Long-fic Horror Verse: El Hechicero

Tema en 'Crossover' iniciado por XionLX, 14 Agosto 2026 a las 2:47 PM.

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    XionLX

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    Capítulo 1 — Hechicero

    | Lunes, 28 de agosto de 2000
    Bosques de Vermont |

    Vincent abrió los ojos mientras un fuerte dolor de cabeza le hacía tener visión doble.

    —¿Dónde...?

    Tardó un tiempo en el suelo mientras el olor de la tierra mojada llenaba su nariz. Se dio media vuelta para quedar boca arriba.

    El sol parecía estar saliendo apenas, así que la hora debería ser muy temprano. Como mínimo, las 6:00 de la mañana.

    ¿Pero por qué pensar en eso? Es lo único que podía hacer mientras el dolor de cabeza disminuía.

    Se llevó las manos a la frente mientras se cubría de los rayos del sol.

    —Agh, qué comienzo de mierda... —no dudó en quejarse.

    Parpadeó un poco hasta que el dolor de cabeza se fue y pudo pensar con más claridad.

    Por alguna razón, la imagen de sus padres le vino a la mente, y aquel accidente de avión que les quitó la vida mientras él fue el único superviviente.

    —«La Familia Ark ha sufrido un golpe devastador» —murmuró, recordando las palabras de su tía el día que fue por él al hospital.

    No era momento de recordar el pasado.

    Su entrenamiento entonces tomó acción: se levantó del suelo y evaluó su entorno.

    —¿Mi mochila? —la cual estaba colgada casualmente en una rama cercana.

    Vincent se acercó con cuidado a la mochila, pero no descubrió trampa alguna. Procedió a tomarla.

    Todas sus cosas seguían en su lugar. ¿Cómo terminó en medio del bosque, entonces?

    No lo sabía, o más bien, no lo podía recordar.

    Quizás...

    —No, hace años que no ocurre —negó esa posibilidad.

    Entonces suspiró antes de canalizar su magia a sus ojos y obtener una visión más profunda de su entorno.

    Sus ojos marrones claros se tornaron ligeramente plateados mientras buscaba a su alrededor algún indicio sobrenatural.

    Y lo encontró. Justo donde despertó, un remolino en el espacio seguía dejando rastros de la transferencia.

    —Entonces sí fue mi culpa —se pasó la mano izquierda por el rostro con gesto de fastidio.

    Dejó de lado su pequeño viaje caótico para acomodarse la mochila y seguir su camino a Jericho.

    Su tía había dicho que Nevermore Academy podría ser un buen lugar para seguir entrenando y obtener contactos en el mundo sobrenatural.

    Cuando Vincent replicó por qué enviar a un Cazador con sus presas, solo recibió una patada en el abdomen que le sacó el aire.

    «Un Cazador solo caza lo que se sale de la línea, mocoso estúpido. ¿O quieres una guerra?».

    El joven Vincent se quedó mudo mientras se retorcía en el suelo por la falta de aire.

    —Como sea. Necesito aire fresco... —se detuvo ante la ironía—, bueno, ya lo tengo, creo.

    ▬▬▬▬▬

    Con tanto tiempo para pensar en medio del bosque, una mañana cálida y con algo de niebla —donde, de hecho, cualquier adolescente normal podría sentir algo de miedo—, Vincent simplemente pateaba cualquier rama que se le cruzara en el camino.

    Pensó en sus estúpidas runas defectuosas, que causaban más problemas que soluciones.

    Desde que tenía 12 años, comenzó formalmente con ese lenguaje que solo él podía leer, para poder canalizar la magia innata que desprendía su cuerpo.

    Llegó el momento en que incluso se inspiró en Harry Potter o Gandalf para interpretar sus ideas, claro que con resultados desastrosos.

    El apellido Ark pertenece a una larga y noble familia de cazadores, no practicantes de la magia en sí, aunque también podían usarla si era necesario.

    En cambio él tenía el Talento innato de respirar magia.

    Eso no lo hacía más fácil; de cierta forma, incluso le hacía más difícil hacer cosas simples, porque había algo.

    Un algo que no podía alinearse bien entre su intención y la ejecución. Así que las fantasías de hacer magia como el mismo Merlín murieron hace años.

    En cambio, todo su enfoque estuvo en su lenguaje de runas, la única manera de canalizar su arte de forma natural, evitando explotar las varitas que había intentado utilizar.

    —Ugh, recuerdos amargos. ¿Aún estoy lejos de Jericho?

    Había salido con una semana de anticipación antes de las clases. Quería darle un vistazo al pueblo.

    Su tía había pateado su trasero con una billetera llena de dinero, e incluso una chequera. Ni siquiera se atrevió a cuestionar el porqué, y tampoco se atrevía a gastar dinero de manera estúpida, o recibiría una visita de sus primos.

    Esperaba que fuera de sus primos, no de su tía.

    Revisó su reloj de muñeca, en la izquierda.

    —7:30... ¿He caminado por una hora? Demonios, y no veo ninguna carretera cerca.

    Así, sin más, dejó de pensar en sus problemas y comenzó a trotar para llegar más rápido. Su cuerpo se acomodó y su respiración a la par, para evitar el cansancio y procurar una carrera larga.

    —Espero que Nevermore valga la pena...

    ▬▬▬▬▬

    | Richmond, Vermont |

    —¡Por fin, civilización!

    Vincent extendió los brazos mientras veía un amigable pueblo rural de Estados Unidos frente a él.

    Dio gracias a Dios por esta bendición. Con paso animado, comenzó su travesía a través de las calles buscando dónde comer.

    Su intuición mágica le había dicho que este lugar no era Jericho, pero poco importaba.

    Mientras no estuviera fuera de Estados Unidos, podría llegar a su destino. Bueno, incluso si hubiera terminado en Rusia regresaría a casa, pero, en fin, tenía hambre.

    Llegó a un modesto restaurante en medio del pueblo.

    —Es suficiente para mí.

    La campanilla sonó al entrar. Observó a una jovencita al frente, atendiendo en la barra, y a dos camareras más en las mesas.

    Era un lugar más grande de lo que había pensado.

    Se quitó la mochila mientras tomaba asiento en la esquina derecha de la barra. La chica detrás no tardó en llegar hasta él.

    —¡Buenos días! ¿Qué vas a querer?

    —Dame un desayuno típico —revisó la carta en la barra—, y un café negro, por favor.

    —Enseguida. ¿Vienes solo? —ladeó la cabeza la chica.

    No cuestionó su edad, porque ella misma era bastante más joven que las otras dos camareras del local.

    —Sí. Estoy viajando a Jericho. ¿Sabes qué pueblo es este? Estoy algo perdido —fingió sacar el mapa de su mochila.

    —Bueno, esto es Richmond. Estás de suerte, el pueblo que buscas está a unos 9 kilómetros de aquí. Podrías tomar un autobús si no quieres caminar.

    —Eres muy amable, gracias —le dio una pequeña sonrisa a la chica.

    Ella le devolvió la sonrisa en un gesto de amabilidad servicial.

    Vincent, algo aburrido, notó un periódico cerca, así que no dudó en tomarlo para leerlo.

    —Mmh, veamos... —comenzó a hablar en voz baja—. ¿Asesinatos en Vermont? Lo usual —cambió de página—. Una chica local fue detenida por las autoridades por posesión de drogas.

    Pasó algunas páginas sin encontrar algo para una cacería. Tenía permiso de su tía para hacerlas, aunque ella misma le había dicho que las evitara. A veces esa mujer era una paradoja andante.

    —Eh, bueno, nada —dejó el periódico a un lado.

    Una de las camareras mayores le trajo su pedido. Primero tomó un sorbo de su café negro para después comer con tranquilidad y, a su vez, sacar un cuaderno mientras practicaba su caligrafía para mejorar sus runas.

    —Una mañana tranquila... —murmuró.

    ▬▬▬▬▬

    | Jericho, Vermont |

    Vincent se limpió el sudor de su frente mientras veía el pueblo en el cual vagaría por los próximos 3 años.

    —¿Arquitectura gótica victoriana? Te doy un 10, Jericho.

    No pudo evitar bromear mientras se recargaba en un poste con los brazos cruzados.

    Había decidido seguir caminando en vez de tomar un bus y después, trotar le pareció mejor alternativa.

    Aunque no se cansó después de correr 9 kilómetros, cualquiera estaría un poco acalorado debido a dicha actividad.

    Revisó su reloj: 9:23.

    —Me tomé más tiempo del que pensé en aquel restaurante... —murmuró mientras se pasaba una mano por el cabello.

    Revisó su entorno en busca de algo de entretenimiento. Como cazador entrenado, su mente prácticamente bloqueaba toda distracción y se enfocaba en los detalles.

    No perdía el tiempo mirando personas a menos que notara algo sospechoso. Ni hablar del lugar, porque tenía el hábito de buscar siempre 2 o 3 salidas rápidas.

    —Hasta donde veo, además de la arquitectura, este pueblo es tan corriente como cualquier otro —agregó con desánimo.

    Esperaba un poco más de lo debido de un pueblo tan cercano a la Academia Nevermore.

    Comenzó a caminar por las calles, vagando durante horas mientras memorizaba todo lo que podía.

    Lo único memorable de todo ese tiempo fue haber visto un Dodge Charger de color azul metálico.

    Gran auto, en su opinión.

    Finalmente, cerca de las 4 de la tarde, llegó a una especie de cafetería en la esquina de la calle. Bastante más pintoresca que el resto del lugar, que tenía colores grises propios del estilo victoriano.

    —«The Weathervane». Bueno, si el estilo de arte no coincide, al menos el nombre sí que lo hará.

    Entró y la campanilla del lugar hizo su trabajo. En el mostrador, un joven de cabello castaño oscuro atendía.

    —Buenas tardes, ¿qué vas a querer? —su voz fue suave y ordenada.

    —Buenas tardes —Vincent revisó la pizarra de precios—. Me gustaría un capuchino.

    —¡Enseguida! Puedes tomar asiento mientras lo preparo.

    —Gracias —antes de retirarse de la barra, notó un pastel de fresas—, y dame una rebanada de ese, por favor.

    —Claro, amigo —el chico asintió.

    Vincent tomó asiento en la mesa del fondo del local, justo para ver todo el lugar y cerca de lo que era la salida de emergencia.

    Dejó su mochila en la silla contigua mientras sacaba su cuaderno de nuevo.

    No tardó en empezar a repasar su caligrafía y su pedido llegó poco tiempo después. Disfrutó el pastel más de lo que esperaba y bebió con calma deliberada su capuchino.

    Mientras Vincent seguía en su práctica, la campanilla del local tocó de nuevo. Por puro hábito, levantó la mirada de manera discreta mientras veía quién entraba.

    —(¿Mmh? Es una adolescente. Pero...) —levantó una ceja y desvió la mirada, porque su instinto le dijo que ella había notado su observación—. (Su estilo es bastante peculiar. Es como ver a alguien en blanco y negro, con el color negro predominante.)

    Vestía un largo suéter, camisa a rayas —blanco y negro, cómo no—, medias largas con patrones de 3 círculos blancos hasta arriba, y unos zapatos altos. Además, llevaba un peinado de trenzas dobles.

    Pero lo que realmente le llamó la atención fueron esos ojos castaños tan oscuros que casi parecían un negro total.

    —(Ugh, sin duda es estudiante de Nevermore) —sentenció, una vez que su sentido mágico le alertó sobre ella.

    Como solía ocurrir con todo lo sobrenatural, era como un radar. También notó algo en el barista, pero decidió ignorarlo porque Jericho era territorio neutral, y el chico tampoco le daba una vibra de tener sangre en las manos.

    A veces ese sentido mágico era tan abstracto que le dificultaba leer del todo a las personas, así que sería más apropiado tratarlo como "intuición" en vez de una certeza.

    —(Como sea...) —suspiró un poco, resignado, al sentir que aquella chica caminaba en su dirección después de dejar plantado al barista.

    —Tú —la voz de ella fue fría y directa.

    Vincent resistió el impulso de ignorarla y levantó la cabeza de su cuaderno.

    —¿Yo? —preguntó "confundido" mientras se señalaba a sí mismo.

    —Sé reconocer cuando alguien acecha a otro —ella permaneció de pie, los brazos al costado.

    Para el joven, ella tenía una manera de ser bastante rara, porque desde que comenzó a hablar no había parpadeado ni una sola vez.

    —¿Y...? —ladeó la cabeza para seguir con su acto.

    Abrió los ojos cuando ella simplemente decidió sentarse en su mesa, frente a él.

    —Deja ese patético acto de ignorancia, o mi opinión de ti caerá al nivel de las larvas.

    Vincent tomó un sorbo de su capuchino mientras veía fijamente a la chica de coletas.

    —(¿Qué demonios hice para que me esté hablando?) —se quejó en la privacidad de su mente.

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    Capítulo 2 — Academia Nevermore

    | The Weathervane - Jericho |

    —Deja ese patético acto de ignorancia, o mi opinión de ti caerá al nivel de las larvas.

    Vincent tomó un sorbo de su capuchino mientras veía fijamente a la chica de coletas.

    —¿Por qué debería importarme la opinión de una desconocida? —levantó una ceja.

    —Bien —Wednesday siguió mirando fijamente a Vincent—, no eres alguien necesitado de atención.

    Ambos mantuvieron sus miradas y, aunque lo normal hubiera sido que se sintiera la tensión, lo cierto es que ninguno de los dos era normal.

    —Haa —Vincent desvió la mirada cuando se llegó a un punto muerto después de varios segundos—, ¿cómo te llamas, extraña?

    —Wednesday Addams —ella ni siquiera lo dudó—, ¿y tú?

    —Vincent Ark —tampoco dudó al momento de dar su nombre.

    Wednesday llevó su mano izquierda a su mentón. El apellido Ark le sonó de algo.

    —¿De la Familia de Cazadores? —ella miró bajo una nueva luz al chico—, ¿estás de cacería?

    El apellido Ark representaba a uno de los cazadores más distinguidos en la comunidad sobrenatural, además de que sería mil veces más divertido ir de cacería que vagar por este pueblo monótono.

    Wednesday comenzó a cuestionarse si colarse una semana antes para ver el terreno valía la pena o no.

    —Lamentablemente, no —negó con la cabeza, después tomó otro sorbo de capuchino antes de seguir—, me enviaron a estudiar en Nevermore.

    Wednesday se quedó pensativa, aunque un poco difícil de saberlo, ya que su expresión era neutra en todo momento.

    —También asistiré a Nevermore. Pero, ¿por qué enviar a un Cazador con sus presas? Además, leí antes de venir que esta zona está declarada como neutral por la Iglesia misma —dejó de sujetar su mentón para poner ambas manos sobre la mesa, una encima de la otra.

    —Créeme, yo también me quejé, pero al parecer es bueno crear conexiones, incluso con la reputación de mi familia a mis espaldas. Y tú... Addams me suena, sin duda. ¿Por qué enviar a la primogénita de la familia a la Academia Nevermore?

    —Me han expulsado de las últimas 15 escuelas. Mi madre dijo que quizás una escuela diferente podría ayudar. Al parecer, Nevermore es un "paraíso" para los Excluidos —su tono fue plano en todo momento, aunque al mencionar a su madre, un rastro de conflicto se coló.

    —Bueno, "paraíso" podría ser exagerado. Después de todo, solo asisten estudiantes de familias reconocidas por la Iglesia.

    —Mmh, entiendo que quieres decir —ella le dio un vistazo a su cuaderno—, no es más que un lugar de reunión para los Excluidos. O debería decir, un lugar donde la Iglesia puede apretar el botón de destrucción si es necesario y llevarse varios problemas de paso.

    Vincent cerró su cuaderno, negándole a ella seguir echándole una mirada. Ella no dijo nada al respecto.

    —El mejor lugar para eso sería el Vacío.

    Ahora sí, Wednesday se veía interesada en el tema; un brillo peculiar cruzó sus ojos oscuros.

    —El Vacío, la prisión sobrenatural de la Iglesia. He escuchado cientos de historias y he leído toda su historia. ¿La has visitado personalmente? Incluso con el apellido Addams, me es difícil acceder a dicha prisión sin una razón de peso.

    —¿Sabes? —comenzó Vincent, un poco divertido por sus palabras—. La mayoría evita ir al Vacío.

    —No soy la mayoría, Ark —declaró con seguridad.

    —Ya me di cuenta... —murmuró antes de mirarla de nuevo—. He estado en dicha prisión.

    —¿Y? ¿Su reputación le precede o es un mito más que ha sido inflado por todo el mundo? —ella se acercó más a la mesa, lista y atenta.

    —Créeme, su reputación le precede. Demonios, solo recordar todas las protecciones durante el trayecto de entrada fue suficiente para que cualquier Cazador o erudito de lo Oculto estuviera eufórico.

    —¿Y qué hay de sus prisioneros? Aunque la mayoría no suele durar, según lo que sé. «Es mejor muerto que vivo, aunque a veces lo muerto no se quiere quedar así» —recitó al final las palabras del último director conocido del Vacío.

    —Vale, déjame decirte que solo pude acceder al nivel 1. Así que lo que vi ahí sería lo típico del mundo Oculto, pero sin duda me dieron escalofríos cuando pasamos por el nivel 2.

    —Las entidades poco comunes del mundo Oculto —Wednesday recordó la distribución de la prisión que había memorizado.

    —Sí. La última "adquisición", como bromeó el director durante nuestra visita, fue el Barquero. Al parecer, es un fantasma de siglos de edad que tiene una maldición extremadamente difícil de romper. Si no estoy mal, John Winchester fue quien lo atrapó y se lo arrojó a la Iglesia.

    —¿Winchester? —ella desvió la mirada un poco mientras intentaba recordar dicho apellido y ver si tenía relevancia.

    Negó con la cabeza; ninguna familia antigua le vino a la mente. Quizás era una nueva familia del siglo XXI o XX. Había muchos advenedizos recientemente.

    —Es normal que el apellido no te suene —agregó al verla tan pensativa—, John es un cazador reciente. Por curiosidad, pregunté más sobre él una vez que salimos de la prisión. Parece que es de esos cazadores nómadas que van de un lugar a otro.

    —De los que más odia la Iglesia —agregó con algo de burla hacia la Iglesia misma.

    —Sí, pero de los que son un mal necesario. Ni siquiera la Iglesia puede cubrir todo el mundo. Lo último que supe es que había problemas en Europa y toda su atención estaba en dicho lugar.

    Wednesday asintió ante la nueva información mientras miraba a Vincent.

    —Parece que es bueno ser de una familia antigua y de cazadores, Ark. Sabes mucho del mundo Oculto. Por desgracia, los Addams parecen existir en su propio mundo, aunque no niego que mi padre podría tener información más fidedigna.

    —Bueno, según tengo entendido, los Addams siempre han sido de las familias que evitan meterse en problemas —Vincent terminó su capuchino después.

    —No estaría en desacuerdo con esa afirmación —no lo negó, al recordar a sus padres.

    Tan enamorados uno del otro que había poco espacio para el resto del mundo.

    —Pero... —su voz contenía una emoción distinta de su típica monotonía—. Yo tengo la intención de salir al mundo. Después de escapar de Nevermore, claro.

    Vincent dejó salir un largo suspiro ante su declaración. Escapar de Nevermore... No mentiría, él también lo había estado pensando.

    Podría dedicarle 6 meses como máximo, solo para darle cara a su tía, antes de fugarse de la escuela. No es que fuera una sorpresa para su familia.

    Desde que sus padres murieron en aquel accidente —totalmente verificado por la Iglesia y su familia, no había lugar para algo como la venganza—, su atención se enfocó en su condición de Hechicero.

    Por muy antigua que fuera Nevermore, ahí no conseguiría lo que necesitaba.

    —¿Has escuchado que las grandes mentes piensan igual? —tentó con esa pregunta.

    —Palabras elocuentes para mentes más débiles.

    —Quizás —tampoco pudo negarlo, su especialidad no era la filosofía—, pero yo tampoco esperaba pasar 3 años en Nevermore.

    —Nuestros intereses se alinean, entonces —ella entrelazó sus dedos—. ¿Cuál es tu plan?

    Vincent podría quejarse de que su plan no la incluía a ella y que, de todos modos, sus caminos podrían diferir, pero la primogénita de los Addams podría brindarle nuevas perspectivas.

    —Verás, necesito estar en Nevermore como mínimo 6 meses. Después...

    Ninguno de los dos se dio cuenta de cuánto había transcurrido hasta que se hizo de noche y el local debía cerrar. Un día para la memoria de ambos, sin duda.

    ▬▬▬▬▬

    | Una semana más tarde... |

    | 5 de septiembre del 2000
    Academia Nevermore - Entrada |

    —Martes e inicio de clases —murmuró Vincent al estar de pie frente a la fachada de la Academia.

    Debe admitir que este lugar es mucho más grande de lo que pensó, incluso cuando lo observó desde lejos.

    Su arquitectura sin duda sigue el estilo de Jericho, aunque mucho más pulido y sobrio, claro, también más oscuro y gótico. Las gárgolas le dan ese toque extra de picardía.

    Y quien le recibió fue nada menos que la directora, Larissa Weems, quien se notaba un tanto nerviosa por tenerlo en la institución.

    No la culparía.

    Prácticamente, que un Ark asista a esta academia se siente como malas noticias y, sobre todo, un escrutinio de la Iglesia.

    —(Me pregunto si mi tía previó esto o solo fue un capricho que se le ocurrió de último segundo) —pensó rápido antes de acercarse a la alta directora, que sin duda medía casi 2 metros—. ¡Buen día, directora! —hizo un saludo formal—, me honra su presencia. Mi nombre es Vincent Ark.

    —Buen día. El honor le pertenece a Nevermore, joven Vincent. Nunca antes habíamos tenido a un miembro de la familia Ark en nuestras instalaciones. Mi nombre es Larissa Weems —ella fue cordial y directa.

    Vincent alabó su compostura, ya que todo rastro de nerviosismo se perdió cuando comenzaron a hablar.

    —Créeme, también fue una sorpresa para mí. Se suponía que iría a un entrenamiento formal con la división de cazadores de la Iglesia, pero mi adorable tía decidió mi destino —gesticuló con cierto aire pesado y de desánimo, aunque cuidó que no se percibiera como un insulto a Nevermore.

    —Sin duda fue una... decisión peculiar, pero Nevermore te abre sus puertas. Espero que tu estancia aquí sea tan apacible y encantadora como sea posible —ella sonrió de manera profesional—. Y se me informó que tienes el poder de iniciar una cacería —eso le había dejado sin saber qué hacer cuando se enteró.

    Prácticamente, la Iglesia y su familia le habían entregado la potestad de cazar si lo veía necesario. Como directora, eso le ponía tensa y, sobre todo, alerta sobre el joven Ark.

    —No veo razón de hacerlo —negó con la cabeza mientras se llevaba una mano a la cintura y apuntaba con la izquierda a la academia—. Jericho me ha demostrado que no es más que un pueblo en su mayoría ignorante de lo Oculto, incluso con su cercanía a Nevermore, y estrictamente hablando, es territorio neutral. No quiero problemas, directora Weems. Créame: lo último que quiero es iniciar una cacería aquí. Incluso con la autoridad de mi familia, iniciar un problema político y territorial sería caótico.

    Ante su declaración, Larissa no pudo evitar sentir una sensación de alivio, y el peso de sus hombros disminuyó. Los intereses se alineaban, y el joven cazador no tenía razón de causar problemas.

    Ya era el mejor resultado posible que podría encontrar, y desde que se le había informado, podía respirar un poco mejor.

    —Me alegra escuchar eso —cruzó sus manos a la altura de su abdomen—, esperemos que tu estadía en Nevermore sea realmente tranquila y, quizás, hasta encuentres algo interesante.

    —También lo espero, directora Weems. Gracias —inclinó su cabeza con sinceridad.

    Aunque Larissa quería seguir hablando con Vincent, notó a lo lejos la llegada de Morticia y su familia. A su vez, Vincent notó la llegada de Wednesday.

    —Parece que tiene trabajo —comentó Vincent mientras levantaba su maleta del suelo—, buscaré mi dormitorio con calma. Buena suerte, directora.

    —Bienvenido una vez más, joven Vincent —ella se despidió con tranquilidad y se dirigió a los Addams.

    Aunque Vincent tenía interés por ver el espectáculo, tenía algo de sueño, así que ignoró aquella situación y entró de lleno en Nevermore.

    Durante su travesía, logró ver a todo tipo de entes sobrenaturales; sus sentidos se habían agudizado al máximo sin desearlo, y la tensión de sus músculos hablaba por sí sola.

    —(Tendré que acostumbrarme...)

    No se detuvo a hablar con nadie. Ya había memorizado el mapa de Nevermore, y su Casa de dormitorios era Caliban, en la zona este de la Academia.

    Vincent ignoró sus instintos y siguió su camino sin entablar contacto visual directo.

    Al llegar a su Casa, se sorprendió un poco de su distribución. Parecía una especie de torre más que un edificio. Aunque claro, estaba conectada con la fachada de Nevermore.

    En definitiva, todo este lugar parecía un enorme castillo adaptado a sus necesidades particulares para funcionar como instituto.

    Mientras subía, observó a unos chicos lobo. No parecían ser muy fuertes... Espera, ¿con qué los estaba comparando?

    Claramente no serían fuertes si estaban domesticados, aunque decirlo en voz alta ante ellos sin duda le valdría una paliza.

    Sacudió la cabeza. Tenía demasiado arraigada su idea de supremacía humana. Hubo un tiempo en que incluso fue extremadamente xenófobo. ¿O el término era racista?

    Ya no importaba.

    Entró a su habitación, justo al final de un largo pasillo sospechosamente vacío. Ahora que se daba cuenta, su estancia estaba en la punta de la torre.

    —¿Fue deliberado...? —cuanto más lo pensaba, más le hacía sentido.

    Alabó un poco a la directora por tomar medidas extra ante su presencia. No solo por lo que representaba él mismo, sino también por los demás estudiantes.

    —Bueno, hay cuentos de terror para el mundo Oculto protagonizados por los Ark —ese hecho le sacó una sonrisa.

    Ya fuera por lo morboso o por tener un piso completo para él solo, pensó que había ganado más de lo que estaba perdiendo. Al final, venir a Nevermore estaba resultando ser un buen trato.

    ▬▬▬▬▬
     
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