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La luz que iluminó en la oscuridad [Rogue & Lucy]

Tema en 'Fairy Tail' iniciado por Eternatus, 15 Agosto 2012.

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    Eternatus

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    La luz que iluminó en la oscuridad [Rogue & Lucy]
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    Título: La luz que iluminó en la oscuridad.
    Resumen: Recuerdos de Lucy sobre los Grandes Juegos Mágicos y su relación de amistad/amor con Rouge Cheney.
    Personajes: Rogue Cheney,Lucy Heartphilia, Sting Eucliffe.
    Palabras: 1940
    Tipo: One-shot.
    Advertencias: Crack pairing, Rogue x Lucy. Lenguaje soez, contenido adulto. Limme.

    La luz que iluminó en la oscuridad.[Lucy & Rogue]
    Lucy sonrió, disfrutando del hermoso amanecer que acontecía ante sus ojos.
    El sol se medio alzaba perezoso sobre el horizonte, dando una espectacular vista en diversos tonos anaranjados, que nada tenía que envidiar a la paleta de un pintor. Los pájaros cantaban y la ciudad bajo sus pies despertaba poco a poco.
    Aún no podía creerse aquello. Los Grandes Juegos Mágicos habían terminado ya hace un tiempo, con la costosa victoria de Fairy Tail.
    Porque ella nunca olvidaría el día en el que Natsu y Gajeel ganaron por muy poco a los Dragon Slayers de Sabertooth y lo que sucedió después.
    La maga estelar suspiró, deleitándose con los recuerdos que acudían a su mente.
    Flashback.
    Acababa de terminar su visita diaria a Natsu y a Gajeel, quienes se encontraban en el hospital después de la pelea. Las enfermeras la habían echado, obligándola a irse, dado que era la hora de administrarle las medicinas a ambos magos; y ella, inevitablemente, tuvo que decirles adiós a sus amigos.
    Caminando por los pasillos del hospital un poco confusa, Lucy se encontró con una puerta semi abierta. En su letrero podía verse el número y el nombre de los internos.
    -Nº 1368: Sting Eucliffe.
    -Nº 1369: Rogue Cheney.
    —Así que esta es la habitación de Sting y Rogue… Qué raro, juraría no haber visto a ningún Sabertooth entrar.—Comentó para sí misma Lucy.
    Y entonces comprendió, o no habían acudido a visitarlos porque los consideraban una desgracia y una deshonra para el gremio o su maestro Jienma se lo había prohibido.
    ¿Qué clase de gremio era Sabertooth? Pero la cuestión ahora era otra…
    ¿Entraba o no entraba?
    Lucy observó la cesta que colgaba de su brazo. Al final no había podido darle los dulces a Natsu. Tan ensimismada estaba en sus pensamientos que no se percató de la enfermera que salía de la habitación y reparaba en su presencia.
    —En verdad es muy linda, señorita. Digna novia para alguno de los Dragones Gemelos.—Lucy estaba en shock; aquella mujer la había confundió con la novia de Sting o de Rouge… Antes de que pudiera objetar nada al respecto, la enfermera la estaba arrastrando adentro de la habitación—. Sting-san, Rogue-san, no sé de cuál de los dos es novia esta chica, pero he de decir que es preciosa. Felicidades.
    Dicho esto la enfermera se esfumó, dejando a Lucy sola con los dos miembros de Sabertooth.
    —Esto… yo…—Rogue alzó una ceja, Sting sólo comenzó a reír como un loco.
    —¿Así que novia, eh? No estaría nada mal—. Comentó Sting, mirándola de arriba abajo.
    Y es que ella iba vestida con unos shorts apretados morados y una camisa de escote corazón, semitransparente y sin mangas, color negro.
    —¡Sting-baka! Eso se lo ha inventado la enfermera esa, ¡yo ni siquiera iba a entrar aquí!¾Gritó Lucy, pero enseguida se arrepintió de haberlo hecho. Los rostros de los magos se ensombrecieron, aunque nunca lo admitirían, ellos estaban felices de que por lo menos una persona fuera a visitarles—. Eh… yo… Pensé que como no habíais tenido ninguna visita tal vez quisierais algo de compañía. — Intentó enmendar su error Lucy—. Os he traído esto.
    La maga estelar les enseñó la cesta repleta de dulces y la posicionó en una silla situada entre las dos camas.
    Ambos hombres comenzaron a devorar la comida mientras Lucy los observaba con una gotita en la sien. Rogue terminó antes que Sting, por lo que se dedicó a observarla un rato.
    —Gracias—dijo secamente, para después añadir—, ¿por qué has hecho esto? No somos del mismo gremio, no somos aliados, no somos amigos, ni siquiera hemos intercambiado más de dos palabras. ¿Tu maestro te envía a espiarnos?
    —¡No!, ¡no!—Lucy estaba sorprendida por las palabras del moreno. ¿Por qué tan desconfiados? Sting había dejado de engullir dulces y ahora también la observaba, expectante—. Creo que todos merecemos una segunda oportunidad, y no creo que seáis malos chicos. Tan solo porque haya rivalidad entre nuestros gremios no significa que tengamos que llevarnos mal—. Añadió algo sonrojada.
    Esta respuesta sorprendió a los hombres. Ella había ido a visitarlos tan sólo porque quería ser su amiga y llevarse bien con ellos, ¿qué clase de maga era aquella? Había algo en Lucy que los hacía creer en sus palabras, tal vez fuera su mirada apenada o su postura tímida, pero los hacía creer y confiar en ella.
    Se quedaron callados así, observándola por largo tiempo. Lucy se sentía como una pequeña hormiga ante sus profundas y penetrantes miradas y estaba por decir algo cuando apareció un médico por la puerta.
    —Lo siento, preciosa, pero es hora de las revisiones. Puedes esperar afuera, ¿sí?—Le sugirió el médico mientras se acercaba a las camas de los magos. Lucy asintió con rapidez y sonrojada pensando en que si se quedaba podría ver a Sting o Rogue semi desnudos desapareció de la habitación.
    Sting y Rogue la miraron marchar y centraron su atención en el médico.
    ---------
    —¿Qué habrá sido eso? ¿Por qué Rogue me habrá mirado así?—Se preguntaba Lucy mientras intentaba despejarse bebiendo algo de agua. Y es que en efecto, la mirada que le había dedicado el Cheney era indescriptible.
    Se sentía acalorada, roja, de solo pensar que pasaba por la mente del moreno. ¿Sería lo que ella pensaba o tan solo era su mente jugándole una mala pasada? Al pasar por su lado le había dirigido una significativa mirada hambrienta seguida de las silenciosas palabras “Azotea, media hora” Fue lo único que había conseguido leer de sus labios antes de desaparecer.
    Ella no podía negar que el chico era realmente guapo y que le encantaba que sus orbes rubíes se posaran sobre ella, pero… ¿No estarían yendo demasiado rápido? Es decir… ella se sentía atraída por el moreno, ¿pero lo amaba realmente?
    Aún no conocía la respuesta, y las palabras de Rogue la habían confundido aún más. Sin comerlo ni beberlo, ya habían pasado diez minutos, aún le quedaban veinte para la hora acordada, así que se dispuso a ir a su residencia y vestirse con algo más elegante. Quién sabe lo que podría suceder allí arriba.
    -------------------
    Veinte minutos después, Lucy se encontraba observando el horizonte, teñido de tonos violetas y rosados. Estaba vestida con un vestido corto color azul celeste, con una caída de tul hasta la mitad de sus muslos. Tenía un escote corazón, fruncido y asegurado con una joya de fantasía en forma de óvalo. Sus zapatos eran simples, unos tacones negros no muy altos que le daban la sensación de tener unas piernas interminables.
    Llevaba el pelo suelto y apenas se había puesto maquillaje, tan solo un poco de gloss labial acompañado de delineador negro para darle profundidad y misterio a sus ojos avellana.
    Rogue no se hizo esperar y apareció por la puerta, vestido con su ropa de siempre solo que sin la capa ni la armadura. Podían apreciarse las vendas que cubrían todo su cuerpo por debajo de la ropa, así como un leve cojeo al caminar, pero para Lucy Rogue lucía perfecto.
    —¿Sabes? No sé cuánto tiempo hubiera podido fingir delante de Sting que no te conocía —comentó él mirándola de arriba abajo—, te ves bien.
    Y es que la verdad era que ambos se habían hecho amigos durante los Grandes Juegos Mágicos y ahora eran inseparables. Pero desde hacía algún tiempo que Lucy había comenzado a ver a Rogue con otros ojos. ¿Era simple amistad, o de verdad amaba a Rogue? Lucy sabía que tenía que descubrirlo, aún a riesgo de estropear tan hermosa amistad.
    —¿Qué fue aquella mirada de antes?—Preguntó sin rodeos. Rogue no se esperaba la pregunta, se notaba al verle visiblemente shockeado.
    —¿Qué mirada?—Intentó evadir él la pregunta.
    —No te hagas el tonto, Rogue. ¿Por qué me miraste así? ¿Por qué te veías tan… tan…—a Lucy le costaba decirlo—, hambriento?
    Rogue tragó duro, así que ella lo había notado, no era tan despistada después de todo. Finalmente había sido descubierto, no importaba ya lo que hiciera, nada volvería a ser lo mismo.
    Lentamente se acercó a Lucy, quedando a centímetros de su rostro. Sus respiraciones chocaron; Lucy estaba nerviosa, Rogue la iba a besar…
    Se estaba tardando demasiado, cómo si se lo pensase. La maga estelar tomó las riendas del asunto y lo agarró por las solapas de la chaqueta, tirando de él. A tientas buscó sus labios mientras pasaba sus brazos por el cuello del Cheney mientras este se soltaba finalmente y con delicadeza tomaba la cintura de la rubia.
    Sus labios se adaptaban perfectamente el uno al otro como si desde siempre su destino fuera estar juntos. El beso fue tornándose salvaje y apasionado por momentos. Lo que inicialmente había comenzado tímido y suave ahora era hambriento, como un choque entre bestias salvajes. Rogue, demandante, mordió el labio inferior de Lucy, pidiéndole acceso a su boca.
    Con un gemido Lucy entreabrió sus labios, permitiéndole al Dragon Slayer la entrada. Sus lenguas comenzaron un rápido y salvaje vals. Ambos bandos estaban demandantes, deseosos de tomar el control en aquel pasional baile.
    Cuando el oxígeno se terminó, Rogue y Lucy se separaron lentamente, mirándose a los ojos, como buscando todas las respuestas en los orbes del otro. No fueron necesarias las palabras para describir aquello, tan solo vivieron el momento.
    Rogue sonrió y cerró los ojos, acomodándose en el cuello de la rubia. Ésta lo abrazó y así se quedaron por largo rato, hasta que el sol despareció en el horizonte y la luna finalmente hizo su entrada.
    —Te amo, Rogue—susurró ella seductoramente, mientras mordía el lóbulo del mayor.
    —Y yo a ti, enana—respondió Rogue, con voz ronca, teñida por el deseo. Él volvió a erguirse, sus ojos opacados por la necesidad de saciar sus más antiguos deseos carnales.
    Rogue sonrió macabramente mientras acorralaba a Lucy contra una pared, ella se sorprendió ante aquello, comprendiendo las intenciones del Cheney.
    —Rogue, yo… No sé si estoy preparada para esto…—susurró, comenzando a temblar, con algo de miedo.
    —Sshh… No tengas miedo. Tranquila, Lucy. Prometo no dañarte, ¿sí?—El mayor la acalló con un beso, mientras sus manos subían por los muslos de la muchacha. Ella soltó un gemidito, aferrándose más a su novio.
    —Ro-rogue…
    Él dejó de besarla para mirarla a los ojos, intentando transmitirle seguridad. Cuando Lucy por fin se tranquilizó, él continuó su trabajo. Fue depositando suaves besos en el cuello de Lucy, deteniéndose allí más de lo debido.
    El pequeño cuerpo debajo de él sufrió un espasmo cuando sus intimidades se rozaron. El calor iba aumentando entre ambos jóvenes, así como los gemidos de Lucy, cosa que excitaba sobre manera al moreno. Ya no le quedaba mucho autocontrol y ella estaba colmando su paciencia.
    —Preparada?Preguntó una vez que ambos se encontraban despojados de sus ropas. Lucy tan sólo asintió, aferrándose fuertemente a Rogue en espera del momento. Él sonrió, dispuesto a complacer a su acompañante y a él mismo.
    Para Lucy aquella fue su primera y maravillosa vez, pero no la única. Iluminados por un manto de estrellas Lucy y Rogue se demostraron su amor, transmitiendo y dejando salir todos aquellos sentimientos que habían guardado durante tanto tiempo.
    Fin Flashback.
    Contenta y algo sonrojada por lo recordado Lucy apartó su mirada del amanecer para dirigirla hacia la persona que más amaba en el mundo, Rogue se encontraba dormido sobre la cama, con los brazos extendidos dónde hasta un rato antes se encontraba ella.
    Con una amplia sonrisa se sentó a su lado, contemplando las bonitas facciones del cazador de dragones. Habían pasado ya algunos años desde aquella noche, pero ni Lucy ni Rogue olvidarían nunca la luz que había iluminado la oscuridad de su corazón.
    N/A: Si alguien quiere leer la parte lemon completa, que me mande un MP, yo estaré encantada de pasárselo.
     
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