[Historias del planeta azul] La niña.

Tema en 'Relatos' iniciado por mametaro, 25 Agosto 2010.

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    [Historias del planeta azul] La niña.
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    [Historias del planeta azul] La niña.

    Escrito confeccionado para el concurso Historias del planeta azul.

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    La niña.

    Un vehículo se movió, calló una lágrima y así nació ella...

    Aquella, la portadora de la vida dio inicio a todo. Algunos se preguntan que o quien la originó, pero tan solo pocos saben que fue la realidad. La realidad parió sin previo consentimiento, con dolor y angustia, en su abatida y eterna soledad a su hija. Esta, la más hermosa, fue un regalo de aquello... de lo que no es explicable, de lo que no podemos definir. Es así que el amante o su celo, tal vez lo inexplicable, dieron de su parte la chispa que todo lo inició. Puede ser que ello sea cierto, como puede que no. Pero una cosa es segura, que lo narrado evidentemente pasó.

    El primer grito de la niña fue absurdamente mudo. Ella, incrustada en lo infinito, comenzó a rotar buscándose a si misma, buscando la espiga de su existencia. Desde su inició incautarse con aquellos no le fue problema. Los otros, quienes se seguían a si mismos acompañados de su sombra también tuvieron arriesgado el acercamiento a la niña. Ésta y ellos, ahora uno, perseguidos y perseguidores concibieron luz. La luz en su fondo conoció al calor. El calor le instruyo; la vida y la existencia aparecieron en la niña.

    Nació el color. La roca reclamó el gris, dijo que le sentaba bien. El fuego exigió el rojo, y arrastró al calor con él. El agua robó el azul, y se escondió en lo oscuro. Al cielo se le pegó lo celeste y aunque jaló y se estranguló sólo generó la curva llamada iris. Los demás colores se fugaron y tímido, el éter, tomo el verde. Creyó que sabría bien. Se equivocó.

    El verde reclamó al marrón. Éste divertido lo buscó y buscó hasta la copa, y como no supo bajar allí se quedó. El marrón preocupado intentó salvarlo, pero el verde no quiso saltar. La mascota, tiempo, pasó y el verde cambió. Amarrillo, anaranjado y marrón se volvió. Una pierna, un brazo, dos ojos. El verde se calló, marrón dormía y en el suelo un gruñido, el primer gruñido se oyó. Un paso pisó su ser, aplastándolo bajo el peso de la mascota tiempo cambió una y otra vez.

    Nadó, saltó, reptó, gateó y caminó antes de escuchar. Conoció la voz, y la voz dijo – Con un demonio, quiero sentir pasión. – La risa, suave, pretendía interrumpir pero no pudo, no alcanzó y se perdió en un mar de gestos. Los gestos se amontonaron, formaron filas, reclamaron y sacando a bailar a las emociones. Todos comenzaron a conocerse. La risa quien fue la primera dejó de ser primogénita e hija única. Llegaron el cansancio, la alegría, el enojo, la tristeza, el desamor, la esperanza, el orgullo, la valentía, el coraje y todos los otros hermanos. Vivieron amontonados, cansados, maltratándose los unos con los otros para poderse lucir. La vanidad sacudió su efecto en cada uno de ellos, todos querían verse a si mismos en su reflejo.

    Llegaron ellas, o nacieron ellos. Lo primero fue una mirada, la voz estaba contenta. Nació la pasión. Los abuelos de los hijos y los nietos de los padres marchitaron lo que la voz replicó y reclamó, en sus círculos de constante amor. La voz y el gasto se conocieron, la pasión envejeció. El odio sembró esperanzas. El amor reencarnó. La pelea fue inmensurable, nadie ganó en lo basto del infinito pleito.

    Ellos más ellas contra Ellos y ellas. Éstos, aquellos y más, y más. Fue concebido el límite y arrastró a la luz a la evolución. La evolución estudiosa se quejó y corrió a su oscuro hueco para leer de nuevo. La migración aprendió del viaje y se forjó el interés. En un clavado llegó a la niña la comunidad. Hueca por dentro, encontró o reencontró a la pasión; la voz llamó a la sonrisa.

    La evolución harta de la oscuridad salió muy despacio hasta la luz, el límite la esperaba. El adelanto estallo y vaciló el límite, no se esperaba encontrar con tamaña ansiedad. La evolución corría para un lado, volvía pisando sus huellas y volaba en alas del progreso. El límite no aguantó y se fugo con el sentido común. Los nuevos amantes dejaron a la evolución.

    Brotó una lluvia, talvez ácida, y molestó a la deforestación que tranquila quitaba árboles como se quitan pétalos a una flor. La pelea entre ambas comenzó, fue excesivo el esfuerzo por una y otra para apartar al hombre de la culpa que ellas sembraban. El calentamiento de sus palabras amenazaba los hielos que asustados temblaban ocultos en su tiempo, en su tierra. De todos ellos solo el Ozono huyó, lejos quien sabe a donde. Y el resto, sin darse lapso a pensarlos, se unió con candentes palabras al calentamiento y a la discusión. La niña, que ahora era una joven muchacha, lloró y en petroleadas lágrimas su vigorosa juventud perdió. Se martirizó y la basura con su consuelo sólo empeoró las cosas manchando y llevándose el verdor. Verde huyó, marrón se suicidó. La explosión demográfica agitó a la niña ya adulta y ésta temblorosa dio vuelta el espejo que de ella tanta vergüenza tenía.

    La primera hendidura se divisó a años luz, la segunda se oyó rebotar en paredes infinitas, la tercera tragó imágenes mudas. La mujer (antes la niña) dio vida a sus hijos: la explosión, el caos y la guerra. Las golondrinas azules de dos hidrógenos y un oxigeno migraron en grupo a ningún tiempo. Los hijos pelearon por ellas, por más que se esforzaron se quedaron sin nada.

    La mujer envejeció, la vida se entristeció y la evolución volvió. El primero fue Adán, el último soy yo. Lo que fue ya no era, no estaba, había evaporado sus intenciones. Majestuosa estando encaprichada dejó el brillo de su conciencia en manos de algo peor. Lo que conocíamos, se eclipsó, desapareció y dejó un vacío inexplicable. La evolución dio riendas sueltas a su saber y todo cambió volviendo a sonar en llamados. Lo que fue creado se olvidó y otra vez la portadora de la vida a una niña engendró.

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    Datos varios:

    1. El título lo pensé recien, y sólo está por estar.
    2. La primer frase originó todo. La escribí tras subir a un Auto-Bus de larga distancia el lunes pasado.
    3. El primer párrafo fue escrito tras llegar de ese viaje.
    4. Ante anoche (el lunes) escribí las 500 palabras que seguian al primer párrafo del escrito. Eso fue entre las 1:30 y las 3 am. de la madrugada.
    5. Anoche me quedé hasta las 2 am. a terminarlo.
    6. Hoy estaba algo cansado por lo que no lo autocorrejí, puede tener errores ortograficos y seguro los tiene en la ubicación de las comas.

    Un saludo. Y sí, sé que no participo.

    Excusas: Quise participar en el concurso pero cometí el error de dejarlo para la última semana. Esa semana estuve jodido emocionalmente, lamento no haber participado.

    PD: Aprobeché una frustracción profecional de las últimas noches para terminarlo.
     

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