Ciencia ficción La Gran Catástrofe IX Explorando una Pesadilla

Tema en 'Novelas' iniciado por Reydelaperdicion, 4 Noviembre 2025.

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  1. Threadmarks: El planeta de las abominaciones
     
    Reydelaperdicion

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    Título:
    La Gran Catástrofe IX Explorando una Pesadilla
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    12
     
    Palabras:
    5433
    Saludos. Parece ser que hubo un error en la publicación de la historia y me salté un capítulo, publicando el número 12 en lugar del 11. En fin, cosas que pasan XD. Por suerte evitamos más tragedias y pequeños spoilersillos rápidos, pero bueno, supongo que eso me pasó por irme a las apuradas a cenar en año nuevo y no esperarme a tener una franja de tiempo más razonable para postear el capítulo correcto.

    No voy a perder mucho más tiempo en felicitaciones y coso. Feliz año 2026, 27, navidad, día de la raza o lo que sea.

    Un abrazo también a mi gran amigo Manuvalk quien me notificó rápido que el capítulo que publiqué era el 12 en vez del 11. Intentare que no se me produzcan más deslices como este XD.

    Y un abrazo a todos aquellos que estén llegando ya sea este año o cualquier otro a esta historia. Sin más para decir, dejo el capítulo.








    El planeta de las abominaciones:


    — ¡Fuego! — la orden de la subcomandante de ER no se hizo esperar.

    Al mismo tiempo, los doce tripulantes que iban en esa misión empezaron a disparar sus armas contra los tres enemigos que habían quedado frente a ellos. Allecreod, siendo el único que no contaba con un rifle, no podía dejar de pensar si lo que tenía en frente serían aquellas abominaciones descritas por su antepasado. Los disparos fueron en dirección a esos monstruos bípedos que se les habían cruzado. Al estar algo lejos, algunos pasaban de largo, mientras que otros sí llegaban a impactar en el cuerpo de los enemigos, quienes se movían en zigzag intentando acercarse sin éxito hacia ellos.

    Un tiro en la cabeza que impactó directo en el centro de la frente atravesó el cráneo de una de esas criaturas, y con eso bastó para arrancarle la vida de su ser.

    — ¡Su cráneo es frágil! — gritó la joven Breiner, autora del disparo realizado — ¡Disparen a esa zona!

    Siendo dos criaturas las que habían muerto con tanta facilidad con un tiro certero en la cabeza, solamente eso les bastó para comprobar la teoría de su compañera. Si bien, no era una matanza lo que buscaban, no tenían deseos de verse en problemas por culpa de esas criaturas extrañas que les dieron la bienvenida. Los soldados levantaron los cañones de las armas un poco más alto y dejaron salir ráfagas contra esos monstruos, solo para ser sorprendidos por lo que vendría después.

    Esos seres movieron la cabeza para dejar sus rostros mirando hacia el cielo, al mismo tiempo que cubrieron su cuello con los brazos. La enorme mayoría de disparos que no fallaban en su blanco fueron a impactar en la parte inferior de la mandíbula de esos depredadores, y para sorpresa de todos ellos, no fueron capaces siquiera de penetrar en su piel. Cesaron los disparos para evitar sobrecalentar sus rifles demasiado rápido. Los enemigos no bajaron la cabeza, y eligieron correr hacia la izquierda para ponerse a refugio entre los árboles que estaban allí.

    — Díganme que no vimos eso… — Iker se mostraba un poco asustado — ¿Sus mandíbulas atajaron todos nuestros disparos?

    — Tal vez no tengan un cráneo tan frágil después de todo — Airin se mostró preocupada — Eso significa que no debemos dejarnos morder por ellos.

    — Agrúpense — la figura de autoridad del grupo los quería cerca — Un círculo y miren cada uno en toda dirección posible.

    Obedeciendo sin rechistar a quien estaba a cargo, la tripulación completa formó un círculo irregular, pero en donde tenían a todos los soldados mirando en cada uno de los puntos cardinales de su posición, incluyendo a un par para que miraran hacia arriba.

    — ¿Regresamos a la nave? — Winter creyó que sería prudente e ideal — No podrán entrar allí.

    — Si intentan subirse, solo bastaría despegar para darles una sacudida — Allecreod lo pensó desde la lógica — Natasha, es tu decisión.

    — No podemos ceder tan fácilmente, acabamos de llegar — la subcomandante se veía frustrada con la situación — Recuerden que vinimos aquí porque sabemos que ese mensaje tuvo que ser enviado por un ser vivo, ya sea que fuera verdad o no lo que dice su contenido. Hay que averiguar quiénes están detrás de todo antes de que podamos salir de este lugar.

    — ¿Le serviremos a nuestro mundo si estas criaturas nos matan? — Ulrik confrontó a la mujer.

    — No, pero se gastó mucho dinero para nuestra tripulación y partida, no podemos regresar con las manos vacías — Natasha lo pensaba desde el punto de vista de las consecuencias — ¿Cómo crees que reaccionará la gente si descubren que todo el dinero que se destina para formar esta clase de escuadrones no resulta en nada bueno?

    — No son la gran cosa, se mueren de un tiro en la cabeza — Nova buscaba apoyar a su ídolo — Tenemos que apuntar bien, por más miedo que den esas cosas.

    — Breiner, quiero que tú, Allecreod, y los dos Lakor apunten a la cabeza — Natasha reorganizó a su escuadrón — El resto de nosotros disparará para mantenerlos a raya. Ustedes usen bien sus disparos para eliminar a esas criaturas.

    — No eliminaremos nada si no salen de su escondite — Arick pensaba con pesimismo — No sabemos si han trepado los árboles o si se preparan para lanzarse desde tierra firme.

    — Mira bien y verás que están allí arriba — Jessica logró ser la primera en divisarlos.

    Guiados por lo que dijo su compañera, el equipo completo levantó la vista hacia los árboles con las hojas de color anaranjado, las cuales servían de camuflaje al combinar casi perfectamente con el color de la piel que llevaban por fuera. Desde un frondoso conjunto de hojas se podía ver como tres lenguas gruesas empezaban a descender, claramente un intento de aquellos enemigos para tantear el terreno. La impresión recorría por la sangre de todos los soldados, algunos de ellos sintiendo asco y otros sintiendo terror al ver lo poderosos que podrían llegar a ser.

    Iker sentía como unas gotas de sudor empezaban a formarse en su frente. De forma sorpresiva, había sido capturado hacía unos minutos atrás, e incluso lo podían levantar por los aires. El miedo de que se repitiera esa experiencia lo hizo retroceder un poco, mientras su rifle apuntaba hacia arriba.

    — No abran fuego, están bajando poco a poco, esperen a que estén más cerca — Natasha observaba como se tomaban el tiempo.

    Mientras más tiempo pasaba, más se impacientaban los soldados. La sensación que tenían al ver como esas lenguas descendían poco a poco de las copas de los árboles cual si fueran un animal acechando a su alimento no les causaba nada de confort. Las tres lenguas partieron desde lo que parecía ser el mismo árbol, pero con el tiempo, se estaban distanciando cada vez más. Los soldados estaban esperando por la orden para poder atacar, puesto a que no querían ser sorprendidos mientras estaban en un movimiento ofensivo.

    Natasha colgó su rifle a las espaldas para reemplazarlo por su pistola con silenciador, creyendo que podría meter un tiro preciso cuando fuera el momento de atacar. Nadie más siguió su ejemplo, y la expectativa seguía reinando en los soldados, hasta que la propia mujer consideró que estaban a una altura bastante prudente. Sin dar la orden a los demás, Zafiro disparó una bala de su pistola, logrando impactar justo en la larga lengua de uno de esos seres, escuchando un chirrido de dolor mientras esta empezó a bambolearse como si fuera un atrapasueños metido en un tornado. El ver que una bala de ese calibre no había partido la lengua o siquiera la había atravesado, pues logró notar que rebotó al impactar contra su objetivo, verdaderamente le hacía temer por el resto de la misión.

    — ¡Disparen, están cerca para que abran fuego! — dio la orden que muchos ansiaban recibir.

    La cercanía de las lenguas con los soldados permitieron que una gran cantidad de balas de calor pudieran impactar contra los blancos que habían tomado, y los quejidos de las criaturas no tardaron demasiado en presentarse. Mientras los soldados disparaban, esas lenguas se movían frenéticamente para tratar de complicar la tarea de la batalla. En un segundo, Jessica y Sky terminaron por perder sus rifles cuando las poderosas lenguas de los enemigos lograron enrollarlos y arrojarlos hacia el río.

    — ¡No! — Jessica miró viendo como salpicaban las armas al caer en la corriente de agua.

    — ¡Dos armas perdidas! — la subcomandante Zafiro no podía creer que mostraran tanta inteligencia en combate — ¡Saben cómo tienen que enfrentarnos! ¡Disparen a las copas de los árboles, intentemos apartarlos de allí!

    Las dos chicas que acababan de perder sus rifles, quedándose sin esa clase de armas hasta que pudieran tomar una nueva de la armería de la nave, optaron por irse al final de la línea, mientras el resto de sus compañeros abría fuego intentando atinar un disparo mortal contra los enemigos. No había pasado ni una hora desde que estaban allí, y los seres de aquel mundo ya los habían fastidiado bastante. Una lluvia de disparos de calor se concentró sobre uno de los árboles, y varios gritos de dolor se escucharon, hasta que un movimiento rápido que sacudió las ramas los detuvo al aterrarlos. En seco, dos de los tres enemigos a los que se estaban enfrentando cayeron y golpearon el suelo muy violentamente.

    A simple vista, uno de ellos tenía una herida de bala en el cráneo. El otro había caído con la cabeza apuntando hacia el otro lado. Se encontraba tendido en el suelo, pero no tenía una herida visible.

    — ¿Estarán muertos? — Tyson preguntó, acercándose con la mira de su rifle en alto.

    — Asegurémonos de que no se vayan a levantar — Natasha habló, mientras se movía al frente junto a él — Arick, tú y yo revisaremos al primero. Allecreod, acompaña a Tyson a ver al segundo. El resto no le pierda la vista al tercero, todos contamos tres lenguas.

    Por defensa personal, Jessica y Sky tuvieron que tomar las pistolas, con precaución para asegurarse de que tendrían algo con lo qué devolver los ataques. Iker, Nova, Winter, Airin, Kite y Ulrik las protegían mientras tenían la mirada en alto esperando alguna represalia más. Mientras tanto, Natasha y Arick ponían sus pies con sumo cuidado alrededor de la primera de las criaturas. Un tiro limpio en la cabeza le dejó un agujero notable en el cráneo, pero Arick eligió no correr riesgo y dispararle otro para asegurarse de que no se iba a levantar.

    — Una baja confirmada — Arick habló para su comandante.

    — Me encargaré de que este tampoco se levante — Tyson estaba decidido a hacer lo mismo.

    El joven Zima empezó a abrirse un poco de su posición, buscando la manera de apuntar al cráneo sin fallar. La orientación del cuerpo del enemigo le dificultaba el ángulo por tomar, pero creía que unos pasos más serían suficiente para poder tener la posición de puntería ideal. Fue entonces cuando el enemigo se puso de pie con agilidad, y sacó su lengua a una gran rapidez en contra de Tyson. El joven soldado quiso defenderse, pero la enorme lengua de aquel monstruo le envolvió el cuello, y estaba empezando a llevárselo a su posición.

    — ¡Ayúdenlo, lo atrapó! — Airin se horrorizó al ver como capturaron a su compañero.

    — ¡Dios, no puedo! — Iker sentía sus brazos temblar mientras intentaba apuntar contra el enemigo.

    — ¡Tyson, sigue resistiéndote! — Natasha estaba lista para defender a su soldado.

    El joven quería mover las piernas para frenar su arrastrada hacia el enemigo, pero todo terminó cuando el monstruo que lo atacó recibió la punta de la lanza en su sien. Allecreod logró calcular bien el ángulo y altura de su tiro, lo que le permitió lanzar su arma y clavar la filosa punta de esta en el punto débil del enemigo. Al caer la bestia bípeda, Tyson terminó en el suelo, con la lengua todavía envolviéndole el cuello. Natasha y Arick se acercaron a auxiliar a su compañero, brindándole toda la ayuda posible para desenvolver aquello que lo tenía atrapado. Allecreod, por su parte, retiraba su lanza del cadáver que acababa de crear.

    El resto de la tripulación no tardó nada en acercarse a ellos, listos y dispuestos a comprobar que su amigo no hubiera sufrido algún daño grave.

    — Tyson, ¿puedes respirar bien? — Kite tenía la impresión de que un ataque como ese pudo ser devastador para su compañero.

    — No me apretó con fuerza… pero creo que me quería guiar a su mandíbula — Tyson respondió algo acelerado.

    — No quisiera comprobar qué tan fuerte es a comparación con nuestras armaduras — Sky se veía atemorizada por esa idea — Encarguémonos del último que queda y luego movámonos de aquí.

    — Estoy de acuerdo con ella — Airin estaba bastante asustada para esas alturas — Ya sea que volvamos o sigamos avanzando, ya llamamos mucho la atención.

    — ¡Miren! — Ulrik señaló hacia las hojas danzantes de uno de los árboles.

    Inesperadamente, la criatura dio un salto desde lo alto y aterrizó firmemente y sin dificultad alguna sobre sus pies en el suelo del planeta que estaban visitando. Los soldados creían que les sería fácil hacerle frente estando en tierra firme, pero verlo gruñir les llamó la atención. El enorme ser vivo oriundo de aquel planeta miraba en su dirección al emitir un fuerte sonido de sus fauces.

    Los soldados, un poco aturdidos por la potencia de aquel sonido, levantaron sus armas buscando apuntar bien para terminar con su vida, pero fue un segundo gruñido proveniente desde su retaguardia lo que les llamó la atención. Voltearon por el miedo de estar rodeados, y allí vieron a una criatura que era evidentemente de otra especie. Con una altura de dos metros y diez centímetros, una coraza de color negro con manchas rojas y un cuerpo erguido, recto y muy fornido, un nuevo espécimen del planeta hacía acto de presencia. Las garras tanto de sus manos como de sus pies eran increíblemente largas, y en todas resaltaba un rojo oxidado, posiblemente de la sangre de alguna presa reciente. En el cuerpo, principalmente alrededor de los hombros, el pecho y las muñecas, parecía tener espinas gruesas que cubrían ese lugar.

    Las miradas de la tripulación iban de un lado a otro, pues el monstruo anaranjado y el monstruo negro empezaron a gruñirse mutuamente, como si fuera una declaración de guerra por el alimento. A ninguno de los doce le hizo sentir bien la idea de estar atrapado en un conflicto entre seres como esos, pero lo veían como algo bueno en el sentido de que quizá se enfrentarían entre sí y los dejarían en paz.

    — Nos retiramos a la nave, tenemos que buscar algún otro punto en el cual descender para seguir la misión — Natasha estaba convencida de que no era lo ideal quedarse allí, pese a su idea inicial — No habrá nadie vivo si estos monstruos merodean el bosque. Intentaremos desde otro lugar.

    La creatura con el cuerpo de color anaranjado fue la primera en salir corriendo hacia su rival de cacería. Los soldados se apartaron algo aterrados para hacer un pasillo de modo que pudiera pasar sin llevarse puesto a ninguno de los doce.

    — ¡Corran! — Natasha dio la orden a sus soldados — ¡Nos retiramos de este bosque!

    Una vez que ya se encaminaban a enfrentarse entre sí, el escuadrón completo de soldados se empezó a replegar con la intención de escapar de la zona de conflicto. El enemigo atacante se lanzó en contra de aquel con la piel ennegrecida y con manchas rojas. Con un poderoso impulso de sus piernas, se abalanzó en su contra, pero fue interceptado en el aire cuando el otro ser movió su mano hacia adelante, clavando las garras de la mano izquierda en el cuello de su enemigo, matándolo en un instante. Mirando como doce individuos se estaban retirando, la bestia bípeda con pelaje negro realizó un giro y lanzó el cadáver de su víctima hacia los soldados que intentaban correr. El viento silbó un poco mientras ese cuerpo se les acercaba, y se dio el impacto.

    Winter, Kite, Sky y Nova fueron derribados a la carrera, siendo los hijos de Gwyn y Thomas quienes terminaron con el pesado cadáver encima suyo. Todos los soldados se detuvieron listos para poder ayudar a los caídos. La bestia de color negro se les acercaba corriendo mientras que Arick, Natasha, Airin y Tyson se acercaban a retirar el cuerpo que estaba sobre Kite y Sky.

    — ¡Cuidado! — Ulrik alertó sobre la presencia del monstruo.

    Allecreod se interpuso, e intentó dar una estocada al poderoso enemigo con su lanza. Cuando la punta de su arma chocó contra su piel, comprobó que esta era dura como un acero pesado. La lanza se le desprendió de las manos tras el impacto. El ryfier vio en un segundo como la bestia se preparaba para darle un puñetazo. Con reflejos curtidos, Allecreod hizo una pirueta al saltar al costado, esquivando el ataque del monstruo, quien eligió seguir hacia sus blancos originales.

    Jessica, Iker y Airin, quienes estaban con sus armas listas, abrieron fuego sobre la bestia. Los disparos no parecían afectarle, puesto a que seguía con paso firme hacia Sky y Kite, quienes estaban terminando de levantarse. Antes de que pudieran apartarse, el enemigo embistió a Sky, derribándola al suelo y quedándose encima de ella.

    — ¡Sky! — Arick se desesperó mientras tomaba su rifle listo para usarlo de modo no convencional.

    La joven Delleo se paralizó por completo mientras veía como el monstruo que tenía encima se preparaba para atacar mostrando unos colmillos afilados. Arick envolvió el cuello de la criatura con su rifle, y con un forcejeo intenso, logró apartar a la bestia de su pareja. No tardaría demasiado en perder el control, puesto a que al solamente haber podido hacerlo retroceder unos pasos, aquel ser le hizo soltar el arma, y luego le arrojó un puñetazo que le quebró ligeramente el visor del casco al impactar en su cabeza, y lo mandó a volar más de cinco metros.

    — ¡Arick! — Winter finalmente estaba listo para atacar.

    Queriendo eliminarlo rápido, su familiar abrió fuego contra la cabeza de aquel ser con la piel negra. Los tiros rebotaban, y no parecían tener ningún otro efecto más del de hacer enfadar al atacante. Winter dejó de disparar cuando sentía que sus ojos se cruzaban con los de aquella bestia, pese a que no creía que lo pudiera ver a través del vidrio polarizado de su casco.

    La criatura furiosa saltó en picada en contra de Winter, quien intentó apartarse de la zona de fuego corriendo. Pudo moverse unos centímetros, pero cuando sintió un golpe en el tobillo, terminó tropezando. Su rifle rebotó en el suelo a varios metros de él, y su instinto lo llevó a intentar escapar a gatas del lugar. El enemigo puso la mano en la espalda y presionó su cuerpo contra el suelo, deteniéndolo por completo.

    — ¡Ayuden a Winter! — Airin quedó paralizada al ver a su novio tan cerca de aquel monstruo.

    La subcomandante Zafiro dio un salto tras correr a la mayor velocidad que pudo. Imitando los movimientos que sus soldados utilizaron en el torneo, la mujer le dio una doble patada en la cabeza a su enemigo, lo cual sirvió para apartarlo un metro de distancia de Winter. Allecreod, quien recuperó su lanza para luego activar su sistema de punta giratoria, apuntó directo al cuello, esperando que esta vez, el taladro en que había convertido su arma característica pudiera penetrar la piel de aquel animal, y acabar con su vida.

    Si bien, le causó molestias y lo hizo retroceder, la criatura no dejó caer una sola gota de sangre.

    — ¡No se muere con nada! — Iker dejó salir una ráfaga de balas en su cuerpo.

    Winter, sin interesarse en su arma, rodó y se incorporó para correr hacia donde estaba el grupo más numeroso de sus compañeros. Jessica, Nova y Tyson se sumaron a la balacera contra aquel ser que empezaba a darles la impresión de ser invencible. La criatura gruñía, y cuando miró a su derecha, notó que al objetivo al que más fácil le sería eliminar sería aquel que estaba en el suelo y apartado de los demás.

    — ¡No, Arick, sal de ahí! — Sky empezó a correr tan pronto como la bestia encaró en dirección hacia el joven Lakor.

    Arick estaba recuperándose del aturdimiento temporal que le había causado el golpe, y cuando miró hacia el frente, notó que el enemigo se le estaba por lanzar encima. Sky, Kite, Natasha, Allecreod y Tyson se fueron corriendo detrás para asegurarse de llegar a tiempo para salvarlo. Cuando el monstruo le saltó encima, Arick cubrió su cabeza con ambos brazos, esperando que su armadura amortiguara el impacto del golpe. Sintió como sus brazos quedaron temblorosos al recibir el golpe, pero no percibía heridas abiertas en su contra.

    Natasha estaba lista para repetir su movimiento y apartar el peligro de encima de su hijo. Pero la criatura, quien escuchó los ruidos de las pisadas provenientes desde atrás, lanzó un golpe con sus garras a la altura del pecho de la humana. La subcomandante de ER se anticipó, y pudo poner los brazos para atajar el ataque, pero no le bastó para evitar ser derribada al suelo. Allecreod era el más próximo, y estaba listo para atacar. Habiendo fallado dos veces contra ese enemigo, el ryfier tenía pensado dirigir su estocada hacia los ojos, creyendo que sería la única manera de penetrar el cráneo y alcanzar el cerebro del enemigo. La punta de su lanza giraba a gran velocidad mientras sujetaba firme su arma en dirección al objetivo fijado.

    — ¡Es una abominación! — Allecreod gritó horrorizado.

    Utilizando sus afilados dientes y colmillos, el monstruo descrito por Allecreod como abominación, logró detener el ataque. Mordió la punta giratoria de su lanza, y le bastó con hacer presión con su mandíbula para poder frenar gradualmente ese movimiento hasta que la punta dejó de girar. Allecreod creía que, si lograba arrancar la lanza de su boca, le tiraría los dientes, por lo que tiraba hacia atrás queriendo cumplir su cometido. La criatura rotó su cuerpo y abrió la boca, lanzando al único ryfier del equipo hacia el costado, pudiendo evitar cualquier daño que este quisiera causarle. Allecreod no podía creer que ninguno de sus ataques le hiciera derramar una gota de sangre a la criatura.

    — Su piel es tan dura como el cuerpo de Xorxaik — Allecreod se sentía diezmado al estar en el suelo — ¡Este es el planeta de las abominaciones!

    Los gritos de pánico de alguien que había vivido largas y difíciles experiencias desde antes de que nacieran consiguieron bajar la moral de los soldados, pero el ataque no había terminado todavía. Sky, Kite y Tyson dispararon sus rifles liberando balas de calor con la esperanza de que la abominación se apartara de Arick. Cansado de ver como las balas rozaban su cuerpo, pese a que no lo estaban lastimando, la criatura se puso de pie y miró a los tres soldados mientras dejaba salir gruñidos de su interior.

    Arick se arrastró para distanciarse un poco, y tenía pensado buscar su rifle para poder ayudar a sus compañeros. Antes de que pudiera incorporarse por completo, la abominación dio un salto a gran altura para atacar a los tres jóvenes que iban en el rescate de su compañero. Kite y Sky se separaron de Tyson apartándose hacia la derecha, mientras que el joven Zima tomó la otra dirección. Por proximidad e inferioridad numérica, el monstruo eligió atacar a Tyson. El soldado abrió fuego contra aquella bestia, viendo como su rifle se sobrecalentaba antes de poder causarle algún daño. El miedo de tener a un monstruo tan feroz le paralizó el cuerpo.

    — ¡Tyson, agáchate! — Natasha quería que se moviera para poder disparar.

    — Com…

    Tyson solo sentía que las piernas le temblaban, pero no le estaban respondiendo. La abominación dirigió un doble golpe con sus muñecas al cuello del soldado. Los pinchos en esa extremidad, sumada la dureza de la piel y la potencia de su golpe, atravesaron el metal de la armadura de Tyson que le cubría la zona del cuello. De ambos lados, Tyson fue alcanzado y herido de gravedad. Pudo ver como de su boca saltó un escupitajo de sangre que manchó el visor de su armadura desde adentro. El olor de lo que el soldado perdió llegó a ser olfateado por la abominación, quien dejó libre una de sus manos y le clavó una mordida directa en el cuello. Sus afilados dientes partieron el metal roto y agrietado, y se empezó a alimentar con restos de carne e incluso huesos del soldado que había arrancado.

    — No… — Natasha veía con horror como el cuerpo de su soldado quedó quieto, al tiempo que este empezó a convertirse en alimento para un enemigo — Lo lamento, Tyson… No merecías esto. ¡Huyan! ¡Está distraído!

    Se sentía miserable al pensar que dejarían el cuerpo de uno de los jóvenes que depositó su confianza en la organización en la cual ella participaba. Los recuerdos de compañeros muertos que habían sido dejados atrás en las manos de sus enemigos le cayeron juntos a la mente.

    — Geoff, Grace, Brandon… Claire, Zaid… Xander, Paul, Casey… — Natasha creyó que los estaba viendo mientras la abominación comía lo que creó de un recién fallecido Tyson — Pero Tyson era uno de mis soldados. Su camino acabó aquí…

    — Mamá — Arick le habló.

    Natasha y su hijo adoptivo se reunieron con Sky, Kite y Allecreod, mientras que Winter, Airin, Nova, Iker y Ulrik miraban con horror la escena desde más atrás de ellos. Creyendo que podrían escapar, pero con el mal sabor de boca de dejar a su compañero tirado, el grupo empezaba a reagruparse. Pero la abominación, al ver que todavía seguía dejando escapar a once posibles presas, detuvo su comida. Con un tirón de dientes, desgarró el resto del hueso que unía la cabeza de Tyson con el resto de su cuerpo, separando ambos pedazos mientras los pies se le seguían manchando de sangre. Gruñó y se les lanzó encima.

    — ¡No nos dejará ir, nos quiere muertos! — Nova se veía sin esperanzas para escapar.

    — ¡Disparen a los ojos, si eso no lo mata, al menos que se quede ciego! — Allecreod se resignó a la idea de que lo podrían matar.

    Los que permanecían con vida levantaron sus armas y apuntaron a la cabeza de esa criatura, buscando de forma desesperada cumplir con el ideal de Allecreod de impedir que les siguiera ocasionando problemas. Ráfagas completas de disparos se fueron a estrellar contra la cara de aquella bestia, pero para la desagradable sorpresa de ellos, no podían ni siquiera cegar a la abominación. Pese a que no estaba sufriendo daño, la sensación le ocasionaba molestia, por lo que el monstruo dio un salto hacia un árbol cercano, y desde allí, empezó a saltar de tronco en tronco, de modo que se interpuso entre los soldados y el camino que los separaba de su nave. La agilidad que desplegó hizo que los soldados que estaban más apartados quedasen más cerca de aquella criatura, por lo que eligieron dar la vuelta y retroceder.

    Cuando su único enemigo puso los pies en la tierra, los once soldados ya estaban de regreso a las proximidades del río. La imagen del cuerpo de Tyson con su cabeza separada a un metro del resto de su torso, con el charco de sangre adornando la escena y la idea de que fue capaz de hacer eso solamente con sus dientes era bastante aterrador. Atacar directamente no era una idea a la que le vieran entusiasmo, pero sus intentos por evadir a esa criatura habían fracasado.

    — Nos va a matar — Iker ya no tenía idea de qué podrían hacer — Nos va a matar a todos aquí.

    — ¿Podemos enviar un mensaje a Valiana y Artem para que nos ayuden? — Airin se quería aferrar a una esperanza — Tal vez preparar un cebo de carne con nuestras provisiones para distraerlo.

    — No llegarán a tiempo — Jessica no les tenía demasiada confianza.

    — Si no los matan en el camino — Ulrik habló con pesimismo.

    La bestia poderosa los estaba acorralando cada vez más cerca del río, y cuando Natasha se dio la vuelta para observar a sus espaldas como la masa de agua seguía corriendo con fuerza, una nueva idea se le cruzó en su mente.

    — Tirémoslo al río, el agua tiene una fuerza considerable — Natasha indicó a los soldados — No creo que lo mate, pero nos daría tiempo para huir.

    — Se acerca, ¿esa es la estrategia que vamos a usar? — Arick pensó que no tendrían mucho tiempo para reevaluar la situación.

    — Es la única que se me ocurre — Natasha se mostró muy pesimista al respecto.

    Demostrando una nueva forma de pasar al ataque, la abominación empezó a tomar carrera corriendo al frente a cuatro patas, para luego impulsarse aprovechando su velocidad inicial y llegar en menos de dos segundos hacia donde estaban los soldados. Con un salto que le permitió llegar bastante alto, dividió al grupo de once en dos. Arick, Sky, Winter, Airin y Kite, por un lado. Natasha, Allecreod, Iker, Jessica, Ulrik y Nova por el otro. Como acostumbraba a hacer, a modo estratégico, la criatura fue primero por los que representaban un grupo menos numeroso. Winter fue su primer blanco de ataque. Con su brazo derecho, lanzó un ataque queriendo usar sus garras en el cuello del joven Lakor, quien utilizó uno de sus codos para repelerlo, y luego esquivarlo alejándose un poco del agua. Los otros cuatro, queriendo aprovechar esa ventaja, se lanzaron con una patada cada uno, creyendo que sería suficiente para empujarlo a las rápidas aguas a sus espaldas. La bestia apenas se movió, y utilizó sus brazos para sacudirse a los soldados de encima. Airin, Kite, Arick y Sky quedaron en el suelo, lo que propició que Allecreod, Natasha, Nova y Ulrik se lanzaran hacia la acción para intentar ayudarlos. Desde su lugar, el monstruo bípedo de piel negra eligió que su siguiente objetivo sería Sky. La joven Delleo se aterró al ver ese horror de vuelta encima de ella. Un grito ensordecedor provocó que Arick y Winter se pusieran a correr hacia ella para intentar evitarle ser mordida por los colmillos mortales que tenía aquel ser.

    Sky colocó sus dos codos en posición para defender su cuello de un ataque que podría ser mortal. El primer intento de la bestia para morder efectivamente a la chica fracasó, y antes de que pudiera apuntar a repetir su ataque, Winter copió la estrategia usada por su primo y empezó a presionar el cuello de la abominación al tiempo que forcejeó hacia atrás para alejarla.

    — ¡Sky, retrocede! — gritó el chico, queriendo evitar una segunda baja en el día.

    — Winter… — la chica empezó a moverse a rastras tratando de crear distancia.

    Arick no tardó en ponerse de pie y sujetar con firmeza a su objetivo antes de que pudiera liberarse como lo había hecho con él más temprano. Airin y Kite retrocedían mientras veían que los dos jóvenes Lakor hacían su mayor esfuerzo para tirar al monstruo hacia atrás.

    — ¡Dejémoslo en la orilla para que lo puedan empujar! — Arick creyó que sería la forma más efectiva de lanzarlo al agua de forma segura.

    Envolviendo cada uno una pierna contra los apoyos que utilizaba su enemigo para resistirse al ataque, ambos soldados estaban arrastrando al monstruo hacia el río. Parecía tener la mente puesta solo en la batalla, pero cuando escuchó el ruido del agua correr rápido detrás de su posición, el miedo lo invadió. Meciendo su cuerpo de un lado a otro, el monstruo de piel oscura buscaba quitarse de encima a los dos humanos para escapar antes de caer al agua. Pese a los intentos de Winter y Arick para mantenerlo en su lugar hasta que los demás llegaran, ya se había producido lo inevitable. La abominación tropezó, al mismo tiempo que le dio un golpe a Winter que lo terminó arrojando un metro y medio lejos del río. Arick no contó con la misma suerte, e incapaz de liberarse a tiempo, tanto él como su enemigo terminaron cayendo al agua por completo, causando una gran salpicadura al ingresar.

    — ¡Arick, ve hacia la superficie! — Natasha dejó de correr hacia la posición de los soldados y se acercó al río.

    La poderosa corriente de agua tenía en su poder a los dos seres, quienes, pese a que intentaban estabilizarse para intentar nadar hacia la orilla, no hacían más que dar vueltas en sí mismos, incapaces de poder hacer otra cosa que no fuera mantener la cabeza fuera del aire para respirar aire el máximo tiempo posible. El joven Lakor, entre sacudones, solamente podía ver cómo el agua lo arrastraba y lo alejaba de su madre, de su pareja, amigos y compañeros junto con aquel monstruo al que estaban intentando eliminar.
     
    Última edición: 3 Enero 2026
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    Manuvalk

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    Saludos, amigo. Primera leída en simultáneo del 2026 y primer capítulo del año que deja las cosas muy claras: la segunda parte de esta parte IX (valga la redundancia) va a ser, como tú mismo dijiste, más sangrienta y brutal que la primera mitad :shani:. Y el capítulo de hoy así lo demuestra, así que paso directo a comentarlo.

    Retomando el final del capítulo anterior en el que Iker casi no la cuenta, ahora el grupo se ve envuelto en una lucha por su supervivencia contra unas criaturas que parecen nativas del planeta, las cuáles son claramente un depredador en busca de comida. Si bien mueren de un tiro a la cabeza, estas criaturas muestran cierta capacidad estratégica al protegerse con su mandíbula, tan resistente a las balas que dificulta al grupo su labor de eliminarlos. Estando contra tres de esos seres, el grupo con Natasha y Allecreod a la cabeza logra acabar con dos de ellas, y una casi se lleva a Tyson para convertirlo en su comida del día (se llevó el primer aviso, UUUUUUUUUUUYYYYYYYYYY :riko:).

    Sin embargo, el conflicto se detiene temporalmente cuando dicha criatura se encuentra con lo que más adelante conocemos como abominación, la cual parece ser mucho más peligrosa. Y digo parece porque rápidamente disipa cualquier duda: no parece más peligrosa, ES MÁS PELIGROSA :blue:. La abominación mata a la criatura autóctona con relativa facilidad y lejos de conformarse con ello, lanza el cadáver contra el grupo, que trataba de huir aprovechando esa batalla entre fieras. Varios son alcanzados y de nuevo, los jóvenes soldados se ven arrastrados a una nueva lucha, esta vez más brutal.

    Arick, Sky, Winter, Allecreod... ellos principalmente son los que reciben los primeros ataques de la bestia. El ryfier confirma sus sospechas y da a entender que, efectivamente, su abuelo tenía razón: están en el planeta de las abominaciones :aniscream:. Este ser es impenetrable por las balas, la lanza de Allecreod no le hace ni cosquillas y sus más de dos metros (sumado a sus garras y colmillos) la hacen el depredador perfecto. Por suerte para el grupo, la abominación es inteligente pero despistada, pues si está por comerse o matar a alguien, unos disparos contra él pueden hacer que se centre en ellos, lo que da a aquel que está en peligro la oportunidad (temporal) de escapar. :astronauta:

    Sea como sea, aquí iba a haber una víctima casi con total seguridad, al menos desde mi punto de vista. Y esa víctima resulta ser el intrascendente Tyson, que se fue de la historia sin pena ni gloria porque nunca pudo demostrar su supuesto potencial y tampoco es que haya hablado mucho :whistle:. La abominación le clava los pinchos de sus muñecas en el cuello y luego le da un mordisco como si fuese tremendo bocadillo de salchichas con queso, acabando casi al acto con su vida. Consciente de que no pueden hacer nada, Natasha acepta abandonar el cuerpo sin vida de uno de sus soldados y propone la huida mientras la bestia está ocupada merendando, pero la abominación es insaciable y odia ver como la comida se va de la mesa :ganso:, así que entiende que ya comerá después, que Ty son (y lo separo porque su cabeza quedó en un lado y el cuerpo en otro :yagami:) no se moverá de su sitio y que los demás quizá sepan mejor. :think:

    Viéndose realmente jodidos, la subcomandante de ER y ¿comandante? de la expedición propone una idea inteligente y desesperada: arrojar a la abominación al río para que su caudal violento se lo lleve bien lejitos. Una maniobra difícil pero que podría hacerles ganar tiempo para irse, por lo que todos se disponen a hacer el intento. La abominación se lanza al ataque y cuando parece que el grupo va a conseguir su cometido a duras penas, la bestia se lleva a Arick consigo, siendo los dos arrastrados por el río. Y claro, ahora entiendo porqué al comienzo del siguiente (que cómo ya sabes he leído inevitablemente :Why:) se menciona que Arick está desaparecido y todos tristes. Pero bueno, al margen de eso, pese a que es uno de mis personajes más queridos, debo admitir que alguien abandonado a su suerte en un planeta con abominaciones es un excelente pov a tener en cuenta y si sobrevive, Arick tendrá una tremenda historia que contar en su regreso. Con suerte, porque así lo deseo, será un jodido héroe. Pero más te vale que regrese pronto con el grupo o al menos que no muera, porque sino no sé que haré. :ewww:

    En fin, grandísimo capítulo para comenzar el nuevo año, sin lugar a dudas. Tengo mucho hype de cara al próximo, del cual ya he visto el comienzo pero poco más, así que no tengo idea de que se viene a partir de lo sucedido. Pero sea lo que sea, se prevé que va a ser algo épico y traumático a partes iguales.

    Nos vemos a la siguiente, espero que hayas tenido un gran comienzo de año. ¡Hasta pronto! :dancecat:
     
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    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido Santa del año

    Piscis
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    La Gran Catástrofe IX Explorando una Pesadilla
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    Ciencia Ficción
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    Saludos. Va siendo hora de publicar el próximo capítulo (esta vez sin errores, porque toca el número 12 y efectivamente es el 12 XD) de esta parte.

    Dado a que en unos días me voy de vacaciones, pasará un tiempo hasta la publicación del capítulo siguiente. Aprovechando que habrá una pequeña pausita, dejé actualizadas las entradas de blog que corresponden a la cronología como a la guía de personajes.

    También quiero agradecer a mi gran amigo Manuvalk por su presencia en este universo a través de leídas en simultáneo y los comentarios que realizamos. Llevamos haciendo lecturas en simultáneo desde antes de que esta historia iniciara en el lejano año 2017, y tras incorporar las leídas a juntadas por discord hace ya 4 años, la diversión no se termina, y esperemos que nunca lo haga

    Sin más para decir, dejo el capítulo.














    Una noche amarga:

    — ¡Arick! — la subcomandante de ER gritó horrorizada al ya no poder verlo en el río.

    El impacto de aquella escena reciente tenía dominados tanto a la madre adoptiva del niño como también a Sky, Kite, Winter y Allecreod. Mientras que el resto de los soldados todavía no terminaba de procesar la escena que acababa de acontecer frente a ellos, los demás corrieron a orillas del río tratando de divisarlo, solo para darse cuenta de que no había rastro del soldado por ningún lado.

    Kite, asustado y desesperado, creyendo que podría servir de algo, eligió utilizar el sistema de comunicación de su armadura para tratar de contactar con su amigo y compañero.

    — Arick, habla Kite, ¿me recibes? — preguntó el soldado, esperando una respuesta del otro lado — Arick, ¿me recibes? Por favor, contesta mi llamada…

    Sky cayó de rodillas al suelo, mientras que Allecreod y Winter le ofrecían consuelo al apoyar sus manos cada uno en los hombros de la chica. Natasha siguió avanzando hasta detenerse, dándose cuenta de que le sería imposible a su hijo el poder llegar a la orilla del río con una corriente de agua tan poderosa. Sabiendo que no tenían un vehículo para seguirlo por el río, a la mujer al mando no se le ocurrió ninguna idea.

    — Comandante, el cielo está volviéndose más oscuro — Nova, con respeto al dirigirse a ella, le señaló para que mirase hacia arriba.

    — No sé si quiero que busquemos a Arick en la oscuridad, por más que sepamos que tenemos las linternas o los visores nocturnos — Jessica sabía que el próximo paso de la misión sería buscar al soldado.

    — No seguiremos el río, ya vimos lo peligrosas que son las criaturas que están aquí — Natasha sonaba un poco apenada al hablar — Regresaremos a la nave, y ascenderemos al cielo. Usaremos la sonda para seguir el río, y trataremos de calcular la posición en la que pudo haber terminado Arick.

    — Si esa abominación terminó en el mismo lugar que él… — Allecreod no quería pensar en eso.

    — Cayeron juntos, tal vez deberíamos pensar en la posibilidad de que Arick ya esté muerto — Ulrik habló de forma cínica sobre ese tema — Ya vimos cómo acabó con Tyson.

    — No daremos a Arick por muerto sin un cuerpo — Airin reprendió a su compañero — Mientras haya esperanza de que pueda estar con vida, lo buscaremos. O eso sería lo correcto por hacer.

    — Nuestra misión no se trata de buscar a Arick, ¿o sí? — Ulrik preguntó de mala manera — Vinimos en busca de alguna señal de los que emitieron el mensaje.

    — Cada miembro del ejército es valioso, Mardh — Natasha contestó muy molesta con él por haberle hecho esa pregunta — No podemos dejarlo atrás sin saber si sigue vivo o no. Lo necesitamos, y no hablo solo de la misión. No puedo irme de aquí sin él. Es mi hijo.

    Las palabras dichas por la mujer a cargo del grupo pesaron en todos los soldados. Airin comprendía el dolor que estaba pasando, creyendo que, de estar su madre o su padre allí, y de tratarse de ella o de su hermano, la intranquilidad les invadiría. Iker y Jessica, pese a no tener una relación tan cercana con Arick, no deseaban que ese fuera su final. Menos después de haber pasado por los horrores de conocer a las monstruosidades que aquel planeta podía ofrecer.

    Sky, sabiendo que pasaría un tiempo hasta que regresaran a su nave para empezar su búsqueda, empezó a sollozar por el pensamiento de que su pareja, con quien se conocía desde la infancia, pudiera haber encontrado su final en aquel mundo. Winter le dio un abrazo, queriendo consolarla, y buscar tranquilidad para sí mismo. No quería ni pensar en que su primo pudiese estar muerto, ni en la reacción en casa si tuvieran que escucharlos dar una noticia así. Kite siguió intentando por un minuto más, pero sin éxito, eligió irse a consolar a su hermana, sabiendo que sería más útil y lo correcto para ese momento.

    — Arick es fuerte, Sky — Kite quería que ella dejara de llorar — No morirá así. Él está vivo. Solo tiene que resistir hasta que lo encontremos.

    — No te dejará sola en este mundo, confía en mí — Winter buscaba animarla — Después de ver el fuego en sus ojos cuando fue a buscarte, sé que esto no es nada para él.

    — Está solo… y yo… pude haberlo perdido, y me comporté como una estúpida con él, solo porque tenía celos e inseguridad — Sky se lamentaba por lo que estaba ocurriendo — No disfruté los días que pudieron ser los últimos al lado de él.

    — No lo fueron, Arick no murió, y lo vamos a encontrar antes de que eso pase — Kite odiaba verla en ese estado — Confía en mí.

    Habiendo recibido esas palabras de parte de Natasha, Ulrik presionó sus puños con fuerza, teniendo presente una idea en su mente, que solo hacía más que incrementar su furia.

    — Está claro que no lo abandonarás, pero si hubiera sido yo, estoy seguro me habrías dado por muerto — el odio en su interior crecía al pensar en esa posibilidad — Doy las gracias de no haber sido yo el que se cayó a su muerte.

    Los pensamientos del soldado se vieron interrumpidos cuando uno de los soldados retomó la palabra.

    — ¿Qué hacemos con Tyson? — Iker veía con un poco de impresión tanto la cabeza de su compañero como su cuerpo.

    — Lo llevaremos con nosotros a la nave, y cubriremos su cuerpo con una manta — Natasha lo veía con tristeza — No tenemos ataúdes con nosotros. Las probabilidades de recuperar un cuerpo son bajas. De hecho, estábamos a punto de irnos sin él.

    — ¿Por qué no lo dejamos atrás para que los otros seres se lo coman? — Ulrik preguntó, creyendo que les serviría más muerto que vivo.

    — ¿No tienes corazón? — Jessica no podía creer lo que estaba escuchando — Tenemos la oportunidad de recuperar su cuerpo, algo que casi nunca se da. ¿Quieres que le digamos a su familia que pese a todo lo dejamos atrás?

    — ¿Acaso el ejército es una entidad transparente que siempre dice la verdad? — Ulrik aprovechó para lanzar indirectas a la organización — Nadie más que nosotros lo va a saber.

    — Ahí está el asunto, Ulrik, nosotros lo sabremos — Natasha empezó a acercarse a él — Ellos enviaron a su hijo a la academia, y me lo confiaron para que lo guiara bien en esta misión… Pero ahora ya no está. Merecen un cuerpo que enterrar. Allecreod, ayúdame.

    El ryfier eligió no decir nada, y simplemente asentir con la cabeza, mostrando todo el respeto posible a la situación que estaban atravesando. La desaparición de Arick y la muerte de Tyson dejaba al equipo con dos soldados menos, siendo uno de ellos alguien a quien el ryfier conocía desde pequeño. Ante la vista de todos, el ryfier tomó la cabeza del joven Zima. Sus ojos estaban abiertos, y entendiendo que era una costumbre en la humanidad, optó por cerrarlos. Natasha sujetó el cuerpo del chico con delicadeza. En la zona del cuello seguía brotando algo de sangre, la cual empezaba a teñir la armadura de la mujer. Sin darle mucha más importancia a eso último, ordenó la retirada inmediata de los soldados, quienes empezaron a marcharse rápido del sitio, antes de que algún otro ser hostil se les apareciera.

    Winter, Kite y Sky iban al final del grupo, y lograron oír el graznido de un animal. Al levantar la cabeza, vieron como un pájaro con la cabeza negra y plumaje blanco, de un tamaño mediano semejante a un gato doméstico de los que solían vivir en la Tierra, se acercaba al cuerpo de uno de los seres de piel anaranjada, el que había quedado colgando de cabeza en el árbol. Poco a poco, usaba las garras de sus patas para desgarrar la piel, y luego introducir su pico en la carne, sacándole los órganos al cuerpo, empezando a alimentarse a gusto.

    — Vamos, no quiero mirar eso por más tiempo — Kite sentía asco al ver al carroñero alimentarse de esa forma.

    El paso fue apresurado, y los soldados recorrieron el bosque viendo como el cielo rojo sobre ellos empezaba a tornarse cada vez más oscuro, con una velocidad que les sorprendía demasiado. La noche los cubrió por completo cuando todavía estaban a medio camino. Con los cascos puestos, los soldados activaron sus visores nocturnos, empezando a tener más claridad en la visión que iban perdiendo poco a poco mientras la luz bajaba. Atemorizados por terminar envueltos en algún conflicto con otra abominación como la que acababan de enfrentar, o con nuevas especies, el trayecto de regreso hacia la nave fue todavía más veloz que a la salida, cuando podían darse el lujo de observar la belleza del planeta en el que se encontraban.

    […]

    Desde el interior de la sala médica, utilizando un monitor que iba conectado a las cámaras exteriores, Valiana y Artem estaban abrazados juntos. Sus uniformes militares tenían puesto encima ropa médica, en caso de que recibieran a algún herido durante el regreso de los soldados. Al notar la oscuridad más reciente por medio de esa pantalla, la preocupación empezó a manifestarse.

    — Ya es de noche, quisiera creer que ya están regresando, y que no esperaron a que oscurezca para dar la vuelta — Valiana temblaba al pensar en eso.

    — No sé si es un retardo de las cámaras, pero parecería ser que anocheció de golpe — Artem juzgaba por lo que había visto — Mi dispositivo no ha sonado. Salvo que haya pasado una catástrofe, creo que todo estará bien.

    — Dios, Artem, estoy tan aterrada — Valiana lo abrazó con más fuerza — Pensé que me sentiría a salvo sabiendo que mi hermano y yo estaríamos aquí, pero no puedo evitar sentir miedo por él. Y por los demás. ¿Y si algo malo les pasó?

    — Para eso estamos aquí, para cuidar de ellos si fue el caso — Artem habló con dulzura para su chica — Pero esperemos que estén todos bien cuando regresen.

    Compartiendo la esperanza de que sus compañeros no mostraran ninguna especie de complicación al regresar a la nave, los dos jóvenes se dieron un dulce beso en sus bocas. Encontraron en su amor una forma de hacer frente, al menos momentáneamente, a la sensación de angustia que estaban sintiendo en aquel momento.

    El ruido de una plataforma siendo activada fue notorio, y supieron que tenían que ser ellos. Emocionados y con algo de miedo, optaron por ir a recibirlos para ver si podían ayudarles en algo. Valiana y Artem llegaron al pasillo que conectaba la sala donde se encontraba la compuerta de salida con el resto de la nave. La puerta se abrió, y las caras largas de los soldados se manifestaron, al haberse estos quitado los cascos, causando un miedo notorio en los dos estudiantes de medicina. Ulrik se notaba muy enojado. Iker estaba pálido como una hija de papel. Jessica, Nova y Airin agachaban sus cabezas mirando al piso, ocultando una mirada triste. Sky derramaba lágrimas, y tenía los ojos rojos, mientras que Kite y Winter la tomaban de la mano.

    Tyson y Arick no se veían por ningún lado, al igual que las autoridades de la nave. No pasó mucho tiempo hasta que Allecreod ingresó, sujetando lo que se veía como una cabeza en sus manos. Natasha fue la última en ingresar, con un cuerpo en sus manos y el casco todavía puesto. Esa imagen aterró a los dos estudiantes, y eso llevó a que Artem quisiera preguntar.

    — ¡¿Qué fue lo que pasó?! — no se atrevía a mirar lo que tenían Allecreod y Natasha en manos — ¿Dónde están…

    — Arick está desaparecido — Natasha habló muy cortante — Y tengo que prepararme para planificar una manera de rescatarlo… Tyson… no lo logró. Necesitamos una manta para envolver su cuerpo, y también su cabeza. Será difícil, pero lo entregaremos a sus padres cuando regresemos.

    — ¿Pueden ayudarnos? — Allecreod decidió dejar la cabeza del joven Zima en el suelo — La subcomandante y yo tenemos que ir de inmediato a la sala de comandos.

    — Claro, traeremos una manta para cubrirlo, ¡vayan a dónde deban ir! — dispuesta a ayudarles, Valiana les hizo saber que se encargarían.

    De forma respetuosa y con cuidado, Natasha dejó el cuerpo de Tyson en el suelo, y junto con Allecreod se retiró del sitio para dirigirse lo más pronto posible a la sala de comandos. Sky se soltó de Kite y de Winter y fue tras ellos, ante la vista triste de todos, en especial de Valiana y Artem, quienes no tenían detalles sobre la desaparición de Arick. Kite se sentía obligado a ir con su hermana, y confió en que Winter les diría lo que quisieran saber.

    Ulrik empezó a apartarse, cuando Artem le tomó el brazo para pedirle un favor.

    — Estoy seguro de que hay sábanas extra en la bodega, no me gustaría tomar las de la enfermería — Artem le explicó su tarea — ¿Podrías traerme una?

    — Te traeré la de la cama de Tyson, no pienso perder mi tiempo buscando ni en la bodega ni en la enfermería — Ulrik contestó de mala gana — Después de todo, es una habitación vacía a partir de ahora.

    — Vete a dormir, Ulrik, yo iré por las sábanas a la bodega — Airin no soportó esa actitud — No entres en su habitación. La comandante debe entrar para guardar todos los objetos personales que él quizá se haya traído.

    — A tu gusto, Airin — Ulrik se alejó sin decir nada más.

    — Te acompañaré — Jessica decidió ir con su amiga.

    En menos de un segundo, ya casi todos se habían ido del lugar, incluida Nova, quien buscaba algo de tranquilidad. Solo Winter e Iker permanecían allí. Antes de preguntar a su hermano menor por la situación que tuvieron en la misión, Valiana eligió hablar con el joven Evanson para ver si se sentía bien.

    — ¿Te duele algo? — Valiana quería sonar comprensiva, teniendo en cuenta lo acontecido en el planeta.

    — Juro que vi a uno de esos putos animales cerca de nosotros antes de entrar en la nave — Iker recordaba la captura que sufrió en el día — Son más horripilantes si los ves con el visor nocturno.

    — Está bien, Iker, estamos a salvo en la nave — Winter quería ofrecerle consuelo — No pueden entrar. ¿Nos ayudas con sus cuerpos?

    — Sí…

    — ¿Qué pasó allí afuera? — Artem preguntó con un tono muy bajo.

    — Este planeta está lleno de monstruosidades… Allecreod las llama “abominaciones” — comenzó explicando el joven Lakor — Una criatura que nos atacó parecía inmortal. No podíamos dañarla con nada. Se dirigió a Tyson y lo decapitó como si nada.

    — ¿Y Arick? — Valiana esperaba mejores noticias para él.

    — Quisimos tirar el monstruo a un río, y dejar que la corriente lo arrastrara — Iker explicó lo que vio — No sé cómo, pero Arick cayó junto a esa bestia.

    — Casi lo teníamos, yo estaba junto a él — Winter era el que más entendía todo — Algo nos hizo tropezar. Yo salí rodando hacia adelante. Arick no, y la maldita bestia se fue con él.

    — ¿Cuál es el plan? — Artem sabía que tenían esperanzas en rescatarlo.

    — Seguir el río, y buscar un sitio en el cual poder empezar a buscar mejor — el joven Lakor rezaba por la seguridad de su compañero — Pero si no fue a parar a un lugar seguro…

    Antes de que pudiera seguir la conversación, Jessica y Airin habían regresado con mantas directo desde la bodega. Con la ayuda de todos los que estaban allí, empezaron a envolver con cuidado el cuerpo del fallecido Tyson Zima en aquella manta. El silencio reinaba en el lugar, y no se escuchaba ni siquiera el respirar de los soldados. Acababan de llegar a ese mundo, y ya habían pasado por una situación desesperada, la cual los tenía muy tensos por igual. No pudieron terminar de envolver el cuerpo de Tyson con la manta cuando empezaron a escuchar golpes sobre el metal cercano a ellos. Una alarma empezó a sonar ni bien llegó el primero de los golpes.

    — ¡Lo sabía, uno de esos monstruos nos siguió! — atemorizado, Iker se marchó del lugar — ¡No me atraparán de nuevo! ¡No lo dejen entrar!

    — ¡Iker! — Winter gritó, queriendo detenerlo.

    — ¿Qué pasa con él? — Valiana no entendía esa reacción.

    — Un monstruo con una lengua larga y muy poderosa lo atrapó — Winter contó un detalle omitido — Tuvo la suerte de que pudimos salvarlo. Pero seguro no la está pasando bien.

    Continuaban tanto los golpes como el sonar de la alarma, y los cinco que quedaron allí seguían en su tarea de envolver el cuerpo del joven Zima en una manta, de modo que lo pudieran entregar a su familia al regresar a casa. Artem se ofreció a llevarlo a una habitación vacía, de preferencia una donde pudieran regular la temperatura, para así evitar la descomposición de aquel cuerpo. Jessica vio como Airin abrazó con fuerza tanto a Winter como a Valiana.

    — Si está con vida, lo vamos a rescatar — Airin no podía dejar de pensar en su hermano, quien había fallecido al estar a solas en un bosque — Confiemos en la subcomandante Zafiro. Ella sabrá qué hacer.

    — Gracias, Airin, soy afortunado de tenerte conmigo — Winter apreció ese gesto de su pareja.

    Natasha empezó a teclear comandos en su máquina instalada en la sala donde se controlaba todo el interior de la nave. A la vista de Allecreod, quien también se estaba dirigiendo a su estación, Zafiro quería activar el ascenso de la nave, y el programa que controlaba una sonda con la que podrían llevar a cabo su plan para tratar de encontrar y rescatar a su ahijado. Una alarma empezó a sonar, tomando más fuerza en el interior de la sala de comandos. Natasha se dio cuenta de algo.

    — El sistema de seguridad detecta que todavía tengo el casco puesto — se quitó dicho casco esperando que con eso terminara de sonar.

    Las cámaras interiores ya podían captar que la figura de autoridad estaba con el rostro descubierto, pero no por eso dejaban de sonar. Sorprendidos al respecto, ambos entraron en dudas. Allecreod optó por activar un software de revisión general, y allí fue que las cámaras exteriores empezaron a mostrar la causa de la alarma. Uno de los seres con la piel anaranjada estaba aferrado al metal de la nave, dando golpes de puño repetidas veces intentando forzar su entrada. En el rostro de la comandante se manifestó una mirada de enojo, y ella eligió activar el sistema de despegue. Allecreod seguía observando las cámaras, y tan pronto como la nave ascendió unos pocos metros, la criatura saltó al suelo y se fue corriendo al interior del bosque.

    Cuando Kite y Sky entraron en la sala, la nave ya se encontraba en órbita, y la alarma finalmente se había detenido. Los que más conocían a Arick se quedarían allí, dispuestos a dar una mano en lo que pudieran necesitar sus superiores.

    — Pidan lo que haga falta, les juro que voy a ayudar — Sky hacía un gran esfuerzo por no quebrarse — Arick…

    — Estará bien, Sky, lo encontraremos pronto — Natasha le ofrecía consuelo — No puedo perder a mi hijo aquí.

    — Él es fuerte, seguro va a arreglárselas para sobrevivir el tiempo suficiente hasta que lleguemos hasta él — Kite quería convencerse más a sí mismo que a los demás.

    — Las primeras lecturas de la sonda están llegando — Allecreod veía imágenes en el monitor de la subcomandante.

    Ante la vista de los cuatro, se podía ver el río en el que habían tenido el enfrentamiento. Los cuerpos de los seres que habían matado estaban allí, y siendo devorados por carroñeros para esas horas de la noche. Eso dio la idea a los líderes de la misión que, de no haberse llevado el cuerpo de Tyson, ese destino lo habría podido sufrir él también. Con una imagen clara y nítida, pese a la oscuridad en el planeta, comenzó el procedimiento para rastrear el avance del río. Los ojos de los cuatro se centraron en esa pantalla, esperando encontrarse a Arick en una de las orillas, listos para partir en su rescate.

    El recorrido continuaba, y no había señales tanto del soldado como de la criatura que había caído junto a él. Una masa larga de agua que recorría una zona que, por el momento, seguía siendo de bosque. Sabían que, si ese río terminaba desembocando en el mar abierto, las probabilidades de encontrar a Arick se reducirían bastante, por lo que todo el mundo rezaba para poder tener un indicio de él antes de encontrarse con una realidad como esa.

    — No… — Natasha no estaba conforme con lo que veía.

    — ¿No sigue corriendo? — Sky estaba preocupada — ¿Termina allí?

    — Eso parece… — Natasha apretó los puños.

    En el monitor que estaban viendo se podía notar como el río seguía su avance hasta ingresar en lo que era el interior de una colosal montaña con nubes en la cima. Pura roca, y ni un solo rastro de agua, nieve o granizo en su parte exterior. Controlando la sonda para que les diera un mejor ángulo, podían ver cómo el río ingresaba hacia la parte de adentro de la montaña por una pequeña cueva.

    — No hay cómo entrar sin saltar al agua — Allecreod miraba hacia el costado — No tiene un camino visible.

    — Pero no podemos saltar al agua para entrar, el río corre hacia el interior — Kite veía un callejón sin salida — No habrá forma de salir.

    — Únicamente que detengamos el río — Natasha pensaba en algo así — Preferiría no tener que usar la nave, pero es lo único que se me ocurre.

    — ¿Podríamos buscar si hay alguna otra montaña con una cueva cerca? — Sky sugería para seguir avanzando — Tal vez sean una cadena. Podríamos buscar otra entrada.

    — No significa que vayan a estar conectadas — Allecreod respondió pensando desde la lógica.

    — No, pero explorar no nos hará daño — Natasha creyó que podría servirles — No hay un claro para aterrizar la nave de forma segura. Así que, incluso si queremos ingresar por el río, tendremos que detenernos en otro lugar.

    — Te ayudaremos a explorar, subcomandante — Sky estaba dispuesta a quedarse con ella.

    — No, Sky. Tú y Kite deben ir a dormir — la figura de autoridad les dejó en claro que no podían quedarse — Los necesitaré atentos y al cien por ciento el día de mañana. Recuerden que somos dos soldados menos para esto.

    — No sé si pueda dormirme — la joven Delleo no quería retirarse.

    — Entonces tómate algún té, pero te necesito bien descansada — fue la orden de su superior — Arick también te necesita así.

    — Ven, Sky, vamos a dormir — Kite la tomó de las manos.

    — Yo… está bien — Sky aceptó que era lo mejor — Pero júrenme que lo vamos a encontrar.

    — Lo haremos, confío en que así será — la subcomandante la miró a los ojos al hablarle — Descansen, soldados.

    Tras aquel pedido de quien los lideraba en la misión, los dos hermanos optaron por abandonar la sala de comandos, dejando en ella únicamente a los líderes. No todo era pesimismo, ya que por lo menos, tenían la certeza de que Arick pudo haber terminado en el interior de una de las montañas que se situaba en ese planeta. Cuando la puerta se cerró detrás de ellos, Natasha miró a su compañero de misión, y se levantó de su asiento.

    — ¿Podrías hacerme un favor? — ella sabía que contaba con él — Realiza la búsqueda, y trata de mapear los alrededores.

    — ¿Tú qué harás? — el ryfier lo quería saber.

    — Avisaré a casa lo que ha pasado — no sonó muy entusiasmada al decir esas palabras — Ace tal vez se sienta estresado, y sé que ya les mandé una actualización hace poco… Pero no quiero que descubra el día de mañana que su hijo ha desaparecido. O peor… No quiero tener que llegar a casa y decirle que lo perdí…

    El ryfier se sentía devastado al escuchar la forma tan pausada en la que hablaba la mujer. Arick era a quien más cariño le tenía de todos los soldados, siendo ella una madre para él. Haberlo perdido fue un golpe para él también, pero no podía imaginar el dolor en alguien como ella, teniendo que pensar en sus hermanos para tratar de dimensionar lo que estaba pasando en su interior. Aceptando el favor, el ryfier la reemplazó y empezó a dirigir la sonda para tratar de obtener una mejor vista del sitio que posiblemente terminarían visitando el día siguiente, cuando los soldados hubieran descansado.

    […]

    Sky y Kite se detuvieron frente a la puerta que daba entrada a la habitación de la chica. Kite le dijo que lo esperase adentro, y que él se iría al comedor para prepararle un té. Tras darse un abrazo fraterno, el joven Delleo se marchó. Sky desbloqueó la cerradura de su habitación, lista para ingresar, cuando vio como Ulrik se aproximaba a ella, habiendo salido del baño. El soldado tenía curiosidad, y fue por eso por lo que eligió acercarse.

    — Tenemos una pista — Sky sonreía pese a todo — Vamos a salvar a Arick.

    — ¿Lo encontraron? — el interés de Ulrik era genuino.

    — No, pero sabemos dónde termina el río — Sky se aferraba a esa esperanza — Podemos salvarlo.

    — Yo… no creo que se pueda, lo siento — Ulrik invadió con su pesimismo a la chica — Saber en dónde podría estar no garantiza nada.

    — Tú mismo lo has dicho, no es garantía de nada — la chica desafió a su compañero — Entonces, no puedes afirmar que no lo salvaremos.

    — Mira, aprendí que no hay que tener tanta fe cuando se trata de estas cosas — Ulrik aprovechó el momento para compartir algo con Sky — Mis padres estaban en Tralio. Sé que tenían un robot en el ejército, y que ese robot se infiltró en los sistemas de la Sociedad Galáctica. Sabían exactamente en dónde los tenían, y no pudieron salvarlos. Ahora es igual. Arick cayó al río con esa criatura monstruosa… En donde él esté, están los dos. Si queríamos rescatarlo con vida, teníamos que encontrarlo rápido. No veo que haya esperanzas para él.

    — No puedes rendirte de esa forma — Sky no aceptaba esa manera de hablar de él.

    — Es lo mejor que se puede hacer, cuando no lo encontremos, o peor, cuando encontremos los restos de su cadáver, el dolor será menor — Ulrik no mostraba un ápice de empatía al hablarle — Vete haciendo la idea de que no lo volverás a ver. Y tal vez eso sea lo mejor. Podríamos encontrarlo repleto de gusanos o…

    — ¡Vete a la mierda! — Sky le gritó para que se detuviera — ¡Vete a la mierda, Ulrik! ¡Mi Arick sigue con vida! ¡No me rendiré! ¡Tú puedes hacer lo que quieras o pensar lo que quieras, pero no me dirás a mí cómo me debo sentir! ¡No me vuelvas a decir que Arick terminará como terminaron tus padres!

    Esas últimas palabras hirieron bastante al soldado. Pese a que era consciente de que no eligió las mejores frases para abordar la situación, Ulrik buscaba ofrecer un punto de vista a su compañera. La agresión recibida causó un notorio enfado en él, quien apretó los dientes con el ceño fruncido. Conteniéndose para no golpear a la chica, el joven Mardh se apartó del lugar, al mismo tiempo que Nova empezaba a llegar al sitio.

    — ¿Está todo bien? — la chica no veía conflictos físicos, pero aun así eligió preguntar.

    — No, pero pronto lo estará — Ulrik se alejó de ella, pasándola por el costado — Sé que la misión no requiere esto, pero ojalá ese puto Lakor esté muerto — murmuró eso último, y nadie lo escuchó.

    Nova centró la vista en su compañera, quien se ponía las manos en la cara, cubriendo las lágrimas que salían de su rostro luego de que se intentara matar su esperanza de esa manera. Queriendo mostrar compañerismo, la joven Breiner se le acercó para preguntarle a Sky cómo se sentía.

    — Sky, ¿necesitas algo? — notó que su compañera se descubrió el rostro.

    — No de ti… tú me hiciste pelear con Arick, y estuve distanciada de él por varios días… ¡maldita zorra asquerosa! — Sky se metió en su habitación, para no tener que verla.

    Nova se sentía apenada por lo que pasó en ese día, pero también por lo que hizo y dijo frente a ella. Estaba al tanto de que no era lo correcto, y que, por esa misma razón, su compañera no deseaba estar cerca de ella. En momentos como ese, no buscaba consuelo en ella, y lo podía comprender. No era algo que había deseado, puesto a que solamente quería asegurarse la victoria en el torneo por el puesto de líder. A pesar del insulto, Nova supo que Sky no estaba en su mejor momento, y tras todo lo que ella dijo e hizo, no sería dura al juzgarla.

    — Se lo tengo que compensar… — Nova se marchó a su cuarto para poder dormir — Tengo que salvar a Arick… No quiero que nadie más muera, ni tampoco que la comandante Zafiro pierda a su hijo en esta misión donde yo estaba como su líder de campo.

    Sky se mantuvo sobre su cama, mirando al techo y pensando en todo el tiempo que Arick y ella habían tenido a raíz de la discusión que les generó la revelación de la propuesta que Nova había hecho con él. Luchaba por mantener la esperanza de que él estaba vivo, pero Ulrik y su compañera no lo hicieron nada fácil. Las lágrimas volvían a brotar de su mirada. Cuando Kite llegó a su habitación con un té especial endulzado para ella, tal y como Sky hizo con él en la noche donde los asesinos de sus padres biológicos fueron liberados, el chico no podía evitar preguntarse qué era lo que la afligía.

    — ¿Alguien te hizo algo? — su hermano adoptivo estaría listo para defenderla si era el caso.

    — Ulrik y Nova son unos compañeros de mierda… — Sky se expresaba respecto a ambos — No quiero volver a estar en una misión con ellos.

    — Tranquila, Sky, estás triste, asustada y enojada — Kite dejó el té en su mesita de luz — Yo también me sentí así. Y no es nada bueno… Mañana haremos hasta lo imposible para encontrar a Arick. No volverás a pasar una noche más sin él.

    — Gracias, hermano — Sky se sentó, y tomó la taza — Me alegra saber que te tengo a ti para esto.

    — Me ayudaste cuando liberaron a los asesinos de mis padres, eres la mejor hermana que podría tener — Kite sonreía al verla — Ahora tengo que pagarte esa deuda.

    — No hay deuda entre hermanos — Sky no quería que se expresara de esa forma.

    — Si alguien de la familia está sufriendo, entonces los demás estamos en deuda — Kite contestó haciéndole saber que contaría con él.

    […]

    La estación de trabajo y base principal de operaciones del ejército estaba casi desierta. Sargion Norup, un soldado recientemente ascendido a subcomandante de la división de ER era el único que se encontraba allí. Con el resto de los líderes habiéndose ido a su casa, solo le quedaba esperar a los que iban a relevarlo, y eso le dejaría ser libre para ir a descansar y prepararse para un nuevo día de trabajo.

    Mientras monitoreaba todo lo que acontecía en el lugar, una de las máquinas emitió un sonido de alerta. Al acercarse, vio que se trataba de una solicitud de llamada por parte de la subcomandante Zafiro, algo inusual, puesto a que ella acababa de reportar recientemente por el estado de la misión. Sabiendo que algo malo podría estar pasando, Sargion atendió de inmediato. El rostro descubierto de quien ostentaba el mismo puesto que él expresaba preocupación, y eso lo tenía algo tenso.

    — Sargion, ¿Ace está en la estación? — preguntó al no ver a su esposo allí a simple vista.

    — No, se ha retirado a su casa por un asunto — Norup no quería preocuparla con alguna mala noticia — ¿Qué ha sucedido? Sé que no es una buena noticia — dedujo a partir de su tono.

    — No lo es… tengo que dar el estado de nuestra misión — Natasha se tomó un poco de tiempo antes de seguir — El soldado Tyson Zima ha muerto. Y Arick… está desaparecido en acción.

    — ¡¿Cómo pasó algo así?! — la noticia impactó al subcomandante, quien recordaba a los dos subiendo al escenario cuando los condecoraron por su desempeño académico.

    — Fuimos atacados por unas criaturas muy peligrosas… tendrán más información cuando acabemos la misión — Natasha explicaba — Nuestros cascos han registrado sus imágenes. Pero eso no es lo importante ahora. Quiero que notifiques a mi esposo que estoy planeando una operación militar para encontrar y rescatar a Arick. Le enviaré más información y los detalles cuando haya terminado de investigar algo. Hazme ese favor. No quiero que se vaya a dormir sin saberlo.

    — Comprendido, subcomandante — Sargion se expresó con compasión — Le deseo el mejor de los éxitos. Salvarán a Arick. Yo se lo comunicaré todo al comandante Lakor.

    La comunicación se cortó de manera inmediata. Sargion habría deseado tener a Thomas o Gwyn para acompañarlo, pero supo que tenía que cumplir con su deber e informar al comandante sobre lo que había acontecido en la misión. Tomó su dispositivo móvil, y estaba con su contacto seleccionado listo para llamarlo. Pero no se atrevió a hablarle, y por eso optó por redactar un mensaje, tomándose el tiempo y el cuidado al expresarse correctamente para no ocasionarle un malestar emocional.

    […]

    Ace había puesto un mueble para cubrir la zona de su ventana donde el vidrio estaba roto. Solamente restaba esperar al día siguiente a que alguien pudiera llegar a su casa a hacer el reemplazo del vidrio por uno más resistente. Terminada esa tarea, el comandante de ER se sentó en la mesa de su sala. Antes de poder tomar su dispositivo móvil, este emitió un sonido de notificación. Lakor lo miró, y notó que tenía un mensaje sin leer por parte de Sargion. Creyendo que quizá Thomas y Gwyn ya no estarían presentes, pensó que quizá podría necesitar de su ayuda. Abrió aquel mensaje para centrarse en su contenido, y allí fue que se encontró con esas palabras.

    — “Lo saludo, comandante Lakor” — Ace leía en voz alta, algo que no planeaba inicialmente — “Lamento tener que darle esta noticia. Su esposa, la subcomandante Zafiro, me ha contactado. Tras las primeras horas de la misión, el soldado Tyson Zima ha perdido la vida. Y el soldado Arick Lakor, se encuentra desaparecido en acción. Ella me contactó solo para que me dirigiera a usted y le expresara estas palabras. Mientras usted lee este mensaje, ella está realizando todos los preparativos para poder ir a rescatar a su hijo. Prometió enviarme más detalles del suceso y del plan tan pronto como tenga algo certero. Quédese con la tranquilidad de que está trabajando ahora mismo. Una vez más, lamento comunicar esto. Sargion fuera”.

    Ace agachó la mirada y dejó caer su dispositivo móvil sobre la mesa, el cual rebotó solo una vez y no sufrió daño superficial. El silencio se apoderó de los pensamientos del comandante Lakor, quien, de forma inexplicable, sintió a su esposa Agustina gritar el nombre de su hijo detrás suyo.

    — ¡Arick! — Ace se asustó al pensar en lo que le pudo haber pasado a su hijo — ¡Mi niño! ¡Arick!

    Empezó a respirar agitado, sabiendo que tenía que tranquilizarse en ese momento para evitar entrar en pánico. El ruido de unas pisadas se escuchó, y su hijo Azel no demoró en aparecer en la sala de estar.

    — ¿Papá? — se había asustado al escucharlo — ¿Por qué gritaste?

    — Azel… tu hermano Arick ha desaparecido durante la misión — Ace se levantó de su silla.

    — ¿Arick está perdido en un planeta desconocido? — Azel se horrorizó al pensar en esa posibilidad — ¿Cómo fue que ocurrió?

    — No lo sé, pero tu madre está planeando algo para rescatarlo — su padre le dio un abrazo muy fuerte.

    — Lo va a lograr, ¿verdad? — Azel tenía un poco de inseguridad en su cuerpo, y abrazó a su padre sabiendo que ambos lo necesitaban.

    — Ella es una mujer capaz de lo imposible… — Ace recordó el momento donde ella lo rescató a él — Si alguien puede, es ella. Si mi bebé sigue con vida, tu madre lo va a salvar.

    — Papá… — Azel contenía las lágrimas — No quiero que mamá se pierda también. Estoy asustado.

    — Yo también lo estoy, hijo — Ace tomó aire, al tiempo que seguía abrazado a él — Desde nuestro lugar, tan solo podemos esperar lo mejor.

    — ¿Qué pasará si…? — Azel no pudo terminar la pregunta — No. No quiero imaginarme eso.

    — Mantendremos nuestras esperanzas en tu madre, ella salvará a Arick — su padre buscó tranquilizarlo — ¿Qué opinas si pasamos esta noche en el mismo cuarto? Tratemos de descansar. Se hace tarde.

    — Está bien, papá — Azel empezó a limpiarse las lágrimas que estaban cayendo de sus ojos.

    La noticia no sentó nada bien a ninguno de los dos Lakor que se habían quedado en Edagr, mientras el resto de sus familiares abordó una nave camino a un planeta desconocido. Solo se tenían mutuamente en ese momento, puesto a que no había nada que pudieran hacer, más que depositar sus esperanzas y enviar sus fuerzas a Natasha para que tuviera éxito en su misión.

    Los dos Lakor pasarían la noche juntos para tener un poco de compañía en un momento difícil como ese. Ace, al ver como su hijo se recostó en su cama, tuvo un pensamiento fugaz cruzando por su cabeza.

    — Si llega a ocurrir lo peor, te sacaré del ejército, Azel, y yo también me retiraré — el comandante pensó mientras respiraba profundo — Esta profesión ya me quitó a Agustina. Si pierdo a Natasha y a Arick en ese planeta, nuestro camino en la milicia habrá concluido.

    […]

    Allecreod había quedado a solas en la sala de comandos luego de que su superiora se retirara a dormir para estar en plenitud en sus sentidos al día siguiente. La sonda ya había cumplido su función, y tenían todo listo para afrontar la desaparición de Arick e intentar un rescate el día siguiente a las primeras horas de sol. La nave estaba programada para emitir una alarma tan pronto como el cielo, fuera del color que sea, estuviera despejado.

    En aquel momento, solo Allecreod se mantenía despierto en la nave. El ryfier estaba editando un registro en el sistema de archivos de su nave, con una cara larga de frustración, dolor y cansancio visibles en él. En su monitor apareció un mensaje que mostraba que era requerido darle un nombre al planeta en el que se encontraban para poder asignarle la clasificación de mundo peligroso.

    — Si no me estoy equivocando, la palabra en su idioma que estoy buscando es esta — Allecreod pensaba mientras sus dedos presionaban las teclas correctas — Planeta: Avskyelighet. Nivel de peligro: máximo… Si este no es el planeta de abominaciones que descubrió mi abuelo, prefiero morir aquí si ese es mi siguiente destino.
     
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