LA BATALLA CONTRA UN SER SANGUINARIO (Continuacion de Una Bella Amistad)

Tema en 'Fanfics Abandonados de Temática Libre de Anime' iniciado por Nira, 11 Enero 2006.

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  1.  
    Ikki

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    Re: LA BATALLA CONTRA UN SER SANGUINARIO (Continuacion de Una Bella Amistad)



    A bueno Venusiana esperamos.
    Un saludo, sniiiiiiiiifffffffffffff, weba no anda, los extrañoooooooooooooo
     
  2.  
    Nira

    Nira Entusiasta

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    LA BATALLA CONTRA UN SER SANGUINARIO (Continuacion de Una Bella Amistad)
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    Re: LA BATALLA CONTRA UN SER SANGUINARIO (Continuacion de Una Bella Amistad)

    Antes que nada una super hiper mega enorme disculpa por haberme tardado tanto en traerles el siguiente capitulo *verguenza* pero al fin mi imaginacion salio a flote y lo pude terminar (todo fue gracias a ese mega libro titulado cell y un rico mokaccino frappé que me tome el miercoles *-*). Muchas gracias por sus comentarios y por su infinita paciencia *-* pero ya por fin les traigo el capitulo 33 (33!!! :eek: ), espero que les guste, lo disfruten y no olviden dejar sus comentario ^^
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    CAPITULO 33: SORPRESAS Y DESILUSIONES

    [FONT=Geneva, Arial, Sans-serif]El capitán del barco y el soldado se encontraban en uno de los laterales del barco, viendo la playa de la isla que se extendía frente a ellos. El sol, a pesar de no estar muy en lo alto, ya calentaba lo suficiente, pero afortunadamente para los dos hombres, la edificación que se encontraba al centro del barco los protegía de los rayos solares aunque les llegaba el calor que se reflejaba en el agua, que no era mucho.
    - Siempre que vengo a esta isla me encanta observarla - dijo el capitán para comenzar una conversación con el soldado - tiene algo que la hace especial, al igual que las demás cicladas, todas ellas tienen algo único que las hacen especiales
    - ¿Cuántas veces ha venido a esta isla? - pregunto el soldado con curiosidad
    - Ya son varias... aproximadamente unas - el capitán inició a contar con sus dedos - 6 veces, todas ellas ya sea para traer o llevar de regreso al joven caballero de escorpión
    - Vaya - exclamó el soldado algo sorprendido
    - Si... parezco su chofer marítimo - el capitán se rió un poco ante su propio comentario. Hubo una pausa en la conversación y solamente el oleaje del mar y el cantar de las gaviotas era lo único que se escuchaba en aquel momento. El capitán reanudó la platica - ¡Usted ya había venido antes, no es así?
    - Sí - respondió el soldado - una vez, cuando el patriarca me envió a avisarle al caballero de escorpión que se le solicitaba en el santuario, hace ya 4 años... así que usted era el capitán en esa ocasión - dijo sorprendido - no me acordaba muy bien de usted
    - Y yo de usted tampoco me acordaba mucho - reconoció el capitán - pero se me hizo conocido y por eso le pregunté
    - Entiendo... ¿Cree que el caballero haya encontrado a la persona que vino a buscar?
    - Por el bien del chico espero que si... no se que problema tenga ahora pero no es la primera vez que lo veo así de deprimido y angustiado - en ese momento, Milo y Andro aparecieron en la playa y el capitán sonrió - Que bien que lo haya encontrado pronto
    - Iré por ellos - dijo el soldado

    Al cabo de unos minutos, Milo, Andro y el soldado ya estaban en el barco y emprendían el viaje de regreso al santuario. Cuando salieron eran las 10:30 de la mañana y era un día precioso e ideal para un viaje en barco. Milo y Andro se encontraban en la proa, recargados en el barandal observando la inmensidad del mar Egeo y la belleza que ofrecían los rayos del sol al reflejarse en las azules aguas del mar
    - ¿De que querrá hablar el patriarca conmigo? - pensó Andro en voz alta, Milo solo lo volteó a ver de reojo - ¿Estas seguro que no has hecho algo deshonroso para un caballero?
    - Seguro, maestro
    - Creo que primero hablare con él antes de ir a verla - Milo se sorprendió mucho al escucharlo - sino, no estaré tranquilo cuando esté con ella
    - Entiendo
    - Oye Milo, ¿Cómo no me di cuenta de que era ella cuando peleé contra Lunye?
    - No lo se, lo mismo me pregunto yo... casi todo indicaba que era ella... la espada, el cabello, incluso la voz...
    - Pero su presencia... esa presencia que tenía era todo lo contrario a la de Nira... eso fue lo que nos confundió... a los dos
    - Tiene razón... ¿Usted cree que ella me guarde resentimiento cuando despierte o recuerde? - preguntó Milo mirando el mar y Andro volteó a verlo sorprendido
    - Por supuesto que no... Milo, ella te quería... te quiere como un hermano y ella va a entender que no querías realmente dañarla, además, es muy probables que cuando recuerde quien es realmente ella, no recuerde todo lo que vivió en estos últimos cuatro años
    - Yo no me refería a eso, sino a...
    - Tampoco tiene porque guardarte rencor por eso... - lo interrumpió Andro - lo que paso en Atos no fue tu culpa... ¿Cuántas veces tengo que decírtelo? - Milo no contestó, simplemente se limitó a seguir viendo el mar - Ya veras que cuando recuerde se comportara como siempre lo ha hecho
    - Espero que así sea
    - Y así lo será
    Aproximadamente a las tres de la tarde, los cuatro se dispusieron a comer. Durante la comida ninguno dijo nada sino que se trataron como completos extraños que por alguna razón se sentaron en la misma mesa. A las 3:30 acabaron de comer y Milo y Andro agarraron por un lado mientras que el capitán y el soldado por otro. No fue sino hasta las 12:00am que por fin llegaron al muelle llamado El Pireo. Para sorpresa de Milo y Andro había dos soldados esperándolos a pesar de la hora que era. Se dirigieron a paso rápido y en 20 minutos llegaron finalmente al Santuario y, una vez estando dentro, los soldados agarraron rumbo a otro lado, dejándolos solos. Milo guió a su maestro hacia las 12 casas.
    - Oye Milo... ¿seguro que el patriarca no se enoja si me llevas a ese lugar?, tengo entendido que es una zona muy importante dentro del santuario y no cualquiera entra ahí - dijo Andro algo inseguro
    - Descuide... nunca me dijeron donde iba a - Milo se calló de pronto al ver la silueta de un hombre parado en las escaleras que daban acceso a Aries. Por las ropas que traía puestas supo que se trataba del patriarca, que ahora bajaba las pocas escaleras que faltaban para llegar al suelo. Milo hizo una reverencia y Andro lo imitó - Santidad
    - ¡Andro! ¡Cuánto tiempo sin vernos! - exclamó Shion alegre, ignorando por completo a Milo
    - ¡Vaya que sí, santidad! - dijo de igual forma Andro y se estrecharon la mano mientras que Milo no dejaba de verlos totalmente extrañado y sorprendido
    - Pero no te quedes ahí, ven, sígueme, hay tantas cosas que quiero platicar contigo
    Ambos comenzaron a subir las escaleras rumbo a los aposentos del patriarca mientras que Milo se quedó frente a las escaleras de Aries tratando de asimilar todo lo que acababa de ocurrir. Todo parecía indicar que el Patriarca y su maestro se conocían de hace tiempo y se llevaban bien, lo que le hacía creer que sabía sobre que quería hablar Shion con su maestro y eso lo tranquilizó y bastante; mas de lo que él mismo esperaba y eso lo relajó ya que significaba un peso menos de encima. Sonrió para si mismo y comenzó a subir las escaleras rumbo a su templo, un poco lento al principio aunque pronto aceleró el paso ya que estaba agotado y mañana, seguramente, no sería un día sencillo y necesitaría descansar todo lo posible el resto de la noche. Cuando llegó a su templo se dirigió directamente a la cocina para tomar del refrigerador una manzana, la cual, se la devoro en un instante. Se cepillo los dientes, se puso su pijama (que no era mas que un short y una vieja playera) y se acostó, deseando que esa noche no hubiera sueños que interrumpieran su descanso, cosa, que para su fortuna, así fue.

    A las 10:30 de la mañana, Andro entro a su cuarto
    - Milo, despierta - lo zarandeó un poco, Milo solo lanzó un gruñido perezoso - Milo, ya es hora - Andro lo movió con mas fuerza pero el resultado fue el mismo - Milo, acompáñame a ver a Nira
    Como si eso se hubiese tratado de un balde de agua fría, Milo se levantó de la cama y comenzó a arreglarse.

    Media hora después, Milo y Andro ya estaban en la fuente. Mientras esperaban a que una de las sacerdotisas saliera para recibirlos, Andro estaba caminando de un lado a otro frente a quien fuera su pupilo en Milos, visiblemente nervioso y preocupado
    - ¿Maestro?
    - ¿Qué tan mal esta, Milo? - preguntó Andro de pronto, sin detenerse. En su voz se podía notar la preocupación que sentía
    - Bastante, anteayer que vine a verla estaba entre la vida y la muerte - respondió Milo muy serio y sin dejar de seguir a su maestro con la mirada - ¿esta usted bien?
    - Si, claro que si - Andro se pasó la mano por el cabello, despeinándoselo; Milo nunca lo había visto en ese estado - ¿Por qué lo preguntas?
    - Porque viéndolo como esta no creo que sea conveniente que entre a verla - Andro se detuvo y lo volteo a ver estupefacto - podría ponerse peor
    - ¿Quién?... ¿Ella?
    - No... Usted
    - Tan... ¿tan mal esta? - Milo asintió con la cabeza - con mayor razón debo verla
    - ¡Milo! - alguien le gritó y se acercó a ellos, se trataba de Camus - Buenos días - saludó a Andro
    - Buenos días - respondió Andro desanimado
    - Milo, ¿podrías venir un momento?
    - Claro - respondió y después se dirigió a su maestro - si sale alguna sacerdotisa no dude entrar
    - Esta bien, Milo
    Milo y Camus se alejaron un poco del lugar
    - ¿Qué es lo que pasa, Camus? - preguntó Milo algo intrigado y preocupado
    - Uno de los bersekers escapó - respondió el santo de acuario serio
    - ¿Cuándo?... ¿Quién?... ¿Cómo? - preguntó Milo exaltado. Camus intuyó que su amigo estaba pensando en Nira
    - No es ella, Nira sigue grave dentro de la fuente - Camus hizo una pausa y Milo se tranquilizo un poco aunque el hecho de que siguiera grave no le agradó en lo mas mínimo - Se trata de Nithael, el que peleo contra Shaka. El día de ayer, después de que Shaka hablara con el patriarca y Athena, entró a verlo y le devolvió los sentidos que le quitó y en la noche escapó... mejor dicho... - Camus bajó la mirada
    - Mejor dicho que, Camus - Milo estaba empezando a preocuparse y Camus volteo a verlo
    - Lo deje escapar - Milo abrió los ojos de par en par al escuchar tal confesión
    - ¡¿Qué?!... pero ¿Cómo?... ¿Por qué?
    - El ya no es peligroso, Milo. Ellos solo obedecían órdenes de Ares y Ares ya no esta. No son tan malas personas como aparentaban serlo, tu deberías saberlo mejor que nadie - Milo no dijo nada pero sabia que lo que Camus decía era cierto - el día que partiste a Milos... que me viste en la fuente y entre a ver a Ioanni, supe que ella esta en la misma situación que Nira... Milo, ella no recuerda absolutamente nada de su vida antes de despertar hace cinco años en el monasterio de Kaisarianís, lo mismo se aplica a Nithael y no dudo que con el otro berseker pase lo mismo... entiendes que significa esto, ¿no es cierto? - Camus se le quedó viendo fijamente por un momento mientras que Milo solo lo miraba sorprendido. Él claro que sabía que significaba pero no quería decirlo y mucho menos aceptarlo, pero tenía que hacerlo
    - Si, lo se - Milo bajó la mirada decepcionado y por un momento ninguno de los dos dijo nada. En ese momento de silencio, el único sonido que se escuchaba era el del suave viento mecer las hojas de los grandes árboles que adornaban la fuente. El santo dorado de escorpión decidió romper ese incomodo silencio - ¿Alguien mas sabe lo de Nithael?
    - No... Por el momento solo me atrevo a decírtelo a ti - Camus sonrió, no era muy común verlo con una sonrisa dibujada en su rostro. Milo también sonrió pero en esa sonrisa se podía notar la tristeza que lo abordaba - oye, tu maestro ya entro - Milo volteó hacia atrás y después volvió a mirar a Camus
    - Bueno, me voy... después continuamos con esta charla
    - Claro, nos vemos al rato
    - Nos vemos - Milo se dio media vuelta y comenzó a caminar rumbo a la fuente
    - Milo, solo una cosa mas - lo llamó Camus y Milo se volvió hacía él
    - ¿Qué pasa?
    - Cuando entres a verla no vayas a desmoronarte - Milo lo miró anonadado e intrigado al mismo tiempo, no sabia que quería decir con eso - Ayer se puso grave, por poco y no sale de esa, así que posiblemente la encuentres peor a como estaba antes de que te fueras
    Milo no dijo nada y se fue corriendo de ahí mientras que Camus solo miraba como se alejaba, triste por la situación tan difícil en la que se encontraba su amigo. El haber escuchado aquello preocupo mas a Milo de lo que ya estaba, lo cual, ni él mismo creía que podía ser posible. Al llegar a la fuente se fue derecho a la habitación donde Lunye se encontraba y grande fue su sorpresa al encontrar a su maestro sentado en la cama de a lado de la chica, dándole la espalda. Milo se acercó a él y fue cuando se percató que tenía a Elliniká en el regazo
    - No puedo verla mas en ese estado... - dijo Andro sin dejar de ver la espada - Milo... ¿Qué fue lo que pasó allá? - Milo se sentó al lado de su maestro, no sabía como responderle pero al final supo
    - Ares la atacó sin importarle que ella fuese su berseker. Intente salvarla pero... - Milo apretó los puños - un pude
    - y fue mejor así... - Milo volteo a verlo sorprendido - si hubieras ido a ayudarla no hubieras podido hacer nada y todo estaría peor... creo que tenias razón... me puse peor que como estaba - Andro rió irónico y tomo a Elliniká en sus manos - Sabes, no quería creerte, pensé que exagerabas... nunca te gustó verla herida y por el mas mínimo rasguño ya hacías todo un escándalo y la querías cuidar como si de una herida mortal se tratara - Andro hizo una pausa, su voz se oía algo quebrada pero su rostro no mostraba el mas mínimo indicio de que quisiese llorar - recuerdo cuando consiguió a Elliniká y lo asustado que estabas cuando la viste salir de la cueva toda golpeada y picoteada por lo escorpiones que custodiaban la espada, pero ella... a pesar de todo el dolor que sentía... no dejaba de sonreír victoriosa por haber conseguido lo que tanto anhelaba y por lo que había entrenado durante tantos años... ni siquiera dejó de sonreír aun estando inconsciente
    - Si, lo recuerdo bien, como olvidarlo
    Durante un momento, lo único que se escuchó en la habitación era el lento pitido que indicaba la velocidad de los latidos del corazón de Lunye. Ambos hombres estaban realmente preocupados por la berseker que se encontraba postrada en la cama con un sin fin de aparatos conectados y una gran cantidad de vendas amarradas en su cuerpo. Andro se puso de pie
    - Voy a salir a tomar aire, ese sonido me va a volver loso - dijo Andro - te espero afuera
    - Esta bien, maestro
    Andro se fue de ahí no sin antes dejar la espada sobre la cama. Milo se levantó y se dirigió hacia Lunye, hincándose en el suelo, cruzando los brazos sobre la cama y, sin poderlo evitar por mas tiempo, comenzó a llorar, escondiendo su cara entre sus brazos y sacando de esa forma todo el dolor y la culpa que sentía desde ese fatídico día en Atos, hacia ya mas de cuatro años. Mientras tanto, afuera, Andro también lloraba, después de cuatro años de no hacerlo...
    [/FONT]
     
  3.  
    Ivon_moon

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    Acuario
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    Re: LA BATALLA CONTRA UN SER SANGUINARIO (Continuacion de Una Bella Amistad)

    pues te quedo muy chida tu conti (ya veo que sirven los mokaccinos frapes :D )
    ojala y proto continues esta historia tan emocionante
     
  4.  
    Ikki

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    Acuario
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    Re: LA BATALLA CONTRA UN SER SANGUINARIO (Continuacion de Una Bella Amistad)

    Uy conti a leerrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr
    al fin jajajjajjejejjjejejijijijiji
     
  5.  
    Liimatainen

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    Re: LA BATALLA CONTRA UN SER SANGUINARIO (Continuacion de Una Bella Amistad)

    Hola!!!

    Vaya... *-*...

    Chica vas a matarme con estas actualizaciones, la del fic de vampiros y esta... ambas te quedaron sublimes!!!

    Pobres hombres, deben estar sufriendo mucho por el estado en el que Nira se encuentra, en serio que deseo que ella se recupere. No creo que Milo podría soportar perderla... de nuevo...

    Me gustó ese gesto de confianza que Camus le tuvo a Milo al confersarle de lo Nithael... que buenos amigos son ^^

    No puedo esperar a leer la nueva actualización... espero que no te demores mucho en hacerla :P

    Nos leemos,
    bye!!

    PD: Lamento haberme tardado tantos días en leerme la actualización *verguenza*
     
  6.  
    Nira

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    Re: LA BATALLA CONTRA UN SER SANGUINARIO (Continuacion de Una Bella Amistad)

    Antes que nada una mega disculpa por tardarme tanto en publicarles el siguiente capitulo pero ahora que ya termine mi fic de vampiros puedo dedicarme al 100% a este fic. Muchas gracias por sus comentarios, aqui les dejo el capitulo 34 (34!!! :eek:), espero que sea de su agrado, lo disfruten y no olviden dejar su comentario. Feliz navidad y prospero año nuevo a todos ^^.
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    CAPITULO 34: LUNYE Y YATZIN

    Ya había pasado una semana desde que Milo y Andro entraron a ver a Lunye. Andro se había quedado solo un día mas y se regresó de nuevo a Milos y, aunque le había dicho a Milo que no quería regresar, tenía cosas importantes que hacer allá y que no podía posponer. Durante esa semana difícil, Milo no había dejado de visitarla, esperando en vano que ella abriese los ojos y dijera cualquier cosa, por muy dolorosa que esta pudiera ser; pero a pesar de que ninguna de las dos cosas había pasado si pudo notar una gran mejoría en esos días y eso si que lo hacía sentir mejor.

    Cada vez que entraba a verla, lo que le había dicho Camus ese día siempre se le venía a la mente y no podía evitar sentir nostalgia por eso. Durante los dos años que la buscó siempre se había imaginado el día en el que la encontraría, posiblemente mal herida o tal vez bien pero perdida y sin saber donde estaba el santuario, pero siempre imaginó que seria el más feliz y que ella, cuando despertara o lo viera acercarse, le sonreiría y, si pudiera, lo abrazaría. Pero todo eso se vino abajo y ahora ya no podía imaginarse su reacción, lo mas seguro es que se iba a comportar fría puesto que en cierta forma eran enemigos, mejor dicho, lo fueron. Ese día, Milo se quedó dormido mientras la iba visitar, sentado en el suelo y recargado en la cama en la que Lunye dormía. Durante toda esa semana había estado durmiendo mal y entrenaba para descargar toda la presión y tensión que sentía, por lo que para la sacerdotisa que lo había visto dormido no le pareció extraño verlo así. Estaba tan profundamente dormido que no se percató de nada de lo que sucedió durante toda la mañana en esa habitación de <?xml:namespace prefix = st1 ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" /><st1:PersonName w:st="on" ProductID="la Fuente.">la Fuente.</st1:PersonName>

    Lunye abrió los ojos lentamente, viendo borroso todo al principio y sin poder distinguir donde se encontraba. Intentó levantarse pero un fuerte dolor en el estomago la detuvo y eso la obligó quedarse acostada por unos pocos segundos más. Cuando su vista se estabilizó, pudo darse cuenta de que no estaba en un hospital y por un momento temió estar en el monasterio Kaisarianís. Intentó nuevamente sentarse en la cama pero esta vez lo hizo lentamente y no de un jalón como hacía un momento, consiguiéndolo. Volteó a todos lados para ver bien donde se encontraba y se tranquilizó, momentáneamente, al saber que no estaba en el monasterio, pero pronto la duda la embargó. Se dispuso a sentarse en la orilla de la cama y fue cuando lo vio, al caballero contra al que había peleado y que parecía conocerla, dormido.
    - Estoy en el santuario – se dijo en un susurro, sorprendida
    Se le quedó mirando por un momento, no sabía porque pero le agradaba verlo así. Desvió la mirada a la cama que se encontraba al lado y vio que su espada – o la que había sido, reiteró – se encontraba sobre ella y eso le extrañó puesto que, si su memoria andaba bien, ese caballero que placidamente dormía le había exigido que se la diera ya que no le pertenecía. Se llevó su mano derecha a la cabeza, tanta confusión la estaba mareando y decidió que lo mejor sería salir de ahí e irse a un lugar lejos del Santuario, estaba segura que no era bien vista ahí y no quería recibir más humillaciones de las que ya había recibido al ser salvada por el enemigo ni tampoco quería recibir ninguna clase de reclamos y mucho menos quería toparse con el minino porque estaba segura que lo primero que haría seria burlarse de su humillante situación. Se deslizó suavemente hacia el suelo y tambaleándose logró ponerse pie, sentía las piernas flojas y débiles además de que le dolía todo el cuerpo, en especial su pierna izquierda que tenía enyesada y la espalda. Cuando dio unos pasos se percató de que tenía una aguja inyectada en su muñeca por la que entraba suero a su cuerpo y, sin pensarlo siquiera, se la quitó, al igual que el yeso de su pierna, y se encaminó a la salida de la habitación, intentado hacer el menor ruido posible para no despertarlo y no ser descubierta por quien quiera que vigilara ese lugar.

    Cuando se encontró en la entrada de ese extraño sitio, se asombró al ver lo bello que era y lo extrañamente conocido que se le hacía; sintió como si ya hubiera estado ahí y no pudo evitar pensar que se podría tratar de un dèja vú, y de uno muy extraño por cierto. Bajó con cuidado las pocas escaleras que había y se sorprendió aun más al no ver a nadie vigilando el lugar, llegándose a preguntar si creían que ella jamás despertaría o si ya no la consideraban alguien peligroso. Fuera por lo que fuera, le alegró, así mas sencilla seria su huida de ese lugar, aunque intuyó que lo complicado seria cuando se encontrase cerca de la salida del santuario, pero ella se las arreglaría para salir, aunque eso significara usar la poca energía que tenía pero tratándose de simples soldados no creía que le hiciera falta más, solo esperaba que ningún caballero de cualquier rango se encontrara con ellos porque entonces si que no saldría. Con eso en la cabeza comenzó a encaminarse hacía allá, no muy rápido porque sus piernas no le permitían ir con mas velocidad y quería guardar esas pocas energías que tenía para cuando llegara el momento. Durante un buen rato no vio a nadie, ni siquiera de lejos, todo parecía indicar que ese día era el de la suerte y si seguía así de bien estaba segura que lograría salir del Santuario sin mayores complicaciones. Iba confiada en eso cuando de pronto vio aparecer frente a ella a esa chica que había dejado con vida en Eclathión. Al parecer ya estaba bien del ataque que le había hecho y ahora se dedicaba a deambular por todo el Santuario. No le prestó la menor atención y cuando se cruzaron ni la volteo a ver ni la chica a ella tampoco. De pronto sintió como algo se enredaba rápidamente en su cuello y sin poder hacer nada por evitarlo, quien la hubo atacado jaló con fuerza la cuerda lo que la hizo caer de espaldas al suelo, provocándole un desgarrador dolor en la malherida espalda y asfixia que le impidió gritar
    - Ya sabía yo que ese cabello lo había visto antes, maldita berseker – dijo furiosa Yatzin quien jalaba mas y mas la cuerda, arrastrando a Lunye por el suelo – pagaras por lo que le hiciste a mi pueblo, con tu vida
    - Mal…dita
    Lunye agarró la cuerda con ambas manos y con todas las fuerzas que tenía la jaló pero desgraciadamente para ella tenía la desventaja en ese momento ante la amazona, cosa que la enfureció. Estaba comenzando a ver nublado y puntos brillantes, además de que sabía que si eso seguía así pronto perdería el conocimiento. Volvió a jalar de nuevo la cuerda y esta vez tuvo que hacer uso de su cosmos para lograr que la amazona soltara la cuerda. Lunye se sentó en el suelo con ambas manos alrededor de su cuello, tosiendo, y después de unos pocos segundos, se puso de pie con dificultad, volteando a ver a su enemiga con una cínica sonrisa y con una mano en el cuello
    - Admito que me tomaste por sorpresa – dijo Lunye – y si no hubiera actuado pronto me hubieras matado, pero tienes que admitir que aun no estas a mi altura, deberías estar agradecida por haberte dejado a ti con vida
    - ¿Agradecida, dices? – Preguntó Yatzin desconcertada y furiosa, más furiosa que otra cosa – ¡no digas esa clase de estupideces!
    La amazona se dirigió rápidamente a atacarla por lo que Lunye se puso a la defensiva, logrando cubrir con su brazo una fuerte patada que la empujó un poco hacia atrás y que sin duda le dolió pero no lo demostró. Después Yatzin volvió a atacarla pero esta vez con una gran cantidad de puñetazos que en un principio Lunye pudo detener aunque conforme avanzaba el tiempo se le iba dificultando hasta que ya no pudo con ellos y los empezó a recibir, todos a la cara y al estomago. Cuando Yatzin se cansó de golpearla, le dio un último en la mejilla derecha para tirarla al suelo de bruces
    - No eres nada sin esa espada, berseker – Lunye no contestó, sabía que mentía pero decirle que no estaba en condiciones de una buena pelea contra ella sería como humillarse a sí misma y darle la oportunidad a la amazona de humillarla también.
    La berseker se hincó en el suelo y con su mano se limpió la sangre que salía de su boca. Se miró las piernas y grande fue su sorpresa al ver que sangraban, las heridas que le había hecho el caballero dorado en el monasterio se habían lastimado durante la pelea y ahora sangraban, no solo la de las piernas, también las del resto del cuerpo.

    Mientras todo eso pasaba en algún lugar del Santuario, Milo seguía dormido sin siquiera imaginar que Lunye ya había despertado y que se encontraba peleando. Camus, que lo estaba buscando para irse a comer juntos en el templo de Acuario como habían quedado, se sorprendió al verlo dormido y se sorprendió aun mas al ver la cama vacía
    - Milo – lo llamó mientras lo zarandeaba con brusquedad para despertarlo
    - ¿Qué pasa? – preguntó Milo adormilado
    - ¿Dónde esta? – le respondió Camus algo alterado
    - ¿Quién?
    - Nira
    Milo volteó violentamente hacia la cama que se encontraba tras de él y se levantó del suelo de inmediato
    - ¡Maldición! – exclamó y sin darle tiempo a Camus de reaccionar, salió corriendo de ahí
    Sabía perfectamente hacia donde se había podido dirigir ya que si al despertar hubiera recordado todo lo hubiera despertado o bien le hubiera puesto una cobija encima (conociendo bien a Nira optaba mas por la segunda opción, era incapaz de despertarlo cuando dormía a deshoras). Se sentía terriblemente mal y estaba realmente molesto consigo mismo, ¿Cómo había podido quedarse dormido y no sentir cuando ella se levantó y se fue?, solo esperaba que no se hubiera metido en problemas y que no se hubiera topado con Aioria porque conociendo lo impulsivo que a veces llegaba a ser el caballero dorado de Leo, podría llegar a lastimarla.

    - ¿Qué pasa? – le preguntó con voz fuerte Yatzin a la berseker al ver que no se levantaba ni decía nada
    - Nada que te importe – le respondió Lunye molesta, no quería que la viera así y se diera cuenta de lo mal que estaba
    La respuesta de Lunye molestó en sobremanera a Yatzin, quien cogió la cuerda del suelo y volvió a enredarla en su cuello, asfixiándola una vez mas. Se acercó a ella y con la misma soga la levantó y la juntó a ella
    - Siempre he dicho que morir asfixiada es lo peor… sientes poco a poco como el oxigeno no llega a tu cerebro, tu vista se nubla, tu boca se seca y tus pulmones ruegan por que les llegue algo de aire, eso aunado a la desesperación por no poder hacer nada al respecto – Yatzin apretó mas la cuerda mientras que Lunye no dejaba de luchar para que la amazona la soltara pero todo era inútil, sus fuerzas la abandonaban rápidamente y estaba a punto de desfallecer
    - ¡Suéltala! – gritó alguien desde lejos, Lunye logró distinguirlo de quien se trataba aun a pesar de que su vista era casi nula y todo lo que escuchaba lo oía lejos y confuso
    - Joven Milo – dijo Yatzin algo sorprendida dejando de hacer algo de fuerza pero no la suficiente como para que Lunye pudiera respirar. Cuando Milo por fin llegó se puso frente a Yatzin
    - Suéltala, Yatzin – dijo Milo algo alterado mientras veía como los esfuerzos de Lunye por soltarse se hacían cada vez mas débiles
    - No… ¿que no la ve?, es la que mató a todas las amazonas en Eclathion
    - No me importa, suéltala
    - Pero…
    - ¡QUE <st1:PersonName w:st="on" ProductID="LA SUELTES">LA SUELTES</st1:PersonName>! – le gritó y Yatzin la soltó, no tanto por hacerle caso sino por la sorpresa que le causó el hecho de que le gritara. Milo sujetó a Lunye antes de que cayera al suelo
    - ¿Cómo puede defender a alguien como ella? – preguntó Yatzin dolida y Milo intuyó que a punto de llorar
    - Ella solo cumplía órdenes – respondió Milo y la cargó en sus brazos. Yatzin se le quedó viendo incrédula
    - Esa no es una excusa para matar
    - Lo sé, pero ella no es una mala persona
    Milo se dio media vuelta mientras que Yatzin solo lo miraba desconcertada alejarse sin dejar de apretar los puños, había estado tan cerca de cumplir lo que durante todo ese tiempo había querido hacer que si no hubiera sido por el caballero lo habría logrado y, por el simple hecho de pensar en eso, lanzó furiosa la cuerda al suelo
    - Algún día lo conseguiré, maldita berseker, pero cuando menos ya herí tu orgullo ahora solo me falta matarte

    Durante el recorrido a la fuente, Milo no apartó su mirada de la chica que yacía inconsciente en sus brazos, no imaginó que Yatzin fuera capaz de atacarla y mucho menos que se toparían. Cuando llegó a la fuente vio a Camus pero no le dijo nada, simplemente le dedicó una mirada algo cansada y preocupada que le dijo a Camus que lo esperara. Se dirigió al cuarto en el que había estado Lunye durante toda esa semana y la acostó con suavidad en la cama. Se le quedó viendo por un momento y tal como lo había hecho en el salón de Olympus Mons, le detuvo la sangre que salía por las cavidades de su técnica. Le quitó el cabello que estaba sobre su rostro, la arropó, le besó la frente y se encaminó a la puerta
    - ¿Por qué no te has llevado la espada contigo? – le preguntó Lunye débil y fría, sin dejar de mirar el techo. Milo volteo a ver a Elliniká y después a Lunye
    - No lo se… simplemente se me olvida
    - ¿Qué acaso no te dijeron?
    - ¿decirme que? – preguntó el caballero algo desconcertado
    - Que esa espada es ahora tuya – Milo se sorprendió al escuchar la respuesta
    - ¿Tu… le dijiste eso a la sacerdotisa?
    - Si… pero solo la tendrás hasta que yo recuerde, ¿entiendes?
    - Claro que sí… Elliniká es tuya, tú luchaste duro por ella
    - No lo recuerdo y por eso quiero que tú me la cuides mientras siga así, algo me dice que puedo confiar en ti
    - No te preocupes, así lo haré – Milo tomó a Elliniká de la cama y vio como Lunye cerraba sus negros ojos. Milo sonrió un poco, aunque se comportó fría con él muy en el fondo se encontraba <st1:PersonName w:st="on" ProductID="la Nira">la Nira</st1:PersonName> que siempre había conocido y no descansaría hasta recuperarla, el hecho de que confiara en él le bastaba para saber eso. Salió de la habitación no sin antes dedicarle una última mirada, entrando una sacerdotisa cuando Milo cruzó la puerta. Una vez estando fuera de la fuente, Camus se acercó a él
    - ¿Cómo esta?
    - Bien, solo cansada pero bien
    - ¿Y tú? – Milo pensó la respuesta
    - Igual que ella… - respondió al fin – vámonos, tengo hambre
    - Está bien
    Ambos emprendieron el camino al onceavo templo, Camus estaba sorprendido por la fortaleza que demostraba su amigo en esos momentos tan difíciles y por eso estaba orgulloso de él y aunque no lo quisiera demostrar sabía perfectamente que Milo no estaba bien pero sabía que pronto lo estaría, lo sabía porque confiaba en él.
     
  7.  
    Liimatainen

    Liimatainen Entusiasta

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    Re: LA BATALLA CONTRA UN SER SANGUINARIO (Continuacion de Una Bella Amistad)

    Hola!!!

    Venus!! Que bien que colocaras esta actualización... es como mi regalo de navidad adelantado, *O* jaja ^^
    Tenía muchas ganas de leer algo nuevo de este fic *-*...

    Wow! Que bien que Nira despertase... aunque que mal que aún no logre recordar, esperemos que pronto pueda hacerlo ^^
    Vaya cuanto rencor le guarda Yatzin a Nira... un poco más y la mata, que bueno que Milo llegó a tiempo ^^

    Cuídate mucho amiga!!

    Feliz navidad!!!

    Nos leemos,
    bye!!!
     
  8.  
    Ikki

    Ikki Entusiasta

    Acuario
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    Re: LA BATALLA CONTRA UN SER SANGUINARIO (Continuacion de Una Bella Amistad)

    Uy felices fiestas.
    Como siempre empiezo a leer los capitulos
    despacio para que no se terminen, ya me pondre al dia.

    Saludos, VdeM nos vemos.
     
  9.  
    Nira

    Nira Entusiasta

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    LA BATALLA CONTRA UN SER SANGUINARIO (Continuacion de Una Bella Amistad)
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    Re: LA BATALLA CONTRA UN SER SANGUINARIO (Continuacion de Una Bella Amistad)

    Muchas gracias por el comentario Nohemi y bueno Ikki tomate tu tiempo para leerlos ^^. Aqui vengo a dejar el siguiente capitulo, espero que sea de su agrado y no olviden dejar sus comentarios ^^


    -----------------------------------------------------------------------------------------------------------------

    CAPITULO 35: ¿DESCANSAR?... NO, TODAVIA NO
    [​IMG]
    - ¿A dónde vas?

    Ambos compañeros ya habían terminado de comer pero Milo no se dirigía precisamente hacia su templo
    - Con el patriarca, quiero pedirle permiso para salir de nuevo a Milos, ahora que Nira ya despertó debo avisarle a mi maestro
    - Es cierto… suerte
    - Gracias

    Milo salió del templo de Acuario rumbo a los aposentos del Patriarca. Ahora que ella había despertado se sentía realmente tranquilo y mas porque no había sido tan malo como el se lo esperaba, francamente creía que cuando Nira despertara le iba reprochar el haberla herido de esa forma, además de que muy posiblemente fuera querer matarlo o simplemente lo amenazara, todo acompañado de una fría mirada y una agresiva actitud. Pero nada de eso había pasado, lo peor fue lo acontecido con Yatzin y la frialdad con la que le había hablado, por todo lo demás estaba bien, mas que bien, era excelente el hecho de que, aunque no supiera porque, aun confiaba en él y eso ya era motivo para tranquilizarse y tomar las cosas con calma, lo único que tenía que hacer de ahora en adelante era esperar y ayudarla a recordar y para eso necesitaba de Andro. Solo esperaba que Shion le diera permiso de salir del Santuario, hacía poco que había salido y pedirle de nuevo ese favor podría complicar un poco las cosas. Cuando llegó, los pocos soldados que custodiaban la puerta se le acercaron; era raro cuando se encontraban ahí.
    - Deseo hablar con su Santidad – dijo Milo con firmeza
    - Un momento, por favor – respondió uno de los soldados y entró. No había pasado mucho tiempo cuando salió – pase
    Milo entró y cuando estuvo a pocos metros de Shion, se hincó
    - Santidad
    - ¿Vienes a pedirme permiso para salir a Milos de nuevo, verdad?
    - Así es, su santidad
    - Me temo que esta vez no será posible, Milo
    - ¿P-por qué, su santidad? – preguntó Milo desconcertado, no se lo esperaba
    - ¿A que vas?
    - A decirle a mi maestro que Nira ya despertó, santidad
    - Milo, se que ella es muy importante para ambos y por eso creo que sería mejor si tu te quedaras con ella, cuando menos mientras se recupera – Shion se le quedó viendo por un momento pero Milo no dijo nada, solo miraba el suelo confundido – dime, ¿recuperó la memoria?
    - No, santidad
    - Entonces con mayor razón deberías quedarte, tendrá muchas dudas y tú eres el único que podrá responderlas
    - Entiendo
    - Yo le envío una carta a Andro explicándole como esta todo por acá, además necesitas descansar, me he enterado que no sales de la Fuente y te noto cansado, ¿has estado durmiendo bien, Milo?
    No podía mentirle, eso era como mentirle a la misma Athena y era considerado una afrenta muy grave contra ella. De todos modos tardó un poco en contestarle
    - ¿Milo?
    - No… la verdad no – respondió Milo en un murmuro aunque Shion lo escuchó perfectamente
    - No te preocupes, Milo, todo saldrá bien, Andro entenderá; además de que toda la responsabilidad caerá sobre mí
    - Creo… que tiene razón… lo mejor será quedarme con ella… eso era todo lo que quería hablar con usted, santidad, me retiro- Milo se levantó, hizo una reverencia y salió de ahí

    Durante el resto del día se la pasó en su templo, la verdad era que no tenía ánimos de hablar con nadie y lo único que quería era dormir un poco, le hacía falta, además de que sabía que lo peor ya había pasado, Nira ya estaba fuera de peligro y había despertado y si quería mas pruebas para asegurarse de que ella ya estaba bien le bastaba con el hecho de que podía dar pelea, no como las que ella estaba acostumbrada pero tenía las suficientes energías como para defenderse y eso estaba bien, pronto ella recuperaría todas sus fuerzas y retenerla en el santuario se volvería mas complicado pero no se preocuparía por eso en ese momento sino hasta que esa situación se presentase, mientras tanto lo único que rondaría por su mente sería cuidarla, protegerla y ayudarla de y en todo lo que fuera posible y haría todo lo que estuviera en sus manos para recuperarla. Con eso en la cabeza se quedó dormido, hasta el día siguiente y sin sueños que lo molestaran.

    Hacía mas de una hora que se había despertado; durante el resto del día de ayer se la había pasado dormida y es que la pelea que había tenido con esa inoportuna amazona (Yatzin, así la había llamado el caballero) la había dejado agotada. Por la luz que entraba por la puerta, intuía que ya era media mañana y aunque quería levantarse, el dolor en la espalda la obligaba a permanecer acostada. En eso entró una de las sacerdotisas
    - Buenos días, joven
    - Lunye, mi nombre es Lunye – la corrigió la ex berseker de muy mala manera
    - Lo siento… ¿Cómo amaneciste, Lunye? – la sacerdotisa se dirigió hacia el suero y cerro (o al menos eso fue lo que creyó Lunye) lo que parecía ser una clase de válvula que se encontraba en la manguera
    - Bien, creo – respondió volteando a otro lado
    - ¿No te duele la espalda? – quitó la bolsita vacía y puso otra, volviendo a girar la pequeña válvula
    - Un poco – reconoció Lunye - ¿Cuándo voy a poder levantarme de esta cama?
    - ¿Eso es lo que quieres? – la sacerdotisa inyectó algo en el suero y rápidamente el dolor empezó a menguar
    - Si, ya me cansé de estar solo acostada
    - Te dejare levantarte si solo me prometes dos cosas – Lunye volteo a verla sorprendida
    - ¿Qué?
    - Uno que no salgas de la fuente y dos que no te quites el suero ni el yeso
    - ¿Eso solamente?
    - Si, a menos que quieras mas restricciones porque puedo…
    - No, con eso basta, creo que podré cumplir lo que me pide
    - ¿Crees…o lo harás?
    - Lo haré
    La sacerdotisa se acercó a ella y la ayudó a sentarse en la cama y después a ponerse de pie. Le acercó el tubo que contenía la bolsa del suero
    - A donde quiera que vayas tendrás que llevarte esto, además, te sirve de apoyo para caminar
    Lunye no dijo nada y simplemente lo tomó dirigiéndose inmediatamente hacia la salida de la habitación. La sacerdotisa iba tras de ella, cuidando de que no fuera a dar un traspié que la hiciera caer. Cuando estuvieron frente a las escaleras la sacerdotisa le volvió a hablar
    - La Fuente es todo donde veas bastante vegetación y puedes andar por todo eso, mas allá no, ¿entendido?
    - Si… ¿Cuánto tiempo?
    - Tienes de límite el atardecer o hasta que te canses, lo que suceda primero aunque necesito que vengas aquí dentro de dos horas para volver a inyectarte el analgésico
    - Entiendo
    Lunye bajo uno a uno los tres escalones cuidando de no lastimarse la pierna, valiéndose del suero para ello. Cuando estuvo en suelo firme vio a su compañera de batalla sentada junto a un enorme árbol con un arnés en su brazo derecho
    - ¡Ioanni!
    - ¡Lunye! – Ioanni se levantó y se dirigió a ella rengueando, al igual que ella también tenia un yeso en su pierna izquierda – ey, ¿Cómo estas?
    - Estoy bien, solo con algunas molestias aun, ¿y tu?
    - Yo ando bien, solo esperaba a verte para irme en cuanto pueda
    - ¿y los otros?
    - Nithael ya se fue y Skuler debe de andar por ahí pero esta bien. ¿Recuerdas algo?
    - No y quiero que me digas porque nunca me dijiste que estabas igual que yo
    - Lunye, eso no tiene importancia pero aun así te voy a responder. No te dije nada porque mi pasado dejó de importarme, simplemente creí que eso era lo mejor y que muy posiblemente mi vida era todo un desastre y que no valía la pena recordarla. Y por si te interesa, Skuler y Nithael están igual que nosotras
    - Eso ya lo sé… Ares me lo dijo
    - ¿Ares?, que falta de respeto la tuya al llamarlo así
    - No pienso tenerle respeto a alguien que me privó de mis recuerdos – dijo Lunye realmente molesta
    - ¿Qué?... ¿Quién te dijo tal barbaridad?
    - Él, antes de medio matarme, me lo dijo todo. Tú, Nithael, Skuler y yo fuimos tomados de diferentes lugares no sin antes atacarnos. Nos llevó a su monasterio y nos borro la memoria, llenándonos la cabeza de mentiras
    - Eso no puede ser cierto – dijo Ioanni anonadada, no podía creer lo que escuchaba
    - ¿Qué es lo que pasa? – preguntó Skuler al verlas así
    - Fuimos engañados por Ares, Skuler – respondió Ioanni seria – él mismo nos atacó y después nos mintió diciéndonos que nos había salvado, además, no perdimos la memoria de un golpe como nos dijo sino que él mismo nos la quitó
    - ¿Quién les dijo tal cosa? – preguntó sorprendido
    - Él mismo me lo dijo antes de medio matarme – respondió Lunye molesta
    - Entonces, ¿todos estos años le estuvimos sirviendo a quien debía ser nuestro enemigo? – ambas chicas asintieron con la cabeza
    - Deberíamos irnos esta noche, los tres ya estamos bien – dijo Ioanni
    - Yo no puedo – dijo Lunye pensativa
    - ¿Por qué? – preguntó Skuler desconcertado
    - Aquí están todas las respuestas que busco – Lunye volteo hacia el emplazamiento y vio a Milo hablar con la sacerdotisa, al parecer le había preguntado donde estaba porque la había señalado, pero al verlos a los tres juntos decidió quedarse donde estaba
    - ¿En el santuario? – preguntó Ioanni aun mas desconcertada
    - Antes de ser berseker fui caballero de Athena y aquí hay alguien que parece ser que me conocía. Me quedare unos días mas, solo para ver si él me ayuda a recordar, si no, me iré
    - Entiendo – dijo Skuler – ¿de casualidad no es ese?,- preguntó refiriéndose a Milo - te ha estado mirando desde que llegó
    - Si, es él
    - Supongo que querrás hablar con él – dijo Ioanni – siempre habías estado esperando un momento como este
    - No lo sé… ¿Qué tal si mi vida era peor a la que tengo ahorita?
    - Y que tal si era mejor – dijo Skuler
    - Quizás sea mejor averiguarlo… si era mejor o peor no importa porque así ya no sufrirás por saberlo – dijo Ioanni
    - Tienes razón… pero ahorita no me urge hablar con el caballero, quiero estar con ustedes antes de que se vayan
    Durante las dos horas que tenía Lunye antes de ir con la sacerdotisa se quedó con sus dos compañeros platicando sobre todo lo que les había acontecido en la ultima semana, sobretodo de su pelea en cada uno de los salones. Ioanni les platicó sobre las visitas de Camus en los primeros días, las preguntas que le hacia y su pelea que tuvo contra él en el salón de Valles Marineris. Skuler les platicó de su pelea contra Saga pero el no recibió visita alguna de ningún caballero del Santuario. Lunye les platicó de su pelea contra Milo, lo acontecido en el Salón Principal y su humillante derrota contra la amazona que dejó con vida en Eclathión que para su sorpresa aun permanecía en el Santuario. Cuando el tiempo de ir a que le aplicaran el analgésico llegó – además ya le había comenzado a doler la espalda y la pierna – se despidió de sus compañeros y se fue. Cuando llegó la sacerdotisa la hizo pasar hasta la habitación en la que estaba
    - Vino a buscarte el joven Milo – le avisó la sacerdotisa mientras le aplicaba el medicamento – pero al ver que tu conversación con tus amigos iba para largo decidió irse aunque dijo que volvería mas tarde
    - Entiendo
    - Ese hombre te tiene gran afecto, Lunye – a la chica de cabellos rojos le sorprendió y le extrañó el comentario
    - ¿Por qué lo dice?
    - Mientras estuviste inconsciente no salía de aquí, además de que se preocupaba mucho por tú salud sin importarle la de él… hubo ocasiones en las que le tuve que exigir que saliera, no tanto por ti sino por él, pero ahora que ya despertaste seguro descansará mas, le hace mucha falta
    Lunye no respondió pero la sacerdotisa se dio cuenta inmediatamente que la chica estaba sorprendida por lo que acababa de enterarse y no la culpó, si a ella le ocurriera lo mismo estaría igual o peor
    - ¿Te puedo pedir un favor, Lunye?
    - Si
    - Como a mi no me escucha, dile al joven que descanse mas porque le hace mucha falta, aunque ahora lo vi un poco mejor
    - Claro, se lo diré
    - Te lo agradezco… ya puedes irte
    Lunye se levantó de la cama y se fue hacia el pequeño pero hermoso jardín, pero al salir se llevó una gran sorpresa que no esperaba y que le desagradó mucho, aun no quería toparse con él
    - Contigo quería hablar, Lunye… vine a proponerte algo
    - ¿Qué es lo que quieres, minino? – le preguntó fría Lunye a Aioria
    - Quiero la revancha
    - ¿No estarás hablando en serio, verdad Aioria? – preguntó Milo que acababa de llegar alterado y algo molesto
    - Hablo muy en serio
    - ¿Qué no te bastó con mi derrota en Iraklión, minino? – preguntó Lunye con sarcasmo
    - No, porque quien te venció allá fue Mu no yo
    - Eso es cierto… tu di cuando, te doy esa oportunidad
    - Cuando te recuperes, no quiero pelear contigo ahorita, sería una falsa victoria
    - Como quieras… ¿algún lugar en especifico?
    - El Coliseo, si no sabes donde es pregúntale a Milo
    - ¡¿Qué?! – exclamó Milo desconcertado
    Aioria se dio media vuelta y se fue de ahí
    - No deberías preocuparte – dijo Lunye tranquila y seria, sin dejar esa frialdad que Milo no sabía por cuanto tiempo soportaría
    - No puedo hacer eso – respondió Milo sin dejar de ver hacia el frente. Lunye volteo a verlo de reojo y se percató de lo que le había dicho la sacerdotisa
    - Deberías mejor descansar en vez de preocuparte por mí, te vez fatal
    - No, aun no, antes quiero intentarlo – Milo volteo a verla y Lunye hizo lo mismo
    - ¿Intentar que, Milo?
    - Recuperarte, Nira
    Lunye se le quedó viendo fijamente, algo sorprendida y aunque hizo lo posible por ocultarlo ante el caballero, no pudo…
     
  10.  
    Liimatainen

    Liimatainen Entusiasta

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    Re: LA BATALLA CONTRA UN SER SANGUINARIO (Continuacion de Una Bella Amistad)

    Hola!!

    OMG! Que buena te quedó esta actualización... no sé, me pareció grandiosa, claro como todas las que haces ^^

    Me alegro que Nira les dijese a sus ex compañeros de batalla la verdad sobre Ares... ^^
    Wow! Ese Aioria no tiene remedio, ¿cómo se le ocurre pedirle una revancha a Nira? ¬¬

    Me encantó eso de que Milo quiere recuperarla, eso fue muy tierno de su parte *-*

    Cuídate mucho amiga!!

    Nos leemos,bye!!
     
  11.  
    Ikki

    Ikki Entusiasta

    Acuario
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    Re: LA BATALLA CONTRA UN SER SANGUINARIO (Continuacion de Una Bella Amistad)

    VdeM, saludos, ya leere fics atrasados.

    Extraño a muchos,Te extraño Maki !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
     
  12.  
    sanako

    sanako Usuario común

    Virgo
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    Re: LA BATALLA CONTRA UN SER SANGUINARIO (Continuacion de Una Bella Amistad)

    wash mera conti esta muy guena continuale pronto plis

    sanako
     
  13.  
    Icaro

    Icaro Iniciado

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    Re: LA BATALLA CONTRA UN SER SANGUINARIO (Continuacion de Una Bella Amistad)

    Bueh, estoy un poco (no, muy) desactualizado, pero igual siempre estare aca para leer este fic, que en lo personal me gusta muxo, asi que ojala le sigas escribiendo esa historia tan cool;)
     
  14.  
    Ivon_moon

    Ivon_moon Entusiasta

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    Pluma de
    Re: LA BATALLA CONTRA UN SER SANGUINARIO (Continuacion de Una Bella Amistad)

    acabo d´leer el fic esta muy padre
    que lo continues
     
  15.  
    Nira

    Nira Entusiasta

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    LA BATALLA CONTRA UN SER SANGUINARIO (Continuacion de Una Bella Amistad)
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    Re: LA BATALLA CONTRA UN SER SANGUINARIO (Continuacion de Una Bella Amistad)

    Que emocion, paso a pagina 11 *-*. Muchisisisisisisisisimas gracias por sus comentarios sin ellos no hubiera sido posible ToT. Bueno, aqui les traigo el siguiente capitulo, la verdad es que Stephen King esta volviendo a hacer de las suyas con eso de inspirarme (Estoy leyendo Eso y esta... fenomenal *-*). En fin, espero que les guste este capitulo y no olviden dejar sus comentarios ^^
    --------------------------------------------------------------------------

    CAPITULO 36: RECUERDOS DE UNA VIDA OLVIDADA

    [FONT=Geneva, Arial, Sans-serif]- No vuelvas a llamarme así
    La sorpresa pasó rápido y ahora era algo de molestia lo que había invadido a Lunye y Milo comprendió que era más frustración lo que la chica sentía al no poder recordar ese nombre que furia o rencor
    - Lo siento – se disculpó – es solo que es difícil decirte Lunye pero haré hasta lo imposible para que esto no vuelva a ocurrir, lo prometo
    - ¿Desde hace cuanto se supone que me conoces? – preguntó Lunye, le interesaba saber eso y mas por lo que le había dicho la sacerdotisa
    - Mas de diez años
    - Es… mucho tiempo
    - Si, la verdad si
    - Lunye se dio media vuelta y se sentó en las escaleras, apoyando sus codos en sus piernas y escondiendo su cara en sus manos. Milo, por su parte, solo la siguió con la mirada, no sabía como acercársele, su fría actitud se lo complicaba bastante y es que no quería presionarla ni abrumarla mas de lo que ya estaba, además, esperaba que su maestro recibiera la carta del patriarca y viniera a ayudarlo porque francamente no estaba seguro de que era lo que tenía que hacer para ayudarla y recuperarla
    - Creía que al encontrar a alguien que me conociera recordaría todo – dijo Lunye de pronto sorprendiendo bastante al caballero y después volteo a verlo – pero ahora que me encuentro aquí ya no se que creer – Lunye bajó la mirada al suelo y volvió a esconderla en sus manos. Milo se dirigió a ella y se sentó a su lado
    - Recordaras, estoy seguro de eso
    - ¿Por qué?... ¿Cómo puedes estarlo?
    - Porque no me rendiré hasta conseguirlo ni te dejaré rendirte… además, confías en mí y eso me da esperanzas
    - No son mas que falsas esperanzas, no se ni porque te lo dije
    - Porque una parte de ti sabe que puedes contar conmigo… tu mente no me recuerda pero tu corazón sí
    Lunye se le quedó viendo, sonaba algo cursi pero no por eso descabellado, al final de cuentas confiaba en él aunque no hacía mucho que lo había conocido, pero no por eso se mostraría vulnerable y débil ante él, seguiría siendo fría hasta que lo considerara apropiado o hasta que ella se cansara de su propia actitud, cuando menos solamente con él, el resto de los que estaban en el Santuario tendrían que seguir soportando su actitud indiferente hasta que se fuera de ahí.
    - Disculpen
    Ambos voltearon hacia atrás y vieron que los había llamado una sacerdotisa
    - ¿Qué pasa? – pregunto Milo
    - Ya son las dos de la tarde… lo siento joven pero ella tiene que comer
    - No tengo hambre – dijo Lunye apartando la vista al jardín
    - Ella tiene razón, Ni-Lunye, tienes que comer
    - Y usted también – dijo la sacerdotisa – comer y descansar
    - Lo se – Milo se levantó – me voy a comer y a descansar – mintió – regreso después
    - Esta bien… cuando regreses quiero que me respondas unas preguntas – Lunye también se levantó, apoyándose del suero para eso, y se metió dentro sin voltear una sola vez hacia atrás. Una vez que ella se perdió de su vista, Milo también se fue rumbo a su templo dispuesto a comer, pero no creía que pudiera descansar ni aunque así lo quisiese, de eso estaba totalmente seguro.

    Tres horas después volvió de nuevo a la fuente y grande fue su alivio al ver a Lunye fuera, sentada en las escaleras comiendo lo que parecía ser una mandarina. Se le quedó viendo por un largo rato, admirando la tranquilidad que la envolvía y que durante años lo envolvió a él cada vez que estaba con ella o cada que simplemente lo volteaba a ver con una sonrisa dibujada en sus labios y, justo en ese momento, se dio cuenta de lo mucho que la extrañaba y de lo mucho que le hacia falta volver a sentir su presencia.
    - Como que ya fue suficiente tiempo, ¿no lo cree así, caballero? – preguntó una mujer a su espalda, sacándolo de sus pensamientos y volteo hacia ella un tanto alterado por la sorpresa y, porque no, el susto. La chica de cabello rubio estaba sentada bajo la sombra de un árbol y no lo volteaba ver – Lo ha estado esperando desde hace una hora – Milo volvió a mirar a Lunye y vio que ya se había terminado la mandarina y que solamente se limitaba a mirar la cáscara que tenía en sus manos – No suele ser muy paciente pero se ve que le intriga lo que usted pueda decirle, ha estado esperando esto durante cuatro años y créame cuando le digo que cada vez que tenía la rara oportunidad de salir a la ciudad esperaba ansiosa que alguien se le pusiera en frente y la llamara por su nombre
    - Hacerla esperar mas seria un sacrilegio, ¿verdad? – dijo Milo en un susurro que Ioanni muy apenas logró captar
    - Si
    Milo comenzó a caminar hacía donde se encontraba Lunye. Ioanni se levantó con cierto esfuerzo y un tanto indecisa en si volverle a hablar o no
    - Pero – dijo Ioanni y Milo se detuvo, volteando a verla – tenga cuidado de querer aprovecharse de la situación o lo lamentara
    - No se preocupe, no pienso hacer eso – respondió Milo un tanto distante y siguió con su camino. Jamás se atrevería a hacer algo que la dañara, ya bastante mal se sentía con el hecho de haberla atacado en el monasterio como para dañarla aun más.
    Cuando Milo salió del pequeño conjunto de árboles que había en ese lugar, Lunye volteo a verlo pero, para desilusión del caballero, no sonrió, sino que se limitó a mirar de nueva cuenta la cáscara de mandarina sin dejar de exprimirla y mirar distraídamente el pequeño rocío de agua que salía cada vez que lo hacía. Milo se sentó a su lado y se puso a mirar al frente, haciendo lo posible por no voltear a verla, cosa que logró
    - Creí que tardarías menos – dijo Lunye en un reproche – pero eso no importa ya… ¿Qué tanto conoces de mi pasado antes de que me conocieras?
    - Bastante
    - ¿Cuántos años tengo? – la pregunta lo desconcertó un poco
    - veintiuno
    - Hasta en eso me mintió el desgraciado – dijo Lunye con cinismo y con cierto dolor – según yo tenia veinticuatro – Lunye comenzó a reírse pero era una risa hueca y fría que hizo estremecer a Milo - ¿Cuándo es mi cumpleaños?
    - veinticuatro de octubre
    - Una mentira mas… ¿Dónde nací?
    - En Milos
    Lunye volteo a verlo, algo sorprendida, pero ese sentimiento pronto pasó y se convirtió en desilusión
    - Una más… - dijo apretando los puños sobre sus piernas - ¿Cómo se llaman mis padres? – Milo se quedó pensando, ella se lo había dicho pero solo una vez, estaba seguro que esos nombres estaban en alguna parte de su cabeza aunque escondidos y muy bien, vaya que si lo estaban. Lunye lo miraba impaciente – No te los sabes, ¿verdad?
    - Si, si me los sé
    Milo cerró los ojos, intentando recordar ese día en el que ella le había confiado ese dato. Él tenía once años y ella diez. Recordó que habían estado al pie del Profitis hablando de sus vidas cuando el tema de sus padres salio a flote. Él había comenzado contándole sobre la mala relación que tenía con sus padres, los gritos, los golpes, las humillaciones que había recibido durante siete años. Le había dicho sus nombres también: Clío y Nicholas y que si no hubiera sido por ellos que lo habían corrido de su casa, jamás habría llegado al Santuario y mucho menos habría ido a Milos, habiendo perdido así la gran oportunidad de conocerlos, a ella y a Andro, su maestro. Recordó el sonrojo de Nira cuando dijo eso y la risita nerviosa que le encantaba escuchar pero que pronto se detuvo al tocarle a ella relatar su vida. Recordó esa expresión seria y triste que solía poner cuando hablaba de su vida o en determinados días del año (de eso se dio cuenta dos años después de su llegada a la isla). Ella le contó que había nacido en el hospital de Plaka; su relación con sus padres era de lo mejor. Sus nombres… sus nombres eran… eran… eran…
    - Anhelaida y Odiseo – dijo en un susurro, inseguro. Lunye lo observó atenta, esperando cualquier cosa, más que nada una negación, un <<espera, no, esos no son>>. De pronto Milo abrió los ojos y la volteo a ver con una sonrisa – si, esos son… Anhelaida y Odiseo
    - ¿Y donde viven?... ¿en Milos?
    La sonrisa desapareció y el rostro de Milo se endureció, Lunye no pudo evitar sentir una punzada en el pecho, presintiendo algo malo
    - Ellos murieron cuando tenias cinco años, Lunye – por un momento se quedaron viendo, el serio y preocupado y ella realmente sorprendida sin poder asimilar la información. Después, ella desvió la mirada a otro lado, desilusionada
    - Oh, ya veo – Milo sintió el impulso de colocar su mano sobre su hombro para consolarla pero decidió que lo mejor era que no, así que solo se limitó a mirarla entre desesperado por no saber que hacer, impotente por no poder ayudarla y triste por verla así. Lunye, por su parte, hacia lo posible por controlarse y no estallar en llanto manteniendo los ojos cerrados y respirando rápido y profundo. Al final dio un profundo suspiro y volteo a verlo, teniendo la misma expresión fría de siempre - ¿Cómo?... ¿Cómo es que murieron?
    A Milo le sorprendió la pregunta, no esperaba que la hiciera pero creyó… no, supo que era justo y comprensible que ella quisiera saberlo
    - Los… - hizo una pausa, cerró los ojos, respiro hondo y los volvió a abrir. Lunye lo miraba impaciente – los asesinaron… para robarles la casa… - Milo se le quedó viendo, los ojos de la chica querían mas información pero ella no se atrevía a decirlo abiertamente, por lo que Milo siguió y lo contó tal y como ella, hacia 12 años, se lo había contado a él – Era una calida noche de mayo, tu y tus padres acababan de cenar cuando escucharon un disturbio en la calle, a muy pocas casas de la suya…

    Flash back

    - ¿Qué fue eso? – preguntó Nira asustada quien se había detenido al escuchar como una botella era quebrada muy cerca de ahí. En sus manos traía los trastes que había ensuciado durante la cena y los llevaba al fregadero cuando ese alboroto comenzó
    - No te preocupes… deben de ser un par de borrachos que se están peleando, nada grave cariño – respondió Anhelaida mientras tomaba lo que su hija tenia en las manos y le sonreía con dulzura aunque por dentro también estaba un poco asustada pero no se lo quería demostrar – Anda, ve con tu padre, yo me encargo de esto
    - Está bien, mamá
    Nira se fue corriendo a la sala donde se encontraba su padre mientras que su madre se dirigió a la cocina y se puso a lavar los trastes. Anhelaida era muy parecida a su hija solo que su cabello era mas claro, casi rubio, y sus ojos eran verdes oliva; medía alrededor de metro sesenta y era delgada. Odiseo era alto, su cabello era negro igual que los ojos y corto. Ambos tenían los ojos grandes y piel blanca.
    Nira se había sentado al lado de Odiseo y este la tenía abrazada con un solo brazo mientras veían la televisión. El programa se trataba sobre concursos entre familias, quien acertara mayor cantidad de preguntas tenia la posibilidad de concursar por el premio mayor, nada más y nada menos que un millón de euros. A Nira le encantaba intentar responder las preguntas que hacían en el programa pero se frustraba mucho cuando erraba y además, soñaba con ir algún día para intentar ganarse ese dinero que tanta falta les hacía. Una vez que Anhelaida terminó, se sentó al lado de la niña para ver también el programa que a veces los hacía reír por las extrañas respuestas que a veces daban a preguntas sumamente fáciles. Sea como sea, los tres estaban felices y despreocupados, se habían olvidado completamente del disturbio de afuera pensando que eso ya había pasado cuando, la realidad, era que ni siquiera había empezado sino que solo se había tratado de una señal, un aviso de algo que era inevitable.
    De pronto, hubo un disparo, justo fuera de la casa, que dañó la cerradura de la puerta. Odiseo se levantó rápidamente de donde estaba y se dirigió al almacén que se encontraba en la cocina. Al regresar traía en sus manos una pistola.
    - Ustedes quédense aquí
    Odiseo se dirigió al pasillo que daba hacia la puerta de entrada con la pistola al frente listo para disparar. Cuando dio unos pasos hacia la puerta, esta se abrió de golpe y se detonaron cuatro disparos, todos dirigidos a Odiseo, el cual solo logro darse cuenta que eran sus primos los que le dispararon antes de caer muerto al suelo. Anhelaida abrazó a Nira para que no viera el rostro muerto de su padre que se podía ver desde donde estaban. Ambas lloraban al no saber como es que todo eso terminaría. Pronto, los responsables aparecieron en la sala, eran cuatro y estaban drogados eso se les notaba muy fácil. Anhelaida tomo a Nira de la muñeca y se fueron corriendo, rumbo a la habitación de la niña que se encontraba al subir las escaleras. Cuando llegaron, cerró la puerta y escondió a Nira en el ropero
    - No hagas ningún ruido, cariño – dijo Anhelaida tratando de sonar lo más tranquila que pudo, Nira asintió sin dejar de llorar y cerró la puerta.
    No tardaron mucho en dar con ellas.
    Uno de ellos disparó contra la manija y la fregó, abriendo la puerta de una patada. Anhelaida estaba al fondo de la habitación, recargada a la pared temblando de miedo y sin dejar de llorar en silencio
    - ¿Q-que es lo que quieren? – preguntó ella con cierto rencor por todo lo que había pasado pero se le notaba mas el miedo que sentía. El mayor, que al parecer era líder de los cuatro, le apuntó con la pistola y le disparó justo en la cabeza. Anhelaida primero cayó de rodillas y después todo el cuerpo, con los ojos bien abiertos viendo fijamente hacia el ropero, hacia Nira.
    La niña al verla no hizo mas que taparse la boca para detener el grito que estaba a punto de salir. Escuchó los pasos de alguno de ellos acercarse a donde estaba y grande fue el susto que sintió cuando la puerta se abrió de golpe. Fue entonces cuando gritó, como nunca en su vida lo había hecho. El tipo la tomo del brazo con brusquedad y la jaló hacia fuera
    - No desperdiciaremos balas en una niña – dijo el sujeto viendo fija y fríamente a Nira. Ella lo miraba aterrorizada y sin que las lágrimas dejaran de salir de sus negros ojos – dejaremos que el bosque acabe contigo
    El tipo comenzó a jalarla y ella a gritar todo lo que sus pulmones le permitían. Durante todo el recorrido del cuarto a la puerta Nira no dejaba de gritar pidiendo auxilio pero al llegar el tipo que la jalaba la tomo en sus brazos y le tapó la boca con una mano mientras que otro la amenazó con la pistola
    - Si no te callas te disparo, ¿de acuerdo?
    Nira solo asintió y cerró los ojos resignándose a su cruel destino que le había sido asignado desde el día en que vio por primera vez la luz en el hospital. Los minutos que tardaron en llegar al bosque que limitaba la ciudad se le hicieron eternos. Al llegar, el tipo que la traía la aventó, cayendo de bruces en la tierra bajo la tenue luz de la luna creciente
    - ¿Qué les parece si le damos una pequeña ayudita al bosque? – dijo uno
    - Por mi esta bien – respondió el tipo de la pistola.
    Él se situó frente a Nira, quien apenas se había puesto de gatas, y le propinó una fuerte patada en el rostro que la tiro de nuevo al piso. Sangraba de la boca y lloraba desconsoladamente pero eso no le preocupaba a ninguno de los cuatro, en ese lugar quien podría escucharla… nadie, salvo los búhos que ululaban, los grillos que cantaban y uno que otro animal nocturno que estuviera cazando cerca de ahí pero ellos no eran una amenaza. Continuaron golpeándola durante un par de minutos mas hasta que creyeron que ya era suficiente porque si continuaban terminarían matándola y de eso se tenia que encargar el bosque, no ellos. El líder la levantó del suelo sin el menor cuidado y la arrastro hasta ya adentrado el bosque, dejándola tirada en el suelo
    - Si te atreves a regresar… - le advirtió el tipo disparando muy cerca de la cara de Nira – ya sabes lo que te espera – se fue de ahí, riéndose como un loco psicópata mientras hacia girar la pistola en su dedo índice
    Cuando la risa se escuchaba lo bastante lejos como para deducir que ya no regresaría, Nira se hincó en el suelo y explotó en llanto, lloraba realmente fuerte sin quitar sus brazos de su estomago que le dolía horrores, sin mencionar la cabeza, la boca, la nariz, los brazos y las piernas; en pocas palabras le dolía todo el cuerpo pero lo que mas le dolía era el corazón, se había quedado completamente sola en menos de una hora y ahora se encontraba en el bosque sin nadie que la ayudara ni le dijera como salir de ahí. Se levantó como pudo, se tambaleo un poco y se apoyó de un pino que se encontraba cerca de ella y comenzó a caminar sin rumbo fijo, guiándose únicamente del poco instinto que poseía. Toda esa noche no durmió temiendo que ellos decidieran volver o que algún animal se la comiera mientras descansaba. Al día siguiente comió lo que se le ponía enfrente sin preocuparle si era venenoso o no y se quedó dormida recostada a un enorme árbol…

    Fin del Flash back

    - Durante tres días estuviste sola en el bosque, guiándote únicamente por el instinto de supervivencia pero llegó el momento en el que tus esperanzas de salir del bosque se desvanecieron y te diste por vencida, si no hubiera sido por mi maestro hubieras muerto en ese lugar – la voz de Milo se escuchaba sombría y distante, llena de dolor. La chica lo miraba estupefacta sin creer lo que escuchaba.
    Lunye se levantó de pronto y se dirigió hacia adentro de la fuente. Milo también se levantó pero se quedó donde estaba
    - Debes de saber una cosa mas – dijo Milo y Lunye se detuvo
    - ¿Qué cosa? – preguntó ella sin voltearle a ver
    - El hombre contra el que peleaste en Milos es el mismo que te salvó en esa ocasión
    Lunye se quedó unos segundos parada en ese lugar, sin moverse, y después siguió hacia la habitación que le habían asignado cerrando la puerta con fuerza. Milo sintió al momento del portazo una extraña sensación de dolor en el corazón y supo en ese instante que esa noche no dormiría y si lo lograba no soñaría mas que horribles pesadillas. Nada lejos de la realidad…
    [/FONT]
     
  16.  
    Ivon_moon

    Ivon_moon Entusiasta

    Acuario
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    Re: LA BATALLA CONTRA UN SER SANGUINARIO (Continuacion de Una Bella Amistad)

    si soy la primera
    mucha felicidades venus por que tu fic cada ves esta mas emocionante

    pobre de nira o lyune o como se llame pero pobre de ella de saber como murieron sus padres :llorar:
     
  17.  
    Liimatainen

    Liimatainen Entusiasta

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    Re: LA BATALLA CONTRA UN SER SANGUINARIO (Continuacion de Una Bella Amistad)

    Hola!! ^^

    Wow!! :eek: ...que actualización más.... fantastica... fue realmente.... interesante, genial, magestuosa *-* simplemente divina *O*

    Me traumaste con ella ToT... fue algo cruda, pero muy interesante, pobre Nira... si que ha sufrido u.uU... ojalá que pronto pueda recordar su pasado... por muy doloroso que sea

    Cuídate mucho!!

    Nos leemos,
    bye!!
     
  18.  
    Ikki

    Ikki Entusiasta

    Acuario
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    Re: LA BATALLA CONTRA UN SER SANGUINARIO (Continuacion de Una Bella Amistad)

    Hi Venus lei el capitulo 34, muy
    bueno, y es que Nira no se acuerda de mucho
    y ahí nomas quiere meter combate.

    Por las dudas yo no le dejaria la espada cerca.
    Bueno luego leo el 35.
    Saludos Maki !!! Hace mucho que no te veo por
    aquí.
     
  19.  
    sanako

    sanako Usuario común

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    Re: LA BATALLA CONTRA UN SER SANGUINARIO (Continuacion de Una Bella Amistad)

    muy gueno quiero mas para leeer ademas que ya me lei todo y es wash magniico yo le doy un 10 jeje bye
     
  20.  
    Nira

    Nira Entusiasta

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    Título:
    LA BATALLA CONTRA UN SER SANGUINARIO (Continuacion de Una Bella Amistad)
    Total de capítulos:
    108
     
    Palabras:
    4511
    Re: LA BATALLA CONTRA UN SER SANGUINARIO (Continuacion de Una Bella Amistad)

    Muchas gracias por sus comentarios, me encanta leerlos *-*. Pues bueno, aqui les traigo el siguiente capitulo, les aviso que esta un tanto largo pero pues es mejor asi, no? :confused:. Espero que les guste y no olviden poner sus comentarios ^^
    -------------------------------------------------------------------------
    [FONT=Geneva, Arial, Sans-serif]CAPITULO 37: CONFUSION, PREOCUPACIÓN, CONFRONTACIÓN... ¿ALGO MAS?

    [/FONT]

    [FONT=Geneva, Arial, Sans-serif]Ya habían pasado cuatro días desde que Milo le contara a Lunye sobre la muerte de sus padres y desde entonces no la había visto, no porque él no quisiera sino porque ella así lo quería y la verdad no tenia ni la mas mínima idea del porque. El día siguiente había ido a visitarla como siempre y la sacerdotisa le había dicho que ella no quería verlo. De hecho, en ese preciso momento, regresaba a su templo tras haber recibido otra vez la negativa de verla.
    - ¿Por qué? – le había preguntado Milo intrigado - ¿no lo sabe?
    La sacerdotisa meneo la cabeza
    - De hecho no quiere ver a nadie – respondió ella – ni siquiera a sus compañeros… el muchacho llegó a pensar que yo la mantenía aislada contra su voluntad – se rió un poco – algo la tiene pensativa y preocupada y eso no la deja descansar, ya esta igual que usted. Le digo que descanse y solo me responde con una mirada asesina… ¿usted no tiene alguna idea de que la haya puesto así?
    - Creo saberlo – respondió Milo pensativo y se marchó
    No lo creía, lo sabía, pero lo extraño era que no se sentía mal por eso ni le remordía la conciencia, tal vez se debía a que ella misma lo había presionado para que se lo dijera. Solo esperaba que cuando esa confusión o lo que fuera que estuviera sintiendo que la tuviera así pasara, volviera a ser como antes, cuando menos que le dirigiera la palabra de nuevo, mas no podía pedir por el momento ni en los próximos días y se aventuraba a creer que ni en las próximas semanas. Se sorprendió al verse frente al coliseo, no quería ir allí, quería ir a su templo
    - ¿Qué me esta pasando? – se preguntó en voz baja, preocupado, y se fue hacia el octavo templo

    Camus vio a Milo frente a la entrada del coliseo al igual que todos sus compañeros. Habían decidido hablar todos sobre la situación de su compañero en el Coliseo, su actitud ya los empezaba a preocupar y querían ayudarlo a sobrellevar esta difícil situación que se le estaba presentando
    - Cada día esta peor – dijo Camus cuando Milo desapareció y volvió a dirigir la mirada a sus compañeros
    - ¿Pero quien es esa jovencita de la que tanto se preocupa? – pregunto Aioros confundido. Él, al haber estado muerto cuando Nira estuvo en el Santuario, no sabía nada al respecto y nadie se había molestado en contarle lo que había pasado en el monte Atos hace 4 años (muy apenas le habían dicho lo de la batalla contra los de bronce, contra Hilda de Asgard y contra Poseidón)
    - Era su novia – se adelanto Mascara a Camus que también iba a contestar
    - Eso no es cierto… era su amiga, su compañera de entrenamiento. La conoció en Milos y se hicieron grandes amigos en los nueve años que estuvo ahí
    - Ya veo – dijo Aioros sorprendido - ¿Pero como es que fue a parar con Ares?
    - Yo respondo – dijo Saga sorprendiendo a todos, en especial a Camus – Fue hace cuatro años, yo me hacia pasar por el patriarca y había escuchado de ella, así que cuando Ares mando el desafío en el monte le dije a uno de los soldados que le propusiera a Nira que viniera al Santuario no sin antes avisarle a Milo de que se le requería en el Santuario de inmediato y así se hizo. Ambos llegaron dos días después, pasó una semana y…
    - Se dio la pelea contra los cuatro berseker de Ares en el Monte Atos – lo interrumpió Shaka – fuimos Aioria, Milo, Nira y yo. Debo decirlo pero la chica no era nada débil, fácilmente igualaba el poder de un caballero dorado pero le faltaba experiencia y eso hizo que su oponente la arrojara del risco.
    - Milo se quiso arrojar – recordó Aioria en voz alta – pero entre Shaka y yo logramos persuadirlo de bajar por otro lugar mas seguro, pero al llegar, nos dimos cuenta de que había un río que cruzaba bajo el monte Atos a gran velocidad
    - Milo siempre se culpó por lo que pasó ese día, durante dos años la buscó sin resultados y hubiera seguido de no haber pasado lo que todos sabemos – Camus hizo una pausa – creo que eso le ayudó a olvidarse del asunto o cuando menos a pensar en otra cosa que no fuera ella y lo que le había pasado
    - Pero esos recuerdos regresaron cuando Lunye apareció, ¿no? – preguntó [[Afrodita]]
    - Si, pero no precisamente cuando apareció – dijo Camus – sino cuando Yatzin, la amazona de Eclathión, le hablo sobre la espada, Elliniká
    - ¿Cómo fue que nunca relacionó a Lunye con Nira? – preguntó Dohko algo pensativo
    - Nira seria incapaz de matar amazonas de esa forma y mucho menos de decapitar a alguien y llevarse la cabeza con ella – respondió Camus
    - ¿Cómo es que lo sabes, Camus? – pregunto Mascara Mortal curioso – una cosa es que Milo te lo haya dicho y otra muy distinta que tu lo digas como si la conocieras… ¿acaso la conociste?
    Camus tardó en responder, su pequeña salida furtiva con Milo hacia la isla era algo que quería mantener en secreto hasta el final de sus días pero había sido descubierto y no le quedaba más remedio que confesarlo
    - Si, la conocí – confesó no de muy buena gana – pero no hay que salirnos del tema, no estamos hablando de si la conocí o no, estamos buscando una forma de ayudar a nuestro amigo
    - Camus tiene razón – dijo Mu
    - ¿Ustedes no han notado algo raro en los últimos tres días? – preguntó Shura de pronto
    - ¿De que hablas? – preguntó Aldebarán
    - Bueno, desde que ella esta aquí Milo no salía de la fuente salvo para comer y a veces para entrenar, pero en los últimos tres días no ha sido así. Lo he llegado a ver en su templo, caminando por ahí pero no en la fuente, ¿alguien sabe si pasó algo entre ellos?... ¿Camus, sabes algo al respecto?
    - No – respondió sorprendido – no me ha mencionado nada… de hecho no he hablado con él desde hace varios días porque ya no lo encuentro y la verdad no quiero importunarlo en la Fuente cuando este hablando con ella
    Milo pasó por ahí bastante desesperado. En su mano derecha traía un sobre y no dejaba de murmurar algo que no todos lograron captar, el único fue Saga
    - ¿No puede ser? – dijo intrigado
    - ¿Lo escuchaste? – preguntó sorprendido Afrodita
    - No, pero le leí los labios – respondió Saga siguiendo a Milo con la mirada hasta que se perdió en el otro extremo de la entrada al Coliseo
    - Ahora que es lo que pasó, Milo – murmuró Camus preocupado

    Milo caminaba rápidamente sin saber a donde iba, solo se limitaba a caminar sin dejar de decir “no puede ser”. El sobre que traía en su mano contenía la carta que había enviado Andro como respuesta a la enviada por el patriarca –la cual era para avisarle que Lunye ya había despertado pero que Milo no tenía permiso de ir a avisarle personalmente - . La carta de Andro, larga pero concisa, decía que le alegraba mucho escuchar eso pero que no podía ir porque tenía asuntos importantes que hacer.
    - ¿Qué es mas importante que Nira? – se había preguntado confundido, intrigado y enfadado al leer esa parte
    También decía que él, Milo, sabría que hacer para ayudarla porque la conocía muy bien, pero lo que Andro no sabia era que, aunque físicamente fuese Nira, su personalidad era de alguien llamada Lunye que era todo lo contrario y a ella no la conocía en lo absoluto. Cuando termino de leerla comenzó a murmurar desesperado y furioso “no puede ser” y salio de su templo sin rumbo fijo dejando al patriarca con la palabra en la boca y totalmente sorprendido y desconcertado
    Cuando pasó frente al coliseo no se percató de la reunión secreta que tenían sus compañeros.
    Todo aquel que lo escuchaba se le quedaba viendo extrañado pero a Milo no le preocupaba lo que ellos pensaran o dijeran de él, en su cabeza solo habían dos cosas: desesperación y muchísimas dudas sobre que hacer ahora que sabia que no contaba con la ayuda de su maestro para traer a Nira de vuelta. Yatzin lo vio pasar y aunque le gritó, él no le hizo caso y creyó que seguía enojado con ella. En fin, cuando estaba cerca de una de las salidas del Santuario se dio cuenta de que caminar no lo ayudaba en nada y decidió regresarse aunque siguió igual de perdido en sus pensamientos. Yatzin lo volvió a verlo pasar pero esta vez no le gritó aunque se percató de que seguía murmurando algo que no lograba escuchar desde donde estaba. Cuando Milo ya iba a llegar a las doce casas decidió ir mejor a la fuente, no porque allí estuviera ella sino porque cada vez que iba ahí se sentía mucho mas tranquilo y muy posiblemente se le despejara la mente en ese lugar. Nunca dejo de murmurar <<no puede ser>>. Cuando llegó, se puso a caminar de un lado a otro sin preocuparle nada más lo que estaba dentro de su cabeza.

    Durante esos cuatro días, Lunye se la había pasado encerrada en esa habitación de la fuente pensando en lo que le había platicado Milo sobre sus padres. La duda la había vuelto a embargar y es que ya no sabia si quería recordar o no porque era obvio que ese episodio de su vida la debió de haber dejado marcada para siempre. También supuso que su vida debió de ser un infierno desde entonces. De hecho su vida seguía siendo un infierno, de eso estaba segura y le bastaba el hecho de tener un enorme hueco en su memoria de diecisiete años para comprobarlo. Pensar en todo eso la había deprimido bastante pero no dejaría que nadie se diera cuenta y por eso no había querido recibir visitas de nadie, aunque se había visto tentada a decirle a la sacerdotisa que a Milo si lo dejara pasar pero al final siempre decía que no, que no quería ver a nadie – o mejor dicho no quería que nadie la viera – y le lanzaba una feroz mirada para que saliera rápido de ahí y la dejara nuevamente sola con sus pensamientos.
    Estaba sumida en si misma cuando escuchó un murmuro que parecía provenir de afuera. La voz le era familiar pero nunca la había escuchado así: tan desesperada y furiosa. Pensó en salir para ver si era quien ella creía pero cuando ya estaba en la puerta se arrepintió, lo mas seguro era que quería estar solo pero ese “no puede ser” que escuchaba una y otra vez la intrigaba demasiado y algo que tenia era mucha curiosidad por saber que era lo que pasaba. Al final esa curiosidad venció a lo otro y abrió la puerta aunque se quedó parada sin saber si ir o no. Vio que la sacerdotisa estaba igual que ella, indecisa, y volteo hacia la salida del lugar viéndolo pasar murmurando con voz alta “no puede ser” y sintió una oleada de impotencia
    - Así se siente él a veces – pensó, asombrada por su propio pensamiento, aunque parecía venir de otro lugar
    Sus pies comenzaron a caminar por si solos sin poderlos detener y se detuvieron al borde de las escaleras. Milo no se percató de su presencia. Lunye lo miraba pasar una y otra vez sin atreverse a llamarlo
    - Llámalo – dijo una voz en su cabeza, su propia voz, suplicante – llámalo, por lo que mas quieras, llámalo, ya no soporto mas verlo así… ¡llámalo!
    Lunye estaba estupefacta viendo a Milo, pálida y temblando. Si alguien la hubiera visto en ese momento pensaría que estaba viendo un fantasma. Pero no era así, no veía ningún fantasma, escuchaba a uno, a uno que estaba dentro de ella, a uno que había despertado al percatarse del fatal estado de Milo, a uno que
    - ¡Llámalo!
    Respondía al nombre de
    - ¡LLAMALO!
    Nira
    - ¿Qué te pasa? – se escuchó preguntar, no fría como ella quería sino todo lo contrario, preocupada y en cierto modo triste. Milo se paró en seco y la volteo a ver sorprendido, no por el hecho de que le hubiera hablado en sí, sino por la manera en la que lo hizo. Pronto esa sorpresa fue sustituida por la preocupación al verla pálida, asustada y temblorosa cosa que no había expresado en su voz
    - Nada… que deba… preocuparte – respondió confundido y extrañado - ¿te encuentras bien?
    Lunye no contestó sino que se quedó viéndolo fijamente con una expresión llena de incredulidad, sorpresa y miedo, todo junto. Milo caminó hacia ella y se preocupó aun mas cuando ella siguió con su mirada clavada en el mismo sitio. Subió los tres escalones sin apartar su vista de Lunye y quedó frente a ella
    - ¿Lunye?
    La chica parpadeo un poco y luego lo volteo a ver, confundida, intentando buscar en los azules ojos de Milo la respuesta de lo que le había pasado. No la halló. Una lágrima salió de sus negros ojos y, para sorpresa de Milo, lo abrazó, comenzando a llorar mientras intentaba frenéticamente esconder su rostro en el pecho de Milo. Él, después de salir del pequeño shock que le había provocado lo que acababa de suceder, también la abrazó mientras acariciaba dulcemente su cabello rojo y apoyaba su cabeza en la de ella, cerrando los ojos, olvidando, por ese momento, todos sus problemas, todas sus preocupaciones, todas sus dudas. La sacerdotisa, que había visto todo en silencio, sonrió y se metió a una de las habitaciones para dejarlos solos.

    Mientras todo eso pasaba, los once caballeros dorados seguían discutiendo sobre lo que podían hacer para ayudar a Milo. Mascara había propuesto una fiesta sorpresa pero ninguno había estado de acuerdo porque, para empezar, el patriarca no iba a estar de acuerdo con eso y además era muy posible que Milo comenzara a atacarlos a todos al sentirse ofendido, incomprendido o cansado. Definitivamente esa no era buena idea. Shaka había propuesto invitarlo a meditar pero después de pensarlo mejor decidieron que eso tampoco serviría porque Milo estaba tan ensimismado en sus problemas que no seria capaz ni de concentrarse en la misma [[Athena]] para sentirse mejor. El que había propuesto algo realmente bueno había sido Aldebarán de Tauro
    - ¿Y si hablamos con ella? – preguntó Aldebarán algo inseguro
    - Mmm… - dijeron todos pensativos
    - ¿y que le diríamos?... eh, Nira, podrías ser menos fría con el pobre de Milo – dijo Mascara escéptico
    - Valdría la pena intentarlo, ¿no? – dijo Afrodita
    - Pero no creo que sea conveniente ir todos – dijo Saga – con uno seria suficiente o de lo contrario podría sentirse agredida y seria peor
    - ¿y a quien proponen? – preguntó Shura y todos guardaron silencio
    En ese momento se dieron cuenta de que todo estaba demasiado calmado. No se escuchaban los gritos de esfuerzo de los jóvenes que entrenaban ni los golpes ni nada. El silencio había conquistado el coliseo sin que ellos se dieran cuenta. Fue entonces cuando Aioros supo porque
    - El patriarca – susurró y todos voltearon hacia la entrada aunque no hacia falta mirar tan lejos puesto que estaba a pocos metros de ellos
    - Sigan con lo suyo – dijo Shion dirigiéndose hacia todos los que se encontraban entrenando, después se dirigió hacia los santos dorados - ¿Alguno de ustedes ha visto a Milo?
    - Si, santidad – respondió Mu algo intrigado – hace como media hora pasó por aquí… se dirigía hacia allá – señaló hacia su derecha
    - ¿Pasó algo, santidad? – preguntó Camus algo preocupado. Shion soltó un suspiro
    - Recibió una carta, de su maestro. El esperaba que viniera pero no va a ser así, al parecer tiene algo importante que hacer en Milos y eso a Milo no le agradó en lo absoluto y si ya estaba mal ahora esta peor
    - Nos dimos cuenta de eso cuando pasó, Shion – dijo Dohko (Dohko nunca le decía santidad a Shion, simplemente no podía dejar de verlo como su compañero de pelea)
    - Solo hay una forma de ayudarlo y se lo quería decir pero se fue antes – todos se sorprendieron al escucharlo – como sea, ¿alguna idea de donde pueda estar?
    - A lo mejor esta en su templo – respondió Shura
    - No, ahí no esta, de ahí vengo
    - Lo mas seguro es que este en la fuente, Santidad – dijo Camus – últimamente ahí se la pasa
    - Ella no ha querido verlo desde hace tres días, al parecer algo que le dijo la ha tenido distante y pensativa, por eso dudo que este allí
    - Aunque ese lugar es muy tranquilo, santidad – dijo Shaka
    - Eso es cierto, pero…
    - Qué mejor lugar que ese para tranquilizarse, ¿no lo cree, santidad? – dijo Afrodita
    - Me convencieron, iré ahí
    - Nosotros lo acompañamos, santidad – dijo Aioros
    - Esta bien, como quieran
    El patriarca y los once caballeros dorados se dirigieron hacia la fuente y mientras abandonaban el coliseo no faltaron los curiosos que los seguían con la mirada preguntándose que era lo que pasaba. Durante todo el trayecto del Coliseo a la fuente ninguno dijo nada aunque nadie sabia porque. Al llegar, vieron a la sacerdotisa algo preocupada frente a la habitación de Lunye y pronto escucharon un fuerte golpe, al parecer de una cama golpeando el suelo. Ioanni y Skuler también estaban ahí. Shion se acercó, seguido de los caballeros dorados.
    - ¿Qué es lo que esta pasando ahí dentro? – preguntó él
    - No lo se, santidad, los deje solos por un momento y hace poco empecé a escuchar los ruidos y los gritos
    - ¿Milo esta ahí dentro? – preguntó Camus
    - Si
    Se escuchó otro fuerte golpe
    - No deberías desquitarte con eso – dijo Milo desde adentro y eso de cierta forma tranquilizo a los recién llegados
    - ¡¿Entonces con que?! – escucharon preguntar a Lunye muy alterada - ¡¿Contigo?!
    - Si Milo dice que si, voy a entrar – dijo Camus decidido
    - Grita, Lunye, saca lo que te tiene así – respondió Milo
    - ¡No quiero!... ¡No lo necesito!
    Algo pesado se estampó contra la puerta pero no pasó del estremecimiento y del fuerte golpe. Camus se dirigió hacia allá pero Shion lo detuvo
    - Pero…
    - Nadie entra
    Por un momento no escucharon ningún ruido y todos se quedaron esperando impacientes a ver que era lo que pasaba

    Milo no estaba frente a la puerta sino que se encontraba al fondo de la habitación mientras que Lunye estaba en medio de esta, uno frente al otro. La cama que había lanzado no la dirigió hacia él sino a la puerta, con su mente. El joven caballero la miraba preocupado porque todo eso se había producido demasiado repentino. Él y ella se estaban abrazando, ella llorando y el consolándola cuando de pronto ella se calló, lo miró fijamente y lo abofeteó, yéndose con pasos largos y rápidos a su habitación. Él la siguió sin quitarse la mano de la mejilla porque el golpe si le había dolido bastante, tanto en la piel como en el alma, y, justo antes de que la puerta se cerrara de golpe, entró. Al principio las camas se dirigían a él mientras ella gritaba que se saliera, que olvidara lo que había pasado y que la dejara sola. Él dijo que no, que iba a ayudarla a sentirse mejor aunque eso significara ser golpeado por las camas y por lo que a ella se le ocurriera lanzarle, que ya basta de tener miedo de equivocarse. Por un momento se quedaron viendo, sorprendidos, él porque le había gritado (si, todo eso se lo había dicho gritando) y ella porque él había gritado. Fue entonces cuando las camas comenzaron a ser lanzadas a otras partes de la habitación y no a él sin que ella dijera palabra alguna. Cuando lanzó la tercera fue que Milo le aconsejo, ya mas tranquilo, que se desquitara con otra cosa. Ella le preguntó que si con él y este le respondió que gritara pero según ella no necesitaba hacer eso y como desquite lanzó una cama más a la puerta.
    Mientras Milo repasaba lo que había pasado, seguía sin entender como es que todo eso se había suscitado y presentía que ella estaba igual que él pero de eso no estaba seguro
    - ¿Lunye? – preguntó Milo. Los de afuera soltaron un suspiro de alivio
    - ¡¿Qué?!
    - ¿Por qué hiciste eso?
    - ¿Qué? ¿Abofetearte? – Milo asintió – porque… - Lunye se quedó con la boca abierta pensando la respuesta, ni ella misma sabia porque, talvez por lo bien que se sentía en ese momento, pensó, pero era obvio que no le diría eso – ¡porque no debiste haberme abrazado!
    - Pero si tu me abrazaste primero – dijo Milo desconcertado ante la respuesta – sentí que lo mejor era corresponderte, que te hacia falta uno así como te hace falta desahogarte
    - No me hace falta nada
    - Negarlo no lo desaparecerá. Desahógate con alguien, llora, grita pero no te guardes lo que sientes
    - Hacer eso es mostrarme débil y yo no pienso hacerlo
    - Déjame ayudarte – Milo dio un paso hacia ella
    - ¡No te acerques! – Lunye se puso en guardia y una cama que estaba cerca de ella se elevó a poca altura – no te acerques o juro que te aplasto a la pared con esto – a Milo no le importó y siguió caminando – ¡que te detengas!... ha-hablo en serio – pronto él estuvo a pocos centímetros de ella y la miró fijamente mientras que ella estaba totalmente anonadada y confundida. Milo apoyó sus manos en sus hombros y enterneció el rostro, llegando a parecer casi un niño
    - Confía en mí – dijo con voz suave
    Lunye se sintió desarmada. La cama cayó pesadamente al suelo produciendo un sonido seco. Los ojos negros de la chica se llenaron de lágrimas y aunque amenazaban con salir en cualquier momento tardaron un poco en hacerlo. Milo recordó que cuando él veía a Nira a punto de llorar le decía que sus ojos parecían una noche estrellada y entonces ella comenzaba a reírse sin dejar de decirle que eso no era cierto. Pero en esta ocasión no quería hacerla reír, quería que llorara, que se desahogara, que gritara, aunque le doliera a él verla así, nunca le había gustado verla triste. Lunye bajó la mirada al suelo y se dejó caer de rodillas al suelo. Milo se hincó para quedar a su altura
    - La verdad ya no se si quiero recordar – confesó Lunye con la voz quebrada por el llanto – tengo miedo, Milo, miedo de recordar una vida llena de penas, dolores y sufrimiento; tengo miedo… de… descubrir… que mi vida desde antes ya era un infierno – Milo levantó su rostro con delicadeza para que ella lo viera a los ojos
    - Tu vida no era un infierno, a pesar de lo que pasó con tu familia siempre sonreías, eras feliz, no estabas sola. No tengas miedo, Lunye, pase lo que pase, descubras lo que descubras siempre estaré contigo, para lo que quieras, para lo que se te o… - Lunye lo interrumpió al abrazarlo
    - No me abraces – dijo sin dejar de llorar – no lo hagas… no…
    Milo no le hizo caso y la abrazó, a ella le hacia falta y a él le hacia falta abrazarla. A causa de eso Lunye comenzó a llorar más fuerte y Milo no pudo evitar llorar también, aunque en silencio. Media hora mas tarde, ella se quedó profundamente dormida y Milo la acostó en la única cama que había quedado de pie. Recogió algunas sabanas del suelo y con ellas la arropó, sentándose en el borde de la cama después, sin dejar de mirarla y tocarle el cabello con delicadeza. Shion entró a la habitación en silencio y Milo no se percató
    - Milo – le habló y este lo volteo a ver sobresaltado
    - Santidad – Milo se iba a levantar de la cama cuando el patriarca le dijo con una seña que no hacia falta la reverencia
    - Milo, he venido a proponerte algo – Milo se le quedó viendo sorprendido - ¿aun quieres ir a Milos?
    - Sí, santidad – respondió desconcertado
    - Desde hoy tienes mi permiso para ir, siempre y cuando ella te acompañe. Cuando vayas a salir me avisas. Te lo pensaba decir cuando terminaras de leer la carta pero te fuiste antes – Milo se sonrojó por la pena
    - Lamento lo de ese incidente, santidad – se disculpó el caballero
    - No te preocupes, te entiendo
    - Gracias, santidad – por segunda vez Shion le dijo con una seña que no hacia falta la reverencia
    - Te dejo
    Shion salió antes de que Milo pudiera despedirse. La actitud del patriarca lo desconcertó bastante pero como le alegraba ya contar con su permiso para ir. Ahora lo único que faltaba era convencerla pero algo le decía que eso seria sencillo…
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