Long-fic de Naruto - Estamos en...¡Naruto!

Tema en 'Fanfics de Naruto' iniciado por Laviuncchi, 25 Julio 2018.

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  1. Threadmarks: Sipnosis-Capitulo 1
     
    Laviuncchi

    Laviuncchi Editor Gráfico

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    Estamos en...¡Naruto!
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    16
     
    Palabras:
    1528
    Sipnosis


    Dos amigos son salvados de morir, pero al despertar uno de ellos se percata que están en NARUTO, el anime. Pero las cosas no sucederán como es muy obvio.



    B: ¿Uh? ..-dice una voz femenina llena de confusión.​

    »...​


    R: ¿Dónde estamos? ¿estás bien? ¿te rompiste algo?-dice una voz masculina desconcertado y preocupado.


    «...​

    B: si mal no recuerdo... en Konoha... -murmura.
    R: ¿Qué? ¿Dónde? -pregunta extrañado y preocupándose.

    B: ¿¡QUÉ ESTAMOS EN NARUTO, RAFASRADA!?
    R:Ya...ya... :"v no me grite




    «...»​

    Una aventura algo loca, una oportunidad nueva y quizás un giro inesperado podrán notar.


    »»»​

    CAPÍTULO 1:

    Paraguay, Asunción.
    5 de junio del 2016.
    17:30 pm.

    Aquella tarde dos jóvenes de cabello color castaño iban por la calle caminando en dirección a una Expo-anime era como la segunda vez que estarían en el evento el elenco de los protagonistas originales quienes crearon el anime de Naruto. Y la joven de cabellos corto, de ojos color ámbar estaba muy entusiasmada en mostrarle a su amigo que venía de visita por primera vez al país, y con un poco de suerte le habían avisado del evento. Por lo que no dudó en llevarlo. Aquel joven morocho, cabello castaño, ojos marrones, de la misma altura de la joven, 1,62.

    —Nos sacaremos foto con el Naruto inflable que se ve allá, ¿verdad? –pregunta ella mientras le estira la mano al joven.

    —Si tu quieres, por mi no hay problema, Bru –contesta sonriendo levemente el joven.

    —¡Yay! Pero... ¿No te estaría obligando, no?–pregunta Bruna mirándolo con una leve mueca.

    El joven espabila sus sentidos, y ríe negando un poco por ello.

    —Claro que no, además en eventos como estos en mi país me suelo sacar muchas, contigo sería genial –contesta el joven castaño.

    Bruna entrecierra los ojos, pero luego sonríe y acelera el paso.

    —Entonces compraremos recuerdos de la expo, como póster de Naruto y Shikamaru, también.... Uhm... La segunda temporada de Naruto, sólo tengo la primera y... –empieza a hablar.

    —Pero, ¿acaso no haz comentado que ya te sabes de memoria como las cinco primeras temporadas? –pregunta extrañado Rafael.

    —Claro, pero no me molestaría tener aquel tesoro en mis manos. Además verlo desde YouTube se me complica, sabes que el Internet aquí no es muy bueno...–contesta entusiasta y al final hace un puchero infantil de frustración.

    Rafael ríe negando, viendo como ella se detiene en la parada al ver el semáforo rojo, por lo que se dedica a verla. Siempre le había parecido un sueño haberla conocido. Y no se arrepentía ni un momento de aquello.

    —Ya sé, ya sé... En Bolivia al menos eso es lo mejor wey. Pero no recordemos eso, que me harás sacarte una foto con ese lindo puchero –dice enternecido.

    Ocasionando que ella le pellizque la nariz juguetona con un pequeño rubor.

    —¡Oye no! No lo harás, quién sabe que cosas imaginarías con esa foto –lo mira ella entrecerrando los ojos.

    Rafael se sentía intrigado ante los cambios de humor de pelinegra por lo que sólo se acaricia su nariz, algo serio. Pero suspira.

    —Tks, no te sacaré foto, que fastidio –murmura.

    —¿Sabes? Sonaste como Shikamaru, aunque una combinación extraña de Sasuke –comenta riéndose un poco.

    Rafael frunce el ceño.

    —Loca, ni uno ni lo otro, si vas a compararme con alguien, que sea con Óbito, me siento más como él –comenta.

    Haciendo que ella ría negando.

    —Pero si ni siquiera haz pasado por una situación como el de él con Rin, ni te veo resentido por algún evento –comenta mientras nota que es verde la luz del semáforo.

    Lo estira para cruzar pero en medio de la calle ve un dije con forma del signo de Konoha, se emociona y se agacha para agarrarlo.

    —¿Pero qué haces? Loca, debemos cruzar y no boludear aquí –comenta Rafael, intentando llevarla antes que hubiese algún lío.

    —Espera... Rafa he visto algo, déjame –se comporta como niña, despistada ante el ambiente que los rodeaba.

    Agarra el dije, y sonríe.
    «Que lindo, con lo que quería comprarme uno parecido»piensa Bruna.

    Aunque a unos metros lejos de ellos un auto pasaba rápidamente por las calles con mucha prisa al parecer, pero al ver que esa ruta tenía luz roja y el semáforo de peatones estaba en verde, intentó parar pero no le funcionaba el freno. Rafael alcanzo a darse la vuelta para observar del porqué sentía peligro.

    Pero Bruna le estira la mano para que lo vea. Mientras se colocaba el dije, y emprendía paso hacia adelante.

    —Mira rafa lo que encontré, se le habrá caído...

    Pero una moto de la nada cruzó y Bruna por los pelos se detuvo por reflejo antes de que la atropeyara. Eso la había asustado.

    —Vamos, siento que pasará algo ma... –empezó a decir Rafael pero no llegó a termina– ¡Bruna! ¡Muévete! –exclama alarmado.

    Pero al verla asustada, la empuja con sus manos enlazadas, pero no logró hacer nada. Todo pasó tan rápido, Rafael la abrazo y tiró de ambos para llegar a la zona segura, pero las luces, las bocinas y gritos cercanos fueron rodeándolos. Más luego un golpe fuerte los rodeó, Bruna gritó al igual que Rafael con dolor y miedo.

    Y luego todo se tornó oscuro...










    .
    «....​


    Una fresca corriente se siente en las mejillas de la joven pelinegra de ojos ámbar, estornuda por percibir el frío, como todas las madrugadas frescas le ocasionaba cierta alergia y por consecuencia picazón en la nariz. Sentía calidez y un dolor punzante en la cabeza la hizo recordar todo.

    El cruce de la parada....
    El dije con forma del signo de Konoha...
    Rafa preocupado por que crucemos todo la franja peatonal...
    Luces, bocinas, gritos y un dolor horrible.

    Respira hondo y se levanta de golpe, produciendo un mareo, y luego escucha un quejido.

    —Auch...
    —¿Uh? ¿Rafa? –pregunta algo desorientada.

    Siente los brazos del mismo abrazarla, y luego escucha un suspiro.

    —¿Quién más sería, Flancy? Agh... A la próxima que cruces así la calle te voy a dar nalgadas por tonta –gruñe Rafael.

    Más luego se sientan en el suelo. Rafael frunce el ceño al no reconocer el lugar y poco tiempo después estornuda por el ambiente. El lugar que los rodeaba era un bosque, mucha neblina y a lo lejos se veía un puente que estaba terminando de construirse.

    —¿Dónde estamos? –pregunta intrigado.

    Bruna iba a contestar pero su estómago gruñe hambriento, ocasionando que se sonroje.

    —Uh... No lo se... Aunque me parece conocido. ¿Y si preguntamos a aquel chico? –propone ella.

    —De paso preguntaremos dónde hay un lugar para comer, te debo alimentar Flancy, que luego te tornas gruñona y dormilona –comenta Rafael de acuerdo.

    Justo cuando ella iba a protestar bosteza, y gruñe ante su razón. Más luego se apresura para levantarse e ir hacia el joven.

    Aquel joven tenía una yucata, un kimono verde, con una remera a mayas debajo, cabellera negra, y por detrás se veía una máscara anbu. Por lo que ella empezó a fruncir el ceño. ¿Un cosplayer de Haku?–se preguntó–.

    —Disculpe... –intentó sonar respetuosa.

    El joven la miró y sonrió igualito, ocasionando que ella se estremeciera.

    —¡Por Kami-sama! Que lindo eres cuando sonríes –comenta sin pelos en la lengua.

    Ocasionando que un golpe en la cabeza no muy fuerte, le llegue.

    —Baka, deja de coqueatear y pregunta –le regaña Rafael–, lo lamento, así es ella –se disculpa.

    Haku sonríe con un leve rubor, pero asiente tranquilo.

    —No hay problema, es bastante tierna, pero bueno... ¿Que desean? ¿En que les puedo ayudar?–pregunta Haku.

    Bruna se sonroja y sonríe.

    —P-pues... Nos perdimos en el camino, y se nos perdió... el mapa, fue mi culpa, soy muy despistada... –finge sentirse mal.– Serías tan amable de decirnos... Etto... ¿Dónde estamos? –sonríe tensa.

    Haku nota aquello como muy tierno. Era la primera vez que hablaba tanto con alguien que no conocía pero sentía que era muy buena. Además solo hablaba con Zabusa-san

    —Eh... Si, no hay problema. Están en la Aldea de las olas. Y por lo que veo están vestidos para la ocasión. ¿Quisieran que los acerque a algún lugar? Pronto oscurecerá, y hay muchos vándalos peligrosos –comenta Haku.

    Tanto Rafael como Bruna se sorprendieron por la respuesta, ella porque estaba frente a Haku y aun no había muerto. Ella quería abrazarlo y decirle millones de cosas pero se contuvo.
    Rafael estaba sorprendido, no entendía como habían llegado hasta aquí. Y porque le resultaba tan conocido este chico.

    —Claro, si no es mucha molestia –contestó Rafael.

    Haku asintió, y prontamente los llevó al pueblo. Ambos jóvenes estaban conversando con Haku como si fuera un guía de viaje.
    Pero en el fondo no comprendían que realmente había ocurrido, pero Bruna se encontraba muy feliz por esta oportunidad.




    ////////
    Hola! Hola!
    Primera vez que me introduzco en un fanfic con ambiente y trama del famoso "yo en Naruto". Por lo que espero que me tengan muuucha paciencia y me corrijan si me equivoco.
    ¿Qué será que ocurrirá con ambos jóvenes al encontrarse con el equipo 7?
    Todo esto y mas, ¡en el próximo capítulo!
     
  2. Threadmarks: Capítulo 2
     
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    Aldea de las Olas.
    23 de agosto del 2016.
    Horas de la tarde.

    —Ha~ –bostezo con una lágrima de sueño.
    —Deja de ser dormilona, acabamos de despertar –murmura Rafael.
    —Ya lo sé, pero aun no me acostumbro al horario –murmura bostezando.

    Mientras iban por salir de las habitaciones, la joven pelinegra se choca con algo.

    —¡Ouch! –gime.

    Rafael se voltea y sonríe de lado negando divertido.

    —Ten más cuidado, recuerda que las paredes se pueden romper con tu torpeza –comenta dirigiéndose a la cocina.

    Si bien, Haku había conseguido dar con un amigo, y darles una casita no tan lejos de la casa de Inari y Tsunami-san. Bruna aquel día había ido con mucho entusiasmo a hacer migas con la vecina como ventaja se cruzó con el equipo 7, sintiéndose más nerviosa, pero claro su nerviosismo siempre era imposible de notar. Porque eso era lo único que podía ocultar.

    No eran más como dos semanas atrás lo que había ocurrido aquello.

    ~Dos semanas atrás .

    Ambos jóvenes iban camino a su hogar temporal, claro está que aún debían conseguir un trabajo, y ver si tenían oportunidad de hacer algún jutsu. Pero para ello debían llegar a Konohagakure. Lo cual, aún quedaba lejos, y si bien, Bruna había captado una conversación con Haku, la cual era la misma en aquella vez que Naruto lo confundió con una mujer.

    Bruna se aguantaba reír al ver la cara de Naruto al pensar que era mujer. Pero al darse la vuelta para irse sin que Haku se dé cuenta que lo siguió, fue caminando a toda marcha lejos del bosque al pueblo. Pero de repente unas manos la agarran de la cintura y grita tan de sorpresa que los pájaros cercanos vuelan espantados.

    —Shht... Soy yo, Haku –murmura tranquilizándola.

    Bruna le da un codazo, ocasionando que saque aire, sorprendido por su reacción.

    —N-nunca me hagas eso, casi me matas. Por Kami-sama casi me hago pis del miedo –se sonroja con el ceño fruncido.

    Haku sonríe enternecido por su reacción. La joven era agradable pero muy impredecible. Aún no entendía bien por que sentía que ella sabía sobre él.

    —Jajaja... De acuerdo, tranquila, aunque eras tu la que me seguía, ¿no? –dice Haku.

    Bruna sonríe nerviosa, y ruborizada.

    —Lo siento, es que me dio curiosidad. Y... Rafa no quería salir, ni siquiera se despertó cuando lo empujé –comenta haciendo un puchero.

    Haku niega divertido. La relación que observaba entre ambos era algo curioso, y él era muy detallista. Rápidamente se dio cuenta que el joven Rafaeru estaba perdidamente enamorado en Nunchi, si, así se puso Bruna, en pánico, su nombre sonaría muy raro si le decía por lo que tomó aquello como nombre. Y raramente Nunchi era muy despistada para notarlo o lo sabía y no quería aquello.

    —A la próxima avísame, sino fuera porque te reías no te sentiría, ¿cómo hiciste aquello? Ocultaste tu chakra –comenta Haku.

    Bruna se sorprende y abre la boca para hablar pero ninguna escusa o respuesta salía de sus labios.

    —Etto... No lo se, sólo me concentré en que no lo sintieras, no creí que funcionara –se encoge de hombros.

    Haku se sorprende un poco, pero le acaricia y revuelve el cabello suavemente.

    —¿Te parece que cuando lleguemos a la casa, te enseñe el manejo de chakra? –pregunta divertido Haku.

    Nunchi se alegra y lo abraza muy entusiasmada.

    —Si, si, si, ¡si!, muchas gracias –contesta eufórica, pero luego se sonroja al haber sido tan demostrativa.– uh... Lo siento, Haku-san

    Aunque sonríe un poco al decir aquello, que ofensa sería para el chico que tenía frente, tan inocente en esa manera, y en guaraní su nombre significara otro. Haku, en guaraní significaba calor, caliente.

    »Salto en el tiempo.

    Cuando iban llegando a la casa, vieron como Rafaeru estaba hablando con un niño, muy cómodo el tomate. Nunchi sonrió al verlo concentrado en el niño e hizo seña a Haku para que hiciera silencio, y sin más de puntas y ocultando su chakra, salto a las espaldas del morocho.

    —¡Rafasrada! –dijo entusiasta Bruna.

    Ocasionando que Rafaeru temblara de miedo, y cayeran ambos al suelo, haciendo que Haku esbosara una suave sonrisa.

    —¡Nunchi Bruna Narauki! ¡Cuántas veces te he pedido que no me asustes así! No mames –suspira agitado y asustado.

    Bruna no puede evitar y sale de encima de él, rodando para luego empezar a carcajearse.

    —jajajajjajajaja... M-miedosito~ –tararea entre risas.

    Haku miraba aquello y le daba nostalgia, ver como aquellos dos eran tan inocentes al lugar donde estaban, más aún con las personas mirándolos. Pero parecía que a ninguno le molestaba aquello.

    Ayudó a la pelinegra de cabello corto a pararse y darle aire, que se había puesto roja de tanto reírse. Rafaeru se encontraba con las mejillas infladas y mirándola con enojo fingido, la verdad estas acciones, eran divertidas pero muy comunes entre ambos.

    —Tomatita cálmate o te sacaré foto y haré un meme de este momento –sonríe malicioso.

    Haku frunce el ceño al no entender bien el término "meme" por lo que prefiere ignorarlo. Ambos eran muy raros en cuanto a idioma.

    —Oigan... No se si os dáis cuenta, pero están haciendo mucho estrago y la pueblerina de aquí, es de ambiente calmado –comenta Haku.

    Bruna se tapa la cara y al ver la cara de Rafaeru traga saliva. Ocasionando que al ver el móvil en sus manos, ella como si fuera un juego, sus manos se mueven y pronuncia un:

    Kagemane no Jutsu (Jutsu imitación de sombras).

    Y su suerte estaba a favor, la tarde ya estaba en su punto máximo. Por lo que al hacerlo y detenerlo se sorprendió mucho por que no lo pensó, sólo fue como reacción.

    —¡No mames! ¡Bruna suéltame, joder! –gruñe Rafaeru sintiendo raro al no poder moverse.

    Bruna se movió e imitó guardar el móvil en su bolsillo. Y empezó a reír como loca desquiciada, pero luego lágrimas salían de sus mejillas, y empezaba a sentir miedo. Conforme su rostro empezaba a ponerse serio.

    Haku sin dudar se acercó, y la abrazo, extrañado y preocupado por su cambio constante de humor. Bruna al deshacer sin querer el jutsu, Rafaeru se arrodilló frente a ella preocupado.

    Todo esto era muy raro.

    —¿Porqué lloras? No me lastimaste, si eso te preocupa –dice Rafaeru.

    Bruna niega, e intenta parar su dolor de cabeza por el llanto, se suelta del abrazo de Haku, para luego abrazar a Rafaeru y esconderse en su cuello, sollozando sin saber por qué.

    Lo que no sabían era que el mismísimo equipo 7 había visto todo aquello, y se habían quedado mudos. Y más aún cuando Inari corrió hacia ellos para preguntar que pasaba. En el poco tiempo de su estadía allí, el pequeño Inari había hecho un lazo de amistad y cariño hacia la mayor pelinegra.

    —Hmm... Disculpen las molestias, son nuestros nuevos vecinos –sonríe en disculpa Tsunami-san.

    —Oh, no se preocupe Tsunami-san, no ha pasado nada. –dice tranquilo Kakashi Hatake– Chicos es hora de descansar, se esforzaron mucho hoy –comenta.

    Naruto con el ceño fruncido y aun sorprendido por el acto de la chica, que había hecho a la perfección el jutsu de Shikamaru.

    Sakura lo empujó y Sasuke chasqueó la lengua sacándolo de su estupefacción. Y el equipo 7 una vez dentro del hogar de Tsunami-san, empezaron a preguntar que ocurría.

    »Actualmente.

    —Ya sé, son cosas muy frágiles –murmura Bruna acariciándose su nariz, mientras bosteza.

    —Si, pero bueno ten... Por suerte sobraron dangos, tus favoritos –comenta Rafaeru.

    Bruna al ver aquello con gusto camina hacia él, sonríe y le da un beso en la mejilla.

    —Gracias... Tomatituh~ –ríe en lo último.

    Si, Rafaeru se había puesto algo oscuro entre sus mejillas, dando como evidencia que se había sonrojado.

    Con su cara llena de nerviosismo la miro neutro y volteó. Para luego sentarse en los cojines.

    —Hmp...
    —Bueno... No te esponjes, copia de Sasuke-kun ~ –vuelve a bromear.

    Ocasionando que Rafaeru la mirase con los ojos entrecerrados.

    —...
    —Okey... Ya paro, gruñón –contesta mientras se dirige a la puerta, se coloca sus zapatos deportivos.
    —¿He? Espera, ¿A dónde vas? –pregunta Rafaeru.
    —No te importa.. –murmura saliendo de la casa, cerrando tras de sí.

    Rafaeru suspira agobiado.

    —Siempre la riego... Si voy a lo mejor me reta, mejor la dejo un rato respirar... Aunque no creo que sea... –no termina de hablar consigo mismo, agarra sus cosas y sale tras de ella.

    Pero Bruna ya no estaba por ningún lado.

    —Tks... Aja si, cuando quiere es veloz como Spirit Gonzalez...–suspira.

    —¡Oye! –escucha una voz femenina a lo lejos.

    Rafaeru se voltea y se tensa un poco al ver acercarse a Sakura con Tazuna. «ojala no me meta en líos»piensa.

    —Oh, H-hola –tartamudea un poco nervioso, pero serio como Sasuke.

    —Lo siento por molestar, pero no pude evitar verte solo, ¿y tu amiga?–pregunta Sakura amigable.

    —Eh... Ha~ Nunchi... P-pues... Jeje no sé –contesta nervioso.

    Su fortaleza nunca fue hablar con desconocidos, aunque Nunchi fuese la única excepción.

    —¿Cómo? ¿Qué pasó? –pregunta extrañado, se sonroja– Digo... C-claro si quieres contarme –comenta Sakura.

    Rafaeru suspira, todo esto no estaría pasando si no hubiese sido gruñón.

    —Es que... se enojó por una tontería conmigo, no se donde estará, pero ya la encontraré no te preocupes, ...por cierto me llamo Rafaeru Rada –contesta, perdiendo un poco su nerviosismo.

    Sakura sonríe levemente amigable, y le hace una reverencia.

    —Mucho gusto, Soy Sakura Haruno. Oh, por tu amiga, no te preocupes, a veces... Nosotras queremos tranquilidad, nunca se sabe si algo ha de estar molestándonos en la mente –sonríe encogiéndose de hombros.

    Rafaeru asiente, empezando a preocuparse.

    —¡Sakura! Kakashi-sensei dice que nos iremos a escoltar al Señor Tazuna, Naruto está muy cansado, lo dejaremos. Vámonos –dice serio Sasuke.

    Rafaeru lo mira serio al igual que Sasuke a él. Se notaba el ambiente tenso. Y Sakura notaba cierto parentesco de humor. Por lo que estira el brazo de Sasuke y se lo lleva.

    —Hasta luego, Rafaeru-kun –se despide.

    El nombrado asiente, y se marcha con las manos en los bolsillos en busca de Bruna. «que momento más incómodo, Tks»pensó.


    »....»​


    En otro lado.

    Bruna se sentía algo incómoda últimamente, intentaba no demostrarlo ya que sabía como era de melodramático y preocupadizo Rafa, por ella. Por lo que no quería fastidiarlo más, pero con sus bromas que usaba como protección para que no notara su inquietud, no estaba funcionando bien. Se había enojado con ella, se sintió aprisionada y sólo lo evadió.

    De tan despistada fue por el bosque, con una expresión muy seria, viendo como a lo lejos se veía a Haku hablando con el mismísimo Zabusa, quienes enseguida la percibieron. Zabusa miró despectivamente a ella.

    Y ella con algo de miedo pero sin demostrarlo, se acercó. Haku se alarmó tensionandose, ocasionando que Zabusa pensara en algo.

    —No te desvíes mucho Haku, ya sabes que hacer –dice mirando por última vez a Haku, se estaba por ir.

    —Zabusa-san... Un momento por.. F-favor –tartamudeó hecha nervios Bruna.

    Ocasionando que el ninja de la niebla, se tensara.

    —Que quieres mocosa –espetó con frialdad y rudeza.

    Chocando un poco el espíritu de la pelinegra, quien tragaba grueso. Estaba siendo muy consciente que hablaba con un criminal muy peligroso. Pero de igual forma era un de los tantos favoritos del anime.

    —Etto... T-tenga buen día... Y... C-cuídese mucho –dijo lo más firme que pudo.

    Ocasionando que tanto Zabusa como Haku se mirasen extrañados, pero contra todo pronóstico, el ninja le revuelve cabello.

    —Está bien, mocosa –dijo Zabusa, y sin más desapareció entre la neblina.

    Ocasionando que el corazón se le estrujara. «Pude conocerlo, y no me mató»pensó suspirando.

    —¿Qué te ocurre para dejarte ver así por Zabusa-san?–pregunta serio Haku.

    Ella se voltea y cuando lo ve con la mirada aguada, no puede evitar abrazarlo. Haku se sorprende mucho pero no lo demuestra.

    —Ya... Tranquila –murmura Haku.
    —Cuídate mucho, se lo que harán, no quiero perderte, ya me encariñé contigo Haku-san –murmura abrazándolo fuerte.
    —Hmm... Eres demasiado curiosa e inteligente Nunchi, también te quiero, pero... Sabes que si Zabusa-san me necesita, yo... Yo daría mi vida por él –dice Haku.

    Ocasionando un nudo en la garganta de Bruna.

    —Yo te tendré siempre en mi corazón. –dice dejando un beso en la frente de Haku.

    Haku sonríe, acariciándole la mejilla.

    —Cuídate mucho, y protege mucho a los que quieres. Ahora me tengo que ir –dice Haku, marchándose.

    Bruna había quedado sola nuevamente, y no quería ver como lo mataban, era demasiado para ella. Haku había sido un buen amigo. Le había enseñado jutsus, la arte de medicina, y alguna cosas más. Incluso tenía una máscara casi igual al suyo.

    —Kami-sama que su alma junto al de Zabusa-san descansen en paz en tus manos –musitó al cielo.

    Y sin más fue por el bosque caminando, por el camino encontró a Rafael, quién la abrazo y pidió perdón por lo de esa mañana. Cuando iban pasando cerca del puente, vieron el final, los cuerpos de Haku y Zabusa. Y al equipo 7, quienes se sorprendieron al verlos.

    Aquella tarde ambos pelinegro aceptaron la proposición de los ninjas de Konoha para ir con ellos. Según y con la excusa de averiguar por que Nunchi sabía aquel jutsu. Las cosas habían salido medianamente bien, aunque Bruna extrañaría el ser pacífico de Haku.

    ///////
    Yay! Segundo capítulo ~
    Bastante emocionante y largo.
    ¿Cuál será la reacción del Hokage?
    ¿Que sucederá en el próximo capítulo?
     
  3. Threadmarks: Capítulo 3
     
    Laviuncchi

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    De camino a Konoha.

    Sasuke iba caminando alerta y aburrido, escuchando las preguntas discretamente, que Naruto hacía a sus acompañantes. A pesar que tenía curiosidad, se negaba a dar mostrar su interés.

    —¿Y cuántos años tienes, Nunchi-chan? –pregunta Naruto.

    —Uh, uhm... 21 años, ¿tu? –respondió la pelinegra.

    Naruto abrió la boca.

    —Tengo 13 años, Dattebayo. –sonríe.

    Sasuke se había sorprendido, casi la edad de su hermano mayor. Tan sólo de pensar en el se fastidió.

    —Vaya Nunchi-san se conserva bien, según mi parecer le pondría 17 o menos –alaga Sakura.

    Ocasionando que Bruna se sonroje.

    —Gracias Sakura-san, muy amable –sonríe.

    —¿Y tu, Rafaeru-kun?–pregunta Sakura.

    Ocasionando que la sonrisa de su compañera se agrandara. Aquello lo percibió Rafael por lo que le picó el estómago.

    —¡Auch! ¿Y eso porqué?–se queja con un puchero.

    —Hmp... Baka, ya sabrás tu por qué –contesta, mas luego mira a Sakura– 14 años.

    Sakura, Naruto y Sasuke, se sorprendieron.

    —Vaya, al parecer Nunchi-san se mantiene, aunque su personalidad hace poco creíble que tenga tal edad, al igual que tu, aunque te deja como un gusano tras ella. ¿No, Rafaeru? –comenta.

    —ajajajajaa... –ríe divertida Bruna al escuchar aquello. –Desde ahora serás el gusanitu Rafasrada –le habla infantilmente.

    Rafael la mira, y acelera el paso. Se estaba pasando. Lo estaba avergonzando mucho.

    Nunchi suspira.

    —Nunchi te pasaste, pobrecito –dice Sakura yendo tras él.

    —Ñeh... No fue como siempre, y él lo sabe. Sasuke-kun tienes 13 también, ¿no? –pregunta Nunchi.

    Sasuke la mira y sólo asiente, no tan conversador. Ocasionando que ella haga una mueca.

    —Uchiha tenías que ser –suspira.

    Ocasionando que por alguna razón aquello a Sasuke le intrigara.

    —Oye, Nunchi-chan, ¿como sabías hacer el jutsu de sombras? –pregunta Naruto.

    —Oh, eso... –empezó a decir pero luego se escuchó algo caer.

    Bruna se alarmó, y como si fuera un rayo, pasó cerca de Kakashi, quien la miró sorprendido.

    «Tiene la velocidad de Minato-sensei»piensa Kakashi.

    El estruendo había sido que Rafaeru se había tropezado con algo y luego dado contra un árbol. Dando por consiguiente que quedara insconcientes.

    —Ay Rafa... –murmura preocupada.

    Veía que su cabeza se había hecho daño, y vio la oportunidad de emprender a práctica las clases que tuvo con Haku. Por lo que junto sus manos encima de esa zona, se concentró en materializar su chakra, y de pronto sintió aquel cosquilleo.

    —Wow, Nunchi-san, ¿sabes ninjutsu médico?–pregunta Sakura.

    Bruna abre los ojos y sonríe levemente, algo cansada. Esto llevaba su fuerza vital y lo malo era que no había dormido mucho en esos días.

    —Pues, hago lo que puedo, hace poco me enseñaron –contesta.

    Al ver como la herida se cierra, se tranquiliza pero al intentar pararse se marea, y lo ultimo que siente es unos brazos agarrarla. Más luego cae en inconsciencia.

    —Vaya, usó casi lo último de su chakra disponible. Bueno chicos, ayuden a Sakura a llevar al chico, llevaré a Nunchi en mi espalda –contesta Kakashi, tomando orden en la situación.







    »....»​

    »Salto en el tiempo. En Konohagakure.

    El equipo 7 había logrado cumplir su misión, el Tercer hokage se había extrañado al ver a dos acompañantes inconscientes con ellos, por lo que ordenó a Anbus de su mando y Kakashi a escoltarlos al hospital.

    Ahora Kakashi Hatake estaba dándole los informes de la misión.

    —Bien, al parecer les fue bien, aunque hubiera sido una misión de rango B. Aunque lo que aún me extraña es... ¿Con quiénes llegaron y porqué? –pregunta el Hokage.

    —Verá Lord Hokage, ellos son Nunchi Narauki, y Rafaeru Rada, dos jóvenes que estaban alojados en la aldea de las olas, son jóvenes impresionantes. Aunque curiosamente siempre los encontrábamos cerca de nosotros, casualmente –explica Kakashi.

    —Entiendo. Al parecer son bastantes hiperactivos como su equipo. ¿Y porque los trajiste Kakashi? –pregunta aun intrigado el Tercer Hokage.

    Aunque para el Hokage aquellos apellidos les parecía conocido.

    —Es que la chica porta habilidades fuertes. A pesar de una personalidad cambiante. Supo hacer en un minuto el jutsu secreto del Clan Nara. Es por ello que los trajimos, además algo culta esa pequeña –dice Kakashi.

    El Hokage asintió pensativo.

    —En la mañana si despiertan, veremos con ayuda de Inoichi, Shikaku Nara y Shikamaru aquellas cualidades. Iré personalmente junto a ellos, por lo que, muchas gracias por las molestia tomadas Kakashi –dice Hiruzen.

    Kakashi asiente y se retira.

    —Hmm... Al parecer han vuelto los viajeros. Pero... Ese Apellido de la joven suena al Clan de los Nara. –comenta para si mismo.

    Mañana sería un gran día.





    //////
    Wow!
    ¿Que misterios se descubrirán mas adelante? ¿Cuales serán las reacciones?
    ¿Para que querrán a Shikamaru en el asunto?
     
  4.  
    Rahzel

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    Aries
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    ¡Hola! En alguna ocasión, me encoontré con premisas similares de personas que se convierten en personajes en el mundo de Naruto (generalmente, la fangirl enamorada) (?) Siendo sincera, es la primera vez que leo una que tiene suceso en Latinoamérica, lo que me llamó la atención.

    A grandes rasgos, está bastante bien interesante, aunque creo que podrías explotar más la narración, está bueno que haya diálogos, pero realmente creo que le falta lugar a las narraciones.

    Creo que el encuentro con Haku pasó muy desapercibido siendo que son fans de Naruto. Haber gritado o emocionado de alguna manera habría sido mucho más enriquecedor a la trama que apenas se le dedicó un párrafo muy cortito a esto que no destaca mucho.

    No pensé que siguiera el curso del anime, me emocioné al ver a Zabusa y me dolió que muriese de nuevo u.u pensé que iban a intervenir en la historia de manera más activa y me surge la duda de si todo va a suceder como la trama original va a tener algún giro argumental. A ver cómo sigue.

    ¡Un abrazo!
     
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  5.  
    Laviuncchi

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    No he querido cambiar las primeras muertes porque de alguna manera sería muy típico, y viniendo de escritos míos, no suelo ser tan típica, siempre tengo alguna rareza xD.
    Pues solo plasmo como en verdad son los personajes reales, que mas soy yo y un amigo muy querido xD, realmente no es que sean unos fanáticos de gritar y entusiasmar nos, pero estamos allí. Y por lo que cambiarán, que si habrá cambios, pero no tan raros, no quiero sacar la esencia de naruto, cada muerte tuvo un porque y cada muerte dejó marca en cada uno. Eso nos hizo crecer y hacernos fuertes, por lo que algunas muertes podrán salvarse como quizás algunas no. Lo que si habrá es mucho dilema en el amor:kuku:. Gracias por comentar, quizás conforme vaya formándose la historia tendrá un mejor cuerpo, gracias por los consejos. ¡Salud y mucha lokura!:\*u*/:
     
    Última edición: 25 Julio 2018
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    Laviuncchi

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    »Al día siguiente.

    El día estaba cálido, las nubes recorrían el cielo celeste, dispersas, los ninjas iban de aquí para allá. Algunos ANBU's recorrían discretamente el lugar del hospital. Y Shikamaru aquello no había pasado por alto aquel día, aunque le daba más que pura flojera pensar para que lo requería el Hokage junto el padre de Ino, Inoichi y suyo para hablar.

    —Ha~ qué fastidio viejo –bosteza caminando muy tranquilo.

    —No te quejes hijo, ni siquiera sé el porqué de la situación. Además tu madre se va a enfadar si no llegamos a tiempo a casa –suspira agobiado pero con cierto humor.

    —Viejo, me impediste continuar con el juego del Shogi, estaba interesante, Asuma-sensei parecía más concentrado esta vez –comenta fastidiado.

    Shikaku le palmea la espalda.

    —Calma, ya verás que pronto volveremos –comenta.

    »Dentro de la Torre del Hokage.

    Al Hokage se lo veía mirando la Aldea por el ventanal, concentrado o perdido entre sus pensamientos.
    Tanto que con mucho respeto Shikaku Nara lo interrumpió:

    —Disculpe por la tardanza, Hokage-sama –comentó con respecto.

    El Tercer Hokage se había volteado para mirarlo y suspirar el humo de su habano.

    —No se preocupe, lo bueno es que han podido aceptar mi solicitud –contesta.

    —Ha~ –suspira Shikamaru pero al ver una mirada diferente en él, se pone medianamente serio. —¿Podría explicar la situación, Hokage-sama? –pregunta.

    Aquel Hokage de barba blanca, arruga y algunas manchas de la vejez, dedica una suave sonrisa al ver prontamente un interés por parte de ambos.

    —Les he mandado llamar por el motivo de una situación un tanto intrigante, dos jóvenes han llegado acompañados por el equipo 7 a la Aldea, justo después de haber completado la misión, pero uno de ellos representó una muestra original del Jutsu secreto de su Clan –cuenta el Hokage.

    Ambos analizan las palabras dichas, y sus rostros quedan bastante sumergidos en dudas, era serio aquel tema. Sólo los del Clan Nara lograban hacerlo y conocerlo perfectamente.

    —¿Cómo es posible aquello? –comentó intrigado Shikaku.

    —¿Dónde se encuentran los acompañantes? ¿Alguna información relevante que han dicho? –pregunta muy pensativo y serio Shikamaru.

    —Ambos se encuentran internados en el hospital. Han llegado inconscientes con el equipo de Kakashi. Según la información que disponemos por ahora es que: La joven mayor se llama Narauki Nunchi, y el joven menor de la misma edad que usted, Rada Rafaeru, tan sólo eso recaudamos, al parecer sólo son viajeros–explica el Hokage.

    Shikamaru suspira al no ver mucha información sobre el tema del jutsu, pero algo realmente le había sonado muy conocido.

    «Narauki... Hmm... siento conocido aquello»piensa.

    —Qué fastidio, pero me imagino que por ello hay tantos ANBU's. ¿Quiere lo acompañemos para averiguar más no es así? –pregunta Shikamaru.

    El Hokage asiente, mas luego expulsa nuevamente el humo de su habano.

    —Si no es mucha molestia.

    —Claro que no lo es, Hokage-sama, siempre para servirle en lo que podamos –dice Shikaku.

    Por la mente de Shikamaru pasaban pensamientos bastante confusos y probables pero, primeramente debía ver por sus propios ojos aquello. Acompañaron al Hokage al hospital, pero el Tercer Hokage había pedido que primeramente lo dejasen hablar con los jóvenes. Como para dar evidencia que no era peligroso la situación que ocurría. Prácticamente para no alterarlos.

    Ambos Nara habían quedado pensativos, esperando fuera.

    .
    »Dentro de la habitación/minutos antes.

    La pelinegra empezó a despertar sintiendo que su cara y barbilla estaba fría, por lo que tembló, tomó lo primero que encontró y se secó con ello. Sintiendo algo sedoso y suave. Haciendo que frunciera el ceño, ya que no recordaba que el futôn fuera así de suave.

    —Uhm... –murmuró, bostezos salieron de sus labios.

    Poco a poco fue abriendo los ojos, dando a luz aquellos ojos ámbar, acompañados de pequeños estornudos.

    —¡Achiu, Achiu!–empezó a estornudar.

    —Salud... Pikachu... –murmuró bromeando un pelinegro morocho, aun adormilado.

    Ocasionando que ella sonría, pero al verlo se estremeciera, tanto que por impulso, buscó su celular Samsung, y le sacó foto.

    Claramente, no recordó que aquello tenía flash, pero instantaneamente le quitó importancia, para observar con ternura la foto de Rafaeru con la almohada mordiendo, le había enternecido demasiado.

    —Agh... Tan temprano y molestándome, no mames Bru –gruñe, mientras se frota los ojos. Se toca la cabeza y siente una venda– ¿y esto?

    Bruna al verlo, quiso comprender que tenía Rafaeru, por lo que curiosamente al sentarse un mareo la inundó, ocasionando que su cabeza diera un estirón en sus sienes. Aquel dolor molesto, quizás las típicas jaquecas. Por lo que murmuró.

    —Ugh... Itte... –diciéndolo muy bajo– Etto... Pues... Te caíste e intenté sanarte, si duele es que no hice algo bien –murmura con un suspiro de frustración.

    Debía practicar más. «Quizás si fuera con la abuela Chiyo la entrenaría mejor.»pensó.

    —¿Uh? ¿Y tú porqué estás en la cama? ¿Qué fue eso? ¿Te lastimaste?–pregunta intrigado y preocupado.

    Bruna sonríe y con un poco de cansancio, camina débilmente hacia él, para luego sentarse bostezando.

    —Tranquilo, estoy bien. Sólo tengo hambre, ya sabes. Además eres muy importante para mí. No te dejaría morir tan fácil, eh~ aunque fuese por un abrazo duro contra el árbol quien te hizo ese daño–bromea divertida.

    Ocasionando que Rafaeru se tranquilice levemente.

    —Tú siempre tienes hambre, ¿Dónde estamos?–pregunta algo perdido.

    —Uh.. Emm.. Creo que en Konohagakure –murmura no tan segura.

    Se levantó olvidándose del malestar y caminó hacia el ventanal, para observar el ambiente fuera, grande fue su sorpresa al poder palpar y ver que aquel paisaje era real. Era como un sueño hecho realidad, al fin podía ver de cerca la Aldea de Konoha. Con las montañas y las cabezas de los Hokages adornándolas.

    Aunque no recordaba cuando llegaron, ni siquiera que se hubiese desmayado. Sólo sentía que su cabeza le martillaba una y otra vez. Por lo que sin pensarlo, se volvió hacia la cama del morocho para luego acurrucarse a su lado.

    —¿En dónde? –preguntó aun sorprendido casi absorto.

    —¿Qué no escuchaste, Rafa? –murmura algo cansada y fastidiada.

    «Me duele mucho... ¿Porqué ahora? Quizás realmente sea hambre»pensaba apenas ella.

    —No, estaba pensando en ti –contesta, y al mismo tiempo se sonroja.

    Aunque al escuchar aquello, un tic apareció en su ojo, pero internamente se rió de aquello. Este chico nunca dejaría de picarle.

    —¡AHORA COQUETEANDO CONMIGO! BAKA, la que se supone que hace eso soy yo... –le da un zape en el hombro a Rafaeru.

    Rafaeru se queja riendo un poco.

    —Oye... Algún día debía ser yo, además con lo tierna que te vez sonrojada –admite riendo.

    Ocasionado que la pelinegra se oculte bajo una almohada y hablase amortiguado.

    —Por cierto... –comenta Bruna.

    Llamando la atención de Rafael. Le quita la almohada para verla.

    «Sonó muy calmada, me da mala espina»pensó.

    Enseguida le recorrió un estremecer por todo su cuerpo y espalda.

    —Por si no escuchaste bien, tomatito...–empezó con la cara más tierna y voz infantil– ¡ESTAMOS EN NARUTO, O SEA, KONOHA! –grita fuerte y claro.

    Ocasionando que él se tape los oídos. Mientras luego se acariciaba, intentando salir de la pequeña sordera, que había causado en los mismos.

    —Ya, ya, ya entendí, :"v no me grite

    Nunchi gruñe fastidiada, más por el dolor de cabeza que por la exasperación. Pero suelta a pesar de todo una pequeña risa.

    —A la primera ya te entendí, solo quería molestarte –dice Rafaeru.

    Ocasionando que ella lo mire mal, y cuando iba a regañarle, como no había ni hacía tiempo, la puerta se abre. Dando a ver al mismísimo y original Hiruzen Sarutobi, Tercer Hokage.

    Ambos se ponen tensos, pero Nunchi al verlo, sintió otra punzada. Tanto de Rafaeru como el de ella, sus corazones latieron desenfrenados y emocionados por tener al mismísimo Hokage frente a ellos.

    —Etto... C-con el debido respeto Hokage-sama... –los sonidos le empezaban a zumbar–, Podría llamar a una enfermera... Yo... No me siento bien –afirma antes de volver a desmayarse por el dolor de cabeza.

    Para luego sólo sentir de nuevo aquella oscuridad, a la que siempre temía y siempre llegaba a ella.

    »Una hora después.

    Bruna había sido estabilizada, las ninjas médico que la socorrieron habían dicho que era por falta de sueño y comida. Que sólo hacía falta que descansara.

    Pero Rafaeru la conocía tan bien, que solo la miraba serio guardando sus emociones ante todos los desconocidos, por más que el también conociera el anime de Naruto, no todo le resultaba conocido, ni tampoco era muy fanático como lo era Nunchi.

    Sabía bien que esto era costumbre, habían muchas ocasiones que al empezar a conocerla también se desmayaba por aquello, por no desayunar o dormir bien, pero aquello tenía sus limitaciones.

    Y esto no era muy parecido, pero daba a coincidir como camuflar el hecho. Seguramente la pelinegra estaba ocultando algo para no preocuparle nuevamente. Por lo que sólo se pasó como oyente.

    —Joven Rada, si no es molestia podría acompañarme fuera. Quisiera hablar con usted –pidió amablemente el Hokage.

    Rafaeru lo miró, mas luego suspiró.

    —Lamento mucho, pero no me quiero arriesgar a dejarla sola. Pero si me permite, más tarde, una vez despierte. Aceptaré su petición –habló seriamente.

    El mismísimo Rafaeru, el serio, y auténtico estaba frente al mismo Hokage, el Rafaeru que era con Bruna era diferente porque la presencia de ella le agradaba y prácticamente su personalidad hacía que él se comportara con ella diferente.

    —Como quiera. Personalmente mandaré ninjas para que los escoltas o bien, podría volver –comenta el Hokage.

    Rafaeru niega levemente.

    —Iremos nosotros, me parece bien la primera opción, y muchas gracias por entender –dijo terminando la conversación.

    Para luego acercarse a la pelinegra quién, descansaba, aunque su mano inconscientemente buscara algo. Rafaeru sonrió sin mostrar dientes, y le alcanzó a dar su mano. Ocasionando que el ceño de ella se destensara y suspirara.

    El hokage al ver aquello, podía entender cuan unidos estaban aquellos jóvenes, aunque el joven menor la tratara como el último ser, pero actuaba muy mayor para su edad. Por lo que sin más salió del cuarto.

    .
    »Fuera de la habitación.

    —¿Qué ocurre Hokage-sama?–pregunta Shikaku.

    Shikamaru solo se encontraba recostado por la pared, pensativo y con mirada cansada.

    —La joven ha tenido una descompensación, y por respeto por el momento esperaremos a que despierto. Si no es mucha molestia, les agradecería que alguno de ustedes los acompañara más tarde a la Torre –comenta El hokage.

    Shikamaru sólo había cerrado los ojos, lo veía venir y tan solo pensaba que iba ser sumamente fastidioso aquello, después de todo no continuaría el juego del Shogi con Asuma-sensei.

    Poco después Shikaku dejó caer en la cabeza del mismo, su mano, demostrando su apoyo.

    —Hijo, quédate, creo que los comprenderás mejor que yo. Además he recordado algo que dijo tu madre –comenta.

    Ocasionando que Shikamaru suspire.

    —Esta bien –acepta.

    El Hokage sonríe y se marcha al igual que su padre. Quedando un Shikamaru no tan contento y cansado. Optó por sentarse un rato, cerrando los ojos, pero le ganó la flojera, quedandose dormido.

    »Tres horas y media después. Turno Tarde.

    —Uh... Tengo hambre –murmura despertando Bruna.

    Ocasionando que Rafaeru despierte y sonría aliviado.

    —Ten... Pude conseguir un melocotón, con suerte –comenta.

    Una vez que la pelinegra escuchara perfectamente la palabra «melocotón» su estómago demandó por el, arrebatándole la fruta.

    —¡Gracias! ¡Eres mi héroe! –murmura mientras se dispone a comerlo con felicidad.

    Ocasionando que enterneciera a Rafaeru por tal acción. Era raro verla actuar como niña, cuando el debería serlo, pero los papeles en ciertas ocasiones eran vistas funcionando como debería.

    —Mientras te descompensaste, el Hokage quiso hablar conmigo, pero le pedí esperarte. Sabes que no se me da bien dar explicaciones improvisadas como tú, por lo que quiere que nos veamos en la torre. Dejó un ninja fuera –comenta Rafaeru.

    Había callado con respecto al nombre, si bien Shikamaru Nara le parecía chido a él, le tenía respeto. Pero también sabía cuanto le emocionaría a ella descubrirlo por su cuenta.

    —Wow, pasó mucho entonces. Hmm, bien, tengo la pancita llena por lo que...¿qué estamos esperando? –pregunta divertida y emocionada.

    Pero luego escuchan que la puerta se abre, ingresando una ninja médico.

    —Buenas tardes, que agradable sorpresa has despertando Nunchi-san –comenta la ninja.

    Bruna sonríe amable y asiente.

    —Me siento perfectamente, agradezco mucho el cuidado que me otorgaron –comenta con respeto.

    —Te revisaré por seguridad, y luego podrás ir junto al Hokage –dice la ninja.

    Ambos asienten, y al poco rato la enfermera da vía libre.
    Sin más ambos jóvenes salen del cuarto encontrándose con un Shikamaru dormido.

    Bruna se queda estática y mira de reojo a Rafa, quien la observa con curiosidad.

    «Es... Es... ¡Shikamaru!»piensa eufórica.«Lo podré apachurrar, comer a besos, ¡ahhhh!¡Sugoi!»

    Pero se calma, sabe que debe estarlo, por lo que suspira y sonríe, dejando su persona en calma. Conteniéndose como siempre.

    «Bien es hora, aunque tengo miedo»piensa.

    Se acerca a él, y con una mano, junto una sonrisa leve.

    —Disculpa, dormilón~ –comentó.

    Mientras lo movía levemente, ocasionando que lo despierte extrañado. Pero se recompone levemente.

    —Ha~ que fastidio –suspira.
    —Lo lamento por hacerte esperar... –comenta fingiendo no conocerlo.

    Aunque se moría de nervios por abrazarlo, apachurrarlo como a un osito, molestarlo día y noche. Claro, siempre en buena onda.

    —Shikamaru Nara, un gusto, supongo que eres Narauki Nunchi –contestó.

    Bruna le recorrió un estremecer raro al ver aquel resaltar, pero lo ignoró como también un pequeño estirón en las sienes.

    —Ding, Ding, respuesta correcta –sonríe amablemente Bruna.

    Rafaeru se acerca.

    —Soy... –empieza a decir.
    —Rada Rafaeru, un gusto –es interrumpido por Shikamaru.

    Ocasionando que Rafaeru frunza levemente el ceño, lo habían informado sobre ellos, eso era muy claro para el morocho.

    —Bueno... –sintió incomodo bruna–..¿Qué esperamos? Vamos no creo que Hokage-sama se alegre por nuestra tardanza –comenta entusiasmada, estirando del brazo de ambos.

    —Qué fastidio, mujer no me estires –comenta Shikamaru.

    —No te quejes, como si fuera que mi mano fuese pinza –murmura con un tono infantil.

    Shikamaru suspira, aunque de alguna forma aquello lo había sentido conocido. Era sumamente raro, sentía que de algo la conocía pero no entendía de dónde.

    «Qué complicado y fastidioso es todo esto»pensó Shikamaru.

    Y fue de esa forma como fueron encaminándose por la Aldea hacia Konoha. Por lo que no había ningún motivo para no emocionarse.

    Después de todo, era bastante tranquilo aun el tiempo aquí.
    Aunque Nunchi estaba consciente que no faltaba mucho para que Kakashi diese la noticia al equipo 7, los exámenes chunin estaban por acercarse.

    ////////
    Hola hola~
    ¿Que tal estan?
    ¿Que les pareció el capítulo?
    ¿Que descubrirán al estar todos en la torre? ¡Todo esto y mas en el próximo capítulo!
     
    Última edición: 26 Julio 2018
  7. Threadmarks: Capítulo 5
     
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    —Shikamaru... Tengo una duda –comenta Bruna, algo pensativa.

    Claro, que minutos antes había estado muy entusiasta por todo, estirando a ambos chicos para que se apresuracen. Pero llegado un punto se cansó y calmó. Volviendo a ser la misma e igual de tranquila que cuando estaba sola.

    —¿Hmm? ¿Cuál? –pregunta muy pacífico.

    —¿Por qué no te negaste a lidiar con nosotros? –pregunta mientras su mirada se volvía seria.

    Rafaeru se había sorprendido pero había ocultado aquello, «creía que sería más discreta, pero por lo visto, está igual de intrigada que yo»pensó.

    Shikamaru solo se dedicó a cerrar un momentos sus ojos, y bostezar.

    —La curiosidad por ambos, supongo –responde.

    Aquello según Bruna, no era ni siquiera respuesta.

    —Curioso, entonces te pica en el alma que mi apellido sea Narauki –comenta tomando desprevenido a Shikamaru.

    Muchas veces la pelinegra podría ser despistada, o aparentarlo. Pero no era tan tonta como se creía. Tras aquella personalidad se podría decir que su mente portaba mucha inteligencia, analizaba la situación en cada tiempo libre, o cuando simplemente no hablaba.

    Shikamaru se había quedado sin palabra. No habría dejado muy a verse, con aquel comportamiento.

    —Hmp... ¿Crees que si quiera no me es conocido? Soy Nara Shikamaru, y casualmente tu apellido coincide con las dos primeras palabras, el "Uki" creo sinceramente que lo inventaste para despistar –contesta con tranquilidad aunque prestaba más atención de lo que parecía a las reacciones.

    Bruna al notar aquello, abre sus labios para contraatacar, iba a decir algo pero Rafaeru se le adelante.

    —¡Mira! Que chido se observa la torre del Hokage, vamos Bru, es mejor llegar antes, que tarde –comenta, agarrándola.

    Enseguida logrando que se le olvide lo que diría por la emoción, por lo que no dudó ni un minuto, en agarrar a ambos chicos y tirarlos para correr veloz como el Relámpago Amarillo.

    Muchas de los aldeanos sonreían al ver aquella escena, otros miraban tiernos, y personas como Ino y Sakura se quedaban extrañados.

    »Una hora después.

    El hokage observaba con curiosidad a los jóvenes frente a él, la joven pelinegra y tez blanca, pero con las mejillas rojas, junto a los dos chicos, quienes parecían haber tenido una maratón. Intentaban recuperar el aliento.

    —Tenías que entusiasmarla, que fastidio, viejo –masculló Shikamaru cansado.

    Rafaeru respiraba agitado, no creía que tanta energía aun tuviese su amiga. Gotas caían por sus frentes.

    —Lo lamento wey, no me la esperaba –suspira cansado.

    La pelinegra sonríe, pero de un momento a otro, empieza a estornudar mucho.

    —¡Achiu! ¡Achiu! ¡Achiu! ¡Achiu! –Bruna daba un salto involuntario, cada vez que estornudaba.

    Rafaeru al ver aquello buscó entre sus bolsillos rápidamente su inhalador, al ver que le faltaba el aire, «Tks... Que fastidio»pensó.

    Enseguida le dio dos leves presiones al inhalador, tirando de esa manera el medicamento a sus pulmones, y ella se fue calmando. Todo esto ocurría ante la curiosa mirada del Hokage, Inoichi y Shikaku.

    —¿Se encuentra bien?–pregunta extrañado el padre de Ino, Inoichi.

    —Hmp, ya, esto siempre sucede, no se preocupen –contesta serio Rafaeru.

    —De acuerdo, me imagino que se estarán preguntando del porqué están aquí –empieza a decir el Tercer Hokage.

    —Ehmm... La mera verdad, yo sospecho algo –sonríe tímida Bruna.

    Ocasionando que tanto Shikamaru como Shikaku, e Inoichi, la miren intrigados.

    —Tks... Deja de decir aquello Bru, yo no estoy entendiendo nada –murmura fastidiado Rafaeru, mientras oculta sus manos en los bolsillos.

    —Eso es porque te despistas por mi culpa –se encoge de hombros–...hmp

    —Bien, Jovencita Nunchi, ¿podría decir entonces porqué cree que están aquí? –pregunta el Hokage

    —Claramente da la sensación de que es mea culpa –contesta suspirando– pero os juro que tampoco yo estoy entendiendo lo que sucede –comenta con una mirada de disculpa.

    —¿Cómo es eso? ¿En qué idioma hablas cada cierto momento? Eres complicada, mujer –comenta cansado Shikamaru.

    —Lo siento, es un idioma que no conocerán, al menos, no aún. Tampoco sé como, ni porqué siento que tengo un gran enlace con ustedes, no fue mi intención ejecutar su jutsu secreto, sólo fue un reflejo... realmente no pensé que funcionaría –contesta mientras empieza a sentarse en el suelo.

    Bruna sentía que al hablar sobre aquello le empezaba a pesar la cabeza. Rafaeru la observa, intentando analizar lo que decía.

    —¿Qué estás diciendo, Bruna?–pregunta serio.

    Bruna no lo mira, tampoco se preocupa por su nombre, no tenía fuerzas para seguir mirándolo.

    —Quieres decir que no recuerdas porque la sabes, ¿acaso es eso, jovencita Nunchi?–pregunta el Hokage.

    —Si, bueno, eso es lo que le puedo asegurar. Está de mas decir que no encontrarán nada en mi mente como para que me vean como amenaza ni siquiera Rafa... Ambos somos sujetos innecesarios en este mundo –contesta mientras suspira.

    —¿Sujetos innecesarios? ¿A que te refieres? –pregunta Inoichi.

    —Rafa, dile de dónde venimos –pide Nunchi.

    Shikamaru observaba muy atentamente a Nunchi, algo sucedía. Estaba seguro por su parte que era algo muy gordo lo que ella no quería contar.

    —Etto... P-pues, nosotros no somos de aquí, no somos de este mundo para ser claros. Nosotros venimos de otra dimensión –contesta Rafaeru.

    Ocasionando que todos los observen con incredulidad. Y extrañeza.

    —¿Cómo si fueran de otro mundo? A eso me temía, ¿cómo han llegado aquí? Joven Rafaeru –pregunta el Hokage.

    Rafaeru se sorprende ante tal pregunta pero cuando intenta dar una respuesta, su cabeza le empieza a doler mucho.

    —No lo pienses rafa, no lo hagas... Es mi culpa –murmura Bruna mientras se encuentra abrazando sus piernas.

    —¡¿Pero qué rayos?! No mames, ¿porqué duele? Joder –murmura extrañado.

    —Es mi culpa... Fue mi culpa... Sólo recuerdo que estábamos cruzando la calle y de un momento a otro paramos aquí –comenta con culpa la pelinegra.

    —Entonces, haz encontrado la llave, ella te ha traído de vuelta joven Nunchi –contesta el Hokage, mientras se acuclilla frente a ella, para acariciarle la cabeza.

    Todos miraban sin comprender mucho lo que estaba pasando.

    —¿A qué se refiere Lord Hokage?–pregunta Inoichi.

    —¿Qué es todo esto Hokage-sama?–pregunta Shikaku desconcertado.

    Bruna levanta la mirada con lágrimas en los ojos.

    —Q-que la vida... Siempre da un nuevo reinicio... S-si eres capaz de ver a través de la desilusión, tristeza y oscuridad –contesta la pelinegra.

    —Esa es una de la parte de tener la voluntad del fuego, y con lo que respecta al asunto. Años atrás una joven niña desapareció del Clan Nara, se dice que salió mal en una misión y estaba luchando por sobrevivir. Era una niña predilecta, como Shikamaru e Itachi. La misma edad del joven Itachi Uchiha. Se cuenta que una luz la consumió cuando ya no podía respirar, más luego se esfumó como si fuese nada...Lo que quiero decir es que... –explica el Hokage.

    —No, no puede ser, debe ser un malentendido, Hokage-sama –dice negando Shikaku.

    Ocasionando que Shikamaru frunza el ceño. Entendiendo más la situación.

    —Inconscientemente sabías de dónde eras, con razón me sonaba el nombre por el cual Rafaeru te llama –dice Shikamaru serio.

    Rafaeru miraba a la pelinegra buscando explicación por parte de ella, pero al parecer, ella era la más afectada en cuanto a lo que decía Hiruzen Sarutobi.

    —Se está confundiendo... Yo no soy lo que dicen... Yo no puedo serlo... Yo no... Me niego –murmura negando entre lágrimas Bruna.

    —Bru... Tranquilízate, calma...–pide preocupado Rafaeru.

    Pero al verla tan débil, tan confundida, algo se le estrujaba en el corazón.

    —Es cierto Shikaku, ella es... Brunari Nara, tu hija –contesta Hiruzen.

    Ocasionando que Shikaku caiga de rodillas llorando, impresionado. Shikamaru por primera vez había quedado mudo. Bruna se paró, sin mucho decir salió corriendo por la puerta, rápido como el rayo amarillo.

    Rafaeru intento agarrarla, abrazarla para tranquilizarla, pero nunca la había visto tan perdida, tan rápida. Lo normal era que ella fuese quién se cansase al correr.

    —Tranquilo Joven Rafaeru, Kakashi Hatake la estará cuidando –contesta el Hokage.

    Rafaeru se recuesta cansado, agobiado y aun sin creerse todo esto. ¿Qué era lo que estaba ocurriendo? ¿Acaso el también era parte de uno de los clanes, y todo había sido una cruel fachada del mundo? «Esto realmente es un tremendo lío»pensó.

    Shikamaru se sentía fuera de órbita, y sólo quería encontrar todas la respuestas a las lagunas mentales, esta claro que esto había resuelto algunas, pero no, las nuevas. ¿Ella acaso era su hermana mayor? Acaso era por eso que se sentía diferente con su presencia.

    «Qué fastidio, uno nunca puede estar tranquilo»pensó agobiado.

    —Viejo, explícame lo que está pasando porque...¿porqué no la recuerdo mucho?–pregunta Shikamaru.

    —Etto... Porque yo he ayudado en ello, lo siento Shikamaru, pero tu habías sido el más afectado, ella era tu ídolo, la querías tanto que cuando no volvió de la misión de Anbu, no pudiste soportarlo –contesta incómodo Inoichi.

    Rafaeru no podía creer todo lo que estaba diciendo, para él ya empezaba a todo resultar como que todos se habían fumado algo. Todo esto era una gran locura.
    Tampoco se sentía del todo bien para ir a buscar a su mejor amiga, sentía que le iba a reventar la cabeza. «¿Por qué no puedo recordar o pensar del porqué estamos aquí?»piensa.

    °_°_~_°

    Por otro lado.

    No, no... No...
    Esto no es verdad, esto es una ilusión, quizás sólo estoy en coma, quizás todo esto es efecto de mí imaginación.


    Todo esto es mi culpa, si no hubiese sido torpe, Rafa y yo no estaríamos en este lío confuso...

    Bruna sentía que una gran dolor se extendía por su cuerpo, pero más por su corazón, saltaba de casa en casa, llorando sin mirar hacia dónde iba, recuerdos borrosos le llegaban, no entendía mucho como todo aquello pudiese ser real.

    Y cuando menos se lo esperaba, se detuvo frente al viejo distrito del Clan Uchiha. Aquel que había sido destruido por Uchiha Itachi.

    ¿Acaso todo lo que había visto en Naruto cuando se transmitía por él canal de Paravisión, cada emoción, frustración, y todos los sentimientos que había sentido como dagas por Itachi, esos sueños raros, y todo lo que le sonaba muy conocido era la realidad?«se preguntaba Bruna.

    Las lágrimas no dejaban de recorrer sus mejilla, calientes que caían al suelo, sus sollozos eran acompañados por las ráfagas del viento. No podía ser nada cierto.

    «¿Acaso de verdad Shikamaru era mi hermano, por eso la adoración y ternura, como orgullo que sentía al verlo cada sábado en Naruto?»pensaba Bruna.

    Intentaba calmar el llanto, pero la nostalgia la abrasaba y no lograba encontrar la calma que siempre resultaba tener.

    Hasta que sintió una mano posar el su hombro.

    —Tranquila, el dolor cesará cuando sientas que las lágrimas han sido suficiente....–dice una voz cansada y suave.

    —No creo que cesen... Siento que me ahogo en esta dura verdad –murmura mientras se voltea y lo abraza.



    ////////
    Hola! Wow!
    Las verdades salen a luz, ¿a quien está abrazando Bruna?
    ¿Será verdad todo lo que dijo el Hokage?
    ¿Que fue lo que ocurrió de aquella misión? ¿Entonces quiere decir que Bruna fue como Itachi?
    ¡Todo esto y mas lo descubrirás en el próximo capítulo!
     
    Última edición: 26 Julio 2018
  8.  
    Rahzel

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    Primero, quisiera hacerte unas correcciones:

    Ha es una conjugación del verbo Haber, cuando es una exclamación, es Ah.

    Ahí tendrías que quitarle la r así no suene tan a cavernícola.

    Me sorprende que sea hermana de Shikamaru owo ¿o sea que realmente nació en Naruto y estuvo en el mundo real y ahora que murió de nuevo volvió a Naruto?

    Espero la continuación ¿Es Kakashi quién la encontró en el párrafor final?

    ¡Un abrazo!
     
  9.  
    Laviuncchi

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    Ups... ese fue mi fallo, no me fijé, gracias, >\\\\<
    Así mismo, pronto descubrirás como ocurrió aquello.
    Me sorprende que si prestaras atención a ese detalle xD, gracias por darle merito a mi hilo de intriga xD. Ni el mismo Rafaeru se enteraría, a pesar de dejar pistas
     
    • Adorable Adorable x 1
  10. Threadmarks: Capítulo 6
     
    Laviuncchi

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    No, no... No...
    Esto no es verdad, esto es una ilusión, quizás solo estoy en coma, quizás todo esto es efecto de mi imaginación.

    Todo esto es mi culpa, si no hubiese sido torpe, Rafa y yo no estaríamos en este lío confuso...

    Bruna sentía que una gran dolor se extendía por su cuerpo, pero más por su corazón, saltaba de casa en casa, llorando sin mirar hacia dónde iba, recuerdos borrosos le llegaban, no entendía mucho como todo aquello pudiese ser real.

    Y cuando menos se lo esperaba, se detuvo frente al viejo distrito del Clan Uchiha. Aquel que había sido destruido por Uchiha Itachi.

    ¿Acaso todo lo que había visto en Naruto cuando se transmitía por él canal de Paravisión, cada emoción, frustración, y todos los sentimientos que había sentido como dagas por Itachi, esos sueños raros, y todo lo que le sonaba muy conocido era la realidad?«se preguntaba Bruna.

    Las lágrimas no dejaban de recorrer sus mejilla, calientes que caían al suelo, sus sollozos eran acompañados por las ráfagas del viento. No podía ser nada cierto.

    «¿Acaso de verdad Shikamaru era mi hermano, por eso la adoración y ternura, como orgullo que sentía al verlo cada sábado en Naruto?»pensaba Bruna.

    Intentaba calmar el llanto, pero la nostalgia la abrasaba y no lograba encontrar la calma que siempre resultaba tener.

    Hasta que sintió una mano posar el su hombro.

    —Tranquila, el dolor cesará cuando sientas que las lágrimas han sido suficiente....–dice una voz cansada y suave.

    —No creo que cesen... Siento que me ahogo en esta dura verdad –murmura mientras se voltea y lo abraza.

    El peliplata suspira y la abraza intentando tranquilizarla. La primera vez que la había visto no creía que pudiese ser ella, pero el Hokage había comentado que podría ser una probabilidad.

    —Tengo... Tengo tantas dudas... y tengo miedo... miedo de no sé... –murmura entre sollozos.

    —Tener miedo no te hace débil, recuerda que el miedo te hace humano, y si la confrontas te hace fuerte –dice Kakashi.

    La pelinegra levanta su mirada.

    —Siento que todo es... un sueño... despertaré y por mi culpa habré matado a una persona muy importante para mí. –lo mira triste entre lágrimas.

    Kakashi la mira con ternura, le seca las lágrimas.

    —Si lo sientes aún puede ser perdonado. Minato-sensei sabía que eras especial al igual que Itachi –comenta.

    La pelinegra siente cómo, más de un recuerdo brota en su mente, y su cuerpo carece de fuerza.

    —Mi miedo era... dañar y preocupar más del necesario... Perdón... –murmura en un hilo de voz, Bruna.

    El peliplata no pudo lograr comprenderla, ya que en sus brazos se había desmayado.

    —Tu debilidad no ha cambiado. Tu personalidad se ha amoldado al ambiente, pero sé que muy dentro de ti, está la pequeña que conocimos alguna vez –piensa en alta voz, Kakashi.

    Mientras la lleva al hospital, con su típica expresión, aunque un brillo de nostalgia apareció en su mirada, al mirar aquel ciego que del cual se observaba que se venía el atardecer casi noche.


    ///»Con Shikamaru.



    El pelinegro luego de aquella eventualidad, con confusión y cansancio iba directo a casa. No sabía como decirle a su madre, pero sabía que necesitaba su cariño. Inoichi Yamanaka había dicho que con el tiempo volvería a tener los recuerdos de su hermana, lo cual no sabía como reaccionar ante aquello.

    —Qué fastidio... Falta poco para el comienzo de los exámenes Chunnin, lo cual no puedo negarme a participar... –murmura agotado.

    Pero justo cuando estaba pasando el hospital, ve a Kakashi Hatake llevar a Nunchi, en sus brazos y todo el lío se empieza a generar entre sus pensamientos.

    —Tks... No voy a esperar a que me lleguen respuestas –murmura cansado.

    Sin más ingresa al hospital. Algunas ninjas médicas atienden a Nunchi, quién se veía agotada y con ojos hinchados. Shikamaru no podía aún encontrar parentesco con ella, pero sentía que ella era lo que todos decían.

    Una mano se posó en su hombro.

    —Tranquilo, ella estará bien, y concuerdo en que tu deberías descansar igual. Shikamaru –dice el sensei Kakashi.

    Shikamaru suspira, y se toca la cara cansado.

    —Supongo, iré a verla, y luego lo haré –comenta acercándose a dónde estaba la pelinegra.

    Kakashi podía observar como ambos hermanos se reencontraban. El Clan Nara volvía a estar completo en lo que cabe. Shikamaru alcanzó a acercar una silla cerca de ella, para seguir "analizándola" pero sólo se sorprendía aún más de todo lo podría apreciar de cerca, tenía los labios de su madre, el cabello de su padre. Tanto se había detenido a verla, que sin saber se quedó dormido con la cabeza apoyada, en la cama del hospital y cerca de la mano de ella.


    ///»En otro lado.



    Rafaeru se había quedado con el Hokage para preguntar y averiguar sus inquietudes.

    —Me puede facilitar la información, y decirme en dónde podría hospedarme –pide el morocho.

    —No se preocupe Joven Rafaeru, su apartamento esta cerca de Kakashi, por el momento no sabemos su Clan, pero pronto lo averiguaremos. Por el momento descanse –dice el Tercer Hokage.

    Inmediatamente después llega Kakashi informando que Nunchi se encontraba en el hospital. Había tenido otra recaída. Rafaeru al escuchar aquello pidió que la dejaran ir, pero el Hokage mencionó que ya era tarde. Kakashi acompañó a Rafaeru, quién estaba malhumorado por no saber por su propia mano la situación de Bruna. Pero entendió que debía al menos descansar, que mañana sería un día muy pesado. Y más cuando no sabía como ella podría reaccionar.

    Aún no estaba muy contento con todo lo que había averiguado, al parecer no era de la Aldea de Konohagakure, algo en él lo sabía, pero la duda que cada mañana tenía en el otro mundo, era... ¿Dónde realmente pertenecía?

    Si bien, nunca se había sentido cómodo en el ambiente escolar, familiar o entre amigos en su país, se sentía fuera de lugar. A eso se debía a su personalidad, su forma de ser seria y en desconfianza con los demás, menos con Bruna.

    Sin más al acostarse en el futôn pudo entender que su cuerpo buscaba a gritos el descanso, y sin más quedó dormido.

    Pero lo que nadie sabía era que un cuervo había estado cuidando a Bruna cuando lloraba. Y esto sólo significaba una cosa, todo volvía a seguir, el tiempo ya no estaba suspendido.






    ..///////
    ¿Qué les pareció?
    ¿Quién habrá sido 7v7?
    ¿Cómo será la reacción de ambos Nara en la mañana?
    ¿De qué aldea y clan podría ser Rafaeru?
     
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  11.  
    Rahzel

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    ¡Kakashi es tan lindo! Él siempre está para los momentos difíciles <3 y parece que ha tenido algún tipo de relación con ella ¿habrán sido amigos en el pasado? Me da cosita verlo así. Rafaeru... por un momento, me dio que ni si quiera pertenece a la aldea de Konoha ni al mundo real —no vaya a ser de Kiri (?)—. Me intriga su procedencia y quién cuida a Nunchi ¿será Itachi? Mencionaste cuervo y pensé en él y por ese tiempo, aún vive, creo xD
    Espero la continuación.
    ¡Un abrazo!
     
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  12.  
    Laviuncchi

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    Jajaja! Me pillaste xD
    Pero no diré más
    Pues con el examen Chunnin cerca se va a conocer un poco sobre él. Pero, Rafaeru es especial, y la buena relación con Nunchi no es por casualidad del destino xD
    Ding, ding, respuesta correcta xD
    Me encanta cuando son observadores con los pequeños detalles, aunque no le haya puesto tanto ojo, para que pase desapercibido.
     
  13.  
    InunoTaisho

    InunoTaisho Orientador Comentarista destacado Dale amor a nuestro pollito <3 "¡Viva México, compañeros!"

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    Querida, no soy tan fan de Naruto y sólo pasé a apoyarte para que no dejes el escrito... sin lugar a dudas Rahzel se quedaría con las ganas de leer más si lo dejas a medias... :-)

    Sigue consejos y sugerencias que te han dado pues yo por mi parte he encontrado algunos errorcillos de dedo y falta de coherencia en algunos párrafos, a la vez siento que le estás dando más protagonismo a tus personajes (eso de la hermana perdida de Shikamaru no me cuadró del todo, pero no me hagas caso); así que lleva adelante esto para que sigas presentando una historia interesante.

    Saludos lokita.
     
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  14. Threadmarks: Capítulo 7
     
    Laviuncchi

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    ¬Recuerdos del pasado, una infancia especial. Parte 1.

    sketch-1533410564891.png PD: cada imagen de referencia es producto de mi autoría

    En los sueños de una pequeña yace un millón de pensamientos, el primero de todos era proteger lo que más quería y esa era su familia. Había crecido con los ninjas más honorables e increíbles, por ser una niña muy dulce y curiosa, conocía a muchos, también al principio era conocida por su singular y torpe forma de perderse del cuidado de Kakashi, por algún motivo el Hokage que era buen amigo de Shikaku descubrió que al tener a su hija siempre interesada en las misiones de su padre, ésta misma se escapaba de su casa para igual acompañar a su padre y protegerlo de cualquier cosa, aunque Shikaku no sabía como regañar a su pequeña hija. Su madre lo hacía por él, pero parecía no llegar el riesgo, a la mente de la pequeña o dimensionar el concepto del riesgo. Un día en junio, cuando caían los primeros copos de nieve, ella había salido, aquella pequeña de cabellos negros y expresión curiosa, y cansada a la vez. No quería ver y hcer la misma rutina, ver a su madre cocinar. Sentía que si no salía de la casa se comería todo, y eso sería un lío, porque su madre la regañaría por tal acto. Por lo que con flojera salió a su casa, silenciosa, con un poco de sueño.

    Bostezando de vez en cuando, logró percibir un movimiento entre los arbustos, por lo que sacó un melón, sentía que sería desperdicio sacrificar a una pobre fruta, pero todo sea con tener con algo con el cual protegerse, pero al llegar valiente y con curiosidad a aquel arbusto, se había encontrado con una pequeña cría de águila, sorprendiéndola, pero al tomarla con cuidado entre sus manos, la ave dio un gran destello, llevándola a otro lugar.

    Se dice que la curiosidad mató al gato, pero el gato murió sabiendo.

    Aquella luz había sido un pequeño portal abierto por aquella criatura mística, la pequeña cría de águila, pudo sentir en ella que no era nada más que una niña, pudo sentir un gran corazón puro, y fuerte desarrollándose en ella, por lo que al ver que sus intenciones habían sido puramente buenas y valientes al llegar a él, decidió que ella sería la elegida.

    —Eres una niña muy curiosa —comentó una voz tras la cría que la miraba con fascinación.

    La pequeña niña al observar aquel acto, abrió la boca como para decir algo, pero la volvía a cerrar, así hasta contar 5 veces, nunca se imaginaría que los animales hablaran o al menos ella no conocía alguno.

    —¡Me comerán! ¡No me coman les juro que a pesar de ser dulce no soy comestible, yo... Yo...

    Ocasionando que aquella simples ocurrencias, hicieran reír al enorme animal que se dejaba ver frente a ella, una feroz águila con ojos color ámbar, era como el tamaño de un lavaropas. Sus plumas blanca con colores celestes como el cielo.

    —Tantas ocurrencias viniendo de una mente tan pequeña y joven, tranquila no te comeremos, sólo queríamos ser tus amigos —dice la enorme Águila.

    Extrañando aquella acción a la pequeña niña, pelinegra, se sentó en el suelo, quedando callada, esperando más palabras que nunca llegaron, al parecer también esperaban charla por parte de ella. Por lo que se dedicó a observar el lugar donde se encontraba, del cuál parecía salidp de unos de sus dibujos que últimamente pasaban por su mente, y ella con curiosidad los pasaba en una hoja, pintandolo y dejándolo plasmado allí.

    Estaba en una zona boscosa de colores verde brillantes y oscuras, de sus diferentes tonos, opacos y oscuros. Árboles que sólo se notaban sus sombras oscuras, y algunos que eran tocados por las luces del sol, quedando en una opacidad media a la del anterior. Era como un efecto bidimensional, en una montaña no tan lejana de donde se encontraban se veía una pequeña cabaña, era como un dibujo muy mal hecho pero sencillo.

    —Waow... ¿Dónde estoy? —pregunta la pequeña.

    —Estás en el Reino de los Imagiün Mistic, un lugar sólo para aquellos humanos que tengan el corazón e intenciones puras, dónde la imaginación es el límite, pero sólo los elegidos pueden entrar...

    —¿Yo soy una elegida? ¿Cómo? Si sólo creí que éste lugar era uno de mis sueños, un paisaje falso—comenta la niña muy confundida.

    —Eso es lo que los adultos quieren pensar, pero pocos son los verdaderos elegidos que logran entender este lugar, tú eres una niña bastante curiosa, pero muy valiosa, y por eso, sentimos el peligro hacia ti, nosostros somos los protectores de los elegidos, los que pueden hacer que su imaginación se moldee como el chakra mismo, su imaginación y pureza es la única protección contra la maldad. Pero cuando los elegidos estan solos sin sus protectores, sus almas y corazones puros se ennegrecen por las críticas de quiénes no los entienden. Por eso nosotros somos los amigos de estos para protegerlos y hacer que sus sueños se hagan realidad. Así qué... ¿Quieres que seamos tus amigos? —dice el águila.

    La niña había quedado sorprendida, todo parecía un sueño, una historia de cuentos, pero se sentía real. Quizás ellos podrían hacer que ella pudiese ser fuerte para proteger a todos del mal. De personas malas, o sanar el corazón de los seres que ya no tenían esperanza.

    —¿Entonces... es por eso que puedo ver las intenciones del alma de cada persona? —pregunta descolocando a cada uno de los aguilas que escuchaban escondidos.

    —¿Cómo? —pregunta el águila mayor.

    —Es que... Últimamente he podido entender a las personas con solo notar su alma y espiritu, entendiendo lo que no logran decir —dice con un puchero lleno de confusión.

    Todos la miran sorprendidos, y se cercan, pero al llegar todos hacen una reverencia a su persona.

    —¿Uh?
    —Eres muy pura, tanto que percibes demasiadas cosas, por eso permítenos, cuidarte, prometemos estar para ti cuando el resto no lo esté —prometió con una seguridad absoluta.

    La niña lo miró, y al ser tan expresiva, sonrió tan feliz que sus ojos se iluminaron, alertó a muchos cuando la vieron correr hacia el jefe, pero fue tan rápida para que alguien hiciera algo, ella lo abrazo como pudo al gran animal, sollozando de alegría.

    —¡S-seremos los mejores amigos! Los protegeré con mi corazón y vida, ¡gracias, gracias! —chilla emocionada y con una inocencia, e ingenuidad grande.

    Más luego todo se empezó a iluminar, dejando dormida a una pequeña ya en su cama, junto a su lado una pequeña ave, protegiendo sus sueños y a ella misma. Y fue así cómo se había sellado un tratado de protección y amistad, que sería lo más puro e importante que la salvaría en un tiempo especial.

    La cría que había salvado era hijo de aquella ave mayor, quién era conocido como Nunráy Aiden, su hijo era Nunráy.

    °°°​


    La pequeña niña tan solo tenía 4 años y se creía grande, por siempre estar con su padre, a pesar que se interesara por la comida, su primer asombro por parte de la familia Nara era que la niña carecía de sentido común ante el peligro. Y cuando en alguna época, un ninja quiso atacar a su padre, ella se interpuso, y al ser una niña muy detallista, había logrado a través de un impulso hacer complemente correcto el jutsu sombras, inmovilizando al enemigo, ese día tanto el hokage y Shikaku sabían que aunque era más pequeña, más curiosa y la voluntad de fuego crecía en ella. Por eso sabía cómo actuar para proteger a los suyos del mal. Su espíritu era tan puro que se preocupaba por el bien de todos.

    °°°


    Un día, en la primavera, Minato Namikaze fue quién la encontró rondando sola al parecer, cerca de la academia, y eso lo había dejado con curiosidad por lo que la siguió, encontrando la sorpresa que bajaba escondía su chakra para poder observar la clase de Iruka, mientras que nadie se percataba de su presencia. El rubio de ojos celestes había quedado sorprendido por tal hecho que cuando terminó la clase, no pudo aguantar conocerla.

    —Te gusta aprender cosas nuevas, ¿no? —dijo rompiendo el silencio.

    Enseguida vio como la espalda de la pequeña se tensaba, y volteaba con una sonrisa nerviosa.

    —S-si, todos hacen cosash interesantes, pero ¡por favos no se lo diga a papá! —suplicó la pequeña niña de 4 años.

    Como aun era muy pequeña, algunas palabras no la pronunciaba muy correcto, y solían haber palabras muy mal dichas.

    Era muy inteligente a una edad temprano, siempre había querido aprender cosas de adultos, y cuando había insistido a su padre en que le ayudara a leer los correos o revistas que leía su madre, y había sido de esa manera en la que pudo saber leer. Además se podía decir que cuando a la pequeña se le metía algo en la cabeza, nada se la podía quitar ni negar, porque de todas maneras siempre encontraba una manera para lograrlo, con o sin ayuda. Y bueno su padre tampoco era tan enojon con ella, no siempre.

    —Jajaja tranquila pequeña, esto se quedara como un secreto de los dos, pero... ¿Porqué no te diviertes como los demás niños y dejas para después aprender? —pregunta Minato.

    Observa como la niña hace una pequeña mueca, a pesar que ella era bastante inteligente, para muchos sólo era una niña torpe que se perdía y metía en problemas para llamar la atención de sus padres. Era la típica niña rebelde, según muchos chismes de los aldeanos y niños. Pero siempre intentaba que aquello no le molestara.

    —No me llevo bien con los demash, no sé hacer bien eso... Pero... ¡Cuando lo descubra prometí a la luna protegerlos así como lo hago con mis padres! Ese es mi camino en la vida y como ninjana —dice la pequeña niña entusiasta.

    —Es ninja, no ninjana, jajaja, me agrada tu ánimo y espíritu, ¿y si te ayudo para eso? —pregunta mientras se agacha a su altura.

    La pequeña niña abrió los ojos y la boca al ver esa acción. Más aún por las palabras.

    —¡Sería un honor! ¡Pro-prometo no meterlo en problemas, ni caerme tanto ni...

    Aquel entusiasmo había dado una ataque de ternura graciosa para el mayor. Recordándole a su novia, Kushina.

    —Jajaja tranquila saltamontes, sino te agotarás antes de tiempo —bromea divertido Minato

    En la pequeña niña sus ojos brillaban de emoción y fascinación por el mayor, quién podía sentir que era buen hombre, por lo que no pudo evitar saltar a abrazarlo fuerte

    —Arigatou sensei...

    Soltando algunas lágrimas de la emoción, muy pocas personas la veían de la manera que Minato lo hacían, y se sentía muy agradecida de ese hecho.
    Aquel abrazo había tomado por sorpresa al rubio, pero con alegría y ternura le correspondió a la menor. Aunque al poco rato sintió sus lágrimas, la separo de él y se preocupo, buscando heridas, de las cuales no las veía.

    —¿Por qué lloras? ¿Qué tienes? —pregunta Minato preocupado.

    Pero de la niña pequeña, había salido una suave sonrisa.

    —M-me alegro... De ver per-personas buenas co-como usted —murmuro entrecortada por el llanto.

    Con aquello Minato había notado que la pequeña era bastante sensible, y al parecer por sus palabras, no muchos la entendían.

    —Tranquila, yo soy el más agradecido pequeña, sin querer vi lo que pudo ser cobre, y terminé encontrando oro en una pequeña aventurera —dice suavizando la mirada.

    Ocasionando que la pequeña se sonroje, eran pocas las veces que encontraba gente buena, a excepción del abuelito Sarutobi, y su nuevo amigo Kakashi.

    —Por cierto, Soy Brunari Nara... —se presenta la pequeña, con una sonrisa de felicidad

    —Un gusto pequeña, yo soy... —empezó a decir pero una tos falsa los interrumpió.

    La pequeña Brunari se tapo la boca, luego miró al sensei rubio, se encogió de hombros, se había olvidado que estaba siendo cuidada por el peliplateado, y que estaba huyendo de él.

    —Oh, oh... —murmuró.

    —Pequeña niña traviesa, lamento sensei por la pequeña molestia. Después de mucho buscarla, al fin la encuentro —dice un peliplateado bastante cansado, había recorrido media aldea preocupado por no haberla cuidado bien. El hokage le había encomendado aquella tarea que parecía sencilla.

    Cuando al fin parecía alcanzarla, y agarrarla, una bola de humo los sorprende a ambos, y se percatan que la pequeña no era tan ilusa, había hecho un jutsu de sustitución, al parecer aquel día en la clase de Iruka se enseñaban, y pues la pequeña se aprendía bien lo que le llamaba la atención.

    —Oh, no... ¡Pequeña niña loca! —bufa cansado el joven Kakashi, de unos 12 años.

    —Tranquilo, kakashi, es sólo... una niña muy... hiperactiva, y muy inteligente... —comenta aun en shock por lo que pudo ver.

    Ahora al menos ya sabía su nombre, ahora sólo faltaba averiguar dónde la podía volver a ver para entrenarla y conocerla mejor. Sin duda sentía que ésta niña sería un prodigio, además de valiosa en lo que respectaba la amistad. Se notaba lo que tenía en claro. Y era un pensamiento bastante fuerte.

    Así fue como Minato la entrenó y enseñó muchas cosas útiles, debido a su rapidez e hiperactividad, junto a lo curiosa que era, aquella pequeña pudo ver como su sensei lograba ser tan tan rápido como rayo, por lo que ella misma en sus horas libres de la academia a los 7, entrando con Itachi a su misma vez, empezó a practicar una táctica para ser también rápida al igual que Minato, logrando hacer una tecnica junto con la ayuda de Itachi, y Nunráy. Itachi la cuidaba con que no se excediera con su chakra, y Nunráy practicaba la velocidad enlazada con ella. Ocasionando que así lograran una técnica especial, que podía compararsa con la misma velocidad de Minato, sólo que era un poco diferente. Ella podía utilizarlo como si fuese una extensión más de ella misma.

    °°°



    A Brunari le dolió la cabeza, al ver tantos recuerdos fuir por su mente, tantos desde sus huidas de pequeña, las travesuras que le hacía sufrir a Kakashi, junto a la amostad y enseñanza tanto del padre de Nunráy junto Minato.



    Pero aún no lograba recordar del todo los momentos que había pasado con Itachi, sólo uno de ellos había podido ver. Pero... ¿Porqué le dolía recordarlo? ¿Qué era lo que le hizo para que no quisiera recordar sobre él? Si bien comprendía lo de asesinar a su entero clan, pero porqué no lograba ver sus recuerdos con él.



    Se levantó, despertando y masajeando sus sienes, le dolía un poco la cabeza, al parecer también tenía hambre.



    «¿Qué tanto puedo recordar? ¿Qué tanto mi mente me oculta?» pensó.


    Al poder enfocar bien sus ojos, pudo ver que aun no amanecía era muy oscuro aun, pudo percibir una sombra dormir junto a él, pero cuando iba a ver quién era, una puntada de dolor la inundó, volviendo a caer en otro sueño lleno de algunos de los recuerdos que faltaban por recuperar. Quejándose un poco, y nuevamente cayendo a la inconsciencia.
     
    Última edición: 4 Agosto 2018
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  15. Threadmarks: Capítulo 7-parte 2
     
    Laviuncchi

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    Somos humanos, no peces -murmura una voz pacífica y joven.

    —¿Por qué no? Si nadamos y nos sumergimos al fondo de los arroyos como uno de ellos, vivimos a base de los nutrientes del agua y naturaleza, y somos delicados pero fuerte contra las fuerzas que se interponen -contesta una voz femenina, aterciopelada.

    Una pequeña pelinegra se encontraba observando a los peces en una agradable mañana.

    —Bueno, supongo que si lo ves de esa manera, podríamos serlo, Bru -sonríe levemente el pelinegro de ojos grises.

    —¿Es que acaso no recuerdas los consejos de Hiruzen-sama? Ver a través de la ilusión, cada situación, espectro o ser tan sólo es una ilusión de la luz. He leído libros que dicen que la luz es quién nos hace ver a través de un prisma trasparente, varios colores. ¿Porqué no aplicarlo también con la naturaleza? ¿O acaso eso no es lo que pasa con los genjutsus?-pregunta mientras lo observa.

    Itachi era quien la observaba con curiosidad y asombrado por cada cosa que le decía su amiga. Se notaban que ambos tenían alrededor de 8 años.

    —Estás en lo correcto, tal vez cuando tenga la tercera fase del sharingan pueda decirte una mejor respuesta. Eso sí, muy pocas personas pueden comprender o tan sólo observar así el mundo como tú lo haces, Brunari. -contesta.

    La pelinegra sonríe con un aura de dulzura e inocencia.

    —Sólo es cuestión que se los expliquemos a los demás, tampoco es tan difícil de comprender -contesta divertida, mientras se encoge de hombros.

    Δ_Δ_Δ_»

    —Cuervo, no falta mucho para el final de la guerra... -comenta la pelinegra, mientras se muerde el dedo, preparando el jutsu de invocación.

    —Lo sé, tenemos que proteger a los que podamos, y prometí a Shikaku-sama llevarte sana de vuelta, así que cuídate por lo que más quieras -pide Itachi, viendo serio todo a su alrededor.

    La pelinegra que ya llevaba algunos raspones consigo, sonrió de lado, más luego besó en la comisura al pelinegro. Para ese entonces con doce años.

    —Cuervo, volveré contigo, cueste lo que cueste -sonríe mas luego, con adiestramiento y agilidad, yace el sello de manos, mas acumula chakra.- ¡Invocación! -pronuncia con fuerza.

    Y una luz emerge de sus manos, mientras Itachi invocaba al Cuervo. La invocación de Brunari Nara era un águila con ojos ámbar, la pureza y fortaleza que aquel animal portaba era imponente.

    —¡Vámonos Nunráy! -ordena la pelinegra alzando se al vuelo en dirección agrandes explosiones.

    Itachi al observar su fortaleza ante tal situación, se juró también tomar seriedad en el caso, intentando todo lo posible para salvar a los ninjas de su alianza.

    Ambos tan solo esperaban lograrlo y volver a verse sanos.

    _Δ_Δ_Δ_»

    .

    Itachi estaba peleando con todo de si mismo, agotado con un grupo de ninjas que ya eran casi los últimos en esa zona, pero uno de ellos pudo golpearlo lo suficientemente fuerte como para lanzarlo contra una roca. El joven pelinegro sentía que su tiempo terminaba muy pronto al ver que ya no le quedaba chakra para seguir luchando, y más cuando vio venir una katana directo a él.

    —¡Kagemane no jutsu! Nunráy, huracán de luz cegadora, ya -pronuncia una voz firme y segura.

    E Itachi sólo logra escuchar un gruñido de dolor, y un peso caer al suelo. Al abrir los ojos no podía creer lo que sus ojos veían.

    -Tks... Una vida nace... Una vida muere... Pero una vida puede... Salvarse... ¿Eh, cuervo?-pronuncia apenas la pelinegra, tosiendo un poco de sangre.

    Itachi no podía creer lo que veía, esa pelinegra, su mejor amiga, ella sentada al suelo en la posición de su jutsu secreto parando la acción del ninja ciego a frente suyo, pero a la vez con la katana clavada en su pecho, seguía igual de fuerte.

    —¿¡P-pero que has hecho, Brunari!?—exclama preocupado, y a pesar de ya casi ni siquiera poder moverse, la intenta ayudar.

    —Supongo... Que darte mi c-cariño en... Su...máxima expresión —sonríe con sus ojos empezando a sentirse pesados.

    El águila al terminar con los ninjas, jadeó de preocupación, y eliminó al ninja una vez que ella ya no pudo sostener su jutsu de sombras.

    —Pequeña mujer... Prometiste no hacerlo —murmura acercándose con pena, Nunráy, el águila.

    Ella pierde equilibrio y cae el brazos de Itachi, quién no sabía realmente como sentirse, no sabía ni siquiera ninjutsus médicos. Y ni siquiera sabía cuanto durarían en encontrarlos.

    —Yo... No...quería...perderlo -murmura apenas, tosiendo más.

    La sangre estaba llenando sus pulmones, dejandola casi sin poder respirar ante la grave herida.

    —No te esfuerces, ya vendrán por nosotros, te curarán y volveremos juntos —murmura en un ahogo de dolor Itachi.

    Ella con esfuerzo le acaricia la mejilla, y sonríe.

    —Perdóname... Por hacerte sufrir... -susurra con tristeza.- pero no...me lo perdonaría si te perdía, cuervo...

    Itachi siente un ardor en los ojos, y las lágrimas van cayendo más y como el corazón le va doliendo, conforme ve que su amiga va perdiendo la vida.

    —Por favor...no te rindas...no me dejes —suplica Itachi, mientras agarra la mano posada en su mejilla.

    Ella lagrimea, sintiendo como cada vez se le dificultaba respirar, y tenía mucho frío.

    —Te amo...el tiempo dirá...el verdadero...final... —murmuró.

    Itachi sintió como sus ojos se cerraban, su caricia perdía fuerza, y justo cuando dejó de respirar. Su corazón empezó a sentir como dagas se le incrustacen en él. Justo cuando empezó a escuchar gritos que venían para ayudar, el águila miró a Itachi por última vez, y con una lágrima el cuerpo de Brunari Nara fue envuelto en una ráfaga de luz, para luego desaparecer.

    Los ninjas no sabían explicar lo que habían podido ver. Pero algo en sus almas comprendían que algo muy especial había partido a un mundo mejor. Pero por parte de Itachi estaba destrozado, había podido despertar el Mangêkyo Sharingan.
    La pérdida de su mejor amiga que básicamente era quien daba luz a sus días y fuerzas para seguir adelante, de la cual se había enamorado, había fallecido en aquella misión.

    Δ_Δ_Δ_«

    La pelinegra despertó con un ahogo de emociones, respirando apenas, buscando oxígeno, sus lágrimas caían sin poder evitarlo.

    «Yo...me sacrifiqué por él, Nunráy me protegió»pensó con dolor.

    Ahogó un sollozo, mordiéndose su mano izquierda, pero no pudo evitar despertar al menor Nara, quién al verla en ese estado no pudo evitar abrazarla. Bruna se sentía agradecida por aquella acción. No podía creer lo que en su vida pasaba había hecho.

    Durante unos minutos de llanto, hasta que poco a poco pudo marcar límite a sus lágrimas, suspiró, y se limpió las lagrimas.

    —Perdóname... Te mojé —murmura avergonzada.

    Shikamaru al ver aquello niega levemente.

    —Lo necesitabas, ¿puedo saber que te puso así? —pregunta soltando un bostezo.

    Ocasionando que la contagiase bostezar.

    —Pude recuperar pequeños recuerdos, y no fueron los mejores, pero ya entiendo al menos... Porque mis ojos son ámbar —contesta mientras regula su respiración.

    Shikamaru la mira extrañado.

    —¿Por qué?—pregunta.
    —Gracias a Nunráy, mi amigo e invocación animal. Él tenía sus ojos de ese color —sonríe con nostalgia.
    —Hmp... Curioso, ¿tienes hambre?—pregunta.
    —Mucho, ¿que tal si nos escapamos para comer Asado o algo de carne? —propone.

    —En otra ocasión habría dicho que eso sería un real fastidio caminar hasta allá, pero tengo hambre, por lo que vamos, antes que cambie de opinión —acepta Shikamaru.

    La pelinegra sonríe divertida, y sin más, ambos pelinegro se escapan del hospital, ocasionando una alerta en la guardia de médicos, y que el Hokage se entere.


    Iba a costarle cierto tiempo aceptar que aquel chico era su hermano, realmente no creía que todo lo que estuviese descubriendo fuera verdad. Aunque extrañaba la otra dimensión, tan sólo esperaba que la familia de la otra dimensión no estuviera en mal estado ante la verdadera situación, eso la lastimaría, ser la causante de más tristezas para la familia con la que convivió desde sus 12 años hasta los 21, esperaba sinceramente que todo estuviese bien.


    //////
    Wow! Cada vez se resuelven dudas
    ¿Cómo será la respuesta de su vida para Rafaeru-kun?
    ¿Qué ocurrirá en el próximo capítulo?
     
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  16.  
    Rahzel

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    Me sonó un poco a Alicia en el país de las maravillas que ella creyera que el otro mundo era un sueño y los adultos a su alrededor fomentaran eso, curioso lugar que ha llegado y las habilidades que tiene ¿Así que ella murió realmente y reencarnó? No me quedó muy claro eso, y llegado el caso ¿volvió a morir y reencarnar? ¿O es que estaba al borde de la muerte y se transportó a otro mundo donde sobrevivió? Espero la continuación.
    ¡Un abrazo!
     
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  17. Threadmarks: Capítulo 8
     
    Laviuncchi

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    —Nunca los entenderé a ustedes, ¿por qué no hacerse vegetarianos? Serían más sanos ética, moral y respetarían la vida de los peces, que son como mis hermanos –comenta Kisame mientras se lleva el cuerpo de Yugito.

    —-Somos humanos, no peces –contesta Itachi, dándole nostalgia.

    Más de lo que ya tenía, y aquello se había dado cuenta Kisame.

    —Humanos mitad insensibles y sensibles. Esto es molesto, Itachi-san, desde anoche que noto más tus ojeras, ¿las pesadillas?–pregunta curioso.

    Itachi siguió caminando, sin contestarlo, dándole una respuesta silenciosa al Hombre pez. El Uchiha mayor aún sentía que todo lo que había vuelto a ver era su maldición, la había vuelto a ver, o quizás es una ilusión.

    «Ver a través de la ilusión, cada situación, espectro o ser tan sólo es una ilusión de la luz. »un recuerdo de su voz vuelve.

    —¿Sabes? Alguna vez deberás ser más conversador conmigo, se supone que hay confianza... Somos ami---... –iba diciendo Kisame.

    Dicen que la luz es quien nos hace ver a través de un prisma varios colores –murmura perdida en aquel recuerdo.

    —Hmm... No lo había escuchado Itachi-san, pero como iba diciendo somos como amigos, ¿por qué no me cuentas del porque estás disperso?–pregunta Kisame.

    —No es nada Kisame, aceleramos el paso, o Pain-sama se enterará –contesta distante y serio.




    °°°​






    Los recuerdos ya empezaban a surtir efecto, el tiempo empezaba a cobrar sentido, e Itachi sentía que aquel sentimiento volvía cuando el ya sentía perdido, ya no había solución para él. En cuánto su hermano menor consiguiese poder, lo mataría. Y nadie lo podría evitar.

    Aquella mañana tanto Shikamaru como Bruna, se habían escapado del hospital para ir a almorzar, encontrándose con su equipo, alegrando un poco a la pelinegra mayor, aunque por más que se alegraba sentía que aún tenía sueño. Su porte era pacífico, su estado adormilado, la hacía verse como su hermano menor. Levantando sospechas por parte de Ino, Chougi y Asuma, aunque ambos Nara se habían percatado lo habían ignorado, el hambre era más necesario que aquellas preguntas complicadas de responder.




    °°°



    Rafaeru muy temprano se había levantado para ir a ver a Bruna, pero se llevó la sorpresa que la habitación dónde se suponía que debía estar, pues no había nadie. Alertando así a los enfermeros y al Hokage, aunque este último decía que no era ningún problema, que ella estaba junto a su hermano.

    Rafaeru sentía tan incómodo estar sin la compañía bromista de la pelinegra, y sentía ciertas molestias con que pasase mas tiempo con su ídolo. Cuando iba a marcharse, el Hokage se lo impidió.

    —Espere un momento Rafaeru-san, tengo una información sobre sus dudas, aunque aún sea poca –dice el tercer Hokage.

    Rafaeru se voltea a verlo intrigado. ¿Acaso habían encontrado respuesta a sus dudas, del clan cuál provenía? Pero enseguida observó el pergamino que le pasaba.

    —Allí está la información que pudimos recaudar, pero me temo que las respuestas que buscas no las encontrarás en Konoha, sino que en dos de las naciones –comenta Hiruzen.

    Ocasionando que Rafaeru se sorprenda, no esperaba la verdad pertenecer a uno, ya que no creía ser muy estable en cuanto a lo que era. Además aun siendo un niño, todavía faltaba formarse.

    —Entonces deberé partir a esas naciones... –dice leyendo el pergamino– a Kumogakure y Sunagakure, pero soy joven aun para viajar –comenta desganado.

    —Ciertamente, por eso en cuánto comience los exámenes Chunnin, ninjas de esas aldeas vendrán, como también sus sensei's. Es allí dónde lograrás informarte un poco más. Ya que uno de ellos, sabrá darte al menos la información acerca de tu madre –contesta el Hokage.

    Ocasionando que Rafaeru sienta más curiosidad. «¿qué es todo este misterio?»piensa.

    —Muchas gracias por la ayuda, Hokage-sama –agradece.

    —Espero tenga un buen día, me agradaría que mas tarde pudieras traer a Brunari, para que vuelva a retomar sus puestos –pide.

    —¿Sus puestos? ¿Cómo...?–pregunta extrañado.

    —Si, ella antes de irse era ANBU, Jounin, la joven Nara deberá decidir cual puesto retomar –explica el Hokage.

    Rafaeru se sorprendía aún de lo que decían de la pelinegra que él conocía tan bien. Ella era inteligente pero tampoco la veía tan de ese rango. Pero suponiendo que estuvo conviniendo con Itachi, debía suponerlo. Aunque sentía que algo gordo aun no sabía.

    —Entonces me retiraré a buscarla. Etto... Encontré dinero con el departamento, se lo devolveré en cuanto consiga trabajo–contesta nervioso.

    —En cuánto sus dudas queden aclaradas, continuará con su puesto, supongo que serías aún Genin, por lo que, ¿te parecería bueno hacer un examen de reconocimiento? Para ver cuánto sabes –comenta el Hokage.

    Rafaeru asiente, aún no tan convencido, no se estudió el anime de Naruto como para saber cada examen. Pasaría como un loco, pero lo lograría.

    —Bueno, entonces nos vemos –contesta, más luego se retira.





    °°°



    —¡Rafaeru-kun! –una voz femenina lo llamó.

    Se volteó como reflejo.
    Pudiendo observar a la pelirrosa, de ojos jade.

    —Oh, hola Sakura-san –contesta un poco incómodo.

    «Espero encontrar pronto a Bruna, o sino juro que la hago tener vergüenza por abandonarme»piensa.

    —¿Cómo estás? Me dijeron que te hospedas cerca de la casa de Kakashi-sensei –comenta curiosa y amable.

    —Estoy bien, aún perdido, jeje... ¿Y tú? –contesta.

    —Muy bien, descansando, aunque busco a Sasuke-kun, ¿no lo has visto? –pregunta.

    —Hmm... No, pero--... –es interrumpido.

    A lo lejos se escuchaba una conversación, observando a Naruto hablar con Konohamaru.
    Rafaeru intentó escusarse al ver venir la situación tensionándose.

    —Etto... perdón Sakura-san, pero debo encontrar a Nunchi, espero que encuentres a tu compañero. Adiós –dijo y fue en camino contrario a aquella discusión.

    Dejando extrañada a Sakura, pero al ver a Naruto con el nieto del Hokage, pensó un momento en lo simpático que se veía el rubio. Pero luego como si fuera magia, pudo escuchar perfectamente que el pequeño decía algo sobre: "ser la novia del jefe", ocasionando que Sakura observé un sonrojo notorio en Naruto comprendiendo todo.

    Enseguida el caos había comenzado, y Rafaeru sólo buscaba escaparse de un daño físico, pero no pudo del todo, ya que Sakura, Naruto y Konohamaru pasaron por su lado. Rafaeru por pelos se salvó de no ser empujado, y suspiró. No podía dejar que esta oportunidad pasase, tenía la suerte de escuchar a Kankuro, aquel marionetista que tanto admiraba por el arte del manejo de hilos de chakra.

    Por lo que se acercó. Vio la escena.

    —Bájalo por favor, no fue culpa suya, fue mi culpa, yo... –pide Sakura.

    —¡Bájalo idiota o te arrepentirás, de veras!

    —Ah –Rafaeru suspiró alargando la "a", llamando la atención– disculpen, perdón por interrumpir su agradable conversación. Pero de veras así desperdicias fuerzas, Hmp... creí que eras el mejor –comenta.

    Llamando la atención de Kankuro quien al verlo frunció el ceño, al sentir que lo conocía.

    —Niños molestos como tú lo que arruinan ésta aldea –contesta ofendido en parte.

    Rafaeru hizo una mueca de disgusto. Vio de reojo a Sasuke en el árbol, y pudo percibir a Gaara.

    —Bueno, te intenté advertir para seguir en paz. –se encoge de hombros, más sigue el camino pasando por su lado.

    Temari observa reconociéndolo un poco, pero apenas se da la vuelta para decirle algo, el lío se arma, Sasuke le acierta con la piedrita, y Kankuro amenaza con el cuervo. Ella pierde aliento al sentir el ambiente pesado, Rafaeru se tensa al sentirlo también, y mira justo dónde Gaara se encuentra.

    —Kankuro basta, o te mato, estás avergonzando a la aldea –dice frío el pelirrojo.

    —Etto... ¡Oh! Gaara, e-ellos comenzaron yo... –empieza a decir nervioso kankuro.

    —Silencio, disculpen las molestias ocasionadas –dice serio, más luego se teletrasporta con la Arena cerca de Rafaeru, quién empieza a caminar más rápido, alejándose.

    Ya no escuchando la conversación con ese grupo. Pero siente como una mano de arena se coloca en su hombro parándolo.

    —Tú, espera...

    Ocasionando que Rafaeru trague saliva, «¿por qué no puedo volver a mis días tranquilos?»se pregunta.

    —¿Rafaeru eres tú?–pregunta Temari esperanzada–, ¡por supuesto que lo eres! ¡Hombre, que mucho te estuvimos buscando, la abuela Chiyo se alegrará de verte! —exclama la rubia.

    Ocasionando que Rafaeru se sienta mareado. «¿Eh?»

    —C-creo que te confundes, yo... Tks... –se queja de dolor, una punzada atraviesa su cabeza.

    —Claro que no, si te pareces a Radam-sama –dice sonriendo feliz.

    «Esto... Se está volviendo más fastidioso... Arg...»piensa.

    —Yo... –empieza a decir.

    Pero se tambalea, y todo a su alrededor se vuelve oscuro.



    ______________

    Cada recuerdo, cada momento perdido o pausado, volverá a cobrar sentido, no hay mas para esperar. Aprovecha las oportunidades que la vida te da o devuelve...


    _______________​







    ///////
    Wow! ¿Qué es lo que le espera a Rafaeru? ¿Quién es Radam?
    ¿Cuál será el verdadero pasado de Rafaeru Rada? O más bien... Rafaeru Sunaem Kumorui.
    ¿Quieren saber más?
    Pues, hasta el próximo capítulo.
     
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  18. Threadmarks: Capítulo 9
     
    Laviuncchi

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    —Mi pequeño Rafaeru, cuando te diga corre, lo harás, ¿si?–se escuchó una voz suave, femenina y aterciopelada.

    Un pequeño niño de tono de piel cremita, cabello negro, agarraba un peluche a su cuerpo, abrazándolo de una manera temerosa. Asintió en cuánto a lo que había dicho la mujer.

    Una mujer de cabellos color miel, sedoso, ojos café, piel tono crema, un poco quemada por el sol, quién lo abrazaba temerosa, escondiéndose de algo tras una pared de Arena.

    —Si mamita...–contestó el pequeño, de un 8 añitos.

    Para luego escuchar como atacan fuertemente la pared y esta se desmoronaba, la madre, tragó seco con un dolor en el corazón al tener que dejar partir a su bebé. Lo besó por ultima vez, mas sólo el niño pudo escuchar.

    —¡Corre Rafael, mi Rafaeru! ¡Refúgiate mi pequeño! y que el alma más pura te proteja con su manto –susurro lo último, para luego atacar a los maleantes que estaban tras ella.

    El pequeño niño corrió tras la noche, hasta ocultarse cerca de tambor de agua, hasta que la tormenta de viento parase.

    Casuamente una pequeña joven de trece años pasaba por la zona, se veía que era otra ninja y no de Suna, pero al escuchar el sollozo de un niño paró preocupada, por lo que buscó aquel sonido, encontrándose a un pequeño llorando por estar sólo, pero poco después su amigo pequeño, osea un alcón pequeño, le había avisado de una mutilación mas adelante, lo que tristemente lo pudo entender. Por lo que con que calidez y firmeza ANBU, lo cargó hasta una casa muy conocida para ella. Tocó la puerta y una señora de cabellos blancos, la atendió.

    —Buenas noches, abuela Chiyo –saluda con respecto.

    Mientras cargaba en su espalda al pequeño niño morocho. Quién al instante soltó un ahogo de un sollozo al verlo en sus brazos.

    —¿Q-qué hace Rafaeru en tus brazos? ¿D-dónde lo encontraste? ¿Y Radam, la viste?–preguntó preocupada, tomando en brazos a su pequeño bisnieto.

    La pequeña pelinegra guardó silencio con respeto hasta que la anciana llevó al pequeño a un cuarto, y con todo el debido cuidado le contó sobre la tragedia que aquella noche había sucedido, que había encontrado el cuerpo de la mujer a unos kilómetros de él, sin signos de vida. Y que por casualidad lo había encontrado, pero al ver cierto vínculo con ella, que había visto Nunráy, había decidido traerlo a la casa de Chiyo-Obasama. La misma estaba agradecida por tal acto, aunque triste por el pequeño, ya que muy joven había perdido a su madre.

    —Muchas gracias joven Brunari-san –agradeció.

    Poco después todo se volvió nuevamente oscuro, terminando aquel recuerdo.



    °°°


    Luego se volvía a ver como una luz del amanecer volvía a inundar la escena, el pequeño niño corría divertido para abrazar a la pelinegra, quién lo llenaba a besos.

    —Y-ya... P-para jajaja.. Bru –suplicó alargando la "u", el niño riendo.

    —Pero Rafa, si eres tan mono, ¿porqué no darte besitos por ello? Además hoy me debo marchar, mi cielito.

    —Pero Bru, no me quiero quedar sólo, por favor snif...quédate otro día más... ¿Con quién jugaré?

    La pelinegra le quita suavemente las lágrimas, ella dominaba sus emociones pero al estar cerca de él, sentía que todo entrenamiento para evitar demostrar afecto se iba al retrete, pero por suerte un hombre musculoso y rubio apareció en la entrada.

    —¡Pero que dices Campeón! Baka, te quedarás con el mejor peón de Kumogakure –contesto rapeando el morocho.

    Que, por alguna razón no se podía reconocer el rostro. Pero si su tono de voz. La pelinegra aprovechó aquello para marcharse, al ver que ante un último beso en la frente del pequeño, el pequeño se había sonrojado mucho y corrido hacia su padre en busca de refugio.

    Ella se había marchado de aquel lugar con la promesa de volver a verlo. Pero lastimosamente en su última misión había muerto en combate, y aquello era una desgracia y pérdida más, para el pequeño Rafaeru, quién con el tiempo se fue a vivir en Kumogakure.



    °°°​


    —Y... Bien, Nunchi, ¿cómo te la estás pasando en la aldea?–pregunta Asuma rompiendo el hielo.

    Ino quien iba comiendo lentamente con mucha curiosidad, los observaba.

    —¿Uh? Supongo que bien, me ha dado muchas alegrías vol--.. Digo conocer la aldea, es muy agradable –contesta mientras se come un trozo de carne.

    Shikamaru sólo se mantenía comiendo tranquilo.

    —¿Y que tal es Shikamaru como guía?–pregunta Ino pícara.

    Ocasionando que Shikamaru se atore un poco, y Bruna sonría divertida. Al parecer la rubia nunca dejaría de ser curiosa.

    —Es bastante tranquilo, aunque debes cuidarlo más, chicos como él son difíciles de tener –sonríe inocente, Bruna.

    Ino se confunde pero se emociona entendiendo otra cosa.

    —No mal entiendas Ino, somos amigos, no pienses en tonterías –entre un bocado dijo Shikamaru.

    Ocasionando que una vena de enojo aparezca en la frente de la rubia. Ésta le pega una colleja con enojo al dejarla en vergüenza. Shikamaru se quejaba por lo bruta que era aquella mujer.

    Bruna se reía incómoda, aunque sentía el sudor caer de su frente. Era curioso verlos actuar así.

    —Hm... Bastante agradable son como equipo. ¿Qué tal con las misiones, Asuma-sensei? –pregunta con curiosidad.

    Se empezó a sentir mal, por lo que dejo de comer. Así cerrando se sus ganas de comer. Muy raro en ella.

    —Ya no puedo, ¿quieres piña-nii? –dice en dirección a Shikamaru.

    Shikamaru la mira con un leve tic, y al notar su malestar la observa con extrañeza. Algo estaba por suceder, y le parecía un real fastidio.

    —Tks... No me llames así, mujer – acepta el dango.

    Chougi se mantenía callado mientras comía pero de algo estaba seguro, tanto como Ino y Asuma, éstos dos tenían parentesco en algún punto.

    —Todo bien por ahora, aunque he de decir que me siento orgulloso de mi equipo, ha logrado mucho hasta ahora. Aún más con la mente de un excelente alumno como Shikamaru –contesta riendo un poco Asuma.

    Bruna intentó seguir la broma, pero se tocó la cabeza al sentir una punzada, hizo mucho amago para no demostrarlo.

    —Vaya, entonces me puedo sentir tranquila de que está yendo por buen camino –contesta con orgullo.

    Si bien, Bruna aún sentía difícil dar como sentado que él era su hermano, y que la mitad de su vida había vivido, o al menos un poco, en Konoha. Pero sentía aún extraña recordar experiencias y momentos pasados. Se sentía con un poco de malestar. Bebió un poco de agua, aunque extrañaba su jugo de melón o la coca-cola, a veces se lamentaba de no haber traído algo en su mochila.

    Shikamaru veía como una gota de fastidio caía por su frente, más una sonrisa leve aparecer.

    —Me agradaría seguir compartiendo el tiempo con ustedes pero he dejado olvidado a mi amigo –comenta rascándose la nuca, aunque arrepintiéndose de haberlo olvidado.

    «Qué mala amiga soy, ¿y si le pasó algo?»pensó Bruna.

    Se puso pálida y nerviosa, pero cuando vio pasar una cabellera Rubia, Temari, con Gaara y Kankuro, se preocupó al ver como llevaban a su morocho.

    —Permiso, nos vemos pronto. Quédate Shikamaru, no te preocupes por mí –sonríe con un tic nervioso.

    Sólo hizo fruncir el ceño a Shikamaru, suspiró y se levantó, dejando su plato vacío.

    —Soy tu guía, capaz y te pierdes, nos vemos chicos, Asuma-sensei –se despidió Shikamaru.

    Bruna lo agarró de la mano nerviosa y lo estiró hacia dónde vio irse aquel trío con Rafaeru, preocupada, se dirigieron al Hospital. Suspiró nerviosa.

    —Tranquila, sea lo que fuese, lo sabrás resolver –comenta Shikamaru cansado.

    Bruna hace una mueca, y sencillamente eso era lo menos que sentía que iba a poder.



    °°°​


    Cuando llegaron al hospital, Nunchi preguntó la situación de Rafaeru Rada, del cual informaron que tuvo una descompensación. Brunari se tensó, preguntó si aun podían ir a verlo, y gracias a la cálida sonrisa que le dedicó a la ninja médico, ésta le dejó pasar.

    Otorgando a su paso la confusión en su máximo esplendor. Su rostro se fue tornando serio y más al ver a su futura cuñada. Temari.

    —Permiso –dijo firme alargando la "i" algo infantil, pero serio.

    Eso fue lo único que dijo antes de empujarla a un lado y pasar hasta Rafaeru quién se encontraba dormido, tan tierno le parecía aquella condición de su amigo, que si fuera por otro motivo y situación, se había enternecido pero comprendía que no era buen signo para que estuviera así, se lo veía pálido, casi tomando el color a crema.

    «Después de todo si eras blanco, ¿eh?»piensa con cierta gracia, ya nerviosa por la situación.

    —Disculpa, ¿pero quién eres, y qué quieres de Rafaeru-kun?–dice directa y ruda Temari.

    Shikamaru sólo se mantenía en perfil bajo, mirando al pelirrojo con seriedad, algo decía que era de temer aquella sensación extraña que percibía en el ambiente.

    —Soy mejor amiga de Rafaeru, así que perdóname pero podrías decirme quiénes sois vosotros para tal preocupación por su parte –pregunta Bruna con educación, pero seria, no le gustaba nada que no supiese lo que pasaba.

    —Somos sus primos maternos, Señorita... –contesta con firmeza Temari.

    Ocasionando que el ceño de la pelinegra se hiciera notable.

    —Nara, Brunari Nara –contestó seria, aunque en el fondo sentía miedo de aceptar la realidad.

    Shikamaru pudo sentir un escalofrío recorrer su cuerpo, al tomar y escuchar con firmeza su apellido en ella.

    —¿Qué le pasó para que pudiese quedar así? Supongo que fue cerca de un barullo –comenta con una mueca de molestia.

    Ocasionando que Kankuro la vea con recelo e intriga.

    —¿Cómo sabes eso? ¿Nos estabas vigilando? –pregunta.

    —No, pero para que Rafa se metiera sólo significa que lo decepcionaste o algo parecido. Ya que para que interfiera en asuntos desconocidos es un milagro. –bromea con ironía.

    Confundiendo a los chicos de la Arena. Gaara la observaba con curiosidad, pero más porque podía percibir una calidez en ella, y una luz que le agradaba.

    —Oye tú... No observes así a mi hermana –bufa mirándolo mal Shikamaru.

    Logrando que el corazón de la pelinegra diera un salto de alegría, con aquel pequeño gesto daba un poco a entender que aún la apreciaba. Se acercó a Rafa y sin más suspiró, dejó fluir su chakra. Colocándolo sobre su cabeza, desvaneciendo su dolor.
    Y de paso una pesadilla de la cual estaba pasando el morocho.

    —Eh... Bru... ¿Q-que pasó yo... ? No me vas a creer, pero conocí a... –empezó a decir, pero se sonrojó como un tomate, volviéndose más oscuro, al notar lo que iba a decir notando la presencia de los ninjas.

    —Me alegra que estés mejor, pero creo que necesitas una explicación y yo algo dulce, porque siento que Temari nos podría ayudar con tu laguna mental –comenta bostezando mientras sonríe cálida.

    Shikamaru no sabía bien cual era el plan de la que era su supuesta hermana mayor, pero sabía que debía estar cerca, a pesar que le intrigara ver a ninjas de otras aldeas.

    Aquella tarde había sido una larga, más con la explicación de Temari acerca del pasado de Rafaeru, quién poco a poco iba recordando parte de su sueño, viendo que nada había sido un sueño, y que si era una pesadilla pero real. Descubriendo al menos una parte de su familia.










    ///////
    ¡Hmp vaya! Que secretos más se están descubriendo.
    ¿Qué descubrirá más Rafaeru de su pasado?¿podrá ser capaz de seguir adelante con la noticia de saber lo de su madre?
    ¡Todo esto y más en el próximo capítulo!
     
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  19. Threadmarks: Capítulo 10
     
    Laviuncchi

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    —Radam Sunaem era joven mujer de perfil bajo, pero con seriedad y autoridad en su persona, muchos la respetaban, otros la envidiaban por ser la elegida de calmar siempre a Gaara desde pequeño lo hizo. Sé dice que era por el alma tan pasiva y cálida que poseía que tanto era el efecto posible de causar al monstruo de colas se alegraba y calmaba con su presencia. Otros decían que era porque a ella, el Shukaku la respetaba, por haber hecho un favor por la bestia, había ganado su respeto. –cuenta Temari con una voz de admiración y melancolía.

    Bruna al escuchar aquello se empezó a sentir teletrasportada a aquellos tiempos, ella los escuchaba más sólo se mantenía sentada aparentando comer y no estar al tanto. Ya que no quería llamar la atención.

    Rafaeru por otro se sentía nuevamente revivir aquella emoción, pero la nostalgia lo llenaba, pero de repente sintió una mano agarrarse de la suya, sonriéndole cálida, como diciendo: "estoy aquí, calma". Rafaeru a pesar de ser muy serio para situaciones como éstas, tener a Bruna junto a él era lo mejor que podía rescatar.

    —Temari no te desvíes del tema –comenta Gaara serio con frialdad.

    La rubia se puso tensa y asintió con algo de miedo por la bestia de su interior. Y continuó.

    —Radam-sama era una ninja médica muy respetada, siempre estaba ayudando de a Chiyo-sama, aunque también poseía el arte de ser Marionetista. Era la prima de Sasori, quien siempre acompañaba y enseñaba tantas cosas, se decía que la presencia de ambos era terrorífica como respetable ya que disponían de muchas experiencias y misiones destacadas y completada por sus creaciones....–comentó Temari.

    —Además su manejo de chakra era hermoso de admirar, era impecable y tan liviano lo hacía parecer, se decía que ella emanaba el chakra, ya que era tan parte suya que parecía estar hecha de chakra puro... Su alma era tan pura y cálida... –dice maravillado Kankuro.

    Que al interrumpirla se gana un mirada reprobatoria. Ocasionando que este ría nervioso.

    —Eres igual a ella, cálida y tu alma pura... –dice seco Gaara, dirigiéndose a Brunari.

    Rafaeru se estremece ante ese comentario. Sabía que ella era alguien muy especial, pero no tanto como para que Gaara lo percibiera. Brunari lo mira confusa, pero hace una mueca.

    —¿Saben? Iré por comida, continúen ayudando a recordar a mi tomate, pero guay si siento que algo va mal. No dudaré en dañarlos. –dice con rostro serio y aburrido– Que tengan buena charla, luego me dices Rafa, ¿cuídate si? –pide Bruna, saliendo del cuarto.

    Shikamaru la sigue, intentando calmarse, sentía inquietud. Pero apenas salen, conecta mirada con su hermana y sus ojos brillan levemente en ámbar vivo, sorprendiendolo. Aunque Bruna hace un gesto de silencio, pidiendo que no diga nada, sin más le agarra de la mano, y en un cerrar de ojos ya no están en el hospital.

    Kakashi pudo ver aquello y se sorprendió, no sabía que aun sin tener toda su memoria consigo pudiese hacer sus jutsus secretos. Y mas aun usando inconsciente la presencia de Nunray.

    °°°°​


    —Tu madre te protegió hasta el último momento, sabía que serías un chico muy fuerte. Incluso creo recordar a una joven pelinegra que te cuidaba con Chiyo-sama luego de la muerte de Radam-sama, no recuerdo su nombre... –continua contando Temari.

    —Era ella... Brunari Nara, la recuerdo, ella siempre estuvo conmigo–comenta Rafaeru.

    De repente siente como lo inunda una nostalgia y más al ver la mirada de Temari.

    —Entonces, no sé como, pero a nosotros nos notificaron que luego de que Leonel llegara a cuidarte, ella se había marchado. Tu pedías por ella, y la abuela Chiyo la extrañaba, pidieron a Konoha por ella pero... Nos dijeron que había muerto en una misión –baja la mirada aun extrañada.

    Rafaeru empezó a sentir que la cabeza le explotaba por tantos sentimientos que venían a él, el sueño quería hacerlo caer. Pero luchaba contra esa sensación.

    La duda de todo esto era, ¿que había pasado con él?

    —¿Por qué me buscaban?¿Qué sucedió conmigo?–pregunta curioso Rafaeru.

    Kankuro hace una mueca y apoya a su hermana.

    —Estábamos jugando contigo, Rafa-kun pero de un momento a otro te nos perdiste en la tormenta de Arena, era muy tarde, fue nuestra culpa te debimos cuidar más, aunque no eras muy pequeño, ya estabas por ser gennin. Tan pequeño y tan habilidoso como Radam-sama –Temari no aguanta el llanto y sin poder evitarlo lo abraza fuerte.

    De alguna manera Rafaeru, no se sentía extrañado ni tenso por aquella muestra de afecto, sino que por primera vez se sentía en casa. Pero sabía que tenía aun mas dudas, pero ellos no podrían ni sabían mucho para ayudarlo.

    Aunque que casualmente Bruna se hubiera ido hacía las cosas más extrañas, aun no sabía bien como es que ella había sobrevivido a su muerte, pero solo entendía que el destino por mas que los separasen los volvía a juntar.

    Correspondió el abrazo hasta calmarla, y después de cierto tiempo. Ellos fueron a descansar.
    Sabía que debía tomar varias decisiones, y una de ellas era retomar las clases para ser ninja, y regresar a Suna. Pero aquel pensamiento lo había hecho sentir un dolor.

    «¿Cómo se lo tomaría Bru?¿Vendría conmigo? No, no creo, el Hokage la necesita activa aquí»piensa apesadumbrado.

    Rafaeru se quedó pensativo y sólo, no quería jugar en su móvil, por dos motivos, uno: porque quizás lo pillaban y le preguntaban que era eso, dos: que se quedaría sin batería y no había ninguna forma de recargarlo. Por lo que se quedó mirando el techo, esperando a que volviese su loca Bru.



    °°°​


    —¡Eres una mujer loca! ¡Casi me dejas ciego! que fastidio –se queja Shikamaru, frotándose los ojos.

    —Perdón, no era mi intención, solo sentí la necesidad de irme a mi lugar tranquilo, y no te quería dejar solo, ¡además, ni siquiera sé que hice! —contesta riendo nerviosa.

    Shikamaru al poder recobrar la vista, luego de aquel brillo tan puro y calidez que sintió, pudo ver donde se encontraban. Pero al parecer era en un bosque, a lo lejos se veía una pequeña cabaña en una montaña.

    —¿Dónde estamos?–pregunta sorprendido por la belleza natural, los sonidos armoniosos.

    Bruna se voltea a ver, y traga saliva muy rápido tanto que empieza a toser, busca su única botella que traía de jugo de melón, y se lo bebe.

    —¡OMG! estamos en mi dibujo, pero... ¿Por qué?–exclama asombrada, se acerca rápidamente a acariciar el tronco y tiembla por completo.

    —Estamos en casa, pequeña Nari –dice una voz aterciopelada, y masculina.

    Shikamaru se había tensado y automáticamente había agarrado su kunai, como defensa. No entendía que era aquella silueta luminosa que había salido como hilos celestes de su hermana mayor, pero sabía que era algo gordo, por la expresión que vio en Bruna.

    Quién jadeo de sorpresa, sus ojos se dilataron y empezaron a caer sus lágrimas, sin más se tiro a los brazos de la enorme silueta.

    —¡*****....




    ///////
    Wow! ¿Quien será?
    ¿Porque Bruna reaccionó así?
    ¿Rafaeru sabrá tomar sus decisiones?¿que pasará en el próximo capítulo?
     
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    —¿Dónde estamos?–pregunta sorprendido por la belleza natural, los sonidos armoniosos.

    Estaban en una zona boscosa de colores verde brillantes y oscuras, de sus diferentes colores. Arboles que solo se notaban sus sombras oscuras, y algunos que eran tocados por las luces del sol, quedando en una opacidad media a la del anterior. Era como un efecto bidimensional, en una montaña no tan lejana de donde se encontraban se veía una pequeña cabaña, era como un dibujo muy mal hecho pero sencillo.

    Bruna se voltea a ver, y traga saliva muy rápido tanto que empieza a toser, busca su única botella que traía de jugo de melón, y se lo bebe.

    —¡OMG! estamos en mi dibujo, pero... ¿Por qué?–exclama asombrada, se acerca rápidamente a acariciar el tronco y tiembla por completo.

    —Estamos en casa, pequeña Nari –dice una voz aterciopelada, y masculina.

    Shikamaru se había tensado y automáticamente había agarrado su kunai, como defensa. No entendía que era aquella silueta luminosa que había salido como si de hilos celestes se tratara su cuerpo, del de su hermana mayor, pero sabía que era algo gordo, por la expresión que vio en Brunari.

    Quién jadea de sorpresa, sus ojos se dilataron y empezaron a caer sus lágrimas, sin más se tiro a los brazos de la enorme silueta.

    —¡Nunráy! —murmura extasiada.

    Abrazando a la feroz águila con ojos color ámbar, era como el tamaño de un lavaropas. Sus plumas blanca con colores celestes como el cielo.

    El águila feliz y complacido por la reacción la acobija con una de sus alas, al fin la tenía a salvo.

    —Tengo tantas dudas, pero me alegra saber que no te pasó nada, no quería preocuparte de veras —murmura abrazando con ganas al águila la pelinegra.

    —Siempre preocupándote por los demás, pequeña de verdad nunca cambias —ríe un poco Nunráy.

    Shikamaru no se lo creía lo que observaba, y luego un recuerdo lo hizo tambalear un poco.

    —Piña-nii si tardo en una misión, este pequeño amigo te traerá noticias de mi—dice brunari a los 13 años.

    Qué pereza, ¿él vendrá a mi o yo deberé buscarlo Bru?—pregunta él de pequeño.

    –Nunráy se llama, y él sabrá llegar a ti, es muy inteligente, es mi mejor amigo, es mi primer amigo ninja que podrá ayudarme a no perder contacto contigo, mi familia. Solamente no le muestres a mamá que seguro lo golpea pensando que es una rata –bromea su hermana mayor.

    —Está bien, oye, cuídala bien, y no te pierdas que de verdad amo a mi hermana—dice serio el pequeño.

    Él pequeño alcón asiente, y vuela hacia su hombro.

    —No te preocupes, la cuidaré bien, a mi pequeña mejor amiga nari —promete el águila.

    Observa como su hermana se acerca a él, y allí recién siente él dolor de cabeza, volviendo a la realidad, y saliendo del recuerdo.



    Bruna se acerca preocupada a shikamaru, al verlo un poco ido, se sintió extraña. Por lo que no dudo en salir del abrazo con Nunráy e ir a su rescate, enseguida al llegar justo a él, pensó en una nube suave para sentarlo, este apareció, la extrañó pero no preguntó. Enseguida sus ojos se volvieron celestes y en su mano empezó a fluir chakra, lo posa en la cabeza de shikamaru, y calma aquella molestia de a poco.



    —¿Mejor?—pregunta.
    —Tks...que fastidio, pero si—contesta,pero frunce el ceño al ver donde esta sentado—¿cómo has hecho eso?
    —Este lugar está hecho para personas como ella, su imaginación y alma pura son una misma, muy pocas personas pueden llegar a estar aquí. Permanece oculto para muchos.—comenta el aguila.
    —Recuerdo algo de la primera vez que llegué aquí, pero fue creo...con ¿Tsunade-sam--...tks..agh?_jadea ante una punzada—, recordar duele.
    —Te comprendo...pero, oye Nunráy por qué estamos aquí, sé que no es para mostrarnos este lugar secreto —habla shikamaru serio.
    —Ciertamente no, más bien para sacar la duda de la mente de Brunari.—contesta.



    Bruna se siente nerviosa, no creyó que se daría cuenta, al menos que se callaría, pero era cierto, no se lo debía guardar mas para ella, era demasiado para ella. Y guardar cosas nunca le había beneficiado.


    Shikamaru nota el cambio de humor en su hermana, pero al no sentir mas dolor, le agarra la mano, obteniendo la mirada de ella, y se encuentra con una sombría. Suspira y sin mas se sienta en el suelo abrazando sus piernas.

    —¿Cuál es tu duda, Brunari?—pregunta Shikamaru serio.
    —¿Por qué volvimos y no morimos?¿Por qué duele tanto recordarlos?¿Porque soy tan inútil?—pregunta mirándolo seria.
    —No eres inútil, no lo vuelvas a decir, solo no lo comprendes, pequeña —le regaña Nunráy.
    —¿Morir? Siempre me pregunto cómo es que llegaron aquí, ¿acaso es por eso?—pregunta Shikamaru.

    —Por mi culpa, mi despistadez en la otra dimensión donde vivíamos Rafa y yo, cada uno en otro país, todo iba normal, hasta que un día donde nos juntamos por ser infantil y torpe nos maté, yo soy la culpable de que quizás Rafa esté muerto en el otro mundo, yo...snif...yo no quería—lagrimas humeden sus ojos— prometí cuidarlo, y al final él me cuidó, q-quizas yo...yo solo esté en coma p-pero él... —ahoga un sollozo.

    Aquello sorprendió a Shikamaru y algo en su corazón se estrujó, por lo que se acercó ñ, limpió con suavidad las lágrimas que caían.

    —Pero si yo te veo bien, ambos lo están —comenta suavemente.
    —Sé que Nunray sabe la realidad de las cosas, porque yo encontré esto y lo llamé, ¿no es así? —pregunta Bruna.

    El águila asiente triste y serio.
    —Si, yo tuve que ver... Pero sólo debes aceptar que volviste a donde debías estar.—comenta sin dar mucha explicación.

    Bruna se muere el labio, y su mano se vuelve puño, golpea él suelo, con frustración.

    —Y la familia que formé haya, el novio que dejé, mi futuro, el futuro de Rafa, ¿qué pasa con todo eso? ¿¡Acaso todo eso fue una mentira!?—gruñe triste con dolor a que sea verdad.

    Brunari amaba su vida allá, no se quejaba del mal, ni se quejaba de lo que faltaba, él amor de la madre que sintió en Paraguay era único, especial, después de todo ella había renacido por problemas allá, a pesar que aquí parecía estar mas sana que una lechuga. En un mundo ficticio no se sentía tanto una enfermedad.

    Shikamaru la veía sorprendido, era como si defendiera y extrañara el lugar que dejó, mas bien eso podía notar. Pero al ver al águila notar su fuerza con que lo enfrentó, solo bajó la cabeza.

    —Tu tiempo en aquel lugar tenía un fin pequeña, solo pude darte una nueva vida por cierto tiempo, cuando descubrí como traerte no pude evitar ser egoísta y tenerte a mi lado, a mi mejor amiga, a mi creadora.—comenta Nunray

    Ocasionando que Bruna llore ante tales palabras, le había afirmado una realidad muy cruel para su corazón que amo el otro mundo. Al salvarla solo había hecho que afirmara que ambos, tanto ella como Rafa, murieron en ese accidente en la calle. El peso de ser la culpable de aquello le dolía, sabía lo que Rafa pensaría, que no era mucho lo que él perdería. Pero él...allá tenía a su madre viva, aquí...aquí ella la vio mutilada. Esta no era la vida que quería para él.

    Pero imágenes de como lo encontró, como creó con su pureza y chakra él lugar, como también dando vida a la pequeña cría de águila que parecía morir, aquella vez que lo vio luchar por la muerte, él día que no duro ni un segundo en usar su chakra y crear un vinculo de vida espiritual que los unía, do la cuarta puerta del chakra puro. Dando un color ámbar a los ojos del chakra, alma pura y amor, hacia un ser que ganó su corazón.

    Brunari aun no entendía como lograba hacer tantas cosas, pero no se sentía tan especial, se sentía especial con tener una familia, amigos y felicidad,como cariño, algo que pocos logran tener. No pudo evitar, crear rápidamente hilos de chakra dorados, y atraerlo a ella, abrazándolo fuerte, tratando de aminorar el dolor y conocimiento que la sofocaban. Mientras Shikamaru la observaba, después solo un que, en su frente, con la mano de Brunari, pudo comprender lo que sentía. Su hermana era un mundo vivo como la isla que en realidad era una tortuga gigante.

    Así fue pasando él tiempo allí, los tres compartieron sus dudas y respuestas, mas luego al ver la puesta de sol, decidieron volver a Konoha.

    //////Salto en el tiempo.

    Rafaeru se encontraba cara a cara con Brunari, la veía distinta, y mas aun lo fue cuando apareció en su departamento sobre un águila enorme, y esta se había esfumado como una invocación.

    —Tenemos que hablar de muchas cosas Rafasrada...—fueron las palabras que salieron de la pelinegra.

    —Estoy de acuerdo, y... También quiero contarte que el Hokage quiere hablar contigo...—comenta Rafaeru.

    Brunari asiente, entra y se sienta en un futon, mirando por la ventana.

    —Comienza tu...—dijeron al unísono.ambos esbozaron una sonrisa, Brunari niega, y suspira.

    —Bru...no soy de esta aldea...—comienza a decir Rafaeru.

    Brunari se tensa, y asiente.
    —Lo sé, eres de Kumogakure y Sunagakure...—contesta.

    Come un poco del dango que hay en la mesa.

    —Entonces...entenderás si decido...etto...marcharme a buscar mis orígenes—dice dudoso y nervioso.

    Moviendo nervioso sus pies.
    Bruna se atora, lo mira sorprendida, busca una palabra para decir pero aquello la había tomado por sorpresa.

    —¿Eh?...
     
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