One-shot Labor Infernal [FF7]

Tema en 'Fanfics sobre Videojuegos y Visual Novels' iniciado por VeniaSilente, 13 Septiembre 2021.

  1.  
    VeniaSilente

    VeniaSilente Recomendando gatos, siestas y diseño narrativo.

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    Título:
    Labor Infernal [FF7]
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    673
    Mis saludos gente del foro. He estado ausente mucho tiempo pero ahora puedo volver con una vieja historia que escribí hace eras para otro foro que ahora se perdió en las lagunas de la Antigua Era (o sea, antes del 2010). Es una historia sobre un videojuego bien conocido, también. Espero que les guste.


    Labor Infernal


    Qué días. No se puede dar uno el lujo de reposar en un trabajo tan importante. El inclemente sol, la quemante arena, la gente que va y viene buscando diversión, u otros pocos en sus tareas personales; a todos se les debe responder.

    — Dos limonadas por favor.

    Un vaivén al cliente para que saque de la jarra y deposite el dinero sobre el mostrador. No se preocupe por soltar el dinero: este calor derrite la voluntad de robar antes que pueda plantar sus raíces.

    — …ensalada de frutas para la villa. Ojalá que esta vez alguien quiera comprarla.

    Sí, sí, ya se lo han dicho a uno seiscientas veces. Al menos, siempre ha tenido uno que repetirles la cantinela. ¡La ensalada cuesta tres mil cincuenta, déjelos en el mostrador! Mas tenga la amabilidad de dejar algo de naranjas, que casi no nos quedan, por favor.

    No la puede ver uno con el sombrero puesto, pero se sabe que la Villa de la Compañía es una construcción magnífica. Venderla debería ser tarea fácil: ¿cómo podría alguien no querer una gran casa refrescada, un patio enorme y acceso al mar diáfano, sin mencionar tenerle a uno como vecino? Pero pareciera que el calor derrite los billetes, ni siquiera trescientos mil de los verdes sirven de algo. Dicen que la villa la heredará el joven Nuevo Presidente. Bueno, mientras no le haga nada el calor a mi jugo de durazno…

    — ¿Señor, me da otra pelota? Estaba jugando con ese perro rojizo tan raro y se rompió.

    Niño, que tu madre deje el dinero sobre el mostrador como todo el mundo, ahí, donde te señalo a tu derecha.

    Cielos, si la gente la suda (literalmente), no me imagino cómo lo pasará un perro con todo ese pelaje. Tiene que ser muy educado para jugar con los niños en un día como este, aunque vez que lo veo le han incendiado la cola y no parece que—

    — ¿Un parasol para el Doctor? Dice que se siente acalorado, pero se niega a sacarse la bata…

    ¿Un parasol? ¿Ahora? ¿Qué se creen que es uno? Ya todos los parasoles se han arrendado. Aunque… veamos, dadas sus bonitas piernas, de seguro me queda uno en alguna parte. Si fuese usted tan amable de inclinarse y buscarlo solita, mire que me da usted incluso más calor con todo este—

    — ¿Un chocolate?

    Ya no queda; con este calor me queda solamente jugo de chocolate. ¡Pero si lo quiere, saque y llévelo! Sólo deje el dinero sobre el mostrador. No se extrañe, puede uno notarlo aún con el sombrero puesto con este calor. Cielos, que la gente no deje trabajar a uno tranquilo.

    Esta tienda sirve a todo el pueblo, también a sus visitantes, y de todo eso es uno el que se encarga. Así que le disculparán a uno el tono y la falta de atención más personalizada, pero vamos, que la gente se descarga con uno por el calor también.

    — ¡Un meteoro! ¡Es el fin del mundo!

    Eso es más raro, aunque como reclamo se ha hecho más común estos días considerando que parece casi fijo en el cielo. O eso dicen, no pienso alzar la copa de mi sombrero para verlo. No le puede uno dedicar atención a eso cuando está uno tan ocupado con la tienda, así que vaya con sus profecías a otra parte.

    Uno se quedará recostado en su hamaca, trabajando duro.

    Porque no importa si hay ecoterroristas, monstruos de pus, asesinos seriales en cuero negro, o meteoros. Si el verano no da tregua, pues yo no me la tomo.



    Basado muy a grandes rasgos en la tienda de Villa del Sol, en el segundo disco de Final Fantasy VII.
     

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