Feliz día blanco

Tema en 'Relatos' iniciado por Ruki V, 19 Marzo 2015.

  1.  
    Ruki V

    Ruki V Usuario común Elfo Bloguero de Enero

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    Escritora
    Título:
    Feliz día blanco
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    Para todas las edades
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    1
     
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    820
    //Okay, debo decir que estoy increíblemente molesta porque escribí esto hace un año y medio para un concurso o actividad que no recuerdo cómo acabo... pero ¡no estaba en mi ficha de autora! Estaba en mis notas de Facebook, porque ahí dejaba a veces algunos de mis primeros escritos para FFL. Y es gracioso porque, aunque lo escribí en Agosto, trata del Día Blanco (celebrado en Japón) y se celebró hace menos de una semana. Y, bueno, me gustó mucho escribirlo, me gustó el resultado, y aunque ignoro por qué no estaba publicado y me da mucha rabia, simplemente lo publico de nuevo, con esta larga e innecesaria queja. Lo siento mucho. Gracias por entrar a leerlo.
    __________________________________________________________________________________________________________________

    Mi nombre es Kaiga y tengo 14 años. Por si les interesa, soy rubio de ojos azules y de estatura promedio. Me gusta mi cabello desaliñado… pero en fin. Ayer fue el día 14 de Marzo, mejor conocido en Japón como el Día Blanco. Muchos de mis amigos recibieron chocolates, tarjetas y declaraciones de amor el mes pasado, así que el día de ayer se dedicaron a corresponder (o en algunos casos, rechazar) lo que recibieron. Mientras tanto, yo me fui a vagar a la plaza. Casi literalmente a vagar.


    Me senté bajo la sombra de un árbol, recargando mi cabeza en mis brazos y mis brazos en el tronco. Con la pierna derecha alzada sobre mi rodilla izquierda, observando el panorama. El viento soplaba con tranquilidad. Era un día aburrido.


    Me puse a pensar en lo estúpido que me parecía todo eso del San Valentín y el Día Blanco. Creo que esos días fueron creados para que la gente no deje de comprar cosas para hacer chocolate, tarjetas y cosas por el estilo. Es cosa de economía: Nada que ver con el amor. Que por cierto... ese sentimiento… soy tan ajeno a él.


    Crecí en un orfanato; de ahí todos mis amigos. Todos, y a todos los adoptó una familia ya, excepto a mi. No he recibido ni dado amor de ningún tipo. Por eso también es que no encontraba sentido a estas fechas.


    Me relajaba bajo el árbol suspirando cada cinco minutos con el obvio panorama: Parejas que se acababan de formar caminando tomadas de las manos, hombres correspondiendo mujeres, al menos dos propuestas de matrimonio y como ocho parejas de niños de primaria o jardín de niños. No me tocó ver más que a las personas pasar en pares… excepto a una.


    Me di cuenta de que se hacía tarde y la gente dejaba de ir o se iba del lugar. No era mi intención irme; me senté derecho aún bajo el mismo árbol y miré muy entretenido el césped. Qué cosas, me encontré un trébol de cuatro hojas. He oído que son de buena suerte. Seguía mirando al suelo, y cuando levanté la mirada me percaté de esa única presencia solitaria (aparte de mi) en ese día.


    Para nunca haber experimentado el amor, me dije a mí mismo “Cupido, ¿no crees haberme flechado en la fecha equivocada?”.


    Parecía tener mi edad. Tenía el cabello castaño y largo hasta la espalda baja, recogido con un moño rojo, con flequillo bien peinado. Sus ojos eran rojos y brillaban como rubíes. Brillaban con tristeza. Su mirada no poseía expresión, pero sus ojos lucían tan tristes. No pasó mucho hasta que dejó de poder retener la lágrima que rodó por su mejilla. Luego suspiró.


    Me puse de pie, aún con el trébol en la mano, y me dirigí hasta ella. Estaba en cuclillas, casi de rodillas, al centro de la plaza.


    —Hola.— le dije —No nos conocemos pero creo que una chica linda como tú se vería más linda sonriendo.
    —Ho-hola…— me miró un poco extrañada y luego sonrió un poco —Es que no ha sido mi día de suerte…
    —Entonces toma esto— le doy el trébol.
    —Pero tiene cuatro hojas; son difíciles de encontrar. Consérvalo.
    —No lo necesito, ya me dio la suerte de encontrarte a ti.


    Me sonrió de un modo más sincero. La ayudé a ponerse de pie y le limpié la lágrima de la mejilla.


    —Cuéntame de tu mal día.— le dije.
    —N-no creo que sea de tu interés.
    —Vamos, seguro puedo levantarte el ánimo.
    —Pues es que… hace un mes, m-me le confesé a alguien y… esperaba s-ser correspondida hoy.


    Le tomé el rostro por la barbilla un poco sonrojado.


    —¿Pero a que clase de estúpido podrías no gustarle?
    —T-todos me dicen cosas, por mi t-tartamudeo y mis ojos de c-color extraño.
    —Pero si tus ojos son muy bonitos.


    Estaba sonrojada, poco más que yo. Me sonrió y me dio las gracias, al tiempo que su teléfono en un papelito y un beso en la mejilla. Voy a llamarla, apuesto a que tiene el trébol en el buró junto a su cama. O eso haría yo. Vaya, el Día Blanco me ha hecho darme cuenta de lo cursi que soy.
     
    Última edición: 19 Marzo 2015
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