Guerreros de la justicia

Tema en 'Historias Abandonadas Originales' iniciado por Sarita, 8 Diciembre 2012.

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    Sarita

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    Guerreros de la justicia
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    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    15
     
    Palabras:
    1924
    Capítulo 12: La trampa.

    Mónica está demasiado ocupada intentando respirar como para mirarme, y necesito saber si está bien. Intento desatarme los pies, quemando la cuerda… ¿pero qué…? Esta cuerda no arde, ¿de qué material está hecha?


    -Ja ja ja, buen intento pero estas cuerdas no pueden ser quemadas por tu fuego, son especiales- me dice Ábadon al ver lo que intento.

    -¿Cómo que especiales?- preguntó sacándole tema de conversación mientras pienso en otra cosa.

    -Estas cuerdas están hechas en Ipsis- me responde

    -¿Ipsis?- pregunto con cara desconcertada.

    -¿De verdad tú eres una guardiana?- interviene esta vez Ámos- Ipsis es la capital del reino de los guardianes. Que mal te está enseñando Máximo.

    -¿Máximo?- me pregunto, es la primera vez que escucho ese nombre, ¿se referirá al abuelo de Rodrigo.

    -Yo no la estoy entrenando- dijo el abuelo de Rodrigo, ¿así que se llamaba Máximo? Es bueno saberlo.- Lo está haciendo Rodrigo.


    Detrás de él aparecen Rodrigo y Silvia, por lo que veo, preparados para la lucha. Silvia lleva su traje de lucha, una larga guadaña plateada muy brillante, y algunas dagas en sus botas altas. Rodrigo lleva su traje blanco pero no lleva armas, él se defiende con sus propios puños, él no necesita de armas. En cuanto a Máximo lleva un sable y su traje de lucha.


    -Oh, cuánto tiempo, Máximo, viejo amigo- dice Ámos con una sonrisa en su cara, aunque habría jurado que parecía sorprendido.

    -No suelo ser amigo de basuras como tú- le responde cortante, me mira preocupado, asiento en señal de que estoy bien y le señalo con la barbilla a Mónica, quien se está poniendo de pie.

    - Absalón, coge a Mónica y átala al lado de Sara- ordena Ámos. Al momento, tengo a Mónica sentada en la parte trasera del mismo árbol que yo y siendo atada. Para poder ser atada, Ábsalon tiene que atarme a mí por las costillas, quedando así ella y yo atadas por una misma cuerda al tronco y atadas de pies. Cuando toca mis costillas para atarme, me quejo, el ríe y yo le pego un puñetazo en la cara, pero no fue todo lo fuerte que yo quería. Él se queda sorprendido por un momento; se escucha la risa de uno de sus compañeros y entonces me devuelve el puñetazo por dos, uno en la cara y otro en las costillas. Cuando ya se ha vengado de mí, vuelve con su anterior tarea. Me fijo de que Ábsalon corta un trozo largo de cuerda con unas tijeras, parecen ser de electricista… ¿Así que las cuerdas no pueden ser quemadas pero si cortadas? Interesante…

    -¿Estás bien?- le pregunto a Mónica una vez Ábsalon se ha ido a su antiguo sitio. Ella asiente en respuesta- lo siento mucho, si no llega a ser por mí…, tú no tendrías que estar pasando por esto- Mónica no me dice nada, sabe que tengo razón- ¿Te has fijado que llevaba unas tijeras? Si tan solo pudieramos hacernos con ellas o con algo que corte...- entonces me acuerdo de que Silvia tiene unas dagas. La miro pero ya no está donde antes estaba, ¿dónde está?

    -Fiera la gatita- dice Ámos.


    ¿Se refiere a mí?- no soy ninguna gatita- le digo aunque pasa de mí olímpicamente.


    -Tiene el carácter que hay que tener para ser una guardiana- me defiende Máximo. Eso me ha pillado por sorpresa, ¿¡el viejo me está defendiendo!? Se acerca el fin del mundo…

    -El maestro defiende a sus alumnos, lástima que no vas a poder hacer nada por ella, a no ser que me digáis donde está la princesa.

    -¿Por qué la buscas, tienes miedo que tu reinado llegue a su fin?- ¡Bingo! La cara de sorpresa de Mister frialdad ha sido estupenda, aunque la ha ocultado rápidamente- Parece que he acertado- sonríe Máximo al ver su expresión.

    -Dime donde está la princesa si no quieres que tu pupila y su amiga salgan lastimadas- dice Ámos serio, sin un ápice de diversión.


    ¡Venga Máximo, dale otra de tus respuestas y déjalo K.O.! Parece que estoy viendo la típica película que trata del bueno que salva al mundo y se queda con la chica. Estamos en el punto crucial, solo me faltan las palomitas, lo mejor es que desde esta posición lo veo todo menos… ¡la copa de los árboles! De repente me acuerdo de Silvia. Ella tiene que estar en los árboles.¡como no lo he pensado antes!, me reprendo mentalmente. Me pongo a buscarla con la mirada pero no la veo. Siento que las ramas del árbol al que estamos atadas Mónica y yo se mueven y miro para arriba, ahí está ella, colgada como un mono. Baja silenciosamente y se esconde detrás del árbol, al lado de Mónica. Esta se sobresalta, pero Silvia le pone un dedo es su boca de manera que se calle y saca su daga para cortar la cuerda. Una vez cortada doy un suspiro de alivio por mis costillas. Desata los pies de Mónica pero no los míos.


    -Mónica, necesito que sostengas la cuerda para que no se den cuenta de que estáis desatadas. En cuanto a ti, Sara, toma esta daga, cuando sea el momento preciso, corta la cuerda y llévate a Mónica de aquí- nos pide Silvia muy amablemente, incluso parece preocupada.

    -Pero yo también quiero luchar…- refunfuño mientras tomo la daga y la escondo en mi espalda.

    -Nada de peros Sara, eres una guardiana sin experiencia en lucha y estas empezando a ser entrenada, no serias más que una carga- eso me ha dejado paralizada, no esperaba que fuera tan directa y ha sido demasiado dura, ¿quién se cree para decirme eso? ¡Sólo me conoce de hace unas horas y ya se cree que tiene derecho para hablarme de esa forma! Todos me subestiman, pero ya les demostraré de lo que soy capaz.- Además- añade -tendrás que llevar a Mónica su casa. Esperad mi señal para que podáis iros.- y se va de la misma forma que vino, silenciosamente.

    ·········································································································································

    -No sabemos dónde está la princesa- responde Máximo a la pregunta de Ámos- mejor dinos donde está la reina

    -Sabes muy bien donde está, lo único es que no puedes volver a Ipsis porque los recuerdos te torturan, ¿verdad? Tus múltiples misiones de rescate fallidas y… la muerte de tu hija.

    -No menciones a mi madre- dice Rodrigo furioso, se notaba que estaba conteniendo la rabia que siente. A su lado está Silvia, ¿cómo ha llegado ahí tan rápido?

    -Así que tú eres Rodrigo… resultaste ser uno de los guardianes…, normal, tus padres eran guardianes, y unos muy buenos, me costó matarlos- dijo con una sonrisa malvada y burlona.


    Ese último comentario desata la ira de Rodrigo y al instante ya está en frente de Ámos, agarrándolo de la chaqueta.


    Pero como se atreve el muy hijo de… así que él mató a los padres de Rodrigo. Está jugando con la paciencia de Rodrigo y lo malo es que esto puede terminar mal…


    -¡Rodrigo, suéltalo!- le grito desde mi sitio. Aunque no me hace caso.

    -Hazle caso a tu amiga, ella sabe lo que dice, nada más que la mires, ella ha recibido algunos golpes de mis hombres, y tú puedes acabar peor que ella, si no me sueltas- dice Ámos


    Y por primera vez desde que llegó, Rodrigo me mira. Esta lejos pero puede distinguir fácilmente mi moratón en la cara, el corte que me ha dejado el último puñetazo que me ha dado Absalón, mi mano en mis costillas y la suciedad en mi cuerpo. Parece que su rabia en vez de disminuir ha aumentado.


    -¡Eres un maldito cobarde!- le grita Rodrigo propinándole un puñetazo, rompiéndole el labio inferior. Rápidamente, los hombres de Ámos se lanzan sobre Rodrigo, pero Ámos los detiene con un gesto de su mano.

    -¿Por qué lo soy, por secuestrar a Mónica para usarla como chantaje sobre Sara, por mandar a golpear a Sara o por matar a tus padres?


    Ámos está jugando sucio, solo está logrando que Rodrigo se deje llevar por sus impulsos,… ¡claro, eso es lo que busca! Esta haciendo enfadar a Rodrigo para que se deje llevar por sus impulsos e instintos para que no pueda pensar con cabeza fría mientras lucha, y si se deja llevar por sus impulsos, solo va a acabar mal, eso fue lo primero que aprendí en una de esas aburridas clases de teoría.


    -¡Rodrigo, no le hagas caso, es una trampa!- grito, pero como no, pasa de mí.

    -Eres lista, Sara- dice Ámos sin apartar la mirada de Rodrigo- pero te has dado cuenta demasiado tarde, he logrado lo que quería.

    -¿A qué te refieres?- le pregunto sin dar rodeos.

    -¿No os habéis dado cuenta? Sois patéticos como guardianes- dice Ámos- han llegado más de mis hombres y estáis rodeados- sonríe de una manera que logra que me den escalofríos- ¿Será está tu última pelea, Máximo? Por lo menos morirás con el honor que merece un guardián.

    -No te desharás tan fácilmente de mí- dice sonriendo orgullosamente, haciendo que se le borré la sonrisa que tenía Ámos poniendo una cara seria.

    -Matadles- ordena Ámos- Ya averiguaré por mi mismo donde está la princesa – dice cuando se va adentrando al bosque, pero antes de irse dice- y por cierto, Sara, se que estás desatada, así que ponte en pie, no seas patética. Nos volveremos a ver... si sobrevivis- dice con una sonrisa y se va junto a su hijo y algunos de sus hombres.


    Me desato los pies y me levanto un poco sorprendida por lo que me ha dicho, ¡ME HA LLAMADO PATÉTICA! Ahora sí que estoy cabreada. Cuando estoy de pie, me doy cuenta de que una horda de hombres aparece del bosque y se acercan a Silvia, Rodrigo y a Máximo. Cojo la mano de Mónica, la daga de Silvia y me acerco a ellos antes de que los rodeen.

    -¡Sara ahora, marchaos!- grita Silvia, esa es su señal pera que me vaya, pero no lo hago y termino de dar los últimos pasos para estar con ellos, en forma de circulo, cubriéndonos las espaldas mutuamente.

    -¿Pero no te he dicho que te fueras con Mónica en el momento preciso? ¡Te he dado la madita señal!- dice Silvia poniéndose delante de mí, como protegiéndome, la aparto poniéndola a mi lado. Sé protegerme sola, gracias. – Por si no te has dado cuenta, este es el momento preciso.

    -¿Crees que os iba a dejar luchar a vosotros solos? Lo tenéis claro, no voy a dejar de que os maten y que yo sobreviva, la carga de culpa sobre mi conciencia no me dejaría dormir. Si es hora de morir, vamos a morir todos juntos.

    -No, hoy no vamos a morir- dice Rodrigo- hoy es nuestro día de triunfar, hoy vamos a vivir.

    ··················································································································································

    Hola!!! Hace mucho tiempo desde que no escribía, pero me alegra el poder volver a escribir, lo extrañaba. Me gustaría que me dejarán es sus comentarios lo que les va pareciendo y si creéis si morirá alguien. También si os gusta el humor que pongo para los momentos de tensión, para que no sean tan tensos, en serio me gustaría saberlo

    También quería comunicarles que tengo en manos un nuevo proyecto. Por ahora se me había ocurrido meter acción, humor, amor y … parkour. Comenten que les parece. Besos y hasta el próximo capítulo :)
     
    Última edición: 19 Julio 2014
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    Sarita

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    Capitulo 13: El despertar

    Los hombres de Ámos nos han rodeado, y lo peor es que no paran de aparecer del interior del bosque. Si no hacemos algo rápido, podemos ir empezando a rezar.


    -¡A mi señal!- grita Máximo. ¿A su señal?......¿Eh? ¿A caso soy la única que no ha entendido eso? ¿Qué se supone que debemos hacer a su señal?


    Miro a mi derecha, Silvia coge su guadaña y se está poniendo en posición de ataque. Miro a mi izquierda Rodrigo está concentrando su poder, ¿qué va a hacer? Miro detrás de mí a Mónica. Me preocupa, parece estar en shock… normal, no está acostumbrada a esto, y sinceramente, yo tampoco. Detrás de ella esta Máximo, concentrándose para dar la señal. Ahora me toca pensar, ¿qué hago yo? Miro mis manos y veo la daga de Silvia. No se usarlo, aunque supongo que no tiene mucha ciencia, las dagas son unas armas muy sencillas, así que supongo que podré arreglármelas para usarla.

    -¡AHORA!- grita Máximo. Entonces empieza la acción. Rodrigo empuja a los enemigos que tiene delante con una poderosa ráfaga de viento, y a los que aún siguen de pie, empieza a darles puñetazos, patadas, haciendo acto de sus poderosas artes marciales que sabe, y algún que otro ataque con sus vientos. Silvia, rápida como el mismo viento de Rodrigo, empieza a dar golpes con la guadaña a sus enemigos a una velocidad a la que me cuesta mucho verla. En cuanto para de dar cortes y movimientos rápidos, la sangre de los guerreros de Ámos está manchando su guadaña y su traje verde. En cuanto al viejo, está haciendo un buen trabajo; cuando lo miro, está lanzando lianas a sus enemigos para colgarlos en algunos árboles junto a otros. La única parte por la que avanzan los guerreros es por la parte que se supone que yo debería de estar defendiendo, pero me he entretenido demasiado mirando a mí alrededor y ahora tengo un querero delante de mí amenazándome con una naginata. Hora de actuar. Agarro la daga con seguridad, que dudo seriamente tener, y fuerza. Mi enemigo corre hacia mí apuntando con su naginata a mi estómago… creo que tiene intenciones de atravesarlo. Me quedo en blanco, asustada y temblando, algo no muy común en mí, y aún más estando tan cabreada como estoy. El guerrero cada vez está más cerca de mí y siento que mi cuerpo no se mueve, tengo ganas de huir y correr, pero sé que si lo hago y esquivo su ataque, atravesaría a Mónica detrás de mí y eso nunca me lo perdonaría… soy una guardiana y como eso tengo que protegerla. No dejaré que le haga daño… definitivamente voy a luchar. Rápidamente, suelto la daga de Silvia y empiezo a concentrar mí fuerza. Soy una guardiana y mi deber es proteger… Soy una guardiana y mi deber es proteger… Me repito mentalmente, autoconvenciendome y dándome fuerzas a mi misma -No me voy a dejar vencer… Soy una guardiana… y mi deber… ¡ES PROTEGER! – grito a mi enemigo, pero todo el mundo se ha detenido en su lucha y me mira, los demás guerreros de Amós, Rodrigo, Silvia, también Máximo. Rodrigo coge a Mónica detrás de mí, pero casi ni me doy cuenta de lo que hace o dice, se reúne con Silvia y Máximo con Mónica a su lado y Rodrigo empieza a crear una especie de barrera-cúpula de aire, reforzada de enredaderas y lianas de Silvia y Máximo. Algo dentro de mí ha cambiado, mi fuerza, mi seguridad y fe en mi misma han aumentado, me siento enérgica. Una voz dentro de mí me susurra- Hazlo- y lo hago. La energía dentro de mí, sale al exterior en formas de llamas, quemando a mis enemigos y todo a un kilometro a la redonda está siendo quemado. Después del fuego, salen rayos y ráfagas de viento que poco a poco se van transformando en tornados de mi cuerpo, que hace que mi cuerpo levite en el aire. Empiezo a perder el control y la conciencia sobre mi propio cuerpo, pero siento que mi energía sigue ahí, fuerte y sin debilitarse. Es lo último que siento de mi cuerpo, y antes de perder la conciencia siento la misma voz en mi interior de antes volver a hablarme –Por fin despertaste, princesa- y pierdo la conciencia, pero mi cuerpo sigue soltando energía.

    ·······················································································································································

    -Abuelo, ¿qué está sucediendo con Sara?- pregunto confuso y preocupado por Sara

    -Puede ser… no, no puede ser…- titubeaba mi abuelo

    -¿Qué pasa abuelo?- pregunto intrigado, pero sin obtener ninguna respuesta

    Miro a mí alrededor, el bosque está totalmente quemado y el aire tan solo avivo el fuego y lo hizo expanderse alrededor, quemando árboles y arbustos y los animales huyen.

    -Si tan solo estuviera aquí el guardián del agua…-dijo Silvia mirando cómo había quedado el bosque, se nota que le duele verlo así.

    -Si Sara es lo que yo pienso, no lo vamos a necesitar- dijo mi abuelo con seguridad.

    Los enemigos habían muerto y algunos habían huido. Sara había detenido el fuego, los rayos y tornados pero eso solo dejaba ver mejor el estado en el que había quedado el bosque. Extrañamente Sara seguía flotando en el aire, como si todavía no hubiera terminado sus ataques… Pero ya no quedan enemigos, tan solo quedamos nosotros. A caso…¿nos va a atacar a nosotros? Tengo que detenerla, no sé qué piensa mi abuelo pero Sara va a atacarnos.


    Me decido a detenerla, pero mi abuelo me detiene agarrándome el brazo y diciéndome- no hagas nada, tan solo mira.

    -Pero abuelo… -intento tratar de convencerlo de que me suelte pero me vuelve a interrumpir.

    -Confía en mí- y esas palabras hacen que me quede quieto al instante. Esperemos que no se equivoque


    Me quedo observando a Sara. Tiene varios hematomas por todo su cuerpo, sangre en su labio y suciedad cubriéndola. Pero no es algo que unos cuantos días en cama no curen.


    Entonces, mientras hago ese diagnostico rápido, veo que pone sus manos enfrente de su cuerpo y comienzan a salir chorros de agua de sus manos… ¿Pero qué…? Yo creía que ella era una guardiana de fuego que no sabía manejar sus poderes, pero parece ser más que eso. Miro a Silvia, parece tan sorprendida como yo, en cambio, mi abuelo no, el parece estar contento y sus ojos brillan de… ¿orgullo? ¿Esperanza? No sé ¿Él sabía de lo que Sara es capaz?


    Sara estaba apagando el fuego con su agua, pero… parece ida. Una vez ha apagado el fuego, detiene el agua y empieza a hacer movimientos con la mano haciendo que crezcan flores, árboles, hierba, arbustos… estaba reconstruyendo el bosque, incluso dejándolo mejor que antes.


    -No puede ser…- dice Silvia dando un paso atrás, quitando el refuerzo de la barrera una vez que Sara ha terminado de reconstruir el bosque- tiene los cuatro poderes que cada guardian protege… fuego, aire, agua y tierra… entonces eso significa que es…

    -La princesa- concluye mi abuelo


    ¿¡QUÉ!? Estoy sorprendido, estupefacto, confuso… ¿¡Sara es la princesa!? No me lo puedo creer.


    Sara aterriza en el nuevo prado y se acerca a nosotros. Yo retiro la capa de aire que nos mantuvo protegidos de todos esos ataques. Una vez enfrente a nosotros me fijo en sus ojos, no son los mismos ojos azules turquesa que siempre veo al mirarla si no que esta vez son naranjas.

    -Siento el desastre que he formando- se disculpa. Su voz también es distinta- Cuánto tiempo Máximo- dice en forma de saludo a mi abuelo. Él, rápidamente, se arrodilla ante ella. Yo y Silvia lo imitamos con un poco de indecisión y duda… ¿Cuánto tiempo? Pero si lo ha visto antes. Y sin darme cuenta, digo eso en voz alta.


    Sara suelta una risa mientras mi abuelo me pega una colleja en la cabeza.

    -Ella no es Sara…- es interrumpido por “Sara”.

    - Por favor, no os arrodilléis ante mí, levantaos- obedezco a lo que “Sara” pide- ¿Rodrigo no te acuerdas de mí?- me pregunta.

    Me quedo un momento intentando recordar, pero solo recuerdo a Sara, no sé quien es ella, aunque sus ojos me son familiares…

    - Por la cara que has puesto, veo que no- dice con una sonrisa en su boca

    -Ella es la guardiana de los poderes de Sara, pero también ha sido la guardiana de los poderes de la reina y de todos los antecesores de la familia real- me explica mi abuelo.


    Entonces, recuerdo la primera vez que vi a Sara, a punto de desmayarse tras haberse defendido a ella y a Mónica de unos soldados de los “fort”. Cuando la llevé a su casa, salió de su cuerpo un humo naranja y dijo que Sara era una guardiana, pero entonces no dijo que ella era la princesa.


    -Ya me acuerdo de ti- le dije

    -Me alegro- me contesto- Y supongo que tú eres otra guardiana, y si no me equivoco, eres de naturaleza y tierra- dijo refiriéndose a Silvia.

    -Sí, yo soy Silvia, encantada.

    -Mi nombre es Tamara- dijo a modo de presentación- Dejando de lado las presentaciones, he tenido que tomar el control del cuerpo de Sara, sus poderes habían tomado control de su cuerpo, quería haberlo evitado, pero despertó de una forma tan inesperada que no me dio tiempo a prepararme. Lo malo de todo esto, es que algunos soldados de Ámos, los”fort”, han huido y ahora ellos deben de intuir que ella es la princesa, así que tenéis poco tiempo para prepararla y entrenarla para que no vuelva a suceder lo de esta noche. Ahora que habéis encontrado a la princesa, debéis protegerla, los “fort” van a querer hacerse con ella, y eso debéis de evitarlo- dice mirándonos a Silvia y a mí- También debéis buscar a los guardianes que faltan, con tan solo dos guardianes no podéis proteger a la princesa.

    -¿Lo conseguiremos a tiempo?- pregunta Silvia con cierto tono de inseguridad- es decir, ahora que los “fort” saben que Sara es la princesa, vendrán a por ella.

    -Por eso debéis daros prisa en la búsqueda y entrenamiento. Yo, ahora que Sara ha despertado, no puedo mantenerme dentro de ella, así que, cuando sea el momento preciso saldré de su cuerpo y ya no podré volver a dentro, pero primero tengo que tener una plática con ella- dice pensativa- Es hora de despedirnos. Ahora que yo deje de tener el control en el cuerpo de Sara, tendréis que sujetarla, ella esta desmayada, ha gastado demasiada energía y debe de descansar- dicho eso, los ojos naranjas se cerraron y cuando volvieron a abrirse eran azul turquesa, pero enseguida se cerraron y el cuerpo de Sara empezó a desplomarse al suelo, pero, rápidamente, la cogí en brazo evitando así que callera al suelo, y sin decir una palabra, nos dirigimos hacia la cabaña, con una Mónica todavía en shock siendo ayudada por Silvia, en la cual todavía se podía notar la sorpresa en su cara. Mi abuelo está feliz, hacía años que no lo veía tan feliz y eso me pone feliz a mí, supongo que será por haber encontrado a la princesa finalmente. En cuanto a mí, estoy muy confuso pero muy contento porque Sara este bien.

    ·······································································································································································

    Hola!!!! Aquí tienen el capítulo más intenso que he escrito hasta ahora, y he quedado orgullosa del resultado :D Espero que ustedes también. Espero que estén disfrutando de su verano :) Y sin más que añadir, me despido. Un beso y hasta el siguiente capítulo.
     
  3.  
    Sarita

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    2275
    Capítulo 14: Los cuatro elementos

    Me despierto con mucho dolor en las costillas. No recuerdo nada pero sé que me duele mucho la cara. Estoy asquerosa, muy sucia y huelo a sudor, cenizas y estoy mojada, como si me hubiese llovido. Cuando me toco una de mis mejillas noto que hay sangre seca. En definitiva, estoy hecha un asco y no sé por qué. Pero lo más extraño es que, por lo que parece, he estado en una pelea y no estoy para nada cansada, sino al contrario, estoy enérgica.


    Me levanto con un poco de dificultad por las costillas y me levanto la camisa hasta la altura de las costillas para vérmelas.


    Wow


    Tienen un color entre negro y morado muy oscuro, no hay que ser médico para darse cuenta de que están rotas.


    Me bajo la camisa y miro a mi alrededor por primera vez. Estoy en una sala blanca que parece no tener fin. Yo ya he estado aquí… ¡Ya me acuerdo! Estuve aquí cuando me entere de que era una guardiana. También recuerdo a la mujer que me lo dijo… y que era un sueño, así que supongo que ahora mismo estoy soñando


    Examino la sala, no está igual que la última vez. A lo lejos veo una piscina poco profunda (tan solo para mojar mis pies) con agua cristalina. Me dirijo hacia ella. Una vez allí, me agacho tanto como mis costillas me permiten y observo mi reflejo.


    Antes he dicho que estaba hecha un asco… lo retiro… ¡estoy hecha una mierda! Mis mejillas están hinchadas y con hematomas, haciendo mi cara redonda, sin los ángulos delicados que siempre tengo, eso sin mirar el corte que tengo en mi mejilla derecha por debajo de mi pómulo, espero que eso no me deje cicatriz… Miro mi pelo y para mi sorpresa, no esta tan mal. Lo tengo agarrado en una cola alta, de la cual se han escapado unos cuantos pelos, y mi flequillo rizado por el sudor.


    Estiro mi brazo para coger un poco de agua y lavarme la cara. Cuando estoy a punto de tocar el agua, esta se aparta de mi mano, tocando así mi mano el fondo de la piscina. Intento alcanzarla otra vez pero pasa lo mismo.


    Me levanto despacio y, extrañada, paso mi mirada de mi mano al agua y viceversa.

    -¿Pero qué…?- pregunto a la soledad de la sala.


    Una idea extraña pasa por mi mente, no creo que funcione… pero, ¿y si funciona? Eso solo lo sabré si lo intento. Me acerco al borde de la piscina y levanto mi pierna.


    Esto es una locura.


    ………Pero la locura funciona…


    Tengo mi pierna sobre la el agua, tocándola, manteniendo el peso de mi pierna sobre ella, quedando mi peso repartido entre una pierna sobre el agua y la otra pierna en el borde de la piscina. Esta vez, el agua, en vez de huir de mi cuerpo, se ha quedado haciendo de suelo debajo de mi pie.


    Adelanto mi otra pierna, estando ahora mis dos piernas juntas sobre el agua.


    Estoy sobre el agua… me toma un momento aceptar que lo estoy haciendo, y cuando lo hago, sonrío feliz.


    -¡Wow, también controlo el agua!- grito eufórica, pensando que estoy sola en la habitación- aunque puede ser porque estoy soñando.

    -No es el único elemento que controlas, y no tiene nada que ver con que estés en un sueño- me dice una voz familiar de mujer.


    Me asusto y mi concentración se va, haciendo que mis pies se mojen al tocar el fondo de la piscina.


    -Tú otra vez…- es lo único que puedo decir mientras me recupero del susto. Ella es la misma mujer que apareció en esta misma sala en mi anterior sueño. La única diferencia es que la otra vez se veía como una nube naranja con forma de mujer, ahora no. No es de humo y estoy segura que si trato de tocarla, lo conseguiré y no atravesaré el humo.


    Tiene el pelo naranja (un color bastante extravagante) está suelto cayendo poco mas de sus hombros, unos ojos naranjas también. Su cara está definida con rasgos delicados: pómulos poco prominentes, mejillas rosadas, ojos grandes, piel tan blanca como la nieve, frente pequeña y nariz ni pequeña ni grande, sino perfecta para su cara. Sus ángulos son suaves. Lleva puesto un vestido blanco largo con tan solo un tirante grande, dejando el otro hombro al aire, con una decoración de piedras por su cintura en forma de cinturón que hace el vestido se ciña a su cuerpo. Es delgada, y de buen tipo. Un poco más alta que yo. Mirándola bien, parece una muñeca de porcelana que si la tocas, se rompe.


    -Hola- me dice alegremente- Creo que la otra vez no nos presentemos, mi nombre es Tamara- dice alzando su mano, esperando mi respuesta

    Salgo de la piscina y me acerco a ella, estiro mi brazo y nos damos la mano-Sara.

    -Ya lo sabía- me responde amable- Tenemos que hablar –dice más seria.

    -¿Sobre qué?

    -Sobre tú y tus poderes. No tenemos mucho tiempo así que seré rápida- dice mientras se agacha al borde de la piscina, saca un pañuelo de un bolsillo y lo moja. Cuando se pone a mi altura, me limpia la cara con el pañuelo mientras habla- Creo que ya lo has averiguado, pero no solo controlas el fuego, si no que todos los elementos. Tú eres más poderosa que…


    Dejo de escucharla cuando dice que controlo los cuatro elementos, ¿pero qué…? Solo controlo el fuego y el agua, pero ¿también el aire y la tierra? Esto debe de ser fantasías de el sueño……tiene que ser eso……seguro que es eso……seguro…

    -…y los cerdos voladores harán que el mundo se vuelva rosa y bailarán con los duendes al final del arcoíris- Finaliza Tamara.

    -Sí…- respondo, dándole la razón, aunque no he escuchado nada de lo que ha dicho.

    -No has escuchado nada de lo que he dicho, ¿verdad?

    -Sí…

    -…¡SARA!- me grita, sacándome de mi ensimismamiento- ¡escúchame cuando te hablo!

    -Perdón, me he distraído un momento –me disculpo- ¿Cómo es eso de que controlo los cuatro elementos? Entonces, si soy una guardiana con los cuatro elementos… ¿Qué pasará con Rodrigo y Silvia? No lo entiendo…- pregunto.


    Mi cabeza va a mil y necesito respuestas, pero solo estoy consiguiendo más preguntas y eso me pone nerviosa… muy nerviosa


    -Sara, tranquilízate. Todo tiene una explicación- trata de tranquilizarme y terminando de limpiarme la cara- Te lo voy a decir sin rodeos- dice francamente, algo que le agradezco- TÚ eres la princesa de Ipsis


    -Vale, soy la princesa, eso no era para tanto… ¿¡QUÉ!?- digo mientras Tamara disimula la risa como puede, pero no muy bien y acaba carcajeándose por mi expresión.


    Cuando para de reírse me explica pacientemente- Tú eres la princesa que habéis estado buscando durante tanto tiempo. Pero tú al no saberlo, te centraste en lo que sabías, tu fuego, porque fui yo la que protegía tus poderes, que despertaron demasiado pronto, al pensar que tu deber era proteger. Tú disté rienda suelta a tus poderes, despertando finalmente como la princesa. Ahora tienes que entrenarte con tus otros poderes…- la interrumpo.

    -¿Lo tenías planeado? Sabías que yo era la princesa y no me lo dijiste la otra vez? ¿Cuál era tu plan, dejar mis poderes sellados hasta que los demás estén muertos, los forts se hayan hecho con todos nosotros y yo este muerta o qué?- le pregunto muy enfadada. No entiendo porque ha hecho esto.

    -Sara era por tu protección, si se enteraban demasiado pronto los forts, tú estarías en peligro.- trata de explicarme.

    -¿Y no crees qué soy lo suficiente madura y fuerte como para protegerme yo misma? Creo que eso debería haberlo decidido yo.

    -No, no eres lo demasiado fuerte o madura como para tratar con esto.

    -Gracias por tu confianza- digo irónicamente.- ¡De todas formas tenía derecho a saber lo que soy!- le grito saliéndome de mis casillas.

    -Mira Sara, yo hice eso porque tu madre me lo pidió, así que ahora no me eches nada en cara, además yo estaba de acuerdo con ella. No tienes derecho a enfadarte, si no llega a ser por el sacrificio de tu madre y mi protección, puede que tú no estuvieras aquí, ¡puede que ni siquiera estuvieses viva! Así que en vez de enfadarte, deberías darme las gracias. –dice ella enfadándose también.


    En el fondo, sé que tiene razón, pero me cuesta aceptarlo, soy demasiado orgullosa como para retirar todo lo dicho y disculparme, pero tengo un gran sentimiento de culpa por mi madre… ella se sacrificó por mí, y Tamara también. No se qué hacer, así que no hago nada.


    -Sara, eres una adolescente muy impulsiva y puede que en un momento de enfado hicieras una tontería y dijeras quien eres realmente. Así que en nuestro primer encuentro decidí no decir nada y esperar a ver como se tornaban las cosas. Sé que te lo debí decir pero ya no hay marcha atrás, si quieres enfadarte como una niña pequeña, hazlo, pero con eso no llegarás a ningún lado y no es para nada maduro.

    -Lo sé- digo finalmente- Es solo que estoy acostumbrada a una vida cómoda, sin mentiras, engaños o gente que va detrás de mí o de mis amigos para matarnos. Tan solo quiero volver a ser la chica normal que antes era- digo mientras pongo una mano en mis costillas, me duelen muchísimo.

    -Sara, se que es difícil para ti, y sinceramente, me extrañaba que te mantuvieras tan firme, cuando tu vida dio un giro de 180º. Eres una chica muy fuerte psicológicamente, demasiado para tu edad. Tú madre se sentiría muy orgullosa de ti si supiera todo lo que estas consiguiendo.


    No sé que contestar a eso… ¿soy fuerte psicológicamente? Si ella supiera… como decía mi abuela, la procesión va por dentro. Y como no se que contestar ante ello, tan solo sonrío. Y ella, al ver que no contesto, prosigue.


    -Una vez informada, es hora de que despiertes. Cuando lo hagas, yo ya no estaré dentro de ti como sello, así que me voy. Tengo algo que hacer, pero cuando me necesitéis, tomate esto- me entrega una botellita pequeña con un líquido transparente, podría pasar por agua- cuando te lo tomes, volverás a esta sala y podrás hablar conmigo si necesitas ayuda. Tan solo úsalo si es estrictamente necesario, ¿entendido?

    -Entendido- afirmo cogiendo la botellita y guardándomela en el bolsillo del pantalón. Al guardarla, me da un latigazo de dolor en las costillas y me toco las costillas mientras gimo del dolor… ¡Joder, como duele!


    Tatiana, al ver mi gesto de dolor, se acerca a mí y me levanta la camisa. Al ver como tengo las costillas, se tapa la boca con una mano, a modo de sorpresa mientras que con la otra, sigue sujetando mi camisa, viéndome el tremendo hematoma que tengo.

    -Pero Sara, ¿porqué no me has dicho que tiene las cotillas rotas?- pregunta asombrada

    -No creí que fuese necesario, como dijiste que no había mucho tiempo, pues no saque el tema.

    - Da igual lo que yo haya dicho, tu salud es lo primero- dice ella poniendo la mano encima de mis costillas rotas. Yo me eche hacia atrás rápidamente, ese simple tacto, me dolía a horrores- Tranquila, déjame que te cure.

    -¿Pero como que lo vas a curar? Ni que fueras maga ni nada de eso… ¿o sí?

    - Uno de los poderes de los guardianes de los poderes, también llamados Siper, es curar las heridas de nuestros protegidos. Ahora déjame que te cure- doce acercándose de nuevo a mí.

    - Esto es de locos…

    -Sara, necesito que te relajes, esto te va a doler- dice mientras posa su mano nuevamente en mis costillas y apretando un poco, lo que a mí me parece una tortura. Gruño y cierro los ojos con fuerza. El dolor es tal, que la vista se me nubla al abrir los ojos. Cuando mi vista se recupera, veo unos reflejos de luz naranja provenir de la mano de Tamara. El dolor poco a poco va disminuyendo, hasta que solo noto unos pequeños pinchazos.

    -Arreglado- quita la mano de mis costillas y veo el resultado. El moratón ha sido sustituido por uno de un color verde amarillento. Vuelvo a mirar a Tamara que esta con una sonrisa de oreja a oreja, orgullosa del resultado.- El moratón se te irá en unos días, solo te he quitado lo peor, y en cuanto a tu cara, ya está bien, parece que he usado tanto que también se te ha curado la cara- dice posando una mano en mi cara, en la mejilla que tenía herida. Cuando la quita, veo que tiene un brillo en su mano, y entonces me doy cuenta de que estaba llorando.

    - Muchas gracias- me seco las lágrimas de la cara y le brindo la mejor de mis sonrisas, una llena de gratitud.

    - No hay nada que agradecer. Ahora, despierta, todos están muy preocupados por usted, princesa.


    Iba a reclamarle eso de llamarme de usted, cuando todo se torna negro y cuando abro los ojos, estoy en una habitación de la cabaña donde estrenamos. Estoy despierta.

    ·························································································································································

    Hola!!!!! Después de casi un mes sin escribir, aquí estoy de vuelta. Perdón por la tardanza, pero lo que importa es que aquí os traigo un nuevo capítulo, espero que lo disfrutéis.

    ¿Soy la única que está amargada por la vuelta a la rutina y a estudiar?

    Adiós :)
     

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