One-shot Florecimiento [Gakkou Roleplay | Shiroki]

Tema en 'Mesa de Fanfics' iniciado por Zireael, 23 Abril 2020.

  1.  
    Zireael

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    Título:
    Florecimiento [Gakkou Roleplay | Shiroki]
    Clasificación:
    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    3499
    Debí haber leído para la uni pero aquí estoy, sacándome un fic de la manga. Prueba de que me puedo aventar 3k de lo que sea, no solo de porno (?)
    Alguien que me pare, ayuda. A las 4 pensé que terminaba de corregirlo en media hora, pero de repente son las 5:30 *c mata*

    Personajes: Mimi Honda, Katrina Akaisa, Shiori Kurosawa, Hiroki Usui. Breve aparición del idiota, digo, de Joey Wickham.
    Yugen holi de nuevo (?)
    El título se lo puse porque ya de verdad el cerebro se me había secado en este punto, el archivo en drive literal se llama "The heck is this", memeo.










    Florecimiento





    Mimiko Honda siguió con el rabillo del ojo cada movimiento de Kurosawa, atenta, consciente de que podía salir con una estupidez en el momento en que le diera la gana.

    La vio acercarse al molde del postre recién preparado, cortar un par de trozos y guardarlos en una taza. Hacía lo mismo casi cada día en que se juntaban a cocinar en el club, a veces incluso cuando las cosas no resultaban particularmente bien o a Watanabe algo se le pasaba de fuego.

    También sabía lo que hacía después, al salir del club. Más de una vez la había visto caminar fuera de la academia y otras tantas la había visto ya sentada en el parque… entregándole el recipiente a Usui.

    Kurosawa era una chica rara. Burlona pero también… extrañamente maternal.

    En ese gesto, que ella apreciaba clandestinamente desde la ventana de su transporte de princesa, era capaz de notarlo. Eso y que quizás Shiori Kurosawa era, en el fondo, una genuina estúpida.
    Luego de que se pelearan debió saberlo, pero el hecho de que pareciera inconsciente de los sentimientos detrás de sus propias acciones era lo que la había dejado casi sin duda alguna.

    Se acercó, levantando algunos de los utensilios para llevarlos al lavabo y, casi como cuando Kurosawa la provocaba, soltó la pregunta.

    —¿Cuándo piensas decírselo? —Vio que la azabache detenía sus movimientos un momento, antes de seguir. Era idiota para unas cosas solamente, estaba segura de que sabía a qué se refería.

    —¿De qué hablas, Honda-san?

    Frunció el ceño mientras seguía su tarea, sin mirarla. Quizás no era más que una orgullosa de mierda.

    —No son pareja pero te gusta, ¿no? —Pudo jurar que Shiori había dejado de respirar—. El chico perro.

    —Qué va. —Lo había soltado así, sin más, a pesar de que por un instante hubiese parecido que le iba a dar algo.

    —Te he visto.

    A Shiori se le escapó una risa nasal, bastante falsa a decir verdad, mientras tapaba el contenedor.

    —Que le lleve comida de la que preparamos no quiere decir nada.

    —Le diste tu bento aquella vez.

    —Hubiera hecho lo mismo por Watanabe. —Fue su respuesta—. O incluso por ti, pero eres una princesa y no necesitas nada de eso de mi parte. ¿No lo harías tú por Hodges-san?

    Muy mal ejemplo. De hecho, ese ejemplo solo la delataba.

    —Eres una maldita estúpida, Kurosawa.

    —¿Qué mierda te pasa ahora? No dije nada malo, Honda, por Dios no todo lo que-

    —Cierra la boca. Deja eso —respondió, tosca, mientras tomaba el molde con el postre restante y le quitaba la espátula de la mano con la misma brusquedad—. Nosotras terminamos de recoger, solo estás estorbando con la cabeza puesta en el perro dopado.

    —¡¿Qué dices?! —Estaba a punto de írsele encima.

    —¡Que te vayas! —sentenció y la miró por fin, sus ojos azules chispeaban y la hicieron detenerse en seco—. Ve con él de una vez, ¿eres imbécil?

    Shiori permaneció estática, con el ceño fruncido unos segundos, hasta que sus gestos se suavizaron considerablemente y se permitió sonreírle a Honda, quizás por primera vez sin ningún dejo de burla en sus facciones. ¿Era agradecimiento?
    La rubia enarcó una ceja y le dio la espalda, regresando a lo que estaba haciendo.
    La de la mecha azul tomó el recipiente, luego sus cosas y salió de la cocina. Bajó por las escaleras con paso rápido y cuando estaba por salir la detuvo una voz aterciopelada que conocía bastante bien.

    —¿De nuevo, Kurobaka? —Akaisa estaba apoyada en los casilleros, con un cigarrillo sin encender entre los labios.

    La mirada de Shiori recuperó su aire pícaro.

    —¿De nuevo, Akaisa-senpai?

    La mayor soltó una carcajada. Había que admitir que Shiori sabía jugar. Despegó la espalda de los casilleros y se acercó a la menor, rodeándola.

    —Llevas semanas haciéndolo, Kurosawa. —La vio tensarse, pero sorprendentemente guardó silencio—. ¿Planeas decírselo pronto?

    Joder, ¿estaba en un complot con Honda?

    —Tú llevas semanas tirándote a Wickham y nadie te reclama por ello.

    Otra carcajada de parte de Katrina, que se había detenido a su lado.

    —Deberías dejar de negártelo a ti misma con tanta fuerza, bonita. No tiene caso, ¿no te das cuenta?

    —¿De qué coño hablas?

    —Tu máscara. —Katrina se cubrió la mitad del rostro con la mano, ocultando su ojo azul y luego la inclinó un poco hacia la derecha, descubriéndolo de nuevo. A veces de verdad recordaba a una suerte de bruja, hecha de fuego, humo e intuición, o quizás a un kitsune, con esa habilidad de cambiar de forma con cada persona con tal de mantenerse a salvo—. Usui te la quitó y no lo sabes. Le muestras tus sentimientos reales, quizás porque él parece no entenderlos y eso te alivia.

    La vio apretar los labios, contrariada, como si no hubiese sido realmente consciente de ello hasta ahora y cuando iba a responder, Katrina continuó hablando, sabía lo que iba a decirle la menor.

    “¿Qué sabía ella de sentimientos?”

    >>Que no quiera los sentimientos no significa que no sepa reconocer el amor.

    ¿Amor? La mandíbula de Shiori tembló mientras volvía a cerrar la boca y clavaba la vista en el suelo. Tragó grueso, sintiendo el corazón en la garganta.

    Recordó el día en que conoció a Honda, con ese maldito orgullo, y sus comentarios extraños. Las ganas que había sentido de aflojarle los dientes al escucharla referirse a su senpai de aquella forma tan despectiva.
    La forma en que quería cuidarlo, dándole su bento, intentando secarlo aquel día en que tanto había llovido y como era de esperar, no había llevado un paraguas consigo, llevándolo siempre con ella… como si quisiera mostrarle el mundo.

    Pero eso era normal, ¿no? También había querido cuidar de Nagi y también le importaba la amargada de Katrina. Aún así, sus labios formularon la pregunta.

    —¿Qué es diferente? —murmuró la azabache, con un hilo de voz. Afuera el cerezo había florecido y la brisa arrancaba los pétalos de sus flores. Sintió que Katrina posaba el dedo índice sobre su pecho, justo debajo del lazo del uniforme.

    —Aquí. —Shiori notó las heridas y las cicatrices en los delgados dedos de Akaisa—. Chicas como tú o Vólkov deberían saber muy bien lo que llevan dentro… pero tú no lo sabes, ¿o sí? No lo sabes desde que perdiste a Kaoru.

    Sus ojos color atardecer se opacaron un poco, como el cielo antes de una tormenta. Retiró la mano de Akaisa de golpe y suspiró.

    —Deja de hablar de cosas de las que no tienes idea, Katrina.

    Shiori se dispuso a seguir su camino.

    —¿De no recibir amor de un padre? —La escuchó decir a su espalda, tomándola por sorpresa. La voz de Katrina era más seria que nunca—. Sé más de la cuenta.

    Notó a la menor apretar el contenedor que sostenía entre sus manos.

    —¿Qué se supone que haga de todas formas? —Akaisa notó el nudo que tenía su kohai en la garganta. Nunca había visto a Shiori llorar, ni siquiera el año en que su hermano murió, pero allí estaba… porque lo había entendido—. ¿Decírselo nada más? Joder, Katrina, ¿no lo has visto? Es un denso. ¿Qué se supone que haga él con esa información? ¿Lo ves capaz de aceptarla? Porque yo no.

    —No creí que fueras así de tonta. ¿Tanto miedo te da su reacción?

    —¡¿Qué crees?! —La voz usualmente tranquila de Kurosawa vibró en el metal de los casilleros y Katrina notó el temblor en su cuerpo.

    Joder, no has entendido una mierda, Shiori. Eres igual de densa que Usui.

    Las expresiones de la mayor se suavizaron como nunca antes y su voz, usualmente tosca, pasó a ser similar a la de Shiori en un día normal. Si se forzaba lo suficiente, casi podía ser el tono que la de la mecha azul usaba con Hiroki cuando no estaba fastidiándolo. Paciente, cuidadoso, casi… como una caricia.
    El tono de voz que buscaba aplacar un huracán.

    —¿No lo entiendes, Shiori? Usui ha estado deseando entenderte desde el día en que te conoció. —Los temblores en el cuerpo de la menor se tornaron más bruscos, se estaba forzando por contener las lágrimas sin éxito alguno. Estaba aterrada—. ¿Que qué va a hacer con esa información? Pues eso, entenderte por fin. ¿No es acaso lo que quieres tú también, que alguien te entienda? Usui se lanzaría de la azotea si tú haces lo mismo y si no, te atraparía antes de que tocaras el suelo. Los lobos son así.

    Desde el día que la conoció.

    Dolía, porque sentía que le había estado mintiendo, que nunca había sido realmente honesta con él, a pesar de que le brindaba el mayor de sus cuidados y atenciones.
    Y no ser honesta con alguien a quien intentaba demostrarle que el mundo no era malo era una putada, sobre todo si la mierda que decía Akaisa era cierta.

    Así son los lobos.

    Pasos, justo detrás de Katrina. El cuerpo de Kurosawa se quedó congelado un instante.

    —Hey, cariño, atrapa.

    Shiori se giró, con el miedo grabado en sus cristalinos ojos naranja y atrapó con una mano lo que el recién llegado le lanzó. Un pañuelo hecho una bola, que dudaba muchísimo fuese suyo.
    Wickham apoyó el peso de su cuerpo en los hombros de Akaisa y le guiñó un ojo a la menor, dedicándole una sonrisa torcida.

    Otro kitsune.

    >>Lástima que estés por ir a encontrarte con el cachorro amargado, sería divertido que nos acompañaras.

    Lo vio quitarle el cigarrillo apagado a Katrina de los labios y los gestos de la mayor recuperaron algo de su dureza.

    La de la mecha azul se apresuró a limpiarse el rostro con el trozo de tela, negándose a dejar que más gente además de esos malditos yōkai la viesen llorar.

    —Ni de coña me metería contigo, Wickham. —Soltó de mala gana.

    El moreno se encogió de hombros y empezó a andar, arrastrando a Katrina consigo.
    La azabache permaneció clavada en su lugar, con el pañuelo en una mano y el contenedor en la otra. Inhaló aire con fuerza buscando recuperar la compostura y dejó la academia con paso lento.

    .

    .

    .

    Los cerezos del parque, así como el del patio norte, habían bañado el suelo con sus pétalos rosados.
    ¿Había llegado antes por eso de que Honda prácticamente la había echado de la cocina? Al parecer.
    Aunque bueno, eso le ayudaba a tomarse un rato más para calmarse y lo cierto es que lo necesitaba. Se dejó caer con pesadez en una de las bancas, con el postre en el regazo y las manos a ambos lados de su cuerpo.

    ¿Por qué? Maldita sea, ¿por qué?

    Llevó sus manos su rostro y el cabello la rodeó, agitado suavemente por la brisa.
    De toda la gente, de todos los idiotas, ¿por qué Usui? El denso, problemático y raro Usui, que necesitaba encontrarle el por qué a cualquier cosa que hiciera y que, claramente no estaba preparado para que le soltara una estupidez como aquella.

    Era cierto que se dejaba hacer a su antojo y que con el pasar del tiempo era cada vez más dócil, pero no es que hubiera sido difícil lograr eso. Desde el principio parecía que su carácter calmado y maternal, a pesar de sus tintes burlones, había logrado ponerle un freno la personalidad voluble del chico perro.
    Como si en el fondo no fuese más que un cachorro perdido, necesitado de un afecto que no sabía dónde o cómo encontrar.

    —Kurosawa.

    La voz ronca de Hiroki la hizo separar el rostro de sus manos y alzar la vista hacia él, notó a Ike correteando a sus espaldas.

    —Senpai.

    Los ojos dorados de Usui se detuvieron en los naranja un instante, antes de que desviara la mirada.
    Shiori tenía los ojos irritados, ¿había estado llorando? ¿Otra pelea con la necia de Honda? Qué cabrona enana tan insistente, joder. Además, ¿por qué había llegado antes que él?

    Se sentó a su lado con pesadez, ya ni se molestaba en preguntarle si no tenía un mejor lugar a dónde ir. Lo tenía, el punto es que no le daba la gana.

    La vio llamar a Ike y el perro se acercó, enérgico, hasta ella que lo acarició con mimo mientras le hablaba. Notó la taza que reposaba en los regazos de la muchacha, una risa nasal se le escapó y luego soltó un pesado suspiro. No había manera de entenderla, ¿o sí?
    Antes de que pudiera siquiera pensar otra cosa, ella extendió la taza frente a él, sin mirarlo a pesar de estar a su lado.

    —Hoy te traje tiramisú. Se lo había prometido a la princesa, ¿recuerdas? Creo que quedó bastante bien.

    Te traje.

    ¿Qué? ¿Ella creía que la broma que le había soltado el día que la conoció era una promesa? Vaya chica más tonta.
    Tomó el recipiente y supo lo que haría inmediatamente después, esculcar en su mochila hasta dar con una cuchara envuelta en una servilleta.

    Habían detalles en su carácter que seguían siendo un misterio y muchas de las cosas que hacía seguían tomándolo por sorpresa, pero lo principal, todo lo que tenía que ver con su insistente cuidado y mimo seguía una rutina tan bien establecida que empezaba a aprenderla de memoria.

    Su compañía en la escuela, las veces que le ofrecía parte de su bento, ese extraño ritual de llevarle parte de lo que cocinaban.
    ¿Esa era la verdadera Shiori? No lo tenía muy claro, pero era tan… reconfortante.

    Dio el primer bocado, con aquel aire posesivo que se había comido la mitad del bento que le había ofrecido tiempo atrás, y la sombra de una sonrisa se formó en su rostro, que en general estaba cubierto siempre por una mueca tosca. Sabía que lo habían preparado en grupo, pero en el fondo estaba allí, la mano de Shiori. También había aprendido a distinguirla, sobre todo en ese postre de niños mimados. El dulce combinado con el amargo del café en el fondo recordaba un poco a ella de por sí.
    Agradeció que no lo estuviera mirando.

    —¿Pasó algo con Honda? —preguntó, fingiendo desinterés, después de otro bocado. Tenía la vista clavada en Ike, echado entre los pétalos de cerezo en el suelo.

    —¿Ah? —Lo había mirado con el rabillo del ojo un instante—. No, nada. Bueno, me hizo sacada de la cocina pero… creo que fue para ayudarme.

    —¿Desde cuándo Honda te ayuda con algo?

    La escuchó reír, una risa suave, quizás resignada y recorrió la silueta de su cuerpo con la mirada. Las ondas de su cabello oscuro, la larga mecha azul, su piel nívea, su cuerpo delgado, los muslos rodeados por las medias del uniforme. Se reprendió a sí mismo y desvió la mirada, sintiendo el color subirle al rostro.

    Maldita sea, ¿qué pasaba con eso?.

    —Senpai. —Lo llamó y él se limitó a responder con un sonido, para que supiera que atendía a ella mientras seguía comiendo—. ¿Te gustó?

    —Para que Honda y Watanabe te hayan ayudado estaba bien —soltó aunque no sonó demasiado convincente.

    —No, eso sí lo hice sola. Ellas prepararon otra cosa antes y luego les dije del postre.

    El corazón de Hiroki le dio un vuelco en el pecho. Por alguna razón que fuese algo que había hecho solo ella cambiada la situación, no tenía ni puta idea de por qué. ¿Lo hacía más especial acaso, por el simple hecho de que la diosa que era Shiori lo hubiese preparado y le hubiese traído?

    Qué equivocado estaba, joder. No había manera de que él, el lobo, consumiera a Shiori hasta convertirlo en sí mismo. En el universo alterno del que había salido esa chica y al que lo estaba llevando, era ella, el pajarito, quien lo estaba absorbiendo y él… él se dejaba hacer.

    Lo que le aceleraba el corazón era miedo, ¿quizás? ¿Pero cómo iba a tenerle miedo a Kurosawa? No era a ella, era a sus sentimientos difusos e incomprensibles.

    —Senpai.

    —¿Qué quieres, Kurosawa?

    La vio revolverse incómoda en su espacio, hasta que se incorporó y dio unos pasos hacia el frente, para luego pasarse la mano por el cabello, en un gesto claramente nervioso, aprendido de él.

    Miedo.

    La saliva se le tornó espesa en la boca, mientras esperaba que siguiera hablando.

    —¿Recuerdas que casi le aflojo los dientes a Honda cuando te llamó perro de aquella forma tan horrible?

    El solo recuerdo logró arrancarle una risa ronca al muchacho, que fue suficiente respuesta. Ver a Shiori soltar picotazos tenía su gracia.

    >>Creo que ya entendí por qué.

    De nuevo el corazón descontrolado en su pecho, en el pecho de ambos de hecho.
    ¿No era obvio ya por qué? Eran amigos, ¿o no lo eran? Maldita sea, claro que lo eran, aunque pareciera un sinsentido para algunos o para ellos mismos.

    —¿Qué coño es lo que intentas decir? —Su voz fue como un extraño gruñido. Seguía sintiendo el sabor del tiramisú en la boca.

    —Que lo siento. —Eso no aclaraba nada—. Quizás no fui del todo honesta contigo hasta ahora.

    Shiori tragó grueso y el silencio que recibió de Hiroki se sintió extrañamente aplastante a pesar de que estaban al aire libre.
    ¿De verdad debía decírselo, así como así? Aunque lo cierto es que… no veía un mejor momento que ese.
    Su estúpido corazón delicado y quizás hasta romántico, el corazón que tenía algo de esperanza, que deseaba ser entendido, le decía a gritos que allí en el parque lleno de pétalos de cerezo, con la compañía de la adorada mascota de su senpai y luego de haberle entregado aquel postre que había traído con tanto mimo… era el momento perfecto.

    Era el mundo colorido, suave y capaz de brindar calor que tanto deseaba mostrarle. Es más, si tuviese que inventarse ese mundo, sacárselo de la manga para él, lo haría sin dudar.

    —Kuro-

    —Te quiero, Usui. —Las palabras salieron en tropel, como si las escupiera y sintió que las lágrimas volvían formarse en sus ojos.

    No. No frente a Hiroki, mierda.


    El chico perro parpadeó, absolutamente confundido, con la vista clavada en la espalda de Shiori y la sangre le regresó al rostro. Abrió la boca, pero de ella no salió ninguna palabra.

    ¿Por qué?

    >>Como sea, supongo que me iré a casa.

    Espera, Kurosawa, ¿dónde demonios está tú “te veo mañana en la escuela”?

    Estaba huyendo. Él lo sabía, estaba huyendo, encerrándose para impedir que cualquiera la alcanzara. De repente estaba siendo malditamente huraña, como un animal salvaje que no tiene idea de qué hacer ante la presencia humana.

    Para de cuidar a los demás, joder.

    Hiroki dejó el recipiente vació con la cuchara en el lugar que ella había estado ocupando hace apenas unos segundos justo cuando Shiori había comenzado a andar, se levantó y logró asirla por la muñeca. La calidez de su piel aceleró aún más su corazón.

    Lo quería. Lo quería, maldita sea. ¿A quién cojones le importaba por qué?

    —¿Dónde mierda crees que vas, idiota?

    Cuando la atrajo hacia sí lo notó, el grueso cristal que amenazaba con romperse si daba un solo paso más, sus ojos de atardecer oscurecidos.

    Esos condenados ojos.

    La presionó contra sí y la sintió tensarse, totalmente ajena al cuerpo que la envolvía de repente. Su oscuro cabello le hizo cosquillas.

    Hace… ¿Hace cuánto no la abrazaban? Por alguna razón no podía responder a esa pregunta y odiaba no poder recordar algo tan cálido como aquello.

    Sus brazos respondieron solos, rodeando la espalda del torpe cachorro y un suspiro entrecortado la delató. El cristal había cedido, en silencio, como un vaso que aparece con una grieta de un día para otro, y las lágrimas fluyeron despacio por su rostro, perdiéndose en la ropa de Hiroki. Lágrimas de alivio.

    Soltó una risa floja y sintió que él apretaba más el agarre en torno a su cuerpo.

    —Supongo que no me di cuenta que ya estaba en casa —murmuró contra su pecho. Podía escuchar los latidos de su corazón, acelerados pero rítmicos—. Lo siento, senpai.

    La voz del muchacho, significativamente más suave de lo normal, la hizo cerrar los ojos.

    —Hay que ver lo tonta que puedes ser, Kurosawa.
     
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  2.  
    Kaisa Morinachi

    Kaisa Morinachi Crazy goat

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    No llevo ni dos segundos y ya me emocioné XD
    Esto me soltó una risa XD
    "Y no es que Honda quisiera ayudarla, es que tan solo no soportaba estar alrededor de gente estúpida... y no quería verle cometer sus mismos errores" (SorrySiNoCalza)
    Esto ya me empezó a doler (?)
    Mira, chica, si me haces llorar te ganas el premio por ser el segundo escrito con que lo hago (?)

    ¿Eso fue un escalofrío en los hombros? Sí.

    ¿Saben que es sonreir con los ojos? Puede que no, porque puede que me acabara de inventar el concepto XD Básicamente no sonreír, pero que la felicidad la exprese cejas y ojos, casi como una sonrisa, si; estoy analizando la imagen mental de todo esto, ahora, continuare leyendo.

    Nooooo, mi bebe (laadoptócuandonosepuedecuidarniella) ;w; no lloreeeee.

    ;w; ;w; ;w; Me encanta no tener que recalcarte cosas gramaticales ni nada, porque de por sí escribes muy bien, por lo que puedo pasar directamente a chillar:

    ¡Dios, chica! XD Una de las cosas más emotivas que he leído, más aun cuando recién me vengo a dar cuenta hace poco del cariño que le agarre a tu niña >:'3 Y tú me la haces llorar tanto triste, impotente y feliz ¿En un mismo escrito? ¿Quieres que me de algo?

    Nah, mentira, me encantó XD Tipo, si tuviera que recalcar una parte que me gustó sería cuando en clases te dicen "Subraye lo importante del libro" y todas la paginas terminan amarillas chillón, tal cual.

    Es que estos dos son tan, tan lindos, y tan buenos para ellos mismos que no puedo no agarrarles cariño XD Y verlos al final, abrazaditos, con lo que me gustan los abrazos sdlskdlskdlsds, broche de oro. Tipo: calma dudosa -> tormenta -> paz, sería el inicio, desarrollo y final, resumido según yo (?)

    Todas las interacciones valieron oro y yo re feliz con eso: de ver más facetas de la Kuro, porque así de paso la entiendo (comotodosensumundodesean,alparecerXD) Y me puedo ir contenta a imaginarme más fanfics (?????)

    Ya, esto no es un comentario, soy yo fangirleando, así que no se que tanto aporte (?) No me culpen (?)

    Con eso, me despido, esto es hermoso y punto.

    PD: No lloré, pero si me emocionó como cuatro veces XD (AparteDeEstarMentalmente"Ahhhhhhhhh"TodoElRato)
     
    Última edición: 23 Abril 2020
    • Adorable Adorable x 2
  3.  
    Yugen

    Yugen D e p r e s s e d | m e s s

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    Como Mori, no sé si voy a poder comentar decentemente sin chillar como desquiciada a cada segundo, pero prometo hacer mi mayor esfuerzo.

    Antes bien *small inhale*
    AAAAAAAAAAAAAAAAA ME MUERO ESTO ES TAN PERFECTO Y TAN SIGNIFICATIVO Y LA CANCIÓN Y TODO ES UNA OBRA DE ARTE GRACIAS POR TANTO Y PERDÓN POR TAN POCO (?????

    Okya. La verdad tengo que decirte que me sorprendió un ovario y medio cuando me dijiste que usarías a mi niña pendeja en esto. Pero lo cierto es que, como te dije ayer por perfil, la has retratado de forma perfecta. Mimi haría eso, porque los rodeos innecesarios la cansan, porque es una persona directa y porque en el fondo tiene la necesidad de volver la pseudo felicidad que tuvieron en algún momento sus padres uniendo parejas por ahí. Así que si fuese realmente consciente de los sentimientos de Shiori por el chico perro haría justo esto y sin dudarlo un instante. Incluso si su relación sigue siendo, como puedo ver aquí, de total rivalidad (?)

    Dejando eso de lado, he amado la aparición de Kat, esa conversación tan significativa con Shiori, como logra leerla sin que ella diga nada, saber lo que ella siente incluso antes de que ella lo sepa o puede que incluso antes de que quiera aceptarlo. La apreciación de Kat como kitsune me ha encantado, porque totalmente la veo como tal xD Es el Yōkai sabio y experimentado en la cida que viene a iluminar su camino a seguir <3 De Joey no diré mucho porque no tengo yo mucha simpatía por los fuckboys (?

    Y EL FINAL. ESE FINAL ME HIZO CHILLAR COMO DESGRACIADA GURL. Creo que realmente Shiori teme mostrar sus sentimientos como son, porque tras la muerte de su hermano mayor se negó a mostrar cualquier indicio de debilidad. Amar a Hiro es, de hecho, una grieta en su escudo y eso la aterra. Pero era, realmente lo que él estaba esperando escuchar. Es como si hubiera un puente bien firme entre ellos, solo eso los separa, pero Shiori es reticente a cruzarlo. Pero luego, cuando finalmente lo cruza, él está ahí, esperando por ella con los brazos abiertos y yo te juro que me da algo asddggj

    El "supongo que no me di cuenta de que ya estaba en casa" es tan significativo después de todo lo que esta niña ha tenido que pasar para llegar a este punto que te deja una sensación súper agradable dentro del pecho. Y la canción en conjunto con las palabras tejen un entramado perfecto, dulcemente emotivo, que realmente logra calar el alma.

    Ha sido precioso Yáahl. No esperaba para nada leerlo tan pronto y fue una sorpresa súper linda. Como te dije amo a estos niños—a todos, hasta Joey (?)—, amo este rol que me saqué de las narices por los loles y que se está convirtiendo en algo tan soft y tan significativo, y te amo a ti. Ya lo sabes, pero lo repetiré hasta el infinito (?)

    Tienes una narración fluida y prolija, con una gran capacidad para plasmar y transmitir sentimientos. Y eso realmente no es nada sencillo así que te felicito por eso. Nuevamente gracias por esto.

    Ja ne <3
     
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