Ciencia ficción La Gran Catástrofe VI Unidos en la Extinción

Tema en 'Novelas' iniciado por Reydelaperdicion, 7 Mayo 2022.

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    Reydelaperdicion

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    Título:
    La Gran Catástrofe VI Unidos en la Extinción
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    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    14
     
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    Saludos. Nuevamente, debido a un cambio totalmente imprevisto que apareció en mi agenda, me encuentro publicando un capítulo de LGC fuera de tiempo. Pero bueno, quiero aprovechar a publicar ahora dado a que no sé si este finde estaré disponible para hacerlo.

    Quiero agradecer a Manuvalk por sus comentarios en la historia, y por ver que está disfrutando mucho de los últimos capítulos publicados. Luego de haber pasado el miniclímax que se vio en los capítulos 9 y 10, es tiempo de hacer una pausa y aminorar un poco la marcha y el nivel de intensidad que venimos teniendo en esta historia. Pero el capítulo 11 para nada es malo, o al menos, no considero que sea así al revisarlo mientras lo leía.

    Espero guste a todos los lectores.

    Sin más qué decir, publicaré el capítulo.








    La caída de un soldado:

    Natasha se encontraba sentada sobre un banco de piedra situado en un mirador elevado por el cual se podía mirar hacia las Islas Lofoten. Luego de la Catástrofe, esas islas fueron totalmente arrasadas, y dado a lo aisladas que estaban del resto de su país que no había sufrido demasiados daños producto de las caídas de meteoritos, el lugar fue dejado ser como un santuario para la naturaleza. Los trozos de piedras espaciales fueron retirados, quedando algunos cráteres en las pequeñas islas cubiertas por un manto blanco de nieve, común de la estación invernal en el país nórdico.

    La soldado de Black Meteor no tenía ningún tipo de ropa que la distinguiera como alguien de su profesión. Lo único que llevaba puesto era un pantalón grueso y un abrigo largo color de rosa, con una capucha que en su interior tenía piel de cordero. El día estaba despejado, y el sol brillaba sobre el rastro de la nieve que cubría la totalidad del paisaje que podía verse desde las alturas.

    ¿Cuándo llegará? — pensaba la chica, moviendo ambos pies como una niña a la espera de que alguien hiciera acto de presencia.

    Pronto, sus plegarias fueron respondidas, puesto que una voz se pudo escuchar desde atrás de ella, sorprendiéndola de forma positiva.

    Hola — la chica se dio la vuelta para observar — Sí que ha pasado mucho tiempo.

    La soldado se puso de pie sobresaltada de emoción cuando escuchó a Ace dirigirse a ella. Al verlo, no pudo evitar salir disparada involuntariamente hacia él para poder abrazarlo con cariño. El soldado correspondió aquel gesto y también abrazó a la chica. Ambos permanecieron así por un minuto completo, hasta que se separaron para mirarse a los ojos continuamente.

    Me alegra que hayas elegido venir — Natasha sentía deseos de derramar lágrimas de alegría — Te extrañé mucho.

    Yo también te extrañé, Natasha — Ace fue honesto con ella — Y este lugar es una preciosidad. Nunca estuve en un lugar así antes.

    Mis padres solían traerme aquí cuando yo era niña — le relató la soldado a su excompañero — Era uno de mis sitios favoritos. Por eso elegí que nuestro reencuentro tenía que ser aquí.

    Elegiste muy bien — Ace la tomó de la mano, cosa que puso nerviosa a su compañera — Vamos a sentarnos, y entonces podrás decirme lo que me querías decir.

    Natasha se sentía muy feliz de ver que Ace la había tomado de la mano con ese cariño, y que, además, tomara ese gesto de querer hablar con ella, tal y como pactaron cuando hablaron de su reencuentro. Ambos pasaron un largo tiempo que comprendía más de dos años sin haber podido ver al otro directamente, tiempo que se volvió una eternidad para Natasha. La chica, pese a todo lo que tenía para decir, se dejó guiar por el chico hacia el banco en el que estaba sentada antes de su llegada, en el cual se volvió a sentar, pero acompañada en lugar de sola.

    Ella solo encontró ojos para mirarlo a él, y notó que Ace miró con mucho encanto el paisaje inferior, para luego centrar la vista en ella, haciendo que se sonrojara un poco. Natasha lo había contactado para discutir un par de cosas, y eso era exactamente lo que iba a hacer. No se iba a andar con rodeos en un momento así.

    Si no recuerdo mal, dijiste que eran tres cosas de las que querías hablar — Ace la miró a los ojos, con una tranquilidad abrumadora.

    Así es, aunque dos de ellas son una disculpa de mi parte — Natasha comenzó — Primero que nada, me quiero disculpar por no haberme ido contigo cuando me lo pediste. Sé lo que sentías por mí, y seguro querías que te hiciera compañía para no dejarte solo. Pero no te hice caso, y elegí quedarme en Black Meteor. Debí haberme ido contigo ese día, Ace. No tendría que haber dejado solo al chico más maravilloso que existe. Perdóname.

    No te disculpes por algo así, tuviste motivos para quedarte aquí — Ace la miró con calma al escuchar esa respuesta — Toda tu vida fue significativa en este lugar, y tenías a tu familia. No te guardo rencor por no elegir venir contigo. No podía obligarte a que vinieras conmigo. Mucho menos podía arrastrarte. Lo que importa es que aquí estamos los dos. ¿Cuál es la segunda disculpa que me quieres pedir?

    Esta vez sí es mi culpa, digas lo que digas — Natasha le comentó con algo de tristeza — Te pido perdón porque no te pude encontrar. Te busqué y te busqué por el universo. Tenía una herramienta que me permitiría dar contigo y alcanzarte por fin. Pero no dio resultado, y no pude alcanzarte. Se supone que yo te amo, pero no fui capaz de localizarte. Eso me hace sentir que no estoy a tu altura.

    ¿Por qué estás tan centrada en disculparte por cosas que no son culpa tuya? — Ace contestó acariciándole el rostro, algo que ella apreciaba y él lo sabía — Natasha… El universo es un lugar muy grande, y muy peligroso. Sería difícil encontrar a alguien, incluso aunque te brindaran las herramientas para hacerlo. La única manera para poder encontrar a alguien en un lugar así es saber exactamente a qué dirección hay que ir a buscar. No había forma en que tú pudieras alcanzarme de forma tan simple. No es tu culpa, y no tienes que pedir perdón por eso. No te aflijas por esta clase de cosas. Alguien como tú no debería hacerlo.

    Esta es la razón por la que me enamoré de ti… — Natasha se sentía casi al borde de las lágrimas — Eres el mejor… A lo largo de mi vida he conocido a mucha gente diferente, pero nadie se parece en lo más mínimo a ti. Aunque tú y yo no compartimos mucho tiempo juntos, lo que compartimos es especial, y no lo he vivido con nadie más.

    Bueno, ahora tendremos mucho tiempo para compartir — Ace la miró fijamente otra vez — Pero antes te queda por decirme otra cosa. Y esta no es una disculpa.

    Es la más importante de las cosas que tenía para decir — Natasha le devolvió la mirada.

    Ace puso atención a lo que ella le iba a decir, apartando su mano del rostro de la soldado. Pero tan pronto como hizo eso, Natasha estiró sus manos hasta poder acariciarle el rostro con ambas. Pronto, sus manos descendieron y sus brazos envolvieron el cuello de Ace, quien no opuso ninguna clase de resistencia ante este gesto. Natasha acercó su rostro a su compañero, con una sonrisa de felicidad que superaba a las que había tenido en todo el día, y probablemente en toda su vida.

    Nunca me olvidé de ti — Natasha susurró, casi hipnotizada por los ojos de Ace — Siempre estuve viviendo con el deseo de volver a verte, y eres tan hermoso como yo te recordaba. No es solo tu cara tan preciosa, es tu forma de ser. Una persona totalmente pura. Eres un ángel que vino a hacer de un mundo en conflicto un lugar en el que una persona pueda sentirse amada. Y es así como me siento contigo, Ace. Tú y yo… no sé si el destino existe, y si existe, no sé si estábamos destinados a conocernos. Pero me alegra haberlo hecho. Quiero pedirte que esta vez no nos separemos. Quédate conmigo… Aquí. Para siempre. Prometo que nuestra vida será diferente a como ha sido hasta ahora. Será mucho mejor. Solo quédate…

    Acepto tu pedido, Natasha — Ace contestó, provocando que el corazón de la chica acelerara sus latidos — Dame un beso, y juro que me quedaré siempre a tu lado. Esta vez no dejaré que nada me aparte de ti. Y si llegara un momento en el que tuviera que huir, te llevaré conmigo.

    Agradecida con él por haber aceptado su pedido, Natasha cerró los ojos y acercó sus labios a los de Ace, dispuesta a darle un beso que cerrara la promesa entre ambos para siempre. La chica no sentía apuro en llegar hasta él, pero de pronto, algo extraño sucedió. Sus labios nunca hacían contacto con los de su compañero, y también sintió como su tacto se perdía. Asustada, Natasha abrió los ojos y pudo ver que él ya no estaba allí con ella. Sin saber qué pensar cuando el chico que estaba en sus brazos se esfumó de repente de ese lugar, la chica se puso de pie y miró en cada dirección en su búsqueda.

    ¡Ace! — gritó, esperando que él se encontrara bien.

    Pero su llamada no tuvo ninguna respuesta. Pasase lo que pasase, ella lo tenía todo claro. No lo volvería a perder, no luego de haberse reencontrado con él. Pronto, sus piernas empezaron a moverse a gran velocidad por todo el escenario, buscándolo con desesperación. Sin embargo, diez segundos después desde que empezó a moverse, notó que sus piernas quedaron paralizadas, y que ya no se movían. Con horror, la chica miró a su alrededor buscándolo con la mirada, solo para darse cuenta de que Ace no estaba en ningún lado.

    No… — lágrimas empezaban a caer por su rostro — ¿Por qué nos hemos vuelto a separar?

    […]

    De golpe, Natasha despertó lanzando un grito al aire algo leve, dándose cuenta en el instante de que todo aquello que había experimentado no era nada más que una mera pesadilla, pese a haber iniciado como un sueño muy esperanzador para la chica. Al prestar atención a sus alrededores, la líder de Black Meteor notó que estaba apoyada sobre su cama, y su habitación estaba a oscuras por completo. Eso cambió cuando las luces que alumbraban el interior fueron encendidas.

    Por la molestia, Natasha se cubrió los ojos con una mano, y allí fue que se dio cuenta de que tenía un vendaje puesto en la frente. No tardó tiempo en ver a Xander al lado suyo, quien aparentemente, la había estado cuidando.

    — Me asustaste con ese grito — el soldado se arrodilló cerca de su cama — ¿Estás bien?

    — Xander… — la chica intentaba darse cuenta de cuál era la realidad en la que se encontraba — Ya lo recuerdo todo. Estábamos peleando contra ese sujeto extraño. ¿Qué sucedió?

    — Te dejó totalmente inconsciente, pero nos dejó escapar — Xander le contestó, recordando con horror aquel momento — Ahora mismo estamos en la nave, volviendo hacia la Tierra.

    — ¿Él en persona nos dejó escapar? — Natasha creyó haber oído algo similar de su boca, pero lo ponía en duda por su despertar tan repentino.

    — Sí, y dijo algo muy aterrador — el soldado recordó esas palabras — Dijo que nos perseguiría hasta la Tierra, y que nos preparáramos para enfrentarlo otra vez.

    Natasha ya no podía diferenciar la realidad de la ficción entre tantas cosas que sucedían. Su sueño parecía muy real, pero pronto se volvió totalmente irreal cuando Ace desapareció de su cercanía. Y las cosas que Xander acababa de decirle no le cerraban por ningún lado.

    — Si tenía la pelea dominada, ¿por qué nos dejó ir? — esa era una de las preguntas de la chica — ¿Y por qué mencionó nuestro planeta? ¿Alguien cometió el error de revelar su nombre en la batalla?

    — No, nadie dijo una palabra al respecto — el soldado contestó, sumando cosas a la confusión de la chica — No tengo ni la menor idea de por qué él sabe sobre eso, pero acaba de decir que nos va a hacer una visita. Hay que ir allá y prepararnos para defendernos. Aún no le hemos dicho nada a Abel, de hecho, creía que eso debías manejarlo tú por ser la líder. Sé que dijiste que si no encontrábamos a Zenith en aquel planeta volveríamos a la Tierra, así que la misión se cancela. Luego de que quedaste fuera de combate, perdimos a Isac.

    — ¿Él también murió? — Natasha se sintió muy mal por esa noticia.

    — Lo capturó, y nos dijo que nos marcháramos sin él — Xander no omitió la verdad a su líder — No nos dejó otra opción más que dejarlo a su merced. Él seguro fue asesinado a estas alturas, si es que no le han hecho algo peor.

    — Otro compañero que se queda atrás…

    A la chica le vinieron a su mente los recuerdos de todos aquellos a los que habían perdido en situaciones así. Geoff, Brandon, Grace, Zaid y Claire compartían una muerte similar a la que su compañero, si es que él realmente había sido asesinado por el ser misterioso que los atacó, había sufrido. Para Natasha, las cosas no parecían cambiar en ningún momento, y eso la llenó de preocupación. Sin embargo, lo cierto era que ella era la líder, y como tal, tenía la responsabilidad de hablar con Abel y aclarar las cosas.

    — ¿Cuánto tiempo has estado conmigo? — la chica quiso saber si su compañero estaba exhausto.

    — Desde que te trajimos aquí, y me quedaré más tiempo si es necesario — Xander no parecía querer dar marcha atrás con su decisión — Ya sabes lo que yo siento por ti, Natasha. Aunque no sientas lo mismo por mí, tu bienestar es lo que me importa.

    — Xander, esto no te hace ningún bien — la chica se sentía mal por la forma en la que su compañero la trataba — No te mantengas tan apegado a mí, y no sientas que debes protegerme. Sé que sucedieron cosas que te hacen pensar que me debes la vida, pero no es así. Cuida de ti mismo, o podrías ser el siguiente en morir.

    — Si es por protegerte a ti, que así sea — Xander contestó, sin miedo del juicio de Natasha sobre él.

    — Ve a descansar, ya hiciste suficiente por mí — su compañera no encontró otra forma de apartarlo de su lado — Y duerme bien, porque te necesitaré conmigo cuando sea el momento de hablar con Abel sobre todo lo que pasó. Los cinco que estamos vivos hablaremos de eso.

    Sin agradarle mucho la forma en que recibió la orden, Xander asintió con la cabeza igualmente para retirarse a descansar a su cuarto. Natasha supo que tenía que ir a hablar con los demás miembros de su equipo que todavía seguían con vida. Recordando que, en la pelea, antes de que ella quedara inconsciente, Paul fue quien murió en primer lugar, la líder de Black Meteor optó por ir a ver a Casey primero que a nadie más.

    De su habitación a la suya solamente se tardó unos treinta segundos en llegar. Sin miedo a ser juzgada por sus modales, Natasha abrió la puerta y se encontró con su compañera recostada en su cama, con la mirada puesta en el techo. Ella había estado llorando por varios minutos antes, y se podía notar por lo húmeda que estaba su cara y lo rojos que estaban sus ojos. Al verla, Casey se sentó sobre su cama, para solamente lanzarle una mirada triste a su compañera. Natasha, sintiéndose dolida por la muerte de Paul y por el duelo que debía estar pasando Casey, amplificado por el hecho de que ella fue su compañera desde el principio, fue directo a ella para abrazarla. Casey no tardó en romper en llanto sobre su hombro, a lo que Natasha solamente pudo contestar con un abrazo de amiga.

    — ¡Me lo quitaron, Natasha! — Casey tenía la voz muy destrozada al hablar — ¡Era una buena persona, y ya no lo volveré a ver! ¡Ni siquiera tengo un cuerpo que poder enterrar! ¡Murió igual que nuestros otros compañeros!

    — Lo siento, Casey, y lamento mucho más no tener nada más que decir — Natasha no supo cómo levantarle el ánimo — Él era una buena persona. Entre todos los compañeros que he tenido, él sin dudas era de los mejores. Siempre dispuesto a ayudar a los demás, a pelear siguiendo órdenes para beneficiar al equipo en vez de cuestionarlas para generar discordia. Él era un soldado único. Siento mucho que él haya tenido que morir así.

    — ¿Qué es lo que voy a hacer ahora, Natasha? — Casey se sentía destrozada por su pérdida — Conviví mucho tiempo con él… Esta maldita misión te acostumbra a permanecer cerca de las mismas personas todos los días. No sé qué hacer ahora que la más importante en mi vida ya no está.

    — No puedo decirte que es lo que tienes que hacer, Casey, porque yo no lo sé — le contestó con tristeza — Eso es algo que será mejor que descubras por tu cuenta. Pero quiero asegurarte de que hagas lo que hagas, yo estaré siempre contigo. Eres mi mejor amiga, y te apoyaré siempre que pueda y que lo necesites.

    Casey quiso agradecerle por el cuidado, pero su llanto volvió totalmente a ella, haciendo que ya no pudiera decir una palabra más. Natasha, compartiendo el dolor de su pérdida, la abrazó con fuerza, derramando un par de lágrimas también por su fallecido compañero Paul. Ambos convivieron por más de dos años en misiones, y lo que decía Casey era algo real. El viaje en nave espacial te hacía acostumbrar a permanecer siempre junto a las mismas personas. El asumir que alguien que estaba en tu vida cada día ya no lo estaría no era sencillo para Natasha. Ello llevó a pensar a su compañera de que para Casey debía ser igual o peor.

    Luego de hablar con ella y ver que no se encontraba en su mejor estado, Natasha fue hacia la sala de comandos, asumiendo que sus dos compañeros con vida deberían estar allí. Al poner un pie en dicho lugar se dio cuenta de que sus pensamientos eran exactos, encontrando a Noak y a Gina juntos frente a las máquinas que guiaban la nave en el camino de vuelta a la Tierra. Al escuchar abrirse la puerta, los dos soldados le dirigieron la mirada a Natasha, mostrando un dolor significativo en sus ojos sin lágrimas.

    — Despertaste — Gina fue a abrazar a Natasha — Isac también fue…

    — Lo sé, Xander me lo contó — Natasha notó que en Gina no había mucha tristeza por haber perdido a su compañero, al punto de que lo dijo como si fuera algo normal — ¿Están bien?

    — No, no lo estamos — Noak contestó de forma cortante — Fue una experiencia desagradable. Perdimos a Paul, a Isac, y también fallamos la misión por completo. Cuatro compañeros han muerto desde que partimos de la Tierra, y no hemos podido estar cerca de Zenith ni una sola vez.

    — No te sientas afligido por eso, Noak, no es culpa tuya — Natasha quiso tranquilizarlo — Todos nosotros fuimos derrotados, y es por eso por lo que nuestros compañeros perdieron la vida. Somos un equipo. Cuando alguien gana, todos ganamos. Y cuando alguien pierde… Creo que se entiende bien a donde quiero llegar.

    — ¿Qué es lo que le vamos a decir a Abel? — Gina parecía estar más estremecida que Noak — ¿Viniste para llamarlo?

    — No, todavía no — Natasha le informó a su compañera que eso tomaría más tiempo — Tenemos que pensar bien lo que vamos a contarle, además, quiero que estemos los cinco para eso. Casey no está en condiciones ahora, así que esperaremos hasta que esté recuperada de su pérdida. Pero lo que le vamos a decir es algo que veníamos pensando con tiempo. Tenemos que unirnos a Zenith. Ya no podemos seguir peleando solos. Casi nos eliminan a todos en un combate. Casi nos elimina una sola persona. No podemos seguir peleando así. Los necesitamos, con urgencia. Además, si ese ser dijo que vendría a la Tierra, entonces, vamos a tener que unirnos sí o sí.

    — Natasha, creo que tu idea no es mala, pero tampoco acertada — Noak comentó a la chica — Piensa en esto. Ninguno de nosotros ni nuestras armas le hizo un mínimo daño a ese sujeto. Estar con los soldados de Zenith no habría cambiado nada, suponiendo que ellos tengan las mismas armas que nosotros. Si ese es el caso, aunque hubiéramos formado equipo con los nueve soldados que partieron al espacio, el resultado no habría cambiado.

    — ¿Y a dónde quieres llegar con esto? — Natasha cuestionó a su soldado.

    — Que abandones esa idea de que unirnos a ellos nos salvará — Noak fue directo al grano con su pensamiento — No lo hará. Estaremos en peligro constante, unidos a ellos o no. Pero tú eres quien decide, así que, supongo que tú te harás cargo. Yo solamente te ofrezco mi punto de vista de las cosas.

    Tan pronto como terminó de hablar, Noak eligió marcharse de la sala de comandos, dejando a Gina y a Natasha totalmente a solas en aquel lugar. La líder del equipo supo a donde quería apuntar su compañero con esas palabras. Pese a que ellos habían llegado previamente a un acuerdo, en la mente del soldado todavía había dudas respecto a formar una alianza con soldados pertenecientes a un país que se dedicó a saquear al suyo en tiempos de guerra.

    Sin embargo, para Natasha, no había ninguna otra solución posible que no involucrara una alianza con los soldados de Zenith. Habiendo perdido a tantos soldados desde que la misión de exploración de recursos dio inicio, para Natasha la alianza no solamente era para poder encontrar las respuestas, sino también para asegurar su supervivencia ante encuentros con seres tan fuertes como el que acababan de encontrar.

    […]

    La nave de Zenith recorría el espacio exterior, con un rumbo fijo hacia el planeta Ryfier. En la sala médica de dicha nave había dos soldados en una camilla cada uno. Wagner ocupaba una camilla y Ace otra. El hijo del fallecido comandante Stones tenía unas vendas puestas alrededor de su brazo, las cuales se encargarían de evitar que se perdiera más sangre de su brazo cortado. Ace, el comandante actual de Zenith, tenía el torso descubierto. La herida que Kenegar le hizo en el costado del abdomen había sido cocida y recibió varias puntadas, por lo que había trozos de algodón cubriendo dicha zona hasta que se recuperara. Ambos estaban conectados a máquinas que se encargarían de darles una transfusión sanguínea con sangre previamente extraída para casos de emergencia como esos, además de que cada uno tenía sus signos vitales siendo controlados por otra máquina distinta.

    En una silla, la cual apuntaba a la camilla de Ace, Agustina estaba sentada. Las lágrimas caían por su rostro mientras veía totalmente asustada como los vitales de Ace, desde que la máquina los indicó, no parecían aumentar, e incluso, en ciertos momentos, descendían solamente para estabilizarse al poco tiempo. La soldado se puso de pie y se acercó a su pareja, para colocar su mano cerca de la zona de su pecho, sintiendo los latidos de su corazón como hacía cada día al despertar junto a él. Su ritmo cardíaco era muy diferente al de siempre, siendo cada vez más lento, lo que llevó a temer a la chica de que Ace, por las heridas sufridas, tuviera un nuevo infarto pronto.

    El ponerse a pensar en eso la hizo romper en llanto, y agitó bastante a la chica.

    — ¡Ace… despierta! — la chica no estaba enojada, más bien triste — ¡No me dejes sola! ¡No ahora, por favor! ¡Despierta! ¡¿Por qué esto siempre acaba así?! ¡Siempre termino de pie frente a ti en una camilla mientras tú peleas por tu vida! — pese a que solamente había pasado en tres ocasiones, y solo en esas dos, contando la actual, Ace peleaba por su vida, el poco tiempo entre una y otra la llevó a pensar en eso — ¡¿Por qué tuvo que pasarte esto?! ¡Eres la mejor persona que existe en el universo! ¡Eres todo lo que me queda en esta misión, Ace! ¡¿Por qué todos intentan asesinarte y separarte de mi lado?! ¡¿Hasta cuándo voy a tener que soportar esta pesadilla?! ¡Solo quiero que esto se termine de una vez! ¡Quiero vivir mi vida junto a ti… solo pido eso! ¡¿Por qué tengo que sufrir de esta manera en esta misión?! ¡Despierta! ¡Por favor! ¡Por favor, quédate conmigo!

    La chica no pudo continuar su reclamo porque rompió en llanto al mismo tiempo que cayó sentada sobre su silla. Sus ojos fueron cubiertos por ambas manos, dejándola muy afligida mientras veía como su prometido estaba en peligro de perder la vida frente a ella. Sus gritos de desesperación atrajeron a Gwyn, quien no dudó en entrar para ver cómo estaba todo. Al ver que el estado de sus dos compañeros no parecía cambiar, ella supo que era eso mismo lo que preocupaba a su amiga.

    — Agustina… — Gwyn la tomó por los hombros — Ve a descansar. Yo lo cuidaré.

    — No quiero moverme de aquí — Agustina contestó sin mirarla — Si él muere, o si necesita de mi ayuda…

    — Descuida, Agustina — Gwyn se paró frente a ella para hacerse ver — Ace es un hermano para mí. Lo sabes. Si algo le llega a pasar, yo lo cuidaré. Y haré que alguien te llame para que estés aquí con él. Quedarte no te hará ningún bien. Ve a descansar. Y hablo en serio.

    — Prométeme que pase lo que pase, me vas a venir a buscar — Agustina quería esa condición antes de acceder.

    — Si no soy yo, te buscará alguien más — Gwyn le dijo para tranquilizarla — Pero serás la primera en enterarse si algo malo le pasa.

    — Gracias por todo, Gwyn — Agustina se puso de pie y le dio un abrazo a su amiga — Él es el hombre más importante en mi vida. No puedo perderlo así… no ahora.

    — Él es fuerte — la chica quería encontrar una forma de tranquilizarla — No va a morir así. Él no te dejará. Peleará con uñas y dientes para poder quedarse siempre contigo.

    Luego de tener la promesa de Gwyn, Agustina salió de la sala médica para dirigirse a la habitación que compartía con su pareja. Tener a Ace en ese estado fue un golpe muy duro para la chica, quien pronto empezó a pensar en la posibilidad de perderlo, poco después de que otro familiar suyo hubiera fallecido previamente. Al recostarse en la cama que compartía cada noche con Ace, el llanto la invadió nuevamente, obligándola a cubrir su rostro con la almohada que tenía a mano. En ella solamente había un pedido.

    — No mueras… no me dejes — Agustina recordó el momento en el que pensó eso por primera vez, tras su primer descenso al planeta Fientlig — Ya tenemos la respuesta. Estamos tan cerca de poder tener nuestra vida feliz juntos… De casarnos y formar nuestra familia… No puedes irte y dejarme sola… Ya perdí a Rayko el día de hoy. No te puedo perder a ti también.

    […]

    Agustina no era la única en la nave que se encontraba en un estado de tristeza. Michael se encontraba en una de las habitaciones donde Wida y Aurio solían dormir. Frente a él, la xaromitante guerrera, siendo la única de su especie con vida en la nave tras la muerte de su pareja, se encontraba tumbada mientras las lágrimas por haber perdido a su compañero de vida no dejaban de fluir. El soldado humano tuvo que tranquilizarla, pero no estaba teniendo éxito en sus intentos.

    — Wida, yo sé que su muerte es difícil para ti — Michael no quería acercarse por lo incómodo que se sentiría, por lo que se limitaba a hablarle a la distancia — Pero tú sigues con vida… La mejor forma de honrar su memoria es seguir el deseo de Aurio. Y su deseo habría sido que todos nosotros lucháramos hasta el final. No puedes derrumbarte ahora. Te necesitamos en nuestro equipo. Tanto como lo necesitábamos a él.

    — Aurio no habría deseado morir en ese maldito planeta y que su cuerpo fuera devorado por los aklot — Wida contó, recordando la escena tan horrible que presenciaron cuando fueron a buscar a Rayko y Aurio — Sé que tu intención es buena, Michael. Pero Aurio significaba mucho para mí. Cuando Gan murió, él estuvo siempre conmigo, ayudándome a seguir adelante. Incluso pudo vengar su muerte, tú lo viste con tus propios ojos. Y sé que tú también has perdido a gente importante en tu vida. Recuerdo todas esas historias que nos contábamos… Pero Aurio era alguien especial. Y necesito estar acompañada por los míos. No quiero menospreciar tu esfuerzo, pero necesito el apoyo de mi propia gente para salir adelante. He perdido a un compañero que juró protegerme siempre, y a quien yo amaba con gran intensidad. No tienes que preocuparte por mí. Cuando sea el momento de pelear, pelearé… Pero ahora déjame sola. Lo necesito.

    — Lo siento por tu pérdida, Wida — Michael vio que era inútil esforzarse en consolarla cuando ella realmente estaba muy frágil — Sé que yo me sentiría igual si esto le hubiera pasado a Alicia. Comprendo que debe ser un momento difícil para ti.

    El soldado se retiró de la habitación que los xaromitantes solían compartir. Wida, tras haber quedado sola, se levantó y puso el cierre para asegurarse de que nadie más iría a verla. Ella no sentía deseos de recibir ánimos de humanos. Ella estaba muy afligida por perder a su pareja, y dudaba que ellos la pudieran entender. No odiaba sus buenas intenciones, pero no quería hablar con ellos en aquel momento.

    Alicia, por su parte, atravesaba una situación similar. Melody estaba en su habitación, recostada en su cama llorando profundamente presionando su almohada con fuerza. Alicia no tenía otra cosa que pudiera hacer más que sentarse en su cama y apoyar su mano sobre su hombro para mostrarle su apoyo. La soldado que originalmente perteneció a Coast Trident se sintió identificada con ella en aquel momento, y eso la motivó a querer ayudarla.

    — Lo siento, Melody… Sé lo que estás pasando. Si Ace y Agustina te hablaron sobre mí, entonces sabes a que me refiero — Alicia no se sentía feliz por rememorar esas escenas.

    — Lo sé, Alicia — Melody apreciaba que su compañera estuviera allí para ella — Tú has perdido a tu familia, y eso es algo que supera lo que me acaba de pasar… Es solo que, esto no es lo que yo imaginé.

    — ¿Qué era lo que te imaginaste? — Alicia supo que ella necesitaría hablar.

    — Cuando la misión empezó y las primeras naves partieron al espacio, yo todavía estaba en la academia, en mi anteúltimo año — Melody empezó a explicar — Dana y yo hablamos de lo genial que sería poder viajar al espacio y encontrar las respuestas a la Catástrofe. El bien que le traeríamos a la humanidad por todo lo que esto significaba. Ella y yo teníamos buenas notas, pero no íbamos a la cabeza de la clase. Eso cambió en nuestro último año. Entrenamos como locas durante las vacaciones para tomar los primeros lugares de la clase, y de los mejores promedios en general… Queríamos viajar al espacio juntas y ser consideradas como heroínas para la humanidad. Cuando nos aceptaron, formé parte de un equipo de seis soldados. Rayko, Kai, el general xaromitante Orikrof y el comandante Stones. Dana y yo nos sentíamos muy entusiasmadas por formar parte de esta misión. Pero mira lo que pasó… Todos ellos están muertos. Mis primeros compañeros, mi comandante y mi mejor amiga han sido asesinados. Uno por uno los fui perdiendo todos, y ahora yo soy la única que queda… ¿Y todo para qué? Apenas pudimos encontrar las respuestas, y ahora nos toca hacer algo al respecto… Pero tengo miedo. Gente más fuerte que yo ha perdido la vida. Uno de los últimos xaromitantes guerreros, el comandante más fuerte, el soldado número uno de mi promoción, mi mejor amiga… Creí que Rayko y yo estaríamos más tiempo juntos, pero él perdió la vida en una sola noche… Yo soy la última que queda, y si gente más fuerte no logró sobrevivir, yo tampoco lo lograré. No quería esto. Quería ser una heroína recordada por siempre y disfrutar de viajar por el universo. En su lugar, estoy aquí llorando y muriéndome de miedo… Mi sueño se volvió una pesadilla en menos de tres meses… No quiero seguir así. Ya no sé si quiero seguir siendo soldado. Tengo a mi familia con vida, y quiero regresar para estar con ellos.

    — Melody, te comprendo — Alicia se sentía muy mal al escuchar ese relato, porque sentía que era un reflejo de lo que ella había tenido que vivir — Es muy difícil seguir adelante. El día que recordé que toda mi familia había muerto luego de tener recuerdos borrosos, yo… me quebré. No quería seguir viviendo sin ellos. Fueron los momentos más difíciles de mi vida. Pero no estuve sola. Alguien estuvo ahí para mí. Eso es lo que necesitas, y eso es lo que yo te daré. Michael, yo, y cualquier otro soldado más. Sabemos lo importante que es el apoyo emocional en situaciones como esta. Y no estarás sola. No abandones esta lucha. Ambas hemos perdido seres queridos y tenemos que seguir peleando para honrarlos. Retirarnos sería dejar en el olvido todo lo que hicieron. Ellos murieron por la misión… Nos corresponde a nosotras seguir adelante para terminarla.

    — Gracias, Alicia — Melody se dio la vuelta para poder mirarla a los ojos, agradecida por sus cuidados — Pero tú tenías a Michael… Él te amaba, y te sigue amando. La historia que escuché… Las cosas que Michael hizo por ti son cosas que solo hace alguien que de verdad te ama. En esta nave, nadie me ama. No busco un amor del tipo romántico, pero sé que aquí solamente soy una compañera para todos ustedes. No voy a abandonar la misión ahora, pero en lo que tardamos en regresar a la Tierra… Me tomaré un tiempo. Mi decisión llegará antes de regresar a nuestro mundo. Y serás la primera en saberlo.

    — Hagas lo que hagas, serás respetada — Alicia tranquilizó a su compañera — No temas. Nadie está aquí para juzgarte.

    — Gracias por haber estado conmigo — Melody pronto se dio la vuelta para poder irse a dormir un poco — Lo necesitaba.

    Sabiendo que no podría hacer nada más por ella, Alicia agachó la mirada con algo de tristeza y se retiró del lugar. Estaba feliz de haber escuchado que Melody se tomaría un tiempo para procesar todo lo ocurrido, pero ella tenía razón en sus palabras. Alicia recibió el apoyo de alguien que la amaba, mientras que, en la nave, no parecía que hubiera alguien que compartiera el sentimiento de Michael para con ella con Melody. Eso le hizo saber que sus situaciones podrían resultar siendo muy diferentes.

    Luego de dejar a su compañera a solas, Alicia llegó al pasillo donde se encontró con su pareja. Ambos, con tan solo mirarse, entendieron la gravedad del asunto, y se consolaron mutuamente con un abrazo tierno. Acto seguido, los dos marcharon hacia la sala médica de la nave, en donde Ace y Wagner continuaban su reposo, bajo el cuidado de Gwyn. La chica fue quien les había pedido hablar con Wida y Melody, por lo que quiso saber sus avances.

    — ¿Qué pueden decirme sobre ellas? — Gwyn preguntó, siendo la máxima autoridad en la nave debido al estado de Ace.

    — Wida me dijo que quiere estar con su gente, y que aprecia mi apoyo, pero que no es lo que necesita. Al menos, eso es lo que me dijeron sus palabras — Michael puso en situación a Gwyn — Creo que ella podría bajar en Ryfier para quedarse con Lankir. O bien, quizá elija regresar a Garak con los suyos.

    — Melody está en una situación similar — Alicia contó que no había diferencias entre ambas — Ella tiene miedo de seguir en la misión. Si no le damos un motivo para quedarse, optará por retirarse como soldado. No quiero sonar egoísta, pero para detener a los edagrianos de que vuelvan a causar otra Catástrofe sobre la Tierra, tendremos que unir fuerzas con toda la humanidad, y usar a cada soldado que podamos.

    — Lo mejor será darles algo de tiempo por ahora — Gwyn creyó que sería lo mejor — Pensemos mejor en lo que les vamos a decir, y dejemos que procesen el duelo. Yo no llegué a hacer equipo con Aurio casi nunca, y la muerte de Rayko no me ha tocado muy de cerca. Pero a ellas debe haberlas afectado.

    — Tenemos tiempo de sobra — Michael pensó, sabiendo que encontrarían una forma de remediarlo — ¿Qué es lo que sigue ahora, Gwyn? Ace te eligió para que seas la líder. Es hora de que respondas a su confianza.

    Gwyn sentía un gran peso encima por esas palabras. Lo que su compañero decía era la pura verdad, y ellos necesitarían de sus órdenes. La chica pronto tomó una decisión rápida para los tres.

    — Alicia, quiero que te quedes aquí vigilando a Wagner y a Ace — ordenó su compañera — Necesito que Michael nos dé una mano a mí y a Thomas en la sala de comandos. Luego lo enviaré para que esté aquí contigo.

    — Si algo sucede, te lo haré saber — Alicia aceptó la orden de su líder — Será mejor que vayan rápido. Cuanto antes empiecen, antes terminarán.

    Sabiendo que ella tenía la razón, los dos soldados abandonaron la sala, siendo Alicia quien tomó el asiento frente a las camillas de sus compañeros para revisar sus estados. La soldado miró a Ace con mucha tristeza. El recordar el momento en el que lo encontraron herido y cerca de la muerte, con una herida que no dejaba de perder sangre, no fue nada agradable para ella. Mucho menos lo sería para Agustina. Por parte de Wagner, Alicia solamente lo miraba con seriedad. Teniendo en cuenta el pasado reciente entre ambos, no le guardaba simpatía, pero eso no quería decir que le deseara la muerte a su compañero.

    — Lo siento por Sharyn… — Alicia recordó haber notado un cambio en el rostro de Wagner cuando estaba junto a ella — Nunca te deseé algo como esto, sobre todo porque ella era una buena chica, pero ahora seguro comprenderás la gravedad de lo que me quisiste hacer a mí.

    En el exterior de la sala médica, Gwyn y Michael estaban empezando a caminar hacia la sala de comandos. La chica le pidió algo a su compañero, y este se vio algo confundido, pero no se negó a ayudarla.

    — Michael, esto es algo que creo que me supera — Gwyn decía la verdad a su compañero — Ace está en peligro, y hasta que no se recupere, yo estaré sola. No me siento preparada para esto. Y tú dijiste que me ayudarías si lo pedía.

    — Sí, lo recuerdo bien — Michael supo que ella lo necesitaría — Estuve en este cargo por un tiempo. Pero no creo tener experiencia suficiente como para hacer una gran diferencia.

    — Me basta con que me des consejos para tomar decisiones — la chica expresó su preocupación al respecto — Incluso si Ace despertara ahora, no creo que pueda ejercer su rol. Y no quiero decidir por todo el grupo. Thomas, Alicia, tú y yo somos los únicos que estamos al cien por ciento. Agustina, Wida y Melody están muy golpeadas por todo esto. Ahora mismo, el equipo está formado por cuatro soldados que están en su máxima capacidad, tres soldados heridos emocionalmente y dos soldados heridos físicamente… Si cometo un error, podría causar una tragedia. No quiero hacerlo sola.

    — Descuida, Gwyn — Michael supo que era una situación delicada — Si quieres que sea un colíder para ti, lo seré. Decidiremos juntos si eso te preocupa.

    — Gracias, Michael — Gwyn se sintió muy contenta de que la respuesta fuera positiva.

    La soldado abrazó a su compañero, quien contestó devolviendo el gesto. Michael, pese a su pasado con Gwyn, se llevaba muy bien con ella, y valoraba la forma en la que ella lo trataba. Pese a que su relación no terminó de la mejor manera, entre los dos no existía el rencor, e incluso su sentimiento de compañerismo no fue afectado. De forma sorpresiva, Gwyn apoyó su cabeza sobre el pecho de Michael, como si disfrutara de estar en sus brazos de esa manera. Michael se sintió sorprendido por eso, pero antes de poder decirle algo, la chica lo soltó.

    — Vamos, Thomas necesita nuestra ayuda — Gwyn caminó al frente suyo.

    El soldado estaba algo confundido por esa actitud tan repentina de la chica, al punto de que no supo cómo reaccionar. No sabía de qué manera interpretar ese gesto. Al ver a Gwyn frente a él, el soldado se vio en la tentación de mirarla atentamente, notando que ella había logrado mantener una figura muy atractiva con todo el entrenamiento ocurrido. Sin embargo, cuando se dio cuenta de que la chica estaba entrando a sus pensamientos de una forma indebida, el soldado apartó la mirada y empezó a caminar al frente. Se dijo a sí mismo que debía dejar esos pensamientos atrás, como había hecho antes.

    Cierto era que Gwyn demostró un cambio muy grande en su actitud cuando estaban juntos, y que eso la hizo más agradable a los ojos de Michael, pero él no podía darse el lujo de sentirse tentado por algo así. Para no pensar más en eso, el soldado avanzó hasta ponerse al lado suyo, y luego, ambos soldados continuaron su caminata hasta la sala de comandos.

    Al entrar a ese lugar, notaron que Thomas se encontraba allí. El soldado de Zenith recibió la orden directa de Gwyn de retirar todas las máquinas cuya estructura física estuviera rota y dejar anotado aquellas cuyo software ya no funcionara. Cuando los vio llegar, se sintió aliviado y muy feliz, mientras sostenía un papel en su mano. Este gesto fue notado por Michael y la líder del grupo.

    — ¿Qué es ese papel? — Michael tenía curiosidad por saberlo.

    — Esto es algo que Ace debió haber hecho imprimir — Thomas lo entregó a Gwyn — Son coordenadas. Cuando Kenegar entró a la nave, debió haberlas introducido para poder ser llevado a su planeta. Seguro él creyó que nos dejaría atrás, así que dudo que sean falsas. Esas deben ser las coordenadas de Edagr.

    — Eso quiere decir que si vamos hacia este punto del universo… — Gwyn reflexionó sobre el futuro — Nos encontraremos con esos malnacidos que intentaron exterminarnos.

    — Ya sabemos qué fue lo que causó la Catástrofe, ya sabemos cómo detenerlo y ya sabemos a dónde ir — Thomas estaba muy feliz en el contexto de la misión — Tan pronto como podamos entregar este video a Magnus, la gente de la Tierra se unirá a nosotros. Viajaremos con gran parte de la humanidad a pelear en contra de ellos, y asegurarnos de que nunca nos puedan volver a molestar.

    — ¿A qué te refieres con que tenemos que esperar a entregar el video a Magnus? — Michael pensó que eso auguraba malas noticias.

    — El sistema de mensajería y comunicación está dañado — Thomas les dio una noticia mala — No es el único. Los sistemas de refrigeración de la nave aparentemente siguen funcionando, pero el de monitoreo no sirve. Y el escáner ya no funciona. Ya no marca ningún rastro.

    — Maldita sea, ese tipo se las arregló para causar mucho daño — Gwyn se quejaba de las cosas que les tocó vivir — Tenemos la respuesta que el mundo necesita, y no podemos enviarla. Y la nave humana del comandante Zion fue llevada a la Tierra por uno de los garak. Ninguna de sus naves permite el envío de archivos con formato de video. Así que no hay manera de hacerles llegar esto por comunicación. Tendremos que esperar a volver a la Tierra y entregarlo en mano.

    — Pero es un gran avance — Thomas mantenía la esperanza — Logramos encontrar lo que estábamos buscando, y ya sabemos todo lo que necesitamos saber. Creo que varios de nosotros creíamos que tendríamos que conectar pistas una por una para poder descifrar todo lo que había detrás de la Catástrofe. Pero gracias a Kenegar, ya tenemos todo lo que nos hace falta. El último paso para salvar a la Tierra es exterminar a los edagrianos. Atacaremos junto al resto del mundo, a los garak, y a los ryfier probablemente. Sin mencionar que también llevaremos a las bestias de Fientlig con nosotros.

    — Todos vamos a pelear unidos contra ellos — Michael miraba al futuro con esperanza — Y por fin habremos acabado con la amenaza de la muerte sobre la humanidad.

    — Viviremos una vida tranquila una vez que esto termine — Gwyn se contagió de los pensamientos de Michael, al punto en que tomó las manos de Thomas con cariño — Ya puedo vernos juntos en una vida sin conflictos… Tal y como debieron ser las cosas.

    […]

    Agustina se encontraba recostada sobre su cama en el momento en el que Alicia abrió la puerta de forma brusca. La chica se encontraba despierta, y supo que, si su compañera estaba tan apresurada para ir a buscarla, era porque algo había sucedido con Ace. Ella lo presentía en su interior. Se puso de pie muy rápido para poder ver a su compañera.

    — ¿Qué sucedió? — Agustina se sentía muy angustiada, pese a que Alicia no mostraba miedo en su rostro.

    — Agustina, Ace despertó — la chica le dijo, tranquilizando el corazón de su compañera — Ve a verlo. Él pidió poder hablar contigo. Yo iré a informarle a Gwyn sobre esto.

    — Muchas gracias, Alicia — Agustina abrazó con cariño a su compañera, sintiéndose afortunada de recibir la buena noticia de que su pareja estaba a salvo — Iré de inmediato.

    Sin perder ni un solo segundo, Agustina avanzó por la nave corriendo hasta que entró a la sala médica. Al abrir la puerta, logró ver a Ace sentado sobre la camilla, apoyando su espalda contra su almohada. Invadida por el alivio de ver que su pareja había despertado y estaba fuera de peligro, Agustina se acercó a él. No queriendo causarle daño, reprimió sus deseos de darle un abrazo, y en su lugar, besó su frente con cariño y con cuidado.

    Acto seguido, la chica le dirigió la mirada y pudo ver que Ace mantenía la mirada perdida en la pared de la sala, como si estuviera mirando en búsqueda de algo. Esto le llamó la atención, y causó algo de miedo sobre la chica, pensando que podría haber perdido alguno de sus sentidos por el desmayo.

    — ¿Ace? — Agustina tenía mucho miedo de que algo grave le hubiera sucedido — Soy yo. Estoy aquí… ¿Qué te sucede?

    — Agustina… — Ace hablaba en un tono muy bajo, mirándola fijamente a los ojos — ¿Quién más perdió la vida?

    La chica se sentía muy asustada al ver que lo primero que Ace le preguntó hubiera sido eso. Al ver que Wagner estaba a su lado, seguramente creyó que él se habría preocupado por el resto del equipo al haberse despertado en la sala médica sin tener conocimiento de nada.

    — Sharyn fue asesinada por las bestias de esa cueva — Agustina le dijo la verdad sin ninguna clase de rodeos — Wagner fue herido. Un ondair le arrancó la mitad de su brazo, y ahora está peleando por su vida. Todos los demás estamos bien.

    — Perdóname, Agustina — Ace le decía con la voz algo débil — Rayko fue…

    — Lo sé — Agustina le tomó las manos.

    — ¡Cuidado! — Ace se quejó por el contacto — Mi brazo izquierdo está roto.

    — ¡Oh, no lo sabía, lo siento! — Agustina lo soltó al instante — No tenemos materiales para hacerte un yeso, pero seguro tenemos un sostén ortopédico para tu brazo. Te lo buscaré enseguida.

    — Quiero pedirte perdón — Ace pareció restarle importancia a lo que dijo ella respecto de su brazo — Yo… No pude llegar a tiempo para salvarlo. Cuando llegué hasta él, Kenegar ya lo había matado a junto con Aurio. ¿Pudieron recuperar sus cuerpos?

    — No… — Agustina se sintió muy afligida por eso — Cuando llegamos a buscarlos, vimos a varios aklot comiendo los cadáveres que estaban ahí. Eran una manada numerosa y ya habían devorado bastante de su carne, no valía la pena enfrentarlos. Tuvimos que dejarlos allí.

    — Perdóname por no haber podido salvar a tu primo — Ace volvió a disculparse con ella — Él era un buen chico. Tú familia. Era alguien a quien yo quería también. Y mi decisión fue la que terminó con su vida… Yo elegí permitir que Kenegar nos guiara hacia las montañas. Aurio, Rayko, Sharyn… Los tres murieron por mi culpa. Wagner está herido, y si no muere, cuando descubra que Sharyn murió, si es que aún no lo sabe, se derrumbará. Me imagino que Wida y Melody se sienten afligidas.

    — Lo están, pero no fue tu culpa — Agustina, quien logró encontrar un sostén ortopédico para Ace, se acercó a él para colocárselo — Teníamos que correr el riesgo. Y aunque perdimos muchas vidas, lo conseguimos. Tenemos la información sobre la Catástrofe, y tenemos la evidencia que respalda nuestra historia. Hiciste lo que pudiste para derrotarlo y para recuperar la nave.

    — La nave que yo le permití robar… — Ace no encontraba a otro culpable más que él — No pude salvar a Rayko ni a Aurio, no pude acabar con él cuando tuve la oportunidad, y él destruyó varias máquinas… Casi me mata en nuestra pelea, y por culpa de eso no pude ayudarlos a salir de la cueva. Si los hubiera alcanzado a tiempo, quizá hubiéramos podido rescatar a Sharyn y a Wagner… Y no hubiéramos tenido que lamentar tantas muertes más.

    — Ace. Detente, por favor.

    — Yo soy el responsable por las muertes que han sucedido aquí… Tendré que mirar a los ojos a sus familias y decirles que mi error los mató… Lo lamento, mucho, Agustina. Kenegar casi me mata — al hablar, las lágrimas empezaron a caer por su rostro — Realmente creí que me iba a matar, y que ya no podría regresar contigo para ayudarte. Estaba aquí yo solo. La presión de tener que derrotarlo para evitar que ustedes quedaran allí atrapados me jugó en contra y no pude pelear bien… Casi me muero… Casi te dejo sola cuando prometí que tú y yo pasaríamos el resto de nuestras vidas juntos… Perdóname, perdóname por haber dejado que esto pasara. Perdóname por todo, Agustina… Necesito que me perdones. Porque creo que nadie más lo hará cuando yo tenga que contarles toda la verdad. Necesito que tú sí me perdones. Por favor.

    Estando cerca de ella, Ace ya no pudo soportar más con la carga que tuvo que sentir por tener el puesto de comandante, por lo que abrazó a su novia y rompió en llanto sobre su hombro. La chica reflexionó acerca de todas las cosas que él había dicho, y se dio cuenta de que Ace cargaba con demasiadas cosas encima. Haber caído en la trampa, no haber podido alcanzar a Rayko y a Aurio antes de que fuera muy tarde, tener el miedo de fracasar y dejarlos atrapados en el planeta, lo que terminaría condenando también a la humanidad. Casi perder su pelea, quedar inconsciente e incapacitado de regresar a ayudar a los demás a escapar de la cueva y recuperar sus cuerpos. Todas esas cosas forzaron a Ace a actuar asustado en su enfrentamiento contra Kenegar, y el haber despertado tras estar al borde de la muerte solo para darse cuenta de que más compañeros suyos perdieron la vida fue demasiado para él.

    Agustina sentía como las lágrimas la invadían a ella también. Pese a su victoria en la pelea y al éxito en la misión de obtener las respuestas, las cosas con las que Ace tuvo que lidiar, habiendo pasado apenas nueve días desde que se convirtió en comandante de Zenith tras la partida de Zion, terminaron por quebrar su mente y su espíritu de soldado. Por primera vez en su vida, Ace quebró en un llanto profundo invadido por un sentimiento de culpa.

    Su prometida no tardó en llorar junto con él, puesto que la felicidad por ver despertar a su amado fue removida cuando lo vio quebrarse frente a ella por la enorme responsabilidad y el sentimiento de culpa que tenía en sus espaldas y en su conciencia. Ella supo que su novio ya no volvería a ser el mismo después de aquel día, y que necesitaría de su apoyo emocional para poder recuperarse de todo lo que había vivido.

    — Descuida, Ace, yo estoy aquí contigo — esas palabras fueron las únicas que la chica encontró para decir — Y siempre lo estaré. Cuando tengas que afrontar las consecuencias de tus acciones, yo estaré junto a ti para hacerte compañía. Es una promesa. Sé que me necesitas, y yo voy a estar aquí para ti, tal y como tú lo estuviste para mí en el peor momento de mi vida. Eres mi prometido, y yo soy tu prometida. Te juro que, desde hoy en adelante, ya nunca me apartaré de tu lado. Cada batalla que tengas que librar, empezando por la que estás atravesando ahora, la vas a luchar junto a mí. Así será… Desde hoy y para siempre. Es una promesa.
     
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    Manuvalk

    Manuvalk el ahora es efímero

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    Hola amigo, finalmente ya estoy aquí para comentar el capítulo, el cuál fue más relajado que los anteriores, pero necesario.

    El sueño de Natasha (porque inicialmente pensé que era un flash-forward, pero luego comprendí que no XD) es realmente maravilloso. Logra transportarte al lugar que se describe y además de eso, como tú bien sabes, ansío ese reencuentro por mucho tiempo y aunque haya sido verlo así, me ha encantado. No sé si signifique una premonición (espero que no) o simplemente el subconsciente de la líder del grupo de Black Meteor le está recordando lo mucho que desea a Ace sin tenerle, pero sea lo que sea, espero ver el reencuentro de verdad muy pronto.

    Luego vemos que Natasha despierta y Xander, que había estado pendiente de ella, le recuerda todo lo acontecido. Debo decir que el pobre Xander está un poco pegaloso con Natasha y ella ha hecho bien en decirle que esa situación no le favorece. Debía decirlo XD. Tras esto, Natasha visita a una Casey completamente rota (y con motivo) y ambas sufren la pérdida de una persona muy conocida como lo era Paul, con quién compartieron espacio desde el inicio de la historia prácticamente. Finalmente, la actual líder de BM se encuentra con Noak y Gina en el puente de mando, viéndose que Gina no parece muy afectada por las muertes ocurridas (aunque no conoció mucho a Paul e Isac solo la incordiaba, así que se comprensible) y que Noak se muestra realmente serio por lo sucedido. El soldado no cree que unirse a Zenith hubiese marcado la diferencia y ahí debo darle la razón, puesto que ser más en número no habría cambiado que hubiesen muerto varios contra Arion. Ahora ese dilema recae de nuevo en Natasha mientras el grupo se dirige de regreso a la Tierra.

    Acto seguido regresamos al Zenith, donde vemos que Ace y Wagner comparten habitación, cada uno con una camilla diferentes y diversas máquinas médicas que se aseguran que todo ande bien. Agustina se encuentra allí, sufriendo realmente lo que le ha sucedido a su prometido y eso me ha hecho pensar algo. Primero, vimos a Natasha, y ahora vemos a otra como es Agustina, decir prácticamente lo mismo: que es el mejor chico que han conocido. No sé que suceda en ese (aún no se puede considerar así, pero va camino) triángulo amoroso, pero la cosa queda pendiente y es interesante ver que ocurrirá. Quiero añadir que Agustina parece mucho más afectada por lo mal que está su pareja que por la muerte de su familiar Rayko, algo un poco extraño, pero bueno. Cuestión de prioridades para ella XD.

    Damos el salto a Michael y Alicia, quiénes consuelan a Wida y Melody respectivamente. Ambas, la chica y la xaromitante se sienten realmente mal por las muertes de Aurio y Rayko, poniendo incluso en duda su continuación en la misión. Es totalmente lógico en ambos casos, viendo lo que expresaron para decirlo. Viendo que ambas necesitan estar a solas con sus pensamientos, la pareja se dirige a la sala médica para reunirse con Gwyn, la líder temporal del equipo, y contarle sus sensaciones sobre sus compañeras. Tras esto, Alicia se queda cuidando de Ace y Wagner mientras Michael y Gwyn se dirigen al puente de mando donde está Thomas. Ocurre algo muy extraño entre Gwyn y Michael, me imagino que lo que tuvieron no se olvida y no sé que pensar con lo sucedido entre ambos. Fue algo incómodo, pero a la vez se sentía como si quisiesen agarrarse ahí mismo y besarse XD. Miedo me das como me hagas ahora un cuarteto amoroso entre parejas ya consolidadas de hace tiempo :v. Lo bueno es que ya tenemos las coordenadas de Edagr, lo que significa que saben donde ir para atacar una vez se pongan las cartas sobre la mesa.

    Finalmente, se descubre que Ace ha despertado y ha solicitado hablar con su prometida. Agustina acude a su encuentro y el comandante le revela lo que siente tras lo sucedido, incidiendo en que todo fue su culpa. Debo decir que como líder, debe asumir la responsabilidad y que se ha equivocado en la mayoría de decisiones que ha tomado en un breve espacio de tiempo, pero las necesidades apremiaban y no creo que se le pueda juzgar, de igual manera que tampoco deberían con Wagner por lo sucedido con Allecreod. No hay líder perfecto. Y aunque sé que el resto saben eso, estoy seguro que muchas de las familias afectadas tendrán rencor hacia Ace, algo que me da lástima. Hacia tiempo que no veía a mi personaje favorito tan afectado... es realmente duro verlo así. Solo espero que todos recuperen la compostura y decidan enfocarse en lo que está por venir.

    En fin amigo, buen capítulo. Nos vemos pronto :)
     
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    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido

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    La Gran Catástrofe VI Unidos en la Extinción
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    Ciencia Ficción
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    14
     
    Palabras:
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    Saludos a todos los lectores de la historia. Finalmente, tras un tiempo publicando capítulos fuera de fecha, llegó la hora de publicar uno en el tiempo correcto.

    Quiero agradecer como siempre hago a Manuvalk por sus comentarios en esta historia, semana a semana. Para mí significa mucho su presencia en los comentarios de la historia, y su participación en este universo ficticio :)

    No creo tener un anuncio muy importante sobre este capítulo. Solo que la longitud es considerablemente más pequeña que la de los anteriores, regresando al promedio de las 5k palabras aproximadas.

    Sin más que decir, los dejo con la lectura.







    No confío en ti:

    — ¿Qué fue lo que pasó? — Allecreod preguntó con cierto nivel de agresión — ¿Por qué los dejó escapar?

    — No lo sé, pero lo voy a averiguar pronto — Hark compartía la furia de Allecreod para con su hijo.

    Los líderes de ambas especies, pese a que Allecreod no se encontraba en una posición de poder en su planeta como para ser considerado un líder, habían contemplado el duelo que el hijo de Hark tuvo con los soldados de Black Meteor. A ninguno de los dos le agradó el ver como el soldado edagriano les permitió escapar luego de haber matado a dos de ellos, quedando cinco con vida, sobre todo porque la pelea la tenía absolutamente ganada. Las armas y ataques de los humanos fueron totalmente ineficaces en contra de Arion, quien pareció no haberse tomado en serio su orden de eliminar a los humanos.

    A Allecreod le molestaba ese hecho porque él sabía que esos humanos que aparecieron en el planeta debían ser los mismos que se presentaron en Triyr y ocasionaron una destrucción considerable y difícil de reparar en el futuro, para cuando las cosas estuvieran bajo control otra vez. Pese a que sabía que eliminar a un puñado de humanos no serviría para enmendar las cosas, él realmente deseaba que murieran por el daño causado en uno de sus planetas, como una especie de venganza en su contra.

    Hark, por su parte, temía mucho por lo que iba a acontecer con dejarlos huir. Los humanos, tal y como él consideró, sabían luego de la visita reciente la ubicación de su planeta y podrían pasar al ataque en el futuro, algo que todavía no era seguro pues el líder edagriano no conocía los motivos por lo que una raza como esa se había presentado en su planeta. Eso era algo que él mismo había dicho a Arion, para hacerle entender la importancia de no dejarlos ir. Pero viendo que las cosas no salieron como esperaba, no le quedaría otra opción más que intervenir en esos planetas.

    — Me has proporcionado mucha información valiosa, Allecreod — Hark hablaba con cortesía y respeto ante su invitado — Y la llegada de estos humanos demostró que has dicho la verdad. Ahora quiero saber si tienes algo más que compartir. Me encargaré de los humanos, garaks y xaromitantes… No solo de los que atacaron tu planeta, sino de toda su población repartida por el universo. Por eso quiero que me digas todo lo que tengas que dar.

    Allecreod vio en eso una oportunidad para recuperar su planeta, y, por consiguiente, su dominio sin tener que seguir el plan de Cadain, el cual dependía bastante de la actitud de sus invasores para con él. Con su ayuda, si todos en el ejército eran tan poderosos como Arion acababa de demostrar, bastaría solo con que estuvieran dispuestos a matar, y eso serviría para que sus atacantes murieran. Sin embargo, había muchas cosas que le sugerían que no podía confiar en alguien como él.

    Nunca reveló los motivos por los que él conocía el nombre de su raza y el de su planeta de origen, que resultaba ser el mismo, pero ante sus ojos, Hark no tenía cómo saberlo. Más que nada, tampoco le explicó a qué se refería cuando habló sobre lo imposible que era que humanos, garaks y xaromitantes estuvieran con vida. Él tenía información que no debería estar a su alcance, y eso era lo que tanto asustaba a Allecreod.

    Por supuesto, el ryfier también se guardaba un par de secretos. Como el hecho de que los planetas Tierra y Xarom, dicho por los humanos, hubieran sido arrasados. Sin embargo, el hecho de que le ocultaran información provocó que él dudara de la veracidad de dichas declaraciones hechas por el líder que tenía en frente.

    Allecreod optó por no revelar esos detalles. Si era mentira, los humanos de la Tierra y los xaromitantes de Xarom encontrarían la muerte. Y si era verdad, a lo sumo, Hark solamente perdería tiempo valioso.

    — Yo no tengo nada más que compartir — el líder ryfier decidió pasar a ser él quien hiciera las preguntas — ¿Cómo es que sabes que yo y los míos somos del planeta Ryfier? Creo que me merezco una explicación.

    Hark no deseaba revelar a Allecreod el motivo detrás del conocimiento que tenía. Después de todo, su plan involucraba al planeta de su invitado, por lo que decir la verdad lo dejaría con un planeta menos en el universo si su especie decidía dejarlo inhabitable para él. O peor aún, podría desencadenar en una guerra absurda por un solo planeta que él había elegido para que sea un destino para los de su especie.

    Sabiendo que el ryfier iba a querer una respuesta pronto, Hark optó por decir lo primero que se le ocurrió, dado a que no tenía tiempo para pensar en una excusa.

    — He enviado naves en el pasado para mantener vigilancia sobre ciertos planetas — Hark no mentía con ese detalle — En el pasado, una raza de conquistadores quiso imponerse sobre mi gente. Mis antepasados los pudieron expulsar, pero no lograron acabar con todos ellos. Para asegurar el bienestar de mi gente, observé y observé planetas en busca de seres que compartieran similitudes con aquellos que intentaron conquistar Edagr. No los he podido localizar en varios años de esfuerzo.

    — ¿Y a qué te referías cuando decías que un hecho improbable no se podía repetir tres veces? — Allecreod recordó esas palabras dichas por el edagriano.

    — Cuando observé los planetas, me di cuenta de que había especies que se dirigían hacia la autodestrucción — Hark logró encontrar una pronta respuesta para esa pregunta — Los humanos, los garak y los xaromitantes son ese tipo de especie. Hay muchas otras en el universo, pero ellos son de quienes estamos hablando ahora. Vi que tenían guerras entre ellos, y calculé que pronto llegarían a la extinción por mano propia. Me sorprendió mucho que me dijeras que esas tres razas hayan podido alcanzar tu planeta. Por eso dije que era un hecho improbable.

    Allecreod no creyó ninguna palabra salida de la boca de Hark. Parecía tratarse de una mentira muy elaborada con excesivos detalles para que pareciera creíble. Eso fue lo que sentenció la confianza puesta en él a una muerte segura. El líder ryfier sabía que debía encargarse de eliminar a las amenazas que tenía en su dominio, y que el plan de Cadain era mucho más riesgoso que simplemente aceptar ayuda de alguien que parecía no querer a los humanos, seres que él catalogó como autodestructivos, en su planeta. Pese a la desconfianza, Allecreod estaba dispuesto a colaborar con él. Luego de la caída de Xorxaik, su ejército se quedó sin poder para repeler invasores. Necesitaría ayuda para expulsarlos, y mucho más si los humanos que recientemente fueron derrotados llegaban a pedir la ayuda de otros.

    — ¿Cuál es tu plan para lograr lo que deseas? — Allecreod quiso saber su respuesta, y luego analizaría si la creía o no.

    — Tengo a tres hijos para encargarme de tres especies en tres planetas — Hark informó a Allecreod algo que él no sabía — Yo iré contigo y una parte de mi ejército hacia tu planeta y pelearemos ahí. A los demás los distribuiré para que lidien con los planetas Tierra, Garak y Xarom.

    — ¿Cuándo vamos a partir? — Allecreod supo que podría aprovecharse de eso.

    — Cuando esté todo listo — Hark fue enigmático al responder — Y no preguntes cuando estará, porque ni yo mismo lo sé. Eres libre de irte con los tuyos. Te presentaré a mi familia cuando estén todos reunidos.

    — Quiero preguntarle a tu hijo en qué pensaba cuando dejó a los humanos escapar — Allecreod supo que en su ausencia podrían derramar información que a él le sería útil, y no quiso dejar que lo apartaran a un lado.

    — Lo preguntarás después, Allecreod — Hark fue muy severo en esa ocasión — Eres libre de irte con los tuyos o recibir un castigo. Aquí yo soy el que manda.

    Sin deseos de presentar un desafío en su contra, el cual podría llegar a traducirse como más desconfianza para el futuro, Allecreod optó por dejar la sala con el líder de su especie. Uno de los soldados, el que lo escoltó, lo llevó con su gente al piso inferior.

    Una vez regresó, varios niños corrieron a abrazar a Allecreod, en señal de que estaban aliviados de que él se encontrara bien. El líder apreció ese gesto, y sonreía al ver que todavía era querido por los suyos, pese a haber cometido un error precipitado, cosa de la que se dio cuenta cuando vio la llegada de soldados humanos al planeta en el que se encontraba. Cuando los niños volvieron con sus familias, el escolta edagriano se retiró de la sala cerrando la puerta, y en ese momento, hombres y mujeres, soldados y civiles se le acercaron a su líder para preguntarle un par de cosas.

    — Allecreod, ¿qué está sucediendo en este lugar? — preguntó una de las mujeres, con su hijo en brazos.

    El líder ryfier levantó la cabeza en todas las direcciones buscando algo que pudiera ser una cámara. Tal y como él las tenía instaladas en su resguardo, no dudaba de que en esa habitación debía haber algo que pudiera filmar sus movimientos o guardar registros de las cosas que decían. No encontró ninguna a simple vista, pero luego de escuchar lo que escuchó de Hark, no tenía dudas de que serían escuchados en todo momento. Hasta se preocupó por las cosas que los suyos podrían haber dicho y que podrían haber llegado hacia los oídos del dueño del planeta.

    — Recuperaremos nuestro lugar con la ayuda de los edagrianos. Su líder, Hark, me lo ha prometido — Allecreod informó, sabiendo que no podría alertar a su gente hasta no estar en la privacidad de su nave.

    Esas palabras causaron un júbilo enorme en los suyos, quienes saltaban y gritaban de alegría al ver que su líder consiguió ayuda para que ellos pudieran recuperar su lugar que les fue arrebatado por una alianza de intrusos. Allecreod los miraba con una mezcla de tristeza y felicidad. Felicidad por el hecho de que ellos realmente querían estar de vuelta en casa, y tristeza porque probablemente algo malo podría llegar a suceder por confiarle el destino de su especie a los edagrianos. Lo peor en ese último punto para el líder era que no podía decir ni una sola palabra. Y si Hark ordenaba que su nave llevara algunos soldados edagrianos, le sería imposible hacerlo allí también.

    Otro de los hombres se acercó a él para hacerle una pregunta.

    — ¿Qué sucederá con el plan que teníamos para los demás? — preguntó, queriendo saber si lo llevarían a cabo como plan de emergencia o si quedaba completamente descartado.

    — Es arriesgado, esta opción es mejor — Allecreod quiso sonar complaciente frente a las cámaras que él no veía, pero sabía, o suponía, que existían — El plan anterior consiste en que todos abandonen el planeta y dejemos todo a merced de los invasores. Con este plan, podremos recuperar nuestro hogar sin tener que correr ese riesgo. Hark y sus soldados parecen ser fuertes, nos ayudarán a recuperar lo robado.

    — ¿Y cuándo vamos a partir? — uno de los niños preguntó, con ansiedad por querer regresar a casa.

    — No lo sé, pero tan pronto como Hark me lo diga, se los haré saber — Allecreod bostezó tras esas palabras, dándose cuenta de que estaba demasiado cansado para seguir de pie — Él tiene que organizar un par de cosas más. Y cuando termine es que me llamará.

    — ¿Vas a dormir? — el ryfier que escoltó a Lankir y a Irig, el cuál fue clave en la salvación de Allecreod cuando estaba por ser asesinado, quiso saber si su líder estaba bien.

    — No puedo seguir despierto más tiempo — Allecreod se acercó a un rincón de la sala — Si Hark llega a mandarme a llamar, me despiertan.

    Pese a que estaba cansado, no era tanto como para no poder estar despierto. Con un simple descanso sentado o recostado sería suficiente para reponer fuerzas. Pero el líder supo que entre más tiempo estuviera despierto, más preguntas le haría su gente, y más se expondría ante las cámaras que pudieran estarlo grabando.

    Sin tener un colchón o una almohada para poder dormir, el líder ryfier se acercó a una esquina de la sala y se recostó conforme pudo para buscar el sueño.

    Era bastante perspicaz, puesto a que él tenía razón en sus pensamientos. En la sala donde se encontraban todos los miembros de su especie que se arriesgaron a escapar con él, había cámaras con micrófonos ocultos, los cuales transmitían la imagen y los audios que se producían en esa sala directamente al líder edagriano, quien estuvo observando en todo momento la conversación que su líder tuvo con los suyos desde el momento en el que abrió la puerta y entró a su interior.

    Notando como poco a poco varios de los ryfier elegían seguir los pasos de Allecreod e irse a dormir también, Hark cerró el holograma y dejó a las cámaras y micrófonos grabando todo lo que pudieran decir después, dado a que tenía asuntos que tratar con su hijo.

    Pese a que no estaba demasiado lejos del lugar en el que se dio la pelea entre Arion y los humanos, el hijo del líder edagriano se tardó mucho tiempo en llegar hasta el lugar, demorando cuarenta minutos en tiempo humano. Tan pronto como apareció, lo primero que hizo fue subir a la sala principal, en donde su padre lo estaba esperando. Arion, pese a haber desobedecido la orden dada por su padre y líder, mantuvo una sonrisa en la cara desde que entró al edificio, incluso cuando finalmente llegó a estar frente a frente a su padre.

    Como él lo esperaba, Hark no estaba nada feliz al verlo, cosa lógica para lo que había hecho.

    — ¿En qué pensabas? — dijo con un tono bajo — ¡¿En qué mierda pensabas?! — su tranquilidad no duró nada — ¡Sabes que los humanos son una de las razas más destructivas que existe en el universo! ¡Pocos llegan hasta ese nivel de agresividad para con sus semejantes y con su planeta! ¡Y ahora ellos saben en dónde estamos porque se te ocurrió dejarlos marchar teniendo la batalla ganada! ¡¿Por qué?!

    — Tranquilízate, papá — Arion supo que esa respuesta tendría el efecto inverso — Son muy débiles como para representar una amenaza para nosotros. ¿No has visto lo que sus armas me hicieron? Ni un solo rasguño en mi traje, y poco más de un par de rayones en mi casco.

    — ¿Cuál es tu punto con eso? — Hark lo increpó al respecto — Sabes que pueden fabricar armas y bombas mucho más dañinas que lo que tú experimentaste.

    — Podían, pero tal vez el Exterminio haya mermado a su población — Arion se refería al plan original de su padre — Tal vez no se hayan extinguido, pero quedaron algo golpeados de seguro. Probablemente no puedan volver a fabricar esas armas fuertes como antes. Tu preocupación es exagerada.

    — No, no lo es — Hark se sentía decepcionado por su hijo — Por esa misma razón fue que ellos debían ser de los primeros en ser exterminados. Son una de las especies más amenazantes, y tú los dejaste ir. No tengo idea de por qué hayan elegido explorar el universo, si cuando extraje información de sus planetas no parecían tener naves espaciales… pero ellos dieron con nosotros, y probablemente lancen un ataque sobre nuestro planeta.

    — Bueno, en ese caso, lo único que queda por hacer es lanzar el ataque nosotros primero — Arion supo que la conversación se dirigía hacia donde él quería.

    — Maldito infeliz… eso era lo que querías, ¿verdad? — Hark detectó las intenciones de su hijo en poco tiempo — ¿Por eso los dejaste ir?

    — Me atrapaste, papi — Arion le contestó con un tono burlón — Ya me aburrí de siempre enfrentarme a los mismos idiotas. Quiero participar en una batalla de vida o muerte. Creí que los humanos serían divertidos, y mi plan era disfrutar esa pelea con cada fibra de mi ser. Pero luego de ver lo débiles que son, elegí dejarlos marchar. Sabía que eso llevaría a tener que ir a su planeta y tener una batalla con ellos. Solo que ahora la pelea será más brutal, porque atacaremos su hogar.

    — ¿Entonces dejaste que ejemplares de las especies más peligrosas del planeta escaparan solo para poder forzar una invasión hacia sus hogares? — Hark ya sabía la respuesta, pero quería ver si Arion tenía el valor para admitirlo.

    Viendo que su padre se percató de todo eso, el edagriano solamente se limitó a asentir con la cabeza, dándole así la razón a su progenitor. Era todo tal y como lo describía, y su padre no era ningún tonto fácil de engañar. Hark enfureció al oír eso. Supo que una pelea contra los humanos luego de las noticias que recibió de parte de Allecreod sería necesaria, pero no sentía deseos de dejarlos marchar con la información como la ubicación de su planeta.

    — Te das cuenta de que si lanzamos un ataque a su planeta y ellos escapan vendrán a este planeta a devolver el golpe, ¿verdad? — Hark quiso saber si su hijo era tonto o desinteresado.

    — No me importa este planeta, después de todo, en seis ciclos solares me iré lejos — Arion lo retó con su respuesta — Esas son tus órdenes.

    — Ah, ¿ahora te interesan mis órdenes? — Hark se sentía insultado — ¿Qué fue lo que yo te hice? Cuando tu madre murió tras el parto de tu hermano, te cuidé solo, pero con todo lo que tenía para ofrecerte. Te di amor, protección, instrucción… hasta te dejé nominado como uno de los líderes cuando sea el tiempo de abandonar este planeta para varios de los nuestros. Serías un líder en uno de los mejores planetas que haya en el universo. Hasta eso te di, ¿y esto es lo que recibo? ¿Desobediencia?

    — Sabes perfectamente lo que me hiciste — Arion parecía molestarse cada vez más — Varlim y yo queremos estar juntos, y tu plan exige que nos separemos. Nos diste todo lo que podías dar, pero al final de todo, rechazas nuestro deseo.

    — Porque tú y Varlim son excepcionales — Hark comentó, esperando que él lo entendiera — Los excepcionales tienen que ser líderes. No puedo mandar a dos edagrianos tan hábiles como ustedes juntos, y luego dejar a otro grupo sin una cabeza inteligente al frente. Y tampoco puedo juntar sus grupos para que estén juntos. Es un sacrificio que debe hacerse. Varlim no es la única mujer, Arion. Tú y tu hermana tienen la forma de encontrar y conseguir a quienes quieran para formar una familia. Que los demás no estén a sus niveles actuales no quiere decir que sean inútiles inservibles. Tu madre no era considerada excepcional, pero aun así ella y yo nos enamoramos. Tú y Varlim pueden experimentar lo mismo, si es que aprenden a no mirar a los demás con esa forma tan despectiva.

    — Si tú lo dices, supongo que lo entiendo — Arion mentía, lo único real en él en aquel momento eran sus deseos de acabar allí — En ese caso, iré con ella para pasar tiempo juntos. Si me voy a despedir de ella, que sea bien.

    — No irás a ningún lado — Hark quiso detenerlo antes de verlo marchar — Tú te quedas aquí. Varlim fue a buscar a tu otro hermano. Tenemos una charla importante. Muy importante.

    — ¿Tiene que ver con esa investigación relacionada a los humanos? — Arion tenía curiosidad.

    — Así es, y hasta que no estemos los cuatro juntos, no recibirás ningún detalle ni te irás a ningún lado.

    — Quiero comer algo.

    — Pide lo que quieras y te lo haré traer.

    Arion realmente no tenía hambre, simplemente no tenía deseos de estar con su padre en lo que tardaban en llegar sus hermanos. La respuesta de Hark lo obligaba a pensar en algo para comer que no le causara un malestar estomacal. Pese a lo molesto que era compartir el momento con alguien que le negaba a él su deseo de estar con quien él quería, no le quedaba otra opción. Hasta que su hermana y su hermano no aparecieran para discutir lo que su padre quería charlar, no podría irse de allí.

    […]

    Varlim entró en un enorme complejo de edificios y zonas de césped al aire libre. En el interior podía ver a hombres y a mujeres jóvenes recibiendo instrucciones y entrenamiento de otros edagrianos mayores en edad a ellos. Su hermano menor se encontraba allí en algún lado, y por órdenes de su padre, tenía que ir a buscarlo para comentarle en privado las cosas que estaban sucediendo en aquel momento.

    La mujer se dio un paseo por todo el complejo observando como varios guerreros luchaban unos contra otros, en lo que parecía ser un torneo para decidir al más fuerte. Buscó a su hermano allí, creyendo que él participaría para mostrar su fuerza, pero no logró verlo cerca. En su lugar, vio a dos soldados que compartían su misma edad luchando entre ellos. Entre los presentes reconoció a una mujer que era la maestra de su hermano, por lo que se acercó para hablarle sobre él.

    — Disculpe — Varlim saludó con educación — Estoy buscando a Ixorum.

    — Él se encuentra en una enfermería — contestó la maestra de los guerreros luchando — Algo le cayó mal durante el almuerzo.

    — Muchas gracias — Varlim iba a retirarse.

    Sin saber en dónde estaba la enfermería, pero siguiendo las señales holográficas que estaban colocadas en todo el complejo, Varlim empezó a caminar hacia dicho lugar para poder encontrarse con su hermano. Mientras avanzaba, disfrutaba su paseo mirando a los alrededores y admirando la forma en la que los edificios construidos y la naturaleza de la zona se mezclaban sin interferir el uno con el otro. Una característica común en todo el planeta, dado a que su raza era muy respetuosa con la naturaleza.

    Mientras caminaba, divisó otro combate entre otros soldados que parecían ser tres ciclos solares mayores que ella, representando tres ciclos a un año en tiempo terrestre. Como las indicaciones para llegar a la enfermería la conducirían por aquel lugar, Varlim tuvo que pasar por allí. Al momento de llegar, uno de los soldados se impuso sobre su rival, logrando derrotar a su oponente. Su maestro, que estaba allí cerca, le otorgó un pequeño sobre, y luego el grupo se disolvió, quedando el ganador, quien abrió el sobre para mirar su contenido.

    Sin embargo, tan pronto como vio pasar a Varlim, centró su vista en la mujer edagriana, ignorando así el contenido del sobre, que solo tenía una carta de felicitación por haber ganado un mini torneo de peleas cuerpo a cuerpo.

    — Hey, primor — saludó, haciéndose notar — ¿Has visto mi pelea?

    — La he visto — Varlim lo pasó de largo, sin tener interés en él.

    — Entonces me habrás visto darle una paliza — aquel soldado no quería dejarla ir tan fácil — ¿Te gustaría salir con un ganador como yo? Eres hermosa, y creo que tú y yo podríamos ser compatibles.

    — No me interesas, tu victoria no fue nada impresionante — Varlim se lo quiso sacar de encima.

    — Le di una paliza, tú lo viste — aquel soldado se sintió herido en su orgullo.

    — Porque tu oponente era débil, no estás ni cerca de ser tan fuerte como te crees — Varlim lo empujó para quitárselo de en medio.

    — Si dices que mi oponente era débil, entonces elígeme a uno más fuerte y le haré lo mismo — aquel soldado estaba dispuesto a conseguir lo que quería.

    — ¿Qué te parece mi novio? Arion, el hijo de Hark.

    — ¿Arion? — escuchar ese nombre causó que el soldado se asustara — Olvídate de lo que dije. Si él te pregunta, te confundí con alguien más.

    — Cobarde — Varlim lo miró huir asustado.

    Habiéndose quitado de encima a alguien molesto, la hija del líder de su especie avanzó hacia la enfermería. Cuando estuvo a diez pasos de entrar, pudo ver que su hermano menor salió del interior. Al verlo, él se dirigió hacia ella para saludarla, sabiendo que querría pedirle algo.

    — ¿Te sientes mejor, Ixorum? — preguntó Varlim a su hermano menor, preocupada por su estado de salud.

    — No me sentía tan mal, solo me dolía un poco el estómago — su hermano, que se veía apenas más joven y menor en tamaño que ella, contestó — Exageré para poder venir a ver a mi enfermera favorita.

    — ¿Sigues con esa tonta fantasía tuya? — Varlim se sintió en la tentación de reírse de él.

    — Déjame en paz, tú y Arion estaban enamorados cuando eran niños, y hasta donde sé, aún lo están — Ixorum contestó ante la acusación de su hermana — ¿A qué viniste?

    — Papá me mandó a llamarte — Varlim le habló en voz baja — Me pidió que viniera para cuidar en persona que no dijeras esto a nadie más. Pero hubo un error en sus cálculos cuando ejecutó su plan del Exterminio. Una especie sobrevivió.

    — ¿Qué especie? — Ixorum no quiso levantar la voz, porque supo que su hermana podría castigarlo por eso.

    — No hables más sobre este tema hasta que lleguemos con él y Arion — Varlim explicó, mientras empezaba a guiarlo a la salida del complejo.

    — Esto es excelente, es una oportunidad para…

    — ¡No! — su grito lo dejó muy confundido — No sé qué es lo que quiera papá con nosotros, pero te aseguro que no te hará caso. No intentes intentar imponer tu idea sobre la suya. No querrás que te castigue como la primera vez.

    Ixorum agachó la cabeza, demostrando cierta inconformidad ante la respuesta de su hermana. Varlim era consciente de que Ixorum aún mantenía sus ideales en mente, y lo pudo comprobar con escuchar la forma en la que reaccionó ante la noticia de que había una especie que se pudo salvar del Exterminio.

    […]

    ¡Papá, por favor, escúchame! — Ixorum quiso detenerlo — ¡Esto no es correcto! ¡Vas a ocasionar las muertes de varios inocentes! ¡¿Por qué no establecemos leyes para controlar la natalidad?! ¡Si nuestro planeta aún da abasto para todos nosotros! ¡Si ponemos control, jamás llegará el día en que la población exceda este lugar!

    ¡Ya te he dicho que no funcionará, Ixorum! — Hark le gritó por su atrevimiento — ¡La gente no aceptará esa clase de leyes impuestas sobre ellos! ¡Además, no quiero tener que limitarlos a ustedes a tener una cierta cantidad de descendientes basándonos en el número de población en ese momento! ¡Esos seres que habitan en otros planetas han destruido su naturaleza a lo largo de su historia, y los van a llevar a la ruina si se les da tiempo suficiente! ¡¿Crees que ellos tienen esas leyes que tú propones?! ¡No, no las tienen, y eso es porque no les importa su planeta! ¡Si no lo aprecian, no lo merecen! ¡Y es por eso por lo que he decidido que esos planetas serán para nosotros! ¡Les daremos el uso que estaban destinados a tener! ¡Más importante, protegeremos a todo el universo de su malicia!

    ¡No te dejaré matar a seres inocentes! — Ixorum quiso plantarse ante su padre.

    ¡No son inocentes! — Hark le gritó con furia.

    ¡Según tus leyes, no las de ellos! — Ixorum se acercó a él para enfrentarlo.

    ¡Violaron mis leyes, y por eso recibirán mi justicia! — Hark afrontó a su tercer hijo con gran furia — ¡Y mi justicia es el Exterminio! ¡Arion, detén a tu hermano!

    Papá, yo… — el soldado se veía dubitativo al detener a su hermano menor.

    ¡Kenegar, hazlo tú! — Hark ordenó a uno de sus soldados.

    ¡A sus órdenes! — el soldado se aproximó hacia el lugar.

    Fiel a su líder, el edagriano capturó a Ixorum, quien forcejeaba en un intento de escapar para detener a su padre. El tercer hijo del líder de su pueblo estaba intentando evitar que llegara hacia un cañón que dispararía un destello al cielo nocturno del planeta Edagr, lo cual daría la señal que marcaría el inicio de lo que su padre denominó el Exterminio. Arion y Varlim miraban con tristeza como su hermano era reducido hasta el suelo por uno de los soldados en el ejército de su padre, causando que llorara por la impotencia de no poder defender sus ideales.

    La pareja de hermanos compartía el deseo de su padre de que aquellos que no respetaran la naturaleza fueran exterminados, pero no por eso despreciaban las opiniones ideológicas de su hermano menor, quien parecía tener una postura diferente. Ixorum gritó y pataleó para liberarse de su captor, pero al no tener tanta experiencia de combate, le fue imposible soltarse.

    Hark llegó hasta el cañón que estaba en el centro de una ciudad en el planeta, y accionó el cañón, haciendo que este disparara un proyectil que explotó en el cielo, fuera de la atmósfera del planeta Edagr, no causando ningún efecto dañino sobre la esfera. Al estallar en el aire, un destello se pudo ver, lo que marcaba la señal de que el Exterminio empezaría.

    Hark, Kenegar, Varlim, Arion, Ixorum y varios otros soldados que estaban presentes vieron como las naves de su planeta despegaban, cargando en ellas máquinas de gran tamaño, las cuales se encargarían de re direccionar y lanzar disparados un gran número de meteoritos que se encontraban cercanos a la atmósfera del planeta Edagr, marcando lo que sería el inicio del plan de Hark para poder deshacerse de seres del universo que no tuvieran respeto por la naturaleza ante sus ojos.

    […]

    — Ya llegaron — Hark escuchaba pasos del exterior.

    Arion miró a la puerta y pudo ver como su hermana e interés amoroso entraba en la sala en compañía de su hermano menor, a quien llevaba tiempo sin ver. El mayor de los hijos, contento de ver a Ixorum nuevamente, se le acercó y le dio un abrazo para mostrarle su cariño. Ixorum compartía la felicidad por verlo, pero no estaba tan entusiasmado, sabiendo que, en todos esos años, Arion y Varlim seguían pensando que el Exterminio que su padre propuso era la mejor opción para asegurar el futuro de su especie.

    — ¿Te encuentras bien? — Arion le preguntó a su hermano menor.

    — Me encuentro tranquilo conmigo mismo — Ixorum habló desafiante ante los tres — Eso es lo que importa.

    — Que atrevido eres — Hark le contestó con seriedad — Tenemos algo serio que discutir.

    — Varlim me lo dijo todo — Ixorum quería saber qué era lo que quería su padre — Me habló de esa especie que sobrevivió al Exterminio. Los humanos.

    — No son los únicos que se las arreglaron para sobrevivir — Hark sorprendió con esas palabras — Estaba esperando a que estuvieran los tres juntos para revelarlo.

    Así fue como sus tres hijos quedaron en shock tras haber recibido esa noticia. Arion y Varlim estaban impresionados al ver que el plan de su padre, el cual parecía no tener defectos en el momento en el que fue concebido y ejecutado, demostraba ser más ineficiente con el correr del tiempo. Ixorum, por su parte, ocultó su felicidad al ver que más de una especie sobrevivió a la muerte que su padre les entregó. Muerte con la que él no estaba de acuerdo. Una sonrisa estuvo por formarse en su cara, pero él se las arregló para ocultarla.

    — ¿Cuántos y quiénes son? — Arion sabía que eso les concernía.

    — Cuatro en total — Hark respondió de forma cortante — Puede que hayan sobrevivido más, pero esas son las especies inteligentes que están confirmadas que sobrevivieron. Ryfiers de Ryfier. Xaromitantes de Xarom. Garaks de Garak. Y humanos de la Tierra. Esas son las especies que han sobrevivido al Exterminio.

    — Un grupo de humanos apareció aquí, Varlim me contó eso — Ixorum daba a su padre información que tenía — ¿Cómo sabes que las otras tres especies sobrevivieron?

    — Porque una nave con ryfiers entró a nuestro mundo, y ahora hay refugiados de esa especie en este edificio — Hark puso en contexto a los demás — Él fue quien me informó de las otras especies. Su planeta fue invadido por garaks, humanos y xaromitantes. Aparentemente formaron una alianza y los atacaron. Su líder los trajo hasta aquí en un intento de escapar de ellos y salvar a su gente. El tema es que su existencia nos deja muy complicados. Desconozco cuantas otras especies hayan podido salvarse del Exterminio, pero que cuatro lo hayan hecho es algo preocupante para nosotros y nuestro futuro.

    — ¿Qué es lo que quieres hacer al respecto? — Varlim quiso saber las intenciones de su padre.

    — Nos encargaremos de ellos a su debido tiempo, pero antes tenemos que engañar a Allecreod — Hark pronunció un nombre desconocido para sus hijos.

    — Él es el líder de los ryfier, ¿o no? — Arion preguntó para estar seguro, puesto a que su padre no le adelantó nada de información.

    — Así es, y vamos a aprovecharnos de él y de su gente para eliminar a los humanos, garaks y xaromitantes que se encuentren en su planeta — Hark tenía planes para sacarle provecho a su visitante — De esa forma, será mucho más fácil lidiar con los demás en sus planetas. Ya tengo decidido cuál será nuestro verdadero plan. Pero antes, sin que ustedes sepan cual es, tengo que contarle a Allecreod nuestro plan falso.

    — ¿Por qué me trajiste aquí si sabes que estoy en contra de este plan desde el principio? — Ixorum quiso saber por qué su padre corrió ese riesgo.

    — Porque la gente no me ha dejado de pedir tu expulsión por oponerte a mí, aunque seas mi hijo — Hark fue sincero con él — Todos en este planeta acatan mis órdenes. Tú eres el único que me ha desobedecido de esa forma en público, y eso a la gente no le gustó. Si algo malo llegara a pasarme, es posible que tu estancia aquí corra peligro. Probablemente la única razón por la que nadie intentó exiliarte es porque yo soy tu padre y saben que no perdonaré algo así. Pero yo quiero que tú lideres un grupo de gente cuando sea el momento de que ustedes deban abandonar este planeta. Y no quiero que te vayas llevándote gente que podría volverse en tu contra. Así que vas a participar en este plan y vas a seguir mis órdenes. Salvo que quieras arriesgarte al exilio, o peor a futuro, morir en un linchamiento. Quiero hacerte saber que pase lo que pase, las cuatro especies que conocemos que sobrevivieron al Exterminio van a terminar extintas. Si quieres irte con ellos también… bueno, ya lo he dicho. Todo depende de ti. Esta es una nueva oportunidad para ti, Ixorum. Así que no la vayas a desperdiciar. Créeme cuando te digo que los edagrianos no olvidamos nunca. Esa fue la razón por la que le puse a Kenegar un castigo ejemplar desterrándolo a un planeta totalmente carente de seres que puedan hablar en nuestro idioma. Puedes estar seguro de que nadie lo olvidó, ni lo olvidarán jamás.
     
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    Manuvalk

    Manuvalk el ahora es efímero

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    Hola amigo, como siempre y nuevamente por aquí para disfrutar de un capítulo más de LGC. Pasaré a comentarlo.

    Volvemos a ver a Hark y Allecreod tras un par de capítulos ausentes. Y debo decir que me alegra muchísimo ver que se tienen cierta desconfianza y recelo, ya que eso significa que su alianza será frágil y cualquier cosa puede tornarla en su contra. Algo que es bueno para nuestros protagonistas.
    Comprendo totalmente el enfado de los dos líderes, principalmente el del edagriano, por ver que su hijo Arion deja marchar al grupo de Black Meteor. Ahora estos conocen la ubicación del planeta y por muy débiles que sean ante los edagrianos, pueden causar daño de cualquier tipo. Arion juega con fuego y se puede quemar.
    El líder ryfier regresó con los suyos y fue astuto al no dar detalles, suponiendo que pueden estar vigilados. Hizo bien.

    Luego pasamos a ver a Varlim, la hija de Hark y hermana/pareja de Arion. La edagriana se dirige a encontrar a su hermano, llamado Ixorum, para así reunirse todos con su padre. Aquí no ocurre nada fuera de lo común, más allá de que se aprecia la belleza arquitectónica del lugar y se deja en claro que son una especie muy respetuosa con el medio ambiente (I like it). Sin embargo, el momento random es cuando un soldado gana una pelea a otro y ve a Varlim tras ello, dirigiéndose hacia ella a modo de cortejo y ofreciéndose. La respuesta del tipo cuando ella el propone enfrentar a Arion es simplemente brillante XD. Luego se encuentra con su hermano y se dirigen a la reunión familiar.

    Acto seguido pasamos a un flashback de lo más interesante. Vemos que Hark e Ixorum no comparten ideales a diferencia de sus otros dos hermanos y además, descubrimos que Kenegar era un soldado afín al líder edagriano, algo que no me esperaba en absoluto. Debo decir que la forma de pensar de Ixorum me hace creer que éste podría tratar de evitar la guerra que planea sobre humanos, xaromitantes y garaks. Quizá llegue a ser el rebelde de la familia que intente poner trabas al plan de Hark.

    Finalmente, la reunión familiar ocurre y descubrimos que Hark ha puesto en el saco de "especies no extintas y que nos ponen en peligro" a los ryfier. Esto me da a entender que también planea ocuparse de ellos, aunque antes les usará para acabar con el resto de especies. Es un movimiento inteligente pero estoy seguro que eventualmente Allecreod se puede dar cuenta, planteándome esto una seria posibilidad: ¿podrían Allecreod y los ryfier aliarse con humanos, garaks y xaromitantes en un futuro?

    Yo creo que todo es posible, y estaré expectante para ver que sucede pronto. Hasta la próxima, amigo. Buen capítulo.
     
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    Reydelaperdicion

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    La Gran Catástrofe VI Unidos en la Extinción
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    Saludos. Es un poco raro que me haya decidido a publicar el capítulo de LGC un día jueves, pero este finde es posible que el tiempo me esté apretando un poco. Es por esa razón que elegí hacerlo ahora, que estoy dentro de todo, menos apretado con el tiempo del trabajo y demás tareas o pendientes de la casa.

    Quiero agradecer una vez más y como siempre a Manuvalk por sus comentarios en cada capítulo de la historia. Él ya sabe que yo disfruto tanto con sus comentarios de la misma forma en la que él disfruta leyendo esta historia. Es por eso mismo que nunca quiero dejar pasar la oportunidad de agradecerle.

    En estos días estaré editando la cronología de la historia, y cuando el próximo capítulo sea publicado (intentaré que sea en fin de semana) intentaré actualizarla ese mismo día. Por el momento, queda un poquitín desactualizada hasta que encuentre una franja para poder sentarme y hacerlo :)

    Luego del capítulo anterior, el cuál fue el primero en la historia principal protagonizado exclusivamente por aliens (excluyendo a historias secundarias) es el turno de que vuelvan a aparecer humanos bajo los reflectores. Espero disfruten mucho del capítulo. Sin más que decir, los dejo con la lectura.











    Mensaje de advertencia:

    — Han pasado ya tres días — decía Ace mientras tenía la vista fija en su compañero — No da señales de despertar todavía.

    — Sus vitales han mejorado, pero su rostro se ve más pálido que ayer — su novia estaba a su lado — ¿Crees que pasará mucho tiempo hasta que despierte?

    — No lo sé. Pero espero que lo haga y pronto.

    Ace se encontraba de pie frente a la camilla en la que Wagner se encontraba inconsciente luego de que le hubieran arrancado el brazo en la pelea de la cueva en el planeta donde Kenegar les había tendido una trampa. En su brazo todavía tenía el sostén ortopédico, señal de que la rotura todavía no se había solucionado, pese a las nuevas habilidades que su cuerpo obtuvo. El soldado, mientras estaba en pie, se tocaba de vez en cuando el costado en donde había recibido la puñalada de la daga por parte del edagriano. Agustina, al verlo, empezó a temer por él.

    — ¿Aún te duele como el primer día? — Agustina le preguntó con algo de miedo — Si es así, ve a recostarte. Yo puedo cuidar de él.

    — No me duele, solo siento una ligera punzada — Ace se sujetó por unos segundos para luego soltarse — Lamento mucho haberte asustado. Sé que debes estar harta de verme salir lastimado.

    — No es agradable para nada — Agustina fue sincera con él — Ya es la tercera vez que te veo en una camilla. Y pensando en otra cosa, ¿Cuántas veces ya estás quedando inconsciente en peleas?

    — La primera vez fue cuando tú y yo éramos enemigos — Ace rememoró aquel momento — Tú y tu grupo me atacaron para capturarme, dejándome totalmente fuera de combate en el proceso.

    — Lo siento. Todavía me duele pensar en ese día.

    — No te disculpes, eso no fue culpa tuya. Era un enfrentamiento y me necesitaban para recuperar a Julie. Fue algo normal.

    — ¿La segunda vez fue cuando Thomas te encontró en las afueras de nuestra base cuando explotó? — Agustina recordó ese relato de su compañero — ¿O acaso pasó una vez más antes de eso?

    — No, esa fue la segunda — Ace pensó en el comandante Grant, a quien asesinó antes de caer sin fuerzas fuera de la base — La tercera vez fue la primera vez en la que quedé en una camilla frente a ti. Tras mi infarto después de gastar mucha energía contra las bestias de Fientlig, sin contar mi desmayo en esa cueva, aunque fue breve.

    — La cuarta vez fue un año después, o tal vez más tiempo, cuando los garak nos atacaron — Agustina pensó en lo dura que fue esa batalla para ellos — Likar, Plamo y Domir… y pensar que ahora ellos tres están muertos.

    — La quinta vez fue tras pelear contra ti y Wagner en Emiv — Ace le recordó aquel momento a la chica — Luego de eso, me dejaron inconsciente para que el efecto de esa planta sobre mí pasara su tiempo. Y hace unos días ha llegado la sexta vez.

    — Ace, me preocupa demasiado tu estado — Agustina sin dudas pensó que tantos daños no le saldrían gratis — Deberías hacerte un examen médico cuando regresemos a la Tierra. No quiero descubrir en el medio de una misión que tus capacidades han reducido. Mucho menos cuando estamos tan cerca de terminar con todo esto y de cumplir nuestro sueño.

    — Descuida, luego de entregarle la prueba de la verdad a Magnus en persona, eso será lo primero que haré — Ace tranquilizó a su chica — Y puedes estar segura de que una vez que terminemos con esta misión y logremos exterminar a todos los edagrianos, tú y yo cumpliremos nuestro sueño juntos. No tengo miedo a esa pelea. El mundo entero nos ayudará luego de que vean que sus vidas están en peligro.

    Tras escucharlo decir esas palabras, Agustina se lanzó hacia Ace con mucho cuidado y lo abrazó de forma tierna. El soldado solamente pudo tomarla con su brazo derecho, dado a que su otro brazo seguía recuperándose del daño que sufrió tras su batalla contra Kenegar. La chica, con un gran alivio de tener a su novio con vida y en un estado normal, al menos en la superficie, apoyó su cabeza sobre su hombro en señal de alivio. Tras ese abrazo, la soldado le dio un beso en la boca, el cual Ace correspondió, sintiéndose muy afortunado de poder estar con alguien así.

    Ambos se quedaron mirando luego de ese momento romántico entre ambos.

    — Una vez que mi brazo mejore, tomaré mi lugar como líder otra vez — le comunicó Ace a su novia — Gwyn fue muy amable al tomar mi puesto hasta que me recupere por completo.

    — Para eso la elegiste, no te preocupes — Agustina apoyó sus manos sobre sus hombros — Tus brazos sanarán cuando el tiempo suficiente pase. No lo fuerces.

    — No lo haré…

    La conversación entre ambos fue cortada cuando Wida, la única xaromitante guerrera tanto en la nave como en toda su especie, esto tras la muerte de Aurio, entró en la sala. Era su turno de cuidar de Wagner mientras estaba inconsciente. Debido al bajón en su estado de ánimo tras la muerte de quien era su pareja, la mujer de otra especie aceptó cuidar a su compañero herido, alegando que eso era lo único que podría hacer en su condición. Ace y Agustina la miraron con algo de lástima, dado a que su expresión lo decía todo. La chica todavía no se había recuperado de la muerte de Aurio. Lo peor de todo para la xaromitante fue que nunca tuvo la oportunidad de despedirse de él.

    — Lo cuidaré yo — Wida lo dijo con una voz muy apagada — Te haré saber si necesita algo.

    — Gracias, Wida — Ace tuvo que reconfortarla por todo lo que ella hacía — ¿Ya has decidido qué es lo que harás? No quiero presionarte, solo saber qué tal lo estás llevando.

    — Me quedaré con Lankir hasta que él elija que es el momento de volver con los demás de nuestra raza — la chica fue directa con el comandante — Él necesitará apoyo para cuando escuche la noticia. A pesar de las cosas que sucedieron, pudimos arreglar nuestras diferencias. No le caerá nada bien la noticia.

    — Lo entendemos, Wida. No debes preocuparte por eso — Agustina quiso hacerle saber que no tenían nada contra la mujer — Es tú decisión y todos la respetaremos.

    — Nos volveremos a ver cuándo sea el momento de la batalla contra los edagrianos — Wida les hizo saber que ella participaría en ese combate — Vengaré todas las muertes de xaromitantes que sucedieron antes y después de la Catástrofe. Sobre todo, las de Gan, Orikrof y Aurio. Ellos me las van a pagar.

    — A todos nosotros — Ace compartía su sentimiento de venganza — Nosotros también perdimos amigos por culpa de ellos, y de la misión que tuvimos que realizar. Por cada uno de ellos, lo van a lamentar.

    La pareja de soldados se despidió de Wida, quien solamente asintió ante la frase dicha por su comandante. Ella sabía que no era la única que sufría por la pérdida de seres queridos. Ni en toda su especie y mucho menos en aquella nave. Sus compañeros sufrieron muchas pérdidas, y eso le hacía sentir que tenía un vínculo que la unía profundamente con todos, pese a no ser de su misma especie. Ace y Agustina cerraron la puerta, y Wida se sentó en una silla para poder observar al soldado humano. Desde su lugar pudo ver que Wagner se veía algo más liviano, y suponía que podría deberse a la pérdida de gran parte de su brazo. La imagen, a los ojos de la xaromitante era grotesca. El muñón en el extremo medio del brazo le causaba una gran impresión.

    — Me pregunto cómo va a reaccionar cuando se vea — Wida sentía lástima por Wagner — Y también cuando se dé cuenta de que Sharyn… No me gusta decir esto, pero creo que lo mejor para él sería no despertar. Estaría mejor sin soportar todo el dolor que le espera.

    […]

    — ¿Necesitas otra cosa? — Michael le preguntó a Melody.

    El soldado de Zenith y su pareja se encontraban en la habitación de la chica. La última integrante de la unidad de Zion y Orikrof, ambos fallecidos a esas alturas, se encontraba sentada en su cama, con la espalda apoyada en la pared, mientras que Alicia se sentaba a los pies de la cama, observándola comer. Michael la miraba de pie, a la distancia, para no incomodar a la soldado quien seguía comiendo la comida que ambos le trajeron. En una bandeja había un sándwich de queso y carne a medio comer, junto con un vaso de jugo de naranja y una taza de café para que tuviera de postre.

    Melody sonrió al ver como sus compañeros cuidaban de ella, sintiéndose casi como una niña mimada. Ella, pese a que disfrutaba de la atención recibida, supo los motivos que había detrás.

    — No tienen que preocuparse por mí — Melody quiso confrontar de forma tranquila a sus compañeros — No me retiraré del ejército. Sé que ustedes hacen esto para que me quede en el equipo y así asegurarse de que pelearé con ustedes cuando llegue el momento de la pelea.

    — Hacemos esto porque eres nuestra compañera, y porque Michael y yo entendemos lo que estás pasando — Alicia quiso hacerle saber que sus pensamientos no eran verdad — Ambos hemos perdido personas importantes. Igual que tú. Por eso queríamos ayudarte a recuperarte.

    — No hacemos esto para garantizar que te quedes — el soldado apoyó la idea de su novia — Hacerlo sería un acto cruel de nuestra parte. Melody, eres libre de elegir quedarte con nosotros o irte si eso deseas. Si no quieres pelear en la guerra que tendremos contra ellos, estoy seguro de que Ace y Magnus lo entenderán.

    — Si ustedes lo dicen, entonces les creeré — Melody sabía que en el fondo tenía la razón — Pero no teman. Participaré en esa guerra yo también. Perdí a todos mis compañeros en el primer equipo del que formé parte. Por ellos, tengo que asegurarme de ir y acabar con todos los que pueda. Solo quiero que me den un tiempo para ir con mi familia.

    — Lo tendrás, estoy seguro — Michael pensaba con tristeza en sus dos padres, asesinados por alguien con su cuerpo — Tú tienes una familia con la cual regresar. Nosotros no.

    — Lo siento, en verdad — Melody se sentía mal por lo que había escuchado — Nadie merece perder a sus familiares. No volveré a mencionar algo así de esta forma.

    — No te preocupes, fue algo que yo traje a discusión — Michael la tranquilizó — Alicia y yo te dejaremos sola si es que no deseas nada más.

    — Estoy muy bien. Gracias por todo.

    Sabiendo que la chica no requería de nada más de su parte, y de que también estaba en un estado en el que podría conseguir lo que le hiciera falta por su cuenta, la pareja de soldados se retiró de la habitación de Lang para poder ir con sus dos compañeros a la sala de comandos. Thomas y Gwyn se encontraban allí. Fairin, por petición del comandante Lakor, se hizo cargo de monitorear la nave en todo el trayecto que tendrían que recorrer hasta llegar a Ryfier. Incapaces de comunicarse debido a que el sistema de la misma nave sufrió daños, la única manera de informarles de la verdad sería mostrándoles la evidencia obtenida.

    — ¿Todo está bien? — Gwyn se veía algo estresada.

    — Descuida, Gwyn — Alicia la tranquilizó — Melody parece estar mejor. Solamente necesitará un tiempo con su familia.

    — Te ves muy cansada, Gwyn — Michael apreció eso de su compañera.

    La soldado reflejaba en su rostro lo que Michael había dicho. Se veían ojeras debajo de los ojos, y no parecía haber dormido bien en esos últimos días. La chica agachó la cabeza, incapaz de negar las palabras de su compañero.

    — No he podido dormir muy bien — Gwyn fue sincera con él — Como Ace aún no está en condiciones de monitorear la nave, me ha tocado a mí hasta que él esté recuperado. Y no es muy placentero saber que la nave que tienes a tu cargo es una nave xaromitante, donde solamente viaja una de esa especie a bordo. Para peor, varios sistemas de la nave recibieron daños. Si algo llega a averiarse en el espacio, si Wida no es capaz de repararlo o decirnos a nosotros como hacerlo, podríamos perder la vida.

    — Te he dicho que evitaras pensar en eso — Thomas quiso tranquilizar a su novia — Gwyn, Ace no está en condiciones de liderar, pero eso no lo vuelve un inválido. Si se lo pedimos, él podría cuidar de la nave acompañado de Agustina. Yo también podría hacerlo, y si Melody ya está mejor, entonces puede sumarse.

    — Lo sé, es solo que, mientras Ace siga recuperándose, la que está a cargo soy yo — Gwyn se llevó las manos a la cabeza — Todo lo que pase, es mi responsabilidad. Independientemente de la ayuda o trabajo que puedan hacer los demás.

    — ¿Quieres que Alicia te acompañe a descansar? — Michael ofreció a Gwyn la oportunidad de irse a dormir, algo que él veía que necesitaba — Thomas y yo podemos cuidar bien de este lugar. Recuerda que yo te dije que te ayudaría en lo que necesitaras.

    — Gracias, Michael — Gwyn le sonrió a su compañero por ofrecerse a eso — Eres muy dulce.

    — Alicia, ve con Gwyn a su habitación, y asegúrate de que duerma bien — Michael lo dijo como si fuera una orden.

    — Con gusto — Alicia miró con seriedad a su compañera tras las palabras dichas a su pareja — Ven. Te acompañaré.

    Ambas chicas se retiraron de la sala, dejando a Michael y Thomas allí. Tras haber visto a sus dos compañeras marcharse, Michael se sentó en una silla y se puso a monitorear las máquinas que se encontraban en la sala. El soldado supo que lo que Gwyn dijo era mucho más serio cuando se estaba en primera persona observando. Con la muerte de Aurio, Wida era la única xaromitante a la que se podría pedir ayuda si una de las máquinas llegara a fallar, lo que quería decir que tendrían que prestar atención extra a todo lo que pasara en el lugar.

    Umcali se sorprendió mucho cuando su compañero se paró al lado suyo con los brazos cruzados. Sabiendo que lo estaba mirando, Michael levantó la vista y pudo notar una expresión seria en su cara. Sin saber a qué se debía, no le quedó otra opción más que preguntar.

    — ¿Ocurre algo? — Michael quiso saber si había cometido un error involuntario con la máquina, cosa que no creía porque no la había tocado.

    — Michael, quiero saber una cosa — Thomas no se mostraba molesto — ¿Acaso está pasando algo entre tú y Gwyn? Desde que ella acordó contigo que la ayudaras a manejar la situación, la noto más distante de mí. Y la forma en que te agradeció recién fue con más afecto que con el que me habla a mí.

    — Thomas, tú sabes que lo que Gwyn y yo tuvimos es agua pasada — el soldado fue honesto con él — Yo he notado a Gwyn más cercana a mí, pero creo que es porque ella quiere que yo la ayude considerando que yo fui el líder del equipo durante un tiempo. Pero descuida, yo no siento ni sentiré nada por ella. Mi corazón está con Alicia. A quien yo amo es a ella — tras decir esas palabras, Michael se arremangó para mostrarle a Thomas la placa que tenía en el brazo — Esto que tengo, lo tengo porque cometí una locura por ella. Mis ojos no pueden ver a nadie como veo a Alicia. Así que no tienes que preocuparte. Gwyn está buscando a alguien que la ayude con esto. Y creo que ella me busca a mí para no tener que compartir su responsabilidad contigo porque no desea estresarte, no porque no te quiera. Tan pronto como Ace esté recuperado, ella regresará a estar contigo de la misma manera en que fue antes. Esto es solo temporal.

    — Bueno, escucharlo de ti es un alivio — Thomas se relajó un poco tras lo dicho por su compañero — Pero estoy algo decepcionado por lo que me cuentas. Decepcionado de mí mismo. Si Gwyn realmente quiere tu ayuda para no compartir su responsabilidad conmigo es porque se ve que no soy lo suficientemente confiable. Y la verdad, es que, en retrospectiva, le doy la razón. No he hecho casi nunca un aporte significativo al equipo. Cuando teníamos problemas con Black Meteor, tu plan nos salvó la vida. Cuando estábamos acorralados por las bestias, fue Ace quien tomó al equipo en sus hombros. Ni hablar en la misión de Emiv. Tú, Gwyn, Wagner, Plamo, Agustina, Aurio, y el comandante Stones han sido piezas clave de la victoria. Yo no soy tan confiable como lo puedes ser tú o incluso Ace. Es una lástima. Siempre pensé en mí mismo como un soldado destacable. Pero solo soy un soldado de apoyo.

    — Hey, no te sientas tan mal — Michael quiso consolar a su compañero — Te olvidas de una cosa importante. Has demostrado dominar bien el cañón de Lankir en batalla. Eliminaste a Xorxaik, y estuviste a muy poco de matar a Allecreod. Sin mencionar que pudiste sepultar bajo los escombros a varios de los ondair que nos atacaban. Date algo más de mérito, Thomas. Llegaste muy lejos en la misión, y no mereces sentirte así.

    Las palabras de aliento, proviniendo de Michael, hicieron que Thomas se sintiera mejor consigo mismo. Lo cierto era que él se olvidó del buen desempeño que tuvo con el arma xaromitante creada por el más inteligente de su especie. Si bien, no era difícil de usar, lo cierto era que Thomas demostró que era habilidoso con el mismo. Llegó a pensar que, de no haberlo podido manejar bien, otro de sus compañeros se lo habría pedido. Eso lo alegró tras haber pensado que no estaba en el nivel de todos los demás que iban con él.

    — Gracias por esto, Michael — Thomas le dio una palmada en el hombro — Me alegra poder considerarte mi hermano. Y también me alegra que tú me consideres como tal.

    — Te lo ganaste, eres una buena persona, y un grandioso compañero — Michael sonreía a su amigo — Thomas…

    Un grito de horror detuvo a Michael, evitando que él pudiera decirle lo que pensaba. Pese a estar muy lejos, ellos dos lograron escucharlo sin problemas, aunque algo débil para la posición en la que estaban. Una vez el grito se detuvo, volvió a empezar, y fue allí donde ellos se dieron cuenta de que quien estaba gritando incontrolablemente era nada menos que Wagner.

    — Debe haber despertado y estará muy confundido — Michael supuso que Wagner podría estarlo pasando mal — Ve a ver que tiene. Yo me quedaré aquí.

    — Enseguida voy — Thomas salió rápidamente de la sala de comandos para poder ir a la sala médica.

    El soldado corrió a través de los pasillos de la nave para poder llegar a su destino. Cuando estuvo frente a la puerta que daba acceso a su destino, la abrió, y pudo ver a Wagner tirado en el suelo, junto con su almohada y varias sábanas de su camilla. Wida estaba agachada para mirarlo, y viendo que su compañero seguía gritando, Thomas no tuvo otra idea más que acercarse a comprobar su estado. Agustina y Ace, quienes no se habían dormido aún, oyeron los gritos de su compañero y entraron a la sala.

    Wagner intentó levantarse y arrastrarse por el suelo con ambas manos, fallando, dado a que él todavía no caía en la cuenta de que tenía solo un brazo disponible para usar. Estuvo moviéndose aleatoriamente con todo su cuerpo hasta que finalmente logró apoyar su espalda contra la pared de la sala. Una vez recargó su cuerpo en esa zona para soporte, Wagner se miró el brazo izquierdo y empezó a gritar como loco.

    — ¡Mi brazo! ¡¿En dónde está mi brazo?! — el soldado sonaba muy asustado.

    — Wagner, escúchame — Wida trató de tranquilizarlo.

    — ¡No, necesito mis dos brazos para rescatar a Sharyn! ¡¿Por qué me falta medio brazo?! — el soldado no parecía recordar casi nada.

    — Wagner, escúchanos a todos — Thomas se le acercó para estar a su altura — Te arrancaron el brazo en la pelea y quedaste inconsciente. Tuvimos que traerte aquí para salvarte.

    — No… una de esas bestias se llevó a Sharyn… — el soldado empezó a recordar ese momento — Por favor, díganme que la salvaron. ¡Sharyn! ¡Sharyn, dime que estás bien!

    — Wagner… lo lamento mucho — Agustina se apartó de Ace para acercarse a Thomas y a Wida — No logré llegar a tiempo. Solo pude salvarte a ti. Lo siento.

    — ¡No! — Wagner se asustó al oír eso — ¡Thomas, Wida, díganme que eso no es verdad! ¡Díganme que mi novia sigue viva!

    Ambos bajaron la cabeza en una señal de tristeza. Wagner entonces aceptó lo que él no quería. Su novia, a quien apenas le había dado una oportunidad para estar con él, había perdido la vida en aquella cueva. No fue capaz de salvarla, perdiendo a la persona más importante en el equipo para él. Todo eso ocasionó que Wagner empezara a llorar descontroladamente mientras gritaba y golpeaba el suelo con su único puño disponible.

    — ¡No! ¡No, no, no! ¡Sharyn! — el soldado gritó incontrolablemente — ¡Me la quitaron! ¡No puedo creer que me la hayan quitado!

    — Perdóname, Wagner — Ace dio un paso al frente para que su compañero lo viera — Kenegar nos engañó, pero fue responsabilidad mía.

    — Ace… ¿qué te pasó en el brazo? — Wagner se sorprendió al ver herido a su comandante.

    — Aunque pude derrotar a Kenegar, estuve a punto de perder la vida yo también — luego de decir eso, el comandante Lakor se levantó su chaqueta, mostrándole a Wagner una herida que tenía cocida en el torso — Sharyn no fue la única en morir. Rayko y Aurio también fallecieron en la misión.

    — Oh, no… — el soldado miró a la xaromitante, notando que su cara mostraba un dolor como el suyo — Wida…

    — Te comprendo, Wagner… — la xaromitante dejó salir un par de lágrimas — Sentimos el mismo dolor.

    — Eso parece… — luego de conocer la verdad, Wagner se cubrió el rostro con la mano que tenía disponible — Una persona especial para mí… Y por culpa de ese desgraciado, la perdí.

    — Todos comprendemos lo que debes estar sufriendo, Wagner — Agustina le tocó el hombro, con algo de miedo de una reacción violenta de parte de su compañero — No estás solo. Aquí estamos para ti.

    — Gracias, pero ahora… ahora… solo quiero un tiempo para estar en paz — el soldado se puso de pie con las piernas y su único brazo, y amagó para salir de la sala médica.

    — Wagner, espera… — Thomas quiso detenerlo, pero Wagner solo lo esquivó.

    — Estoy bien, no es necesario que me quede aquí más tiempo — Wagner contestó sin dejar de caminar — Necesito llorar en paz su muerte. Solo les pido eso. Déjenme tranquilo.

    — Si eso es lo que quieres, entonces eso tendrás — Ace se compadeció de él.

    Wagner abandonó la sala médica caminando casi sin dificultad, dado que a veces tenía que apoyarse sobre una pared o inclinar su cuerpo un poco para que la diferencia de peso por tener un solo brazo no causara que perdiera el equilibrio de forma que cayera al suelo por completo. Pese a la pérdida de sangre, la transfusión que se le hizo lo dejó en condiciones de caminar, pero eso no quería decir que el soldado estuviera completo.

    Cuando llegó a su habitación, se desplomó directamente sobre su cama, y los pensamientos trágicos al pensar en sus seres queridos lo invadieron por completo.

    — Dustin, papá, Sharyn… — Wagner no dejaba de pensar en las personas que lo habían dejado — No es justo… Ustedes no se merecían esto… No tenían que haber muerto.

    Debido a la poca fuerza que tenía, el soldado no tardó mucho en quedarse dormido en la misma posición en la que había caído sobre la cama. Wagner se encontraba muy decaído tras aquel golpe, y recuperarse no iba a ser sencillo para él.

    […]

    ¡Wagner! — Sharyn gritó mientras era arrastrada por uno de los ondair.

    ¡Ya voy, Sharyn! — gritó Wagner, corriendo tras ella.

    El soldado movió las piernas lo más rápido posible, persiguiendo a la bestia que le había arrebatado a su novia. Sin nadie más siguiéndolo, el soldado pudo apuntar con su rifle y disparar en contra del monstruo que tenía retenida a su pareja de la pierna con la mandíbula. Cuatro disparos precisos en el cuerpo lograron acabar con la vida del ondair, causando que este detuviera en seco su huida y soltara a Sharyn, dejándola caer sobre el suelo de la cueva.

    Wagner se acercó corriendo hacia ella para comprobar su estado. Al llegar hasta ella, pudo ver que no dejaba de sujetarse las piernas en la zona donde el monstruo le había clavado los dientes.

    ¿Te encuentras bien? — Wagner preguntó, apoyando las manos sobre las heridas de su chica.

    Lo estoy… todo gracias a ti — pese al dolor, Sharyn le mostró una sonrisa a su pareja — Me salvaste la vida.

    Eres la persona más importante para mí — Wagner le tendió la mano para ayudarla a levantarse — No dejaré que nada te aparte de mí.

    Eres el chico más dulce del planeta — Sharyn aceptó su mano y se puso de pie — No puedo creer que seas mío.

    Pues empieza a creerlo, amor mío — Wagner, sabiendo que ella podría estar herida, la cargó en sus brazos y la chica se aferró a su espalda — Yo tampoco puedo creer que siempre tuve a una chica tan hermosa enamorada de mí y nunca lo noté. Me alegra que me lo hayas hecho ver. La felicidad que trajiste a mi vida no me la ha dado nadie más.

    Basta, eres demasiado dulce — la chica lo abrazó mientras se sujetaba con fuerza de sus hombros.

    Te llevaré hasta la nave para que puedan atenderte — el soldado empezó a caminar buscando la salida de la cueva — Tus heridas van a sanar. Te lo prometo.

    Si eres tú quien me cuida, es obvio que lo harán — Sharyn cerró los ojos para disfrutar del paseo que Wagner le daba, pese al peligro en el que estaban.

    El hijo del fallecido comandante Stones caminó con rapidez a través de la cueva, sorprendiéndose y alegrándose de no ser interceptado por ninguna criatura en el proceso, logrando llegar hasta la salida de la cueva. Al salir de aquel lugar, Wagner pudo notar que la nave xaromitante estaba despegando para marcharse del planeta. Su expresión de su cara cambió de alegría por encontrar la salida a una de terror, viendo como sus compañeros se marchaban del planeta sin él y sin su pareja.

    ¡Hey! — Wagner levantó la voz para gritarles — ¡¿A dónde creen que van?! ¡Sharyn y yo estamos aquí!

    No, Wagner… tú estás solo — las palabras de Sharyn sorprendieron al soldado.

    ¿Sharyn? — Wagner sintió como ella se bajaba de arriba suyo — ¿A dónde vas?

    El soldado la vio huir hacia el interior de la cueva, notando como ella, pese a estar herida en la pierna, corría con una velocidad que él no había visto antes. Wagner quiso seguirla para no quedarse solo, empezando a mover las piernas para alcanzarla. Pero antes de poder entrar en la cueva, una piedra cayó desde las alturas. El sonido del viento siendo cortado por el objeto en caída libre alertó al soldado, y este logró dar un salto hacia el costado, pudiendo apartarse de la zona de impacto, y salvando su vida al instante. Cuando se dio cuenta, todos sus compañeros lo habían abandonado.

    No… — Wagner no lo comprendía — Dustin, papá, Sharyn… ¿por qué me dejaron? Los necesito conmigo. ¿Por qué me dejaron solo? Vuelvan. ¡Vuelvan!

    […]

    Dando un grito, Wagner despertó tras haber tenido una pesadilla horrible. El soldado pronto se dio cuenta de que estaba sobre su cama, aliviándose de que lo que acababa de sufrir no se tratara de la realidad. Aún asustado por esa experiencia onírica que acabó de vivir, el soldado encendió una lámpara colocada en una mesa de luz al lado suyo. Al hacerlo, vio la silueta de alguien abriendo la puerta y metiéndose a su cuarto. Al principio se tranquilizó, pero pronto descubrió que se trataba de Michael.

    — ¿Qué sucede? — el soldado preguntó a su compañero.

    — Llegaremos a Ryfier en unos cinco minutos — Michael le informó de la situación — He venido aquí para comprobar que estuvieras dormido, pero ya que estás despierto, te doy la opción de bajar al planeta junto a nosotros. Si lo deseas, puedes quedarte.

    — No me voy a quedar solo en esta nave — Wagner le contestó con seriedad — Comeré y beberé algo y luego descenderé con ustedes.

    — Como desees — Michael, sin mostrar más sensibilidad con su compañero, dio media vuelta y se marchó.

    — Michael, tengo una pregunta para ti…

    El soldado detuvo su andar cuando escuchó al soldado, para luego empezar a mirarlo. Tenía curiosidad por la pregunta que le iba a hacer, y mucho más al ver que Wagner parecía estar devastado con su mirada que solamente mostraba una seriedad enorme.

    — ¿Estás disfrutando verme así? — la pregunta sorprendió al soldado — ¿O hubieras preferido que yo también hubiera muerto?

    — No me tomes como alguien de tu clase, Wagner — Michael contestó con frialdad — Te odio por lo que pasó en Ryfier, pero no te deseo la muerte, ni lo que le pasó a Sharyn. Ni siquiera deseaba que te quedaras con medio brazo cortado. El que tú te alegraras si a mí o a Alicia nos hubiera pasado algo no quiere decir que ella y yo vayamos a hacer lo mismo. Pero esa actitud que muestras es una prueba de que realmente merecías todo lo que está pasándote. Quien no lo merecía era Sharyn. Por eso no quería que ni tú ni ella murieran. De cualquier forma, ella sufriría. Y quien merece sufrir eres tú, y no ella. No me vuelvas a comparar contigo, Wagner. Porque hay un universo de diferencia entre los dos.

    Tras decir esas palabras, Michael se retiró de la habitación, dejando solo al soldado. Este, viendo que Michael le contestó de una forma en que expuso sus deseos, se sintió avergonzado de sí mismo. Él, en caso de que algo similar le hubiera pasado a Michael, habría deseado que él muriera, y no quería negar esa verdad. Cuando se dio cuenta de que esa clase de actitud lo hacía merecedor del daño que estaba recibiendo, rompió en llanto nuevamente.

    — Por eso los he perdido — Wagner se castigaba por lo sucedido — Porque soy una mierda de persona y no los merezco. No los merezco, ni tampoco pude hacer nada para protegerlos. Y así quería ser el comandante… Si hubiera sido yo, probablemente todos estarían muertos…

    Mientras la nave continuaba su trayecto hacia el planeta conquistado en una batalla sucedida hacía ya unos dieciséis días, Wagner permaneció en solitario en su habitación torturándose y culpándose por las muertes de sus seres más queridos en aquella misión. Esa actitud solamente contribuyó a empeorar su estado mental, que empezaba a decaer por tantos pensamientos negativos y recuerdos dolorosos.

    […]

    Asmir se encontraba junto a Cadain, Kila, Lankir, y varios miembros de los ejércitos de garak y ryfier en una sala que se situaba en el Resguardo. La sala era bastante grande, y tenía una mesa grande y larga donde los ryfier, quienes eran los conquistados, se encontraban de un lado y el ejército garak, con un xaromitante entre sus filas, se encontraba del otro.

    Cerca de la mesa, sobre una plataforma con ruedas, se encontraba tumbado el robot Xorxaik. Luego de dieciséis días de la batalla en la que el ser robótico quedó destrozado por los disparos del cañón de Lankir, este ya se encontraba reparado de los daños superficiales que tenía. Cadain pudo notar en Asmir una cara de molestia, y pudo suponer a qué se debía todo eso.

    — ¿Y bien? — el líder garak fue el primero en hablar, rompiendo el silencio en la sala — Ya han pasado más de dos semanas desde que huyó. ¿Cuándo se supone que vamos a tener noticias de Allecreod? ¿No se suponía que debía llamarte tan pronto como encontrara un planeta?

    — Ese era el plan — Cadain supo que ellos le reclamaban por lo que él había dicho — Mi plan. Y que Allecreod no haya dicho nada puede significar muchas cosas.

    — ¿Crees que sigan explorando el espacio o que hayan muerto? — Kila fue muy directa con su pregunta — Porque si hubieran encontrado un planeta en condiciones, ya deberían haberte mandado una indicación.

    — Dudo mucho que Allecreod vaya a caer tan fácil — Cadain contestó con molestia — Me gustaría que pudiera ser así, pero no lo veo como una probabilidad. Ustedes saben que yo les hablé sobre un planeta de las abominaciones encontrado por uno de sus antepasados. Probablemente la paranoia lo invadió por completo y está dando vueltas y haciendo cálculos para evitar caer allí.

    — Más vale que Allecreod hable pronto, o de lo contrario, empezaré a dudar de tu buena fe — Asmir le hizo saber a Cadain que su paciencia tenía límites — Y créeme, Cadain. Realmente tengo ganas de dejarte a ti a cargo, porque en estas semanas has demostrado ser alguien razonable y comprensivo. Lidiar contigo es agradable. Odiaría matarte por creer que estás intentando engañarme.

    — Créeme, no lo hago — el líder de los ryfier, colocado en su puesto por él mismo, sabía que se veía muy sospechoso el hecho de que Allecreod no se comunicara con ellos — Yo también deseo ver a Allecreod muerto. Sus acciones precipitadas nos llevaron a esto. Muchos de nuestros compañeros han perdido la vida, y nos han puesto en riesgo. Alguien como él no tiene que llegar al poder nunca más. Por más que me duela por todos los buenos tiempos que pasé junto a él, es algo que tengo que aceptar.

    — Será mejor que él se comunique con nosotros pronto, o de lo contrario, todo este lugar será destruido — Asmir amenazó al líder de la otra especie — Y entonces, lo que él haga ya no me importará.

    — Si en un mes no tenemos noticias de él, será correcto asumir que ha muerto — uno de los ryfier se puso firme en ese tema — No tenían provisiones suficientes para sobrevivir tanto tiempo sin recolectar nada más. Por lo tanto, en el transcurso de un mes recibiremos noticias suyas o lo daremos por muerto

    — Supongo que eso está por verse.

    Tan pronto como el líder de los garak terminó su frase, uno de los suyos que se encontraba fuera de la sala, entró al lugar para avisarles de algo importante. Todas las miradas se centraron en él, y este, al verlo, habló rápidamente.

    — Asmir, Cadain… la nave xaromitante está de regreso.

    Esa noticia estremeció a todos los presentes allí. Ninguno de ellos creía que la nave del escuadrón de Zenith que exploraría el universo en busca de las respuestas siguiendo la pista obtenida gracias al rastro de la radiación hubiera regresado tan pronto del espacio. Cadain ciertamente esperaba tener noticias de Allecreod antes de contemplar el regreso de dicha nave.

    Lankir sospechó que algo grave habría pasado si habían tenido que regresar tan pronto de su viaje. Kila miró a Asmir, notando que este puso una cara de frustración sin igual, suponiendo que ellos le iban a solicitar ayuda. El líder garak se adelantó a la llegada de sus aliados.

    — Si piensan que voy a prestarles soldados, se equivocan — Asmir recordó las muertes que tuvo que contemplar en primera persona — Si necesitan refuerzos, los van a tener que pedir a su planeta.

    — Tenemos a los triyr para eso — Kila sugirió una idea para que no se perdiera tiempo en eso — Aunque no tengan soldados, los pueden usar como carnada. Que sirvan para algo.

    — No deberías ser tan dura con ellos, lo han perdido todo — Lankir habló en defensa de esa raza, recordando una promesa hecha con su fallecida líder — Y lo más probable es que los causantes de su desgracia fueran los humanos de Black Meteor — esa teoría era la más posible ante los ojos del xaromitante.

    — Son esclavos que no están haciendo ningún aporte a nosotros — Kila contestó con fiereza a su compañero de otra especie — Mejor darles un uso a que sigan aquí desperdiciando suministros. No podemos llevarlos a su planeta porque todavía tenemos pendiente la pelea contra Allecreod.

    — Tu compañera tiene razón, los triyr nos están trayendo más costos que beneficios — Cadain quiso sonar complaciente con los garak, siendo ellos la mayoría con fuerza en el lugar — Pero antes de sacar conclusiones apresuradas, veamos que nos tienen sus amigos.

    — No son amigos, solo son aprovechados — Asmir sentenció con seriedad.

    Esas palabras acerca de todos ellos no le agradaron nada a Lankir. El joven xaromitante miró a Xorxaik, y se dio cuenta de que, teniendo a ese robot y una tarea pendiente con él, tenía la excusa perfecta para marcharse al planeta Garak junto a su padre, y de esa manera alejarse de aquellos garak con quienes convivía. Cada día que pasaba en ese lugar, Lankir descubría cada vez más el desprecio que Asmir sentía hacia los humanos. Pese a entenderlo, para él estaba fuera de lugar, y Asmir no hizo muchos esfuerzos en esconderlo de él como al principio.

    Todos en la sala esperaron pacientemente a que la nave descendiera. Transcurrieron unos minutos hasta que unos garak que se encontraban haciendo de guardias del dominio, escoltaron al equipo hasta el lugar de la reunión. Todos se sorprendieron al verlos entrar. La sorpresa se debió al hecho de que eran muchos menos que los que se habían ido, cosa que alarmó a Asmir, creyendo que le iban a pedir refuerzos. Aurio, Rayko y Sharyn no se encontraban entre los presentes, y Lankir fue el primero de todos en notar que a Wagner le faltaba un brazo y que Ace se encontraba herido en el suyo.

    — ¡¿Qué fue lo que les pasó?! — Lankir preguntó, queriendo saber quién pudo haberles hecho algo así.

    — ¿Dónde están los tres que faltan? — Asmir esperaba que se encontraran heridos y no muertos, para no tener que discutir por negarse a ceder apoyo.

    — Sharyn, Aurio y Rayko han muerto… lo lamento, Lankir — el comandante Lakor tomó la palabra por sus compañeros — Wagner y yo hemos sido heridos, pero pudimos sobrevivir.

    — Aurio ha muerto… No… ¿esto es real? — Lankir miró a Wida, para que esta le confirmara que eso era verdad.

    Cuando su expareja le dijo con la vista que todo era la pura verdad, Lankir no pudo evitar sentirse devastado por dentro. Aurio fue un gran amigo suyo, y pese a que en el pasado tuvieron un problema que afectó un poco su amistad, él logró hacer las paces con Wida y con quien fue su mejor amigo por mucho tiempo. La noticia de su muerte lo afectó, al punto de que el xaromitante tuvo que cubrirse la cara para llorar por su muerte. Con Aurio, Gan y Orikrof muertos, Wida era la única persona junto a su padre con quien el xaromitante se llevaba bien entre los suyos. Kila y Cadain miraron con tristeza como Lankir asumía la muerte de uno de sus amigos, sabiendo que eso era un proceso difícil.

    — ¿Lograron llegar hasta el sector marcado por el escáner? — Asmir quería saber si al menos tenían una pista más.

    — Así es, y también pudimos encontrar las respuestas — el comandante de Zenith dijo, haciendo que todos los presentes se sobresaltaran.

    — ¡¿Y por qué no dijeron nada?! — Kila les reclamó a los soldados — ¡¿Por qué llegaron sin avisar?! ¡¿Creen que todo esto que estamos haciendo aquí nos tiene relajados como para verlos llegar y pensar que algo serio les ocurrió?!

    — No pudimos enviarles ningún mensaje porque nuestra nave fue atacada y varios de sus sistemas fueron destruidos por dentro — Gwyn tomó un dispositivo, dirigiéndose a la mesa para mostrarles la evidencia.

    — ¿Destruida por dentro por quienes? — Lankir se sorprendió al escuchar esas palabras.

    — Por un tipo llamado Kenegar — Michael habló, contestando la pregunta del xaromitante — Una sola persona fue la que causó todo el daño que sufrimos. Lo verán ustedes mismos.

    — Tenemos las respuestas grabadas aquí, y también tenemos algo más de información para compartirles — Gwyn les informó, mientras seleccionaba el video grabado para reproducirlo — Pero primero tienen que ver esto.

    Tan pronto como la imagen se hizo presente, todos en esa sala centraron sus vistas en el video grabado por los soldados de Zenith. Viéndolo fue que lograron enterarse de todo. Quien era Kenegar, sus motivos para estar allí, el origen de la radiación, el nombre de Hark, el plan del Exterminio, y también, la emboscada que sufrieron por parte de los ondair en aquella cueva. El haber visto todo eso dejó con una sensación de terror a todos allí, más que a nadie a Asmir, quien nunca imaginó la oscura verdad que se escondía detrás de las causas que llevaron a los berrod a atacar su planeta y provocar una guerra. Cadain, quien en ese momento ejercía un rol de líder, no encontró como responder a lo que sus ojos le acababan de mostrar. Todos ellos, tal y como los soldados humanos y Wida esperaban, se encontraban atónitos ante la noticia.

    — ¿Eso quiere decir que todo lo que hemos sufrido fue parte del plan de una sola persona? — Lankir no lo podía terminar de creer — Es imposible. Debe tener una inteligencia superior para poder llevar a cabo un plan así.

    — Es la verdad, Lankir — Wida le contestó a su amigo — Este tipo fue el causante de la destrucción de nuestro planeta.

    — Esto es serio — Kila lo veía con un mal presentimiento — Realmente, nos encontramos ante el tipo más inteligente del universo. ¿Cómo es posible que haya podido lanzar un ataque contra varios planetas?

    — Lo que más me asusta es una de las partes finales del video — Cadain empezó a hablar — Si no me equivoco, pronto lanzarán meteoritos por tercera vez. Dado a que cuando sucedió la Devastación, fue la primera vez. Y hace poco más de unos meses, fuimos testigos de cómo la segunda pasó cerca de nuestro planeta.

    — Y tras lanzar esa tercera oleada de meteoritos… — Ace lo decía con miedo de solo pensarlo — Varios de los seres de esa raza acudirán a los planetas donde sus habitantes debieron de haber muerto. La Tierra, Garak y Ryfier serán de los primeros.

    — Significa que, si no hacemos algo para detenerlos, todos nuestros planetas, incluidos también Triyr y Nokadro serán invadidos — Cadain se puso muy nervioso de lo que escuchó — Y ellos no van a estar felices cuando se den cuenta de que en los planetas donde se suponía que no debía haber seres vivos estamos nosotros. Podrían iniciar una masacre en nuestra contra.

    — Exactamente, es por eso por lo que tenemos que atacarlos nosotros — Agustina comunicó la idea principal a los presentes — Tal y como Kenegar dijo al final, él intentó robar la nave y tuvo éxito. Ace logró detenerlo, y al hacerlo, descubrió que el edagriano había introducido unas coordenadas en el sistema de navegación.

    — Esas coordenadas deben llevar hacia su planeta, lo que quiere decir que nuestro próximo objetivo está allí — el comandante Lakor tomó la palabra — Dado a que no podemos enviar este video dado a que los sistemas de comunicación de la nave fueron destruidos por Kenegar, tenemos que llevarlo a Magnus en persona, y esperar a que él lo haga público.

    — Tan pronto como lo haga, los humanos de otros países en la Tierra nos prestarán soldados, armas y vehículos de combate — Gwyn apoyaba el plan de Ace de entregar ese video en persona — Uniremos fuerzas con todos los países de nuestro planeta. Reclutaremos a varias bestias del planeta Fientlig. Y esperamos que tanto los garak como los ryfier presten ayuda en esta guerra.

    — Ya mismo estamos partiendo para allá para informarles de todo — Asmir tomó una decisión inmediata — ¿Tienen copias de este video?

    — Así es, pueden quedársela, tenemos otras dos más — el comandante Lakor contestó a la pregunta del líder garak.

    — Perfecto — Asmir mostró conformidad debido a eso — Necesitaré esta evidencia para que todo mi ejército se una a nosotros.

    — Espere, Asmir — Kila quiso saber si había escuchado mal — ¿Ha dicho todo el ejército? ¿No vamos a dejar a nadie aquí para cuando Allecreod regrese?

    — Kila, después de lo que acabamos de ver, Allecreod ahora mismo es el menor de nuestros problemas — Asmir sorprendió a todos al decir esas palabras — Lidiaremos con él luego de que los edagrianos estén muertos. Sobre todo, el sádico de Hark. Comparado con él, Allecreod parecería un niño inofensivo.

    — Yo me aseguraré de preparar al ejército de los ryfier para este ataque — Cadain se comprometió con la pelea también — Hemos luchado mucho para poder mantenernos con vida en este planeta. No dejaremos que nadie nos lo venga a arruinar. Y esta vez, parece que estamos frente a una amenaza muy seria.

    — Así es, pero si unimos todas las fuerzas que tenemos, podremos asesinarlos — Ace se tenía fe al ver a todos unidos contra un enemigo en común — Los edagrianos son fuertes. Lo comprobé al enfrentarme a Kenegar. Es por eso por lo que vamos a tener que unir fuerzas si queremos tener una oportunidad de ganar. Pero estoy seguro de que la humanidad se unirá a nosotros una vez que observe este video.

    — Vamos a necesitar un arma poderosa, como Xorxaik — Lankir habló mientras miraba al robot tumbado sobre la plataforma.

    Los humanos y la xaromitante que acababan de llegar ignoraron por completo al arma viviente que Allecreod tenía entre sus filas para el combate, la cual logró asesinar a las bestias de Fientlig y a varios miembros del equipo como si no fueran nada. Melody y Wagner se vieron algo intimidados, pero pronto empezaron a mirar a la máquina con desprecio, sabiendo que fue esa arma andante la que causó las muertes de seres queridos para ellos.

    — Lo vamos a necesitar — Alicia supo que les podría venir bien alguien que pudo eliminar a las bestias sin problemas — ¿Ya está listo para ser utilizado?

    — Necesito hacerle un nuevo software porque hemos tenido que borrar el anterior — Lankir explicó la situación a los humanos — No pudimos reprogramarlo para que siguiera nuestras órdenes. El robot estaba esperando localizar a Allecreod. No nos quedó otra opción que hacer un respaldo de sus datos y eliminar todo rastro de software que tuviera antes. Me tomará tiempo, pero sé que en Garak lo podré reparar.

    — Yo iré a Garak contigo, Lankir — Wida le hizo saber a su compañero — Necesitamos ver a Terrior y a los demás y contarles la verdad.

    — Todos en el universo deberían saber la verdad — Lankir seguía sorprendido por lo que acababa de ver — Hark es un monstruo. De eso no hay ninguna duda.

    — Pronto solo será un cadáver más — Asmir se prometía a sí mismo acabar con su vida — Por habernos metido en una guerra contra Reinor y en un conflicto armado con Allecreod, me aseguraré de que no quede ni un solo rastro de él en el universo. Ni un solo átomo.

    — Será mejor que vayamos pronto a nuestros planetas — Ace quiso cerrar rápido aquella reunión — No tenemos idea de cuando llevarán a cabo la tercera Gran Catástrofe. Pero si lo hacen antes de que estemos listos para el conflicto, puede que no tengamos tiempo a responder cuando los edagrianos acudan a nuestros planetas.

    — Asmir, queremos pedirte que no envíes ningún mensaje a Magnus al respecto — Michael habló de algo importante para él — Es información muy sensible. Si la gente de la Tierra se entera de que descubrimos las respuestas y no las compartimos, se armaría un caos. Y luego podrían no creernos cuando les presentemos la evidencia verdadera.

    — Descuida, humano, los asuntos de la Tierra no son importantes para mí — esa respuesta del líder garak, aunque bastante agresiva, dejó con tranquilidad a todo el escuadró de Zenith.

    De esa manera, los grupos se redistribuyeron para partir de regreso a su planeta. Asmir, Kila y todo el ejército garak se marcharía de vuelta a su mundo, llevándose con ellos a los dos xaromitantes Lankir y Wida, junto con el robot Xorxaik para que Lankir pudiera seguir trabajando con él en las comodidades de los laboratorios del planeta Garak.

    Los humanos de Zenith, por su parte, regresarían a la Tierra para hacer entrega de la evidencia recolectada a su líder, para que luego este expusiera la verdad detrás de las causas de la Gran Catástrofe ante todo el mundo, con la esperanza de que eso fuera suficiente para que los países con mayor poder militar prestaran su fuerza en lo que sería una batalla para evitar una Gran Catástrofe, o en palabras de Kenegar, un Exterminio.
     
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    Manuvalk

    Manuvalk el ahora es efímero

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    Saludos amigo, ya estoy aquí tras haber leído el capítulo y voy a comentarlo, as always.

    Iniciamos con Ace y Agustina rememorando las veces que el actual comandante se ha desmayado y ni siquiera me acordaba de que habían sido tantas. Como dijo la chica, estaría bien que Ace se hiciese un examen médico una vez regresen a la Tierra. Tras ello, llega Wida para cuidar de Wagner, el cuál aún no ha despertado. Sin lugar a dudas, no creo que no haya nadie en ese grupo que no esté afectado por lo sucedido.

    Luego pasamos a ver a Melody, quién es cuidada por Michael y Alicia. La chica, pese a lo sucedido, parece haber decidido formar parte de la guerra que se avecina. Thomas y Gwyn están en la sala de control, monitoreando la nave, mientras reciben la visita de la pareja anteriormente mencionada. Y en plena conversación, Gwyn le habla a Michael de una forma que a mi modo de ver, genera confusión. Entiendo el porqué luego Thomas le pregunta a Michael al respecto. Ya van dos capítulos que Gwyn tiene esa actitud hacia Michael y aunque solo sea para tener su apoyo, hay formas y formas. No sé, es algo que no me está agradando de ella. Acto seguido, descubrimos que Wagner ha despertado y está completamente confundido. Toma un tiempo hacerle entrar en razón y explicarle lo sucedido, lo cuál debe ser mucha información difícil de procesar. Stones logra tranquilizarse, pero sin duda debe estar traumatizado. Es una lástima, no está teniendo nada de suerte últimamente.

    Tras eso, vemos que Wagner tiene un sueño que se termina convirtiendo en pesadilla y lo termina mostrando solo, sin apoyos. Al despertar, el soldado recibe la visita de Michael para avisarle de la llegada de Ryfier, y sorprendentemente le pregunta a éste si disfruta viéndole así. La respuesta de Umcali es demoledora y evidencia que esos dos nunca serán amigos. Además, Wagner lo piensa y es consciente de que él en su lugar si le desearía la muerte, lo que le convierte en una peor persona. Sin duda, la situación del joven Stones es crítica en todos los sentidos y creo que es totalmente impredecible el como pueda acabar el tipo.

    Y finalmente, el grupo del Zenith llega a Ryfier en plena reunión de Asmir, Cadain, Lankir y demás. Parece que el no tener noticias de Allecreod les incomoda, pero no más que la noticia que les da el grupo sobre Hark y los edagrianos. Tienen las respuestas a la catástrofe y no son nada buenas. Parece que las especies se van a aliar para protegerse del enemigo y planean una ofensiva a su mundo, ya que tienen sus coordenadas, aunque deberá ser antes de la tercera catástrofe.

    Sea como sea, deben regresar a Garak y la Tierra para reportar lo sucedido, unir a todos y preparar una guerra. Estoy muy hypeado por lo que está por venir. Hasta pronto, amigo.
     
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  7. Threadmarks: La persona equivocada
     
    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido

    Piscis
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    La Gran Catástrofe VI Unidos en la Extinción
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    Ciencia Ficción
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    Saludos. Habiendo llegado el fin de semana, es momento de publicar el capítulo 14 de esta sexta parte. Cada vez nos estamos acercando más a un evento que espero poder publicar. No solo porque es de mi agrado, sino porque siento que es un buen gatillo para lo que vendrá después.

    Pero bueno, mejor no perder demasiado tiempo hablando y paso a la publicación del capítulo. Quiero agradecer una vez más y como cada semana a mi amigo Manuvalk por estar siempre ahí para leer y comentar la historia. Estoy seguro de que este capítulo le gustará bastante, y no puedo esperar para que lo lea para conocer su opinión.

    Quiero agradecer también a cualquier otro lector o lectora que, ya sea tarde o temprano, llegue hasta aquí. El hecho de que un universo tan extenso los mantenga enganchados en cierta forma resulta agradable para mí.

    Sin más que decir, les dejo el capítulo.










    La persona equivocada:

    Natasha se encontraba reunida junto a todos sus compañeros en la sala de comandos de su nave. Durante catorce días, el vehículo espacial de Black Meteor se convirtió en un lugar muy silencioso. Originalmente había un total de nueve soldados entusiasmados por la misión en el mismo, pero con cuatro muertes en el equipo, el número se redujo considerablemente, así como también los ánimos de los tripulantes. En los pasillos casi no hubo un solo eco en la mayoría de los días, siendo muy pocos en los que había algo de ruido.

    La líder del equipo, la cual tenía ese puesto porque Xander eligió dejarla a cargo en su lugar, los miraba a todos fijamente. En sus rostros se podía ver miradas serias y frías. El hecho de regresar a casa sin habérselo comunicado a su líder, cosa que estaban por hacer en ese momento, los tenía algo preocupados. No tenían idea de cómo iba a reaccionar cuando tuvieran que decirle las cosas que habían ocurrido en todo el plazo de tiempo desde su última actualización. Era por eso por lo que Natasha quería asegurarse de ser respaldada por sus compañeros en su totalidad. Esa fue la razón por la que eligió esperar unas dos semanas tras el último descenso, en el cual terminaron por morir sus dos compañeros Isac y Paul. Necesitaba al grupo recuperado, y solamente un plazo de tiempo como ese sería suficiente para hacer algo así.

    — ¿Tienes el audio que recolectamos en aquel planeta misterioso? — preguntó Natasha a Casey, quien fue la que obtuvo dicha evidencia.

    — Allí está, tal cual lo extrajimos de aquella nave destrozada — Casey señaló a una de las máquinas.

    — ¿Alguno recolectó fotografías de los planetas Triyr o del último en el que peleamos? — preguntó Natasha a los otros tres compañeros.

    — Yo tengo un par de fotos que tomé en el planeta Triyr a escondidas — Xander le comunicó — Pero solo tomé una a sus habitantes y otras tres al interior de la ciudad. No creo que ayuden demasiado.

    — Servirán, créeme — Natasha apreciaba que su compañero tuviera esas fotos — Y sobre el último planeta…

    — Creo que nadie llegó siquiera a pensar en obtener fotografías — Noak contestó con la verdad — La única evidencia de que estuvimos allí es el sistema de navegación de la nave, el cual tiene registros de sus coordenadas.

    — Qué lástima, era el planeta al que claramente íbamos a tener que regresar — Natasha pensó en lo que Xander le había dicho — Sobre todo si lo que Xander me dijo era verdad.

    — Lo fue, Natasha — Gina le habló, haciéndole saber que todo era cierto — Realmente mencionó nuestro planeta. Y dijo que vendría a buscarnos.

    — Entonces no necesito más evidencia que esa — la chica estuvo decidida a iniciar todo — Espero que a Abel le sea suficiente.

    Fue así como Natasha realizó una llamada de comunicación directa por medio de videoconferencia hacia la Tierra, más específicamente a su líder. El grupo estuvo a la espera durante unos veinte minutos, dado a que no se trataba del envío de un mensaje simple, sino que dos máquinas muy lejanas en el universo necesitaban comunicarse, y para eso se requería de un gran tiempo de espera. Pero toda espera valió la pena, porque al final de esos veinte minutos, Abel apareció en pantalla. Los soldados vieron que su líder se encontraba en una oficina, totalmente solo, lo cual los dejaría a ellos cinco para enfrentarlo a él únicamente. Para todos ellos era un alivio ese detalle.

    La cara que Abel puso al verlos fue de felicidad, dado a que pasó mucho tiempo desde que ellos enviaron un reporte de actualización de la misión. El recibir esa llamada confirmaba que su equipo se encontraba con vida, y eso le gustó. Por el contrario, lo que no le agradó fue ver que solamente eran cinco soldados, y que todos tenían una expresión muy seria en sus rostros. Eso lo llevó a pensar que la misión no estaba yendo para nada bien, y lo primero que asumió fue que los otros cuatro soldados estarían heridos.

    — Buenos días — Abel saludó con amabilidad para iniciar esa llamada — ¿A qué debo este placer?

    — Tenemos cosas muy importantes que comunicarle — Xander tomó la palabra — En primer lugar, yo no soy el líder del equipo por el momento. Tuvimos un pequeño contratiempo, y luego de que Natasha lo resolviera, yo opté por dejarle el puesto a ella.

    — ¿Qué clase de contratiempo? — preguntó su líder, bastante alarmado por escuchar esa noticia.

    — Lo sabrá a su debido tiempo — como líder, Natasha fue la que continuó la conversación — Primero le estoy informando que nosotros cinco somos los únicos soldados que quedan con vida. Y actualmente estamos regresando al planeta Tierra. Nuestra llegada se dará en una semana, aproximadamente.

    — ¿Realmente solo quedan ustedes cinco? — Abel se sorprendió al ver que no había heridos, sino que todos estaban muertos — ¿Cómo fue posible que sucediera esto? ¿Acaso el Zenith lo hizo?

    — No… — Natasha lo dijo con algo de miedo a lo que vendría después — De hecho, nunca llegamos a encontrarnos con el equipo de Zenith. Nuestra misión fue un completo fracaso.

    La cara de enojo que puso Abel al oír esas palabras no tuvo igual. El líder del país apretó los dientes y los puños con rabia al escuchar de sus propios soldados que la misión que les encomendó había resultado ser un fracaso, con lo importante que era para lograr unificar su país con el país que en el pasado fuera su enemigo. Tenía mucha fe puesta en ellos, dado a que eligió a los mejores y les dio todo lo que creyó que podría serles de utilidad para que lograran sobrepasar al enemigo. Pero la noticia que acabó de escuchar le confirmó que no fue suficiente. No solo eso, sino que ni siquiera estuvieron cerca.

    — Díganme que mierda pasó allí afuera — Abel quiso oír la historia completa antes de empezar a soltar su lengua contra ellos — ¿Qué tan peligroso es el universo?

    — Perdimos el rastro de Zenith en un momento — Natasha le informó a Abel ese detalle importante — Su nave estaba en nuestro radar, y luego, de un momento a otro, desapareció. No sabemos qué fue lo que les pasó, pero eso pasó. Le enviaremos el registro del radar de aquel día para que usted lo pueda confirmar.

    — Luego de eso, otra nave apareció en nuestro radar — Xander habló para no dejar a Natasha afrontando esa charla totalmente sola — Creíamos que era la de Zenith, pero no lo era. Es más, la nave de Zenith jamás ha vuelto a aparecer en el radar. De eso estoy seguro. En fin, continuaré… Seguimos esa nave hasta un planeta donde lo único que había era una ciudad amurallada, y alrededor, un bosque de bestias salvajes.

    — Allí fue donde perdimos a Zaid — Gina fue la que comentó la muerte de su hermano gemelo — Tan pronto como llegamos, quisimos seguir el rastro de dicha nave. Mientras nos acercamos a pie hasta el lugar donde aterrizó, la vimos despegar. Y entonces dimos la vuelta para no dejar que escape. Allí fue donde terminamos emboscados por esos animales salvajes. Zaid no pudo sobrevivir a ese ataque.

    — Estábamos muy cerca de enfrentar una tragedia, pero fuimos salvados por los nativos de ese sitio — Noak también optó por hablar — Eran seres con armas muy primitivas, pero efectivas. Al salvarnos, nos acogieron y nos llevaron hacia su ciudad amurallada. Allí descubrimos que el nombre de su especie y de su planeta era Triyr. Permanecimos un par de noches en su planeta, y cuando quisimos recuperar nuestra nave, ellos nos atacaron por sorpresa para quitárnosla.

    — En ese ataque murió Claire — Xander narró nuevamente la historia — Resulta que la nave espacial que vimos aterrizar en ese planeta estaba detrás de todo. No sabemos quienes iban a bordo de esta, pero supimos que se trataba de seres terribles, porque ellos lucharon con desesperación para robarnos la nave y dejarnos atrapados en ese planeta. Incluso trataron de dejarnos con vida para que afrontáramos esa amenaza nosotros mismos. Pero gracias a Natasha, logramos obtener la victoria y regresamos al espacio exterior.

    — Desde ese momento, yo tomé el mando del equipo y la misión continuó — Natasha retomó la historia por su cuenta — Pasamos tiempo en el espacio sin encontrar nada, hasta que otra nave entró a nuestro radar. Seguimos la pista hacia un planeta casi desolado, y lo que encontramos allí fueron los restos de una nave que había sido destruida. La nave, aparentemente, seguía emitiendo señal y enviando un mensaje.

    — Dicho mensaje estaba dirigido hacia un ser conocido como Casseirem — Casey, quien fue la que registró ese archivo de audio, habló por primera vez con Abel sobre eso — Los tripulantes de la nave le estaban pidiendo ayuda. Probablemente fuera una nave de exploración como la nuestra. El asunto es que estaba destruida para cuando la encontramos.

    — Luego de abandonar ese planeta sabiendo que no era lo que necesitábamos encontrar, subimos otra vez al espacio exterior — Natasha pasó al final de su viaje — Encontramos otra nave en el radar. La seguimos y esta aterrizó en un planeta desconocido. Frente a una ciudad. No se parecía mucho al planeta Triyr, por lo que creemos que, en esa ciudad, todos los seres son inteligentes.

    — De allí salió un enemigo a enfrentarnos… — Noak recordó aquel enfrentamiento — Tenía un traje a prueba de balas, y una fuerza tremenda. Era invencible. Él fue quien asesinó a Paul y a Isac.

    — No fue solo eso, nos dijo algo que nos dejó aterrados — Xander recordó haberlo escuchado — Nosotros no tuvimos la oportunidad de hablar con él, pero él tenía mucha información relacionada con nosotros — Xander pronto empezó a citar sus palabras — “Huyan ahora, humanos bastardos. Huyan y prepárense porque voy a ir a hacerles una visita a su planeta. Avisen a todos en la Tierra para que se preparen para mi llegada. Y más les vale que cuando yo aparezca para matarlos, ustedes salgan a enfrentarme”. Jamás olvidaré esas palabras.

    — En ese planeta extraño hay seres que saben de nuestra existencia y nuestra ubicación — Natasha le comentaba a su líder la gravedad del asunto — Y que claramente van a venir a pelear en contra de nosotros. Es por eso por lo que decidimos regresar. Necesitamos unir fuerzas con Zenith para poder hacerle frente a esta amenaza. Y para después poder encontrar las respuestas a la Catástrofe. ¿Qué opina?

    Todos vieron como Abel agachó su cabeza al tiempo que cerraba los ojos, en una clara señal de inconformidad. Levantó ambas manos para juntarlas y presionar con fuerza en señal de controlar su ira. El líder del país pronto levantó la vista y los miró muy enojado con todos ellos. Sentía que sus soldados le habían fallado en todos los sentidos, y estaba por comunicárselos de una forma muy brusca.

    — ¡¿Por qué mierda siempre pasa lo mismo?! — sus gritos intimidaban bastante — ¡¿Por qué todas las misiones que involucran a Zenith terminan siendo un fracaso?! ¡Infiltrarse a un país por recursos, atacar su país, perseguir a su escuadrón…! ¡Siempre termina igual! ¡Siempre terminamos perdiendo! ¡¿Pueden explicarme por qué demonios son tan incompetentes?! ¡Les hice construir una nave con un radar para que pudieran seguirlos?! ¡Ustedes son de los mejores soldados de las academias y los hice pasar tiempo con comandantes como Morris Grant y Frans Badir para que aprendieran de ellos! ¡Infiltré a un espía en Zenith para recolectar información suya y así saber qué movimientos iban a realizar! ¡Armas y provisiones que debían ser suficientes para su viaje! ¡Todo, lo pensé todo para que ustedes triunfaran la misión, y ahora resulta que vienen de regreso sin haberse encontrado con Zenith ni una sola vez!

    Los gritos de Abel se detuvieron. El líder de Black Meteor hizo una pausa para beber un vaso de agua y así poder aclarar su garganta, sin embargo, el enojo y el descargo con sus soldados no se iba a terminar allí. Los cinco sobrevivientes lo sabían, y se prepararon para volver a ser agredidos verbalmente por él.

    — ¡Más les vale que tengan evidencias de todo esto! — Abel quiso asegurarse de que no era una broma — ¡Porque para mí todo esto es una mentira! ¡No puedo creer que no hayan podido encontrarlos nunca! ¡Díganme que tienen evidencia que respalde lo que me han dicho!

    — Tenemos evidencia sobre el planeta Triyr, y sobre el mensaje dirigido a Casseirem — Natasha hablaba con miedo ante su superior — Pero no tenemos nada sobre el último planeta al que acudimos.

    — ¡Entonces es mentira! — Abel les cuestionó la historia contada — ¡Les creo que hayan perdido a Paul y a Isac, pero no ese puto cuento de que el ser que los atacó les haya dicho que vendría a la Tierra!

    — ¡Señor, le juro que es la verdad! — Xander quiso que su líder le creyera.

    — ¡Tu palabra no es una evidencia, Xander! — Abel fue muy severo con él — Creo que ustedes pensaron en eso para engañarme — finalmente se tranquilizó y dejó de gritar — Estoy seguro de que luego de perder a cuatro soldados, ya no se ven capaces de continuar la misión. Y se inventaron esa maldita historia para poder regresar a la Tierra. Bueno, eso no va a funcionar. Den la vuelta de inmediato y continúen con la misión. Quiero que rastreen a los soldados de Zenith y los capturen como estaba planeado.

    — No será posible, ellos son nueve, y nosotros ahora somos cinco — Casey quiso que entendiera que era una locura — No hay forma en que podamos derrotarlos en una pelea. Necesitamos buscar una alianza de forma pacífica.

    — Eso es algo que no va a pasar — Abel habló muy furioso con ellos, pero no volvió a levantar la voz — Magnus no tiene pensado negociar luego del ataque que realizamos a su país.

    — Lo realizamos bajo sus órdenes — Xander lo increpó por eso.

    — Mis órdenes consistían en que el ataque fuera una victoria para nosotros, y no una derrota — Abel le contestó con enojo — Por eso tuve que mandarlos a esta misión. No pudieron superarlos en la Tierra, así que se suponía que los iban a superar en el espacio. Pero veo que tampoco pueden así.

    — Con todo respeto, señor, pero nosotros cinco no podremos con ellos — Natasha le hizo saber que no regresarían al espacio — Y considerando que la nave de Zenith desapareció del radar y ya nunca más volvió a aparecer, porque dudo que la última nave que seguimos fuera la de ellos, perderemos el tiempo. No los vamos a poder encontrar.

    — Tienes razón, son demasiado incompetentes hasta para eso — Abel se llevó ambas manos a la cabeza para arrancarse el cabello con los dedos — Tendremos que hacer un cambio de planes, entonces. Haré que Lathan me siga trayendo información importante de Zenith, y luego, cuando ustedes regresen y el ejército esté preparado, todos vamos a invadir el país enemigo.

    — ¿Una invasión? — preguntó Gina muy preocupada por lo que escuchaba — Eso es algo peor que el ataque terrorista que hicieron en el pasado.

    — Es la única forma, Magnus no negociará por las buenas, y yo realmente no quería tener que llegar a este extremo. Sobre todo, porque nuestro país quedaría desprotegido si todo el ejército participa. Piensen en esto como una consecuencia directa de su fracaso. En especial ustedes tres… Hexed, Zafiro y Lobo. Ustedes fallaron el plan del ataque, lo que derivó en el plan de la emboscada en el espacio. Y al haber fallado en ese último plan, ahora tendremos que invadir. Esto es consecuencia de sus fracasos.

    — Señor, eso es algo muy temerario — Natasha no quería participar en un plan así — Los demás países lo verán como una declaración de guerra, y razones no les van a faltar. Nuestro ataque terrorista causó que nos pusieran un plazo límite para encontrar las respuestas. Si hacemos algo tan horrible como eso, podrían tomar la decisión de expulsarnos de inmediato. Estaríamos siendo los primeros en el mundo en declarar una guerra luego del período de casi veinte años de paz posterior a la Catástrofe.

    — Eso es algo que siempre será recordado — Casey quería que él entendiera la gravedad del asunto — Nadie en el mundo lo olvidará. Black Meteor quedará manchado por siempre.

    — Entonces, esa mancha va a pesar sobre ustedes por el resto de sus vidas — Abel sonó muy severo con ellos — Porque fueron dos fracasos seguidos de ustedes tres los que llevaron a esto. Zenith no hará la paz con nosotros mientras esté bajo el mando de Magnus. Y como nadie más se atreve a tomar su lugar, no nos quedará otra opción. Los estaré esperando para el ataque. No será inmediatamente una vez que regresen, pero no tardará demasiado. Así que aprovechen para descansar bien. Son los mejores soldados, aunque lo único que hagan sea fracasar. Y por eso estarán en la línea del frente.

    Luego de haberles dicho esas palabras, la comunicación fue cortada directamente por parte del líder de su país. Natasha, Xander y Casey se quedaron con una sensación amarga tras haber escuchado todo lo que él les contó. Sin duda alguna, las misiones que ellos tres realizaron, contando la que estaba en progreso, fueron un fracaso. Eso no lo negaban. Pero una cosa era admitir el fracaso y otra muy diferente era que les adjudicaran la responsabilidad de toda una invasión a ellos por haber fracasado.

    Casey no se encontraba en su mejor momento. Había perdido a cuatro compañeros, y uno de ellos era una pareja que había mantenido durante mucho tiempo. Lo que acababa de escuchar de Abel, y la forma tan hostil en que lo dijo, la dejaron muy afectada, al punto de que rompió en llanto. Todos sus compañeros la miraron con tristeza, sabiendo que no era justo que tuviera que cargar con algo así. Gina se le acercó para abrazarla, y Natasha también hizo lo mismo.

    Xander se tomó la cabeza mientras se veía afectado por ser él el mejor soldado del grupo, al menos en promedio de academia, y no haber podido hacer una diferencia en la misión. El peso de las palabras de Abel era mucho, y no creía que pudiera soportarlo.

    Noak, por su parte, supo que Abel hablaba desde su posición como líder. Entendió que Magnus nunca haría las paces con él, y estaba consciente de los motivos por los cuales eso no iba a suceder. Sin embargo, él no juzgó a ninguno de los dos líderes. Noak se veía a sí mismo como un simple soldado, y estaba seguro de que los líderes de un país lidiaban con cosas muy diferentes a las que él estaba acostumbrado. El soldado, a diferencia de sus compañeros, reconoció el fracaso en la misión y accedió a formar parte de ese ataque, si eso significaba que ambos países se unirían, sabiendo que eso era lo que Abel quería lograr.

    — Estuvimos siguiendo a la persona equivocada — Casey decía mientras sus lágrimas se detenían — Abel fue el que nos envió a morir a todos a estas misiones. Él tuvo la oportunidad de hacer un tratado de paz con Magnus en varias ocasiones en el pasado. Pero no quiso hacerlo. Fue por eso por lo que nosotros fuimos enviados al campo de batalla para arriesgar nuestras vidas. Por su estúpido orgullo. Magnus era una persona con la que se podía razonar, pero Abel lo estropeó por completo cuando ordenó nuestro primer ataque.

    — Tienes la razón en eso, Casey — Natasha le reconoció esa verdad — Abel no es la persona ideal para seguir.

    — ¿Qué se supone que vamos a hacer ahora, Natasha? — Gina le preguntó con curiosidad — ¿Vamos a regresar a la Tierra y participar en esta invasión, o crees que puedes pensar en una solución para evitarlo? No quiero participar de un plan así.

    — Yo tampoco, la última vez que fuimos a Zenith perdimos a varios compañeros — Xander habló recordando aquel evento del pasado — Y cuando Frans se infiltró, lo terminaron asesinando. Fue por eso por lo que estuve loco por mi venganza contra ellos. No quiero tener que volver a entrar a su país para un conflicto como el que Abel propone.

    — ¿Qué otra opción hay? — Noak no se sentía muy bien siendo el único que aceptaba que la idea de Abel debía seguirse — Natasha, ¿a ti se te ocurre algo?

    Las miradas de los cuatro soldados se centraron en su líder, quien agachó la cabeza bastante pensativa mientras intentaba que surgiera en ella un plan o una idea simple que les permitiera evitar un conflicto de tal magnitud que podría ser interpretado por los otros países como un acto de guerra. La soldado simplemente quería unir fuerzas con los soldados de Zenith, todo por el bien de la misión de explorar el espacio exterior para descubrir las respuestas a la Catástrofe, teniendo en cuenta la amenaza que representó el ser que para ellos resultó ser invencible.

    La líder del equipo pensó por varios minutos, frente a la vista de todos, pero no logró encontrar un plan que no involucrara a ellos ingresando en Zenith. Fue entonces que obtuvo la respuesta que estaba buscando, y decidió comunicarla con todos.

    — ¿Ya sabes qué es lo que tenemos que hacer? — Gina tenía curiosidad por saber lo que iba a decir.

    — No realmente — Natasha contestó de forma enigmática — Sé qué es lo que yo voy a hacer. Y ustedes son libres de seguirme si así lo desean. Pero esto es algo a lo que no los puedo obligar.

    — Dilo, si puede evitar una guerra, lo queremos saber — Casey no quería participar en un plan como el de Abel.

    — Voy a cruzar la frontera hacia Zenith, y voy a dejarme capturar para pedir hablar en persona con su líder — la soldado sorprendió a todos con sus palabras — Abel nos ha enviado a morir por su estúpido orgullo. Ahora quiere que todos volvamos a hacerlo. Nos quiere meter en una guerra contra otro país, luego de que el mundo hubiera pasado años sin conflictos de ese estilo. Y no solo eso, nos ha dicho que nos pondrá en primera fila. No se lo voy a permitir. Ni tampoco voy a permitir que él me siga utilizando para explorar el espacio exterior poniendo en peligro mi vida. Voy a unirme al ejército de Zenith, y a partir de ahora, voy a continuar la misión junto a ellos. Bajo el mando de un líder diferente. Uno que es razonable. Uno en el que podemos confiar en que no antepone su orgullo por encima de nuestro bienestar.

    — ¿Realmente consideras que eso es lo mejor? — Noak preguntó algo asombrado por esas palabras de su compañera.

    — Así es, Noak — Natasha le contestó con mucha tranquilidad — A mis ojos, esto es lo mejor. No quiero que mi país participe en una guerra, así que cuando entre a Zenith voy a advertirles de todo para detener a Abel antes de que ocasione un conflicto del que vamos a terminar arrepentidos. Siempre estuvimos haciendo lo que él creía mejor. Así que ahora voy a hacer lo que yo creo mejor. Después de todo, creo que tengo el derecho de hacerlo. Considerando que sus planes han fallado. Pero no los puedo obligar a que vengan conmigo. Lo que estoy sugiriendo es un cambio de bando, y entiendo que esto es algo que no puede hacerse tan fácil. Por eso, que cada uno decida. Yo iré. Y no se sientan obligados a no dejarme sola. Sé del caso de alguien que se ha cambiado de bando en el pasado, y por lo que obtuvimos de Lathan hace tiempo, no le ha ido mal.

    Los cuatro soldados supieron a quien se refería exactamente Natasha cuando dijo esas palabras, y también lo que ella les quiso decir con eso. Ciertamente, todos los veían como un movimiento muy arriesgado por parte de la soldado, dado a que eso que iban a hacer sería considerado traición por parte de su nación. Tras haberse formado como militares y haber crecido en Black Meteor, hacer un cambio hacia otro país, el cual era considerado un enemigo por la historia que transcurrió en el pasado, estaba claro que no iban a ser recordados con buenos ojos por los habitantes de su país.

    Sin embargo, Casey se despreocupó de aquello tan pronto como entró en razón. Ella y Paul llegaron a la conclusión de que Magnus era un mejor líder que Abel, y por lo que Natasha había decidido, ella también se había dado cuenta. Si bien, la chica no tenía forma de saberlo con precisión, sentía en su interior que de haber realizado esa acción hace mucho tiempo atrás, Paul seguiría con vida. Lo que sí supo era que Paul seguramente elegiría cambiarse de bando junto con Natasha, y eso fue suficiente para que ella tomara su decisión.

    — Yo iré contigo, Natasha — su compañera, con la cual llevaba más tiempo conviviendo, fue la primera en hacer pública su decisión — No estarás sola cuando vayas a Zenith.

    — Te lo agradezco, Casey — Natasha tomó las manos de su compañera — Esto es lo mejor para nosotras.

    Xander supo que el plan de Natasha era la única forma de detener una guerra entre ambos países. No le gustaba del todo la idea de cambiarse de bando, y no lo veía como algo permanente. Él fue de los mejores soldados de Black Meteor, y tener que traicionar a su nación sería muy mal visto. Era algo que a él no le gustaba, pero tampoco quería ser enviado al frente en una guerra contra sus enemigos. Tal y como Natasha dijo, Abel siempre los envió a morir, y eso era algo que él aceptó como la verdad. Para él, lo más importante era evitar una guerra, y más que nada, conseguir las respuestas a la Catástrofe por las cuales había perdido a varios compañeros a lo largo de su vida.

    — Yo iré con ustedes dos — el ex subcomandante habló con firmeza — Pero quiero dejarles algo muy en claro. No pienso abandonar a mi país. Me rehúso a participar en una guerra, y a seguir en la misión de exploración espacial bajo el mando de Abel. Pero tan pronto como hayamos encontrado las respuestas a la Gran Catástrofe, esperaré a que Abel sea obligado a renunciar a su cargo de líder. Y luego, regresaré a Black Meteor. No me importa que me consideren un traidor.

    — Respetaré tu decisión, Xander — Natasha fue muy clara con él — Yo me quedaré en Zenith. Después de todo, creo que tengo una buena razón para hacerlo.

    — ¿Gina? ¿Noak? — Casey los miró para saber su elección — ¿Necesitan más tiempo?

    — No — la chica contestó decidida — Yo también me iré a Zenith con ustedes. Por seguir las órdenes de Abel fue que mi hermano terminó muerto. Si él hubiera aceptado los tratados de paz de Magnus, las cosas podrían haber sido diferentes. No sé si mi hermano estaría vivo hoy, pero no es necesario. Mi hermano ya no está, y fue por responsabilidad de Abel. Así que, no tengo motivos para seguirlo por más tiempo.

    Noak se sentía muy presionado para hablar. Todos sus otros compañeros habían optado que la mejor decisión era dejar atrás el país en el que se habían formado como militares, por el cual él sentía un gran orgullo al pertenecer. Incluso Xander, que, a sus ojos, era el más razonable de todos en sus motivos, consideró que abandonar a Abel era algo necesario. Noak no quería dejarlo atrás. Cierto era que Abel les entregó todo para que ellos pudieran participar en la misión, y que incluso luego de que Natasha eligiera cambiar el curso de esta, ellos habían fracasado. No veía correcto abandonarlo cuando se suponía que eso era un error, y ciertamente, no lo iba a hacer.

    — No… — el soldado se rehusó — No puedo hacer esto. Abel puede haberse equivocado en sus decisiones, y puede que varios de nuestros compañeros hayan muerto. Pero en el pasado, Zenith causó un daño enorme a nuestro país. ¿Acaso creen que saquear nuestros recursos es algo que se pueda olvidar? Si elijo irme con ustedes, estaría ignorando las vidas de aquellos compañeros que vivieron el pasado y que murieron para defender nuestra nación del saqueo. Abel puede haberse equivocado, pero él defiende el orgullo de nuestro país. No lo dejaré atrás.

    — Noak, ¿realmente estás considerando esto? — Gina se acercó a él algo decepcionada — Eres alguien inteligente. ¿No te das cuenta de que Abel utiliza el orgullo a nuestro país para enviarnos a morir en estas misiones? ¿Qué vale más para ti? ¿El orgullo por tu nación o tu vida? Porque yo valoro más mi propia vida. Y créeme que, si mi hermano estuviera vivo, pensaría igual.

    — Escuchen, tal vez a ustedes no les importe, pero a mí sí — Noak confrontó a todos sus compañeros — Así fue como me educaron. El país es lo más importante. Y Abel lo sabe. A mí tampoco me gusta la idea de participar en una guerra, pero no hay otra opción. Pónganse en el punto de vista de él. Terminó así por intentar salvar nuestro orgullo. No me molestaría cooperar con Zenith… pero cambiar de bando y darle la espalda a quien levantó un país golpeado por la guerra y la Catástrofe es algo que no me podré perdonar nunca.

    — ¿Qué es lo que piensas hacer ahora? — Natasha quiso saber cuáles serían los siguientes pasos de su compañero — He dicho que no estaban obligados a seguirme, pero quiero saber qué es lo que harás.

    — No pienso delatarlos, si eso es lo que te preocupa — Noak decía la verdad en ese aspecto — Yo tengo mi punto de vista, y ustedes tienen el suyo. Así que, son libres de hacer lo que ustedes crean correcto. Confío en que Abel hará lo que deba.

    — Noak, si nos delatas, Abel aún te enviará en primera fila a una guerra contra Zenith — Xander habló con él cara a cara.

    — Lo sé, y acabo de decirte que no los pienso delatar — Noak le contestó, aceptando el reto de su compañero.

    — Noak, ¿realmente no hay forma de hacerte cambiar de opinión? — Gina no quería dejar las cosas así.

    — No, Gina, lo lamento — Noak sabía el motivo de sus palabras — Pero yo tomé mi decisión, y tú tomaste la tuya.

    — Entonces, supongo que en siete días nos vamos a despedir — su compañera se mostraba triste por tener que separarse de Noak, luego de todo lo que había vivido junto a él.

    — Así parece — Noak no se mostraba arrepentido de nada — Les deseo la mejor de las suertes en Zenith. Ojalá sepan lo que hacen.

    Habiendo todos decidido lo que iban a hacer, con cuatro soldados que iban a infiltrarse en el país enemigo para solicitar un cambio de bando, y uno de ellos que eligió que lo mejor era quedarse en casa, todos supieron que el fin del viaje marcaría el comienzo de una nueva etapa en sus vidas.

    Pronto, Noak, Xander, Gina y Casey marcharon a sus dormitorios para poder descansar tras la conversación con Abel, dejando a Natasha sola en la sala de comandos. La soldado no tenía problemas en estar a solas en ese momento, ya que supo que sería bueno para poder aclarar sus pensamientos. Estos no tardaron en volverse hacia alguien de su pasado.

    — Debí haberme marchado contigo hace mucho tiempo — Natasha recordó a su primer líder y también pensó en el sueño que tuvo hace algunos días — Pero pronto tomaré el mismo camino que tú… Sé que estás con vida, explorando el espacio… y eso significa que debes estar arriesgando tu vida también. Solo te pido que sobrevivas, y que no tardes mucho en volver a la Tierra. Quiero verte.

    El silencio no tardó nada en volver a reinar en el interior de la nave de Black Meteor, tal y como era una costumbre en todos esos días durante las últimas dos semanas. Tras haber aclarado su mente, la soldado puso toda su atención en las máquinas que tenía al frente. Estaba muy cerca de la Tierra como para permitir que un desperfecto accidental terminara ocasionando una tragedia para ella y sus compañeros.

    […]

    Era de noche, y en las afueras de una pequeña universidad de Zenith, se estaba festejando el recibimiento como profesionales de varios alumnos de esta. Médicos, abogados, ingenieros, técnicos y hasta profesores celebraban que sus estudios habían terminado. La universidad lo festejaba a lo grande con una fiesta con música electrónica y bailes entre todos los graduados. La entrada a la fiesta era libre y gratuita, pero las bebidas no lo eran.

    Entre la multitud de jóvenes, algunos que se graduaban y otros que solamente hacían compañía para felicitar a sus familiares o amigos, se encontraba el infiltrado Lathan. El joven espía de Black Meteor, en una de sus migraciones hacia una nueva base militar para obtener información, se topó con la fiesta y decidió entrar por un momento para poder despejar un poco su mente.

    Sin embargo, ese momento fue cortado cuando su dispositivo otorgado por Abel comenzó a vibrar. Lathan supo que todos los jóvenes debían estar tan concentrados en las bebidas y en el baile que no le darían el más mínimo de atención, por lo que se alejó del lugar para poder tomarlo y establecer una comunicación con quien lo estuviera llamando.

    Al contestar, se dio cuenta de que se trataba de Nick Mardh, el jefe de ingenieros electrónicos de Abel, quien colaboraba con él frecuentemente en su misión de espionaje. Lathan lo conoció, pero hacía mucho tiempo que no hablaba con él. Pero eso no impidió que contestara el llamado.

    — Hola, Nick — el espía lo saludó con amabilidad — ¿Qué tal ha ido todo?

    — Por suerte, bien — Nick le contestó a su compañero — Abel me ha pedido que te pase un encargo, dado a que él está ocupado revisando archivos sobre el ejército.

    — ¿De qué se trata? — Lathan se sorprendió de que Abel se encontrara con ese trabajo.

    — Cuatro de los soldados que partieron al espacio han muerto, y por eso, optaron por regresar — Nick lo puso al día — La misión del subcomandante Xander para capturar a los soldados de Zenith y forzar una negociación ha fracasado. Abel tiene en mente una invasión total de su ejército al país en el que tú te encuentras. Me ha pedido que te de tu nueva misión. Deberás buscar una forma de meterte discretamente a la sala de máquinas de una base militar y obtener códigos de acceso para descubrir las ubicaciones más vulnerables de todo el país, junto con la distribución geográfica de bases militares y la mayor información posible del país.

    — ¿Qué se supone que haga con eso? — Lathan estaba algo confundido.

    — Solo tienes que recolectar esa información — Nick le explicaba con cuidado — Luego de eso, deberás marcar en una aplicación que te voy a pasar, la ubicación de dichas bases y puntos vulnerables, junto con el número de soldados. Al final de todo, vas a tener que marcar un sector en el que te vas a ocultar, y tan pronto como empiece el ataque, un grupo de soldados te sacará de allí. En resumen, pasarnos información sobre el estado del ejército de Zenith, y luego elegir un lugar donde te extraerán. La aplicación que voy a instalar en tu dispositivo incluirá un tutorial que podrás mirar cuantas veces quieras. Tu tarea, por el momento, es buscar una base militar y ver cómo te las arreglas para acceder a la sala de servidores. Estoy trabajando en una aplicación de registro de teclas. Cuando al tenga lista, conectarás tu dispositivo a dicha computadora, y el programa infectará esa máquina. Recibirás todas las teclas que sean presionadas en dicha computadora, y eso ayudará a deducir su contraseña. Con la contraseña, entrarás y descargarás toda la información.

    — No te estoy entendiendo nada — Lathan quiso frenar a su compañero allí mismo.

    — Al conectar tu dispositivo a la máquina, esta se verá invadida por un programa “inofensivo”, el cual registrará cada vez que alguien presione una tecla. Luego, te enviará por correo la lista de teclas presionadas. Tú deberás deducir la contraseña de esa máquina y entrar para robar toda su información.

    — ¿Cuánto tiempo tengo para esto? — Lathan se vio preocupado, dado a que esa era la misión más difícil, al menos para su entendimiento, desde que fue convertido en un espía de Black Meteor.

    — Fácilmente, tendrás un mes para esto. Así que descuida. Tú no te preocupes por nada y deja que mi equipo y yo nos encarguemos de la parte informática. Tu trabajo es dedicarte a robar todo lo que puedas y anotarlo para Abel.

    — Entendido, Nick — Lathan supo que debía confiar en él — ¿Algo más?

    — Abel me pidió que te preguntara si tenías algo de información nueva que pudieras haber anotado o que quieras decir en voz alta en caso de no poder hacerlo — Nick investigó un poco más sobre la misión del chico.

    Lathan supo que lo único relevante que había ocurrido en esas semanas en las que él estuvo infiltrado fue la revelación de que Ace, alguien a quien acababa de recordar hacía muy poco tiempo, se había convertido en comandante del Zenith. Sin embargo, considerando que el grupo de Xander pronto regresaría a la Tierra y que su misión fracasó, eso quería decir que esa información no resultaría en nada útil para Black Meteor en ese momento. Al no ver beneficios ni tampoco querer compartirla, Lathan optó por dejarlo todo como estaba.

    — Nada importante, Nick — el soldado siguió con su secreto.

    — Entonces me despido de ti ahora, niño — el ingeniero lo saludó con respeto pese a llamarlo de esa forma — Cuídate mucho. Y trata de elegir un punto seguro para cuando el ejército tenga que sacarte de ahí.

    — Lo haré, descuida — Lathan supo que en el momento de que lo rescataran, sería el final de su misión como espía de Black Meteor — Dime, ¿qué tal si luego de que me lleven a casa me enseñas tus habilidades? Si Black Meteor invade, supongo que ya no me necesitará como infiltrado.

    — Mis habilidades no son algo que yo te pueda enseñar así nada más, necesitarás formación, niño — en esa ocasión Nick sonó algo arrogante con su compañero — Después de todo, dos títulos de ingeniería no se obtienen de la noche a la mañana.

    — ¿Cómo consigo uno? — Lathan no tenía idea de qué estaba hablando Nick.

    — Cuando nos veamos en persona te lo diré, y te llevaré con gente que te pueda enseñar — el ingeniero sabía la condición académica del joven espía — Te prepararán bien.

    — Está bien, es un acuerdo — Lathan supo que tenía que regresar a trabajar — Nos vemos, Nick.

    Tras haber cortado la llamada, el infiltrado de Black Meteor volvió a la fiesta para disfrutar un poco más de la música y el baile. Tal y como él llegó a pensar, nadie sospechó o siquiera notó su ausencia. Eligió que pasaría un tiempo más en la fiesta para divertirse y luego se pondría a buscar una base en la que podría obtener información sobre Zenith.

    Al entrar en la pista, Lathan pensó en toda la gente que disfrutaba el momento con risas y sus seres queridos, recordando su charla con Nick, y teniendo presente lo que vendría después.

    — Si el ejército invade, toda esta gente saldrá lastimada — pensaba Lathan mirando los rostros de los chicos y chicas jóvenes — No tengo idea de por qué Abel necesita tanto atacar. Quisiera poder entender mejor este mundo tan complicado…
     
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    Manuvalk

    Manuvalk el ahora es efímero

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    Saludos amigo, tras leer este magnífico capítulo, el cuál me ha gustado muchísimo, pasaré a comentarlo as always XD.

    Parece que, definitivamente, Black Meteor hace aguas en todos los sentidos. Su grupo de élite enviado al espacio ha quedado muy mermado, su líder está empeñado en elegir el camino difícil y lo que se avecina para la Tierra no es nada alentador. Me parece increíble que Abel no crea a sus soldados sobre Arion y su amenaza. Entiendo su enfado sobre el fracaso de la misión, tristemente para ellos, BM siempre queda atrás del Zenith y para personas orgullosas como lo es su líder, es jodido de asimilar. Pero una alianza sería lo mejor y es posible, si olvidan el pasado. Aunque viendo la situación, si uno no quiere, dos no se pelean y justo es todo lo contrario. Abel atacará Zenith y el grupo estará en el frente. Y ahora diré que entiendo al equipo, la decisión que han tomado. Incluso entiendo a Noak, que por su personalidad y carácter, ha tomado la decisión que esperaba. El resto van a cruzar la frontera y unirse al Zenith, un hito que solo el propio Ace fue capaz de hacer. Ha sido muy bueno ver ese paralelismo entre él y Natasha, quién decide ante la sorpresa de todos, de huir hacia su país rival. Casey, Gina y Xander la acompañarán, por lo que se va a poner muy interesante el regreso a la Tierra.

    Finalmente, vemos al espía de Black Meteor disfrutando de una fiesta random entre jóvenes universitarios (no sabía que ser espía era tan divertido XD). De pronto, le contacta el ingeniero Nick para darle su siguiente misión ante la ausencia de su líder Abel, ocupado en miles de cosas imagino. Lathan deberá entrar en una base militar y obtener toda la información posible sobre puntos vulnerables de entrada al país, todo con el objetivo de que la invasión por parte de BM sea más sencilla. Lathan no parece verlo del todo claro y es que nadie en su sano juicio lo haría, pero bueno, parece que salvo milagro, BM va a invadir a Zenith...

    En fin amigo, ha sido un muy buen capítulo, la verdad. No puedo esperar a ver que ocurre próximamente. ¡Hasta pronto!
     
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