Historia larga La Gran Catástrofe III Invasor Agresivo

Tema en 'Novelas' iniciado por Reydelaperdicion, 1 Agosto 2018.

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    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido Propenso a dormirse en clase

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    Y ahora, un anuncio importante para los lectores, principalmente a Resistance y Poikachum . Yo sé que ustedes quieren ver muertes, pero no de personajes extras como las que han ocurrido en este capítulo, sino que quieren que mueran los personajes principales. Pues bien, su deseo se les concederá.

    Antes de empezar, yo dije que esta parte tendría el doble de muertes que las partes I y II juntas (que suman 6 muertes en total). El doble de 6 es 12 (matemáticas hijo) pero en esta parte solo ha habido dos muertes hasta el momento. Eso quiere decir que la segunda mitad contará con la muerte de 10 personajes principales, y una de esas muertes está confirmada para el próximo capítulo.

    Así que ya saben que en el próximo capítulo tendrán una muerte de un personaje principal.
     
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    Resistance

    Resistance Hope

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    Buen capítulo para cerrar un parón. Ha sido bastante entretenido y pese a no ser de los más épicos ha tenido una buena trama. Sin más que decir comentaré lo que más me ha intrigado. Hacía mucho tiempo que no veía un capítulo solo de Black Meteor, y he de decir que ha estado interesante. Me ha gustado ver lo que pensaba cada personaje (o al menos casi todos) y se les veía con ganas de iniciar el combate. Sin embargo, creo que no les ha salido como querían.

    Lo que más me ha gustado es ver desde el punto de vista de un soldado desconocido del Zenith como BM atacaba la base fronteriza. Ha sido interesante y me ha dado lástima que muriese, pues yo he llegado a pensar que era la introducción badass de un personaje nuevo. Sin embargo, su pequeño momento ha sido estelar y gracias a él sus dos compañeros podrán regresar con ayuda. No puedo esperar a ver eso.

    Para finalizar, los soldados de Zenith han sabido joder hasta el final y han destruido todas las armas. Han sido inteligentes y siento que BM les ha subestimado un poco. Al margen del capítulo quiero añadir que cada vez veo a Paul y Casey como futura pareja, parece que es algo que va lento pero cocinándose por así decirlo xD no me sorprendería (salvo que uno de los dos muera pronto) verlos juntos en el futuro.

    No tengo nada más que decir, me da pena que haya un parón pero lo entiendo y estaré esperando el regreso de LGC. Un saludo, amigo.
     
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    Poikachum

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    Así que tras este capítulo toca esperar eh...¿acaso es una venganza contra mi por lo de Aendir?. La verdad es que opino como Resistance, pensaba que ese personaje iba a estar muy chetado e iba a matar a alguno de los protagonistas pero no ha servido para mucho. Por fin ha habido muertes y la batalla ademas de ver como el personaje se sacrifica por los demás...ha estado genial, la idea de destruir las armas haciendo mella en los enemigos que ahora se ven sin munición ha estado muy bien pensado.

    Pronto Michael tendrá que revelar que dentro tiene a un amigo que le ha ayudado, quiero ver como continua la guerra y quienes serás los siguientes seleccionados para morir, deberías usar una ruleta o algo para determinarlo xD. Esto solo ha sido el comienzo pero ha estado muy bien presentado, tengo mucho hype de ver la guerra entera.

    También creo que el descanso vendrá bien para que te de tiempo a repasar cosas y planificarlo tranquilamente, aunque tengas todo escrito siempre que lo lees piensas: pues esto mejor de esta manera, o hago esta batalla entre medias...esas cosas.

    Esperare a que me llegue la alerta, hasta entonces...me dedicare a mi fic xD
     
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  4. Threadmarks: Iré por ellos
     
    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido Propenso a dormirse en clase

    Piscis
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    Título:
    La Gran Catástrofe III Invasor Agresivo
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    20
     
    Palabras:
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    Saludos a todos, tras una pausa de tres meses, finalmente es hora de reanudar la publicación de la historia. Si se preguntan por qué estoy publicando hoy y no el 1 de marzo como planifiqué originalmente. La verdad es que la otra semana, que es cuando debería publicar, tengo exámenes y voy a tener el cerebro fundido como para pasarme por el foro a publicar. Por eso decidí hacerlo ahora.

    Esta semana habrá un capítulo, la semana siguiente (1-2 de marzo) no habrá por razones lógicas. Y luego, en la otra semana (8-9 de marzo) empieza la rutina de siempre: un solo capítulo por semana. Ojalá les guste el final de la parte III.

    Aviso a Resistance y Poikachum que en esta parte tendrán muchas muertes, de hecho, habrá un par en este capítulo. Y a diferencia de los otros, ya no se trata de personajes extras, sino que acá se empiezan a morir algunos de los protas XD. Gracias por seguir la historia hasta acá y ojalá disfruten de esto. Sin más que decir, les dejo el capítulo.


    Iré por ellos:

    En una de las bases militares del Zenith, a una distancia no muy larga de la base atacada por Black Meteor hace algunos minutos, se encontraba el comandante Richard junto a todos sus soldados. En la base no había nadie más que ellos, y sobre una mesa situada en el centro de una sala grande, había bebidas alcohólicas junto con bocadillos de carne y pescad. Todos estaban sentados en una mesa comiendo, claro signo de que estaban festejando algo. Cada uno de ellos llenó su vaso con un poco de bebida y luego hicieron un brindis en general.

    — Por Alicia Noble — Richard estaba feliz en la cena — Quien oficialmente es parte de nuestro país y de nuestro equipo.

    La chica tenía algo de vergüenza por ese brindis que estaban dando. Incluso consideró algo muy exagerado por parte del comandante Richard que pagara la comida y las bebidas solo para festejar que su examen había sido aprobado con una calificación perfecta.

    — Felicitaciones — Erin estaba feliz por su nueva amiga.

    — Muchas gracias — Alicia respondió chocando su vaso con el de su amiga.

    — Lo merecías después de haber estudiado tanto — Thomas también se alegró de eso.

    — Estoy emocionado por reanudar la exploración del espacio — Ace no dejaba de pensar en su misión, incluso durante el festejo — Es probable que, en estos días, Abel decida finalmente unificar Black Meteor junto con Zenith.

    — De esa forma, los equipos serán más numerosos, y ya no correremos tanto peligro como ahora — Devlin sabía que todo mejoraría una vez que ambos países se unieran — No hay manera de que no podamos obtener las respuestas a la Catástrofe si luchamos juntos.

    — Por ahora, centrémonos en celebrar solo por esto — comentó el comandante — Y en comer esta comida. Todo está pago, así que solo preocúpense por no dejar nada sobre la mesa.

    Dicho y hecho, todos ellos empezaron a comer y a beber todo lo que el comandante había comprado para el festejo. La comida les gustaba mucho a todos ellos, y la bebida tampoco estuvo tan mal. Tras un buen rato de solo comer y beber, ya no quedaba nada sobre la mesa, excepto los platos que deberían limpiar. Dado a que el comandante compró la comida y la bebida, los soldados decidieron encargarse de los platos.

    Tras haber terminado de limpiar, cada uno se fue al lugar que más cómodo encontraron. Gwyn y Thomas se fueron a dormir, dado a que estaban cansados. Mientras que el resto del equipo salió a tomar aire al exterior de la base militar.

    Thomas estaba solo en su habitación. Había quitado las sábanas de la cama y estaba a punto de acostarse, cuando Gwyn entró por la puerta sin haber llamado antes.

    — Hola — saludó el soldado a su novia — ¿Puedo hacer algo por ti?

    — ¿Te gustaría que durmiéramos juntos? — le preguntó la chica, con una sonrisa en su rostro.

    — Acabo de comer, así que, si estás buscando algo más, la respuesta es no — Thomas dejó escapar una pequeña risa tras esas palabras — En cambio, si lo que quieres es solo dormir, no tengo problema en aceptar.

    — Solamente quería dormir contigo, nada más — respondió Gwyn, acercándose a él y rodeándole el cuello con sus brazos.

    — Entonces está bien — respondió el soldado, recostándose junto con la chica en su cama — Duerme bien, amor mío.

    Dado al cansancio del festejo, los dos no tardaron ni cuatro minutos en quedarse profundamente dormidos. La tranquilidad que mostraban sus rostros era una clara muestra de que ambos eran felices juntos.

    Mientras sus dos compañeros estaban dentro, Michael, Devlin, Alicia, Erin, Ace y Agustina estaban fuera mirando el cielo nocturno repleto de estrellas. No había muchas palabras, solamente se dedicaban a admirar la belleza natural del país. Devlin notó que Michael agachó la vista, y creyó que algo andaba mal.

    — ¿Qué pasa, Michael? — preguntó su mellizo, provocando que todos pusieran su atención en él.

    — Nada, es solo que… desearía que el resto de nuestros compañeros pudiera estar en este festejo — Michael sentía algo de tristeza por los que murieron en la misión — Estoy seguro de que todos ellos lo habrían disfrutado.

    — Creo que te aferras mucho al pasado, Michael — le decía Agustina, tratando de no sonar muy dura con su compañero — Yo también estoy triste por todos nuestros amigos que ya no están, pero ahora mismo, creo que lo mejor es alegrarse por los que están con nosotros.

    — Tienes razón, pero no puedo evitarlo, es todo — Michael no se sentía mejor tras esas palabras.

    — Michael, ¿quieres que vayamos a dormir? — preguntó Alicia tomándolo del brazo de forma tierna — Creo que un descanso te haría bien.

    — Sí, será mejor irnos a acostar — respondió Michael — Por cierto, mañana te compraré algo. Después de todo, ya eres parte de nuestro equipo. Tengo que demostrarlo de alguna forma.

    — No es necesario — respondió Alicia, intentando que Michael simplemente accediera a ir a dormir — Me gustaría más que me enseñaras tu casa y a tu familia.

    Ambos entraron a la base mientras seguían charlando. Una vez que pasó un tiempo desde su entrada, Devlin se reunió junto con Ace, Erin y Agustina para hablar sobre su hermano. El mellizo quería saber si alguno de ellos había observado alguna conducta extraña en él en la semana que duró el viaje de regreso a la Tierra.

    — ¿Alguno de ustedes tiene algo que decir? — preguntó Devlin, esperando que la respuesta fuera no, ya que eso lo dejaría tranquilo.

    — La verdad, Devlin, no he notado una conducta rara en Michael en estos días — respondió Ace, siendo sincero ante su compañero y soldado.

    — Yo tampoco noto nada raro en él — Agustina respaldaba a su novio.

    — Pero tú lo conoces por más tiempo que nosotros — Erin quería estar segura de que todo estuviera bien — ¿Tú observaste algo raro?

    — No, lo que me parece muy extraño — Devlin simplemente se sentía extrañado ante la situación — Michael deja de actuar normal para luego comportarse extraño, y ahora deja de comportarse así y vuelve a ser el Michael de siempre… sé que algo le pasó. Mi hermano no cambia tan repentinamente. No es normal en él. Además, fueron dos veces.

    — Pero tú mismo has dicho que ya se comporta igual que siempre — Erin lo quería tranquilizar — Si es cierto, tal vez solo haya sido una fase. Seguro ya volvió a la normalidad.

    — Erin dice la verdad — Agustina quería que Devlin dejara de preocuparse — Lo que sea que le haya pasado a Michael ya terminó. Y no fue nada grave que requiera tu preocupación.

    — Solo quería asegurarme, es todo — Devlin estaba aliviado de las respuestas que obtuvo — O tal vez a Michael no le pasó nada, y todo esto está en mi imaginación. Pero bueno, no arruinemos una noche maravillosa.

    Los cuatro soldados estaban a punto de irse a dormir, cuando el grito de ayuda de dos personas los detuvo. No podían distinguir muy bien que era lo que les estaban diciendo, pero obviamente se trataba de un grito por ayuda. Los cuatro se dieron la vuelta y miraron en la dirección de la que venían esos gritos, los cuales también atrajeron al comandante Richard, quien se encontraba tomando aire en un lugar distinto.

    — ¿Qué es eso? — Richard veía unas siluetas acercándose, pero no las distinguió.

    — Parece ser algo serio para que vengan corriendo en medio de la noche — Ace suponía que algo malo estaba pasando.

    En unos minutos más, dos soldados, los cuales habían escapado del ataque de Black Meteor lograron alcanzar la base militar más cercana del Zenith. Ellos detuvieron su carrera, empezando a respirar de forma agitada para después poder recuperar el oxígeno perdido tras una corrida tan larga. Ni al comandante ni a los soldados les agradó mucho lo que estaban viendo, porque sabían que algo grave había ocurrido. Michael y Alicia, quienes no se habían ido a dormir también decidieron salir para ver qué era lo ocurrido. Una vez que recuperaron el aire, los dos soldados decidieron hablar.

    — ¿Qué está pasando? — Richard preguntó, aunque no quería conocer la respuesta.

    — Nuestra base militar fue atacada — uno de los soldados estaba preso del pánico al responder, pero estaba tan cansado que no podía alzar la voz.

    — ¡¿Por quién?! — Alicia no quería imaginarse una cosa así.

    — Black Meteor — respondió el otro de ellos — Llegaron de repente, tiraron la puerta abajo y empezaron a masacrar a varios de nuestros compañeros. Nosotros decidimos escapar para dar un aviso. Es probable que a estas alturas todos estén muertos.

    — ¡¿Cómo que Black Meteor está atacando al Zenith?! — Richard no podía creer lo que escuchaba, pero su enojo no era con los soldados, sino con los enemigos — ¡Se suponía que estábamos a punto de firmar por la paz, ¿cómo se les ocurre atacar ahora?!

    — Nosotros tampoco sabemos nada — respondió uno de los soldados — Es por eso que teníamos que avisarles. No podemos permitir que ataquen otra base militar.

    — Dudo que lo hagan — Ace tranquilizó un poco la situación — Si ellos atacan al Zenith, deberían haber traído vehículos. Es un viaje largo desde allí hasta aquí. Si fueran a atacar otra base, ya nos habrían atacado a nosotros. Su forma de actuar los delata.

    — ¿Tienes alguna idea de por qué habrán hecho esto? — Devlin quería saber si Ace tenía la respuesta.

    — Desafortunadamente no, pero eso no importa — Ace sabía que las cosas estaban mal — Hay que dar aviso a Magnus para que él decida qué hacer. Lo que sí está claro es que ellos no se van a retirar de esa base esta noche, lo cual nos da tiempo para pensar en algo.

    — ¡Maldita sea! — Richard estaba muy furioso por lo que había ocurrido en una noche que debía ser de celebración — Ustedes dos son de la base que se encuentra al suroeste, ¿verdad?

    — Exactamente — respondió el primero que habló de los dos soldados.

    — Necesitamos informar a Magnus sobre esto lo antes posible — el comandante Richard sabía que debían darse prisa — Ustedes dos vendrán conmigo. Mientras tanto, el resto de ustedes se quedará en la base, dado a que no hay lugar en el vehículo para todos nosotros. Quédense juntos y protéjanse mutuamente.

    — Entendido — respondió Michael, teniendo una idea en mente — Tomaremos turnos de guardia para proteger el lugar.

    — Buena idea, Michael — Richard estaba muy satisfecho con su soldado — Demuestras que eres un soldado valioso cuando no actúas impulsivamente. Buena suerte.

    El comandante Richard subió al vehículo militar junto con los dos soldados que habían hecho esa corrida desde la base del suroeste. Aunque Ace había dicho que no era probable recibir un ataque de Black Meteor durante la noche, lo cierto era que no podían bajar la guardia. Lo primero que hicieron fue decidir quién tomaría el primer turno de guardia. Dado a que Michael tuvo la idea, él se decidió a ser el primero. Todos aceptaron, dado a que el orden de los turnos no era importante. El soldado se quedó en el exterior de la base, mientras que el resto de sus compañeros se iría a dormir. En cuanto viera algo sospechoso, Michael se encargaría de dar el aviso correspondiente.

    Nada más quedó solo, el berrod que habitaba en su mente decidió entablar una conversación con él.

    — ¿Black Meteor son los tipos de los que me hablaste? — preguntó comunicándose con Michael a través de su mente.

    — Exactamente, y como podrás ver, son unos pedazos de basura — Michael sentía desprecio hacia ellos — Se suponía que iban a unirse a nosotros, y ahora han decidido atacarnos sin motivo. Son escoria. Deberían ser asesinados.

    — De eso quería hablar — respondió Orz, quien deseaba que Michael tocara ese tema — ¿No te gustaría que fuéramos a matarlos?

    — ¿Lo dices en serio? — Michael no podía creer lo que decía el berrod — Han atacado una base. Deben ser mínimo unos treinta.

    — ¿Crees que eso es problema para mí? — Orz lo preguntó de forma retórica — Tengo experiencia en estas cosas. He luchado en batallas desde antes que tú y tus compañeros nacieran, y me atrevería a decir que incluso antes de que naciera tu comandante.

    — Pero son demasiados, no creo que podamos con ellos — Michael quería ver la situación bajo una mirada realista — Además deben tener armas, y nosotros no tenemos nada. Solo mi armadura, la cual no creo que resista, ni siquiera con el casco.

    — Acabas de comer y beber hace menos de una hora — Orz lo quería alentar a tener el combate — Así que tendrás energía de sobra para disparar. ¿Y qué me dices de los guantes que le quitamos a Likar? Con eso podríamos luchar contra varios de ellos con facilidad. Una vez que se agote su energía, empezamos a usar con la de tu cuerpo. Para cuando ambos se agoten, ya habremos obtenido un arma. ¿No lo crees?

    Michael pensaba atentamente en todo lo que su compañero de cuerpo le decía. Y no se equivocaba. Los guantes de calor extremo que le habían quitado a Likar estaban en la habitación de Richard, quien ya no estaba con ellos ahora, por lo que le sería fácil obtenerlos. Solo era cuestión de utilizar el casco para cubrirse de los disparos, y luego no habría dificultad en el combate. Después de todo, para Michael los soldados de Black Meteor no eran tan fuertes como los garak. Sin embargo, había algo que lo inquietaba.

    — ¿Por qué quieres hacer esto? — preguntaba Michael, sin confiar del todo en las intenciones de Orz — Además, ¿crees que podrás manejarlo?

    — Michael, tú me contaste que los humanos no han desarrollado tecnología como la de los garak — contestó Orz, sin que Michael entendiera a que venía esa respuesta — Eso quiere decir que, si algo grave le pasa a tu cuerpo, yo también moriré. No te pediría que hiciéramos esto si no fuera capaz de hacerlo.

    — No me has respondido el por qué — Michael notó que Orz evadió esa pregunta.

    — Porque tus amigos están empezando a caerme bien — Orz sonaba sincero para Michael — Y me imagino que tu no quieres que Black Meteor les haga daño. Así que lo mejor será que vayamos y los detengamos juntos. Tu amigo Ace dijo que no atacarán otra base durante la noche, y si esos dos soldados que escaparon pudieron llegar hasta aquí, quiere decir que no están esperando un ataque nocturno. Al igual que con los garak, los tomamos por sorpresa. ¿Qué te parece?

    — Es una idea fenomenal — Michael estaba decidido a hacerlo — Y creo que tus intensiones son sinceras. Dejaré que te encargues de esto, igual que la otra vez. Si alguien con tu mente para el combate utiliza mi cuerpo, no habrá forma de perder.

    — Exactamente — Orz estaba feliz de haber logrado convencer a Michael — Y hablando de eso, quiero que me des el control ahora mismo. Después de todo, ya sabemos que la base queda en el suroeste. Será lo mejor si me voy preparando. Llevo una semana sin tener el control y será mejor asegurarme de que todo está bien antes de que inicie el ataque.

    — Como tú quieras — Michael supo que había lógica en lo que decía el berrod.

    Michael entró en la base, y tras asegurarse de que todos estaban dormidos, decidió ponerse su armadura, su casco, el cual le habían entregado el día de hoy, y luego se dirigió a la habitación de Richard, en donde este guardaba los guantes que le habían robado a Likar tras haberlo matado. Lo frotó para encenderlo y verificar que funcionaran, y estos no mostraron ningún desperfecto. Aún era un misterio para ellos como funcionaba exactamente, pero no era necesario averiguarlo ahí mismo.

    Cuando todo ya estaba listo, Michael decidió llevar a cabo el mismo “ritual” que hizo en Tgarak. El soldado cerró los ojos y se relajó, concediéndole a Orz el control total de su cuerpo, quien no dudó un segundo en tomarlo. El berrod ahora estaba al mando del cuerpo de Michael. Para asegurarse de que todo estuviera bien, decidió mover las extremidades, y asegurarse de que sus reflejos estuvieran despiertos. Por más de contar con una armadura y un casco, requeriría de los reflejos si no quería morir acribillado. Tras un par de movimientos, se dio cuenta de que todo marchaba bien, lo cual dibujó una sonrisa en el rostro del berrod.

    — Muchas gracias por darme tu cuerpo, Michael — contestó Orz, empezando a marchar hacia el suroeste, sin escuchar la voz del humano en su mente — Ahora mismo iré por los soldados de Black Meteor. Me van a servir de entrenamiento, y me darán todo el tiempo que necesito, además de un poco de diversión.

    Orz empezó su caminata hacia la base del Zenith que había sido atacada hace una hora. El berrod no podía esperar para llegar y empezar una masacre con los enemigos de Michael.

    […]

    Tras haber pasado ya dos horas desde el ataque, los soldados de Black Meteor estaban relajados. No tuvieron la certeza de que habían matado a todos los soldados del Zenith, pero al ver que no recibieron ninguna visita en el transcurso de una hora completa, supieron que no quedaba nadie con vida. Dos soldados estaban haciendo guardia afuera, mientras que, en el interior de la base, el resto estaba en las habitaciones. Para evitar conflictos, decidieron compartir habitaciones entre dos personas.

    Xander y Claire estaban durmiendo en una de las habitaciones. La pareja tenía ganas de tener relaciones para festejar su victoria, pero no lo consideraron apropiado habiendo muerto varios de sus compañeros. Además, solo era una victoria parcial. Motivo por el cual decidieron esperar a que la misión terminara por completo para hacerlo.

    Casey y Natasha estaban en una habitación. Ninguna de las dos podía dormir debido a la ansiedad, la cual intentaron calmar hablando entre ellas.

    — ¿En qué piensas? — preguntó Casey, viendo que Natasha estaba pensativa como hace varios días.

    — En que ya estamos muy cerca de que ambos países se unan — Natasha no podía esperar para que ese momento llegara — Y lo primero que debemos hacer es advertirles sobre esa especie con la que nos encontramos mientras explorábamos. Eliminarlos debería ser el primer objetivo.

    — Es cierto, ellos eran peligrosos — Casey recordó la muerte de Grace en manos de esa raza extraterrestre de la cual no sabían el nombre todavía — Si formamos un equipo numeroso, podremos derrotarlos.

    — Y no hay que olvidar que Ace estará con nosotros esta vez — Natasha deseaba poder verlo de nuevo — Con él en el equipo, no habrá lugar para la derrota.

    — Veo que estás ansiosa de verlo de nuevo — respondió Casey, entendiendo a Natasha — A decir verdad, yo también. Es un soldado excepcional, y estoy seguro de que él podría pensar en algo para vencerlos. Después de todo, el comandante Morris le enseñó muchas cosas. Eso tendrá que servir de algo.

    Mientras tanto, en otra de las habitaciones, justo la que se encontraba al lado de la de las chicas, se encontraban Paul y Shun. Este último apoyó su oído sobre la pared para escuchar lo que decían sus compañeras. No pudo evitar reír cuando Natasha mencionó a Ace.

    — ¿Por qué te ríes? — Paul no entendía a qué se debía — ¿Han contado algún chiste bueno?

    — No, no es eso — Shun no dejaba de reírse — Natasha quiere ver a su príncipe otra vez.

    — ¿Acaso tú no? — preguntó Paul, intentando provocar a Shun — Has estado hablando mucho de él en la nave.

    — Yo también quiero verlo, aún tengo una cuenta pendiente con él — Shun no cayó en su provocación — Pero antes, quiero ver la reacción de Natasha cuando descubra que Ace tiene una novia y que se olvidó por completo de ella.

    — ¿Cómo estás tan seguro de que tendrá novia? — Paul no se imaginaba ese caso.

    — Tengo entendido que Julie y él avanzaron un poco cuando él se unió al Zenith — Paul no relacionaba una cosa con la otra — Si Morris no la hubiera matado, Julie y Ace serían pareja de seguro. Bueno, estoy seguro de que, en más de un año, habrá encontrado a otra chica. Después de todo, el equipo del Zenith tenía otras cuatro. No puedo esperar a ver la cara de Natasha cuando lo vea.

    — Es increíble que Natasha ya no te importe, y que incluso la quieras ver sufrir — Shun veía venir un sermón de parte de Paul — Tú fuiste su novio por más de un año, e incluso tuviste relaciones con ella varias veces. Y ella no eligió dejarte porque sí, tú le hiciste daño. Pero ella estuvo enamorada de ti, y si no valoras ese tiempo en que ella fue tu pareja, solo quiere decir que nunca la amaste.

    — Mira, Paul, mejor cállate — Shun no lo quería escuchar — Mejor concéntrate en conquistar a Casey. Yo ya me acosté con ella. No quiero nada más. Así que es tuya, si aún la quieres.

    — Eres un hijo de puta, ¡¿lo sabías?! — Paul se molestó con ese comentario.

    — ¡¿Y qué vas a hacer al respecto?! — ahora fue Shun quien lo quiso provocar — ¡Tal y como le dije a Stuart, yo soy el más fuerte del equipo! ¡Si quieres darme una paliza, adelante, eres bienvenido a intentarlo!

    — Me iré a dormir, me cansé de hablar contigo — Paul se recostó en su cama, listo para descansar.

    — Casey no era virgen en el momento en que me acosté con ella — Shun quiso decirle una última cosa antes de que se durmiera — Así que si me odias porque crees que yo fui el primero, tus teorías son infundadas.

    — Muérete, hijo de puta — Paul lo insultó y cerró los ojos, listo para dormir.

    Stuart veía como el compañero de su habitación, el último de los que había sobrevivido al ataque, se había ido a dormir sin haberle dicho nada. Ni siquiera una conversación breve. Stuart estaba muy aburrido de estar allí, por lo que decidió irse a buscar algo para comer.

    — No sé quién te enseñó esos modales — Stuart miraba a su compañero con desprecio — Ni siquiera me dijiste tu nombre.

    El soldado salió y bajo por las escaleras para ir a buscar algo para comer. No habían revisado la base en busca de comida, por lo que tenía que esperar a que hubiera algo para comer.

    […]

    Orz había logrado divisar la base atacada desde lo lejos, motivo que lo llevó a rodearla para poder acercarse por atrás, y así no poder ser descubierto. Eso le llevó varios minutos, pero valió la pena, dado a que no perdió el factor sorpresa, el cual era mucho más importante que el tiempo en ese momento. Al acercarse desde uno de los costados, pegando su cuerpo a la pared, pudo divisar a dos soldados mirando hacia el frente, en alerta en caso de que se diera la llegada de un vehículo enemigo. Y ninguno de los dos iba armados o con los cascos puestos.

    — Imbéciles, no pensaron en que alguien podría llegar desde atrás — pensaba Orz mirándolos con ganas de asesinarlos — Son patéticos. Tienen suerte de que no se encontraron con nosotros. O, mejor dicho, la tuvieron.

    El berrod decidió escuchar atentamente para ver qué era lo que iban a hacer los enemigos. La conversación le reveló información interesante.

    — ¿Cuántos refuerzos crees que traiga el comandante Frans? — preguntó uno de ellos.

    — Espero que traiga muchos, junto con más munición — contestó el otro, llamando la atención de Orz — Ahora mismo estamos sin nada más que nuestra energía — el berrod tuvo que contener las ganas por lanzar una carcajada — Dime, ¿te importaría esperar un tiempo mientras voy a defecar?

    — ¿Por qué lo dices tan fino? — el otro se rio para después darle una palmada en el hombro — Di algo como cagar o soltar la mierda.

    Orz observó cómo el soldado entró en la base. Dejó pasar uno minuto y luego se acercó sigilosamente al enemigo. Encendió uno de los guantes de calor, y cuando lo creyó conveniente, se lanzó contra él. Colocó la mano con la que tenía el guante para taparle la boca, mientras le sostenía el cuerpo con la otra. El soldado quiso gritar cuando se dio cuenta de que estaba siendo atacado, pero no lo consiguió. En poco tiempo, su boca completa, incluyendo los dientes estaban empezando a derretirse como consecuencia del calor extremo del guante, impidiendo que pudiera emitir algún sonido a parte de un quejido de dolor. Luego de asegurarse de que se mantendría callado, Orz lo tiró al suelo y colocó su mano en la cabeza, para poder fundirle el cráneo. Disfrutaba mucho de ver cómo se fundía para luego quedarse convertido en un simple pedazo de cenizas.

    Sabiendo que no contaría con mucho tiempo, apartó el cuerpo de la entrada, y se decidió a esperar por la llegada del otro. Cuando este salió, se sorprendió de no ver a su compañero allí fuera.

    — Vamos, no quieras jugarme una broma — el soldado empezó a caminar hacia el costado de la base donde Orz lo esperaba — Pero si eso quieres, aquí te va una. No me lavé las manos.

    Cuando se acercó lo suficiente, Orz le dio un fuerte golpe con el guante, ahora apagado, en la mandíbula, lo que provocó que se corriera unos centímetros, para luego asestarle otro golpe en la nuca, que lo tiró al piso haciendo algo de ruido. Encendió rápidamente los dos guantes y apoyó sus manos sobre el cuello del soldado, que empezó a quemarse y luego a derretirse. Solo pudo dar un grito breve de dolor hasta que sus cuerdas vocales fueron fundidas. Orz dejó los guantes sobre su cuello hasta que su cabeza se separó de su cuerpo, habiéndole fundido todos los tejidos y el hueso.

    Sin saber cuántos le esperarían allí dentro, decidió entrar en la base. Stuart, quien escuchó los ruidos, dejó de comer para acercarse a la puerta. Una vez que llegó, vio a un soldado del Zenith entrando por la puerta. Su primera reacción fue lanzarle un fragmento de energía, el cual no supuso problema para Orz, quien lo bloqueó con el brazo derecho. La armadura era resistente, por lo que la energía no le causó mucho daño.

    — ¡Nos atacan! ¡Bajen rápido! ¡Solo es uno! — Stuart se lanzó al ataque tras decir esas palabras.

    El soldado de Black Meteor lanzó dos puñetazos que Orz esquivó sin dificultad, para después lanzar un fragmento de energía más. Orz se agachó, y ese fragmento impactó en la pared. Al acercarse más, Stuart vio que, detrás del visor del casco estaba el rostro de Michael, reconociéndolo de inmediato, sorprendiéndose de que su antiguo enemigo se presentara solo a enfrentarlos. Stuart no portaba su casco, pero no creyó necesitarlo para acabar con él. Después de todo, Michael había venido solo, y él contaba con sus compañeros para ayudarlo.

    — Bienvenido a tu muerte, Michael — Stuart estaba feliz de volver a verlo — Llevo más de un año esperando esto. Tu hermana realmente estaba muy buena. Su muerte fue un error, quien debió morir eras tú. Ese es un error que estoy dispuesto a corregir.

    El soldado le lanzó un puñetazo que Orz esquivó con agilidad, retrocediendo rápido con ambos pies, y luego le dio un golpe en la cabeza con los guantes. El golpe causó un poco de dolor en Stuart, quien no sabía por qué Michael bloqueaba sus manos con esos guantes, dado a que así no podría lanzar energía. Sin embargo, para él era una ventaja. Stuart quiso darle una patada, movimiento que Orz interceptó con facilidad con el brazo. Aprovechando que lo tenía retenido, le dio un golpe en la nariz, para después arrojar a Stuart al suelo y empezar a golpearlo en el rostro con los guantes. Los golpes eran duros, incluso para Stuart, quien notaba que su nariz estaba empezando a sangrar.

    — ¡Bajen… — el soldado recibía un golpe cada dos segundos — ¡Rápido! … ¡Es Mich… ¡Michael!

    Orz juntó ambas manos para darle un golpe con ambas al rostro de Stuart, quien no podía reaccionar rápido para quitárselo de encima.

    — Tú me caes bien, Stuart — el berrod encendió los guantes para terminar con él — Es una lástima que te tenga que matar. Me agrada tu forma de ser.

    Colocó ambas manos en el rostro del soldado, asegurándose de dejar su boca libre para escuchar sus gritos. Los otros siete soldados que quedaban en la base bajaron y vieron como Michael le fundía el cráneo lentamente a Stuart mientras que este gritaba de dolor. Ninguno de ellos logró reaccionar a tiempo, dado a que el impacto de la escena los superó a todos.

    Stuart sentía como sus ojos habían reventado, y como todo su rostro se exponía a temperaturas muy altas mientras su piel se quemaba y la sangre brotaba de la misma.

    — ¡Ayúdenme! — ese grito de auxilio fue la última palabra de Stuart, cuyo cráneo quedó derretido por parte de Orz.

    Todos sus compañeros gritaron de horror al ver una escena tan violenta como esa, y las lágrimas de dolor por su compañero no tardaron en aparecer.

    — ¡Stuart! — Paul se horrorizó al ver eso.

    — ¡Mátenlo! — Xander estaba furioso de perder a su compañero — ¡Maten a este pedazo de mierda!

    Shun decidió irse corriendo escaleras arriba, dejando a los otros seis soldados para enfrentar a Michael. Casey, Natasha y Paul deseaban su muerte, no solo por haber matado a Stuart hace poco, sino también por ser parte del equipo del Zenith con quien se habían enfrentado. Xander atacó primero tratando de darle una patada, la cual Orz esquivó muy rápido agachándose, para luego atacar con un puñetazo a su enemigo. Xander retrocedió y pudo sentir como el calor pasaba cerca de su rostro, sin haberlo tocado. Ni él ni sus compañeros llevaban casco, dado a que Stuart les dijo que solo era un atacante. Sin embargo, observar esa arma lo asustó un poco. Al ver a Claire, notó que ella iba a atacar.

    — ¡No, Claire! ¡No lo ataques!

    La chica quiso asegurarse de derribarlo, por lo que le lanzó varios puñetazos intentando conectar alguno. Orz logró esquivarlos todos, y luego apoyó su palma sobre el hombro de la chica. El metal de la armadura empezó a fundirse, y el hombro de Claire se estaba quemando, por lo que esta dio una patada en el estómago del soldado del Zenith para alejarse.

    — ¡Mierda, ¿de dónde sacó esa clase de arma?! — Claire sentía un ardor muy fuerte en el hombro.

    — ¡Con la energía! — gritó Paul, pensando en que esa sería su única forma de enfrentarlo.

    Todos los soldados, exceptuando a Claire, dispararon energía apuntando a la cabeza de Michael. Vieron como este colocó sus dos guantes en frente de su cabeza, y como el calor que desprendían los mismos neutralizaban la energía. Luego de esto, empezó a correr hacia ellos. Lanzando ataques en contra de todos. Natasha logró esquivar el ataque que se dirigía hacia ella, retrocediendo un poco para alejarse. Xander se arrojó al suelo y rodó unos metros para ponerse a salvo. Casey quiso atacarlo con un codazo, pero Orz lo esquivó posicionándose rápidamente al costado de su compañera, quien se aterró al verlo tan cerca.

    — ¡Casey, cuidado! — Paul disparó energía contra Michael, provocando que este retrocediera un poco y se alejara de Casey, salvándola de una posible muerte.

    El otro soldado que estaba junto a ellos quiso atacar de frente, sabiendo que sus dos compañeros fueron asesinados por Michael. Sin embargo, su ataque no fue muy elaborado. Consiguió acercarse a él y encajarle un rodillazo en el estómago, el cual Orz devolvió inmediatamente con mucha más potencia, y luego colocó las manos alrededor de la cabeza de ese soldado, empezándole a fundirle el cráneo, mientras los demás soldados miraban horrorizados esa escena. Por alguna razón, no podían vencer a Michael. No encontraban explicación a ese hecho.

    — Él no peleaba tan bien antes, ¿y de dónde sacó su arma? — Casey no lograba entender como no le podían ganar.

    — Ustedes son muy jóvenes — aunque el que hablaba era Orz, lo que se escuchaba era la voz de Michael — Yo llevo peleando así desde antes de que ustedes nacieran.

    Ninguno de los cinco soldados que estaba allí entendió a qué se refería. Fue entonces que Shun apareció portando el sable con el que uno de los soldados del Zenith utilizó. Sabiendo que la armadura era resistente a la energía, y que sus guantes no le permitirían acercarse mucho, no tuvo más opción que atacar con el arma de filo. Recordó que el soldado que lo empuñó logró encontrar un espacio entre el casco y la armadura, y eso era justamente lo que iba a hacer.

    — ¡Te voy a eliminar, Michael! — Shun estaba decidido a vengar a Stuart.

    El soldado lanzó un ataque con el sable, que tenía como dirección el cuello de Michael. Orz cerró su puño y golpeó el sable de Shun, produciendo un choque de metal contra metal, donde el arma garak no recibió ni un rasguño. Orz tuvo una idea para vencerlo, por lo que apagó uno de los dos guantes y esperó el siguiente ataque de Shun. El soldado de Black Meteor se lanzó para intentar romper el vidrio del visor del casco de Michael, quien interceptó el ataque con el arma usando la mano con la que tenía el guante activo. El metal del sable no tardó en fundirse, y se partió en dos, Shun sostenía una mitad en sus manos mientras que otra mitad cayó al suelo.

    — ¡¿Cómo voy a derrotar un arma como esa?! — Shun estaba horrorizado al ver eso, y sus compañeros estaban paralizados.

    Orz le dio un puñetazo muy fuerte en la cabeza utilizando en guante apagado. Tras ese golpe, Shun retrocedió unos metros y soltó lo que quedaba de su sable, quedando impactado por la habilidad de Michael. Acto seguido, Orz lo tomó con el guante apagado.

    — ¡Ustedes no merecen usar estos cuerpos hechos para la batalla! — Orz se disponía a matarlo.

    — ¡Shun, muévete! — Claire se horrorizó al ver que Shun estaba inmóvil.

    Sin darle tiempo a bloquear o esquivar el ataque, Orz enterró la mitad del sable en el cuello de Shun, atravesándole las venas del cuello, provocando que este empezara a asfixiarse con su propia sangre. Tras eso, lo soltó. Shun acercó sus dos manos a su cuello, intentando contener la pérdida de sangre, y con mucho miedo de perder la vida. Tras toser un poco y salpicar mucha sangre sobre su armadura, el soldado perdió la vida y cayó al suelo ante la mirada de espanto de sus compañeros, quienes empezaron a llorar tras ver a dos de sus compañeros muertos.

    — ¡Shun! — Xander no podía creer lo que veía.

    Orz se volteó, y fue ahí cuando Xander y Paul cargaron contra él, tacleándolo al suelo, sin embargo, al ver que sus manos estaban libres, decidieron pararse y alejarse lo más rápido que pudieron de él. Aprovechando que estaba en el suelo, le lanzaron varios fragmentos de energía, los cuales no le causaron daño a su armadura, pero lo pudieron retener por un tiempo.

    — ¡Hay que huir! — Xander supo que no había forma de vencerlo si tenía un arma como esa — ¡Si nos quedamos sin energía nos matará!

    Las tres chicas decidieron obedecer sin oponerse a la orden de Xander, quien junto con Paul seguían disparando energía contra Michael. El soldado del Zenith seguía recibiendo los ataques, pero su armadura se encargaba de no dejar que recibiera daño alguno. Cuando consideraron que habían ganado tiempo suficiente, dejaron de disparar y corrieron hacia la puerta. Para cuando Orz se levantó, los cinco soldados de Black Meteor que seguían con vida ya habían escapado. Viendo que perseguirlos sería inútil, decidió apagar su guante para no desperdiciar energía.

    Tras mirar con atención los cadáveres de los tres soldados que había matado, sumado a los dos que estaban fuera, empezó a lanzar una risa de felicidad, la cual se prolongó varios minutos. Una vez que terminó, los analizó más de cerca.

    — Stuart, Shun, y otros tres a los que no conozco — Orz tomaba fotos de los cadáveres con el dispositivo de su armadura — Me hubiera gustado matar a Natasha, Casey y Paul. Tal parece que Grace y Brandon fueron asesinados. Desearía saber por quién.

    Tras haberle sacado fotos a los cadáveres, Orz le sacó fotos al estado de la base, creyendo que le podrían servir más adelante. Una vez que terminó, salió de la base y emprendió el camino de regreso al lugar donde esperaban sus otros compañeros.

    El berrod respiró profundamente el aire del planeta Tierra, disfrutando de la sensación del mismo sumado a la victoria.

    — Ya he conseguido el tiempo suficiente — decía mientras caminaba — Asegúrate de descansar bien esta noche, Michael.
     
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    Resistance

    Resistance Hope

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    Estaba esperando con muchas ganas el regreso de LGC y te seré sincero: no me ha defraudado en lo absoluto. No quiero decir que esperara que me defraudara, simplemente no esperaba un regreso tan épico (a mí juicio) y ha sido uno de los mejores capítulos de esta parte sin lugar a dudas. Dicho esto, comentaré lo más interesante para mí.

    Primero, me gusta mucho el personaje de Alicia (por cierto, su apellido, Noble, también me agrada XD) y me alegra muchísimo que finalmente y oficialmente sea miembro del equipo del Zenith. Aún estoy deseando saber más sobre su pasado y el porqué de los garak de recuperarla, pero sé que habrá tiempo para ello. Otra cosa es que Devlin parece ser el único que nota algo extraño en Michael y tiene mucho sentido pues es la persona que más lo conoce. Estoy deseando ver como descubren que lleva a Orz en su mente.

    Por otro lado, me ha gustado que el capítulo haya tenido ciertas partes graciosas, siendo pocas pero divertidas y que le dan un toque... eso, divertido, que siempre se agradece de vez en cuando :v además de esto, decir que lo que sigue a partir de ese punto es espectacular para mí. Acción pura y dura de Orz/Michael vs Black Meteor. Me gusta mucho como describes las peleas cuerpo a cuerpo, es algo que se te da de maravilla.

    Cuando vi que Stuart era el primero en pelear contra Orz me esperaba su muerte y ha sido tremenda, fundiéndole el cráneo. Se lo merecía XD. Luego, el hecho de que haya matado a Shun no lo esperaba pero ha sido igual de increíble (aunque hubiese preferido que fuera Shun quién hubiese sido derretido en vida) y ver que BM no sabía que carajo pasaba con Michael también ha sido brutal. Lógico que al final se retirasen, estoy seguro de que estarán asustados.

    Finalmente, quiero añadir que aunque Orz me agrada, tengo dudas acerca de su lealtad, por así decirlo, y si va por su propio interés a la larga podría ser un problema para todos, especialmente para Michael. Solo espero que no pueda apoderarse de su cuerpo, por así decirlo. Pero sobretodo espero que Orz forme parte del buen lado y no sea un villano XD. Sin más que decir, esperaré dos semanas para la épica continuación.
     
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    Poikachum

    Poikachum Usuario VIP Comentarista empedernido

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    Tras mucho tiempo esperando la continuación aquí la tenemos, he de decir que me ha encantado, el combate ha sido épico. Hemos pasado de la paz a la lucha en un periquete, breve, conciso y claro. La muerte de Shun me ha dolido mucho, no esperaba que fuera él quien iba a morir(ya hablaremos por MP ejem).

    Alguien ha visto mucho juego de tronos y la batalla de la montaña...Orz me encanta como personaje y se nota la experiencia, además de ser despiadado, cruel pero se preocupa por sus nuevos amigos. Te robare el personaje e.e. Ahora nada, esperar la continuación.

    He visto un error muy sencillo:

    Todo está pago- Supongo que querrías decir que esta pagado, sino es una forma de allí de decirlo.

    PD: Natasha sigue viva....
     
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  7. Threadmarks: Tomando el control
     
    Reydelaperdicion

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    La Gran Catástrofe III Invasor Agresivo
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    Ciencia Ficción
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    Saludos. Tras unas dos semanas de estresante estudio, finalmente he traído el capítulo 19 de LGC III. Tal y como he dicho antes, a partir de ahora se viene la parte más frenética de la historia. No todos los capítulos estarán cargados de acción y muerte, pero pueden apostar a que serán capítulos memorables. Este capítulo en parte es de transición, pero la trama avanza de igual forma en la historia. Ojalá lo disfruten Resistance Poikachum . No les quitaré más tiempo y los dejaré leer tranquilos.


    Tomando el control:

    Orz se estaba acercando a la base militar donde los compañeros de Michael estaban descansando. Al ver que faltaba poco para llegar hasta la misma, decidió regresarle a Michael el control de su cuerpo. Frenó su marcha y luego tomó un respiro profundo de aire, relajando el cuerpo y la mente. Fue así que Michael recobró el control de su propio cuerpo, y empezó a caminar hacia la base para decirle a sus compañeros todo lo que había conseguido, aunque tuviera que esconderles la verdad. Al llegar hasta el lugar, se encontró con Devlin, quien se encontraba despierto en el exterior de la base. Este se acercó a Michael muy preocupado, y decidió hablar con él muy seriamente.

    — ¿En dónde estabas? — preguntó el menor de los dos hermanos — Me desperté y cuando fui a proponerte que me dieras el turno de vigilancia ya habías desaparecido. Busqué en toda la base y no te encontré.

    — Fui a luchar contra Black Meteor — fue la respuesta de Michael, a quien le incomodaba el hecho de que Devlin hubiera notado que se fue.

    — ¡¿Cómo que fuiste a luchar contra ellos?! — Devlin estaba incrédulo — ¡¿Tú solo?! ¡Es una locura! ¡Qué bueno que regresaste antes de llegar hasta allá, tú no habrías podido ganarles!

    — Lo hice — Michael tomó su armadura y le mostró a su hermano las fotografías de los cadáveres de los soldados — Maté a cinco soldados, mientras que los otros cinco que quedaban huyeron.

    — ¡¿Es una broma?! — Devlin miraba las fotos sin poder creerlo.

    El mellizo no tenía explicación para lo que estaba viendo. Cinco cadáveres de soldados de Black Meteor se encontraban en el suelo. Supo que no se tratarían de los que murieron en el ataque a la base porque sus enemigos no le permitirían acercarse demasiado, además de que no dejarían los cuerpos allí. Devlin confirmó que lo que dijo su hermano era verdad. De alguna forma, había logrado derrotar a los diez soldados enemigos, y sin siquiera recibir una sola herida. Estaba impresionado, pero, por otra parte, también tenía miedo.

    — Michael, ¿te sientes bien? — preguntó su hermano mostrando un semblante de preocupación.

    — Sí, estoy perfectamente — respondió el soldado, sabiendo que su hermano sospechaba de él — ¿Por qué preguntas?

    — Es solo que… ya van dos ocasiones en las que te vas tú solo a enfrentar a los enemigos, y además en las dos tuviste éxito — Devlin sabía que algo andaba mal — ¿Qué fue lo que te ocurrió?

    — Nada, he estado entrenando a escondidas del grupo y me he vuelto más fuerte — fue la respuesta de Michael.

    — Pero esto no es normal, no lo entiendo. Por más fuerte que seas, es imposible que tú solo consigas ganarles a varios enemigos.

    — Pero lo logré. Tú mismo fuiste testigo de eso. En dos ocasiones.

    — Es cierto, pero…

    La frase de Devlin fue interrumpida cuando escucharon el ruido de un vehículo. Al mirar en la dirección de la que provenía, pudieron ver que se trataba de más de uno. En menos de cinco minutos, el comandante Richard llegó junto con varios soldados hacia el lugar, bajando del vehículo que avanzaba al frente.

    — Magnus nos ha ordenado contraatacar — les informaba el comandante Richard, sin darles tiempo a que procesaran la situación — Despierten a sus compañeros, y tomen un arma cada uno. Vamos a enfrentarnos a Black Meteor ahora mismo.

    — Eso no será necesario — intervino Michael.

    — ¿Y por qué no? — el comandante no entendía sus palabras.

    — Porque Michael ya se encargó del problema.

    La frase de Devlin dejó en shock al comandante del Zenith, quien no estaba entendiendo nada de nada. Mucho menos los soldados que lo estaban acompañando.

    — ¿A qué te refieres? — preguntó Richard.

    — Véalo usted mismo — Michael le mostró las fotos que tomó.

    Tanto el comandante como los soldados del Zenith que lo acompañaban miraron las imágenes que Michael había tomado. Efectivamente, eran cinco soldados muertos de Black Meteor, los cuales debieron ser asesinados por Michael, dado a que, de otra forma, no habría podido obtener esas imágenes.

    — ¿Quién más fue contigo? — el comandante no podía creer lo que estaba viendo.

    — En realidad, fui yo solo — respondió el soldado sin presumir por el logro obtenido.

    — Hablo en serio — Richard creyó que se trataría de una broma — Devlin, dímelo tú.

    — Lo que él dice es verdad — contestó el hermano de Michael — Cuando me desperté, Michael ya no estaba. Cuando regresó me dijo que los había matado. Según él, eran diez soldados y cinco de ellos escaparon.

    — Esto es extraño — Richard no podía entender lo que pasaba — ¿Cómo es posible que tu solo pudieras vencer a diez de ellos?

    — No tenían más munición — Michael se defendía — Fue un golpe de suerte. Además, me llevé estos guantes.

    Michael le mostró a Richard los guantes que le había robado a los garak. El comandante sabía que era un arma muy peligrosa por todo lo que sus soldados le habían dicho. Ciertamente, contando con algo así, tendría lógica que Michael pudiera derrotarlos más fácilmente. Pero el comandante sabía que algo andaba mal. Ya eran dos ocasiones en las que Michael podía derrotar por su cuenta a varios enemigos, y necesitaba comprobarlo todo con sus propios ojos.

    — Muy bien, ustedes dos vayan a descansar — ordenó el comandante Richard a ambos hermanos — Me llevaré a los soldados al lugar del ataque. Y cuando regrese, tú le vas a explicar todo a Magnus.

    Los mellizos vieron como el comandante se marchaba en los vehículos junto con el resto de los soldados que había traído con él. Sabiendo que estarían a salvo de Black Meteor de forma definitiva, los dos decidieron irse a dormir. En el camino hacia el interior de la base y las habitaciones, Devlin no le quitó la vista a Michael por un segundo. Habían vivido juntos toda su vida, y no había manera de que no notara que Michael estaba mintiendo. Aunque no tenía forma de demostrarlo, sabía que Michael le estaba ocultando información. Ciertamente era un tema del que hablaría con sus compañeros a la mañana siguiente. Le preocupaba mucho el estado de su hermano, incluso aunque fuera capaz de derrotar a los enemigos.

    […]

    Frans avanzaba en dirección a la frontera llevando el camión. El comandante iba acompañado de varios soldados, los cuales traían abastecimientos de munición para continuar con la misión. No esperaban que los soldados del Zenith reaccionaran de esa manera, y fueran capaces de contrarrestar su ataque, pero ahora ya había sucedido y debían afrontarlo. El primer paso de su plan ya estaba completo, y solo restaba realizar dos acciones más para que todo esto terminara. Una vez que el conflicto llegara a su final, Abel se sentaría a negociar con Magnus para la unificación de ambos países. El comandante no podía esperar a presenciar esas reuniones y ver la cara de derrota que pondría el líder del Zenith.

    En medio del trayecto, los refuerzos observaron algo que les llamó la atención. Cuatro vehículos venían hacia ellos, y esos vehículos eran justamente los que habían enviado a la misión. El comandante no entendía nada, y fue entonces que los soldados que viajaban en ellos le hicieron una seña con las luces de los mismos. Frans detuvo el camión y bajó del mismo junto con varios soldados.

    Tras unos minutos, los cuatro vehículos llegaron hasta ellos, y de los mismos bajaron Xander, Claire, Natasha, Casey y Paul; los cuales estaban mostrando gran preocupación en sus rostros.

    — ¿Qué pasó? — el comandante se contagió de la preocupación de sus soldados — ¿Qué significa esto?

    — Fuimos derrotados — Xander hablaba con tristeza y decepción — Se ve que algún soldado del Zenith escapó y dio la alerta.

    — ¿Y los atacaron con la guardia baja? — Frans se mostraba desilusionado de sus soldados.

    — Así es, los soldados que estaban haciendo de guardia fueron asesinados y no nos dieron ningún aviso — Natasha se mostraba igual que su compañero.

    — ¿Cuántos soldados fueron los que hicieron esto? — el comandante quería saber si podrían superarlos.

    — En realidad, aunque usted no lo crea, solo fue uno — Paul sentía miedo de la respuesta que podría recibir por parte del comandante.

    — ¡¿Cómo que solo uno?! — el comandante se mostró enojado con ellos — ¡Ustedes eran diez! ¡Ya no tenían munición, pero deberían haber sido capaces de detenerlo!

    — ¡No fue nuestra culpa, él portaba un arma extraña! — Casey quiso defenderse de la acusación del comandante.

    — ¡Es cierto, se trataba de un guante capaz de liberar un calor extremo! — Claire también pasó a la defensiva — ¡Usó esa arma para fundirle el cráneo a nuestros compañeros!

    — ¡Mire las armaduras! — Xander le pidió a Claire que mostrara la armadura que entró en contacto con su arma.

    El comandante y los soldados que lo acompañaban fueron testigos de aquello. El metal de la armadura se había fundido, algo que los dejó totalmente impactados. De por sí, se supone que las armaduras son muy fuertes y deberían poder resistir el calor. Sin embargo, al ver eso en persona, supieron que debía tratarse de un arma muy particular. Claramente no una que el Zenith pudiera desarrollar, lo cual quería decir que ellos debieron haberla obtenido en el espacio.

    — ¿Creen que haya posibilidades de ganarles? — preguntó uno de los soldados que acompañaba al comandante.

    — Lo dudo mucho — Paul sacó conclusiones — Si fuimos atacados, quiere decir que están al tanto de nuestro ataque. Seguramente enviarán a un grupo de soldados a esa base, si es que no están allí todavía.

    — Eso solo quiere decir una cosa — el comandante Frans no quería aceptarlo, pero debía hacerlo — La misión fracasó.

    Esas palabras eran ciertas, y les cayeron a todos los soldados como un balde de agua helada. El haber perdido contra el Zenith en una misión donde habían planeado todo lo necesario para asegurarse la victoria era humillante. Y más aún lo era el hecho de que fuera un solo soldado el que fue capaz de derrotarlos. Frans supo que no había nada que hacer ahora, más que explicarle a Abel todo lo ocurrido. La última oportunidad de Black Meteor para devolverle la humillación al Zenith se había truncado, y solo quedaba retirarse con la moral baja.

    — Ustedes cinco vendrán conmigo — Frans se refería a los soldados de su unidad — Abel tendrá que saber todo esto. Él va a querer una explicación de cómo su plan fracasó.

    Todos los soldados subieron a los vehículos y empezaron la retirada de regreso hacia su país. Claramente esta derrota los dejó mucho peor que antes. Además del sabor amargo de la misma, varios de sus compañeros habían muerto, y sus números se habían reducido mucho más.

    Mientras tanto, los cinco soldados sobrevivientes seguían afligidos por las muertes de Stuart y Shun. Ellos habían sido sus compañeros por más de un año, y en pocos minutos los habían perdido a ambos. Aunque había algunos que estaban más afectados que otros. Natasha se sentía mal, pero era incapaz de soltar lágrimas, mucho más por Shun. Si bien, ella quería que pagara por los golpes que le había dado, no deseaba que muriera. Paul tuvo sus diferencias con ambos, pero no quería en ningún momento que estos murieran, lo cual lo dejó bastante lastimado. Casey se sentía igual. Si bien ella y Shun no habían tenido nada serio, no podía evitar sentirse terrible por su muerte. Xander y Claire también estaban dolidos por sus muertes, pero sintieron un gran alivio de haberse salvado. Cada uno lo sufría de una forma diferente.

    […]

    Richard y algunos soldados que estaban con él entraron en la base, mientras que otros se quedaron vigilando afuera. Lo primero que vieron fueron dos cuerpos cerca de la entrada, y al entrar a la base misma, había otros tres. Y eran los mismos a los que Michael había matado. El comandante se horrorizó al verles los cráneos fundidos. Él no fue testigo del uso de un arma como esa, y aunque consideró que los soldados de Black Meteor merecían lo que habían obtenido, lo cierto era que se trataba de un espectáculo impactante. Uno de los cadáveres, el de Shun, tenía un fragmento de un sable enterrado en el cuello, siendo el único al que no le habían quemado la cabeza con el arma garak. Stuart y los otros tres no llevaron esa misma suerte.

    El comandante recorrió la base por completo, y notó que la armería estaba destruida al momento de analizar esa sala. No creyó que Black Meteor destruyera un lugar tan valioso como ese y menos en un ataque, por lo que dedujo que fue una forma desesperada de los soldados del Zenith que fueron atacados por evitar que estos tuvieran acceso a las armas. Los soldados que lo acompañaron hasta la base sacaron los cadáveres de la misma. El comandante inspeccionó toda la base, y tras evaluar su estado, decidió salir a encontrarse con los soldados. Estos ya habían separado los cadáveres de soldados de Zenith por un lado, y los cadáveres de soldados de Black Meteor por el otro.

    — ¿Comandante? — uno de ellos esperaba alguna indicación.

    — Michael realmente es un tipo extraordinario — Richard daba su impresión de él — Logró asesinar a los garak que secuestraron a Alicia, y ahora ha logrado derrotar el solo a diez enemigos de Black Meteor. Se ha convertido en una máquina de guerra.

    — ¿Qué es lo que vamos a hacer con los cadáveres? — preguntaba el soldado, quien no esperaba que Richard alabara las acciones audaces de Michael.

    — Enterraremos a los nuestros como se debe — explicaba el comandante — En cuanto a los de Black Meteor, se los vamos a devolver. No quiero que unos asesinos como ellos estén enterrados junto con sus víctimas, ni tampoco los dejaré pudrirse en mi país. Haré que envíen a otras personas a encargarse de esto. Antes de irnos los cubriremos con sábanas de las habitaciones de la base.

    Una vez que Richard dio la orden, todos los soldados obedecieron. Si bien no había sábanas para todos, lograron cubrir a todos sus compañeros muertos y a algunos de los soldados de Black Meteor. Tras finalizar con ese acto que resultó desagradable, todos decidieron regresar para informar a Magnus acerca de lo que había ocurrido.

    […]

    A la primera hora de luz solar, Frans y los cinco soldados sobrevivientes se encontraban en una base militar de Black Meteor. Ellos estaban en una sala de reuniones, en donde esperaban por la llegada de Abel, quien, después de enterarse que la misión había fracasado, quería respuestas a todo lo ocurrido. Según sabían, los cuerpos de sus compañeros habían sido enviados por el Zenith, y luego de la reunión se procedería al entierro de los mismos. Todos, incluyendo el comandante Frans estaban nerviosos por la llegada de Abel. Su líder ciertamente estaría muy furioso por el fracaso de la misión que era más importante para él. Y al ser los únicos sobrevivientes, el descargo se lo llevarían completo.

    Tras un rato largo que se hizo eterno para ellos, el líder del país apareció. Este estaba llevando una tableta digital para poder registrar todo lo que los soldados le iban a decir. Tomó asiento en una de las sillas de la sala de reuniones. Su rostro estaba serio en todo momento, lo cual asustó aún más a los soldados.

    — Yo no lo entiendo — Abel daba miedo al hablar de esa manera — El plan era perfecto. No había forma de que fracasara. Y, aun así, aquí están. Trayendo la derrota una vez más a nuestro país, que vuelve a ser humillado por el Zenith. Quiero que me lo expliquen todo. Quiero comprender como fue que mi plan no dio resultado.

    — Buenos días, Abel — Frans tomó asiento junto a todos los demás soldados.

    — No, no se sienten — Abel estaba muy molesto, y parecía que cada segundo empeoraba — Se van a quedar parados durante todo el tiempo que dure esta reunión.

    El comandante y los cinco soldados estaban muy dolidos por esas palabras. No creían merecer ese trato, aunque era comprensible que el líder estuviera decepcionado de sus mejores soldados.

    — Díganme cuantos soldados del Zenith escaparon — Abel dio esa orden sin dirigirse nadie en particular.

    — No lo sabemos, pero mínimo uno — Frans decidió responder por sus soldados — Algunas habitaciones tenían ventanas. Probablemente saltaron confiando en que sus cuerpos resistirían el daño de la caída.

    — ¿Es cierto que solo sobrevivieron diez de ustedes, y que cinco de ellos fueron asesinados por un solo soldado? — Abel ya lo sabía, pero quería ver cómo lo justificaban sus soldados.

    — Es verdad — Paul fue quien decidió hablar esta vez — Se trataba de Michael Umcali. Fuimos capaces de reconocerlo.

    — Umcali… — Abel juntó ambas manos al hacer memoria — Tal parece ser que esa familia actúa como una especie de verdugo para nosotros. Perdimos al hijo adoptivo del comandante Grant por una chica con ese apellido. Y ahora otro chico con el mismo apellido frustra nuestros planes. Los Umcali son un cáncer para nuestro país, eso está claro. Tengo entendido que portaba un arma capaz de liberar calor capaz de derretir incluso el metal. He visto las armaduras que ustedes han dejado en la entrada.

    — Señor, ¿puedo decir algo? — Natasha levantó la mano pidiendo permiso para hablar, como si fueran a castigarla si no lo hacía.

    — ¿De qué se trata? — Abel no tenía interés en lo que su soldado le iba a decir.

    — Durante el ataque de Michael fui capaz de notar algo que creo que nadie más notó — todos centraron su atención en Natasha — Tengo razones para creer que no se trataba de Michael.

    — ¿Cómo que no era él? — Casey no entendía a qué se refería — No ha cambiado nada desde la última vez que lo enfrentamos. Claramente se trataba de Michael.

    — No me refiero a su apariencia física, sino a su comportamiento — las palabras de Natasha llamaron la atención de todos — Yo escuché que Michael le dijo a Stuart que le caía bien. Stuart intentó abusar de Julie, que era familiar de Michael. No hay forma de que él dijera algo como eso. Incluso si se tratara de un intento de desconcertarlo, no tiene sentido alguno.

    Xander y Claire habían escuchado a Michael decirle esas palabras a Stuart. Sin embargo, ellos lo conocieron por primera vez aquel día, por lo que no les llamó la atención. Casey y Paul, por su parte, no escucharon a Michael decir algo como eso. Frans y Abel no conocían a Michael en persona, por lo que deberían confiar en lo que decía Natasha.

    — Pero eso no es todo — Natasha continuó — Lo escuché decir dos frases más que me llamaron la atención. No recuerdo si serán las palabras exactas, pero creo que él dijo “yo lucho así desde antes de que nacieran”, y después “ustedes no son dignos de tener esos cuerpos” — nadie entendía el significado real de esas dos frases — No tiene sentido que Michael diga eso. Él tiene nuestra misma edad, por lo que la primera frase tiene cada vez menos sentido cada vez que intento recordarla. Y el decir que nosotros no somos dignos de tener esos cuerpos no es algo que diría ningún ser humano.

    — ¿A dónde quieres llegar con esto? — Abel no encontraba las vueltas a lo que Natasha le decía.

    — Hay motivos suficientes para creer que no fuimos atacados por Michael, sino por alguien más que estaba utilizando su cuerpo.

    Esas palabras impactaron a todos los presentes en aquella reunión, sobre todo a Abel. Claramente eso no justificaba la derrota de su equipo, pero de ser cierto, podría explicar mejor como se dieron los acontecimientos.

    — ¿Dices que Michael está siendo controlado por alguien más? — Xander sacó su conclusión.

    — No, Michael no era tan bueno peleando antes, y es imposible que se volviera mejor que todos nosotros juntos — decía Natasha, exponiendo su teoría — Se trata de alguien que reside dentro de su cuerpo. Alguien con varios años de experiencia, y que claramente no es humano.

    Cada momento que pasaba daba lugar a un escenario cada vez menos creíble. Sin embargo, cuando empezó a unir las piezas, Abel se dio cuenta de que todo encajaba a la perfección. Eso explicaría la obtención de un arma capaz de derretir el metal, y de cómo solo una persona sola fue capaz de vencer a un equipo completo.

    — ¿Zenith no tiene idea de esto? — Claire quería saber lo que opinaban los demás.

    — Lo dudo mucho — Abel empezó a sonreír al pensar en algo más — Creo que ya entiendo lo que pasó. El equipo del Zenith donde se encontraba Michael habrá aterrizado en algún planeta extraño, en donde fueron capturados por alguna especie que logró introducirse en sus cuerpos. No hay manera de que el comandante a cargo y el resto de sus compañeros dejaran que ocurriera, incluso aunque así fuera, deberían haberse dado cuenta.

    — ¿Cómo cree que lo hayan logrado? — Paul tenía miedo de solo pensar en eso — ¿Y cuál cree que sea su objetivo?

    — No tengo idea, pero de seguro el Zenith estará en problemas si Magnus no lo descubre rápido — Abel se levantó muy contento de su silla — Si hubiéramos sabido esto, nos habríamos ahorrado el ataque. Sean cuales sean los objetivos de aquella especie, te puedo garantizar que no es nada bueno.

    Ni siquiera Frans podía entender por qué Abel creía que algo como eso pudiera ser bueno. Si había seres de otro planeta escondidos entre la población humana, podrían tener problemas muy serios. Sobre todo, si sus objetivos eran en contra de la humanidad. En ese momento, alguien abrió la puerta sin haber llamado previamente.

    — Señor, lamento mucho la molestia — dijo un hombre — Pero le han enviado un mensaje. Tiene que dirigirse a la base submarina de Black Meteor. Tendrá una conferencia al anochecer.

    […]

    Devlin, Thomas, Ace, Alicia, Erin, Gwyn y Agustina se encontraban en una sala de espera. Michael, por su parte se encontraba en una sala de reuniones, hablando con el comandante Richard y con Magnus. Ciertamente debía explicar todo lo ocurrido. Mientras esperaban, Devlin decidió hablar con sus compañeros, pero ahora con todos.

    — Chicos, necesito contarles algo importante — Devlin sonaba muy serio.

    — ¿Qué necesitas? — preguntó Thomas, quien estaba extrañado al notar el tono de su amigo.

    — Es sobre Michael — Erin, Ace y Agustina entendieron a qué se refería cuando dijo esas palabras — No es el mismo de siempre. Algo le pasó desde que llegamos a Tgarak. Ha estado comportándose muy extraño.

    — No creo que sea nada — respondió Gwyn, que no mostraba preocupación por él — Simplemente se enamoró de Alicia, y eso lo afectó en parte.

    — No se trata de eso — Devlin estaba convencido de que algo tenía — Michael no es de irse solo a pelear por su cuenta. Nunca lo hizo antes, y no tiene sentido que lo haga ahora. Pero lo que menos sentido tiene es que sea tan bueno peleando. Solo piensen, ha logrado asesinar a todos los garak de una base y solo recibió una herida leve. Y ahora fue capaz de derrotar a diez soldados de Black Meteor sin recibir una simple herida.

    — Lo que él dice es verdad — Erin entendía la preocupación de su novio — Michael puede entrenar y mejorar, pero los soldados de Black Meteor no deberían ser cosa fácil. Si los han enviado a atacar una base, quiere decir que son soldados fuertes. No hay forma de que caigan solo ante Michael.

    — Y está también el garak que nos venció a mí y a él — Thomas recordaba esa pelea — Ni él ni yo juntos logramos derrotarlo. No portábamos las armaduras en ese momento, pero él enemigo peleaba muy bien. No creo que el tener armadura sea determinante en una pelea contra alguien así.

    — Y ahora que lo pienso, ¿cómo se volvió tan fuerte? — Ace recordaba las peleas en las que vio a Michael — Las bestias de Fientlig podrían haberlo matado si no hubiéramos luchando en equipo. Pero después de luchar contra ellas, Michael solo se dedicó a entrenar con nosotros. No entiendo de dónde sacó experiencia para pelear así de simples combates de entrenamiento.

    — ¿Ustedes dicen que algo ocurrió cuando llegó a Tgarak? — preguntó Alicia, quien no conocía un comportamiento de Michael que fuera diferente al que ella le mostraba.

    — Así es — Gwyn recordó algunos hechos — Antes de descender a ese planeta, Michael nos dijo a mí, a Erin y a Devlin que nos defendería como sea, incluso si algo malo pasaba. Unos días antes me dijo que él me propondría una relación al llegar a la Tierra. Luego de que regresamos a la nave empezó a actuar extraño.

    — No creo que sea en ese momento — Agustina quiso dar su opinión — Michael fue derrotado por el garak que nos atacó. Pero luego de eso, ha logrado obtener la victoria en dos peleas donde tenía desventaja. Eso quiere decir que lo que sea que le haya pasado fue durante la semana en la que viajó a Tgarak a rescatar a Alicia.

    — No, él ya se estaba comportando muy extraño antes de eso — Gwyn estaba segura de lo que decía — Fue tras haber salido de Tgarak.

    — Ni siquiera sabemos en qué momento empezó — Devlin tomaba a las dos teorías como ciertas — Michael se comportaba raro, pero seguía teniendo las mismas habilidades que antes. Luego resulta que mejoró de forma inexplicable tras haber perdido una pelea.

    — ¿Has hablado del tema con Michael? — preguntó Alicia.

    — Lo hice, pero él me asegura que se encuentra bien — Devlin estaba preocupado — Yo sé perfectamente que no lo está. Incluso aunque no sea nada grave, algo está pasando con él. No sé por qué, pero siento que no se tratara de mi hermano. Hay algo raro en él. Como si fuera alguien más.

    — Descuida, Devlin — Ace apoyó su mano sobre el hombro del soldado — Vamos a mantenerlo vigilado en todo momento. Si algo le pasa, hay que ayudarlo.

    — Cuenta con nosotros — Erin tranquilizó a su novio — Él es nuestro compañero, y si necesita ayuda la tendrá.

    Devlin se veía muy agradecido de contar con sus compañeros para una situación como esa. Sabía que a su hermano le pasaba algo, y que se negaba a decirlo. Contando con el apoyo de todos sus amigos supo que solo sería cuestión de tiempo a descubrirlo. Sin embargo, debían ser cautelosos al vigilar a Michael, dado a que él podría notar si lo mantenían bajo sospecha.

    Mientras tanto, en otra sala, Michael hablaba con Richard y con Magnus. El líder del Zenith y el comandante del grupo necesitaban saber con todo detalle como había ocurrido el ataque de Michael hacia los atacantes de Black Meteor.

    — Ya les dije que no tenían balas en sus armas, y eso me permitió asesinarlos a todos — Michael sabía que mantener a Orz escondido se le estaba saliendo de control, incluso su propio líder tenía alguna sospecha — Además, Black Meteor nunca enfrentó a los garak, y no tenían preparada una contramedida para utilizar los guantes de calor.

    — Michael, realmente estoy muy preocupado por ti — Magnus hablaba con sinceridad — Por más que hayas salido victorioso, no debes atacar a un grupo enemigo por tu cuenta. Si te derrotan, no solo es probable que te maten, sino que también podrías comprometer al resto de tus compañeros. Sabrán que, si tú fuiste, alguien más también irá, y prepararán un plan para defenderse. No solo dejas al equipo en desventaja numérica, sino que delatas que su llegada está próxima. Por más que hayas logrado vencer, es una conducta muy peligrosa. Y si la vuelves a repetir, te retiraré del equipo y de la misión de explorar el espacio. ¿Entendiste?

    — Sí, señor — Michael se sentía aliviado de haber recibido esa prohibición, ya que quería decir que no sería necesario liberar a Orz nunca más — Descuide, tiene mi palabra de que no lo volveré a hacer.

    — Te están dando un regaño por matar enemigos — Orz se comunicaba con Michael a través de su mente — Reinor me felicitaría si supiera que aniquilé a todos esos garak y destruí dos de sus puestos en diferentes planetas. Magnus no tiene madera para ser líder, me alegro que solo tenga un país bajo su control.

    A Michael no le gustó para nada que Orz hablara de forma repentina en una reunión así, pero se las arregló para mantener la calma en todo momento. Finalizada la reunión, el comandante Richard se quedó con Magnus, tras decirle a Michael que él y sus compañeros deberían dirigirse a una base militar cercana y esperar instrucciones en ese lugar.

    Michael salió, y luego de informar a sus compañeros de la situación, los ocho soldados del Zenith se fueron a una base cercana donde esperarían por sus próximos movimientos.

    Richard y Magnus estaban por ponerse a hablar, cuando una trabajadora del Zenith entró de golpe en la sala, lo cual llamó la atención de ambos.

    — Mis disculpas por la entrada repentina — decía la mujer — Pero ha llegado un mensaje urgente, señor. Tiene que dirigirse a la nave antes del anochecer, dado a que tendrá una conferencia.

    […]

    La noche había llegado, y todo el equipo del Zenith se encontraba durmiendo en el interior de la base militar. Michael se había comportado de forma normal ante los ojos de sus compañeros durante toda la tarde, lo que causó que estos decidieran relajarse al momento de dormir, al menos durante esa noche.

    En una habitación, Michael estaba durmiendo junto con Alicia en sus brazos. Orz, quien se encontraba despierto en ese instante, decidió ponerse en movimiento. Dado a que Michael estaba descansando, su mente estaba relajada, por lo que no tuvo problema en obtener el control del cuerpo de Michael, sin que este tuviera que cederle el mismo. Orz abrió sus ojos, y luego despegó a Alicia de su lado con suavidad para no despertarla. Al levantarse de la cama, empezó a realizar movimientos suaves para asegurarse de tener el control total del cuerpo de Michael. Cuando se dio cuenta de que lo tenía, una gran sonrisa se mostró en el cuerpo del soldado del Zenith, aunque no era este quien la estaba realizando, sino alguien más.

    — Tal y como supuse — pensaba Orz mientras dejaba la habitación — Dado a que tuve el control del cuerpo de Michael por mucho tiempo, ya no necesito de su permiso para poder tomar el control por mi cuenta. Lo único que necesito es que él esté lo suficientemente relajado para poder apoderarme de su cuerpo. Te lo agradezco mucho, Michael. Si no me hubieras dejado matar a los soldados de Black Meteor esto no sería posible. Además, disfruté mucho asesinándolos a todos ellos. Será mejor que coma algo para poder recargar las reservas de energía de mi nuevo cuerpo. Puede que las necesite para lo que quiero hacer.
     
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    Resistance

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    Muy buen capítulo pese a ser de transición, ha estado igual de interesante que los demás sin decaer en ese interés. Procederé a comentar lo más destacado para mí.

    Tras el épico capítulo anterior, retomamos este en el regreso de Michael al lugar donde se hallaba su grupo y va y se encuentra con Devlin (qué oportuno XD). Es evidente que su hermano le nota algo y va en aumento, a este paso terminará detectando lo que le ocurre. También es verdad que si Orz sigue haciendo esas cosas se destapará su tapadera.

    Por parte de BM, se han llevado un duro golpe. Pero no me esperaba que Natasha hubiese detectado las contradicciones que tuvo Michael/Orz en combate. Por lo que veo, Abel y el resto creen que el Zenith está controlado por extraterrestres XD y siento que eso lo puede usar BM como arma arrojadiza o baza, al menos así me lo ha transmitido Abel.

    Finalmente, parece que el grupo de Zenith se ha puesto de acuerdo en vigilar a Michael y este ahora lo tiene jodido para mantener su apariencia. Me ha parecido justo el posible castigo de Magnus si Michael/Orz vuelve a hacer algo así. Por otro lado, parece que se avecina una conversación entre Magnus y Abel y estoy deseando ver que ocurre, al igual del porqué de Orz de retomar el cuerpo de Michael. Miedo me da XD.

    Sin más que añadir, espero el próximo con muchas ganas. Un saludo, amigo.
     
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    Poikachum

    Poikachum Usuario VIP Comentarista empedernido

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    Capítulo de transición pero no por ello menos bueno, ha sido interesante el ver la reacción de ambos bandos ante Michael. Ya han visto que a Michael le pasa algo y pienso que pronto se descubrirá, queda saber el como y que papel jugara Orz en el futuro, tras ese final donde Orz desea apoderarse para siempre del cuerpo de este me da que o bien Michael morirá o bien Orz se saldrá de ese cuerpo a otro.

    Tengo muchas ganas de leer como continua esta historia, espero que puedas actualizar pronto y te vaya bien con los estudios.

    Hasta la próxima!!!
     
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  10. Threadmarks: Un demonio suelto
     
    Reydelaperdicion

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    Piscis
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    La Gran Catástrofe III Invasor Agresivo
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    Ciencia Ficción
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    Saludos a todos. Muy bien, ahora empieza lo que para mí son los 3 mejores capítulos de la parte III siendo este, y los otros dos que le siguen. Estoy seguros de que todos opinarán algo similar a esto una vez que hayan terminado de leer la parte III. No digo que lo que venga realmente en el futuro sea malo, pero creo que (en esta parte por lo menos) lo que se va a mostrar no puede ser superado. Pero bueno, ya lo juzgarán ustedes cuando lo lean.

    Este es el capítulo número 20, lo que quiere decir que ya falta estamos en los 2/3 de esta parte. Luego de este, quedan unos 11 capítulos más hasta que esta parte esté completa. No los distraeré más, así que los dejaré con la lectura.


    Un demonio suelto:

    Orz se dirigió hacia la despensa de la base militar en la que estaban almacenando todos los alimentos para preparar comida. Sabía que necesitaría alimentarse bien si quería asegurarse de tener varias reservas de energía en caso de enfrentarse con algún soldado. Una vez que recolectó toda la comida, buscó un bolso para poder llevársela sin que nadie sospechara de él. Encontró uno pequeño, en el cual guardó todo lo que había recolectado. Acto seguido, tomó uno de los rifles de calor que se encontraba en aquella base, y luego se colocó una armadura para protegerse en caso de que fuera descubierto en su plan.

    — Debería conseguir un bolso más grande para transportar más comida y guardar el arma sin levantar sospechas — pensaba mientras abandonaba la base caminando en puntas de pie — Además de que debería conseguir más comida que esta.

    Por un tiempo, Orz avanzó concentrándose intentando acceder a los recuerdos de Michael. Dado a que el control de su cuerpo le pertenecía por completo, tenía acceso a los mismos, pero era muy complicado explorar los pensamientos y recuerdos de otra persona. Estuvo un rato quieto hasta que finalmente consiguió obtener un recuerdo que estaba buscando.

    — Michael, realmente eres un idiota — Orz retomó su caminata — Y yo no podría estar más agradecido de que lo seas.

    […]

    Magnus se encontraba en su base en el Zenith, sentado sobre el escritorio de su oficina, con el monitor de su computadora al frente suyo. El líder había recibido un aviso de que debía presentarse a una conferencia durante la noche, pero hasta el momento no había recibido más noticias. Empezó a impacientarse hasta que Abel, inició una llamada en directo con él. Magnus aceptó, y pudo verse cara a cara, a través del monitor, con el líder del país enemigo. Ciertamente tenía mucho que hablar con él, y estaba dispuesto a hacerlo.

    — ¿Tú convocaste esta conferencia? — Magnus creyó que todo era obra de Abel.

    — No, pero me pidieron que iniciara una llamada en directo contigo — el líder de Black Meteor no tenía muchas ganas de explicarle lo poco que sabía a su enemigo — Si te digo la verdad, no sé de qué va esto, pero pronto tú y yo lo sabremos.

    En tan solo tres minutos, los otros líderes del resto de países del mundo se unieron a esa conferencia. Algunos se mostraban enojados, mientras que otros tenían una expresión seria en sus rostros. Magnus y Abel se dieron cuenta de que se trataba de algo grave si todos los demás líderes se habían unido a dicha conferencia.

    — Buenas noches a todos — Magnus quiso ser cortés con todos sus semejantes.

    — Ahórrense los buenos modales — uno de los líderes, el cual pertenecía al país que Zenith y Black Meteor habían saqueado hace un año, mostró su descontento ante las palabras del líder del Zenith — Voy a explicar por qué los convoqué a todos aquí.

    Todos los líderes de los demás países, sobre todo Magnus y Abel, pusieron atención a las acciones de dicho líder, el cual compartió un archivo de varias imágenes en las cuales se podía ver a soldados de Black Meteor atacando con armas una base militar del Zenith, y luego de eso, se mostró a un soldado del Zenith, Michael, asesinando a varios soldados de Black Meteor como una venganza. Los líderes de los demás países quedaron horrorizados ante este hecho, mientras que Abel y Magnus se sorprendieron de que tuvieran estas imágenes.

    — ¡¿De dónde las sacaste?! — Abel no podía creer que sus soldados fueran capturados en imágenes como esas.

    — Tengo satélites vigilándolos a los dos, después de todo, los declaré enemigos de la humanidad hace más de un año — respondió el dueño de esas imágenes — Sería una imprudencia de mi parte no mantener un ojo sobre ustedes.

    — ¡Pero… — Magnus quiso decir.

    — ¡Pero nada! — el líder interrumpió — ¡No me vengan con que esto es una invasión a la privacidad! ¡Ustedes dos saquearon mi país hace un año, no tienen derecho a reclamarme nada! ¡Pero sí les daré el derecho a que expliquen esto! — tras ese grito, el presidente de dicho país se tranquilizó un poco — Se ve claramente a soldados de Black Meteor entrando en territorio del Zenith, y luego se ve como un soldado utiliza un arma desconocida para exterminar a los intrusos. No apruebo que el Zenith nos haya ocultado la existencia de un arma como esa, independientemente de si la crearon ustedes o si la robaron a alguna especie extraterrestre; pero es comprensible que el soldado quiera vengar a sus compañeros caídos. Así que, Abel, explícanos a todos nosotros los motivos de tu ataque.

    — Íbamos a firmar la paz en unos días y…

    — ¡¿Qué?¡ — uno de los líderes interrumpió a la figura de autoridad de Black Meteor — ¡¿Estás tomándonos el pelo?!

    — Déjame terminar — a Abel no le agradó ser interrumpido — Antes de firmar la paz quería darle una última humillación a Magnus y a su país. Esa fue la razón por la que ataqué.

    — ¡¿Hablas en serio?! — Magnus estaba indignado tras conocer ese aspecto de Abel — ¡¿Querías ofrecerme la paz después de matar a varias personas que viven en mi país?! ¡No puedo creer que tengas un descaro tan grande, hijo de puta!

    — Mejor no estiremos esto por más tiempo — el líder del país saqueado decidió continuar — Todos nosotros hemos sido testigos de cómo Black Meteor y Zenith han realizado actos hostiles entre ellos. Lo hemos visto el año anterior, y también lo hemos visto ayer. Ustedes dos ejercen la violencia de la misma manera en la que se hacía antes de la Gran Catástrofe, y claramente no apruebo eso. Espero que los demás países opinen igual.

    El presidente de dicho país dio un minuto para que los líderes de otros países dieran una opinión contraria, pero esta no llegó, lo cual quería decir que todos opinaban exactamente igual que él. De esa forma, lanzó una propuesta para que todos lo demás la contemplaran.

    — Zenith y Black Meteor me han robado los recursos de mi país. Dicen que lo usan para encontrar las respuestas a la Gran Catástrofe. Eso no justifica lo que hicieron, ni mucho menos, pero al menos intentan ayudar a la humanidad. O al menos así fue hasta ayer. Ya hemos visto cómo han empezado acciones hostiles entre ellos, mientras que las respuestas que han obtenido a la Gran Catástrofe aún no han llegado. No sabemos nada sobre su origen, ni de cómo evitarla, lo que quiere decir que en estos catorce meses que han pasado no han obtenido ningún avance. Sin avances, han dado inicio a la violencia entre ellos, lo cual es un acto que desapruebo del todo. Es por eso que he tomado una decisión, que espero me sea respaldada por todos los demás — tras esas palabras, se ganó la atención de todos — Si Zenith y Black Meteor no nos traen las respuestas que queremos para dentro de tres años, deberán abandonar el planeta Tierra. Está claro que recurren a la violencia al verse incapaces de obtener las respuestas, por lo que, lo mejor será que no se enfrenten en nuestro planeta. Si quieren matarse entre ellos, entonces que lo hagan, pero no en la Tierra.

    — ¡¿Expulsarnos del planeta?! — Magnus lo veía como una locura — ¡¿Y a dónde demonios quiere que nos vayamos?!

    — Han descubierto varios planetas habitables desde que iniciaron dicha exploración — el presidente se mantenía serio — Así que ustedes dos pueden irse a vivir a cualquiera de ellos. No quiero que la Tierra tenga a personas violentas poniendo en peligro la paz y la vida de miles de personas. Las guerras son cosa del pasado, y si no podemos evitar que regresen, al menos podemos evitar que regresen en nuestro planeta. Abel y Magnus no tienen derecho a opinar aquí, ese derecho les corresponde a todos ustedes. Por eso les pido que me indiquen si están a favor o en contra.

    — A favor — opinó uno de los líderes.

    — A favor — una de las presidentes dio su apoyo ante esta medida.

    — A favor — poco a poco, todos los demás expresaban su contento con esta idea.

    Cada uno de los líderes votó a favor de expulsar a los habitantes de Zenith y Black Meteor de la Tierra si en el plazo de tres años estos no podían obtener las respuestas a la Catástrofe. Tanto Magnus como Abel miraban con impotencia como todos los demás estaban satisfechos con la idea de obligarlos a marcharse del planeta que era su hogar. Finalizado el tiempo, todos los líderes habían votado a favor de la idea, lo que quería decir que todo el mundo estaba en contra de ellos.

    — Ya hemos hablado todos — el presidente volvió a tomar la palabra — Está decidido. Tres años a partir de ahora. Si para entonces no tenemos respuestas relevantes sobre la Catástrofe, ustedes dos, y todos sus habitantes se marcharán a otro planeta, donde serán libres de matarse entre ustedes si eso es lo que tanto desean.

    — ¡Esto es inaudito! — Abel estaba indignado con una propuesta como esa — ¡No pueden hacer algo así! ¡Es inhumano expulsarnos de nuestro planeta! ¡Ustedes no son nadie para imponernos algo así!

    — ¡Abandonarán el planeta, de una forma u otra! — otro de los líderes decidió entrar en la discusión — ¡Les recuerdo que no son los únicos que tienen gran poder militar! ¡Todos hemos hecho un voto de paz, pero en ningún momento hemos perdido nuestro poder! ¡Cuando se cumpla el plazo de los tres años, los haré abandonar el planeta Tierra a la fuerza!

    — Si lo haces, ustedes mismos ejercerán la violencia que quieren evitar — Magnus quiso defenderse de las amenazas.

    — No tienes el derecho de decir algo como eso, Magnus — la respuesta dejó asustados tanto a Magnus como a Abel — No después de lo que hiciste. No me vengas con lecciones sobre violencia, porque no las necesito, y si las necesitara, no te las pediría a ti. No entiendo por qué ustedes dos siguen hablando con nosotros, cada segundo que desperdician es valioso.

    Tras esas palabras, todos los líderes se desconectaron de la comunicación en directo, dejando a Abel y a Magnus para hablar únicamente entre ellos. El líder de Black Meteor se llevó las manos a la cabeza. Su plan fue un fracaso total, y lo único que hizo fue comprometer a su país. Magnus, por su parte, estaba furioso con Abel. Las ridículas acciones del líder del país enemigo llevaron a ambos países a apresurar las operaciones de exploración espacial, dado a que ahora tenían una fecha límite para encontrar las respuestas.

    — ¡¿Qué mierda has hecho?! — Abel notó el enojo presente en Magnus — ¡Todo esto es tu culpa! ¡Lo arruinaste todo, hijo de puta! ¡Desearía que la puta de tu madre y el puto de tu padre nunca se hubieran conocido! ¡Estoy seguro de que tú eres el único que haría algo así!

    — ¡No me faltes el respeto, pedazo de mierda! — Abel respondió con agresividad — ¡No olvides que tú me necesitas! ¡En otros planetas hay seres que son muy poderosos, y nuestros soldados no los pueden derrotar, ni siquiera con la energía! ¡Así que lo mejor será que dejemos de perder el tiempo y firmemos la paz entre nuestros países!

    — ¡Estás loco si piensas que me voy a sentar a negociar con alguien que antepone su orgullo antes que a la paz! ¡Has intentado humillarme, y como consecuencia, varios de mis soldados fueron asesinados! ¡No pienso ofrecerte la paz, Abel! ¡Ya lo hice muchas veces y en todas, tu respuesta siempre fue la misma! ¡Me he dado cuenta que te importa más el orgullo que una unión conmigo! ¡Que así sea, entonces! ¡Has destruido cualquier oportunidad de que lleguemos a la paz!

    — Y qué vas a hacer con todas las especies extraterrestres que son claramente superiores a tus soldados — Abel se dio cuenta que alzar la voz le era inútil — Ellos siguen existiendo, y si no los derrotamos, todos nuestros soldados morirán, y probablemente nosotros seamos los siguientes.

    — ¡Cuando eso pase, toda esa sangre pesará sobre ti, hijo de puta! — Magnus seguía furioso con él — ¡Eres la peor escoria que existe! ¡La Gran Catástrofe se llevó a personas excelentes y te dejó a ti con vida!

    — Si no quieres firmar la paz, por mí está bien — Abel aceptó la realidad — Pero si yo fuera tú, no me preocuparía por mí, sino por el conflicto que estás por enfrentar.

    — ¿Cuál conflicto? ¿De qué hablas?

    — No lo sabes, Magnus. Pero tienes un par de demonios sueltos en tu paraíso.

    El líder de Black Meteor cortó la comunicación con Magnus tras haber dicho esas palabras. El líder del Zenith no entendía a qué se refería Abel cuando hablaba de los demonios sueltos, y creyó que solo era una estrategia para intentar confundirlo. Sin darle importancia, Magnus supo que ya no podía seguir perdiendo el tiempo. Desde aquel día, solo tenía tres años para explorar un universo enorme, repleto de criaturas mucho más fuertes que los humanos, y encontrar las respuestas a la Gran Catástrofe. Fue inevitable llevarse las manos a la cabeza y maldecir a Abel en todas las formas posibles. El hombre con quien intentó alcanzar la paz había estropeado todo. Magnus se sintió muy estúpido por haber intentado llevar a cabo su proyecto tantas veces. Abel era una causa perdida, pero él nunca fue capaz de verlo. Ahora pagaba el precio.

    Ya no tenía tiempo para lamentaciones. Si la humanidad no recibía las respuestas que quería, ellos iban a ser obligados a abandonar el planeta Tierra, el hogar en donde nacieron, e iniciar una vida en la precariedad de un planeta no colonizado. Los pocos planetas habitables que habían encontrado no daban señales de un futuro prometedor para su gente, por lo que decidió no perder el tiempo y empezar a planear la reorganización de la misión. Los segundos corrían, y cada uno que pasaba era una oportunidad perdida.

    […]

    El sol apenas estaba empezando a salir en el país, y el comandante Richard, quien ya había recibido las últimas novedades de parte de Magnus, acudió a la base militar en donde todos sus soldados estaban descansando, para despertarlos a todos.

    — ¡Arriba, ahora! — los gritos de Richard despertaron a todos los presentes — ¡Fórmense, tengo noticias para todos ustedes!

    Ace y Agustina fueron los primeros en llegar hasta el lugar donde el comandante los estaba esperando. La pareja se paró en fila, dispuestos a esperar a sus compañeros antes de hacer preguntas. Devlin y Erin fueron los siguientes en llegar, y unos dos minutos después, Thomas y Gwyn los siguieron. Los únicos que faltaban eran Michael y Alicia, pero los minutos pasaban y ellos no aparecían. Richard sabía que estaban cortos de tiempo, por lo que se enfureció al ver que ambos tardaban mucho.

    — ¡Michael, Alicia, vengan ahora! — Richard se estaba enojando de una forma que ninguno de los soldados había visto antes.

    — ¡Comandante! — Alicia fue corriendo hacia el lugar — ¡Michael no está, lo busqué en todas las habitaciones y no está en ninguna!

    — ¡¿Cómo que no está?! — Richard no podía creer que algo así estuviera pasando justo ahora — ¡¿A dónde fue?!

    — ¡No lo sé! ¡Estaba durmiendo conmigo, pero al despertar no estaba!

    — ¡Maldita sea! — decía Richard mientras se llevaba las manos a la cabeza — ¡No hay tiempo! ¡Les explicaré todo a ustedes y después vamos a buscar a Michael!

    Devlin puso una cara de preocupación muy grande tras enterarse que su hermano no estaba en el lugar, lo cual lo tensó demasiado. Erin sabía que Richard quería hablar sobre algo importante, por lo que decidió tomarlo de la mano para intentar tranquilizarlo. Devlin no se calmó del todo, pero si se tranquilizó de forma temporal.

    — ¡Magnus y los demás líderes del mundo tuvieron una conferencia! — explicaba el comandante — ¡Se han enterado del ataque de Black Meteor, y ante eso, decidieron que nos darían tres años para encontrar la respuesta a la Gran Catástrofe! Si no lo hacemos, nos expulsarán del planeta.

    — ¡¿Tres años a partir de hoy?! — Agustina se alteró un poco tras esas palabras del comandante.

    — Tres años a partir de ayer — Richard inquietó más a sus soldados — Es por eso que el tiempo es crucial. Ahora vamos a buscar a Michael. Tenemos la orden de retomar la exploración espacial hoy al medio día.

    Fue así que todos los soldados se prepararon para ir a buscar a su compañero desaparecido. Todos supieron que Devlin tenía razón al sospechar que a Michael le pasaba algo extraño, y creyeron que lo mejor habría sido haberlo vigilado en todo momento para poder evitar algo así. Ahora ya era tarde, y tenían que lidiar con eso. Ciertamente a Michael le pasaba algo, ya que era la tercera vez que se marchaba por su cuenta cuando todos los demás estaban dormidos. Tenían que llegar rápido al fondo de la situación.

    Apenas salieron de la base, los soldados notaron que algo se aproximaba a ellos desde el cielo. Richard no fue capaz, pero todos los demás soldados reconocieron el objeto al instante que lo habían visto. Se trataba de la misma nave garak que llegó al planeta hacía unas dos semanas para llevarse a Alicia. Era exactamente la misma, y eso solo quería decir una cosa, los garak los habían vuelto a encontrar, y tendrían un enfrentamiento con ellos en poco tiempo.

    — ¡Ahora no! ¡Ahora no! — las palabras de Thomas reflejaron el estado de todos los demás.

    Los siete soldados y el comandante Richard se quedaron muy asombrados con la llegada de la nave garak, la cual volvía a aparecer otra vez en el lugar donde Alicia se encontraba. La chica sentía miedo de volver a ser secuestrada por los garak, y más aún que Michael no se encontraba para defenderla. El resto de soldados, por su parte, estaba empezando a arder en furia. Michael estaba desparecido, tenían muy poco tiempo para poder encontrarlo antes de partir al espacio otra vez, y ahora tendrían que luchar contra ellos.

    La nave aterrizó por fin en una zona despejada, mientras que Richard no les perdía la vista.

    — Esperaremos para ver cuántos son — decía el comandante a los soldados — Y luego entramos a la base para pedir refuerzos. Ahora hay armas y armaduras allí dentro, así que solo tendremos que aguantar hasta que los refuerzos lleguen.

    La compuerta de salida de dicha nave se abrió, y de la misma bajaron tres garak, igual que la otra vez. Uno al que no conocían iba al frente, mientras que Domir y Plamo se situaban detrás. Lo que había llamado la atención era que los tres habían bajado sin sus armaduras y con las manos en alto, como si estuvieran rindiéndose.

    — ¡Por favor, suplico que escuchen antes de hacer algo contra nosotros! — el que iba al frente gritó, sorprendiendo a los ocho soldados del Zenith — ¡No hemos venido buscando problemas contra ustedes! ¡Venimos a advertirles! ¡Ustedes corren peligro!

    Esas palabras dejaron muy sorprendidos a Richard y a todos los soldados. Ace, líder del equipo, se dio cuenta de que la ropa que usaban para cubrirse era muy delgada, y que no había manera de que pudieran esconder algún arma o dispositivo peligroso en sus cuerpos, por lo que recomendó rodearlos.

    — ¡Rodéenlos! — Ace ordenó a todos, incluyendo a su comandante — ¡Es nuestra oportunidad para interrogarlos y evitar que salgan huyendo!

    — ¡Buena idea, ya lo oyeron! — Richard dio permiso para proceder.

    Todos los soldados corrieron hacia los tres garak que habían llegado a la Tierra, estos decidieron no mostrar resistencia, aunque Domir y Plamo no estaban convencidos de llevar a cabo ese plan, a diferencia del que iba al frente de ellos. De esa manera, el comandante y los siete soldados formaron un rectángulo que no daba escape a los extraterrestres, para posteriormente, levantar sus manos y apuntar a sus cuerpos, sabiendo que los garak tenían conocimiento de su habilidad para lanzar energía.

    — ¡Habla! — Richard quería hacerles saber que ellos tenían el control de la situación — ¡Y más vale que no sea una trampa!

    — Mi nombre es Asmir, y soy el líder de los garak — el extraterrestre mantuvo los nervios dentro de su cuerpo al momento de hablar, y el decir esas palabras tomó por sorpresa a todo el equipo del Zenith — Plamo y Domir, mis acompañantes me han dicho que ustedes dos ya los conocen, así que no tiene sentido que los presente. Hemos venido hasta aquí para advertirles de un peligro muy grande.

    — ¿Qué clase de peligro? — Thomas recordó el enfrentamiento contra ellos hace días, y ciertamente no les daría posibilidad de atacar.

    — Asmir, tenías razón, él no está con ellos — decía Plamo, mirando alrededor, confundiendo a todos los humanos.

    — ¿A qué se refiere? — Gwyn quería respuestas.

    — El soldado que estaba con ustedes — Asmir empezó a asustarse un poco al ver la reacción de los humanos — ¿En dónde está ahora?

    — Desaparecido — Devlin fue muy cortante — Y lo íbamos a buscar cuando ustedes aparecieron.

    — Escuchen, probablemente ustedes no lo crean, pero todos ustedes están en peligro ahora mismo — Asmir sabía que debía explicarse rápido — Su amigo ahora mismo no tiene el control de su cuerpo.

    Esas palabras aumentaron la confusión en todos los soldados del Zenith, quienes no podían encontrar la lógica a dicha explicación.

    — ¿De qué hablas? — Erin no entendía nada.

    — Su compañero cayó en Sgarak, ustedes ya saben que ese es un planeta que usábamos para operar en la guerra contra los berrod — Asmir explicaba esperando que nadie lo matara en el proceso.

    — ¿Cómo sabes que cayó ahí? — preguntó Alicia, que no se confiaba de la raza que la había secuestrado.

    — Porque una nave suya está destruida en dicho planeta.

    Nada más escuchar eso, se dieron cuenta de que el relato del garak coincidía con lo que le había pasado a Michael al estar en el espacio. La nave que él robó era defectuosa, y él mismo les contó que había caído en un planeta cuya órbita se estaba acercando a Tgarak en ese momento. Si bien, no se fiaban del todo de los recién llegados, estaba claro que no estaban mintiendo.

    — ¿Qué más ocurrió? — Ace quería saber todo lo ocurrido.

    — No tenemos mucho tiempo, así que suplico que no me interrumpan, sin importar lo loco que pueda sonar esto — Asmir notó que ellos se habían calmado un poco — En Sgarak teníamos una base donde había una computadora, la cual habíamos utilizado para aprisionar a uno de los berrod que nos atacó. Cuando su amigo cayó en el planeta, mató a los dos trabajadores garak que estaban allí, y luego encontró la computadora. El berrod, cuyo nombre tengo entendido que es Orz, habló con él y logró convencerlo para permitirle entrar en su cuerpo — sonaba irreal, pero Asmir estaba muy convencido de sus palabras — Le dijo a su compañero que él sabía de la ubicación de una nave que él podría usar para dirigirse al planeta Tgarak, y así rescatar a Alicia. Así que Michael, desconozco si habrá sido sincero cuando le reveló su nombre a Orz, se lo permitió. Orz entró en su cuerpo, y luego se dirigió a Tgarak a matar a todos nuestros compañeros.

    Asmir sabía que los humanos necesitarían tiempo para poder procesar toda esa información, por lo que decidió darles un tiempo para que lo asimilaran. Aunque los humanos no decían una sola palabra, la expresión en sus rostros hablaban por ello. Ninguno podía encontrar una sola incoherencia en aquel relato, y si Michael permitió que un berrod pudiera entrar en su cuerpo, eso podría explicar la conducta tan extraña que había estado teniendo, y el cómo había sido capaz de superar a los garak de aquella base, junto a los soldados de Black Meteor que atacaron recientemente. No era él, sino alguien más que lo estaba controlando. Algo como eso sonaba ilógico, pero la historia de Asmir no tenía huecos, por lo que era innegable que era verdad.

    — No hay error… — Ace estaba impactado al descubrir la verdad — Todo encaja perfectamente con todo lo que estuvo pasando estos días.

    — ¿Qué es lo que los trajo aquí? — Agustina supo que ellos no vendrían al planeta a darles esa información gratis.

    — Un berrod es muy peligroso como para ignorarlo, y mucho más uno que conoce varios de nuestros secretos — explicaba Asmir — Si él logra regresar con los suyos, y les dice que Sgarak y Tgarak han caído, nuestro planeta principal estará en problemas. Además, ahora él conoce su ubicación, y es probable que se conviertan en un nuevo objetivo de ellos si es que llega a revelarlo a todos sus compañeros. Es un enemigo en común, y nos está poniendo en peligro a todos, por eso vinimos aquí a advertirles y a ayudarles a capturarlo. No solo eso, buscaremos la forma de retirarlo del cuerpo de su compañero. A cambio, también nos llevaremos a Alicia.

    Esas palabras dejaron muy preocupada a Alicia, quien claramente no quería que la volvieran a apartar de sus compañeros. Todos ellos se negaron rotundamente a esa propuesta que Asmir había hecho.

    — En primer lugar, Michael hizo esto porque ustedes se llevaron a Alicia — Devlin defendía a la pareja de su hermano — Ustedes destruyeron su nave, mataron a su familia, la han retenido en su planeta contra su voluntad, e incluso la secuestraron. ¿Por qué? ¿Qué es lo que quieren de ella?

    — ¿Por qué asesinaron a toda mi familia? — Alicia sentía mucha furia contra los que habían provocado una situación como esa — No les hicimos nada.

    — Fue nuestro error — Plamo decidió tomar la palabra — Estábamos en guerra contra los berrod, y creímos que una de sus naves venía a atacarnos, por eso la derribamos. Cuando nos dimos cuenta de lo que habíamos hecho, ya era muy tarde, y solo Alicia estaba viva. Intentamos acceder a sus recuerdos, en un intento de averiguar de dónde venía para poder llevarla de regreso, y de paso, aprovecharíamos para pedir aliados en contra de los berrod para también advertirles. Sin embargo, nuestra tecnología no podía superar los recuerdos más recientes, y solo descubrimos su nombre y que ella iba en esa nave con todos sus familiares. Por eso fue que decidimos probar otra cosa.

    — ¿Qué cosa? — Agustina quería saber de lo que eran capaces los garak.

    — Experimentar con ella — respondió Domir, quien se había mantenido callado hasta el momento — Descubrimos que sus armaduras eran capaces de desviar nuestros disparos hasta el centro; por lo que decidimos experimentar con la radiación que teníamos. La Gran Catástrofe, como ustedes la llaman, ha dejado mucha radiación en el planeta, y la hemos guardado para poder estudiarla. Tras analizar el cuerpo de Alicia y ver que ella era compatible con la radiación, y que exponerla no supondría peligro, decidimos hacerlo, buscando que ella pudiera adquirir una habilidad de lanzar energía capaz de saltear la protección de dichas armaduras, sin embargo, no lo hemos logrado. Por eso fue una sorpresa el ver que ustedes sí podían hacerlo. Ya que estamos, quiero saber cómo fue que lo consiguieron.

    — Nos hemos visto expuestos a una enorme cantidad de radiación — respondió Ace, explicando todo lo que querían saber.

    — Nosotros la hemos expuesto a cantidades pequeñas, imagino que su cuerpo no reacciona debido a eso — Plamo decidió retomar la charla — Para seguir en donde lo dejó mi compañero, usaríamos a Alicia para pelear en la guerra contra los berrod, y luego le pediríamos que nos indicara el camino de regreso a la Tierra. Nuestro plan nunca fue hacerle daño, solamente buscamos una forma de sobrevivir a esta guerra.

    Devlin sintió una rabia inmensa en su cuerpo, por lo que decidió correr contra Asmir para derribarlo al suelo. La acción del soldado fue repentina, y ninguno de sus compañeros, ni tampoco los garak pudieron entenderlo. Devlin sujetó fuerte a Asmir para después intentar derribarlo al piso. El líder garak pateó la pierna del soldado humano, causando que perdiera el equilibrio de forma parcial, para después ser él quien, moviendo los brazos y el cuerpo, lo tirara al piso. Viendo que los humanos podrían atacarlo si seguía peleando, decidió retroceder y levantar las manos.

    — No vinimos a pelear — Asmir quería hacerles saber que no era una amenaza.

    — ¡Malditos! ¡Hijos de puta! — Devlin estaba furioso contra los garak — ¡¿Por qué no nos dijeron la verdad?! ¡Podrían haber evitado todo esto si nos lo hubieran dicho! ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué fueron tan estúpidos y se callaron la boca?!

    — Creímos que ustedes nunca lo entenderían — Plamo respondió con seriedad — Escucha, humano, tu compañero, el cual se parece mucho a ti, ha permitido que un berrod que estaba preso entrara en su cuerpo. Destruyó las instalaciones de Sgarak y Tgarak, nos dejó vulnerables en la guerra contra los berrod y mató a varios de mis compañeros. Así que ustedes no son los únicos que han salido perjudicados.

    — Aunque lo que dices es verdad, Devlin tiene razón para enojarse — Erin ayudaba a su novio a levantarse del suelo — Si ustedes nos hubieran dicho la verdad desde el principio, todo esto se podría haber evitado.

    — Somos conscientes de ello — Asmir decidió buscar una forma de enmendar todo el daño que se habían causado — Hemos cometido varios errores, y puedo entender su enojo. Sin embargo, ahora mismo eso no importa. Si Michael no está aquí, eso quiere decir que Orz tiene el control completo de su cuerpo. Y tenemos que encontrarlo antes de que escape de aquí, o de que cause una tragedia de la que no se puedan recuperar.

    — Antes de hacer nada, hay que advertirle a Magnus y a todos los habitantes del país sobre esto — Richard decidió que sería lo más prudente — Si Orz es tan peligroso como ustedes dicen que es, lo mejor será que todos sean capaces de reconocer que están en peligro.

    — Orz es un demonio — respondió Plamo — Nosotros hemos traído un vídeo obtenido por una cámara oculta de Sgarak, ¿creen que sea suficiente para convencer a su gente sobre esto?

    — Será más que suficiente — entre lo que Magnus y los garak le habían dicho, el comandante supo que el tiempo corría — Démonos prisa.

    Los garak decidieron irse hacia la nave, en donde tenían guardado el vídeo que usarían como prueba para demostrarle a todos los habitantes del Zenith que estaban diciendo la verdad, además de que se pondrían las armaduras para enfrentarse a Orz, sabiendo que este tenía el control del cuerpo de Michael. Richard ordenó lo mismo a sus soldados, y cada uno de ellos entró a la nave para colocarse una armadura. Si Orz era tan peligroso como ellos aseguraban que era, lo mejor sería dar la advertencia a la gente cuanto antes, y evitar que suceda una tragedia.

    Entre la fecha límite que el resto de los países le habían fijado al Zenith, y la situación de Michael, la misión para el Zenith solo se había complicado. Ellos habían creído que iban a terminar uniéndose a Black Meteor, y que eso les permitiría encontrar las respuestas en menos tiempo, pero ahora todo eso se había esfumado, y ellos debían capturar a uno de los suyos antes de que terminara comprometiendo aún más la situación.
     
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  11.  
    Resistance

    Resistance Hope

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    Muy buen capítulo y no puedo esperar para los próximos porque tiene pinta de ponerse frenético. Así que voy a comentar lo que más me ha sorprendido.

    Inicialmente pensaba que la conferencia iba a ser exclusiva de Magnus y Abel, por lo que me he sorprendido mucho cuando los líderes de todo el mundo estaban en ella. Sin embargo, está justificada su presencia y está claro que están realmente enfadados con Black Meteor y Zenith. Todo por culpa de Abel, que ahora tanto él como Magnus tienen tres años para encontrar una explicación a La Gran Catástrofe, sino serán expulsados del planeta. Es una medida cruel pero entiendo al resto de líderes y más si no ha vuelto a haber guerras desde antes de lo ocurrido.

    Por otro lado, se ve que Michael desaparece en el momento más inoportuno. Richard debe estar cansado de que desaparezca, aunque ahora que saben que es Orz, no tendrían porqué castigarle (exceptuando el hecho de que accedió a que una inteligencia alienigena se introdujese en su cuerpo). Más me ha sorprendido aún la llegada de los Garak, que pensaba que vendrían a pelear porqué sí, sin explicación, y al final resulta que venían a advertir de Orz XD. Sabía que con el tiempo habría alianzas y por el momento parece que los Garak y Zenith se unen para ¿acabar con los Berrod? y de paso quizá ayuden a saber más sobre LGC. Sin lugar a dudas, parece que la parte tres va a tomar su punto más álgido, considerando lo que has dicho.

    No tengo mucho más que añadir, espero el próximo capítulo con muchísimas ganas, deseando saber que ocurre (veo muertos XD).
     
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    Poikachum

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    Interesante giro de los acontecimientos y sin erótico resultado xD. No me esperaba para nada que tuvieran que marcharse de la Tierra, en cuanto a Orz es un personaje que quiero descubrir más cosas sobre él, como fue capturado, su pasado, sus planes...no sé...hay tantas cosas por descubrir...de ahí viene el título, el invasor agresivo e.e

    Tengo muchas ganas de saber más pero toca esperar, veremos como logran pararle los pies o si Michael finalmente morirá por ello.Como siempre, un capítulo lleno de sorpresas, relevante para la historia y con muchas intrigas por descubrir. Hasta la próxima :)
     
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