Long-fic de Naruto - I am a hero

Tema en 'Fanfics de Naruto' iniciado por Izuna, 12 Enero 2019.

  1.  
    Izuna

    Izuna otouto de Uchiha Madara (¿?)

    Capricornio
    Miembro desde:
    15 Octubre 2011
    Mensajes:
    142
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    I am a hero
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    2
     
    Palabras:
    3171
    Advertencias: Habrá algunas parejas crack, leve ooc, habrá algunos OC en la historia.

    Disclaimer: Los personajes no son de mi propiedad, pertenecen a Masashi Kishimoto, hago esta historia sin fines de lucro.

    Capítulo 1:

    Cuando Hinata Hyuga cumplió ocho años de edad, su padre comprendió que ya estaba lista para dejar la escuela ordinaria a la que solo llevaba un año asistiendo. Consideraba que ya había aprendido lo necesario para su edad: escribir, leer, sumar, cosas comunes para una niña. Hiashi sabía desde su nacimiento que ella no podría vivir una vida muy normal, ella no era como los demás, después de todo era su hija y solo había un lugar en el cual ella podría estudiar a partir de ese momento.

    —¿Pero que pasara con mi otra escuela? —Preguntó confundida al escuchar que comenzaría a asistir a una diferente.

    —Ya no irás más, no es seguro para ti —contestó su padre sin darle mayor importancia a la mirada afligida de su hija. Ciertamente no había hecho ningún amigo debido a su excesiva timidez, pero se había acostumbrado a su rutina—. A partir de ahora asistirás a la misma escuela que Neji.

    La niña de ojos perlados no supo que pensar de tener que ver a su primo todos los días. Recordaba vagamente que cuando era más pequeña solían jugar juntos, pero de un momento a otro todo cambió y ya no veía muy seguido al niño de cabello café. Hinata miró a su padre esperando alguna otra explicación, pero él solo le dejó y volvió a sus cosas.

    —Hermana, vamos a jugar —la voz de su hermana menor captó su atención e hizo que dejara de pensar en el repentino cambio, no es como que pudiera oponerse a ello y entre las buenas cosas que aquello conllevaba era que no tendría que seguir usando tan seguido aquellas lentillas que ocultaban el verdadero color de sus ojos.

    —Está bien, vamos a jugar —asintió y se fue junto a Hanabi a jugar en la sala.

    Desde que tenía memoria no le dejaban pasar mucho tiempo con otras personas que no fuera miembros de su familia, algo que no era muy difícil ya que la mansión donde vivía desde su nacimiento quedaba lo bastante apartada. Cuando comenzó a asistir a la escuela, su padre le comenzó a colocar lentillas para que sus ojos se vieran de un simple color marrón claro y pupilas negras; también debía usarlas cuando iban extraños a la casa.

    Por supuesto que todo eso no era más que medidas de seguridad, porque ella era especial así como el resto de su familia. Todos en la familia Hyuga poseían una habilidad única conocida como el Byakugan. Esto se debía a que los Hyuga pertenecían a un grupo específico de personas con cualidades especiales que podrían catalogarse como súper poderes. En el mundo había muchos como ellos y la mayoría vivía en el anonimato y podían escoger entre mantener una vida normal o dedicarse a la vida de héroe.

    Los poderes se manifestaban en los niños a cierta edad, pero en algunos casos –como esta familia- había características con las cuales ya nacían y esos eran sus ojos, la evidencia de posesión del Byakugan. Por supuesto, para los infantes no era sencillo controlar sus poderes, necesitaban entrenar y comprender las capacidades de su cuerpo y para ello se había fundado una escuela especialmente para eso, en la cual entrenaban y se preparaban por diez años antes para prosperar como se debía en la vida de héroe.

    ...

    El día que por fin iniciarían las clases, Hinata se levantó temprano y se vistió para ir a desayunar con su padre, su hermana menor y Natsu, una prima de Hiashi que vivía con ellos desde hacía un tiempo y se encargaba de cuidar de Hanabi tras la muerte de su madre.

    —¿Por qué yo no puedo ir? —Se quejaba la pequeña, quien no quería soltar a su hermana mayor, no quería que se fuera.

    —Porque aun eres muy pequeña —contestó pasando sus dedos por sus cabellos—. Te prometo que jugaremos en la noche cuando vuelva.

    —Hinata-sama dese prisa o perderá el autobús —dijo Natsu mientras separaba con delicadeza a la menor—, que le vaya bien en su primer día.

    —Vamos Hinata.

    La pequeña de cabellos azulados se despidió de su hermana y de Natsu antes de salir junto a su padre. Ambos se quedaron en frente de la casa esperando por el autobús. Una vez los chicos se inscribían, asignaban los vehículos a múltiples rutas para recogerlos frente o cerca de sus casas. Por los alrededores había unas cuantas casas y en estas vivían personas como ellos, aunque no todos tenían hijos que debieran ir, contando a Hinata solo eran cuatro y estos no tardaron mucho en acercarse.

    —Así que tu hija también asistirá ya a la academia, Hiashi —el nombrado se giró a ver al otro hombre, uno de los pocos vecinos con los que llegaba a socializar, en parte porque habían estudiado juntos muchos años atrás.

    —Buen día Fugaku —saludó Hyuga mirando al mayor de los Uchiha y luego al más pequeño de estos—. Tu hijo menor también, es bueno que haya alguien conocido para Hinata.

    —Así es, Sasuke ya está más que preparado para ingresar.

    Mientras los dos adultos empezaron a mantener una conversación, Hinata se fijó en los recién llegados; los había visto antes a pesar de no haber mantenido una conversación con ellos nunca, pero sabía que dos de los Uchiha eran hermanos y el otro era su primo.

    —¿Por qué no la saludas, Sasuke? —Escuchó decir a uno de los chicos más grandes al cual conocía como Itachi, hijo mayor de Fugaku, él tenía trece años y ya iba por su sexto año en la academia—Tú y ella irán en la misma clase.

    —No creo que ella quiera hablar, nii-san —contestó el niño de pelo azabache en voz baja, mirando de reojo a la Hyuga y efectivamente, ella no se despegaba del lado de su padre para no tener que decir nada.

    Itachi miró un momento a la niña de cabellos azulosos y luego a su otro acompañante, su primo Shisui, quien le sonrió encogiéndose de hombros. No pasó mucho tiempo para que el autobús apareciera como si hubiera salido de la nada, era como de cualquier escuela normal. Este se detuvo frente a ellos y la puerta se abrió para que subieran.

    —Que te vaya bien en tu primer día y recuerda que eres una Hyuga, no olvides dejar tu apellido en alto —Hiashi acarició ligeramente sus cabellos, a pesar de ser un hombre muy serio y estricto, quería mucho a sus hijas, eran lo más importante en su vida.

    —Hasta luego padre —se despidió de su progenitor para subir al autobús. Se tensó un poco al sentir varias miradas sobre sí, pero no podía quedarse allí parada bloqueando el paso de los Uchiha, así que siguió caminando hasta un asiento que estaba vacío.

    Miró a su padre por la ventana una última vez, aún estaba de pie junto a Fugaku esperando que el autobús se pusiera en marcha y así lo hizo cuando los tres azabaches se acomodaron en la parte de atrás. Cuando empezó a moverse, un letrero justo en frente de la parte superior del vehículo se ilumino, era una indicación de que debían usar el cinturón de seguridad.

    —Chicos aún quedan dos paradas más y luego nos dirigiremos a la escuela —les indicó el chofer.

    —¿Cómo puede recorrer tantas rutas y llegar antes de las ocho? —Preguntó Sasuke mirando a su hermano mayor y primo con curiosidad.

    —Pronto lo verás —respondió Itachi dedicándole una leve sonrisa de complicidad a su primo.

    El vehículo adquirió más velocidad, era como viajar en un auto común y corriente así que Sasuke no entendía a qué se refería su hermano. En la siguiente parada subieron unos cuantos chicos más que se distribuyeron por autobús y uno de ellos tomó asiento junto a la pequeña Hyuga, quien solo pudo fijarse de reojo en su acompañante.

    —¿Eres de la familia Hyuga, cierto? —La pregunta le tomó por sorpresa y solo pudo ver al niño de tal modo—Lo sé por tus ojos, los de mi padre son muy similares.

    —Yo... —intentó contestar algo pero nada logró salir de su boca, solo pudo desviar la mirada apretando los labios mientras jugaba con sus dedos.

    —Yo soy Toneri Otsutsuki —escuchar su apellido le sorprendió un poco. Lo había escuchado un par de veces por parte de su padre aunque no recordaba bien de que era—, también es mi primer año.

    —Hinata...—habló en un débil murmullo que el niño de cabellos blancos apenas pudo captar—Me llamo Hinata Hyuga —repitió un poco más alto al notar que él no le había escuchado.

    —Es un placer. —sonrió ligeramente Otsutsuki.

    Toneri no le presionó a hablar y eso hizo que la niña se sintiera más tranquila, la presencia del niño ya no le tenía tan nerviosa. En la siguiente y última parada subieron varios chicos más, entre los cuales Hinata logró distinguir a su primo Neji. Él fue a sentarse en uno de los pocos asientos vacíos junto a una niña de cabellos marrones amarrados en dos moñitos, quien le saludó y dio a suponer a la Hyuga que eran amigos.

    —¿Todos tienen los cinturones puestos? —La voz de chofer resonó y los que faltaban por realizar tal acción no tardaron en hacerlo—Muy bien, nuestra siguiente parada es la escuela —dicho esto, presionó un botón que reveló un curioso panel con varios botones y una especie de radar incluido. El chofer movió una palanca y presiono un par de botones en el panel.

    El vehículo comenzó a moverse a una gran velocidad, provocando algunos gritos de susto por parte de algunos niños que intentaban sujetarse con fuerza de sus asientos. Una luz cegadora apareció justo enfrente de ellos como si se dirigieran a un inminente vacío. La sensación que envolvió sus cuerpos fue similar a la de bajar por una montaña rusa a pesar de que iban en línea recta, por supuesto que esta no duró demasiado tiempo y para cuando la luz empezó a desaparecer, el autobús comenzó a andar a una velocidad bastante normal que comenzó a disminuir poco a poco.

    —¿Qué fue eso...? —El pequeño Uchiha no era el único que se preguntaba qué rayos había ocurrido; incluso mucho sentían el estómago revueltos.

    —Eso, jóvenes, fue el más avanzado sistema de teletransportación que se ha diseñado —explicaba el conductor mientras se estacionaba, muchos de los niños dejaban salir murmullos de asombro—. Comprenderán que la escuela se encuentra en un lugar muy apartado en las montañas para que los humanos comunes no la encuentren. Al principio era un internado, pero con los nuevos y mejorados programas de teletransportación eso ya es cosa del pasado. Para los nuevos, mi nombre es Hiroaki Metsubushi, transportista oficial de Diamond Earth, la mayor escuela de futuros súper héroes del mundo.

    Las puertas del vehículo se abrieron y los chicos no tardaron en salir para contemplar el inmenso lugar en el que estaban. Era simplemente maravilloso, una gran edificación se alzaba enfrente de ellos con el escudo de un diamante blanco y las letras D.E. enormes y de un color rojo y azul. El lugar era protegido por un gigantesco campo de fuerza que lo mantenía invisible e impenetrable, pero desde adentro eran capaces de ver la gran jungla que les rodeaba y la cascada que caía cerca de ellos.

    —¡Atención! ¡Todos los nuevos diríjanse aquí por favor! —Una chica de cortos cabellos negros hacía señas con sus manos e indicaba a los niños que iniciarían sus estudios se acercaran, estos obedecieron y se detuvieron frente a la mujer— ¿Son todos? No debe faltar ningún autobús —dijo para sí mientras revisaba la tabla electrónica que cargaba para asegurarse de que todos los vehículos habían arribado—. Muy bien. Niños mi nombre es Shizune Katou, también soy estudiante y voy a empezar el ultimo año. Soy la encargada de darles el recorrido este año y quiero darles la bienvenida a Diamond Earth, confío en que su estadía aquí será la mejor. Ahora síganme.

    Los niños empezaron a caminar detrás de la azabache, algunos se despidieron momentáneamente de algunos parientes como era el caso de Sasuke. Las grandes puertas del edificio estaban abiertas y lo primero que vieron fue un pasillo que se dividía en otros tantos. Shizune comenzó a explicar que las instalaciones eran muy grandes y era fácil perderse, por eso había mapas holográficos en cada pasillo que se activaban con solo preguntar cómo llegar a su destino.

    —Solo necesitan tocar aquí y automáticamente el mapa se abrirá —indicaba una vez dieron con el primer mapa—, luego mencionan el salón al que tienen que ir. Por ejemplo: muéstrame la oficina de la directora —al decir esto, el mapa mostró la ruta más fácil para llegar a tal sitio, indicando que debía subir al quinto y último piso y que la forma más rápida era usar uno de los ascensores—. Los mapas les ayudaran mucho a encontrar sus aulas, pero ustedes que son de primer año de la primera fase solo verán clase en el primer piso, no necesitaran subir a los demás.

    El mapa se cerró con otro toque y Shizune siguió avanzando por el pasillo hasta doblar hacia otro donde estaban muchos casilleros. Les indicó a los niños que pronto se les asignaría el suyo, había muchos estudiantes así que gran parte de la planta baja estaba dividida en segmentos con casilleros.

    —Es un poco tedioso tener que bajar a los casilleros, en especial si están en otros pisos, por eso se le han instalado sistemas de teletransportación inmediata, muy similares a las de los autobuses que les permitirán recibir el libro que necesiten y enviar los que no, pero solo pueden hacer esto en las aulas, los pupitres están diseñados para que lleguen allí —proseguía su explicación para seguir caminando por aquellos largos pasillos—. Una forma fácil y rápida de clasificar todo es por colores, es por ello que cada pasillo tiene casillero de colores distintos, los chicos que se graduaron el año pasado eran el color verde, ustedes tendrán este color desde ahora hasta que se gradúen. Al ser diez años de instrucción académica, hay diez colores.

    Los niños se miraron entre sí, algunos ya sabía la dinámica de los colores, incluso en los uniformes que usarían tendrían detalles del color asignado, pero durante la primera semana podían ir con ropa casual. Shizune siguió avanzando por el lugar hasta llegar a unas puertas con un letrero que decía Cafetería. Esta era muy grande, tenía muchas mesas y tenía otra puerta al exterior donde había más mesas; también había máquinas expendedoras de dulces, snacks y bebidas.

    El recorrido continúo hasta el área exterior, donde más allá de las mesas había espacio para que los estudiantes se sentaran o pasaran el rato en sus horas libres. Volvieron al interior y esta vez se dirigieron a otro pasillo que daba a un gimnasio.

    —Este es el gimnasio Esmeralda, sus clases de entrenamiento se darán aquí. Hay dos gimnasios más, el Rubí y el Zafiro, en ellos verán clases cuando estén en fase dos, es decir, a partir de su cuarto año —Shizune tomó un poco de aire para seguir su explicación pero un niño le interrumpió.

    —¿Cuál es la diferencia entre los gimnasios? —Preguntó un niño de cabello castaño y ojos rasgados, aunque lo que más llamaba la atención eran las marcas rojas de sus mejillas.

    —Buena pregunta —halagó Shizune—. El gimnasio Esmeralda puede mantenerse como un gimnasio normal, pero puede adaptarse para parecer una ciudad o incluso un bosque, lugares donde es normal para un héroe luchar. Pero ustedes deben estar listos para todo, por eso en el gimnasio Zafiro los entrenaran para peleas en lugares que impliquen agua o bajas temperaturas, mientras que en el Rubí aprenderán a luchar en ambientes más extremos y peligrosos.

    Los niños se miraron con curiosidad y supusieron que los otros dos serían tan grandes como en el que estaban. Pronto salieron de allí y siguieron el recorrido a los otros pisos, vieron los salones, laboratorios, en cada piso había baños, el recorrido les tomo gran parte de la mañana y finalizó cuando volvieron al gimnasio Esmeralda en el cual les esperaban varias personas.

    —Bienvenidos niños, gracias por darles el recorrido Shizune, haz hecho un buen trabajo —habló una mujer de larga cabellera blanca, era imponente y con una piel tan blanca como el papel, pero lo que más llamó la atención de Hinata y varios niños fueron sus ojos—. Mi nombre es Kaguya Otsutsuki y soy la directora de Diamond Earth.

    —¿Otsutsuki? —Murmuró Hinata mirando de reojo al niño de cabellera blanca, este le devolvió la mirada y sonrió un poco—¿Son parientes? —Se atrevió a preguntar.

    —Ella es mi abuela —aclaró su duda mirando a la mujer, aquella a la que todos alguna vez conocieron como Moon, una de las mayores heroínas que ha existido y que a pesar de verse tan joven, pasaba el siglo de edad.

    —Como sabrán, vienen muchos a estudiar a esta escuela de todos los países: el país del fuego, del país del agua, de la tierra, del sonido, del rayo, del viento; pero eso no debe limitarlos para crear amigos y eso no debe permitirles generar conflictos innecesarios —proseguía su discurso de forma taciturna—. Ahora, quiero presentarles a cinco de sus profesores aquí en la academia: La profesora Tsunade Senju, el profesor Oonoki Kamizuru, la profesora Mei Terumi, el profesor A Yotsuki y el profesor Rasa no Sabaku. Cualquier problema que haya pasara a manos de ellos y espero que no sea tan grave como para que pase a manos mías. —Sus palabras pusieron un poco nerviosos a todos los menores—Tendrán más profesores, pero ellos están encargados de áreas muy importantes. Por ahora me retiro, espero que su estadía aquí sea la mejor y recuerden que aquí formamos héroes, compórtense como lo que algún día serán —dicho esto, un portal oscuro comenzó a abrirse a un lado de la mujer y esta se retiró a través de este, hecho eso, el portal se cerró y desapareció.

    La directora del algún modo había generado una gran tensión en todos los niños nuevos, era un poco escalofriante para ser una mujer tan hermosa. Los cinco profesores dejaron salir un leve suspiro, sabían bien como era esa mujer, incluso la misma Shizune exhaló de alivio cuando esta se retiró.

    —Puedes retirarte a tus clases, Shizune —habló la mujer de cabellera rubia que Kaguya había presentado como Tsunade. La azabache asintió y tras despedirse de los niños, se marchó del gimnasio—. Como algunos ya sabrán, necesitamos tener un registro de sus poderes, así que el profesor A y el profesor Rasa se encargaran de hacer este registro, hecho esto se les dará sus horarios de clases.

    Continuara...
     
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    HokageLaura

    HokageLaura Shaaaaaaaaaaannaro

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    Me ha encantado la historia.
    Los poderes de los ninjas se prestan muy bien a este tipo de historias y la tuya me ha enganchado desde el principio.
     
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    Izuna

    Izuna otouto de Uchiha Madara (¿?)

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    Capítulo 2:

    Los profesores A y Rasa eran dos hombres que podían llegar a intimidar bastante, tal vez por ello Mei Terumi decidió quedarse también a observar el registro de poderes. Ellos permitieron a los niños tomar asiento en el suelo mientras empezaban a revisar la lista de ingresados en las tabletas electrónicas, aunque Mei terminó por quitarle al más fortachón la suya, temía que pudiera destrozarla.

    —Yo me encargare de esto —dijo la pelirroja mientras tomaba la tabla electrónica para revisar la lista de niños. A dejó salir un leve gruñido pero no se opuso a que la mujer manipulara el aparato.
    —Los iremos llamando uno por uno —empezó a decir el moreno, asustando un poco a los niños con su tono de voz tan demandante—. Cuando los nombre, irán pasando al frente y harán una demostración de sus habilidades para tenerlas registradas en el sistema del instituto.
    —Entendemos que para algunos aun es difícil manipular sus poderes a voluntad así que si no pueden hacerlo, deberán hacerlo en una segunda ronda de registro dentro de unos meses —agregó Rasa levantando la mirada de la tableta.

    De ese modo comenzaron a llamar a los niños, siendo el primero Shino Aburame, un niño con aura de misterio y con un poder que provocó los gritos de la mayoría de las niñas, después de todo era un poco desagradable ver muchos insectos aparecer y amontonare cerca del niño; era un poder bastante tétrico para un niño de ocho años. De segundo, pasó un niño llamado Chouji Akimichi, el cual podía agigantar partes de su cuerpo, aunque por ahora solo podía hacerlo en sus extremidades superiores.
    Un par de niños más fueron pasando, aunque la pequeña Hyuga se distrajo un poco en sus pensamientos, los pocos niños que pasaban mostraban habilidades bastante impresionantes ¿ella que tenía en comparación? Sentía que ni siquiera podría mostrarlos por voluntad.




    —Me pregunto si ya habrá terminado la evaluación de poderes a los niños nuevos —comentó Shisui a su primo mientras salían del salón, ya había finalizado su primera clase.
    —Es muy probable, seguro Sasuke no tuvo problema con eso —respondió bastante seguro.
    —¿Por eso no le dijiste sobre la eliminación? ¿Para qué no se preocupara? —preguntó sonriendo ligeramente a pesar de que suponía cual sería la respuesta.
    —No, hubiera sido igual —negó con simpleza—. Además, estoy seguro que pronto les explicaran bien en qué consiste la eliminación. Sasuke es muy listo, seguro ya se ha hecho una idea desde que llegamos.

    Los dos Uchiha bajaron por las escaleras hasta la planta baja y se dirigieron al comedor como el resto de sus compañeros. Una vez allí fueron a una de las mesas, tomaron asiento y se dispusieron a comer su almuerzo, esperaban que el más pequeño de la familia de les uniera pronto.

    —Debimos esperar a Hana —murmuró Shisui mirando hacia la entrada de la cafetería en busca de su amiga castaña.
    —Como es la nueva delegada tienen que hablarle de sus otros deberes, no tardara mucho —se encogió de hombros Itachi. Pocos minutos después se les unió la mencionada, quien tomó asiento junto a Shisui y dejó salir un largo suspiro—¿Ya te asignaron algún deber como delegada?
    —Algunos de ellos. No sé porque accedí, ustedes dos parecen más aptos para un rol así —se quedó mirando la entrada unos momentos—¿Los nuevos ya no deberían estar aquí?
    —Normalmente terminan poco antes del mediodía —comentó el mayor de los Uchiha un poco extrañado—. Habías dicho que tu hermano menor también iniciaba este año ¿cierto?
    —Oh sí. Estaba muy emocionado desde su cumpleaños por venir a estudiar aquí —asintió sonriendo ligeramente al pensar en su hermano menor—. También tu hermano menor ¿verdad?
    —Sí. Él también estaba emocionado por venir.

    Los tres guardaron silencio al ver como la profesora Mei Terumi aparecía seguida del grupo de niños nuevos. Ella les dijo algo y sonrió antes de retirarse del comedor. La mayoría de los niños parecían algo desorientados y tardaron un poco en moverse por el lugar. Al ver a su hermano y primo, Sasuke se dirigió hacia ellos y tomó asiento junto a Itachi, poco después se les unió el hermano de Hana, Kiba.




    Hinata miró a su alrededor en busca de una mesa disponible, al menos su corazón ya no latía tan fuerte como lo había hecho durante la exposición de poderes y luego aún más de que les explicaran en qué consistía el proceso de “La Eliminación”. No esperaba que todo fuera tan duro y difícil, no quería que la expulsaran tan pronto de allí, no quería decepcionar a su padre.

    —¿Quieres que comamos juntos? —La voz del niño de cabellera blanca le sacó de sus pensamientos, los cuales volvían a ponerle nerviosa—Solo si tú quieres.
    —Claro, me encantaría —asintió sonriendo levemente, en realidad no quería comer sola y se la había pasado junto al Otsutsuki toda la mañana; su compañía le estaba agradando mucho. Ambos se dirigieron a una de las mesas, como no había muchas desocupadas debieron compartirla con otros niños que estuvieron con ellos durante la presentación.

    Hinata pudo distinguir entre ellos al chico de los insectos, aunque su poder era un poco escalofriante a su parecer, él parecía alguien muy tranquilo y hasta agradable. Luego de la hora del almuerzo tendrían su primera clase, su salón se encontraba en el primer piso así que ir allí no fue tan difícil. Los niños se distribuyeron en los diferentes puestos en espera de su profesor, quien resultó ser un hombre algo anciano que se presentó como Hiruzen Sarutobi, un héroe que se había retirado hacía muchísimos años y ahora se dedicaba a educar a los jóvenes.

    —Es bueno ver tantos aspirantes a héroes aquí —dijo el anciano sonriendo ante los niños—. Estoy seguro que muchos aquí llegaran a ser poderosos y reconocidos, pero recuerden que eso no es lo importante, lo que de verdad importa es hacer el bien. Ser un héroe va más allá de la fama o la fortuna. Y aunque es probable que no todos puedan obtener un certificado oficial de héroe al final, no significa que no puedan seguir realizando buenas acciones. Tal vez estén preocupados luego de escuchar sobre La Eliminación, es natural, pero un héroe no está en sus calificaciones, está en sus buenas acciones.

    Hiruzen observaba a los niños con una sonrisa nostálgica, sus rostros le recordaban a viejos alumnos y estaba seguro que muchos eran hijos de grandes héroes, y aunque no lo fueran o fueran hijos de padres no-súper, esperaba lo mejor de todos ellos. Al final, posó su mirada un niño de cabellos rubios y ojos azules. Aquel niño era la viva imagen de Yellow Flash, uno de los más grandes héroes que ha salido de Diamond Earth. Estaba más que seguro que ese niño era su hijo.




    La Eliminación era un proceso que consistía en la selección de los más indicados para la labor de un héroe. Por supuesto, algo tan complejo no se basaba solo en las calificaciones de los alumnos, también en su desempeño en los entrenamientos y de ciertas evaluaciones psicológicas muy rigurosas. Ser un héroe era una tarea muy difícil, había mucho de qué preocuparse al momento de salvar a las personas y también había que evitar la creación de potenciales villanos. La Eliminación se iba dando durante toda la vida escolar, por ello era menor la cantidad de estudiantes en años superiores en comparación con los primeros.

    —¿Esta es toda la información de los niños nuevos? —Preguntó Kaguya Otsutsuki revisando una tablet con los datos adquiridos en la observación de poderes.
    —Así es, hay muchos niños talentosos este año —contestó Rasa cruzándose de brazos mientras la mujer examinaba todo.
    —Sasuke Uchiha —leyó en voz alta al llegar a los datos del niño azabache. Su expresión taciturna se modificó a una más pensativa.
    —No es el único Uchiha que ha venido a estudiar aquí —se adelantó a decir el de cabellos vino tinto.
    —Pero es hijo de Dark Flame —le silenció antes de seguir leyendo—.Naruto Uzumaki, ¿no es el hijo de Yellow Flash y Bloody Habanero?
    —Sí, así es.

    —Y fue Yellow Flash quien envió a Dark Flame a prisión —las palabras de la mujer provocaron un silencio bastante pesado.
    —Le recuerdo que Itachi Uchiha también se encuentra estudiando en esta institución y no son los únicos parientes de Dark Flame, no olvidemos a Shisui y Obito…
    —Itachi no estudia con el hijo del hombre que envió a su madre a prisión con quince cadenas perpetuas, además que sus estudios psicológicos no han mostrado nada fuera de lo normal —frunció un poco el ceño, logrando con este leve gesto intimidar al hombre—. Itachi no ha demostrado estar influenciado por la maldad de su madre.
    Dark Flame cometió una gran variedad de crímenes atroces no solo en el país del fuego, no fue ejecutada porque estaba embarazada en ese entonces. Sasuke Uchiha nunca ha visto a su madre sin una barrera de contención…
    —La naturaleza humana es más complicada de lo que parece —dijo para seguir leyendo—. Quiero que vigiles a esos dos niños, solo por si acaso ¿de acuerdo?
    —Si señora —asintió aunque poco convencido de aquello, no le veía mayor sentido.
    —Tu tercer hijo también comienza este año —dijo para cambiar el tema—, una Hyuga, un Inuzuka y mi nieto Toneri.

    Rasa miró a la mujer sin decir nada, ella siguió examinando la lista de niños por un par de minutos antes de dejar la tablet sobre su escritorio. Kaguya se quedó pensando en silencio, ella siempre había sido una mujer muy intuitiva y la mayor parte del tiempo su instinto era muy acertado, casi como otro poder.

    —Haz lo que te dije, por ahora solo eso. Retírate —cuando el profesor se retiró, la directora presionó un botón en su escritorio y de inmediato se proyectó una gran pantalla en una de las paredes—. Abre el expediente de Mikoto Uchiha…

    De inmediato la información solicitada apareció de forma detallada. Mikoto Uchiha había estudiado los diez años completos en Diamond Earth y se había graduado como heroína con el nombre de Amaterasu. Había tenido excelentes calificaciones y un potencial impresionante, nunca dio señal alguna que demostrara estar interesada en el lado del mal. Fue una heroína activa por varios años antes de su metamorfosis, como se dice a cualquier héroe que repentinamente cambia su bando.


    Kaguya dejó salir un leve gruñido, nada nunca sugirió que Mikoto pudiera ser una villana, incluso ella y Kushina Uzumaki, mejor conocida como Bloody Habanero, habían sido un equipo junto a otro par de heroínas ¿Qué rayos había sucedido? La única respuesta lógica que se le ocurría era Susanoo o más bien el hermano mayor de Mikoto: Madara Uchiha.
    Continuara…

    ¡Hi! ¿Cómo están? Lamento haber tardado tanto. Espero que el capítulo les haya gustado, los poderes de todos los iré mostrando muy poco a poco, por ahora quiero plantear ciertos puntos como lo de Mikoto y así xd En el próximo capítulo ya espero centrarme más en como irá la historia de nuestros chicos principales. Nos leemos.
     
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