Long-fic de Pokémon - La Historia de Jack Evans

Tema en 'Fanfics de Pokémon' iniciado por Thranduil, 4 Febrero 2018.

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    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

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    Saludos.

    Encontré un par de detalles.
    "...cuando su ejecutante calló...". Aquí no entendí por qué razón el twister dejó de funcionar solo por que horsea dejó de hablar. Claro, que supongo era "cayó" .
    "...Él gozaba bastante ..."

    No comentaré mucho de este capítulo, ya que, personalmente, no me pareció muy emocionante. El rival que aparece y reclama por que parece que Jack va a romper una promesa y lo fácil que se soluciona conversando, prácticamente hizo innecesaria la batalla.
    Aguardo el siguiente
     
    Última edición: 22 Julio 2018
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  2. Threadmarks: Capítulo 22 - Heredero de la Corporación Silph
     
    Thranduil

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    Holi mis amores, les vengo con un nuevo capítulus, pero antes a comentar el comentario.

    Dark RS: Sí, era cayó y no calló, se quedó en silencio. Bueno, solucionan el problema conversando porque siempre me ha gustado que durante la batalla haya un poco de conversación, obviamente una adecuada para el contexto y a Jack no le gusta dejar cosas pendientes, intenta hacer las cosas lo antes posible, por eso le frustra un poco no tener un objetivo en la vida. La continuación de la batalla después de esto, se puede atribuir al cliché de cuando empiezan una batalla dos rivales que se tienen estima, no pueden parar hasta que haya un ganador, y preferí dejarlo así para evidenciar más o menos como está cada uno con respecto al otro, además Elliot no aparecía hace mucho en el fic. Aunque sí debo reconocer que me cuesta bastante cuando hay que darle más emoción a un capítulo. Gracias por seguir leyéndome y por darme tus apreciaciones.

    Capítulo 22- Heredero de la Corporación Silph


    Los tres chicos habían pasado toda la mañana esperando a que las ropas de Jack y Elliot se secasen. Almorzaron en el Centro Pokémon y se dispusieron a pasar toda la tarde juntos para relajarse un poco. Ninguno de ellos había pensado en qué hacer para pasar el rato, hasta que el chico de los ojos verdes leyó un afiche pegado en una de las murallas, el que avisaba sobre una exposición en el edificio de la corporación Silph.

    Acordaron en que iban a ir luego de terminar con su almuerzo, aunque Jack no estaba muy convencido y a Henry no parecía entusiasmarle la idea. Pero Elliot salió con que era bueno para adquirir conocimientos y todo eso. Jack no se pudo negar.

    Dejaron sus bicis en el hospital para tomar el bus de la línea once para llegar al famoso rascacielos. En la mañana Jack no se había percatado, pero ahora podía ver con mayor detalle el edificio y la parte de éste que estaba siendo reconstruida luego de la explosión de hace algunos días. Había andamios y maestros constructores.

    Entraron por unas prolijas puertas de vidrio, dando con la enorme recepción, llena de puestos con muestras de los diversos productos que la compañía ofrecía a sus clientes, como tipos de pokéballs, accesorios para fortalecer a los pokémon y muchas cosas más para el entrenamiento de estas criaturas. El piso, cubierto por cerámicos con tonalidades celestes, apenas podía ser visto gracias a la enorme cantidad de público que transitaba. El lugar estaba lleno de guardias y uno que otro trabajador del recinto que había bajado de las oficinas para ver la exposición.

    Elliot logró divisar a lo lejos un pequeño escenario donde un hombre se preparaba para hablar a un público que lo esperaba sentado en sillas blancas.

    —¿Por qué no vamos hacia allá? —propuso Elliot— Parece que hablarán de algo interesante.

    Se acercaron al lugar y se sentaron.

    —¿Alguno de ustedes sabe cómo comenzó esta empresa? —empezó el sujeto con una pregunta. Tenía el cabello bien engominado y no paraba de moverse— ¿No? Bueno. La corporación Silph fue fundada en mil novecientos cuarenta y uno por Charles Lockhart poco más de un año después de haber creado la primera pokéball. Partió con un pequeño negocio en el centro de Azafrán y de a poco se convirtió en lo que conocen. Hoy es liderada por su nieto Alphonse Lockhart, quien la ha llevado a ser la número uno a nivel nacional en el rubro del entrenamiento pokémon. A propósito, ¿alguien sabe cómo funciona una pokéball? Es muy sencillo…

    —Ya vengo —Henry se paró del lugar, desapareciendo entre la multitud. Por alguna razón no se había sacado sus anteojos de sol cuando entró.

    —Lyra también me contó sobre esas imágenes que han llegado a tu mente en los últimos días —indicó Elliot, aprovechando que estaban solos—. ¿Has recordado algo más?

    —No. Sólo me he dado cuenta que pasó cuando presencié hechos de violencia. En el Museo de la Ciencia en Plateada y el atraco hace algunos días aquí en Azafrán —explicó—. Pero no veo conexión con los recuerdos.

    —Tal vez es porque justamente son hechos de violencia —recalcó la última parte de la frase—, como lo que pasó aquella vez.

    —Ahora que recuerdo, cuando fui a ver a Doduo al cementerio de Lavanda, recordé más cosas. Volví a verlo en mi mente, estaba muerto —sus ojos se pusieron llorosos.

    —Ya. No pienses en eso —dijo Elliot dándole una palmada en la espalda a su amigo—. Ven, vamos a ver la exposición —los dos se pararon y se dirigieron al puesto más cercano. Además, la charla del sujeto se estaba volviendo aburrida.

    Mientras tanto, por los pasillos de la compañía, nuevamente un hombre vestido de guardia transitaba lento, pero con seguridad. No era el mismo hombre de la vez anterior, pero sí tenía relación con él, ambos habían sido enviados por la misma persona.

    Paró frente a una puerta de metal, ingresó el código que su compañero había adquirido y la abrió, no sin antes mirar hacia ambos lados. Entró y cerró la puerta por dentro. En el interior de la habitación se hallaba una enorme estantería con doce concavidades en él, diez de ellas ocupadas por masterballs. El mueble estaba antecedido por un vidrio blindado. El sujeto sacó un celular y llamó al hombre de aquella vez.

    —Omar —dijo con voz grave—. Tengo un problema. Las masterballs tienen un sistema de seguridad adicional y no sé cómo traspasarlo. Hay un vidrio entre ellas y yo. También hay una cosa para poner la mano derecha.

    —Maldición —dijo Omar desde el otro lado—. Seguramente una persona importante en la empresa debe poner su mano ahí para tener acceso a ellas.

    —¿Está ella ahí?

    —Sí, está escuchando todo.

    —¿Qué hago?

    —Vuelve, Esteban —dijo una voz de mujer, sin resignación en sus palabras—. Cuando llegues diré qué vamos a hacer.

    —Bien.

    El hombre colgó y salió lo antes posible de la habitación. Comenzó a caminar por los pasillos, hacia la entrada trasera del edificio. Cuando dobló a la derecha se topó de frente con un chico rubio de lentes negros que caminaba en la dirección de la que él venía.

    —¿Estás perdido? Nunca antes te había visto aquí —dijo el chico—. Ni tampoco había visto en mi vida a un guardia tan joven. Debes tener alrededor de veintiún años.

    —Sí, soy nuevo. Es mi primer día —dijo Esteban con nerviosismo, lanzando una sonrisa actuada. Las palabras del chico lo delataban como un frecuente visitante del edificio. A menos que el muchacho también estuviese infiltrado y lo hubiese dicho para descolocarlo, debía ser una persona con el permiso para circular por su interior—. ¿Sabes cómo bajar al primer piso?

    —Toma ese ascensor y te llevará a él —le dijo amablemente.

    —Gracias. Adiós —Esteban entró al transporte de metal con rapidez, quería salir de ahí lo antes posible. Esperó no haber levantado sospechas.

    El niño rubio siguió su camino y entró por una puerta de madera. Detrás de ella se encontraba una habitación con muchas mesas llenas de papeles, máquinas por doquier y varios científicos. Las paredes eran blancas y la luz entraba por las enormes ventanas.

    —¡Henry! —dijo un hombre calvo y con panza. Vestía un delantal blanco y llevaba unos anteojos de vidrio grueso. Sus ojos se veía enormes— Esta vez no aparecieron Gastly y Haunter para asustarme y anunciar tu llegada —soltó una risa franca.

    —Hola, Vicente. ¿Qué haces? —le preguntó con toda la confianza del mundo, aunque se notaba cierta distancia en cuento a la proximidad entre ambos.

    —Una investigación que me dejó tu padre, pero es bastante aburrida, no querrás escucharla —explicó el científico—. Pero dime, ¿qué hace uno de los herederos de la corporación más grande aquí?

    —Sólo pasé a saludar. Ando con unos amigos, se quedaron allá abajo en la expo.

    —¿Amigos? Si lo son, ¿acaso ya saben que tu verdadero nombre no es Henry?

    —Habla más despacio, no quiero que todo el mundo se entere de eso —dijo el rubio algo incómodo mirando hacia todos lados. Para su fortuna, los demás científicos estaban lejos.

    —Varios aquí lo saben. ¿Cómo están tus hermanos?

    —No lo sé. No los veo hace mucho tiempo —dijo sin mucha preocupación—. Imagino que siguen viajando por ahí. Ni siquiera sé qué buscan.

    —Ni siquiera sabes qué buscas tú mismo —dijo riendo—. Yo creo que sólo quieren huir de su futuro, no quieren hacerse cargo del imperio económico que los espera —comentó—. El futuro de ustedes tres está escrito desde mucho antes que nacieran y eso no les gusta. Les enfada no poder elegir.

    Vicente tenía razón en sus palabras, ni él ni sus hermanos habían tenido la más mínima opción, los tres heredarían la empresa más grande del país algún día y nadie les había preguntado si querían tomar esa responsabilidad. Tal vez envidiaba un poco a Jack, él había tomado la opción de buscar su objetivo en la vida, algo a qué dedicarse, y había rechazado el camino de ser un gran entrenador simplemente porque los demás querían que así fuese, sin contar la promesa a su amigo.

    —¿Por qué no me explicas tu investigación? —preguntó Henry para cambiar de tema, nuevamente se había sentido incómodo con las palabras del científico.

    Pasó poco más de una hora desde que el rubio se fue del lado de ellos, ahora Jack y Elliot lo buscaban por todos lados. Ya habían acabado de ver la exposición y querían irse a descansar lo antes posible. Gastly y Haunter aparecieron frente a ellos con sus lenguas afuera, las cuales pasaron por los rostros de los asustados jóvenes.

    —¡Jajaja! —se burló Henry— Algún día los grabaré y verán lo feos que se ponen cuando se asustan —continuó riéndose, pero no tanto como otras veces.

    —¿Dónde estabas? —preguntó Jack— Llevamos un buen rato buscándote.

    —Fui a saludar a un viejo conocido que trabaja aquí —explicó—. ¿Por qué me buscaban? ¿Ya quieren irse?

    —Sí. Y no me gusta esperar —se impacientó Elliot.

    Los tres pasaron el resto del día descansando y riéndose de esas cosas absurdas de las que uno se ríe cuando está con gente de confianza. Sin embargo, Henry no fue capaz de sacarse de la cabeza las palabras que Vicente le había dicho.

    Horas más tarde, el mismo sujeto que se había infiltrado en el edificio de Silph llegó a la casa donde su grupo se había reunido la última vez para recibir los datos recolectados por Omar. Entró y se dirigió inmediatamente al salón. Ahí estaban el hacker, la motociclista, el sujeto alto, que aún no hacía nada por cumplir el objetivo, y la mujer pelirroja, la cabeza del equipo.

    —Esteban. Tardaste en llegar —dijo la motociclista, quien se hallaba sentada en un elegante asiento de madera y con una taza de té en sus manos, como si siempre hubiese sido una persona de la alta sociedad.

    —No es fácil llegar rápido a una zona donde no llega la locomoción —explicó—. Yo no tengo un transporte propio.

    —Deberías al menos robar uno…

    —Ya basta, Úrsula —ordenó la mujer de cabellera roja—. ¿No te vio nadie salir de esa habitación? —preguntó mirando a Esteban.

    —No. Pero a la vuelta me topé con un chico rubio. Debe haber tenido alrededor de catorce años —indicó—. Me causó extrañeza que alguien de esa edad anduviese como si nada por un edificio tan importante.

    —¿Un chico rubio? —preguntó el hombre alto, no era que le interesase, sólo que no quería permanecer callado todo el momento.

    La mujer se levantó de su asiento tapizado de rojo y se aceró a una estantería para sacar un archivador azul marino. Comenzó a buscar en él, tenía varias fotografías de personas con diferente relevancia, algunos de sus compañeros lograron reconocer a uno que otro, políticos o empresarios eran algunos de los que ahí aparecían. La mujer se detuvo en la imagen de un chico rubio de ojos azules, muy bien vestido. Tomó la fotografía y se la mostró a Esteban.

    —¿Era él?

    —Estaba con anteojos negros, pero podría asegurar que era él. ¿Quién es? —le preguntó con curiosidad. Los demás estaban atentos.

    —Te topaste con uno de los herederos de la compañía —dijo algo molesta, aunque no culpó a Esteban, no era responsable de su suerte—. Él es el menor de los tres hijos y es el más observador de ellos. Cualquier cambio, él lo nota.

    —Con razón pensó que yo era nuevo. Espero que no sospeche —se preocupó.

    —Sí, yo también —los demás no quisieron interrumpirla, pero les causaba mucha curiosidad saber por qué la pelirroja conocía tantos detalles. Tenía información sobre muchas personas—. Ahora, lo que nos convoca —se volvió a sentar donde estaba, con una pierna sobre la otra—. Omar, ¿ya sabes dónde está ese niño Jack? —preguntó con vos de mando y poca paciencia, quería que al menos algo saliera bien.

    —No fue fácil meterme a los datos de la Liga, pero pude —dijo con algo de orgullo por su hazaña—. Ha ganado tres medallas, las de Plateada, Celeste y Carmín. Si está siguiendo el orden común de los gimnasios, debería estar en camino a Azulona. Y…escuchen esto —dijo con algo de suspenso—, es uno de los tres jóvenes a los que el profesor Oak les entregó una pokédex este año.

    —Encones no es un niño cualquiera, debe haber aprendido algo de sus padres o hermano —hizo una pausa de varios segundos antes de volver a hablar—. Bien, este es el plan. Úrsula, ve hacia allá con tus motociclistas, a Azulona —indicó antes de que le preguntase—. Que todo parezca un robo o lo que se te plazca, lo dejo a tu elección. Y tráeme esa masterball —ordenó con determinación. La mujer de cabellera negra asintió con una sonrisa en su rostro. Sin embargo, cuando vio la fotografía del muchacho, le pareció haberlo visto en alguna parte.

    —¿Cuándo entraré yo en acción? —preguntó el corpulento hombre, se veía algo ansioso por actuar.

    —Paciencia, Iván. Todo a su tiempo.
     
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    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

    Capricornio
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    Saludos.

    Claro, Henry no podía ser solo un chico normal que anda por ahí asustando gente, no, es uno de los herederos de un gran imperio que anda por ahí asustando gente. Aunque lo supuse desde que menciona que no se había quitado los lentes al entrar, buscaba que no lo reconocieran, aunque también pensé que quizás era de los malos e iba a ayudar a robar la masterball.

    Yo quería oír la charla de cómo funciona la pokéball. Tendré que ir al museo en persona, no me queda de otra.

    Los malos se ponen en movimiento, aunque me pregunto qué buscan conseguir a cambio de devolver a Jack. Correcto, estoy suponiendo que lo secuestran.

    No encontré errores o algo que señalar. Tampoco hay más que comentar sobre lo acontecido. Aguardo el siguiente.
     
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    Plumas de Cuervo

    Plumas de Cuervo Líder de críticos

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    Vengo al ponerme al día con esta historia. Vamos por partes para diferencial. Como siempre iré comentando a medida que lea (No pensé que estaba tan atrasado)

    Capítulo 6

    Como siempre es 'agradable' ver a Jack en situaciones donde tiene que poner a trabajar su mente para analizar las situaciones y buscar una salida al problema que se le presenta al momento. Quien diría que el nadador lo pondría en esa situación en un combate de 'práctica'. Era obvio que perdiera, comenzando por la diferencia de tipos; fue un combate interesante, lo único que señalo es que no hay reacciones de Nidoran durante el combate.
    Ese Peter resultó ser toda una caja de sorpresas; es interesante porque en lo general es un tipo de personaje que pasamos de largo, pero resulta que tiene experiencia, a pesar de que sus Pokémon no se ven en un alto nivel, pero se ve que es bueno en lo que hace, tanto que los demás entrenadores le rehuyen.
    Fue un capítulo interesante, ligero de leer como siempre; ver a Jack en esa situación le da un giro importante a la historia, ver como se llega a preguntar si es realmente eso lo que quiere.
    No noté detalles mayores, salvo por ese que mencioné de Nidoran.

    Capítulo 7

    llevaba puesta una chaqueta de cuero, algo gastado, con capucha gris sobre una polera blanca
    No comprendo esta vestimenta, trato de imaginarla y no le encuentro sentido.

    De este capítulo no hay mucho que decir. La visita al museo de Ciudad Plateada es obligatoria, no puedes escapar de ella aunque quisieras, Jack. Llevas la descripción de la ciudad a un plano tan real que hay hasta un línea de bus que te lleva hasta el museo, el mismo también tiene proporciones importantes.
    A ver que sucede con este sujeto que apareció y que se hizo del ámbar; se ve que es un ladrón de poca monta y no el cerebro detrás de esa operación.

    Capítulo 8

    después de estas palabras tragó un poco de jugo.
    'sorbió' quedaría mejor.

    ¿Puño Incremento? Traducción, por favor.

    Creo que la había comentado antes; Jack no la tiene fácil, no sólo por la 'tradición' familiar de entrenadores que lleva a cuestas, sino que todo el mundo espera mucho de él. Tampoco es fácil entrenar con Peter que siempre te remarca que tienes más debilidades que fortalezas, de verdad que Jack se debe sentir frustrado. ¿Una evolucióna antes del primer gimnasio? no sé si le quita algo de gracia, además que fue tan espontánea.

    Capítulo 9

    Me gusta la descripción del gimnasio, bastante detallado sin llegar a ser tedioso. ¿En serio el explorador que se cree casi tan genial como Brock? En esta parte se parece mucho al videojuego.

    —Es la nueva regla de la Liga —dijo Peter para sí mismo—. No sabía que ya estaba operando.
    Se supone que Peter se había quedado en la entrada, no?

    Victoria fácil ¿cuando vas a aprender, Ángel?

    Aún me pregunto porqué los movimientos tipo Veneno afectan a los Roca, no tiene lógica para mi.

    Uno se esperaría que usara al clásico Onix, pero en su lugar usa un Graveler, que además puede levitar. Y hablando de suscesos inesperados, Nidoran ataca y queda KO sin recibir daño.

    Al menos el entrenamiento con Peter le ayudó bastante y pudo sacar ventaja de sus fortalezas, logró la vitoria apenas por poco.

    La historia hasta ahora va muy bien.

    Capítulo 10

    tú ya has tenido bastante entretención los últimos días
    ¿no debería ser 'entretenimiento'?

    Al fin Peter consiguió su némesis. Ese Adam me cae bien.

    Otra capítulo ligero sin muchas novedades. Esta parte me recordó mucho al videojuego de HGSS; con lo del Magikarp y el lago de los Cjefairy. Como ya señaló Dark RS es extraño que los Clefairy no hayan evolucionado al tener contacto con las Piedra Lunar, ya en esta parte es más que obvio que Jack tendrán un Nidoking, la cosa es en que momento se decidirá a evolucionarlo, tiene que buscar el nivel ideal para que no sea una perdida de tiempo.

    • • • • •

    Bien, por los momentos lo dejo hasta acá. Es mucho lo que me falta para ponerme al dia. En general los capitulos están bien narrados y de una forma que se hace agradable leer cada uno, no es agotador. La historia va avanzando a su ritmo y se ve como Jack poco a poco va entendiendo un poco más sobre los combates, de que no todo es usar la fuerza.

    Hasta pronto~
     
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  5. Threadmarks: Capítulo 23 - Problemas en el Centro Comercial
     
    Thranduil

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    Holi, les vengo con un nuevo capítulus, pero antes a comentar lo que me han comentado.

    Dark RS: Debo decir que Henry es mi personaje favorito. No puse la explicación de las pokéballs puesto que aún no se ha especificado bien cómo funcionan, hay muchas teorías diferentes según el anime, los juegos o los mangas, aunque mi historia ocurre en un universo diferente, supongo que pude haber creado mi propia explicación. Los malos no quieren que les den algo a cambio de Jack, quieren algo que Jack tiene en su poder, sin embargo, si no lo tiene cuando lo intercepten, supongo que deberán pedirlo a cambio.

    NeverMore: La idea de la aparición de Peter es para quebrar un poco la seguridad de Jack con respecto a sus habilidades, Jack es bueno en batallas y sabía que le faltaba mucho, pero no sabía cuánto, de esa manera se cuestiona el camino que está siguiendo. Siempre he dejado a los pokémon de lado, a veces me falta darle una personalidad propia. El ladrón que apareció en el museo no es el cerebro y es su primera vez robando, lo mandaron a él para vulnerar el código de seguridad de la entrada trasera, pues es un hacker experto. Que plateada tenga línea de buses es para hacerla más real, nunca me ha gustado mucho que en los juegos llamen ciudad a algo que tiene como tres casas. Puño incremento es un movimiento de la sexta generación, causa daño y sube el ataque un punto al usuario. La idea de que evolucionase a ivysaur antes del gimnasio es para poder dar una buena batalla, como bulbasaur le hubiese costado más. Lo que dice Peter en el gimnasio sobre la nueva regla, lo dice estando donde se quedó, Jack no lo escuchó. Esas primeras batallas antes de la que es contra el líder, la hice para dar un leve aire a que la Liga complicó las cosas, para ser más selectiva, pero hago que Jack lo venza con un sólo movimiento porque no es lo importante del capítulo. No puse a onix porque no se me ocurrió una estrategia a usar contra él para que Jack le ganase con sus pokémon, si bien Ivysaur tiene la ventaja de tipo, hay una diferencia en tamaño, además, Ivysaur tiene poco tiempo de ser entrenado, onix lleva años y es el más fuerte de Brock, por lo que decidí darle una explicación, aunque no aparece textual y creo que no sale en el capítulo de la batalla de gimnasio, los líderes tienen una jornada laboral y horarios en donde atienden sus batallas, como tienen una tras otra, sus pokémon se agotan y no alcanza a recuperarse para la siguiente, por lo que debe tener varios pokémon en el gimnasio, entonces una explicación dentro de la historia es que onix ya fue utilizado. Que graveler vuele, pues eso lo saqué de pokespe, en el capítulo que Red va al gym de Brock, el graveler de éste está flotando, no sé cómo, pero tal vez conservó esa habilidad de Geodude. Nidoran se noqueó con el golpe que él mismo dio. Justamente lo del magikarp y el lago de los clefairy los saqué de HGSS. Que los clefairy no hayan evolucionado, pues se me ocurrió que en los juegos, en algunas partes puedes encontrar clefairy otros pokémon equipados con la piedra que los hace evolucionar, pero por qué no evolucionan? se me ocurrió explicar eso con que necesitan estar algo agitados para hacerlo, cómo después de una batalla o entrenamiento o simple ejercicio, con algo de adrenalina. Tendrá a Nidoking cuando sea necesario. La idea del personaje de Adam es que le enseña otra cosa a Jack, las persona que éste conozca le enseñarán algo.

    Bueno, ahora el capítulo. Gracias por leerme y comentar.

    Capítulo 23 - Problemas en el Centro Comercial



    Por las ventanas del moderno transporte ya se lograba ver Ciudad Azulona, la urbe con más variedad de plantas de todo Kanto. Llena de flores que le daban viveza y alegría a las calles, encajando perfectamente con los diversos diseños de las casas y edificios. Era como un arco iris en medio de un mar de árboles.

    Jack se había despedido de Elliot esa misma mañana, su amigo tenía que ir a Carmín para ganar su siguiente medalla. Ahora se encontraba en el magnetotren, un medio de transporte que conectaba Kanto con una región vecina, pasando por algunas ciudades en el camino. Como su nombre lo dice, era un tren magnético, de color blanco metálico, con cómodos asientos de color negro.

    La idea había sido de Henry, quien se encontraba sentado a su costado. Había decidido acompañarlo y dejarlo en la estación. Jack no se lo había pedido, pero temía que si le decía algo, el rubio se vengaría asustándolo como nunca antes. Además, había tenido que escuchar durante el viaje sobre una historia de un supuesto tren que se oía a altas hora de la madrugada, transitando por las mismas vías que lo hacía el magnetotren en el que iban.

    Se bajaron en una estación subterránea y permanecieron cerca de la vía, el tren devuelta a Azafrán estaba por llegar. Todo el lugar estaba pulcro y lleno de flores, como si estuviese recién inaugurado, muy diferente de la estación de Azafrán, en aquella los papeles sueltos reinaban el piso y las murallas invadidas por los rayados.

    —Gracias por acompañarme —dijo Jack. El tiempo que había pasado con el chico rubio no había sido tan malo después de todo.

    —¿Crees que yo pueda decidir mi futuro sin tener que decepcionar a alguien? —le preguntó. Jack quedó algo descolocado por la inesperada pregunta, pues no estaba enterado de la posición de Henry y el futuro que le esperaba.

    —No tengo idea por qué me preguntas eso, pero…creo que siempre hay alguien que se va a sentir decepcionado por lo que elijas. ¿Por qué lo preguntas?

    —Mi futuro fue escogido desde antes de que naciera —Jack abrió la boca para preguntarle sobre qué hablaba, pero se vio interrumpido por la llegada del tren—. Me tengo que ir —metió su mano a uno de sus bolsillos—. Ten esto —le pasó un papel—. Es mi número, en caso de que necesites ayuda —Gastly y Haunter aparecieron, pero esta vez no para asustar al chico oriundo de Paleta, sino que para despedirse—. Adiós.

    —Adiós.

    Se dieron la mano y Henry, junto a sus fantasmas, abordaron el tren. Jack los observó irse en la moderna máquina blanca. Quién sabe cuándo volverían a verse.

    Nuevamente se hallaba solo, en esta ocasión en una ciudad totalmente desconocida. Salió de la estación, no sin antes pedir indicaciones al guardia de cómo llegar al Centro Pokémon, y se subió a su bicicleta para comenzar a recorrer la floreada urbe.

    La vista era sin igual, era muy distinta a otras ciudades que había visitado antes, pero al mismo tiempo tenía esa característica que la hacía tan especial y única. Todas las casas poseían al menos cuatro o cinco macetas llenas de coloridas flores, otros hogares tenían rosas o margaritas, pero ninguno carecía de éstas hermosas plantas, hasta los más altos edificios tenían colores, en sus terrazas y tejados.

    No tardó en llegar al hospital para chequear la salud de sus amigos. Una vez revisados les dio de comer y jugaron un rato, el más animado era Horsea, mientras que Zubat prefirió nuevamente la sombra de un árbol. Además, aprovechó para sacar hora para el gimnasio para dos días más.

    De repente, Jack recordó que Elliot le había dicho que Lyra aún estaba en Azulona. Sacó su celular y llamó a su amiga, pero no contestó, la operadora lo enviaba al buzón de voz. No le quedó más opción que entretenerse solo por un rato, así que decidió ir al Centro Comercial de la ciudad, según lo que había escuchado de una conversación ajena, lo habían reinaugurado hace poco y estaba totalmente remodelado.

    Demoró poco menos de una hora en llegar al lugar, quedaba cerca del hospital, pero se había perdido un par de veces. El edifico era realmente imponente y muy moderno, tenía bastante impacto en el lugar, puesto que carecía de colores, a diferencia del resto de la ciudad, sus paredes eran blancas, al igual que las flores que lo adornaban. Mucha gente entraba y salía de aquel sitio. En una de sus enormes murallas había un enorme cartel de una multitienda, en él aparecía la famosa actriz de televisión y cine, Beatrix Monroe, promocionando una de las tiendas del lugar, el chico la recordaba porque había sido jurado en el concurso de Ciudad Verde.

    Se acercó a la entrada y ahí se encontró con otra cara conocida. En la pared, al costado izquierdo de las puertas de vidrio, se hallaba una fotografía del arquitecto Phineas Gehry, quien justamente había diseñado el enorme edificio al que Jack estaba a punto de ingresar. También lo recordaba del concurso.

    Entró y comenzó a recorrer las diferentes tiendas, unas más grandes que otras, algunas eran sofisticadas, coloridas o tecnológicas. Toda esa parte, Jack la recorrió con rapidez, no había muchas cosas que le interesaran de esos lugares. En la parte para entrenadores fue donde el chico se detuvo en varias tiendas, con diversos accesorios para los pokémon, muchos de ellos provenientes de Silph, Jack reconoció varios en las vitrinas, los había visto en la expo de dicha empresa. Aun así estaba maravillado por todo lo que observaba.

    Se dirigió al patio de comida, pero no encontró ningún lugar para comer, estaba todo ocupado con parejas de enamorados expresando su amor, entrenadores o familias enteras que disfrutaban de helados o papas fritas. Prefirió esperar un poco para ver si algún lugar se vaciaba, así que se sentó cerca de unas plantas.

    Había bastante bullicio en el lugar, pero repentinamente algunas personas comenzaron a gritar, escuchándose algunos motores que pudieron distinguirse de la muchedumbre. La gente asustada abrió paso y, por la parte abierta del lugar, entraron cinco motociclistas, uno de ellos era una mujer y era quien los comandaba. Jack no tardó en reconocerlos. La mujer paró frente a él, sacándose el casco, dejando al descubierto su sedosa cabellera negra y su ruda mirada. Vestía un traje de cuero negro como la vez anterior.

    —¡Damas y caballeros, esto es un asalto! —sacó una pokéball de la que salió su Arbok, más amenazante que antes. La mujer miró al chico— ¿Te he visto antes? —fingió Úrsula, pues tenía que hacerlo parecer un simple robo, el chico se creyó la mala actuación.

    —¡Quien quiera que seas, no deberías hacer esto! —dijo Jack molesto y repentinamente abrumado— ¡No es correcto! —la aparición de la mujer había sido inesperada, pero esta vez Jack estaba dispuesto a enfrentarla, no importaba si recordaba otra imagen relacionada con el suceso de hace muchos años, no se detendría.

    —¿No eres el mocoso que se quedó quieto sin hacer nada en la plaza de Azafrán? —fingió recordar, indicándole al chico con tono burlesco mientras se bajaba de su moto— Imagino que ahora harás algo.

    Los grotescos secuaces de la motociclistas soltaron a sus koffing, estaba vez eran muchos más. Las tóxicas criaturas soltaron sus gases al ambiente, dejando todo el lugar inundado de una venenosa niebla mal oliente. Los esbirros de Úrsula se acercaron sonrientemente a las personas para quitarles sus cosas, ninguno opuso resistencia.

    —¡Zubat! —dijo el chico con tosidos de por medio— ¡Usa supersónico! —el murciélago lanzó un sonido inaudible para el oído humano. Los koffing comenzaron a actuar de manera extraña, sin embargo, a Arbok no pareció afectarle— ¿Por qué no le hizo nada?

    —¿Qué sé yo? —respondió Úrsula despreocupada por una nimiedad como esa— Tal vez tu bicharraco no hizo bien el ataque —a Jack no le agradó para nada que insultaran a su pokémon—. Pero ya basta de palabrerío. ¡Dame tus cosas!

    —¡No!

    —¡Deslumbrar! —los ojos de la cobra comenzaron a brillar. Jack no pudo evitar verlos, lo que le ocasionó una parálisis total. Pero para sorpresa de la motociclista, la criatura alada seguía moviéndose— ¿Qué demonios? ¡¿Por qué no está paralizado?!

    —¡Que tonta eres! ¡Zubat no tiene ojos! —a la mujer no le gustó la respuesta del muchacho, quien la miraba con una sonrisa mal hecha debido a la parálisis.

    Inesperadamente, el murciélago comenzó a emitir un fuerte resplandor. Su tamaño aumentó considerablemente. Cuando acabó de brillar mostró su nueva apariencia, ahora sus orejas eran más pequeñas, pero no por eso menos sensible al sonido. Sus colmillos eran más grandes y su boca abarcaba gran parte de su cuerpo. Tenía las patas más cortas y sus alas eran más extensas. Sin embargo, el cambio más notorio era que ahora poseía unos pequeños ojos, por primera vez aquel pokémon vería los colores del mundo.

    —Un golbat, perfecto —anunció el chico aun paralizado—. Muéstrame lo nuevo que tienes.

    El pokémon de Jack, que aún conservaba su apariencia de murciélago, comenzó a batir sus alas, ocasionando que la gas de las esferas flotantes de dispersara. La situación de los motociclistas no tardó en ser conocida por los testigos, los cuatros seguidores de la mujer habían sido abatidos por policías acompañados por unos pokémon con forma de perro. Aquellas criaturas eran dueñas de un aspecto tierno que se contradecía por su mirada seria y obediente. Tenían un suave pelaje anaranjado con rayas negras, en la cola y pecho poseían un color crema, con los pelos más alborotados. Se les llamaba growlithe y eran conocidos por su enorme lealtad hacia sus entrenadores.

    —¡Constricción! —ordenó la motociclista, quería quitarle la mochila a Jack a como dé lugar, era su misión después de todo. Si no lograba hacerlo, la pelirroja mujer que se lo había encargado se molestaría mucho.

    Arbok se lanzó hacia el joven entrenador, pero fue interceptado por una conocida tortuga azul de cola peluda. La wartortle de Lyra había embestido a la cobra, impidiéndole continuar con su trayectoria.

    —¡¿Jack, estás bien?! —preguntó la chica saliendo de entre la multitud, el chico asintió, aún no lograba moverse del todo, un molesto hormigueo aún recorría su cuerpo.

    —¡Úrsula Rossi! ¡Quédese quieta y mantenga las manos arriba! —gritó uno de los policías. Estaba siendo apuntada con armas por todos ellos, puesto que ya la habían reconocido.

    —No tengo intensiones de ser capturada —sonrió maliciosamente.

    La mujer y su arbok desaparecieron ante la vista de todos los presentes. No quedó ningún rastro de ella. Dejando a sus seguidores abandonados. Afortunadamente, ninguna persona había resultado lesionada y todos conservaron sus pertenencias.

    —¿Estás bien, muchacho? —le preguntó a Jack un policía.

    —Sí —asintió. Aún sentía hormigueo en su brazo.

    —Esa mujer es buscada en toda la región. No debieron haberla enfrentado. Necesitamos que se queden un rato para tomar las declaraciones de todos los testigos. Luego podrán marcharse a descansar —informó.

    Los chicos permanecieron varias horas en el lugar, al igual que las demás personas. Después tomaron el bus al Centro Pokémon, el chico debió subir su bici a dicho transporte, Lyra había dejado la suya en el hospital. Durante el trayecto, conversaron sobre lo sucedido.

    —Me pregunto cómo habrá desaparecido de esa manera —dijo el muchacho.

    —Quizás se teletransportó, puede que haya tenido un pokémon psíquico oculto por ahí —propuso la chica—. Pero me parece desleal que haya dejado a todos sus compañeros botados.

    —Sí —concordó con su amiga—. Dime, Lyra —cambió de tema mientras observaba por la ventana del bus—, cuando nos separamos en Azafrán y te viniste para Azulona. ¿Has estado aquí desde entonces? —la miró.

    —Así es. El concurso de aquí se atrasó por algunas dificultades técnicas, pero será en dos días, en la tarde —explicó, se notaba algo fastidiada por esperar tanto.

    —Igual que mi batalla de gimnasio.

    —Entonces tendremos que entrenar —dijo sonriendo.

    El bus llegó a la parada y los chicos se bajaron de él. Caminaron tranquilamente al hospital para pokémon y descansaron todo el día. Tenían mucho por hacer.

     
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  6.  
    Dark RS

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    Comienzo con lo que noté.

    "...aprovechó para sacar hora para el gimnasio para dos días más."
    ¿Qué?, ¿sacar hora para el gimnasio?. Supongo que se refiere que apartó un día y hora para su encuentro contra Erika, que será dentro de dos días. Solo espero no tener que ver a Jack vestido de Jackie.
    "...koffing, estaba vez eran muchos..." un 'ba' de más.

    Cuando pusiste que zubat es inmune a glare solo por no tener ojos, pensé que eso no funcionaría en golbat, y evoluciona casi de inmediato. Y ni así se le ocurrió a la motera usarlo de nuevo. Ya perdieron a Henry, por el momento. Y ya veo que están tras el bolso de Jack y no Jack per se. Y por segunda vez llega Lyra a salvarlo.

    Y, supongo, no le pondrás mucho detalle al concurso de Lyra, si es que acaso Jack asiste.

    Celadon siempre me ha parecido un lugar muy pintoresco. Y lo relaciono mucho con eevee.

    No puedo decir que este capítulo estuvo bien hecho, como el resto, hay un algo que no me deja tranquilo, no sé cómo explicarlo, por alguna razón me da la impresión de que le falta algo que los demás si tienen. No estoy seguro si es que ocurren muchas cosas muy rápido o si le pusiste menos atención a los detalles.

    En espera del siguiente.
     
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  7. Threadmarks: Capítulo 24 - Plantas peligrosas
     
    Thranduil

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    46
     
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    Hola mis amores, les vengo con un nuevo capítulo, pero antes a comentar lo que me han comentado.

    Dark RS: Sí, es apartar hora para el gimnasio, supongo que caí en un chilenismo, pues aquí le decimos sacar hora, no sabía que en otras partes se decía diferente. No, Jack no se vestirá de Jackie, en este universo no es necesario. Henry volverá en algún momento, pero no vendrá con alguien más aparte de sus fantasmas. No habrá detalles del concurso de Lyra por ahora. Bueno, no se me ocurrió relacionar Azulona con eevee, por lo que no habrá mención a él en esta ciudad. Puede ser que lo diferente de este capítulo respecto a los otros sean los detalles, pues pasa muy poco en él.

    Gracias por seguir leyendo y tomarte el tiempo por comentar.

    Capítulo 24 - Plantas peligrosas



    Jack ya se encontraba frente al gimnasio de la ciudad, listo para retar a su líder. Lyra no había podido acompañarlo, puesto que ella tenía previsto de antes participar en el concurso que se llevaría a cabo en algunos minutos. Habían entrenado durante todo el día anterior, practicando algunas tácticas, además, el chico había conocido a los dos nuevos pokémon de su amiga.

    El gimnasio no era muy diferente del resto, tenía el mismo diseño que los que Jack había visitado, y nuevamente la estructura sobre la puerta, donde se hallaba la típica tipografía de una pokéball, poseía un color distinto, esta vez era verde. El recinto estaba rodeado casi en su totalidad por árboles frondosos, abetos, robles, pinos, y plantas llenas de vida. En el aire se respiraba un aroma a naturaleza, como si se estuviese en un bosque, rodeado de flores que formaban un vívido arcoíris sobre el suelo.

    El muchacho entró por las puertas de vidrio, para encontrarse con un lugar lleno de plantas de muchos tipos y colores, como si la de afuera no fuese suficiente. En las murallas había flores y nubes pintadas, además de algunas tuberías que terminaban en regaderas que lanzaban agua a la abundante vegetación. Algunos espacios del suelo tenían cerámicos marrones para que las personas pasasen. Lo que más llamó la atención del chico fueron unos arcos, de esos que emulan un pasillo con murallas de flores, muy típicos de los jardines de las grandes mansiones o viveros. Había seis de ellos ante él, tres adelante y los restantes atrás, con enormes maceteros puestos en ciertas partes para imitar un pequeño laberinto. El techo estaba hecho de vidrio, lógicamente para que las plantas tuviesen rayos de sol que consumir.

    —¿Eres Jack Evans? —preguntó el característico hombre de la entrada de los gimnasios. Éste tenía una cola de caballo, mientras que su traje era idéntico al de los de otros recintos. El joven entrenador asintió— Por favor sigue. Las entrenadoras están en el laberinto.

    Sacó a Golbat de su pokéball, sus dos tipos eran idóneos para luchar contra el tipo de pokémon del gimnasio, entraron por el arco de la izquierda. Caminaron hasta salir y sólo encontraron un trayecto definido por un montón de plantas altas y maceteros. Ingresó al arco de en medio e inmediatamente se encontró con una de las entrenadoras, era una chica rubia, vestida muy a la moda. Estaba acompañada de seis huevos rosados con diferentes expresiones en sus rostros, seguramente cada uno con distinta personalidad, todos tenían grietas, excepto el que se mantenía siempre en medio. De hecho, a uno de ellos se le notaba el interior, era algo amarillo que Jack no divisó muy bien.

    —Luego te llamo, tengo un asunto que atender —se despidió la mujer, pues estaba hablando por celular—. Soy Lara y tendrás que derrotarme para poder continuar —anunció sin mucho ánimo—. Exeggcute, usa drenadoras —el huevo principal escupió una semilla contra el pokémon del chico, sin embargo, éste logró evadirla sin mayor esfuerzo.

    —¡Ataque ala! —con su ala derecha, Golbat golpeó a cuatro de los huevos, a los restantes los golpeó con la izquierda, dejando a los seis desmayados y más agrietados que antes, esparcidos por el suelo.

    —Debes seguir el único camino que hay —indicó Lara, quien se hizo a un lado.

    Jack caminó hasta el final del arco y se encontró con la entrada del gimnasio, sólo que había un montón de plantas que lo llevaban únicamente al tercer arco de los tres primeros. El chico y su acompañante no tardaron en atravesarlo, al final, se toparon con otra chica, ésta tenía un aspecto más parecido al de una colegiala, algunos de sus rasgos se parecían a los de Karin. Una criatura muy similar a un cangrejo estaba a su lado, era de color anaranjado, con ojos saltones, sus cuatro patas eran delgadas, muy diferentes de las dos gruesas pinzas que usaba como brazos. En su lomo se hallaban dos hongos rojos, con lunares amarillos, en su boca tenía seis dientes de manera horizontal.

    —Mi nombre es Lisa y soy tu siguiente contrincante —indicó con suma educación y amabilidad, como una versión femenina de Adam—. Paras, utiliza cuchillada.

    —Golbat, ataque ala —volvió a usar sus alas, esta vez con el ser de aspecto de insecto, e hizo inútil el movimiento del pokémon oponente. El de los hongos en su espalda quedó inconsciente fácilmente.

    —Eso fue rápido —comentó la muchacha—. Tienes dos caminos para elegir.

    El joven entrenador miró hacia adelante, el arco de la izquierda de la segunda fila y luego miró el camino hecho por plantas que claramente daba con el arco de la derecha, también de la segunda fila. Decidió ir por la primera opción. Caminó por éste y no tardó en llegar a un nuevo camino defino por plantas y flores en maceteros plásticos que conducían al arco de en medio, dentro de éste se hallaba la última contrincante.

    La chica tenía el cabello tomado y vestía una chaqueta roja con unos pantalones de mezclilla. Aquella muchacha estaba acompañada por un delgado pokémon que se balanceaba de una curiosa forma que causaba algo de gracia. Tenía la apariencia de una planta, su tallo era marrón, con sus raíces como pies, sus brazos eran unas hojas verdes y afiladas. Su cabeza tenía la forma de una campana, poseía dos ojos diminutos y era de color amarilla. Mantenía la boca abierta en todo momento, dándole una apariencia de bobo o algo similar.

    —Soy Mari. Lamento decirte que te equivocaste de camino, deberás derrotarme para ir por el correcto. ¡Bellsprout, usa ácido! —la planta andante escupió un líquido púrpura de su boca que Golbat evadió fácilmente. El peligroso ácido llegó a dar con una parte del arco, ocasionando que ésta de derritiese— Ay no, no le gustará cuando se entere —susurró.

    El murciélago movió sus alas y, usando el mismo movimiento de las veces anteriores, golpeó a su oponente, dejándolo tirado en el suelo. La chica recogió a su compañero caído y miró al muchacho con leve rencor.

    —Ya sabes el camino.

    Jack se devolvió por donde había venido, la joven del paras ya no estaba en el lugar donde se la había encontrado. El chico continuó por el tercer arco de la segunda fila y llegó a una pared hecha de arbustos cortados de tal manera que parecían una muralla. En medio de ésta se hallaba un séptimo arco que evidentemente daba a lo que estaba detrás de él. Jack y Golbat lo atravesaron, era más corto que los otros, al final se toparon con un enorme campo de batalla hecho de pasto. El joven avanzó unos pasos y se quedó parado.

    Del otro lado, una hermosa mujer de alrededor de veinticinco años de edad yacía parada pacientemente, su mirada expresaba amabilidad y confianza. Vestía un hermoso kimono amarillo ajustado con un cinturón rojo, al igual que el cintillo que sujetaba su corto y liso cabello negro que no llegaba más allá de su tranquilo rostro. Su traje típico se diferenciaba de otros por tener unos diseños de hojas otoñales y pokéballs de color anaranjado en él. Junto a ella había tres criaturas que recordaban a diferentes plantas, una de ellas era muy similar a un bellsprout, sólo que ésta tenía la campana mucho más grande, aunque también amarilla, su tallo no era más que un pequeño gancho marrón, poseía dos hojas afiladas y sus ojos eran saltones, dándole un aspecto aún más atontado. Además, tenía tres marcas verdes en su frente y la boca abierta.

    El segundo pokémon que acompañaba a la mujer estaba tan cubierto por unas enredaderas de una tonalidad azul grisácea, que sólo sus ojos enormes estaban a la vista, además de unas botas rojas, muy similares a las que estuvieron de moda entre los niños pequeños en Pueblo Paleta hace varios años. A Jack le vino a la mente que en algún momento las usó, se avergonzó por ello, eran horrendas.

    Mientras que la tercera criatura estaba sentada, su cuerpo no era muy grande, al igual que sus extremidades, era todo azul y con diminutos ojos, sin embargo, lo que más destacaba de aquel pokémon eran sus cinco enormes y gruesos pétalos rojos con manchas blancas, que rodeaban un cáliz anaranjado de rosado interior. Detrás de ellos, en la muralla, se encontraba la medalla en un tamaño más grande. Además, había una puerta que se mimetizaba con el color de la pared.

    —Mi nombre es Erika —dijo la mujer con mucha simpatía y amabilidad— y soy la líder del Gimnasio de Ciudad Azulona.

    —Soy Jack Evans —indicó el chico con calma, no se sentía intimidado como cuando vio a los líderes anteriores.

    —Te he estado esperando con ansias —informó, su voz era dulce y delicada—. Algunos líderes me han hablado de ti y otro joven más que ya vino —Jack entendió que se refería a Elliot—. La batalla será de tres contra tres —el chico asintió—. Tangela, querida, es tu turno —dijo sonriendo al pokémon cubierto de enredaderas, la cual avanzó sin ningún apuro ni inconveniencia.

    —Golbat, descansa un poco —el murciélago se colgó del arco por donde habían ingresado—. ¡Nidorino! —el cuadrúpedo salió con más ánimos que nunca, lanzando una ruda mirada a su oponente, quien ni se inmutó al verlo.

    Somnífero —la enredadera andante lanzó una nube de esporas verdes que se dirigieron amenazante y lentamente hacia Nidorino, quien lo evadió con facilidad cuando llegó a él, debido a la carencia de viento en el lugar. Sin embargo, la nube permaneció en el aire, dispersándose y convirtiéndose en un peligro inminente para el pokémon de Jack.

    —¡Doble patada! —la venenosa criatura rodeó la masa volátil de esporas y se acercó por el lado derecho a Tangela, pero, para sorpresa de la líder, Nidorino no ejecutó la orden de su entrenador. Lo que Erika presenció fue cómo el pokémon rival hizo brillar su pata delantera derecha con un tono violeta, golpeando a Tangela entre las lianas.

    —Así que traes una estrategia por ahí —comentó Erika muy amablemente—. Realmente no esperaba eso. Espero que Tangela no haya sido envenenada por puya nociva —ambos esperaron, pero no vieron ningún malestar en la herbácea criatura—. Continuemos. ¡Látigo cepa!

    Seis lianas salieron del cuerpo de la planta, estaba hecha básicamente de eso, quién sabe hasta cuantas podrías sacar y ocupar para atacar. Dos sujetaron a Nidorino de su cuerpo, mientras que otras cuatro lo sujetaron de sus extremidades. Tangela levantó a su oponente en el aire y lo metió en la nube de esporas. Rápidamente, el venenoso pokémon quedó dormido.

    —Estoy segura de que pensaste que sería fácil derrotarme, es un error típico de novatos que creen poder con todo. Jamás hay que subestimar a las plantas, pueden ser engañosas —dijo Erika con un tono tan cálido como desafiante. Jack sintió un leve escalofrío recorrer su cuerpo, la líder se veía igual de amable que en el principio, pero sus palabras eran algo inquietantes—. Querida, usa estrujón.

    Tangela apretó a Nidorino con sus lianas, causándole tanto dolor que éste sólo se desmayó en sus sueños, sin poder despertar para defenderse. La planta dejó caer a su oponente. Jack regresó a Nidorino a su respectiva pokéball.

    —Hiciste tu mejor intento —comentó Erika, lo que a Jack no le agradó para nada, sentía cinismo de su parte, pero no se exaltó por ello, aún tenía presentes las palabras de Brock sobre las diferentes pruebas que le pondrían los líderes.

    —Golbat, tendré que pedir tu ayuda un poco antes —el murciélago dejó de estar colgando del arco y se posicionó entre su entrenador y su oponente, aleteando en el aire. La enredadera andante sintió un fuerte dolor en su interior que estremeció su cuerpo—. ¿Eso tampoco lo esperabas? —indicó el chico tratando de sacar a Erika de sus casillas, no le gustaba la actitud de la mujer, sin embargo, está se limitó a sonreír— ¡Aire afilado!

    El murciélago aleteó y provocó un viento tan agudo y fino que se sintieron como cuchillas en el aire. Aquella brisa arrasó con las esporas suspendidas y lanzó lejos a Tangela, que sintió varios cortes en su cuerpo. El ataque casi dio con la líder.

    —Querida, regresa a descansar —dijo con calidez—. Weepinbell, es tu turno —la planta amarilla con aspecto de campana avanzó hacia el campo de batalla dando saltos. Jack pensó que tal vez sería fácil vencerla con la velocidad de Golbat, pero las palabras de Erika lo obligaban a dudar y no confiarse—. Día soleado —de la enorme boca de la planta salió una esfera brillante hacia el cielo del recinto, muy cerca del tejado de vidrio, e iluminó con intensidad el lugar.

    Aquel movimiento no hacía daño, pero si le era muy molesto al murciélago debido a su preferencia natural por los lugares oscuros. En consecuencia, Jack se vio obligado a cambiarlo por Ivysaur. El pokémon inicial del chico salió a escena mientras el volador se escondía de la luz nuevamente bajo el arco.

    —Una decisión muy sabia, puesto que Golbat no está entrenado para resistir la luz —el joven entrenador no supo si era un alago de parte de Erika o si ésta acababa de burlarse de él. El muchacho cada vez sentía más disgusto hacia ella, pero debía mantenerse paciente, seguramente era parte de la prueba—. Weepinbell, usa hoja afilada.

    La campana agitó las hojas que tenía como brazos y, en menos tiempo de lo que demora un parpadeo, las hojas afiladas rozaron superficialmente las dos patas delanteras de Ivysaur con sus bordes. El pokémon sintió un ardor por donde las cuchillas naturales atacaron, ya no podría moverse como lo hubiera hecho sin ese dolor.

    —¡¿Cómo pudo ser ese ataque tan rápido?! —exclamó Jack atónito ante semejante rapidez, con suerte pudo ver las hojas. Sin duda alguna, la sorpresiva velocidad de ataque de Weepinbell ponía en aprietos al chico.

    —Se llama clorofila y es la habilidad especial de Weepinbell, hace que cada vez que día soleado esté funcionando la velocidad de mi pokémon aumente —explicó Erika con mucha calma ante su descolocado oponente—. Y no es la única que tiene esa habilidad —la mujer miró a la única criatura que aún permanecía a su lado.

    Jack no veía los ojos de aquel pokémon de enormes pétalos, pero sentía sobre él su mirada, la misma que lanzaba su entrenadora, esa calidez y tranquilidad que funcionaban como máscara para una evidente forma de ser que indicaba todo lo contrario. El chico dudaba si eso era parte de la prueba o no.

    —Maldición —dijo para sí mismo—. ¡Ivysaur usa, bomba lodo! —el cuadrúpedo lanzó algo de lodo, con tintes púrpuras, desde su boca hacia Weepinbell. Sin embargo, para desdicha de Jack, ésta esquivó el ataque a una velocidad muy similar a la que usó para lanzar sus hojas.

    Paralizador —la planta se posó rápidamente ante Ivysaur y le lanzó en todo su rostro una nube de esporas anaranjadas que en cuestión de segundos le impidieron moverse con tranquilidad—. Eso pondrá las cosas más divertidas —dijo la líder mientras su pokémon se mantenía frente a su oponente.

    <<Maldita sea —pensó Jack—. Erika me está ganando muy fácilmente, tenía pensado usar bomba lodo para vencer, me costó mucho que Ivysaur lo aprendiera —se quejó—. Ella sigue ahí con su cara de “aquí no ha pasado nada” igual que su pokémon con la boca abierta y…>>

    —Parece que se te alumbró la mente —dijo la líder al ver su expresión facial—. Me temo que tendré que atacar antes de que ejecutes tu idea. Weepinbell…

    —¡Eco voz! —gritó y Ivysaur soltó un potente sonido por su boca que hizo zumbar todo el interior de la planta. La forma de campana de aquella criatura era perfecta para ser vencida de esta manera. A Jack no le gustaba mucho depender casi siempre del mismo movimiento, pero necesitaba ganar la medalla— ¡Bomba lodo! —nuevamente lanzó lodo de su boca, pero esta vez sí le dio a la planta, la cual cayó al suelo y no volvió a pararse— Parece que demoraste mucho en reaccionar —comentó con una ligera satisfacción por lo sucedido.

    —Eso sí que no lo esperaba —dijo mientras regresaba a Weepinbell a su pokéball. En esta ocasión Jack creyó las palabras de Erika puesto que su tono de voz se oyó más sincero—. Realmente ha sido gratificante y enriquecedor luchar contigo, Jack. Pero debo decir que las plantas no darán su brazo a torcer —anunció con decisión—. Mi querida Vileplume, es tu turno.

    El pokémon con apariencia de flor se paró con mucha dificultad, como si los pétalos le pesaran mucho. Caminó despacio hacia el campo de batalla y permaneció parada esperando alguna orden de su entrenadora.

    Rayo solar —los inflados pétalos de Vileplume se iluminaron y de su cáliz salió un poderoso rayo de luz que impactó a Ivysaur, sin que éste ni su entrenador pudiesen hacer algo para evitarlo. El ataque fue tan fuerte que el cuadrúpedo salió volando, chocó con Jack y lo arrojó al suelo de pasto—. Santo cielo. ¿Están bien? —dijo preocupada.

    —Sí —dijo Jack mientras guardaba a Ivysaur—. No te preocupes si me das a mí, también soy parte del enfrentamiento.

    —Esas son palabras de Surge, sin duda —indicó Erika con una sonrisa en el rostro—. De cada líder aprendes algo. Me pregunto qué aprenderás de mí.

    —Que las apariencias engañan, en especial la de las plantas. ¡Golbat, usa aire afilado! —la alada criatura salió de la oscuridad del arco y voló al campo de batalla para lanzarle a su contrincante una fuerte y filosa ventisca, si dejarle escapar. La luz emitida por día soleado aun le molestaba en los ojos.

    Danza pétalo —Vileplume expulsó de su cáliz una gran cantidad de pétalos rosados que acapararon gran parte del campo de batalla, moviéndose de un lado a otro. Como si bailasen al son de una inaudible música, causaban daño a Golbat cada vez que lo tocaban en alguna parte y camuflaban a la flor andante, mientras ésta se movía rápidamente de un lado a otro para no ser localizada por el murciélago.

    <<Ahora sí que estoy frito —pensó el joven—. Si le digo a Golbat hacia donde atacar, Vileplume lo evadirá fácilmente. Falta poco para que día soleado deje de funcionar, pero mientras tanto eso pétalos le causan daño… Creo que otra vez tendré que recurrir al sonido, espero que Golbat se dé cuenta.>>

    —¡Golbat, cuando evolucionaste adquiriste ojos y dejaste de depender de tus oídos! —gritó Jack. Erika no entendió nada de lo que hacía el chico, no comprendía por qué le decía eso a su pokémon— ¡Vuelve a ser como un Zubat!

    El murciélago cerró sus ojos y emitió un sonido, de tal manera que sólo él pudo escucharlo. Golbat ocupó su sonar natural para verificar dónde estaba cada cosa y ser vivo en la sala. No le costó dar con Vileplume, pero siguió utilizando lo que la naturaleza le había otorgado, puesto que la flor no paraba de moverse. Jack supo que su compañero había entendido el mensaje y que ahora podían contraatacar.

    —¡Aire afilado! —Golbat nuevamente envió un afilado viento contra la azulada criatura, quien recibió el ataque de lleno. Varios pétalos también fueron arrasados en el camino. Además, día soleado dejó de funcionar— ¡Ataque ala!

    Como Vileplume sólo podía usar danza pétalo durante ese período, Jack aprovechó para atacar. Esta vez Golbat golpeó al pokémon de Erika con toda la fuerza de sus alas. La preocupación de la líder era evidente, se manifestaba en su rostro. La flor cayó rendida al suelo, no volvió a pararse.

    Los pétalos también comenzaron a descender, lo hacían con tanta suavidad que hacían de buen desenlace para una batalla corta, pero ardua. Eran adecuados para coronar la victoria del muchacho. La cara de la líder se llenó de resignación y felicidad. La mujer regresó a Vileplume a su pokéball y se acercó al chico.

    —Toma —el chico extendió la mano y recibió una medalla con apariencia de flor, con ocho pétalos cada uno con los colores del arcoíris—. Esta es la medalla arcoíris y es la prueba de tu victoria.

    —Gracias —dijo el chico. Se despidieron y el joven entrenador comenzó a cruzar el arco junto a Golbat. Pero se detuvo y volteó—. Olvidé hacer el baile de la victoria —Jack comenzó a moverse a un ritmo muy extraño que le causó gracia a Erika, Golbat lo acompañaba en el baile aleteando sus alas—. Oh sí, oh sí, gané, oh sí —bailó unos segundos más y se detuvo, estaba muy cansado. Se despidió por segunda vez de la líder y se marchó, dejando un campo de pasto lleno de pétalos rosados.

     
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  8.  
    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

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    "...en llegar a un nuevo camino defino por plantas..." ¿definido?
    "...uno con los colores del arcoíris..." Creo que un 'distintos' antes de 'colores' quedaría más claro que es un color por pétalo y no que cada uno es multicolor. Aunque claro, irónicamente la medalla arcoiris no tiene, en sí, los siete colores del arcoiris en sus ocho pétalos, sin mencionar que el centro es blanco. Pero eso se le discute a los que diseñaron esta medalla.

    Comienzo con que aquí hubieron muchas más peleas, y eso hizo más interesante el capítulo. Ese pobre exeggcute que quedó desparramado y más quebrado, creo que llamaré a la defensoría de las plantas, ¿o de los huevos?. Paras cayó muy rápido, y la entrenadora del bellsprout se llevará un buen regaño.

    Claro que Ericka tenía las de perder con el equipo venenoso de Jack. La tangela, que creí sería la segunda, estaba tan orgullosa de sus botas, pero Jack sabía que estaban pasadas de moda. Por cierto, no me quedó claro si tangela fue regresada a su pokeball o solo la llamó para que volviera a su lado, ya que solo le pide que regrese, pero no se dice que ocurre.

    Weepingbell hizo un gran trabajo con ivysaur, aunque no tuvo oportunidad contra ese temible goldbat que prácticamente pasó solo el gimnasio.

    Y por último, vileplume, la estrategia de el sonar me confundió un poco, creí que los pétalos afectarían las ondas de sonido, ya que se supone eran demasiadas, y harían que vileplume fuera invisible al radar.

    Con eso queda vencida Erika, una medalla más. Y seguro Lyra ya terminó su concurso y quién sabe qué ocurrió durante el mismo, también quiero saber cuáles son sus nuevos pokémon.

    Sigue, dentro de mucho supongo, la lucha en el gimnasio de Fuchsia City, me pregunto si Jack enfrentará al genial ninja Koga o su heredera, Janine.

    Aguardo el siguiente.
     
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  9. Threadmarks: Capítulo 25 - La Zona Safari
     
    Thranduil

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    La Historia de Jack Evans
    Clasificación:
    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    46
     
    Palabras:
    2901
    Hola mis amores, les vengo con un nuevo capítulo, pero antes a comentar lo que me han comentado.

    Dark RS: Bueno, que hubiesen más entrenadores en el gimnasio, entrenadoras en este caso, no lo hice con algún propósito especial, sólo quedó así, tal vez fue por el mini laberinto, para agregarle más complejidad al desafío. Tangela regresó a su pokéball, los zapatos que usa y que Jack los recordara, es por eso de que en un momento los niños al sur de Paleta se ahogasen en el agua por quedar enredados en las lianas de los Tangelas, aunque no dice que estos usen sus zapatos, lo relaciono con eso, es una pequeña referencia. La idea de usar el sonar era para que Golbat localizase a Vileplume cada vez que se moviese y así poder lanzar el ataque, pero creo que tienes razón con lo de los pétalos. Ahora verás los pokémon de Lyra y falta poco para el gimnasio de Fucsia, ya verás a quién enfrenta, pero recuerda que esto sucede años después de lo sucedido con el team rocket en Kanto.

    Gracias por seguir leyendo y comentando.

    Capítulo 25 - La Zona Safari



    El tono rojizo que dominaba las calles combinaba muy bien con la puesta de sol, junto a faroles extrañamente pintados de color rosado que esperaban por iluminar el camino durante la cercana noche, haciendo juego con los tejados de varias casas que eran del mismo color, pero de un tono más oscuro. Jack y Lyra habían llegado a Ciudad Fucsia por el Camino Bici, obviamente en sus bicicletas, desde Ciudad Azulona, junto a Golbat y Pidgeotto, la recientemente evolucionada ave de la muchacha, era un poco similar a su pre evolución, sólo que con un tamaño más grande, plumas rojas y amarillas en su cola, y otras en su cresta, como si estuviesen peinadas hacia atrás. Se hallaban buscando el Centro Pokémon para pasar la noche ahí y descansar. Debieron rodear parte de un pequeño monte al sur de la ciudad para llegar a dicho recinto, para sorpresa del joven novato, el gimnasio de la urbe se situaba al costado del hospital, sólo dos casas se interponían entre ambos edificios.

    Ambos entraron y le encargaron a la enfermera de turno que revisara a sus compañeros. Subieron a la habitación que les otorgaron y no pararon de dormir en toda la noche.

    Al día siguiente se levantaron a desayunar muy temprano, los dos estaban ansiosos de comenzar luego la visita que tenían planeada. Dejaron salir a todos sus amigos para que comiesen con ellos. Todos desayunaban con normalidad junto a sus entrenadores, con algunos cambios en el equipo de Lyra, pues dos pokémon más formaban parte de él ahora. Oddish, una maleza andante de color azul con cinco hojas verdes en su cabeza y ojos diminutos, y Vulpix, un zorro pequeño de tonalidad marrón, con rizado y elegante pelaje anaranjado en su cabeza y cola, y vientre blanco. Por otro lado, Nidorino se acercó inmediatamente a la también evolucionada Nidorina, ésta era muy similar a su pre evolución, sin embargo, carecía de cuerno y sus facciones eran más adultas, además de un evidente aumento de tamaño.

    Cuando terminaron de comer, los dos amigos guardaron a sus pokémon, dispuestos a salir del hospital para tomar el bus a la Zona Safari, un lugar al norte de la ciudad protegido por la Liga Pokémon y otras organizaciones gubernamentales relacionadas, con el propósito de resguardar la vida salvaje de pokémon poco comunes y muy solicitados en el mercado negro, además de estar abierto a entrenadores para que puedan capturar algunas de estas especies. Sin embargo, su gran cantidad de hectáreas hacían difícil el poder vigilar la zona en su totalidad para impedir la entrada de cazadores furtivos.

    Llegaron a una pequeña construcción con murallas de un color verde musgo decorado con irregulares rayas negras y un tejado del mismo color. Una vez dentro, un sujeto de uniforme azul les cobró quinientos pokédolares a cada uno, junto con darles treinta safariballs, unas pokéballs pero con la parte superior llena de manchas verdosas y marrones en vez del típico color rojo.

    Atravesaron una puerta de vidrio y sus ojos observaron uno de los paisajes mejor conservados de Kanto, desde donde estaban podían ver gran parte de la enorme reserva, espesos bosques, montañas, ríos, lagos, pastizales y senderos. Lyra y Jack quedaron maravillados con lo que veían, era una vista digna de un viaje turístico. Bajaron unas escaleras blancas, bastante polvorientas, para comenzar a recorrer el lugar y se adentraron por un camino hecho por las pisadas de antiguos visitantes, pues se notaba la hierba pisada.

    —Este lugar es muy grande —comentó Lyra—. Nos demoraremos mucho en encontrar los pokémon que buscamos.

    —Pero valdrá la pena —indicó su amigo—. ¿Qué te parece si hacemos nuestra estancia aquí más divertida? —propuso el chico.

    —¿Cómo? —preguntó la muchacha con algo de curiosidad.

    —Pues…—el chico pensó por unos segundos hasta que vio algo interesante—. Saltemos ese árbol —Jack apuntó hacia un tronco caído que obstruía el paso en una parte más amplia del camino—. Corremos y saltamos sobre él hacia el otro lado.

    —Está bien —aceptó sin pensar.

    Comenzaron a correr muy infantilmente, como niños en una guardería sin supervisión adulta, y saltaron el tronco sin preocupación alguna, pero para la no muy grata sorpresa de los jóvenes, al otro lado de éste había un risco, el árbol se había desplomado justo en la orilla. Ambos no pudieron evitar una caída libre de varios metros que terminó en un lago lo suficientemente profundo como para que no se golpeasen con el fondo de éste.

    Con ayuda de Wartortle y Horsea salieron del lago, totalmente empapados y algo tiritones por lo sucedido. La adrenalina fluía por sus cuerpos, pudieron haber lamentado aquel suceso.

    —Nunca más me comportaré como un niño pequeño —dijo Jack con una sonrisa nerviosa en el rostro.

    —Y yo nunca más tomaré en cuenta tus locas ideas —aseveró Lyra sentada a la orilla del lago. No obstante, no estaba segura si cumpliría esa promesa.

    —Eso fue muy peligroso e irresponsable de su parte —indicó una voz femenina con tono de reprensión.

    Voltearon y observaron a una chica pelirroja de al menos unos dieciséis años, tenía los ojos verdes y pecas en su angelical rostro, vestía un chaleco blanco sin mangas y unos ajustados pantalones, tan cortos que gran parte de sus muslos quedaba a la vista. Sus zapatillas eran de colores diferentes, una azul y la otra roja. Su cabello estaba tomado en dos colas y se encontraba acompañada por una enredadera andante conocida como Tangela.

    —Si van a entrar en la Zona Safari, deberían saber al menos que hay muchos riscos que no están a simple vista. ¿Acaso no les dieron un mapa? —reprendió la pelirroja—. Sin mencionar los charcos de aguas profundas y los peligrosos pokémon salvajes que no dudarían en atacarlos si los consideran una amenaza o invasores de su territorio —los miró muy seriamente, Jack y Lyra se incomodaron, no esperaban que hubiese alguien ahí—. Afortunadamente este lago carece de pokémon alguno.

    —Lo sentimos —se disculpó Jack muy apenado, aunque le molestó un poco que una desconocida apareciera de la nada y lo reprendiera tanto—. ¿Quién eres?

    —Mi nombre es Aurora Tringhan y ¿los suyos son? —dijo más calmada.

    —Jack Evans.

    —Lyra Archer.

    —Bien. Supongo que tendré que llevarlos a un camino seguro, pues, para su mala suerte, ese risco se extiende por gran parte de esta reserva, así que tenemos que rodearlo. Y no es un camino corto. Estaremos aquí mínimo hasta mañana.

    Jack y Lyra se quedaron mirando, no podían creer lo que habían escuchado. Tendrían que dormir toda la noche en un lugar lleno de peligrosas criaturas salvajes que podrían atacarlos en cualquier momento, incluso matarlos, sin contar que era un lugar caluroso y estaba que se largaba a llover, aunque esto último no sería un problema, estaban mojados. Muchas veces los amigos de la infancia habían dormido a la intemperie, pero en lugares abiertos, ahora, como desconocían el lugar, no sabían dónde lo harían.

    Secaron sus ropas como pudieron y no tuvieron más opción que seguir a la desconocida chica. Caminaron por un estrecho sendero que atravesaba un frondoso y espeso bosque, afortunadamente no encontraron muchos pokémon, la mayoría eran de etapas bajas y los de mayor nivel los evadieron sin dificultad. No tardaron más de una hora en llegar a un enorme lago con una pequeña isla dentro de éste, en la orilla poseía varías rocas enterradas a diferentes profundidades, decidieron parar ahí a descansar.

    —¿Y qué haces por aquí? —preguntó Lyra para romper el hielo, pues no habían conversado mucho desde que empezaron a andar.

    —Recolecto flores y semillas para mi madre —respondió—. Ella es la dueña de la Florería Alma en Azulona, distribuye arreglos florales a varias partes de la región —al chico le pareció haber leído aquel nombre en alguna parte, pero no recordaba dónde—. ¿Y ustedes?

    —Buscamos a dos pokémon en particular —contestó Lyra—. Son difíciles de encontrar, yo busco a…

    —¡Apúrate! ¡Maldita sea! —interrumpió una grosera voz, no se escuchó cerca, pero tampoco lejos de ellos.

    Siguieron las voces y se escondieron detrás de una roca grande llena de moho. Observaron por encima de ésta y vieron a dos hombres vestidos de negro, uno era muy gordo y el otro delgado y alto, estaban acompañados por dos pokémon. Uno era un Arbok, no se veía tan amenazante como el de Úrsula, pero su peligrosidad era evidente, la otra criatura era un felino de cuatro patas, suave pelaje amarillento, bastante claro, y un cristal rojo en su frente, el nombre de esa especie era Persian.

    Tenían de rehenes a varios weepinbell, estaban atrapados por una malla en un reducido espacio, se notaban incómodas y que sufrían, la expresión en sus rostros mostraban el miedo de esas inocentes criaturas con apariencia de planta, ni siquiera sus filosas hojas eran capaces de cortar la red. Sin embargo, eso no fue lo que más llamó la atención del chico, a diferencia de sus acompañantes, pues éste notó que aquellos dos hombres eran los mismos saqueadores que había derrotado Henry en el cementerio de Lavanda, le desagradaba la idea de que anduvieran haciendo de las suyas como si nada, totalmente impunes por sus fechorías.

    Un fuerte estruendo sonó en el cielo y la lluvia no esperó para caer y mojarlo todo en segundos, era bastante fuerte. La ropa de los chicos se volvió a empapar.

    —Debemos llamar a la policía —dijo Aurora a lo que Jack y Lyra respondieron con una cara que evidenciaba desacuerdo—. Rayos, no hay señal en esta zona. Tendremos que salir lo más rápido posible y avisar sobre lo que vimos.

    —¡¿Estás loca?! —exclamó Jack en voz baja— Esos pokémon necesitan ayuda, para cuando salgamos ellos ya se habrán marchado y estarán muy lejos, la policía no los encontrará nunca. Tendremos que detenerlos nosotros —miró a Lyra—. ¿Estás de acuerdo conmigo? —Lyra asintió ante la mirada de desaprobación de la pelirroja— Vamos.

    —Pero es peligroso y hay gente especializada para detenerlos, como los policías o detectives —susurró Aurora más no le prestaron atención—. Eso último ni yo me lo creo, después de lo ocurrido con el Team Rocket en el dos mil uno ahora las instituciones son una burla —continuó hablando para sí misma por un rato. La chica se volvía un poco olvidadiza cuando se sumergía en sus pensamientos o en sus conversaciones a solas.

    —¡Oigan! —gritó Lyra con mucha energía— ¡Liberen a esos pokémon!

    —No queremos y si intentan…Oye, ¿no eres el mocoso del cementerio al que golpeamos con una pala? —preguntó el gordo al ver a Jack.

    —Sí, es él —afirmó el flaco—. Pagarás el susto que nos dieron esa vez y no me importa si no fuiste tú —balbuceó. Ahora que estaba de día se le veía la cara de tonto—. ¡Persian, joya de luz! —del cristal rojo en la frente del felino salió un potente rayo de luz blanca que arrojó lejos a Jack y su amiga.

    <<Maldición —pensó el muchacho—, eso fue rápido. Ninguno de nuestros pokémon tiene semejante velocidad. Tal vez si lo contrarrestamos con algo de fuerza, pero tampoco son pesados…—miró a su amiga que estaba adolorida en el suelo.>>

    —Lyra —la chica lo miró con dolor—. Saca a Nidorina —le hizo caso—. Nidorino —el pokémon de Jack también salió y ambas criaturas permanecieron cerca de sus entrenadores caídos.

    El chico abrió su bolso y de él sacó dos rocas con un intenso brillo verde, las acercó a los pokémon y éstos comenzaron a brillar. El tamaño de ambos aumentó considerablemente, Nidoking era casi del porte de Lyra, tenía una dura piel púrpura, con excepción de su vientre y pecho donde era blanca, unas poderosas extremidades, al igual que su cola, y una peligrosa mandíbula. Por otra parte, Nidoqueen era ligeramente más baja que su contraparte masculina, su piel era azul, beige en el vientre, pechos y barbilla, además, sus cuernos en la frente y espalda no eran tan pronunciados.

    Dos imponentes bestias habían tomado el lugar de aquellos nidoran que habían sido la primera vez que se conocieron. Ya no quedaba nada de esos tiernos roedores, ahora eran dos criaturas adultas dispuestas a proteger a sus entrenadores. Ambos estaban parados en dos patas, mientras que el gato y la cobra no se vieron intimidados en ningún momento.

    —¡Colmillo hielo! —gritó el gordo.

    —¡Hidropulso! —ordenó el flaco.

    El felino arrojó una serie de anillos de agua contra el pokémon de Jack, a éste le causó algo de extrañeza ver a un pokémon de tipo normal usar un movimiento de agua, pero había escuchado que era posible hacerlo. Mientras tanto, Arbok se lanzó con la boca abierta hacia el pokémon de la chica, el cual puso su brazo para protegerse, la rastrera criatura terminó mordiendo la extremidad de Nidoqueen, quien sintió cómo su brazo era congelado por un frío que no demoró en recorrer gran parte de éste. La cobra aprovechó de enroscarse alrededor de la bípeda criatura para apretarla.

    —¡Taladradora!

    —¡Lanzallamas!

    Nidoking se lanzó al aire y comenzó a girar como un taladro hacia su felino oponente, utilizando su cuerno como guía para el ataque, pero, para su desgracia, Persian esquivó el movimiento, siendo sólo rozado por el venenoso pokémon, quien fue a parar al suelo, quedando cubierto en barro. Su versión femenina aprovechó la cercanía con la cobra y lanzó una constante flama contra su contrincante, obligándolo a desenrollarse, sin embargo, la lluvia hizo que la potencia de su ataque disminuyera considerablemente. Nidoqueen movió su brazo para intentar apaciguar el dolor que el hielo le producía.

    —No podrán contra nosotros —cantó el gordo con tono burlesco—. Sus pokémon aún no se acostumbran a sus nuevos cuerpos ni a su nueva fuerza —rió—. Creo que hasta aquí…—el sujeto calló abruptamente. Jack y Lyra se percataron de que no los miraban a ellos.

    —¿Y tú de dónde demonios saliste? —preguntó el delgado, con torpe hablar.

    Día soleado.

    Los chicos voltearon y vieron a Aurora acompañada de una criatura con apariencia de palmera, tenía tres cocos amarillos como cabezas cuyas caras emitían diferentes expresiones, carecía de brazos, más no de piernas. Sus delgadas hojas lo hacían ver más alto y justamente de entre éstas salió una pequeña esfera brillante, directo a las grises nubes, e hizo que el cielo se abriera, permitiéndole a los rayos del astro caer sobre el suelo mojado en el que estaban parados. La luz del sol era tan fuerte que llegaba a ser molesta. Todos sintieron el calor sobre sus ropas mojadas.

    Exeggutor, usa rayo solar —las hojas de la palmera comenzaron a brillar e inmediatamente lanzaron un potente rayo de luz que expulsó a los cazadores y sus pokémon varios metros lejos de donde se encontraban, dejándolos inconscientes—. Liberemos a los weepinbell y larguémonos de aquí.

    La voz de Aurora se escuchó más autoritaria que antes, en sus palabras no había preocupación ni dulzura, sólo era una voz de mando a la que Jack y Lyra no se atrevieron a contradecir. Al ser liberadas, las plantas andantes se retiraron con rapidez, los jóvenes entrenadores usaron la misma red para atar a los hombres y sus pokémon. Nidoking, Nidoqueen y Exeggutor fueron devueltos a sus pokéballs.

    Lejos del lugar, Jack habló para romper ese momento incómodo en el que se hallaban, la actitud de la pelirroja les daba algo de miedo, había demostrado ser muy rápida en combate.

    —Aurora, quiero tener una batalla contigo, eres muy buena y tal vez aprenda algo de ti —el chico fue directo y no demoró en explicarle sobre lo que buscaba en su vida. Lyra lo encontró algo muy repentino, pero el muchacho no quiso perder aquella oportunidad.

    —Está bien, pero primero saldremos de aquí, conozco un atajo.

    —Pensé que estaríamos hasta mañana.

    —Les mentí —sonrió—. Es que necesito unas plantas que están lejos.

    —Pero nosotros buscamos a unos pokémon y…

    —Son muy raros, ¿no? —interrumpió Aurora, los jóvenes asintieron—. Muy bien, están por aquí.

    La pecosa muchacha cambió de dirección y se metió por unos pastizales, Jack y Lyra se limitaron a seguirla con curiosidad, pensando si ella sabría qué pokémon eran los que buscaban.
     
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    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

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    Saludos.

    Parece que Lyra y Jack estuvieron a punto de volverse parte del paisaje permanente de la Safari Zone. Mala seguridad, deberían haber carteles previniendo sobre abismos y el área de pokémon agresivos. Pero supongo que la tarifa de 500 pokedolares incluye un seguro de vida.

    Al fin evolucionaron nidoking y nidoqueen, claro que hicieron el ridículo, pero es comprensible, de repente se volvieron muy pesados y su forma de andar cambió enormemente. Creo que golbat y pidgeotto hubieran sido mejores para la lucha, pero eso pasa cuando se le hace caso a Jack, por segunda vez.

    Me pregunto que buscan ese par, buscan algo muy raro. Dratini se me viene a la cabeza, quizás chansey, scyther o kangaskhan. Pero será cuestión de esperar el próximo capítulo la siguiente semana a la misma hora, por el mismo fic.
     
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  11. Threadmarks: Capítulo 26 - Velocidad
     
    Thranduil

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    Hola mis amores, les vengo con un nuevo capítulo, pero antes a comentar lo comentado.

    Dark RS: lo de nidoking y nidoqueen se me ocurrió en el momento, tenía pensado que evolucionasen, pero no que les costase controlar su nueva fuerza. Si, no fue un día de decisiones acertadas para Jack, pero todos hemos tenido días así. Los pokémon que buscan tal vez parezcan obvios, pero noecesarios para sus metas. En el capítulo de ahora verás si atinaste o no. Gracias por leer y comentar.

    Capítulo 26 - Velocidad



    Pasaron toda la noche en la Zona Safari, afortunadamente Aurora conocía una cueva pequeña y poco profunda donde ella dormía cada vez que no alcanzaba a salir del lugar. Nidoking y Nidoqueen durmieron fuera de sus pokéball para que, en caso de que algo se acercara, usaran sus oídos y alertaran a los entrenadores.

    Como los tres habían encontrado lo que buscaban en aquella reserva natural, una vez despiertos, salieron lo antes posible. La pelirroja los condujo a la salida y los acompañó al Centro Pokémon, en dicho lugar comieron, todos sus pokémon fueron revisados por una de las enfermeras de turno. Jack y Lyra tenían pensado entrenar puesto que la batalla de gimnasio y el concurso serían en dos días y aún les faltaba aprender a controlar a sus nuevos pokémon.

    Se dirigieron a una cancha pública rodeada de árboles de cerezo, el color rosado de las hojas hacía del paisaje un lugar perfecto para realizar un concurso. Las copas se mecían con el agradable viento.

    —¿Qué les parece ustedes dos contra mí? —propuso Aurora—. Necesitan ver de qué son capaces esos pokémon que capturaron.

    —Me parece perfecto —dijo Jack al mismo tiempo que sacaba una safariball—. ¡Dratini!

    Una criatura azulada de vientre blanco apareció frente a los jóvenes, con casi dos metros de largo se impuso con calma ante los presentes. Era un majestuoso dragón de mirada tierna y una redonda nariz blanca, con orejas del mismo color. Con un diseño natural sencillo, aun así, no dejaba de llamar la atención por su rareza y elegancia.

    —Es mi turno de mostrar a mi nueva amiga —Lyra se sentía orgullosa, pues este último pokémon terminaba por completar su equipo de seis—. ¡Chansey!

    Un pokémon con forma de huevo, que curiosamente llevaba uno blanco en una bolsa rosada, muy similar a la de los marsupiales, salió de la safariball de la chica. Tenía la piel de un tono rosado pálido y una pequeña cola. Medía poco más de un metro y su mirada emanaba felicidad.

    Parasect, Exeggutor —la palmera andante hizo aparición junto a una especie de cangrejo anaranjado con los ojos blancos, como si estuviese poseído o fuese un zombi. Era dueño de cuatro patas delgadas y dos pinzas gruesas, lucía un enorme hongo rojo con manchas amarillentas. Era casi del mismo tamaño que Chansey.

    Los cuatro pokémon se pusieron en sus lugares, Jack y Dratini estaban a la derecha, mientras que sus compañeras no pasaban desapercibidas en la izquierda, desde el punto de vista de ellos mismos. Chansey estaba frente a Parasect, por otra parte, el dragón estaba ante Exeggutor.

    —El propósito de las batallas dobles es que ambos pokémon trabajen en conjunto para lograr la victoria —explicó Aurora por si las dudas, durante el poco tiempo con ella había demostrado tener el carácter de una hermana mayor protectora para con Jack y Lyra—. Mis pequeñines se conocen desde hace mucho tiempo, eso es una desventaja para ustedes. Deberán trabajar eso, quizás algún día se casen y deben saber leer sus mentes —los chicos se sonrojaron, a veces la pelirroja comenzaba a divagar y se desviaba del camino, su cara indicaba claramente que su imaginación estaba fluyendo, como si fuese una artista—. Tendrán muchos hijos…

    —¡Aurora! —gritaron para callarla— Bien, veamos qué tenemos —Jack y Lyra sacaron sus pokédex para ver los movimientos de sus nuevos pokémon y tratar de olvidar lo que la pecosa había dicho—. Esto nos dirá mucho sobre ellos.

    —Menos mal que es un entrenamiento —indicó la pelirroja—. En la vida real no habrá tiempo para ver la pokédex. ¡Día soleado! —de entre sus hojas, la palmera expulsó una esfera brillante hacia el cielo que no demoró en emitir un fuerte brillo que inundó la arena de batalla.

    —Que conveniente, aquí dice que Dratini puede usar…¡lanzallamas! —el mítico pokémon lanzó una potente y abrasante llama de fuego contra la palmera, la cual recibió el ataque en sus tres cabezas y parte de su tronco.

    —¿Por qué no atacaste a Parasect? —intervino Lyra— ¡Es de tipo bicho y planta, es ultra mega débil contra el fuego!

    —Lo siento. Ahora lo atacaré.

    —No si yo ataco primero. ¡Bomba huevo!

    Exeggutor se inclinó un poco hacia adelante y, del mismo lugar de donde salió la esfera de día soleado, emergió un huevo blanco directo hacia el dragón. En el momento que chocó con él, explotó, causándole un fuerte dolor en la zona impactada.

    —Chansey, también puede hacer ese movimiento.

    La alegre criatura sacó el huevo que llevaba en su bolsa y lo lanzó contra el cangrejo con cara de zombi, quien se vio totalmente agredido por la explosión generada.

    —¡Atizar!

    Dratini se abalanzó contra Parasect, lo tomó de la tenaza izquierda usando su cola y lo lanzó contra el suelo. El mitológico pokémon volvió a su antigua posición, pero esta vez sintió una leve corriente eléctrica recorrer su cuerpo, viéndose impedido para moverse con libertad.

    Efecto espora de Parasect lo paralizó —aclaró Aurora—. Tiene suerte, pudo haber sido envenenado o dormido. Afilagarras —el cangrejo comenzó a pasar sus tenazas por una piedra cercana, para afilarlas y hacer más daño en un eventual ataque que las usara.

    Dratini empalideció por unos segundos y su piel se resquebrajó en miles de pedazos, dejando al descubierto una nueva, de un azul más vivo y un blanco más resplandeciente. Ahora lograba moverse con más soltura.

    —La habilidad mudar —indicó Jack lanzando una mirada de intelectual sobreactuado que sacó risas en las féminas—. Esto parece una batalla de habilidades.

    —Tal vez tengas razón —dijo la pelirroja con una sonrisa en la cara que preocupó a Lyra—. Rayo solar.

    Las hojas de Exeggutor brillaron intensamente y lanzaron un potente rayo de luz que no tenía nada que envidiarle a la emanada por el sol. En casi dos segundos, acelerado por día soleado, el ataque golpeó a Dratini y lo lanzó contra su entrenador, empujándolo hacia atrás y arrojando a ambos al suelo.

    —¡Lo lamento! —se manifestó la entrenadora de los pokémon planta con un tono de disculpa y preocupación.

    —No te preocupes —expresó Jack mientras se levantaba junto a su pokémon—. Los entrenadores también somos parte de la batalla —agregó, recordando las palabras de Surge.

    —¡Brillo mágico!

    Chansey emitió un fuerte resplandor blanco que golpeó a Exeggutor y Parasect en todo su frente, incluso dañó un poco a Aurora.

    —Vaya, eso fue muy fuerte. Parasect, usa espora —una nube de esporas blancas salió del hongo del cangrejo y empezaron a dispersarse lentamente por el campo de batalla. Dratini y Chansey no pudieron esquivarlas, el viento las dirigía hacia ellos.

    —Ese parasect y sus esporas son un poco molestos para poder ganar —dijo Lyra en voz baja a Jack—. Usa lanzallamas —susurró la chica.

    —¡Lanzallamas!

    Dratini abrió la boca y lanzó una poderosa y constante llama de fuego hacia el cangrejo, sin embargo, bastó una sola orden de la pelirroja para que la palmera se interpusiera entre su compañero y el ataque de fuego, para lanzarle un deslumbrante rayo de luz al dragón, impidiendo el avance de lanzallamas. Dratini salió expulsado hacia atrás nuevamente, esta vez no se llevó a Jack con él al suelo, pero no volvió a levantarse. Además, la explosión causada por el alcance de ambos ataques en el aire, empujó las esporas hacia Chansey, causándole tos. Sin embargo, no fue la única en recibirlas, Exeggutor se vio expuesto a ellas también.

    —No pensé en eso —comentó Aurora. La palmera sintió una corriente eléctrica por su cuerpo. Mientras que el Pokémon de su oponente sintió un malestar en su interior que le hizo sentir dolor—. Está envenenada, eso será conveniente.

    —Exeggutor fue muy veloz —indicó el chico mientras devolvía a Dratini a la safariball—. ¿Cómo es que es así?

    —Porque tiene la habilidad clorofila —Jack entendió inmediatamente, Erika había usado la misma estrategia—. Tienes la medalla arco iris ahí, creo que ya sabes —el chico asintió—. La velocidad es importante en una batalla, pues el más rápido puede atacar primero y tendrá cierta ventaja sobre el oponente, deberían entrenar eso.

    Jack recordó cómo venció en el Gimnasio Celeste hace algún tiempo, justamente había derrotado a Misty con la velocidad, del sonido en ese caso. El chico vio en ella una posibilidad interesante de vencer en futuras ocasiones, pero se percató de que no era la primera vez que aprendía algo que ya había utilizado. Con Daniel conoció las habilidades extras de sus pokémon, pero ya había recurrido a las de Nidoran en la pelea contra Peter.

    Tal vez las ganas de luchar y entablar peleas con otros entrenadores estaban ahí, sólo tenía que sacarlas a flote, pero para eso necesitaba un motivo, algo que lo incentivara a hacerlo. No podía dejar que todo dependiese de la promesa con su amigo, debía hallar algo más, y eso aún lo inquietaba.

    Aromaterapia —una dulce y refrescante fragancia inundó el lugar alrededor de Chansey y Lyra, la primera llegó a curarse del envenenamiento. Los demás no lograron olerlo.

    —Dratini y Chansey tienen muy buenos movimientos —comentó la pecosa entrenadora—. Psíquico y corte furia.

    La palmera levantó al pokémon de Lyra, haciéndole daño con la mente, y lo arrojó hacia Parasect, quien le propinó un fuerte corte en la espalda con su tenaza derecha. Lyra aprovechó la proximidad de Chansey con sus oponentes.

    —¡Movimiento sísmico!

    La encantadora criatura agarró fuertemente a Parasect y Exeggutor de sus patas, y dio un gran salto en el aire. Varios metros fueron los que alcanzó para luego girar, como si la gravedad no existiese, y lanzar agresivamente al suelo a ambos pokémon. Parasect quedó inmediatamente inconsciente, mientras que la palmera tardó unos segundos en levantarse.

    —Impresionante —susurró Jack.

    —Vuelve a usar psíquico —ordenó Aurora al mismo tiempo que devolvía al cangrejo a su pokéball.

    Chansey quedó detenida en el aire justo antes de volver a tocar el suelo. Exeggutor la arrojó contra un árbol, el impacto fue tal que muchas hojas rosadas se desprendieron y cayeron sobre el pokémon. El contraste entre los dos diferentes tonos rosados era agradable a la vista, mas no para Lyra, pues acababa de ver a su nueva a miga ser derrotada de una manera algo brutal. Ambas chicas corrieron hacia la criatura, seguidas de Jack.

    —¡Dios mío! —exclamó la pelirroja, dejando ver nuevamente a la chica preocupada que habían conocido en la Zona Safari— Lamento si fui muy brusca.

    —No te preocupes —dijo Lyra mientras volteaba a Chansey con leve dificultad, pues pesaba bastante—. Yo también lo fui. Además, ella ya se está recuperando, lo ves. Es muy resistente. Pero me impresiona la velocidad de Exeggutor, sin mencionar la interesante mezcla de sus tipos, planta y psíquico —comentó la chica mientras acariciaba a su amiga caída.

    —Oí que en otra región los Exeggutor son más altos y su segundo tipo cambia a dragón —indicó la pelirroja—. Tal vez sea por el cambio de clima. Me gustaría viajar hacia allá, probablemente mi Exeggutor cambie de tipo y crezca, eso sería maravilloso…

    —Tienes una manera interesante de luchar, Aurora —comentó el chico para sacarla de ese trance de imaginación en el que nuevamente se estaba metiendo.

    —¿Qué les parece si vamos a descansar un poco y luego seguimos practicando? —propuso— Aún debemos entrenar a Nidoking y Nidoqueen. Y puede que haya algo más que les pueda enseñar.

    Los tres partieron al Centro Pokémon para comer algo y ver el estado de sus compañeros, pensando en sus futuros retos.

    Mientras tanto, en una de las casas en las afuera de Azafrán, cinco personas se reunían nuevamente. El sol entraba con calidez por las ventanas, aun así las sombras eran oscuras y definidas. Los salones y pasillos se veían desiertos, ningún ruido se escuchaba en el ambiente, el aire estaba quieto y sin vida.

    —No pude conseguir la masterball —indicó Úrsula con voz grave, pero sin miedo.

    —No te pago para que seas mediocre —dijo con calma una mujer de cabello tan rojo como la sangre—, sino para que seas eficiente —la motociclista tragó—. Pero, ¿qué le vamos a hacer? ¿Dónde está el chico?

    —Debería estar en Fucsia —respondió Omar—, porque ya tiene la medalla arcoíris —agregó viendo los datos salidos de los registros privados de la Liga—. Su próximo destino debería ser el gimnasio de Azafrán.

    —Está pronto a ir a Isla Canela —apuntó la mujer que estaba al mando—. Ahí se encuentra el Laboratorio, servirá para darle un buen uso a este ámbar viejo —observó una pequeña piedra transparente y anaranjada, la misma que Omar había robado del Museo—. De seguro el chico irá a ese lugar, lo interceptaremos ahí y le quitaré la masterball yo misma. Vendrás conmigo, Iván. Mataremos dos pidgey de un tiro.

    —¿Y qué haremos nosotros? —preguntó Esteban.

    —Me esperarán afuera de un lugar algo…peligroso —la observaron con detención por unos segundos.

    —¿Ya sabes dónde está? —Esteban estaba sumamente interesado en aquello, pero no se atrevió a demostrarlo.

    —Creo que sí.

    Estaba cada vez más cerca de realizar su plan, debía ser paciente y no apresurarse, por experiencia sabía que ponerse muy ansiosa le jugaba en contra. La calma debía ser su aliada en esto, sólo así triunfaría y gozaría de su querida gloria. Le demostraría al mundo quién era y de qué era capaz de hacer.
     
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  12.  
    Dark RS

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    Encontré un ligero detalle.
    "...su nueva a miga ser derrotada..."

    Fue una buena lucha, Aurora es mucho mejor de lo que pensé. El dratini aleja a Jack cada vez mas de su equipo venenoso de ensueño. El chansey debió durar más, esas cosas son tanques rosados.

    ¿Dejaron a los ladrones en zafari zone? No pareció que avisaran a la oficial Jenny.
     
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  13. Threadmarks: Capítulo 27 - Entre los vidrios
     
    Thranduil

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    Hola mis amores, lamento haber demorado en publicar un nuevo capítulo.

    Dark RS: El personaje de Aurora lo planeé como una hermana mayor que se preocupase, y como una hermana mayor, debe ser fuerte. Bueno, nunca pensé en que Jack tuviese un equipo enteramente veneno, que sus tres primeros pokémon lo fueran fue una coincidencia, pero se vale soñar. Creo que tienes razón en lo de que Chansey debió durar más. Creo que no aclaré lo de los cazadores, pero siempre hay alguien vigilando la zona desde la distancia en caso de que pase algo, si bien es difícil verlo todo, con esa lluvia tan fuerte, que usasen día soleado y apareciese un rayo de luz, debió llamar la atención de alguien, supongo que no lo explicité. Gracias por seguir leyendo.

    Capítulo 27 - Entre los vidrios



    El sol se estaba poniendo en el horizonte, generando una hermosa postal con tonalidades naranjas y nubes que variaban entre los colores rojos y púrpuras, los cuales combinaban perfectamente con el tinte característico de la urbe. Lyra se había despedido de su amigo de la infancia y de la pelirroja luego de participar en el concurso, en el que había ganado el listón, pues el certamen de Lavanda había sido adelantado.

    Jack y Aurora no demoraron en llegar al gimnasio de la ciudad, éste poseía justamente un diseño idéntico al de los que el chico había visitado antes, la única diferencia era el color de la estructura que se hallaba encima de la puerta, esta vez era violeta. Sin embargo, la luz del sol y los árboles de hojas rosadas que se mecían con el leve viento, lo hacían admirable y óptimo para una fotografía profesional.

    Los dos entraron y se encontraron con el típico hombre de traje marrón al lado de una de las estatuas. Estaba bien peinado y su traje era mucho más a la medida, el sujeto era algo joven y bastante bien parecido, aunque se sonrojó al ver a la chica.

    —Bue-buenas tardes —tartamudeó—. ¿Eres tú Jack Evans? —el muchacho asintió—. Debes ir por ahí —indicó un camino, el chico avanzó—. Usted, señorita, tendrá que quedarse aquí —Aurora se limitó a sonreír.

    Las luces se prendieron y dejaron ver una zona amplia con toques orientales muy a la par con el estilo de Fucsia. Las murallas estaban tapizadas hasta la mita con madera, mientras que el resto estaba pintado con un color claro, además de ser tapado en varias partes con pergaminos blancos y al menos unas tres puertas corredizas del mismo color. El suelo era de madera, todo muy pulcro, pero manchado y dañado por batallas anteriores. No obstante, lo más llamativo era el laberinto de vidrio grueso que inundaba el lugar, era fácil verlo pero al mirar a través de él, no se hacía difícil confundirse y perderse. Jack observó más detenidamente el lugar y vio varias personas paradas en diferentes partes, todas vestían igual y eran muy parecidas. Dio la vuelta y decidió hablarle a una de ellas.

    —Hola —dijo el chico con calma. La mujer con la que habló era bastante alta y delgada, vestía un traje de ninja negro desteñido, con una especie de bufanda de color fucsia, su pelo estaba amarrado en una cola de caballo.

    —Soy la líder de gimnasio —dijo con muy poco ánimo, como si no quisiera estar ahí—. Tendrás que vencerme si quieres la medalla. Tentacool.

    Una medusa de cuerpo celeste oscuro apareció frente al muchacho, tenía tentáculos grises y unas misteriosas joyas rojas, dos grandes en los costados de su cabeza y una pequeña en su frente. Su mirada era de aburrimiento, de la misma manera que su entrenadora. La criatura no lograba sostenerse muy bien, se notaba incómoda.

    —¡¿Tan pronto?! —se extrañó Jack, normalmente luchaba con otros entrenadores antes de enfrentar al líder— ¡Ivysaur, látigo cepa!

    De debajo de la flor cerrada del cuadrúpedo, quien ya estaba afuera de la pokéball, salieron dos lianas que golpearon a la medusa en todo su rostro, no demoró en caer, el ataque fue demasiado fuerte, a parte de la ventaja de tipo. Además, no estaba en su ambiente natural.

    —¿Ya tengo la medalla? —preguntó Jack con incredulidad.

    —No, no soy la líder —respondió la mujer con notorio desánimo—. Sólo soy un señuelo. Pero aún quedan más personas, cualquiera de ellas puede ser la líder —se hizo a un lado y dejó avanzar al chico.

    Jack continuó y se encontró con dos caminos, entró por el pasillo de la derecha y se topó con una mujer baja y regordeta. El traje ninja le quedaba muy ajustado y su pelo era tan corto que apenas le alcanzaba para una cola de caballo.

    —¡Yo soy la líder de gimnasio! —aseguró con mucho entusiasmo ante un dudoso Jack que la miraba con algo de reojo— ¡¿Qué?! ¿No me crees? —el chico la seguía mirando de la misma manera— Esta bien, no lo soy —fue fácil sacarle la información—. Pero deberás vencerme si quieres continuar. ¡Zubat! —un murciélago apareció batiendo sus alas en el aire. Jack recordó cuando atrapó uno.

    —¡Eco voz! —Ivysaur soltó un fuerte sonido de su boca, muy similar a un rugido. Los muros de vidrio zumbaron mas no se quebraron. Sin embargo, la aguda audición del alado pokémon le jugó una mala pasada, pues era más sensible al ruido. Zubat cayó al suelo.

    —¡Maldición! Sigue tu camino —la mujer se hizo a un lado.

    El joven entrenador prosiguió con su ruta y llegó a una especie de cuarto dentro del laberinto de vidrio, se notaba que el lugar era más grande. En él había una chica de aproximadamente veinte años, vestía un traje ninja negro muy bien cuidado, era fácil percatarse de que le quedaba a la perfección, tenía una bufanda fucsia, al igual que su cinturón. Sus ojos y cabello eran púrpuras, éste último estaba recogido hacia atrás. Su mirada era seria y determinante.

    —¿Quién eres? —preguntó la muchacha.

    —Soy Jack Evans —dijo el chico, creyendo saber quién era la mujer que le hablaba—. Vine a desafiar a la líder.

    —Mi nombre es Janine —dijo con calma y seguridad. El chico se sentía desafiado con tan sólo mirar los ojos de la chica. Sentía cómo si ella viniera a retarlo—. Y soy la líder del Gimnasio de Ciudad Fucsia.

    —Supongo que tú eres la verdadera.

    —Tendrás que averiguarlo ganándome. La batalla es de dos contra dos. ¿Usarás a ese pokémon? —preguntó, Jack no notó desdén en sus palabras—. Estará en desventaja —el chico la quedó mirando, no entendió por qué le dijo algo importante para la batalla—. Suelo dar una pequeña ayuda a quienes me desafían.

    —Bien. Aceptaré tu ayuda. Ivysaur, regresa —el animal-planta regresó a su cápsula bicolor—. Nidoking, necesito de tu ayuda —el bípedo pokémon apareció ante Jack mirando hacia la chica con una mirada salvaje que poco recordaba al pequeño nidoran que fue hace algún tiempo.

    —Veneno contra veneno —anunció Janine—. ¡Tentacruel!

    Una enorme medusa apareció ante Nidoking, era ligeramente más grande que éste. Poseía los mismos colores que su pre evolución, sin embargo, aquella criatura tenía más tentáculos que le servían para sujetarse con mayor firmeza y era dueño de un peligroso pico que amenazaba con destruir cualquier cosa. Su mirada era penetrante y oscura, parecía un mafioso ocultando un cadáver.

    —¡Dijiste que Ivysaur estaría en desventaja! —inquirió Jack— Ahora es Nidoking quien lo está.

    —No debes creer todo lo que te dicen —se burló—. Pareces un novato —a Jack no le gustó eso, pero debía guardar la compostura, o sino, le daría en el gusto a la líder—. ¡Escaldar! —la medusa soltó un potente chorro de agua hirviendo que impactó todo el frente de su oponente, soltando algo de vapor y causándole quemaduras leves, pues su piel era bastante resistente. Sin embargo, la fuerza del encontronazo con el agua fue lo que más daño le causó— Mi pokémon es muy rápido, tendrás que tener cuidado —advirtió.

    —¡Taladradora!

    Nidoking saltó hacia adelante, girando en el aire, como si intentara emular a un taladro, con su cuerno como guía del resto de su cuerpo. El alguna vez roedor usó toda la fuerza de su cuerpo para dañar a la medusa, quien recibió la agresión en su frente.

    —Ese movimiento es de tipo tierra —apuntó la líder—. ¿Qué intentas hacer? —Jack se dispuso a contestarle, pero se vio interrumpido por unas repentinas flamas que rodearon por no más de dos segundos a su pokémon—. Que lamentable, está quemado. ¡Tentacruel, usa rayo hielo!

    La acuática criatura lanzó un gélido rayo celeste que chocó contra el blanco pecho de Nidoking, quedando cubierto de varias escarchas y con un frío que recorrió todo su cuerpo. El movimiento le hizo bastante daño, mas no quedó congelado, puesto que las quemaduras lo impidieron.

    Rayo —Nidoking envolvió su cuerno con electricidad y dirigió un poderoso rayo hacia su oponente, quien sintió recorrer una gran cantidad de volteos por su cuerpo—. Taladradora fue para comprobar qué tan rápido es Tentacruel fuera del agua, y no pudo evadir ese movimiento —explicó—. Otra vez me mentiste.

    La medusa vio sus fuerzas reducidas de manera considerable, pero no lo suficiente como para desfallecer ante su contrincante. Por su parte, el pokémon del chico nuevamente fue rodeado por las flamas de la quemadura.

    —Y te hice ocupar un movimiento de más para que comprobaras si era cierto —rió orgullosa por su engaño—. Sin embargo, tu estrategia me pareció muy interesante e inesperada —indicó Janine—. Debió haberte costado enseñarle ese movimiento a Nidoking.

    —Necesitaba contrarrestar su debilidad —expuso el chico con sencillez—. Ahora el golpe final para tu medusa.

    —Debo decir que esperaba usar más veneno contra ti, pues es mi especialidad, pero el que usaras a Nidoking arruinó un poco mis planes —indicó Janine con un poco de resignación—. Pues sólo Tentacruel puede usar movimientos de ese tipo, mi próximo pokémon no lo hace. Así que no podré envenenarte —Jack no le creyó, esta vez no caería en sus trucos—. Veamos qué sucede y con qué me sorprendes.

    —Tú lo pediste.

    La sangre comenzó a correr más rápido por la sangre del chico, se había demorado en experimentar ese fervor por las batallas, pero ahora sentía esa adrenalina que acostumbraba a apreciar durante un duelo de gimnasio. Le había pasado con todos los líderes anteriores y Janine no sería la excepción.

    —¡Golpe roca!

    Nidoking se abalanza contra Tentacruel para propinarle un fuerte golpe, pero una fuerte voz de mando por parte de la chica comandó a la medusa a tirar una serie de púas púrpuras al suelo ante Jack. El compañero del chico le propinó un fuerte golpe con su puño a la joya del centro en la cabeza de su marino oponente, dejándola resquebrajada. El pokémon de Janine cayó rendido al suelo, la chica no demoró en devolverlo a su pokéball.

    —Justo en el punto débil —comentó la chica—. Venomoth —una criatura con apariencia de polilla salió de la capsula. Era bastante grande y de tonalidades púrpuras claras, sus ojos eran saltones y de su cabeza salían algo parecido a tres cuernos. Al batir sus alas, un ligero polvo se desprendía de ellas—. ¡Psíquico! —ordenó la líder y Nidoking obtuvo un fuerte dolor de cabeza que lo dejó tirado en el suelo sin poder moverse.

    —Regresa —Jack devolvió a su amigo a su pokéball—. Dratini —el majestuoso dragón apareció en escena y se posó ante el insecto. Sin embargo, las púas derramadas por Tentacruel pincharon al mitológico ser y lo envenenaron. El pokémon del chico se quejó.

    Púas tóxicas —apuntó Janine—. Te dije que mi siguiente pokémon no conoce movimientos de tipo veneno, pero aun así envenené a uno de los tuyos —guiñó un ojo para jactarse de su estrategia.

    Jack ya estaba harto de las jugarretas de la ninja. Lo había confundido diciéndole aparentes verdades que resultaron ser mentiras y una mentira que al parecer era verdad y estaba mezclada con una mentira que podía ser verdad desde cierto punto de vista, pero que seguía siendo una mentira.

    —Es un gimnasio de tipo veneno, ¿por qué usar un pokémon que no puede envenenar? —preguntó el muchacho tratando de guardar la compostura, seguramente esas mentiras también eran parte de la prueba.

    —La respuesta es sencilla. Es el final de la jornada y mis demás pokémon están cansados por las batallas anteriores a esta —respondió—. Tentacruel y Venomoth son los únicos que no habían luchado —su respuesta era lógica.

    —Continuemos. ¡Furia dragón! —Dratini lanzó una bola de fuego rodeada por una chispeante electricidad. La ofensiva golpeó a la polilla en su abdomen.

    —No soy experta en el tipo dragón, pero me parece que ese movimiento no fue tan fuerte como debería ser —comentó Janine sin que nadie se lo pidiera—. Tal vez sea necesario que Dratini esté enojado, después de todo el nombre del ataque dice furia —el chico sabía que ese movimiento siempre hacía la misma cantidad de daño, aunque la chica lo hizo dudar—. Venomoth, usa zumbido.

    La polilla emitió un sonido tan agudo que hizo zumbar los oídos de muchos presentes en el gimnasio, especialmente el pokémon de Jack, sintió bastante dolor en sus órganos auditivos, era intenso y constante. No obstante, la gran víctima del pokémon fue el elaborado laberinto de vidrio que los rodeaba. La muralla trasparente no logró soportar las vibraciones emitidas y se rompió en mil pedazos, dejando el lugar inundado en vidrios rotos. Ahora estaba a la vista la medalla del gimnasio en la pared de atrás, en un tamaño más grande.

    El dragón sintió un agudo dolor en su pecho que le hizo quejarse nuevamente, Janine se percató de que era el envenenamiento. Su entrenador dedujo que la habilidad de su compañero no había actuado esta vez. Además, no lo había visto mudar de piel.

    —Ay, no. A mi padre no le gustará esto —dijo Janine con voz afligida—. Y a la Liga tampoco. Mal lugar para estrenar ese movimiento. Acababa de enseñárselo.

    —Bueno, hay que seguir, ¿no? —continuó Jack— ¡Ciclón! —una fuerte ráfaga comenzó a levantarse. Sin embargo, al ser un lugar cerrado, hizo que el viento no se dispersase tanto y se mantuviera con las murallas de cemento. Muchas de las personas vestidas como la líder huyeron y se escondieron. Aurora y el sujeto de la entrada se camuflaron detrás de las estatuas— ¡Dratini, detente un momento! —el chico se percató de que podía ser un poco peligroso.

    —¡Idiota! —inquirió Janine— ¡¿Qué no sabes que es peligroso usar ciclón en interiores?! Sobre todo si hay pedazos pequeños de vidrio repartidos por el lugar —el chico se avergonzó por no haberlo previsto, pero algo le causó extrañeza en las palabras de su contrincante.

    —¿No se supone que no eres experta en el tipo dragón? —preguntó, nuevamente tenía sospecha de que la líder había mentido.

    —No lo soy, pero debo estar al tanto de los demás tipos para poder contrarrestarlos de alguna manera —explicó—. Después de todo soy una líder de gimnasio.

    El joven entrenador estaba algo confundido, Janine había hablado con la verdad cuando dijo no ser experta, pero la había disfrazado de mentira para confundir a Jack sobre si el movimiento se había ejecutado correctamente.

    —Imagino que estás algo desconcertado y molesto con mis mentiras verdaderas, o verdades mentirosas —soltó una pequeña risa—. Continuemos con la batalla. ¡Psíquico!

    La mitológica criatura sintió un fuerte dolor en la cabeza que lo debilitó bastante, pero, para su suerte, su piel se resquebrajó y cayó, dejando a la vista una más hermosa y fresca. Su habilidad acababa de hacer efecto. Dratini ya no sintió más el intenso dolor provocado por el envenenamiento.

    —Quiero terminar este encuentro, estoy algo cansada. Danza aleteo —comandó la líder, pretendía terminar la lucha. El chico y su dragón esperaron el golpe, pero éste nunca llegó. Era lógico que Dratini no supiera cómo era ese movimiento, pero Jack nuevamente se veía atacado por su ignorancia. Lo único que hizo Venomoth fue pulular por el aire moviendo sus alas de manera graciosa. Soltó algunos brillos.

    —¡Atizar! —el mitológico ser se lanzó hacia la polilla y lo azotó contra el suelo utilizando su cola, chocando con algunos vidrios que habían saltado hasta ese lugar y causándole algo de daño extra— Pensé que ibas a terminar la batalla.

    —Dije que quería hacerlo, no que lo iba a hacer —había dicho la verdad esta vez, pero Jack ya hacía caso omiso a sus declaraciones, podía esperar cualquier cosa—. Somnífero —Venomoth batió sus alas y soltó una nube de esporas verdes que brillaba tenuemente con la luz reflejada por los vidrios y amenazaba con dormir al dragón.

    —¡Lanzallamas!

    Una fuerte llamarada atravesó y dispersó la nube verde para luego alcanzar a Venomoth y envolverlo en rojas llamas por varios segundos. Sin embargo, Dratini calló dormido al suelo y el ataque de fuego paró. Lanzallamas había esparcido aún más las esporas y éstas alcanzaron al pokémon de Jack.

    —Que lastima —indicó Janine—. Ambos pokémon están agotados y sólo el mío puede dar el golpe final —rió.

    Ambos esperaron a ver si la habilidad del dragón actuaba, lo que no sucedió. No obstante, el insecto se vio rodeado de fuego por al menos dos segundos y se desplomó sobre los vidrios rotos, había sido quemado por el ataque. Dratini dormía ante ellos sin verse inmutado por la situación.

    —Gané. ¡Gané! —Jack hizo su típico baile de la victoria, alzó los brazos y se movió ridículamente. La líder sonrió, al igual que Aurora. El muchacho movió a su pokémon para que despertase pero éste lo golpeó con la cola para que lo dejase tranquilo y continuó durmiendo— Me agrada tu actitud —dijo sobándose.

    Janine se acercó tratando de no pisar los vidrios y extendió su mano, en ella tenía la medalla del gimnasio. Tenía la forma de un corazón rosado mal recortado.

    —Esta es la medalla alma —la depositó en las manos del chico y éste la puso en la correa de su bolso, debajo de la medalla arcoíris—. Ya tienes cinco medallas. Estás cerca de la Liga.

    —Sí. Gracias.

    Jack guardó a Dratini en su pokéball, se despidió de Janine y se marchó pensando en lo que ésta le había dicho. Le faltaban tan sólo tres medallas para participar en la Liga y cumplir su promesa con Elliot, y aún no tenía algo que lo motivara a seguir, todavía no lograba encontrar su objetivo para luchar. El joven pasó entre las estatuas olvidando a Aurora, la chica le reprendió y se despidió del sujeto de la entrada. Ambos salieron del recinto, ya estaba oscuro.
     
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    Dark RS

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    Encontré algunos detalles. Que son más que las que suelen tener tus capítulos.
    "...tapizadas hasta la mitad con madera..."
    "...Está bien, no lo soy..."
    "... —rio orgullosa..."
    "—Que lástima... final —rio."

    Lo de rio sin tilde, eso lo aprendí hace poco. Cuando se conjuga el verbo reír, en el caso de tercera persona en pasado, él/ella rio, es un monosílabo que no se tilda. Pero en primera persona en presente, yo río, tiene dos sílabas y si se tilda. Al menos eso resultó de mis búsquedas al ver que alguien más lo corregía.

    Parece que resultó ser Janine la líder del gimnasio, y se llevará un buen regaño por quebrar todos los vidrios.

    La verdad no mintió al decir que ivysaur tendría desventaja, ya que técnicamente ivysaur tendría ataques planta y veneno que harían medio daño a tentacruel, mientras que al revés, tentacruel haría daño normal a ivysaur con ataques de veneno y medio daño con agua. Nidoking le hace doble daño con tierra y claro, tentacruel también hace doble daño, pero con agua. Pero me estoy poniendo muy técnico aquí, XD

    Esas dos kunoichis que se hacían pasar por la líder la verdad como que no les gusta mucho su trabajo, la primera se le notaba y la otra no llegó a hacer nada.

    Me pareció raro que Lyra no fuera a ver la batalla de gimnasio de Jack, como que no le importó o algo así, ya que incluso adelantaron el concurso, así que no es como que tenía que apurarse para ir al próximo evento ni nada. Mala Lyra, mala.
     
    Última edición: 9 Septiembre 2018
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  15. Threadmarks: Capítulo 28 - Sueños del pasado
     
    Thranduil

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    Holo mis niños, les vengo con un nuevo capítulo, pero antes a comentar lo que me han comentado.

    Dark RS: Yo también tenía esa duda sobre la conjugación de reír. Darle ese toque a Janine, de mentirosa que dice la verdad, fue algo que se me ocurrió en el momento, la idea es siempre que cada líder tenga su propio toque para que destaque un poco. Debo ser sincero, hice que Lyra se fuese antes, para no tener que narrar la despedida, ya he narrado muchas y creo que no aportan a la trama o al desarrollo de algún personaje, recurro a ellas sólo si es necesario, aunque supongo que pude haber explicado que se fue en otro capítulo. Gracias por seguir leyendo y comentando.


    Capítulo 28 - Sueños del pasado



    Aquella edificación constaba de enormes pilares e imponentes paredes marrones con un estilo muy colonial, era bastante diferente al resto de construcciones de la ciudad, pero no por eso carecía de coloridas flores que lo rodeaban por doquier. La famosa Universidad de Kanto, situada en Azulona, poseía el prestigio nacional, e internacional en diferentes áreas de la ciencia, con académicos de excelencia que eran un referente para muchas otras instituciones.

    Sus aulas eran ocupadas por estudiantes excepcionales, muchos reprobaban en su primer semestre, sólo los mejores lograban egresar con un título profesional. Sus salones de clase eran de un color blanco, con enormes ventanales y piso en forma de escalera para los pupitres. Los docentes ocupaban un amplio pizarrón para dictar sus asignaturas.

    Aliro Jones era un profesor que impartía el ramo de genética pokémon, a sus treintaicinco años ya había realizado investigaciones sobre el cambio en las células al momento de la evolución, con prometedores resultados.

    —Quiero que entreguen su tarea sobre cómo influye el uso de diferentes técnicas en las células de un pokémon para vuelta de la semana de aniversario —indicó el profesor con voz clara—. Pueden retirarse. Que pasen una buena semana y estudien para el examen final —Aliro guardó sus cosas y se retiró junto al alumnado.

    Salió de la universidad y se apresuró en tomar el bus interurbano hacia Azafrán. El camino era de tierra pero no muy irregular, no era muy molesto para algunos, pero curiosamente a ninguna autoridad se le había ocurrido pavimentar las rutas entre ciudades, al menos ningún gobernador lo había propuesto de manera pública. Quizás no era económicamente viable, pensaban algunos.

    El profesor Jones llegó de noche a su hogar, era una acogedora casa al norte de la capital regional de Kanto, con una techumbre verde oscuro, muy típica de esa ciudad. Abrió la puerta y ahí estaba su madre, una mujer dieciséis años mayor que él, en aquellos tiempos la gente se casaba muy joven. Su nombre era Estrella y a su lado estaba una dulce niña de diez años, de cabello rojo y anteojos.

    —¡Papá! —la niña se abalanzó a los brazos de su padre con una enorme sonrisa.

    —Adriana, pareces estar más grande que la última vez que te vi —anunció el hombre—. Creces muy rápido.

    —Hola, hijo —dijo la mujer, le salían algunas canas de su cabellera—. ¿Qué te retrasó?

    —Ese camino de tierra —le dio un beso a su madre—. Es el año mil novecientos ochenta y tres y aún no pavimentan esos caminos. ¿Qué avance pretenden tener si algo tan básico no es mejorado? —la mujer sólo rió. Aliro dejó a su hija en el suelo.

    Cenaron y jugaron hasta tarde bajo la cálida luz del fuego de la chimenea. Adriana se quedó dormida y su padre la dejó acostada en su habitación, la observó dormir por unos segundos, recordando a su fallecida esposa y ese tranquilo rostro que alguna vez amó, y que ahora podía ver en su hija.

    Al día siguiente, Adriana se levantó temprano para jugar con su pokémon, una tierna criatura con caparazón en forma de espiral, de la que salía un cuerpo blando de color turquesa, sus ojos eran algo saltones y no parecían muy expresivos. Era un omanyte y lo habían encontrado en estado salvaje hace unos meses.

    Alguien llamó a la puerta con golpes fuertes pero educados, fueron constantes y se detuvieron cuando Aliro abrió con brusquedad, ligeramente molesto. En la entrada, un hombre de unos treintaiún años y mirada amable, pero intimidante y profunda, yacía parado, vestido completamente de traje negro y un sombrero que le daba un toque mafioso. Lo saludó cordialmente.

    —Buenos días, profesor Jones —dijo el hombre extendiendo la mano para saludarlo. Aliro hizo lo mismo, aunque con algo de recelo, pues no sabía quién era—. Lamento molestarlo tan temprano, pero necesito hablar con usted de algo importante.

    —Claro, pero me gustaría saber primero su nombre —dijo el docente universitario, no iba a dejar pasar a cualquier desconocido.

    —Oh, perdón —exclamó el sujeto—. Que mal educado de mi parte. Mi nombre es Giovanni y soy el líder del gimnasio de ciudad Verde.

    —He escuchado hablar de usted —comentó con bastante sorpresa—. Nunca está en su gimnasio —apuntó—. Por favor pase.

    —Gracias, es muy amable.

    Se quitó el sombrero y permitió que el dueño de casa lo condujera hacia el living. Era una habitación muy acogedora, con sillones tapizados y una ventana que daba justo hacia donde Adriana jugaba con su pequeño omanyte. Aliro lo invitó a sentarse.

    —Bueno —dijo el profesor—, ¿para qué soy bueno?

    —Necesito de sus conocimientos sobre genética pokémon —explicó—. Hace algún tiempo realicé un viaje hacia un lugar conocido como la Isla Suprema junto a mi equipo de exploración, puesto que ahí vive un pokémon…

    Mew —interrumpió bruscamente el hombre de ciencia—. Como mi especialidad es la genética, sé sobre esa criatura. Se dice que tiene el ADN de todos los pokémon, la cantidad de movimientos que se dice es capaz de aprender desencadenaron esa teoría, pero son sólo leyendas no comprobadas.

    —¿Y le interesaría saber si eso es real? —preguntó Giovanni con mucho interés.

    —Por supuesto —dijo—. Pero encontrar a esa criatura es imposible, ni si quiera se sabe si realmente vive ahí.

    —En esa isla estuvimos a punto de capturar a Mew —hizo una breve pausa, la expresión de Aliro fue de incredulidad en un principio, pero terminó por creerle—. Algunos murieron, el pokémon se defendió —comentó con un leve tono siniestro en su hablar—. Pero salió herido y obtuvimos su ADN con la sangre que derramó. Por eso vine aquí, profesor —Giovanni se puso de pie ante el científico, quien lo único que podía hacer era imaginar todas los posibles descubrimientos que podía realizar—, necesito que investigue los secretos de ese ADN.

    Aliro calló por unos segundos, pensó en todo lo que eso significaba, las implicancias legales, tecnológicas, éticas y morales. Mew era un pokémon legendario vinculado, según muchos mitos, a la creación. Podría incluso llegar a descubrir el origen de los mismos pokémon o de sus poderes. Pero había algo que lo inquietaba en todo este asunto, algo que de ser cierto, haría del actuar de Giovanni algo muy turbio y reprochable.

    —¿Cómo llegó a esa isla? —preguntó con su mente aún puesta en la increíble oportunidad que tenía frente a sus ojos.

    —¿Por qué lo pregunta? —lo miró con curiosidad.

    —Como científico, quise saber sobre Mew en algún momento. Investigué y di con un sujeto en Lavanda de nombre Fuji, tenía algo llamado mapa viejo —la mirada de Giovanni se tornó algo más seria, creyó saber lo que venía—, no me dijo cómo lo obtuvo, pero aquel mapa indicaba el camino exacto hacia esa isla, decía cómo esquivar todas las complicaciones naturales alrededor de ese lugar, para poder llegar a salvo. Me costó mucho convencerlo para que me lo mostrara. Se dio por vencido ante mi insistencia al saber que yo no tenía los recursos para llegar a esa isla. Pero usted parece tenerlos —apuntó. Giovanni vestía ropa fina—. Seguro que se negó a mostrarle el mapa —lo observó a los ojos—. Debió haberlo robado.

    —¿Y qué con eso? —dijo el líder de gimnasio desplazándose hacia la ventana con una mirada seria que no se borraba de su cara— El hombre le estaba poniendo trabas al avance de la ciencia.

    —¡Una persona que es capaz de robar no puede estar interesada en la ciencia sin obtener algún beneficio! —exclamó con bastante molestia— Tendré que pedirle que se largue de mi casa —ordenó con voz firme.

    —Veo que su hija está jugando con un pokémon muy extraño, supuestamente extinto, si no me equivoco —apuntó con tono de amenaza.

    La situación se volvió sumamente tensa, esas palabras resonaron por toda su cabeza, era una clara amenaza. Aliro apretó sus manos, comenzó a sudar frío y un leve temblor se le presentó en las piernas.

    —Haré lo que quiera, pero no le haga daño —su hija era lo único que su esposa le había dejado, no podía perderla.

    —No sólo quiero que investigues el ADN de Mew, quiero que hagas algo más con él —se volteó a verlo con una mirada llena de codicia y deseos malsanos—. Quiero que crees un pokémon superior a todos los demás.

    La cara de su padre fue lo último que vio antes de despertar sudando y ver la oscuridad de su habitación. La luz de la Luna entraba por la ventana, había olvidado cerrar las cortinas. Tomó sus anteojos y se dirigió a la cocina para beber un poco de agua. Encontró la luz encendida y vio a un hombre de cabello despeinado.

    —¿No puedes dormir? —preguntó con amabilidad.

    —No te pago para que seas mi confidente, Omar —respondió tajantemente—. ¿Has sabido algo del chico? —cogió un vaso y lo llenó de agua, luego bebió.

    —Hace dos días venció a Janine, la líder del gimnasio de Fucsia. Debería estar en camino a Azafrán —contestó el hacker—. ¿Piensas seguir con el plan?

    —Sí, esperaré a que llegue a Canela y aprovecharé de revivir a la criatura dentro del ámbar viejo que robaste en Plateada.

    —¿Por qué haces esto, Adriana? — la mujer lo miró con seriedad, no le agradaba que se metieran en sus asuntos.

    —Eso no te incumbe —se retiró de la cocina con evidente molestia y el hombre continuó comiendo su emparedado.
     
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    Dark RS

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    No encontré algo que señalar realmente. Quizás que pudo ser más largo el capítulo, pero se narra lo necesario.

    Entonces esto parece ser una venganza, una simple y tradicional venganza hacia el mafioso mas grande Kanto. Aunque claro, si nos basamos en los juegos que un niño/a de diez años desmantela al Team Rocket, este grupo no debería tener problemas en lo absoluto, XD

    Claro que se plantea la pregunta de qué ocurrió con el profesor Jones, no el arqueólogo del templo de la perdición sino este otro. Claro que al meterse con el Team Rocket debo suponer que está bajo la carretera entre Celadon y Saffron. Y ese omanyte debe ser ya un omastar.
     
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  17. Threadmarks: Capítulo 29 - Batalla doble
     
    Thranduil

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    Hola mis niñes, volví más inclusivo que nunca. Lamento haber esperado tanto para publicar un nuevo capítulo, pero la universidad no me daba tiempo para nada, si bien tengo toda la historia escrita, olvidaba subir un capítulo cuando planeaba hacerlo. Pero aquí estoy, pero antes a comentar lo comentado.

    Dark RS: Bueno, el capítulo no quedó largo porque no habían batallas en este, la verdad, es que un capítulo que no incluye batallas, me cuesta mucho hacerlo largo, es algo en lo que intento trabajar, aunque no lo he trabajado hace rato, llevo un buen tiempo sin escribir. No es tanto una venganza contra Giovanni, pero su actuar provocó de manera indirecta el actuar de Adriana, lo que ella busca es algo más sencillo y común en el mundo de pokémon, pero sus razones para hacerlo es algo que se da muy seguido en la vida real. Ya se sabrá lo que le pasó al doctor Jones, pero creo que su destino es predecible. ya que lo mencionaste en tu comentario, como dato curioso, tomé el apellido Jones justamente por Indiana Jones, por el hecho de que Adriana es arqueóloga. Gracias por seguir leyendo y comentando.


    Capítulo 29 - Batalla doble


    Jack caminó durante cinco días por rutas, cuyo único indicio de civilización eran los caminos pavimentados para los vehículos, antes de llegar por segunda vez a Lavanda. Luego le tomó otro día más para llegar a Azafrán. Su bici se había hecho añicos en Fucsia luego de que un pokémon se descontrolara y comenzara a golpearlo todo, el transporte del chico fue una víctima de aquello. Jack no tenía dinero para buses interurbanos y no le quedó más que caminar, Aurora le ofreció la suya, pero el muchacho prefirió hacerlo a la antigua, cuando pasó hambre se arrepintió.

    En Azafrán se dirigió inmediatamente al Centro Pokémon a ducharse y comer, él y sus compañeros estaban hambrientos. Después de descansar por unas horas durante la mañana, decidió entrenar, tenía hora para batallar en el gimnasio para dos días más, sin embargo, no se le ocurrió nada, como no conocía muy bien la ciudad y la enfermera de turno era muy malhumorada, no le quedó más opción que tomar su teléfono y llamar a alguien que sí conociese aquella urbe.

    Pasó por varios números, entre ellos el de Aurora, se lo había dado antes de despedirse en Fucsia, hasta que llegó al que buscaba. Pensó por un minuto si sería conveniente llamarlo para que acudiese en su ayuda, la última vez que estuvo con él lo había pasado mal en algunos momentos. Decidió por marcar el número.

    Esperó algunas horas sentado frente a la ventana junto a sus pokémon. Golbat prefirió posicionarse bajo la sombra de la mesa y dormir, mientras que los demás jugaban, los más contentos eran Horsea y Dratini, eran pequeños comparados con Ivysaur y Nidoking, aunque el dragón era más largo.

    De repente, una horrenda cara apareció frente a él, sacándole la lengua, tenía la boca rasgada y una mirada algo maligna pero traviesa. Jack casi se cayó de espaldas cuando vio aquel rostro, sus compañeros se exaltaron.

    —¡Ja, ja, ja! —sonó una fuerte risotada que anunciaba la llegada de Henry— Lo juro, algún día te voy a grabar y lo subiré a internet.

    —Esta clase de sustos son justamente lo que me hicieron dudar si llamarte o no —indicó Jack sonriendo—. ¿Cómo estás?

    —Bien. Ella es Franny, mi hermana gemela.

    Una chica rubia de cabello largo y con algunas ondas estaba al lado de Henry, llevaba puesta una chaqueta blanca de cuero con rayas celestes, una en cada brazo, su falda de tablas era del mismo color pero un tono más oscuro, calzaba unas zapatillas blancas muy pulcras y calcetines hasta la rodilla, como los futbolistas. Su mirada era intensa pero fría, Jack se sintió atravesado por los ojos azules de la muchacha.

    —Él es Jack —apuntó al chico.

    —Hola —dijeron ambos, aunque a Franny se le notó algo de indiferencia en la voz.

    —¿Y por qué me llamaste? —preguntó el rubio con algo de curiosidad.

    —Tengo hora para desafiar al líder de gimnasio en dos días —indicó el chico—. Por cierto, mira —Jack le enseñó sus medallas a Henry, quien no las había visto.

    —Vaya —exclamó el muchacho—. No me había fijado.

    —Pues que ciego eres, Henry —intervino Franny con tono burlesco—. Esas medallas no se las dan a cualquier niño, por lo tanto debes ser fuerte —la chica lo miró de pies a cabeza— o hábil al menos. Como heredera y futura due…—se detuvo bruscamente y se quedó estática sin saber muy bien qué hacer, puesto que se había percatado de que estaba diciendo algo que no debía. Henry le había comentado que Jack no sabía que eran los herederos de la compañía más grande de Kanto, incluso del país.

    —¿De qué eres heredera? —a Jack no le pareció raro que se callara de repente, su hermano era algo extraño, tal vez ella también lo era.

    —De…la gran sabiduría de los pokémon tipo hielo —le sonrió esperando que le creyera, el chico no dijo nada y Henry sólo se dedicó a ver como su hermana hacía el ridículo—. Como sea, quiero tener una batalla contigo —cambió rápido de tema y de todos modos estaba interesada en luchar.

    —¡Acepto tu desafío! —dijo entusiasmado, al mismo tiempo que se puso de pie.

    —Qué bueno que te traje, no tenía idea de a dónde podríamos ir —comentó Henry aliviado, cuando Jack lo llamó había supuesto que el chico quería que lo ayudase con algo de entrenamiento o que fuese su guía turístico.

    Caminaron hacia un campo de batalla habilitado para estos encuentros, el suelo era totalmente de tierra, aunque uno que otro brote de hierba se colaba por las orillas. El lugar estaba enrejado para que los ataques no fueran a dar a lugares aledaños. La chica se posicionó de un costado de la cancha y Jack, evidentemente, del otro.

    —¿Qué te parece una batalla doble? —propuso Franny.

    —Muy bien. ¡Nidoking! ¡Dratini!

    El venenoso pokémon hizo presencia usando su imponente cuerpo robusto para tratar de intimidar a quien fuese que estuviese, pero sólo estaba la chica, la cual ni siquiera se vio impresionada por aquella criatura. Mientras que el dragón azul se enrolló pacíficamente a su costado izquierdo.

    A Henry le causó una grata impresión ver a Nidoking totalmente evolucionado, pero la mayor atención se la llevó Dratini.

    —Interesantes pokémon y, aunque no me impresionan en lo absoluto, si me hacen un poco feliz —Jack se sintió un poco molesto, pero intrigado—. Mis queridos Seel y Cloyster, salgan a escena.

    Una especie de león marino apareció frente a Nidoking, era tan pálido como la nieve, su barbilla era de un color tierra y tenía un cuerno en la frente. Poseía una mirada inocente que se le acentuaba al sacar la lengua. El segundo ser tenía un aspecto misterioso, pues su cuerpo estaba cubierto casi en su totalidad por una dura concha bivalva púrpura grisácea, con algunos cuernos bastante amenazantes, su mirada era maliciosa y ligeramente atrayente. Era del mismo porte que los tres chicos presentes.

    —Agua y hielo —indicó el chico con preocupación.

    —A veces hay que esperar a que el oponente elija primero, para tener la opción de elegir mejor que él. Eso lo sabe cualquiera —comentó la chica, a veces le gustaba molestar a su contrincante.

    —Como sea, como entrenador debo enfrentarme a las diferentes adversidades —agregó Jack para defenderse de las palabras de la rubia.

    —¿Estás seguro? —dudó la chica y le lanzó una mirada suspicaz a su oponente— Henry me contó que antes de ir a un gimnasio llevabas una estrategia, eso no es enfrentar a las adversidades, es ir preparado con anticipación.

    —Pero llevar una estrategia indica que no los subestimo —se defendió.

    —Pero debes subestimarlos al menos un poco, o tu oponente podría entenderlo como inseguridad o falta de confianza en tus habilidades —explicó Franny—. Es bueno ser humilde, pero no tanto. Te hace falta un pequeño toque de arrogancia. ¡Canto helado!

    La pálida criatura emitió una dulce melodía tan gélida como la mirada de la chica, el canto era tan extraño que causó escalofríos en Nidoking y Dratini, igualmente Jack sintió uno recorrer su cuerpo. Los dos compañeros del chico se vieron afectados por la sonata de Seel.

    —¡Ese canto es tan frío como tu corazón, Franny! —comentó el chico rubio con una gran sonrisa.

    —¡Cállate, bicho raro! —lo insultó de vuelta— No te metas —el chico continuó sonriendo.

    —¡Rayo! —Nidoking cubrió sus brazos con electricidad y la dirigió hacia Seel, quien recibió el ataque brutalmente, sintió cómo recorría cada parte de su cuerpo.

    —Esta batalla será corta —susurró Henry.

    Granizo —el bivalvo miró hacia arriba y unas blancas nubes se reunieron en el cielo sobre ellos, pequeños trozos de hielo comenzaron a caer sobre los pokémon, aunque con aquel tamaño era suficiente para dañar a los presentes.

    —¡Que inteligente eres, hermanita! —gritó Henry— ¡Eso también dañará a Seel!

    —Mi Seel puede resistir eso y más.

    Repentinamente, el pálido acompañante de Cloyster comenzó a brillar intensamente, su cuerpo se alargó más de medio metro. Para cuando dejó de emitir luz, ya no tenía esa mirada inocente que lo hacía parecer bobo a ratos, pero aún seguía mostrando un carácter amable y amistoso, sus aletas se habían hecho más delgadas pero no delicadas. Su barbilla ya no era color tierra, era blanco en su totalidad.

    —¿Lo ves? Ahora es un dewgong y es agua y hielo. A diferencia de los tuyos, Jack, que son dañados por el granizo —se jactó la chica, con el pecho muy inflado, como un orgulloso pidgey.

    —Eres bastante arrogante —comentó el chico—. Pero supongo que es para que yo piense que no eres insegura, por lo tanto, sí lo eres —la rubia sólo lo miró—. Cuando estás muy ansiosa por demostrar que no eres insegura, demuestras que sí lo eres. ¡Dratini, lanzallamas!

    Una poderosa flama continua de fuego impactó a Cloyster en toda su concha protectora, pues éste se había protegido cerrándola, no obstante, no logró impedir la entrada del calor a su misterioso cuerpo oscuro.

    —Por eso te dije que te hacía falta un pequeño toque de arrogancia —contestó haciendo énfasis en la palabra pequeño—. ¡Rayo aurora!

    Del cuerno de la recién evolucionada criatura marina salió un llamativo rayo de luces de colores, principalmente las del arcoíris. La belleza del movimiento era digno de un concurso pokémon, pero a Jack le importó bien poco, el ataque había impactado a Dratini, quien no pudo superar su debilidad al tipo elemental de aquella ofensiva y cayó rendido al costado de Nidoking.

    —Maldición —dijo Jack para sí mismo—. Descansa, amigo —el dragón volvió a su cápsula, una safariball.

    —No pareces alguien de cinco medallas, Jack —dijo Franny con el propósito de ridiculizarlo—. A estas alturas del viaje, Jonathan ya había logrado más que tú —al chico no le molestó que mencionaran a su hermano mayor.

    —Sí, a estas alturas llevaba más derrotas que yo —lo dijo riéndose.

    Al principio de su viaje, Jonathan, a diferencia de Jack, no logró vencer a ningún líder de gimnasio, difería bastante del entrenador que ahora era.

    —¿Pero cómo sabes todo eso?

    —Es que leí su biografía —dijo sonrojada y con las manos en el rostro, imaginando quién sabe qué cosa. Jack no dijo nada sobre eso.

    —Nidoking, vuelve a usar rayo —a pesar de la caída de granizos, el venenoso pokémon mandó un fuerte rayo a Dewgong, quien se debilitó con creces, pero no al punto de caer desmayado.

    Descanso —el pálido compañero de la rubia cerró los ojos y en menos de un segundo se quedó profundamente dormido.

    —¡Golpe roca!

    Nidoking corrió y se abalanzó contra Dewgong con uno de sus puños en alto, totalmente preparado para propinarle el golpe. Pero Franny no se quedó de brazos cruzados y ordenó al bivalvo mandar un gélido rayo de color celeste contra su imponente contrincante. Nidoking no logró dar con el dormido pokémon y cayó con parte del brazo cubierto por hielo.

    Sonámbulo.

    Jack desconocía ese movimiento, pero temió lo peor. Dewgong se enderezó, aún con los ojos cerrados y lanzó de su cuerno nuevamente un rayo de colores contra el indefenso compañero del chico, quien no pudo escapar del impacto. No volvió a pararse.

    —¡Y la ganadora soy yo! —dijo Franny—. Y el perdedor eres tú —lo apuntó.

    —Sí, ya me di cuenta —anunció el chico mientras devolvía a Nidoking a su pokéball—. Al principio pensé que eras más fría, pero resultaste ser simpática, a tú manera, claro.

    —Es que tal vez algún día conozca a tu hermano —se volvió a sonrojar.

    —Como sea. Henry, necesito entrenar para el gimnasio. ¿Ya se te ocurrió algo?

    —No —dijo el rubio sin preocupación alguna, no era su problema.

    —Pero necesito alguna estrategia para el gimnasio —exclamó desesperado.

    —Lo ves, llevas una estrategia, sólo ve a la vida, lo que venga —Jack la miró con desacuerdo—. Bueno, tal vez el Dojo Karate pueda servir de algo. Según lo que escuché —dijo Franny con un tono farandulero y un lenguaje corporal que evidenciaba que se avecinaba una sabrosa especulación, su hermano emuló la actitud— el maestro del Dojo postuló hace mucho tiempo para ser el líder de gimnasio de esta ciudad, pero la actual líder le arrebató el puesto.

    —¿Y cómo lo hizo? —Jack no solía mostrarse interesado ante ese tipo de cosas, pero los rumores le causaban gran curiosidad.

    —Estaban a punto de darle el puesto y todo eso —contestó Henry—. Pero ella salió del público y lo desafió a un duelo de último momento, ella tenía quince años, ahora tiene veintiséis. Lo humilló en público, fue devastador, él no pudo vencer a ninguno de sus pokémon. Fue horrible. Haber aceptado ese duelo debe haber sido el peor error de su vida.

    —Ya veo. ¿Pero en qué me ayuda a mí y mi próxima batalla contra esa mujer? Lo que me acaban de contar sólo hace que me ponga más nervioso. Debe ser alguien muy fuerte.

    —El maestro del Dojo debe ya haber descubierto algo sobre como vencerla —dijo Franny—. Después de semejante trauma lo más lógico es que pasara toda su vida tratando de superarlo. Tal vez ya sabe cómo derrotarla.

    —Sí, puede ser. Vamos ahora.

    —No —se negó la chica—. Debo descansar.

    Los tres jóvenes se encaminaron al Centro Pokémon. En el trayecto, Jack se vio asustado varias veces por Gastly o Haunter, todo para el deleite de los gemelos.

     
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  18. Threadmarks: Capítulo 30 - El Dojo Karate
     
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    Hola mis niñes, les vengo con un nuevo capítulus.

    Capítulo 30 - El Dojo Karate



    Sus murallas eran blancas mas no pulcras, tenían algunas manchas que denotaban un toque de dejo. Sin embargo, la fachada estaba tapizada en varias partes con madera barnizada, lo que llamaba bastante la atención. Su tejado era marrón y arriba de la entrada poseía una estructura de color púrpura con una pokéball blanca dibujada en ella, muy similar a un gimnasio pokémon. De hecho, el gimnasio de la ciudad estaba a su costado y era aún más grande, con murallas prolijas y un halo de misterio que lo rodeaba e inquietaba a cualquiera que lo viese, a diferencia del Dojo Karate, el cual tenía un aire amable y de sabiduría. Además, este último tenía un diseño más tradicional y oriental, que contrastaban con el del gimnasio oficial.

    Jack, Franny y Henry se habían alojado en el Centro Pokémon de la urbe y ahora estaban parados frente al edifico que comandaba el hombre que alguna vez fue humillado por la actual líder de gimnasio, según los rumores. Se habían levantado temprano y el sol les pegaba de frente.

    Los tres entraron y observaron un acogedor salón con varias personas vestidas de karatekas, con sus típicos trajes blancos y cintas de diferentes colores. Las murallas eran rojas en la mitad inferior y verdes en la superior, con pergaminos colgados en ella. El piso era de madera.

    —¿Qué es lo que desean? —preguntó un karateka alto y delgado que se les acercó.

    —Venimos a ver al Maestro de este Dojo —dijo Jack.

    —¿Quién me busca? ¿Qué quieren? —preguntó un hombre que apareció desde el fondo, tenía una mirada seria y el cabello oscuro, sus ojos eran penetrantes, como si fueran los de un detective mirando la culpabilidad de un sospechoso. Era de tamaño imponente y robusto.

    —¿Es usted el hombre humillado por la actual líder de gimnasio? —preguntó el muchacho. Los presentes se sorprendieron con la interrogante del chico.

    El maestro frunció su ceño mas no apartó la mirada de Jack, y éste hizo lo mismo, el joven entrenador no se vio intimidado por la grandeza de la persona frente a él.

    —Sí —afirmó con rudeza, tratando de no verse avergonzado ante sus alumnos, él era el único que poseía una cinta negra en aquella edificación, no podía verse débil bajo ninguna circunstancia— ¿Y qué con eso?

    —Pues, después de tanto años, debes haber encontrado algún método para vencerla. Yo la desafiaré mañana y necesito saber si puedes ayudarme con eso —tragó saliva luego de contestar, el maestro estaba ganando en la batalla de miradas.

    —Yo ya no quiero volver a ser líder de gimnasio, mi deseo ahora es enseñar el arte del karate a las nuevas generaciones, hacer que no se pierda en el tiempo.

    —Algunos rumores dicen que averiguaste cómo vencerla —intervino Franny—. Lo he escuchado de otros entrenadores —el maestro la observó.

    —Cualquier entrenador debe saber cómo vencer a otro entrenador y sobreponerse a las sorpresas que pueden aparecer —contestó.

    —Entonces, ¿por qué no lo hizo con ella? —preguntó Jack con suspicacia.

    El hombre suspiró y se quedó callado por varios segundos mirando hacia el piso, al parecer Jack había tocado un tema sensible y, aunque el maestro no lo quisiera, todo llevaba a su derrota ante aquella mujer. El karateka comenzó a recordar.

    —Había completado mi prueba ante la comisión que la Liga había designado ese año y estaban por nombrarme líder de gimnasio por un año más, pero ella se paró del público, con su cabellera larga y mirada fría —recordó— se aproximó al escenario, todos la miramos y ella me dijo directo a los ojos: “soy mejor que tú”. Los de la organización iban a interceder, al igual que los guardias, pero dije que no lo hicieran —mostró arrepentimiento—. Le propuse una batalla y que el ganador se quedara con el título. Derrotó a todos mis pokémon con sólo uno de los suyos —suspiró y apoyó sus manos en sus caderas, como si estuviese resignado—. Fue la peor humillación que he sufrido en toda mi vida.

    El hombre miró con rudeza al muchacho.

    —Existe una manera de derrotarla —aseguró—. No es que yo la haya descubierto y sólo yo la sepa, pero cualquier entrenador debería poder deducirla. ¿Crees poder usarla? —lo miró como si alguien como Jack no pudiese hacerlo.

    —Por supuesto que lo haré —dijo con determinación y sin titubear.

    —Entonces tendrás que vencerme en una batalla, ahora mismo —se volteó y comenzó a caminar hacia el fondo del salón, sus estudiantes se apartaron para dar espacio—. Dos contra dos. ¡Hitmonlee!

    Una criatura humanoide salió de la cápsula lanzada por el maestro, su piel era de una tonalidad marrón combinada con gris, no tenía cuello y sus hombros no estaban muy a la vista, también carecía de boca, no obstante, su mirada era fija que se potenciaba con sus ojos oscuros. Los más curioso en dicho ser eran sus extremidades, pues eran prácticamente resortes, especialmente sus piernas, las que se veían bastante peligrosas y generaban algo de incertidumbre en el muchacho.

    —¡Golbat! —el murciélago apareció frente a un inmóvil oponente que ni se impresionó ante su aparición, ni se intimidó por la ventaja de tipo— ¡Ataque ala!

    El volador se acercó con rapidez hacia el humanoide y le propinó un fuerte golpe con su ala. A pesar de que aquella extremidad del pokémon de Jack era delgada, fue eficaz contra el tipo luchador. Golbat se alejó de su oponente, permaneció lo más alto que pudo, para esperar una nueva orden de su entrenador.

    —¡Patada salto alta! —Hitmonlee tomó impulso con sus elásticas piernas y dio un gran salto en el aire, giró y le acomodó una fuerte patada en el costado izquierdo a su contrincante. El murciélago quedó lesionado y bajó varios metros, cerca de Jack, le costaba mantenerse volando.

    —Maldición —dijo el chico con rabia—. Supersónico.

    La alada criatura emitió un molesto sonido que molestó al luchador y su entrenador. Sin embargo, el dolor en su costado izquierdo era tan grande que debió pararse sobre el suelo, ya no podía sostenerse volando. Hitmonlee comenzó a actuar extraño y a tambalearse, estaba confundido.

    —Esas piernas y brazos parecen estirarse bastante —comentó Jack mientras pensaba en cómo vencer a aquel pokémon.

    —Existe un entrenador cuyo hitmonlee puede estirar por más de diez metros sus extremidades —indicó el maestro—. Ganó la Liga hace casi once años, luego se convirtió en un miembro de la Élite 4. ¡Deja de hacer tiempo! —expresó al percatarse de que el muchacho había comenzado una conversación en medio de la batalla.

    —Bien. ¡Aire afilado!

    Golbat batió sus alas y expulsó un peligroso viento que hizo varios cortes en la piel de su confundido oponente. Hitmonlee no cayó al suelo, pero estiró sus piernas, se impulsó y chocó contra la muralla trasera, botando un pergamino colgado en ella. El luchador se noqueó y quedó tirado en el suelo, no volvió a levantarse.

    —Tienes suerte —dijo el maestro al mismo tiempo que devolvía a su pokémon a la cápsula bicolor—. Pero aunque tengas la ventaja de tipo, no podrás contra éste —sacó una nueva pokéball—. ¡Hitmonchan!

    Una nueva criatura con aspecto humanoide se hizo presente ante Jack. A ésta si se le veía dónde terminaba su cuerpo y empezaba la cabeza, y era levemente más bajo que el anterior. Vestía una especie de traje de boxeador de color gris y su piel era marrón. No obstante, lo más llamativo eran sus guantes de boxeo rojos. Si el anterior era experto en patadas, éste lo era en puñetazos.

    —¡Chupavidas! —comandó el chico, necesitaba que el murciélago recuperara algo de energías.

    El volador se abalanzó contra el boxeador con sus colmillos preparados, sin embargo, bastó una sola orden del karateka para que Hitmonchan envolviera su puño derecho con carga eléctrica y le propinara un golpe a su contrincante en el mismo lugar donde había recibido la patada de su predecesor, justo antes de que lo mordiera. La venenosa criatura cayó al suelo, su entrenador no demoró en guardarlo dentro de su pokéball.

    —Te lo dije —dijo el maestro con orgullo.

    —Nidoking —la venenosa bestia apareció ante Hitmonchan y le lanzó una fiera mirada.

    —¡Puño hielo!

    El boxeador se aproximó velozmente a su rival y acercó su puño totalmente cubierto de hielo al rostro de éste. Para su desgracia, el pokémon del chico logró atajar el golpe con su mano derecha y apretó con fuerza hasta romper el hielo.

    —¡Puya nociva! —Nidoking jaló un poco del lugar que tenía sujeto y con su puño izquierdo acomodó un venenoso golpe en costado derecho del boxeador. Luego lo tiró del brazo y lo arrojó lejos, a los pies del karateka.

    El maestro del Dojo no podía creer lo que estaba viendo, esta vez estaba siendo derrotado por un niño. Jack había demostrado una repentina rapidez en la toma de decisiones ante eventualidades en batalla. Hitmonlee se paró, dio unos pasos y se tocó el lugar impactado, expresando dolor en su rostro.

    —Parece estar envenenado —apuntó Jack, el maestro no le debatió y lo observó con seriedad.

    —Hitmonchan, ya no es necesario seguir luchando —todos observaron con sorpresa y algunos estudiantes protestaron—. Admitir una derrota no es perder grandeza. No dejaré que Hitmonchan salga aún más lastimado —sentenció—. Por favor, llévenlo a que se cure —ordenó y algunos estudiantes corrieron en ayuda del pokémon.

    A Jack no le molestó la elección del karateka, entendía muy bien por qué un entrenador recurría a la rendición, lo había aprendido en el Monte Moon, cuando Adam y Peter habían luchado. Ahora lo que más le interesaba era la estrategia para vencer a la líder del gimnasio.

    —Bien, lo prometido es deuda —aclaró el maestro—. Primero necesito ver a tus pokémon.

    Jack los dejó salir, a excepción de Golbat, evidentemente. Dratini emitió un bostezo, Horsea se quejó de que no había agua para refrescarse, mientras que Ivysaur sólo se paró firme. El hombre los observó por un rato y paró ante el animal-planta, observándolo con detención mientras se tocaba la barbilla.

    —Creo que tenemos un ganador —el pokémon se puso algo nervioso y miró al chico con inseguridad en sus ojos.
     
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    Del capítulo 29 saco que te faltaron comas, pero como, normalmente, me faltan comas también, entonces no me pondré muy explícito señalando dónde faltan.

    Por favor darle esto a Jack. upload_2018-10-29_18-1-27.jpeg

    Solo diré que soy fan de Franny, XD

    Capítulo 30:

    "...que contrastaban con el del gimnasio oficial." Me parece que esa 'n' está de más.
    "... la Élite Four...." No me parece bien usar un número durante el diálogo de un personaje, en especial un número tan pequeño.

    ¿Qué? ¿Ivysaur contra psíquicos? ¿Qué estrategia puede hacer que un tipo veneno tenga ventaja contra pokémon que no ocupan acercarse a su oponente y hasta pueden detener sus ataques en seco usando la mente?

    Debo ver esa pelea. ¡Vamos Sabrina! ¡Derrota a Jack!
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  20. Threadmarks: Capítulo 31 - Cuando los sonidos no suenan
     
    Thranduil

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    La Historia de Jack Evans
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    Para niños. 9 años y mayores
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    Aventura
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    46
     
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    3090
    Holi mis niñes, he vuelto con un nuevo capítulo, pero antes a comentar.

    Dark RS: La idea del personaje de Franny es que haga ver esas cosas que nadie se atreve a decir, intentaré que sea más ácida. Tienes razón con lo del número. La estrategia que se me ocurrió fue bastante rebuscada, pero...bueno, lee el capítulo.

    Capítulo 31 - Cuando los sonidos no suenan


    El gimnasio estaba ahí, enfrente. No sabía por qué, pero Jack sentía un miedo muy similar a la primera vez que enfrentó a un líder. Había adquirido cierta experiencia en cómo enfrentar a entrenadores poderosos, pero ésta era diferente. Le habían contado rumores del poder de sus pokémon, incluso que ella misma tenía poderes psíquicos.

    La estructura tenía un diseño idéntico al de los demás gimnasios, como si el que los hubiera diseñado no tuviera más imaginación. Nuevamente las únicas deferencias eran el tamaño y la cosa sobre su entrada, de la que ya se había percatado que era púrpura.

    Los tres chicos esperaban afuera del lugar al maestro, quien se había comprometido el día anterior a acompañarlos para ver el desempeño del chico y de la táctica que había desarrollado. No era una estrategia sumamente elaborada, era bastante sencilla, pero eficaz si es usada en el momento preciso, y eso lo decidiría el transcurso de la batalla.

    —¿Por qué este gimnasio es tan inquietante? —preguntó Jack. Continuaba nervioso— Posee un halo de misterio.

    —Yo no veo nada —indicó Franny, no era muy afín a lo místico, era más apegada a lo tangible, a diferencia de su hermano, quien siempre era atraído por lo paranormal.

    —Yo tampoco —sin embargo, Henry tampoco notó nada en particular—. Seguramente es porque tienes miedo.

    Desde donde estaban, pudieron observar cómo el karateka despachó a todos sus alumnos, cerró la puerta principal y se acercó a los jóvenes. Ya estaba de noche, Jack no había podido conseguir una hora más temprana.

    Entraron y el típico sujeto de traje marrón los recibió, tenía alrededor de cincuenta años y se le notaba la cara de cansado. Le indicó a Jack que avanzara, los demás permanecieron junto a las estatuas.

    Las luces se prendieron y dejaron a la vista un campo de batalla no muy grande hecho de arcilla gris. A sus costados tenía seis pilares blancos, tres por lado, y detrás de ellos estaban las murallas que ponían límite a la habitación, eran metálicas, verdes hasta la mitad y gris en el resto superior. El fondo del lugar se mantuvo a oscuras, aunque para Jack fue fácil divisar una silueta humana sentada en algo.

    —Soy Jack Evans y he venido a retarte a un duelo —gritó para que la escuchara desde el otro lado, aunque no era muy necesario. Tragó saliva.

    —Eso ya lo sé —contestó una voz femenina, fría y distante—. La Liga me obliga a hacerte pelear con al menos un entrenador antes de mí.

    Por detrás de los pilares de la izquierda apareció un joven de cabello negro y traje oriental violeta, corto de mangas y piernas. A Jack le llamó la atención que estuviese descalzo.

    —Soy Silvio —sacó una pokéball—. Y no dejaré que llegues a nuestra líder. Uno contra uno. ¡Slowbro!

    Una criatura de color rosa apareció ante Jack, tenía orejas pequeñas y enroscadas, una mirada tonta y una barriga amarillenta. Lo más llamativo en aquel ser era su cola, estaba siendo mordida por una especie de criatura marina, con algunas puntas y unas manchas, era de color gris y tenía ojos que lanzaban una expresión seria y malhumorada. Aunque el chico no podía ver esto último.

    —Nidoking —la imponente bestia se apresuró a salir de la pokéball.

    —¿Es una broma? —preguntó Silvio— Es completamente débil ante mi Slowbro.

    Rayo —Jack jugó con su suerte.

    El pokémon taladro generó una potente carga eléctrica alrededor de su cuerpo, lanzándola directamente contra el acuático. Slowbro sintió cómo la descarga recorrió su cuerpo en menos de un segundo. Sin embargo, eso no hizo que cayera rendido. Resistió un poco más, estaba totalmente chamuscado, pero la expresión en su rostro seguía siendo la misma.

    Anulación —Slowbro miró a Nidoking y levantó sus manos para moverlas de manera extraña y graciosa.

    —¿Eso es todo? —Jack demostró su ignorancia nuevamente—. Rayo.

    El venenoso intentó generar carga eléctrica, pero no ocurrió nada, no le salió ni una sola chispa de electricidad. Silvio rió.

    Anulación anula, valga la redundancia, el último movimiento efectuado por el oponente —explicó—. No podrás usar rayo luego de cuatro turnos.

    —Ya veo. Golpe roca —Nidoking se abalanzó contra Slowbro y con su puño lo dejó tirado en el suelo, ante un desencajado Silvio que no lograba digerir la rapidez de reacción de aquel chico. Se retiró junto a su pokémon sin decir nada.

    Las luces se prendieron para dejar ver el hasta ahora oculto fondo de la gran habitación. La muralla era idéntica a las demás y poseía una imagen de la medalla en tamaño grande, era circular y de tonalidad amarilla. Aquella pared era precedida por una baja tarima del mismo color del piso, en la que se situaba un trono negro ocupado por una mujer de piel pálida y cabello azul petróleo. Tenía la cabeza apoyada en su mano, como si estuviera aburrida o cansada.

    Levantó su fría mirada, dejando al descubierto sus ojos, eran de una tonalidad marrón tan especial que se asemejaba mucho al rojizo, precisos para confundir e intimidar a cualquiera. Vestía unos pantalones blancos ajustados, sujetos por un grueso cinturón negro, y una sudadera fucsia oscuro tan diminuta que dejaba el ombligo al descubierto. Su calzado no tenía cordones. Pero lo más extraño eran sus peculiares muñequeras, eran negras y pesadas a la vista, emitían una tenue luz verde. No se paró.

    —Soy Sabrina y soy la líder del Gimnasio de Ciudad Azafrán —sentenció de manera distante— ¿Qué haces aquí, Koichi? ¿Aún no lo superas?—preguntó directamente al karateka.

    —¡Vine a ver cómo te derrotan! —contestó sin sentirse intimidado. La líder continuó con lo que le competía.

    —Dos contra dos —manifestó con molestia y algo de pereza—. Hypno.

    De la pokéball que sacó salió una criatura levemente más alta que Nidoking. Era de piel amarilla y áspera, tenía un collar de pelos blancos y la nariz aguileña. Su mirada tenía un toque de perversión, además llevaba un péndulo en su mano izquierda. Jack se sintió algo intimidado por aquel pokémon, su hermano le había contado algunos cuentos terroríficos sobre aquel ser. Regresó a Nidoking a su pokéball, él no lucharía esta batalla.

    —Dratini —el dragón apareció bostezando. Sabrina observó la reacción de aquel ser desde su oscuro trono.

    Hipnosis —comandó la fría mujer.

    Hypno levantó su mano izquierda e hizo mover el péndulo circular metálico que en ella llevaba, Dratini no pudo evitar mirarlo. El dragón cayó dormido ante su perverso oponente. Esperaron unos segundos a ver qué sucedía, existía la posibilidad de que la habilidad mudar del mítico pokémon lo despertara. Pero no pasó nada, el compañero de Jack continuó durmiendo.

    Come sueños.

    El psíquico miró severamente a su contrincante mientras movía su mano derecha. Dratini no demoró en gritar de dolor, estaba teniendo un placentero sueño hasta que Hypno se metió en ellos y comenzó a atormentarlo. Jack sólo pudo ver cómo gritaba despavorido hasta que el pokémon de Sabrina dejó de entrometerse en aquel mundo onírico.

    Esperaron otros segundos y esta vez mudar si hizo de las suyas. Dratini comenzó a brillar levemente y todos observaron caer la piel del dragón, dejando una totalmente nueva a la vista. Ahora la criatura del chico estaba despierta.

    —¡Lanzallamas! —el dragón lanzó una poderosa flama constante que impactó a Hypno, chamuscándole los pelos del cuello. Pero éste volvió a levantar su péndulo con el propósito de volverle el sueño— ¡Dratini, cierra los ojos! —le hizo caso.

    Bola sombra —ordenó Sabrina sin mostrarse interesada en la táctica que su adversario ocuparía.

    Hypno formó con su mano libre una esfera tan oscura que no reflejaba luz alguna. La lanzó hacia el dragón, pero éste la evadió gracias a la oportuna dirección de su joven entrenador.

    —¡Ciclón! —un fuerte viento se apoderó del lugar, golpeó fuertemente a Hypno y, aunque no hizo mayor daño a la criatura de mirada extraña, le voló el péndulo, quedando éste a varios metros de distancia— ¡No te dejaremos ir a buscarlo! —prometió el chico— ¡Dratini, abre los ojos y usa furia dragón! —el ser de piel amarilla miró a su entrenadora en busca de una orden.

    —¡Usa paz mental! —Sabrina se enderezó en su ostentoso asiento, manifestándose algo más interesada en la batalla.

    Dratini terminó de generar una enorme esfera de fuego rodeada de chispas eléctricas y la lanzó contra un calmado y relajado oponente. A pesar de los esfuerzos hechos por el hipnotista para contrarrestar el ataque, no logró resistirlo y cayó ante su entrenadora.

    Sabrina guardó a Hypno en su respectiva cápsula y se paró de su asiento para comenzar a bajar las escaleras, posicionándose en el campo de batalla.

    —Hace mucho que no me veía tan interesada en una batalla —Jack no supo si creerle o no, la cara de la mujer indicaba lo contrario—. Siempre llegan entrenadores que creen saberlo todo —dijo con calma—. Imagino que le enseñaste algo a este niño ¿o no, Koichi? —miró al maestro.

    —¡Evidentemente! —contestó muy serio.

    —Qué curioso, me veo interesada en una batalla con un chico que no sabe hacer sus propias estrategias —indicó con una maliciosa sonrisa, quería calar hondo en el orgullo de Jack, éste no cedió ante la provocación—. Veamos qué tienes —sacó su segunda pokéball—. ¡Alakazam!

    Otro pokémon con forma humanoide apareció ante todos. Tenía una dura piel amarillenta, cubierta por una especie de armadura marrón en sus muñecas, hombros, tórax y rodillas. Su cabeza tenía dos formaciones grandes y puntiagudas, además de otras más pequeñas cerca de las mejillas. Lo más interesante en aquella criatura, eran las dos cucharas que portaba. Jack las observó y luego dirigió su mirada hacia la líder.

    Psicocarga —los ojos de Alakazam brillaron y de sus cucharas salieron unas luces púrpuras que impactaron fuertemente al dragón. Dratini quedó algo adolorido, pero logró resistir el ataque.

    —¡Lanzallamas! —la constante y candente flama se hizo presente nuevamente, dirigiéndose hacia el contrincante. No obstante, el ataque se detuvo en el aire, a pocos centímetros del psíquico. Las llamas se extinguieron en segundos— ¿Qué fue eso? —preguntó el chico ante la sorpresa.

    —Deberías saberlo —indicó la líder para recordarle nuevamente su inexperiencia—. Onda certera.

    El humanoide generó una esfera de luz celeste con sus manos, sin soltar sus cucharas, y la lanzó contra Dratini. El dragón no logró evitar el impacto, quedando tirado en el suelo, sin moverse. Jack lo regresó a su safariball y sacó una nueva cápsula, ésta tenía el clásico color rojo en su parte superior.

    Ivysaur apareció para hacerle frente al psíquico, estaba nervioso y la líder junto a su compañero se percataron de aquello. Aun así, permitieron que la batalla continuara con su curso, Sabrina estaba interesada en saber cómo se las arreglaría el chico con semejante desventaja de tipo. Jack también notó el estado de su pokémon, pues el característico aroma de la flor no emanaba en esta ocasión.

    —¡Usaste un movimiento de tipo lucha! —acusó Koichi— ¡¿Hasta eso me robas?!

    —¡Supéralo! —gritó la líder un poco exaltada— Continuemos.

    Drenadoras —Ivysaur lanzó una semilla de su cerrada flor rosada hacia el contrincante, pero nuevamente la ofensiva se detuvo a medio camino en el aire—. Otra vez eso —se quejó el chico—. Debes estar usando psíquico.

    —Que gran deducción —señaló Sabrina con sarcasmo, estaba en un gimnasio de tipo psíquico.

    —Ese poder psíquico de tu alakazam debe ser bastante —la mujer se manifestó avergonzada, aunque se notó falso, pues mantuvo esa mirada maliciosa—. Sería interesante poder verlo de alguna manera, antes de que termine esta batalla.

    Jack había apelado al ego de Sabrina, en más de una ocasión, la líder había manifestado su disgusto por contrincantes que no estaban a su altura. El chico no sabía muy bien hacia dónde llevaría aquella improvisada admiración, pero con las palabras que había dicho y, si ella aceptaba, con suerte dejaría mostrar todo su poder en algo que no fuera Ivysaur. Dándole la oportunidad que necesitaba.

    —Está bien —aceptó Sabrina—. Lo haré porque hace mucho que Alakazam no muestra todo su poder y debe estar cansado de aquello. Además, está el viejo de Koichi, esto servirá para que vea lo fuerte que no es —recalcó la palabra no. El karateka no cedió ante la ofensa—. Alakazam, usa psíquico para detener todas las moléculas en el aire dentro de esta habitación.

    Ni Jack ni sus acompañantes podían creer con exactitud aquellas palabras, si lograba hacerlo demostraría un poder enorme. Los ojos de Alakazam brillaron intensamente, levantó sus manos y con ellas las cucharas, comenzó a emitir un grito que lentamente fue acallado. Luego de varios segundos, nadie logró escuchar ni un solo ruido, no podían oírse ni ellos mismos.

    <<Alakazam está totalmente concentrado, es el momento para hacer lo planeado —pensó Jack, el aire comenzó a faltarle, se sentía agitado. Miró a Ivysaur—. Por favor, mírame —deseó. El animal-planta volteó un poco la cabeza y Jack le asintió.>>

    Ivysaur entendió perfectamente lo que el gesto de su entrenador significaba, había llegado la hora de emplear aquella estrategia. Unas lianas verdes salieron de debajo de las hojas de su espalda con la mayor velocidad que podía, no debía dejar que su adversario tuviera alguna chance de defenderse. Las dos hiedras alcanzaron las manos de Alakazam y cada una le arrebató una cuchara. Ivysaur alejó las lianas y puso las cucharas en su boca.

    —¡Nos distrajiste! —gritó Sabrina con furia, el sonido había vuelto— ¡Aunque hayas usado desarme para quitarle las cucharas, Alakazam puede seguir usando su poder psíquico! —advirtió con enojo. Jack se preocupó— Y, a pesar de ser poco, será suficiente para derrotar a ese mal entrenado ivysaur. ¡Psíquico! Úsalo para traer de vuelta tus cucharas.

    Ivysaur comenzó a ser arrastrado por el campo de batalla, era jalado desde su boca por las ahora baboseadas cucharas de metal. La resistencia del cuadrúpedo no fue suficiente para terminar en menos de un minuto ante el humanoide. Alakazam se le acercó.

    —¡Inmoviliza sus brazos con látigo cepa! —las lianas aparecieron por segunda vez en la batalla, no permitieron que las extremidades superiores del psíquico se movieran con libertad.

    <<La hazaña resultó —pensó Jack—, pero no sé cómo salir de esto—Ivysaur continuaba resistiendo—. Tengo que dar un golpe que derrote por completo a Alakazam o no ganaré —analizó—. ¡Vamos, Jack, piensa, maldita sea!>>

    —Pareces que no sabes cómo salir de esto —apuntó Sabrina para ponerlo más nervioso, Jack sudaba a más no poder—. Uno de los dos se agotará primero, sólo hay que esperar a ver quién lo hace —su mirada maliciosa estaba sobre Jack. El maestro, Franny y Henry no querían ni moverse para no irrumpir en la sofocada atmósfera que reinaba en aquella escena—. Esto es un verdadero dolor de cabeza —se quejó la líder.

    —Dolor de cabeza —susurró el chico—. Puedo provocarle un dolor de cabeza —Sabrina lo miró atenta, no entendía por qué dijo eso—. Los psíquicos sacan su poder de su mente. Por lo tanto es fácil que les duela la cabeza.

    —¿Y cómo pretendes hacer eso? —preguntó la mujer con incredulidad.

    —Ivysaur, escucha con cuidado lo que diré —declaró con tranquilidad—. Cuando yo te diga, vas a dejar ir esas cucharas —los demás estaban expectantes y confundidos— y una vez que lo hagas, inmediatamente usarás eco voz. ¡Ahora!

    Ivysaur soltó las cucharas y no demoró en emitir un molesto sonido de su boca. Alakazam y Sabrina recibieron aquel ataque de la peor manera. La líder tuvo la opción de taparse los oídos, no obstante, su pokémon no corrió con la misma suerte, el cuadrúpedo no retiró sus lianas. El sonido retumbaba en la cabeza del psíquico.

    —¡Usa tus lianas para levantarlo y arrójalo contra ese trono!

    Jack pensó que podía ser mucho para Ivysaur, pero éste demostró lo contrario. Levantó al humanoide y lo arrojó contra el oscuro trono de la líder, ésta estaba en el camino, pero alcanzó a salirse de en medio. Alakazam cayó a los pies de la muralla del fondo, no volvió a ponerse de pie. Sabrina había sido vencida.

    —Bien hecho Ivysaur —el chico felicitó a su compañero.

    —¡Ja! ¡En tu cara! —gritó el karateka— ¡Fuiste vencida, fuiste vencida! —se burló.

    Sabrina metió a Alakazam a su pokéball y avanzó algunos pasos hacia Jack, quedando en medio de la arena de batalla. Metió la mano en su bolsillo y sacó algo de él.

    —Esta es la medalla pantano —la mujer extendió su mano, en ella se encontraba el mismo símbolo que estaba a sus espaldas. La medalla levitó y se acercó a Jack, el chico la tomó para ponerla junto a las demás.

    —No tienes ningún pokémon a la vista —indicó el chico—. ¿Cómo flotó?

    —Yo también tengo poderes psíquicos —todos quedaron atónitos, incluso el maestro, pensaban que sólo eran un rumor—. Por ejemplo, uno de ellos es leer la mente de otras personas, evidentemente no lo uso en batalla —aclaró—. Tú estás pensando en…¿el baile de la victoria?

    —Es cierto. Ivysaur, el baile de la victoria —Jack comenzó a moverse, hizo unos pasos muy extraños, su pokémon lo acompañó moviendo sus lianas.

    —Dios mío, qué horror —comentó Franny sumamente espantada.

    —¿Qué demonios es eso? —preguntó Henry, aunque no le disgustaba.

    A Sabrina le causó gracia aquella pintoresca y exótica danza. La líder, a pesar de ser principalmente fría con las personas, no lograba impedir que se le saliera una sonrisa cuando veía algo que consideraba gracioso.

    —¡Ajá! —gritó Jack— ¡Sonreíste! No eres tan inhumana como pareces serlo.

    —¡No es cierto! —se volteó y comenzó a caminar hacia una puerta en el fondo del gimnasio que Jack no había visto antes— ¡Ya tienes la medalla! ¡Si no quieren quedarse encerrados, más vale que se vayan!

    —¡Es simpática! —aseguró la rubia.

    —¡Largo!

    Salieron de la edificación y las puertas se cerraron. Afuera ya había oscurecido totalmente. Una luna menguante los observaba desde la lejanía del cielo. Se despidieron del maestro y comenzaron a caminar hacia el paradero.

    <<Debo enseñarle nuevos movimientos —pensó Jack mientras caminaban—. Tal vez debo equilibrarlos más.>>
     
    Última edición: 16 Noviembre 2018
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