Explícito Gran Catarata [Alpha x Emily | Pokémon Rol | One-shot]

Tema en 'Mesa de Fanfics' iniciado por Amane, 19 Noviembre 2019.

  1.  
    Amane

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    Título:
    Gran Catarata [Alpha x Emily | Pokémon Rol | One-shot]
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    2336
    Título: Gran Catarata.
    Fandom: Pokémon Rol Championship.
    Personajes: Alpha Xenodis, Emily Hodges | Mención a Dante Miles y Mimi Honda.
    Palabras: 2240
    Summary: "Miró a Alpha de reojo, este sin perder la sonrisa de sus labios. Qué chico tan peculiar…"
    N/A: Bueno, que hice esto para Gold bien random y al final me gustó bastante como quedó (igual tendrá sus fallillos y tal pero bueh) y quería publicarlo so aquí va~ | Como bien indica la etiqueta, contenido explícito, concretamente: escenas de sexo heterosexuales. Beware.


    Galeia se encontraba cubierta por un precioso manto oscuro de estrellas aquella noche, la luna brillando con intensidad. Todo avecinaba que sería una noche tranquila y sin molestias.

    Emily aprovechó eso para ir a la Gran Catarata. Contrario a lo que pudiese parecer, la laguna que se formaba en la parte inferior poseía un agua tibia que resultaba muy relajante, así que de vez en cuando la chica aprovechaba para darse algún que otro baño nocturno ahí.

    Su ropa estaba doblada cuidadosamente cerca de donde se encontraba y Gardevoir estaba por la zona, vigilando, aunque todo a su alrededor estaba bastante calmado.

    Así pues, Emily se encontraba ya dentro del agua, su pelo recogido en un moño bajo excepto por un par de mechones que enmarcaban su rostro.

    Poco a poco sintió como su cuerpo se destensaba con cada segundo que pasaba, sintiéndose cada vez más relajada. Echó su cabeza para atrás, apoyándola en el borde pedregoso del lago, observando así el inmenso cielo.

    Sumida en sus pensamientos y quizás influenciada por el constante calor que las aguas le proporcionaban, movió su mano derecha de manera inconsciente, acariciando su piel hasta alcanzar su entrepierna.

    Su respiración comenzó a acelerarse y el rubor de sus mejillas a intensificarse cuando apenas acarició el botón palpitante que había empezado a llamar su atención. Cerró los ojos mientras sus dedos comenzaban a moverse más y más rápido, su respiración cada vez más entrecortada y en su mente repitiéndose un único nombre.

    —D-Dante —murmuró, acercándose de manera peligrosa a su clímax.

    Clímax que no alcanzó al escuchar un ruido proveniente de la maleza que la hizo parar en seco. Abrió los ojos de golpe y levantó la cabeza, mirando a los lados. Cuando cruzó su mirada con Gardevoir, la pokémon se teletransportó hasta la zona exacta de donde había provenido el ruido.

    No mucho después Emily la vio aparecer con un chico cogido entre sus brazos. Un chico que conocía perfectamente.

    —A-Alpha… ¿Qu-qué haces aquí? —alcanzó a preguntar, sintiendo su rostro enrojecer por la vergüenza.

    Gardevoir lo soltó y el chico simplemente se llevó una mano tras el cuello, riendo.

    —¡Venía a darme un baño! ¡No sabía que tú también venías aquí! —respondió, con su típica energía.

    Emily suspiró levemente, recuperando la compostura. No parecía haber visto nada, ¿cierto? Podría estar tranquila…

    —Sí, vengo de vez en cuando a despejarme —explicó, serena, mientras volvía a mirar hacia arriba.

    El silencio se instauró durante unos segundos en la zona, ninguno dijo nada. Fue Emily la que interrumpió el silencio.

    >>¿Vas a entrar?

    —¡B-bueno! —aquella vez fue el rostro de él el que tomo un tono rojizo—. P-puedo ir a otra parte si te sientes incómoda…

    Emily sonrió, enternecida. Alpha la vio bajar la cabeza, ¿había dicho algo que no debía, acaso? ¿Se iba a enfadar y le iba a tirar una piedra a la cabeza?

    —No me molesta —pronunció finalmente, disipando los temores del joven—. Esta es la parte más tranquila, sería injusto quedarme solo yo —explicó después, hundiéndose un poco más en el agua.

    Alpha solo exclamó un enérgico “genial” antes de comenzar a deshacerse de su propia ropa, dejándola desperdigada por el suelo. Con la misma energía se adentró en el agua, a una distancia prudencial de la chica pero sin dejar de tenerla al alcance de la vista. Al fin y al cabo, Alpha no era un chico tonto y Emily era una chica muy atractiva.

    Gardevoir miró la escena con algo de preocupación, pero ella confiaba en su entrenadora, así que simplemente siguió con su ronda de guardia, dejando a los dos jóvenes a solas.

    Hubo unos segundos de silencio algo incómodo, en el que ninguno de los dos se atrevía a mirar al otro.

    —Entonces… —fue Alpha quien rompió el silencio—. ¿Te pasa algo?

    —¿Huh?

    —Has dicho que venías aquí a despejarte así que…

    —Oh.

    Ambos se miraron finalmente tras unos segundos, expresiones indefinibles en sus rostros.

    >>Bueno, supongo que no tengo motivo para mentirte… Lo cierto es que me sentía sola. D-Dante ha vuelto a su casa y Mimi está en Sinnoh… no quiero molestaros al resto con mis tonterías pero algunas noches me siento muy sola sin ellos… dormir sola en esa cama tan fría… No lo soporto.

    Seguramente el chico no esperaba para nada el ataque de sinceridad de la morena y no supo que responder. Emily era una muchacha tan alegre que no pensaba que podría sentirse de esa manera alguna vez.

    —Em… ¿a-antes…? —el cuerpo de la chica se tensó ligeramente, presintiendo que había asumido demasiado rápido que podía estar tranquila al respecto; Alpha tragó saliva, para nada seguro de que debía hacer lo que iba a hacer—. ¿Antes estabas… tocándote pensando en Dante?

    Por mucho que se esperaba aquella pregunta, lo cierto es que Emily no pude evitar sonrojarse y comenzar a temblar ligeramente al escucharla.

    —Así que me has visto… —acabó murmurando, avergonzada, mirando de nuevo hacia abajo—. Que mal…

    Alpha, empujado por un sentimiento que no sabría describir, se acercó con cuidado hacia donde la chica estaba. Tras hacerlo, colocó su mano sobre su muslo, acariciándola levemente.

    El contacto la hizo suspirar pero aun siendo consciente de lo que hacía, miró al chico con una expresión difícil de definir.

    >>Alpha no… no es necesario que lo hagas si…

    —Quiero hacerlo —la determinación de su voz y mirada tomó por sorpresa a Emily, no recordaba ver al chico tan decidido a excepción de cuando se trataba de un combate—. Solo si tú quieres, claro.

    Habiéndose quedado muda, la chica solo atinó a asentir levemente con la cabeza. Alpha llevó su mano libre a la mejilla de la joven y se acercó, juntando sus labios en un beso superficial que poco a poco se fue profundizando. Un beso en el que sus lenguas parecían combatir por dominar el mismo, y por supuesto, Alpha no podía dejarse vencer en ninguna clase de combate.

    Se separaron tras unos pocos segundos, queriendo recuperar oxígeno, pero sus miradas seguían unidas, brillantes.

    —Seguro que Dante lo hace mejor.

    El comentario tan casual de Alpha hizo romper toda tensión que aun podía haber, provocando en Emily una carcajada. Con la sonrisa instaurada en sus labios, ella simplemente negó con la cabeza, y apoyando su mano en el hombro del chico, volvió a unir sus labios.

    Esta vez el beso vino acompañado de más movimiento.

    Alpha se dios la vuelta de manera que quedó delante de la chica, y cogiendo sus muslos con fuerza, la levantó, sacándola del agua para dejarla sentada sobre el borde de la laguna.

    Volvieron a separar sus labios pero esta vez con un objetivo diferente. El castaño comenzó a bajar la dirección de sus besos, centrando su atención primeramente en su cuello.

    Al ver las reacciones tan satisfactorias por parte de Emily, sus suspiros temblorosos y gemidos reprimidos, no dudó en darle toda la atención que requería, besando, mordiendo e incluso lamiendo su tersa piel.

    Llevado por la pasión, sin embargo, no tardó en seguir su camino hasta alcanzar sus pechos. Esos pechos que por supuesto no habían pasado desapercibidos de su vista y que, debía admitir, en algún momento se había imaginado poder tocar.

    Y ahora se encontraba ahí, a punto de hacerlo.

    Primero los cogió entre sus dos manos, rodeándolos, y comenzó a masajearlos, tocando sus pezones con los pulgares.

    —A-Alpha… —la miró al escuchar su voz, viendo como su rostro se encontraba completamente sonrojado, los mechones de pelo sueltos pegados a su piel debido al sudor—. C-con cuidado, p-por favor… s-son sensibles…

    El chico simplemente sonrió como siempre lo hacía, guiándole después el ojo.

    Así que había supuesto correctamente, Emily tenía unos pechos sensibles. Una información que desde luego no pretendía olvidar.

    Acercó entonces sus labios al pezón derecho, sintiendo como el solo aire de su respiración en la zona provocaba que su piel se erizase. No dudó en centrar la atención de su boca en él, chupándolo, dando pequeños lametones y mordisqueándolo, mientras su mano seguía atendiendo el otro con pellizcos y caricias, provocando que los gemidos de Emily fuesen cada vez más audibles.

    Ojalá no hubiese gente por la zona.

    Cuando se sintió satisfecho, se alejó finalmente de los senos y se dirigió a su siguiente objetivo. Para ello, cogió el tobillo derecho de la chica y levantó su pierna, sacándola del agua. Empezó a dejar suaves roces con sus labios por la misma, alcanzando su muslo interior donde los gemidos que habían disminuido volvieron a escapar de sus labios, de manera ahogada, acompañados de pequeños suspiros.

    Lo sentía tan cerca pero a la vez tan lejos y el calor de su entrepierna no hacía más que aumentar, desesperándola.

    Cuando sintió la mano libre del chico acariciando su otra pierna, se dejó caer con cuidado hacia atrás, tumbándose sobre el césped. Le daba igual si se ensuciaba, necesitaba facilitarle el trabajo a Alpha.

    Así, el castaño también agarró la otra pierna y apoyó ambas sobre sus hombros, facilitándole así el acceso a su feminidad.

    —Estás muy mojada —comentó al observarla, sonriendo levemente.

    Él había conseguido eso, ¡si es que era el mejor!

    Pero aquella afirmación solo hizo avergonzar más a Emily. N-no había necesidad de recalcar lo obvio, ¿n-no?

    Alpha, por su parte, sabía que tenía que hacerse cargo de lo que provocaba así que no tardó en acercar su rostro al sexo de la chica, comenzando a dejar besos por el mismo. Pronto la intensidad aumentó y los besos se convirtieron en movimientos, bastante expertos, de su lengua por su intimidad, con sus manos apretando con fuerza sus piernas.

    Emily sintió que en cualquier momento alcanzaría el orgasmo, pues no solo Alpha era bastante bueno en lo que hacía también ella se encontraba muy necesitada. Cuando lo hizo, intentó ahogar su voz mordiendo el dorso de su mano, pero poco efecto tuvo.

    Su cuerpo se derritió en espasmos y su voz se desgarró en un largo gemido, sintiendo las oleadas de placer golpeando por completo cada centímetro de su anatomía.

    Cuando logró recuperarse, aun con la respiración agitada, entreabrió los ojos y pudo observar a Alpha encima de ella, relamiéndose los labios.

    —Espera… —murmuro, con un hilo de voz, mientras se incorporaba poco a poco.

    Alpha se separó para dejarle algo de espacio, observándola con curiosidad. La chica se estiró para alcanzar su mochila, donde rebuscó hasta que sacar un envoltorio colorido y no muy grande.

    Sonrió al chico antes de acercarse de nuevo a él, gateando, y volver a unir sus labios en un apasionado beso. La temperatura de sus cuerpos volvió a dispararse y Emily dirigió su mano a la entrepierna del chico, agarrando su miembro con delicadeza entre sus dedos para empezar a estimularlo.

    El contacto tomó por sorpresa a Alpha, pero no tardó en dejarse llevar por las caricias de la joven, dejando escapar jadeos ahogados por culpa del beso.

    Se separaron tras unos segundos, pero de alguna manera, aun unidos por la mano de ella en su virilidad y la mano de él enredada en su ya estropeada coleta.

    Emily abrió entonces el envoltorio que había sacado, descubriendo el preservativo de su interior. Se lo colocó al chico cuando liberó su pene, con cuidado, y al terminar, lo miró a los ojos.

    Sus miradas, chispeantes, se encontraron, y no hicieron falta más palabras. Ya no había vuelta atrás, de todos modos.

    Alpha estaba sentado en el borde de la laguna, así como lo estuvo Emily minutos atrás, y la morena, agarrando al chico del cuello, pasó sus piernas por encima hasta que tuvo su miembro rozando su entrada.

    Un último asentimiento de cabeza del castaño fue lo que necesitó para finalmente bajar su cuerpo, provocando la entrada del chico por completo en su interior.

    No era la primera vez de ninguno de los dos, por supuesto, pero Emily tuvo que esperar unos segundos para que su cuerpo se acostumbrase por completo al tamaño de Alpha. Cuando finalmente lo hizo, comenzó a moverse, de arriba abajo, acelerando con cada embestida.

    Alpha apoyó sus manos sobre los glúteos de la chica, impulsando el movimiento de su cuerpo, y el escenario pronto se llenó de los gemidos y jadeos de ambas voces, entremezclados, hasta que alcanzaron sus correspondientes orgasmos, casi de forma simultánea.

    Emily dejó caer su cabeza hasta apoyarla sobre el hombro del chico, intentando recuperar la respiración y el control de su cuerpo. Cuando al fin lo hizo, sacó su miembro al levantarse y se dejó caer en el agua, mientras Alpha se deshacía del condón y lo dejaba junto a su ropa.

    —Parece que nos tendremos que bañar de nuevo —murmuró, escondiendo posteriormente su rostro dentro del lago.

    —¡Síp! Pero yo me voy a duchar en un Centro —exclamó el chico, estirándose, antes de ponerse en pie de un salto enérgico, su característica sonrisa plasmada en el rostro—. ¿Quieres venirte? Así no tendrás que dormir sola después —siguió hablando, girándose para recoger su ropa mientras lo hacía.

    Emily enmudeció, sin esperarse en absoluto aquella propuesta. En cierta medida le daba vergüenza, aun después de lo que acababa de suceder, y tampoco esperaba que Alpha le ofreciese aquello… pensó que ambos simplemente olvidarían lo que había sucedido.

    —E-está bien… —acabó respondiendo, en voz baja, mientras salía del agua para recoger su ropa.

    Miró a Alpha de reojo, este sin perder la sonrisa de sus labios. Qué chico tan peculiar…
     
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