Gifu Gifu

Tema en 'Prefecturas' iniciado por Amelie, 17 Agosto 2020.

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    Amelie

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    La Ciudad capital de la Prefectura de Gifu; Gifu. Un sitio exhuberante de vida y con una economía envidiable para muchas ciudades; la ciudad fue bien planeada y está dividida en estratos sociales muy marcados; así como Nara lo había hecho en su apogéo. Un rasgo característico de la ciudad es que esta está amurallada, la entrada es estrictamente controlada.
    Hay dos dojos en la ciudad; algo que no es inusual en un sitio tan grande como lo es Gifu; su mercado es abundante en mercancías variadas, dependerá del día y de la suerte del viajero para saber que objetos podrá encontrar. Su casa de armamento es muy reconocida gracias a su actual herrero; la clínica tiene también buena fama con médicos reconocidos.
    Posiblemente lo más notorio en la ciudad es su gran Palacio dónde una vida en sus interiores se mueve a diferentes ritmos que la de su gente.


    Gobierno:
    Una prefectura donde la casa Feudal es un Palacio gracias a sus grandes aportes económicos; principalmente armamentistas y de agricultura.


    Mercado:
    Una plaza enorme dónde varios comerciantes deciden vender sus artesanías y objetos.
    Casa de Armamento: En este sitio hay un joven herrero con grandes talentos para la creación de katanas; es un herrero nivel 5; se dice que es hijo de uno de los 3 grandes herreros en Japón.
    Comercio: Sus alimentos y bebidas se consideran de las mejores en todo Gifu.


    Área comercial:
    Clínica:
    De los negocios más sobresalientes debido a su alta demanda
    Herbolaria: No es un sitio que sea muy frecuentada
    Santuario: De los santuarios más viejos, aun tienen la creencia en los ujigami
    Dojo norte: El dojo más antiguo de la Ciudad
    Dojo sur: el dojo más moderno de la Ciudad


    Área residencial:
    Oyaji:
    Dicen que este sitio pide mas monedas de las usuales; pero la estadía es memorable
    Shukusha: Un sitio muy tranquilo rodeado de un bello jardín.
    Cuartel general: Posicionado para poder ver fuera de la muralla, a su vez protege la entrada más cercana al Palacio del señor feudal.
    Palacio: Casa del señor feudal y su familia; a su vez aloja a varios de los nobles de la ciudad en casas aledañas dentro del mismo terreno.


    Fuera de las murallas:
    Casas de campesionos de distintos cultivos: arroz, trigo y centeno. También están algunas caballerizas.
     
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    Amelie

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    Capítulo II

    Búsqueda

    [​IMG]
    Natsu llegó a la Ciudad de Gifu, una ciudad amurallada la cual le pidió cinco monedas para poder ingresar, era la manera de mantener segura la Ciudad, así los guardias podían ubicar perfectamente los rostros de aquellos que entraban a Gifu.
    El lugar era mucho más grande que Tsu, la capital de Mie; por ende mucho más ruidosa.

     
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    Amelie

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    Capítulo V

    礼 Rei — Respeto


    [​IMG]
    Legaron a la Ciudad de Gifu, una ciudad amurallada la cual le pidió cinco monedas a cada uno para poder ingresar, era la manera de mantener segura la Ciudad, así los guardias podían ubicar perfectamente los rostros de aquellos que entraban a Gifu.
    El lugar era mucho más grande que Tsu, la capital de Mie; por ende mucho más ruidosa; gracias a la información de Hideyoshi sabían lo que sucedía parcialmente en aquel lugar.

    Mori rapuma John Whitelocke Bruno TDF son libres de explorar
     
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    John Whitelocke

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    Soga no Hideyoshi 曽我秀吉

    En la entrada a Gifu

    La ciudad era imponente. Había oído mucho sobre Gifu pero visto poco, el paso de Hideyoshi era poco firme, no estaba acostumbrado a portar una katana, extrañaba su kodachi, pero debía estar agradecido ya que peor era ir desarmado.

    Le había tocado un grupo con el que estaba contento, ya que simplemente era los que más conocía. Le agradaba el señor Togashi, le parecía alguien correcto y prudente al menos en cuanto a relaciones sociales se trataba; con Kenzo había comenzado a tener un mejor trato luego de un encuentro poco afortunado al inicio; mientras que con Takeda estaba a gusto por el hecho de tener cerca al líder del clan. Con quien no había tenido mucho contacto era con la niña, Mao, con quien simplemente había tenido el encontronazo en el santuario de Tsu, pero no había podido disculparse con ella como sí con Kenzaburo.

    "Ahora que tengo un arma mi broma deja de ser tal, me pregunto si luego de que me entregaron esta katana Kenzo pensó lo mismo que pensé yo. Ahora sí podríamos tener un duelo..."

    Como sea, la idea de entrenar junto a Kenzaburo debería esperar un poco, ya que acababan de llegar de un viaje, cansados y algo apestados, y la ciudad tenía una referencia polémica, no era precisamente un lugar para descansar... "Hemos venido aquí para tratar de conseguir otra alianza para el clan, era era la idea con la que especulaba Takano"

    Hideyoshi no estaba muy bien descansado, pero tendría que decidir sus próximos pasos. Visitar el castillo directamente... ir al shukusha y dormir unas horas...

    "Dormir... eso puede esperar... el castillo... recién hemos llegado, no hay tanto apuro, mejor observar un poco las cosas"

    Hideyoshi llevó su mano a la empuñadura de su espada...

    "Lo primero que debo hacer es tratar de intercambiar esto por una kodachi... veré qué puedo hacer para recuperar mi arma predilecta"

    A la Casa de Armamento
     
    Última edición: 18 Agosto 2020
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    Insane

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    Natsu Gotho
    ♤ Dojo del norte

    Cubrió su cabeza con la afelpada boina para evitar que la luz del sol diera de lleno en sus ojos, luego de pagar aquel impuesto de ingreso, continuando su caminar por el bullicioso lugar, con las manos enterradas en su kimono, manteniéndose alerta pese a no sentir el aura pesado de Shiga... definitivamente, luego de que la cólera se dispersara fue capaz de concientizarse ante la alta probabilidad que tenía de haber muerto en caso de ir en busca de aquella alimaña.

    Y dónde se hubiese atrevido, no tendría la oportunidad de volver a verlo para arrancarle la cabeza.

    Él no olvidaba con facilidad... y por ahí,en algún lugar del mundo existía la familia de una mujer para constatarlo.

    El escuchar de las aves volar lo hizo volver a centrarse en su camino, desplazándose hasta el dojo del norte. Deseaba entrenar antes de dirigirse al cuartel general.

    Luego, tendría algo de tiempo para robar.
     
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    rapuma

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    Kenzaburô

    El viaje fue duro, tanto que Kenzo no se encontraba en forma. Le dolía el cuerpo, estaba fatigado y alguna herida vieja seguía escociendole con ardor. Las dos bolsas púrpuras debajo de sus ojos acentuaban aún más la aparente maldad que había en el Ronin.

    La ciudad florecía con la fuerza de los mercados, los transeúntes y los griteríos locales. Pero la mente de Kenzo no estaba para poder soportarlo o al menos podría hacerlo un poco con el cerebro descansando.

    Hideyoshi fue el primero en marcar un camino y al espadachín le extrañó que no dijera su destino, pero era normales; él tampoco lo decía. Observó por un largo rato la espalda de Hideyoshi hasta que lo perdió de vista.

    —Iré a descansar. —anunció con la voz ronca. —Lo necesito. Luego visitaré ambos dojos de la ciudad. —miró a Mao. —Deberiamos recuperar horas de sueño.
     
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    Kaisa Morinachi

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    Mao "Ryouma"

    La lluvia que se toparon camino a Gifu no fue favorable, parecía haberles debilitado más de lo esperado. Durante el viaje, Mao mantuvo las interacciones al mínimo, sobre todo con los dos nuevos integrantes, Hideyoshi y Togashi.

    Tampoco le hizo gracia tener que pagar cinco moneadas para ingresar a la nueva ciudad, más cuando con eso ya les tenían un ojo encima. Al igual que Kenzaburo, observó como Hideyoshi se marchaba sin mayor palabras, eso tampoco le agradaba. Las ciudad era bastante grande, si se separaban, no tendrían tiempo para llegar a socorrerse en caso de alguna emergencia.

    —¿Es correcto que el viejo de Hideyoshi vaya solo? —cuestionó con su rostro hastiado común, más acentuado por un leve dolor de cabeza. También deseaba descansar—. ¿No sería mejor mejor que alguien le acompañara? —prosiguió, centrándose específicamente en Takeda y Togashi.

    Suspiró, cruzándose de brazos, relajando su postura un poco.

    >>Acompañaré a Kenzaburo, ¿a dónde irán ustedes?
     
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    Amelie

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    Takeda sonrió ante Mao al ver la madurez que tenía en la toma de decisiones —Es muy cierto Ryouma; debemos procurar no separarnos, alcanzaré a Hideyoshi; después iré a la clínica— dijo tocando su frente; Takeda tenía un aspecto deplorable, la falta de sueño estaba acumulada a pesar de que ahora si había tratado de cerrar los ojos por las noches; al viajar sus sentidos de alerta se maximizaban por lo que entrar a un sueño profundo le era imposible—Me siento fatal, normalmente al ser atendido en una clínica, te dejan tomar un descanso, no nos caería mal a todos, la lluvia no paró, como si la nube de tormenta nos siguiera siempre a dónde fuera que vayamos — a pesar de las melancólicas palabras volvió a sonreir —Al menos Hideyoshi guió el camino, yo no soy muy bueno con las direcciones —dijo apenado —reunámonos en la clínica; después podremos caminar por la ciudad — dijo masajeando sus párpados, el dolor de cabeza lo estaba matando, después se giró hacia Togashi —Podrías acompañar a Hideyoshi y a mi —dijo mirando la dirección dónde se había dirigido Hideyoshi; después miró a la dirección a la que había partido Kenzaburo —Ryouma...—dijo Takeda —... No lo dejes ir a ningún dojo sin haber pasado por la clínica, sé que a ti te escuchará — dijo pensativo mientras esperaba la respuesta de Togashi.

    Bruno TDF en tu siguiente post tírame un dado de 50



    [​IMG]
    Casa de Armamento (Hideyoshi)[​IMG]

    Alentrar a aquel lugar sentiste un ambiente hostil, el herrero te miraba con un rostro cansado mientras se encontraba afilando una naguinata; la movía en la piedra de afilar como si aquello no pesara en lo absoluto —¿Buscas algo en específico?— dijo cortante, después volvió a enfocar su mirada en el filo del arma, el sonido era armónico, aquel hombre sabía perfectamente lo que hacía.

    Herrero nivel 4


    • PV= 100
      Mal descansado (-6 en defensa)
      Enfermo (-4 en defensa)

    • PV= 60
      Mal descansado (-1 en defensa)
      Enfermo (-4 en defensa)
      Resistencia (+1 defensa)
      Avaricia (-2 suerte)
      Katana (+12 fuerza)

    • PV= 60
      Mal descansado (-1 en defensa)
      Enfermo (-4 en defensa)
      Agilidad (+2 defensa)
      Avaricia (-2 suerte)
      Katana (+18 ataque)

    • PV= 60
      Mal descansado (-1 en defensa)
      Enfermo (-4 en defensa)
      Buena reputación (+2 suerte)
      Timidez (-1 suerte)

    • PV= 60
      Mal descansado (-1 en defensa)
      Enfermo (-4 en defensa)
      Agilidad (+2 defensa)
      Avaricia (-2 suerte)









    [​IMG]
    Dojo norte (Natsu)[​IMG]

    El lugar era un sitio ordenado; los alumnos practicaban con espadas de madera mientras que el maestro observaba y corregía errores con un bastón de madera; observó a Natsu entrar al dojo, aquello no era normal en Gifu, había tiempos para iniciar las clases —Tú no eres alumno de mi escuela ¿Buscas alguna pelea? —dijo firme mientras los alumnos paraban sus entrenamientos para ver al nuevo que acababa de ingresar —¿Qué tan fuerte te consideras? ¿Piensas pelear para robar una de las maderas de mi dojo?— decía orgulloso.


    • PV= 60
      Mal descansado (-1 en defensa)
      Voluntad (+4 ataque)
      Timiez (-1 suerte)
     
    Amelie ha tirado dados de 50 caras para Sorpresa Total: 34 $dice
    Elegir, al azar, de una lista

    De las opciones:

    • Takeda
    • Mao
    • Kenzo
    • Hideyoshi
    • Togashi

    Ha salido: Togashi

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    John Whitelocke

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    Soga no Hideyoshi 曽我秀吉

    Camino a la Casa de Armamento

    A medida que se alejaba notó que lo observaban sus compañeros, algo extrañados por su actitud.

    "Es que simplemente estoy yendo a explorar... no sé qué es lo que es esperan"

    Notó que Takeda parecía disponerse a acompañarlo y pretendía traerse a Togashi consigo. Evitó por todos los medios el generar malos ánimos con el resto, así se dispuso a aclarar su camino:

    —Simplemente voy hacia la herrería—gritó para que oyeran sobre todo Kenzaburo y Mao que habían quedado más atrás, con caras de pocos amigos—, nada de que preocuparse, más tarde nos encontraremos en algún punto.

    Decidió seguir alejándose, el camino de tierra le complicaba el paso, aún le dolía el pie desde la otra noche que la pasó encerrado, le molestaba la espada al andar. Su espíritu estaba algo inquieto, no podía caminar bien ni afirmarse con una katana cuyo tamaño le estorbaba (recordemos que Hideyoshi era un hombre de un peso y una estatura muy poco asombrosa), además de ello estaba enfermo y mal dormido.

    "Un problema es que mi sustento es leve, necesito ahorrar, pero la falta de sueño es peligroso... quizás podría ofrecer mi experiencia acumulada en servicios de algún tipo a cambio de algo de dinero", pensaba, en un momento en que el mapa político del Japón y la facciosidad de la guerra estaban dejando paso a problemas de índole más mundanos en su mente.

    Casa de Armamento

    Cuando llegó notó una acogida desprovista de calidez, pero no le importó demasiado... se trataba de un herrero, no de un amigo o alguien importante. Venía a comerciar, para eso no se necesitaban modales ni grandes halagos.

    —Mire—, le dijo llevando la vista a la empuñadura de su espada, posando su mano en ella— esta katana debe valer al menos unas 400 monedas, ¿no cree?—intentó poner un tope alto de entrada, no sabía realmente cuánto valía la espada, pero sabía que rondaría alrededor de las 300 monedas—, quiero venderla e intercambiarla por dos kodachi, sí, dos.

    Hideyoshi las señaló, el herrero las tenía en el inventario, a la vista.

    —Desde joven nunca fui bueno con las katanas, tampoco con las naginata, wakizashi, tanto, arcos, con ninguna de ellas, mucho menos con una tachi, aún más grande e incómoda. Tuve un maestro que solía decirme que era bueno con las palabras pero que no me servirían de nada cuando mi sangre humedeciera la tierra. Ese maestro me abandonó, dijo que era un caso perdido. Pero a los nueve años me conoció alguien más preparado aún, alguien con menos soberbia y mejor tacto, su nombre era Aoshi, y me dijo que podía no ser bueno con determinada arma, pero que eso no significaba que fuera un caso perdido, probamos con varias armas, con todas fallaba, pero él me seguía alentando, con completa seriedad, pero jamás me dejó rendirme—miró hacia arriba, como buscando un recuerdo en su cabeza—, entonces me dio a probar una kodachi, la cosa cambió. No era ni demasiado corta, lo que me traía problemas de ajuste defensivo, pero tampoco demasiado larga, lo que me traía problemas para mantener el balance corporal. Esta nueva espada corta se ajustaba a mis necesidades, me permitía sacar provecho de mi velocidad, quizás el único atributo que hasta entonces había destacado en mi aptitud para el combate, y a su vez me dejaba defenderme con destreza.

    Su frente transpiraba, estaba algo enfermo, se secó con la muñeca mientras parpadeaba, pero no dejó de hablar.

    —Aoshi me dijo que no podría jamás considerarme un espadachín de clase alta, debido a mi falta de versatilidad, pero que cuando se trataba de una kodachi, podría hacer frente a más de uno y sorprenderlo. Entonces me dio su última lección antes de partir, luego de ello nunca más lo vi, ni supe que fue de él. En esa última práctica, ya con doce años en mi haber, me dio su propia kodachi para que usara en combinación junto a la que ya tenía, y luego de veinte largas horas pude dominar el principio secreto que él me transmitió: el Kaiten Kenbu Rokuren, técnica secreta y última del estilo Kodachi Nitō Ryū. Es quizás lo único que tengo para presentar en un combate, de estar en aprietos, entre otras pocas técnicas que domino. Puedo parecer pretencioso, lo sé, pero para mí el portar una kodachi, o dos, de ser posible, es recordar que simplemente nunca fui un inútil, que hay algo que sé hacer bien cuando se trata de poner en riesgo mi vida en un combate.

    Miró al herrero directamente a los ojos.

    —Por eso es que te pido, que independientemente de si esta espada vale 400 monedas o no, que me dejes permutarla por dos kodachi, para poder volver a sentirme útil en un combate, para poder volver a emplear ese estilo que desde joven aprendí pero que pocas veces pude poner en práctica: Kodachi Nitō Ryū.

    Terminó de hablar, no sabía si el herrero estaría cansado de oírlo, lo echaría por insufrible, o simplemente harto de escucharlo cedería a su petición, pero él había sido sincero.

    "Aoshi, gracias por todo", más que con su cabeza pensaba con su corazón.
     
    Última edición: 19 Agosto 2020
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    Kaisa Morinachi

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    Mao "Ryouma"

    —Entendido —respondió a Takeda, con un leve inclinamiento de cabeza. Observó por un momento a Togashi, para luego volver a mirar al líder—. Cuídense —agregó, aunque los que más tenían que cuidarse de volver a meter la pata eran Kenzaburo y ella. También escuchó a Hideyoshi a lo lejos. Así que a la herrería, ¿tendría dinero suficiente para siquiera comprar algo?

    Giró sobre su eje hasta identificar la silueta de Kenzaburo, que se había adelantado hacia quién sabe dónde. Apresuró su paso, sin llegar a trotar, volviendo a caminar más lento en cuanto estuvo al lado del mayor. Se le veía desganada.

    —¿Tienes pensado dónde ir? —preguntó sin mirarle—. La clínica podría ser buena opción, podrían tener cosas para calmar los dolores —hablaba con un volumen moderado, pues prefería evitar que transeúntes le escucharan. También se notaba su agotamiento.
     
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    rapuma

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    Kenzaburô

    Se detuvo y metió la mano en uno de los bolsillos de su kimono al escuchar a Mao. Apenas tenía siete monedas. Siete. ¿La clínica atendería heridos sin pagar nada?

    —Creo que es mejor, si. —se frotó un ojo y bostezó. —A la clínica entonces. Espero tengan algo para que mi cuerpo al menos resista unas horas más.

    Escondió las monedas de nuevo, siempre espiando a que Mao no pudiera ver su pobre economía. No era algo que la niña no supiera pero siempre el orgullo estaba primero.

    —¿Aún tienes el Daruma? —era una de las pocas veces que él gastaba dinero en un regalo para ella. Le hacía ilusión. —Espero no lo hayas perdido por mi culpa. —las sandalias de ambos crujían bajo las piedrecillas que se hacían añicos en su andar. —Y gracias... Me salvaste la vida.

    Se sentía avergonzado, siempre el orden era al revés; él salvando el pellejo de ella. Pero los tiempos cambian y unos crecen y otros envejecen. Unos se hacen fuertes y otros débiles.
     
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    Insane

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    Natsu Gotho
    ♤ Dojo del norte

    Se detuvo en la gruesa puerta de madera, dando un vistazo al interior, encontrándose con varias personas dentro entrenando con dedicación, quedándose observando por unos minutos hasta escuchar la voz masculina, dirigiendo su atención al dueño de la misma.

    Elevó las manos como si mostrará que no tenía intenciones de una pelea a mano armada.

    —Estoy interesado, en entrenar —comunicó desde su posición, sintiendo el sol abrazador en su espalda al reflejarse entre las nubes y adentrarse por la madera abierta.

    En Shiga no sintió ni una vez el calor al permaneces la lluvia presente en su amarga estadía en aquella ciudad, por lo tanto en esta ocasión, disfrutaba del bochorno en magnitud.

    <<¿Qué tan fuerte te consideras?>>

    Lo suficiente para incitarme a estar aquí de pie en búsqueda de más experiencia en batalla.

    Sí, eso hubiese dicho si su ego no hubiera sido aplastado. Se tomó la libertad de entrar y esperar una respuesta. Solo esperaba que al menos, en aquella ciudad el viento fresco le acomodara las ideas, se disipará o fortaleciera la idea de dirigirse a Kioto.

    Ya no sabía si dudaba en ir por cuestiones propias, o porque la espada del viejo había palpitado con aquel último encuentro.

    Permaneció de pie, a la expectativa de un encuentro a mano limpia.
     
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    Kaisa Morinachi

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    Mao "Ryouma"
    Camino a la Clínica

    Asintió con lentitud a las palabras de Kenzaburo, prestando atención a sus alrededores, en busca de alguna señal que le dirigiera a la clínica. Hideyoshi había conseguido información sobre Gifu antes, y según losTlos quelque
    la delantera, dirigiendo el caminar de ambos.

    —¿Uhm? —Metió una mano entre sus prendas, sintiendo los pocos objetos que llevaba consigo. También tenía el daruma, el cual lograba sostener con una mano, aún oculto entre las telas—. Lo tengo...

    Cabizbaja, escuchó sus últimas palabras, apretando con fuerza el obsequio oculto por el haori.

    >>Yo... no sé... —suspiró con pesadez—. Solo... no quería perderte —murmuró, dando paso al ruido de los alrededores.

    El sol era sofocante.

    Pasó la manga del haori por su rostro, y se escuchó como sorbió una vez con la nariz. Suspiró, alzando la vista para seguir en busca de la clínica.
     
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    rapuma

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    Kenzaburô

    —Creo que te debo una disculpa. Y una explicación. —dijo con pena. La miró a los ojos y le tomó la muñeca para que se detuviera y le mirara. —Perdon por meterte en esta vida. Perdón por todo... siento que te debo más a ti que tu a mí.

    Se hizo un silencio largo mientras Kenzo le miraba. Pero duró pocos segundos, le sonrió levemente.

    —A la noche te contaré mi historia. Te lo debo. A raíz de eso podrás decidir si me crees o no, si confías en mí o no. Ahora sigamos siendo solo Mao y Kenzo. Por favor.

    Los ojos le miraban con ternura y Kenzo siguió su marcha esperando que la niña le siga. Deseaba llegar a la clínica cuanto antes.
     
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    Bruno TDF

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    Togashi

    Su grupo había tenido un viaje poco afortunado debido a la insistente lluvia que los siguió como si de un mal presagio se tratase. Togashi permaneció inalterable todo el camino. Dada las condiciones en que había vivido los últimos años, estaba bastante acostumbrado a soportar cualquier inclemencia proveniente del cielo, aunque aquello no impidió que su cuerpo respondiera de un modo adverso. Para cuando llegaron a las puertas de la ciudad de Gifu, estaba con el ceño fruncido, soportando con entereza un ligero pero molesto dolor de cabeza, además de una picazón en la nariz que amenazaba con convertirse en un ataque de estornudos. Por si esto fuera poco, se tuvo que encontrar en la penosa situación, para él, de entregar parte de sus monedas para entrar a aquel lugar, algo que le resultó tan nuevo como un incordio.

    Calles de Gifu

    La capital de la prefectura era bastante más grande y alborotada que Tsu. Togashi asintió para sí mismo mientras se internaban en las calles de Gifu, pensando en lo adecuado que había sido que su grupo llegara hasta allí a cumplir su misión. El “Equipo ruidoso”. Volvió a centrarse en ellos. El señor Hideyoshi no parecía muy cómodo con su nueva katana, a diferencia de cómo se sentía él con la que le había legado Takeda, quien también los acompañaba; todavía debía acostumbrarse a su nueva arma, pero desde que la portaba sentía más voluntad para luchar por lo que creía correcto; y sobre todo, para no defraudarse a sí mismo otra vez. También estaban aquellas dos personas del Santuario, Kenzaburo y Mao. Poco más sabía aparte de sus nombres, puesto que no tuvo ningún tipo de interacción con ellos.

    Hideyoshi fue el primer en moverse, alejándose por una de las calles hacia una dirección incierta. Esto preocupó a Mao, quien con justa razón pidió que lo siguieran. Togashi asintió ante sus palabras, lo que hizo que el ceño se le contrajera más; incluso ese movimiento influenciaba en su jaqueca. No estaba muy acostumbrado a enfermarse, y eso que había pasado por muchas malas cosas.

    Takeda le pidió que lo acompañara, justo al mismo tiempo en que Hideyoshi, desde la distancia, indicaba hacia qué dirección se iba. Togashi levantó una mano para darle a entender que lo había oído claro, y enseguida se dirigió a Takeda:

    Lo acompañaré a usted, mi señor —respondió—. El señor Hideyoshi ya nos dijo que se dirige a la Casa de Armamento, según lo que llegué a escuchar entre el ruido. Supongo que podremos reunirnos con él después de pasar por la clínica —observó el aspecto de su líder con una expresión calmada; pensó que él no debía verse mucho mejor pese a que mostraba templanza—. No dudo que seremos capaces de realizar nuestras tareas a lo largo del día, en las calles de esta ciudad. Pero, si me permite sugerir, un descanso será esencial para pensar mejor nuestros movimientos.
    >>No obstante, sea cual sea su decisión, lo seguiré de buena gana.
     
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    Amelie

    Amelie Game Master

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    Takeda afirmó hacia Togashi aun le resultaba difícil responder ante tal formalidad, tanto de Hideyoshi como Togashi —Primero descansar...— soltó un gran suspiro —Creo que nos debieron haber llamado el equipo pobre; yo no tengo suficientes monedas como para hospedarme en un shukusha, y a decir verdad prefiero gastar lo último que me queda en algún medicamento que me cure este dolor de cabeza — las personas que pasaban a su lado los miraban tanto con lástima como con asco por su aspecto —Después podremos ir a buscar un buen lugar para descansar—



    [​IMG]
    Casa de Armamento (Hideyoshi)[​IMG]

    El herrero lo miró con tristeza —Sé lo que es perder el arma con la que puedes moverte a libertad —dijo tomando la katana que le ofrecía Hideyoshi; la inspeccionó y negó —Esta katana a la venta estaría en trecientas monedas; pero para que pueda venderla debo limpiarla y arreglar la tsuba tan usada que tiene; no tiene ningún grabado por lo que no es algo especial; podría entregarte una kodachi en lugar de esta katana —dijo volviendo a envainar la katana y dejándola en la mesa mientras le mostraba la kodachi; la desenvainó frente a él para que comparara el brillo con el de la vieja katana — Pero puedo proponerte un trato— dijo para que se acercara para que nadie mas oyera, a pesar de que no había nadie mas allí —El dojo del sur ha roto mi katana favorita — dijo mientras recogía algo del suelo para ponerlo en la mesa, eran los trozos de aquella katana —El líder Tsunemoto lo ha hecho; simplemente por el odio que tiene hacia las armas; si me traes su Senninbari podrás llevarte ambas kodachis e incluso te pagaré las ciento cincuenta monedas que vale tu katana si es que quieres dejarla conmigo — el senninbari es el cinturón bordado que utiliza esta persona.

    Herrero nivel 4




    [​IMG]
    Clínica (Takeda; Kenzaburô; Mao; Togashi) [​IMG] [​IMG] [​IMG]

    La Clínica era un lugar amplio; muy a diferencia del pequeño espacio de la clínica en Nara; aquel sitio era el tiple en tamaño y en personal. Kenzaburo y Mao entraron a la clínica y rápidamente una mujer se les acercó —Muy buenos días, bienvenidos a la clínica Motonari; siempre estamos atendiendo a nuestro pacientes con el mejor servicio — los observó unos segundos —A simple vista puedo mirar que traen fiebre —
    En ese instante Takeda y Togashi también entraban a aquel sitio y la mujer los miró —Veo que no se cuidaron de la lluvia; ¿Todos ustedes viajaron juntos?— preguntó y Takeda afirmó —Síganme; los revisará el médico Junjii Kiyomoro— los guió por un pasillo hasta una habitación donde deslizó la puerta para que pasaran, esto lo hacía con mucha velocidad pues el sitio parecía estar en constante movimiento, algo unusual para una Ciudad.
    El doctor estaba arreglando frascos con medicamentos, al parecer revisaba su inventario; giró para observarlos, el hombre ya era bastante anciano.
    Lentamente revisó a cada uno de ustedes; colocó el dorso de su mano para sentir la temperatura, analizó sus ojos mientras observaba las narices rojas que los cuatro tenían, aun se podía oler el aroma de lluvia en sus ropajes, tardó bastante en cada uno de ustedes mientras sus narices sueltas eran los únicos sonidos en la habitación—Buscar refugio siempre ante la lluvia es la mejor decisión, dejarse mojar es como romperse los huesos sólo para fatigarse —dijo mientras regresaba a ver sus frascos, contaba uno, dos y tres mientras buscaba el cuarto; los tomó y entregó a cada uno, todos tenían un líquido en su interior —Cada frasco equivale a quince monedas; si lo toman estarán como nuevos mañana — miraba a la puerta como si esperara que la mujer regresara —Si no lo hacen mañana sufrirán las consecuencias de una enfermadad que no fue tratada a tiempo —


    • PV= 100
      Mal descansado (-6 en defensa)
      Enfermo (-4 en defensa)

    • PV= 60
      Mal descansado (-1 en defensa)
      Enfermo (-4 en defensa)
      Resistencia (+1 defensa)
      Avaricia (-2 suerte)
      Katana (+12 fuerza)

    • PV= 60
      Mal descansado (-1 en defensa)
      Enfermo (-4 en defensa)
      Agilidad (+2 defensa)
      Avaricia (-2 suerte)
      Katana (+18 ataque)

    • PV= 60
      Mal descansado (-1 en defensa)
      Enfermo (-4 en defensa)
      Buena reputación (+2 suerte)
      Timidez (-1 suerte)

    • PV= 60
      Mal descansado (-1 en defensa)
      Enfermo (-4 en defensa)
      Agilidad (+2 defensa)
      Avaricia (-2 suerte)









    [​IMG]
    Dojo norte (Natsu)[​IMG]

    El maestro del dojo miró tu postura y bufó —Creo que te has equivocado de dojo; aquí honramos el uso de las armas —dijo señalando a sus alumnos con espadas de madera —Si quieres entrenar con nosotros tendrás que hacerlo con una espada de madera— dijo mientras uno de los alumnos le acercaba una a Natsu —Siempre es bueno usar forasteros para medir la fuerza de mis alumnos; Konohamaru, será tu oponente— dijo el maestro mientras uno de los alumnos se colocaba frente a ti; era alto y de cabello negro obscuro, su mirada no era distraída como la de los demás alumnos, al parecer este hombre ya había entrenado allí por un tiempo.

    —Yo, Konohamaru pelearé por el honor de mi dojo y para reverenciar las enseñanzas de mi maestro— dijo el alumno que ya estaba frente a ti, retándote.

    Tu oponente es nivel 2:
    Nivel 2 (Aprendiz): (EXP 3,000)
    • Tirar un dado de 16 caras. Este representará el ATAQUE
    • Tirar un dado de 10 caras. Este representará la DEFENSA. (el dado de defensa nunca cambia)
    • Tirar un dado de 5 caras. Este dado representa la SUERTE de tu personaje; si en el dado sale “4” o “5” se le sumarán +5 de ataque.
    • Tirar un dado de 5 caras. Este dado representa un ESQUIVE de tu personaje; si en el dado sale “5” esquivarás el ataque de tu oponente
    • Puntos de vida= 70


    • PV= 60
      Mal descansado (-1 en defensa)
      Voluntad (+4 ataque)
      Timiez (-1 suerte)
     
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    rapuma

    rapuma Maestre

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    Kenzaburô

    Alzó las cejas al oír el precio que el médico decía. Él creía en las medicinas aunque pocas veces pudo costearse de una. Simplemente cuando enfermaba se pasaba la temporada escondido hasta que se recuperase.

    —Es curioso como una profesión tan honesta como la suya tenga objetivos distintos a lo que la gente crea. A veces me olvido que toda la gente culta trabaja para el Imperio y no para el pueblo.

    Ni siquiera hizo amago de observar su pobre economía. Miró a todos los que le acompañaban.

    —No lo quiero. Con una ducha caliente estaré bien.

    Se hizo a un lado a esperar que el resto decida que hacer. En su terquedad Kenzaburô era invicto.
     
    Última edición: 21 Agosto 2020
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    Kaisa Morinachi

    Kaisa Morinachi Crazy goat

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    Mao "Ryouma"

    El agarre de Kenzaburo siempre era fuerte, pero en este caso no agresivo. Volteó a verlo, notando sin problemas la tristeza en sus ojos. Le sostuvo la mirada, con esa mezcla entre preocupación y tristeza. No había tenido de otra, ¿verdad? Era llevarla consigo, o haberla dejado a su suerte, eligió protegerla. Estaba agradecida por eso.

    Entonces, la voz y expresión de Kenzo cambiaron. Estaba sonriendo y hablando con ternura, logrando sacarle una leve sonrisa a la niña. Volvió a su expresión amarga de siempre en cuanto retomaron la caminata.


    Mao "Ryouma"
    En la Clínica.

    Manteniendo la solemnidad que la fiebre y el cansancio pudieran permitirle, ingresó acompañada de Kenzaburo a la clínica. Era notablemente más grande que la de Nara, ¿afectaría aquello también los precios? Una mujer rápidamente les atendió, Mao mantuvo su expresión amargada en todo momento. No alcanzó a formular palabra para cuando llegó Takeda y el otro, respondiendo por todos. Se adentraron aun más en el lugar, llegando al salón donde se encontraba el médico.

    Se dejó atender sin formular palabra, siguiendo sin quejas los pedidos del doctor. Suspiró con pesadez en cuanto el señor dio su conclusión, 15 monedas por frasco era un fastidio, pero también entendía el riesgo de no tratarse a tiempo. Valdría la pena...

    —Tch —chasqueó la lengua, con clara molestia en su rostro, al escuchar las palabras de Kenzo—. Espero sepa perdonarlo, señor Kiyomoro —habló mientras rebuscaba entre sus prendas el saquito donde guardaba sus monedas—. De seguro la fiebre le fundió el cerebro —prosiguió observando de reojo como Kenzaburo se apartaba un poco—... Eso, o ya estaba así a causa de sus efectivos métodos —se le salió una sonrisa socarrona.

    Había que ver, hace unos momentos derramó lágrimas por él, y ahora lo denigraba. A veces simplemente no controlaba su lengua. Contó en silencio las monedas, volviendo a guardar el saquito entre sus prendas al conseguir las necesarias.

    —Estaría agradecida con dos frascos, señor —pidió respetuosa, volviendo a su expresión amarga, levemente más enfadada. Le entregó las 30 monedas correspondientes al hombre.
     
    Última edición: 21 Agosto 2020
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  19.  
    John Whitelocke

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    Soga no Hideyoshi 曽我秀吉

    En la Casa de Armamento

    "El Dojo del Sur..."

    —Entiendo, le agradezco su buena predisposición y la contraoferta que me ha hecho. Veré que puedo hacer para conseguir ese amuleto... en caso de no obtenerlo volveré igualmente para cambiarla por una kodachi nueva. De conseguir el senninbari entonces me llevaré ambas kodachi y las ciento cincuenta monedas a cambio de esta espada. Lo veo más tarde.

    Se marchó camino a la clínica, antes de pasar por el dojo del sur tenía que ver a su grupo. Quizás alguien lo acompañase, alguien que desee colaborar con él.

    "El líder se llama Tsunemoto... odia las armas y tiene un senninbari, seguramente sea sintoísta, quizás pueda engañarlo para que de algún modo me entregue ese amuleto así sea temporalmente..."

    Hideyoshi trataría de cumplir esta misión para poder satisfacer al herrero y a cambio obtener su preciada pareja de kodachis gemelas. Pero antes de todo pasaría por la clínica, estaba enfermo, pero sobre todo necesitaba comentarle su situación personal al grupo, quizás alguien se dispusiera a acompañarlo en esta misión personal... de no ser así, la llevaría a cabo por su cuenta.

    Hacia el Hospital/Clínica
     
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  20.  
    Bruno TDF

    Bruno TDF Usuario VIP

    Libra
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    Togashi
    Clínica

    Kenzaburo y Mao habían llegado antes que ellos. La clínica era un sitio amplio y en constante movimiento. Togashi llevaba años sin entrar a una. Las evitaba por miedo a que alguien lo identificara y lo retuviera en su interior aprovechando la debilidad causada por cualquier enfermedad. Las pocas veces que había caído bajo los efectos de un malestar físico, sólo se dedicaba a resistirlos. Pero con su espíritu renovado y con personas a su lado que compartían su destino, se limitó a mirar con tranquilidad a su alrededor, como si todo el diseño del lugar le resultara novedoso. Una mujer se les acercó y, de una sola mirada, supo por lo que habían pasado y qué era lo que padecían.

    “Sin duda tenemos un aspecto pésimo” pensó “Pero toda situación cuenta con una ventaja: así no nos verán como una amenaza”

    Se dejó llevar hasta el lugar donde el doctor Junjii Kiyomoro los atendió. No dijo nada ni cambió su expresión calmada cuando el anciano apoyó la mano en su frente, aunque en ese momento fue consciente de lo mucho que ardía su cuerpo. La cabeza le dio una puntada, de tal forma que tuvo que apretar los labios para soportarla.

    Buscar refugio siempre ante la lluvia es la mejor decisión, dejarse mojar es como romperse los huesos sólo para fatigarse —dijo antes de darles unos recipientes con un líquido en su interior— Cada frasco equivale a quince monedas; si lo toman estarán como nuevos mañana. Si no lo hacen mañana sufrirán las consecuencias de una enfermedad que no fue tratada a tiempo.

    A Togashi no le hizo ninguna gracia el precio de aquella medicina, y Kenzaburo pareció compartir su reacción, con la pequeña diferencia de que se marchó del lugar confiando su suerte a un baño caliente. Lo observó irse sin más. Le preocupaba un poco su actitud, más que nada por la seguridad del clan: no se le olvidaba que tuvieron que huir de Tsu debido a sus acciones precipitadas, por muy justificadas que estuvieran. Pero ya había aceptado formar parte de los Minamoto después de que Takeda les contara su historia, por lo que guardaba esperanzas de que tendría más cuidado en los días venideros. Parte de sus inquietudes se disiparon cuando Mao bromeó sobre la actitud del Ronin, al punto de que una sonrisa estuvo a punto de asomar a sus labios… Le recordaba un poco a su hermana pequeña, pero el hecho de verla en sus recuerdos hizo que su expresión se apagara un poco.

    Me la llevo —dijo, extrayendo las quince monedas de un bolsillo oculto en su vestimenta.

    Con ellas pagó la medicina del doctor Kiyomoro y se quedó mirando a Takeda, a la espera de que terminara de concretar la compra de la suya.
     
    Última edición: 21 Agosto 2020
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