La fea más bella [UA]

Tema en 'Fanfics Abandonados de Inuyasha Ranma y Rinne' iniciado por Voodoo, 18 Septiembre 2010.

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    Voodoo

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    La fea más bella [UA]
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    La fea más bella [UA]

    Fandom: Inuyasha
    Título: La fea más bella.
    Tipo: long-fic, UA.
    Clasificación: T.
    Advertencia: insinuaciones eróticas, Ooc en Kagome.

    La fea más bella

    El resplandor que despedía aquella chica hipnotizaba a más de uno. El peculiar sonido de sus tacones que impactaba con el suelo se podía detectar a metros. La joven desfilaba con gracia. Sus largas y torneadas piernas se camuflaban detrás de una falda mínima con vuelos blancos. Ella sonrió con superioridad, nadie era capaz de destronarla de su puesto. Dobló hacia su aula desviándose por la izquierda.

    Se sentó con repugnancia como si el pupitre no fuera digno de que su trasero se colocara ahí. No le bastaba con su estatura de 1.75; adoraba hablar con las personas mirándolas hacia abajo. No era solamente una cara bonita, como solían insultarle las chicas envidiosas. Su promedio era de 9,5; algo que la mayoría de las personas veía como una meta imposible.

    Sacó su cuaderno fucsia y con su bolígrafo de plumas y brillantes trazó un corazón atravesado por una flecha. Eso representaba su amor: muerto y enterrado. Le gustaba su soltería, no tenía que rendirle cuentas o explicaciones a alguien. Además, con el transcurso del tiempo aprendió que la soledad era su verdadero fin. Nunca había sido mujer de discursos ni muchos menos. Y más de la mitad del colegio la adoraba, literalmente.

    Coloreó con pausa y detenimiento la vara de la flecha hasta que se partió la punta del creyón marrón. Se dirigió a la papelera del salón, hubiera sido más fácil ordenar a Rin o a Ayame que se lo hiciera, sin embargo; si quería que algo saliera bien tenía que hacerlo ella misma. Bufó con arrogancia cuando vio un bulto agachado en el piso.

    ―Con permiso ―dijo con autoridad, mostrando su coraza que solía llamar frialdad. La joven que al parecer recogía algo, no se inmutó. Al contrario, la ignoró―. Quítate.


    La empujó sin aplicar tanta fuerza. Ya de por sí, la chica era torpe y terminó rompiéndose el labio al colisionarlo con la pared. Al menos, la pelinegra le había hecho un favor: sus labios delgados y raquíticos aumentaron de volumen por la hinchazón.

    ―Lo siento mucho Kagome, perdí el equilibrio ―mintió descaradamente. Posó sus manos en su cintura. La aludida se acomodó las gafas que le resbalaban y sonrió nerviosamente.

    ―No se preocupe Tsubaki-sama. Es un error que puede pasarles a todos ―sonrió de manera atolondrada. Sus facciones y gestos mostraban una persona noble y servicial. ¡Qué tonta! En este “universo”, si eres una nerda todos te pisotean.

    ―Eres un amor ―habló con cinismo y sequedad. Ella no creía en la bondad de las personas. Quizá sólo era así para agradarle a todos y ser solicitada entre los chicos.

    Kagome sacudió su camisa de cuadros. Aseguró que su cinturón, que se asemejaba al que utilizan los hombres, estuviera en el último agujero. La blusa parecía ser tres tallas más grandes. Reacomodó los lentes oftalmológicos y soltó una risa que parecía todo menos real. Aunque no cabía duda de algo: así es como reía Kagome Higurashi.

    Se sentó nuevamente en su asiento ubicado en la última fila de la derecha cerca de la puerta. No había ningún alma exceptuándola a ella. Ese tal Houjo se enfermaba a cada rato. Era una verdadera ironía, ya que él a cada rato sugería remedios medicinales y toda esa brujería. Luego, estaba Kanna, una chica albina que siempre se encontraba ausente. Todos discutían acerca de su esquizofrenia y sus amigos, como Jaken ―un muchacho de muy baja estatura con una ridícula cresta en medio de la cabeza― aclaraba que ella le gustaba oler las flores en la primavera. En el tercer puesto, se sentaba Hidan, un chico que haría cualquier cosa antes que quedarse con la “fea”.

    Y finalmente, Sango; una chica muy reconocida por practicar artes marciales y ganar medallas en eventos olímpicos. Aunque Kagome y Sango no se frecuentaban para hablar, se llevaban bien. En conclusión, la Higurashi era un ser invisible. Prefería hablar con chicos de grados inferiores como Sota ―su hermano―, y su mejor amigo, Shippo.

    Kagome nunca tuvo facilidad para conversar con los del sexo opuesto. Pero se conformaba con soñar sus propias fantasías. Era la princesa de su cuento de hadas y su príncipe azul era bautizado como el “Hanyou”. Ése era el alias secreto que utilizaban la castaña y ella para referirse a Inuyasha sin que fuera tan evidente. Sin embargo, no sabía muy bien si a lo mejor a éste le gustaba otra mujer…

    ―Oye Tsubaki, mis padres saldrán de viaje y haré una fiesta. Habrá alcohol ¿qué dices? ―Inuyasha se arrodilló guiñándole un ojo coquetamente. No había fiesta alguna, era una excusa para divertirse por la noche.

    ―No ―respondió a modo de rechazo. Ni siquiera lo miró o algo parecido.

    ―Supongo que tienes una buena excusa para negarte ―reprochó cruzándose de brazos. Hace algunos meses habían terminado. De hecho, su relación se basaba en eso: cortar y volver. Él quería una oportunidad para regresar.

    ―Estoy aburrida de ti ¿eso te sirve? ―con su mirada, lo desafió. Le encantaba hacerlo sufrir, después de todo; ella se desvivió por él para luego terminar su noviazgo sin ninguna causa que valiera.

    ―Nadie te hará sentir tan bien como lo he hecho yo. ―Se mordió su labio inferior, esos ojos marrones lo retaban. Le hacían sentir inseguro. Nunca pudo predecir que pasaba por su cabeza.

    ―Pruébalo, quiero que me provoques ―besó su mejilla y sonrió de lado. Siempre fue más astuta que el albino. Aunque debía admitir que en algo le ganaba: determinación.

    ―Te arrepentirás Tsubaki, eso te lo prometo. ―Le devolvió la misma sonrisa hipócrita. Él nunca perdía una batalla, y ésta no sería la excepción. Se levantó y se marchó hasta ubicarse en el costado del aula.

    Miró con detenimiento a cada adolescente. Había unas realmente obesas de las que no quería ni conocer. Quería una chica bonita de la que Tsubaki se pusiera celosa, no alguien que la espantara. Otras tenían un problema de acné grave y algunas todavía no se habían retirado la máscara de Halloween. A pesar de estar asombrado, no evitó mirar en Kagome.

    En una mano tenía su libro de física con la tabla periódica y en la otra; un cuaderno de Dexter. Carcajeó ante la idea de imaginar cómo Kagome gastaba su tiempo libre. Seguro quería imitar a Albert Einstein o descubrir la cura del SIDA. Una completa geek en todo el sentido de la palabra. Sin embargo, no podía negar el hecho de que era bonita o al menos, tenía potencial para serlo.

    Poseía unos ojos grandes color café. No tenía en lo más mínimo granos o al menos sabía camuflarlo. No, qué va. El día en que Kagome Higurashi se maquille, los cerdos volarán. Sus dientes, bueno eso era caso aparte. Usaba frenillos fijos y era asqueroso contemplar los restos de comida que se atascaban en sus dientes. En general, tenía buena silueta. Y su cabello, ese estilo no le favorecía para nada. Usaba una maldita pollina que cubría más del 80 % de su rostro.

    ―¡Kagome! ―le llamó Inuyasha sin lograr su atención. La pelinegra era analítica.

    Conocía perfectamente las personalidades de sus compañeros sin ser amigos. Era como una especie de habilidad. Sí, destreza. Aprendió a desarrollarla cuando se resignó a vivir en solitario. Quería conocer personas, pero aunque hacía su máximo esfuerzo, nadie le devolvía las llamadas ni respondían sus mensajes. Por ejemplo, sabía que en su aula había una lesbiana. No mostraba signos, excepto cuando observó con mirada libidinosa a Tsubaki. Era la misma mirada de Miroku. Ya estaba claro que no era virgen.

    Había uno o dos homosexuales. Naraku y Byakuya eran esos dos. Desde hace tiempo habían emprendido una relación secreta. Kagome fue la única que supo cuando los cachó compartiendo saliva. Aparte de eso, sabían disimular bien. Cada uno tenía su novia y tal… Inuyasha, su relación con la joven Tsubaki era complicada. Sus padres eran muy amigos entre sí y siempre acordaron un compromiso de matrimonio. Así que de todas maneras, no era muy libre que digamos.

    Había chicos que fumaban hierbas y otros, que bebían hasta rascarse. Pero todos eran oídos sordos y ojos ciegos. No era responsabilidad de nadie delatar la vida íntima de cada ser. Y también ella misma se avergonzaba, de ser parte del Club de Fans de Inuyasha Taisho. El muchacho más apuesto, atlético y zorro que haya existido sobre la faz de la tierra. Había rumores que aseguraban haber tenido más de 20 novias sin llegar a exagerar.

    No supo exactamente si pellizcarse porque el albino la llamaba por su nombre.

    ―Kagome se volvió a escuchar.

    No era un sueño; en verdad Inuyasha la estaba buscando. Se acercó, guardando sus manos en los bolsillos de la chaqueta. Sonrió amistosamente, arrodillándose para quedar a su altura. Ella creyó morir en ese momento. Tsubaki, desde su pupitre, observaba todo divertida.

    ―Escucha: veámonos en el baño para almorzar. ¿Está bien? ―sus facciones habían cambiado. Hablaba susurrando, cuidando de que nadie lo viera.

    ―¿El baño? ¿Puedo preguntar por qué? ―la fémina sonrió tratando de recuperar el ambiente amistoso segundos antes. Malo. Inuyasha hizo una mueca de asco al ver un trozo de pan atorado, pero se contuvo de humillarla.

    ―Es un lugar más íntimo, tú sabes…para que estemos juntos ―guiñó un ojo, murmurando sensualmente. Los vellos se erizaron, la Higurashi tembló involuntariamente.

    ―De acuerdo, Inu-kun ―rió como cerdo. El Taisho le devolvió el gesto, arrepentido de lo que había hecho. Se sentía estúpido con ese ridículo apodo “Inu-kun”, ni siquiera su mamá lo llamaba así.

    ―Vaya mujer que te conseguiste. Parece Miss Universo ―le dijo Tsubaki sarcásticamente, ahogando una risa de victoria. Él le dirigió una mirada fulminante, para salir al receso inmediatamente.

    Kagome lo esperó. Pasaron 20 minutos. Siguió aguardando hasta que él se dignó a aparecer. Ella se agarró el estómago, hambrienta.

    ―Bien, ya que estoy aquí seré muy claro: si quieres algo conmigo, deberás hacer todo lo que te diga, sin rechistar.

    La Higurashi frunció el ceño, ese Taisho le hablaba de una manera muy poco cortés. Quizá estaba nervioso, aunque no entendía el por qué si había tenido noviazgos antes.

    ―Éste es el número de un estilista, te estará esperando a las tres. No llegues tarde, ¿okey? ―le agarró el mentón para que lo observara fijamente. Ella asintió―. Nos juntaremos a las nueve, mañana. Nuevamente, no llegues atrasada.

    El albino suspiró pesadamente, como si le hablase a una persona sorda.


    ―¿Nueve de la mañana? ¿Te saltarás las clases? ―preguntó sonriendo tontamente. Ya no tenía ese pedazo de lechuga atorado entre los dientes.

    ―¿Perdón? ―repitió conteniendo una risa estruendosa―: mañana-en la noche-a las 9.

    Enfatizó cada palabra, haciendo una pausa entre en las mismas para que se le grabara en la cabecita. Era muy inteligente para Álgebra, pero al parecer no servía para más nada.

    ―Yo…no creo que mi mamá me dé permiso ―refutó, cruzada de brazos y mirando el suelo. Su mamá era estricta y su abuelo más, porque la querían.

    ―Ah, lo siento. Se me olvidaba que la niña necesita autorización de su mami hasta para respirar ―habló satíricamente, haciéndola sonrojar. Quiso defenderse pero simplemente no surgieron vocablos de su garganta―. ¿Vienes o no?

    ―Ya veré cómo me excuso ―concluyó ella, farfullando dominada.

    ―Te veré allí ―hizo un ademán con la mano y se marchó, dejando la puerta del baño de mujeres entreabierta.

    Kagome se mordió el labio, no tenía ni idea de lo que haría para salir sin causar sospechas, pero usaría su reputación de niña obediente. Nadie, pero nadie, impediría su relación con Inuyasha Taisho. Después de todo: ¿cuántas veces se fija el chico más atractivo del liceo en la “cerebrito” del salón?

    Continuará…

    Notas de IKST: Hola, lectores y escritores de Inuyasha :3 Este long-fic lo escribí para "Relatos largos", así que me quedé limpia y debo escribir el segundo x´D Sé que hay una versión mexicana de "Betty, la fea" con el mismo nombre, pero la trama no tiene nada que ver. Cómo verán, Inuyasha es Inuyasha y Kagome, pues al principio hay Ooc justificado pero conforme avance la historia, verán el por qué.

    Ya saben: no al bashing, no al spam y sí a las críticas y sugerencias positivas. Las quiero y no olviden comentar a ver qué tal.
     
  2.  
    Nami Roronoa

    Nami Roronoa The Gif Queen Game Master

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    Re: La fea más bella [UA]

    amiga!! que lindo ff :D
    de veras, me agrada la idea, la nerd y el chico popular, me encanta!!
    Yo siempre dire que el OoC no me puede importar menos porq no me da el tiempo cuando es justificado como lo es en tu historia, porq quedo bien xD
    ademas Kagome siempre se quejaba en la epoca antigua de que debia estudiar, no es de extrañar que sea una cerebrito :o
    Lo de Naraku y Byayuya me mato xD yo sabia que Naraku era gay!! I knew it!!! Y pense que Jakotsu era rarito xD
    esa Tsubaki, que venga Kikyo y la mate como en la serie original :perverso: ok no, pero que la pare, quien se cree para empujar asi a Kagome?!?!?! es una Sharpay Evans cualquiera :o
    Quiero conti ya!! Quiero ver el cambio de Kagome con esa estilista!!
    bueno, dejo de molestar, bye!!
    Rocio
     
  3.  
    sangura

    sangura Entusiasta

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    Re: La fea más bella [UA]

    Hooooooooolaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
    Me gusto, aunque me dio algo de asco eso de los pedazos de comida entre los frenos wak.
    Si note que no iba a ser igual, se ve que me va a gustar.
    Beno nos leemos luego y espero la continuacion. ;)
     
  4.  
    Aglicht

    Aglicht Usuario común

    Leo
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    Re: La fea más bella [UA]

    Por Dios q forma de escribir :P en buen plan, es k no lo imagine asi, naraku gay??? HAHAHA le keda xD, ehm rebajaste muxo a Kag ToT pero es genial ver como va cambiando y por cierto si existe esa novela afortunadamente no la vi xD, pero pues espero pronto pongas conti y me sumo a ser tu lectora :P a ver si alguien le enseña modales Inu xD pobre chica, a ver como le va....
     
  5.  
    Tirabuzones

    Tirabuzones Usuario popular

    Acuario
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    Escritora
    Re: La fea más bella [UA]

    Me ha gustado muchísimo, estoy deseando que continúe.

    La forma en la que relatas a cada uno de los personajes, su forma de hablar, gestos y demás, me encanta.

    Oh, Inuyasha molete, qué extraño. Casi todas las fan-girls lo ponen como algo tierno, un gatito, un pan dulce.

    De verdad, me muero por ver la continuación!!!!!
     
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