Long-fic de Pokémon - La Historia de Jack Evans

Tema en 'Fanfics de Pokémon' iniciado por Thranduil, 4 Febrero 2018.

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  1. Threadmarks: Capítulo 32 - Problemas en el barco
     
    Thranduil

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    La Historia de Jack Evans
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    Para niños. 9 años y mayores
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    Aventura
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    Capítulo 32 - Problemas en el barco


    Desde donde estaba se podía ver gran parte de la ciudad, el majestuoso puerto lleno de barcos mercantes y turísticos, y los paneles solares en los tejados de gran parte de las edificaciones. Carmín era la única ciudad que no dependía en su totalidad de la Planta Eléctrica, ubicada al norte de Lavanda.

    Jack caminaba por segunda vez por las calles de la ecológica urbe portuaria, respirando los refrescantes y limpios aires que recorrían libremente las calles. Embarcándose en aquel puerto era la única forma de acceder a la Isla Canela para un entrenador común y corriente. Además, el siguiente gimnasio quedaba en aquella ciudad, ahora sólo esperaba que hubiese algún barco disponible con boletos.

    Arribó al puerto, estaba lleno de gente, muchos turistas como en la vez anterior, la gran diferencia era la ausencia del S.S. Anne III, pero en su lugar estaba un trasatlántico nombrado S.S. Aqua, no era tan grande, pero no tenía nada que envidiarle al famoso crucero. El joven interceptó a un marinero, era joven y de uniforme bien arreglado.

    —Disculpe señor —preguntó el chico, aquel sujeto era bastante gordo, por un momento dudó si era marinero—. ¿Sabe qué barco puedo abordar para ir a Isla Canela?

    —Ese que está ahí —indicó el sujeto amablemente a un ferry de tamaño mediano—. Es de pasajeros y cargas menores, con él llegarás de noche.

    El chico agradeció y se fue directo al transporte acuático. Habló con una mujer de uniforme ubicada en un puesto al costado del ferry. El pasaje no le costó mucho, recibió un leve descuento por ser entrenador de la Liga.

    Abordó el ferry para situarse en la cubierta. Aquel barco también llevaba algunas máquinas y automóviles. Muchas personas paseaban de un lado a otro por el lugar, Jack se sentó en una banca a pensar. Nuevamente se encontraba sólo, no lo estaba desde su estadía en Azulona. Franny y Henry se habían despedido de él en Azafrán, no tenían intensiones de viajar a las afueras de la capital regional, al menos no por ahora. De todos modos, la rubia le dio su teléfono, era el séptimo que recibía de alguien que había conocido durante su viaje.

    El sol estaba radiante, así que decidió sacar a Ivysaur, para que tomase un poco de sol, le serviría para que su flor creciera más bella. También aprovechó de liberar un rato a Horsea.

    —Mira Horsea —indicó el chico—. Estamos en la misma ciudad donde nos conocimos —el pequeño caballo de mar se mostró alegre. El chico dejó su mochila de lado para descansar de su peso.

    El viento se volvió un poco más frio ante la puesta del sol, Jack y sus pokémon fueron invadidos lentamente por el sueño, hasta quedarse dormidos a merced de la brisa del mar.

    El lugar estaba oscuro, la luz era casi imperceptible, y se escuchaba cómo una gotera golpeaba un charco de agua, el ruido que emitía era constante y desesperante. Tenía hambre, miedo, tiritaba anhelando estar rodeado de la calidez de su hogar o jugando en el jardín con Doduo. No estaba sólo, unos siniestros ojos lo observaban sin pestañar, desde una esquina de la lúgubre habitación mal cuidada. No sabía por qué estaba ahí, pero no había nadie que lo ayudase.

    De repente Jack abrió los ojos, acompañado de un brusco movimiento de su parte, despertando de paso a sus compañeros por el susto de su salto, había sido un inquietante sueño del pasado. Hace días que no tenía un nuevo recuerdo de aquel suceso en su niñez. Cuando tomó consciencia de dónde estaba, el ferry a Canela ya había partido, Carmín ya estaba lejana, apenas podía verla.

    Decidió pararse para pasear por el lugar, no había gente en la cubierta, con excepción de un chico pelirrojo, vestía una sudadera blanca con capucha y mangas negras, con pantalones cortos de color blanco. Estaba mirando hacia el mar, pero por unos segundos volteó hacia Jack, dejando ver su rostro cubierto por tímidas pecas, y gritó.

    —¡Oye tú! —apuntó hacia Jack— ¡Te están robando!

    Jack giró la cabeza y vio cómo un sujeto tomó su mochila para luego salir corriendo por los pasillos. El chico no demoró en tomar a Horsea y comenzar a perseguir al ladrón. El pelirrojo también se sumó a la persecución. Ivysaur quedó atrás debido a su lentitud.

    El chico no podía permitir perderla, no sólo tenía las seis medallas ganadas, también tenía un objeto muy codiciado para los que sabían de su existencia, era un regalo y era parte de un momento importante en su vida, un error que le había costado la pérdida de un pokémon muy especial, uno que jamás olvidaría.

    Llegaron a la popa del barco. El sujeto no sabía a dónde ir, no le quedó más que luchar. Tenía la nariz aguileña y una mirada asustada, aunque extrañamente vestía ropa muy elegante y a la medida, seguramente estaba esperando por una víctima hace mucho, usaba esa ropa para que no sospechasen de él.

    Lanzó una pokéball y de ella salió una criatura cuya piel era de un color muy similar al que adquiere la tierra cuando es mojada superficialmente. Llevaba puesto un cráneo en su cabeza, se podían ver sus tristes ojos por los orificios oculares de la calavera. Portaba un hueso sucio en su mano.

    —¡Cubone, usa hueso palo! —la tierna criatura alzó su hueso y se dirigió corriendo con pequeños saltos hacia Jack.

    —¡Eevee, ocupa ataque rápido!

    Un pequeño zorro de suave pelaje marrón apareció por el costado de Jack, golpeando al pokémon del ladrón, para lanzarlo lejos. Aquella criatura de cuatro patas tenía un collar de pelos más largos y claros, al igual que en la punta de su felpuda cola. Sus orejas eran largas. El chico pelirrojo apareció, era su entrenador.

    —¿Estás bien? —preguntó, Jack asintió.

    —¡Huesomerang! —Cubone lanzó su hueso como un boomerang, dio una curva en el aire para impactar el costado izquierdo de Eevee.

    —¡Hidrobomba! —Horsea soltó de su trompa un fuerte chorro de agua que vengó el golpe a su inesperado compañero de cuatro patas. Cubone quedó en el suelo, no tenía cómo defenderse, aún no sabía lanzar su hueso de tal manera que éste volviese a él.

    —¡Inútil! —gritó el ladrón al cubone con una voz hueca, seguido por una patada en el cráneo que cubría su cabeza— ¡¿Por qué no puedes ganar una batalla?!

    —¡Oye, tú, maldito! —gritó Jack sumamente indignado al ver a aquella criatura indefensa ser golpeada de esa manera tan brutal y despiadada— ¿Qué demonios crees que haces, infeliz? —un furioso calor comenzó a recorrer su cuerpo.

    —¡Tú no te metas, mocoso! —gritó vulgarmente el hombre. Era un extraño espectáculo ver a un sujeto bien vestido tratando de escapar de un robo efectuado por él mismo— ¡Es mí pokémon y hago con él lo que se me da la gana!

    Jack lo observó con enojo y desaprobación, le desagradaba profundamente la irresponsabilidad de algunos que se decían entrenadores, pero que no cuidaban debidamente de sus pokémon. El chico sólo atinó a hacer una cosa.

    Hidrobomba contra ese sujeto.

    El caballo de mar nuevamente ocupó el movimiento, esta vez el chorro salió más fuerte, tan así que casi expulsó al elegante ladrón por la borda, de no ser porque Ivysaur apareció y usó sus lianas para sujetarlo y no dejarlo escapar. El hombre se golpeó contra el suelo.

    Horsea comenzó a brillar inesperadamente. Creció hasta tener una altura mayor a un metro, sus escamas endurecieron, sus aletas se volvieron más puntiagudas y sus rasgos eran más gruesos y toscos. Al dejar de resplandecer, fue fácil apreciar que el color celeste seguía dominando en su apariencia. Ahora era un seadra.

    —¡¿Qué sucede aquí?! —preguntó un policía que acababa de llegar. Los barcos acostumbraban a tener al menos uno a bordo en caso de eventualidades como ésta.

    —Este hombre intentó robar mi mochila y golpeó a su pokémon —dijo arrebatándole sus pertenencias y la pokéball de Cubone—. Me quedaré con este pokémon por ahora, conozco a alguien que puede cuidar muy bien de él.

    —Está bien por mí. Me llevaré a este sujeto a la custodia —tomó al sujeto y lo esposó para llevárselo. Ivysaur lo soltó—. Si quieren pueden curar a sus pokémon, tenemos una enfermería ahí dentro. Iré más tarde a tomarles una declaración por los hechos.

    Los muchachos aceptaron. Jack tomó en brazos a Cubone, éste tenía los ojos llorosos, se notaba que era pequeño. Junto al pelirrojo entraron por un pasillo hacia el interior del ferry. Sin embargo, no eran las únicas personas presentes en la popa. En el balcón de la planta superior, había dos personas observando. Una mujer pelirroja vestida con abrigo de piel blanco y botas negras, eran sus prendas que estaban a la vista, observó la situación con un leve grado de sorpresa. El sujeto que la acompañaba era sumamente alto y musculoso, también vestía un traje elegante de azul marino, aunque no tenía cara de que le agradara traer esa ropa.

    —¿Observaste bien, Iván? —preguntó la mujer de cabellera roja como la sangre— Es una interesante coincidencia lo que presenciamos. Parece que Jack no es tan débil, ni tan miedoso como pensé que podría serlo. Tal vez lo que le ocurrió de pequeño no fue mucho para él.

    —¿Qué le sucedió? —preguntó el alto sujeto, su voz era ronca y profunda— ¿Y cómo sabes que le pasó algo?

    —Omar se encargó de buscar cualquier registro sobre él, no sólo su posición en la Liga —contestó sonriendo—. Pero no te diré nada, pretendo ocupar esa información en caso de que robarle la masterball sea muy complicado. Será como un as bajo la manga —su sonrisa creció.

    —Como sea. Ese sujeto, el que estuvo a punto de robarle la mochila, trabaja para Úrsula —indicó con su voz grave.

    —Tal vez lo estaba siguiendo —comentó—. Pero es una fortuna que lo hayamos encontrado tan fácilmente. Así podemos seguirlo desde cerca —sonrió maliciosamente, ya estaba imaginándose con la poderosa cápsula en la mano, cumpliendo su objetivo.
     
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  2. Threadmarks: Capítulo 33 - A los pies del volcán
     
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    Capítulo 33 - A los pies del volcán



    Luego del altercado en el ferry, pasaron unas horas para que llegasen a la famosa isla. Lo primero en verse fue el imponente volcán, aquella formación natural ocupaba gran parte del cayo, en la zona noroeste de éste, aunque no se le podía apreciar mucho, pues la oscuridad no lo permitía. El barco rodeó la ínsula hasta llegar al puerto ubicado al sur. No era muy grande y sólo había un barco más, muy cerca había una pequeña feria, sin embargo, todos sus puestos estaban cerrados. Más allá comenzaba la zona urbana.

    Jack se bajó del ferry, acompañado del chico pelirrojo que le había ayudado, su nombre era Ryan Wong, y venía a la isla a reunirse con un amigo. Además, él también era de Pueblo Paleta, pero se había mudado a otra región cuando tenía ocho años de edad.

    Se dirigieron inmediatamente al Centro Pokémon, no exploraron mucho la ciudad, era tarde y tenían sueño. Inmediatamente en el hospital, el novato entrenador sacó hora para retar al líder de gimnasio, le dieron una para tres días más, durante la mañana. Tenía mucho tiempo para entrenar.

    Al día siguiente se levantaron, desayunaron en la recepción del Centro Pokémon, en unas horas más llegaría el amigo de Ryan. Tendrían una batalla y Jack estaba interesado en verla, ambos tenían diecisiete años de edad, sería interesante ver a entrenadores desconocidos, pero con mayor experiencia, luchar entre ellos. Tal vez podría aprender algo nuevo de aquel encuentro.

    —Desde que nos conocimos, buscamos lugares interesantes para luchar en ellos —explicó Ryan, acababa de tragar un sándwich de jamón—. Hemos tenido batallas en bosques, lagos, edificios abandonados, etc. El escenario de la batalla también influye mucho en el resultado de ésta, además de darle más emoción —agregó.

    —¿Ahora lucharán arriba del volcán? —preguntó Jack con la boca llena de comida.

    —Sería lo ideal —indicó el pelirrojo—, pero es muy peligroso, pues está activo. Nos enfrentaremos a los pies del volcán, por la ladera. Nos encontraremos ahí en un rato.

    Se encaminaron a aquel lugar. Decidieron ir a pie para dar un vistazo a la ciudadela, era todo muy colorido y acogedor, la urbanización no era muy grande, pero no carecía de nada importante como hospital o mercado. Al noroeste estaba el volcán, ahora era mucho más fácil observarlo con su natural majestuosidad y esplendor, al costado de éste había un pequeño bosque de abedules y frondosos robles que contrastaban la aridez del cráter.

    Al llegar a los pies del volcán encontraron a un chico de la misma estatura de Ryan y, a diferencia de éste, que lucía un aspecto más deportivo, aquel muchacho usaba ropa algo formal pero desarreglada. Vestía una camisa blanca, una corbata negra al igual que sus pantalones. Su cabello era oscuro y usaba anteojos, la luz se reflejaba en ellos, así que Jack no logró ver sus ojos hasta que se acercaron, eran azules, profundos como el mar.

    —¿Cuánto tiempo sin vernos, Ryan? —preguntó el chico. Se dieron un caluroso abrazo— Me alegra que estés en Kanto nuevamente.

    —Así es. Apenas puse un pie en la región aproveché para llamarte y tener una batalla, como en los viejos tiempos—. Por cierto, él es Jack Evans—se saludaron de mano y el pelirrojo le explicó todo lo sucedido en el barco para ponerlo al tanto.

    —Ya veo. ¿Entonces te quedarás a ver la pelea? —preguntó amablemente, su nombre era George, aunque al chico le pareció que tenía un aspecto familiar en su rostro. Esos ojos tan profundos ya los había visto antes, pero no logró asociarlos a ninguna persona.

    —Sí. Pretendo ver si aprendo algo, en dos días retaré al líder de gimnasio y toda ayuda me sirve —respondió.

    —Ya tienes seis medallas —apuntó George al ver la correa de su bolso— y tienes la de mi ciudad. Esa batalla contra Sabrina debió haber sido muy buena. Pareces fuerte, tal vez algún día luche contigo —Jack asintió—. Y bien, ¿cuáles pokémon trajiste para luchar? —preguntó dirigiéndose a Ryan.

    —Uno que conoces muy bien y otro que estoy entrenando —respondió.

    —Excelente, luchemos de una vez. Me estoy poniendo ansioso.

    Jack no lo vio de esa manera, el chico de los anteojos se veía bastante tranquilo, su respiración no estaba agitada, parecía que meditaba la situación. El pelirrojo, por su lado, parecía ser todo lo contrario, se movía bastante e intentaba contenerse, aunque aseguraba estar relajado. Ambos no dejaban de mirarse, resultaban ser personas con varias diferencias a simple vista. Si realmente eran amigos debían de tener al menos una cosa en común, algo que los haya hecho congeniar y llegar a la instancia en la que estaban.

    Los dos entrenadores estaban en la ladera del volcán, en una parte baja pero inclinada llena de paso seco y piedras, eso daría diversión a la batalla, según ellos. Jack se sentó en una roca cercana en primera fila para deleitarse del enfrentamiento.

    —¡Eevee! —el pequeño zorro del día anterior apareció con su jovial expresión y encanto. Pero si el otro pokémon del pelirrojo era el más entrando, Jack deseaba verlo en escena.

    —¡Mr. Mime! —una criatura humanoide con aspecto de mimo salió de la pokéball lanzada por George. Sus extremidades eran delgadas y salían de unas esferas rojas en su tórax blanco. Tenía guantes del mismo color y zapatos azules doblados en las puntas. En su cabeza tenía unas formaciones de la misma tonalidad que emulaban el cabello. Su mirada era alegre, aunque algo engañosa e inquietante.

    —¡Cola férrea!

    Eevee corrió hacia el mimo mientras su cola se tornaba metálica y brillaba a la luz del sol. Dio un salto en el aire para darle un golpe a su oponente, pero el entrenador de éste se adelantó. Mr. Mime envolvió su mano con fuego y de un solo puñetazo tumbó al zorro en todo su costado izquierdo. El golpe fue abrupto, dejándolo adolorido, mas no derrotado. Se paró firme de espaldas al pelirrojo, era pequeño, pero resistente.

    —Me agrada ese Eevee, será fuerte cuando lo evoluciones —indicó George.

    —Quiero que se quede así —apuntó Ryan, tenía cierto agrado por los pokémon del tipo normal—. Necesito una piedra eterna para que no evolucione.

    —¿Qué es una piedra eterna? —una vez más, Jack demostraba su ignorancia ante personas que acababa de conocer.

    —Es una piedra que evita la evolución de los pokémon —explicó el de los anteojos—. Deben llevarla equipada. Continuemos.

    Ataque rápido.

    El zorro se movió rápidamente hacia el mimo, su mirada era desafiante, comenzaba a moverse con más soltura, como si su entrenador le hubiese transmitido las ganas y la pasión por las batallas. Por otro lado, estaban George y su pintoresco amigo, quien no recibió en lo absoluto el golpe de Eevee. El pokémon del pelirrojo chocó contra lo que parecía ser una pared invisible y cayó rendido al suelo, se propuso ir tan rápido contra el mimo que el impacto con la inesperada barrera se vio aumentado con creces.

    Barrera —agregó Ryan mientras devolvía a su amigo a su cápsula bicolor—, muy típica de un pokémon mimo. Hacer que uno se imagine algo que en realidad no está.

    —Fascinante —comentó Jack totalmente maravillado—. Pero, ¿en qué momento la puso?

    —Debió haberla puesto cuando golpeó a Eevee con puño fuego hace un rato —aseguró el pelirrojo, se notaba que se conocían bastante—. Utilizó su mano libre y colocó unos cuántos. Había olvidado que podía hacer eso de vez en cuando.

    —Claro que sí —dijo George para molestarlo—. Siempre olvidando. Ahora, deja salir a tu pokémon más fuerte.

    —Muy bien. Tú lo pediste. ¡Lickitung!

    Una criatura gorda y de suave piel rosada apareció ante todos, tenía la barriga amarillenta, extremidades cortas y una pomposa cola doblada. Sus ojos eran pequeños. Inmediatamente después de poner sus patas sobre la tierra del volcán, dejó caer una larga lengua de su boca, levantó sus manos y se burló de George. Éste sólo rió.

    A Jack le causó gran interés y admiración ver semejante amistad entre ambos entrenadores, se preguntó si algún día llegarían a ser así junto a Elliot. Aunque le surgió una duda, una de esas que uno no espera ni ve venir, de esas que sólo llegan, pero una vez están ahí, no se van en un largo tiempo y no hacen más que rondar por tu cabeza. Si llegaban a participar en la Liga y lograban establecerse en la final, ¿seguirían siendo amigos luego de que uno triunfara por sobre el otro? El chico lo pensó por unos segundos, mientras George y Ryan charlaban, pero un ruido subterráneo, seguido por un brusco movimiento, lo apartaron de sus pensamientos.

    —¿Qué fue eso? —preguntó asustado.

    —El volcán —contestó el chico de los anteojos con suma calma, aunque por dentro estaba nervioso, no quería mostrarse con miedo ante Ryan. Por su parte el pelirrojo estaba igual—. Creo que esto hace la batalla más interesante.

    —Estoy de acuerdo —ambos querían salir de ahí y ponerse a salvo en caso de que sucediese algo más peligroso, pero el sueño de luchar en diferentes lugares memorables era más fuerte que el miedo y gracias a ello lograron contenerse.

    —Mr. Mime, descansa —George devolvió al mimo a su pokéball—. Este pokémon también quiere divertirse —dijo al mismo tiempo que sacó un nueva cápsula bicolor—. ¡Golduck!

    De la pokéball salió una criatura humanoide con boca de pato, su piel era azul y de su cabeza salían unas puntas, sus dedos tenía membranas, su anatomía estaba hecha especialmente para el nado. En su frente poseía un cristal rojo.

    —Ahora es cuando las cosas se ponen interesantes —aseguró Ryan con una sonrisa en su rostro.

    —¡Acua jet!

    El hombre-pato expulsó una gran cantidad de agua de su boca que no demoró en rodearlo completamente. Una vez envuelto en aquel líquido vital, Golduck se lanzó velozmente hacia su obeso oponente, impactando en el estómago de éste.

    —¡Lickitung, usa lengüetazo!

    El pokémon de Ryan estiró su enorme lengua, demostrando que aún quedaban varios metros por ver, y golpeó con un increíble control el rostro del nadador tan sólo usando la punta. Una manera de emplear el movimiento que difiere bastante de lo tradicional, normalmente un pokémon hubiese pasado la lengua por la cara del oponente, dándole un verdadero lengüetazo, pero Lickitung la había usado para golpear. Sin duda era un arma natural sumamente peligrosa para quien se le enfrentase.

    —Una manera distinta de usar lengüetazo —comentó Jack, había sufrido de ese ataque por parte de los fantasmas de Henry.

    —A veces hay que defenderse usando tu imaginación —indicó Ryan.

    —O usarla para entrenar —agregó el de lentes para terminar luego con la conversación—. ¡Sigamos! ¡No te distraigas, que te puedo vencer! —su amigo lo cuestionó con la mirada— ¡Golduck, cabezazo zen!

    El nadador, que, a criterio de Jack, sería un perfecto compañero para Peter, cerró sus ojos y se mantuvo quieto, demoró un segundo para abrir los ojos y abalanzarse contra Lickitung por segunda vez. Sin embargo, el obeso había aprovechado aquel tiempo adicional que George había regalado con esa orden y lanzó un potente rayo con tonalidades amarillas y anaranjadas que se mezclaban sin saber dónde empezaba una y terminaba la otra.

    —¡Ese segundo te costará la batalla! —vaticinó el pelirrojo, ya tenía la victoria en sus manos.

    —¡Evádelo!

    Golduck saltó, mostrando gran destreza fuera del agua, esquivó el ataque, el cual casi da con George, puesto que pasó a casi un metro de él, y cayó con su cabeza sobre la frente de su oponente, dejándolo tumbado a los pies del volcán, sin lograr levantarse.

    —Lickitung, regresa —el gordo volvió a la cápsula de la que salió—. Lo tenía planeado desde el principio —aseguró sonriendo.

    —Llevábamos mucho tiempo sin pelear, te conozco lo suficiente como para saber que te pondrías ansioso y olvidarías algunas cosas —contestó el de cabello oscuro.

    —¡Esa fue una batalla increíble! —gritó Jack— Espero que mi batalla contra Elliot en la final de la Liga sea así de espectacular.

    —Primero debes vencer al líder de gimnasio de Canela —le recordó Ryan—. ¿Qué tal si…? —se vio interrumpido por un fuerte y largo movimiento subterráneo que los alarmó.

    —Vamos al Centro Pokémon, allá seguimos con la conversación —propuso George y nadie se negó, tenían la sospecha de que el volcán pudiera hacer erupción, después de todo estaba activo.

     
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  3. Threadmarks: Capítulo 34 - Acertijos en el fuego
     
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    Capítulo 34 - Acertijos en el fuego



    El sol alumbraba sobre la volcánica isla haciendo del día uno particularmente caluroso, ni el viento era capaz de apaciguar aquella inusual alta temperatura, probablemente un breve adelanto sobre la siguiente batalla que se llevaría a cabo en la lejana urbe.

    Jack, Ryan y George estaban parados frente al gimnasio de la isla, tenía el mismo diseño que todos los recintos anteriores, con la típica excepción de la estructura metálica sobre la entrada, ésta era anaranjada. Sin embargo, el desagradable calor que azotaba el lugar acentuaba la sensación de falta de vitalidad. Además, que la estructura estuviese a los pies de aquel volcán, hacía que todo se viese totalmente árido, ni siquiera la presencia del pequeño bosque cercano apaciguaba la carencia de vida.

    Entraron a aquel edificio, Jack llevaba puesta la sudadera amarrada a la cintura. La temperatura aumentó dentro del gimnasio, el aire estaba demasiado sofocante. Había un sujeto de traje marrón en la entrada, era obeso y estaba sentado en una silla, su sudor era notorio en la frente.

    —¿Es uno de ustedes Jack Evans? —preguntó con poco aliento.

    —Yo soy —contestó el chico. El sujeto bebió agua.

    —Puedes avanzar, los otros dos pueden observar desde aquí.

    Jack caminó más allá de las estatuas de la entrada y unas antorchas se encendieron, estaban puestas en las paredes, éstas eran blancas, anaranjadas por la luz del fuego, aunque manchadas de negro por las candentes batallas llevadas a cabo en aquel sitio. El piso estaba cubierto por baldosas rotas de un color semejante al de la tierra.

    Del otro lado de la habitación se hallaba un sujeto de bata blanca, como la de los científicos, usaba lentes y pantalones beige oscuro.

    —Soy Dante y antes de llegar al líder, debes enfrentarte a dos entrenadores, yo soy uno de ellos —indicó acomodándose los anteojos—. ¡Ponyta!

    Un pequeño equino de pelaje amarillento apareció ante Jack, tenía una mirada dócil, dueño de un cautivador, pero peligroso crin de fuego, al igual que su cola. Relinchó de una manera que Ryan consideró adorable desde su distancia.

    —¡Seadra! —la acuática criatura salió de la pokéball y se posicionó ante su cuadrúpedo oponente.

    —¡Giro fuego!

    Ponyta lanzó de su hocico un espiral de fuego que se dirigió peligrosamente al pokémon de Jack, no obstante, bastó con una orden del chico para que de la trompa de Seadra saliera un poderoso chorro de agua que eliminó fácilmente la ígnea ofensiva del equino. Hidrobomba terminó dando en todo el rostro de la criatura de fuego, dejándola tirada en el suelo para no volver a levantarse.

    Dante se retiró y dio paso al siguiente entrenador que apareció de la oscuridad del fondo, por alguna razón aquel lugar se mantuvo así, aunque Jack creía saber quién estaba ahí. El nuevo contrincante tenía unos pantalones azules y una camisa blanca, también usaba lentes y esbozó una sonrisa maliciosa.

    —Soy Zack y no seré tan fácil como Dante —aseguró—. ¡Growlithe! —un can anaranjado con rayas negras se manifestó ante Seadra. A diferencia de los Growlithe de los policías que Jack había visto en el altercado en Azulona, éste se veía más desaliñado— ¡Rueda fuego!

    El perro lanzó una llamarada de su hocico que tomó la forma de una rueda, la que comenzó a rodar amenazantemente hacia Seadra. Pero sucedió exactamente lo de la vez anterior, hidrobomba fue suficiente para suprimir el ataque y tumbar a Growlithe. Zack se retiró en silencio.

    —Puede ser tan alto como un pino y pesar menos que un comino, o del tamaño de una nuez más nadie podrá con él —dijo una voz grave proveniente de aquel lugar sin iluminación.

    —¿Qué es lo que dices? ¿De qué hablas? —preguntó Jack sin entender lo que le habían dicho.

    —Es un acertijo —indicó la voz—. No pareces ser la persona astuta que describieron los demás líderes. Y, para serte sincero, no te ves muy astuto.

    —Lo dice una persona que ni siquiera se muestra —respondió Jack, sabía que eso era para provocarlo un poco, en esta ocasión no caería con facilidad.

    Las antorchas del final de la habitación se prendieron y dejaron ver a un anciano apoyado en un bastón ligeramente curvado en la parte donde apoyaba la mano, haciendo alusión a un signo de interrogación. Sus pantalones eran marrones, vestía una camisa roja como un rubí y sobre ella un pulcro chaleco blanco sin mangas. Llevaba anteojos negros como los que usaba Henry y sobre su calva descansaba un sombrero blanco con una franja roja a su alrededor. Su poblado bigote canoso tapaba la parte superior de su boca.

    Aquel sujeto se hallaba acompañado de un enorme can muy similar a Growlithe, su pelaje poseía los mismos colores, sólo que en mayor abundancia y más alborotado. Su hocico era más feroz, al igual que su mirada.

    Detrás del anciano y su pokémon estaba la representación de la medalla, en un tamaño más grande, era la iconografía de una llama de fuego. Al lado izquierdo, desde el punto de vista del chico, había una puerta, del otro lado, una fotografía colgada en la muralla se llevaba la atención. El muchacho no lograba verlo, pero en ella aparecía el anciano frente a él, con menos edad, junto a un amigo.

    —Mi nombre es Blaine —anunció sin moverse— y soy el líder del Gimnasio de Isla Canela. Y por cierto, la respuesta era fuego.

    —Soy Jack Evans y he venido a desafiarte —dijo con confianza y algo de molestia por el calor.

    —No me había percatado de eso —dijo con evidente sarcasmo y dejó escapar una sonrisa bajo su abundante bigote. A Jack no le molestó eso, incluso también sonrió, pero sí le causó curiosidad saber por qué el anciano líder usaba un chaleco en medio de tanto calor—. Muy bien, comencemos de una vez, este es mi último enfrentamiento del día y quiero descansar. Arcanine.

    El gigantesco can avanzó hacia el campo de batalla con paso amenazante, proponiéndose atacar cuando su amo lo pidiese.

    —Seadra, ven aquí, lucharás después —la criatura obedeció y se puso al costado de su entrenador—. ¡Dratini! —el dragón apareció enroscándose ante el perro, pero no pudo evitar verse intimidado por aquella imponencia.

    —Comencemos —indicó el anciano con amabilidad—. Arcanine, usa envite ígneo.

    De la boca del can salió una poderosa flama que lo envolvió en su totalidad, luego comenzó a correr hacia el dragón para embestirlo con todo su cuerpo. Dratini llegó a parar a los pies de su entrenador. El cuadrúpedo volvió a su posición original. El dragón se enderezó con dolor.

    —¡Ciclón! —ordenó, no sin antes lanzar una mirada de preocupación por el estado de su compañero.

    Un fuerte viento se inició dentro del recinto, no fue molesto puesto que el aire era tan sofocante que la arrasadora brisa llegó para apaciguar el calor. Sin embargo, el golpe dio con Arcanine, quien logró soportar de pie aquella ofensiva.

    Algunas llamas aparecieron por el cuerpo de Dratini, causándole daño y algunas quemaduras, envite ígneo lo había quemado. Jack y Blaine esperaron unos segundos, pero la habilidad mudar del dragón no se manifestó.

    —¡Furia dragón!

    De su boca, Dratini lanzó una bola de fuego rodeada por electricidad. No obstante, Blaine y su comando fueron más rápidos. Arcanine logró en un abrir y cerrar de ojos, evadir el ataque y golpear a su oponente tan sólo usando el impulso de su velocidad. La mitológica criatura cayó rendida.

    —¿Qué demonios fue eso? —preguntó Jack, pensó que sus ojos lo habían engañado y que era sólo una ilusión provocada por el insoportable calor de la habitación. Blaine no había dicho el nombre del movimiento. Demoró en guardar a Dratini.

    —No te lo diré tan fácilmente —contestó el anciano—. Un entrenador no debe decir todas sus estrategias, eso podría ser su ruina. Pero te diré esto, no es algo material, pero su resultado si lo es.

    Jack estaba tratando con un entrenador con vasta experiencia en batallas, con tan sólo ver la brecha etaria se hacía notoria la gran desventaja del muchacho. Además, este líder lo estaba ayudando con una pista disfrazada de acertijo. El chico tenía la respuesta ante sus narices, pero no lograba verla con claridad.

    —No soy muy bueno en acertijos —anunció con pesar—. Sólo me queda seguir luchando. ¡Seadra! —el caballo de mar avanzó ante Arcanine.

    —Es fácil, debiste haberlo deducido cuando lo viste.

    El joven entrenador calló por un rato.

    <<Con ese movimiento, no sólo golpeó a Dratini, sino que también esquivó el ataque —pensó Jack—. Es demasiado rápido, su velocidad es…extrema.>>

    —¡Velocidad extrema! —gritó Jack— ¡Usaste velocidad extrema!

    —Así es, Jack. ¡Arcanine, úsala para rodear a Seadra!

    El can corrió velozmente y en cuestión de segundos se volvió difícil saber dónde estaba exactamente. Jack sólo veía cómo una mancha anaranjada formaba un círculo alrededor de su pokémon y le lanzaba viento de vez en cuando.

    —¿Cómo se golpea a algo que lo evade todo? —preguntó Jack, pero no esperó una respuesta por parte del líder, quien lo miró con interés— ¿Será posible alcanzarlo con un golpe que no falla? —Blaine lo miró con detención, sin mover ni un sólo músculo— ¡Hidrobomba!

    De la trompa de Seadra salió un poderoso chorro de agua, al igual que las veces anteriores, que dio fácilmente con Arcanine, haciendo que éste perdiese el equilibrio y se arrastrara por el suelo e impactara la muralla del lado izquierdo de Jack. El golpe contra la pared lo noqueó, la velocidad era inmensa.

    —Arcanine, regresa —el can regresó a su cápsula bicolor—. Imagino que su habilidad es francotirador.

    —Sí.

    —Tendré eso en cuenta. Sigamos. Este es más rápido —anunció sacando una nueva pokéball—, aunque no debes preocuparte, sus movimientos no están basados en eso. ¡Rapidash!

    Un caballo tan alto como Blaine apareció frente a Seadra y su entrenador, al igual que su pre evolución Ponyta, éste tenía un suave y claro pelaje amarillento y su crin también era de flamas. Poseía un cuerno en su frente, emulando a un indomable y mítico unicornio. Sus ojos eran rojos y pequeños.

    —Los líderes anteriores también mencionaron sobre tus sorpresivas estrategias, ¿seré espectador de alguna de ellas?

    —Puede ser —respondió algo evasivo, pero sonriendo, pues no estaba seguro si tendría oportunidad de usarla—. ¡Burbuja! —Seadra lanzó varias burbujas, a tal punto que la habitación quedó inundada de ellas, era un espectáculo digno de un concurso, Lyra hubiese sentido envidia.

    —Interesante —calificó el líder—. Bloqueas la visibilidad, pero de paso bloqueas la tuya —Jack no se percató de eso—. Grave error, cuando haces una estrategia, no sólo debes ver cómo afecta a tu oponente, sino que también debes considerar las eventuales consecuencias que puede sufrir tu equipo.

    El líder no estaba muy seguro de hacia dónde mirar, puesto que las burbujas tapan realmente todo, sólo supuso que Jack estaba frente suyo. Ninguno de los entrenadores ni pokémon podía ver dónde estaba su oponente.

    Una burbuja reventó hacia la derecha del anciano y éste no demoró en empezar la ofensiva.

    —¡Voltio cruel!

    Rapidash generó electricidad de su pelaje y lanzó agresivamente un rayo hacia el lugar donde la pompa de agua había explotado, acabando con varias burbujas en el camino. Sin embargo, el ataque golpeó a una de las antorchas del lugar, apagando su flama. El movimiento generó una pequeña brisa que hizo que varias burbujas se acercaran al equino, reventándose cerca de él y haciéndole daño.

    Las pompas se dispersaron un poco, el lugar estaba tan caluroso que el aire dentro de ellas se expandía y las hacía explotar. Blaine logró ver los pies de Jack, pero Seadra ya no estaba ahí. Otra burbuja explotó, esta vez a la izquierda del líder.

    —¡Vuelve a usar voltio cruel!

    —¡Ciclón!

    La criatura de fuego alcanzó a generar más de esa peligrosa electricidad y se dispuso a lanzarlo, no obstante, Seadra inició un fuerte viento, como el de su compañero caído, y acercó todas las burbujas hacia Rapidash, haciendo que este recibiera el impacto de todas las pompas antes de que alcanzase a liberar el rayo. El equino terminó por electrocutarse a sí mismo. Cayó derrotado.

    —Creo que es momento de algunas explicaciones —Blaine regresó a su pokémon a su pokéball.

    —Dijiste que no había que revelar todo —contestó Jack sonriendo.

    —Pero ahora no importa, esa estrategia no funcionará con mi siguiente pokémon —aseguró con tranquilidad—. Te daré una pista para que pienses mientras me explicas tu estrategia. Su elemento no es la roca, pero de ella nació.

    —Bueno —suspiró, pues no se le ocurrió nada—. El propósito de las burbujas era confundirte acerca de la posición de Seadra, él reventó la segunda burbuja con un hidrobomba pequeño, la primera explotó sola, supongo que fue el calor. De hecho, tu ataque eléctrico casi le dio a Seadra —hizo una pausa, el anciano líder lo escuchaba atentamente—. Después el plan era lanzarle las burbujas usando ciclón, y aproveché de usarlo cuando quisiste usar nuevamente voltio cruel, para que se electrocutase.

    —Fascinante —sentenció Blaine—. ¿Ya adivinaste el pokémon? —Jack movió la cabeza en negación— Su temperatura corporal es tan grande que tuve que poner un poderoso aislante a su superball para no quemarme.

    Lanzó la cápsula y una criatura con aspecto ligeramente humanoide apareció ante todos, aunque su boca era como la de un ave. Tenía dos llamas en su cabeza y una en su cola, sus brazos poseían algo similar a los flecos. Su piel iba entre los colores amarillo y anaranjado oscuro, por su espalda recorrían puntas. Su cuello y tobillos tenían algo que parecían ser grilletes, pero sin la cadena ni la bola. La mirada que lanzaba de sus ojos era calma más su apariencia no dejaba de ser inquietante.

    —La respuesta era Magmar —apuntó el líder—. Nacen de la lava, que es roca fundida, pero es de tipo fuego, eso explica el acertijo.

    —Con agua será suficiente —dijo Jack confiado. Blaine sonrió y esperó—. ¡Hidrobomba!

    Seadra lanzó nuevamente un potente chorro de agua, ya no recordaba cuántas veces lo había hecho. El ataque no llegó a Magmar, el agua se evaporó centímetros antes de alcanzarlo, creando una pequeña niebla. Jack quedó mudo.

    —Su temperatura es de mil doscientos grados Celsius —informó el líder—. Puño trueno —el pokémon de fuego corrió hacia Seadra al mismo tiempo que envolvía su puño con electricidad. Al llegar a él, le propinó un fuerte golpe en el rostro. El muchacho no logró reaccionar y el caballo de mar se debilitó.

    —Regresa —la caída criatura volvió a su cápsula bicolor—. Nidoking —el venenoso pokémon de Jack apareció ante Magmar, éste último era levemente más pequeño, sería una batalla muy reñida—. Con él no podrás usar ese ataque.

    Rayo confuso —Magmar lanzó un haz de luz amarilla de sus ojos que impactó suavemente a la criatura del cuerno. Éste comenzó a moverse muy extraño.

    —Maldición —dijo Jack apretando los dientes, Nidoking era la única opción para ganar la medalla. Además, el calor del ambiente había aumentado considerablemente—. ¿Por qué hace tanto calor? ¿Acaso la temperatura de Magmar puede hacer eso?

    —Un poco, pero también está usando sofoco, lo usa cada vez que sale a luchar, sirve para confundir más al oponente, más el daño que proporciona —alardeó el viejo.

    Jack estaba en serios aprietos, la gran ofensiva de Magmar era confundir al oponente, sin contar con que su pokémon estaba confundido, sólo le quedaba poner toda su fe en que su compañero podría tomar total control de su cuerpo y acciones en algún momento de la batalla. Todo estaba a favor del anciano, después de todo era entrenador desde hace mucho tiempo, antes de que los padres de Jack naciesen.

    —¡Usa puya nociva! —gritó con desesperación.

    El pokémon logró entender el mensaje, pero al acercarse no pudo dar con Magmar, quien no tuvo problemas para evadirlo.

    —Tómalo de un brazo y arrójalo contra la pared, para terminar de noquearlo —Blaine tenía la batalla bajo control.

    Magmar aprovechó la fuerza de Nidoking y lo lanzó del brazo contra la pared. No obstante, ante un último grito de Jack, su pokémon chocó en la muralla con sus patas, tomó impulso de vuelta para comenzar a girar en el aire y emuló a un taladro. Guiado por su cuerno, golpeó a Magmar en su pecho, botándolo al suelo.

    —¡Sí! —celebró Jack.

    —No tan rápido, muchacho. Observa.

    Unas llamas envolvieron a Nidoking y le causaron varias quemaduras. Magmar se levantó ante su oponente, pero un fuerte dolor se agudizó en el lugar del impacto. Para sorpresa de Blaine, al volcánico ser se le agotaba el aliento.

    —¿Querías que viera eso? —preguntó el chico, aunque no con tono burlesco, puesto que su pokémon también había recibido daño.

    —Cometiste un enorme riesgo, eres afortunado de que Nidoking pudiese seguir tus órdenes por un instante —dijo Blaine— Sin embargo, ambos pokémon están peligrosamente cerca. ¡Quémalo con tu cuerpo!

    Magmar lo abrazó y ocupó su alta temperatura para dañarlo. El dolor era tan fuerte que provocó que Nidoking gritara a más no poder.

    —¡Maldición! ¡Le está haciendo mucho daño!

    Jack se preocupó, no le agradó para nada ver sufrir a su pokémon de esa manera. No paraba de sudar, no era el calor, era la situación que estaba viviendo. Intentó calmarse para pensar mejor, pero los gritos de Nidoking no lo dejaban, tenía una piel dura y justamente por eso aún no se desmayaba. El chico vio que su compañero tenía los brazos libres, Magmar lo tenía sujeto por debajo de éstos. Tuvo una idea.

    —¡Usa golpe roca sobre su cabeza con tus dos puños!

    Esta vez Nidoking escuchó claramente la orden, el dolor lo había sacado de la confusión. Le asestó dos golpes en su cabeza, por diferentes lados. Magmar cayó de a poco y el pokémon de Jack retrocedió para no seguir en contacto con su oponente.

    —Ganamos —sonrió y corrió a abrazar a Nidoking, tenía lágrimas en sus ojos—. Lo siento, demoré mucho en pensar. El pokémon lo hizo a un lado y comenzó a moverse extraño ante él—. Es verdad. El baile de la victoria —Jack le siguió los pasos y los presentes sonrieron ante tal ridícula danza triunfadora.

    —Sin duda una maravillosa manifestación de alegría, Jack —dijo Blaine al mismo tiempo que Magmar regresaba a su cápsula especial—. Aquí está la medalla volcán —el chico recibió una insignia con la forma de una flama, era anaranjada. La puso bajo la medalla pantano, en la correa de su bolso—. Ahora iré a descansar, fue una batalla impresionante. Que tengan un buen día.

    Se despidió del líder y junto a Ryan y George abandonó el lugar.

    —¿A dónde irás luego de curar a tus pokémon, Jack? —preguntó el pelirrojo.

    —Acostumbro visitar lugares para aprender más. El Laboratorio de Canela me servirá.

     
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  4. Threadmarks: Capítulo 35 - Secuestro y robo
     
    Thranduil

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    Holi mis niñes, les vengo con nuevo capítulo. Besos.

    Capítulo 35 - Secuestro y robo



    Era un edificio bastante pulcro y moderno, con murallas blancas y pilares que lo adornaban, su base era tan celeste como el cielo matutino. Parte del techo era rojo, aunque esto último no podían verlo Jack y sus acompañantes. El joven entrenador había decido ir el mismo día que enfrentó a Blaine, luego de curar a sus pokémon se apresuró para visitar el Laboratorio de Investigación de Canela. Quería llegar lo antes posible a Verde para retar al último líder, pero no deseaba perderse los conocimientos que aquel sitio le podía entregar, de lo contrario, Elliot lo regañaría por haberlo hecho, si es que llegaba a enterarse.

    Por dentro el recinto tenía una primera sala de recepción, con asientos y vitrinas que mostraban algunos hechos científicos relevantes llevados a cabo por los investigadores del lugar. Muchas piedras extrañas y varios fósiles, no obstante, el lugar no era tan grande como el Museo de Plateada.

    —¿Qué puede haber aquí que te interese aprender, Jack? —preguntó Ryan.

    —Ya te lo había dicho, nunca se sabe a qué pokémon podría enfrentarme —contestó—. Tal vez algún día me enfrente a uno extinto —recordó las palabras de Peter.

    El recorrido comenzó, era el último de la jornada. Entraron por un pasillo a la derecha, mientras la guía informaba sobre el origen del Laboratorio. Hasta el momento, todo parecía aburrido y poco interesante, Ryan y George sólo deseaban irse a descansar. Jack se detuvo a amarrarse las agujetas de su zapatilla izquierda, quedando al final del grupo. Para cuando se levantó, lo habían adelantado bastante, pero eso no le preocupó. Había parado justo delante de una puerta entrecerrada de la que salía una atractiva luz blanca y brillante. Como cualquier otra persona oriunda de Paleta, decidió abrir y entrar, su característica curiosidad fue más fuerte.

    Una extraña máquina llena de botones era la emisora de aquella cegadora luz, el resto de la habitación estaba a oscuras. En su centro, una especie de cristal anaranjado se trizó dejando ver una minúscula masa en su interior que comenzó a crecer lentamente, estaba protegida por un vidrio y levitaba en su interior.

    —Fascinante, ¿no? —preguntó una voz femenina. Jack observó a una esbelta mujer de pantalones negros y chaqueta de cuero marrón acercarse al aparato, aunque guardó algo de distancia. No logró ver su rostro, los anteojos que llevaba reflejaban la luz— La tecnología y la ciencia han avanzado tanto que hoy podemos traer de vuelta a un pokémon que murió hace mucho.

    —¿Estás reviviendo a un pokémon extinto? —preguntó Jack con incredulidad.

    —Así es —afirmó con una actuada amabilidad que el chico creyó—. Aunque técnicamente es un clon de un ser que falleció. Sólo está permitido con pokémon prehistóricos —hizo un breve pausa—. Sin embargo, una vez intentaron hacerlo con uno vivo.

    —¿Y qué pasó? —la masa seguía creciendo en el interior del cristal— ¿Qué pokémon fue?

    —Fue un pokémon del que se dice posee el ADN de todos los pokémon existentes —dijo sin rodeos—. Pero resultó mal. Cambiaron genéticamente a ese clon para hacerlo más fuerte, fue un ambicioso proyecto con fines egoístas. Pudieron controlar a aquel ser tan sólo por un tiempo, hasta que un joven lo liberó de su dolor.

    La masa ya tenía una forma definida, poseía alas grises y opacas, una feroz mandíbula y una cola de flecha. Pero a Jack le surgió una duda.

    —¿Quién eres y por qué me dices esto?

    —Porque necesito tu masterball —dijo suavemente.

    El muchacho quedó helado, no sabía que alguien más, a parte de su familia y amigos cercanos, estaba al tanto de ese secreto. Esa cápsula había sido un regalo de cumpleaños y era parte de un momento muy importante en su vida, no se la daría a cualquiera.

    —¡¿Quién eres y cómo lo sabes?! ¡Responde! —demandó saber, su voz se tornó preocupada, estaba alterado, no veía nada bueno en aquello.

    —Necesito capturar ese pokémon que crearon.

    La pared del fondo explotó, los pedazos saltaron lejos, rompiendo el cristal que protegía al recién resucitado pokémon. Éste era enorme y amenazante, la membrana de sus alas era púrpura y su mirada era agresiva. El peligro estaba ante Jack, no obstante, el chico estaba semi consciente, no entendía muy bien lo que ocurría, con la explosión se había golpeado en la cabeza.

    Detrás de la muralla apareció un hombre de casi dos metros de alto y mirada severa, vestía completamente de negro. Tenía barba.

    —¡Huye de aquí, Iván, espérame en el puerto! —ordenó Adriana mientras se subía al aerodactyl resucitado— ¡Me llevaré al chico a la Mansión Pokémon, no me arriesgaré a enfrentarme a esos dos que lo acompañan! ¡Vete!

    La extinta criatura tomó a Jack con sus patas, éste no se resistió, y el hombre escapó entre los árboles cercanos. La mujer salió del lugar montada en su nuevo pokémon y voló sobre la isla. Pasó por encima del pequeño bosque de robles y pinos para llegar a una aislada y descuidada mansión de murallas marrones. El muchacho logró verla cuando llegaban, estaba comenzando a recuperar la consciencia.

    Entraron, las ventanas eran altas y estaban rotas, Aerodactyl arrojó a Jack al suelo. Estaban en el último piso. El joven entrenador se puso de pie, adolorido por el golpe, limpiándose el polvo que se le pegó de la arruinada alfombra roja que cubría el piso.

    Jack estaba en aprietos, no sentía un peligro semejante desde hace mucho tiempo, de cuando tenía seis años y ese sujeto entró a su casa agrediendo a todos. La mujer estaba frente a él y nuevamente no podía ver su rostro, estaba en la oscuridad de la habitación. Por las ventanas el sol se ponía en el horizonte, más allá del puerto.

    Un sudor helado corría por su cuerpo, tiritaba asustado, estaba nervioso. La imagen de Doduo tirado en el suelo sin moverse y con los ojos cerrados se le vino a la mente. No podía escapar, Aerodactyl lo alcanzaría en segundos, debía enfrentarlo, pero no quería que uno de sus amigos terminase como aquella ave. No deseaba que la historia se repitiese.

    —No…no te daré nada —dijo tartamudeando.

    —No temas, si me das la masterball no te haré nada —sonrió maliciosamente, Jack no lo notó.

    Un fuerte ruido sucumbió el lugar, ambos miraron por la ventana y vieron salir humo del volcán, seguido por la lava que comenzó a descender, amenazando con destruir todo a su paso. Debían salir cuanto antes de ahí.

    Jack no tenía intención de darle la masterball, pero no veía más opción, no arriesgaría a sus pokémon. Volteó su bolso para sacarla, alcanzó a abrirlo, pero sus pokéballs se movieron, sus compañeros lo miraban fijamente, querían ayudarlo a enfrentarla. El chico se llenó de confianza, no estaba solo ante el peligro, no obstante, no podía mandar a Nidoking, Dratini o Seadra, habían luchado ese mismo día. Y Cubone no tendría mucha oportunidad, sólo lo estaba cuidando, no podía pedirle que luchar por él.

    —¡Ivysaur! ¡Golbat!

    El animal-planta y el murciélago aparecieron para defender a su entrenador, ellos habían aceptado viajar con él y pasar por cualquier aventura y enfrentamiento. La situación en la que estaban no sería una excepción.

    —Aerodactyl está a un nivel bajo, pero aun así es fuerte. Sin embargo, no es justo que luche solo contra dos —sacó una pokéball—. Omastar.

    Una criatura con caparazón enroscado, con puntas en éste, salió de la cápsula, de dicha protección natural salía un cuerpo celeste con tentáculos. Sus ojos eran amarillos y su boca era un pico que se abría en cuatro partes.

    —¡Aire afilado!

    —¡Avalancha!

    Golbat agitó sus alas y lanzó un viento tan filoso que pareció que Aerodactyl fue atacado por dagas invisibles, mientras que con un solo rugido de éste, el techo sucumbió y casi aplastó a Jack y sus pokémon. Avalancha normalmente ataca dejando caer rocas, pero esta vez lo que estaba encima de ellos era el techo del lugar. Un enorme agujero quedó sobre ellos.

    Omastar, por su parte, lanzó un gélido rayo celeste contra Ivysaur, dejándole una pata cubierta con hielo. El cuadrúpedo no se quedó atrás y lo golpeó en medio de su cara con una de sus lianas.

    —¡Drenadoras!

    —¡Colmillo rayo!

    Ivysaur lanzó una semilla marrón de su flor cerrada, Omastar no alcanzó a esquivarla, no era muy rápido en tierra. Unas lianas lo rodearon y comenzaron a quitarle energía. Mientras tanto, el murciélago era alcanzado por la boca llena de electricidad de Aerodactyl, Golbat no logró evadirlo, un refrescante viento soplaba a favor de su oponente, haciéndolo más rápido. La nocturna criatura cayó desplomada. Jack no demoró en guardarlo.

    Las pokéballs de sus demás compañeros se movían por las ansias de pelear de sus ocupantes, pero no sacaría a uno de sus otros pokémon, la enfermera le había restaurado las energías, pero aún debían recuperarse de sus heridas. Sólo contaba con Ivysaur.

    —Ivysaur —dijo Jack respirando fuerte—. Golpea tu pata contra el suelo hasta quebrar el hielo —su pokémon le hizo caso hasta que lo logró.

    —Dame luego esa masterball y podrás salvarte junto a tus pokémon. Ese Golbat no podrá llevarte, en cambio, yo tengo a Aerodactyl —indicó con calma—. Si alargamos esto, morirás con tus amigos.

    Nuevamente la imagen de Doduo vino a su mente, sus recuerdos eran más claros. Jack se perdió en ellos. Un hombre entró a su casa y mató al ave de dos cabezas, derrotó a sus padres en un abrir y cerrar de ojos y su hermano no estaba para ayudarlo. El sujeto lo tomó mientras lloraba asustado. Su hogar estaba cada vez más lejos, luego todo se volvió oscuridad y miedo.

    Una luz cálida se abrió paso en la penumbra de su tristeza, se sintió aliviado y apoyado, cuando volvió de sus recuerdos, Ivysaur ya no estaba ahí. En su lugar estaba un pokémon más grande que él, su flor estaba completamente abierta, tenía manchas pálidas y descansaba sobre un grueso y áspero tallo marrón, de la base de éste salían unas hojas que caían sobre el enorme y pesado cuerpo celeste. Aquel pokémon lo miró con confianza y Jack entendió el mensaje, debían seguir luchando.

    Venusaur —el chico sonrió—. ¡Venusaur, usa eco voz!

    Toda la habitación tembló, las ventanas que no se habían roto por el paso del tiempo se quebraron. Aerodactyl, Omastar y Adriana sintieron un agudo dolor en sus oídos.

    —¡Tierra viva!

    Un temblor aún más fuerte se sintió en la Mansión y, a pesar de estar en el último piso, unas manos de tierra salieron del suelo y atraparon a Jack y Venusaur, dejándolos inmóviles. La masterball saltó del bolso de Jack y llegó a los pies de Adriana, ella la tomó, con triunfo en su mirar.

    —¿Sabes? El pokémon que busco capturar fue creado aquí…por órdenes de un ambicioso hombre con sed de poder, un renombrado científico de la época lo hizo —comentó la mujer, seguía en la oscuridad, no quería que el chico viera su rostro—. Con el volcán, todos los vestigios de ese pokémon quedarán enterrados aquí y se destruirán, nadie sabrá nada sobre él. Sólo lo que hay en mi memoria y lo que te he contado, si es que sobrevives —se subió a Aerodactyl y guardó a Omastar—. ¡Gracias por el regalo, Jack! ¡Te prometo darle un buen uso! —rió y se marchó volando.

    Ahora Jack estaba atrapado junto a sus pokémon, no alcanzaba la pokéball de ninguno de ellos y esa mujer se había llevado la masterball, pero ahora sólo le interesaba salvar la vida de sus compañeros. Le ordenó a Venusaur que usara una de sus lianas para liberar a Nidoking, éste salió algo molesto por no haber luchado, pero no perdió tiempo regañando, con un solo puño destruyó ambas manos de tierra.

    —Gracias. Ahora regresen, debemos salir de aquí.

    Bajó al primer piso, le tomó algo de tiempo puesto que la construcción tenía un diseño algo confuso, después de todo, gente en ese lugar había jugado a ser Dios y debía ocultarlo de alguna manera.

    En Canela se habían forjado caminos hacia el mar en caso de erupción, para que la lava transitase por esos lugares y no llegara a las casas. Para mala suerte de Jack, la Mansión estaba en ese camino. El calor era desesperante, no alcanzaría a llegar al puerto para evacuar. Se oyó un galope. Blaine apareció ante él cabalgando su Rapidash, habían salido del bosque vecino a la casona.

    —¿Cómo supiste que estaba aquí? —preguntó Jack con evidente sorpresa.

    —¡Desde mi gimnasio vi que ese aerodactyl te llevaba! —explicó— ¡Sube, no hay tiempo! —se dispuso a montar sobre el lomo de Rapidash, pero se detuvo al ver el fuego en él— ¡No tengas miedo! ¡Si confía en ti, no te quemarás!

    Eso no era muy alentador para el muchacho, pero no tuvo más remedio que arriesgarse. El fuego de la crin no le hizo nada y Blaine ordenó al equino que comenzara el galope. Se adentraron en el bosque.

    —¡¿El puerto está muy lejos?!

    —¡No vamos al puerto! ¡Ya no hay tiempo! ¡Además, la lava se desbordó del camino y llegó a varias partes de la ciudad!

    —¡¿Entonces qué haremos?! —preguntó con preocupación.

    —¡Habrá un barco esperando al costado de la isla!

    —¡¿Saltaremos?! ¡No vamos a alcanzar! —la preocupación de Jack aumentó exponencialmente, no estaría tranquilo hasta estar a salvo en el barco junto a sus pokémon.

    —¡Afírmate! —gritó el anciano.

    Llegaron al límite de la isla y un barco los esperaba en el mar a una distancia prudente del pequeño risco, no quería chocar con las rocas de la orilla. Rapidash saltó con todas sus fuerzas, por unos segundos pareció que el equino voló por el aire y que el tiempo se detuvo. Lograron llegar al barco, estaba lleno de gente y pokémon salvajes evacuados. Más allá había más barcos y cruceros que ayudaron ante la emergencia.

    —¿Estás bien? —preguntó Blaine.

    —Sí, gracias por salvarme a mí y mis pokémon. Ahora quiero descansar.

    Se alejó un poco de la multitud, no tenía ganas de hablar con nadie, sólo quería pensar en lo ocurrido, fueron muchos acontecimientos en un día y una nueva preocupación se formaba en su mente.

     
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    Dark RS

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    Saludos.

    ¿Acaso es Jack vidente? Pudo adivinar el futuro inmediato.

    Oh, Doduo, como se te extraña. Aunque técnicamente no salió.

    Fue un capítulo intenso. Y ya el juego, digo la historia, está en la recta final.

    Y esa magia de distraerse en un trauma y volver para ver que el pokémon evolucionó. Muy listo, Jack.
     
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  6. Threadmarks: Capítulo 36 - La captura del monstruo
     
    Thranduil

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    Hola mis niñes, les vengo con nuevo capítulus.

    Dark RS: extrañé tus comentarios. No pensé lo de Jack viendo el futuro, supongo que salió de casualidad, de hecho no me percaté de la relación que encontraste. Si, queda poco para el enfrentamiento con Adriana y todo lo relacionado con ella. Gracias por seguir leyendo.


    Capítulo 36 - La captura del monstruo



    Todo estaba cubierto con neblina, era espesa y blanca, no era posible ver más de quince metros a la redonda, como un lúgubre manto natural que obliga a las personas a perderse en su caminar y pensamientos. El césped se encontraba húmedo por el rocío y el día estaba nublado. No corría viento por aquel lugar. Una postal deprimente de un paraje que nadie quisiera recordar, dominado por la palidez de un blanco muerto.

    Ahí estaba la cueva tan famosa al norte de Celeste por lo que supuestamente habitaba en ella, se hablaba de una criatura humanoide de dos metros y piel pálida, ahora su libertad corría peligro, alguien quería capturarlo y apropiarse de sus dones, con propósitos egoístas, similares a los que lo habían encarcelado hace algunos años. Siete personas rodeaban la entrada, atentas a cualquier movimiento extraño en los alrededores.

    —¿Cómo sabes que se trata del pokémon que está ahí dentro, Blaine? —preguntó un hombre rubio y alto, estaba acompañado por una criatura de electrizante pelaje amarillo, con irregulares rayas negras en su cuerpo, tenía una cola y algo que parecían ser antenas— Ni siquiera sabemos si esa cosa es real —dudó, aunque ya sabía la historia.

    —Sabemos por Misty que en las profundidades de la cueva hay algo que no permite la entrada a nadie —respondió el viejo—. Además, ¿se te ocurre otro lugar donde haya un pokémon extraño, Surge? —Magmar estaba a su lado, otorgándole el calor que el lugar no le entregaba.

    —¿Cómo convencieron al señor Fuji de terminar el experimento del doctor Jones? —preguntó un sujeto parado al lado de un cuerno plano, en la frente de una enorme serpiente de rocas grises que se alzaba entre la bruma— ¿Lo amenazaron?

    —Así es, Brock —contestó con pesar, Fuji era su amigo, por ende, conocía toda la historia, él había formado parte de la creación de tal ser—. Para enmendar su error ahora cuida de los pokémon huérfanos en Lavanda. No puede hacer mucho con la culpa, sabe que el pokémon es un arma y la dejó en las peores manos.

    —¿Por qué Jack tenía una masterball? —preguntó una dulce voz femenina, la mujer estaba junto a un vileplume que reposaba jugando con la hierba cercana.

    —No lo sé, Erika. No me lo dijo.

    El líder de Canela se estaba cansando de contestar tantas preguntas de sus pares, pero no quiso ser grosero, aunque era evidente que lo interrogarían, eran muchas dudas las que circulaban por sus mentes. Además, fue Blaine quien los llamó y convocó para proteger la cueva, nadie más que él tenía la información necesaria para saber qué afrontaban exactamente. Todo había sido muy repentino.

    —Janine, ¿revisaste los alrededores? —el anciano continuaba apoyado de su bastón de madera.

    —Sí, no hay nada extraño —contestó la ninja, quien era acompañada por su Venomoth.

    —Brock, Misty, ¿ven algo desde arriba? —preguntó Surge.

    Blaine era quien había tomado el mando del grupo de líderes, sus compañeros se lo habían concedido por su vasta trayectoria, pero el rubio notó cierto cansancio y preocupación en la voz de su par con más experiencia, sin contar que su lado militar le salía a flote de vez en cuando y no podía evitarlo.

    La pelirroja estaba en el aire sobre su starmie, a la misma altura que Brock.

    —No se ve nada —contestó la nadadora—. Nuevamente, ¿por qué no estamos todos? —inquirió algo molesta. No entendía por qué el líder de Ciudad Verde no estaba presente para luchar a su lado.

    —Él no pudo venir —dijo Blaine, realmente ya no quería más preguntas, pero el ambiente estaba tenso y no tenía intenciones de ocasionar una pelea interna—. Le pedí que investigara unos lugares, lo que hay ahí podría sernos de ayuda en caso de que fallásemos aquí —Misty se propuso preguntarle sobre esos lugares, pero fue interrumpida.

    —Prepárense —advirtió Sabrina, su alakazam estaba con ella y había detectado lo mismo que su entrenadora—. Están aquí, son cinco.

    Justamente ese fue el número de siluetas humanas que aparecieron entre la bruma, sólo cuatro se dejaron ver, la motociclista fue la primera en aparecer. Úrsula vestía su traje de cuero negro como de costumbre, con su larga cabella oscura al descubierto, seguida por Arbok. Iván apareció a su costado, con cara de pocos amigos, le lanzó una mirada a Surge, quien no se sintió para nada intimidado y le devolvió la mirada, sólo ansió patearle el trasero. Estaba escoltado por una llamativa criatura púrpura de rugosa piel, conformada por tres esferas, dos de ellas fusionadas que expresaban una triste sensación de angustia, pero expelían un asqueroso hedor que haría vomitar a cualquiera que no estuviese acostumbrado a ella.

    Esteban y Omar se dejaron ver por el otro lado, el primero se notaba algo ansioso por el gran paso que darían, estaba acompañado por un toro de tres colas y pelaje marrón que pateó su pata contra el suelo, en señal de amenaza. Por su parte, el hacker se encontraba nervioso y se dejó ver junto a una enorme mantis de color verde claro que portaba unas peligrosas guadañas naturales que amenazaban con cortar cualquier cosa que se le atravesase.

    La mujer al mando, Adriana, para procurar no mostrar su rostro, traía puesta una máscara blanca, no deseaba ser reconocida por ninguno de los líderes, pero sobre ella estaba Aerodactyl esperando la orden para atacar. Blaine tenía curiosidad sobre cómo logró controlar tan fácilmente a aquel pokémon, Jack le había dicho en el barco que la mujer lo revivió aquel mismo día, probablemente poseía algunos conocimientos sobre arqueología que la ayudaban a manejarse con dicha criatura.

    —¡Que maravillosa bienvenida! —indicó la mujer con una sonrisa que nadie vio— Estoy realmente contenta de que hayan decidido ser espectadores del comienzo de mi ascenso al poder —fanfarroneó, la aparición de los líderes le dificultaba las cosas y la alejaba de su deseo, pero no quería que se percatasen de su desventaja.

    —¡No te dejaremos capturarlo! —sentenció Blaine con fuerza.

    Ambos lados del enfrentamiento marcaron territorio dentro del campo de césped. Miradas desafiantes cruzaron el lugar amenazando a cualquiera que alcanzase. Los puños se tensaron, pero sus posiciones se mantuvieron firmes.

    —Así que ya saben sobre él. ¿Aquel muchacho te lo dijo? —preguntó haciendo alusión a Jack— Debí asegurarme de que no volviera a ver la luz del día.

    —¡Lo sabía desde antes! ¡Él no tiene nada que ver en esto! —indicó el anciano con fervor y enojo, no podía permitir que se llevaran a aquella criatura, desconocía lo que tramaban, pero sea lo que fuese que planeasen, no debía ser nada bueno— ¡Ahora prepárate para ser detenida! ¡Líderes de Kanto, ataquen!

    La batalla comenzó sin hacerse esperar, los líderes bajaron y se enfrentaron a aquellas personas. Surge le plantó cara a Iván, ambos eran hombres rudos sin miedo a nada, el primero un militar de excelencia y el otro un experto en explosivos. Era como ver dos montañas enfrentándose en una guerra de alturas.

    —¡Electabuzz! ¡Onda voltio!

    —¡Weezing, usa bomba lodo!

    La criatura de pelaje amarillo generó electricidad de su cuerpo, que erizó sus pelos, y la lanzó a su oponente en forma de onda, mientras que éste abrió sus dos bocas y escupió un lodo con tintes púrpuras. Ambos ataques dieron con sus objetivos, pero ninguno de los pokémon se intimidó.

    La pelea continuó y Electabuzz propinó un veloz golpe en el centro de las dos caras de Weezing, con previas órdenes de Surge. A simple vista, el eléctrico parecía llevar la ventaja, puesto que se veía más enérgico, no obstante, en cuestión de segundos, su respiración se agitó, mostrando una expresión más cansada, al mismo tiempo que su venenoso oponente recuperaba un poco de aliento.

    Divide dolor —murmuró Surge para sí mismo, no le costó adivinar la táctica de su enemigo. No por nada era un líder de gimnasio— ¡Juegas sucio y sin honor! —lo acusó, aunque no estaba disconforme con aquello. En una batalla de semejantes características era evidente que algo así podría suceder, y de esa macera se lo había enseñado a Jack en su encuentro en el gimnasio.

    Al costado de ambos hombres, Sabrina luchaba contra Úrsula sin dar su brazo a torcer, Alakazam tenía la ventaja de tipo sobre Arbok, pero la motociclista no tenía intenciones de ser humillada por la entrenadora del pokémon psíquico. Su orgullo estaba por sobre perder.

    —¡Deslumbrar! —la cobra miró a su contrincante a los ojos y lo dejó inmóvil, como si le anunciase sobre un impactante peligro a través de la mirada— ¡Triturar! —el rastrero ser se abalanzó con sus fauces abiertas directamente al cuello del psíquico, acomodándole una dolorosa mordida.

    —¡Psíquico! —comandó Sabrina con evidente preocupación en su tono de voz.

    Alakazam alzó sus cucharas y Arbok salió volando contra la motociclista, ambas cayeron al suelo, Úrsula siendo aplastada por su pokémon.

    En medio del improvisado campo de batalla, Blaine y Brock intentaban sacar del anonimato a la mujer detrás de dicha operación. El líder de Plateada atacaba al aerodactyl en los cielos para darle una oportunidad al anciano de avanzar con una ofensiva directa contra la mujer.

    —¡Día soleado! —Magmar lanzó de su boca una esfera brillante hacia el cielo, se perdió entre las nubes y éstas se abrieron para dar paso a los poderosos rayos del sol, las sombras comenzaron a moverse entre la bruma— ¡Sofoco! —el aire alrededor estaba frío, haciendo que el calor producto del movimiento fuese bien aceptado. Sin embargo, luego de unos segundos se tornó molesto, se volvió realmente sofocante, potenciado por el sol, afortunadamente sus compañeros de batalla estaban lejos como para sufrir las consecuencias.

    —No es justo dos contra una —aseguró Adriana—. ¡Hidrobomba!

    Un potente chorro de agua salió del costado de la mujer, quien retrocedió varios pasos, Blaine estaba peligrosamente cerca y podía emplear alguna artimaña para quitarle la máscara. Omastar estaba escondido junto a ella, pero se mostró para luchar contra Magmar, tenía la ventaja sobre aquel pokémon.

    —Tenías un as bajo la manga —regañó el anciano.

    —¿Molesto? —se burló Adriana.

    —No. Yo también tengo uno —aseveró sin problemas—. ¡Puño trueno!

    La criatura volcánica se lanzó contra su enemigo al mismo tiempo que envolvía su puño con electricidad. Al estar cerca del acuático, le acomodó el golpe en su caparazón, había alcanzado a esconderse.

    Del otro lado, Misty y Janine le hacían frente al hacker. Starmie y Venomoth, tenían acorralado a Omar y la enorme mantis verde. Ellas se mantenían en todo momento seguras de sí mismas, formaban un buen equipo de batalla, mientras que él era un manojo de nervios, no acostumbraba a luchar, su labor principal era la informática. Adriana le había alertado sobre eventuales batallas, pero nunca esperó una así, sus rivales eran líderes de gimnasio después de todo.

    <<Maldición —Omar observó a los demás—. Están luchando sin ningún problema —pensó.>>

    —Pareces nervioso —indicó la ninja, tenía la intención de preocupar más a su oponente, por otro lado, Misty estaba perdiendo la paciencia, pero permaneció callada ante el propósito de Janine—. ¿Por qué no te rindes y dejas a esta mujer? Si lo haces, te dejaremos ir y no te entregaremos a la policía.

    —¡Sí! —intervino Misty— Y si tus compañeros te delatan, declararemos a tu favor —la pelirroja le siguió el juego a su compañera—. ¿Qué dices?

    Omar se mostró nervioso, por un momento a las líderes les pareció que el hacker aceptaría su propuesta, una propuesta fingida e improvisada en el minuto, pues no tenía intenciones de cumplir nada de lo que había propuesto con tanta seguridad. Pero el entrenador de la mantis realmente lo pensó.

    —No puedo —susurró—. Scyther —respiró agitado—. Híper rayo.

    La mantis abrió la boca y expulsó un poderoso rayo con tonalidades amarillas y naranjas. Las líderes y sus pokémon lograron evadirlo con rapidez y contraatacaron. Starmie expulsó un fuerte chorro de agua de su pico superior y Venomoth batió las alas una velocidad difícil de captar para el ojo humano, pero ningún movimiento dio con el blanco. Durante la pequeña polvareda, un campo de protección verde se levantó sin que se dieran cuenta. El hacker había soltado a Pinsir para que los protegiese.

    —Debiste haber aceptado nuestra generosa oferta. Además, eso no durará mucho —sonrió Misty, pero su rostro no demoró el expresar algo diferente al ver que protección no se deshacía—. ¿Qué demonios sucede?

    —Pinsir, el radio que abarcas es muy pequeño. ¿Podrías agrandarlo un poco, por favor? —sin duda alguna, Omar era algo diferente de los demás enemigos, no se manifestaba como una persona con malas intenciones.

    Misty y Janine observaron sorprendidas al ver cómo la semi esfera verde y transparente que rodeaba a Omar y sus pokémon aumentaba su tamaño, y más aún cuando el movimiento seguía siendo ejecutado.

    Al lado izquierdo de ellas estaba Erika junto a su fiel vileplume, el kimono de la chica no era un impedimento para su destreza en batalla, mucho menos un estorbo. Esteban, desde el otro lado, ansiaba con creces poder derrotar a la líder y continuar adelante con el plan.

    —¡Tauros, usa avalancha!

    Algunas rocas se desprendieron de la entrada de la cueva y alrededores para volar sobre la líder de Azulona y la planta andante. Vileplume empujó a Erika y recibió el impacto de todas esas rocas, quedando medianamente sepultada, parte de su flor roja quedó al descubierto.

    —¡Vileplume! —gritó angustiada y la planta logró descubrirse un poco para darle señales a su entrenadora de que aun podía seguir luchando— ¡Rayo solar!

    —Eso demorará mucho —fanfarroneó Esteban burlándose, pero su rostro se horrorizó al ver que un encandilador rayo de luz blanca venía directo hacia él y su tauros. El impacto los arrojó varios metros, perdiéndose en la niebla.

    —Menos mal que Blaine usó día soleado —comentó Erika a su vileplume, a quien ayudaba a sacarse algunas rocas de encima.

    En los cielos, Brock seguía enfrentando a Aerodactyl, quien parecía saber perfectamente lo que debía hacer, no recibía ninguna orden de Adriana. La serpiente de roca mordió al prehistórico ser de un ala y lo arrojó al suelo, cerca de donde Úrsula y Arbok habían parado hace unos instantes gracias a Sabrina.

    —¡Onix, usa terremoto! —gritó el líder de Plateada y todos sus compañeros retrocedieron de sus enfrentamientos.

    Luego de un estruendoso rugido por parte de la serpiente de rocas, la tierra se movió bruscamente debajo de todos por igual, el suelo se resquebrajó en varias partes, dejando fisuras considerables entre los líderes y el enemigo. El sismo fue tan grande que muchas aves salieron volando de sus nidos en árboles y uno que otro pokémon salió de su madriguera a inspeccionar.

    Los líderes de gimnasio llevaban la ventaja en la batalla, Esteban y Úrsula habían sido derrotados, mientras que los otros tres estaban en aprietos. Sabrina se acercó a Blaine y éste se detuvo para dejarla hablar.

    —¡Ya no es necesario que sigas luchando ni escondiéndote! —sentenció la líder de Azafrán, con su fría mirada— ¡Estás siendo derrotada!

    Adriana no dijo nada, la estaban acorralando, más no deseaba admitir una derrota tan temprana, estaba tan cerca de su objetivo que no era capaz de largarse como si nada y que todo su esfuerzo se fuera por la borda. Le había costado contactar a la motociclista y convencer al hacker para que le ayudasen, hacerse con una masterball había sido problemático y su padre había muerto creando a esa criatura antes de verla viva, ella lo había perdido por culpa de aquel ser. Sentía que era suyo, que tenía derecho sobre él.

    —¡Ese pokémon me pertenece! —sentenció Adriana desde la niebla.

    Blaine se dispuso a hablar, pero un brusco movimiento de Sabrina lo alertó. La entrenadora del alakazam observó fijamente la entrada de la cueva por varios segundos, su pokémon también lo había detectado. Una fuerte presencia psíquica como nunca antes la había sentido, se aproximaba a salir y mostrarse ante el mundo.

    —Su poder es inmenso —anunció Sabrina con evidente asombro, estaba asustada y su respiración se agitó. Comenzó a sudar frío, Blaine vio el miedo en sus ojos—. Viene hacia acá.

    Adriana escuchó esas palabras. Aquel pokémon se presentaría en el momento más oportuno, la mujer sacó la masterball y la mantuvo en su mano, lo esperaría lista, estaba dispuesta a todo. No podía evitar sonreír, ya saboreaba la captura.

    La primera en caer fue Misty, quedó en el suelo dormida. Starmie y Janine fueron a su ayuda, pero esta última también se desplomó, los siguientes fueron Surge y Erika. Brock se cayó sobre su onix, quien alcanzó a evitar que cayese de su cabeza. Blaine no resistió y quedó tirado a los pies de Sabrina. La líder sintió cómo aquella presencia se metió en su cabeza a invadir sus pensamientos, se le resistió por varios segundos, pero su poder no fue competencia para él. Todo se volvió negro, lo último que vio fue la cara de su alakazam.
     
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    Dark RS

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    Como que Jack es mejor prediciendo el futuro. Sabrina avisó instantes antes de que aparecieran. Y Janine tampoco hizo bien su trabajo ninja si se acercaron sin que los detectara.

    No había visto una lucha campal así desde que los líderes de Unova enfrentaron al team Plasma.

    Esos líderes pudieron elegir mejor a sus oponentes. Solo a Brock lo hubiera dejado contra aerodactyl.

    Y ahora llegó Mewtwo a salvar a los villanos y dejarse capturar por Adriana para darle drama a la trama. ¿O los vencerá también, la policía los arresta y devuelven la master ball a Jack?

    La respuesta a esta pregunta y muchas más se resolverán la próxima semana, por el mismo fic, pero a distinta hora.
     
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  8. Threadmarks: Capítulo 37 - El diario de Jonathan
     
    Thranduil

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    La Historia de Jack Evans
    Clasificación:
    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    47
     
    Palabras:
    2414
    He vuelto mis niñes!!! Pero primero a comentar lo comentado.

    Dark RS: Bueno, nunca pensé en Sabrina como alguien que pudiese predecir el futuro, supongo que olvidé considerarlo, respecto a Janine, pues sí, no fue una buena ninja. La verdad, siempre tuve las ganas de algunas vez narrar una pelea donde estuviesen presentes todos los líderes de una región, ayudando a los protagonistas, como en Pokespe, cumplí mi sueño. Tampoco pensé en eso de elegir a sus oponentes, sólo los hice pelear. Creo que aún no resolveré la duda de si capturaron a Mewtwo o no. Eso viene un poco después. Gracias por seguir leyendo y comentando.

    Capítulo 37 - El diario de Jonathan



    Habían pasado siete días desde el incidente en Canela, los pobladores y pokémon se refugiaron en Carmín y ahí se quedarían hasta que el gobierno asegurara que la isla volviese a ser apta para vivir. Jack se había despedido de Ryan y George en aquella misma ciudad, además había recibido sus números de teléfono, en caso de que los necesitase. Ahora reposaba en su cama, había llegado la noche anterior.

    Sus padres no estaban en casa, habían partido temprano a un viaje por crucero, lo habían esperado por mucho tiempo. No obstante, el chico no les contó sobre el robo ni de aquella mujer, no deseaba preocuparlos, aún no estaba del todo seguro de qué haría al respecto.

    Se asomó por la ventana para observar a sus pokémon, cerca de un pequeño estanque. Seadra nadaba en él, Golbat dormía colgado de una rama de un fuerte roble, Venusaur, descansaba bajo el sol, nutriendo su flor. Nidoking estaba sentado mirando su alrededor y Dratini acompañaba a Seadra en el agua. Cubone observaba la escena, Jack aun no contactaba con la persona a quien pensaba entregarlo, para que cuidase de él de manera más adecuada. La vista era muy pacífica, se veían los prados por los que jugaba de pequeño corriendo con Doduo, más allá los árboles y luego las montañas, añoró volver a ser feliz como en aquellos tiempos, cuando la maldad del mundo aún no llamaba a la puerta de su casa ni lo perseguía por las rutas.

    Salió de su habitación, dispuesto a bajar para compartir con sus compañeros, pero la puerta del cuarto de su hermano estaba tentadoramente abierta, la curiosidad innata de la gente de Paleta se apoderó de él. Sabía que tenía un diario donde contaba un poco sobre su viaje, tal vez eso le ayudaría sobre sus problemas, aunque eso sólo era una excusa para leerlo.

    No demoró en encontrarlo, tenía una foto suya en la portada, era del día en que el profesor Oak le entregó un pikachu, su primer pokémon, oficialmente, puesto que el primero fue un Eevee. Era una tradición de su familia regalar un pokémon de tipo normal a cada miembro que se disponía a comenzar un viaje. Su padre también había recibido uno cuando pequeño.

    Abrió el diario y comenzó a leer.

    20 de febrero de 1999

    Comencé mi viaje hoy en la mañana, junto a Eevee y Pikachu, tuve que enfrentarme al engreído de Gary, cree ser el growlithe con más rayas, es nieto del profesor Oak, aunque no le gusta que lo relacionen con él. También tiene un eevee, pero no es tan genial como el mío, aun así ganó. Es bastante desagradable y dice que llegará a la Liga. También dijo que yo jamás llagaría a ella y que no me parecía en nada a papá y mamá. Entrenaré mucho para patearle el trasero.

    23 de febrero de 1999

    Llegué a ciudad Verde, pero no pasó nada interesante durante el día, sólo demoré mucho en llegar aquí, tendré que apresurarme más de ciudad en ciudad. En la ruta 1 me enfrenté a un joven de nombre Chano que se mostraba muy orgulloso de su rattata, qué nombre tan extraño.

    28 de febrero de 1999

    Hoy llegué a ciudad Plateada y en el Centro Pokémon leí que construirán carreteras entre las ciudades, no sé por qué no lo hicieron antes, es algo realmente necesario. Pero eso no fue lo más interesante, un cartel decía que un tal Brock estaba buscando retadores para su gimnasio. Averigüé qué es un gimnasio y resulta ser un edificio donde se pelea con un entrenador al que llaman líder y éste te entrega una medalla si le ganas, se necesitan ocho de éstas para entrar a la Liga. Si quiero patearle el trasero a Gary, debo vencer a ese tal Brock. Sin embargo, no logré vencerlo cuando acudí para la pelea, esa enorme serpiente de roca, creo que su nombre es Onix, era demasiado fuerte y grande. Tendré que volver en otra ocasión.

    5 de marzo de 1999

    Pasé por el monte Moon y me encontré con unos sujetos vestidos de negro con una enorme R roja en su torso, se hacían llamar Team Rocket e intentaban robarle unos fósiles a un científico, lo ayudé y vencí a esos hombres. No me agradan los sujetos que pasan por encima del resto, pero Gary me desagrada más. El científico me ofreció uno de sus fósiles, pero preferí no hacerlo, no veo cómo me podría servir un fósil.

    8 de marzo de 1999

    Estoy en Celeste y enfrenté a Misty, pero me venció con una estrella que no paraba de recuperarse cada vez que le lanzaba un ataque, ni Pikachu pudo con ella. Sin embargo, Gary y su enorme ego hicieron acto de presencia cerca del, escucha esto, Puente Pepita, ¿puedes creer que se llama así? Me desafió a un duelo y perdí. No me rendiré así como así, le patearé el trasero algún día. Pero no todo fue malo, un amable sujeto me dio una bici, decía algo de que la promocionase por ahí.

    10 de abril de 1999

    Llegué a Carmín, por alguna razón, todos tienen miedo a una invasión de grimer. Enfrenté a Surge, pero su Raichu era muy fuerte. Nuevamente apareció Gary, esta vez el encuentro fue sobre un crucero, el S.S. Anne. Nuevamente me venció, pero esta vez tampoco fue del todo malo, me hice amigo del capitán, su nombre es Dionisio de Arcos y dice haber pertenecido a la primera Élite 4 de Kanto, no sé si creerle, pero no parecía estar bromeando.

    28 de abril de 1999

    Lavanda es un lugar particular, lleno de niebla. Entré a una torre, por alguna razón las tumbas de los pokémon están en ella, en los diferentes pisos, eso es extraño, pero eso no fue todo, me encontré con Gary, no me retó a un duelo, estaba triste y enojado, hablaba con rabia sobre unos hombres de negro con un R roja, luego se marchó sin decirme más. Subí por la torre y me encontré con el Team Rocket, tenían capturado a un tal Fuji, aunque no sé por qué, el anciano no me dijo nada.

    12 de mayo de 1999

    Ahora estoy en Azulona, pero no pude contra Erika, pensé que la tendría fácil con esas flores, pero la subestimé, no aparentan ser lo que parecen, no son para nada delicadas. Pasó algo bajo el casino de la ciudad, había un subterráneo secreto, era la guarida del Team Rocket, me enfrenté a varios de ellos y me topé con un sujeto diferente al resto, parecía ser alguien importante, pero sólo atinó a escapar del lugar. La policía inundó el lugar, yo también hui, no quería que me vincularan a ellos.

    29 de mayo de 1999

    Fucsia es un lugar muy rosado, pero no deja de ser agradable, entré a la Zona Safari, me perdí y no logré capturar ningún pokémon, fue algo tragicómico. Enfrenté a Koga, pero nuevamente perdí ante un líder, me comentó que pretendía dejar el gimnasio y cederlo a su hija.

    17 de junio de 1999

    Azafrán es muy grande, no hay mucho que hacer aquí, dicen que van a conectar Kanto con otra región, a través de un tren. Sabrina y sus poderes psíquicos fueron demasiado para mí, no pude obtener la medalla.

    28 de junio de 1999

    Es increíble que ningún barco me haya podido traer a isla Canela, ¿cómo llega la gente a este lugar? Yo tuve que venir con un pokémon acuático que supiera usar surf. El líder, Blaine, es muy fuerte, no pude contra él y sus acertijos. Me encontré con Gary en un lugar llamado Mansión Pokémon, era muy hermoso a simple vista, pero según él ahí estaban los laboratorios de investigación del Team Rocket. Nos infiltramos en el lugar, y en el subterráneo hayamos algo impensable. Estaba lleno de papeles complejos y en un enorme recipiente de cristal yacía una criatura de piel pálida, estaba vivo, parecía un pokémon. Su nombre era Mewtwo y los papeles decían que era un clon modificado de Mew. Habían hecho algo en contra de la naturaleza, estaban jugando a ser Dios. Gary decidió entrenar y volverse muy fuerte. Yo decidí hacer lo mismo. El Team Rocket había cruzado el límite de atrocidades y quién sabe con qué propósito había creado a Mewtwo. No sé en cuánto tiempo vuelva a escribir.

    Su hermano era un verdadero perdedor, Jack sabía que al principio, Jonathan no era muy habilidoso en batalla. Sin embargo, había encontrado información que no esperaba tener. Ahora sabía el nombre de la criatura que aquella mujer pretendía capturar, su nombre era Mewtwo y había sido clonado de Mew, pero con modificaciones. Continuó leyendo, esperaba encontrar más datos que le sirviesen de algún modo, pero al ver la fecha le causó intriga saber por qué había pasado tanto tiempo.

    18 de Octubre de 2000

    A mediados de abril de este mismo año regresé a Paleta y me encontré con un acto horroroso, mi casa había sido profanada, mis padres estaban tirados en el suelo y Doduo había muerto, desperté a mis padres, se habían llevado a mi hermano menor. Afortunadamente lo encontramos hace unas semanas, el sujeto no le hizo nada, pero nos costó vencerlo, desconozco con exactitud sus intenciones, huyó como un cobarde. Estoy cansado de estos sujetos que creen que pueden hacer lo que se les dé la gana, alguien debe detenerlos, no sé si tiene que ver con el Team Rocket o no, pero lucharé contra ellos. Gary accedió a ayudarme y ha recopilado información sobre ellos. Nunca pensé que terminaría simpatizando con él en algún momento. Me dijo que Mewtwo había sido creado por un hombre llamado Aliro Jones, pero murió a mitad del proceso, Mewtwo fue terminado por Fuji, el mismo hombre que el Team Rocket había acorralado en Lavanda hace más de un año, tal vez en ese momento lo estaban presionando para algo. El líder era un sujeto de nombre Giovanni, él estaba detrás de todo, a él debíamos vencer para acabar con esta maldad.

    10 de enero de 2001

    Tomaron el edificio de la corporación Silph, estaba bajo el control del Team Rocket, era el momento para vencerlos de una vez y lo logramos, muchos huyeron cobardemente, una masterball desapareció, una pokéball que puede capturar cualquier pokémon, quizás con ella pretendían capturar a Mewtwo para controlarlo. Pero lo que más me dio rabia fue el hecho de que la justicia no logró vincular a Giovanni con el Team Rocket, las cámaras de seguridad habían sido destruidas previamente y nuestro testimonio no valió, todo indicaba que el líder era un tal Archer, seguido por una mujer de nombre Ariana y unos hombre llamados Petrel y Proton.

    10 de septiembre de 2004

    Lamento no haber escrito por tanto tiempo, pero he estado entrenando muy duro. Gary y yo volvimos a retar a los líderes de gimnasio. Gary tampoco los había vencido la primera vez, después de todo éramos igual de perdedores, aunque él aseguraba seguir siendo mejor que yo. Pero nos encontramos con Giovanni en el gimnasio de ciudad Verde, no puedo creer que le permitan ser líder de gimnasio a un hombre tan perverso como él, lo peor de todo, él tenía la masterball perdida y en ella había capturado a Mewtwo, lo obligaba a luchar por él. Eso nos enfureció a Gary y a mí, los dos habíamos llegado juntos al lugar y nos encontramos en dicha situación. Mewtwo era muy fuerte, pero parecía sufrir, debíamos liberarlo de esa crueldad, no tenía la culpa de su creación, merecía una oportunidad para vivir tranquilo, lejos de la maldad humana. Gary cayó en la pelea, debía enfrentarlo solo, los ataque de mis pokémon no le hacían nada. Destruí la masterball que lo hacía prisionero. Giovanni fue derrotado, pero escapó. Mewtwo me observó por unos segundos, como si pudiese ver a través de mí, lo sentí en mi mente, me dio las gracias, luego se fue, desconozco a dónde. Gary y yo nos hicimos con la última medalla.

    30 de noviembre de 2004

    Gary y yo llegamos a la final de la Liga Pokémon, con tan sólo 17 años de edad, fue una pelea ardua, Pikachu y yo apenas nos mantuvimos de pie. Gané, por primera vez había pateado el trasero de Gary, ya no era tan engreído. Ahora era el campeón de la Liga Kanto 2004, pronto recibiría el desafío de la Élite 4, eso me daba miedo.

    Los apuntes terminaron ahí. No decían cómo le había ido a Jonathan con el desafío, pero Jack ya sabía el resultado, no pudo contra ninguno, su logro era ser el campeón de menor edad en ganar un campeonato de la Liga. Pero no fue lo que más llamó la atención del muchacho, su hermano había usado su tiempo y habilidades, las pocas que tenía, con el sólo objetivo de vencer al Team Rocket. Había mejorado con un propósito, ayudar a otros. Ahora era un gran entrenador, con un puesto más alto que sus padres y en ninguna parte de su viaje se había quejado de ello, ni de sus derrotas, sólo continuó y encontró su camino. Tal vez Jack debía seguirlo, sus ansias de luchar por lo justo estaban creciendo. No se quedaría de brazos cruzados.

    Bajó las escaleras y llamó por teléfono al profesor Oak, en pocos minutos le contó lo ocurrido con la mujer y lo que él creía que ésta planeaba hacer.

    —Ya veo. Te ayudaré, pero necesitarás ayuda para pelear —le comentó el anciano—. Lyra y Elliot están por llegar, pero no será suficiente con ellos.

    —No se preocupe, llamaré a algunas personas que prometieron ayudarme cuando los necesitase —sonrió—. Tengo sus números.
     
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    Dark RS

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    Saludos.

    "...la curiosidad innata de la gente de Paleta se apoderó de él."
    Ya sabía yo que ese lugar tenía gente así.

    "...cree ser el growlithe con más rayas..."
    No sé si inventaste la frase, pero me hizo reír.

    "—No se preocupe, llamaré a algunas personas que prometieron ayudarme cuando los necesitase —sonrió—. Tengo sus números."
    Esto se va a poner bueno.

    Así que Red es hermano de Jack. Digo, al parecer el hermano de Jack fue quien inspiró los juegos, xD

    Me pregunto si será Giovanni o Gary el último líder a vencer.

    No puedo esperar a ver lo que sigue.

    Y también continúa con la intertogante que todos nos hemos hecho desde pokémon red, blue y green; ¿por qué los niños deben ser los que detengan los planes malignos de corporaciones multinacionales con vínculos mafiosos?
     
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  10. Threadmarks: Capítulo 38 - Cuando lo seguro no es seguro
     
    Thranduil

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    Título:
    La Historia de Jack Evans
    Clasificación:
    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    47
     
    Palabras:
    1516
    Hola mis niñes, les vengo con nuevo cap, pero antes a comentar lo comentado.

    Dark RS: Debo reconocer que la idea de que el hermano de Jack fuese el protagonista de los primeros juegos, se me ocurrió cuando ya tenía la historia planeada, tuve que cambiar algunas cosas en ese momento y me agradó el giro que le di. Ya verás quién es el líder de Verde. No sé si pueda responder aquella pregunta que planteas, pero espero responder durante la historia por qué Jack debe detenerlos. Gracias por seguir leyendo y comentando.


    Capítulo 38 - Cuando lo seguro no es seguro



    Ya era tarde y el sol estaba casi oculto, los faroles ya estaban prendidos e iluminaban tímidamente sus alrededores, las aves se alistaban para dormir. La sensación de frío estaba en toda Ciudad Verde.

    Jack estaba ahora parado frente a un edificio de murallas blancas y puertas de vidrio, lo único que podía ver de éste era su fachada, puesto que estaba enterrado casi en su totalidad, ante él yacían unas empolvadas escaleras que conducían a la construcción subterránea. Estaba por enfrentar al último líder de Kanto, no podía evitar estar nervioso, después de todo era el paso final para poder hacerse de un lugar en la Liga.

    No había avisado que vendría ni había sacado hora para un duelo, no había tenido tiempo, pero ahí estaba, con la esperanza de que el líder le admitiera una batalla de último momento. No tenía ninguna estrategia esta vez, aunque dudaba de si podría hacerlo sin una.

    Bajó con calma y se detuvo ante la entrada, sobre ella estaba la típica estructura que hacía que el gimnasio se diferenciara de los demás, el color de éste era marrón. Entró con timidez y caminó varios pasos, el gimnasio tenía un diseño bastante simple, las murallas eran de un metal oscuro y gris, el campo de batalla era de tierra, con agujeros en ella. El típico sujeto de las estatuas no se hallaba.

    Al final de la habitación había una puerta del lado derecho, mirando desde la perspectiva de Jack. Sin embargo, la atención del chico se concentró en el sujeto que permanecía de pie cerca de ella. Aquel hombre llevaba una chaqueta negra sobre una camiseta blanca, vestía unos pantalones color tierra y su anaranjado cabello estaba en puntas, lo observó por unos segundos.

    —¿Sí? —preguntó el sujeto.

    —Necesito tener un duelo con el líder —dijo Jack y tragó saliva, la posición corporal del sujeto indicaba seguridad.

    —Los duelos de hoy ya acabaron, si quieres una batalla, debes sacar hora —indicó sin mayor expresión en su rostro y con absoluta calma en su voz.

    —Por favor —le rogó.

    —¿Eres Jack Evans, cierto? —el chico asintió con sorpresa— Te pareces a tu hermano, tienes su misma cara de perdedor —el muchacho no sabía si molestarse, pero dedujo quién podría ser aquel hombre—. Menos mal que mi abuelo me advirtió de que vendrías. Por eso la puerta aún estaba abierta. Acepto tu reto.

    —Excelente —sonrió.

    —Mi nombre es Gary —expresó al mismo tiempo que se posicionaba en su respectivo lugar de líder de gimnasio— y soy el líder del Gimnasio de Ciudad Verde.

    —¿Por qué todos los líderes se presentan de la misma forma? —preguntó Jack, había notado ese detalle antes, pero recién ahora le entró la curiosidad.

    —Políticas de la Liga. No te enfrentarás a nadie antes de mí —Gary no se mostraba como alguien impaciente, pero iba directo al grano—. Ocuparé sólo un pokémon, pero tú podrás ocupar cualquiera de los tuyos y cambiarlos cuando quieras.

    —¿Por qué? —esa decisión por parte del líder era algo extraña— No sería justo para ti, no sería una batalla equilibrada.

    —Ya verás por qué lo hago. Machamp.

    Una criatura humanoide apareció ante Jack, su piel era gris y gozaba de fuertes músculos, tenía cuatro intimidantes y poderosos brazos, lo más llamativo en su apariencia eran unos calzones de luchador negro con algo parecido a un cinturón de campeón de lucha libre.

    —¡Nidoking! ¡Taladradora!

    De la pokéball salió la venenosa criatura girando en el aire como un taladro viviente, aprovechó el impulso que le dio la cápsula para comenzar con la ofensiva. Sin embargo, el de los cuatro brazos lo agarró en el aire utilizando dos de sus manos y con las que tenía libre lo golpeó usando fuertes puñetazos en el estómago. La dura piel de Nidoking no bastó para protegerlo del dolor. El pokémon de Jack cayó inconsciente.

    —Eso es velocidad y precisión —apuntó Gary—. Tu hermano demoró en conocerlas. Por eso no me sorprende que tú no las conozcas.

    Intentaba provocarlo, sabía por su hermano que Gary era un engreído por naturaleza y que gozaba de cierta manera de recalcar los defectos estratégicos de los demás, especialmente con los que creían saberlo todo. Pero aquella fuerza y habilidad que demostró hace unos segundos dejó al chico con la boca abierta. No estaba a su nivel. Guardó a Nidoking.

    —¡Venusaur! ¡Usa eco voz!

    Un poderoso sonido salió de la boca de la pesada criatura que acababa de hacer acto de presencia, no obstante, Machamp se tapó los oídos y aguantó el dolor en ellos. Avanzó hacia su oponente mientras éste continuaba ejerciendo tal movimiento y con sus puños sobrantes envueltos en llamas golpeó ambos costados de la cabeza de Venusaur. El animal-planta se desmayó.

    —Ni siquiera le pude dar una orden —susurró Jack, no lograba creer lo que veía, los demás líderes no estaban a su altura. Después de todo, el joven con el que luchaba una vez fue finalista de la Liga.

    —Igual de patético que tu hermano, él sólo aprendió cuando se vio obligado a hacerlo —comentó Gary con aires de superioridad—. Era un fracaso tras otro, no podía con ningún líder. Ninguno de los dos estábamos a la altura, mi soberbia no me dejaba ver mis errores —Jack vio la expresión del líder, no había vergüenza por su antigua manera de ser—…y tu hermano es muy estúpido. Pero tú en poco tiempo los derrotaste. Los demás líderes hablaron maravillas de ti, que siempre los sorprendes en último minuto con alguna estrategia, pero ahora…no sucedió nada. Ya he derrotado a dos de tus mal entrenados pokémon y me llevo una enorme decepción. Al menos Elliot logró sorprenderme.

    —¡Continuemos la batalla! —dijo con rabia, las palabras de Gary estaban funcionando, le estaba sacando en cara todo lo que no podía hacer, sus errores, de una manera muy sutil y elegante— Por favor —guardó la compostura.

    —Entonces saca a otro pokémon.

    —¡Golbat! ¡Aire afilado!

    El murciélago salió a escena mientras revoloteaba, pero no lanzó ningún movimiento. El pokémon se volteó a mirarlo, tenía miedo de luchar contra ese machamp, había visto cómo derrotaba a sus dos compañeros más fuertes con un solo golpe.

    —Ese golbat siente tu miedo, Jack —indicó el líder—. Se dice por ahí que un pokémon puede llegar a tener los mismos deseos que el humano con el que comparte. Cuando era chico no creía esas patrañas…hasta que tu hermano me derrotó en la final de la Liga —miró a Machamp—. Tus pokémon quieren cumplir tu sueño, pero tú dudas en cumplirlo, porque aún no lo haces propio. Elliot me lo contó, sólo es una promesa. Debes buscar algo que haga que te levantes todos los días y que tus pokémon te acompañen —Jack miraba el suelo, no creía ser capaz de mirarlo a los ojos—. Siempre basaste todo en estrategias, pero la vida real no es así, el camino que sigues te llevará a enfrentar a entrenadores aún más poderosos que yo, no puedes irte a la segura, no siempre conocerás a tu oponente, debes estar preparado para lo que sea —suspiró—. Como ya no eres capaz de seguir luchando —insinuó con más seriedad—, la batalla termina aquí. Vuelve cuando seas capaz de luchar de verdad —dio la vuelta junto a Machamp.

    —¡Entréname! —Gary se detuvo— ¡Enséñame todo lo que sepas! ¡Aprenderé!

    —Debes enseñarle a tus pokémon a controlar cada uno de sus movimientos, reaccionar en determinadas circunstancias, aprovechar lo que la naturaleza les dio, sobreponerse a sus debilidades, entre otras cosas —advirtió aun dándole la espalda—. ¿Estás dispuesto a eso?

    Volteó para mirarlo y observó algo que no había visto hace años. Era la misma expresión de Jonathan cuando lucharon por primera vez. En aquella ocasión, Gary había barrido el piso con él, pero su mirada era decidida. El líder supo que Jack ya sabía lo que debía hacer, y que no lo haría por él, lo haría por otros, por sus pokémon. Lo haría para no fallarles, porque ellos no le habían fallado nunca.

    Gary se dispuso a aceptar la petición del muchacho, pero por la puerta se asomó uno de sus asistentes, que a esas horas aún andaba por el gimnasio. Le pasó un teléfono y contestó.

    —¿Sí? Dime —permaneció callado por unos segundos, luego colgó. Miró a Jack—. Quédate a dormir aquí esta noche. Mañana a primera hora nos vamos a Paleta. La ayuda que pediste ya llegó.

     
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    Que Gary fuera el líder no fue gran sorpresa, después de todo es quien lo maneja en las continuaciones de los juegos. Aunque sí esperaba que fuera Geovanny.

    Claro que Gary lo hizo puré. Aunque se supone los líderes usan pokémon basados en la habilidad del entrenador, supongo Gary se fue con lo más fuerte que tenía descansado para enseñarle a Jack una lección.

    ¿Y tengo que esperar hasta el siguiente capítulo para saber quién es? ¿el hermano de Jack? ¿Elliot? ¿la presencia espiritual de doduo que lo entrenará en un pantano?
     
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  12. Threadmarks: Capítulo 39 - El plan
     
    Thranduil

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    Holi mis niñes, les traigo el siguiente cap, pero antes a comentar lo comentado.

    Dark RS: Por ahora no tengo bien planeado donde esta Giovanni, y creo que no vendrán más alusiones a él o tal vez sí. Con respecto a que los líderes usen pokemon según las habilidades del entrenador, en este mundo que planteo de pokemon, intento que los líderes usen cualquiera que tengan disponible, con el propósito de que la Liga sea más selectiva para los que logren reunir las 8 medallas, para que se asegure que sean realmente buenos, si llega un novato a un gimnasio y no toma enserio el reto, el líder lo va a hacer puré. Gracias por seguir leyendo y comentando.

    Capítulo 39 - El plan



    Una leve llovizna caía sobre los eternos prados verdes de pueblo Paleta, no era molesta y no alcazaba a mojar demasiado. Jack y Gary ingresaron al poblado por la entrada norte, iban a paso firme y rápido, pero se encontraron con dos personas en el camino.

    Una chica de cabellera negra, baja estatura y abrigada por una chaqueta de cuero negro estaba del lado izquierdo. La acompañaba una enorme tortuga de piel azul y barbilla beige, su caparazón estaba reluciente y de ella salían dos cañones, por encima de sus hombros. La otra persona era un chico de cabello marrón, no llevaba su típica gorra roja, pero vestía la misma camiseta blanca de siempre. El pokémon que lo acompañaba era un lagarto anaranjado con alas de membrana verde oscuro, al final de su cola tenía una flama tan caliente que evaporaba las gotas de lluvia antes de que la tocaran.

    —El profesor dijo que los encontraríamos aquí —manifestó el chico de ojos verdes, la chica se abalanzó a abrazarlo, ambos estaban preocupados por él.

    —Me adelantaré al laboratorio —informó Gary y siguió hacia su destino, no tenía intenciones de presenciar una escena llena de cursilerías.

    —Con Elliot estábamos muy preocupados, el profesor nos contó todo —indicó la chica—. Llegamos ayer en la tarde. ¿Por qué no nos esperaste?

    —Lo siento, Lyra, pero tenía que hacerlo, necesitaba saber algo.

    —¿Y qué descubriste? —preguntó su mejor amigo.

    —Que me falta entrenar más —indicó cabizbajo, aun no quería explicar con detalles lo que había sucedido—. Veo que ahora tienen una Blastoise y un Charizard —sacó una pokéball y dejó salir a Venusaur para que interactuase con sus amigos de la infancia.

    —Evolucionaron hace un tiempo —dijo Lyra—. Vamos al laboratorio, los demás te están esperando. Todos respondieron a tu llamado.

    Demoraron alrededor de una hora en cruzar todo el pueblo y llegar al hogar de Oak. El anciano les abrió la puerta para dejarlos pasar a la sala de estar, donde los demás estaban reunidos. Ingresaron y Jack vio a las personas que conoció durante su viaje, los mismos que le ofrecieron su ayuda, personas de las que había aprendido algo y que lo habían escuchado al contarle sus problemas y anhelos.

    La habitación era espaciosa y de color blanco, tenía tres ventanas del lado derecho, desde el punto de vista de Jack, y dos puertas, la que había usado el trío de amigos para entrar y otra que daba al patio trasero. Una mesita de centro llena de jugos y galletas estaba rodeada por tres sofás. El de la derecha estaba ocupado por tres niñas. Franny con su particular indiferencia manifestaba aburrimiento al tener su cabeza apoyada en su mano. Karin, en el centro tomaba té con mucha elegancia y tratando de guardar las apariencias, mientras que Aurora se comía una galleta de chocolate.

    Frente a ellas, otro sofá estaba totalmente ocupado. Daniel escuchaba música con sus audífonos para ignorar al resto. A su lado, Adam, su primo, mantenía una agradable conversación con Peter sobre qué zona había visitado este último en su viaje familiar. El tercer sofá sólo era ocupado por dos chicos. Ryan y George discutían sobre qué otro lugar sería interesante para tener una batalla. En cambio, Henry, se encontraba mirando por una de las ventanas, observando la lluvia caer. Gary estaba apoyado en la pared.

    Cuando Jack y sus amigos entraron, todos voltearon a ver y lo saludaron amistosamente, a su propia manera, sabían por lo que había pasado, el profesor Oak les había contado un poco sobre lo sucedido, aunque no les dijo mayor detalle.

    —Gracias a todos por venir —empezó el chico—. La verdad es que los he llamado…para que me ayuden a luchar contra esta mujer que me robó la masterball.

    —¿Por qué tienes una masterball? —preguntó Franny, fue la más directa, pues su familia era dueña de la empresa que desarrolló las únicas que existen en el mundo y no estaba al tanto de que alguien tuviese una.

    —Es una larga historia, pero para resumir —no deseaba alargar mucho las cosas, mucho menos sobre ese tema—. Mi padre mandó a pedir una a Silph para mi doceavo cumpleaños.

    —Si te robó la masterball, debe ser para capturar un pokémon poderoso —dedujo Karin—. Sólo se me ocurren las aves legendarias…al menos en Kanto.

    —Creo que quiere capturar otro pokémon, uno del que muy pocos saben su existencia —explicó Jack.

    —¿El monstruo de Celeste? —propuso Peter con un poco de temor, algunos lo miraron con curiosidad, no sabían de él.

    —Así es. Su nombre es Mewtwo, fue creado por el Team Rocket.

    El asombro en todos era tal que algunos dudaron de la veracidad de dichas palabras, lo que dijo Jack estaba fuera de todo lo conocido. Un pokémon creado por humanos y sólo algunos pocos sabían de su existencia, eso era algo difícil de digerir y creer a ciegas.

    —Silencio —ordenó Oak—. Es verdad, yo tuve conocimiento de su existencia desde hace mucho, Gary me lo contó, él y Jonathan se enfrentaron a Mewtwo y lo liberaron de Giovanni hace algunos años.

    —Sólo Jonathan lo liberó, yo me desmayé en el intento —aclaró con molestia, no era fan de reconocer sus derrotas—. Según lo que averigüé, el doctor Aliro Jones de la universidad de Azulona creó a Mewtwo a partir del ADN de Mew, sin embargo, murió antes de completarlo y el señor Fuji de Lavanda terminó aquella creación. Lo obligaron a hacerlo.

    —Entonces, ¿esta mujer quiere capturar a Mewtwo? —preguntó Daniel luego de bostezar.

    —Al parecer…ya lo capturó —informó Gary.

    Ni siquiera Jack podía creer lo que escuchaba, él estaba dispuesto a entrenar para luchar contra esa mujer, impedir lo que sea que quisiese hacer, pero no sabría cómo enfrentar a aquel monstruo, nunca lo había visto, pero no era necesario verlo para saber sobre su poder. Había sido creado para ser un pokémon poderoso y lo habían logrado.

    —¿Cómo dices? ¿Estás seguro? —Elliot no quería creerlo.

    —Los demás líderes de gimnasio se enfrentaron a esa mujer y los que la ayudan. Al principio iban ganando, pero uno a uno comenzaron a desmayarse, Sabrina logró resistir un poco más —explicó sin rodeos—. Cuando despertaron ya no había nada en la cueva. Por eso debemos suponer que Mewtwo está con ella.

    —Pero si estuviera con ella, ¿no debería haber atacado o algo así? —propuso Aurora con voz esperanzadora. Tenía una galleta a medio comer en sus manos, había olvidado acabar con ella al escuchar semejante información.

    —Exacto —concordó el anciano—. Por eso debemos encontrarla y averiguar si lo capturó. De ser así, es posible que ataque en cualquier momento.

    —¿Y qué estamos esperando? —preguntó George.

    —¿Por qué no vamos con ella? —su pelirrojo amigo, Ryan, estuvo de acuerdo con él.

    —No sabemos quién es —agregó Jack—. Nunca vi su rostro y no me dijo su nombre. Sólo sé que tiene un omastar y un aerodactyl.

    —Pero los líderes pelearon contra ella, ¿no? —recordó Adam.

    —Sí —afirmó Gary—. Pero no permitió que vieran su cara. Lo tenía pensado de antes, Blaine no se le pudo acercar. Además llevaba una máscara.

    —Por eso, este es el plan —interrumpió Oak—. La familia Lockhart ha aceptado ayudarnos a encontrar a esta mujer. Son amigos míos, así que son de fiar. Por las características que Jack observó en ella, es una mujer elegante de gustos refinados, así que los Lockhart realizarán una fiesta donde invitarán a la socialité de Kanto, la mayoría vive en Azafrán. Jack estará escondido en aquel lugar, no debe dejar que ella lo vea antes —hizo una pausa para tomar aire y continuar—. Los demás trabajarán de meseros para que puedan desenvolverse entre los asistentes, con excepción de Karin —la miró—, su padre también será invitado, y los tres presentes que pertenecen a esa familia…

    —¿Cómo? —preguntó Elliot— Acaso insinúa que aquí hay presentes miembros de la familia más poderosa de Kanto y todo el país.

    —Si vamos a trabajar juntos —intervino Ryan—, deberían decirlo —miró a su amigo quien calló por un momento mientras observaba a su hermana.

    —Soy el hijo mayor de los dueños de Silph, mi nombre real es William.

    Todos miraban al chico de los anteojos, pero no sabían cómo reaccionar ante aquello, obviamente Ryan no se sorprendió y Gary lo había deducido. La lluvia se había vuelto más fuerte, se escuchaba como fondo de la silenciosa escena.

    —Mi verdadero nombre es Daphne —continuó la rubia—. Y mi hermano gemelo es Stephen —indicó al chico al costado de la ventana—. Como pertenecemos a una familia muy importante, podríamos ser víctimas de secuestro, por protección usamos otros nombres, para que no nos reconozcan, muy pocos saben quiénes somos.

    —Pero nuestros padres no nos prohíben viajar a donde queramos —terminó William—. Pero, aprovechando que tengo la palabra, y para cambiar de tema, ¿por qué no avisamos a la policía sobre esto?

    —Fueron muy ineficientes y mediocres para detener al Team Rocket —sentenció Gary con recelo—. No podemos confiar en ellos.

    —Debo enfrentarme a ella y detenerla, no les puedo pedir eso a ustedes, por eso lo haré yo, pero ella no estará sola —explicó Jack.

    —¿Por qué debes ser tú quien la enfrente? —cuestionó Stephen desde la ventana, quien hasta ahora no había articulado ni una sola palabra. Todos observaron a Jack.

    El rubio y los demás tenían la misma inquietud, todos habían escuchado que Jack buscaba su objetivo en la vida, a qué dedicarse y qué hacer, que la Liga era sólo un camino para encontrar eso que le hiciera levantarse todos los días. Peter estaba especialmente interesado, pues no había visto su avance hace mucho tiempo y era quien le había planteado esa duda, se sentía algo culpable por ello, pero era necesario.

    —No lo tengo del todo claro —explicó el chico con voz clara—, pero creo que, si puedo hacer algo, no debo quedarme con los brazos cruzados y mirar cómo ocurre un desastre —su mirada era seria y decidida, llena de vitalidad y seguridad—. Si tenemos habilidades, debemos ponerlas al servicio de las personas en momentos de crisis…como en el que estamos ahora. Estoy dispuesto a luchar, por el bien de otros. No debemos permitir que se salgan con la suya —exhaló aire, su respiración se agitó un poco.

    El discurso generó tal inspiración en los presentes que nadie fue capaz de cuestionarlo o refutar sus palabras. En total silencio, sus compañeros se sintieron llenos de energía y con ganas de enfrentar al enemigo, como si fuese algo muy fácil de lograr, algo para llegar y hacer. Sentían como si pudiesen levantarse en aquel mismo instante y partir a luchar contra esa mujer y sus esbirros. Llenos de valentía y gallardía.

    —Entonces está decidido —dijo el anciano profesor para concluir la reunión—. Mañana irán a la Mansión Lockhart. La fiesta será en dos días.

     
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    Dark RS

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    Pero si en Paleta hay como tres casas y el laboratorio de Oak. A no ser que los juegos me mientan.

    Y así es como se juntan a todos los personajes en un cuarto. Claro que ni idea de cómo contactaron con todos en tan poco tiempo. ¿tenían los teléfonos de todos?

    Como que fueron niños los que derrotaron al Team Rocket, y seguro que nadie fue arrestado.

    Realmente tengo curiosidad de ver cómo manejas tantos personajes a la vez.
     
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  14. Threadmarks: Capítulo 40 - La Mansión Lockhart
     
    Thranduil

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    Holi mis vidas, les vengo con un nuevo capítulo, pero antes a comentar lo que me han comentado.

    Dark RS: Intento hacer que las ciudades y pueblos sean más realistas, pero supongo que ese comentario lo dijiste de broma, burlándote de que en el juego un pueblo o ciudad sea tan pequeño. Los juegos mienten. Sí, tenían los teléfonos de todos, me encargué de que dentro de la narración quedase claro que así era, todos le dieron su teléfono a Jack al despedirse de él, ofreciéndole su ayuda cuando lo necesitasen. Manejar tantos personajes es difícil, especialmente cuando están todos juntos en el mismo momento, pero espero haberlo logrado. Gracias por seguir leyendo y comentando.

    Capítulo 40 - La Mansión Lockhart


    La puerta de entrada era una amplia reja corrediza con una imponente L de fierro en su centro que anunciaba a cualquier visitante quiénes eran los propietarios de aquella edificación. Entraron al enorme lugar, era muy espacioso, atravesaron un hermoso y bien cuidado jardín, lleno de árboles frutales, cargados de bayas, arbustos, rosas y tulipanes que conjugaban en perfecta armonía. Todo el grupo de chicos arribó a la Mansión más costosa y elegante de Azafrán, Kanto y el país entero.

    Aquella construcción tenía sus murallas ladrilladas y pulcras, como si nunca se ensuciasen, ostentaba de pilares esculpidos y un tejado verde petróleo que combinaba muy bien con las cortinas interiores que se veían por las enormes ventanas de prolijo cristal. Un hombre de ojos pequeños y sofisticado traje abrió la puerta, ésta era barnizada y presentaba un tallado digno de una obra de arte.

    —Oh —se sorprendió con actuada moderación—. Pero si son la señorita Daphne, el joven William y el joven Stephen. Muy buenos días a todos, por favor pasen. Hace mucho que no se presentaban los tres juntos.

    El interior era aún más espectacular que el exterior. La recepción era una gran sala de alfombrado rojo con una escalera que se dividía en dos para alcanzar el segundo piso, un bello candelabro negro se adueñaba del cielo y un retrato yacía en la pared del fondo. En él estaban William y sus hermanos pequeños, acompañados de dos adultos, un hombre de cabellera rubia y bigotes, y una mujer de pelo tan oscuro como el carbón, con un hermoso tocado, todos vestidos muy elegantes y refinados.

    —Bienvenidos, muchachos —un anciano con poco pelo apareció por la doble puerta del costado derecho, la que daba a la sala de estar, no vestía tan elegante como se hubiese esperado de un habitante de aquella casa—. El viejo de Oak dijo que vendrían.

    —No lo puedo creer. Conozco a William desde hace mucho, pero nunca había conocido a su abuelo —indicó Ryan—. Uno de los entrenadores de antaño más conocido. Es Philip Lockhart, un miembro de la primera élite cuatro que se formó en Kanto, al igual que Dionisio de Arcos y Gladiola Flores.

    —Jajaja —rió—. Hace mucho que no me reconocían, ahora sólo uno de nosotros está en la actual élite cuatro, esa vieja bruja fanática de los fantasmas.

    —¡Papá, ya basta! ¡No son necesarios esos insultos! —dijo una voz masculina, era el mismo hombre de la pintura, el dueño de Silph, y estaba acompañado por su esposa, ella era mucho más esbelta de lo que se veía en el retrato— Me alegro de que hayan llegado. La fiesta será mañana en la noche, todo está preparado. Jack estará escondido en el cuarto de cámaras e intentará encontrar a la mujer, mientras los demás estarán vestidos de meseros para mezclarse con los invitados —fue directo al grano con el muchacho.

    —Excepto nuestros hijos y Karin —dijo la mujer refiriéndose a la hija del gobernador, quien era la única ausente del grupo, pues llegaría desde Verde al evento—. Su padre también está invitado —hizo una breve pausa—. ¡Oh! Cuanto lo lamento, no nos hemos presentado —sonrió con dulzura—. Mi nombre es Elizabeth y él es mi esposo, Alphonse. Espero estén cómodos, el mayordomo les mostrará sus habitaciones. Por favor síganlo.

    Los Lockhart era amigos íntimos del profesor Oak, el anciano investigador había viajado en su juventud junto a Philip, Gladiola y Dionisio. Muchas cosas acerca de los pokémon habían sido descubiertas por ellos. Al igual que su padre, Alphonse compartía las ganas de enfrentarse a personas inescrupulosas que atentaban contra la tranquilidad de la sociedad, sin embargo, su actual posición no le permitía interferir en tales asuntos. Sólo podía ayudar con uno que otro recurso.

    Al día siguiente en la tarde, durante la puesta de sol, comenzaron a llegar uno a uno los invitados, mucha socialité y personas importantes hicieron acto de presencia. La destacada actriz y modelo, Beatrix Monroe, llevaba un bellísimo traje diseñado por su íntimo amigo, Alexander Cavalli, quien la acompañaba. La fiesta se había organizado en muy poco tiempo y ya tenía una convocatoria importante, sin duda alguna, los Lockhart tenían ese poder. Además, a muchos les interesaba estar relacionados con una familia tan destacada en la región y el país entero.

    Jack observó la entrada de cada uno de los asistentes, Karin y su padre hacían gala de unos elegantes atuendos. Algunas mujeres llamaron la atención del chico, tenían características muy similares a quien le había robado la masterball. Decidió por mirar la sala de comidas.

    —¡Mesero! ¡Mesero! —llamó Karin a un chico de ojos verdes y muy bien peinado— ¿Podría traerme por favor otro vaso de agua?

    —Claro que sí, señorita —dijo Elliot sonrojado y se retiró.

    —Hija, ¿no crees que has estado tomando demasiada agua? —el gobernador quería guardar la compostura ante tanto empresario— Además, siempre llamas al mismo chico, cualquiera diría que le estás coqueteando. Por favor, compórtate como una niña madura.

    —Descuide, señor Wheeler —indicó Elizabeth, quien junto a su esposo e hijos compartían mesa con el político—. Deje que los jóvenes sean jóvenes, maduraran a su tiempo —esas palabras no lo tranquilizaron.

    Un breve espectáculo de música clásica comenzó en el pequeño escenario del salón, no a todos les gustaba ese estilo musical, pero debían aguantarlo. El artista invitado era el tenor Plácido Carrera, quien no tenía mayor problema con deleitar al público con su grandiosa y poderosa voz. Mientras los amigos de Jack corrían de un lado a otro sirviendo los aperitivos y tratando de encontrar a alguien sospechoso entre los presentes. Al menos esperaban que los Lockhart les pagasen, se habían ahorrado el contratar algunos meseros de verdad.

    —¿Creen que pueda pedirle un autógrafo a la señorita Monroe? —preguntó Adam con mucho entusiasmo, él y sus compañeros estaban en la cocina, esperando por el término del show para llevar el siguiente plato— ¡Tal vez me permita tomarme una foto con ella!

    —¡Basta! —sentenció Lyra—. Estamos aquí para descubrir a esa mujer —susurró para que los cocineros no escuchasen.

    —En los programas de farándula dijeron que estaba saliendo con el tenista Nicolás Petrikov, quien aún no se divorcia de su esposa —comentó Aurora, dejando a todos con la boca abierta, menos a Daniel. Lyra fue totalmente ignorada.

    —¿Estás segura? —cuestionó Ryan—. El mes pasado salió a la luz que tuvo un romance con un acaudalado empresario que tenía puesto los ojos en un lucrativo proyecto que no vio la luz por los peros que puso el padre de Karin. Continuaron ignorando a la chica, quien estaba a punto de explotar por la falta de cuidado de sus compañeros.

    —Yo supe lo mismo, el proyecto era sobre traer una nueva modalidad de concursos pokémon —agregó Peter—, pero creo que una de sus características atentaba contra una normativa en la región, sobre tener a los pokémon muchas horas en el escenario.

    —¿Enserio? —preguntó Lyra, ese chisme si le interesaba. Daniel bostezó por el aburrimiento— No sabía sobre eso…¡Vamos a servir los platos! —se interrumpió a sí misma al ver que había caído en el juego de chismes.

    La chica parecía ser la única interesada en descubrir a aquella mujer, pero no porque a los demás les diese lo mismo, sino que para su amigo era muy importante y ella estaba dispuesta a ayudarlo. Siempre había visto a Jack indeciso por su futuro, pero esta vez veía que él estaba más decidido por el camino que estaba tomando. Elliot, por su parte, sentía que su rival debía pasar por esto y enfrentarlo, era un proceso necesario que debía atravesar antes de llegar a la Liga.

    El segundo acto eran unos comediantes que siempre triunfaban en los festivales de humor. Uno era delgado y alto, y el otro bajo y gordo, sus rutinas eran cómicas y rápidas, de fácil entendimiento.

    Jack miraba a través de las cámaras, sus opciones se acotaban a tres mujeres de similares características, no obstante, su intuición le decía que la pelirroja con anteojos era la indicada. Pero no sabía cómo llegaría a ella, el lugar estaba lleno y los empleados contratados para la fiesta iban de un lugar a otro, si lo descubrían, el plan se iría por la borda.

    Pasaron varios minutos hasta que la fiesta se trasladó al patio trasero de la mansión, el jardín era aún más espectacular que el de enfrente. Los arbustos tenían formas de pokémon, aunque nada de esto era posible ver, la oscuridad y la limitada luz no dejaban ver mucho.

    El tercer espectáculo fue llevado a cabo por la sensación del pop, Lady BaBa, cuyo nombre estaba basado en la canción Radio BaBa del grupo King. La música comenzó a sonar y la gente se empezó a mover y bailar, uno que otro se mantuvo en su asiento. Karin era la que más disfrutaba.

    Ahora era más difícil divisar a la gente, por la poca luz. Jack sintió que su oportunidad se estaba yendo entre las difusas luces del espectáculo, hasta que vio a la mujer de anteojos caminar por los pasillos hacia la entrada. Más allá de la puerta de roble oscuro, la pelirroja sacó un cigarro y comenzó a fumar. Era su oportunidad. Bajó las escaleras, no había nadie para su suerte. Llegó a la entrada y no dudó en hablarle.

    —¿No te gusta la compañía de los demás? —preguntó para anunciar su presencia.

    La mujer volteó con sorpresa, pero no tardó en calmarse, echó una bocanada de humo. El chico caminó unos pasos hasta ponerse al costado de ella. Jack procuró mostrarse con seguridad, no deseaba que sus ansias lo hiciesen titubear o mostrasen alguna debilidad, estaba interactuando con la mujer que pretendía poner en riesgo la seguridad de Kanto.

    —¿Qué haces aquí? ¿Acaso toda esta fiesta es una farsa para atraerme? —se llevó el cigarro a la boca.

    —Caíste más fácil que un magikarp —comentó. Ninguno de los dos se miraba, ni tenía intenciones de atacarse en aquel lugar. Era como si tuviesen un trato que no debía ser profanado, pero ambos entendían que no debían comenzar un enfrentamiento en aquel lugar, o tendrían a la policía encima de ellos y sus planes se verían interrumpidos—. ¿Capturaste a Mewtwo?

    —Sí —respondió triunfante. Exhaló el humo.

    —¿Por qué debería creerte? —cuestionó. Ambos hablaban de igual a igual— Aún no has atacado nada ni a nadie.

    —Mi propósito no es atacar, va más allá de eso —la mujer lo miró a los ojos, el chico le respondió de la misma manera—. ¿Sabes? Me sorprende verte aquí, no pareces el mismo chico asustado que dejé a su suerte en Canela. Pero desafiarme será tu mayor error —le advirtió—. No te lo haré difícil. ¿Querías saber mi nombre? ¿Qué más da? Te lo diré. ¡En poco tiempo todos lo sabrán! —la respiración de Jack se agitó— Adriana Jones, soy arqueóloga y soy la hija de Aliro, el creador de Mewtwo —se alejó del chico, quien no alcanzó a reaccionar—. ¡Kadabra!

    Un pokémon con aspecto humanoide, de piel dura y de un color amarillo oscuro apareció de la nada, tenía una estrella roja en su frente, además de bigotes y una cola gruesa, con una cuchara en la mano. Al segundo después, el pokémon y la mujer desaparecieron de su vista. Todo fue tan rápido que el muchacho no logró ver los detalles de la criatura, sólo logró reconocerla.

    —¡Jack! —el chico miró hacia la puerta y vio a Gary— Fui a verte al cuarto y vi que estabas aquí con una mujer pelirroja —el líder del gimnasio de Verde estaba vestido con un elegante esmoquin negro, no tenía nada que envidiarle a un modelo de primera línea—. ¿Era ella?

    —Adriana Jones, es hija de Aliro, por eso sabía sobre la existencia de Mewtwo y cómo fue creado —dedujo con seguridad—. No me dijo qué busca con capturarlo, qué planea hacer ni por qué no ha atacado. Luego apareció un pokémon y se esfumaron.

    Muchas ideas rondaban por la mente del chico, no estaba tranquilo, pero tampoco asustado por lo que vendría, tenía la mente más fría. Sin embargo, no se le ocurría qué hacer. Estaba en blanco.

    —Para vencer a Mewtwo, necesitamos un pokémon con su mismo poder —Jack lo miró con curiosidad, sin entender muy bien—. Alístate. Iremos a la Isla Suprema —se dispuso a entrar a la mansión, pero se detuvo en el umbral de la entrada—. Y respondiendo a la petición que me hiciste en el gimnasio…acepto entrenarte.

     
    Última edición: 5 Marzo 2019
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    Dark RS

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    Saludos.

    Primero, las referencias a famosos me encantaron. Claro que con el nombre cambiado. Eso de comenzar con ópera y acabar con pop como que queda chocante.

    Y Adriana se descubrió sola, pudo solo ignorar e irse sin decir nada.

    Y ahora, Gary, Jack, y quien sabe cuántos más, usarán el mapa viejo para llegar a Isla Suprema y pedir la ayuda de Mew. Que si nos basamos en la película solo volará por ahí haciéndose el tonto.

    El final se acerca cada vez más.

    Por cierto, sí era broma lo de Pallet Town y su tamaño.
     
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  16. Threadmarks: Capítulo 41 - Isla Suprema
     
    Thranduil

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    Holi mis niñes, ya vine con un nuevo capítulus, pero antes ha comentar lo que me han comentado.

    Dark RS: No pude evitar hacer esas referencias. Supongo que Adriana se descubrió sola por la ansiedad que tiene de llevar a cabo su plan, pues ha tenido que esperar un poco. No sé si Mew se hará el tonto o no, pues no lo pensé de esa manera. Con respecto a quiénes irán a la isla, lee el capítulo de hoy. Gracias por seguir leyendo y comentando.

    Capítulo 41 - Isla Suprema



    Era de noche, las calles sólo estaban a merced de la luz de las luminarias, las estrellas y la Luna. El silencio hubiese sido absoluto en el puerto de Carmín de no ser por dos personas que caminaban a paso rápido, un joven de cabellos en punta y un chico con un bolso cruzado, con siete medallas en su cinturón.

    Jack y Gary se dirigían a un bote listo para zarpar, no era muy grande y su color era blanco, el chico no logró ver el nombre de aquella embarcación. Dos hombres salieron del lugar, uno vestido de marino, tenía una gorra de capitán y en su hombro llevaba un renacuajo azul, con la barriga blanca y un remolino en ella, su cola era pálida, aquella especie se le conocía como Poliwag. El otro sujeto era rubio y con vestimenta militar, ambos conocían al muchacho.

    —Ha pasado mucho tiempo desde que nos vimos, Jack —dijo el capitán, tenía alrededor de sesenta años y una vasta experiencia navegando.

    —¡El capitán del S.S. Anne III y el líder del gimnasio de Carmín! —exclamó Jack.

    —¡Evans, compórtese acorde la situación! —Surge le llamó la atención— Ya tendrán tiempo de hablar con el señor Dionisio —el rubio líder se refería al capitán con sumo respeto.

    —Lo siento —se excusó.

    —¿Y bien? ¿Tienen el mapa? —preguntó el capitán para hacer los preparativos.

    —Aquí está —Gary le pasó un papel viejo y arrugado, bastante amarillento—. Lo conseguí de Blaine.

    Gary y Jack subieron al bote, Surge se bajó de él, no sin antes pasarle al nieto de Oak un disco verde con unas escrituras sobre él. El joven líder lo guardo en su mochila. Se despidieron del rubio y la embarcación dejó el desolado puerto.

    Desde la lejanía, Kanto se hacía pequeña, perdiéndose en la oscuridad llena de estrellas. Todo era como navegar por el espacio exterior, el cielo y el mar se fusionaban en el horizonte. Ninguna brisa atentaba contra la tranquilidad del océano.

    —La isla Suprema también es llamada isla Muy Lejana…porque queda muy lejos—comentó Gary—. Si gustas, puedes dormir en el camarote, te despertaré cuando lleguemos.

    Le hizo caso al líder y bajó, el lugar era pequeño, con ventanas circulares, una mesa de navegación antigua y algunos adornos inspirados en diferentes especies pokémon. Al ser mar abierto, no era muy fácil estar tranquilo, pero entre movimientos, Jack logró conciliar el sueño sobre una suave y cómoda hamaca.

    De repente un fuerte ruido remeció el lugar, estaba rodeado por murallas en una casa de pocos muebles y triste aspecto. Más allá de la única entrada se oía una feroz batalla, sentía miedo. La mal cuidada puerta se abrió y un adolescente de cabello negro entró acompañado de un pikachu. Su hermano había venido a rescatarlo, las lágrimas recorrieron su rostro, esta vez no por miedo, sino por felicidad. Ya no sufriría hambre ni frío.

    Un brusco movimiento alejó a Jack de su tranquilizador sueño, devolviéndolo al mundo real. Gary estaba en el umbral, con algo de agua sobre su ropa.

    —Ven, ya llegamos —le anunció y subió a la cubierta.

    Jack lo siguió y lo que vio era sin precedentes. Una isla rodeada de una tormenta que amenazaba con voltear la embarcación, la cual era continuamente golpeada por las furiosas olas que no daban tregua alguna. El relajo de las lejanas estrellas sobre el cielo nocturno hacía un enorme contraste con el turbulento viento que ordenaba a la mar a moverse de un lado a otro. Sin contar los aterradores remolinos que impedían el fácil acceso al lugar de destino.

    —¡Mantendré firme el timón! —exclamó Dionisio. Poliwag se había metido en su camisa para afirmarse, pues no tenía manos— ¡Tú guíame! —le pasó el mapa.

    —¡La entrada está por el otro costado! ¡Debemos rodearla un poco! —indicó el líder.

    Gary continuó indicándole el acceso seguro, era como un laberinto natural, no sólo con remolinos, las rocas eran igual de peligrosas. Afortunadamente el agua, en la parte más cercana a la isla, estaba mucho más calma, no obstante, el islote carecía de playa o lugar bajo para desembarcar. Toda la orilla era un acantilado, y no uno bajo.

    —¿Cómo subiremos? —preguntó Jack.

    —¡Ingéniatelas! —le contestó el líder de Verde y sacó a Machamp, quien saltó a la pared del acantilado, Gary lo siguió y se lanzó a su espalda, afirmándose en su cuello y sus brazos restantes.

    —¿Vendrá con nosotros? —se dirigió al capitán.

    —No, yo llegó hasta aquí —le comunicó—. Ahora debo volver, mis deberes como capitán del S.S. Anne III deben continuar.

    —Entonces gracias por ayudarnos. ¡Golbat! ¡Súbeme hacia la isla! —el murciélago lo tomó de los hombros con sus patas y lo elevó por el aire— ¡Adiós! —se despidió y no volteó para verlo partir.

    Cuando lo dejó en tierra, Jack pudo ver con más detalle la vasta vegetación del lugar, tenía un aspecto tropical, con palmeras de muchos tamaños, árboles frutales, abedules, con lianas colgando de ellas, muchos arbustos y rocas mohosas, varios helechos y barro. Parecía ser un lugar en el que llovía mucho, o al menos de vez en cuando.

    —¿Cómo volveremos a Kanto?

    —Todo a su tiempo, Jack —le respondió—. Primero busquemos un refugio.

    La isla no era muy grande como para demorarse tanto buscando un lugar apto para establecerse, dieron fácilmente con una zona rocosa de suelo liso, era un espacio pequeño comparado con toda la vegetación. En el lugar encontraron restos de una fogata.

    —Esto debió haber sido hecho por Fuji o el Team Rocket —indicó Gary—. Parece un buen lugar para entrenar. Saca a tus pokémon —comenzarían a entrenar de inmediato.

    Golbat ya estaba afuera. Dratini apareció bostezando, Seadra, Venusaur y Nidoking se limitaron a observar el lugar. Gary sacó una computadora e insertó el disco que Surge le había entregado antes de partir. Observó su contenido por unos momentos, a vista y paciencia de Jack.

    —Bien, Venusaur será el primero —los demás pokémon de Jack retrocedieron, acercándose más a la zona boscosa. Al estar amaneciendo, Golbat se colgó de una liana bajo la sombra de los árboles.

    —¿Haremos algo relacionado con ese disco que te entregó Surge?

    —Sí. Me lo envió Erika especialmente para ti —explicó el nieto de Oak—. Contiene el movimiento definitivo de tipo planta.

    Planta Feroz —acertó el chico con algo de sorpresa—. Estuve buscando qué movimientos fuertes podría enseñarle a Venusaur y di con ese, pero no supe enseñárselo.

    —No importa, al menos ya sabes de qué se trata —Gary se paró al costado de Jack, dejando al chico entre él y su pokémon—. Lo que debe hacer Venusaur es atacar con raíces, quiero que ataque esa roca y la destruya —apuntó a una enorme roca del otro lado de aquel terreno.

    —Eso no es muy explicativo —se quejó.

    —Ingéniatelas.

    Jack no tuvo más remedio que imaginarse de dónde podría sacar su pokémon unas raíces para romper una gran roca en el otro lado del campo abierto. Se limitó a observar detenidamente al animal-planta, luego miró la tierra, las raíces normalmente viven ahí, para absorber sus nutrientes y hacer crecer la planta que sostienen.

    —Intenta sacar raíces de la tierra bajo tus pies —Venusaur lo quedó mirando con cara de no entender muy bien—. Imagina que están ahí y salen, que las controlas y que atacas esa roca.

    El cuadrúpedo cerró los ojos y se relajó, en su mente visualizó lo que le pedían. El suelo tembló un poco y de él salieron unas gruesas raíces marrones de aspecto irregular, se estiraron y arremetieron contra la roca objetivo, pero no llegó.

    Las raíces no alcanzaron su destino, sólo quedaron a medio camino, era un avance importante, y bastante rápido, pero no lograron lo propuesto. Venusaur estaba agitado y le faltaba el aliento, era tanto que echó su cuerpo sobre el suelo. Jack se preguntó si siempre habría raíces enterradas bajo tierra para utilizar, aunque aquella suposición se le hacía extraña y algo imposible.

    —Existen varios movimientos donde el pokémon crea algo que no está en ese momento cerca de él —detalló Gary ante un confundido Jack, no era muy bueno entendiendo la parte teórica de las cosas—. Venusaur creó esas raíces de la nada, así de poderoso es el movimiento y por eso está tan cansado. Hay otros que hacen algo similar.

    Jack y Venusaur entrenaron por horas, hasta que lograron impactar la roca, que se había mantenido intacta hasta el último momento. El pokémon terminó bastante agotado y con poco aliento, ya no se cansaba tanto como en el principio, pero tantas veces seguidas tenían sus repercusiones.

    —Lo dominamos. ¡Lo dominamos! —exclamó Jack con alegría— ¡El baile de la victoria! —comenzó a moverse muy extraño y Venusaur siguió el ritmo con sus lianas.

    —¿Cómo lo harás en un lugar sin tierra bajo tus pies? —la momentánea felicidad del chico se desmoronó como un corazón al que acaban de romper. A penas había logrado realizar el movimiento y ya le estaban poniendo más problemas— Observa bien a tu pokémon, la respuesta está en él.

    El muchacho lo examinó con determinación, su pokémon, una especie de anfibio gigante con hojas que salían de su espalda, y en medio de éstas, un grueso tronco que terminaba en una aromática flor rosada llena de vida.

    <<Una planta —pensó Jack—, debe tener raíces…tal vez salgan de la misma forma que el látigo cepa.>>

    —Venusaur, intenta hacerlo como cuando sacas tus lianas —explicó—. Ocupa esa otra roca —el chico apuntó hacia un nuevo objetivo.

    El animal-planta lanzó un furioso grito y de debajo de sus hojas aparecieron unas raíces de aspecto muy similar a las que salieron de la tierra, éstas eran ligeramente más delgadas pero no menos poderosas. Como Venusaur ya tenía experiencia controlando el movimiento, no le costó derrumbar el nuevo objetivo, el golpe fue certero. La roca quedó hecha añicos.

    —Perfecto —Gary lo felicitó sin mostrar entusiasmo en su rostro—. Eres más rápido que tu hermano, más ingenioso y menos imbécil.

    —Gracias…supongo.

    —Ahora es el turno de tus otros pokémon.

    Después de agotadoras horas de duro entrenamiento y pocos momentos de descanso, Dratini, Nidoking, Seadra y Golbat llegaron a un nivel que Gary aseguró era decente, el líder del gimnasio de ciudad Verde era un duro y severo maestro, no aceptaba un “no puedo” o un “no me sale” por parte del chico.

    Durmieron toda la noche bajo la luz de la luna y las estrellas, al lado de una fogata. Gary no había mostrado a todos sus pokémon que lo acompañaban, a la hora de darles comida, abandonaba a Jack, el chico sólo veía a Machamp. Eso le llamaba poderosamente la atención, pero no preguntó para no distraerse.

    —¡Despierta! —Jack sintió que lo movían.

    —¿Qué sucede? —bostezó y se refregó los ojos.

    —¡Tendremos la batalla de gimnasio ahora!

    —¡¿Qué?! —Jack despertó por completo— ¿De qué hablas? ¿Por qué?

    —Si me derrotas, te daré permiso de que cumplas tu objetivo en esta isla —lo miró seriamente y tomó distancia, dispuesto a luchar.

    —Pero no hemos comido —se quejó.

    —¡Siempre debes estar preparado para una batalla!

    Gary se notaba serio, realmente tenía intenciones de que Jack creciera como entrenador y que este viaje no hubiese sido sólo una simple captura, veía en Jack la misma mirada de Jonathan. Tenían mucho en común, aspiraban a lo mismo y no era sólo la Liga.

    Rhydon y Dugtrio serán tus oponentes —indicó el líder a dos criaturas que ya estaban fuera de sus pokéballs.

    El primero que nombró tenía un cuerno en su frente, todo su cuerpo estaba cubierto por una muy dura piel gris, estaba parado en dos patas y su morfología era muy similar a la de un nidoking, su barriga era beige, era dueño de un aspecto agresivo que no dejaba indiferente a nadie. Sin duda le traería problemas al chico. El otro pokémon consistía en tres cabezas marrones y alargadas que salían de la tierra, de distinto tamaño cada una, el resto de su cuerpo no estaba a la vista, sus narices eran rosadas.

    —Estoy listo para vencerte —respondió Jack sin miedo alguno en su voz, con una pokéball en una mano y una safariball en la otra.

     
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  17.  
    Dark RS

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    Saludos.

    Ese "llegó" va sin tilde.

    Parece que Jack explota demasiado a venasaur, el pobre cayó rendido y le dio igual, siguió entrenando por horas, sin descanso.

    Y luego, el mismo día, entrenó a los demás pokémon y los subió de nivel a todos. Y todo en un día. ¿Es acaso el entrenamiento de Gary una especie de milagro?

    Y ahora, a luchar. Con suerte se ve algún cambio con los pokémon de Jack, ataques nuevos, más velocidad y fuerza. O hasta alguien evolucione, y como solo usas gen 1, descarto a crobat y kingdra, por lo que, con suerte, y vi que lo usará, evoluciona dragonair.
     
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  18. Threadmarks: Capítulo 42 - El único habitante de la isla
     
    Thranduil

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    Hola mis niñes, les vengo con nuevo cap, pero antes a comentar el comentario.

    Dark RS: Intenté mostrar un entrenamiento duro y extenuante, al nivel de los grandes entrenadores, pero supongo que fue un cambio muy grande para los pokémon de Jack. Espero que la batalla haya quedado interesante. Gracias por seguir leyendo y comentando.

    Capítulo 42 - El único habitante de la isla



    El cielo estaba completamente despejado, el sol iluminaba toda la urbe y sus alrededores, pokémon salvajes y humanos disfrutaban del día. Aun así, no era suficiente para impedir que la oscuridad reinase por los pasillos y habitaciones de un edificio de monótono y gris diseño. La falta de esperanza era ama y señora de los alientos de tristeza de todos sus residentes, aunque ellos se lo habían buscado. Criminales y delincuentes moraban la cárcel de alta seguridad de Kanto, en las afueras de Azafrán, hacia el sur, era un lugar bastante impopular donde las rejas eran la mayor decoración. Con una parte para hombres y otra para mujeres.

    Por sus corredores caminaban los guardias vestidos de azul, con lumas y armas para usar en caso de ser necesario. Ninguna brisa era capaz de entrar por las pequeñas ventanas, las que parecían asfixiar eternamente a sus moradores. Repentinamente, los guardias de todo el lugar se detuvieron mirando al vacío, luego sólo se desmayaron. Quedaron tirados a vista y paciencia de los reclusos, estupefactos no sabían qué hacer y se miraron entre celdas, preguntándose por lo sucedido.

    Las puertas de mal cuidadas rejas se abrieron, los reos eran libres de salir de la cárcel, pero una voz femenina resonó en sus mentes.

    <<Vayan al centro de Azafrán —se escuchaba como un leve susurro—. Peleen por mí, destrúyanlo todo. Vayan al centro de Azafrán. Peleen por mí, destrúyanlo todo —repitió.>>

    Todos cedieron ante la voz de Adriana e hicieron lo pedido, la multitud de reos comenzó a correr, como si en una carrera estuviesen, dirigiéndose a la capital regional, donde las tranquilas personas de la ciudad hacían sus quehaceres cotidianos, sin siquiera imaginar la amenaza que los asechaba.

    Por otra parte, Gary y Jack mantenían una intensa batalla doble en la Isla Suprema. Llevaban un buen rato luchando y el líder de gimnasio ya había puesto en aprietos al ya no tan novato entrenador de Paleta. Poco quedaba de aquel chico que no sabía dónde estaba parado ni qué hacer.

    —¡Dragonair, usa ciclón!

    Un alargado dragón de cuerpo azul y vientre blanco luchaba departe del chico junto a Nidoking. Tenía cascabeles en su cuello y cola, tan azules como el misterioso fondo del mar. En su frente yacía un cuerno blanco y sus orejas eran como pequeñas alas de ángeles. Su tamaño había crecido considerablemente luego de la evolución, producto del entrenamiento otorgado por Gary.

    El mítico ser produjo un fuerte viento, no sólo sobre el campo de batalla, sino que en la isla entera y sus alrededores. Las olas se hicieron más intensas y el cielo se llenó de nubes en poco tiempo. Jack se aferró a Nidoking y Gary a Rhydon. Los nubarrones eran tan grises que una fuerte lluvia comenzó a caer sobre ellos.

    —Impresionante —aseveró el chico de los cabellos en punta—. Con la evolución se hizo muy fuerte, el poder de los dragones es asombroso.

    —Y no sólo eso —indicó Jack—. La pokédex dice que Dragonair puede controlar el clima. Por eso acercó las nubes, para que lloviera, y se ayudó con ciclón.

    —Hiciste llover sin usar danza lluvia. ¿Con qué propósito?

    —Si te fijas, el agua moja rápidamente la tierra bajo nuestros pies, en un rato más será barro, puesto que la tierra ya no tiene más capacidad de absorción.

    —¡Estás entorpeciendo los movimientos de Dugtrio! —exclamó Gary con sorpresa, realmente no esperaba algo así— Con el barro se le hará más difícil moverse —sonrió—. Estás aprendiendo a usar los recursos a tu alrededor. ¡Fisura!

    El topo de tres cabezas formó con dificultad una enorme grieta en el campo de batalla, fue tan violento que el pedazo de tierra donde Jack y Nidoking se encontraban se desprendió del risco, cayendo por este. El dragón sólo alcanzó a sujetar a su entrenador, mientras la venenosa criatura seguía cayendo.

    Taladradora —susurró el chico, sabía que su compañero lo escucharía. Desde que era un nidoran que había entrenado su oído para situaciones así u otras similares.

    Del trozo de tierra se impulsó y se metió por el costado del risco por donde caía, girando como un verdadero taladro viviente. Excavó por la tierra y salió por debajo de Rhydon, golpeándolo sin darle tiempo para reaccionar, salpicando todo de lodo.

    Bucle arena —como no había arena a su alrededor, una masa de barro sujetó y cubrió toda la parte inferior de Nidoking, impidiéndole moverse con libertad—. Ahora limito los movimientos de tu pokémon, y con el resultado de una de tus ofensivas, que ironía —comentó Gary con tono burlesco, pero al mismo tiempo amistoso—. ¡Roca afilada!

    Rhydon golpeó una roca cercana y la hizo trizas, para luego lanzar los afilados pedazos contra el atrapado Nidoking. Las rocas lo golpearon en varias partes de su cuerpo.

    —¡Dragonair, pulso dragón!

    La larga criatura lanzó un fuerte rayo púrpura desde su boca y arremetió contra Dugtrio. En el momento del impacto, una onda de energía se expandió algunos metros a la redonda, chocando a su paso con Rhydon y Nidoking, éste último viéndose forzado a liberarse del bucle creado por el topo.

    —¡Lo lamento, Nidoking! —se excusó Jack— ¡Pero era la única manera de liberarte! —el pokémon le hizo una seña de que había entendido— ¡Usa golpe roca!

    Aprovechando la proximidad con su oponente de similares características, Nidoking le propinó un fuerte golpe en la cabeza con su puño, dejándolo aturdido pero no derrotado. Dugtrio se encontraba en una circunstancia parecida.

    —¡Ambos usen terremoto! —ordenó Gary.

    El suelo empezó a temblar. Nidoking recibió el impacto y se desestabilizó. Por su parte, Dragonair estaba flotando en el cielo, con Jack aferrado sobre su lomo.

    —¡Nidoking, ponte detrás de nosotros! —el pokémon le hizo caso y en poco tiempo se posicionó detrás del dragón, también afirmándose de él— ¡Ventisca!

    Dragonair elevó la mirada y los nubarrones que en algún momento dejaron caer agua, ahora liberaban una blanca nieve que comenzó a caer suavemente. En seguida, un fuerte viento gélido azotó el campo de batalla y sectores cercanos, cubriendo varios lugares con nieve, incluso a los pokémon oponentes. Éstos ya no volvieron a moverse. Había ganado la batalla contra Gary.

    —Ganamos. ¡Ganamos! —gritó Jack al mismo tiempo que bajaba de Dragonair— ¡El baile de la victoria! —Nidoking y Jack se movían chistosamente, mientras el dragón lo hacía en el aire.

    —Bien. Eso estuvo interesante —Gary regresó a sus pokémon a sus respectivas cápsulas y se acercó al chico—. Esta es la medalla tierra —le pasó una insignia con la apariencia de una planta, la parte superior era de color verde oscuro, mientras que la de abajo era verde claro.

    —Gracias —Jack la puso en la correa de su bolso, debajo de la medalla volcán—. ¿Qué haremos…?

    El chico se vio interrumpido por una llamada que recibió el nieto del profesor Oak. Se mantuvo un buen rato conversando, su cara poco a poco se tornó preocupada, no le agradaba lo que estaba escuchando. Luego cortó y se dirigió al muchacho.

    —Era Brock. Adriana comenzó el ataque. Liberó a los reos de la cárcel de alta seguridad y los condujo al centro de Azafrán —Jack tragó saliva, el momento del enfrentamiento había llegado—. Debemos apresurarnos con lo que vinimos a hacer.

    —¿Cómo llegaremos allá?

    —Tengo el alakazam de Sabrina, nos teletransportaremos cuando estemos listos —explicó—. Ahora vamos.

    Se adentraron en las profundidades del bosque de palmeras, era una pequeña jungla, las lianas colgaban y todo estaba húmedo, la lluvia de hace un rato había dejado toda la isla empapada, las gotas se deslizaban por las hojas.

    Demoraron varios minutos en llegar a una especie de claro, la luz entraba fácilmente por el cielo, dejando ver un gran pastizal, con rocas mohosas, flores rojas y charcos por los alrededores. Gary le hizo una seña para que se acercase.

    —Ten esto —el líder le pasó una masterball, Jack la tomó con incredulidad ante lo que veía—. Los Lockhart nos la otorgaron para que pudiésemos capturarlo.

    Jack la tomó y comenzó a moverse suavemente por el largo pasto, su respiración se agitó, no tenía miedo, pero estaba nervioso, pues en pocos momentos encararía a uno de los pokémon más misteriosos y enigmáticos de todo el mundo, del que se dice contiene el ADN de todos los pokémon existentes.

    El muchacho se adentró con mayor profundidad y pisó una posa de agua, el lugar estaba tan silencioso que se escuchó muy fuerte. El corazón de Jack se agitó y el pasto frente a él se movió para dejar ver a una de las criaturas más impresionantes que pueden ser vistas, con un aire de honor, majestuosidad y respeto.

    Ante él estaba Mew, un adorable pokémon con ligeros rasgos felinos, sus enormes y tiernos ojos eran azules, sus extremidades superiores eran pequeñas, mientras que las inferiores eran largas en comparación. Tenía una extensa cola que se engrosaba en su final y su expresión emanaba curiosidad más no ingenuidad. Su piel era rosada y suave. Levitaba en el aire. Miró a Jack fijamente, sin tenerle miedo alguno.

    —Mew —balbuceó el chico, no supo cómo reaccionar, se había preparado mentalmente para eso, pero nunca se está del todo listo para algo así.

    El mitológico ser puso su pequeña mano en el rostro de Jack y luego se elevó para alejarse unos metros, desde la distancia, se rió juguetonamente. Los ojos de Gary no podían estar más abiertos, estaba viendo a un ser sorprendente, su sola presencia irradiaba luminosidad. Se decía de él que incluso estaba vinculado a la creación, pero eran sólo especulaciones.

    —¡Espera, Mew, no te vayas! —Jack avanzó entre la alta hierba para volver a acercársele, pero el pokémon se alejó hacia el otro lado— ¡Necesito tu ayuda! —Mew se detuvo y volteó para mirarlo.

    Gary lo sospechó desde que habían llegado, pero Mew los había estado vigilando desde que arribaron a la isla, él estaba al tanto de lo que estaba sucediendo y lo que iba a ocurrir. Es un pokémon que suele vivir lejos de la compañía, pero nunca está realmente aislado del mundo y sus necesidades. Por lo tanto, ahora pondría a prueba las verdaderas intenciones del muchacho, era la oportunidad para Jack de demostrar si su corazón era lo suficientemente sincero como para que Mew le abriese el suyo y lo ayudase. Evidentemente el chico y el líder de gimnasio no sabían sobre eso.

    —Los hombres que hace un tiempo vinieron y te agredieron, su nombre era Team Rocket y obligaron a un científico a crear un pokémon con tu muestra de ADN —Jack estaba nervioso, pero continuó—. El científico murió antes de verlo terminado, por lo que obligaron a Fuji a hacerlo, el mismo Fuji que te conoció hace muchos años. Lo llamaron Mewtwo y lo usaron para el mal, mi hermano y ese chico que está parado ahí lo ayudaron a ser libre —Mew lo observaba atentamente, sólo su cola se movía—. Ahora alguien más lo capturó con una masterball que yo tenía y lo está ocupando para hacer daño. El ataque ya comenzó en Azafrán —se detuvo un rato, pero Mew no reaccionó ante eso—. Por eso vinimos, Mewtwo es muy fuerte, sólo tú puedes derrotarlo, necesitamos tu ayuda.

    Mew desapareció, no estaba muy seguro si podía confiar en el joven oriundo de Paleta, no le había dicho mentiras, pero no era toda la verdad. Jack no se había sincerado del todo, aún faltaba algo más que decir, algo relevante que no podía dejar pasar. El chico también debía ser sincero consigo mismo.

    —¡¿Por qué no intentaste capturarlo?! —demandó saber Gary, estaba molesto, pero se mantuvo con una actitud moderada— ¡Ahora no venceremos a Mewtwo!

    —¡No voy a obligar a ningún pokémon a luchar por mí! —respondió Jack cortantemente— ¡Jamás lo he hecho y jamás lo haré! —soltó a sus compañeros de viaje. Venusaur, Nidoking, Golbat, Seadra y Dragonair salieron y rodearon a su entrenador— ¡Ellos vinieron conmigo porque así lo quisieron! ¡Han luchado por mí y junto a mí porque ellos lo desearon! ¡Si no los obligué a ellos, mucho menos obligaré a Mew!

    Gary estaba estupefacto ante lo que veía, el chico que lo miraba firmemente desde el pastizal difería mucho de aquel que había entrado tímidamente por la entrada principal del gimnasio de Verde aquella noche. Ahora veía a alguien realmente decidido, con sus metas e ideales claros, y Mew también podía ver lo mismo.

    —No sé cómo derrotaremos a Mewtwo —dijo el chico más calmado—. Pero lo ayudaremos a ser libre nuevamente.

    Esas palabras fueron suficientes para que Mew apareciese ante él. Jack tenía claro que no debía derrotar para ganar, sino ayudar al que lo necesitase. La masterball en manos del chico se elevó en el aire y el mitológico ser tocó el botón en su centro, la poderosa y asertiva cápsula lo encerró en su interior. A través de la parte transparente de la masterball, el chico pudo ver a Mew, riendo con sus pequeñas manos en su boca. Su majestuosidad a veces era opacada por su ternura.

    —Jack, debemos irnos —sentenció Gary más calmado. Regresaron a buscar sus cosas, había mucho por hacer.
     
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  19. Threadmarks: Capítulo 43 - Caos en Azafrán
     
    Thranduil

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    La Historia de Jack Evans
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    Aventura
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    2102
    Holi mis niñes, les vengo con nuevo capítulus.

    Capítulo 43 - Caos en Azafrán



    Toda la urbe era un completo desastre, las sirenas de ambulancias, carros de bomberos y patrullas policíacas se escuchaban en toda la ciudad, especialmente en su zona céntrica, el ataque de los reos se había desatado en aquel lugar. Muchos de ellos no eran del todo conscientes de sus actos y sólo se dedicaban a destruir todo a su paso con sus propias manos, mientras pudieran hacerlo. Por otra parte, algunos habían sacado a sus pokémon antes de huir de la cárcel y ahora los utilizaban para hacer sus fechorías y desmanes.

    La parte más peligrosa era el edificio de la compañía regional más grande, la corporación Silph nuevamente sufría estragos, sus vidrios estaban en su mayoría rotos y su primer nivel saqueado, muchas cosas fueron robadas o destrozadas. La plaza de enfrente era testigo nuevamente de nuevos hechos de violencia, los pidgey salvajes habían huido hace mucho rato.

    —¡Hidrobomba!

    Una chica pelirroja con traje de nadadora blanco apareció sobre una estrella púrpura de diez picos, cuya joya brillaba ante el ardiente fuego de un incendio cercano. Aquella criatura lanzó un poderoso chorro de agua contra algunos vándalos que se habían unido a la destrucción. Misty se mantuvo sobre Starmie, con expresión seria en su impaciente rostro.

    —¡Sabrina! ¡¿Es aquí donde detectas la fuente de energía psíquica?! —gritó un chico de chaleco anaranjado, sus ojos rasgados lo hacían parecer alguien muy rudo.

    —¡Así es, Brock! —afirmó una mujer de piel pálida y cabellera oscura— ¡Está sobre el edificio! ¡Dónde demonios aparecerán Gary y Jack!

    —¡Le dije que los esperaríamos aquí! —le respondió.

    Los demás líderes aparecieron junto a sus pokémon. El tentacruel de Janine acomodó unas cuantas bombas lodo en los traseros de varios delincuentes que encontró a su paso, al mismo tiempo que Blaine los ahuyentaba con un abrazador fuego. Una esfera luminosa se elevó en el cielo y alumbró todo bajo ella. La líder del kimono estaba cerca.

    —¡Rayo solar!

    El vileplume de Erika lanzó un poderoso rayo blanco para despejar su camino, varios reos resultaron heridos. Por la esquina contraria, el teniente Surge arrasaba todo a su paso con sus electrizantes técnicas, muchos quedaron chamuscados al instante, sin poder moverse libremente.

    —¿Dónde están los niños? —preguntó el más veterano de los líderes.

    —Se quedaron atrás, combatiendo —explicó Erika con un dulce tono de preocupación.

    Una fuerte y molesta luz inundó el lugar por dos segundos. Jack y Gary aparecieron ante los demás líderes de Kanto. Lucían aspectos diferentes, después de lo ocurrido en la Isla Suprema, sus ropas habían quedado totalmente estropeadas y serían una molestia para la batalla.

    Gary vestía una camisa negra con mangas cortas, unos pantalones cortos de color verde y unas zapatillas del mismo tono. Además de unos lentes de sol negros. Jack, por su parte, llevaba una camiseta roja con dibujos en ella, de mangas blancas, unos pantalones celestes y una gorra roja con la visera hacia atrás. Su bolso era el mismo, aunque su correa llevaba ahora ocho relucientes medallas. Alakazam estaba con ellos.

    —Lamento la demora —se excusó Jack.

    —¿Cuál es la situación? —preguntó Gary para evitar una tanda de explicaciones engorrosas que podían esperar.

    —Creemos que Mewtwo está arriba del edificio —explicó Surge—. Mientras tanto, toda la zona central de Azafrán está bajo ataque. No sólo reos, delincuentes sueltos se les unieron. Están saqueando y destruyendo todo lo que pueden.

    —¿Cómo haremos para que no escapen? —intervino el chico.

    —Antiguamente, mi ciudad estaba rodeada por una muralla con entradas al sur, norte, este y oeste —agregó Sabrina—. Con el avance del tiempo la ciudad se expandió por los alrededores. No obstante, no derribaron la muralla —apuntó—. Parece absurdo, pero ahora la zona central de Azafrán está rodeada por ella. Tienen sólo cuatro posibles salidas, además del aire.

    —Las cuatro entradas ya están cubiertas —informó Blaine—. Ya pedimos ayuda, ellos cuatro se encargarán de eso —Jack no se detuvo a preguntar a quiénes se refería, pero sí le causó curiosidad saber quiénes eran.

    —En todo caso, Jack, tu misión aquí es derrotar a Adriana —recordó Gary—. Tendrás que subir. ¿Puedes ir volando?

    El chico se dispuso a responder la interrogante del joven líder, pero un fuerte ruido aéreo los interrumpió. Dos helicópteros de la policía se acercaron a la azotea del edificio para inspeccionar desde cerca la situación, sin embargo, ambos transportes se desestabilizaron en el aire, sus movimientos se volvieron erráticos y amenazaban con caerse en alguna parte de la ciudad.

    La líder de gimnasio de la urbe bajo ataque sólo atinó a ordenarle a Alakazam que detuviera aquellas máquinas voladoras. Las cucharas de la humanoide criatura se doblaron ante su poder. El psíquico logró bajar los helicópteros con cuidado, los pilotos estaban a salvo en tierra.

    —Creo que tendrás que ir por dentro —dijo Janine ante la nula posibilidad de ir por aire—. El camino largo.

    —Seguramente habrá muchos enemigos ahí dentro —aseveró Erika con preocupación en sus ojos—. ¡Mira, ahí vienen tus amigos!

    Un grupo de jóvenes apareció corriendo desde el otro lado de la plaza, con Lyra y Elliot a la cabeza. Eran perseguidos por un enorme grupo de presidiarios furiosos y varios vándalos con palos y garrotes en las manos. Podrían haberse enfrentado a ellos, pero les urgía más llegar a tiempo a reunirse con el resto. Además, los superaban en número.

    —¡Jack! ¡Tú y tus amigos intérnense en el edificio! —ordenó Blaine— Nosotros nos encargaremos de ellos.

    La situación en las calles de la ciudad era tan peligrosa que los líderes de gimnasio tuvieron que quedarse a luchar, no les quedó más opción que mandar a los chicos a luchar dentro del edificio contra el verdadero enemigo. Parecía una opción poco favorable, pero aquellos jóvenes les habían demostrado ser capaces de llevar una batalla por un buen rato.

    Los ocho líderes sacaron a sus más fieles compañeros y arremetieron contra los perseguidores del grupo de jóvenes. El onix de Brock terminó por crear distancia entre los reos y los muchachos. La batalla en la plaza era campal, los ataques de los pokémon volaban por el aire y chocaban con más de un ex presidiario. Un fuerte terremoto sacudió el lugar y los desestabilizó en segundos.

    Los chicos ingresaron al edificio por la entrada principal, todo estaba hecho trizas, totalmente inutilizable, con suerte quedaba la energía eléctrica. No se arriesgarían a ir por los ascensores, el largo camino de las escaleras era la mejor opción.

    El segundo piso se mantenía ligeramente ordenado, era un pasillo enorme, con varios salones de murallas de vidrio, con diferentes muebles en ellos y una que otra planta para armonizar el ambiente. Avanzaron con sumo cuidado, murmuraban entre ellos para informarse sobre cualquier cosa.

    —Nos están siguiendo —dijo el nadador con voz firme, ya no era necesario mantenerse en silencio, quería hacerle saber a quién fuese que los vigilaba que ya sabía sobre su presencia.

    —Peter tiene razón —concordó William—. Miren —indicó.

    Todos voltearon y vieron una gran horda de roedores de cola larga, su pelaje era de una tonalidad entre anaranjado y color tierra. Lo más peligroso en aquellos seres eran sus enormes dientes, los que mostraban fieramente para amenazar a los chicos. Algunos de ellos se veían más desaliñados, con un aspecto más salvaje.

    —Son muchos raticate —sentenció Ryan—. Deben estar bajo el control de alguien.

    —¿No son hermosos? —dijo una voz masculina y levemente rasposa.

    Por detrás de los roedores apareció un sujeto con el típico traje anaranjado de los reos, unos pantalones y una sudadera, le quedaba suelto, pues era muy flaco y larguirucho. Su calva era cubierta por un gorro de lana negro, como el que suelen usar los ladrones en las caricaturas. Llevaba un rattata en su hombro que lanzaba una maliciosa mirada.

    —Estoy muy contento por reunirme nuevamente con mis pequeños —miró a la gran cantidad de raticate que lo rodeaban—. Incluso se les han unido algunos de las alcantarillas —sonrió—. Es interesante que me hayan considerado para luchar contra simples niños —apuntó sonriendo más fuerte—. Pero servirá para ponerme en forma después de tantos años encerrado.

    —No somos simples niños —informó Karin con molestia—. Fuimos entrenados por el mismísimo profe…

    —¡Karin! —la interrumpió Aurora— No es una persona con la que podamos darnos el lujo de conversar —la pelirroja observó desafiantemente a aquel extraño sujeto—. Lo llamaban el Rattata de las alcantarillas. Hacía agujeros bajo los bancos y los robaba.

    —Me halagas con tu certero conocimiento sobre mí —dijo el sujeto con falsa educación—. ¿Cómo es que sabes tanto?

    —Antes de que mis padres se separaran, habían reunido una gran cantidad de dinero para abrir una florería, era el sueño de mi madre —comenzó a explicar con enojo—. Mi padre se esforzó para hacer ese sueño realidad. ¡Cuando finalmente tenían todo el capital, tú robaste el banco de Azulona! Luego de eso no fue lo mismo, comenzaron las peleas. ¡Y ahora no están juntos por tu culpa! —sacó una pokéball sin pensarlo dos veces y con lágrimas en los ojos—. ¡Tangela, látigo cepa!

    La enredadera andante lanzó muchas de sus lianas y golpeó a una gran cantidad de raticate en varias partes de sus cuerpos, a otros los lanzó lejos.

    —¡Sigan al siguiente piso! —exclamó Aurora— ¡Yo me encargaré es esto! —indicó secándose las lágrimas.

    —¡¿Estás segura?! —preguntó Jack con preocupación. La chica se estaba dejando llevar por sus emociones. Por el dolor que sintió en aquella ocasión.

    —¡Váyanse! —le gritó

    Todos corrieron al tercer piso y ella los observó hasta que desaparecieron. Sin embargo, se distrajo del sujeto por un rato, dándole a éste la oportunidad de atacar con su pequeño ejército de roedores. No obstante, una especie de serpiente marina apareció ante ellos, lanzándoles un fuerte chorro de agua. Su cara expresaba furia, sus escamas eran celestes y poseía aletas azules, además de unos bigotes enroscados al final.

    —¿Un gyarados? ¿De dónde salió? —la pelirroja no podía creer lo que sus ojos veían. La criatura era tan grande que ocupaba gran parte del pasillo.

    —¿Acaso pensaste que te dejaría sola? —el nadador estaba cerca de ella, con una gran sonrisa en su rostro.

    —Pero…yo los vi irse.

    —Me escondí a tus espaldas —ella se sonrojó—. ¿Te parece si luchamos juntos? —le extendió la mano y ella la tomó.

    El Rattata de las alcantarillas los observó desde el otro lado del pasillo, con cara de desprecio ante tal escena romántica llena de cursilería. Estaba todo empapado, su molestia se acrecentó.

    —¡No me detendrán fácilmente! —amenazó para interrumpir lo que él creía era una repugnante escena— ¡Raticate! ¡Usa rugido! —este roedor era un poco más grande que el resto, estaba al costado del sujeto y comenzó a emitir un fuerte ruido, los demás raticate se pusieron nerviosos— ¡Ahora verán de lo que soy capaz! —les advirtió, seguido de una sonrisa que se dibujó en su maltratado rostro.

    Mientras tanto, en la entrada oeste del centro de Azafrán, un hombre vestido con un bello y prolijo uniforme azul marino, que ostentaba de elegantes rayas anaranjadas bordadas en sus brazos y piernas, se hallaba parado ante ella. Llevaba una elegante capa negra por fuera y roja en su interior, la que llegaba hasta el suelo, aunque sin tocarlo. Su cabello era rojo como el fuego, su mirada severa e intimidante. Tan solo la estampa de aquel sujeto recordaba un importante conde salido de la más intrépida obra de teatro.

    Ciclón —ordenó con calma.

    Un enorme dragón de escamas amarillentas apareció por detrás de él, creando una fuerte ráfaga de viento que mandó a volar por varios metros a algunos reos que intentaban escapar. El mitológico ser tenía un pequeño cuerno en su frente, del que también salían unas antenas amarillas, sus alas eran chicas comparadas con el tamaño de su cuerpo, pero suficientes para hacerlo volar.

    —Ese dragonite tuyo está más fuerte que la última vez que lo vi —dijo una amigable voz masculina—. Me sorprende verte aquí, Lance. Normalmente dejas esto a la policía y no interfieres.

    El líder de la Élite cuatro volteó y observó a un joven de su estatura, de la misma edad de Gary. Su oscuro cabello estaba alborotado, vestía una camiseta amarilla y unos pantalones celestes agujerados en las rodillas. En su hombro llevaba un roedor amarillo que el comercio había hecho famoso a nivel mundial.

    —Más sorprendido estoy yo de verte a ti —refutó Lance—. Tu sueles interferir, pero desde las sombras. Es raro verte a la luz del día, Jonathan.

     
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  20.  
    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

    Capricornio
    Miembro desde:
    20 Marzo 2012
    Mensajes:
    1,307
    Pluma de
    Escritor
    Saludos.

    Esto se puso campal, literalmente. Espero otros reos que sobredalgan, como el Rattata de las Alcantarillas y su ejército de raticates. Aunque me puse a pensar si no era mejor tener a lo pokémon de los reos en un refugio, nada cerca de sus villanos entrenadores.

    Y con Lance y Jonathan la cosa se pone intensa. Aunque no me queda claro que gana la villana principal destruyendo Azafrán. ¿solo caos o busca algo? No me parece exactamente una venganza muy bien planeada, no veo su blanco principal. De ser Sylph, con solo ordenarlo a mewtwo lo hubiera logrado.

    Debo admitir se puso emocionante.
     
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  1. Plushy
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