño de los estudiantes en dicho examen. Si fracasan, se aplica el mismo procedimiento anterior, que es esperar hasta el año siguiente para ver si son admitidos y así, al siguiente año, se equilibran el número de estudiantes a dieciséis mil doscientos o un aproximado. Que explicacioncita ¿no? jajajaja—añadió al reír agraciadamente.

    ―Vaya, sí que son muchos estudiantes, —dije atónito—. Por eso es tan grande el instituto ¿no?

    ―Sí, de hecho el instituto es tan grande que se le considera una “pequeña ciudad” dentro de la ciudad —Mencionó Darío mientras salíamos del edificio de aulas.

    Vaya, así que los rumores sí son ciertos.

    ―Increíble —Exteriorizó Faryanna, con asombro—. Y dime, ¿el instituto está equipado con todo, Darío?

    ―Sí —Respondió Darío asintiendo con su cabeza—; está equipado con todo, desde bibliotecas y auditorios, hasta plazas, cafeterías, comedores y dormitorios, incluso posee áreas de recreación como piscinas, canchas, teatros, etc.

    ―Wow, simplemente asombroso… ¿No crees, Zeo?

    ―Y que lo digas, Fary.

    En mi corta vida he visto institutos privados que no son ni la quinta parte de lo que es este. En verdad, estoy sumamente agradecido de poder estudiar aquí…

    Luego de un buen tiempo caminando, nos acercamos a la salida del núcleo ubicada al otro lado. Ya que, el núcleo posee dos salidas/entradas, ubicadas una opuesta a la otra, es decir, que le dimos la vuelta hasta la mitad del núcleo. Claro, eso sin ver los otros pisos. Supongo que eso lo aremos otro día con más calma.

    Repentinamente, Darío calma sus pasos y se detiene…

    ―Bueno chicos, nos hemos pasado toda la hora caminando y hablando, pero es hora de dar inicio a las cosas. Hoy a las una de la tarde, se otorgaran los horarios en sus aulas correspondientes, y se les dará una clase de introducción a su materia y de orientación en cuanto a las instalaciones del instituto. Así que tienen un par horas más para pasear y deambular antes de las una de la tarde. Yo, por otra parte, debo ir al consejo estudiantil a organizar sus horarios, así que nos vemos en el aula a las una, chicos.

    Es un poco desmoralizante que Darío se tenga que ir tan pronto. Pero sus responsabilidades como presidente de la calce están sobre todas las cosas en el instituto.

    ―Qué pena que te tengas que ir, Darío. Bueno, supongo que son parte de tus responsabilidades, así que —Le extiendo la mano cortésmente a Darío. Él hace lo mismo y estrechamos las manos con respeto y amistad―. Hasta pronto, Darío.

    ―Sí, es una lástima. Pero, buena suerte y ―Faryanna se inclina un poco hacia Darío―. Ve si nos pones un horario flexible a los de la 1―A ¿sí?—Murmuró Fary en un tono muy confianzudo y guiñando con su ojo izquierdo.

    ―Jajaja, sí, claro, lo tendré en cuenta —Añadió Darío mientras daba una sonrisa ―. Bueno, adiós chicos, disfruten de la caminata por el instituto.

    Darío, sin perder un segundo más de su valioso tiempo, empieza a caminar y alejarse de nosotros en dirección al edificio de administrativo del instituto.

    ―Bueno Fary… ¿Qué hacemos ahora?

    ―Bueno —Fary piensa con sumo cuidado y atención—, supongo que seguiremos paseando un rato más, ¿te parece?

    ―Sí —Asentí con una sonrisa—. tienes razón, será lo mejor…

    Luego de despedirnos de Darío, salimos del núcleo y decidimos seguir paseando los dos juntos por las enormes instalaciones del instituto.

    Sin duda alguna, el instituto es lo más asombroso que he visto; primero pasamos por una de las cafeterías, nos detuvimos y decidí comprar unos dulces de chocolate que le fascinaron a Fary. Luego, paseamos admirando el paisaje y divisamos un teatro que estaba presentando una función. Nos detuvimos en él, donde presenciamos una obra artística sobre una historia llamada “El Sol y La Luna”, aunque cuando llegamos ya estaba por terminar, pero nos dio tiempo de ver el final. Al finalizar, decidimos ir a una fuente de sodas que está a pocos metros del teatro. Ya allí, vi que una pareja de jóvenes, que supongo que son novios ya que se tratan mucha cercanía y afecto. Ellos se estaban tomando unas malteadas con una merienda. Mi bolsillo esta algo apretado, pero, tratándose de ella, no creo que me vaya a afectar.

    Además, se lo debo por pagarme el pasaje del monorriel.

    Le invito a Fary unos sándwiches de queso con jamón, lechuga y tomate, y una malteada de manzana con fresa para cada uno. La pequeña merienda ha estado muy buena; y las malteadas estaban más que deliciosas. Como un extra, decidí comprar un par de aguas minerales para el camino. Ella me lo agradeció mucho, ya que tenía demasiada sed de tanto caminar.

    Luego, mientras charlábamos y reíamos, caminamos juntos hasta la plaza más cercana. Este lugar está lleno de vida y su ambiente es muy animado. Hay muchos estudiantes recostados en el césped o jugando en las canchas de la plaza y otros simplemente sentados en los bancos o en el piso, hablando, descansando y matando el tiempo. Faryanna y yo caminamos y vimos un lugar algo apartado donde decidimos sentamos en el césped a la sombra de un árbol inmenso. Nos acomodamos y recostamos en su tronco para sentir la brisa fresca y limpia del ambiente y así poder admirar el hermoso paisaje que ofrece el magnífico campus del instituto.

    Todo esto es tan tranquilo que quisiera quedarme aquí por un buen rato… No puedo evitarlo, soy fanático de ambientes tan pacíficos como este.

    Algo me toma por sorpresa, algo que simplemente no me esperaba: Fary se recostó en mis piernas, en mi regazo, y sin más ni más, se quedó dormida. Sucumbió ante el seductor abrazo del sueño y se quedó dormida. De seguro fue muy aparatosa la caminata por el instituto para ella.

    Al verla mientras duerme, me doy cuenta de lo bella y hermosa que se ve así: calmada y en paz, como si no ocurriese nada a nuestro alrededor, como si estuviésemos solo ella y yo. El ambiente es tan reconfortante, tan agradable y tan sereno que, sin percibirlo a tiempo justo, mis parpados se van en mi contra, tornándose pesados y aletargados. El sueño se vuelve mi digno oponente y no puedo evitar pensar en darme el lujo de una siesta.

    Creo que sí da tiempo de gozarme una pequeña siesta antes de que se haga la hora de regresar al núcleo. Poco a poco me voy quedando dormido, cediendo ante el sueño, al igual que lo hizo ella…

    “Zeo… Zeo…”

    ¿Qué?... ¿otra vez esa voz?

    “Zeo… Zeo…”

    No… esta voz es distinta, es… es…

    “Zeo… despierta”

    ¿Far―faryanna?

    ―Zeo ¡DESPIERTA!

    Abro mis ojos con despiste.

    ¿Qué ocurre ahora?

    Aun siento la brisa fresca como la del campus, pero hay algo distinto. Un “no sé qué” que me inquieta, y es corto el tiempo cuando me percato de mi desconcertante situación actual…

    ― ¿AH? ¿Qué?... donde… ¿Dónde estoy?... ―Volteo a mirar a mi alrededor― ¿Dónde estamos?

    Al despertarme me doy cuenta de que no estamos en el campus del instituto, estamos en un páramo medio boscoso, con mucha vegetación. Es un lugar totalmente distinto al instituto, de hecho, es totalmente distinto a todo lo que he visto antes. Es un lugar totalmente nuevo para nosotros dos.

    Observo a Faryanna, quien me ha despertado.

    ¿Faryanna?

    ―Faryanna… ¿eres tú? ―pregunté, retóricamente, mientras entrecerraba levemente los ojos al mirar a la persona que tengo al frente.

    ―¡Claro que soy yo! ―contestó algo exaltada―. ¿No me ves? O ¿es que estas ciego? Pero, ¿Por qué lo dices? —Preguntó Faryanna confundida.

    Miro fijamente a Faryanna y veo que está muy distinta, casi irreconocible. El asombro esta de mi parte y no puedo evitar mostrarlo.

    ―Faryanna, mírate, es que te vez distinta… —opine mientras miraba a Faryanna con mucha atención y asombro de arriba a abajo.

    ―¿Distinta? ¿En qué? —Preguntó Faryanna con una expresión de intriga.

    En todo…

    ―Tu ropa es distinta y esta algo maltrecha. Y, te vez más estilizada… más formada… —con un titubeo nervioso y ruborizado ante lo mis ojos presencian.

    ―¿Más formada? ¿Qué quieres decir? —Me preguntó con todavía más intriga.

    La realidad es que Faryanna se ve más adulta y más proporcionada. Y a gusto de mi vista, la adultez le ha caído muy bien.

    ―Es que, mírate…tienes el pelo algo más largo, tu cuerpo está más… formado. Más desarrollado… —Dije mientras la miraba de arriba abajo con mucho más detalle—. ¡Mírate! ¡Hasta te crecieron los pechos! —Afirmé.

    ―¿Que me crecieron los qué? —Refutó Fary con incredulidad mientras se palpaba el cuerpo para comprobar lo que je estado tratando de decir; y sorprendida, soltó un pequeño chillido—. ¡Kyaaa!, ¿pero qué...? Mira…, pero si me crecieron una talla o dos… ―Afirmo mientras se los palpaba con sus manos.

    Yo, por otro lado, no puedo evitar el fijar mi completa atención en ella y mirarla con mucha admiración. Mi respiración se acelera un poco y no puedo evitar sonrojarme más…

    Faryanna me observa, parece que se ha dado cuenta de mi fisgoneo.

    ¿Tan obvio soy?

    Faryanna me enjuicia con una mirada penetrante.

    Esto va a terminar mal...

    ―¡Oye!, ¡Deja de mirarme así con esos ojos! ¡Pervertido! —Refunfuño Fary exaltada y algo enfadada.

    ―Lo siento, lo siento, perdón —Respondí rápidamente, con nerviosismo, antes de que tomara acciones violentas en mi contra. Hasta me agazapé para protegerme de algún futuro golpe—. Es que, es muy difícil no observar.

    ―¡CALLATE! —Interrumpió enojada.

    ―Además ―intervine―. Como es eso de que “deje de mirarte con estos ojos”, si son los únicos que tengo. —Dije en un tono bromista para ver si se calmaba.

    ―¡Zeo! ¡No es momentos para hacer bromas!

    Creo que la enojé más de lo que estaba antes…

    ―¡No me mires hasta que consiga una ropa más adecuada y menos reveladora! —Dijo apenada y sonrojada, tapándose un poco con sus brazos—. Además, ¡mírate!

    ―¿Qué me mire? —Pregunté mientras miraba a Fary con mucho cuidado de que no la retomara conmigo.

    ―Sí, tú también estas algo cambiado. Te ves algo más formado, solo un poco más de constitución física y masa muscular.

    ―A ver… —Miro mis brazos, piernas, torso y me doy cuenta de que tiene razón—; Oye es cierto me creció algo de musculo.

    ―¿Algo?, en comparación con antes, estas hecho todo musculo ―opino Faryanna sin dejar de taparse con sus brazos.

    ―No seas exagerada Fary, no es para tanto. Solo tengo algo más de masa muscular, algo formada y tonificada.

    Sigo examinándome, comprobando, todo lo que he cambiado. Es como si hubiese ido al gimnasio durante uno o dos de años.

    Volteo mi atención a Faryanna.

    ―Dime Fary… —Me la quedo mirando con algo de sagacidad—. ¿Te gusta? — Dije con una pose sensual y guiñando el ojo izquierdo.

    Faryanna se sonroja un poco, pero nuevamente retoma su actitud recia.

    ―¡No!, ¡claro que no!, eso no es muy importante… ¡y te dije que dejaras de mirarme! —Refunfuñó—. Por cierto… no notas algo distinto en ti…

    ¿Algo más?

    ―¿Distinto en mí?, no… ¿a qué te refieres?

    ―Mira —Ella señala con el dedo—, tu pelo…

    ―¿Mi pelo? —Pregunté un tanto confundido—. Déjame ver… ¿uh?

    Al tocarme el pelo me encuentro con la sorpresa de que lo tengo casi tan largo como ella.

    ―¡Wow!, asombroso, siempre lo quise tener así. Mira todo lo que me creció la cabellera, me llega hasta la cintura. Aguarda, espera un segundo —Palpé mi torso con mis manos—; No, no me crecieron pechos.

    ―¡Te dije que dejaras de hacer bromas!

    ―Jajajaja… vamos cálmate Fary, ven vamos a explorar para saber cómo es el terreno. Es simple lógica que no podemos quedarnos aquí pasmados. Así que, avancemos.

    En mi pueblo, tomé varios cursos de campamento, primeros auxilios y supervivencia básica; pero creo que esto me supera.

    Espero no encontrarme con una situación en donde tenga que poner mis conocimientos a prueba.

    Al ir caminando por el páramo boscoso, nos damos cuenta que en verdad esto es completamente distinto a lo que hemos visto o estamos acostumbrados a ver. Los arboles tienen formas distintas unos de otros y no la clásica forma de un tronco con ramas. Plantas y flores enormes y preciosas con dulce y seductor aroma, se divisan en las cercanías, y se puede observar criaturas similares a las de “nuestro planeta”, por así decirlo, pero a la vez muy extrañas.

    Juraría haber visto un Zorro con orejas extremadamente largas y extendidas hacia atrás con dos o tres colas y ojos similares a los de un gato que no puede ser descrito de otra forma más que sencillamente magnifico, pero a la vez inquietante e intimidante.

    También hay pájaros muy hermosos y bellos, y bastantes insectos enormes. De hecho, Faryanna casi se desmalla al ver una escolopendra de casi un metro y medio de largo y de por lo menos cuarenta o cincuenta centímetros de ancho. Yo me puse pálido al verla, sentí que se me fuel el santo al cielo, hasta percibí que se me bajó un poco la tensión y presión arterial; se me heló todo el cuerpo y la visión se me torno algo borrosa de la impresión. ¿Y cómo no?, si yo le tengo fobia a ese tipo de insectos como, los ciempiés y las arañas. Poco más y me desmallo. Afortunadamente, esa cosa no nos vio y solo se quedo quieta mientras nos alejábamos de ella con sumo cuidado para no alarmarla.

    Después de caminar cerca de media hora, calculo yo, logramos divisar el fin de los árboles; algo muy motivador para nosotros ya que llevamos mucho tiempo caminando sin parar. Con perseverancia, seguimos avanzando y para nuestra buena fe, pudimos salir del páramo boscoso para solo divisar que al final de esta hay una inmensa llanura, más bien un pastizal que parecía no tener fin.

    Valla, creo que hoy no estoy bañado en suerte…

    En la lejanía, se divisa una especie, no, un conjunto de edificaciones y construcciones similares a una aldea o ciudad, con una edificación enorme en el centro similar a un castillo. Bueno eso es lo que puedo distinguir a esta distancia. Y se ven muy pequeños, lo que significa que están muy, pero muy lejos.

    Si, hoy no estoy bañado en suerte…

    Como si fuera poco, llega hasta nosotros una voz muy familiar. Una voz que nos ha estado llamando durante casi un año entero…

    “Zeo, Faryanna, por aquí…”

    Un sobresalto nos acobija afanadamente.

    ―¿Esa voz?.. Fary, ¿esa voz no es...? —Voltee a ver a Fary mientras preguntaba atónito.

    ―Así es Zeo… esa es la voz que nos habla en nuestros sueños. Y tengo la corazonada de que debemos seguir esa voz para saber quién nos llama.

    La observo con duda e incredulidad.

    ―¿No estarás hablando en serio, o sí? ¿Qué te hace pensar que debemos hacer eso?

    ―Mi intuición femenina me lo dice ―comento con naturalidad y confianza.

    ¿Es en serio?

    Pienso detenidamente ante la idea de Faryanna y calculo las únicas tres opciones que se me hacen visibles: Entrar en el paramo boscoso y seguir la voz desconocida que nos llama, caminar hasta esa “ciudad” que se ve en la lejanía o quedarnos aquí sin hacer nada, esperando a que todo se solucione mágicamente por su cuenta.

    Creo que solo hay una opción factible…

    ―Tienes razón Fary… debemos seguir esa voz…

    “Zeo, Faryanna, por aquí… aprisa…”

    ―Fary, la voz viene del interior del páramo ―certifiqué al escuchar con atención.

    ―¿Qué?, ¿acaso vamos a entrar otra vez allí…? —Faryanna suspiró con resignación—. Si no queda de otra… pues vamos allá…

    Luego de armarnos de valor, Faryanna y yo nos dirigimos nuevamente al paramo.

    Poco a poco, lento pero seguro, la voz se va escuchando cada vez más fuerte a medida que nos adentramos nuevamente en el páramo. Ya después de un tiempo de larga caminata, llegamos al lugar de donde, a criterio nuestro, provenía la voz: Un claro iluminado en medio de la boscosa área; pero para nuestra sorpresa, no había nadie allí, estaba totalmente vacío.

    ¿Qué significa esto…?

    La voz nos sigue llamando, pero pareciera que la voz viniera de todos lados y a la vez de ninguno. Incluso percibo una extraña sensación, como si nos observaran, como si nos vigilaran con suma cautela.

    Repentinamente y sin aviso, podemos ver que una pequeña figura alada, totalmente cubierta por una luz, que parece observarnos desde los árboles.

    ¿Acaso…? ¿Será esa la luz que vi en aquel sueño?

    ―Faryanna, ¿Qué es eso brillante que se ve en la conífera de ese árbol?

    ―No lo sé… es, —Faryanna se tomó un momento para mirar fija y detenidamente a esa pequeña bola de luz—; Parece… ¿una hada?

    ―¿Una hada dices? ¿Esas cosas existen? No lo creo… Bueno, aquí todo es tan extraño que puede que sean una realidad aquí.

    ―¿Y qué más puede ser, ah? —Refutó Faryanna en tono de regaño—. Además, tiene alas iridiscentes, ¡mírala!

    ―¿Y eso qué? ―objeté―. Hemos visto tantas criaturas extrañas aquí, que no me sorprendería ver una vaca―pollo o una especie de rinoceronte con alas.

    Faryanna cambia su atención de la bola de luz hacia mí.

    ―Sí que tienes una imaginación muy extravagante ¿no crees? ―Opinó con algo de burla.

    La bola de luz se acercó a nosotros a una velocidad estrepitosa, como un destello, y su luz es tan brillante que aun estando de día, nos cegaba al acercarse. La luz se mantiene estática frente a nosotros. Luego, comenzó a volar alrededor del claro.

    Después de girar varias veces en torno al claro, la luz se posó sobre nosotros, y después de un inmenso destello, se mostró. Efectivamente, Faryanna acertó con la cruz de la moneda; Es un hada. Muy bella a decir verdad. Tiene forma de mujer, sus alas similares a las de una mariposa, son iridiscentes y preciosas. Su pelo es largo y verde, y tiene puesto un pequeño vestido morado con un cuello algo tupido y esponjado; la Hada mide cerca de quince o veinte Cm. Muy mona de cara se podría decir. Aunque no sabemos todavía sus intenciones con nosotros, o lo que puede hacer…

    ―¡Finalmente, después de casi un año, logre traerlos hasta aquí! ―dijo el hada con mucha alegría en su voz y en su expresión.

    La hadita tiene una voz algo aguda, casi como el trinar de un ave. Muy enternecedor y adorable. De hecho, a Faryanna se le iluminaron los ojos al ver a tan tierna criatura, casi, casi y se abalanza a abrazar a esa hada. Supongo que ella tiene debilidad por los animales y criaturas bellas como esa.

    Yo no me deje engatusar por su belleza. Mi reacción es contraria ya que inmediatamente al escuchar esas palabras, solo una sola pregunta sale de mí de forma precipitosa.

    ―Aguarda —interrumpí—. Acaso ¿has sido tú quien nos ha traído hasta aquí?

    ―Sí, responde. —Añadió Faryanna, apoyándose en mi osadía.

    El hada no reacciona con molesta o disgusto. Por el contrario, ella solo actúa con mucha naturalidad y animo.

    Así es, —Respondió el hada mientras expresaba una sonrisa de felicidad en su rostro—; He sido yo quien los ha traído hasta aquí desde tan lejos, bueno, más bien desde otro mundo, su mundo.

    ¿Cómo…?

    ―¿Nuestro mundo? A ver no entiendo nada de lo que me dices —Respondí confundido a su respuesta.

    ―Sencillo mi joven amigo de pelo largo. Yo los traje hasta aquí con mi magia. Desde hace casi un año los he estado llamando a los dos, diciéndoles que necesitaban venir hasta aquí, que los necesitan aquí.

    ¿De verdad es ella la voz de mis sueños?

    ―¿Ah sí?, —Interrumpió Faryanna con una expresión de seriedad inquietante—. Y dime, hadita, ¿si tanto nos necesitaban, porque no nos dijiste algo más específico que solo palabras a medio escuchar entre sueños?

    El hada frunce un tanto su seño; Y su expresión lo dice todo: Esta al borde del berrinche.

    ―¡Uhrg! —Riñó con algo de hartes—; ¡Es que mis capacidades psíquicas y cognitivas solo son posibles de reflejarse en su mundo desde los sueños cuando duermen! ¡Y es el mismo caso con mi magia Arcana! ―ella suelta un pequeño suspiro y respira para calmarse―. Solo los puedo transportar cuando sus cuerpos y mentes están en sincronía perfecta uno con el otro y con mis sentidos psíquicos y cognitivos. Y eso solo ocurre mientras duermen. Es por esa misma razón que solo pude traerlos hasta aquí cuando los dos se quedaron dormidos juntos; en ese único y preciso momento, sus sentidos, sus existencias, entraron en sincronía perfecta y allí es cuando yo aproveche para sincronizarme y transportaros hasta aquí con mi magia.

    ¿En serio…? Creo que si vas a mentirnos, deberías esforzarte más.

    Faryanna se torna muy pensativa, prestando mucha atención a las palabras de esa hada. Es de esperar que alguien tan inteligente como ella intente usar sus dotes para encontrar respuestas.

    ―Creo que logro entender lo que dices —Faryanna se demuestra con suma tranquilidad—. Poniéndolo así, todo tiene sentido. Pero, igual, aun sigo sin entender algunas cosas.

    ¿En serio, Fary?

    Momentáneamente, muchas cosas vienen a mi mente. Y de entre ellas, solo una llama mi atención.

    Okay, si todo esto es cierto; Si Faryanna tiene razón y esa hada es quien me llama en sueños. ¿Quién fue la que me llamo mientras estaba despierto en el monorriel? Porque, claramente, no era la misma voz.

    Aun estoy consternado por la situación. Pero, creo que puedo poner mano firme a mis emociones para pensar las cosas con cabeza fría.

    ―Oye —Intervine, abrazando a la intriga con mis palabras—. Si tu magia y capacidades solo funcionan cuando estoy dormido, ¿Cómo explicas la voz que me llamaba y todo lo que me sucedió en el metro mientras regresaba a casa?, era una voz similar a la tuya, y en ese momento yo estaba despierto.

    ―Mmm, Bueno…

    La Hada se quedó muda de repente. Su confusión se nota en su expresión, y por unos instantes, martillea su cabeza para pensar en una respuesta. Ya que es fácil deducir que no le consigue sentido alguno a mi cuestión.

    ―… Um, pues… —La Hada, sin aviso, se exalta muy contenta—. ¡Seguramente fue Haztaroth!

    ―¿Haztaroth dices?... Ese nombre se escucha muy familiar… ¿acaso es…? ¿La historia…?

    ―Zeo, —habló Faryanna mientras me tomaba por los hombros—; no estés tan pensativo, aún tenemos que hacerle más preguntas al Hada. Por cierto —Añadió volteando a verla y sin dejar de sujetarme—. Has dicho que tenemos que estar aquí ¿no es así?

    ―Sip ―respondió la hada con alegría.

    ―Entonces, dinos ¿el por qué estamos Zeo y yo aquí? ―preguntó Faryanna con mucha seriedad mientras me soltaba y caminaba con calma hasta la hada.

    ―Bueno… —El hada guardó silencio por un momento antes de proseguir—. Eso es algo que no puedo explicárselos aquí…

    ¿Cómo que no?

    ―¡¿A qué te refieres con eso de que no puedes explicárnoslo aquí?! —intervine totalmente exaltado, casi al borde del enfadado.

    ―Me refiero a que debemos irnos de aquí, a un lugar más apropiado para poder explicarles la situación, lo que está ocurriendo y la razón de el por qué los he traído hasta aquí…

    ―¿Y hacia a dónde iremos? —Preguntó Faryanna, se notaba la inseguridad en sus palabras.

    ―A Remlaira. Para reunirnos con la princesa ―contestó la hada con mucha naturalidad.

    ―¿Remlaira? —Pregunté totalmente sorprendido y confundido—. Pero si Remlaira es la cuidad principal de Xenathria… acaso será coincidencia o será…

    La Hada pasó a ponerse entre Faryanna y yo, sus bellas alas emitían destellos y reflejos de todos los colores. Estando entre nosotros dos, la hada comenzó a brillar nuevamente, pero no era un brillo enceguecedor, sino, transparente, pero a la vez muy luminoso y radiante. Increíblemente, no nos segaba ese brillo tan fuerte, y por otro lado, Fary y yo quedamos estupefactos admirando esa luz y a la hada que lo emite.

    ―Oye, Zeo —Faryanna voltea a mirarme. Su mirada expresa duda—; ¿Crees que deberíamos seguirla? —preguntó, nuevamente con la inseguridad de su lado.

    ―Bueno… —nuevamente me sumo en mis pensamientos por unos instantes mientras la miro a los ojos—. Sí, debemos ir con ella. Solo así sabremos el por qué los dos estamos aquí.

    ―Sí, —Asintió con Faryanna con una sonrisa de confianza—. Tienes razón, debemos ir. Es la única manera de obtener respuestas en cuanto a esto.

    Aun no puedo sacar de mi cabeza la idea de que todo esto es un sueño bien elaborado…

    ―Fary…

    ―¿Sí, Zeo?

    ―¿Crees que todo esto es un sueño?

    Faryanna coloca su mano en su barbilla, mira al cielo con intriga y se nota dispuesta a darme una respuesta.

    Ella, de manera inadvertida, mueve velozmente su brazo y me da una palmada en la parte trasera de mi cabeza.

    Mi cabeza suena justo como si me avisen dado una cachetada, y claro que sonará así, ya que me dio con la palma abierta. El golpe fue algo doloroso ya que me ha pinchado bastante fuerte.

    ―¡Ay! ¡Fary! ¿A que ha venido eso? ―interrogué tomando de la mano a la consternación.

    ―¿Te dolió, Zeo? ―Ella pregunta con mucha serenidad. Una serenidad algo hartante en mi opinión.

    ―¿Qué clase de pregunta ha sido esa? ¡Claro que me ha dolido! ―respondí al levantar levemente la voz―. ¿Acaso no vez como me estoy sobando? ¿O es que no escuchaste como me sonó el cráneo?

    Faryanna se ríe entre dientes agraciadamente. Su risita es algo ínfima y aguda.

    ―Bien, si te ha dolido, significa que no estamos en un sueño ¿no lo crees así? ―expuso al verme con mucha monería en su rostro.

    Inmediatamente la observo con seriedad e inexpresion.

    ―Lo disfrutas ¿verdad?

    Ella no me contesta. Solo me sonríe con mucho ánimo y con una expresión muy pero muy tierna.

    Si, comprobado: Es justo como mi madre. Dos gotas de agua de par en par.

    ―Ah… Bien, —Volteo a observar a el hada que aun esta a la espera de nuestra respuesta—; ¡hada!, iremos contigo a donde desees llevarnos. —Dije con un tono de firmeza y seguridad.

    ―¡Muy bien! —Sonrió el hada—. Entonces ¡allá vamos!

    La Hada empezó a elevarse mientras decía alguna especie de hechizo o conjuro…

    ―Oh poder omnipresente, Luz blanca que brillas en todas las dimensiones, reúnete en mí y permíteme a mí y a mis compañeros movernos a través del espacio que nos rodea…

    De pronto una especie de círculo con sellos mágicos de color morado empezó a extenderse en el suelo desde el centro, en donde se ubicaba el hada, hacia afuera.

    ―…Brilla perenne y permítenos transportarnos a donde deseemos estar…

    En ese momento, solo me concentre en ver a Faryanna, y de sorpresa, ella me toma las manos y me mira fijamente a los ojos con una hermosa sonrisa en su rostro, dando a demostrar de esa manera, la confianza que ella tiene presente en mi.

    Como un impacto imprevisto, el círculo mágico a nuestro alrededor empezó a brillar fuertemente.

    ―¡Multi Teletransportación! —Exclamó la Hada mientras el sello empezó a reaccionar y a brillar con más fuerza aún.

    Justo en ese momento los sellos del círculo brillaron radiantemente emitiendo una energía tan fuerte y poderosa que hacía que nuestro pelo se fuera elevando poco a poco hasta estar completamente en vertical hacia arriba.

    ―Por cierto chicos, me llamo Titania. —Dijo mientras volteaba a vernos con una sonrisa.

    El círculo y los sellos mágicos empezaron a reaccionar de manera muy activa, parecían salir del círculo en sí, pero a la vez, permanecían estáticos.

    Tanto Faryanna como yo, notamos que todo se volvía muy brillante y cegador, tanto así que no pudimos mantener los ojos abiertos.

    Y en ese momento, fuimos teletransportados.

    Justo en ese preciso y pequeño instante entendí que nuestro viaje…

    Apenas comienza…
























    —Capitulo 2: El inicio de un Viaje—



    Poco a poco el brillo que nos cega a nuestro alrededor, fue desapareciendo hasta que pudimos ver con naturalidad. Al aclararse todo, notamos que estábamos en una cámara enorme similar a una sala o salón. Lo primero en notarse al mirar alrededor es que este lugar es extremadamente lujoso; un piso hecho de una especie de cerámica o loza de porcelana que nunca había visto antes, una especie de piedra pulida muy extraña en realidad, y que, en el centro de la sala, estas lozas forman un emblema que no me es familiar en lo absoluto. En realidad, las lozas del emblema son muy distintas, en color y textura, a las del piso que las rodea, incluso a simple vista, parecen estar hecho de un material distinto.

    Las paredes están llenas de adornos, adornos similares a estatuillas y figuras de diversas bestias, así como pinturas y cuadros de retratos.

    Por alguna razón, mi atención se siente atraída a una estatuilla en específico. Es una estatuilla que, claramente es un tigre, y es muy llamativa principalmente por que el tigre posee dos alas y un cuerno en el centro de su frente. Es muy interesante y peculiar a decir verdad.

    ¿Existirá una criatura como esa en este mundo…?

    Cambio mi punto de atención y me dispongo a mirar un poco más a mí alrededor. Las paredes también tienen hermosos candelabros que parecen ser de oro puro e incluso de diamante o algún tipo de cristal extraño que destellan hermosos colores cuando la luz se refleja directamente sobre ellos.

    Hay mesas adornadas con sillas junto a las muchas ventanas de la sala. Las ventanas están compuestas por un marco y puertillas de un metal muy hermoso que despierta mi curiosidad, ya que, no parece ser oro no nada similar.

    ¿De qué están hechas estás ventanas?

    Sus vidrios están tallados en diamante con varios diseños dibujados en el.

    Bueno, supongo que así se aseguran de que no se rapan por algún impacto o algún niño curioso.

    Las ventanas están adornadas con cortinas de hermosos diseños y que son transparentes y se mueven cuan seda de araña al soplar el viento, pero cuando nos acercamos a tocarlas, alcanzo a notar que estas están hechas de cristal.

    ¿Unas cortinas de cristal? ¿Cómo es eso posible?

    A Faryanna le fascinan las cortinas, ella queda intrigada al no explicarse como esas cortinas pueden ser de cristal y a la vez moverse con la gracia y ligereza de la seda. Sencillamente, magnifico.

    Nos acercamos con acelero a las ventanas y al mirar por estas, vemos todo el paisaje de la ciudad en donde estamos. Es gigantesca y por lo que se ve, este castillo está ubicado en una colina alta al final de la ciudad y que debido a su posición, proporciona una magnifica vista de la misma.

    Me es imposible apartar la vista de la ciudad frente a mí; esta está compuesta por muchas casas tanto pequeñas como grandes. Las calles están hechas de roca muy bien colocadas que a vista lejana se podría confundir con un asfaltado básico, y no con caminos de tierra como se esperaría de una ciudad sin tecnología. También son divisables diversos establecimientos como tabernas, posadas, enfermerías, sastrerías, tiendas que parecen ser tiendas de venta de armaduras, armas, medicinas, pociones y todas esas cosas; y centros de recreación como plazas, parques con fuentes. También hay forjas, herrerías y un aserradero.

    ¿Qué clase de ciudad RPG es esta?

    También se puede divisar en la lejanía un campo gigantesco en la entrada de la ciudad y que se extiende por los alrededores de la misma; se ven diversas edificaciones que parecen ser academias milicianas, militares o de algún otro calibre. Faryanna divisa y me muestra varias de estas edificaciones que parecen ser como una especie de capillas o iglesias con símbolos enormes en la pared alta sobre las entradas y que son símbolos únicos para cada una de estas; y hay otras estructuras que tienen casi el mismo diseño pero que parecen ser distintos tanto en color como en los símbolos.

    En el centro de la ciudad hay una edificación enorme y redonda que aparenta ser un Coliseo o Arena. Y hay muchas personas caminando y recorriendo las calles y edificaciones, así como niños y niñas jugando en los campos, plazas y en el campo que rodea el castillo.

    Curioso, en verdad esta ciudad tiene todo el aspecto de la ciudad capital de un Videojuego RPG.

    Pero lo más notable de la ciudad es que está rodeada por una gigantesca muralla con torres a lo largo de la misma y que la separa del exterior; diría que es una muralla―fortaleza.

    No exagero al decir que esa muralla es mucho más grande que la Gran Muralla China, y cabe destacar que es una o dos veces más alta; pero no es ni un cuarto más larga que esta.

    Wow, que impresiónate y majestuosa vista…

    Faryanna, al igual que yo, se queda pasmada al presenciar tan magnificente panorama.

    Volteamos a ver nuevamente el salón para seguir admirando todas las cosas interesantes que este posee.

    Nuestro comportamiento actual es como el de un niño en una juguetería.

    Velozmente nos acercamos a los pilares y estos parecen estar hechos de oro puro con incrustaciones de gemas preciosas con un diseño en espiral hacia arriba hecho de plata con algunas estatuas al lado de estos y que están hechas de lo mismo que los pilares.

    Y, al final del pasillo, una silla enorme con dos armaduras muy ostentosas que sostienen un sable, apoyado punta hacia abajo en el suelo, con sus manos puestas una sobre otra sobre el final de la empuñadura. Una mirada más detallada da a demostrar que en realidad, esa silla es un trono, que a simple vista, aparenta ser más lujoso y de mayor valor que todos los adornos de la sala, y que la sala en sí.

    Quien lo diría, esto es, por mucho, más lujoso que el instituto en donde estudio.

    Volteo a mirar a mi alrededor para asegurarme de que no está más nadie con nosotros, y veo que Titania sigue aquí y da la impresión estar esperando algo o a alguien puesto que no se ha movido de su posición desde que llegamos.

    ―Titania, dime ¿Dónde estamos? —Inquirí muy intrigado pero asombrado al ver el paisaje desde una de las muchas ventanas que tiene esta enorme sala.

    ―Estamos en el Castillo de Xenathria —Respondió Titania—. En la ciudad de Remlaira. Más específicamente, en el salón del trono.

    ―¿Castillo de Xenathria? entonces tenía razón, esto… esto es igual que la historia que me contaba mi madre… pero ¿qué relación tienen?

    ―¿Otra vez pensante Zeo? —Opino Faryanna mientras me daba una palmadita en la espalda—; Dime, ¿en qué tanto piensas?

    Volteo a verla.

    ―No en nada, no te preocupes. Más bien, creo que ya es hora de que nos digan el porqué estamos aquí… ¿no crees, Titania?

    Titania, quien aun se encontraba en el mismo lugar donde nos teletransportó, revoloteó hasta nosotros.

    ―Bueno, ustedes están en todo su derecho de saber el porqué, pero debemos esperar a alguien primero.

    ―¿A alguien? —Preguntó Faryanna—; cierto, ahora que recuerdo, en el páramo dijiste que nos llevabas ante la princesa, ¿es a ella a quien tenemos que esperar no?

    ―¡Así es! —Respondió Titania con una expresión alegre y animada en su rostro—. Aunque… se me hace extraño que la Princesa tarde tanto en venir. De seguro está dando un paseo por el jardín del castillo, o dando una visita a los niños en la academia o jugando con los niños en las guarderías. Tal vez curando a los enfermos y sanando a los heridos en la enfermería, o dándoles obsequios a los niños del orfelinato, o quizás saludando a los nuevos reclutas en los cuarteles. O simplemente, jugando con los niños en las calles del pueblo. ¿Saben? —continuó—. Ella es muy buena, gentil, amable y cariñosa. Siempre se preocupa por el bienestar de cada uno de los aldeanos y ciudadanos tanto de Remlaira, como de todo Xenathria. La soberana perfecta diría yo.

    ―¿Ah sí? Y ¿Cómo se llama esa princesa? —Pregunté mientras miraba con curiosidad a Titania.

    ―“Me llamo Etérea” —una voz muy delicada y sutil, pero a la vez algo fuerte, se escucho a lo lejos en la entrada, y que hace eco en la enorme sala.

    Al escuchar la voz, Faryanna y yo nos volteamos a la entrada. Para nuestra sorpresa, pudimos ver a una joven y hermosa mujer, que reflejaba tener unos veinte o veintidós años de edad.

    Ella debe de ser la princesa…

    La hermosa joven se viene acercando a nosotros caminando con mucha calma y gracia. Parece medir, tal vez, un metro con sesenta o setenta centímetros. Lleva puesta una vestimenta de diseño fluido de color dorado con detalles azul brillante, similar a las vestimentas de una maga o sacerdote de videojuegos, pero a la vez algo distinto. Y sobre eso, un vestido largo con vistosos diseños y transparente, que a mí criterio, diría que está hecho del mismo material de las cortinas de la sala. Tiene un hermoso rostro y su pelo es de color dorado y muy largo, incluso más largo que el mío o el de Fary, pero lo más llamativo son sus ojos cuyo iris son un de color rojo escarlata muy fuerte, que hipnotizan a uno con solo centrar su mirada en ellos.

    La princesa se acerca nosotros y se detiene al estar frente a nosotros.

    Si ella en verdad es una princesa… debo hacer una reverencia para mostrar respeto. Lo último que quiero provocar aquí es un mal entendido que pueda ponernos en riesgo…

    ―Mi nombre es Faryanna. Es un placer conocerla ―expresó Faryanna con gentileza y respeto, al realizar una reverencia.

    Vaya, Fary se me adelantó.

    Inmediatamente, imito a Faryanna.

    ―Y el mío es Zeo. Es un placer conocerla ―dije durante mi reverencia.

    La princesa nos quedó viendo con una sonrisa amable en su rostro.

    ―Es un placer conocerlos en persona ―mencionó amablemente la princesa―. Aunque de nombre ya los conocía. Ya que he sido yo quien los ha mandado a llamar; y seré yo quien les explique la razón de su viaje —Dijo mientras no detiene sus pasos al andar.

    Ella pasa por nuestro lado, entre nosotros, y sigue su camino hasta el trono.

    Ambos, Faryanna y yo, nos levantamos con y nos damos vuelta para poder observarla.

    ―¿Qué? —exclamó Faryanna sorprendida—. Aguarda, aguarda, espera ¿Has sido tú quien nos ha mandado a llamar?

    ―Así es. ―respondió a pocos metros del trono, pero sin detenerse―. He sido yo quien los ha mandado a llamar. Y ya que no disponemos del tiempo que quisiera tener, ahora les explicare la razón de dicho viaje.

    Luego de sentarse en el trono, la Princesa Etérea nos quedó viendo fijamente mientras se disponía a contarnos la razón de nuestro viaje. Su expresión se torna más seria.

    ―Bien, esto será repentino…—la princesa cerro sus ojos—. Pero les mostrare todo desde un inicio…

    La princesa al abrir sus ojos, soltó un destello veloz y momentáneo de color dorado, y acción pro―siguiente, estos empezaron a brillar fuertemente. De repente, todo a nuestro alrededor empezó a tornarse negro, no podíamos ver nada, ni siquiera a nosotros mismos. Pero aun faltaba un hecho que me tomaría desprevenido por la espalda; por alguna extraña razón, empecé a ver imágenes. Dicho de otra manera, empecé a tener visiones.

    Las visiones son como imágenes muy bien definidas en excesivo detalle que se muestran ante mí. Es casi como un 3D.

    En estas visiones me mostraba como un ser envuelto en maldad y oscuridad surgía de la misma nada, como este ser esparcía muerte y destrucción y se fortalecía, se alimentaba cada vez mas y mas del miedo, la angustia, la impotencia y la desesperación de los seres a los que cruelmente les arrebataba la vida él y sus fuerzas de la oscuridad. La visión cambia y veo a las pocas fuerzas del bien, que aún están de en pie, alzándose en armas y magia en contra de este maligno e inclemente ser. Veo el desarrollar y acontecer de una y muchas sangrientas, iracundas y brutales batallas de las fuerzas del bien en contra este ser y sus ejércitos del mal.

    Mucha muerte, masacre y desolación tras las incontables batallas. En un giro inesperado, se ve como este ser era derrotado, pero en vano, porque volvía y volvía a surgir una y otra vez tras derrota alguna.

    La visión continúa me es mostrada una ciudad, una ciudad que es invadida, saqueada y destruida por un ejército maligno comandado por un ser aun mas maligno. Se ve con claridad como una princesa es secuestrada. La visión nuevamente se alterna y muestra como en medio de la desesperanza y la incertidumbre, un hada traía y le otorgaba a un joven chico un hacha dorada y como ellos dos solos se encaminaban y luchaban sin tregua contras las hordas de la oscuridad. Se ve el sacrificio de la hada para que este joven continúe y siga en su cometido, se ve como el chico, con mucho sufrimiento y pesar tras el sacrificio de su acompañante, se abre paso entre las incontables hordas de monstruos, bestias, criaturas y demonios de toda clase que van a su encuentro, provenientes de un castillo ubicado a los limites de una tierra muerta y estéril sin vida que demostrar.

    El joven se encamina a este castillo, lleno de valor y decisión en su corazón. Conforme avanza en el interior de este, él se abate uno por uno contra cinco seres muy superiores y por mucho más poderosos que los miles anteriores con los que se había enfrentado antes. Estos seres son muy similares en poder y fuerza al maligno líder que los guía, pero jamás iguales a él. El joven logra salir victorioso al ganarle a uno tras otro y sube hasta lo más alto de la torre superior, allí la visión cambia y se ve la lucha del joven contra el ser de oscuridad y maldad pura.

    Entonces, lo entendí. Lo que la princesa nos está mostrando es una visión del pasado, y ese pasado, es la historia que me contaba mi madre una y otra vez como un simple cuento de niños.

    Esto sí que no lo puedo creer…

    Curiosamente, ni al joven, ni a la hada, ni a la princesa, ni a ese ser maligno, se les veía el rostro, solo se ve negro en sus rostros. Pero aun así, esto tiene muchos más detalles que el cuento de mi madre. Toda esta experiencia es como un simple espectador; es como si yo estuviese presenciando en vivo, como si estuviera viviendo todo lo que ocurría…

    “Ese ser maligno y oscuro que pueden ver, se hace llamar Darkhorn” —dijo la princesa mientras su voz se escuchaba como un eco entre las visiones—. “Y es él la razón del porqué ustedes están aquí”.

    La visión continúa. Claramente se ve como el joven sale victorioso tras la caída y muerte de este ser y como también lucha y derrota a un gigantesco Dragón Negro hecho de oscuridad pura. Él rescata a la princesa anteriormente secuestrada, y ambos regresan a la ciudad que apenas se recupera tras las heridas del asedio de la invasión. Él guerrero es enviado por la princesa a su mundo en donde se encuentra con el ser que se había sacrificado por él.

    Después de esto, la visión vuelve a cambiar y se ve cómo la Omnihacha era llevada hacia una cámara en una torre y puesta en un altar. La visión empieza a desvanecerse. Mi vista poco a poco es restaurada y puedo ver con naturalidad; el brillo emitido por los ojos de la princesa se encamina a la perdida de fuerza y poco a poco todo regresa a la normalidad.

    Bien… respira…

    ―Oye Faryanna, ¿Viste eso? —Pregunté atónito, casi sin palabras, y algo mareado y confundido.

    ―Sí que lo vi. Aunque, me siento un poco mareada ―Faryanna se da pequeñas palmadas en su cara y se las pasa por toda su cara de arriba a abajo para reaccionar y regresar a la normalidad―. ¿Qué fue eso? ¿Una visión?

    ―Exacto —intervino Etérea—. Les mostré esta visión con el fin de que vieran lo que ocurrió en el pasado…

    La princesa calla por unos instantes. Su silencio la delata: Ella piensa en algo, puedo notarlo.

    ―…Y ahora, les mostrare lo que nos puede deparar el futuro…

    La princesa realiza exactamente lo mismo que hace unos minutos; para maravilla nuestra, se nos fue mostrando otra visión dentro de nuestras mentes.

    Una visión totalmente distinta e impactante en la cual todo era arrasado y destruido. Darkhorn resurgía nuevamente, como en los casos del pasado y el caos inclemente se expandía por en toda Xenathria. En esta visión se ve con explicito detalle como todos los habitantes y seres vivos eran masacrados como mísera escoria. Hombres, mujeres, ancianos, jóvenes, niñas y niños, todos son asesinados a diestra y siniestra sin piedad ni misericordia. La visión cambia y me muestra un hecho espantoso: Como Titania y la princesa Etérea son horriblemente torturadas y masacradas por una espada empuñada por Darkhorn; y sobre el horizonte, una oscuridad inminente surgía desde los cielos y consumía todo a su paso.

    Puedo sentir el terror que invade los corazones de cada ser vivo asesinado, su desesperación, su miedo, su impotencia, su angustia, su dolor… siento como la luz es arrancada de manera tan brusca y vil de sus ojos casi como si las arrancaran de los míos.

    Todo esto es muy abrumador. No puedo aguantar más y las lágrimas empiezan a salir y ruedan por mis mejillas, y aunque no puedo verlas, puedo sentirlas.

    Una visión horrible y devastadora. Una visión que quisiera no volver a ver jamás.

    “Eso no es una visión cualquiera. Eso es lo que se nos depara el destino en un futuro no muy lejano” —Hizo eco la voz de la Princesa, pero esta vez, en un tono muy triste y deprimido, como si estuviese llorando.

    Cuando la visión termina y todo vuelve a la normalidad, exceptuándome a mí mismo; me encuentro muy mal y me siento muy abrumado por todo lo que vi y sentí. Miro mis manos y están pálidas, toco mi rostro y siento que estoy frio, muy frio… la sangre se me ha helado por completo al presenciar y sentir tan cruel destino.

    Volteo a ver a Faryanna y puedo ver como ella esta arrodillada y tendida en el piso, llorando, acongojándose sin consuelo alguno. Está muy afectada, incluso más que yo, tras ver y sentir lo que la visión nos ha mostrado.

    Camino hacia donde esta Faryanna para levantarla y darle un abrazo. Tal vez así se calme solo un poco…

    ―Ya, ya, calma, Fary, calma… todo paso… —le tomo el rostro delicadamente con ambas manos—; es solo una visión…

    Faryanna, quien con una mirada y expresión perdida y anonadada, centra su atención y mirada en mí.

    ―Zeo… pero, lo sentí tan real —expresó mientras sollozaba. Ella se abalanza y me da un fuerte abrazo—; no puedo imaginarme que esa visión sea una realidad en un futuro cercano… tantas vidas…arrebatadas… Zeo, —ella me mira fijamente a los ojos mientras las lágrimas ruedan por sus mejillas hasta la barbilla y caen de esta empapando levemente el piso—. Tenemos, no, debemos hacer algo porque si no… todos van… todos va a…

    ―Pero Fary, —coloco mis manos sobre sus hombros—. ¿Qué podemos hacer nosotros?, solo somos simples humanos ordinarios y nada más.

    ―Pero, pero —Fary intenta objetar con impotencia ante la realidad expuesta—. Algo podemos hacer ¿no?...

    ―De hecho es por eso que los he traído hasta aquí —Intervino Titania. La pequeña hada se acerca caminando calmadamente hacia nosotros—. Yo los traje aquí porque la princesa, hace poco tuvo otra visión en la cual un joven era capaz de empuñar y utilizar a la Omnihacha nuevamente para reprimir y posiblemente erradicar este mal. El chico en su visión venía acompañado de una joven.

    Ya está, esto es lo último…

    ―¿Ah sí?, eso fue muy específico ¿Eh? —Objete con incredulidad—. Un chico acompañado de una chica, y para más, un hada. Qué casualidad.

    El sarcasmo no es acérrimo a mí, pero no puedo evitar expresarme así ante tal embrollo.

    ―¿Casualidad dices? —Interrumpió Etérea, enfocando toda su atención en mí—; Casualidad es la historia que te contaba tu madre, ¿no crees, Zeo? O ¿acaso no has notado las innumerables similitudes de este mundo y de mis visiones, con tu historia?

    Expando mis ojos, me quedo sin palabras durante unos instantes.

    ―¿Pero, como…? ¿Cómo sabes eso? —inquirí atónitamente.

    ―¿Historia? —Me preguntó Faryanna mientras se secaba las lágrimas en su rostro con sus manos—. ¿A qué se refiere ella con eso, Zeo?

    ―Ah… pues…

    Genial, otro embrollo…

    ―Zeo ―Titania alza vuelo hasta sentarse en mi hombro derecho—. La princesa es una Oráculo. Una de sus capacidades es, aparte de ver el pasado, presente y futuro, leer la mente de las personas y saber lo que piensan, y eso solo es el inicio si se habla de todas sus capacidades.

    ―¿Oráculo? ¿Qué es eso?, ¿alguna especie de habilidad o magia? —Preguntó Faryanna un poco intrigada después de calmarse.

    ―No, —Titania vuela y se siente en el hombro izquierdo de Faryanna—; Es una Clase, una de muchas que existen en este mundo, pero eso es algo que no os puedo explicar en este momento. Ya llegara la hora y la persona adecuada para explicarles todas sus dudas, que supongo yo que son muchas.

    ―Zeo, Faryanna —Etérea llama nuestra atención y se levanta del trono, permaneciendo en pie—. En este momento debo retirarme. He de atender otros asuntos en los límites de Remlaira. Aparentemente ―prosiguió Etérea mientras volteaba a vernos, a Faryanna y a mí―. Su presencia no ha sido desapercibida al momento de su llegada, y las fuerzas de Darkhorn han empezado a avanzar desde el este hacia acá. Os ruego perdón por mi descortesía al retirarme tan repentinamente ―Etérea inclina y levanta levemente su cabeza, cerrando sus ojos, en un amable y sincero gesto de disculpa―. Pero es uno de mis deberes como Princesa el velar y garantizar la seguridad de cada persona o ser vivo bajo mi reinado, y eso los incluye a ustedes.

    Que admirable es esta hermosa mujer. Tan entregada y atenta… me pregunto si tendrá novio…

    ―No se preocupe, princesa —Dijo Faryanna mejorando su expresión al demostrar alegría en sí—. Todo esto es muy repentino e inesperado, pero nosotros entendemos… En otro momento hablaremos con más calma, eso lo sé.

    Etérea sonríe y nos mira con cariño y gentileza.

    ―Pero antes irme, —Etérea empezó a caminar hacia nosotros. Sus pasos resuenan en la sala—; Rubiria, Zafyrion.

    De improviso, la puerta principal se abrió. Al darnos vuelta, vemos a dos personas que vienen caminando, un hombre y una mujer. Parecen ser gemelos, pero la cercanía que tienen, la confianza y el afecto que demostraban al mirarse dice lo contrario.

    ¿…Serán pareja?

    El Hombre es de estatura alta, diría que unos 1.80 o 1.88 Cm, carga con un arco enorme sujeto a su espalda junto con su carcaj lleno de flechas y dos espadas cortas sujetas a cada lado de su cinto. Lleva puesta una armadura ligera que parece estar compuesta de malla con cuero y de color celeste, al igual que sus ojos y su pelo corto.

    La dama, es solo un poco más pequeña, de aproximadamente 1.70 Cm, básicamente, del mismo tamaño que la princesa. Lleva un sable largo al lado izquierdo de su cinto y un escudo de tamaño considerable colgado en su espalda, y tiene puesta una armadura un poco ostentosa y algo pesada compuesta por placas del mismo color rojo que poseían sus ojos y su pelo es moderadamente largo.

    Parece ser que sus armaduras hacen juego con sus ojos y su pelo, aunque a simple vista se ven inofensivos y sencillos. Supongo yo que es pura apariencia y son todo menos eso, ya que por algo es que los ha llamado la Princesa.

    Ellos caminan, pasan a nuestro lado y se detienen frente a la princesa.

    ―“Si Princesa, ¿Qué desea?” —Dicen ambos, hombre y mujer, al unísono mientras hacen una reverencia a la princesa.

    La princesa camina con intención de acercarse a las dos personas que acaban de entrar.

    ―Ellos son mis más leales y dos de mis más fuertes súbditos —Dijo Etérea mientras se acercaba y se detenía al estar frente a los dos desconocidos—. Zafyrion —Señaló con la palma derecha al hombre—. Y Rubiria — Señalo con la palma izquierda a la mujer—. Ellos dos los acompañaran hasta el Templo de la Ascendencia, que es adonde ustedes se deben de dirigir, y de ahora en adelante a donde vayan, serán su escolta personal, ¿está bien?

    ¿Templo de la Ascendencia? ¿Escolta personal? Creo que esto se está enredando más de lo que ya está.

    ― ¿Escolta personal? —pregunté—. ¿Pero por qué?

    ―Porque las cosas afuera se pondrán peligrosas, y aún más a donde vamos —contestó Zafyrion sin voltear a mirarme.

    ―Es cierto —Intervino Rubiria, volteando a verme—. El camino hasta el Templo de la Ascendencia se pondrá muy peligroso con las hordas de Darkhorn acercándose.

    ―Así es —opinó Titania mientras alzaba vuelo desde el hombro de Fary—; De hecho, debemos partir ya antes de que todo se ponga más riesgoso de lo que ya está.

    ―Titania tiene razón —añadió la princesa mientras se colocaba enfrente nuestro—. Deben de partir ahora. Titania, Rubiria, Zafyrion, confió plenamente en su juicio ya que sé que ustedes saben todo lo que está en juego, y que sé que ustedes darían la vida con el fin de protegerlos. Sobre todo tu, Rubiria, ya que serás la líder del grupo. ¿Está claro?

    Los dos guerreros muestran sumisión, deviación y respeto ante la princesa al momento de corresponderle.

    ―No se preocupe, princesa —Dijo Zafyrion mientras se arrodillaba ante la princesa—; De ser necesario, daré mi vida gustoso para proteger a estos chicos.

    ―Lo mismo digo, princesa —añadió Rubiria arrodillándose ante la princesa—; Daré lo mejor de mí para tal labor. Ellos llegaran sanos y salvos al Templo de la Ascendencia, se lo aseguro.

    Etérea los mira con calidez.

    ―Vamos chicos, dejen sus formalidades —Refutó la Etérea mientras movía la palma derecha de arriba a abajo—. Ustedes dos son como mi familia, no deben dirigirse con tanta formalidad hacia mí, saben que no me gusta —añadió una amable sonrisa a su expresión.

    ―Jejeje, lo sentimos, princesa —Rubiria contesta con bromeo ante la declaración de Etérea—. Es solo que es la costumbre, jejeje.

    ―En fin, princesa —intervino Titania—. Nosotros nos ocuparemos de todo mientras usted va al frente de batalla. Así que no se preocupe y déjelo todo en nuestras manos.

    ―Muy bien. Entonces mi presencia no hace falta aquí, así que me retiro. Buena suerte chicos. —Dijo Etérea mientras cerraba los ojos y nos expresaba una cariñosa sonrisa.

    En cuanto la princesa dejo de hablar, un pequeño círculo mágico apareció debajo de ella, muy similar al que hizo Titania para traernos aquí. Entonces un pequeño pilar de luz morada en vertical, se extendió desde el círculo emitiendo un flujo de energía ascendente cubriendo a la princesa, y en un instante, el pilar emitió un destello ascendente y fue desintegrándose. La princesa ya no estaba. Faryanna y yo supusimos que se había teletransportado.

    ―Pero antes de comenzar ―Titania voltea a mirarnos con mucha alegría―. Debo de darles algo.

    Titania extiende sus brazos hacia nosotros y abre sus palmas. En un instante, con su magia, nos envuelve en una especie de polvo brillante que asciende desde el piso, cubriéndonos hasta el cuello, que empieza a asimilarse con los harapos que tenemos puestos. En un instante, nuestros trajes maltrechos comienzan a brillar efusivamente y en un destello notamos que tenemos puesto atuendos más adecuados a los harapos que traíamos con anterioridad.

    ¿Qué sucedió?

    La ropa que Titania nos ha dado se ve muy bien.

    En mi caso: es un conjunto completo compuesto por una camisa manga larga de color azul claro con doce botones negros para abrir y cerrarla por el centro de la misma y que están en par, ubicados un al lado del otro, mientras van bajando desde el inicio del cuello hasta el final de la camisa. Más que una camisa, tiene mucha semejanza a un chaleco o saco de mangas largas. El cuello es algo levantado con un botón para ajustarlo y las mangas tienen un par de botones, cada una, también para ajustarlas. La camisa está hecha de una tela muy dura pero a la vez muy suave y aterciopelada, además es algo ajustada pero muy cómoda y muy ligera. El pantalón, al sentirlo con mis manos, parece estar hecha de la misma tela que la camisa, y al igual que esta, es muy ligera, cómoda y súper flexible. También está algo ajustado, pero, al igual que la camisa, me queda como anillo al dedo. El conjunto de camisa y pantalón, es idéntico a los usados por los que practican artes marciales como Kung―Fu o Karate, muy similar al que usaba el gran Bruce Lee, a quien admiro mucho, en sus entrenamientos y películas.

    Los zapatos, son zapatos hechos de una tela muy dura, mucho más que la del pantalón o la camisa, con suela de cuero y no llevan trenzas. Son de color blanco y son muy, muy ligeros a decir verdad.

    Para Faryanna, es un conjunto muy similar al mío, misma tela, mismo color. Solo que tiene varios cambios. Su camisa no tiene mangas, ni botones, solo uno en el cuello para ajustarlo. Aparte de esto, a ella se le dio un par de guantes de cuero de color azul, caso que a mí no.

    ¡Changos! Yo quería unos guantes como esos…

    Su pantalón es corto, le llega hasta poco más abajo de las rodillas. Más que pantalón, parece una licra, ya que se ve que está muy ajustado, pero se nota que está hecho de la misma tela que mi pantalón. Sobre el pantalón, lleva puesta una falda corta y sencilla, sin nada de encajes o bordeados, ni tampoco holgada ni nada por el estilo, solo una falda simple y nada más. Sus zapatos son los mismos que los míos.

    Vistos de otra manera, estos trajes son muy similares a los trajes tradicionales de entrenamientos marciales usados en el oriente durante los tiempos antiguos.

    A Faryanna parece haberle encantado nuestros nuevos atuendos, ya que, se examina y se admira mientras observa el atuendo con atención y sumo cuidado. Parece que a ella le son muy serias este tipo de cosas…

    ―¡Al fin! ¡Ropa decente! ―opinó Faryanna con alegría y alivio mientras se admiraba con el raje puesto.

    ―¡Sí! ―afirme―. Que diferencia a los harapos que traíamos puesto antes ―opiné aliviado.

    Titania, después de esto, suelta un ligero suspiro y nos mira con una sonrisa adorable.

    ―Vaya, si que se ven bien con esos atuendos ―mencionó Titania mientras nos observa con alegría―. Díganme ¿Les gustan sus nuevos atuendos? ―preguntó con algo de alarde.

    ―¿Qué si me gusta? ¡Me encanta! ―Respondió, dando pequeños saltitos de felicidad.

    ―Creo que he hecho un excelente trabajo ―comentó Titania, orgullosa de sí misma―. ¿Y tu Zeo? ¿Qué te parece?

    ―No está nada mal. Me gusta ―respondí con una sonrisa y agradecimiento―. Gracias por esto, Titania.

    ―No hay de que Zeo ―contestó con amabilidad―. Después de todo, ustedes no pueden andar por allí con esos vestigios maltrechos, y mucho menos a donde nos dirigimos. Sería una total falta de respeto de su parte y de la nuestra.

    Faryanna, alegremente, voltea a verme y me mira con detalle, como si estuviese examinando algo.

    Okay, esto me pone algo nervioso…

    ―Vaya, vaya, Zeo, te ves bien así. Si te queda ―comentó, amablemente, con una hermosa y tierna sonrisa.

    Me apeno un poco. Nuevamente el involuntario rubor de mis mejillas se hace presente. Es algo que no puedo evitar.

    ―Jejeje… Gracias por notarlo Fary ―respondí, rascándome por detrás de la oreja en un gesto de pena.

    ―¿Y bien? ―preguntó Faryanna, esperando alguna respuesta.

    ―¿Y bien qué? ―devolví sagazmente la pregunta.

    ―¿Cómo me veo, Zeo? ―contestó Faryanna, inclinando la cabeza un poco hacia la izquierda tiernamente, con una sonrisa.

    Miro a Faryanna de la misma manera que ella lo hizo conmigo. Detallada y calmadamente, la observo de arriba abajo; y con este examen, llego a una clara conclusión: Se ve hermosa con ese atuendo puesto. Y como un extra, al estar algo ajustado su traje, puedo ver algunos detalles que provocan un sonrojo inmediato en mí. Principalmente en la zona del busto, la cual, con esa camisa, es la que más se acentúa y sobresalta.

    Madre mía…

    Aunque no puedo evitar una respuesta así de mi parte, puedo intentar disfrazarlo, por lo menos, para que no se apene o la tome conmigo como lo hizo cuando estábamos perdidos en el paramo.

    ―Te―te vez preciosa, Faryanna ―respondí con tartamudeo, y muy ruborizado, acentuando mi vista principalmente sobre un punto.

    ―Awwh… gracias Zeo, eres muy dulce ―contestó Faryanna con amabilidad y aprecio.

    En un giro repentino de las cosas, ella se acerca a mí y me da un afectuoso y dulce beso en la mejilla.

    Sentir tal muestra de afecto, provoca que me ruborice más todavía. Creo que lo hace a propósito para que yo me ponga así, porque, puedo ver una expresión algo satisfactoria, pero tímida en su rostro. Ya me he percatado de que ella es un clon de mi madre, así que no sería extraño pensar que le gusta ponerme en situaciones incomodas. Afortunadamente, no se ha dado cuenta de que he prestado gran parte de mi atención en su busto.

    No lo puedo evitar, supongo que es instinto natural y nada más.

    Creo…

    ―¡Ja! Si, si, el chico es dulce ―expresó, interviniendo, Rubiria con algo de sarcasmo, al mirarme―. Es tan, pero tan dulce, que no ha quitado ni un instante su vista de tus pechos, Faryanna.

    Faryanna, al oír esto, se dio cuenta de que, en parte, si es cierto.

    ―¡¿Qu―qué?! ¡Zeo, eres un pervertido! ―exclamó Faryanna, enojada, tapándose con sus brazos.

    ―¡N―no! ―refuté, apenado―. ¡No es lo que tú piensas! ¡Rubiria, traidora!

    ―Igual que como en el páramo, ¡no me quitas la vista de encima! ―reclama con enojo al tiempo que me daba un pequeño empujón y se daba vuelta, dándome la espalda.

    ―Vamos, Faryanna. Sabes que es muy difícil para mí el no ver ―contesté, en pro de mi defensa―. Soy hombre después de todo. Vamos, no te enojes conmigo.

    Faryanna, se da vuelta, y me mira algo apenada.

    ―…Esta bien, p―pero, ¡prométeme que no me comerás con la mirada como lo estás haciendo ahora!

    Cambio mi punto de vista, y centro mi atención en su rostro en vez de su busto.

    ―¡Prometido! Esto no será fácil…

    ―Niños, niños ―Zafyrion se acerca a nosotros mientras habla―. No tenemos tiempo para sus niñerías ―dijo―. Demos pie y pongamos fuerza a la marcha.

    El cree que no me he dado cuenta, pero el también anda mirando disimuladamente los pechos de Faryanna… Creo que me llevaré bien con este tipo.

    Justo allí, Rubiria se acerca a Zafyrion por la espalda y le propina un fuerte golpe en el remolino de cabello detrás de su cabeza. Hasta yo reaccioné con dolor al ver el golpe que Rubiria le dio. Incluso se escucho un sonido seco y hueco, como cuando golpeas un coco con un martillo.

    Rayos, le dio con el guantelete de placas… ¿No le abra roto algún hueso del cráneo?

    ―¡No creas que no me he dado cuenta de que tu también le andas viendo los pechos a Faryanna! ―expresó Rubiria, con la furia de su lado.

    ―¡Eso no es cierto! ―refutó Zafyrion mientras se sobaba la cabeza en donde Rubiria le proporciono ese golpe, expresando dolor en su rostro.

    ―¡Eres igual que Zeo!

    ―¡Claro que no! ―refutó, nuevamente, intentado defenderse―. Es solo que soy hombre y no puedo evitarlo.

    ¡Eso es básicamente lo que dije, copión!

    ―¡Además, sabes que solo tengo ojos para ti, amor! ―continuó, cambiando su posición de defensivo a sumiso.

    Vaya, vaya… Así que si son pareja.

    ―¡Como sea! Lo importante ahora es seguir sin perder ni un minuto más ―opinó Rubiria, mientras se daba la vuelta y comenzaba a caminar, algo enojada―. Vamos, síganme. No perdamos más tiempo aquí.

    Zafyrion apretó el paso y se puso al lado de Rubiria, sin dejar de sobarse, ya que aparentemente el golpe si fue muy duro.

    Rubiria y Zafyrion nos guían por dentro del gigantesco castillo hasta la entrada de este. Salimos caminando a toda prisa del castillo, guiados ahora por Titania, hasta un sendero oculto que está detrás del mismo, y nos encaminamos con la intención de ir hasta el Templo, donde serían respondidas muchas de nuestras dudas.

    Aun no estamos seguros de que es exactamente este “Templo de la Ascendencia”, pero suponemos, Faryanna y yo, que más adelante nos lo dirán.

    Yo por mi parte, no creo que haya la necesidad de preguntar porque confió en ellos. Después de todo, desde mi punto de vista, ellos no parecen tener la intención de dañarnos, más bien es todo lo contrario. Pero, el ansia de conocimiento se hace con Faryanna y no puede evitar el acercarse a Titania, quien se encontraba volando al lado de Rubiria y Zafyrion, delante de nosotros, para preguntarle con más detalle lo que ambos queremos saber.

    ―Titania ―Faryanna se expresa con algo de timidez.

    ―¿Si? ―Titania voltea a verla sin detenerse.

    ―No es por desconfianza, pero… ¿Podrías decirnos que es el Templo de la Ascendencia?

    Titania, se la queda observando con una expresión curiosa.

    ―¿Qué? ¿Ahora es que me lo vas a preguntar? ―contestó Titania desentonando una sonrisita―. Yo pensaba que me lo iban a preguntar hace tiempo atrás, en el momento en que la princesa lo mencionó. Pero no dije nada, para ver cuando lo harían jejeje…

    ―Es que —intervine, acelerando el paso para colocarme hasta el lado izquierdo de Titania―. A decir verdad, nos daba algo de nerviosismo el preguntar, por temor a que nos respondieran de manera brusca o que no nos respondieran.

    ―Vamos chicos ―expresó Titania con alegría y despreocupación―. El que Rubiria y Zafyrion se vean intimidantes, amargados y secos, no significa que yo lo sea.

    Zafyrion y Rubiria reaccionaron y voltearon rápidamente a vernos, sin parar de caminar.

    ―¡Oye libélula! ―Zafyrion fija su vista en Titania con una mirada furtiva―. ¡Te estoy escuchando!

    Titania se voltea por completo a ver a Zafyrion con algo de enojo y llenando sus mejillas de aire hasta inflarlas. Parece, más bien, una niña pequeña con un berrinche. De hecho, diría que se ve adorable así.

    ―¡No me llames libélula! ―refutó Titania con enfado.

    ―¡Si, Zafyrion! No la llames libélula al duendecillo con alas que tenemos por amiga ―opinó Rubiria con sarcasmo.

    ―Sí, exacto ―Titania, cerró sus ojos y asentía varias veces con la cabeza, mientras tiene los brazos cursados―. No llames libélula al… ¡Oye! ―exclamo Titania aún más enfadada.

    ―Jajaja… ¿Ahora quien es la amargada? ―recalcó Rubiria con algo de satisfacción al ver a Titania enojada.

    ―Jajaja… Vamos Titania, no te enojes ―comentó Zafyrion después de reírse animadamente―. Es solo una broma y nada más, después de todo, tú comenzaste.

    ―¡Hmph, como sea! ―Titania se voltea nuevamente y nos mira, sin dejar de avanzar―. Bien, ahora les contaré.

    Sin detenernos, Titania se dispone a extinguir nuestras dudas.

    ―El Templo de la Ascendencia, es un templo creado por el Clérigo Archisabio Hakiro, durante la Guerra contra Darkhorn y su ejército maligno ―explicó Titania, volcando su completa atención en nosotros.

    ―¿Guerra contra Darkhorn? ―inquirí confundido―. ¿Te refieres a esa que nos mostró la princesa en esas visiones?

    ―Así es ―Afirmó Titania con ánimo―. Solo que, la princesa, les mostro un “resumen” de la guerra contra Darkhorn. Guerra que se extendió y repitió durante tiempos inmemoriales e incluso indefinidos. Una guerra, que hasta la fecha, es conocida como La Guerra del Fénix

    ―¿Guerra del Fénix? ―preguntó Faryanna con mucha intriga.

    ―Sí, dicha guerra terminó cuando Asthynax derrotó a Darkhorn y a su Dragón Oscuro, pero eso es otra historia a la cual tendrán acceso al llegar al Templo ―respondió Titania―. Prosigo, durante esa guerra, El Clérigo Archisabio Hakiro, construyó ese templo como una fortaleza de combate y asistencia durante dicha guerra, y como refugio y hogar para aquellos que lo necesitaban durante tan inclemente calamidad. Para cuando esta terminó, todos los que allí moraban, regresaron a reconstruir sus vidas y el Templo pasó a ser el lugar de reposo de la Omnihacha cuando su portador regresó a su mundo, y allí se encuentra en espera de su siguiente portador hasta el sol de hoy, que llegaste tu, Zeo.

    Titania me mira con esperanza en su mirada. Siento como si, de alguna manera, una responsabilidad callera sobre mis hombros.

    ¿De verdad soy yo la esperanza que todos aquí buscan tan desesperadamente?

    ―Es por eso que nos dirigimos al templo ¿No es así? ―preguntó Faryanna, con seriedad, mientras voltea a verme de reojo.

    ―Exacto ―Afirmo Titania―. Allí Zeo, hará se enfrentara a su destino y logrará empuñar a Haztaroth… bueno, eso espero ―añadió, expresando una inconfundible duda e inseguridad al hablar.

    ¿”Eso espero”?

    Al escuchar eso, mi expresión se torna a ser más seria, muchas preguntas vienen a mí. Hay cosas que aun no entiendo, pero hay una que, principalmente, me tiene inquieto…

    ―Titania, dime ¿Es mi destino ser ese guerrero? ―solté con premura.

    ―¿Q-que? ―Titania, se detuvo levemente y volteo a verme.

    ―¿A qué te refieres con eso Zeo? ―contesto Titania, con algo de nerviosismo.

    ―Me refiero a que, quiero saber si, realmente, ¿soy ese “portador” a quien tanto buscan? ―indagué, ansioso por una pronta respuesta.

    Titania baja la mirada por unos segundos y vuelve a verme.

    ―N-no lo sé, Zeo ―contestó Titania con inseguridad.

    En ese momento, me detuve. Frené por completo mi paso y todos, al ver que me detuve tan repentinamente, voltearon a verme.

    ¿Cómo que no lo sabe?

    ―Aguarda un momento ―fijo mi mirada en Titania, con el ceño fruncido―. ¿Quieres decir que, Faryanna y yo, estamos aquí por una simple curiosidad? ¿Para probar y nada más? ―pregunté algo irritado―. Que estamos aquí corriendo riesgos ¿solo por una especie de “corazonada”?

    ―No, Zeo ―objetó velozmente Titania―, no saques conclusiones erróneas―. Yo los traje aquí porque la princesa tuvo una visión en la cual un nuevo portador empuñaba a Haztaroth nuevamente, y no por una simple “corazonada” como tú dices.

    ―Y entonces ¿por qué dices que no estás segura de que si soy o no dicho portador? ―reiteré mi pregunta con algo de hostilidad.

    ―Porque… porque…

    Titania suelta un sostenido suspiro, como si no encontrara una respuesta que decir.

    ―Veras ―Tania se acerca a mí, hasta estar frente a frente conmigo―. Cuando la princesa me conto sobre su visión, me pidió que buscara, sin cesar, a ese portador. Que este sería nuestra única esperanza ante lo que nos deparaba el mañana. Ella me dijo que sería un joven el que portara a Haztaroth nuevamente. Sabiendo esto, me encamine hasta El Templo de la Ascendencia, allí le expliqué al Clérigo Archisabio Hakiro, lo que la princesa me ha ordenado ―continuó explicando Titania, sin vacilación alguna―. Inmediatamente, fui hasta Haztaroth, y con mi Magia Psíquica, me enlace a ella, y fue a través de ella que pude dar con ustedes. Haztaroth, me mostro como son ustedes, y a través de mi magia, intente comunicarme con los dos por mucho tiempo, pero todo en vano. Y cuando al fin logre sincronizarme con ustedes, la conexión era muy difícil de mantener debido a que, aparte de que ustedes nunca han estado familiarizados a nada de esto y sus mentes poseen un rango bajo de sincronización psico-cognitiva, ustedes dos se encontraban literalmente en otro mundo. Así que, solo podía darles vanos mensajes por momentáneos periodos de tiempo por medio de sus sueños.

    ―¡Eso no responde para nada mi pregunta, Titania! ―exclamé enojado y algo confundido.

    Faryanna coloca su mano derecha en mi hombro izquierdo, en un intento de calmarme, y me mira con preocupación en su expresión.

    ―Zeo, lo que trato de decirte es que ―Titania se exalta un poco al notar que no logro entenderla―, si Haztaroth me mostro claramente a quien tenía que buscar, lógicamente, esa persona seria su portadora.

    ―¿Entonces por qué dices que no estás segura de que Zeo es ese portador? ―interrogó Faryanna, mirándola, cuestionando la anterior afirmación hecha por Titania―. ¿Por qué te contradices a ti misma?

    ―Es que, es que… ―Titania, calma su voz llena de nerviosismo por un momento, sin decir una sola palabra―. Es que, me preocupa que Zeo no pueda empuñar a Haztaroth ―respondió muy preocupada―, me preocupa que él no tenga lo necesario para portar esa Arma Legendaria.

    Titania aterriza lentamente y agacha la cabeza con algunas lágrimas en sus ojos.

    ―¿Y si Haztaroth se equivoco? ¿Y si yo me equivoqué? ¿Y si traje al joven incorrecto? Me da miedo de que, la única esperanza de nuestro mundo, no esté a nuestro alcance… Me da miedo de que todos estén condenados por que yo no pude cumplir con traer a quien realmente puede salvarnos… Me da miedo de no poder hacer nada para cambiarlo…

    Titania cae, arrodillada, y seca sus lágrimas mientras solloza.

    Desde este punto de vista, parece que Titania tiene más temor y confusión de los que tenemos Faryanna y yo actualmente.

    Creo que he sido muy duro con ella. Me siento mal conmigo mismo.

    Faryanna se acerca a Titania y la toma tiernamente con sus manos como si tomara una delicada rosa. La levanta hasta la altura de su pecho, para mirarla con cariño.

    ―No estés insegura de ti misma, Titania. ―expresó Faryanna como si una madre intentara consolar a su hija―. Si tú nos trajiste, fue por alguna razón y no solo por azar del destino…

    Viéndolo así, todo mi enojo se disipa y se va como polvo que arrastra el viento. La realidad es que esto es mucha presión para Titania; de hecho, el buscar una salvación para un mundo, es mucha presión y responsabilidad para cualquiera. Pero creo que es más presión y responsabilidad el salvar dicho mundo, y aparentemente esa carga recaerá sobre Faryanna y sobre mí.

    Titania se seca las lágrimas con sus manos y alza su cabeza para mirar a Faryanna con mucho afecto y gratitud.

    ―*sniff* Gracias Faryanna. Eso me ayuda mucho ―respondió Titania con mucho alivio y muy agradecida.

    Rubiria y Zafyrion, quienes nos miran un poco alejados de nosotros, se acercan con calma a Titania.

    ―Calma Titania, deberías saber que Haztaroth no se equivoca, y si esa Arma Legendaria no se equivoca, mucho menos tú al cumplir una orden dada por la misma ―expresa Rubiria con ánimo, inclinándose levemente para verla directamente desde su lado derecho.

    ―Es cierto ―confirmó Zafyrion inclinándose desde su izquierda para mirar a Titania―. Si tú dices que este chico es “el elegido” que te mostro Haztaroth, entonces, este chico sí es el elegido por Haztaroth ¿No crees? ―comentó con una sonrisa.

    Me arrepiento de haberle hablado así a Titania, debí haberme controlado.

    Me acerco a Titania, con la cabeza agachada, muy apenado por mi comportamiento anterior.

    ―Titania, lo siento. No debí alzar la voz de esa manera cuando tus estas bajo una presión tan enorme… de todo corazón, perdóname. Yo no soy así ―dije expresando sincera disculpa y arrepentimiento.

    Titania fija su atención en mí, y me sonríe con mucha alegría.

    ―No te preocupes, Zeo, *sniff* te entiendo. ―contestó Titania, calmadamente―. Sé que todo esto es tan repentino, tanto para ti como para Faryanna. Te enojaste y estabas en todo tu derecho de estarlo al no recibir una respuesta adecuada… en realidad yo debería disculparme contigo por no aclarar las cosas desde un principio.

    Tal acto por parte de Titania para mi parte, solo provoca alivio y conformidad en mí interior.

    ―Además ―coloco mis manos por detrás de mi cuello, sobre mi nuca, expresando despreocupación―, si soy o no ese portador, eso se verá cuando lleguemos a ese Templo que tanto mencionas.

    Titania nos mira a todos, arrodillada desde las palmas de Faryanna.

    ―Gracias chicos, gracias por animarme ―expresó Titania, más motivada y calmada por completo.

    Titania alza vuelo rápidamente y se ubica, estática, sobre nosotros.

    ―Bien, no perdamos más tiempo y sigamos dando marcha en dirección del templo ―opinó Titania con los ánimos por las nubes y con la alegría que ella siempre demuestra―. Después de todo, el Templo no vendrá hasta nosotros. Así que ¡En marcha!

    Todos reímos ante ese acto tan mono pero animador, por parte de Titania. Y ya animados, y con la inspiración elevada a su máxima expresión, nos ponemos en marcha, nuevamente, hacia el Templo de la Ascendencia.

    Encaminados de nuevo y guiados por Titania, Zafyrion y Rubiria, seguimos el camino por el sendero que tomamos detrás del castillo. Después de un tiempo de veloz y sostenida caminata, salimos de los muros de la ciudad.

    El camino del sendero sigue y se extiende a lo largo de una inmensa pradera. Faryanna y yo miramos el hermoso paisaje que nos proporcionaba la vista de esta. Simplemente magnifico, muchas criaturitas se puede observar tanto en el suelo y en las múltiples flores que salían de un solo tallo de una especie de lirio algo retorcido, y de colores muy vistosos; incluso habían algunas de estas flores con los siete colores del arcoíris, y de muchas otras plantas muy vistosas, como una planta similar a un arbusto con muchas flores acampanadas de color blancas y que parecen estar hechas de seda. Para nuestra sorpresa, al tocar dichas flores, si están hechas de muy similar a la seda, pero se siente como si fuera una planta vegetal, y su olor es magnífico y nuevo para nosotros dos. También tienen unas frutillas dentro de estas campañas que son muy pero muy dulces, diría que son frutillas de néctar puro.

    Escuchamos trinares de aves y al alzar la mirada, divisamos pájaros de mediano tamaño de colores vivos como rojo, amarillo, verde, azul, y en algunos casos, todos estos colores en una sola ave, y que poseen cuatro alas, que solo pueden ser descritas como asombrosas y únicas.

    Qué magnifico… Nada parecido a mi mundo.

    En el suelo, en unos hoyos, se pueden divisar unos animalitos que son como un perrito de las praderas, con su misma estatura, pero con un rostrito muy tierno y sin contar que sus patas traseras, cola y orejas, son de conejo, y para más, tienen un cuernito en sus adorables cabecitas, y son extremadamente dóciles. Tanto así, que Faryanna no podía resistirse a acercárseles, abrazarlos y apapacharlos como si fueran un peluche viviente. Incluso estuvo a punto de llevarse uno como mascota, pero Titania la detuvo y le ordeno devolverlo a la pradera. Con todo y eso, Faryanna no paraba de corretear a esos dóciles animalitos para abrazarlos y acariciarlos mientras seguíamos el camino del sendero. Diría que hasta estos animalitos están jugando con ella, ya que, o Faryanna los persigue y ellos corren, o ellos la persiguen y ella corre. Yo no puedo evitar reír al ver tan tierna, linda y adorable escena, y lo mismo sucede con Titania, Rubiria y Zafyrion.

    Ya después de un buen tiempo caminando, jugando y admirando el paisaje, el atardecer radiante hace su magnífica presencia en el horizonte, frente a nosotros. Nos sentamos para descansar y admirar el atardecer. Se ve espectacular, indescriptible, un paisaje totalmente nuevo. Y su magnificencia es aún más con el hecho de que el sol es mucho más grande que el que estamos acostumbrados a ver Faryanna y yo. Su color naranja radiante deslumbra e ilumina todo el paisaje alrededor y la brisa fresca proveniente del oeste nos acaricia con extrema delicadeza.

    Esta quietud, esta calma, este paisaje, todo es tan pacifico, perfecto para relajarse bajo la sombra de un árbol, y me hace retornar en mi memoria el momento en que Fary y yo nos quedamos dormidos en el campus del instituto… tan pacifico y paradisíaco…
    Estos momentos serán inolvidables para mí, y supongo que para Faryanna será igual…

    Después de admirar el atardecer un buen rato, nos levantamos y seguimos nuestro camino por el sendero.

    Bueno, hasta ahora, todo ha ido muy bien…

    De manera repentina, se sintió un enorme estallido, un estruendo ensordecedor que provenía del este. La tierra retumba estrepitosamente y tiembla con fuerza por unos segundos.

    ¿Qué fue eso? ¿Una bomba? No, aquí no hay tecnología… creo.

    Al darnos vuelta hacia tras nuestro, pudimos divisar una gigantesca explosión de energía en forma de cúpula o domo de color morado-azulado con un enrome pilar de energía que asedia desde la cúspide del domo de energía hasta el mismísimo cielo y que parece no tener fin, y alrededor del domo, se podían divisar un conjunto de enormes sellos que giraban lentamente en torno al mismo.

    ¿Qué es eso?

    Como si fuese cosa cierta, en la lejanía se ve algo que se acerca a una velocidad implacable. En unos simples segundos, una onda expansiva nos derribó con estrepitosa fuerza, dejándonos tendidos en el suelo, al impactar contra nosotros.

    ―¡¿Qué demonios fue eso?! —exclamé totalmente exaltado y algo asustado al ser tomado por supresa por esa onda de choque.

    Mientras me levanto, sacudo la tierra y el polvo sobre mi ropa, producto de la caída.

    ―Una explosión gigantesca —contesta Faryanna mientras se retira, a palmadas, el polvo de su ropa—; y ¡mira eso!, la explosión todavía no se ha desintegrado. Sigue emitiendo energía, es... es impresionante.

    Luego de levantarme, me acerco a Fary y le extiendo mi mano para ayudarla a levantarse. Faryanna se levanta y me limpia algo de polvo que aun tengo sobre mis hombros.

    Nos damos vuelta cara a la explosión.

    ―Eeemm… a juzgar por la enorme distancia y el tamaño que tiene, debe de tener una energía masiva. Porque ¡mira!, además de no desintegrarse al poco tiempo, la pudimos sentir hasta aquí, ¡incluso nos arremetió y derribó contra el piso! —exclamé con sobresalto, sin dejar de admirar esa explosión.

    Titania mira la explosión detenidamente y con mucha atención.

    ―Esa es la Estrella Luminaria —Intervino Titania con un tono serio en su voz, mientras se posaba sobre el hombro izquierdo de Faryanna.

    ―“¿Estrella Luminaria?” —dijimos, al unísono, Faryanna y yo, muy confundidos.

    ―Sí ―Titania responde, sin separar la vista de la explosión―. Esa es una de las técnicas más poderosas de la Princesa Etérea ―añadió, un poco atónita.

    ―Espera Titania, Quieres decir... ¿que esa gigantesca explosión la provocó la Princesa Etérea? —solté atónito y boquiabierto, con los ojos de par en par, al voltear a mirarla.

    ―Así es —Asintió Titania con la cabeza al voltear a verme.

    No me la puedo creer, ¿En serio eso lo hizo la princesa?

    ―¿Ese es el poder de la Princesa Etérea? —Añadió Faryanna con mucho asombro en la expresión de su rostro—; Al ver a la princesa Etérea, por su aspecto tan refinado y esa manera tan culta de expresarse, creí que era una joven delicada como yo…

    Zafyrion camina y se acerca a nosotros.

    ―La Princesa Etérea —intervino Zafyrion en un tono serio—; es una Oráculo, una de las cuatro Clases de Legado. Ella posee un poder incomparable, que solo es superado por el poder del Clérigo Archisabio Hakiro o nuestro Comandante. Para ella, ―continuó, sin dejar de admirar la explosión con desdén―; Su deber sagrado e irrevocable es velar por la seguridad y bienestar de cada vida que este bajo su cuidado o reinado ―Zafyrion cruza sus brazos al proseguir―. Por lo general ella es pacifista y no le agradan las batallas, guerras, luchas, violencia ni nada relacionada con la misma y mucho menos le gusta el luchar o participar en las estas. Para eso es que estamos nosotros, ese es nuestro deber como Soldados Reales al servicio de la corona.

    Volteamos, Faryanna y yo, a mirar a Zafyrion, quien esta tras de nosotros.

    ―Pero, —intervino Rubiria mientras posaba sus manos sobre los hombros de Zafyrion, por la espalda, y nos mira, y nosotros volteamos a verla—; a ella no le agrada vernos luchar, y mucho menos vernos morir en combate. Así que, cuando la batalla se torna realmente desventajosa o desfavorable para sus soldados, ella interviene para evitar que más vidas sean sacrificadas en el fragor del combate, aun en contra de sus propios principios, o a costa de su seguridad o su propia vida. ―Rubiria deja de mirarnos y centra su atención en la explosión, observándola con tristeza―. Ella no debería intervenir ¿Para qué nos tiene, entonces? Y si ha de intervenir, debería hacerlo solo cuando la batalla llegue a Remlaira. Pero, como dije antes, a ella no le gusta ver morir a sus soldados en combate.

    Zafyrion sube sus manos y las coloca sobre las de Rubiria, apretándolas, sin separarlas de sus hombros.

    ―Ella dice que, no le gusta ver morir ni a sus soldados ni a su pueblo, y la comprendo porque ¿A qué princesa o reina le gustaría ver morir a su gente en frente de sus ojos, pudiendo hacer algo, pero sin poder hacerlo? ―se pregunto Zafyrion, retóricamente, a sí mismo―. Ella dice que le hace sentir impotente e inútil el que todos den su vida en el combate para protegerla a ella, para proteger a lo que más quieren, lo que más aman y valoran, mientras ella se queda sentada, solo observando de brazos cruzados. Con tanto poder y sin poder hacer nada. Ella prefiere morir dando su vida por todos nosotros, por toda su gente, a que todos demos la vida por ella —la pena, pesadumbre se manifiesta plenamente en su voz mientras mira fijamente y con atención como la explosión de energía que, a duras penas, comienza a desvanecerse, desintegrándose en la lejanía.

    Todos guardamos silencio por unos momentos, admirando la explosión mientras se desvanece. Titania se acerca, volando, más a mí y se sienta con delicadeza sobre mi cabeza, mientras todos, incluyéndola, continuamos admirando la explosión en la lejanía.

    ―Espera un momento… —Faryanna se toma un tiempo para pensar, y la preocupación se hace con ella—. ¿Quiere decir que…?

    Faryanna se corta en su frase y gira su cabeza para ver a Zafyrion con preocupación.

    ―Sí, —comenta Zafyrion, a la vez que voltea a verla—. Están perdiendo la batalla.

    Titania se levanta de golpe, con algo de enojo e incredulidad.

    ―¡No puede ser! —Respondió Titania atónita y preocupada mientras vuelca toda su atención en mirar a los ojos a Zafyrion—. La Princesa esta… ¿perdiendo? ―preguntó con desdicha y desdén―; no, no puede ser, ¡no lo creo!

    ―Las cosas se han puestos muy desfavorables para que la Princesa haya tenido que usar la Estrella Luminaria ¿no crees Zafyrion? —mencionó Rubiria sin dejar su posición actual.

    ―Sí, —asintió Zafyrion con la cabeza—. Tienes razón en eso, amor.

    ―¿Y si vamos a ayudarlos? ―opinó Titania muy preocupada.

    ―No podemos ―respondió velozmente Rubiria―. ¿Es que no recuerdas la orden que se nos ha dado y la promesa que hemos realizado ante la princesa misma? ―preguntó mientras miraba a Titania.

    ―Exacto ―afirmo Zafyrion, corroborando lo mencionado por Rubiria―. No podemos mirar atrás, le juramos a la princesa que llevaríamos a los chicos al Templo de la Ascendencia sanos y salvos, y así lo haremos.

    La explosión se desintegra por completo, y miramos la lejanía con de desdén y pena.

    ―Ya es hora ―dijo Zafyrion―, sigamos caminando.

    La desventura se vuelve nuestra acérrima acompañante. Y con la preocupación y la incertidumbre de no saber el estado actual de la princesa y sus tropas, sobre nosotros, decidimos ponernos nuevamente a avanzar por el sendero, pero sin dejar de voltear a mirar, de reojo, detrás de nosotros...

    Rubiria y Zafyrion se encuentran caminando uno junto al otro y Titania avanza volando en medio de ellos dos. Los tres se encuentran a pocos metros delante de nosotros, mostrándonos el camino, mientras Faryanna y yo les seguimos.

    Faryanna está a mi derecha, y se nota algo distraída.

    Debe de estar pensando todo esto que nos ha sucedido. Y es de esperarse, todo esto ha sido tan repentino, que a duras penas si puedo distraer mi mente con otra cosa que no sea lo nos deparará este viaje que hacemos a ese Templo.

    La tensión que nos abraza se aleja lentamente, y con la calma proveniente después de una buena caminata, una pregunta se hace presente.

    ¿Dónde se encuentra ese Templo de la Ascendencia?

    Seguimos caminando juntos, pero Faryanna se nota un poco pensativa. Su actitud actual, refleja claramente que una duda le acompaña en esta caminata.

    ―Fary…―me dirijo a ella con leve susurro.

    Faryanna reacciona y voltea a mí.

    ―¿Si, Zeo?

    ―No te has preguntado ¿En donde esta ese Templo a donde vamos? ―inquirí, con voz ínfima, sin dejar de avanzar y de mirarla.

    ―Eso mismo me estaba preguntando hace unos segundos ―contestó, también con voz ínfima, con algo naturalidad―; Ni siquiera nos lo han mencionado ni una sola vez en las horas que llevamos caminando.

    ―Exacto ―afirmé―, no nos han dicho nada al respecto.

    ―Mmm… ¿Crees que tardemos mucho? ―preguntó ínfimamente―; después de todo, mira, ya no falta mucho para que oscurezca. Diría que solo faltan una hora o dos…

    ―¿Crees que deberíamos preguntar?

    ―Si, Zeo. ¿Por qué no? ―soltó Faryanna con seguridad―. Ya tenemos la suficiente confianza con ellos.

    ―Bueno, acerquémonos y preguntémosles.

    Aceleramos ligeramente el paso para acercarnos a ellos. Y ya detrás de ellos, Faryanna se propone a preguntar…

    ―Oigan, chicos…

    ―¿Si? ―contestó Zafyrion, calmadamente con mucha normalidad.

    ―¿Y más o menos cuanto se lleva el viaje al Templo? —preguntó Faryanna, abiertamente esperando alguna respuesta por parte de Titania, Rubiria o Zafyrion.

    Titania voltea a verla.

    ―Bueno… —Titania se pone a pensar, como si intentara recordar algo—. El viaje por lo general se toma cerca de cuatro horas en montura, pero como vamos a pie… pues… ―Titania se torna nuevamente pensativa, esta vez, intentando calcular dicho tiempo de viaje―. Diría que, estaremos allá mañana al medio día, si acampamos en el Bosque que se ve por allá a lo lejos.

    Faryanna y yo nos estiramos un poco para alzar la mirada por sobre los hombros de Rubiria y Zafyrion. Y divisamos un bosque que se ve, calculo yo, a poco más de un kilometro o dos. Se ve muy tupido y espeso, debe de ser enorme, en mi opinión.

    Faryanna se pone algo nerviosa.

    ―¡¿O sea que tendremos que dormir a la intemperie?! —Exclamó Faryanna.

    ―Así es —Asintió Titania con una adorable sonrisa.

    ―¿Y es muy grande ese bosque? ―interrogó, nuevamente, Faryanna, nerviosa.

    ―Sip, de hecho sí, es bastaaaaaaaaaaaaaaaante inmenso ―contestó Titania con una pizca de carisma.

    ―¿Y tiene muchos animales feroces?

    ―Faryanna, ¿No me digas que le temes a la naturaleza?

    ―No, Titania, ¿Cómo crees…? Bueno, un poco. Es que me ponen nerviosa los animales salvajes y esas cosas… ―habló Faryanna con un poco de inseguridad.

    ―No te preocupes Faryanna ―dijo Titania con ánimo―; tenemos a Zafyrion y Rubiria como escoltas, créeme, ¡en manos más seguras no podemos estar!

    Faryanna, mira a Rubiria y a Zafyrion, estos le sonríen inspirando confianza. Ella, calma un poco sus nervios al sentirse segura.

    ―Bueno, si tú lo dices, así será —respondió mientras observa el bosque con inquietud—. Es solo que… nunca he dormido a la intemperie, yo ni siquiera he acampado nunca alguna vez mi vida.

    Me acerco a Faryanna y ubico mi mano derecha sobre su hombro izquierdo

    ―Vamos Fary, no te preocupes, —dije con confianza—. Lo que dice Titania es cierto, tenemos a dos de los mejores soldados de la Princesa. Además —Le tome la mano derecha mientras le sonreía—, yo estoy aquí contigo, no dejare que nada te pase, aunque no pueda hacer mucho, jajaja…

    Faryanna percibe mi broma y ríe conmigo.

    ―Jajaja, si es cierto —respondió Faryanna mientras me apretaba la mano y me sonreía—, tienes razón, no hay nada de que temer, no mientras estemos juntos.

    En ese preciso instante, Titania nos clava una mirada furtiva y algo insinuadora.

    ―Vaya, vaya ―Titania se acerca y se ubica entre Faryanna y yo―. ¿No será que quieren entrar los dos a solas en el bosque mientras esta oscuro para hacer cositas? —nos susurró Titania mirándonos con mucho interés mientras sonreía morbosamente.

    Yo al escuchar eso me sentí algo apenado, pero a la vez tuve una sensación familiar, una sensación nostálgica, ya que al ver a Titania así, era como ver a mi madre cuando se porta de la misma manera.

    ¿Es que acaso el karma y la ironía me persiguen o qué?

    Pero Faryanna, bajó su mirada mientras se sonrojaba totalmente, y, al tiempo que me dejaba tendido en el piso de un brusco empujón, exclamó.

    ―¡Claro que no! ¿Cómo piensas cosas como esas? ¡¿Qué clase de hada piensa así, ah?!

    Titania, no puede contener la risa, y comienza a reír con mucha energía.

    Ahora lo certifico, es igual que mi madre…

    ―Jajajaja —Titania ríe con una carcajada—. Anda pero mira cuan roja te has puesto Faryanna. Sabes, que seamos de mundos diferentes, no significa que no se hagan o piensen cosas como esa, y aún más si es por amor, placer o simplemente que se da el momento y la ocasión, ¿no lo crees así, Zeo?

    Oye no me metas a mí, que luego Fary la toma conmigo…

    ―Ah…bueno… pu―pu―pues…—tartamudeo ligeramente con un poco de pena, a la vez que miro a Fary con miedo de que tomara acciones hostiles en mi contra. Ella me devuelve la mirada y en esta refleja dichas intenciones hostiles—; ¡Claro que sí! ¡Que no te de pena, Fary! —Exclamé bromeando―. Titania, tienes toda la razón, esas cosas no están mal y si es por amor todo vale. Oye Fary ¿Por qué no entramos al bosque y nos damos unos besitos, sí?

    Estoy muerto…

    Faryanna se torna inexpresiva. La quietud y calma que refleja es muy intimidante y aterradora… Como una tormenta al asecho que solo se siente cuando ya es demasiado tarde.

    ―Zeo… —Fary habla con una calma inquietante.

    ―¿Sí?

    ―Estás muerto —respondió Fary mientras sonreía con una expresión sombría en su rostro, justo como la de un psicópata.

    ―Eje…ejejeje… eh…

    Ya lo sabía. Titania ¿Ves lo que provocas?

    Instintivamente, por alguna razón, sentí la necesidad de salir corriendo…

    Creo que es hora de correr, antes de que sea muy tarde…

    ―No vayas a correr, Zeo, que no te servirá de nada…

    ¡¿Qué?! Fary ¿Acaso puedes leer mi mente?

    ―No, espera Fary, E―e―era solo una broma —dije tartamudeando nervioso, casi sin control―. No tienes que tomártelo tan apecho.

    Faryanna se acerca cada vez más a mí, con una lentitud y un caminar muy intimidador e inquietante; más que eso, puedo sentir un aura maligna que la rodea. La veo, es de color morado oscuro.

    Oh dios mío…

    ―Estas mu-er-to.

    ―¡No! ¡E-espera! ¡WAAAHHHHHHHH!

    Faryanna, arremete contra mí sin control alguno…

    ―Chicos, chicos —intervino Zafyrion— no andén con sus niñerías en este momento. Está oscureciendo y debemos estar en el bosque para antes del anochecer, así que en marcha. Sabes, amor, me compadezco del pobre Zeo. Aunque lo tiene bien merecido por andar de baboso jajajaja…

    ―Sí, amor. En eso tienes razón, jajajaja…

    ―¡NO SE RIAN DE MÍ Y AYUDENME!

    Luego de recibir y resistir una soberana golpiza por parte de Faryanna, nos dirigimos al bosque que se encuentra camino del Templo. Todos caminan con mucha voluntad y ánimo; exceptuándome ya que estoy totalmente desmoralizado por la paliza que me han propinado; pero en medio de la paliza, note algo peculiar: no me dolió ni me afecto tanto como se esperaría de tal golpiza. Una revisión a mi cuerpo mientras camino, da a demostrar que no poseo ningún moretón ni contusión alguna.

    Creo que mi musculatura no fue lo único que mejoró al llegar aquí.

    Por otro lado, preferimos descansar en el bosque ya que avanzar de noche es riesgoso debido a las bestias que rondan por el mismo, y todavía más cuando se debe de cruzar un bosque tan extenso como este.

    Soy un fanático de las aventuras, pero creo que esto ya me supera…

    El bosque ya no se encuentra muy lejos y en poco tiempo nos adentramos en él para buscar un lugar adecuado para acampar. Una mirada a mi alrededor da a denotar que el bosque está lleno de vida, aunque no puedo ver animales, se sienten sus sonidos, rugidos, bramidos, y toda clase de ruidos que hacen que me cerciore de que si hay vida animal aquí. En el suelo hay insectos extraños, como una especie de escarabajo rinoceronte con seis patas similares a las de un saltamontes. Pero también hay insectos comunes y corrientes como los de mi mundo pero mucho, mucho más grandes. Faryanna se quedo sorprendida al ver una gigantesca libélula de casi un metro de largo, y su envergadura es de casi su largo. La libélula, le hace recordar a Rubiria, la broma que anterior que le hicieron a Titania, y aprovechando la ocasión, comenzaron a bromear nuevamente con ella. Como era de esperarse, Titania formó un berrinche de niña pequeña y se sentó sobre mi cabeza con las mejillas infladas y de allí no se movió más. Todos nos reímos animadamente durante esto, pero eso no nos quita la atención de nuestro objetivo: encontrar un lugar adecuado para acampar.

    Igualmente, seguimos explorando para ampliar nuestro conocimiento y fascinación de las cosas.

    Los arboles son inmensos, el bosque esta, obviamente, lleno de arboles de par a par, pero los que más abundan son unos similares a los pinos, solo que no tiene la clásica forma de un triangulo, sino como un árbol común y corriente, pero sus hojas y cortezas son como las de un pino, y son por mucho, mas grandes que un pino común y corriente. Muy interesante.

    El bosque es muy denso, solo se ve vegetación y nada más. Claro, se ve de cuando en vez una que otra roca, pero igual, solo vegetación al fin. Ya después de un buen tiempo caminando, el sol comenzó a ocultarse.

    Zafyrion se hastía de nuestra situación y decide ampliar la búsqueda.

    ―Ya hemos caminado lo suficiente ―opinó Zafyrion, parece estar arto de caminar y caminar sin rumbo―. Todos, espérenme aquí y no se muevan ¿Está bien?

    Acción pro siguiente, Zafyrion dio un salto de por lo menos unos diez metros, y se monto sobre uno de los arboles. Comenzó a movilizarse sobre estos saltando y corriendo por sus coníferas como si fuese un felino o una ardilla cualquiera. Es muy ágil y veloz, en pocos segundos lo perdimos de vista en medio de la densidad de los arboles.

    Nosotros nos dedicamos a quedarnos sentados a la espera de su regreso.

    Espero que no tarde demasiado…

    Un par de minutos después, las copas de los arboles sobre nosotros se agitan. Faryanna se pone un poco nerviosa; ella ha de creer que puede ser algún animal salvaje y se acerca a mí y me abraza el brazo derecho.

    Valla, en serio sí que te asustas con facilidad Fary… Bueno, no me quejo en lo absoluto.

    Si previo aviso, Zafyrion salto desde una de las coníferas sobre nosotros, hasta el frente nuestro.

    El aterriza con mucha gracia, justo como un gato.

    ―¡Ya encontré un lugar perfecto para acampar, amigos! ―expresó Zafyrion con ánimo―. ¡Solo síganme, les va a encantar!

    Todos nos ponemos en marcha tras Zafyrion. Luego de caminar por varios minutos, nos guió a un claro que, irónicamente, se encontraba no muy lejos de donde nosotros ya habíamos pasado.

    ¿Karma, eres tú?

    Llegamos a este con prisa, y tengo acierto al decir que es un claro hermoso y amplio, lleno de césped, perfecto para dormir. Aun cuando estamos en este claro, no nos detenemos para nada, no tenemos tiempo para ponernos a descansar así que, con ánimo y esfuerzo, comenzamos a trabajar en el campamento.

    Falta poco para oscurecer, así que trabajamos rápido y contra reloj. Ayudo a Zafyrion a montar un pequeño campamento en el claro. Titania nos ayudó con su magia, moviendo unas enormes rocas y moldeándolas para hacer algo similar a “tiendas o carpas de campaña” y con algunos maderos y unas telas que creó Titania con magia usando las telas de araña abandonadas que consiguió sobre unos árboles, creamos un campamento improvisado que, aunque no fuese muy estético, nos proveería de la protección y refugio necesarios para pasar la noche. Extrañamente, noto que hay un número impar de tiendas de campaña, ya que hay cuatro y somos cinco; No le presto mucha atención, supongo que para algo será. Mejor es seguir con lo mío: ayudar cuando me lo soliciten.

    Zafyrion, sin perder tiempo, empezó a rondar el bosque en busca de algo para cenar y no pasar la noche con el estómago vacío.

    La comida es lo primero, claro que sí.

    El tiempo pasa, el sol ya se ha ocultado casi por completo, solo se ve su deslumbrante resplandor por sobre los árboles. Rubiria parece preocupada por Zafyrion, pero él regresa a tiempo y con el fruto de su cacería: una bestia extraña que según él, se puede comer. Titania preparó una fogata, también con su magia, para cocinar lo que ha cazado Zafyrion.

    A decir verdad, parece que todo lo está haciendo Titania con su magia. Lo importante es que estamos todos juntos y a salvo.

    Zafyrion, después de desollarla y retirarle las vísceras, preparó a la bestia para cocinarla con algunos hongos y hiervas especiadas que encontró Rubiria en los alrededores. El olor que desprende mientras se cocina en la lumbre es simplemente incitador, y provoca en mí un inmediato e insaciable apetito.

    El sol se ha ocultado. La noche recae inclemente sobre nosotros abrigándonos con sus brazos estrellados. Para nuestra fortuna, terminamos todo a pocos minutos antes de que la luz del sol nos desamparara y abandonara.

    Empieza a hacer frio, pero la lumbre emite el suficiente calor para mantenernos a gusto.

    Lo único que quiero es saber cuándo estará lista esta extraña cosa. ¡Tengo mucha hambre y el olor tan apetitoso que emite no ayuda para nada!

    Ya después de cerca de media hora, la comida o esa cosa extraña, está lista. Nos dispusimos a comer la extraña criatura que Zafyrion había cazado. Parece una especie de venado, pero tiene alas y sus cuernos no son retorcidos y bifurcados como los de un venado corriente. Son más bien como los de un carnero, y tiene unas chicas garrotas que provocan en mi intimidación y algo de pavor.

    No puedo creer que valla a comerme eso… Bueno, como dice mamá: la comida se come con hambre.

    La bestia es grande, así que nos proporcionará la comida suficiente para quedar satisfechos hasta mañana. Pero de todas formas, una vocecita me indica que no quedará nada para desayunar, ya que está realmente delicioso y Zafyrion come muy veloz y a enormes bocados, y Titania, para su tamaño, hace lo mismo.

    Pero sin duda alguna, lo más curioso de esto, es que esta bestia tiene un sabor muy familiar…

    Esto sabe a pollo… ¿Karma, eres tú?

    Mientras comemos, doy una pequeña mirada con atención a mí alrededor. Al ver a todos comiendo, conversando, bromeando y riendo juntos, pareciese que no tuviéramos preocupación alguna, ni deber que cumplir. Solo un grupo de chicos acampando en el bosque como si nada estuviese pasando a nuestro alrededor. Una acogedora escena que merece ser atesorada…

    Mientras cenamos, aprovecho el tiempo para socavar más de mis dudas.

    ―Oye, Zafyrion.

    Zafyrion se encuentra masticando gustosamente grandes bocados de lo que cazó. Así que tarda un poco en responderme.

    ―¿Si, Zeo? *Ñam* *Ñam* ¿Qué sucede?

    ―Hace poco nombraste a un tal Hakiro, ¿Quién es él? —inquirí con curiosidad.

    ―¿Hablas del Clérigo Archisabio Hakiro? —Respondió—. Bueno… él es el líder del clan de Clérigos de Xenathria, y es muy sabio, gentil y poderoso. Él y su clan, son los encargados de proteger nuestras tradiciones, conocimientos, cultura, Etc. Y es él el guardián del Templo de la Ascendencia y por lo mismo, el guardián de Haztaroth. El es muy buena persona y le encanta ayudar a la gente y jugar con los niños que van visitar el templo durante excursiones o cuando viajan con sus familiares para orarle a la Diosa y hacerle tributo a Haztaroth.

    ―Y no solo eso —añadió Rubiria—. Él es muuuuuuy viejo, tanto, que se sabe que luchó él solo contra Darkhorn cuando esté revivió e invadió Remlaira…

    ―Aguarda un momento ―interrumpí con conmoción―. ¿Revivió? ¿Quieres decir entonces que a él ya lo habían vencido?

    ―Si ―contesto Titania después de tragar un gran bocado de carne―. Y no solo una, sino muchas veces. Y para derrotarlo no se bastaba de una sola persona, sino más bien de un gigantesco ejército entero. Y además, para ello tenían que ser sacrificadas innumerables vidas en el proceso de la batalla contra él. Lo que aún nos es desconcertante es que por alguna razón Darkhorn siempre revive… Lo más triste de todo es que las incontables vidas que se sacrificaron, no pueden ser revividas. Se decía que cuando los soldados eran escogidos para armar el ejército y hacerle frente a Darkhorn, ellos se despedían de sus familias como si fuese la última vez que las fueran a ver; Y con razón, porque por lo general, solo regresaba cerca el tres o dos por ciento del ejército enviado a pelear…

    ―Cierto ―afirmó Rubiria con algo de pesar―. Muchas buenas personas dieron su vida con honor y valentía. Tanto así, que cuando se armó ese ejército, le dieron por nombre El Ejercito de la Sentencia, porque cuando te reclutaban, sabias que era una casi segura sentencia de muerte.

    ―Valla… Eso es algo desalentador. Bueno, síganme contando sobre Hakiro, por favor.

    ―Bien entonces ―prosiguió nuevamente Zafyrion con su relato―; él, no solo se enfrentó y sobrevivió en una lucha uno a uno contra Darkhorn, sino que también logro hacerle retroceder aun cuando no salió victorioso de esa pelea; y también se sabe que le proporciono apoyo a Asthynax durante la guerra contra el mismo. Ya con eso, podríamos decir que son… tal vez… ¿Diez Mil o Veinte Mil años? —preguntó Zafyrion al voltear a ver a Rubiria, buscando respuesta de ella.

    ―Sí más o menos esa edad debería tener —corroboró Rubiria mientras sonreía.

    Faryanna y yo quedamos atónitos y sin palabras por varios segundos.

    ―“¡¿COMO?!” —respondimos Fary y yo, boquiabiertos, al unisonó.

    ―¡No me la creo! —Opinó Faryanna con mucha incredulidad—. ¿No será que nos quieren tomar por inocentes?

    ―Sí —añadí—; concuerdo con Fary, ¿Cómo es posible que alguien viva tanto tiempo?

    ―Um… —Intervino Titania mientras se sentaba en una rama con un enorme trozo de carne en sus brazos—. En su mundo, chicos, su expectativa de vida es muy corta, se extiende desde los sesenta hasta los noventa años de edad, en raros casos se han visto personas con cien años de edad, ¿no es así?

    ―Eso es cierto —opinó Faryanna, dándole toda la razón a Titania—. ¿Y por qué se debe eso, Titania?

    ―Bueno, en épocas antiguas, las expectativas de vida de su especie llegaban hasta los ciento diez años, o incluso los ciento veinte, de hecho, se han visto casos de personas que han muerto a los ciento cincuenta o ciento sesenta años de edad, o incluso más. De hecho, en su mundo está registrada la historia de un hombre llamado Matusalén, que vivió hasta los Mil años de edad. La realidad es que los hábitos de vida han cambiado demasiado en su mundo y debido a eso, es que las expectativas de vida han decaído mucho, es por eso que ustedes solo tienen una existencia relativamente pasajera, y al escuchar las existencias de otros seres, les parece increíble debido a la diferencia de tiempo en cuanto a su existencia y entendimiento.

    ―Entiendo —dije, prestando toda mi atención a las explicaciones que nos da Titania—. ¿Y más o menos de cuanto es sus expectativas de vida?

    ―Eh… cerca de los trescientos o cuatrocientos años, puede que más porque depende de si son humanos o hadas. Nosotras Las Hadas, tanto masculinos como femeninas, podemos llegar a vivir entre los quinientos y mil setecientos años de edad. Además, eso también se ve afectado si tu Clase es de Legado o de Destino.

    ―Wow —soltó Faryanna, asombrada— eso es increíble. Por cierto ―añadió mientras se reclinaba un poco―; Aquí hay humanos, como Rubiria, la Princesa y Zafyrion ¿no es así?

    ―Sip ―contestó Titania, alegre y carismáticamente.

    ―Entonces ¿Por qué te refieres a nosotros como especies diferentes a ellos? ―indagó con mucha curiosidad.

    ―Ya te explico. Como Rubiria y Zafyrion, ustedes son humanos. Pero, son humanos distintos ―afirmó Titania―. Hay muchas diferencias que los separan a ustedes de ellos. Por ejemplo, ustedes no tienen la capacidad de dominar su poder interno, pero ellos sí. Ustedes nacen y crecen con límites que son naturales en ustedes, uno de ellos es la fuerza, la velocidad y agilidad. Pongamos como ejemplo a Zafyrion que pudo cargar con ese Karnoktú de ciento veintinueve kilos, como si nada, y él puede cargar mas, pero tu Zeo, a duras penas puedes con la mitad de ese peso ¿no es así?

    Asentí con la cabeza sin retirar mi concentración de Titania.

    ―Zafyrion ―continuo Titania con su explicación―, es muy veloz, pero tú o Faryanna, no pueden igualar esa velocidad. Zafyrion en el árbol dio un salto de más de diez metros, pero ustedes no pueden saltar ni uno. A esos límites me refiero. Ellos nacen con la capacidad de la superación a través del esfuerzo y entrenamiento, pero ustedes solo rasguñan dicha capacidad. Otro ejemplo claro es la mente, ustedes solo usan cerca del quince por ciento de su capacidad cerebral, mientras que cualquiera de aquí puede usar, mínimo, el veinte o treinta de dicha capacidad, eso sin entrenamiento, porque para aprender magia, necesitas aprender a usar el cincuenta por ciento de la capacidad cerebral. Además de eso, ellos pueden dominar o extraer las energías de las cosas o el ambiente que los rodean, o incluso usar la energía que nace del alma o el espíritu, y aun con eso, me quedo corta si nos referimos a ese aspecto. Pero, la más clara diferencia, es la longevidad, que anterior mente les acabo de explicar.

    Titania termina de comerse su trozo de carne y vuela hasta sentarse al lado de nosotros.

    ―Ambos sois humanos en escancia, pero no son humanos en entidad individual. Iguales pero distintos, es la mejor manera de describirlo.

    Titania, al terminar de explicar, se acerca a la lumbre y toma otro trozo de carne.

    ―Ya veo, esto es muy interesante ―comenté.

    Al terminar de escuchar esa explicación, solo nos quedan dos cosas claras:

    Una: Aunque ambos seamos humanos, no somos humanos iguales.

    Y dos: Titania tiene un agujero negro en el estomago.

    ―¿Y cuántos años tienen Rubiria y Zafyrion? ―preguntó Faryanna con un especial interés en saber la respuesta a esto.

    ―Rubiria tiene doscientos diez años y yo tengo doscientos diecinueve. —Respondió Zafyrion—; Aparentemente, a Rubiria le gustan más mayores jajaja ―comento mientras la señalaba, agitando un trozo de carne.

    Justo en ese momento, Rubiria, ubicada a su lado, de un fuerte coscorrón derribó a Zafyrion.

    ―¿No será a ti a quien le gustan las menores? ¿Ah, pedófilo? —Refutó Rubiria con una expresión de rabia, pero con una sonrisa.

    ―¿Qué? ¿Pedófilo? —Exclamo Zafyrion mientras se levantaba y se sobaba la cabeza — ¿de qué estás hablando, si fuiste tú quien se me declaro?

    ―Uuuuuhhh… —expresó Titania al taparse la boca con su palma. Ella intenta no reír.

    ―¡Pe―pe―pero claro que tuve que hacerlo yo! —Objetó Rubiria, tartamudeando apenada—, si tú no tenías el valor para declarárteme ¿Quién más lo iba a hacer por ti? Tuve que tomar al toro por los cuernos y…

    Justo antes de que Rubiria terminara su frase, Zafyrion se levanta, y de un estirón de brazo, la levanto a ella, tomándola por la mano, para pegarla contra sí mismo y tenerla pecho con pecho.

    ―…Y gracias a eso, ahora yo me encuentro junto a ti, amor mío —Interrumpió Zafyrion al tiempo que la tomaba por la cintura y le daba un beso en los labios a Rubiria—. Gracias a eso, ahora mi vida es perfecta…

    Al verlos mostrarse tal afecto, me sentí algo incómodo. No puedo negarlo, me siento envidioso, solo un poco. Miro a Faryanna, y veo que ella los mira con algo de ternura y cariño. Parece que a ella le gusta el romanticismo…

    ―Ah, vamos, —refute con algo de envidia—, si van a estar con muestras de afecto en público, váyanse juntos a una tienda…

    Zafyrion me mira con una pizca de arrogancia.

    ―Rubiria es mi pareja, y esta es mi forma de expresarle mi amor y afecto —dijo Zafyrion en un tono muy calmado—, además, ¿por qué te incomoda tanto?

    Rubiria también voltea a verme. Ambos fijan sus miradas en mí.

    ―No será, Zeo, ¿qué tienes envidia de como Zafyrion yo nos mostramos afecto mutuo? —Preguntó Rubiria, con retoricismo, mientras posaba su brazo derecho sobre los hombros de Zafyrion, rodeándolos—; o será que, ¿tienes envidia por qué no puedes hacer lo mismo con Faryanna?

    Reacciono con rubor y respondo rápidamente, o hago el intento.

    ―P―p―p―pero… ¡Por supuesto que no! —exclamé totalmente sonrojado.

    ―Ah, o sea, que rechazas rotundamente a Faryanna —Añadió Zafyrion—. Vaya, ¿no crees que eso sea muy rudo y duro de tu parte, Zeo?

    ―¡No!... bueno… es que yo… Rayos, me dieron en donde no puedo defenderme.

    Zafyrion centra su atención, ahora en Faryanna.

    ―¿Tu qué piensas al respecto, Faryanna? —Habló Zafyrion mientras Rubiria le daba un beso en la mejilla.

    Al darme vuelta para ver a Fary, me doy cuenta de que ha bajado su cabeza con timidez, mientras tenía sus manos sobre su regazo…

    ―Bu―bu―bueno… —Faryanna tartamudea con timidez y algo avergonzada—. Esto… yo… pues…yo pienso que… si es por amor… no hay nada de malo…

    ―Vez, hasta Faryanna lo acepta. Está enamorada de ti —dijo Zafyrion mientras se acercaba a mí con una sonrisa bromista y sagaz.

    ―¡No! —Interrumpió Faryanna—; no es eso… él no me gusta… es solo que…

    ―¿Que, qué? ¿Acaso me vas a decir que Zeo no te llama la atención? —Interrumpió Zafyrion.

    ―Pues…

    ―Estoy de acuerdo con Zafyrion —Añadió Titania al sentarse en mi hombro izquierdo—, a ti te gusta Zeo y no lo vayas a negar, y de la misma manera el también gusta de ti, ¿no es así, Zeo?

    Me vuelvo una estatua, tal estocada por parte de Titania me ha tomado por sorpresa, incluso me he tragado la saliva de golpe.

    A decir verdad, no sé qué contestar, o cómo reaccionar. Si no, te diera una respuesta, Titania.

    ―Vamos, vamos —Intervino Rubiria al tiempo que estiraba su brazo izquierdo y le daba un leve coscorrón a Titania—, dejen a los chicos en paz. Aun son jóvenes y tiene que aprender de las experiencias de la vida…

    ―¡Ja! ¿Cómo puedes decir eso? Si tú fuiste quien me corrompió a mí —Respondió Zafyrion con amago, desentonando una risa y expresión sarcástica.

    ―¡Cierra el pico! —Refutó Rubiria mientras se alejaba un poco de él y lo empujaba con una patada en el pecho—. Deja de decir sandeces y vayamos a dormir, que mañana nos espera un día que probablemente sea muy interesante…

    Zafyrion, al levantarse, se coloca nuevamente al lado de Rubiria y ambos caminan a una sola tienda de campaña.

    ―Esperen —interrumpí—; ¿ustedes dormirán en la misma tienda?

    Zafyrion y Rubiria se detienen y se dan vuelta para verme a la cara.

    ―Claro que sí —Respondió Rubiria, con algo de gracia, mientras le daba un abrazo por la espalda a Zafyrion—. El y yo somos pareja, y esa es una de las cosas que las parejas hacen. ¿O es que a caso tú nunca has tenido una novia?

    ¡Rayos! Otra estocada a mi punto débil.

    ―Exacto —Intervino Zafyrion al tiempo que cargaba a Rubiria en sus brazos—, así que, chicos, ya que no están familiarizados con el amor, les explico: si escuchan unos ruidos extraños, golpeteos o gemidos, no se preocupen, porque es algo normal que las parejas hacen —Dijo Zafyrion con sonrisa un tanto satisfactoria y guiñando su ojo izquierdo.

    Ya caigo, por eso el número impar de tiendas… Eres todo un tigre, Zafyrion.

    En ese mismo momento, Rubiria le propinó una leve cachetada a Zafyrion…

    ―¡Zafyrion! —Exclamó algo apenada—, no seas tan atrevido. Pero si escuchan cosas así no se alarmen ni se acerquen ¿está bien? —Añadió Rubiria mientras guiñaba el ojo.

    Terminamos de cenar, y como pensé, hay vacío en la lumbre; no ha quedado nada para el desayuno.

    ¿No hay desayuno? Mañana será un muy duro día…

    Luego de que Zafyrion se llevase cargando a Rubiria hacia la carpa, el dormir les llamó y les regaló una armónica y relajante sinfonía de paz de sueño. Titania no tuvo problemas, eso sí; voló a un árbol cercano y dejó su rendición al lecho y peso de una rama para guardar descanso hasta que el sol haga su siguiente aparición.

    No puedo asegurarlo, pero puedo apostar que a ella le gusta dormir al exterior, abrazar el aire libre y la mismísima madre naturaleza con el fulgor de su ser.

    Pienso que ella se excedió al construir su tienda de campaña para puro farol.

    Por otra parte, Faryanna es la excepción. Su caminar marca pasos a unos cuantos metros hasta un claro más pequeño que está más adelante del que estamos usando para acampar. Se recuesta sobre el suave y frágil pasto y se limita solamente a perderse en el mar de las estrellas.

    Mi atención se fija firmemente sobre ella. Es inevitable no verla. Dibuja su nostálgica expresión en su rostro, es imposible no notarlo.

    Extraña algo… y mucho.

    Llevamos cerca de un día aquí, y parece buscar consuelo admirando las luces del firmamento.

    La comprendo. Por más que intente, no puedo disfrazarlo: me siento igual que ella. Puedo reflejar su misma expresión de ser necesario.

    Tomo las riendas con mano dura y arranco el miedo de mi pecho, tomando fuerzas para hacerme con la decisión de ir hacia ella. Puedo intentar subirle los ánimos, o por lo menos que se sienta un poco mejor y así se pueda descansar para el indómito y agotador trayecto que nos espera el día de mañana…

    Camino con calma para no sorprenderla y me acerco poco a poco a ella sin hacer mucho ruido…

    ―Hola… —dije gentilmente, mientras me acercaba a su lado.

    ―¿Uh? ―voltea a verme de reojo pero vuelve a mirar las estrellas―; ah, hola Zeo…

    ―¿Puedo acostarme aquí contigo?

    ―Sí, claro. No hay problema con eso…

    Me recuesto a su lado derecho, a poca distancia de ella. Mejor es no interrumpir el momento, por ahora.

    Admiro, al igual que ella, las estrellas por unos cuantos minutos, sin decir una sola palabra, solo contemplando el hermoso espectáculo de luces que nos ofrece el firmamento.

    Me siento algo apenado, no quiero ser de ninguna especie de inoportuno para ella. Pero, no estoy aquí para permanecer callado, sino para hacerla sentir mejor. Igual, eso no retira de mí la sensación de mariposillas en el estómago por estar a su lado.

    ―Uh… oye Fary, dime ¿Qué te pasa? —Inquirí mientras me volteaba a verla.

    ―¿Qué si me pasa algo? ―regresó la pregunta con duda.

    ―Sí, es que te ves muy decaída, sin ánimos. Es como si no fueras tú.

    ―¿Qué?, no tranquilo. Es solo que —ella suelta un largo y melancólico suspiro—; extraño estar en casa.

    La miro con algo de pena.

    ―Te sientes nostálgica ¿eh?; Pero no tienes por qué sentirte así. Bueno, es natural que te sientas así, pero solo hemos pasado un día afuera. Además, en cuanto lleguemos mañana al templo y recibamos las respuestas que nos deben, y pues, regresaremos a casa y todo será como antes…

    Faryanna se dio vuelta hacia mí, quedando recostada sobre su lado derecho. Me mira fijamente a los ojos. Sus ojos tienen un brillo cautivador al momento de mirarme…

    ―¿Tú crees eso, Zeo?

    ―¡Claro que si, Fary! ―refuté apelando a mi razón―. Dime ¿Por qué crees que no será así?

    Faryanna no responde de manera inmediata, calla por unos instantes y luego se expresa con algo de preocupación.

    ―Es que… Ellos dicen que somos cruciales para esta guerra que se avecina. Dime Zeo, ¿Acaso crees que nos dejarían ir aun sabiendo lo importante que, según ellos, somos?

    Me detengo un momento a analizar las palabras de Faryanna. Sus palabras tienen mucho sentido desde un punto de vista práctico y común.

    ―Bueno… Si lo pones así. Pero igual, no podemos perder las esperanzas. Recuerda que si nos han traído hasta aquí, ha de ser por algo, y supongo que no nos pueden tener aquí para siempre ¿o sí? —pregunté mientras sonreía.

    Faryanna se ríe tiernamente ante mi pequeña broma insinuada.

    ―Sabes, Zeo —Faryanna se mueve y se acerca un poco—; tu sonrisa me tranquiliza.

    Cuando escucho esto, siento un alivio inminente. Muy similar a cuando uno se retira un gran peso de encima. Y mi expresión se torna de la misma manera.

    ―Gracias, Fary. Me hace sentir bien el que yo te esté siendo de ayuda.

    Faryanna se sumerge en sus pensamientos por unos instantes. Puedo notarlo, ella me mira con algo de desdén y tristeza. Hasta un poco de desesperanza se percibe en su frágil mirada.

    ―Tengo miedo Zeo.

    ―¿Miedo?

    ―Sí.

    ―¿De qué? —pregunto mientras me muevo y me acerco un poco más a ella.

    ―Miedo de que no podamos volver, miedo de que nada vuelva a ser como antes. Miedo de que no podamos regresar nunca más…

    En ese momento, al verla así de deprimida, siento pena por ella. Más allá de eso, siento pena de mismo…

    Poco a poco, me acerco lo suficiente para tomarle la mano. A ella no parece molestarle mi cercanía. Le tomo la mano mientras me acercaba más y más a ella, hasta que topo mi frente contra la suya y la miro fijamente a los ojos…

    ―Fary, no temas —exprese con el corazón en la mano—; no tengas miedo. Como dijiste antes, no hay nada de que temer, no mientras estemos juntos.

    Faryanna me toma la otra mano, las aprieta con suavidad y cariño…

    ―Tienes razón, Zeo ―soltó en voz ínfima―. Mientras estemos los dos juntos, permaneceremos firmes y la esperanza no desaparecerá tan fácilmente —susurró con una sonrisa y algunas lágrimas en sus ojos.

    Justo entonces, Fary me dio un abrazo mientras estábamos acostados.

    Siento la calidez de su cuerpo contra el mío. La abrazo fuertemente; esta sensación… es como si fuese el último abrazo que fuera a darle…

    Puedo sentir los suaves y delicados latidos de su corazón. Me sorprende el percatarme que hasta en sus latidos se refleja la inseguridad y la desventura, producto de los acontecimientos que nos han ocurrido y que posiblemente nos ocurrirán en este mundo.

    Sin darme cuenta, ella empieza a llorar sobre mi hombro mientras estamos recostados y abrazados. De seguro la nostalgia y la preocupación han empezado a surtir efecto sobre su frágil ser como un veneno lento sobre sus venas.

    Mi reacción inmediata es simplemente consolarla…

    ―Vamos Fary, no llores —comenté, mientras le secaba las lágrimas que corrían por sus mejillas—, ven, vamos al campamento. Mañana nos espera un día importante. Después de todo, mañana nos darán todas las explicaciones que nos deben.

    Lentamente, Faryanna deja de sollozar. Se suelta de mis brazos y se levanta para sentarse, agazapándose a mi lado, sosteniendo su mentón sobre sus rodillas y abrazando sus piernas con sus brazos.

    Parece estarse calmando poco a poco. Eso me reconforta…

    Faryanna voltea a verme con una sonrisa que desentona alivio y confort.

    ―Sí, tienes razón. Discúlpame si te preocupe, Zeo.

    ―No prestes atención a eso ―conteste con una sonrisa―, después de todo, para eso están los amigos ¿no?

    ―Jejeje, si tienes razón.

    Faryanna, alza su mirada y centra nuevamente su atención en el firmamento estelar.

    ―Observa, Zeo —Faryanna habla sin dejar de admirar el hermoso cielo estrellado de esta noche de luna llena—; es precioso ¿no crees…? Me hace sentir nostálgica, pero a la vez aliviada. Como si estuviera en casa. Es por eso que me senté aquí a mirar el cielo nocturno… aunque, de todas formas esto es muy diferente. Dime ¿En qué parte de Lemuria podemos ver un cielo estrellado tan fascinante como el que tenemos sobre nuestras cabezas?

    ―Bueno ―también me levanto y me siento a su lado―; en el distrito en donde vivimos se puede ver las estrellas durante las noches de luna llena. Pero nada comparado con esto.

    El deslumbrante firmamento hace escena sobre la tarima. Es un espectáculo sin igual; el cielo está colmado de estrellas hasta más no aguantar y se pueden divisar estrellas fugaces que surcan los cielos de par en par. Sería un certero acierto si afirmo que hay muchas más luces estelares que en nuestro mundo.

    Una mirada más exhaustiva de mi parte, da a denotar un interesante detalle…

    ¿Eso es una constelación…?

    ¡Si lo es!

    Faryanna, ¡mira! —Señalé con el dedo índice—. Una constelación.

    ―¿Uh?

    Faryanna mira con atención el lugar que señalo con el dedo.

    ―¡Si, una constelación! —Expresó Faryanna al tiempo que sonreía sorprendida—; ¿Pero cuál?

    ―Mmm… Creo que… espera, ¿esa no es la constelación de Tauro?

    Faryanna se sorprende al darse cuenta que mi opinión es acertada.

    ―¡Si, si lo es, es la constelación de Tauro! ¿Pero cómo es eso posible si estamos en otro mundo?

    Faryanna sigue observando con atención y realiza más descubrimientos conforme admira las muchas constelaciones que son visibles desde aquí…

    ―¡Zeo, observa allí! —Con alegría, Faryanna hace un movimiento para levantarse y se sentó de golpe con ambas piernas cruzadas hacia la izquierda, y señaló el cielo a su diestra—. Allí están Piscis y Acuario.

    Miro detalladamente la zona del cielo que me señala con tanto entusiasmo, y me percato de que tiene razón.

    ―Wow, es cierto.

    Me levante y me senté más cómodamente a su lado derecho. Sigo mirando con esperanzas de encontrar más constelaciones conocidas.

    Pasa poco tiempo cuando logro divisar más de estas…

    ―Por allí están Virgo, Libra, Leo y Sagitario ―dije mientras las señalaba, a cada una de ellas, conforme las nombraba.

    ―¡Y por allá, Zeo! ―Faryanna se expresa muy animada mientras mira las constelaciones―. ¡Encontré a Cáncer y Géminis! ¡Y si miras con atención, más abajo de estas están Aries y Capricornio!

    Volteo a mirar con algo de rapidez a donde Faryanna me señala. Verla así, da la impresión de una niña que mira por primera vez el estrellado cielo nocturno…

    ―Jajaja, si es cierto, Fary. Aguarda… ―me tomo un par de segundos para pensar en un hecho simple pero impresionante―. Faryanna, ¡todas las constelaciones del Zodiaco pueden ser observadas con incomparable claridad desde aquí!

    ―¡Si, tienes razón, Zeo! ―respondió con mucha alegría y felicidad.

    ―Y no solo eso, Fary. El resto de las constelaciones también están aquí. ¡Mira! la Osa mayor y Orión, y Lince, el Águila, la Auriga, Andrómeda, Casiopea, Cefeo, Perseo, La Cruz del Sur… ¿Es que acaso todas están aquí? —Voltee a ver a Faryanna, velozmente, con una expresión de felicidad, como la de un niño que ve algo magnifico por primera vez―. ¿Tú qué crees, Fa…?

    Al voltearme a verla, me quedo sin palabras por un momento. Estas me dan una mala jugada al no querer salir de mi boca, producto de haberme dado cuenta de lo bella y deslumbrante que se ve Faryanna así, bajo la luz tenue de la luna llena…

    ―¿Ah? ¿Zeo? ¿Me querías decir algo? —Ella me queda viendo con la cabeza algo inclinada hacia el costado y con una preciosa sonrisa—. Jejeje, ¿Por qué me miras tanto?

    Se ve muy mona con esa tierna sonrisa. Un leve rubor se hace presente en mis mejillas.

    ―Jejeje… Zeo, te has puesto algo rojo… ―comenta con una leve risita.

    ―Uh, ¿ah? ¿q―que? ¡No! Jejeje… Es solo que, es solo que… —Baje la mirada tímidamente—. T―te vez hermosa a la l―luz de la luna, Fary… —expresé con una sonrisa al levantar la mirada y verla fijamente.

    Faryanna se sonroja, y aunque intente ocultarlo, igual puedo notarlo.

    ―¿Uh? ¿Sí? Jeje, gracias Zeo… ―comentó con algo de timidez.

    Involuntariamente, nuestras miradas se cruzan.

    No puedo evitar perderme en su mirada; y una sensación familiar me invade de manera abrumadora y recorre todo mi cuerpo, y más allá de mi cuerpo, recorre todo mis ser…

    Esa sensación… Me siento atraído a ella. Justo como cuando no podía dejar de mirarla por las persianas la vez anterior…

    La sensación de atracción toma las riendas en mí. Básicamente, soy solo un velero que es guiado por los vientos de un impulso al que no puedo controlar ni tampoco resistirme.

    Faryanna, me mira de la misma manera que yo la miro a ella, sus ojos no se descentralizan de los míos y los mis de los de ella…

    ¿Sentirá la misma sensación que yo siento…?

    ―Zeo… —Susurró totalmente sonrojada, mientras se acerca mas y mas a mí—. Veras, Zeo, Yo…

    En ese momento, me arrimo un poco a ella. Lentamente y con suavidad, ella posa su mano derecha sobre la mía. Mi corazón palpita sin control alguno y mi respiración se acelera de forma casi incontenible. Mi mente está en blanco por completo, lo único que se encuentra en solitario en mis pensamientos, es simplemente ella. No puedo evitar acercarme más y más.

    Al estar frente a frente con ella, sin siquiera pensarlo, lo primero que viene a mi mente es darle un beso. Creo sentir lo que ella siente; es como si estuviésemos conectados… sincronizados.

    Ella empieza a inclinarse hacia mí. Cierra los ojos y se acerca muy lentamente. Sus intensiones son claras. En ese momento el único impulso en mí es hacer lo mismo.

    Mi cuerpo se siente casi extasiado. Mis labios se sienten atraídos a los suyos, es una fuerza irresistible que me lleva, a la cual no puedo oponer resistencia de ningún tipo. Un beso es lo único que tal vez podría calmar esto que por primera vez siento.

    Me acerco muy lentamente mientras tomo su mano izquierda. Tal es mi cercanía que puedo sentir su respiración, es acelerada, a la par con la mía. Mi nariz se topa con la suya con excesiva suavidad y delicadeza…

    Ya no puedo más…

    Un leve ruido se escucha en los arbustos de alrededor…

    Algo se mueve.

    ―¡AJA! —Exclamo Titania mientras salía revoloteando velozmente de unos arbustos cercanos y se posaba detrás de nosotros, señalándonos de manera acusadora con su dedo índice—. ¿No que no? ¡Los pille, tortolos, jajajaja!

    Faryanna y yo nos echamos levemente para atrás con sobresalto e impresión ante tal sorpresa.

    ―¡Ti―Titania! —Exclamo Fary mientras me da un muy brusco empujón que me deja tendido de golpe contra el césped—. ¿Q―qué haces aquí a estas horas de la noche, a―ah?

    Titania se nota satisfecha, dichosa por habernos descubierto.

    ―¿Que qué hago aquí? —Respondió rápidamente mientras cruzaba los brazos—. ¡Eso debería decirles yo a ustedes que están a solas en un claro a tales horas de la noche y a la luz de la luna! ¿Qué estaban haciendo exactamente? ¡Por qué lo que acabo de presenciar deja mucho en que pensar!

    ―¿Eh?, ¿nosotros? pues, no―nosotros, estábamos… Ya sé, estábamos observando el hermoso cielo estrellado —Dije mientras me levantaba a toda velocidad después del empujón que me propino Fary—; ¿No es así, Fary?

    Faryanna reacciona vertiginosamente y voltea a verme con algo de nervios y vergüenza.

    ―¿Uh?, S―sí, sí, se―se―seguro. Era eso mismo que estábamos haciendo ¿verdad?…

    ―¡A mi ustedes no me engañan! —Refutó Titania con fuerza y seguridad—. Zeo, vi con mucho detalle que estabas a punto besar a Faryanna. ¿No es así?

    ¡Y lo hubiese hecho si no hubieras interrumpido! Titania, ¡Que inoportuna eres!

    ―¿Yo? ¡Cla―claro que no!

    ―Es cierto, él no iba a be…

    ―¡Tú no hables Faryanna que vi claramente que no estabas poniendo resistencia alguna! —Interrumpió Titania mientras la señalaba acusadoramente con el dedo y la observa con una mirada furtiva—. Eres tan culpable como él ¡y no lo niegues!

    ―¿Ah?, pero yo… —Faryanna, apenada, bajó la mirada con un tono carmesí en sus mejillas.

    Titania nos tiene donde nos quiere… ¡Tengo que darle la vuelta a la moneda de una vez!

    ―¿Y eso que importa? —Añadí mientras me acercaba a Titania, deteniéndome enfrente de ella—; La pregunta aquí es ¿Qué hacías tú espiándonos?

    Faryanna, no perdió tiempo de voltear la situación y me corrobora con entusiasmo.

    ―Sí, es cierto. ¿Qué hacías espiándonos, ah?

    ―¿Ah yo? —Respondió Titania algo impactada—. Pues, les contare. Hace cerca de veinte minutos, estaba tranquilamente recostada en la rama de un árbol para disponerme a dormir. Entonces escuche unos pasos que se alejaban. Observé y vi a Zeo que estaba caminando en dirección al claro, así que decidí seguirlo para ver que iba a hacer. Y fue cuando él te vio Faryanna, y se acercó a ti; decidí esconderme detrás de ese arbusto y empecé a observarlos. Vi que estaban hablando y luego él se recostó a tu lado. Fue justo entonces cuando pensé que esto se pondría interesante… así que me quede a observarlos todo este tiempo en espera de esto jejejeje.

    ―Aguarda, aguarda, aguarda, espera un momento. ¿Significa que nos estabas espiando desde que yo llegue hasta aquí? —Pregunté con los brazos cruzados y el ceño fruncido.

    ―¡Titania! —Añade Faryanna expresando asombro—. Me sorprende eso de ti.

    ―Está bien ―Titania baja la cabeza con una pizca de vergüenza―. No lo volveré a hacer…

    ―Exacto ―afirmo Faryanna―. No debes de hacerlo, eso es de muy mala educación. Además, nos interrumpiste y… uh, um…

    Fary, la acabas de completar…

    El brillo vigoroso vuelve nuevamente a los ojos de Titania.

    ―¡AJA! jajajaja, ves, te delataste tu solita jajajaja —Dijo Titania mientras reía con entusiasmo—. Admítelo Faryanna, estabas disfrutándolo.

    Faryanna se sonroja por completo. Literalmente, casi todo su rostro esta rojo…

    ―¡Zeo! ¡Esto es tú culpa! —Exclamo Faryanna con algo de enojo.

    Espera ¡¿Qué?!

    ―¿Pero qué? ¿Por qué es mi culpa? ¡Si tú también te estabas acercando a mí! ¡Y no oponías ninguna resistencia!

    ―¡Calla! ¡Tú tampoco opusiste resistencia! ¡Eres tan culpable como yo! ¡Además, tú dejaste que te siguiera la libélula súper desarrollada!

    ―¡Oye! —Refutó Titania al comentario de Faryanna.

    ―¿Cómo iba a saber yo que me estaba siguiendo la libélula súper desarrollada?

    ―¡¿Tú también?! —Refutó Titania nuevamente, a media brazada de comenzar un berrinche de los suyos.

    ―Además ―añadí―, hablas como si tuviésemos todo planeado desde el principio. ¡Con ese tipo de afirmaciones es que se inician los malentendidos!

    ―¡Como sea todo es tu culpa! ―exclama Faryanna con algo de enojo.

    Oh no… va a explotar… otra vez.

    Esa sensación instintiva vuelve a mí. Ya la he sentido anteriormente; justo antes de recibir esa paliza que ella me dio.

    Bien… esto se puede poner feo…

    ―Eh, vamos, ya cálmate, Fary —opiné mientras daba un paso atrás con algo de precaución y miedo—, es solo un malentendido, no tienes por qué ponerte tan a la defensiva. Recuerda que el que nada debe nada teme…

    ―¿Qué me calme? ¡Que me calme! ¡¿Cómo quieres que me calme, ah?!

    Sí, esto se va a poner feo…

    ―Vaya, vaya, vaya… por el berrinche que estás haciendo, veo que en verdad, estás molesta porque Zeo no te dio ese beso, Faryanna —Opina Titania mientras se sentaba en mi hombro izquierdo y posaba su mano sobre su barbilla.

    Casi de inmediato, Faryanna le reduce la intensidad a su berrinche de niña pequeña.

    ―¿Ah?, yo, pues… —rápidamente giro su cabeza hacia un lado—. Va―vamos al campamento. Ya es muy tarde.

    ¿Ahora si quieres ir al campamento, no? Que oportuno…

    ―Siiiiiiiiih… —soltó Titania con sospecha—. Sabes Zeo, creo que será lo mejor. En especial para Faryanna que está muy dramática por lo del beso y las caricias y todo eso —Susurró Titania a mi oído.

    ¿Caricias? ¡Pero si ni siquiera la toque! ¿De dónde saco eso esta libélula?

    ―Sí tienes razón —Susurre en respuesta.

    ―¡Hey! ¡Escuche eso!

    ―Bien, vamos que se hace tarde ―opiné con indiferencia.

    ―Zeo ¡No me ignores!

    Ya algo calmados, nos dirigimos al claro donde acampamos para irnos a descansar.

    Creo que han sido demasiadas emociones fuertes por el día de hoy.

    De camino al campamento notamos, Titania y yo, que Faryanna en verdad está muy apenada por lo sucedido y se mantiene atrás de nosotros.

    Titania y yo, tomamos la decisión de acercarnos un poco a ella para intentar animarla. Y, luego de lograr sacarle una sonrisa, seguimos caminando en dirección al campamento.

    Al llegar al campamento notamos que se podían oír unos ruidos muy extraños. Los tres decidimos indagar un poco en busca de la fuente de ese ruido extraño. Damos una revisión al claro, con perecuación, al pensar que puede ser alguna clase de bestia o bicho raro. Para nuestro alivio, pero también para nuestra intriga, no hay nada en los alrededores. El ruido parece venir, más bien, de una de las tiendas de campaña.

    ¿Qué ocurre?

    Faryanna y yo, revisamos nuestras tiendas de campaña, pero no encontramos nada fuera de lo común. Pero solo hay una tienda que falta por revisar…

    Al acercarnos a la carpa de Rubiria y Zafyrion, pudimos escuchar golpeteos algo fuertes y gemidos provenientes del interior de la tienda.

    Esto en verdad no me lo esperaba…

    Las tiendas al estar hechas de roca, no permiten visión alguna, pero los ruidos ya de por si dan el indicio de los hechos. Titania y Faryanna bajaron la mirada y se pusieron totalmente sonrojadas y con una expresión de timidez en su rostro al darse cuenta de lo que estaba sucediendo dentro de la tienda. Yo, por mi parte, solo se me vino a la mente la advertencia insinuada que nos dieron ellos antes de ingresar a la carpa, pero eso no significa, que yo me salvara de ruborizarme también.

    Valla, así que la advertencia no era un chiste… ¿Cuánto tiempo llevaran ellos en esto…? ¿Desde que nos fuimos del campamento? Vaya, que potencia Zafyrion… en verdad sí que eres un tigre.

    De la nada, se escuchó un gemido fuerte, agudo y muy sostenido aparentemente hecho por Rubiria. Los tres nos miramos los rostros, boquiabiertos, asombrados y totalmente sorprendidos. Y aun después de esto los golpeteos no paraban, más bien, aumentaron su frecuencia, fuerza y velocidad.

    Creo que es mejor irnos y no meter narices en asuntos ajenos…

    Con una buena impresión, los tres decidimos retirarnos de escena y dirigirnos cada quien a sus respectivas carpas, bueno, con excepción de Titania, quien le encanta dormir entre las copas de los árboles, al aire libre.

    La tienda de Faryanna se encuentra a un par de metros de mi tienda, así que en cuanto Titania se fue a dormir en el árbol que cubría mi tienda, Faryanna me acompaño hasta la mía, y se quedó allí parada un momento conmigo.

    ―Fary…

    ―¿Si Zeo?

    ―Hoy, en el claro… sabes, yo…

    ―Zeo… —Ella me interrumpe. Parece dispuesta a esclarecer algo―, respóndeme con sinceridad… ¿D―de verdad… ibas a besarme? —Pregunto un tanto sonrojada.

    ―¿Y―yo?, pues, sabes yo… —Respire y solté un largo suspiro al tiempo que me calmaba un poco para responder con la sinceridad que se me exigía—. Sí, si iba a besarte, Fary ―bajo la mirada con algo de vergüenza―. Perdóname si no te gusto o si te ofendí, pero es que yo… no pude evitarlo. Es casi como si tú me atrajeras mágicamente o algo así…

    En ese momento mire fijamente a Faryanna y noto que ella me mira con una bellísima sonrisa. Esa sonrisa ilumina todo mi rostro. La luz de mis ojos. Parece que ella no está descontenta ni asemejada a emociones similares; por el contrario, ella está satisfecha y a gusto con mi respuesta.

    ―Entiendo. Gracias, Zeo…

    Faryanna se acercó a mí y me da un muy dulce beso en la mejilla.

    ―Uh, Fa ―Faryanna, e―e―esto, jejeje…

    No puedo evitar tartamudear, supongo que es una respuesta natural de un chico que nunca ha recibido ese afecto tan cercano de una chica… y mucho menos de una tan bella como ella.

    ―Buenas noches, Zeo. Que descanses. —Susurra Faryanna a mi oído para luego caminar con algo de premura a su tienda de campaña.

    ―Uh… E―eeeee… —Me quedé atónito y sin palabras—; Bu―buenas noches Fary. Que duermas bien.

    Veo que ella entra en su tienda a dormir. Sera mejor que yo la imite y haga lo mismo.

    Entro en mi tienda con una sensación que recorre todo mi cuerpo, un pequeño sentimiento en mí que hace que mi piel se ponga algo sensible y que mis bellos se ericen. Mi corazón pereciese que fuese a reventar de lo rápido que late, eso es lo que provoca Faryanna en mí.

    Me acuesto y paso mis dedos sobre mi mejilla. No puedo evitar el ponerme a pensar en ella, y solo con eso basta para que mi corazón se vuelva a acelerar. No puedo creer lo que ha pasado, han sido muchas emociones para un solo día. Creo que lo mejor será dormirme de una sola vez, o por lo menos hacer el intento.

    Poco a poco el sueño se hace con mí ser, mis parpados pesan, anunciando que ya es hora de ceder ante el mismo, solo que, cuento con la esperanza de soñar con Faryanna esta vez…

    “Zeo… Zeo…”

    Ah, ¿Qué?, ¿Titania? No… ¿Quién eres?

    “Zeo, debes… de ir…”

    ¿Ir? ¿A dónde?... ¿Al… al templo?

    “Si, Zeo… el templo… ve rápido”

    Pero… ¿Por qué?

    “Él se acerca. Y no tendrá piedad”

    ¿Quién se acerca?...

    “Él viene, y cada vez está cerca… y más cerca…”

    Pero… ¿Quién se acerca? ¡Responde!

    “¡Darkhorn!... Zeo… ¡Él acerca y ha enviado a alguien a cazarlos! y si no se apresuran… todos… morirán… Faryanna morirá… Faryanna no puede morir, ¡ella no debe morir…!”

    ¡¿Darkhorn?!...¡¿se acerca?! Y que él ha enviado a alguien a ¿cazarnos…?

    “Si…”

    Dime… ¿Qué puedo hacer para evitar que mis amigos mueran? ¿Qué puedo hacer para evitar que Faryanna muera…?

    “Debes de ir al templo, Zeo…”

    El templo… ¿Qué hay en el templo?

    “Debes de ir Zeo… Y debes despertar… ahora… ¡ZEO!”

    ―¡Waaaah! Ah, ah, ah. Esa, esa no fue Titania. ¿Quién fue? Me advirtió que un enemigo se acerca. Y que debo de ir al templo con prontitud. ¡No puedo perder tiempo!

    Enérgicamente me levanto. Al salir de mi tienda, puedo notar que aún es de madrugada, a duras penas están saliendo los primeros rayos del sol. A juzgar por el amanecer crepuscular, podría decir que son las 5 A.M, así que me da tiempo de despertarlos a todos para contarles de la advertencia que se me fue dada en el sueño. Pero aún sigo pensando ¿Quién era esa voz?

    Voy a toda prisa hasta las tiendas de los muchachos para despertarlos.

    ―¡Chicos despierten! —Dije exaltado en la entrada de la tienda de Zafyrion y Rubiria al tiempo que corría hasta la tienda de Faryanna para despertarla.

    ―¿Um? Aaahhh ¿Zeo? —soltó Rubiria con somnolencia mientras se levantaba lentamente.

    ―¿Qué? ¿Zeo? —Añadió Zafyrion mientras se levantaba. Él sale de la tienda y se frotaba los ojos—. Pero mira, aun es de madrugada…

    Llego hasta la tienda de Faryanna.

    ―¡Faryanna, Faryanna! ¡Anda levántate, despierta!

    ―¿Qué?... —expulsó Faryanna con confusión—. ¿Zeo...? ¿Por qué me despiertas? ¿Acaso no ves? Todavía no ha amanecido…

    Me muevo velozmente hasta mi tienda y levanto la mirada y diviso a Titania quien aun sigue dormida sobre la misma rama en la que se acostó anoche.

    ―¡Titania, Titania! ¡Ven, levántate!

    ―¿Um? Aaahhh —Bostezó Titania mientras se estiraba—. Zeo, ¿Por qué andas chillando tanto? ¿No te das cuenta de que aún no ha salido el sol?

    ―¡Vamos, chicos prepárense! ¡Debemos ir al Templo de la Ascendencia con prontitud!

    Todos, luego de salir de sus tiendas, caminan, deteniéndose frente a mí y se sientan sobre el césped. Descartando a Titania, quien solo se sienta sobre la rama del árbol.

    ―¿Qué te pasa, Zeo? Estas muy hiperactivo y exaltado esta mañana —Opinó Rubiria mientras se sentaba en las piernas de Zafyrion.

    ―Si —Añadió Zafyrion mientras abraza a Rubiria por la cintura y se recostaba sobre su espalda—. ¿Dinos que te sucede?

    Faryanna se levanta y camina hasta mi lado.

    ―¿Acaso, soñaste algo? —Faryanna ubica su mano sobre mi hombro derecho.

    ―Sí… Soñé algo…

    Titania, al escucharme, se acercó a toda velocidad desde el árbol de donde había dormido y se sienta sobre mi cabeza.

    ―Dime, Zeo ¿Qué soñaste? —Preguntó muy intrigada y acelerada.

    ―Bueno… soñé con la misma voz, esa que es muy similar a la tuya. Antes, en mi mundo, una vez me llamo mientras estaba despierto y creí que eras tú.

    ―Sí, lo sé, eso ya me lo contaste la primera vez que nos conocimos.

    ―Sí. Pero esta vez pude notar que, aunque era muy similar su voz a la tuya, no eras tú. Entonces ¿Quién fue?

    ―Espera —Intervino Faryanna—, aquella vez que Zeo te conto eso que le sucedió, tú le dijiste que fue Haztaroth, ¿no es así?

    ―Así es —Asintió Titania—, y de hecho, eso me lleva a pensar que fue Haztaroth quien le hablo a Zeo esta vez.

    ―¿Haztaroth puede hablar? ¿No se supone que es un arma? ―pregunté abiertamente a la espera de cualquier respuesta.

    ―Bueno… se dice que Haztaroth puede comunicarse e incluso hablar con su portador como si fuese una persona ―respondió Titania sin moverse de su posición―. Pero esa es solo parte de la leyenda que rodea al arma… No te lo puedo asegurar. Pero, queda claro que si no es Haztaroth ¿Quién es?

    ―Sí, sí, muy buena la lección, Titania. Pero nos estamos saliendo del tema —desentonó Zafyrion con seriedad, mientras él y Rubiria se levantan—; Dinos Zeo ¿Qué soñaste?

    ―Bueno —Baje la mirada y puse mi mano sobre la parte trasera de mi cuello—. Esta vez, la voz me advirtió que debía dirigirme hacia el templo a la menor demora posible porque él se acerca…

    Rubiria, inmediatamente se torna preocupada. Su tono de voz es muy serio.

    ―¿Quién se acerca? —Rubiria suelta su pregunta con firmeza.

    ―…Darkhorn. Y que además, ha enviado a alguien a cazarnos —Dije mientras levantaba la mirada con preocupación.

    Todos al escuchar ese nombre, se sobresaltaron. Un aura de abismal se siente en el ambiente y pudo verse en todos una expresión de miedo y preocupación. Sobre todo en Titania, quien pareciera haber detenido su respiración.

    ―¡Darkhorn, dices! —soltó Zafyrion con fuerza y preocupación en su voz.

    ―¡Eso no puede ser! ¡Es imposible! —Refutó Rubiria muy anonadada.

    ―¿Cómo puede ser eso cierto? ¡Él no puede salir todavía de su confinamiento en Virelian! —objetó Titania muy exaltada y abrumada.

    ¿Qué él no puede salir de su confinamiento…?

    ―¿Qué él no puede salir todavía? —Indagué con intriga y confusión―. ¿No se supone que él está muerto?

    ―¡Sí! digo, ¡No…! Digo… bueno, saben que él siempre revive de una u otra forma —Respondió Titania—; Pero no tenemos tiempo para explicaciones. El Archisabio Hakiro nos espera en el Templo. Allí estaremos a salvo, incluso de él…

    Faryanna se nota muy sobresaltada e incluso nerviosa y angustiada. Se ve que está muy preocupada y más que eso, esta aterrada con el hecho de que nuestras cabezas ya están bajo amenaza inminente…

    ―Espera, Zeo ―Faryanna camina y se coloca frente a mí―; dijiste que Darkhorn ha enviado a alguien a darnos caza… ¿Acaso la voz de tus sueños no te dijo quién o qué es?

    Intento recordar vagamente los vestigios de un sueño que por lo general se olvidan a pocos minutos de despertar, pero no encuentro nada que se relacione con eso…

    ―No Fary, no dijo nada ―respondo con desanimo―. Solo dijo que teníamos que ir al templo con la mayor prontitud posible…

    ―Si ha enviado a algo o alguien a cazarnos ―Intervino Zafyrion―, les aseguro que no será algo o alguien fácil de evadir y les apuesto que eso no está perdiendo tiempo en ubicarnos…

    Zafyrion alza su mirada por sobre la copa de los árboles. Se percata de los primeros rayos del sol que escabullen por las coníferas de los mismos…

    ―Empieza a amanecer —continuó—, si queremos llegar al templo para antes de mediodía, debemos partir de inmediato.

    Zafyrion se acercó a mí y puso su mano sobre mi hombro derecho.

    ―Zeo, no debes temer. Nosotros estamos aquí para protegerte tanto a ti como a Faryanna, y si es necesario, a coste de nuestra propia vida. ¿No es así Rubiria?

    Rubiria se acerca y coloca su mano en mi hombro izquierdo.

    ―Tienes razón, amor —Respondió Rubiria con la mano sobre mi hombro—. Estaremos contigo en cualquier situación, Zeo, e iremos contigo a donde tengas que ir. Ese es nuestro deber, y más allá que un deber, es porque ya te hemos agarrado algo de cariño, pequeño tonto. Tanto tú como Faryanna son como nuestros hermanos pequeños, bueno por así decirlo. ¿No es así Titania?

    Titania, sobre mi cabeza, asiente energéticamente con la cabeza.

    ―Sí, es cierto —añadió Titania con una tierna sonrisa—; Faryanna, Zeo, no se preocupen. El trabajo difícil, déjenoslo a nosotros ¿está bien?

    Vaya, me hace sentir apenado el que me tomen con tanta importancia…

    ―Gracias chicos —comentó Faryanna mientras se acercaba más a mí.

    Sentir tal muestra de afecto e interés para mi parte, genera en mí una reconfortante sensación de alivio y calidez.

    Suelto un aliviado suspiro…

    ―Sí, gracias… a todos, amigos ―exprese mientras observo el rostro de todos, excepto Titania, quien está sobre mi cabeza―. Jejeje, saben, es curioso.

    ―¿Mmm? ¿Qué es curioso? —Preguntó Faryanna mientras me mira.

    ―Que esto parece una especie de despedida, ya saben, como si fuésemos a enfrentarnos contra algo y que posiblemente no saldríamos con vida de eso… Bueno, algo así.

    ―No Zeo, no es así —Añadió Titania mientras me acaricia la cabeza con extremo cariño—, esto no es una despedida. Más bien, esto es un inicio. Porque créeme, tu viaje, su viaje, apenas comienza.

    Zafyrion parece algo ansioso. Creo que quiere ponernos en marcha de una vez.

    ―Chicos, avancemos ya. No perdamos más tiempo —Hablo Zafyrion mientras se ubicaba enfrente de nosotros, con aires de un guía―. Porque, créanme, eso que nos persigue, ya sea Darkhorn u otra cosa, no está perdiendo el tiempo con cursilerías baratas.

    ―Enserio, amor, eres muy insensible ―opinó Rubiria al tiempo que posiciona a su lada y le da un leve empujón en el hombro―. Pero tienes razón, el mal no descansa, solo trabaja horas extras.

    Titania, alza vuelo y revolotea hasta ubicarse entre Rubiria y Zafyrion, al centro entre ambos.

    ―Niños ¿están listos? ―pregunta Titania con ese ánimo que ella siempre expresa en su dialogar.

    Faryanna y yo nos miramos las caras. La seguridad que siento al estar al lado de ella es simplemente impresionante, es muy inspirador verla y siento que puedo lograr cualquier cosa y superar cualquier obstáculo que se nos presente. Y acertaría si dijera que ella siente lo mismo.

    Ella me sonríe, su sonrisa vale un millón o incluso más, y eso es más que suficiente para darme fuerza y ánimos de avanzar. Esta decidido, nuestras miradas simplemente lo reflejan: No hay marcha atrás. Rememoro rápidamente. Rebobino todos mis vanos recuerdos del sueño que tuve; algo llama mi atención…

    Ahora que lo pienso, la voz hizo énfasis en que Faryanna no debe morir… ¿Acaso Faryanna…? No, no debo de hacerme con ideas sin sentido y sin base alguna. No hay tiempo para eso en este momento, nuestra prioridad es avanzar sin retraso.

    Volteamos a mirar a los muchachos con mucha confianza y seguridad, y afirmamos con la cabeza que estamos listos para lo que sea o quien sea.

    Zafyrion sonríe con mucha confianza y seguridad.

    ―Bien, entonces ¡En marcha!






    —Capitulo 3: Tempestad y luego calma—


    Nos encaminamos a toda prisa hacia el Templo de la Ascendencia. Aún es temprano, el sol apenas empieza a hacer su deslumbrante aparición en el horizonte.

    Según menciono Zafyrion con anterioridad, el templo todavía está lejos, y la caminata será larga de aproximadamente unas cuantas horas, pero eso no nos desmotiva, más bien, nos anima a seguir adelante, después de todo, nuestra única meta, de Faryanna y mía, es regresar a casa, a nuestro hogar a la mayor prontitud posible. Aunque aparentemente aun no podemos irnos; de todas formas deben muchas explicaciones y estoy ansioso por conocer al Clérigo Archisabio Hakiro. Ya me he hecho una idea de cómo puede ser el, acorde a las descripciones que me han dado los muchachos. Y solo espero que sea así.

    Llevamos caminando un largo tiempo. Pereciera que este bosque no tiene fin, pero de igual forma, sigue distrayéndonos, a Faryanna y a mí, las cosas nuevas que vemos a nuestro alrededor, y eso principalmente es lo que nos mantiene activos para sobrellevar la marcha por este interminable bosque.

    A pesar de todo, el aire fresco de la mañana da una sensación de pureza con solo respirarlo. Las criaturas que se observan al amanecer son muy distintas a las que vimos durante el ocaso antes de entrar en el bosque. Hay unas criaturas muy similares a monos que comen de frutos extraños en los árboles, y, al mirar hacia las copas se divisan pájaros, que si son pájaros, y no como otras criaturas que tiene características similares y a la vez distintas, aunque, qué clase de pájaros son… pues no lo sé. Solo sé que son muy vistosos y de plumajes excepcionalmente preciosos similares a las aves del paraíso que se encuentran en Nueva Guinea. Faryanna se las queda observando muy asombrada por la belleza de sus plumas.

    Incluso los insectos que se ven son distintos a los bichos raros que observamos cuando llegamos aquí.

    Hay mariposas hermosas cuyas alas destellan los colores del arcoíris, así como también reptiles pequeños similares a camaleones, solo que no poseen esos ojos extraños e independientes que poseen los mismos. Más bien diría que son lagartijas comunes y corrientes, pero que tienen la capacidad de cambiar su color para camuflarse levemente como lo hace un camaleón.

    Bueno, por lo menos todas estas maravillas distraen mi mente para sobrellevar mejor el hecho de que algo nos persigue para matarnos…

    Seguimos avanzando con prisa y sin pausa.

    Repentinamente, escuchamos movimientos en las coníferas de los arboles detrás de nosotros.

    Todos nos damos vuelta e inmediatamente, Zafyrion desenfunda su arco con una flecha lista para disparar y Rubiria desenvaina su sable y se coloca su escudo, ambos se posicionan velozmente frente a Faryanna y a mí, cubriéndonos con la guardia en alto, en precaución de que sea una presencia no deseada. Faryanna se pone algo nerviosa y me abraza el brazo izquierdo. Ella de verdad se asusta con mucha facilidad.

    La copa de los arboles se mueven, el ruido producido es muy fuerte conforme avanza. Sea lo que sea, se mueve rápido y se acerca muy veloz a nosotros.

    Rubiria y Zafyrion no retiran la vista de la copa de los arboles en espera de lo inesperado; Cuando repentinamente, una silueta enorme salió, saltando de una de las copas de los árboles y callo detrás de Faryanna y de mí.

    Al darnos vuelta con rapidez, vemos que lo que ha salido de los arboles es un Karnoktú. Zafyrion y Rubiria están aliviados y ambos sueltan un largo suspiro como prueba de ello.

    ―Heh, en serio sí que estamos inquietos eh… ―comentó Rubiria mientras enfundaba su sable y colocaba su escudo en su espalda―. Es solo un Karnoktú.

    ―Jajaja ―Zafyrion ríe con algo de ánimo―, y yo pensando que podría ser Darkhorn jajaja… ―Él centra su mirada en la bestia. Da la impresión de notar un detalle fuera de lugar―. Pero, mira amor, parece tener un ala lastimada… ¿Por qué será…?

    Sin previo aviso, se siente otro movimiento mucho más rápido, en la copa de los árboles y una silueta, que se ve borrosa por la velocidad que tiene, se abalanza sobre el Karnoktú, y lo arrastra con la misma fuerza del impulso hasta impactar fuertemente contra un árbol cercano.

    Cuando volteamos a ver qué ha sucedido, vemos una especie de felino, muy similar a un Lince pero de pelo negro y algo más largo, muy similar al pelaje de un lobo; sus ojos son amarillos como el oro mismo. Es muy robusto, sus patas son muy grandes y musculosas al igual que sus zarpas y el resto de su cuerpo, principalmente el área del cuello y las patas. Sus colmillos son enormes, sobresalen un poco por su mandíbula; y el animal en sí, es del mismo tamaño que el Karnoktú o incluso más grande.

    Esa cosa es más grande que un bufalo.

    ―¿Qué es eso? ―pregunté mientras miraba como ese felino mataba al Karnoktú de una sola mordida al cuello, directo a la tráquea.

    ―Amor… ¿Eso es…? ―preguntó Rubiria al mirar a Zafyrion. Su mirada refleja sorpresa y alegría.

    ―Si amor, es eso mismo que estas pensando… Chicos, no se muevan ni hagan ningún movimiento brusco.

    Al escuchar eso, Faryanna y yo nos quedamos muy pero muy quietos, solo nos movemos con extrema precaución para acercarnos un poco a Zafyrion.

    ―Zafyrion, ¿Qué es eso? ―inquirió Faryanna con curiosidad mientras observaba con atención como ese felino se alimentaba del Karnoktú.

    ―Niños ―Zafyrion gira un poco el rostro hacia nosotros, pero sin quitarle la vista de encima a ese felino gigantesco―; miren y contemplen con atención, porque esta es posiblemente su primera y su última vez para observar a un Bakgiara salvaje…

    ―¿Bakgiara? ―respondí preguntando nuevamente con mucha curiosidad.

    Titania, se acerca volando con mucho cuidado y precaución hasta sentarse sobre mi hombro derecho.

    ―Sí, Zeo, ese es el gran Bakgiara ―comentó Titania con voz ínfima―. Ese es uno de los más grandes felinos que existen aquí y es el tercer mayor depredador de toda Xenathria.

    ―¿En serio? ―dije sin dejar de admirar a esa hermosa bestia―. Es magnífico…

    ―Oh sí que lo es… ―añade Rubiria con voz susurrante.

    El Bakgiara se sigue alimentando del Karnoktú con mucha naturalidad, como si nosotros fuésemos solo una roca o un árbol más a su alrededor. Ni siquiera se percata de nuestra presencia, de seguro sabe que no representamos amenaza alguna para él o para su presa recién cazada.

    ―Los Bakgiaras, son criaturas muy raras y muy poco se dejan ver ―Titania habla con mucha calma para no llamar la atención de la bestia.

    ―¿De verdad? ―dijo Faryanna―. ¿Acaso están en peligro de extinción o algo por el estilo?

    ―Sí. Se rumorea que solo existe uno solo en toda Xenathria. Viéndolo así, es muy triste su condición. Son bestias ancestrales, primigenias que son consideradas deidades por nuestra cultura. Además de que son muy furtivos y agiles ―responde Titania―. Son tan sigilosos que no hacen ruido al caminar por hojas secas o por el suelo de la tierra. Al ser tan agiles, pueden subir, escalar, nadar, y cómo pudiste notar, pueden moverse incluso por las copas de los arboles sin ninguna dificultad. Son depredadores completos. Aparte ―continua sin interrupción alguna―, está terminantemente prohibido por la princesa el cazar bestias salvajes solo por diversión, lujo u ocio. Y aquellos que osan intentar cazar a un Bakgiara, pues simplemente no lo encuentran ya que estos casi nunca se dejan ver. De hecho, es tanto así, que puedes pasar toda tu vida sin ver uno, aun buscándolo, tus probabilidades de prácticamente cero, y ese cero sigue siendo mucho. Y aquellos que logran encontrarlos, por lo general o regresan sin la bestia o no regresan…

    Ese comentario por parte de Titania es algo inquietante, se me eriza un poco la piel al escucharlo.

    ―Bueno, ¡se lo merecen por cazar a un animal que no les ha hecho nada! ―expresó Faryanna con algo de fuerza―. En nuestro mundo, miles de especies de animales están en peligro de extinción por culpa de cazadores furtivos que no tienen consideración de la hermosa vida que les rodea. Simplemente por dinero matan indiscriminadamente a los animales. Un caso claro son los elefantes que los matan por sus colmillos o los tigres que son asesinados por sus pieles, huesos e incluso sus uñas. Los humanos en nuestro mundo pueden llegar a ser los seres más horribles de la existencia…

    ―Estoy de acuerdo contigo, Faryanna. ―corrobora Rubiria con seguridad―. Yo aborrezco a todos esos que hacen tales viles prácticas. Deberían matarlos a todos.

    ―Bueno, no es así de fácil ―objete amablemente―. Allá en nuestro mundo, hay leyes estrictas que hay que seguir y sobre eso, hay corruptos que solo se dedican a hacerse más ricos a costa de dejar que pisoteen las leyes que ellos mismos han jurado proteger.

    ―Qué asco ―añade Zafyrion con repugnancia en sus palabras―. Aquí no es así; aquí si yo veo a alguien cazando a una de estas bestias del bosque, lo mato de un flechazo al cráneo sin pensármelo dos veces. Así de sencillo.

    ―Ojala en nuestro mundo fuese así, Zafyrion ―opina Faryanna con algo de resignación y pena.

    ―¡Shhhh! ¡cállense que pueden alarmar al Bakgiara! ―susurró Titania con fuerza mientras voltea vernos por unos instantes para luego continuar admirando al Bakgiara.

    Todos guardamos silencio y continuamos admirando a tan hermosa bestia. El Bakgiara sigue comiendo, gustoso del Karnoktú que cazó.

    Con cuidado, todos nos sentamos y seguimos admirando a la bestia alimentarse.

    ―Este es un momento que solo ocurre una sola vez en la vida, chicos, atesórenlo… ―Zafyrion, al decir esto, se denota muy reconfortado.

    Zafyrion tiene razón, este es un momento único, quizás, uno de los más memorables que vamos a tener, Faryanna y yo, en nuestra estadía aquí en Xenathria.

    Que bello animal es el Bakgiara.

    Ya después de varios minutos, el Bakgiara termina de comer. El Karnoktú no quedo para más. Solo quedaron sus huesos, la sangre en el suelo y la carne más pegada a los huesos, como lo es la del cráneo y la de las costillas. Devoro a casi toda la bestia en poco tiempo.

    De seguro llevaba mucho tiempo sin probar un solo bocado.

    Para mi impresión, el Bakgiara, lentamente se da vuelta y nos mira fijamente. Sus ojos color oro abalanzan sobre nosotros una mirada que es muy intimidadora; y la postura tan firme que tiene refleja imponencia y superioridad. Es casi como si nos dijera que de nada sirve atacar o defenderse, que él es quien decide nuestro destino a partir de ahora.

    ―¡Chicos, no se muevan ni un solo centímetro! ―Susurro Zafyrion con preocupación―. Si hacemos algún movimiento brusco nos atacara sin piedad, lo sé. Lo presiento…

    Bajo el sabio consejo de Zafyrion, nos quedamos estáticos, inmóviles, ante la imponente bestia. El Bakgiara desentona leves rugidos inquietantes.

    Los sonidos que emite son muy intimidadores; A mí me produce pavor el escuchar esos ronquidos que hace, muy fuertes y gruesos. Hiela la sangre con solo prestarles atención.

    Nuestra respiración es muy leve, hasta la respiración hemos tenido que reducir para en un intento de evitar provocarlo.

    Para nuestro alivio, el Bakgiara cesa de su postura tan imponente y posiciona con toda normalidad. Acción siguiente, sus ojos emitieron un pequeño destello dorado brillante y el Bakgiara entero empezó a volverse transparente. Literalmente se desvanece frente a nosotros a una velocidad considerable. Es como si se camuflara o se mimetizara con lo que le rodea.

    Además de sus dotes como felino, se camufla como camaleón. En verdad es todo un depredador. Gracias a dios no hay de esos en mi mundo…

    Lo último en desvanecerse es su rostro, y aun así, antes de desvanecerse por completo, no dejó de mirarnos con esa mirada fría y penetrante, típica de un felino predador, ni por un segundo sin siquiera parpadear.

    Ha desaparecido… ¡Asombroso!

    El Bakgiara ha desaparecido por completo como por arte de magia. Todos soltamos un largo suspiro de alivio, en especial Zafyrion, quien era el que se encontraba más nervioso entre nosotros.

    ―Uff… Ya se ha ido… ―soltó Zafyrion, aliviado.

    ―Jajaja… ¡No puedo creer en verdad lo realmente cerca que estuvimos de un Bakgiara! ―expresó Rubiria con mucha alegría y entusiasmo.

    ―Demasiado cerca diría yo ―opinó Titania―. Menos mal que el Bakgiara se dio cuenta de que no representamos amenaza alguna para él.

    ―¿Y qué pasó con él? ¿Se desvaneció en la nada? ¿Acaso se teletransportó o algo así? ―pregunta Faryanna con intriga al voltear a ver a Titania.

    ―No se teletransportó, solo se camufló ―respondió Titania con naturalidad―. Más bien dicho, se mimetizo con el ambiente o en otras palabras, se hizo uno con el mismo. Simplemente se volvió invisible.

    La explicación de Titania es interesante. Aunque no distingo cual es la diferencia, supongo que ella tiene razón. Después de todo, ella es muy inteligente.

    ―Vaya chicos, ustedes sí que son muy afortunados, en serio ―opinó Zafyrion con ánimo―. Creo que ustedes traen suerte jejeje…

    ―Sí que sí ―afirmo Rubiria con alegría―.

    Todos nos reponemos y nos ponemos en pie con toda naturalidad.

    ―Zafyrion… ―Faryanna se demuestra insegura por algo―. ¿Estás seguro que el Bakgiara ya se fue? ¿Acaso no nos estará acechando?

    ―Jajaja ―Zafyrion ríe con ánimo―. Niña, si el Bakgiara nos quisiera muertos, ya nos hubiese matado desde el momento en que se volvió invisible.

    ¡¿Qué?!

    Faryanna ríe con una risita entre dientes.

    ―Jejeje… supongo que tienes razón, Zafyrion ―respondió Faryanna con ánimo.

    ―Jejeje, Si. Bien, chicos, el descanso ya termino ―Zafyrion orienta su autoridad hacia nosotros―. Es hora de seguir en marcha. Ya hemos estado casi media hora aquí. Aunque lo admito, esta media hora valió la pena.

    ―Bueno, en eso tienes razón, amor ―Rubiria se acerca al lado de Zafyrion―. Bien chicos ¿Qué estamos esperando? Sigamos adelante, que aun nos queda un largo tramo que caminar antes de salir del bosque.

    ¿Hay que caminar más?

    ―¡¿Qué?! ―Exclamé con algo de impacto―. ¿Aun falta?

    ―Si Zeo, aun falta ―contestó Rubiria con seriedad―. Y, por si no lo sabías, si sigues con esa pereza, vamos a tardar más en llegar a la salida del bosque.

    Ah… ¿qué otro remedio queda?

    Me ubico al lado de Faryanna.

    ―Bien, sigamos… Si no queda de otra…

    ―Zeo, ¿Quieres que te cargue? ―Faryanna lanza su pregunta con sagacidad y amago.

    ―¿De verdad puedes?

    ―¡Claro que no, tarado! ―Faryanna estira su brazo y me da un leve golpe, catapultando su dedo medio con su pulgar, justo en mi frente.

    ―Jajaja ―Titania ríe con alegría al ver la jugarreta que me ha tendido Faryanna―. Zeo, en serio sí que eres muy pero muy… especial, jajaja…

    ―Bien, basta de charla, a caminar ―Zafyrion y Rubiria se ponen en marcha con la impresión de dejarnos atrás―. Hey, ustedes tres, si no se apresuran se quedaran solos en el bosque.

    ―¡¿Quedarnos solos en el qué…?! ―refutó Faryanna―. Esperen, que importa que Zeo se lo coman los Bakgiaras, ¡No me dejen atrás!

    ¡Faryanna, traidora!

    ―Sí, es cierto ―Titania corrobora lo opinado por Faryanna―. ¿Qué importa si a Zeo se lo comen las bestias del bosque?

    ¡Titania! ¿Tú también?

    ―Además, quedarse con ellos a solas en el bosque es muy riesgoso ya que hacen cosas… ―añadió Titania a disposición propia.

    Rubiria, al escuchar esto, se detuvo de golpe y volteó a verla con inmenso interés en su expresión.

    ―Titania ¿A qué te refieres con eso? ―Rubiria pregunta con mucho interés.

    Oh, oh… Esto se está poniendo feo…

    ―Me refiero a que ellos cuando están a solas hacen cositas indebidas que dos jóvenes que ni siquiera son pareja, no deberían de hacer.

    Los ojos de Rubiria se abrieron de par en par. Inmediatamente se movilizó y en un instante ya estaba frente a Titania.

    ―¿Qué clase de cositas? ―le preguntó a Titania con mirada furtiva.

    Faryanna se sonroja al darse cuenta de que ciertas cosas corren el riesgo de salir a la luz.

    ―T―Titania ¿Q―que cosas dices, ah? ―soltó Faryanna algo nerviosa de que se diera a conocer nuestro malentendido de anoche. Ella hace movimientos despavoridos en un intento de llamar la atención.

    ―¿Que qué cosas digo? Dime, Faryanna ¿no te pone nerviosa el hecho de que yo sé algo muy comprometedor?

    Debo intervenir cuanto antes.

    ―Vamos, Titania. No hay necesidad de llegar a tales extremos o ¿sí? ―Dije en pro de nuestra defensa, de Faryanna y mía.

    ―Jajaja, que bien se siente tener esta clase de poder en mis manos ―comentó Titania con malicia.

    ―¡Ya déjate de rodeos y dime que hicieron estos dos anoche! ―expresó Rubiria con acelero.

    ―Bueno, déjame te cuento Rubiria ―Titania se acerca y se sienta sobre el hombro de Rubiria―, Anoche, estos dos tortolos se quedaron despiertos, admirando las luces del firmamento en un claro cercano bajo la luz de la luna llena.

    ―¿Y qué más? ¿Y qué más? Cuenta, cuenta…

    ―Para no hacer largo el cuento, ¡Zeo casi besa a Faryanna anoche! ―soltó Titania con fuerza.

    Durante unos instantes, el silencio se apodera del ambienta. Juraría que hasta los animales del bosque callaron sus ruidos.

    ―¿Qué Zeo hizo ¡QUÉ!? ―exclamó Zafyrion. Él se mueve con presteza y se mete de golpe desde atrás de Rubiria.

    ¡¿En qué momento Zafyrion llego aquí?!

    Faryanna se puso roja pero a la vez pálida… Para llegar a un término medio, diré que se puso rosadita…

    Zafyrion se ve muy interesado, a la par con Rubiria. El me ve con mucha atención y con una mirada fulminante.

    ―Valla, valla, Zeo, te lo tenías bien guardadito; muchacho, eres todo un zángano.

    ―¡N―NO! ¡No es lo que piensan todos! ―objeté―, ¡Todo Fue un increíble malentendido!

    ―¡Si cómo no! ―refutó Titania mirándome con acusación―, ¡Dos centímetros! ¡Eso era lo que evitaba que sus labios se sumergieran en el mar de la pasión! ¡DOS CENTIMETROS! ¿O me lo vas a negar, Zeo?

    ¿En verdad midió la distancia?

    ―¡Sí! Digo, ¡No! ¡Digo! ¡Ah! ¡Faryanna, ayúdame con esto! ¿Sí?

    ―¿Qué te ayude? ―refunfuñó―, ¡Si por tu culpa fue que nos descubrieron! ¡Huy…! ―Faryanna se tapa la boca velozmente con ambas manos.

    Me acerco a Faryanna y me ubico a su lado.

    ―Faryanna… Te pedí ayuda, no que nos hundieras más de lo que ya estamos…

    Volteo a mirar a los chicos. Ellos nos miran con una mirada muy penetrante, morbosa y sumamente sentenciadora.

    ―¡AJA! ¡Lo sabía! ―comentó Zafyrion―. Ustedes se atraen mutuamente.

    ―¡Sí! ¡Eso mismo ha de ser! ―añadió Rubiria―. Dime Zeo, ¿En verdad te sentiste atraído, de alguna manera, por Faryanna?

    Esa pregunta me toma por sorpresa. Pero, si la analizo, tiene sentido. Por alguna razón, me sentí atraído a Faryanna. Esa atracción era demasiado fuerte, no pude resistirme. Bueno, ni siquiera hice el intento… ni tampoco iba a hacerlo.

    ―Ahora que lo mencionas, Rubiria. Si me sentí atraído a Faryanna, pero de una manera que no puedo explicar. Era casi como si no fuese yo, como si mi conciencia no tuviera control sobre mi cuerpo y este obrara solo.

    ―Bu―bueno… yo también sentí lo mismo por ti ―añade Faryanna con algo de vergüenza.

    El ambiente se torna más inhóspito, los chicos cambian sus expresiones a más serios. Titania se queda muy pensativa. Parece analizar algo en sus pensamientos.

    ―Eso es muy interesante a decir verdad ―comentó Titania con naturalidad―. Creo que ya sé lo que ocurrió.

    Esa respuesta acciona un clic en Faryanna y en mí. Inmediatamente volteamos a ver a Titania con rapidez.

    ―¿En serio, Titania? ―pregunta Faryanna.

    ―Sí ―afirmo con ánimo―, les explico. Ustedes dos sintieron atracción irresistible debido a que se sincronizaron, justo como en el árbol antes de que yo les trajera hasta acá.

    ―Oh ya veo… ―dije―, ¿Y eso que es, que significa?

    ―Significa que ustedes tienen la capacidad de sincronizar sus cuerpos, mentes, almas y espíritus como si fuesen uno solo. Esa ―Titania continua con su explicación―, es una habilidad muy rara. Yo me percate de esto cuando los teletransporté hasta acá; pero creí que fue simple casualidad del destino. Ahora sé que no es así. Ustedes, verdaderamente si pueden sincronizarse uno con el otro.

    Faryanna y yo nos detenemos por unos segundos a pensar en esta teoría que nos propone Titania.

    ―¿Pero qué podemos hacer con esa “sincronización” que tú dices? ―pregunto Faryanna con intriga.

    ―Muchas cosas ―interviene Rubiria al acercarse al lado izquierdo de Faryanna―. La Sincronización es algo universal. No se conoce mucho de ella. Supongo que es otra pregunta que agregar en el repertorio de preguntas que tienen preparadas para el Clérigo Archisabio Hakiro. Él de seguro sabe la respuesta a ello.

    Esto es nuevo… al menos, ellos ya no están hablando de ese santo malentendido…

    ―Y, volviendo al tema, Zeo, ¿En verdad ibas a besar a Faryanna? ―Inquirió Zafyrion con premura.

    ―Yo… pues… yo… No puedo dejar que me ganen en esto. ¡Faryanna me matara si respondo mal…! ¡Ya sé! Oye Zafyrion… sabes, anoche Titania, Faryanna y yo, escuchamos unos ruidos extraños y muy comprometedores que provenían de su…

    Ni siquiera termine de completar la oración, cuando Rubiria se dio media vuelta y comenzó a caminar.

    ―¡No hay tiempo que perder muchachos! ¡El templo nos espera, y tenemos que estar haya lo más pronto posible! ―habló Rubiria mientras caminaba, alejándose de nosotros.

    Zafyrion no se queda atrás, rápidamente se da media vuelta y comienza a caminar al lado de Rubiria. Se nota que están algo apenados. Sobre todo Rubiria, quien se sonrojó casi por completo.

    ¡Já, quien lo diría! ¡Gane!

    Sin perder tiempo, Faryanna camina detrás de ellos, parece algo apresurada. De seguro quiere alcanzarlos para fastidiarlos un poco como ellos lo hicieron con ella.

    ¡Hazlo, Fary, hazlo!

    Fary ya les ha dado alcance a los muchachos y no pierde tiempo en dar inicio a su inclemente ataque hacia ellos.

    ¡Eso es, Fary! ¡Toma venganza por los dos, Wajajajaja!

    Titania y yo nos quedamos rezagados. Ella, sutilmente vuela y se sienta sobre mi hombro derecho.

    ―¿Zeo?

    Voltee a ver a Titania al rostro.

    ―¿Uh? ¿Qué pasa Titania?

    ―¿De verdad ibas a besar a Faryanna por impulso o por que querías hacerlo?

    Una pregunta muy sagaz y certera, pero a la vez crucial.

    ¿De verdad lo hice porque quise o por impulso…?

    Es una pregunta que me sumerge en mis pensamientos durante varios segundos, buceando en busca de una respuesta…

    Me cuesta creerlo pero, no creo poder responder…

    ―Titania, yo… yo no lo sé…

    Titania me mira con algo de decepción en su expresión.

    ―Entiendo, Zeo. ―respondió con naturalidad―. Estas confundido ¿cierto? es por el hecho de no saber si lo que sientes nace de tu ser o de un impulso ajeno a ti.

    Me hace sentir confundido y decepcionado el no poder responder eso ni a mí mismo. Titania también lo nota en mi expresión: Sabe que digo la verdad.

    ―No te preocupes, Zeo. La respuesta llegara a ti cuando sea el momento. Solo espera y veras ―expresa Titania con ánimo y aliento, desentonando una sonrisa muy carismática.

    Titania se pone de pie sobre mi hombro, y me da un gentil beso en la mejilla. Luego vuela rápidamente para alcanzar al resto de los muchachos que ya nos llevan unos cuantos metros de ventaja.

    El beso que me ha dado Titania es la medicina que necesitaba: me ha levantado los ánimos por completo y me ha sacado una sonrisa.

    Alguna vez escuche de mi madre decir que “el afecto mutuo y el cariño de alguien cercano a uno, es la mejor y única medicina para los malos momentos y resentimientos. Que es como el trago dulce que sirve para aliviar el trago amargo…”

    Y ahora lo compruebo…

    Siempre tienes la razón, mamá…

    Miro, y me percato de que ellos ya me llevan mucha distancia de ventaja.

    Sin perder tiempo, comienzo a trotar para dar alcance a los chicos. Después de todo, no quiero quedarme abandonado en el bosque; Y mucho menos después de ver lo del Bakgiara y el Karnoktú.

    ―¡Hey chicos, espérenme! ¡Saben que si me muero su mundo también muere ¿verdad?! ¡¿Es que acaso no les importa dejar morir a la única esperanza de este mundo, ah?!

    Un buen trote es lo que me hace falta, y es justo lo que hago para poder alcanzarlos.

    Después de darles alcance, solo me limito a quejarme con ellos por dejarme abandonado en medio del bosque. Su respuesta, como me lo esperaba, es reírse de mí y de cómo corrí con pánico para alcanzarlos antes de que me dejaran atrás.

    Pensándolo bien, de seguro me he de haber visto gracioso cuando corría despavorido detrás de ellos para alcanzarlos. Todos ríen animadamente, y ¿Por qué yo no? Decido unirme a su emotiva muestra de alegría en vez de enfadarme con ellos, a la vez que caminamos rumbo a la salida de este bosque. Solo espero que salgamos rápido de aquí, ya me he puesto algo nervioso al ver lo que son capaces los depredadores que rondan estos lugares.

    Continuamos en nuestra ruta por el bosque. Ya llevamos mucho tiempo caminando, aunque ha valido la pena, ya que hemos visto, Faryanna y yo, muchas cosas interesantes; hace no mucho, pasamos al lado de un árbol gigantesco, cuyo tronco tendría tal vez unos veinte metros de diámetro, y ni hablar de la altura, y alrededor de este, unos hongos de diversos colores moteados y gigantescos. Si fuese a tirar algún acierto, diría que los hongos tienen, tal vez, un metro de alto. Son muy llamativos, pero Zafyrion nos advierte que no debemos tocarlos debido a que son hongos venenosos que a la mínima señal de peligro, expulsan una sucesión de esporas y gases impregnados de un veneno neurotóxico que es capaz de matar en cinco minutos, si no se trata rápidamente con la poción adecuada.

    Aunque quisiéramos acercarnos, nos abrazamos al consejo de Zafyrion y solo les pasamos por un lado, claro, a cierta distancia de los mismos para evitar alguna repercusión.

    A pesar de todo, el ambiente en este bosque es muy hermoso; un aire muy fisco y limpio, temperatura agradable, abundancia de fauna tanto animal como vegetal, lo cual supone mucho a decir verdad. Pero aún hay un minúsculo detalle que continua haciéndola de ruleta en mi mente.

    ¿Cómo es posible que un bosque tan grande, no haya arboles de frutas?

    Tengo hambre…

    Lo único que hace falta para completar un ambiente paradisiaco, es un arroyo o un rio para darnos un pequeño chapuzón.
    Por qué en verdad me quiero dar uno, y supongo que Faryanna también. Aunque, no es momento para pensar en esas cosas…

    Lento pero seguro, la caminata comienza a cobrar su precio: las energías poco a poco nos van desamparando, y a esto le añadimos que no hemos desayunado nada en absoluto debido a que, entre Titania y Zafyrion, se acabaron la mayor parte del Karnoktú de anoche y no quedo nada para desayunar. Así que, esta mañana hemos tenido que avanzar solo con el aire en nuestros pulmones y el ánimo y la moral de seguir adelante. Desafortunadamente, el ánimo y la moral es algo que decae muy rápido cuando se está con el estómago vacío…

    ¿Cuánto falta para atravesar este bosque? No creo que pueda sostener la marcha por mucho tiempo más… ¡En serio tengo hambre!

    ―Zafyrion… ¿Dónde termina este bosque? ―pregunta Faryanna con cansancio.

    Zafyrion voltea a mirarla por sobre su hombro.

    ―¿Mmmh? Eso pregúntaselo a Titania, ella es la que ha cruzado este bosque ―contestó adnegadamente―. Rubiria y yo solo hemos entrado a hacer patrullaje de vigilancia hasta el centro de este. Ya más allá, quien nos guía es Titania.

    ―Titania… ¿Dónde termina este bosque? ―Faryanna reitera la misma pregunta pero con algo más de pereza.

    ―No te preocupes, no falta mucho ―contesta Titania al voltearse a ver a Faryanna, sin parar de avanzar volando hacia el frente al lado de Rubiria y Zafyrion―. Mejor aún, al finalizar este bosque, se encuentra un precioso valle cubierto de flores y césped, con varios arbustos de frutas, y en el centro de este cruza un arroyo en donde podemos descansar y refrescarnos ―Añadió con alegría.

    Escuchar eso nos devuelve la voluntad de seguir adelante.

    ―Pero ¿más o menos cuanto tiempo nos falta? ―pregunta Faryanna más animada.

    ―Mmm… diría que cerca de… diez o quince minutos.

    Eso espero porque ya he caminado demasiado con el estómago vacío y no creo aguantar mucho más antes de desfallecer…

    ¡Tengo hambre, joder!

    Faryanna se emociona un poco al enterarse de que nos falta poco para descansar. Solo nos queda mantener el ritmo, la frente en alto, y seguir adelante sin importar que.

    Titania se detiene repentinamente. Ella gira su cabeza de lado a lado para mirar a su alrededor en busca de algo del cual no poseo conocimiento.

    Titania, no nos vengas ahora con que nos perdimos…

    ―Eeeeeeeh… Chicos ―Titania voltea a mirarnos con algo de preocupación.

    Todos nos detenemos y centramos nuestra atención en Titania quien se encuentra estática en el aire.

    ―Creo que estamos perdidos, jejeje ―habló Titania rascándose la cabeza y con una expresión muy mona.

    Todos reaccionamos con impacto. La respuesta de Titania nos toma furtivamente.

    Ya me lo esperaba. Sí, estamos perdidos.

    ―A ver Titania, ¿Cómo que estamos perdidos? ―pregunta Zafyrion mientras se acerca a su lado.

    ―Bueno, verán es que…

    Rubiria la interrumpe, acercándose y empujándola, levemente, con el dedo índice.

    ―¿Cómo te atreves a decir que estamos perdidos con tanta naturalidad, ah? ―objetó Rubiria algo enfadada.

    ―¡Es que…! ¡No lo sé! ―Titania mueve la cabeza de lado a lado con expresando confusión―. El bosque se ve extraño… Se siente extraño. Es como si le hubiese ocurrido algo. Ya sé…

    Titania aterriza, se arrodilla y coloca las dos manos sobre la tierra. Cierra los ojos mientras parece concentrarse…

    ―Por favor, bosque… Dime ¿Qué es lo que te ocurre…?

    Titania permanece callada. No dice ni hace nada, solo se queda allí, estática. Su respiración es lenta, y ella está en extrema calma.

    ―¿Qué está haciendo Titania, Zafyrion? ―pregunté con intriga.

    ―¡Shhhh! ―Zafyrion me pone en silencio sin dejar de mirar a Titania―. Ella está en trance. Es mejor no decir nada y esperar.

    Titania permanece en la misma posición por varios segundos. Todos centramos nuestra atención en Titania, sobre todo Faryanna, quien la mira con algo de preocupación.

    Repentinamente, Titania abre los ojos de golpe y se pone de pie. Su expresión exterioriza preocupación, angustia por algo. Yo no soy el único que nota su estado actual, todos lo notan. Algo le ocurre… Pero ¿Qué será?

    ―Titania ―Rubiria se aproxima y se agazapa para estar más cercana a ella―. ¿Qué es lo que ocurre?

    Titania no responde…

    ―¿Pasa algo? ―preguntó Zafyrion con preocupación.

    Titania, sin previo aviso alza vuelo.

    ―¡Vamos, por aquí! ―Dijo con preocupación y apresuro.

    Titania comienza a volar a toda velocidad en una dirección: hacia el frente.

    Inmediatamente la seguimos. Titania vuela muy velozmente, tanto así, que tenemos que correr para poder seguirle el paso, y aun con eso, nos lleva varios metros de ventaja.

    ―¡Titania, espera! ―exclamó Rubiria mientras corre―. ¿Qué es lo que ocurre?

    ―¡No hay tiempo de explicar! ―gritó―. ¡Solo síganme!

    Sin objetar, todos corremos velozmente tras de Titania. Ha de ser algo muy importante o de mucha urgencia para que ella no se detenga a dar explicaciones.

    Por varios minutos, corremos en una sola dirección su parar. Hay obstáculos como pequeños riscos, rocas y raíces; Faryanna tropezó con una raíz, pero recuperó el equilibrio rápidamente. No se detuvo para mirar su pie, solo siguió corriendo para no quedarse atrás. Yo, por otro lado, siento que el cansancio me toma las riendas. No dejo de jadear en busca de aire, pero igual, detenerse no es una opción. Algo está ocurriendo y no hay tiempo para descansar.

    Ya después de un buen tiempo corriendo; en la lejanía, se puede notar los límites de los árboles. Eso solo significa que no nos falta mucho para salir del bosque. Aunque en el fondo, quisiera quedarme observando las maravillas a mí alrededor que ofrece este lugar. Pero, una meta fija se hace presente en mi mente: debemos seguir adelante a toda costa y sin importar que. Y supongo que Faryanna piensa lo mismo que yo, así que, al ver el límite de los árboles, dimos más fuerza a la marcha para salir a toda prisa de este inmenso pero maravilloso bosque…

    Titania es la primera en salir. El resplandor del sol en el límite del bosque provoca que la perdamos de vista. Eso no nos detiene en absoluto y solo seguimos adelante.

    Al salir, el deslumbrar del sol me cegó levemente. Faryanna tapa su vista con sus manos por unos instantes y yo también la imito. Al aclararse todo y observar al frente nuestro, nos encontramos con la sorpresa de que, en efecto, hay un valle justo como lo comento Titania. Sin embargo, el valle frete a nosotros esta devastado en su totalidad. No hay ninguna señal de vida, todo está desintegrado y hecho polvo; incluso la tierra se siente carbonizada y cenicienta.

    Al detallar nuestro alrededor, es necesario destacar que todo el paraje da la impresión de haber ocurrido una muy salvaje batalla. Y dicha deducción proviene del hecho de que hay cráteres en el suelo, restos de armaduras muy maltrechas, armas y escudos rotos, que por sus estados actuales, no se pueden identificar con exactitud a quien les pertenecen. Algo raro es que, aun cuando da señales de que los sucesos ocurridos no llevan mucho tiempo de acontecer. Las armas y armaduras están muy destrozadas y en estado deplorable, lo cual no concuerda con el periodo de tiempo que supuestamente llevaría de ocurrido dicha confrontación.

    Una observación más exhaustiva da a denotar un detalle que es mucho más extraño que lo demás y podría decirse que es escalofriante e incluso aterrador y pavoroso; ese detalle es que, no hay cuerpo alguno en ninguna de las armaduras. Ni siquiera hay cuerpos repartidos por el campo de combate como generalmente suele suceder en las batallas.

    Según Zafyrion, a juzgar por las huellas, marcas y cráteres distribuidos por todo el valle, lo que ocurrió, sea lo que sea, debió de ser algo muy reñido y violento en exceso.

    Rubiria, quien es quien está al frente, decide que nos tomemos un tiempo para analizar y buscar pruebas de lo sucedido en este valle, y que de paso, nos demos un pequeño descanso que es algo que necesitamos con urgencia, bueno, Faryanna y yo sí.

    La vista de este valle es algo desalentadora y trágica. Según Titania, todo esto era un vivido valle cubierto de flores, césped y arbustos, y que ahora solo está reducido a cenizas y desolación.

    ―¿Qué habrá sucedido aquí? —Pregunté abismado mientras observaba con pavor los alrededores.

    ―Una batalla. Sin duda alguna, y muy violenta. Eso fue lo que ocurrió —Opina Zafyrion mientras se arrodilla para tomar y sentir el polvo con sus manos, y luego soltarlo—. ¿Tú qué opinas Rubiria?

    ―Así es, una batalla, ni más ni menos —Responde Rubiria al tiempo que se acerca a unas armas y armaduras maltrechas para intentar reconocer su procedencia—; Y a juzgar por todo esto, diría que tienen dos o tres días… cinco como máximo.

    Algo llama mi atención, volteo a mi lado y veo que Titania se ve muy afligida, como si algo le causara dolor en su interior.

    ―Esto es horrible… —soltó Titania en un tono muy triste con lágrimas en sus ojos mientras observaba la devastación delante de ella, con mucha aflicción en su ser—; esto, antes estaba cubierto de hermosas flores y arbustos. Y ahora, solo muerte y desolación es lo que se observa… ¡Me llena de rabia la poca consideración que tienen por la naturaleza de nuestro mundo! Todo un bello valle, reducidos a cenizas ¿y para qué? ¡Para NADA!

    Titania está muy enojada. No puede contener más la rabia y la furia y solo se limita a llorar.

    Faryanna siente pena por ella y se dispone a caminar para acercársele.

    ―Calma Titania, —Faryanna se acerca para intentar consolarla―. No podemos hacer nada…

    ―¿Qué me calme? ¡¿Qué me calme?! —Refutó Titania muy exaltada y con disgusto—. ¡¿Cómo quieres que me calme al ver tal destrucción, ah?!

    Titania vuela con mucho pesar mientras avanza, admirando con horror la devastación en el valle…

    Zafyrion, se da vuelta y camina hasta el lado de Faryanna.

    ―Faryanna, déjala —comentó Zafyrion con seriedad en su expresión.

    ―Pero, es que ella esta…

    ―Las hadas ―interrumpe Zafyrion―, principalmente las hadas femeninas, están muy ligadas a la naturaleza, tanto como si fuesen uno solo… —dice mientras la mira.

    Faryanna guarda sus palabras y mira a Titania con algo de zozobra.

    Me acerco a ellos, quienes están a cierta distancia frente a mí.

    ―¿Quieres decir que por eso es que Titania esta así de inconsolable? —pregunto con algo de lastima al ver a Titania en ese estado de rabia.

    ―Así es. —Asintió Zafyrion mientras volteaba a verme—. Para ella, es como si le hubieran quitado una extremidad, una parte de su cuerpo o incluso una parte de su ser. Aunque no lo aparente —Volteó su mirada hacia Titania—. Ella está sintiendo mucho dolor y sufrimiento en este momento, ya que la naturaleza misma tiene vida, y con estos actos, se la arrebatamos. —Zafyrion baja su mirada con la penuria sobre él—. Podría decirse que este es el legado de la Guerra. Solo muerte y desolación sin par. Es por eso que la Princesa Etérea es pacifista y aborrece todo acto de guerra o violencia, y nosotros al igual que ella, pensamos lo mismo.

    Zafyrion se agacha y pone su mano sobre la tierra al tiempo que toma un puñado de la misma y la mira pensativamente, reflexionando sobre sus palabras.

    ―Pero, por desgracia —suelta el puñado de tierra, dejando que se escape por entre sus dedos—, la única manera de alcanzar la paz con las fuerzas malignas, es la guerra. Sin guerra no hay paz, y sin paz no hay guerra; Hasta la princesa misma sabe que es así. Y nuestra meta final —Alzó su mirada al cielo— es alcanzar la paz…

    Todos nos quedamos reflexionando y analizando los pensamientos que en voz alta ha expresado Zafyrion. Estos son muy acertados y solo nos limitamos, Faryanna y yo, a callar y observar con lastima el valle desolado.

    Titania sigue admirando el desolado valle con aflicción mientras que Rubiria está algo alejada de nosotros, examinando un par de armaduras maltrechas que están a nuestra derecha…

    Repentinamente Rubiria se sobresalta. Ella se levanta con algo de pavor.

    ―No puede ser… ¡Todos vengan aquí! —Gritó Rubiria muy exaltada.

    Todos nos ponemos al corriente. Inmediatamente corrimos hasta donde se encuentra Rubiria, con excepción de Titania, quien todavía seguía contemplando la devastación del valle con mucha pena, lastima y rabia.

    ―¡¿Qué ocurre?! —Preguntó Zafyrion, procurándose de que ella esté bien.

    ―Esto… —Rubiria toma una de las espadas tiradas en el suelo y nos la muestra. La manera en que la expone nos indica que debemos fijarnos en algo en concreto—; Miren el símbolo de la empuñadura y el Glifo de la hoja.

    Zafyrion observa, y en un movimiento acelerado, toma la espada y la mira con mucho detenimiento, fijando su completa atención sobre la misma.

    ―Esto es… Esto es de nuestros ejércitos —mencionó con una expresión de preocupación muy seria— Y este glifo…

    Titania, de manera repentina, se acerca a nosotros a gran velocidad. Parece ansiosa por saber cualquier cosa que le ayude a averiguar qué fue lo que ocurrió…

    ―A ver ―dijo Titania mientras se acercaba por sobre el hombro derecho de Zafyrion―. Este símbolo, es el símbolo de Remlaira. Y este Glifo, es el Glifo del Rayugan Ancestral ―su expresión cambia inhóspitamente. Solo se nota preocupación y pánico en su rostro―. No puede ser…

    Me percato por completo de la expresión de Titania. Algo ha descubierto, y a juzgar su comportamiento tan nervioso, debe de ser algo de suma importancia.

    ―¿Qué pasa? ¿Qué sucede? —Pregunté confundido.

    Rubiria se levanta con la cabeza agachada. Su mirada es ensombrecida y se encuentra totalmente inexpresiva.

    ―El Glifo del Rayugan Ancestral ―mencionó ell al darse vuelta a nosotros; alza su cabeza y nos mira―, es el Glifo de un pelotón de nuevos y jóvenes reclutas que estaban en labor de vigilancia y reconocimiento en las afueras de Remlaira como parte de su entrenamiento en campo real. —Respondió Rubiria sollozante con lágrimas en sus ojos—. Todos *sniff* jóvenes muy prometedores y de buen corazón…―añadió con voz temblorosa, como la de una mujer sentimental a punto de partirse en llanto.

    ―¿Nuevos reclutas? —Pregunta Faryanna despistadamente.

    ―Así es. —respondió Titania con pesar.

    ―Pero Rubiria… ¿Por qué se ve tan afligida? —Pregunté algo preocupado, dirigiendo mi pregunta a Zafyrion, quien se encuentra a mi diestra.

    ―Veras —Zafyrion voltea a verme con mucha aflicción en su mirada—, ese pelotón de jóvenes novatos estaban bajo el comando de Rubiria desde que ingresaron a la academia…

    Una declaración muy impactante y estremecedora. A Faryanna y a mí se nos fue el mundo, literalmente.

    ―…Ella misma los entreno y cuido a cada uno de ellos. Eran sus amigos, y más que sus amigos, eran como hermanos pequeños para ella. Y, hace cerca de cinco días, Rubiria los envió a su primera misión de patrullaje de una semana en las afueras de Remlaira como parte de su entrenamiento a campo real.

    Eso es muy trágico…

    ―Oh dios mío… —Añadió Faryanna anonadada mientras se tapaba la boca con su palma.

    ―En el ejército —Intervino Rubiria sollozante mientras intenta aguantar su claro impulso de llorar—, nos enseñan que: no debemos tener ningún apego emocional hacia nuestros similares para evitar conflictos y problemas emocionales que nublen *sniff* el cumplimiento del deber.

    Rubiria empieza a caminar lentamente, observando con desdén los restos de armas, escudos y armaduras repartidas por el valle.

    Caminamos a su lado, siguiéndola.

    ―Yo ―continuó―, conocía a cada uno de los cincuenta y siete jóvenes en el pelotón como si fuesen mis hermanos y hermanas. Sus nombres, familias, *sniff* todo ―Rubiria observa los restos repartidos por todo el valle, de tal modo, que da la impresión de ver a cada uno de los caidos con cada armadura, arma y escudo que ve.

    Seguimos a Rubiria que caminaba hasta un grupo de armaduras que están cerca del centro del valle.

    ―Cada arma que veo, cada escudo que veo, cada armadura que veo, trae a mi mente los rostros, la personalidad, la forma de ser de todos los chicos y chicas del pelotón *sniff*…

    Rubiria cesa su caminar, se detiene frente a una armadura distinta y alejada del resto; esta se encuentra más destrozada que las demás, cuya lanza está dañada y escudo muy desgastado. Ella no deja de mirarla abismadamente. La única expresión en su rostro es la de la penuria y sus ojos solo reflejan profunda tristeza, sufrimiento y dolor.

    Nuevamente las lágrimas comienzan a salir y gotean en el suelo polvoriento del valle.

    ―Esta armadura, esta lanza y este escudo, pertenece a Wallnus —Dijo mientras las lágrimas ruedan por sus mejillas—, él era *sniff* él era jefe de pelotón que yo misma designe ya que era el más habilidoso de todos ―Rubiria, observa a su alrededor con mucho dolor―. Todos ellos muertos, *sniff*, él muerto *sniff* Y todo es culpa ¡MIA!

    Un ambiente sombrío recae sobre nosotros, principalmente sobre Zafyrion, quien se denota muy impactado ante el nombre mencionado.

    ―Oh santa creadora… —Expresó Zafyrion mientras bajaba la mirada con mucha pena y aflicción.

    ―¿Zafyrion? ¿Qué…ocurre? —Preguntó Faryanna. Ella no puede alejar más su preocupación.

    Zafyrion no voltea a mirarnos, solo mira la armadura maltrecha tendida en el suelo polvoriento del valle.

    ―Es que, Wallnus, ése Wallnus, es… es su hermano menor… —Respondió Zafyrion con gran penuria mientras rodaba una lagrima por su mejilla.

    ―No puede ser… —Comentó Faryanna mientras tapa su boca con sus dos manos. Sus ojos empiezan a llenarse de lágrimas.

    ―Wallnus —Añadió Zafyrion—, era el único pariente vivo que le quedaba a Rubiria. Sus padres murieron hace muchos años durante la guerra y su hermano y ella quedaron huérfanos desde muy jóvenes…

    ―¿Y qué edad tenía Wallnus antes de…? —Preguntó Faryanna con mucha lástima.

    ―Él tenía solo 76 años nada más. Solo un joven que apenas empezaba a vivir —Dijo mientras soltaba un largo y sostenido suspiro lleno de pesar e incertidumbre—, es una gran pena, pero, ni lo que sentimos todos juntos se puede comparar con lo que está sufriendo Rubiria en este momento… —Comentó mientras centraba su mirada en Rubiria quien yace con la cabeza gacha frente la armadura de su joven hermano menor.

    ―Pobre Rubiria…—Expulsé con amargura y lastima en mis palabras—. No me puedo imaginar cómo se siente en este momento…

    Rubiria se inclina y toma con mucha delicadeza la lanza y el escudo de su pequeño hermano. Se las queda viendo con mucha nostalgia y cariño, pero a la vez con mucha tristeza y profunda desdicha y desconsuelo. Al ver sus armaduras, llueve sobre su mente todos los recuerdos y momentos, buenos y malos, que vivió con su pequeño hermano menor.

    ―¡YO LOS ENVIE A ESTA MUERTA TAN INJUSTA! ¡A TODOS! —Grita con inmensa rabia. Dejó caer sus brazos y soltó la lanza y el escudo de su hermano con inmensa resignación y furia—. Ellos, mi pequeño hermano…todos *sniff* jóvenes que apenas empezaban a vivir… ¡Y YO LOS MATÉ! ¡YO LOS MATÉ! ¡MALDICION! ¡YO LOS MATÉ…! —Gritó desbordante de enojo y culpa.

    Justo entonces, Rubiria se arrodilló ante la armadura vacía de su hermano menor. Parece no aguantar más la culpa y el dolor que siente en su interior. Acongojada, se tendió en el suelo y comenzó a llorar y a gritar sin consuelo alguno, golpeando el mismo con sus puños llenos de impotencia y enojo.

    ―¡ES MI CULPA! ¡FUI YO! ¡FUI YO QUIEN LOS MATÓ MALDITA SEA...! Wallnus… mi pequeño hermano… ¡¿WALNUS, QUE HE HECHO?! ¡HERMANITO, ¿DIME, QUE TE HE HECHO?!

    Rubiria llora la pérdida de su hermano en un encuentro cruzado de emociones turbulentas que toman el control sobre sí. Mas que una hermana, da la impresión de ser una madre que llora desconsolada la pérdida de su único hijo. Tendida en el suelo polvoriento, ella solo se limita a gritar y llorar sin control.

    Todos nosotros bajamos la mirada, Faryanna incluso comenzó también a llorar al ver el sufrimiento y la dura experiencia por la cual Rubiria estaba pasando en este momento. Su llanto nos destroza el corazón. Puedo sentirlo, es como si nos partiese el alma en dos, y, aunque no fue nuestra perdida, sentimos casi en carne viva el dolor, la congoja y la culpa inmensa que siente Rubiria en este momento.

    ―Rubiria… no debes… —Dice Faryanna mientras empezaba a caminar hacia Rubiria.

    Cuando Faryanna empezó a caminar, de manera imprevista, Zafyrion la tomó de la mano y la detuvo.

    ―No. —Interrumpió— Deja que grite, deja que llore, deja que desahogue la pena y la culpa que tiene, que atormenta sin piedad su conciencia y que afligen sin misericordia su corazón. —Expresó Zafyrion con mucha seriedad y resignación en sus palabras.

    Faryanna, inmediatamente se percata de la razón en las palabras de Zafyrion y no opone resistencia.

    ―Sí. Entiendo… tienes razón —Mencionó Faryanna mientras caminaba de vuelta a mi lado.

    Todos juntos, Titania, Zafyrion, Faryanna y yo; nos quedamos observando estáticos a Rubiria, quien sigue sumida en un frenesí de sufrimiento y dolor.

    De forma repentina, Rubiria deja de gritar y de llorar. Se levanta lentamente con una calma muy inquietante e intimidadora. Y con la cabeza agachada, siguió mirando los restos de la armadura de su hermano.

    ―Wallnus, ¡QUIEN LOS MATÓ! —Rubiria se sume en una calma iracunda—. ¿Quién los… ¡MATÓ!? —Gritó inundada en la furia y la rabia.

    En ese momento, sin moverse, giró su cabeza y volteó su mirada hacia nosotros. Mirándonos por sobre su hombro, su mirada refleja odio, deseo de muerte, sed de venganza y ansias de sangre. Muy similar a la mirada de una psicópata o de una bestia iracunda, atiborrada en rabia y odio sin par, pero a la vez, llena de lágrimas de sufrimiento y dolor.

    ―¡Titania! —Exclamó— ¡Dime, ¿quién los mato?!

    Titania reacciona con impacto.

    ―¿Qu-Que?, ¡Y-yo no lo sé! —Respondió Titania muy sorprendida—, ¿Cómo quieres que sepa eso? —Dijo.

    ―Titania… ―Rubiria vuelca toda su atención en ella―, yo sé, ¡yo sé, que tú no solo posees habilidades Arcanas, sino también habilidades Clarividentes! ¿No es así?

    Titania baja la mirada.

    ―S-sí, pero… —Mencionó Titania en un tono de miedo e intimidación.

    ―Entonces… —Rubiria camina hacia Titania, sumida en ese estado iracundo—; ¡Dime! ¡¿Quién los mató?!

    Zafyrion interviene con premura y apresuro.

    ―¡Rubiria, basta! —Expresa fuertemente Zafyrion mientras se acerca, interponiéndose entre Titania y ella, y la detiene tomándola por ambos hombros a la vez—. ¡No le exijas a Titania hacer algo, que sabes muy bien que le es muy difícil y riesgoso para ella!

    Rubiria reacciona con renuencia y rebeldía.

    ―Pero… pero es que… ¡tú no entiendes, Zafyrion! —Refutó al tiempo que se quitaba las manos de Zafyrion de sus hombros en una violenta brusca acción, y lo empuja con fuerza. Zafyrion estuvo cerca de perder el equilibrio y caerse por el empujón recibido—. ¡Todo mi pelotón está muerto! ¡Todos mis amigos están muertos! ¡Mi hermano! ¡Mi única familia está muerta! ¡Lo he perdido todo! ¡¿Y AUN ASI, QUIERES QUE YO…?!

    Repentinamente, Zafyrion la interrumpe con un fuerte abrazo. Rubiria reacciona con asombro, su expresión no refleja más que sorpresa e impacto.

    ―No… mientes. Aun no lo has perdido todo. Aun me tienes a mí. Y sé que, aunque yo no sea suficiente, yo no te dejare… ni aun después de la muerte…no lo haré…

    Rubiria parece calmarse. Ella comienza a apaciguar su incontrolable ira.

    ―Zafyrion… —Los ojos de Rubiria, nuevamente, se empezaron a llenar de lágrimas— oh, Zafyrion…

    Rubiria le corresponde el abrazo a Zafyrion y se tiende a llorar desconsolada sobre su hombro. Este la abraza con fuerza y cariño intentando calmar el dolor que ella siente.

    ―Ya, calma, Rubiria —Dijo Zafyrion mientras le toma el rostro con delicadeza—. No podemos hacer nada. Lo siento…

    Rubiria lo mira fijamente y sonríe con el rostro lleno de lágrimas.

    ―Lo sé, amor… lo sé… —Mencionó mientras lo abraza recostando su rostro sobre su pecho.

    Me reconforta mucho ver que Rubiria se está calmando. Entré en pánico total cuando Rubiria volteó a vernos con esa mirada de asesino… Creí que podría tomar acciones mortales en nuestra contra. Gracias a dios, no fue así…

    Volteo a mi izquierda y noto que Titania está muy pensativa.

    ¿En qué estará pensando...?

    ―Bueno… —intervino Titania—, si hay algo que podemos hacer…

    ―¿Lo hay? —Dije sorprendido.

    ―Si Zeo, hay una manera, y es la misma que sugirió Rubiria hace un momento —respondía mientras sonreía y alzaba vuelo hasta donde se encuentra Rubiria.

    ―Titania, ¿Qué piensas hacer? —Menciona Faryanna.

    ―No, Titania —Interrumpió Rubiria—; No lo hagas, no es necesario… *sniff* Zafyrion me ha hecho entender que, no vale la pena poner tu vida en riesgo por mi satisfacción personal. No lo hagas.

    ―Rubiria, —Titania se posa inmóvil entre Rubiria y Zafyrion—; no hay problema. Entiendo por lo que estás pasando, y creo que vale la pena el riesgo. Además; —Añadió—; Yo también quiero saber quién mato a tus amigos y a tu hermano, y saber quién mató a toda la naturaleza que había en este valle. Así que no te preocupes, todo saldrá bien ¿vale?

    Titania se posiciona frente a Rubiria y Zafyrion. Cierra sus ojos y se eleva, extendiendo sus brazos hacia abajo con las palmas abiertas y la cabeza en alto.

    Rubiria y Zafyrion se alejaron un poco de ella al igual que Faryanna y yo damos un paso atrás. Titania, de forma impredecible, se vio envuelta en una esfera de luz muy brillante pero a la vez muy transparente; el ambiente pasó a tornarse oscuro, las nubes taparon el sol y se siente una especie de electricidad en el ambiente.

    ―Oye… Zafyrion ¿Qué es lo que está haciendo Titania? —Pregunté mientras la veía envuelta en esa esfera de luz.

    ―Va a usar sus habilidades Clarividentes para ver quien hizo todo esto —Respondió en un tono serio y preocupado.

    ―¿Habilidades Clarividentes? ¿Qué es eso? —Indaga Faryanna con curiosidad.

    Zafyrion, sin dejar de mirar a Titania, se dispone a explicarnos.

    ―Veras, —Respondió—, Existen muchas clases de Hadas que poseen y controlan diversos tipos de habilidades y magias. Están por ejemplo, las que controlan las magias elementales, que son, Agua, Tierra, Fuego, Aire, Hielo, Rayo, Mineral, Naturaleza, Luz y Oscuridad. Y otras que controlan las magias espirituales, como lo son la Arcana y el Enérgio. Pero hay algunas Hadas que poseen lo que se conoce como “Multiespecializacion” o “Multitalento” que es el uso de más de una sola clase de magia independientemente del tipo, ya sea, magia elemental con magia elemental, o magia elemental con magia espiritual, entre otros. Son muy raras las hadas que poseen dicha capacidad y también conocidas como hadas Multivalentes.

    ―Oh, entiendo —Mencione estupefacto.

    ―Titania, es una de esas pocas hadas que poseen dicha “Multiespecializacion”, y no solo eso, sino que ella posee una Multiespecializacion muy poco común, que es de la magia Arcana con la magia Clarividente. —Dijo Zafyrion mientras seguía observando a Titania con preocupación.

    ―Increíble… —Respondí boquiabierto—; Pero Zafyrion ¿no entiendo que es la magia Clarividente?

    ―Bueno, —Respondió— La magia Clarividente es un tipo de magia Mental, la magia Mental es aquel tipo magia que tiene su origen en la mente y en el cerebro, consiste en la capacidad de dominar la energía mental, que, como dije, se origina de la mente y en el cerebro. La magia Mental se expresa ramificada en tres magias, que son: La Magia Ilusoria, la Magia Psíquica y la Magia Clarividente. Ahora —Añadió—; la magia Clarividente consiste en la capacidad de usar dicha energía mental para usar la clarividencia, que permite ver el pasado, presente y futuro, o incluso el destino, la vida y la muerte.

    ―¡Eso es asombroso!, —Dijo Faryanna mientras volteaba a mirar con asombro a Titania—; no sabía que Titania tiene esas capacidades.

    ―Si —afirmé— eso es magnífico. Ahora, gracias a ella, podremos saber quién causo este desastre.

    ―Pero, no todo es así de simple… —Menciono Rubiria con mucha preocupación.

    ―¿A qué te refieres Rubiria? —Inquirió Faryanna al voltear a verla.

    ―Verán, la Magia Clarividente, es una magia algo especial, ya que solo existen dos Clases que pueden ser capaces de usar dicha magia, las Hadas y Oráculos; pero, para los Oráculos es algo natural ya que es un don nato en ellos —contestó Rubiria con angustia en su tono de voz, sin desapartar la mirada de Titania—; Pero, las Hadas que poseen dicha capacidad corren ciertos riesgos.

    ―Espera —Intervine alarmado— ¿a qué te refieres con “ciertos riesgos”, Rubiria?

    ―Me refiero a que la magia Clarividente es algo muy difícil de hacer y mucho más de manejar. Aun para los Oráculos, que es su habilidad característica, les es algo muy exhaustivo y les lleva años de práctica y entrenamiento hacerla, y aún más tiempo el poder dominarla, pero para las Hadas que nacen con esto, el hacer este tipo de magia les es muy riesgoso ya que lleva su mente, su subconsciente y cerebro al límite. El esfuerzo de hacerlo aplica mucha presión sobre su mente, y corren el riesgo de sufrir efectos segundarios que van desde debilidad, pérdida de fuerza y vitalidad; hasta desmayos, colapsos mentales y comas que pueden durar días, semanas o incluso meses para volver en sí, y en el peor de los casos pueden…

    ―Quedar en estado vegetativo permanentemente —Soltó Zafyrion completando la frase de Rubiria.

    ―¡Oh! ¡No puede ser! —Refutó Faryanna con mucha angustia y algo de miedo—. ¡Entonces Titania no deber hacerlo! —Exclamó.

    ―Estoy de acurdo con Fary —Opiné exaltado—, si eso pone a Titania en tal riesgo ¡no tiene el por qué hacerlo!

    Sin previo aviso, la esfera de luz que envuelve a Titania estalla en una honda de energía que nos empuja levemente y con un sonido agudo y ensordecedor. Miramos a Titania, esta levita a una altura que muy elevada, tal vez veinte o treinta metros de altura, y aun sin mover las alas, permanece fija en el aire con la cabeza en alto.

    ―Ya es muy tarde… —Dijo Zafyrion—. Titania acaba de entrar en Trance. Despertarla en ese estado sería más riesgoso que dejar que continúe con la Clarividencia.

    ―¿Entonces qué podemos hacer? —Pregunté con inquietud.

    ―Alejarnos un poco y esperar a que termine —Respondió Zafyrion con mucha prudencia y sensatez en sus palabras.

    Tras el consejo de Zafyrion, decidimos alejarnos un poco de Titania y esperar a que pasara el estado de Trance.

    Durante varios minutos, Titania permanece estaca en el aire, sin siquiera reaccionar o dar a demostrar alguna reacción de que esta en sí.

    Justo entonces Titania, elevada frente a nosotros, bajó su cabeza a la posición normal, y de manera repentina, abrió los ojos. Estos le brillan de manera radiante y con gran fuerza.

    Me hace recordar a la Princesa Etérea cuando nos mostró esas visiones, ya que sus ojos le brillan de la misma manera que brillaban los de la princesa en ese entonces.

    Titania pareciera mirar a la nada sin decir palabra alguna. Permaneció así por un par de segundos y luego movió un poco su cabeza y centró su mirada en nosotros.

    ―Lo-lo veo…

    Titania empezó a hablar, tartamudea levemente mientras las palabras salían de su boca, pero no demuestra expresión alguna en su rostro y en su tono de voz. Es como un robot que solo habla pero sin expresar ninguna emoción.

    ―¿Qué vez Titania? —Pregunté con intriga.

    ―¡Zeo, cállate! —Refutó Zafyrion mientras me miraba con un poco de enfado—; ¡no te dije que no debemos interrumpirla mientras está en Trance! ¿Acaso quieres que Titania sufra daño permanente, ah?

    ―Perdon, Zafyrion —Dije apenado después del regaño de Zafyrion.

    ―Lo-lo veo… Estoy en el hermoso campo floreado. Puedo ver lo que ocurrió —Titania habla sin expresión en su rostro o en sus palabras—; El sol sale… está amaneciendo, los chicos… los chicos salen del bosque, se ven algo cansados y agotados después de tanto caminar, después de hacer de centinelas durante un día y una noche sin descanso alguno a las afueras del bosque. No… no pueden resistirse al cansancio y al agobio que les recae. No pueden resistirse a la brisa fresca y belleza del valle, ellos deciden quedarse a descansar a los brazos silvestres de la naturaleza que les rodea. Todos se sientan, se recuestan, hablan, bromean, se divierten, solo jóvenes normales que pasan un rato agradable para recuperar fuerzas y levantar la moral. Solo jóvenes sin preocupación alguna. La brisa fresca y el pasto suave alivia el pesar en sus cuerpos, los frutos les sirven de alimento para recuperar fuerzas y el arroyo les sirve de bebida y refrigerio a su fatiga excesiva. Varios de ellos se acercan a uno que se encuentra recostado al pie del arroyo. Es él quien les guía. Los jóvenes le aconsejan a su líder quedarse el resto del día y de la noche para recuperar la energía perdida y el desgaste que les causo el día y la noche anterior. Él, él se encuentra indeciso… sabe que su deber es continuar con su jornada, es por esa razón que se ha tomado la libertad de darles descanso momentáneo a los que están bajo su mando y a sí mismo antes de seguir; Pero es convencido por sus compañeros, y decide pasar el día y la noche restante, y partir al amanecer a su siguiente destino. Por desgracia… no es la decisión adecuada…

    Titania se queda callada por unos segundos. Nosotros la vemos con un poco de preocupación, pero a la vez ansiosos de que continúe contándonos lo que ocurrió.

    ―Se hace de tarde —Continuó hablando en medio del trance—, el sol empieza a ocultarse en el horizonte. Los chicos se preparan para pasar la noche. Aquellos que son capaces de usar magia, invocan el poder de la madre tierra para crear tiendas de campaña para sí mismos y para sus compañeros, para sí pasar la noche a gusto bajo la luz nocturna de la luna. ¿Qué es eso? Algo se acerca desde el otro lado del valle. Una figura negra, parece tener la forma de un hombre o un humanoide, rodeado por un aura tan oscura que me impide ver su rostro, o su armadura, solo se ve que tiene forma humana y que está envuelto en una especie de túnica o capa con capucha. Camina con lentitud pero con constancia, la energía que emite es tan poderosa y maligna, que toda la vegetación entorno a este, muere… El líder se percata de dicha presencia. Él se levanta y desde el otro lado del arroyo le ordena, advierte que se identifique y que evite acercarse más. Este hace caso omiso a dichas advertencias y se sigue acercando a los jóvenes. Veo al líder, no se siente seguro, se siente inquieto y estremecido, sabe que no son rivales para eso que se acerca y piensa en ordenar la retirada. Premeditadamente, uno de los jóvenes decide hacerle frente y atacar. El líder le ordena regresar, este no hace caso; cruza el arroyo corriendo al encuentro de esa figura oscura. El joven, desenfunda sus espadas y al hacer el gesto de ataque. La forma oscura, desenfunda su sable y de un solo sablazo rebana el torso del aventado guerrero casi por completo. Sus compañeros se quedan en total desconcierto ante tal suceso. Veo a la forma oscura precipitarse a velocidad estrepitosa sobre los jóvenes, estos desenfundan sus armas y le hacen frente en un intento de defenderse. Todos combaten contra esa figura, pero uno a uno es asesinado por esa figura oscura…

    Al escuchar eso, todos nosotros miramos a Titania con mucho pavor. Pero, sin dudas, la más afectada por lo contado es Rubiria, quien, con mucho esfuerzo intenta contener las lágrimas. Ella tapa su boca con sus manos en un intento de no gritar y contener el llanto.

    ―Los arqueros y magos —Continuó Titania—, hacen uso de sus facultades para matar a dicha figura, pero esta es más poderosa, con solo su mirar, detiene todas las flechas en el aire al mismo tiempo y las regresa a los arqueros, matándolos a todos. Los ataques mágicos le rebotan o son repelidos, e incluso simplemente se desintegran o desvanecen al chocar con él. El enemigo extiende su mano hacia el frente y muchas descargas de energía, de color purpura oscurecido y destellante, son disparadas hasta los magos, estos salen volando o son despedazados y desmembrados al impacto. Todos ellos mueren al instante. Varios guerreros intentan atacarlo por la espalda; cuando ellos están a la distancia adecuada para atacar, la figura oscura se desvanece y reaparece detrás de los guerreros; de un solo corte horizontal da fin a sus vidas efímeras. Veo a la forma oscura levitar y elevarse, su sable se desvanece y levanta sus brazos, y sobre estos se crea una bola de energía negra como la madrugada misma, esta brilla de color oscuro y emite rayos negros que la rodean. La forma, con un movimiento hacia abajo con sus brazos, lanza la bola de energía hacia los chicos restantes, quienes intentan escapar victimas del pavor y el horror de ver a sus amigos morir como si no fuesen nada. La esfera oscura, al impactar contra el suelo estalla en una cúpula negra que destella rayos oscuros, y se extiende matando a todo con lo que se encuentra. Cuando la explosión termina, todos están muertos. Pero, veo que uno sobrevivió. Su líder aún se encuentra con vida, aunque muy herido y sin fuerzas. Con la poca voluntad que le queda, posiciona su lanza y alza su escudo, piensa hacerle frente a la figura. Esta, hace reaparecer su sable, se lanza a la carga y ataca al joven líder. El chico logra bloquear a tiempo con su escudo y contraataca con su lanza en una estocada muy poderosa y veloz, logra asestar atravesando a su oponente justo en su corazón, pero este no sufre daño alguno y de una patada, la figura manda volando al joven y este cae muy lejos. La figura en un segundo se acerca al joven tendido en el piso sin fuerzas de continuar y toma la lanza clavada en su pecho, de un jalón brusco la extrae de su tórax sin derramar ni una sola gota de sangre y la tira al lado del joven. Este parece decirle unas palabras a la figura y esta le contesta, pero, no alcanzo a escuchar lo que dicen… Veo a la figura alzar su sable y de un corte en medialuna de izquierda a derecha rebana la garganta del joven líder y de una estocada con extrema potencia atraviesa su corazón. El joven líder muere sin remedio alguno. La figura retira el sable del pecho del chico y lo alza por sobre su cabeza. Casi de inmediato, el sable empieza a absorber, a extraer algo de los cuerpos sin vida de los jóvenes que yacen tendidos, desmembrados o destrozados en el suelo sin vida del valle. Los cuerpos y restos empiezan a desaparecer y las armaduras, armas y escudos empiezan a degradarse conforme la forma sigue absorbiendo eso que no alcanzo a identificar o entender. Cuando termina de extraer, los cuerpos han desaparecido y las armas, armaduras y escudos se han desgastado y yacen en el suelo bacías, maltrechas y en un estado muy deplorable. Veo a la figura envainar su sable en su cinto y retirarse del valle caminando de la misma manera en la que vino… Y eso…eso es… eso es… es todo lo que alcanzo a ver…

    En ese momento, Titania salió del Trance. Sus ojos dejaron de brillar y se cerraron. De manera inesperada, dejo de levitar y paso a precipitarse violentamente contra el suelo. Faryanna reacciona con velocidad, corrió y logro lanzarse a tiempo para cacharla, pero callo de costado y se hace varias cortaduras en el brazo derecho y se raspa parte de su hombro con el golpe.

    Todos nos acercamos corriendo a Faryanna, quien tiene en sus brazos a Titania, para ver cómo se encontraba Faryanna de su brazo y Titania de su Trance.

    ―¡Faryanna! ¿Estás bien? —Pregunté mientras tomaba su brazo derecho con delicadeza.

    ―Ay, ugh… si, Zeo, estoy bien —Respondió quejándose de su brazo y su hombro.

    ―¿Y Titania, como se encuentra? —Dije mientras tomaba entre mis brazos a Titania con sumo cuidado.

    ―Déjame ver —Intervino Zafyrion mientras la examina, observándola y colocando su mano sobre su pequeña cabeza—; Parece estar desmallada, pero bien, se recuperara en un par de horas… Déjame llevármela —Zafyrion la toma con cuidado en sus brazos—, afortunadamente, sus signos vitales parecen ser estables. Si se recuperara…

    ―Oigan chicos, ¿y Rubiria dónde está? —Mencionó Faryanna algo preocupada.

    Al darnos vuelta, pudimos notar que Rubiria estaba junto a la armadura vacía de su hermano. Se arrodilló y comenzó a llorar nuevamente. Nos acercamos caminando lentamente a Rubiria quien estaba muy afectada tras saber lo que paso.

    ―Ahora entiendo *sniff* Wallnus, si solo hubieses seguido tu instinto y tomado la decisión correcta, en este momento estarían todos vivos… Pero en última instancia, sigue siendo culpa mía al enviarlos a hacer patrullaje —Menciona Rubiria mientras solloza y acaricia con delicadeza y cariño la armadura bacía de su hermano menor.

    ―Lo siento, Rubiria —Dije mientras posaba mi mano sobre su hombro—; no debes de seguir atormentándote con cosas como esas. Ahora ya sabemos lo que paso, y tú sabes que hacer ¿no es así?

    En ese momento Rubiria cerró los ojos, dejo de llorar y se levantó con mucha imponencia y decisión.

    ―Así es, Zeo. Sé que hacer… Daré caza a ese malnacido que masacro sin consideración a mis amigos y a mi hermano. Juro que lo encontrare, juro que hare que me suplique que lo asesine y justo allí lo desmembrare con mis propias manos. Y cuando acabe, vendré aquí y, yo misma, con mis manos, les hare digna sepultura a cada uno de ellos. Una lápida con un epitafio digno de ellos. Sí, eso haré, no importa el tiempo que me lleve, lo juro por todos ustedes, amigos, y por todos ellos, que murieron siendo simples inocentes. Y por mi hermano, que es solo una víctima más de esta cruel guerra que ya está a un paso de lanzarse sobre nosotros.

    ―Yo te ayudare —Añadió Zafyrion mientras tomaba la mano derecha de Rubiria y sostenía a Titania con su brazo libre—. No puedo dejarte afrontar esto tú sola, amor.

    ―Gracias, querido —Dijo mientras le daba un beso en la mejilla a Zafyrion—; ¿uh?, —Rubiria, ya calmada, gira su mirada a Titania—; ¡Titania!, ¡Titania!, Zafyrion ¿Titania se encuentra bien?

    ―Si Rubiria, no te preocupes. Ella está bien, solo esta desmallada, es todo. Toma, cárgala tú un momento.

    Rubiria toma a Titania entre sus brazos.

    ―Sí, tienes razón, solo está durmiendo. De seguro fue muy extenuante para ella el usar la Clarividencia. Jejeje, mirala, parece una bebe jajaja… —opinó mientras sonreía animadamente.

    Nos acercamos, Faryanna y yo, para comprobar que lo que opina Rubiria es cierto. Efectivamente, ha acertado con la razón de su lado.

    ―Jejeje, tienes razón —cercioró Faryanna— se ve muy tierna así jejeje…

    ―Se ve muy mona así dormida ―añadí con una sonrisa.

    Rubiria, mira a Faryanna, quien se tapa el brazo derecho con su izquierdo.

    ―¿Um? —Rubiria observa el brazo herido de Faryanna—; ¿Qué te paso en el brazo Faryanna?

    ―¿Uh? ¿Esto? Es que me corte al caer cuando salte para atrapar a Titania. ¿Se ve feo no? Jejeje —dijo Faryanna con una sonrisa bromista.

    ―¡No es de risa! —Refutó Rubiria mientras tomaba el brazo de Faryanna con delicadeza―. ¿Sabes acaso cuantas enfermedades puede darte por tener esa herida así de expuesta, ah? ¡Y aún más si te las has hecho con metal oxidado! Ah… ―suspiró―… Déjame encargarme de eso.

    Mientras cargaba a Titania con su brazo izquierdo, Rubiria posó su mano derecha sobre las heridas del brazo de Faryanna, cerró sus ojos, y en un par de segundos, de su mano empezó a brillar lentamente en una luz blanca, que, casi al instante, comenzó a secar la sangre y a sanar las heridas y raspones que tiene Faryanna en el brazo. Lentamente fue subiendo su mano hasta llegar a su hombro y sanar las heridas que tiene allí.

    Me quedo sin palabras al ver lo que presencia mi vista.

    ¿Cómo es que ha hecho eso…?

    ―Wow, eso es algo impresionante —Mencioné totalmente asombrado—, ¿Cómo es que hiciste eso Rubiria?

    ―Rubiria es una Caballero Radiante —Respondió Zafyrion al mirarme—, una Genus Altiorem. Eso que acaba de hacer no es nada para ella. —Añadió sonriente.

    ―Bueno, ya está —Comentó Rubiria con una sonrisa después de sanar por completo el brazo de Faryanna—, ¿Ya te sientes mejor?

    ―¡Mucho mejor! —Respondió Faryanna contenta y asombrada—, ¡No me la puedo creer! ¡No me duele el brazo para nada! ¡Mira Zeo, ni cicatrices tiene! —Mencionó mientras observaba estupefacta su brazo y hombro—. Una herida como estas hubiese tardado por lo menos un par de semanas en curarse por completo ¿Cómo es que me has sanado de esa manera?

    ―Solo emplee la Curación en tu brazo —Comentó Rubiria—, Es una técnica de sanación básica que toda Clase capaz de usar magia, Energía o Poder, debe de aprender.

    ―Wow, increíble. Tengo que aprender a hacer eso —Dijo Faryanna sonriente y entusiasmada.

    ―Jejeje —Zafyrion soltó una pequeña risa—, tal vez, cuando te hagas con una Clase podrás de hacer eso y mucho más —Añadió mientras le daba una palmada a Faryanna en el hombro recién sanado.

    ―¿Hacerme con una Clase? —indaga Faryanna confundida pero a la vez intrigada.

    ―Aguarda un instante —Intervine reflejando la misma emoción que Faryanna—. ¿Quieres decir que nosotros también podemos poseer una Clase, o ser una Clase? —Pregunté con interés.

    ―Por supuesto que sí —Dijo Rubiria mientras le pasaba la mano por la cabeza a Titania, acariciándola con mucha delicadeza y cariño—. Todos podemos ser o poseer una Clase. Todo es cuestión de trabajo, esfuerzo, constancia y empeño. Porque —Añadió— No es algo fácil de lograr.

    ―Pero —Intervino Zafyrion mientras se acercaba y daba una caricia a la cabeza de Titania—, antes de eso, Tenemos que llegar al Templo para que conozcan a Hakiro. El los ayudara en todo. De eso estoy seguro.

    Rubiria se da vuelta y mira el límite del valle que se divisa en la lejanía.

    ―Bueno entonces, vamos de una vez —comentó Rubiria— aún nos queda una buena caminata por hacer antes de llegar al Templo.

    ―Tienes razón —Dije—; pero ¿más o menos qué hora es?

    ―A juzgar por el sol, Diría que son cerca de las ocho o nueve de la mañana —Respondió Zafyrion mientras miraba al sol hacia el este.

    *Grrrrr*

    ―¡Ah! ¿Que fue ese gruñido? ―Faryanna se asusta ante el pequeño ruido―. ¿Acaso es un monstruo?

    Yo, sé que es ese ruido. Y lo sé porque yo lo hice…

    ―Eh… no, chicos, jejeje, fue mi estómago ―dije algo apenado― es que no hemos desayunado, y pues tengo hambre jejeje…

    ―Bueno Zeo, todos estamos igual ―Comentó Rubiria― Ya se —Rubiria centra su mirada en Zafyrion—. Amor ¿puedes cazar algo?

    ―¿Qué? ―Exclamo Zafyrion con sorpresa y pereza―, ya cacé ayer. ¡No voy a entrar de nuevo en el bosque y mucho menos con un Bakgiara rondando en él! Además ―añadió― más adelante, a una hora de caminata de aquí, hay un prado con árboles de frutas, aprovecharemos allí para desayunar, ¿está bien?

    ―Bueno si no queda de otra… pero espero que las frutas sepan bien Zafyrion ―mencione con ansias de saciar mi apetito.

    ―Jajaja, no te preocupes Zeo ―comentó Zafyrion sonriente al tiempo que me da una palmada en la espalda―; te van a encantar. Esas frutas son de otro mundo jajajaja…

    Todos nos quedamos viendo a Zafyrion con expresión seria.

    ―¿Qué? ¿Por qué me miran así? ―expresó Zafyrion mientras encogía sus hombros― ¿Acaso no entienden? “De otro mundo”… ¿entienden? Porque ellos son de otro mundo jajaja…

    ―Amor, ―Dijo Rubiria mientras se acercaba a Zafyrion―, los chistes mejor déjaselos a alguien más, como a Zeo…

    ―¿Qué, a Zeo? ―Refutó Zafyrion― pero si él no tiene sentido del humor. Míralo, es demasiado serio y tiene cara de tarado, sin ofender Zeo.

    ¿Cara de tarado y añade un “sin ofender”? Vaya, sí que tienes tacto al tratar a la gente, Zafyrion.

    ―¡Claro que no! ―Refuté.

    ―¿Ah sí? Pues bien, cuéntame uno…

    ―A ver… ―Me dispuse a pensar un momento―; ya lo tengo. ¿Sabes que es más peligroso que un tigre?

    ―Mmm… pues, a ver… jejeje, no se ―Respondió Zafyrion intrigado.

    ―Pues, lo más peligroso que un tigre… son dos tigres jajajaja ―No puedo contenerme y suelto una carcajada.

    ―Jajajaja muy buena Zeo, muy buena ―Comentó Zafyrion mientras se ríe conmigo―, ¿y tú sabes que es más peligroso que dos tigres? ―Añadió Zafyrion.

    ―¿Tres tigres? ―Opiné.

    ―No, un Rayugan jajajaja ―Respondió Zafyrion mientras se reía.

    ―Jeje, pero, Zafyrion… ¿Qué es un Rayugan? ―Pregunté después de desentonar una pequeña risa.

    ―¿Un Rayugan? Pues…

    ―Ya niños ―Intervino Rubiria― déjense de andar con esas cosas, y apresurémonos en ir al Templo. Acuérdense que tenemos que estar allí antes de mediodía ―Añadió.

    Zafyrion deja su risa y gracia de lado.

    ―Sí, concuerdo contigo, amor ―Zafyrion asiente con la cabeza―; Bien, pongámonos en marcha chicos.

    Los acontecimientos anteriores nos dejan un muy mal sabor de boca. Pero eso no nos desmotiva, más bien nos da más fuerza e impulso a seguir adelante. Pusimos nuevamente en marcha arriba. Aún es temprano, así que no tenemos gran apuro, puesto que para llegar a templo desde nuestra ubicación, son solo un par de horas.

    Caminamos con calma, aunque algo afectados por los sucesos anteriores, principalmente Rubiria, quien, a pesar de todo lo que ha sufrido, sigue con esa mirada confiada y actitud firme y reconfortante que le brinda seguridad al grupo. Pero el exterior es solo una máscara, una cascara que solo cubre lo que siente en su interior. No hay que ser un adivino para notar que ella está sufriendo mucho por dentro, llorando a gritos en su interior, llevando a solas su pena. Me siento muy mal por ella, quisiera poder hacer algo, pero todos sabemos que ya no se puede hacer nada más.

    Caminamos por varios minutos por el valle destrozado, aun no asimilamos el hecho de que todo este valle esta estéril y lo estará por mucho tiempo. Llegamos al límite del valle y salimos de este con algo de pasar, pero animados al final. Más adelante, solo se ve un prado inmenso que casi no parece tener fin. Solo espero que lo que dijo Zafyrion sea cierto, y que más adelante encontremos el desayuno que tanto necesitamos.

    Mientras caminamos, me pongo a pensar… Rubiria dijo que, cuando todo esto terminara, ella misma vendría a hacerles, con sus propias manos, digna sepultura a su hermano y sus amigos caídos y un epitafio digno para cada uno, no importase el tiempo que le llevara, ella lo hará.

    Es muy inspirador ver tal expresión de amor y honor por parte de un semejante. Rubiria es asombrosa. La admiro por eso.

    Y más que eso, si esa forma apareció, significa que Haztaroth tenía razón. Algo está rondando todo este territorio, y al parecer, lleva ya días circundando estos alrededores.

    ¿Sera que sabían de nuestra llegada antes de que siquiera estuviésemos aquí…?

    Pero, hay un detalle que, aunque no lo demuestre, me tiene al cuidado y muy inquieto. Y ese es: ¿Qué era esa cosa que mató a todos esos soldados? ¿Sera eso que lo que Haztaroth dijo, sobre que algo nos está cazando? O será… No, no hay tiempo para eso, y será mejor no mencionarlo. Ya mucho hemos pasado, y sobre todo Rubiria, como para llegar con estas ideas… Creo que lo mejor será guardarme mis palabras, y seguir adelante, fijándome la meta que hay que cumplir.

    La marcha continua, la moral ha decaído, pero no estamos con los ánimos por el suelo, hablamos y hacemos bromas para intentar alegrarnos y animar a Rubiria, a quien con prontitud, logramos animar y sacar una linda sonrisa que solo ella puede brindar. Ya con esto, supimos que ella lo lograría superar. Aunque, sinceramente, lo que más anhelo es llegar pronto a ese prado de frutas, tengo mucha hambre, y no sé si pueda continuar caminando con el estómago vacío. Hasta Faryanna, quien es la más reservada del grupo, admite que tiene hambre y que debemos apretar el paso.

    Justo entonces Titania despertó, muy animada y alegre como siempre. Zafyrion y Rubiria se sorprenden al ver que ella ya se ha recuperado por completo en menos tiempo de lo que se había calculado. Más bien, ha despertado los las baterías bien puestas, está muy enérgica, da la impresión de ser una niña pequeña que acaba de despertar. Y curiosamente, lo primero que dice al despertar es “¿Cuándo vamos a desayunar, chicos?”; al escuchar esto, todos soltamos una risa y ella se ríe con nosotros.

    Después de cerca de una hora de alegre caminata, en la lejanía, logramos divisar el prado, y este está lleno de los árboles de fruta que Zafyrion había mencionado con anterioridad.

    ¡Al fin!

    Nuestra vista es agraciada con tal hecho. La moral inmediatamente dio un salto agigantado. Todos nos movilizamos con presteza, pero Titania, tan impetuosa como siempre, voló a toda velocidad hasta el prado, siendo la primera en llegar y la primera en comer. Voltee a ver a Faryanna con entusiasmo y ella, al mirarme, me sonríe y salimos corriendo con mayor apresuro hasta el prado.

    Rubiria y Zafyrion se quedan atrás, parecen no tener prisa en llegar al prado. De seguro, su calma al caminar viene adherida al hecho de que el prado no se moverá ni huirá de nosotros. Además, se nota que hay suficiente fruta para abastecernos a todos, incluyendo a Titania y a Zafyrion, quienes son un par de abismos sin fondo.

    El prado es hermoso, sus árboles frutales son una maravilla, y las frutas lo son aún más. Al tomar un bocado de cada una, lo primero que arremete contra mí es su sabor sumamente salvaje y exótico. Algunos nuevos y muy dulces, otros amargos e incluso agridulces; mientras que otros saben muy familiares y muchos otros parecen ser combinaciones de sabores de las frutas de nuestro mundo. Faryanna, por ejemplo, tomo una fruta pequeña, de color índigo con diseños serpenteantes en color verde. Que, según ella, sabe a sandia con pera, pero mucho más dulce. Yo, tomo una fruta algo grande, similar a la fruta de cacao, de un color negro intenso con puntos amarillos, se ve algo inquietante y extraña, pero igual decido comerla, y para mi sorpresa, sabe a melón con papaya. Estas son algunas de las que tienen sabores familiares, ya que, la gran mayoría, tienen sabores nuevos y exóticos que me son imposibles de describir.

    Los árboles están repletos en su totalidad, y hay muchos de ellos repartidos por todo el prado. Hay más que suficiente para todos, y hay que aprovechar en comer hasta más no poder, porque algo me dice que no sabemos cuándo vamos a comer así otra vez.

    Satisfacernos es nuestra primera y única prioridad en estos momentos; el viaje queda para después. Todos comemos hasta más no poder. Hasta Rubiria, quien todavía no ha dejado de abrazar a la aflicción, comió toda la fruta que pudo comer, eso nos llenó de mucha alegría; incluso más que las frutas que desayunamos con júbilo. El ver a Rubiria comer con tanto entusiasmo, nos animó mucho, hasta vi a Zafyrion soltar alguna que otra lagrima de alegría. Titania, por otro lado, comió más de lo esperado, tanto que simple y sencillamente no puede volar más. Yo comí todo lo que pude. En poco tiempo mi estómago estaba lleno, y Faryanna también comió todo lo que pudo y se sentó bajo la sombra de un árbol a descansar la comida por lo menos un par de minutos antes de continuar. Zafyrion y Rubiria hacen lo mismo, así que ¿por qué yo no? Me recuesto a la sombra de un árbol, junto a Faryanna, a descansar y a pasar un rato agradable bajo la sombra del árbol y a la brisa fresca del viento cuya pureza se siente con solo respirarle.

    Todos guardamos silencio, la calma y la quietud hace su gentil presencia y nos brinda un placentero descanso en paz. Ya después de cerca de quince minutos de descanso, Zafyrion se levante y decide que es hora de avanzar.

    Todos nos levantamos y nos ponemos nuevamente en marcha. Titania aun no puede volar y tampoco puede seguirnos el paso a pie. Así que, decido cargarla, por lo menos hasta que hiciera digestión y pudiera volar. ¡Quien fuese como ella!

    Seguimos nuestro camino hasta las afueras de la pradera, ahora con el estómago lleno y la moral por los cielos, estamos listos para enfrentar lo que sea. Con excepción de Titania, quien viene a cuestas abrazada de mi espalda. Parece dormida, y no me explico cómo puede permanecer dormida y al mismo tiempo abrazarme con tal fuerza para no caerse. Por otra parte, frente a nosotros se dejan observar las colinas cubiertas en el embozo de la neblina. Zafyrion dice que, al pasar las colinas llenas de niebla que tenemos en frente, debería de ser visible el Templo de la Ascendencia. Faryanna y yo nos preguntamos, hablamos y nos hacemos ideas de cómo podrá ser el Templo de la Ascendencia, de esta manera volvemos el viaje más corto y llevable.

    Rubiria está al frente algo alejada de nosotros. Como es de costumbre, Titania aún sigue dormida sobre mi espalda. Faryanna y yo estamos juntos en el centro y Zafyrion se encuentra en la retaguardia. Tanto Rubiria como Zafyrion se encuentran en una posición estratégica, de esa forma, nos cubren tanto por los laterales como por los verticales.

    Creo que debería aprovechar la oportunidad para hablar y pasar el tiempo.

    Mientras caminamos, Faryanna me queda viendo con algo de inquietud…

    ―Oye Zeo…

    ―Dime, Fary.

    ―¿Estas nervioso? —preguntó con una pizca de preocupación.

    ―¿Nervioso? ¿Por qué he de estarlo?

    ―Es que…ya sabes, esto es nuevo para nosotros. Y no sabemos que nos depara ese “famoso” templo.

    ―Vamos, Fary —Me acerco a ella y coloco mi mano en su hombro—, no seas tan desconfiada. No creo que después de tan largo viaje nos vallen a hacer una emboscada en la entrada del templo para examinarnos y hacernos preguntas o diseccionarnos y estudiarnos como ranas de laboratorio y todo eso, ni que fuesen extraterrestres jajaja…

    Fary percibe mi broma, y parece que he dado en el blanco con ella.

    ―Jejeje, tienes razón, Zeo —Asintió Faryanna con una preciosa sonrisa después de reír.

    ―Además —Añadí— mira a Zafyrion y a Rubiria. Ellos nos han acompañado por algo más de un día. Eso sin contar que le juraron a la princesa que nos protegerían, y además, nos tratan como si fuésemos parte de su familia… Sinceramente no creo que ellos nos vayan a lastimar o siquiera dejar que otros lo hagan.

    La expresión de Faryanna se alivia con rapidez. Toda inquietud se desvanece en ella.

    ―Sí, tienes razón, Zeo —Menciona mientras posa su mano sobre la mía—; sabes, hemos hablado de esto tantas veces que, no sé por qué todavía desconfió…

    ―Es lo normal, Fary, no le pares a eso ¿sí? —Comente sonriente.

    ―Sí, tienes razón. Por cierto —Añadió mientras posa su mirada en Rubiria—. ¿Has visto a Rubiria? se ve mejor. Pero pareciese que solo fuese un disfraz, aunque ese entusiasmo que mostro al bromear y comer junto a nosotros, nos hizo sentir mejor. Creo que todavía le duele lo ocurrido en el valle…

    Esa es una deducción acertada. La pérdida de un ser querido no es algo que se supera en un par de horas.

    ―Mmmmm… ¿Quieres que nos acerquemos a ella para preguntarle cómo se siente? —Opine mientras observaba a Rubiria.

    ―¿Estás seguro, Zeo? —Respondió Faryanna, insegura―. Yo creo que ese tipo de cosas han de pasarse en calma y soledad. Solo con el consuelo y el pensamiento propio de compañía…

    ―Vamos, Fary —Refuté—, yo creo que debemos de, por lo menos, darle algo de consuelo y de nuestra compañía.

    ―Bueno… —Faryanna me toma la mano de manera sorpresiva—. Entonces vamos.

    Fary me jalonea y damos una pequeña carrera hacia atrás, hasta Zafyrion, quien está haciendo vigilia ante cualquier cosa extraña que pudiese acontecer. Yo, con mucho cuidado, tomo a Titania y se la dimos para que la cargar un momento mientras íbamos a donde Rubiria. Él aceptó y tomo a Titania, quien no se ha despertado, y dimos otra carrerilla para acercarnos a Rubiria.

    Al estar junto a ella, pudimos notar que tiene la mirada perdida, solo mirando fijamente al vacío, mirando a la nada. Distraída solo con sus propios pensamientos…

    Faryanna es la primera en dar el paso inicial, justo como se esperaría de ella.

    ―Hola, Rubiria ―Dijo Faryanna sonriente―, ¿Cómo estás?

    El trance de Rubiria se ve roto por la intromisión de Fary.

    ―Oh, Faryanna… ―Rubiria mueve levemente su cabeza de lado a lado y voltea a verla―, estoy bien… bueno, mejor que hace un par de horas, si… ―Mencionó con algo de pesar.

    ―Entiendo ―Comentó Faryanna bajando su mirada―, es solo que te vimos muy distraída, y pues, pensamos que, a lo mejor, algo de compañía te haría sentir mejor.

    Rubiria gira su cabeza y nos mira a los dos con mucho cariño y gratitud.

    ―Ya veo. Gracias chicos, pero estoy bien, de verdad ―Dijo con una tierna sonrisa.

    Otra vez… ¿Rubiria… porque tu…?

    ―No. Te equivocas, Rubiria ―Intervine mientras la miraba fijamente y con mucha atención―, Ambos sabemos que no estás bien… ¿Por qué intentas disfrazarlo? Te sentirías mejor si solo lo dejaras salir…

    Fary no pierde tiempo en aportarme su apoyo.

    ―Concuerdo con Zeo ―Faryanna toma la mano de Rubiria―, Sé que tienes que aparentar estar firme y fuerte por el simple hecho de estar al mando. Pero, no nos hace sentir bien el verte fingir algo por fuera, y sufrir tanto por dentro…

    ―Ah… ―Rubiria deja salir un largo suspiro―, ¿Saben?, chicos, no necesitan hacer nada ―Rubiria se detuvo, al detenerse ella, todos nos detenemos, incluso Zafyrion. Ella se da vuelta hacia nosotros y nos mira con mucho cariño y ternura―, El simple hecho de que se preocupen por mí es más que suficiente para hacerme sentir mejor ―Expresó con una sonrisa.

    Faryanna la observa con detenimiento al rostro. Su mirada refleja lastima y pena. Ella se acerca y le da un abrazo a Rubiria.

    Rubiria reacciona con sorpresa, se nota que no esperaba tal acción por parte de Faryanna.

    Yo tampoco me lo esperaba…

    Yo, al ver a Faryanna abrazar a Rubiria, decido que hacer lo mismo es la mejor alternativa en este momento… después de todo, Mamá una vez lo dijo…

    Faryanna y yo abrazamos a Rubiria con fuerza, recostando nuestras cabezas sobre su pecho. Los latidos de su corazón son muy suaves y reconfortantes, pero también demuestran pena y dolor…

    ―No sigas disfrazándolo, Rubiria ―Comentó Faryanna mientras la abrazaba con fuerza y cariño―, Solo, déjalo salir…

    ―Chicos… ―Rubiria, sin abrazarnos, nos mira. Su mirada es enternecedora y cariñosa.

    ―Faryanna tiene razón… ―Añado mientras la abrazo―. Sabes, se lo que se siente. Uno de mis seres queridos ya partió… mi papá…

    Rubiria reacciona con la misma lástima que yo siento por ella.

    ―¿De verdad, Zeo…? ―dice Rubiria con pesar.

    ―Sí ―alzo la cabeza y la miro al rostro―. Yo perdí a mi padre a temprana edad y de manera desconocida. El solo desapareció y ya, sin cuerpo ni evidencia. Hubo muchas investigaciones, pero todas terminaban en lo mismo: “no hay conclusión”. Recuerdo que, el día de su sepultura, solo enterramos un féretro conmemorativo, sin nada adentro. Mi madre nunca me dijo como murió papá, igual, nunca me hice a la idea de que ella lo supiera. Así que crecí con la incógnita de no saber cómo mi propio padre había perdido su vida. También recuerdo que el día de su desaparición, ella se acercó a mí y solo me dijo que se fue y no iba a volver. Cuando me dijo eso, pude ver que ella estaba muy destrozada por dentro, su expresión la delataba. Como si el cristal de si vida se hubiese roto en mil pedazos de un solo impacto. Yo nunca olvidare la cara de mamá cuando se acercó a mí y me dio la noticia de que mi papá había muerto. Después de la sepultura, fuimos, ella y yo, a casa. Y al llegar allí, ella solo se sentó en el sofá a llorar por horas y horas la perdida de papá. Ella lloraba día y noche, el simple hecho de traerle cualquier recuerdo de papá a su memoria, la hacía llorar sin ningún consuelo. Y estuvo así por mucho tiempo… por casi dos años, para ser exacto. Yo por mi parte, no poseo recuerdos de mi padre por haberlo perdido a tan temprana edad… tenía tres años, creo… ni siquiera me acuerdo de su voz o de su cara. Tampoco hay fotografías de él. Cundo me esfuerzo en recordarlo, solo viene una figura alta a mi memoria, pero solo eso y nada más, una figura sin rostro y sin habla. Para un niño, es muy traumático perder a su papá, pero a mí no me afecto. Supongo que fue por el hecho de perderlo sin siquiera retener en mi mente cualquier recuerdo sobre él. Pero, si me acuerdo de que, cuando mi madre me dijo que no volvería, me puse a llorar, y cuando veía a mi madre llorar, me acercaba a ella, la abrazaba y lloraba con ella. Y aun hoy, cuando me acuerdo de como mamá lloraba, o cuando intento recordar a papá, se me salen las lágrimas… —por impulso, abrazo con más fuerza y con lágrimas en mis ojos. Una sensación muy familiar me arropa: es justo como si abrazase a mamá―. No es bueno contenerse con eso, Rubiria. Tener el dolor encerrado en nuestro interior, solo genera más dolor, y al final, uno termia sufriendo más y más…

    Sin previo aviso, Rubiria extiende sus brazos y nos abraza con fuerza a los dos. El afecto y el apego se hacen notar. No soy exagerado al decir que percibo amor por parte de ella… un amor muy similar al de una madre.

    Mamá… Rubiria me recuerda mucho a mamá…

    ―Je… niños, están en lo cierto… ―Rubiria llora mientras nos abrazaba―. Zeo, Faryanna, ustedes tienen toda la razón. Solo intento fingir que estoy bien, para aparentar ser fuerte, para aparentar ser una líder… y aun cuando me rio o me animo, en el fondo, sigo sufriendo más y más, dañándome, lastimándome de la única manera en la que no se puede sanar así nada más… desde adentro.

    Faryanna no puede contener más sus sentimientos, estos salen y se expresan de la misma manera en que se expresan en mí o en Rubiria… con lágrimas de sinceridad

    ―Eso ―comenta Faryanna mientras se le salen las lágrimas―. Déjalo salir todo, Rubiria. No te guardes nada…

    Rubiria, poco a poco se nota más aliviada. Deshacerse de esa carga tan pesada, debe regalar un alivio incomparable a su alma y a su corazón.

    ―¿Saben algo? ―Menciona Rubiria entre sollozos―. Curiosamente, cuando por primera vez lo lleve a la Academia de Instrucción Militar, antes de pasar las enormes puertas, durante el primer día de instrucción de los nuevos reclutas, recuerdo que Wallnus se acercó a mí y me dijo muy alegre y sonriente “Hermana, estoy a punto de tomar la decisión más grande de mi vida y sé que esto es peligroso, que estoy poniendo mi vida en riesgo”. En ese momento, él me dio un fuerte abrazo, me miro a los ojos y me dijo “Si algún día llegara a morir en combate o en cualquier otra circunstancia, no debes de llorar por mí, ni sentirte mal tampoco, porque no me arrepiento para nada de mi decisión. Y recuerda que, sin importar que y sobre todas las cosas, siempre serás mi inspiración, mi admiración, mi orgullo; tú siempre serás mi segunda madre… Y cuenta siempre con eso. Rubiria, te amo mucho, hermana mayor…”.

    Justo entonces, Rubiria rompió en llanto. Un llanto que con solo sentirlo y escucharlo te destroza el alma y te ablanda el corazón. Un llanto de sincera expresión que solo una madre es capaz de demostrar.

    ―Él siempre fue tan maduro y tan seguro de sí mismo. A veces, parecía que yo era la hermana menor y el mayor. Mientras caminábamos, pensé mucho en esas palabras que salieron de él con tanta naturalidad… Es como si supiese que, en cualquier momento, esto iba a ocurrir ―expresa mientras lloraba sin consuelo―. Y yo no pude hacer nada para salvarlo, para salvarlos, ¡NADA! ―Grito llena furia y dolor―. ¡Me siento horrible! ¡Estoy llena de tanta ira y rabia…! Pero la realidad es que… es que… ¡ME SIENTO MÁS ENOJADA CONMIGO MISMA QUE CON ESA COSA QUE LOS MATÓ! ¡MALDICIÓN!

    El llanto de Rubiria toma más fuerza. Me recuesto nuevamente sobre su pecho.

    ―Rubiria, apacigua tu furia… Sabemos que duele mucho la pérdida de un ser amado ―Mencioné mientras lloraba junto a ella―. Nosotros no nos podemos imaginar el dolor y el sufrimiento por el que estás pasando. Pero recuerda que, aunque no somos tu familia, de ahora en adelante, junto a ti vamos a estar…

    ―Zeo, tiene razón ―Opinó Faryanna sollozante―, No somos tu familia, pero aquí vamos a estar, y aun cuando nos vayamos, seguiremos aquí para ti―Añadió sonriente.

    Rubiria, sin dejar de abrazarnos, mueve sus brazos y nos acaricia gentil y cariñosamente nuestras cabezas.

    ―No, ―Intervino Rubiria, con una sonrisa―. En eso se equivocan ―Rubiria se hecho un poco para atrás pero sin dejar de abrazarlos y nos mira al rostro, con lágrimas en sus ojos y con una sonrisa maternal―. Ustedes si son mi familia, la última que me queda, y tengan por seguro, que jamás voy a dejar que a ustedes les suceda algo. No importa que, primero tendrá que pasar sobre mí, así sea aun a costa de mi propia vida. Yo no los dejare…

    Rubiria nos abraza contra su pecho con apasionado fragor. Nuevamente siento los cálidos y gentiles latidos de su corazón. Esta sensación tan acogedora me hace recordar por segunda vez a los amorosos abrazos que me da mamá. Ella poco a poco se va calmando. Zafyrion y Titania, quien se había despertado, nos miran desde lejos, ellos se acercan y nos abrazan. Todos juntos en un abrazo grupal, damos la impresión de ser una sola familia.

    Y tengo el presentimiento de que así será de ahora en adelante, y para siempre…

    A ellos también se les salen las lágrimas, y en eso Rubiria respira profundamente y se calma casi por completo. Ella levanta su cabeza y alza su mirada, viendo al cielo con mucha nostalgia y añoranza.

    ―Sé que Wallnus no querría que me sintiera así ―Mencionó sonriente y calmada―. Así que, dejare de llorar, y me dedicare solo a ustedes. Y cuando todo esto acabe, yo le daré caza a ese desgraciado infeliz que le arrebató la vida a mi hermano y a mis amigos sin consideración ni piedad. Y luego, les hare una tumba y un epitafio a mi hermano y a cada uno de mis amigos muertos en combate. Eso lo juro. Y jamás me sentiré sola ni acongojada, porque mi familia siempre estará conmigo.

    ―Así es, Rubiria ―Añade Titania mientras la mira con cariño―. Siempre estaremos contigo y ten por seguro que te ayudaremos en darle caza a ese ser maligno. ¿No es así, Zafyrion?

    ―Por supuesto que sí ―Dijo Zafyrion mientras le daba un beso en la mejilla a Rubiria―. Yo siempre estaré aquí para ti. Más bien, nosotros siempre estaremos aquí para ti…

    Rubiria, moviendo su cabeza de izquierda a derecha, nos mira a todos y a cada uno de nosotros con sincero cariño y amor.

    ―Gracias ―Dijo Rubiria mientras nos miraba― *sniff* a todos. ―Rubiria levanto nuevamente su mirada al cielo―. Yo también te amo, Wallnus. Gracias y Adiós Hermano mío…

    Aun después de esto, nos cuesta un poco de trabajo dejar de abrazarnos. Supongo que los lazos formados y que sentimos por cada uno de nosotros son muy fuertes a pesar de haberse creado en tan corto periodo de tiempo. Nos soltamos; nos cuesta hacerlo ya que se siente muy bien estar así de juntos. Todos miramos a la lejanía. Lo primero en notarse es que hay una colina más elevada que las demás. Más que una colina, parece una montaña pequeña, pero está cubierta casi por completo de niebla. Solo se ve el pie de esta.

    ―La niebla aún sigue muy densa ―opina Zafyrion al mirar a la lejanía.

    ―Amor, si sigue así, tendremos que acampar aquí esta noche como hicimos en el bosque ―argumenta Rubiria al mirar a Zafyrion pensativamente.

    ―¿Qué? ―refutó Faryanna―. ¡No quiero dormir de nuevo a la intemperie!

    ―¿Entonces tienes una mejor idea, Faryanna? ―preguntó Zafyrion al voltear a verla―. Para que lo sepas, también hay bestias y depredadores que les gustan emboscar a sus presas en la niebla.

    ―¡¿Qué?! ―exclama Faryanna con pánico.

    ―Así es ―afirma Zafyrion―. Sería un suicidio automático el ir a ciegas por en medio de la niebla espesa.

    ―No te preocupes, Faryanna ―añade Titania alegremente al revolotear y detenerse frente a ella―. Yo construiré tiendas como las que hice en el bosque. Siempre y cuando, tú y Zeo, no vallan a hacer sus cositas íntimas en una de ellas ―ella mueve los dedos con malicia y morbosidad, a la par de su expresión facial.

    El tono carmesí hace espectáculo el rostro de Faryanna. No dudo que esté a punto de armar un berrinche.

    ―¡Titania, no empieces de nuevo con eso! ―refutó Faryanna con enfado.

    Titania ríe con alegría, a ella parece gustarle hacer enojar a Faryanna. Y la comprendo, porque Faryanna se ve muy tierna y muy carismática cuando se enoja. Claro, siempre y cuando no sea conmigo.

    Todos desentónanos una animada risa, pero rápidamente, me centro nuevamente en el tema principal.

    ―¿Y entonces que podemos hacer, chicos? ―pregunté con naturalidad y calma.

    ―La mejor opción es acampar aquí ―me respondió Rubiria al mirarme―. Al menos, claro, que milagrosamente se despeje el cielo y aparezca el sol a disipar la niebla.

    Repentinamente, como si fuera cosa cierta, el cielo se despejó, y para nuestro asombro y deleite, el sol comenzó a brillar con fuerza y la neblina empezó a disiparse.

    Todos nos miramos las caras con asombro y confusión.

    Okay… esto no me lo esperaba. Rubiria, bruja…

    Gracias al fulgurante brillo del astro mayor, lentamente toda la neblina empieza a disiparse. Como si una dama retirase el vestido, la niebla se disipa en el ambiente; y la enorme colina que vimos hace poco, se empieza a apreciar por completo. Tengo razón, la colina es grande, muy grande. Sin lugar a duda, majestuoso. Pero hay algo más que solo una colina sobrealimentada; Sobre esta, hay una edificación gigantesca. La distancia no me deja juzgar con claridad, pero si he de hacer una certera comparación, es muy similar al Taj Mahal; y a lo que puedo notar, es mucho más grande y más ostentoso, y con la gran diferencia de que, en su centro, en vez de una cúpula, hay una torre enorme que se alza imponentemente por sobre todo lo demás.

    ―Chicos miren allá, sobre la colina ―Dije, anonadado.

    Todos voltean a ver lo que señalo.

    ―Wow, es enorme ―expresó Faryanna―. ¿Qué es? ¿Un castillo? ¿Una fortaleza? ―opinó mientras admiraba eso que está a lo lejos.

    Faryanna entrecierra los ojos y presta más atención lo que está sobre la colina.

    ―Esperen un momento… ―Faryanna mira fijamente eso que da la impresión de ser nuestro destino―. ¿Ese no es…?

    Zafyrion y Rubiria dan un paso adelante y se posicionan frente a nosotros.

    ―Así es ―Zafyrion asiente mientras centra su mirada en el “castillo” que esta sobre la colina―. Ese es el sagrado Templo de la Ascendencia…

    ―Bueno, parece que al fin hemos llegado al Templo ―comentó Rubiria, desentonando un leve suspiro de alivio―. Bueno, parece que los riesgos se reducen al mínimo…

    Faryanna y yo no dejamos de admirar, atónitos, el templo. Aun desde esta distancia se ve muy majestuoso e imponente.

    Zafyrion voltea vernos y se acerca para darnos una leve palmada en la espalda.

    ―Increíble ¿No es así? ―opina al vernos con una sonrisa alegre―. Pero, no contamos con el tiempo para quedarnos aquí observando. Tendrán tiempo de sobra para admirar el Templo cuando estén dentro de él. Ahora, cierren sus bocas y ¡En marcha!

    Reaccionamos ante la orden de Zafyrion, quien a veces es algo arbitrario, y nos ponemos nuevamente en marcha para completar nuestro viaje…

    ¡Tú no eres el líder! ¡La líder es Rubiria, Creído…!















































    —Capitulo 4: El Templo de la Ascendencia—


    Luego de disiparse gran parte de la neblina, a lo lejos, se aparece ante nuestra visión el Templo de la Ascendencia y, omitiendo el hecho de que es una larga distancia desde nuestra ubicación hasta la colina en donde este se encuentra, nos es posible apreciar el inmenso tamaño que este posee. Desde el punto de vista de mi criterio, el templo da la impresión de ser incluso más grande que el mismo castillo de Xenathria en donde reside la princesa.

    La vista del templo a la distancia es simplemente magnifica; Rubiria, Titania y Zafyrion, no se sorprenden para nada al ver el gigantesco templo, por otro lado, Faryanna y yo quedamos absolutamente abismados con solo observarlo desde aquí. Poco más y nuestras mandíbulas aterrizan.

    Yo diría que estamos a por lo menos dos o tres kilómetro de distancia de la enorme colina, y aun así, el templo se ve enorme y majestuoso.

    No perdemos tiempo alguno en avanzar, a medida que caminamos en dirección al templo, la niebla se hace cada vez más y más clara, la radiante luz del sol ha sido nuestra indispensable aliada al encargarse de disipar la neblina, y conforme la niebla desaparece, podemos observar a nuestro alrededor. Extrañamente, no hay nada que destacar a nuestro alrededor, más bien dicho, no hay nada… solo una planicie con colinas que se ven a lo lejos y la enorme colina que está ubicada en el centro de la planicie frente a nosotros. Es como una zona cero, en donde no se ve ni siquiera un alma en pena, solo el verde pasto, alguno que otro arbusto, y varios árboles sobre la colina que se pueden avistar alrededor del templo.

    Ojala sean árboles de frutas como los del prado que pasamos. Ya es casi medio día y me estoy enfrentando con el hambre del almuerzo…

    Poco a poco, con paciencia y calma, nos acercamos a la colina, obviamente esta se hace más y más grande a medida que nos acercamos; al llegar al pie de la colina y alzar levemente la mirada, me asombro con el hecho de que el templo si es más grande que el castillo de Xenathria. Pero en contraste, la colina en donde reside este no es tan grande como aparenta ser desde lejos, si es muy ancha pero no es muy alta. Pero de igual forma, es un largo trecho que marchar.

    Todos nos dispusimos a subir la colina. En esta no hay mucho que sobresaltar, es solo una colina pequeña, y no tiene mucha vegetación, salvo el pasto que siempre está presente y los arboles alrededor del templo, que para mí buena fortuna, Zafyrion me extingue la duda al confirmarme que si son de frutas.

    ¡No puedo esperar la hora para comer el almuerzo! Pero, primero lo primero, hay que entrar en el templo y encontrarnos con el Clérigo Archisabio Hakiro, quien, según Titania, tiene mucho que decir y hablar con nosotros.

    Ya después de varios minutos de caminata a paso calmo, llegamos a la cima de la colina, a varios metros de la entrada del templo. Faryanna y yo, con admiración, podemos tener una vista completa del templo. Para nuestro deleite, el templo desde afuera es magnífico; no solo es gigantesco, sino también majestuoso e imponente.

    ¿De qué está echo este templo? Parece… ¿Cristal?

    El templo esta por completo amurallado, me acerco a los muros y al tocarlos me percato de que están hecho de diamante.

    ¡Changos! ¡Diamante! ¡Un templo de diamante!

    La puerta de entrada es enorme, muy alta y muy ancha y al igual que los muros, está hecha de diamante puro con diseños fluidos grabados en color dorado; en el centro de la puerta, hay circulo compuesto por un solo dibujo algo intrincado, y en el centro de este círculo hay un circulo aún más pequeño con una especie de sello o glifo.

    ¿Cómo puede abrirse una puerta tan grande…?

    Yo en lo personal, me hice con la idea de que el templo podría estar hecho en alguna clase de metal o roca, pero para mí asombro y el de Faryanna, todo el templo esta hecho de puro y solido diamante. Miramos el área circundante y nos percatamos de que la colina es más ancha y larga de lo que da a demostrar desde el suelo. Tanto que, sostiene a todo el templo completo, y el borde de la cima se encuentra a una distancia que, a dar una precisa opinión de mí parte, se encuentra aproximadamente a cien metros de distancia de los muros antes de la bajada de la colina, exceptuando el borde frente a la entrada del templo, que es más corto que los demás.

    Por sobre los muros, se alza airosamente la gran torre que pudimos divisar desde la lejanía, y desde aquí es aún más alta y alucinante. Sería exagerado mencionar que la torre, poco más y rasga el cielo; pero la realidad es que esa es la impresión que imprime, ya que se encuentra a tal vez cien metros de altura o quizás más. Y en la cima de la torre, sobre el techo de la misma, hay una especie de engarce muy grande, hecho en diamante al igual que la torre, y que parece ser pieza del mismo techo como un brazo de un cuerpo; dicho brazo sostiene a un cristal gigantesco en forma de rombo algo translucido, pero a la vez iridiscente.

    Me preguntó si también será de diamante…

    Todos caminamos y nos situamos frente a la gigantesca puerta de entrada. Tranquilamente, me acerco y procedo a tratar de abrirla con la misma acción como si fuese una puerta común y corriente; esta no se abre y permanece firme ante mí. Intento empujarla llevando mis fuerzas hasta el límite, pero igual, aún permanece renuente ante mí, sin moverse un solo centímetro.

    ―Ah, ah *jadeo* aaaah… —Solté un suspiro con cansancio—. ¡Esta puerta no se mueve nada en lo absoluto! Faryanna, —Volteo mi mirada hacia Faryanna mientras jadeo—. Ven y dame una mano ¿sí?

    ―Pero Zeo, jejeje, no creo que tú o yo podamos mover esa puerta, ni siquiera con el esfuerzo de ambos se moverá —Opina Faryanna mientras se ríe y mira con asombro la gigantesca puerta—. Es maciza, gigantesca y por lo mismo muy pesada. No se vaya a mover así nada más.

    La razón no es algo que vaya de la mano a menudo conmigo, ni tampoco soy reconocido por tenerla. De testarudo, sigo intentando abrir la puerta, todo en vano, porque no se ha movido ni un centímetro, y termino totalmente cansado después del gran esfuerzo que hice; y jadeando, me tiendo en el suelo para descansar un momento.

    ―¿¡Entonces como es que se abre esta puerta, ah!? —Exclamé con el último aliento que tenía después de tanto esfuerzo.

    Rubiria, en un gesto de decepción, pasa su mano por su rostro, mirándome con algo de vergüenza.

    ―La puerta solo se abre con magia —Comentó Rubiria mientras se acercaba a darme una mano para levantarme—. Ninguno de nosotros aquí puede abrirla. Excepto Titania. —Volteó su mirada hacia Titania—; Titania ¿puedes abrir la puerta por favor?

    ―¡Por supuesto que sí! —Dijo Titania expresando esa alegría que solo ella demuestra, revoloteando hasta la puerta—, ¡déjemelo a mí, yo me encargo!

    Titania vuela y llega hasta la puerta. Se posiciona en el centro de esta, justo enfrente de los sellos. Extiende sus brazos con las palmas abiertas hacia el frente, cierra sus ojos para dar inicio a su concentración. Sus manos comienzan a parpadear intermitentemente. El círculo, el dibujo y círculo pequeño con el sello, brillan con fuerza, un brillo de color blanco que no duro mucho, solo un par de segundos, y luego la puerta se abre desde el centro hacia adentro. No es una puerta, más bien, dos puertas que juntas hacen una especie de portón.

    Esplendido…

    Al abrirse de par en par, logramos tener acceso al templo. Nos disponemos a caminar hacia adelante, cuando llevamos varios metros después de entrar, las puertas empezaron a cerrarse tras nosotros, y al cerrarse resonaron con mucha fuerza. Nos tomó por supresa, a Faryanna y a mí, el que las puertas se cerraran así tan repentinamente, no obstante, no nos distrae del hecho de que ya estamos adentro y podemos seguir adelante.

    Ya en el interior del templo, damos un vistazo a nuestro alrededor para hacernos una idea del panorama que nos rodea. No pude creerlo pero, el templo es incluso más grande desde adentro de lo que da a demostrar desde afuera. Nos percatamos de que, desde afuera, solo se ven las murallas y el templo se alza sobre ellas, pero aquí adentro, el templo está lejos de la entrada, al contrario de lo que da a demostrar desde el exterior. De hecho, desde la entrada hasta el templo en sí, hay una distancia que, calculo yo, de al menos doscientos metros, toda esa distancia está compuesta por un campo enorme lleno de verde pastura, algunos árboles e incluso una fuente en frente de la entrada. Y este campo, además, también rodea todo el templo. Esto es como si fuese otro valle dentro de los muros, pero es mucho más grande que la distancia que encierran los muros desde afuera.

    Asombroso… ¿Qué es este lugar?

    ―¡Pero si esto es más grande que lo que abarcan los muros desde afuera! —Exclamo Faryanna con impresión—. Oigan ¿Cómo es esto posible?

    Zafyrion y Rubiria permanecen tras de nosotros, parecen reírse de algo.

    ―Jejeje —Rió Zafyrion a la vez que volteaba a ver a Rubiria— Vez, te lo dije en la tienda, Rubiria, se iban a quedar boquiabiertos al ver el interior de los muros del templo jejeje…

    ―Jejeje, si tenías razón, amor —Afirmo Rubiria quien, a su vez, también lo miraba sonriente— míralos, parecen unos niños. Titania ―Rubiria voltea a mirar a Titania con alegría―. ¿Les podrías explicar a los chicos cómo es posible que el interior de los muros sea más grande de lo que aparenta desde el exterior, por favor?

    ―¡Por supuesto! —Asiente Titania al tiempo que alza vuelo para acercarse a Faryanna—. Verán, estos muros tienen un encantamiento arcano de distorsión Espacio―Dimensional que permite una “pequeña dimensión paralela” dentro de estos muros, haciendo que su interior sea más grande de lo que aparenta y es en el exterior. Y es por esta razón que pueden ver con asombro lo que tienen ante sus ojos. ¿Entendieron Faryanna, Zeo? ―Dijo mientras nos observa con una sonrisa.

    Faryanna y yo miramos a Titania con los ojos expandidos de par en par, asombrados por la explicación que nos proporcionó.

    ¿Así o más sencillo?

    ―¡Eso es incluso más asombroso! ―Exclamó Faryanna contenta y sorprendida― Pero dime, Titania ¿Quién hizo esto? ―Preguntó con mucha curiosidad en su expresión.

    ―El Clérigo Archisabio Hakiro, por su puesto ―Respondió Titania con una pizca de alarde en su tono de voz y rostro―; de hecho, él fue quien construyo el templo entero, incluyendo los muros que lo rodean.

    ―Increíble… ―Comentó Faryanna atónita―. ¿El hizo todo esto? ¿El solo?

    ―Así es ―Responde Titania― Que, ¿No me digas que creías que todo esto estaba hecho a mano limpia, o sí?

    ―Bueno, pues… jejeje ―Faryanna ríe un poco apenada con los ojos cerrados mientras se rasca la cabeza.

    ―Por si no lo sabes ―Menciona Titania al sentarse sobre la cabeza de Faryanna―. El diamante es algo muy difícil de extraer y procesar, e incluso más el trabajarlo. Todo esto lo creo El Clérigo Archisabio Hakiro con nada más que su propio poder.

    ―¡Eso es simplemente magnifico! ―Exclamó Faryanna con admiración.

    ―Es impresionante como alguien puede poseer tanto poder ¿No es así? ―Intervino Zafyrion mientras caminaba lentamente hasta Faryanna―, El nivel de magia que posee Hakiro es exuberante. Sencillamente no tiene comparación.

    ―¿Y la Princesa qué? ―Refutó Rubiria mientras se acercaba a Zafyrion.

    Zafyrion inmediatamente volteó a ver a Rubiria.

    ―Bueno, ella es un caso aparte, amor ―Respondió Zafyrion―. Aunque, la princesa es muy poderosa, no puede compararse con él. Además, si solo comparamos la experiencia de ambos, Hakiro lleva milenios aquí, mientras que la princesa es joven todavía.

    Rubiria se torna pensante, y solo analiza la afirmación de Zafyrion.

    ―Bueno en eso tienes razón ―Rubiria asiente con la cabeza―; Por cierto ―Rubiria voltea a mirar y centra su atención en Faryanna ―. Cuando Titania empezó a dar esa explicación sobre el encantamiento de los muros, vi que ponías mucha atención e interés. Dime Faryanna, ¿Te gusta la magia?

    Faryanna voltea y mira tímidamente a Rubiria.

    ―Bueno… si ―Respondió Faryanna con mucha humildad en su expresión―, desde pequeña, siempre me ha llamado mucho la atención la magia. Es como si me sintiera atraída a ella y a todo lo relacionado con esta, me reconforta mucho el sentirme cercana a ella. Siempre me encanto saber y conocer sobre la magia, y me gusta mucho relacionarme con las cosas y relatos mágicos y todo lo que tenga que ver con los mismos, ya sea en libros como en videojuegos, en animaciones y series de televisión. Yo me perdía mientras leía las historias y leyendas de magos famosos de la antigüedad como por ejemplo Merlín. Siempre me ha fascinado todo eso…

    Repentinamente y sin aviso alguno, una voz fuerte nos habla en un eco resonante y rotundo a nuestro alrededor.

    “Yo llegue a conocer a ese mago a quien llaman Merlín” ―Sonó una voz resonante haciendo eco.

    ―¿Q―qué? ¿Quién dijo eso? ―Pregunté un poco asustado y sorprendido.

    Esa voz resonante me ha tomado por mi lado sorpresivo. Aunque, aparentemente soy el único que se ha asustado por esa voz.

    Volteo a ver a los chicos, y denoto que el nivel de alegría de Titania ha aumentado al escuchar la voz.

    ¿Sabrá ella quien es…?

    Titania se expresa con alegría y una tierna sonrisa de par en par.

    ―¡Ese es el Clérigo Archisabio Hakiro! ―expresó Titania con ánimo y entusiasmo al tiempo que alzaba vuelo desde la cabeza de Faryanna.

    ―¡¿El Clérigo Archisabio Hakiro, dices?! ―exclamé con impacto al voltear velozmente a mirarle.

    Rubiria y Zafyrion sonríen y se alegran al percatarse de quien proviene esa voz.

    ―Jejeje, si es él ―Comenta Zafyrion con ánimo.

    ―Jajaja, si es el Clérigo, reconocería su voz en donde fuese ―afirma Rubiria con emoción en su expresión.

    “Sigan hacia adelante, los estoy esperando en la entrada” ―Resonó nuevamente la voz.

    ―¡Vamos, chicos! ―exhortó Titania mientras se mantenía en vuelo sobre nosotros―. ¡No perdamos tiempo! ¡Vamos!

    Haciendo caso a la voz, confiamos en Titania y caminamos en dirección a la entrada del templo. Faryanna y yo nos sentimos ansiosos por el simple hecho de al fin conocer al Clérigo Archisabio Hakiro. Ambos desbordamos de curiosidad, más que todo por saber de cómo es, o de lo que quiere decirnos, principalmente de esto último, ya que él es quien nos dará las respuestas que necesitamos extinguir a la mayor prontitud posible.

    Seguimos adelante. Lenta y pausadamente nos acercamos a al templo sin ninguna prisa en nuestra marcha. Ya pasado varios minutos de caminata calma, llegamos finalmente a las puertas del templo. Todos nos ubicamos frente a ellas. Son un par de puertas grandes que van a la par con el templo, que es muy grande y amplio.

    Sin previo aviso las se abren, lentamente, solas. Y al abrirse, me confundo con el hecho de que el templo esta oscuro, no hay nada… ni siquiera se puede ver nada a más de cinco o seis metros de distancia.

    El templo da la impresión de estar vacío, sin nada adentro...

    ¿De verdad así es el templo...?

    Repentinamente y para nuestra sorpresa, algo se ve vagamente frente a nosotros. Notamos una silueta que empieza a materializarse borrosamente frente a nosotros. En un instante, se hace aparecer ante nosotros una persona en medio de la oscuridad.

    ¿Será...?

    Entre la penumbra, se escuchan unos lentos y calmados pasos, seguidos con el sonido de un bastón que golpea el suelo, que se acerca a nosotros.

    ―“Al fin llegaron niños...” —habló la figura en la oscuridad que se acerca a nosotros—. “Valla que si tardaron en llegar aquí. Espero que no haya sido demasiado cansado el viaje...”

    La silueta se acerca y sale con lentitud de la oscuridad. Se hace presente un hombre de edad avanzada, de estatura mediana y de aspecto amable, con una larga barba gris y pelo largo algo enrizado y desordenado, típico de un viejo descuidado. Una toga larga algo estilizada de color verde y bordeado en gris. Sostiene en su mano derecha un báculo largo que a simple vista se ve que está hecho de diamante con glifos y sellos de color azul profundo que cubren todo el cuerpo del báculo. En la punta del báculo hay una medialuna de tamaño mediana, en comparación con el tamaño del báculo, y en el centro de esta medialuna, una gema perfectamente redonda que brilla cristalinamente y que no se sostiene con nada, simplemente se mantiene en el centro de esta medialuna como si levitara. En la frente de su cabeza, tiene puesto algo similar a una pequeña tiara, no tan ostentosa, que rodea su cabeza, parece estar hecha de oro, con un diseño de rombo ubicado en el centro de la misma.

    Titania, por alguna razón que no alcanzo a entender, se esconde velozmente detrás de mí. Al voltear a verla, ella, con una tierna expresión, me hace señas para que no advierta sobre su presencia.

    Creo que quiere sorprender al Archisabio…

    Le sigo la corriente y solo me lomito a observar y aparentar.

    ―Finalmente los veo ante mí. Es un placer conocerlos, Faryanna y Zeo ―Dijo Hakiro con una voz ronca y gastada mientras se acercaba lentamente caminando hacia nosotros apoyándose con la mano derecha en su báculo.

    ―Chicos… —Zafyrion se acerca a Faryanna y mí con mucha seriedad—. ¡No se queden allí y presenten sus respetos ante él! —Expresó Zafyrion con fuerza.

    Faryanna y yo nos sorprendemos al instante ante tan repentina acción por parte de Zafyrion.

    ―¡Sí! —Respondimos sobresaltados por el regaño de Zafyrion—Es un placer conocerlo y estar a presencia de usted, Clérigo Archisabio Hakiro —Dijimos Faryanna y yo al unísono mientras hacíamos una reverencia.

    ―Ya, ya, Zafyrion, no tienes que ser tan rudo con los muchachos —Dijo Hakiro mientras lo miraba—; Jajaja, vamos, chicos, no tienen que hacer esas formalidades conmigo —Comentó mientras se daba vuelta hacia nosotros—. Solo soy un simple, gentil y anciano mago y nada más —Mencionó Hakiro con los ojos cerrados y con una sonrisa mientras movía su mano izquierda de arriba hacia abajo haciendo un gesto de despreocupación.

    Rubiria da un paso al frente.

    ―Es un placer volverlo a ver, Archisabio —Comentó Rubiria mientras hace una reverencia con una sonrisa.

    ―Oh, Rubiria —Menciono Hakiro con alegría en su voz mientras se acercaba lentamente a Rubiria apoyándose en su báculo—. Hacía ya mucho tiempo que no acercabas tu presencia por aquí, niña. Desde aquel día en que trajiste a Wallnus a ver el templo, no viniste más.

    ―Sí, Archisabio, mucho tiempo sin venir aquí. Y tantos buenos recuerdos… —Respondió Rubiria con gran añoranza y pesar.

    ―Jejeje, has crecido bastante. Mírate, eres toda una mujer ahora, hecha y derecha…Y, supongo que las cosas van viento en popa con Zafyrion ¿no es así, Zafyrion? —Comentó Hakiro mientras miraba disimuladamente a Zafyrion.

    ―¿Ah? Pues, jejeje, claro que sí señor —Asintió Zafyrion con una sonrisa mientras se acariciaba el cuello y cerraba sus ojos en un gesto de vergüenza.

    ―Hmmp, veo que tú también estas hecho todo un hombre, —menciona Hakiro mientras lo mira con orgullo—. Estoy orgulloso de ti, muchacho.

    ―Muchas gracias, Hakiro —contesta Zafyrion con humildad y sinceridad—. Viniendo de usted, eso significa mucho para mí.

    Zafyrion y Hakiro se expresan muy animadamente, ellos no se dan cuenta, pero yo si… Rubiria se ha tornado más triste y melancólica, se percibe con solo mirarla.

    Hakiro se percata y voltea a verla con preocupación.

    ―¿Qué te pasa, Rubiria? Te has puesto muy triste de repente... ¿No me digas que es por...?

    Rubiria, con su mano, se retira una que otra lagrima que ruedan con lastima por su liso y hermoso rostro.

    ―Sí —Rubiria responde con pesar y con lágrimas en sus ojos—. Mi pequeño hermano ya no está con nosotros…

    Hakiro inclina levemente su cabeza y baja su mirada con tristeza.

    ―Sí... lo sé, Rubiria, es muy lamentable lo que ocurrió... Estoy al tanto de todo y lo siento mucho desde lo más profundo de mi corazón...

    ―Hakiro… dime ¿Sabes quién los mató? ―Pregunta Rubiria con premura al mirarlo.

    Hakiro alza su cabeza y la mira fijamente con lastima.

    ―Dime, niña ¿Eso te haría sentir mejor? ―preguntó sin dejar de mirarle.

    ―Pero… es que… ¡No es justo! ¡Quiero saber quién los mató! ¡Me siento horrible! ¡El remordimiento me atormenta sin piedad. Me atormenta saber que fui yo quien los mato! ¡Yo los mande a esa muerte tan injusta!

    Zafyrion se acerca a Rubiria y con delicadeza, pone su mano sobre el hombro de Rubiria.

    ―Rubiria, sabes bienmente cuáles son los riesgos de un soldado. Además, ¿Crees que a tus amigos les hace bien el verte en ese estado de furia y rabia permanente? ¿Crees que a ti te hace bien estar en ese estado?

    Rubiria no puede aguantar más, las lágrimas se le escapan y ella no puede hacer nada más que intentar contenerlas, en vano.

    ―Pero… pero…

    ―La venganza no es la mejor alternativa, hija. Créeme, yo lo sé…—Comentó Hakiro mientras coloca su mano izquierda en el hombro de Rubiria y con la otra, sin soltar el báculo, le quita gentilmente una lágrima con el dedo índice, que rodaba por su mejilla—. No tienes que ponerte tan triste. Recuerda que él no querría verte así...

    Rubiria calma su pesar, poco a poco deja sus sollozos y, reconfortantemente, expresa una hermosa sonrisa.

    ―*Sniff* Si, tienes razón, Archisabio —Asintió Rubiria mientras se secaba las lágrimas de sus ojos—. Hay que seguir adelante después de todo, ¿no es así? —Dijo con una sonrisa mientras cerraba los ojos con nostalgia.

    ―Exacto —Hakiro acaricia con mucha amabilidad la cabeza de Rubiria—, solo sigue adelante mi pequeña niña.

    Hakiro, con el mismo cariño de un padre, acaricia la mejilla derecha de Rubiria, le sonríe y da un paso atrás.

    ―Y por cierto —Añadió al terminar su acción—, Te dije anteriormente que no me llamaras Archisabio, sabes que me hace sentir superior a ustedes y eso para mí está mal, solo llámenme Hakiro y nada más. Y lo mismo va para ustedes niños —Dijo mientras volteaba a mirarnos.

    Hakiro gira su cabeza de lado a lado, observa a su alrededor, dando la impresión de buscar algo con esmero.

    ―¿Y la pequeña Titania? ¿Dónde está, ah? ―preguntó sin dejar de buscar. Aunque él esté buscándola, se nota que sabe dónde está. Solo quiere seguirle el juego a una niña traviesa.

    Titania, quien se oculta de tras de mí intentando contener la risa, sale precipitosamente volando sobre mí con mucha felicidad.

    ―¡Estoy aquí, Hakiro! ¡Waaaaaaaaaaaah! —Exclamo Titania durante su revoloteo hasta Hakiro, dándole un abrazo con mucha fuerza de impulso—. ¡Hacía mucho tiempo que no le veía!

    Titania, al abrazar a Hakiro, lo empuja un poco hacia atrás por la fuerza del impulso.

    ―¡Oh! ¡Pero si es la pequeña Titania, jajajaja! ¡Hasta tú has crecido! —Opinó Hakiro con inmensa alegría mientras le respondía el abrazo a Titania y hacia fuerza hacia adelante para no caerse del impulso que tomo Titania para abrazarle—; mírate, tú también te has puesto hermosa… Me haces recordar a tu madre, pequeña.

    ―¡Si lo sé! ¡Y estoy muy orgullosa de ello! —Exclamo Titania muy contenta y sonriente mientras lo miraba al rostro; sin dejar de abrazarle.

    ―Jojojo... —Carcajeó Hakiro gravemente mientras soltaba a Titania—. Bueno, estoy muy contento de verte mi niña, y lo estoy aún más por que vinieran todos a visitarme. Pero, supongo que no han venido nada más por eso ¿o sí?

    ―Bueno, hemos venido aquí debido a que la princesa nos ha ordenado a que trajéramos a los chicos ante usted, señor —Dijo Zafyrion al tiempo que se acercaba a Hakiro.

    ―Ya veo. Bueno ¿Qué están esperando? Entrad al templo.

    Hakiro se da vuelta y da unos pasos en dirección a la oscuridad, levanta su báculo y golpea el piso con la parte inferior de este. Y desde el piso, unas líneas luminosas en color blanco empezaron a esparcirse en todas direcciones recorriendo el piso y las paredes. En un instante, todo el templo hecho en diamante empezó a brillar y a iluminarse de manera enceguecedora y todos, con excepción de Hakiro, cerramos los ojos como consecuencia del intenso brillo. Para cuando todo dejo de brillar tan exuberantemente, abrimos los ojos, toda la oscuridad ya no está más, en su lugar, se aprecia con gran detalle el interior del templo, es magnificentemente maravilloso.

    El exterior del templo es único, pero el interior es aún más asombroso, como era de esperarse, todo está hecho de diamante, el piso, los pilares, las escaleras, los barandales, todo.

    Es extraño, desde afuera el templo es alto, tal vez de diez pisos o más. Pero desde adentro, solo se ve que este solamente tiene dos pisos nada más, a los que se pueden acceder con las escaleras que están a los lados cercanas a las paredes. Los dos pisos poseen bastantes puertas con diseños extraños y distintos cada uno de ellos.

    ¿Tan pequeño es el templo? No lo creo… ¿Y a donde conducirán esas puertas…?

    Pero también, hay diversos y llamativos adornos que están hechos de diamante, oro y otros elementos de gran valor. Como lo es el gigantesco candelabro colgado en el techo.

    Faryanna y yo, caminamos lentamente para observar en detalle los adornos y la sala en sí. Y nos encontramos con que, en el centro de esta enorme sala, hay una estatua de tamaño considerable, de un guerrero que enviste una armadura completa, desde botas hasta casco, que, es muy bella en diseño y muy impresionante a decir verdad. El guerrero lleva puesta una capa en su espalda y carga un hacha estilizada y muy preciosa de tamaño mediano, en comparación con la estatua. El hacha es de una sola mano para ser exactos, pero su hoja es muy grande, y la empuña en su mano izquierda y en su derecha lleva un escudo pequeño de llamativo diseño que parece estar ligado al guante.

    Nos acercamos a admirar la estatua. Al tocarla, ratifico que está hecha en metal, un metal extraño. Porque a simple vista, noto que es un metal que nunca he visto e incluso Faryanna, quien tiene más conocimiento que yo, se acerca para verla con más detalle, pero queda en lo mismo que yo, un metal extraño.

    Primera vez que veo algo así…

    Bueno, no es de extraños suponer que este metal es muy valioso, aunque esos detalles son punto y aparte para mí.

    Seguimos admirándola con atención y asombro. El guerrero en la estatua es muy joven, se nota por los pocos rasgos que son visibles a través de su yelmo. Es muy interesante, y por alguna extraña razón, me llama mucho la atención, me resulta muy familiar y me siento atraído a esta. Faryanna parece sentir lo mismo que yo porque, ella, tampoco le ha apartado la mirada. Aunque, si rememoro, son varias las cosas a las que me he sentido así, y aunque la curiosidad hace esfuerzo para hacerse conmigo, no creo que haya que prestarle atención, por el momento no está en mi lista de prioridades actuales, así que ella y yo, decidimos no preguntar y seguir adelante, ya que los muchachos y Hakiro, han avanzado frente a nosotros y nos han dejado atrás.

    Estamos en una gran sala, pero les damos rápido alcance a los muchachos. Hakiro mientras camina nos hace señas de que lo sigamos a lo que parece ser, una puerta de diamante con un símbolo similar a un árbol que está más adelante al final de la sala. La puerta esta tallada en la pared. No posee manijas ni nada por el estilo, más bien es una puerta elaborada con incrustaciones de diamante.

    Me pregunto ¿Qué sorpresas nos tendrá Hakiro tras esa puerta…? Bueno, si es que acaso es una puerta…

    Caminamos todos juntos tras Hakiro, y al acercarnos a la puerta, Hakiro extiende su brazo izquierdo hacia delante y abre su palma; la puerta inmediatamente comienza a brillar, un brillo muy fuerte pero para nada cegador. Repentinamente, la puerta comienza a abrirse de par en par, como una puerta futurística que se abre desde el centro y se guarda en la pared. Mientras se abre, un brillo, un resplandor similar al producido por el sol, se escapa en medio de esta. La puerta se abre por completo, el resplandor nos impide ver más allá.

    Hakiro es el primero en pasar seguido por los muchachos. Yo en lo personal, me siento algo inseguro de cruzar.

    Giro mi cabeza y boleto a mirar a Faryanna.

    ―Oye, Fary… ¿Crees que deberíamos ir hacia la luz?

    ―Já, ―Faryanna voltea a verme con una sonrisa―. Si lo dices así, pareciera que fuéramos a cruzar al más allá, Zeo, jajaja…

    ―Jejeje, tienes razón.

    ―“Oigan ¿Qué están esperando?” ―la voz de Zafyrion se oye hablar desde el otro lado de la puerta―. “pasen ya, no tengan miedo. Créanme, les va a encantar”

    Faryanna y yo nos miramos los rostros. Asentimos mutuamente con la cabeza, nos llenamos de valor y caminamos juntos en dirección a la puerta sin saber que nos depara el otro lado de la misma.

    Con titubeo en nuestro andar, cruzamos la puerta con los ojos entrecerrados por el resplandor que nos da muy fuertemente en nuestros ojos. Al cruzar, el resplandor se hace más débil; abrimos los ojos y divisamos en donde estamos. Para nuestra sorpresa y asombro, nos encontramos en un jardín muy precioso cuya belleza solo es comparable con la amplitud que este posee, es más espacioso de lo que aparenta la pequeña puerta de entrada y el templo en sí por fuera. Tanto así, que podría compararse con una extensión del valle del exterior.

    Vaya, ¿un jardín dentro de los muros? Está bien, esto sí que no me lo esperaba…

    El jardín está lleno de pasto y árboles de fruta como los del prado que cruzamos con anterioridad; hay algunas rocas al lado de un pequeño estanque que, por su forma, parecen servir para sentarse, recostarse y relajarse, en resumen, una banca. Se puede apreciar una bella fuente en el centro del grupo de rocas, rodeadas por estas, pero no hecha de diamante, lo cual me parece extraño. A simple vista se puede apreciar que está tallada en una especie de porcelana. La fuente se expresa con la forma de tigre alado y por su boca es por donde le sale el agua. Curiosamente, es el mismo tigre alado que vi en una de las estatuillas que están colgadas en las paredes del Castillo de Xenathria. Aparentemente, este “tigre alado”, tiene un importante significado en este mundo… pero ¿Qué simboliza? O ¿Qué significa?

    Luego les pregunto a los chicos que es… En verdad, me llama mucho la atención esa criatura…

    Un detalle igual de interesante es que no hay techo, el sol brilla y nos ilumina radiantemente con su cálido resplandor e incluso se ven las nubes, y de igual manera, se puede sentir como la brisa pura y fresca nos acaricia con suma delicadeza. Es idéntica a la que sopla en las colinas del exterior ¿Cómo es esto posible? Bueno, supongo que la magia dimensional que nos explicó Titania hace poco, tiene algo que ver n todo esto.

    Esto solo certifica que todas las cosas que nos han contado Zafyrion, Rubiria y Titania sobre el Clérigo Archisabio Hakiro, son ciertas. Que este hombre tiene un poder sin igual. Yo, en mi interior, aún me siento dudoso con el hecho de si acaso él será hombre, porque aquí todo es tan distinto que ya me he hecho a la par de esa antigua expresión que dice: “nada de lo que ves es lo que es”.

    Hakiro cuidadosamente se sienta y nos llama a sentarnos junto a él en las rocas cercanas a la fuente.

    ―Vamos, jóvenes, siéntense aquí y relájense un momento de su ajetreado viaje —Menciona Hakiro mientras se sienta lentamente en una de las rocas—, Ahora bien, Faryanna y Zeo, ustedes quieren que yo les dé fin a sus dudas ¿No es así? Bien, díganme lo que quieren saber, pregúntenme cualquier cosa. Lo que sea, solo díganlo…

    Nos sentamos en dos piedras que están en frente de Hakiro, estas están algo separadas una de otra. Zafyrion, Rubiria y Titania, se sientan en las rocas que están más alejadas de nosotros. Supongo que es para que nos sintamos más cómodos y a gusto con el Archisabio.

    Faryanna y yo nos encontramos emocionados y muy ansiosos, se nota con solo observar nuestra expresión; lo único que tenemos en nuestras mentes, apartando las preguntas, es hacerle muchas de estas a Hakiro. Tanto Faryanna como yo nos encontramos en una encrucijada entre tantas dudas que tenemos, pero, la realidad es que gran parte de las preguntas que nos vienen a la mente son algo divagantes y no sabemos por dónde empezar.

    Nos miramos los rostros por unos instantes, intentando pensar cual sería una buena pregunta… Sorpresivamente, una pregunta, que me he hecho anteriormente, viene a mi mente y no pierdo tiempo en sofocarla con Hakiro.

    ―Bueno, desde el momento en que llegue a este mundo, tuve curiosidad de saber exactamente en donde nos encontramos. Así que, podrías decirnos ¿En dónde estamos? —Pregunto amablemente a Hakiro con mucha curiosidad.

    Hakiro reacciona con desconcierto, se nota por su expresión y por la manera en que se acaricia la barba al mirarnos.

    ―Bueno, niños, creía que ustedes ya sabían que estamos en Xenathria ¿No es así? —Responde Hakiro un poco confundido—. Aunque si quieren algo más específico, pues… Estamos en Griáldia.

    Mi pregunta es contestada con prontitud, pero solo sueltan en mí, más preguntas que me dejan la pendiente.

    ―¿Griáldia? —Pregunta Faryanna de improviso.

    ―Si niña, esto es Griáldia, nuestro mundo ―contestó Hakiro al asentir con su cabeza.

    ―Es decir ¿su planeta? ―reitera Faryanna nuevamente con su pregunta.

    ―Exacto, nuestro planeta se llama Griáldia. Bueno, si es que así lo entiendes mejor.

    Las preguntas comienzan a correr con fluidez en mí. Justo ahora es el momento de interrogar a Hakiro con toda clase de preguntas.

    ―Pero, Hakiro, si este es un planeta entero, su mundo ¿Cómo es que está conformado este mundo? ¿Acaso es Xenathria el único continente o extensión terrestre que existe aquí? —Pregunté.

    ―Jejeje, no, no es así —Respondió Hakiro luego de soltar una pequeña risa—; Griáldia está compuesta por cinco continentes, estos son: Xenathria, Guetréa, Argentia, Karintios y Zandesea. Puestos en ese orden, son los cinco continentes que conforman Griáldia. Y cada uno tiene el mismo tamaño si hablamos en extensiones kilométricas, solo que cada uno tiene una distinta forma y composición geográfica diferente; y, aunque estén separados, sus formas encajan unos con otros como un enorme rompecabezas.

    Vaya… justo como lo fue una vez Panguea en nuestro mundo…

    ―¿Es decir que no son los únicos que viven y existen en este mundo? —Preguntó Faryanna, conmocionada.

    ―Exacto, pequeña joven, en efecto, no somos los únicos seres “inteligentes” que existen en este mundo. —Respondió Hakiro con una sonrisa.

    O sea que no son los únicos “Humanos” que existen aquí… Interesante.

    ―Pero, si existen más como ustedes, ¿Mantienen contacto entre ustedes? ¿Nunca han tenido problemas entre sí o similares? Porque… veras, en nuestro mundo, a pesar de que somos iguales, pareciese que nadie piensa que es así. Ellos se matan y asesinan a diestra y siniestra… es como si estuviese grabado en nuestra naturaleza —Preguntó Faryanna rápidamente, y con algo de pena al referirse así a nosotros, los humanos.

    ―Entiendo a lo que te refieres, y no, aquí no existe ese tipo de relación entre nosotros mismos. Aunque seamos distintos y vivimos en diferentes lugares, todos somos iguales, vivimos y existimos de la misma manera que nuestros semejantes… no hay necesidad de sentir odio por nuestros iguales porque todos somos ramas del mismo árbol. Ya que, en un principio, fue la Diosa quien creó todo para que todos estuviésemos en armonía. Y desde los inicios de la historia de nuestro mundo, se enfatiza que, después de que la Gran Guerra terminara, ella se dirigió a nuestros ancestros y les dijo estas palabras: “hijos míos, ahora que todos estamos en donde debemos estar, abra paz entre unos y otros, y espero que así sea hasta el fin de los tiempos”

    Faryanna y yo quedamos absortos ante el relato de Hakiro. No, quedamos absortos ante el hecho de que este mundo tuvo “un inicio de los tiempos”. Pero, a final de cuentas, solo nos conmocionamos más por las preguntas que se nos vienen a la mente con solo escuchar tan interesante explicación.

    ―Aguarda un momento. ¿La Diosa? ¿Una guerra? —Expreso tomado por las riendas de la confusión—. Perdona mi insolencia, pero creo que nos estas enredando más de lo que estábamos Hakiro.

    ―Sí, —Intervino Faryanna corroborándome—. Zeo tiene razón, ahora tenemos más preguntas que las que teníamos cuando llegamos. Y lo peor, es que no nos has contestado todas las que ya teníamos planeado preguntarte, Hakiro.

    ―Jojojojo… —Rió Hakiro con una carcajada—. Las preguntas y las respuestas, niños, al igual que el conocimiento, no tienen límites. Está en nuestra naturaleza el plantearnos, hacer preguntas y buscar sus respectivas respuestas. La curiosidad ―continuó―, y el hambre por el conocimiento es parte de nosotros como la misma esencia de nuestra existencia. Es por eso y gracias a eso que somos capaces de avanzar, progresar y seguir adelante. Pero, a veces, la busca del conocimiento nos puede conducir al fin de nuestra propia existencia. Aunque —añadió— estoy divagando. Ustedes solo ocúpense de hacerme saber sus dudas que yo les daré una respuesta a ellas. Siempre y cuando estas estén al alcance de mi conocimiento.

    ―Bueno, Hakiro, para empezar, quisiera saber ¿Quién es esa Diosa a quien mencionaste? —Pregunto apoyado por la intriga.

    Hakiro alza su cabeza y observa el cielo azul que se encuentra por sobre nosotros.

    ―Nuestra Diosa… Griáldia es su nombre —Respondió Hakiro con calma y confort.

    ―¿Griáldia es su nombre? ¿Acaso lleva el mismo nombre que su mundo? —Comento pensativamente mientras miro a Hakiro con incredulidad.

    Faryanna, casi inmediatamente, voltea a verme.

    ―No, Zeo —Interrumpió Faryanna—. Creo que es más complejo que eso. Para serte sincera, no creo que sea una mera coincidencia de que su mundo, su planeta, se llame Griáldia al igual que su Diosa. Tal vez…

    Faryanna se detiene a pensar y a analizar por escasos segundos.

    ―Hakiro, ¿quieres decir con esto que el planeta es la Diosa?

    Hakiro centra su atención en Faryanna y sonríe de par en par con alegría.

    ―Así es, jovencita —Asintió Hakiro con una amable sonrisa—. Eres muy lista y perspicaz. Jajaja, diría que, incluso más que Zeo, Jojojo —Añadió Hakiro con una risa ronca.

    ―¡Oye! —Refuto inmediatamente después del comentario de Hakiro—; Es cierto que Fary es mucho más inteligente que yo, pero eso no significa que tienen que andar recordándomelo a cada rato.

    ―Vamos, Zeo, no te enfades con Hakiro —Comentó Faryanna mientras me daba una palmada en la espalda—. El solo intenta alegrarnos con alguna de sus bromas, creo jejeje…

    Ella cree que no, pero puedo sentir la lástima que ella me demuestra con esa acción. Creída…

    ―Es igual —Refunfuñe con un resoplido—. En fin, si la Diosa es su planeta ¿el planeta tiene vida propia? —Pregunté nuevamente.

    ―Sí, Zeo, el planeta tiene vida —Respondió Hakiro entretanto se inclinaba para acariciar el suelo con mucho cariño—. Ella nos protege y vela por todos nosotros, al igual que nosotros cuidamos de este planeta y velamos por ella.

    ―¿Y, ha sido así desde siempre? —Preguntó rápidamente Faryanna.

    ―Sí, niña, ha sido así desde siempre. Bueno, eso es lo que nos ha enseñado la historia a lo largo de las épocas —Afirmó Hakiro—. Ella, cuya amabilidad, bondad y amor solo es comparable con su belleza y poder, creó todas las cosas para que nosotros, nuestra raza, pudiese vivir en paz y armonía con ella, con nuestros semejantes y con nosotros mismos. Ella misma es la naturaleza que nos rodea, el aire que respiramos, el agua que bebemos y la comida que comemos. Todo es ella y gracias a ella. Sin Griáldia, no podríamos existir aquí. Y aun con esa infinita deuda que tenemos con ella, ella nos dijo, a nuestros antepasados, que no tenemos pendiente alguno ante ella, que no le debemos nada y que nunca le deberemos algo, que seamos y vivamos felices hasta que el sol que nos calienta se extinga y se apague…

    Faryanna y yo quedamos muy conmovidos ante lo mencionado por Hakiro.

    Que diosa más bondadosa es Griáldia…

    ―Increíble. Que descripción más bella, llena de amor y compasión —Comentó Faryanna asombrada y encantada por el relato de Hakiro.

    ―Sí, son muy reconfortante esas palabras. Aun cuando son solo palabras, se puede sentir el amor y cariño sincero que se expresan en ellas…

    ―Jejeje, ¿verdad que sí? ―comentó Hakiro animadamente.

    Asombroso… este mundo es como una historia mitológica.

    ―¿Hakiro, y cómo es ella, la Diosa? —Pregunto nuevamente con mucha curiosidad y premura.

    ―¿Qué cómo es ella? —Hakiro pregunta retóricamente—. Pues… No lo sé. De hecho, nadie lo sabe. Ni siquiera nuestros antepasados le han visto ya que no hay ningún registro histórico sobre ello. Se dice que, solo los que existen en El Flujo Eterno, le han visto. Y aquellos que han tenido una experiencia cercana con la Diosa, no le han visto la cara, ya que ella solo muestra su silueta de luz muy brillante y radiante, incluso cegadora. Y, por si se preguntan ¿Qué si nadie le ha preguntado a los que residen en el flujo sobre cómo es la Diosa? ellos responden que, a todos nos llegara la hora de verla frente a frente, o, simplemente no responden. Pero, los que han tenido una experiencia cercana con la Diosa, relatan que es una mujer de pelo largo y liso que le llega hasta los pies.

    ¿Una silueta de luz cegadora? ¿Pelo largo que le llega hasta los pies? Justo como lo que vi en mi sueño. Sera que… ¿Acaso era…? Creo que es hora de preguntar sobre ello…

    Calmo mi respiración. La pregunta que tengo en mente me pone en alerta con los nervios, un trago de saliva es inevitable en estos momentos. Me llena de rebozo la respuesta que, pienso yo, que me puede dar, pero he de armarme de valor y hacer la pregunta de una vez…

    ―Hakiro, quiero hacerte una pregunta…

    Hakiro centra su atención en mí.

    ―¿Mmm? Pregúntame, dime ¿Qué es lo quieres saber?

    ―Antes de venir aquí, tuve sueños por mucho tiempo sobre una voz que me llamaba y me exhortaba a venir aquí…

    ―Oh, sí estoy al tanto de eso ―contesto Hakiro―, Titania, para poder comunicarse con ustedes, tenía que hacerlo a través de sus sueños ¿no es así?

    ―Sí. ―confirma Faryanna con naturalidad―. Aunque, él ha tenido esos sueños por más tiempo que yo. Creo que Titania se “conectó” con el primero que conmigo.

    ―En fin, esos sueños eran rutinarios, pero, un día antes de ser traído hasta aquí; tuve un sueño inusual…

    ―¿Inusual, dices?

    ―Si… ―respondí al bajar la cabeza.

    Hakiro se inclina levemente hacia adelante, apoyándose sobre sus rodillas. Se nota en su expresión seria, el interés que tiene sobre lo que yo pienso expresar.

    ―Bien, explícamelo.

    ―En mi sueño, desperté en un lugar vacío. No había nada; ni suelo, ni cielo, solo nada… Ese lugar, solo podría describirlo como “un lugar donde nada empieza ni nada acaba”. Logré levantarme. Aun estando en la nada, se sentía como si hubiese un suelo en donde estaba parado, pero al mirar hacia abajo, solo había blanco. Miré a mí alrededor y no había nada, luego, repentinamente, una incandescente y muy fuerte luz cegadora apareció frente a mí. El brillo que emitía no me permitía ver nada, tuve que cerrar los ojos rápidamente para no quedar ciego. Pero, poco a poco fue perdiendo la fuerza, y cuando por fin pude abrir los ojos vi la silueta de una mujer envuelta en luz.

    Inmediatamente, Hakiro abrió los ojos con mucha sorpresa e impacto.

    ―¿Una mujer? ―Hakiro interroga con desconcierto―. ¡Descríbemela!

    ―E―eh, era una mujer alta, casi de la misma estatura de Zafyrion, con el pelo largo que le llegaba hasta el suelo, por decirlo así, y aunque no le pude ver el rostro, vi que llevaba puesta una armadura y sostenía algo en su izquierda que no alcance a identificar por el resplandor que la rodeaba…

    Hakiro comienza a acariciar su barba. Se nota que está desconcertado e incluso confundido, se intuye con solo ver su expresión actual…

    ¿Acaso ni él, sabe quién es…?

    ―Entonces… ¿Sabe usted quien era esa mujer?

    Hakiro no responde a mi pregunta. Parece estar sumergido en sus pensamientos, intentando buscar explicación alguna para lo que, incluso para él, parece inexplicable. Se mantiene callado, Hakiro no dice ni una sola palabra. Solo está allí, frente a nosotros, analizando y pensando.

    Hakiro abre los ojos y me mira con más seriedad de la que querría que expresara su mirada.

    ―No… no es la Diosa quien se te hizo presente en sueños, Zeo ―contestó Hakiro con rectitud.

    ―Pero… ¿Entonces quien fue, Hakiro? ―inquiero velozmente después de recibir su respuesta.

    Hakiro calla nuevamente por varios segundos. Luego deja de inclinarse sobre sus rodillas y parece dispuesto a responder.

    ―No lo sé, Zeo. ―contestó con decepción―. No logro encontrar nada relacionado con lo que me acabas de describir.

    La respuesta de Hakiro proporciona alivio en mí por el simple hecho de responder. Pero, también me llena de gran inquietud. Si Hakiro, quien es el gran Clérigo Archisabio de Xenathria, no puede contestarme eso… entonces ¿Quién si podrá…?

    Me siento preocupado, la zozobra y la inquietud me remontan con mucho apego.

    Hakiro y Faryanna logran percatarse de cómo me siento. Faryanna se acerca a mí y coloca su mano sobre mi hombro izquierdo.

    ―Zeo ¿Estás bien? ―pregunto expresando preocupación en su voz―, de golpe, te has puesto más triste y con un aura tan pesada.

    Alzo mi cabeza y miro a Faryanna al rostro.

    ―Fary, es solo que, sí Hakiro no puede acabar con esa duda ¿Quién más lo hará?

    ―Jojojo, no te preocupes, muchacho ―intervino Hakiro después de una leve y grabe carcajada―. Encontrar una respuesta es muy similar a encontrar algo que se te ha perdido: Entre más te esmeres en buscarla, más difícil se te hará de encontrar, y aun cuando las tengas en frente de tu nariz, no podrás verla. A veces, es más sabio dejar que las cosas sigan su curso, y veras que, con el pasar del tiempo, ella sola se hará presente ante ti o tú darás con ella sin darte cuenta. Solo sigue con tu vida, niño.

    Las palabras de Hakiro son muy reconfortantes y profundas. Al analizarlas bien, me doy cuente de que tiene razón. Si me enfrasco solo en buscar la respuesta, no me daré cuenta de otras cosas que si me pueden ayudar a encontrarla.

    Vaya, sí que eres un anciano muy sabio, Hakiro…

    ―Zeo, por favor, no me digas anciano ―Hakiro sonríe y me observa con alegría y cariño―, me hace sentir más viejo de lo que soy en realidad, jajaja…

    ―¡¿QUÉ?! ¡¿Acaso puedes leer mi mente?!

    ―Sí, sí puedo, y no solo eso… Sino que también puedo hablarte mentalmente… Asombroso ¿no? ―Hakiro me observa maliciosamente mientras su voz suena, haciendo eco en mi mente.

    Madre santa…

    Volteo a ver a Faryanna con impacto en mi expresión.

    ―Fary, hay que tenerle miedo a este viejo… ―dije en voz ínfima.

    Faryanna voltea a verme de la misma manera en que yo la miro.

    ―Creo que tienes razón, Zeo. Este hombre es muy poderoso… ¡me acaba de hablar directamente a mi mente!

    Hakiro ríe gustosamente, se nota que le encanta hacer bromas a aquellos que son fáciles de sorprender.

    ―Oye, Hakiro ¿Qué más puedes contarnos sobre la Diosa Griáldia? ―inquirió Faryanna con mucho interés y curiosidad.

    ―Jejejeje… ¿Que, qué más puedo contarles sobre la Diosa? Mmm… pues… ―Hakiro piensa por un par de segundos antes de responder―. Bueno, puedo contarles otra gran muestra de su infinita bondad.

    ―¿Ah, sí? ¿Cuál? ―pregunta, nuevamente, Faryanna con un mayor nivel de curiosidad y con emoción.

    ―Ella también nos asegura la paz después de la muerte ―contesto Hakiro con consuelo en su notoria expresión.

    Nuevamente, el desconcierto se hace con nosotros y nos abraza con fuerza.

    ―Espera un segundo… ¿Cómo que les asegura la paz después de la muerte? —Pregunto inquisitivamente.

    ―Bueno, la explicación a eso es un tanto más complicada… veras, Zeo —Hakiro se apoya en su báculo para sentarse de manera más cómoda en su roca—; en Griáldia, hay una corriente de energía vital que rodea en casi todas direcciones a nuestro planeta, y que siempre anda en constante movimiento, cambiando sus rumbos alrededor del planeta. Esta corriente es la energía de la Diosa que le proporciona vida y mantiene en equilibrio a todas las cosas. Nosotros le llamamos El Flujo Eterno. Todo ser vivo consta de un cuerpo, mente, alma y un espíritu que componen su existencia, y, cuando un ser vivo muere, su mente, alma y su espíritu es llamado por la Diosa para residir en El Flujo Eterno. Allí, permanecen al lado de la Diosa por toda la eternidad en un descanso o “vida eterna” llena de paz y tranquilidad, reunidos con todos sus antepasados y seres queridos que ya han partido antes que ellos, o esperar a que a estos les llegue el momento de partir. Allí ―prosiguió Hakiro sin interrupción―, al lado de la diosa, pueden viajar a través del Flujo Eterno por toda Griáldia, ver el transcurso del tiempo y de la existencia misma como simples espectadores, que, en algunas ocasiones, pueden hacerse presente ante aquellos que necesiten apoyo, ayuda o una guía, e incluso ante algún ser querido. De hecho, los de este lado, podemos ver y consultar a nuestros antepasados y seres queridos a través de esta corriente de vida. Claro, El Flujo Eterno no es visible siempre que queramos; aunque cruce toda Griáldia, no significa que podamos verlo, solo en algunos lugares específicos de Griáldia es que es visible este flujo. Un punto de visión por cada continente, es decir, cinco puntos en toda Griáldia donde es posible ver El Flujo Eterno. —Contestó Hakiro de manera amable y tranquila a la pregunta, con un tono de nostalgia en su voz y haciendo gestos figurativos y descriptivos con sus manos durante la explicación.

    ―Oh, ya veo, —Comente animadamente y con una expresión sonriente ante la respuesta que ha dado Hakiro—; pero, Hakiro, eso me genera otra pregunta… ¿también se les concede ese descanso eterno a aquellos que han atentado en contra la paz de este mundo, o a aquellos que han cometido actos atroces o indebidos? ¿O es que aquí no existe el mal aparte del producido por Darkhorn?

    ―Jejeje —Rió levemente Hakiro, con algo de sarcasmo—, no niño, el mal siempre existe y siempre ha existido y siempre existirá, y por más que se le quiera erradicar, este renacerá y volverá una y otra vez de alguna u otra forma, ya que así es el orden de las cosas. Pero la Diosa —Añadió Hakiro mientras nos miraba fijamente—, es pura esperanza, amor y bondad. A ella no le gusta ver a ningún ser vivo, por más maligno que sea, existir en el sufrimiento eterno. Así que, en el caso de una persona que ha llevado una vida indigna o de mala manera, ella en pro de su amor y misericordia, le ofrece el perdón y la paz eterna a todos aquellos que sean capaces de arrepentirse de corazón, con el único castigo de existir con el remordimiento de su propia conciencia durante el resto de su existencia.

    Tal hecho me provoca turbación. Yo siempre he pensado que si malo eres mal has de recibir. Yo he visto muchas injusticias en mi corta vida; tanto para un particular como para mí y mi madre. Nuestra vida fue muy dura por mucho tiempo debido a personas como esas…

    ¿Qué?… no lo entiendo… Se me hace absurdo que le concedan el perdón a alguien que haya cometido maldad o vivido bajo ese estilo de vida.

    No puedo evitar irritarme ante tal incordio.

    ―¡Pero, así es fácil de obtener la paz y el descanso eterno para cualquiera! —Refuto con confusión—. Eso quiere decir que ¿todos pueden hacer lo que le plazca a diestra y siniestra, y al final, arrepentirse para obtener el perdón de la Diosa y así descansar para siempre? Perdona mi total falta de respeto Hakiro ¡pero hay que ser imbécil para permitir algo así! —Exclamé exaltado.

    ―¡Zeo! —Exclama inmediatamente Faryanna, regañándome mientras volteaba a mirarme con enfado—. ¡No puedes dirigirte al Archisabio de esa manera tan irrespetuosa! ¡¿En dónde están tus modales, cabeza hueca?!

    ―¡¿Pero es que no acabas de escuchar lo que dijo?! —Refute alteradamente al mirarla— ¡¿Cómo puedes concederle el perdón y el descanso eterno a alguien que ha vivido indignamente, dañando a la gente, causando el mal o haciéndole la mala vida a los demás?!

    Faryanna se levanta de su roca. Se nota que esta enfada nada más con ver su rostro.

    ―¡Eso no importa! —Exclamó Faryanna aún más enojada mientras se levantaba y se me acercaba para luego inclinarse un poco hacia mí. Señala a Hakiro con el dedo índice de su mano derecha, sin apartarme su mirada sentenciadora— ¡Ahora, ofrécele tus disculpas a Hakiro de inmediato!

    En ese momento Zafyrion, que junto a Rubiria y Titania, se habían levantado de sus rocas y recostado en el prado a unos pocos metros tras nosotros, se levantó y se acercó a mí. Posa su mano derecha en mí hombro izquierdo.

    Volteo a mirarlo, él me mira con severidad.

    ―Zeo, yo tampoco lo entendí a la primera —Dijo, muy serio mientras me mira—. Cuando busque respuestas acerca de ello, Hakiro me dijo lo mismo que a ti. Yo reaccione de manera similar que tú, y aún recuerdo lo que él me dijo para ese entonces…
    —Zafyrion voltea su mirada hacia Hakiro— ¿Se acuerda usted de lo que me dijo, Hakiro?

    ―Jejejeje —Hakiro ríe. No se ve para nada enfadado ante mi descomunal falta de respeto—; Claro que me acuerdo de lo que te dije, joven Zafyrion…

    En ese momento la expresión de Zafyrion cambió, se puso un poco más alegre y hasta sonrió…

    ―¿Podrías decirle a Zeo lo que me dijiste? —Zafyrion le pregunta a Hakiro con una expresión alegre y con una pequeña sonrisa.

    ―Jejeje, si claro —Hakiro, mientras reía, voltea a verme—. Dime Zeo ¿Has conocido alguna vez a alguien que haya sido capaz de arrepentirse de corazón? o ¿De algún dios que haya sido engañado?

    ―Bueno… pues… —Murmuré mientras intentaba buscarle una respuesta a las preguntas hechas por Hakiro.

    Hakiro se levanta y, apoyándose en su báculo, se acerca un poco a mí…

    ―Zeo, todos los seres tenemos la capacidad de decir que estamos arrepentidos, pero la realidad es que son muy pocos los que logran arrepentirse de corazón. —Menciona Hakiro mientras me mira con tranquilidad—; Sabes, el arrepentimiento legítimo —Añadió—, viene de la mente, de la conciencia, alma, espíritu y corazón, viene desde lo más profundo de nuestro ser y surge desde nuestros más profundos sentimientos. Es como el nacer de un manantial en el desierto; y es algo tan sincero y tan puro, que es imposible de fingir o siquiera de imitar. Nadie, ni siquiera un dios, puede fingir algo así. Es algo muy difícil de describir, y que solo se entiende cuando uno mismo lo logra. Y es por eso que la Diosa lo pone como condición, para que nadie intente siquiera engañarla o mentirle.

    Ya… poniéndolo así, tiene sentido…

    Las palabras de Hakiro tienen mucho acierto, pero aún sigo desconcertado. Yo, en mi terquedad, intento buscar alguna manera de contradecirlo… pero me encuentro con la realidad: no puedo.

    ―Mmm, entiendo tu punto, Hakiro —Mencione— Pero, aun así, aquellos que han hecho actos atroces, deberían ser castigados. Aun después de la muerte deberían…

    ―Zeo —Hakiro interrumpe repentinamente con fuerza en su voz—, la Diosa quiere el bien para todos nosotros, incluso para aquellos que han sido o son malignos. Pero eso no significa que perdone a todo el mundo.

    ―¿Qué me quieres decir con eso Hakiro? —Pregunto con intriga y calmando mi ímpetu.

    ―Aquellos que simplemente no pueden o no quieren arrepentirse de corazón ante la Diosa, son sentenciados y enviados a vagar eternamente en un lugar que existe y que a la vez no.

    Faryanna se activa. Su curiosidad no puede evitar expresarse y hacerse presente.

    ―¿Un lugar que existe y que a la vez no existe? ¿Acaso hay algún lugar como ese? —Pregunta Faryanna, expresando sorpresa e interés en su rostro.

    ―Así es niña —Hakiro asiente con voz seria al voltear hacia Faryanna momentáneamente, para luego de responderle y posar su mirada nuevamente en mí—. Ese lugar es conocido como la Grieta Dimensional.

    Mi ímpetu por conocimiento se hace conmigo nuevamente.

    ―¿La Grieta Dimensional? ―pregunto al verlo al rostro.

    ―Sí, Zeo, La Grieta Dimensional.

    ―¿Qué es eso? ―pregunto Faryanna con premura.

    ―La Grieta Dimensional, es un lugar entre las dimensiones. Es un vacío infinito y eterno en donde todo se convierte en nada. No tiene principio ni fin. Solo existe, pero a la vez no. Y digo que existe y a la vez no porque ningún ser vivo puede acceder a él, es decir, para estos, ese lugar es inexistente, no existe. Sin embargo, para los seres espirituales, sí. En ese lugar, todo lo que entra no puede salir jamás. Ni siquiera los dioses, quienes son los que tienen acceso a ella, son capaces de salir de allí. De hecho, ese sueño que tuviste, Zeo, me hizo recordar la Grieta Dimensional. “Un lugar en donde nada empieza y nada acaba”, así lo describiste ¿no?, pues así mismo es la Grieta Dimensional. Lo cual, a decir verdad, me llama mucho la atención. Es por eso que saque este tema.

    ―¿Eso significa que el sueño que tuve, el lugar en donde estaba, era la Grieta Dimensional? ―pregunté con inquietud.

    ―No lo creo, Zeo. Como dije, ese lugar es “inexistente” para los seres vivos. Por lo mismo y consiguiente, tú no puedes acceder a él, ni siquiera en sueños. Y es por eso mismo que se me hace desconcertante tu sueño, porque no se la respuesta a ello. No sé qué clase de sueño fue ese… Ni siquiera se me viene a la memoria quien podría ser esa mujer que se te hizo presente en el sueño. En resumen ―continuó―, la Grieta Dimensional es un vacío al cual son enviados aquellos que han sido sentenciados por un dios.

    Faryanna y yo, quedamos en silencio por varios segundos. Pero, veo en la expresión de Faryanna, su mirada es muy carismática y eso la delata: Tiene ganas de hacer más preguntas.

    ―Oye, Hakiro, dime, si ningún ser vivo conoce de esta grieta ni sabe cómo es… entonces ¿Cómo es que tú sabes cómo es la Grieta Dimensional? ―preguntó Faryanna, con una mirada furtiva.

    Hakiro mira a Faryanna y luego se echa a reír.

    ―Jajajaja… niña, ¿Acaso estas intentando fulminarme con alguna especie de paradoja? Jajaja…

    Faryanna también ríe con una risita aguda entre dientes, en eso me doy cuenta de que Hakiro tiene razón, Faryanna solo quería fulminarlo y dejarlo atónito ante una pregunta sin respuesta.

    Jajaja… muy ingenioso, Fary, jejeje…

    ―Jejeje, te explico, niña. Así como se los conté, así mismo está en nuestros libros y textos antiguos sobre la historia de nuestro mundo ―explico Hakiro animadamente―. Ahora ¿Cómo se enteró el que escribió los textos? Pues es algo que es un misterio hasta el día de hoy, jajaja…

    Faryanna y yo, también reímos animadamente junto a Hakiro por unos momentos.

    ―En fin, desvarío… a ver ¿en dónde me quedé? ―inquiere Hakiro al tiempo que se rasca la cabeza y observaba alrededor para intentar reactivar su memoria.

    ―Bueno, quedaste en donde nos explicabas sobre la Grieta Dimensional ―Dije al míralo.

    ―No, no, antes de eso ―comentó Hakiro, moviendo su mano de su cabeza a su barba.

    ―¡Ah! ya sé ―mencionó Faryanna―. Te quedaste en eso del castigo de la Diosa para aquellos que no logran arrepentirse de corazón.

    ―¡Oh!, si, si, tienes razón, gracias, niña ―Hakiro sonríe al responder――. Prosigo, todos los que no logran arrepentirse de corazón o que simplemente no quieren, son enviados a la Grieta Dimensional. Pero hay más…

    Escuchar eso despertó aún más nuestra curiosidad. Faryanna y yo, nos limitamos a callar y observar a Hakiro para escuchar con mucha atención lo que nos quiere enseñar.

    ―Aquellos que osan intentar engañar a la Diosa ante su muestra de bondad y amor, reciben un castigo mucho peor.

    ―Un… castigo mucho peor… —Murmuré, algo abrumado, a Faryanna.

    Faryanna no voltea a verme, solo mira a Hakiro con los ojos de par en par.

    ―Aquellos —Añade Hakiro con voz seria—; que intentan, o han intentado engañar a Griáldia… Dejan de existir.

    Sus palabras me hacen sentir una sensación muy abrumadora, un enorme escalofrió de ultratumba recorre toda mi espalda desde el cuello hasta la cadera. Volteo a ver a Faryanna, y noto que ella también esta abrumada ante la afirmación de Hakiro.

    ―¿Dejar de existir? ¿Pero cómo dejas de existir si ya estás muerto? —Pregunté abrumado e incrédulo y acertaría al decir que un poco asustado.

    ―¿Aun sigues sin poder entenderlo Zeo? —Pregunta Hakiro con un tono algo arrogante.

    ―¿Entender? ¿Entender qué? —Pregunté con confusión.

    ―La muerte no es el final de todo hijo. La muerte, es solo otra “vida que vivir” —Respondió Hakiro, con seriedad, a su misma pregunta—. Pero, la inexistencia es el peor castigo, peor que la muerte, peor que vagar eternamente en la Grieta Dimensional. No existe ninguna sentencia, en toda la creación, peor que esa. Ya que, cuando dejas de existir, todo rastro de ti se borra, se esfuma. Los recuerdos que tienen otras personas, o seres, de ti, desaparecen sin dejar marca alguna. Cualquier rastro de que alguna vez hayas existido, de que alguna vez hayas caminado en este o en otros mundos, de que alguna vez hayas vivido o hayas muerto, o incluso tu influencia tanto física, material o espiritual, y cualquier otra cosa que se relacione a ti, desaparece. Es como una ola que borra tus huellas sobre la arena. Así mismo es dejar de existir.

    Es escalofriante y abrumador el escuchar eso, la única reacción que sale involuntariamente de mí, es un fuerte trago de saliva que pasa por mi garganta reseca de la impresión. Paso mi mano por mi frente, y me doy cuenta de que mi sudor es muy frio. Diría que hasta me puse pálido ante tal impresión, no, más bien, ante la impresión causada al saber lo que sucede cuando de verdad dejas de existir…

    Inquietante… muy inquietante. Hakiro ¿Cómo puedes mencionar eso con tanta naturalidad, ah?

    ―¿Ahora entienden, Faryanna, Zeo, por qué la Diosa pide el arrepentimiento de corazón para aquellos que han vivido una vida indebida como única condición para el descanso eterno? —Hakiro se dirige a nosotros con una pequeña sonrisa en gesto de amabilidad.

    Ahora lo sé… estaba muy equivocado. Lo mejor será enmendar mi error ante él.

    ―Sí, ya entiendo. Gracias por explicármelo, Hakiro, y, discúlpame por mi completa falta de respeto e insolencia a ti —Dije con agradecimiento y muy apenado al darme cuenta de mi error al juzgar su sabiduría.

    ―Tranquilo, niño, es normal reaccionar mal ante lo que no entendemos o juzgamos indebidamente —Comenta Hakiro al caminar, apoyándose en su báculo, hacia la roca donde se encontraba anteriormente, sentándose sobre esta—; Pero, debes de saber que, siempre es preciso el pensar con claridad e imparcialidad antes de juzgar, ya sea algo bueno o algo malo, ya sea conocimiento o no. Ser prejuiciado o prejuicioso es un muy grave error, niño. Recuerda eso y veras que tomaras sabias decisiones en un futuro —Añade luego de sentarse y reposarse sobre la roca.

    Vaya, este hombre sí que es muy sabio. Pero, aun quiero preguntar más… y supongo que Faryanna igual.

    Faryanna se inclina un poco hacia adelante. Se apoya con sus manos sobre sus rodillas, como una niña curiosa que solo quiere aprender más y más de su maestro. Ella se levanta y camina con lentitud en mi dirección.

    ―Bueno, gracias por la explicación. Pero, ahora, podrías decirnos ¿Qué fue esa “Gran Guerra” que mencionaste anteriormente? —Pregunta Faryanna inquisitivamente luego de sentarse a en el césped a mi lado.

    ―La Gran Guerra… —Hakiro se detiene de pronto y cambia su expresión.

    Veo que Hakiro no termina su frase. Con solo leer el mapa de su expresión, se deja percibir que está recordando algo muy importante, o algo que no quisiera recordar…

    ―¿Hakiro? ¿Se encuentra usted bien? —Pregunté algo preocupado al ver que se quedaba medio atónito de repente.

    ―¿Ah? ¿Qué?, no… discúlpenme niños. Es solo que… me vienen muchas cosas a la mente sobre esa Gran Guerra… —Hakiro responde con aletargo—. Bien, les explicare, resumidamente, lo más que pueda sobre ello. Hace eones, un mal cayó sobre Griáldia, un mal que casi termina con la existencia de todos los seres de este mundo y con Griáldia misma. La Guerra de Eones, conocida mayormente como la Gran Guerra, fue una guerra librada entre las fuerzas de Griáldia contra este mal que cayó sobre nuestro mundo en el principio de los tiempos. Guerra que ganaron las fuerzas de Griáldia. Aunque, para ese entonces yo ni siquiera había nacido. Todo lo que se y lo que se sabe sobre esa Guerra de Eones, es porque ha sido contada de generación en generación desde el inicio de los tiempos. ¿Qué era o es este mal? Nadie lo sabe con certeza, ya que no existe ningún registro histórico o algún relato o similares, en el que de detalles sobre este. Las leyendas solo lo mencionan como “mal” pero no dice nada más específico. Jejeje —Hakiro suelta una leve risa y en su rostro alegre se expresa con nostalgia—; mi madre, quien fue la Archisabia predecesora a mí, solía contarme historias y leyendas sobre eso cuando era un simple niño. Pero, aparte de eso, no hay nada más que contar.

    ―Pero, Hakiro ¿Darkhorn no es ese “mal” que cayó en un principio sobre Griáldia? ―Preguntó Faryanna con anonado.

    ― ¿¡Darkhorn!? —Exclamo Hakiro con sobresalto

    Él calla por unos instantes. Yo, al ver su silencio, me tomo ese pequeño tiempo para pensar, y viene a mi mente una pregunta importante…

    ―Hakiro… dinos también ¿quién es ese Darkhorn? —Pregunté con duda, pero intentando demostrar firmeza.

    ―Mmm… ―Hakiro se demuestra pensativo al cerrar sus ojos y agachar la cabeza―; no me gusta hablar sobre eso, pero ustedes tienen derecho a saber. Darkhorn… Jeh, ese no es su nombre…

    Faryanna y yo al escuchar eso, nos sobresaltamos y abrimos los ojos en señal de sorpresa

    ―Su nombre real es Azgalord, Darkhorn es solo como él se hace llamar. Y no, Faryanna, Azgalord no es ese “mal”. El llego a Xenathria de la nada, mucho tiempo después de que la Guerra de Eones terminara. Se dice que, él nació de la oscuridad misma, y si tiene alguna relación con este “mal”, no se sabe cuál es. Solo se sabe que él apareció de la nada y su intención es apoderarse de Xenathria a cualquier precio. Conquistar, destruir y matar, es todo lo que él conoce y hace. Pero nada más se sabe de él —Comentó Hakiro con voz y tono muy serio—; Y, Zeo, ¿Exactamente que es él? nadie lo sabe. Como dije, lo único que se sabe de él es que quiere conquistar Xenathria a cualquier costo. Y, temo que nada más puedo decirles porque nada se… Lamento no poder ayudarles más en ese aspecto.

    La respuesta que nos da Hakiro es poco alentadora. Aun cuando Darkhorn lleva mucho tiempo aquí, no saben quién es él o que es él.

    La situación se torna algo incomoda… Yo, por mi parte, no dejo de pensar en Darkhorn. Es muy inquietante, pero, es como si no pudiese sacármelo de la mente…

    Esto es muy aterrador…

    Hakiro, en el silencio y la incomodes de la situación, intenta romper el hielo que hay entre nosotros…

    ―Bien, ahora díganme ¿Hay algo más que quisieran saber niños? —Preguntó Hakiro mirándonos con una mirada más animada y alegre―. Vamos, no se desanimen y sigan preguntando, que me encanta mucho responder sus dudas.

    Esto, inmediatamente, nos reanima, especialmente a Faryanna, quien estaba más callada que de lo de costumbre. Ella, parece estar dispuesta a preguntar algo…

    ―Bueno, Hakiro, cuando entramos, dijiste que habías conocido a Merlín… ¿Es cierto eso? —Preguntó Faryanna animada y muy interesada con saber la respuesta.

    ―Jajajaja, así es mi pequeña niña, yo conocí a Merlín el Archimago —Respondió Hakiro con después de reír alegremente.

    A Faryanna se le ilumina el rostro por completo. El ánimo y la alegría que siempre desentona, aparece nuevamente y con mayor fulgor.

    ―Wow… ¡eso es ASOMBROSO! ¿Y cómo era? ¿Cómo se veía? ¿Cuántos años tenía? ¿Era muy viejo? ¿De qué taya eran sus pantalones y zapatos? ¿Siempre llevaba consigo un sombrero con punta? —Faryanna no puede evitar hacer pregunta tras pregunta con emoción y con un destellante brillo en sus lindos ojos.

    ―Calma niña. —Dijo Hakiro con los ojos cerrados, demostrando una pequeña sonrisa mientras hace un gesto de empuje con sus manos para indicarle que se calmara—. Merlín, cuando lo conocí, era un joven mago. Habilidoso en exceso, alegre, bromista, aventurero, impetuoso, aventado a las cosas y muy osado; pero de gran juicio e inmejorable corazón, y muy serio si la situación lo exigía. Un amigo de toda la vida, eso es él ―Hakiro baja su báculo y lo deja postrado sobre el césped―. Cuando él llegó a Griáldia en busca de expandir su conocimiento en las artes mágicas, yo mismo le recibí y yo personalmente le instruí por un siglo entero.

    ―Espera, espera, espera, espera ―Faryanna se inclina un poco hacia atrás por la impresión― ¿Tú fuiste el maestro de Merlín por un siglo completo?

    ―Bueno, para ser exactos, fue por noventa y siete años y once meses aproximadamente… pero si, si fui su maestro ―Hakiro responde con orgullo y naturalidad.

    Faryanna queda boquiabierta ante las afirmaciones de Hakiro. Yo, yo soy solo el espejo de Faryanna, simplemente estoy igual que ella, poco más y mi mandíbula toca el piso. Principalmente, por el hecho de que él fue el maestro de Merlín por casi un siglo.

    Faryanna estira su mano hacia mí y cierra mí boca.

    ― ¿Saben?, él y yo vivimos muchos “pequeños sucesos” juntos por culpa de sus ansias de aventura y su ímpetu por hacer siempre lo que se le venía en ganas. Recuerdo que una vez lo reté a hacerse invisible, entrar al palacio real y asustar al rey a la reina, en su alcoba mientras dormían… jajajaja, yo, me volví invisible y lo seguí para comprobar si realmente lo haría. Él, en sus “ataques de locura”, lo hizo, jajajaja, ¡hubieran visto como el rey y la reina casi se les sale el corazón del pecho! Jojojojo… Para nuestra desventura, en medio de las risas, perdimos el control del hechizo de invisibilidad y los guardias del castillo nos descubrieron. Pasamos tres meses en las mazmorras del castillo por nuestra broma pesada. Pero, lo pienso, y valió la pena cada segundo de esos tres meses, Jojojojo…

    Faryanna y yo, no podemos contener la risa, nos dejamos arrastrar por ese impulso ante tal relato, y reímos animadamente junto a Hakiro.

    ―Ah… ―Hakiro, suelta un suspiro al terminar de reír―. A veces, él era impaciente e impulsivo, pero eso no quita que fue un hombre intachable y que siempre su sentido moral y juicio lo guiaba a cursar el camino del bien y de la justicia, como el sol que siempre sale por el este al amanecer. Luego, cuando su instrucción termino, regresó a su mundo, y solo lo volví a ver un milenio después, cuando trajo ante mí a un joven guerrero llamado Arturo.

    Faryanna y yo abrimos y expandimos nuestros ojos de par en par.

    ―Aguarda un instante, Hakiro… ¿Dices que conociste también al Rey Arturo? —Intervine abismado y asombrado por completo ante tal sorpresa.

    ―¿Ah? ¿Se convirtió en rey ese joven? Jejeje, bien por él —Respondió alegremente Hakiro—. Aunque, he de decir que era igual que Merlín, en todos los aspectos y sentidos, es como si fuesen dos gotas de agua. Yo diría que la única diferencia entre Arturo y Merlín, era que el chico era rubio y Merlín tenía el pelo negro. Sí, sin duda alguna, un joven muy admirable, a la par de su instructor.

    No puedo creer que los relatos de Merlín y el Rey Arturo sean verdaderos, y tampoco puedo asimilar el que Hakiro los haya conocido a los dos, y aún más, hacerse amigo de ambos.

    Faryanna se ve desbordante en premura e ímpetu por seguir conociendo más sobre el tema.

    ―¿Y también viste a la legendaria Excalibur que cargaba el Rey Arturo con sigo? —Preguntó Faryanna muy ansiosa.

    ―Oh, claro que sí. La legendaria Excalibur, una de las cinco Armas de Griáldia… Sip, efectivamente la tuve en mis manos una vez, cuando Merlín trajo a Arturo ante mí. —Respondió Hakiro con orgullo en sus palabras mientras se jaloneaba la varaba de arriba hacia abajo.

    Su declaración son las palabras que sirven de combustible para mi curiosidad; en especial por la terminación “de Griáldia”.

    ¿Qué quiere decir con eso?

    ―¿Las Armas de Griáldia? ¿Qué son las Armas de Griáldia? —Pregunté, desbocando mi curiosidad.

    Hakiro voltea a mirarme con una expresión de sorpresa casi exagerada.

    ―¿Pero Qu…? ¿Que qué son las Armas de Griáldia? ¿Jovencitos, acaso me están intentando de hacerme algún juego o broma? ¿Acaso ustedes no saben lo que son las Armas de Griáldia? —Refutó Hakiro con voz fuerte y con ofuscación dibujada en su rostro.

    ―Pues no —Respondió Faryanna— Nadie nos ha dicho nada sobre eso…

    ―¡¿Que nadie les ha dicho nada sobre las Armas de Griáldia?! ¿Cómo es eso posible?...

    Hakiro calla por unos segundos, cierra sus ojos y suelta un resoplido…

    ―Titania… —Dijo, un tanto enojado— ven acá jovencita...

    Titania, quien se encontraba escondida detrás de Rubiria, alzó vuelo lentamente hacia Hakiro, con la cabeza agachada. Al llegar frente a él, se queda allí, estática…

    ―¿S―si, Hakiro? —Responde Titania nerviosamente.

    ―¿Se puede saber por qué no le dijiste a los jóvenes lo que son las Armas de Griáldia? ¡Se supone que sería una de tus tareas primordiales explicarles a ellos dos que son esas armas! —exclamó Hakiro con los brazos cruzados y en pro de un regaño.

    ―Es que… *sniff* pensé que sería mejor que se lo explicara usted mismo… yo… no quería… *sniff* —Titania responde con sollozos ante el regaño.

    Hakiro la mira con un poco de lastima, su enojo se desvanece al verla sollozar. Se siente mal por haberle hablado así. O, simplemente, sucumbió ante el encanto de Titania.

    ―Ah… —Hakiro suelta un largo suspiro—. Ya, ya… no vayas a llorar, niña, no es para tanto… pero, sabias que tenías que hacerlo ¿no es así? bueno, ya no importa. Lo hecho, hecho esta. Se los explicare yo ¿está bien? —Comentó Hakiro con una expresión alegre mientras acariciaba la cabeza de Titania amablemente.

    Titania, inmediatamente deja de sollozar, puesto que ya se ha librado del lio.

    ―Jejejeje —Titania suelta una pequeña risita aguda y sonríe—. Gracias, Hakiro —Dijo mientras volaba nuevamente al lado de Rubiria.

    Eres un gran sabio, pero te dejaste engañar por Titania, Hakiro…

    ―Oye, Zeo, escuche eso ―mencionó Hakiro al mirarme y señalarme con acusación.

    ―Está bien, lo siento, jejeje…

    ―Estos niños de hoy en día no tienen ningún respeto por sus mayores… Bueno, no me puedo quejar, yo era igual jejejeBien chicos —Hakiro se acomoda sobre su roca para disponerse a entregarnos la explicación correspondiente—. ¿Qué son las Armas de Griáldia? Las Armas de Griáldia son cinco armas legendarias que Griáldia misma nos dio para protegernos de cualquier mal que amenazara a nuestro mundo. En la Guerra de Eones, cuando el enemigo tenía la absoluta ventaja y la esperanza solo eran palabras al viento, Griáldia envió a esas cinco armas para que nosotros mismos protegiéramos a nuestro mundo. Claro está que, cinco portadores se hicieron con las armas al ser capaces de empuñarlas para la batalla y liberar su enorme poder, y con este enorme poder, se logró derrotar a ese mal que nos amenazó con la extinción. Y la paz llego, momentáneamente, pero llego al fin.

    ―Entiendo, pero… ¿Cuáles son esas cinco armas? —Pregunté nuevamente con la misma intriga, sin haber saciado mi sed de curiosidad y conocimiento.

    En eso, Hakiro cerró sus ojos, tomó su báculo y lo levantó, señalándonos con la punta de este. El báculo empieza a brillar de color azul cielo, y frente a nosotros, el brillo azul tomo una forma cambiante que es muy difícil de describir, diría que, como una mancha cambiante, y dentro de esta mancha empezaron a mostrarse imágenes, muy parecido a una pantalla o a un holograma.

    ―Bien, ya habéis oído de dos de ellas: Haztaroth, la Omnihacha y Excalibur, El Filo de la Luz —Dijo Hakiro mientras mostraba con su magia como son las armas—; Pero también están las otras tres, estas son: Royhinus, la Lanza Radiante, Áitanhus, La Cólera de los Cielos y Exheat, el Arco del Destino. Juntas, las cinco: Hacha, Espada, Lanza, Mazo y Arco, son las cinco Armas de Griáldia. Cada una de ellas, tiene habilidades y características únicas independientes entre sí. Y son ellas el mayor legado de Griáldia.

    Faryanna y yo quedamos abismados y atónitos, pero a la vez, muy asombrados con una expresión de alegría y una sonrisa de par en par al ver las imágenes que nos muestra Hakiro con su magia.

    Es alucinante.

    ―Pero, Hakiro ¿Dónde están esas armas ahora? —Pregunté sin apartar la mirada de las armas mostradas en la mancha.

    ―Cada una está donde deben de estar: en su continente de origen —Respondió Hakiro mientras movía de izquierda a derecha su báculo para deshacer su magia—. Es decir, en donde arribaron por primera vez cuando la Diosa las envió. Ella envió una a cada continente en aquella época cuando todos los continentes eran uno solo, que fue cuando este “mal” arribo a Griáldia. Haztaroth cayó en Xenathria, Excalibur en Argentia, Royhinus en Guetréa, Áitanhus en Karintios y Exheat en Zandesea. Y, desde el fin de la guerra, cuando los continentes fueron separados por Griáldia, se encuentran allí. Un detalle curioso, es que, donde arribaron las armas al caer del cielo, es donde se construyeron, al final de la guerra, los castillos reales y se fundaron alrededor de estos las ciudades capitales de cada continente.

    ―¿Quieres decir que en donde está el Castillo de Xenathria, fue el lugar donde cayó Haztaroth? ―inquiere Faryanna con asombro.

    ―Así es ―respondió Hakiro con alegría―. De hecho, donde está el trono real, es el centro exacto del impacto. Es decir, el lugar donde el primer portador tomo a Haztaroth con sus manos después de caer.

    ―Oh, ya veo, y supongo que hay un portador para cada una… ¿no es así? —Pregunté con mirada inquisitiva.

    ―Así es Zeo, como mencione antes, hay un portador para cada arma. —Respondió Hakiro con voz lenta y calmada—. Desde tiempos inmemoriales, las armas han tenido portadores que han logrado empuñarlas y con ellas derrotar las fuerzas malignas que han atentado contra Griáldia y la gente que vive en ella. Tú, por ejemplo, serás el siguiente portador de Haztaroth. Pero… ¿Quiénes serán o son los portadores de las otras armas? Pues… eso es algo que yo no lo sé. Después de todo, yo vivo aquí y no allá, jeje…—Respondió Hakiro calmada y animadamente a su pregunta.

    Faryanna y yo, nos quedamos pensativos viéndonos las caras.

    ―Pero, Hakiro ¿Acaso Darkhorn no está interesado en conquistar toda Griáldia? Es decir ¿Todos los demás continentes? ―Faryanna, expresa con su mirar, inquietud al momento de dirigirse a Hakiro.

    ―No. Azgalord solo quiere conquistar Xenathria nada más… ―demostró Hakiro con seriedad―. Les explico, Azgalord, apareció repentinamente en Xenathria, pero en los otros cuatro continentes aparecieron cuatro seres más, uno por cada continente, y que son muy similares a Azgalord si hablamos de poder y fuerza.

    Faryanna y yo, retiramos nuestras expresiones alegres, como si fuesen máscaras, y nos tornamos más serios, a la par de Hakiro.

    ―Después de la Guerra de Eones, el gran Continente, así es como se llamaba, se separó y se dividió en cinco. Milenios después, Azgalord y los otros seres oscuros, aparecieron en los continentes con la intención de conquistarlos. La guerra, nuevamente tomó a los cinco continentes con sus fríos brazos de muerte y destrucción.

    Hakiro se queda pensante por un par de segundos. Sus ojos viajan hasta nosotros, y se ve dispuesto a hablar.

    ―Les contaré parte de nuestra historia con Azgalord, después de todo, ustedes están en todo su derecho de saber ―anunció Hakiro al vernos―. En Xenathria, siglos después de que el Gran Continente se separara, Azgalord apareció de la nada en la provincia de Virelian, al sur de Remlaira. Cuando apareció, inmediatamente se sintió como el ambiente cambió en toda Xenathria. Su llegada provocó una anomalía en el continente. La anomalía, era una especie de enfermedad, pero no una enfermedad virulenta, más bien, una peste energética, espiritual, un aura emitida por Azgalord que se extendía y que provocaba que todo lo que se viera expuesta a esta, muriese. Sus efectos inmediatos fueron desbastadores, principalmente en Virelian, donde los ríos y lagos comenzaron a secarse y toda vida, tanto vegetal como animal, pereció, con la llegada de Azgalord. Conforme los días pasaban, la anomalía se extendía muy velozmente, afectando al resto de las provincias de Xenathria. El Rey y la Reina, acudieron inmediatamente a Virelian para tomar acciones ante esta anomalía extraña e inexplicable. El Rey, al ser el primer portador de Haztaroth, estaba confiado en su propio poder y el de Haztaroth, y fue acompañado solo por un pequeño batallón de soldados y por su Reina, quien era una Iluminada muy poderosa. Al llegar a Virelian, se dirigió a donde se encontraba el origen de la anomalía: Azgalord. Curiosamente, cuando ellos llegaron allí, Azgalord se presentó ante los reyes de esa época, y se demostró como un ser neutral. Nunca revelo sus orígenes, al momento de hablar con los reyes, solo se reflejó como alguien que no haría ni bien ni mal. Los reyes no se confiaron de su palabra y en su muy cautivadora charla, lo exhortaron a marcharse de Xenathria. Azgalord, reaccionó con sarcasmo y burla, acción siguiente, los desafió. El Rey, al ser un hombre orgulloso, acepto el desafío, pero la Reina, no estaba seguro de dicha decisión. La Reina logro convencer al Rey para que se retractara y rechazara el desafío para luego retirarse y dejar a Azgalord como un problema que resolver en un futuro. Justo cuando ellos se retiraban de Virelian, Azgalord los atacó, matando a todos los soldados y entrando en combate contra el Rey y la Reina. La lucha era muy pareja, pero a pesar de sr un dos contra uno, era evidente quien saldría con la victoria. Después de la lucha, el Rey, logró salir milagrosamente de Virelian, la Reina, sin embargo, no sobrevivió al combate. Fue asesinada por Azgalord durante la batalla, y fue allí cuando el Rey, con mucho dolor en su corazón y gran daño en su cuerpo, escapó. El Rey jamás se había enfrentado a tal poder y no pudo derrotarlo, a duras penas logró dañarlo lo suficiente para evitar que lo siguiera. Luego de escapar, llego a Remlaira muy herido y al borde de la muerte. Fue allí cuando la guerra nuevamente comenzó. Azgalord construyó el Castillo de Virelian y proclamo a la misma como sus dominios, adueñándose de ella. Virelian, se volvió su punto estratégico y su base de operaciones. Desde allí, él y sus ejércitos se elevaron y se expandieron, arrasando con todo a su paso y propagando la desolación y la devastación por donde cruzasen. El Rey se enfrentó a Azgalord en muchas batallas, hasta que, finalmente, Azgalord terminara asesinando al Rey en una de las invasiones directas a Remlaira. Las fuerzas de Xenathria no se quedaron atrás ante la muerte de su rey, se alzaron encabezadas por aquel que lograra empuñar a Haztaroth y controlar su infinito poder. ―Hakiro se detiene y toma una pequeña bocanada de aire y suelta un suspiro lento y sostenido―. Jeh…, peculiarmente, el siguiente portador de Haztaroth, después del primer rey, no fue su hijo, quien posteriormente se convirtió en rey; sino, una de los Paladines más poderosas de Xenathria, lo cual confirmó, que Haztaroth no depende de ningún linaje para seleccionar un portador ni tampoco de género, sino que elegirá a quien fuese digno de usarla. La guerra se extendió, y durante muchos siglos la guerra fue muy pareja ―Hakiro al relatarnos los hechos, se denota con perturbación, seriedad e impotencia―. Las fuerzas de Darkhorn eran diezmadas por nuestras fuerzas de la misma manera que ellos diezmaban las nuestras. Darkhorn era eliminado, pero eventualmente volvía a renacer y en contraste, él asesinaba al portador de Haztaroth y eventualmente, Haztaroth volvía a surgir con otro portador. Pero, todo cambio cuando, por motivos no alcanzamos a entender, Haztaroth dejo de seleccionar un portador ―Hakiro se acaricia su barba durante su explicación―. Hombres y mujeres de toda Xenathria, incomparables en fuerza y poder, venían al castillo en busca de conseguir empuñar a Haztaroth, todo en vano, ya que esta siempre se resistía y los rechazaba. Cuando Haztaroth fue retirada del campo de batalla, todo el equilibrio se perdió y la balanza se inclinó a favor de las fuerzas de Azgalord. Estas tomaron la delantera en esa guerra, guerra que es conocida como la guerra del Fénix, en referencia a Azgalord quien revivía una y otra vez. En muchas ocasiones estuvieron a punto de ganar esa guerra. Nosotros, los Xenatriences, decidimos no dejarnos abatir y buscar una segunda opción para intentar llegar a la victoria… Fue entonces cuando se propuso y se creó el Ejercito de la Sentencia ―La expresión de Hakiro pasa a tener un tono de desolación y penuria―. Muchas buenas personas murieron en ese ejército, pero finalmente, Azgalord fue derrotado, aunque, a final de cuentas, se sabía que Azgalord reviviría. El tiempo continuo su curso, Azgalord revivía y cuando esto ocurría, un nuevo ejército de la sentencia era armado y enviado a, literalmente, sacrificarse por aquellos que necesitaban proteger… a sacrificarse por la paz. Y así siguió por más siglos de los que quisiera contar. Hasta que un día ―el rostro de Hakiro se abrillanta; refleja esperanza y alivio― él apareció…

    ―¿Él? ¿Te refieres a Asthynax? ―preguntó Faryanna con indagación.

    ―Sí, a él me refiero ―contesta Hakiro al mirarla con amabilidad―. Finalmente Haztaroth había seleccionado un portador y por fin, tanta gente dejaría de ser sacrificada, pero aun más que eso, al fin teníamos la posibilidad de ganar la guerra. La princesa, quien había sido secuestrada por Azgalord en una de sus invasiones a Remlaira, no estaba con nosotros para guiar y liderar nuestras fuerzas. Pero depositamos nuestras esperanzas en Asthynax y en Haztaroth. El joven guerrero, tomo una decisión sagaz: Apostar el todo por el todo e invadir Virelian. Ese día, nos organizamos e hicimos una ofensiva total sobre Virelian. El chico, en compañía de Claire, se abrieron paso, ellos solos, mientras nosotros nos preparábamos para invadir Virelian. Pero, antes de invadir, teníamos que esperar el momento exacto para atacar, ese sería cuando ellos lograran entrar en la fortaleza de Azgalord: el Castillo de Virelian. Asthynax se abrió paso entre la Guardia Oscura, derrotando a cada uno de ellos; desafortunadamente, Claire se sacrificó durante la batalla para que Asthynax continuara. Fue entonces cuando nuestras fuerzas cargaron contra Virelian en una invasión sin precedentes. Asthynax, ya dentro del castillo, batalló contra las hordas de guardias, monstruos y demonios que allí permanecen, hasta llegar al Trono Oscuro. Ya allí, él luchó y logró derrotar a Azgalord y a su Dragón Oscuro, confinándolos en Virelian; y, con nosotros abatiendo sus fuerzas por otro lado, obtuvimos la victoria definitiva en esta lucha sin fin. El equilibrio por fin regresó, la anomalía desapareció y el ambiente en Xenathria volvió a su estado natural. Claro, descartando a Virelian, que había quedado devastada por la inclemente batalla final.

    Que historia más intensa… pero hay cosas que no concuerdan; y es mejor esclarecerlas cuanto antes.

    ―Pero, Hakiro, ¿Si la anomalía se extendía velozmente, como es posible que no consumiera a Xenathria en tan inmenso periodo de guerra? ―pregunté con desconcierto en mi expresión.

    ―¿No les expliqué eso? ―Hakiro habla con despiste al dirigirse a nosotros―. Bueno, verán, de seguro al llegar al templo, se percataron del enorme cristal que esta sobre la torre principal ¿no es así?

    Rememoro momentáneamente, y me percato de que la razón se va con él, de la mano. Desde la entrada, observe ese enorme cristal que se alza por sobre encima de la torre.

    Faryanna también parece recordarlo. Ambos, ella y yo, asentimos con la cabeza de forma animada.

    ―Pues bien, ese cristal, es un cristal inhibidor, que emite un pulso de energía vital que repele y mantiene al margen el aura de la anomalía. Y no solo eso, sino que contrarresta el efecto necrótico de dicha aura. ―contestó Hakiro al mirarnos alegremente.

    Inmediatamente el frenesí de conocimiento se apodera de Faryanna; justo como es de costumbre.

    ―¿Y cómo funciona el cristal? Y, si el cristal revierte el efecto del aura ¿Por qué Virelian sigue así de estéril? ―Fary se denota con mucha ansiedad al hablar.

    Ella, no puede evitar contenerse al momento de hacer preguntas.

    ―Jojojo… calma, niña, una pregunta a la vez jejeje. ―Hakiro cierra sus ojos y ríe al dirigirse a ella―. Primero, el cristal funciona emitiendo una serie de pulsos de energía vital que extrae del Flujo Eterno. Podría decirse que el cristal es un amplificador de la energía vital que emite el flujo y con esta repele el aura. Podrías imaginarlo como un dique que evita el curso de un rio. Y, segundo, los cristales si revierten el efecto del aura de la anomalía, pero lo hacen solo hasta donde pueden llegar los pulsos de energía. Los cristales emiten una pulsación de energía por segundo, y esas pulsaciones tienen un radio de amplitud limitado. Para hacerle frente a esto, hay un torreón con un cristal inhibidor por cada provincia, ubicados en zonas específicas para maximizar el efecto de estos cristales y para que cubran, respectivamente, una provincia por cristal. Con excepción de Virelian, todas las provincias tienen un cristal inhibidor para mantener a raya la anomalía.

    ―Pero ¿Por qué en Virelian no hay un cristal? ―pregunté al momento que Hakiro finalizó su explicación.

    ―Veras, Virelian es un lugar extremadamente peligroso debido a la cantidad de monstruos, demonios y criaturas invocadas por Azgalord, para que la resguardasen. Sin contar que los vestigios de su ejército aun residen allí. Lo que aún es un misterio es que, por alguna razón, aun sin la presencia de Azgalord, los monstruos, demonios, etc., continúan apareciendo como si se crearan de la nada, y eso nos ha impedido que coloquemos un cristal allá. Y más que eso, esos monstruos y demonios se han estado extendiendo hacia las áreas circundantes, lo cual nos ha puesto con constante alerta y riesgo. Es por eso que Virelian sigue así, desolada y sin ningún rastro de vida.

    ―Entiendo, Hakiro, ¿Pero el Flujo Eterno no es capaz de restaurar el daño causado por la anomalía? ―reitero nuevamente mi pregunta, con sagacidad.

    ―Sí, evidentemente, el Flujo Eterno tiene la capacidad de restaurar el daño provocado por la anomalía ―explicó Hakiro al observarme―. Pero, desgraciadamente, no lo hace con la rapidez necesaria para contener los efectos secundarios de la anomalía, y aun si lo hiciese, tardaría siglos para restaurarlo, y cualquier cosa que perturbara dicho proceso, simplemente lo detendría y todo volvería a ser como antes. Es por eso que el Flujo Eterno no ha sanado la provincia de Virelian y es por eso que se crearon los cristales inhibidores: para potenciar el efecto restaurador del Flujo Eterno. ¿Entendiste?

    ―Ya veo… Bueno, en fin, Hakiro, síguenos contando ¿Qué fue lo que ocurrió después de la muerte de Darkhorn? ―comenté satisfecho con la explicación que nos ha proporcionado sobre los cristales. Ahora, en busca de más respuestas.

    ―Está bien ―comento Hakiro animadamente―. Prosigo. Luego de que Asthynax derrotara y confinara a Azgalord y a su Dragón Oscuro, rescató a la princesa y ambos regresaron a Remlaira. Ya allí, fue enviado a su mundo. Todos, a la faz de Xenathria, celebraban el fin de la guerra del Fénix; hacían tributo a Griáldia y presentaban sus respetos a todos aquellos que habían dado estoicamente sus vidas para que esta guerra por fin terminase. La paz volvió a Xenathria ―de manera inesperada, Hakiro se llena de tristeza y zozobra―. Nosotros, todos, pensamos que la paz al fin seria perenne… nada más lejos de la realidad…

    Hakiro calla en medio de su explicación. Su silencio es inquietante, pareciese que solo está pensando en algo que tal vez no quiere mencionar o recordar.

    Faryanna y yo nos encontramos con la intriga y las ansias de saber lo que paso después de Asthynax regresara a su mundo, ya que, supongo de manera fugaz, que es allí la encrucijada del destino que conecta los hechos con la razón del porque estamos, ella y yo, aquí. Pero, Hakiro, permanece en silencio, mirando el suelo con desdén y desventura.

    Volteo a mirar a Faryanna, ella esta insegura, lo noto en su rostro.

    Faryanna se inclina levemente hacia adelante.

    ―Pero… Hakiro ¿Qué pasó depuse de que Asthynax regresara a su mundo? ―Pregunta Faryanna, con timidez al sentirse apenada de provocar algún efecto negativo sobre Hakiro.

    La mirada de Hakiro viaja hasta nosotros centrándonos con la misma. Sus ojos no paran de reflejar gran aflicción.

    ―No quisiera hablar de eso, niños… es muy doloroso para mí el recordar los sucesos que ocurrieron después de eso…―respondió Hakiro con aflicción.

    El ambiente se torna inhóspito. Tanto él como nosotros, permanecemos en silencio, sin expulsar una sola palabra, solo con el sonido de nuestros pensamientos haciéndonos acérrima compañía y que nos mantiene activos y consientes.

    Por parte nuestra, son tantas las preguntas que quisiéramos hacerle a Hakiro respecto a la Guerra del Fénix, a Azgalord y a Asthynax; no podemos decidirnos que preguntar.

    De manera repentina Faryanna se arma con valor, toma la iniciativa de dar el paso, y voltea su mirada, con algo de inseguridad, hacia Hakiro…

    ―Hakiro… Quisiera que nos respondieras ¿Por qué estamos Zeo y yo aquí? —Preguntó Faryanna mientras lo miraba con ansias por saber la respuesta.

    Hakiro deja a un lado su aflicción y torna su expresión a más serio.

    Hakiro voltea a vernos.

    ―Ustedes están aquí por una profecía antigua que ha ocurrido solo una vez durante la existencia y que en la actualidad se vuelve a repetir. Y aunque distinta, sigue siendo, en esencia, la misma profecía. —Respondió Hakiro con voz áspera.

    Escuchar eso solo provoca un inmenso interés en nosotros. Un interés bastante fuerte que nos empuja con gran fuerza.

    ¿Profecía? ¿A qué se refiere con “profecía”?

    ―“¿Profecía?” —Preguntamos Faryanna y yo al unísono.

    ―Zeo, tú conoces la historia ¿no es así? —Comentó Hakiro mientras volteaba su mirada hacia mí.

    ―¿Historia? ¿A qué historia se refiere Zeo? —Me pregunta Faryanna mientras gira su cabeza con apresuro en mirarme.

    ―Bueno, mis padres, principalmente mamá, me solían contar una historia cuando yo era un niño. Es sobre un guerrero que es traído de nuestro mundo hasta este para derrotar a un “Ente maligno” de “Clase desconocida” que se hace llamar Darkhorn, y rescatar a una princesa llamada Laryonharth y salvar a Xenathria. Básicamente lo que nos acaba de contar Hakiro en sus explicaciones —Añadí—; Resumiendo las cosas, el guerrero logra derrotar a Darkhorn, rescata a la princesa y es regresado a su mundo nuevamente.

    ―Oh, ya veo… —Comentó Faryanna―. Es justo lo que ocurrió en este mundo…

    ―Jojojo… —Rió Hakiro toscamente— Bien, comencemos con eso. Primero que nada, Zeo, esa historia que te contaban tus padres no es una historia cualquiera, es una leyenda que ha sido contada de generación en generación aquí en Xenathria, para mantener presente los heroicos acontecimientos del pasado que nos aseguraron un futuro que ahora se vuelve presente. Segundo, ¿te has dado cuenta de todas las similitudes que tiene tu historia con tu situación actual, no es así?

    En ese momento, me dispuse a pensar en lo que me ha preguntado Hakiro. Una luz en mi mente se enciende, un foco se ilumina en mí al darme cuenta de que Hakiro tiene razón. Faryanna y yo fuimos traídos hasta aquí por una hada, igual que en la historia. Luego esta hada se une a nosotros y nos guía, igual que en la historia.

    Pero…

    ―Hakiro, en la historia, Cleirie, trae a una sola persona, ¿Por qué esta vez, en el caso de Titania, fueron traídas dos? —Interrogo con inquisición.

    ―¿Ahora entiendes a qué me refiero cuando digo que esta vez es distinto? ―contestó Hakiro con afirmación―. Verán, en el pasado, cerca de un año antes de que Azgalord reviviera, la princesa Laryonharth tuvo una visión. En sueños, vio como Darkhorn regresaba e incluso vio como Remlaira era invadida, como ella era secuestrada por Azgalord y vio como era asesinada por este. Pero, aparte en la misma visión, vio a un joven que era capaz de ser el portador de Haztaroth y el único que podría hacerle frente, y no todo termina allí. Luego de ese primer sueño, ella tuvo dos sueños distintos, dos visiones que se repitieron durante dicho año: en uno, vio como el chico derrotaba a Darkhorn y a su Dragón Oscuro y como Xenathria era liberada de dicho de su maligna presencia, y en otro, vio como Darkhorn mataba al joven guerrero, como Xenathria caía sumida en la oscuridad y el caos total, y como Darkhorn la mataba a sangre fría.

    Faryanna, se levanta con sobresalto de su roca.

    ―Esperen un segundo ¡Es lo mismo que ocurrió cuando la princesa Etérea nos mostró las dos visiones que ella tuvo! —Exclamó Faryanna, exaltada—. Pero ¿Qué significan?

    ―Significa que el futuro no está establecido —Respondió Hakiro mientras tosía levemente—. El futuro, niños, es como el rio y las nubes.

    ―¿Cómo el rio y las nubes? —Pregunté confundido.

    Vamos, Hakiro, no estoy de humor para metáforas.

    ―Sí, Zeo, como el rio y las nubes…

    ―Eh… Hakiro, no soy muy bueno con las metáforas.

    Hakiro suspira levemente con una pizca de decepción.

    ―Te explicare: al igual que un rio, el futuro puede ser estable, lineal, calmado y sin ninguna perturbación. Tan calmo que, puedes ver tú reflejo sobre él. Pero, si las nubes que le rigen y alimentan, se precipitan sobre este, el rio cambia, pasa a ser turbio y desbordante, y al final, termina cambiando su curso con consecuencias que pueden o no ser catastróficas, provocando que todo a su alrededor cambie y que el curso de las cosas no vuelva a ser el mismo jamás.

    Faryanna y yo, inmediatamente nos ponemos en reflexión ante tan exacta sabiduría que él nos ha compartido.

    Aún sigo sin comprender por completo su significado…

    ―¿Pero exactamente qué significa? ―Pregunté con intriga.

    ―Creo que ya se lo que significa… —Menciono Faryanna, interviniendo de manera inesperada― Si no me equivoco, el rio es el tiempo, ya sea pasado, presente o futuro, y el reflejo son los hechos, las cosas que han ocurrido, que están ocurriendo y que “pueden ocurrir”. ¿Significa entonces que las nubes somos nosotros y las lluvias son nuestras acciones?

    El rostro de Hakiro se expresa con mucho asombro y ánimo.

    ―Jojojo, nada más exacto que eso. ―asintió Hakiro mientras reía― El rio muestra todo a lo largo de la creación. Y es el tiempo mismo quien muestra la existencia, pero a su vez, sin existencia no puede haber acciones en el tiempo. Y nuestras acciones es la lluvia que alimenta ese rio. Es un ciclo, ¿Ahora entienden niños? está en sus manos decidir qué tan fuerte son las lluvias que caerán sobre este rio ―Añadió mientras se levantaba para luego acomodarse y sentarse nuevamente.

    Las palabras de Hakiro son muy certeras. La realidad está ligada al tiempo, el tiempo es quien muestra los hechos en el rio a lo largo de la existencia. Pero en paralelo, sin existencia no hay tiempo.

    Es toda una paradoja…pero, eso significa que…

    ―¿Quieres decir que desde el momento en que llegamos aquí, la lluvia empezó a caer sobre este rio? ―Pregunté mientras seguía pensando en sus palabras llenas de sabiduría.

    ―Jejeje. Muy bien Zeo, tú también empiezas a entenderlo ―Comentó Hakiro con una sonrisa en su rostro.

    Faryanna y yo nos quedamos momentáneamente sin palabras. Solo pensando y reflexionando en las palabras llenas de sabiduría que nos ha compartido Hakiro.

    Faryanna, después de reflexionar por varios minutos en conjunto conmigo, nuevamente, toma las riendas en el asunto y se dispone a realizar una pregunta directa e inquietante a nuestra presencia.

    ―Entonces, Hakiro, ¿cuál es el rol que hemos de cumplir Zeo y yo aquí en Xenathria? ―Preguntó Faryanna con fortaleza en su voz.

    Hakiro nos observa, y nuevamente, el desconcierto se refleja en su rostro como las nubes en un rio calmo.

    ―¿No es obvio ya? El rol de Zeo es ser el portador de Haztaroth y con ella salvar a Xenathria, una vez más, del caos naciente. Claro, eso si decide dejar caer su lluvia sobre este rio… ―Respondió Hakiro mientras la miraba con tranquilidad.

    ―Pero ¿y mi rol?... ―Preguntó Faryanna con desanimo. Su moral se cae cuesta abajo―. ¿Cuál es?

    Hakiro, calla por unos instantes antes de responder con sinceridad.

    ―La realidad, niña, eso es algo que por desgracia no sé… yo pienso que deberías dejar caer tu lluvia para averiguarlo. O tal vez no… eso también queda por parte de ti ―Respondió Hakiro bajando su mirada―; Lo único que puedo asegurarte, es que ―Añadió mientras levantaba su mirada para mirarlos al dirigirse a ella― Tú serás parte fundamental en la guerra que se avecina y que es inminente e inamovible como el viento que acaricia suavemente estas praderas. Pero la decisión es esta en sus manos niños.

    Ambos, ella y yo, quedamos por completo en anonado. Las palabras de Hakiro son muy profundas y nos ha dado mucho en que pensar. Él nos ha dejado en nuestras manos una decisión muy difícil de tomar.

    La responsabilidad de salvar un mundo entero recaerá sobre nuestros hombros en caso de aceptar, pero ¿no es esa una carga muy grande para un par de jóvenes como lo somos ella y yo? ¿En verdad somos nosotros la única esperanza que ellos poseen?

    La inseguridad nos remonta nuevamente, como lo ha hecho muchas veces con anterioridad. Como un jinete raudo y estoico, se abalanza sobre nosotros, nublando nuestro juicio para tomar una decisión justa y veraz.

    En eso, Hakiro se levanta y se acerca a nosotros, caminando con lentitud y traspié, al tiempo que se apoya sobre su báculo al andar.

    ―Niños, no, Faryanna, Zeo. La princesa Etérea quiere que ustedes mismos decidan su destino.

    ―¿Qué nosotros mismos decidamos nuestro destino? ―pregunté con alusión.

    ―Así es ―Hakiro asiente calmadamente―. Ella no quiere obligarlos a pelear en esta guerra. Aun cuando ustedes serán la clave para nuestra victoria, ella no quiere verlos luchar solo porque se sientan presionados por los hechos y consecuencias del pasado, presente y futuro. Ella no quiere verlos luchar solo porque sienten que es su obligación, ella no quiere verlos luchar en contra de su voluntad. Es por eso que los envió conmigo, para que yo les explicara cómo ha sido el transcurso de las cosas y aclararles la mente para que ustedes mismo vieran qué camino tomar al momento de tomar su decisión. Que hacer y que no, dejar caer su lluvia y cambiar el rio, o, dejar que el rio siga su curso. Actualmente, ustedes están en toda su libertad de irse a su mundo cuando les plazca y desde el principio de su viaje ha sido así. Ustedes solos tomaron la decisión de venir a verme, y al igual que en esa ocasión, ustedes solos tomaran la decisión de irse o quedarse…

    Hakiro tal vez no se da cuenta, pero sus palabras solo vuelven más difícil nuestra decisión…

    ―Pero… ¿Y usted que piensa, Hakiro? ―Pregunté muy confundido ante la elección que debemos realizar.

    ―¿Que qué pienso yo? ―Se preguntó a sí mismo mientras alzaba su cabeza para mirar el cielo. Él lanza su pregunta al viento sin receptor aparente―. Mmm, Pues… no quiero exhortarlos a que luchen, ya que hay pocas cosas peores en el mundo que tomar acciones en contra de nuestra propia voluntad. ―Hakiro baja nuevamente su cabeza y mira fijamente con una sonrisa que expresa mucha seguridad―. Yo pienso que, sí quieren ayudarnos en esta encarnizada guerra, que lo hagan siempre y cuando sea una expresión de su propia voluntad. Que la decisión surja de ustedes, que venga de su interior… esa decisión debe de nacer de ustedes y no de la voluntad de otros…

    Luego de estas palabras, Hakiro camina nuevamente hacia su roca y se sienta en espera de nuestra decisión.

    Hay un silencio muy profundo a nuestro alrededor. Es casi como si un muro se interpusiera entre nosotros y él. Nadie dice nada, hasta los muchachos, quienes están sentados en el prado a varios metros de nosotros, cesaron su animada charla en espera de nuestra decisión.

    Faryanna y yo estamos absortos en nuestros pensamientos, haciendo el esfuerzo de hacernos con una difícil decisión: luchar a riesgo de nuestras vidas, o irnos y quedarnos sin hacer nada…

    Giro mi cabeza, concentrándome en Faryanna al mirarla.

    ―Faryanna, ¿tú que piensas? ―le pregunto mientras la miro con leve inseguridad.

    Ella no reacciona ante mi pregunta. Su expresión es sombría; simplemente se queda pensando con la cabeza agacha. Pero en eso, Faryanna sonríe y voltea a mirarme. Su rostro demuestra felicidad y seguridad.

    Creo que ella ya ha tomado su decisión. Pero, mi perspicaz intuición me dice que ella declinará.

    Lo sé…

    ―Quiero quedarme y ayudarlos, Zeo ―Respondió Faryanna con una sonrisa muy hermosa y conmovedora, expresando felicidad en su rostro.

    La decisión de Faryanna me toma por sorpresa. Aparentemente, mi intuición no es lo que yo pensaba.

    Bien, esto no me lo esperaba…

    ―¿Estas segura, Faryanna? –Exteriorizo una pregunta sin vacilación, mientras me acercaba un poco a ella.

    Faryanna, sin apartar su mirada de mi rostro, se da la libertad de tomarse unos segundos antes de responderme.

    ―Cuando la princesa nos mostró esas visiones, yo quede muy afectada. Podía sentir lo que sentía toda esa gente que era masacrada a diestra y siniestra sin contemplación ni misericordia ―articuló, sin retirar su conmovedora expresión―. Recuerdo claramente que te dije que debíamos hacer algo, y tú me respondiste “¿Qué podemos hacer nosotros?, solo somos simples humanos”. En ese momento te di la razón y me resigne. Pero ahora sé que sí podemos hacer algo para evitarlo. Y, si puedo hacer algo, lo aré, no voy a dejar que tanta gente, que tantas vidas sean sacrificadas sin razón alguna. Así que, Zeo… yo me voy a quedar. —Respondió con mucha decisión y con una bella sonrisa y una mirada que expresa fortaleza y seguridad.

    Al ver a Faryanna con esa sonrisa tan radiante y con tanta luz en su mirada, me tranquilizo y me lleno de esperanza. Puedo notar y sentir su seguridad, está decidida y nada la hará cambiar.

    Yo…, yo ya he tomado mi decisión.

    Volteo mi mirada hacia Hakiro, tomo la mano de Faryanna y nos levantamos para acercarnos para acortar nuestras distancias.

    ―Hakiro, los vamos a ayudar ―dije―. Nos quedaremos a luchar con ustedes —demostré mi seguridad con una expresión alegre y de firmeza.

    ―No sé qué haremos, o que debemos hacer. Pero una cosa sí te puedo asegurar: No importa lo que venga, no importa que tan difícil o peligroso sea. Nosotros haremos lo que sea necesario para que nadie tenga que morir injustamente. —Comentó Faryanna mientras se abrazaba de mi brazo sin soltar mi mano y con una sonrisa y expresión muy alegre―. Por lo menos, haremos lo que esté en nuestras manos.

    Hakiro, agacha su cabeza, suelta una pequeña lágrima que rueda, alegremente, por su mejilla izquierda, se nota que él está muy feliz y contento. Alza su mirada para mirarnos fijamente con una expresión de alegría, y se levanta, apoyándose en su báculo, para acercarse y ponerse frente a nosotros…

    ―Gracias, niños, Gracias… —contestó, desentonando una sonrisa y expresión de felicidad mientras soltaba su báculo para posar su mano derecha sobre mi hombro y su mano izquierda sobre el hombro de Faryanna.

    Su báculo, se precipita contra el suelo, haciendo un sonido seco, muy similar al sonido producido por una bola de cristal al dejarse caer contra el césped.

    ―Ahora, no hay tiempo que perder, vamos al torreón del templo cuanto antes. Allí, Zeo, obtendrás algo que tú mismo te has destinado a tener…

    Hakiro extiende su brazo derecho en dirección al báculo que se encuentra sobre el suelo. Al abrir su palma, el báculo se eleva y levita velozmente hasta su mano. Es como si lo hubiese levantado con su poder mental o con su magia.

    Hakiro, eleva su báculo, la medialuna en la punta de este, brilla con una luz transparente.

    De forma imprevista, un círculo mágico de color morado con diversos sellos del mismo color, aparece debajo de nosotros. Sus sellos brillan intermitentemente y con fuerza.

    ―Rubiria, Titania, Zafyrion, espérenos aquí. Es hora de que el chico reciba el Legado de Griáldia —soltó Hakiro con voz fuerte al voltear su mirada hacia los muchachos que ya se habían levantado del pasto y permanecían firmes, con excepción de Titania quien se encontraba sentada en el hombro derecho de Rubiria.

    El círculo mágico debajo de nosotros empezó a brillar con la misma fuerza que los sellos. Tanto el círculo como los sellos empezaron a sobresalir uno sobre otro y repetirse de manera ascendiente en columnas alrededor nuestro. Luego de esto, el círculo y los sellos, brillaron de manera estrepitosa envolviéndonos en una luz cegadora.

    Justo entonces, fuimos teletransportados por Hakiro a la torre principal…




























    —Capitulo 5: La lluvia sobre el rio—


    La luz cegadora que nos envuelve, desaparece. Observo a mí alrededor.

    Estamos en algún lugar del temploEspero.

    Es igual que aquella vez que Titania nos teletransportó hasta el castillo de Xenathria. A mi mente viene el recuerdo en que Hakiro nos ha mencionado que nos llevaría a la torre del templo para darme el Legado de Griáldia. Supongo que se refiere a Haztaroth, pero… sigo nervioso e inquieto al hacerme una pregunta crucial: ¿En verdad seré capaz de utilizar a Haztaroth? Y, aún más, si lograré controlar su inmenso poder…

    Esto, donde hemos sido traídos, no parece una torre, no posee la estructura cilíndrica característica de una torre. De hecho, más que una torre, parece un santuario. Es amplio y muy espacioso, evidentemente, la magia Espacio―Dimensional también tiene efecto aquí. Me sorprendo ante el hecho de que todo esto está totalmente a oscuras, no se distingue mucho, apenas puedo notar que Faryanna está a mi lado y Hakiro al frente nuestro. Aunque, parece que Hakiro está mirando algo ¿pero qué…?

    Justo entonces, Hakiro eleva su báculo, este emite un pequeño destello y todo el santuario se ilumina, y sí, tengo razón, es enorme.

    Miro en torno a mí; identifico al observar, que hay dibujos a lo largo de las paredes que dan la impresión de estar grabados o tallados en la misma, y en el techo hay glifos y sellos al igual que en el suelo. Hay un pasillo largo, un corredor, adornado con estatuillas del tigre alado, de tamaño mediano, que por su pose, da a demostrar que está sentado con la frente en alto, las alas extendidas y la boca abierta. Las estatuillas están ubicadas una al lado de la otra y de lado a lado desde el principio hasta el final del pasillo. Están acomodadas de tal manera, que entre ellas, hacen un camino a seguir, pero ¿Qué significan o que simboliza ese tigre alado? Es algo que aún me tiene al pendiente, una duda más que extinguir cuando se presente la oportunidad.

    Entrecierro un poco la vista para observar en la lejanía; Al final del corredor, hay un altar. El altar se nota borrosamente desde esta distancia y debido a que esta algo lejano, no puedo distinguir bien su forma, pero, si distingo que, sobre este, hay algo.

    ¿Podría ser…?

    Faryanna, quien se encuentra a mi izquierda, está observando los dibujos de las paredes con curiosidad e interés.

    ―Oye Zeo, mira… —Faryanna llama mi presencia mientras admira los dibujos de las paredes.

    Mie atención es atraída por su llamado.

    ―¿Mmm? ¿Qué pasa Fary? —Conteste al tiempo que volteo a mirarla. Acción siguiente, me acerco un poco a ella.

    ―Es que… mira esos dibujos —Dijo al admirarlos con detalle—; tienen una secuencia, parecen estar narrando algo…

    Me acerco un poco para observar los dibujos en detalle, y Fary saca la cruz de la moneda al llevarse la razón. Los dibujos sí parecen estar narrando algo, una historia o algo parecido…

    ¿Otra duda más que añadir a mi lista? No, no esta vez.

    ―Hakiro, ¿puedes decirme qué narran esos dibujos? o ¿Qué son esos dibujos? —volteo a miralo durante mi pregunta.

    Hakiro se acerca a nosotros con calma en sus pasos. El sonido de su báculo al apoyarse en este, hace eco en esta cámara enorme.

    ―Jeje… Esos dibujos, como acabas de mencionar, narran algo: la historia de la Guerra de Eones—Comentó Hakiro con voz ronca mientras se acercaba a nosotros, apoyándose en su báculo.

    ―Esa es la historia de la Guerra de Eones… —expresé estupefacto mientras contemplo con deslumbramiento los dibujos.

    ―Sí, Zeo, esa es la historia de la Guerra de Eones ―habló al acercarse a mí y poner su mano sobre mi hombro izquierdo―. Claro, no es la historia completa. Solo es un pequeño resumen de las cosas.

    ―Oh, ya veo ―comenté sin dejar de ver los grabados en la pared frente a mí.

    Los dibujos narran en detalle lo que nos contó Hakiro sobre la Guerra de Eones antes de traernos aquí. Pero más que eso, también narra hechos que Hakiro no nos mencionó. Se ve claramente como hay una lucha implacable entre humanos y monstruos, demonios y otros entes que me son difíciles de describir. Las batallas son inclementes, mucha muerte, masacre, sangre y desolación. Sigo observando los dibujos mientras camino al lado de la pared para darle seguimiento a la narración.

    Las fuerzas del mal llevan la ventaja, se apoderan de todo y exterminan, aniquilando todo a su paso sin piedad alguna. Los dibujos expresan que todo estaba perdido, no había posibilidad de ganar, cuando… Repentinamente me veo eclipsado por el desconcierto: Los dibujos terminan y no narran el final de la guerra.

    Y para mayor ofuscación: No muestra que o como es ese “mal”, ni tampoco muestra la llegada de las Cinco Armas de Griáldia.

    ¡¿Pero qué demo…?!

    ―¡Hakiro, estos grabados no cuentan la llegada de las Armas de Griáldia o como es ese “mal” que los amenazo con la extinción! ―articule con exaltada decepción.

    ―Jojojo…, eso es cierto. Por alguna razón, nuestros antepasados no grabaron esos dos hechos. Y hasta el día de hoy, siguen siendo un misterio ―Expresó Hakiro al acercarse a mí―. Bueno, se sabe que las armas de Griáldia cayeron del cielo. Pero no se sabe nada después de eso, solo que sus primeros portadores se convirtieron en los primeros reyes de los cinco continentes. Y, en cuanto a ese mal, nada se sabe en absoluto.

    ―Ah, ya… Bueno, que se le puede hacer ―comenté con resignación.

    ―No te preocupes, Zeo, en algún momento llegaran a ti las respuestas que tanto buscas con ansiedad ―comentó Hakiro con amabilidad.

    Faryanna observa momentáneamente a su alrededor y plantea una pregunta que, hasta a mí, se me ha escapado de indagar.

    ―Pero… ¿estamos en la torre, Hakiro? —Preguntó Faryanna sin apartar su atención de los dibujos―. Porque este lugar no da la impresión de ser una.

    ―Jejeje, sí, así es niña —Dijo Hakiro— De hecho, estamos en la cima del torreón del cristal inhibidor. Si quieren, —Añadió— acérquense a la ventana que está a su izquierda.

    De momento, dejamos de mirar los dibujos y miramos a la izquierda. Hay una pared justo detrás de donde nosotros aparecimos, y sí, hay una ventana, una ventana bastante ancha pero tapada con una cortina totalmente negra que no deja pasar ni un solo rayo de luz solar.

    Nos acercamos a la ventana y con delicadeza hacemos a un lado la cortina, y, para maravilla nuestra, si estamos en lo alto del torreón del cristal.

    Es una vista magnifica, se puede ver todo el hermoso paisaje a kilómetros de distancia. Es sumamente impresionante, e incluso, puede verse la pequeña silueta del castillo de Xenathria en la lejanía. Y además eso, estamos muy alto, diría que a unos cien metros de altura; ¿quién quita que no estamos más alto?

    Mirar hacia abajo me produce un cosquilleo muy familiar en la barriga, como si tuviera mariposillas en el estómago. La realidad es que tengo algo de pánico a las alturas… pero a Fary, parece más bien fascinarle la altitud. Su indomable espíritu de libertad no puede mantearse atado con las cadenas de la discreción; ella casi se sale de la ventana para observar la fantástica vista, con una expresión de felicidad y asombro y con una sonrisa de mejilla a mejilla. Faryanna está apoyada justo sobre su barriga en el borde de la ventana, poco más y se cae.

    Ambos podemos ver con todo detalle a los magníficos pájaros que vuelan y pasan cerca de la torre. Si miramos arriba, vemos un hermoso cielo azul muy puro, con nubes muy blancas. Las nubes no están muy lejos que digamos, y se puede respirar un aire tan fresco que simplemente te relaja y te hace entrar en un trance de sueño de lo puro y refrescante que es; es incluso más puro que allá abajo…

    ―¡¡¡Wow!!! ¡Mira, Fary! ¡¡¡La vista es preciosa!!! —Opiné, con un grito al aire, muy asombrado y maravillado por la vista.

    ―Jajaja, ¡Si Zeo! ¡Se puede ver todo! —Comentó Faryanna estupefacta— Hasta… —Faryanna entrecierra sus ojos al observar la lejanía—, ¡mira!, podemos ver los campos de árboles frutales, y… hasta el bosque, ¡qué maravilla!

    ―¡Y mira allá, Fary! —Extendí mi brazo izquierdo y señale con el dedo índice—; ¡Es el castillo de Xenathria! —Dije mientras jaloneaba de su camisa para llamar su atención.

    ―Jejeje, ¡Sí, es el castillo de Xenathria! —Comentó Faryanna después de soltar una pequeña risa enternecedora.

    En eso, Faryanna deja de reír. Su expresión, por alguna razón que esta fuera de mi entendimiento, se torna más entristecida y lamentada…

    ―Me pregunto… Me pregunto si la princesa estará bien y a salvo… —Mencionó Faryanna con preocupación tanto en su voz como en la expresión de su rostro.

    Miro a Faryanna por unos instantes y noto su sincera preocupación…

    ―No te preocupes Fary… ella está bien —Dije mientras posaba mi mano sobre su espalda.

    Los pasos y el báculo de un anciano, nuevamente se escuchan acercarse a nosotros.

    ―¿Quién? ¿La princesa? ¡Já! Primero me matan a mí antes que a esa niña —Comentó Hakiro con un sarcasmo bromista y una sonrisa.

    ―Jejeje, creo que sí, jejeje —Respondió Faryanna mientras reía levemente con Hakiro.

    ―Aunque, es noble de tu parte preocuparte por la princesa, niña… —Opino Hakiro mientras sonriera con amabilidad.

    ―Bueno, es que ella fue tan amable con nosotros… —expresó Faryanna, con nostalgia, mientras seguía admirando el paisaje—. sencillamente, me preocupa pensar que ella estaba luchando cuando nosotros nos dirigíamos hacia acá…

    Hakiro se ubica entre Faryanna y yo, y admira el paisaje apoyándose sobre la ventana.

    ―Bueno, es su deber como futura reina de Xenathria, velar por todas las vidas bajo su cargo… —Comentó Hakiro mientras contemplaba el paisaje junto a nosotros.

    ¿Reina de Xenathria? Claro, creo que es el momento adecuado para preguntarle sobre eso… sobre lo que pasó después del regreso de Asthynax.

    ―Uh… hablando de eso, Hakiro ¿Quién es la reina de Xenathria? —Pregunté con curiosidad mientras volteaba a mirarle.

    Hakiro, pasa a observar la lejanía con gran penuria y desolación… La tristeza emana de él como emana el agua en un manantial.

    ― Xenathria no tiene reina —Dijo Hakiro en un tono severo. Más de lo habitual.

    ―¿No tiene reina? —Preguntó Faryanna, confundida.

    ―No…—Respondió Hakiro—; la reina murió a manos de Azgalord —Añadió con lamento.

    ―¡¿Qué?! —Respondí con mucha exaltación.

    El enterarme de eso me atiborra de zozobra, a tal punto, que un escalofrió recorre mi espalda inmediatamente después de enterarme de tan lamentable acontecimiento.

    Faryanna, ante esto, quedó atónita, denotando lastima y tristeza.

    ―Sí, fue él quien asesinó a la actual reina de Xenathria… verán, hace mucho, después de que el Astyanax lograra eliminar a Azgalord, confinándolo en Virelian, él revivió de manera inexplicable y atacó él solo a Remlaira, que se encontraba sin la protección de su Omniguerrero, quien ya había sido enviado a su mundo. No le fue muy difícil el abrirse paso y asaltar el castillo de Xenathria, secuestrando a la recién coronada reina, la cual es la madre de Etérea. Para ese entonces, Etérea era tan solo una pequeña niña. —Contó Hakiro con gran pesar en su voz.

    ―¡¿Pero cómo fue eso posible?! —Exclamé, mirándolo fijamente.

    ―Yo… *cough**coff* aun no lo sé… —Respondió Hakiro, tosiendo levemente y volteando a verme—. Es algo que aún desconocemos. Luego de que él invadiera y secuestrara a la reina, se la llevó al castillo de Virelian. Astyanax, regresó inmediatamente al enterarse que la reina fue secuestrada y se dirigió el solo al castillo de Virelian armado únicamente con Haztaroth. Pero, para cuando él llego… ya era demasiado tarde… —Hakiro suelta un largo y melancólico suspiro y su expresión se torna aún más triste e incluso afligida—; No sabemos los detalles debido a que… Astyanax no salió del castillo de Virelian. Ni él ni la reina lograron salir con vida…

    No puedo evitar rebozarme de intranquilidad al enterarme de tales hechos, y es el mismo caso con Faryanna.

    ―¿Pero y Azgalord? ¿Qué paso con él? —Preguntó Faryanna con inquietud.

    ―No lo sabemos —Respondió Hakiro con impotencia—. Solo se sabe que desde entonces Azgalord no se volvió a aparecer ni saber de él jamás, claro está que eso fue hasta ahora, que es cuando sus hordas de peones han empezado a avanzar desde Virelian nuevamente…

    La mirada de Hakiro viaja nuevamente a la lejanía, observándola con penuria. Él intenta desahogar sus penas en la inmensidad del paisaje.

    ―Nosotros, todos, supusimos que Astyanax logro derrotar a Darkhorn, pero a costa de su propia vida…

    ―Pero, si Astyanax murió en el castillo de Virelian, y nadie fue a averiguar lo que paso o algo, ¿Cómo fue que recuperaron a Haztaroth? —Pregunté con intriga.

    ―Sencillo Zeo, Haztaroth nunca fue recuperada, ella misma regreso —soltó Hakiro mientras voltea a mirarme.

    ―¿Cómo que regresó? No entiendo… —Dije, impresionado.

    ―Bueno, eso es algo que tampoco entiendo jejeje —Respondió Hakiro con una expresión humilde mientras se rasca la cabeza.

    Me quedo pensativo, me da tristeza imaginar cómo se debió sentir la princesa Etérea al saber que su madre había muerto y sin siquiera despedirse o darle un último adiós; sin siquiera verla por última vez. Lo mismo debe de estar pensando Fary, quien se encuentra a mi lado, pensante con la mirada baja y seria, con su mano derecha sobre el centro de su pecho.

    También me pregunto ¿cómo se debió haber sentido la familia de Astyanax al saber que este había muerto? Claro, si es que él la tenía.

    ―Como pueden notar chicos, no lo sé todo ajajajaja… —Añadió Hakiro con una risa alegre y bromista.

    Hakiro intenta animarnos con su alegre expresión. Y surte efecto. Faryanna y yo, miramos al mismo tiempo a Hakiro y reímos por un tiempo con él tras su comentario. Pero, Faryanna, nuevamente torna su expresión a más seria…

    ―Y… ¿Cómo se llamaba la reina, Hakiro? —Preguntó Faryanna con seriedad y a la vez con curiosidad.

    Hakiro recae nuevamente en la tristeza, se siente la aflicción exhumarse de él, diría que casi se le salen las lágrimas, aunque no lo pareciese…

    ―El nombre de la Reina era… —Hakiro se toma una pausa, toma aire y suelta un suspiro lento, sostenido, y cierra sus ojos con profunda pena y pesar—. Era, es… Miranna. Miranna Laryonharth —Dijo con voz temblorosa igual a la voz de alguien que está a punto de romper en llanto.

    Cambio. Un cambio ha llegado para darle un vuelco por completo a nuestra percepción de las cosas. Quedamos en un total abismo. Puedo sentir como un abrigo nos cubre y nos llena de inquietud y zozobra.

    ―Aguarda, entonces… ¿Quieres decir que Laryonharth no era su nombre? —Pregunté sin retirar la expresión abismada que actualmente denoto.

    ―No. Laryonharth no es su nombre, es su apellido. Laryonharth es el linaje de la realeza de Xenathria —Respondió Hakiro al divisarme—. Reina Miranna Laryonharth, madre de Etérea… Etérea Laryonharth, actual princesa y futura reina de Xenathria…

    Vaya… eso es muy triste y desalentador…

    Faryanna observa a Hakiro con inquietud. Su actual coyuntura demuestra que tiene intenciones de expresar algo.

    ―Pero Hakiro, si al final Darkhorn logro su objetivo… ¿Qué sentido tiene todo esto? ¿Acaso valió la pena tanto para nada? —Preguntó Faryanna con desilusión y tristeza.

    ―No, te equivocas, niña —Refutó Hakiro inmediatamente mientras la miraba fijamente—. Astyanax dio su vida para que Azgalord no cumpliese su objetivo. Él sacrificó su vida para darnos una segunda oportunidad a todos. Él… sacrificó su vida para que nosotros estemos aquí en este preciso momento. Gracias a su sacrificio, el de la reina y el de todos los que lucharon, Griáldia tiene la posibilidad de un futuro más brillante bajo el liderazgo de Etérea…

    Viéndolo dese ese punto, tienes razón… Hakiro.

    ―Pero… la reina Miranna poseía gran poder ¿no es así? ―interrogue al mirarlo al rostro.

    ―Así es, la reina Miranna era una Oráculo extremadamente poderosa ―contesto Hakiro con naturalidad sin dejar de mirar a Faryanna.

    ―Entonces, si la reina Miranna tenía tanto poder, ¿Por qué no se defendió de Darkhorn? —Inquirí totalmente desconcertado.

    ―Miranna tenía poder, mucho poder… pero no el suficiente para hacerle frente a Azgalord ella sola —Responde Hakiro con algo de lastima en su voz al voltear a mirarme—; Por otro lado —Añadió— Su hija, la princesa Etérea, en comparación con su madre, es mucho más poderosa. Si hablamos en cálculos de cantidad, diría que, Etérea es cincuenta, setenta o incluso cien veces más poderosa que su madre. Y sin embargo, ella sola tampoco es rival para Azgalord… Ni siquiera yo, que soy el ser más poderoso de toda Xenathria, soy rival para Azgalord en un enfrentamiento uno a uno…

    Después de la explicación que nos da Hakiro, se creó un silencio profundo, todos estamos inmersos en nuestros pensamientos, reflexionando sobre el pasado y tratando de imaginarnos lo que nos deparará el futuro que no puede evitar verse lleno de incertidumbre.

    Hakiro mira nuevamente el paisaje. Se le ve desconsolado y de seguro es nuestra culpa por haberle traído a su mente todas las cosas que le hemos hecho recordar, la que nos ha mencionado y las que no nos quiere contar.

    ―Lo único —habló Hakiro sorpresivamente—, que le es capaz de hacerle frente a Azgalord, es Haztaroth y su portador. Y es ese es precisamente tu roll, Zeo…

    Hakiro se aleja lentamente de la ventana, apoyándose en su báculo, y se detiene al principio del largo pasillo rodeado de estatuas de lado a lado.

    ―Zeo, es hora. Ven aquí, muchacho —Dijo Hakiro mientras se paraba firme frente al principio del pasillo.

    Volteo a ver a Hakiro, camino hacia el dejando detrás de mí a Faryanna en la ventana, quien cuya mirada manifiesta desasosiego, agitación e intranquilidad

    Al llegar a su lado, Hakiro voltea a verme con mucha confianza en su expresión. Levanta su brazo izquierdo con la palma totalmente abierta y levanta también su báculo al mismo tiempo, separados un poco uno del otro. De repente, las bocas de las estatuas se encendieron una después de otra y sostienen una llama en sus bocas.

    ¡Las estatuas son antorchas!

    Todas las estatuas―antorchas están encendidas, pero sus fuegos no son del clásico naranja rojizo, el fuego de todas las antorchas cambian de color, arden con los colores del arcoíris cambiándose los colores alternadamente entre sí.

    ¡Esto es incluso más alucinante que las estatuas que son antorchas!

    ―Ve, Zeo —Dijo Hakiro sin apartar de mí su mirada seria pero llena de confianza—; enfréntate a tu destino y ve que camino vas a seguir de ahora en adelante.

    Miro el largo pasillo; y en mí, la duda y la inseguridad, se hacen tan claras como mi destino actual. Inhalo y exhalo profundamente, y me decido a empezar a caminar hacia el altar.

    ―Pero ―añadió Hakiro antes de que pudiese siquiera dar un solo paso―, antes de ir, escucha atentamente lo que te voy a decir. Zeo, Haztaroth tiene conciencia y vida propia, como tú o como yo, así que al llegar a ella, tienes que exhibir respeto y manifestarle tu confianza y voluntad. De lo contrario, es posible que no te reconozca como su portador y te rechace. —Hakiro posa su mano izquierda sobre mi hombro derecho—. Ahora ve, Zeo, ve y decide si dejaras caer tu lluvia sobre el rio… Comprueba por ti mismo si en realidad, estas destinado a ser el siguiente Omniguerrero; El Campeón de Xenathria. —articuló mientras me señalaba el camino alzando su báculo frente a él.

    Nuevamente me acorazo con valor. Doy el primer paso hacia mi destino y, paso a paso, recorro lentamente el pasillo. Observo a mí alrededor, no hay mucho que exaltar, lo único son los dibujos que narran la Guerra de Eones, que están grabados en las paredes, y son visibles gracias a la luz de las muchas estatuas―antorchas que arden en muchos colores, y que son muy llamativas; intento distraer mi mente con las estatuas y los dibujos, pero no puedo evitar pensar en las cosas que me ha contado Hakiro, sobre Darkhorn, sobre la reina, sobre Astyanax. En especial sobre él.

    ¿Acaso será que… mi destino es terminar como él?

    El pasillo es largo en comparación con lo que aparenta la torre por fuera, claro que, la magia dimensional lo hace posible. Pausadamente y con calma, llego al altar. El altar posee peldaños. Acertaría con decir veinte peldaños antes de llegar a donde esta Haztaroth. Bueno, eso son los que alcanzo a ver.

    Bien, vamos allá.

    Una sensación muy sobrecogedora me toma por sorpresa.

    Subo los pequeños peldaños que este posee y con cada peldaño que subo, mi respiración se acelera. Es muy extraño esta sensación de temor y emoción a la vez. Mis piernas me tiemblan, poco más y me fallan al intentar sostenerme al momento se subir.

    Conforme voy subiendo, puedo ver mejor el altar donde esta postrada Haztaroth e incluso verla levemente.

    Ya casi… Espero que los nervios no me traicionen.

    Finalmente he subido todos los peldaños y me ubico frente al altar. Mi corazón late a millón por minuto y mi respiración va a la par. De cerca, el altar es muy hermoso, algo pequeño en altura pero muy grande en anchura; y muy llamativo, tallado en metal y cristal muy fino.

    Mis ojos se ven deleitados al apreciar que encima del altar se encuentra reposada de costado un hacha dorada muy hermosa y de mediano tamaño. Diría que mide cerca de un metro con treinta centímetros de largo y es muy ostentosa y deslumbrante en cuanto a sus detalles. Su hoja es grande y está adornada con diseños fluidos muy preciosos con algo muy similar a una estrella de cuatro puntas en el centro de su hoja, pero tallada en algún cristal o diamante de color azul celeste. En su cuerpo y empuñadura, tiene un diseño muy hermoso, que, también parecen estar talladas en el mismo cristal o diamante que el diseño de la hoja. Y en la parte superior, el cuerpo termina en una punta muy afilada y aguda de un tamaño pequeño, de unos diez centímetros de largo. Un arma majestuosa, imponente y magnifica, justo como lo había visto en las imágenes que nos mostró Hakiro con su magia.

    Finalmente… esta es Haztaroth, la Omnihacha.

    El hacha emite una especie de energía, como un aura muy reconfortante y acogedora; provoca en mí una sensación muy similar a lo que siento al estar cerca de una fogata en medio de una noche fría y oscura, o la de un abrazo afectivo como el de una madre o un padre.

    Es algo muy difícil de describir, pero a la vez, se siente su inmenso poder, autoridad y presencia… similar a la de un imponente león que se encuentra al asecho, observando todo a su alrededor, o un majestuoso tigre que se mantiene firme ante todo. Y tiene un brillo dorado magnifico, toda el hacha brilla magnificentemente, un brillo muy cálido y agradable.

    Justo ahora es el momento. Después de un viaje de dos mundos, finalmente me encuentro en la encrucijada de mi destino: Tomar el hacha o no.

    ¿Qué debo hacer? ¿Cuál es la decisión correcta…?

    Sin contemplación alguna sobre la situación, la inseguridad y la vacilación arremeten en mi contra; tomar el hacha o dejarla, una simple decisión de si y no, muy difícil de tomar, y que ambiguamente conllevaría mucha responsabilidad tanto si la tomo o no.

    No sé qué hacer. Las cadenas de la duda y los grilletes de la indecisión se apegan a mí sin intención de liberarme. Pero, mi mente se ve iluminada al pensar en lo que me dijo Faryanna anteriormente, en como ella tomó una decisión, aun sabiendo que puede ser a costa de su propia vida, ella la tomó sin oscilación sin mirar atrás. Pensar en eso me llena de esperanza; aclara mi cuerpo y mente, y me da la fuerza de voluntad y el valor que necesito para finalmente tomar mi decisión.

    Gracias, Faryanna…

    Cierro mis ojos y me arrodillo ante Haztaroth, agachando la cabeza, haciendo una reverencia en señal de respeto, veneración, honestidad y humildad. Sin retirar mi reverencia, extiendo mi brazo derecho y con mi mano derecha tomo a Haztaroth, con toda mí firmeza y voluntad, por su empuñadura.

    Al tomarla, siento un pequeño choque eléctrico. Me quedo estático por un par de segundos.

    ¿Ya puedo levantarme? Supongo que sí.

    Con calma, me pongo de pie.

    ¿Ya? ¿Es todo?

    Sorpresivamente, percibo como un poder inmenso recorre todo mi cuerpo, es una sensación indescriptible. Inesperadamente un vórtice de viento, que sale de la nada, pasa y envuelve todo mi cuerpo levantando mi larga cabellera y acariciando gentilmente mi rostro. El viento es muy puro y muy fresco, se nota nada más con respirar. Respiro hondo y lleno mis pulmones con tan puro y limpio viento, para luego exhalar lentamente en un calmado suspiro.

    Que agradable…

    Súbitamente, el vórtice se expande en forma de una fuerte ráfaga que atraviesa toda la sala, apagando todas las antorchas y golpeando levemente a Hakiro y a Faryanna, quien se había movido de la ventana hasta el lado de Hakiro para verme tomar el hacha.

    Observo con detenimiento a Haztaroth al empuñarla. La blando de un lado a otro para cerciorarme de un detalle muy peculiar.

    Es extraño, pero a pesar de que es un hacha grande, puedo moverla y blandirla como si fuese solo un juguete. A lo mucho, pesa lo mismo que un tubo de aluminio.

    Dejo de mover a Haztaroth y la contemplo con admiración. Su brillo dorado es deslumbrante y precioso; y me llena de alivio y fortaleza personal el tenerla en mis manos.

    ¡Sí! ¡Lo logré!

    Todo parece estar marchando de maravilla; es justo cuando, un suceso ocurre y me toma por la espalda: Haztaroth se encoge y pasa a ser un hacha pequeña de tal vez cuarenta o cuarenta y cinco centímetros de largo.

    ¡¿Pero qué demo…?! ¡¿Qué hice?! ¡Esto no me lo esperaba! Vamos, Zeo, calma, no entres en histeria… esto debe de ser normal… creo.

    Luego del pequeño susto que he pasado, con toda naturalidad me dispongo a caminar nuevamente hasta donde se encuentran Faryanna y Hakiro, quienes me esperan ansiosos al final del pasillo.

    Conforme avanzo y me voy acercando, Hakiro camina hacia adelante para recibirme.

    ―¡Lo has logrado, hijo mío! —Exclamó Hakiro lleno de felicidad y extendiendo sus brazos para darme un abrazo—. ¡Me siento muy orgulloso de ti! Ahora, que eres el portador de Haztaroth, una nueva luz de esperanza brilla en el cielo sobre nosotros para brindarnos una oportunidad de ganar esta guerra —Añadió Hakiro durante su cariñoso abrazo―. ¡Un nuevo Campeón se ha alzado! ¡Felicidades, Zeo! Has heredado el legado de todos tus iguales que fueron antes que tú. Ahora, el destino te ha elegido para convertirte en el ¡nuevo Omniguerrero de Xenathria!

    ¿Campeón? ¿Omniguerrero? Cierto, aun no me ha explicado eso…

    Luego de abrazar a Hakiro, centro mi atención en Faryanna. Ella se encuentra a pocos metros de mí y nuestra distancia se acorta cuando ella comienza a acercarse a mi encuentro.

    ―¡Felicitaciones, Zeo! —Exclamó Faryanna feliz y eufórica con una alegre expresión y una preciosa sonrisa mientras da una pequeña carrerilla para darme un abrazo afectuoso—. ¡Lo has logrado jajaja…!

    Le correspondo de la misma manera como ella me recibe.

    ―Jejeje, si, parece que lo se conseguí jeje—Conteste felizmente con una sonrisa sin dejar de abrazarla.

    ―¡Si! Jejeje —Faryanna, sorpresivamente me da un tierno beso en la mejilla.

    El dulce beso de Faryanna sencillamente hace que me apene y mis mejillas se tornan en un color rojizo, mi corazón y mi respiración se aceleran a la par. Sin contar, que tengo a Faryanna entre mis brazos y puedo sentir todo su cuerpo en detalle, eso solo me pone más nervioso todavía…

    ―Estoy muy contenta y orgullosa de ti, Zeo —Comentó Faryanna mientras se alejaba levemente de mí, sin dejar de abrazarme, para mirarme al rostro directamente a los ojos—; estaba preocupada de que no lo lograras o de que te ocurriese algo —Mencionó con una que otra lagrima en sus ojos.

    Paso mi mano izquierda por sobre su oreja apartando su pelo liso.

    ―No te preocupes Fary, después de todo estoy entero ¿no es así? jajajaja —Comenté haciendo una pequeña broma y con una sonrisa.

    ―¡Te he dicho que no me gusta que hagas ese tipo de bromas, Zeo! —Refutó enérgicamente—. Pero, me alegro de que estés bien, sano y salvo —Afirmó con una expresión enternecedora y una sonrisa.

    Faryanna me suelta y deja de abrazarme después de cerciorarse de que estoy sano y salvo.

    Faryanna centra su atención en Haztaroth, la cual empuño en mi derecha, y parece mirarla con desconcierto.

    ―Y, ¿Esa es Haztaroth? ―preguntó con incredulidad.

    Levanto a Haztaroth para mostrársela con más detalle y la ubico frente a ella.

    ―Sí, así es, esta es Haztaroth, la Omnihacha ―articulé con afirmación―. Preciosa ¿no crees, Fary?

    La expresión de Faryanna se denota con una pizca de desilusión.

    ―Bueno, es que no se parece mucho a la que nos mostró Hakiro con su magia ―respondió con decepción.

    ―…mmm. Veras, cuando la tomé del altar, era exactamente igual a la que nos enseñó Hakiro, pero luego simplemente se encogió y quedo así, tal cual como la vez ―argumenté al mirar a Haztaroth con desasosiego ante el susto que me ha azotado con anterioridad―. Ahora, ¿por qué ocurrió esto? Pues, no sé.

    Faryanna pasa a observarme con acusación y preocupación en su mirada.

    ―¡No me digas que la dañaste, Zeo! ―exclamó Faryanna con preocupación y regaño.

    Reacciono con un pánico premuroso.

    ―¡¿Y yo como voy a saber?! ―expresé con refute ante su afirmación―. ¡Ni que esto fuese un juguete o artefacto que se rompa con tocarlo! ¡Esto es un arma, por si no lo has notado!

    ―¿Ah sí? Entonces ¡explicame ¿por qué se encogió?! ―inquirió Faryanna con premura.

    ―Mmmm… bueno… ¡No lo sé! Uhmmm… ¿Tú sabes por qué se encogió Haztaroth, Hakiro? ―pregunté con ansias de saber la respuesta para finalmente retirar esta sensación de miedo que cierne sobre mí al sentirme culpable por dañar a Haztaroth.

    Hakiro, quien nos observa con ganas de reír, se propone a expresar más de su sabiduría.

    ―Jejeje, Eso ocurrió porque Haztaroth se sincronizó contigo, Zeo ―Hakiro se expresa alegremente y con ánimo.

    ¿Se sincronizó conmigo?

    ―¿A qué te refieres con eso? ―pregunté inquisitivamente.

    ―Me refiero a que tú y Haztaroth han empezado a fusionarse tanto en cuerpo, mente, alma, espíritu y existencia. Dicho en otras palabras, están empezado a ser uno solo. Es por eso que se ha encogido, para reposar y para que te sea más fácil cargar con ella ―él contesta de forma natural y amable―. Ella está descansando, duerme, y solo volverá a su tamaño real cuando sea necesario.

    Una inquietud viene a mí con mucha rapidez.

    ¿”Cuándo sea necesario”?

    ―¿Cuándo sea necesario? ¿Quieres decir que solo volverá a su tamaño real cuando yo esté en peligro o cuando sea el momento de luchar? ―bajo la mirada durante mi pregunta para observar a Haztaroth.

    ―Sí y no. Veras, Haztaroth obviamente tomará su forma original cuando sea el momento de luchar o cuando estés amenazado o en peligro inminente. De esa manera Haztaroth te advertirá siempre que estés en riesgo. Pero como portador, si le ordenases que regrese a su forma original, ella te obedecerá sin vacilación alguna.

    Vaya ¡esa información sí que es interesante!

    ―Quieres decir que si le ordeno a Haztaroth que regrese a su forma original ahora, ¿ella lo hará? ―mis ojos destellan un pequeño brillo de interés a la par de mi expresión.

    ―Jajaja… No, ahora mismo no puede. ―Hakiro responde alegremente después de reír―. Que te hayas sincronizado con Haztaroth, no significa que tengas voluntad absoluta sobre ella. Por ahora Haztaroth descansa para asimilar por completo la sincronización. Tendrás que esperar un tiempo antes de que la puedas usar.

    Uh... quería verla con su tamaño real de nuevo y mostrársela a Fary.

    ―Entiendo… ―solté con desilusión.

    ―Vamos, no te desanimes ―Hakiro acaricia mi cabeza con gentileza y amabilidad―. Llegará el momento en que Haztaroth y tú sean uno solo, y cuando eso suceda, podrás hacerle frente a Azgalord. No seas impaciente ni tampoco incestuoso, recuerda que la paciencia es una virtud, y es mejor tenerla y no necesitarla, que necesitarla y no tenerla.

    Hakiro tiene razón, si soy impaciente, no obtendré nada. Lo mejor será que sea paciente y las cosas me saldrán bien.

    Observo a Hakiro y le asiento con la cabeza y con una sonrisa en mi rostro.

    ―Bueno, lo importante es que estamos bien y que logré empuñar a Haztaroth, ―comenté animadamente, colocando mi mano izquierda en mi cintura.

    Faryanna centra su atención en mí con mucha curiosidad. Lo noto en su mirada.

    ―Hablando de eso, Zeo, explícame ¿Qué fue lo que sentiste al tomar a Haztaroth? Y ¿Cómo se veía? ―Faryanna se expresa con mucho interés de escuchar mi respuesta.

    Durante un par de segundos paso a un estado de pensamiento, intentando encontrar una manera de explicarle sin sonar exagerado.

    ―Ummm… ¿cómo te lo explico…? Fue una sensación nueva, muy similar a una fuerte corriente eléctrica que recorre todo tu cuerpo, pero tan veloz y tan frágil, que simplemente te acostumbras al poco tiempo. Es algo difícil de expresar con palabras. Supongo que tendrías que experimentarlo tú para que entendieses, jejeje. Y en cuanto a cómo se veía; se veía magnifica. Incluso mejor que cuando Hakiro nos la mostró con su magia; y emanaba un calor tan sutil y acogedor, que me hizo recordar los abrazos de mi madre.

    ―¡Valla, eso es impresionante! ―ella se expresa sin retirar ese peculiar brillo en sus ojos que siempre está presente cuando la curiosidad le invade―. Y dime ¿Ocurrió algo después de que empuñaras a Haztaroth? Porque a nosotros nos golpeó una ráfaga de viento fuerte.

    ―No, no ocurrió nada más aparte del viento tan puro y fresco que me envolvió y luego se expandió, que fue cuando tú y Hakiro lo sentisteis.

    Ahora que lo pienso… creo que todo fue demasiado simple, para ser un arma tan poderosa…

    ―Pues… ahora que lo mencionas, no ocurrió nada más aparte de la ráfaga de viento. A decir verdad, esperaba algo más fantasioso y llamativo; no sé, algo lleno de luces, explosiones y cosas así jajaja —Opine con amago, bromeo y arrogancia.

    Hakiro me observa fijamente, se nota que, aunque lo intente, no puede evitar que la risa salga de él.

    ―Jojojojo —Hakiro ríe con una carcajada nada más terminar mi broma—, En realidad, deberías considerarte afortunado, niño, jojojo…

    Mi curiosidad e interés se activan como una luz que se enciende al pulsar un botón.

    ―¿Afortunado? ¿A qué te refieres, Hakiro? —Pregunté con despiste.

    ―¿Que a qué me refiero? —Contestó Hakiro con el mismo nivel de arrogancia que expresé—. Veras, no cualquiera puede siquiera ponerle un solo dedo a Haztaroth.

    ―¡¿Cómo?! —Exclamé con mayor ofuscación de la que quisiera expresar.

    ―Jejeje, ¡Sí! veras, solo existen dos seres que Haztaroth reconoce y permite que le toquen: el portador y la hada del portador, nadie más, jojojo —Hakiro ríe con sarcasmo al terminar de responderme.

    Faryanna, quien no se resiste al impulso de la intriga, se ve dispuesta a realizar una pregunta más.

    ―Pero Hakiro ¿Qué pasa cuando alguien, que no es reconocido por Haztaroth, la toca? —Faryanna interroga con extrema curiosidad.

    ―¿Que qué pasa dices? Pues… —Hakiro pasa a estar de bromista a pensante—. Se muere —Comentó con toda naturalidad y sonriente para más.

    Caigo por completo en un abismo sin fondo al enterarme de tal destino, y no puedo evitar que mis ojos pasen a estar como un par huevos tibios.

    ―¡¿QUÉ?! ¡¿Cómo que se muere?! —Interrogué con pánico y exaltación.

    ―Bueno, bueno, no se muere… no al instante —Comentó Hakiro de manera bromista—. Primero sufren castigo. Cuando alguien que no reconoce Haztaroth, intenta acercársele, esta produce una pequeña descarga de energía que provoca solo un daño minúsculo, esa es la primera advertencia. Si intentan acercarse más, al momento que acercan la mano, Haztaroth emite un pulso de energía, similar a un choque eléctrico y que provoca un daño algo considerable que va desde parálisis moderada a quemaduras de segundo grado, esa es la segunda advertencia. Pero, si hace caso omiso a la segunda advertencia y le tocan o empuñan, Haztaroth le ataca con una descarga de Enérgio que provoca un daño muy grave. Y si, no la sueltan al corto momento después de la descarga, Haztaroth ataca con una nova de luz, emanada de sí misma, de energía sacro―divina que le causa daño masivo al objetivo y a todos los que estén cerca de ella, y que es potencialmente mortal al instante. Y, eso lo sé porque así ocurrió en el pasado, Zeo. Así que, considérate afortunado de que Haztaroth te haya reconocido como su portador, sino ¡ya estarías muerto, ajajajaja…! —Hakiro carcajea con gracia y arrogancia.

    La explicación de Hakiro provoca en mí una palidez total, un sudor tan frío como el mismo hielo es exhumado vertiginosamente de mi piel. Y una pregunta arremete contra mi conciencia: ¿de verdad estuve tan cerca de la muerte?

    Y aún más…¡Cómo puede bromear y reír tan naturalmente después de lo cerca que estuve de morir, ah?!

    ―¡Pero cómo puedes reír con tanta naturalidad si estuve a punto de morir! —Exclamé totalmente cabreado y desconcertado.

    ―Jajaja, vamos, muchacho, no te enfades —Mencionó Hakiro mientras trataba de calmarme.

    Faryanna, ríe agudamente entre dientes, tapándose la boca sutilmente con sus manos, para evitar carcajear.

    ―¿Cómo quieres que no me enfade? ¡Si la muerte me acaba de quemar las cejas!

    ―Jajajaja, no chico, todo lo contrario, deberías de sentirte orgulloso.

    ¿Q―qué?

    ―¿Orgu… lloso? —Pregunté con confusión entre pausa.

    ―Sí, orgulloso. —Hakiro asiente al sonreírme—. Si hubieses dudado por una fracción de segundo, o si tú fuerza de voluntad hubiese flaqueado por solo un instante, probablemente, Haztaroth no te habría reconocido, y hasta podría haberte matado…

    Lo que acaba de compartir Hakiro, me hace reflexionar profundamente en el porqué de los acontecimientos.

    ―Mmm… ¿en serio?... —inquino con seriedad.

    ―Así es, Zeo —Afirmó Hakiro mientras se acercaba a darme una palmada en la espalda.

    Mi visión no se separa de Haztaroth, empuñada con mi mano derecha.

    ¿En verdad estoy destinado a usarte, Haztaroth?

    ―En realidad, si eres un chico especial… —Comentó Hakiro alagándome—. Ni siquiera yo, que soy y he sido su guardián por incontables milenios, puedo tocarla…

    ―Pero… ¿Pero, ahora que he de hacer, Hakiro? —La inseguridad desborda en mis palabras.

    ―¿Que qué has de hacer? ¿Eso no te lo dije ya, niño? Tu prioridad ahora, es dominar el poder y potencial que posee y otorga Haztaroth, al cien por ciento —Respondió Hakiro.

    Hakiro, al terminar de hablarme, hace viajar su atención hacia Faryanna.

    ―Y tú, Faryanna…

    ―¿Uh? ¿Si Hakiro? —Contestó Faryanna con una migaja de timidez.

    ―¿Qué quieres hacer? —Hakiro interroga con mucha seriedad.

    ―¿Ah? ¿Yo?… Yo… Pues… —Faryanna solo se limita a murmurar, tapándose la boca levemente con su mano y con una expresión pensativa e insegura en su rostro.

    ―Sabes, me di cuenta de que has prestado y puesto mucha atención a las explicaciones sobre la magia. Dime, niña ¿Te gusta la magia? —Preguntó Hakiro durante su lento caminar a Faryanna, apoyándose en su báculo para dar sus pasos.

    ―¿A―a mí? ¡Sí, siempre me ha encantado la magia! —Contestó Faryanna con una alegría temblorosa.

    ―Dime, Faryanna ¿Quieres que te enseñe y te instruya en las artes mágicas? —Preguntó Hakiro con una sonrisa amable.

    Faryanna no deja escapar ni un segundo de su tiempo en contestar.

    ―¡¿Y―yo?! —Exclamo Faryanna sorprendida—; ¡S―si! ¡Quiero aprender magia! —Faryanna se expresa con excesivo entusiasmo y felicidad.

    ―Pues bien, está decidido —Hakiro posa su mano izquierda sobre el hombro derecho de Faryanna—. Yo te enseñare magia, aprendiz —Dijo Hakiro, denotando una sonrisa reconfortante.

    Su rostro se iluminó por completo, se llenó de felicidad y regocijo, y de improviso, Faryanna le da un abrazo muy cariñoso a Hakiro. Ella parece una niña pequeña cundo sus padres le dan de regalo de cumpleaños eso que siempre había querido… me reconforta y llena de alegría el verla así de feliz.

    ―Jajajaja, ¡¿En serio?¡ ¡¿En serio?¡ ¡¿En serio?¡ ¡Muchas gracias Hakiro! —Soltó Faryanna eufóricamente con regocijo y dicha—. Perdón, es decir, maestro, jejeje…

    ―Jejeje, no me aprietes tan fuerte niña que no puedo respirar jejeje… —Dijo Hakiro, buscando aliento, mientras Faryanna lo abraza sin soltarle.

    ―¡Ups! si, lo siento jejeje —Faryanna, apenadamente, suelta a Hakiro en un gesto veloz.

    Faryanna se aleja unos pasos atrás de Hakiro.

    ―Jejeje, bien, ¿hay algo que quisieran saber antes de regresar con los muchachos? ―Hakiro se acomoda su toga, que quedó totalmente desordenada y arrugada por el abrazo de Faryanna, durante su pregunta.

    Faryanna y yo nos orientamos a pensar sobre que pregunta hacerle antes de irnos.

    ¡Ya sé! Este es el momento justo para preguntarle a Hakiro sobre ese tema en particular…

    Doy un paso adelante para disponerme a hacerle a Hakiro esa pregunta que me ha endeudado con mi instinto de curiosidad.

    ―Hakiro, quiero que me expliques o me digas ¿Qué animal es ese que está reflejado en las estatuas―antorchas, y en la fuente del prado dentro del templo, y en las figuras y estatuillas del Castillo de Remlaira? Porque, lo he visto mucho en mi corta estadía aquí en Xenathria.

    ―¿Uh? ¿Te refieres al Rayugan?

    Espera ¿Qué?

    ―¿Ese es el Rayugan? ―pregunté con sorpresa, fascinación y admiración.

    ―Así es, Zeo. Esa bestia que ves grabada en las estatuas y figuras, es el legendario Rayugan ―Hakiro voltea a ver las pequeñas estatuas en medio de su respuesta.

    Faryanna, no dice ni una sola palabra y solo se limita a prestar atención a la explicación futura que Hakiro nos dará.

    ―¿Y que es ese Rayugan? ―insisto mi pregunta con sagacidad.

    ―Oh ―Hakiro voltea a observarme―. ¿Quieres algo específico? Bueno, la historia del Rayugan va en torno a una leyenda que, a temor de sonar decepcionante, es muy larga de contar en este momento. Pero, si puedo darte una pequeña información sobre él, si es que eso suficiente para saciar tu curiosidad por ahora. El Rayugan es la bestia insignia de Xenathria. Es un ser espiritual legendario, muy longevo, que se manifiesta en nuestro mundo con la forma física de un tigre alado con un cuerno firme y recto en el centro de su frente similar al de un Unicornio, solo que más vistoso en algunos detales. Su procedencia es un misterio y sus avistamientos son incluso más raros que los de un Bakgiara. De hecho, hay más posibilidades de encontrar un Bakgiara a ver un Rayugan. Y además de eso, el Rayugan es el máximo depredador por excelencia de Xenathria, rivalizado solo por la Manticora, que es otro ser espiritual a la par y opuesto al Rayugan. Pero, como les dije, es historia de otro momento. Contarla ahora solo es acortar más el preciado tiempo que nos queda, además, no me apetece en este momento contarles algo tan largo jajajajaja…

    ¿Es en serio, viejo? ¡Me has dejado con más preguntas de las que pensaba hacerte! ¿Y, qué es eso de que no se te apetece contarnos es ahora? ¡Se supone que estas aquí para responder nuestras preguntas!

    ―Oye, Zeo ¡no me andes faltando el respeto en tus pensamientos, muchacho, que sabes bienmente que los puedo escuchar! ―la voz de Hakiro resuena en mi mente como un eco regañante.

    Hakiro me observa fijamente con una mirada furtiva muy amenazadora e intimidante.

    Ya, ya… Lo siento…

    Eso Espero… ―Hakiro retira su mirada tan amenazante y nos observa con amabilidad y cariño―. Bien, niños, ahora vamos con los muchachos. Ellos, de seguro deben estar esperando con ansias en el jardín interior del templo —Mencionó Hakiro mientras caminaba para colocarse entre Faryanna y yo—. ¿Listos?

    Faryanna y yo nos inclinamos levemente para ojearnos los rostros con alegría, y luego voltear a ver a Hakiro.

    ―“¡Si!” —Articulamos alegremente Faryanna y yo al unísono.

    ―Esperen, antes de irnos ―Hakiro se da media vuelta y se ubica frente a frente conmigo―. Toma esto, te ayudara con Haztaroth.

    Hakiro extiende su mano izquierda hacia el frente, y un pequeño brillo empieza a destellar de su palma abierta hacia arriba. Algo comienza a materializarse en medio de su mano. Una especie de correa de cuero marrón muy pulido con una pequeña agarradera que da la impresión de estar hecha de acero, se materializa en la mano izquierda de Hakiro. Él la toma y me la ofrece para que yo la agarre y la use.

    ―Toma, Zeo. ―Hakiro me da la correa de cuero―. Póntela en tu torso para que la agarradera quede en tu espalda.

    Tomo la correa de cuero, su agarradera es muy similar a una pequeña vaina. Supongo que se usa para cargar armas.

    ―Hakiro ¿Esto es para cargar a Haztaroth? ―inquiné con curiosidad.

    ―Claro que sí. Debe de ser tedioso cargar con Haztaroth de arriba abajo empuñándola ¿no es así? Es por eso que, con mi magia, cree esa pequeña vaina para que cargues a Haztaroth en tu espalda y de esa manera, no te estorbe ni ocupe tus manos al momento de ir con ella.

    Coloco la correa por sobre mí, desde mi hombro derecho hasta el lado izquierdo de mi tórax. La ajusto de tal manera para que la vaina quede sobre mi espalda, cerca de mi cuello, en forma diagonal, para poder tomar a Haztaroth con mi mano derecha. La correa es muy cómoda y tan suave como la lana misma, supongo que ha de ser porque es una corra hecha con magia, y a pesar de que es muy ajustada, porque siento la presión que ejerce, no me aprieta en lo absoluto ni me incomoda de ninguna forma, ni siquiera al momento de respirar.

    Coloco a Haztaroth en el pequeño broche―vaina de acero. Haztaroth se adhiere a ella como si fuese un metal pegado a un imán.

    ¿Acaso nunca acabaran las cosas impresionantes en este mundo?

    ―Muchas Gracias, Hakiro. ¡Esto sí que es muy útil! ― expreso mi gratitud ante el acto considerado de Hakiro.

    ―No hay problema, muchacho. ―Hakiro acaricia suavemente mi cabeza―. Entonces, si no hay más nada que percatar…

    Hakiro sonríe y cierra sus ojos.

    ―¡Vámonos! —Dijo Hakiro mientras usaba el mismo hechizo de Teletransportación con el que nos trajo hasta la torre.

    Todo se vuelve blanco y deslumbrante. Es lo clásico al momento de ser teletransportados, pero ya me he acostumbrado. El destello de la Teletransportación y la Teletransportación en sí, es solo por solo un instante, pero igual, sigue siendo impresionante e interesante el ser teletransportado de una zona a otra.

    Cuando el hechizo de Teletransportación termina, estamos nuevamente en el jardín, aparecimos justo al lado de la fuente.

    Los muchachos, Titania, Rubiria y Zafyrion, nos esperan con algo de angustia, principalmente Titania, a quien se le nota la preocupación con solo prestarle atención a su mirada.

    Ellos se encuentran sentados en las rocas cercanas a la fuente en nuestra espera. Titania, voltea momentánea y velozmente hacia nosotros ante el destello de la Teletransportación.

    Su rostro se ilumina con una preciosa sonrisa de mejilla a mejilla.

    ―¡Hey! ¡Miren! Rubiria, Zafyrion, ¡son Zeo y Fary! —Exclamó Titania mientras revoloteaba con felicidad y sin control alrededor nuestro, al poco tiempo de nosotros aparecer—. Jajaja, estáis bien los dos, ¡qué alegría!

    Rubiria y Zafyrion se levantan de sus rocas y empiezan a caminar hacia nosotros.

    ―Sí, se ve que ambos están bien, ¿No lo crees así, amor? —Comentó Rubiria mientras caminaba hacia nosotros junto a Zafyrion.

    ―Tienes razón, amor. ―afirmó Zafyrion con amabilidad―. Aparentemente, todo les salió bien a ambos.

    Ambos llegan hasta nosotros y nos observan con gratificación.

    ―Y, dígannos ¿Cómo les fue en la torre? ―Zafyrion dirige su pregunta a nosotros con alegría en sus palabras.

    ―Todo nos salió de maravilla, Zafyrion ―expresé con ánimo―. ¿Verdad que si, Fary?

    ―¡Si, si, así es, jejeje! —Afirmo Faryanna alegremente— ¡nuestra experiencia en la torre fue magnifica! ¡Lo que más me encanto, fue la inmejorable vista que ofrece la torre! ¡Incluso se veía el Castillo de Xenathria en la lejanía! ―Faryanna sonríe con mucha energía al momento de expresarse―. Y, adivinen… ¡Hakiro me ha dicho que me enseñara magia! —Exclamó con excesivo entusiasmo y desbordante en alegría y felicidad, y no puede evitar dar pequeños saltitos al momento de hablar.

    Los muchachos, al escuchar la noticia que les acaba compartir Faryanna, no pueden evitar llenarse de regocijo y felicidad por ella. Se nota en las expresiones de cada uno que están muy contentos ante tan buena nueva, en especial Titania, quien no pude evitar emocionarse ante tal noticia.

    ―¡Woaaa! ¡Eso es alucinante, Fary! —Opinó Titania mientras vuela y le daba un abrazo muy animado y cariñoso a Faryanna en el centro del pecho.

    Rubiria también se acerca a Faryanna para demostrarle sus felicitaciones.

    ―Jejeje, debes de sentirte orgullosa, Faryanna —Opinó Rubiria mientras le daba un abrazo amigable a Faryanna—. Solo dos personas, antes de ti, han tenido el honor y el privilegio de ser instruidos por el Clérigo Archisabio Hakiro: el Archimago Merlín y la Princesa Etérea, y ahora tu… Debes de esforzarte mucho, al cien por cien, para estar a la talla de tus predecesores ¿eh? jejejeje —Mencionó con una amable risa mientras dejaba de abrazarla.

    ―Jejeje, ¡si lo sé! ¡Ya verás! ¡Daré mi mayor esfuerzo para ser digna de la oportunidad que se me ha otorgado! —Expresó Faryanna con energía y humildad—. Además, ¿Quién no dice que termine siendo mejor que mis predecesores ah? Jajajaja —Faryanna no puede contenerse de reír con alegría y arrogancia ante su pequeña broma.

    ―Jejeje, vamos Fary, no seas tan presumida —objeté con alegría y coloco mi mano derecha sobre su hombro izquierdo―. O quien sabe, acuérdate de lo que nos dijo Hakiro: el curso del rio del destino puede ser cambiado si dejamos caer nuestra lluvia sobre este, ¿no es así Hakiro?

    ―Oh si, si, por supuesto —Opinó Hakiro con bromeo y un animado sarcasmo—. ¿Quién no dice que termine siendo mejor que yo, ah? Ojojojo…—Hakiro carcajea sarcásticamente con alegría.

    ―¿Ah sí? ¡Ya vera Hakiro, que seré mejor que usted! —Afirmó Faryanna desentonando decisión y alegría.

    *Jajajajajajaja…*

    Después de ese comentario tan decidido de Faryanna, todos la observamos y reímos en conjunto con mucha alegría y ánimo.

    Por alguna razón, Zafyrion frena en su reír y parece prestarme mucha atención.

    ―¿Uh? —Zafyrion deja de reír por un momento y fija su atención en mí—. Valla, valla, ¡chicos, miren! Vean lo que sobresale en el hombro derecho de Zeo —Comentó Zafyrion con un asombro muy alegre.

    Titania y Rubiria, paran de reír y vuelcan su completa atención en mí.

    ―Esperen un momento… ¿esa es…? —Titania se acerca volando hacia mí y se ubica detrás de mí. Ella admira el hacha con mucho detenimiento—. ¡Sí!, ¡Si es Haztaroth! ¡Zeo lo logró! —Exclamó Titania con exuberante emoción.

    Rubiria y Zafyrion se acercan a mí. Ellos se encuentran muy felices de saber que por fin Haztaroth posee un portador.

    ―Jajaja, ¡Bien hecho, Zeo! —Zafyrion, con mucha alegría, se abalanza sobre mí, me toma por el cuello con una llave y me frota fuertemente la cabeza con el nudillo del dedo índice.

    ―¡Ah! Jajaja, ¡Ouch!, ¡Ay! ya basta Zafyrion, jajaja… —Dije durante el esfuerzo que hago para zafarme del agarre de Zafyrion.

    Logro desatarme de sus garras y solo me limito a sobarme la cabeza con mucha delicadeza.

    ―¡Muy bien hecho, Zeo! ¡Estoy muy orgullosa de ti! —Expresó amablemente Rubiria al darme un muy amigable y afectuoso abrazo—. Ahora lo que viene es más difícil, niño, jejeje… —Comentó al dejar de abrazarme.

    Luego de esto, Zafyrion y Rubiria se alejan unos pasos y se colocan cada uno al lado de Hakiro.

    ―Dime, Hakiro… ¿lo hizo bien? —Preguntó Rubiria con intriga.

    ―Así es. Lo hizo muy bien, —Asintió Hakiro, afirmando con su cabeza, al mirar a los Titania y Faryanna, quienes se encuentran hablando y bromeando con Zeo a una corta distancia de él—. No dudó, ni temió al momento de empuñar a Haztaroth. El simple hecho de que Zeo siga con vida en este momento, es prueba de lo dicho.

    ―Y crees que él pueda… —La voz de Zafyrion exhuma leve inseguridad.

    ―No lo creo, lo sé… —reafirmó Hakiro con mucha seguridad y confianza en sus palabras—. Después de todo, míralo… es idéntico a él…

    ―Si… En eso tienes razón… —Zafyrion cruza sus brazos al mirar a los chicos—. ¿Y de la niñata qué?

    ―¿Hablas de Faryanna? —Hakiro hace viajar su atención a Faryanna. Él la observa con una pizca de añoranza en su mirada—. Ella… también es especial. Lo sentí desde el momento en que llegaron a nuestro mundo, esa jovencita tiene un potencial muy elevado, me hace recordar a la princesa cuando tenía su misma edad…

    ―¿Es por eso que decidiste acogerla como tu aprendiz? —Preguntó Zafyrion mientras volteaba a mirarle.

    ―Sí y no. Aunque Faryanna no tuviese ese potencial, igual la hubiera escogido como mi aprendiz. Así hubiesen cien mejores que ella, eso no afectaría para nada mi decisión y la elegiría a final de cuentas por el simple hecho de que me callo muy bien y porque se merece y es digna de dicha oportunidad… —Hakiro no cesa de mirarla con nostalgia aun en su afirmación.

    ―Hmph, solo eres un viejo nostálgico, Hakiro —Opinó Zafyrion—. Ah… déjame adivinar, te hace recordar a la Reina y a ella… ¿no es así?

    La mirada de Hakiro demuestra mucho cariño y nostalgia. Es como si, al verla, vinieran a su mente muchos recuerdos, recuerdos preciados de su pasado.

    ―Jejeje, —Hakiro ríe leve y toscamente—. Tienes razón Zafyrion… no soy más que un viejo nostálgico…

    ―Bueno, ahora yo me pregunto ¿qué deparará el destino para ellos dos? —Preguntó Rubiria con algo de preocupación mientras veía a los chicos reír y bromear entre sí.

    ―No sé qué les deparará el destino a estos dos jóvenes en el futuro... —Respondió Hakiro—. Solo sé que ellos dos se tienen un muy buen merecido descanso… Creo que deberían regresar a su mundo, por lo menos por un tiempo antes de iniciar sus respectivos entrenamientos… ¿no creen, Rubiria, Zafyrion?

    Rubiria y Zafyrion se miran uno al otro y sonríen en señal de afirmación.

    ―Sí, tienes razón nuevamente, Hakiro —Zafyrion da su aprobación con una sonrisa. Él gira y mira a los muchachos con alegría y confianza.

    ―Sí, se lo merecen —articuló Rubiria con gran cariño en su voz—. Después de todo, esto fue muy repentino para ellos. —Opinó mientras caminaba al lado de Zafyrion y se recostaba sobre sus hombros―. En realidad, es casi un milagro que lo asimilaran y lo aceptaran con tanta naturalidad y decisión. De verdad, esos chicos son buenas personas y ambos tienen un inmejorable corazón.

    Luego de bromear y reír por un buen rato, Hakiro, quien está algo alejados de nosotros junto a Rubiria y Zafyrion, nos llamó. Supongo yo, que es para decirnos algo.

    Espero que sean buenas noticias.

    Los tres, Faryanna, Titania y yo, caminamos hasta estar frente a Hakiro, excluyendo a Titania, quien no camina, sino que está sentada sobre mi cabeza.

    ―Niños, les tengo una muy buena noticia ―Hakiro habla animadamente al dirigirse a nosotros.

    ―¿Mmmm? ¿Qué ocurre, Hakiro? ―Faryanna se inclina un poco hacia Hakiro.

    ―Nosotros hemos estado hablando, pensando las cosas, y nos dimos cuenta de que es justo que tengan un descanso de todo esto. Así que, los tres, decidimos en conjunto que ustedes deben volver a su mundo.

    Mejor noticia no se nos podía dar. Esto es maravilloso, es justo el obsequio que necesitábamos. Por fin regresaremos a nuestro mundo, a nuestras casas.

    Faryanna y yo casi explotamos de felicidad y regocijo, ella y yo, nos abrazamos felizmente dando pequeños saltitos mientras nos abrazamos.

    Zafyrion, Rubiria, Titania y Hakiro, se denotan muy felices y sonríen cariñosamente al mirarnos en nuestro estado de dicha actual.

    Escuchar esa noticia es lo mejor que nos ha pasado en nuestra corta estancia aquí en Xenathria.

    No puedo esperar ni un minuto más en regresar con mamá.

    Faryanna y yo dejamos de abrazarnos y nos centramos en Hakiro.

    ―¿De verdad regresaremos a nuestro mundo, Hakiro? ―pregunto Faryanna con gran bienestar y alborozo.

    ―¡Claro que sí! ―expresó Hakiro con júbilo―. Yo no miento. Primero, irán al castillo de Xenathria, allí descansaran y luego serán regresados a su mundo hasta un nuevo aviso ¿está bien? —Dijo con mucha calma y amabilidad.

    Doy un paso adelante para disponerme a expresar lo que pienso.

    ―Hakiro, Rubiria, Titania, Zafyrion… ¡Muchas gracias! ―exprese con mucha dicha y contentamente agradecido con ellos.

    Ellos me miran con gran amabilidad y afición en sus ojos y expresión.

    Hakiro se dispone a caminar.

    ―Bueno, no nos quedemos aquí, dirijámonos a hasta la salida del templo para que comiencen su camino a casa a la mayor brevedad posible —Opinó Hakiro caminando lentamente para guiarnos hasta la salida del jardín interior del templo.

    Hakiro camina frente a nosotros y todos nosotros le seguimos. Llegamos hasta la puerta mágica que nos lleva a la sala del templo.

    La emoción nos invade. Pensar en que volveremos nuevamente a casa, nos llena de bonanza y satisfacción.

    Hakiro extiende su palma y la puerta mágica se manifiesta ante nosotros. No me canso de ver como Hakiro usa su magia de manera tan magnificente, Faryanna admira como Hakiro hace magia con mucha ilusión de que ella, tal vez, algún día podrá hacer magia como él.

    Hakiro se pone en pausa. Piensa en algo.

    ―Hay algo. ―Hakiro voltea a mirarnos. Su mirada es decisiva y segura―. Chicos, antes de irse a su mundo, es imperativo que vean una cosa más que necesitan saber.

    Todos nos miramos los rostros con ofuscación. Principalmente los muchachos, quienes están en actual desconcierto.

    Zafyrion da un paso adelante.

    ―¿Acaso sucede algo, Hakiro? Creí que los llevaríamos directo al castillo.

    Rubiria también da un paso al frente.

    ―¿Qué piensas mostrarles, Hakiro?

    ―Pienso llevarlos a un lugar sumamente especial del templo, que principalmente, tu, Zeo, necesitas ver.

    La mirada de Hakiro está sobre mí. Es algo inquietante, pero creo que si se ha tomado el tiempo para posponer nuestra partida, ha de ser por algo importante.

    ―Hakiro… ¿A dónde piensas llevarnos? ―inquine con indagación.

    ―A la cámara de las estatuas ―respondió Hakiro.

    ¿La cámara de las estatuas?

    Los muchachos, incluyendo a Titania, se expresan con asombro. Ellos se miran los rostros con mucha alegría. Nosotros, Faryanna y yo, también nos denotamos de la misma manera que ellos.

    Me inclino un poco hacia la derecha, y en voz ínfima, me dirijo a Titania.

    ―Titania.

    ― ¿Sí, Zeo? ―Titania me responde en el mismo tono susurrante.

    ― ¿Qué es la Cámara de las Estatuas?

    ―Jejeje… Ya lo veras. Ten paciencia, te va a fascinar.

    Bueno, todo aquí es fascinante. Así que ¿Por qué no?

    Miro a Faryanna. Preguntarle a ella sobre si quiere ir sería inútil. Ella está totalmente emocionada y ansiosa por saber que nos quiere mostrar Hakiro.

    Típico de ella.

    Hakiro hace desvanecer la puerta mágica frente a nosotros. Él camina hacia adelante, a poca distancia nuestra. Extiende su brazo y mano derecha, y otra puerta mágica aparece ante nosotros. La puerta mágica es de color blanco. Es un poco intimidadora al verla; da la impresión de que llevara a un vacío o algo por el estilo.

    Sin perder tiempo, los chicos cruzan primero, seguidos por Hakiro. Faryanna y yo, estamos algo intimidados por la puerta que se ve un tanto inquietante, pero nos vemos envueltos por la esencia del valor y la curiosidad, y avanzamos con mucha calma hacia adelante para cruzar la puerta.

    La puerta blanca es mucho más deslumbrante que la otra puerta; es tal su brillo, que cerrar mis ojos no es suficiente para enmarcarle un no a la luz. La única opción es usar mis extremidades en un intento de evitar ver su vasto brillo. Supongo que Fary está en las mismas circunstancias que yo. De todas formas no sé cómo ella está ya que no puedo verla con tanta luz atiborrando mi visión.

    Luego de dar varios pasos hacia adelante, la luz ha empezado a perder fuerza y posteriormente desaparece. Aún tengo el resplandor en mis ojos y me impide ver con claridad. Frotar mis ojos con delicadeza parece ser la alternativa más viable a recurrir en estos casos, y no desperdicio el tiempo en hacerlo.

    Ya aliviado, abro mis ojos con leve forcejeo y observo frente a mí: Hemos aparecido en una cámara o salón espacioso, pero no tan grande como la galería o la biblioteca.

    Miro con atención y noto que no hay cuadros ni adornos… de hecho, no hay nada fastuoso que resaltar ni recalcar, solo una especie de círculo con varios sellos, glifos y cinco círculos más pequeños alrededor del circulo grande, dibujado en el piso de mármol justo en el centro de la sala, a poca distancia de nosotros.

    Es algo desconcertante. Se diría que por el interés que tenía Hakiro de venir hasta aquí, habría algo ostentoso, lujoso o fantasioso que ver, pero solo estamos un en cuarto vacío y sin nada.

    Faryanna también está desilusionada al ver esta espaciosa cámara vacía. Curiosamente, los muchachos no están para nada como nosotros, por el contrario, ellos están a la espera, como si algo fuese a suceder.

    Creo que no es momento de perder las esperanzas… después de todo, cualquier cosa puede ocurrir.

    El salón permanece en afonía. Nadie dice una sola palabra, solo la nada es quien rige y se manifiesta muy airosa. Ni Faryanna se atreve a romper el silencio que existe en esta cámara. Aparentemente, ella aun no pierde las esperanzas de que algo único valla a ocurrir.

    Hakiro camina hacia adelante con lentitud y llega hasta el círculo de la sala. Se ubica en el centro de este y permanece quieto.

    Titania, Rubiria y Zafyrion, no apartan la mirada de Hakiro, sus expresiones están muy alegres y expectantes. Dan la impresión de conocer algo que ni yo ni Faryanna sabemos.

    Hakiro levanta su báculo y, con la parte baja del este, golpea el centro del círculo con fuerza considerable. Todo el circulo, incluyendo los cinco círculos pequeños, emitieron un destello potente, lo suficiente para hacer desaparecer a Hakiro de nuestro rango visual por un par de segundos; para luego solo quedar brillando los cinco círculos pequeños que rodean al círculo grande.

    Es imposible evitar el impulso de sonreír con fascinación ante lo mostrado frente a nosotros. Titania, Rubiria y Zafyrion caminan para acercarse un poco al círculo grande. Faryanna y yo, al verlos, hacemos lo mismo para no quedar atrás.

    Los cinco círculos que brillan con fervor emiten un haz de luz dorada en vertical que llega hasta el techo de la cámara. En cada uno de los cirulos, dentro del haz de luz, empiezan a materializarse una silueta que claramente es de una persona.

    No creo que sean personas reales... ¿o sí?

    Las siluetas toman forma y se materializan por completo: Son cinco estatuas que se han hecho presencias frente a nosotros sobre los círculos que rodean al gran sello circular del suelo.

    Las estatuas se encuentran firmes y en varias posturas, rodeando el sello circular en cinco puntos como si fuese un reloj. Son grandes, de aproximadamente dos metros y medio o tres metros de altura, y en estas se plasman con precisión y excesivo detalle las personificaciones de hombres y mujeres de antaño. Curiosamente, hay más mujeres que hombres, para ser exactos, tres mujeres y dos hombres.

    Las estatuas poseen armaduras grandes y ostentosas, distintas unas de otras; pero todas poseen dos cosas en común: Uno, todos tienen un hada, masculino o femenino, que les acompaña; Y dos, todos empuñan a una hacha en sus manos, ya sea la izquierda o la derecha, y que a suposición propiamente mía, ha de ser Haztaroth. Pero, las hachas son distintas unas de otras...

    ¿Por qué será…?

    Hakiro se da vuelta hacia nosotros, y con su mano, nos hace señas para que nos acerquemos a su lado.

    Sin hacer desperdiciar el tiempo, caminamos hacia él. La realidad es que me siento atraído por algo, pero esa atracción ya la he sentido antes, así que no presencio razón algún para provocar alarma absoluta en mí. Al entrar en el sello circular, puedo sentir algo similar a una leve descarga eléctrica seguida de una sensación que me es muy difícil describir.

    Esta... esta sensación, es como si... como si los conociese a todos ellos, los que están plasmados en las estatuas, y ellos a mí, es como un lazo... casi como si fueran amigos o familia. Qué extraño...

    Ya al lado de Hakiro, solo observamos las estatuas que nos rodean.

    ―Esta, Zeo, es la Cámara de las Estatuas. Es aquí donde están personificados para la eternidad todos aquellos que alguna vez fueron portadores de Haztaroth. Estos que ves aquí, son tus predecesores. Los Omniguerreros del pasado. —expresó Hakiro al mirarme.

    ―¿Mis... predecesores? —solté con gran asombro al mirar una a una las estatuas que me rodean.

    ―Así es, muchacho. Todos ellos que te rodean, son los que alguna vez blandieron a Haztaroth, y que en el pasado, fueron grandes héroes y heroínas que lograron innumerables hazañas por el bien de los inocentes aun a costa de su propia vida. —Hakiro se siente muy orgulloso al hablar de ellos y se expresa con profunda gratitud. Se percibe con solo escuchar su voz.

    ―Valla... Zeo, todos esos son los que han sido portadores antes que tú —comentó Faryanna sin dejar de admirar las estatuas.

    ―Si... no puedo creerlo, Fary —comenté con estupefacción―. Hakiro, no sé si sea el momento oportuno. Pero, me has traído hasta aquí y, aún sigo sin saber ¿Qué es eso de Omniguerrero?

    Hakiro dirige su mirada hacia mí con despiste. Él reacciona con algo de vergüenza al percatarse de que se ha saltado ese detalle.

    En menos de un parpadeo, él activa y se dispone a darme su explicación.

    -¡Oh!, disculpame. No puedo creer que me he saltado tan importante detalle, jejeje… ―expresó al rascarse la cabeza. Su mirada lo refleja todo; está pasando por un momento levemente embarazoso―. Bueno ―reiteró― ¿Qué es el Omniguerrero?; es la Clase que otorga Haztaroth a su portador. Esta Clase le permite al portador usar y resistir el poder de Haztaroth, albergándolo en su interior como si fuesen uno.

    ―Ya veo, por eso la sincronización ―añadió Faryanna, perspicazmente, a la explicación de Hakiro.

    ― Exacto, niña. En otras palabras, sin la Clase no puedes usar a Haztaroth; y en contraste, no puedes ser esa Clase si no eres capaz de empuñarla.

    ― No tenía idea… ―dije con asombro―. Espera, aguarda un segundo… ¿Quieres decir que, actualmente, yo poseo la Clase Omniguerrero? ―Pregunté, asombrado por tal posible hecho.

    Hakiro suelta una pequeña risa.

    ―Sí y no. Eres el Portador, el Omniguerrero, de eso no hay duda. Pero no puedes usar el poder de dicha Clase. La sincronización a duras penas se ha completado, y aun no estás en condiciones de resistir su inmensurable poder. Para eso es el entrenamiento; para que puedas usar a Haztaroth a su máximo esplendor.

    Ahora comprendo. Supongo que mi entrenamiento vendrá después…

    ―Bien, Zeo. Ahora, presta atención.

    Hakiro me toca el hombro con su mano y se ubica detrás de mí, observando una de las estatuas. Al voltear, él me señala con su báculo la estatua que se encuentra frente a él; podría decirse que me está señalando la primera estatua de las cinco que hay.

    Me doy vuelta por completo y observo la estatua que él me señala. Es la de un hombre fornido con una gran armadura de placas completa; peto, grebas, botas, guantes y casco, de enorme tamaño y que con solo verla da la impresión de ser muy pesada y maciza. El casco que usa le cubre toda la cabeza, exceptuando el rostro, y que tiene un diseño bastante llamativo. A través de su casco se ve el rostro del guerrero, el contorno de su rostro es cuadrado, y sus rasgos faciales son los de un hombre fuerte y duro, muy serio y de gran carácter. Se deduce por su rostro que ha de tener unos treinta o cuarenta años de edad.

    Bueno, eso es lo que aparenta tener aunque no sea así.

    Su postura refleja fortaleza y rudeza. Él tiene un hacha gigantesca, casi tan grande como él, con una hoja enorme, con el mismo diseño que tiene Haztaroth en su hoja, y que apunta hacia arriba, empuñada con su mano derecha y la sostiene sobre su hombro.

    ¿Esa es Haztaroth...?

    El Hada que le acompaña es un Hada masculino, serio de rostro y de pelo corto, que increíblemente está sentado sobre el filo del hacha.

    ―Él es Audriahg, el primer portador y primer Rey de Xenathria —expuso Hakiro al mirar la estatua con admiración―. Fue él quien le hizo frente por primera vez a Azgalord y a sus fuerzas. Y su hada se llama Markhus; valiente, severo y apasionado a su rey como ninguno lo fue.

    Estoy absolutamente atónito y profundamente admirado al ver la imponencia y autoridad que refleja la estatua del primer rey de Xenathria. No solo yo, sino que los muchachos también admiran y se deslumbran ante la magnificencia de la estatua y la de la persona que está reflejada en ella.

    ― ¡Wow! ¡Así que él es el de la historia que nos contaste! ¿Hakiro? —Faryanna se demuestra con basta alegría y felicidad.

    ―Así es —dijo con una sonrisa.

    Hakiro mueve su báculo y señala la estatua siguiente.

    Todos hacemos emigrar nuestra atención a dicha estatua. Es la estatua de una mujer joven y de pelo corto. Su armadura es más ligera que la de Audriahg, pero al igual que él, le cubre por completo. Ella no lleva casco y se ve como su pelo corto le cubre los lados del rostro y sus mechones se arquean hasta la barbilla. Lleva puesta una larga cinta en su frente y que cuelga amarrada por detrás de su cabeza. Ella sostiene a Haztaroth con su izquierda, pero Haztaroth no tiene la misma forma que la que porta Audriahg; más bien, es más mediana y ligera, del tamaño de un sable largo, y posee filo doble, es decir, dos hojas opuestas de un tamaño considerable; Y ella la sostiene con mucha naturalidad y gracia. Su postura es alentadora y muy natural.

    A ella le acompaña una Hada femenina, de pelo mediano y que está sentada sobre su cabeza. En lo personal, la hada se ve muy mona sentada así sobre la cabeza de la portadora.

    ―Ella es Mariannete, la segunda portadora de Haztaroth. Recordada por ser la que inició la campaña para colocar los Cristales Inhibidores por toda Xenathria —explicó sin dejar de observar la estatua—. Desafortunadamente, las hordas de Azgalord y Azgalord mismo, le impidieron colocar estos cristales en Virelian. Pero, aun así, gracias a ella, Xenathria pudo eludir a la muerte que les presagiaba y tener así una oportunidad de luchar. La Hada que le acompaña se llama Laiora. Muy animada y bondadosa, justo como tutora.

    ―Asombroso... Ella también aparece en la historia, es ella quien tomó a Haztaroth y para así dejar en claro que esta no dependía de ningún linaje ni género. Pero, no nos dijiste que ella fue quien comenzó a colocar los Cristales Inhibidores―expulsó Faryanna con animó.

    ―Así es, niña. Veo que has prestado mucha atención ―contestó Hakiro al voltear a verla momentáneamente, sonreírle, y luego seguir con su clase de historia.

    No soy un aficionado a la historia. Generalmente estas me aburen y me adormecen con facilidad. Pero esto realmente me llama la atención. Aunque permanezco en silencio, no puedo evitar demostrar mi asombro y fascinación en la expresión de mi rostro que justamente está a la par de mis emociones.

    Hakiro nuevamente mueve su báculo y señala la tercera estatua.

    Es la estatua de otra mujer. Lleva una armadura más pesada que su predecesora y que la cubre por completo, muy similar a la de Audriahg. Ella si lleva un casco puesto y su armadura es más detallada en algunos aspectos; ya que el set completo da semejanza a la forma de alguna bestia mitológica similar a un dragón chino, cuya cabeza viene siendo su casco, sus patas y garras superiores son sus brazos y manos, y las patas y garras posteriores son sus piernas y pies. Sus rasgos faciales son visibles a través de su casco y dan a demostrar el reflejo de una mujer madura de tal vez treinta y cinco o cuarenta y dos años de edad. Su pelo es medianamente largo y sobresale por el pliegue detrás de su casco. Ella empuña a Haztaroth en su derecha, pero Haztaroth tiene una forma distinta: Esta vez se presencia como una doble hacha, es decir, un hacha arriba y un hacha debajo, unidas como si fuesen uno y opuestas una de sí debido a que la hoja superior esta hacia la derecha y la hoja inferior está a la izquierda. La pose en la que se encuentra es muy motivadora, parece mirar algo, como si observase con orgullo a sus soldados mientras sostiene su hacha doble por el mango ubicado en el centro de la misma, dejándolo descansar junto con su brazo. El hada que le acompaña es un Hada masculino que se encuentra parado sobre el mango del hacha, que está en forma horizontal. El hada tiene el pelo corto y posee básicamente la misma expresión que su tutora, reflejando orgullo y superioridad.

    ―Ella es Asxira, la tercera portadora y en su tiempo, reina de Xenathria. Su mayor logro fue derrotar a Azgalord luego de invadir y ocupar la provincia de Akiuria, que es la provincia donde nos encontramos, para destruir el Torreón del Cristal. La batalla fue muy sangrienta y desventajosa, pero Asxira mantuvo la calma, calculó sus ventajas y desventajas, y formuló una estrategia que les brindo una victoria sublime ante Azgalord y sus fuerzas. De hecho, ella logró matar a Azgalord en esa batalla, y fue por eso que sus tropas retrocedieron de Akiuria hasta Virelian, a la espera de la resurrección de su señor. ―Hakiro narra y describe con pasión estos hechos sumamente sobresalientes―. El hada que le acompaña se llama Itarus, muy firme y recio, pero justo y leal como ninguno. ¿Saben? yo llegue a conocer a Asxira cuando era solo un niño.

    Todos, incluyéndome, abren los ojos de par en par, nuestras bocas están a dos pasos de tocar el suelo, y tal acción es justificada; saber que Hakiro conoció a la tercera portadora de Haztaroth, es sumamente asombroso y deja muy en claro la longevidad de este viejo sabio.

    ―¡¿En verdad conociste a Asxira, Hakiro?! ―Titania está demasiado impactada como para reflejar otra emoción.

    ―Oh, claro que sí ―Hakiro da luz a la duda de Titania―. En ese entonces, mi madre era la Archisabia, y a mí me encantaba jugar con Asxira cuando ella la visitaba en busca de su consejo y guia.

    ―Eso nunca nos lo contaste. ―recalcó Rubiria con queja y exigencia.

    ―Es que no me visitan lo suficiente para que yo les cuente todas mis anécdotas, niños ―dijo al mirarlos con alusión―. Como sea, continuemos...

    Hakiro gira un poco para señalar la cuarta estatua con su báculo.

    Es la tercera y última mujer entre las cinco estatuas. Es una mujer joven, muy joven, básicamente una adolecente como yo. Muy hermosa y sutil, de larga cabellera y rasgos faciales bien definidos; muy bien dotada si hablamos de belleza, y a riesgo de parecer inapropiado, he de destacar que posee unas medidas muy llamativas y tentadoras. Ella observa la lejanía con gran desafío y esperanza, lo cual genera en mí un profundo sentimiento de tranquilidad y confianza. La armadura que la estatua posee es una armadura de placas muy ligera y dividida en piezas: La pieza del torso que le cubre desde el cuello y los hombros hasta un poco más del abdomen, la pieza de las grebas que le cubren por completo las piernas, botas de placas ligeras y un par de guantes que solo le cubren desde sus manos hasta sus antebrazos. No lleva casco, por lo cual se puede admirar la ínfima belleza de su rostro.

    Un detalle jalonea por la manga a mí atención.

    La estatua posee gran similitud y tiene las mimas medidas físicas de Faryanna.

    En un movimiento veloz, volteo a vera para dar conciencia de esa curiosidad.

    ¡A ser cosa cierta! ¡Casi son dos gotas de agua…! La única diferencia es que Fary tiene el pelo algo más largo. Me pregunto ¿cuándo los demás muchachos se darán cuenta de dicha similitud…?

    Faryanna se percata del movimiento veloz que he realizado para espiarle. Aunque no atrae por completo su atención, se nota que tiene una pizca de curiosidad sobre el porqué lo he hecho. Afortunadamente las ganas de seguir admirando las estatuas pueden más que su curiosidad.

    La estatua de la joven también tiene a Haztaroth y la empuña en su mano derecha, pero, Haztaroth se ve reflejada como un hacha pequeña, de una mano, muy ligera y liviana pero muy filosa y algo robusta. En su mano izquierda tiene puesto un escudo mediano, no tan alto pero bastante ancho, con el diseño de un Bakgiara en el centro del escudo.

    Ella se encuentra firme, con una mirada preciosa y una hermosa sonrisa, sosteniendo el escudo hasta la altura de su torso sin tapar su pecho y empuñando a Haztaroth, dejándole descansar junto con su brazo extendido levemente hacia abajo. Le acompaña un hada femenina, es casi igual de hermosa que su tutora y al igual que ella, posee el pelo largo y una delicada figura. Esa hada está sentada sobre el borde del escudo de su tutora.

    Titania parece percibir algo, ella observa con mucho detenimiento la estatua y velozmente voltea a ver a Faryanna, y con gran sorpresa, se queda boquiabierta.

    Rubiria y Zafyrion parecen percatarse de los detalles de la estatua y su similitud con Fary. No escatiman tiempo en reaccionar de la misma manera que Titania.

    Parece ser que ya se dieron cuenta…

    ―Ella es Syllphin, la cuarta portadora de Haztaroth. Mujer amable como ninguna; alegre y bondadosa sin igual, y muy hermosa como pueden apreciar. Un detalle curioso sobre ella, es que ella fue la portadora más joven al tener solo quince años cuando Haztaroth la eligió. Su logro más sobresaliente es que fue ella quien logró, por primera vez en la historia, confinar a Azgalord en el Castillo de Virelian ―Hakiro esclarece nuestras intrigas con su explicación―. Todos han logrado matar a Azgalord, pero solo ella fue la primera en confinarlo sin necesidad de matarlo. De esta manera se alcanzó solucionar la problemática de su interminable resurrección. La Hada que le acompaña se llama Perlia; Syllphin y Perlia eran dos gotas de agua. Creo que la única diferencia entre ellas era su tamaño, jejeje…

    Escuchar esa explicación, solo atrae en mí el interés de saber más, y principalmente por una sencilla razón.

    ¿Entonces, fue ella quien lo confinó en la historia que me contaba mi madre?

    ―Aguarda, Hakiro ¿Fue ella quien confinó a Azgalord en la historia que me contaba mi mamá? ―la premura se demuestra en mí con esa pregunta.

    Hakiro deja de observar la estatua y se concentra en mí.

    ―Así es, Zeo. Ella, aunque es mencionada brevemente y no como tal en la historia, fue quien confinó a Azgalord ―Hakiro nuevamente redirecciona su atención a la estatua de Syllphin. Él la mira con mucha añoranza y cariño―. Yo tuve el honor y orgullo de conocerla, y más que conocerla, ella era muy cercana a mí. Su perdida fue tal vez la más dolorosa que he sufrido después de la muerte de mi madre…

    Hakiro, en un chasquear de dedos, pasa a estar melancólico. Él contempla la estatua con desventura y pesar. Tal vez no puedo observar su rostro debido a que esta de espaldas, pero puedo sentir que el ver la persona en la estatua y recordar sobre ella, le provoca una asfixiante desolación en lo más profundo de su ser. Creo que incluso una lagrima rueda por su mejilla, aunque no pueda verla.

    ―Las pérdidas, niños, son el único legado de la guerra ―Hakiro se expresa muy tristemente al momento de hablar―. En mi larga vida he sufrido y presenciado la perdida de los seres más cercanos mí… supongo que ese es el precio de una vida longeva, jejeje… En fin, sigamos…

    Existen cosas que un hombre no cuenta por más abierto que este sea. Es el caso de Hakiro, quien se guarda, como un tesoro valioso, todas las cosas que no nos puede mencionar independientemente de cual sea su razón o causa. Yo, a favor de mi criterio, no voy a realizarle pregunta alguna al respecto. Solo espero que Faryanna no se deje amansar por su curiosidad y sucumba al impulso de preguntarle a Hakiro sobre el tema.

    Volteo a observar a Faryanna. En su expresión se ve reflejada los mismos sentimientos que se demuestran en mí y en los chicos: Solo ser reservado y no preguntar acerca del tema.

    Hakiro se autoalivia de su pesar y se mueve un poco, y con su báculo, señala la quinta y última estatua de la cámara.

    Es la estatua de un guerrero de armadura mediana que le cubre básicamente todo el cuerpo, excluyendo los brazos ya que solo lleva un par de guantes de placas puestos y el casco, el cual no lleva puesto. El guerrero al no llevar un casco puesto, se le notan con meticulosa claridad y detalle sus rasgos faciales bien definidos, y los mismos dan a demostrar que es un joven de aproximadamente dieciséis o diecisiete años de edad, de pelo corto y muy apuesto. Él se encuentra de pie, firme, y al igual que las otras estatuas, está observando la lejanía; pero en él se refleja el orgullo, valor, estoicismo. Es casi como si contemplara el atardecer con firmeza y tranquilidad después de una inclemente batalla.

    Realmente es muy inspirador el verlo en esa pose. Revitaliza el espíritu y enaltece la moral con solo sentir su presencia reflejada en esa estatua.

    Debe ser él… Asthynax.

    Junto a él se encuentra un hada femenina, muy hermosa y de pelo muy largo, rostro liso y pulido, delicada figura y que se demuestra con una impecable sonrisa. Ella está sentada sobre el hombro derecho del guerrero.

    Y ella ha de ser Claire…

    El guerrero empuña en su mano izquierda a Haztaroth, pero ahora si es la Haztaroth que yo vi, justo como cuando la obtuve del altar, tan imponente y majestuosa.

    La forma original del Haztaroth.

    En su mano derecha tiene una especie de guante-escudo de mediano tamaño y que le cubre por completo la mano y el antebrazo.

    Todos observamos con admiración la estatua del guerreo, pero, aun teniéndola frente a mí, tardo en degustar un detalle que crea en mí una duda pasajera…

    Es muy similar a la estatua que vi en la sala del templo, solo que esta no tiene casco… ¿Acaso son la misma?

    ―Zeo…

    Escucho una voz algo gastada, es Hakiro quien me ha llamado sin retirar su mirada de la estatua del guerrero. Inmediatamente fijo mi atención en su persona.

    ― ¿Si, Hakiro?

    ―Observa con atención. Ese a quien vez en esa estatua, es tú predecesor directo. Él es Asthynax, quinto portador de Haztaroth, y el último hasta tu llegada.

    Tenía razón… es él.

    ―Joven de incomparables sentimientos e inmejorable corazón. Valeroso sin límites, audaz, justo, amable, honesto, cariñoso, animado y un gran amigo de por vida. Un hombre que no le tenía miedo a nada ni nadie y que aunque estuviese en desventaja o en inminente derrota, no se rendía ni enmarcaba la retirada. Él siempre se preocupaba por los demás y estaba al pendiente de todos. No tenía impedimento alguno a la hora de luchar y proteger a cualquiera que lo necesitase aun a costa de su propia vida…Un hombre que imponía la felicidad y bienestar de los demás por sobre el suyo propio, eso es lo que es él ―la voz de Hakiro se llena de orgullo y felicidad al referirse a Asthynax―. El luchó a nuestro lado por la causa justa de Xenathria, y aun siendo de mundos distintos, no titubeó a la hora de blandir a Haztaroth para enfrentar a Azgalord y sus fuerzas…

    Todos nosotros nos encontramos maravillados ante lo que nos comparte Hakiro. La realidad es que con solo escuchar esta clase de relatos, uno se llena de orgullo y gratitud, y es que es muy fascinante saber sobre estas historias; más todavía si son historias de hechos reales.

    ―…Fue el quien rescato a la Princesa Miranna y eliminó a Azgalord durante el proceso, bueno eso fue lo que creímos….―concluyó Hakiro su explicación con un suspiro entristecido―. El resto de la historia ustedes ya se la saben ―Añadió.

    Valla, Asthynax fue muy poderoso. A la par de sus predecesores. Me pregunto si algún día podré ser así.

    Alzo la mirada y observo con intriga la pequeña hada que está sentada sobre el hombro de Asthynax.

    Hakiro no nos ha hablado de ella aun. Creo que puedo lanzar una pregunta más…

    Doy un corto paso al frente.

    ―Hakiro, esa hada que está sentada sobre el hombro de Asthynax, ¿es Claire, no es así?

    Hakiro, con desconcierto en su mirada, se gira y voltea a verme.

    ―No, esa no es Claire ―respondió con naturalidad.

    Espera ¿Qué?

    Reacciono con turbación moderada. Tener un conocimiento previo sobre el asunto, para luego venir y saber que estaba errado, es algo desconcertante la realidad.

    ―Aguarda, ¿no se supone que el hada de Asthynax es Claire? Porque eso es lo que da a entender la historia, Hakiro. ―reiteré basándome en mis conocimientos.

    Hakiro expulsa con gracia una pequeña risa. Su risa no demuestra burla o broma alguna, solo le da gracia la ironía del asunto.

    ―Es cierto, por un momento lo olvidé. Estoy viejo, ya he olvidado muchas cosas el día de hoy, jejeje. En fin, se me fue el detalle de que tu solo conoces los hechos narrados en la historia, jejeje… Dejame y te aclaro el asunto ―Hakiro gira por completo y se pone frente a mí sin moverse de su posición actual―. No, Claire no es el hada de Asthynax, es el hada de Miranna. Bueno, creí que eso había quedado claro en la historia, pero confirmo que no ―Hakiro se rasca la barba durante su exposición.

    Faryanna se denota muy interesada en el tema, y no pierde tiempo en intervenir para aclarar sus ideas.

    ―Pero, si ella no es Claire… ¿Entonces quién es? ―Faryanna se encuentra igual de intrigada que yo por la respuesta que se nos avecina.

    Hakiro nuevamente voltea a observar la estatua con gran añoranza, pero esta vez centra su atención en la hada.

    ―Ella es Zilfia ―respondió con nostalgia―. El hada de Asthynax. Y sí, ella y Asthynax eran de tal palo tal astilla, jejeje…

    Valla, eso si no me lo esperaba. Viví engañado. Toda la vida creí que Claire era el hada de Asthynax, pero no, es esta a quien tengo el gusto de ver estampada en la estatua… ¿Pero qué fue lo que ocurrió? ¿Por qué ella no aparece en la historia? Creo que esa clase de preguntas vienen ahora.

    Hakiro nos observa con quietud y expectativa, sabe lo que queremos: queremos respuestas.

    ―Me imagino que quieren saber qué fue lo que ocurrió con ella ―expresó Hakiro sin dejar de vernos con esa sonrisa amable que el siempre demuestra―. Pero, no creo que sea lo más prudente en estos momentos.

    Faryanna se decepciona al escuchar a Hakiro. No la culpo, yo también me he decepcionado. Pero, entre todo esto, he notado que hay alguien entre nosotros que no parece estar a gusto del todo. Mi atención realiza un viaje hacia Titania, quien observa la estatua con desesperanza y desdén.

    ¿Qué le pasa a Titania? Hasta hace poco ella estaba de un ánimo inmejorable. Y ahora… se ve melancólica.

    ―Todo tiene su tiempo, niños. Para la próxima vez que vengan aquí, les contare el resto de la historia, y cosas que aún no saben, jejeje…

    Hakiro, luego de dirigirse a nosotros dos, comienza a caminar con lentitud, alejándose de nosotros en dirección a la puerta de la cámara. Y no, no a la puerta mágica, sino a la puerta de entrada.

    Creo que ya entiendo… es por Titania que Hakiro no nos cuenta lo que sucedió. Obviamente, ella tiene que ver con todo esto…

    ―Bien, ¿a qué esperan? ¿A que los pinten o retraten? ―Hakiro casi llega a la puerta de entrada y salida de la cámara, y nos habla con una sonrisa y animo―. Vamos, yo que soy un anciano, ya casi llego a la puerta, y ustedes allí, imitando a las estatuas, ¿eh? Jejeje…

    Los muchachos, incluyendo a Fary y a Titania, escuchan a Hakiro y toman su broma como un desafío. Con velocidad, ellos se mueven hasta Hakiro para darle alcance. Yo soy el único que se queda en el mismo lugar, estático y sin moverme. Aun tengo esa sensación tan familiar. Estar rodeado por las estatuas es sumamente maravilloso. Dan la impresión de que en verdad están aquí a mí lado, acompañándome. Bueno, la realidad es que yo me siento así; mis sentidos están algo sobreestimulados, realmente, siento que me acompañan y me observan...

    Bueno, creo que es hora de partir. Fue un gusto conocerlos, Omniguerreros.

    Doy una última mirada a todas las estatuas antes de movilizarme y caminar hasta Hakiro.

    Increíblemente, al salir del círculo, este destella, y todas las estatuas comienzan a desvanecerse, desmaterializándose como diamantina al viento, detrás de mí. Afortunadamente, me doy vuelta a tiempo para observar tan maravilloso espectáculo. Faryanna también lo observa desde lejos, al igual que todos los muchachos.

    Okay, ya lo he dicho mucho, pero creo que no está demás repetirlo: Esto no me lo esperaba.

    En pocos segundos retomo mi marcha. Ya estando junto a los muchachos, Hakiro se da vuelta y con un toque de su bastón al piso, la puerta frente a nosotros, que es de un tamaño considerable, casi como un portón, se abre.

    ―La Cámara de las Estatuas está cerca del Salón del Templo, así que caminaremos desde aquí hasta la salida ―Hakiro da inicio a su marcha por el largo pasillo luego de hablarnos. Nosotros hacemos lo mismo para no quedarnos atrás.

    Todos caminamos por el largo pasillo del templo encaminados a la salida que da al salón. El pasillo es largo y, claro, caminamos a paso minorado para no dejar a Hakiro atrás, ya que es él quien nos da guía apoyándose en su báculo al caminar.

    ―Jejeje… ya no falta mucho para estar en casa —Faryanna se expresa con leve nerviosismo—; ya hemos estado casi dos días fuera de nuestras casas… creo que nuestros padres deben de estar preocupados al punto de arrancarnos el cuello con todo y cabeza jejeje.

    Pensándolo detenidamente, Faryanna se saca el primer premio al acertar con su respuesta: Van a matarnos al llegar a casa.

    ―Jijiji… no deben de preocuparse por eso —Mencionó Titania después de soltar una risita aguda y bastante graciosa.

    ¿Que no debemos Qué…?

    Con celeridad, volteo a mirar a Titania.

    ― ¿Por qué estás tan segura? ¿Es que acaso a ti no te han dado una madriza tus padres? —Pregunté con retórica y preocupación por lo que me pueda pasar al llegar a casa después de estar tanto tiempo afuera.

    Como un balazo al cráneo, viene a mi mente la imagen de mi madre furiosa.

    ―Mamá va a matarme… —Murmuré con miedo—. Creo que mejor me voy comprando un féretro… Oye Titania, ¿Acaso no venden de esos aquí para llevarme uno de adelantado?

    ―Hay Zeo, serás exagerado ¿ah? —Objetó Faryanna—. Además, tú te encontraras con tu mamá furiosa, tú mamá. Yo tengo que hacerles frente a mi papá y a mi mamá a la vez…

    Hay madres…

    ― ¿Huy, sí? Me conduelo de ti Fary —Comenté con completa lastima.

    Titania parece hastiada por nuestro drama.

    ―Ya niños. No sean tan melodramáticos —Titania refuta al regañarnos—; déjenme les explico; el tiempo aquí es relativo y muy distinto al suyo en cuestión de línea temporal y coordinación de tiempo.

    ¿Línea temporal? ¿Coordinación de tiempo? ¿De qué habla la mariposa parlante?

    ― ¿Mmm? ¿A qué te refieres con eso? —inquiné con intriga.

    ―Si Titania, explicanos ―Faryanna me acompaña en mi pregunta.

    ―Me refiero a que el tiempo aquí no es igual que allá. Mientras que aquí es una hora; en su mundo, es un minuto o poco más de este. En resumidas cuentas, mientras que aquí han pasado cerca de cuarenta y ocho horas, en su mundo, solo han pasado cerca de cuarenta y ocho minutos o un tiempo cercano a este… puede que minutos más o minutos menos ¿entienden ahora?

    Acabáramos…

    ―Aaahhh, ya… —Respondimos Faryanna y yo con gran alivio y asombro.

    Faryanna se gira con velocidad y me observa.

    ―*Clap* Entonces, Zeo, apareceremos en el mismo lugar en donde nos quedamos dormidos antes de venir aquí —Comentó Faryanna después de hacer un pequeño aplauso en gesto de exactitud.

    ―Sí, tienes razón, —Asentí— justo debajo del árbol de la plaza del instituto.

    Titania no para de mirarnos con despiste. Aparentemente, Fary y yo estamos equivocados en algo.

    ― ¿Aparecer? ¿Quién dijo aparecer? —Preguntó Titania muy confundida.

    ―Claro, aparecer, ¿no se supone que fuimos teletransportados hasta aquí con tus poderes? —Pregunté con igualada confusión.

    ―No, no, no, te equivocas, Zeo —Titania, niega con su dedo índice mí afirmación―. Yo transporte sus mentes, almas y espíritus hasta aquí, en donde se materializaron en cuerpos físico-espectrales. Sus cuerpos reales todavía están en su mundo y siguen durmiendo en el mismo lugar en donde se quedaron dormidos la última vez, solo que están en un sueño profundo, similar a un coma.

    ―Entiendo —Asintió Faryanna con impresión—. Quieres decir que para la gente, solo estamos dormidos bajo el árbol ¿sin más?

    ―Así es —Dijo Titania mientras daba una vuelta canela en el aire.

    En serio, no dejo de maravillarme con este mundo.

    ―Espera, sí nuestros espíritus y almas están aquí en forma física… ¿Qué pasara con estos cuerpos cuando nos envíes de nuevo a nuestro mundo? ―la pregunta sale de mí con mucha naturalidad y presteza.

    ―Sencillo —Titania se acerca a mí y se sienta sobre mi hombro derecho. Ella mi mira y yo la imito—. Cundo los envíen a su mundo, sus cuerpos actuales desaparecerán, ya que son solo cuerpos “artificiales” concedidos por la fusión de sus mentes, almas y espíritus en este mundo.

    ―Oh, ¡maravilloso! ―expresó Faryanna―. Ves, Zeo, es por eso que quiero ser maga, jejeje…

    Titania y yo, la miramos con el mismo ánimo conque ella se exhibe.

    ―Jejeje, no te preocupes, Fary. Siendo aprendiz de Hakiro, ese sueño se hará realidad muy pronto ―dijo Titania sin levantarse de mi hombro.

    ― ¡Claro que sí! ¿Te imaginas, Zeo? ¿A mi lanzando bolas de fuego, relámpagos y haciendo invocaciones como en un juego RPG? Jajaja… ¡eso sería fantástico! ―la energía de la situación sobrecarga a Faryanna, lo cual es habitual.

    ―Jajaja, eso tengo que verlo jajaja ―comenté con alegría.

    Aguarda, ¿Faryanna sabe también sobre los RPG? ¿Acaso ella también es Gamer?

    ― ¿Que es RPG? ―preguntó Titania con mucha curiosidad.

    ―Jajaja… Cosas de nuestro mundo, Titania, jejeje… ―contesté.

    No me quiero imaginar a Fary lanzando bolas de fuego y ataques elementales a diestra y siniestra, jejeje. No sé si sería asombroso o escabroso.

    Hay algo, una curiosidad, una cuestión que ha logrado saltarse de mí al igual que muchas otras cosas, y que se me ha ocurrido gracias a Faryanna, con su fantasiosa suposición de sí misma.

    Hace no mucho estuvimos en riesgo por culpa del Bakgiara; y eso me hace pensar ¿Acaso podemos morir aquí? Porque, nuestros cuerpos no son nuestros cuerpos reales. Aunque, la pregunta parece estúpida. Creo que puedo desahogar mi duda con Titania.

    ―Titania…

    Titania que está sentada sobre mi hombro, gira su cabeza y me mira con atención y alegría. Su cara se ve muy mona cuando me mira así, pero no es momento para eso.

    ― ¿Si, Zeo? ―respondió con expectación.

    ― ¿Qué le pasa a nuestros cuerpos cuando sufrimos algún daño aquí? —La inquietud se asoma sobre mi hombro con esta pregunta.

    Titania, analiza y calma sus pensamientos durante un par de segundos antes de responderme.

    ―Bueno, a sus cuerpos reales nada, todos los daños los recibe directamente el alma y el espíritu, lo cual es casi lo mismo que sea el cuerpo quien los reciba. —Respondió Titania mientras alza vuelo y se sienta sobre la cabeza de Faryanna—; el único inconveniente, es que el daño alma-espíritu es mucho mayor que el daño físico normal, lo cual significa que corren mayor riesgo de morir al recibir daño al alma y espíritu que si recibiesen daño directamente al cuerpo…

    Totalmente abismado es justo como me siento ahora, y a mi suposición, Faryanna se ha de sentir igual. ¿Significa eso que si nos dañan aquí, corremos más riesgo de morir que si nos dañaran allá en nuestro mundo? Pero eso no es algo que me preocupe tanto… hay algo mas, una pregunta que los vientos de la inquietud y la duda han traído hasta mí.

    Valor, eso es lo que me hace falta para realizar esta pregunta que se ha asomado a mi mente como un espía en una ventana.

    Respiro con profundidad y me apoyo en el valor que necesito para realizar esta pregunta.

    Observo a Titania con una mirada fría y seria.

    ―Titania…

    Titania reacciona con leve inquietud, parece que se ha percatado de lo que voy a preguntar.

    ― ¿Mmm? ¿Sí, Zeo…?

    ― ¿Qué pasa si morimos aquí? —abalanzo sobre ella una pregunta decisiva.

    Al escuchar esa pregunta, Titania cambia su expresión tan alegre y sonriente que siempre tiene, y se torna más fría y seria, podría decirse que preocupada e inquieta. Justo como me siento yo.

    Faryanna también se ha preocupado. Ella no parece estar de acuerdo con el hecho de que yo le haya realizado esa pregunta a Titania, y se nota a leguas, su rostro lo dice todo: No está contenta.

    ― ¡Zeo! ¿Por qué haces preguntas como esas? —Objetó Faryanna, enojada, interrumpiéndome mientras da un paso hacia adelante y me jala el hombro derecho con su mano izquierda sin apartar su mirada de mí.

    ― ¡Es que quiero saber!, Faryanna, ¿Acaso tu no quieres saber? —Dije mientras volteaba rápidamente a verla.

    Hakiro, Rubiria y Zafyrion, que avanzan frente a nosotros, se detienen. Ellos agachan la cabeza; repentinamente algo los ha entristecido.

    Titania, levanta vuelo y se coloca frente a nosotros. Su expresión es triste.

    ―Si ustedes mueren en este mundo, dejarían de existir. Sus cuerpos, en su mundo, quedarían en estado de coma permanente y eventualmente morirían también… —Titania respondió, rebosante en tristeza y penuria.

    Hacernos conciencia con la cruel realidad, solo provoca que Faryanna y yo nos desmoralicemos en su totalidad. El pánico y la inquietud se apoderaron de nosotros dos. Faryanna está totalmente conmocionada y un poco pálida; El dejar de existir, ¿es ese el riesgo real que corremos por el hecho de permanecer aquí?

    De entre todos nosotros, solo hay uno que puede respondernos esa pregunta.

    ―Ese es el precio que hay que pagar por estar aquí… ¿no es así Hakiro? —Pregunté con expositiva severidad y calma.

    ―Sí, Zeo. Ese es el riesgo que corren los dos por el simple hecho de estar aquí en mente, alma y espíritu —Hakiro no se da vuelta para mirarme el rostro al responderme. Parece ser que no tiene el valor para hacerlo.

    ― ¡Pero! ¡¿Por qué dejaríamos de existir?! —Faryanna pregunta con gran exaltación.

    ―Al ser el alma y espíritu quienes reciben directamente todo el daño que les infringen, estos se van descomponiendo, desfragmentándose poco a poco, desapareciendo, y posteriormente dejando de existir. —Hakiro se da la vuelta y alza su cabeza para mirarnos fijamente a los ojos—; La existencia, la energía, la fuerza, todas las cosas y todas las características que puede reflejar un ser que vive y existe, se componen de las cinco esencias primigenias.

    ― ¿Las cinco esencias primigenias? —reiteró Faryanna con turbación.

    ―Sí, Faryanna. Las cinco esencias primigenias. —Contestó Hakiro mientras nos mira con seriedad—; Estas cinco esencias son la Primaesencia, la Secoesencia, la Terceoesencia, la Cuadraescencia y la Quintaesencia. Y cada una corresponde al cuerpo, mente, alma y espíritu. Pero, la Quintaesencia, que corresponde a la existencia, es la manifestación de las otras cuatro esencias en uno, es decir, la fusión y equilibrio de las cuatro esencias da lugar a la Quintaesencia, que es la existencia. Cuando sufren daño directo a las escancias, estas pueden desaparecer. Al desaparecer dos o más de esas esencias, la Quintaesencia entra en desbalance y desequilibrio total, provocando que esta se extinga, y esto da lugar a la inexistencia, o que es lo mismo, el dejar de existir.

    ―Pero… ¿No es lo mismo que morir? —Faryanna pregunta nuevamente con más calma.

    ¿Más explicaciones? Actualmente no estoy para eso. Escuchar más explicaciones expiatorias solo me haría enfadar.

    ―La muerte —Hakiro empieza a caminar lentamente hacia nosotros al explicarnos—, es solo la extinción de la Primaesencia, pero la Secoesencia, la Terceoesencia y la Cuadraescencia siguen vigentes y la Quintaesencia permanece en equilibrio con solo estas tres. Mientras permanezcan tres de cuatro, la Quintaesencia será perenne e inamovible.

    Bueno, esa última explicación no ha estado demás… me calma un poco saber eso.

    Nuevamente recurro a la respiración para calmar mis nervios y sentidos.

    ―Ahh… Ya veo… pero Hakiro, esto no nos lo habían dicho anteriormente… ¿Por qué? —doy unos pasos hacia adelante durante mi pregunta para acercarme más a él.

    ―Por temor a que ustedes se doblegaran antes de siquiera pensar en ayudarnos… —mencionó con tristeza y atiborrado en vergüenza.

    Silencio, nuevamente esta última nos hace compañía y nos abraza con fragor. Lo único que se puede hacer en estos casos es tener la cabeza fría; calmar nuestras mentes y pensar las cosas con más detenimiento y mayor claridad. Ahora que sabemos el riesgo real de todo esto, la situación ha cambiado por completo.

    ―Chicos ―Hakiro, nuevamente se dirige a nosotros. Lo que tiene que decirnos será algo crucial―. Ahora ya están al tanto de la realidad. Pero, como dije antes, no los quiero obligar ni los exhortaré en tomar su decisión. Ustedes son y serán siempre los únicos dueños de su destino… Ustedes eligen, si ayudarnos o no.

    Las palabras de Hakiro no agregan duda ni presión en mí; por el contrario, son el impulso que necesito para poner a mi razonamiento a funcionar. Cabalmente, como una epifanía, viene a mi mente la anterior visita a la cámara de las estatuas. La imagen de Asthynax; un humano cualquiera, justo como yo, que no vaciló ni un segundo en ayudar a este agonizante mundo, aun sabiendo los riesgos, llega a mi mente y se vuelve la guía justa que necesito. Él es para mí una figura de inspiración y orgullo; y son justo estas dos emociones el pináculo que me obsequia el apoyo que necesito y exijo para tomar mi decisión final.

    Con la frente en alto, y exhibiendo convicción y orgullo, observo a Hakiro directamente a sus ojos.

    ― ¡Soy el portador de Haztaroth! ¡La hacha me ha elegido; y no retrocederé ni titubearé al igual que lo hizo él! ¡Soy el Omniguerrero! ¡Y nada jamás cambiará ese hecho!

    Solo me preguntó, si Faryanna seguirá firme a su elección.

    Volteo a ver a Faryanna. Su expresión es fría y concisa.

    ―Faryanna. Lo he pensado, y he decidido que esto no me va a detener ni a retractar mi decisión. ¿Pero tú…? Si no estás segura, igual estoy contigo.

    Faryanna voltea a mirarme. En ella me regala esa sonrisa tan bella y esa expresión tan radiante que siempre tiene.

    Ya ha tomado su decisión. Lo sé…

    ―Yo tampoco voy a retroceder, Zeo. Tú ya te has hecho con Haztaroth y yo… bueno, todavía no sé qué rol he de cumplir. Pero, aun así, ¡no retrocederé ni me rendiré!

    Hakiro y todos los demás, sonríen y se llenan de felicidad, regocijo y alivio; sobre todo de este último.

    ―Nuevamente estamos agradecidos y en deuda con ustedes, niños —Comentó Hakiro mientras nos mira con la misma mirada que tenía al mirar las estatuas: Orgullo y cariño.

    Faryanna y yo nos observamos por un instante y asentimos con la cabeza y una sonrisa.

    Volteamos a ver a Hakiro.

    ―Ya hemos dejado caer nuestra lluvia sobre el rio, Hakiro. —mencionó Faryanna con mucha confianza y decisión.

    ―Ella tiene razón —Añadí al tiempo que tomaba a Faryanna de la mano—. Ya no hay marcha atrás. Nadie retrocede ni se rinde.

    Hakiro sonríe con consuelo y satisfacción.

    ―Bien, entonces sigamos adelante —Dijo Hakiro con alegría y apaciguamiento.

    Luego de tan motivadora charla, nos dirigimos hasta la puerta al final del pasillo. Curiosamente, este pasillo es muy largo, aunque no es extraño, después de todo, este templo está encantado y las distancias no son lo que parecen. Hakiro sigue al frente, guiándonos. Zafyrion y Rubiria están caminando juntos; Zafyrion abraza a Rubiria con su brazo sobre hombro de ella y Rubiria con su brazo sobre la cintura de él. Hablan y ríen el uno con el otro, supongo que expresándose su cariño y afecto mutuo. Titania viene sentada sobre mi cabeza, es algo incómodo por su peso, pero de todas formas es muy tierno y lindo verla sentada allí como si nada.

    Parece una mascota anime, jejeje…

    No puedo evitarlo, ella ha detectado que mi punto débil es la ternura. Bueno, supongo que de ahora en adelante se hará una costumbre de nunca acabar. Pero Fary está algo rezagada, supongo que sigue pensando sobre el riesgo que corremos al estar aquí, y se nota que aún está llena de preguntas e inquietudes.

    Faryanna aprieta un poquito el paso para ponerse a nuestro lado.

    ―Oye, Titania…

    ―Oh, Faryanna —Titania voltea rápidamente a verla—; dime ¿Qué sucede?

    ―Sé que no deberíamos seguir hablando de esto, pero… ¿Qué pasa si nuestros cuerpos reales sufren daño mientras estamos aquí? —Faryanna pregunta con mucha timidez e inquietud—. Es decir, en caso de que ocurriese algo allá…

    La pregunta de Faryanna me llama inmediatamente la atención. No había pensado en eso. ¿Qué pasa o que nos pasa si nuestros cuerpos sufren daño mientras estamos aquí? Aunque aún sigo pensando que no deberíamos alargar mas dicho tema; pero es bien sabido que Faryanna no puede evitar sucumbir ante la curiosidad.

    ―Bueno, si sus cuerpos sufren daño mortal mientras ustedes están aquí. Sus cuerpos mueren como cualquier otra persona, con la única diferencia de que ustedes seguirían existiendo aquí. —Respondió Titania muy calmada mientras mira a Faryanna con una expresión muy natural.

    Reacciono con activación. Esa pregunta ha tocado un botón en mí y ha activado una función: ¡Buscar respuestas YA!

    Tomo a Titania de mi cabeza, cargándola por las axilas, y la pongo frente a mí.

    ― ¿Qué quieres decir con eso? —Pregunté con impresión.

    ―Quiero decir exactamente lo que acabas de escuchar, melenudo. Mueren en su mundo de manera física, pero sus almas, mentes y espíritus, al estar aquí, siguen existiendo —Titania se pone con una expresión pensativa mientras coloca su dedo sobre su barbilla—. ¿Acaso no prestaste atención a la explicación de Hakiro? Mientras sigan vigentes tres de cuatro esencias, la existencia aún permanece.

    ― ¿Entonces seguimos viviendo aquí con nuestros cuerpos actuales? —Faryanna pregunta imitando mi sorpresa.

    ― ¡Sipi! —Asiente Titania con alegría en sus gestos y expresión—, Seguirían existiendo y viviendo aquí, pero no podrían regresar a su mundo jamás; claro, no de manera física. Ya que allá, las almas y espíritus se materializan en entes carentes de forma física alguna, más bien, pasarían a ser fantasmas. Aunque, de eso de que les dañen allá, sí que no han de preocuparse en lo absoluto.

    Aguarda ¿qué?

    En eso, empiezo a hamaquear a Titania de un lado a otro.

    ― ¿Y por qué no debemos preocuparnos? ¿Si al estar aquí, no se supone que nuestros cuerpos también corren riesgos al permanecer en ese estado allá? —Pregunté algo cabreado mientras hamaqueo a Titania.

    ―Ah, ay… ¡Ze-Ze-Zeo ya pa-para qu-que me ma-mar-e-o! —Exclamó Titania mientras la hamaqueaba sin parar de arriba abajo y de un lado a otro y en círculos, con la exasperación como impulso.

    Ay, creo que estoy cometiendo un grave error.

    ― ¡Uy! —Dejo de hamaquearla de inmediato—. Lo siento Titania…

    Titania se encuentra muy mareada, pero mueve su cabeza de lado a lado con rapidez y se recupera casi inmediatamente.

    Inmediatamente la suelto. Ella no cae, solo vuela sosteniéndose en el aire frente a mí a la altura de mi cabeza.

    ― ¡No vuelvas a hacer eso! —Exclamó totalmente furiosa.

    ―Está bien, ya, lo siento, cálmate. —Opiné con sumisión mientras la colocaba nuevamente sobre mi cabeza.

    ― ¡Hmmp! ¡Como sea! —Comentó Titania mientras cruzaba sus brazos y giraba su cabeza a un lado con los ojos cerrados en gesto de enfado.

    Faryanna se acerca un poco a ella.

    ―Titania, dinos ¿el por qué no hemos de preocuparnos?

    Titania voltea su mirada hacia Faryanna…

    ― ¿Preocuparse? ¡Ah sí, ya recuerdo! Ustedes no deben de preocuparse por la sencilla razón de que tú ya tiene a Haztaroth —Titania nuevamente sonríe con alegría. Ella me señala a mí con su dedo para corroborar su afirmación.

    ― ¿Y qué tiene que ver el que yo tenga a Haztaroth? —Pregunté mientras alzaba la mirada para medio verla.

    Titania se inclina un poco hacia adelante para mirarme al rostro.

    ―Por la sencilla razón de que Haztaroth no dejaría, ni dejará morir tan fácilmente a su portador y a su mejor amiga —Respondió Titania mientras me mira con una expresión muy alegre y tierna.

    ― ¿Quieres decir que Haztaroth nos protege? —Preguntó Faryanna con fascinación.

    ―Así es, Fary —Asintió Titania mientras volteaba nuevamente a verla con alegría—; Desde el momento en que Zeo tomó a Haztaroth, esta se ligó a él, y todo lo que el aprecia será protegido por Haztaroth hasta donde sus limitaciones le permitan.

    ― ¿Que Haztaroth protege todo lo que Zeo aprecia? —Faryanna se sonroja, coloca sus manos sobre su pecho y sonríe tierna y hermosamente, y algo apenada—. Zeo… ¿me aprecia?

    Justo después de esas palabras, me emocioné por completo, mi corazón se disparó y, como es común en mí, el tono carmesí llega a mi rostro.

    ― ¿Qué si Zeo te aprecia? —Preguntó Titania con sarcasmo— ¡Ja! ¿Qué clase de pregunta es esa? ¡Por supuesto que sí! ¿Qué clase de joven no aprecia a su única amiga, ah?

    Faryanna al escuchar esto se puso aún más roja y apenada…

    ―Tú eres alguien muy cercana y muy importante para él. Aun llevándose poco tiempo de conocidos, él se siente muy a gusto cuando está junto a ti. De hecho, he pensado varias cosas desde aquella vez que los sorprendí en el claro del bosque cuando ustedes estaban juntos y a punto de be…

    No pierdo tiempo en silenciar a Titania con mi mano, tapándole todo el rostro por completo.

    ―Jeje, ejejeje, que cosas dice esta Titania ¿no? Jejeje… —Improvisé inmediatamente para disimular las cosas.

    Titania, al verse callada, hace un forcejeo, liberándose de mi amarre, y me propina un fuerte coscorrón.

    ― ¡Ay! ¡Titania, eso ha dolido! —Refuté mientras me sobaba la cabeza en busca de alivio y de algún chichón.

    ― ¡Eso es para que no me andéis interrumpiendo de esa manera tan brusca y abrupta! —vociferó Titania mientras se posó volando frente a mí con las manos en la cintura e inclinada un poco hacia adelante.

    Acerco mi rostro un poco hacia ella.

    ―Titania, no andes diciendo cosas que van al caso —Susurré entre dientes con disimulo en un intento de que entendiera la situación.

    Titania lo piensa un poco y se queda perpleja.

    ―Ah ya… —Titania se da cuenta de que estuvo a punto de meter la pata en un pozo de lodo—; Bueno, como sea, esto no significa que Haztaroth los vuelve inmunes, solo les protege hasta donde puede. Lo importante es que ustedes regresaran a casa hasta nuevo aviso.

    ― Bueno, eso ya es ganancia ¿No crees Fary? —Dije mientras volteaba a ver a Faryanna, quien aún seguía algo sonrojada.

    ―Eh, sí, sí, tienes razón jeje, —Fary asiente. Y se nota que ella también está intentando disimular algo.

    Uf… eso estuvo muy pero muy cerca… por poco Titania, por boca floja, provoca otro de esos maleteados en los que “el babas” siempre sale perdiendo. Valla, me acabo de insultar a mi mismo… asombrooooso…

    Pasado los hechos, seguimos caminando, hablando y bromeando. Y al poco tiempo, llegamos a la puerta enorme del pasillo.

    ¿Acaso todas las puertas tienen que ser tan enormes? ¿Es que acaso andan gigantes en este Templo?

    Hakiro da un toque al piso con su báculo, y la puerta se abre. Al otro lado está la sala en la que entramos al principio. Seguimos caminando ya que falta poco para llegar a la salida del templo. Pasamos al lado de la estatua del guerrero y no puedo evitar mirarla por unos instantes durante mi caminar.

    Ya he encontrado mi guía a seguir, mi ídolo. Asthynax, algún día seré igual que tú, y aunque no pueda superarte, no pierdo las esperanzas en que lograré ser mejor y mejor…

    Llegamos hasta la puerta del templo. Hakiro nuevamente toca el suelo con su báculo y abre la puerta de entrada.

    ¡Joder! ¿Qué tiene este anciano? ¿Es que acaso los pisos tienen un botón oculto o qué?

    -¡Oye muchacho! ¡Te estoy escuchando! ―expresó Hakiro con un pequeño regaño. Aun no me he acostumbrado con el simple hecho de que el viejo puede hablarme mentalmente.

    Ups, Lo siento Hakiro…

    Damos un par de pasos hacia afuera y siento la brisa fresca del jardín exterior. Nos detenemos por unos momentos para tomar algo de aire fresco. Hakiro y Faryanna caminan mientras dialogan; supongo yo, que hablan sobre el aprendizaje mágico de ella. Zafyrion y Rubiria se han movido a pocos metros de mí a la derecha, sentándose uno al lado del otro sobre el césped; y Titania empieza a volar con energía, creo que lo hace que para estirar sus alas. Bueno, solo nos queda atravesar la gran puerta de entrada y dirigirnos a Remlaira.

    La marcha comenzará pronto, así que aprovechar también para descansar. Me siento en el césped a pensar y reflexionar un poco sobre las cosas. Alzo la cabeza y observo el cielo azul despejado y con pocas nubes. Mirar al cielo siempre calma mi mente y me ayuda a pensar; pero, como una bomba, estalla en mí mente la pregunta del siglo: ¿Acaso tenemos que hacer de nuevo todo el recorrido a PIE hasta Remlaira?

    Esta duda sí que no me la puedo aguantar. En un impulso, me levanto y me pongo de pie. La pereza a recaído velozmente sobre mí, así que, con algo de lentitud, me acerco con calma hasta Zafyrion.

    ―Oye Zafyrion…

    Zafyrion, quien está abrazando a Rubiria por sobre su hombro, voltea a verme.

    ― ¿Si Zeo? ¿Qué ocurre? —Preguntó sin soltarse de Rubiria o siquiera dejar de verla.

    ― ¿Tenemos que hacer TODO el recorrido a PIE hasta Remlaira? —Pregunté con flojera y pereza.

    Zafyrion inmediatamente voltea a verme. Creo que he dicho algo muy gracioso, porque Zafyrion no puede contener la risa.

    ― ¡Claro que no!, jejeje… ¿Acaso estás loco? Jejeje, Si a duras penas llegamos a pie hasta aquí, ¿crees que nos aguantaríamos todo el trote hasta Remlaira? ¡Jajajaja! pero hay que ver las cosas ¿ah? jajaja…

    ―No te burles del muchacho, Zafyrion —Refutó Rubiria mientras le empujaba el rostro con cariño y poca fuerza—. No le hagas caso Zeo, es normal que preguntes eso, y no, no nos aguantaremos todo el camino a pie...

    Justo en ese momento, Titania pasa volando cerca de Rubiria. Esta última, extiende velozmente su brazo derecho y la agarra de improviso, sin nada de delicadeza, por el cuello de su camisa, deteniéndola en seco en el aire.

    ―…Titania nos teletransportará hasta allá —Comentó con los ojos cerrados y con una sonrisa, señalando a Titania con su dedo índice izquierdo mientras la sostenía con su derecha.

    Titania se enfada, cabreada por completo al ser detenida tan bruscamente.

    ― ¡¿Ah?! ¡¿Por qué yo?! —Titania está muy enfadada—; ¡Que los teletransporte Hakiro! —Respondió con rebeldía.

    Hakiro, quien se encuentra un poco alejado de nosotros, al lado de Faryanna, hablando sobre su aprendizaje, escuchó e inmediatamente se da vuelta.

    ― ¡Óyeme niñata no me metas en tus líos! Además, ¿Por qué el anciano tiene que hacer el trabajo del joven? —Respondió con sarcasmo.

    ― ¡Eso no te absuelve! —Refutó Titania mientras lo señalaba con ira.

    ―Vamos Titania —Rubiria se inclina un poco y levanta a Titania a la altura de su rostro—; No seas así de rebelde y has lo que te pedimos —Dijo con una sonrisa maliciosa, y con voz seductora, entrecerrando los ojos al fijar su mirada en ella.

    ― ¡Te digo que no! —Titania se torna aun más rebelde y empieza a berrinchar con entusiasmo—; ¡Suéltame! ¡Suéltame! ¡Suéltame! ¡Suéltame! ¡Suéltame! ¡Rubiria suéltame!

    Tras esto, Rubiria se sale de quicio. Es obvio que no tiene paciencia para aguantar los berrinchitos de una niña.

    Rubiria se pone de pie; y sus intenciones no parecen ser benevolentes del todo.

    ―Jejejeh… ¿Sabes? en esta posición no puedes hacer nada, pequeña, ajajaja… —Rubiria ríe con alarde y malicia mientras empieza a hamaquearla de arriba abajo, de izquierda a derecha y en todas direcciones, con frenesí.

    ―Uouououou… ¡Ya… deja… d-de mo-ver―me… ASÍ! —Exclamó o intentó exclamar Titania mientras Rubiria la hamaquea.

    ―Jajajaja, ¿ahora por qué no te pones rebelde, ah? Ajaja, ajajajaja… ¡BUAJAJA! —Rubiria ríe y carcajea con maldad y malicia mientras sigue hamaqueándola frenéticamente.

    ―¡Y-ya, Ya! ¡Esta… bien! ¡Yo-yo los llevo hasta Remlaira! —Respondió Titania con ansias de que dejaran de moverla.

    Rubiria se detiene de casi inmediato y pasa a cargarla, sosteniéndola entre sus dos manos. Titania termina toda mareada y fuera de sí, bamboleando su cabeza de un lado a otro en las manos de Rubiria.

    ―Jijiji… Gracias niña —Dijo Rubiria con una sonrisita de satisfacción y expresando alegría al tiempo que coloca a Titania sobre mí cabeza.

    Titania cae tendida sobre mi pelo.

    Luego de que Rubiria pusiera a Titania sobre mi cabeza, la tomo por el torso y la sostengo frente a mí.

    Titania da la impresión de ser un esperpento sin vida alguna.

    ―Oye, Titania ¿estás bien? —Pregunté mientras miraba a Titania con algo de preocupación.

    Intento hacer que Titania me conteste o reaccione, en vano, ya que Titania no responde ni muestra ninguna señal de vida…

    ¿Estará muerta?

    ―Ves Zeo —Zafyrion se acerca por mi lado izquierdo y me habla en voz baja—. Por eso no le llevo la contraria a Rubiria cuando se le mete algo en la cabeza. Es un peligro total a la razón de la existencia el hacer eso.

    Al ver a Titania, me doy cuenta de que Zafyrion tiene toda la razón. Si dejó a Titania medio muerta por esa simpleza ¿Qué pasaría si fuera por algo más serio?

    ―Y créeme Zeo, yo tuve que descubrirlo y aprenderlo a la mala —Añadió Zafyrion en voz baja, procurando de que Rubiria no le escuche.

    Rubiria, por otra parte, se da vuelta de inmediato hacia nosotros…

    ―Amor… ¿Qué andas murmullando por allá, ah? —Rubiria nos mira con una mirada psicópata.

    Zafyrion al escuchar su voz, reacciona y se pone recto y derechito como un poster, diría que hasta se puso pálido de la impresión…

    ― ¿E-eh? ¿Quién yo? Jeje, no que va, para nada jejeje —Zafyrion responde con nerviosismo y miedo.

    ¡Aja! Ya veo quien te aprieta las pelotas…

    ―Mmmm… muy bien, eso espero. Ahora ven aquí, quiero que me des un abrazo —Dijo Rubiria con una expresión muy tierna y bella, y con mucho cariño y amor.

    Aterra el ver como Rubiria es capaz de cambiar de expresión y animo con tal rapidez. Creo que mejor sigo el consejo de Zafyrion y obedezco sin más ni más.

    Coloco a Titania nuevamente sobre mi cabeza para que descanse, la coloco recostada boca abajo para que repose con mayor comodidad. Supongo que mi cabellera será un agradable colchón para que ella duerma.

    Por otra parte, Hakiro, quien está al lado de Faryanna, nos llama a todos nosotros. Ellos dos están junto al gran portón de entrada. Nosotros no hacemos gastar el tiempo y caminamos hasta él.

    Ya con todos reunidos a su lado y frente a la puerta, él levanta su báculo y la puerta se abre con lentitud.

    Genial, ahora en vez de los interruptores ocultos en el piso, hay uno invisible en el aire. Espero que Hakiro no me haya escuchado.

    ―Bien —Hakiro se da vuelta hacia nosotros—, ahora deben de dirigirse hasta Remlaira para ser enviados hasta su mundo. Aunque —Hakiro fija su mirada en Titania—, creo que tendrán que esperar a que Titania se recupere para que los teletransporte jejeje…

    Titania, quien se encuentra acostada boca abajo sobre mi cabeza, aun bajo los efectos del mareo, alza su cabeza y mira a Hakiro.

    Hasta dormida, la jovencita reacciona a Hakiro. Creo que no puede evitar el impulso de discutir con él; ni siquiera entre sueños.

    ―Yo… yo me encuentro bien… —Respondió Titania con tartamudeo al hablar.

    ― ¿Ah, sí? ¿Puedes asegurármelo? —Hakiro se encuentra dudoso y lo refleja con su pregunta.

    ― ¡Sí! te lo puedo asegurar a ti y a esos cinco clones tuyos que están a tu lado —Respondió Titania mientras señala uno por uno a los “cinco Hakiros” que según ella veía, para luego caer rendida sobre mi cabeza.

    Hakiro la mira con ironía.

    ―Bueno, no hay mucho que hacer —Comentó Hakiro—, no les quedara de otra que caminar, por lo menos hasta que Titania se recupere.

    ― ¿Ah…? ¿Caminar? ¿Es en serio? —Objetó Zafyrion con mucha, mucha pereza—. ¿Ves amor, lo que provocas? Ahora tendremos que irnos a pie.

    Rubiria, apenada, se rasca la cabeza.

    ―Jejeje… pero, ¿No sería mejor esperar aquí hasta que Titania se recupere? —Opinó algo avergonzada.

    En eso, Titania vuelve a medio reaccionar…

    ― ¡Que los teletransporte Hakiro, joder! ¡Que no sea perezoso! —Opinó Titania justo antes de caer medio muerta, nuevamente.

    ―Sí Hakiro, teletransportenos usted —Comentó Faryanna mientras lo miraba con ansias, esperando admirar como él hacía la Teletransportación.

    Hakiro observa la mirada tan hermosa y brillante de Faryanna. Parece que no puede resistirse ante tal encanto. No lo culpo, yo tampoco lo haría.

    ―Jojojo, bien, yo mismo los teletransportaré —Dijo Hakiro después de reír tosca y roncamente.

    Hakiro camina, apoyándose en su báculo, y se ubica entre todos nosotros para disponerse a realizar la Teletransportación.

    Bueno, ya casi termina esta agradable experiencia. Dentro de poco estaremos en casa.

    Desenfundo a Haztaroth. Puedo sentir su calidez con solo tocarla al igual que su aura tan reconfortante y acogedora.

    La sostengo por su empuñadora frente a mí para mirarla con amabilidad y devoción.

    Dime, Haztaroth ¿Qué es lo que nos deparará el destino de ahora en adelante, ah…? Creo que sería fantástico y maravilloso que pudieras hablar… dime, ¿Qué clase de cosas me dirías…?

    ―Zeo… Cuidado…

    ¡Esa voz…!

    ―Prepárate… Zeo… Allí… ¡Viene!

    Repentinamente, Haztaroth se transforma, se agranda y pasa a ser la deslumbrante Hacha que obtuve del altar: Haztaroth en su forma original.

    ¿Pero qué demonios…?

    Tal suceso me ha tomado por la espalda; Y Hakiro se ha percatado de mi sobresalto, ya que presta toda su atención en mí.

    ― ¿Qué ocurre, Zeo? ―preguntó―. ¿Acaso sucede al…?

    Hakiro mira a Haztaroth. Abre sus ojos por completo, dando fe a su impresión. La expresión de su rostro cambia, se puede degustar la preocupación que él siente, y que afirma algo que me acabo de plantear, y que es justo lo que él ha de estar pensando ahora.

    Esto no está bien, algo malo va a ocurrir…

    Justo en ese preciso momento, el cielo se oscureció. Nubes negras como la noche misma taparon el sol, y el ambiente pasó a ser sombrío casi arañando la penumbra. El aire cambió, a tornarse más frio; Faryanna tirita del frio, y yo siento un gran y fuerte escalofrió que me recorre toda mi espalda desde la cadera hasta el cuello y que provoca que me estremezca levemente. Incluso Titania, al sentir el potente frio semi glaciar, reaccionó y se levantó repuesta y tiritando.

    Los únicos que no reaccionan ante el cambio del ambiente son Rubiria, Hakiro y Zafyrion.

    Sus miradas reflejan desconcierto.

    ― ¿Qué es esto? —Preguntó Rubiria desconcertada mientras miraba a su alrededor.

    ―No lo sé amor —Respondió Zafyrion igual de desconcertado que ella—. Hakiro ¿Por qué el ambiente cambió tan repentinamente?

    Hakiro no responde, solo se da vuelta y se queda viendo hacia el frente con una expresión muy severa y rígida.

    ―Esto no es natural —Respondió—. Puedo sentir una presencia muy poderosa.

    ―Es cierto… ―corrobora Titania―. Esto no es para nada natural, y la presencia que se percibe es sumamente maligna…

    Rubiria y Zafyrion parecen percatarse de tal hecho. Ellos dos permanecen firmes y atentos.

    Hakiro da unos pasos hacia adelante.

    ― ¡Sal y muéstrate de una vez! —Exclamó Hakiro con fuerza.

    El frio que nos arremete desaparece de forma inesperada. En un simple segundo, una especie de tornado negro se formó a cerca de treinta metros frente a nosotros; emite fuertes rafas de viento que podemos sentir hasta aquí, y parece estar hecho de algo muy similar a una especie de energía oscura.

    El tornado se demuestra fervorosamente. De golpe, el tornado se disipa de forma expansiva; y una figura encapuchada en un manto negro se hizo presente. El manto lo cubre por completo, casi hasta los pies, y su rostro no se ve, ya que está cubierto hasta la nariz por la capucha.

    Nosotros, Fary y yo, damos un pequeño paso hacia atrás. Eso que esta frente a nosotros es muy intimidante y atemorizador.

    ― ¿Qué es eso? —Preguntó Faryanna con preocupación.

    ―La pregunta no es “¿Qué es eso?”, sino, “¿Quién es eso?” —Nos responde Titania—; Esa cosa emana un aura maligna, y se siente que tiene mucho poder. Por alguna razón, me resulta algo familiar…

    Titania se levanta y se pone de pie sobre mi cabeza.

    ―Dinos, ¿quién eres? o ¿qué eres? —Preguntó Titania con seriedad, algo muy raro en ella.

    La figura mueve un poco su cabeza, como si tratase de mirarnos al rostro.

    ― ¿Qué quién soy? —Respondió la figura con una voz muy seria y algo grave— Acaso… ¿No eres capaz de recordarme?

    Titania se nota despistada, su expresión la delata. Ella intenta hacer memoria y en eso reacciona con sobresalto y preocupación.

    ― ¡Eres tú! —Exclamó exaltada— ¡Eres esa figura que vi en mi visión del campo de flores!

    ―Jejeje…Acertaste —Contestó la figura con un pequeño siseo al hablar―. Fui yo quien…

    La figura no acababa de concluir por completo su frase cuando ya Rubiria ha entrado en acción: ella se abalanza sobre la figura con presteza a una velocidad estrepitosa, casi no se vio cuando cargó contra su objetivo. Rubiria desenfundó rápidamente su sable y atacó a la figura con una muy potente estocada; pero, la figura extendió su brazo y mano izquierda hacia adelante y la detuvo con una especie de barrera circular frente suyo. Se escuchó un sonido muy agudo y fuerte al chocar la espada contra la barrera. Rubiria reacciona muy sorprendida al ver que su ataque ha fallado.

    ― ¿Es eso acaso lo mejor que tienes? —La figura se expresa con arrogancia y alarde al hablar—. ¿Y te haces llamar Caballero Radiante?

    La figura, abre su palma.

    ―Patético…

    La barrera estalla en una onda expansiva que empuja a Rubiria, arrastrándola por el suelo casi hasta nosotros.

    ― ¡Rubiria! ¿Estás bien? —Zafyrion se acerca a ella con velocidad.

    ―Esa cosa… Tiene mucho poder —Mencionó Rubiria mientras se coloca nuevamente en guardia—. ¿Qué es eso?

    ―Hmmp, ¿Qué que soy? —La figura empieza a acercarse lentamente a nosotros y sin detenerse, voltea a mirar a Hakiro—; Supongo que ya te has acordad de mí, ¿no es así?... viejo amigo…

    ¿Viejo amigo? ¿Acaso esa cosa conoce a Hakiro?

    ― ¡¿Viejo amigo?! —Preguntó Rubiria, desconcertada, mientras volteaba a ver a Hakiro.

    Hakiro permanece silencioso, pero también empieza a caminar lentamente hacia adelante. Los dos se acercan uno al otro, y se detienen cuando están frente a frente, pero manteniendo la distancia.

    ― ¿Qué si me acuerdo de ti? —Dijo Hakiro mientras lo mira fijamente al rostro.

    ― ¿Hakiro, que es esa cosa? —Zafyrion pregunta después de cerciorarse de que Rubiria no ha sufrido nada grave.

    ― ¿Que qué es? —Hakiro centra aún más su mirada en la figura, lo observa detenidamente con furia y decepción—; Es un despreciable infeliz que vendió su ser y le juro fidelidad a Darkhorn… Su nombre es Tormag. Es uno de los cuatro Generales de Darkhorn, y un viejo amigo mío…

    La figura sonríe, se le nota a través de su capucha.

    ―Cuanto tiempo, Hakiro —Comentó Tormag con gracia y sarcasmo.

    ―Lo mismo digo, Tormag —Contestó Hakiro con enojo—. Estas muy lejos de tu amo, perro miserable. Dime ¿A qué has venido hasta este sagrado lugar?

    ―Oh, vaya, veo que aún me guardas rencor, jeje, no entiendo el por qué te pones así —Tormag solo encoje los hombros. No hay que ser adivino para darse cuenta de que intenta provocar a Hakiro.

    ― ¡No me hacen gracia tus juegos, infeliz! ¡Responde! ¿A qué has venido? —Exclamó Hakiro con fuerza y rabia.

    Tormag ríe agraciadamente.

    ―Bueno, si así calmo tus ansias, te lo diré… He venido por las cabezas de esos dos que se cubren tras de ti, Hakiro… —Respondió mirándonos a Faryanna y a mí.

    Todos reaccionamos con impacto.

    ―¡¿Cómo dices?! —Exclamó Hakiro con enojo y alarmado.

    Faryanna y yo nos llenamos de pavor al escuchar su objetivo. Faryanna se ha puesto totalmente nerviosa, y no la culpo. Si ese es el objetivo de esa cosa, ¿Nuestras vidas, no, nuestras existencias están en riesgo real?

    Oh dios mío…

    ―Como escuchas, viejo amigo —Tormag rodea a Hakiro para acercarse a nosotros. Hakiro no reacciona, solo permanece inmóvil y con la cabeza agachada—. Lord Darkhorn en persona me ha solicitado que le lleve las cabezas de esos dos.

    Tormag, al terminar de rodear a Hakiro, se dispone a dirigirse a nosotros. Los chicos se ponen en guardia; Rubiria desenfunda su sable y escudo y Zafyrion su arco.

    ― ¡Serás idiota si piensas que te acercaras a ellos! —Dijo Rubiria con la guardia arriba y dispuesta a darlo todo.

    ― ¡¿Crees que te los vamos a entregar así como así?! ¡Entonces estas mas demente de lo que pensé!—Dijo Zafyrion mientras se colocaba al lado de Rubiria y con igualada intención.

    Tormag suelta una risa soberbia.

    ― ¿Y qué? ¿Acaso creen que ustedes pueden siquiera hacerme frente? —contestó mientras seguía caminando hasta nosotros.

    Tormag se sigue acercando lentamente. Aparentemente, quiere infundirnos pánico con su lento caminar; y está surtiendo efecto, ya que el pánico se está apoderando de nosotros dos.

    ― ¡Alto! —Expulsó Zafyrion con fuerza, mientras lo apuntaba con su arco, cargando una flecha—. ¡Si te acercas un paso más, te atravesaré el corazón de un solo tiro!

    ― ¡Hmmp!, ¿Qué pueden hacer un par de insolentes como ustedes? —Comentó Tormag con arrogancia—. Sera mejor que acabe con sus vidas ¡de una vez!

    Tormag se abalanza sobre Rubiria y Zafyrion con desbordante rapidez. Desenfunda su sable, y realiza un corte horizontal a Zafyrion. Rubiria logra adelantarse sobre Zafyrion y bloquea el ataque de Tormag con su escudo y con el mismo lo empuja hacia atrás. Zafyrion, desde su posición, carga con su arco y dispara una flecha tras otra a gran velocidad, y, aunque golpea al enemigo, este no sufre daño alguno.

    ― ¡¿Qué?! —Reaccionó Zafyrion con sobresalto—. ¡Ninguna de mis flechas ha logrado dañarle!, ¡Rubiria! —Rubiria voltea a verlo rápidamente—; ¡Avanza que te cubro!

    Rubiria asiente con la cabeza y corre hasta Tormag. Cuando está a su encuentro, se dispone a cortarlo con su sable, y este la detiene, bloqueándola. Rápidamente Rubiria contraataca, pero Tormag es igual de veloz e intercambian una sucesión de golpes en veloces ráfagas de estocadas, cortes y bloqueos. Zafyrion, carga con su arco una flecha, pero esta flecha es distinta, brilla con mucha fuerza, exuberante en energía.

    Zafyrion apunta cuidadosamente para no dañar a Rubiria con su ataque, quien se encuentra intercambiando sablazos con Tormag mientras él carga su flecha. Rubiria salta por sobre Tormag, dejando el camino libre. Zafyrion al ver su oportunidad dispara su flecha, esta brilla como un rayo de luz al ser disparada y es casi igual de veloz que uno. En ese instante, Tormag prevé el ataque y desaparece, esquivando la flecha, y reaparece posicionándose tras Zafyrion, en un relampagueante movimiento, le propina un enorme corte en diagonal por la espalda.

    ― ¡Aaargghh! —Exclamó Zafyrion con dolor.

    Zafyrion da un salto hacia adelante para alejarse, pero, al mismo tiempo, da una vuelta y carga una flecha de energía. La dispara con fuerza a Tormag y logra acertarla en el abdomen. Tormag sale despedido en dirección opuesta a Zafyrion e impacta con mucha violencia contra el muro del templo; el muro del templo no sufre ni un solo rasguño, pero Tormag se encuentra arrodillado en el piso producto del impacto. Zafyrion cae de espaldas y Rubiria corre inmediatamente hasta su lado para ver su estado y socorrerlo.

    ― ¿¡Zafyrion!? ¡Zafyrion! ¡¿Estas bien?! —Rubiria se encuentra muy exaltada y preocupada al acercarse a él.

    Él se encuentra tendido en el piso, boca arriba, quejándose del dolor en gemidos y aprieto de dientes.

    Rubiria, le da vuelta con cuidado, y al ver el corte en la espalda de Zafyrion, reacciona con horror, pánico y angustia; el corte es enorme, desde el hombro derecho hasta el lado izquierdo de su cadera. La herida empieza a tener un aspecto necrótico y Zafyrion se desangra muy rápidamente.

    Inmediatamente, Rubiria tira su espada y su escudo contra el suelo y coloca sus dos manos sobre la espalda de Zafyrion.

    ― ¡Vamos Zafyrion, tienes que aguantar! —Dijo mientras posicionaba sus manos, una sobre la otra, en el centro de la herida―. ¡Luz Radiante! —Exclamó.

    Inmediatamente, sus manos empezaron a brillar fuertemente en color dorado. El charco de sangre alrededor de Zafyrion es gigantesco, casi le rodea por completo. Rubiria intenta sanar con desesperación a Zafyrion con su técnica, la cual no tiene efecto alguno sobre la herida, a duras penas logra secar un poco la sangre y retener el efecto necrotizante; pero la herida continua con su desangre.

    Tormag ve su oportunidad y carga contra Rubiria, quien se encuentra indefensa. Pero justo en ese momento, Hakiro, sin moverse de su posición, alza su báculo y crea una barrera en forma de cúpula alrededor de Rubiria y Zafyrion. El ataque de Tormag impacta contra la barrera y es detenido en seco. Hakiro se transporta y aparece detrás de Tormag y coloca su palma sobre su espalda; la palma de Hakiro emite un pequeño destello de energía que expulsa a Tormag, alejándolo de los muchachos.

    Faryanna y yo estamos muy intimidados al borde de la parálisis al ver todo lo que está ocurriendo. Pero más que todo, nos sentimos impotentes por el hecho de no poder hacer nada más que ser simples espectadores y quedarnos quietos a la espera del mejor desenlace de dicha situación. Vemos por un momento a Rubiria y a Zafyrion. Reaccionamos y salimos corriendo adonde ellos se encuentran para ver el estado de Zafyrion. Él se encuentra muy grave: apenas reacciona cuando se le llama o se le toca, le cuesta mucho respirar y su respiración es muy débil. La herida es muy grande y grave, le cubre casi toda la espalda y está sangrando exuberantemente; y la perspicacia no es necesaria para notar que él está sufriendo mucho.

    Rubiria llora con efusiva zozobra e intranquilidad, pero lo que más le afecta es la impotencia al ver que, aun con todo peso de su esfuerzo, la herida no sana ni deja de sangrar.

    La sangre ya ha formado un enorme charco en el suelo; yo tolero la sangre, pero Faryanna se deja tomar por los nervios y está temblando demasiado.

    ― ¡Maldición!, ¡La herida no sana! ¡¿Porque no sana?! —Clamó Rubiria, llorando, entre sollozos, sumamente angustiada y desconcertada.

    La cabeza de Zafyrion se deja caer hacia el suelo impactando secamente contra el mismo. Ha perdido por completo el conocimiento.

    Rubiria entra en pánico total.

    ― ¡¡¡Kyaaaah!!! ―gritó en un chillido agudo―. ¡Vamos, amor! ¡Resiste! ¡No me hagas esto! ¡No tú! ¡NO TÚ! ¡¡¡MALDITA SEA, NO TU!!! ―Ella no para de llorar, pero tampoco detiene su esfuerzo en un intento vano de salvarle la vida.

    Rubiria se encuentra sumamente inquieta. Ella aumenta el poder su técnica de sanación; lo sé debido a que la técnica ahora brilla con más fuerza, pero igualmente no surte efecto en absoluto.

    Hakiro, premurosamente, se acerca y se arrodilla para averiguar. Él mira la herida con atención y mucho detalle…

    ―Es un Estigma —Comentó con seriedad mientras pasaba su mano sobre la herida.

    ―¡¿Un Estigma?! —Rubiria voltea rápidamente a mirar a Hakiro— ¡¿Cómo es eso posible si no ha lanzado ningún hechizo o magia alguna?!

    Hakiro mira a Tormag. Parece buscar algo en él.

    ―La espada es la causante —Respondió mientras se levantaba; sin dejar de mirar a Tormag—. De alguna manera, esa espada le ha impregnado con un estigma para evitar que la herida sane, y más que eso, para que se desangre con mayor velocidad y le provoca una necrosis gangrenosa. Un estigma necrofílico, eso es lo que Zafyrion tiene.

    ― ¿Un Estigma? ¿Qué es un estigma? —Faryanna voltea a ver a Hakiro con rapidez y pregunta con inquietud y preocupación.

    ―Un Estigma es una marca mágica, un hechizo que se marca en la piel y que provoca diversos efectos y estados tanto positivos como negativos. También puede definirse como una enfermedad o maldición que se fija en un ser —Respondió Hakiro sin desfijar su mirada en Tormag, quien se encuentra de pie, inmóvil, observándolos con una sonrisa de satisfacción.

    ― ¿Y cómo se puede sanar un Estigma? —Pregunté rápidamente.

    ―Los Estigmas son algo muy difícil de tratar. Aun el más sencillo, es un reto para cualquier sanador, incluso los que ya tienen experiencia con estos —Hakiro voltea a ver a Titania, quien ha permanecido al margen durante la lucha—. Titania, ¡apresúrate y trátalo!

    Titania inmediatamente asintió y voló hasta Zafyrion.

    ― ¡Yo me encargo! —Respondió Titania con mucha seguridad y decisión.

    ―La mejor manera de sanar un estigma es con una técnica de purificación masiva. Él único en este momento que puede realizar una, soy yo. Pero está claro que Tormag no me dejaría hacerlo. Así que recurriremos a la segunda opción —Dijo Hakiro mientras daba pie a su marcha, encaminándose en dirección a Tormag.

    Él se aleja de nosotros sin decir una sola palabra más.

    ― ¿La segunda opción? —inquiné con intriga.

    ―Otra manera de eliminar un Estigma es con una técnica de Sincropurificacion —Respondió Titania mientras se posiciona al lado derecho de Zafyrion, frente a Rubiria.

    Faryanna se acerca un poco más para observar.

    No puedo creer que aun en medio de esta situación, Faryanna esté pendiente de cualquier cosa que se vaya a realizar con magia. Bueno, el que no ve, no aprende…

    ―Una técnica de Sincropurificacion es la sincronización de dos técnicas: una de purificación y una de curación. Mediante la resonancia de energía emanada por dichas técnicas, ambas se fusionan y se convierten en una —Mencionó Titania al tiempo que juntaba sus manos, una sobre la otra, y las pone sobre las de Rubiria. Ella voltea a verla—; Rubiria, recuerda que la sincronización tiene que ser perfecta, no puede ser más fuerte de un lado que del otro porque, sino, las energías no harán resonancia entre si y no se fusionaran. Así que, cálmate, espira ¡y prepárate!

    Rubiria realiza un enorme esfuerzo para calmarse a sí misma, aun con la situación a cuestas.

    Ambas se serenan, calman sus mentes y sus corazones. Rubiria y Titania inhalan y exhalan profundamente para terminar de socavar sus nervios. En sus estados actuales, no se determina quien imita a quien.

    ― ¿Estas lista, Rubiria? —Preguntó Titania con calma y serenidad.

    ―Si —Contestó de la misma manera.

    Las dos cierran sus ojos y evocar su concentración.

    ― ¡Luz Radiante!

    ― ¡Disipación Arcana!

    Al instante de exclamar sus técnicas al unísono, sus manos empezaron a iluminarse y a emitir un fuerte brillo. Las manos de Rubiria brillan en dorado y las de Titania en azul. Espontáneamente, las dos energías empezaron a ligarse, y los dos brillos se fusionaron en un resplandor dorado-azulado.

    Acorde a las cosas, al momento que la Sincropurificacion comenzara a bañarlo en su luz, la herida de Zafyrion empezó a emitir pequeños rayos negros sobre si, y luego, comenzó a emanar un vapor oscuro como la medianoche misma, al tiempo que dejaba de sangrar tan efusivamente. La herida de Zafyrion empezó a sanar, pero muy lentamente.

    Rubiria, al abrir sus ojos y ver que la herida sanaba, su rostro se iluminó, y sonrió con infinita felicidad y regocijo.

    ― ¡Titania mira! ¡La herida ha dejado de sangrar, y esta sanando! —Declaró Rubiria con mucha felicidad y alivio.

    Titania también se alegra a la par de Rubiria, se nota en su rostro.

    ― ¡Si! ¡Lo estamos logrando! —Dijo Titania sonrientemente—. Pero, no podemos desconcentrarnos ni movernos hasta que la herida sane por completo, y eso tardara… Afortunadamente, Hakiro nos protege con esta barrera a nuestro alrededor.

    Faryanna y yo reaccionamos con desahogo y despreocupación al ver que la herida de Zafyrion empieza a sanarse. Faryanna desentona una sonrisa de alegría al ver que Zafyrion tiene una oportunidad más de vivir.

    Por otro lado, Hakiro se encuentra frente a frente con Tormag, manteniendo sus distancias. Ambos permanecen inmóviles uno frente al otro, solo observándose y esperando.

    ―Dime Hakiro ¿Valen tanto estos niños para ti, que arriesgas tu vida por ellos? —Sonsacó Tormag arrogantemente.

    ―Ellos valen para mí lo mismo que tú alguna vez llagaste a valer, amigo —Respondió Hakiro calmadamente—. Y sí, estoy dispuesto a dar mi vida por ellos.

    ― ¡Já! ¡Vamos, este esfuerzo es inútil! —Contestó Tormag—. Tarde o temprano caerán ante Lord Darkhorn, y sinceramente, prefiero que sea temprano.

    Tormag empieza a caminar en dirección a los muchachos.

    ― ¡Alto Tormag! ¡No voy a permitir que te les acerques! —Prorrumpió Hakiro con mucha fuerza y enojo.

    Tormag se detiene momentáneamente.

    ―Jeje… jaja… ajajajaja… ¡Ajajajaja! —Él ríe a carcajadas con euforia y sarcasmo.

    ― ¡¿Que es tan gracioso, desgraciado infeliz?! —Refutó Hakiro, harto por las mofas de su rival.

    ―Jajaja… Es que se me hace de mucha gracia los actos de un anciano inútil como tú —Tormag responde con mucha soberbia al dejar de reírse—. ¿Acaso piensas hacerme frente así, Hakiro? ¿En ese estado? ¡Mírate! ¡Solo eres un anciano que no es siquiera la sombra de lo que alguna vez fue! ¡No posees, ni siquiera, un cuarto del poder que tenías antes!... Yo, por otro lado…

    Tormag, con su derecha, toma por la capucha el ropaje que le cubre, y se lo quita de golpe tirándolo en el suelo y mostrándose finalmente.

    ― ¡No puede ser! —Hakiro reacciona con mucho asombro y perplejidad—. ¿¡Qué clase de pacto diabólico has hecho?! ¡¿Cómo es posible que aun sigas tan joven como en aquel entonces?!

    Al quitarse el manto que le cubría, se muestra un joven hombre que no aparenta tener más de veinticinco años, de rasgos algo definidos. Su pelo es corto y de color negro. Y lleva puesta una armadura completa negra, con excepción del casco, del mismo color de su pelo y con algunos diseños similares a un cuneiforme, por toda la armadura.

    ―…Gracias a la bondad de Lord Darkhorn, poseo y poseeré siempre mi juventud, mi vida y mi poder. —Dijo Tormag mientras miraba detenidamente a Hakiro—. Tú, por otro lado, has envejecido, viejo amigo…

    Hakiro le observa fijamente con mucho desprecio y decepción. Lo repudia por lo que aparentemente es ahora.

    ―Una juventud falsa, una vida falsa. Dime, Tormag ¡¿ES ESE EL PRECIO DE TUS CAMARADAS?! ¡DIMELO! —Gritó con efusiva rabia y desprecio.

    ―Jejeje, jajaja… ¡Ajajajaja! ¡Por supuesto que sí! —Respondió Tormag con ferviente satisfacción, e incluso placer—. ¡Este es el precio de mis camaradas! Aunque, sabes, es irónico... si mi memoria no me falla, tú dejaste a su suerte a tus “hermanos de otra madre”, o ¿es que acaso tú no traicionaste a tus compañeros al abandonarlos?

    ―¡¿COMO TE ATERVES A VERNIR AQUÍ A HABLARME DE TRAICION CUANDO FUISTE TU QUIEN NOS VENDISTE?! —Hakiro ya no puede reprimir más su furia, y grita como muestra de ello.

    Hakiro suelta su báculo, este cae al piso como si fuese un madero cualquiera. Él extiende sus brazos hacia adelante, abre sus palmas y lanza una enorme descarga de energía. Tormag, al ver el ataque de Hakiro, extiende su brazo y mano izquierda, y, al abrir su palma, hace lo mismo; expulsar una descarga. Ambas descargas chocan en un estallido expansivo que empuja la tierra alrededor y crea un cráter circular alrededor y en torno a esta. Ambos siguen emanando energía para ver quien supera a quien; cabe destacar que aquel lado que flanquee, recibirá el ciento por ciento de la energía de ambas descargas.

    Las descargas retroceden y avanzan, ambas parecen tener la misma fuerza y poder, y no pueden superar a su contraparte. Aunque Hakiro, hace más esfuerzo que Tormag al momento de mantener en pie su poder.

    ― ¡Jajaja!, ¡Vamos, Hakiro! ¡¿Acaso puedes hacer algo más que evitar el choque de mi poder?! —Exclama Tormag con arrogancia mientras sostiene su descarga.

    Hakiro hace mucho esfuerzo para sostener su descarga, y poco a poco es arrastrado lentamente conforme la descarga de Tormag empieza a superar y hacer retroceder a la suya.

    ― ¡Tú ya no puedes superarme! ¡Y ahora morirás junto con ellos! —Tormag se muestra imperioso ante su ventaja. Él libera más energía para hacer más fuerte su descarga.

    Hakiro hace cesar su esfuerzo.

    ―Jejeje… —Hakiro deja de ser arrastrado y ríe levemente—; ¿Este es todo el poder que tienes, Tormag? —Preguntó con chanza.

    ―¡¿Qué?! —Respondió, abatido por el sobresalto y la sorpresa.

    ― ¡No me hagas reír! —Exclamó Hakiro mientras libera mucha más energía.

    Hakiro desata mucho más poder, poniéndose en el mismo nivel que su rival. Ahora las dos descargas están en total equilibrio y ninguna supera a la otra.

    Tormag se exaspera al ver que no puede superar a Hakiro.

    ― ¡Tu esfuerzo es inútil! ¡Igual ellos morirán aquí y ahora! —Se puede percibir la desesperación de Tormag al punto de casi darle un abrazo al pánico.

    Tormag, levanta por sobre su cabeza, su brazo y su mano derecha. Abre su palma por completo.

    Sin previo aviso, diez sombras aparecen alrededor de Faryanna y de mí, rodeándonos y acorralándonos sin ninguna escapatoria aparente. Las sombras proyectadas en el suelo alrededor nuestro, tienen formas extrañas y cambiantes; no puedo precisar una forma en específico y como tal.

    Faryanna se asusta. Ella se pega un poco más a mí como muestra de ello.

    ―Zeo ¿Qué son esas sombras? —Preguntó Faryanna muy inquieta.

    ― ¡No lo sé! —Respondí en igualadas condiciones.

    ― ¡Faryanna, Zeo, aléjense! —expulsó Hakiro desde su posición.

    La única acción es correr; cuando intentamos hacerlo, las sombras se levantaron como si se estirara una especie de piel desde el suelo, y fueron creciendo hasta la altura de un hombre promedio o un poco más. Las sombras toman forma criaturas grotescas en color oscurecido. Las criaturas son extrañas, unas tienen forma de alguna especie de minotauro y otras tienen forma de bestias similares a lobos, pero más horribles. Y todas parecen estar en un estado de putrefacción y sus cavidades oculares se encuentran vacías al no poseer ojos.

    Que espantoso…

    Faryanna, asustada, me toma por el brazo izquierdo. Ella me abraza con fuerza; parece que los nervios y el pavor le acaban de superar.

    ―Zeo, tengo miedo —expuso con nerviosismo, y con una expresión de horror reflejada en su rostro, mientras me abraza.

    ―No te preocupes, Fary. Yo estoy igual de asustado que tú, ¡Pero de ninguna manera dejare que te hagan daño! ¡Así sea a costa de mi vida!

    Tormag parece haberme oído, ya que puedo escuchar su risotada desde aquí.

    ― ¡Jajajajaja…! ¡Muy grandes palabras para tan pequeño insecto! ¿Qué puede hacer un inútil gusano como tú, ah? ¡No posees poder alguno! ¡No sabes luchar! ¡Ni siquiera sabes hacer la magia más básica! ¿Y aun así piensas que puedes protegerla? ¡Ajajajaja…! no sé qué es más patético y miserable, ¡si tú con tus aires de grandeza o esa niñata a punto de mojarse esa linda vestimenta del miedo! ¡Jajajaja…!

    ¡Maldición! Por más que me afecten sus palabras, ¡Él tiene razón! ¿Qué puedo hacer? No podemos huir, esas cosas no nos dejarían. Tengo a Haztaroth en mis manos, pero no se usarla. Y luchar en mis condiciones solo sería ponerme yo mismo la soga al cuello. Si no hago algo, esas cosas van a matarnos… Maldición, ¿Qué puedo hacer?

    ―¡¡¡ZEO!!!

    Alguien ha gritado mi nombre, una voz familiar. Inmediatamente reacciono y volteo rápidamente a ver; es Hakiro quien me llama.

    ― ¡¡¡Exclama a Haztaroth!!!

    ¿Qué?

    ― ¿Qué exclamé a Haztaroth? —Pregunté confundido. Observo a Haztaroth, empuñada en mi diestra, y solo puedo observarla con desconcierto y vacilación.

    ― ¡SÍ! —Afirmó Hakiro. Él sigue haciendo esfuerzo en su descarga; pero no le presta atención a esto a la hora de hablar—. ¡Exclamar a Haztaroth es igual que exclamar su poder! ¡Llámala con toda tu voluntad y ella te responderá!

    ¿Llamarla con mi voluntad?

    Sigo admirando a Haztaroth con asomos de inseguridad.

    No hay ninguna solución aparente en mi mente. Y lo que me acaba de sugerir Hakiro, parece más un acertijo que una opción. Pero no pudo dejar que el pavor y el miedo dominen mis nervios y mis sentidos, no puedo permitir que estos nublen miente y me hagan tomar una mala decisión, para la cual no es el momento.

    Por segunda oportunidad, las imágenes de las estatuas llegan a mi mente con oportuna aparición.

    Ellos, de seguro alguna vez se encontraron en esta misma situación, pero no dudaronDe seguro él también estuvo en este tipo de aprietos y no dudó. No… ¿Dudar? No puedo permitirme dudar ¡No lo haré! ¡No puedo fallar ahora!

    Aún recuerdo las sabias palabras de Hakiro, y él tiene razón; si soy inseguro de mí mismo, ella no se hará conmigo ni seré digno de ella.

    Todo parece transcurrir en cámara lenta, y aunque no lo fuese, esa es la impresión que tengo de las cosas.

    ¿Exclamar su poder?... ¡Claro! ¡Eso es!

    Con mucha seguridad, voluntad e ímpetu, alzo a Haztaroth lo más alto que puedo, extendiendo mi brazo a su máximo, por sobre mi cabeza, sin quitar mí mirada de ella. Respiro con profundidad en un inmune intento de calmar mis sentidos; mi visión es clara y mi objetivo conciso. Exhalo con lentitud para disponerme a realizar mi acción. Toda mi fe esta puesta en ello.

    Vamos, Haztaroth… ¡Yo confió en ti, al igual que todos ellos lo hacen!

    Puedo sentir de nuevo esa acogedora sensación, tan cálida y gentil. Algo recorre mi cuerpo por completo, una percepción, un estímulo que pone a mi cuerpo a la vanguardia; una energía que recorre y llena todo mi ser en su totalidad.

    ¡Ahora es cuando!

    ― ¡¡¡HAZTAROTH!!!

    Inminentemente, Haztaroth empieza a iluminarse, aumentando su brillo, saturándose de poder. Es justo como si absorbiese la energía de la luz y la luz misma en sí; durante esto, emite un sonido similar a un silbido que poco a poco se va haciendo más agudo, y entre este, un cantico, un tedeum hermoso y dulce equivalente al canto de la voz de un ángel; un ángel femenino podría decir, y que cada vez se pronuncia con más potencia y fragor. De golpe súbito, Haztaroth estalla en un fulgor resplandeciente y desbordante en poderío, excelsa como una inmensa luz flamígera, muy radiante y segadora, desatando todo el poder que ha concentrado dentro de sí.

    Las criaturas, al ser tocadas por la luz, se desintegran en el aire como si no fuesen nada, como si fueran simple polvo al viento. Zafyrion, quien aún sigue luchando por su vida a manos de Titania y Rubiria, al ser alcanzado y tocado por la luz, empieza a sanar la horrible herida con mucha celeridad. En un par de instantes, su herida ya no es más y él reacciona, abriendo los ojos con moderado esfuerzo.

    La luz de Haztaroth nos envuelve por completo, y más todavía, se sigue extendiendo hacia el exterior, sin impedimento alguno, cubriendo por completo toda la zona circundante.

    ―¡No puede ser! —Expuso Tormag con incredulidad— ¡Uaaaaaahggg!

    Tormag es alcanzado y envuelto por la inclemente luz de Haztaroth. Él sufre mucho daño, y se arrodilla azotado por el dolor, haciendo mucho esfuerzo solo para sostener su descarga.

    La luz de Haztaroth es tan cálida y sutil, puedo sentir como su energía y poder imbuye todo mi cuerpo y retira de mí toda sensación de miedo y temor, e incluso los malestares y nervios que he sufrido a consecuencia de estos.

    Igual que en altar…

    Lentamente Haztaroth deja de brillar y todo acaba. Rubiria y Titania, se emocionaron al ver que la herida de Zafyrion ha sido sanada por completo; no ha quedado rastro alguno o siquiera una evidencia de que esta alguna vez existió. Zafyrion, con desconcierto y aletargo, se dispone a levantarse y se sienta. Rubiria llora de felicidad y, con celeridad y sin ninguna delicadeza, se abalanza sobre él y le da un abrazo amoroso y un beso largo y sostenido al ver que está sano y salvo; Titania también arremete contra él y lo abraza con fuerza equivalente a la de Rubiria.

    Yo, por mi parte, estoy muy asombrado por lo que acaba de ocurrir: Haztaroth ha eliminado a todos los enemigos que nos rodeaban, sano a Zafyrion y hasta dañó a Tormag, quien se encuentra alejado de nosotros. Es casi como si fuese un milagro…

    ¿Será este el poder de esta arma? Bueno, supongo que tiene mucho más poder.

    Faryanna está igual de sorprendida que yo, y corre a ver a Zafyrion, mientras yo sigo observando con admiración e intriga a Haztaroth.

    ¿Qué secretos guardas, Haztaroth?

    Hakiro y Tormag siguen en su disputa por la victoria. Ambos hacen esfuerzos para mantener sus descargas, pero ahora Tormag está herido, lo cual puede ser la carta del triunfo para nuestro lado.

    ―Jojojo, ¿Te ha dolido eso, Tormag? —profirió Hakiro con sarcasmo y arrogancia.

    ―Ugh… ¡Demonios!, ¡Sabía que tenía que matarlos en cuanto tuve la oportunidad! —Tormag refunfuña. Él se encuentra adolorido tras el ataque de Haztaroth.

    ―Ríndete Tormag, estas herido y en completa desventaja. ¡Ya no puedes hacer nada más! —Opinó Hakiro, basándose en los claros hechos.

    ― ¿Qué me rinda? ¡Yo jamás me he rendido en mi vida! ¡Prefiero morir antes que rendirme! —Objetó con mucha soberbia.

    Hakiro, observa la situación detenidamente. Piensa y pone en cálculo sus ventajas y desventajas. Él se propone a realizar algo, estoy seguro.

    Lo dará el todo por el todo, lo sé.

    ― ¡Zafyrion, Titania, Rubiria, vengan acá de inmediato!

    El llamado de Hakiro pone cartas en el asunto; Zafyrion se levanta y se pone de pie, Rubiria se mueve y toma su escudo y espada, tirados en el suelo con anterioridad, y los recoge. Titania alza vuelo en conjunto a Rubiria y Zafyrion; los tres se dirigen hasta él, posicionándose detrás de este.

    ―Estén atentos. Tormag está muy mal herido, su energía se está agotando y no soportara mucho tiempo más. Allí aprovecharan ustedes para realizar una combinación de ataques sincronizados y darle el golpe decisivo ¿Entendido?

    Los muchachos asienten cada uno con una expresión de seguridad y decisión.

    ― ¿Qué es lo que pasa, Hakiro? ¿Necesitas ayuda de tus compañeros para derrotarme? ¿O es que el título de “Archisabio” es de solo pantalla y nada más? —Dijo Tormag en un intento de realizar una mofa hacia ellos.

    ―Que sea Archisabio, no significa que no necesite ayuda, porque, a diferencia de ti Tormag, yo si aprecio y considero a mis camaradas. Este es el momento… ―susurró en voz ínfima, sin dirigirse a alguien―. ¡Chicos ahora! —Exclamó al tiempo que concentraba mucha más energía en su descarga.

    Cuando Hakiro da la señal, él descarga más energía de manera masiva e imprevista. Su descarga se vuelve gigantesca en tan solo fracciones de segundo, y supera sin ningún esfuerzo a la de su oponente. Tormag no puede con tal descarga de poder, aun cuando junta sus dos manos para concentrar y descargar más energía, no puede frenar la de Hakiro, ni dar marcha atrás para realizar alguna otra acción. Ya es muy tarde para intentar retener la descarga de Hakiro, y al no poder escapar, recibe todo el poder reunido en el pináculo de la descarga, que incluye la descarga de Hakiro y al suya propia. La explosión de la descarga al impactar contra Tormag es enorme y resonante, y deja a Tormag muy afectado y deshecho.

    Titania ve su oportunidad. Ella vuela a toda velocidad hacia Tormag al tiempo que le dispara muchos proyectiles de energía; son de mediano tamaño, estilizados y de color morado, pero muy veloces y certeros. Ella acierta todos y cada uno de ellos. Los ataques de energía provocan innumerables abolladuras en la armadura de Tormag al impactar contra este.

    Titania, al acercarse a Tormag, crea un tornado de magia arcana que le daña y lo eleva por los aires; justo allí, Zafyrion lo intercepta, quien desenfunda sus dos espadas y lo golpea una y otra vez en un veloz vendaval de cortes. Luego, rápidamente, se coloca sobre Tormag, guarda sus espadas y desenfunda su arco, cargando una flecha de energía. Con mucha furia y potencia, él la dispara, acertando justo en el centro del torso de Tormag, y lo despide hacia el suelo; en un simple instante, este último, se estrella violentamente contra el piso, creando un enorme cráter de impacto. Justo entonces, Rubiria se lanza estrepitosamente contra Tormag, quien apenas se puede poner en pie. Rubiria, al estar frente a frente a su objetivo, le propina una serie de patadas acompañadas con muchos cortes veloces con su sable, para luego golpearlo brutalmente con su escudo y enviarlo lejos de ella.

    ― ¡Ahora sabrás el verdadero poder de una Caballero Radiante! —Exclamó Rubiria. Ella enfunda velozmente su escudo en su espalda y su sable en su cinto—. ¡Esto es por mis amigos y por mi hermano!

    Rubiria se detiene, cierras sus ojos y levanta los dos brazos con sus palmas abiertas y extendidas. Mucha energía comienza a arremolinarse a su alrededor destellando rayos y relámpagos en color dorado brillante.

    ― ¡Toma Esto! ¡¡¡CASTIGO SOLAR!!!

    Rubiria baja sus brazos con mucha fuerza y rudeza en dirección a Tormag. Súbitamente, el cielo se ilumina, brillando con ferocidad y fulgor. En un abrir y cerrar de ojos, un gigantesco y abrasador rayo de luz en forma semi cilíndrica, de un color naranjo-rojizo destellando un leve dorado, justo como las llamas del sol imbuidas en poder, cae sobre Tormag.

    ―¡Aaaaaahggg! —El grito de Tormag se escucha en un eco sufriente. Él desaparece de la vista ante el resplandor de la técnica de Rubiria.

    El gigantesco pilar de luz tórrida e ígnea desciende desde el cielo mismo. Intentar buscar su inicio, es solo perderse en un vago intento, ya que aparenta no tener uno; su único indicio es que, como su nombre da a sugerir, parece provenir del sol mismo que se afina con regencia sobre nosotros.

    Magnifico… ¿Rubiria posee tanto poder? Invocar la fuerza del sol… Ya veo por qué la princesa la escogió como nuestro guardián y la líder de este grupo.

    La técnica de Rubiria poco a poco pierde fuerza y desaparece dejando detrás de sí una estela luminosa, un último vestigio del poder que se acaba de desencadenar. Tormag yace tendido en el suelo; su estado es lastimoso: el rayo de luz fulgurosa le ha provocado daños masivos, incluso le ha desintegrado gran parte de la armadura, dejando expuesto sus brazos, su pierna derecha, parte de su pierna izquierda y gran parte del torso. La mayoría de su piel esta horriblemente dañada con quemaduras de segundo y tercer grado en conjunto con muchas heridas abiertas y expuestas por todo de su cuerpo. El resto de la armadura que queda está demasiado destrozada, casi que se cae a pedazos con el simple rozar del viento.

    Todos nos alegramos, y esa sensación de mitigación y mejoría nuevamente nos abraza con alivio al ver que nuestra victoria está aparentemente asegurada, fija y concisa.

    ―¡Sí! ¡Bien hecho, Rubiria! —Expresó Titania con orgullo y ánimo.

    ―Así que, ese es el famoso Castigo Solar… muy impresionante, Rubiria —Comentó Hakiro con sorpresa y orgullo.

    ―Sí, lo… lo… logre… —Dijo Rubiria entre pausas, muy fatigada y jadeando con cansancio.

    Rubiria, totalmente exhausta, se desploma y cae arrodillada. Ese hecho, provoca una respuesta inmediata de preocupación en todos nosotros.

    ―¡Rubiria! —Pronunció Zafyrion, muy preocupado y corriendo hasta ella—; ¿Rubiria, estas bien, amor? —Preguntó con inquietud al llegar a su lado. Él la toma por el torso para ayudarla a levantarse.

    ―Je… jeje, si… amor… estoy bien. No te preocupes, solo necesito descansar —contestó Rubiria, entre jadeos, intentado caminar apoyándose de Zafyrion.

    ―¡¿Qué haces?! —Zafyrion se exalta al ver el esfuerzo de Rubiria por levantarse, y le pregunta con desconcierto—. ¡No debes caminar!, yo te cargare hasta los muchachos.

    Rubiria reacciona con vergüenza, ella es muy orgullosa para tales actos tan cursis.

    ―¡¿Qu―qué?! ¡No voy a permitirte eso! —Refutó Rubiria muy apenada y ruborizada.

    ―¡Claro que sí! —Reclamó Zafyrion mientras la cargaba con delicadeza, y sin su consentimiento—. ¡Además! Para eso estoy yo, para estar contigo en las buenas y en las malas ¿no es así? —Añadió amablemente con una sonrisa mientras la miraba.

    Rubiria se lo queda mirando sonrojada, y con una sonrisa, cierra sus ojos y se recuesta sobre el pecho de Zafyrion para descansar.

    Él camina lentamente hasta nosotros que yacemos al lado de Hakiro, incluyendo a Titania, quien fue la primera en ir volando hasta su lado. Todos nos acercamos a ver a Rubiria, quien se ha quedado dormida en los brazos de Zafyrion.

    Rubiria duerme. No ha podido evitar marcar la rendición ante su fatiga, y solo se limita a permanecer inmersa en el mundo de los sueños.

    ―Jejeje, ¿Saben?, dormida así parece un ángel —Comentó Zafyrion con alegría y cariño.

    ―Sí, hasta parece una niña… me recuerda a Titania, jejeje —Opinó Faryanna con una pequeña risa.

    ―¿A mí? ¡JA! ¡Claro que no! Yo me veo más hermosa que ella ―añadió Titania con alarde.

    ―Jeje, si, y también duermes y roncas más que ella jajajaja… —Realizo una alegre broma para animar la situación y añadirle la guinda al pastel.

    ―Jojojo… ¡eso es absolutamente cierto! —Afirmó Hakiro mientras reía.

    Es una escena muy animada. Todos reímos alegremente, con excepción de Rubiria, quien se encuentra dormida a brazos de Zafyrion.

    Ha de haber sido muy extenuante para ella usar todo ese poder…

    Ya con la situación controlada, todos nosotros nos damos vuelta y nos encaminamos nuevamente al templo.

    Repentinamente, Tormag, con mucho esfuerzo y sufrimiento, se levanta y se pone de pie. Los muchachos se encuentran desprevenidos; Tormag junta con pesar sus palmas y con lo último de fuerza que le queda empieza a cargar una esfera de energía y la dispara en dirección de los chicos, pero, Hakiro se da cuenta a tiempo, y, con su báculo, crea una pequeña, pero poderosa barrera. La esfera al chocar contra la barrera, explota con mucha fuerza y potencia, la tierra tiembla levemente ante la explosión, pero ninguno sufre daño alguno.

    ―¡¿Cómo es posible que siga de pie?! —Inquirió con desconcierto Titania, muy molesta y harta de todo esto—. ¡¿Es que acaso no sabe cuándo tiene que morirse?!

    ―No los… dejare… ir —Dijo Tormag con mucho sufrimiento y agobio—. ¡Todos morirán aquí! ¡Así sea a costa de mi vida!

    Tormag, agazapa su torso juntando sus brazos en su centro, y empieza a concentrar mucha energía oscura. La energía oscura se arremolina en su interior e incluso parece estar absorbiendo la energía residual que queda en el ambiente; justo como un agujero negro, cuyo centro es él.

    ―¡¿Qué piensa hacer ahora?! —Preguntó Faryanna con expectación.

    ―Va a sacrificarse —Respondió Hakiro con seriedad―.

    Todos reaccionamos con perplejidad ante la real afirmación.

    ―¡¿Cómo que va a sacrificarse?! —Pregunté con exaltación.

    ―Va a usar su cuerpo para concentrar y condensar todo su poder mágico dentro de sí mismo… básicamente, se convertirá en una bomba viva —Hakiro responde con mucha seriedad mirando fijamente a Tormag con decepción.

    ―¡¿Pero qué podemos hacer ahora?! —Preguntó Zafyrion con preocupación, mientras carga a Rubiria, quien no tiene conciencia de nada por consecuencia de su cansancio.

    Hakiro guarda silencio, pensando en una solución…

    ―Lo mejor que podemos hacer es resistir el impacto —Contestó—; ¡Rápido! ¡Entremos en el Templo! —Dijo mientras hacía señas a mostros para dirigirnos al templo.

    ¿Entrar?

    ―¡¿Estás seguro de que el Templo resistirá?! —Pregunté con incredulidad.

    ―¿Qué si estoy seguro? —Mencionó Hakiro con alusión—. ¡Já! ¡Hasta la duda ofende, muchacho!, ¡Yo mismo he construido ese templo con mis propias manos! y puedo asegurarte que ni con todo mi poder se puede derribar esta fortaleza. ¡Vamos chicos espabilen y corran hasta el templo!

    Bien, yo confió en ti, Hakiro.

    Todos reaccionamos y nos disponemos a movilizarnos en dirección al templo. Justo cuando nos disponíamos a correr, un vórtice negro apareció al lado de Tormag. Es muy similar al de Tormag cuando él apareció, solo que este es mucho más grande y sus ráfagas de viento son, por mucho, más potentes.

    Este nuevo suceso nos toma por sorpresa, y solo nos quedamos expectantes ante la situación. Cuando el vórtice se disipa, otra persona aparece. Esta no viene tapado con algún ropaje, trae puesta una armadura gris, muy extravagante y muy gruesa, con grandes hombreras y un casco en forma similar a la cabeza de un dragón. Su rostro no es visible debido a que su casco le cubre el rostro por completo.

    ―Detente, Tormag… —La nueva figura se dirige a Tormag con autoridad y ordenanza—; ya no es necesario que sigas luchando.

    Tormag se priva de sus acciones al escuchar la voz. Voltea y al ver al emisor de dicha voz, él se sorprende, más que sorprenderse, se sobresalta. Inmediatamente él se arrodilla ante este ser.

    ―¡Comandante! ¿Qué hace usted aquí? —Preguntó Tormag con confusión y nerviosismo.

    ―He venido bajo las órdenes de Lord Darkhorn —Contestó con una voz grave y resonante—. Me ha ordenado que te llevara de regreso al Castillo de Virelian.

    ―¡¿Qué regrese al castillo?! ¡¿No puede ser?! —Refutó con incredulidad—. ¡Todavía no he matado a los dos muchachos! ¡Déjeme seguir con…!

    ―¿Acaso piensas desobedecer las órdenes de Lord Darkhorn? —Interrumpió arbitrariamente.

    Tormag se inquieta.

    ―¡N-no, mi señor! ¡No sería capaz de semejante insolencia! ―Respondió Tormag con un titubeo nervioso.

    ―Bien, eso espero… ahora, en cuanto a eliminar a esos muchachos…

    La figura voltea a vernos. Él se ve envuelto en un aura negra y transparente, que le cubre por completo.

    ―Yo los eliminare…

    La figura extendió su brazo derecho y abrió su palma. En esta se empezó a formar una esfera negra con un aura oscura envuelta por rayos negros y que emite pulsaciones de energía muy relampagueante y atronadora. La esfera hace elevar la tierra y las pequeñas rocas a su alrededor, y mientras se carga de poder, emite sonidos muy similares a un trueno.

    ―Ese ataque tiene mucho poder mágico… —Expresó Hakiro con severa preocupación.

    La figura dispara la esfera negra, esta crece y se agranda al tamaño de una casa. Se acerca a gran velocidad dejando una marca profunda en el suelo conforme va avanzando.

    ―No creo que nos dé tiempo de refugiarnos… ¡Todos, detrás de mí! —Anunció Hakiro mientras tomaba una postura firme.

    ―¡¿Qué?! ¡¿No me digas que piensas recibir el impacto de esa cosa?! ―Preguntó Titania con angustia.

    ―¡No hay tiempo para esto, niña! —Refutó inmediatamente Hakiro.

    ―¡Pero no estás en condiciones para eso! ―Nuevamente, Titania intenta hacerle cambiar de parecer.

    ―¡He dicho que no tenemos tiempo! ―Titania retrocede un poco, ella se impresiona y se asusta levemente por el regaño recibido―. ¡Solo quédense detrás de mí! ¡Y asegúrense de no moverse! ―Hakiro no voltea a vernos, solo permanece firme y preparado para dar todo de sí.

    Sin bacilar, nos colocamos detrás de Hakiro, quien, a su vez, se prepara para detener el ataque que se acerca velozmente a nosotros.

    Oh, dios mío… después de todo lo que pasamos ¿Vamos a morir?

    La esfera se precipita en nuestra contra con gran fiereza, justo como un depredador que saltaría sobre su presa. Incluso yo, que no poseo ningún nivel de magia, ´puedo sentir el inmenso poder que ese ataque presenta. La sensación es tan sobrecogedora, que me hace dudar si Hakiro será capaz de detener ese ataque. Creo que solo un milagro nos salvaría en este momento.

    Hakiro… ¡Resiste!

    Como si fuese obra santa, pocos metros antes de que el ataque impactara contra nosotros, una silueta femenina cayó vertiginosamente del cielo, frente a nosotros, envuelta en un aura de luz dorada muy brillante. La silueta bloquea la esfera con sus dos brazos, y esta estalla en un sonido retumbante, acompañado con una gigantesca explosión que emite una gigantesca onda de energía que casi nos derriba a todos y que deja un cráter en la zona de la explosión al cual le faltan pocos metros para darnos alcance.

    Hay mucho humo y polvo en el aire, sin contar la poco agradable energía residual que queda en el ambiente, producto de la explosión, y que se siente como pequeños toques eléctricos por todo el cuerpo. No se puede divisar nada a más de uno o dos metros de distancia, pero, conforme el humo y polvo es arrastrado por el viento, se puede ver la figura de una mujer de pelo largo y que parece envestir una armadura.

    Esa forma es muy similar a… ¿Acaso es… es la que vi en mí sueño?

    ―¿Están todos bien? —Preguntó Hakiro volteando para atrás.

    ―Sí. Bueno, al menos yo si… —Respondí con amago—. ¿Y ustedes, muchachos?

    ―Sí, nos encontramos bien —Respondió Faryanna, al lado de Titania, Zafyrion y Rubiria, quien sigue dormida en brazos de Zafyrion.

    ―Bueno, con algo de polvo pero bien —Comentó Zafyrion—. Aunque, no puedo creer que con todo ese ruido, Rubiria no se haya despertado. En verdad está muy cansada…

    Es cierto… ese hecho en verdad me sorprende.

    Todos observan con estupefacción el enorme cráter de la explosión.

    ―¡Wow…! No puedo creer que en verdad hayas detenido ese ataque, Hakiro —Dijo Faryanna con asombro y admiración.

    ―*Coff* *Cough* En eso te equivocas, niña —Respondió Hakiro tosiendo levemente por tanto polvo—; No he sido yo quien detuvo semejante ataque.

    Faryanna reacciona con confusión y depusiste, rebosante de duda.

    ―Si no fue usted ¿entonces quien fu…? —Faryanna le da un alto súbito a sus palabras. Entrecierra sus ojos y mira con más detalle la densa nube de polvo y humo que está delante—. ¿Quién es esa persona que está allí?

    ―Esa presencia… yo la conozco —Dijo Titania mientras también mira la figura con atención y detalle.

    Poco a poco la densa nube de humo y polvo se disipa, y cuando se disipa por completo, podemos observar a la persona que es dueña de esa figura.

    Titania se llena de felicidad, gozo y júbilo al ver quién es. No la culpo, todos nos sentimos igual al darnos cuenta de quién es esa persona.

    ―¡Es la princesa Etérea! —Anunció Titania, desbordante en alegría.

    Etérea se da vuelta hacia nosotros.

    ―Hola, chicos —Dijo Etérea saludándonos con una preciosa sonrisa al voltear a vernos.

    Cuando vimos que era la princesa quien se ha aparecido, dimos una pequeña carrerilla hasta su lado, con excepción de Hakiro, quien se acerca caminando lentamente apoyándose en su báculo.

    La princesa Etérea, de alguna manera, vino hasta nosotros. Pero un detalle, obvio a la vista, jalonea mi atención: Etérea se ve muy distinta. Su pelo no es rubio sino rojo y sus ojos no son rojos sino que cambiaron a dorados. Lleva puesta una armadura de placas plateada que está dividida en cuatro piezas: La pieza del cinto con dos placas largas algo rectangulares y semi puntiagudas que sobresalen a cada lado del cinto. La pieza de las grebas y botas que parecen ser una sola pieza en sí, la pieza del torso, que nada más le cubre desde el centro del estómago hasta la altura del cuello y que le protege el mismo con una especie de collarín, las hombreras vienen en una sola pieza con el peto y son unas hombreras medianas y alargadas hacia los costados; la pieza de los guantes que le cubre hasta los antebrazos, y el casco, que más bien parece una diadema de tamaño mediano con un contorno alrededor del rostro. También lleva una capa larga en su espalda, con el mismo símbolo en su centro que el que está grabado en el piso de la sala del trono del castillo de Xenathria.

    ―¡Princesa Etérea! —Titania vuela velozmente y la abraza de golpe como es su costumbre—. ¡No puedo creer que este aquí! ¿En verdad es usted o solo una ilusión muy bien hecha?

    ―Jejeje, calma Titania que si soy yo —Responde Etérea mientras le contesta afectivamente el abrazo.

    ―¡Princesa Etérea! ¡Es un placer verla! —Dijo Zafyrion con ánimo—. Disculpe que no le haga la merecida reverencia, es que tengo a Rubiria en mis brazos, y si me inclino se me cae, jejeje… —Añade con algo de pena.

    ―Jejeje, no te preocupes Zafyrion, para mí una reverencia no es más que simple formalidad. El aprecio y el cariño que siente la gente por uno y uno por la gente, eso es lo que de verdad importa ―Etérea es muy amable a la hora de contestar. Digno de una princesa.

    ―Gracias, Princesa. Y, disculpe mi intromisión, pero… ¿Qué hace usted tan lejos del castillo? —inquirió Zafyrion algo confundido—. ¿No estaba usted en los límites del este?

    ―Tú lo has dicho, estaba. Veras, ―Etérea se dispone a explicarnos su situación―. Desde que ustedes se fueron, hasta ayer, estuvimos luchando contra las fuerzas de Darkhorn. Afortunadamente, les hicimos retroceder y posteriormente, después de la batalla, regresamos al castillo, y allí permanecí descansando hasta el día de hoy. —Respondió Etérea—; Pero, hace cerca de treinta minutos, sentí una presencia muy poderosa, que se acercaba hacia su posición. A decir verdad, no le di mucho interés ya que sabía que con todos ustedes, los chicos estarían a salvo. Y justo entonces sucedió…

    ―¿Qué sucedió? —Faryanna pregunta mientras se acerca un poco más a la Princesa.

    ―Hace un par de minutos, sentí una presencia gigantesca y poderosa en exceso, mucho más que la primera, y que aparentemente apareció de la nada. —Contestó Etérea con mucha seriedad en su rostro—. En ese momento, me preocupe demasiado por ustedes, tuve un muy mal presentimiento. Mi intuición femenina, me decía que tenía que venir, así que decidí venir inmediatamente para cerciorarme de que no estaban en peligro. La realidad, es que se bienmente a quien pertenece esa presencia; es por eso que no dejé correr el tiempo para venir aquí.

    ¿Ella sabe quién es?

    ―Sabía decisión, niña —Afirmo Hakiro con alivio—. De no haber sido por tu oportuna aparición, posiblemente estaríamos muertos, o en camino a eso.

    Vaya, sí que somos afortunados. De no haber sido por la oportuna aparición de la princesa, estaríamos en camino al otro mundo…

    Me siento afortunado, pero aún sigue inquieto por la presencia que aún nos observa. Él permanece inmóvil, solo mirándonos con atención.

    Creo que aún no estamos a salvo del todo…

    ―Y a todo esto —Intervine con apresuro—. ¿Quién es ese que nos atacó y que nos mira fijamente? —Pregunté al voltear a ver a ese que nos observa.

    Todos nosotros reaccionamos. Volteamos y lo miramos de la misma manera que él nos mira: con frialdad y hostilidad.

    ―Ese que porta una armadura gris, ostenta nada más y nada menos que el título y cargo de Comandante del ejército de Azgalord; su nombre: Reivenhold —Respondió Hakiro mientras le mira fijamente.

    Ese ser inspira pavor y temor. Su presencia es muy intimidante, y provoca en Faryanna y en mí, una sensación de miedo y nerviosismo.

    La hostil figura deja de observarnos y comienza a tomar las riendas. Reivenhold empieza a caminar a nuestro encuentro…

    ―¡Se está acercando! —Faryanna no puede ocultar la inquietud que siente a la hora de hablar.

    ―No te preocupes Faryanna —Mencionó Etérea calmadamente—. No hay peligro. Él sabe bienmente que está en desventaja, y a diferencia de Tormag, él sí es listo.

    Él, en poco tiempo, llega hasta nuestra posición. Frente a frente, él se ve dispuesto a dirigirnos unas palabras.

    ―¡Princesa Etérea! —Reivenhold hace una reverencia al estar frente a frente con Etérea—. Es un placer verla otra vez…

    ―Reivenhold… —Etérea responde con disgusto—; ¿Qué haces aquí?

    ―Oh, veo que aún me recuerdas —Comenta Reivenhold sorprendido—; Dime, mi niña consentida, ¿Cuánto han pasado? ¿Cien? ¿Doscientos años? Aunque… solo eras una niña en aquel entonces.

    Se nota claramente que Etérea se está irritando. A lo que se puede apreciar, ella no soporta para nada su presencia.

    ―¿Qué es lo que quieres? —Ella expulsa su pregunta con bravura.

    Reivenhold la mira. Él se enseria por completo.

    ―Hmmp, ya sabes lo que quiero... —Respondió con mucha firmeza—; El detalle está en conseguirlo.

    ―Pues, —Etérea da un paso al frente— mientras este yo aquí, no tendrás lo que deseas.

    Reivenhold desentona una sonrisa.

    ―Vaya, vaya. Un cordero que muestra los colmillos —Comentó con sarcasmo—. Dime, princesita ¿qué clase de pacifista eres si me amenazas con tanto ímpetu, ah?

    ―¡Calla! —Pronunció Etérea con enojo—. El simple hecho de que sigas con vida, debería llenarte de gozo ¿no crees?

    La sonrisa de Reivenhold se llena de energía. Parece haberle hecho mucha gracia la afirmación de la princesa.

    ―Jajajaja… —Reivenhold ríe con burla—; ¿Llenarme de gozo? ¡Já! Más bien tú deberías de estar agradecida de que no haya matado a esos chicos. Si no hubieses llegado en el momento justo, esto habría terminado y todos felices ¿no crees?

    Reivenhold deja de reír. Él y la princesa, guardan silencio, un silencio agraviado e inhóspito, mientras se miran fijamente con mucha agresividad y hostilidad.

    ―...Ya no tiene caso que siga aquí… —Reivenhold suspira, coloca sus manos en su cintura y encoje sus hombros—. Parece que no puedo hacer nada más ¿eh?… ¡Tormag! Nos retiramos… por ahora.

    ―¡Si señor! —soltó Tormag desde lejos.

    ―En cuanto a ustedes chicos, deberían de estar agradecidos —Comentó Reivenhold en un tono serio.

    ―¿Agradecidos? —Pregunté sarcásticamente pero consiente del porqué.

    ―Sí, agradecidos. Porque, si estuviesen solo cinco milímetros más cerca…

    Reivenhold, en un destello, un movimiento tan veloz como un rayo, se impulsó hacia el frente pasando entre Etérea y Hakiro, y llega hasta nosotros. En cada mano desenfunda mágicamente dos lanzas grises y largas, bastante adornadas en cuanto diseño y detalles, realizando dos estocadas hacia el frente con sus brazos totalmente estirados, posicionando la punta de cada lanza a solo cinco milímetros de nuestras tráqueas, la de Faryanna y la mía. Él no avanza más debido a que estamos detrás de Zafyrion, y este le obstruye.

    ―…Ya estarían muertos —Continuó Reivenhold, inclinándose levemente para poder realizar sus estocadas sosteniendo las dos lanzas. Su voz se manifiesta con mucha seriedad y confianza.

    Todos estamos totalmente paralizados y en shock. Zafyrion está pasmado, y Titania, que está volando entre Faryanna y yo, se encuentra en las mismas condiciones. Hasta la princesa misma se quedó atónita al notar que no se percató del movimiento de Reivenhold aun cuando le paso por el lado. Faryanna y yo estamos totalmente inmovilizados de la impresión, con pánico de movernos y ser degollados en seco por las lanzas desenfundadas a tan solo cinco milímetros de nuestras tráqueas. No sería exagerado exteriorizar el hecho de que casi se pueden sentir el filo de las lanzas, aun cuando ni siquiera nos han tocado. Incluso tragar saliva sería un error fatal; el primero y el último.

    Hakiro, que sí se percató del movimiento de Reivenhold, se queda quieto mirando al piso con impotencia.

    Reivenhold afloja sus manos y las lanzas se desmaterializan en la nada, de la misma manera en que las materializó. Él se acomoda y separa firme en frente nuestro.

    ―Tarde o temprano todos morirán —Reivenhold se da vuelta y empieza a caminar en dirección a Tormag—. Y tengan por seguro, que yo estaré allí para cuando eso suceda.

    Él no voltea a mirarnos en ningún instante. Camina de manera calmada, pasa al lado de la princesa y de Hakiro con toda naturalidad, pero luego de caminar unos cuantos metros más, Reivenhold se detiene.

    ―Una cosa más, Princesa… —Reivenhold voltea a ver a Etérea por sobre su hombro, su mirada es penetrante: atiborrada de odio y ansias de sangre—. La próxima vez, mide con cuidado tus palabras antes de decirlas, porque, sabes bienmente —Él entrecierra sus ojos con furia— ¡A quien te diriges!

    Reivenhold deja de mirarla y vuelve a encaminarse en dirección a Tormag. Al llegar a su lado, ambos se ven envueltos en un vórtice oscuro, y al disiparse de manera violenta, ellos desaparecen.

    La insoportable y casi perenne tensión a nuestro alrededor, se destroza de golpe como un cristal que cae contra el suelo. Las nubes oscuras que evitan el paso de la luz del sol, se desvanecen de la misma forma tan repentina como aparecieron en primer lugar.

    La princesa suelta un largo suspiro de desahogo y mitigación, como si se hubiese zafado de una carga pesada.

    ―Al fin se fue… —Etérea se voltea y nos mira con alivio—. Ya no corren peligro.

    Las palabras más hermosas que he escuchado en toda mi vida.

    ―Sí —Contestó Hakiro aliviado—; eso estuvo muy cerca... ¿Tan desesperado esta Azgalord que envió a su mano derecha por nosotros? De seguro sintió cuando Zeo se hizo uno con Haztaroth.

    ―Eso debe de ser —Añadió Etérea, caminando lentamente hasta el lado de Hakiro—. Hasta yo sentí cuando Zeo empuñó a Haztaroth. Pero, aun así, enviar a Reivenhold por ellos… es demasiado. Creo que él se siente amenazado.

    Zafyrion camina y se acerca al lado de Etérea, con Rubiria en sus brazos.

    ―Más que eso, deberíamos estar agradecidos de que no haya venido él personalmente —Dijo Zafyrion con algo de sarcasmo.

    Hakiro asiente con la cabeza.

    ―Sí, en eso tienes razón.

    Nosotros tres, Titania, Faryanna y yo, también nos movilizamos hasta donde se encuentran ellos.

    ―Hakiro, ¿es de verdad tan fuerte ese hombre? —Preguntó Faryanna algo nerviosa por los sucesos anteriores.

    ―Así es niña —Contestó Hakiro volteando a mirarla—; Si la princesa no hubiese intervenido, en estos momentos tú y Zeo estarían muertos. Hasta yo hubiese caído ante él en mi estado actual.

    ―Hakiro tiene razón —Añadió Etérea—; De hecho, si él hubiera querido matarnos a todos lo podría haber logrado.

    ―¿Y qué fue lo único que lo detuvo? —Pregunté con mucha intriga luego de acercarme a ellos.

    ―La desventaja —Respondió Zafyrion, respondiéndome mi duda.

    ―¿Qué? —Volteo a mirarle—. ¿La desventaja? ¿Qué desventaja? Si estaba en todas las de ganar.

    ―Exactamente, esa era la desventaja —Zafyrion asiente levemente con la cabeza al mirarme—; Veras, él pudo haber derrotado a la Princesa y a Hakiro si hubiera querido, el detalle está en las consecuencias del combate. Él es muy inteligente y astuto, y sabe bienmente que aunque luchara, no es cien por ciento seguro de que lograra matarlos, y aun si lograra matar a la princesa y a Hakiro, él no saldría bien librado, y aun ganando, no es seguro de que logre sobrevivir. Solo sería contraproducente e inútil el que los tres murieran.

    ―Entiendo… —Comenté—; ¿Tan poderoso es ese Reivenhold, que, incluso la Princesa y Hakiro deben de pensarlo dos veces antes de enfrentarse a él?

    Etérea y Hakiro guardan silencio y en sus rostros pensativos se nota la pesadumbre y la indignación.

    Aquí existe algo más… lo presiento…

    ―Ahhh… como sea —Comentó Zafyrion después de suspirar lentamente—; lo que pasó, pasó… Ahora, nuestra prioridad debería ser el regresar a Remlaira ¿no crees Princesa? ¿Princesa?

    Etérea esta consumida en su pensar. Ella parece no estar pendiente de nada más que de sus propios pensamientos. Parece estar perdida en la nada.

    ―¿Princesa, se encuentra usted bien? —Preguntó Zafyrion dando un paso adelante.

    ―¿Ah?... Mmm… —Etérea mueve la cabeza de lado a lado y reacciona—; Tranquilo Zafyrion, sí te estoy escuchando.

    ―Entonces dime ¿te parece si regresamos a Remlaira? —Preguntó nuevamente Zafyrion.

    ―Si —Asintió Etérea con una sonrisa amable—. Sera mejor que regresemos al Castillo de Xenathria y así, de paso, llevamos a Rubiria a una cama para que descanse más cómodamente, porque no creo que puedas seguir cargando a Rubiria por más tiempo, jejeje…

    ―Jejeje, bueno, en parte es por eso, porque aunque no lo parezca, Rubiria pesa mucho jejeje —Respondió Zafyrion sonriente

    ―¡Claro que pesa mucho! ¿O es que no te has dado cuenta de que lleva toda la armadura de placas puesta? —Comentó Titania con algo de sarcasmo.

    ―Bueno si jejeje —Contestó Zafyrion con una pequeña risa— y en parte, es porque los chicos volverán a su mundo.

    ―¿A sí? —Contestó Etérea con algo de sorpresa.

    ―Sí —Intervino Hakiro contestando a la pregunta de Etérea—; Yo mismo he tomado dicha decisión bajo el consejo y consentimiento de Rubiria y Zafyrion.

    ―Ya…, entiendo —Etérea se da vuelta. Ella nos mira con alegría—; Bien, júntense para teletransportarnos todos hasta el castillo.

    ―Espera ¿Usted nos teletransportará, princesa? ―Preguntó Faryanna. Su curiosidad la delata: Quiere ver magia.

    ―Así es, ¿Algún problema? ―Etérea la mira con aminorada confusión.

    Faryanna nuevamente se emociona. El brillo de sus ojos se hace presente, su energía se restaura y todo el pavor por los hechos reciente, desaparece como si nunca hubiesen ocurrido.

    Bueno, esta es la primera vez que veremos a la princesa hacer magia. Hasta yo estoy en las mismas que Fary.

    Todos caminamos y nos ubicamos al lado de Etérea, con excepción de Hakiro, quien se queda quieto mirándonos. Él se da vuelta y empieza a caminar hacia el templo.

    Faryanna nota su ausencia entre nosotros, ella es la primera en percibirlo.

    ―¿Mmm? ¡Hakiro!, digo, ¡maestro Hakiro! —Faryanna se da vuelta y da una pequeña carrerilla hasta él—. ¿Es que usted no viene con nosotros?

    Hakiro la mira fijamente y le coloca su mano sobre el hombro de Faryanna.

    ―No hay necesidad de que yo vaya con ustedes —Hakiro sonríe y le da una palmadita en el hombro—. Mi lugar está aquí en este templo… después de todo, yo soy su guardián.

    Faryanna se desanima. Por lo visto, ella ya le ha tomado cariño al viejo sabio.

    No la culpo. Yo también estimo bastante al anciano… Espero que no haya escuchado eso, jejeje…

    ―Pero ¿no puede venir con nosotros aunque sea por un corto tiempo? —Preguntó Faryanna con tristeza―. ¿Por un ratito chiquitito?

    ―Jojojo… —Hakiro coloca su palma sobre la cabeza de Faryanna, le sonríe y la acaricia con cariño y ternura—. No hay necesidad de que te pongas triste, niña. Es solo que… no puedo dejar el templo solo… Además, volveremos a vernos cuando tengas que venir a entrenarte en las artes mágicas ¿o es que no te acuerdas de eso?

    Al escuchar eso, Faryanna se alegra y se llena de regocijo. Ella sabe que volverá, y cuando eso suceda, bueno, quien sabe que pasará.

    ―Jejeje, es cierto, maestro —Faryanna le da un abrazo de improviso— Ya será hasta esa ocasión. ¡Ni se le ocurra dejarme plantada porque yo estaré puntual en las puertas del templo!

    ―Jeje… Sí, no te preocupes, niña —Hakiro la toma por los hombros y la aleja lentamente de el—. Ahora ve. Ellos esperan por ti.

    ―¡Bien! —Faryanna sonríe con mucha alegría y ánimo—. Entonces así será —Se da vuelta y pega una pequeña carrerilla de vuelta con nosotros— ¡Hasta entonces, maestro!

    Hakiro se queda quieto viendo a todos con mucha felicidad y cariño.

    Ya al lado de la princesa, ella se prepara para hacer uso de su magia.

    ―Bueno ¿Están listos todos? —Preguntó calmadamente Etérea mientras gira su cabeza para avistarnos a todos.

    Titania, Faryanna, Zeo y Zafyrion, quien aún tiene a Rubiria dormida en sus brazos, le sonríen a la princesa y le asienten con la cabeza.

    Ella, por un instante, mira a Hakiro. Ambos cruzan sus miradas y ambos se sonríen mutuamente con mucho afecto; justo como un padre miraría a su hija y viceversa.

    ―Entonces ¡Vámonos! —Dijo Etérea con ánimo.

    Inmediatamente, un círculo mágico de color morado apareció debajo de todos mostros, rodeándonos por completo.

    ―¡Multi Teletransportación! —Exclamó Etérea extendiendo sus brazos de lado a lado en forma de cruz con sus palmas firmes, justo como si empujara o apartara hacia los lados con sus brazos y manos.

    El círculo mágico empezó a brillar con fuerza y, en un destello de luz morada-azulada ascendente, desaparecimos.

    Hakiro, se queda mirando la pequeña estela ascendente de la Teletransportación mientras esta se va desintegrándose poco a poco; Luego se da vuelta y camina lentamente, apoyándose en su báculo, en dirección al templo.

    ―Zeo… el camino que tú y Faryanna han elegido es y será muy duro y tempestuoso, lleno de obstáculos y pruebas —Hakiro se detiene y levanta su cabeza y mira el cielo con calma y nostalgia—. Esos dos, traen a mí recuerdos que creí haber olvidado. Pero, no puedo dejar de pensar en que, el parecido de Zeo con el de él, es casi increíble. Y Faryanna también tiene mucho parecido con ella… Acaso… ¿será coincidencia del destino los parecidos que tienen ellos con ella y con él…? —Hakiro mira el templo y camina nuevamente hacia él—. Oh gran Griáldia… Solo tú sabes que nos deparará el destino, solo tú sabes lo que nos espera al final del camino… la luz al final del túnel. Después de todo, la luz siempre brilla más fuerte en medio de la oscuridad…

    Las puertas del templo se abren conforme Hakiro se acerca a estas. Ya al cruzar las puertas, estas se cierran tras de él y resuenan con potencia y firmeza al cerrarse.

    Poco a poco, la luz morada pierde fuerza, y, sin darnos cuenta, ya estábamos en la sala del trono. Todos estábamos en torno a la Princesa Etérea, quien nos había teletransportado.

    La princesa soltó un pequeño suspiro consolado y caminó con calma en dirección al trono. Titania acompaña a la Princesa volando a su lado.

    Mientras Etérea camina, su armadura poco a poco se desintegra, y mientras se desintegra se puede ver que tiene puesto la misma vestimenta con que nos recibió por primera vez, pareciese que la armadura estaba puesta por sobre su ropa, pero a la vez, da la impresión de que no es así, ya que la ropa se materializa conforme la armadura se desmaterializa. Su pelo cambia de color rojo a dorado desde las puntas hacia su cabeza y sus ojos sufren la misma transformación al pasar de dorados a rojos.

    Que asombroso y hermoso…

    Zafyrion, quien todavía tiene en sus brazos a Rubiria, se dio vuelta y caminó a la salida de la sala del trono; A suposición propia, pienso que fue a llevar a Rubiria a alguno de los dormitorios del castillo para que descansase más cómodamente.

    Faryanna y yo nos encontrábamos en el centro de la gran sala, uno al lado del otro. Justo entonces la Princesa, quien se había sentado en el trono, nos mira con amabilidad y nos llama para que vayamos hasta ella.

    ―Zeo, Faryanna, vengan aquí un momento, por favor —Dijo Etérea mientras Titania les hacía señas enérgicamente con su mano derecha.

    Faryanna y yo caminamos totalmente confiados, hasta la princesa. Al llegar a ella, nos quedamos parados a frente suyo.

    ―Bueno… Ya tienen una idea del “porque” ustedes están aquí ¿no es así? —Preguntó Etérea con serenidad al mirarnos.

    Todo esto ha sido tan repentito. Pero eso no quita que este reino aclama por la ayuda de alguien, ese alguien somos Faryanna y yo.

    ―Si —Contestó Faryanna—. Y entendemos la delicada situación en la que se encuentran.

    ―Mmm… —Etérea posa su mano sobre su cabeza y se soba levemente—. A decir verdad, me siento mal por arrastrarlos a todo esto.

    ―No te preocupes, Princesa —Comente con una expresión alegre—. En realidad, me siento afortunado de estar aquí en este momento. Y no lo digo porque estuve a punto de morir, sino porque que he tenido la oportunidad de venir y ver este mundo tan fascinante.

    ―Estoy de acuerdo con Zeo —Añadió Faryanna con una sonrisa—. Este mundo es tan increíble y maravilloso. Claro, apartando el hecho de que quieren nuestras cabezas en una estaca, jajajaja…

    ―Jejeje… Si eso es cierto —Asintió alegremente Titania mientras ríe con alegría—; Pero… ahora, tienen que regresar a su mundo. Bueno, por lo menos, hasta que Hakiro decida que es momento de llamarlos nuevamente para comenzar su entrenamiento.

    ―Bien. —Etérea se levanta del trono—. Supongo que estarán ansiosos por volver. No tengo que ser una Oráculo parar notar eso. Así que no les hare esperar más y los regresare a su mundo.

    Etérea cierra sus ojos y respira a profundidad. Faryanna y yo nos preparamos para lo que viene.

    ―¿Están listos?

    ―¡Oigan esperen! —Resonó una voz muy familiar en la entrada de la sala del trono.

    Todos volteamos para ver quien llama, y vemos que es Rubiria quien viene a cuestas, sosteniéndose con su brazo izquierdo por sobre el hombro de Zafyrion.

    ―¿Qué? ¿Acaso pesaban irse así nada más? ¿Sin despedirse de mí? —Preguntó Rubiria con ánimo mientras venia caminando lentamente junto a Zafyrion—. Que desconsiderados son jeje…

    A todos nos llenó de alegría y regocijo al ver a Rubiria despierta, más a Titania, quien voló rápidamente para darle un abrazo afectivo. Aunque, se nota que aún está muy cansada y está haciendo un gran esfuerzo solo para estar aquí con nosotros.

    ―Vaya, ¿ya te recuperaste? —Dijo Etérea con asombro—; en serio si eres una chica ruda, Rubiria.

    ―¿Qué si lo soy? ¡Já! —Rubiria se demuestra con alarde de sí misma—. ¡Se necesita más que un simple desmallo para evitar que venga a despedirme de estos dos niños!

    Zafyrion la trae a cuestas con algo de lentitud. Mientras caminan, él se mueve con suavidad para no incomodarle, y al llegar a frente nuestro, le da un beso muy tierno en la mejilla.

    ―Jejeje… ¿Saben? no pude detenerla —Mencionó Zafyrion al llegar frente a nosotros—. En cuanto llegamos al dormitorio y la recosté en la cama, se despertó y lo primero que preguntó fue ¿Dónde están Faryanna y Zeo? Le dije que estaban bien, pero que ya regresarían a su mundo, o están en camino a eso. Y ella se levantó y se dispuso a venir aquí. De hecho, ella se cayó al no poder sostenerse en pie. Intenté ser persistente, pero decirle que no, no era una opción, así que solo la apoye sobre mi hombro y pues, aquí me tienen jejeje…

    Nosotros, Fary y yo, nos acercamos a ellos y les damos un abrazo de grupo.

    ―Bien, parece que todos estamos aquí —Dijo Zafyrion calmadamente.

    ―No… no todos —Faryanna interviene con algo de tristeza en su expresión y tono de voz—. Me hubiera gustado despedirme de Hakiro antes de irme…

    ―Faryanna —Etérea camina y coloca su mano sobre el hombro derecho de Faryanna, le sonríe con amabilidad—; No te pongas triste, recuerda que no es un adiós, sino un hasta pronto… Además, ¿Quién no nos asegura que no nos está viendo en este momento?

    ―¿Vernos? ¿A qué te refieres? —Pregunté con intriga.

    ―Jajaja, niños, Hakiro es el gran Clérigo Archisabio. A él, NADA, nada se le escapa —Respondió Etérea con mucha alegría y ánimo.

    ―Jejeje —Faryanna se anima y ríe tiernamente ante las palabras de Etérea— En eso tienes razón, jejeje…

    ―Jejejeje… sí… —Etérea suelta un pequeño pero sostenido suspiro—. Bien, ya es hora, y esta vez sí es hora, jajaja. Vayan al centro del salón, justo en el centro del símbolo.

    Faryanna y yo asentimos y caminamos hasta ese símbolo extraño que se encuentra en el centro del salón. Mientras caminamos, Faryanna, quien está a mi izquierda, toma mi mano, voltea a mirarme y me sonríe. Su sonrisa es hermosa, una sonrisa que vale un millón. Ella aprieta levemente mi mano, yo hago lo mismo, y no puedo evitar ruborizarme un poco. Se nota la felicidad en su rostro, de seguro porque vamos a volver, aunque sea por corto tiempo, pero regresaremos a casa.

    Cuando llegamos al centro del símbolo, me doy cuenta que, aun tengo a Haztaroth en mi mano derecha, supongo que ya me he acostumbrado a tenerla en mis manos que casi la siento como si fuera una extensión de mí mismo. Etérea y los otros, empiezan a caminar hacia nosotros, con excepción de Titania, que puede volar. Al llegar frente a nosotros, Etérea, junta sus manos y las aprieta con leve fuerza, agacha un poco la cabeza y cierra sus ojos. Está en una posición muy similar a como lo estaría alguien al rezar u orar.

    ―Aguarden… Aún tengo a Haztaroth en mis manos… ¿Acaso me la puedo llevar conmigo? —Pregunté mientras miro, admirando, a Haztaroth.

    ―Bueno… eso lo decides tú —Respondió Etérea con mucha calma y serenidad sin levantar la cabeza ni abrir los ojos—. Pero, si quieres, puedes dejarla aquí.

    ―Sí ―contrasté con seguridad―. Será lo mejor. No creo poder explicarle a mamá si me ve sosteniendo un arma, jajaja…

    ―Jejejeje… Titania, —Titania se pone alerta al ver que la Princesa la llama y voltea a verla—; ¿Puedes hacer algo al respecto, por favor?

    ―¡Sip! —Asintió alegremente.

    Inmediatamente, Titania extiende sus bazos hacia adelante y abre sus palmas. Repentinamente, en el suelo y frente a mí, una luz blanca empezó a parpadear y en medio de esos parpadeos, una forma algo rectangular y adornada empezó a materializarse, y en un repentino destello, apareció un pequeño altar muy similar al que sostenía a Haztaroth cuando la tome.

    ―Coloca a Haztaroth en ese altar, y ella te estará aquí, esperando a tu regreso. —Expresó Titania con alegría.

    Doy un pequeño paso hacia adelante. Me inclino solo un poco y extiendo mi brazo derecho para colocar a Haztaroth sobre el altar.

    Retomo mi posición al lado de Faryanna.

    ―¿Están listos? —Preguntó Etérea.

    Faryanna y yo nos miramos fijamente con alivio y regocijo. Volteamos a ver a Etérea y asentimos con la cabeza y con una sonrisa.

    La princesa sonríe levemente.

    ―Oh Fuente de Todo Poder, Gran luz que brillas en el infinito, Reúnete en mí y permíteme regresar a estos seres llenos de pureza y bondad, a su mundo…

    Luego de estas palabras, Etérea, se vio envuelta en un aura de luz blanca muy brillante y el sello en el que estamos parados, empezó a brillar. Un círculo mágico de color dorado con muchos más sellos, círculos y glifos pequeños, apareció entorno y dentro del primer sello, rodeándonos por completo.

    Etérea separa sus manos, y extiende sus brazos lentamente hacia abajo en diagonal con las palmas abiertas hacia afuera. Abre los ojos, nos sonríe y nos mira con mucho cariño y afecto. Luego alza lentamente sus brazos y cruza sus palmas abiertas por sobre su cabeza. De ella, un viento fuerte que destellaba en un color algo dorado y azul índigo, empezó a soplar, agitando su larga cabellera dorada, la de Faryanna y la mía. Zafyrion, Titania y Rubiria, nos miran con una sonrisa, añoranza y algo de nostalgia, y Titania, con sus ojos llorosos, mueve su mano fervientemente, despidiéndose de nosotros.

    Etérea baja lentamente los brazos, y los extiende hacia adelante con las palmas abiertas y extendidas, y el sello reaccionó: un pilar de luz dorada ascendió del sello principal y los demás sellos, glifos y círculos, se sobreponen uno sobre otro, girando en torno a nosotros con rapidez. El pilar de luz se volvió más brillante todavía, a tal punto, que nos ciega por completo, obligándonos a cerrar los ojos.

    Todo se vuelve resplandeciente. Aun con los ojos cerrados, la luz se hace notar. Y entre todo lo que está ocurriendo a nuestro alrededor, una voz hace eco, es la voz de la princesa Etérea que nos habla en nuestras mentes, dirigiéndose a nosotros y diciéndonos algo…

    “Faryanna… Zeo… Siempre… Siempre recuerden…despertar…”

    Abro los ojos con estrepito y sobresalto.

    ¿Dónde estoy?

    Mis parpados aún se sienten pesados. Mi visión sigue algo borrosa; lo habitual al despertar.

    No me siento exaltado, me siento natural, normal, como si hubiese despertado de un sueño cualquiera. Froto mis ojos con pereza y con algo de dificultad y somnolencia, doy conciencia del panorama a mí alrededor; y me hace darme cuenta de que no estoy en Xenathria.

    He vuelto…

    Para mi sorpresa, me encuentro en el campus del instituto, bajo el mismo árbol en donde yo y Faryanna nos quedamos dormidos.

    Faryanna aún sigue dormida, acostada sobre mi regazo.

    Todo esto… Todo parece tan normal, que da la impresión, la sensación de que haya sido solo un sueño como cualquier otro.

    Miro el reloj que tiene Faryanna en su muñeca derecha y veo que solo han pasado cerca de cuarenta y dos minutos.

    Justo como lo había dicho Titania. ¿Acaso es esa la prueba de que no fue solo un sueño?

    Puedo sentir un pequeño movimiento en mi regazo: Faryanna empieza a despertarse. Ella se apoya sobre el suelo con sus manos, y se alza un poco, parece estar confundida de los acontecimientos, al igual que yo.

    ―Faryanna… Oye, ¿Estás bien? —Pregunté mientras pongo mi mano derecha sobre su hombro.

    ―¿Ah?... ¿Zeo?...

    Faryanna mueve levemente su cabeza de lado a lado y voltea a verme. Ella aún está bajo los efectos del sueño.

    ―Sí, no te preocupes, estoy bien —Faryanna contesta con una tierna sonrisa—. Dime, Zeo ¿Qué paso? ¿Acaso volvimos? ¿O es que nunca nos fuimos?

    ―Bueno Fary, yo estoy igual de confundido que tu —Conteste—; Espera, ¿Tuviste el mismo sueño?

    Faryanna coloca su mano derecha sobre su boca.

    ―¿Fue eso un sueño? Porque… sinceramente no creo que dos personas puedan tener el mismo sueño al mismo tiempo ¿No crees? —Faryanna voltea y mira a su alrededor—; Bueno, no estamos en Xenathria…

    ―Eso sí. Si sabes el nombre de Xenathria, entonces significa que todo fue real… ¿Y ahora qué? —Pregunté con calma.

    ―Pues… Supongo que habrá que esperar a que nos llamen nuevamente. Además, ¿me vas a decir que no te gusto el tiempo que pasamos allá? —Preguntó Faryanna mientras me miraba con amago.

    ―Jejeje, tienes razón. —Respondí luego de reír levemente―. El tiempo que pasamos allá fue memorable. Creo que será una de las anécdotas que les contare a mis hijos y nietos, jajajaja.

    Las personas pasan a nuestro lado, ellos solo ven a un par de chicos comunes y corrientes que solo descansan a la sombra de un árbol, esa es la impresión que damos ¿O tal vez no?

    Darío, quien viene caminando por el sendero que esta frente a nosotros que rodea la plaza, nos ve y se acerca a nosotros.

    Creo que esto no terminará bien…

    ―Vaya, vaya, miren a quien tenemos aquí —Comentó Darío cruzando los brazos.

    ―Oh Darío, ¿Cómo estás? —Pregunté amablemente con una sonrisa.

    ―Jajaja, yo bien, aunque mejor que tu no —Respondió Darío luego de reír con bromeo.

    ¿Mmm…?

    ―¿Mejor que yo? ¿A qué te refieres? —Pregunté con mucha curiosidad mientras me inclinaba un poco hacia adelante.

    ―Jejeje… me refiero a que, mira como estas —Contestó Darío alegremente cerrando los ojos y con una sonrisa.

    Pienso un momento, miro con atención, y me doy cuenta de que Faryanna, en la posición en que esta, está prácticamente sobre mí. Puedo ver como se asoman sus senos un poco por sobre su escote; Poco más y se podría decir que esta acostada sobre mi pecho.

    Reacciono con algo de pena y vergüenza. Me pongo totalmente rojo. Faryanna, al verme, reacciona con algo de confusión, pero a corto plazo de tiempo, también se da cuenta y se apena por completo e incluso se avergüenza y su rostro entra en un estado de rubor total.

    Rápidamente ella se levanta y se echa hacia atrás, cayendo sentada y reaccionando con algo de sobresalto.

    ―¡Kyaaa...! ¡Zeo, no puedo creer que seas de ese tipo de personas que se aprovecha de las situaciones! —Profirió Faryanna mientras se tapaba el pecho con su antebrazo derecho—. ¡Pervertido!

    Si, esto terminará mal…

    ―¡N-no! ¡No es lo que piezas Fary! —Expuse, en un intento de que no malentendiera la situación, aunque supongo que ya lo hizo.

    ―Jajaja, Eres todo un Casanova, Zeo —Darío se acerca a mi lado y me da unos pequeños golpes con su codo en mi brazo derecho—; Apenas la conociste ayer, y ya te la has ligado por completo jajajaja…—Mencionó mientras me observa con una mirada penetrante y una sonrisa algo morbosa.

    ―¡No me hundas más Darío! —Refute mientras me levantaba rápidamente.

    ―Jajaja, bueno chicos, no quiero meterme en medio de su romance…

    ¿Pero qué…?

    ―… pero deberían apresurarse —Comentó Darío alegremente.

    Eso de apresurarnos llama mi atención, y no solo a mí, ya que Faryanna también esta intrigada.

    ―¿Apresurarnos? ¿Por qué? —Preguntó Faryanna al levantarse.

    ―Porque, dentro de tres minutos comienzan las clases y si se retrasan, la van a liar, jejeje… —Darío sonríe y señala el reloj de Faryanna—. ¿Acaso no vez tu reloj? ¿O es que acaso llevas ese reloj para puro farol?

    Faryanna en un veloz y brusco movimiento, mira el reloj con mucha atención.

    ―¡Madre mía! —Faryanna, con su mano derecha, me toma bruscamente del brazo y me jalonea mientras camina con mucho apuro—. ¡Vamos Zeo, Aprisa que nos saltamos la clase! ¡Luego discutiremos lo del supuesto “malentendido tuyo”!

    ¡P-pero sí fue un malentendido! —Refute en mi defensa mientras caminaba dando traspié de los jalones que ella me da.

    ―Si como no… ¡Como sea! ¡Lo que importa es no llegar tarde a clases! —Refutó algo enojada mientras caminaba.

    Y es así como te salvas de los problemas ¿no?

    Bueno, ya que es así… ¡Vamos allá! —Comente con mucha alegría y ánimo.

    Y aquí estamos, nuevamente en el instituto, como si nada hubiese pasado, viviendo nuevamente nuestras vidas normales como estudiantes, justo como si todo fuera un simple sueño.

    Por otro lado, Faryanna y yo estamos conscientes de que no es así, todo esto fue muy real y sabemos muy bien que se repetirá.

    Ahora, que estamos finalmente en casa, solo nos queda esperar a que nos llamen nuevamente. Pero, ¿cuándo será eso? Bueno, supongo que será pronto, porque después de todo…

    Ya dejamos caer la lluvia sobre el rio…
     

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