Hay sentimientos en contra de nuestra voluntad [Sessho&Kago]

Tema en 'Fanfics Abandonados de Inuyasha Ranma y Rinne' iniciado por Syel, 13 Julio 2012.

  1.  
    Syel

    Syel Extraña

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    Título:
    Hay sentimientos en contra de nuestra voluntad [Sessho&Kago]
    Clasificación:
    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    42
     
    Palabras:
    533
    Al dar una leída de este fic, vi que tenía mucho relleno innecesario por lo que esta siendo editado (o ya fue editado). Gracias por leer esta larga historia y espero dejes al menos un "me gusta" como parte de tu apoyo. ¡Muchísimas gracias!
    Capítulo 1

    Después de un largo día (tratando de recuperar un fragmento de la perla de Shikon) Inuyasha y Kagome decidieron dar un paseo por el árbol sagrado. Kagome observó aquel lugar que había cambiado su vida, lo cual le trajo a la mente el momento en que liberó a Inuyasha del conjuro de Kikyo. No pudo evitar sentir cierta nostalgia.
    —¿Qué crees que pase cuando todo esto acabe, es decir la batalla contra Naraku? —preguntó, esta vez, observando la luna con aire de tristeza pues tenía claro lo que tenía que suceder de forma inevitable.

    —No lo sé —respondió el hanyou de forma automática porque era la verdad, ¿qué se suponía que sería de ellos después de que todo terminara?

    —Quisiera poder quedarme aquí —Él interpretó de mala manera su respuesta, temió preguntar pero al fin lo hizo:

    —No planeas irte, ¿verdad? —volteó para observar su reacción pero esta no bajó su mirada de la luna, por un instante percibió una nota de tristeza en la voz de su protegida.

    —No... Por el momento— sabía que cuando todo acabara, tendría que irse (incluso en contra de su voluntad). Al final probablemente Kikyo permanecería al lado de Inuyasha y sus amigos harían una vida feliz y normal. Algún día su misión es esa época iba a terminar.

    — ¿A que te refieres con "por el momento"? —La observó con ojos entrecerrados y ella bajó la mirada para encontrarse con la de él; Inuyasha se sorprendió al verla tan llena de paz.

    —No mientras Naraku aún tenga en su poder la perla de Shikon.

    —Quieres decir que cuando tengamos la perla de Shikon, ¿te irás?

    —Tal vez — bajó la mirada al suelo; la pregunta de Inuyasha le extrañó, ¿acaso él deseaba tenerla a su lado? Y en ese instante paso: sus miradas se encontraron, la del hanyou estaba cargada de pasión; sus ojos dorados parecían oro derritiéndose, estaban más cálidos y ella solo sintió que habían removido algo en su pecho.

    —Kagome… yo… no… —No sabía que decir, sentía que le ardía la cara por lo que la bajó—Yo no quiero que... — “Suéltalo de una vez cobarde” se repetía una y otra vez.

    —Inuyasha, solo quiero estar a tu lado —sonrió sin dejar de observarlo.

    — Kagome… —sentía una extraña desesperación en la boca del estómago, volteó a verla y se acercó poco a poco sintiendo su corazón latir cada vez mas rápido.

    La miko no dijo nada por miedo a romper la atmósfera así que decidió cortar el espacio, lentamente... Estaba a punto de ocurrir lo que deseaba internamente.

    Estaban a punto de besarse.
     
    Última edición: 16 Abril 2017
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  2.  
    KimNaNa

    KimNaNa Iniciado

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    Hola!!
    humm primero tengo que decir que me gusta tu manera de escribir es tan detallada y sencilla
    pero pues te recomiendo dos cositas:
    1. no es necesario que repitas tanto el nombre del personaje si ya se sabe que es el que va a hablar o a realizar alguna accion, es que si repites el nombre es una redundancia, puedes cambiar el nombre por algo como el o ella.
    2. cuando cambies de escenas puedes diferenciarlo un poco mas, puede ser dejando un espacio amplio, o separarlo con simbolos separadores (--------------)o tratar de que en el mismo texto se de la idea de que va a cambiar la escena, es para que quede menos brusco.

    de resto me encanta el fic y pues avisame cuando tengas la conti ^^
     
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  3.  
    Syel

    Syel Extraña

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    muchas gracias tambien me di cuenta de eso, pero era cuando ya lo habia publicado, seguire tus consejos
     
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    Syel

    Syel Extraña

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    Hay sentimientos en contra de nuestra voluntad [Sessho&Kago]
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    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    42
     
    Palabras:
    446
    Capítulo 2

    Una serpiente cazadora apareció cruzando el cielo estrellado aproximándose a Inuyasha; él sabía lo que significaba.

    —Ve — murmuró Kagome, interrumpiendo sus pensamientos.

    —¿Estás segura? —temía la respuesta, pero lo único que observó fue como ella se retiraba de aquel lugar y se dirigía al pueblo de la anciana Kaede. Él no sabía qué hacer: ir detrás de la chica que lo había acompañado durante tanto tiempo o seguir a la serpiente que le había pedido fuera a ver a Kikyo.

    —Vete —dijo. No era sincera con sus sentimientos pero sabía a la perfección que esa era la respuesta que esperaba Inuyasha; aún con el dolor atravesando su pecho no pudo evitar voltear para observar como este iba corriendo para encontrarse con ella.

    "Me he estado engañando todo este tiempo, Inuyasha nunca me va a mirar como yo lo miro a él, es imposible que me acepte".

    Volteó una vez más para continuar su camino, no obstante algo la detuvo cuando llegaba a su destino: se mantuvo en pie y giró sobre sí: estaba decidida.

    /._./ \._.\ /._./ \._.\
    —¿Para que querías verme Kikyo? —preguntó al verla. Ella se encontraba recostada en un árbol, acariciando sus serpientes.

    —¿Interrumpí algo? —sabía con exactitud que él se encontraba con su reencarnación.

    —Nada importante —mencionó, tratando de olvidar lo que estaba apunto de hacer, pues de alguna forma lo sentía como una traición hacia Kikyo.

    —Bien... Inuyasha, Naraku se vuelve cada vez más fuerte y yo cada día más débil, es posible que no sobreviva cuando llegue el momento de acabar con él —Lo observó; él se mantenía en calma, su semblante no había cambiado pero deseaba con todas sus ganas que lo que le decía la sacerdotisa no fuera verdad.

    —Por supuesto que sobrevivirás Kikyo, eres fuerte y lo seguirás siendo— quebró su voz en la última palabra, realmente quería que ella viviera, que se mantuviera a su lado, quería convencerse de eso.

    —No, no es así, entiende que tengo que utilizar mi energía completa lo que equivale a que tendré que morir para salvar a este mundo.

    —Tú no te debes sacrificar… Yo te protegeré con mi vida si es necesario— En ese instante él se acercó a ella, le tomó la mano y la miró como nunca antes había mirado a nadie.

    —No siempre vas a estar conmigo, habrá… —pero él la interrumpió, tapando aquellas palabras con una cálida caricia de sus labios. Solo existía Inuyasha y Kikyo, nadie más, pero a cierta distancia, oculta detrás de un árbol se encontraba Kagome que había estado observando todo.
     
    Última edición: 16 Abril 2017
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    Syel

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    Hay sentimientos en contra de nuestra voluntad [Sessho&Kago]
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    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    42
     
    Palabras:
    717
    Capítulo 3

    No lo podía creer: Se estaba besando con Kikyo. Quería correr pero sus piernas (y todo el cuerpo) le pesaba. Simplemente no quería moverse pero tuvo que hacerlo. Caminó lenta y pesadamente hacía el pozo que la transportaba de una época a otra con una sola decisión: no quería volver.

    Respiró profundamente dejando que el aire inundara sus pulmones y le impidiera llorar. Sin dudar se lanzó por el pozo dejando aquella pareja amarse en silencio.

    —Hermana, regresaste —pronunció Souta que le estaba esperando en el pozo. Kagome no respondió. Con un solo nombre en su cabeza dejo a su hermano atrás y se dirigió a su habitación. Se recostó en la cama y cerró los ojos dejando que la oscuridad se apoderara de ella.

    “¿Qué es esto?” Se encontraba en medio de la oscuridad, no había ninguna luz pero podía observar a lo lejos una sombra "¿Quién será?” se preguntó y en ese instante una luz cubrió aquel cuerpo que se acercaba poco a poco.

    “—Inuyasha ¿Qué haces aquí?”—Pero él no contestó; continuó caminando hacia Kagome con la mirada fija en otro lugar.

    “— ¡Inuyasha!—" estaba desesperada, ¿Por qué no le hacía caso? En ese momento sintió que unos brazos la sujetaban de forma cálida

    “— ¿Por qué haces esto? ¿Te encuentras bien?”

    “—Te amo Kikyo—“ murmuró él a modo de respuesta....

    ... Y en ese instante despertó. Todo había sido un sueño. Se estiró, bostezó y volvió a la misma actitud del día pasado: pesadez, seriedad... sobre todo tristeza. Sabía que Inuyasha se molestaría al saber que ella se había ido sin avisar, que la buscaría tan pronto se diera cuenta y ella no quería que eso pasara. Eran vacaciones así que se alistó rápidamente, hizo sus maletas y decidió irse a pasar algunos días con su mejor amiga Yuka pues vivía algo lejos de su casa inclusive de la escuela misma. Desayunó y le avisó a su madre que pasaría un tiempo en la casa de su amiga.


    Cuando terminó de arreglarse oyó que tocaban la puerta, dejo sus maletas al pie de las escaleras y se dirigió a abrirla; era Joyo que iba con una expresión realmente seria:


    —¡Higurashi! Veo que te encuentras bien —Aún así su semblante no desapareció, ella no contestó por lo que Joyo prosiguió—: ven quiero que me acompañes— La tomó de la mano, la dirigió al árbol sagrado y la sentó en la banca que se encontraba cerca.

    —Me comentaron que tienes novio— dijo sin rodeos.

    —Seguro fue Eri quien te lo dijo.

    —Entonces es cierto— se sentía triste, había esperado que Kagome guardara algún sentimiento para él.

    —No, ellas solo inventaron eso— respondió seria.

    —Quiere decir que… —En ese instante se le acercó, tomó su rostro y se acercó con una velocidad increíble. Ni siquiera le dio tiempo a rehusarse pues ya sentía los labios de él sobre los suyos. No se alejó; para ella ese beso no era nada si no correspondía del chico que amaba: aquel que se encontraba en la puerta del templo observando.

    /._./ \._.\ /._./ \._.\ /._./ \._.\
    En la época feudal cerca del pozo se observaba a un hanyou realmente molesto: había visto a Kagome en brazos de otro hombre. Quería regresar a matar al chico, sin saber por qué razón.

    —Así que, ¿por fin comprendes lo que Kagome siente cuando te vas con Kikyo? —Sango no pudo evitar estar feliz, Inuyasha había probado una cucharada de su propio chocolate.

    —¡Cállate! Seguramente ella estaba confundida —pronunciaba más para sí mismo que para otra persona.

    —¡Mírate! Estas enojad0 pero, ¿acaso has notado como reacciona Kagome?

    Era cierto, mientras él sentía quemar sus entrañas, Kagome solo se mantenía callada e incluso relajada cuando él se iba con la sacerdotisa.

    —¿Lo ves? Te quedas callado porque sabes que ella tiene que soportar todo ese dolor que ahora tú vives cuando te largas con Kikyo.

    Él lo sabía, al fin entendía el sufrimiento de Kagome. Malditos eran aquellos sentimiento de culpa que amenazaban acabar con su cordura.
     
    Última edición: 16 Abril 2017
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    Syel

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    Hay sentimientos en contra de nuestra voluntad [Sessho&Kago]
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    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    42
     
    Palabras:
    602
    Capítulo 4

    Habían pasado ya dos semanas desde que Kagome había desaparecido de la época feudal: dos semanas en las que ella trató de encerrar su dolor, dos semanas en las que había recibido su primer beso, dos semanas en las que la agonía no la dejaba descansar. Mostraba ser fuerte pero la realidad era que la depresión era tan grande que se comportaba como el medio hermano de Inuyasha, era extraño pues era la primera vez que ella pensaba en él.

    —Ya regrese mamá —gritó desde la puerta pero no recibió respuesta alguna— ¿Mamá? ¿Souta? ¿Abuelo? —Nadie, ni siquiera Buyo. Se dirigió a la cocina y encontró una nota de su madre que decía que habían ido de excursión al parque de diversiones… “Ahora, ¿qué haré?” Pensó de manera distraída y en ese momento como un flechazo, en su mente recordó a sus amigos ¿Cómo pudo abandonarlos así?
    En ese instante sin detenerse a pensar en las consecuencias corrió al pozo a encontrarse una vez más con su destino.

    /._./ \._.\ /._./ \._.\ /._./ \._.\
    Inuyasha llevaba ya dos semanas sin hablar, dos semanas en las que había estado ahogado en un vaso de agua, dos semanas en las que se había “separado” de sus “amigos” pues la esperaba en el pozo, rehusándose a retirarse hasta que ella apareciera.

    Cuando encontró el olor que había estado esperando mucho tiempo, metió la mano al pozo y ahí estaba la presencia que tanto anhelaba. Kagome no mostró sorpresa, sabía que él la estaría esperando.

    —Quiero una explicación ahora —exigió tratando de controlar su furia.

    —¿Acerca de qué?, ¿de por qué me fui? —casi gritaba; no podía evitarlo. En parte él deseaba conocer la razón de su huida, sabía que tenía la culpa pero, ¿por qué?

    —Te fui a buscar y te vi… —“Se dio cuenta” pensó ella pero ya era demasiado tarde…Frente a ella se encontraba un hanyou bastante molesto— decidí buscarte otro día pero no estabas, no encontré tu olor.


    —Vi tu beso con Kikyo— dijo de manera directa. Tenía que tener todo claro, no había desaparecido sin ninguna razón

    —¿Me viste? —preguntó con voz triste. Así que esa era la verdadera razón de su huida.

    Ella estaba a punto de contestar cuando alguien gritó:

    —¡Kagome, volviste! —Era Shippo seguido de Miroku y Sango.

    —Sí Shippo, solo me fui a relajar— contestó con una sonrisa, no debía permitir que sus amigos se dieran cuenta de la situación. Caminaron juntos a la aldea, en medio de conversaciones sin sentido que le hacían olvidarse un poco de la situación.


    Ya en la casa de Kaede todo era felicidad y risas; a Kagome le entusiasmaba la idea de que sus amigos (y aunque no lo quisiera aceptar también Inuyasha) se hubieran preocupado por ella, agradecía ver que tenía una familia (por así llamarle) en otro lugar. Al final del día, decidió salir y enfrentarse con él, al fin y al cabo, ¿cuánto más podía esperar, cuando ya había esperado dos semanas? Lo buscó y lo halló en las ramas de un árbol.

    —Inuyasha...

    —Necesito hablar contigo— interrumpió, bajó de un solo salto y la llevó al lugar donde él y Kikyo se habían conocido por vez primera, pero ella no lo sabía. La puso frente a él, la observó con unos ojos cálidos y pronunció con claridad:

    —No podemos seguir juntos, te pido que te vayas del grupo.
     
    Última edición: 16 Abril 2017
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    Syel

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    Romance/Amor
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    42
     
    Palabras:
    683
    Capítulo 5

    — ¡¿Qué?! —preguntó ella desconcertada.

    —Simplemente creo que esto no va a llegar a ningún lado.

    —Por supuesto que sí, vamos a derrotar a Naraku, ¿no es cierto? —había entendido con perfección las palabras que había pronunciado, lo único que quería hacer era alargar lo inevitable.

    —Pienso que es inútil continuar así— estaba desesperado, los celos lo consumían por dentro al recordar los labios de ella sobre los de otro hombre que no era él, sin embargo eso probablemente era lo mejor, ¿cuántas veces no lo había visto ella abrazando a Kikyo?

    —Hablas por Kikyo, ¿cierto? Pero de eso tuviste tú la culpa— entendía todo: él quería alejarla para poder estar con la sacerdotisa sin ningún impedimento.

    —No es quien tenga la culpa si no que… no te necesito —Le dolían esas palabras pero hasta ese instante era lo mejor, ellos no nacieron para estar juntos, su destino era permanecer separados— tú no perteneces aquí, entiende, nunca debiste venir a esta época.

    —Te refieres a que… —tragó con dificultad, todo daba vueltas— ¿Yo no significo nada para ti?

    —No, solo te necesitaba para poder buscar los fragmentos de Shikon y eso lo puede hacer también…

    —Kikyo— completó la frase que Inuyasha estaba a punto de decir.

    —Debiste haberlo sabido desde un principio. Te acompañaré al pozo para que vayas de regreso a tu época —La tomó de la mano pero ella se soltó.

    —No —firme, fría…era como si un cubo de hielo hubiera hablado en ese instante— No me parece justo que me pidas eso. Seguro no te interesa en lo más mínimo pero, ¿has pensando lo que piensan los demás? Ellos no tiene la culpa, si se unieron a nosotros fue con un solo objetivo: vencer a Naraku y eso es lo que haríamos si permanecíamos juntos, ¿crees que se merecen esto?— Injusticia, ¿ cómo podía separarla de sus amigos? Entendía perfectamente que él quisiera irse con Kikyo, pero ¿separarla de Miroku, Sango y Shippo? Eso definitivamente no era lo más razonable, era un egoísta.

    —Ellos entenderán, yo me encargaré de que así sea, si tu no estuvieras aquí probablemente nosotros continuaríamos, no haría falta tu presencia— Lo único que quería era que se fuera y no prolongar más la despedida.

    —¿Insinúas que mi presencia no vale nada aquí? ¡Si yo no hubiera venido tú no estarías aquí con vida!

    —¡Lo mejor era quedarme en ese cochino árbol esperando a que mi vida transcurriera en él!—sabía que no quería decir eso, sin embargo esa era la única forma que había encontrado para hacerle entender a Kagome que ella no pertenecía a esa época, sino con su familia, con los suyos.

    —Me decepcionas Inuyasha, ¿qué más podía esperar de un híbrido como tú? —Esa era la primera vez que le llamaba híbrido, sabía que él odiaba eso pero esa palabra brotó de sus labios sin razón alguna. No quería escuchar más. Caminó hacia la casa de la anciana Kaede, se acostó y cerró los ojos esperando que eso fuera suficiente para olvidar lo que había pasado.

    Se iría, claro que sí pero primero tenía que despedirse de sus amigos, por lo menos era lo único que merecía. No sabría que decirles, algo tendría que inventar, algo que fuera lo suficientemente convincente para que la dejaran ir.

    Sus ojos se abrieron recordando todo lo que habían vivido juntos: las perversiones de Miroku hacía Sango, Inuyasha golpeando a Shippo y ella diciendo su “conjuro” para que se calmara, las conversaciones con Sango sobre chicos, los celos de Koga, los celos de ella hacia Kikyo, las peleas con demonios para recuperar los fragmentos de Shikon, los encuentros con Naraku, los encuentros con Sesshomaru… Definitivamente extrañaría esa época, esa que había cambiado su vida. Cerró los ojos una vez más pero esta vez dejando que la oscuridad la hundiera hasta el fondo, esperando que eso fuera suficiente para poder disminuir el dolor.

    Sufría por tener que dejarse vencer por el destino, que definitivamente era cruel pero por una parte también era lo mejor.
     
    Última edición: 16 Abril 2017
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    marinamanaphy

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    Acabo de leer los cinco capítulos y estan fantásticos muy bien hechos tanto en narración diálogos descripciones y ortografía y la trama muy bien no importa que sea larga porque es bueno que cuentes como sucedera la unión entre kagome y sesshomaru y lo que me ha dejado en shooock O.O es la actitud de inu de echar del grupo a kagome sin palabras continualo prontooooooooooooooo ;DD
     
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  9.  
    Syel

    Syel Extraña

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    Hay sentimientos en contra de nuestra voluntad [Sessho&Kago]
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    900
    Capítulo 6
    Lo había logrado: había sobrevivido a la noche pero ahora seguía lo complicado: “tratar” de hablar con sus amigos. Se levantó y dirigió a la entrada de la casa: el sol era deslumbrante, el cielo azul y despejado, las montañas se matizaban con los colores cálidos que el sol le proporcionaba, realmente parecía como si ningún mal existiera, como si todo fuera perfecto, como si no hubiera ningún problema; suspiró en la entrada y se dirigió con sus amigos que ya se habían parado mucho antes que ella por lo que ya estaban desayunado.

    —Buenos días señorita Kagome, me alegro tanto que se encuentre bien, me refiero que no verla dos semanas fue realmente duro, creímos que ya no volvería—“Bien” pensó con amargura “Ojalá Miroku tuviera razón”.

    —Gracias— fue lo único que ella pudo decir.

    —Kagome, ¿re encuentras bien? —Como siempre Sango era tan perceptiva.

    —¿Acaso te hizo algo ese tonto de Inuyasha?

    —¿Quién es el tonto enano? —golpeó en la cabeza a Shippo. Había llegado sigilosamente sin mirarla siquiera.

    —¡Kagome, Inuyasha me pegó!— Pero esta vez ella no le hacía caso, tenía la mirada fija en el suelo esperando encontrar una respuesta a su pregunta.

    —Kagome… —el zorro-demonio aún esperaba que ella le diera su castigo.

    —Sí, lo siento —omitió el “castigo” y prosiguió—: chicos tengo que hablar con ustedes a solas—dirigió una mirada al hanyou que aún seguía con la vista perdida en el cielo.

    —Oigan no se preocupen por mí, yo ya me iba— pronunció mientras se adentraba al bosque.
    Cuando se percató que la presencia de Inuyasha había desaparecido decidió hablar.

    —Chicos… Tengo que irme— No podía hacerlo más largo, tenía que terminarlo lo más pronto posible. Los miró esperando una respuesta-

    —Muy bien, ¿por cuánto tiempo? Ya vez que a Inuyasha le molesta que te tardes más de tres días...

    —Cuando regreses, ¿me podrías traer una paleta de esas que me gustan, Kagome?

    —Shippo ve con la anciana Kaede para ver en que le puedes ayudar en el campo— La exterminadora trató se sonar convincente y casi lo había logrado, si no fuese por que Shippo era un niño muy inteligente.

    —Oye Sango, está bien que sea un niño pero entiendo perfectamente lo que quieres decir.

    —Entonces hazlo— Sin más remedio, el pequeño tuvo que irse pronunciando entre dientes que se vengaría cuando fuera un gran demonio. Los tres observaban como se dirigía a la casa.Una vez lo perdieron de vista, Miroku rompió el silencio:.

    —¿A qué se refiere con exactitud señorita Kagome?

    —Me voy a mi época para ya no regresar— Dijo convencida, ¿qué caso tenía alargar una despedida? Solo conseguiría hacer más daño.

    —¡¿Por qué?! —gritó Sango con gesto descompuesto, tragándose la tristeza que amenazaba con salir de sus ojos— ¡¿Acaso fue el tonto de Inuyasha que te lo pidió?!

    —No—mentiras—, fue mi decisión: Yo pertenezco a esta época— No se atrevía a mirarlos, era duro tener que decirles esto y mucho mas tener que ver sus miradas, así que miró el suelo.

    —¿Estás segura? —intervino Miroku, entendía sus pensamientos pero no su decisión.

    —Sí. Inuyasha tiene razón, yo no pertenezco a esta época.

    —¿Entonces si fue Inuyasha? —ahí estaba otra vez la voz de su amiga, reprochandole— No es lo que piense él si no lo que sientas tu.

    —Sango… Estoy segura, yo no pertenezco a esta época, yo tengo que vivir en la mía, ahí tengo a mi familia, mi escuela, mis amigos. Fue un error venir aquí desde el principio

    —¿Y es que acaso nosotros no somos tus amigos? —No entendía el por qué de su decisión.

    —?Por supuesto que sí pero tengo mi familia! Una que no puedo descuidar —mentiras, mentiras estaba harta de tantas mentiras sin embargo era la mejor manera de convencerlos. Esta vez miró a ambos con gran tristeza y pesadez en sus ojos—. Por favor, entiendeme, yo tengo una vida allá como ustedes la tienen aquí, ustedes sin duda deben continuar con la búsqueda de los fragmentos, eso les corresponde.

    —Sin usted no podremos hacerlo — intervinó Miroku que había permanecido callado hasta ese momento.

    —No permitiré que te vayas —Sin duda alguna, Sango quería hacerla cambiar de opinión pero Kagome no dijo nada más. Bajó la vista penada y espero que ellos la dejaran marcharse sin hacer ni una sola pregunta más.

    —Déjala Sango, si esta segura de su decisión, tienes que respetarla — Al fin la habían entendido, sin más preámbulos Sango guardó silencio, tragandose toda la indignación y tristeza que deseaban salir a borbotones.

    —Fue genial vivir con ustedes tantos momentos —Esa era la despedida definitiva— jamás los olvidaré, gracias por protegerme, cuidarme, hacerme reír… Por hacer mi vida diferente —Se acercó a ellos y los abrazó fuertemente pues era lo único que les podía ofrecer: un abrazo—. Despídanme de Shippo y la anciana Kaede, cuanto más rápido me vaya será mejor.

    —Gracias por todo señorita Kagome— El monje le ofreció una sonrisa sincera, sería duro continuar un camino sin la presencia de Kagome, que por muy difícil que fuera de aceptar, alegraba los días aun más difíciles. Se alejó de ellos con una despedida de mano y caminó hacia el pozo de huesos, donde lanzando un suspiro se dejó sumergir, dejando atrás todo lo que una vez le había hecho feliz.


     
    Última edición: 18 Abril 2017
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    Syel

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    1206
    Capítulo 7

    Por más que le doliera, Inuyasha tenía razón: ella no pertenecía a esa época. No iba a permitir que la decisión de él le afectara por lo que regresó con una sonrisa, ¿qué más daba? Tendría recuerdos que le harían ver que todo lo que había vivido había sido real.

    —¡Hola mamá!

    —Hija ya regresaste, ¿cómo están tus amigos?

    —Bien— era lo único que podía responder. Su madre notó la diferencia en su tono de voz pero decidió no preguntar, si algo tenía le contaría a su debido momento.


    —Hija, ¿tienes hambre?


    — ¡Sí! —ahora tenía que vivir su vida como una chica de 15 años, que asistía al 3° grado de secundaria y tenía una familia increíble conformada por un abuelo, un hermano y una madre maravillosa en la que están incluidas sus mejores amigas: Eri, Ayumi y Yuka e incluso en una porción muy pequeña Joyo. No existía nada más.

    Comió, subió a su cuarto, tomó un baño, se recostó y durmió como jamás había dormido.
    Sus vacaciones transcurrieron normalmente: como tenía que ser, los extrañaba por supuesto que sí pero eso no le impedía ser feliz junto a su familia: sonreír y divertirse en sus viajes al parque de diversiones, al parque acuático, al zoológico…

    Habían pasado ya dos semanas, dos semanas sin saber nada de sus amigos, hasta que recordó algo muy importante:

    —¡Los fragmentos de Shikon! —Se levantó de la cama y se dirigió al tocador donde permanecía el frasco que guardaba los fragmentos de la perla—Pero…yo no puedo llevarlos, tendré que esperar a que Inu… él venga por ellos— Ahora no dormiría esperando la ocasión en que Inuyasha llegara, entrara por su ventana, le hablara y le pidiera que regresara…vagas ilusiones.


    /._./ \._.\ /._./ \._.\ /._./ \._.\
    —Shippo, han pasado dos semanas en las que no nos has hablado —Sango estaba preocupada, si el pequeño continuaba así se quedaría mudo— Shippo por favor di algo, lo que sea— Nada. ¡Suficiente! Odiaba hacer esto pero le dolería mas a ella que a él, tomó su hiraikotsu y lo aventó para tirar al pequeño del árbol en el que se encontraba. El golpe fue muy duro pues este quedo inconsciente por un largo tiempo. Hasta que despertó.

    —¿Estás mejor? —preguntó Miroku que se encontraba frente a su rostro.

    —¡Te pasaste Sango!— De inmediato tapó su boca con ambas manos recordando que prometió no volver hablar hasta que Kagome volviera. Se puso de pie con las manos aún en la boca.

    —¡Hablaste! —ella estaba feliz, se empezaba a preocupar.

    —No te entusiasmes, algún día tendría que hacerlo— interrumpió Inuyasha que acababa de llegar después de haber ido a un “paseo”.

    —¡Cállate, que todo fue por tu culpa! —gritó Sango. Había empezado a acumular odio al hanyou por pedirle a su mejor amiga que se marchara.

    —Oye Sango, no puede ser que cada que me veas busques pelea— Estaba a punto de refutarle lo que habías dicho pero solo consiguió quedarse callada, tragándose sus palabras, cuando vio detrás de él a Kikyo.

    —Déjala, algún día todo ese rencor desaparecerá, ahora tenemos que dormir para ir por los fragmentos de Shikon —dijo con su habitual tono frío.

    Nadie contestó, todos habían bajado las miradas... Realmente les hacía falta Kagome.


    /._./ \._.\ /._./ \._.\ /._./ \._.\

    Así paso un largo tiempo: siete días para ser exactos e Inuyasha no había aparecido. Lamentablemente ella tenía que ir a entregarle los fragmentos de Shikon. Cuando regresó de la escuela se dirigió al pozo y entro llena de valor: hasta que llego al otro lado, cuando se encontró con Inuyasha de frente. ¿Cuánto había pasado?, ¿un mes?, ¿tres semanas? La cuestión era que ya todo parecía ajeno.

    —Creí que ya no regresarías— dijo él con frialdad, más de la que ella hubiera esperado.

    —Y así es— respondió de igual manera: fría y cortante.

    —Entonces, ¿qué haces aquí?

    —Vengo a pedirte que vayas a mi época…

    —Imposible.

    —¡¿Crees que es por gusto?! —respondió de forma irritada, ¿en verdad se había enamorado de ese cretino? Se tragó un grito y prosiguió—: Debes recoger los fragmentos de Shikon.

    —¿Los traes ahora? —parecía que no quería entablar conversación.

    —Sí

    —Dámelos— extendió la mano para que le diera el frasco.

    —Hay un problema. Bien sabes que no puedo transportarme sin los fragmentos, si te los entrego ahora no podré volver con mi familia y en ese caso tendré que quedarme aquí hasta reunir la perla y poder irme, lo cual no es buena idea ya que tú no quieres que permanezca aquí y no podré dejar tanto tiempo sola a mi familia sin avisos ni señales de mi.

    —¿Y entonces..?

    —Ve a mi época para que te los lleves— quería seguir hablando con él y decirle lo mucho que extrañaba los viejos tiempos; una voz le gritaba en su cabeza que lo hiciera y otra aun más pequeña (pero la más razonable) le pedía que no se limitara a marcharse.

    —Está bien; iré algún día— Y se marchó, sin despedirse, sin mirarla por última vez. Triste y desilusionada se sentó en la orilla del pozo a respirar una vez más ese aire, a calentarse una vez más con los rayos del sol que matizaban su cabello y su cuerpo, a mirar el cielo azul lleno de nubes blancas y redondeadas, a mirar los árboles frondosos. Sin duda alguna todo había cambiado: ante sus ojos todo parecía extraño; sin más se puso de pie y se dirigió a su época, aquella de la cual nunca debió haber salido.

    ……………………………………..
    —Kikyo… —dijo Inuyasha— Kagome me pidió que fuera a su época por los fragmentos de Shikon— la miró pero no hubo reacción alguna en ella.

    —Este árbol fue el que te mantuvo preso por mi culpa —Se desvió del tema, miraba el árbol del tiempo que estaba matizado con los claros de la luna llena—, y aun así mi reencarnación tuvo el valor de salvarte —Lo miró sin expresión alguna—. Ve por ellos si es que quieres derrotar a Naraku— Y se fue dejando a Inuyasha solo, con pensamientos de arrepentimientos porque por más que pasaba el tiempo más se daba cuenta que Kagome era la indicada.
    Se dirigió con sus amigos que estaban sentados en el suelo sin hablarse (y sabía la razón: Kikyo estaba entre ellos).

    —Inuyasha, ¿por qué hueles a Kagome? ¿Acaso ella regresó? —preguntó Shippo ya emocionado con la esperanza de que les diera la sorpresa de que así había sido. Miroku y Sango entornaron los ojos y sonrieron pero Kikyo frunció el ceño, crispó las manos en puños y miró a otro lado.

    —No digas tonterías niño —lo golpeó como ya era costumbre— sabes que ella no volverá…alucinas con su olor— gruñó; todos (excluyendo a Kikyo) suspiraron y bajaron la mirada.El silencio se instaló en el grupo, nadie quería hablar y arruinar más lo que ya estaba destrozado: su amistad

     
    Última edición: 18 Abril 2017
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    marinamanaphy

    marinamanaphy Iniciado

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    que fuerte inuyasha esta siendo un asqueroso y cobarde que entrete a kikyo y le diga que no puede seguir cn ella porq esta claro que ya no la ama y bueno kagome queda mejor cn sesshomaru :P adema inu perdio la oportunidad cuando la dijo que se fuera para siempre a su epoca
    La ortografia muy bien y las descripcione y estructura del capitulo me han gustado mucho espero cn muchas gana la continuacion :DD
     
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    Syel

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    Título:
    Hay sentimientos en contra de nuestra voluntad [Sessho&Kago]
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    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    42
     
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    Capítulo 8

    Ella esperó una semana y él jamás regresó. Cada día era llegar lo más pronto posible de la escuela para encontrarse con él o mínimo para asegurarse de que él había ido como prometió, pero nada de eso paso, si no que cada día era hacerse ilusiones y no dormir en la noche esperando su llegada.

    Una vez más lo fue a buscar esta vez llevando regalos y algunas cosas de utilidad para sus amigos. Alistó la mochila y regresó a la época antigua como tantas veces había hecho. Esta vez, al salir del pozo no se encontró con nadie y se alegró de que así fuera, se sentó en la orilla del mismo y dejó que sus pulmones se inundaran con aire puro; tenía que llenarse de valor para poder ir con ellos y luego irse. Percibió algunos fragmentos de Shikon algo lejanos que se movían poco a poco, era obvio que se trataba de ellos.


    /._./ \._.\ /._./ \._.\ /._./ \._.\

    Inuyasha se encontraba algo lejos de la aldea en busca de un fragmento de Shikon (que poseía un demonio serpiente que había estado atacando a una aldea) cuando una corriente de aire le trajo a la mente un olor muy peculiar y propio de una sola persona. Se paró abruptamente.

    —¿Sucede algo? —preguntó Sango al ver la reacción de Inuyasha. Todos habían decidido parar. Él no volteó sino que siguió olfateando en el aire pero el olor parecía haber desaparecido.

    —No, continuemos— murmuro él. No importaba cuanto tiempo hubiera trascurrido, aún tenía impregnada la esencia de Kagome en su ropa, su mente, su nariz, su cuerpo…. su corazón

    /._./ \._.\ /._./ \._.\ /._./ \._.\
    Se había arrepentido pues los fragmentos que había presentido hace algunos instantes habían desaparecido y tal vez con ellos sus amigos. Se puso de pie decepcionada al ver que su objetivo no se iba a cumplir, sacudió sus ropas y observó el pozo para luego subir una pierna.

    —¡¡¡Aaaaah!!! —Un grito la detuvo, parecía una niña. Corrió en dirección al grito pero el tiempo no alcanzó, perdió la ubicación. Miraba alrededor en señal de un nuevo aviso pero nada paso, decidió seguir una dirección trazada por ella y como era de esperarse a pocos metros se encontraba una niña con cabello negro y un kimono naranja. “Esta no puede ser…” corrió a prisa para llegar a su lado.

    —¡Rin… Rin, ¿estas bien?! —la tomó en sus brazos y le sujetó la cabeza pero la niña no respondía, estaba inconsciente; tenía un brazo cubierto de un liquido rojo: “Sangre”, alguien la había rasguñado, tal vez una bestia o un animal, no lo sabía pero tenía que hacer algo pronto. Colocó su bolso al lado de ella y buscó rápidamente los utensilios que necesitaba. Limpió su brazo con una toallita húmeda para quitar el exceso de sangre y tierra, “menos mal que la herida no es profunda”. Limpió con un algodón remojado para que no se infectara, untó una pomada para desinflamar y la vendó: iba a estar bien. Tocó su frente para quitarle la tierra y se percató de que algo iba mal: Rin tenía fiebre “¿Cómo?” la infección había llegado a circular en su sangre.

    —¡Rin! —gritó una voz masculina, era fácil darse cuenta que era Jacken.

    —¡Jaken, por aquí!

    —¿Rin? ¡Ay niña ya te cambió la voz! —dijo Jaken pasando entre algunos arbustos que obstruían su camino— ¡¿pero qué…?!

    —Ven ayúdame, estaba en el pozo cuando…

    —Pero… —El ser estaba horrorizado por la escena: Kagome con las maños llenas de sangre, el kimono de Rin destrozado… — ¡¿Cómo te atreviste a herir a Rin tonta humana?! El señor Sesshomaru te matara ya lo verás.

    —¡Cállate! —¿Cómo podía pensar que ella haría algo así?— Rin esta herida, un monstruo la atacó y no sé que pasará si no la curo rápidamente así que ve por agua.

    —¿Crees que una humana me va a dar órdenes? —contestó.

    —AHORA, SI NO QUIERES QUE ELLA MUERA —el gritó fue tan potente que él casi cae del susto. No le quedo de otra más que hacer lo que ella le pedía. Tardó unos minutos pero llegó con el agua. Kagome tomó la cabeza de la pequeña y vertió un poco de agua en su boca, después introdujo una pastilla que era para la fiebre y la hizo beber más agua, hasta que la oyó tragar. Dio un suspiro de alivio.

    —¿Qué paso humana?, ¿qué haces aquí?— Aún tenía a Rin recostada en sus piernas por lo que no podía ponerse de pie por lo que se militó a contestar sin mirarlo.

    —Oí un grito y me encontré con ella herida. Estoy aquí porque no iba a permitir que una inocente niña muriera.

    —Pues deberías irte tonta humana— Kagome estaba a punto de explicarle la razón del porque no se quería marchar. No entendía porque pero quería desahogarse de toda la pena que la atormentaba, ni a su madre, ni a su hermano, ni a sus amigas les contaría lo que estaba a punto de decirle a Jaken... Rin comenzó a moverse.

    —Ah… ¿Qué pasa? —La pequeña se levantó a prisa y tambaleó un poco, Kagome aún sentada mantuvo las manos en el aire por si ella caía— ¿Dónde estoy?

    —Mira cómo estas niña, ¡no te vuelvas escapar así! —Jaken comenzó a recriminarla y antes de que continuara, Kagome lo interrumpió:

    —¿Te encuentras bien?


    —Un poco mareada, me duele el brazo —bajó la mirada: vio que la manga de su kimono estaba desgarrada y que un trapo blanco cruzaba su brazo desde el hombro hasta el antebrazo— pero ¿qué es esto? —preguntó asombrada.

    —Ahora lo más importante es que nos cuentes que es lo que paso —Kagome la miraba, esperando que se desmayara o diera signos de que algo iba mal, en ese caso no sabría que hacer.

    —Am… Recuerdo que venía a recolectar frutas... —volteó a todos lados para buscar los melocotones que había reunido. Jaken y Kagome voltearon al mismo tiempo y en efecto ahí a sus pies se encontraba la fruta—... Algo salió de entre los arbustos y me atacó, después ya no recuerdo nada.

    —Pero, ¿sabes que fue? —preguntó Jaken que apenas había hablado.

    —No. Oiga señor Jaken este melocotón es para usted— Rin extendió la mano derecha, ofreciéndole un fruto: el más grande y redondo.

    — ¡¿Qué?! ¿NO SABES QUE YO NO COMO ESO? —le gritó.

    —No es necesario que te comportes así, ¿qué no ves que es una niña lastimada? —le recriminó la miko muy enojada— presta atención —en ese momento se arrodilló y comenzó a remover toda su mochila hasta encontrar lo que buscaba— mira este en mi época le llamamos reloj —le extendió la mano y se lo dio— sirve para medir el tiempo —siguió buscando en su mochila y le dio dos cajitas de distinto tamaño y color— estas son pastillas, son muy útiles. Ahora presta muchísima atención ¿está bien? —lo miró a los ojos esperando que la respuesta fuera afirmativa.

    —Yo no obedezco a humanos— dijo el demonio tirando los extraños objetos y cruzándose de brazos.

    —Jaken hazlo por mí— rogó Rin observándolo con una cara muy tierna, él no tuvo más que acceder ya que si ella moría el amo Sesshomaru lo mataría a él también.

    —Está bien— dijo a regañadientes.

    —Ok —Ella tomó las pastillas y el reloj, se acercó lo suficiente al demonio para decirle— este reloj como te dije sirve para medir el tiempo, es muy útil en mi época y ahora también lo será para curar a Rin. Esta cajita de color azul le ayudara para el dolor y esta otra pequeña de color rojo le ayudara a la infección, ¿entendiste? —miró a Jaken, “Creo que esto será más difícil de lo que creí” pensó al ver la cara de sorpresa del sirviente.

    —Jaken— Se oyó una voz fría sin sentimiento alguno, una voz linda pero a la vez temerosa. Eso solo significaba una cosa. De entre los arbustos apareció un demonio de largos cabellos plateados, grandes garras afiladas, ojos dorados que no mostraban ninguna expresión y un kimono blanco que contenía una estola y armadura: Sesshomaru.

    —Amo bonito —corrió a arrodillarse a los pies del gran youkai— yo quería detenerla pero esa humana insistió en dañar a Rin— comenzó a decir apresuradamente.

    — ¿Qué es esto? —preguntó.

    —Rin tuvo un accidente y esta humana la curó —Jaken aún hablaba demasiado rápido a causa de los nervios. Miró a las humanas que se encontraban de pie observándolos: la más pequeña con una sonrisa, la mayor con miedo.

    —¿Qué no estabas al lado de ese perro asqueroso? —dijo con el mismo tono de frialdad e inexpresividad. Kagome estaba muy nerviosa, el tener frente a ella al hermano de Inuyasha la hacía temblar. ¿La intentaría matar?— No contestes si no quieres, Rin vámonos— Se dio la vuelta y comenzó a caminar.

    —Sesshomaru —pronunció demasiado nerviosa al mencionar por primera vez su nombre, pero este no se detuvo— si Rin no toma estas pastillas morirá— Aún así continuó su camino..

    —Jaken, quédate con ella — y sin más se fue por el mismo lugar de donde se le vio entrar. Cuando se fue entraron los dos “corceles”. Kagome permanecía muy nerviosa

    —El señor Sesshomaru es muy comprensivo, ¿no es así señorita Kagome? —dijo la menor mirando hacia arriba para ver a la mujer que aún estaba observando aquel camino, ella la ignoró y continuó con su explicación.

    —Este… Jaken …como te decía —sacudió la cabeza para ordenar sus ideas— esta roja es para la infección y esta para el dolor; grábatelo muy bien. Ahora mira —se agachó y le puso frente a su rostro el reloj—, esta cosa sirve para medir el tiempo, cuando el palito grande, éste—señaló con su meñique pues era el dedo más delgado y corto y le permitiría ver al demonio lo que le trataba de explicar— marque las 8:00 y el sol este saliendo tendrás que darle la pastilla de la caja azul y cuando marque las 5:00 y el sol este de un tono naranja tendrás que darle la de la caja roja, esto será aproximadamente por 8 días. Después de esto —volteó a Rin y con un gesto de la mano le hizo señal que se acercara a ellos— le quitaras este vendaje—tomó el brazo de Rin y se lo mostró— para ver el progreso de su brazo, deberá estar mejor, pero si ves que la herida aun está muy grave se la tendrás que poner otra vez— soltó el brazo de Rin y suspiro— ¿entendiste?

    “No entendí absolutamente nada, ¿Qué haré? Si Rin muere el amo bonito me mata” “¿Qué haré, que haré?” se repetía una y otra vez el demonio.

    —¿Jaken?— murmuraron las dos pelinegras con preocupación.

    —Este…. ¡no!, todo es muy complicado— Kagome bajó la mirada desesperada, no permitiría que Rin muriera.

    —A menos que… —dijo en voz alta mirando a la niña y al pequeño demonio.

    —¡A menos que nos acompañes Kagome! —gritó la niña entusiasmada por su nueva compañera de viaje.

    —¿Estás loca Rin? El amo jamás lo permitiría —“A menos que fuera por Rin” Jaken no tuvo de otra más que aceptar la propuesta— pues ya qué —“Espero que el amo bonito no se moleste”— vayámonos ya —alzó el báculo de 2 cabezas, tomó la correa de Ah-Un, trepó a Rin y comenzó su marcha pero la miko se puso de pie y no lo siguió— ¿Qué esperas humana? Avanza aprisa sino el amo bonito nos dejara atrás— volteó.

    —No puedo irme… sin antes avisarle a mi familia— Le explicó con los ojos fuera de sus órbitas.

    —¿Y qué esperas, que te de permiso? —la miró con furia pero ella había empezado a correr a toda prisa, estaba feliz… regresaría; no al lado de Inuyasha pero estaría algunos días más en esa época que tantas aventuras le había proporcionado. Había encontrado la excusa perfecta para quedarse. Otra vez comenzaría su aventura.
     
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    Syel

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    Hay sentimientos en contra de nuestra voluntad [Sessho&Kago]
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    Para niños. 9 años y mayores
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    Romance/Amor
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    42
     
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    1504
    Capítulo 9

    Corrió a toda prisa hacia su habitación a tomar lo necesario: estaba nerviosa, no por el hecho de regresar sino por el hecho de que estaría en un nuevo grupo, totalmente distinto al que antes estaba acostumbrada. Bien, si antes había superado a un pequeño demonio, dos humanos y un hanyou ahora tenía que enfrentarse a un demonio, una humana, un animal de dos cabezas y lo más importante: Sesshomaru. Bajó las escaleras -con los fragmentos de Shikon en su mano derecha- de manera rápida.

    —Hija que bueno que ya has llegado, la comida esta lista— dijo su madre acomodando los cubiertos y platos en la mesa.

    —¡Esta vez es tu comida preferida hermana!— soltó Souta con una sonrisa.

    —Mamá, iré a pasar unos días a la época antigua— murmuró algo nerviosa.

    —Pensé que habías dicho que jamás ibas a regresar con Inuyasha.

    —No es exactamente con Inuyasha pero es algo similar—“El cabello es exactamente igual, llevan un kimono, poseen una espada, tiene los ojos dorados, tienen garras afiladas…prácticamente son similares”.

    —Está bien… pero cuídate— corrió a abrazar a su hija y desearle lo mejor, al fin y al cabo una madre siempre tenía que apoyar a su hija en sus decisiones. Se despidió de sus familiares y corrió a atravesar la barrera del tiempo, hasta llegar con el pequeño demonio que le esperaba sentado junto con Rin y Ah-Un.

    —Te tardaste mucho humana— dijo Jacken algo molesto tomando de las riendas al demonio de dos cabezas.

    —Señorita Kagome, me alegro que venga con nosotros, Jacken es tan poco amable conmigo y extrañaba la compañía humana —Rin bajó la mirada y tomó de la mano a la miko.

    Ella solo suspiró y miró al cielo esperando que esa hubiera sido una buena idea, sin darse cuenta que después del salir del pozo un frasco con pedazos de una joya había resbalado de su bolsillo.

    /._./ \._.\ /._./ \._.\ /._./ \._.\

    Habían derrotado al ogro, la lucha no había durado mucho gracias a la ayuda de Kikyo, ni fue necesario que todos participaran, con Inuyasha y ella fue suficiente, sin embargo los aldeanos de alrededor lo consideraron un gran triunfo y les ofrecieron comida y hospedaje e incluso chicas para un monje libidinoso que se hacía del triunfo. Adentro todo era felicidad…afuera era distinto, el no podía dejar de pensar en esa esencia, estaba seguro que era su aroma, no pudo haber fallado.

    —Inuyasha, sé que percibiste el aroma de Kagome: ¿ella está aquí? —preguntó severamente Kikyo que se encontraba detrás de él, había aparecido con gran sigilo— El solo hecho de que te quedes callado es porque así es —esta vez se sentó a su lado a observar el atardecer, prácticamente como dos enamorados—. También estoy segura, porque antes de llegar aquí percibí algunos fragmentos de Shikon cerca del pozo —Inuyasha abrió los ojos por la sorpresa y dio un leve respingo al escuchar lo que le estaba contando Kikyo: había confirmado sus dudas.

    —Sabía que era ella, mi olfato no me podría fallar— Al fin había respondido.

    —¿Y te molesta? —presionó la sacerdotisa. Quería saber que era esa mujer en su vida. Él no contesto inmediatamente pero sabía la respuesta que ella quería escuchar.

    —Algo porque le había pedido que se quedara en su época con los fragmentos hasta que yo llegara —En ese instante bajó la mirada para encontrarse con la de ella— ¿Y a ti te molesta?

    —Sí —respondió sin rodeos—. El hecho de que te preocupes por esa mujer me molesta.

    —Pues no deberías, sabes que te pertenezco.

    —Sí, me perteneces pero no me pertenece tu corazón —se quedo callado, estaba dividido en dos, sabiendo que la mejor elección era, ¿la mujer que tenía al lado? —¿Lo ves?— En ese momento ella se puso de pie y se fue, dejando que el crepúsculo abriera paso a la noche: la primera noche de luna nueva.

    /._./ \._.\ /._./ \._.\ /._./ \._.\
    “¿Dónde podre conseguir un arco? Aquí nadie va a protegerme… Mucho menos Sesshomaru, él odia a los humanos... pero, ¿por qué cuida a Rin?” Miró a la pequeña que se sujetaba a su mano y volvió a mirar al frente. “Como sea, tengo que ser fuerte”. Soltó a la pequeña para poder descansar: la mochila que llevaba no era muy pesada, pero al caminar con ella toda una tarde, le iba a provocar un serio dolor de espalda. Tomó la mochila con ambas manos frente a ella y continuaron en busca del youkai que habían “perdido”. Después de un largo tiempo, Kagome se paró abruptamente.
    —Rin, ven, ¿tienes hambre? —llamó a la pequeña para ofrecerle algo de alimento, pues habían pasado la tarde entera buscando al youkai sin resultados; no habían descansado y mucho menos comido. Se sentó al pie de un gran árbol frondoso y empezó a sacar diferentes recipientes— Jacken tú también puedes venir si gustas —dijo al ver que el demonio se había quedado atrás, como esperando una invitación.

    — ¡¿Qué?! Yo no como eso— aún así se sentía feliz, nunca nadie se había comportado tan amable con él, quería llorar de felicidad. Sin embargo su orgullo era más fuerte…pero el hambre lo era más.

    —Pero si estoy oyendo tu estomago rugir— contestó Rin con una risita, era cierto… ¿hace cuanto había probado bocado? Agachó la cabeza en señal de deshonra y se acercó a las humanas.

    —¿Qué es esto señorita Kagome? —preguntó la niña con la boca llena.

    —Es ramen— respondió ella en una sonrisa.

    —Es muy rico— interrumpió Jacken. Eso debería ser un logro, se lo había ganado con una sopa, al igual que a Inuyasha... Inuyasha, ¿cuándo iba a desaparecer totalmente de su vida? El día había sido largo y la noche igual lo sería, ahí bajo la sombra del árbol se recostaron: Kagome sentada, Rin en sus piernas, Jacken a su costado y los “corceles” sentados frente a ellos, dejando que el sueño los venciera.


    El sol comenzaba a salir, lo sabía porque sus parpados se inundaron de una luz caliente. Abrió los ojos poco a poco y se encontró que estaba recostada en el pasto pero más que eso que estaba sola. ¿Cómo había sucedido eso? Se paró abruptamente y giró alrededor de ella en señal de una niña o un pequeño demonio. Corrió en dirección al arroyo que estaba cerca: un momento, ¿qué ella no estaba en medio del bosque? ¿Qué hacia cerca de un arroyo? Volteó y se encontró con un animal de 2 cabezas: era Ah-Un que la habían llevado a ese lugar para que ella se pudiera asear, no había nadie cerca así que aceptó: se desvistió y metió al agua. Cuando terminó se dio cuenta que no había pasado demasiado tiempo, así que se sentó en la orilla a pensar: ¿Por qué no estaban Jacken ni Rin?

    —¡Señorita Kagome! —volteó y a lo lejos vio como una niña corría hacia su dirección con una mano alzada y una sonrisa en sus labios.

    —Rin, ¿dónde estamos? —preguntó ella muy angustiada.

    —Según la historia que me contó Jacken antes de que se fueran; durante la noche el oyó un ruido muy fuerte —comentó Rin cuando llego al lado de ella respirando entrecortadamente por la carrera—. Y era el señor Sesshomaru que se encontraba peleando con un demonio que lo había retado, después de esto Jacken nos subió a Ah-Un y lo seguimos. Antes de que el sol se asomara él se fue junto con el señor Sesshomaru a buscar…no recuerdo exactamente qué. Jacken me envió a traer frutas— bajó su brazo izquierdo aún vendado dejando caer un montoncito de manzanas rojas.

    —Así que, ¿Sesshomaru ya está con ustedes?

    —Con nosotros— corrigió la pequeña.

    —Está bien, con nosotros, pero no puedo decir eso ya que no sé que pasara conmigo, no sé si él me aceptara.

    —Esa misma noche, mientras usted y yo dormíamos, Jacken habló con el señor Sesshomaru.

    —¿Y qué dijo?

    —No contestó.

    —Eso no aclara nada— dijo ella más angustiada que antes. Tomó la mochila y le ofreció de nuevo la pastilla a Rin.

    —Tranquila señorita Kagome, ya verá que el señor Sesshomaru la aceptara— la pequeña acercó la mano derecha a su boca y se tomó el medicamento.

    En ese instante una voz varonil irrumpió su conversación, una voz que claramente no pertenecía a Jacken.

    —Rin —sin ser llamada, ella volteó junto con la pequeña y vio que Sesshomaru se acercaba, sus pasos era lentos pero infundían respeto. Le costaba apartar la vista del hermano de Inuyasha: comenzaba a temblar—. Vete de aquí —susurró ya más cerca, esquivó a la pequeña que se había puesto frente a él, se dirigió a Kagome que aún se encontraba sentada y desenvainó a Tokijin.
     
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    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    42
     
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    959
    Capitulo 10
    “La joya”


    —¿Qué es lo que quieres aquí despreciable humana? —preguntó con seriedad a la chica que se encontraba a sus pies.

    —Rin esta herida y yo la curé— contestó con la voz firme, tratando de ocultar su miedo.

    —¿Por qué no estás con el híbrido? —Sin querer, la sola mención de Inuyasha recorrió sus venas provocando en ella un dolor punzante.

    —Él se fue con Kikyo

    —Te abandonaron en todo caso, los humanos no son útiles en nada —En ese instante envainó su espada, dio la vuelta y avanzó hacia Jaken—. No me importa lo que hagas con esa niña —miró de reojo a Rin y siguió con su habitual paso; en ese instante Jacken ofreció un extraño collar a su amo, este lo tomó y se lo aventó a Kagome—, ponte esto para que no tenga que soportar tu despreciable olor— Y se fue.

    —¿Qué es esto? —preguntó a Jaken que se encontraba frente a ella. Tomó la extraña joya que se encontraba a sus pies; era hermosa: la cadena era de oro, delgada pero resistente que lanzaba grandes destellos cuando la luz del sol la tocaba y contenía un medalla en forma de luna creciente: esta era color azul y contenía un ojo rojo en el centro.

    —Es la joya “Ooi Kakasu”, te ayudará a esconder tu olor.

    —¿Cómo la obtuviste? —posicionó la cadena frente a ella y tomó la medalla entre sus manos para admirarla.

    —Cuando le expliqué al amo bonito que vendrías con nosotros por un tiempo, se enfadó mucho y solo dijo que no tendría que tolerar tu olor, así que fuimos a las cuevas que están al final de este arroyo

    —¿Por qué tiene este ojo? —señaló con su dedo.

    —¡Ay niña! Más vale que te quedes ahí sentada ante la historia que te voy a contar, tu también Rin —señaló Jacken que comenzaba a molestarse—. “Cuentan que hace mucho tiempo existía una princesa llamada Tsuki, su padre era el más poderoso del territorio norte y su fama comenzó a ascender. Cada día llegaban a su tierra miles de terratenientes que pedían la mano de su hija pero nunca aceptó ninguna, hasta que se presento Kotsu, un exterminador-terrateniente de youkais del sur que había alcanzado gran fama por sus constantes peleas contra éstos ya que tenía un gran olfato aunque solo fuera un humano, así que acepto que su hija se casara con él.

    "Ella no lo amaba, ya que antes de que todos esos hombres llegaran a pedir su mano había conocido a un demonio llamado Tadashi, del cual se había enamorado ya que era distinto a todos. Para evitar que su prometido se enterara de que estaba involucrada con un youkai la princesa mando a hacer la joya “Ooi Kakasu” en forma de luna en honor a su nombre junto con un ojo abierto que significaba la honestidad, en honor al nombre de su amado. Esta joya ocultaba cualquier esencia tanto humana como demoníaca y se la ofreció a Tadashi.

    "Cada noche que pasaba, la medalla tomaba forma de la luna original: es decir si esa noche iba a ver luna nueva la medalla se transformaba en un circulo total de color negro representando a la luna nueva con el ojo enfrente cerrado lo cual señalaba que lo oculto había sido revelado, esa señal era la más importante ya que en las noches en las que hubiera luna nueva, la esencia de la persona que poseyera la joya dejaría de ser protegida por la misma. Paso largo tiempo, hasta que la luna nueva apareció, ninguno de los 2 se había dado cuenta de tal suceso…Hasta que Kotsu percibió el olor a youkai y decidió seguirlo, frente a él se encontraba su prometida abrazada con el demonio; se molestó tanto que en un ataque de rabia se lanzó y atravesó a Tsuki con su espada.

    "Tadashi al ver a Tsuki desvanecerse en sus brazos gritó al terrateniente que lo matara ya que sin ella no quería vivir... Y así fue; cuando Kotsu les quitó la vida a ambos, se acercó al youkai, arrancó la cadena de su cuello y la escondió. Después de esto, se mató; los tres murieron esa noche de luna nueva. El conjuro se rompería hasta que un demonio sin sentimientos humanos lo encontrara.

    —Sesshomaru— murmuró Kagome más para sí misma que para el demonio.

    —Así es— dijo Jacken bajando la mirada.

    — ¿Por qué me lo dio a mi?

    —Porque no quiere sentir tu olor —Ella se estaba colocando la joya—. Con el simple hecho de soportar el olor de Rin es suficiente— Jacken se acercó a ella y le abrochó la cadena.

    —Gracias— Fue lo único que pudo decir, aunque no sabía exactamente por qué. Ya que había sido un insulto llamarle -indirectamente- repugnante a su olor. Si éste aparecería en luna nueva era bueno, así Inuyasha no la podría encontrar. Dio un beso en la mejilla del demonio que tenía enfrente, este se desvaneció por un corto tiempo para luego ponerse de pie e irse a lavar su rostro al arroyo, las risas estallaron el aquel grupo.

    Kagome estaba feliz, después de todo permanecía protegida, pero eso no quería decir que todo estaba bien, tenía que volverse más fuerte para protegerse ella misma, al menos Sesshomaru no la utilizaría como lo había hecho Inuyasha, no la necesitaría para encontrar los fragmentos de Shikon. Buscó en los bolsillos de su ropa el frasco pero no lo encontró, se angustió pero no mucho, se preocuparía después…Cuando tuviera que dejar de nuevo esa tierra llena de historias, que hablaban de humanos y demonios.
     
    Última edición: 12 Mayo 2017
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    Hay sentimientos en contra de nuestra voluntad [Sessho&Kago]
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    Romance/Amor
    Total de capítulos:
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    Capitulo 11
    “Aburrimiento”

    Ese día prometía ser largo. Sesshomaru había ordenado a Jaken quedarse en ese lugar, hasta que él regresara.

    —¿Qué es lo que hace? —Era frustrante estar sentada a la orilla del arroyo esperando que él apareciera.

    —Seguramente pasa tiempo solo— concluyó Jacken.

    El día estaba siendo increíblemente aburrido, miró al cielo y no pudo evitar pensar en Inuyasha, ¿cuánto tiempo tendría que pasar para poder arrancarlo de su corazón? B
    ajó la mirada y sacudió la cabeza; necesitaba dejar de hacerse daño de esa manera. Pronto se dio cuenta que la pequeña se había quedado dormida, así que era buen momento para hablar con el pequeño demonio acerca de su bienestar.

    —Jaken —él aún se encontraba sentado cerca del arroyo con los ojos cerrados—, Jaken— Al ver que no respondía ni abría los ojos concluyó que él también se había quedado dormido. Con un largo suspiro volteó hacia la pequeña, tomó entre sus manos su cabeza y la recostó en Ah-Un. Se puso de pie y caminó hacia ningún lado: primero se encaminó hacia al arroyo, después hacia los árboles que se encontraban cerca para finalmente adentrarse al bosque. No estaba muy lejos pero empezó a temer cuando vio a lo lejos un remolino que se acercaba a toda prisa.

    —Kouga— murmuró en voz baja, una vez que él se posicionó frente a ella.

    —Mi querida Kagome —respondió extrañado, pues no había sentido su olor— ¿Qué haces aquí sola? ¿Dónde está ese perro pulgoso? —miró alrededor pero no encontró nada.

    —Ese híbrido se fue con Kikyo— quería ser fuerte pero no podía.

    —¡¿Te abandono?! —Era una perfecta oportunidad, por lo que la abrazó y hundió la cabeza en su cabello para sentir su dulce aroma…no ocurrió nada, él se separó abruptamente y la miró con ojos entrecerrados—, ¿por qué no tienes olor? —ella abrió los ojos y miró a su pecho.

    —No lo sé— No quería contar nada acerca de su nuevo grupo y su nueva pertenencia.

    —¿Con quién estas?

    —Con nadie— mintió otra vez.

    —Entonces, ¿por qué estás aquí sola? Puedes venir conmigo si deseas… —comenzó a decir mientras la tomaba de los hombros y la miraba fijamente.

    —No —lo interrumpió—. Veras yo…este…solo paseaba por aquí.

    —Pero si acabas de decir que ese perro te dejó —frunció el ceño.

    —Así es, pero... Mira Kouga, realmente no me hace bien hablar de él, yo solo vine aquí a despejar mi mente porque parece un lugar tranquilo, después volvería a mi época.

    —Podrías quedarte conmigo y mi tribu, prometo que te trataré bien no como ese perro—siguió insistiendo, quería que ella estuviera con él a toda costa.

    —Gracias —Lo abrazó, era lo único que le podía ofrecer—, pero yo tengo que ir a donde pertenezco —estaba agradecida con Kouga. Era tan distinto a Inuyasha y sin embargo no le podía corresponder—, tengo una familia que me espera...

    —Está bien, respeto tu decisión pero quiero que sepas…—en ese instante se le acercó demasiado y tomó sus manos—... que siempre estaré ahí cuando me necesites, podrás venir conmigo cuando desees— se separó de ella y empezó a correr otra vez, pobre de él que aún mantenía esperanzas. Cinco minutos después, Hakkaku y Ginta aparecieron inhalando y exhalando apresuradamente, se detuvieron al verla y la saludaron.

    —Kouga acaba de pasar por aquí, se fue por allá— señaló con un dedo hacia el lado este del bosque

    —Gracias señora Kagome— dijeron al unisonó, respiraban entrecortadamente por la “carrera” que mantenían con su líder.

    —¿A dónde se dirigen? —Estaba tan sumergida en sus pensamientos que no había tenido la oportunidad de preguntarle a Kouga a donde se dirigía.

    —Presentimos un aura demoníaca y pensamos que era Naraku— Hace tiempo que no pensaba en él. Tal vez , Sesshomaru había presentido lo mismo y por esa razón se había ido, pero si así fuera, ¿por qué ella no había presentido la perla de Shikon?

    —Gracias por mostrarnos la ruta— murmuraron Hakkaku y Ginta mientras corrían despidiéndose con un gesto de la mano.

    —¡Por nada! —gritó pues ellos ya se encontraban muy lejos. Así que, ¿solo había ido a caminar para recordar a Inuyasha? Enojada, regresó al lugar donde había abandonado a su “grupo” y se percató que milagrosamente todo permanecía exactamente igual, se dirigió a donde antes se encontraba y cerró los ojos fuertemente esperando que la imagen del hanyou desapareciera de su mente.

    “Con que Naraku…pero si así fue , ¿por qué no presentí la perla de Shikon? ¿Será qué este tan concentrada en mis pensamientos que no presto atención a lo que sucede? Con Sesshomaru es tan difícil ya que él no intenta buscar los fragmentos de Shikon, al menos tengo que estar agradecida por haber permitido que estuviera en su grupo. Tal vez solo fue Kagura o una creación más de Naraku”. Tenía la esperanza de que así fuera hasta que una voz interrumpió sus pensamientos.

    —Señorita Kagome... —dijo Rin—...
    Tengo hambre —Y para comprobar lo dicho; a la pequeña le había rugido el estomago en cuanto terminó la frase, apenada bajó la vista y posicionó sus brazos en su estómago. Kagome rió fuertemente y Rin la acompañó, despertando al demonio que aún se encontraba dormido.

    —¿Qué sucede? —Se paro rápidamente y cayó por la misma velocidad— ¡Hay mamacita! —gritó, se volvió a parar pero esta vez para sobarse la espalda baja, ella tenía que estar agradecida por muchas cosas más: ver a sonreír a Rin y ver como Jacken la hacia reír era mucho pedir, en ese instante había sentido como si sus heridas se hubieran cerrado. No completamente ya que aun tenía que encontrar a alguien que cerrara la herida que tenía el nombre de Inuyasha.
     
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    Hay sentimientos en contra de nuestra voluntad [Sessho&Kago]
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    Capitulo 12
    “Equivocación”

    Habían comido las manzanas que Rin había recolectado en la mañana, todo seguía exactamente igual. La noche había caído y junto con ella Sesshomaru que se había ido a recostar a un árbol sin mirarlos, tal vez eso era lo más común en él ya que ni Rin ni Jacken prestaron atención. Al fin, ella entendía la utilidad de la estola que llevaba el youkai en su hombro derecho

    —Jacken, ¿la estola que lleva Sesshomaru es para su comodidad? —preguntó en voz baja mientras se acercaban a él.

    —¿Pero qué dices niña? Esa es la cola del amo bonito —respondió de igual manera en voz baja. Kagome entornó los ojos por la sorpresa, se hubiera esperado todo menos eso, sacudió la cabeza, miró la luna y efectivamente la luna creciente coincidía con la forma que mantenía el dije.

    Se sentó cerca de Rin que ya se encontraba dormida a pesar de haber dormido toda la tarde, al principio dudó, pero tenía que empezar a perder el miedo al youkai si deseaba permanecer con ellos, por esa razón se había acercado ya que de lo contrario hubiera permanecido a la orilla del arroyo que parecía más seguro. Colocó un suéter que llevaba con ella debajo de la cabeza de Rin para que quedara más cómoda.

    —Humana— murmuró Sesshomaru con los ojos cerrados, ella volteó sorprendida por el hecho de que la haya llamado; aunque no por su nombre.

    —Kagome.

    —No esperes que sea amable contigo, mucho menos que me preocupe por ti— Dijo ignorándola por completo. Kagome no entendía nada, ¿por qué le decía aquello cuando era más que obvio que jamás ocurriría eso?

    —No te preocupes, jamás lo esperaría de alguien como tu —dijo molesta; de pronto se encontró con unos ojos dorados penetrantes que la miraban fijamente.

    Él admiraba a esa humana, ¿cómo podía enfrentarlo así y no tenerle miedo? Si no hubiera conocido a Rin ya la hubiera matado para comérsela. Cerró sus ojos y echó la cabeza hacía atrás haciéndole saber que no iba a decir nada más. Al comprender ese gesto ella decidió hacer lo mismo: sacó de su mochila una manta que había empacado especialmente para dormir y se acostó boca arriba cruzando los brazos tras su cabeza.

    Si era luna creciente eso significaba que la noche anterior había sido luna nueva y eso arrojaba a que Inuyasha había permanecido en la forma humana, era muy peligroso para él permanecer en ese estado, pero…¿Qué? ¿Por qué se preocupaba por él si ya ni siquiera permanecía a su lado? Con ese pensamiento se volteó dejando que su mirada se posara en el agua del arroyo y cerró fuertemente los ojos, estaba enojada con ella misma, ¿por qué siempre tenía que ser Inuyasha? Inuyasha esto…Inuyasha el otro, ¿por qué?

    —Inuyasha, te odio— dijo en voz alta sin saber que un ser de cabellos largos y platinados la había escuchado. Él torció la boca a modo de una leve sonrisa que ella no logro ver.

    —Compartimos el mismo sentimiento— Kagome se sentó abruptamente y lo miró.

    —Creí que dormías— Pero él ya no respondió, así que se acostó de nuevo, esta vez prometiendo no volver a hablar en voz alta. Cerró los ojos con una sonrisa y durmió sin preocupaciones.

    Era el mismo sueño que tiempo atrás había tenido con Inuyasha: él abrazándola y murmurando: “Te amo Kikyo”, pero esta vez ella se separó dejándolo con los brazos extendidos, como anhelando que algo apareciera en ellos, se dirigió a una nueva sombra que permanecía espaldas a ella. La sombra comenzó a girar para recibirla transformándose en Sesshomaru.

    Despertó abrumada, ¿por qué había soñado con él? Pestañeó varias veces para que sus ojos se acostumbrara a la luz y miró alrededor: todos aún continuaban dormidos a excepción de Sesshomaru que mantenía el ceño fruncido y la vista fija en otro lugar, se puso de pie sin aviso alguno y se marchó sin decir nada. ¿Qué había pasado? ¿Qué le había molestado tanto? Ignorando la situación se puso de pie y se dirigió a Rin para ver si aun dormía, pero se encontró con unos ojos azabaches que la observaban fijamente, se arrodilló junto a ella y le dio el medicamento

    —Señorita Kagome, ¿por qué pronunció el nombre del señor Sesshomaru? —murmuró la pequeña después de haber ingerido la pastilla.

    — ¡¿Qué?! —¿Con qué eso era lo que le había molestado? El grito fue tan fuerte que despertó a Jacken.

    — ¿Qué pasa niñas? —dijo enfocando la mirada.

    —Nada, solo desperté a Rin para que me ayudara a buscar alimento.

    —Está bien, pero no tarden— Y volvió a cerrar los ojos. Cuando ambas se encontraban listas se adentraron al bosque.

    —¿No me va a contestar señorita Kagome? —La pequeña aún quería saber la respuesta, volteó a mirarla pero esta se encontraba con la cabeza agachada.

    —La verdad es que ni yo misma sé la respuesta— Esa era la verdad, ni siquiera sabía por qué había soñado con él .“Soy un caso perdido, mi vida está llena de dudas”. Cuando ya se encontraban a una distancia considerable le pidió a Rin se dirigiera al este mientras ella iba al oeste.

    Kagome caminó y a pocos pasos, un árbol con duraznos se apreció, sonrió y se dirigió a cortar algunos, pero a mitad de camino algo le borró la sonrisa: era un youkai color negro, de 6 metros de altura, con tres ojos y colmillos sobresalientes; salía de detrás del árbol dirigiéndose a ella. Intentó correr pero no fue lo suficientemente rápida; una mano la capturo alzándola por el aire y atándola a una rama que sobresalía del árbol.

    —Ahora hay que esperar a que esa maldito venga por ti— oyó una voz grave pero torpe.

    —¿Quién eres? —estaba asustada, ¿acaso moriría allí mismo?

    —Soy Gaku —murmuró el mostruo que la mantenía “secuestrada”—, observé que tu estas con el youkai de cabellos plata—era claro que hablaba de Sesshomaru—. Ese maldito mató a mi hermano menor y vengo a vengarme— ¡Claro! Recordó la historia que le había contado Rin sobre la pelea que tuvo él con un ogro que lo había retado.

    —Y si es así, ¡¿yo que rayos tengo que ver en ese asunto?! —estaba enojada, ¿cómo la podían meter en asuntos que no le importaban?— ¡¿No crees que hubiera sido más fácil si hubieras ido directamente con él?!

    —Es que…perdí su rastro.

    —A mí se me hace que eres un cobarde— pronunció con los ojos entrecerrados.

    —¡Cállate! Yo solo busco venganza, ruega por que venga por ti ya que de lo contrario tendré que comerte— Se sentó bajo el árbol a esperar, era lo único que ella también podía hacer esperar…solo esperar.

    /._./ \._.\/._./ \._.\/._./ \._.\
    Él se encontraba de pie en la punta de un árbol, dejando que el viento azotara su rostro y recorriera sus largos cabellos, ¿por qué le había molestado tanto que esa humana pronunciara su nombre? No conocía la respuesta con exactitud pero una voz en su cabeza le ordenaba la matara, pero él no lo podía hacer: esa humana se había convertido en una madre para Rin e incluso una amiga para el idiota de Jacken. Lo único que podía hacer era olvidar lo ocurrido y no interesarse por lo que pasaran esas inútiles humanas.

    /._./ \._.\/._./ \._.\/._./ \._.\
    Nadie aparecía…tendría que convertirse en alimento de Gaku. Kagome sabía que mientras aún tuviera en su poder la joya él no aparecería, pero algo más importante que eso era que a Sesshomaru no le interesaba nadie más que él mismo. De pronto ante sus ojos, apareció una niña con las manos repletas de manzanas y naranjas que soltó tan pronto la vio atada de aquel árbol.

    —Suéltala, no la toques— ¡Hubiera deseado que Inuyasha apareciera en ese momento y la salvara como siempre lo había hecho! Pero no podía depender siempre de él.

    —¡Cállate! Como he visto que no viene tendré que comérmelas a las dos—Algo interrumpió su vista: un brillo que provenía del cuello de la miko— .¿Qué es eso? —se acercó a ella, la agarró para sacudirla y de esa manera desprender ese brillo tan molesto, cuando cayó al suelo le dio una patada y lo sacó volando lejos de ahí—. Bueno, ya no importa— ató a la pequeña al tronco del árbol y se sentó a seguir esperando.

    /._./ \._.\ /._./ \._.\ /._./ \._.\
    No podía ignorar la situación, ¿qué le había hecho? ¿Por qué no podía olvidar como ella pronunciaba su nombre? Nunca antes se había detenido a prestar atención a una humana, mucho menos a la que “pertenecía” a su hermano. ¿Qué era lo que sucedía con él? De pronto ahí en las alturas una corriente de aire le trajo el olor de Rin, la humana y un demonio. ¿Cómo era posible? Le había dado ese collar para que no pudiera percibir su desagradable olor… pero hasta el mismo sabía que esa no era la razón por la que había decidido bajar lo más pronto posible y buscar ese estúpido aroma.

    /._./ \._.\ /._./ \._.\ /._./ \._.\
    Basta, el tiempo se había agotado para ella: era la hora de su muerte y casualmente en lo único que pudo pensar fue: Inuyasha te amo, cuida de mis amigos. Cerró los ojos.

    —¡Señorita Kagome, miré! —gritó entusiasmada la pequeña desde abajo. Kagome abrió los ojos: Sesshomaru se encontraba a escasos cinco metros, sus cabellos ondulaban en el aire, caminaba como si el suelo que pisara no lo mereciera, mirando con frialdad al monstruo.

    —Tú no me serviste de nada —gruñó Gaku soltando a Kagome—. Desde un principio hubiera secuestrado a la pequeña en lugar de desperdiciar mi tiempo contigo, ahora serás mi alimento— la desató, la tomó de un pie y esta empezó a patalear; estaba a punto de metérsela a la boca cuando una voz varonil y fría lo interrumpió.

    —¿Qué es lo que quieres? —preguntó sin darle importancia a la escena que estaba observando.

    —Venganza —colocó a Kagome cerca de la niña y esta comenzó a desatarla sin tener resultado alguno—. Tu mataste a mi hermano menor.

    —¿Ese ogro tan ridículo? —pronunció en tono de burla— Fue tan débil que tuve que usar mi ataque menos poderoso, aunque, no lo soportó —alzó el brazo derecho y mostró sus garras—. Él fue el idiota por haberme retado.

    —Parece que te preocupa esta humana, de lo contrario, ¿por qué viniste? —Eso fue todo para Sesshomaru, si tan solo no hubiera mencionado eso lo hubiera matado de la manera más fácil.

    —A mí no me interesan esas estúpidas humanas— dijo con voz fuerte mientras desenvainaba a Tokijin y lo mataba con un ligero movimiento, Gaku terminó destrozado.

    —No te vuelvas a quitar el collar estúpida humana, tu olor es repugnante— dijo sin mirar atrás. Kagome estaba sorprendida, ¿por qué le habían lastimado tanto esas palabras? ¿Era porque recordaba que Inuyasha le había dicho lo mismo hace tiempo? Desató a Rin sin dejar de pensar: ¿cómo fue capaz de pensar que Sesshomaru la salvaría por que realmente le importaba?

    —Tengo que volverme fuerte— Eso solo significaba una cosa: tener que hablar con Kikyo para que la entrenara. Se dirigió al lugar donde el ogro había aventado su collar, se lo puso para poder ocultar su olor y así poder desaparecer.
     
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    Holaa, me gusto mucho tu historia es muy interesante...Una cosita: podrias dejar un espacio entre cada guion, es decir, cuando el personaje termine de hablar dejas un espacio y colocas lo que va a decir el otro personaje
    Bueno no se si me entendiste, es una sugerencia es que se me cansa la vista cuando los guiones estan pegados, pero es solo una sugerencia... Igual siguelaa!De verdad me encato la historia, siguela pronto, no tardes :(
    Saludos :*
     
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    Syel

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    Capitulo 13
    “UN RARO ENCUENTRO”

    Había pasado ya una semana desde el incidente con el ogro. “¿Será buena idea ir con Kikyo? Se preguntaba la miko, dudosa de la situación. ¿Qué tal si todo salía mal? Ella y Kikyo no eran amigas pero tampoco enemigas.

    —¿Le gusta mucho la luna señorita Kagome? —interrumpió Jacken que se sentó a su lado. Rin dormía recostada en Ah-Un y Sesshomaru...Bueno él como siempre se había recostado en el tronco de un árbol con los ojos cerrados; por su lado ella había decidido acercarse a la orilla de la laguna, donde se habían quedado, el cual estaba matizado con claros de luna. Se sentó con los brazos hacia atrás y la piernas cruzadas, ese día no había hecho otra cosa más que pensar en lo que podía hacer para volverse más fuerte: Inuyasha no estaría para protegerla y Sesshomaru...era simplemente Sesshomaru, alguien a quien los humanos le eran más insignificantes que un insecto.

    Durante esa larga semana ellos habían continuado su camino en busca de esa presencia maligna que había detectado tanto Kouga como el youkai, sin resultado alguno.

    —Sí, hace que me olvide de todo— suspiró.

    —Al señor Sesshomaru también le gusta la luna —Jacken la acompañó a mirarla. Ella entornó los ojos, jamás hubiera pensado que él tuviera problemas— ¿Por qué vino aquí? —Él quería saber la historia de la joven humana que se hallaba a su lado: la miró pero no era el único, un youkai de ojos ambarinos prestaba atención a aquella conversación. Con un largo suspiro bajó la vista a la laguna y comenzó su historia:

    —Bueno... Tu bien sabes que estaba con Inuyasha y mis amigos —sus ojos comenzaron a brillar por las lágrimas que querían salir—, yo estaba paseando con él hasta que Kikyo apareció. Él se fue con ella y los seguí para ver qué era lo que hacían, la verdad no fue una buena idea ya que los vi besándose… —cerró los ojos y respiro profundamente— Los celos me invadían por lo que decidí irme a mi hogar y abandonarlo —abrió los ojos—, pero él fue a buscarme y me vio besándome con un “amigo”, se molestó tanto que cuando yo regrese me pidió que me fuera para siempre —Esta vez soltó las lágrimas que se habían acumulado en sus ojos—. Por un tiempo fue así pero tuve que regresar a pedirle que fuera por los fragmentos de Shikon que tenía en mi poder; él me trató de la manera menos cortés que existe y me prometió que iría pero no fue así, por lo que regrese una segunda vez y fue cuando encontré a Rin herida y la curé. Ahora me vez aquí con ustedes —paso el torso de su mano para secar las lágrimas que habían quedado en su mejillas y sonrió—. Pero es tan difícil con Sesshomaru cerca, él no es lo que yo esperaba…bueno…es tan…frío, tal vez Inuyasha era gruñón y prepotente e incluso egoísta, pero…era…no lo sé.

    —¿Cómo te atreves a comparar al señor Sesshomaru con Inuyasha? —gritó Jacken poniéndose de pie.

    —¡Jacken, cállate! —jaló al demonio para que se sentara de nuevo—. Es algo inevitable

    —Ya veo. Con que te enamoraste de ese hanyou, ¿no?

    —Sí —contestó apenada—. Incluso creía que él estaba enamorado de mi, pero con Kikyo era tan difícil, hasta que decidí dejar de lastimarme y dejarlos ser feliz.

    —Que cosas, ahora puedo comprenderte

    —¿De verdad Jacken? —Volteó con una sonrisa de oreja a oreja— Me alegro, ahora con ustedes es distinto, Rin es tan dulce y estoy segura que me ve como una madre.

    —Pero, ¿te quedaste como una obligación de cuidar a Rin? —Jacken seguía dudando por que permanecía allí.

    —En parte, la verdad era que no me quería ir. Bien ahora hay que dormir ya que mañana será un largo día

    —Está bien, hasta mañana señorita Kagome —los dos se pusieron de pie y se fueron a acostar alrededor de Sesshomaru.

    Él había escuchado todo, ¿por qué le molestaba que lo comparara con su estúpido hermano? Y más que eso, ¿por qué le molestaba que dijera que él no le simpatizaba como el hanyou? Era inútil buscar respuestas: desde que esa humana había aparecido hace apenas dos días su vida estaba llena de dudas. Le odiaba y mucho pero algo le impulsaba a hacer lo que jamás se hubiera imaginado.

    Se puso de pie y se le acercó, ahí a la luz de la luna su tez era tan brillante, sus pestañas tan gruesas, sus labios tan rosados; se arrodilló frente a ella y le tocó el cabello: ¿Cómo pudo su hermano hacerla sufrir tanto? ¿Haber hecho que derramara lagrimas por él? Eso lo hacía llenarse de rabia pero, ¿qué era lo que pasaba con él? Comenzó a pensar como esos labios habían besado a otro hombre que él ni siquiera conocía y se molestó. Enojado caminó a la laguna y se hundió en la misma dejando que el agua se llevara sus preocupaciones y pudiera pensar mejor que era lo que le sucedía.

    Por su parte ella volvía a soñar con él:

    Sesshomaru la esperaba con su mirada fría y ella feliz corría para ir a su lado. Algo sucedió; de pronto su traje comenzó a volverse rojo, sus ojos más cálidos, su rostro era diferente: se había transformado en Inuyasha. Despertó y vio algo que jamás se hubiera imaginado: un youkai en el agua mirándola con cierta curiosidad y cayó inconsciente.

    En la mañana se dio cuenta que todo había sido un sueño, un muy confuso sueño pero i
    gnorando el sentimiento, sacudió la cabeza y miró a su alrededor, ya nadie estaba dormido. A cierta distancia de ella se encontraban sus amigos sentados desayunando: ¿Cómo pudo haberse quedado dormida por tanto tiempo? Se puso de pie enseguida y se acercó a ellos.

    —Buenos días Rin, Jacken —los saludó con la mano y ellos imitaron el gesto. Se acercó a Ah-Un y los acarició—. Buenos días pequeños —dijo exagerando la voz, volteó y de reojo lo miró—. Sesshomaru… —Éste solo frunció el ceño.

    Desayunaron sin prisa alguna para seguir con su camino en busca de esa presencia maligna, continuaron así por lo menos una semana: comiendo, durmiendo, mirándose… Hasta que dieron con lo que buscaban. Sesshomaru se paro bruscamente, y sus compañeros igual.

    —¿Qué pasa? —dijo ella

    —Cállate… —ladeó un poco la cabeza para ver su reacción: solo había acatado órdenes, volvió a mirar al frente—. Sal…sé que estas aquí

    —¡Vaya vaya! El gran Sesshomaru con dos humanas— contestó una voz dura que provenía desde las sombras.

    —¿Qué es lo que quieres? —Cuando terminó de decir esto, un chico de la misma complexión de Kouga salió de detrás de un árbol: sus cabellos estaban sueltos y llegaban a su cadera además era de un extraño color lila, sus ojos eran azules como el zafiro, su kimono azul fuerte con un obi verde y sus garras eran afiladas Su mirada era tan fría y tan cálida.

    —Yo solo obedezco las órdenes de Naraku... —Se acercó al youkai y lo miró con fiereza— ...Y esas son que te mate por que le estorbas. Veo que tienes dos humanas contigo, ¿quién lo hubiera dicho, el gran señor Sesshomaru compadecido por humanos?

    —Ellas están aquí por qué quieren yo no tengo nada que ver— En ese momento el extraño chico la miró, tan pronto hizo eso, ella comenzó a caminar hacia él.

    —Eso es…ven conmigo— Su voz era hipnotizante.

    —Déjala —lo interrumpió Sesshomaru—, esa humana no sirve de nada.

    —¿Y por qué quieres que la deje? —dijo en tono de burla. En ese instante Kagome cayó inconsciente en el suelo.

    —¿Quién eres? —evadió la pregunta, porque ni él mismo conocía la respuesta.

    —Soy Anzai, el rey de la hipnosis —tomó a la miko y la cargó para dejarla flotando en el aire—. Ella no me interesa en lo absoluto pero Naraku me pidió la trajera para que le ayudara a conseguir los fragmentos de Shikon. Fue difícil porque no localizaba su olor, hasta que la vi contigo; Naraku me dijo que eras un estorbo y tenía que matarte.

    —¿Y crees que lo vas a lograr? Eres un ser inferior a mi— Con su único brazo sacó a Tokijin y lanzó su ataque. Un risa fuerte retumbó en el bosque.

    —¿Crees que eso es suficiente para mí? —se burló.

    —¿Eres tan cobarde que te ocultas? —respondió él con una pregunta— Tanto, ¿qué tienes que usar como escudo a una humana? —Esta vez se presentó frente a él con Kagome a su lado usando un escudo creado por ella.

    —Mientas este en mi poder no podrá hacer nada— ella quitó su escudo. Algo estaba mal en sus ojos: miraba a la nada y eran color lilas, no azabaches como él recordaba.

    —Jacken, vete de aquí con Rin y Ah-Un— No los volteó a ver pero olía el miedo en el aire.

    —Sí amo bonito— Jacken jaló a Rin de la manga de su kimono, ya que esta se rehusaba a ir hasta que Kagome estuviera bien.

    —¡No quiero irme! —lloraba la niña.

    —Rin— Sesshomaru estaba furioso, fue en ese instaste en el que Rin dejo su llanto repentinamente y se fue con Jacken. Él jamás le había hablado así.

    Cuando ya se habían ido, miró a la humana que la acompañaba.

    —Pensé que eras valiente, con esto demuestras que no eres más que una vil humana buena para nada— Pero ella seguía sin reaccionar.

    —¡Hey! Tu pelea es conmigo —interrumpió Anzai—. O, ¿acaso esta humana es algo más para ti?

    —Ya cállate…viniste a pelear, ¿no? O, ¿acaso tienes miedo ante mi poder? —Sesshomaru aún seguía evadiendo la pregunta.

    —Sí— En ese instante Anzai apareció frente a él, lo rasguñó en la mejilla derecha y desapareció de nuevo.

    —Otra vez tus tontos trucos— No quería aceptarlo pero ese demonio era muy rápido.

    —No, solo que soy mejor que tu. Kagome lanza una flecha— frente a la miko apareció una flecha y un arco que tomó. Apunto al corazón del youkai y disparó sin detenerse siquiera un segundo.

    —No puedes ni defenderte tu mismo —bufo él. La verdad era que un sentimiento afloraba en el al verla apuntándole de esa manera—, ¿crees que eso me va a dañar? —paso el torso de su mano por su mejilla derecha que le ardía—, No seas patético— se lanzó a Anzai y lo partió a la mitad.

    —No podrás destruirme —comenzó a unir sus pedazos de carne—, ¿acaso no ves que yo no tengo corazón?

    …………………………………….
    ¿Qué hago aquí? ¿Dónde estoy? Se preguntaba ella. Estaba en un cuarto oscuro sin comienzo ni final: era como si estuviera en medio de la nada. Lo único que recordaba era a aquel chico de ojos azules que la miraba, pero nada más.
    Miró alrededor pero no había nada, ni nadie; creyó estar de nuevo en su sueño pero algo era distinto; una nube azul apareció frente a ella, mostrándole lo que estaba pasando: su cuerpo en ese momento manejaba una flecha que aparecía como por arte de magia frente a ella y la lanzaba al cuerpo de Sesshomaru: ¡¿Qué?! Kagome no estaba haciendo eso pero entonces, ¿quién?

    — ¿Te molesta?

    — ¿Quién anda ahí? —preguntó mirando a todos lados.

    —Eso realmente no te importa.

    — ¿Qué quieres?

    —Que me contestes, ¿te molesta que tu cuerpo le esté haciendo eso al pobre de Sesshomaru? Míralo ya ni moverse puede —ella continuó callada mirando la imagen de él respirando entrecortadamente. Jamás lo había visto cansado y le preocupó—, ¿entonces? —insistió aquella misteriosa voz.

    —¡Sé que eres Naraku! —había identificado la voz— ¡Y si crees que derrotaras a Sesshomaru estas muy equivocado! —De pronto una luz en su pecho comenzó a brillar.

    —¡¿Qué es lo que hiciste?! —se oyó la voz de Naraku a lo lejos, perdiéndose.

    —No…no lo sé— Y era cierto, no sabía qué era lo que pasaba. La luz comenzó a brillar con más intensidad, pronto abrió los ojos que se encontraron con los de él por un segundo.


    —Estúpida humana— Sesshomaru estaba tomando a Tokijin con gran dificultad, pero ella lo ignoró.

    — ¿Qué…? ¿Cómo pudiste zafarte de mi hechizo? —Anzai estaba preocupado, ¿qué era aquella humana?

    —¡Basta, fuiste un ser muy descortés conmigo y con él! —señaló con un dedo al youkai— No sabes hacer otra cosa más que molestar.

    —¿Cómo puedes estar tan llena de energía? —No lo entendía, ¿es que acaso esa mujer era un demonio? No eso no era cierto porque se veía como humana.

    —¡Maldito! —Un aura color rosada la rodeó por completo extendiéndose más y más hasta que alcanzo a Anzai.

    —¿Qué…?—trató de correr pero el aura rosada lo logró purificar. Un fragmento de la perla cayó totalmente purificado.

    —Sabía que tenía un fragmento —volteó a ver al youkai preocupadamente—, ¿estás bien? —pronunció con voz temblorosa, esperando la más de las crueles contestación.

    —No te vuelvas a cercar a mi —se puso de pie y caminó sin rumbo, ella no tuvo más que seguirlo, olvidando el fragmento a sus espaldas—. Eres un estorbo, un ser inferior, débil— le hablaba con desprecio sin saber que Kagome iba dejando un rastro de lágrimas. Sesshomaru estaba enojado pero no era por eso, si no porque en esa semana no dejaba de mirarla, se odiaba a sí mismo por no haber soportado el dolor que le provocaba ver a la humana atacándolo.
     
    Última edición: 20 Noviembre 2016
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    Syel

    Syel Extraña

    Cáncer
    Miembro desde:
    12 Julio 2012
    Mensajes:
    984
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Hay sentimientos en contra de nuestra voluntad [Sessho&Kago]
    Clasificación:
    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    42
     
    Palabras:
    777
    Capitulo 14
    “Sacrificio”

    Hasta cierto punto, Sesshomaru tenía razón: era una inútil, ¿cómo permitió que la dominaran de esa manera? Lo que había vivido era la gota que derramó el vaso. Solo en ese momento había comprendido cuanto había dependido de Inuyasha. Cuando todos ya se habían quedado dormidos, tomó sus cosas y se fue sin decir una palabra sin embargo una voz varonil la detuvo.

    —¿A dónde vas? —preguntó Sesshomaru que estaba detrás de ella.

    —No veo que te importe— contestó sin voltear y continuó su camino.

    —¿Qué va a decir Rin de ti? ¿No que si no la curabas moriría? O, ¿es eso lo que quieres? —era cierto ella no pensó en la pobre pequeña que dormía con una sonrisa.

    —Su mejoría es rápida— No era la verdad total pero tampoco era una mentira, solo no quería perder más tiempo.

    —¿Entonces por qué no te largas de una vez? —Él no sabía porque había dicho esas palabras, ya que no quería que se fuera, al contrario quería retenerla junto a él. Ella se quedo callada, ¿por qué le dolían tanto esas palabras?

    —Aunque quiera no puedo— Se fue corriendo, ya no quería explicarle nada a nadie. Corrió sin saber a dónde se dirigía cuando de pronto vio lo que buscaba: una serpiente cazadora de almas, esa era su única oportunidad. La siguió y dio con su objetivo solo que vio lo que no tenía que ver: Inuyasha abrazando a Kikyo con tanto amor, en otro momento esa escena le hubiera hecho daño pero ya no; ¿por qué no? Era extraño pero lo único en que podía pensar era en acabar su entrenamiento y volver con…

    —Kikyo, ¿estás bien? —preguntó el hanyou preocupado, sentado a su lado como fiel pareja.

    —Sí, solo necesito descansar —murmuró ella recostada en su pecho—, déjame sola un rato ¿quieres? —él se puso de pie y se fue sin decir más—. ¡Sal, sé que estas ahí! —gritó tan pronto el hayou se perdió de vista. ¿Cómo la había cachado?—. Siento tu presencia desde hace algunos instantes Kagome —aún continuaba recostada en el árbol sagrado con los ojos cerrados y el ceño fruncido. Kagome decidió salir de entre los árboles y dirigirse a ella— ¿Qué es lo que quieres? —preguntó con brusquedad una vez estuvo frente a ella.

    —¿Por qué no le has dicho a Inuyasha sobre los fragmentos de Shikon que deje en el pozo? —percibió los fragmentos que había perdido ya hace días en aquel pozo y nunca recogió.

    —¿Solo quieres eso? Bien, porque no quiero que tenga nada que ver contigo, si ve los fragmentos aquí insinuara que tu estas en esta época y no dudará en buscarte.

    —Si no se los das tu lo haré yo.

    —¡Vaya! Mi reencarnación amenazándome. Solo dime que es lo que quieres Kagome.

    —Te propongo un trato— contestó mientras se sentaba a su lado.

    —¿De qué se trata? —Ella no había hecho ningún movimiento cuando Kagome se le acercó.

    —Quiero que me entrenes —En ese momento Kikyo abrió los ojos; estaba a punto de hablar cuando la interrumpió—. Te lo pido por que sé que eres la única capaz.

    —¿Y qué hay en mi beneficio? —se puso de pie frente a ella.

    —Jamás volveré a tu vida ni a la de Inuyasha. Serán felices— bajó la vista y suspiró. Esas palabras eran un alivio, como si se liberara de un hechizo de hace mucho tiempo.

    —Está bien. Te veré aquí todas las noches, lo que toma meses tu lo aprenderás en días, ¿crees que puedas? —preguntó con tono mordaz y serio mientras se alejaba, todo lo que tenía que hacer era aguantar y tener voluntad.

    Kagome se quedo sola en ese lugar, al parecer Kikyo había aceptado

    ¿Qué haces Sesshomaru? —dijo en voz alta con un gran suspiro. En la vida se tenían que hacer sacrificios y ese era uno de ellos: separarse de él, sintiendo como cada segundo era un dolor profundo en el pecho. Recordó sus palabras :“¿Por qué no te largas de una vez?” ¿De verdad era eso lo que él quería? Se recostó bajo ese árbol, dejando que la oscuridad aplastara sus ojos, no sin antes decir—: Sesshomaru… Inuyasha— suspiró y durmió esperando poder soñar con el youkai.

    Él se encontraba a su lado, la había seguido; sin saber por qué, la rabia comenzó a inundar sus venas cuando oyó su nombre mezclado junto con el del hanyou.

    —Kagome— Por primera vez había pronunciado su nombre, admiraba cada parte de esa mujer; sus ojos, sus cabellos, su boca…una humana que no estaba con él.
     
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    Syel

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    Hay sentimientos en contra de nuestra voluntad [Sessho&Kago]
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    —Amo bonito, ¿la señorita Kagome piensa regresar? —Al pequeño demonio le temblaba la voz. Sesshomaru lo miró con odio.

    —Cállate— Y siguió mirando adelante. Jacken siguió detrás de él tomando la rienda de Ah-Un.

    —Señor Sesshomaru, quiero descansar— pidió la pequeña que había caminado todo el día por haber ido a buscar a Kagome.

    Él no contestó, se limitó a observar su camino y no perderlo de vista. Esa noche se comportaba de lo más cruel pero, ¿qué se podía esperar de alguien así? ¿Alguien que hasta ahora no sabía cómo resolver sus dudas?

    ………………………………………….
    Era más de media noche y apenas había logrado sacar de la flecha un destello azul que se apagaba en cuanto iba a mitad de camino, agotada se sentó y miró la luna llena tratando de concentrarse. En ella vio unos ojos dorados fríos como el hielo. Sacudió su cabeza y palmeó sus mejillas, no podía distraerse. Se puso de pie y continuó lanzando flechas al árbol sagrado. A su mente vinieron miles de imágenes juntas: Inuyasha besando a Kikyo, pidiéndole a ella que se fuera, el ogro atacándola, la extensión de Naraku dominándola…Sesshomaru diciéndole lo estorbosa que era. Apretó el arco con demasiado fuerza.

    —¡No seré una inútil!— soltó la flecha que tomó un brillo lila, ¿qué significaba?

    —Veo que has superado el poder que te mostré.

    —Kikyo… ¿Qué fue eso? —Estaba desconcertada se suponía tenía que ser azul no lila, ¿había hecho algo mal?

    —Hay tres fuerzas purificadoras en cada flecha: la inferior es la que purifica cosas y es de brillo rosado, la media es la que purifica y destruye objetos demoníacos de bajo nivel y es de color azul fuerte y finalmente, la alta que es la que destruye cualquier demonio o incluso joyas de nivel medio como las gemas mágicas y es color lila.

    —¿Es la qué hice?

    —Exacto, continúa así, pronto lo lograrás— Sin decir más se fue. ¿Cómo pudo lograr en tan poco tiempo lo que a ella le había tomado dos años hacerlo? Estaba un poco celosa por aquello pero debía admitir que su reencarnación tenía habilidades sorprendentes.

    Kagome por su parte estaba feliz, se concentró en una nueva flecha y volvió a ser color lila. Bien ahora tenía que crear su escudo: ese era lo más difícil ya que no podía sacar de su mente al youkai… hermano de su antiguo amor.

    …………………………………………..
    Rin se había quedado dormida encima de Ah-Un y Jacken igual. Esa era su oportunidad perfecta, los dejó al lado de una roca y corrió aprisa antes de que ellos despertaran, aún no estaba a punto de amanecer pero estaría de vuelta antes de que esto ocurriera.

    Llegó en el menor tiempo esperado, se ocultó tras la copa de un árbol y la observó en silencio.

    —¿Por qué no sales de mi cabeza y me dejas? —caminaba de un lugar a otro dándose zapes en la frente—. Ay Inuyasha y pensar que todo esto es por ti.

    Otra vez la rabia consumía sus venas, ¿cómo era posible que todo lo que estaba haciendo era por el inútil de Inuyasha? Una vez más sus labios pronunciaban ese maldito nombre y no el suyo, pero... ¿Él qué hacia ahí? Bajó del árbol con un ruido sordo y caminó donde antes había estado, de donde jamás debió haber salido.

    …………………………………..
    Tan pronto amaneció ella había agotado sus energías, se recostó un poco y respiró profundamente, solo había perdido fuerza pues aún no podía conseguir realizar el milagroso escudo.

    —Tengo que ser fuerte, tengo que serlo— Se murmuraba a sí misma una y otra vez con los ojos cerrados

    —¡¿Kagome?! —escuchó una voz terriblemente familiar— ¡Kagome! —la voz se acercaba cada vez más, abrió los ojos con sorpresa y se puso de pie tan rápido como pudo.

    —Amiga, ¿cómo has estado? ¿Cuándo regresaste? ¿Piensas volver con nosotros? ¿Inuyasha ya lo sabe? —La exterminadora lloraba pero esta vez de felicidad, la estrechó en un fuerte abrazo para después dejarla hablar.

    —Esas son demasiados preguntas —dijo torciendo el gesto para después sonreír—. He estado perfectamente, “regresé” hace poco, lamentablemente jamás volveré con ustedes e Inuyasha no sabe nada de esto.

    —Pero… ¿Cómo? Entonces, ¿qué haces aquí? —Si no pensaba volver con ellos, ¿qué significaba su presencia ahí y porque Inuyasha no la había percibido?

    —Estoy… am…. —¿Qué excusa inventaría?—. Acabo de llegar y ver el amanecer es tan hermoso que me recosté y me quede dormida.

    —¿Y por qué no nos visitaste, has pensado en cuanto te extrañamos? —la tomó de la mano y jaló hacia la aldea.

    —¡No! Espera, es que nadie se debe enterar que estoy aquí— Sango la dejó de jalar y la miró.

    —¿Por qué? —la única manera de convencerla de nuevo era mentirle, odiaba hacerle esto pero era lo mejor.

    —Porque yo solo vine a ver a Inuyasha.

    —¡Claro! Pero nunca piensas en nosotros— Su amiga le dio la espalda y se fue sin más, furiosa.

    —Espera...¡Sango no le digas a nadie! —pero era demasiado tarde su amiga se había ido: tenía que ocultarse: subió al árbol pues sabía que nadie sentiría su olor pero si podrían verla, incluso a distancia. Una vez estuvo ahí arriba piso mal una rama y cayó rápidamente al suelo: cerró los ojos esperando el golpe, un golpe que nunca llegó.
     
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