de Inuyasha - Extraño amor. [Inuyasha]

Tema en 'Inuyasha, Ranma y Rinne' iniciado por Shezzi, 16 Agosto 2010.

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    Shezzi

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    Extraño amor. [Inuyasha]
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    Extraño amor. [Inuyasha]

    Extraño Amor

    Canción: Lo que siempre soñamos ser. (Sandoval)
    Summary: Él la amaba a más no poder. Ella nunca lo notó. Un accidente trágicamente los separó, pero el destino decidió volverlos a unir. ‘Extraño amor’
    Palabras: 2709
    Link: http://www.youtube.com/watch?v=EZ75rEFU4vQ



    375 días. 5 Horas. 24 Minutos. 55 Segundos.

    Aún llevo la cuenta desde lo sucedido. Ya es algo común en mi vida, no puedo parar. Sé que todo fue mí culpa y no hay manera de arreglarlo, aún.
    Es increíble el ver como de un momento a otro se puede acabar la vida, sin previo aviso. Todo por un simple descuido. Yo la maté, yo le puse fin a su vida.


    Íbamos en el coche, yo manejaba con precaución, o eso creía. Todo era perfecto, las estrellas sobre nosotros, su sonrisa tan esplendorosa, nuestra primera cita.


    Luz. Choque. Vueltas. Gritos. Oscuridad.


    Y fue ahí cuando supe que la perdía.


    ¡Hooooola! ¿Qué haces?


    Todo mi cuerpo se sobresaltó y caí de la silla. ¡Mierda! ¿Por qué hacia eso? Me levanté refunfuñando y levanté la vista. Ahí estaba ella.


    “¿Kagome, no puedes avisar, antes de asustarme a muerte?” Traté de sonar lo más enojado posible, pero, con ella frente a mí con su inocente sonrisa, era
    imposible. Así que sonreí.


    ¿Por qué el destino nos había dado una segunda oportunidad? Muchas veces me quedaba pensando en eso horas y horas, noche tras noche. Nunca lograba obtener una respuesta coherente para aquella pregunta.


    Aunque no teníamos mucho por hacer con ello.


    En realidad no teníamos nada para hacer.


    Ella era un fantasma.

    A veces quisiera ser
    Un fantasma entre luz
    Y entonces desvanecer
    Aire que vuela y es


    ¿Qué es lo que haces?


    Se inclinó sobre mi hombro, observando de hito en hito la libreta que yacía frente a mí. Con un manotazo la cerré de golpe.


    “Nada importante, solo una tarea.” Traté de sonar despreocupado, pero, como siempre, nunca lo lograba.


    Frunció lentamente el ceño asimilando todo.


    Aún sigues con la cuenta, ¿verdad? ¡Olvídalo! Deja que el pasado se esfume.


    Se cruzó de brazos y se sentó en la cama. No podía. No podía dejar de contar. Todos los días me reprendía por aquel día, si tan solo hubiera tenido mayor precaución, si lo hubiera visto venir desde antes, tal vez aún seguiría aquí.


    Dejé la pluma sobre el escritorio y caminé hacia ella, me senté en la cama y suspiré.


    “No te enojes, ¿sí?” Acerqué mi mano a su cara, pero como siempre ésta la atravesó. “Aun sigo sin poder acostumbrarme.” Retiré la mano y la miré a los ojos.


    Deberías, ya no puedo cambiar lo que soy.


    Dijo en mi mente, mientras sus ojos se llenaban de pequeñas lágrimas, parecían caer, pero siempre desaparecían entre su piel.


    “Lo sé.” Cerré los ojos. “Sé que ya no podemos cambiar nada.” Solté una gran bocanada de aire y lentamente abrí los ojos, me miraba con sus hermosos ojos chocolate. “¿Alguna vez te he dicho que, mirar a tus ojos, es como mirar a una gran taza de chocolate?”


    ¡Oye! ¿Se supone que eso es un cumplido?


    Rió.


    “¡Claro que sí!” Y por un momento nada parecía importar. Solo éramos ella y yo. Como siempre debió ser.

    Todo quiero que sea entre los dos
    Seas mi ilusión
    Toma mi mano y trata de entender
    Sé que vamos a poder convencer
    Que somos lo que siempre soñamos ser



    “¿Hoy por qué has tardado tanto en venir?” Pregunté parando de reír. Ya era una costumbre para nosotros, o por lo menos lo era para mí, despertar y verla
    frente a mí esperando a que despertara. Siempre es hermoso verla al abrir los ojos… por lo que hoy sentí como el estómago me daba un vuelco al no verla junto a mí.


    Ahh… sobre eso, tengo algo que decirte.


    Desvió la mirada y se paró para así comenzar a caminar por la habitación.


    “Estás nerviosa.” Paró de caminar y de nuevo se fijó en mí, como si por un momento se hubiera olvidado de mi presencia.


    ¿Cómo sabes?


    Respondí con un tono obvio. “Porque te estás mordiendo el labio.”


    Ohh…


    Dejó de morderse el labio, juntó completamente sus labios formando una línea recta, y se giró hacia mí.


    Me tengo que ir Inuyasha.


    Bueno… Tengo que aceptar que espera algo peor.


    “¿A qué hora regresas?” Me paré y caminé hacia la ventana para abrirla. El calor se estaba sintiendo muy sofocante. Una araña se movió de lugar al romperle su tranquilidad, así que, agarré un lápiz que tenía a la mano y comencé a molestarla.


    Me tengo que ir, para siempre.


    El lápiz cayó.


    “¿Qué?” Giré sobre los talones para poder verla. “No entiendo. ¿Cómo que para siempre? Es una broma ¿no? Recuerda que no me gustan mucho las bromas.” Sonreí un poco, al ver que su cara no cambiaba, la sonrisa se esfumó.


    Me temo que no es una broma, qué más quisiera yo que solo fuera eso. Pero no. Me tengo que ir a… tu sabes…


    Moviendo las dos manos, señaló con el dedo índice hacia arriba.


    “No…”

    Y escapar de todo y correr
    Gritarle a la vida que yo te amé
    Nadie nos va a encontrar jamás
    Porque te cuidaré defendiendo tú alma
    Que lo arriesgas todo por mí
    Yo juro amarte siempre
    Y no habrá tiempo, solo tiempo, solo sueños

    Solamente yo viviré para hacerte felíz.


    “¡No puedes! Aún no. Diles que te den más tiempo. Kag, no puedes dejarme.” Me coloqué frente a ella y por instinto mis manos trataron de agarrar las suyas. Solo agarraron aire. “No puedes dejarme…” Susurré.


    No había palabras para describir lo que sentía. Cuando todo el mundo que conoces se desmorona poco a poco hasta que no queda nada de lo que hayas conocido. Mi corazón iba por un muy buen camino. Solo tenía una cosa segura: No podría vivir sin ella.


    Suspiró.


    Miroku tenía razón. Dijo que no te lo ibas a tomar muy bien.


    Masculló. A lo lejos, en algún punto de mi cabeza, pude escuchar las palabras.


    “Miroku.” Repetí lentamente, como si se tratara de una palabra venenosa. “Fue él verdad. ¡Él te está metiendo ideas en la cabeza! No lo escuches, Kagome.”


    ¡No es él!


    Di un paso atrás.


    Es mi decisión Inuyasha, nadie me está obligando a nada. ¿Crees que eres el único que sufre? ¿Crees que eres el único que puede sufrir?


    Sus ojos se llenaron de lágrimas, en esta ocasión, no cayeron.

    Inuyasha. Lo siento, pero es lo mejor para los dos. Solo espero que lo entiendas, date cuenta de lo que soy.


    Desapareció.

    Yo no te quiero perder
    Y jamás me rendiré
    Yo solo quiero que tú
    Tomes el riesgo y ven


    No lo pensé ni un minuto más y salí de casa. No iba a permitir que Kagome se fuera. ¿Qué no se daba cuenta que el destino nos había dado una segunda oportunidad? ¿No le importaban mis sentimientos?


    Al tener frente a mí el gran edificio Shikon abrí las puertas y me dirigí al elevador. Miroku tenía la culpa. Siempre la ha alentado a pasar al otro lado, ¿a él que le importaba?


    Con el puño le di al botón con el número 22 y se cerraron las puertas. En los espejos podía ver mi cara una y otra vez. Tristeza. Traición. Dolor. Cerré los ojos y traté de centrar mi atención en la música de fondo. My Heart will go on. ¡Joder! Hasta el elevador se las traía contra mí.


    Las puertas se abrieron con un sonoro ‘clic’ y salí disparado como los mil demonios. Un gran vestíbulo se extendía ante mis ojos, caminé, perdón corrijo, corrí hacia el escritorio del centro en el que estaba una chica a la cual nunca en mi vida había visto. Solté un bufido. Miroku cambiaba de secretaria cada
    semana.


    “Disculpe, necesito ver urgentemente a Miroku.” Dije al situarme frente al escritorio.


    La chica levantó perezosamente la vista de su revista hacia mí. Me vio por unos largos minutos, y cuando digo largos, es porque los son. Mascó otras tres veces más su goma de mascar, realizó una burbuja y la rompió. Continuó masticando.


    Carraspeé.


    “Uhh… enserio necesito ver a Miroku.”


    “Pobre de ti. Tan guapo que eres y cambiando de bando.” Suspiró dramáticamente.


    “¿Eh?” ¿Qué quería decir con eso? ¡Pero qué…! Ahh… “Creo que está malinterpretando todo señorita, yo no soy…”


    Chasqueó su lengua.


    “No necesito explicaciones, avisaré que lo está esperando. ¿Joven…?”


    “Inuyasha”


    Volvió a suspirar dramáticamente. “Hasta con bonito nombre.” Y así se giró al teléfono.


    Llevé mi mano hacia mi frente y recargué mi cabeza. Me hice una nota mental de nunca más llegar a buscar a alguien tuteándolo, aunque fuera mi amigo del alma.


    “Joven Inuyasha puede pasar.”


    “Gracias…” Busqué con la mirada el nombre que venía en la placa situada en su blusa. “Ayame.”


    “Para lo que sea chico.”


    Caminé hacia la última puerta de vestíbulo, no antes de echar una última mirada hacia Ayame, y, como lo suponía, no me perdía de vista, y me miraba con una mirada llena de tristeza. Me estremecí un poco y entre a la oficina. Lo único que me mantenía en pie era Kagome, estaba dispuesto a hacer lo que sea, por que se quedara conmigo.


    Todo quiero que sea entre los dos
    Seas mi ilusión y ven
    Toma mis manos, trata de entender
    Sé que vamos a poder convencer

    Que somos lo que siempre soñamos ser



    “¡Inuyasha! Cuanto tiempo, a que se debe tu tan inesperada visita.” Dijo sin verme a los ojos, según esto, observaba con detenimiento un par de hojas sobre su escritorio.


    “Miroku, ¿dónde está la chica? No me creo que estés trabajando, porque, cuando eso suceda es porque se acerca el apocalipsis.” Observé con detenimiento la oficina, buscando buenos lugares para esconder chicas… atrás del librero podría ser uno, en el baño otro, pero apostaría a que se encontraba tras su silla.


    Suspiró con rendición. “Inuyasha, amigo, tu sí que me conoces muy bien. Hermosa Sango puedes salir, después seguiremos haciendo cuentas.” Sango salió detrás de la silla de Miroku, anoté un punto a mi favor. Ella salió de la oficina sin decir ni una sola palabra.


    “¿Llegará el día en que no seas un maldito pervertido?” Caminé hasta la silla que daba frente a su escritorio. Me senté y lo miré a los ojos antes de que pudiera responder, iría directamente al grano. “¿Porqué le has estado metiendo ideas a Kagome?”


    Su semblante no cambio. Seguía tranquilo como si fuera lo más normal del mundo. Hipócrita.


    “¿Por qué piensas que fui yo?”


    “Porque, eres el único, a parte de mí, que puede ver a Kagome. Y, sin mencionar que puedes hablar con los espíritus.”


    “Bueno, Inuyasha, seré honesto contigo. Yo no le metí la idea.” Lo escudriñé con la mirada en busca de algún signo de mentira. Pero, nada. Decía la verdad.


    “Entonces…” Bajé la mirada y observé mis manos. No lograba comprender nada. Cuando por fin podíamos estar de una manera juntos, ella decidía ¿irse?

    “¿Por qué se va? ¿Por qué no se queda conmigo? ¿Hice algo mal?” Miroku abrió la boca con intensión de responder, pero lo interrumpí. “Es porque la maté
    ¿verdad?” Cerré con fuerza los ojos.


    “Como hubiera deseado que Kagome te lo explicara.” Carraspeó con intensión de llamar mi atención. Abrí solo un poco los ojos. “Verás, Kagome no puede estar más tiempo en la Tierra. Como ya sabes los espíritus que rondan en la Tierra, son almas que necesitan algo por cumplir, en otras palabras dejaron algo pendiente. Si vemos el caso de Kagome, ella no tiene nada pendiente aquí en la Tierra, Inuyasha. Ella se quedó por voluntad propia, sin embargo, eso puede ser muy peligroso. Las almas se corrompen. ¿A dónde crees que va a dar todo esa energía negativa de las personas? A las almas. Kagome es un punto blanco. Dentro de poco será un alma corrompida, es por eso que ha decidido que es hora de irse.” Paró la explicación y esperó a que comprendiera todo. Después de un momento continuó. “Si no lo hace a tiempo, será un alma mala. Deseará el mal para todos, y no recordará nada de su vida pasada, sin mencionar, que las puertas del cielo serán totalmente cerradas para ella.”


    “En ese caso…” Dije lentamente asimilando todo. “¿Por qué no se fue desde el principió?”


    “Por ti, idiota.”


    “Tengo que ir a verla.” Me puse en pie, y caminé hacia la puerta.


    “Yo si fuera tú, la llevaría a un lugar al que le guste mucho. Recuerda que será su última vez.”


    “Adios, Miroku.” Y sin nada más que decir salí corriendo del edificio.


    Escapar de todo y correr
    Gritarle a la vida que yo te amé
    Nadie nos va a encontrar, jamás
    Porque te cuidaré defendiendo tú alma


    Un lugar al que le guste a Kagome. Un lugar… ¡El árbol de Zakuras! Y corrí hacia el parque, no tenía que perder tiempo. Debía disfrutar al máximo el tiempo que me quedase con ella.


    Por la luz del sol podía calcular que eran las cinco. ¿Abría límites de horario en el cielo? ¿Los reprenderían por llegar tarde? ¿Kagome ya estaba en él?


    “¡Hey! ¡Chico, ven aquí!” Gritó una voz conocida.


    Paré de correr y me giré hacia la voz, al principio no vi nada. Después me fije en un local, y más adentro una señora, no, una anciana. Kaede.


    “Kaede no tengo tiempo.”


    “No te llevará mucho. Ten estas.” Me entregó un ramo de flores. Al ver mi confusión, suspiró. “Para tu novia.”


    “Pero, yo no…”


    “Y no me vayas a decir que no tienes una porque no te creo. Sé perfectamente que vas a una cita y por eso vas corriendo como chivo loco.”


    Sonreí al escuchar sus comparaciones, en parte, de que tenía razón.


    “Muchas gracias Kaede.” Y me puse de nuevo en marcha.


    “¡Salúdame a la afortunada!”

    Que lo arriesgas todo para mí
    Yo juro amarte siempre


    Al llegar, como siempre, quedé fascinado por la magnífica belleza del árbol. El sol daba de lado al árbol haciendo relucir al máximo sus hermosas flores. Y la fresca ventisca, movía de un lado a otros sus ramas, haciéndolo más frondoso de lo que en realidad era.


    Bajé la mirada, y de nuevo ahí estaba ella. Salvo una cosa nueva, traía consigo un vestido blanco. Su cabello suelto, sin ningún defecto, y su hermosa sonrisa, no podía faltar.


    Hola


    “¿Cómo sabías que te iba a ver aquí?” Pregunté confuso.


    Puedo leer tu mente tontito.


    Sonrió.


    “Kag, perdóname, perdón por todo lo que te he hecho sufrir. Todo este tiempo, he sido egoísta, solo he pensado en mí, en mí y… ¡Oh! Se me olvidaba en mí
    otra vez.” Conforme las palabras salían de mi boca, me fui acercando hasta quedar frente a ella.


    Hablas mucho, ¿lo sabías?


    Sus ojos mostraban un cierto brillo tranquilizador, que nada me importaba, estaba en este preciso momento con ella.


    “Lo sé. Por eso antes que diga otra cosa, toma. No sé si al cielo se te permita llevarte recuerdos pero, estas flores son tuyas.” Le entregué el ramo, y sorprendentemente, las agarró, no la atravesaron ni nada.


    Son hermosas Inuyasha, gracias.


    “Sabes que no quiero que te vayas, ¿verdad?”


    Claro que lo sé, yo tampoco me quiero ir, quiero estar siempre junto a ti.


    “Entonces hazlo, quédate conmigo”


    Creo que Miroku ya te lo explicó. Pero de una cosa puedes estar seguro. Siempre voy a estar en tu corazón.


    “¿Lo prometes?” Pregunté, como un niño que está a punto de perder su juguete más preciado.


    Te lo prometo. Cada que te sientas solo, recuerda, que siempre voy a estar en tu corazón. Y ahí me tendrás, prometo no dejarte solo nunca más.


    “Te amo Kagome Higurashi, más que a mi propia vida.”


    Te amo Inuyasha Taisho, más que a nada en el mundo. Algún día nos volveremos a encontrar. De eso estate seguro.


    “Esperaré impaciente ese día.”


    Y, como siempre lo deseé desde un principió, me acerqué lentamente a sus labios y los rocé. Al sentir una que una brisa me golpeaba, supe que se había
    ido.


    “Mi Kagome, mi extraño amor.”


    Y no habrá tiempo, solo tiempo, solo sueños
    Solamente yo viviré para hacerte feliz.


    Fin
     
  2.  
    Fernandha

    Fernandha Usuario VIP Comentarista destacado

    Acuario
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    Inventory:

    Escritora
    Re: Extraño amor. [Inuyasha]

    Wow Jessy estuvo increible, si aun no me reconoces lo haras xD
    Soy Fer...hm...Fer-chan o Mary-San Original, Fernanda no Taisho o simplemente Fer como te acuerdes xD
    Me alegra volver a leer este SonFic...hm...me voy pero no sin antes decirte que estuvo increible, aun despues de leerlo no puedo dejar de sorprenderme...tu manera de expresar es única.
    Sigue así amiga
    y como habitualmente me despido
    Attt: Fer-chan xD
     
  3.  
    maFFer susin

    maFFer susin Usuario común

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    Pluma de
    Escritora
    Re: Extraño amor. [Inuyasha]

    wooow o.o me dejaste super clavada hermoso''' e verdad se te da de maravilla la narracion, felicidades, haces que el lector sienta lo que escribes eso a muy pocas personas se les da, le das ese toque de sentimiento que es escencial en las lecturas pero que pocas tienen (:
     
  4.  
    Shezzi

    Shezzi Entusiasta

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    Extraño amor. [Inuyasha]
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    2
     
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    Re: Extraño amor. [Inuyasha]

    Fernanda: ¡Gracias por comentar! Me alegra mucho que ya estes también por acá. Wow, ¿Ya te he dicho que me encanta leer tus comentarios? ^^ Después nos leemos, amiga. Biie biie*

    Maffer Susin: ¡Gracoas por comentar! Ya van varias persona que me mencionan que se transmitis muy bien los sentimientos en mis escritos, enserio, sigo sin poder creermelo del todo. xD. Que bueno que te ha gustado la historia, a mí en lo especial, me gustó mucho este Song-Fic, es de los mejores que he hecho. Muchísimas gracias por leer y comentar.
     
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