Long-fic de Pokémon - Glass Heritage

Tema en 'Pokémon' iniciado por Kiwi, 5 Julio 2018.

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  1. Threadmarks: Prólogo: I was King
     
    Kiwi

    Kiwi Beta-reader

    Aries
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    Glass Heritage
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    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Fantasía
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    3
     
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    2392
    Pokémon: Glass Heritage

    Esto no es una historia de amor, no es una historia de comedia, ni de misterio, ni de acción, ni de drama, ni de crecimiento, ni de reflexión.

    Esta es una historia de todo eso junto.

    Quería escribir algo diferente de lo que suelo escribir. Menos sombrío, más optimista; quería agradecer al posible lector haciéndolo reír en vez de llorar, pero también quería que fuera emocionante, que el lector no sintiera que pierde su tiempo entre chistes absurdos.

    Quiero escribir una historia que me guste tanto como guste a otros. Este fanfic nació de esa idea y de una conversación profética. Por eso siéntanse libres de señalar lo que sea.

    El escenario es el mundo de los juegos (el más simple... y a mi parecer, el más libre), voy a explicar todo lo que haga falta dentro de la misma historia, incluyendo algunas libertades creativas. Probablemente dure unos doce capítulos, quizá poco más.

    Una cosa más: el título va a cobrar sentido conforme avance la historia. Los capítulos serán nombres de canciones porque soy demasiado vago para pensar títulos propios, y vienen con un enlace a la canción. Y están en inglés porque ¡soy bien hipster!


    Prólogo: I Was King


    La Bahía Gresca se ubica al norte de la región de Sinnoh. Forma parte de una isla volcánica y su clima es un poco más amigable que el del continente. Hace algunos años, con la apertura del Frente de Batalla de Sinnoh, la actividad turística se disparó trayendo como consecuencia la creación de múltiples comercios en la zona.

    Uno de ellos es el Café Revancha, un punto de de encuentro para entrenadores destacados de la región y, en ocasiones, de más allá.

    El interior del local denotaba buen gusto, con una estética sencilla, pero elegante en diversos tonos de madera, que generaban una confortable sensación de familiaridad. Ese día había pocos clientes: algunas mesas ocupadas al fondo por entrenadores que volvían del Frente de Batalla por un momento de reposo, pero los más distinguidos comensales eran los dos hombres sentados a la barra.

    El primero era un chico entrando en sus veinte: cabello color miel algo crecido y erizado hacia arriba, ojos verdes que, años atrás, emitían un fino destello de arrogancia; de complexión delgada y aspecto ágil, iba ataviado con una camisa verde oscuro de manga corta, pantalones beige, y zapatillas deportivas de la Federación. Su nombre era Green: el niño prodigio que conquistó la Liga Pokémon de Kanto a la edad de once años estableciendo un nuevo récord mundial. Desafortunadamente, también se llevó el récord del reinado más corto cuando su amigo de la infancia, otro chico de once años, le arrebató el puesto quince minutos después.

    Ahora hacía girar un pequeño vaso de cristal vacío con la mirada fija en el reflejo de la barra, meditando sobre el pasado. El carismático chico seguro de sí mismo empezaba a convertirse en un adulto amargado.

    El otro individuo tenía más años encima y, junto con los años, una pesada capa negra que le llegaba hasta los tobillos y ofrecía un aspecto ridículo en ese clima tropical. Lo peor del asunto era que, en el fondo, él también empezaba a creerse ridículo. Desde que algunas hebras grises aparecieron en su cabello rojizo se se sentía como un vampiro salido de una mala película cuando antes se veía a sí mismo como un dragón.

    Su nombre era Lance: el entrenador más destacado en las regiones hermanas de Kanto y Johto hasta que esos niños llegaron. Vencido como líder del Alto Mando en una (dos veces seguidas en quince minutos) y después como campeón en la otra.

    Una botella de ron descansaba en la barra frente a él. La mitad de su contenido ya había desaparecido.

    —Mira esto —se quejó alzando un mechón de su cabello con algunas canas—. Me estoy haciendo viejo.

    —Mejor así —replicó Green—. Odio el color rojo.

    —Rojo... —meditó—. Sí, creo que yo también. Y el dorado.

    Ambos fueron campeones. Ambos llegaron a la cima del mundo pokémon. Y ambos fueron derrocados por niños.

    —Jodido Red —murmuró Green, y en ese momento la puerta del local se abrió. Volvió la vista hacia atrás y reconoció a la persona que acababa de entrar. Después de todo, la estaban esperando.

    Una mujer alta y de buena figura con un larguísimo cabello rubio que cubría parcialmente uno de sus ojos grises. Su nombre era Cynthia y, al igual que ellos, también fue campeona de una Liga Pokémon (precisamente de Sinnoh) hasta ser vencida por una niña, igual que ellos también. Hace tiempo que había dejado de usar los pendientes negros en su cabello, llevándolo suelto, y acorde al clima caluroso de la isla, había cambiado su gabardina por una blusa blanca sin mangas. Tenía mejor aspecto que Green y mucho mejor aspecto que Lance, pero transmitía esa misma aura de decepción.

    Caminó hacia la barra y se sentó en un lugar entre ambos, haciendo una inclinación con la cabeza a modo de saludo.

    —Deme una... —pidió al barman, pero se interrumpió a sí misma al contemplar el estado de Lance—. Un mate por favor.

    La ex-campeona de Sinnoh suspiró. Le bastó una mirada para entender el estado de ánimo de los otros dos, no muy diferente del suyo.

    —Te ves bien —comentó Lance.

    —Gracias.

    —En cambio, yo...

    Cynthia entornó los ojos. El ex-campeón de Johto podía ser insoportable cuando se ponía depresivo.

    —Mi abuelo piensa retirarse y quiere que yo administre la Guarida del Dragón. Total, no sirvo para otra cosa.

    —¿Y qué hay de ti, Green? —trató de cambiar el tema, pero la mirada cansada del joven era casi tan pesimista como la de Lance.

    —Mal. Desde que abrieron un nuevo gimnasio en Ciudad Azabache ya nadie viene a Viridian. A este ritmo tendré que cerrar el lugar y... volver a casa del abuelo.

    Cynthia guardó silencio. Su propia situación no era muy diferente.

    —¿Y cómo va tu investigación? — le devolvió la pregunta.

    —Abandonada.

    —Supe que estuviste en Tesselia estos meses...

    —Vendí la mansión en Pueblo Arenisca. Andaba corta de dinero.

    Aquello hizo reaccionar a Lance.

    —¿Sin dinero? ¿Tú? ¿No eras algo así como muy rica?

    —Me iba bien con las inversiones cuando era campeona y tenía mi sueldo. Aposté mi capital en una empresa prometedora del ramo energético: el Equipo Galaxia, y luego... —suspiró— bueno, ya conocen el resto de la historia.

    Jugarse el cuello contra una organización criminal para que un niño se llevara toda la gloria. Era algo por lo que Lance había pasado también.

    —¿Saben? Yo no esperaba ser campeón toda la vida, pero creí que podría mantener el puesto algunos años y retirarme en paz, pero ahora...

    —¿Cómo acabamos así? — preguntó Green con creciente frustración. Antes eran reyes y reinas, inspiración de todos los entrenadores ¿Quién les había cortado las alas?

    —Te pasas la vida luchando por llegar a la cima, desafiando líderes y dejando que el Alto Mando te humille una y otra vez, todo para conseguir el título, ¿y para qué? Para que un niño se burle de tus pokémon con una maldita bestia mítica.

    —¡Fui campeón sólo quince minutos! —se lamentó Green con las manos en la cabeza— ¡Ni siquiera había visto el Salón de la Fama! ¡Y todo para que Red dejara el puesto botado!

    —Tuve que hacerme cargo de las dos ligas —prosiguió Lance— y de limpiar el desastre que dejó el Team Rocket. Tres años de trabajo duro para ser campeón, y viene ese niño con su sonrisita arrogante y su... y su... maldito Lugia.

    —Giratina —replicó Cynthia.

    —Zapdos, Moltres y Articuno... —musitó Green con la cara oculta entre los brazos. Los dos mayores lo miraron con una mezcla de pena e incredulidad.

    —¿Dijiste que ese chico era tu amigo?

    —Y mi abuelo lo felicitó por eso.

    Lance volvió a sujetar la botella con resentimiento.

    —Esos científicos están mal de la cabeza. Van por ahí regalando Master Ball a niños que apenas empiezan su viaje.

    —Y todo eso de la pokédex. ¿No es raro? Si quieren reunir datos de los pokémon deberían dárselas a montañistas o cazabichos...

    —No sirven de nada —añadió Cynthia—. No necesitas una pokédex para saber que un Pachirisu nunca va a vencer a Garchomp.

    El ex-campeón de Johto seguía pensativo.

    —¿No creen que es extraño? Lugia, Giratina, las tres aves... son pokémon legendarios que forman parte de la mitología y todo eso. ¿De verdad pueden ser capturados con una pokéball?

    —¿Qué insinúas? —inquirió Green.

    —No lo sé, tal vez estos pokémon legendarios se dejaron capturar a propósito por esos niños, sólo para joder nuestra existencia.

    —Eso es ridículo —contestó Cynthia, pero Lance parecía serio.

    —Es que, ¡piénsalo! Es absurdo que un niño de once años supere a los mejores entrenadores que han entrenado por años. Seguro hicieron trampas.

    —¡Oye!

    —Y además, son extraños. Siempre tan silenciosos...

    Green asintió, siguiendo su razonamiento.

    —¿Saben? Red era muy diferente en Pueblo Paleta. Era un niño normal, tal vez un poco tonto, pero buen chico. Cambió mucho cuando salimos de viaje, poco a poco se volvía retraído, respondía con monosílabos y a veces ni siquiera eso.

    —Esos pokémon legendarios... hay algo muy extraño en todo esto.

    —Creo que están exagerando —intervino la ex-campeona con un suspiro—. Perdimos contra niños, eso fue todo. Tal vez estábamos oxidados o los subestimamos, pero hablar de conspiraciones es ir demasiado lejos.

    —Ella tiene razón.

    Los tres volvieron la vista hacia el hombre que cruzó la puerta. Era un individuo recio de cierta estatura que vestía un atuendo tradicional de lana y un par de sandalias, así como una correa sujetando seis pokéball a manera de collar. Su piel era bronceada y en su rostro se formaban algunas arrugas cuando sonreía. Era mayor que todos ellos, pero en sus ojos brillaba un fuego que ninguno de los otros poseía. Todo esto aunado a su cabello rojizo rebelde le daba la apariencia de una antorcha viviente, como el fuego que se hereda de una generación a otra para mantenerse vivo.

    —Alder —hablaron al unísono.

    —Siento la tardanza, hace mucho que no vengo a Sinnoh —caminó hacia la barra y se sentó junto a Lance, tomó la botella con aire reflexivo y le dio un trago—. Escuché lo que decían y, bueno, no estoy de acuerdo contigo Lance.

    —Esos pokémon son legendarios por algo —insistió—. Que niños novatos puedan someterlos así como así es muy sospechoso.

    —Cynthia sabe más de mitología pokémon que nosotros tres juntos —replicó con tono cordial—. Si ella dice que no hay nada raro, eso es todo.

    Incluso los otros campeones sentían respeto por el afable Alder. Tal vez no destacaba mucho en combate, pero su fortaleza era de otra clase, interior y, al mismo tiempo, fácil de transmitir a otros. Siempre dispuesto a dar un consejo o luchar por una causa justa, le gustaba bromear, pero nunca emitía un juicio descuidado. Alder era un guía antes que un obstáculo, un guardián antes que un rey en la cima de la colina.

    —Entiendo lo que sienten. Yo también fui vencido por un chico y su pokémon legendario... de hecho fueron dos: un chico y una chica.

    —Debió ser duro.

    —El Rayo Fusión de Zekrom fue muy duro, sí, pero dejando eso de lado, mi vida no ha cambiado mucho. Sigo haciendo lo que debo hacer.

    —Tuviste suerte —replicó Green, y Alder lo miró con pena.

    —Muchacho, ¿qué fue lo que hiciste luego de perder el título?

    —Líder de gimnasio...

    —Supe lo de Ciudad Viridian: dicen que rechazas a todos los retadores con menos de siete medallas. Esa no es una forma de hacerte más popular en mi opinión.

    Green se encogió en su lugar, pareciendo aún más joven de lo que era. Entonces Alder siguió con el dragón.

    —Y Lance, no hemos sabido de ti en años. Un entrenador debe hacer mucho más que luchar. No siempre habrá una organización criminal a la que debes detener, ¿qué hace el héroe en tiempos de paz?

    —Creo que entiendo tu punto — intervino Cynthia—. Parece que perdimos el rumbo.

    El ex-campeón de Johto bajo la vista, meditando.

    —Tal vez tienes razón. Soy un luchador y he pasado toda mi vida luchando con mis pokémon. Debí enfrentarme de vuelta a ese legendario con mis dragones.

    Motivado, Green dio una palmada a la mesa.

    —Red y yo tenemos la misma edad. Siempre fuimos rivales. Si él me venció a mí yo puedo vencerlo a él y quitarle el título de vuelta.

    —No, no. No es eso lo que quiero decir —los detuvo antes de que llegaran más lejos—. No se trata de venganza, se trata de ser un digno campeón.

    —¿Y crees que esos chicos lo son? —inquirió Cynthia, a lo que Alder suspiró.

    —Por desgracia, no. Son retraídos y egoístas, son fuertes, pero no tuvieron tiempo de aprender lo que es ser un campeón... —añadió disgustado—. Tal vez sea demasiado tarde para ellos.

    —Entonces debemos ser mejores campeones — insistió Green.

    —O podríamos ser buenos ex-campeones. Enseñar a la nueva generación lo que significa ser un líder. El trabajo duro, la confianza en sus pokémon, la responsabilidad... y también la derrota.

    —Forjar un nuevo campeón —concluyó Cynthia.

    —Incluso podría ser bueno para los chicos de ahora.

    —¿Tienes a alguien en mente?



    Encontré uno, Elesa. Con un vistazo supe que era el adecuado.

    Iris está ocupada con una tarea más peligrosa, y de todos modos no es la adecuada. Tienes que ser tú.

    El chico tiene lo esencial, lo sabrás en cuanto lo veas, pero aún le falta mucho y no tenemos tiempo. Ésta vez debemos hacer las cosas bien. Confío en ti, Elesa.

    Enséñale a brillar con luz propia
    .


    En algún lugar de la ruta 30, un Trueno partió los cielos. Su poderoso estruendo hizo correr a todos los pokémon ocultos en la hierba y volar a los que tenían alas.

    A todos menos a uno; el pequeño roedor que la miraba fijamente con sus ojos rojos, que había salido ileso del devastador ataque.

    —Ugh... no tengo ningún otro pokémon...

    Elesa parpadeó repetidas veces, incrédula ante lo que veía. Observó al chico, después al pokémon, una vez más al chico y, recordando las palabras de Alder, sonrió.

    Habían encontrado al indicado.​
     
    Última edición: 20 Julio 2018 a las 6:37 AM
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    Deskhore

    Deskhore Iniciado

    Acuario
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    Te comiste una letra por el principio


    *Era algo por lo que Lance había psado también.*
     
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    Thranduil

    Thranduil Entusiasta

    Aries
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    Holi, el nombre de tu fic me llamó la atención y como no sé mucho inglés, no lo entiendo, sé que Glass es vidrio, la otra palabra recuerdo haberla leído, pero no sé qué significa. Debo decir que poner a los campeones derrotados con un aire de decepción y rencor es bastante interesante, lo que sintieron por su derrota y sus consecuencias. También me agradó las referencias a las inconsecuencias de los juegos, un protagonista mudo, niños de 10 años capturando bestias mitológicas, etc.

    El plan de los campeones me causa intriga, alzar un nuevo campeón es casi vengativo, pero esperaré para ver en qué resulta. Me pregunto si incluirán a los otros campeones que no aparecieron.

    Es Johto, no Jhoto.

    ¿Ciudad Azabache? Imagino que es una ciudad de tu invención, me agrada eso, de por sí las regiones no parecen regiones de verdad con tan pocas ciudades y poblados.

    Con respecto a lo técnico creo que no hay mayor error, tal vez la redacción no es tan fluida como la de tu fic de pokefilia, pero es rápido de leer. Esperaré por el primer capítulo. Ciao.
     
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    RamenBlaze

    RamenBlaze Jimmy

    Acuario
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    Interesante ver como los campeones, perdón, ex-campeones muestran su frustración ante los "mudos". Siento que lo que propuso Green de derrotar a la liga de los sin cuerdas vocales sería lo primero que uno haría pero me gustó mucho que Adler fuera...Adler. Me interesó mucho sobre el personaje misterioso con el que Elesa se encontró, ya espero ver lo que sigue y como los ex-campeones van a realizar a este entrenador, lo que más me llama es si al final el misterioso va a ser moldeado por aquellos que solo quieren derrotar a la liga de los sin cuerdas vocales o por aquellos que de verdad quieren ver un campeón hecho y derecho.
     
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    Gold

    Gold Beta-reader

    Géminis
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    Dije que iba a darle 150k al fic de me gusta con cuentas bot, va uno, quedan 149,999, sí se puede.

    Cuando lo empecé a leer no sabía cuando iba a aparecer a Elesa o cómo se iba a inmiscuir en la charla tan deprimente de los ex-campeones. De hecho, pensé que Elesa sería la elegida para derrocar a los niños mudos que usan hacks y tienen legendarios a sus pies, y regresar a los ex-campeones a sus glorias pasadas. Pero no, Elesa no es el objetivo, sino el vínculo; y eso es mucho más interesante al final, porque en serio al principio no me imaginaba a la líder de Nimbasa salir de la comodidad de su montaña rusa para convertirse en una entrenadora mucho más OP.

    Ya quiero ver el tipo de entrenamiento que "nuestro querido señor misterioso" (todos sabemos quién es, el fucking entrenador más poderoso de todos(???)) y como será su papel para nuestros amargados ex-campeones. Also, quiero ver si también por casualidad salen Steven/Wallace.

    Ahí nos leemos, Kiwi.
     
    Última edición: 5 Julio 2018
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    Asael Martinez

    Asael Martinez Iniciado

    Tauro
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    Wooooow
    Muy original lo que estas escribiendo amigo mío, me engancho al instante. Un punto de vista que muchos pasan por alto pero pocos se quedan pensando en los ex Campeones, yo si me pongo a pensar en ellos cuando los derrotó D:

    Viéndolo del lado técnico también noté que te comiste una letra xD pero no vi más errores. Me gusta que los títulos estén en inglés hace que se vea más profesional :P

    Ahora bien la historia... No conozco mucho a Alder pero veo que es alguien muy optimista y de buen corazón, ver como ayuda a sus amigos fue lo mejor. Ya iban a cometer una locura los amargados lol jaja.

    No pensé ver a Lance así, digo el siempre a sido un entrenador muy fuerte y hace lo posible por mejorar. Green pues es entendible es el más joven de todos, perder contra tu mejor amigo encima con legendarios (e.e) si siento que puede salvarse más fácil de los malos sentimientos.

    Cynthia amargada, creo que a ella fue a la que le afectó más, espero pueda recuperarse nuestra rubia favorita.

    Ahora bien por lo visto ahora hay que darle una nueva frescura a las nuevas generaciones, que no sean como los "Dignos campeones" de ahora que hasta usan hacks, legendarios y no tienen carisma (incluso puede que no hagan bien su trabajo) llego el momento para detenerlos en el buen sentido, enseñarles a los nuevos lo que es ser un campeón.

    Esto se puso muy chido jaja sigue así, espérate el siguiente capítulo Salu2!!!
     
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  7.  
    LizzaRade

    LizzaRade ¡Gatos! Radio FFL

    Acuario
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    Holi :3 ¿puedo agregar que las frases de Green fueron ORO?
    Y Lance tambien e.e
    No sé, yo me rei bastante con este comienzo, yo sentí bastante que era una conversación de unos campeones con el orgullo... un poco herido y con frustación hacia quienes le derrotaron.

    Admito que me interesó la prescencia de Elesa, y veré si puedo seguir leyendo porque... tengo libros igual pendientes e.e Considero que repetir lo dicho es hacer que algo se sobreentienda y bueno, no me gusta eso. Así que voy a esperar al siguiente capítulo a ver como va a seguir esta propuesta.
     
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  8.  
    Allister

    Allister Elegant Werewolf Beta-reader Alpha Wolf

    Virgo
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    Bueno que puedo decir, en la parte ortográfica es un escrito casi impecables salvo algunas palabras repetidas que es normal dejar cuando uno escribe con prisa. Y bueno me ha gustado que plantees como misteriosos ciertos hechos que se llevan a cabo en los juegos, como la introspección de red, lo sencillo que fue para los novatos hacerse con los legendarios ect
    debo admitir que no termino de comprender por dónde van los tiros después del primer capítulo pero queda la intriga. sería interesante ver a los ex campeones tomando represalias contras los holders , a ver quizá encuentren algún misterio en torno a los siniestros novatos. Hasta la proxima saludos.
     
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    almiok

    almiok Iniciado

    Capricornio
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    Hasta el momento una lectura clara, una idea central algo ambigua. Esperando el segundo capitulo para asegurar el contenido del primero.
     
  10.  
    AJ Slifer

    AJ Slifer Golden Sun & Silver Moon

    Capricornio
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    OwoU No me esperaba esto, la verdad

    Es interesante ver las reacciones de los distintos ex-campeones, a mi personalmente las palabras de Green y Lance me casan perfectamente con la idea que tengo de ellos en la cabeza, también como Cynthia que en principio es la que más ha perdido, su mansión, su investigación paralizada... se muestra visiblemente más serena que los otros dos. Tengo la duda de si nuestros mudos avatares de los juegos están en el alto mando sentados en su trono o siguen vagando por ahí. Veremos a ver quien es chico misterioso y si no tiene el pelo verde o hace llamadas por pokegear

    Entendí la referencia, creo XD

    Hasta la próxima
     
    Última edición: 8 Julio 2018
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  11. Threadmarks: Capítulo I: Make a mon' out of you
     
    Kiwi

    Kiwi Beta-reader

    Aries
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    Mi plan original era ir subiendo los capítulos semanalmente los jueves, pero en un par de semanas me va a ser difícil publicar entre semana, así que lo estaré haciendo sábados/domingos. Además, este es el capítulo 1 y el anterior el prólogo, así que... vacío legal ftw.

    Los capítulos se dividen en partes (más o menos cortas) conforme cambia el escenario. Al principio de cada parte aparece el nombre del personaje del Pov. Para que no sea tan enrrolloso.

    Hay un personaje importante del cuál no hago una descripción física. Esto es porque, por un lado, su diseño es horrible. Por otro, el factor tiempo hace que no pueda ser igual que en su versión juego, y por último, porque prefiero centrarme en su personalidad y la forma en que es visto por otros. No es un insert-self ni mucho menos (¿Quién quisiera proyectarse en este tipo?) Así que imagínenlo como quieran. Los nombres de personajes vienen en inglés y los de lugares en español porque así me gustan más, con excepción de un personaje porque... tiene un nombre más gracioso en español XD.

    Una vez más, agradezco que se tomen el tiempo de leer este coso.





    Capítulo I: Make a mon out of you



    Green

    Los cuatro campeones esperaron hasta tarde, pero el quinto de ellos no apareció. Su ausencia fue sospechosa para Green, pero la situación era inusual desde el principio. Los citó a un lugar tan lejano como la Bahía Gresca sin darles ningún indicio de la razón para reunirse en primer lugar y ni siquiera se molestó en asistir. Era extraño, pero los cuatro sabían que no podían confiar en esa persona para empezar, que por su naturaleza podían esperar cualquier cosa de su parte. Green no le dio demasiada importancia al asunto.

    Después de todo, hablaron de algo más importante, y aunque fueron plantados, Green tenía la sensación de que cada uno de ellos tenía sus propios motivos para acudir a la cita. Al menos ése era el caso de Alder.

    El ex-campeón de Tesselia fue el primero en marcharse porque aún tenía asuntos qué tratar. Cynthia se quedó en la isla porque debía hablar con los Ases del Frente Batalla, pero acompañó a Lance y Green al puerto para que tomaran el ferry. La despedida fue cordial y era evidente que ella trataba de ser amable, pero cada uno de ellos estaba sumido en sus propios pensamientos y el momento fue incómodo, por eso Green se sintió aliviado cuando llegó el momento de abordar y la ex-campeona desapareció de su vista al igual que la bahía. La brisa marina le sentó bien, y los cielos despejados de Sinnoh le recordaban los de Pueblo Paleta, y aunque era demasiado joven para pensar en el pasado, se sentía nostálgico al recordar la época en que Red y él eran simplemente niños que jugaban en el campo, fingiendo ser campeones y contando los días para que empezara su viaje.

    —Hace mucho que no subo a un ferry —comentó Lance cuando subió a la cubierta—. A diferencia de mí, los años no pasan por Dragonite.

    —Claro —respondió sin entusiasmo. Él también solía volar en Pidgeot a cualquier lugar sólo para sentir la emoción de surcar las nubes y poder ir a donde sea, pero con el tiempo dejó de hacerlo. Los retadores dejaron de llegar y él tuvo que permanecer en el gimnasio, con lo que se terminaron sus viajes por la región. Tal vez no sólo Pidgeot, quizás todos sus pokémon estaban oxidados por la falta de batallas.

    —¿Qué opinas de la propuesta de Alder, Green?

    —¿Entrenar a un mocoso para que le patee el trasero a Red? Me gusta.

    —Estoy hablando en serio, ¿de verdad quieres seguir?

    Meditó por un instante. Alder, Lance y Cynthia eran una cosa, pero él no se sentía capaz de guiar a nadie; en ese momento ni siquiera podía guiarse a sí mismo. Pero no estaba dispuesto a decírselo a nadie, y menos al otro ex-campeón.

    —No tengo nada mejor qué hacer.

    —Tal vez sí. Tú sí —respondió. El aire fresco despejaba la mente de Lance, y hacía que se pareciera un poco más a la persona que había sido—. No te precipites al elegir, tal vez no sea tan tarde.

    Green no sabía cómo contestar, pero por suerte no tuvo que hacerlo. Lance dio media vuelta y volvió al interior de la nave con la capa negra ondeando a su espalda, como en antaño.

    En retrospectiva, su propio declive estaba ligado al de Lance. Había admirado al entrenador más fuerte de las regiones hermanas desde que era un niño, y esa admiración creció luego de conocerlo, vencerlo y ser vencido junto a él por Red. Lance no solo se recuperó de la derrota, sino que siguió adelante hasta convertirse en campeón por derecho propio y Green, como líder de gimnasio, estaba seguro de que algún día seguiría sus pasos y recuperaría el trono de Kanto. Lance pudo hacerlo, él también podía.

    Ahora ese mismo Lance que parecía tan acabado le decía que él aún tenía oportunidad. Tal vez, de la misma forma que Alder quería realizarse en un nuevo aprendiz, Lance trataba de proyectarse en él, de hacerlo su nuevo campeón.

    Confundido, alzó sus ojos verdes al cielo estrellado y levantó su mano derecha con los dedos extendidos. Y en medio de su creciente confusión, se atrevió a preguntarse: ¿por qué no?​



    Elesa

    Cuando la poderosa descarga eléctrica cesó, la escasa hierba a su alrededor había sido reducida a cenizas negras y débiles rastros de humo. Golpeó con tanta fuerza que dejó una marca profunda en el suelo, justo a lado del pequeño Rattata que, ileso e inmutable, miraba fijamente a su Zebstrika como si nada hubiera pasado. El chico tenía la boca abierta, incapaz de articular palabra, y sus ojos brillaban. Era justo la reacción que ella quería y sabía obtener en otros.

    «Eres la más indicada para esto», fue lo que dijo Alder «muéstrale qué tan fuerte puede llegar a ser contigo».

    Por eso hizo que Zebstrika usara un ataque tan poderoso como Trueno que causó un desastre a su alrededor.

    «Enséñale a ser amable. A no usar su fuerza contra otros descuidadamente, enséñale a sentir empatía».

    Por eso se aseguró de fallar. Y dejarle en claro al chico que había sido decisión suya no herir a su Rattata.

    «Y lo más importante: muéstrale lo maravilloso que debe ser un ejemplo a seguir. Tú debes ser su luz para que él pueda volverse la luz de otros».

    Por eso debía ser ella. Había nacido para brillar y fascinar a otros con su sola presencia. La mirada embelesada de aquel chico era una prueba más de que nadie podía resistirse a su encanto natural. Había sido pan comido. Lo tenía en la palma de su mano.

    —I-increíble... —le escuchó decir con un hilo de voz y no pudo disimular una sonrisa de suficiencia.

    —¡Rattata, eres el mejor!

    Esta vez fue ella quien abrió los ojos de sorpresa, justo a tiempo para ver al chico correr hacia su Rattata con los brazos abiertos.

    —¡Increíble! ¡Genial! ¡El ataque de ese pokémon no te hizo ni cosquillas!

    El roedor parecía confundido, incapaz de comprender por qué no estaba muerto y por qué su entrenador lo alzaba por los aires. No estaba acostumbrado a que los combates duraran tanto.

    —Muy bien, esto apenas empieza —declaró el chico colocando a su pokémon en el suelo—. Hemos esperado por años este momento y por fin vamos a ganar una batalla. ¡Rattata, placaje!

    Zebstrika se volvió para recibir una indicación. La batalla ya debía haber terminado. Por desgracia, su entrenadora era incapaz de procesar el más sencillo pensamiento. Su propio entendimiento del mundo comenzaba a desmoronarse.

    Tal vez se había equivocado. Había muchos chicos jóvenes en la hierba alta después de todo, y la mayoría tendrían un Rattata. No todos tenían la suerte de ser elegidos por un científico eminente. ¿Y qué si la edad coincidía? ¿Y qué si se parecía a la descripción física? El mundo está lleno de personas, como siempre decía Elesa, ¿por qué no podría haber dos muy parecidas y ella encontrarse casualmente con el que no era?

    —Di... dime una cosa... —luchó por articular— tu nombre... ¿Cómo te llamas?

    —Chano —respondió con candidez—. El joven Chano.


    La historia de Chano, como todo en él, carecía de interés. Hijo único de una familia normal que vivía en los alrededores de la ruta 30 con sueños de convertirse en un maestro pokémon. Por alguna razón, había llegado a los 15 años sin ganar una sola batalla ni alejarse por mucho tiempo de la zona de hierba alta en la que conoció a su Rattata. Hace algunos años conoció a un chico llamado Gold, quien poco después se convirtió en el campeón de la región. Según la versión de Chano eran grandes amigos y rivales, a pesar de que este nunca hubiera respondido una sola llamada al pokégear.

    —Debe ser la señal en la Meseta Añil —dijo.

    No tenía más pokémon, aunque en una ocasión estuvo a punto de atrapar un Pidgey. Nunca había tenido una batalla de gimnasio. Conocía menos de quince especies pokémon y no tenía la menor idea de cómo librar un combate. Recordaba a un “Señor Alder" quien le hizo las mismas preguntas que ella y le prometió volver, no sin antes pedirle que siguiera entrenando. Al final, Alder la había enviado a ella en su lugar, y a pesar de darle muchas indicaciones y consejos, al ex-campeón se le olvidó decirle lo más importante: el chico carecía de sentido común. A juicio de Elesa, carecía de todo sentido. Iba a ser un horrible camino cuesta arriba, y por enésima vez desde que partió de Tesselia se preguntó qué rayos estaba haciendo.

    Tratando de ver el lado positivo, reparó en que el chico parecía dispuesto a mejorar. Había un brillo de inocencia en sus ojos que le recordaba mucho a esa chica insegura que conoció en Mayólica.

    —Escucha: mi nombre es Elesa y soy líder de gimnasio en Ciudad Mayólica, un lugar muy lejano de Johto.

    —¿Mayólica? ¿dónde es eso?

    —Estoy aquí por petición de Alder para convertirte en el mejor entrenador que puedas ser —prosiguió sin darle importancia—. Si vienes conmigo vas a conocer a toda clase de personas y pokémon, y tendrás que aprender de ellos tanto como de mí. Tendrás que dejar este lugar por primera vez en tu vida y no puedo prometerte que vayas a volver.

    —¿A dónde? —preguntó con un dejo de nerviosismo.

    —A conocer el mundo. A conocer a tu pokémon. ¿No es eso lo que quieres?

    El chico dudó por un momento. La invitación era sospechosa y tenían sólo unas horas de conocerse. Aún así, el chico había presenciado su fuerza y habilidad, y sabía que empezaba a convencerse. Era una propuesta demasiado atractiva para cualquier entrenador, en especial para uno como el joven Chano. No todos los entrenadores estaban hechos para combatir y superar desafíos, por eso había tantas profesiones diferentes y un solo campeón, porque la mayoría de ellos se rendían tarde o temprano. Pero aún así, todos deseaban viajar. Todos querían convertirse en mejores versiones de sí mismos y era esa motivación la que los decidía a viajar. El chico del Rattata no era diferente de los demás.

    —Está bien, iré... por un tiempo.

    Se esforzó por esbozar una sonrisa de confianza y Elesa sacudió su cabeza para despejar un mal pensamiento. El parecido era demasiado.

    Incluso tenían la misma edad.

    —Vamos a darnos prisa —declaró tomando una pokéball—. Primero tengo que saber tu nivel actual.

    Arrojó la pequeña esfera al aire y de ella emergió un simpático roedor planeador que descendió suavemente hasta suspenderse en el aire a poca altura de Rattata.

    —Continuemos donde lo dejamos.

    —¡Rattata, Placaje!

    —¡Emolga, Acróbata!

    La pequeña ardilla extendió su cuerpo para elevarse grácilmente con una corriente de aire, trazando algunos círculos en el viento para distraer a su oponente y terminar el ataque con un Voltio Cambio. Era una combinación sencilla, pero electrizante. Elesa estaba segura de que el chico no habría visto nada igual en su vida.

    O al menos así debía ser.

    Sin razón aparente, el roedor morado se tiró al suelo boca arriba, quedando inerte con las patitas extendidas. Emolga tuvo que maniobrar en el aire para aterrizar con torpeza a su lado y no lastimarlo. Alzó la cabeza para mirar a su entrenadora, tan confundida como él.

    —¿Qué fue eso?

    —Oh, no pasa nada —respondió el chico con una mano en la nuca—, a veces hace eso. Siempre acaba en esa posición después de una pelea, así que si cree que va a perder, toma la iniciativa.

    —¿Hablas en serio?

    En lugar de responder, Chano se inclinó junto a su pokémon y lo sacudió con cuidado por el hombro. —Amigo, todo está bien. Aún no perdemos.

    «Cuesta arriba» pensó Elesa. «Una cuesta muy larga».

    —Empecemos por lo básico.

    Las horas pasaron y poco a poco aprendió más de aquel chico con su ojo crítico de líder de gimnasio acostumbrada a tratar con principiantes y aprendices. Chano carecía de habilidad, pero tenía buena disposición a aprender. Elesa tuvo la impresión de que el chico había pasado demasiado tiempo bajo un aprendizaje erróneo, así que tendrían que formarlo prácticamente de cero. Su Rattata no tenía nada de especial ni se encontraba entre el porcentaje superior de Rattata, como aseguraba su entrenador. Lo único que podía destacar sobre el pequeño roedor era una profunda lealtad hacia el chico, tan ineptos el uno como el otro.

    Su mente voló a los lejanos días en Mayólica cuando esas dos niñas acudieron a su gimnasio. Una de ellas era White: la castaña de ojos azules que demostró desde el principio un talento natural para los combates, y la otra era Bianca, la atolondrada niña rubia que escapó de casa para cumplir su sueño de viajar. Como líder, ella trató de orientarlas y allanarles el camino hablando con el padre de Bianca y bajando el puente para White. Trató de darles consejos que fueran útiles y las encomendó a los otros líderes. En ese entonces creyó que estaba funcionando y se alegró sinceramente cuando una de las dos se convirtió en campeona y la otra empezó a trabajar con la profesora Juniper.

    «Todo iba bien».

    —¿Elesa? —la llamó Chano— ¿Qué tal lo hice?

    Agradeció al chico mentalmente antes de que sus pensamientos la llevaran a un lugar sombrío.

    —No verás resultados de inmediato. Has pasado demasiado tiempo recorriendo el camino equivocado. Además, yo sólo voy a introducirte en lo básico para cuando lleguen ellos.

    —¿Y va a funcionar? ¿Crees que tengo oportunidad?

    —Aún es pronto para decirlo —midió sus palabras—. Alder cree que sí.

    Ella tampoco se sentía segura. Quería creer que Alder estaba en lo correcto, pero su propia cabeza estaba llena de dudas. Por eso, cuando Cheren e Iris confiaron en ella, Elesa confió a su vez en el ex-campeón. Hasta cierto punto compartía su punto de vista, pero no estaba segura de que fuera a funcionar.

    —¿Por qué yo? —preguntó el chico— ¿Qué tengo de especial?

    La miraba con inseguridad, esperando palabras de aliento. Incluso sus voces eran parecidas, pero él no era Bianca.

    —Nada. Absolutamente nada —respondió, decidida a darle sinceridad—. No eres más listo de lo normal, ni más astuto, ni más intuitivo. No tienes padres famosos ni fuiste elegido por un científico prominente. Nunca has visto un pokémon legendario ni has enfrentado a un villano. Nadie va a venir de la nada para obsequiarte una Master Ball.

    A cada palabra el chico parecía encogerse, pero ella no se detuvo.

    —Eres tan inseguro que nunca has pisado un gimnasio, tan ingenuo que sigues llamando al campeón esperando que te responda porque crees que son amigos. Y eres tan inepto que llevas años en este trozo de hierba sin poder evolucionar a tu Rattata. He pasado las últimas tres horas tratando de explicarte los tipos elementales y no creo que hayas entendido nada... —esgrimió una tenue sonrisa— pero lo harás.

    «Guíalo, Elesa»

    —Tienes que aprender a confiar en tu pokémon, tienes que abrirte a los demás y conocer el mundo. Tienes que aprender algo cuando pierdas o ganes, y compartir algo de ti cuando pierdas o ganes. Tienes que cruzar el camino difícil... como ellos debieron hacerlo. Y tenemos que conseguirlo antes de que se acabe el tiempo.

    «Una oportunidad para hacer bien las cosas» había dicho Alder. Y esa oportunidad estaba frente a ella cuidando de un Rattata.

    —¿Entonces puedes? —preguntó de nuevo—. ¿Enseñarme a ganar?

    —No —respondió—. Voy a enseñarte a brillar.​




    Entre Líneas/Fractal


    —¿Qué es un pokémon legendario? —preguntó la mujer alzando la vista al cielo nocturno —¿Qué los hace diferentes del resto?

    Caminó por la estancia sin esperar respuesta como si hablara consigo misma.

    —¿Por qué no mueren? ¿Por qué son únicos? ¿Por qué aparecen y desaparecen a voluntad sin someterse a las mismas leyes de otros pokémon?

    —¿Por qué criaturas como estas se someten a niños inexpertos? ¿Es por un innato deseo de hacer el bien? ¿Un instinto primitivo de combatir? ¿O acaso se trata de algo más?

    —¿De dónde vienen las leyendas? —se preguntó, y un momento después estalló en carcajadas— ¿A quién le importa? La verdadera pregunta es a dónde van.​
     
    Última edición: 20 Julio 2018 a las 6:35 AM
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  12.  
    Kiwi

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    Quería responder comentarios y quería fangirlear un poco sobre algunos personajes, pero si lo pongo todo junto me sale un post larguísimo y los va a asustar la longitud del capítulo, así que hago un comentario aparte:


    Corregido. Gracias hommie

    Herencia/Patrimonio. Es una palabra que me gusta mucho.

    Originalmente iban a ser más: Steven y Diantha, e iba a tener un tono más cómico la escena. Al final decidí reducirlo a cuatro para no saturar de personajes y hacer la conversación un poco más concreta. Igual tengo planeado que salgan.

    Esto SIEEEMPRE me pasa. Creo que la región no me quiere mucho. Corregido.

    Necesitaba al menos una locación inventada, de ser posible en Kanto. Me acordé del tema de colores y de ahí vino la idea de hacer un guiño a los fanfics que se refieren a Ash como el Azabache. :3

    Agree. Creo que mi segunda persona es mucho mejor que mi primera o tercera. Por eso quiero practicar un poco más con ésta última.

    A mí me encanta el personaje de Alder. Ha sufrido, pero no se amarga. Guía, pero no impone. Creo que representa bien el tema de la tolerancia que busca transmitir BW/BW2. Y que, de todos los campeones, él sería al que menos le importaría perder el título (vaya, que en el juego ni siquiera lo ganó).


    Algo que me gusta mucho de este personaje es que, sí: es la tipa cool, sexy y algo presumida en su condición de modelo y líder... pero por otro lado, estuvo dispuesta a ayudar a Bel con el asunto de su padre, y después se pregunta si debió entrometerse. Tiene la buena voluntad de ayudar a otros y, a través de sus diálogos con el jugador, se ve claramente que entiende lo que significa esforzarse por una meta. Best Girl.


    Uno de los dos como mención y el otro en un rol importante.


    Tehe... ya van varias que me pasan. Malo yo.

    A mí me agrada Lance el especialista en tipo volador, pero más allá de que es un tipo cool y algo justiciero, el juego no nos dice mucho de él, así que pensé manejarlo justamente por ese lado.


    Oki :3

    Don't Worry Lizz. Cuando tú quieras.


    Acá confieso que no es del todo mi idea. Alguien me dio la idea desde hace tiempo, y poco a poco fue creciendo como una bola de nieve hasta que tomó forma. Espero que les guste.

    Oks!


    Yo veo una cierta... diferencia, entre Cynthia anime y Cynthia juego. Esta última parece mucho más desapegada de las batallas y el aspecto de ser fuerte y tener un combate op. Es en parte por eso que creo que estaría más centrada que otros campeones en su situación.

    Yay!
     
  13.  
    Gold

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    ¡Primer comentario! O quizás no, depende de si termino de escribir a tiempo.

    Sólo noté un eror, refiriendote a la ciudad de Elesa como Ciudad Mayólica pero cuando hablas de su encuentro con una chica, mencionas que lo tuvieron en Nimbasa. Mayólica es para la traducción en español de españa y Nimbasa se usa tanto en el doblaje latino como en el inglés.

    Eso es lo único que me generó ruido.

    De ahí en fuera, me gustó bastante el juego de perspectivas de Green y Elesa, como ambos tienen sus propias formas de ver el mundo y sus propios pensamientos e inquietudes ante el plan de Alder. Se sintió muy al clavo la narración con ambas; la de Elesa en un principio un poco más cómica al encontrarse con la carencia de sentido común de Chano, con su ingenuidad y poca práctica; la de Green que muestra un estado más depresivo y anhelante, soñador.

    La frase de Elesa "te enseñaré a brillar" fue para mí la que resume este capítulo, siendo la central y más potente. Also, me gustó como le va ennumerando sus brutales verdades a Chano, pero no por eso se va a rendir, a pesar de que se dio cuenta de que la cuesta está súper empinada; Chano también sabe que será bien arriesgado y difícil, pero tiene como motivo aprender, está dispuesto a ser mejor de lo que era.

    Todos ignoramos a Chano en GSC/HGSS (?).

    Me da curiosidad saber quién está narrando la última parte y el papel que los legendarios jugarán próximanente en esto. Los planteamientos son muy válidos y razonables; ¿porque coño un ser capaz de erradicar a la humanidad con su sola presencia, se somete a niños inexpertos de poca edad? ¿Qué clase de juego macabro es ese?

    Otro Laik, faltan 149,998
     
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    Thranduil

    Thranduil Entusiasta

    Aries
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    Joven Chano!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Que triste su vida, pero lo cuentas de una forma cómica hasta el punto creo que me simpatiza, me gusta ese tono irónico con el que tratas las inconsecuencias o curiosidades de los juegos. Siento que la narración mejoró en la parte de Chano, me pregunto qué habrá visto Alder en él. Me agrada ver un fic que busca darle protagonismo a Chano, el pobrecito siempre es dejado de lado.

    Siento que este capítulo es para introducirnos en el personaje de Chano, por lo que no se me ocurre mucho que comentar. Pero me pregunto quién citó a los ex campeones a aquel lugar, pues no recuerdo que se le mencionara en el prólogo, y según vi no se presentó. Esperaré para ver qué pasa. Ciao.
     
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  15.  
    AJ Slifer

    AJ Slifer Golden Sun & Silver Moon

    Capricornio
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    Sera mejor dejar de leer, nada puede superar esto.

    Me equivocaba XD

    Bueno en este capitulo principalmente se nos presenta a Chano acerté en parte, además se nos cuenta un poco de lo que paso con el resto de excampeones y al final se nos menciona lo que imagino que será la trama principal del fic y la relación entre los legendarios y nuestros protagonistas

    Por tratar de decir algo que los demás no hayan dicho: Creo que este es un capitulo que humaniza a los personajes, personajes como Green que puede generarnos poca empatía por su modo de ser, Hasta que nos damos cuenta que ha sido campeón pese a que su abuelo le ha ignorado por preferencia a ti(me refiero a nuestro personaje jugable) que cuando le derrotamos su propio abuelo no va a consolarle precisamente sin olvidar que quizás haya un Raticate muerto por ahí Sin tener en cuenta que, sin ser un niño, todavía es muy joven. Me gustó el sentimiento de nostalgia

    Y por otro lado tenemos a Chano

    Esto es, en un hipotético mundo Pokemon real la situación del 95% de todos los entrenadores, seguramente la de muchos de lo que estamos aquí si ese mundo existiera, por eso creo que lo humaniza y lo eleva un poco a algo más que un meme andante

    Me sorprendió, en parte, que Elesa vaya a ser su mentora, se ve que es un personaje que te gusta pero no sé, me resultó curioso verla con un papel en principio tan importante.

    Hasta la próxima
     
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  16.  
    Asael Martinez

    Asael Martinez Iniciado

    Tauro
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    He vuelto He vueltooooooo!!! (Masomenos)

    Veamos que tenemos aquí, ufff el Capítulo 1 :O Perfecto, haber empecemos con lo típico, ¿Fallas ortográficas? No, no vi nada
    Me gusta que dividas el escrito en varias expectativas de personajes, es algo que muy pocas veces veo y que no se sientan tan bruscas cuando cambian, bien hecho.

    Joven Chano, quiero creer que entiendo cual era tu intención en ponerlo (dime si me equivoco jaja). No cualquiera puede convertirse en un gran entrenador, muchos y en serio, muchos no lograr llegar lejos, que si por falta de talento o cualquier otro factor, no importa cual sea la razón, hay personas que no nacieron para ser buenos. En el mundo pokemon (más en los videojuegos) pasamos por alto todo eso, mucha gente se queda estancada como si fueran unos inútiles y el protagonista todo un prodigio ¡Que Sorpresa!

    Chano representa esa parte de los NPC, y si algo estoy de acuerdo es que con entrenamiento y esfuerzo un gran entrenador puede llegar de cualquier parte.

    Así concluyó mi comentario, esperare el siguiente capítulo con calma. Tu también calmate no hay prisa jaja SALU2!!!
     
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  17. Threadmarks: Capítulo II: Regret
     
    Kiwi

    Kiwi Beta-reader

    Aries
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    Título:
    Glass Heritage
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    4572
    Holi.

    Primero que nada, no. No son 4800 palabras, son como 3500. El resto son las notas.

    Ah, yep. No me había dado cuenta de que había puesto Nimbasa. Corregido. Y aprovecho para avisar que, aunque las locaciones van a estar en español (la versión de los juegos) voy a hacer una excepción con Viridian, sólo porque me gusta más :3

    Yo también me lo pregunto. Fue precisamente esa idea de la que partió esta historia para empezar.

    Una parte de mí decía “oye, es el Joven Chano, no lo hagas, no lo uses, ¡No, fuera, impulso de idiotez! Pero de alguna forma el impulso ganó y aquí está.

    Yep, ese sería el foco. Más que nada quería jugar con esos huecos que los juegos nos dejan libres para especular.
    A Green le ha ido muy mal... El juego te lo vende como un chico presumido y hasta un poco odioso, pero cuando tomas en cuenta todo lo que le ha pasado, hasta tiene un poco de sentido.

    Había dos personajes que podía usar para este rol: Elesa y Camus, que cumplen más o menos bien con el puesto (y no están haciendo otras cosas). Y entre los dos la elección era la chica. Because reasons.

    En parte, sí. Es un personaje relativamente conocido por el meme de la rata... y nada más. No, en serio no sabemos nada más de él y eso es lo que me decidió a usarlo. En una historia donde la gran mayoría son entrenadores de renombre, la perspectiva del donadie es algo que quería aprovechar, tanto desde dentro (como ve él a los demás) como desde fuera (cómo interactúan con alguien común). Y por eso se quedó.

    Well, cap 2. Gracias a todos y todo por sus comentarios.


    Capítulo II: Regret
    Flint

    Otro día tranquilo en Ciudad Marina, la población costera de la región de Sinnoh. Una urbanización tecnológicamente avanzada cuya misión era promover el desarrollo sustentable y la protección al medio ambiente a través de la optimización de fuentes alternas de energía, como la solar... o al menos eso decía Volkner. Flint había escuchado tantas veces el mismo discurso que podía repetirlo de memoria, aunque no entendiera la mitad. Y como últimamente pasaba mucho tiempo en la ciudad, no le importaba saber un poco más.

    —Empezó con esa chica...

    Platinum, se llamaba; esa simpática niña que maravilló a todos en Sinnoh al frustrar los planes del Equipo Galaxia junto a la entonces campeona Cynthia (y también le quitó el título en el camino). Flint había sido testigo de su desarrollo e incluso luchó contra ella en la Liga Pokémon. Desde entonces creía que estaba destinada a grandes cosas y ahora, tres años después de esos eventos, sabía que estaba en lo correcto y Ciudad Marina era un buen ejemplo: anteriormente sus calles se sentían frías y vacías dada la escasa población del lugar, pero ahora se había convertido en un centro turístico y comercial de gran valor para la economía y su número de habitantes crecía año con año.

    Para variar, el gimnasio de Volkner estaba vacío; su viejo amigo se encontraba en el Faro Visión preparando todo para la conferencia de una invitada. El prometedor inventor tenía cada vez menos tiempo para los combates, pero Flint se alegraba de verlo dedicarse a lo que le apasionaba. Tal vez las batallas nunca fueron para él después de todo. Eran amigos, pero no tenían que ser iguales.

    La única víctima era Flint, quien cada vez tenía menos retadores, pero estaba bien con eso, e incluso consideraba la opción de dejar la región por algún tiempo para salir de viaje. Tal vez Platinum era mejor campeona que Cynthia (él no entendía nada de administración) pero en el aire de Sinnoh se respiraban paz y tranquilidad. Una alegre brisa de optimismo. Quien quiera que se estuviera haciendo cargo lo hacía tan bien que el Alto Mando ya no era necesario, al menos no todos sus miembros.

    Esos eran sus pensamientos mientras veía zarpar el ferry con rumbo a la región de Johto. Tal vez fuera ahí algún día, o a Hoen o a Kalos. No tenía prisa.

    Escuchó el sonido de pasos apresurados y una respiración agitada. Giró la cabeza y se encontró precisamente con la joven campeona que, con las manos en las rodillas, miraba fijamente hacia el puerto.

    —¡Hey! Cuánto tiempo... —iba diciendo cuando reparó en su estado— no me digas, ¿venías a tomar el ferry?

    La chica agitó repetidamente su cabeza, haciendo bailar su cabello en el aire.

    —Mala suerte, acaba de irse. Pero saldrá otro en un par de horas. Últimamente el tráfico marítimo es muy intenso en la zona.

    Platinum inclinó la cabeza con una mirada inquisitiva, midiendo el valor de sus opciones.

    —Podríamos matar algo de tiempo con una batalla, ¿qué me dices?

    Asintió con decisión, pero sin mirarlo a él sino al muelle, y tomó una pokéball de su bolso: era la púrpura con círculos rosas y una “M" en la cubierta. Flint sabía bien qué pokémon contenía.

    Con un intenso zumbido, el colosal dragón espectral se materializó sobre ellos, apoyando su cola en el suelo para que la entrenadora pudiera escalar hasta su lomo. Flint no tuvo tiempo de decir nada más porque un segundo después el pokémon se elevó a través del éter.​


    Green

    Desembarcó en Ciudad Carmín al mediodía con el ánimo un poco más alto. Sabía que no debía deprimirse en los viajes por mar así que apartaba los pensamientos sombríos de su cabeza y trataba de tomarlo todo con humor. Faltaban dos semanas para la cita con Alder, y él tenía mucho qué pensar.

    Pensó en caminar por la ciudad, dar una vuelta y quizá visitar el gimnasio. Incluso podría tener una batalla contra Surge por los viejos tiempos.

    —Ese Raichu era infernal...

    Le sorprendió ver tan poca gente en las calles; aunque no fuera tan grande como Azulona, Ciudad Carmín gozaba de una constante actividad debido al tráfico marítimo, o al menos así era la última vez que pasó por ahí. Ahora no veía turistas, sólo unos pocos pescadores dispersos y otros locales que iban a sus propias casas. Incluso el edificio del club de fans estaba cerrado.

    —¿Buscabas algo, chico? —Preguntó un pescador sentado a la orilla del muelle. Green no se molestó en hacerle saber que era un líder de gimnasio y ex-campeón de toda la región.

    —¿Qué pasa con la ciudad? Está demasiado solitaria.

    —Bueno, tú sabes —respondió engarfiando un nuevo cebo en su red—. El teniente Surge salió por un tiempo, así que Carmín se apaga un poco. Nadie quiere estar mucho tiempo afuera.

    —¿A qué se refiere?

    —Si no tienes más asuntos por aquí —prosiguió sin hacerle caso mientras lanzaba el anzuelo— será mejor que te vayas. El autobús sale en un par de horas.

    Green lo meditó por un momento. Sus ganas de permanecer en la ciudad se habían ido, pero también estaba harto de los asientos incómodos. Quería tener la ocasión de hablar con alguien al menos.

    Bajó la vista hacia su cinturón, del cual colgaban seis pokéball. Una sonrisa nostálgica cruzó su rostro; había algo que tenía ganas de hacer desde Sinnoh.

    —Sólo un poco, Viridian no está tan lejos...

    Arrojó la pokéball al aire y esperó a que su viejo compañero alado apareciera frente a él.

    —¿Qué tal un poco de ejercicio, Pidgeot? Vamos a casa.​


    Chano

    El entrenamiento se prolongó hasta el atardecer, momento en que Rattata se dejó caer de espaldas e incluso Elesa reconoció que no podía continuar.

    —Es suficiente. Vamos al Centro Pokémon.

    Chano tuvo que arrastrarse por el suelo antes de reunir fuerzas para seguirla a pie. Para la líder de gimnasio, entrenar a tu pokémon significaba entrenar con tu pokémon, así que él debía seguir a Rattata en sus movimientos y aunque al principio le pareció extraño, poco a poco fue notando que Rattata respondía mejor a sus indicaciones. Aún no entendía por qué necesitaba tener la espalda recta, la mirada firme y la sonrisa deslumbrante, pero Elesa decía que era lo más importante. Tal vez en Tessalia hacían las cosas de otra manera.

    Llegaron al Centro Pokémon y buscaron una mesa vacía. Rattata estaba agotado, pero no herido, así que él y Emolga los siguieron a sus lugares luego de pedir sus órdenes.

    —¿Qué vamos a hacer ahora? —Preguntó Chano con curiosidad cuando se sentaron. Elesa sacó de su bolso un objeto parecido a un pokégear, pero de aspecto más moderno.

    —Tenemos dos semanas para llegar a Ciudad Iris. Cuando estemos ahí decidiremos qué hacer.

    Consultó el mapa de su propio pokégear. No estaban precisamente cerca.

    —¿Tomaremos el autobús?

    —Caminaremos, —respondió mientras manipulaba su artefacto— dos semanas es tiempo suficiente para que mejores un poco. En el camino pasaremos por Ciudad Malva, ahí podrás enfrentarte al líder de gimnasio.

    Chano empezó a notar que se le secaba la garganta. Había pasado años evitando el encuentro con los líderes de gimnasio, esperando el momento de estar listo para dar una buena batalla. Ahora Elesa le decía que el momento era en dos semanas.

    —¿Crees que sea buena idea?

    —Tú y ese chico necesitan enfrentar a alguien además de nosotros. Tienes que empezar a reconocer patrones complejos de combate cuanto antes, y tener batallas de verdad

    —¿No puedo luchar contigo y ya, como hoy?

    —Los líderes en sus gimnasios tienen pokémon adecuados para cada retador; yo sólo tengo a los mejores de mi equipo. Una victoria contra mí no sería una victoria de verdad. —Algo debió ver en la expresión de Chano, porque añadió—. Descuida, vas a hacerlo bien. Yo me encargo de eso.

    De cualquier forma, él aún no estaba seguro. Ella misma había citado todas sus deficiencias unas horas atrás (sus muchas deficiencias y sus nulas virtudes, para ser más precisos) ¿y ahora quería que estuviera listo para enfrentar a gente de su nivel en tan sólo dos semanas?

    Sus órdenes llegaron pero Elesa ni siquiera tocó su comida, concentrada en su extraño pokégear. Chano, que también había perdido el apetito, bajó su plato con disímulo al suelo para alimentar a Rattata. “Tienes que hacerte más fuerte", le susurró, y el pequeño roedor asintió antes de empezar a comer el omelet que era de su dueño, quien sonrió.

    Mientras Elesa conversaba a través de su pokégear (sobre un orbe o algo así) con otra voz femenina, Chano empezó a relajarse y cerrar los ojos. Estaba demasiado cansado para resistir mucho más, y se hubiera dormido de no ser porque un chillido agudo a sus pies llamó su atención.

    —¿Rattata?

    Rattata había dejado de comer su omelet y en cambio veía con ojos fieros a otra Rattata que se había acercado a tomar su botín.

    —¿Qué pasa, amigo?

    Los dos roedores se miraban fijamente, erizando sus bigotes y mostrando los dientes. Parecían a punto de atacarse entre sí hasta que una entrenadora fue hasta ellos.

    —Lo siento —llamó con voz amable. Era una chica más o menos de su edad, de facciones finas y expresión cordial. Llevaba el cabello rosa un poco corto oculto bajo una gorra negra, como su blusa y la minifalda, además de largas botas grises y guantes del mismo color—. Es un poco impulsivo —señaló hacia su propio Rattata— ¿También eres entrenador?

    Chano asintió con naturalidad, y entonces notó al pequeño pokémon azulado que la chica cargaba en sus brazos; un Oddish con largas hojas brotando de su cabeza.

    —¿De dónde eres? —Preguntó de nuevo, y el dudó por un momento antes de responder, tiempo en el que ella desvió su mirada hacia Elesa y cerró los ojos esbozado una sonrisa.

    Luego hubo un intenso destello, y un Rattata chilló.​


    Green

    El viaje de Carmín a Viridian le tomó poco más de una hora, pero aunque Pidgeot volaba con ímpetu, su resistencia era muy poca para mantenerse en el aire por tanto tiempo. Estaba tan exhausto que no protestó cuando Green lo devolvió a su pokéball. A diferencia del ave, él se sentía revitalizado, imbuido de adrenalina. Por primera vez en mucho tiempo se sentía con ganas de tener una batalla.

    Abrió las puertas del gimnasio y dio una mirada rápida al interior. Ya habían pasado algunos meses desde que se fue su último aprendiz, así que el gimnasio acumuló una gruesa capa de polvo durante su estancia en Sinnoh. Resignado, exhaló un hondo suspiro y se puso manos a la obra, y mientras arrastraba la escoba por los paneles del suelo, su mente volvió a llevarlo al pasado, a la época en que visitó el gimnasio Viridian por primera vez y pateó el suelo de frustración al encontrar las puertas cerradas, ¿qué clase de líder abandonaba su gimnasio? Uno que dirige la organización criminal más peligrosa de la región. Y también otros como Green; amargados como si fueran viejos.

    Sacudió la cabeza y volvió al trabajo de limpieza. En el fondo creía que Alder tenía razón: estaba actuando de forma inmadura. Y aunque odiaba admitir cuando estaba equivocado, sabía que era lo mejor. No quería esperar a tener canas como Lance para entrar en razón: estaba a tiempo de cambiarse a sí mismo, y empezar a ser un poco más responsable era el primer paso que quería dar.

    Estaba pasando un paño por los cristales cuando escuchó que alguien llamaba a la puerta. Se sorprendió al abrir y encontrarse con un oficial de policía.

    —¿Es usted el responsable de este lugar?

    —¿Sí?

    —Estamos vigilando la perímetro, hemos tenido incidentes de vandalismo en varias zonas de la ciudad y las propiedades abandonadas son un blanco constante.

    —No está abandonada, es un gimnasio pokémon —se defendió, el tono del agente no le gustaba—. Tuve que salir por negocios algunas semanas.

    —De todas formas será mejor que tenga cuidado. El área no es segura.

    —Entonces hagan su trabajo —replicó—. Yo puedo cuidarme solo.

    El oficial se marchó y Green se quedó con un regusto amargo en el paladar. Cuando era niño la idea de luchar contra criminales le parecía lo mejor del mundo después de ser Maestro Pokémon. Ahora sólo le producía náuseas.

    Volvió al interior del gimnasio y liberó a todos sus pokémon. No estaban en su mejor forma, pero parecían sanos. Podían encargarse de cualquier bandido de segunda en un instante. Esos eran los pokémon que habían vencido a la Liga de Kanto.

    Trató de volver a sus quehaceres, pero la visita del oficial le había estropeado el ánimo. Tal vez, sólo tal vez debería llamar a Pueblo Paleta. Saludar a su hermana y quizás al abuelo. Fue a la cocina y descolgó el teléfono para marcar a casa. Nadie respondía.

    Esperó unos minutos más, pero no se sorprendió. Tal vez Daisy había salido a Azulona como de costumbre, y tal vez el abuelo seguía trabajando.

    Marcó al laboratorio. Nadie respondía.

    Su abuelo era un investigador después de todo, y podría estar trabajando fuera. O tal vez estaba dando una vuelta por el pueblo. Seguramente la vecina podría decirle algo, eran amigos de hace años.

    Marcó el número de la mamá de Red. Nadie respondía.​


    Elesa


    Ya había anochecido cuando llegaron a un claro del bosque que les ofrecía cierto refugio. Era un buen lugar para acampar, o al menos el mejor que tenían a la mano.

    —¿Por qué tuvimos que dejar el Centro Pokémon? —Preguntó Chano mientras ella negaba con la cabeza.

    —No creo que estuviera sola. Si tenía compañeros deben seguir por la zona.

    Tuvieron suerte. Cuando el destello de ese Oddish los cegó, la chica fue directamente tras Emolga, la pokémon más rara en el establecimiento, y ésta la recibió con una poderosa descarga. Por su apariencia debía ser una recluta no mucho mayor que Chano. Le producía una sensación desagradable en el estómago, era justo como hace seis años.

    —Todo pasó muy rápido —murmuró Chano—. Parecía normal, ni siquiera tuve tiempo de verla bien.

    —Así trabajan siempre —respondió con amargura—. Crees que son un mal chiste, que nada malo va a pasar, y antes de que puedas darte cuenta tienen al mundo de cabeza.

    —¿Trabajan? ¿Quiénes?

    Fingió que no lo había escuchado y su mente volvió a aquellos días en que el Equipo Plasma estuvo a punto de destruir su región en dos ocasiones distintas, y en ambas tanto ella como los otros líderes lo tomaron como un juego hasta que fue demasiado tarde. ¿Por qué iban a preocuparse de un montón de novatos revolucionarios que querían jugar a ser héroes... o villanos?

    —También tenía un Rattata —añadió—, casi nadie entrena un Rattata.

    —En Tesselia entrenaban Patrats. —Suspiró. Pokémon tan comunes y fáciles de encontrar como sus entrenadores, que parecían todos iguales. Cuando miraba a uno de esos chicos en armadura, Elesa no podía distinguirlo de ningún otro. Era como si hubieran perdido su identidad o como si no tuvieran una para empezar. Y si llegaban a encontrarse de nuevo con esa chica de negro, probablemente no la reconocería. El mundo estaba lleno de personas, pero era imposible conocerlas a todas.

    Miró de nuevo al chico del Rattata, tan común como cualquier miembro del Equipo Plasma, tal vez con el mismo anhelo de notoriedad. Se preguntó si eran chicos como Chano los que se acababan uniendo a una organización criminal bajo la promesa de ascender, de lograr aquello que no podían por su cuenta. De ser alguien, o al menos ser parte de algo más grande. ¿No la había seguido casi sin dudar cuando se conocieron? Tal vez ella tenía buenas intenciones, pero otra clase de reclutador pudo llevárselo con la misma facilidad.

    ¿Era lo que Alder planeaba, que se hiciera esas preguntas? Pronto lo sabría. Ciudad Iris no estaba lejos, y una vez ahí, darían el siguiente paso.

    «Al camino correcto. El que no pudimos seguir en Tesselia».

    —¿Pasa algo? —Preguntó su recién nombrado aprendiz.

    —Nada. Hay que descansar.

    Abrieron las bolsas de dormir y, con la vista en el cielo estrellado de Johto, Elesa buscó entre sus recuerdos a la chica de ojos verdes que desapareció tan lejos de casa y que daría lo que fuera por encontrar y, sin quererlo, en la otra chica del Centro Pokémon a la que no podría recordar jamás.​


    Green

    La ruta 1: el camino que lo separaba de su antiguo hogar. Una de las rutas más cortas de la región que podía cruzarse en media hora. Entre más pensaba en ello, más gracioso le parecía: el viaje de su vida como entrenador podía deshacerse en menos de treinta minutos.

    Volvía a casa para visitar al abuelo, pero una parte de él sentía que viajaba en el tiempo, como si volviera sobre sus propias huellas. Recordó cómo tantos años atrás ingresó a ese mismo pastizal por el extremo opuesto, acompañado por su pokémon inicial.

    «Primero fue Squirtle, luego capturé a Pidgeot, y el tercero...»

    Escuchó un murmullo entre la hierba y vio dos brillantes ojos rojos deslizarse a través de ella. En cuanto reconoció a la especie un escalofrío lo atravesó, junto con un horrible pensamiento.

    «Red».

    Sacudió la cabeza, hacía tiempo ya que había decidido dejar el asunto atrás. No había sido culpa de Red, y aunque así fuera, ambos eran niños en ese entonces y la culpa era tanto de uno como de otro. Por eso nunca dijo nada, aunque el resentimiento fuera creciendo en su interior.

    «¿Qué rayos pasa conmigo?»

    Las palabras de Alder fueron un duro golpe a su orgullo, y de mala gana reconoció que siempre había culpado de todo a Red: sus derrotas, sus frustraciones y el incierto rumbo que tomaba su vida, siempre encontraba el modo de hacerlo responsable en su interior para hacerse la víctima. El problema era que ya no funcionaba, y tal como dijo el ex-campeón, no estaba haciendo nada para ayudarse a sí mismo, y si su gimnasio pasaba por una situación lamentable, la culpa era suya y de nadie más. Podía tratar de engañarse, pero acabaría cerrando sus puertas de todas formas, ¿y luego, qué? La visión de Lance lo había asustado: vio reflejado su futuro en la sombra del antiguo domadragones y sintió un verdadero pánico.

    El propio Lance le dijo que él aún tenía una oportunidad, Alder le pidió que usara su experiencia para guiar a otros, pero lo que en verdad quería hacer era ayudarse a sí mismo.

    «Al diablo con Red» se dijo. «Tengo que sacarlo de mi cabeza».

    Y tenía que hablar con el abuelo. Tenía que alzar la cabeza y hacer las paces con su pasado.

    Pueblo Paleta no había cambiado nada: unas pocas casas de madera por aquí y por allá con amplios jardines, la valla blanca que separaba el pueblo de la ruta 21 y poco más. Lo inundaba una agradable sensación de nostalgia y cuando vio las luces encendidas en casa del abuelo y en su laboratorio, comenzó a olvidar sus preocupaciones. Decidió pasar primero al laboratorio y visitar a su hermana después.

    Llamó a la puerta y esperó a que el Prof. Oak apareciera en el umbral, como no lo hizo, llamó de nuevo, y una tercera vez, hasta que se convenció de que no lo había escuchado. Seguramente se encontraba en su oficina del fondo o estaba tomando una siesta. En cualquier caso, Green no deseaba quedarse afuera, y se alegró de que las personas de pueblo no cerraran sus casas con llave cuando empujó la puerta para entrar.

    Avanzadas máquinas de almacenamiento y transporte, largas mesas de metal saturadas de equipos extraños y documentos, estanterías repletas de pokéball... todo era como Green lo recordaba de niño; al menos la parte frontal de su laboratorio. Lo único que faltaba era la presencia del profesor, así que siguió su camino hacia el interior y notó que las ventanas estaban abiertas, como si su abuelo hubiera olvidado cerrarlas, y ello había provocado que el viento tirara algunas cosas al suelo. Ese fue el primer indicio, pero no el último, de que algo iba mal.

    —¡Abuelo! —Llamó, pero no escuchó respuesta alguna, y cuando pasó al área de estar, a la sala que el investigador tenía en su laboratorio para pasar el rato, reparó de inmediato en la fina capa de polvo que cubría los muebles y el piso, polvo de algunos días, como mínimo, y cuando caminó por instinto hacia la nevera notó que ésta también estaba abierta, propagando su aire frío por toda la estancia.

    Comenzaba a sentir miedo. Era como si su abuelo se hubiera desvanecido de repente, y cuando finalmente llegó a la puerta de su despacho tuvo que obligarse a abrirla, seguro de que se encontraría con el cadáver del profesor al otro lado, tal vez víctima de un horrible crimen. Después de la conversación con el oficial en Viridian y las extrañas palabras del pescador en Carmín, su ánimo estaba predispuesto a esa clase de pensamientos.

    —¿Abuelo?

    Su propia voz le sonaba demasiado débil, y contra sus expectativas, la habitación estaba vacía. Sí, había libreros llenos de tratados sobre pokémon, un escritorio con un ordenador y un jarrón con flores marchitas, una silla giratoria y algunos cuadros de su familia, pero ningún Oak, y mucho menos un Oak muerto.

    Era la única habitación con las luces apagadas, pero la pantalla del ordenador proveía de suficiente luz en el interior. Se acercó más con curiosidad y tomó algunas hojas manuscritas que estaban sueltas junto al teclado:

    No traiciones tu ira, o llegará.
    No llores con pesar, o se acercará.
    Cuando la alegría y el gozo de vivir nos inundan, estamos ante pura felicidad.
    Seamos bendecidos por la mano del Maestro.

    Y la segunda era similar:

    Éranse tres Pokémon.
    En los lagos se sumergieron.
    En la profundidad, sin respirar.
    Grandes distancias recorrieron.
    Hasta su fondo insondable tocar.
    En lo más profundo se detuvieron.
    Y del fondo del lago ascendieron.
    Portan el poder de crear vastas tierras.
    Y con el, ascienden de nuevo.

    Sabía que su abuelo tenía cierta afición por la mala poesía. Aquellas palabras le sonaron familiares, pero no les dio más importancia y se inclinó hacia el ordenador. El profesor había dejado un documento abierto:

    Hace unos 800 años, el Pokémon conocido como Xerneas iluminó con sus cuernos la región de Kalos. En ese preciso instante, la gente y los Pokémon de toda Kalos sintieron cómo un torrente de energía y vitalidad recorría su cuerpo. Simultáneamente, surgió un vasto bosque con Xerneas en su centro. Dice la leyenda que...

    ...

    Cuando ese Pokémon nació, La inteligencia floreció entre nosotros Y enriqueció nuestras vidas.

    Cuando ese Pokémon nació. Las emociones florecieron entre nosotros Con sus penas y alegrías.


    Su abuelo era una eminencia en el campo de la biología pokémon, la mitología escapaba de su área. Aquello le hacía pensar en alguien más, alguien a quien había visto recientemente.

    No oses mirar a los ojos del Pokémon.
    Pues de lo contrario, en un instante no recordarás quién eres.
    ¿Regresar a casa? ¿Cómo?
    Pues no hay nada que recordar.
    No oses tocar el cuerpo del Pokémon.
    Pues en tres cortos días, todas las emociones desaparecerán.
    Y sobre todo, sobre todas las cosas, no oses hacer daño al Pokémon.
    Pues en cinco días escasos...



    Sacudió la cabeza. Por casualidad miró el nombre del documento: “Prisma", y bajó rápidamente hacia el final. El tono de los últimos párrafos era claramente diferente, mucho más serio. Tal vez redactado por su propio abuelo.

    No debemos pensar en el prisma como un todo, pues no es otra cosa sino el instrumento de la luz. Una luz pura y radiante que ilumina todas las cosas, tan intensa que las reduce a cenizas.

    No entendía nada de eso y comenzaba a perder la paciencia. Aún así, se forzó a seguir leyendo por inercia.

    El prisma fragmenta la luz y la dispersa en un amplio espectro de colores, todos diferentes facetas de la misma. Como en un juego de espejos, las imágenes pueden cambiar, la luz y el prisma son siempre los mismos. Entonces, ¿por qué la misma luz se manifiesta de tantas formas diferentes? A través de años de investigación hemos llegado a la conclusión de que hay dos factores involucrados en el proceso de la dispersión que determinan la forma en que lo vemos.

    Siguió l
    eyendo hasta el final, bajando el cursor con una alarma creciente y cuando llegó a la última página, salió corriendo de la oficina azotando la puerta.

    —¡Abuelo! ¡Abuelo!

    Atravesó la estancia, el laboratorio y salió a la intemperie para correr hacia su propia casa. La puerta estaba cerrada y el llamó al timbre furiosamente, para después golpear la puerta con los puños y gritar alternadamente los nombres de su abuelo y de su hermana. Sólo entonces reparó en las ventanas abiertas del segundo piso, cuyas cortinas danzaban a causa del oscuro viento. Siguió gritando un rato más hasta que la gente empezó a salir de sus casas, pero en la suya nadie respondía.




     
    Última edición: 20 Julio 2018 a las 6:33 AM
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    Me intriga demasiado ese párrafo y creo que tengo idea de porque, pero quiero esperar a ver que sentido cobran estas palabras, pero creo que se relacionan con nuestros protagonistas mudos y sus legendarios de botella.

    Me intriga saber que carajo pasó con Bianca, pues en los juegos se hizo ayudante de la profesora Juniper, pero en el fic está desaparecida y Elesa se siente culpable por ello y quiere encontrarla. Quiero saber que relación tiene Elesa con ella. Also, también me llama la atención eso de que todos estén desaparecidos (Surge, Oak, Daisy) y saber qué leyó Green para que saliera tan asustado a su casa.

    Y al parecer un nuevo equipo malvado está resurgiendo, dudo que sea el TR, dado que les han dado una paliza dos veces, pero entonces quiero saber quién podría estar moviendo de nuevo hilos invisibles para reclutar jóvenes ingenuos y soñadores.

    En fin, que quiero saber muchas cosas (?), y estaré pendiente cada nueva actualización.

    Sí se puede, Kiwi.
     
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    AJ Slifer

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    Pos a comentar, quotear más bien, sobre un capitulo muy interesante

    No se porque, pero me da la sensación de que esta frase dice y significa mucho más lo que aparenta

    Empezando a pensar nombres para el shippeo

    Adios shippeo -_-

    Dios, no hay ni un solo fic de Pokemon en esta página que no te produzca angustia vital XD

    El mito de Sinnoh que ha marcado antes Gold a mi también me da que pensar, la vinculación de Xerneas(pero especialmente de Giratina) si me cuesta más verla. Hay que ver si eso y el hecho de la ausencia de Surge y Lectro(Volkner), aunque fuera por razones distintas están relacionadas, y si el vandalismo del que advierten a Green lo esta con lo que les pasa Elesa y Chano.

    Interesante, de verdad que sí, esperemos que Oak y Daisy esten bien, aunque no apostaría nada la verdad

    Posdata:

    Eso es porque Green no es Team-bulbasaur XD

    Hasta la próxima
     
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    Merinare

    Merinare Debería estar estudiando.

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    Paso a dejarte el 2:

    Siempre estuvieron copados los cambios de perspectivas. A lo mejor demasiados cambios de perspectivas pero no creo que este mal. Ya te dije todo lo que tenia que decirte de tu famoso personaje principal asi que no me voy a estirar mucho con eso de vuelta. Elesa es alto personaje y me gusta una banda, sin duda esta es una lectura mas tranquila y me gusta poder ir haciéndola rápido y sin perderme con complicaciones – buena comparación con los pj de los juegos y todas las ventajas que les dan. Sick reference a los legendarios.

    Una lastima que este quede tan corto. Pero estoy 100% decidida a dejar un comentario por capitulo y no lo voy a cambiar. El resto ya te lo dije por discord, fuck it.
     
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