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Historia larga Fanfic - O.N.E: Melodías de la Vida

Tema en 'Originales' iniciado por Sorel Rodriguez, 13 Octubre 2016.

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    Sorel Rodriguez

    Sorel Rodriguez Robot que aparenta humanidad Comentarista destacado

    Leo
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    Por fin finalizo con la lección 23, exactamente poco antes de hacer este post; cuando publique el siguiente capítulo explicaré más a detalle la razón por la la lección 23 fue un reto y dolor de cabeza, porque sí, todavía no la voy a publicar. Prometo que lo haré mañana domingo sin falta (a menos que me vuelva a quedar sin luz, y espero que no sea así), actualizaré por la tarde o tarde-noche cuando regrese de casa. No lo publicaré ahora porque es muy noche, ya que todavía necesito volver a leer para corregir (la mayoría) de los errores que tiene antes de publicarlo, y sé que de por sí se me pasan muchos, no quiero imaginarme si intento leer con lo cansada y agotada mentalmente ante este odisea de capítulo. Y también necesito estar en mi laptop para publicar (porque en ella las palabras no se pegan), e igual se me olvidó cargarla xP

    Aprovechando este anuncio, quiero agradecer a cada uno de los que comentaron en este post, por que el capítulo que viene será largo, así que no quiero ahuyentar a los lectores con más palabras.

    Zurel
    Te aseguro que después de este capítulo en adelante, Grayish Bullet tendrá un poco más de participación en la historia. Y sí, es evidente la enemistad que siente Alma hacia María, y es que Alma es un libro muy abierto, si algo no le gusta, aunque no lo diga, sus acciones lo demuestran. Y gracias por notificarme esos errores, el corregidor que utilizo “corrige” las palabras, por lo que a veces, sin darme cuenta, elije automáticamente una palabra similar a la palabra original que iba a utilizar.
    Y me gustó que mencionaras la relación entre Marco y Frank, ya que así es; es una rivalidad amistosa.
    Reydelaperdicion
    Disculpa que en este capítulo no me haya enfocado en el proceso musical de Grayish Bullet, ya que como pudiste notarlo, me quise enfocar en otro tema. Sin embargo, diré un pequeño adelanto; el capitulo 24 se centrara un poco en como les va en el ámbito musical y en los ensayos. Te aseguro que no te defraudará. ya veremos un poco de Grayish Bullet desde ese punto.

    Sobre lo de hipócrita, no creo que sea la palabra correcta para describir a Diego, pero si te doy la razón para que creas eso. Aunque, todavía no se sabe si Diego habló de ese tema con Marco, pero ese es otra historia… porque sí, he estado meditando en escribir una precuela que cuente el comienzo y final de The Archangel Boys, y detallar en ésta lo que ocurrió y la razón por la que el grupo no funcionó. Aunque como lo mencioné, por el momento es una idea pero creo que tiene potencial para tener su propia historia contada.

    Muchas gracias por el apoyo y agradezco mucho lo sincero que eres.
    Borealis Spiral
    Bienvenida de nuevo (¿?) Me alegró leer tu comentario. Que importa que tardes cinco o diez capítulos en leer o comentar, sabes que la historia estará aquí. Me alegra saber que el rumbo de la historia te esté gustando.

    Y… no te metas con mi pequeño Recluta que es el chiquiado de la escritora. Mas eso no significa que no esté de acuerdo contigo, ahí si que Marco no vio por el futuro de Los Eslabones. Pero ya veremos si ese hecho es o no malo para el grupo.
    Claro… amar al Chivo es amarme a mí, no por nada está inspirado un 90% en mí¿? xD

    Mori
    De nuevo, muchas gracias por el apoyo. Por cierto, tu comentario me causó gracias, primero porque el que Octavio llamase a Ema y Luci de esa forma fue por la razón que comentaste; un poco para molestar a los “machos” del grupo. Y sobre la paranoia de Marco, esperemos que no llegue a esos extremos. Por cierto, me alegra que hayas mencionado sobre el cambio de punto de vista sobre Marco, era mi intención en este capítulo. La perspectiva desde si mismo (osea Marco) es muy diferente a la que pueden tener otros de él.
     
    Última edición: 10 Marzo 2018
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  2. Índice: Lección #23.-Viernes
     
    Sorel Rodriguez

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    Leo
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    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Fanfic - O.N.E: Melodías de la Vida
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    28
     
    Palabras:
    7012
    Este capítulo será un poco diferente a lo acostumbrado. Ya verán la razón. Sin embargo, necesitaba escribirlo para poder continuar con la historia, pueda aparentar no tener una finalidad, pero si la tiene, aunque eso se apreciará más adelante, así que...


    ...disfruten de la actualización.


    Lección #23.-Viernes



    —Muchachos, ya que mañana es fin de semana largo, pensé en que podíamos ir al Montecillo y acampar ahí, ¿qué les parece la idea? —propuso Marco a los miembros del grupo.

    Todas las miradas se enfocaron en su persona. La idea les pareció muy buena y al guitarrista le pareció increíble la idea de ir y no se hizo esperar para comentarlo. Todavía más porque nunca había ido al lugar, así que ansiaba saber como era el Montecillo. Gabriel, aunque desconocía lo que era el sitio, estuvo de acuerdo en ir a acampar, sería una buena experiencia para desestresarse un poco.

    —¿Y qué es ese lugar? —inquirió Chivo.

    —Creo que es un lago —contestó Edwin, tampoco estando seguro de lo que era.

    —En realidad es un manantial —corrigió Marco.

    Marco conocía muy bien el Montecillo porque cuando niño su padre los llevó varias veces y dos veces si habían quedado ahí. Fue una de las mejores experiencias que recordaba de su niñez e invitó al grupo deseoso de volver a recordar aquellos días de antaño. Por lo que se alegró al saber que estaban dispuestos a ir, no obstante, uno de ellos no pareció agradarle de todo la idea.

    —¿Ocurre algo? —terminó preguntando curioso ante el rostro inexpresivo de Chivo. Le pareció extraño que no se emocionara o que estuviera de acuerdo, no era muy propio de él.

    —¿Mañana? No, es imposible, tengo cosas que hacer —mencionó.

    —¿Cosas que hacer, tú? —bromeó Marco—. Vamos, Chivo, ¿no puedes posponerlas para después?

    —Claro que no, no se pueden.

    —¿Y qué es lo que vas a hacer como para no acompañarnos? Nos iremos mañana temprano y regresaremos hasta el domingo.

    Oi, que tengo vida social. Aprovecharé para visitar a María y a mi padre.

    —Tenía pensado invitar a María.

    —¿Eh? ¿Y crees que ella aceptará ir siendo la única mujer en un grupo de hombres?

    —También tenía pensado invitar a Alma, a su prima y a Alex.

    —Acompáñanos, Enrique. Entre más personas vayamos, será mejor.

    —¿Por qué siento que estás dando excusas, Chivo?

    —No son excusas —respondió al líder.

    —Quizá no quiera ir porque no sabe nadar —mencionó Edwin al atar cabos y al ser la única posibilidad por la que no quisiera ir.

    —¿No sabes nadar? —preguntó Gabriel—. No creo que sea un gran problema, es pienso.

    —¡Pero de qué tienes miedo, Chivo! —comentó Marco—. Lo más hondo es el centro y a Edwin le llegaría al cuello.

    —¡¿Y por qué me pones como ejemplo a mí?!

    —Está bien, está bien, iré —terminó desistiendo ante la insistencia de sus compañeros—. Iré con la condición de que no me voy a meter al agua, ¿okey? En realidad, eso de la acampada se escucha bien. Me apunto pues.

    Con eso en mente, terminaron de ensayar otra de las canción nueva que Marco compuso. Y antes de que anocheciera, Chivo llamó a María para invitarla. Avisaron a Alejandro si podría tener el permiso de sus padres para que los acompañara y, al final invitaron a Alma quien llamó a su prima. A su vez, a eso de las diez de la noche, Marco sacó las dos tiendas de campaña que tenían guardado en el garaje de la casa. Agradecía tanto que su madre guardara todas esas viejas cosas en aquel lugar, después de todo, muchas de ellas tenían un valor sentimental.

    Al día siguiente, muy temprano por la mañana Gabriel, Chivo y Marco fueron a conseguir algunas cosas que les harían falta como un par de hieleras, algunas lámparas, una pequeña cocina de gas o en su defecto una parrilla, vasos como platos desechables, bolsas, un encendedor y por supuesto un cargador para poder mantener las pilas de los celulares llenas. A María se le encargó la comida mientras que a Alma y a Diana se les encargó conseguir los utensilios para el aseo. Debían ir preparados, se quedarían dos noches.

    Una vez dieron las doce del medio día, Gabriel fue a recoger a todos. Se dirigieron al Montecillo.

    El Montecillo era en realidad el nombre de un pueblo rural que quedaba a poco menos de una hora de la ciudad donde vivía Marco, hacia el noroeste del estado. No obstante, el abuelo del actual dueño del manantial compró un enorme terreno del cual nació un manantial. Cercó aquel lugar y lo hizo un lugar turístico, cobrando algo de dinero por la entrada. Con los años se popularizó y tomó el nombre de pueblo por ser el lugar más famoso del lugar.

    —Aquí hace calor, abran las ventanas —alzó la voz Chivo mientras se hacia un poco de aire con el cuello de su camisa—. ¿A quién se le ocurre tener las ventanas cerradas con este calor que hace?

    —Que asco —dijo Edwin escandalizado—, abran la ventana que alguien se está pudriendo aquí, Chivo.

    —A mi qué, Rec, yo no fui —Chivo abrió rápidamente la ventana quien para hacerlo tuvo que atravesar a Alejandro pues estaba en medio de este último y de Edwin.

    La camioneta comenzó a llenarse de polvo y tierra.

    —Chivo, cierra la ventana que se se está metiendo toda la tierra —comentó Marco desde el asiento de copiloto.

    —No, no, que aquí atrás apesta —dijo Edwin abriendo la ventana de su lado.

    —Aquí el único sospechoso eres tú, ¿qué comiste anoche?

    —Cierren la ventana que no quiero llegar toda sucia al lago —comenzó a decir Diana, molesta por el actuar infantil de los muchachos.

    —Gabriel, diles algo —dijo Alma secundando a su prima. Tampoco le agradaba la idea de empolvarse—. ¡Marco!

    Gabriel tan solo suspiró sin poder creer que aquellos estuvieran haciendo tanto escándalo. A él que le gustaba manejar en silencio.

    —Haremos que ese par limpien el carro cuando regresemos —comentó Marco. Después miró por la ventana, pensativo.

    —¿En que piensas? —preguntó Gabriel—. Has estado distraído desde la mañana.

    —¿Tú crees? He estado pensando en que deberíamos tocar en la fiesta que se hace en el barrio de San Pedro.

    Esa declaración tomó por sorpresa a Gabriel y si no fuera porque iba en el volante lo hubiera visto al rostro.

    —¡¿Escucharon?! —dijo Marco mirando hacia atrás para buscar a Chivo y a Edwin—. Dentro de dos semanas vamos a tocar en la fiesta de San Pedro, así que mentalícense para eso.

    —No sabía que en ese fiesta se podía tocar —dijo Edwin.

    —Podemos pedir permiso. No creo que tengamos problema, tocaremos gratis después de todo.

    —¿Y esa fiesta es grande, como las que se hacen en Aguas? —cuestionó Chivo.

    —No, no es muy grande —contestó Edwin—. Solo dura dos días. Aunque nunca he ido y eso que me queda cerca del barrio.

    —Oye Marco, ¿estás seguro que estaremos listos para entonces? —preguntó Gabriel.

    —Necesitamos ponernos las pilas, si no comenzamos a cantar con un publico nunca sabremos si estaremos listos para tocar en un lugar con más personas.

    —Eso es cierto —susurró Gabriel.

    A diferencia de Marco, Gabriel, Edwin y Chivo nunca han tocado o cantado con varios espectadores. Esa fiesta sería perfecta para comenzar a tocar bajo las mirada de muchas personas. La fiesta de San Pedro se celebraba cada año en el barrio del mismo nombre. No era una fiesta muy grande y era la segunda más popular de la ciudad, por lo que el publico presente sería el más indicado para personas que no han tocado con espectadores.

    —Además, debemos ensayar mucho para tocar en el Festival de Aguas.

    —¿Hablas del Festival Hidrocálido?

    —Gabriel, no te pongas nervioso, y menos tú, que eres el mejor del grupo, estarás bien, solo toca como siempre lo has estado haciendo. O ¿estás preocupado por ellos dos? —señaló hacia atrás.

    —No, no es eso. Es que lo mencionas tan de repente que me tomó por sorpresa, eso es todo.

    —Quería que fuera una sorpresa, pero es mejor que lo sepan ahora. Lo bueno es que el festival será hasta verano, para cuando llegue el día, ya habremos tocado en muchos lugares.

    Una vez llegaron, Gabriel buscó un buen estacionamiento y mientras los pasajeros bajaban al igual que bajaban las cosas, Marco se acercó al dueño para pedirle permiso de acampar en el lugar. Él le informó que no se podía por las reglas, pero ya sabiendo eso, había pedido a los muchachos que colaboraran con algo de dinero —obviamente para cooperar con la gasolina —para pagarle al dueño y dejarlos acampar. Solo de esa forma el hombre aceptó dejarlos pasar dos noches en el Montecillo. Los muchachos, especialmente Alma, Diana, Alejandro corrieron alegres a ver el manantial. Dejaron sus pertenencias bajo la sombra de un árbol y sin esperar más se quitaron la ropa que tenían puesta para dejarse solo el bañador que se mantuvo bajo el vestuario normal.

    Los demás buscaron el mejor lugar para pasar el día mientras le echaban un ojo el lugar. Marco se dio cuenta que a pesar de los años el lugar no pareció cambiar mucho. Lo nuevo era que habían agrandando la pequeña tienda y ahora era más amplia. A pesar de ser un fin de semana largo, no estaba repleto de tanta gente, tal vez se debía a que aprovechaban el puente para ir a otros lugares.

    —¿De verdad no trajiste traje de baño, ni toalla ni nada? —preguntó Marco a Chivo una vez vio que todos ya vestían sus respectivos trajes de baño, listos para meterse al agua en cualquier segundo.

    —Ya lo dije, yo no me meto ni loco al agua.

    Chivo desvió la vista hacia Edwin y sonrió con malicia al percatarse de la cara de bobo que tenía cuando vio a las muchachas con sus trajes de baño —especialmente a Alma que era realmente llamativo—, Morales se acercó a Edwin y rodeando su cuello con el brazo, lo tomó por sorpresa y cuando obtuvo su atención, Chivo le susurró:

    —¿Serás el salvavidas oficial de las damitas?

    —¡D-de que hablas! —respondió el joven sonrojándose al mismo tiempo que desviaba la vista—. Ya bájale a tus bromas —dijo, avergonzado. Luego vio a María en traje de baño, y como si hubiese quedado hipnotizado al verla en bañador, se le quedó mirando sin pudor alguno. Recibió una palmada en la espalda por parte del pariente.

    —Ándale, te comportas o tendré que mandarte al rincón —Lo miró con seriedad.

    —Lo siento —Se disculpó apenado.

    Lo siento —repitió Chivo mientras observaba como el chico, regañado, tomaba asiento donde Marco y Gabriel se mantenían platicando.

    Poco después las chicas, quienes ya se habían metido al agua, invitaron a los varones a que se metieras. Mientras se hacia la hora de comer, decidieron hacer una pequeña competencia de caballería para que las parejas perdedoras fueran a preparar la parrillada. Las parejas fueron Marco y Alex, Gabriel y Alma y Edwin y Diana, éstos últimos fue la primera pareja en perder al minuto de empezar.

    —¡Vénganos, Marco! —gritó Edwin desde su posición, enojado porque había sido Alma quien sin contenerse había ido a por su prima a la fuerza y tomándola desprevenida la empujó.

    —Mejor hay que ayudarles —dijo Diana mientras se acercaba a una distancia prudente y salpicaba a Alma como a Gabriel. Deseaba que perdieran.

    —¡Eso es trampa! —refunfuñó Alma, moviéndose inquieta—. Ustedes ya perdieron... no pueden hacer eso...

    —Nunca dijimos que no se podía apoyar a su equipo favorito —dijo Marco entre risas—. Vamos, Alex, empuja con más fuerza que Alma no se romperá.

    María, quien estaba sentada al lado de su hermano siendo simple espectadora, al ver la desventaja que tenía el pobre equipo de Gabriel, se metió al agua para ayudarlos y empezó a mojar a Marco y a Alejandro.

    —Traidora —dijo Marco, queriendo mojarla también.

    —Sea hombre que tu tienes a Diana y a Edwin de tu lado —dijo María. Ahora fue Edwin quien dirigió el agua hacia ella por orden de Diana para evitar que continuara.

    La pelea fue reñida porque ninguno quería desistir. Ningún dúo quería perder ya no tanto por preparar la comida sino por el orgullo. Al final, la victoria se la llevó Gabriel y Alma, con un movimiento que nadie se esperaba de ninguno de los dos. Gabriel había desequilibrado a Marco desde el agua al mismo tiempo que Alma tomaba a Alex de los hombros, desconcentrándolo por unos instantes y lo halaba hacia ella al momento en que Gabriel retrocedía, provocando que Alex terminara cayendo al agua.

    Los perdedores prepararon la mesa como la comida. Aunque al final los vencedores ayudaron a los demás. Una vez terminaron de comer, mientras hacían la digestión, algunos decidieron charlar mientras que otros jugaban a algunos jugos de mesa que habían llevado para pasar el rato. Por otro lado, Diana y Alma decidieron caminar un poco por los alrededores. Alma, a petición de su prima, le tomaba alguna fotos mientras Diana posaba.

    —Últimamente me he sentido algo intranquila —comentó Meza.

    —¿Por qué? —preguntó Diana mientras veía las fotos que le gustaban y borraba las que no le gustaron como salio.

    —Mmm —Fue la respuesta de Alma.

    —Te estoy poniendo atención —Miró a su pariente—. Ahora me dices o me dejas como estaba.

    —No es eso. Es que…

    Le tenía mucha confianza a Diana, no solo la consideraba como su prima sino como una amiga. Como era hija única, consideraba a Diana como aquella hermana mayor que nunca tuvo. Necesitaba contarle algo que había estado reteniendo en su pecho desde hace tiempo y deseaba salir. Diana esperó a que Alma continuara.

    —Pienso decirle a Marco que me gusta.

    Diana abrió los ojos tan grandes como le fue posible al escuchar tal confesión. Por un momento dudó lo que escuchó.

    —¡¿Estás loca?! —le dijo en voz baja, como temiendo que alguien las escuchara—. ¿Y por qué harías eso?

    —¿Cómo que por qué? —cuestionó en tono ofendida—. Porque me gusta y quiero que sepa lo que siento por él.

    —Okey, pero baja la voz. Alma, piénsalo bien…

    —Ya lo hice y por eso estoy decidida… —Frunció el ceño al ver como Diana negaba con la cabeza—. No hagas eso, ¿quieres? No me gusta cuando mueves así la cabeza, me molesta.

    Diana continuó moviendo la cabeza exasperando a Alma todavía más.

    —Te recomiendo que no lo hagas, y tú sabes bien la razón —Alma hizo una mueca y desvió la vista porque sabía a lo que se refería—. Alma, no lo arruines. Si le dices la verdad, quizás te arrepentirás el resto de tu vida.

    Quería lo mejor para su prima y lo último que deseaba era verla triste por tomar una decisión que podría destruir el vínculo que ella tenía con Los Eslabones. Y mucho menos en este tiempo pues Alma le había estado informando la situación que el líder del grupo hizo para evitar los malos entendidos. Una declaración de tan grandes magnitudes solo alejaría a Marco de ella.

    —¿No lo vas a hacer, verdad? Alma, eres una chica muy inteligente y sé que no quieres alejar a Marco de tu lado.

    Era mejor que por ahora, Marco fuera solo el crush de Alma.

    Alma cruzó los brazos y no dijo nada. No pudo dialogar más. Diana la miró, insistentemente, esperando una respuesta; una respuesta que no salía de ella y nunca salió. Pero la prima confiaba en que Alma callaría sus deseos y no diría nada que pudiera estropear lo que ya estaba formado. Y ella estaba consciente en la posición. ¿Por que el amor tenía que ser tan cruel? Alma estaba locamente enamorada de Marco. Por ahora dejó zanjado el asunto —aunque sabía que tarde o temprano sus sentimientos vencerías la razón y se lo confesaría todo—. Las dos regresaron con los demás.

    —Alma —Alex la llamó una vez la vio pues la había estado buscando.

    Ella se detuvo y esperó a que él acortara distancia.

    —Me preguntaba si querrías ser mi compañera en el dominó —dijo.

    —¿Al dominó?

    —Sí, es que vamos a jugar al dominó.

    Alma levantó la vista para ver la mesa preparada con las fichas de dominó. Tenía tiempo que no jugaba y después de lo sucedido sería buena idea despejar la mente jugando un rato. Estaba apunto de decirle que sí mas su garganta quedó muda al ver que Marco y María tomaban asiento. Eso solo significaba que habían hecho pareja.

    —Lo siento, Alex, se me da fatal el juego —terminó diciendo a pesar de que fue ella junto a Diana quienes llevaron el dichoso juego—. Dile a Diana, ella sabe jugar muy bien.

    —Claro… aunque yo tampoco sé jugarlo bien y Marco y María tampoco saben, es lo que me dijeron. Es solo para pasar el rato —contestó, muriéndose de vergüenza por dentro al darse cuenta que había sonado insistente y es que le agradaba la idea de que Alma fuera su pareja.

    —Bueno —dijo ella, sonriendo sin ganas—, con más razón deberían jugar con alguien que sepa las reglas y eso. Además, me siento cansada y he estado bajo el sol por varias horas, me gustaría descansar.

    —Tienes razón. Perdón por molestarte. Espero descanses bien —Dio la vuelta y buscó a Diana para que fuera su pareja en el dominó.

    Por otro lado, Alma tomó asiento y miró como los cuatro se les veía muy divertidos jugando, por un momento se le antojó envidiable la escena y deseó también jugar. Mas no sabía que hacer con esos sentimientos que le despertaba Marco; quizá debió aceptar y unirse al juego en vez de negarlo. Ahora que lo pensó mejor la actitud que tuvo con Calveiro no fue la mejor. Pero sintió que era demasiado tarde. Esos cuatro jugaban, Chivo, Edwin y Gabriel se había perdido a quien sabe donde mientras ella estaba sola.

    Un par de horas después, los chicos decidieron meterse al agua antes de que se volviera más tarde. Ya solo quedaba un par de familias y en el agua, solo ellos. Se volvió más tarde. Marco salió y secándose con una toalla, abrió una lata de cerveza. Observó a su alrededor y vio a Chivo no muy lejos de ahí, despreocupado mirado como su prima y María se pasaban una pelota de playa. A Diana le había caído muy bien ella y es que María se dejaba querer. Sin embargo, la mirada de Marco estaba enfocada al menor de los Morales, dibujó una sonrisa al ocurrírsele algo.

    —Gabriel —Marco le hizo señas para que le prestara atención y luego apuntó a Chivo—. Vamos a empujarlo al agua.Entre los dos será más fácil.

    Gabriel levantó la ceja. No deseaba ser participe de una maldad tan grande.

    —No me animo, Marco.

    Marco miró un poco desilusionado a Gabriel por ser tan recto y no querer unirse a una simple broma.

    —¿De qué hablan? —preguntó Edwin curioso mientras agarraba una soda de la nevera. Marco vio la oportunidad perfecta.

    —Edwin, vamos a empujar a Chivo al agua.

    Sin pensárselo dos veces, el joven asintió. Los dos, desde atrás, se acercaron con cautela a Chivo. Cada uno de un lado a otro. Marco con señas contó desde el tres al uno, aumentaron la velocidad y se fueron contra él, tomándolo por sorpresa. No obstante, tan solo lo movieron un par de pasos porque para la sorpresa de ambos Chivo no se movió más de su lugar. Chivo pareció una piedra y sin saber quienes eran los que le jugaban una broma tan pesada, agarró a Edwin para, con una vuelta, arrojarlo al agua y después empujar a Marco.

    —¿Me quieres matarme? —levantó la voz Robles entre tosidos porque había tragado agua.

    —No estás en poción de enojarte, aquí yo soy la víctima —dijo Chivo en tono molesto. Miró a Marco con seriedad una vez nadó a la superficie.

    —¿De qué estás hecho, de piedra? —preguntó Romelí, divertido por el resultado final. No fue el desenlace que deseó, pero fue gracioso el final.

    —Piedras son las que te voy a arrojar —dijo Chivo, todavía molesto.

    —Relájate, solo era una broma.

    —Una broma que terminó mal —habló Edwin saliendo del agua Se miró la ropa, terminaba de ponerse ropa normal. Ahora tenía que volver a cambiarse—. De haber sabido que iba a terminar de esa forma...

    Chivo retrocedió tres pasos hacia atrás al ver que Edwin se le acercaba. A Edwin le pareció curiosa la acción del mayor.

    —Oye, lo siento, no tenía ni idea del terror que le tienes al agua —Se disculpó con total sinceridad.

    —Si no quieren despertar su enojo, es mejor que lo dejen en paz —les advirtió María, disimulando su diversión, al haber sido testigo de lo que pasó—. Así como lo ven, si se enoja de verdad no hay nadie que lo pare. Advertidos están.

    Chivo suspiró un poco más relajado y poco después aquel incidente pasó a segundo plano. La tarde transcurrió entre juegos, risas y charlas amistosas hasta que hubo anocheciendo. Armaron las dos tiendas de campaña. Encendieron una fogata en la cual se reunieron alrededor de ella. Comieron algunos malvaviscos con chocolate y Marco comenzó a tocar la guitarra; tocó algunas canciones y cantaron otras tantas. Las chicas deleitaron a los chicos con sus voces.

    —Muy bien —levantó la voz Chivo para tener la atención de los presentes—, a esto no se le puede llamar una acampada si no se cuentas historias de terror.

    —Sí, hay que contar historias de terror —secundó Diana.

    —Las historias no van a ser ten aterradoras, ¿verdad? —preguntó Edwin.

    —Bueno, Rec, de eso se tratan esas historias de que asusten.

    —Pero ya que Chivo propuso la idea, que el nos cuente una primero —dijo Marco.

    Chivo se aclaró la garganta, preparado para contar. Se notaba lo ansioso que estaba de contar una. Y así fue, contó una sobre los coyotes que rondaban por la cercanía y que había escuchado rumores de que meses atrás se había escuchado la noticia de que un par de chicos que acamparon en ese lugar en la mañana siguiente amanecieron muertos porque los coyotes saltaron la valla. A raíz de eso, se prohibió acampar por lo peligroso que era el Montecillo por las noches. La próxima en contar una fue Diana y luego Alma para finalizar con Marco, quien contó una típica en la que al final se asustaba gritando la última oración o frase, teniendo una reprimenda por todos ante el final.

    —Muy bien—Marco se levantó y propuso una idea—. ¿Qué les parece si nos juntamos en parejas y hacemos una pequeña prueba de valor? Y la pareja o parejas que no cumplan con el reto, el domingo que regresemos paga las pizzas.

    —¿Y cuál es el reto y cuales serán las parejas? —Quisieron saber, agradándoles la idea y aprovechando el sentimiento de haber contado historias de miedo.

    —Las parejas serán al azar —explicó—.En ocho papelitos escribiremos del uno al ocho, se revuelven bien y luego cada quien toma uno, y dependiendo el número se junta con su pareja. Por ejemplo, si Gabriel saca el número 1 y yo el 2, pues nos toca ir a nosotros dos. O si a Alex le toca el número 5 y a Alma el 6, ambos serán pareja. ¿Se comprende?

    Todos comprendieron el modo de azar y una vez eso, Marco continuó con la explicación:

    —El reto consiste en llegar hasta el final del terreno, hasta la malla que divide el lugar. Con el celular tomaran una foto de su pareja tocando la malla, esa será la prueba de que llegaron hasta ahí. Obviamente, quien no tenga la prueba de que llegaron al final, se contara como que perdieron.

    Estando de acuerdo, hicieron los números y mientras Marco los acercaba a cada individuo para que tomaran uno, Alma deseó en silencio que le tocara con Marco. Si el destino los juntaba prometió que le contaría todo. A su vez, Edwin deseó que le tocara con María o quien fuera menos Chivo; rezó por el que no le tocara a Chivo como compañero. Alejandro pensó por un momento lo genial que sería si le pudiera tocar con Alma. Diana quería que le tocara con Gabriel porque de los presentes varones, Gabriel era de su gusto y que si debía caminar para hacer una ridícula prueba, él sería la mejor opción. A su vez, Chivo quiso que le tocara con Edwin porque sería divertido hacerlo asustar.

    Una vez miraron el número que les tocó, formaron sus respectivas parejas y se dispusieron a tomar diferente camino.

    —De todas las personas, me tuvo que tocar contigo —refunfuñó Alma caminando a pasos alargados mientras Diana aumentaba la velocidad para darle alcance. La detuvo al colocar su brazo alrededor del cuello de su pariente.

    —¿Querías estar al lado de un hombre? Es mejor así, sería extraño que uno de ellos estuviera al lado de una jovencita, ¿no lo crees?

    —Eres muy exagerada.

    —O Alex., es muy inofensivo.

    —Pues sí, hubiera preferido que él fuera mi compañero.

    Diana rió.

    —Aquí lo realmente peligroso es pisar con cuidado para no resbalar o caer —dijo ella alumbrando con la linterna de su celular el lugar donde pisaba pero cuando terminó de decir aquello casi cae de bruces sino fuera porque mantuvo el equilibrio.

    Alumbró a Alma y la miró con el ceño fruncido pues había sido ella quien la había empujado.

    —Tú si que eres mala, no me odies tanto. Que si me lastimo vas a ser tú quien me cargue.

    —Mejor pido ayuda —rió Alma. Dio un par de pasos y soltó un chillido al tropezar y sentir que caía.

    —A eso se le llama karma —dijo Diana muy divertida.

    —A donde yo vaya te llevaré —dijo Alma.

    —Pues claro, no puedes vivir sin mí.

    Las dos se miraron. Diana soltó una carcajada y Alma terminó riendo a su lado. Debían pisar con cuidado si no querían caer de verdad.



    ***​


    Alejandro y Chivo caminaban juntos.

    —Me sorprende que Marco haya dicho a esto «prueba de valor» —habló el mayor—, al parecer no sabe lo que es una verdadera prueba de valor. Pero bueno, lo positivo de esto es que bajaremos la comida que comimos.

    Guardó silencio para darle la oportunidad al joven de que hablara algo. Le ponía un poco nervioso estar todo tranquilo, pero tampoco él tendría de que más hablar.

    —Pues si que eres callado, ¿no?

    —Sí…soy más de escuchar.

    —Me entere que estás aprendiendo a tocar la guitarra, ¿cómo te va?

    —Bien.

    —¿Bien? ¿Solo eso? Me esperaba a que me dijeras que muy pronto serías el próximo Tom Morello o algo así.

    Volvió a haber un silencio.

    —¿Y quién es él? —Alex dudó antes de preguntar.

    —¿No lo conoces? Bueno, no te culpo, ni yo sabía quien era, lo supe solo porque comencé a investir un poco de músicos y demás, ya sabes, para estar un poco igualados con Marco, Gabriel y hasta Rec sabe más que yo. Es que siendo sincero, yo no sé mucho de ese mundillo, pero pensé que ahora que estoy en uno, debería saber un poco más de los grandes. Hey, pero hacer eso no solo hizo que me expandiera en ese género, he conocido muchas canciones que son buenas. Ni siquiera sabía que existía el rap rock. ¡Es rap con rock! Eso es alucinante, yo amo el rap, y no tenía idea de que existiera ese género.

    Alejandro se sorprendió conocer eso de Chivo. Se sintió identificado con él, lo mismo le pasó cuando conoció a The Archangel Boys.

    —Ah, y sobre quien es Tom Morello, bueno es un músico, guitarrista, activista... —continuó—, y no me preguntes más porque olvidé lo que leí de él. Solo sé que es alguien muy influyente, genial y que ocupa un puesto alto en los cien guitarristas más grandes de todos los tiempos. Y quien sabe, a lo mejor tu nombre estará algún día apuntado en esa lista, ¿te imaginas? —Comenzó a emocionarse a tal punto en que contagió a Alex.

    —Me encantaría, eso sería genial.

    Sin embargo Alejandro sabía muy bien que los sueños tenían un limite.

    —Aunque, solo me bastaría con tocar la guitarra y formar un grupo.

    —¿Piensas formar un grupo? Eso es interesante, ¿me aceptarías como cantante de él?

    —Pero tu serías el vocalista de Los Eslabones.

    —¡Ah! Es cierto, entonces, ¿no puedo estar en dos grupos?

    Alex rió ligeramente.

    —No lo creo, sería mucho trabajo.

    —Pues que triste, bueno, hay ya conseguirás un cantante mucho mejor que el de Los Eslabones y que el de cualquier otro grupo.


    ***​

    —La historia de los coyotes que contó Chivo no es real, ¿o sí?

    Edwin observaba con los cinco sentidos bien despiertos y casi que se sobresaltaba cuando escuchaba el arrastrar de las hojas con el viento. Como la historia contada por Morales fue la más realista, si que pensó en ella.

    —No. No lo es —contentó Gabriel. Detuvo el paso—. ¿De verdad estás bien? ¿No quieres que regresemos al campamento? —terminó preguntando Gabriel al notar que Edwin había estado algo nervioso desde que emprendieron la caminata.

    —¿Miedo yo? Jajajajaja, que locura —Se hizo el valiente—. Yo solo preguntaba porque hubiera sido muy bueno hacer esta prueba de valor con un poquito de sazón —Continuó caminando—. Además, está en juego mi dignidad. No quiero escuchar al Chivo burlarse de mi porque no pude completar la prueba de valor. Ya lo oigo, ni siquiera he perdido y ya escuchó sus burlas —Se desanimó. Solo había aceptado el reto para demostrar que era digno de estar a la altura de ellos.

    —No quiero sonar inoportuno, pero he notado que te preocupas mucho por como te vemos, ¿se debe a algo?

    —No, a nada —contestó aunque era mentira.

    A pesar de aparentaba estar bien,en realidad tenía un enorme complejo por su estatura y sus facciones delicadas. Sin contar que toda su niñez lo confundieron con una niña.Pese a tener diecisiete años, le molestaba que los demás lo confundieran con un niño de secundaría. Muy pronto cumpliría los dieciocho años, ¿todavía lo seguirían viendo como un niño?

    —En realidad... —comenzó a decir. Gabriel prestó atención—. Quizá si me molesta que Chivo se burle de mi, y de mi estatura.

    —Díselo. Si le dices a Enrique como te sientes y que no te gusta que se burlen de ti, él lo comprenderá. No lo hace por maldad. No es de esas personas.

    Edwin asintió y luego preguntó:

    —Por cierto, ¿por qué le llamas Enrique?

    —Porque se llama así.

    —Sí, sí, pero porque así y no Chivo, todos le llaman así.

    —Es que no me siento muy a gusto llamando a las personas por sobrenombre.

    —¿Aunque a ellos no les importe y le guste que los llamen así?

    —Sí. Es cuestión de gusto. Se me hace difícil llamar a alguien que no se por su nombre.

    —Eres muy amable y recto. Me agradas mucho, Gabriel. Diría que me gustaría que todos fueran como tú, pero creo que la variedad hace divertido a un grupo. Es bueno contar con una buena persona en el grupo.

    —Gracias —Fue lo que atinó a decir—. Por cierto, ¿existe alguna razón en especifico por la que te gusta tocar la guitarra? —preguntó por curiosidad.

    —Me enamoró. Fue algo así como un amor a primera vista. Sabes, siempre soñé en ser guitarrista y hasta simulaba tocar una con el palo de la escoba. Pero nunca pude tener una guitarra en mis manos hasta hace poco que pude comprármela con mis ahorros. Mi abuela me solía decir; «Hijo, no tengo dinero para comprarme una guitarra, pero si para los libros, así que ponte a estudiar» Y yo así lo hacia.

    —¿No te molestaba que tu abuela te negara la guitarra?

    —Sí y no, porque creo, no, sé que mi abuela no tenía el suficiente dinero para comprarme una guitarra, así que lo que gastaba lo hacía en materiales escolares porque eso era lo mejor para mí. Así es como lo veo. Pero nunca deje de soñar en convertirme en un guitarrista. Así que pensé, si ella no puede comprarme una, pues mi responsabilidad es comprármela yo, porque soy yo el que quiere convertirse en guitarrista. Tardé en hacerlo, pero al final conseguí una.

    —Es una bonita historia. Siempre es bueno luchar por los sueños y no darse por vencido.

    —Por eso me alegra mucho el que Marco me haya aceptado en el grupo, sé que tengo mucho en que mejorar, sé que no solo es soñar y ya, sé que debo esforzarme y sé que tarde o temprano, superaré al propio Marco. ¿Y a ti desde cuando te gusta tocar la batería?

    —También desde hace mucho tiempo. Pero debo decir que, hasta hace nada fue que decidí dedicarme a esto en serio. Por poco me daba por vencido.

    —¿En serio? —Se sorprendió de escucharlo decir eso—. Yo no veo la razón, eres de los pocos que conozco que toca como un profesional. Es más, sorpresa me llevé al darme cuanta que estarías en Los Eslabones.

    —¿Y por qué sorpresa?

    —Marco es buenísimo con el bajo y la guitarra, pero tú eres más que bueno, eres un profesional. Me impresión fue, wow, este hombre debería estar en otro lugar. No intento decir que el grupo sea malo, soy el menos indicado para eso pero… me dio esa impresión.

    —Estás exagerando, Edwin.

    —Yo no sé si lo esté, pero fue lo primero que pensé.

    —Estoy bien aquí. —dijo guardándose un «por el momento.» Tenía fe en Marco y que Los Eslabones se convertiría en un famoso grupo. Después de todo, fue Marco quien le dio la oportunidad de ser parte de un grupo, de tocar en uno y de volver a darle esperanza de tocar aquel instrumento que tanto amaba.

    Gabriel un cosquilleo recorrió su cuerpo y es que cada vez que se tocaba el tema, le entraban deseos de tomar las baquetas y crear música con la batería. Los dos continuaron conversando un poco más sobre sus gustos, grupos y músicos favoritos. Era la primera vez que Gabriel y Edwin entablaban una conversación más profunda.



    ***​


    —Es una lástima que no se puedan ver las estrellas —comentó María quien miraba hacia el cielo. Las copas de los árboles cubrían el manto nocturno.

    —Escuchar la naturaleza también es bonito —guardó silencio. Marco detuvo el paso y María también. Los dos escucharon con atención el sonido que generaba el ambiente.

    A los segundos, los dos dibujaron una sonrisa al escuchar. María no evitó soltar una risa ligera al reconocer la voz de su hermano y es que él tenía un tono de voz muy potente. Aunque las cuatro parejas se fueron por diferentes direcciones, el lugar no era precisamente muy grande por lo que era si uno ponía mucha atención podía saber dónde se encontraban los demás.

    —Enrique siempre tan entusiasmado. Por cierto, me alegra mucho que hayas invitado a Alejandro. Pensé que no lo habrías hecho.

    —¿Sabes como se hubiera puesto Chivo si no lo hubiera hecho?

    —Quizá refunfuñón. Aunque también me alegra que él haya aceptado venir.

    —A mi me pareció extraño que se negara a venir —Marco se estiró—. Pero bueno, cambiemos de tema, ¿no has notado que nuestras conversaciones siempre se deben a él?

    A María le causó risa porque tenía mucha razón.

    —Bueno, después de todo fue gracias a él que nos hayamos conocido.

    —Sí, pero es extraño. ¿Qué tal el día?

    —Muy bien, ha sido muy divertido. Ya me hacía falta salir un poco de la rutina de la tienda. Desde la secundaría que no me la pasaba tan bien con amigos. Me alegra que te hayas acordaras de mí y me hayas invitado.

    —Siempre me acuerdo de ti, por cierto ¿quién está cuidando a tu padre?

    —Él todavía tiene las energías para cuidarse solo. Aunque le dije a la vecina si me hacia el favor de ir a verlo de vez en cuando.

    Caminaron un poco más, a paso lento.

    —Deberíamos volver a venir, pero de día —opinó María al no poder disfrutar de la naturaleza, aunque después recordó que estaban en una prueba de valor.

    —Sería una buena idea... María —Marco llamó su atención y cuando la obtuvo, ella esperó a que continuara, le apreció curioso que no dijera nada, mas asumió que se debía a que le iba a mostrar algo porque el bajista maniobró su celular y una vez encontró lo que deseaba, prosiguió:—El otro día estuve escribiendo varías canciones. Y entre ellas escribí ésta —Le entregó el teléfono—, me gustaría saber tu opinión.

    —¿Yo? —Se sorprendió ella—. Creo que no soy la más indicada para saber si una letra es buena o no.

    —Ah, no te preocupes por eso. Siempre es bueno saber la opinión de un externo.

    Ella la tomó y comenzó a leer párrafo por párrafo, al principio algo temeroso por el que podía decirle, sin embargo, aquel rostro formal se fue apaciguando al leer cada letra, cada oración, cada párrafo. Le pareció una letra muy apasionada, muy romántica y terminó gustándole mucho.

    —¿Y bien?

    —¿Qué puedo decirte, Marco? Es muy bonita.

    —La compuse pensando en ti.

    Hubo un silencio. Por unos segundos, ignoró el ruido del viento, de los animales nocturnos, María levantó la vista llena de sentimientos encontrados; estaba asombrada, alegre pero a la vez confundida. ¿Había escuchado bien o sus sentidos la estaban engañando? Sus labios comenzaron a temblar. Su corazón se aceleró pero intentó calmarse y no demostrar algo que no debía hacerlo.Intentó que aquellos sentimientos no salieran a flote sin estar segura de lo que Romelí había dicho o el verdadero significado de dicha oración.

    —Me gustas, María —fue directo por si no había quedado claro—. Eres una mujer maravillosa, me gusta tu sonrisa, me gusta el brillo de tus ojos cuando estás asiendo algo que te gusta. ¿Quieres ser mi novia?

    Ella tuvo el impulso de llevarse las manos a la cara y esconderse bajo ellas, pero se remojó los labios. Estaba impactada, muda:

    —Marco...

    —Estoy preparado para cualquier respuesta, así que se sincera.

    —Marco… —cerró los ojos y por un momento pensó que quizá era un sueño lo que vivía porque el chico a su frente, también le gustaba, pero siempre pensó que ella era inalcanzable para él. Ahora, en esa noche bajo las copas de los árboles, su más grande anhelo se volvía realidad. Sonrió al momento que le regalaba una sonrisa—. A mi también me gustas y sí, quiero ser tu novia.

    Y luego se percató lo cerca que Marco estaba de ella, comenzó a sentir el calor que generaba su cuerpo y deseó abrazarlo y lo hizo porque ahora podía hacerlo. Después, él la apartó delicadamente, acarició su mejilla y acercándose a ella, la besó. Aquella escena terminó en un apasionante beso.

    Se quedaron un rato juntos, platicando un poco más, aprovechando sus primeros minutos siendo una pareja oficial. Después regresaron con los demás. El verdadero objetivo de aquella "prueba de valor" era que Marco y María se quedaran a solas para él poder declárasele a ella.

    Agradeció mucho que Gabriel aceptara ayudarlo con ese "trampita". Esa misma tarde, mientras los demás se mantenían ocupados, se acercó a él y le confesó lo que planeaba hacer. Gabriel no se pudo negar a los sentimientos de su amigo así que decidió ayudarlo. Previamente él había guardado el número 1 y Gabriel el número 2, para al final, dejar el número 1 a María quien fue la última en tomar uno, y luego le cambió el último papel a Gabriel por el número 2.

    La última pareja eran ellos, así que para cuando llegaron ya todos estaban al rededor de la fogata, mostrando la foto que se habían tomado. Todos los presentes dirigieron la vista a María y a Marco, sorprendiéndose cuando los vieron tomados de la mano. Marco levantó un poco las manos para mostrarla a los demás y así vieran que ahora eran pareja. Aquella noticia tomó por asombro a más de uno.



    Fin de la lección.

    Notas de autor:
    Muy bien, aquí explico por qué este capítulo fue una odisea:

    —Tardé más de un mes en terminar dicho capítulo. Es el capítulo al que dediqué tantos días para poder finalizar porque me entró muchos bloqueos (hasta me vi obligada a empezar a escribir la próxima lección). Cuando lo empecé, escribí varios párrafos, pero después de volver a leer lo que tenía, no me gustaba el resultado por lo que borraba lo que llevaba y volvía a empezar. Así fue por muchas veces. Ninguna idea terminaba de gustarme.

    —Este capítulo sufrió demasiados cambios a la idea “original”, aunque sigue manteniendo la esencia, no es nada parecido a la estructura que tenía pensado en un principio. Llegué en un punto en que pensé iba a odiar este capítulo (afortunadamente no pasó, creo¿?) . En la última escena me atore por varias horas; el romance no se me da para nada.

    —No me decantaba en como titular el capítulo. Algunas opciones fueron; Campamento, Acampada, La declaración, entre otros.

    Estoy preparada para cualquier critica, sean honestos, ¿qué les pareció el capítulo? ¿Le faltó algo, hubieran quitado o añadido algo?

    Datos:

    +Sobre la prueba de "valor"; a excepción de la evidente pareja de María y Marco, las otras tres si fueron al azar. Osea que ni yo sabía como iban a terminar hasta que empecé a escribir esa parte del capítulo.

    +Si Marco y Edwin hubieran tirar a Chivo al agua, se iba a armado una buena discusión.

    +Sobre la letra de la canción; no me animé a publicarla porque soy pésima escribiendo letra romántica, (y se supone que Marco es bueno.) Aunque la escribí, terminé omitiéndola. Por cierto, el título de la canción lleva el nombre de Viernes.

    +En el capítulo anterior, escribí el nombre de “Luciano” mal, pues se escribe con “c” no con “s”, ya corregí eso. Cosas que pasan por no utilizar un personaje y al final no recuerdas como se escribía su nombre xD

    Gracias por leer hasta aquí.
     
    Última edición: 12 Marzo 2018
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    Reydelaperdicion

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    Piscis
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    Hola. Es un poco tarde donde vivo, pero no quiero dejar esta historia pendiente de comentario. Tengo que decir que este capítulo ha sido de los que más me ha gustado recientemente.

    He notado faltas de ortografía, además de que en algunas ocasiones en lugar de usar las comas usabas un guión, lo cual me confundió un poco al principio, pensando que se trataba de algo más. Fuera de esos errores, el capítulo fue excelente.

    A mi me gustan los capítulos donde ocurren cosas, pero los capítulos tranquilos, si son bien llevados, tienden a gustarme mucho más. Me gustó casi todo de él (aunque, siendo sincero, creo que el principio fue algo apresurado).

    Ver a la banda aprovechando el tiempo libre para divertirse y entablar relaciones entre ellos fue agradable. Fue muy bien manejado. Me gustó la llegada al campamento, los ratos de diversión entre ellos, la tanda de las historias de terror y finalmente las pruebas de valor.

    La charla entre Edwin y Gabriel fue muy agradable, sobretodo porque ambos compartieron sus experiencias y estrecharon un vínculo. Además fue un intercambio de palabras entre el integrante más profesional y el más novato. No sé si estaba planeado, pero salió bien.

    La que más me gustó fue la de Alex y Enrique. Después de ver como se preocupó por él cuando desapareció, y ver lo mal que se tomó la noticia de que Marco le haya pedido que no fuera a los ensayos hicieron que parezca que Chivo lo aprecia como un hermano, y en este capítulo se sigue viendo eso. Él quiere alentarlo a que siga creciendo, cosa que habla bien de él. Podrá ser bromista y un poco enojón, pero en el fondo esconde una buena persona.

    Me pareció una enorme coincidencia que Marco y María fueran juntos en el juego que propuso él. Sospeché de que había hecho trampa, y sí, tenía razón. Aunque me gustó el momento, creo que habría sido mejor si hubiéramos visto a ambos hablar a solas un poco antes de eso durante el capítulo. Pero el resultado final también me gusta.

    Lo que quiero saber es ver como se tomará Alma este momento. Seguro se atormentará al ver que Marco está con María, quien no le cae muy bien, sabiendo que pudo habersele declarado antes y no lo hizo. Sinceramente, tengo curiosidad en ver como reaccionará. Antes me parecía divertido, pero ahora siento algo de lástima por ella. Veamos que pasa. Además, aun quedan por pasar un tiempo más en el campamento, por lo que ella no podrá irse corriendo a casa para que nadie la vea.

    Eso será todo por ahora. El capítulo me ha gustado mucho. No te preocupes por lo que tardes en actualizar. La historia está muy bien y no pienso irme a ningún lado. Cuando puedas publicar, yo voy a leer. Y sé que los demás también lo harán. No es necesario que te apresures. Hasta el próximo capítulo.
     
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  4.  
    Zurel

    Zurel Camino a la Supremacía

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    Hola.

    Lamento mucho mi enorme tardanza en comentar, al igual que tú, estaba ocupado escribiendo uno de los capítulos de mi historia, en donde sufrí esos bloqueos que se convierten en una pesadilla, dejando eso de lado, paso a comentar el capítulo.

    Ahora entiendo porque dijiste que el capítulo parecía no tener una finalidad, pero vaya que si la tiene, osea, hemos visto la declaración de Marco hacia María y cosas como esas son importantes en una historia, sea o no del género romántico. Debo decir que este es el capítulo más tranquilo de toda la historia, a mi parecer.

    Me gustó mucho las escenas del campamento, la llegada, las bromas que intentaron contra Chivo fue una de mis preferidas, y sobretodo la prueba de valor. La charla de Edwin con Gabriel fue mi preferida, ya que gracias a eso sabemos más de ambos. La escena de Marco y María fue muy buena, antes me gustaba mucho el romanticismo y cosas como esas, ahora ya no tanto, pero siempre es bonito ver algo así en una historia. Me parece que lo has sabido llevar muy bien, a pesar que se te da fatal.

    Lo bueno es que no se puede decir que hayas caído en un cliché de esos grandes, porque casi nunca se ve algo como lo visto en el capítulo en una película. Lo único que no me gustó mucho fue Alex, lo sentí como una especie de robot, no sé, creo que Andro tiene más personalidad que el propio Alex en este capítulo. No tuvo mucho protagonismo como los demás, pero es compresible, aveces un capítulo no da abasto para darle su papel correspondiente a cada personaje, así que no te preocupes, solo procura desarrollarlo como en los capítulos anteriores.

    Me muero por saber la actitud que tendrá Alma, ahora que sabe de la relación de Marco y María, pobre, no quiero ni imaginarme lo que pasará. Lo peor de todo, es que no podrá correr a su casa, así que deberá esperar hasta el domingo. Lo que sí es seguro, es que todo eso afectará en gran manera la relación de todo el grupo en general. Sin duda, lo que ocurra entre Alma y Marco será la atracción del principal del próximo capítulo.

    Note algunos errores, pero no puedo dejártelos en un spoiler porque mi internet está muy lento. y debido a eso, estoy limitado en cuanto algunas funciones del foro. No vemos en la próxima, abrazos.
     
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  5. Índice: Lección #24.- Sábado
     
    Sorel Rodriguez

    Sorel Rodriguez Robot que aparenta humanidad Comentarista destacado

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    Fanfic - O.N.E: Melodías de la Vida
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    Lección #24.- Sábado

    Grayish Bullet ensayaba. Tenían como regla no escrita la de ensayar los fines de semana, pero con antelación, ensayaban entre semana si ninguno de los miembros tenía algún compromiso; lo decidieron de esa forma porque Luciano y Octavio estudiaban, mientras que Emanuel y Frank trabajaban. Y por la misma razón de que solo ensayaban dos días por semana, se tomaban con mucha seriedad los días de ensayo. En ese momento todos se mantenían concentrados en cada uno de sus instrumentos mientras el vocalista cantaba la canción que había compuesto Diego para la música que hizo Frank.

    Because the forbidden is the most desirable. Because the forbidden is the most desirable —Terminó Lusiano de cantar al mismo tiempo que la batería, el bajo y la guitarra finalizaban.

    El tiempo fue perfecto.

    Los aplausos del compositor de la letra no se hicieron esperar y la cabina se llenó de ellos, resultando en que todos lo miraran. Luciano se acercó a una silla donde tenía una botella de agua y tomó de ella. Cantar le secaba la garganta.

    —Wow, me ha gustado el resultado. No puedo creer que yo haya escrito la letra. —dijo Diego, entre sonrisas, mientras observaba a cada uno de los integrantes, uno por uno—. Con el bajo y la batería la canción sonó genial.

    —Eso es cierto —comentó Frank y luego se dirigió al baterista—. Octavio, continúas desordenando tus fills. Me pareció curioso porque el otro día lo habías hecho bien.

    —Siento eso —reconoció el joven—, es que la canción del otro día era diferente y me hice bolas en esta.

    —Lo comprendo, pero debes centrarte en ordenarlos, si no los ejecutas bien nunca dejarás de ser un principiante.

    —Ensayaré la canción en casa —dijo el joven, entusiasmado.

    Poco después, Frank miró a Luciano. Este último esperó con atención la crítica del líder, después de todo, era la primera vez que cantaba esa letra en acompañamiento.

    —Tú estuviste perfecto —terminó diciendo.

    Lusiano hizo una mueca de triunfo mientras se lo restregaba a Octavio, quien se limitó a cruzar los brazos. Y mientras aquellos discutían sobre que la batería era más difícil que cantar o que ser el vocalista también era complicado y demás, Frank desvió la vista en busca de Furtado pero no lo vio. Diego señaló la puerta y Frank salió de la habitación; sí que el hombre se esfumaba como la misa pólvora.

    Batista se dirigió a la sala de fumadores donde Furtado ya se encontraba con un cigarro en la mano y hablaba por teléfono.

    —… ya te lo dije, compra el que más te guste. —Le dio una calada al cigarro y expulsó el humo y luego le ofreció al recién llegado, quien negó—. Me da igual si es rojo o café...

    Su novia y él habían comprado un nuevo apartamento y ella lo estaba remodelando. Furtado era un fumador compulsivo. Desde que estaba en Pt Stone, arriba del escenario se le conocía con el apodo; «El Bajista Humeante», dando referencia a que, aunque no lo llevaba encendido, siempre tenía un cigarro en la boca, e igualmente a que tocaba el bajo apasionadamente. A pesar de ser regañado constantemente y el que dijeran los medios que era una mala influencia para la juventud, Emanuel no dejaba de tener el cigarro entre sus labios.

    —Si no has venido a fumar es porque quieres hablar de algo, ¿no? —dijo una vez colgó el teléfono y obvió la llegada de Frank.

    —Quería saber tu opinión sobre la canción que tocamos.

    —Mmm, sobre Octavio, desordenó sus fills y el hi-hat que hay a mitad de la melodía fue fatal, sigue presentando desajustes cuando toca el bombo.

    —Ya le mencioné sobre el fills —informó—. Veré cómo le hago para cambiar esa nota o simplificarla hasta que mejore el problema de su hi-hat.

    Los dos escucharon que alguien tocó la puerta y en seguida Diego ingresó al cuarto, frunciendo el ceño al inhalar el humo de cigarro impregnado en el lugar.

    —Quiero escuchar sus opiniones sobre la letra de la canción. ¿Qué les apreció? ¿Piensan que puedo quitar o agregar algo?

    —Aprovechando que tienes a Diego y quiere opinión sobre la letra, ¿qué le dirías? —dijo Frank, mirando a Furtado.

    —¿Y por qué yo? Tú eres el líder, díselo tú.

    —Nunca está de más que escuche las palabras de alguien más. Yo le dije que esperara a que la tocáramos juntos para darle una opinión. —Sonrió—. Si te digo que me pareció buena, ¿estarías de acuerdo?

    Furtado dirigió un mirada seria a Frank. Juraría que por lo comentario, ya debía darse una idea de lo que le pareció;hasta deseó decirle que tenía ganas de ver el mundo arder.

    —¿Quieres mi completa sinceridad? —preguntó, a nadie en especifico porque no miró a ninguno de los dos presentes—. Te la daré entonces.

    De los cuatro integrantes, Emanuel Furtado no se guardaba nada. Decía lo que pensaba sin tapujo alguno. A la mala aprendió a no callar lo que pensaba.

    —La melodía es buena —habló mientras observaba a Batista de reojo—, a pesar de haber sido compuesta en una noche —Después miró a Diego—, pero la letra es simplemente sencilla. Es muy básica y no tuvo ningún impacto para mí, por lo menos, y eso que Luciano le dio mucha emoción. Si se separara la melodía de la letra, la melodía funcionaría, pero la letra por si sola quedaría olvidada. La melodía hace todo el trabajo, bien funciona con o sin letra. ¿Qué quiste transmitir con ella? Porque yo no vi nada, me pareció vacía y sin sentimiento. Solo palabras para rellenar una canción.

    —Oh, bueno... —Fue lo Diego que atinó a decir.

    En realidad le dolieron aquellas palabras tan duras. Sin embargo, debía reconocer que la letra no era la gran cosa y hasta reconoció que por la voz de Luciano, la letra le pareció mejor. Con el par de veces que los había escuchado ensayar y tocar, se dio cuenta que estaba frente a un grupo poderoso y debía componer algo a la altura de Grayish Bullet.

    —A mí me gustó el tema que elegiste —habló Frank—. Y va muy de acuerdo a la idea que deseaba transmitir cuando compuse le melodía. Pero estoy de acuerdo con Emanuel, la letra es repetitiva, aunque es fácil de recordar. Cuando te di la música, no pensé que compondrías la letra tan rápido. Puedes tomarte el tiempo que quieres, no tenemos prisa, después de todo empezaremos tocando cover.

    El letrista agradeció en silencio el comentario de Frank, por lo que dijo al final, un poco más animado.

    —Okay, me apunto las sugerencias e iré a cambiar algunas cosas. Nos vemos mañana.

    —¿No te quedarás? —inquirió el líder.

    —Me encantaría pero —Miró el reloj—, tengo un pendiente en una hora.

    —Entonces nos vemos mañana. Ya sabes a qué hora estaremos aquí.

    —Diego —lo llamó Furtado antes de que cruzara la puerta—, recuerda, ya no estás con The Archangel Boys, así que sé creativo y saca todo tu potencial.

    Diego no evitó dibujar una sonrisa y con ella salió del lugar.

    —Eso fue cruel —dijo Frank.

    Furtado se limitó a continuar fumando. A su vez, Frank salió para volver a la sala de ensayos. Allí estaba Octavio, sentado y cantando alegremente una canción mientras observaba su celular.

    —Sería mejor vocalista que baterista, ¿verdad? —comentó en broma al visualizar al líder.

    Frank pareció pensarlo, por lo que tardó en decir un «No».

    —Oye, lo pensaste. ¿Tan mal baterista soy?

    —No eres malo, solo un principiante.

    —Oh.. ¿gracias?… aunque eso no me animó mucho.

    Escucharon el teléfono sonar por la habitación.

    —¿Esperabas a alguien? —interrogó el baterista, extrañado. Cuando el teléfono sonaba significaba que en la recepción había alguien que los buscaba.

    —No —contestó el guitarrista. Desconocía si Luciano o Emanuel esperaban a alguien, pero como no le mencionaron nada al respecto dio por sentado que no esperaban a nadie.

    Descolgó el teléfono y habló con la recepcionista, quien le mencionó quién los buscaba. Al terminar, se asomó a la puerta para recibir a dicha persona.

    —¿Quién es? —preguntó Octavio al ver que Frank se llevaba los dedos a los ojos para frotarlos. Era algo inusual en él tal actitud.

    —Mi hermana —contestó.

    Y allí estaba, la chica de quince años apresurando su paso al ver a su hermano, fue directo a abrazarlo como si fuera la primera vez que lo veía en muchos años.

    —Dime que lo que llevas es una peluca —dijo al ver el largo cabello de ella color púrpura.

    —Obvio no, me lo teñí, otra vez —dijo sonriendo—. A que me queda bien.

    —En realidad se te ve bien. Me gusta más que el azul opaco que tenías.

    —¿Sabes que se te vería bien un rojo cereza? —dijo mientras se estiraba para revolverle el cabello.

    —Definitivamente no. ¿Qué haces aquí, Odiosa?

    Lucia mostró un rostro serio antes de contestar a su hermano:

    —Eres un hermano desconsiderado, que si yo no vengo a verte a ti, tú ni te acuerdas que tienes hermana.

    Ambos entraron, Lucia abrazando el brazo de su hermano. No se despegó de él ni aunque tomara asiento. Octavio, quien observó todo aquello, levantó la ceja sin saber cómo reaccionar. Por un momento se sintió un poco incómodo y raro.

    —Ella es mi hermana —La presentó. Ellos ya sabían que tenía una hermana menor, aunque era la primera vez que la veían en persona.

    —Me llamo Emma Lucia, pero puedes llamarme Lucia o Lucy.

    «¿Emma Lucia?» pensó Octavio para luego reír ahogadamente.

    Ella ya conocía a los integrantes de Grayish Bullet mediante una foto que Frank le facilitó para cuando creó la página oficial del grupo, sin embargo, también era la primera vez que los veía en persona. Estaba emocionada de por fin estar donde su hermano y los demás ensayaban.

    —¿Y quién te trajo hasta aquí? —indagó el hermano mayor. No tenía ni idea de que iba a ir, y le pareció extraño verla sola.

    —Matías.

    —¿Y lo molestaste? No me digas que fue hasta allá a buscarte.

    —Obviamente no, tontito. Mami me llevó a la casa solo para saber que no estabas allí, afortunada fui de que estaba Matías y fue él quien me dijo que estabas aquí, ensayando, entonces yo le iba a decir a mami que me trajera, pero ella no sabía llegar y entonces él se ofreció a traerme y yo no lo moleste, así que no te enojes conmigo. Y luego yo lo invité a que viniera, pero él no quiso porque dijo que tenía un trabajo pendiente.

    —¿Y ha qué has venido? ¿A molestar? Estamos ensayando.

    —Eres muy malo, ¿lo sabías? Pero aun así te quiero. Y obviamente no vine a molestar.Vine a pedirte permiso para grabar cómo ensaya Grayish Bullet para subirlo a Youtube y así hacerles un poco de publicidad. Sería bueno, ¿sí? Ándale di que sí, y lo subo cuando tú me digas. Mis seguidores han estado preguntando por ustedes. Es más, deberían considerar lo de crearse un canal.

    —La idea no me parece mala. Y me parece bien que lo hagas y lo subas una semana antes de tocar en la fiesta de Calvillo.

    —¿Van a tocar ahí?

    —Lo haremos en el segundo día. —La miró y ella sonrió feliz por él.

    —¿Y sobre crear un canal en Youtube?

    —Lo dejaremos pendiente, por el momento.

    En eso, Furtado entróa la habitación para llevarse la nada grata sorpresa de ser embestido por una extraña, pues,como si tuviera resortes, Lucia se levantó del sillón y sin resistirse al verlo lo abrazó.

    —Qué demo… —intentó sepárala de él.

    Frank simplemente exhaló aire. Quería mucho a su hermana pero había momentos en que no podía con ella. Era tan impulsiva. Por esa misma razón se la pensaba mucho en llevarla a ciertos eventos y presentarla personalmente. Ya le había dicho que si se comportaba un poco mejor, la llevaría a donde fuera.

    —Lo estás hostigando, Odiosa, suéltalo.

    —Lo siento. —Sonrió nada avergonzada—. Es que no pude resistirme, eres demasiado hermoso y alto, muy alto. Yo me casaba contigo.

    Poco después, Luciano apareció para ser casi embestido por ella, aunque esta vez sí se retuvo. Sin embargo, la joven se contuvo, eso sí, sacó rápidamente su celular para pedir permiso de tomarse una fotografías con ellos. Se declaró la fan número uno y que no habría nadie que la superara en fanatismo. Luciano se divertía ante la actitud de ella mientras Emanuel la rehuía.

    —Frank. —Octavio tomó asiento a un lado de él—.Con todo respeto pero, tu hermana es algo rara.

    Frank sonrió ante el comentario.

    —Es que es demasiado feliz.

    Se levantó y les explicó a lo que ella había ido. Poco después, se fueron al cuarto de ensayo y cada uno tomó su posición.

    —¿Tocaremos Prohibited? —preguntó Octavio, ya frente a la batería, mientras observaba nervioso cómo Lucia preparaba el tripié de la cámara que los grabaría.

    —No. Diego cambiará la letra así que esperaremos para cuando esté lista.

    —¿La cambiará? Bueno, era lago sencilla —comentó Luciano.

    —¿Quieres cantar una en especifico? —preguntó el guitarrista al vocalista.

    —Diría que la de There is a Light, por ser...

    —Ay no, que siempre es la misma —se quejó el baterista—. Es buena pero terminaré odiándola si siempre tocamos esa. Si vamos a ser grabados, es mejor que sea una que ya hemos ensayado.

    —¿Y cuál propones tú?

    —La de The Man Who Sold The World.

    Al final tocaron tres canciones para darle variedad al vídeo que Lucy grababa. La mañana transcurrió en ensayos, pequeños descansos y luego, al terminar, cada quien se despidió y volvieron a su rutina normal.



    ***​


    Alejandro se sentía realmente feliz por Marco y María. Los observaba con admiración aunque acompañada de celos; este último sentimiento porque Marco se armó de valor para declararse a María. Esa mañana, como se levantaron muy temprano, Marco junto a María contestaron a las preguntas que todos comenzaron a hacerle respecto a lo que había sucedido anoche. También añadió que todo fue gracias a la ayuda de Gabriel.

    Alejandro giró su rostro disimuladamente para ver a Alma sentada acompañada de Diana. Le gustaría algún día poder decirle a ella que le gustaba. Ante el pensamiento se ruborizó. No podría hacerlo; no se veía haciéndolo. Desvió rápidamente su vista cuando pensó que ella se giraría a verlo. Caminó un par de pasos, con nerviosismo, y es que últimamente ella había estado muy presente en sus pensamientos; preguntándose qué estaría haciendo, cómo estaría y demás cuestiones. Alma era una chica muy amable. No lo quería admitir pero ella le gustaba y disfrutaba mucho de su compañía, de hablar con ella, deseaba que ella se fijara en él. Tal vez era un egoísta por pensar en eso. Volvió su vista a Marco y a María. Definitivamente le gustaría estar con Alma de esa forma.


    ***​



    —No puedo creerlo —susurró Meza.

    Diana la miró. Desde que se levantaron, ella tenía una cara muy aburrida. Ni siquiera había cambiado su expresión cuando todos vieron el hermoso panorama que mostraba el manantial lleno de vapor cuando estaba amaneciendo. Todos observaron y maravillados comentaron al respecto; Alma, al contrario, no dijo nada.

    —Estoy cansada y harta —comentó Alma, sentada —. Ya me quiero ir de aquí. Quiero irme a mi casa.

    —Vamos Alma, todavía falta hoy y mañana.

    —Pues que asco, ya me quiero ir —refunfuñó.

    Diana frunció el ceño ante la actitud de ella; se estaba comportando muy antipática y no era propio de ella. Pero sí que se le veía cansada como si no hubiera dormido toda la noche. Y lo que ella desconocía era que Alma no había pegado los ojos, lo intentó pero la noticia que les dio Marco la impactó tanto que pensó en ella toda la noche.

    —Ánimo —dijo Diana, levantándose—. Hace rato que vi por allá algo que me llamó la atención y quiero ir a ver qué es. —Tomó del brazo a su prima e intentó levantarla para animarla un poco.Sus esfuerzos fueron en vano. Ella se negaba a ponerse de pie.

    —No me siento con ánimos de nada —dijo.

    Diana suspiró y colocó sus manos sobre sus caderas.

    —Si no me quieres acompañar, le pediré a Alex que lo haga.

    Alma no dijo nada, solo le indicó con una seña que lo hiciera.

    A Diana le pareció muy absurdo el comportamiento de su prima. Se giró en busca de Alejandro para que la acompañara hasta donde quería ir. Alma siguió a su prima con la vista hasta que los dos desaparecieron y luego la desvió, de nuevo, hacia Marco y María. Intentó no prestarles atención, ignorarlos y continuar. Ya sabía que tarde o temprano iba a suceder esto; desvió la vista con rapidez al ver como ambos se daban un beso. Se molestó. ¿Por qué hacían eso en público? Ni un día de novios tenían y ya estaban en ese papelito.

    Se recostó más en la silla y suspiró. Cerró los ojos, deseosa de que las horas transcurrieran con rapidez.

    —¿Estás bien, Alma?

    Alma abrió los ojos al escuchar la voz de María. No evitó mirarla con sequedad.

    —Estoy bien —respondió, mezquina.

    —¿Segura? Te ves muy pálida.

    ¿A qué había ido ahí? ¿Se tardaría en irse? Se preguntó.

    —Estoy bien —dijo mientras se levantaba y se alejabapara sentarse en otro lugar.

    Ante tal actitud, María se sintió un poco mal, cruzó por su mente que Alma la odiaba o algo así. Tal vez solo era su imaginación, dirigió la vista hacia Alma hasta que vio a Marco acercarse e ir a la hielera de donde agarró una lata de cerveza.

    —¿Hoy no te meterás al agua? —le preguntó.

    —Quizá más tarde —respondió.

    —¿Te abro una?

    —Ah, no, es muy temprano para beber, quizá más tarde —dijo un tanto distraída y él la notó.

    —¿Te preocupa algo?

    —Tal vez estoy exagerando, pero a veces pienso que no le caigo muy bien a Alma.

    —¿A ella? —Abrió la lata—. Eso es imposible. No existe algún motivo para eso.

    María sonrió un poco más tranquila porque, que ella recordara, no había hecho nada malo, o por lo menos, no lo recordaba, pero le informó:

    —Hoy la he notado algo apartada, como si algo le molestara. Me preocupa que no se sienta bien pero lo esté ocultando…

    —¿En serio? —Marco observó a su alrededor en busca de la joven. Aunque era cierto, desde esta mañana la notó seria; tampoco era que quisiera que cayera enferma y empeorara. No era que se quisiera ir, pero lo último que deseaba era que alguien se enfermara, después de todo estaban retirados y no había algún hospital cerca—. ¿Quieres que vaya a hablar con ella?

    María cayó en cuanta de algo y detuvo a Marco del brazo antes de que continuara.

    —Creo que es mejor que vaya yo.

    —¿Ah sí? —inquirió Marco y luego su expresión cambió a una de comprenderlo—. Ya entiendo. Es un tema en el que definitivamente no puedo ayudar en nada. Así que, ánimo —dijo colocándose detrás de ella

    María se volvió a acercar.

    —¿Estás preocupada por algo?

    Alma no comprendió de lo que hablaba. ¿Estaba loca o qué?

    —¿Te ha bajado? —susurró María.

    —¿Por qué tienes que hablar de eso? —dijo elevando la voz, sonrojándose. ¿Cómo es que su situación había llegado a ese mal entendido? ¡Claro que no estaba en sus días!, afortunadamente.

    —No te avergüences —continuó María al ver la expresión de asombro de ella—, es algo muy natural. Si no tienes toallitas, dímelo, yo traje por si acaso. También traigo pastillas para calmar el dolor si los cólicos son muy fuertes. Pero si en verdad no aguantas, podemos irnos; las tres, si quieres.

    —¿Po-por qué? —preguntó intentando no llorar. Llorar del rubor y por culpa de un sinfín de sentimientos que la invadieron. ¿Por qué María tenía que ser así? Se llevó las manos al rostro para ocultarlo. En verdad tenía ganas de llorar, y muchas ganas de hacerlo—. Estoy perfectamente, María, ya vete, ¿sí? Vete, que no quiero ver a nadie.

    «Y mucho menos a ti.» Se retuvo de expresarlo, aunque ganas no le faltaron.

    María comprendió, aunque de forma equivocada, que deseaba estar sola, así que se levantó sin antes repetirle:

    —Sabes que cualquier cosa, estoy aquí, ¿de acuerdo? —Se retiró.

    Cómo la odiaba, todavía más porque se preocupaba por ella sin saber el odio que le tenía.

    —Soy una persona terrible —se dijo para sí.

    Pero en verdad deseaba estar en sus días antes que sentirse de esa forma. Estaba confundida. Sabía que la rabia que sentía hacia María no debía existir porque ella no lo merecía,sin embargo, no dejaba de sentirse de esa forma. ¡Ahora le daría vergüenza meterse al agua! Cómo la odiaba. De todas formas no estaba ni de humor para hacerlo.

    Por su parte, Gabriel, Edwin y Chivo estaban sentados bajo la sombra de un árbol.

    —¿No hay nada que hacer en el agua o qué? —preguntó a Gabriel y a Edwin al verlos desde la mañana ahí, sentados.

    —Me meteré más tarde —informó Gabriel—. Por ahora quiero pasarlo tranquilo.

    —Por cierto, ¿qué te parece que Marco y María sean novios? —preguntó Edwin, sin poder evitar desear saber la respuesta de Chivo; después de todo, este último era hermano de ella.

    —Mary ya es una adulta, pero, pues la verdad sí que me sorprendió, pos pa’ que digo que no si sí. Lo que me molesta es que ella haya conseguido pareja antes que yo —dijo lo último en son de broma, luego miró a Gabriel, quien se mantenía aunque atento a la charla, también al celular—. Así que ayudaste a armar el plan, ¿eh?

    —Sí. En cierta forma me sorprendió que me lo contara —informó Gabriel—. La idea me pareció muy buena así que me nació el deseo de poder ayudarlo.

    —¿En cierta forma? —preguntó Chivo, curioso por esa oración.

    —Ya sabes, era evidente que a Marco le gustaba ella, así que no fue una gran sorpresa que me lo contara.

    —¿¡Era evidente!? —se sorprendió. Gabriel asintió.

    —Es cierto —conformó Edwin, y cabizbajo continuó—. Por eso yo me hice a la idea de que ella nunca sería para mí.

    Oi, que no vengas a decirme que Mary te gustaba.

    —De acuerdo, entonces no te lo digo.

    Chivo parpadeó varias veces. Se sorprendió lo popular que podía ser ella con los hombres, no tenía ni idea, pero claro, no era algo en que pensara pues solo era su hermana y ya.

    —Bueno, creo que ahora estoy en una posición para decirle a Marco algo como: «Si la haces llorar te golpearé», o algo así —rio, divertido.

    —Pero hablando de eso —Edwin miró a Chivo—, ¿te has comunicado con la chica aquella?

    —Que no me hables de eso que me deprimo un montón. Marqué el número de una de ellas y nunca me contestó y luego marqué a la otra y aunque la primera vez no me contestó, la segunda sí, y al hablar un poco con ella, bueno… me enteré que volvió a su país.

    —Eso fue porque les marcaste tarde, ¿a que sí? —dijo con un tono enojado—. Si las hubieras llamado el día siguiente, después de que te lo dieron, no estarías soltero, que decepción, no sabes tratar a las mujeres. Ahora entiendo por qué sigues soltero.

    —Una pregunta, Rec, ¿has tenido novia?

    —No.

    —Entonces no eres el más indicado para decirme qué hacer y qué no.

    —Sabes que Marco te diría algo como eso.

    —Pero Marco es Marco y tú solo eres tú. No tienes derecho a decirme nada de esos temas. Seguro que ni a una mujer has besado.

    —¿Y tú sí?

    Chivo no dijo nada, pero sí puso un rostro de vencedor y luego una discusión se formó entre ellos, ambos diciendo que el próximo en tener novia sería uno de ellos.Por su parte, Gabriel arqueó la ceja y sin entrar a la platica que se volvió por demás absurda, volvió la vista a la pantalla de su celular. Con ello, la tarde transcurrió y el grupo se preparó para cocinar algunas hamburguesas.

    —Y ¿dónde está Alex? —se cuestionó Marco, buscándolo a su alrededor—. No lo he visto.

    —Y hablando de él, tampoco a Diana. —mencionó María al tampoco verla presente—. Alma, ¿sabes dónde está Diana y Alejandro?

    No obtuvo respuesta por parte de ella, tan solo negó con la cabeza sin dejar de prestar atención al celular.

    —Deben estar vagando por ahí —comentó Edwin.

    —Me pregunto quién raptó a quién —mencionó por mencionar Chivo, después miró a Edwin pues estaba a su lado y ambos sonrieron al contestar:

    —Diana\Ella.

    —Diana me dijo que irían hacia allá —informó Gabriel mientras apuntaba el susodicho lugar—. Que había visto una casa o algo así y que quería ir a tomar fotos y que se llevaría a Alejandro.

    —Espero que estén bien. Salieron del Montecillo. —Hizo saber su preocupación María.

    —Dejemos que se diviertan un poco —dijo Marco.

    —Tengo una idea —dijo Edwin—. ¿Por qué esta noche no hacemos otra prueba de valor pero vamos a ese lugar? Quizá allí sí haya fantasmas reales. La prueba de ayer fue decepcionante porque no dio miedo ni nada.

    —Quizá salga otra pareja de ahí —dijo Chivo en broma—. Hablando del rey de roma, ahí vienen.

    Diana y Alejandro se iban acercando, Diana tomaba la delantera mientras Alex iba a dos pasos detrás de ella. Diana esperó a que el joven le diera alcance y los dos se detuvieron. Ella le enseñó algo en el celular y él miraba.

    —Lo decía en broma pero —dijo Chivo entre risas—, quizá de aquí salga otra pareja. Este lugar debería de llamarse el manantial del amor y no El Montecillo.

    —¿Pasa algo? —preguntó Diana, curiosa al notar que todos, especialmente Chivo y Edwin reían por algo divertido.

    —Nada, solo nos preguntábamos a dónde se habían metido ambos.

    —La señora de la tienda me contó que por allá había un castillo abandonado y no quise desaprovechar la oportunidad de ir a verlo.

    —Curioso que te hayas llevado a Alex, en vez de a tu prima.

    Chivo y Edwin miaron con picardía a los adolescentes.Por el contrario, Dina miró disimuladamente a Alma, quien parecía estar exhorta en con su teléfono inteligente, mas sabía que estaba pendiente de todo lo que hablaban.

    —Es que Alex era el perfecto; es un buen chico y es agradable —lo miró, provocando que él se sonrojara y contestara inmediatamente, para evitar malos entendidos.

    —Solo la acompañé a tomar fotos, no quería ir sola y la acompañé.

    —Pues así debe ser todo un caballero, acompañar a su bella dama.

    —Ya dejen de molestarlos —dijo María.

    Comieron acompañando el final con un poco de postre. La mesa plástica estaba llena de sodas, bolsas de dulces y frituras. Debían descansar un poco y después ir a nadar para bajar todo lo que habían comido.

    —¿Por qué no animas un poco el ambiente con una canción, Marco? —propuso María.

    Marco asintió estando de acuerdo. Preguntó si alguno deseaba una canción en especifico o si le daban el gusto de tocar una a su gusto. Y mientras unos decían tal o cuál canción, otros esperaban que fuera una sorpresa. Tomó la guitarra y esperó a que decidieran qué canción tocar.

    —Vamos a hacer algo más divertido —dijo al final al ver que no se decidían—. Voy a tocar una canción y ustedes adivinan cuál es. Obviamente el primero en reconocerla gana.

    Era un juego muy divertido así que se prepararon y mientras todos observaban atentamente como el guitarrista se acomodaba, Marco prestó atención a las cuerdas; las observó por cierto tiempo como si estuviera meditando un poco antes de empezar. Levantó la vista para buscar con la mirada a cierta persona y cuando la encontró, preguntó:

    —Pero antes, ¿te gustaría tocar una canción, Alex?

    Aquella propuesta tomó muy, pero muy desapercibido al chico. Miró a todos, nervioso.Todos comenzaron a animarlo, poniéndolo todavía más nervioso, pero no se comparó a cuando observó cómo Marco le entregaba la guitarra y lo invitaba a tomarla.

    Alex la agarró, decidido. Tocaría. Ya lo había dicho, que cuando Marco lo volviera a invitar a tocar, no huiría y tocaría. No obstante, nunca pensó que lo hiciera. Se acomodó en la silla y se preparó.

    —No soy un experto, ni nada —mencionó lo obvio.

    —No te preocupes por eso —le dijeron.

    Tragó saliva y comenzó a tocar una canción. 21 Guns que era la mejor que se sabía; la que había tocado una y otra vez. Sus dedos temblaron al tratar de cambiar de una cuerda a otra; eran los nervios traicioneros porque en el parque al que iba a ensayar le salía bien; no perfecta, pero de forma decente. Poco a poco los nervios disminuyeron al imaginarse que estaba en el parque. El ambiente era parecido y se ayudó en eso para concentrarse en las notas.

    Todos lo escucharon atentamente y una vez que terminó, le aplaudieron y levantó la vista para ver a todos los presentes. Todo nervio que pudo sentir desapareció ante las felicitaciones de todos. Aquella sensación le gustó mucho; solo había tocado una canción y ya deseaba pararse frente a un escenario. ¿Ese sentimiento sentían cada vez que Marco y compañía tocaban sus instrumentos?

    —No es tan malo, ¿verdad? —dijo Marco—. Te ha salido bien, se nota que la has estado ensayando. Me alegra saber eso. Espero que no sea la única canción que te sepas.

    El rostro de Alex sonrió, demostrando su euforia. Se sintió realizado con el simple hecho de que Marco lo halagara; con solo esas palabras, el viaje había valido demasiado la pena. A veces se sentía fuera de ese circulo. En ocasiones creía que no cuadraba ahí y que su lugar era otro lado; pensaba que era invisible, sin embargo, Marco y todos siempre le recordaban que no era cierto. Que a pesar de pasar desapercibido, ellos lo tenían en mente. El solo hecho de haberlo invitado se lo decía.

    No estaba solo. Ya no más.

    No había duda, amaba la música porque fue gracias a ella que podía estar donde estaba. Poco después, Marco tocó mientras los presentes adivinaban; Edwin y Gabriel quedaron en empate mientras que Diana, quien en realidad no quiso jugar pero le obligaron a hacerlo, fue la perdedora. Aunque formalmente, Alejandro fue quien perdió al solo nombrar primero dos de ellas.



    Fin del capítulo
    Gracias por leer.
     
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    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Usuario popular

    Piscis
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    Hola. Bueno, paso a dejar mi opinión sobre este capítulo. ¿Qué puedo decir? Se pudo ver parte del progreso musical de Grayish Bullet, y con eso ya quedé satisfecho. Tenía ganas de comparar como iban ellos en relación con el grupo de Marco, y como me imaginaba, ellos van un paso por delante. Sin embargo, no creo que la distancia sea mucha. Gabriel es muy profesional con la batería, mientras que Octavio tiene varios problemas con canciones a las que no está acostumbrado. Aunque el guitarrista de Los Eslabones también está en condición de principiante. Será interesante verlos enfrentarse en el festival.

    Emanuel me dio la impresión de ser alguien muy duro, pero al menos es sincero con lo que dice. Marco notaba errores en su grupo y no los señalaba de entrada. Creo que él sabe que es algo más profesional. Me pregunto que tipo de canciones irá a escribir Diego para ellos. Aunque no puedo juzgar su trabajo actual porque no vimos la letra completa.

    Ahora, pasaré al campamento. Debo decir que Alma debe estar viviendo un infierno con todo lo que ocurrió. No solo su crush está en pareja con alguien más, sino que no se ocultan al demostrarse afecto. Me pregunto si a Alma se le escapará lo que siente por Marco y por María, dado a que no creo que lo vaya a revelar de forma intencional.

    Habías comentado que Alejandro pronto daría un paso al frente y buscaría la forma de arreglar todo lo que lo inquietaba, pero que todavía faltaba una cosa más para que diera ese paso. Espero que haya sido la escena final donde Marco le presta la guitarra. Esa escena me gustó, porque finalmente se dio cuenta de que no está solo, y que está rodeado de gente que lo aprecia en realidad. Ahora veremos qué es lo primero que soluciona: su exceso de timidez para declararse a la chica que le gusta, o su falta de confianza para plantar cara a los que le hacen la vida miserable en la escuela. Esto no es una exigencia, sino algo que creo que le agregaría más valor a su personaje: antes de que Alex decida hacer alguna de esas dos cosas, me gustaría que tuviera al menos una charla más con Enrique. Él ha estado portándose bien con él últimamente, y sería bueno ver como le da un pequeño empujón más de confianza antes de verlo solucionar sus problemas. Si no está planeado para que ocurra de esa forma, lo entenderé, pero realmente me agradaría eso.

    No sé por qué, pero a Gabriel lo sentí ausente en este capítulo. Como si su personaje hablara pero aun así no estuviera ahí. Aunque Enrique y Edwin tuvieron poca participación, a ellos sí los sentí en el capítulo. Pero Gabriel parecía estar algo aislado. O tal vez solo sea cosa mía.

    Eso será todo por ahora. Esperaré ansioso el siguiente capítulo. Saludos.
     
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    Mori

    Mori Entusiasta

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    Comentario de la Lección 23:
    Ahhhh, Chivo fue terriblemente tierno en esa parte.
    Escucho el corazón de Alma romperse... Okey, no. Pues sospeche desde que le mostró la canción y que decía que era romantica que iba a pasar eso, lo que si no esperaba es que María le correspondiera, no era como que mostrara muchas señales de eso, quiero ver como se desarrolla la pareja para llegar a ver si me gusta de verdad.
    Sip, ahora se le trizo y esta medio pisoteado (?) Okey, la verdad me paso levemente por la cabeza la gran coincidencia de que Marco le tocara María, parecía medio sospechoso, pero pensé "Que flojera arreglar un juego de azar" por lo que ni pensé si sería realmente posible.
    Fue un capitulo muy interesante y divertido, conocimos más sobre varios personajes, aparte de sentimientos revelados, esta interesante :3. Aparte, cuando uno lee este tipo de cosas más comunes se puede llegar a sentir identificado.
    Chivo y Gabriel me agradan cada vez más.
     
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    Zurel

    Zurel Camino a la Supremacía

    Acuario
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    Hola, primeramente pido disculpas por tardarme ¿Una semana? ¿Quince días? ¿Un mes? Uff... es que la verdad he estado muy ocupado y ahora que es de noche, me dije "voy a ponerme al día con O.N.E" y ¡bam!... aquí me tienes.

    Bueno ya sabemos el avance que lleva el grupo de Grayish Bullet y los veo un paso atrás de Los Eslabones. Estoy de acuerdo con Rey, Emanuel parece ser una persona muy dura por sus palabras tan directas, pero es bueno que le haya respondido a Diego como debe ser, sin guardarse nada respecto a la canción. Estoy seguro que la sinceridad entre los miembros del grupo harán que avancen más rápido que sus rivales, ya que Marco no le recalca los errores a sus compañeros, mientras que Frank lo hace sin pesarlo mucho y eso les ayudará mucho en el futuro. Me muero de ganas por ver quien resulta ganador en el festival.

    Me da lastima por como debe sentirse Alma al ver a Marco y a María juntos. La pobre está deseando regresar a casa rápido, y no podrá hacerlo hasta que llegue el día. Debo decir que me dio rabia saber que esos dos andan por ahí dandose besitos frente a todos como si fueran pareja desde hace mucho, me chocó como no tienes idea. Sé que apenas son novios pero ya estoy deseando que terminen esa relación, así que apoyaría a Alma si intentara en algún momento separlos, porque comparto su punto de vista a la perfección.

    Por otro lado, espero que ese pequeño brillo que ha tenido Alex en este capítulo no llegue a extinguirse tan rápido, me alegro mucho por él al ser capaz de tocar una canción completa, espero que ese brillo le dé un cambio completo a su personaje. Me pregunto cómo le hará Alex para confrontar a Martín cuando regrese a la escuela, sin duda será algo interesante de ver.

    Eso es todo por el momento, nos vemos la próxima oportunidad, abrazos. Come frutas y verduras (?)
     
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  9. Índice: Lección #25.- Domingo
     
    Sorel Rodriguez

    Sorel Rodriguez Robot que aparenta humanidad Comentarista destacado

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    Fanfic - O.N.E: Melodías de la Vida
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    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
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    28
     
    Palabras:
    4040
    Bueno, agradezco a los que han comentado. Gracias a los que leen.

    Reydelaperdicion Así es, el grupo de Frank va un paso adelante de los Los Eslabones, estos últimos deben ponerse las pilas sí o sí si no quieren ser rebasados por sus rivales. Y sobre ese paso que Alex necesitaba para ponerse completamente serio, continuo sin decir cual es, pero la última escena no lo es. Si bien, para alguien como él es un gran paso, no es lo que lo "madurará". Ya verás en el futuro cual es. Tengo un par de sorpresas.

    Mori Creo que eso es lo que pasa cuando uno trabaja con varios personajes, se me hace difícil enfocarme en todos ellos. Como María es, pero veamos de esta forma, Chivo, María y Marco ya se conocían de hace mucho, es más, Marco vivió en casa de ellos por una semana, fue allí (y quizá un poco antes) que María comenzó a sentirse atraída a él y poco después él por ella. Es una historia que pasó antes del comienzo de O.N.E. Aunque se me hizo difícil colocar ese pasado aquí (no supe que momento oportuno era para contarla). Y sobre Chivo... si, lo admito, hasta a mi me sorprendió al decir eso, siempre animando a su hermanito.

    Zurel Gracias por tomarte el tiempo para leer y sobre todo comentar. Me gusta saber la opinión de los lectores respecto a lo que sintieron al leer dicho comentario, así que, de nuevo, lo agradezco.


    Lección #24.- Domingo


    Grayish Bullet continuaba con su ensayo matutino de su tercer canción, mientras Diego los observa desde la ventana de visión unilateral. No podía escucharlos pero por la pasión que mostraban podía discernir que disfrutaban lo que hacían. Los miembros se detenían, Frank les decía algo y luego volvían a tocar. Le entró un poco de nostalgia y deseó volver a ser parte de un grupo; como vocalista y no solo de letrista. Recordó los días en que The Archangel Boy todavía estaba unido; a pesar de todo, echaba de menos esos días.

    Dirigió su vista hacía las hojas de papel que tenía a la mano. Toda la noche había trabajado con la canción que había compuesto: «Prohibited». Es más, ante las palabras que Furtado le dijo, aunque fueron duras, un golpe de inspiración lo golpeó y empezó a componer otra canción. A la que título «Freely».Como referencia, se inspiró en la melodía que Marco compuso para«The Promised Land». De todas las canciones que tocó The Archangel Boys era su favorita. Él ayudó a escribirla. Eso sí, como Marco solía ser algo especial con las letras de las canciones, había desechado algunas de sus ideas, aunque para él eran buenas; pues bien, en la nueva canción que escribió puso todas esas ideas.

    —Hola, Diego. —La voz de Frank lo despertó.

    —Hola. Hola muchachos —saludó a los demás.

    —¿Tienes mucho tiempo aquí?

    —No, casi acabo de llegar. Vine a entregar esto, la letra.

    —Eso fue rápido —comentó el líder mientras tomaba la letra y le daba una leída. Y se sorprendió de que fuera la misma canción que habían tocado ayer—. Diego, no parece la letra que se cantó ayer.

    —¿En serio? —Luciano se acercó para leerlay al terminar, levantó la vista para mirar al letrista—. Es buena. Me ha gustado. Ahora sí hace justicia a la música de Frank. Me dieron ganas de cantarla ahora. —Miró a Frank y continuó, emocionado—. Vamos a ensayarla.

    —Eso me gustaría, pero tenemos que esperar a que Furtado vuelva.

    Para eso, Octavio también la terminó de leer y comentó:

    —No sé por qué, pero la letra me recordó un poco al estilo de los Pt Stone.

    Diego asintió para luego agregar:

    —Me inspiré en su estilo de escritura rudo para componerla.

    —Aparentemente hay alguien que quiere agradar a Ema —mencionó en son de burla Octavio. Diego solo sonrió ante el comentario.

    —Frank, ven—llamó Diego y ambos se alejaron un poco de Luciano y Octavio—. ¿Podrías hacerme un favor? Cuando llegué ayer a casa, me senté a escribir la letra y ¿sabes?, las palabras de Furtado, de que ya no estaba en The Archangel Boys, y que fuera creativo, estuvieron todo el día en mi mente y comencé a escribir esta letra. —Le entregó dicha letra, Frank la leyó mientras Diego continuaba—. Me haría una enorme ilusión que le compusieran una melodía digna.

    —No es ningún problema —comentó—. Al contrario. ¿Tienes alguna idea de más o menos el estilo que te gustaría que tuviera la música?

    Diego estaba apunto de comentarle sobre la melodía de «The Promised Land», pero se rehusó a nombrarla porque confiaba en que Frank podría encontrarle una melodía mucho mejor, por lo que le hizo saber:

    —Lo dejo a tu criterio.

    —Entonces dejámelo a mí. Y si escribes alguna otra canción, no dudes en dármela, que yo me dispondré a componerle música.

    —Gracias, Frank. —Le dio una palmada en el hombro, con una sonrisa en el rostro.

    Esperaron a que Furtado llegara y una vez llegó, sin mostrarle la letra nueva de Diego, le dijeron que iban a ensayarla. Todos se pusieron en posición y comenzaron a ensayar The Prohibited.

    —¿Y qué te pareció la letra? Diego espera saber tu opinión —preguntó Frank al bajista.

    —Me gustó —dijo Furtado—. Me gustó.

    Y Grayish Bullet se dispuso a ensayar su primera canción original. La que ensayaron hasta que la perfeccionaron.

    Prohibited

    Are you ready for the freak show?
    Can you see?
    You see!
    Fire, fight, fire, fight, fire, fight
    Death on around you
    'Cuz nothing tastes so sweet as theprohibited

    You can tell me I deserved my destiny
    Don't cry when lives fade
    And what you wanted to avoid
    that's what will kill you
    (Now die)

    You listen to the endless voices from a distance,
    from the depths of the Grave,
    Screaming at you to walk to the light

    You have been scared of all your pains.
    You'll give vent to your mind
    and concern about yourself.
    (Now die)

    Burned palms by the war
    and impregnated with crimson blood

    Are you ready for the freak show?
    (No one is ever ready)
    Can you see?
    You see!
    Fire, fight, fire, fight, fire, fight
    death on around you
    'Cuz nothing tastes so sweet as the prohibited

    Can't you see?
    Just look!
    World's gone with the last death.
    This is at last desire of you desire.

    Fire, fight, fire, fight
    Death and desolation for all.
    'Cuz nothing tastes so sweet as the prohibited
    'Cuz nothing tastes so sweet as the prohibited
    'Cuz nothing tastes so sweet as the prohibited*

    La mañana transcurrió y llegó la hora de la comida.

    —¿No nos vas a acompañar? —Frank preguntó a Diego cuando vio que se iba a ir—. Vamos a comer en el restaurante, ¿nos acompañas?

    —Tal vez en otra ocasión. Tengo un pendiente esta tarde.

    El grupo decidió ir a comer en el mismo restaurante de Plaza Aranzazu. En sobremesa hablaron un poco de cosas casuales y de cómo les iba en general. En una de esas Frank aprovechó para informarles sobre los planes que tenía para los próximos eventos en los que tocarían.

    —En pocas palabras, en el festival de Calvillo tocaremos estas dos canciones, y en el festival Hidrocálido, tocaremos ésta y The Prohibited de Diego —quiso estar seguro Octavio de haber entendido todo.

    —Esa es la idea. Si no tienen ninguna sugerencia.

    —Aquí tú eres el jefe y quien está buscando eventos, así que por mí, está bien —dijo Luciano mientras Octavio asentía estando de acuerdo con las palabras de su compañero.

    —Pensé en tocar la de The Prohibited porque será la más ensayada, pero si se nos ocurre a mí o a Diego componer otra mejor, tocaremos esa.

    —¿Algún otro lugar en el que podamos tocar antes de esos eventos? Uno más privado. A diferencia de Octavio, tú y yo, Luciano nunca a cantado ante un numeroso publico.

    —Hey, Furtado —llamó la atención el vocalista, un tanto ofendido—. Estoy más que acostumbrado a estar frente a multitudes. He bailado en escenario y he dado discursos en auditorios, por si no lo sabías.

    —Aunque dijo eso, Furtado se refería a que para empezar a ganar un poco de publico, deberíamos tocar en otros locales, para hacernos conocer poco a poco —dijo Frank—. Respecto a eso, estoy intentado ver dónde podemos tocar. Pero todos los mini-conciertos están completos, ¿saben cuántos grupos nacen y desean ser recocidos? Siempre van a esos lugares.

    —Todos nacimos de esos lugares —informó Furtado.

    —Nacerán y morirán, ese es su destino —mencionó Octavio, mientras golpeaba el vaso y el plato con los cubiertos—. Pero nadie logrará igualar a Grayish Bullet.

    —Así que ponte las pilas antes de que terminemos por remplazarte por alguien mejor, Octavio —dijo Furtado.

    —¿Sabes que existen formas mejores para decirme eso? —Lo vio con seriedad—. Comprendo en la posición en la que me encuentro —dijo exhalando. Todo el tiempo tenía en mente eso—. Estoy dando lo mejor de mi. Estoy acostumbrado a tocar canciones leves y no con hit hat y boombo intercalado.

    —También estaba pensando en tener un segundo vocalista —comunicó Frank.

    —¿A otro vocalista? —preguntó extrañado el baterista, mirando con nada de discreción a Luciano, esperando saber su opinión de eso.

    —Uno de apoyo —dijo Luciano—. A mí no me importa. Ya me lo había comunicado Frank. Hay canciones en las que es bueno que haya dos cantantes, sobre todo si el tipo de voces en diferente y se combina bien. A ese se le llama segunda voz. Yo seguiría siendo la voz principal.

    —Me supongo que piensas en Diego, ¿verdad? —preguntó lo obvio Furtado. Frank no dijo nada pues no había nada más que decir, solo añadió:

    —Solo espero que acepte. Y tal y como dijo Luciano, el tono de voz que tiene Diego contrasta mucho con la de él, así que se pueden sacar buenas canciones.

    —Aprovecho maravilloso momento para informar que el próximo sábado no podré venir a ensayar —informó Luciano—. Tengo un trabajo en equipo de la universidad.

    Luciano ya había dicho que no pensaba dejar los estudios universitarios y que seguiría estudiando hasta sacar su carrera si no veía que el grupo llegaba a ser popular como para dedicarle a ser vocalista un cien por ciento.

    —Está bien.

    —Entonces, si no hay más por hoy, me retiro —mencionó Luciano mientras se levantaba para retirarse.

    —Antes de que te vayas, recuerda que el domingo nos juntaremos con Los Eslabones.

    —¿Y por qué tenemos que reunirnos con ellos? —preguntó un tanto descontento el bajista.

    Ya Frank les había comunicado la idea y, al igual que en ese momento, no le agradaba mucho tener que reunirse con ellos. Ese domingo podían aprovecharlo para seguir ensayando y no perderlo por reunirse.

    —No lo tomes a mal, Frank —dijo Luciano tomando asiento de nuevo—, pero concuerdo con Furtado. No veo que el «juntarnos» nos ayude en algo o aprendamos o que nos enseñen o algo así.

    —Solo será un día de relax. Y no creo que sea tan mala idea. No es malo conocer a otra gente que tiene la misma pasión que nosotros. Siempre es bueno conocer a nuestros rivales.

    —¿Rivales? —A Furtado le apreció un poco gracioso llamar a Los Eslabones «rivales»—. No reconozco a Los Eslabones como rivales. No podré tomármelos en serio hasta que los escuche tocar. No creo que debas sobrevalorarlos de esa forma, no hasta que por lo menos escuches una sola canción de ellos. Si bien sé que Marco, a pesar de todo, es bueno tocando la guitara y el bajo, la verdad es que de los demás miembros no se sabe nada.

    —Furtado —Frank frunció el ceño, molesto—. Infravalorar a los demás también es un error. Nunca está de más pensar en los demás como posibles rivales.

    —Me voy de aquí, no quiero estar en medio de una discusión —dijo Luciano, volviendo a ponerse de pie. Octavio hizo lo mismo, diciendo:

    —Y yo te acompañaré a la salida, amigo mío. Los espero allá.

    —Por lo menos deberías esperar a que toquen antes de dictaminar algo —dijo en modo de conclusión. No estaba de humor para charlar de ese tema. Si Frank ya había decidido eso, qué más daba pasar una hora con ellos.

    —Aquí no se puede fumar —recordó Frank al ver que Furtado se llevaba el cigarro a la boca.

    —Lo sé —dijo poniéndose de pie y estirándose—. Intentaré ver a un colega que quizá nos preste su lugar para dar una tocada ahí.

    —Lo agradecería —Finalizó el líder.



    ***​


    El grupo en el Montecillo se había levantado tarde, no solo siguiendo la rutina sagrada de los domingo, sino porque la noche anterior se desvelaron un poco en su juego de adivinar la canción. Para cuando todo estaban despiertos ya era hora del almuerzo, por lo que se deleitaron con unos deliciosos huevos rancheros.

    —¿No van a aprovechar para darse su última natación? —inquirió Chivo, teniendo la boca llena de comida.

    —Traga antes de hablar —lo regañó María y luego Edwin dijo:

    —No, yo paso porque estoy cansado yo.

    —No, pos si que no aguantan nada —comentó Chivo.

    —Lo dice el que no se metió al agua —mencionó Marco.

    —Mejor hay que relajarnos en estas horas. —Fue el comentario de Gabriel, en lo que encendía la radio de pilas que se llevaron, para animar el ambiente—. ¿Qué estación pongo?

    —La Rancherita —opinó María.

    —Ay no —se quejó Chivo—. Esa estación es pa’ viejos. Mejor pon una de rap o de hip-hop. Algo más juvenil y de nuestro porte.

    —No, no, una de rock —intercedió Marco, porque se suponía que eran una banda de rock—. Pon una de rock.

    —Mejor pon la de 106.1 —declaró ahora Diana.

    —No, Diana, no me decepciones —volvió a gemir Chivo—. Esa también es para viejos. Si estamos así, mejor pongan la estación exclusiva de la ciudad.

    —Oye, Chivo, pero esa es buena música. Instrumental —defendió Gabriel.

    —Sí, buena para dormir —dijo Chivo antes de posar su visión en el callado de Alex—. A ver, aquí falta Alex que nos diga qué estación quiere. Es más. Él decide, él tiene la última palabra.

    Seis pares de ojos se cernieron sobre Alejandro, poniéndolo nervioso. Bajó la mirada, inseguro. Su primer pensamiento fue, obviamente, irse por el rock; pero al darse cuenta de que todos allí tenían diferentes gustos musicales, no quería imponer el suyo.

    —Bueno, busquemos una al azar —dijo Gabriel al final, al ver que Alex no diría nada y que de igual forma a ninguno se le daría gusto.

    Al final terminó en una estación con música para bailar, estilo electro. Al principio no les convenció del todo, pero con el tiempo se acostumbraron y al cabo de algunos minutos, Marco y María fueron los pioneros en estrenar la inexistente pista del baile y comenzaron a danzar. Aprovecharon el momento, pues aunque era domingo, en ese día en especifico, no había mucha gente, por lo que no había temor de hacer el ridículo.

    Desde su lugar sentada en una de las sillas y desde donde había estado observando todo en silencio, sin deseos de participar en la conversación, Alma continuaba metida en su celular, en vano intento de distraerse y olvidarse de todos sus problemas relacionados con la pareja que bailaba en ese instante. En eso sintió que alguien tomaba asiento en la silla de al lado y de reojo pudo ver que se trataba de Alex.

    —¿No vas a bailar? —preguntó el chico después de unos segundos de silencio.

    —No sé bailar —contestó ella, sin dejar de mirar su celular.

    —Oh. Yo tampoco.

    Y quedaron en un silencio incómodo, o al menos así lo sintió Alex. Mas antes de que pudiera hacer algo al respecto, Diana se acercó a ellos.

    —Alma, vamos a bailar —invitó a su prima con intenciones de animarla.

    Alma la miró y sus ojos le dijeron todo. Diana bufó y miró a Alex.

    —Tú, Alex, vamos a bailar.

    —Pero no sé bailar —negó él.

    —Qué importa. Vamos.

    Diana lo tomó del brazo y lo haló a la fuerza para que se levantara y la acompañara. Sin mucho más remedio, a Alex no le quedó de otra que seguirla y empezaron a bailar. Con ellos el ambiente se animó un poco más. Viendo esto, al Chivo también se le antojó bailar; se le acercó a Edwin.

    —¿Me concedes esta pieza, Rec? —invitó, extendiendo una mano hacia él.

    Edwin lo miró con cara de incredulidad mezclada con asesinato.

    —No, en serio, bailemos.

    —Tú estás loco, ¿no?

    —Jamás he hablado tan en serio como en este momento.

    Y sin previo aviso lo tomó del brazo y comenzó a arrastrarlo.

    —No, hombre, no. Ya suéltame —se resistió la víctima, abochornada—. ¿Por qué no se lo pides a Gabriel? Él tiene cara de que quiere bailar.

    Gabriel se le quedó mirando feo, como diciendo que no lo metiera en sus aprietos.

    —No, es que Gabriel no es tan divertido como tú. A él no le da tanta pena como a ti —se burló Chivo, malicioso.

    Edwin lanzó otra sarta de lamentos y objeciones, pero al final, también terminó bailando. Así se la pasaron, en un agradable ambiente lleno de risas, música y baile, hasta que llegó la hora de regresar a sus hogares, de vuelta a la rutina y a sus trabajos. En general había sido un fin de semana muy agradable. Se tomaron varias fotos para el recuerdo y se prometieron que no sería la última vez que el grupo decidía reunirse todos juntos como esta vez.

    —¿Te sientes mejor? —preguntó María a Alma una vez estaban recogiendo las cosas para guardarlas en la furgoneta.

    —Sí —contestó la joven, desganada.

    Ayudó a subir las cosas a la camioneta.Se dio cuenta que la relación de Marco con María no debía de afectarle pues reconociendo las palabras de su prima, tarde o temprano Marco se conseguiría una novia. Ella nunca tuvo oportunidad.

    Se dijo a sí misma que olvidaría a Marco. Se alejaría poco a poco de él. No dejaría que aquello le afectara. Con eso en mente, subió al auto al igual que los demás y regresaron a la ciudad.Al primer lugar a donde Gabriel paró fue a la calle donde ensayaban, pues fue ahí donde María dejó su vehículo. Al llegar María bajó.

    —Te acompaño —dijo Marco, bajando de la furgoneta y acercándose a ella—. Me gustaría saludar a tu padre.

    —Se pondrá contento de verte —le informó y luego miró a su hermano—. Porque su hijo no va a verlo.

    Oi —se defendió Chivo—, este fin de semana tenía planes de hacerlo pero insistieron en que los acompañara.

    —Pues entonces acompáñanos, siempre pregunta por ti, eres su mimado después de todo.

    —Mejor otro día —dijo ignorando las últimas palabras—, no vaya ser que haga mal trío. Ah, esperen, esperen —recordó algo—. No crean que se me olvido la apuesta que hicieron, hoy pagarían la pizza. Una apuesta en una apuesta.

    —Es cierto, lo había olvido —comentó Marco, realmente se le había olvidado—. ¿No podemos dejarlo para otra ocasión? Ahora mismo estoy corto de dinero.

    —¿Qué curioso, no? —dijo Chivo no muy convencido.

    —Si quieren ir yo les puedo dar dinero —mencionó María dispuesta a sacar dinero para darles.

    —No —se rehusó el hermano.

    —Ya otro día vamos —dijo Marco, asomándose hacia el interior y luego preguntó, especialmente a los más jóvenes, quienes tenían las caras muy largas—. ¿O les apetece ir hoy?

    —Estos días han sido muy largos, lo que quiero es irme a casa —dijo Diana—. ¿Verdad, Alma?

    La joven asintió estando de acuerdo con ella. Alejandro también apoyó la idea. Todavía era temprano, apenas habían dado las tres de la tarde, mas lo que todos deseaban era llegar a casa y recostarse en lo fresco.

    —Edwin. —Marco alzó la voz para llamar la atención del nombrado. Edwin abrió los ojos, pues a diferencia de los demás el cansancio lo derrotó completamente; algo desorientado miró a Marco.

    —¿Eh?

    —Nada —terminó diciendo Marco con media sonrisa en el rostro—. Cualquier otro día, vamos.

    —Bueno. —Chivo bajó del camión y le informó al conductor—. Si el día se termina aquí, yo de aquí me voy caminando. —Después de todo él y Gabriel vivían cerca, así que para no hacer que él se desviara para llevarlo, decidió caminar hasta el departamento.

    —Por cierto, el martes nos vemos aquí para practicar, así que descansen bien hoy y mañana.

    Una vez que Gabriel dejó a Alma y Diana en la casa de la primera, a Alejandro en la suya y una vez dejó a Edwin, y al ver que todavía era algo temprano, decidió ir a visitar a su madre, quien una vez llegó, se alegró de verlo.

    —Te ves bien. —Fue lo primero que dijo al verla. En verdad se veía mucho mejor de lo que recordaba. Se alegraba de que fuera así.

    —Gracias y me siento mucho mejor. —Sonrió la mujer—. Pero dime, ¿ya comiste, hijo?

    —¿Y tú ya comiste? —preguntó. Sabía la respuesta, pues ya era tarde; ella solía comer a las dos o dos y media.

    —Sí —respondió ella—. Me hubieras dicho que venías, hubiera preparado algo, no tengo mucho más que sobras.

    —No te preocupes por eso, madre, como lo que halla. —Gabriel se acercó al refrigerador, observó el interior y comenzó a sacar algunas cosas mientras su madre preparaba la estufa para calentarlas.

    —¿Cómo te va? —preguntó, tomando asiento y hacerle compañía a su hijo.

    —Muy bien. Vamos a tocar en una fiesta que suelen+ celebrar un barrio de allá. Dura dos días, y el trece de este mes se celebrará. Según lo que Marco dijo, tiene pensado que toquemos el sábado.

    —¿En serio? Esa es buena noticia —se emocionó la mujer.

    —Me preguntaba, si no estás ocupada o si no tiene algún pendiente, ¿te gustaría ir?

    —Me encantaría, Gabriel.

    —Entonces, vengo a recogerte. Todavía no sé a que hora tocaremos, pero te llamo cuando esté seguro.

    —Entonces te espero. Estoy ansiosa de verte tocar la batería en un grupo.

    Gabriel estaba muy feliz de que aceptara ir a verlo. Ahora más que nunca tocaría con más ganas. Si bien, no iba a ser un concierto tan grande, solo por el hecho de que su madre iría a verlo, se esforzaría mucho.Poco después, en una oportunidad le entregó un sobre.

    —Es poco, pero es para que te ajustes la medicina.

    La señora, tras abrir el sobre, se dio cuenta que este contenía dinero.

    —Hijo, no puedo aceptar esto. Eso es tuyo, no puedo aceptarlo. —Intentó regresarle el sobre, sin embargo, Gabriel rehusó tomarlo e insistió que solo era poco.

    —¿Y cómo vas a pagar la renta, hijo?

    —No te preocupes, vivo con alguien más y nos repartimos los gastos. Estoy ahorrando un poco, así que no te preocupes.

    Con pena y todo, la señora agradeció a su hijo. Charlaron un poco más y poco después decidieron dar una vuelta y comprar un helado como postre.


    Fin del capítulo y conclusión del fin de semana.
    *Dejo la letra en español.

    Lo Prohibido

    Estás listo para el espectáculo raro
    ¿Puedes verlo?
    ¡Lo ves!
    Fuego, pelea, fuego, pelea, fuego, peleas
    Muerte a tu alrededor
    Porque no hay nada más dulce que lo prohibido

    Tú puedes decirme que me merecía mi destino
    No llores cuando las vidas se desvanezcan
    Y lo que tu querías evitar
    eso es lo que te matará.
    (Ahora muere)

    Escuchas los sinfines de voces desde la distancia,
    desde las profundidades del Seol,
    gritándote que camines hacia la luz

    Estás asustado de todos tus dolores
    y darás rienda suelta a tu mente
    y preocupaciones acerca de ti.
    (Ahora muere)

    Palmas quemadas por la guerra
    e impregnadas de rojo carmesí.

    Estás listo para el espectáculo raro
    (nadie lo está)
    ¿Puedes verlo?
    ¡Lo ves!
    Muerte a tu alrededor
    Porque no hay nada más dulce que lo prohibido

    ¿No puedes verlo?
    ¡Solo míralo!
    El mundo se va con la última muerte
    Esto por fin es deseo de tu deseo

    Fuego, pelea, fuego, pelea
    Muerte y desolación para todos
    Porque no hay nada más dulce que lo prohibido
    (x3)
     
    Última edición: 10 Abril 2018
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    Piscis
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    Hola. Paso a comentar este capítulo.

    Grayish Bullet ya demostró que está muy adelante de Los Eslabones. Si fueron capaces de "mejorar" la canción en poco tiempo, quiere decir que sus miembros realmente se adaptan fácilmente a los cambios. Y parece que Diego quiere tomarse una "revancha" después de que TAB no haya resultado. Pero me pregunto si verdaderamente quiere dedicarse a la música por pasión o simplemente porque cree que el grupo tiene la oportunidad de superar al de Marco. Creo que me lo estoy imaginando yo solo, pero con lo que se mostró en capítulos anteriores, tengo una idea de que Diego quiere en sí superar a su antiguo amigo. Tendré que verlo.

    No me quiero imaginar lo que habrá sufrido Alma. Ciertamente fue el peor fin de semana de su vida, pero parece que ya salió de la fase de negación y ahora está entrando en la fase de aceptación. Ya que ha dicho que se olvidaría de Marco. Me pregunto que tanto está dispuesta a "olvidarse" de él. También me pregunto si Diana está intentando darle una especie de señal al invitar a Alex a cada rato.

    No sé como digerir lo que dijiste al principio del capítulo. Alex ya maduró mucho, y realmente esperaba que con ese viaje con sus amigos diera el paso final. No diría que estoy decepcionado, pero es algo chocante ver que no terminó el proceso de madurez después de haber pasado un momento agradable con los únicos amigos que tiene. Me intriga ver cual será el momento que lo hará madurar. Y tal como dije antes, me gustaría que tuviera una charla más con Enrique antes de tomar una decisión.

    Hablando de él, me pareció muy graciosa la escena donde él invita a Edwin a bailar, y la reacción de Edwin también. Y sobre Gabriel, creo que la escena final compensa lo del capítulo anterior. Fue agradable leer como él se preocupa por su madre además de llevar adelante su sueño de ser músico. Y espero que pueda lucirse cuando toque frente a ella. Creo que eso haría muy feliz a la mujer.

    Si bien el capítulo fue de mi agrado, lo sentí muy cargado de diálogos y con poca narración, la cual es el punto fuerte de la historia, o al menos lo ha sido hasta el momento. No digo que los diálogos estén mal, es más, están bien, pero sin la narración no se consigue el mismo efecto. Además de que el capítulo era algo corto y ya me venía haciendo una idea de como sería su estructura cuando leía el principio.

    Comentaría algo sobre la canción, pero ya mencioné que no tengo idea de como hacerlo. Lo que sí me gustaría saber es el ritmo que tiene la misma. O al menos que tan parecido es con el de una canción existente, así podría leer la canción de nuevo y darle ese ritmo, o al menos intentarlo.

    Eso es todo lo que tengo que decir por ahora. Me pareció ver una o dos palabras pegadas en el texto, pero nada grave en realidad. Esperaré el siguiente capítulo.
     
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  11. Índice: Lección #26.- Errores del pasado
     
    Sorel Rodriguez

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    Fanfic - O.N.E: Melodías de la Vida
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    Amistad
    Total de capítulos:
    28
     
    Palabras:
    4367
    Hasta yo me sorprendo de colgar nuevo capítulo después de una semana de subir el anterior. Espero sea así ahora en adelante... en fin. Muchas gracias a Reydelaperdicion por comentar y a Borealis por su "me gusta". Y por supuesto, a todos los lectores que han llegado hasta aquí.

    Lección #26.- Errores del pasado

    María se encontraba frente al mostrador de la tienda, había terminado de despachar a una clienta y al ver que se alejaba desvió la vista hacia donde Marco estaba sentado, mirando pensativo las casas del frente y como mero reflejo ella miró hacia donde él miraba. Sabía la casa a la que sus ojos negros miraban;la casa de Fátima, su ex novia. Aquello era el pasado, pero María no evitó sentirse un poco celosa. ¿Qué era lo que pensaba? Se preguntó y se dio cuenta lo absurdo que era eso. Bajó la cabeza, dibujó media sonrisa y luego se acercó a él, sentándose a su lado. Marco había ido temprano a la tienda y se sorprendió de verlo ahí. El día anterior cuando llegaron, hablaron un poco y luego él habló con su padre para contarle que estaba saliendo con su hija, luego se quedaron hablando hasta muy tarde. Tomó un taxi, aunque ella insistió en llevarlo, pero como ya pasaban de las diez de la noche él se rehusó al no querer molestarla y decidió llamar un taxi.

    —¿Por qué estás tan pensativo? —preguntó por curiosidad.

    —¿Lo estoy? —inquirió él, mirándola al rostro. Ella se recargó en su hombro y el continuó—: Quizá lo esté. He estado pensando en llamarle a Diego para preguntarle si me puede ayudar con algunas letras. Creo que es mejor tener ayuda en eso.

    —Diego era el vocalista de The Archangel Boys, ¿cierto?

    —Ajá, el mismo. Me gustaban sus ideas. A veces.

    —¿Eso te preocupa?

    —Algo, siempre estoy pensando qué sería bueno para la letra de una canción. Busco inspiración.

    —Por cierto, ¿qué es lo primero que haces al componer una canción?

    Marco meditó un poco antes de contestar:

    —La letra y partiendo de ello, le encuentro la melodía acorde a lo que quiero transmitir y que quede conforme a la letra, obviamente. Por eso necesito alguna ayuda, tener la ayuda de un letrista no es mala idea.

    —Creo que debiste hablar con él antes —dijo pensativa.

    —¿Crees? —Marco sintió como ella se erguía y volvió a verla.

    —Sí, tal vez ahora esté ocupado con otras cosas.

    —Tal vez tengas razón. Pero no pensé en necesitar esa clase de ayuda. Le echaré una llamada solo por si acaso, espero que no lo esté y que esté dispuesto a ayudarme.

    —Y si hipotéticamente no puede ayudarte, ¿qué harías?

    Marco no quería pensar en eso. Ya pensaría qué hacer cuando Diego le dijera si sí o no, así que no respondió nada y al notarlo, María cambió de tema al recordar que el viernes mientras iban al Montecillo lo escuchó hablar sobre tocar en una celebración.

    —Tocarán en una fiesta, ¿cierto?

    —Ahora que me recuerdas tengo que hablar con el organizador del evento para avisarle que deje tocar a Los Eslabones. Irás, ¿verdad?

    —Claro, ¿cómo voy a perdérmela? Nunca te he escuchado tocar y en definitiva no voy a perderme en escuchar a Enrique cantar. Igual quiero escucharlos a todos juntos, como grupo. Seguro que suenan genial.

    —¿Nunca fuiste a ver a The Archangel Boys tocar?

    Ella negó, nunca tuvo la oportunidad de hacerlo, más que nada por el trabajo que suponía atender una tienda. Desvió la vista al ver a un hombre entrar a la tienda.

    —Buenos días —saludó, levantándose para atenderlo.

    A su vez, Marco volvió su vista al frente, miraba con insistencia aquella casa en la que alguna vez vivió. Sabía que no pasaría, pero dentro de él esperaba verla salir. Poco después miró a María volver a acercarse a él y tomar asiento.

    —¿La has visto? —preguntó, tomando por sorpresa a María, aunque él no se dio cuenta de eso y aunque no dijo su nombre, sabía a quién se refería.

    —No. Tiene semanas que no pasa por aquí. —Desvió la vista al frente y continuó—. Lo último que supe es que estaba embarazada.

    —Oh, ¿de verdad? Bueno, creo que era de esperarse. Siempre hablaba de lo mucho que le ilusionaba tener un bebé.

    María volvió a recargarse en hombro de él mientras comentaba:

    —Tal vez se haya mudado con su nueva pareja. —Hubo un silenció y luego ella volvió a hablar, un poco indecisa de si debía preguntar sobre ese tema. Se apartó de él por lo que Marco se giró para verla y al tener su atención, preguntó—. ¿Puedo hacerte una pregunta?

    —Claro. —Se extrañó. Marco solía ser una persona abierta por lo que ahora que ella era su novia se sentía con la libertar de expresarle y contarle todo, y él esperaba que ella también se sintiera de esa forma—. Pregunta lo que sea —dijo con total seguridad. No había nada que ocultar.

    —¿Por qué?, ¿por qué le hiciste eso a Fátima?

    —Porque fui un completo idiota, por eso. —La tomó de las manos y mirándola a los ojos le hizo saber—. Hasta hoy en día me arrepiento de eso. María, fui un completo estúpido, pero te prometo que nunca te haría algo semejante. Te juro que nunca pasó nada, pero comprendí a las malas… aunque sea un mal entendido, se puede dañar a una persona con lo que puedes hacer.

    Marco recordó el rostro desilusionado que Fátima tenía cuando le mostró aquellas fotos. Aquello marcó su sentencia y supo que ya no existía una solución ni palabras que pudieran expresar un rotundo perdón. Lo intentó en vano, pero ella le cerró la puerta en su cara.

    Se imaginó el desenlace cuando el taxi, esa tarde-noche, lo llevó hasta la casa.Se sorprendió de ver todas sus pertenencias frente a la puerta y a Fátima sacando lo último de sus pertenencias. Pagó el servicio, se apresuró y lo primero que se le vino a la boca fue preguntarle lo que había sucedido. Ella lo miró fulminantemente, acaso ¿se estaba burlando de ella?Aun así, Marco nunca se le cruzó por la mente la razón por la que Fátima lo estaba echando. Sin decir nada, ella sacó su celular y le mostró fotos de él besado, no solo a una, sino a dos mujeres.

    Marco cerró los ojos al saber y eso que fue esa misma tarde que pasó aquello. Ella cerró la puerta cuando vio que él intentaba entrar.

    «¡Fátima, espera, déjame explicarte!» gritaba mientras golpeaba la puerta para que ella abriera. Tenía llave, pero no quería abrirla él, quería que ella lo hiciera.Mas sabía muy bien que lo que hizo fue algo imperdonable. Poco después se entero que quienes habían tomado y enviado aquellas fotos fueron unas amigas de ella. Nunca se imaginó que en aquel lugar irían amigas de Fátima, quienes lo vieron juguetear con aquellas fans.

    «Te juro que no pasó a más...!»

    «¡Largo de aquí, asqueroso infiel!» Estaba furiosa, nunca la había escuchado expresarse de esa manera. Le había dolido mucho su infidelidad «¡Confiaba en ti y me has traicionado, pedazo de...!»

    Se había dejado llevar. Aquellas dos mujeres le habían seducido y él comenzó a seguirles el juego hasta que las miradas se convirtieron en caricias y luego en apasionados besos; había caído en sus garras. Y lo peor de todo es que sabía que lo que estaba haciendo era malo, porque mientras las besaba pensaba en Fátima. Sin embargo, el pecado atrae.

    «¡Fátima, escucha…!»

    «¡No te quiero volver a ver!» Escuchó su voz quebrarse, cosa que le dolió. «Vete, Marco… si no te vas llamaré a la policía.»

    Dejó de insistir y abatido miró todas sus cosas tiradas en el suelo. Ahora, ¿a dónde iría? Antes de irse a vivir con Fátima, Frank y él vivían en un apartamento algo pequeño y barato. Pero después de que conoció a Fátima y se formalizó su noviazgo, él se fue a vivir con ella. Frank se quedó viviendo ahí por varios meses hasta que consiguió pareja y precisamente esa misma semana Frank se había mudado con su pareja. No había donde quedarse y deseaba ahorrar todo el dinero posible, por lo que rentar una habitación de hotel era demasiado caro.

    Marco suspiró en modo de rendirse, tenía que sacar algo de sus ahorros pues no podía dormir en la calle... o quizá sí. Posteriormente, se giró y vio la tienda de enfrente, ahí estaba Chivo, sentado detrás del mostrador, había visto todo el show en primera fila y cuando este último se dio cuenta que Marco lo vio, desvió la vista a otro lado aparentando que no había visto nada, trotó hacia la tienda.

    «Te llamas Enrique, ¿verdad?» preguntó, recordando que su hermana lo llamaba de esa forma. Tan solo había tenido dos charlas fugaces con él.

    «Sí, amm, al parecer no la tienes fácil, amigo» dijo Chivo entre seriedad y broma, mirando todas las cosas de su vecino en la calle. Hizo un intento de animar la situación,«Las mujeres no son fáciles, ¿eh?»

    «¿Podrías hacerme un favor?» pidió Marco «Sé que no nos conocemos mucho y que solo hemos entablado una que otra conversación, pero no tengo adónde ir y como lo has notado, me han echado así que me preguntaba si podía quedarme un par de días contigo. Puedo dormir en el suelo.»

    «Sí… está bien. Dame un minuto, por favor...» Chivo se adentró a la tienda y abriendo la puerta que daba al interior de la casa, gritó: «¡Mary, baja y ven a echarme una mano!»Luego miró a Marco para añadir: «Ya sabes, hermanos mayores.»

    Poco después, Marco contó su situación a María quien informó a su padre; los Morales aceptaron, después de todo tenían habitaciones de más. En aquellos días, Marco se dio cuenta que los Morales eran personas muy abiertas, amables y amigables.Ya había escuchado que esa familia tenía una fama muy buena, todos en ese barrio los querían mucho.En el transcurrir de los días los tres comenzaron a tener buena confianza y a tratar a Marco como alguien de la familia. De esa forma, por una semana exacta Marco vivió con ellos hasta que consiguió un lugar donde hospedarse, lugar que se quedó a vivir hasta que volvió a su ciudad natal.

    Pero ahora, sin habérselo imaginado él se había enamorado de María. Su personalidad, su sonrisa, le gustaba. A él siempre le gustaron las mujeres serias, fuertes y muy maduras y María lo era, era responsable, centrada y amable e inteligente. Vivía en una familia muy unida.

    —Nunca te haría nada semejante —le prometió. De aquel suceso ya hacía tiempo, creía que era lo suficientemente maduro como para nunca volver a flaquear de esa forma.

    María sonrió. Confiaba en él y sabía que ante ese pequeño desliz nunca volvería a hacer algo semejante.Marco fue sincero cuando contó la historia, se le vio arrepentido e intentó disculparse con su ex-novia y era muy amable, y a veces, se sentaba aun lado de su padre para tocarle algunas canciones que él le pedía que tocara, y si había alguna que no se conocía, al día siguiente llegaba tocándola. Se había ganado el cariño del señor Morales muy rápido.Volvió a recargarse en él y cerró los ojos. Todavía esa mañana se había preguntado si en verdad lo que ocurrió el fin de semana había sido real y que no lo había soñado, pero cuando lo vio entrar y saludarla con un beso, su alma se regocijó.

    Sintió como él se ponía de pie, se estiraba un poco y mirándola desde arriba le hizo saber:

    —Me voy a buscar al organizador, ¿me acompañas?

    María se levantó.

    —Me encantaría —Miró la tienda—, pero tengo que atender el negocio.

    —Bueno…—dijo un tanto desanimado pues quería que lo acompañara—. Despídete del Don por mí.

    Se despidió de María con un beso y luego se retiró hacia la estación de autobuses.



    ***​



    Como si fuera ácido subiendo a su garganta, la ira le quemaba por dentro. No soportaba ver a Alejandro tan desafiante estos últimos días. Desde el incidente de su mochila y su desaparición ni siquiera lo miraba; evitaba hacerlo.Era cierto que anteriores veces también evitaba mirarlo a los ojos, sin embrago, cuando sus miradas chocaban, Calveiro bajaba la vista rápidamente notando que sus ojos reflejaban inseguridad y miedo, ahora no podía percibir eso. En el momento en que sus miradas se encontraban él solo desviaba la suya hacia otro lado mostrando ¿indiferencia? Como si intentara no darle importancia.

    Aquella actitud rebelde le desagradaba.

    Era como si le aplicara la ley de hielo, a él. No podía creerlo.

    Martín no le quitaba la vista de encima. Frunció el ceño molesto. Juraría que ese fin de semana largo había cambiado algo en él. Así lo reflejaba su actitud. Mientras esperaban a que el profesor de la próxima clase llegara, volvió a desviar la vista por décima vez para ver cómo Calveiro tarareaba una canción, feliz, mientras hacía algo en su cuaderno. Inconscientemente se alzó un poco para ver lo que hacía mientras demostraba esa conducta tan positiva.

    —Atún —llamó un compañero. Alejandro levantó la vista al momento que ocultaba la hoja con su pequeño estuche de lapices—. ¿Qué estás dibujando? —preguntó, curioso, había sido en vano que intentara ocultar lo que hacía.

    Martín, a pesar de mostrar indiferencia, la realidad era que sintió mucha curiosidad. También deseaba saber lo que hacia con tanta alegría.

    —Esto —respondió el joven, un poco avergonzado, quitando el estuche de encima del dibujo.

    —Es una guitarra, ¡lo sabía! Dibujas bien.

    —Gracias. Es una B.C. Rich, específicamente una Warlock; me gustan estas guitarras porque me parece que sus diseños son muy originales.

    —¿No me dirás que tocas guitarra, o sí? —cuestionó el compañero, admirado por saber que sabía del tema.

    —Un poco —respondió, con orgullo—.En casa tengo una Gibson y…

    Martín dibujó una mueca de disgusto ante el comienzo de esa conversación y de la que no escuchaba nada porque Alex solía hablar muy bajo. Poco después, el profesor ingresó al aula y cada alumno regresó a sus respectivas butacas. Martín se sintió irritado.

    —¿A dónde vamos a ir hoy? —preguntó Sebastián, aburrido, mientras los tres salían del salón una vez las clases finalizaron—. Hay que ir a los Cedazos para arrojarles piedras a los patos.

    —Yo no puedo ir —dijo Juan José con irritación mientras pateaba una botella de plástico—. Estoy castigado.

    —¿Por qué…?No me digas que tu madre te encontró eso. ¡Qué tonto eres Juanjo! Ya te había dicho lo que hicieras para que no te descubrieran. Entonces solo Martín y yo iremos al parque. —Miró a su amigo, parecía no estar en la conversación.

    —Ese es el Atún, ¿verdad? —preguntó Juan José al ver a Alejandro hablando con Alma en la puerta de la escuela.

    —Últimamente lo he visto mucho con ella. ¿No será su novia?

    —Qué va, no creo que esa preciosidad se fije en alguien como él, ¿cierto, Martín?

    Martín estaba en las nubes. Sin dejar de caminar observó a Alejandro y a Alma. No dijo nada, aceleró el paso, ya quería irse de ahí. Por primera vez, deseaba estar en su casa en lugar de la escuela.

    —¡Hoy estás como una cabra, amigo! —le hizo saber Sebastián, acelerando el paso para darle alcance, al notarlo tan de tan mal humor.

    —Estoy cansado y ya me quiero ir de esta prisión —dijo Martín, se despidió de ellos.

    Apresuró el paso, pateaba con gran enojo piedras y envases que se encontraban en su camino, en una de esas pateó con fuerza una piedra que ésta golpeó los parachoques de una carro.

    —¡Oye niño que te pasa…! —escuchó gritar al dueño mientras echaba a correr.

    Con la respiración entre cortada llegó a su hogar. Sacó las llaves y abrió la puerta.

    —¡Ya llegué! —informó Martín al momento que se adentraba.

    —Ni se te ocurra entrar a la casa con esos zapatos. —Escuchó a su madre desde la sala. El rubio ya había dado un par de pasos adentro para cuando escachó su advertencia. —¡¿Qué fue lo que te dije, Martín!? —gritó enojada la mujer al asomarse y ver a su hijo pisándole—. ¡Quítate esos malditos zapatos ahora! —La mujer lo tomó del brazo y comenzó a zarandearlo—. Pero mira como me has dejado el piso. Acababa de trapear. Ahora te me pones a limpiar esa porquería.

    —No es para tanto —susurró mientras se zafaba del agarre de su madre.

    —¿Cómo que no es para tanto? ¿Quién crees que está haciendo el quehacer en esta casa, una sirvienta? Tu padre es un inútil y creer que soy su criada, ¿acaso también crees que estoy para eso?

    —Ahora lo limpio —dijo el menor, cerrando los ojos e intentando que su madre se tranquilizara un poco.

    —Pero claro que lo vas a limpiar. ¿Querías que yo lo hiciera? ¡Toma! —Le dejó el trapeador.

    Su madre se le veía realmente malhumorada. Deseó preguntarle qué le pasaba, pero ya se daba una idea, de por sí hacer el quehacer de la casa le molestaba. Valentina solía hacerlo, pero como ella se había mudado la semana pasada a la ciudad de Aguas, ahora era ella quien debía limpiar la casa.

    —Ahora resulta que no solo me tengo que preocupar por mi trabajo, ahora tengo que preocuparme por tener la casa limpia porque los dos hombres no son limpios.—La escuchaba murmurar—. Nadie en esta familia sirve. Ni siquiera pueden recoger sus platos cuando acaban de tragar.

    Martín lo hacía, él siempre llevaba los trastes sucios al lavaplatos precisamente para ayudarla en eso. Martín cerró los ojos al escuchar un fuerte ruido proveniente de la cocina.

    —¡Demonios! Estoy harta de todo esto.

    —Y yo también —susurró el rubio con un nudo en la garganta,mientras arrojaba el trapeador con ira para dirigirse a su habitación.

    Se sentó en el escritorio, lo miró por unos instantes. Abrió el cajón y de él sacó una libreta maltratada, la abrió en una página al azar. En ella se podía leer frases como: «No fue mi culpa» «No fue mi culpa» repetidas veces. «El que no llegara a casa no fue mi culpa.» Las letras estaban empalmadas en otras.

    Martín arrancó esa hojas y la hizo bolitas y con una gran ira la arrojó a la papelera y luego escupió en ella. Se dirigió a una hoja en blanco y comenzó a escribir, una y otra vez: «Odio mi casa», «Odio la escuela», «Odio todo», «Odio a Alex». Ralló esa última con gran frenesí que rompió la hoja y cambiando de página volvió a escribir: «Lo odio todo.» «Lo odio todo.» Y escribió aquella oración hasta que su muñeca no pudo más. Se sentía un poco más tranquilo, sin embargo, aquella tranquilidad le duró poco porque alcanzó a escuchar la puerta de la casa abrirse y luego cerrarse, su padre había llegado. Y le entró terror.

    Se levantó con cuidado y pegó el oído a la puerta. Su corazón comenzó a palpitar. No escuchaba nada. Silencio. Aquel silencio lo mataba pero lo prefería a los gritos. Creyó que quizás ese día, como los dos días anteriores, sería calmado. Pero no fue así, se sobresaltó al escuchara gritar a su madre:

    —¡No me vengas a decir que no sabes de lo que estoy hablando!

    Martín se llevó las manos a los oídos en un vano intento de no escucharlos discutir.

    —¡Tú estás loca, mujer! —gritó el hombre, enojado, como nunca se había escuchado. Él siempre intentaba mantener la calma, era cierto que le sacaba de sus casillas y levantaba la voz, pero esa vez era diferente. Su padre se escuchó realmente enojado—. ¡¿Cómo puedes decir esas sandeces?!

    —¡Ahora te atreves a decirme a mí loca! El único sinvergüenza aquí eres tú...

    «Todo saldrá...» comenzó a escribir en la hoja pero se detuvo en la última palabra, su mano tembló, no pudo terminar la oración porque sabía que aquello no saldría nada bien.

    —¡Necesitas ir con un especialista!

    —¡No me digas lo que tengo que hacer, maldito infiel…!

    Martín abrió los ojos, empapados de pánico, al escuchar un ruido estruendoso, provocando que saltara en su posición y con el corazón en la garganta se dirigió a la puerta donde se detuvo.

    —¡Santo cielo, pero que diablos les pasa a ustedes dos! —escuchó la voz de Valentina.

    Al escuchar a su hermana se alegró. Le alegró tanto que se arrodilló y se llevó la mano a los ojos. Ante la tormenta, ante el motón de notas duras, la voz de su hermana le parecía una hermosa melodía.

    —¿No pueden dejar de discutir ni siquiera frente a Martín?

    —¿Por qué lo metes a él si está en su habitación? —dijo la mujer.

    Hubo un silencio.

    —Creo que lo mejor seria que se separaran —dijo Valentina.

    —No. —Se escuchó la voz de su madre quebrarse—. No puedo vivir con un infiel que se revuelca en la cama con la secretaria. Ya no lo soporto más. ¡No quiero que me vea con cara de idiota y que los demás me señalen, se burlen de mí y piensen que soy una estúpida porque mi marido me pone los malditos cuernos!

    —Madre, tranquilízate por favor.

    —¿Es una venganza, cierto? Lo estás haciendo por venganza —sollozaba la mujer.

    Era definitivo, su familia estaba rota.

    Desde un principio estuvo rota. No existía nada que pudiera repararla porque nunca hubo nada que reparar. Martín lo sabía. Aunque sus padres intentaron ocultárselo, Martín sabía que no era hijo legitimo de su padre. Hace dos años que se había enterado de ese hecho al escuchar una platica de ella con su abuela. Habían hablado de cómo Martín era producto de una aventura que ella había tenido con un extranjero. Había pensado que el niño que tenía en su vientre era de su marido. No obstante, cuando nació, el señor Martines hizo la prueba de ADN, saliendo como resultado negativo; Martín no era su hijo biológico.

    Para que los conocidos, familiares y vecinos no hablaran mal de ellos,ambos continuaron juntos; diciendo que el bebé era producto de ambos. Él la había perdonado; ella no se perdonó. Su paranoia comenzó a crecer más y más con el transcurso de los años a tal punto de creer que su marido la engañaba acostándose con otras mujeres en una forma de vengarse por su antigua infidelidad.

    La ruptura de la familia Martines comenzó ante el nacimiento de Martín.


    ***​

    Alex dejó de tocar al ver como un niño de seis años de edad se acercaba y a cierta distancia, se acuclilló, mirando con atención al joven sentado con la guitarra en mano. No dijo nada, el pequeño bajaba y levantaba la mirada, miraba al joven y luego a la guitarra. Esperaba a que continuara con la canción que estaba tocando. Alejandro comprendió la mirada del niño y comenzó a tocar las cuerdas. Cuando terminó de tocar aquella canción, el niño habló:

    —Tú siempre vienes aquí a tocar la guitarra, ¿verdad?

    —¿Me has escuchado? —inquirió, mientras asentía a la pregunta del niño.

    —Sí, a veces me pongo detrás de esos arbustos y te escucho. —Alejandro se giró para ver los arbustos de los que hablaba. Siempre solía sentarse en esa butaca, en ese mismo lugar, después volvió los ojos al pequeño que continuó—: Y me gusta. Me dieron ganas de aprender a tocarla como tú.

    —¿De verdad? —sus labios dibujaron una sonrisa sincera.

    El niño asintió.

    —Pero ya no quiero escucharte tocarla allá, ¿puedo venir y sentarme aquí, enfrente?

    Los ojos de Alex brillaron por demás emocionado, ¿aquel niño sería su primer fan? Era como si estuviera tocando en algún concierto, aunque solo fuera para una persona. Aquel pequeño sería su primer espectador oficial. Asintió gustoso y luego añadió:

    —La música es maravillosa. Me gustan las melodías que las cuerdas de la guitarra generan. Creo que gracias a ellas, he podido aprender muchas cosas y sobre todo, la música es un refrigerio para el corazón... —Alejandro dejó de hablar y se sonrojó al mirar al niño y notar que lo miraba con mucha atención. Su oyente era demasiado joven para saber a lo que se refería.

    —¿Ya no vas a tocar? —preguntó, ladeando la cabeza.

    Ese día Alejandro se sentía especialmente feliz, no solo por el niño que le animó todavía más, también porque había platicado un poco con Alma. Al verla esperando a que la recogiera su padre, se acercó, la saludó y comenzó una plática aprovechando lo que vivieron el fin de semana. Al principio la notó un poco distante y solo se limitaba a responder «Sí» o «No». Alex comenzó a sentirse incómodo estando ahí, posteriormente, comentó una cosa que Chivo había hecho o dicho. El joven la miró con detenimiento al verla sonreír, aunque se aguantaba, ante el gracioso recuerdo.

    Y aunque se reía al recordar algunas de las ocurrencias que Chivo hizo y cuando le recordaba eso, Alma sonría porque era inevitable no reír. Le recordó que Chivo obligó a Edwin a bailar con él. A sus adentros, Alejandro agradeció mucho que Chivo fuera de esa clase de personas y que siempre dejara un recuerdo agradable o chistoso. Eso alivianó un poco el ambiente y comenzaron a hablar hasta que el padre de Alma llegó.

    Ante el pensamiento, Alex comenzó a tocar una canción inconscientemente; una canción que se propuso aprender a tocar.

    —¿Y cuál es esa canción? —preguntó el niño.

    Alejandro sonrió y respondió:

    —Forever de KISS.

    —No sé cual es pero es bonita.

    —Es muy bonita. Y se le dedico a una chica que me gusta. —Y comenzó a cantar el coro—. It's forever, this time I know and there's no doubt in my mind. Forever, until my life is through girl I'll be loving you forever.*


    *(Es para siempre, esta vez lo sé y no tengo dudas en mi mente. Por siempre, hasta que se me acabe la vida nena, te amaré por siempre.)


    Fin de la lección 26

    Nota: Pido disculpas por las posibles palabras pegadas que haya en este capítulo, hice todo lo posible para cambiar eso, si encontraron, discúlpenme.
     
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    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Usuario popular

    Piscis
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    Hola. Procedo a darte el comentario del capítulo.

    Debo decir que me gustó mucho lo que refiere el título. Dado a que, tanto Marco como la madre de Martín han cometido un error grave (aunque el de Marco es algo más "común" para la edad que tenía) que los ha puesto en conflicto con alguien a quien querían. Me imagino que eso pesará en ellos por toda la vida, porque no creo que haya forma de arreglarlo.

    Realmente no sé si el objetivo era crear más empatía con Martín, pero no lo conseguirá conmigo. El ver que escribe en su cuaderno que odia a Alex cuando lo hace sentir miserable en la escuela, y cuando él no tiene la culpa de lo que le pasa, hace que se gane mi odio. Sinceramente, espero que Alex esté juntando valor para enfrentarlo pronto, porque ese pequeño idiota parece que tiene pensado hacerle algo nada agradable.

    Por otra parte, me gustaría saber que dirá Diego cuando Marco lo vaya a buscar. Está claro que él se comprometió con el grupo de Frank, pero, incluso aunque no lo hubiera hecho, con la forma en que habló de él antes, dudo que se quiera involucrar. Espero que Diego diga todo lo que tenga para decirle cuando lo tenga cara a cara, tal y como lo hizo cuando estaba ausente. Sin dudas es una escena que no quisiera perderme.

    ¿Sabes? Creo que deberíamos ver algunas escenas más de Edwin ensayando por su cuenta, dado a que no recuerdo haberlo visto (en los últimos capítulos) protagonizar una por su cuenta. No sabemos mucho de su progreso individual. Aunque es solo una sugerencia. La historia ya está muy bien, pero a su personaje le sentaría bien un cambio como ese.

    La verdad es que no creo haber encontrado ningún error en este capítulo. Al menos no alguno que sea necesario señalar. Esto ya lo dije, pero me veo en obligación de repetirlo: la historia realmente me encanta. Ver a los personajes perseguir el sueño de ser músicos mientras enfrentan problemas de la vida real es algo realmente agradable. Yo acostumbro leer cosas donde la acción toma un rol más importante, pero me encanta leer algo más tranquilo para variar un poco. El trabajo que haces con los personajes es excelente, y creo que cada uno actúa acorde con su edad. Y como siempre, estaré pendiente del siguiente capítulo. Saludos.
     
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    Zurel

    Zurel Camino a la Supremacía

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    Hola.

    Bueno, me tomó de improvisto el nuevo capítulo, dado a que pensé que te tomarías un tiempito para el siguiente, pero ya que publicaste uno nuevo preferí ponerme al día otra vez.

    Me ha gustado mucho saber el conflicto entre Marco y Fatima, debido a que en los primeros capítulos se mencionó algo pero nunca se supo qué ocurrió exactamente. Ahora todo tiene más sentido, la relación de ambos se destruyó por la infidelidad de Marco. Te aseguro que por un momento llegué a pensar que Marco había agredido a Fatima, pero por suerte nunca ocurrió algo como eso. Se nota que siente culpable de lo que hizo, pero sin importar lo que haga ese recuerdo permanecerá en su mente toda su vida y aunque se disculpara con Fatima, estoy seguro que la culpa no lo dejará tranquilo.

    Respecto a la famila de Martín, veo que su madre está loca, su paranoía le ha echo creer cosas que no son verdad y todos los problemas que ocurren en la casa por culpa de ella causan que Martín odie a Alex de algo que no tiene nada de culpa. Sin importar lo que le ocurra a Martín, yo tampoco sentiré ni una pisca de lastima por él. Espero que Alex gane valor y lo frene antes de que sea demasiado tarde, porque nadie sabe de lo es capaz de hacer ese pequeño diablillo.

    Me alegra mucho que Alex tenga su primer admirador, poco a poco nuestro pequeño amigo va saliendo de ese mundo de escuridad que vive en la escuela por culpa de Martín. No sé por qué, pero tengo una corazanada que involucra a Alex y a Marco, aunque no me arriesgo a decirla hasta ver si se llega a cumplir.

    Por el momento eso es todo, nos vemos en el próximo capítulo. Te mando un cálido abrazo, adiós.
     
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