Ciencia ficción La Gran Catástrofe VI Unidos en la Extinción

Tema en 'Novelas' iniciado por Reydelaperdicion, 7 Mayo 2022.

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    Reydelaperdicion

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    Título:
    La Gran Catástrofe VI Unidos en la Extinción
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    35
     
    Palabras:
    8545
    Saludos a todos.

    Ya va siendo hora de publicar el capítulo número 31 de esta parte. Poco a poco nos vamos acercando a lo que será un cierre tanto para esta parte de la historia como para LGC en general, pero prefiero no hablar de eso más adelante. Por el hecho de ser feriado, elegí publicar el capítulo ahora. La próxima semana trataré de publicar en algún momento ya que el sábado 17 lo tengo reservado, y dado a que el 18 es la final del mundial :P En los próximos dos semanas que vienen después (que son 24-25 y 31-1) por el hecho de ser las fiestas, no publicaré capítulos, por lo que estaría retomando LGC en el día 7 de enero. Aunque mejor no hablamos más sobre eso por ahora y centrémonos en el presente.

    Quiero agradecer a mi amigo Manuvalk por seguir esta historia semana a semana. Es tan divertido para mí tanto leer su historia en simultáneo con él por Discord como también saber que él lee este pequeño universo ficticio que he creado. Espero el día de mañana sea un gran día para ambos, y que este capítulo le guste, claro está.

    Sin más que decir, les dejo la lectura.
















    Unidos en la Extinción:

    Noak regresaba junto a su grupo llevando a Abel consigo. El que fuera en su momento líder de Black Meteor, perdiendo ese puesto ante su propia gente, se encontraba atado de manos. Mientras lo veían acercarse, se podía ver a lo lejos su rostro, mostrando ojeras y un enorme cansancio. De no ser porque su soldado lo obligó a lavarse la cara antes de salir, el militar habría aparecido ante ellos con una expresión mucho más lamentable.

    A medida que Noak traía a Abel, varios hombres y mujeres adultos salían de las naves para ser llevados a puestos de trabajo, habiendo escuchado que, para poder ganarse el alimento en ese planeta, debían proveer de mano de obra eficaz. Sin intenciones de dejar a sus familias sin nada para comer, todos los que eran capaces de trabajar partieron al encuentro con los seres de esa nueva especie.

    Al principio, todos caminaban seguros, pero al ver a los anfitriones del planeta siendo un número muy amplio y portando armas, esa seguridad se desvaneció, y todos terminaron por convertirse en personas temerosas. Sin embargo, la situación no daba la posibilidad de elegir otro destino, por lo que a ellos les tocaba hacer frente a sus inseguridades y poner manos a la obra. Cuando estos llegaron a su destino, Kila les hizo un gesto, y fue así como cada soldado garak escoltó a varios de los humanos hacia lo que serían sus estaciones de trabajo. Sin entrevistas ni organización, todos ellos serían llevados a sitios de construcción donde terminarían haciendo trabajo pesado. En el fin del mundo, la formación que cada uno pudiera tener poco importaba, y menos en otro planeta.

    Los únicos que quedaron en aquella zona eran los soldados humanos de Zenith, Noak y Abel. Para no estorbar el movimiento de tanta gente, todos se quedaron quietos y en silencio, a la espera de que no quedara nadie allí a quien estorbar. Debido a la gran cantidad de gente que bajó porque deseaban trabajar para obtener comida para los suyos, tuvieron que esperar unos veinte minutos hasta que el sector quedó despejado. En esos minutos, todos miraban de forma severa a Abel, quien podía sentirse como si estuviera siendo enjuiciado. Al reconocer a Natasha, Casey, Xander y Gina entre los soldados de Zenith se sintió aún peor, puesto a que era una prueba de que cuatro de los últimos cinco soldados que lograron sobrevivir a la misión que él les encomendó preferían a Magnus, su enemigo, antes que a él.

    Tan pronto como los garak y los otros civiles y militares de Black Meteor se retiraron, el sitio quedó limpio y comenzaron las palabras de parte de los que estaban esperándolo.

    — Me alegra verte así — Natasha dejó salir la ira que tenía acumulada con él — Eres una basura lamentable. Todo lo que terminó pasando fue tu culpa.

    — Claro, ahora resulta que todo es culpa mía — Abel expresó su queja al ser culpado por ello — Ustedes fracasan la misión, luego de que me aseguré de darles una formación única, y resulta que el culpable soy yo. Si hubieran sido más eficientes, quizá las cosas serían diferentes.

    — Cierra tu boca, Abel — Ace quiso aprovechar su oportunidad — No he podido hablar contigo antes acerca de esto, así que antes de llevarte con Magnus, lo haré ahora.

    — ¿De qué te gustaría hablar, pedazo de mierda? — Abel preguntó con furia, reconociendo al traidor en sus filas — Tú fuiste el que inició con esta manía contagiosa de abandonar Black Meteor para ir a Zenith. Pusiste un mal ejemplo y luego todos lo siguieron.

    — Una palabra más en contra de Ace y te aseguro que te voy a tirar los dientes al suelo — Agustina no toleró esa forma de expresarse de Abel.

    — Quiero hablar sobre el comandante Grant — Ace trajo a la vida un tema que quería dejar enterrado en el pasado — Él me adoptó por consejo tuyo. Eso es lo que me contaron. ¿Es verdad?

    — Así es, joven — Abel miró a Agustina, y notó que ella estaba pendiente de todo lo que él decía — Morris Grant daba una imagen lamentable, y no quería eso para él. Así que le sugerí que adoptara a un niño. Pero eso fue todo lo que yo tuve que ver contigo. Todo lo que Morris haya hecho, fue cosa suya. No te creas tan especial como para tener a un líder de mi nivel pendiente de ti. Morris pudo encargarse de ti por tu cuenta.

    — Bien, parece que eres inocente de algo después de todo — Ace supo que no tenía sentido seguir con ese tema que tanto le dolía — Pero ahora vas a ser llevado ante Magnus para que respondas por todo. Cada propuesta de paz que rechazaste será una condena diferente para ti, desde aquí hasta el día que te mueras.

    — Llévenme con Magnus de una vez — Abel no toleraba más esas palabras — Yo hice lo que tenía que hacer, y no voy a tolerar que unos mocosos, que no movieron un puto dedo cuando la Gran Catástrofe golpeó la Tierra solo porque eran niños, me juzguen. No voy a decir una sola palabra hasta no librarme de ninguno de ustedes. Así que, métanse sus preguntas en el culo.

    Cada soldado allí tenía deseos de golpear a Abel por esas palabras. Sin importar que él tuviera razón cuando dijo que ellos eran niños cuando La Gran Catástrofe llegó a la Tierra, sus errores habían derivado en la extinción de su planeta, y eso era algo que no se podía negar. Ace tomó al que fue en su pasado su líder, y lo llevó junto con Agustina al frente del grupo, mientras cada soldado lo escoltaba para no perderlo de vista.

    Natasha, quien consideró que no había terminado de expresarse, se acercó a él y empezó a hablar.

    — Por haber rechazado la paz que Magnus te ofreció, tuvimos que formar parte de esta misión espantosa — la chica reprimía sus deseos de lastimarlo de gravedad — Ellos y nosotros… todos en realidad, perdimos compañeros por ese maldito encargo tuyo. Y eso no fue lo peor. Por culpa de esta misión a la que nos condenaste, aterrizamos en un planeta dominado por un conquistador. Su gente quiso escapar, y por defendernos, se ocasionó un conflicto entre él y el Zenith. Ellos ganaron, y el maldito conquistador tuvo que huir. Fue allí donde se encontró con los edagrianos, y nosotros, por órdenes tuyas, lo seguimos por error. El ataque a la Tierra y la muerte de millones de seres humanos se dio por culpa tuya. Después de los propios edagrianos, eres el que tiene las manos más manchadas de sangre. No era una acusación vacía. Cada cosa mala que nos pasó a todos fue tu culpa. Así que, será mejor que te prepares para afrontar las consecuencias.

    Abel, harto de las palabras de los soldados que lo trasladaban, pese a que los hechos que ellos le contaban eran innegables, miró hacia abajo como si estuviera intentando esconderse. Ciertamente, no mostró respuesta alguna ante los dichos de Natasha. Sabía en su interior que sus órdenes fueron las desencadenantes de tantas tragedias sucedidas, pero encontraba consuelo en el fracaso de sus soldados para no aceptar la carga completa de todas esas acusaciones.

    Gina, viendo que Noak estaba al fondo, decidió pararse junto a él y llamar su atención. Dado a que todos tenían la vista puesta en Abel, creía que tendría una oportunidad para hablar al respecto de su llegada, dado a que no tuvo la oportunidad de hacerlo dado a la compañía de los garak en la escena.

    — Me alegra ver que abriste los ojos — Gina sonreía a su compañero — Y me alegra que se nos haya concedido una oportunidad para volver a reunirnos.

    — Yo también estoy feliz por verte, Gina — Noak repetía sus palabras de alegría por su reencuentro — Quiero que sepas que no tengo ningún arrepentimiento, excepto por un solo detalle.

    — ¿Qué detalle? — la chica quería llegar al fondo.

    — Que no acepté lo que ustedes decían en su momento, y seguí mis ideales, creyendo que nuestro líder pensaba en nosotros cuando era todo lo contrario — Noak agradeció que no hubiera pasado mucho tiempo hasta regresar con ella — Tú y los demás lo vieron todo claro desde el principio. Creí que ustedes estaban equivocados, pero luego me di cuenta de que el equivocado era yo. Lo siento.

    — Noak, todo el mundo puede equivocarse — Gina no quería que se atormentara por ello — Y más que equivocarte, yo diría que fuiste engañado. Abel siempre nos adoctrinó para creer que el país era lo más importante. Solo buscaba una excusa para poder justificar su odio contra el Zenith, y para convertirnos en herramientas de la muerte… Armas, dicho de otra forma.

    — Fue por eso por lo que lo traje hasta aquí con vida — Noak aclaró sus acciones — Sentía que quería matarlo luego de que él dijo que no vendríamos aquí. Pero sentía que era responsabilidad de Magnus ser su juez. Años creyendo que Magnus era una víbora, y finalmente he descubierto que la víbora era nada más y nada menos que Abel.

    — Ahora ya no podrá escapar de su juicio ni de sus responsabilidades — Gina sentía alivio por esa parte — Escucha, Noak, hay algo importante que quiero decirte.

    — Claro, ¿de qué trata? — el soldado tenía curiosidad.

    — Yo sé que tú quieres tener una charla con Ace sobre… bueno, no tengo que decirlo y no quiero que lo escuchen de mí — Gina sabía que podía ser escuchada por los soldados que estaban cerca — No quiero negarte tu derecho a hablar con él, pero quiero pedirte que seas sensible. Uno de sus amigos se quitó la vida ayer.

    — Oh, lo siento, Gina… — Noak se sintió algo mal por dentro al escucharlo — ¿Tú llegaste a conocerlo?

    — No del todo bien, pero ellos sí lo conocían y lo querían — la chica pensaba bastante en sus nuevos compañeros — Por eso quiero que cuides tus palabras. El nombre del chico que se suicidó era Wagner… te lo menciono ahora para que lo sepas, pero intenta en lo posible no hablar sobre el tema frente a ellos.

    Noak supo reconocer ese nombre tan pronto como Gina se lo dijo. Recordó las jornadas en las que Xander, como subcomandante de su equipo, los hizo reunirse para fijar un objetivo al que asesinar cuando su encuentro, que nunca llegó a darse, ocurriese. Wagner era el hijo del responsable de la muerte de Frans, una persona a la que Noak nunca llegó a conocer a profundidad, más allá de un par de reuniones de soldados. Esos motivos fueron los que llevaron a Noak a elegir a Ace, comandante actual de Zenith, por encima de aquel muchacho como un objetivo a asesinar.

    El haber escuchado que dicho soldado se suicidó, le dejó un nudo en la garganta al pensar en todo el daño que debió haber sufrido tanto en la misión como en la destrucción de la Tierra por parte de Arion. Los soldados no estaban hechos de piedra, y tantos golpes de seguro habrán superado su fortaleza mental para que hubiera terminado en una situación tan trágica. Al menos, eso era lo que Noak creía. Pensar que él en un principio se mostró dispuesto a ser un posible cómplice del asesinato de un soldado de Zenith le causaba mucho pesar. Se mostró agradecido de nunca haberse encontrado a los soldados enemigos durante la misión, dado a que creyó que podría haber terminado cometiendo un error que lamentaría el día de hoy y los que le quedaran por vivir.

    — Eso explica porque Xander se ve algo diferente a la última vez que lo vi — Noak pronto recordó que Wagner era un candidato para asesinar por parte de su compañero — Seguro debe estar afectado.

    — Lo está, y está luchando para superarlo — Gina recordaba las cosas que había visto en lo que duró su viaje — Por eso quiero que cuides tus palabras cuando hables con ellos.

    — No te preocupes por eso, Gina, me contendré con lo que voy a decir, es más, ni siquiera estoy molesto con él — Noak miraba al comandante Lakor al frente — Solamente necesito saber la verdad. Después de todo, yo di la orden de que Abel fuera encerrado. Creo que es una traición grande, y no voy a ser juzgado por ello. No tengo el derecho a juzgar a Ace por lo que hizo.

    En el camino para llevar a Abel frente a Magnus, las palabras de Noak y de Gina fueron escuchadas por Gwyn, Thomas, Michael y Alicia. Los soldados de Black Meteor, pese a haber bajado un poco la voz, no fueron tan leves en su tono como creyeron ser, y eso terminó llamando la atención de todos ellos, quienes no dudaron en meterse a escuchar tras el pedido explícito de Noak de hablar con Ace. Por las últimas cosas que lo escucharon decir, sentían que la charla que él quería tener con Ace tendría que ver con la condición de fugitivo de su compañero. Sea como fuera, tras haber oído esas palabras, y tenerlo como un completo desconocido en su radar, ellos cuatro decidieron que participarían de la charla.

    Aunque, en el momento, la preocupación era otra. Abel tenía que ser llevado ante Magnus para que este pudiera tener su charla con él. Desconocían si los otros líderes participarían en su encuentro con él, pero eso no les importaba en ese momento.

    Finalmente lograron llevarlo hasta la ciudad. Las cosas iban normales hasta que uno de los hombres que claramente era parte de Zenith lo reconoció y alzó la voz cuando lo vio.

    — ¡Es él! — un grito que cortó el silencio de la ciudad asustó a los soldados — ¡El hijo de puta de Abel está aquí!

    Un barullo se armó en la calle por la que ellos estaban transitando cuando varios humanos furiosos se acercaron a los soldados de su país, todos con un solo objetivo, mostrarle su rechazo al líder de Black Meteor, aunque esa posición ya no era ejercida por él.

    — ¡Aquí estás, basura! — una mujer fue la que gritó.

    — ¡¿Cómo te atreves a venir aquí?! — un hombre sentía un gran desprecio hacia él.

    — ¡¿Por qué no te suicidaste?! ¡Nadie te quiere, bastardo!

    Con el tiempo, más y más hombres y mujeres se acercaban para insultar o incluso escupir a Abel, quien se sentía indefenso ante una situación como esa. Los soldados se apartaron de su lado, sabiendo que no podían detener a la multitud de humanos que se acercó a descargar su furia contra él. Además, aunque hubieran podido, no tenían deseos de hacerlo. Las noticias de los constantes rechazos a la paz que Magnus ofrecía se extendían por todo el país, y los habitantes de Zenith las escucharon y no ignoraron ninguna. Todos ellos sabían que Abel era el responsable de que sus dos países, cuando existieron en la Tierra, no tenían paz por las órdenes de la persona que estaba retenida ante ellos.

    Otros de los que estaban allí también recordaron las noticias del ataque de soldados de Black Meteor en una de sus bases, ocasionando muertes de varios soldados. El odio de cada ciudadano hacia Abel era notorio, y mientras más avanzaban hacia su destino, más furia dejaba salir la gente. Supieron que Magnus lo juzgaría, caso contrario, los soldados lo habrían matado al tener su oportunidad. Era por eso por lo que varios se contenían de golpearlo, limitándose solamente a escupirlo.

    Sin embargo, uno de los humanos no pudo contenerse. Tomó un pequeño trozo de cascote y lo arrojó contra Abel, golpeándolo en la frente. El proyectil fue lanzado con fuerza y precisión hacia su cabeza, lo que le provocó una pequeña herida de la cual empezó a brotar sangre. Al ver eso, la gente vitoreaba por eso. Celebraban la acción tan hostil que uno de los suyos tuvo para con Abel, pero eso no trajo alegría entre los garak que estaban presentes.

    — ¡Hey, ¿quién arrojó eso?! — gritó un soldado garak que estaba viendo el espectáculo — ¡Son materiales para construcción! ¡Sigan desperdiciándolos y se quedarán sin alimento!

    — ¡Vuelvan a sus trabajos de inmediato! — una de las mujeres garak se paró entre la multitud — ¡Fue divertido ver como tratan a este tipo como basura, pero recuerden que tienen que luchar para ganarse la comida!

    De no haber sido por ese llamado de atención, probablemente otros trozos de cascote, o incluso otros materiales, podrían haber sido lanzados en contra de Abel. Recordando que no estaban en la Tierra, y que las cosas que podrían arrojar contra Abel no les pertenecían, todos los soldados humanos decidieron volver a sus trabajos. Algunos se iban directamente, mientras que otros se acercaban a Abel para seguir escupiéndolo antes de marcharse.

    Cuando la calle quedó despejada y los soldados pudieron avanzar en paz, Abel sentía su cara totalmente salivada por tantos escupitajos que terminó recibiendo. Además, la sangre brotaba lentamente de la herida que le hicieron en la frente. Algo afligido por eso, este miró a los soldados de Zenith, como si estuviera solicitando que le limpiaran el rostro, pero sin pedirlo amablemente.

    — Te lo mereces — Casey, quien guardaba también un gran resentimiento contra Abel, no dudó en exponerlo — De hecho, te mereces mucho más. Debimos haberte entregado para que te lincharan.

    — Da las gracias de que Magnus te quiera con vida — Michael quiso hacerle saber que no estaba contento con él — Si no fuera por él, yo te habría pegado un tiro al verte.

    Estaba claro que nadie lo quería con vida. Su propia gente lo encarceló y lo mantuvo allí, y los ciudadanos de Zenith lo odiaban todavía más. El ex líder de Black Meteor sentía una gran desilusión al ver como cada error que él había cometido, aunque él no los consideraba expresamente errores, le regresaba y se los estaban haciendo pagar.

    — Esto es lo que yo gano por una vida de servir a mi gente — Abel pensó en el momento en el que se hizo cargo de todo — Ascendency ya estaba en crisis antes de la Catástrofe por culpa de las guerras. Yo cambié el nombre a nuestra nación y la hice nacer de nuevo. Y ahora, propios y ajenos me tratan mal… ¿Para esto me esforcé tanto? ¿Para recibir esta clase de desprecio? Hubiera preferido que todos nosotros hubiéramos muerto en el ataque a la Tierra. No debí haber salvado a nadie, y tampoco debí dejar que los de Zenith se salvaran. Ese fue uno de mis mayores errores.

    El resto del camino hacia su destino fue incómodo para Abel, dado a que su rostro estaba totalmente sucio y no podía hacer nada para limpiarse. Pero tras unos minutos que se sintieron eternos, llegaron a su destino. Abel entró al edificio en donde unos soldados garak que se cruzaron en el camino indicaron que debían llevarlo. Ace, Agustina y Noak entraron para llevarlo hasta Magnus.

    Siguiendo las indicaciones de los trabajadores de aquel lugar, los tres llevaron al militar hacia una sala iluminada por luces tenues, en donde solamente había una mesa y cinco sillas. Magnus estaba allí, acompañado por Terrior, Asmir y Cadain. Los líderes xaromitante, ryfier y garak no se querían perder nada de la conversación entre el que fuera líder de un país humano, y la persona que era y continuaba siendo su enemigo.

    Asmir no pudo evitar sentirse incómodo al ver que Abel mostraba signos de ser agredido. Eso quería decir que los humanos que estuvieron cerca como para verlo se habían saltado unos minutos de su trabajo. Supo entonces que le convendría tenerlo encerrado, para no correr riesgos de que sucediera un intento de matar al propio humano en su planeta, y para no entorpecer tareas laborales.

    Magnus también lo vio y supo que eso tenía que ser obra de su gente, puesto a que los escupitajos que dejaron su cara húmeda y la sangre que caía de su frente se veían frescas.

    — ¿Se encontraron con gente en el camino hacia aquí? — Magnus preguntó a los tres soldados.

    — Así es, Magnus, lo vieron y su reacción fue atacarlo — Ace informó sobre lo ocurrido.

    — Pero no los culpo, este maldito pedazo de mierda se las arregla muy bien para hacerse odiar — Agustina recordó la forma en que insultó a Ace — Tiene talento para eso.

    — Al menos ha sido lo suficientemente sensato como para traer a su gente aquí — Terrior, quien no conocía demasiado a los humanos, quiso hablar en su defensa.

    — En realidad, no fue así… — Noak miraba al xaromitante con asombro, dado a que nunca había visto a uno — Él quería irse a otro planeta y dejar las cosas como estaban. Su plan consistía en dejarnos vagar por el universo con la amenaza constante que los edagrianos representan… Y vivir siempre con miedo a la muerte.

    — Justo cuando pensé que podría esperar algo bueno de ti… — Magnus se decepcionó al escuchar eso — Gracias por haberlo traído. Tú uniforme revela que eres de Black Meteor.

    — Así es, señor, me llamo Noak — el soldado se presentó ante Magnus, a quien en un pasado odiaba, pero tras la decepción que Abel le hizo llevar, empezó a ver como una figura a la que seguir — Yo, igual que los que desertaron de Black Meteor en su momento, participé en la misión espacial.

    — Vaya, en ese caso, puedes integrarte a los demás soldados en alguno de los tres equipos disponibles — Magnus le contestó al soldado, reconociendo su valía y su experiencia por formar parte de dicha misión.

    — Gracias por eso, Magnus — contestó Noak.

    Ace y Agustina supieron que esas palabras de Magnus decían más de lo que él pronunciaba, pero su tiempo y lugar para discutir sobre ese tema no eran los actuales. Sabiendo que debían dejar a los cuatro líderes para que juzgaran al quinto, aunque este ya no estuviera en un puesto a su misma altura, se retiraron y regresaron a la nave, en la cual se encontraban antes de la interrupción para ir a buscar a Abel.

    Con la privacidad, los líderes se sintieron más libres para poder hablar con Abel. Magnus tomó una pequeña servilleta que tenía guardada en su bolsillo y le limpió la cara a Abel. Este, al recibir un gesto como ese de su parte, lo miró con resentimiento, puesto a que creía que lo consideraba inferior al hacerle eso.

    — Te limpio porque tengo que mirarte a los ojos y me das asco — Magnus fue sincero con él — No lo tomes como un favor, porque no lo es. Salvo que lo veas como un favor para mí.

    — Púdrete, puto charco de mierda — Abel contestó con desprecio, el mismo que le mostraron los ciudadanos de su país — Tu gente tiene la culpa de esto, no yo.

    — Les diste suficientes motivos para odiarte, y a mí también — Magnus finalmente terminó con él — Listo. Ahora siéntate y empecemos a dialogar. Hay cosas que te tengo que decir.

    El soldado de Black Meteor tomó asiento en su silla, en uno de los lados más largos de la mesa, estando totalmente solo mientras del otro lado, enfrentados a él se hallaban los cuatro líderes. Fue ahí cuando tuvo la oportunidad de mirarlos atentamente, sorprendido al ver que Magnus tenía a tres especies como aliados de su causa y para su país, mientras que él, o, mejor dicho, sus soldados, en todo el transcurso de tiempo que duró la misión, no pudieron encontrar ninguno.

    El verlos los hacía enojar, puesto a que representaban una superioridad en su enemigo para poder manejar relaciones con seres de otros mundos. Esa era la prueba más contundente de que, cuando terminara el conflicto contra los edagrianos, si es que terminaba para bien para todos ellos, Magnus sería el líder de la humanidad restante. Y él, por más que no le gustara, lo tendría que seguir.

    Asmir, Terrior y Cadain fueron invitados a la charla por Magnus, quien quería que conocieran al responsable de que la Tierra, o al menos dos de sus países, estuvieran en conflicto por tanto tiempo. Ellos aprovecharían esa oportunidad para aprender de la naturaleza humana, dado a que, en todos los días que duró su alianza, solo habían conocido una parte.

    — Veo que ni en el fin del mundo eres capaz de dejar de lado tu orgullo — Magnus empezó con un regaño — Todos ya saben quién eres, Abel. Pero me gustaría que les dijeras a nuestros aliados lo que haces. O, mejor dicho, lo que hiciste.

    — Pelear por mi país, y tratar de recuperar lo que el tuyo nos quitó — Abel no quería que lo pintaran como el malo de la historia — Nuestras naciones entraron en conflicto cuando el mundo entero se sumió en una guerra por poder y recursos. Ellos mataron a miles y saquearon cientos de nuestros recursos. Todo lo que hice fue por nuestro orgullo herido y para recuperarlos. Que les diga la verdad tal cual es.

    — No eres lo que yo esperaba — Asmir fue el primero en hablar con él — Cuando escuchaba rumores sobre ti, me imaginaba a alguien de temer. Pero ahora veo que eres un simple humano. No veo en ti nada de especial, Abel. Ni siquiera tuviste el valor para aceptar enfrentarte a los edagrianos. Cuando todos los garak te conozcan, ten por seguro de que nadie te va a respetar.

    — Me recuerdas a alguien, lo cual es bastante triste, si nos ponemos a pensar en ello — Cadain fue el siguiente, comparando a su antiguo líder con Abel — Increíble que la humanidad haya tenido gente como tú. Desde antes de que yo naciera, y cuando mi mundo aún era un lugar que podría llamar hogar, toda mi especie estaba en paz. Tú no eres capaz de hacer algo como eso ni en la muerte de tu mundo.

    — Pensar que yo he dejado a tanta gente atrás en sus días cuando mi planeta llegó a su fin — Terrior sentía lástima por Abel, pero más aún por el hecho de verlo vivo — Y a ti el universo y todas sus fuerzas te permiten seguir existiendo. Esto es una prueba de que no existe ningún tipo de justicia en la naturaleza.

    — Bien, me quedó claro que a tus amigos no les agrado, Magnus — Abel no quería seguir escuchándolos — ¿Qué es lo que tienes en mente para mí? ¿Me cortarás la cabeza y la llevarás de paseo entre los tuyos?

    — No, Abel, no te quería aquí para poder cortarte la cabeza — Magnus contestó confundiendo un poco al humano — Te convoqué a ti junto a toda tu gente porque necesitaremos fuerza y números cuando haya que luchar contra los edagrianos. Son una raza muy poderosa, y ya lo has visto. Ocasionaron la Gran Catástrofe, y llevaron a la Tierra a la Extinción. Ya no hay más países aliados, solo Zenith y Black Meteor… Pero tu soldado dijo que deseabas huir de ellos. Por eso quiero preguntarte si te vas a unir a nosotros en la lucha. No me servirá un cobarde en el campo de batalla.

    — Si yo lucho junto a ti, y ganamos, ¿qué nos espera a nosotros en el futuro? — Abel miró a Asmir fijamente — Los soldados que dispersaron a los humanos que me agredían eran parecidos a ti. Asumo que tú eres el dueño de este mundo.

    — Correcto, lo soy, al menos demuestras inteligencia — Asmir contestó, burlándose de él.

    — Y seguro no le darás asilo a la humanidad para siempre — Abel volvió a acertar.

    — Me impresiona lo rápido que eres para sacar conclusiones, humano, pero tienes razón — Asmir quería dejárselo en claro — Si ganamos la guerra, ustedes dejarán este planeta. Y si perdemos, bueno… creo que es obvio de que tendremos que irnos, porque este es otro de sus planetas escogidos para su propia gente.

    — ¿Y a dónde vamos a ir, Magnus? — Abel quiso saber qué podía esperar.

    — Si se puede, robaremos el planeta de los edagrianos para nosotros — el líder de Zenith reveló sus planes para el futuro — Si ellos son una raza que respeta la naturaleza, y los tuyos dijeron que estuvieron allí, quiere decir que será un lugar apto para vivir. Si ganamos la guerra, Edagr será nuestro hogar.

    — Perfecto, entonces ya sé que puedo esperar — Abel estaba dispuesto a negociar — Y también sé que es lo que voy a pedir a cambio de pelear a tu lado.

    — ¿No te da vergüenza pedir condiciones siendo una persona tan detestada por los tuyos y los de Zenith? — Terrior lo preguntó de forma retórica — Lamentable.

    — ¿Qué condiciones quieres, Abel? — Magnus preguntó, obligado por la situación — ¿Vas a pelear de nuestro lado si las cumplo?

    — Cumple lo que te pido y pelearé contigo — Abel contestó — Si no estás dispuesto a hacerlo, entonces mátame aquí y ahora. Porque no moveré un dedo por nadie de aquí si no tengo lo que quiero.

    Todos los cuatro líderes que lo estaban interrogando, encontraron en él una de las razones por las cuales la humanidad nunca pudo llegar a la paz. Abel demostró en pocas palabras y minutos ser alguien que parecía ser conflictivo. Incluso después de ver que las personas sobre las que ejercía poder lo despreciaban. Creerían que, por el daño que había hecho, lucharía para todos ellos dispuesto a sacrificar su vida, tal y como Allecreod lo confesó en el momento de su llegada. Incluso creían que, de no darse esta opción, al menos intentaría guardar apariencias.

    Pero eso fue algo que Abel no hizo. Pese a no encontrarse en las mejores condiciones para negociar, se atrevió a hacerlo. Magnus no le dijo nada, dándole así el pie para que hablara y pusiera sus demandas.

    — La gente me desprecia, eso ya lo notaron con solo verme — Abel empezó poniéndolos en contexto — Puede que tengan razones para odiarme, pero yo no creo haber hecho nada malo en mi liderazgo por Black Meteor. Luché para sacar el país adelante, y tenía mis razones para no querer luchar contra los edagrianos luego de la destrucción de nuestra Tierra.

    — No me interesan tus razones, Abel — Magnus le hizo saber que no escucharía eso — Puedes repetirlo como un disco rayado durante toda tu vida. Mi percepción de ti no va a cambiar. Di lo que quieres.

    — Ya que la humanidad tendrá un nuevo comienzo en el planeta Edagr, yo también quiero uno — Abel confundió con esas palabras — No me considero culpable de ningún crimen. Así que no aceptaré que me maltraten, que me encarcelen, que me esclavicen o que me quieran linchar. Cuando la guerra termine, me reinsertaré en la sociedad como un simple ciudadano común. Y nadie me juzgará o condenará por las decisiones que tomé al mando de Black Meteor. Me tratarán como un ser humano, sin violencia ni agresión contra mi persona. Tú serás el encargado de hablar con nuestra gente y decirles que estoy libre de castigo por mi pasado. Eso quiero. Nada más. No pelearé junto a ti si no llegamos a un acuerdo. Y no pienso negociar eso. Acepta el trato que te propongo, o mátame ahora mismo y ahórranos el disgusto a todos.

    Magnus se sentía atado de manos por Abel. Él, era de los que más deseaban que el líder de Black Meteor tuviera un castigo acorde a las cosas que hizo que terminaron prolongando un conflicto que los llevó a dónde se encontraban en aquel momento. Darle lo que él quería era algo que evitaría que pudiera sufrir un castigo acorde con sus crímenes, de los cuales Abel se consideraba inocente. Magnus no se lo quería dar, pero sabía que, contra los edagrianos, una persona más podría hacer la diferencia, así esa persona fuera el mismísimo Abel. Asmir, Terrior y Cadain lo miraron atentamente. Ninguno de ellos tres tenía poder de decisión en aquel momento, por lo que todo recaía en Magnus.

    Finalmente, el líder de Zenith decidió hablar.

    — Tendrás una vida tal y como la pides, pero con la condición de que no tendrás poder para tomar decisiones nunca más — Magnus quiso ahorrarse un problema a futuro — Ya sea que elijas quedarte en la milicia como entrenador o soldado, o prefieras convertirte en alguna clase de asesor, no te permitiré ejercer poder sobre la humanidad. Pase lo que pase, no te quiero ver a ti liderando nada.

    — No me molesta eso, después de todo, ya me hacía la idea de que me ibas a remover del mando de Black Meteor — Abel supo que no podía rebatirle nada a su enemigo — Acepto ese término. Ahora… ¿qué sucederá conmigo?

    — Viendo que la gente no te considera una persona grata, creo que lo mejor será encerrarte para evitar que entorpezcas actividades laborales — Asmir decidió que lo encarcelaría — Tendrás una comida y una ración de agua por día. Así que, disfrútalas. Volverás a salir de ahí cuando llegue el momento de pelear.

    — Genial, luego de unos ocho días encerrado solo, ahora tengo que seguir así — Abel emitió una queja por su situación.

    — De hecho, no estarás solo en las celdas — Cadain fue quien habló con él — Tendrás compañía. Y creo que es alguien con quien te llevarás bien.

    Abel se sorprendió al ver que había alguien más en las celdas a las cuales sería llevado, lo cual no lo emocionaba precisamente, llegando a pensar que sería puesto junto con algún criminal. Ante la vista de todos, el líder garak lo tomó desde los brazos, retenido todavía para restringir sus movimientos, y lo sacó de la sala donde todos estaban reunidos para así poder trasladarlo a donde debía estar.

    Antes de dejar el lugar de reunión, Abel aprovechó y miró a Magnus con una mirada de pocos amigos. Este, sabiendo que no estaba contento con lo ocurrido, se la devolvió. Ambos estaban en malos términos, pero al menos, lo que tranquilizaba al líder de Zenith, era que pudieron llegar a un acuerdo para que Abel fuera una persona más de su lado cuando fuera el momento de salir a pelear contra los edagrianos.

    Con él y los soldados de Black Meteor que llegaron al planeta dentro de la ecuación, ya todos estaban en condiciones de empezar a planificar su ataque al planeta Edagr. Un plan para hacer frente a un enemigo como ese requería que ellos supieran bien con qué clase de fuerzas contaban para dicha batalla. Con la llegada de nuevos humanos al planeta, sabían que no tenían motivos para especular, y que solo requerían saber sus números militares para poder iniciar con la planificación.

    Ignorando ese detalle, Abel fue arrastrado de la sala por Asmir, quien pronto llamó a dos de sus trabajadores. Estos se acercaron a él y recibieron la orden de llevarlo hasta las celdas, donde el humano esperaba reunirse con alguien. Obedeciendo a su líder, los dos garak sacaron a Abel del lugar, mientras este miraba con atención la infraestructura de los edificios de aquel planeta. Ya que estaba allí, al menos quería distraerse con algo, incluso aunque esto fuera algo en lo que no tuviera idea de nada.

    Lo sacaron del edificio, y luego lo llevaron por calles y callejones desiertos de humanos, en los que solamente transitaban los miembros de la especie dominante del planeta. Pese a todo eso, Abel escuchaba un par de burlas. Los garak se referían a él como “el odiado por todos”, o también como “el que fue agredido por los suyos”. Incluso entre miembros de otra especie era imposible para él encontrar la paz, y supuso que todo eso era por los chismes que se desparramaron cuando los garak tuvieron que dispersar a los humanos que lo atacaban.

    La incomodidad volvió a reinar en su interior, hasta que finalmente llegó al edificio designado como cárcel, en el cual se iba a tener que acostumbrar a vivir. El día en el que partieran a la batalla podría tardar en llegar, y por eso, Abel supo que la espera podría ser muy larga. Uno de los soldados abrió las puertas, y el otro se encargó de llevar a Abel a su interior.

    El humano pudo ver el lugar y se dio cuenta de que las cárceles en Garak eran muy distintas a las de la Tierra. Las celdas no tenían barrotes, y estaban compuestas por paredes de concreto sólido, dejando la parte de adelante visible gracias a un cristal, el cual Abel supuso que sería blindado, y que intentar romperlo sería un error. Al mirar al interior de una de las cuarenta celdas que había en ese complejo tan grande, pudo ver que había un ser que se veía muy similar a uno de los líderes con los que habló. Fue dejado en una celda justo enfrente de la suya, y luego, los garak se retiraron del lugar.

    El ryfier escuchó el ruido, y miró atentamente todo lo ocurrido. Esperó a que los dos garak se fueran para intentar comunicarse con el humano, a quien no recordaba haber visto entre los que lo recibieron. Pese a que no esperaba tener compañía, su llegada significaba que no tendría que pasar su encierro solo. Queriendo mostrar cortesía, quien ya se encontraba allí fue el primero en hablar.

    — Hola — saludó — Mi nombre es Allecreod. ¿Qué hay de ti? ¿Quién eres?

    — Me llamo Abel Hartka — el soldado de Black Meteor no estaba interesado en una conversación, pero era mejor eso a estar solo — ¿Por qué te trajeron a este lugar?

    — Por errores que cometí creyendo que hacía lo correcto — Allecreod lo dijo en una forma en que Abel se pudo sentir identificado — ¿Y a ti?

    — Podría decirse que fue por lo mismo que tú — el humano sentía mucho interés en su compañero de encierro — Cuéntame más, Allecreod. Quiero conocer tu historia.

    […]

    Una vez que Abel fue entregado, Noak, Agustina y Ace regresaron con sus compañeros. El comandante Lakor les dijo que tenían algo que discutir, pero que sería mejor hacerlo en la nave xaromitante, donde pudieran tener privacidad, cosa de la que no podrían gozar si simplemente se quedaban en las calles del planeta Garak. Además, era probable que no todos supieran que ellos tenían el día libre, por lo que quedarse en ese lugar y dar la sensación de que eran perezosos que se estaban salteando horas de trabajo no les traería ningún beneficio.

    En silencio, sabiendo que hablarían más cómodos en la nave, todos acudieron a ella. Noak, quien no había estado allí antes, aprovechó la ocasión para admirar la belleza del planeta Garak. El soldado pudo notar que era un mundo que no estaba en guerra, y se podía dar cuenta por ver como los sitios estaban impecables. Entre la población de aquellos seres, el respeto por su mundo era notable. Era casi difícil de creer que los edagrianos los hayan visto como seres que hubieran arruinado su planeta, pero eso era algo que escapaba a su juicio.

    Una vez llegaron a la nave xaromitante, fueron al lugar en donde todos dormían, la sala de entrenamiento, que había dejado de cumplir esa función desde el día que escaparon de la Tierra. Para que Noak se sintiera más cómodo, Xander y Thomas fueron a buscarle una cama libre para que así pudiera quedarse junto a ellos, cosa que él agradeció mucho, notando un ambiente familiar y muy agradable entre todos ellos, dándose cuenta de que ese era otro motivo más por los cuales debía haberse ido junto a sus compañeros.

    Dejando ese tema de lado, el comandante Lakor decidió empezar a hablar.

    — Cuando entregamos a Abel, Magnus le dijo a Noak que podía unirse a uno de los tres equipos que teníamos — comenzó contando — Eso quiere decir que él no está pensando en fusionar nuestros grupos en un solo equipo o en dos.

    — Pero si Noak se une a uno de los dos equipos, seguimos siendo once soldados — Gwyn notó ese detalle — Falta alguien para completar un equipo de cuatro. Salvo que Magnus piense en que haya dos equipos con cuatro soldados y un equipo con tres.

    — Eso es algo que le preguntaré el día de mañana, pero al menos ya sabemos sus planes — Ace pronto miró a Noak — Tienes dos opciones para elegir.

    — ¿No eran tres? — Noak se sentía algo confundido.

    — Sí, pero uno de los equipos ya está completo — Michael empezó a contar al soldado — Ace, Agustina y Natasha forman un equipo, comandado por él.

    Noak no se sorprendió al escuchar que Natasha se encontraba dentro de su unidad, pero a diferencia de cómo podría haber sido en el pasado, eso no le causó molestia alguna. Todo lo contrario, esbozó una sonrisa pequeña casi imperceptible por eso.

    — El otro grupo es comandado por mí — Michael decidió continuar — Alicia y Gina están en ese equipo.

    — El último equipo lo integramos Thomas, Xander, Casey y yo — Gwyn fue la última en hablar — Y yo soy comandante de dicho equipo.

    — Tienes dos opciones para elegir — Alicia quería hablar con el soldado para no dar la impresión de ser una chica callada — Puedes entrar a nuestro equipo, o puedes optar por el de Ace. Nadie te juzgará por eso.

    Todos los demás en la sala se quedaron callados a la espera de saber cuál sería la decisión de Noak para su futuro. Este, luego de ver a Gina a los ojos y notar que ella le estaba sonriendo de forma tierna, supo que tenía realmente una única opción, a pesar de que le ofrecieran dos en principio.

    — Michael, quisiera poder estar en tu equipo — Noak miró al comandante, para luego devolver una mirada a Gina — Si me admites, te juro que demostraré ser un gran soldado.

    — Creo que ya sé los motivos por los cuales has decidido unirte a nosotros — Alicia notó lo que había entre el soldado y su compañera, por lo que no le pareció una sorpresa su elección — Pero serás bienvenido a nuestro equipo.

    — Justo como Alicia lo ha dicho, Noak — Michael le estrechó la mano — Bienvenido al escuadrón Umcali.

    — Gracias por la bienvenida, comandante — el soldado aceptó el saludo.

    Pese a que no había pasado ni siquiera una hora junto a ellos, Noak se sentía como si estuviera en casa. Con cada palabra que intercambiaba, podía sentir como el arrepentimiento por haberse quedado en vano en Black Meteor subía, dado a que sentía que se había perdido de compartir esa sensación tan cálida junto a los demás compañeros que sí se habían marchado.

    Con él integrándose al equipo de Michael, cubriendo así la ausencia de la fallecida Melody, el único equipo al que le faltaba un integrante más para que pudieran completar tres escuadrones con cuatro soldados, a los cuales lógicamente se les añadirían muchos más al dar inicio con la marcha hacia la guerra en el planeta Edagr, era el equipo de Ace, Agustina y Natasha.

    Sin embargo, tal y como Ace había dicho, esa era una preocupación para otro momento. Lo que él quería era concederle a Noak la oportunidad de hablar.

    — Ahora que recuerdo, dijiste que querías hablar conmigo — Ace le llamó la atención al soldado — No te molesta que ellos estén presentes, ¿verdad?

    — Para nada, Ace — Noak de hecho se sentía tranquilo — Es algo que quiero saber… Se trata de algo que tú sabes bien porque creciste en Black Meteor, de la mano de un comandante. Siempre me llamó atención tu traición contra tu equipo en una misión tan crítica. Mucho más el hecho de que te integraras al Zenith, quienes eran nuestros peores enemigos en aquel tiempo.

    — ¿Lo juzgas por lo que él hizo? — Thomas quiso inquirir en el tema — ¿O lo odias por eso?

    — En un principio lo juzgaba y lo odiaba, no puedo decir que no lo haya hecho — Noak agachó un poco la mirada al recordar ese aspecto en su vida — Pero ahora, luego de haber visto la verdadera cara de Abel, ya no te juzgo. Y por supuesto, ya no te odio.

    — Entonces, ¿a qué viene tu deseo de querer hablar con él? — Gwyn, quien escuchó sus palabras más temprano en el día, quiso saber si sus suposiciones serían ciertas.

    — Solamente quiero conocer tus motivos, Ace — Noak lo miró fijamente al decir eso — Sé que tú te marchaste por una razón. Y quiero conocerla. Tal vez tú hayas visto la verdad antes que todos nosotros. Y es por eso por lo que lo quiero saber.

    Ace dejó salir una exhalación al recibir ese pedido de su nuevo compañero. Luego de no poder hablar mucho del tema con Abel, puesto a que este no tenía nada que decirle, y de las revelaciones que Lathan le hizo en su momento, el comandante Lakor no tenía buenos recuerdos ni sensaciones trayendo ese tema a la mesa. Sin embargo, su compañero quería una respuesta, y creyó que sería mejor si él fuera quien se la diera.

    — Morris Grant no fue un buen hombre conmigo — Ace no se refería a su crianza — Me adoptó solo porque yo fui el mejor en unas pruebas que hizo, es algo que admitió él. Luego, me modificó los recuerdos para que todas las imágenes mentales que tenía con mis verdaderos padres se fueran, y creyera que él era mi verdadero padre. Durante la misión, yo fui capturado por el Zenith, y él estuvo dispuesto a dejarme morir con tal de no renunciar a su ventaja, la cual vino gracias a que logramos reclutar a un soldado de Zenith para Black Meteor. Perder a ese soldado, significaba quedar como estaban antes, y Morris Grant quería seguir con su ventaja. Así que me abandonó. Para recuperar a esa soldado, familiar de Michael, él hizo un trato conmigo.

    — Ace siguió ese trato para salvar su vida, y como agradecimiento, cumplí mi palabra — Michael quería hacerse conocer ante el nuevo soldado de su equipo — Nuestra unión fue capaz de salvar a mi prima… Aunque el bastardo de Grant se las arregló para quitármela más adelante.

    — Cuando vi que recibí más sinceridad de los soldados de Zenith que de mi propio padre, lo tuve claro — Ace quiso concluir él su historia — Ellos eran quienes me merecían. No quería que mi padre adoptivo pudiera ganar en la misión, no después de haberme traicionado así. Por eso me uní a ellos. Y así fue como logramos detenerlos.

    — Gracias a eso, nuestro comandante permitió a Ace quedarse en el equipo con nosotros — Agustina tomó la mano de su novio tras haber dicho eso — Y doy las gracias porque lo haya hecho.

    — Ya entiendo… — Noak se sorprendió con el relato escuchado — Creí que tú habías traicionado a tu comandante, pero en realidad, fue él quien te traicionó primero a ti… Lo siento, Ace. Te he juzgado mal todos estos años que han pasado. Espero que me perdones.

    — No tengo nada que perdonar, Noak — el comandante Lakor le quiso hacer saber que no tenía problemas con él — Entiendo que pensaras mal de mí sin conocer el resto de la historia. Lo importante es que ahora que conoces toda la verdad, no miras hacia un costado. Eso habla muy bien de ti.

    Todo lo que estaba sucediendo era inesperado para Noak, pero no por eso algo malo. El soldado esperaba un ambiente un poco más hostil, aunque sea para con él, por el hecho de haber provenido del país enemigo. Pero no tardó en darse cuenta de que, con el fin del mundo dejándolos a todos ellos cerca de la Extinción, la unión entre todos ellos era más que fuerte.

    Noak estaba satisfecho por lo sucedido en el día de hoy. Pudo reencontrarse con sus compañeros, entregar a Abel para que fuera juzgado por el propio Magnus, y también pudo encontrar una respuesta que buscaba. Pronto, una pregunta invadió su mente.

    — Chicos… ¿ustedes recuerdan a Nick? — preguntó Noak.

    — Sí, lo vimos parado junto a ti cuando llegaron — Xander recordaba haberlo visto — Lo reconocí entre toda la gente. Él formó parte de ese consejo junto a ti, ¿verdad?

    — Así es, él y yo formamos parte de ese consejo — Noak contestó a su compañero — Él seguro ya habrá preguntado, pero en caso de que nadie pueda responderle esta pregunta, creo que lo mejor será que yo también pregunte. ¿Qué fue lo que sucedió con Lathan luego de que lo delataron? Abel me dijo que fue capturado por Magnus. ¿Él pudo salvarse junto a ustedes?

    — Lathan fue encerrado cuando Magnus lo descubrió — Ace, quien fue el último de todos los presentes en hablar con él, eligió ser él quien revelara la verdad — Él pidió hablar conmigo, porque él fue un amigo mío cuando estuve en el orfanato. Así que fui al lugar donde lo tenían retenido y pude hablar con él.

    — ¿Cuándo fue eso? — Noak quería saber si había esperanza para el joven espía.

    — El mismo día en el que Arion atacó y causó la muerte de la Tierra — Ace mató las esperanzas de Noak con ese dicho — No sé si lo habrán dejado salir de la cárcel y le dieron la oportunidad de que pudiera llegar a una nave y escapar. O si simplemente murió encerrado en dicha celda… Pero Magnus pidió que las naves que salieron de Zenith realizaran un censo de la población que pudo salvarse… Y lamento decirte que Lathan no estaba entre ellos.

    — Entonces, ¿él murió en la Tierra? — Noak se sentía mal por la forma en la que reaccionaría Nick al enterarse, siendo que él declaró que le agradaba el chico.

    — Siento tener que decirte que sí — Ace contestó a su pregunta, con un pequeño dolor en él — Y es una lástima. Luego de descubrir que él y yo fuimos amigos en el pasado, quería seguir hablando con él. No sé cómo habrá sido su muerte, pero sé que debió estar asustado cuando supo que no podría salvarse.

    — Es por eso por lo que los edagrianos tienen que pagar por lo que hicieron — Natasha, quien fue la que imploró ante Magnus por la vida de Lathan, tenía más que claro lo que debían hacer — Lathan, igual que muchas personas en la Tierra, tenían la vida entera por delante. Y por culpa de ellos, ya no podrá vivir en un futuro junto a nosotros. Él no merecía tener la muerte que tuvo, pero fueron los edagrianos quienes terminaron eligiendo su destino. Por eso tenemos que pelear. Para poder vivir en un futuro donde nuestro destino sea elegido nada más que por nosotros.
     
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    Manuvalk

    Manuvalk el ahora es efímero

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    Saludos amigo, como siempre un placer estar aquí comentando LGC y hablar por Discord, aunque en un día atípico XD. He de decir que el capítulo me ha gustado mucho, finalmente parece que todos los cabos sueltos se van atando y poco a poco la historia parece dirigirse hacia un destino concreto. Solo queda ver la llegada de Ixorum a Garak y acto seguido (supongo) vendrá la épica guerra de todas las especies contra los edagrianos. Pero sin adelantarme a los acontecimientos, pasaré a comentar el capítulo de hoy :D

    Comenzamos con el grupo, al menos algunos de ellos, llevando a Abel hacia su reunión obvia con los líderes de la "alianza" (lo pongo entre comillas porque ahora mismo no parece una alianza de verdad, con el pvto de Asmir en modo dictador :v) en lo que un ciudadano le reconoce y decide increparle, seguido de muchos otros que abandonan temporalmente su trabajo para insultar y escupir al ex líder de Black Meteor. Incluso le lanzan un escombro o ladrillo que le impacta en la frente y le abre una pequeña brecha, entre una lluvia de escupitajos que de seguro debe dar mucho asco XD. En medio de ese barullo, Gina advierte a Noak de que cuando hable con Ace sea sensible, dado que el suicidio de Wagner está muy reciente. Es un detalle de apreciar por parte de la chica por advertirle al respecto, y de él por tenerlo en cuenta para más adelante. Al margen, algunos de sus compañeros escuchan dicha conversación privada.

    Tras esto, Abel llega a su destino, donde le esperan los líderes Asmir, Magnus, Cadain y Terrior. El líder de Zenith le limpia la cara, más por respeto que por otra cosa, e inicia la conversación. Los líderes no se sorprenden de como es Abel ya que Magnus les ha contado al respecto, aunque sí ven que demuestra ser muy conflictivo. Abel solo piensa en sus intereses y es así como exige un trato si es que quieren que él forme parte de la guerra. Abel pide a Magnus la libertad sin cargos en cuanto acabase la guerra, algo que pese a no poner muy alegre al líder de Zenith, parece aceptar. Yo personalmente accedería, pero una vez acabase la guerra decidiría su destino según lo que haya hecho y sucedido. Abel no es un tipo al que tener suelto como si nada, y si no está 100% comprometido y reinsertado, mejor es encerrarlo o en caso extremo, ejecutarlo.

    Finalmente, el grupo de soldados principal entre los que se encuentran Ace, Michael, Natasha, etc se reunen en la sala de entrenamiento de la nave que ahora usan para dormir. Le hacen un sitio a Noak, quién deberá elegir en qué escuadrón estar. Era obvio que terminaría en el de Michael, Alicia y Gina porque ahí está su chica, algo que la pareja veterana pronto ve. Además, Ace le revela la realidad de su traición a BM, cosa que le deja en un lugar lógico ante Noak, quién ahora se da cuenta de porqué éste lo hizo. Sin duda, me alegra saber que ya lo sabe. Y quién sabe (valga la redundancia XD), quizá hasta se hagan amigos. Sería interesante verlo y de seguro será interesante verlos interactuar juntos.

    No me explayaré mucho más, como bien sabes, ha sido un disfrute el estar aquí un día más en una nueva semana. Y estoy muy expectante sobre lo que se avecina.

    Será hasta la próxima, amigo mío :\*u*/:
     
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    Reydelaperdicion

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    Piscis
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    Título:
    La Gran Catástrofe VI Unidos en la Extinción
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    35
     
    Palabras:
    7867
    Saludos. En un día inusual, elijo publicar el próximo capítulo de LGC. Dado a que este fin de semana tengo el sábado ya reservado y el domingo es la final del mundial (¡Vamos Argentina! :) ) tomé este día como el ideal para publicar.

    Este será el último capítulo a publicar durante el año. Quedaríamos con un total de 32 capítulos en este año 2022 y nos quedarían un total de 15 para concluir la parte VI en el año 2023. Pero esta parte no será lo único que vean sobre LGC en el año próximo, pero mejor no adelantarse a nada y vayamos paso a paso.

    Quiero agradecer a mi gran amigo Manuvalk por su presencia en la historia. Desde que esta historia empezó a publicarse allá en el lejano año 2017, no se ha dejado pasar un solo capítulo sin leer, haciendo lo mismo con esta parte también. Ver sus comentarios cada semana es una gran alegría para mí, y mucho más cuando nos toca compartir lecturas por Discord :cynda: . Este finde no se podrá realizar la leída en simultáneo, pero sé que el año próximo estará lleno de fines de semana en donde podremos juntarlos a leer y a reirnos como hemos hecho a lo largo de este. Esperemos y tendremos nuestra recompensa.

    A los usuarios que se pasen por acá para leer les deseo feliz navidad y año nuevo. Y luego de posponerlo varias veces, la cronología y la guía de personajes están actualizadas :)










    Se terminó el tiempo:

    Dos días habían acontecido en Garak desde la llegada de las naves procedentes de Ryfier y de Black Meteor. La organización de tantos seres en un solo mundo fue tarea difícil para todos los líderes, quienes tenían que realizar tareas de seguimiento y ubicación para cada ser vivo y familia allí presente. Una decisión tomada por ellos era que las familias no iban a participar del ataque al planeta Edagr en cuanto este tuviera lugar, por lo que aquellos hombres y mujeres no militares no tenían otra opción más que ser desplazados de las naves y reubicados en unas casas de las ciudades garaks menos pobladas.

    Debido a la extensión del planeta, fue un trabajo muy arduo poder llevarlos a todos a su lugar, pero una vez lograda dicha tarea, los únicos que quedaban a bordo de las naves eran los soldados que partirían hacia las batallas.

    Ya sabiendo cuantos militares podrían tener disponibles para lo que sería un asalto masivo al planeta de los causantes del exterminio, solo bastaba definir cuál sería la estrategia por utilizar. Era por esa razón que se formó un consejo de guerra entre los cuatro líderes y algunos otros miembros de sus especies.

    Asmir estaba en el lugar junto con Kila y otro soldado garak al cual los humanos no tuvieron la oportunidad de conocer, siendo tres representantes de la especie dueña del planeta. Magnus iba acompañado por sus tres comandantes, los últimos que tenía, y los cuales habían recibido su nombramiento hacía muy poco. Ace, Michael y Gwyn estaban detrás de él, mientras él ocupaba un asiento en la mesa junto a los tres garaks y los líderes de las otras dos especies. Dado a que Wida era la única guerrera pura que quedaba en su raza, ella hacía compañía a Terrior, habiendo sido reemplazada por Nick en su función de reestablecer a Xorxaik para que luchara junto a ellos. Cadain, dado a que no podía ser el único representante de su especie en dicho consejo, tuvo que elegir entre los soldados ryfier a alguien que pudiera ser de confianza para él en una situación así.

    Una vez que todos estaban reunidos, fue el líder del planeta anfitrión el que inició su reunión.

    — Bienvenidos todos al consejo de guerra de las cuatro especies de la alianza — Asmir puso el nombre para la organización que tenían — He elegido este edificio en remodelación como nuestra base de operaciones. Solo ustedes pueden entrar aquí en representación de sus especies, si necesitan algo del exterior, se lo deberán pedir a los soldados garak, y ellos lo traerán aquí mismo.

    — Creo que eso estaba de más, ya todos sabemos que tú eres el que mandas aquí — el ryfier que iba detrás de Cadain no tardó en manifestar su descontento — Ya sabíamos que tú no dejarías que nadie de afuera toque este sitio.

    — Créeme, con gente como ustedes, eso nunca se sabe — Asmir contestó mirando al ryfier a la cara — ¿Cómo te llamas, joven?

    — Mi nombre es Ebilo — contestó el ryfier ante el líder de los garak — Estoy aquí porque Cadain me eligió. No cuestione mis habilidades, ni el juicio de nuestro líder.

    — No lo hago, solo quería saber con quienes estaba hablando — Asmir pronto miró al soldado garak que iba junto a ellos — Tú ya los conoces a todos, pero no todos conocen tu nombre. ¿Por qué no te presentas?

    — Me llamo Halur — el garak no tardó en revelar su nombre ante todos los presentes — Soy uno de los nuevos soldados con mejores rendimientos en entrenamientos. Espero que todos podamos llevarnos bien en este consejo.

    — Dejemos las formalidades de lado pronto — Magnus creía que estaban perdiendo tiempo — Estamos aquí para decidir un plan y una estrategia para la victoria. Así que, ¿por qué no empezamos?

    Los tres comandantes de la raza humana miraron con felicidad a su líder, dado a que los tres estaban por expresar lo mismo que él. Estaban hartos de formalidades, sobre todo viniendo de razas como los garak y los ryfier, quienes no habían perdido sus planetas por completo. A diferencia de ellos, la Tierra fue destruida hacía muy poco tiempo, y eso solo había alimentado el deseo de venganza en los días transcurridos.

    — Primero tenemos que saber cuántos números tenemos para la batalla — Asmir empezó con la charla — Los garak vamos a enviar a unos cien mil soldados a esta batalla. No más. Nuestra población no puede quedar totalmente desprotegida si fallamos, o si nunca regresamos.

    — Bueno, ya todos saben que los xaromitantes no podemos aportar demasiado — Terrior miró a Wida con preocupación — Mi hijo, Wida y yo somos los únicos que tenemos un poco de naturaleza guerrera en nuestro ADN. Somos los únicos tres de nuestra especie que vamos a ir a pelear. Lamento que sea una cifra tan baja.

    — No es culpa tuya, Terrior, todo es a causa de los edagrianos que lanzaron la Gran Catástrofe contra Xarom — Magnus quiso que su compañero no se viera con una carga tan grande — Somos ochenta mil humanos en total, pero muy pocos son soldados listos para la guerra. Contándonos a nosotros, solo podemos enviar a unos veinte mil. El resto son civiles o cadetes que no han terminado su preparación. Mandarlos a una guerra así solo sería un desperdicio. Eso es lo que la humanidad puede ofrecer.

    — Los ryfier no estamos en mejores condiciones — Cadain agachó la mirada esperando gestos hostiles de parte de los demás — Solo podemos proporcionar doscientos soldados. No éramos demasiados de todas formas, pero es lo que tenemos.

    — Quiere decir que una vez más, la misión dependerá de los garak en su totalidad — Asmir ya se estaba acostumbrando a dichas situaciones — Como siempre… nosotros ponemos el mayor esfuerzo y recibimos el mayor daño. La felicidad que tendré cuando toda esta guerra termine y ustedes desaparezcan de mi vida no tiene límites. Dennos las gracias, porque esta será la última vez que nos van a utilizar así.

    Todos los seres que provenían de otro planeta guardaron silencio. No encontraron una forma para poder responder a esas palabras. Lo que Asmir dijo no era ninguna mentira, la población garak era la que más soldados iba a enviar, por lo cual sería la más numerosa en el ataque, y, por ende, la que más miembros se exponía a perder. Incluso sumando a todos los enviados de las otras tres especies, no podían ni siquiera alcanzar la mitad de lo que ellos estarían dispuestos a enviar.

    Era muy incómodo para todos ellos recibir acusaciones de ese estilo y no tener nada con qué defenderse. Por más que lo que Asmir dijera fuera verdad, no era nada agradable tener que soportarlo, pero otra cosa no había en reserva para ellos. Era el líder de la raza más numerosa y el dueño del planeta en el que todos se encontraban. Reprocharle algo no era una opción.

    Kila, quien tuvo una experiencia poco agradable en los primeros días de viaje en la nave xaromitante, se regodeaba al ver a Michael, Gwyn y Ace sintiendo lo mismo que ella sintió cuando la tuvieron amenazada. Halur, por su parte, se sentía con el ego alimentado por ver que ellos eran los que tenían la mano superior en todo eso.

    Habiendo acabado con el conteo de cabezas, era el momento de planificar la estrategia que iban a adoptar en la batalla, donde serían todos juntos contra una única especie.

    — Sabemos que el planeta Edagr es algo pequeño por lo que nos reportaron los soldados de Black Meteor y los ryfier que viajaron con Allecreod — Magnus empezó a hablar — Por lo tanto, su población no debe ser tan numerosa. Si la razón por la que iniciaron la Gran Catástrofe era para poder tener nuestros planetas para ser habitados por ellos, pero sin haber enviado a nadie a esos planetas hasta el momento, quiere decir que su planeta aún puede darles un hogar a todos.

    — ¿A dónde quieres llegar con eso? — Ebilo preguntó la finalidad de ese análisis.

    — Quiero decir que podríamos dividirnos en varios escuadrones y atacar el planeta Edagr desde varios puntos al mismo tiempo — Magnus pensó en esa posibilidad — Tendremos que coordinar la salida de nuestras naves para que todas las que van a viajar aparezcan en el cielo al mismo tiempo. No hay que darles la oportunidad de concentrar a sus tropas en un solo lugar, mientras más dispersas estén, más fácil será atacarlos.

    — Y de esa forma, cuando un grupo termine de limpiar una zona de enemigos, podría ir a ayudar al más cercano — el comandante Lakor se unía a la conversación.

    — Precisamente, todos nos apoyaríamos conforme fuéramos ganando batallas — Magnus pensaba en una gran posibilidad — El problema serán los vehículos. Solo los garaks tienen tanques para esta batalla, ellos serán los únicos que podrán movilizarse por tierra. El resto tendremos que abordar las naves, lo que significa esperar a que cada soldado del escuadrón esté a bordo, y luego así movernos de un punto a otro.

    — Allecreod mencionó que había algo llamado tren solar en una de las ciudades — Cadain quiso poner información en la mesa — Si pudiéramos aprender a manejarlos y tomar sus controles, podríamos movernos de un lugar a otro con facilidad. Aunque sea un pequeño número de soldados.

    — No creo que sea una buena estrategia, si esos trenes tienen un sistema de protección contra intrusos, nos podrían eliminar — Wida empezó a participar — Si hay explosivos a bordo, y ellos los detonan, matarán a varios de nosotros de un plumazo.

    — ¿Y qué sucederá con las bestias de Fientlig? — Gwyn pronto pensó en esa posibilidad — Nos costará mucho trabajo mantenerlas a raya una vez que las liberemos en el planeta. Obedecen nuestras órdenes, pero si se dispersan demasiado, sería imposible recuperarlas.

    — Una vez que soltemos a las bestias, dejaremos que estas arrasen con la población del planeta — Michael lo vio como solución — Morirán rápido, pero causarán varias bajas y ocasionarán algo de miedo en el enemigo. Aquellos que sobrevivan, verán baja su moral.

    — ¿Realmente vale la pena gastar tanto esfuerzo en esos animales si los vamos a descartar tan pronto? — Halur le cuestionó eso a Michael — Además, los edagrianos tienen la fama de ser adversarios temibles. Tal vez las bestias no logren hacerles nada.

    — Pueden funcionar como escudo de vida — Ebilo propuso una solución para eso — Las bestias podrían ser usadas como distracción también. Serían señuelos que avanzarían por el planeta permitiéndonos tomar más control del terreno.

    — ¿Pero no sería imprudente pensar en eso siendo que no tenemos hecho un reconocimiento del terreno al que vamos a ir? — Kila no tenía predilección por esa idea — Los soldados de Black Meteor y los ryfier que tocaron la superficie del planeta no han estado en nada más que en una ciudad. Asumir que todo su planeta es como esa ciudad sería catastrófico.

    — No podemos acercarnos, tienen tecnología muy superior a la nuestra — Asmir tuvo que regañar a la chica de su especie — Tan pronto como Allecreod aterrizó, fueron a recibirlo, y los soldados de Black Meteor sufrieron el mismo destino. Si vamos a hacer un reconocimiento, arruinaremos nuestro ataque sorpresa.

    — Concuerdo con Asmir, cuando ellos nos vean, ya no podremos volver atrás — Terrior supo que no podían hacer otra cosa — Ellos han usado naves con un gran poder para destruir la Tierra porque, según tú, dijeron que estaba arruinada para ellos. En ese caso, no usarán esas naves tan arrasadoras en su planeta. Por lo tanto, la batalla tiene que ser allí. Ni siquiera serviría movernos hacia otro planeta para intentar apartar a su ejército.

    — Entonces, ¿de qué sirve un consejo de guerra si nadie sabe nada del enemigo? — Ebilo se mostraba disconforme con cada argumento anulando al anterior — ¿Qué clase de consejo podemos adquirir si no tenemos información útil al respecto?

    — Concuerdo contigo, Ebilo, eres inteligente, pero eso que estás diciendo no resuelve nada — Michael le dijo lo que pensaba — No conocemos al enemigo, y solo podemos asumir cómo será la batalla.

    — ¿De qué sirve entonces este consejo? — el ryfier no se mostró contento con esa respuesta — Dímelo.

    — Para eso lo hemos formado — Ace apoyó a su compañero — Al no conocer al enemigo, no podemos elaborar una estrategia perfecta. Por lo tanto, hay que armar varias. Si una falla, adoptaremos otra. Así hasta dar con la más adecuada para pelear contra los edagrianos. ¿O tú tienes algo de información que quieras compartir?

    — No tengo nada — Ebilo no se sentía del todo contento en ese lugar — Pero ese es el caso para todos. Nadie aquí tiene nada. Entonces, ¿para qué formamos esto en primer lugar?

    — ¿Eres imbécil o sordo? — Wida se enojó con él — Ya te han explicado para qué estamos aquí. Tenemos que analizar los pros y contras de cualquier movimiento que vayamos a hacer allí.

    — Creo que esto no está ayudando nada — Terrior veía que las cosas se salieron de control pronto — Ya no estamos haciendo nada más que discutir entre nosotros.

    — En eso tienes razón, Terrior — Magnus estaba por decir lo mismo — Un consejo de guerra debería servirnos para planificar contra el enemigo, no para atacarnos mutuamente.

    — ¿Qué sugieres, Magnus? — Cadain quiso conocer la opinión del líder humano.

    — Que nos tomemos un día o dos para calmar nuestras mentes y pensar en estrategias diferentes — el líder de Zenith, convertido en líder de la humanidad tras el arresto de Abel, tuvo una idea para todos ellos — Creo que venir cada uno con ideas preparadas sería mejor que simplemente ponernos de acuerdo en una sola aquí y ahora. Que claramente, no está funcionando.

    — No sé si tendremos tanto tiempo para decidir — Asmir no quería llevar a cabo dicho plan — No sabemos cuánto tardarán en enviar sus naves hacia los planetas supuestamente exterminados. Si una nave edagriana llega hasta nosotros antes o durante nuestra marcha a su planeta, darán el aviso y vendrán a exterminarnos de forma definitiva.

    — Pero si vamos a pelear sin una idea sólida, o con varias, como pensamos hacer, seremos asesinados sin remedio — Ace quería convencerlo de que era lo mejor — Y entonces, el habernos apurado no servirá de nada.

    — Me has convencido, humano — pese a conocer su nombre, el líder garak no lo llamó con este mismo — Nos tomaremos dos días para pensar mejor en todo lo que vamos a hacer. Traten de analizar todo lo que puedan para pasado mañana, y que sea una discusión calmada. Así podremos tener un plan que de esperanza a nuestra gente.

    Sin haber hecho casi ningún progreso más allá de simplemente ponerse de acuerdo para conocer cuántos soldados podría enviar cada especie, la primera reunión del consejo de guerra se disolvió, demostrando ser más un fracaso que un éxito para todos. Las caras de los tres representantes garak mostraban un descontento tanto por la reunión como por el hecho de tener que esperar más tiempo hasta que pudieran tener un plan para avanzar.

    Cadain apoyó sus manos en el hombro de Ebilo, para consolarlo por su participación en el consejo, sabiendo que el joven ryfier podría estar creyendo que su aporte fue más perjudicial que beneficioso para los presentes. Este, al recibir un gesto así de su parte, no pudo evitar sonreírle a quien era su líder, apreciando que su esfuerzo fuera tenido en cuenta, y que no lo hubieran castigado por sus participaciones.

    Magnus solamente miró a los tres jóvenes soldados convertidos en comandantes en poco tiempo. Con una sonrisa en el rostro, el líder los invitó a salir, y ellos fueron los primeros en retirarse. Terrior y Wida se marcharon seguido de ellos cuatro, y los únicos que quedaron fueron los garak, dado a que los dos ryfier también dejaron el lugar.

    Asmir, desde su asiento, se llevaba las manos a la cabeza mientras que Kila y Halur se le acercaban para ver si se sentía bien.

    — El universo nos odia, eso está más que claro — Asmir se estresaba con lo sucedido — Cuando conocí a los humanos, creí que una alianza con ellos nos ayudaría a derrotar a los berrod y facilitaría las cosas para ambos en la misión por hallar la causa de la Catástrofe y detenerla. Y no ha hecho más que jodernos la vida. Hemos perdido a varios compañeros en su nombre, y ahora, si el consejo no llega a una solución, podríamos perder a muchos más.

    — Quiero que se larguen de nuestro planeta lo más pronto posible — Halur ya no quería saber nada con ellos — Garak es solo para los garak. Ellos perdieron sus mundos, y ahora nos ponen en peligro a nosotros.

    — Si tan solo no los necesitáramos… — Kila compartía la visión de su compañero — Pero no hay manera de que ganemos una guerra así nosotros solos.

    — El maldito edagriano que atacó la Tierra pudo haber esperado a que los humanos que se suponía que se sumarían al conflicto salieran del planeta para destruirlo — Halur anhelaba esa posibilidad que hubiera sido beneficiosa — Así tendríamos a más personas luchando para nosotros.

    — Lo que hay es lo que hay, mis queridos… — Asmir no encontraba la forma de animarse — He pactado dos días para pensar estrategias que nos puedan ser de utilidad. Será mejor empezar con sus planificaciones. De lo contrario, esto se prolongará hasta que los edagrianos vengan aquí para habitar este planeta. Si eso pasa, todos nosotros estaremos condenados, y todo nuestro esfuerzo no habrá servido para nada.

    […]

    Wida, luego de haber salido del consejo de guerra entre las cuatro especies, optó por ir a ver a Lankir a su estación de trabajo. La xaromitante avanzó por las calles de la ciudad hasta que logró hallar el edificio en el que se encontraba su compañero y amigo, con quien, tras haber hecho las paces hace tiempo, empezaba a llevarse mejor.

    Tan pronto como entró en el lugar, se llevó una sorpresa al ver que él y el ingeniero de la Tierra, Nick, parecían haber llegado a un avance significativo. Xorxaik se encontraba caminando por la sala, moviendo cada parte de su cuerpo que tenía la capacidad para eso, y emitiendo sonidos de voz ante los dos presentes.

    — ¡Wida! — Lankir se acercó hacia ella — ¡Lo logramos, Wida! ¡Con ayuda de Nick fui capaz de crear un nuevo software que le da a Xorxaik completa autonomía!

    El xaromitante no cabía en sí mismo por tanta emoción. El haber podido convertir una máquina de combate tan resistente y mortífera como era ese robot para que peleara a su lado, aunque fuera con asistencia en cada momento, era un hecho remarcable para él. Con tanta felicidad, le dio un abrazo a Wida, quien se sentía feliz por el progreso que este había conseguido, pero más feliz estaba por él.

    — ¿Realmente está de nuestro lado? — la chica quería estar segura de que el robot lucharía por ellos, pese a que creía en Lankir.

    — Míralo por ti misma — Lankir la tomó de la mano y la llevó frente a Xorxaik — Nick, ¿por qué no haces tú el honor?

    — Como desees, Lankir — el ingeniero, con gran conocimiento en varios campos, había formado una gran amistad con el xaromitante en relativamente poco tiempo, por lo que le contestó con una sonrisa — Xorxaik, ¿eres capaz de saludar a Wida estrechando su mano?

    — Lo soy — el robot contestó de forma simple.

    No había recibido una orden directa, lo que quería decir que Lankir no exageraba al decir que el robot tenía autonomía sobre sí mismo. Las palabras de Nick sonaron más como una invitación que como una orden, por lo que el robot no estaba obligado a acercarse a Wida y estrechar su mano. Sin embargo, como si fuera un niño que hubiera recibido un reto, este se acercó y extendió uno de sus brazos metálicos hacia la xaromitante, quien estaba asustada al verlo tan de cerca siendo tan grande.

    — Me aplastará la mano — Wida presentaba dudas.

    — No lo hará, ¿verdad Xorxaik? — Lankir preguntó esperando una respuesta no configurada del robot.

    — No tengo motivos para atacar a una guerrera xaromitante — el robot contestó exponiendo su conocimiento — Pero si tanto miedo me tienes, entonces no estrecharé mi mano metálica.

    Wida simplemente acercó su mano hasta el cuerpo de acero del robot, tocándolo con confianza, pero no por eso calmada. Ella se llevó un gran alivio al ver que este no actuaba de forma hostil para con ella, y que el robot parecía estar por completo en su bando.

    — ¡Es fantástico! — Wida soltó al robot para luego abrazar a Lankir — ¡Lo lograron! ¡Ahora contamos con más apoyo en esta guerra!

    — Te dije que con la ayuda de Nick lo podría conseguir — Lankir disfrutaba el abrazo de la chica, recordando viejos tiempos con ella — Solo desearía que Wagner estuviera aquí para ver esto. Le consolaría saber que el arma que mató a su padre ahora está programada para servir por una causa noble.

    — ¿Sabes? Yo siempre envidié a los soldados que exploraban el espacio — Nick se abría con los alienígenas — Creía que yo disfrutaría viajar por el universo visitando planetas con todos los conocimientos que tengo en física avanzada… Pero luego de escuchar historias de muchas personas, doy las gracias por haberme quedado en la Tierra. Puedo contribuir sin poner en riesgo mi vida. Te admiro, Lankir. Tú has contribuido en la reconstrucción de este robot, y también vas a participar en la guerra. Serás de los pocos que puede decir que han aportado en todo sentido.

    Las palabras del humano causaban felicidad en el hijo del líder de su especie. Luego de la mala experiencia en la misión de Emiv, Lankir muchas veces cuestionó su propio valor dentro del equipo de exploración del espacio. Pero Wagner, quien ya no se encontraba con él, y el propio Nick, a quien conoció hace poco tiempo, apreciaban su inteligencia y sus agallas. Eso le hizo ganar mucha confianza en sí mismo, tanto que las pocas dudas que tenía se despejaron al instante.

    […]

    — Veo que no están progresando demasiado — Allecreod escuchó las cosas que Cadain le dijo acerca del consejo y la reunión fallida que acababan de tener — Dime, Cadain, ¿ahora entiendes lo difícil que es estar al mando? Tienes mucha responsabilidad en tus manos, porque toda una especie depende de ti. Un error que cometas enviará al olvido todos tus otros aciertos.

    — Te comprendo, Allecreod, en serio lo hago — Cadain contestó a su amigo — Pero para que toda la gente te entienda y te perdone, tendría que ponerlos a todos a experimentar lo que estoy viviendo yo, y sabes mejor que nadie que no todos ellos pueden liderar.

    — No, por eso mismo me entristece todo lo que me ha pasado y lo que me espera en el futuro — Allecreod miraba con preocupación al porvenir — Cada cosa que hice fue por nuestro bien. No ha salido como esperaba, pero ahora parece que entiendes que no todo es mi culpa.

    — Lo sé, Allecreod, pero eso no quita que has actuado mal — Cadain lo reprochó — Que pueda comprender el estrés que has vivido no quiere decir que tenga que perdonar tus errores. Porque tus intenciones pudieron haber sido buenas, pero tus deseos tenían el egoísmo presente.

    — Solamente quería proteger a los míos de una amenaza real — Cadain supo que Allecreod no abandonaría esa creencia — Después de todo, los humanos realmente atacaron a los triyr. No de la forma en que nos lo mencionaron, pero eso no quita que fueron atacados. La destrucción del muro fue innecesaria, y solo fue un acto de venganza desmedido. Por eso terminé cometiendo errores, porque me vi envuelto en una amenaza verdadera.

    — Allecreod, ya te lo he dicho, podrías haber manejado la situación de mejor forma — Cadain seguía reprochando a su amigo — Tal vez, de haberlo hecho, podríamos haber evitado el destino que todos los planetas han sufrido en los últimos tiempos.

    Cadain, viendo que Allecreod empezaba a cerrarse a su propia opinión de los hechos, supuso que no le haría nada bien quedarse. El fracaso del consejo de guerra que formaron parecía haber alentado al ex líder de su gente a cuestionar el liderazgo de Cadain en el momento, o al menos, parecía querer invitarlo a él mismo a hacerse dichos cuestionamientos.

    Fue entonces que el nuevo líder de su gente se marchó del lugar para regresar a estar entre los suyos y así ver si podía idear estrategias que le sirvieran a todos en la guerra que se avecinaba. No se despidió de Allecreod con palabras, sino con un simple gesto de su mano, cosa que le indicó a este que quizá había sido bastante duro con la única persona que, por estar en una posición diferente, era capaz de comprenderlo.

    — ¿Ya se marchó? — Abel, quien estuvo recostado todo ese tiempo, se levantó tan pronto como dejó de oír voces.

    — Creí que estabas dormido — Allecreod le habló al humano con seriedad.

    — Como si pudiera dormir con todo lo que estoy imaginando — Abel supuso que las cosas podrían ser feas para él — Tú probablemente seas eliminado en esta guerra. Por tu posición de conquistador espacial, y el hecho de establecer contacto con los edagrianos, casi todo ser vivo aquí te odia. Incluido yo. Por mi parte, yo me las arreglé para asegurar mi futuro entre la humanidad cuando sea el tiempo de empezar de nuevo.

    — ¿Y qué es lo que te preocupa, entonces? — el ryfier quería saberlo.

    — Que para conseguir esto, voy a tener que pelear para mantener a mi peor enemigo con vida — Abel pensaba en esa situación — Pacté todo eso con el líder de la humanidad. Pero si él muere, no creo que pueda pactar con otra persona las cosas que pedí. Igual que tú, yo soy odiado, pero solo entre los míos. Por eso, además de tener cuidado de no morir, tengo que mantener viva a la persona que más odio en el universo.

    — Al menos tienes una oportunidad para seguir respirando luego de que esta guerra acabe, si es que acaba bien — Allecreod recordó la historia que escuchó de Abel — Y siendo sincero, tú no la mereces. Todo lo que pasó, fue culpa tuya. Mis esclavos fueron atacados por tus soldados, y eso me metió en un conflicto con seres inocentes. Por eso terminé yendo a parar al planeta Edagr, y perdí todo mi Dominio cuando creí que iba a recuperarlo. En mi opinión, tú mereces un peor castigo que yo.

    — Jódete, Allecreod, es por tu culpa que la Tierra fue destruida, no tienes derecho de venir a sermonearme — Abel contestó con hostilidad — Iba a perder mi estatus de líder de cualquier forma, pero al menos iba a ser recordado como una gran persona en la historia de mi país. Si la humanidad vive para escribir nuevos libros de historia, tendré que ver con mis propios ojos como me catalogan como un puto monstruo cuando todo lo que hice fue por mi gente.

    — Exactamente lo mismo que me pasará a mí, solo que yo quizá no viva para ver las horribles cosas que dirán sobre mí — Allecreod se quejaba de Abel — Así que deja de llorar y de quejarte. Tendrás una vida mejor que la mía siendo que tú causaste más daño que yo.

    — Te lo repito, Allecreod, vete a la puta mierda — Abel no soportaba escucharlo más — Ojalá esa maldita guerra empezara hoy. Así ya no tendría que seguir soportando tu compañía. Cometí un grave error al preguntarte por tu historia. Parece que solo sirvió para ganarme el odio de alguien más.

    Los dos prisioneros, únicos en todo el mundo en encontrarse en aquel estado, no parecían llevarse bien. Luego de que cada uno escuchó la historia que el otro contó, terminaron encontrando a un culpable en cada historia. Allecreod le pasó la responsabilidad de la pérdida de su Dominio a las malas acciones de Abel y sus órdenes para con sus soldados. El humano, por su parte, le adjudicó la caída de la Tierra y la culpa por meterlos a todos en una situación tan precaria como la que se encontraban.

    Creyendo que se llevarían bien por ser odiados por varios y ser los únicos dos prisioneros en el planeta, ambos seres vivos decidieron abrirse el uno al otro, solo para darse cuenta de que terminaron convirtiendo su convivencia en un auténtico martirio.

    […]

    Ace, Gwyn y Michael regresaron a la nave xaromitante, donde todos sus otros compañeros los estaban esperando. Siendo los tres los únicos comandantes de Zenith, solo ellos tenían permitido forma parte del consejo de guerra, mientras que los otros no serían siquiera bienvenidos al lugar de reunión.

    Agustina, Alicia y Thomas fueron con sus respectivas parejas, asegurándose de recibirlos a todos con un abrazo. Ace y Michael tomaron a sus parejas en sus brazos, alzándolas un poco para darles un beso, mientras que Gwyn recibió ese trato de parte de Thomas, siendo ella la que fue levantada por el soldado, al contar con menos fuerza para ello.

    Natasha, Xander, Gina, Noak y Casey los miraban a la distancia. Xander, Casey y Natasha fueron quienes más nostalgia vieron al observar dicha escena. Mientras que Gina y Noak se reencontraron y se tenían mutuamente, dado a que ambos eligieron iniciar una relación tras la enorme alegría de verse de nuevo tras la caída de la Tierra, los otros tres añoraban poder compartir momentos así con alguien.

    Casey pensó en Paul, a quien había perdido justamente en manos del mismísimo edagriano que causó estragos en la Tierra y condenó a la humanidad, solo compuesta por dos países, a tener que luchar para ganar un nuevo lugar donde vivir. La chica soñaba con una forma de revertir la situación, volver el tiempo atrás y poder salvar a su novio de su destino, pero eso era absolutamente imposible. Todo lo que le quedaba era luchar por un nuevo futuro para ella.

    Xander se dio cuenta de que esas cosas que disfrutaban los soldados de Zenith era algo que tuvo la oportunidad de compartir con Claire bastantes veces. Uno por uno, sus errores llegaron a su mente.

    — Rompí nuestra relación porque ella no quería que yo la obligara a matar a Wagner — Xander sentía asco al pensar en él mismo empezando a verse más cerca de Natasha por el simple hecho de que ella comprendía sus motivos — Te perdí, y todo por nada. Al final, Natasha y yo nunca tendremos oportunidad; y la muerte de Wagner me hizo dar cuenta de lo horrible que soy. Perdóname, Claire. Tú no me merecías…

    Sin poder quedarse viendo eso, el soldado optó por abandonar la sala donde se encontraban y dirigirse a sus habitaciones, donde podría pasar su pequeño duelo por su cuenta. Natasha lo miró irse con lástima, dado a que comprendía lo que Xander podría estar pasando. No por eso lo consideraba una mejor persona luego de las cosas que hizo, como su ataque a Ace, pero eso no evitaba que empatizara con él. Cuando la chica volvió la vista otra vez a sus compañeros, no pudo evitar sentir un dolor leve en su pecho cuando vio como Ace y Agustina compartían un beso.

    Pese a haberse prometido que aceptaría su relación y lucharía para que ellos pudieran vivir a salvo, esa escena no era del todo alegre para la chica. Pero pronto comprendió que eso no era culpa de la pareja.

    — Cuando Shun me golpeó, sentí un enorme arrepentimiento por no haberme ido contigo — Natasha recordaba aquel día — Creí que nunca sentiría algo mayor a eso, pero ahora veo que estoy equivocada. Perdí la oportunidad de vivir, luchar y crecer junto al mejor hombre del mundo… Me alegra que tú hayas podido encontrar a alguien que te ame de forma genuina. Porque yo solo terminé metida en un engaño.

    Luego del reencuentro, los seis soldados de Zenith se acercaron a los cuatro provenientes de Black Meteor, aunque eso, dadas las circunstancias que enfrentaban en aquel momento, era un hecho casi sin relevancia. Notando la ausencia de Xander, pero respetando su deseo de estar solo, el comandante Lakor fue el primero en hablar.

    — Sé que no les han permitido participar en el consejo de guerra, pero si tienen alguna sugerencia que crean que nos pueda servir, nosotros estamos para escucharlos — Ace quería conocer la opinión de los demás.

    — ¿De qué hablaron allí? — Noak se sorprendía de que le pidieran participación — Asumo que no todo ha salido bien.

    — Diría que nada más que la presentación salió bien — Gwyn se quejaba por la experiencia vivida.

    — ¿Qué ocurrió? — Thomas la abrazó, queriendo saber si hubo alguna discusión fuera de tono.

    — El elegido de Cadain es alguien inteligente, pero le cuesta trabajo callarse y escuchar — Michael compartía la visión de Gwyn, dicho por ella misma — Solo abre la boca para decir obviedades o cosas que no aportan en nada.

    — Sin mencionar el ego súper inflado de los garak — Michael recordaba la cara de Kila en la reunión — Ni siquiera cuando se trata de algo que nos beneficia a todo lo pueden dejar de lado.

    — Kila es un dolor de cabeza, ¿verdad? — Alicia supo que Michael se refería a ella, sin que este tuviera que nombrarla.

    — Afortunadamente, no habló mucho — Michael contestó a su pareja — Pero cada vez que abre la boca me dan deseos de callarla. Entiendo que cuando discutimos en la nave xaromitante no fue la mejor experiencia para ella, pero parece que es incapaz de dejarlo ir.

    — Piensen en que una vez que la guerra termine, ya no tendrán que volver a lidiar con ella nunca más — Casey opinaba al respecto.

    — Tengo que admitir que no son los aliados que esperaba cuando ustedes los mencionaron — Gina recordó historias contadas.

    — La caída de la Tierra y el hecho de que tuviéramos que venir a buscar refugio a este planeta es la razón — Agustina encontró la respuesta para eso — Se sienten superiores a nosotros porque saben que son más y están en su territorio. Si la humanidad no hubiera caído, no nos tratarían así.

    — Como sea, convivir con ellos es la única opción posible — Ace quiso evitar que conflictos de la reunión del consejo se trasladaran a ellos — Después de que Michael dijo que Asmir no gastaría esfuerzos en ayudarlo si Orz terminaba escapando, sentí asco de tener que vivir en este lugar… Pero eso no cambia el hecho de que son los únicos aliados que tienen un planeta donde podamos vivir.

    — Pero no les da el derecho de tratarlo así, como si fuera basura — Gwyn también sentía rabia por ese aspecto.

    — Creo que mencionar estas cosas no nos están haciendo ningún bien — Ace veía que la charla no llevaría a ningún lado — Tomémonos este día para calmar nuestras mentes, y luego discutiremos alguna estrategia mañana. Yo sé que los garaks pueden ser una molestia con la actitud que están adoptando, pero estamos atados de manos al respecto. Lo siento, pero así están las cosas. Por eso hay que ganar esta guerra. Para tener un futuro lejos de todos ellos. Y es por eso por lo que el consejo de guerra necesitará de estrategias sólidas para cuando llegue el momento de partir a la batalla.

    Pese a que las palabras del comandante Lakor no eran las más agradables, no dejaban de ser ciertas. Los garak eran los únicos aliados que tenían un planeta para compartir, y eso era algo que solo él parecía notar, o al menos, darle el crédito suficiente como para buscar evitar conflictos con ellos. No le gustaba la forma tan arrogante de ser de ciertos miembros de su especie, sobre todo porque sabía que era una forma de aprovecharse de la mano de obra humana por el limitado tiempo que estarían en el planeta, pero eso no era razón suficiente para negarse a cooperar con ellos.

    Nadie se sentía del todo de acuerdo con las cosas como estaban, pero sí compartían la idea de Ace. Si la guerra se ganaba, la humanidad podría reclamar el planeta Edagr como suyo, y tendrían un nuevo hogar para iniciar lejos de los garak, que claramente, no estaban contentos con su presencia en el planeta, más allá del provecho que sacaban haciéndolos trabajar en su lugar.

    Lo mejor que pudieron hacer fue seguir el consejo del comandante y dejar de lado todo tema de conversación concerniente a la guerra, para así poder despejar sus mentes, con el fin de adquirir una concentración mayor y más eficiente el día siguiente. A la hora del almuerzo, todos los soldados, incluyendo a Xander, quien había regresado para reunirse con ellos a compartir el momento, hablaron sobre experiencias suyas en la academia militar a la que cada uno acudió en la Tierra.

    En medio de esas conversaciones, cada uno de ellos se dio cuenta de que todos esos momentos, por más triviales que pudieran ser, los prepararon a todos para que tuvieran la oportunidad de explorar el espacio, y, por consiguiente, tener la oportunidad de seguir con vida y pelear por el futuro de la humanidad, cosa que no todos podrían presumir. Dicha charla llevó a que alguien entre los presentes se hiciera una pregunta.

    — Díganme, ¿qué es lo que tienen pensado para después de que la guerra acabe? — fue Thomas quien dejó salir dicha cuestión — Ya no tendremos más guerras por pelear. Y todos nosotros aún somos jóvenes. ¿Estudiarían otra carrera, o se volverían instructores para nuevas generaciones de soldados?

    — En mi caso, lo segundo — Ace no tardó en decidir lo que quería — Todo lo que sé es ser un soldado. No me veo apartado de este puesto. Además, soy un comandante. Dudo que se me permita retirarme solo por participar en una guerra como esta. Además, alguien tiene que preparar a las futuras generaciones para que sean capaces de defenderse en caso de una invasión como la de los berrod.

    — ¿Qué mejor que nosotros para un puesto como ese? — Agustina compartía las ideas de su novio — Cuenta conmigo para eso, Ace. Tú y yo seguiremos juntos luego de la guerra. Como instructores o no, eso lo decidirá el futuro. Pero no me alejaré de ti.

    — Yo creo que lo mejor sería retirarme — Alicia pensaba en un futuro lejos de su función — Mi padre seguramente querría que mi hermano y yo no estuviéramos ligados por siempre a un rol militar. Seguro a él le gustaría verme en otro lugar.

    — ¿Tienes algo en mente, Alicia? — Natasha preguntó a la chica qué era lo que quería.

    — Explorar el espacio — Noble recordaba una charla con su hermano hacía ya cuatro años — Quisiera poder recorrer planetas y explorar. Y aunque no es habitable para nosotros, quisiera poder conocer Marte.

    — Bueno, si es allí a dónde deseas ir, entonces allí es a donde iremos — Michael parecía seguirle la corriente a su pareja — Viendo que mi placa es algo que no debe romperse, tal vez lo mejor para mí sea alejarme de conflictos. En dicho caso, te acompañaré a viajar por el universo, amor.

    — Recuerdo que mi hermano solía decir lo mismo — Gina creyó que Zaid tenía esa similitud con el familiar de Alicia — Él no quería ver Marte específicamente, pero sí que quería explorar.

    — Entonces puedes venir con nosotros, tú y Noak juntos — Alicia la invitó para que los acompañara — Nos alegrará tenerlos a ambos en el equipo.

    — Si nos lo permiten, sería genial poder hacerlo — el chico pronto volvió la vista a su compañero Xander — Amigo, te veo pensativo. ¿Qué es lo que tú deseas?

    — Quiero mantenerme en la milicia — el soldado no lo dudó un solo segundo — Quiero ser un comandante al nivel de Frans. Él fue mi mejor maestro, y quiero llevar sus enseñanzas a las nuevas generaciones… Además, luego de lo que pasó con Wagner, voy a pelear para que los soldados puedan tener acceso a un programa de apoyo psicológico. Sé que es algo que quizá debí pensar antes de abrir la boca y arruinarlo todo, pero ahora que he cometido un error así, no quiero que nadie más lo cometa. Necesitamos asegurarnos de que no se repitan casos así, sobre todo porque esta profesión es conocida por dejar secuelas a los que pelean en el ejército.

    Las palabras de Xander, aunque bien intencionadas, cortaron con el cálido ambiente que se formó allí mismo. El recuerdo de su compañero fallecido por suicidio no dejaba tranquilos a los soldados que más lo conocían. Michael y Alicia sentían algo de molestia por un tema así siendo llevado al presente luego de que hicieron su esfuerzo para dejarlo atrás. Noak, al no haber conocido a Wagner más allá del nombre y un par de fotos que le mostraron sobre él, no podía sentirse tan apenado. Mismo caso con Natasha, Casey y Gina, quienes no lo conocieron muy bien.

    Ace, Agustina, Thomas y Gwyn eran los más dolidos entre los presentes. Pese a que él pudo cometer errores, era un compañero al que ellos querían. Su muerte fue algo injusto para ellos, y que quizá podrían haber evitado si existiera un programa como el que Xander mencionaba.

    El soldado que propuso la idea se empezaba a ganar la admiración de sus compañeros poco a poco. Luego de sus palabras poco oportunas, y de haber atacado a Ace cuando estaba herido, este se había decidido a dejar de lado esas actitudes. El pedir perdón fue el primer paso. Ayudar a los civiles en el viaje hacia Garak fue un progreso, y su pensamiento a futuro para proteger a los soldados de cometer suicidio como lo hizo Wagner, demostraban que él era consciente de que sus acciones no eran las mejores, y que un cambio era deseado.

    — Xander… — Natasha tomó su mano como si fuera a decirle algo.

    Antes de que la chica pudiera hablar, un suceso inesperado para los soldados se hizo presente. Un sonido muy fuerte, como si fuera una especie de sirena de alarma, empezó a resonar en el lugar. Pronto, los gritos del exterior se empezaron a levantar, haciéndose cada vez más fuertes hasta que pudieron atravesar las paredes de la nave y llegaron hasta sus oídos.

    Una alarma y gritos repentinos no eran una buena señal, y eso era algo que sabían todos ellos. Ace fue el primero de todos en ponerse de pie, y rápidamente, quiso ir a comprobar lo que pasaba.

    — ¡No vayas solo! — Casey regañaba al comandante por querer dejarlos atrás como la noche que ocurrió lo de Wagner.

    — ¡No es mi intención! — Ace mentía al contestar, lo que él quería era salir por su cuenta, pero viendo que Casey expresó su descontento antes de que pudiera moverse, se vio sin opciones — ¡Vamos todos a la armería y luego salgamos a comprobar que está pasando!

    Todos los soldados se pusieron de pie para poder acudir a tomar las armas y así estar seguros de que defenderían sin problemas a la población en caso de emergencia. Sin embargo, no tuvieron la oportunidad de salir de allí, dado a que terminaron siendo interrumpidos por una llamada. El dispositivo de Gwyn estaba sonando, y ella creía que podría tratarse de Magnus tratando de dar alguna especie de advertencia. Con el tiempo escaso, ella contestó y puso el altavoz para que todos oyeran lo que ocurría.

    — ¡Gwyn, gracias al cielo que contestaste! — Magnus sonaba bastante agitado.

    — ¡Escuchamos la sirena! — informó la comandante Fairin a su líder — ¡Estábamos a punto de salir a comprobar lo que sucedía!

    — ¡Negativo, comandante, necesito pedirles que hagan otra cosa! — el líder se agitaba cada vez más, y pronto, se empezaron a oír más voces a su alrededor, haciendo que todos se dieran cuenta de que estaba en la calle junto a otros seres vivos.

    — ¡¿Qué está pasando ahí afuera?! — Gina no soportaba la intriga de la duda.

    — ¡Una nave edagriana apareció en el cielo! — contestó Magnus, causando que el horror se apoderara de todos los soldados.

    — ¡¿Qué acaba de decir?! — Alicia quedó estupefacta al escucharlo.

    — ¡Lo que acabas de escuchar, Alicia! — Magnus contestó algo exaltado — ¡Hay una maldita nave edagriana en el cielo del planeta, y no podemos dejar que nuestros números se sigan reduciendo! ¡Evacúen a todos los humanos que puedan y prepárense para huir! ¡Está a varios kilómetros de distancia de nuestra ubicación actual, lo que significa que tendrán tiempo para huir antes de que los terremotos lleguen hasta este lugar! ¡Ya tienen la orden, cúmplanla! ¡Intentaré llegar con ustedes para ayudarlos!

    […]

    Tras haber dejado pasar unos diez días entre los ataques coordinados a los planetas Tierra y Ryfier, Ixorum, tercer hijo de Hark, creyó que ya había ganado el tiempo suficiente para cumplir con su plan el cual había estado perfeccionando por semanas. Con la gran capacidad de su nave, el edagriano no tardó mucho tiempo en llegar hasta el planeta objetivo, sabiendo que, con solo verlo, un caos podría desatarse con su sola presencia si resultaba ser verdad que varios humanos y ryfiers lograron huir de sus planetas para encontrar refugio en aquel mundo.

    Dispuesto a mostrarse como alguien totalmente diferente a lo que su padre esperaba de él, el edagriano activó los comandos necesarios en los sistemas de su nave para poder interferir en las comunicaciones de los sistemas del planeta Garak, y de esa forma, ponerse en contacto con los habitantes del lugar.

    — ¡Atención a todos los que se encuentren viviendo en el planeta Garak! — Ixorum hablaba con mucha seguridad, pero sin sonar amenazante — ¡Les habla Ixorum! ¡Soy un edagriano, y sé que probablemente me tengan miedo después de lo que ha sucedido en los planetas Tierra y Ryfier! ¡Pero les aseguro que no estoy aquí para lastimar a ninguno de ustedes! ¡Solicito que se me permita aterrizar en la superficie de su planeta! ¡Tengo varias cosas que todos nosotros podríamos discutir! ¡Se los ruego! ¡Déjenme descender y expresar mis pensamientos con todos ustedes! ¡No he tenido la oportunidad para salvarlos del Exterminio, así que déjenme hacer el intento para salvarlos de la Extinción!
     
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    Manuvalk

    Manuvalk el ahora es efímero

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    Hola amigo, tras tu publicación varios días atrás, he podido encontrar un buen momento para su lectura. Ha sido un buen capítulo, es un cierre aceptable para un parón navideño y más calmado que otros parones donde casi me da un infarto XD, aunque el cierre sería para darme uno de no ser porque llegó Ixorum y no Arion :v

    Dicho esto, me pondré a comentar lo más destacado para mi.

    He de decir que el comienzo, el consejo de guerra en si, me ha parecido brillante. Y no lo digo por halagar a la ligera, quiero decir más bien que se ha sentido como una verdadera reunión militar donde se va a tratar un conflicto a futuro, como lo es la guerra contra los edagrianos. Además, se ha demostrado nuevamente que entre las cuatro especies no hay simpatía, por así decirlo, y como dije en anteriores ocasiones, más que una alianza parece una unión forzada por las circunstancias. Además, el propio Asmir suelta varias frases tanto al inicio de la reunión como en su final que denotan esto último que he mencionado. Están deseando quedarse solos, los garaks, y sinceramente espero no tener que saber más de ellos. Parece que se creen que la humanidad, los xaromitantes y los ryfier les gusta depender de ellos y que les encanta no aportar en consonancia... Los garaks son ridículos, especialmente su líder y sus adeptos. Me pregunto que pensaría Plamo, que descanse en paz, viendo a los suyos con semejante soberbia. Los garak han conseguido que hasta prefiera ver a los berrod :v

    Acto seguido pasamos a ver a Wida, quién se dirige a ver que tal van Lankir y Nick con la reprogramación de Xorxaik. Para su sorpresa, el robot ya se encuentra en funcionamiento y esto tiene muy ilusionado a Lankir, quién le muestra la autonomía de la máquina con la ayuda de Nick. Personalmente, me alegra mucho ver que Lankir y Nick se llevan bien, ya que ambos son expertos en su campo y sin duda el trabajar juntos les debe estar dando un plus de calidad, al aprender el uno del otro. Especialmente por el ingeniero de Black Meteor, que ahora debe estar viendo que su pequeño mundo se está expandiendo conforme ve a más especies y colabora con ellas. Espero que esos dos tengan una fructífera amistad porque podrían hacer grandes cosas. Y más allá de eso, deseo que Lankir no pierda su vida en la guerra, al saber que irá. Es mi personaje xaromitante favorito, el más importante en mi opinión y creo que merece durar mucho más tiempo, aunque en este universo de LGC todo puede pasar.

    Luego, descubrimos que Cadain ha ido a contarle a Allecreod lo sucedido en el consejo de guerra, algo que considero un error importante. Entiendo que era el anterior líder ryfier, pero no creo que le importen las desaveniencias que hay entre los líderes actuales. Tampoco a Abel, que he dado por sentado que ha estado escuchando toda la conversación. Allecreod parece cuestionar, nuevamente, las decisiones de Cadain, quién prefiere irse antes de terminar haciéndolo. Esto hace que los dos presos inicien una conversación, en la que me ha sorprendido ver que se llevan mal, pues me esperaba todo lo contrario. Aunque no te voy a decir que no me guste XD. Ambos han encontrado en el otro al principal culpable de sus males, lo que en parte se puede ver como cierto. Sinceramente, creo que son dos personajes que podrán dar más de cara al futuro, desde sus funciones de mártires encarcelados. Aunque si mueren en la guerra, sería lo mejor para todos y yo no lloraría, te lo aseguro :v pero sea como sea, que se lleven mal me alivia, así no se aliarán para trabajar juntos y joder a otros.

    Después vemos a los tres comandantes humanos: Ace, Michael y Gwyn. Estos regresan junto a sus compañeros tras la tensa reunión del consejo, algo que sus compañeros aprecian por las reacciones de sus tres líderes. Tras hablar un poco sobre ello, deciden no seguir para no cabrearse de más. Esto los lleva al día siguiente, donde en el almuerzo, deciden hablar de que harán de cara al futuro. Llámame loco, pero me han parecido todas las opciones muy factibles. Con esto quiero decir que veo a dichos personajes haciendo lo que quieren hacer en un futuro, sinceramente, les encaja. Y quizá tengas la intención de que así sea, y esto sea un guiño al futuro. Si es el caso, me parecería increíble XD. Mención especial a Xander con su idea de un programa de apoyo psicológico para soldados, de verdad espero que lo haga en un futuro si sobrevive. Sin embargo, esa amena conversación cambia drásticamente cuando suenan las alarmas... y es que una nave edagriana ha llegado (VAMOS IXORUM SIUUUUU).

    Finalmente, vemos a Ixorum, el último hijo (pero el mejor) del malparido de Hark presentarse ante la población mediante un mensaje que interfiere las comunicaciones del planeta. Mensaje que es muy acertado, aunque me da que las especies no tendrán claro que el edagriano sea de fiar. Espero y deseo que Ixorum demuestre que no es como su padre y hermanos, y que de verdad puede ayudar a todos a evitar la destrucción. Muero por ver que conversan los líderes con el joven edagriano.

    Hasta aquí todo, amigo. Me despido deseándote una feliz Navidad y un próspero año nuevo.
    Deseo que nos podamos juntar pronto por Discord y te mando un abrazo. ¡Hasta la próxima lectura! :kuku:
     
    Última edición: 20 Diciembre 2022
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    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido

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    La Gran Catástrofe VI Unidos en la Extinción
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    Ciencia Ficción
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    35
     
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    Saludos a todos los lectores de la historia. Ya sea que estén registrados en el foro o leyendo desde las sombras. Tras un mes de pausa (literalmente un mes XD) llegó el momento de retomar la publicación de la historia. De momento, no creo que nada me impida publicar en los días que suelo hacerlo. No tengo ni compromisos ni eventos importantes de aquí a finales de febrero donde me estaré yendo de vacaciones.

    Seguimos en el camino al clímax. No falta demasiado hasta que llegue, se los garantizo :) . Quiero agradecer a mi gran amigo Manuvalk por haber seguido con la lectura de la historia de manera fiel desde que empezó allá por el 2017. Ojalá este año 2023 traiga buenos ratos de felicidad y de juntadas por Discord para leer en simultáneo :cynda:

    Sin más anuncios importantes, los dejaré con la lectura.











    Salvación alternativa:

    Una multitud de soldados garaks quedó totalmente paralizada luego de haber escuchado por los altavoces de varios edificios el mensaje entregado por el edagriano que se había presentado en su planeta, el cual se encontraba en el cielo en aquel momento. Las palabras dichas por este fueron confusas para todos estos, no por su pronunciación, sino por el significado detrás de estas.

    Si no habían escuchado mal, el edagriano que se presentó ante ellos les dijo que sus intenciones no consistían en hacerles daño a ninguno de todos ellos. Todo eso era algo imposible de descifrar para los soldados y la gente que lo escuchó. Pero su nave se encontraba en el cielo, totalmente inmóvil en las alturas, y no parecía dar indicios de que fuera a lanzar un ataque como lo había hecho Arion en la Tierra tras haberse presentado.

    Estaba claro que él podría destruirlos a todos de forma discreta sin haber anunciado su llegada, o al menos, provocar una seria cantidad de daños si hubiera realizado un ataque sorpresa. Por el contrario, se acercó, se dejó ver, y luego se comunicó con todos ellos para dar un mensaje que comunicaba todo lo que no esperarían jamás de alguien así.

    Los soldados de Zenith, todos ellos a bordo de la nave xaromitante, salieron de dicho lugar para poder acceder a la labor de evacuar gente, pero se detuvieron cuando escucharon ese mensaje en los altavoces de la ciudad. Todos tenían la vista fija en el cielo, notando que la nave era idéntica a la que atacó la Tierra, solo que había una diferencia en esa ocasión, la persona que estaba dentro.

    Desde su posición, todos pudieron escuchar una orden de Asmir que resonó en los altavoces de todos los puntos del planeta.

    — ¡Disparen los cañones antiaéreos, ahora! — fue la orden del líder garak, que no creyó en ni una palabra dicha por el edagriano.

    El sonido de los disparos no tardó en hacerse presente. Pese a estar lejos de la ubicación de estas armas, se podía oír como varios cañones disparaban proyectiles al cielo vespertino del planeta. Todos estos impactaban contra la nave, haciéndole casi ningún daño, dado a que podían ver como esta no se movía de su sitio, ni siquiera por la potencia de los golpes en la superficie metálica.

    Alicia, quien reconoció el sonido de aquellas armas siendo usadas en contra de la nave en la que viajaba junto a su familia, se asustó un poco al volver a escucharlo tras haber transcurrido más de cuatro años desde aquel momento. En su sitio, la chica comenzó a temblar, por lo que Michael la sujetó de la cintura y se colocó detrás de ella. El soldado pudo entender lo que estaba sucediéndole.

    — Descuida, estoy aquí contigo — miró a la mujer con una sonrisa para calmarla.

    Alicia seguía asustada, pero el tener a Michael junto a ella la tranquilizó bastante, devolviendo el gesto a su pareja mientras todos observaban como la nave seguía recibiendo disparos de los cañones. Pronto, estos disparos cesaron, no porque la nave estuviera derribada o neutralizada, sino porque se habían agotado.

    Los que estaban en las calles vieron con terror como la nave empezó a moverse lentamente, para luego, de un segundo al otro, situarse en las afueras de la ciudad en la que todos ellos se encontraban. Un miedo indescriptible para todos ellos los invadió de repente. Un objeto capaz de ocasionar una destrucción masiva imposible de contrarrestar se movió más rápido de lo que su vista podía, y se encontraba justo sobre sus cabezas.

    Temiendo porque ese fuera a ser su final, los soldados quedaron paralizados. Dicha sensación solamente desapareció cuando volvieron a escuchar la voz del edagriano desde los altoparlantes de la ciudad cercana.

    — Comprendo sus motivos para tratarme con hostilidad, pero no recomendaría que lo sigan haciendo — parecía estar calmado pese al ataque — Mi nave apenas ha recibido un uno por ciento de daño, y no creo que quieran seguir gastando esos proyectiles. Les juro que no voy a hacerles nada. Vengan al lugar en el que voy a aterrizar, y recibirán una muestra de mi buena fe.

    Dichas estas palabras, todos vieron como la nave, sin realizar ninguna maniobra peligrosa u acción de ataque, descendía lentamente en una llanura a las afueras de la ciudad habitada por todos ellos. Parecía indicar que sus palabras eran genuinas, y que no tenía intenciones de atacarlos. Pese a su velocidad, el descenso era lento y gradual, todo para evitar posibles accidentes con relación a ataques sorpresa. En solo tres minutos, dicha estructura estuvo en tierra firme, dentro del territorio del planeta, lo que quería decir que el intruso había logrado penetrar en su objetivo.

    El dispositivo de Gwyn recibió un mensaje de Magnus, quien parecía haber tomado una decisión al respecto.

    — ¡Tomen las armas y acudan al lugar de descenso! — el líder gritó con más desesperación que antes, pese a lo que acababa de ocurrir — ¡Lo interceptaremos entre todos!

    De forma reluctante, los soldados, invadidos por un poco de miedo, fueron al interior de la nave xaromitante para poder ponerse sus armaduras y tomar armas de batalla, así no irían a confrontar al intruso desprotegidos. Pese a que algunos de ellos sabían que las armas tenían poco efecto en contra de los trajes de protección que utilizaban los edagrianos, era mejor llevarlas a simplemente ir desarmados, puesto a que la energía tampoco era de gran utilidad al respecto.

    Los soldados se equiparon, y cuando volvieron a salir de su nave para acudir al centro de todos los eventos, una gran cantidad de tropas garak, liderados por Asmir, Kila y Halur, avanzaban hacia dicho lugar. Sabiendo que era una orden que debían cumplir, los soldados se adelantaron, y acudieron al sitio junto con ellos.

    […]

    Ixorum contemplaba el escenario desde su sala de comandos gracias a las potentes cámaras exteriores instaladas en su nave espacial. Poco a poco fue viendo como cientos de soldados armados se le acercaban, rodeando la nave en su totalidad en cuestión de veinte minutos. Dispuesto a mostrar que era amistoso, y que sus intenciones eran nobles y genuinas, el hijo menor de Hark, se puso su traje de protección y acudió al exterior de su vehículo sin portar ninguna clase de arma. Antes de salir, tomó un pequeño cuaderno con anotaciones que había estado preparando y perfeccionando en su día a día hasta el momento de llegar hasta allá.

    — Bueno, aquí vamos — se dijo a sí mismo antes de poner un pie en la superficie terrestre del planeta.

    […]

    Asmir, Kila, Halur y cientos de garaks estaban rodeando el sitio por completo. Magnus se unió a sus soldados, mientras que Cadain y Ebilo se presentaron junto a todo su ejército. Terrior fue el único en representación de su especie que acudió hacia ese lugar, dejando a Wida y a Lankir detrás en caso de que todo resultara ser una trampa.

    Los seres de las cuatro especies estaban congregados todos en un solo sitio, y no había ni uno solo que no llevase un arma de fuego. Algunos mantenían una firme puntería contra la nave, mientras que otros tenían las armas colgadas en los hombros, listos para tomarlas en caso de ataque. Cuando un ruido se escuchó, las alarmas en todos ellos se encendieron, y no quedó ninguno que no apuntara hacia el origen del lugar.

    Pronto, un ser cubierto con un traje de color azul oscuro, del mismo material que Arion portó en su batalla contra los humanos en el planeta Edagr, y con la cara cubierta por una especie de cristal transparente por el cual se podía ver el rostro de quien la portaba, apareció en la zona.

    No hubo gritos, pero sí murmuraciones. Casi todos hablaban en voz baja intentando comunicarse con sus allegados sin intenciones de permitir que el invasor se percatara de lo que estaban hablando. Los líderes eran los que tenían la palabra final, y los que no murmuraban en la zona, los miraban a ellos.

    Los ojos de todos ellos vieron como el edagriano avanzó un par de pasos al frente, colocándose cerca del sector en el que se situaba la mayor variedad de especies. Sin dejar de ser apuntado con las armas, este comenzó con su charla.

    — Me alegra que al menos no hayan atacado mi nave en todo el tiempo que estuve en tierra firme — el alienígena parecía mostrarse con amabilidad — ¿Podrían bajar las armas? Estoy aquí para hablar.

    — ¡Mientes! — Xander le gritó al intruso — ¡Estás aquí para destruir! ¡Con una nave como esa destruiste la Tierra!

    — ¿No has escuchado mi mensaje? — Ixorum preguntó con intriga — Quien atacó la Tierra fue mi hermano Arion. Yo soy Ixorum.

    — Da igual quien seas — Ebilo no tuvo miedo de confrontarlo — Tú perteneces a su misma raza de asesinos que busca destruirnos. Danos una razón para no matarte ahora.

    — La misma que cuando di mi mensaje inicial — el edagriano no se veía asustado — Estoy aquí para salvarlos.

    — ¿De qué forma? — Asmir, en representación de su especie, comenzó a hablar — Dime que tienes para que podamos salvarnos.

    — Tengo información muy útil que los mantendrá a salvo de mi padre Hark por el resto de su vida — Ixorum hizo énfasis en ese detalle.

    — Un momento — Terrior recordó las historias que escuchó de Allecreod — Tú eres su hijo.

    — ¡Y el asesino de la Tierra es tu hermano! — Casey se veía muy furiosa con aquel ser por ese detalle.

    — Todo lo que acaban de decir es la verdad — Ixorum no se encontraba en posición para poder negarlo — Pero ¿cómo es que lo saben?

    — Un momento, esperen, este tipo podría estarnos mintiendo — Kila empezó a cuestionar su historia — Todos los edagrianos deben conocer a la familia de Hark, pero eso no implica que él sea quien dice ser. Podría no ser Ixorum. ¿Qué tal si solo es Arion haciéndose pasar por otra persona?

    — No tiene la voz de Arion — Natasha, que lo había enfrentado por sí misma, lo podía identificar — Pero nada nos asegura que él no sea Hark.

    — Podemos averiguarlo muy fácilmente, trayendo a la persona indicada — Ace miró a Asmir al momento de hablar.

    Todos supieron a lo que se refería el comandante de Zenith. Si traían a Allecreod, quien aseguró conocer a toda la familia de Hark en su viaje, hacia ese lugar, podrían saber si Ixorum estaba o no mintiendo. A los líderes les pareció una buena idea para poder confirmar su identidad, y saber así si realmente podían confiar en un ser como ese. Asmir indicó a los garak de su ejército que ordenaran la retirada de Allecreod de su celda de forma temporal, además de que también quería que Wida, la única integrante ausente del consejo de guerra se presentara también. Para no utilizar mecanismos de comunicación, sin saber si estos habían sido intervenidos por los edagrianos por medio de su tecnología, dos miembros del ejército garak se marcharon a pie para ir al lugar indicado.

    Ixorum no tenía ni idea de lo que estaba sucediendo, pero no le pondría oposición a lo que quisieran hacer los miembros de la alianza. Estos, al menos, no parecían buscar herirlo de gravedad o preparar una estrategia de ataque.

    […]

    Las puertas de las celdas en donde Abel y Allecreod se encontraban encerrados, se abrieron, permitiendo el paso así a dos soldados garak junto con la xaromitante Wida y su compañero Lankir. Los dos apresados que llevaban su tiempo viviendo allí, se sorprendieron al verlos llegar, y querían saber a qué se debía todo el alboroto que escucharon afuera.

    — ¿Qué fueron esos disparos? — Allecreod se preocupó por la situación.

    — No parece que estuviéramos bajo ataque — Abel sabía reconocer que no se estaba dando ese escenario — ¿Por qué vinieron con nosotros? ¿Van a reubicarnos? ¿O van a evacuarnos?

    — No vinimos por ti, escoria — Lankir, pese a ser su primera vez cara a cara con quien otrora fue el líder de Black Meteor, lo insultó mientras se dirigía a la celda de Allecreod — Tú vas a salir.

    — ¿A dónde me llevan? — el ryfier quería saber si debía alarmarse o no.

    — Luego de lo que nos hiciste pasar en tu planeta, no mereces la tranquilidad de saber lo que sucederá contigo — Wida habló con él mientras lo sacaba de la celda para entregarlo a los garak — Llévenselo fuera de aquí.

    — ¡¿A dónde?! — Allecreod gritó, exigiendo respuestas — ¡Díganmelo!

    — ¡¿Y qué sucederá conmigo?! — Abel pensaba que quizá Allecreod gozaría de libertad mientras a él le tocaría quedarse encerrado.

    — ¡Nada, por ahora! ¡Quédate callado y así será por el resto de los días! — Lankir volvió a dirigirse a él con hostilidad.

    Con intriga, y también algo de enojo por esa actitud en un ser totalmente desconocido para él, Abel vio como los cuatro que acababan de ingresar al pequeño sitio de encierro que compartía con alguien semejante a él, se marchaban para llevárselo a un destino desconocido.

    Tanto Allecreod como Abel se morían por saber qué era lo que iban a hacer con el primero. Sobre todo, el segundo, quien supo que, si se trataba de un experimento y resultaba ser exitoso, él podría ser el siguiente en sufrirlo.

    […]

    Ixorum estuvo más de media hora quieto, sin decir ni una sola palabra. Viendo las caras en todos los presentes, creyó que lo mejor sería no hablar hasta que se lo pidieran. Él realmente quería salvarlos, pero entendía de los motivos de todos ellos para mostrar desconfianza ante su presencia. Después de todo, él descubrió gracias a una historia contada por su hermano que este se había enfrentado a algunos humanos. Cuando llegaron desde la Tierra, seguramente habrán hablado acerca de él, y eso pudo haber causado conmoción entre los presentes. Lo que no sabía era de dónde salía el conocimiento que tenían sobre él y su familia.

    Cuando los conoció, mencionó quien era él, y quienes eran los demás, pero no parecieron tomárselo como una gran revelación, sino que parecía ser un conocimiento que todos ya poseían. Sin duda alguna, eso llamó la atención del tercer hijo de Hark.

    Pronto, empezó a notar como la multitud empezaba a moverse, y vio salir de allí a cinco seres vivos. Dos eran xaromitantes, quienes se pararon junto al único representante de su especie presente en el lugar. Dos eran garaks, quienes tomaron lugares aleatorios entre las filas de las tropas instaladas allí. El quinto y último era un ryfier a quien pudo identificar, y creyó que esa era la respuesta a todas las preguntas que tenía.

    — Allecreod — Ixorum se quitó la protección de la cabeza, descubriendo su rostro.

    — Ixorum… — el ryfier se sorprendió al verlo en dicho sitio — ¿Qué estás haciendo aquí?

    — Vine a este sitio para salvarlos a todos ustedes — el edagriano mencionó sus intenciones nuevamente — El que tú estés aquí significa que mi padre realmente tuvo éxito en su ataque a tu planeta.

    — Lo tuvo, y toda mi gente fue expulsada de ahí, si es que tuvieron la suerte de escapar — Allecreod confrontó al hijo de Hark — ¿Realmente vienes a salvarnos? ¿Cómo exactamente? Estabas en esa sala cuando tu padre me mintió a la cara, y no hiciste nada para detenerlo.

    — Sin mencionar que no evitaste el ataque que sufrieron Ryfier y la Tierra — Cadain confrontó al intruso.

    — Y si Xarom siguiera en pie, también habría sido atacado — Lankir no se quiso quedar callado frente a él.

    — Lo sé, sé que te mentimos en ese momento, Allecreod, pero no pude hacer nada en aquel entonces — Ixorum parecía sonar arrepentido — Pido perdón por todo lo que te ha sucedido, y a todos los demás también. También pido perdón por no haber podido aparecer antes, pero mi plan para salvarlos me llevó mucho tiempo. No solo por lo complicado que fue para mí, sino también porque lo tuve que formular en secreto.

    — ¿Qué clase de plan es ese? — Halur quiso inquirir en eso.

    — Con gusto lo explicaré — Ixorum estaba listo para difundirlo.

    — ¡Alto! — Asmir lo detuvo antes de que iniciara — ¡Esto es algo que no quiero que todos escuchen! ¡Seguro se podría desatar un caos entre la multitud si lo mencionas ahora! ¡Hablarás con el consejo de guerra!

    — ¿Realmente quieres eso? — Alicia quería ver si lo que Asmir buscaba evitar era el caos o si solo buscaba ocultar información posible a toda su población por algún interés.

    — Todos accederán a su información — Asmir lo tenía muy claro — Pero el consejo de guerra la escuchará primero. La decisión de lo que vamos a hacer respecto a los edagrianos es nuestra. No queremos que los demás descubran cosas y se vean tentados por las palabras del intruso. Nosotros la expresaremos ante todos ustedes una vez que hablemos con él.

    — ¿En dónde quieres que sea la reunión? — Ixorum estaba dispuesto a mostrar que no le interesaba en lo más mínimo.

    — En tu nave, así podremos confirmar que has venido tú solo — Asmir habló muy seriamente — Allecreod vendrá. Terrior, tienes permitido traer a Lankir contigo. Magnus ya tiene tres comandantes, así que eso será suficiente. Yo iré con Kila, Halur y otros dos soldados más.

    — Síganme, por favor — Ixorum empezó a guiarlos hasta la nave.

    Asmir, Kila, Halur, Cadain y Allecreod fueron los primeros en moverse hacia el sitio al que debían acudir para poder escuchar las palabras que les diría aquel ser. Ebilo, Wida, Lankir y Terrior se mostraban algo dubitativos al respecto. Magnus miró a los suyos para notar que se estaban despidiendo de sus parejas. Alicia, Thomas y Agustina tenían algo de miedo por el hecho de que las personas más importantes para ellos tenían que marcharse temporalmente para hacer una incursión a la nave del enemigo, por lo que no pudieron evitar abrazarlos y desearles suerte.

    Una vez estos saludaron con una sonrisa, acompañaron a Magnus hacia el interior de dicho vehículo. Fue así como Terrior los siguió, acompañado por sus dos únicos guerreros, el ryfier que había quedado más atrás, y los dos garak, que esperaban a que todos se movieran para así ser los últimos en entrar y verificar que la orden dada por su líder se cumpliera.

    Desde la distancia, todos miraban con preocupación cómo sus compañeros y amigos se adentraban uno a uno en el vehículo espacial perteneciente al edagriano que juraba venir con buenas intenciones.

    — Si es una trampa… — Thomas presionó los puños — No pienso perdonar a ninguno de ellos si le hacen algo a Gwyn, a Ace o a Michael.

    — Créeme, no serás el único — Agustina compartía la determinación de su compañero.

    — Su hermano asesinó a mi Paul en su planeta — Casey guardaba un gran resentimiento en su contra.

    — Yo casi no salgo viva de ahí, así que, si le llega a tocar un pelo a Ace o a los demás, me las pagará — Natasha recordó ese combate con buena memoria.

    — Solo espero que no les haga nada, no quiero tener que vengarlos — Alicia imploraba que todos salieran con vida de ahí — Además, perderíamos a todos los líderes si eso sucede.

    — Corrieron un riesgo muy grande al adentrarse allí ellos solos — Noak sentía admiración por eso — Realmente saben lo que significa ser una persona que vela por su gente. Ellos deben vivir para ver el mañana y seguir ejerciendo sus puestos.

    — Vivirán — Gina pensaba con firmeza — O de lo contrario, Ixorum y luego Arion van a morir.

    […]

    El hijo de Hark los esperó hasta que estuvieran todos juntos, dándose cuenta de que tenía a varios invitados dentro de su nave. Era un poco incómodo lidiar con tantos, siendo que Allecreod era el único al que conocía, y solamente habló con él en una ocasión.

    — Esperaba que solo vinieran cuatro personas — Ixorum empezó a caminar, guiándolos hacia una sala para reuniones — Digo, son cuatro especies. Entiendo que Allecreod quizá no sea el líder luego de haberse ido, pero en ese caso, deberían ser solo cinco.

    — Seguiremos nuestras reglas, no las tuyas — Asmir era el que hablaba más con él — ¿Dónde están tus refuerzos?

    — En ningún lugar, vine solo, igual que Arion fue solo a la Tierra — Ixorum quería tranquilizarlos, aunque luego se dio cuenta de que fue un error mencionar un detalle como ese, así como si nada.

    Esas palabras ocasionaron una ligera molestia en Ace, Michael, Gwyn y Magnus. Pese a que Ixorum garantizaba estar arrepentido de lo que sucedió con la Tierra, no se mostraba sensible al respecto de su destrucción, la cual fue, justamente en las manos de su hermano mayor.

    Allecreod, quien llegó a interactuar con él en una ocasión, lo miraba con algo de desconfianza. Ya le había mentido una vez, y nada garantizaba que no lo volviera a hacer. Por alguna razón, sentía un poco de buena fe en las palabras dichas por él, pero la mala vibra que lo acompañó cada vez que habló con Hark, no le hacían disminuir las sospechas.

    Ixorum permaneció callado el resto del camino hasta que los pudo guiar a todos hacia el interior de una sala, destinada para albergar a cientos de personas, teniendo mesas y sillas, todas ellas ancladas al suelo, de forma que no quedaran desparramadas por los movimientos bruscos cuando la nave diera los saltos de velocidad tan frecuentes en ese viaje.

    La sala en donde se encontraban era una totalmente iluminada con luces de color blanco, y nada más había mesas y sillas. La del centro era la mesa más grande y con mayor capacidad para poder llevar a cabo una reunión, por lo que Ixorum la tomó para la ocasión. El edagriano se sentó en uno de los costados, mientras observaba como sus invitados tomaban asiento justo en frente de él.

    Eran quince en total, y todos en una hilera horizontal. Al tener sillas ancladas al suelo del salón, no podían acercarse para quedar más amontonados, por lo que él tendría que levantar su tono al dirigirse a ellos si deseaba ser escuchado. Cuando notó que todos lo estaban mirando, dio inicio con su charla.

    — Bueno, ahora que están en una nave edagriana, supongo que debo darles la bienvenida — Ixorum anhelaba ser cortés.

    — Vete al demonio, y explica lo que tienes que explicar — Asmir no quería perder más tiempo allí, y menos con él.

    — Muy bien, primero que nada, quiero revelarles algo — Ixorum se veía en la necesidad de hacer una aclaración — Se trata del Exterminio. Es algo que…

    — Lo sabemos — Ace lo interrumpió, dejándolo bastante sorprendido — Sabemos que tu padre Hark estaba detrás de todo eso, y lo que querían hacer al respecto.

    — ¿Cómo lo supieron? — el alienígena se mostraba intrigado — ¿Acaso mi padre te lo reveló, Allecreod?

    — No, lo descubrimos por nuestra cuenta — Gwyn recordó el día en el que lo supieron todo — Estábamos explorando el universo en busca de respuestas, y llegamos a un planeta desolado. Allí nos encontramos con un edagriano llamado Kenegar. Él nos contó todo.

    — ¿Kenegar seguía vivo? — Ixorum seguía asombrándose mientras seguía la charla — Creí que él moriría en ese planeta. Ha pasado varios años allí solo. No hemos enviado a nadie más a ese destino además de él.

    — Ahora está muerto, Ixorum — Ace no tuvo miedo de decirlo — Y yo fui quien lo mató. Y como empiece a pensar que estás engañándonos, te mataré a ti también. Ya sé cómo matar a los edagrianos. Así que te aconsejo que tengas cuidado con lo que vas a decir.

    — Bueno, si Kenegar estuvo tanto tiempo solo y aislado, lo más probable es que se haya vuelto muy débil con el correr de los días — Ixorum no se dejó intimidar — Pero eso no es lo importante. ¿Por qué Kenegar eligió contarles todo eso?

    — Quería robar nuestra nave para volver a su mundo con todos los demás — Michael fue el siguiente en hablar — De haberlo logrado, lo habrías vuelto a ver. Pero no fue ese el caso.

    — Pero yo me refiero a…

    — La razón por la que él eligió contarles la verdad era porque necesitaba llevar a mis soldados a una trampa — Magnus supo a dónde quería ir el alienígena — Y funcionó. Pero mis soldados son fuertes y lograron sobreponerse ante él.

    — Ya veo, con que así fue… Bien. Eso ahorra mucho tiempo y explicaciones — Ixorum supo que era una carga menos — Entonces, puedo pasar a lo que más importa ahora. El plan original de mi padre al atacar todos los planetas, y la mentira que le dijo a Allecreod.

    — El plan era regresar a mi planeta y liberarlo de los invasores — Allecreod recordó lo que dijo Hark en su presencia — Tú y tus hermanos iban a estar listos para perseguir a los intrusos en caso de que escaparan. Eso fue lo que me dijo tu padre.

    — Y mintió — Ixorum lo dijo, pese a que no fue necesario.

    — Y no hiciste nada — el ex líder de su gente quería la verdad — ¿Cómo es que nos vas a ayudar ahora?

    — No dije ni hice nada en ese momento porque no pude — Ixorum hablaba con pesar en su voz — De haberlo hecho, me habrían exiliado de mi hogar…

    Las palabras dichas por el edagriano confundían un poco a todos los miembros tanto del consejo de guerra como los acompañantes que tuvieron el permiso de subir.

    — Eres su hijo, y él es el líder de toda esa gente — Lankir no veía lógica en eso — Entiendo que quizá no le agradas a todo el mundo, pero no veo cómo podrían exiliarte por cualquier motivo.

    — Ustedes no lo saben, pero yo me opuse a mi padre y su plan del Exterminio cuando él lo lanzó — Ixorum reveló sus pensamientos ante todos ellos.

    — ¿Por qué? — Kila tenía curiosidad en saberlo.

    — Porque no nos corresponde a nosotros juzgar a los seres de otro planeta si estos no nos han hecho nada a nosotros — Ixorum se ganó un poco la confianza de todos con sus palabras — Mi padre cree que, porque tiene poder, puede matarlos a todos ustedes por crímenes en contra de sus leyes. Pero cada planeta alberga seres en el universo, y cada uno de esos seres sigue las leyes de su especie. Los de afuera no están en su derecho a intervenir. Pero lo que más odiaba era el hecho de que mi padre quería robarles sus planetas. No solo cree que ustedes merecen morir por violar sus leyes, sino que también se considera alguien capaz de tomar lo que no le pertenece para nuestra gente. Eso es un crimen contra la vida en el universo… y él no puede hacer algo así. Al menos, no es así como yo me siento. Mis dos hermanos y casi toda la población piensan igual que mi padre. Debo ser el único que no está de acuerdo con él. Y por eso mismo, no pude detenerlo en su momento. Y también es por esa razón que, si descubren lo que estoy haciendo, cosa que va totalmente en contra de su voluntad, puedo apostar por que seré ejecutado en vez de exiliado.

    Esas palabras llegaban a conmover en cierta forma a Ixorum. Pese a ser de la misma raza y familia que el responsable de causar el Exterminio, Devastación o Gran Catástrofe, el mismo acontecimiento, pero nombrado de forma diferente por cada especie, este parecía ser sincero en lo que decía. No sonaba como un mentiroso, e incluso Allecreod podía desarrollar cierto nivel de empatía para con él y su situación.

    Sin embargo, todas esas palabras bonitas no cambiaban el panorama actual. A pesar de sus deseos, el edagriano sentado frente a ellos no resolvió ni podría hacer nada para ayudar en el conflicto. Él solo debía representar a un número menor al uno por ciento en cuanto a porcentaje de su población se refiriera, y por eso mismo, no podían conformarse con sus palabras endulzadas.

    — ¿Y qué es lo que has pensado hacer? — Ebilo se vio en la necesidad de preguntárselo — Si Arion destruyó la Tierra, asumo que tú tenías asignado destruir este planeta.

    — Así es, es un plan que hizo mi padre a espaldas de Allecreod — el edagriano miró al ryfier al hablar — La idea era que cada uno de nosotros, los tres hijos de Hark, acudiera a un planeta distinto. Teníamos que ver si los planetas eran habitables para nosotros luego de que pasara tanto tiempo desde que la primera oleada del Exterminio fuera lanzada. Si lo eran, debíamos exterminar a la población por nuestra cuenta, minimizando el daño a su naturaleza. Si no lo eran, solo quedaba asegurarnos de que ese planeta muriera.

    — Por eso Arion mató al planeta Tierra — Magnus pudo llegar al fondo del asunto — No debía ser un buen lugar para los tuyos.

    — Supongo que no — Ixorum trataba de hacer memoria — No recuerdo bien en qué posición estaba el planeta Tierra, pero era de los mundos en peor estado en el universo tras el dominio de su población. Por eso fue uno de los primeros en recibir el Exterminio de los meteoritos.

    — ¿Cuál es tu plan para que nosotros nos salvemos? — Terrior sentía que lo picaba la curiosidad.

    — He notado que uno de ustedes, creo que tú — dijo mirando a Asmir — Mencionó algo sobre un “consejo de guerra”. Por casualidad, ¿esa guerra es contra mi padre y mi gente?

    — Precisamente — Allecreod se adelantó a todos los demás — No tiene sentido mentirte si ya lo sabes. Nuestro plan es atacar el planeta Edagr y matar a tu padre y a todos los suyos. Sabes que tenemos motivos suficientes para quererlo muerto. Yo por encima de todos ellos.

    — Lo suponía, y que alivio que llegué antes de que partieran al planeta Edagr — Ixorum sentía que había hecho una buena obra al actuar rápidamente — Escuchen, sé que creen que tendrán la ventaja si atacan a mi padre todos ustedes juntos… pero están muy lejos de la realidad. Mi padre es un líder inteligente que sabe cómo gestionar recursos y manejar personas. Si no fuera porque yo estoy en contra de su plan, probablemente, ya todos estarían muertos. Solo es por eso por lo que están vivos. Si atacan Edagr, no podrán hacer nada más que morir inútilmente.

    — ¿Y por qué no nos ayudas? — Magnus quería averiguar un poco más sobre la predisposición de Ixorum — Tú estás en contra de él y sus planes. Podrías ayudarnos a pelear la guerra contra él.

    — Lo siento, pero yo no tengo deseos de matar a mi padre — Ixorum les dejó en claro que no lo atacaría — Puede que no coincida con su forma de pensar, y que crea que sus métodos están equivocados. Pero sigue siendo mi familia, y no puedo ir en contra de él… Además, ustedes están diciendo que quieren atacar a todos los míos. La razón por la que yo me oponía al Exterminio era porque yo a ustedes los consideraba inocentes bajo las leyes de mi planeta. Puedo asegurarte de que, aunque todos piensen que lo que hizo mi padre está bien, no todos han participado. Eso quiere decir que, más allá de sus ideas, ustedes estarían matando gente inocente si pelean una guerra.

    — En ese caso, ¿cuál es tu alternativa, Ixorum? — Ace quiso saber si tenía algo útil para decirles — Dijiste que veías para salvarnos, pero hasta el momento, no has hecho nada más que revelar cosas que no nos ayudan en nada… A ninguno de nosotros. ¿Qué es lo que tienes que nos puede salvar?

    — Yo no quiero que ustedes tengan que morir por la decisión que mi padre eligió tomar — el edagriano contestó la pregunta del comandante de la Tierra — Si hubiera podido salvar a más personas, lo habría hecho, pero por desgracia no ha sido el caso. Así que, lo que haré, lo haré para salvarlos a ustedes.

    Todos se llevaron un ligero susto cuando vieron que este colocó un objeto misterioso en la mesa en la que estaban reunidos, pero esa sensación se esfumó rápidamente cuando notaron que no se trataba de un arma ni de un detonador, o de alguna clase de dispositivo peligroso que pudiera ser utilizado para ocasionarles algún daño. Más bien, dicho elemento se veía como un cuaderno, y cuando Ixorum lo abrió, pudieron ver las hojas de papel repletas de cientos de anotaciones y muros de texto con algunas imágenes y ciertas coordenadas.

    Nadie entendía lo que estaban mirando, y esto fue algo que el hijo de Hark pudo notar con solo ver la expresión en sus rostros, fue por eso por lo que se sintió en la obligación de explicar lo que estaba enseñando, y también la razón.

    — Ya que ustedes saben lo que es el Exterminio, asumo que saben lo que le espera a este planeta — Ixorum quería ver si alguien estaba atento a la información recibida.

    — Lo sé… los edagrianos vendrán aquí y reclamarán Garak como uno de sus planetas — Asmir supo lo que estaba en espera para ellos.

    — Así es… es algo inevitable que eso suceda, y eso se debe a que yo ya le he dicho a mi padre que este mundo era habitable para nuestra raza — Ixorum se sentía apenado por eso último — Es por eso por lo que me di a la tarea de recabar toda esa información de nuestros archivos.

    — ¿Qué es todo esto? — Halur se veía invadido por la curiosidad.

    — No quiero que ustedes se enfrenten a mi padre, y desde ya les quiero dejar en claro que, si lo atacan a él, a mi familia, o a alguien de mi especie, yo pelearé del lado de los míos, y contra ustedes — el edagriano no daba explicaciones sencillas, solo daba vueltas a las preguntas — Si ustedes parten a Edagr para una guerra, nuestras especies se terminarán enfrentando. Pero si se quedan aquí, cuando los edagrianos aparezcan para habitar este planeta, también se dará otro enfrentamiento. Sin importar cuál de esas dos opciones tomen, todo derivará en una guerra de los suyos contra los míos. Lo cual terminará con su muerte y extinción y con mi ejecución posterior. Eso es algo que no quiero. No tengo deseos de preocuparme por la muerte de mi familia o amigos, ni tampoco los quiero muertos a ustedes. Por eso se me ha ocurrido una solución que nos permitirá a todos nosotros conservar nuestras vidas. Sin guerra. Sin muertes, y, sobre todo, lejos los unos de los otros. Les garantizo que, si siguen mi plan, jamás nos volveremos a ver.

    — ¿Y cuál es ese plan? — Cadain se encontraba molesto con él por no ser claro en sus palabras — Dilo todo. No des más explicaciones acerca de tus sentimientos, o del destino que te vas a enfrentar. No nos interesa.

    — En ese libro que les di hay información de cientos de planetas a los que mi padre ha decidido no atacar con el Exterminio — Ixorum cumplió el pedido de Cadain — Todo lo que les puede interesar, está allí. El tamaño del planeta, que recursos tiene disponibles, ubicaciones geográficas estratégicas, sus coordenadas… La información más relevante está ahí.

    — Claro, no quieres que tengamos una guerra contra tu padre en Edagr, pero quieres que aparezcamos en la órbita de otro mundo y que sus habitantes sean quienes nos ataquen — Gwyn creyó que era una buena forma de deshacerse de todos ellos.

    — Fue por eso por lo que elegí planetas que no estuvieran habitados — el hijo de Hark había pensado en eso previamente — Así como no es justo lo que mi padre hizo, tampoco sería justo que ustedes aparezcan y roben el planeta de otros seres vivos. Todos esos planetas son mundos deshabitados. Dado a que mi padre estaba más preocupado en eliminar a aquellos que destruían la naturaleza, optó por no dirigir su atención a dichos planetas. Solamente los estudió para analizar su habitabilidad, y es por eso por lo que me parecen una solución apropiada para ustedes. Como no tienen seres vivos allí, mi padre nunca pondrá sus ojos en ellos… Eso quiere decir que podrán vivir una vida tranquila, libre de la preocupación de que mi padre o alguien de mi raza les haga una visita. No hay necesidad de que se provoque una guerra que no traerá nada más que muerte a cada bando que participe allí. Así que, se los pido desde lo más sincero de mi ser… Abandonen este mundo, y viajen hacia los planetas que he marcado para ustedes. Incluso si no desean convivir unos con otros, son unos cientos de planetas en total. Si desconfían de mis palabras, confíen en mis acciones al no haber destruido su planeta con esta nave cuando pude haberlo hecho tal y como Arion hizo con la Tierra… Solamente quiero salvar sus vidas de la Extinción que el juicio de mi padre provocaría sobre ustedes. Sigan mi plan, abandonen su deseo de guerra y venganza contra los edagrianos, y así todos podremos vivir una vida tranquila y libre los unos de los otros. Esto es lo mejor para todos, no solo para ustedes, sino también para mí… Por eso les pido que abandonen este mundo mientras aún están a tiempo, y escapen hacia cualquiera de los destinos que elegí para ustedes. Si realmente tuvieron la inteligencia para evolucionar tanto como para alcanzar a dominar el viaje espacial, comprenderán que esto es lo mejor que pueden hacer.
     
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    Manuvalk

    Manuvalk el ahora es efímero

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    Saludos amigo, después de este parón navideño de un par de semanas, estamos aquí de nuevo para la lectura de un nuevo capítulo de LGC. Y qué capítulo, retomando directamente donde dejamos el anterior. Personalmente, este capítulo ha sido muy bueno. No tiene acción, desde luego, pero hacía tiempo que quería ver este capítulo; esta conversación entre Ixorum y los principales líderes. Así que sin más que añadir, pasaré a comentar el capítulo.

    Comenzamos con la llegada de Ixorum, la cuál se dio en el final del anterior capítulo. La unión de las especies no se fía ni un pelo de su mensaje conciliador y decide atacarle con unos cañones, que no hacen prácticamente nada a la nave edagriana. Ixorum decide mandar un nuevo mensaje, diciendo que no pretende hacer daño a nadie y que va a aterrizar. Sin más remedio que recibirle, la alianza se presenta con sus soldados (más garaks que otra cosa XD) y un único xaromitante, su propio líder Terrior (pobre, eso si que es una representación penosa :v). Tras un intercambio tenso de palabras, los líderes deciden que sea lo que sea que Ixorum quiera comentar, lo harán en privado, para evitar el alarmismo en la gente. Medida más que lógica.

    Sin embargo, para corraborar ciertas cosas, se traen a Allecreod de su celda (el pobre Abel se cagó al ver que no se lo llevaban a él también XD). El ex líder ryfier conoce bien los rostros y voces de los hijos de Hark, por lo que reconoce al hijo rebelde inmediatamente, al igual que a la inversa. Tras esto, deciden que la reunión se hará en la nave del edagriano, viéndose ciertamente grande y con espacio para mucha gente. Con dicha reunión dando comienzo, Ixorum revela su forma de pensar y otros sucesos que ya conocíamos previamente, pero para sorpresa de los líderes, les informa de que tiene información recopilada sobre otros mundos a los que aconseja que evacuen, ya que es cuestión de tiempo que los edagrianos manden un destacamento a Garak. Y además, enfrentarlos en Edagr lo considera un grave error para las especies, ya que en potencial armamentístico son muy inferiores.

    Debo admitir que el plan de Ixorum es sensato, pese a que me gustaría que los edagrianos recibiesen su merecido. No obstante, también soy consciente de que dicha especie es monstruosa, ya que es muy difícil siquiera matar a uno de ellos. Son una especie superior y enfrentarla solo podría acabar con la extinción de todas las especies o milagrosamente salvándose/ganando, algo que veo improbable. En definitiva, me temo que lo mejor es comenzar de cero en otro lugar. Y porqué no, esto también sirva para muchas otras cosas en la historia. Estaré muy intrigado si esto ocurre, porque como he dicho, sería interesante ver un cambio así en la historia. El villano es muy difícil de derrotar, los héroes se marchan y comienzan de cero en otro lugar. Sinceramente, lo veo. Aunque habrá que ver que sucede.

    Será hasta el próximo capítulo, amigo mío. Un placer nuevamente regresar a las lecturas en simultáneo por Discord. ¡Chao chao! :dancecat:
     
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    Reydelaperdicion

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    La Gran Catástrofe VI Unidos en la Extinción
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    Ciencia Ficción
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    Saludos a todos los lectores de la historia. Es el momento de publicar un nuevo capítulo de esta sexta parte de la historia. Estamos a punto de entrar en la recta final de esta parte de la historia, puesto a que después de este, tan solo quedarían 13 capítulos más. Espero que el viaje hasta el momento haya sido una buena experiencia para todos.

    Quiero dar un agradecimiento muy especial a Manuvalk por estar siguiendo esta historia desde el primer día, y por mantener el interés en este universo que he creado. Su presencia aquí y nuestras charlas al leer es algo que valoro mucho, y hoy es una ocasión especial puesto a que este es el capítulo 180 de la historia principal. Y si sumamos las historias secundarias (20 capítulos entre las dos) obtenemos un total de 200. Seguro se sorprenderá al enterarse de esto, pero este es el capítulo número 200 de LGC que le toca leer. Eso es un gran apoyo, y por eso mismo le envío unas 200 gracias por estar siempre ahí con sus comentarios, valoraciones y opiniones :cynda: Espero que este sea también de su agrado como los otros.

    Sin novedades de momento, les dejo con la lectura.












    Los vencedores:

    Todos en la sala estaban atónitos con las palabras que Ixorum les había dicho. Para verificar la veracidad de estas, Asmir abrió el libro y pudo ver que las páginas estaban repletas de anotaciones de diferente tipo, indicando toda la información que el edagriano aseguraba que existía allí. No parecía haber mentira en lo que él decía, ya que cada planeta llevaba la ubicación en el espacio junto con un resumen de recursos disponibles.

    Si era cierto lo que él estaba diciéndoles, la guerra que ellos planeaban sería algo totalmente innecesario. Sin embargo, había seres allí dentro que seguían presentando sus dudas, y no tardaron en hacérselo notar.

    — ¿Cómo sabemos que no nos atacarán mientras estemos en retirada? — Kila fue la primera en levantar su voz.

    — Son más de cien planetas, ¿cómo se supone que sabremos a cuál de todos se dirigirán? — Ixorum quiso apelar al sentido común, su única defensa ante las acusaciones — Incluso si ese fuera nuestro plan, sería muy complicado de seguir.

    — Yo… esto es algo extraño — Cadain se veía muy asombrado con lo ocurrido — No lo tomes personal, Ixorum, pero me parece algo demasiado bueno como para que sea verdad.

    — No es un engaño — el edagriano no sabía cómo mostrar su buena fe de otra manera — Incluso si lo fuera, ¿por qué? Ya mi padre demostró que pudo expulsar a Allecreod de su mundo sin la necesidad de arrasarlo como al planeta Tierra. Si no quisiera disparar bombas destructivas para no provocar daños en los edificios, traer a algunos hombres me habría bastado. ¿No es suficiente lo que hice ya para mostrar mis intenciones?

    — Lo es, y yo te creo cuando nos hablas — Magnus eligió darle un voto de confianza al edagriano — Pero la decisión final la tomaremos todos los miembros del consejo de guerra.

    — Ustedes han demostrado ser inteligentes a lo largo de su historia, pese a lo que mi padre cree — Ixorum se veía tranquilo con eso — Sé que tomarán la mejor decisión. No me opondré a ustedes en este mundo. Aseguré que venía con buenas intenciones, y con las mismas buenas intenciones me voy a ir de aquí. Pero sepan que, si los vuelvo a ver, seremos enemigos que lucharán para matarse entre sí.

    — Calma, aún no hemos dicho que no a esta propuesta — Terrior veía necesario algo de privacidad — Lankir, Allecreod y los dos guardias garak que vinieron no pertenecen al consejo. ¿Pueden llevarse a Ixorum fuera de esta habitación? Los demás discutiremos lo que nos has traído a la mesa.

    — Seguro, lo sacaremos de aquí pronto — Lankir se puso de pie para indicar al dueño de la nave que debían marcharse.

    — Usen la sabiduría que yo sé que tienen en su elección — Ixorum hizo lo mismo que el xaromitante.

    De esa manera, el edagriano se marchó de la sala acompañado por Lankir, los dos guardias garak y Allecreod. Este último, con deseos de saber cuál sería la decisión que tomaría el consejo porque era algo que involucraba su futuro de una forma que él no podía controlar, tuvo que salir a regañadientes de la sala. Una vez que los cinco estuvieron fuera, Ixorum les indicó un sitio lejano en el cual podrían descansar, y donde también podría ser vigilado para que nadie supiera que tipo de decisión fue tomada por ellos.

    En esa sala donde tuvieron la reunión, nada más quedaron los miembros del consejo. Asmir, aún con el libro en sus manos, miró primero a Kila y Halur, para luego echar un vistazo a las miradas de todos los demás. Al igual que él, todos estaban golpeados con un asombro muy fuerte. No esperaban que fuera el hijo del hombre que orquestó todo el plan que iba a derivar en su extinción el que se acercara a ellos a ofrecerles una salvación alternativa que no involucrara una guerra total entre todos ellos.

    De no ser por él, todos ellos seguirían preparándose para partir a una batalla que sería sangrienta en contra de los seres que ocasionaron graves pérdidas en sus vidas. Pero la aparición de Ixorum y la información que les brindó, les abría la puerta a nuevas alternativas para poder tomar. Por lo tanto, el consejo de guerra tenía motivos para reunirse de nuevo luego del fiasco de su primera reunión.

    — Ya no hay nada que explicar, él lo dejó todo en claro — Asmir supo que todos sabían lo que debían discutir — Quiero escuchar opiniones a favor o en contra de seguir este plan.

    — Yo propongo que nos olvidemos de esta guerra — Magnus miró de reojo a los alrededores, buscando cámaras de vigilancia, ya que sentía que debía haber alguna instalada en dicho lugar.

    — Parece ser que estábamos subestimando al enemigo todo este tiempo — Cadain fue el siguiente en hablar entre los líderes — Tienen un poder mayor al que nos podemos imaginar. No tiene sentido partir a una guerra arriesgando el futuro de nuestra gente si podemos simplemente partir hacia otros mundos a vivir una vida tranquila.

    — El vivir una vida tranquila quizá no sea algo permanente — pensaba Terrior al analizar mejor el asunto — Pero si tenemos miedo a que Hark algún día cambie de opinión y haga visitas a esos mundos, simplemente tendríamos que aprovechar el tiempo de paz para crear armas que nos aseguren que podremos defendernos de él.

    — No será un comienzo desde cero, tendremos información reunida por tantos años de historia de nuestros predecesores, y la tecnología con la que ya contamos — Ace analizó mejor esa posibilidad — Yo digo que sería mejor seguir con el plan de Ixorum. A decir verdad, desde siempre tuve miedo de ir a pelear esa guerra. Ya tuve que enfrentar a Kenegar en un planeta donde él estaba solo y no tenía nada. A pesar de todo, casi me asesina. Pensar en que tendría que hacerles frente a varios de su misma raza me congela por dentro. No me veo capaz de poder sostener una batalla así.

    — Está decidido, entonces — Asmir pensó que la decisión estaba clara, con una gran felicidad dentro de él — Vamos a buscar a Ixorum para comunicarle nuestra decisión.

    Sin haber discutido demasiado, el consejo de guerra, con una idea fija en su mente, recorrió los pasillos de aquella nave edagriana hasta llegar con el dueño de esta. En su paseo, aprovecharon y estudiaron un poco mejor la arquitectura interior de dicha nave. Podían ver unas paredes que parecían estar hechas de material ligero y oscuro, incapaces de identificarlo tan solo con la vista. El miedo a activar alguna trampa estaba presente en todos ellos, por lo que optaron por no tocar esas paredes en ningún momento. Así fue como recorrieron la nave por unos diez minutos hasta que finalmente encontraron a Ixorum manteniendo una conversación con Lankir y Allecreod.

    Este, al verlos a todos allí, supo que la decisión estaba tomada. Había dicho que respetaría su decisión sea cual fuera, por lo que la pregunta era para saber qué era lo que debía esperar en su viaje de regreso a casa para reunirse de nuevo con su familia.

    — Eso fue rápido — Ixorum tenía algo de desconfianza encima — Pero confío en que fue porque la decisión era obvia. ¿Qué es lo que va a ser?

    — Hemos decidido aceptar tu idea de no llevar a cabo una guerra con tu padre ni con tu especie — Asmir, quien era la máxima autoridad en el planeta, fue el que respondió la pregunta — Estaremos un tiempo aquí en lo que decidimos nuestro destino. Una vez que lo tengamos, todos partiremos a un planeta. En caso de que alguna de las especies opte por separarse de nosotros, antes que nada, replicaremos la información que nos has otorgado en cada una de nuestras bases de datos.

    — Me alegra ver que hayamos podido llegar a un acuerdo pacífico, y no tener que resolver las cosas mediante la violencia absurda — Ixorum escuchó con entusiasmo esas palabras — Les pido perdón otra vez por no haber podido hacer mucho para salvarlos cuando el Exterminio fue lanzado, y también por no haber podido salvar a la Tierra del ataque de mi hermano. Ni a Ryfier del ataque de mi padre.

    — Hiciste todo lo que pudiste desde tu posición — Gwyn quería apelar a la bondad de aquel ser — Pese a que nos duelen nuestras pérdidas, no podemos culparte a ti por ellas. Todo eso fue culpa de tu padre y de tu familia.

    — Quiero que sepas que hemos aceptado hacer un gran sacrificio al no dirigir nuestra ira sobre ellos — Michael pronto pensó en algo mejor para decir — Quizá no todos estén contentos con rechazar la guerra. Así que, lidiar con ellos es otra carga para los que integramos este consejo.

    — Descuiden, sé que tienen un gran trabajo por delante — Ixorum se mostró amable con ellos — Antes de retirarme tengo una pregunta para todos ustedes en el consejo. ¿Cómo se llaman? La historia del planeta Edagr nunca podrá conocer sus nombres, dado a que, si yo los revelo, me asesinarán y luego vendrán por ustedes. Pero quiero saber dentro de mí mismo con quienes tuve el placer de reunirme a frenar la guerra.

    — Asmir.

    — Kila.

    — Halur — el último de los garak en el consejo se presentó.

    — Magnus.

    — Michael.

    — Ace.

    — Gwyn — la comandante fue la última en hablar ante él.

    — Terrior.

    — Wida.

    — Cadain.

    — Ebilo.

    — Son muchos nombres, y no creo poder recordarlos a todos — Ixorum era realista al respecto de la situación — Pero créanme que haré mi mejor esfuerzo para nunca olvidarme de ustedes. Es una lástima que mi padre se lanzó a exterminar planetas sin disponerse a tener una charla con ustedes en principio.

    — La verdadera lástima es que era tu padre quien estaba al mando de los tuyos, y no tú, Ixorum — Lankir miró a Wida a la cara y supo exactamente lo que le correspondía decir.

    — Me halagas, pero no creo tener lo que se necesita para ser un líder como mi padre — el edagriano contestó algo modesto a su cumplido — No creo que nadie esté a su altura. Por eso es por lo que él enviará grupos de edagrianos por el universo. Para que a los nuevos líderes les sea más sencillo controlar a la población.

    — Imagino que tú estás designado a ser uno de ellos — Halur pensó de forma lógica —Tratándose del plan de tu padre…

    — Aunque dijera que no, él no lo aceptaría — la opinión de Ixorum sobre su padre era bastante clara — Así que, antes de despedirme, quiero disculparme. No por él, sino por mí mismo.

    — Disculpa aceptada — Terrior sonreía ante el edagriano — Buen viaje en el regreso a tu mundo.

    — Gracias — Ixorum se veía satisfecho con lo que había logrado — Buen viaje a todos ustedes también. Sé que quizá no tengan como saber esto, pero yo hace poco estuve en esta zona y lancé un pequeño ataque sobre un planeta cercano. En caso de que sí me hayan detectado, les informo que hice eso para poder tener evidencia falsa para mostrarle a mi padre que arrasé con los habitantes de este planeta. Sé que quizá debí decirlo antes, pero creí que podrían deducirlo por su cuenta. Ya que ninguno de ustedes lo mencionó, yo lo hago ahora. Así que, tengan confianza que nadie se acercará a molestarlos a este planeta. Solo no se queden demasiado tiempo. Las naves con edagrianos partirán hacia los mundos habitables tan pronto como la tercera y última etapa del Exterminio esté completa.

    Luego de indicarles qué camino tomar para que pudieran llegar hasta la salida, Ixorum se encargó de despedir a todos los miembros de las cuatro especies que optaron por abordar su nave para escuchar la propuesta que este tenía para decirles. Tan pronto como se alejaron de la presencia del edagriano, Asmir hizo una señal a sus dos soldados que lo acompañaron para que restringieran los movimientos de Allecreod. Este no había dado indicios de intentar un escape, y no se veía dispuesto a realizar un movimiento así. Sin embargo, no se mostró en contra de ser arrestado, dado a que entendía que su sitio seguía siendo esa celda junto al humano Abel Hartka.

    Los miembros del consejo y sus acompañantes bajaron de la nave para poder reencontrarse con los demás miembros de su especie, quienes miraban con impaciencia y temor hacia la estructura de gran tamaño. El alivio que sintieron todos cuando los vieron fue inmenso, sobre todo en Alicia, Thomas y Agustina. Los tres soldados humanos salieron corriendo desde su posición hacia sus parejas, para fundirse en un abrazo de alivio y cariño.

    — Hey, no me he ido por mucho tiempo — Ace consolaba a Agustina mientras ella lo abrazaba.

    — Estoy bien, Alicia, no te preocupes — Michael la tomó tiernamente de la cintura.

    — Veo que no puedo alejarme de ti sin que te preocupes — Gwyn se sentía demasiado querida con aquel gesto de Thomas para con ella.

    — Será mejor que nos alejemos de aquí — Asmir pronunció, haciendo visible el libro que Ixorum preparó para él y los demás — La nave partirá pronto al espacio.

    — ¿Qué sucederá con el intruso? — Alicia tenía deseos de saberlo.

    — ¿Y qué es eso que tienes en tu mano? — Agustina se sentía invadida por la curiosidad.

    — Lo explicaremos a su debido tiempo, por parte de Ixorum… pues… — Magnus se dio la vuelta.

    Cuando todos ellos se alejaron lo suficiente como para asegurarse de que un despegue de la nave no podría ponerlos en peligro, esta se activó, y no necesitó más de treinta segundos para elevarse un poco y luego dar un salto a gran velocidad al espacio exterior, saliendo así de la atmósfera del planeta Garak. Un pequeño viento se levantó por el movimiento tan brusco que dio esa nave al momento de ascender hacia la salida del planeta, pero más que levantar una diminuta nube de polvo, no causó mayores daños a todos ellos.

    La población veía como el intruso que se metió en el planeta y aseguró que era solo para salvarlos a todos se iba de regreso a su mundo, probablemente, y con evidencia de que en ese mundo en el que se encontraban, habitaban varios seres vivos, lo cual era algo que alguien como Hark no aceptaría de buena gana.

    Una vez que se marchó, varios miembros del ejército garak, ryfier y humano se acercaron a todos ellos para saber qué era lo que habían discutido en dicha nave. Tan pronto como llegaron, Noak fue el primero en notar que Asmir parecía tener algo en sus manos.

    — ¿Qué es eso? — preguntó el soldado humano — ¿Ixorum se los dio o se lo robaron?

    — Él nos lo dio voluntariamente — Asmir contestó la pregunta del humano — Es un libro lleno de anotaciones.

    — ¿De qué tipo? — Casey se veía muy curiosa al respecto.

    Antes de responderle, Asmir hizo un gesto a sus dos soldados, y estos, obedeciendo de inmediato, se llevaron a Allecreod de vuelta a la celda en donde este había estado viviendo en los últimos días. Cuando observaron esto, todos se dieron cuenta de que debía tratarse de algo importante que no querían que el exlíder de los ryfier pudiera conocer. Este se mostraba muy molesto por ser alguien con tanta desconfianza encima para todos los demás, pero no tardó en aceptar dicho castigo. Cuando lo retiraron de la zona, Asmir empezó a relatar todo.

    — ¡Ixorum vino a decirnos que no quiere un conflicto entre nosotros y su padre, porque eso desataría una guerra en la que podríamos terminar perdiendo! — Asmir alzó la voz, al mismo tiempo que levantó el libro para que todos lo vieran, aunque no pudieran distinguirlo — ¡Vino a este planeta para hablar con nosotros y ofrecernos una alternativa! ¡Que todos nosotros huyamos hacia otros mundos! ¡En este libro hay varias indicaciones sobre cómo llegar a cientos de planetas en el universo que no fueron elegidos por Hark para formar parte de su plan de exterminio! ¡Si elegimos escapar a esos mundos, jamás tendremos que lidiar con él otra vez! ¡Estaríamos a salvo de sus planes y de sus deseos de acabar con todos nosotros! ¡Podríamos vivir en paz!

    Una gran parte de la multitud, creyendo que el consejo de guerra aceptó esa opción, empezó a abuchear a los líderes, mientras que otros, quienes sabían que no podrían haber cedido tan fácilmente a una petición como esa, pedían cordialmente que se tranquilizaran para dejarlos terminar. Ninguno de los líderes habló hasta que el sitio estuvo en completo silencio otra vez.

    — ¿Y lo aceptaron? — Xander quiso preguntar al ver la forma en que se expresaba Asmir — ¿Nos vamos a mudar a esos mundos renunciando a la guerra?

    — ¡Por supuesto que no! — Cadain gritó, dando a todo el mundo la respuesta que querían — ¡Ya teníamos mundos en los que vivir, y estos malditos vinieron y nos los arrebataron!

    — ¡Nosotros perdimos nuestro planeta y a varias de nuestras familias a causa del Exterminio! — Ace fue quien levantó la voz tras el líder ryfier — ¡No necesitábamos ni queríamos nuevos mundos como los que Ixorum vino a ofrecernos!

    — ¡Le dijimos que aceptamos el trato y su información para que él se marchara tranquilo con su padre! — Terrior fue el siguiente en hablar — ¡Él está en contra de él, y por eso fue por lo que vino hasta aquí para darnos todo esto! ¡Para protegernos, él dirá que todos nosotros hemos sido exterminados!

    — ¡Una vez que Ixorum le diga a su padre que hemos sido asesinados, él creerá que todos nosotros estamos extintos! — Magnus comunicaba parte del plan — ¡No se esperará un ataque sorpresa de nuestras especies! ¡Lo tomaremos desprevenido, y entonces, conseguiremos nuestra venganza!

    — ¡La razón por la que aceptamos este libro con la información ha sido para proteger a los que no van a pelear en la guerra! — Asmir reveló sus verdaderas intenciones — ¡En caso de que nosotros fracasemos en este ataque, los edagrianos sin duda vendrán a este planeta buscando eliminarnos! ¡Ixorum ya no podrá protegernos, es por eso por lo que elegimos aceptar este libro! ¡De esta manera, nuestro fracaso no condenará a los que se queden fuera de la batalla! ¡Si llegamos a caer en la guerra, todos tendrán un sitio a dónde ir y permanecer a salvo de la ira de Hark por el resto de sus vidas!

    — ¡Por eso mismo, tan pronto como podamos replicar esta información, retomaremos nuestras reuniones para planear la estrategia a usar durante la batalla contra todos ellos! — el grito de Kila alentó a los garak.

    En contraste total con los abucheos que se dieron tan pronto como escucharon la primera parte del relato, la población empezó a aclamar a los integrantes de su consejo, quienes lograron ponerse de acuerdo para engañar al enemigo, aceptando su información y de esa forma obtener una forma de salvaguardar a toda su población en caso de que las cosas no resultaran tan bien en la guerra contra los edagrianos.

    Aliviados al saber que su consejo representaba sus deseos de guerra y venganza, persiguiendo el único objetivo de eliminar al responsable de que todos ellos tuvieran que vivir con miedo de la muerte a causa de una caída de meteoritos, el júbilo se apoderó de todos los miembros presentes del ejército, quienes comenzaban a aplaudir a todos los integrantes del consejo.

    Sabiendo que la información que Ixorum les acababa de dar era bastante inmensa, y que no tendrían tiempo ilimitado para poder crear copias de esta, así como también para planificar la estrategia a utilizar en la guerra, Asmir hizo entrega de aquel libro a Lankir, para que fuera el hijo del líder xaromitante quien se encargara de realizar las copias y dejarlas preparadas para toda su gente cuando llegara el momento de tomar acción en contra de los causantes de la Catástrofe.

    […]

    Abel sentía que la ansiedad lo consumía. Cuando escuchó los disparos y las alarmas de la ciudad resonar desde su celda, tuvo en claro que una amenaza realmente peligrosa debió de haber aterrizado en la superficie. El estar encerrado era una complicación demasiado grande, puesto a que le imposibilitaba escapar para ir a pelear o huir, lo que quería decir que no tenía si quiera la posibilidad de hacer algo para intentar salvar su vida.

    A medida que el tiempo pasaba, la calma en el exterior se iba haciendo más grande, mientras que su nerviosismo crecía sin parar de forma inversa. No podía escuchar disparos ni sonidos que indicaran que se estuviera dando un conflicto, pero el ver que la gente se tranquilizaba demasiado era para él una señal de que todos estaban muriendo.

    Dominado por los nervios, el humano empezó a palpar la superficie de las paredes en un intento de encontrar algo que le permitiera forzar su escape desde el interior de su celda, aunque para su mala fortuna, no había nada allí que lo pudiera ayudar.

    De repente, la puerta que daba entrada a ese complejo se abrió, y su atención se tornó hacia los que habían entrado. Temió, al principio, que se tratara de un enemigo adentrándose para matarlo, y luego creyó que podría ser algún humano que quisiera aprovecharse de una situación desfavorable para asesinarlo y hacerlo pasar por una baja del enemigo. La tranquilidad volvió a él de golpe cuando vio a dos guardias garak trasladando a Allecreod, con quien compartía sitio en la prisión, de vuelta a las celdas con él.

    Estos guardias solamente se limitaron a dejarlo allí dentro, para luego retirarse en silencio sin haber dicho nada, ni siquiera dirigirle la vista. Abel supo que no podía esperar nada de ellos, así que no alzó la voz hasta que se marcharon. Tan pronto como quedó solo con su compañero, se dirigió a este para averiguar lo que estaba sucediendo.

    — Oye, creo que, a pesar de ser un prisionero, merezco una explicación — Abel quiso forzar a Allecreod a que revelara la verdad — ¿Qué demonios es lo que está pasando ahí afuera? ¿Magnus está a salvo?

    — Debe sentirse horrible tener que preocuparte por el bienestar de la persona que más odias en el mundo — el ryfier aprovechó su oportunidad para burlarse de él — Pero no debes temer. Magnus está bien. Todos están bien, en realidad.

    — ¿Qué fue todo ese escándalo? — Abel empezó a alterarse otra vez — ¿Estamos bajo amenaza?

    — No, no lo estamos — Allecreod contestó llanamente a su pregunta — Recibimos la visita de alguien muy… “especial”, por así decirlo.

    — ¿Quién nos ha visitado? — Abel tenía interés en saber a qué se refería.

    — Ixorum, uno de los hijos de Hark — Allecreod le contestó otra vez — La sangre del mismo ser que ocasionó la Gran Catástrofe, como les gusta llamarla a ustedes.

    — ¿Y qué quería? — Abel se sentía confundido — ¿Por qué te sacaron de la celda? ¿Lograron derribar su nave o matarlo? ¿Lo han capturado?

    — Haces demasiadas preguntas, más de las que tienes derecho a hacer — Allecreod quería aprovecharse de su conocimiento para torturarlo un poco — Pero te lo contestaré todo ahora. Es algo complicado, y me terminaron apartando del grupo, por lo que no escuché el final. Así que, pon atención y no hagas preguntas que no te puedo responder.

    […]

    Ixorum, ya en el espacio exterior, tenía dudas que se tenía que quitar de encima. Su nave se había alejado bastante del planeta Garak, pero podría llegar en poco tiempo si se lo disponía. Hace unos minutos atrás, les concedió a todos los miembros del consejo la privacidad para tomar una decisión respecto al plan alternativo que él les ofreció para su futuro.

    Lo cierto era que esa privacidad nunca existió, dado a que había cámaras y micrófonos por toda la sala, colocados específicamente para poder grabarlo todo en caso de que tuviera la oportunidad de hablar con ellos en su nave. Ixorum accedió a los registros de los seres que estuvieron en su nave, y cuando los encontró, se dispuso a observarlos con completo detalle. Necesitaba confirmar si realmente habían aceptado su alternativa para la paz, o, por el contrario, si había sido engañado por todos ellos.

    Pese a que no quería matarlos bajo las leyes de justicia de Hark, no permitiría que ninguno de ellos pusiera un solo pie en su planeta para dañar la naturaleza, a sus amigos o a su familia. En caso de que estos lo hubieran engañado, regresaría de inmediato y atacaría hasta eliminarlos a todos. Algo que no quería hacer, pero no tendría otra opción si quería salvar a inocentes en su mundo.

    Un enorme alivio recorrió su cuerpo cuando pudo ver con sus propios ojos como estos aceptaron de buena manera su propuesta de huir hacia otros mundos y así dejar de lado su conflicto con su padre. Las cámaras de la nave y los micrófonos lo captaron todo. Ellos usaron su buen juicio para tomar una decisión que, para el edagriano, era la mejor de todas las que pudieron haber tomado.

    — Lo logré… — Ixorum pensaba para sí mismo con gran alivio — He podido salvar a cinco especies y a un planeta de una guerra inútil, cruel y devastadora. Es una lástima que nunca nadie más que yo lo sabrá, pero sé que puedo vivir tranquilo con esto.

    Feliz de ver que su objetivo se cumplió, Ixorum pronto decidió comunicarse con su familia. Varios días habían pasado desde el último mensaje que envió, en el que se comprometía a perseguir y matar a los que huyeron del planeta Ryfier. Sintió que hizo bien en esperar todo ese tiempo para establecer contacto con los seres de la alianza, dado a que, de haber llegado más temprano, quizá Allecreod hubiera llegado después que él, y hubiera puesto en cuestión sus intenciones por el simple hecho de que, cuando estuvo frente a él, no pudo hacer mucho para ayudarlo.

    Dado a la gran tecnología con la que contaba, Ixorum no tardó en hablar con todos ellos.

    — Hijo, llevaba tiempo sin recibir noticias tuyas, ¿qué ha pasado? — Hark mostró su preocupación por él — Arion y Varlim ya están aquí. Tú eres el único que falta.

    — Ya he cumplido con mi misión, papá — Ixorum se refería a su propia misión, y no a la que su padre le encargó — Lo he logrado. Encontré a Allecreod y a algunos humanos más en mi persecución.

    — ¿Humanos? — Hark no se tomó muy bien esa noticia — ¿Escaparon de la Tierra?

    — No creo que lo hayan logrado, creo que no estarían allí cuando Arion atacó — Ixorum tenía preparada esa respuesta después de varios ensayos — Pero eso no es lo importante. Lo que realmente importa ahora es que todos están muertos. No volveremos a saber de ellos nunca más.

    — Me alegra oír eso — Hark no podía evitar sentirse aliviado por escuchar esa noticia — Te esperamos en nuestro mundo, Ixorum. Cuando llegues, todos vamos a festejar. Probablemente haya otros sobrevivientes del Exterminio en otros mundos, pero eso es algo para otro día. Por ahora, nos dedicaremos únicamente a festejar nuestra victoria contra aquellos que han decidido negarse a mi juicio sobre ellos. No te tardes demasiado.

    — No lo haré, papá — Ixorum sentía algo de asco por esa forma de hablar de su progenitor — Nos veremos pronto.

    Sin ánimos de tener que hablar con él, dada la ideología tan retorcida de su padre al creer que tenía el poder y el derecho para decidir el castigo de seres que no les habían hecho nada, Ixorum quedó en paz absoluta tan pronto como cortó su llamada con él.

    Supo en su interior que todos sus esfuerzos habían dado frutos. Su padre, por más asco que le diera en ese aspecto, seguía siendo su padre, y no podía negar que lo quería en el fondo. Además, incluso si ese no fuera el caso, no podría volverse en contra de sus hermanos ni de su propia gente. Su decisión y accionar terminaron salvando las vidas de cinco especies, quienes podrían sobrevivir en mundos diferentes, y lejos de los conflictos que tuvieran entre sí.

    Para asegurarse de que no quedara un solo rastro de lo que había hecho, Ixorum buscó en sus archivos los clips y grabaciones que lo mostraban a él estableciendo contacto con los seres de la alianza conformada por cuatro especies, para posteriormente eliminarlos. Hecho ese procedimiento, ya no quedaba nada que pudiera comprometerlo a él ni a nadie más. Lo único que le quedaba por hacer era continuar con su viaje en la nave hasta poder pisar su planeta otra vez.

    — Con esta mentira, he podido evitar una guerra y alejar los deseos de exilio de los allegados de mi padre — Ixorum también pensó en ese aspecto — Increíble que desearan eso, solo porque mis ideales no están en sincronía con los suyos.

    […]

    Unas dos semanas después de haber tenido la reunión con todos los seres a los que él buscaba salvar, Ixorum pudo regresar al planeta Edagr. Tan pronto como salió de su nave y puso los pies en la tierra firme de su mundo, pudo ver a varias personas, entre ellas su padre y sus dos hermanos, aclamándolo por haber sido el último en llegar, y por consecuencia, el encargado de haberle puesto fin a las vidas de seres que debieron haber muerto con el Exterminio.

    Supo que fingir le haría bien, tanto a su imagen como a la credibilidad ante toda la gente que pudo haber tenido dudas de su lealtad para con su padre. Por lo tanto, Ixorum corrió con los brazos levantados mientras gritaba feliz por haber logrado su cometido. Arion y Varlim se acercaron a él junto a otros edagrianos, para luego tomarlo del cuerpo y empezar a levantarlo mientras coreaban su nombre. Ixorum, pese a que disfrutaba ese trato, se sentía algo enfermo en el interior al pensar que todo era por una mentira, pero no era algo que lo detuviera para siempre. Pronto, notó que su padre se le acercó.

    Arion y Varlim lo bajaron y los cuatro familiares volvieron a reunirse luego de su charla con el líder de los ryfier, Allecreod, siendo esa la última vez que se pudieron reunir todos juntos.

    — Bienvenido a casa, hijo — Hark apoyaba sus manos sobre los hombros del menor de los tres — Es un orgullo tenerte de regreso. Saber que finalmente has abrazado mi ideología, y aceptado el Exterminio como la única solución.

    — Cuando luché contra ellos, pude ver que me atacaban sin preocuparse por su planeta — Ixorum tuvo que mentir para poder ganar algo más de credibilidad — Si derribaban mi nave, podrían haber ocasionado un gran daño ambiental y desmedido. Hice bien en acabar con todos.

    — No es justo, todos ustedes se divirtieron, pero yo solamente me encontré con un mundo desolado — Varlim se quejaba de lo que le esperaba en el planeta Xarom — Hice el viaje más largo, y no he sido capaz de tener una sola pelea.

    — En resumen, tu trabajo ha sido el más sencillo — Arion le tocó su cabello en modo de broma — Vamos, que tu misión solamente consistió en dar un paseo.

    — Un paseo aburrido — Varlim no se sentía mejor por eso — Pero bueno… Es lo que me toca por ser la única mujer desde que mamá no está.

    — Varlim, ¿cómo era el planeta Xarom? — Ixorum quería conocer la verdad detrás de eso — ¿Cómo es posible que quedara desolado?

    — No hay árboles, y no queda una sola masa de agua en su superficie — Varlim le relató lo que vio — Solo es un cuerpo de tierra seca y gris, orbitando alrededor de una estrella pequeña. Ya no hay forma de que la vida pueda resurgir ahí.

    — Xarom es una pérdida total — Hark habló seriamente con todos ellos — Así como hay mundos donde el Exterminio arrasó con todo, hay otros donde no fue suficiente. Pero por nuestra parte, ya hemos hecho bastante. Lo que nos queda por hacer ahora es ir a festejar con una gran cena por nuestro triunfo sobre todos ellos.

    — ¿Tienen historias interesantes que contar? — Varlim suponía que sí, pero quería saberlo — Me vendría bien oír algo interesante.

    — Yo tengo algo — Ixorum le comentó a su hermana mayor — Pronto lo revelaré. Me sorprendió bastante cuando lo escuché.

    Bajo las órdenes de su líder, toda la gente que estaba allí fue invitada a un banquete que sería celebrado en honor de todos ellos. Hark le pidió a Arion que se encargara de organizarlo, y su hijo mayor estuvo poniendo mucho empeño en administrar a varios trabajadores para que fuera una experiencia memorable.

    La familia del líder del planeta fue llevada hacia un punto de la ciudad donde se situaba un edificio de gran tamaño, midiendo unos tres pisos de altura, y con una longitud tan extensa como un conjunto de cinco manzanas de tamaño medio de una ciudad en la Tierra. Los habitantes que dieron la bienvenida al hijo de su líder se sorprendieron al ver mesas largas en el interior de aquel lugar, nada más en la primera planta.

    El sitio estaba lleno de espacio para que meseros y cocineros se movieran de un sitio a otro dentro de aquel establecimiento. Además, había enormes cuadrados instalados en las paredes, de los cuales salía una música muy fuerte y con poco ritmo bailable, siendo creada más para ser oída que para tener acción en una pista. La gente estaba contenta al ver un banquete así, y se mostraban demasiado agradecidos de poder vivir bajo el cuidado del mismísimo líder de su población, cosa que no todos podrían decir cuando fuera el tiempo de marcharse para habitar otros mundos.

    Cuando el encargado de la música vio que su líder y los familiares que traía consigo estaban allí, eligió poner música diferente para que todos pudieran disfrutar de un pequeño baile. Tan pronto como esta cambió, varios edagrianos gritaron de alegría, y empezaron a moverse a un pequeño sitio reservado para que ellos pudieran bailar. Eso fue algo que el hijo mayor del artífice del Exterminio quiso aprovechar.

    — Ven, Varlim — no dudó en invitarla frente a su padre — Vamos a bailar juntos.

    — Esperaba que me lo pidieras — la mujer tomó las manos de su hermano, y ambos fueron a la pista de baile unidos.

    Hark, quien optó no decirles nada para no ocasionar una discusión innecesaria en aquel momento, simplemente lanzó una mirada de desaprobación a la acción tomada por su hijo y su hija. Pese a haber expuesto los motivos por los que no estaba contento con ellos teniendo un amorío, sus hijos parecían hacer caso omiso a todo eso. Ixorum, viendo la cara de molestia de su padre, eligió sentarse junto a él para poder charlar. Estando en una fiesta por una hazaña, la cual no había cumplido realmente, quiso que el tema no tocara demasiado la misión que le encomendaron, así que solamente hizo una pregunta.

    — Papá, ¿crees que la gente se olvide de sus deseos de atentar en mi contra cuando todos sepan lo que hice? — Ixorum estaba preocupado por su seguridad — ¿O tengo que hacer algo más para ganarme su confianza?

    — Créeme, con esto será más que suficiente — Hark mostró una sonrisa a su hijo — Me alegra ver que todos estos años te han hecho madurar y entendieras que esas pestes están mejor muertas. Lamento que no pude eliminarlas por mi cuenta, y que tuvieras que involucrarte tú mismo.

    — Descuida, fue solo así que pude entender lo que realmente querías que viera — unas pequeñas nauseas se formaban en él por tener que mentir de esa manera.

    — De cualquier modo, eso no importa — Hark pronto empezó a notar que pequeñas porciones de comida estaban siendo servidas en la mesa para que los invitados pudieran empezar a comer — Oye, ya que estamos, cuéntame eso que dijiste que ibas a revelar cuando Varlim te preguntó si tenías alguna historia que contar. Me da curiosidad.

    — Fue algo que descubrí cuando aterricé en un mundo distante para pelear con los humanos sobrevivientes — Ixorum contestó a su padre — Se trata de tu viejo amigo… Kenegar.

    Las palabras dichas por su hijo resultaron ser una sorpresa para el líder de dicha especie. Ciertamente, llevaba un largo tiempo sin saber nada de aquel hombre que en el pasado fue su amigo, y que luego tuvo que desterrar a un planeta lejano por el hecho de que violó la ley más importante de toda su raza. Le daba mucha intriga ver que su hijo pudo aprender algo de él tan solo hablando con un grupo de humanos a los que simplemente tenía que perseguir para eliminar.

    Ya que su hijo trajo su nombre a la discusión, quiso saber qué era lo que tenía para compartir al respecto de él.

    — ¿Qué fue lo que aprendiste de ellos? — Hark supuso que recibiría alguna noticia suya por parte de su hijo.

    — Los humanos con los que me crucé me identificaron rápidamente como un edagriano — contó Ixorum ante su padre, quien pronto creyó que serían los mismos que enfrentaron a Arion hacía ya mucho tiempo — Parece ser que ellos estuvieron en el planeta de los condenados y tuvieron la oportunidad de conocerlo. Kenegar les contó todo sobre nosotros, sobre ti, y sobre tu plan. Él lo hizo en un intento de engañarlos para escapar y regresar aquí. Ellos lo mataron, y se dirigían a la Tierra para comunicar esa información.

    — Asombroso… — Hark, quien no respetaba a Kenegar luego de los crímenes que cometió, no se puso triste al escuchar de su muerte — No creí que pudieran llegar tan cerca de nosotros, y mucho menos que Kenegar recurriría a ese recurso para regresar aquí.

    — Pero fracasó, y uno de ellos lo asesinó — Ixorum buscaba impresionar más aún a su padre — De no haber sido por la llegada de Allecreod, no habríamos atacado la Tierra. Y ellos podrían haber descubierto todo sobre tu plan. Lo que podría haber derivado en una guerra entre nosotros y todos ellos.

    — Supongo que la llegada de Allecreod fue una bendición… — Hark recordó la última vez que interactuó con él — Aunque él haya intentado matarme por la espalda.

    — ¿Lo hizo? — Ixorum se sorprendió al oír eso.

    — Déjame que te cuente la historia — Hark estaba entusiasmado de poder tener una charla de ese estilo con su hijo — Probablemente te diviertas al escuchar cómo se han ido desarrollando las cosas.
     
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  8.  
    Manuvalk

    Manuvalk el ahora es efímero

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    Bueno amigo, qué decir. Pese a que parece que aún faltan capítulos para el clímax y apenas hay acción, estos últimos han demostrado ser muy buenos, y lo digo con total sinceridad. Más allá de eso, se están asentando las bases para lo que está por venir, que no será cualquier cosa. ¡Se viene la guerra! Ahora si que si, es un hecho y no hay vuelta atrás. Así que pasaré a comentarlo.

    Inicialmente, el plan propuesto por Ixorum es aceptado por el consejo de guerra, algo que el edagriano agradece en exceso. El hijo menor de Hark estaba deseoso de que la alianza de dichas especies optase por la vía pacífica, esa que los propios edagrianos no usan XD. Incluso yo estaba de acuerdo en que no fuesen a la guerra y evacuasen a otros mundos, ya que la fuerza abrumadora del enemigo es más que evidente. Ixorum respira aliviado al conocer que ha logrado convencerlos de evadir la lucha. Tras esto, el edagriano abandona Garak bajo la atenta mirada de todos, para que luego ver que tienen sus líderes que decir. En un principio, la gente abuchea a sus líderes cuando escuchan que Ixorum les ha dado un plan para irse sin pelear, algo que no parece ser del agrado de casi nadie. La sorpresa viene aquí, y es que resulta que todo ha sido una treta del consejo de guerra para hacer creer a Ixorum que no irían a la guerra, obteniendo así esa libreta con información sobre otros mundos posibles a colonizar. El plan resulta ser enviar a aquellos más vulnerables a dichos mundos para que puedan vivir en paz mientras los soldados deciden atacar Edagr por sorpresa, conocedores de que el joven edagriano le dirá a su padre que están todos muertos, por lo que nadie se esperará ese ataque. Rápidamente, la gente celebra el intelecto de sus líderes y yo también lo aplaudo, ya que han logrado salir ganando con esa trama.

    Al margen de todo eso, vemos que Abel está muy preocupado por lo que ha estado oyendo del exterior; la llegada de una nave, algunos disparos, etc. Su temor va in crescendo hasta que ve regresar a Allecreod, acompañado de dos guardias que lo dejan y se van. El ex líder ryfier decide revelarle todo lo que ha oído, que no es mucho, pero es algo. Ay estos dos, vaya ratas XD. Me los veo compinchados en algún momento de la historia y no sé si eso es bueno o malo. De ahí pasamos a Ixorum, quién ve las grabaciones de sus cámaras en el interior de la nave para confirmar que el consejo de guerra no le ha engañado (y estos sorpresivamente le han hecho tremenda jugada XD). Una vez comprobado que la alianza de las especies ha cumplido su palabra (jajaja, casi) el edagriano emprende el rumbo hacia su mundo, contactando previamente con su padre para informarle de que su misión ha sido un éxito y todos están muertos, para alivio del propio Hark. Ya llegado a Edagr, el joven edagriano es recibido como un auténtico héroe por sus familiares y demás. Más tarde en ese mismo día, se convoca una gran cena (que más que familiar, parece planetaria XD) en la que todos celebran y disfrutan bajo la mirada orgullosa de su líder. Varlim y Arion aprovechan para desafiar nuevamente los principios de su padre mediante una petición de baile, pero Hark decide pasar y centrarse en Ixorum, con quién conversa sobre algunas anécdotas tales como la de Kenegar y demás. Finalmente, el padre está orgulloso de hablar con su hijo pequeño, sin saber que en realidad, éste sigue fiel a su propia causa.

    Como anotación personal, me gustaría decir que estoy ansioso por ver empezar esta guerra y todo lo que conllevará. Sé que aún faltará un poco, al menos eso creo, pero me entusiasma la posibilidad de que sea más pronto que tarde. Espero estar en lo correcto, mientras tanto, nos vemos a la próxima. Un abrazo, amigo mío. ::3:
     
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  9. Threadmarks: Cambiando tu destino
     
    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido

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    La Gran Catástrofe VI Unidos en la Extinción
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    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
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    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    35
     
    Palabras:
    5314
    Saludos a todos. Aunque no sea viernes todavía, he decidido publicar el siguiente capítulo de la historia en caso de que mañana no pueda hacerlo. Cada vez nos vamos acercando más al clímax final de esta parte VI, el cual considero una seguidilla de capítulos super intensa. Créanme cuando les digo que no se van a arrepentir por haber esperado tanto. Luego de este y dos capítulos más, estaremos con todo listo para poder dar comienzo a todo lo que ansío que vean.

    Quiero agradecer, como cada semana que pasa, a mi gran amigo Manuvalk por estar siempre presente en los comentarios de esta historia. Los buenos ratos que pasamos leyendo en Discord y lo mucho que me encanta tener sus comentarios en esta historia son algo que agradezco y aprecio un montón, y nunca me cansaré de decirlo :)

    Sin más qué decir no otra noticia que dar, les dejaré el capítulo.














    Cambiando tu destino:

    — Y así fue cómo él terminó huyendo de mí — le narraba Hark a su tercer hijo.

    Ixorum, quien estuvo prestando atención durante todo el relato, encontraba increíble la historia que su padre le contó. Él supo desde que su padre dio el aviso de que Allecreod había escapado que se trataba de un fugitivo, pero no creía que sería tan cobarde como para intentar atacarlo por la espalda. Sin embargo, había algo en todo eso que tranquilizaba y mucho al joven edagriano. El hecho de que Allecreod hubiera intentado atacar a su padre y fallara, incluso con su propia arma en mano, debería servir para que los demás no intentaran una acción peligrosa en el futuro, incluso si luego de haber recibido la promesa de que no iban a atacar, hubiera un cambio de opinión.

    Teniendo al ryfier junto con ellos, supo que no había posibilidades de que se pudiera armar un enfrentamiento. A menos que nadie quisiera creer esa historia a Allecreod debido al conflicto que hubo entre sus especies según lo contaba su padre.

    — Cuando lo vi llegar hasta aquí supe que no era el más valiente del mundo — contestó su hijo — Pero no creí que sería tan asustadizo como para tratar de matarte de esa manera.

    — Yo tampoco, hijo, pero me lo estaba esperando — Hark le reveló lo de los micrófonos ocultos en su nave — Él no confiaba en mí, así que hice bien en no confiarme demasiado.

    — Pero llegó a atacarte sin problemas.

    — Porque yo sabía que su arma no podría hacerme nada. De haber escuchado que tenían armas más fuertes en reserva, los habría atacado apenas llegamos. Claramente, quería asegurarme de eliminar a la mayor cantidad posible por mi cuenta.

    — Pero escaparon — Ixorum parecía querer fastidiar a su padre con esas palabras — Por una ruta desconocida.

    — Así es, pero tú acabaste con ellos, por lo que me dijiste — Hark recordaba lo narrado por su hijo.

    — Lo he hecho, todos los que escaparon están muertos — Ixorum aseguraba el bienestar de las personas que quería proteger con sus palabras — Ya son historia. Una que creo que sería mejor no seguir recordando.

    — Solo un pequeño percance en mi plan para un futuro mejor para todos nosotros — contestó su padre, evadiendo la indirecta del hijo menor — Y hablando de eso…

    Hark centró sus ojos en la pista de baile del lugar en el que estaban. Arion y Varlim, junto con otros seres que se encontraban allí reunidos y que se fueron integrando a medida que él narraba la historia, ocupaban el centro de esta. Ambos hijos bailando como si él no estuviera allí, a sabiendas de que él desaprobaba por completo la relación que ellos intentaban tener, debido al hecho de que ambos tendrían que separar sus caminos cuando el plan del Exterminio estuviera completo tras alcanzar la última etapa eliminando al tercer grupo de planetas. Si bien, habiendo descubierto que varios seres habían sobrevivido a su intento de despoblar el universo mediante los meteoritos en las etapas uno y dos de su plan, Hark no quería que sus hijos se acostumbraran a algo que, llegado su día, tendría que finalizar.

    Fue ese mismo pensamiento el que lo terminó llevando a tomar una decisión inmediata para con toda la gente reunida en el lugar.

    — ¡Todos tomen asiento! — ordenó el líder de su especie.

    Tras haber oído ese grito, la música del lugar fue apagada, y de esa forma, todos los presentes en el lugar, exceptuando a quienes se encargarían de servir la comida y la bebida, se fueron a sentar. Pese a que estaban de fiesta, una orden de Hark era algo que se debía cumplir, y eso era algo que Arion y Varlim sabían. No podían mostrarse como desobedientes ante la gente, mucho menos en presencia de su padre, pese a que les gustaría mucho desafiarlo frente a todos. Con una mueca de poca conformidad, los hermanos fueron a sentarse. Arion tomó asiento a la derecha de Ixorum, y Varlim tomó asiento a la izquierda de su padre Hark. Era Ixorum quien se encontraba al lado suyo. Por una tradición familiar no ligada a leyes, los hijos menores debían estar en todo momento, cerca de sus padres. No solo era seguida por el mismísimo líder del lugar, sino también por otros seres que habitaban junto a ellos.

    El silencio reinaba en la mesa, hasta que el propio Hark decidió romperlo con una pregunta a su hijo.

    — ¿Ordenaste la comida y bebida que yo quería? — fue la pregunta dirigida a Arion, el mayor de los tres.

    — Por supuesto, es una celebración por el éxito de tu plan de emergencia, así que era lógico que pediría que hicieran lo que a ti más te gusta — Arion contestó con una sonrisa en su rostro — Espero que los cocineros que contraté sean competentes al prepararla.

    — Eso lo juzgaré yo, parece que ahí vienen — notaba Hark.

    Dos personas, dedicadas al servicio de comida, se aproximaron a la multitud sentada en las largas mesas del lugar. Solamente traían un plato con un pedazo de carne adornado con verduras y un vaso con un líquido amarillento llenándolo casi hasta el borde. Otra tradición de los edagrianos consistía en que, la persona de más poder o influencia en una fiesta sería la primera en comer y beber, para dar su aprobación a los alimentos y bebidas que serían servidos a todos los demás, independientemente de no haber sido los organizadores del evento.

    Siendo el líder de los suyos, Hark acostumbraba a hacer eso en cada una de las fiestas a las que acudía. En su mesa había cubiertos muy similares a los que usaban en la Tierra, los cuales él usaría para degustar su platillo. El edagriano de mayor autoridad tomó ambos y empezó a cortar un trozo grueso de la carne que tenía servida en el plato. Ante la vista de todos los presentes, lo llevó a su boca y empezó a masticar con la boca abierta, algo que, si bien sería visto con malos modales por los humanos, no lo era para los edagrianos. Luego de algunos mordiscos, tragó su alimento y puso una sonrisa. El encargado de traer la bebida sintió un gran alivio en ese gesto, que era de aprobación por su trabajo.

    Lo siguiente era probar la bebida. Hark tomó el vaso con el líquido y bebió la mitad de su contenido de un solo intento. Una vez que terminó, sintió un sabor muy dulce recorriendo su paladar, cosa que lo dejó encantado. Para él, esa era la bebida más rica que había probado en mucho tiempo. Ansioso por que todos los presentes probaran lo mismo que él, dio la orden a los meseros de traer para todos los demás.

    — ¡Se sentirán agasajados cuando prueben lo que he probado yo! — exclamaba con una alegría inmensa — ¡Es lo más delicioso que he bebido en mucho tiempo!

    El encargado de servir la bebida se retiró con una sonrisa de satisfacción que mostraba superioridad absoluta por lo que había hecho. El haber podido dejar contento y de esa forma a su líder era el logro más alto que podía aspirar a lograr. Pese a haber servido cosas similares a otras personas con poder, era una situación única el poder hacer lo mismo, pero con Hark.

    La gente alrededor se entusiasmó con esa reacción de su figura de autoridad, creyendo que estaban por probar algo que les iba a encantar. Con la aprobación dada, los dos encargados de servir a la mesa fueron a dar el aviso al resto de sus colegas para que sirvieran el alimento y la bebida al resto de la población. Arion, Varlim e Ixorum miraban con una sonrisa a su padre, dado a que este parecía estar muy contento por lo que acababa de probar. Sentían que iban a disfrutar de un banquete excepcional, cosa que les vendría muy bien dada la misión que habían tenido que realizar.

    Hark, de forma repentina, empezó a toser cubriéndose la boca, como si algo de lo que se hubiera tragado le hubiera caído mal. Al principio, era una tos leve, pero con el paso de los segundos, esta empezó a aumentar al punto de que se hizo muy ruidosa, cautivando la atención de los allí presentes. Varlim, Ixorum y Arion se le acercaron a él para comprobar lo que le estaba sucediendo, todo mientras los empleados del lugar se acercaban con la comida y la bebida. Hark, asustando a todos los que lo veían, se puso de pie y empezó a tomarse el cuello mientras no paraba de toser, hasta que unas gotas de sangre salieron de su boca, empezando a asfixiarse con el líquido interno de su cuerpo.

    — ¡Papá! — gritó Arion, en desesperación al verlo toser de esa forma.

    — ¡¿Qué te ocurre?! — Ixorum se temía lo peor.

    — Yo… — Hark intentó hablar, pero antes de poder mover la boca una vez más, cayó de rodillas golpeándose la barbilla con el borde de la mesa en la que estaba sentado.

    Tras ese golpe, el líder de todos los edagrianos cayó al suelo y empezó a retorcerse en el lugar mientras escupía sangre y el líquido que había tomado. Varlim e Ixorum le tomaron el pecho y pudieron sentir que el corazón de su padre estaba bajando a un ritmo inferior al normal y necesario para la vida.

    — ¡¿Qué sucedió?! — Varlim preguntaba asustada mientras otros se acercaban a intentar ayudar.

    Arion se agachó y tomó un poco del líquido que su padre había escupido con el dedo, acercándolo hacia su nariz y empezando a olfatearlo atentamente, descubriendo así lo que estaba pasando en el lugar.

    — ¡Este olor no es el olor de la sangre en estado puro! — Arion alarmó a todos con su declaración — ¡Alguien puso algo extraño en la bebida de mi padre, pudieron haberlo envenenado!

    Los gritos de horror empezaron a resonar entre todos los presentes, asombrados por la idea de que alguien se hubiera atrevido a lastimar de esa manera a su líder quien luchaba día a día para que ellos pudieran tener un futuro próspero en mundos diferentes, aunque fuera arrebatándoselo a otras especies.

    — ¡Traigan al que le sirvió la bebida! — Ixorum dio la orden.

    Sabiendo que era para salvar la vida de su líder, dos hombres y una mujer se aventuraron hacia la cocina del lugar, en donde se encontraba el responsable de haberle servido el trago a Hark. Al dar con él, lo llevaron retenido de los brazos ante el cuerpo moribundo del líder de toda esa gente, quien ya había dejado de retorcerse y había quedado inmóvil en el suelo.

    — ¡Lo envenenaste! — Ixorum supo que eso fue lo que ocurrió.

    — ¡No! ¡Jamás haría algo así! — con miedo por ser juzgado por esa acción, el mesero se defendió conforme pudo — Yo solo le eché la bebida que teníamos preparada en el barril. No la he envenenado.

    — Tráiganle un vaso y que se lo beba — Arion dijo furioso, pero sin alzar la voz — Si no pusiste veneno en la bebida, no tienes nada que temer.

    — ¡Esperen, no me hagan hacer eso! — sin darse cuenta, al decir esas palabras, el mesero se hundió ante toda la multitud de edagrianos.

    — ¡Lo sabía! — Ixorum tomó esas palabras como la confirmación que necesitaba para saber la verdad — ¡Tú lo envenenaste!

    — ¡No, juro que no lo hice! — sin saber cómo defenderse, el mesero empezaba a llorar de la angustia.

    — Demuéstralo — uno de los hombres presentes allí le trajo un vaso con la misma bebida que sirvió a Hark — Bebe uno de estos.

    — Espera, que nos diga antes que veneno utilizó — Varlim veía que su padre, pese a no moverse, aún tenía pulso.

    — ¡No he usado ningún veneno! ¡Juro que no he envenenado la bebida! ¡Está limpia, y si no lo está, lo hizo alguien más!

    — ¡Suficiente! — Arion parecía estar furioso — ¡Bebe ahora! ¡Que alguien vaya a buscar antídotos para todo tipo de veneno! ¡Tiene que existir alguno que sirva para lo que tiene mi padre!

    Dada la orden del hijo mayor de Hark, cinco hombres y cuatro mujeres salieron de prisa hacia una tienda de medicamentos para traer todos los posibles antídotos que pudieran para tratar a su líder antes de que este falleciera. Arion, por su parte, retuvo al mesero de los brazos, impidiéndole que pudiera escapar. Este intentó forcejear, pero sabiendo que el hijo mayor de su líder era el más fuerte de los soldados, pronto supo que era inútil. Una mujer de las invitadas de la fiesta acercó el vaso con la bebida hacia la boca de aquel mesero, y se la abrió para poder introducirle el líquido.

    A pesar de que intentó con todas sus fuerzas no tragar dicho líquido, no fue capaz de evitar que una gran cantidad entrara directamente en su garganta. Sabía que él no había envenenado a su líder, pero también era consciente de que la bebida tenía algo perjudicial en su interior, y por el hecho de haber sido él quien le sirvió el trago a quien se retorcía en el suelo, supo que era inevitable que sucediera lo mismo. Al cabo de unos segundos, menos tiempo del que le llevó a Hark, el mesero empezó a toser de igual manera, con el mismo procedimiento. Primero tos leve, luego tos más fuerte, y luego tos con sangre.

    Confirmando su teoría del envenenamiento, Ixorum se puso de pie y de un golpe en la nuca, dejó totalmente inconsciente a aquel empleado, ahorrándole a la gente el tener que ver cómo se retorcía del dolor igual que le sucedió a su padre. Tanto él como su hermano mayor miraron con desprecio a aquel ser, esperando que tuviera una muerte dolorosa. Pero luego, un grito de su hermana les llamó a ambos la atención.

    — ¡Papá! — el grito de Varlim encendió la preocupación más alta de todos allí — ¡Es tarde! ¡Él ha muerto!

    — ¡No! — Ixorum no lo podía creer — ¡No, papá! ¡No! ¡Maldita sea!

    De impotencia, el menor de los tres hijos de Hark, golpeó el suelo tres veces de forma violenta mientras gritaba por la muerte de su progenitor. Todo lo que había hecho fue con el objetivo de poder garantizar la vida de toda su familia y que ninguno de ellos tuviera que morir en una guerra contra las especies sobrevivientes. Con la muerte de su padre, eso era algo que se había vuelto imposible. Varlim y Arion empezaron a llorar, al tiempo que se abrazaban para consolarse por la muerte de su padre. Los otros presentes en la fiesta no tardaron en acompañarlos en esa acción. Para ellos, Hark era el más importante ser en todo el mundo, cosa que había quedado demostrada siendo él uno de los que propuso una solución al conflicto poblacional que su especie llegaría a enfrentar, y que también liberaría a los planetas del universo de otras especies que solamente realizaban daños a sus ecosistemas.

    Ese ser al que tanto admiraban yacía muerto frente a ellos, envenenado en una celebración de victoria sobre seres que probablemente habrían intentado atacar su mundo de haber conocido la verdad de el plan del Exterminio. La tristeza más profunda los invadió a todos, llevándolos a maldecir e incluso patear el cuerpo del mesero, quien por haber consumido más líquido y haber sido golpeado en la nuca por Ixorum, había tenido una muerte más rápida y con menos dolor que la que enfrentó el soberano del planeta Edagr.

    — Probablemente toda la bebida haya sido envenenada — Arion habló con seriedad, habiendo acabado su llanto — Tírenla y asegúrense que nadie la vuelva a beber. Y arresten a todos los meseros hasta que yo lo diga. Tal vez este pobre diablo que matamos no haya sido el que envenenó a nuestro padre. Pudo haber sido cualquiera de ellos…

    Lo que se suponía que iba a ser una fiesta alegre y de gran disfrute terminó siendo un día trágico, probablemente el que más, en la historia de la especie edagriana. En los últimos años, no hubo ningún otro tan aclamado por todos como lo era Hark. El haber tenido que presenciar su muerte poco después de haber probado la comida y bebida que ellos también estaban destinados a consumir, fue algo horrible. Pero, en sus pensamientos, Hark había muerto como un héroe, pese a tener ese destino tan fatal. De no haber seguido la tradición, todos los presentes habrían probado la bebida envenenada que acabó con su vida. Esa era la única fuente de consuelo en ese momento tan fatídico para todos ellos.

    […]

    La noticia de la muerte de Hark se extendió por el mundo de forma rápida. Gracias a los sistemas de comunicación tan avanzados del planeta Edagr, habiendo pasado menos de diez minutos de su muerte, toda la población ya sabía de lo ocurrido. No hubo ni un solo hombre, mujer o niño edagriano que no llorara por la muerte de su gran líder.

    La furia recayó en los meseros que habían sido arrestados. Tan pronto como se supo la causa de su muerte, una multitud enorme acudió desde diferentes ciudades situadas en todos los puntos del centro del planeta para infestar el centro de detención y así poder insultar o incluso escupir a quienes eran sospechosos del crimen más atroz que alguien podría haber cometido en ese tiempo.

    Las autoridades de aquel centro no hicieron nada para garantizar la seguridad de los sospechosos, quienes se pusieron a llorar tras ver el trato tan deplorable que recibían solamente por estar bajo sospecha de haber sido ellos quienes causaran la muerte de su gran líder. Los oficiales revisaron las cámaras instaladas en el lugar y no pudieron dar con una imagen que delatara a uno de ellos, ni tampoco al mesero muerto, como los responsables del envenenamiento de la bebida. Eso le hizo saber a Arion y a todos los demás que algún elemento con el que se preparaba la bebida había sido envenenado previamente.

    De forma inmediata, empezó una investigación a todos los medios de producción del planeta, intentando detectar desde la raíz el sitio en donde el veneno que mató a Hark fue llevado hacia su bebida.

    Arion, siendo el mayor y más fuerte de los hijos y soldados del líder edagriano, fue quien asumió el mando por herencia. Lo primero que hizo fue darle a la gente lo que querían, una oportunidad de despedir al más grande habitante de su planeta. Alguien a quien admiraban y ya no podrían volver a ver nunca más. Un funeral que duró dos días fue hecho de forma pública en una de las plazas de la zona, un lugar cercano a la naturaleza del planeta Edagr, a la cual, Hark siempre protegía con todo su ser.

    No había una sola persona que pudiera sonreír en ese momento tan crítico, y no era para menos, puesto a que habían perdido y debían despedir a alguien que creyeron que podrían tener junto a ellos por un largo tiempo. Los dos días del funeral decretado por Arion no fueron suficiente para que la gente llorara por la pérdida de alguien como Hark, por lo que el líder recién puesto por su gente decretó una semana completa para tener el luto por su padre, pese a que hubiera deseado que durara lo menos posible.

    El tiempo transcurrió, para cada edagriano, de forma muy lenta. La primera semana luego de la pérdida de Hark, junto con todas las cosas que envolvían su adiós, tal como el funeral y posterior cremación, fue la más difícil de todas las que les quedarían por afrontar en su vida. Pero tras un proceso de luto muy largo e incómodo para los tres hijos del líder, todo había acabado. La gente, entre lágrimas y dolor, pudo despedir a quien era una inspiración muy grande para ellos.

    La historia de los edagrianos se encargaría de recordar a Hark como el más grande ser que alguna vez pudo haber nacido entre su especie.

    […]

    Con el luto acabado, Arion, Varlim e Ixorum se encontraban reunidos en la oficina de su padre. Este les había comentado que tenía pensado tomarse el día de la fiesta como un día libre de trabajo, y que luego de que esta acabase, seguiría con el plan del Exterminio, tratando de hacerlo lo mejor posible para así evitar que nuevas especies pudieran sobrevivir a la caída de meteoritos en su planeta.

    Sin embargo, pese a que probablemente era la tarea más importante por cumplir, no era la única que tenían, y era por eso por lo que tenían que hacer una repartición. Siendo el mayor de todos, le correspondió a Arion realizar una división lo más equitativa posible.

    — Varlim, ¿te molestaría ayudarme a recopilar toda la información que mi padre tuvo en cuenta en las primeras etapas del exterminio? — preguntó Arion, sabiendo que la respuesta sería afirmativa.

    — En absoluto, lo haré sin problemas — contestó Varlim, justo como él esperaba — Luego podré realizar mis tareas.

    — Ixorum, a ti te encargo el control de los suministros que van a ser llevados en las naves para cuando sea el tiempo de marchar, además de que debes asegurarte de seguir el caso de la muerte de papá — Arion le habló con seriedad a su hermano menor — ¿Podrás hacerlo?

    — Cuenta conmigo, hermano — Ixorum contestó, dispuesto a marcharse — Me irá mejor si estoy en la tranquilidad de mi habitación en mi casa. Si me disculpan…

    — Adelante, hermano menor — contestó Arion, con una sonrisa de amabilidad para con él — No te sientas obligado o atado a estar aquí.

    — Nunca me sentiría así con ustedes — Ixorum les contesto a ambos, para luego retirarse del lugar — Llámenme si necesitan algo.

    — Lo haremos — Varlim acordó en hacerlo de forma remota y no presencial, tal y como su padre la obligó a hacer hacía ya varios días atrás.

    Tan pronto como su hermano menor se retiró, Varlim tomó un dispositivo electrónico con forma de cubo y empezó a revisar una por una las cámaras de vigilancia del edificio en el que su padre trabajaba. Pudo monitorear la salida de su hermano, y luego de eso, se aseguró de que, tal y como ella y su hermano mayor esperaban, no hubiera nadie allí.

    Confirmó sus sospechas, y luego de eso, activó un mecanismo de alarmas que le avisaría tanto a ella como a su hermano si alguien se atreviera a entrar en el edificio. Una vez que todo estaba listo, ambos hermanos se miraron con una gran sonrisa de satisfacción, para posteriormente, abrazarse y darse un beso para festejar por la gran hazaña que habían conseguido. Tras el beso, ambos se quedaron abrazados y empezaron a hablar en un tono bastante bajo.

    — No puedo creer que realmente lo hicieras — Varlim sonreía ante su hermano — Fuiste capaz de asesinar a papá por mí.

    — Ya te lo había dicho, Varlim, yo por ti soy capaz de hacer lo que sea — Arion le acarició el rostro, demostrándole que iba en serio en lo que decía — Se lo he dicho también a papá. Le pedí que me asignara una tarea o todas las que él quisiera a cambio de que me permitiera quedarme junto a ti cuando sea el tiempo de dividir a la población por el universo. Pero él no quiso escucharme. Sabía a lo que se exponía si intentaba alejarme de ti.

    — Voy a extrañar a papá, pero prefiero llorarlo tras haberlo visto morir que ya no poder verte nunca más — su hermana menor compartía su sentimiento — Me asombra que lo hayas hecho en esta fiesta. Justo cuando íbamos a festejar la extinción total de esos seres tan fastidiosos.

    — Era necesario que se hiciera allí — Arion le comentó — Sabes que papá ama las fiestas, pero tuve el presentimiento de que, tras su fracaso inicial con el exterminio, se iba a tomar su trabajo más en serio y sería mucho más difícil sacarlo de aquí. Esta era una ocasión única. Sabes que él era mucho más fuerte que yo, por lo que, si no hay nada ni nadie capaz de plantarme cara en un enfrentamiento a mí, mucho menos podrían derrotarlo a él a él.

    — Lo malo es que ahora quizá tengamos que preocuparnos por el caso de su muerte — Varlim no estaba tranquila respecto a eso.

    — Descuida, aproveché el viaje de ida y vuelta a la Tierra para planearlo todo — Arion quería que ella se relajara — Hay evidencia sembrada en uno de los productores de la fruta de la que se hace la bebida que lo mató. Tarde o temprano, él será encontrado como él culpable. Lo vamos a expulsar del planeta siguiendo la tradición edagriana, y entonces, el caso se cerrará para siempre. Pero, solo por si acaso, he decidido que tanto tú como yo abandonaremos este mundo. No nos quedaremos aquí. Nuestro destino es explorar nuevas galaxias y vivir en nuevos mundos. Y eso es lo que vamos a hacer.

    — Pero no separados, sino juntos — Varlim se acercó más a su hermano.

    — Esa es mi chica — Arion pronto le dio un beso.

    Sabiendo que la única persona dentro de su mundo que era capaz de separarlos y forzarlos a cortar con la relación que ambos anhelaban tener, se había ido, ambos edagrianos decidieron ir a festejar, importándoles muy poco que la muerte de su padre siguiera pesando sobre el pueblo y todos aquellos que lo admiraban. Era tal y como ellos lo expresaron, el dolor de su partida era muy intenso, pero preferían eso antes que pasar una vida entera separados, y haciéndose la idea de que tendrían que buscarse nuevas parejas siendo que ambos se amaban con gran intensidad.

    Salieron del edificio con una mirada que expresaba tristeza, la cual estaba destinada a confundir a todos los que se cruzaran en su camino. Pocos habían sido, puesto a que la gente había optado por faltar al trabajo, pese a que el tiempo de luto por la muerte de Hark ya se había terminado. Arion no tenía pensado hacer nada al respecto, en primer lugar, porque lo consideraría hipócrita, y en segundo lugar porque no quería. Su único deseo en aquel momento era poder llegar hasta su cama y disfrutar de un placer sexual junto con la persona a quien más amaba en el universo, su propia hermana y amante. Ella, al igual que él, habría permitido que la gente se ausentara del trabajo al igual que ellos estaban haciendo en aquel momento.

    Con un paso apresurado para encontrarse con la menor cantidad de gente posible en las calles poco transitadas de la ciudad, ambos hermanos fueron a la casa donde el mayor de los dos vivía. Entraron, y luego de cumplir con el protocolo de higiene, avanzaron corriendo hacia la habitación donde dormía Arion. Una vez allí, Varlim se sentó en su cama para luego empujar con el pie a su hermano, quien estaba confundido, dado a que eso no había pasado antes cuando tuvieron relaciones en el pasado.

    — ¿Sucede algo? — preguntó Arion, preocupado de que Varlim se estuviera sintiendo mal.

    — No, pero… — Varlim hablaba de forma provocativa — Has provocado la muerte de papá para poder tenerme contigo. Entonces, ¿qué te parece si me quitas tú la ropa? Demuestra qué tanto me quieres en tu cama y en tu vida.

    — Haberlo dicho antes, amor — Arion puso la cara más feliz que había puesto en su vida tras escuchar las palabras de su hermana, quien lo invitaba a hacer el amor de una forma particular.

    […]

    — Todo lo que hice se desperdició para él — Ixorum contemplaba una foto en la que él y su padre aparecían junto a su ya fallecida madre y sus dos hermanos — Quería que todos nosotros pudiéramos vivir una vida sin tener que preocuparnos por ellos. Aunque no concordara contigo en tu plan para las demás especies, siempre te amé, papá. No quería verte involucrado en una guerra con seres de otro mundo cuando había otra solución. Nadie tenía por qué morir. No tenías que arriesgar tu vida, y tampoco tenías que terminar con sangre en tus manos… lamento haber actuado de esa forma a tus espaldas. Pero sé que pronto se hará justicia por tu asesinato.

    A pesar de haber tenido una semana tal y como todos los demás habitantes del planeta Edagr, el dolor por la muerte de su padre primaba sobre todos los otros sentimientos de Ixorum en aquel tiempo.

    Las lágrimas invadían su rostro mientras él dejaba reposar la foto de su familia, que ya había perdido a dos miembros, para luego poder recostarse sobre una cama y así poder desahogarse a solas por la partida de su padre. Durante unas dos horas, Ixorum estuvo recordando los buenos momentos que pasó junto a él, siendo el último de todos, el relato acerca de lo ocurrido con su padre, pese a no haber sido el más alegre o correcto de todos, al menos, no para él.

    Aunque sabía que tenía una tarea asignada por su propio hermano, Ixorum no se sentía de buen ánimo como para poder llevarla a cabo. Decidió utilizar ese día para llorar una vez más a su padre, aunque había tenido una semana entera para poder hacerlo. Sin embargo, sus pensamientos pronto cambiaron hacia los seres con los que se reunió hacía ya varios días atrás.

    — Me pregunto… — el menor de los hijos del fallecido Hark tenía una duda en su mente — ¿Qué sucedería si les pudiera decir que el responsable de todas sus pérdidas está muerto? ¿Acaso se sentirían libres de tener una cuenta pendiente con el resto de nosotros? ¿O los incentivaría a atacarnos sabiendo que nuestro líder se ha ido?

    Esa era una duda que Ixorum sabía que nunca podría tener resuelta nunca en su vida. Debido al escándalo que se armaría si se supiera que él desobedeció de gran forma a la persona más importante en la historia de Edagr, la cual ya no se encontraba con vida, por lo que se había convertido en una auténtica leyenda, supo que tenía que llevarse a la tumba todo lo que él tenía en la cabeza. Incluso en su lecho de muerte tenía prohibido revelar tal información, puesto a que pensó que solo ocasionaría que los edagrianos que vivieran junto a él en ese momento tendrían miedo por sus acciones y eso los podría llevar a la ruina.

    — Hay tantas cosas que nunca podremos saber — Ixorum volvía a pensar en los miembros del consejo de guerra con los que tuvo el placer de hablar — Desearía poder cambiar tantas cosas en la historia. Quisiera que mi familia pudiera estar unida, y que nunca nos hubiéramos metido en sus vidas como lo terminó haciendo mi padre… Ahora, solo deseo que mis hermanos y el resto de mi gente pueda ser feliz. Que todo mi esfuerzo sirva para algo. Que cada vida existente y por existir tenga una vida tranquila. Espero que no sea mucho pedir.

    Sin lágrimas volviendo a caer de sus ojos, Ixorum se quedó bastante pensativo en su cama, hasta que, preso del cansancio mental que le ocasionó pensar en tantas cosas, se quedó completamente dormido.
     
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    Manuvalk

    Manuvalk el ahora es efímero

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    Saludos amigo, ya estamos aquí un finde más para comentar el capítulo correspondiente de LGC. Y quiero decir dos cosas: la primera, que no me esperaba que todo el capítulo fuese específico de los personajes edagrianos de la historia, algo que me ha sorprendido un poco pero no me ha desagradado. Sí que es cierto que me llama más la atención ver a los personajes humanos o al menos de las otras especies de la Alianza más que a los propios edagrianos, pero todo tiene un motivo y aquí va. Lo segundo (el motivo XD), no esperaba en absoluto que este capítulo tuviese la muerte de un personaje tan importante para la trama de estos momentos como lo es Hark. Que hayan envenenado al líder edagriano lo considero una victoria, lo sabes, aunque ha sido tan inesperado que me he quedado algo impactado. Pero bueno, esto le ha dado un plus de calidad al capítulo que sin duda se agradece. :eyebrow:

    Comenzamos conforme acabamos el anterior capítulo; con Ixorum y su padre conversando. Todo parece normal, la fiesta sigue y el banquete está por comenzar tras el baile, por lo que una de las curiosas tradiciones edagrianas es que el líder o persona de poder consuma primero los alimentos para dar su aprobación. Esto se hace por parte de Hark y aquí viene el giro inesperado: el líder edagriano comienza a toser sangre y retorcerse en el suelo hasta morir, lo que sugiere que la comida estaba contaminada. Nada más lejos de la realidad, Arion (que sabe como huele la sangre, lol) detecta en la sangre tosida de su padre algún extraño componente, alertando del envenenamiento. Automáticamente se le trae ante él al encargado de suministrar la bebida, quién dice no haber hecho nada, sin embargo, es forzado a probar dicho brebaje y termina sucumbiendo ante sus nocivos efectos. Tras esto, se confirma la muerte de Hark y el desasosiego de todos los edagrianos al conocer que su venerado líder ha sido asesinado. Se suceden días de luto y triste para la especie de Edagr. Y yo así: :dancecat:

    Pero nuevamente la sorpresa vuelve en el capítulo. Si primero lo inesperado fue la muerte de Hark, lo segundo (quizá no tan inesperado pero sí sorprendente) es descubrir que el asesino del líder edagriano es su propio hijo Arion, con la colaboración de su hija Varlim. Ambos están tan enamorados que se negaban a ser separados por los planes de su padre, llegando al extremo de tener que envenenarle. La pareja de hermanos muestra su tristeza cara al pueblo pero en la comodidad de su privacidad, celebran lo ocurrido. Además, deciden celebrarlo sexualmente (curiosa forma de celebrar que has matado a alguien y ese alguien es tu padre XD). :yagami:

    Finalmente, vemos al joven Ixorum sentirse realmente apenado por haber perdido a su padre y como encargado de ver como sigue el caso para descubrir al asesino, asegura que su padre tendrá justicia. También piensa en el consejo de guerra de las especies de la Alianza, preguntándose si haría bien en decirles que su padre (causante de todo) ha muerto, porque piensa que quizá estos dejarían atrás su ira contra los edagrianos. No obstante, él mismo reconoce que eso es algo que nunca se sabrá, por lo que nunca ocurrirá, y se echa a dormir con el dolor que conlleva vivir un proceso de tan dura pérdida. :blue:

    En fin, amigo, ha sido un buen capítulo de transición. Mucho mejor que cualquier otro de transición normal porque matar a Hark y desvelar que su asesino es Arion en el mismo capítulo es tremenda bomba que te explota en la cabeza sin apenas haberla visto caer. Sin duda, eso le dio un plus al capítulo. Así que sin más que añadir, nos veremos en el próximo y con el hype que me da preguntarme que pasará ahora con los edagrianos y que pensarán las especies aliadas cuando sepan lo ocurrido (porque estoy seguro que se enterarán). :shani:

    Como siempre, un placer leer en simultáneo contigo. ¡Nos vemos pronto! :nice:
     
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