Drama Esperanza.

Tema en 'Relatos' iniciado por Caro Chan, 9 Octubre 2018.

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    Caro Chan

    Caro Chan ~ Last Story~ ❤

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    Escritora
    Título:
    Esperanza.
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    937
    Después de mucho tiempo, volví a escribir una pequeña historia, con fines escolares e implementando una pequeña alegoría referente al tema pero me gustaría compartirla. Espero y sea de su agrado.


    ESPERANZA.


    Desde muy pequeña, a una corta edad de seis años, he soñado con encontrar a mi príncipe azul, casarnos, formar una familia y ser felices para siempre, sin embargo, conforme vamos creciendo, nos percatamos de que no todo es de color rosa y fantasía, como los cuentos de hadas.

    Tenía un hogar, una madre muy cariñosa y dedicada, al igual que un padre trabajador quien en sus tiempos libres jugaba conmigo además de que favorecía la situación el hecho de ser hija única, ya que así, tenía toda la atención de ambos, estábamos bien socio económicamente y en la escuela tenía muchos amigos. Son recuerdos que atesoro hasta la actualidad ya que, de un instante a otro, pueden tornarse los días un poco grises en casa. Rondaban gritos, discusiones, aumentando de poco a poco a mayor violencia entre mis padres, después fueron estrujamientos, y en algunas ocasiones golpes. En esa época no comprendía lo que sucedía, creía que era mi culpa por querer pasar tiempo con ambos, y lo único que hacía era consolar a mi madre con un simple abrazo pero de lo más cálido y único que podía ofrecerle, a lo cual me correspondía y me explicaba que todo estaría bien, que mi padre estaba con mucha presión y estrés en su trabajo esos días pero que a pesar de todo, ambos me amarían con la intensidad de siempre.

    Un día, al despertar de una pequeña siesta que me había tomado, escuché tras las paredes los gritos de otra más de las discusiones cotidianas de mis padres, pero lo que más me había llamado la atención de lo que se podía entender era la palabra divorcio, a lo cual no sabía que significaba esa palabra por lo que me levanté de cama y sigilosamente me encaminé a la habitación de mis padres. Al estar frente a la puerta, de golpe se abrió y observé a mi padre con sus maletas, él atónito de encontrarme por sorpresa, se hincó y me besó la frente, retomando su paso y saliendo de la casa sin palabra alguna. Y al paso de unos tres días había vuelto mas bastó poco tiempo para que volviera a irse de casa, y así unas cuantas veces más.

    Recuerdo que, en clases, habíamos hecho un dibujo en el cuál la maestra nos había pedido que representáramos nuestra familia. Al entregar mi dibujo y presentarlo en clase, había mencionado que mis papás estaban tristes y que por eso harían un divorcio para estar todos juntos y felices. Algunas de las caras de mis compañeros demostraban tristeza, muchos otros estaban felices por mi familia e igual sin saber lo que era dicha palabra. La maestra al finalizar la clase me explicó que no era eso el significado.

    —Irina, pequeña, te voy a contar un cuento. Era una vez un pequeño puercoespín, llamado Espino, aproximadamente de tu edad. Igual que todos tus compañeros y tú, tiene una familia y él ama muchísimo a sus padres junto a sus seis hermanos, le gustaba ir a la escuela a ver a sus amigos, y aprender nuevas palabras en la escuela. Pero sin saber por qué de repente sus padres comenzaron a discutir…

    —¡Es igual que a mis padres! Estábamos bien hasta que los molesté por querer atención y de ahí comenzaron… —intervine, en ese momento me sentí identificada con el relato de mi maestra.

    —No, claro que no fue tu culpa Irina, igual Espino pensó eso cuando comenzaron las discusiones pero supo que a veces las parejas no están de acuerdo en todo y tienen diferencias. Así que Espino estuvo un tiempo triste porque algunos de sus hermanos se fueron a vivir con su papá y él junto a otros con su mamá, pero los fines de semana todos se juntaban y hacían muchas cosas juntos. Aunque estén en diferentes casas, sabe Espino que sus papás lo quieren mucho. Y es de ahí donde viene la palabra divorcio, cuando una pareja se tiene que separar, pero pueden seguir viéndose y convivir. —finalizó la maestra con el cuento.

    —Así que no debes de ponerte triste, sólo háblalo con tus papás y diles cómo te sientes —dijo tras una amable y motivante sonrisa.


    En ese entonces mi papá estaba en casa por lo que agarré el valor necesario que podía tener una niña y se los dije:

    —No quiero que se divorcien, y si lo hacen, me tendrás que visitar los fines de semana como la familia de Espino, papá.

    Mis padres solo se quedaron viendo y ambos se acercaron para darme un gratificante abrazo.

    En ese instante mis padres siguieron juntos unos cuantos años, hasta que llegué a la adolescencia. Sabía que tarde o temprano sucedería pero estaba ya preparada para ese momento. Lo bueno es que mi padre escuchó y recordó las palabras que le mencioné en la niñez, si se quedaba varios días no obstante en cualquier diferencia que se tenía con mi madre, se iba para no discutir ni hacer peleas innecesarias.


    Ahora, ya soy una mujer adulta y soltera, aún sigo buscando ese príncipe azul con el que soñaba pero sé que si llego a formar una familia con él, sería lo más bello de mi vida. Sin ese relato de mi maestra, sé que hubiese sido más difícil todo pero tengo esperanza de que Espino, al igual que yo, somos muy felices independientemente de la situación.
     
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    George Asai

    George Asai Maestro del moe

    Aries
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    Pluma de
    Escritor
    Awww que moe y esperanzador.

    En efecto, los divorcios son situaciones complicadas, más si es un niño quien vive la experiencia. Nunca es fácil, pero con esperanza y positividad, es posible que las cosas se vuelvan más ligeras, una carga menos pesada que no quitará el dolor, pero sí lo hará fácil de resistir. Me ha gustado tu escrito, Caro-chan, es bueno que vuelvas a escribir y a mostrar tus sentimientos en palabras.

    Un saludo.
     
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