Mitología La Sayona [Venezuela]

Tema en 'Otros Fanfiction' iniciado por Nyxbel, 1 Julio 2016.

  1.  
    Nyxbel

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    Escritor
    Título:
    La Sayona [Venezuela]
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Fantasmas
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    2067
    El siguiente Relato tiene Palabras que son consideradas Vulgaridades, no obstante, forman parte del Léxico que identifica mi querido país, Venezuela. Pido Disculpas por cualquier incomodidad ocasionada a los Lectores en el Relato. Saludos

    ***************************************************​

    Corría por el vecindario de boca en boca este cuento, del cual millones de comentarios se escuchaban al respecto. La Bola ´e Fuego, un espanto endemoniado y travieso que sale los viernes santos pidiendo por Dios un rezo. También estaba el Silbón, quien se llamaba Nelson, y carga en su espalda el pesar y un saco lleno de huesos; cuando caminan de noche, vecinos recitan rezos, pidiendo protección a dios por los montes espesos.
    La Sayona, lo primero que vez son sus senos, y le pide matrimonio a los borrachos con despecho.
    Los que han caminado de noche te pueden hechar el cuento, muchos se han topado con ellos cuando caminan por los campos o por el centro.

    Se encontraba Severiano, echándole los perros a la hermosa morena Timoetea.
    Le pedía bailar un joropo, donde ella accede, sonando de fondo una llanerita de del Pollo Jose Vicente.
    La alegría se sentía en el ambiente, y tanto Severiano como Timotea estaban pendientes, luego de la bailadita Severiano le dice a Timotea:

    - Espero que no te ofendas con lo que le voy a decir señorita, pero usted a mi me gusta.
    - Ay corazón, usted se ha estrellao' conmigo —responde ella.
    - Aunque sea un ratico mi doncella —responde el mujeriego de Severiano, si, el ya estaba casado y tenía su esposa, la cual estaba embarazada.
    - No mi amor, lo siento mucho, pero yo no quiero coñazos con Casilda, además, que se dice que está embaraza' de usted —responde Timotea, diciendo como quien no quiere la cosa.
    - Hay que ver... usted si es oído flojo. Esa es la cuerda de envidiosos esos que hablan paja de uno pa' después prender el fuego. No ve que esa gente está es envidiosa de que usted y yo formemos linda pareja. —responde Severiano con la excelente labia del venezolano mismo.
    - Caramba, ustedes los hombres son todos igualitos. Tienen una mujer y quieren tres o cuatro más —lo ve con mirada juguetona y le pregunta —¿No se conforma?
    - Mire corazón, yo soy un hombre soltero. Te lo juro por... por... mire no hallo ni por quien jurárselo, ¿Como la ve?
    - ¡Ay! Severiano, mire que el Sábado voy para allá por su pueblo, y yo se donde vive. —lo observa y le susurra al oído lo siguiente —Allá lo veo, no importa que su mujer se muera de arrechera.
    - Bueno mijita, allá nos vemos. —responde el sinverguenza.

    Así comienza la historia del espanto que persigue a los hombres parranderos y mujeriegos. Se comenta que fue una mujer llamada Verónica, que le dio muerte a su hijo y a su propia madre, pero la madre antes de morir la maldijo convirtiéndola en el azote más terrible de los hombres que andan en la oscuridad del llano y por todos los caminos de Venezuela.

    Canta el gallo muy alegre en la fresca mañana de aquel sábado tan esperado por Severiano, ya que ese día, tendría la respuesta decisiva por Timotea.
    Severiano anhela convertirla en la quinta de su grupo de mujeres.
    La mañana se dispuso a trabajar y ordeñar la vaca, alimentar a las gallinas y regar la incontables matas de Naranja que adornaban su frondoso campo.
    Al mediodía Casilda le preparó una sopita de res, bastante buena, de esas que levantan muertos.

    - Verga mijito, usted lo que tenía era hambre —comenta Casilda.
    - Coño si mujer, esas gallinas me dieron harto trabajo esta mañana —realiza una pausa, toma un poco de sopa y prosigue —y la vaca er' coño esa no tiene leche; nojoda.

    Casilda se ríe y al terminar le sirve otro plato de sopa.
    Llega el atardecer, inspirado en aquellas dulces palabras del sábado anterior.
    Severiano se prepara y mientras se viste al espejo piensa:

    - Esta noche hago como el que no esta caso' ni tiene compromiso; hoy me cojo a Timotea.

    Mientras se abrocha los botones frente al espejo ve pasar una silueta blanca por la ventana, sintió un escalofrió, pero no le hizo caso y siguió preparándose.

    - Hay Timotea, ese culito va a ser mío -pensó, mientras que desde la cocina Casilda lo llamaba para cenar.

    Cuando se sento en la mesa para comerse las ricas cachapas que le había preparado su mujer, esta le comentó:
    - Carajo, y donde es la parranda que no invita.
    - Voy para el Rincon Llanero mijita, no me espere, que la fiestica con los compadres es hasta el amanecer.
    - Vaya usted a tener cuidao y me pega los cuernos. Acuérdese lo que le pasó a Chuchu.
    - Hay querida, usted si cree en cuentos bobos -dijo Severiano mientras se reía —la verdad es que Chuchu era un mujeriego, y ese día que casi muere, fue la mujer que lo descubrió y lo reventó a coñazos.

    Mientras tomaba agua porque se había atragantado con la cachapa por reirse mientras comía terminó:
    - Hasta yo diría que me salió la Sayona, pa no deci' que me caiste a coñazos Mujer.
    - Cuidate Severiano, y recuerda que yo no te veo, pero el que está allá arriba si te vé.

    Siveriano no le prestó mucha atención a su mujer y se marchó para el Rincón Llanero, lugar donde todas las noches había parranda, mujer y pachanga.
    Severiano va feliz y se alegra aún más porque ya comienza a oír el arpa y los copleros del baile, pero en el rancho, Casilda, no sabe la desgracia que le espera a su marido.
    Había un fulano, a quien apodaban “Burro Embustero”, esperando que Severiano saliera para atacarle con los chismes y cuentos de camino.

    - ¡Ajá! Siveriano, Tenga cuidao esta noche, porque ayer fue Viernes trece, y los demonios andan suelto.
    - Vayase a dormir viejo pajuo, y deje de estar asustando gente con esas huevonas' —responde Siveriano.

    Aproximadamente a las 11 de la Noche Timotea y Severiano se conocieron profundamente, ya a las 3 de la mañana Severiano decidió volver a su rancho. Sin embargo, al pasar frente al Rincon Llanero, se encontraba nuevamente Burro Embustero:

    - Hay hombre usted es de armas tomar, a estas horas por los caminos de soledad, y usted que es más cabrón que Reno montañero.
    - Usted y sus vergas viejo, bendigale el camino a los espantos mas bien, que este que esta aquí se cae a coñazos contra cinco.
    - Hijo... ¿Porqué tan apurao'?
    - ¿Y que? ¿Acaso es mejor que amanezca por acá enrollao' de una hamaca?
    - Mire compañero, aquí después de las nueve de la noche, no puede andar fuera de la casa, porque en cualquier parte, que usted ande se encuentra con la Sayona.
    - Ve, que uno no puede hablar con usted sin que usted salga con cuentos chinos. -responde Siveriano.
    - Aquí mismo al pasar el caño donde hay una palma y un matapalo gacho, ahí le sale a la gente, dicen que y que es alta, pelo largo, muy elegante, y se les pone alante' diciéndoles que la sigan y los que la siguen después que los tiene perdidos, los convida a que se acuesten con ella, pero después que se acuestan se vuelve un esqueleto bien feo, enormes dientes y les pega un grito en la oreja que los deja locos por mucho tiempo.
    - Hay viejo marico, Ja, ja já. No me eche broma, compañero. a usted, ¿cómo que no le gustan las mujeres? ¿Usted cree que a mí me sale una mujer convidándome y la voy a perdonar? Nojoda...
    - Compañero, no se burle, mire que esas cosas no son pa´ juguete ¿Por qué no se regresa conmigo, más bien, compañero? Mañana nos vamos juntos.
    - No hombre, compañero, a mí me llaman el Macho, en la fiesta nos vemos.

    Severiano continúa su marcha confiando que llegaba a su Rancho esa misma noche, pero antes de llegar al Paso, se encontró un rancho viejo, donde estaba una mujer en el tranquero vestida toda de blanco.
    - Mire Señor, ¿pa' donde va usted por ahy?

    Severiano la ve y piensa:
    - Coño coroné, dos por uno en una noche.
    Pero se recuerda de lo que le contaba Burro Embustero, así que prosiguió su camino.

    Pero ella insistió:
    - ¡Señor!, es con usté. Respóndame que tengo miedo.

    A lo que responde éste:
    - ¿Qué quiere? ¿Qué se le ofrece señorita?
    - Yo me llamo Verónica y voy pa´ la finca de mi tío en el Mantequeral, pero me da miedo irme sola. Usté, ¿no quiere llevame?
    - Es que yo no sé dónde queda eso. —dijo Severiano, sin embargo, el Mantequeral era el pueblo donde vivía él, ¿Coincidencia?
    - Bueno, yo le digo por dónde es. —responde ella.
    - ¿Y el marío suyo dónde está?
    - No, yo no tengo hombre. Usté, ¿no quiere representarme? —dice Verónica con voz juguetona.​
    - Bueno, vamonos pues...
    - ¿De dónde viene por´hay?
    - Yo vengo del rincón Llanero. Y usted, ¿vive sola en su casa?
    - Sí, yo vivo sola, porque así puedo llevar al que yo quiera.
    - A pues, claro que sí ¿Y si yo le digo que me lleve, usted, me lleva?
    - Claro, ¿por qué no? Pero, ¿acaso yo le gusto?
    - Claro que me gusta. Si cuando la vi me pareció una mujer muy hermosa.
    - A mí también, me provocas mucho, pero, ¿no sé qué dices? —responde ella.
    - Bueno, que el bocao que está pa´ uno, lo mejor es coméselo.
    - Vamos a devolvernos, ¿quiere?
    - Claro que quiero, devolvámonos, pues. —responde Severiano, mientras se olvidó del consejo de Burro Embustero.

    El “Macho” Severiano, sin darle más tiempo a que la mujer reaccionara de otra forma, le echa el brazo al cuello y la toma de una mano, trata de descubrirle la cara para acariciarla, pero la mujer comienza a desvestirse.
    ¿Y cuál sería la sorpresa cuando la mira desnuda?
    Se le transforma en un esqueleto demasiado horrible y le pegó un grito en la oreja que lo dejó ciego por unos segundos.

    - ¿Te gusta las mujeres fáciles, verdad? Aprovécheme papito, que eso es lo tuyo. ¡ Ah, Toma, sucio inmundo! —responde la Sayona.

    Llega la mañana del día siguiente, pasan las horas del nuevo día y llega el atardecer, cuando viene un hombre desnudo y la piel desgarrada por los espineros, la gente piensa que es un animal y corren a su captura, pero éste, sólo tenía en mente la imagen del espanto y los confundía con él, los gritos que pegaba eran tan espeluznantes y despavoridos que asustó a toda la gente y se les perdió a la carrera.
    Unos galleros que pasaban por el matapalo gacho lo encontraron en agonías de la muerte.
    Cuando ellos tratan de identificarlo, él mismo le responde con voz agotada por el cansancio.

    - Yo soy Pancho, yo soy Pancho, no me abandonen, llévenme a mi casa, ay, una mujer muy fea, muy fea, tenía la cara como un cadáver y el cuerpo era un esqueleto y unos dientes demasiado grandes, ahí viene, quítenmela, quítenmela, no me dejen, no me dejen, no me dejen llevar, llévenme a mi casa, ahí viene, me va a llevar.

    La Sayona estaba con ellos, y no la veían, pero piensan que el hombre se estaba muriendo, preparan una cruz de mastranto y empiezan a rezarle; así fue que pudieron quitársela de encima.

    Dice la leyenda que le tiene mucho miedo a la cruz. Dicen que su misión es perseguir a los hombres para descansar de penas, y que cada hombre que cae en sus manos es un pecado menos para ella. Esto que, ustedes, terminan de oír ha sucedido, y sucede, en las noches oscuras y solitarias del Llano adentro.

    Severiano no salió más nunca de parranda, y obviamente se dejó de ser tan cuernero.
    Pero aún se observa al hombre nervioso en su propio campo, cuando por las mañanas sale a cosechar las frutas, y siente como si alguien lo observara desde los frondosos árboles y matorrales.

    Esa misma sensación que te da a veces cuando estas solo en casa, y aún así siente que no eres el único en la habitación.


     
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    Tauro
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    Ergaaaaa nyxbel te luciste esa es nuestra mejor leyenda urbana njd XD
     
    Última edición: 2 Julio 2016
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    Nyxbel

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    Te olvidas del Silbón, el Duende de la Laguna...
    La Llorona, el chupacabras...
    La mujer con cachos, la Bruja de los Teques
     
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    Sweet Guardian Angel

    Sweet Guardian Angel Iniciado

    Tauro
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    Sin olvidar el hachador perdido el anima y los espiritus de la noche de san pedro....hay no no no susto susto njd jajajaja XD
     
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    Domenica

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    omg, leer esto me hace sentir tan venezolana :c

    Creo que todo venezolano que se precie conoce esta historia, además de las que nombraron allá arriba. ES UN CLÁSICO, POR DIOS. Yo solía asustar mucho a mis primitos diciendo que venía la Sayona, jajajaja, Así que me encanta, me da nostalgia<3. Además, el lenguaje, JAJAJAJA, es muy venezolano.

    Lo único que yo podría aconsejarte, sería respecto a ciertos tecnicismos, como el uso de las comas y los signos de puntuación, así como cuidar ciertas cositas de ortografía.

    me encanta leer cosas venezolanas por aquí<3.
     
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  6.  
    Nyxbel

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    Sagitario
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    Jajajajaja Susto
    Gracias :)
     

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