Ciencia ficción Klaus Val

Tema en 'Relatos' iniciado por Kay Greenwish, 30 Agosto 2014.

  1.  
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido Crítico Crítico del mes

    Leo
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    Título:
    Klaus Val
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1804
    Aclaración: Este One-shot es un mini-relato de la vida de uno de los personajes principales de mi historia: Esbozando lo Prohibido.

    Klaus Val

    En la sala de “detención”, nombrada así por varios alumnos debido a que solo paraban a ese lugar para ser regañados, un niño de ocho años de edad miraba el reloj que colgaba sobre la pared, una y otra vez. Sus ojos negros pusieron atención a un hombre de edad madura que entraba a la sala; se trataba del director de aquella instalación de educación.

    —¿No ha llegado tu padre?

    El jovencito se limitó a negar con la cabeza; estaba consciente que su progenitor trabajaba casi todo el día y que posiblemente, si venía, tardaría en hacerlo. La llamada del director del plantel había sido inesperada. Pero como si hubiera sido invocado, el señor ingresó a la sala y como buen hombre de modales, saludó cortésmente al director al momento que estrechaba su mano y después, mirando a su primogénito que aun se mantenía sentado, preguntó al director:

    —¿Algo hizo mi hijo?

    —No se preocupe por eso, señor Val —se apresuró a decir el hombre con una voz bastante alegre—. No se trata de nada malo. Al contrario, debo felicitarlo por la perspicacia de su hijo. Klaus ha aprendido las cosas más rápido que algunos de sus compañeros de clase. Sus profesores han hablado conmigo al respecto y hemos llegado a la conclusión de recomendarlo a la Escuela Versada.

    El señor Val no evitó sonreír al escuchar aquello, cualquier padre se sentiría orgulloso de que su hijo asistiera a tal escuela, y él no fue la excepción. Aquella escuela era una de las mejores, en donde allí salían los mejores doctorados de las materias y los que definitivamente llagarían a ser grandes personas. Se dice que el señor Fucus salió de aquellas instalaciones. Por ello, aceptando la invitación, al día siguiente junto a su hijo fueron a la escuela.

    La Escuela Versada a diferencia de las otras escuelas, era bastante pequeña, a pesar de ser una de las más famosas llegaba a ser un poco más grande que la mitad de una escuela normal, sin contar que estaba alejada del centro de la ciudad Del Comienzo, y es que tan solo muy pocos eran los que estudiaban en aquel lugar. Ni siquiera los hijos de los multimillonarios podían ingresar allí si los especialistas no daban el consentimiento.

    El pequeño Klaus comenzó a indagan por los pasillos mientras su padre hablaba con el encargado del plantel. Entró a una habitación en donde un par de niños jugaban con un brazo robótico. Se acercó a la niña, quien estaba más cerca.

    —Hola, ¿eres nuevo? —preguntó ella al percatarse de él.

    —Hola —saludo mientras observaba a simple vista el brazo—. ¿Qué se supone que hacen en este escuela que la hace tan diferente a otras?

    —Es extraño que preguntes eso— fue lo que contestó la pequeña—. ¿Qué no te lo han dicho tus padres?

    —Él me mencionó que aquí asisten las grandes mentes. Pero yo te pregunto porque lo quiero saber de alguien que ya asiste aquí.

    —Nos enseñan muchas cosas, dependiendo de lo que te gustaría hacer. Por ejemplo yo y mi compañero queremos estudiar la robótica, pero se puede tomar cualquier rama de la tecnología y no solo eso, mi amiga estudia otras ramas, como medicina. Al estar una semana aquí, te dan a elegir lo que te llame más la atención.

    —También me dijeron que te quedabas de lunes a viernes aquí.

    —Así es. Es para prepararte mejor. Solo te dan los fines de semana para que vayas a ver a tus padres. Pero es un bonito lugar, te dan cosas para que armes o desarmes, tienes horarios rigurosos, pero llegas a acostumbrarte.

    —Gracias por la información —agradeció Klaus al momento que se despedía de la pequeña y se retiraba de allí.

    Ya una vez en el carro de su padre, se dirigieron al hogar Val. El señor debía hacer el papeleo para ingresar a su hijo a la escuela.

    —No quiero ir allí —informó el pequeño sorprendiendo a su padre. ¿Pero de qué hablaba? Era un oportunidad única, no cualquiera.

    —¿Pero de que demonios estás hablando? —la voz del señor Val se escuchó realmente molesta—. No digas esas estupideces, Klaus.

    Y como si la fuerte voz de su padre no le afectara en lo absoluto, él negó con la cabeza al momento de decir.

    —No me gusta ese lugar. No quiero ir. Te rigen para ser lo que quieren que seas.

    —¡Claro! Una persona que tenga un futuro asegurado. No digas sandeces, hijo. Tú vas a ir a ese lugar y punto.

    —No —el tono de voz no cambiaba, tan serena como siempre —¿Qué esperas que sea, padre? ¿No quieres que sea reconocido? ¿No deseas que sea lo que no pudiste ser?

    —¡Estupideces! Lo que quiero es lo mejor para ti.

    —Entonces no me lleves a ese lugar.

    —Ir a esa escuela es lo mejor para ti —miró de reojo a su hijo, sentado sin quitarle la mirada al frente—. Si te sigo llevando a la escuela normal, no podrás explotar tu potencial —continuó el hombre un poco más calmado.

    —Será lo contrario, a la escuela que me quieres mandar limitará ese potencial —el señor Val tan solo sonrío absurdamente, por lo que su hijo continuó: —Ellos no solo “explotarán” mi potencial una vez, lo harán una y otra vez poniéndonos restricciones, ¿por qué? Porque temen a que aquellos jóvenes capaces de hacer cualquier cosa sean superiores. De esa forma es la humanidad, temen que algo sea más superior o inteligente. Temen a esa gente y por esa razón quieren saber quiénes son y convertirlos en sus subordinados, o en los peores casos deshacerse de ellos.

    El padre suspiró mientras bajaban del automóvil y por extraño que pareciera, no llevó a su hijo a estudiar a esa escuela, lo siguió llevando a la que asistía normalmente, mintiendo por su hijo al decir que en la Versada no lo aceptaron.

    Klaus Val desde que nació había sentido curiosidad por el funcionamiento de todo, armaba y desarmaba aparatos como poliarticulados, móviles o similares; siempre convencido de que podía mejorar sus funcionamientos. Esa tendencia unida a un gran deseo de superar aquellos artilugios con la necesidad enloquecida de poder y control, dio como resultado a un maestro que podía destruir con la misma facilidad de crear con lo que fuera que estuviera en sus manos.

    Y aquí estaba él, dieciséis años después, sentado frente a su escritorio lleno de artilugios, juntando nuevos para poder crear algo nuevo, o por lo menos algo que los demás no habían podido alcanzar. Sin embargo, su frustración no cabía más en sí. Se levantó retirando la silla bruscamente hasta volcarla en el suelo, y con la ira que rara vez sentía, tiró todo aquello encima del escritorio desparramando todo al suelo, sin importarle más aquello.

    Basta, esto no sirve” se dijo mirando todo tendido. Se pasó la mano sobre su oscuro cabello. A pesar de sus pensamientos e ideas y teniendo hasta un plano casi concreto de lo que deseaba hacer, estaba consciente de que con las cosas que tenía no podía llegar a ser nada. No tenía los recursos necesarios, aunque pudiera gastar todo su dinero en las mejores piezas del mercado, no eran suficientes y aunque pudiera crear algo espectacular, no se asemejaría a lo que realmente deseaba hacer.

    Estaba a punto de irse a su alcoba; no solo estaba cansado de pensar en como lidiar con su incapacidad, no le ayudaba mucho el ruido de la Pantalla que su compañero de habitación había dejado encendida. Pero antes de retirarse, escuchó que alguien tocó la puerta del departamento de una manera muy mala. Pensó que se trataba de su compañero y fue precisamente él, cuando abrió y mió ingresar a Marino Blanco, consigo llevando una enorme caja de varios aparatos electrónicos y por esa razón había tocado la puerta con el pie.

    —Lo que encontré —informó Blanco con una sonrisa al momento que dejaba la caja sobre el escritorio y extrañado observó todo el tiradero del cuarto, no se pudo imaginar que lo haya hecho Klaus, él era bastante difícil de imaginarse haciendo berrinche o algo similar.

    Klaus echó un vistazo por encima de lo que había en la caja, no se limitó a escudriñar.

    —Es lo único que pude sacarle a Calomela, ese viejo es tacaño; a pesar de no ocupar varias de la chatarra que tiene en el taller, no suelta nada. Y solo me dio esto, a pesar de que le dije que sería para una “buena causa” —sonrió al acordarse del rogar que hizo para poder desprenderlo de esas cosas—. Por cierto, iba a preguntar si te funcionó algo de lo que te traje ayer —volvió a dirigir su vista al suelo—, pero veo que no.

    —No —fue la corta respuesta a su amigo.

    Marino pudo notar la frustración que sentía a pesar de que no lo demostraba. ¡Y no era para menos! Lo escuchaba una y otra vez decir que no tenía los recursos necesarios. En eso, ambos escucharon una noticia que sonaba en la Pantalla, pero a quien llamó más la atención fue a Val. En estas nombraron la exposición de tecnología en donde varios estudiantes y hasta amateurs competían para mostrar cual de sus creaciones era el mejor. A Val nunca le interesó esa competición, pero esta vez fue diferente, ya que el mismísimo magnate empresario Fucus fue nombrado. El dueño multimillonario de las empresas que portaban su apellido iba a asistir para observar aquellas buenas obras y tal vez recompensar al que quedara en el mejor puesto.

    En ese momento su mente comenzó a trabajar llenándola de una gran idea, sus ojos negros fueron iluminados por un extraño brillo hasta el punto que sonrió, y hacía mucho tiempo que no lo hacía, tan absorto estaba a sus pensamientos que ni si quiera escuchó a su amigo, no fue hasta que volvió su vista a la caja, que lo escuchó decir:

    —Voy a entrar de nuevo y voy a quedar en primer lugar.

    Marino se sorprendió al escuchar decir a su compañero:

    —Yo también voy a registrarme.

    —¿Eh? —lo miró detenidamente y tras un suspiró se dijo: —Entonces adiós al primer lugar. Bueno, no es tan malo el segundo puesto. Por cierto, sé que a ti no te gusta esas competencias porque son aburridas, ¿por qué cambiante de parecer?

    Klaus sonrió, pero Blanco juraría que no interpretó la verdad de aquella sonrisa.

    —No puedo faltar. El presidente de las empresas Fucus estará presente —le informó mientras sacaba algunas piezas de la caja y las veía, pensaba en como impresionar al poderoso Fucus. “Y lo necesito para poder esbozar lo prohibido.”
     
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    Marina

    Marina Usuario VIP Comentarista Top

    Tauro
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    Waooo, y más wow. Así que de esta manera es como se inicia Val. Me impresionó que desde pequeño se diera a obedecer, es decir, se negó a asistir a esa escuela y mira que su padre, quien se supone que es el que manda, le obedeció. Quizás sí le hizo falta asistir a la Versada (por cierto, que nombre tan curioso xD), para que retuvieran un poco su genialosa inteligencia. Sin Freno alguno, Val Klaus hechó a volar su imaginación y el resultado ya lo conocemos. Fue interesante conocer como se inició todo sobre lo de esbozar lo prohibido.

    Un oneshot que dio más vida a este gran personaje, Val Klaus. Gracias por publicarlo xD

    Nos vemos en la otra. TKM
     
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    Elliot

    Elliot Entusiasta

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    No he visto nada de la obra principal de la que este relato deriva y aún así me ha gustado mucho. Me gustó la dinámica entre Val, Marino y Blanco en lo poco que los pude ver interactuar aquí. Me intriga un poco como fue que de niño Val sospechó todo eso de la escuela, pero asumo que esa información se da en la obra principal.

    Un saludo!

    PD: Perdón si llega a molestar de algún modo que comente un relato de hace unos años. Es lo que tiene andar buscando por categoría sin fijarse en las fechas.
     
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  4.  
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido Crítico Crítico del mes

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    Pluma de
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    Qué sorpresa. Hola, Elliot.
    Para nada, al contrario, me alegró leer esta comentario, sobretodo, me alegra saber que alguien lee esos relatos viejos, aunque no los comenten ni nada, me hace feliz que por lo menos alguien "hurga" las escritos escondidos.
    Me alegra que te hay gustado.
    En realidad nunca se explica en la obra original ya que esta no está enfocada en él. Pero digamos que usó su intuición, además, desde muy niño este personaje ha sido muy inteligente por lo que sospechó que algo anda mal.

    Gracias por leer :D y sobretodo comentar, hiciste feliz a alguien.
     
    Última edición: 29 Junio 2020
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