La carcel de cristal [Inu&Kago] [Sessho&Rin]

Tema en 'Fanfics Abandonados de Inuyasha Ranma y Rinne' iniciado por Pan-chan, 16 Marzo 2010.

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    Cazadora de Dragones

    Cazadora de Dragones Usuario común

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    Oh my God.
    Me perdí un capítulo, pero la verdad es que las pocas veces que puedo entrar mi tiempo no me permite demorarme, hasta hoy que puse un Stop y me dije "Tengo que leerlo y comentar"
    ¡Qué cosas! Un capítulo desvelador. I love them, en serio.¿ Qué será lo que sucederá? Estoy deseando ver la reacción de Inuyasha, es realmente excitante, no sabes que pasará o cómo se lo tomará. Después que parecían estar ambos un poco más en calma parece que se aproxima otra tormenta.
    Cada capítulo me gusta más y nuevamente tus frases del final me han encantado.
    Hasta el próximo capítulo.
    October.
     
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    Rin Taisho

    Rin Taisho Iniciado

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    dios mio me quede de piedra al leerlo!!! quiero la conti!!!!!
     
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    rin chan

    rin chan Entusiasta

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    no me hagas esthoo ponle mas conthii jajajaja, q pasara inuyasha sentira el infarthoo D:
    Mi kikyo pobrecithaa, no era egoistha el amour de inuyasha era su precio por acerse responsable de todoo, kagome debi aceptar esoo u_u
    q empeñada por Dios!!
    Ya quiero saber q seguira me encantas thus citas lo sabiass??, te dan mucho q reflexionar xD
    Bueno y extraño a mi hermosa parejaa q no he visthooo u_u
    en fin y quien sabe hasta cuando vendraa bueno nena tkmmm sorry por no comentar el pasadoo pero creeme q lo lei :)
    suerteee y felicidadess eres una gran escritoraa :)
     
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    Pan-chan

    Pan-chan Fanático

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    Título:
    La carcel de cristal [Inu&Kago] [Sessho&Rin]
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    31
     
    Palabras:
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    Gracias nuevamente por sus comentarios, en esta oportunidad les traigo un capitulo “relax” con pequeñas anécdotas entre dos de las parejas principales del fic. No habrá drama como de costumbre, espero que lo disfruten ;)


    Cuenta la leyenda, que si pides un deseo de navidad con todo tu corazón, éste se hará realidad justo a las doce de la noche. Después de la tercera campanada…

    Capítulo XXVI
    Deseo de Navidad
    ****

    No hay nada más agotador que salir de compras un veinticuatro de diciembre. Realmente deseaba evitar todo ese desastre pero por alguna razón terminó dejándolo para último momento; si tan sólo pudiera recordar porqué…

    << ¿Compras navideñas? Suena divertido ¿Qué te parece si te acompaño? Será algo así como una cita…>>

    Claro, ahora lo recordaba. Miroku quería acompañarla pero debido a su trabajo de escritor no había tenido tiempo, excepto el día de hoy. La Castaña mantenía la vista fija en el suelo mientras el remordimiento la consumía, debió rechazar su propuesta.

    Pero no tenía sentido continuar negando aquellos sentimientos que tanto la atormentaban, simplemente no deseaba sentirse vulnerable ante aquel simpático y mujeriego caballero, aunque sus atenciones hacia ella eran muy especiales no podía dejar de lado el hecho de que aún seguía siendo un libidinoso de primera categoría, alguien así no cambia ni por arte de magia.

    Suspira, nuevamente se encuentra buscado el peor resultado de las cosas, era la perfecta excusa para justificar sus miedos pero a fin de cuentas le agradaba la idea de salir de compras con él como si fuese una cita.

    —¡No pienses idioteces!—exclamó consigo misma, casi de inmediato se dio cuenta de que las personas la observaban desde lejos como si estuviese loca. No muy lejos de allí se encontraba Miroku, quien la miraba sonriente como siempre ¿Realmente se alegraba de verla? Ese sentimiento la hizo sentir feliz por un instante pero luego volvió a reprimirse para lucir indiferente.

    —Sango, hoy luces encantadora—su voz era amable como de costumbre, pero por alguna razón ella lo notaba un poco diferente…quizás era su imaginación.

    —Lamento que haya tenido que esperarme, el tráfico ha estado terrible hoy—dijo entre tartamudeos ¿Por qué le incomodaba verlo a la cara? Miroku pudo notar su nerviosismo y sonrió levemente, Sango solía ajustar su bufanda o jugar con los guantes de sus manos cuando estaba muy nerviosa, era una cualidad que le resultaba adorable— ¿Se encuentra bien?

    —Si, por supuesto—dio media vuelta y ella lo siguió de cerca. Generalmente él insistiría en tomarle la mano o incluso ofrecerle su brazo para que caminaran juntos, aunque ella nunca había accedido a hacerlo, en esta ocasión le resultaba extraño que estuviera tan distante.

    Se sentía extraño, y aunque intentara negarlo se sentía mal al respecto.

    Era casi imposible decidirse por un solo sitio para hacer las compras, incluso las calles estaban repletas de pequeños establecimientos donde ofrecían desde tortas y dulces navideños hasta regalos para niños, ropa, joyería y demás. La variedad era casi infinita pero sango deseaba algo especial para su amiga Kagome, incluso pensaba regalarle algo a Miroku aunque no sabía realmente cuáles eran sus gustos.

    <<Un baile nudista>> frunció el ceño furiosa al imaginárselo con un grupo de mujeres semidesnudas danzando a su alrededor. El pelinegro de vez en cuando le dedicaba algunas risillas nerviosas, ya sabía que solo él podía sacar el peor lado de su carácter, pero en casos asi no lograba entender lo que ella pensaba tan detenidamente; Sango se dio cuenta de su expresión e intentó suavizarse, después de todo era natural que alguien como él tuviera sus necesidades, en especial con tantas mujeres hermosas que estaba acostumbrado a tratar.

    De pronto una duda recorrió su mente ¿Por qué decidía estar con ella? No podía atreverse a pensar que solo era una cuestión de orgullo al recibir todo su rechazo, Miroku se había convertido en alguien muy especial para ella, apoyándola y estando siempre a su lado en los momentos difíciles. Miroku también perdió a su familia a muy temprana edad, la madre de Inuyasha lo recibió como parte de su familia, era un pasado oscuro y aún así ella nunca lo había visto triste al respecto; quizás era de esas personas que prefería mostrar siempre una sonrisa ante el mundo, o simplemente esa era su verdadera personalidad, un joven alegre y optimista.

    En cierta forma le recordaba a otra persona…

    —¡Sango, Joven Miroku!—una voz cantarina se pudo escuchar a lo lejos, hace mucho que no veía a Rin, en verdad lucía hermosa y radiante. Miró para todos lados intentando localizar a Sesshomaru, era raro que la dejara pasear sola, en especial en días agitados como este— Me alegra verlos de nuevo, ¿Acaso están en una cita?

    El rostro de Sango se enrojeció de inmediato, obviamente deseaba aclarar el malentendido pero su cuerpo no le respondía.

    —No es así, solo la acompaño a comprar algunos regalos para la señorita Kagome—eso sí era algo nuevo, Miroku por primera vez negaba que estaban en una cita, definitivamente algo no andaba bien.

    —Yo también estoy buscando un regalo especial para Sesshomaru, pero tiene que ser algo muy especial—afirmó sonriente, Sango estaba sorprendida al ver la sinceridad con que aquella chica expresaba sus sentimientos, sin siquiera avergonzarse, muy diferente a su forma de ser.

    —Bueno, podrías regalarle una bufanda para el frío, o quizás un libro que le llame la atención—no era fácil darle un regalo a alguien como Sesshomaru, eran pocas las cosas que le llamaban la atención, de pronto el rostro del ojiazul se iluminó con una leve sonrisa al imaginar a Rin dentro de una caja navideña, ese sería el regalo perfecto— ¿No le preguntaste si deseaba algo en especial?

    —En realidad sí, pero me dijo que no era algo que podía conseguir en una tienda. Le pedí que me explicara mejor pero luego me dijo que cualquier regalo estaría bien—El rostro de Miroku dejó mostrar una evidente sorpresa, Rin y Sango se miraron confundidas al ver que éste comenzaba a reír sin poder contenerse.

    —¿Sucede algo, Miroku?—Era la primera vez que ella lo llamaba por su nombre con tanta informalidad, sonrió levemente y miró a las dos jóvenes, tan ingenuas y adorables. Ahora lo entendía todo.

    —Escucha Rin, cuando das un regalo es porque quieres transmitir lo que sientes hacia esa persona especial. Hazle una bufanda con tus propias manos, y cuando se la entregues— se acercó sigilosamente y susurró unas palabras que Sango no pudo entender, pero al juzgar por la cara que puso Rin seguramente era algo pervertido.

    — ¿Estás seguro de eso?—preguntó avergonzada entre tartamudeos.

    —Sin duda alguna, eso es lo que se hace en navidad— aunque lo decía con esa sonrisa tan amable, en la mente de Sango solo aparecían imágenes censuradas donde la pequeña Rin no encajaba. Definitivamente quería asesinarlo.

    Rin se despidió con entusiasmo y siguió su camino, Sango y Miroku continuaron con las compras navideñas, aunque el silencio se había hecho más evidente por una razón.

    —¿Ocurre algo Sango?—el rostro de la chica lucía desencajado, casi aterrado, aún continuaba imaginando que cosa pudo haberle dicho Miroku a la inocente Rin— ¿Acaso estas cansada?

    —Claro que no—dijo casi fulminándolo con la mirada, a lo que él retrocedió aterrado; ella suspiró intentando contenerse, no deseaba arruinar el día— ¿Qué fue lo que le dijiste a Rin?

    —¿Estabas así por eso?—sonrió aliviado pero ella no dejaba de verlo de manera inquisidora, no podía quejarse, la fama se la tenía bien ganada— Si tanto quieres saberlo te lo diré, o mejor dicho te lo voy a mostrar.

    —¿A qué te refieres…?—pero en menos de un segundo se encontraba rodeada por sus brazos, su mente se detuvo y su corazón latía sin control ¡La estaba abrazando! Sentía que iba a perder el conocimiento y justo en ese momento los labios del joven se acercaron a su mejilla para depositar un delicado beso que casi acaba con todo su buen juicio. El mundo daba vueltas, quizás todos los estaban viendo, pero qué importaba…

    Miroku se separó de ella y colocó las manos sobre sus hombros, mirándola fijamente.

    —Solo le dije que lo abrazara, el beso se me ocurrió en este momento. No me pude resistir—ver a Sango completamente roja y temblando de los nervios lo hacía sentir algo culpable; pero ya se había controlado por mucho tiempo, además…lo que acababa de hacer no era nada comparado con lo que realmente quería hacer— Espero que puedas perdonarme, pero si te soy sincero Sango, mi regalo tampoco es algo que puedas conseguir en una tienda, aún así quiero que lo aceptes, si sientes lo mismo.

    —Yo…es que yo…Miroku—pero con un dedo la silenció, su mirada tan cautivadora la estaba volviendo loca. Deseaba decir tantas cosas pero el miedo la consumía, él lo sabía perfectamente, por eso había sido tan paciente.

    —Esta noche, me gustaría saber tu respuesta—ella solo asintió, y tímidamente aceptó caminar a su lado como de costumbre. Esta vez conversaban de cosas triviales, Miroku no deseaba incomodarla, y tampoco la dejaría pensar mucho al respecto.

    De pronto recordó a Rin, esa chica era algo torpe y no pudo evitar sonreír al imaginarse como terminarían las cosas para ella…

    ****
    Las horas pasaron, no había visto a Rin desde la mañana. Desde que llegó de la calle se había encerrado en su habitación, tal vez su comentario la espantó más de la cuenta. De pronto se escuchó un grito seguido de una fuerte caída, ya estaba acostumbrado a ese tipo de alboroto, aunque esta vez se preguntaba cual era la razón de su inquietud. Finalmente bajó, traía puesto un sencillo vestido color lila ceñido en la cintura y con cortes en V que daban la sensación de que estuviese flotando; lucía realmente hermosa. Lo miró y sonrió como de costumbre, ese simple gesto de amabilidad lo hizo sentir más relajado, aunque en el fondo sabía que ella estaba ocultando algo.

    <<No olvides hacer lo que te dije…>>

    ¿Por qué tenía que recordar las palabras de Miroku en ese momento? Sin darse cuenta pisó en falso y estuvo a punto de caerse, por fortuna Sesshomaru estaba cerca y pudo sostenerla a tiempo. Lo miró unos segundos, lucía realmente apuesto con aquella camisa negra manga larga y unos pantalones casuales; por alguna razón el solo hecho de verlo a los ojos la hacía sentir vulnerable ¿Qué pensaría él de ella? ¿Acaso estaría igual de nervioso?

    No…Sesshomaru siempre mantenía sus emociones en perfecto equilibrio, por lo tanto ella tambien debía intentar controlarse. El estuvo tentado a preguntarle qué le ocurría, pero supuso que solo estaba emocionada por la noche de navidad, y en cierta forma así era. Rin no paraba de correr de un lado a otro, horneando galletas y arreglando la mesa para servir aquella cena en la que tanto empeño había puesto, ya se había acostumbrado a ese silencio tan característico de Sesshomaru así que ella era la que siempre buscaba más temas de conversación. El la miraba y de vez en cuando una ligera sonrisa escapaba de sus labios, algo tan sutil que nadie podría darse cuenta.

    Aparentemente su nerviosismo se había esfumado, la noche transcurría con naturalidad y finalmente el reloj anunció ese momento tan esperado para Rin: la primera campanada.

    —¡Regreso en un segundo!—exclamó al mismo tiempo que corría a toda velocidad hacia su habitación. A los pocos segundos ya había regresado con una bolsa que intentaba esconder detrás de su espalda, se acercó y lo extendió con nerviosismo—¡Feliz navidad!

    —También tengo algo para ti—dijo tranquilamente mientras depositaba una pequeña caja en su mano, al abrirla encontró un hermoso collar de plata con pequeñas flores rosadas como decoración. Se lo puso de inmediato y le dedicó una enorme sonrisa.

    —Es muy hermoso, lo usaré todos los días—Rin nunca dejaba de sorprenderlo, ella estaba muy sorprendida por haber recibido un regalo, más que por tratarse de un collar de plata, para ella cualquier cosa que viniera de él era un tesoro muy valioso que cuidaría por el resto de su vida.

    De pronto la chica lo miró a la expectativa, supo de inmediato que debía abrir su regalo, y cuán grande fue su sorpresa al ver una hermosa bufanda blanca con líneas plateadas, la tela era sumamente suave y el diseño impecable. Rin jugueteaba nerviosamente con sus dedos, esperando algún comentario.

    —La hice yo misma—dijo luego de un breve silencio, Sesshomaru la miró sorprendido y tomó una de sus manos para observarla detenidamente, ella soltó un leve quejido.

    —Tus manos…están lastimadas—ella sonrió al escuchar aquel regaño sutil, para Rin valía la pena esforzarse con tal de darle un regalo especial— Por eso estabas encerrada todo el día.

    —Tuve que trabajar muy duro, y en algunas ocasiones me lastimé por intentar darme prisa, pero creo que quedó muy bien ¿No le parece?

    —Tonta…—soltó un profundo suspiro, ella había interpretado a su manera lo del regalo que no se consigue en una tienda pero no podía negarlo, esa bufanda era muy especial, pues ella se la había hecho.

    —¿Puedo ponértela yo?—era una petición poco usual, pero igualmente accedió, últimamente accedía con demasiada facilidad a todo lo que ella decía, era como si esa sonrisa angelical controlara cada pensamiento suyo, impidiéndole pronunciar la palabra “No”—¡Quedó perfecta! Te ves muy bien.

    Verla sonreír con las mejillas ruborizadas, lo hizo sentirse un tanto nervioso. Esa chica lograba alterar su tranquilidad.

    —Gracias, la próxima vez no te esfuerces tanto—era su manera de decir que se preocupaba por su bienestar, ella asintió alegremente y luego su semblante se tornó algo serio, cosa que él pudo notar.

    —Mi regalo aún no está completo—dio un paso al frente pero accidentalmente terminó pisándolo, los nervios la traicionaban una vez más, tomó aire y volvió a acercarse, intentando colocar sus brazos alrededor de su cuello, pero éstas temblaban sin control.

    —Parece que intentas estrangularme—Rin bajó ambas manos y se disculpó completamente avergonzada, lo había arruinado por completo— ¿Qué te ocurre?

    —Solo intentaba…bueno…no importa. Creo que no aprendí de los consejos del joven Miroku—musitó desanimada.

    —¿Miroku?—casi al instante su semblante cambió a uno demoniaco, aunque su rostro no mostraba algo más allá de un ceño fruncido, Rin podía sentir el aura oscura brotando de lo más profundo de su ser y eso la aterraba— Interesante ¿Y qué clase de consejos te dio Miroku?

    Esa era la razón de su extraña actitud, ya se encargaría de arreglar cuentas con Miroku.

    —¡Solo le pedí ayuda para darle un regalo especial! Eso es todo—él aún seguía molesto, aunque su cara no lo demostraba abiertamente, así que decidió dejarse llevar— Aquí está la segunda parte de mi regalo.

    El la miró confundido mientras ella retrocedía unos pocos pasos, cerró los ojos y respiró profundo para luego correr y abrazarlo con todas sus fuerzas. Sesshomaru dio unos cuantos pasos hacia atrás con ella colgando de su cuello, casi pierde el equilibrio, más por la sorpresa que por el peso que ella pudiera ejercer sobre él, sus ojos mostraban una gran impresión pero cuando volteó a verla aún con los ojos cerrados, aferrada como una chiquilla a su pecho, sonrió ligeramente. Finalmente se separaron, ella mantenía la mirada baja mientras él acariciaba su cabeza delicadamente.

    —Vaya si eres impredecible…No puedo contenerme si haces eso—intentaba ser fuerte, pero a fin de cuentas Rin era una mujer, solo que él no deseaba asustarla.

    —Lo siento, eso fue inapropiado—musitó apenada, él la sujetó de la barbilla, obligándola a verlo a la cara.

    —Feliz navidad…

    Y con un delicado beso en sus labios, Sesshomaru entregó la otra parte de su regalo que había quedado pendiente. Era el momento perfecto, en la noche perfecta y con la persona perfecta…

    Feliz Navidad…Sesshomaru…


    Próximo capítulo: Regalo inesperado.
     
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    Cazadora de Dragones

    Cazadora de Dragones Usuario común

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    Oh . ¡¡Qué bonito!!
    Un capítulo tranquilillo pero no por eso menos emocionante. Que mona se nos presenta Sango y ni que decir de lo mona que se ve Rin y su tentadora torpeza, pero desde luego el mejor momento ha sido ese de "Veamos que te ha dicho Miroku " de Sesshomaru ,ya se divisan oscuras intenciones entre sus ojos, este capítulo me ha cambiado así un poco la visión que tenía con respecto a su personaje, de pasar de ser el frío " No digo más de tres palabras" a mostrar un poco más de lo que hay dentro.
    Y ambos besos, uno más inocentes que otro, han sido ideales.
    A perfect chapter, but sí que he echado de menos a nuestra parejita principal.

    A ver que sorpresa nos traes con el próximo capítulo.

    Goodbye and Merry nearly christmas!!!!
    October.
     
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    Asurama

    Asurama Usuario popular

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    Bien, te preguntarás qué es lo que hacía Luchy que no aparecía, pues toda una serie de cosas, hasta que finalmente me digné a asomar la nariz por aquí. Esto no será una crítica en el sentido estricto de la palabra, es extraño, porque no estoy como otras veces, mirando cada ínfimo detalle, cada punto mal puesto y cada error. El único error más notorio que te encontré fue la falta en la conjugación de los tiempos verbales durante la narración, donde a veces, intercalabas pretérito perfecto con presente. Pero en general, la narración me pareció bastante limpia y si hubo errores de puntuación, de ya te digo que me pasaron desapercibidos.

    Me gustó como fuiste llevando las cosas y por muy extraño que pueda parecer, llegué a fascinarme con la necesidad de Naraku de torturar a Kagome (o simplemente sigo muy enganchada con Asurama). En realidad, sin querer llegar a parecer psicópata, me atrae leer de relaciones que tienen un sentido hiriente, no sé qué es lo que busco en ellas. En especial, la parte donde se la enreda con lo del suicidio me puso muy tensa (¿alguien ha estado viendo últimamente El Rey León? Aparte de mí).

    Por otra parte, desde mi punto de vista, su relación con Inuyasha no avanza ni retrocede (o avanza muy lentamente) y eso puede resultarme un poco agotador, no sé si se me entiende. Obviamente entiendo que estás tratando de mantener dentro del carácter y que no podría esperar que, de un día para el otro, Inuyasha se arroje a Kagome con un abrazo y le diga “te amo”, pero… tal vez están demasiado confundidos para mi gusto XD si Inuyasha no se apura, Naraku terminará robándole la novia.

    La relación de Sango y Miroku me gusta porque todo el tiempo sigue manteniendo ese aire formal/tímido aunque sin perder su lado de diversión y bondad. La perversidad de Miroku no cuenta, ese es tema aparte y es asunto obligado para cualquier ficker representarlo.

    La relación de Rin con Sesshoumaru me da risa. Es muy tierna, lo que demuestra su esencia característica permanente y aunque la torpeza de Rin me sigue pareciendo algo nuevo (realmente nunca vi torpe a Rin, por muy atrae-problemas que sea), también me resulta tierno.
    Me gusta como manejas a la madre de Sesshoumaru, tiene el toque dado en la serie, altiva, nada humilde y con lengua incisiva cuando hace falta. Aunque me agradó mucho la idea de que demostrara interés y preocupación por Rin, en la serie más bien le era indiferente (yo más bien le doy el aire de suegra siempre inconforme XD).

    Oye, la Navidad es perfecta para ciertas cosas (y encima ya está cerca, ya se nos viene encima…), me gustó como describiste su ambiente, lo sentí cálido a pesar del frío y amoroso como debía ser, no en el sentido romántico, sino en el amplio sentido de la palabra amor.
    Y me gustó el consejo de Miroku y la tácita respuesta de Sango. Ese casto beso en la mejilla le dio el toque, jejeje.

    En general, tu fic me parece bueno y no importa cuanto tardes pero no deberías dejarlo.
    Creo que tendrás noticias de mí.
    Saludos.
    Luchy.
     
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  7.  
    Pan-chan

    Pan-chan Fanático

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    Es agradable verte de nuevo por aquí, y tienes razón en lo que dijiste respecto a Inuyasha, es más: me sentí tentada a colocar este capitulo con las tres parejas pero habría sido muy largo para mi gusto (yo solo amo leer tus capítulos largos, entre mas largos mejor xD) así que en el próximo aparecerá Inuyasha. Es verdad que la relación de Inuyasha y Kagome ha estado algo lenta, y es que involucrar a Naraku tuvo su precio, pero en cierta forma ese distanciamiento entre ellos dos tiene su razón de ser. Gracias por las correcciones de los tiempos verbales (es una verdadera desgracia que maneje mejor otros idiomas que el mio propio -.-'') a veces detallo tu narración en The legacy para aprender ciertos detalles, pero aún me falta mucho (ya sabes...te he dicho que deberías dedicarte a la escritura)
     
  8.  
    AkoNomura

    AkoNomura Guest

    Hola! ako está derretido, lo amé con todo mi corazón, es que fue tan tierno... ¡Casi me da un paro diabético!

    en serio que lo amé.

    Miroku y Sango siempre serán todo un caso XD pero igual tienen un toque tiernucho que uno no puede obviar, menos se puede obviar el de Sesshoumaru y Rin *O*

    Ya quiero saber que onda con Kagome e Inuyasha, que son la parte más interesante de este fanfic, ya quiero leer esa conversación.

    Me tienes en ascuas D:

    Nos leemos!

    ETO TI!
     
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    Yazkara

    Yazkara Entusiasta

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    Hola y perdon por no comentar antes.
    Ya te he dicho que me encanta tu historia? si no pues me ENCANTA!!!!!!!
    Los problemas se Kagome se van haciendo cada ves mas grandes y enredados, nunca me imagina que ella fuera la causante para que Inuyasha no llegara con Kykio. Eso fue wwwwwwaaauuuu.
    Espero que las cosas no se compliquen aun mas cuando la verdad se descubra.
    Por otro lado las compras navideñas fueron algo encantador!!!!!! en verdad. Mira que eso de que Miroku se aguantara todo el dia tranquilo para darle un abrazo a Sango debio ser muy duro jajajaajjajaja, pero los regalos de Rin y Sesshomaru fueron los mejores, un momento muy tierno el del beso, que romantico, ahaaaaa!!!
    Espero poder saber de ti muy pronto.
    cuidate mucho.
    oxoxoxoxoxoxoxoxo=p
    atte
    YAZZZZZZZ
     
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  10.  
    Pan-chan

    Pan-chan Fanático

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    La carcel de cristal [Inu&Kago] [Sessho&Rin]
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    Drama
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    Muchas gracias por sus comentarios y “me gusta” recibidos, afortunadamente ya salí de vacaciones y no pienso viajar, así que no tengo excusa para no publicar continuación (salvo que mi musa me traicione. Lo cual espero que no pase). Sin más que decir, espero que disfruten el capítulo que está más largo que de costumbre J Revelaciones y más revelaciones, creo que algunas se sorprenderán. Otras ya lo sospechaban.

    Un cuento diseñado para nunca acabar. El escritor ya no gobierna el destino de sus personajes, ahora es el turno de ellos intentar encontrar su propia verdad…
    ¿Algún día llegará el final?

    Capítulo XXVII
    Regalo inesperado.
    ***
    —No es gran cosa, espero que lo aceptes.

    — ¿Una rosa marchita? ¿Por qué me das esto?—jamás le habían hecho un regalo tan extraño, sin embargo ella sonreía como si le estuviese entregando el mayor tesoro de todos. No supo la razón, pero aceptó el obsequio sin poder salir de su asombro, aunque su rostro solo reflejaba mucha frialdad.

    —A pesar de estar marchita sigue siendo hermosa, y tambien conserva parte de su aroma ¿No te parece curioso que ni el tiempo pueda dañar algo tan frágil?

    —Todo cambia con el tiempo, el cambio es inevitable.

    —Entonces hay posibilidades de que en el futuro nos llevemos bien.

    —Realmente lo dudo, es mejor que no te llenes de esperanzas.

    —Por ahora seguiré creyendo, así que te pido que conserves esa rosa, si ese día llega solo tendrás que devolvérmela, y yo lo entenderé.
    ***
    ¿Cómo pudo olvidar algo así? El impacto de aquel sueño la hizo despertar súbitamente, en aquella época ella no tenía ni idea de que Naraku se convertiría en su peor pesadilla, simplemente pensaba que su hermana exageraba con sus advertencias, a fin de cuentas él era un joven como cualquier otro. Por alguna razón ella se sentía atraída por la misteriosa personalidad del joven, lucía solitario, tal vez pensó que con su amistad tarde o temprano cambiaría.

    El cambio es inevitable, aunque a veces no nos favorece.

    Sango aún no regresaba de sus compras con Miroku, rogaba con todas sus fuerzas que a su amigo no se le ocurriera hacer algo estúpido ya que era la oportunidad perfecta para pasar tiempo a solas. Ella también decidió hacer algo antes de la cena de navidad, Inuyasha y los demás no llegarían hasta las 7 de la noche.

    Se sentía masoquista por ir hacia ese lugar, pero ya sabía que ese sueño era una especie de advertencia. Además, no había tenido el valor de decidirse…hasta ahora.

    Una enorme mansión blanca con azul, un jardín dentro del cual puedes perderte si no caminas con cuidado, todo lucía tan perfecto, y aunque económicamente su vida era perfecta ¿Acaso Naraku era feliz? Sacude la cabeza ligeramente, esa lastima fue lo que la metió en semejante problema, pero aparentemente algo había cambiado, Naraku logró distinguir su odio hacia Kikyo, lo que sentía por ella en este momento no era nada más que simple desprecio por tratarse de la hermana menor de su amor no correspondido.

    —¿Kagome?—genial, se trataba de Byakuya. Fueron aproximadamente 30 segundos de silencio, su cara inexpresiva contra aquella sonrisa falsa que lograba sacarla de quicio— ¿A qué se debe el honor de tu visita? Creí que no deseabas poner un pie en la mansión nunca más.

    —No necesito darte explicaciones de mis actos, después de todo solo eres el sirviente.

    —Me disculpo por mi atrevimiento—dijo haciendo una reverencia, sin duda alguna Byakuya era experto para las falsas formalidades— Si me permite, la escoltaré hasta la sala de espera.

    —Eso no será necesario—interrumpió una voz muy familiar para Kagome, se trataba de Hakudoshi. La chica olvidó por completo su enfado y se abalanzó hacia él, el albino retrocedió sorprendido y avergonzado ante semejante abrazo, simplemente la tomó de la mano y la arrastró hasta un lugar privado.

    Se sentaron en un salón retirado donde nadie los interrumpiría, Kagome contemplaba a aquel chiquillo sirviendo un poco de té. No había notado hasta ahora el gran cambio físico, después de todo los niños a esa edad crecen en un abrir y cerrar de ojos, seguramente en un par de meses superará su estatura.

    —¿Qué tanto me miras?—preguntó en tono rudo, aunque aún seguía apenado.

    —Te estás convirtiendo en un joven muy apuesto—contestó sonriente, el chico casi tira la taza al suelo de la sorpresa— Toma esto, te traje un regalo.

    —¿En serio?—No se lo esperaba, abrió la caja y se trataba de un libro que hace tiempo deseaba comprar, pero era difícil de conseguir. Intentó ocultar su sorpresa, pero ante las risas de Kagome no pudo evitar sonrojarse nuevamente— ¡Tonta! Deja de reírte. Mi regalo quedará pendiente, pero definitivamente te daré algo.

    —También traje algo para la pequeña Kanna.

    —Kanna viajó por unos días—se apresuró a decir— Parece que su madre ha aceptado ceder la tutela a mi hermano, es mejor vivir aquí que soportar el odio intenso de esa loca mujer. Por cierto, ella continúa hablando, aún es muy reservada, pero siempre pregunta por ti.

    —Me alegra saberlo. Entonces Naraku si tiene corazón después de todo, cuidar de Kanna es un gesto noble que no esperaba de él—el chico sonrió ante semejante comentario, Kagome no dejaba de ser ingenua.

    —Digamos que hay una generosa cantidad de dinero a cambio de cuidar a Kanna, mi hermano no demuestra ningún sentimiento hacia nadie de manera gratuita. Excepto cuando está contigo—confesó un tanto pensativo, sin percatarse del efecto que habían causado sus palabras en Kagome, muy a su pesar su corazón se paralizó por un segundo— Aunque solo sean sentimientos de odio y rechazo, pero solo tú eres capaz de sacar su lado más humano.

    —Bueno, tal vez algún día tu hermano cambie un poco—susurró un poco incrédula— Después de todo, recuerdo a un pequeño niño que antes me odiaba, y henos aquí tomando el té juntos.

    —Quizás le puse veneno a tu té— refutó con cinismo, ella solo sonrió— Pero ya en serio, Viniste a ver a mi hermano, ¿Verdad?

    —Necesito hablar con él, es sobre algo importante—admitió seriamente, el chico suspiró y se levantó del mueble.

    —Está en su estudio, no ha salido en horas. Pero realmente no hace nada importante, solo se encierra a leer y meditar. No creo que haya problema si tocas la puerta.

    —Entonces iré—Dijo mientras se disponía a salir del salón— Muchas gracias por tu amabilidad.

    —Sabes…—continuó el chico mientras ella caminaba— Anoche soñé que tu y mi hermano eran pareja, y aunque sé que es algo imposible, prácticamente una locura, me sentí bien al soñarlo.

    —¿Por qué lo dices?—No se esperaba esa confesión por parte de Hakudoshi, éste solo la miró y sonrió de medio lado de una forma algo nostálgica.

    —Todo sería más fácil ¿No lo crees?—Ella no supo responder, su mente estaba repleta de miles de pensamientos que se reproducían sin control. Simplemente siguió su camino, despidiéndose con una leve sonrisa.

    Desde que era una niña, todos se encargaron de alejarla de Naraku, su hermana le hacía prometer que jamás le dirigiría la palabra pero nunca le explicaban los motivos de su rechazo hacia el joven ¿Por qué? ¿Dónde había dejado esa libertad de juicio que tanto le caracterizaba? ¿Acaso siempre fue en el fondo otra marioneta dispuesta a moverse según la voluntad de los que la rodean?

    Pero por otro lado, parece ser que ella y Naraku siempre estuvieron destinados a ser enemigos, sea por Kikyo o la deuda contraída por su familia. Por las diferencias sociales y por el mismo destino que los involucraba indefinidas veces, o por el rencor de Inuyasha al creer que Naraku es el responsable de la muerte de Kikyo. Se detuvo frente a la puerta, tocó varias veces pero nadie contestó. Luego de unos segundos se armó de valor para entrar.

    Con cuidado de no hacer ruido, miró a su alrededor y finalmente lo encontró acostado durmiendo en el sofá. Lucía cansado. Cerró la puerta con sumo cuidado y se acercó para observarlo un poco, estaba tan dormido que ni siquiera se dio cuenta cuando ella se sentó a un lado, no tenía el valor para despertarlo, además, nunca lo había visto dormido y era en realidad una persona diferente. Sin una pizca de sarcasmo, sin odio ni frialdad.

    <Naraku…>
    ***
    Apenas audible era el susurro, el pelinegro movió ligeramente la cabeza, haciendo que un mechón de cabello cayera sobre su rostro. Con cuidado ella trató de retirarlo pero su sangre se congeló al sentir que el joven sujetaba su mano con rapidez.

    —¿Qué haces aquí?—preguntó molesto. Muy a su pesar estaba soñando con ella y aún permanecían ciertas sensaciones de ese sueño, se sentía incomodo y vulnerable. Kagome se mostraba arrepentida por haberlo perturbado, sin sospechar que sus problemas eran más grandes que la falta de sueño.

    —Lo lamento, entré sin avisar pero te vi dormido y no quise despertarte—ahí estaba nuevamente con su estúpida actitud. Respiró profundo y se limitó a mirarla fijamente— Hoy finalmente hablaré con Inuyasha.

    —Felicidades, entonces vete y no vuelvas a molestarme.

    —No vine a decirte solo eso—interrumpió tranquilamente, tratando de buscar las palabras adecuadas para expresarse—Durante mucho tiempo Inuyasha ha creído que tú eres el responsable de la muerte de Kikyo, ya que eras el único presente cuando saltó del precipicio, pero en realidad fui yo quien causó el malentendido.

    — ¿Crees que me haces un favor al decir la verdad? ¿Crees que me importa?—inquirió con sarcasmo— Lo que tú hagas me tiene sin cuidado, deberías guardar silencio y dejar las cosas como están, si hablas lo más probable es que tu querido Inuyasha te odie.

    —Es probable que eso suceda, y quizás lo merezca pero puedo entenderlo si eso llega a ocurrir. Hay una sola cosa que no entiendo, Naraku. ¿Cómo supiste donde estaba Kikyo? Yo no recuerdo haberte visto ese día en la mansión.

    Se produjo un largo silencio, Naraku no cambiaba su semblante indiferente, aunque en el fondo estaba muy sorprendido por la pregunta. Sin embargo se dispuso a sonreír como de costumbre, burlándose de Kagome, minimizándola.

    —Creo haberte dicho que eres bastante predecible. Respecto a mi aparición, llámalo casualidad o mala suerte del destino, pero ya no tengo nada que ver con eso. Así que no pierdas tu tiempo.

    Ella apretó los labios con fuerza, sabía perfectamente que él ocultaba algo.

    —Fuiste a verla, ¿Cierto?...sabías que planeaba escapar y trataste de evitarlo, pero te viste involucrado en mi mentira y no dijiste nada—musitó con nostalgia. Naraku se cubrió el rostro con una mano, luego soltó una carcajada que solo logró confundir más a Kagome.

    —Siempre es sobre Kikyo ¿Por qué te empeñas en meterla en todo como si aún estuviese viva? —Su rostro mostraba una expresión que ella no pudo entender, parecía sombrío y macabro; lentamente caminó hacia ella hasta arrinconarla contra la pared, colocó ambos brazos a los lados para evitar que escapara— ¿Recuerdas que te dije que tu hermana no se había suicidado? En realidad se arrepintió a último momento pero ese día había mucha brisa y estaba lloviendo ¿Lo recuerdas? así que perdió el equilibrio, fue la muerte más estúpida que jamás haya visto.

    —No…no es posible. Mi hermana, Kikyo—miedo, sorpresa, dolor. Tantos sentimientos se amontonaban en su ser; Naraku pudo notar su desconcierto, era justo lo que deseaba porque ya no era saludable para ella ni para él seguir en esa situación, al mirar su rostro sintió como si algo en su interior se estuviera retorciendo. Ese sentimiento había superado sus deseos de lastimarla, lo volvían débil a cada segundo, vulnerable y estúpido. No podía ceder, él jamás sentiría semejante debilidad, él jamás aceptaría que ella era su debilidad.

    Siempre, desde el principio…por eso solo podía hacer una cosa: Odiarla y hacer que ella lo odie.

    —Sus intenciones siempre fueron abandonarte y dejarte sola con la deuda familiar. ¿Creíste que lo hacía para protegerte? ¿Creíste que alguna vez le importó si sufrías porque ella estaba con Inuyasha? Kikyo siempre pensó en su propia felicidad pero fue tan estúpida que no pensó en las consecuencias de sus propios actos. Por eso terminó muerta. Aunque debo decir que si la marea hubiese estado un poco más alta ella estaría viva, y tú seguirías teniendo una vida miserable como hasta ahora, teniendo que ver a tu hermana con el amor de tu vida.

    Algo en su interior se partió al verla reteniendo las lágrimas, curiosamente Kagome mostraba una pequeña sonrisa que luchaba por no ceder ante el llanto ¿Por qué? ¿Cómo era posible que ella lo mirara de esa manera tan cálida después de lo que había dicho?

    < ¿Por qué?...>

    —Todos hacemos cosas horribles en nombre del amor—contestó en tono suave y entrecortado—No importa si mi hermana actuó con egoísmo, yo tambien fui egoísta muchas veces. No importa si pensó en ella misma, Kikyo siempre pensó en mi seguridad, me cuidó y trató de hacer lo mejor que pudo cuando mis padres murieron. Jamás podré odiarla, no importa lo que pase.

    <Jamás podré odiarla>

    Se alejó y caminó hacia el estante, buscó entre sus libros y arrojó algo hacia las manos de Kagome. Ella observó perpleja aquella rosa descompuesta por el tiempo, era la misma rosa que le entregó hace varios años.

    —¿Recuerdas lo que me dijiste cuando me regalaste aquella rosa? Bien, considera eso como un regalo. Quiero que la tomes y te marches, nunca más volveremos a vernos.

    La azabache abrió los ojos desesperadamente, esta vez hablaba en serio, no había ni una pizca de sarcasmo.

    — ¿A qué te refieres? Hay algo que no me estás contando ¡Quiero saber la verdad! ¿Por qué parece que sabes más de mi pasado y el de Kikyo que yo misma? ¿Por qué….me besaste aquella vez?
    ¿Le preguntaba sobre aquel beso? ¿Acaso era eso lo que deseaba preguntar desde el principio?

    Dudó en mirarla, no sabía si podría contenerse ¿Por qué la había besado? Buena pregunta, podía decir que era una manera efectiva de calmar su violento carácter, sus gritos se esfumaban, dejándola sumisa y temerosa a su merced, eso le agradaba. Sin embargo, él también lo disfrutó, el suave roce de aquellos labios inexpertos que no habían sido tocados por nadie, a pesar de que la odiaba también la deseaba.

    —Ya es tarde—se limitó a decir mientras le daba la espalda— Inuyasha y los demás deben estar esperándote.

    Rechazo, indiferencia. Naraku jamás dejaba mostrar su verdadera personalidad, pero en esta ocasión realmente parecía como si se esforzaba por ocultar algo.

    —Está bien…—resignada, se dispuso a irse. Intentando no hacerle caso a esa extraña punzada en el fondo de su estomago, una vez que cerrara esa puerta…jamás volvería a verlo—Feliz navidad…y feliz cumpleaños.

    <Lo recordó…>

    Finalmente él estaba solo, ya todo había acabado. Es como siempre debió ser, es como todo esperaban que fuera. Se deja caer sobre su sofá nuevamente, era la primera vez que ponía los sentimientos de otra persona por encima de sus propios deseos.

    Era lo mejor…pero no era lo que él deseaba.

    ***
    Podría decirse que el resto de la noche fue bastante tranquila, afortunadamente estaba acompañada por Sango, Miroku e Inuyasha y su madre Izayoi. No podía evitar pensar en el tipo de Navidad que estaba pasando Naraku en ese momento, pero quizás era mejor no verlo nunca más. No era saludable, y ella no podía ir por ahí intentando salvar a todo el mundo.

    Grande fue su sorpresa al enterarse que Sango y Miroku estaban comprometidos, aunque según Inuyasha esa promesa de fidelidad duraría menos que la cena navideña. Miroku intentó rescatar su honor pero era un caso perdido, las risas de todos no se hicieron esperar. Kagome suspira profundamente y mira a su alrededor, la felicidad era fugaz y había que aprovecharla, tenía gente especial a su lado que también había sufrido mucho en el pasado; aún así todos daban lo mejor sin perder las esperanzas, después de todo así era la vida, un día estás en la cima y al otro caes sin previo aviso.

    —Volviendo al tema de nuestra boda—continuó el ojiazul con excesiva felicidad, quizás producto de unas cuantas copas de vino— He pensado en tener diez o veinte hijos ¿Qué opinas Sango?

    —¡Deja de decir tonterías que solo estás borracho!—exclamó furiosa y avergonzada ante tal afirmación de su novio, los demás estallaron en carcajadas.

    —Miroku mejor cierra la boca antes de que Sango cancele el compromiso—le advirtió Inuyasha con fastidio— No pienso desvelarme otra noche mientras me cuentas tu próximo plan para conquistarla.

    —¿En serio hacía eso?—preguntaron las tres mujeres al unísono, al ver a ambos jóvenes ahogarse con el vino soltaron una pequeña risilla.

    —Ahí lo tienes Sango, yo sabía desde el principio que Miroku si estaba enamorado de ti—las palabras de Kagome sonrojaron a la castaña, quien no paraba de juguetear nerviosamente con sus manos.

    —Simplemente mantenlo controlado para que no haga nada pervertido—advirtió Inuyasha cruzado de brazos.

    —Bien bien. Ya que yo finalmente tuve el valor de demostrarle mi cariño a la hermosa Sango ¿Por qué no haces tú lo mismo Inuyasha?

    —¡Cierra la boca Miroku!—gritó ruborizado al verlo balancear una rama de muérdago sobre él y Kagome. La azabache solo sonreía con nerviosismo, nunca había visto a Miroku en ese estado.

    —Ten algo de paciencia Inuyasha, Miroku está feliz porque Sango por fin aceptó sus sentimientos.

    —Eso lo sé, ¡Pero si no te calmas te quitaré la borrachera a punta de golpes!—Esta vez comenzó a perseguir a Miroku— ¡Si te alcanzo haré que te tragues ese maldito muérdago!

    Las horas pasaron, Miroku y Sango se fueron a la plaza central para contemplar el amanecer, era una costumbre bastante popular y romántica en estos tiempos. Ya no había mucho que hacer, así que Kagome acompañó a Inuyasha a dejar a su madre en casa, ya eran las 4 de la mañana. Comenzaron a hablar de muchas cosas, Inuyasha manejaba sin rumbo hasta que el cansancio lo venció y decidieron estacionarse cerca de una pequeña iglesia. Todo se encontraba en absoluto silencio, incluso ellos dos permanecieron absortos en sus propios pensamientos. Caminando por los alrededores.

    Kagome levantó la vista al cielo y sonrió, comenzaban a caer pequeños fragmentos de nieve.

    —Ponte mi abrigo—dijo al verla temblando, aquella chaqueta estaba impregnada con el aroma de Inuyasha así que respiró profundo para retenerlo el mayor tiempo posible, sin que él llegase a sospechar nada.

    —Gracias—musitó abrazándose a sí misma—creo que debí ponerme algo más abrigado.

    —Pero qué frágil eres—dijo observándola detalladamente— estas temblando como frenética.

    —Hoy siento más frío que de costumbre—no deseaba admitirlo, pero en parte se debía al nerviosismo de estar a solas con Inuyasha. Cada vez que la miraba de esa forma sentía que iba a desfallecer.

    Se sopló ambas manos y las frotó con rapidez, para darse un poco de calor.

    — Tonta, ven aquí—fue un movimiento brusco, típico de él, pero ahí estaba ella rodeada por sus fuertes brazos, el corazón le latía a mil por segundo al sentir la calidez de su cuerpo, sus ojos brillantes mirándola fijamente, ese rostro rudo que tanto amaba en secreto.

    No se miraron, permanecieron en silencio durante algunos segundos. El posó una mano sobre su cabeza mientras ella ocultaba el rostro contra su pecho, por alguna razón se ponía nervioso al tenerla tan cerca, su corazón comenzó a latir un poco más rápido y ella pudo notarlo, una leve sonrisa escapó de sus labios, era una noche perfecta.

    —Feliz navidad, Inuyasha.

    —Es cierto, casi se me olvida—se separaron un momento, él le entregó una rosa roja envuelta en un delicado papel decorativo. La azabache abrió los ojos de la sorpresa, no esperaba recibir un regalo.

    —Gracias…es hermosa—la tomó y la olió sonriente. Entonces recordó aquella rosa marchita que Naraku le había regresado.

    Se trataba de una ironía abrumadora. Inuyasha era su presente mientras que Naraku era un pasado difícil de olvidar, un pasado marcado por la tristeza y el rencor, un pasado deteriorado, igual que la flor marchita.

    ¿Recuerdas lo que me dijiste cuando me regalaste aquella rosa? Bien, considera eso como un regalo…

    <Naraku…>

    ¿Sucede algo Kagome?—preguntó el joven al verla repentinamente distraída.

    Nunca más volveremos a vernos…

    —No es nada—dijo fingiendo una sonrisa, algo en su interior estaba a punto de explotar y era obvio que Inuyasha lo sospechaba— Inuyasha, necesito decirte algo.


    Próximo capítulo: Confusión. La otra versión de la historia.

    Bueno, quise dejar el capitulo antes de que me cierren de nuevo el fic xD. Espero que les haya gustado, pasen una feliz navidad, que reciban muchos regalos, y que coman mucho sin subir ni un kilo xD.
     
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  11.  
    AkoNomura

    AkoNomura Guest

    ¡Hola!

    ¡¿CÓMO ES POSIBLE QUE NO TENGAS COMENTARIOS SI ESTA HISTORIA LE PEGA MIL PATADAS A LA MAYORÍA?! ¡SI ES CASI LA ÚNICA HISTORIA POR LA QUE VUELVO A FANFICSLANDIA CADA CIERTO TIEMPO! ¡con la calidad de romance, intriga, misterio, enredos, ternura y un gran etcétera que tiene! definitivamente aquí no aprecian la calidad.

    ya, me calmo o sino terminarán echándome XD

    Adoro a este Naraku, tan... él. me encanta la forma en que manipula la mente de Kagome hasta hacerla dudar de esa manera, me encanta >:D

    La última escena fue tan dulce y angustiaste a la vez, fue sensible.

    Ya quiero saber la versión de Inuyasha y que se pueda unir todo el puzzle, eso será genial, ya quiero leerlo.

    Nos leemos!

    ETO TI!
     
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  12.  
    Cazadora de Dragones

    Cazadora de Dragones Usuario común

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    Hi!
    Estaba yo entre átomos y números másico cuando me escapé del estudio, entré aquí y vi el explosivo comentario de AkoNomura. Lo siento.La verdad es que casi no me he dejado caer por aquí durante largos periodos de tiempo. Pero coincido con ella en que esta es una de las poca cosas que me hace volver a FanficsLandia: Tu fic.

    El cómo está sucediendo todo hace que Inuyasha me valla gustando menos y desee a Naraku cómo auténtico protagonista, en serio, no puedes hacer esto, ¡yo quiero a Náraku! y nunca, en mi vida, pensé que diría esto. Supongo que te resultará dificil, no sin dejarnos con cierta tristeza a tus lectoras, dejar a nuestro precioso pelinegro de lado, porque yo lo pienso y lloro.

    En cada capítulo tu narrativa es como si se fuera haciendo más madura, esta historia en sí también hace que todo se vea así ( es algo que llevaba pensando mucho tiempo y tenía que decírtelo, je) eso sin quitarle su parte cómica. Sé que te lo habré dicho en cada uno de mis comentario me encanta este fic.

    Hasta la la vista. October.
     
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  13.  
    crystal rose

    crystal rose Iniciado

    Aries
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    Porque no has seguido tu fic???????????????
    Es muy bueno hace mucho que no entraba por muchas razones, pero una de las cosas que me hizo volver era tu fic y me encanto lo que seguiste escribiendo espero y puedas escribir una conti!!
    La espero con ansias... de verdad tu fic es muy bueno asi que porfa sigue escribiendo que quiero saber como termina y no creo que sea la única ;) se nota que le gusta a muchas personas...
    Así que ánimos sigue escribiendo que espero un gran final para una historia tan buena:D
    Nos leemos
    Sayo :)
     
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  14.  
    Rin Taisho

    Rin Taisho Iniciado

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    Hola.... por favor continua tu fanfic!!! xD
    Me tienes aquí con la incertidumbre arrancándome el cabello en la espera de lo que pasara a continuación xP
    Es uno de los mejores ffc que he leído en mi vida! me encanta la historia y la trama en si... por primera vez en mi vida no veo a Naraku como el malo ( no del todo xD) de la historia!!! es tan interesante que hasta me daba pena por el... OxO
    Saludos!
     
  15.  
    *Kurayami*

    *Kurayami* Usuario popular

    Leo
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    Hola, estaba bastante atrasada con los capítulos, es mucha información que apenas puedo procesar... me siento triste por Naraku, ni él entiende sus propios sentimientos, mucho menos los logra aceptar. Me preocupa la reacción que tendrá Inuyasha, él debe saber la verdad... yo tampoco me esperaba lo que ocurrió.

    Me agrada como escribes, me encanta leer este fanfic, es increíble, me ha hecho sentir más cosas que otros, jamás olvidaré una imagen que llegó a mi mente, jamás... aun pasando más de un año sigue en mi cabeza, junto con un sentimiento inborrable. Espero que lo continúes pronto *---* siempre será un placer leerte n.n
     

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