Three-shot Jóvenes defensores

Tema en 'Crossover' iniciado por ScarSteban, 2 Diciembre 2018.

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  1. Threadmarks: 1. Los Jóvenes Titanes
     
    ScarSteban

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    Los Jóvenes Titanes


    Es un día nublado en Jump City.

    Dentro de la torre de los titanes, el grupo de héroes que viven ahí protegiendo la ciudad, se mantienen en forma con una sesión de entrenamiento riguroso planificado por su líder, Inuyasha.

    Miroku, Sango, Shippo y Kirara logran terminar el entrenamiento y se apresuran a regresar a sus respectivas habitaciones para descansar, antes que su líder crea conveniente añadir una nueva rutina.

    La razón de esta maniática obsesión de poner al equipo en forma, se debe a la derrota que sufrieron en manos de Naraku, su archienemigo, la última vez que se enfrentaron. Y ahora que Aome se encontraba de regreso y a salvo en el futuro, era el momento perfecto para mejorar la resistencia y estrategias que usarían en la búsqueda de los fragmentos de la perla de Shikon; el artefacto místico que reapareció en el mundo y que estalló en miles de pedazos proporcionándole poderes a las personas en las que se incrusto.

    Sin embargo, existían docenas de maneras para obtener poderes y eso dificultaba su búsqueda. Al contrario de Naraku, quien manipula a las personas para infectar de energía negativa sus corazones, ya sea que tengan el fragmento en su interior o no.

    Ese era el motivo por el que los ataques a la ciudad aumentaran.

    Gracias a los relatos de Aome, conocían que el futuro sería un lugar de paz y armonía aún con la presencia de poderes o habilidades especiales, pero el regreso a través del tiempo de la colegiala a era un signo alarmante de que la historia trataba de ser reescrita, sin duda producido por los planes de Naraku y la presencia de la perla de Shikon.

    — Pobre, Inuyasha. Sufriendo por el amor de dos mujeres…— bromeó Miroku al encontrar a su líder pensativo, mirando por la ventana de la sala— Si no pones tus sentimientos en orden de seguro pereceremos por el entrenamiento en lugar de en una batalla— comentó mientras bebía de la botella de agua que traía en la mano.

    — Déjame en paz, monje— contestó Inuyasha enfadado, resaltando el titulo de su amigo— Si les exijo demasiado es porque nuestros enemigos se hacen cada vez más fuertes. Además, no les pido nada que yo mismo no pueda hacer— insinuó con reproche por aquella acusación de su amigo.

    — Tú eres mitad demonio/bestia, amigo, no cuenta. No puedes esperar que unos simples humanos resistan lo mismo que tú y estén frescos como una lechuga— Miroku empezó a mover los brazos fingiendo una mueca de dolor. En eso observa su propio brazo derecho, donde el poder que Naraku le otorgó a su familia, o mejor dicho maldición que se encierra en la palma de su mano, se mantiene bajo control gracias al collar de cuentas que recibió de su padre, un artefacto místico de alto poder— Pero puedo comprender porque quieres hacernos más fuertes— comentó pensativo y depresivo.

    — Shippo y Kirara son bestias también— se defendió Inuyasha, intentando distraer a su amigo del predicamento que su poder trae consigo— Y Sango… A pesar de tus argumentos. La he visto cargar rocas bastante pesadas para aventártelas cuando coqueteas con otras mujeres— comentó con pesar el actuar de sus compañeros, el cual fue la causa de su derrota en demasiadas misiones.

    — ¡Ah, si! Ella es grandiosa— Miroku adoptó una expresión de felicidad inmensa al recordar la expresión de celos de Sango, y todo el amor que lograba sentir cuando intentaba aplastarlo— No puedo esperar el día que me deshaga de esta maldición. Quizás entonces podamos estar juntos por siempre— comentó con melancolía, apretando el puño derecho con fuerza— Bueno. Me marcho a descansar estimado líder— se despidió Miroku, abriendo un portal con su mano izquierda para tomar un “atajo” a su cuarto.

    — No vayas a espiar a Sango— le advirtió Inuyasha.

    — No prometo nada— dijo Miroku atravesando el portal y desapareciendo cuando se cerró.

    Inuyasha resopló resignado, los poderes místicos que aquel monje poseía, además del agujero negro en su mano derecha, eran impresionantes, casi tanto como la personalidad lujuriosa que demuestra en ocasiones. Personalidad que lo lleva a usar sus habilidades al margen de la ley, si no fuera un titan hace mucho que lo hubieran encerrado por acoso. Pero a fin de cuentas se trataba de una victima más de Naraku, que perdió a todos sus seres queridos por culpa de aquella maldición, afrontando sus problemas de la mejor forma que podía, aunque estuvieran al borde de lo ilegal.

    — ¿Estas feliz luego de escuchar sus palabras?— Inuyasha lanzó aquella pregunta, aparentemente al aire, pero en realidad se dirigía a su compañera de equipo que usaba un arte ninja de camuflaje para no ser notada. Sin embargo, el líder de los Teen Titans logró percibirla sin problemas gracias a sus sentidos superiores.

    Sango dio un respingo al ser descubierta y se hizo visible, moviendo la botella de agua que traía en las manos de forma nerviosa. Un notorio sonrojo cubría su rostro y solo asintió en silencio a su compañero y líder de equipo antes de salir corriendo hacia las escaleras.

    El romance era notorio entre sus compañeros, pero la sombra de Naraku les impedía ser felices. Inuyasha resopló nuevamente, con enfado esta vez, por el sufrimiento de Sango. La última sobreviviente de un clan ninja caza demonios, el cual fue exterminado por el hermano menor de la muchacha, Kohaku; quien fue manipulado por Naraku para cometer aquella atrocidad y terminó pereciendo a manos de su hermana. Lo peor fue que uno de los fragmentos de la perla de Shikon revivió a Kohaku, y ahora el hermano menor de Sango luchaba del lado de su archienemigo; siendo la misión de recolectar todos los fragmentos la tarea más cruel para su amiga, por la gran posibilidad de terminar matando a su hermano otra vez.

    Kirara era la compañera de Sango, no una mascota; Inuyasha todavía recordaba la paliza que recibió al nombrar de esa manera a la bestia tipo zorro de grandes poderes cuando se conocieron. Al igual que su compañera, Kirara sufría por todo lo ocurrido con Kohaku, pero se mantenía al lado de Sango para ayudarla.

    Shippo también se vio envuelto en los problemas de la perla de Shikon, cuando su padre encontró un fragmento y fue asesinado por unos demonios para robárselo. El pequeño demonio-bestia poseía un gran espíritu de lucha y potenciales habilidades mágicas de transformación, pero lo que hizo que Inuyasha lo integrara al equipo fue la “persuasión” de Aome ante la perspectiva de dejar al niño solo y sin compañía.

    Junto con Aome, quien poseía una gran puntería con el arco y habilidades de sacerdotisa. Y él, Inuyasha, un ser mitad humano-bestia dotado de grandes habilidades físicas, eran el equipo completo que conformaban los Teen Titans, un grupo de jóvenes héroes que protegen la ciudad.

    Inuyasha caminó hacia la inmensa ventana de la sala para observar Jump City, las nubes oscurecieron y dejaban caer una tormenta sobre todo el lugar. Su propio reflejo le devolvía la mirada, las palabras de Miroku terminaron afectándolo. Era cierto que sufría por dos mujeres, Aome, una muchacha en edad escolar, que regresó en el tiempo y renovó sus ideales de ayudar a las personas; y Kikyo, una compañera contra el crimen por quien sintió un gran afecto, pero por culpa de Naraku terminaron odiándose a muerte. En perspectiva simplemente era un muchacho enamorado que estaba dividido entre un amor del pasado con pocas posibilidades de arreglarse, y un amor del futuro que podría desaparecer en cualquier momento.

    El guerrero mestizo de cabello blanco desenfundó su espada, Colmillo Blanco, el arma más poderosa de su padre y el único regalo que le otorgo en toda su vida. Todavía le resultaba extraño haber llegado a ser el líder de un grupo de héroes que protegían a los habitantes de toda una ciudad; antes de conocer a Aome y tomar la decisión de rescatar a Kikyo se contentaba con ser el compañero de su hermano mayor Sesshomaru.

    Los sentidos de Inuyasha se pusieron en alerta en cuanto sintieron la presencia de Aome. De inmediato se dirigió corriendo al sótano, atrayendo la atención de todo su equipo, donde un pozo de agua, antiguo y en desuso, brillaba gratamente; segundos después la mano de una muchacha logró distinguirse un instante antes de ser sujetada por el líder del equipo para ayudarla a salir al exterior.

    — Hola, Inuyasha— saludó Aome con evidente felicidad.

    — Tardaste bastante, Aome— reclamó Inuyasha bastante incomodo, los nervios producidos por pensar en la relación romántica con su compañera y ahora tenerla cerca, tan hermosa, estaban haciéndolo actuar erráticamente y no medir sus palabras— Por un momento pensé que arreglamos el futuro y que no tendría que verte de nuevo— mencionó decepcionado, cruzándose de brazos y apartando la mirada luego de sacar completamente a la muchacha del pozo— Tendré que crear toda una nueva rutina de entrenamiento— comenzó a balbucear, deseando morderse la lengua para dejar de meter la pata.

    — Inuyasha…— mostrando una sonrisa gentil, Aome se acerco al muchacho peliblanco y le tomo el hombro con suavidad para que la observara— ¡ABAJO!— gritó con autoridad, haciendo uso de sus poderes para activar el colgante que el líder del equipo traía alrededor del cuello, y que solo ella podía usar; obligando a aquel desconsiderado hombre a besar el suelo, literalmente, con fuerza.

    Luego de dirigirle una mirada de resentimiento a Inuyasha, Aome se marcho, claramente ofendida por aquel recibimiento tan desconsiderado.

    — Hola muchachos— saludó Aome al resto del equipo que se encontraba observando desde las escaleras.

    Cada miembro del equipo le dio la bienvenida a su compañera y se dirigieron escaleras arriba para conversar, dejando a su líder recostado en el suelo, incapaz de moverse por al menos media hora.
     
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  2. Threadmarks: 2. Otro día de héroes
     
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    Otro día de héroes


    — ¡Titanes, ataquen!— es la orden del líder, en esta ocasión no se trata de Inuyasha.

    El grupo de héroes adolescentes acata la orden y se dirigen a detener a los asaltantes de aquel banco. Divididos en dos equipos; el primero, se encarga de poner a salvo a los rehenes, y el segundo, se encarga de someter a los criminales. Ese es el plan.

    — ¡Tengan cuidado!— Aome vio sus blancos obstruidos por Cyborg y Chico Bestia, quienes recibieron las flechas que lanzo.

    — ¡AAAAAHHHAAYY! ¡Cuida donde apuntas esa cosa!— afortunadamente Chico bestia se transformó en un rinoceronte por lo que la flecha hizo un daño mínimo, pero aún así fue bastante doloroso.

    Al contrario de Cyborg, en quien la flecha simplemente reboto gracias a su cuerpo metálico, pero no paso lo mismo con el búmeran gigante de Sango, Hiraikotsu, el cual lo golpeo de lleno en la cabeza y regresó a las manos de su dueña.

    — ¡Lo lamento mucho!— se disculpó Sango reanudando la persecución.

    — ¡Vamos muchachas, somos aliados!— se quejó Cyborg luego de levantarse del suelo.

    A pesar de los percances y con el respaldo de Inuyasha, los criminales que intentaban huir fueron apresados.

    — ¡Azarath Metrion Zinthos!— el hechizo de Raven teletransportó a varios rehenes a un lugar seguro. Lo mismo hizo el hechizo de Miroku, llevando a un gran número de rehenes lejos del peligro.

    — Parece que trabajamos muy bien juntos, señoritas— Miroku se interpuso en el camino de Raven y Starfire mostrando sus dientes blancos en una sonrisa seductora para intentar conquistaras.

    — Estoy confundida ¿Es esta una táctica de distracción?— preguntó Starfire, flotando en el aire y sujetando a un par de rehenes en cada brazo.

    — No. Solo es una molestia— se quejó Raven pasando de lado a ese personaje, pero no se libraría de él tan fácilmente.

    — Miroku. Deja de fastidiarlas— le regaño Shippo, transformado Inuyasha, quien junto a Kirara y Robin lograron someter al resto de criminales sin problemas.

    — Buen trabajo equipo— felicitó Robin a sus compañeros, agradecido de que ambos equipos pudieran trabajar en sincronía a pesar de ser la primera vez.

    — Si, buen trabajo— Inuyasha dejo caer al suelo a los hombres que cargaba con una sola mano— Es increíble lo fuerte que eres, para ser un muchacho— comentó mientras guardaba a Colmillo Blanco.

    — ¿Qué quieres decir?— preguntó Robin con molestia y recelo.

    — Solo comentaba que casi todos tenemos dieciséis años…— Inuyasha lograba percibir peligro, además de darse cuenta que había molestado al líder del equipo de titanes más famosos de todos. Lo cierto era que el asunto de Batman y el nuevo Robin que entrenada cada vez, lo tenía mareado así que asumió la edad por el tamaño.

    — ¡Igual yo¡— exclamó indignado, Robin conocía a la perfección los datos de aquellos titanes, debido a la investigación previa que hizo, y tendría que agregar una critica al perfil del líder de ese equipo por dejarse llevar pro las apariencias y no saber mantener la boca cerrada— En fin. Nuestra visita se debe a reportes de aparición de fragmentos de la perla de Shikon en ciudades alejadas; y según su informe los fragmentos se vuelven inofensivos si se alejan de la señorita Aome— puntualizó el motivo de su visita.

    Todos se encaminaron a la torre de los titanes donde, luego de un almuerzo, se pusieron a platicar acerca de aquellos rumores. La investigación que realizaron Inuyasha y su equipo era cierta, hasta donde sabían; los fragmentos de la perla perdían su fuerza si se alejaban de Aome, o mejor dicho de la grieta temporal que creaba su presencia, y aquello facilitaba la extracción sin peligro alguno, pero desde luego existían casos especiales.

    Y esta aparición de fragmentos en lugares alejados tenía la marca de Naraku por todas partes.

    El equipo de Robin se ocuparía de investigar los avistamientos mientras el equipo de Inuyasha reuniría más información.

    Lo cual significaba que tendrían que dar una expedición por toda la ciudad, junto a todos los problemas que implicaba en su grupo.
     
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  3. Threadmarks: 3. Problemas cotidianos
     
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    Palabras:
    960
    Problemas cotidianos


    La torre de los jóvenes titanes se encuentra sumida en un silencio absoluto, a pesar de ser mediodía; Miroku, Sango, Shippo y Kirara se encuentran inconscientes dentro sus propias habitaciones debido a los dardos tranquilizantes que cada uno tiene incrustado en el cuello; dardo que fue lanzado por Inuyasha, el líder del equipo, y garantiza que sus compañeros no se moverán por al menos veinticuatro horas.

    La razón de esta medida extrema se debe a la extraña niebla roja que envuelve a toda la torre y provoca que sus compañeros se pongan violentos. Sin duda un ataque enemigo y obra de un fragmento de la perla de Shikon; gracias a ser mitad demonio el joven líder puede resistir aquella influencia, pero le es imposible purificar el fragmento sin la presencia de Aome, quien regreso a su época en el peor momento posible.

    Afortunadamente Inuyasha puede viajar al futuro pasando a través del pozo que une sus épocas, la razón del porque únicamente él puede lograr tal hazaña aún no esta clara, pero no es el momento de pensar en esas cosas. Debe ir por Aome sin perder tiempo.




    El futuro es un lugar caracterizado por la paz que disfruta todo el planeta, sin embargo, eso no quiere decir que no haya problemas y desacuerdos violentos en medio de aquella vida pacifica.

    Jump City, en el futuro de Aome, parece un lugar de ensueños en comparación al caos y el bullicio que reinan en el pasado. La presencia y los desastres ocasionados por Naraku son un mal recuerdo perdido en el tiempo, y es imperativo que continúe de ese modo.

    Inuyasha no pierde el tiempo y se dirige a la casa de Aome, la cual se encuentra junto al templo del lugar. Al entrar de manera violenta en la residencia, le provoca un susto a la madre y al abuelo de su compañera, pero tras reconocerlo y calmarse le dan un saludo gentil y le indican que los miembros más jóvenes de la familia se encuentran en la escuela.

    No es la primera vez que Inuyasha visita la ciudad en el futuro y el apuro para resolver los problemas en la torre lo orillan a presentarse en la escuela vestido con su ropa de combate y sin ningún plan en mente.

    El mestizo de cabello blanco llega al recinto escolar en el momento del receso, las aulas se encuentran casi vacías, a excepción de los pocos estudiantes que lo observan con curiosidad desde las ventanas mientras intenta captar el aroma de Aome.

    — ¿Sota, has visto a Aome?— Inuyasha logra encontrar al hermano menor de su compañera, un niño que lo idolatra debido a su gusto por los héroes de la antigüedad.

    — ¡Inuyasha! Que bueno que nos visitas— Sota logra notar la seriedad en el rostro de su héroe y se apresura a recordar que su hermana tenía clase de educación física ese día— Aome debe estar en los vestidores del gimnasio… Pero no vayas a entrar en ese lugar…— con un gran alivio, Sota ve que su advertencia fue escuchada.

    — ¿A que te refieres?— Inuyasha se encontraba impaciente, pero sus visitas previas a ese lugar, irrumpiendo en el vestidor femenino mientras Aome y sus compañeras de clase se cambiaban, ya le hicieron ganar el enfado de su amiga, y no deseaba incrementarlo o de lo contrario se rehusaría a volver al pasado.

    — El comité disciplinario vigila los vestidores para evitar problemas, ellos saben usar sus poderes, si ven a alguien sin extraño lo detendrán de inmediato— explicó Sota emocionado por tener la idea perfecta para ayudar a su héroe.

    Minutos después, Inuyasha lograba ingresar al gimnasio sin levantar sospechas, aludiendo que era un estudiante nuevo de aquella clase, ya que vestía la camisa blanca sin mangas y el pantalón negro del uniforme de aquella escuela; mientras Sota llevaba sus ropas de combate dentro de una mochila al patio exterior.

    — ¡Aome!— llamó Inuyasha a su compañera contra el crimen en cuanto la observo salir del vestidor, luciendo el uniforme de educación física el cual resaltaba sus piernas, se acercó a su lado ante la mirada curiosa de sus compañeras de clase.

    — ¡¿I-Inuyasha?! ¿Qué haces aquí?— el sobresalto de Aome se debía a la sorpresa del atuendo de su amigo; no eran las mismas ropas que usaba una y otra vez, sino que se trataba del uniforme de su escuela, el cual debía admitir no le quedaba nada mal.

    — Tenemos problemas. Debemos irnos— fue la respuesta de Inuyasha antes de tomarla de la mano para llevársela bajo la atenta mirada de todos en el gimnasio.

    — ¿Qué crees que haces?— reclamó Aome sonrojada ante aquella situación.

    — Me dijiste que no causara alboroto cuando viniera a buscarte. Y eso es lo que hago. Ahora apresúrate, los demás están en problemas— respondió Inuyasha sin darle mucha importancia a los reclamos de Aome, ya que la situación en la torre era su prioridad en ese momento.

    La colegiala de cabello color ébano, se deprimió ligeramente al darse cuenta que la razón de Inuyasha para venir a buscarla era debido a los fragmentos de la perla de Shikon.

    — Por cierto… ese traje te queda bien. Deberías considerar convertirlo en tu uniforme de combate— comentó Inuyasha con el rostro sonrojado.

    Aome se sorprendió por aquellas palabras, ese era el primer piropo que Inuyasha le daba sin que saliera el nombre de Kikyo de por medio. Una inmensa alegría la invadió al pensar que aquel hombre mitad demonio la miraba como algo más que una compañera.

    Una vez que llegaron junto al pozo que conecta el futuro con el pasado, vestidos con sus ropas de combate se encontraban listos para resolver los problemas que les esperaban en el otro lado.
     
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    Temarii Juuzou

    Temarii Juuzou Orientador ♥ Palabra por palabra ♥ ~We are the Crystal Gems~ Maestro de los Retos

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    Antes que nada, lamento comentar hasta ahora. No he tenido el tiempo :'(

    Bien, debo confesar que solo se embarradas del mundo de Inuyasha xD sin embargo, hasta mi punto de vista, hiciste un excelente manejo UwU

    Mi capítulo/parte favorita definitivamente fue la segunda :3 estuvo entretenido (pese a ser corto) & con la unión ♥

    Faltas de ortografía realmente solo noté las normales, así que todo bien .

    Muchas gracias por participar ! ~
     
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