One-shot Eternos Rivales

Tema en 'Mesa de Fanfics' iniciado por Lelouch, 9 Diciembre 2019.

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    Lelouch

    Lelouch Rey del colmillo

    Aries
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    Escritor
    Título:
    Eternos Rivales
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    4512
    Título: Eternos Rivales
    Fandom: Pokémon Rol Championship
    Personajes: Alpha Xenodis, Ian Lockhart
    Palabras: 4426 (?) Esto no debía salir tan largo (?) Igual hay mucho diálogo, se pasa rápido creo (?
    N/A: Bueeeeeno, este fic lo tengo en mente desde que una vez vi una escena concreta en un anime xD Y bueno, el fic está dedicado para Gold-Kun pero sé que Amane tenía muchas ganas de leerlo, así que espero no quedarle mal a ninguno de los dos (? Narrar combates no es mi especialidad.

    ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

    Ian esperaba recostado sobre una enorme roca, ubicada justo debajo del árbol más grande de la Llanura de los relámpagos, que le protegía de la leve llovizna que caía en aquel momento. Los rayos de luz y electricidad, por su parte, atravesaban el cielo una y otra vez con furiosos estruendos, mientras Ian aguardaba con impaciencia a que la persona que esperaba apareciese.

    Cerró los ojos un instante, y fue en ese momento en que aquella voz tan conocida llegó a sus oídos.

    —Tan holgazán como siempre, no has cambiado nada en todo este tiempo, uh.

    Cuando Ian abrió los ojos, se topó con el rostro sonriente de Alpha mirándole desde abajo de manera desafiante, con la misma expresión que recordaba y que tenía grabada a fuego en su mente. Bajó de un salto de la roca, y se colocó en frente de su eterno rival.

    —Así que al final apareciste —comentó Ian con seriedad, escrutándole con la mirada—, no sabes lo difícil que fue dar contigo después de que abandonaste la región hace un año; tuve que remover cielo y tierra, usar todos los recursos que tenía a mi disposición —una imperceptible sonrisa si dibujó en su rostro— pero al fin conseguí tenerte una vez más frente a mí.

    Alpha río, llevándose la mano a los bolsillos y soltando un ligero silbido.

    —Vaya, ¿Me llamaste aquí para tener un combate o para invitarme a salir?

    Su rival no pudo evitar sonreír un poco; aún con todo lo que había pasado, con todo el tiempo que había estado fuera de Galeia, ahora que lo volvía a ver podía decir con certeza que era el mismo Alpha que conocía. No podía ser de otra manera.

    —Tu sentido del humor no va a salvarte esta vez, Alpha. No pienso dejarte escapar de nuevo hasta que ajustemos cuentas; la última vez te escondiste sin dejar rastro, llevándote la victoria contigo y negándome la posibilidad de tener una revancha, pero ahora —sonrió con confianza, tomando una de las pokeball de sus bolsillos— tengo la oportunidad de aplastarte de una vez por todas.

    —Blah, blah —Alpha hizo un gesto con sus manos, imitando a Ian como si fuese una marioneta parlanchina—, ¿Combatimos ya o qué? Yo tampoco he venido hasta acá sólo a mojarme bajo la lluvia, sabes.

    —Me parece perfecto, no puedo esperar un segundo más para que este combate al fin empiece.

    —Qué gracioso, era justo lo que estaba pensando.

    —¿Oh, piensas? Es la primera noticia que tengo.

    —Pues para ser alguien que no piensa, te he derrotado en la mayoría de nuestros combates —se mofó Alpha, rascándose la nariz con confianza.

    —Tsk —fue todo lo que pudo emitir Ian—, de acuerdo, basta de charla. Que todo se decida en el combate.

    —No podría ser de otra forma —sonrió el chico de Johto—; veamos de una vez quién comienza. ¡Jan-ken-po!

    Las manos se enfrentaron a la vez, en un amasijo de formas en la que Alpha escogió piedra, mientras que Ian sacó papel. Al parecer, el retador iría primero.

    —“La buena piedra, nada le gana” ¿eh? —Ian sonrió con suficiencia, fingiendo adivinar el proceso de pensamiento de Alpha.

    —Cállate, sólo he pensado que la roca me vendría bien.

    Ian no pudo evitar reír, genuinamente divertido. Hacía mucho que ansiaba enfrentar a su rival; de verdad lo deseaba, y ahora al fin lo había logrado, incluso si había que tenido que ser de esa forma. Un combate fugaz, que acabaría en un instante.

    —Como digas; esta primera victoria es una pequeña predicción del resultado final —el oriundo de Galeia comenzó a lanzar al aire repetidas veces la pokeball que llevaba desde hace rato en su mano, cada vez con mayor velocidad y altura, hasta que la arrojó violentamente hacia el frente, liberando una estela de luz roja—. ¡Adelante, Blastoise!

    El inicial de Kanto anunció su llegada al campo de batalla con un potente disparo de agua de ambos cañones en dirección al cielo, perdiéndose pronto este entre la lluvia. Estaba igual de deseoso que su entrenador de enfrentar a Alpha, y sobre todo, a Flame. Sin embargo, no fue el dragón de fuego el que salió al campo en dicha ocasión.

    —Tu eres el mejor para enfrentarte a su Blastoise, Pietr —comentó Alpha tras sacar a su Ferrothorn al campo—. ¿No crees lo mismo Ian? —inquirió con usa sonrisa provocativa.

    Ian torció ligeramente el rostro, pensativo.

    —Ya lo creo —suspiró, sopesando sus posibilidades. Pietr era un enorme bastión defensivo que no sólo le era imposible de perforar con Blastoise, al menos de momento, si no que además podía joderle demasiado con tóxicos y drenadoras—. En ese caso empezaremos por avivar un poco el combate —inquirió; su compañero entendió a la perfección a qué se refería su entrenador, y se preparó durante unos instantes. Potentes cañonazos de agua volvieron a salir disparados hacia el cielo, mucho más explosivos y fuertes que antes: Blastoise había aumentado su fuerza.

    El rostro de Alpha mostraba la emoción del momento; sus ojos fulguraban con fuerza, y su sonrisa estaba bien marcada, mientras apretaba los puños tanto como podía.

    —Eso no será ningún problema para nosotros, ¿Verdad compañero? ¡Comencemos preparando una genial Trampa de rocas en todo el campo!

    —Me lo suponía —se encogió Ian de hombros, sin inmutarse—, pero no funcionará en lo absoluto. Blastoise, bórralas del campo con Giro Rápido.

    De un plumazo, las rocas que Alpha había plantado por todo el lugar desaparecieron en un poderoso remolino que dejó el campo de batalla despejado una vez más.

    —Maldición Ian —se quejó el chico de ojos color miel—, ¡Al menos podrías dejarme disfrutar un poco! —bufó un instante, antes de sonreír desbordado de energía—. Nah, eso es algo que jamás harías —miró a su compañero, que esperaba sus órdenes sin moverse en lo absoluto—. ¡Nuestro turno, envenena a ese Blastoise, amigo!

    Un haz de luz rojiza envolvió a Blastoise en el instante en que iba a ser golpeado por el movimiento venenoso, y en su lugar apareció una mole de acero que cayó pesadamente sobre el suelo, sin inmutarse en lo más mínimo.

    —¡Bien Metagross, sé de sobra que recibir eso no te supondrá ningún problema!

    —Sacar un tipo acero para recibir un tóxico, el truco más viejo de todos. ¿No tienes algo mejor hombre?

    El otro chico simplemente se encogió, con una sonrisa de arrogancia.

    —No necesito más para neutralizar tu ataque.

    Alpha se puso serio durante unos instantes, borrando momentáneamente su sonrisa del rostro.

    —En ese caso simplemente iremos con Drenadoras, ¿Ahora que harás, sacar a Roserade para que las reciba a caso? Ya serían tres Pokémon los que habrías revelado Ian, ¿Tan pronto te he puesto en desventaja sólo con Pietr?

    —Claramente vamos a evadirlas —Metagross esquivó pesadamente las drenadoras, manteniéndose sin ninguna infección de momento—, pero no creas que tienes ventaja de ningún modo, ¡Porque voy a deshacerme de tu Ferrothorn aquí y ahora: ¡Bloquea todas sus vías de escape Met!

    De pronto, un campo psíquico rodeó toda la zona, impidiendo a Alpha realizar cambio alguno. Aquello tomó por sorpresa a Alpha, que dio un silbido en gesto de admiración.

    —Ha sido un movimiento muy creativo Ian, ¿Pero estás seguro que tu Metagross puede hacer algo contra la férrea defensa de Pietr? Porque yo lo dudo mucho: ¡Drenadoras de nuevo!

    Esta vez Metagross no tuvo que recibir ninguna orden para saber que debía esquivar aquel movimiento, logrando evitarlo una vez más por los pelos.

    —Oh, por supuesto que no. No al menos en su estado actual, pero eso está a punto de cambiar —Ian se concentró durante unos instantes, tratando de sincronizarse con su Pokémon. Lo que estaba por hacer no era algo a lo que estuviese acostumbrado; sin embargo, lo había practicado un par de veces antes—. Ya sabes que hacer Met: ¡Vínculo espaciotemporal!

    Lo que sintieron Alpha y su pokémon durante la siguiente fracción de segundo fue algo indescriptible; una sacudida de todos los sentidos, donde lo único que podían afirmar con certeza era que no se sentían como ellos mismos.

    —¡Woah! ¿Qué rayos ha sido eso? Se sintió como “¡Wush!” y luego un “¡Bam!” y ahora, bueno, no sé como describirlo…

    Ian sólo sonrió, confiado.

    —Lo único que tienes que saber es que ahora Metagross sí que es capaz de dañar a tu molesto Pietr, amigo mío.

    —¿Oh, de verdad? —sonrió Alpha— ¡Quiero verlo por mis propios ojos! Usa tus últimas drenadoras amigo.

    Ian miraba con atención las expresiones de Alpha, como si tratase de descifrarlo; aún así, su atención no se desviaba del combate en ningún momento.

    —Je, ya sabes qué hacer Metagross, ¡Esquiva y Bola Sombra! —por última vez, Metagross fue capaz de pasar su pesado cuerpo por debajo del ataque enemigo, pero en esta ocasión también cargó contra este con un ataque que, tal y como había predicho, logró causar daño en su oponente—. ¿Ves? —exclamó Ian, copiando el gesto de Alpha de llevarse la mano a la nariz—. Te dije que ahora sí que podríamos ruperar su defensa.

    —Uh, de acuerdo, esto es grave —Alpha se llevó la mano derecha al mentón, pensativo—. Creo que iremos con Trampa Roca, sí. No hay mucho más que podamos hacer. ¿Sabes? —le dijo de pronto a Ian, enfocándolo con la vista—, aunque los 1 vs 1 suelen ser emocionantes, éste en particular no me está despertando emoción alguna. Es demasiado… aburrido. ¿De verdad me citaste sólo para esto?

    Ian se quedó mirando a Alpha, en silencio, durante unos instantes, analizándolo.

    —Tsk —bufó el chico— no vas a convencerme para que deje ir a Pietr, es demasiado molesto que ande libre por allí. ¡Bola Sombra de nuevo!

    Alpha hizo un pequeño gesto de disgusto, pisando el suelo con fuerza y agitando un poco los brazos.

    —¡Oh, vamos Ian! Sólo quiero tener un combate más emocionante, es todo. Ya que me has hecho venir desde Kalos hasta Galeia, al menos déjame disfrutar a mí también.

    Un pesado suspiró salió de la boca de su rival, que se quedó en silencio durante unos instantes.

    —De acuerdo, te daré el mejor combate que hayas tenido jamás —sonrió, mientras Metagross volvía a atacar—. ¡Pero no antes de que acabe con esto!

    El Pokémon de Alpha evitó el ataque, mientras que su entrenador no podía hacer otra cosa más que mostrar un rostro de genuina decepción.

    —Sigues tan egoísta como de costumbre, ¿No te importa nadie más que tú, cierto?

    Ian sonrió con suficiencia, llevándose las manos a los bolsillos. Puede que sí, puede que no…

    —Exactamente; lo más parecido a eso serías tú, pero sólo me interesa derrotarte de una vez por todas. Después de eso puedes volver a Kalos si lo deseas. ¡Bola sombra de nuevo!

    Alpha se quedó allí, plantado firmemente, mientras continuaba aquella batalla de desgaste; al final, su Pokémon terminó cayendo, pero había logrado desgastar enormemente a su rival. Devolvió a su Pokémon a su pokéball tras agradecerle el buen trabajo que había hecho, y volvió a mirar a Ian.

    —Espero que ahora cumplas tu palabra o me marcharé de inmediato —espetó el entrenador de Johto—. ¡Sal a encender este combate Flame, borra del mapa a su Metagross de un Puño Fuego!

    El inicial de Alpha, aquel imponente y orgulloso Charizard negro se lanzó en picada contra el Pokémon de acero, que no logró moverse con la suficiente rapidez como para evadir el ataque, y salió despedido por los aires, cayendo al suelo completamente abatido.

    Ian regresó a Metagross a su pokeball, tomándose a la ligera las palabras de Alpha; sabía que no se marcharía, por más que amenazase con ello. No al menos hasta terminar el combate. De eso estaba seguro.

    —No te preocupes Alpha —le respondió Ian, relamiéndose los labios—, el verdadero combate acaba de empezar.

    Una ball salió despedida directo al campo, y de ella salió una vez más Blastoise, arrojándose contra el inicial rival con un giro rápido que volvió a borrar las rocas del campo.

    —¡Lento, muy lento! —rió Alpha, divertido, mientras Blastoise trataba de asestar un golpe contra Charizard—. Sabes perfectamente que Blastoise jamás podrá alcanzar a Flame. Quizá fuese mejor que él en el Torneo Óleo, pero de eso ya ha pasado mucho tiempo, ¡Vamos con un Puño Trueno contra nuestro viejo rival, Flame!

    —Je —el rostro de Ian se endureció durante unos segundos, de manera casi imperceptible, antes de volver a su expresión habitual—, no estoy aquí para ponerme a rememorar el pasado Alpha.

    —¿Qué no? —se burló el chico del Charizard, revolviéndose el cabello—. Pero si es justo lo que hiciste al citarme aquí, hasta yo sé eso.

    —Te equivocas amigo —Blastoise comenzó a esquivar los ataques de Charizard, mientras Ian hablaba—, lo que estoy haciendo es borrar mi pasado. Voy a arrancarme la espina que se quedó clavada en mí tras todos nuestros combates, y zanjaré de una vez por todas quién es el mejor. ¡Escóndete Blastoise!

    Alpha se encogió de hombros, mientras la mirada de Ian se clavaba en él.

    —Hey, si eso es lo que quieres creer, adelante. ¡Pero no necesito esto para saber que soy mejor que tú, hombre! ¡Vamos Flame, mostrémosle que esconderse no servirá de nada esta vez: Ímpetu Dragón!

    Ian tragó saliva, sabiendo que no podría aumentar la defensa de su Pokémon a tiempo. En pocos movimientos, Flame, que era mucho más rápido que Blastoise, conectó un potente golpe que estampó a la pesada tortuga contra una enorme roca, haciéndola volar en pedazos.

    —¿Aún te queda duda de quién es mejor, Ian? —sonrió Alpha, concentrando la mirada en su oponente—. Te has vuelto bastante blando.

    Ian no pudo evitar dibujar una sonrisa de satisfacción en su rostro. Sí, era eso. Lo estaba sintiendo de nuevo, después de tanto tiempo, quizá esa vez…

    —No esperaba menos de ti; eres lo más cercano que he tenido nunca a un oponente que valga siquiera la pena; a un rival.

    La sonrisa en su rostro se ensanchó, mientras se tronaba los dedos.

    >> Una persona que ha sido capaz de derrotarme en múltiples ocasiones y que constantemente demuestra que es capaz de volverse mejor una y otra vez tras cada combate… ¡Pero no voy a concederte la victoria!

    Para cuando Alpha volvió a centrar su atención en el combate, Blastoise salió girando a toda velocidad del suelo, justo debajo de Charizard, impactándole de lleno. Pero…

    —¡Tsk! —Flame había logrado sujetar a Blastoise en el aire y ahora lo tenía a su merced. Mientras tanto, una risa genuinamente divertida manó de la garganta de Alpha.

    —¡Eso me gusta más, Ian! Que uses algún truco para tratar de vencerme, pero temo decirte que gracias al Ímpetu que usó Flame no fuiste capaz de hacer gran cosa. ¡Derrota a nuestro rival con otro Puño Trueno!

    El impacto dio totalmente en el blanco, y Blastoise cayó irremediablemente debilitado. Ian no se inmutó demasiado, sin embargo; la risa de Alpha le tenía distraído. No sonaba bien; aunque fuese la misma de siempre, la misma de sus recuerdos, algo no le terminaba de gustar.

    >>Ahora vamos 2-1, ¿Seguro que podrás derrotarme? Lo veo difícil.

    —Qué ingenuo eres Alpha, ese Charizard tuyo fue tu mejor baza durante mucho tiempo, ¿Y de verdad crees que no tengo nada para neutralizarlo? —Ian devolvió a Blastoise a su pokeball, y en su lugar tomó otra de su cinturón.

    En un gesto que tomó por sorpresa al campeón del torneo Témpera, Ian había arrojado una de sus pokeball directo hacia Charizard, abriéndose poco antes de impactar, dejando salir a Slaking de su interior en el mismo instante en que Ian activaba un mega objeto diferente al mega-aro; uno que Alpha no había visto antes, pero que tampoco le sorprendía. Estando a tan poca distancia, el chico no logró cambiar de Pokémon, y Flame fue golpeado de lleno por un Golpe Aéreo.

    —¡Pff, retiro lo dicho Ian, odio tus trucos! ¡Hubiese podido cambiar a Milotic o algún otro Pokémon de no ser porque arrojaste a Slaking en nuestras caras!

    El aludido se encogió de hombros, divertido, pero con una actitud indiferente, como si no aquello no le importase en lo más mínimo.

    —Deberías estar listo para cualquier cosa, no puedo estar todo el rato diciendo “¡Hey, sacaré a Slaking, prepárate!” Las cosas no funcionan así.

    Con el ceño fruncido y entre un montón de murmullos y quejas, Alpha regresó a Flame a su pokeball y rebuscó entre sus cosas.

    —Si así van a ser las cosas… ¡Muy bien! —ahora fue Alpha el que hizo el amago de arrojar una pokeball directamente hacia Slaking, pero el esférico jamás abandonó su mano. En su lugar, la dejó caer justo en frente de él, y retrocedió unos pasos hacia atrás.

    Un enorme dragón con cuchillas en el rostro hizo acto de presencia en el campo, comenzando a acercarse lentamente al Pokémon de Ian. Alpha se acomodó entonces un poco la manga, y preparó su garganta para su siguiente orden.

    —¡Megaevoluciona y destroza a su Slaking, Haxorus! —levantó la mano hacia el cielo, dejando al descubierto su megabrazal, que regresó al Pokémon rival a su estado original.

    Imposibilitando su huida, Haxorus se lanzó con una ira ciega contra Slaking, quien no pudo evitar el golpe aéreo y cayó al suelo estruendosamente.

    El dragón respiraba furiosamente, listo para propinar otro golpe fulminante contra su rival, mientras que Slaking se mantenía en el suelo, con a penas fuerzas suficientes para mantenerse consciente. Pero cuando el dragón se acercó lo suficiente, su entrenador gritó la orden que Slaking estaba esperando; dio un gran salto y cargó otro golpe aéreo que dio de lleno…

    …pero no en Haxorus.

    —¿No esperabas de verdad que me quedase sin hacer nada de nuevo, no es cierto Ian? —Milotic había tomado el relevo de su compañero, y a penas había sentido aquel golpe.

    —Para nada —se sonrió el otro chico—, no sería un combate interesante si cayeses tan fácil. Pero Milotic no tiene nada que hacer contra mi Slaking, estás por verlo.

    El combate pronto se convirtió en una coreografía a gran velocidad, en la que los rayos y los cantos melodiosos llenaron el campo de batalla, siendo evitados constantemente por ambos Pokémon, hasta que no pudieron seguir esquivando más.

    Slaking conectó el primer golpe, pero aunque potente, no fue capaz de derrotar a la Sirena de Venus. Alpha se sonrió entonces.

    —¡Es ahora, usa Ventisca mi hermosa Venus! —La temperatura descendió bruscamente en un instante, ensombreciendo la expresión de Ian. Y aunque Slaking intentó evadirlo, carecía de las fuerzas y energía suficientes para hacerlo. Quizá en condiciones normales los ataques de Milotic no le habrían hecho demasiado daño, pero después del golpe que le había propinado Haxorus, ya no podía más. Ian lo devolvió a su pokeball.

    Ahora sin su mejor baza presente en el campo, ¿Podría ganarle a su oponente?

    Alpha había sido una piedra en su zapato desde siempre, con su actitud tan extravagante y su férrea confianza en sí mismo. Desde el comienzo había existido roces entre ellos, pero el punto que marcó totalmente su rivalidad fue que le robase la victoria en el Torneo Témpera. Aunque lograba alcanzarlo fugazmente durante algunos momentos, en general siempre se sentía detrás de él, y ese sentimiento era algo que odiaba…

    Por eso, no iba a perder aquel combate. No tenía permitido perder. No quería perder, era lo último que quería.

    —¡Vamos Aegislash, derrota a Milotic a con un Cabezazo Hierro! —Alpha no respondió con ningún comando, sólo dejó caer a Venus y, agradeciéndole su buen trabajo, la regresó a su ball.

    —¡De acuerdo, es tu turno Excalibur! ¡Veamos quién tiene la espada más grande, Ian!

    —Hasta donde recuerdo tu espada era del tamaño de una nuez, Alpha. ¿Seguro que quieres medir fuerzas de nuevo? —su rival rio un poco, comandando una Sombra Vil; Ian hizo lo mismo.

    La pelea de espadas fue breve, pero intensa. Chocaban una y otra vez, golpeándose con sus mejores ataques fantasmagóricos, pero al final el Excalibur de Alpha derrotó al de Ian.

    La sonrisa en el rostro de Alpha permanecía imperturbable. A Ian comenzaba a resultarle molesta.

    —Vaya, quién lo diría, creo que ahora sí que estás contra las cuerdas Ian, siempre son tus Pokémon los primeros en caer, así no hay manera de que me ganes, eh.

    —Pff —se rió Ian, agachándose un poco y tapándose el rostro parcialmente con una mano— hasta ahora he seguido usando Pokémon que ya conocías, pero es momento de que te muestre un Pokémon que conseguí en tu ausencia: ¡Vamos, Links! —Ian arrojó al aire otra pokeball, de la cuál salió dando una pirueta un energético Ambipom, que miró con curiosidad a Alpha.

    >>Quizá hayas anulado la evolución de Slaking, pero hace mucho tiempo que no estoy limitado a una sola megaevolución, ¿No te diste cuenta que mi mega objeto tampoco era el mega-aro? ¡Vamos Links, megaevoluciona y derrota a Excalibur!

    El pequeño Pokémon se vio rodeado por una enorme cantidad de luz y energía, y cuando terminó la evolución, de un potente salto se colocó en frente de Aegilash en un instante. Antes de que pudiese reaccionar, le dejó fuera de combate. Aquello tomó por sorpresa a Alpha.

    —, ¡¿Los Ambipom podían evolucionar?! —lucía de verdad sorprendido, aunque miraba con los ojos de un niño a aquel Pokémon— ¡No lo sabía! Y además, luce muy fuerte, ¡Qué pasada Ian! Pero no creas que eso será suficiente, ¡Haxorus barrerá el piso con él!

    Alpha liberó de nuevo a su dragón, que le cerró completamente el paso a Ambipom. Volvía a ser un 1vs1.

    El enorme Pokémon lanzó una andanada de embates contra el Pokémon de Ian, pero este, como si no fuese nada, se dedicó a protegerse de todos y a comenzar a esquivarlos alegremente, como si jugase.

    Alpha pareció ponerse ligeramente nervioso.

    —W-Woah, no esperaba que fuese tan fuerte, ¡Pero no vas a derrotarnos sólo esquivando!, ¡Haxorus, Pulso Dragón!

    El resultado, sin embargo, fue el mismo. Ambipom evadió el impacto un segundo antes, y entonces, Ian se sonrió. Ambipom conectó dos golpes en un segundo que fueron más que suficientes para derrotar a Haxorus y tumbarlo de un golpe.

    Alpha estaba que no podía de la emoción.

    —¡Eso es, ahora el combate sí que está cerrado! ¡Hiervo de ganas por ver cómo acabará!

    Sonrió.

    >>… o quizá no —Alpha dijo aquello con confianza, mirando directamente a Ian—. Lo has hecho bien, pero creo que te has olvidado de algo… ¡Y eso es que soy el entrenador del mismísimo Rayquaza! ¡Sal Shen!

    Alpha arrojó la pokeball del legendario al cielo, lo más alto que pudo, y cuando ésta se abrió, dejó salir al enorme Pokémon dragón, proyectando una sombra que cubrió por completo a Ian y a su Pokémon. Pero aunque su tamaño era enorme, Ian lo miraba sin ninguna expresión; aunque debía sentirse emocionado, sólo tenía un enorme vacío. Un vacío que no quería sentir, pero que allí estaba, confirmado lo que ya se había estado temiendo desde la mitad del encuentro.

    El legendario comenzó entonces a caer en picado, a gran velocidad, directamente hacia Links, causando un enorme estruendo al impactar sobre la tierra, y levantando una enorme cantidad de polvo en la pradera.

    —Se acabó Ian; es cierto que te queda un Pokémon más, pero sé que no tienes otro Pokémon que pueda hacerle frente a Shen. No lo tenías antes, y tampoco ahora. No posees ninguno de los legendarios más importantes, o ya me habría enterado, y no hay Pokémon normal que si quiera se acerque al poder de Rayquaza, así que es todo. No importa que saques, no puedes encarar a Rayquaza. Nunca has podido. ¿Lo recuerdas, no? —se rió—. Justo así acabó nuestro último combate, con la victoria tan cerca de tus manos, pero a la vez tan lejos. Shen es un obstáculo que no vas a poder superar.

    —… ¿Eso es todo lo que tienes que decir? —se escuchó la voz de Ian en medio del polvo, monocorde y llena de hartazgo. Un suspiro de decepción fue lo siguiente que emitió—. Es cierto que no hay Pokémon que pueda rivalizar contra Rayquaza… excepto por él mismo.

    Una fuerte corriente de aire despejó el campo por completo, dejando ver a dos Rayquaza mirándose uno al otro. Aunque era una copia casi perfecta, aún se podía distinguir al Ditto de Ian.

    —En el momento en que dejaste que Haxorus cayese ante Ambipom, gané este combate. Con dos Rayquaza en el campo, ganará el primero que golpee, y el tuyo aún no se ha recuperado del todo después de su ataque contra Links.

    —Sabes —suspiró Ian de nuevo, dejando de mirar a Alpha. Había perdido todo el interés en él—, creí que esta vez lo había hecho bien, que al fin lo había logrado. Todo había empezado tan bien que no quise hacer caso a las señales y alertas que fui notando durante el duelo, pero cuando Rayquaza apareció y no me generó sensación alguna, supe que había fallado.

    Miró de nuevo a Alpha, sabiendo que ese era final. Su tono de voz no dejó lugar dudas.

    —Así que, después de todo, frente a mí no hay más que un miserable payaso forjado de mis recuerdos, ¿No es cierto?

    Alpha sonrió de manera extraña, desapareciendo todo rastro de humanidad en él, siendo borrado en ese momento del lugar junto con su Pokémon por el ataque del otro Rayquaza.

    Entonces, la Llanura Relámpago comenzó a desaparecer también, y en su lugar aparecieron paredes llenas de carriles por donde fluía un mar de electricidad y un techo que lo cubría todo. En un instante, Ian se había quedado solo en el Holocoliseo del Centro VIP.

    El pecho le ardía de la rabia y golpeó sin pensarlo uno de los canales de las paredes, destrozando una de las conexiones.

    ¡Maldición!

    Había derrotado a su eterno rival, pero… ese no era él. Por más que lo había intentado, por más que buscó la manera de replicar hasta el más mínimo detalle de su personalidad, estrategia, y modo de pensar. Por más que invirtió sus fondos como campeón en crear una inteligencia que pudiese emular a Alpha, aquello no era más que una simple ilusión. Sí, era una copia prácticamente perfecta: se comportaba igual a él, combatía igual que él y lucía tal y como él lo hacía, pero no era Alpha.

    Incapaz de tener el alma de Alpha, Ian jamás podría tener su revancha contra aquella persona que se había marchado hacía tantísimo tiempo y que nunca pudo volver a encontrar.

    Su eterno rival jamás volvería para tener un último combate.
     
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    Amane

    Amane Equipo administrativo Comentarista destacado that's that me espresso

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    AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA I LOVE THEEEEEEM AAAAAAAAAAAAAA

    Omg, Juanjo, me gustó tanto despertarme y poder leer este fic, omg, lo amé casi tanto como te amo a ti y omg amo a estos dos juntos.

    Me encanta como los has ido plasmando a lo largo del combate, omg, sus interacciones son puro oro para mi corazón fangirl. Vamos, que se nota que Ian está bien whipped por Alpha pero que Alpha no se queda atrás (aunque al final se descubra que es un holograma, PERO BUENO, QUE IGUAL SABEMOS QUE ALPHA LO ESTÁ) y omgggg. Luego pues del combate no tengo mucho que decir, la verdad, como bien dices al final se ha pasado rápido porque es casi todo conversación y se agradece porque de alguna manera había que hacer que no resultase repetitivo y creo que lo has conseguido super bien, ha sido rápido de leer y entretenido <3

    El final, ya te lo dije, no me lo esperaba para nada pero lo he amado. Sinceramente, tú no haces todo lo que ha hecho Ian por alguien que no es algo más que un simple rival o un amigo, seamos sinceros, que en el fondo el chico quiere verlo por más motivos, todos lo sabemos 7u7

    Y bueno, creo que has plasmado super bien la relación de estos dos, que al fin y al cabo, eso es, son rivales para siempre (y algo mas, que a mi le escena de las "espadas" me ha sonado demasiado zukulemto para solo dos rivales 7u7) y pues no culpo al pobre chico de querer tener otro duelo con Alpha, que se le tiene que haber quedado ahí la espinilla.

    Menos mal que in rol van a poder tener toooooodos los duelos que quieran ahora 7u7u7u7

    En fin, yo lo amé, muchas gracias por habérmelo dedicado también, eres el mejor marido del mundo <3<3
     
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