Historia larga La Gran Catástrofe III Invasor Agresivo

Tema en 'Novelas' iniciado por Reydelaperdicion, 1 Agosto 2018.

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    Resistance

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    Es obvio que la intensidad iba a bajar, pero ha sido un gran capítulo. Hemos visto tanto a Black Meteor (cuanto tiempo XD) como a Zenith lamerse sus heridas, que ahora mismo están por sanar. Me ha gustado ver lo que pensaba cada uno, ver que Xander está volviéndose pesimista, Casey acercándose a Paul, Natasha pensando en Ace... Frans bebiendo XD no creo que esa deba ser la actitud de un comandante pero bueno, es lo que hay.

    Estoy deseando conocer al nuevo comandante del Zenith y los cuatro compañeros que tendrán. También estoy deseoso de que los garak traigan a Michael ya recuperado y Alicia comparta el poder de la energía. Los pensamientos del resto de personajes han estado geniales de ver y lo que más me ha gustado es el final, con Devlin sacando su ira contra su hermano. Te dije que era una trama que me gustaría ver y parece que se va a cumplir, ¡PELEA DE HERMANOS! XD estoy seguro de que dará mucho juego a lo que queda de parte 3. Deseando ver lo que sigue, aunque deba esperar. Un saludo, amigo.
     
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    Reydelaperdicion

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    Título:
    La Gran Catástrofe III Invasor Agresivo
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
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    26
     
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    Saludos. Pasada una semana desde la última actualización, llegó el momento de publicar el capítulo siguiente. Este capítulo tendrá una longitud muy similar a la del anterior, no llegando a las 5000 palabras como el resto de capítulos, y creo que es el último de los que quedan de esta parte con una longitud así. En este capítulo harán su aparición varios personajes nuevos para la historia. A ver cómo será su impacto desde ahora. Sin más que decir, los dejaré con el capítulo.


    Figura de autoridad:

    En pleno amanecer, una nave descendió desde el cielo hasta llegar al centro del complejo del cual despegaban las naves espaciales que Zenith utilizaba para las misiones. Una vez que la nave se detuvo por completo, la compuerta de bajada se abrió y cinco personas bajaron de allí. Al frente marchaba un hombre adulto de altura mediana y gran musculatura, llevaba una barba mediana de color negro igual que su cabello, el cual era corto y no había ni un solo mechón en su frente. Cuatro soldados iban detrás suyo, caminando en línea recta, haciendo notar que quien iba al frente era el comandante. Los cinco entraron al complejo, donde fueron recibidos por uno de los encargados del lugar.

    — Comandante Stones, sea bienvenido — dijo el hombre mostrando respeto ante la llegada de aquel hombre — Le daré la ubicación de la base en donde lo están esperando los soldados, junto con un resumen de lo sucedido en estos últimos días. Es fundamental que se pongan al corriente lo más rápido posible, dado a que Magnus iniciará los preparativos para que partan mañana por la noche.

    — Entendido — el comandante aceptó lo que le decía el encargado del complejo, y luego volteó para ver a sus soldados — Esperen en el vehículo, yo iré enseguida.

    De inmediato, los cuatro soldados, todos ellos varones, salieron del lugar para dirigirse al vehículo asignado para ser utilizado como medio de transporte. El encargado del complejo fue con el comandante hasta una sala privada, donde unos pocos trabajadores, siendo menos de diez, se encontraban trabajando. Una vez allí, le entregó una tableta con un reporte de la situación actual de Zenith, el cual el comandante miró con atención por unos momentos. Una vez que lo terminó de ver, se despidió de las personas que se encontraban allí y se marchó con la tableta en sus manos.

    Al salir del complejo, subió al vehículo donde los demás soldados lo estaban esperando, y luego se puso en marcha hacia la base donde los soldados que habían estado bajo las órdenes del comandante Richard lo estaban esperando.

    […]

    El equipo del Zenith recibió la noticia de que su nuevo comandante iba a llegar dentro de poco, por lo que decidieron esperarlo en la sala central de la base. Se aseguraron de pararse en línea recta para recibirlo, pero eso fue lo único que hicieron.

    Tras esperar durante diez minutos y creer que no iba a llegar, escucharon un vehículo en el exterior de la base, lo cual les indicaba que había llegado. Finalmente, vieron como un hombre adulto y cuatro soldados entraban y se acercaban al centro de la sala, justo en donde estaban ellos. El comandante se quedó al frente, mientras que los demás se pararon en línea recta y en posición firme, uno al lado del otro, además de que sacaban el pecho en alto y ponían las manos en la espalda. El comandante dio un vistazo a los cuatro soldados que estaban allí, y no pudo evitar enojarse al ver que estaban parados como si se encontraran con una persona normal.

    — ¡¿Qué demonios creen que hacen?! — el grito tan repentino del comandante alarmó un poco a los soldados — ¡Quiero una postura firme! ¡Son soldados, carajo!

    Luego de haber recibido ese grito, los cuatro soldados imitaron las posturas de los cuatro que se encontraban detrás de su nuevo comandante, quien de entrada dejó en claro ser un hombre bastante estricto. La expresión de enojo que tenía cambió a una de seriedad, pero no se movió de allí.

    — Así está bien — el comandante parecía conforme — Primero que nada, me presento. Soy el comandante Zion Stones. Tras la muerte del comandante Richard Sable, que en paz descanse, el líder Magnus Hotfire los ha asignado a todos ustedes a mi unidad. Antes que nada, voy a proceder a explicar una cosa que quiero que tengan presente en todo momento. Conocí al comandante Sable en persona, y sé que es un hombre que no le gustaban mucho las formalidades, y no le importaba que ustedes lo llamaran por su nombre propio. Ese es el motivo por el cual él fue asignado comandante de la misión de saqueo de recursos, y no yo. Querían a alguien amigable para dirigir esa misión, pero yo no me parezco en nada a él. Cuando estén en mi presencia, me llamarán comandante Stones. No aceptaré que me llamen comandante a secas, o Zion Stones, o comandante Zion o señor Stones. Cuando no esté me pueden llamar como se les dé la gana, pero cuando esté en frente me llamarán comandante Stones. Mi apellido no es difícil de pronunciar ni de recordar, por lo que no aceptaré que no lo hagan. ¿Se entendió?

    — ¡Sí, comandante Stones! — Thomas, Gwyn, Agustina y Ace respondieron al unísono.

    — Me gusta que entiendan rápido — el comandante se alegró de que todo quedara claro desde el principio.

    Aunque hubiera leído el informe, el comandante le iba a exigir a cada uno de los soldados que se presentara de forma individual, dado a que quería conocerlos bien en persona, y no leyendo un simple informe preparado para él. Lo primero que hizo fue pararse en frente de Thomas y mirarlo con un semblante serio, que no consiguió intimidar al soldado.

    — La educación es fundamental, así que quiero que me digas tu nombre — su mirada no era ni un cuarto de seria de lo que fue su voz.

    — Soy el soldado Thomas Delleo — respondió — Y estoy listo para unirme a su unidad, y obedecer sus órdenes. Es un gusto conocerlo, y es un placer que me hayan asignado a su unidad.

    — Un soldado de verdad, lame botas, pero soldado al fin — Zion se apartó del frente suyo y se acercó a Gwyn — Tu turno.

    — Soy la soldado Gwyn Fairin, y al igual que Thomas, estoy preparada para entrar en su equipo — Gwyn no dijo nada más, y pudo notar que la mirada de Zion se puso más seria.

    — Espero que demuestres ser un verdadero soldado en el futuro — el comandante Zion sonaba como si estuviera decepcionado — Porque lo que acabo de escuchar es una niña.

    Gwyn entristeció al escuchar esas palabras. Thomas no se sintió bien al ver que su novia fue ofendida, pero supo que si decía algo se meterían los dos en un serio problema. Agustina se puso nerviosa cuando Zion se le acercó, y aún más cuando notó que el comandante no estaba diciendo nada, y que la presentación dependía de ella.

    — Comandante Stones, mi nombre es Agustina Young, y estoy lista para pelear bajo sus órdenes, tal y como he luchado bajo las órdenes de nuestro anterior comandante — esperaba que esas palabras fueran suficiente para convencerlo.

    — Fairin, usted debería aprender de Young — Zion miró a Gwyn una vez más — Ella realmente habla como un verdadero soldado — finalmente, dirigió su mirada sobre Ace — Parece que eres el último.

    — Así es, comandante Stones, mi nombre es Ace Lakor — Zion le dio un vistazo cercano — He sido elegido por mis compañeros y por mi anterior comandante como líder del equipo, en el caso de que algo malo llegara a sucederle al comandante. Y si usted lo requiere, estoy preparado para ejercer dicha función. Solamente necesito su orden y su aprobación.

    — Líder del equipo, ¿eh? — Ace se confundió al escuchar esas palabras — Pues ya no más. Y conozco tu historia, Lakor. Sé de tu pasado en Black Meteor, y he oído que has asesinado al comandante Morris Grant. Conocí a ese hombre en persona en una reunión mucho antes de la Gran Catástrofe. Déjame decirte que me impresiona que hayas sido capaz de asesinarlo, pero no dejes que eso se te suba a la cabeza.

    Una vez que las palabras terminaron, el comandante Zion Stones se alejó de ellos y se puso en el medio. Los nuevos soldados de su unidad, junto con los viejos, estaban frente a frente, momento que aprovecharon para poder verse bien cara a cara.

    — Su presentación no estuvo mal, pero tampoco estuvo bien — el comandante Zion miró a sus cuatro soldados — Observen y aprendan.

    El primero de los chicos de la fila dio un paso al frente. Llevaba el cabello corto, de color castaño y ojos exactamente iguales. En estatura era el más bajo de los cuatro.

    — Mi nombre es Dustin Burntforest — explicaba a sus nuevos compañeros — Y tengo la mejor puntería en lo que a armas de fuego se refiere.

    Tras haber dicho esas palabras, retrocedió a su lugar original, momento que otro de los soldados, un chico rubio de ojos celestes y ligeramente más alto aprovechó para imitar su acción.

    — Me llamo Owen Jungle, y soy el soldado más rápido de todo el equipo.

    Una vez que su presentación terminó, Owen retrocedió para que su compañero que se encontraba al lado, también de cabello rubio y ojos azules, pasara al frente. Este soldado era más alto que cualquiera de todos los presentes en la sala.

    — Yo soy Bastien Beck, y soy el soldado con más fuerza física del equipo.

    Solamente quedaba uno, quien pasó al frente una vez que Bastien retrocedió. Dicho soldado tenía el pelo negro y algo largo, y era físicamente muy parecido al comandante. Su altura era la misma, pero él tenía menos músculos y no llevaba barba.

    — Mi nombre es Wagner Stones — su parecido y el apellido delataban que era hijo del comandante — Soy un soldado experto en estrategias de combate, además de cumplir mi rol como líder del equipo cuando se requiera. No está de más saber que he sido el soldado con el mejor promedio de la historia del Zenith, e hijo único del comandante Stones.

    Los soldados se sorprendieron al ver que el comandante que tenían a cargo tenía a su propio hijo como un soldado de su unidad. Ciertamente, les trajo recuerdos de cuando cumplieron su primera misión, dado a que la situación era similar a lo ocurrido con el comandante Morris Grant y Ace. La diferencia era que Wagner era muy parecido a su padre, y claramente no había posibilidades de que no fueran familia de forma directa.

    — ¿Han visto? Así es como un soldado se presenta — Zion parecía estarlos regañando — Deben dejar en claro cuál es su especialidad, y no decir que están dispuestos a obedecer mis órdenes. Ustedes son los soldados y yo el comandante, lo que quiere decir que mis órdenes van a ser obedecidas estén dispuestos o no.

    Los nuevos soldados no pudieron evitar bajar la cabeza muy apenados tras haber escuchado eso. El comandante Richard nunca les exigió algo parecido, y siempre se mostró como un hombre amable sin importar la situación, y que actuaba de forma severa cuando la situación lo ameritaba. La primera impresión que se llevaban de su comandante no era la mejor, pero deberían acostumbrarse a eso. Sin embargo, ahora contaban con nuevos compañeros, y ellos no se habían mostrado tan fríos como su comandante. Sin dudas, sería una nueva experiencia para todos.

    — Pasemos a lo importante — el comandante Zion se dirigió a los cuatro soldados de Richard — Según el informe que leí, Noble Alicia y Umcali Michael se han retirado con los líderes de una especie llamada “garak” hacia un planeta con un nombre similar. Pero recuerdo que leí que Umcali Devlin estaba aquí, en el Zenith. Más no lo estoy viendo por ningún lado. ¿En dónde se encuentra?

    — El día de ayer nos enfrentamos a un berrod llamado Orz — Ace decidió defender a su compañero — Además de asesinar al comandante Richard Sable, también asesinó a varios soldados del Zenith. Entre esos soldados estaba Erin Aster, novia de Devlin Umcali. Y no solo eso, sino que también asesinó a sus padres. Devlin ha sufrido mucho y nos pidió que le diéramos tiempo para estar solo, además de que tenía que ordenar las cosas de sus padres. Es por eso que él no está aquí con nosotros, comandante Stones.

    — Un motivo válido — Zion Stones puso una mirada de tristeza — Entiendo lo que es perder familiares cercanos, por lo que Umcali Devlin no recibirá ningún castigo por su ausencia. Aprovecharé para repetir esto ante todos ustedes. El día de mañana vamos a partir hacia el planeta Tgarak. Parte del trato que Magnus hizo con los líderes garak nos obliga a darles apoyo en la guerra en contra de los berrod, a cambio de que ellos ayuden al soldado Umcali Michael con su problema, y de su cooperación para encontrar las respuestas a la catástrofe. Yo mismo me iré al complejo para poder hablar con Magnus Hotfire. Ustedes espérenme aquí. Aprovechen el tiempo para conocerse bien entre ustedes.

    Y luego de que dichas palabras fueron pronunciadas, el comandante Zion Stones salió de la base militar, dejando solos a los soldados. Una vez que se marchó, los soldados que estuvieron desde el principio bajo sus órdenes decidieron ir a hablar con sus nuevos compañeros.

    Wagner, hijo del comandante, fue quien tomó la palabra inicial.

    — Hola, me llamo Wagner, por si lo habían olvidado — el hijo de comandante, y líder del equipo extendió su mano — No dejen que mi padre los asuste. Es un tipo estricto, pero no es tan malo como aparenta ser. Quiere que la primera impresión que da demuestre que es un tipo al que se debe respetar, pero una vez que lo conozcan, se darán cuenta de que es un tipo amable.

    — Eso espero, porque es un cambio muy drástico el pasar de Richard a Zion — Thomas aceptó el saludo de Wagner — Soy Thomas. Es un gusto.

    — Wagner, ¿puedo preguntarte algo? — Agustina no había repetido su nombre y sonaba muy seria.

    — Claro que puedes.

    — Si no escuché mal, eres el líder del equipo — explicaba la soldado — ¿Tu padre te nombró líder por qué realmente eres apto para el rol, o solo por ser tu padre?

    — Veo que no confías en mi capacidad — respondía Wagner, sin sentirse ofendido por la pregunta — Pregúntale a él y te dirá que me eligió por lo primero. Espero poder ganarme tu confianza pronto.

    — No es que no confíe en ti, es solo que Ace hizo un gran trabajo como líder de nuestro equipo, y ahora lo acaban de poner detrás de ti, y no me parece justo — Agustina parecía estar molesta con ese cambio.

    — Agustina, está bien, el comandante no me conoce — Ace apreciaba el detalle de su novia, pero creía que estaba exagerando — Cuando Zion me vea en el campo de batalla evaluará la situación.

    — Es que no me parece justo. Tú te esforzaste, y te lo quitaron como si no fueras digno de algo así — Agustina realmente se sentía desanimada por eso.

    — Eres Ace Lakor, ¿verdad? — Wagner estrechó sus manos con las de su nuevo compañero — Desde que me enteré de tu existencia le pedí a mi papá que arreglara un encuentro contigo para poder enfrentarte. Él siempre me dijo que era un capricho, y que lo olvidara. Y ahora aquí estoy.

    — Veo que mi historia es conocida por más personas de las que yo estaba enterado — Ace aceptó el apretón de manos con su nuevo líder, quien parecía ser muy amable.

    — Es interesante tener a un soldado que se crio en Black Meteor luchando en el Zenith, es todo — Bastien se unió a la conversación — Tal y como dijo el comandante, que no se te suba a la cabeza.

    — Tranquilo, Bastien — Owen apoyó la mano derecha sobre el hombro de su compañero — No perderás tan rápido tu posición como segundo mejor del equipo.

    Wagner, Dustin, y Gwyn se rieron al escuchar ese comentario por parte de Owen, el cual pareció molestar a Bastien por la forma en la que lo dijo. Eso daba a entender que Bastien estaba en la sombra de Wagner, y Ace asoció a su nuevo compañero con Shun, rogando que eso fuera lo único que compartieran.

    — Muy chistoso, Owen — Bastien se retiró del lugar sin quedarse a charlar más tiempo — Si tu capacidad de decir chistes fuera igual a tu capacidad de pelea, serías el soldado más fuerte del universo.

    — Vamos, Bastien, no dejes que eso te desanime — Dustin quiso evitar que se fuera, pero no pudo.

    Thomas se sintió algo molesto con esa conducta de parte de su nuevo compañero. Tal parecer, no soportaba para nada estar detrás de Wagner. En cierta forma, Thomas se veía reflejado en Bastien, pero podía notar que él le daba mucha importancia al rango dentro del equipo. El soldado creyó que Bastien aún no había madurado de la misma forma que él, y era eso lo que llamaba su atención.

    Agustina, por su parte, no terminaba de aceptar que le quitaran a Ace su puesto de líder del equipo, pero Wagner le daba la impresión de ser un soldado muy agradable, al menos en ese tiempo.

    — Díganme, ¿Cuántos de ustedes eran en el momento de que inició la misión? — Gwyn sentía ganas de saber más sobre sus compañeros.

    — Éramos un grupo de nueve. Perdimos a cinco cuando fuimos emboscados por una raza extraña mientras explorábamos un planeta — contestó Owen, imaginándose que le preguntarían por dicha raza, por lo que decidió adelantarse a responder — Tenían la piel de color azul, y no tenían nada de pelo. Al menos eso es lo que recuerdo.

    — Sus armas eran muy potentes, como un lanzacohetes — relataba Wagner, recordando aquel día — No estaban preocupados por los suyos, y en realidad, varios de ellos murieron en el mismo ataque que ellos nos lanzaron.

    — ¿Hablaban? — Thomas sentía curiosidad.

    — Sí, pero no escuchaban lo que teníamos que decir — Dustin se unió a la charla — Quisimos ser amigables con ellos, pero simplemente nos atacaron. No sé qué estarían pensando, pero para ellos éramos el enemigo.

    — Se parecen en cierta forma a los berrod — Agustina los comparaba.

    — Así es, pero los berrod se hacen pasar por amigables y luego demuestran lo que verdaderamente son — Ace discrepaba con esa comparación — Ellos aparentemente atacan de forma directa, y no parecen querer seres de otro planeta en el suyo.

    — Cuéntennos un poco más acerca de los berrod — Wagner quería conocer mejor a los que serían sus nuevos enemigos — ¿Cómo son ellos en realidad?

    — Su piel es de color rojo, pero de su personalidad no podemos saber nada concreto — explicaba Ace — Aún no hemos hablado con ninguno, y no sabemos bien qué tipo de actitud tendrán. Orz logró manipular a Michael, y luego quiso abandonar el planeta según lo que nos dijeron. Según Asmir, el líder garak, era uno de los más peligrosos. Si todos los demás son como él, estaremos en problemas.

    — Que complicado — Dustin ya se imaginaba lo que sería luchar contra ellos — Lo bueno es que ahora conocemos un poco mejor a lo que nos vamos a enfrentar, y contaremos con la ayuda de los garak.

    — Es una ventaja, por lo menos — opinaba Owen.

    Los siete soldados continuaron hablando entre ellos durante un largo tiempo. No se realizaron preguntas personales, y simplemente ponían en común las experiencias que habían vivido. El grupo de Wagner les contó acerca de los compañeros que habían muerto cuando fueron atacados por esa especie tan misteriosa. Por su parte, el otro grupo les contó acerca de la misión de saqueo de recursos, y de las vivencias en el espacio exterior. Incluso mencionaron todo lo relacionado a sus compañeros muertos. Wagner sabía que ellos también estaban pasando por momentos difíciles, dado a que su comandante y una de sus compañeras habían muerto justamente el día de ayer. Gwyn era quien más afectada se veía, mientras que los demás ya lo estaban empezando a superar.

    En un momento durante la tarde, cuando nadie lo estaba esperando, Devlin se hizo presente en la base. Sus viejos y nuevos compañeros veían la expresión de dolor que estaba reflejando su rostro. Ya no tenía más lágrimas, pero su tristeza no había terminado. El soldado entró y se sorprendió de ver a otros soldados desconocidos en la base. Gwyn se acercó a Devlin, y le dio un abrazo para hacerle saber que ella también estaba lastimada por la pérdida de Erin, y que no estaría solo en el dolor.

    — ¿Cómo te sientes ahora mismo? — Gwyn sabía que Devlin debía estar destrozado, pero se sentía obligada a preguntar.

    — Tenía que irme de mi casa — Devlin sonaba muy desanimado al hablar — Ya ordené todo lo que debía, y no soporto el estar allí y no ver a mis padres conmigo…

    — Devlin, sabes que puedes contar con nosotros para cualquier cosa — Ace se acercó a él para estrechar su mano.

    — Lo agradezco, Ace — Devlin aceptó el saludo, para luego mirar a los otros tres soldados que estaban allí — Discúlpenme, pero no me siento muy bien. Me presento, soy Devlin Umcali.

    — Hemos escuchado lo que pasó, Devlin — Wagner se acercó a él — Lo lamento mucho, de veras. Aprecio que hayas venido a vernos. Mi nombre es Wagner.

    — Él será nuestro líder a partir de ahora — Agustina no estaba muy entusiasmada al decir eso — Así que, ante cualquier duda, le puedes preguntar a él.

    — Interesante — respondió Devlin, a quien ya no le importaba en lo más mínimo quien fuera o no el líder — Me adaptaré. No te preocupes.

    — Ellos son mis compañeros, Dustin y Owen — Wagner los presentó.

    — Encantado, compañero — Dustin le dio un abrazo de compasión — Entiendo que perdiste a varias personas especiales. Lo siento mucho. Nadie está preparado para algo como eso.

    — Gracias por el apoyo — Devlin apreciaba que sus nuevos compañeros fueran amables.

    — Esperamos que te recuperes pronto — Owen habló con su nuevo compañero — Te ayudaremos si hace falta.

    Devlin estaba harto de no decir nada más que solo gracias, por lo que simplemente asintió ante sus comentarios. Bastien, que no se había acercado en todo el tiempo que pasó, se acercó hasta ellos, y le estrechó su mano a Devlin. El soldado respondió aceptando de forma educada, aunque no le gustó que su nuevo compañero no le dijera ni una sola palabra al momento de presentarlo.

    — ¿Eres Devlin? — Bastien no parecía hablar con delicadeza — ¿El que perdió a sus padres y a su novia el día de ayer?

    — ¡Bastien! — a Wagner le molestó la falta de sensibilidad de su amigo.

    — No pasa nada, Wagner — Devlin miró con seriedad al soldado más alto del equipo — Él tiene razón, el que perdió a sus padres y su novia soy yo. Desearía no serlo, pero lo soy.

    — ¿Estás seguro de que no prefieres tomarte un descanso de la misión? — Bastien devolvió la mirada seria a Devlin — Porque, por si no lo sabes, vamos a librar una guerra contra los berrod en unos días.

    — Estoy bien, te lo aseguro — Devlin no se sentía cómodo con él cerca — No te tienes que preocupar por mí.

    — No me preocupo por ti, sino por el equipo — Bastien era muy duro al hablar — Si estás afectado, podrías cometer errores en la batalla. Y eso nos podría poner en peligro a todos. Claro que Wagner ya lo sabía, pero él no es de la clase de persona que dice esas cosas.

    — ¡Bastien, detente ahora! — Owen se sentía mal por las palabras que estaba escuchando de su parte — ¡Devlin sufrió mucho, y no tienes que hacérselo peor!

    — Está bien, Dustin, yo puedo soportarlo — Devlin miró con resentimiento a Bastien — No es la primera vez que pierdo a un familiar.

    — Soy Owen, Dustin es él — señaló el soldado — Y no importa lo que pase, Bastien se está pasando con sus comentarios.

    — Estoy de acuerdo — Gwyn miró a Bastien de forma seria, claramente apoyando a Devlin — Erin era mi amiga, y podrías tener un poco más de consideración. Con Devlin y conmigo.

    — Lo lamento — Bastien no sonaba sincero al decirlo — Espero que dejemos esto atrás.

    Y tal como vino, se fue de regreso a su habitación. Thomas estaba furioso con él. Claramente el ser el segundo por detrás de Wagner le molestaba, y aunque pareciera que podía controlar sus acciones, dado a que Wagner no les informó sobre nada inusual en él, era seguro que no controlaba sus palabras.

    — ¿Cuál es su problema? — preguntaba Thomas.

    — Descuida, él no es así, ya se le pasará — Wagner habló en defensa de Bastien — Sabe que soy mejor que él, incluso lo acepta. Pero se la pasa un buen rato malhumorado cuando alguien se lo recuerda. Y yo lo mencioné en mi presentación.

    — Se parece mucho a alguien que conozco — Ace tenía a Shun en mente — Deberíamos presentarlos. Ciertamente se llevarían bien.

    — Te aseguro que Bastien no es alguien tan malo — Dustin también lo defendía — Es como dice Wagner, no le gusta que le echen en cara que es el segundo mejor. Y Owen no ayudó con el chiste que hizo.

    — Perdón, perdón, perdón — Owen se quejaba del reproche de su compañero — Pero que le duela la verdad no es mi problema.

    — Da igual, te aseguro que mañana verán al verdadero Bastien — Dustin aseguraba que su compañero no era alguien malo.

    — No puede ser peor que el que acabamos de conocer el día de hoy — Agustina expresó su opinión.

    — Por cierto — Devlin tomó la palabra nuevamente — Lo que él mencionó sobre una guerra contra los berrod, ¿era cierto?

    — Lo es — explicó Wagner ante la pregunta de su soldado — Es parte del trato para que Zenith y los garak hagan una alianza. ¿Por qué?

    — Es bueno saberlo — todas las miradas se centraron en Devlin — Un berrod mató a mis padres y a mi novia. Lo único que quiero ahora mismo es matar a la mayor cantidad posible que pueda. Y si hay alguna oportunidad de separar a Orz del cuerpo de Michael y ponerlo en otro cuerpo, me aseguraré de torturarlo hasta la muerte.

    Dichas palabras llamaron la atención de sus compañeros. Ace, Agustina y Thomas estaban preocupados porque Devlin se dejara llevar por la ira en el momento de combatir, tal y como Bastien había dicho. Aunque la forma en la que habló no fue la adecuada para expresarlo, lo cierto era que no se equivocaba. Si Devlin permitía que la ira lo domine, podría terminar muerto, o peor aún, podría causar la muerte de alguien más.

    Gwyn, por su parte, compartía el deseo de Devlin de querer asesinar a los berrod. Había perdido a su mejor amiga, y los únicos responsables eran los invasores que atacaron a los garak. Si se hubieran extinto con la Gran Catástrofe, nada de eso habría pasado, por lo que llegó a la conclusión de que los debían exterminar de la existencia.

    Wagner, Dustin y Owen no conocían nada acerca de los berrod, fuera de lo que sus compañeros les habían contado, por lo que no podían estar menos de acuerdo con lo que Devlin estaba diciendo, lo cual reflejaba irresponsabilidad por parte del soldado. Sin embargo, consideraron que se veía influenciado por el dolor de la pérdida de sus padres y de su novia el día de ayer. Ciertamente necesitaba tiempo, y alguien que pudiera comprenderlo para hacerlo entrar en razón. Ellos acababan de conocerlo, por lo que no serían capaces de ayudarlo, al menos durante los primeros días en los que convivieran.

    Devlin no tenía otro objetivo en su cabeza que no fuera el eliminar a los berrod. Por culpa suya perdió a su familia y a la chica que amaba, y ciertamente era algo imperdonable. En cuanto le confirmaron que iban a participar en una guerra contra ellos, no pudo evitar formar una sonrisa en su rostro.

    Al llegar la noche, los soldados se fueron a dormir. Todos sabían que el día de mañana era cuando iniciaba el viaje hacia Tgarak para poder dar inicio a la guerra contra los berrod. No era necesario que les dijeran que dormir bien era importante antes de partir hacia una misión como esa.
     
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    De nuevo por aquí, el capítulo como siempre me ha gustado, los nuevos compañeros parecen prometedores. La presentación ha estado muy bien y ya hemos descubierto un poco sobre ellos, de su personalidad y como dicen las cosas. Aún tengo muchas intrigas pero poco a poco se van despejando.

    Ace ha aceptado su rol y ahora ya no es el líder aunque no es algo que le importe demasiado como hemos visto. No cabe destacar mucho más del capítulo ya que es de transición como digo, ya tengo ganas de ver como luchan y mueren(?.

    En fin, espero el siguiente. Otro capítulo de 10!!!
     
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    Reydelaperdicion

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    Saludos a todos los lectores, principalmente a Poikachum y Resistance que han estado leyendo últimamente. Es rarísimo ver que esté publicando un capítulo el día jueves cuando se supone que la fecha de publicación es siempre el viernes. Bien, el asunto es que la universidad está matándome con los trabajos y las entregas. Recién es la tercer semana y ya se me acumularon muchísimas cosas. Es por eso que casi no encuentro nada de tiempo para entrar al foro, y ante eso voy a alejarme del mismo por un tiempo. Es una decisión super apresurada que tomé hoy mismo, y por eso no la vieron venir. A decir verdad, yo tampoco. Me parecía una lástima tener que irme sin publicar el capítulo de mañana. El asunto es que ya mañana y el sábado voy a estar super ocupado y no podré entrar al foro. Es por eso que decidí que publicaría hoy el capítulo que iría para mañana.

    No tengo idea de cuando voy a volver. Sé que será cuando la universidad me afloje un poco con las entregas, pero no sé cuando sucederá. Podrían ser dos semanas, un mes, dos meses o quien sabe. El caso es que me marcharé, y este capítulo será el último que publique en un tiempo. No se preocupen, regresaré. Y tampoco se preocupen por la parte III de la historia. Está completa y lista para ser publicada. El que no está listo soy yo.

    Espero que disfruten del resto de la historia. Luego de este, ya solo nos quedan un total de 6 capítulos para que llegue el final. Sin más nada que decir, les dejo el capítulo.


    Próximos objetivos:

    Al día siguiente de haberse conocido, el equipo del Zenith recibió un mensaje del comandante Stones, en el cual les pidió que se dirigieran hacia el complejo para poder ayudar a cargar comida, agua, y todo el equipo que se iban a llevar al planeta Pgarak para encontrarse con dicha especie, y donde posteriormente, librarían una guerra en contra de los berrod. El equipo entero fue hacia el lugar, y una vez llegaron, Zion los recibió para darles indicaciones.

    — Ya hemos cargado la mayoría el día de ayer, solo quedan estas cajas — decía el comandante señalando a un vehículo que se aproximaba arrastrando una carretilla — Sáquenlas y métanlas en la nave. Una vez terminen, elijan una habitación. Me encargué de marcar cual habitación pertenece a mí y a los soldados, por lo que no tendrán problemas en esto.

    — Gracias, comandante Stones — respondió Ace, quien contestaba más por obligación que por estar agradecido realmente.

    — Umcali, espera — Zion notó que el soldado que no conoció ayer estaba con ellos — Quiero tener una charla contigo.

    Devlin se apartó del grupo principal, y mientras todos cargaban las cosas, el comandante empezó una especie de interrogatorio con su nuevo soldado.

    — ¿Qué tanto te hablaron tus compañeros sobre mí? — preguntó Zion, necesitando saberlo para tener en claro que preguntas hacerle.

    — Me explicaron lo mismo que usted les explicó ayer, comandante Stones — respondió Devlin, a quien le parecía que los dichos de sus compañeros eran exagerados, puesto que el comandante se mostraba muy amable.

    — Excelente, eso nos ahorrará tiempo — Zion se alivió de no tener que repetir las cosas — Empezaré con las preguntas más importantes. ¿Cómo te sientes ahora? Necesito conocerte bien, considerando todo lo que te ha pasado.

    — No me he recuperado por completo, si es lo que quiere saber. Pero el viaje hacia Pgarak durará una semana, y estoy seguro que ir a bordo de la nave me ayudará a sobrellevarlo mejor.

    — Si tú lo dices — Zion tomó una libreta digital pequeña e hizo un par de anotaciones allí — Si hubieras dicho que no te encontrabas emocionalmente bien, te habría dado permiso para que te quedaras. Pero ya que crees que estarás mejor con el tiempo, vas a venir, así que espero que te comportes como un soldado en esta guerra.

    — Es para esto que se me fue entrenado — contestó Devlin.

    — Pasaré a la siguiente pregunta — Zion se preparaba para anotar más cosas — ¿Vas a obedecer todas mis órdenes sin cuestionarlas cuando estemos en Pgarak, o vas a actuar por tu propia cuenta?

    Devlin supo que la primera pregunta que le hizo fue para saber si él se sentía lo suficientemente bien como para poder ir a la misión. En caso de haber contestado que se sentía mal en el principio, Zion le daría el permiso para quedarse atrás. Ahora que él había dicho que podría ir, el comandante estaba haciendo preguntas que evaluarían si estaba calificado para poder participar en la misión. Debía ser muy cuidadoso con lo que iba a decir, o de lo contrario, Zion lo podría dejar afuera de la misión. Desde que supo que iba a enfrentar a los berrod, él se convirtió en el que más ganas tenía de ir a pelear, y no podía permitirse contestar mal una pregunta.

    — Tal vez cuestione sus órdenes si veo que es una situación peligrosa, pero no debe preocuparse por mi obediencia — Devlin le hizo saber a Zion que sería confiable — De hecho, creo que debería preocuparse de la obediencia de mi hermano.

    — ¿Te refieres al otro Umcali? — preguntó Zion, aunque sabía que era obvio — Dime, ¿qué opinas de Umcali Michael y de Noble Alicia? Porque si el resumen que me dieron es correcto, todo esto pasó por ellos.

    — Alicia no tiene nada que ver en esto, solo fue una víctima de un malentendido — Devlin sonaba muy convencido de esas palabras — Michael es el verdadero culpable de lo que pasó. Desobedeció a Richard, actuó por su cuenta, e hizo el trato con Orz. Sé que ese berrod puede ser un monstruo, pero fue Michael quien lo dejó escapar.

    — Interesante postura respecto al tema — Zion anotaba todo — Ciertamente, yo pensé lo mismo que usted, soldado. Creo que no tiene sentido seguir con esto. Veo que usted lo está llevando muy bien, así que por el momento ayude a sus compañeros y descanse.

    Devlin agradeció al comandante de forma apropiada y luego se puso a cargar cajas de alimentos junto al resto de sus compañeros. Era una gran cantidad, lo cual quería decir, o al menos para él, que una vez la guerra terminara, reanudarían la exploración del espacio en busca de respuestas de lo que había causado la Gran Catástrofe. Devlin no estaba tan animado como antes. Después de las muertes de Julie, Erin y sus padres, y de lo que Michael había hecho, sin mencionar a sus tíos, él ya no veía motivos para seguir peleando. Todos los seres a los que él quería murieron, y los que no murieron le hicieron daño o le dieron la espalda.

    No tuvo tiempo para pensar más en eso, dado a que Bastien se colocó al lado suyo. Devlin lo miró con algo de resentimiento por la charla que habían tenido el día de ayer, a lo que Bastien simplemente decidió no hacer caso. El soldado se veía algo apenado, y probablemente se diera cuenta de que el día de ayer se comportó de manera insensible.

    — Lo siento, Devlin, ayer no era mi mejor día — Bastien quería disculparse por haber sido tan descuidado con sus preguntas.

    — ¿A quién perdiste? — Devlin no se tragó esa disculpa — Porque yo perdí a mis padres y a mi novia. Dime a quién perdiste, y tal vez te entienda.

    — Escucha, ya te dije que lo lamento, y si no quieres aceptar la disculpa está bien para mí — Bastien sonó molesto con esa respuesta — Reconozco mi error, y pido perdón, pero eso es todo lo que vas a obtener de mí. Y para que sepas, yo también perdí a varios compañeros que eran como mis hermanos. Los perdí en una puta misión de exploración, por culpa de una especie que actúa de forma muy parecida a los berrod. Así que no creas que eres el único que perdió gente. Tal vez seas el que más ha perdido recientemente, pero eso no significa que yo no me sienta igual que tú.

    Devlin no respondió hasta que él y Bastien soltaron las cajas de cargamento en el interior de un depósito en donde se guardaba todo lo que tenían. Mientras iban a buscar más cajas, el mellizo de Michael decidió hablar.

    — Disculpa aceptada — Bastien se alivió de escucharlo decir eso — Pero no creas que esto nos convertirá en mejores amigos, o que lo voy a olvidar. Solamente te he perdonado.

    — En tanto tú y yo disparemos en la misma dirección y nos ayudemos mutuamente, no me importa lo demás — Devlin pensó que Bastien podría haber dicho algo que sonara mejor, pero luego creyó que tal vez no le salía hacerlo, por lo que simplemente lo olvidó.

    Mientras los dos compañeros salían, Wagner, Thomas y Gwyn entraban con una caja para uno, para poder guardarlas en su lugar correspondiente. El hijo del comandante, y ahora líder del equipo, expresó su descontento con esa tarea.

    — Los trabajadores del complejo podrían haberse encargado de esto — decía Wagner, a quien no le gustaba dicha actividad — ¿Para qué mierda les pagan, sino?

    — Yo opino igual que tú — respondía Gwyn — Encima que vamos a ir a luchar, tenemos que cargar nuestras propias cosas. Son unos vagos.

    — No sean tan duros, imagino que tienen que encargarse de más cosas además de esto — Thomas no estaba del todo en desacuerdo con la idea de tener que cargar sus propias cosas, pero no le agradó que Wagner y Gwyn los llamaran vagos.

    — Por cierto, ayer no hemos hablado casi nada sobre nosotros — Wagner guardó su caja en el lugar después de que llegaron — ¿Hace cuánto que están juntos ustedes dos?

    — En realidad, no han pasado ni siquiera dos semanas — contestó Thomas.

    — Cuando los vi, me dio la impresión de que llevarían un año o algún tiempo parecido — respondió el líder.

    — Pues, lamento que demos una impresión como esa — Gwyn se reía un poco del comentario de su compañero — ¿Qué hay de ti, Wagner, tuviste alguna novia alguna vez?

    — Tuve tres en toda mi vida, pero a ninguna de las tres le agradaba mi padre — el comentario de Wagner hizo reír a carcajadas a Thomas y Gwyn.

    Sabían que Wagner no lo dijo con esa intención, pero era inevitable no reírse con un comentario como ese. Los dos soldados se hacían la idea de cómo el comandante Stones trataría a las novias de su hijo, e imaginarse eso los hacía reír cada vez más. El soldado estaba feliz de que sus experiencias pudieran hacer que sus compañeros se relajaran un poco. A pesar de haberlos conocido hace tan solo un día, ya les estaban cayendo bien. Y sentía lo mismo por el resto del equipo.

    Owen y Dustin cargaban cajas acompañados por Ace y Agustina, quienes querían saber más sobre sus compañeros, dado a que el día anterior no habían hablado mucho sobre ese tema. Owen decidió contar una experiencia graciosa que tuvo con una chica una vez. Dustin ya la había escuchado, pero le encantaba tanto que volvía a hacerlo.

    — ¿Te acostaste con su hermana solo por qué ella no te prestaba atención? — Ace no se veía capaz de hacer eso — Empezaste la historia diciendo que estabas hipnotizado por su belleza, ¿y solo por qué te dijo no decidiste ir por su hermana?

    — Imagino que no eres muy fiel a tus propias palabras, y que la chica que te gustaba se habrá dado cuenta — agregó Agustina — Tú solamente le confirmaste sus sospechas al hacerlo.

    — Oigan, yo siempre he tenido un lema que me ha llevado muy lejos — respondió Owen, mientras Dustin intentaba contener la risa — Es mejor coger sin amar que amar sin coger.

    Agustina y Ace no pudieron evitar soltar una carcajada tras haber escuchado a Owen diciendo eso. Los dos se imaginaban a Owen diciéndole algo como eso a la chica que le gustaba. Dustin, quien ya había escuchado la historia antes, también rio junto con ellos. Por lo que habían observado el día anterior y ahora mismo, la pareja se daba la idea de que Owen se caracterizaba por sus comentarios algo incómodos para diversas situaciones, pero en todo momento los decía con una intención humorística y nunca faltándole el respeto a nadie más, lo que causó que les agradara mucho.

    Los nueve soldados continuaron con el trabajo hasta que por fin terminaron de cargar todas sus provisiones para el viaje. Les hubiera gustado no tener que trabajar realizando esa clase de cosas, e incluso habrían aceptado cargar menos cajas, pero eso ya daba igual. Lo hecho estaba hecho. Ahora que habían terminado, solo necesitarían elegir habitaciones en el interior de la nave.

    En el pasillo de las habitaciones, Bastien se encontraba hablando con Dustin en la puerta de la habitación de este último. Wagner y Owen fueron a buscar al comandante Stones, y no tenían idea de a donde habían ido el resto de sus compañeros, dado a que debían encargarse de elegir una habitación.

    — Les he dicho que tú eras una buena persona, y que solamente no te sentías bien el día de ayer — reveló Dustin a su compañero.

    — Me alegra que me hayas defendido, pero aun así creo que debo disculparme personalmente con todos ellos — contestó Bastien, quien recordaba apenado sus palabras del día anterior — No es mi intención, simplemente no me gusta que me echen eso en cara — el soldado no lo quiso mencionar, y no hacía falta, dado a que Dustin entendió de qué hablaba — Lo bueno es que pude disculparme con Devlin el día de ayer. Cuando vea a los demás les voy a ofrecer una disculpa.

    — Creo que lo dijiste en un buen momento — Dustin miró hacia la izquierda del pasillo — Porque aquí viene alguien.

    Se escuchaban los pasos de alguien acercándose, por lo que los dos soldados miraron en esa dirección. Agustina fue la primera en llegar, y ciertamente ahora ella iba a elegir una habitación. Al pasar por al lado de donde estaban sus dos compañeros, levantó la mano y les sonrió como forma de saludo. Dustin respondió con el mismo gesto, mientras que Bastien se quedó mirándola fijamente mientras caminaba.

    — Por Dios, qué chica tan hermosa — Dustin se sorprendió de haberlo escuchado decir eso.

    — Te habrías dado cuenta ayer si no te hubieras encerrado en una habitación la mayor parte del día — contestó su compañero.

    — Iré a hablar con ella — Bastien se alejó de su compañero, quien quedó solo mientras lo miraba alejarse.

    — Supongo que es otro más que se me escapa — las palabras de Dustin no fueron escuchadas por Bastien, quien ya se encontraba cerca de Agustina.

    Dustin entró en su habitación, esperando que a su compañero le fuera bien en su intento de conquista. Ace y Agustina no les revelaron a sus compañeros que tenían una relación, por lo que ni Dustin ni Bastien lo sabían en ese momento.

    Agustina miró a su derecha y observó a su nuevo compañero caminando al lado suyo.

    — Hola, Agustina — Bastien no se encontraba nervioso al hablarle — ¿Puedo hablar contigo?

    — Claro, ¿de qué trata? — preguntó la chica.

    — Quería disculparme por mis palabras del día de ayer — Bastien intentó sonar arrepentido — Fui un insensible con tus compañeros, y creo que eso significa que también lo fui contigo.

    — No pasa nada, el día de hoy te has portado bien — Agustina sonrió amablemente al chico.

    — Dime, son siete días de viaje, y ustedes son cinco en total. Eso quiere decir que podré entrenar un día con cada uno de ustedes, e incluso me sobrarían dos días. ¿Te gustaría entrenar conmigo mañana?

    — Seguro — la respuesta de Agustina alegró a Bastien.

    — Eso es excelente — Bastien se acercó un poco hacia ella — ¿Sabes? Mi madre era cocinera profesional y me mostró como hacer un gran plato con comida simple. Así que te voy a preparar algo que te va a encantar… pero eso será solo para ti.

    Bastien pasó su mano por el hombro de Agustina, lo cual terminó incomodando a la chica, a la que no le gustaba ese atrevimiento por parte del soldado, quien decidió no terminar allí. Después de eso, Bastien le tocó los pechos de forma suave, acto que sorprendió mucho más a Agustina, quien no podía creer que su compañero hubiera hecho esto. No solo le sorprendía, sino que también la hizo enojar por haberle hecho eso. Unos segundos después, Agustina apartó la mano de Bastien con un golpe.

    — ¡¿Qué te pasa? ¿Quién te crees que eres?! — Agustina sonaba muy enojada, cosa que confundió a Bastien.

    — ¿Perdón? — el soldado fingía no entender a qué se refería.

    — ¡¿Por qué me tocaste de esa forma?! — la respuesta de Bastien solo la hizo enfurecer más.

    — Vamos, no te enojes así, eres afortunada — Bastien se defendía — Mis compañeras de la escuela se hubieran matado entre ellas para tener una oportunidad de que yo las toque. Y tú no necesitaste…

    — ¡¿Y qué te hizo pensar que yo soy igual que ellas?! — Agustina golpeó a Bastien en la cara por ese comentario, mientras interrumpía sus palabras.

    — Bueno, es una mala costumbre mía — explicaba Bastien a quien no le agradó ese golpe — Pero yo no tengo la culpa de que todas las chicas que conocí tuvieran esa actitud.

    — Dime algo, ¿realmente quieres entrenar conmigo, o solo vas a aprovechar el entrenamiento para tocarme? — Agustina se calmó un poco, dado a que no quería que nadie se enterara de eso, pero seguía enojada.

    — Creo que acabo de tocarte y no necesité el entrenamiento para eso — fue la respuesta de Bastien.

    — Eres un pedazo de mierda — Agustina se alejó de él.

    La chica entró en una habitación que tenía cerca, la cual, iba a ser la que usaría durante la misión. Bastien estaba confundido, dado a que, según él, todas las chicas que conoció en la escuela no tenían problemas en que él las tocara. El ver a alguien con una actitud diferente, y que además era muy bonita, hizo que tuviera ganas de conquistarla de alguna forma. Sin embargo, lo que acababa de hacer solamente le puso las cosas un poco más difíciles.

    Bastien claramente no quería que lo encontraran así, por lo que se retiró a su habitación antes de que llegaran los demás.

    El día pasó, y Devlin fue el siguiente en llegar. El soldado aún no terminaba de procesar la muerte de Erin y de sus padres, por más que mostrara lo contrario a los otros. Eso lo llevó a elegir la última habitación del pasillo. No quería ser molestado por nadie, por lo que creyó que sería la ideal para eso.

    Quién llegó después fue Ace. Agustina salió a su encuentro y le indicó cuál era su habitación, lo que terminó llevando a que eligiera una que se encontraba contigua. Los siguientes en llegar fueron Thomas y Gwyn, quienes al igual que sus compañeros, también buscaron habitaciones contiguas. Wagner, Owen y el comandante Zion fueron los últimos en llegar a ese lugar, y una vez que vieron que todo ya estaba preparado para el viaje, el comandante decidió reunirlos a todos en la sala de comandos.

    Los nueve soldados no tardaron en reunirse en la sala, lo cual alegró mucho al comandante, quien se sentía aliviado de que todos hubieran acudido rápido. Ahora que todos estaban reunidos, les explicó bien cómo iban a proceder a partir de ese momento.

    — Muy bien, estos serán los pasos a seguir — todas las miradas estaban puestas en él — Lo primero es recuperar el satélite que su grupo soltó en el espacio luego de que salieron del sistema solar. La idea de Magnus es llevarlo hacia Pgarak para que nuestros nuevos “aliados”, por así decirlo, puedan ajustarlo para que podamos establecer comunicaciones con ellos.

    — ¿Es posible eso? — preguntaba Gwyn, quien estaba confundida — No recuerdo que hubieran mencionado eso cuando hablaron con nosotros.

    — Está en un informe que me dio Magnus Hotfire, así que imagino que su líder lo habló con él — explicaba Zion, que no tenía la responsabilidad de explicar el plan, solo debía hacer que se cumpla — Una vez que ese problema esté solucionado, lo más probable es que tengamos que brindar ayuda inmediata en la guerra contra los berrod. Según entiendo, los planetas Sgarak y Tgarak que eran usados como apoyo, han quedado fuera de alcance para ellos. Si es así, y solo les quedó Pgarak, lo más probable es que quieran finalizar la guerra antes de que los berrod envíen exploradores que se den cuenta de esto. Una vez la guerra termine, incorporaremos a Umcali Michael y a Noble Alicia al equipo otra vez, y regresaremos el satélite al lugar en donde estaba antes. Para luego reanudar la exploración del universo.

    — Creo que es un plan muy lógico a seguir — apreciaba Dustin.

    — Sí, pero yo preferiría que nos encargáramos del satélite antes de librar la guerra — Wagner daba su opinión — Si algo pasa y necesitamos ayuda, los mensajes tardarán mucho en llegar al Zenith. Sabiendo que entre la Tierra y Pgarak hay siete días de viaje, no es recomendable que eso ocurra.

    — No, pero puede que no tengamos tiempo para eso — Ace se unía a la conversación — Los berrod son peligrosos, de hecho, uno solo de ellos nos causó problemas. Y si llegan a descubrir que Sgarak y Tgarak cayeron, podrían lanzar un ataque en cualquier momento.

    — Nos habían dicho que ellos no tienen un planeta fijo — Thomas recordaba la primera conversación con los garak — Por lo que nadie sabe exactamente donde están. Creo que lo más prudente es ir a Pgarak y esperar alguna indicación.

    — Pgarak…Sgarak…Tgarak… ¿quién les puso esos nombres tan espantosos a los planetas? — Bastien lo veía ridículo — ¿No era mejor ponerles números a los otros dos planetas?

    — Deberías darte cuenta de que no puedes tomar las decisiones por otros — Agustina dijo esa frase con un doble sentido que solo Bastien supo a qué referenciaba exactamente.

    — ¿Alguien que no haya entendido el plan? — el comandante Stones quería asegurarse de que no había problemas.

    Dado a que nadie dijo una sola palabra, se asumió que todo se entendió a la perfección.

    — Una cosa más — explicaba Zion — Nuestro dron de exploración fue destruido durante la exploración en donde varios de nuestros soldados murieron. Por lo que nos llevaremos a su dron Vigía. Eso quiere decir que ustedes no tendrán que preocuparse por conectar sus armaduras a la cámara del dron — dijo eso refiriéndose a los soldados que antes estaban con el comandante Richard — Nosotros ya nos encargaremos de eso.

    El comandante dio permiso a todos los soldados a retirarse si eso era lo que querían. El viaje daría inicio de inmediato, aunque todavía no era la hora que habían pactado para eso. Sin embargo, como todos ya estaban preparados, no había razones para esperar más.

    Todos los soldados, exceptuando a Wagner, se fueron de la sala de comandos. El comandante Stones tuvo el presentimiento de que su hijo se había quedado para observarlo, y al mirarlo a la cara, la expresión de Wagner le confirmó que así era. Conocía muy bien a su hijo, y se dio cuenta de inmediato que quería prestar atención a todo lo que hacía, dado a que su deseo era ser un comandante igual que él. A Zion lo llenó de orgullo saber eso, ya que siempre quiso que su hijo siguiera sus pasos.

    — Quiero ver cómo es que debe comportarse un comandante — Wagner lo dijo para aclarar las cosas, pero para Zion estaba más que claro — Sé que eres fuerte y nunca te pasará nada, pero algún día te vas a retirar. Y nada me haría más orgulloso que ser quien te reemplaza.

    — Te aseguro que verte tomar mi lugar me llenará de orgullo más de lo que te puedas imaginar — Zion se acercó a Wagner para darle un abrazo de padre a hijo — Ya estoy orgulloso de ver lo lejos que has llegado. Si alguien está capacitado para reemplazarme, eres tú.

    — Aún no estoy listo, por eso quiero ver todo lo que hagas — Wagner estaba dispuesto a aprender — Quiero aprender del mejor.

    Zion se comunicó con Magnus para que este último permitiera el despegue de la nave, dado a que necesitaría autorización para salir antes de lo previsto. Su hijo estuvo con él prestándole atención a cada palabra que él decía.

    Los demás soldados, por su parte, decidieron irse a las habitaciones. Devlin se despidió de sus compañeros dándoles las buenas noches de forma muy seca, y luego se metió en su habitación. A todos les daba lástima verlo así, pero consideraron que no debía faltar mucho para que pudiera reponerse y seguir adelante. Dustin fue el primero en caminar, seguido por Gwyn y Thomas, quienes a su vez eran seguidos por Ace y Agustina.

    Bastien miró a Agustina desde atrás, y entonces pudo ver como Ace la tomaba del hombro y la acercaba hacia él. Esperaba que la chica lo alejara de la misma forma en que hizo con él, pero no fue así, sino que ella parecía estar feliz caminando con él. Luego, los vio entrar a los dos a la misma habitación, lo que hizo que Bastien se diera cuenta de la situación.

    — ¿Son novios? — Owen fue el único que lo escuchó — Creí que eran hermanos.

    — El apellido de Ace es Lakor, y el de Agustina es Young — Owen respondió dándose cuenta de a qué se refería su compañero — ¿Cómo van a ser hermanos? Eres algo despistado, Bastien.

    — Es que nunca dijeron que eran novios, y son parecidos en cierta forma — Bastien se dio cuenta de su error — Tengo que fijarme algo.

    Owen se sorprendió de que Bastien se alejara de él. Ciertamente, estaba actuando de manera extraña, algo poco común en él. Sin embargo, lo que Bastien dijera no era asunto suyo, o algo por lo que preocuparse, por lo que procedió a irse a dormir.

    Thomas y Gwyn se metieron en la misma habitación. Dustin los observó y no pudo evitar sentirse bien por ambos. A pesar de que dijeran que llevaban menos de dos semanas siendo novios, según lo que Wagner le contó, los dos parecían ser felices juntos. El soldado olvidó preguntarle a Bastien como le había ido con Agustina, y dado a que no vio a la chica irse con Ace, no descubrió la respuesta. Para él, Bastien era una buena persona, además de ser muy atractivo, pero si él no compartía los mismos gustos que tenía no lo podía culpar. Finalmente, decidió que preguntaría mañana, dado a que estaba cansado de haber movido cajas de un lado para el otro.

    Thomas y Gwyn se encontraban juntos sobre la cama. Desde que iniciaron su noviazgo, los dos se sentían con ganas de tener relaciones. Aunque no pasara mucho tiempo estando juntos, habían sido compañeros por más de un año, lo que quería decir que no tenían que descubrir mucho el uno del otro. Sin embargo, pese a la tentación que tenían, decidieron dejar pasar más tiempo.

    — Me alegra que sintieras lo mismo que yo — Thomas estaba aliviado de que Gwyn estuviera de acuerdo — Me gustas mucho, Gwyn. Pero aún creo que es muy pronto para esto. Y no creo que hoy sea el mejor día.

    — Lo mejor será dejarlo para después — Gwyn se limitó a besar a su novio en la boca — Para serte sincera, me basta solo con eso. Realmente te quiero, Thomas, y ahora sé que estoy con alguien que también me mira de la misma forma. Así que no hay necesidad de apresurarnos.

    — Gwyn, eres la chica más hermosa del mundo — decía el soldado, acariciando el rostro de su novia — Puedo esperar todo lo que quieras.

    Tras besar a Thomas una vez más, Gwyn se sentía muy segura al estar junto a él. No solo en el aspecto de sentirse protegida, sino también en cuanto a su relación. Tras ver la respuesta de Thomas, Gwyn descubrió que no se sentía de esa manera con Michael, a pesar de haber tenido sexo con él varias veces. Sentía como si las relaciones que ambos mantenían fueran un intento suyo por forzar a Michael a dar un paso más en lo que ellos tenían. Y, sin embargo, no había resultado, y todo se debía a que Michael realmente no estaba enamorado de ella. Con Thomas era diferente. Gwyn podía sentir en los besos entre ambos que Thomas solo estaba interesado en ella, y que no debería intentar acelerar las cosas con él, porque no era necesario.

    Aunque las cosas iban bien para ella, hubiera deseado haberse dado cuenta de eso desde el principio.

    Ace y Agustina, por su parte, se besaban con más pasión mientras estaban recostados. Ellos llevaban un largo tiempo siendo pareja, por lo que no atravesaban lo mismo que Gwyn y Thomas atravesaban en ese momento. Sin embargo, con la noticia de saber que iban a marchar hacia Pgarak para librar una guerra en contra de los berrod, no sentían ganas de avanzar más. Consideraban que los besos eran más que suficiente para esa noche. Sin embargo, Agustina realmente mostraba pasión en los mismos.

    — ¿Te pasó algo? — preguntó Ace después de darle un beso en el cuello a su novia — Te noto más cariñosa que de costumbre.

    — Simplemente no me puedo resistir a ti, Ace — Agustina imitó la acción de su compañero — Eres la mejor compañía que podría tener.

    — Agustina, dime… — Ace se puso algo nervioso con lo que iba a decir — No quiero que tengamos relaciones esta noche. Pero quiero saber si puedo…

    Agustina abrazó a su novio y lo interrumpió con un beso en la boca. Le parecía muy tierna la forma en que Ace se dirigía a ella.

    — Ya te dije que no tienes que pedirme permiso — fue la respuesta de la chica — Si quieres tocarme solo hazlo. No te lo voy a impedir.

    Bastien, quien había salido de su habitación para pararse frente a la puerta y oír lo que decían, claramente logró escuchar toda la conversación entre ambos, sobre todo esa última frase. Ya no quería oír más de lo que ya había hecho, por lo que simplemente entró a su habitación muy enojado, y sin darse cuenta, empezó a hablar solo.

    — Es la chica más hermosa que vi en mi vida — Bastien hablaba en voz baja hacia sí mismo — No puedo dejar que un debilucho como Ace se la quede. Tal vez la guerra contra los berrod me sirva para…

    Bastien hizo silencio en el momento en que escuchó unos pasos en el pasillo. El soldado supo que, si alguno de sus compañeros lo escuchara decir esas palabras, se iba a meter en grandes problemas. Por ese motivo, decidió no seguir hablando y acostarse a dormir, haciéndose la idea de que Ace y Agustina lo estarían pasando bien en ese momento.

    El dueño de los pasos que se escucharon fue Wagner, quien decidió ir a hablar con los encargados del complejo. Magnus les había dado la autorización para despegar, por lo que quiso avisar para ver si todo estaba bien y podían marcharse de inmediato. Lo consideró algo innecesario, pero avisar nunca estaba de más.

    El soldado habló con los que monitoreaban toda la situación, y una vez que informó sobre lo charlado con Magnus, estos les concedieron el permiso de despegue. Wagner regresó a la nave, no sin darse cuenta antes de que estaba empezando a anochecer, por lo que el tiempo que habían ahorrado en trabajar rápido lo habían perdido esperando que Magnus y las personas del complejo les dieran el permiso de despegue.

    — Ya puede despegar, comandante Stones — Wagner se mostraba con su padre como si fuera un soldado más.

    — Entendido perfectamente — Zion respondió de la misma forma en que su hijo le habló.

    El comandante, muy respetuoso con el código militar del Zenith, activó los comandos necesarios, y la nave del Zenith despegó. En dos minutos ya había abandonado la atmósfera de la Tierra, y ahora su rumbo era en dirección al lugar en donde se localizaba el satélite que el grupo del comandante Richard había lanzado al iniciar la misión. Recuperarlo sería su primer objetivo, por lo que Zion debería prestar mucha atención en el momento en que abandonaran el sistema solar, dado a que él no sabía del punto específico en el que lo habían lanzado.

    La nave ahora mismo se encontraba recorriendo el espacio exterior, en dirección a Pgarak, donde los garak los esperaban junto con Michael y Alicia.
     
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    Reydelaperdicion

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    La Gran Catástrofe III Invasor Agresivo
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    Saludos a todos. Es tiempo de que continúe con la publicación de esta historia. Estuve desaparecido por dos meses, lo que es el equivalente a unas 8 semanas. De no haberlo hecho, ya habría publicado el capítulo final hace tiempo XD. Lamentablemente, la universidad, en este período, se superó a sí misma y me han dado tantos trabajos que por poco me quitan la respiración. Ya pasé la peor parte, pero eso no quiere decir, precisamente, que ya estoy libre para estar en el foro todos los días.

    Aviso algo a Poikachum y a Resistance . Los capítulos de esta parte III ya están terminados, pero tengo que corregirles algunas cosas, dado a que hay detalles que no me gustan y que no quiero dejar así. Por eso, no garantizo que publique una vez por semana como lo venía haciendo antes. Tal vez sí lo haga, pero no es una certeza. Sin embargo, no hay de qué preocuparse, ya que no me volveré a marchar del foro ahora que ya volví. Calculo que no tendré que ausentarme más de esta forma, y si tuviera que hacerlo, sería a mediados de octubre/noviembre.

    En fin, la historia de mi vida es aburrida, así que mejor la dejo de lado y pasamos a lo más interesante: la historia de LGC. Con este capítulo ya entramos a la etapa final, ojalá la disfruten.


    Unidos por la sangre:

    Agustina se encontraba en la sala de entrenamiento, a punto de ser testigo de un combate de entrenamiento. Quienes iban a luchar en ese momento eran Ace y Bastien. Además de ellos tres, no había nadie más en la sala de entrenamiento. Agustina miraba con atención como sus compañeros se preparaban para enfrentarse mutuamente, recordando una conversación que había tenido en la noche con Bastien, la cual le molestó mucho.

    […]

    Agustina había ido a la sala de entrenamiento, dirigiéndose al final, para entrar en el depósito donde guardaban las provisiones. Tomó un vaso y se sirvió algo de agua, dado a que le había dado sed. Mientras bebía, escuchó pasos acercándose a ella dentro de la sala. Volteó para ver quién era y descubrió que se trataba de Bastien, quien también se sirvió algo de agua.

    Veo que a ti también te da sed por las noches — el soldado sonreía.

    ¿Es eso lo qué te pasó a ti? — Agustina no le creía — ¿O solo estás siguiéndome?

    No creo que tenga que decírtelo, después de todo no me creerás — Bastien tomó el vaso con agua.

    Agustina no quería quedarse para seguir hablando más tiempo con él, por lo que guardó el vaso de agua y se disponía a irse, pero Bastien se interpuso en su camino. El soldado tenía ganas de preguntarle algo, y ella solamente quería que se terminara.

    Estuve escuchando algo de tu conversación con Ace — le dijo Bastien — Le has dicho que él puede tocarte sin que le des permiso.

    Exactamente, porque él y yo somos pareja, y usualmente eso es algo íntimo que las parejas acuerdan — Agustina respondía de forma sarcástica.

    Yo estaba pensando… ¿y si mejor me dices esas cosas a mí en lugar de a él?

    ¿Por qué debería de hacerlo? Ace es un chico amable, respetuoso y también sensible. En cambio, tú solamente eres una cara bonita y nada más.

    Agustina se retiró del lugar, dado a que no quería seguir viendo ni escuchando a su compañero, quien no la perdió de vista ni un solo segundo.

    […]

    Bastien también recordaba dicha conversación, pero de manera algo diferente a su compañera.

    […]

    Después de que Agustina le dijera que solamente era una cara bonita y nada más, Bastien mostró una pequeña mueca de molestia ante dicho comentario. Su compañera se retiró, y él aprovechó cada momento que estuvo en la sala de entrenamientos para mirarle el culo, al mismo tiempo que una expresión de morbo reemplazaba su mueca.

    A Ace no le queda mucho tiempo de vida, cariño — pensaba Bastien — En dos meses, como mucho, tú vas a estar en mi cama, y Ace va a estar bajo tierra. La pregunta es, ¿en qué planeta lo vamos a enterrar? Quizá en Pgarak, quizá en la Tierra, quizá ni siquiera podamos darnos el lujo de enterrarlo.

    […]

    El soldado sabía que no iba a ganarse a su compañera con esta batalla, pero había retado a Ace a una pelea para derrotarlo y alimentar su orgullo un poco más. Ace le molestaba mucho, y tenía que derrotarlo para poder estar tranquilo. Aunque solamente fuera una simple pelea de entrenamiento, lo quería ver siendo inferior a él.

    La pelea ya estaba por comenzar, y se usarían las reglas propuestas por Brandon en Black Meteor. Los golpes a la cabeza no eran válidos, ni tampoco lo eran los que iban por debajo de las rodillas. El objetivo era tirar al suelo al enemigo y mantenerlo allí por unos segundos. A Ace le pareció una buena oportunidad para medirse contra quien era, según Wagner, el segundo soldado más hábil del equipo, además de contar con la mayor fuerza física. Después de la preparación, la pelea dio inicio.

    Ace decidió no confiarse y ser el primero en atacar, empezando a correr hacia Bastien, quien lo esperó pacientemente. El soldado le tiró un puñetazo que Bastien esquivó con facilidad moviendo su cuerpo unos centímetros hacia atrás, para luego darle un potente golpe de puño en la barbilla a Ace. El soldado sintió la fuerza del golpe, y comprobó de primera mano que Bastien poseía una fuerza muy grande. Sin embargo, el golpe fue en la cabeza, por lo que perdió el combate.

    — Eso no es lo que acordamos — Ace abandonó su postura de combate — Has perdido.

    — Vamos, es una regla tonta, luchemos con todo como verdaderos soldados — Bastien se le acercó corriendo.

    Antes de que Ace pudiera tomar una postura defensiva, Bastien le metió un rodillazo en el estómago, y luego le dio un golpe en la cabeza. Odiaba a los tramposos. Su compañero accedió a luchar según esas reglas, y ahora las estaba desobedeciendo. Ace no quería quedarse atrás, ya que había recibido tres golpes al hilo de su rival. Cuando Bastien se le acercó para darle un puñetazo con el brazo izquierdo, Ace se inclinó hacia adelante para esquivar el ataque y también darle un golpe en el estómago, que parecía no haberle causado ningún daño a Bastien, que no se movió del lugar. Antes de que el ex líder pudiera responder, sintió un codazo en la nuca, el cual lo terminó derribando al piso. Colocó ambas manos sobre su pecho para evitar tocar el suelo, y luego rodó justo a tiempo para esquivar un golpe de puño de Bastien. Ace se levantó del suelo rápidamente y le dio una patada en la cabeza, la cual logró moverlo unos metros hacia el costado. Ace ahora corrió de nuevo hacia él, y cuando Bastien quiso darle un puñetazo, Ace se tiró al suelo de frente, para luego rodar y quedar de espaldas a él. Sin levantarse del piso, pateó una de las piernas de Bastien con ambos pies, causando que su rival perdiera el equilibrio y terminara cayendo de espaldas al suelo. Antes de que pudiera reaccionar, Bastien recibió un codazo de Ace que lo aturdió un poco, y luego sentía como le pisaban la cabeza.

    Ace logró evitar que su compañero lograra levantarse del suelo, ganando la pelea. Retrocedió un poco para alejarse de él. Lo habría ayudado a levantarse, pero no le gustó el hecho de que hubiera hecho trampa. Al estar distraído, no logró ver a Agustina acercarse por el costado. La chica saltó hacia su novio para luego darle un abrazo y un beso. Ace correspondió, tomándola de la cintura. Su chica estaba verdaderamente feliz de que le hubiera dado una pequeña humillación a Bastien, quien, por su parte, miró hacia el frente para ver a la pareja besándose delante suyo.

    — Este tipo me hace querer vomitar — Bastien pensaba con furia mientras se levantaba.

    Una vez terminado el combate, los tres se retiraron. Aunque uno de ellos iba muy enojado por lo acontecido recientemente.

    Devlin estaba recostado en su habitación muy pensativo, y a punto de derramar un par de lágrimas. El soldado no se podía quitar a su novia de la cabeza.

    — Esta es la primera vez que despierto en la nave y no estás conmigo — Devlin hablaba en voz alta, aunque nadie lo estaba escuchando— Erin, no sabes lo mucho que te extraño.

    El soldado quería ser fuerte, pero no logró evitar que un par de lágrimas cayeran de los ojos. Habían pasado dos días, pero él no la podía olvidar. Sus momentos más felices los pasó con ella haciéndole compañía, pero el dolor de su muerte era muy fuerte como para que lo soportara. No quería tener recuerdos de Erin, simplemente quería olvidarla. Su tren de pensamientos fue interrumpido cuando llamaron a su puerta. El soldado tomó las sábanas de su cama para secarse las lágrimas, y luego avisó a quien estuviera llamando que podía entrar.

    — Adelante — indicó el soldado a quien estaba afuera.

    Gwyn y Thomas entraron en la habitación de su compañero, que decidió levantarse para poder hablar de frente con ellos. Los dos soldados se hallaban preocupados por él, y querían comprobar su estado.

    — ¿Cómo estás? — fue la pregunta de Thomas, aunque por la cara de Devlin, se imaginaba su estado.

    — Como se puede — contestó el soldado — Agradezco que hayan venido a preguntar.

    — Erin era mi mejor amiga, Devlin, eso quiere decir que no eres el único que sufrió una pérdida bastante grande — respondió la chica — Era especial, sin duda alguna.

    — Mejor no estiremos esto por mucho tiempo — dijo Thomas, quien dio paso a su tema principal de conversación — ¿Cuál es tu opinión de todo lo que pasó? Todos sabemos que aconteció, pero queremos saber cómo lo ves.

    — Hay una sola persona que es culpable de todo esto — las palabras de Devlin llamaron la atención en sus dos compañeros — Es Michael. Los berrod podrían haber hecho cosas horribles, los garak también, pero Michael es el responsable de esto. Si él no se hubiera ido solo, todos habríamos ido en una nave segura a recuperar a Alicia. Nunca habría conocido a Orz, y él nunca habría salido de la prisión en la que estaba.

    — Entiendo que veas a Michael como culpable — Gwyn en parte estaba de acuerdo con Devlin — Pero fueron los berrod los que desencadenaron esto. Si no hubieran atacado a los garak, nada de lo que pasó habría terminado así. Alicia tendría a su familia con vida, Michael nunca hubiera conocido a Orz, y probablemente Erin y el comandante Richard estarían vivos ahora mismo.

    Devlin sabía que lo que Gwyn decía era verdad, pero se negaba a aceptarlo. Para él, Michael era el principal culpable. Sin embargo, las palabras de su compañera le hicieron desviar algo de su furia hacia los berrod. Aún más de lo que estaba dirigida.

    — Tienes razón, Gwyn — Devlin aceptó lo que decía — Pero no creo que uno sea más culpable que el otro. Michael y los berrod tienen la culpa de esto… por igual.

    — ¿Qué piensas hacer? — Thomas quería saber a dónde apuntaría su compañero a partir de ahora.

    — Erradicar a los berrod de la existencia, eso es seguro — Devlin apretó ambos puños de sus manos — No dejaré a ninguno de ellos con vida. La muerte de Erin no será vengada del todo hasta que no estén todos muertos.

    Gwyn y Thomas estaban preocupados por su compañero en ese momento. Su deseo de matar a esa raza era muy grande, y se podía notar. Por más que no estuvieran de acuerdo con la forma en que Bastien lo hizo notar, Devlin podría actuar de forma desprevenida durante la misión, lo cual no era demasiado recomendable. Aunque todavía quedaba tiempo para que llegaran, y tal vez su actitud cambiara con el tiempo. Los dos soldados se quedaron un tiempo más con su compañero, charlando de sus nuevos compañeros.

    — ¿Qué opinas del resto del equipo? — preguntaba Gwyn.

    — Wagner es muy agradable, y Dustin también — contestó Devlin, quien pensaba en los otros dos que quedaban — Pero Bastien no me termina de cerrar, y Owen es un tonto. Siempre intentando decir algún chiste de cualquier situación. Intenta ser un comediante, pero termina siendo un payaso. No me agrada, al menos no de momento. Pero no siento odio por ellos.

    — A mí me caen bien todos, excepto Bastien — Gwyn recordaba la forma en la que habló sobre la muerte de Erin como si no fuera nada.

    — Yo pienso lo mismo, pero no soy quien para juzgarlo — Thomas recordaba la misión de recolección de recursos — Siento que él se siente mal por ser el segundo mejor del equipo, pero no ha causado ningún problema, por lo que Wagner nos dijo. En cierta forma, él ahora es mucho mejor de lo que yo fui antes.

    — Pero tú reconociste tu error, y cambiaste — Gwyn le tomó la mano a su novio — Él parece que no va a cambiar en ningún momento.

    — Yo cambié luego de que los destinos de Harold y Julie estaban decididos — Thomas estaba apenado por recordarlo — Él aún está a tiempo de cambiar.

    — Hey, no te culpes mucho, Thomas — Devlin sonaba apenado con su compañero — En cierta forma, yo me acobardé y no hice mucho para evitar que Julie muriera. Pero si sigues diciendo que fue tu culpa, voy a terminar asumiendo que verdaderamente lo es.

    — Supongo que una mentira que se dice muchas veces se termina convirtiendo en verdad — pensó Thomas — Pero ciertamente no es una mentira. Yo tengo parte de la culpa.

    — Mejor no hablemos más sobre Erin ni sobre Julie — Devlin quiso terminar esa conversación que no ayudaba en nada a ninguno de los tres.

    En la sala de comandos, Dustin y Owen acompañaban a Wagner y a su padre Zion. El comandante comparaba las coordenadas que le entregaron en el informe, y las coordenadas actuales a las que la nave se dirigía en dicho momento. Tras recuperar el satélite, deberían fijar su rumbo hacia Pgarak, y aún no terminaba de comprender del todo el resumen, dado a que también incluía coordenadas de los otros dos planetas que una vez estuvieron bajo el control de quienes serían sus nuevos aliados.

    — Eligieron los peores nombres — los tres soldados escucharon las palabras de su comandante — Su planeta de origen se llamaba Garak. Luego le agregaron una letra delante de dicho nombre a cada uno de los planetas restantes. ¿Les costaba tanto asignarles un número?

    — Es como si nosotros descubriéramos un planeta similar a la Tierra y lo llamáramos Ntierra, por poner un ejemplo — Owen estaba de acuerdo con lo que decía el comandante.

    — Encima ya han perdido los otros dos planetas — Dustin expresaba su opinión — Podrían devolverle el nombre original a su planeta, y darnos las coordenadas de ese mismo.

    — Lo bueno es que dudo que tengamos que regresar a este lugar después de la guerra — Wagner se veía optimista — Con la amenaza de los berrod exterminada, podremos confiarle a los garak la exploración del sector 2-B, lo cual es una gran ventaja para nosotros. Aún quedan otros siete sectores, pero es mejor esto a nada.

    — Cualquier cosa que sume, aunque sea un poco, es buena — respondió el padre de Wagner, quien compartía el pensamiento de su hijo.

    La nave espacial continuaba el camino hacia la salida del sistema solar, en donde el grupo del comandante Richard había liberado el primer satélite que lanzaron al espacio. Recuperarlo era el primer paso de la misión, y no era algo que pudieran dejar para más tarde.

    […]

    Cuando los siete días transcurrieron, la nave del comandante Zion ya estaba entrando en la atmósfera de Pgarak. El viaje se le pasó muy rápido a todos los soldados, quienes decidieron prepararse para poder descender en el planeta. Lo primero que habían preparado era el satélite, para que los ingenieros de dicha especie pudieran analizar el satélite, de forma en que cualquier nave del Zenith pudiera comunicarse con cualquier nave de dicha especie.

    Al bajar un poco la altura de dicha nave, lograron divisar que debajo suyo tenían una ciudad. Los edificios de los garak contaban con un diseño uniforme, consistiendo varios de ellos en casas u otros edificios de forma cuadrada o rectangular, imaginando que eso dependía de la función que cumpliera dicho edificio. Los mismos eran demasiado bajos en altura, no llegando a tener más de dos pisos.

    El grupo no sabía a donde ir, pero luego, en el cielo del planeta, se vieron tres luces rojas a la distancia. Considerando que podría ser una señal, el comandante fijó la nave en ese rumbo. Tal y como lo había pensado, dicha luz se trataba verdaderamente de una señal. Salieron de esa primera ciudad a la que habían ido, y luego llegaron a lo que sería una especie de capital para la especie garak. Los edificios allí eran bastante altos, y se podían ver varios tipos de estructuras con distintas formas en dicho lugar. Al oeste se podían ver edificios de forma circular, al norte y al sur, edificios de forma triangular, y al este solamente había un edificio de forma irregular, bastante alto, acompañado de un largo campo abierto. Considerando que ese lugar sería el más apropiado para dejar la nave, y que ese edificio alto era la base principal del planeta, fijaron el rumbo hacia allá.

    Aterrizaron y detuvieron la nave en dicho lugar, y lograron ver a través de una cámara que un grupo de garaks, que también iba acompañado por dos humanos, se estaba acercando. Sabían que habían aterrizado en el lugar correcto, por lo que el grupo descendió y se quedó cerca de la nave.

    A su encuentro llegaron Michael y Alicia, acompañados de Asmir, Plamo y Domir sin mencionar a un total de diez guardias garak, los cuales iban armados. Michael y Alicia se alegraron mucho de ver a sus compañeros, y también descubrieron que había cinco caras nuevas con ellos. Asumieron que el mayor de todos ellos, que resultaba ser Zion, debía ser el comandante, y los otros cuatro serían sus compañeros. Una vez que todos estaban en el mismo lugar, dieron lugar a las presentaciones para luego ponerse al corriente.

    — Bienvenidos a Pgarak — Asmir fue quien habló — Veo que hay caras nuevas, por lo que debo presentarme. Yo soy Asmir, el líder de nuestra especie. Quien está a mi derecha es Plamo, el segundo al mando. Y el que está a mi izquierda es Domir, mi tercero al mando.

    — Es un gusto conocerlo, Asmir — Zion se presentaba — Me llamo Zion Stones, y soy el comandante del grupo. Imagino que habrán conocido al fallecido Richard Sable. Ante su muerte, yo soy quién está puesto al cargo.

    — Solamente lo he conocido de nombre — Asmir se olvidó por completo del nombre del comandante fallecido, pero no quiso ofender a Zion — Antes de que el tema se desvíe, quiero informarles lo que hemos hecho con Michael y Alicia.

    Todos los humanos recién llegados prestaron atención a lo que iban a escuchar a partir de ahora. Una parte del trato consistía en que los garak lograrían evitar que Orz estuviera libre, además de ayudar a Alicia a poder disparar energía igual que ellos. Alicia fue quien primero demostró sus nuevas habilidades. La chica empezó a acumular energía en sus manos, algo que antes no podía hacer, y luego la liberó apuntando en una dirección donde no había nada ni nadie. El disparo de energía recorrió una distancia muy grande antes de desaparecer, que claramente era superior a la distancia a la que ellos podían disparar su energía.

    — Los disparos de Alicia llegan a un alcance muy superior a los disparos de Michael — explicaba Plamo, quien fue el encargado de experimentar con ella — Quisimos exponer a Michael a la radiación, para que él pudiera disparar de la misma forma, pero no dio resultado.

    — Aparentemente, ya hemos evolucionado una vez, e imagino que ya no lo podemos volver a hacer — Michael daba nota de su experiencia — Además, cuando expusieron a Alicia a una cantidad considerable de radiación, ella quedó inconsciente por mucho tiempo. Sin embargo, conmigo no tuvo ningún efecto.

    — Nuestra conclusión es que el cuerpo humano ya no puede evolucionar más — Alicia agregó — Luego me expusieron a más radiación, pero no consiguió ningún efecto en mí.

    — Pero nosotros estuvimos en una cueva repleta de radiación al ser expuestos por segunda vez — Ace recordaba dicho acontecimiento — Y nuestros disparos son limitados.

    — Nos aseguramos de exponer a Alicia en una cápsula cerrada — Domir daba su opinión — Tal vez en la cueva había mucha dispersión, y es por eso que terminaron así.

    — No lo sé, nunca entendimos de donde viene esta maldita radiación — Zion se quejaba al no poder crear una relación entre los hechos que él vivió y los experimentos garak — Es justamente por eso que exploramos el espacio en primer lugar.

    — ¿Y qué pasó con la situación de Michael y Orz? — Devlin quería saber si habían logrado aislar al asesino de Erin del cuerpo de su hermano — ¿En dónde está?

    Las caras de Michael, Alicia y los tres líderes garak mostraron una expresión seria. El grupo del Zenith no entendía lo que pasaba, y lo tomaron como malas noticias. Sin embargo, Michael había logrado hablar como él acostumbraba hacerlo, lo cual quería decir que Orz debía estar preso en algún lado. Los líderes garak no estarían tan tranquilos de no ser así. Asmir fue quien decidió hablar, al notar que el comandante Zion dejó ver una expresión de impaciencia.

    — Intentamos todo lo que pudimos, pero sus mentes estuvieron juntas por muchos días — explicaba Asmir — No hay manera de separar a Michael de Orz, sin importar que máquina se utilice. Retirar una mente implica retirar la otra.

    — ¿Y qué fue lo que hicieron? — Gwyn quería respuestas — Si Michael está libre, quiere decir que algo debieron haber hecho al respecto.

    El soldado del Zenith arremangó su uniforme, descubriendo su brazo izquierdo. Todos observaron con curiosidad, y lograron ver una placa de metal con forma de rombo cocida a la piel de su compañero. En el centro del rombo había una luz de color azul. A todos les impactó ver algo como eso, pero no entendían lo que quería decir.

    — Esta placa envía pulsos eléctricos al sistema nervioso, lo cual mantiene a Orz en mi cerebro, sin poder salir — explicaba Michael, quien no estaba orgulloso de contar eso.

    — ¿Te duelen esos impulsos eléctricos? — Dustin quería saber lo que se sentía.

    — Ni los siento, pero esta placa está cocida a mi piel, y está sujetada con clavos a mis huesos — Michael relataba recordando ese día con poca alegría — A pesar de la anestesia, y de que mis huesos, músculos y piel se hicieron más resistentes, me dolió como el infierno.

    — Si la radiación no lo hubiera vuelto más resistente, lo más probable es que su brazo se hubiera roto en el instante — las palabras de Asmir causaron algo de nauseas en el equipo del Zenith — Pero mantiene a Orz retenido. Sin embargo, si dicha placa es destruida, Orz será libre otra vez.

    — ¿Qué pasará si te llegan a cortar el brazo? — preguntó Bastien, que quería saber las consecuencias.

    — Orz será libre, pero imagino que la pérdida de sangre me dejará inconsciente el tiempo suficiente para que puedan ponerme otra placa en el otro brazo — Michael dijo lo que le habían explicado — Igualmente, en cada misión, incluso la más simple, voy a llevar puesta mi armadura. Esto me dolió mucho, y lo que menos quiero es pasar por esto otra vez.

    Por lo que Michael decía, todos asumieron que tener esa placa insertada en la piel, sin importar que parte del cuerpo sea, debía doler. Pero Orz ya se encontraba preso otra vez, que era lo importante. No era una prisión ideal, pero Michael podía tener el control absoluto de su cuerpo una vez más.

    Con lo concerniente a Michael y Alicia ya discutido, Zion decidió comunicarles lo del satélite a los garak.

    — Escuchen, hemos traído un satélite de la Tierra hasta aquí — explicaba Zion a los líderes garak — Queremos que sea configurado por sus ingenieros, de manera que nuestras naves y las bases en nuestro país se puedan comunicar sin problema alguno con sus naves y las bases de este planeta.

    — Será algo difícil, porque nosotros no sabemos mucho sobre su tecnología — Asmir no se veía muy optimista respecto a esto — Pero haremos lo que podamos.

    — Te acompañaré — fue la respuesta de Zion — Llevemos el satélite a su edificio principal. Mientras más rápido empecemos, más rápido terminaremos.

    — Plamo, Domir y algunos de ustedes, quiero que nos ayuden a cargar el satélite — ordenó Asmir.

    De esa manera, los guardias garak acompañaron a sus líderes y al comandante del Zenith al interior de la nave, donde tomaron el satélite, y se encargaron de llevárselo hasta el interior del edificio. Los garak no habían visto algo así en su vida, por lo que sería difícil configurarlo correctamente, por lo que Zion debería prestar toda la ayuda posible al respecto.

    Los soldados humanos se quedaron solos, momento que Michael y Alicia decidieron aprovechar para saludar de forma debida a sus compañeros, algo que no pudieron hacer debido a la charla que tuvieron los líderes.

    — ¿Cómo están? — preguntó Michael, estrechando la mano con Ace.

    — Mejor que tú seguro — Ace no se sentía muy bien bromeando con Michael de su situación, pero dado a que él parecía tomárselo muy bien, no vio motivos para no hacerlo.

    — Los extrañé mucho — Alicia abrazó a Agustina, quien correspondió dicho abrazo.

    — Yo también opino lo mismo, no es lo mismo sin ustedes — fue la respuesta de Agustina.

    — ¿Cómo estuvo el viaje? — le preguntó Michael a Gwyn.

    — Hemos aprovechado el tiempo para entrenar más que nada — respondió Gwyn, estrechando la mano con Michael.

    — ¿Cuánto tiempo han entrenado ustedes? — preguntó Thomas queriendo saber de la preparación de sus compañeros — Imagino que los experimentos les habrán quitado mucho tiempo.

    — Lo que dices es verdad, además de que no pudimos entrenar en el viaje porque la nave garak no cuenta con una sala de entrenamiento — contestó Alicia, quien le dio un abrazo a Thomas y luego a Gwyn.

    — ¿Cómo has estado, hermano? — Michael extendió su mano para saludar a Devlin.

    Devlin se enojó con su mellizo por intentar saludarlo así nada más como si nada hubiera pasado, por lo que le dio un golpe a la mano de Michael, apartándola del frente suyo. Esta acción causó confusión en todos, incluyendo a los nuevos compañeros de ambos.

    — Devlin, ¿qué ocurre? — Wagner quería saber por qué reaccionó de esa manera.

    — ¿Qué te pasa? — fue la respuesta de Michael, quien no entendía nada.

    — ¡¿A ti que mierda te pasa?! — los gritos de Devlin sorprendieron a todos los demás — ¡Vienes y me quieres saludar sin antes pedirme una puta disculpa! ¡¿Acaso no te diste cuenta de lo que hiciste, pedazo de mierda?! ¡Mataste al comandante Richard, a Erin, y a nuestros padres! ¡Me dejaste destruido por tu puto capricho de querer salvar a Alicia tú solo, y ni siquiera me vienes a ofrecer una disculpa! ¡Pedazo de mierda!

    Devlin golpeó en el rostro a Michael, asustando un poco a Gwyn, Agustina, Alicia, Owen, Dustin y Thomas. Wagner y Ace decidieron acercarse a él, mientras que Bastien simplemente lo miraba con seriedad.

    — Devlin, tranquilo — Ace se interpuso entre él y Michael — No quieres empezar una pelea con Michael. Él no es tu enemigo. Solamente estás enojado. Cálmate un poco.

    — Ace dice la verdad — Wagner se colocó delante suyo — Te estás dejando llevar, y si sigues así, haré que mi padre te retire de la misión.

    — Devlin, yo soy tu hermano — Michael se frotó la zona donde Devlin lo golpeó — Nacimos el mismo día, crecimos juntos, estudiamos juntos, e incluso luchamos juntos. No tuve la intención de matar a nadie. Ni siquiera fui yo el que lo hizo. Era alguien más utilizando mi cuerpo.

    — ¡Y tú fuiste quien le permitió usar tu cuerpo! — Devlin quiso lanzarse sobre Michael, pero Wagner y Ace lo detuvieron — ¡Pedazo de mierda, sabías que yo te iba a ayudar a recuperar a Alicia! ¡No tenías por qué irte por tu cuenta! ¡Todo esto es culpa tuya, tuya y de los berrod!

    — ¡Devlin, cálmate de una vez, no lo repetiré! — Wagner se puso serio al ver el enojo de su soldado.

    — Devlin… — Alicia se acercó hasta él algo asustada, pero sabiendo que tenía que preguntarlo — ¿Me consideras responsable por lo que le pasó a Erin?

    — Alicia es inocente — Michael tomó la mano de Alicia para luego arrastrarla lejos de él.

    — Puede que esté furioso, pero no soy un ignorante — Devlin sonó muy furioso — Alicia no tiene nada que ver en esto. La culpa de que Orz se metiera en tu cuerpo es toda tuya, Michael. No nos esperaste a nosotros, pero hiciste un trato con un tipo al que no conocías de nada. Además, fuiste tan descuidado que ni siquiera nos revelaste nada.

    — Creía que lo podía mantener bajo control — Michael agachó la cabeza, sabiendo que lo que Devlin decía era verdad.

    — Bueno, no pudiste, pedazo de mierda — Devlin se había tranquilizado un poco — Y Orz mató a Erin y a nuestros padres. Además, vienes y me hablas sin disculparte. Por supuesto que no habría aceptado tus disculpas, pero me haría tener una mejor opinión de ti. Pero resulta que eres un pedazo de mierda. No te puedo considerar mi hermano. Por lo que a mí concierne, lo único que me une a ti es la sangre que llevamos. Fuera de eso, solo eres un tipo con el mismo apellido y una apariencia parecida.

    Devlin se alejó muy molesto del resto del grupo. El soldado entró en la nave, ciertamente sin ganas de continuar viendo a su hermano o incluso hablar con él. Los gritos de Devlin llamaron la atención de un par de guardias garak, quienes se acercaron para ver que no hubiera problemas, y luego de que Devlin se retirara, decidieron marcharse del lugar.

    Michael se sentía mal por las palabras de Devlin, al punto de que derramó un par de lágrimas. Con la muerte de Julie y sus padres, la única familia cercana que le quedaba era Devlin, y ahora mismo él no lo consideraba como parte de su familia. Lo peor de todo, era que Michael era responsable del enojo de Devlin, incluso él mismo lo justificaba.

    Todos, exceptuando a Bastien, sentían lástima por Devlin, y mantenían la cabeza agachada. El soldado decidió romper el silencio.

    — Sabía que sería un problema — Bastien no evitó decir lo que pensaba — Espero que no estropee la misión.

    — ¿Quién eres tú? — Michael miró algo furioso a Bastien por hablar así de su hermano.

    — Me llamo Bastien Beck — contestó con seriedad el soldado — No hace falta que se presenten, porque ya conozco sus nombres.

    — Yo soy Dustin Burntforest — el soldado se presentó.

    — Me llamo Owen Jungle — su compañero procedió a lo mismo.

    — Y yo soy Wagner Stones — el soldado miró atentamente a Michael — Soy hijo del comandante Zion Stones. Y también soy el líder del equipo en las misiones.

    Michael estaba asombrado por ver que habían retirado a Ace del puesto de líder, pero considerando que Wagner era hijo del comandante, no debía sorprenderse demasiado. El soldado saludó a todos, exceptuando a Bastien, con un apretón de manos.

    — Aunque saben mi nombre, lo mejor es presentarme por educación — contestó Michael — Soy Michael Umcali.

    — Mi nombre es Alicia Noble — respondió la novia de Michael.

    Alicia saludó con un apretón de manos a todos los soldados, incluyendo a Bastien, dado a que no consideraba que él estuviera equivocado respecto a Devlin, lo cual no quería decir que le agradara. Bastien fue el primero, seguido por Dustin, Owen, y por último Wagner. El líder del equipo no le había prestado atención a Alicia, excepto cuando ella disparó la energía demostrando sus poderes. Ahora que ella lo saludó, la miró con atención. Al hacerlo, Wagner quedó impresionado con la belleza de su compañera. El soldado consideraba que su rostro era muy hermoso, y su cuerpo estaba bien dotado, quedando casi hipnotizado por su belleza. Fue tanta su impresión que le costó quitarle la mirada de encima. Sin duda alguna, Alicia logró que Wagner sintiera un poco de interés en ella con solo su primera impresión, al igual que como había ocurrido con Michael.
     
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