One-shot La pequeña sirena

Tema en 'Vocaloid' iniciado por Yoko Higurashi, 15 Noviembre 2014.

  1.  
    Yoko Higurashi

    Yoko Higurashi Usuario común

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    Escritor
    Título:
    La pequeña sirena
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    2705
    La Pequeña Sirena

    Luka 16.jpg

    Moviendo mis manos, mi cola, viendo el azul del agua que como espejo refleja la luz del Sol, se siente tan relajante. Si tengo hambre, como; si tengo sueño, duermo; si quiero reír o sonreír, sólo debo hacerlo; así es la vida que me tocó vivir, llena de paz y alegría con mis hermanas, con mi padre, con mi abuela.


    Aún así, siempre he tenido curiosidad por aquello que está arriba de nosotros, por esa tierra cálida que es iluminada por aquel radiante Sol, ¿Cómo será ahí? ¿Qué tipos de seres la habitan? ¿Qué colores nuevos podré ver si exploro aquellas tierras? ¡Quiero ver! ¡Quiero saber!


    ¡Luka! —la mano de una de mis hermanas detiene mi muñeca— ¿A dónde vas?


    Hermana Lenka —mis ojos la miran con cierto reproche mientras tristemente veo la tenue superficie del agua— yo sólo…


    ¡Sabes que no debes acercarte tanto a ese lugar! ¡Está prohibido! —sin más que decir ella me jala al fondo del agua, lejos de mi curiosidad, de mi sueño.


    Estás emociones nuevas que desconocía, que no tenía intención de saber pero al conocerlas me sentí tan viva, como si mis ojos hubieran estado toda la vida vendados, me sentía como un ser nuevo, a pesar del dolor de mi corazón. Esto es el Sol, está es la tierra, el pasto y los árboles.


    Aunque ya no pueda regresar a aquellos tiempos en el agua, aunque ya nunca pueda volver a ver mi cola y aunque el hechizo se complete y yo me vuelva la espuma de aquellas olas que veo crecer a la lejanía, yo seguiré amándote.


    Porque… ¿Cuál es la diferencia entre tu cielo y mi mar? ¿Cuál es la diferencia entre su amor y el nuestro? ¿Entre tu sonrisa y la mía? Yo no puedo verlas, pero si tu puedes hacerlo, me gustaría me lo dijeras, me gustaría saber más y más de ti, de este mundo donde vives, porque quiero estar contigo.


    Abuela… —la canción de cuna suena mientras aquella vieja figura acaricia mi extraño pelo rosa— ¡Quiero saber más! ¡Conocer aquel mundo!


    Ella sólo sonríe y me canta levemente mientras veo las burbujas saliendo de sus dedos cada vez que mueve sus manos, mis hermanas ríen y se sientan alrededor, yo me limito a observar.


    Cuando cumplas 15 años, podrás nadar hasta la superficie —es lo que dice ella, siempre lo mismo.


    ¿Por qué hasta entonces? —mis ojos lagrimean.


    Porque aún eres joven y no estás lista para entender aquel mundo —sin más nos da las buenas noches y apaga las luces.


    Siempre fui la menor de mis hermanas, por lo que sentía envidia de ellas. Ellas podían saber y conocer aquel mundo que me daba tanta curiosidad, siempre diciendo que no era gran cosa, que era algo aburrido, diciéndome que tuviera paciencia, yo simplemente no lo entendía. Aún así era cuestión de tiempo para que el día en que mis dudas se dispersaran llegara.


    Aquel cielo azul, ese que es reflejado por nuestra agua, ¿Será tan borroso como lo vemos? ¿Qué tan intensa es la luz del Sol y de la Luna? ¿Es húmedo aquello que llaman aire? ¿Cómo es? ¿Cuándo lo sabré? Cuando llueve y hay tormenta, cuando las aguas se mueven estrepitosamente, ¿De qué color es ese cielo? Siempre quise saberlo, y mis ojos no se desviaban de los límites de mi mar, de esta prisión.


    Lo único que consolaba a mi corazón era aquella canción, la canción de aquellas cosas que flotaban en el agua, aquellas cosas ruidosas llenas de seres extraños: sin cola, secos y sonrientes. ¿Qué son? ¿Qué es? El sonido me relajaba, me recordaba al canto de las orcas, por lo que me ponía sumamente feliz y acompañaba al son con mi leve voz.


    — La voz de Luka es la más hermosa —decía una de mis hermanas mayores.


    En todo el mar, no hay una voz que se le compare en belleza —sonreía otra de mis hermanas mientras tomaba mis manos y empezaba a dar vueltas conmigo en el agua.


    Yo no sabía que tenía de especial una voz, cuando no era lo que quería, no era lo que me interesaba. Había algo afuera, algo en esos sonidos, en esas risas, en esas cosas que me llamaban la atención, cuando la Luna salía y había miles de luces que la acompañaban creando aquel dulce reflejo en nuestras aguas, ¿Por qué pasaba eso? ¿Cómo se vería afuera? ¿Sería igual o más hermoso?


    Fue cuando preguntándomelo una vez más, cuando en la noche bailando lentamente vi algo cayendo, había algo extraño afuera del agua, borroso por la pared que nos separaba. El agua empezó a calentarse y caían los materiales de aquella orca de tierra, el sonido de la música dejó de escucharse y sólo podía distinguir gritos, ¿¡Qué pasaba!? ¿¡Qué sucedía!?


    Fue cuando te conocía, mientras caías al fondo del océano, atrapándote entre mis brazos notaba aquellos extraños movimientos de tu rostro, me sentí angustiada, extrañada y sólo pude acertar a empujarte y llevarte al lugar donde pertenecías, aquel lugar donde podrías vivir.


    Tu pelo rubio, tu nariz pequeña, tus manos que se arrugaban con el agua, eras tan parecido y a la vez distinto a mí. No tenías cola, en su lugar tenías dos cosas extrañas con las cuales tu si podrías caminar en la tierra, al pensar en mi aleta moviéndose entre toda está arena tratando de levantarme no pude evitar reír para mover el pelo de tu rostro, como siendo algo tan extraño podías ser algo tan hermoso.


    Entonces escuche un ruido extraño y opte por ocultarme de las rocas, ¿Qué si alguien más me vería? ¿Qué me pasaría? ¿Podría escapar? Fue la primera vez que odie tener una aleta, fue la primera vez que lamente haber nacido como nací. Viéndote a escondidas, una chica se acerca y levanta tu rostro, llamando a más personas, te lleva lejos de mí, yo no puedo evitar sacar agua de mis ojos.


    ¿Qué es esto? —toco una de esas gotas con mis dedos— ¿Por qué sale agua de aquí? —en ese momento no sabía que a eso se le llamaba “lágrima” y mucho menos entendía el dolor de mi pecho al verte lejos de mí.


    ¿Qué era este sentimiento? Algo desconocido y nuevo, no podía evitar dejar de sonreír, dejar de reír… ¡Eso nunca había pasado! Ya no tenía ganas de comer o de cantar, sólo quería dormir y pensar en el rostro de aquel chico, no entendía el porqué ni que sucedía.


    Hermana yo… —cuando se lo comenté a una de mis hermanas, fui reprendida rápidamente.


    ¡Sabes que está prohibido que fueras a la superficie! —sus ojos me veían algo molesta mientras me tomaba de los hombros— ¡Y más vetado es que hayas salvado a uno de ellos!


    Pero… yo… —nuevamente agua sale de mis ojos— ¡Tengo que volver a verlo! No lo entiendo, pero yo…


    ¡Suficiente Luka! —ella me mira fijamente— ¡Olvídate de esto! ¡Deja las cosas como están! Tienes suerte de no haber sido vista.


    Ella dice eso, pero siento más y más dolor en mi pecho, como si fuera destruida por las fauces de un tiburón hambriento, como si mis pedazos fueran llevados por el agua lejos y ya no pudiera vivir más. Algo me hacía saber que necesitaba volver, sentirlo.


    Si tienes hambre, sólo debes comer; si tienes sueño, sólo debes dormir; si estás feliz, sólo debes sonreír, las cosas son así de simples, así fui educada. Si yo me siento extraña por él, sólo debo verlo, ir a donde él está, estar con él.


    En el fondo de este mar, en una cueva oculta, yo sé que allí vive una excéntrica bruja que podría ayudarme, más sabía que mi padre y casi igual de poderosa, una mujer excéntrica y rara, no me agradaba mucho pero era a lo único que podía recurrir.


    — ¿Amor? —mis labios repitieron tan extraña palabra.


    El príncipe del país de la Rosa Escarlata —comenta la bruja mientras lee su libro— es seguro que te has enamorado de él— me angustie.


    ¿¡Y qué puedo hacer!? —mi cuerpo temblaba y no podía evitar tartamudear— ¡Yo necesito verlo!


    Mi pobre, pobre niña… —ella nada hacía mí y acaricia mi pelo— ¿Estás segura que eso es lo que quieres? —su ondulado pelo rojo y sus ojos a través de los lentes, ella sonríe de forma triste mientras me toca.


    ¡Eso es lo que quiero! —no entendía porqué de pronto todos complicaban algo tan simple.


    Te aconsejare que tomes una decisión con mucha cautela —ella empieza a verme de arriba abajo— el amor a veces puede hacer pedazos un corazón mucho más rápido que las fauces de una ballena —ella sonríe y va a su estante— aún así si es lo que deseas…


    ¡Ya te dije que sí! —contesté desesperada.


    Entonces deberás despedirte de tu cola —dijo esas palabras fúnebres— a cambio yo te daré dos piernas para caminar en la tierra —mostrándome un libro donde señalaba aquellas cosas que tenía el chico.


    ¿¡En serio!? —mis ojos brillaron mientras ella hizo una pausa con la mano.


    No te emociones —un rostro serio— necesito algo a cambio para crear aquellas cosas, algo que esté lleno de belleza, algo puro que no haya sido ensuciado —sus ojos se clavan en mí— necesito tu voz.


    Aún cuando dijo eso, no retrocedí; aún cuando me dijo que iba a ser doloroso, que nunca podría volver a estás aguas, no me importo ni un segundo. ¿Qué se podía comparar a ver su rostro? ¿A saber el color de sus ojos? Yo que quería saber el sonido de su voz y tocarlo de nuevo.


    Cada paso que des dolerá como si mil cuchillos te estuvieran atravesando en aquellas piernas —no me importa si duele— si para eso el príncipe se enamora y se casa con otra chica que no seas tú, te volverás espuma de mar —no me importa, yo tengo fe en que se enamorara de mí.


    En tu amabilidad cuando me acogiste en tu casa, a pesar de no tener voz conversabas conmigo, todo de ti me gustaba. Tus ojos eran tan azules como el cielo que veía desde el fondo del mar, el sol brillaba como tu pelo, y tu sonrisa me hacía sentir viva una vez más.


    Te gustaba verme bailar, te gustaba verme caminar, aunque era muy difícil levantarme, aunque era demasiado doloroso, aunque se sintiera como la muerte misma, con sólo ver tu sonrisa me sentía feliz, me sentía satisfecha, porque yo amaba tanto a la persona que eras.


    Nunca lloré por el dolor, esa agua de mis ojos nunca salió, nunca sentí la necesidad de hacerlo mientras tu mano me sostuviera. Aunque a veces me daba envidia que por mi propia debilidad ante este dolor no pudiera seguir tus pasos al bailar, no pudiera tomar su mano y sentir tu aliento entre todo ese sonido, sentía tristeza al no poder acompañarlo con mi voz, pero no podía apartar mi mirada de ti para poder sonreír.


    Por fin he comprendido, la diferencia entre tú y yo, es algo difícil de entender cuando el mundo de donde vengo se maneja por una simpleza del corazón. Ustedes que viven de rangos y extraños lenguajes, yo sé que es casi imposible unir mi vida a la tuya, más aún porque no soy como tú, no puedo hablarte ni puedo bailar contigo, porque no soy un ser humano.


    Cuando encontraste a esa persona especial, a esa chica de pelos color pasto, aquella que tomo mi lugar cuando me escondí entre las rocas, tú soltaste mi mano, tú no te diste cuenta de que estaba llorando, de que estaba sufriendo, aún así sólo sonreí… ¿Qué podía hacer?


    Por más que grito: “¡No me dejes!”, tú no eres capaz de escucharme. Más que el dolor de mis piernas, más que el miedo a morir, mi corazón se siente vacío, roto, como si todo lo que hiciera hubiera sido en vano, me sentía muerta entre las lágrimas.


    ¿Por qué no podíamos ser iguales? ¿Por qué no podías amarme? ¿Qué hacía diferente tu cielo de mi mar? ¿Qué hacía diferente tu corazón del mío? ¿Qué tenía ella que no tuviera yo? ¿Es por qué no puedo bailar como tú lo haces? ¿Qué es esto?


    Desde aquella orca de tierra, aquel barco, la noche de tu boda, escucho voces familiares llamándome, son mis hermanas que me miran desde el agua, angustiadas. Sin sus collares de concha y sin sus largos cabellos, ellas me llaman.


    — ¡Mata al príncipe! — ¿¡Qué!? Mi corazón retumba de la nada ante aquella petición— nosotras hemos dado todo lo que teníamos a la bruja de mar y ella en cambio nos dio este cuchillo —ellas avientan una bolsa con un extraño cuchillo— dijo que si lo matabas antes del amanecer, podrías volver a ser sirena, al mar, con nosotras, como antes —una sonrisa se forma en sus rostros.


    —… —una expresión vacía se forma en mi rostro, ¿Qué debía hacer? ¡Volver con ellas! ¡Con mis hermanas! Fuera de este dolor, de este amor no correspondido, matando a la persona que amo… yo…


    Si pudiera cantar como antes, cantar bajo el mar, siendo abrazada por mis hermanas, escuchando los cuentos de la abuela y los regaños de papá, si pudiera volver a tener una cola en lugar de estás dolorosas piernas, si tú pudieras escuchar mi voz aún estando tan lejos de ti.


    Una punzada sintió mi corazón mientras tomaba el cuchillo y entraba a la alcoba nupcial, pensando en recuperar mi vida, en poder estar con mis hermanas una vez más, pero al ver tu rostro durmiendo vino a mi mente aquellas imágenes, cuando nos abrazábamos, cuando platicabas conmigo, cuando bailaba para ti. Tal vez nunca entendí tu mundo y mis ojos te miraban con curiosidad, cuando sonreías por aquellas cosas extrañas, cuando comías o dormías, todo aquello que por la simpleza de verlo me hacía feliz.


    Aunque mi voz fuera sacrificada para este dolor inmenso, yo nunca dejé de cantar, mi corazón siempre sonó para ti; tú te habías vuelto la única razón de mi felicidad, por eso, al verte dormir, al pensar en todo eso… ¿¡Qué estaba haciendo!? ¿¡Por qué!? Mis ojos se llenan en llanto, porque aunque volviera al mar, aunque volviera con mis hermanas, yo moriría de tristeza sin ti, porque para alguien como yo, tú eres lo que necesito más.


    Solté el cuchillo aún sabiendo que era mi condena, aún sabiendo lo que sacrificaron mis hermanas por él, sabiendo que estaba siendo tonta, y que estaba cediendo ante alguien que jamás me amaría, yo… yo… ¡No lo entiendo! Pero supongo que esto es amor.


    Aún cuando ames a otra, aún cuando crezcas y tengas hijos y me olvides, yo siempre cantaré para ti, aún cuando sólo sea espuma de mar, yo no dejaré de cantar. Lo siento hermanas, porque nunca podré volver a verlas, por favor despídanme de la abuela, por favor denle un beso a papá de mi parte y sepan que las quería, pero no podía vivir entre el dolor.


    — Yo siempre te amé… —como un sueño parece que soy capaz de decirlo antes de aventarme al mar para asumir mi destino, lejos muy lejos de mi querido príncipe.


    A pesar de que me convierta en espuma de mar, aunque no me vuelva a ver, por favor no llores querido príncipe, este es el destino que escogí, porque esto es lo que aprendí al estar cerca de ti, porque no cambiaría ningún minuto de ello por seguir existiendo.


    Yo siempre te amaré, por eso seré la espuma en medio de tu cielo y mi mar, por eso tocaré la mitad para poder entender la diferencia entre tú y yo, para poder seguir a tu lado, siguiendo el sonido de aquella orca de tierra, para poder cantar con ella para ti, para poder siempre estar junto a ti.


    Lo siento, pero de ti me enamore…
     
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    Syel

    Syel Extraña

    Cáncer
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    Pluma de
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    Hola!
    Yok *suspiro* ¿cómo haces para ponerme triste después de leer uno de tus fics? De verdad que colocas todos tus sentimientos en cada uno de ellos... Me llegas hasta el corazón, creo que...me he enamorado de ti....Nah, mentira pero sí, tus relatos me calan fondo.
    Comenzando con la narración y ortografía, todo excelente no tengo quejas. Fluido, interesante, sin palabras complicadas...
    Regresando a mi comentario, en serio que te luciste, describir a la perfección los sentimientos de Luka y solo basándote en la canción. Sin duda, este es una de mis favoritas, a pesar de que el final no es feliz. Quizá es por eso... Incluso aunque no me guste la pareja de Luka x Len :/
    Muchos le tiene coraje a Miku en esa canción ya que nunca le dijo la verdad a Len pero, creo que el culpable fue él por creer que ella lo había salvado, por ello no entro en discusión respecto a eso. Me imagino el dolor de las hermanas de Luka, al haber dado sus cabellos para que ella se salvara y que Luka las traicionara, prefiriendo convertirse en espuma de mar que matar a su amado, pero bien dicen que el amor es doloroso. Además, nada se comparaba con el dolor de ella: sentr morir cada que daba un paso y aún así resistirlo solo para verlo a él y que él mirara a otra.
    "La curiosidad mata al gato" pero en este caso fue el amor incondicional y unilateral, lastima que Len se dio cuenta de que la quería hasta el final. Al menos tenemos la película de Disney que tiene el final feliz :D

    ¡Ah! Me extendí mucho :eek:
    Bien, bien ya me marcho.
    Sin más, nos leemos ^^.
     
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  3.  
    Sheik

    Sheik Usuario común

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    Pluma de
    Escritora
    ¡Hola!
    En serio siento leer esto tan tarde.
    Has sido un escrito realmente hermoso. Al principio me desanime por ver tantas palabras, pero la verdad es que se me paso rápido, la narración es muy llevadera, no me pareció tedioso en ningún momento.
    Además de eso has elegido una hermosa canción, escribir algo con eso y tener tan buen resultado merece una felicitación ♥
    Solamente debo decirte que "solo" no se tilda. La RAE lo cambió hace poco c:
    Respecto a lo que puedo decir del fanfic x3
    Pues siempre me ha gustado el cuento de La sirenita, quizá es uno de mis favoritos. Admito que saber que no terminaba como el de Disney, me hizo ponerme triste en su momento D':
    Cuando alguien esta enamorado no responde a cosas lógicas. Esto esta demostrado aquí, Luka quien pude haber recuperado todo, lo dejo todo por su primer y único amor. Realmente algo lindo~
    No tengo mucho más que decir xD

    Sheik fuera~ ♥ owo
     
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